Tzipi Livni

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Publicado por roy 17/03/2009 @ 00:12

Tags : tzipi livni, israel, medio oriente, internacional

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Tzipi Livni

Tzipi Livni - WEF Annual Meeting Davos 2008.jpg

Tzipora (Tzipi) Livni (en hebreo, ציפי לבני), nacida en Tel Aviv el 5 de julio de 1958, es una política israelí perteneciente al partido Kadima. Actualmente (2008) es la ministra de Asuntos Exteriores y viceprimera ministra del Estado de Israel. Es la segunda mujer, tras Golda Meir, en ocupar la cartera de Exteriores en Israel.

Figura emergente de la política, está considerada la número 2 del Gobierno, tras el primer ministro Ehud Ólmert. Tras ganar las elecciones internas del partido Kadima el 17 de Setiembre del 2008 y luego de la renuncia formal de Ólmert el 21 del mismo mes, el Presidente Shimon Peres le encomendó formar un nuevo gobierno, pero Livni no logró formar coalición. Debido a la imposibilidad de formar un nuevo gobierno, Peres llamó a elecciones anticipadas que tuvieron lugar el 10 de febrero del 2009, en las que Tzipi Livni se presentó como candidata a Primer Ministro por Kadima y a falta de conocer la confirmación oficial de los resultados, venció por un sólo escaño (28 por 27) al candidato del Likud Benjamin Netanyahu.

Livni es hija de Eitan Livni, un inmigrante polaco que también llegó a ser miembro de la Knesset por el Likud. Fue teniente en las Fuerzas Armadas Israelíes y trabajó para el Mossad a principios de los años 1980. El padre de Tzipi Livni fue Eitan Livni, miembro prominente del movimiento Irgun. Diplomada en Derecho por la Universidad de Bar Ilan, tiene varios años de experiencia como abogada, y está especializada en derecho público y comercial.

Desde que consiguió un escaño en la Knesset por el Likud en 2001, ha desempeñado diversas carteras ministeriales, como la de Cooperación Regional, la de Agricultura y la de Inmigración. Desde el 10 de enero de 2005 fue la ministra de Justicia de Israel. Muy valorada tanto por los israelíes de derechas como los de izquierdas, Livni recibió el premio "Gobierno de Calidad" del año 2004.

Livni apoyó sin fisuras el plan de retirada unilateral israelí de la franja de Gaza, una iniciativa propuesta y aplicada por Ariel Sharón, y estaba considerada como una de las principales pacifistas del Likud. A menudo tuvo que mediar entre los elementos más pacifistas y los más belicistas dentro del partido, y ganó popularidad a raíz de sus esfuerzos por conseguir que la Knesset aprobara la retirada de Gaza.

El 12 de noviembre de 2005 fue la primera política de la derecha israelí que participó en la conmemoración oficial del décimo aniversario del asesinato de Isaac Rabin.

El 20 de noviembre de 2005 Livni siguió los pasos de Sharon, saliendo del Likud y uniéndose a su nuevo partido, el Kadima. Se espera que Livni tenga una gran influencia en la nueva formación, ya que es una política muy popular y en Israel se la reconoce por su honestidad.

Tras el derrame cerebral que sufrió Sharon el 4 de enero de 2006, que lo dejó incapacitado para seguir en el cargo, algunos especularon con que Livni podría ser la nueva dirigente del Kadima. Sin embargo, Ehud Ólmert, el actual primer ministro, fue finalmente el elegido para liderar el partido, si bien no tiene tanto carisma ni popularidad como Livni.

Tras formar un nuevo gobierno en marzo de 2006, Olmert nombró a Livni viceprimera ministra y ministra de Asuntos Exteriores, lo que la convierte en la número dos del gobierno, encabezado por Olmert.

El 30 de julio de 2008 el primer ministro, Ehud Ólmert anunció que no se presentaría a las elecciones primarias de su partido Kadima por los escándalos de corrupción que le afectan, y que dimitiría tras la celebración de las mismas. Livni anunció que optaría al puesto, compitiendo con el ministro de Transportes Shaul Mofaz. Las elecciones se celebraron el día 17 de septiembre de 2008, obteniendo Livni el 43,1% de los votos, frente al 42% de Mofaz, una diferencia mucho menor de lo esperado. Ahora tratará de formar gobierno, pero es probable que haya que convocar elecciones anticipadas. Si consigue gobernar sería la segunda mujer en llegar a ser primera ministra, después de Golda Meir en 1969.

Livni vive en Tel Aviv. Está casada y tiene dos hijos.

Al principio



Elecciones legislativas de Israel de 2009

Tzipi Livni - VOA.jpg

Las elecciones parlamentarias de Israel de 2009 se realizaron el 10 de febrero de ese año para escoger a los miembros del 18º Knéset, debido a la renuncia del primer ministro y líder del partido Kadima, Ehud Olmert y el fallido intento de su sucesor, Tzipi Livni, de formar un gobierno de coalición. Las elecciones estaban originalmente planificadas para realizarse el 2010.

El 17 de septiembre de 2008 el Kadima realizó elecciones primarias para escoger al nuevo líder del partido que reemplazaría a Olmert y se convertiría probablemente en su sucesor en el cargo de primer ministro. Tzipi Livni ganó las elecciones, y posteriormente Olmert, que no participo en las primarias, renunció. Entonces Shimon Peres, presidente del país, encargó a Livni la formación de un nuevo gobierno en un plazo de seis semanas.

Y aunque el Partido Laborista Israelí aceptó unirse, el Shas no lo hizo aduciendo que Livni había realizado demandas "diplomáticas y económicas ilegítimas". El partido Gil y el Yahadut Hatorah tampoco lo hicieron, mientras que las negociaciones con el Meretz no llegaron a buen puerto. Finalmente, el 26 de octubre de 2008 Livni anunció que llamaría a elecciones anticipadas.

Peres anunció al Knéset el fracaso de las negociaciones, y en consecuencia la continuación de Olmert en el cargo hasta las elecciones.

En las elecciones se eligen los represantes para los 120 escaños del Knéset mediante una representación proporcional con listas de partidos, usando el sistema D'Hondt. La barrera electoral para las elecciones de 2006 fue de un 2%, algo más de dos escaños en comparación con el 1,5% de las elecciones anteriores.

Luego de que los resultados oficiales sean anunciados, el presidente debe delegar la tarea de formar gobierno al miembro del Knéset que tenga más posibilidades de formar una coalición de mayoría (usualmente el líder del partido más grande). Luego se le asignan seis semanas para negociar con los diferentes partidos, tras lo cual debe presentar su gobierno al Knéset para recibir una moción de confianza. Una vez que el gobierno haya sido aprobado con al menos 61 votos, pasará a convertirse en primer ministro.

Los siguientes son los presidentes de los partidos que lideran los resultados, y en consecuencia con el sistema electoral de ese país, tienen mayores posibilidades de formar un gobierno de coalición y asumir el cargo de primer ministro.

Los resultados otorgaron una estrecha ventaja al Kadima liderado por Tzipi Livni con 28 escaños, seguido por el Likud de Benjamín Netanyahu con 27. Debido a que ninguno de los dos partidos obtuvo una mayoría definitoria que le permita formar una coalición, la tarea de formar gobierno podría recaer en el líder del partido de ultraderecha Israel Beytenu, Avigdor Lieberman, debido a que la suma de los resultados de los partidos de esta inclinación política (e incluyen al Likud) rozan los 65 escaños que permitirían una mayoria simple en el Knéset y, en consecuencia, la formación más fácil de un gobierno de coalición.

La resolución debera ser tomada por el presidente Shimon Peres, quien deberá escoger a que partido y líder le asignará la tarea de formar gobierno.

Los siguientes son los resultados con cerca del 100% de los votos escrutados entregados por Ha'aretz.

Al principio



Guerra del Líbano de 2006

Protesta a favor de Israel en Londres (Reino Unido), el 30 de julio de  2006

Según Hezbolá: Incursión de tropas israelíes en Aita al Chaab (Líbano) y captura de dos soldados para canjear por presos árabes en cárceles israelíes.

La Guerra del Líbano de 2006, conocida en Israel como Segunda Guerra de Líbano (en hebreo מלחמת לבנון השניה, Miljemet Lebanon Ha-Shniá) y como Guerra de julio en el Líbano, fue un conflicto armado asimétrico entre las Fuerzas de Defensa Israelíes y la organización chiíta Hezbolá, considerada como una organización terrorista por Estados Unidos, la Unión Europea e Israel, y que opera desde territorio libanés y sirio contra Israel. Dicho enfrentamiento comenzó el 12 de julio de 2006 y finalizó el 14 de agosto al entrar en vigencia la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que estableció un alto el fuego a partir de las 05:00 horas UTC de ese mismo día.

El día 12 de julio de 2006 la organización Hezbolá, a través de su televisión Al-Manar, comunicó que había capturado a dos soldados israelíes (Ehud Goldwasser y Eldad Regev), acto justificado en la promesa que hiciera para liberar a los prisioneros árabes de las cárceles israelíes. Hezbolá manifestó que la captura se hizo en el sur del Líbano, en un enfrentamiento que se habría producido contra fuerzas israelíes que habrían penetrado en la ciudad fronteriza de Aitaa al-Chabb, cerca de las granjas de Shebaa. En la misma acción habrían bombardeado varios poblados y asentamientos agrícolas israelíes, hiriendo a cinco civiles, y atacado una patrulla israelí, resultando muertos ocho soldados israelíes, mientras que otros dos fueron capturados. Israel afirmó que el ataque se produjo en su territorio y que fue invadida y atacada por Hezbolá. El Primer Ministro israelí, Ehud Ólmert, responsabilizó al Gobierno del Líbano de la acción de Hezbolá, y aclaró que “los sucesos de esta mañana no se definen como un ataque terrorista, sino como el acto de un Estado soberano que atacó a Israel sin razón y sin provocación”.

El ejército israelí, en respuesta a las acciones de Hezbolá, inició la Operación Recompensa Justa, su primera ofensiva militar aérea y marítima sobre territorio libanés desde la retirada total israelí en el año 2000, de acuerdo con los límites reconocidos por las Naciones Unidas. Esta operación conllevó el bombardeo de instalaciones de transportes, comunicaciones, energéticas y militares, así como cuarteles de Hezbolá y zonas urbanas, provocando en 24 horas decenas de víctimas civiles, cuantiosos daños materiales y un bloqueo israelí de todo el Líbano por mar y aire.

El 1 de febrero de 2007, en el marco de la Comisión Winograd, Ehud Olmert declaró que la captura de ambos soldados activó los planes de contigencia aprobados cuatro meses antes para lanzar una intervención a gran escala en el Líbano. Asimismo, añadió ante la comisión que su gabinete empezó a estudiar las consecuencias de la inestabilidad en la frontera libanesa el 8 de enero de 2006, cuatro días después de sustituir a Ariel Sharón, quien había sufrido un derrame cerebral. Tras estudiar de nuevo el asunto con altos mandos militares durante marzo, abril y mayo, Olmert aceptó la postura del entonces Ramatcal, Dan Halutz, que señalaba que Israel perdería su capacidad de disuasión si no respondía a una eventual captura de soldados. La valoración se fundaba en un hecho similar acaecido en octubre de 2000, en el que Hezbolá capturó a tres militares israelíes, y en varios intentos posteriores por parte de esta guerrilla, el último en noviembre de 2005. En su defensa, Olmert argumentó que basó su decisión en lo que Dan Halutz le había confirmado, esto es, que disponía de un ejército de calidad, fuerte y listo para llevar a cabo cualquier misión, expresando que "(...) no podía saber que ése no era el caso", aunque añadió que "(...) actuamos de manera apropiada y responsable". No obstante, un sector de la población israelí interpretó la respuesta militar de Olmert como una reacción impulsiva y no premeditada, propia de un líder carente de experiencia militar. Por su parte, Meir Dagan, jefe del Mossad, expresó que el 12 de julio de 2006 había solicitado al ejército que retrasara su respuesta militar.

La intensidad de la respuesta israelí despertó reacciones encontradas en la comunidad internacional; mientras que algunos estados consideraron que las acciones eran duras pero normales dentro de un contexto bélico de legítima defensa, la ONU repudió lo que consideró un peligroso exceso de fuerza por parte de Israel. Ante el despliegue militar israelí, Hezbolá declaró la guerra abierta a Israel, lo que en un principio causó el rechazo público de Fuad Siniora, el primer ministro libanés.

La crisis aparece en un contexto diferente del habitual en el conflicto árabe-israelí, debido a la retirada unilateral de Gaza por parte de Israel en septiembre de 2005, y a la victoria de Hamás en las elecciones legislativas (enero de 2006). Las semanas previas a la crisis israelo-libanesa habían estado marcadas por el significativo aumento de los cohetes Qassam, lanzados desde Gaza por grupos palestinos sobre objetivos civiles israelíes, y las consiguientes respuestas israelíes, causantes de numerosas bajas entre los palestinos, además de la presión sobre la Autoridad Nacional Palestina.

El 24 de junio se producía en la Franja de Gaza la captura, por parte de efectivos israelíes, de dos palestinos, identificados como los civiles Osama Muamar, médico de 31 años, y su hermano Mustafá, de 20 años, sospechosos según el ejército israelí de militar en Hamás.

Al día siguiente, un grupo de milicianos palestinos reaccionaron cruzando la frontera entre Gaza e Israel mediante un túnel de 250 metros para atacar un puesto del ejército israelí. Durante este ataque murieron dos milicianos palestinos, así como dos soldados israelíes, mientras que cuatro soldados más fueron heridos, y el cabo Gilad Shalit fue capturado. Los captores de Shalit propusieron un intercambio negociado por los prisioneros menores de 18 años tomados por los israelíes (aproximadamente 400 de los 10.000 presos palestinos en cárceles de Israel). En represalia, Israel capturó a más de 30 políticos palestinos relacionados con Hamás y destruyó varios ministerios e infraestructuras. Dos semanas después, en plena ofensiva israelí sobre Gaza para recuperar al soldado secuestrado, Hezbolá atacó a una patrulla israelí, secuestrando a dos soldados y matando a otros ocho en una emboscada.

Algunos analistas, como David Hirts, consideraron que Hezbolá lanzó este ataque como una nueva estrategia dentro del conflicto regional árabe-israelí, en concreto como un apoyo al partido gobernante Hamás, que en esos momentos se hallaba acosado en la Franja de Gaza. Por su parte, otros analistas y políticos, como el líder libanés Druso Walid Jumblat, lo han relacionado con una maniobra de distracción hacia la negativa de Irán sobre las exigencias de la ONU para que suspendiese su programa nuclear.

La ofensiva israelí sobre el sur del Líbano se vio facilitada por el hecho de que las tropas sirias abandonaran el país tras la llamada Revolución del Cedro en febrero de 2005, y por la caída del gobierno pro-sirio.

En horas de la mañana del día 12 de julio de 2006, dos vehículos blindados del Ejército Israelí que patrullaban la frontera con el Líbano, fueron atacados por una emboscada de Hezbolá, en la que murieron tres soldados y otros tres resultaron heridos (uno de ellos de gravedad), y otros dos fueron tomados prisioneros. Paralelamente, y como método de distracción, la organización armada bombardeó asentamientos civiles del norte de Israel con cohetes Katiusha, hiriendo a cinco civiles. El propio Nasralá había señalado tiempo atrás la intención de Hezbolá de capturar a soldados israelíes, después de que el ex primer ministro Ariel Sharon incumpliera la ratificación de los acuerdos —tres en total— acerca de la liberación de todos los prisioneros de Hezbolá durante el último intercambio de prisioneros entre Hezbolá e Israel.

En una fallida incursión dentro del territorio libanés, realizada en las horas subsiguientes al ataque por tanques del Ejército Israelí con la intención de rescatar a los soldados capturados, explotó un tanque Merkavá israelí mediante una potente bomba emboscada de antemano por Hezbolá, matando a los cuatro soldados que lo tripulaban. En el intento de las tropas israelíes por rescatar los cadáveres de los tanquistas, murió un octavo soldado israelí bajo fuego nutrido de Hezbolá, los cuerpos pudieron ser repatriados sólo al día siguiente.

Ante el ataque sorpresa al Estado de Israel, el gabinete del Gobierno Israelí presidido por el premier Ehud Ólmert, respaldado inicialmente por un amplio consenso en los diversos estamentos de la sociedad israelí, decidió en sesión de emergencia poner fin a los ataques esporádicos y sorpresivos del grupo armado Hezbolá, que controla el sur del Líbano desde la retirada del Ejército Israelí en mayo de 2000, ordenada por el primer ministro Ehud Barak.

El Gobierno de Israel se fijó como metas de la operación en el Líbano, la liberación de los dos soldados secuestrados, el cese de los disparos de cohetes a poblaciones israelíes, y la aplicación de la resolución 1559 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que ordena el desarme y el desmantelamiento de Hezbolá, y el despliegue en su lugar del Ejército Libanés a lo largo de la frontera israelo-libanesa.

En una primera etapa, el Ejército Israelí voló puentes y carreteras del sur del Líbano, inutilizó las pistas de aterrizaje del Aeropuerto de Beirut, e impuso un bloqueo marítimo al país, ante el temor de Israel de que los soldados secuestrados sean sacados del país y entregados a manos sirias o iraníes. Posteriormente, los ataques se centraron en presionar a las autoridades libanesas a salir de su indiferencia y pasividad ante la inmunidad e impunidad otorgadas a Hezbolá, mediante daños infligidos a la economía, el turismo y las infraestructuras del Líbano.

El Comandante en Jefe del Ejército de Israel, de ese momento, el Teniente General Dan Halutz, anunció previamente que si Hezbolá no liberaba a los soldados israelíes, harían "retroceder 20 años el reloj de Líbano". La respuesta de Hezbolá ha sido un ataque masivo y sin precedentes de cohetes «Katiusha» a todo el norte de Israel, incluyendo poblaciones que por largos años no habían sido blanco de bombardeos desde el Líbano, como Safed y Carmiel, y el ataque a un buque de guerra apostado en aguas territoriales libanesas, realizado con un misil antibuque moderno de fabricación iraní, que se saldó con cuatro marineros israelíes muertos.

El 26 de julio 4 observadores de la ONU murieron tras ataque israelí.

Los ataques israelíes llegaron al norte del Líbano, hasta Trípoli, donde parte de la población del sur se había refugiado en su huida del teatro de operaciones.

