Valladolid

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Publicado por roy 26/02/2009 @ 01:21

Tags : valladolid, castilla y león, españa, real valladolid, 1a división, fútbol, deportes, ciudades de valladolid

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Real Valladolid Club de Fútbol

Trayectoria Real Valladolid

El Real Valladolid Club de Fútbol es un club de fútbol de España, de la ciudad de Valladolid. Fue fundado en 1928 y juega en la Primera División de España tras conseguir el ascenso de categoría en la campaña 2006-2007, después de haber militado 3 años en la Segunda División de España.

El club fue fundado el 20 de junio de 1928 al fusionarse los equipos vallisoletanos Real Unión Deportiva y el Club Deportivo Español. Su primer presidente fue Pedro Zuloaga Mañueco, apodado el "hombre del bombín", y principal artífice de la fusión de los clubes arriba nombrados. El día 22 de septiembre de ese mismo año hacía su presentación frente al Deportivo Alavés. El primer "once" blanquivioleta fue el formado por Arana, Pombo, Martín, Orúe, Serralde, Echevarría, Montalbán, Perico San Miguel, Sainz, Sierra y Pablo López. El resultado, 2-1 a favor del Real Valladolid Deportivo. Aquel partido se disputó en un campo contiguo a la Plaza de Toros, feudo que fue sustituido en 1940 por el Antiguo Estadio José Zorrilla, que a su vez sería reemplazado en 1982 por el Nuevo Estadio Municipal José Zorrilla, donde actualmente el Real Valladolid disputa sus partidos y recinto que alberga las oficinas y otras instalaciones del Club.

El primer ascenso a la Primera División llegó en la temporada 47/48, tras proclamarse Campeón de Segunda División. En la temporada siguiente, la 49/50, el equipo vallisoletano siguió en línea ascendente y llegó a la final de la Copa del Rey ante el Athletic Club, que se proclamó Campeón tras derrotar al Real Valladolid Deportivo en el estadio madrileño de Chamartín por 4-1 en la prórroga.

Desde esta temporada 48/49, hasta la 57/58, cuando se bajó a la División de Plata, fueron 10 años, toda una década, entre la élite del fútbol español. El descenso fue efímero porque en la temporada siguiente, la 58/59, se consiguió el retorno a Primera tras ganar por 5-0 al Terrassa. El entrenador de aquel ascenso era José Luis Saso, persona legendaria para el Real Valladolid porque antes había sido gran jugador del equipo vallisoletano (guardameta) y posteriormente, en diferentes etapas de su historia, fue también Secretario Técnico y Presidente. Hasta su muerte en septiembre de 2006 fue directivo de la entidad.

El Real Valladolid siguió su andadura en Primera hasta la campaña 60/61, que supuso el segundo descenso. De nuevo, la historia se repitió y en la temporada 61/62 el equipo volvió a Primera. En la temporada 62/63, con Antonio Ramallets como entrenador, el club obtuvo el cuarto puesto en la Liga, la mejor clasificación del club hasta el momento.

En la temporada 97/98, el club consigue su récord de abonados con 18.586 abonos. En la liga 2003/04 el equipo vallisoletano descendió a la división de plata, quedando 6º en la temporada siguiente y 10º en la temporada 05/06. En la temporada 06/07 el Real Valladolid superó el récord de más partidos en la liga de segunda división sin perder (29) y más partidos ganados (26). Con esto datos, el Real Valladolid ascendió matemáticamente en la jornada 34 a Primera División (con 74 puntos), faltando ocho jornadas por disputarse hasta el final de liga. Finalmente se proclamó campeón de Liga firmando un registro de 88 puntos, nuevo record histórico de Segunda, que arrebató al Deportivo Alavés, equipo que lo ostentaba desde la campaña 1997/1998 con 82 puntos. Aventajó en 25 puntos al 4º clasificado, Ciudad de Murcia (63 puntos) equipo que marca el ascenso a Primera División.

En el partido Valladolid-Espanyol, el 20-01-2008, Joseba Llorente, marcó a los 7,08" el gol más rápido de la historia de la Liga y fue, con las asistencias de Víctor, el artífice de una victoria ante el Espanyol (2-1).

A lo largo de sus 80 años de historia, el Real Valladolid, en el Campeonato Nacional de Liga, ha participado en 38 temporadas en la Primera División de España, 30 en Segunda y 9 en Tercera (la ahora conocida como 2ª B), con tres temporadas en blanco por la suspensión de la competición a causa de la Guerra Civil.

En estas 77 temporadas, el Club ha sido subcampeón de la Copa del Rey en dos ocasiones (años 1950 y 1989) y alcanzó las semifinales en otras cuatro (1942, 1952, 1961 y 1979). El club ostenta un título de competición oficial: la Copa de la Liga, conquistada en la temporada 83/84(venciendo sobre el 3-0 sobre el Atlético de Madrid después de empatar 0-0 en la ida). En cuanto a competiciones europeas, ha participado en tres ocasiones: dos en la Copa de la UEFA (temporadas 84/85 y 97/98, eliminado en primera y segunda ronda, respectivamente) y una en la Recopa de Europa (temporada 89/90, en la que alcanzó los cuartos de final).

En las 3 ocasiones en las que el Real Valladolid ha disputado competición europea ha sumado un total de 12 partidos (5 victorias, 3 empates y 4 derrotas) y ha marcado 15 goles (10 en Recopa y 5 en UEFA) y encajado 11 goles (2 en Recopa y 7 en UEFA). Los máximos goleadores en competición europea del Real Valladolid son Albis, Roberto y Alberto (en la Recopa), y Juan Carlos (en UEFA) con 2 goles cada uno.

Estas son las equipaciones que han usado los porteros del Real Valladolid a lo largo de la temporada 08/09.

Nuevo Estadio Municipal José Zorrilla, fundado el 20 de febrero de 1982, con capacidad para 26.512 personas sentadas. La tribuna principal dispone de calefacción por gas y rayos infrarrojos. Una de las características del estadio es el foso que rodea el terreno de juego. En las gradas, se puede leer "PUCELA", y tienen asientos blancos y violetas.

En este estadio se jugaron partidos de la Copa Mundial de Fútbol de 1982 y la final de Copa del Rey de 1982.

Actualmente se está planeando construir una zona comercial y un polideportivo para 12.000 espectadores en sus aledaños, donde se albergarían los partidos del Club Baloncesto Valladolid y del Balonmano Valladolid.

En la temporada 88/89, el Real Valladolid dio un paso adelante en su política de cantera al inaugurar los Campos Anexos, una Ciudad Deportiva a 30 metros del Estadio José Zorrilla, que alberga un campo de hierba que sirve de escenario de los entrenamientos del primer equipo del Real Valladolid. Los Campos Anexos también presentan una Tribuna con capacidad para 1.500 espectadores. Esta Tribuna alberga diversos vestuarios y almacenes, así como una moderna y funcional cafetería. En cuanto a campos de fútbol, además de campo de hierba natural, hay dos campos de hierba artificial (inaugurados en el año 2001) en los que se ha empleado la más moderna tecnología en este tipo de superficie.

Cerca del Nuevo José Zorrilla se encuentran los campos "Emilio Morrollón" de fútbol 11 y fútbol 7, que actualmente están en desuso.

Desde 1998, el Real Valladolid cuenta con una mascota. Su nombre es "Pucelo", en un claro juego de palabras con uno de los nombres de la ciudad de Valladolid. Posee una morfología de almena de castillo, símbolo de la región de Castilla y León. Su misión como mascota es animar a la afición los días de partido. A finales de 2008, Pucelo ha anunciado su deseo de retirarse del plan de animación y ha pedido al club que busque una mascota que le remplace, tras diez años en esta labor.

Desde 1972 se celebra en el mes de agosto, bajo diferentes fórmulas (cuadrangulares, triangulares, 3x1, partido único) el "Trofeo Ciudad de Valladolid", clásico torneo de verano que el Real Valladolid ha conquistado en 19 ocasiones, participando en él equipos internacionales, como el Boca Juniors o la Selección de Japón, o grandes equipos españoles, como el F.C. Barcelona.

El trofeo no se celebró en el año 1983.

El Real Valladolid Club de Fútbol B es el equipo filial del club. Se le conoce así desde 1990 ya que antes se le conocía como Real Valladolid Promesas (1973-1990) y antiguamente como Europa Delicias (1944-1973).

La mejor clasificación del filial blanquivioleta ha sido un 5º puesto en 2ºDivision B, en la temporada 1996-97.

El 28 de Diciembre del 2008 la RFEF acordó instaurar la liga de filiales para la campaña 2009-2010, en la que participará el Real Valladolid B.

El actual entrenador del Real Valladolid B ya no es Paco de la Fuente.

Al principio



Valladolid

Bandera de Valladolid

Valladolid es una ciudad española situada en el noroeste de la Península Ibérica, capital de la provincia homónima, y de la comunidad autónoma de Castilla y León. Cuenta, según los datos del censo de 2008, con una población de 318.461 habitantes, lo que la convierte en la 13ª ciudad más grande de España. Por su parte, el área metropolitana de la ciudad, conformada por 23 municipios, con una población de 407.148 habitantes (INE 2008), es la 20ª de España.

Aunque existen indicios de asentamientos pertenecientes al Paleolítico inferior, Valladolid no tuvo una población estable hasta la Edad Media. Durante la repoblación de la Meseta, Alfonso VI encargó al conde Pedro Ansúrez su poblamiento, otorgándole el señorío de la misma en 1072. A partir de esta fecha se inicia su crecimiento, dotándose de distintas instituciones; Iglesia Colegial, Universidad o Alcázar Real. Esto le permitió convertirse en sede de la Corte castellana, y posteriormente, entre 1601 y 1606, capital del Imperio Español, hasta que la capitalidad pasó definitivamente a Madrid. A partir de entonces se inicia un periodo de decadencia que sólo se salvará con la llegada del ferrocarril, en el siglo XIX, y con la industrialización de la ciudad, ya en el siglo XX.

Conserva en su casco antiguo un interesante conjunto histórico, compuesto por casas, palacios, iglesias, plazas, avenidas y parques, junto con un importante patrimonio museístico. Entre los acontecimientos culturales que se celebran en la ciudad destacan la Semana Santa de Valladolid y la Semana Internacional de Cine de Valladolid (SEMINCI), entre otros.

El origen del nombre de la ciudad no está del todo claro; antaño se creía que provenía de Valledolit o Valle de Olit (بلد الوليد), un árabe que supuestamente poseía la ciudad; sin embargo, esta teoría está prácticamente desechada. Otro posible origen pudiera ser Vallis olivetum; es decir, Valle de los Olivos, aunque dado el clima extremo de la ciudad no es muy probable que hubiera gran cantidad de olivos en la zona. Otra teoría, más aceptada que las anteriores, afirma que el origen de la palabra proviene de la expresión celta Vallis tolitum (Valle de Aguas), ya que por la ciudad pasan el río Pisuerga y el río Esgueva, que antes de su canalización, en el siglo XIX, se extendía por varios ramales. Otra teoría, y ésta más probable, es por el gentilicio vallisoletano, que se cree que proviene de valle del sol o valle soleado. En la Edad Media era llamada Vallisoletum, por la gran cantidad de horas de sol que recibe el valle, tanto en invierno como, sobre todo, en verano.

Por último, también existe la teoría de Valladolid como contracción de valle de lid, lugar, por su llanura, donde se reunían los clanes y tribus prerromanos para sus enfrentamientos armados.

El término Pucela se utiliza también, de forma popular, para denominar a la ciudad. De la procedencia de esta palabra existen varias teorías, que sitúan su aparición en el siglo XX.

Por último, se encuentra el término de Pincia, que parece tener un origen mucho más culto. Cerca de Peñafiel, en la localidad de Padilla de Duero, se encuentran las ruinas de una importante ciudad, presuntamente celta: Pincia. El identificar a Valladolid con esta ciudad proviene del Renacimiento y la costumbre que imperaba en aquella época de relacionarlo todo con las civilizaciones griega y romana. Posteriormente, se demostró la inexistente relación entre Valladolid y Pincia.

Hay indicios datables en el Paleolítico Inferior, esencialmente Achelense, recogido en superficie en las terrazas cuaternarias del río Pisuerga, en Canterac (que actualmente es un gran parque situado a las afueras); pero, no se puede decir que la ciudad tuviera una ocupación estable hasta la Edad Media, que es posiblemente cuando surgió el topónimo que le da nombre.

Los asentamientos posteriores en la actual provincia de Valladolid datan de épocas prerromanas, existiendo en la zona yacimientos de pueblos vacceos, que fueron pobladores de cultura muy avanzada, y, como el resto de pueblos célticos, llegaron a la península procedentes del norte de Europa. El máximo exponente de esta cultura en las cercanías, que fue arrasada por los romanos, es Pincia (Pintia), en la actual localidad de Padilla de Duero.

Durante años, se creyó que Valladolid era la antigua Pincia, hasta que las excavaciones arqueológicas demostraron la verdadera ubicación de la ciudad vaccea. En varias zonas del casco antiguo de la ciudad han aparecido restos de época romana, como en las calles Angustias, Arribas, Juan Mambrilla y en las del Empecinado y Padilla, donde se tiene constancia de la aparición de varios mosaicos romanos. También ha habido hallazgos en puntos periféricos de la ciudad; en los alrededores del Monasterio de Nuestra Señora de Prado se descubrió en los años 50 una villa romana: la Villa romana de Prado, la cual acoge un amplio conjunto arquitectónico residencial, acompañado de mosaicos. De hecho, un gran mosaico de mármol y caliza, el Mosaico de los cantharus (datado en el siglo IV), preside el hemiciclo de las Cortes de Castilla y León (este mosaico procede del Museo Arqueológico de Valladolid).

En el siglo XI, durante la repoblación de la Meseta, el rey Alfonso VI de León y Castilla encargó al conde de Saldaña y Carrión, Pedro Ansúrez, y a su esposa, doña Eylo, su poblamiento. Hasta que Alfonso VI otorga el señorío de la misma al conde Pedro Ansúrez, en 1072, no se produce el crecimiento de la ciudad. Don Pedro hizo construir un palacio para él y su esposa, Doña Eylo, que no se conserva. También edificó la Colegiata de Santa María (lo que le otorgó el rango de villa) y la iglesia de La Antigua. En 1208, el rey Alfonso VIII de Castilla la nombró ciudad cortesana, convirtiéndose en el centro cultural de Castilla.

