Zoología

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Publicado por tornado 18/03/2009 @ 04:14

Tags : zoología, ciencias de la vida, ciencia

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Zoología

Lince ibérico, especie en grave peligro de extinción.

Zoología (del griego «Ζωο» zoon = "animal", y «λογος», logos = "estudio") es la disciplina biológica que se encarga del estudio de los animales.

La morfografía abarca la exploración y tabulación sistemática de los hechos concernientes al reconocimiento de todas las especies existentes y extintas de animales y su distribución en el espacio y el tiempo.

Gradualmente, desde los tiempos de Hunter y Cuvier, el estudio anatómico se ha ido disociando cada vez de la morfografía, hasta que al día de hoy nadie considera de valor un estudio animal que no incluya en su enfoque la estructura interna, la histología y la embriología.

El auténtico surgimiento de la zoología después del período legendario de la Edad Media está ligado al nombre de un inglés, Edward Edward Wotton, nacido en Oxford en 1492, quien ejerció como médico en Londres y murió en 1555. Publicó un tratado titulado De differentiis animalium en París en 1552. En muchos sentidos Wotton era simplemente un exponente de Aristóteles, cuya doctrina (con varias adiciones imaginarias), constituyera la verdadera base de conocimiento zoológico a lo largo de la Edad Media. El mérito de Wotton fue el rechazó de los argumentos legendarios y fantásticos, y su regreso a Aristóteles y a la observación de la naturaleza.

El método más efectivo para notar el progreso de la zoología durante los siglos XVI, XVII y XVIII es comparar las concepciones clasificatorias de Aristóteles con las de los sucesivos naturalistas, aquellos que pueden ser encontrados en las obras de Caldon.

Y disciplinas relacionadas.

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Historia de la zoología

Este artículo detalla una cronología de la historia de la zoología.

El hombre inició la zoología en la prehistoria: a medida que tenía contacto con los seres vivos (en especial los animales) los fue conociendo y utilizando de acuerdo a sus necesidades.

La calidad de los conocimientos que tenía acerca de la naturaleza se encuentra en las pinturas rupestres dejadas en cavernas por el hombre de Cro-Magnon.

A la domesticación de los animales siguió un conocimiento aún más adecuado de los fenómenos de la naturaleza. Las prácticas médicas rudimentarias involucraron cierta clase de conocimientos sobre la anatomía humana, así como de los animales que se utilizaban en la alimentación, que le dieron ciertos conocimientos superficiales de sus estructuras.

Las escuelas médicas de la antigüedad realizaban disecciones de animales con fines de comparación anatómica y adiestramiento quirúrgico. En Babilonia los sacerdotes conocían algo acerca de la anatomía animal (particularmente de los que sacrificaban) y de medicina, sin embargo esto último estaba íntimamente ligado con la astrología. La medicina del antiguo Egipto era más práctica. Los egipcios y asirios realizaron observaciones sobre helmintos parásitos del hombre. Los antiguos judíos contribuyeron con sus conocimientos a las concepciones modernas de higiene. En el Lejano Oriente el conocimiento de la naturaleza y de la medicina no estaba tan avanzado como otros aspectos de la cultura.

La tradición griega continuó en el Museo de Alejandría hasta alrededor del 30 a. C., pero declinó bajo la dominación del Imperio Romano.

En el resto de la Edad Antigua se produjeron solo aportaciones rutinarias que incorporaban nuevos animales al esquema aristotélico, existiendo un vacío casi absoluto en cuanto a las posibles modificaciones del mismo.

El estudio de los animales es más descriptivo e impreciso, admitiendo toda una serie de seres fabulosos (sirenas, grifos, unicornios), base de los bestiarios medievales. No hubo otros adelantos notables en esta época.

La Edad Media no representó ningún avance en el conocimiento zoológico. Desde la muerte de Galeno hasta el siglo XIII, se recopilaron los trabajos de romanos y griegos (como la obra Etimologías de Isidoro de Sevilla), sin recurrir a fuentes directas en la naturaleza. Es evidente que una filosofía como la Escolástica, que en vez de contar los dientes de un asno se empeña en discutir cuál es su número según Aristóteles, poco puede aportar a un conocimiento científico de los animales. Esto dio como consecuencia la acumulación de cada vez más errores. Durante la última parte de este periodo, los principales centros de cultura estuvieron en el Imperio Islámico. Los científicos árabes conservaron e interpretaron lo más notable de la antigua ciencia griega, trasmitiendo estos conocimientos a Europa. La obra zoológica más notable procede de la España musulmana, data del siglo X y se debe a Maslama al-Mayriti: Tratado de la generación de los animales. En el siglo XIII, la figura más importante es Alberto Magno, que señaló las diferencias entre insectos y arácnidos y contribuyó a eliminar los aspectos fantásticos, mitológicos y simbolistas que habían sido introducidos en siglos anteriores.