En la tercera semana de lo enfrentamientos, Israel sumó al ataque aéreo el ingreso de tropas terrestres al sur del Líbano, que avanzaron hasta seis kilómetros. El objetivo, según Israel, era derribar la líneas de puestos de vigilancia de Hezbolá a lo largo de la frontera, destruir la infraestructura de Hezbolá en el sur del país y desplazar al grupo armado hacia el norte.

El Presidente del Líbano denunció el uso por parte de Israel de bombas de fósforo blanco, en bombardeos sobre zonas civiles. El Colegio de Médicos de Líbano decidió solicitar, una vez comprobada la existencia de ciertas "heridas anormales" entre víctimas civiles, varios análisis en el extranjero dada la imposibilidad de aquél momento de que sean llevados a cabo en el país Posteiores análisis confirmaría el uso del Fósforo blanco contra civiles. Así mismo, el gobierno israelí ha reconocido haber utilizado el polémico armamento con fósforo en los ataques contra sus objetivos durante el mes de guerra en el Líbano. El agente químico puede utilizarse en proyectiles, misiles y granadas, y provoca espantosas quemaduras al entrar en contacto con la carne humana.

Hay que recordar que, del otro lado, Hezbolá –que no necesita atenerse a la legalidad internacional al ser una organización irregular– ha lanzado ya varios miles de misiles de forma indiscriminada sobre ciudades israelíes del norte, cargados de bola de acero y con cabezas explosivas de hasta cien kilos capaces de derribar edificios enteros.

Hezbolá es también acusada de haber instalado sus arsenales y sus lanzaderas de misiles en zonas densamente pobladas, ir vestidos con ropas de civil y mezclarse entre la población, lo que maximiza el riesgo de bajas civiles entre los libaneses (lo cual es aprovechado por Hezbolá como propaganda). En ese sentido, el sub-secretario de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios, Jan Egeland, ha dicho que "Hezbolá debe de dejar de mezclarse cobardemente entre mujeres y niños".

El 30 de julio, un edificio de apartamentos en la ciudad libanesa de Caná se desplomó tras un bombardeo israelí. Numerosos medios hablaron de 54 personas muertas, 27 de ellos niños, y provocó una gran conmoción internacional (véase: Bombardeo de Caná de 2006). Una vez que un informe de Human Rights Watch cuestionó las cifras de fallecidos, el hospital libanés de Tiro ha reconocido que el número de muertos en Caná son en realidad la mitad, es decir, 28, entre ellos 16 niños. La cifra definitiva de muertos es de 27 personas, entre ellas 17 menores de 18 años. La cifra de muertos es una de las inconsistencias que se estaban señalando desde fuentes hebreas. El Primer Ministro Israelí, Ehud Ólmert, lamentó las muertes de inocentes, alegando que los habitantes de la localidad habían sido advertidos con octavillas de que debían abandonar Caná ante la inminencia de los bombardeos.

El informe de Naciones Unidas, de 8 de agosto, señaló la imposibilidad de escapar de la ciudad debido a los continuos ataques de los israelíes sobre carreteras y transportes de todo tipo. El mismo informe calificó el ataque de "modelo de violación del derecho internacional, incluido el derecho humanitario internacional y las leyes sobre derechos humanos". Según el informe de la ONU, "la Fuerza Provisional de la ONU en el Líbano (FPNUL) no puede confirmar o negar si Hizbulá estaba llevando a cabo actividades militares desde Qana en los días anteriores al ataque del 30 de julio". El informe de Annan también recogió la opinión del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), que estima que "avisar previamente a la población civil del inminente ataque no exime a Israel de sus obligaciones bajo las normas y principios del derecho internacional humanitario". Ólmert afirmó que la ciudad era utilizada como base de operaciones por Hezbolá, lo que posteriormente fue negado por el gobierno libanés. Kofi Annan, Secretario General de la ONU, declaró tras el ataque: "nadie duda del derecho de Israel a la legítima defensa, pero que la manera en que actúa está causando muertes y sufrimiento en proporciones inaceptables". Por su parte, la Fuerza Aérea Israelí investigó el suceso, incluida la causa de que el edificio bombardeado se desplomase siete horas después del ataque.. En el informe oficial, dado a conocer el 3 de agosto, el Ejército Israelí acusa a Hezbolá de usar a la población como escudos humanos y sostiene que el bombardeo se efectuó porque se desconocía que en el edificio de Caná hubiese civiles. Según declararon pilotos de cazas, la táctica de Hezbolá –sin uniformes, sin separación entre milicia y población– supone un dilema permanente para la aviación israelí.

Amnistía Internacional y Human Rights Watch desestimaron las conclusiones de la investigación israelí y afirmaron que investigadores de ambas organizaciones que visitaron Qana el 31 de julio, el día después del ataque, no encontraron ningún equipo militar destruido en o cerca de la casa. Del mismo modo, ninguna de las decenas de periodistas internacionales, trabajadores de rescate y observadores internacionales que visitaron Qana el 30 y 31 de julio dijeron haber visto ninguna prueba de la presencia militar de Hezbolá en o alrededor de la casa. Según Human Rights Watch, los trabajadores de rescate tampoco recuperaron cuerpos que parecieran de combatientes de Hezbolá en el interior o cerca del edificio. Según un testigo, "hay aviones de vigilancia cerniéndose en lo alto cada día. (...) Es imposible que los aviones no hayan visto que el lugar estaba lleno de mujeres y niños".

A 3 de agosto la ofensiva de Israel en el Líbano ha causado la muerte a más de 900 personas y herido a otras 3.000, y un tercio de las víctimas tiene menos de 12 años, según información del Primer Ministro Libanés, Fuad Siniora. Según sus cifras un cuarto de la población del país —un millón de personas— había sido desplazada debido al conflicto armado. Por el lado israelí, ya son 55 los muertos a 2 de agosto, entre ellos 19 civiles. 300.000 israelíes han abandonado sus casas en el norte del país.

El 4 de agosto la Agencia para los Refugiados de la ONU (UNHCR) advirtió que la continua destrucción de carreteras y puentes en el Líbano por parte de la aviación israelí está dificultando la distribución de la ayuda humanitaria. Por su parte el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) dio la voz de alarma sobre la situación humanitaria en el sur del Líbano debido a los continuos bombardeos israelíes. Un portavoz de la organización señaló los problemas de escasez de agua y de combustible en la zona, así como la amenaza de epidemias. Por su parte la Organización Internacional de las Migraciones (OIM) afirmó que los bombardeos israelíes de la pasada madrugada sobre el norte de Beirut "han cortado una vía de comunicación vital con la frontera siria" que se utilizaba para evacuar personas hacia el país vecino.

El mismo día (4 de agosto) un ataque israelí sobre un grupo de agricultores libaneses dejó la cifra de entre 23 y 33 (según fuentes) muertos civiles cerca de la frontera con Siria. Por otro lado, al menos 17 personas murieron y varias más resultaron heridas en un ataque israelí contra un edificio en la ciudad sureña de Taiba (Sur de Líbano), cerca de la frontera con Israel. También las zonas cristianas del norte del país, hasta la fecha ajenas a la guerra, sufrieron por primera vez ataques israelíes. Ocho civiles y cuatro soldados murieron ese mismo día en lo que fue el día más mortífero para Israel desde el comienzo de los ataques del Hezbolá sobre el norte israelí. Decenas de personas resultaron heridas por la ola de cohetes que azotó el norte durante esta tarde. La policía dijo que unos 130 cohetes fueron disparados hacia Israel en solo 90 minutos entre las 16 y las 17:30 horas.

Un portavoz de la policía israelí informó que, a 10 de agosto, han impactado en suelo israelí 3526 misiles, 716 en ciudades, con el resultado de 51 ciudadanos israelíes muertos, 810 heridos, de ellos 59 heridos graves. Estos datos no incluyen a soldados muertos y heridos en suelo libanés.

Los efectos en ambos territorios fueron negativos. En el norte de Israel, la ciudad de Haifa sufrió numerosos daños. En el Líbano, la ciudad de Tiro, además de Beirut, sufrieron muchos bombardeos.

Al principio, en Israel, el apoyo a la guerra era total, pero ante las perdidas humanas, esa situación cambió. Además el otro 20 % contrario a la guerra estaba formado por los palestinos del 48 o arabe-israelíes (como los denomina Israel) y los pequeños grupos pacifistas israelíes.

La reacción unánime de la comunidad internacional fue de honda preocupación por el deterioro de la frágil situación geopolítica en el conflictivo Oriente Medio, y por la estabilidad del Gobierno del Líbano. A ello se sumó por un lado la comprensión de los argumentos israelíes y el apoyo a su derecho de defensa propia frente a los ataques de Hezbolá, conjuntamente con críticas por la dureza de los ataques y la muerte de civiles, interpretada como reñida con el principio de proporcionalidad establecido por el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas. Otros estados, principalmente aquellos enfrentados con Israel o Estados Unidos, se pronunciaron condenando la ofensiva israelí.

Por su parte, Israel resaltó la provocación y beligerancia de Hezbolá, después de que las Naciones Unidas certificaran en el año 2000 la retirada total del país de territorio libanés, y se quejó de la falta de comprensión por parte de algunos gobiernos europeos de las circunstancias en que Israel se ha visto obligada a actuar. El Gobierno Libanés pidió ante el Consejo de Seguridad de la ONU un inmediato alto el fuego, sin que el Consejo aprobara una resolución al respecto.

En Europa, las críticas más duras a la acción israelí fueron hechas por el Presidente Francés, Jacques Chirac, aliado del Líbano, quien se preguntó si Israel buscaba la destrucción del Líbano y consideró que su reacción a la captura de sus soldados era totalmente desproporcionada. El Presidente del Gobierno Español, José Luis Rodríguez Zapatero, también fue muy crítico y declaró: «Los silencios ante lo que hoy se vive en Oriente Medio pueden ser arrepentimientos mañana», declaraciones del 16 de julio de 2006 en Alicante y por el Vaticano, quienes fustigaron la dura reacción israelí, aunque salvaguardaron su derecho a la legítima defensa. Los gobiernos cubano y venezolano emitieron sendos comunicados condenando enérgicamente a Israel, al tiempo que las reacciones más duras vinieron por parte de Irán y Siria. Por su parte, el Presidente Ruso, Vladímir Putin, no excluyó que Israel persiguiese "objetivos mucho más amplios" que la liberación de sus militares secuestrados.

El Primer Ministro Británico, Tony Blair y el Presidente Estadounidense George W. Bush, en tanto, han respaldado el derecho a la defensa de Israel y acusado a Hezbolá de comenzar el conflicto, y han hecho un llamamiento a Siria y a Irán para que ejerza su influencia y detengan a Hezbolá. Arabia Saudí por su parte, atacó las acciones de Hezbolá, tildándolas de "inesperadas, inadecuadas e irresponsables", y culpando a la organización de hacer retroceder a la región en años, secundado en su posición por Egipto, Jordania, Iraq, la Autoridad Palestina, los Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Kuwait. El propio Primer Ministro libanés, Fuad Siniora, criticó con dureza a Hezbolá, acusándolo de haberse convertido en un «problema gravísimo», al ser un «estado dentro de un estado» que responde a las agendas políticas de Irán y Siria, e hizo un llamado al mundo a «ayudar en el desarme» de la organización.

El 26 de julio el Secretario de las Naciones Unidas, Kofi Annan, pidió a Israel una investigación por la muerte de cuatro observadores de la ONU en un bombardeo del Ejército Israelí en Khiam donde están desplegadas las fuerzas de UNIFIL y en donde los israelíes fueron advertidos en diez ocasiones por el propio organismo internacional que les estaban bombardenado y ha declarado estar "conmocionado y profundamente desolado por el ataque deliberado de las Fuerzas de Defensa Israelíes contra un puesto de observación de la ONU" al tiempo que ha considerado la acción como un "trágico asesinato". El Primer Ministro Israelí, Ehud Ólmert, expresó a Annan su "profundo pesar" por la muerte de los observadores internacionales y aseguró que se investigarán los hechos, aunque negó las imputaciones de que haya sido una acción deliberada, tachando las palabras de Kofi Annan como «prematuras y erróneas». Un día después de las graves acusaciones del secretario de la ONU, se ha conocido un correo electrónico del observador canadiense muerto en Khiam en el que informaba unos días antes de que Hezbolá estaba usando el puesto de UNIFIL como escudo de su posición y que las IDF israelíes les bombardeaban «por necesidades tácticas, no por ser el objetivo». El día 3 de agosto un comunicado de las Naciones Unidas comunicó que un misil de Hezbolá impactó directamente en una posición de UNIFIL en el área de Hula, y media hora más tarde, otro misil de Hezbolá impactó en la misma posición.

El Presidente Venezolano, Hugo Chávez, un estrecho aliado de Irán, ordenó el 3 de agosto la retirada del embajador de Venezuela en Israel por su rechazo al "genocidio" que, a su juicio, ese Estado "comete" contra los pueblos libanés y palestino, según ha declarado el propio Presidente. Chávez también ha condenado que EE.UU. se haya "negado a permitir que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas tome alguna decisión para frenar el genocidio que Israel está cometiendo contra los pueblos palestino y del Líbano". Por su parte, el Presidente Iraní, Mahmud Ahmadineyad, principal soporte político y militar de Hezbolá, ha declarado que la "mejor solución" a la crisis del Líbano es la eliminación de Israel, aunque pidió, como primera medida, un "inmediato alto el fuego" entre Israel y la milicia chií libanesa Hezbolá.

Tales palabras fueron pronunciadas en la cumbre de la Organización de la Conferencia Islámica, que se celebraba en Malasia. Ahmadineyad, además pidió a todos los estados musulmanes que "corten todas sus relaciones políticas y económicas, abiertas y secretas, con el falso e ilegal régimen sionista" en represalia por los ataques contra Líbano. Asimismo, instó a todos los países islámicos que "aíslen" a Estados Unidos y Reino Unido por apoyar la ofensiva israelí en Líbano. El Presidente de Francia, crítico de la ofensiva israelí, desestimó las declaraciones del Presidente de Iraní al acusar a Irán de tener "una parte de responsabilidad en el conflicto actual" ya que alegó disponer de informaciones que demostrarían que Irán "proporciona armas sofisticadas y financiación" a Hezbolá para atacar a Israel, lo que la República Islámica niega. . Irán, que no reconoce el Estado de Israel y que ha amenazado en numerosas ocasiones con destruirlo, ha hecho público su total respaldo a la milicia islamista Hezbolá.

Paralelamente a la intensificación y el agravamiento de la situación, y al cabo de cinco días de hostilidades, se notó una febril actividad diplomática tanto en el terreno bilateral como a nivel de las relaciones multilaterales.

La principal iniciativa en tal sentido provino por parte de los líderes de los países industrializados (G-8), en su reunión cumbre de San Petersburgo del 16 de julio de 2006. Tras evidenciar una profunda disparidad de criterios durante la reunión, los países lograron consensuar un comunicado conjunto que llama al cese del fuego y a la liberación de los militares israelíes prisioneros, afirmando el derecho israelí de defensa propia, y culpando a "los elementos extremistas y los que los apoyan" de arrastrar a la zona al caos.

Dentro del transcurso de la crisis, Estados Unidos, haciendo uso de su poder de veto, ha evitado que el Consejo de Seguridad condene explícitamente determinadas acciones de Israel en territorio del Líbano, pese a las peticiones del Secretario General al respecto. Pese a lo anterior, respecto a la muerte de observadores del organismo y la masacre de Caná, el Consejo ha emitido una serie de declaraciones consensuadas en las cuales expresa su preocupación por "la amenaza de la escalada de violencia, con graves consecuencias humanitarias".

Por su parte, el Primer Ministro Italiano, Romano Prodi, mantuvo contactos con el premier Israelí, y comunicó al Líbano que este país estaría dispuesto a un cese del fuego, en caso de ser devueltos los soldados, y que Hezbolá se retirase al norte del río Litani, en el sur libanés.

En tanto, el Alto Comisionado de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Javier Solana, efectuó una visita sorpresa al Líbano, junto con el representante de las Naciones Unidas para Oriente Medio, Terje Rød-Larsen. El Primer Ministro Libanés, Fuad Siniora, por su parte, se expresó dispuesto a desplegar el Ejército de su país hasta la frontera internacional, según la resolución 1559 del Consejo de Seguridad y la demanda del gabinete de Ehud Ólmert.

El Presidente del Congreso Libanés, Nabih Berri, ha manifestado que su Gobierno busca la mediación de un tercer actor para obtener un alto al fuego. Parte de la población israelí se ha manifestado en ese sentido: el 16 de julio, una manifestación ante la Knéset pidió el fin de las acciones militares y la reanudación de un proceso político.

El día 29 de agosto, el Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, realizó una visita a Jerusalem, capital de Israel, y declaró que esperaba que las fuerzas de paz fueran reunidas a la mayor brevedad para que así el ejército israelí pudiera regresar a casa.

Durante su visita a Israel, durante los días 10 y 11 de septiembre, el Primer Ministro Británico, Tony Blair, afirmó que sería "insensato" ignorar la amenaza que supone Irán y emplazó a Israel y al Gobierno palestino a reforzar el proceso de paz en una entrevista publicada hoy por el diario israelí Haaretz.

El ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación de España, Miguel Ángel Moratinos, se reunió el día 11 de septiembre en la capital del Estado de Israel, Jerusalén, con Ehud Ólmert y con la ministra israelí de Asuntos Exteriores, Tzipi Livni y afirmó que España no necesita "garantías" del Gobierno de Israel para el despliegue de sus tropas en el sur de Líbano porque son dos países "amigos" y "no nos atacamos mutuamente". Israel, por su parte, dice apreciar la participación española pero recuerda que no ha pedido el despliegue de una fuerza internacional para garantizar su defensa. El titular de Exteriores, Miguel Angel Moratinos, admitió que "fue Hezbolá quien desencadenó la crisis.

Kofi Annan intentó desde el primer momento lograr una resolución del Consejo de Seguridad para un inmediato alto al fuego de las hostilidades, pero el representante de EE.UU., John Bolton, se negó sistemáticamente a dichas peticiones, vetando los proyectos que se presentaban, hasta que finalmente se llegó a un acuerdo con todos los miembros de dicho consejo.

En los últimos dos días, ante el anuncio de un acuerdo para una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que llamaba a un alto al fuego, ambos bandos intesificaron sus acciones bélicas. Hezbolá intensificó sus ataques con misiles sobre la ciudad de Haifa, bombardeando instalaciones civiles de forma indiscriminada. Por su parte Israel procedió a desplegar una amplia operación de invasión terrestre hasta el río Litani, 24 horas antes de la vigencia del cese al fuego.

