Tarragona

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Publicado por tornado 14/04/2009 @ 02:13

Tags : tarragona, cataluña, españa

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Tarragona

Tarragona (Cataluña)

Tarragona es una ciudad y municipio del sur de Cataluña (España). Es capital de la Provincia de Tarragona y de la comarca del Tarragonés y está a la orilla del Mediterráneo, capital de la costa Daurada y es capital del ámbito territorial (vegueria) de Camp de Tarragona y es la capital del Area Urbana del Camp de Tarragona, según el Plan territorial general de Cataluña. Cuenta con una larga tradición histórica y cultural y es destino de muchos turistas, tanto por sus playas de aguas cálidas como por su patrimonio artístico. Es junto a otras doce poblaciones españolas "Patrimonio Mundial" de la Unesco.Tarragona albergara los juegos juveniles Europeos en 2010 además de ser candidata a los juegos dels mediterráneo en 2017 y capital Europea de la cultura en 2016.

Con la frase Tarraco Scipionvm Opvs (Tarraco obra de los Escipiones) Plinio, a finales del siglo I d. C., hace referencia al momento fundacional de la ciudad. Este primer asentamiento romano se encontraba muy próximo a un oppidemium ibérico fundado a finales del siglo V a. C. La ciudad republicana de Tarraco fue muy posiblemente un núcleo bifocal, con el campamento militar en la parte alta y el área residencial en torno al poblado ibérico y el puerto. La presencia militar estable comportó la llegada no sólo de soldados, sino también de comerciantes y ciudadanos romanos que vieron en Hispania una tierra que les ofrecía nuevas oportunidades.

Una de las principales infraestructuras sobre las que se cimentó Tarraco fue, sin ninguna duda, el puerto, y su situación estratégica encima de una pequeña colina que permitía una visión más amplia y una defensa más fácil.

La victoria romana sobre los cartagineses y la incorporación de Hispania a la República romana aceleró el proceso de consolidación de las defensas de la ciudad, que en un primer momento eran simplemente una empalizada. Allí reunió César a sus legados durante la guerra civil contra Pompeyo, y debido a la lealtad mostrada por los tarraconenses, éste concedió a la ciudad en el 45 a. C. el rango colonial con el título de Colonia Iulia Urbs Triumphalis Tarraconensis.

Fue durante los años 26-25 a. C. cuando Tarraco adquirió una mayor relevancia como ciudad. Debido a la presencia imperial, Tarraco se consolidó como la capital de la Hispania Citerior Tarraconensis, y recibió un fuerte impulso urbanístico, una muestra del cual es el teatro y la monumentalización del foro local.

Durante el siglo I d. C. la ciudad creció y se consolidó. El asesinato de Nerón, en el año 68, marcó el inicio de un periodo de convulsión y guerra civil en todo el imperio. Se iniciaba así la dinastía Flavia y un momento de gran esplendor para las provincias hispanas. Vespasiano les concedió el Ius Latii, en torno al año 73. A partir de ese momento, todos los hispanos fueron considerados ciudadanos romanos de pleno derecho. De esta forma, Tarraco, como capital de la Hispania Tarraconensis dispuso de dos foros: uno colonial y otro provincial. Durante el siglo II la ciudad llegó a su máxima expresión gracias a la construcción del último de sus grandes edificios de entretenimiento: el anfiteatro.

Tarraco fue objeto de las incursiones francas a mediados del siglo III. Después del siglo III, la ciudad recobró su dinamismo a partir de la recuperación general que supuso la llegada al poder de Diocleciano y de su tetrarquía desde el año 285. A partir de esta época la ciudad se revitalizó.

El cristianismo y su implantación son elementos imprescindibles para explicar la Tarraco tardía. El obispo Fructuoso y los diáconos Augurio y Eulogio, fueron objeto de persecución y muerte en el año 259. El lugar de su sepultura acabó por convertirse en el centro eclesiástico de Tarraco a partir del siglo V. Esta iglesia, emplazada en los antiguos suburbios de Tarraco y próxima al río Francolí, conllevó la construcción de otros edificios eclesiásticos como una segunda basílica, muy próxima a la primera, que disponía de un atrio y edificios agrarios vinculados a ella.