En el siglo XVI abundaron en Europa los museos zoológicos y las obras de recopilación.

Desde mediados del siglo XVI hasta finales del siglo XVIII se multiplicaron las obras monumentales (los tesauros), exhaustivas recopilaciones eruditas en que se describen ricas colecciones de conchas de moluscos o de insectos, aves y mamíferos disecados, así como de otros animales conservados. Surgieron en todos los países occidentales gabinetes de historia natural, y se fundaron los grandes museos zoológicos, que mediante nuevos ejemplares recogidos en todo el mundo, ampliaron el panorama de los zoólogos, del mismo modo que los herbarios y jardines botánicos lo hacían con el de los botánicos.

Hasta mediados del siglo XVII, con la aparición de la obra de Carlos Linneo, las contribuciones a la zoología siguen teniendo rasgos aristotélicos. No obstante, empiezan a sentarse los fundamentos para un primer cambio radical. La actitud de los hombres de ciencia comienza a cambiar, buscan ellos mismos en la naturaleza la información que les hace falta. El periodo de exploración geográfica y el invento del microscopio aumentaron su visión. Se iniciaron estudios detallados sobre la anatomía de pequeños organismos.

La anatomía fue más detallada y surgió la anatomía comparada. En 1839 se concibió la teoría celular.

La doctrina del protoplasma como una característica universal de la vida fue aceptada 30 años después. Caracterizaron la última parte de este ciclo los estudios sobre mitosis, el desarrollo de las células germinales, la fertilización y la embriología.

En este siglo se han producido los mayores aportes a la ciencia. Se ha caracterizado por una aplicación más intensa de los métodos experimentales.

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Ornitología

Aves (Egretta alba)

La ornitología, del griego ὄρνις (genitivo ὄρνιθος, ornithos) "pájaro" y logos "ciencia", es el rama de la zoología que se dedica al estudio de las aves, incluidas las observaciones sobre su estructura y clasificación, hábitos, canto y vuelo.

La ornitología es una de las pocas ramas de la ciencia donde todavía hay un gran número de aficionados (amateurs), quienes promueven la conservación y protección de las aves y de los ambientes naturales en los que habitan.

Muchas de las sociedades ornitológicas se agrupan en una sociedad internacional dedicada a la protección de las aves, Birdlife International . Este enlace incluye enlaces a los distintos socios nacionales presentes en cada país.

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Código Internacional de Nomenclatura Zoológica

El Código Internacional de Nomenclatura Zoológica (conocido por sus siglas en inglés: ICZN) tiene como propósito fundamental proporcionar la máxima universalidad y continuidad de los nombres científicos de los animales compatibles con la libertad de los científicos para clasificar los animales según sus criterios taxonómicos (ICZN, 1999, Introducción). El Código reglamenta los nombres de los taxones de animales (reino Animalia) y de otros clados de eucariotas tradicionalmente considerados "protozoos".

El Código consta de Artículos (que son obligatorios) y Recomendaciones. Los Artículos se diseñaron para permitir a los zoólogos llegar a los nombres de los taxones que sean correctos en circunstancias taxonómicas concretas. El uso del Código permite a un zoólogo determinar el nombre válido de cualquier taxón al que pertenezca un animal en cualquier categoría de las jerarquías especie, género y familia (incluyendo subespecie, subgénero y categorías del nivel familia tales como subfamilia y tribu). El Código no regula enteramente los nombres de los taxones por encima del nivel familia (orden, clase, phylum) y no proporciona reglas para el uso por debajo de la categoría de subespecie (variedad, aberración, natio, etc.), ya que carecen de entidad taxonómica.

La necesidad de la existencia de un Código Internacional de Nomenclatura Zoológica aceptado internacionalmente es consecuencia de la confusión de nombres que tuvo lugar en la literatura zoológica a partir de Carlos Linneo y a lo largo del siglo XIX, en parte debido al principio de autoridad, por el cual el nombre válido de una especie era el que le atribuía el máximo especialista en ese grupo.