El armamento utilizado en ambos bandos incluyó armas no convencionales y con usos no admitidos por el Derecho internacional humanitario. Hezboláh, que usó estrategias similares a las de las Guerra de guerrillas uso misiles para los mencionados ataques sobre la ciudad de Haifa, con munición de fragmentación, Israel afirma que dichos misiles son de origen iraní, los dirigentes de Hezbolah expresan que sus misiles son de fabricación estadounidense Sin embargo existe un consenso mayoritario que indica que los misiles son de origen sirio e iraní, aunque no hay una confirmación al respecto.

Además de las armas propias de un ejército altamente organizado, Hezboláh contó con un arma que le sería clave para su relativa victoria sobre las Fuerzas de Defensa Israelíes, el lanzagranadas ruso RPG-29 con la cual Hezboláh habría destruido una división completa de tanques de las fuerzas terrestres israelíes, lo cual retrasó la invasión terrestre en el sur del Líbano.

Por su parte Israel hizo mayor uso de su superioridad aérea, usando su arsenal de bombas convencionales, sobre todo bombas antibúnkeres, que fueron lanzadas principalmente en Beirut, sobre posiciones del Hezboláh e instalaciones civiles. También hizo uso de Bombas de Fósforo blanco lanzadas incluso sobre población civil y hay supuestas pruebas del posible uso de bombas nucleares antibunker, según una publicación hecha por Robert Fisk; conocidas en inglés como Nuclear Bunker Buster; cuyos efectos radiactivos podrían incluso afectar a la población civil israelí, aunque se sospecha que las bombas que se usaron son de un nuevo tipo, una investigación de la ONU descartó el uso de munición de uranio empobrecido. y la RAI expuso un documental que certifica el uso de un nuevo tipo de bomba de uranio, no existe ni afirmación ni negación alguna del gobierno israelí al respecto, tampoco del gobierno libanés; por tanto sólo se cuenta con lo publicado por Fisk, en The Independent y la RAI . Sin embargo las armas más controvertidas, por su uso, fueron las Bombas de Racimo cuya utilización ha sido cuestionada fuera y dentro de Israel y que causaron víctimas mucho tiempo después de concluidas las hostilidades.

Con los buques de guerra, las Fuerzas de Defensa Israelíes bloquearon marítimamente al Líbano, realizando estos buques esporádicos ataques con misiles.

Finalmente, las fuerzas terrestres contaban con divisiones blindadas de tanques de origen estadounidense y de tanques Merkava, de fabricación israelí, además de equipos de última generación para la infantería y comandos de élite como las Brigadas Golani; en inglés Golani Brigade.

El 14 de agosto de 2006, pocas horas después del comienzo del alto el fuego, cuatro morteros fueron disparados desde el sudeste libanés, confirmado por el UNIFIL en un comunicado de prensa, mientras que un portavoz militar israelí afirmó que Israel no responderá a esta acción. En ese mismo día se registraron otros cuatro incidentes cuando miembros armados de Hezbolá se aproximaron a posiciones militares israelíes, sufriendo cuatro bajas.

El 15 de agosto soldados israelíes abrieron fuego de nuevo cuando cuatro combatientes de Hezbolá, según la versión de las IDF, se acercaron a sus posiciones, sufriendo la milicia chií tres nuevas bajas. Ese mismo día, 10 misiles Katyusha fueron disparados por Hezbolá desde el Líbano. Israel reiteró que no respondería, puesto que los cohetes no cruzaron la frontera.

El Ministro de Exteriores libanés, Fawzi Sallukh, ha informado al enviado especial de la ONU a Líbano e Israel, Terje Roed-Larsen, del enfrentamiento entre soldados israelíes y milicianos de Hezbolá durante la madrugada del 19 de agosto, debido a una operación armada llevada a cabo por el ejército israelí para evitar la entrada desde Siria de nuevas armas destinadas al rearme de la milicia chií, en lo que sería el incumplimiento más destacado del alto el fuego desde su entrada en vigor. El secretario general de la ONU, Kofi Annan, ha declarado en un comunicado de prensa que el ataque israelí de este sábado contra Hezbolá en Líbano constituye "una violación" del cese de hostilidades. "El secretario general está profundamente preocupado por una violación, por la parte israelí, del cese de hostilidades previsto por la resolución 1701 del Consejo de Seguridad", explica un comunicado hecho público por el portavoz de Annan. El secretario general de la ONU ha hablado por teléfono con el primer ministro israelí, Ehud Ólmert, que ha indicado que el ataque trataba de evitar el tráfico de armas a Hezbolá y no constituye, en opinión de Israel, una violación de la resolución 1701.

A su vez, el Ministerio del Exterior de Israel ha asegurado en un comunicado que la operación militar israelí ayer en el este de Líbano fue "una respuesta a una clara violación del alto el fuego", ya que la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU prohíbe la transferencia de armas de Siria e Irán a Hezbolá.

El Ejército Israelí afirmó que su incursión en el valle del Bekaa pretendía impedir la entrega de armas a Hezbolá por estos dos países, sin que haya demostrado a la comunidad internacional que tal transferencia de armas se haya producido o se estuviera produciendo, y sin que reclamase la actuación del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Según uno de los informes de la ONU, el 29 de agosto el Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, se reunió con el Ministro de Defensa Israelí, Amir Péretz, en Jerusalén, y le hizo saber que Israel violo el cese el fuego más cantidad de veces que Hezbolla.

El Gobierno Libanés a fecha 27 de agosto de 2006 estimaba que los daños causados por la guerra en su país se elevaban a 1.187 nacionales muertos, 4.060 heridos, 256.000 desplazados y 15.000 viviendas destruidas, muchos de los muertos y heridos eran miembros de Hizbollá. Por parte de Israel, las cifras ofrecidas por los medios de comunicación, citando como fuente las Fuerzas Armadas Israelíes, cifraban en 116 los soldados muertos y 450 los heridos. Entre los civiles, 41 muertos y 604 heridos.

Según un informe publicado por Amnistía Internacional el 14 de setiembre, la milicia chií libanesa Hezbolah cometió "graves violaciones" de los derechos humanos al atacar "deliberadamente" a la población civil israelí durante el conflicto. Amnistía Internacional asegura que Hezbolah lanzó cerca de 4.000 cohetes contra el norte de Israel, causando la muerte de civiles y heridos graves y obligando a miles de civiles a cobijarse en refugios o huir. Aproximadamente, una cuarta parte de los cohetes se dispararon directamente contra zonas urbanas, especifica el documento. Según la Secretaria General de AI, Irene Khan, "la escala de los ataques de Hezbolah contra ciudades y pueblos israelíes, el carácter indiscriminado de las armas utilizadas, y las declaraciones de los dirigentes del grupo confirmando su intención de atacar a civiles dejan perfectamente claro que Hezbolah violó las leyes de la guerra".

Muchos de los sitios bombardeados, las fábricas quemadas y los complejos industriales están contaminados con una variedad de tóxicos y sustancias dañinas para la salud.

A ello se suma el derrame de petróleo provocado por el bombardeo contra los depósitos de la planta energética de la ciudad de Djubayl o Biblos, en el Líbano.

Según Paul Ginsberg que dirige el Departamento Forestal del Fondo Nacional Judío, Israel también sufrió graves daños ambientales, expresó que Va a demorar 50 años, dos generaciones enteras, para que nuestros bosques vuelvan a ser como eran antes de la guerra En total, según el informe difundido por la citada organización, se quemaron 750 mil árboles y 6.680 héctáres por los incendios provocados por los cohetes del movimiento islamista.

El 6 de septiembre Israel anunció de forma oficial, tras recibir una fuerte presión internacional, el levantamiento del bloqueo marítimo del Líbano para el día 7, lo que se ha considerado en algunos medios como una "marcha atrás" del Gobierno de Olmert después de afirmar que también levantará por completo el bloqueo aéreo. Esa posibilidad de levantar el bloqueo fue negada el 3 de septiembre. La decisión ha sido tomada tras anunciar una empresa dependiente de British Airways, y con el consentimiento del gobierno británico, su intención de volar a Beirut sin solicitar el permiso de Israel , además de las gestiones del secretario general de la ONU y las amenazas del Ministro de Asuntos Exteriores Libanes el día 6, Fauzi Salluj, "Esperaremos a las 48 horas dadas por (el secretario general de la ONU, Kofi) Annan, y si la situación se resuelve, le daremos las gracias. Si no, el Gobierno libanés tomará las medidas necesarias y romperá el bloqueo" si no era levantado unilateralmente por Israel.

A pesar de las declaraciones amenazantes, Israel mantiene aun el bloqueo marítimo, "El bloqueo aéreo ha acabado. En coordinación con las Naciones Unidas, el bloqueo naval continuará hasta que la fuerza naval internacional esté en el lugar", dijo Miri Eisin, portavoz del primer ministro israelí, Ehud Ólmert.

Al preguntársele por qué se había demorado el fin del embargo naval dijo Siniora en una rueda de prensa "Hubo un problema en Naciones Unidas que está siendo resuelto. Estén seguros de que el embargo será levantado (...) Hay un pequeño problema por la noche, y pienso que por la mañana, si Dios quiere, esto estará levantado", agregó.

Finalmente el bloqueo fue levantado el día 8 de setiembre. Israel entrego la custodia de las costas libanesas a una fuerza naval de la ONU con tropas de Italia, Francia y Grecia que comenzaron a patrullar las costas de Libano.

El 20 de setiembre, el Ministro de Defensa de Israel, Amir Péretz, declaro que "Israel pretende completar la retirada de tropas de Líbano este fin de semana. Esa es nuestra intención, definitivamente queremos completarlo". Las Fuerzas de Defensa Israelíes se han retirado gradualmente del territorio que capturaron durante la guerra de un mes con las guerrillas de Hezbolá que acabó con un alto el fuego el 14 de agosto. El Ejército dijo que se había retirado de más del 80 por ciento del territorio conquistado durante la guerra, cediéndolo a los cascos azules de la ONU, bajo la misión de pacificación FPNUL II, una versión ampliada de la existente en el área.

El 30 de septiembre las tropas israelíes cruzaron la frontera sur del Líbano, iniciando la última fase de su retirada, de acuerdo con la resolución de las Naciones Unidas que puso fin a la guerra con los guerrilleros de Hezbolah, informo una fuente de las fuerzas de seguridad de Israel. Autoridades militares israelíes dijeron tener la esperanza de que las últimas fuerzas consigan dejar el Líbano antes del início del Yom Kippur, el día más sagrado del calendário judío.

El 1 de octubre las Naciones Unidas confirmaron que el Ejército israelí abandonó las últimas posiciones que ocupó durante más de dos meses en el sur del Líbano, con la excepción de un sector fronterizo estratégico del que podría retirarse la próxima semana. Israel anunció que mantendrá su última posición en el sector de Ghajar hasta que se alcance un acuerdo sobre seguridad con los cascos azules y el Ejército libanés que se están desplegando en el sur de Líbano. Sin embargo, tras su retirada casi total del sur de Líbano, Israel lanzó una nueva advertencia a Hezbolah, resuelto a no desarmarse: "Si Hezbolah se acerca a la frontera con armas y trata de reconstruir las infraestructuras que destruimos, utilizaremos todos los medios de que disponemos para impedirlo", declaró el jefe del Estado Mayor, el general Dan Halutz.

Para Olmert la guerra fue un éxito que ha permitido que Israel tenga mayor seguridad al norte. "Tuvimos grandes logros en esta guerra" aseguró y si bien reconoció que existieron deficiencias en la campaña militar, manifestó que las mismas se están corrigiendo, con lo cual Israel, según él, está mucho más seguro que antes.

Un informe de Micha Lindenstrauss, Supervisor del Estado israelí, considera que la guerra fue un fracaso y culpa a Olmert y Halutz de tal derrota. A Lindenstrauss se suma el Obussman de Israel, quien en su informe expresa que "...todo marchó mal. Los refugios antiaéreos eran insuficientes y no estaban preparados para proteger a los ciudadanos contra los ataques de misiles. Muchos lugares carecían de un sistema de alerta para ataques con misiles, y, en diversos casos, ni los bomberos ni la policía emprendieron acción y, en cambio, funcionarios públicos abandonaron sus puestos de trabajo, y dejaron a la población abandonada a su suerte. Pese a ser por ley obligatorio, los hospitales carecían de la protección especial contra ataques de misiles" Todo esto se suma a las críticas de la comisión Winograd.

Al principio



Consecuencias del conflicto de la Franja de Gaza de 2008-2009

La UNRWA, Amnistía Internacional y Human Rights Watch denunciaron el uso del fósforo blanco contra la población civil

Las consecuencias derivadas del conflicto producido entre la Franja de Gaza y el sur de Israel entre diciembre de 2008 y enero de 2009 son tan variadas como la propia naturaleza del conflicto árabe-israelí en el que está enmarcado. Las principales consecuencias han sido el número de víctimas tanto palestinas como israelíes, la situación en la que han quedado la Franja de Gaza y el sur de Israel tras la ofensiva, la importante disminución del lanzamiento de los cohetes desde la franja costera hacia territorio israelí tras la retirada completa de las tropas israelíes el 21 de enero de 2009, y las diferentes consecuencias diplomáticas y políticas que se han derivado del conflicto.

A día de hoy varias fuentes dan cifras divergentes entre sí, tanto en el número de víctimas palestinas como en la cantidad de civiles que se encuentran entre ellas. En general las cifras aportadas por los médicos palestinos sobre el terreno, las manejadas por la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU y las del Ministerio de Salud de Gaza son coincidentes, mientras que las cifras aportadas por el ejército israelí difieren de forma importante de las del resto de fuentes, principalmente en el porcentaje de civiles muertos. Esto se debe principalmente al distinto concepto de "civil" que tiene cada fuente.

Según los servicios de emergencias de la Franja de Gaza a día 21 de enero habrían muerto al menos 1.414 palestinos y 5.500 habrían resultado heridos, incluyendo milicianos y civiles.

Al menos 414 niños, 110 mujeres y 97 ancianos han muerto hasta el momento en el conflicto. 32 de los niños habrían muerto en las primeras 48 horas de ofensiva. También murieron al menos 13 miembros del personal médico de Gaza, cuatro miembros de Naciones Unidas y tres periodistas, según datos del Centro Palestino para los Derechos Humanos y de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU.

Se reportó la muerte de dos ciudadanos extranjeros: una mujer ucraniana y su hijo perecieron a causa de los bombardeos israelíes, y tres futbolistas palestinos murieron cuando estaban en sus casas.

De los 5.500 heridos, al menos 1.855 son niños y 795 son mujeres, según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU. Al menos treinta miembros del personal médico de Gaza resultaron heridos a consecuencia de los once ataques producidos contra ambulancias, y de los proyectiles que impactaron sobre hospitales y centros de salud de la Franja.

Existe una importante divergencia entre las cifras manejadas entre los servicios médicos palestinos y las proporcionadas por el ejército israelí en cuando al porcentaje de civiles muertos en la ofensiva. Al menos 230 de los muertos, un 16% del total de víctimas palestinas, son policías civiles, dependientes del Gobierno palestino en Gaza que está controlado por Hamás. Este organismo civil es totalmente independiente del brazo armado de Hamás y órgano militar de la organización, las Brigadas Izz-al-din al-Qassam. El cuerpo de policías civiles fue uno de los primeros objetivos de los bombardeos israelíes, sufriendo un total de 138 bajas en los primeros bombardeos, y son considerados víctimas civiles por las fuentes médicas palestinas. Sin embargo, el ejército israelí los considera combatientes de Hamás, por lo que el número de civiles que habrían muerto variaría significativamente en un caso y en el otro.

El Centro Palestino para los Derechos Humanos (PHCR en inglés) hizo público un informe el 18 de enero en el que consideraba que la cifra de civiles palestinos muertos en el conflicto ascendía a 904, sin incluir los 168 policías civiles muertos hasta ese día. Las víctimas totales a día 18 de enero eran, según el PHCR, de 1.251, por lo que los civiles representarían el 72% del total, los policías civiles el 13%, y los milicianos el 15% restante.

Los primeros bombardeos se produjeron contra edificios administrativos, ministerios y comisarías de policía. El ejército israelí anunció que la mayor parte de las víctimas producidas en los bombardeos de los primeros días de la ofensiva eran "combatientes de Hamás". El ejército también afirmó que se estaban tomando medidas para evitar la muerte de civiles, entre las que se incluía el lanzamiento de panfletos y los mensajes en las emisoras de radio palestinas. También, según el ejército israelí, se produjeron llamadas a casas particulares en las que se les avisaba de que huyeran de su casa en el caso de que estuvieran escondiendo armas o dando cobijo a miembros de Hamás.

El 29 de diciembre de 2008 el ministro del Interior en la Franja de Gaza, Ihab Al-Ghusein, denunció que muchos de los muertos producidos por los bombardeos israelíes eran ciudadanos gazacíes trabajando, no milicianos lanzando cohetes. Al-Ghusein afirmó que la mayoría de los muertos producidos en los edificios gubernamentales eran empleados ministeriales.

El ejército israelí hizo público el día 12 de enero de 2009 que consideraba que al menos 400 de los palestinos muertos eran miembros de Hamás. También añadió en el mismo comunicado su creencia de que aproximadamente la mitad de los otros 500 muertos palestinos eran también miembros de Hamás, lo que supondría que más del 70% de las bajas habrían sido milicianos, y las víctimas civiles, menos del 30%. Sin embargo, el 19 de enero de 2009 las Fuerzas de Defensa Israelíes corrigieron sus datos. Estimaron que 500 muertos serían milicianos, aunque no se dieron cifras de muerto totales. De confirmarse el número de 1.400 supondría que por cada miliciano muerto habrían fallecido dos civiles. El ejército israelí también añadió que en algunos casos los milicianos podrían ir vestidos con ropa de civil y desarmados, por lo que podrían pasar por civiles aunque no lo fueran.