Tras la temprana muerte de Enrique I de Castilla y la abdicación de su madre, a Fernando III el Santo le fue otorgado en 1217 el reino de Castilla, en acto realizado en la Plaza Mayor de Valladolid. Durante los siglos XII y XIII Valladolid experimentó un rápido crecimiento, favorecido por los privilegios comerciales otorgados por los monarcas Alfonso VIII y Alfonso X El Sabio. Doña María de Molina, reina y regente de Castilla durante 30 años, estableció allí su residencia en torno al 1300, engrandeciéndola notablemente. En 1346, el Papa Clemente VI otorgó la bula que permitió la creación de la Universidad.

Durante estos siglos, la ciudad servía ocasionalmente como residencia real y sede de las Cortes. El primer Alcazarejo fue transformado en Alcázar Real, y la reina María de Molina se hizo edificar un palacio, que fue su residencia habitual. El 19 de octubre de 1469 Isabel de Castilla y Fernando de Aragón (que sería Fernando II de Aragón) celebraron su matrimonio secreto en el Palacio de los Vivero (antiguo emplazamiento de la Chancillería), y pasaron su luna de miel en el Castillo de Fuensaldaña. Bajo los Reyes Católicos la ciudad vivió una etapa de gran dinamismo universitario, que culmina en la creación de los Colegios Mayores de Santa Cruz (por el Cardenal Mendoza) y San Gregorio (por los dominicos), lo que hizo de Valladolid uno de los semilleros de la burocracia moderna.

En 1489 se estableció definitivamente el tribunal de Chancillería, y en 1500 el de la Inquisición, para juzgar actos de herejía, dando lugar a la celebración de los Autos de Fe. En 1506 murió en Valladolid Cristóbal Colón, y su cuerpo fue enterrado en la ciudad, en el convento de San Francisco, edificio donde más tarde se situó el Teatro Zorrilla, aunque fue trasladado posteriormente. Siguiendo con otro navegante, en Valladolid firmó Magallanes las capitulaciones con el rey Carlos I de España, antes de iniciar su ruta occidental hacia las Indias, el 22 de marzo de 1518.

Durante un tiempo, la ciudad perdió sus privilegios, retirados por el emperador Carlos, hijo de Juana la Loca y Felipe el Hermoso, en represalia contra los comuneros que se opusieron a su ascensión al trono. En Villalar, cada 23 de abril, se celebra el Día de Castilla y León, para recordar lo ocurrido en esta tierra. Superado el incidente, Valladolid se convirtió en una de las capitales del imperio español de Carlos I de España y V de Alemania, cobrando gran importancia política, judicial y financiera.

El 21 de mayo de 1527 nació el futuro rey, Felipe II, en el Palacio de Pimentel. En 1561 la ciudad fue arrasada por un enorme incendio, tras el que Felipe II se comprometió a reconstruir la ciudad, dotándola de la primera Plaza Mayor regular de España (modelo de otras más conocidas, como la de Madrid en 1617 o Salamanca en 1729). Su decisión de trasladar la Corte de Valladolid a Madrid no sólo dejó una catedral a medio construir. El desmantelamiento de todo el entramado administrativo y comercial que atraía la presencia de la Corte en la ciudad, trajo consigo una época de decadencia de la que la ciudad no comenzó a recuperarse hasta el siglo XIX. Aun así, experimentó una pequeña expansión, culminando en la concesión del título de Ciudad el 9 de enero de 1596 en virtud de una Real Provisión, pero nada se podía comparar con los años en los que Valladolid era capital del Imperio «en el que no se ponía el Sol». El 10 de enero de 1601, a instancias del valido del rey Felipe III de España, el Duque de Lerma, se trasladó de nuevo la corte a Valladolid, pero se volvió a mudar el 6 de abril de 1606. En el ínterin, nacieron el príncipe Felipe (8 de abril de 1605), futuro Felipe IV, y su hermana, Ana de Austria, futura reina de Francia y madre de Luis XIV. Cabe reseñar que fue en este periodo corto de sede real cuando Cervantes publicó su primera edición del Quijote, en 1604. La casa donde vivió es actualmente una casa museo. En este periodo de tiempo también residieron en la ciudad Quevedo y Góngora.

La pérdida de la Corte supuso un gran cambio para la ciudad, que sufrió un grave proceso de decadencia, sólo mitigado a partir de 1670 con la implantación de talleres textiles que anuncian la industrialización posterior.

Durante la Guerra de Sucesión Española, la ciudad tomó partido por Felipe V de España. En la segunda mitad del siglo XVIII, la Ilustración apareció en Valladolid de una forma muy tímida, aunque influyente. La ciudad sufrió grandes inundaciones en 1788, provocadas al desbordarse el río Esgueva.

Valladolid fue la ciudad elegida para albergar a las tropas francesas a su llegada a España, debido principalmente a su situación en el eje París-Madrid-Lisboa. Durante la estancia de las tropas francesas se sucedieron altercados en la ciudad, entre los vecinos y los soldados, a pesar de los continuos llamamientos a la calma por parte de las autoridades de ambos.

Tras las noticias del motín de Aranjuez, la ciudad también se amotinó desde el 24 de marzo, durante varios días; se humilló la figura de Manuel Godoy (su retrato acabó hecho pedazos y arrojado al Pisuerga), y culminó con el asentamiento del Marqués de Revilla en la regiduría fernandista. El 31 de mayo de 1808 se produce el dos de mayo vallisoletano: el pueblo se agolpa en plazas y calles al grito de ¡Viva Fernando VII!, exigiendo el alistamiento general y la entrega de armas. La insurrección despertó la preocupación del mariscal de Bessières. Como consecuencia, se preparó la batalla de Cabezón, que se produjo el 12 de julio, con una derrota absoluta y retirada en desbandada del ejército dirigido por García de la Cuesta, reunido en condiciones muy precarias.

La ciudad fue finalmente liberada por el ejército mandado por Wellington, en julio de 1812.

A partir de 1830, con la desamortización de Mendizábal y la reordenación en provincias del territorio español, se reactivan tímidamente el comercio y la administración. Cuando Mendizábal transfiere los inmensos huertos y jardines de los conventos y sus edificios, se aprovecha la oportunidad para abrir nuevas calles o crear servicios públicos en los nuevos edificios.

En 1856 se fundó en Valladolid el decano de la prensa diaria española, El Norte de Castilla, resultado de la fusión de otros dos diarios: "El Avisador" y "El Correo de Castilla".

La llegada del ferrocarril - Compañía del Norte a partir de 1860 y Compañía de Ferrocarriles Secundarios de Castilla en 1884- a Valladolid supone un gran impulso y marca la dirección de crecimiento de la ciudad. Durante este siglo la ciudad no crece notablemente, pero su estructura interna cambia, se abren nuevas calles, se abren nuevas plazas y jardines, como el del Poniente, se reforma el Campo Grande, y se encauza y desvía el río Esgueva, lo que supone el fin de las inundaciones en la ciudad. Todo esto es posible gracias a la gestión de grandes alcaldes, como Miguel Íscar.

El 22 de octubre de 1887 se inauguró el alumbrado eléctrico público en Valladolid. La noche del 22 al 23 de octubre de 1887 tuvo lugar la iluminación del Teatro Zorrilla y del Círculo de Recreo Mercantil, así como de algunos cafés y casas particulares. La central suministradora, de carácter térmico, estaba ubicada en una antigua fábrica de tejidos, en la margen derecha del río Pisuerga; era popularmente conocida como «La Electra».

La ciudad se expande, creciendo del otro lado de la vía férrea en el barrio que se llamará de Las Delicias. En temas políticos, la ciudad vivió la inestabilidad propia de la política española de las primeras décadas del siglo pasado. La población saludó la instauración de la República en 1931. El 4 de marzo de 1934 se fusionaron Falange Española (el partido de Primo de Rivera) y las JONS, en un acto celebrado en el Teatro Calderón.

Tras el golpe militar del 18 de julio de 1936, que dio origen a la Guerra Civil, Valladolid fue ocupada por los sublevados, siendo uno de los 12 centros de los militares sublevados. El general Saliquet se puso al frente de la capitanía general de Valladolid, sustituyendo al general Nicolás Molero Lobo. La ciudad permanecería en el bando sublevado hasta el final de la guerra, en 1939. Durante la guerra, la ciudad fue bombardeada por el ejército republicano el 19 de enero de 1938. Al conocer los hechos, el ministro de Marina y Aire, Indalecio Prieto, se encolerizó, pues la decisión había sido tomada a espaldas suyas. Dos días más tarde, el ejército faccioso respondió con un violento raid sobre Barcelona, que produjo 150 muertos y 500 heridos entre la población civil.

Tras la postración de los primeros años de la posguerra, desde los 50 Valladolid experimenta un importante cambio, debido a la instalación de industrias automovilísticas (como FASA - Renault) y de otros sectores (Endasa, Nicas). En los últimos años de la década de los 60 se inicia un peculiar proyecto: la construcción del Edificio Duque de Lerma, que sería el edificio más alto de la ciudad. Tres décadas después de su construcción permaneció deshabitado y en varias ocasiones a punto de ser derribado. En estas tres décadas se convirtió en un muro reivindicativo de diferentes ideas. A finales de 1997, el Ayuntamiento consiguió desbloquear todos los obstáculos y las obras se reanudaron.

Durante la dictadura franquista, la absorción de miles de emigrantes procedentes del éxodo rural terracampino provoca un importante crecimiento demográfico y urbanístico. Este hecho provocó la puesta en marcha de un planeamiento urbanístico, proyectado y parcialmente ejecutado en 1938: el Plan César Cort. Como consecuencia de su aprobación, se produce la mayor pérdida de patrimonio urbano en el casco viejo de la ciudad desde el incendio de 1561: edificios antiguos, conventos y claustros, incluyendo decenas de palacios renacentistas, fueron demolidos para construir bloques de pisos de gran altura, que rompen la armonía arquitectónica de la ciudad.

Valladolid continúa su crecimiento con la llegada de la democracia a España. Con las primeras elecciones municipales democráticas (1979), llegan los socialistas a la alcaldía (el socialista Tomás Rodríguez Bolaños se mantiene como alcalde desde 1979 a 1995, año en que el Partido Popular gana las elecciones, manteniéndose actualmente en la alcaldía con Francisco Javier León de la Riva). En la década de 1980 surgen nuevos barrios residenciales (como Parquesol), que provocan un crecimiento de la ciudad en su extensión. La ciudad se convierte en capital de Castilla y León con la aprobación de una ley de las Cortes de Castilla y León, por la que se instalan en ella las instituciones básicas de la comunidad autónoma; no obstante, las Cortes se instalan de manera provisional en el Castillo de Fuensaldaña hasta 2007, año en el que se inaugura la sede definitiva, ya en la propia capital.

El escudo de la ciudad, pudo ser otorgado por Enrique IV de Castilla y su representación más antigua conocida data del año 1454. Está compuesto por cinco llamas onduladas que muchos autores afirman que tienen su origen en el incendio que sufrió la ciudad en 1561, ocho castillos incorporados en 1596, cuando se concedió el título de ciudad a la villa y está rematado por una corona real abierta, de origen medieval y rodeado por la Cruz Laureada de San Fernando concedida por Franco.

La bandera de Valladolid es rojo carmesí, color propio de los ayuntamientos castellanos, con el escudo en el centro.

Valladolid desborda sus propios límites y salta a municipios del entorno. Esta transformación urbana ha sido definida por el catedrático emérito de Geografía urbana Jesús García como el paso «de la ciudad a la aglomeración».

Valladolid posee una población de 318.461 habitantes al 1 de enero de 2008.

Partiendo del primer dato de población recogido por el Instituto Nacional de Estadística, que data de 1842, se observa un crecimiento constante de población en toda la segunda mitad del siglo XIX, que coincide en el tiempo con la construcción del Canal de Castilla y con la llegada del ferrocarril a Valladolid.

A lo largo de los tres primeros tercios del siglo XX, Valladolid experimentó un importante aumento de población, gracias al éxodo rural. Este crecimiento, lento durante las dos primeras décadas e interrumpido por la Guerra Civil, fue especialmente significativo desde los años sesenta, con la llegada de mano de obra foránea, y supuso el momento de mayor crecimiento demográfico en la historia de la capital. Sin embargo, a partir de los años ochenta se produce un giro en esta tendencia, que supone un estancamiento en el crecimiento de la población, debido a dos motivos: el cese de los flujos migratorios que habían impulsado el crecimiento en épocas pasadas y un descenso brusco en la tasa de natalidad.

En los últimos años, la ciudad de Valladolid ha ido perdiendo población en favor de su franja periurbana, donde prolifera el crecimiento de nuevas áreas residenciales. Esta cuenta con poco más de 400.000 habitantes, y es la 20ª área de España en población. El encarecimiento de la vivienda en la capital, la falta de una política adecuada de planeamiento urbano y, como consecuencia de ello, el incremento de los problemas asociados al tráfico rodado, originaron cambios residenciales de carácter centrífugo. Las parejas jóvenes que no emigran a otras provincias optan por la adquisición de una vivienda en los municipios de la periferia, cuyo crecimiento demográfico deriva del propio vaciamiento de la ciudad (de 330.700 habitantes en 1991 a los 318.461 de la actualidad (2008)) y del asentamiento de familias procedentes, en menor medida, de otros municipios de la provincia.

En el año 2005 se produjeron en Valladolid un total de 2.600 nacimientos. Esto supone la confirmación de una tendencia ascendente que se remonta al año 1.999. Esta tasa de nacimiento es la más alta registrada desde 1992, año en el que se registraron 2.658 nacimientos. Por su parte, la tasa bruta de natalidad de Valladolid se sitúa en el 8,10‰, que es la cifra más alta desde 1992.