Todo este suburbio cristiano acabó por convertirse en un centro importante y dinámico de Tarraco. La documentación escrita de inicios del siglo V muestra una Tarraco que mantenía estructuras sociales complejas, en las que el obispo metropolitano era el defensor del orden establecido en un Imperio en el que Chistianitas era sinónimo de Romanitas. Cabe destacar, asimismo, la presencia en la ciudad del Comes Hispaniarum.

En el año 422, Genserico al mando de un pequeño ejército de alanos y vándalos, derrota en Tarraco a las fuerzas conjuntas romano-visigodas dirigidas por el general romano Castino. La sorprendente victoria permite a los vándalos tomar el control de los puertos del Mediterrráneo ibérico, lo que una década más tarde conducirá a su control de todo el que hasta entonces fuera para los romanos el “Mare Nostrum”, su principal instrumento de ejercicio del poder. La batalla de Tarraco es el punto de quiebre que marca el comienzo de la caída del imperio romano de occidente.

Tarraco continuó siendo una de las principales metrópolis hispanas durante la monarquía visigoda hasta que el panorama cambió radicalmente con la conquista de la ciudad por los ejércitos islámicos y su incorporación Al Andalus hacia el año 713. A partir de este momento, la ciudad entró en un largo y oscuro periodo que no concluyó hasta la conquista impulsada por los Condes Catalanes en el siglo XII, que comportó el restablecimiento de la sede metropolitana de Tarragona.

En 1129, el arzobispo de Tarragona, Oleguer Bonestruga, mediante un pacto feudo-vasallático, cedió la ciudad, como un principado eclesiástico, a un mercenario normando, Robert Bordet, que había servido a las órdenes de Alfonso I de Aragón. El 14 de marzo de 1129, este caballero fue nombrado Príncipe de Tarragona tras rendir homenaje al prelado, en calidad de defensor y protector. A partir de la infeudación del Principado de Tarragona, los normandos, comandados por Bordet, llegaron y se instalaron en la ciudad. Robert Bordet aprovechó una antigua torre romana todavía en pie, la actual Torre del Pretorio, para establecer su castillo. Se iniciaba así un primer proceso de colonización de la ciudad, dirigido sobre el terreno por Robert, pero controlado desde Barcelona por el arzobispo.

La situación en la ciudad se complicó con la muerte de Oleguer y la elección de su sucesor. En 1146, el nuevo arzobispo, Bernat Tort, un hombre de confianza del Conde de Barcelona, se estableció en la ciudad. Se iniciaba así un proceso marcado por los continuos conflictos jurisdicionales entre Robert Bordet y los siguientes arzobispos, a lo que hay que añadir la creciente injerencia condal en los asuntos de la ciudad y de su territorio.

La Tarragona de finales del siglo XII ya era un núcleo urbano plenamente consolidado que se había convertido en el centro director de un amplio territorio. En 1148 el gobierno local se había reordenado y el consejo de habitantes de la ciudad participaba intensamente en la vida urbana.

A partir de finales del siglo XII, la ciudad creció y ocupó toda el área interna del Foro Provincial. Así se mantenía, en cierta forma, la estructura arquitectónica heredada de la época romana. La ciudad del siglo XII surgió fuera del área de grandes monumentos, alrededor de los castillos señoriales. A partir de 1146 se ocupó el área del recinto de culto de época romana, un sector que tomó especial relieve con el inicio de la construcción de la Catedral en 1171, y que se convirtió en el eje vertebrador de la ciudad a partir de su consagración en 1331. El interior de la gran plaza del Foro romano se urbanizó a finales del siglo XII.