El 28 de enero el ejército israelí actualizó sus cifras de bajas palestinas. Según estas informaciones, habrían muerto entre 1.100 y 1.200 palestinos, de los cuales, según el ejército israelí, al menos 700 serían milicianos, la mayoría de ellos mimebros de Hamás. En esta cifra no se especificó si dentro de los milicianos se incluyeron los policías civiles palestinos muertos en la ofensiva. Al menos 250 serían víctimas civiles, aunque faltaría por conocerse la identidad de unos 200 muertos. Una fuente militar dijo que muchos de los muertos que en un primer momento habían sido contado como civiles, pues iban vestidos de civiles y desarmados, resultaron ser finalmente milicianos. Hamás afirmó al respecto que "el ejército israelí está dismulando sus bajas y mintiendo sobre las bajas sufridas por los palestinos".

Según fuentes consultadas por el periódico israelí Ha'aretz, los milicianos palestinos se ocultaban en zonas densamente pobladas, lo que provocó un gran número de víctimas civiles.

Los lanzamientos de cohetes provocaron la muerte de cuatro israelíes; uno de ellos era un soldado, mientras que los otros tres eran civiles. En cuanto a los civiles, uno de ellos era un obrero de la construcción de Ascalón, otro se encontraba en el kibbutz de Nahal Oz, y la otra una mujer de Ashdod, que fue gravemente herida por el impacto del cohete y murió durante una operación.

Tras el inicio de la ofensiva terrestre, un soldado israelí murió y otro resultó herido grave a consecuencia de los combates ocurridos el día 4 de enero en el campo de refugiados de Jabalia. El 5 de enero, cuatro soldados israelíes resultaron muertos y otros 24 heridos a consecuencia del fuego amigo: un carro de combate disparó sobre un edificio supuestamente abandonado en el campo de refugiados de Jabalia, lo que provocó su colapso sobre las personas que se encontraban a su alrededor, entre ellos tres de los soldados israelíes. El otro, un oficial, murió en otro incidente de fuego amigo en las proximidades de Beit Hanoun. Según testigos palestinos, algunas unidades del ejército israelí habrían actuado infiltradas en las zonas urbanas gazacíes disfrazadas de milicianos de Hamás, lo que podría explicar los ataques de fuego amigo entre miembros del ejército israelí.

Un día más tarde, un ingeniero del ejército israelí murió en combate con milicianos palestinos en el norte de la Franja de Gaza. Al menos unos 242 soldados israelíes resultaron heridos de distinta consideración en el tiempo que duró la ofensiva terrestre, entre ellos varios en estado crítico.

El 8 de enero, un oficial del ejército israelí murió y otro resultó herido leve cuando un misil antitanque lanzado por las milicias palestinas impactó contra su unidad mientras se encontraba patrullando en las inmediaciones del antiguo asentamiento israelí de Netzarim. Era la primera vez en la ofensiva que los milicianos palestinos utilizaban misiles antitanque contra soldados israelíes; este tipo de arma fue muy utilizada por Hezbollah durante la Guerra del Líbano de 2006 contra el ejército israelí. El mismo día, otros dos soldado israelíes murieron en dos diferentes enfrentamientos con milicianos palestinos en el norte de la Franja de Gaza. Los miembros del ejército israelí muertos tras el inicio de la ofensiva terrestre hasta la declaración de alto el fuego fueron un total de nueve.

El 27 de enero un suboficial israelí murió y otros tres soldados resultaron heridos, uno de ellos grave, tras la explosión de una bomba accionada por milicianos palestinos cerca del paso de Kissufim. La unidad a la que pertenecían se encontraba patrullando a lo largo de la frontera ente Israel y la Franja de Gaza. Este incidente fue el primero en el que resultó muerto un soldado israelí tras el alto el fuego.

A consecuencia de los bombardeos de la aviación israelí y de los posteriores combates terrestres, la infraestructura de las principales ciudades gazacíes fue totalmente destruida. Fuentes del gobierno de Hamás en la Franja estiman que unos 5.000 bloques de vivienda, dieciséis edificios gubernamentales y veinte mezquitas han sido destruidas; 22.000 edificios han sido dañados o destruidos, y 20.000 viviendas fueron dañadas. Ya el día 29 de diciembre, tercero desde que comenzaran los bombardeos, el portavoz de la policía en la Franja de Gaza Islam Shahwan reconoció que al menos el 95% de los edificios relacionados con la seguridad de la Franja habían sido destruidos. Según un informe del Centro Palestino para los Derechos Humanos, fueron destruidas además las oficinas de 10 organizaciones caritativas, 121 talleres, 5 fábricas de hormigón, 60 comisarías de policía, 5 edificios de prensa, 2 centros de salud y 29 escuelas.

También se estima que un 80% de los 600 túneles que transcurrían bajo la frontera entre Egipto y la Franja de Gaza fueron destruidos durante la ofensiva. Sin embargo, según una información recogida por El País, habrían sobrevivido un 40% de los túneles bajo la frontera con Egipto, que inmediatamente tras el alto el fuego y con las consiguientes reparaciones, se habrían puesto de nuevo en funcionamiento. Tras conocer este dato, Israel amenazó con una nueva ofensiva militar si Hamás utilizaba estos túneles para rearmarse y reanudar el lanzamiento de cohetes contra el sur de Israel.

Según algunos diplomáticos occidentales, la reconstrucción de la Franja de Gaza costará más de 1.600 millones de dólares. Naciones Unidas anunució que mandaría una misión a la Franja para evaluar las necesidades de la población.

En un informe hecho público el 20 de enero, Cáritas Jerusalén afirmó que al menos una sexta parte de los edificios de Gaza habrían sido destruidos en la ofensiva. Entre ellos, la organización subraya la destrucción de viviendas, centros de salud, escuelas y su propia clínica Cáritas en Al Maghazi, que fue destruida en un bombardeo el 9 de enero.

Además de los edificios destruidos, ha quedado sobre el terreno un número indeterminado de proyectiles sin explotar. El 20 de enero, según fuentes médicas palestinas, dos niños murieron en Ciudad de Gaza cuando estaban jugando con una bomba lanzada por el ejército israelí que no había echo explosión. A raíz de este incidente, las autoridades en la Franja advirtieron a la población de que no tocase ningún objeto que no fuera conocido.

En la visita que el secretario general de Naciones Unidas realizó a la Franja de Gaza el 20 de enero de 2009, Ban Ki-Moon calificó de "desgarradora" la situación del territorio costero.

Según Cáritas Jerusalén, al menos cuatro de cada cinco habitantes de la Franja, unos 1,2 millones de personas aproximadamente, necesitarían algún tipo de ayuda humanitaria de forma inmediata tras el fin del conflicto. También se señaló desde la organización el "grave impacto psicológico" que el conflicto ha provocado a "un número inmenso de familias", que han perdido a alguno de sus miembros.

El 21 de enero, tras la declaración de alto el fuego, Médicos Sin Fronteras (MSF) anunció que reabría sus tres clínicas en la Franja de Gaza, y que un equipo quirúrgico propio estaba ayudando en el Hospital Al-Shifa, el principal de la Franja. MSF también levantó dos hospitales de campaña cerca de una de sus clínicas, con dos salas de operaciones y una unidad de cuidados intensivos, y anunció la reanudación de su trabajo en las localidades de Khan Yunis y Beit Lahiya. También pudo recibir el 19 de enero un cargamento de 21 toneladas de material médico.

Un comunicado del Comité Internacional de la Cruz Roja del 21 de enero de 2009 advertía de que la munición sin estallar sobre el terreno suponía "una amenaza para los civiles y para la labor humanitaria", y que esta presencia podría "ralentizar la recuperación y reconstrucción económica en la Franja de Gaza". En el mismo comunicado, el CICR anunció su intención de suministrar colchones, mantas y baterías a las personas que perdieron su casa durante el conflicto, para "satisfacer sus necesidades más inmediatas". A día 21 de enero de 2009, más de 18.600 personas se alojaban en los 33 refugios de la UNRWA en la Franja de Gaza.

Tras la destrucción producida por el conflicto en la Fraja de Gaza, inmediatamente tras la declaración del alto el fuego comenzaron los contactos diplomáticos para recaudar dinero y coordinar los esfuerzos necesarios para la reconstrucción de la infraestructura de la Franja de Gaza.

Estas labores de reconstrucción tienen una dificultad añadida: la Unión Europea, Israel, Estados Unidos y otros estados consideran a Hamás una organización terrorista, por lo que no existen contactos directos entre estos entes y la organización islamista, que gobierna de facto la Franja de Gaza. La comisionada de relaciones exteriores de la Unión Europea, Benita Ferrero-Waldner, afirmó el 19 de enero que la reconstrucción comenzará sólo cuando la Unión Europea tenga un "socio palestino aceptable". Según Ferrero-Waldner, será difícil reconstruir la Franja costera mientras Hamás siga "precognizando la violencia". No queremos tener que reconstruir Gaza a cada rato, lo que queremos es una paz clara y sustentable".

El líder de Hamás en el exilio, Khaled Meshaal afirmó el 22 de enero que la organización islamista debería supervisar las labores de reconstrucción y controlar los fondos destinados a ello. "Somos responsables directos de la situación de nuestro pueblo en Gaza y Hamás trabajará en dos sentidos: el primero será recuperar las bajas y proveer refugios a los palestinos que han abandonado sus casas. La otra será reconstruir la Franja y demoler las casas". Meshaal instó a la comunidad internacional a colaborar con su organización, al tiempo que exigió la apertura de los pasos fronterizos del territorio. El mismo día, el portavoz de la organización islamista en Gaza Taher Al Nou-Nou anunció la aprobación de una serie de ayudas económicas para la reconstrucción del territorio costero, por importe de unos 40 millones de dólares que saldrían directamente de las arcas de la organización. Las familias cuyas casas fueron completamente destruidas recibirían una ayuda de 4.000 dólares, y las que resultaron parcialmente destruidas, 2.000 dólares.

El 19 de enero, el rey Abdullah de Arabia Saudí anunció que su país donaría 1.000 millones de dólares para la reconstrucción de Gaza. "Una gota de sangre palestina es más valiosa que todos los tesoros del mundo", afirmó.

Miembros de Amnistía Internacional, que entraron en la Franja de Gaza el 19 de enero de 2009, calificaron de "crimen de guerra" el uso de fósforo blanco por parte del ejército israelí en su ofensiva. Donatella Rovera, miembro de AI, calificó de "indiscriminado" el uso de dicha sustancia en los barrios civiles densamente poblados de Gaza. El fósforo blanco arde en contacto con el oxígeno, por lo que no puede ser apagado con agua. Dos de los edificios afectados por el fósforo blanco fueron el cuartel general de la UNRWA en Gaza y el hospital Al-Quds, causando incendios que no pudieron ser apagados con los medios que existían sobre el terreno, lo que provocó la pérdida de todas las reservas humanitarias del almacén de la UNRWA.

Previamente al final del conflicto, el 10 de enero la organización Human Rights Watch solicitó al ejército israelí que dejase de emplear fósforo blanco sobre los barrios densamente poblados de Gaza, pues "viola el requerimiento de la legislación humanitaria internacional de tomar todas las precauciones posibles para evitar heridos y muertos entre la población civil". Según la misma organización, los proyectiles de fósforo blanco utilizados por el ejército israelí liberaban la carga en el aire, generando un área de efecto de entre 125 y 250 metros, magnificando la posibilidad de provocar víctimas y daños a infraestructuras o edificios civiles.

Un portavoz del ejército israelí declaró al respecto que no se iban a dar detalles sobre el tipo de armamento empleado en el conflicto, aunque afirmó: "enfatizamos que el ejército israelí sólo emplea armamento permitido por la legislación internacional".

También Hamás habría utilizado armamento de este tipo. Según Ha'aretz, el 15 de enero las Brigadas Izz-al-din al-Qassam lanzaron un cohete con fósforo blanco en su interior hacia Israel. Dicho cohete habría caído en la parte occidental del Desierto del Néguev, sin provocar víctimas. Ningún portavoz de la organización islamista confirmó ni desmintió la noticia.

Dos médicos noruegos que estuvieron trabajando durante once días en la Franja de Gaza afirmaron que existían "claros indicios" del uso de un arma conocida como DIME (Dense Inert Metal Explosive). Aunque portavoces del ejército israelí negaron los informes que sostenían el uso de DIME en su ofensiva, médicos en Gaza atendieron a algunos pacientes que murieron aparentemente sin motivo tras haber sido estabilizados. El doctor Saqa'a de Gaza afirmó: "el paciente muere sin ninguna causa médica aparente. Hasta el momento no sabemos por qué".

El embajador de Arabia Saudí en Austria, el Príncipe Mansour Al-Saud expresó en su nombre y en el del resto de embajadores árabes en Viena su "preocupación por las informaciones de que se han encontrado restos de uranio empobrecido en víctimas palestinas" en la Franja de Gaza. Al-Saud solicitó al director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Mohamed el-Baradei, la apertura de una investigación para "confirmar la presencia de uranio empobrecido en el armamento utilizado por el ejército israelí en la Franja de Gaza". El ejército israelí declinó realizar ningún comentario al respecto en un primer momento, aunque posteriormente un portavoz del ministerio de asuntos exteriores negó "completamente" el uso de uranio empobrecido en la ofensiva por parte del ejército hebreo. Tras recibir de la carta de los embajadores árabes, la portavoz de la OIEA Melissa Fleming anunció que investigarían las acusaciones "para tener una mayor capacidad de acción".

Desde el comienzo de la ofensiva sobre la Franja de Gaza, tanto las Fuerzas de Defensa Israelíes como el propio Gobierno de Israel han acusado en repetidas ocasiones a los milicianos de Hamás y otras organizaciones palestinas de usar a la población civil gazací como escudo humano durante la ofensiva. También el embajador israelí en España Raphael Schutz, el ministro italiano de asuntos exteriores Franco Frattini y el Presidente de Estados Unidos George W. Bush se manifestaron en este sentido.

Desde el ejército y el ministerio de asuntos exteriores israelí se ha aportado diversa documentación gráfica en la que, según estas fuentes, se demostraría el uso por parte de Hamás de la población civil como escudo humano durante la ofensiva.

Amnistía Internacional acusó a ambos bandos de poner en peligro a la población civil palestina, incluyendo su uso como escudos humanos. Malcolm Smart, del programa de AI en Oriente Medio y África del Norte denunció: "nuestras fuentes en Gaza nos informaron de que los soldados israelíes han entrado y tomado posiciones en varias casas de palestinos, obligando a las familias a permanecer en una habitación de la planta baja, mientras usan el resto de su casa como base militar y puesto de francotirador"."Esto incrementa claramente los riesgos para las familias palestinas e indica que efectivamente están siendo usadas como escudos humanos".

El 21 de enero de 2009, el Corriere della Sera publicó un artículo en el que algunos ciudadanos gazacíes acusaban a milicianos de Hamás de obligar a las familias a permanecer en las viviendas desde la que los milicianos disparaban contra el ejército israelí. "Querían que dispararan sobre nuestras casas para poder acusarles después de crímenes de guerra", declaraba Abu Issa, habitante del barrio de Tel Awa. Además, otro de los testigos afirmó que "casi todos los edificios más altos que fueron bombardeados por Israel tenían en la cubierta lanzaderas de cohetes o puestos de observación de Hamás".

Tanto las Fuerzas de Defensa de Israel como Hamás han sido acusados de haber cometido crímenes de guerra durante la duración del conflicto. El 22 de enero, el relator especial de Naciones Unidas sobre Derechos Humanos en Cisjordania y la Franja de Gaza, Richard Falk, anunció que existían pruebas de que Israel cometió crímenes de guerra durante la ofensiva. Falk, que ha sido criticado en varias ocasiones por sus opiniones respecto al conflicto árabe-israelí, afirmó: "la evidencia de la violación de la ley humanitaria es tan clara que no tengo ninguna duda de la necesidad de una investigación independiente que demuestre que Israel ha cometido crímenes de guerra". El 24 de enero, el director de la UNRWA en Gaza, John Ging solicitó la apertura de una investigación independiente sobre la posible comisión de crímenes de guerra por parte de ambos bandos.

Tras el alto el fuego se sucedieron las manifestaciones de diversas organizaciones solicitando la apertura de juicios contra miembros de las Fuerzas de Defensa de Israel por crímenes de guerra. El ejército israelí tomó medidas para prevenir estas acciones: el Censor Militar prohibió el 23 de enero la publicación de los nombres y fotografías de miembros del ejército relacionados con la ofensiva con rango de comandante de batallón hacia abajo, pues dio por hecho que las identidades de los miembros de mayor rango relacionados con la operación eran de conocimiento público. Con esta medida, según Ha'aretz, el ejército pretendía proteger a sus miembros de posibles acusaciones posteriores de comisión de crímenes de guerra. También según el mismo periódico, el ejército aprobó una serie de medidas para proporcionar ayuda legal y soporte a los oficiales que fueran acusados de comisión de crímenes de guerra.

El 5 de enero, el Fiscal Jefe del Tribunal Penal Internacional (TPI) Luis Moreno Ocampo anunció su intención de investigar las acusaciones por posibles crímenes de guerra cometidos durante el conflicto de Gaza. Tras este anuncio, Ocampo afirmó que el trabajo del Tribunal se centraría en tres aspectos: analizar si la Autoridad Nacional Palestina tiene poder legal para reconocer la autoridad del TPI; decidir si efectivamente se cometieron crímenes de guerra durante la ofensiva, e investigar si los gobiernos implicados están llevando actualmente investigaciones al respecto.

Al menos cuatro edificios de Naciones Unidas sufrieron daños provocados por proyectiles lanzados por el ejército israelí. Tres de ellos eran escuelas de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA en sus siglas en inglés), y el otro fue el cuartel general de la misma Agencia en Gaza. Estos ataques provocaron la muerte de unos 43 palestinos, que se refugiaban en el interior de las escuelas, así como la destrucción de la ayuda humanitaria que se encontraba en los almacenes del cuartel general de la UNRWA.

Tras el ataque sobre la escuela Al-Fakhoura de la UNRWA en Jabalia el 6 de enero que costó la vida de al menos cuarenta personas, el portavoz de la UNRWA Christopher Gunness anunció que solicitaría a Naciones Unidas una investigación imparcial sobre dicho incidente, el tercero de la ofensiva en el que resultó afectada una escuela de Naciones Unidas. "Es la única forma de clarificar lo sucedido", dijo Gunness.

El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, anunció en una visita a la Franja de Gaza tras la declaración de alto el fuego que iniciaría una "profunda investigación" para aclarar los "totalmente inaceptables ataques contra las Naciones Unidas". Esta investigación será independiente a la iniciada por el relator especial de Naciones Unidas sobre Derechos Humanos en Cisjordania y la Franja de Gaza, Richard Falk.