En 2005 se registraron 2.735 defunciones en la ciudad de Valladolid, lo que supuso un incremento con respecto a los años anteriores. Es, de hecho, la cifra más alta desde 1920, año en el que se registraron 3.206 defunciones. La tasa bruta de mortalidad se cifró en 8,52‰, siguiendo la tendencia ascendente reflejada en el número de defunciones, y es la más alta desde 1969.

Según los datos de 2002, llegaron a Valladolid un total de 9.072 personas. De este total, 2.246 procedían de la propia provincia, 1.721 de otras provincias de Castilla y León, 2.407 de otra Comunidad Autónoma y por último 2.698 personas llegaron procedentes del extranjero.

El área metropolitana de Valladolid, como tal, no está constituida ni legal ni administrativamente, aunque existen propuestas de algunos partidos para crearla. No obstante, recibe este nombre el conjunto de municipios, que, centrados en Valladolid, están definidos por las Directrices de Ordenación del Territorio de Valladolid y su Entorno (DOTVAENT), documento realizado por el instituto de urbanística de la Universidad de Valladolid a instancias de la Junta de Castilla y León.

Precisamente esta ausencia de definición legal impide conocer con certeza su tamaño, por lo que las cifras proceden de estudios independientes o de los datos indirectos de los organismos oficiales. De este modo, según el proyecto AUDES5 - Áreas Urbanas de España 2005, el área metropolitana de Valladolid cuenta con una población de 388.555 habitantes, mientras que según los datos indirectos procedentes del Instituto Nacional de Estadística (2007) su población sería de 400.400 habitantes.

La ciudad de Valladolid se encuentra en la zona noroeste de la Península Ibérica. Está situada en el centro de la Meseta Norte, división de la Meseta Central, por lo que presenta un paisaje típico, llano y con escasa vegetación. El relieve vallisoletano lo conforma una llanura interrumpida por pequeñas series de colinas que originan un paisaje montañoso de cerros testigos como el de San Cristóbal (843 m), a pocos kilómetros de la capital. Las coordenadas de la ciudad son 41º 38' N 4º 43' O y la altura media sobre el nivel del mar es de 698 msnm.

El clima de Valladolid es mediterráneo continental. Probablemente el refrán castellano "Nueve meses de invierno y tres de infierno" lo caracterice a la perfección. Esto es debido a la ubicación de la ciudad en el centro de la meseta norte, que al estar rodeada de montañas completamente, la aíslan del mar conformando un clima extremado y seco para lo que cabría esperar a casi 700 metros de altitud y a solo 190 kilómetros del mar Cantábrico en línea recta. Las montañas que delimitan la meseta retienen los vientos y las lluvias, excepto por el Oeste, por donde la ausencia de grandes montañas la deja abierta al Océano Atlántico y es por aquí, por Portugal, por donde penetran la mayoría de las precipitaciones que llegan a Valladolid. Los vientos del norte llegan a Valladolid secos y fríos, y los del sur suelen ser cálidos y húmedos, pero es por el Oeste y Suroeste por donde suele llegar la lluvia a Valladolid. Los vientos predominantes en Valladolid son los del Suroeste, y así lo vemos reflejado por ejemplo en la orientación de la pista del Aeropuerto de Villanubla.

Las precipitaciones están repartidas de forma bastante irregular a lo largo del año, si bien hay un mínimo acusado en verano y un máximo en otoño y primavera. La precipitación anual es de 435 mm y la humedad relativa media a lo largo del año es del 65%. Al año hay 2.534 horas de sol y 71 días de lluvia.

Las temperaturas son bastante extremas, con diferencias bastante importantes entre el día y la noche, con una media anual de 12,3°C. Los inviernos son fríos con frecuentes nieblas y heladas (61 días de heladas de media). La ciudad cuenta con 8 días de nieve al año; aunque son infrecuentes las grandes nevadas, por la particular situación geográfica de la ciudad, no son tampoco imposibles. Los veranos son, por lo general, calurosos y secos, con máximas en torno a los 30°C, pero mínimas frescas, superando ligeramente los 13°C. Los récords de temperaturas son los 40.2°C, del 19 de julio de 1995, y los -11,5°C del 14 de febrero de 1983, medidos en el observatorio de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) situado el barrio de Parquesol, el más alto de la ciudad. Aunque este dato sea el oficial, en la ola de frío de enero de 1971, concretamente el 3 de dicho mes, se alcanzaron los -16,4°C, pero al registrarse en otro observatorio, no figura en los registros de la AEMET. Sí es así en el caso de Villanubla, cuya mínima absoluta se produce en esta ola de frío, alcanzándose, el día 3 de enero de 1971, -18,8°C. En el observatorio de Villanubla las temperaturas son más bajas, debido a que se encuentra a 849 metros de altitud, unos 150 metros más que la ciudad.

Hidrográficamente, Valladolid se encuentra emplazada en la cuenca del Duero.

Como se indicaba anteriormente, el origen más probable del nombre de la ciudad proviene de la expresión celta Vallis tolitum (Valle de Aguas), y es que Valladolid se encuentra enmarcada en la confluencia del río Pisuerga con el río Esgueva. Este último atravesaba la ciudad en dos ramales, hasta que a finales del siglo XIX se llevó a cabo su canalización. Además, también el río Duero atraviesa el municipio por el núcleo de Puente Duero, al sur de Valladolid.

El Pisuerga, principal río de la ciudad, ofrece en la actualidad diversas opciones de ocio y cultura. La embarcación "La Leyenda del Pisuerga" permite realizar un viaje por el río, desde la Estación de Embarque, situada en el Parque de las Moreras, río abajo, hasta la vecina localidad de Arroyo de la Encomienda. Se trata de un barco de 25 metros de eslora y 6 de puntal. Durante el trayecto se puede observar de cerca la flora y fauna del Pisuerga. Además, Valladolid dispone de una playa artificial, la Playa de las Moreras, que permite a los vallisoletanos tomar el sol en pleno centro e incluso darse un chapuzón en el propio Pisuerga.

Valladolid también cuenta con dos canales artificiales: el Canal de Castilla, realizado entre mediados del siglo XVIII y el primer tercio del XIX para facilitar el transporte del trigo de Castilla hacia los puertos del norte; y el Canal del Duero, construido en el siglo XIX para asegurar el abastecimiento de agua a la capital y permitir la creación de superficies de regadío al sur de la ciudad.

Como capital de Castilla y León, Valladolid alberga la sede de las Cortes de Castilla y León, la Junta de Castilla y León y las sedes de las doce consejerías.

La nueva sede de las Cortes de Castilla y León fue inaugurada en junio de 2007. Se encuentra en la Avenida de Salamanca, en el barrio residencial Villa de Prado, y es obra del arquitecto granadino Ramón Fernández Alonso. La anterior sede se encontraba de forma provisional en el Castillo de Fuensaldaña, en la localidad vallisoletana de Fuensaldaña.

La ubicación del ejecutivo regional, presidido por Juan Vicente Herrera, se encuentra en el colegio de la Asunción. Dicho edificio está ubicado en la plaza de Castilla y León del Barrio de Covaresa, mientras que las sedes de las diferentes consejerías se encuentran repartidas en diferentes puntos de la ciudad.

La Diputación Provincial de Valladolid también tiene su sede en la ciudad, concretamente en el Palacio de Pimentel. Tras las elecciones municipales de 2007 está presidida por Ramiro Ruiz Medrano, del Partido Popular.

Valladolid está gobernada por el alcalde y los concejales, que componen la corporación municipal, que tiene a su cargo el municipio. El Ayuntamiento de Valladolid tiene su sede en la Plaza Mayor, en el edificio de la Casa Consistorial. Los concejales son elegidos cada cuatro años, mediante sufragio universal, por los mayores de 18 años. El actual alcalde es Francisco Javier León de la Riva, del Partido Popular (PP).

Con la renovación del padrón municipal de habitantes que se realizó en el año 1986, se procedió a dividir oficialmente la ciudad en diferentes zonas, pues antes de esta fecha ya existía una división popular, en barrios, que no tenía ninguna función administrativa. Para ejecutar esta división se emplearon diferentes criterios, tales como la continuidad física del territorio, criterios sociológicos y la denominación popular de las mismas.

A partir de ese momento la ciudad se divide en un total de doce distritos, que a su vez se subdividen en cuarenta y siete zonas estadísticas, no necesariamente coincidentes con los barrios tradicionales.

Además, Valladolid se divide en cinco entidades singulares de población, entendiéndose por esto cualquier área habitable del municipio que se encuentre diferenciada del núcleo principal de población, y que recibe una denominación específica que la identifica. Estas cinco entidades de población son: (1) Valladolid, (2) Pinar de Antequera, (3) Puente Duero, (4) Navabuena y (5) El Rebollar.

Tras su repoblación, y una vez el valle se vio libre de la ocupación árabe, la ciudad comenzó a expandirse. A finales del siglo XI comenzaron a aparecer una gran variedad de barrios de carácter gremial, que fueron estableciéndose en distintas zonas, abriéndose calles bajo la influencia directa de la cuestión económica. Por estas fechas, se celebraban en Valladolid ferias de periodicidad anual, a las que habitualmente concurrían hombres de negocio de diversos lugares.

En los inicios del siglo XIV, atraídos fundamentalmente por el bullicio comercial, la actividad agrícola y la atención que en la Villa favorecía la Corte, vinieron a Valladolid gentes, no solo de territorios hispánicos, sino también de otros países, de ascendente cristiano, judío o mudéjar, que compartían el mismo espacio geográfico.

En el siglo XVI, la ciudad fue la capital del Reino, y en ella se centralizaron los principales órganos político-administrativos. A ello se sumó el hecho de que Felipe II, poco antes de morir, otorgó a Valladolid el título de ciudad, y, aunque mediado el siglo XVI se trasladó la capital a Madrid (hasta 1601), Valladolid siguió conociendo un momento de gran esplendor económico.

A partir de la definitiva marcha de la Corte, en tiempos de Felipe III, la ciudad padeció en los siglos siguientes una etapa de cierta decadencia, apenas mitigada por los efectos de la Ilustración, protagonizada por un fuerte descenso demográfico, y sobre todo una paulatina depresión económica.

Valladolid no experimentaría grandes cambios hasta la segunda mitad del siglo XIX, momento en el que renació con la ayuda de la industria harinera y el desarrollo de las comunicaciones, que favorecieron el transporte de la producción y de las importaciones. La llegada del ferrocarril a Valladolid y el funcionamiento del Canal de Castilla, constituyeron la piedra angular de este despegue urbano. También se desarrolló el sistema financiero; aparecieron las primeras sociedades de crédito, y en 1855 se crea el Banco de Valladolid.

En 1864 se da una grave crisis económica, produciéndose el hundimiento del Banco de Valladolid y la aparición de hambrunas. En el último tercio del siglo XIX, la ciudad, aún marcada por la crisis, avanza muy lentamente. El sector secundario es minoritario, mientras que el terciario se sitúa al frente de los sectores productivos.

Ya en el siglo XX, la década de los 50 conoció un potente desarrollo industrial, en torno, fundamentalmente, a la fabricación de automóviles; y también comercial, como consecuencia de lo anterior. En la actualidad, la industria vallisoletana continúa fundamentalmente ligada a la industria del automóvil. En paralelo con esa producción de gran escala, varios polígonos urbanizados albergan a pequeñas y medianas empresas, dedicadas a suministros de todo tipo para el mercado español. El comercio es otra de las grandes fuentes económicas de la ciudad, que debido a esa secular tradición, cuenta, desde 1965, con la Feria Internacional de Muestras para exhibir las constantes innovaciones en el sector.

El principal sector económico de Valladolid es el sector servicios, que da trabajo a 104.168 personas, lo que representa el 72,7% de los trabajadores vallisoletanos afiliados a la Seguridad Social. Asimismo, el 82,5% de los centros de trabajo de la ciudad corresponde a empresas del sector terciario. La rama con mayor número de establecimientos es la de comercio al por menor de productos no alimenticios, que representa más del 50% del total.

A continuación se sitúan el sector de la industria y la construcción: 22.013 personas están empleadas en centros de trabajo industriales y 15.710 encuentran trabajo en el sector de la construcción, lo que representa el 15,4% y el 11% del total de trabajadores, respectivamente. Por centros de trabajo, el 6% corresponde a centros industriales y el 10,3% a empresas de la construcción. La industria predominante de la ciudad corresponde a los sectores derivados de las actividades agrarias, metalúrgica, la industria del automóvil, químicas, de la construcción, artes gráficas, etc. Valladolid es la ciudad más industrializada de Castilla y León por delante de Burgos.

Por último, la actividad agrícola, muy minoritaria, da empleo a 1.491 personas, apenas el 1% del total, con tan solo 153 centros de trabajo (el 1,2%) dedicados a esta actividad. De esta escasa dedicación agrícola, el tipo de cultivo predominante es de secano, representado en la producción de trigo, cebada y remolacha azucarera, principalmente.

La educación en Valladolid depende de la Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León, que asume las competencias de educación a nivel regional, tanto en los niveles universitarios como en los no universitarios. Según datos de la propia Consejería, se calcula que en el curso académico 2005-2006 el total de estudiantes no universitarios fue superior a los 52.000, los cuales tienen a su disposición 141 centros de enseñanza, con 2.399 aulas y 4.487 profesores.

En la actualidad, la Universidad de Valladolid cuenta con cuatro campus en la ciudad: Huerta del Rey, Centro, Río Esgueva y Miguel Delibes. Repartidos en sus 25 facultades y centros asociados, unos 2.000 profesores dan clase a más de 30.000 alumnos matriculados.

Dispone, además de los 25 centros, de una serie de edificios administrativos, como por ejemplo el Palacio de Santa Cruz, donde se encuentra el rectorado, y el Museo de la Universidad de Valladolid (MUVa), La Casa del Estudiante, donde están el resto de los servicios administrativos, o el CTI (Centro de Tecnologías de la Información), que se encuentra en el edificio de la Residencia Universitaria Alfonso VIII, junto a la Facultad de Ciencias.

Valladolid cuenta con 410 equipamientos sanitarios, entre los que se encuentran tanto ambulatorios, como centros de salud u hospitales, de carácter tanto público como privado.