Fuera del recinto defensivo de esta primera época había tres áreas claramente diferenciadas: en primer lugar, el Corral, el antiguo circo romano, que se convirtió en un burgo extramuros con un mínimo de población y destinado principalmente a actividades comerciales e industriales. En segundo lugar, la Vila Nova que era el área que se prolongaba desde el Corral hasta el puerto y estaba destinada básicamente a huertos, cultivos, herrenales y molinos. A diferencia de la primera, no estaba muy habitada, excepto en el área del puerto y en la zona más próxima al Corral. Finalmente la huerta de Tarragona, también destinada a la explotación agraria, que se extendía a ambos lados del Francolí y llegaba hasta Riu Clar.

La expansión de la peste bubónica por toda Europa marcó el inicio de un importante periodo de recesión demográfica. La epidemia llegó a la ciudad entre mayo y julio de 1348, provocando una gran mortandad. El descenso de la población y la crisis general en que se encontraba la ciudad hizo que el núcleo urbano entrara en un importante proceso recesivo. El descenso del número de fuegos se plasmó en un número menor de casas ocupadas. A pesar de esto, en 1368 la ciudad, siguiendo las directrices marcadas por la Corona, empezaba las tareas de mantenimiento y refuerzo de las murallas de la ciudad mediante la construcción de la Muralleta o Mur Nou (Muro Nuevo), a la altura de la fachada del circo. De esta forma el área del Corral, el antiguo circo romano, quedó incorporada al núcleo urbano.

La situación política se agravó a lo largo de la primera mitad del siglo XV. Las diferencias entre la Generalidad de Cataluña y Juan II provocaron una guerra civil catalana, en la que el arzobispo se puso del lado de los realistas, mientras que el Consejo Municipal, tras un periodo de prudencia, se alió con la Generalidad.

El 17 de octubre de 1462 las tropas de Joan II llegaron a Tarragona para sitiar la ciudad. Los efectos de la guerra fueron visibles en la ciudad durante mucho tiempo. La guerra sumió a Tarragona en la más absoluta decadencia. Las defensas de la ciudad, especialmente en el sector del Mur Nou, quedaron muy deterioradas, así como las del área del Corral. La población disminuyó drásticamente y la municipalidad se declaró en quiebra. Los efectos de la guerra fueron visibles en la ciudad durante mucho tiempo.

La vida de la ciudad de Tarragona durante la época moderna está marcada por tres importantes conflictos bélicos. Desde el siglo XVI se construyen o consolidan fortificaciones para defender la ciudad y sus alrededores de las continuas guerras y ataques piratas. A partir de la Guerra de los Segadores y hasta mediados del siglo XIX Tarragona fue plaza fuerte, lo que comportaba que no se podían destruir las fortificaciones y se tenía que dejar un espacio delante de la muralla libre de edificios, con las dificultades que ello suponía para la expansión urbanística. Las epidemias fueron una constante en este periodo y provocaron grandes mortandades y el éxodo de la población.

La Guerra de los Segadores, en la que se enfrentaron catalanes y franceses por un lado y la monarquía hispánica por otro, se inició en 1640 y se acabó en 1659. La situación estratégica de Tarragona fue la causa de que padeciera dos importantes sitios, en 1641 y en 1644, que comportaron graves destrucciones de edificios y la consecuente postración y decadencia económica de la ciudad. El puerto padeció daños importantes y se abandonó durante mucho tiempo, por lo que el comercio se desvió hacia el puerto de Salou. La economía del Camp de Tarragona entró en una grave crisis de la que no se recuperó hasta finales del siglo XVIII, cuando se autorizó la reconstrucción del puerto y se concedió el permiso para comerciar libremente con América.