Las ciudades del sur de Israel en un radio de 40 kilómetros desde la Franja de Gaza fueron afectadas en mayor o menor medida por los centenares de cohetes y piezas de mortero lanzadas por los milicianos palestinos desde Gaza. Las localidades más afectadas por los cohetes fueron Sederot, Ascalón, Netivot, Asdod y Beer Sheva, ciudad que hasta el comienzo de la ofensiva había quedado fuera del rango de alcance de los Qassam lanzados por milicianos palestinos. El lanzamiento desde Gaza de cohetes de mayor alcance como los Katyusha y Grad puso a la denominada "capital del sur de Israel" bajo amenaza. Al menos una docena de edificios de estas localidades fueron impactados directamente por los cohetes y morteros, entre ellos una sinagoga, una escuela, dos guarderías y seis edificios de vivienda, colectiva y unifamiliar.

La mayor parte de los cohetes impactó en áreas deshabitadas del Desierto del Néguev, lo que produjo daños de menor consideración que los producidos en las ciudades.

Debido al alto el fuego decretado por Hamás y otras organizaciones palestinas, el número de cohetes que impactan sobre Israel decreció de forma importante tras el fin de la ofensiva, aunque no finalizó por completo hasta la retirada total del ejército israelí. Esto se debe a que algunos grupos palestinos como el Frente Popular para la Liberación de Palestina o las Brigadas de Hezbolá en Palestina afirmaron que continuarían lanzando cohetes contra Israel mientras no se produjera la retirada total del ejército israelí de la Franja de Gaza. Ésta que se produjo finalmente la madrugada del 21 de enero de 2009, tres días después de la declaración de alto el fuego.

El 20 de enero milicianos palestinos lanzaron al menos ocho piezas de mortero contra territorio israelí, a lo que respondió la fuerza aérea hebrea bombardeando los dos lugares desde los que se habían producido los lanzamientos, las cercanías del paso de Kissufim y el centro de Ciudad de Gaza. Estos morteros, junto a otros cohetes lanzados desde Gaza tras el alto el fuego, podrían haber sido lanzados por estos grupos. La ministra de Asuntos Exteriores israelí Tzipi Livni anunció que responderían a cada ataque lanzado desde el territorio costero: "cuando nos disparen, debemos devolver el disparo siempre. No tengo intención de volver a soportar el lanzamiento de cohetes, no me importa quién los tire. Hamás tiene el control de la Franja de Gaza y puede detenerlos ".

Según algunas informaciones, el contrabando de armas de Hamás a través de algunos túneles bajo la Ruta Philadelphi no se habría interrumpido en ningún momento durante la duración del conflicto, a pesar de que fueron bombardeados en múltiples ocasiones. Algunos de los túneles estarían reforzados mediante una estructura de madera, lo que los habría hecho más resistentes a los bombardeos. El ministro israelí de defensa Ehud Barak anunció que se habían acumulado grandes cantidades de armas en Egipto durante la ofensiva sobre Gaza, presumiblemente para ser suministradas a Hamás a través de los túneles.

Tras el alto el fuego se sucedieron informaciones que afirmaban que los túneles que no habían sido destruidos durante la ofensiva habían sido reabiertos y reparados, y que Hamás estaba tratando de rearmarse tras la ofensiva. En relación con estas informaciones, la ministra de exteriores y candidata de Kadima Tzipi Livni declaró el 25 de enero que era partidaria de llevar a cabo una nueva ofensiva contra Hamás en la Franja de Gaza para impedir el rearme de Hamás: "podemos golpear a Hamás con otra operación militar. Las armas que se introducen en Gaza mediante contrabando son las mismas que impactan contra Israel".

El 27 de enero se produjo el incidente más grave desde el alto el fuego bilateral. Una bomba explotó cerca de una patrulla del ejército israelí en las proximidades del paso de Kissufim, matando a un soldado israelí e hiriendo a otros tres, según algunas informaciones no confirmadas por el ejército. Tras el ataque, helicópteros israelíes sobrevolaron la Franja disparando fuego de artillería y bombardeando Ciudad de Gaza, causando la muerte a un palestino, un granjero según fuentes médicas de Gaza. Ni Hamás ni sus organizaciones aliadas reivindicaron el ataque. Fuentes gubernamentales en Jerusalén afirmaron que "Israel debe responder enérgicamente y con ferocidad ".

Según las encuestas realizadas antes y después del conflicto, la población israelí habría premiado a los partidos en el Gobierno que llevaron a cabo la intervención en la Franja de Gaza, aumentando la intención de voto del partido centrista Kadima, al que pertenecen el primer ministro Ehud Ólmert y la ministra de asuntos exteriores Tzipi Livni, y del Partido Laborista, al que pertenece el ministro de defensa Ehud Barak.

En una encuesta realizada para Ha'aretz el 25 de diciembre de 2008, dos días antes del inicio de los bombardeos, Kadima obtendría 26 escaños, por 11 del Partido Laborista y 30 del derechista Likud. El 23 de enero de 2009, tras el alto el fuego bilateral, se hicieron públicas dos encuestas. La primera de ellas, para Yedioth Ahronoth, otorgaba 25 escaños para Kadima, 17 para el Partido Laborista, y 29 para el Likud. La segunda, para Ma'ariv, daba 24 escaños a Kadima, 16 para el Partido Laborista y 28 para el Likud. Según estos datos, el partido más beneficiado electoralmente por la ofensiva sobre Gaza sería el Partido Laborista de Ehud Barak, que ganaría 6 escaños respecto a las encuestas hechas antes del inicio de la ofensiva. El Kadima de Tzipi Livni también recortaría un par de escaños al Likud respecto a las encuestas previas al conflicto.

El 12 de enero de 2009, el Comité Central para las Elecciones aprobó una moción presentada por los partidos ultraderechistas Israel Beitenu y Mafdal mediante la que prohibió a los partidos árabes Lista Árabe Unida-Ta'al y Balad participar en las elecciones israelíes de febrero de 2009. El Comité aprobó por 21 votos a favor, 8 en contra y dos abstenciones la exclusión de los partidos árabes, acusándoles de "incitación y apoyo de grupos terroristas y rechazo del derecho de Israel a existir". Los líderes de los partidos árabes denunciaron que se había prohibido su participación en las elecciones por sus críticas a la ofensiva israelí en la Franja de Gaza, calificaron a Israel de "país racista", y anunciaron su intención de acudir a la Corte Suprema de Israel.

Cuatro países rompieron sus relaciones con Israel tras la ofensiva israelí sobre Gaza: Venezuela, Bolivia, Qatar y Mauritania.

El presidente de Venezuela Hugo Chávez anunció el 7 de enero de 2009 la expulsión del embajador de Israel en Caracas como forma de protesta ante "las flagrantes violaciones del Derecho Internacional en las que ha incurrido el Estado de Israel ". El 15 de enero Venezuela decidía romper sus relaciones diplomáticas con Israel "ante la gravedad de las atrocidades contra el pueblo palestino", según afirmaba un comunicado de la cancillería venezolana.

El día anterior al comunicado de la cancillería de Venezuela, el 14 de enero, el presidente de Bolivia Evo Morales anunció la ruptura de relaciones diplomáticas de su país con Israel en protesta por "estos graves hechos de atentados a la vida y a la humanidad ".

El 16 de enero Qatar y Mauritania anunciaron la "suspensión" de sus relaciones diplomáticas con Israel, tras el llamamiento del presidente de Siria Bashar al Assad y del líder de Hamás en el exilio Khaled Meshaal instando a los países árabes que mantenían relaciones con Israel a romperlas. Mauritania había llamado a consultas a su embajador en Tel Aviv la semana anterior a consecuencia de la ofensiva del estado hebreo sobre Gaza.

Como consecuencia de la ofensiva israelí sobre la Franja de Gaza, las relaciones entre Turquía e Israel se resintieron de forma importante. Turquía había sido un aliado de Israel y Estados Unidos en la región, y había servido como mediador entre el estado hebreo y Siria. Tras la ofensiva israelí sobre Gaza, la mediación de Turquía entre Israel y Siria se congeló, y las declaraciones efectuadas por el primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan se radicalizaron, considerando la ofensiva israelí un "crimen contra la humanidad" y una "falta de respeto hacia Turquía" y su esfuerzo de mediación. Erdogan afirmó que fue Israel quien rompió la tregua de seis meses: "Israel no hizo nada para levantar el bloqueo y abrir los puestos fronterizos a pesar del acuerdo, y provocó a Hamás y a los gazacíes", y calificó de "inaceptables" las consecuencias producidas por la ofensiva israelí sobre la población civil gazací. También sostuvo que el estado hebreo debería haber sido excluido de Naciones Unidas mientras mantuvo su ofensiva sobre Gaza.

El 29 de enero, el primer ministro Recep Tayyip Erdogan protagonizó un incidente con el presidente israelí Shimon Peres en el Foro de Davos a causa de la ofensiva israelí en la Franja de Gaza. Erdogan abandonó una sesión en la que tomaba parte antes de que finalizase, expresando su enfado por las declaraciones hechas por Peres acerca de la actuación de Israel en Gaza. Tras el incidente, Shimon Peres se declaró "amigo de Turquía y del primer ministro Erdogan" y afirmó: "no queremos un conflicto con Turquía, ya tenemos un conflicto con los palestinos". Peres declaró además su esperanza de que el incidente no variase las relaciones entre Israel y Turquía.

Entre 2008 se produjo un acercamiento histórico entre Israel y Siria. Estos dos estados, que se han enfrentando en varias guerras y han sido tradicionalmente enemigos, abrieron un período de conversaciones de paz bajo la mediación turca. El primer ministro israelí Ehud Ólmert anunció que Israel debía estar preparado para hacer "concesiones dolorosas" a Siria, mientras que el ministro de asuntos exteriores sirio Walid Muallem confirmó que el gobierno israelí se había comprometido a retirarse de los Altos del Golán, territorio sirio ocupado por Israel en la Guerra de los seis días.

Tras el inicio de la ofensiva israelí sobre Gaza, Turquía anunció la "congelación" de su mediación entre Israel y Siria, y un representante del presidente sirio Bashar al Assad anunció la interrupción de las conversaciones de paz con Israel a consecuencia de "la agresión israelí en Gaza". El 26 de enero, durante el alto el fuego entre Israel y Hamás, el presidente sirio Bashar al Assad afirmó que dialogaría con "cualquier primer ministro" elegido en las elecciones israelíes de 2009, siempre y cuando éste ordenase la retirada israelí de los Altos del Golán: "si quienquiera que sea elegido en Israel no ordena la retirada de los Altos del Golán, no habrá negociaciones".

Moussa Abu Marzuk, uno de los principales miembros de Hamás, afirmó en una entrevista al periódico Al-Sharq al-Awsat: "Israel deberá investigar sobre el paradero de Gilad Shalit" tras su ofensiva sobre la Franja de Gaza. Marzuk también anunció que "el asunto de Shalit" cobrará más importancia en el futuro. Respecto a la posibilidad de que Shalit fuese herido durante los bombardeos afirmó: "puede que fuera herido o puede que no, ya no nos importa".

La ministra de Asuntos Exteriores israelí y candidata de Kadima a las elecciones, Tzipi Livni, afirmó que la liberación de Gilad Shalit es "la prioridad absoluta" de la actual agenda del Gobierno israelí. En una reunión con el presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja, Jakob Kellenberger, pidió que la organización presionase a Hamás para poder visitarle y confirmar su estado de salud. En otra comparecencia, Livni ligó la liberación de Shalit a la apertura de las fronteras de Gaza: "Si Hamás quiere algo más que ayuda humanitaria, tiene a alguien que es muy importante para nosotros, y para mí; lo uno está ligado a lo otro". Esta ligazón fue confirmada por el presidente Ehud Ólmert al enviado de Estados Unidos para Oriente Medio George Mitchell a su llegada a Jerusalén el 28 de enero.

Según información recogida por Europa Press el 22 de enero, el gobierno de Ehud Ólmert, que se había negado hasta el momento a negociar con Hamás para lograr la liberación de Shalit, apostaría ahora por lograr un canje de prisioneros con la organización islamista. Según declaraciones de un alto cargo del ejecutivo hebreo, "no hay otra opción que la de pagar el precio". Como ya había adelantado Livni en declaraciones previas, el ejecutivo no tendría intención de abrir los pasos fronterizos de la Franja de Gaza a la ayuda humanitaria hasta que no comenzasen las negociaciones para la liberación de Shalit.

La ofensiva israelí sobre la Franja de Gaza provocó el recrudecimiento de los ataques antisemitas y antiisraelíes en varias partes del mundo: según una agencia judía, se triplicaron los ataques antisemitas en enero de 2009 respecto al mismo mes del año anterior, debido a la ofensiva sobre Gaza. En el Reino Unido, una sinagoga fue atacada con cócteles molotov al noroeste de Londres, y en varias zonas frecuentadas por judíos aparecieron pintadas antisemitas. En Francia fueron atacadas sinagogas de Toulouse, Saint Denis (al norte de París) y Schiltigheim (al norte de Estrasburgo), y un restaurante kosher sufrió un ataque con cócteles molotov. Un hombre que portaba la kippá fue apuñalado en Fontenay-sous-Bois, en las afueras de París. En Helsingborg, localidad del sur de Suecia, una congregación judía fue atacada, y en Dinamarca un ciudadano libanés de origen palestino disparó contra dos jóvenes israelíes, causándoles heridas en las extremidades.

Varios grupos judíos estadounidenses expresaron en una carta al primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan su preocupación por el "incremento de los ataques antisemitas" en Turquía como consecuencia de la operación militar israelí en Gaza. Entre ellos destacaron la colgada de carteles antisemitas en Estambul, la agresión contra una sinagoga en la localidad de Izmir y las protestas ocurridas delante de la embajada israelí en Turquía "en las que se expresaron consignas antisemitas". En Estados Unidos, cuatro sinagogas fueron atacadas el 10 de enero en Chicago. Los agresores tiraron piedras contra las ventanas y puertas de las sinagogas, y pintaron en sus muros consignas antiisraelíes.

El 31 de enero de 2009 fue atacada la sinagoga más antigua de Caracas, en Venezuela. Los atacantes rompieron diversos objetos religiosos y pintaron con graffiti los muros de la sinagoga. Los líderes de la comunidad judía venezolana calificaron este ataque como el más grave cometido contra su comunidad en Venezuela. El presidente de la Liga Antidifamación en Estados Unidos Abraham Foxman declaró el 7 de febrero de 2009 que la ofensiva israelí sobre Gaza había desencadenado "los peores, más intensos y más globales" ataques antisemitas en décadas.

La capacidad militar de Hamás fue seriamente dañada durante la ofensiva israelí. Decenas de almacenes de armas de la organización islamista fueron destruidos, y según estimaciones del ejército israelí, 500 milicianos murieron a causa de los bombardeos y los combates. También el 80% (algunas fuentes hablan del 60%) de los túneles que transcurren bajo la frontera entre Egipto y Gaza fueron destruidos, decreciendo sustancialmente la capacidad de suministro de armas de la organización. Además, dos importantes líderes considerados representantes del ala más dura de la organización, como el profesor Nizar Rayyan y el ministro del interior Said Siam, fueron muertos mediante los denominados asesinatos selectivos del ejército israelí.

Tras el alto el fuego bilateral, varias informaciones indicarían que Hamás estaría tratando de rearmarse. Los túneles que permanecieron en pie fueron reabiertos, y aquellos que pudieron ser recuperados fueron reparados rápidamente. Según información del Jerusalem Post, el 22 de enero Hamás tomó el control de todos los túneles que permanecían activos, y los utilizó para introducir armas en la Franja de Gaza. Gran parte de los túneles fueron construidos por palestinos civiles, que los utilizan como inversión. El 23 de enero, fuentes del Departamento de Defensa de los Estados Unidos anunciaron que la Armada había interceptado un barco iraní en el mar Rojo con munición y piezas de artillería, cuyo destino, según las mismas fuentes, sería la Franja de Gaza, presumiblemente Hamás.

Inmediatamente tras la declaración del alto el fuego y de la retirada del ejército israelí, comenzó el despliegue de agentes de los cuerpos policiales de Hamás por las principales ciudades de la Franja de Gaza y se reanudó el trabajo en los ministerios e instituciones públicas, retomando la organización islamista el control del territorio costero que ostentaba de facto antes del inicio del conflicto.

No existe consenso acerca de si la operación del ejército israelí sobre la Franja de Gaza sirvió para debilitar el apoyo del pueblo palestino a Hamás o si por el contrario contribuyó al refuerzo de su liderazgo en Gaza. Ehud Ólmert, primer ministro israelí, afirmó el 18 de enero, cuando su gabinete aprobó el alto el fuego: "hemos infringido a Hamás un duro golpe". El 23 de enero, el director de la UNRWA en Gaza, John Ging, declaró que la ofensiva israelí sobre la Franja de Gaza había fortalecido al extremismo. "Los extremistas están seguros de su retórica de que no habrá justicia mediante el respeto a la ley. Debemos demostrarles que se equivocan", afirmó. El presidente sirio Bashar Al Assad se manifestó en una entrevista en el mismo sentido: "la guerra (...) siembra las semillas del extremismo y el terror en la región, en el mundo árabe y musulmán".

El 20 de enero, dos días tras el alto el fuego decretado por ambas partes, miles de simpatizantes de Hamás se manifestaron en apoyo de la organizazión islamista delante de las ruinas del Consejo Legislativo Palestino en Gaza, bombardeado durante el conflicto. Mushir al-Masri, portavoz de Hamás, afirmó: "con toda la confianza digo al Pueblo palestino y a la heroica resistencia que hemos vencido en esta batalla". "Hoy Hamás es más fuerte que nunca, la que ha perdido es la ocupación ".