Los dos hospitales públicos de Valladolid, ambos dependientes de SACYL (Sanidad de Castilla y León), son el Hospital Clínico Universitario de Valladolid, con 777 camas, y el Hospital Río Hortega, con 589. Se ha construido un tercer hospital en el barrio de Las Delicias, el nuevo Río Hortega, que abrió sus puertas en enero de 2009.

Además de la cobertura sanitaria, la Universidad de Valladolid cuenta con una Escuela Universitaria de Enfermería y una Facultad de Medicina, en la que se imparten los estudios de Medicina, Logopedia y Nutrición y Dietética. Los estudios de Medicina en Valladolid se remontan al siglo XV, y la ciudad cuenta con la segunda Real Academia de Medicina más antigua de España. Asimismo, en Valladolid se encuentra la sede del Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina.

Asociados a la institución universitaria, se encuentran diversos centros de investigación sanitaria: el Instituto de Oftalmología Aplicada (IOBA), creado en 1994; el Instituto de Farmacoepidemiología (IFE), dedicado a la investigación sobre la seguridad y los efectos de los medicamentos en la población; el Instituto de Ciencias Médicas (ICIME); el Instituto de Biología y Genética Molecular (IBGM), adscrito al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) o el Centro Nacional de la Gripe.

Cerca del río Pisuerga, junto con el que por mucho tiempo fue el único camino de entrada a la ciudad, el Puente Mayor, atravesando las calles de la antigua judería de la ciudad, se disponen una serie de plazas y calles con abundancia de antiguos templos y edificios nobiliarios civiles. En este entorno se emplazan el Palacio de los Condes de Benavente, en la plaza de la Trinidad, la conventual calle de Santo Domingo de Guzmán y la iglesia de San Agustín, reconvertida hoy en archivo municipal.

En la Plaza de San Pablo, núcleo de la vida cortesana en tiempos de Felipe III y que vio nacer a su predecesor Felipe II, se halla la Iglesia de San Pablo, que presenta una fachada de Simón de Colonia, en estilo gótico isabelino, que se asemeja a un retablo en bajorrelieve de piedra. El interior corresponde al último periodo del estilo gótico.

En el lateral opuesto de la plaza, el Palacio Real, residencia de los monarcas españoles desde Carlos I a Isabel II, y también de Napoleón Bonaparte durante la Guerra de Independencia, ha llegado al presente con numerosas alteraciones estructurales de sus primitivas tracerías, concluidas en 1527. En la fachada, con torres a los extremos, sus dos primeras alturas exhiben una marcada sobriedad de motivos, que dio en llamarse herreriana, y la tercera planta, el ritmo alternante palladiano.

La calle Cadenas de San Gregorio alberga las cuatro dependencias del Museo Nacional de Escultura: el Colegio de San Gregorio, la Iglesia de San Benito el Viejo, el Palacio de Villena y el Palacio del Conde de Gondomar (Casa del Sol).

Junto al Palacio de Villena, en la calle Fray Luis de Granada, se encuentra la casa donde nació y vivió el poeta romántico José Zorrilla, y que acoge la Casa Museo de Zorrilla.

La esquina con la calle de Las Angustias está ocupada por el Palacio de Pimentel, en el que, por no contar entonces la emperatriz Isabel con residencia propia en Valladolid, nació, en 1527, Felipe II. El edificio, construido en ladrillo, tiene dos notables detalles en piedra: la portada con arco carpanel y la esquina con ventana angular plateresca.

En las inmediaciones, la iglesia de San Martín destaca por su esbelta torre, realizada en traza románica a principios del siglo XIII. Por su parte, el severo clasicismo impera en la fachada de la Iglesia Penitencial de Nuestra Señora de las Angustias, erigida a principios del siglo XVII.

Frente a este último templo, el Teatro Calderón fue proyectado por Jerónimo de la Gándara con un proyecto de sala a la italiana, e inaugurado en 1864. Detrás del teatro se encuentra el Palacio Arzobispal, que fue propiedad del Juan de Villasante y María de Villarroel, construido a mediados del XVI. En 1857 se convirtió en sede del primer arzobispo vallisoletano, Luis de la Lastra y Cuesta.

Con origen en el trazo a cordel de las calles con soportales que sucedieron al incendio de 1561, el llamado núcleo histórico de Valladolid se articula a partir de la Plaza Mayor mediante los siete viales que la atraviesan.

Urbanizada en el siglo XVI, la Plaza Mayor de Valladolid es la primera plaza mayor regular de España, y sirvió de modelo, desde el siglo XVII, para otras muchas en España y Sudamérica: en el siglo XIX, la antigua Plaza del Mercado se convirtió en centro cultural, político, económico y social de la ciudad.

En 1908 abrió sus puertas la actual Casa Consistorial, un palacio de cuatro torres, planta rectangular y patio interior, de cuyo frontal sobresale una tribuna que soporta el balcón principal. Este edificio es obra de Enrique María Repullés, inspirado en el proyecto de Antonio de Iturralde, pero modificándolo para imitar los modelos de la arquitectura renacentista española.

Frente a la Casa Consistorial, en el lugar que ocupó hasta el siglo XIX el Convento de San Francisco, donde falleció Cristóbal Colón, se encuentra el Teatro Zorrilla. El teatro fue inaugurado en octubre de 1884, con la obra Traidor, inconfeso y mártir, contando con la presencia del propio autor de la obra José Zorrilla, y del poeta vallisoletano Emilio Ferrari.

En uno de los laterales de la Casa Consistorial, la Iglesia de Jesús mantiene una fachada de modelo neorrománico de tipo catalán, en ladrillo prensado.

Atravesando la Plaza de la Rinconada, a espaldas del edificio del Ayuntamiento, en la que se levanta el Palacio de Correos y Telégrafos, se accede a la Iglesia de San Benito el Real, de la orden benedictina, uno de los templos más antiguos de Valladolid. Fue erigido sobre el antiguo Alcázar Real, y está realizado en estilo gótico, aunque la fachada es posterior: fue diseñada por Rodrigo Gil de Hontañón a mediados del siglo XVI. En el interior destaca la reja del mismo siglo, que abarca las tres naves de la iglesia. Junto a éste se halla el Mercado del Val, que data del siglo XIX.

Muy cerca, la Iglesia de San Miguel y San Julián, sobre el punto topográfico más alto de la ciudad, fue templo de la Compañía de Jesús en Valladolid, como lo atestiguan la fachada y la estructura interior, conformes al modelo romano. En su interior se pueden contemplar obras de Gregorio Fernández y relieves de Adrián Álvarez y Francisco del Rincón.

En la misma calle de San Ignacio se conservan algunos de los muchos palacios edificados en esta zona en tiempos de Felipe II, tales como el Palacio del marqués de Valverde, en cuyo exterior destaca una ventana en ángulo y la decoración de medallones, y el Palacio de Fabio Nelli, obra del clasicismo renacentista de Juan de Lastra y Diego de Praves. Junto a estos palacios, por una pequeña entrada, se accede a la Plaza del Viejo Coso, la primitiva plaza de toros de Valladolid.

En la Plaza de las Brígidas se encuentra el Convento de las Brígidas, antigua casa del Licenciado Butrón, convertido ahora en el Archivo General de Castilla y León. La iglesia adosada tiene una fachada de ladrillo de uniones a regla.

La Iglesia Penitencial de Nuestra Señora de la Vera Cruz, en el extremo de la Calle Platerías, fue diseñada por Diego de Praves en 1596. En su interior hay esculturas procesionales en madera policromada, pertenecientes a la Cofradía de la Vera-Cruz.

A orillas del ramal meridional del río Esgueva, fue erigida por Pedro Ansúrez la Colegiata de Santa María, destinada a ser en el futuro el templo catedralicio. Cuando las voluntades real y papal confluyeron, en 1596, el título de ciudad llevó aparejada la construcción de la iglesia-cátedra del obispo y el surgimiento del consiguiente núcleo urbano a su alrededor.

En la Plaza de la Universidad se levanta el edificio principal de esta institución. El edificio histórico de la Universidad de Valladolid fue construido en el siglo XVIII según la traza de Fray Pedro de la Visitación; su decoración escultórica es obra de Antonio Tomé e hijos.

Muy cerca se levanta, desde el siglo XII, la Iglesia de Santa María La Antigua, en la que aún se conservan una elevada torre románica rematada con un chapitel apiramidado y un claustro del siglo XIII. El resto de la estructura y el interior son de estilo gótico.

A medio camino entre estos lugares y la Plaza Mayor, se conserva el Pasaje Gutiérrez, galería comercial construida en 1885 al estilo europeo del momento, siguiendo el diseño de Jerónimo Ortiz de Urbina. Cerca del Pasaje, se encuentra la Iglesia de El Salvador, donde, según la tradición, fue bautizado el patrón de Valladolid, San Pedro Regalado.

Bordeando el Campo Grande, en la Acera de Recoletos, gran arteria de expansión de la burguesía, se mantienen edificios de finales del siglo XIX y principios del XX: la Casa Mantilla, de 1891, de estilo ecléctico, con inspiración renacentista, o la modernista Casa del Príncipe, de 1906.

Tras atravesar la Acera de Recoletos se llega a la Plaza de Colón, donde hasta el siglo XIX se ubicó el Convento de San José. A unos metros de la plaza se encuentra la Estación de Valladolid-Campo Grande, la principal estación de ferrocarril de la ciudad.

Rodeando el Campo Grande, en el Paseo de Filipinos, la Iglesia de San Juan de Letrán destaca por su fachada y sus bóvedas cubiertas con yeserías barrocas, ambas del siglo XVIII, obra de Matías Machuca; el cuerpo de la iglesia es de finales del XVII.

Del siglo XVIII es también el Convento de los Agustinos Filipinos. El edificio, cuya fachada encara con la puerta posterior del Paseo del Príncipe del Campo Grande, fue diseñado por Ventura Rodríguez.

Siguiendo el recorrido alrededor del parque, encontramos la Academia de Caballería, que data de 1915 y es un edificio historicista rematado por chapiteles similares a los que caracterizaron a los palacios de los Austrias.

Junto a la Academia de Caballería, la Plaza de Zorrilla es un punto clave en el trazado urbano vallisoletano. Presidida por la Estatua de Zorrilla, obra de Aurelio Carretero, la Plaza Zorrilla enlaza las principales calles de Valladolid: la anteriormente mencionada Acera de Recoletos, el Paseo de Zorrilla, principal bulevar de la ciudad, la Calle Santiago, que desemboca en la Plaza Mayor y las calles Miguel Íscar, Duque de la Victoria y la Plaza España.

Cristóbal Colón murió en Valladolid, el 20 de mayo de 1506. El Ayuntamiento decidió en 1968 levantar una edificación en estilo gótico-isabelino que reprodujese una casa palaciega propiedad de Diego Colón, hermano menor del Almirante, ubicada en la ciudad de Santo Domingo, en la República Dominicana. Este edificio alberga hoy la Casa Museo de Colón.

En la misma calle, en la acera opuesta, la Iglesia de la Magdalena, del siglo XVI, luce en su fachada un gran escudo en piedra, blasón de su patrón, el virrey del Perú y obispo, Pedro de la Gasca. En el interior se pueden contemplar el retablo Mayor, el de Santiago, y el sepulcro en alabastro del mencionado obispo, obra de Esteban Jordán.

El Palacio de Santa Cruz, primer edificio renacentista de España, erigido a partir de 1486 por el arquitecto Lorenzo Vázquez de Segovia con el patrocinio del cardenal Pedro González de Mendoza, presenta una portada de arco de medio punto y un patio de tres pisos, dos en estilo gótico y el tercero de matices barrocos, consecuencia de una reforma del siglo XVIII. En su biblioteca, a la que se accede por una puerta plateresca, se conservan en sus estanterías de madera dorada en dos pisos, valiosos documentos, entre ellos el Beato de Valcabado, del año 970.

En las cercanías, el Monasterio de las Huelgas Reales, de estilo palladiano, conserva un arco mudéjar del que fuera palacio de la reina de Castilla María de Molina. Y en el Convento de Santa Clara, del siglo XV, contrasta la severidad franciscana del exterior con las yeserías barrocas del XVII.

El Convento de las Descalzas Reales fue encargado por Felipe III y Margarita de Austria, en el siglo XVII; tiene un torreón de tres alturas, de tipo palacial, con celosías en los balcones. En el interior es posible apreciar el claustro de estilo toscano, y, en la iglesia, el retablo realizado conjuntamente por Juan de Muniátegui, Gregorio Fernández y Santiago Morán.

El Palacio de los Vivero, construido en el siglo XV, encabeza un complejo de edificios que fue agrandándose a la medida de las necesidades de la administración de justicia. Los Reyes Católicos contrajeron en él matrimonio (1469), y luego decidieron su destino como Real Audiencia y Chancillería.

La escultura en Valladolid está protagonizada por obras que representan a ilustres personajes a los que se les ha recordado de esta manera. Así, en el año 1887 se instaló en la Plaza de la Universidad la estatua de Miguel de Cervantes en pie, con traje de época, pluma y libro en ristre, realizada por Nicolás Fernández de la Oliva. El escritor José Zorrilla también posee una escultura en la plaza que lleva su nombre. El fundador de la ciudad, el conde Pedro Ansúrez, cuenta con una estatua en el centro de la Plaza Mayor, realizada en 1903 por Aurelio Carretero. El Monumento a Colón, obra del artista Antonio Susillo, e inaugurado en 1905, recuerda a la figura del descubridor.

También destacan las esculturas que adornan el Campo Grande de Valladolid, y cerca de él, a la entrada de la Academia de Caballería, el monumento a los Cazadores de Alcántara, de 1931, obra de Mariano Benlliure.

En otro punto de la ciudad, preside la Plaza de San Pablo una estatua de Felipe II; realizada en 1964 por Federico Coullaut-Valera, es copia de la que está en la Plaza de la Armería de Madrid e imita el modelo de Pompeyo Leoni. A la entrada de la calle Cadenas de San Gregorio, se instaló, en 1982, la escultura en hierro Lo profundo es el aire, de Eduardo Chillida, un homenaje al poeta vallisoletano Jorge Guillén.