El segundo gran conflicto bélico que padeció la ciudad fue la Guerra de Sucesión (1702-1714) que alcanzó la ciudad cuando todavía no se había recuperado de los estragos de la Guerra de los Segadores. Tarragona fue defendida por una guarnición británica que mejoró el sistema defensivo con la construcción de la Falsa Braga y de otros fortines y baluartes, la mayor parte actualmente desaparecidos. Cuando Felipe V accedió al poder promulgó el Decreto de Nueva Planta, que instauraba un sistema de gobierno centralizador y absolutista. En esta nueva organización, las antiguas veguerías se reagruparon en corregimientos y nacieron los ayuntamientos, al tiempo que se jerarquizó el organigrama político, se recortó el poder de los arzobispos y se suprimió la Universidad.

Otro grave problema con el que se enfrentó la ciudad a lo largo de los siglos XVI y XVII son las epidemias de peste y los ataques piratas. La piratería en la costa del Mediterráneo provocó la huida de la población hacia zonas más seguras del interior. Para intentar controlar los ataques piratas se construyeron torres de defensa a lo largo de la costa, como la Torre de la Mora, o como el baluarte sobre el puerto natural de Tamarit, que data de 1617. Las batidas corsarias supusieron un importante tropiezo demográfico y económico para las zonas afectadas.

La iglesia, y más concretamente, los arzobispos jugaron un papel importante en el relanzamiento cultural, artístico y urbanístico de la ciudad en el siglo XVI, ya que estos religiosos, además de ser prelados, ocupaban importantes cargos políticos. Arzobispos como Gaspar Cervantes, Joan Terés y Antoni Agustín dotaron a la ciudad de una Universidad Literaria, ampliaron los límites de la ciudad amurallada hasta la actual Rambla Nova -con la construcción de la muralla de Sant Joan- y promovieron y financiaron obras y capillas en la catedral de Tarragona. Por otra parte, en la ciudad estaban instaladas numerosas órdenes religiosas instaladas que realizaban entre tareas benéficas y educativas.

La llegada del agua a la ciudad, proveniente de Puigpelat, supuso una importante mejora de la calidad de vida de la población. En este caso, también hay que destacar la contribución de la jerarquía eclesiástica al desarrollo de la ciudad, puesto que la obra fue impulsada por los arzobispos Joaquín de Santiyán y Francesc Armanya.

A lo largo del siglo XVIII, la ciudad experimentó un ligero crecimiento que se verá de nuevo truncado, a principios de la centuria siguiente, por un nuevo conflicto bélico, la Guerra del Francés.

En el ámbito artístico, a finales del siglo XVI, se produce un renacimiento del clasicismo de la mano de la Escuela del Camp, con el apoyo del arzobispo Antoni Agustín y los canónigos humanistas.

A pesar de los acontecimientos dramáticos que marcaron la época moderna, la celebración de las fiestas tradicionales continuó siendo uno de los hitos que marcaban el calendario tarraconense. Los gremios eran los encargados del séquito que salía a la calle para las fiestas de Santa Tecla, Corpus, la llegada de los reyes y la entrada de nuevos arzobispos. A mediados del siglo XVI se fundó la Confraria de la Sang, cuya relevancia social sobrepasó con creces la participación en la procesión del Santo Entierro.

El siglo XIX se inicia con un conflicto bélico de consecuencias devastadoras para la ciudad: la Guerra de la Independencia o Guerra del Francés. Tras un sitio largo y terrible para la población, Tarragona fue asaltada por el ejército francés el 28 de junio de 1811. A partir de ese momento, los franceses ocuparon la ciudad durante más de dos años, tras los cuales dejaron un rastro de miseria y hambre, agravadas por la voladura de puntos estratégicos de la ciudad que acompaño su salida, el 19 de agosto de 1813.

La recuperación económica y demográfica fue lenta, a pesar de que se eximió a la ciudad del pago de tributos entre 1816 y 1826. Con la mejoría de la situación, se reemprenderán las obras del puerto y otras que habían quedado paradas con el conflicto. Este hecho permitirá el establecimiento de comerciantes foráneos y la formación de una pequeña burguesía comercial emprendedora que hará posible la modernización de Tarragona a lo largo del siglo XIX.