El caos en la nomenclatura alcanzó tal dimensión que, en 1842 el paleontólogo inglés Hugh Strickland promovió la formación de un comité de expertos para crear un código de reglas que regulasen la nomenclatura zoológica, con miembros tan ilustres como Charles Darwin o Richard Owen. Este primer embrión del Código Internacional de Nomenclatura Zoológica, aparecido en 1843, se conoce como Código de Strickland.

A este primer código siguieron otros, dentro y fuera de Gran Bretaña. En el Momento de la celebración del Tercer Congreso Internacional de Zoología (Leiden, 1895) existían tres conjuntos de reglas nomenclaturales en uso, parcialmente incompatibles. En este congreso se planteó la necesidad de un consenso y nació la Comisión Internacional de Nomenclatura Zoológica con el objeto de reunir en un único código trilingüe unas reglas de nomenclatura aceptables para todos los zoólogs. El resultado de sus trabajos se publicaron, después de numerosas vicisitudes, en 1905 con el título de Reglas Internacionales, siendo el primer Código Internacional de Nomenclatura Zoológica.

En 1961 se publicó la segunda edición del Código y en 1985 la tercera edición. En la actualidad la nomenclatura zoológica se rige por la cuarta edición del Código Internacional de Nomenclatura Zoológica, publicada en 1999 y que entró en vigor el 1 de Enero de 2000, y del que hay, por primera vez, una versión en español autorizada oficialmente por la Comisión.

La parte de la Sistemática que se ocupa de la ordenación de los organismos en diferentes grupos llamados taxones es la Taxonomía. La parte de la taxonomía en la que se regula la adjudicación precisa e inequívoca de los nombres asignados a los diferentes taxones es lo que denomina Nomenclatura.

La unidad básica de la clasificación es la especie. El conjunto de especies con ciertas características comunes se agrupan en una categoría taxonómica de mayor jerarquía denominada género. El conjunto de géneros con características similares se agrupa en una categoría taxonómica de rango superior denominada tribu. El conjunto de tribus semejantes se agrupan en una misma familia. A su vez, las familias se agrupan en órdenes, éstos en clases y, a su vez, las clases en filos, troncos o tipos de organización.

Según las necesidades de clasificación pueden intercalarse otras categorías usan los prefijos super- (superfamilia, superclase), sub- (suborden, subespecie) o infra- (infraclase, infraorden).

El Código Internacional de Nomenclatura Zoológica establece normas que afectan a los niveles especie, género y familia. El nivel especie incluye todos los taxones nominales de las categoría especie y subespecie (Art. 45.1); el nivel género abarca todos los taxones nominales de las categorías género y subgénero (Art. 42.1); el nivel familia incluye todos los taxones nominales de las categorías superfamilia, familia, tribu, subtribu, y cualquier otra categoría por debajo de superfamilia y por encima de género que se desee (Art. 35.1).

Para los niveles superiores existen diferencias según las diferentes escuelas o países. Los niveles por debajo de subespecie no son contemplados por el Código, dado que proporcionar nombres científicos a cualquier variación fenotípica, práctica frecuente en algunos grupos (lepidópteros, coleópteros, etc.) se considera de nula utilidad científica.

Las normas establecidas por el Código deben ser asumidas y respetadas por todos los zoólogos, constituyendo algo parecido a una gramática que permita a todos hablar un mismo idioma científico universal.

La nomenclatura zoológica requiere que a los nombres científicos, independientemente de su origen lingüístico, se les asigne un nombre en latín, para lo cual se usan las 26 letras del alfabeto latino (incluyendo j, k, w, y) y las normas gramaticales de esa lengua. No pueden usarse signos diacríticos (acentos, diéresis, tildes, etc.). Por tanto la ñ española debe transformarse en n o en los dígrafos ni, ny o gn si se quiere conservar el sonido.

Los nombres de los niveles familia y género son uninomiales, es decir, constan de una única palabra.

Si un autor utiliza otra categoría intercalada por conveniencia es libre de utilizar la terminación latina que desee, diferente de las obligatorias. Es frecuente utilizar, por ejemplo la terminación -itae para las supertribus.

Los nombres del nivel familia deben formarse obligatoriamente sobre la raíz del genitivo de un nombre del nivel género considerado válido y contenido en el taxón que se nombra. Así, tomando el género Homo, cuyo genitivo es Hominis, cuya raíz es Homin-, se forman todos los nombres del nivel familia vistos anteriormente (Homin-idae, Homin-inae, etc.). Los nombres Homidae, Hominae, etc., formados sobre el nominativo sería incorrectos.