Entre las esculturas a "escala humana" destacan El Comediante, en la Plaza de Martí Monsó, obra de Eduardo Cuadrado; la escultura de Rosa Chacel que se encuentra en uno de los bancos de los jardines del Poniente y que fue realizada por Luis Santiago Pardo en 1996. Otros ejemplos son El Encuentro, obra de Feliciano Álvarez Buenaposada, que se encuentra desde 1997 en la Plaza Madrid; la titulada Candia, situada en el Parque Ribera de Castilla; el monumento al torero Fernando Domínguez, en la plaza de toros; la escultura Baile en bronce, homenaje al bailarín Vicente Escudero; o las dedicadas a Einstein y a Pío del Río Hortega, en la plaza del Museo de la Ciencia.

Entre las nuevas construcciones cabe destacar las instaladas en la prolongación del Paseo de Zorrilla: Stage Set for a Film (Decorado para una Película), de Dennis Oppenheim; las Puertas de Valladolid, de Cristóbal Gabarrón; y la Columna forma de sonido, de Lorenzo Frechilla. Otra es el Monumento al IV Centenario de la ciudad de Valladolid, construida en 1999 por Ángel Mateos Bernal, situada frente al recinto ferial de Castilla y León, en la Avenida de Salamanca.

En otras ocasiones las esculturas comparten su protagonismo con el agua, en fuentes como la de Los Colosos (Pedro Monje, 1996), en la Plaza de la Rinconada; la Fuente de las Sirenas (Concha Gay, 1996), en la Plaza de Martí Monsó; la titulada Jorge Guillén y la infancia (Luis Santiago Pardo, 1998), situada en la glorieta central de los jardines del Poniente; la Fuente Dorada (Fernando González Poncio, 1998), en la plaza del mismo nombre; y otras.

El parque más antiguo y más emblemático de la ciudad es el Campo Grande; se trata de un gran jardín romántico, ubicado en pleno centro de Valladolid, ideado en su actual fisonomía por Miguel Íscar, alcalde de Valladolid entre 1877 y 1880. Acoge una gran variedad de árboles que constituyen un verdadero jardín botánico. Habitan diferentes aves y son famosos los pavos reales y, recientemente, las ardillas.

Se trata de un sencillo jardín en cuyo centro hay dos pérgolas que albergan una pequeña plaza en la que se encuentra una fuente que recuerda la obra del escritor vallisoletano Jorge Guillén.

A lo largo del curso del Pisuerga también abundan las zonas verdes. Comenzando por el norte, el Parque Ribera de Castilla, con una superficie de 12 hectáreas, está poblado de distintas especies de chopos, álamos o tilos. Siguiendo el discurrir del agua, el Parque de las Moreras cuenta con varios paseos, zonas deportivas y una playa fluvial. Junto a él se encuentra la Rosaleda Francisco Sabadell, un pequeño jardín exclusivamente formado por rosas.

Otras zonas verdes son el Pinar de Antequera, principal recurso natural de la capital vallisoletana; el parque de Las Norias de Santa Victoria, que ocupa las antiguas instalaciones de la fábrica azucarera Santa Victoria; o el Jardín Botánico de la Victoria, que cuenta con 30 especies distintas de árboles junto con una muestra de especies autóctonas.

Anualmente se celebra la Semana Internacional de Cine de Valladolid (SEMINCI), a finales de octubre. Creada en 1956 como «Semana de cine religioso de Valladolid», se celebraba en Semana Santa, evolucionando hasta convertirse en uno de los principales festivales de cine de España, teniendo como objetivo la difusión y promoción de películas de categoría artística, que contribuyan al conocimiento de la cinematografía mundial. El festival tiene su sede principal en el Teatro Calderón, donde se celebran la gala de inauguración, la proyección de películas de la Sección Oficial y la gala de clausura, en la que se entrega la Espiga de Oro, principal galardón del festival. Por la SEMINCI han desfilado personajes del mundo cinematográfico, como Ken Loach, Brad Pitt, Kenneth Branagh, Ang Lee, Sophia Loren, Julie Christie, John Cleese, María de Medeiros, Liv Ullmann, Abbas Kiarostami, Atom Egoyan o Mira Sorvino.

La Fundación Casa de la India en España, constituida en marzo de 2003, inauguró su sede en otoño de 2006, una vez concluidos la rehabilitación y el acondicionamiento de su sede, en clave contemporánea. El edificio es una casa de dos plantas, en ladrillo rojo, cuenta con aulas para programaciones académicas y culturales, salón de actos, biblioteca con sala de lectura y espacio multimedia, sala de exposiciones, oficina de información y un jardín dotado de escenario para la realización de actos en el exterior.

La Casa de la India, en unión con los centros homólogos de Londres y Berlín, es una institución cultural creada para favorecer el diálogo entre los pueblos de la India y España, y para promover el desarrollo de sus relaciones en los ámbitos culturales, sociales e institucionales.

A lo largo del año se celebran numerosos eventos culturales en la ciudad. Cronológicamente, el primer fin de semana después de la festividad de Reyes conjuntamente entre la capital vallisoletana y la vecina localidad de Simancas se celebra la concentración motorista invernal Pingüinos, la más numerosa de Europa, en la que se realizan todo tipo de actividades relacionadas con el mundo de las dos ruedas.

Entre finales de abril y principios del mes de mayo se celebra en el paseo central del Campo Grande la Feria del Libro de Valladolid. En su cuadragésima edición, la feria congregó a más de 130 autores de todo el mundo (Fernando Savater, Juan Manuel de Prada o Antonio Gamoneda entre otros). Anteriormente y en el mismo escenario se celebra también la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión en la que participan más de 20 librerías de toda España.

Durante el mes de mayo se desarrolla la Semana del Renacimiento, con la celebración de un mercado renacentista, con la recreación de sabores, olores y personajes del Valladolid del siglo XVI. Estos días además se teatraliza por las calles La Ruta del Hereje, popularizada tras la obra de Miguel Delibes, mientras que los restaurantes ofrecen menús gastronómicos rescatados del siglo XVI y actualizados por restauradores vallisoletanos. También en mayo se celebra el Festival Internacional de Teatro y Artes de Calle de Valladolid (TAC). Los espectáculos son nacionales y extranjeros, concebidos para ser exhibidos en espacios sin butacas.

En junio tiene lugar el Encuentro Internacional de Maestro Escultores de Arena que reúne a maestros escultores procedentes de diferentes países elaborando sus obras de cara al público. En julio se desarrolla el programa Noches en San Benito en el que se celebran espectáculos de música, teatro y danza. Al finalizar estos espectáculos, durante el mes de agosto, se celebra asimismo un ciclo de proyecciones de cine al aire libre.

En 2007 se ha creado un ciclo denominado Música en la Catedral, aprovechando la adquisición de un órgano electrónico Allen en detrimento del antiguo órgano de la Catedral construido en dos fases (1904 y 1932) por Aquilino Amezua y Leocadio Galdós y que es un valioso instrumento con tres teclados y pedal y 36 juegos, de estilo romántico-sinfónico.

Se ha celebrado en 2007 la primera edición de la Bienal de Escultura de Valladolid, de escultura contemporánea, que viene a complementar al Museo Nacional de Escultura Policromada de la ciudad.

Por último, se celebran las Fiestas Patronales de San Pedro Regalado, en plena primavera -13 de mayo-, con una corta celebración en la que en la que el acontecimiento taurino, la gastronomía y la música son los principales protagonistas y la Feria y Fiestas de Nuestra Señora de San Lorenzo que se celebran a principios de septiembre cuyo día central es el 8 de septiembre festividad de la patrona. El programa da paso a diversas actuaciones musicales, teatro, ferias gastronómicas, corridas de toros, citas artesanales, fuegos de artificio o exposiciones entre otras actividades. Durante esta semana festiva destaca la Feria de Día, los conciertos de la Plaza Mayor y la Partydance, un desfile de trailers por las calles de la ciudad, inspirado en la Love Parade de Berlín.

Valladolid es conocida como la cuna del español, tiene fama de ser el lugar donde se habla el mejor castellano. Este hecho se está concretando en el fomento de iniciativas para la creación de centros especializados en la enseñanza de la lengua española para extranjeros. Pero a pesar de esta fama, el habla de los vallisoletanos se caracteriza por rasgos diatópicos como el leísmo, el laísmo y otros propios del dialecto castellano septentrional.

Valladolid acogió en el año 2001 el II Congreso Internacional de la Lengua Española que se desarrolló bajo el título «El español en la Sociedad de la Información» entre el 16 y el 19 de octubre de dicho año.

Hasta 4 premios Cervantes, la máxima distinción literaria en lengua castellana, están vinculados a Valladolid: Miguel Delibes, Jorge Guillén, Francisco Umbral y José Jiménez Lozano (los dos primeros son de hecho naturales de la ciudad). Otros autores destacados nacidos en la ciudad son José Zorrilla, Gaspar Núñez de Arce, Rosa Chacel, Gustavo Martín Garzo, Blas Pajarero o Fernando de Orbaneja.

La Semana Santa en Valladolid, con tallas policromadas de gran valor artístico de maestros como Juan de Juni, Gregorio Fernández o Alonso Berruguete, atrae anualmente a visitantes de toda España y el resto del mundo.

En la Semana de Pasión, y siempre que no haya lluvia, las diecinueve cofradías vallisoletanas procesionan por el casco histórico de la ciudad. La historia de la Semana Santa en Valladolid se remonta al siglo XV, si bien anteriormente hubo procesiones en el interior de los conventos, donde nacieron las cofradías más antiguas como Santa Vera Cruz, Angustias, La Piedad, La Pasión y Nuestro Padre Jesús Nazareno.

Durante la Semana Santa vallisoletana se pueden contemplar por las calles una de las principales exposiciones de imaginería religiosa del mundo, tallas que han permitido que la Semana Santa de Valladolid sea declarada de Interés Turístico Internacional.

Pasos como la Virgen de las Angustias, una de las principales tallas de Juan de Juni, La Sagrada Cena, de Juan Guraya, La Oración del Huerto, de Andrés de Solanes, El Señor Atado a la Columna y El Descendimiento, de Gregorio Fernández, o Las lágrimas de San Pedro, de Pedro de Ávila, recuerdan al ciudadano el vínculo existente entre la religión y el arte.

La Semana Santa de Valladolid no sólo se distingue por la singularidad artística de sus pasos sino también por la sobriedad, el silencio y el respeto que reina en cada acto.

Dentro de la Semana de Pasión vallisoletana destacan actos como el Pregón y el Sermón de las Siete Palabras que transforma la Plaza Mayor de Valladolid en un escenario que parece remontarse al siglo XVI y la Procesión General de la Sagrada Pasión del Redentor del Viernes Santo que hace un recorrido desde la Última Cena hasta la soledad de la Virgen y en el que se pueden contemplar los 32 conjuntos escultóricos más importantes.

La gastronomía vallisoletana se engloba dentro de la gastronomía castellana. En ella ocupa un lugar preferente la carne y los asados; uno de los platos más típicos es el asado de lechazo condimentado con agua y sal y cocinado en horno de leña. Junto al lechazo, el cochinillo o el cabrito y los alimentos de la caza como perdices, codornices y conejo, se cocinan aquí braseados o escabechados. El queso de la zona se elabora con leche de oveja, lo que significa un fuerte sabor en varios grados de curación.

Naturalmente se trata de platos que necesitan para su completo disfrute del pan y del vino, dos elaboraciones que desde hace siglos se elaboran en esta zona. Se pueden degustar decenas de texturas de pan de cereal castellano. De ellos, el más famoso es el pan "lechuguino" pero también destacan el pan de picos o el cuatro canteros. En Valladolid pueden degustarse vinos de gran calidad como son los adscritos a las cuatro denominaciones de origen de la provincia vallisoletana: los tintos de la Denominación de Origen Ribera del Duero, los blancos de Rueda o los rosados de la Denominación de Origen Cigales y la de Toro.

Un buen postre empieza en Valladolid por la repostería salida de las manos artesanas de los conventos y se complementa con el café de puchero. Se puede acompañar de pastas artesanales, como los mantecados de Portillo (popularmente conocidos como zapatillas) o con los bizcochos de Santa Clara, los empiñonados, los buñuelos de crema o las almendras garrapiñadas.

Valladolid es el centro del deporte no sólo en Castilla y León sino también en todo el interior de España pues es la única ciudad junto con Madrid que posee equipos de los deportes más populares de España en las élites de las competiciones deportivas. Así mismo Valladolid es uno de los centros más importantes del rugby nacional pues en esta ciudad se encuentran dos de los equipos más importantes de la liga española que históricamente han aportado numerosos jugadores a la selección española de rugby.

Los equipos más representativos de la ciudad son: el Real Valladolid con una larga trayectoria en la primera división del fútbol español, campeón de 1 Copa de la Liga en 1984 y 2 veces subcampeón de la Copa del Rey de Fútbol. El club disputa sus partidos locales en el Nuevo José Zorrilla. También destacan el Club Balonmano Valladolid que ha ganado una Copa ASOBAL y dos ediciones de la Copa del Rey de Balonmano, el CB Valladolid, uno de los equipos históricos de la liga ACB, y los dos equipos de rugby antes mencionados el VRAC y el Cetransa El Salvador, siendo este último el que más triunfos ha brindado a los vallisoletanos.

La oferta deportiva de Valladolid se completa con equipos de tenis de mesa (Collosa Telecyl), baloncesto sobre ruedas (BSR Valladolid), fútbol sala, hockey (Dismeva Valladolid) y piragüismo sobre el Pisuerga entre otras muchas disciplinas. Además la ciudad acoge a deportistas de alto nivel como Mayte Martínez, Rubén Baraja, Laura López, Isaac Viciosa, Roldán Rodríguez y jóvenes atletas como Álvaro Rodríguez y Mohamed Elbendir.

Valladolid ha acogido eventos deportivos relevantes como la Copa Mundial de Fútbol de 1982, el Campeonato de Europa de Fútbol sub-21 o la Liga Europea de voleibol.

Existe una red de autobuses urbanos gestionada, por el Autobuses Urbanos de Valladolid S.A. (AUVASA), que cuenta con una flota de 142 vehículos con una antigüedad media de 6,15 años aunque si se tiene en cuenta únicamente los vehículos de las líneas regulares su media de vida es de 5,90 años.