La comunidad internacional, especialmente Estados Unidos, Israel y sus aliados, han exigido a Hamás el reconocimiento de Israel como una condición previa al inicio de conversaciones. Sin embargo, esta condición no es idéntica en todos los gobiernos de importancia diplomática en el conflicto árabe-israelí. Tras el alto el fuego, el ministro de exteriores de Francia, Bernard Kouchner, afirmó que su gobierno estaría dispuesto a dialogar con Hamás siempre y cuando "acepten el proceso de paz", por lo que Francia no exigiría a Hamás el reconocimiento de Israel para dialogar con la organización islamista, lo que fue duramente criticado desde Israel. El ex Primer Ministro del Reino Unido Tony Blair, actual enviado del Cuarteto de Mediadores para Oriente Medio, se manifestó el 31 de enero a favor de incluir a Hamás en las conversaciones de paz tras la ofensiva sobre Gaza: "estoy convencido de que es importante que encontremos una vía para incluir a Hamás en este proceso, pero sólo podremos hacerlo si Hamás está preparado para hacerlo en los términos correctos", declaró Blair. El ministro de asuntos exteriores irlandés Micheál Martin, manifestó el 3 de febrero que la Unión Europea debería lograr algún tipo de compromiso con Hamás, en el marco de la política europea en el conflicto árabe-israelí: "Europa debe ser flexible en los términos en los que se acerca a este conflicto... no debemos ser absolutistas", afirmó.

La relación de Hamás con los países árabes no ha variado de forma sustancial tras el conflicto. La organización islamista mantiene tradicionalmente una relación estrecha con los gobiernos de los países árabes de Siria e Irán, mientras que su relación con otros países árabes más próximos a Estados Unidos e Israel es más tensa, como Egipto o Jordania. Por ello Hamás fue excluido de la mayor parte de los foros creados tras el conflicto para coordinar la reconstrucción de la Franja de Gaza, a pesar de ser el gobernante de facto del territorio costero.

Uno de los aliados más próximos de Hamás entre los países árabes es Siria. Tras un encuentro entre el presidente sirio Bashar al Assad y los líderes de Hamás exiliados en Siria, entre ellos Khaled Meshaal, el presidente sirio felicitó al "Pueblo palestino" por su "resistencia victoriosa en Gaza". Assad afirmó que "Siria es un compañero en la victoria alcanzada por el Pueblo palestino". Por su parte, cinco miembros del parlamento iraní anunciaron su intención de viajar a la Franja de Gaza para "felicitar" al Pueblo palestino por su resistencia contra la "ofensiva sionista".

El 19 de enero se llevó a cabo una reunión de presidentes de países árabes en Arabia Saudí, en la que se planteó el futuro de la Franja de Gaza. En ella, Mahmud Abbas, presidente de la Autoridad Nacional Palestina y del partido laico Al Fatah, afirmó la necesidad de alcanzar un gobierno de unidad nacional Hamás-Al Fatah: "lo que se requiere , si queremos de ponernos de acuerdo y espero que así sea, es un Gobierno de unidad nacional que gestione el levantamiento del bloqueo israelí, la apertura de pasos fronterizos, la reconstrucción y la celebración de elecciones legislativas y presidenciales simultáneas". El primer ministro de la ANP en Gaza, Ismail Haniye, considerado miembro del ala moderada de Hamás, declaró al respecto que el alto el fuego "tiene que abrir una puerta para el diálogo y la reconciliación interna".

En las negociaciones por lograr un alto el fuego duradero, el diario londinense Asharq al-Awsat anunció que representantes de Hamás habrían sugerido que el Paso de Rafah fuese controlado por representantes de la ANP, lo que podría incluir a miembros de Al Fatah, aunque según la información del periódico estos deberían ser residentes de la Franja de Gaza y nunca de Cisjordania.

Varios días más tarde, Osama Hamdan, representante de Hamás en Líbano, anunció que para lograr la reconciliación entre su organización y Al Fatah debía finalizar el proceso de paz entre la ANP de Al Fatah e Israel.

Durante el desarrollo del conflicto, miembros de Hamás ejecutaron, dispararon y arrestaron a decenas de palestinos que consideraban sospechosos de haber colaborado con el ejército israelí, o habían sido arrestados por haber colaborado con Israel previamente y habían sido puestos en libertad. Algunos de los que llevaron a cabo estas ejecuciones reconocieron los hechos, justificándolos en que los ejecutados habían reconocido haber pasado información al Shin Bet. Aunque hasta el momento se desconoce el número de palestinos muertos a manos de milicianos de Hamás, el jefe del Shin Bet Yuval Diskin afirmó que a día 11 de enero habrían muerto unos 70 palestinos a manos de los milicianos de Hamás, todos ellos miembros de Al Fatah. Además de las ejecuciones, Hamás también habría llevado a cabo otras medidas contra miembros de Al Fatah como arrestarlos, golpearlos, dispararles a las extremidades o confiscar sus teléfonos móviles.

Moussa Abu Marzuk reconoció que su organización ejecutó durante la ofensiva a varios palestinos sospechosos de haber colaborado con el ejército israelí. Según su testimonio, alguno de los ejecutados habrían marcado objetivos para que fueran bombardeados por la Fuerza Aérea Israelí.

El 10 de febrero de 2009, Amnistía Internacional publicó un informe en el que denunciaba los "secuestros, ejecuciones deliberadas e ilegales, torturas y amenazas de muerte" llevadas a cabo por Hamás durante la ofensiva israelí en Gaza contra aquellos palestinos que consideraba colaboradores de Israel.

Al principio



Conflicto de la Franja de Gaza de 2008-2009

Reacción internacional al conflicto de la Franja de Gaza de 2008-2009      Israel-Gaza      Estados que han respaldado la posición israelí o han condenado sólo a Hamás.      Estados que han condenado la acción israelí.      Estados que han hecho un llamamiento al fin de las hostilidades por ambas partes.      Estados que no se tiene constancia de su posición en la actualidad.

El conflicto de la Franja de Gaza de 2008-2009, denominado Operación Plomo Fundido (hebreo: מבצע עופרת יצוקה‎) por las Fuerzas de Defensa Israelíes (FDI), fue una ofensiva militar desde el aire, tierra y mar, precedida por una campaña de bombardeo aéreo sobre la Franja de Gaza (Territorios Palestinos), que tuvo inicio el 27 de diciembre de 2008 y que finalizó el 18 de enero de 2009. Fue dirigida contra objetivos de la infraestructura de la organización Hamás, principalmente puertos, sedes ministeriales, cuarteles de policía, depósitos de armas y los túneles subterráneos que comunican la Franja de Gaza con Egipto. El conflicto fue descrito como la "Masacre de Gaza" (en árabe:مجزرة غزة) en gran parte del mundo.

Fuentes israelíes informaron que el objetivo de este ataque era destruir la "infraestructura terrorista" y la capacidad militar de Hamás, como respuesta al lanzamiento de cohetes y proyectiles de mortero, contra objetivos civiles israelíes por parte de milicianos palestinos: desde que acabó el alto el fuego hasta el comienzo de la ofensiva, más de 200 proyectiles impactaron en Israel.

Se trata del ataque con mayor número de bajas del conflicto árabe-israelí en los últimos cuarenta años, que dejó catorce israelíes muertos, once de ellos soldados y tres civiles; y más de 1.300 palestinos muertos, aproximadamente la mitad militantes de Hamás. Hubo un importante número de víctimas civiles palestinas, que podría alcanzar el 50% del total, según los datos de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU. Así mismo, las Naciones Unidas estiman que al menos 412 de las víctimas palestinas son niños. Debido a las labores de desescombro que se están llevando a cabo en Gaza, el número de víctimas palestinas es provisional y por tanto, es posible que aumente. El ejército israelí está llevando a cabo una investigación propia sobre las bajas palestinas, y el 28 de enero anunció que cifraba los muertos palestinos en unos 1.200, de los cuales al menos 700 serían milicianos.

Inmediatamente después del inicio de la ofensiva, los grupos armados palestinos en la Franja de Gaza respondieron con el lanzamiento de centenares de cohetes hacia Israel, que provocaron la muerte de un soldado y tres civiles israelíes, tras alcanzar las ciudades de Sderot, Ascalón, Ashdod y Beer Sheva. Los líderes de estos grupos armados hicieron un llamamiento a la Tercera Intifada contra Israel y a la reanudación de los atentados suicidas. Tras el inicio de la invasión terrestre sobre la Franja, nueve soldados israelíes murieron en combate en diferentes acciones, cuatro de ellos como consecuencia del fuego amigo el 5 de enero. Otro soldado israelí murió el 27 de enero a consecuencia de las heridas provocadas por una bomba accionada por milicianos palestinos cerca del paso de Kissufim.

El ministro de defensa de Israel Ehud Barak declaró: "Hay un tiempo para la calma y un tiempo para la lucha, y ahora ha llegado el momento de luchar". En tanto que el primer ministro de Israel, Ehud Ólmert, advirtió de que "puede llevar tiempo, y todos y cada uno de nosotros debemos ser pacientes para que así podamos completar la misión".

Tras la intensificación de la diplomacia en los días previos, el 17 de enero de 2009 el primer ministro israelí Ehud Ólmert anunció un "cese unilateral de las hostilidades en la Franja de Gaza", con una duración de 10 días. En este período, el ejército israelí seguirá desplegado en la Franja, y según afirmó un alto mando del mismo, "si Hamás dispara contra las fuerzas israelíes, nos reservamos el derecho de responder". Tras la declaración de alto el fuego, varios cohetes cayeron sobre territorio israelí y hubo combates entre milicianos palestinos y militares israelíes en el interior de la Franja de Gaza, que provocaron la muerte de un ciudadano palestino.

El día siguiente, 18 de enero, fue Hamás junto con otras organizaciones palestinas quien anunció un "alto el fuego inmediato". Éste, con una duración de una semana, tendría como objetivo la retirada del ejército israelí del territorio gazací, aunque según un portavoz del primer ministro israelí Ehud Ólmert, el ejército israelí no contemplaría un calendario de retirada mientras no cesara el lanzamiento de cohetes sobre su territorio.

Hamás (pronunciado como "jamás") es una organización islamista palestina cuyo objetivo es la instauración de un Estado Islámico en la región histórica de Palestina, esto es, en lo que hoy son Israel y los Territorios Palestinos. Por lo tanto, Hamás no reconoce al Estado de Israel ni su derecho a existir. Su organización es compleja, y dentro de su seno acoge desde organizaciones benéficas, que asisten a los palestinos más necesitados, hasta las Brigadas Izz-al-din al-Qassam, el brazo armado de la organización, que ha cometido múltiples atentados contra militares y civiles israelíes causando decenas de muertos, y que son los responsables últimos del lanzamiento de cohetes contra Israel.

Hamás también tiene un brazo político, que ganó las últimas elecciones legislativas de Palestina de 2006 mediante mayoría absoluta. Tras estas elecciones, Hamás, considerado una organización terrorista por la Unión Europea, los Estados Unidos, Israel, Japón, Canadá y Australia, fue boicoteado, tras lo cual se inició una lucha entre Al Fatah y la organización islamista, que terminó con la expulsión de los miembros de Al Fatah de la Franja de Gaza, y la toma del control absoluto de la Franja por parte de Hamás. Gaza y Cisjordania pasaron a ser administrados por diferentes gobiernos, de Al Fatah el de Cisjordania, y de Hamás el de la Franja. El gobierno de Ismail Haniye pasó así a administrar de facto la Franja, creando sus propios ministerios y su propio cuerpo de policía, llamado Fuerza Ejecutiva, que cuenta con comisarías en los principales barrios y pueblos de la región costera.

Al inicio del conflicto Hamás seguía manteníendo prisionero en Gaza a Gilad Shalit, soldado israelí capturado en 2006, siendo el único prisionero israelí en manos del movimiento, y uno de los tres ciudadanos israelíes - junto a Ehud Goldwasser y Eldad Regev, que fueron secuestrados por organizaciones anti-israelíes.

Gilad Shalit es una posible pieza de negociación para Hamás frente al gobierno israelí, conocido por la prioridad que pone en el rescate de ciudadanos secuestrados por organizaciones terroristas. Según publica el Comité Internacional de la Cruz Roja, hasta el 10 de diciembre de 2008 no habían podido visitar a Shalit ni restablecer el contacto entre el prisionero y su familia.

Fuentes no oficiales del Hamás declararon que Shalit resultó herido en los bombardeos israelíes sobre Gaza en enero de 2009. Dada la importancia de Shalit como pieza de intercambio, el ejército israelí desestimó esta información, a la vez que responsabilizó al Hamás de todo lo que pudiera ocurrirle al prisionero durante la acción militar. Según declaraciones del ministro de relaciones exteriores de Egipto, Ahmed Aboul Gheit, Gilad Shalit está siendo tratado bien por sus captores, pero la operación militar israelí sobre Gaza podría obstaculizar las negociaciones para su liberación.

El Gobierno israelí afirmó que el lanzamiento de cohetes Qassam por parte de Hamás y otras organizaciones palestinas contra el sur de Israel era la causa principal para lanzar su ofensiva contra la Franja de Gaza. Los Qassam son cohetes simples de acero, con menor capacidad destructiva y puntería que otros cohetes como los Katyushas, conocidos por ser utilizados por Hezbolá durante la Guerra del Líbano de 2006. Según el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel, los cohetes Qassam han mataron a 16 personas desde junio de 2004 hasta el inicio de la ofensiva.

En Israel, el lanzamiento de cohetes contra el sur de su territorio es un tema sobre el que la sociedad se encuentra especialmente concienciada. Desde enero de 2008 hasta el inicio de los bombardeos, unos 3.000 cohetes lanzados desde la Franja de Gaza impactaron en territorio israelí. Estos lanzamientos provocaron la muerte de cuatro personas y heridas de distinta consideración a otras 270. Las ciudades más afectadas por el impacto de cohetes son aquellas más próximas a la Franja de Gaza, fundamentalmente Sderot y Ascalón, aunque también Ashdod y Netivot.

Los Qassam comenzaron a ser utilizados por los militantes palestinos desde 2001, aunque su lanzamiento aumentó a partir de 2006, tras la victoria de Hamás en las elecciones legislativas, y el consiguiente bloqueo internacional. En septiembre de 2007 Israel declaró "entidad hostil" a la Franja de Gaza como consecuencia del lanzamiento de cohetes, lo que implicaba la posibilidad de cortar a la Franja el suministro de agua, combustible o electricidad. Esta decisión provocó el empeoramiento de la situación en la Franja, así como el aumento de los lanzamientos de cohetes hacia Israel. El gobierno de Hamás recurrió al contrabando para lograr el acceso a alimentos, combustibles, medicamentos y armas. Con este objetivo se excavaron centenares de túneles bajo la frontera de la Franja de Gaza y Egipto.

En referencia a los Qassam, Giora Eiland, ex director del Consejo de Seguridad Nacional israelí, comentaba en diciembre de 2007 para un reportaje de la BBC: "Su fuerza está justamente en su debilidad". Eiland, un oficial de alto rango retirado, sostenía que la inefectividad de la defensa frente a este tipo de cohetes es "un problema tecnológico, no operativo ni de inteligencia", agregando que no existe un medio en el mundo que pueda localizarlos a tiempo y destruirlos: "Cuanto más primitivo es el cohete, más difícil es interceptarlo y alterar su acción". Mientras la tecnología no ofrezca una solución para protegerse de los ataques, Eiland consideraba dos opciones: bien conquistar el territorio o bien "crear una situación en la que el otro lado no es que no pueda disparar sino que no quiera, que decida que no le conviene". Opinión que compartía Yaakov Amidror, general israelí retirado, ex comandante del Colegio Superior de Seguridad Nacional y en la fecha jefe de proyectos de un instituto de investigación en Jerusalén, poniendo el ejemplo de Cisjordania: "De allí no disparan Qassams, porque nosotros controlamos el territorio y no permitimos que nadie produzca los cohetes ni los dispare". Pero Amidror admitía que la conquista de una parte de la Franja de Gaza es "una decisión mucho más compleja" tanto política y militar como internamente, tras la retirada de Gaza. "No estoy seguro de que no vaya a decidirse eso, pero esta opción tiene serias dificultades".

Tras largas conversaciones y negociaciones, y con la mediación del gobierno egipcio, en junio de 2008, Israel y Hamás llegaron a un acuerdo para mantener una tregua durante seis meses. Según señalaba la BBC, Israel deseaba detener los lanzamientos de cohetes, y Hamás deseaba un período de calma para consolidar su gobierno y posiblemente instaurar un Estado Palestino en los Territorios Ocupados, incluyendo Jerusalén, según las fronteras establecidas en 1967. Egipto parecía ser la opción de mediación perfecta; mantiene estrechas relaciones con la ANP y con Israel, y debido a la proximidad de Gaza con Egipto está obligado a tener relaciones con Hamás.

Funcionarios israelíes indicaron que se habían puesto tres condiciones por parte de Israel: cese total de las hostilidades, que acabase el contrabando de armas desde Egipto a Gaza y que se iniciaran acciones que condujeran a la liberación de Gilad Shalit, el soldado israelí capturado por milicias palestinas dos años atrás. Desde Hamás esperaban que el cese del fuego llevara a la apertura de cruces de frontera entre la Franja e Israel, para aumentar la entrada de provisiones a Gaza, y esperaban que permitiera la continuación de conversaciones sobre intercambio humanitario de prisioneros, entre los militantes palestinos detenidos en Israel y Gilad Shalit. Con la tregua, ambas partes se comprometieron a cesar las hostilidades y a reabrir progresivamente las fronteras para permitir el paso de productos de primera necesidad. Ninguna de las dos partes cumplieron a posteriori con los requerimientos que habían firmado, y tanto el ejército israelí como Hamás se acusaron mutuamente de haber violado el alto el fuego.

La entrada de mercancías, incluyendo alimentos, medicinas, materias primas y carburante, así como los suministros de electricidad y agua, y el movimiento de personas entre la Franja de Gaza y el exterior han estado controlados y limitados por el gobierno israelí los dieciocho meses previos al bombardeo, política que ha sido criticada como una estrategia para desacreditar al gobierno de Hamás frente a los palestinos por varias ONGs pro-derechos humanos, que el 6 de marzo de 2008 presentaron un informe en el que consideraban que la situación de la población de la Franja de Gaza era la peor desde la Guerra de los Seis Días. Según el mismo informe, '"El aislamiento y la pobreza están generando un aumento de los niveles de violencia por los cuales tanto palestinos como israelíes están sufriendo las consecuencias." El observatorio de la ONU para los derechos humanos pidió que se levantase el "estado de sitio" y se reabriese el paso de alimentos, medicinas y carburante. Amnistía internacional reportó que la situación se estaba agravando en la Franja y que era la peor "desde el comienzo de la ocupación israelí" hacía 40 años.