Los nombres de nivel género son sustantivos singular de dos o más letras, en caso nominativo. Deben estar adscritos a uno de los géneros gramaticales latinos (masculino, femenino o neutro) y deben escribirse siempre en un tipo de letra diferente al texto normal en que se encuentran, en cursiva cuando el texto está escrito en regular y regular cuando el texto está escrito en cursiva.

El género debe tener asociada al menos una especie, el nombre de la cual deberá concordar en género gramatical con aquél. El género gramatical es el que den los diccionarios usuales de latín y griego clásico. Es conveniente consultar tales diccionarios y no fiarse de las apariencias; así, Felis es femenino (y de ahí el nombre Felis marginata -no marginatus, que sería masculino), Lepisma es neutro y Sitona es masculino.

Los nombre subgenéricos se escriben entre paréntesis intercalados entre el nombre del género y el de la especie. Así, en Buprestis (Yamina) sanguinea, Buprestis es el género, Yamina es el subgénero y sanguinea es la especie (obsérvese que se usa letra cursiva siempre que se escribe un nombre científico).

Los nombres de los taxones de nivel especie son binominales para la especie y trinominales para la subespecie, es decir, formados por dos y tres palabras respectivamente.

Para los nombres de las especies, de las dos palabras citadas, la primera corresponde al nombre del género al que pertenece y se escribe siempre con la inicial en mayúscula; la segunda palabra es el nombre específico y debe escribirse enteramente en minúscula y debe concordar gramaticalmente con el nombre genérico. Así, en Mantis religiosa, Mantis es el nombre genérico, religiosa el nombre específico y el binomio Mantis religiosa es el "nombre científico", otorgado a cierta especie de insecto del orden Mantodea.

En el nombre científico asignado a las especies, el nombre específico nunca debe ir aislado del genérico ya que carece de identidad propia y puede coincidir en especies diferentes. Si se ha citado previamente el nombre completo y no cabe ninguna duda de a qué género se refiere, el nombre del género puede abreviarse a su inicial (M. religiosa).

Si una especie presenta dos o más subespecies, se formará un trinomio. Por ejemplo, Felis silvestris presenta numerosas subespecies, entre ellas Felis silvestris silvestris, el gato montés europeo y Felis silvestris catus, el gato doméstico. Nótese que si nos referimos en concreto al gato montés, debemos ustilizar el trinomen Felis silvestris silvestris, que significa Felis silvestris subespecie silvestris, por lo que repetir la palabra silvestris no es una redundancia.

Cuando se hace referencia a un taxón del nivel especie se recomienda indicar, tras el binomio o el trinomio, el nombre del autor (sin abreviar) que lo describió, y el año de su publicación, separados por una coma. Por ejemplo, Sparedrus lencinae Vázquez, 1988.

Si el descriptor de una especie la colocó en un género diferente del que se le asigna actualmente, su nombre y la fecha deben ir entre paréntesis. Así, el nombre científico de la tórtola común debe escribirse Streptopelia turtur (Linnaeus, 1758); con este paréntesis se indica que la especie citada no fue originalmente descrita dentro del género Streptopelia, en el cual actualmente se halla; en efecto, Carlos Linneo colocó esta especie en el género Columba cuando la describió.

Con frecuencia un mismo taxón posee más de un nombre, lo que puede crear mucha confusión entre la comunidad científica. El Principio de autoridad utilizado antes de la aparición del Código Internacinal de Nomenclatura Zoológica contribuyó a la proliferación de nombres y al uso interesado de los mismos por partidarios de éste o de aquél zoólogo.

Tras la aparición del Código, todos los nombres científicos se rigen por el Principio de Prioridad. Según el mismo, el nombre válido de un taxón es el nombre más antiguo. Todos los demás nombres de ese taxón se consideran sinónimos.

Si dos taxones del mismo nivel tienen el mismo nombre son Homónimos. En todos los casos debe aplicarse el Principio de Prioridad que otorga validez al nombre descrito en primer lugar respecto a los descritos posteriormente. La diferencia en una letra es suficiente para deshacer la homonimia (calidus que significa cálido en latín y callidus que significa hábil, no son homónimos).