Desde 1988 AUVASA inició junto con otras tres empresas municipales (Badalona, Palma de Mallorca, Barcelona) un proyecto pionero en España para estudiar la viabilidad del Gas licuado del petróleo (GLP) como carburante en el transporte público con el objetivo de reducir las emisiones contaminantes y sonoras. En la actualidad, del total de la flota el 73% (100 autobuses) funciona con GLP.

Posee 22 líneas ordinarias, 9 líneas laborables a polígonos industriales, 5 líneas de servicios Búho, 7 líneas matinales y 13 líneas especiales para diferentes eventos deportivos, ferias u otros eventos culturales. El precio único del viaje es de 1.10€ para las líneas regulares, para el servicio Búho y otros servicios especiales. Cuenta con un sistema de abono llamado Bono-Bus y abonos especiales para jóvenes y jubilados.

La estación de autobuses de Valladolid se encuentra en la Calle Puente Colgante, en el centro de la ciudad a escasos metros de la estación de ferrocarril y a la gran arteria vial de la ciudad, el Paseo de Zorrilla.

A través de los servicios de las diferentes compañías conecta diariamente con varias localidades de la provincia y de otras provincias de España. También se realizan trayectos internacionales a países de Europa, como Francia, Suiza, Holanda, Bélgica, Gran Bretaña o Alemania.

El Aeropuerto Internacional de Valladolid (IATA: VLL, ICAO: LEVD) está situado a 10 km de Valladolid, en el término municipal de Villanubla, a 845,96 metros sobre el nivel del mar; fue inaugurado en 1938.

Con un tráfico total de 512.928 pasajeros, 14.094 operaciones y 31.012 kilogramos de tráfico de carga en el año 2007 según fuentes oficiales de AENA, es el 28º aeropuerto español por volumen de pasajeros. Su escaso tráfico se debe a la relativa cercanía con Madrid (menos de 2 horas por carretera) y su aeropuerto.

La pista del aeropuerto pertenece a la base aérea militar de Villanubla, situada enfrente de la terminal, al otro lado de la pista, y la administración del aeródromo corre a cargo del Ejército del Aire.

A través de la Estación de Valladolid-Campo Grande de ADIF, anteriormente de RENFE (también conocida como Estación del Norte), Valladolid queda conectada con diversas localidades de la provincia y de Castilla y León y también con el resto de España, con trenes regulares, entre otros destinos, a Madrid, Barcelona, Santander,Zaragoza,Bilbao...

El 22 de diciembre de 2007 se inauguró la línea de Alta Velocidad que une la estación de Campo Grande con Madrid en cincuenta y seis minutos a velocidades de 300 km/h y con el uso de trenes Talgo de la Serie 102 de Renfe, apodados pato. Desde el 26 de enero de 2009, hay tres servicios de trenes Renfe Avant, conocidos como lanzaderas, que unen Valladolid con Segovia y Madrid a precios muy inferiores a los actuales gracias al uso de bonos de viajes. La duración del viaje entre Valladolid y Madrid es de aproximadamente una hora.

Dado que el trazado del ferrocarril atraviesa el centro del casco urbano, dividiéndolo en dos partes con una barrera de difícil comunicación, se ha planteado que las vías sean soterradas, desde las afueras hasta la estación ferroviaria.

No obstante, en verano de 2005 se alcanzó un acuerdo definitivo sobre el mismo. Para ello se creó una Sociedad Gestora en la que están representadas las distintas administraciones. Existe un compromiso de la cesión de los terrenos donde aún se asientan los talleres para la reparación de trenes a dicha sociedad, para que gestione su venta. Los beneficios obtenidos servirán para financiar el soterramiento.

El soterramiento del tren en Valladolid supondrá una importante modificación de los usos del suelo en toda la franja que actualmente ocupa el tendido férreo. La desaparición del mismo eliminaría por fin la línea divisoria que parte actualmente la ciudad, dejando espacio para nuevos usos públicos y áreas residenciales.

El proyecto del soterramiento no solo despejaría un gran espacio, sino que liberaría también un conjunto de construcciones históricas que constituyen un ejemplo de edificación industrial singular. Las dos joyas del conjunto son el Arco de Ladrillo, y el Depósito de Locomotoras. Está previsto desmontar el Arco para realizar las obras, y volverlo a colocar una vez finalizadas.

Al principio



La Guerra de la Independencia en Valladolid

Encuentro de Fernando VII y Godoy cuando éste era conducido a prisión (Grabado de la época)

El tratado de San Ildefonso de 1796, firmado por Manuel Godoy en nombre de Carlos IV y la Convención Francesa, así como el Convenio de Aranjuez de 1801 con el consulado de Napoleón Bonaparte, restablecieron la alianza tradicional que durante el siglo XVIII había regido las relaciones entre la corona de España y Francia.

En mayo de 1801, el consulado pudo contar con el apoyo militar español para forzar la neutralidad de Portugal, que se negó a romper su alianza con la corona británica, mediante la Guerra de las Naranjas y desde 1803 con el económico y la disposición de la Armada española para la guerra naval contra Inglaterra que culminaría en octubre de 1805 en la Batalla de Trafalgar.

Aunque la derrota de la armada hispanofrancesa en Trafalgar obligaría a Napoleón, proclamado en 1804 empereur des Français, a renunciar entonces a la invasión inmediata por vía marítima de Gran Bretaña, los triunfos militares en Austerlitz, el 2 de diciembre de 1805, de Jena, el 14 de octubre de 1806, y el fracaso de las negociaciones con el gobierno británico del primer ministro Lord Grenville indujeron a Napoleón mediante el Decreto de Berlín del 21 de noviembre de 1806 a relanzar el enfrentamiento directo con los británicos mediante la práctica de la guerra económica total del Bloqueo Continental, que ya se venía aplicando de facto tras el aumento de las tasas aduaneras, el cierre de los puertos del norte de Francia y de las desembocaduras del Elba y el Weser en la primavera de 1806.

La política del Bloqueo orientó el interés de Napoleón hacia la península ibérica y el Mediterráneo occidental, aumentando la presión sobre la corte de Portugal, al que se le advirtió para que adoptase medidas para el cierre al comercio con los británicos desde sus puertos y la confiscación de los bienes y emprisionamiento de los residentes en el país. Ante la inacción portuguesa, en agosto de 1807 Napoleón encargó a Jean-Andoche Junot la organización en Bayona del Cuerpo de Observación de la Gironda con una fuerza de unos 30.000 soldados, y retomando la fórmula de 1801 para forzar a aceptar el Bloqueo a los portugueses, reclamó el apoyo de la corte española que, con este fin, envió a través del marqués de Campo Alange un ultimátum al gobierno portugués el 12 de agosto de 1807. A partir del 25 de septiembre de 1807, los portugueses ejecutaron la expulsión de los navíos ingleses pero, anteriormente notificados de que el gobierno británico no permitiría ningún acto hostil contra sus ciudadanos en Portugal, no se realizó ninguna acción en este sentido.

El 18 de octubre de 1807, Junot atraviesa la frontera y pocos días después, el 27 de octubre, el representante de Godoy firma el Tratado de Fontainebleau en el que se estipula la invasión militar conjunta, la cesión a la corona de los nuevos reinos de Lusitania y Algarves, así como el reparto de las colonias. Así pues, las tropas al mando de Murat ocuparon el norte de España.

Valladolid fue la ciudad elegida para albergar las tropas francesas en su expansión por el resto de la Península, debido principalmente a su situación en el eje París-Madrid-Lisboa.

El Ejército de Junot permanecerá una veintena de días en Valladolid y el de Dupont unos tres meses, (aunque el grueso salga de la ciudad en marzo, aparca a un tercio de los suyos guardando el paso del Duero y cubriendo el área noroeste. Sin embargo, Valladolid estaba desprovista de grandes cuarteles para albergar a los soldados franceses, y la ciudad tuvo que realizar un extraordinario esfuerzo para adecuar conventos (San Pablo, San Gregorio, San Benito…) y otras dependencias, así como licenciar al propio ejército español de algunos cuarteles.

Aunque bien es cierto que esta situación era aprovechada por no pocos lugareños para aprovisionar el mercado negro, hundiéndose de esta forma la actividad económica de la ciudad. Así, el descontento creció en la ciudad y se produjeron innumerables altercados y algún conato de motín.

Las autoridades españolas, encabezadas por el Capitán General-Presidente Francisco de Horcaditas, la Real Chancillería de Valladolid y el propio ayuntamiento, piden en numerosos bandos y proclamas un esfuerzo de convivencia. Pero los vallisoletanos identificaban el “aliado” francés con el antifernandinismo con claridad creciente.

Aunque el motín se produjo el 17 de marzo, los diarios no le dieron una gran difusión y la noticia llegó por medio de gacetas y cartas particulares. Así el 24 de marzo se produjeron vivas al monarca debutante en la Plaza Mayor, la defenestración y quema del retrato de Godoy presente en el edificio municipal; auto de fe con los emblemas del almirantazgo, extracción y vía crucis del carro en que fuera paseado el retrato en 1807, del Palacio Real a la plaza en que le prenden fuego, hundiendo los restos en las aguas del Pisuerga.

La celebración duró varios días con disparos de mosquetes al aire incluidos. Como consecuencia el partido fernandino controla el Ayuntamiento, con el marqués de Revilla asentado en la regiduría.

Desde mediados de abril a mediados de mayo, el contingente francés destacado en la ciudad disminuirá hasta quedar en una presencia simbólica, lo que se tradujo en la desaparición de los numeroso altercados y problemas de convivencia que se venían produciendo.

Desde el 5 de mayo, García de la Cuesta sustituye a Horcaditas como capitán general-presidente. Los ecos del dos de mayo de Madrid resucitaron los reflejos subversivos del partido fernandino (quién desde los días del motín de Aranjuez controla el Ayuntamiento, con el marqués de Revilla asentado en la regiduría), desafiando el propósito contemporizante de García de la Cuesta.

Por otro lado, en el resto de España desde el 22 de mayo, en Cartagena (Murcia),y hasta el 31 del mismo mes en Valladolid y Zamora, un rosario de sublevaciones contra los franceses surge por España: Oviedo, La Coruña, Badajoz, Sevilla, Murcia, Valencia, Zaragoza. Este alzamiento, que marcó el comienzo de la Guerra de Independencia, sólo se llevó a cabo en los territorios no ocupados por los franceses puesto que lógicamente en un centro urbano dominado militarmente era imposible cualquier tipo de insurrección, como ya se había demostrado con creces el 2 de mayo en Madrid.

Así, el 31 de mayo, en la capital vallisoletana una muchedumbre de paisanos salpicada de soldados, se agolpa en las calles y plazas con los gritos de ¡Viva Fernando VII! y exigiendo, frente a las casas consistoriales, el alistamiento general, la entrega de armas, la designación de un jefe, y la proclamación de Fernando VII. El Cabildo condescendió en ello, y los manifestantes pasaron a la Chancillería.

El 1 de junio, García de la Cuesta accede al alistamiento forzoso, sin distinción, de los varones de 17 a 40 años, y a proporcionar cuadros militares, pasando al Ayuntamiento para publicitarlo. Cuesta sabe que debe de organizarlo todo con la mayor rapidez posible pues el cuartel general francés se sitúa en Burgos. Incluso los prelados ofertaron sus propiedades y el alistamiento de los novicios. Además, crea la Junta de Armamento y Defensa de Valladolid, bajo su presidencia, a la que fueron llamados dos representantes de cada corporación: Chancillería, Universidad, Ayuntamiento, Cabildo eclesiástico y gremios. Cuesta, que la controla sin problema, la eleva a la categoría de Junta General o Superior de las otras organizadas en las intendencias castellanas que han de entenderse con ella (sin estar representados en su seno). Se encuentra con un gran problema para organizar la defensa, pues Castilla posee una deficiente infraestructura militar y no dispone de ningún ejército regular.

La noticia de la insurrección vallisoletana fue recibida en el cuartel general del Cuerpo de Observación de los Pirineos Orientales, en Burgos, la noche del 4 de junio. El mariscal Bessières, visto el evidente riesgo de ruptura de la ruta militar y de postas de Francia a Madrid, dio prioridad a despejar la vía sobre la que se cernía la amenaza de las desconocidas (por ello temidas) fuerzas de Cuesta. En consecuencia, las operaciones de los generales Merle y Lasalle en La Montaña fueron desviadas en favor del teatro meseteño, uniendo sus filas en Dueñas el 11 de junio, listos para encarar al enemigo, del cual, tras el combate de Torquemada y la entrada en Palencia, tienen una idea cabal.

Al corriente del avance de los franceses, Cuesta sacó a la tropa de la ciudad los días 9/10 de junio.

García de la Cuesta logra reunir finalmente una fuerza de unos 4 700 milicianos, 300 unidades de caballería regular y 4 piezas de artillería, que sería llamada de forma grandilocuente Ejército de Castilla. Entre estos voluntarios, se encontraba Juan Martín el Empecinado, que sería uno de los más mordaces guerrilleros durante la guerra. Por su parte, el ejército francés preparó un destacamento al mando del General Lasalle perteneciente al Cuerpo del ejército francés dirigido por el Mariscal Bessières, que tenía órdenes de normalizar la situación en la ciudad de Valladolid, compuesto de unos 9 000 hombres.

En un principio, las tropas de Cuesta se despliegan en Cabezón del Pisuerga entre el puente y el camino a Burgos, frente a las tropas francesas que acechan. Sin embargo, llevado por el entusiasmo de sus hombres, Cuesta decide cruzar el puente y atacar a las fuerzas francesas, que les doblan en número. El resultado es previsible, pues la veterana caballería de Lasalle aplasta a los novatos reclutas y puede marchar hacia Valladolid, tras saquear los pueblos de Cabezón y su comarca: Santovenia, La Overuela y Cigales.

La batalla de Cabezón no sería inteligible, o lo sería muy difícilmente, desligándola de la del Moclín (Medina de Rioseco). Tras la victoria del 12 de junio, una porción de los galos entró en Valladolid, evacuado tres días más tarde. Bessières poco sobrado de efectivos, amontonando en su mesa decenas de informes relativos a alistamientos, concentración y movimientos de tropas españolas, desembarco de las inglesas, etc., desguarneció Valladolid, lo cual incita a García de la Cuesta a tratar de recuperar posiciones en la llanura castellana.