En 1786 se concedió a Tarragona el permiso para comerciar libremente con América y la actividad económica se orientó hacia el comercio del vino y el aguardiente. Este hecho conllevó la expansión del cultivo de la viña en detrimento de otros productos. Con la aparición de la filoxera en Francia, hacia 1870, el cultivo se extendió de forma desmesurada, hasta el punto que se plantaban viñas en lugares poco adecuados. La ventaja de la proximidad del mercado exportador y la facilidad de transporte hacían que fuera un cultivo rentable, por lo que Tarragona se benefició mucho económicamente. Este movimiento económico motivó la aparición de una nueva clase social de obreros y menestrales, mientras que la burguesía aprovechó para invertir en diversas empresas.

Durante la segunda mitad del siglo XIX, las oscilaciones del precio del vino condicionaron la economía y la demografía de la ciudad, así como su expansión urbana. En periodos de euforia se incrementó la población, se fomentaron industrias auxiliares relacionadas con la exportación de vinos y se establecieron numerosas sociedades y entidades vinculadas con este comercio. A partir de mediados de siglo, el crecimiento económico posibilitó mejoras urbanas que cambiaron la fisonomía de la ciudad.

En 1868, Tarragona dejó de ser plaza fuerte, lo que permitió la construcción de edificios y viviendas fuera de la muralla. Militarmente, las murallas ya no eran necesarias, puesto que las nuevas tecnologías de guerra habían demostrado que eran inútiles. Por otra parte, la presión demográfica hacía imprescindible la urbanización de esa zona de la ciudad. Sólo a partir de 1854, y de una manera intermitente e irregular debido a los elevados costes económicos que suponía, se inició el derribo de la muralla de Sant Joan, que permitió la urbanización y la construcción de nuevos edificios en la actual Rambla Nova y la proyección de nuevas calles, como la de la Unió, que harán posible la conexión de la Parte Alta con la Marina. La Parte Alta de la ciudad, más estática, continuó siendo el espacio preferido como residencia por la nobleza, por los eclesiásticos y también, por sectores, de los payeses y los artesanos. La Parte Baja o Marina, de nueva construcción, más dinámica, se convirtió en el lugar donde se establecerá la burguesía comercial con sus talleres y tiendas.

Las obras del puerto y del ensanche de la ciudad provocan el descubrimiento de numerosos restos arqueológicos. En esta época se pudieron salvar muchos restos de la antigua Tarraco, que sirvieron como base del primer Museo Arqueológico.

A lo largo de los siglos, la presencia del puerto fue determinante para el comercio de Tarragona. Las mejoras de la infraestructura del puerto durante este periodo permitieron la introducción de nuevas empresas y, por lo tanto, la modernización de la ciudad.

Durante el primer tercio del siglo XX se producen en el país cambios políticos y sociales que influyeron de manera determinante en la vida de los tarraconenses: la Dictadura de Primo de Rivera, la proclamación de la Segunda República y la Guerra Civil Española (1936-1939). El conflicto supuso un grave tropiezo y un retroceso en el desarrollo económico y social de Tarragona. La ciudad fue bombardeada en numerosas ocasiones, con lo que, además de sufrir un considerable número de víctimas mortales, su estructura urbanística se vio gravemente dañada con la destrucción de infraestructuras, que tuvieron que reconstruirse durante los difíciles años de la posguerra.

A finales de la década de los cincuenta algunas industrias químicas empezaron a instalarse en la zona, y en 1975 entró en funcionamiento la refinería de Enpetrol. El empuje del sector industrial también influyó de manera notable en el aspecto urbanístico y constructivo en general, ya que, el aumento de población, por el incremento de la inmigración, llevó a la creación de nuevos barrios periféricos, que se construyeron, a poniente, sobre la carretera de Valencia (Torreforta, Camp Clar, Bonavista, Icomar, Riuclar, La Floresta y la Granja) y al norte de la ciudad (Sant Salvador y Sant Pere y Sant Pau).