Por lo que respecta el nivel género, hay que tener en cuenta que incluye las categorías taxonómicas género y subgénero y por tanto que nombres de ambas categorías pueden caer en homonimia.

Por ejemplo, Linneo (1758) denominó Bubo a un género de aves de la familia Strigidae; más tarde, Rambur (1842) describió el género Bubo, género de Insectos de la familia Ascalaphidae. Ambos nombres son del nivel género y entran en homonimia. McLachlan (1898) detectó la homonimia y creó el género Bubopsis para substituir el nombre más reciente (el de Rambur); por tanto, el nombre válido para ese género de insectos es Bubopsis McLachlan, 1898. En definitiva, no pueden existir dos nombre genéricos iguales en todo el reino animal. Por tanto, un zoólogo que describa un género nuevo para la ciencia debe asegurarse de que el nombre que elija no exista ya. Es, por tanto, relativamente fácil caer en la homonomia. Una herramienta útil a este respecto es el Nomenclator Zoologicus on line, que recoge más de 340.000 nombre de nivel género (géneros y subgéneros) del Reino Animal; también es de obligada consulta Zoobank.

La mosca azul común se ha denominado durante largo tiempo Calliphora erytrocephala (Meigen, 1826) y bajo este nombre se han publicado la mayoría de trabajos sobre fisiología de esta especie y especialmente algunos muy importantes sobre su metamorfosis.

De hecho, Meigen describió su especie bajo el nombre genérico de Musca, usado en un sentido amplio, linneano. Pero De Geer había descrito con anterioridad (1776) una Musca erytrocephala distinta de la mosca azul común. Dos especies diferentes tenían, pues, el mismo nombre (homónimos) y el Principio de Prioridad obligaba a que el nombre más reciente fuese cambiado. El nombre de Meigen, aunque hoy esté en otro género distinto de Musca debía ser por tanto rechazado. En tales casos, o se crea un nombre nuevo o se utiliza el sinónimo más antiguo de la especie en cuestión.

Según el Codigo Internacional de Nomenclatura Zoológica todo taxón de nivel especie debe tener al menos un ejemplar del mismo que sirva como elemento de referencia y comparación para otros zoólogos, que será el tipo o ejemplar típico de la especie o subespecie. El conjunto de ejemplares sobre la que se basa la descripción original del taxón se llama serie tipo o serie típica. Los tipos pueden ser ejemplares de cualquier sexo o fase de desarrollo (huevo, larva, adulto), completos o parciales, fósiles o no y, hasta 1930 una muestra de la obra de un animal (fósil o no), como una agalla o un rastro (icnofósil).

Todos los tipos deben rotularse adecuadamente con una etiqueta conspicua y custodiarse de forma especial por las personas o instituciones que los amparen, permitiendo su estudio a todos los zoólogos, ya que son patrimonio de la Zoología.

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Lista Roja (Zoología)

Oso polar, especie incluida en la Lista Roja desde 1982[6]

La Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN (también denominada en algunas ocasiones como el Libro Rojo), creada en 1963, es el inventario más completo del estado de conservación de especies de animales y plantas a nivel mundial. La lista es elaborada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), la principal autoridad mundial en este tópico. Muchos gobiernos y organizaciones crean sus propias listas rojas regionales basadas muy usualmente en la elaborada por la UICN, en el que clasifican a las especies de su región que se encuentran bajo amenaza.

El objetivo es llevar al público la urgencia de los problemas de conservación, así como ayudar a la comunidad internacional a reducir la extinción. Es actualizada anualmente, realizándose un análisis en profundidad de las evaluaciones que contiene cada cuatro o cinco años.

Utiliza un conjunto de criterios para evaluar el riesgo de extinción de miles de especies y subespecies, los que suelen ser aplicables a prácticamente todos los taxones del planeta. La reevaluación y adición de nuevas especies al listado se realiza mediante una revisión por pares de parte de las autoridades que colaboran en la elaboración de la obra, tal como el grupo de expertos que componen la Comisión de Supervivencia de Especies o, en el caso de las aves, la propia Birdlife International.

La Lista Roja de la UICN fue concebida por primera vez en 1963, y durante más de 30 años la Comisión de Supervivencia de Especies (CSE o SSC por sus siglas en inglés) evaluó el estado de conservación de las especies en una escala global. Tras reconocerse la necesidad de revisar los criterios y categorías utilizados, en 1984 la CSE realizó un simposio en el que se examinaron los problemas y se propusieron algunas opciones de renovación, pero ninguna se terminó concretando.