Vencido en Cabezón, García de la Cuesta condujo a su hueste hacia el norte de la provincia, a Benavente, donde se le unen los reclutas locales, los leoneses y un regimiento expedido, a regañadientes, por la Junta asturiana. Unos 10.000 soldados de infantería de nuevo cuño, mal reglados, en quienes por su cantidad y calidad no podía fiar las esperanzas de una maniobra ofensiva. La salvación radicaba en el Ejército de Galicia, relativamente importante, dirigido por Joaquín Blake, dependiente de la Junta del Reino de Galicia, para la cual Cuesta despacha a Zayas Chacón. Lo políticos gallegos transigieron en enviar a su gente a Castilla, aunque en privado desconfían del capitán general-presidente, razón de que condicionasen la ayuda a la autonomía de mando.

A principios de julio los dos ejércitos se dan la mano en el valle del Bierzo. Cuesta y Blake concertan un plan de ataque: lanzarse sobre Valladolid para ascender en dirección a Palencia y separar a Lasalle del resto de unidades del Cuerpo de Observación. Bessières, que tiene al corriente al emperador de la agrupación de contingentes españoles, no aparta los ojos del prioritario tramo Burgos-Valladolid, y recibe refuerzos.

Enterado del movimiento de las tropas españolas, Bessières organizó un ejército de campaña de unos 14 000 hombres que marchó rápidamente a detener a los españoles. El choque se produjo en Medina de Rioseco, con las tropas españolas divididas en dos partes muy distantes, situadas sin protección en los flancos y con una línea de retirada muy reducida. Bessières decidió atacar por el medio, envolver y aplastar a los gallegos primero y después a los castellano de Cuesta que, al comienzo de la batalla, habían sido contenidos. La operación fue un éxito francés: Blake perdió cerca de 3 000 hombres y toda su artillería, mientras que los franceses sufrieron menos de 500 bajas y aseguraron el camino a madrid para José I que se había detenido en Burgos. Para el emperador esta batalla suponía la solución definitiva de los asuntos de España, y para el pueblo español, conocer los horrores de la guerra, pues los prisioneros fueron ejecutados y el pueblo de Medina de Rioseco saqueado.

Tras las abdicaciones de Bayona el 5 de mayo de 1808 la Corona Española cayó sobre la cabeza del emperador. Aunque Napoleón publicó el 4 de junio el nombramiento de su hermano mayor como Rey de España, el reinado de José I, premier et dernier como le llamó en sus Mémoires el general Thiébault, comenzó oficialmente el 8 de julio de 1808 después de jurar la nueva Constitución y de recibir, acto seguido, el juramento de fidelidad de los componentes de la junta española de Bayona.

El 12 de junio de 1808, el vociferio de los alistados que, escapados de Cabezón, corren a Valladolid, pregonando por las calles el saqueo perpetrado por las tropas francesas desata la huida importante de sus habitantes con la frailada a la cabeza, temerosos de las represalias de los franceses, que origina escenas de pánico colectivo. Los franceses entraron finalmente a la tarde en la ciudad. Una diputación (Chancillería, Cabildo eclesiástico y Ayuntamiento) esperaba en la puerta del Carmen Descalzo, frente a la que apareció, el general Merle.

Las órdenes de Bessières explicitaban que Valladolid debía ser respetado, aunque desarmado, remitiendo a Burgos una representación de sus personalidades y corporaciones donde se entrevistarían con él. No obstante, aquello no lo sabían los amedrentados vallisoletanos, librados del saqueo general. Aunque hubo algunos episodios de profanación de algunos conventos abandonados, en general el alojo de los imperiales no incurrió en mayores excesos, alojándose parte en los cuarteles y parte en el exterior de la ciudad. El 16 la población estaba evacuada. El mercadeo proporcionó ocasiones para confraternizar. Durante su estancia los franceses vendieron, lámparas, cálices, vinajeras, relicarios, dijes de niños, colchas y otros menajes de lo saqueado en los pueblos. Preliminar de unos intereses creados que iban a dar mucho juego en los próximos años: Ellos no tanto robar si los españoles no tanto comprar. Lo prioritario, según Bessières, era pacificar la ciudad, que volviese a la áurea monotonía. Empresa a la que Merle liga a las autoridades, remitiendo un decreto al marqués de Revilla.

Al salir, los franceses arrastraron consigo a los prisioneros hechos en Cabezón, al lado de los curas de las parroquias y de los prelados de las comunidades religiosas. Desalojada la ciudad, el gobierno de sus asuntos en materia de seguridad se fió al Ayuntamiento. En aquel entonces, se fueron restituyendo a sus domicilios los vecinos emigrados el 12 de junio, habitualmente a municipios del contorno.

La diputación mixta Chancillería-Ayuntamiento se reúne asimismo ante Bessières en Burgos. Los capitulares intentan desentenderse en un principio de las exigencias económicas, con el alegato de que el tema incumbía al intendente. Respecto a las demandas políticas, el juramento (omitiendo la proclamación) se llevó a cabo el 27 de junio. La cesión por Napoleón de la Corona de España al primogénito de su familia, el 6 de junio de 1808, a juicio del mariscal Bessières forzaba a que Valladolid engrosase la lista del peregrinaje a Bayona a fin de felicitar al nuevo monarca. El 25 de junio, partió la delegación, compuesta de 9 diputados pertenecientes a la Chancillería, Ayuntamiento, nobleza, Cabildo Eclesiástico, Universidad (1 miembro). En Bayona, la delegación expresa el reconocimiento político de la ciudad hacia el nuevo rey de España: José I Bonaparte. Además, se acuerda la visita del nuevo rey a la ciudad en su viaje a Madrid. La salida de Bayona se produce el 9 de julio. Sin embargo, se produce un cambio de ruta y José I tomará la ruta de Aranda de Duero, llegando a Madrid el 20 de julio.

Sin embargo, el 19 de julio se produce la inesperada victoria del Ejército español en Bailén frente al francés comandado por Dupont, y el 31 de julio José I salía de Madrid para replegarse junto con su ejército tras la línea del Ebro.

Para financiar la Junta, destinó los ingresos de Propios, pósitos, obras pías y demás arbitrios que tenga a su disposición y ofrezcan las circunstancias del país, apertura de una suscripción, excitando el celo de los pudientes y personas privilegiadas, especialmente el Ilmo. obispo y clero, que aprovecharán con gusto la ocasión de acreditar su beneficencia y patriotismo.

Cuesta nombra personalmente a los constituyentes de la Junta de Armamento de Valladolid, con un militar como presidente (con lo que Cuesta se asegura la obediencia por la vía castrense), un oidor de la Chancillería como vicepresidente, y como vocales: un conde (diputado del común), un religioso (como representante del Cabildo Catedralicio), el procurador síndico, y 2 vecinos.

No es una Junta Superior a nivel regional, castellano, como lo fue la de junio. Su jurisdicción se circunscribe al territorio de la Intendencia de Valladolid y para un objeto determinado. Pero ese va a ser el instrumento que va a tratar de emplear de la Cuesta para hacerse con el poder.

Sin embargo, simultáneamente, la Junta Superior de León se había instalado en Ponferrada, con el nombre de Junta Suprema de Castilla y de León, a merced de la influencia de la combativa Junta gallega, que obtiene la firma del Tratado de unión entre los reinos de Castilla y León y Galicia (10 de agosto de 1808), introduciendo un componente de soberanía nada grato al capitán general, pues impugna su autoridad sobre las juntas, al no estar delegado por ellas. La réplica de Cuesta será formar una nueva Junta Superior de León, negando entidad positiva a la Junta Reunida.

De cara a la representación en el congreso convocado en Aranjuez, en el que se constiruiría la Junta Central Suprema, la Junta expide poderes para los diputados de Galicia, León y Castilla (Lugo, 5 de septiembre de 1808). Acto García de la Cuesta u sus seguidores tachan de ilícito, máxime cuando éste, previamente, la había declarado ilegal y nulas sus resoluciones. Así que, el 25 de septiembre, entre los delegados de las juntas de diez reinos, dos principados y una provincia, figuran por Castilla la Vieja 2 diputados, con mandatos cursados en Lugo. Cuesta, tratando de contrarrestar tal representación decidió que la Junta de Armamento de Valladolid remitiese a Aranjuez dos diputados por Castilla.

Estamos en una de las fases más vehementes del conflicto entre Cuesta y el poder juntero, personificado en la Junta Reunida. La propuesta política del capitán general-presidente, manifiesta en el consejo de generales de Madrid (5 de septiembre) y en la entrevista con Charles Stuart, el enviado británico (15 de septiembre), pasaba por suprimir las juntas, afirmar la potestad de los capitanes generales, chancillerías y audiencias, y estatuir una Regencia multipersonal, secundada por una jefatura castrense.

En Aranjuez, los 2 diputados vallisoletanos se dedicaron a buscar su aceptación en las deliberaciones. Captado que no lo tendrían fácil, todo su afán consistió en deslegitimar a la otra delegación de Castilla, convirtiéndose en portavoces del capitán general. Ante la evidencia de que a lo sumo su status no ira más allá de hermano bastardo, la delegación quemó sus cartuchos emprendiéndola contra el patrón compositivo adoptado en Aranjuez, criticando la vulneración de los usos tradicionales al admitir a Asturias o Madrid que son parte de reinos, denunciando que la representación de las dos Castillas y León es desigual y reducida en favor de Andalucía, Mallorca, etc.

El Reglamento de las Juntas Superiores Provinciales (1 de enero de 1809) ratifica el triunfo del criterio centralista en la revolución española, limitando tanto su entidad, capacidad de decidir y obrar que deviene a menos que aquellas sucursales de reclutamiento tan queridas por el capitán general-presidente. Indudablemente que como tal, la Junta de Armamento de Valladolid cumplió a la perfección su cometido.

Finalmente, el 25 de septiembre de 1808, en una ceremonia celebrada en la Capilla del Real Palacio de Aranjuez, se constituyó oficialmente la Junta Central Suprema y Gubernativa del Reino, que se encargaría de ejercer los poderes ejecutivo y legislativo españoles durante la ocupación.

Al principio



Provincia de Valladolid

Bandera de la provincia de Valladolid

La provincia de Valladolid es una provincia española perteneciente a la comunidad autónoma de Castilla y León, al noroeste de la Península Ibérica.

Su capital es la ciudad de Valladolid. Limita con las provincias de Burgos, Palencia y León por el norte; con Zamora, por el oeste; con las provincias de Salamanca y Ávila por el sur; y con la provincia de Segovia por el este.

Tiene una población de 529.019, una superficie de 8.110 km² y una densidad de población de 65,23 hab./km².

La provincia de Valladolid tiene un total de 225 municipios.

En esta provincia se instaló la capital de la corte castellana y antigua capital del Imperio durante los reinados de Carlos V, Felipe II y Felipe III, posee una provincia preñada de castillos y fortalezas. Su capital, dispone de un importante patrimonio histórico-artístico y uno de los museos de escultura más importantes de Europa. La provincia de Valladolid es especialmente célebre por sus procesiones de Semana Santa, tanto en la capital, como en las localidades de Medina de Rioseco y Medina del Campo.

La provincia de Valladolid se constituyó como tal mediante el Real Decreto de 30 de noviembre de 1833 impulsado por el ministro Javier de Burgos, quedando adscrita a la región histórica de Castilla la Vieja.

Valladolid es la provincia más poblada de Castilla y León, con 529.019 habitantes en 2008 (INE), lo que representa más del 20% del total de la población de la comunidad. En el conjunto de España, la provincia aporta algo más del 1,1% de peso sobre el total, siendo la vigésima novena provincia más poblada.

La población en la provincia de Valladolid es de las pocas que crece en Castilla y León y también es la población más joven de toda Castilla y León y una de las más jóvenes del norte peninsular. La población de la provincia de Valladolid también se caracteriza por ser una de las más longevas de España y de Europa.

La mayor parte de la población de Valladolid, el 65,4%, tiene entre 16 y 64 años (INE 2006). A continuación se encuentra el grupo de edad de mayores de 65 años, con un 17,7% y por último los niños y adolescentes de hasta 15 años, con un 16,9%. Dentro del grupo mayoritario de personas entre 16 y 44 años, el rango predominante es el de 25 a 50 años, por lo que la estructura poblacional de la provincia de Valladolid es predominantemente adulto-joven.

Teniendo en cuenta que la población de Valladolid, Laguna de Duero,Medina del Campo y Arroyo de la Encomienda representa casi el 75% del total de la provincia o que los 23 municipios del área metropolitana de Valladolid aportan prácticamente el 80% del peso demográfico total, se comprueba que existe un claro contraste demográfico con zonas altamente despobladas con un marcado carácter rural; entre los municipios más despoblados de la provincia, están Aguasal, Torrecilla de la Torre, Almenara de Adaja, San Salvador, Roturas y Fontihoyuelo que no superan los 40 habitantes censados.

Los inmigrantes en Valladolid representan un 4,4% de la población. A día de hoy los inmigrantes con tarjeta de residencia en Valladolid son 23.087 a los que hay que sumar los residentes sin tarjeta de residencia o ilegales. Se calcula que en total los inmigrantes de la provincia de Valladolid son unos 30.000.

Medina del Campo (tercer nucleo urbano tras la capital) cuenta con 1.188 inmigrantes censados a finales de 2008, o lo que es lo mismo, suponen el 5,6% de la población de la villa, en la que destacan los procedentes de Rumanía, Bulgaria y Colombia. Íscar posee 768 habitantes nacidos en el extranjero (465 son bulgaros), lo que supone el 11,33% de su población en 2008. Las mujeres representan el 48.96% del total con una media de edad de 30.4 años. Los varones representan el 52.04% del total con una media de edad de 33.6 años. Así pues los inmigrantes en Valladolid tienen una media de edad de 32 años.

La bandera, al igual que la de muchos municipios de la provincia adopta el fondo rojo carmesí del pendón de Castilla con el escudo en el centro.