Tarragona pasará a ser una ciudad industrial especializada en el campo petroquímico. En estas industrias, la salida y la entrada de los productos elaborados se hace por el puerto de Tarragona que pasará a ser considerado el segundo puerto español por volumen de toneladas anuales.

Tarragona tiene un total de 155.536 habitantes, según datos del padrón del 01 de enero de 2009. Tarragona es capital de una área metropolitana de 675.000 habitantes. La población está distribuida en diferentes barrios que van de poniente a levante.

Tabla que indica el aumento de población durante el siglo XX, desde 1900 hasta la actualidad.

Las formaciones políticas más relevantes en el ámbito local son, el PSC (Partit dels socialistes de Catalunya), CiU (Convergència i Unió), PP (Partido Popular), ERC (Esquerra Republicana de Catalunya) y ICV-EUiA-EPM (Iniciativa per Catalunya Verds-Esquerra unida i alternativa-Entesa pel progrés municipal). Desde las últimas elecciones municipales, en el año 2007, la ciudad está gobernada por Josep Fèlix Ballesteros, gracias a un pacto del PSC con ERC (pese a que puede gobernar con mayoría simple). La corporación municipal está formada por 27 concejales, incluyendo al alcalde. En las últimas elecciones municipales, con una participación del 54,48%, el PSC obtuvo 13 concejales, seguido de CiU, con 8 concejales, 4 para el PP, y 2 de ERC.

El conjunto arqueológico que forman las ruinas romanas de Tarraco fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2000, con catorce lugares distintos.

La gastronomía de Tarragona es el reflejo de su personalidad histórica y cultural: como puerto del Mediterráneo, una parte importante de su riqueza viene del mar, que se conjuga con la rica agricultura. Se pesca en Tarragona marisco y pez azul reconocido por la Denominación de Origen de Pez Azul de Tarragona. En el Serrallo (barrio de pescadores de Tarragona), se pueden encontrar varios restaurantes que ofrecen una cocina basada en los productos frescos del mar.

El Carnaval de Tarragona se remonta a las fiestas saturnales, lupercales y matronales que celebraban los romanos. El carnaval se continuó celebrado durante todas las épocas de la historia, pese a que fue prohibido en varios momentos, pero el más relevante fue la prohibición durante la Guerra Civil que prohibía el Carnaval en todos los territorios franquistas, esta orden después se extendería a todo el territorio español. Es característico del carnaval de Tarragona la colocación de la Bóta en la plaza del ayuntamiento que indica el principio y final (cuando se queman todos los Ninots). Es también característico las ruas de Ninots i Reis (con sus respectivos séquitos), las sátiras, los saraus, entre otros muchos elementos. Y al final de la celebración la crema de los Ninots y la desfilada mortuoria de los Cremallers, i Ploraneres.

Semana Santa.

La semana anterior a la de Pascua: único certamen dedicado a los orígenes del jazz en España y uno de los principles de Europa.

Evento durante las dos últimas semanas de mayo con el que la ciudad vuelve a la época clásica, con legionarios romanos, artesanía, comida...

La primera semana completa de julio: es el certamen de referencia en el Mar Mediterráneo.

La fiesta pequeña de la ciudad, entre el 16 y el 19 de agosto.

La fiesta grande de la ciudad, entre el 15 y el 24 de septiembre, declarada de interés turístico nacional por el Gobierno de España y fiesta tradicional de interés nacional por la Generalitat de Cataluña.

El primer domingo de octubre de los años pares.

Al principio



Club Gimnàstic de Tarragona

El Club Gimnàstic de Tarragona, también llamado Nàstic de Tarragona, es un club de fútbol de la ciudad de Tarragona en Cataluña, España. Aunque la entidad se fundó en 1886, el club de fútbol no se creó hasta 1914. Actualmente juega en la Segunda División de España.