Entretanto, en 1988 la lista ya incorporaba la evaluación de todas las aves. En 1989 comenzaría una nueva fase de trabajo para su reorganización, debido a un requerimiento presentado por el Comité Directivo de la CSE. De esta manera, en 1991 se anunció oficialmente la versión 1.0 de la lista, que en esencia era el primer paper que planteaba una nueva base para las categorías.

En 1992 se publicó la versión 2.0, que incluía la primera revisión mayor a la edición anterior, incluyendo un criterio numérico apropiado para todos los organismos. La versión 2.0 introdujo además la categoría para las especies no amenazadas. La posterior edición, numerada como la versión 2.1 y editada en 1993, incluía una estructura más explícita y clara de las categorías, mejorando y detallando los criterios de cada una.

En 1994 apareció la versión 2.2, la que realizaba algunos cambios menores a la edición anterior y fusionaba la categoría de "susceptible" dentro de la clasificación de "vulnerable". En diciembre de ese mismo año se adaptaría la versión 2.3 de la Lista Roja, la que incluía un sistema estandarizado de categorías. La versión 2.3 de los criterios sería utilizada en la edición de 1996, la que por primera vez incluía el estado de conservación de todos los mamíferos, determinándose que un 25% de ellos se encontraban amenazados. La edición, que listaba a un total de 5.205 especies, también incluía al 11% de las aves estudiadas bajo la misma categoría de amenazadas.

La versión 2.3 de los criterios también fue utilizada en la Lista Roja del año 2000. En 1999 comenzó el desarrollo de la edición actual de las categorías, con el anuncio de la versión 3.0. En esta versión se propusieron algunos cambios a los criterios y las definiciones de algunos términos clave. Finalmente, en 2001 el Consejo de la UICN adoptó la versión 3.1 de las categorías y criterios, que es la utilizada actualmente e incluye importantes modificaciones a la estructura de la lista, como es la supresión de las categorías "dependiente de conservación" y "bajo riesgo", siendo las subcategorías de esta última incorporadas como nuevas clasificaciones.

El 6 de octubre de 2008 fue lanzada oficialmente la edición de ese año en el Congreso Mundial de la UICN realizado en Barcelona.

Entre las principales organizaciones asesoras en el proceso de elaboración de la Lista Roja se encuentran BirdLife International, Conservation International, NatureServe, la Sociedad Zoológica de Londres y la propia Comisión de Supervivencia de Especies de la UICN.

La lista se actualiza anualmente, usualmente entre abril y mayo de cada año, realizándose una revisión mayor de los análisis de cada especie cada cuatro o cinco años.

Las organizaciones encargadas de todos o cierto grupo de taxones dentro de la lista se denominan Autoridades de la Lista Roja (ALR), también conocidas por su nombre en inglés como RLA.

La versión 2.3 de los criterios, establecida en 1994 y utlizada hasta la edición del año 2000, incorporaba además el criterio de "especie dependiente de conservación" (CD). Este criterio era, junto a LC y NT, subcategoría de "bajo riesgo" (LR). Las abreviaciones oficiales provienen del nombre original en idioma inglés. De manera nominativa, las categorías VU, EN y CR integran al grupo de "especie amenazada".

La lista incorpora también las categorías "no evaluado" (NE) para las especies que aún no han sido clasificadas y "datos insuficientes" (DD) para las especies que no poseen suficiente información para una clasificación rigurosa.

Los taxones que aún no han sido reevaluados de acuerdo a los criterios de la versión 3.1 pueden seguir clasificados bajo alguna categoría de la versión 2.3.

Birdlife International, como autoridad de la Lista Roja, también considera las categorías de posiblemente extinto (PE) y posiblemente extinto en la selva (PEW). Algunos expertos han sugerido que estas categorías sean incorporadas como oficiales.

La Lista Roja ha sido criticada en algunas ocasiones por presentar pobre o nula información acerca de las fuentes de su información. Estas alegaciones han llevado a la UICN ha mejorar la disponibilidad, referenciación y calidad de la documentación, incluyendo la revisión por pares por parte de las organizaciones que colaboran en la elaboración de la lista.

Se ha sugerido que publicaciones como la Lista Roja y similares son propensas al mal uso por parte de gobiernos y otras organizaciones, que podrían llegar a conclusiones inapropiadas capaces de afectar al medioambiente o a la explotación de los recursos naturales.

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Source : Wikipedia