A principios de 2008, las autoridades de Hamás junto con la población civil derribaron en varios puntos la frontera entre Gaza y Egipto, con el objetivo de conseguir comida, combustible y bienes de primera necesidad. El apoyo popular a Hamás ha crecido con la carestía, por lo que el gobierno israelí decretó un alto el fuego y levantó parcialmente el bloqueo en ciertos momentos para permitir la entrada de bienes de primera necesidad para la población. Según informa Amnistía Internacional, la ruptura de dicho alto el fuego el 5 de noviembre intensificó el bloqueo, reduciendo los suministros de ayuda humanitaria y artículos de primera necesidad a un goteo intermitente. Los cortes de energía afectan todos los aspectos de la vida: las infraestructuras de agua y saneamiento se deterioran y los hospitales no pueden mantener servicios esenciales.

El día anterior al bombardeo, Israel había permitido la entrada de varios camiones en la Franja de Gaza, con el fin de ocultar la operación a Hamás permitiendo el aprovisionamiento de medicinas, combustible y alimento a la población. Esto también pudo despistar a la población de la Franja de Gaza, que al desconocer las intenciones del ejército hebreo no se habría podido preparar para la ofensiva.

Según algunos medios y organizaciones, esta ofensiva se encontraría enmarcada en la pre campaña de las elecciones a Primer Ministro de Israel que se celebrarán el 10 de febrero de 2009, y que enfrenta, como principales favoritos, a Tzipi Livni, ministra de exteriores israelí; y a Benjamín Netanyahu, del partido opositor Likud. Según aportó El País, los lanzamientos de cohetes desde la Franja de Gaza han causado que la intención de voto se haya ido inclinando hacia el Likud, hecho que provocó respuestas cada vez más duras por parte de Livni y Netanyahu. Hasta que el gobierno no endureció su discurso, el líder de la oposición encabezaba ampliamente las encuestas con una diferencia que se ha estrechado. Según un sondeo publicado por el diario "Ha'aretz" el 1 de enero de 2009, el Partido Laborista israelí era el principal ganador de la guerra contra Hamás. Su líder, el ministro de Defensa Ehud Barak, habría conseguido grandes logros según el sondeo. También la ministra de exteriores, Tzipi Livni y el líder de la oposición, Netanyahu gozaban de mayor respaldo entre los israelíes. Por contra, varias formaciones ecologistas y de izquierdas, como el partido Meretz han manifestado su rechazo.

Por otro lado, el posible temor israelí a una política más relajada hacia Hamás por parte de Barack Obama cuando sea investido presidente, hizo considerar a algunos medios que este ataque se hubiera planificado para evitar que el nuevo gobierno estadounidense tenga capacidad de reacción. Obama sin embargo no quiso hacer comentarios sobre la operación, aunque dijo que Israel es "uno de nuestros grandes aliados, el más importante en la región", y trabajará de cerca con ellos, de forma "que se promueva la causa de la paz", para lo que será preciso también trabajar con los palestinos.

La planificación de la operación en sí se inició más de seis meses antes de que finalmente fuera ejecutada, e incluyó una gran operación de inteligencia para desactivar los objetivos de seguridad de Hamás. Llegó al escritorio del ministro de defensa, Ehud Barak, para su aprobación el 19 de noviembre, aunque no fue sino hasta el 18 de diciembre que se reunió con el primer ministro, Ehud Ólmert, para aprobar la misma; posteriormente se retrasó a fin de ver cómo reaccionaría Hamás después de la expiración del alto el fuego.

El 24 de diciembre el gabinete israelí se reunió con la intención de discutir la yihad global, pero en realidad se reunieron para hablar de la operación propuesta, que se aprobó por unanimidad. La ministra de relaciones exteriores, Tzipi Livni, informó al presidente de Egipto, Hosni Mubarak, de la decisión en El Cairo. Finalmente, una reunión final de los jefes de defensa e inteligencia se llevó a cabo en la mañana del 26 de diciembre, seguida de una reunión entre Olmert, Livni y Barak. Se dio la orden definitiva para el funcionamiento de la Fuerza Aérea Israelí, y durante esa misma noche y la mañana del 27 de diciembre se informó de la decisión tomada a diversos dirigentes políticos israelíes.

Varias acciones se tomaron para engañar a Hamás, entre ellas la reapertura de los cruces de frontera el día 26 y el anuncio de que las deliberaciones sobre el curso de acción a tomar continuarían el 28 de diciembre.

Los objetivos de los bombardeos israelíes están relacionados con toda la infraestructura, tanto militar como civil, de Hamás, y su Gobierno en la Franja de Gaza. El Gobierno de Hamás cuenta con un cuerpo propio de policía, denominado Fuerza Ejecutiva, que dispone de comisarías en los barrios de las principales ciudades de Gaza. Este cuerpo fue uno de los primeros objetivos de los bombardeos, que destruyeron la práctica totalidad de las comisarías, y provocaron la muerte del jefe principal de Fuerza Ejecutiva, general Tawfik Jaber. También fueron bombardeadas las sedes ministeriales, la oficina del Primer Ministro Ismail Haniye, así como las casas particulares de las principales personalidades de la organización. Es de destacar que, hasta el momento, no se ha reconocido la baja de ninguna de dichas personalidades, pues se estima que se encuentran ocultas de los bombardeos en refugios. Los bombardeos sobre comisarías de policía y casas particulares dejaron sin embargo un importante saldo de víctimas civiles, pues generalmente se encuentran en barrios densamente poblados.

En el segundo día de ofensiva, Israel bombardeó los túneles subterráneos que comunican la Franja de Gaza con Egipto pues, según las fuerzas israelíes, podrían ser utilizados para el contrabando de armas y explosivos, e incluso de personas para entrenar como suicidas. También han sido bombardeadas hasta ahora seis mezquitas, pues según Israel, eran utilizadas para "actividades terroristas". La Universidad Islámica de Gaza así como sus edificios dependientes, considerada uno de los símbolos del poder de Hamás, fue bombardeada porque, de acuerdo con información de inteligencia recopilada por las FDI y el Shin Bet, se estaba utilizando como un laboratorio para desarrollar armas químicas, cohetes y explosivos. También han sido bombardeados varios edificios en los que el ejército israelí consideraba que había arsenales de armas o cohetes, o cobijaban actividades relacionadas con los grupos armados palestinos, entre los que se encuentran un polideportivo y varios campos de entrenamiento de Hamás. El sexto día de bombardeos, Israel atacó el edificio del Consejo Legislativo Palestino en Gaza, que es la sede del poder legislativo en la Franja de Gaza.

Para comprender el diferente carácter de armamento utilizado por ambas partes, es necesario entender el concepto de conflicto asimétrico, en el que los bandos que se enfrentan no son necesariamente dos ejércitos. En este conflicto se enfrentan el ejército israelí contra la organización islamista Hamás, que cuenta con un brazo armado, las Brigadas de Izz ad-Din al-Qassam, así como otras organizaciones armadas palestinas como la Yihad Islámica, que también combaten contra Israel.

El ejército israelí es considerado el ejército más poderoso y tecnológicamente avanzado de Medio Oriente, y uno de los más avanzados del mundo. Su armamento es principalmente tanto de fabricación estadounidense como propia, pues la importante industria armamentística del país ha desarrollado gran cantidad de proyectos en materia de aviones de vigilancia y combate, tanques, etc.

Los principales instrumentos bélicos utilizados por la Fuerza Aérea Israelí para el bombardeo sobre la Franja de Gaza han sido dos, de fabricación estadounidense ambos: el avión cazabombardero F-16 y el helicóptero de ataque AH-64, más conocido como Apache. Ambos han sido utilizados para bombardear los diferentes objetivos del ejército israelí desde el aire, sin necesidad por tanto de entrar en combate directo con las Brigadas de Izz ad-Din al-Qassam de Hamás. También fueron utilizados a lo largo de todo el conflicto aviones no tripulados, cuya misión principal consistía en vigilar día y noche los posibles objetivos del ejército.

El ejército israelí desplegó a lo largo de toda la frontera con la Franja de Gaza varias decenas de carros de combate Merkava, en previsión de una ofensiva terrestre, que finalmente comenzó el octavo día de conflicto.

Además del fósforo blanco, el ejército israelí utilizó en zonas civiles densamente pobladas de Gaza otras armas, como las flechillas: diminutos dardos de metal encapsulados en proyectiles de 120 mm, que al explotar en el aire esparcen entre cinco mil y ocho mil flechillas en un arco de trescientos metros de ancho por cien metros de largo, según afirma Amnistía Internacional en un comunicado. Las flechillas están diseñadas para penetrar en zonas de vegetación espesa, y nunca deben utilizarse en zonas civiles urbanizadas. Dice también AI que el ejército israelí lleva varios años utilizando flechillas en Gaza con regularidad.

Dos médicos noruegos que trabajaron en la Franja de Gaza acusaron al ejército israelí de utilizar en la ofensiva un arma experimental denominada Explosivos de Metal Inerte Denso, DIME en sus siglas en inglés, además de utilizar compuestos químicos a base de tungsteno, lo que provoca un muy alto poder explosivo. Estos médicos sostuvieron su acusación basándose en las mutilaciones de los cuerpos que examinaron durante su trabajo en el hospital Al-Shifa de la Franja, afirmando que había "claros indicios" de que habían sido atacados con este tipo de armamento. "Hay una fuerte sospecha de que Gaza está siendo usada como laboratorio de pruebas para nuevas armas", señalaron.

La Marina de Israel también ha llevado a cabo operaciones contra el territorio de la Franja de Gaza. Concretamente, atacaron la línea costera de la Franja, y según Ha'aretz, habrían colaborado en los ataques contra otro tipo de objetivos mediante sistemas de misiles tierra-tierra y el sistema de armamento de proximidad Typhoon.

El armamento del que disponen Hamás y demás grupos armados palestinos es fundamentalmente consecuencia del contrabando o de la fabricación artesanal. En este conflicto, el armamento más utilizado han sido los cohetes Qassam, cohetes simples de acero que se fabrican de forma casera y que cuentan con un alcance y puntería muy limitados. También han entrado, a través de la frontera con Egipto y de forma clandestina, cohetes Katyusha y Grad de fabricación rusa y china, que cuentan con mayor capacidad ofensiva, rango de alcance y puntería que los Qassam. Algunos cohetes de este tipo han llegado a caer a unos 20 kilómetros de Tel Aviv, lo que provocó la alarma en parte de la población israelí.

Además de cohetes, los grupos armados palestinos cuentan con varios tipos de morteros de baja puntería, producidos en almacenes y fábricas propias, como el denominado "Sariya-1", que cuenta con un alcance de unos 15 kilómetros. Según algunas informaciones, durante el período de bloqueo israelí de la Franja de Gaza podrían haber entrado por los túneles que unen la Franja con Egipto morteros mejorados de fabricación iraní.

El día 2 de enero, se hizo público que el ejército israelí había reconocido en un informe interno, según Ha'aretz, haber sobreestimado la intensidad de lanzamiento de cohetes por parte de los grupos armados palestinos sobre el sur de Israel, aunque temen que "lo peor esté por llegar". Según esta información, la capacidad bélica de Hamás "no puede ser comparada" con la de Hezbollah, organización chií con la que el ejército israelí mantuvo la Guerra del Líbano de 2006.

El 27 de diciembre el ejército israelí inició por sorpresa su ofensiva sobre la Franja de Gaza. El conflicto comenzó con intensos bombardeos sobre las ciudades de Gaza, Rafah y Khan Yunis. Los objetivos principales de los bombardeos fueron los ministerios de la Autoridad Nacional Palestina en Gaza, controlados por Hamás, y las comisarías de Fuerza Ejecutiva, la policía creada por Hamás. Se produjo uno de los ataques más sangrientos de la ofensiva: unas cuarenta personas, entre miembros del cuerpo de policía y familiares, murieron tras ser atacado el cuartel general de Fuerza Ejecutiva en Ciudad de Gaza cuando se producía la ceremonia de graduación del nuevo personal. Entre ellos se encontraba Tawfiq Jaber, responsable de Fuerza Ejecutiva en la Franja de Gaza. La primera oleada de bombardeos acabó con la destrucción de sus objetivos en unos 4 minutos, y murieron unos 225 palestinos, entre civiles y miembros de Hamás.

El objetivo principal de los bombardeos fueron los túneles que transcurren bajo la Ruta Philadelphi, utilizados según Israel por los milicianos palestinos para el suministro y contrabando de armas; también fue bombardeada la Universidad Islámica de Gaza, símbolo del poder de Hamás en la Franja, así como instalaciones policiales y de seguridad de Hamás, carreteras y campos de entrenamiento de la organización islamista. El impacto de un misil israelí contra una casa en Jabalia produjo la muerte de cinco niñas.

El Gobierno israelí aprobó la movilización de 6.500 reservistas, en preparación de la posterior ofensiva terrestre.

Los milicianos palestinos incrementaron significativamente el lanzamiento de cohetes contra territorio israelí. Tres israelíes, todos ellos civiles, murieron como consecuencia de las heridas sufridas por el impacto de los cohetes en Ascalón, Nahal Oz y Asdod.

Las autoridades israelíes ordenaron a los periodistas que "abandonaran las áreas colindantes a la zona", que fueron declaradas "zona militar cerrada", extendiéndose entre dos y cuatro kilómetros más allá de Gaza. Miles de soldados israelíes y de carros de combate Merkava se situaron en torno a la frontera con la Franja de Gaza, en previsión de la invasión terrestre que se produciría más adelante.

Los principales objetivos de los bombardeos israelíes fueron edificios del gobierno, campos de entrenamiento y las casas particulares de miembros destacados de Hamás. El ejército israelí atacó al barco chipriota Dignity, que transportaba 4 toneladas de ayuda humanitaria a la Franja de Gaza. Según un tripulante, un barco israelí "chocó al "Dignity" sin advertencia previa", aunque desde Israel se dijo que se le hicieron advertencias por radio que no fueron respondidas desde el Dignity. Finalmente el barco averiado atracó en la ciudad libanesa de Tiro.

Las Brigadas de Izz ad-Din al-Qassam continuaron lanzando cohetes contra Israel. Dos de ellos impactaron en Beer Sheva, el punto más lejano alcanzado hasta entonces por un cohete desde la Franja de Gaza.

El secretario general de Naciones Unidas y los ministros de asuntos exteriores de la Unión Europea, Rusia y Estados Unidos (miembros del Cuarteto de Mediadores para Oriente Próximo) solicitaron a las partes un "alto el fuego inmediato", que fue rechazado posteriormente tanto por Israel como por Hamás.

Egipto cerró el paso de Rafah previamente al bombardeo del ejército israelí de la zona, tratando de destruir los túneles subterráneos que comunican la Franja de Gaza y Egipto. También fueron bombardeados objetivos que ya lo habían sido en anteriores ataques, como la oficina del Primer Ministro, la sede del Ministerio de Interior, además de una casa particular en el campo de refugiados de Jabalia, una mezquita, campos de entrenamiento y posibles zonas de lanzamiento de cohetes contra Israel.

Unos 50 cohetes cayeron sobre territorio israelí; dos de ellos, del tipo Grad, alcanzaron de nuevo la ciudad de Beer Sheva, sin provocar heridos.

Un asesinato selectivo llevado a cabo en Jabalia por el ejército israelí acabó con la vida de Nizar Rayyan junto a sus cuatro esposas y 10 de sus 12 hijos. Rayyan era considerado uno de los máximos dirigentes de Hamás en la Franja de Gaza, así como un representante del sector más duro de la organización islamista, partidario de la reanudación de los atentados suicidas contra Israel.

También fueron bombardeados otros edificios, mezquitas y casas particulares en la Ciudad de Gaza, causando decenas de muertos. El Consejo Legislativo Palestino en Gaza, máximo órgano de representación palestino, fue también objetivo de los bombardeos. Por primera vez desde el comienzo de la ofensiva, se produjo una incursión terrestre de tropas israelíes en territorio gazací, que se enfrentaron con miembros de las Brigadas de Izz ad-Din al-Qassam en el noreste de la Franja.

Por primera vez desde el inicio de la ofensiva, el ejército israelí permitió la salida de personas del interior de la Franja. Unas 300 personas, principalmente palestinos con doble nacionalidad, salieron de la Franja de Gaza a través del paso de Erez.

Los objetivos de los bombardeos fueron principalmente viviendas de los principales miembros de Hamás, aunque también fue bombardeada una mezquita que según Israel era utilizada como almacén de armamento.

Tras la muerte el día anterior de uno de sus líderes, Hamás llamó a la población palestina y árabe a un "día de cólera" contra Israel. El ministro israelí de Defensa Ehud Barak ordenó el cierre de los pasos fronterizos entre Israel y Cisjordania, y la policía israelí dispuso el estado de alerta por temor a las protestas de la población árabe israelí. Miles de palestinos se manifestaron en Cisjordania, en Ramala y en Jerusalén Este, lanzando piedras contra las fuerzas de seguridad, quienes respondieron con gas lacrimógeno contra los manifestantes. Hubo también protestas en otros puntos de Oriente Medio y varios países asiáticos musulmanes.

Los bombardeos del ejército israelí provocaron la muerte de Abu Zakaria al-Jamal, comandante de las Brigadas de Izz ad-Din al-Qassam; un avión israelí bombardeó el coche en el que circulaba, en la ciudad de Gaza. Un misil lanzado desde un avión israelí impactó sobre la Mezquita Ibrahim al-Maqadna en Beit Lahiya durante los rezos de la mañana, cuando unos 200 palestinos estaban orando en su interior. Treinta personas, incluidos seis niños, murieron, y decenas de personas resultaron heridas de diferente consideración. El ejército israelí había bombardeado previamente otras mezquitas en las afirmaba que Hamás escondía cohetes y armamento, pero el ataque contra la Mezquita Ibrahim al-Maqadna fue la primera vez en la que Israel bombardeó una mezquita mientras se rezaba en su interior.

Las tropas israelíes estacionadas en torno a la frontera con la Franja de Gaza comenzaron a disparar un fuerte fuego de artillería contra objetivos del interior de la Franja, preludio definitivo del inicio de la ofensiva terrestre sobre territorio gazací. Carros de combate, vehículos militares y unidades de infantería, escoltados por helicópteros Apache entraron en el noreste de la Franja de Gaza, tras lo que se produjo un fuerte intercambio de fuego con militantes de las Brigadas de Izz ad-Din al-Qassam y otros grupos armados palestinos, que provocó la muerte de decenas de milicianos palestinos.

Unidades de tierra del ejército israelí avanzaron con unos 10.000 efectivos en torno a Ciudad de Gaza, cercando la capital del territorio costero e incomunicando el norte de la Franja del sur. Mientras tanto los bombardeos sobre Gaza prosiguieron, impactando sobre unos sesenta objetivos relacionados con la infraestructura de Hamás, matando a tres miembros destacados de las Brigadas de Izz ad-Din al-Qassam, milicianos y civiles.