Su economía crece al ritmo del 4,1% desde el año 2000. La economía vallisoletana creció por encima de la media española desde el 2000. En este tiempo el producto interior bruto PIB creció un 4,12% mientras que el PIB español creció al ritmo del 2.7%. El dato más destacado es que la provincia de Valladolid es la quinta de España con mayor índice de convergencia con la Unión Europea. Supera en un 14,9% la renta media de la Europa de los 15 y en un 30% la renta media de la Europa de los 25.En cuanto a precios la provincia de Valladolid se encuentra en la parte media-alta de la economía nacional. Valladolid acabó el año pasado con una tasa femenina de paro del 12%, porcentaje que duplica de largo al 5,5% masculino y que dejó la media provincial en el 6,2%.

De hecho, en los varones prácticamente existe pleno empleo técnico -se considera como tal un número de parados inferior al 5%-, algo de lo que aún están muy lejos las féminas sin ocupación. Con todo, ambos porcentajes son muy similares pero algo mejores a las medias de Castilla y León, que se situaron en el 10,4% y el 5,2%, respectivamente, y están un poco más alejados de las nacionales del 11,6% y el 10,3%.En el año 2006 Valladolid creó la tercera parte de los empleos de Castilla y León 20.500 nuevos empleos. De esta forma pese a la ligera crisis de Renault la provincia de Valladolid sigue siendo el motor económico de la región.

A pesar de que la tasa de paro femenino aún es un tanto elevada, las mujeres fueron las grandes beneficiadas por la creación de empleo en la provincia en el 2006. De hecho, en el conjunto de la provincia las ocupadas subieron el 9,3% en comparación con el exiguo 4,4% del otro sexo, lo que supone que 20.500 mujeres encontraron un trabajo remunerado durante el pasado ejercicio frente a únicamente 5.300 hombres. En la misma línea, las activas crecieron el 5,9%, frente a la variación nula que experimentaron sus homólogos varones.

El análisis por provincias revela que en el 2006 «Valladolid se llevó todo el crecimiento del mercado de trabajo en Castilla y León», según Nino Fernández. De los 17.500 nuevos activos que sumó la comunidad 16.900 eran vallisoletanos, y por si fuera poco entre ellos los parados se redujeron en 1.300 de un descenso regional total de 5.300. Esto se debe a que el desempleo se incrementó en Salamanca, Segovia y Soria y se mantuvo intacto en Burgos, lo que colocó la tasa autonómica en el 6,5%, lo que hace a Castilla y León como una de las comunidades más prósperas de España y a la provincia de Valladolid como el principal emprendedor económico de la región.

Agricultura dedicada al cultivo de cereales (trigo y cebada), leguminosas, remolacha azucarera, alfalfa, hortalizas y vid. Importante ganadería. Intensa actividad industrial especialmente concentrada en la capital, de derivados de la agricultura (pastas alimenticias, harinas, chocolates, azúcar, etc.), textiles, metalúrgica, fabricación de automóviles (FASA-Renault), químicas, de la construcción, de papel, artes gráficas, etc. Además de la capital Valladolid, destacan las poblaciones de Medina del Campo, Peñafiel, Tordesillas, Tudela de Duero, Laguna de Duero, Íscar y Olmedo.

El Gobierno y la administración de la provincia de Valladolid corresponde a la Diputación Provincial de Valladolid, según lo expuesto en el estatuto de autonomía de Castilla y León. La sede se halla en el Palacio de Pimentel de Valladolid, desde 1875, cuando el inmueble fue adquirido por la Diputación Provincial.

La Diputación tiene competencias en el ámbito del asesoramiento, cooperación y asistencia a municipios y localidad, prestando también servicios supramunicipales de carácter provincial.

La composición de la Diputación se establece por elección indirecta a partir de los resultados en las elecciones de los municipios. El número de diputados de la Diputación de Valladolid, que depende del número de habitantes de la provincia, es de veinticinco, repartidos proporcionalmente entre los partidos judiciales que la componen.

La provincia de Valladolid tiene una extensión de 8.202 km²; está situada en el centro de la meseta septentrional y se caracteriza por la uniformidad de su orografía, dominada por una extensa llanura en la que se distinguen: una zona de páramos calizos definidos por los valles de diferentes ríos, algunos de los cuales destacan en altitud originando un paisaje montañoso de cerros testigos, tales como los Montes Torozos, cerro de San Cristóbal (843 m) y el Sardanedo (854 m); una zona de campiña, de suaves lomas; y separando una y otra, las denominadas "cuestas", profundos barrancos con laderas escarpadas, como las de Prado Ancho, Santovenía de Cabezón, de Pisuerga, etc. Red hidrográfica dominada por el río Duero y sus afluentes (Pisuerga, Esgueva, Adaja, Eresma, Duratón, Zapardiel y Cega, entre otros) y completada con el canal de Castilla.

Limita al Norte con la provincia de Palencia, al Este con la provincia de Burgos, al SE con la provincia de Segovia, al Sur con la provincia de Ávila, al SO con la provincia de Salamanca, al Oeste con la provincia de Zamora y al NO con la provincia de León. Tiene un pequeño enclave entre las provincias de León y Zamora, el término municipal de Roales.

El clima mediterráneo continentalizado es propio de la Meseta Central, en la que se encuentra la provincia de Valladolid. Es parecido al mediterráneo típico pero con características de climas continentales, de temperaturas más extremas, aunque no llega a ser tan distinto como para ser clasificado aparte. Además este clima no recibe la influencia del mar, por eso las temperaturas son las más extremas de España, veranos con mucho calor e inviernos bastante fríos con una oscilación de 18,5 Cº. La estación estival es la más seca y se superan con gran frecuencia los 30ºC, alcanzándose esporádicamente más de 35ºC. Sin embargo, en invierno es frecuente que las temperaturas bajen de los 0ºC, produciéndose heladas en las noches despejadas de nubes y nevadas esporádicas. Esta región norte de España junto con el resto de las provincias de Castilla y León es la región más fría de todo el sur europeo.

Las precipitaciones siguen un patrón muy parecido al del clima mediterráneo típico y están entre los 400 o 600 mm, con un máximo durante el otoño y la primavera. La menor influencia del mar, no obstante, hace que sea un clima más seco que el típico. En la provincia de Valladolid el clima mediterráneo continental presenta unas temperaturas de aproximadamente de dos a cinco grados más altas que en el resto de las zonas con este clima, motivado principalmente por la escasez de montañas que presenta esta provincia y por la altitud que es entre 50 y 200 metros menos de media que el conjunto de Castilla y León.

Por lo tanto la provincia de Valladolid tiene el clima más confortable de toda la meseta norte una temperatura media anual de 13.8Cº. Sus precipitaciones medias anuales oscilan entre 400 y 600 milímetros anuales, distribuidos a lo largo de todo el año con un mínimo bastante fuerte en verano y otro invernal muy atenuado.Las precipitaciones no suelen llegar en gran cantidad y de manera torrencial, las precipitaciones en la provincia de Valladolid llegan de una manera suave y a lo largo de varios días lo que favorece al campo.

Los valores climáticos extremos registrados en alguno de los dos observatorios de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMet) en la provincia son los 40.2 °C registrados el 19 de julio de 1995 en el observatorio de Valladolid y los -18.8 °C registrados en el de Villanubla el 3 de enero de 1971, en lo que respecta a las temperaturas. La racha de viento más fuerte registrada fue de 133 km/h el 24 de enero de 1971 mientras que el máximo de precipitación acumulada en un solo día fue de 90.8 l/m² el 5 de diciembre de 1951.

En la provincia de Valladolid no existe una división comarcal consolidada a nivel oficial; en toda Castilla y León sólo existe la de El Bierzo. Sin embargo, existen comarcas históricas más o menos arraigadas tanto en Valladolid como en el resto de la comunidad, que engloban a varios municipios, pedanías y áreas residenciales que se unen para la gestión de servicios comunes como el de basura, limpieza o sanidad. Por ello debemos distinguir entre comarcas de división administrativa y comarcas de denominación histórica y turística.

La Diputación de Valladolid está desarrollando un programa denominado "Viajes Culturales" con la intención de acercar a la población no solo de Valladolid sino de toda España el rico conjunto histórico de la provincia y el rico legado cultural que posee la provincia de Valladolid para que se conozcan y se pueda aprendan, comprender, valorar y disfrutar este legado.

La provincia de Valladolid es una de las más avanzadas en cuanto a museos se refiere teniendo algunos de los más importantes de Castilla y León y de España. Así pues los museos de la provincia de Valladolid están dotados de última tecnología y todos ellos cuentan con aclaraciones para sordos de forma escrita.La provincia de Valladolid y en colaboración con la Junta de Castilla y León ha puesto en marcha un programa para la difusión de estos y la creación de otros nuevos. La provincia de Valladolid y en concreto su capital cuentan con 3 de las casa museos más importantes de España en ellas vivieron importantísimos personajes de la cultura y la historia de España como Miguel de Cervantes o Cristóbal Colón. Así pues los museos que operan a pleno rendimiento en la provincia de Valladolid son: Real Monasterio de Santa Clara, Real Monasterio de San Joaquín y Santa Ana, Planetario de Valladolid, Museo Interactivo del Hombre, Museo Provincial del Vino de Valladolid, Museo Pedagógico de Ciencias Naturales, Museo Oriental, Museo Nacional de Escultura, Museo Interparroquial de Arte Sacro, Museo de la Academia de Caballería, Museo Diocesano y Catedralicio, Museo del Monasterio de Santa Isabel, Museo de Valladolid, Museo de San Antolín, Museo de la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción, Museo de la Iglesia de Santa María, Museo de la Colegiata de San Luis, Museo Comarcal de Arte Sacro, Ecomuseo de Tordehumos, Centro Etnográfico Joaquín Díaz, Casa Museo de Zorrilla, Casa Museo de Colón, Casa Museo de Cervantes, Museo de las Ferias de Medina del Campo, Museo de la Ciencia de Valladolid. En esta lista no están todos los museos de la provincia de Valladolid puedes encontrar más en la página web de la diputación provincial.

Vegetación reducida al monte alto, con distintas especies de pinos, matorral y pastizales.

La gastronomía de la provincia de Valladolid es típicamente castellana, aunque cada zona presenta rasgos diferenciados. En la zona norte de la provincia, especialmente en la comarca de Tierra de Campos, es tradicional la elaboración de queso de oveja, entre los que destaca el queso de Villalón, curado o semicurado; se trata de un queso fresco también conocido como "Pata de Mulo". Son habituales también las sopas de ajo, el cocido elaborado lentamente en puchero a la lumbre, las lentejas guisadas elaboradas con la variedad pardina propia de Tierra de Campos y el pichón o palomino realizado con diferentes técnicas. Dentro de la repostería típica destacan los bollos de la Virgen de las Fuentes propios de Villalón de Campos, las rosquillas de palo, orejuelas, tortas de aceite y chicharrones. En Medina de Rioseco se pueden degustar las tradicionales almendras garrapiñadas o las marinas, hojaldre relleno de crema y cubierto con azúcar.

El pan elaborado en la provincia de Valladolid tiene una gran tradición que se remonta al siglo IX. De hecho, a Carlos I, durante su retiro en el monasterio de Yuste, le hacían llegar el pan elaborado en Valladolid y durante el siglo XVI los maestros panaderos vallisoletanos fueron apoyados económicamente por la Corona.

El pan típicamente castellano recibe el nombre de pan candeal, sobao o bregado, ya que desde tiempos remotos en Castilla la variedad de trigo más utilizada es el trigo candeal. Es un pan de corteza fina y levemente tostada, de miga muy blanca y compacta con una textura fina y sabor característico. Este tipo de pan es adecuado para acompañar carnes rojas, guisos o legumbres acompañados de vinos de la tierra. Tradicionalmente se elabora a mano, con un amasado lento y una fermentación prolongada, terminado la cocción en horno de leña.

Bajo esta denominación, se engloban diferentes variedades; entre ellas la más destacada es la variedad de pan lechuguino, caracterizada por su dibujo típico y cuidado que otorga el nombre a la variedad, dado que antiguamente se denominaba, sobre todo en el medio rural, lechuguino a aquellas personas que iban excesivamente arregladas.

Otras variedades típicas son el pan de cuatro canteros, con un característico rajado de la masa en la que la parte central está separada de los cuatro canteros o bordes, el pan de cuadros, el pan de polea, con una hendidura realizada con una cuerda que imita a una polea, la barra blanca o de picos y la fabiola, creada en 1961 por un panadero de Valladolid en honor a Fabiola Mora y Aragón.

Otros tipos no tan tradicionales de la provincia pero muy consumidos en la provincia son la barra rústica y la barra de flama, que en Valladolid toma el nombre común de barra de riche.

La provincia alberga cuatro denominaciones de origen vitivinícolas. Los vinos de la denominación de Origen de Rueda eran considerados los vinos de la corte en la época de los Reyes Católicos. Para su elebaroación se emplea la variedad de uva verdejo y en menor medidad la uva sauvignon. Bajo esta denominación de origen hay vinos blancos, espumosos, tintos, rosados y de licor. Por su parte los vinos de la denominación de Origen Ribera del Duero se elaboran con la tinta del país y se pueden degustar vinos tintos de crianza, jóvenes, de reserva y gran reserva. Los vinos de la denominación de Origen Toro son principalmente blancos, rosados y tintos y por último se encuentran los rosados de la denominación de Origen Cigales.

Entre los naturales de la provincia de Valladolid se hallan reyes como los de Aragón; Fernando I, Alfonso V y Juan II, el rey de Castilla Enrique IV el impotente, la reina consorte de Francia Ana de Austria y los reyes de España Felipe II y Felipe IV.

En el campo de la literatura destacan Jorge Guillén y Miguel Delibes, ganadores del premio Cervantes en 1976 y 1993 respectivamente. Otros autores destacados son Hernando de Acuña, José Zorrilla, Rosa Chacel, Gaspar Núñez de Arce o Leopoldo Cano entre otros.

En la política, el presidente del gobierno José Luis Rodríguez Zapatero o los ministros Mariano Miguel de Reynoso, Felipe Sánchez Román, María Jesús San Segundo y César Silió y Cortés.

En el terreno científico destaca la figura de Pío del Río Hortega investigador, candidato al premio Nobel de Medicina por sus estudios sobre la histología del sistema nervioso.

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