Fuertes enfrentamientos entre las tropas israelíes y los milicianos palestinos en el noreste de la Franja de Gaza, cerca del campo de refugiados de Jabalia, provocaron la muerte de varias decenas de milicianos palestinos. Un soldado israelí murió y otro resultó herido grave en estos enfrentamientos, y otros treinta soldados resultaron heridos de diversa consideración.

Un ataque aéreo israelí contra dos ambulancias en Gaza acabó con la vida de cuatro paramédicos que trasladaban a los heridos de la ofensiva israelí; Varios obuses cayeron sobre casas particulares, provocando la muerte de familias enteras, incluyendo varios niños.

El bombardeo de una casa en el barrio de Zeitun, en la que el día anterior se habían refugiado 110 palestinos por orden de miembros del ejército israelí, provocó la muerte de al menos treinta de ellos. responsables del ejército israelí afirmaron desconocer el incidente y si dicho inmueble fue bombardeado. El alto comisionado de Naciones Unidas para los derechos humanos Navi Pillay declaró que dicho incidente sería la base para una investigación sobre posibles "crímenes de guerra".

Cinco soldados israelíes murieron en diferentes incidentes: un oficial falleció y cinco soldados resultaron heridos en los combates en la ciudad de Gaza, tres murieron a causa del fuego amigo en el campo de refugiados de Jabalia, y otro más murió en otro incidente producido por el fuego amigo en los alrededores de Beit Hanun.

La misión diplomática de la Unión Europea encabezada por Nicolas Sarkozy, Javier Solana y la Presidencia Checa de la Unión Europea no consiguió lograr un compromiso de las partes para alcanzar un alto el fuego.

Dos escuelas de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo en Gaza, en las que se refugiaban centenares de palestinos civiles, fueron alcanzadas por la artillería del ejército israelí, produciendo 43 víctimas. En la escuela de Al-Fakhoura fallecieron al menos cuarenta personas, y varias decenas resultaron heridas, según fuentes médicas palestinas. Un portavoz del ejército hebreo afirmó que desde el interior de la escuela se dispararon proyectiles de mortero contra posiciones del ejército antes del ataque contra la escuela, aunque no se ha mostrado evidencia de ello.

Un soldado israelí del cuerpo de ingenieros murió y otros cuatro resultaron heridos en el norte de la Franja debido a un ataque de milicianos palestinos mientras se encontraban patrullando. Tras haber completado el sitio a Ciudad de Gaza, los carros de combate israelíes estrecharon en el cerco en torno a las ciudades de Khan Yunis y Deir al-Balah, en el sur de la Franja.

El presidente egipcio Hosni Mubarak y el francés Nicolas Sarkozy presentaron un plan para un alto el fuego entre las partes, que fue apadrinado por varios países y organizaciones internacionales. Israel afirmó que "hay un acuerdo sobre los principios pero todavía hay que trasladarlos a la práctica", mientras que Hamás declaró que el plan presentado "está aún en discusión".

El Gobierno de Israel manifestó su intención de detener cada día sus ataques entre las 11:00 y las 14:00 GMT para permitir el acceso de ayuda humanitaria a la población palestina; Hamás anunció horas después que detendría el lanzamiento de cohetes contra Israel en el mismo intervalo de tiempo. La población palestina aprovecharía dicho intervalo de tiempo para hacer acopio de productos básicos.

Por primera vez desde el inicio del conflicto, cayeron cohetes sobre el norte de Israel; proyectiles Katyusha fueron lanzados desde el sudeste de Líbano, causando cinco heridos en Galilea, al norte de Israel. El ejército israelí respondió posteriormente atacando con cinco misiles contra los lugares desde los que se había lanzado los proyectiles en el sur de Líbano. Fuentes militares israelíes acusaron a milicias palestinas en el sur del Líbano de haber provocado el incidente.

Durante un enfrentamiento con milicianos de Hamás un soldado israelí murió y otro resultó herido leve al ser alcanzados por un misil antitanque mientras llevaban a cabo registros cerca del paso de Kissufim, en la zona central de la Franja de Gaza. Otros dos soldados israelíes morirían en diferentes combates contra milicianos palestinos en el norte de la Franja de Gaza.

La Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos en Oriente Próximo (UNRWA) decidió suspender temporalmente su labor en la Franja de Gaza "debido a las acciones crecientemente hostiles contra sus instalaciones y personal". Su portavoz en Gaza afirmó: "esto pone de manifiesto la inseguridad fundamental dentro de Gaza en un momento en el que estamos intentando abordar las serias necesidades humanitarias de la población aquí".

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó la Resolución 1860, en la que exigía un alto el fuego "inmediato y duradero" entre las partes en conflicto, así como la "provisión y distribución a través de toda la Franja de Gaza de asistencia humanitaria, incluyendo comida, combustible y tratamiento médico". Ninguna de las dos partes del conflicto aceptó dicha resolución. La ministra de exteriores de Israel Tzipi Livni, afirmó no aceptar el llamamiento al alto el fuego de la resolución: "el ejército seguirá actuando para alcanzar los objetivos de la operación -un cambio en la situación de seguridad del sur del país". Osama Hamdán, representante de Hamás en Líbano, afirmó que la resolución "no tiene en cuenta el interés palestino, y no se ocupa de levantar el bloqueo o la apertura de los cruces fronterizos".

El Gobierno Libanés anunció haber detenido a los miembros de la célula palestina en el Líbano que podrían ser los causantes del lanzamiento de cohetes contra el norte de Israel el día anterior.

Tras la aprobación de la Resolución 1860 de las Naciones Unidas, su Secretario General Ban Ki-Moon se dirigió hacia la zona para intentar llevar a la práctica dicho texto. Mientras tanto, en el norte de Israel cayeron al menos tres cohetes lanzados desde Líbano, a los que Israel respondió con al menos dos cohetes más en las regiones de Al Jiam y Al Merie (de donde supuestamente procedía la ofensiva). Mientras las Organizaciones No Gubernamentales se las ingeniaban para proveer a la población de Palestina de bienes de primera necesidad ante la dificultades generadas por el cerco israelí (como la plataforma Free Gaza que lo hacía en barcazas desde Chipre en un arriesgado viaje marítimo de 48 horas), seguían surgiendo opiniones de personajes relevantes como Osama Bin Laden, líder de la organización terrorista Al-Qaeda, que incitaba desde una cinta de audio a la Yihad contra el ataque de Israel. "Nuestros hermanos en Palestina están sufriendo mucho... Los musulmanes simpatizamos con ellos por lo que vemos y oímos. Nosotros, los muyahidín, simpatizamos con ellos..." aseguró el líder terrorista.

Por su parte, Hamás siguió reiterando sus condiciones para el alto el fuego. Se negaron a aceptar una resolución que no contemplara sus reivindicaciones, acercándose más al liderazgo egipcio que a la resolución de la ONU. Israel, haciendo caso omiso a la resolución, bombardeó (esta vez incluso sobre un cementerio) nuevamente dejando un total acumulado de más de un millar de víctimas mortales.

Debido a la caótica situación sobre el terreno es probable que las cifras definitivas de víctimas palestinas lleguen tiempo después del final de la ofensiva. A día de hoy varias fuentes dan cifras divergentes entre sí, tanto en el número de víctimas como en la cantidad de civiles que se encuentran entre ellas.

Según el Ministerio de Salud de Gaza, controlado por Hamás, desde el inicio de los bombardeos el 27 de diciembre de 2008 hasta el 29 de enero de 2009, murieron 1.366 palestinos. De ellos, 430 eran niños, 111 eran mujeres y 13 eran miembros del personal médico de Gaza. Las mismas fuentes informaron de un total de 5.380 heridos, entre los que habría 1.870 niños, 800 mujeres y 22 miembros del personal médico de la Franja.

Según Amnesty Internacional, durante el Conflicto de la Franja de Gaza de 2008-2009 el Hamás habría llevado a cabo una campaña de secuestros, asesinatos, tortura y amenazas de muerte contra palestinos considerados colaboracionistas, así como críticos y oponentes .

Los lanzamientos de cohetes desde Gaza a Israel durante el tiempo que duró el conflicto provocaron la muerte de cuatro israelíes; uno de ellos era un soldado, mientras que los otros tres eran civiles.

Desde el inicio de la ofensiva terrestre hasta la declaración de alto el fuego el 18 de enero murieron nueve soldados israelíes, cuatro de ellos a causa del fuego amigo. Entre ellos se encontraban soldados rasos, dos oficiales y un ingeniero del ejército israelí. Al menos otros cincuenta soldados israelíes han resultado heridos de distinta consideración en el tiempo que duró la ofensiva terrestre, entre ellos varios en estado crítico.

El 27 de enero un suboficial israelí murió y otros tres soldados resultaron heridos, uno de ellos grave, tras la explosión de una bomba accionada por milicianos palestinos cerca del paso de Kissufim. La unidad a la que pertenecían se encontraba patrullando a lo largo de la frontera ente Israel y la Franja de Gaza. Este incidente fue el primero en el que resultó muerto un soldado israelí tras el alto el fuego.

La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU afirma que la crisis humanitaria de la Franja de Gaza es significativa y no debe ser subestimada. La ONU afirma que la situación es una "crisis contra la dignidad humana que dura ya 18 meses" en la franja de Gaza, conllevando "una destrucción masiva del medio de vida y un significativo deterioro de las infraestructuras y servicios básicos". El miedo y el pánico son generalizados; el 80 por cien de la población no puede subsistir por sí misma y dependen de la ayuda humanitaria.

La ministra israelí de Asuntos Exteriores Tzipi Livni ha afirmado que no existe tal crisis humanitaria en Gaza, y que la situación humanitaria en Gaza es "enteramente como debería ser". El líder de la Liga Árabe, Amr Moussa, criticó a Livni por estas declaraciones y también al Consejo de seguridad de la ONU por no responder más rápidamente a esta crisis. La Comisión Europea informó el 5 de enero que "todavía persisten las dificultades" para entregar ayuda humanitaria en la Franja debido al cierre de los pasos fronterizos, e instó de nuevo a las autoridades israelíes a "garantizar un espacio humanitario" que permitiese su entrada.

Diez camiones del Programa Mundial de Alimentos (PAM) con 300 toneladas métricas de ayuda alimentaria entraron sin incidentes el 7 de enero en la Franja de Gaza por el paso de Kerem Shalom, en el sur, durante las tres horas de alto el fuego declarado por Israel, y fueron distribuidas en Ciudad de Gaza y en Khan Yunis. El coordinador de la Oficina de la ONU para Asuntos Humanitarios (OCHA), John Holmes, informó que la tregua supone un movimiento significativo aunque "es simple y llanamente insuficiente para que nosotros llevemos a cabo nuestro trabajo". Añadió que el mayor problema aparte de la distribución de alimentos "es atender a los palestinos de los alrededores de Gaza. La Cruz Roja Internacional ha manifestado que la gente está muriendo debido a que las ambulancias no pueden llegar a tiempo a atender a los heridos ni trasladarles al hospital".

La Media Luna Roja Palestina estima que miles de hogares han sido dañados y comienza a ser "crecientemente difícil" para sus residentes permanecer en ellos debido al frío. La UNRWA ha preparado sus escuelas para actuar como refugio temporal para los desplazados. El 1 de enero, aproximadamente 400 personas pasaban la noche en refugios de emergencia de la UNRWA. Como denunciaron tanto la Save the Children Alliance como el Al Mezan Center, antes de la operación terrestre del ejército israelí, más de 13.000 personas (2.000 familias) han sido desplazadas en la franja. La mayoría de esas familias buscan refugio con sus familiares, mientras que 1.200 personas permanecen en los refugios temporales proporcionados por la UNRWA.

La única central eléctrica en Gaza no está operativa debido a la falta de combustible industrial y piezas de recambio. A día 1 de enero los cortes de electricidad duran 16 horas al día. Debido al daño provocado por los ataques aéreos algunas líneas eléctricas han sido cortadas dejando algunas áreas sin electricidad ninguna. Además, debido a los daños provocados por los ataques aéreos a 15 transformadores eléctricos 250.000 personas en el norte y centro de Gaza no disponen tampoco de electricidad. El día 1 de enero, una línea de 5MW de Egipto a Rafah fue dañada, extendiendo los cortes de luz a Rafah, que solía tener suministro continuo. Tampoco hay suministro de combustible para calefacción y cocina, la mayoría de las 240 estaciones de la ciudad de Gaza han cerrado.

A día 4 de enero, hay un apagón casi total en la ciudad de Gaza, el norte de Gaza, el área Media y Khan Yunis. La mayoría de la red telefónica (90%), incluyendo líneas terrestres y antenas para móviles no funcionan debido a los cortes de suministro y el agotamiento de los generadores de respaldo.

Desde el 5 de noviembre existe una escasez de cloro para el tratamiento de agua, incrementándose el riesgo de epidemias por enfermedades. El 27 de noviembre, los ataques aéreos israelíes dañaron masivamente dos pozos de agua, dejando una población de 30.000 palestinos sin agua. Desde el miércoles 31 de diciembre, el alcantarillado y los sistemas de agua en Beit Hanoun fueron alcanzados en 5 sitios distintos causando un daño considerable en la tubería principal del alcantarillado, provocando que las aguas residuales viertan a las calles. El 2 de enero, ataques aéreos en el área de Al Mughraga dañaron la mayor tubería de agua potable, dejando sin suministro a 30.000 personas en el Campo de Nuseirat. La ONU resume la situación a 2 de enero diciendo que 250.000 personas en la Ciudad de Gaza y el norte de Gaza no tienen agua potable; siete pozos han sido seriamente dañados y no pueden ser reparados a causa de los bombardeos.

A día 4 de enero, y según la afirma la compañía de aguas de Gaza (CMWU) en los informes de la ONU, el 70 por ciento del millón y medio de habitantes de la franja de Gaza no tienen acceso a agua La CMWU teme también que el bombardeo continuado cerca de las piscinas del sistema de alcantarillado de Beit Lahiya cause un desbordamiento masivo. Además de las áreas agrícolas colindantes, hasta 15.000 personas están directamente en peligro. El 5 de enero la ONU advirtió que hasta un 70 por ciento de la población en la Franja carece de agua corriente, no hay suministro eléctrico y los hospitales dependen de los generadores, cuyas reservas de combustible son cada vez menores. El subdirector de la compañía de aguas de Gaza advirtió que el sistema de alcantarillado y suministro de agua se está derrumbando. Un tercio de los pozos de la franja no funcionan debido a la falta de electricidad o daños sufridos por las tuberías, y otro tercio opera parcialmente y tendrá que ser cerrado si no llegan suministros de combustible y electricidad.

Debilitados por los dieciocho meses de bloqueo de la Franja de Gaza, a 31 de diciembre el almacén central de medicamentos estimó que ciento cinco fármacos y doscientos cincuenta y cinco suministros médicos de la lista de medicamentos y suministros básicos se habían terminado, y aproximadamente un veinte por ciento de las ambulancias estaban inmovilizadas debido a la falta de piezas de recambio. Las ambulancias además están sufriendo dificultades para llegar a los heridos a causa de los bombardeos continuados. Los hospitales sufren también una "severa" escasez de gas para cocinar, con cuyas existencias se terminará completamente en los próximos días. Debido a esta escasez, el Programa Mundial de Alimentos ha distribuido carne enlatada y galletas energéticas. Como resultado de las carencias, docenas de árabes de Gaza están siendo tratados en el Hospital Barzilai de Ashkelon, mientras otros están cruzando a Egipto desde Gaza en busca de tratamiento. De acuerdo con la OMS, al menos mil aparatos médicos se han averiado y no pueden repararse por el bloqueo. En el octavo día de la guerra, esta carencia de equipamiento y piezas de recambio era todavía un "desafío principal" pero el Ministro de Salud afirmó que "mientras que las condiciones en los hospitales son extremadamente precarias, la situación se ha estabilizado debido al gran volumen de suministros médicos recibidos".

A día 4 de enero, todos los hospitales de la ciudad de Gaza estuvieron sin electricidad durante 48 horas, dependiendo por completo de generadores de respaldo. Los hospitales advertían que los generadores estaban próximos a venirse abajo. El 4 de enero, la UNRWA tuvo que cerrar cuatro de sus dieciocho centros de salud debido a las hostilidades en sus proximidades. Por segundo día consecutivo, las autoridades israelíes se negaron a permitir la entrada de un equipo de emergencia del Comité Internacional de la Cruz Roja en ayuda del personal de Shifa. El gobierno suizo protestó "la negativa de las autoridades israelíes al acceso a Gaza por parte de los equipos de emergencia médica del Comité Internacional de la Cruz Roja".

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) alertó de la necesidad de suministros médicos de Gaza: sangre, medicamentos y bolsas para cadáveres. Además un grupo de cirujanos especializados del CICR, que solicitó la entrada en Gaza antes de la invasión por tierra israelí, no pudo entrar en la Franja, debido a que el paso de Erez continuaba cerrado.

El shekel israelí es una moneda ampliamente utilizada en la franja de Gaza, y el territorio necesita como mínimo 400 millones de shqalim (plural de nuevo shéquel), unos 100 millones de dólares americanos, cada mes en moneda nueva para reemplazar los billetes envejecidos y para pagar salarios. El corte en la entrada de billetes en Gaza obstaculiza un gran número de programas humanitarios de la UNRWA. Tras nueve días de ataques todavía no ha entrado dinero en efectivo en Gaza y se necesita con urgencia, incluyendo el necesario para el programa de distribución de la UNRWA del que dependen 94.000 beneficiarios, así como su programa de "dinero en efectivo por trabajo".

Tras el inicio de los bombardeos el 27 de diciembre de 2008, la comunidad internacional reaccionó de forma diversa a la operación del ejército israelí. La mayor parte de países y organizaciones internacionales criticaron tanto el lanzamiento de cohetes contra Israel por parte de Hamás como la "desproporción" en la respuesta del ejército israelí, así como el alto número de víctimas civiles palestinas producidas en la ofensiva. Sin embargo, el gobierno de algunos países como Estados Unidos, Alemania y República Checa responsabilizaron completamente de la ofensiva a Hamás, mientras que otros países como Siria, Irán y la organización chií Hezbolá mostraron su apoyo a la organización islamista.

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Source : Wikipedia