Fundado en 1886(Es uno de los más antiguos clubes deportivos de España) por el deportista suizo William Tarin, amigo de Hans Gamper, el Club Gimnàstic fue creado para fomentar la práctica de la gimnasia en Tarragona. Su sección de fútbol fue una idea del propio Tarin, que previó el futuro éxito de este deporte a nivel mundial. En el año 1914 El Club Gimnàstic absorbió al Club Olímpic, pasando a ser éste la sección de fútbol. Ha tenido varios estadios a lo largo de sus más de cien años de historia, siendo los más longevos y representativos el Estadio de la Avenida Cataluña, en el año 1922, y el actual, el Nou Estadi inaugurado el día 2 de febrero de 1972. Ha militado tres temporadas (entre 1947 y 1950) en la Primera División de España y en la temporada 2006-07 volvió a estar en ella a causa del ascenso conseguido el 3 de junio de 2006 en el estadio municipal de Chapín (Jerez).

El primero de marzo del año 1886, un grupo de jóvenes se reunía en el Café del Centro, en el número 56 de la Rambla Nova, y formalizaba un club deportivo con el objetivo de practicar gimnasia. Eran las bases del que después sería el Club Gimnàstic. Bajo el nombre de Club Gimnasio nacía un club elitista integrado sólo por quince socios que pertenecían a la clase media-alta. En el Club Gimnasio se practicaban todo tipo de deportes, desde el esgrima al excursionismo, pasando por el boxeo o el ciclismo. La práctica del fútbol no llegaría hasta años más tarde.

En el año 1915 se crea una seccíón de atletismo, el presidente de la sección el suizo William Tarin, fue un gran impulsor del deporte en la ciudad. Murió en 1926 de accidente.

El 1914 un grupo de socios del club liderados por Tarin decidió iniciar la sección de fútbol, a pesar de que hasta el 1917 no empezó a competir. El Nàstic jugó el primer partido federado del Campeonato de Cataluña en enero de 1918 contra el Vilanova. Durante los primeros años de la sección, el Nàstic juega campeonatos regionales por toda Cataluña, hasta que a mediados de siglo los clubes se reúnen con las respectivas federaciones y piden la creación d´una competición más larga con la cual obtener mayores ingresos para poder hacer frente a los gastos. Así, la temporada 1928/29 nacía la Primera División de España, integrada por 10 equipos que habían disputado alguna final de Copa. El resto estarían repartidos por la segunda división y los campeonatos regionales.

El club Gimnàstic no disponía de campo propio, así que tenía que jugar sus partidos en el campo de las Hermanitas, donde actualmente hay la calle de Sant Antoni Maria y Claret. El año 1920, el propietario de los terrenos donde juega el Gimnàstic pone a la venta el campo de fútbol, y el club que no puede hacer frente, decide comprar 18.000 metros cuadrados en el Camí de l'Àngel, que años después darían paso a las instalaciones de la Avenida Catalunya. Finalmente, el 1921, el Nàstic inaugurarïa su propio campo, nacía así el Estadio de la Avenida Catalunya.

No es hasta la temporada 1943/44 que el Club Gimnàstic no empieza a competir en la tercera división. La liga la forman equipos de Cataluña, Baleares y de la región de Valencia (Girona, At. Baleares, Lleida, S. Martí, Mallorca,...). Su paso sería efímero, puesto que la temporada 1944/45 conseguía el ascenso a la segunda división.

El club de Tarragona conseguía asentarse en la nueva categoría rápidamente, pero no contento con esto el club consigue la temporada 1946/47 su primer ascenso a la primera división. Aquel mismo año obtiene su mejor clasificación en el campeonato de Copa al lograr las semifinales, donde cayó a manos del RCD Español, después de haber eliminado al Gijón en la primera eliminatoria, al Rácing en octavos y al FC Barcelona en cuartos de final.

La primera temporada del Gimnàstic en Primera División de España acaba con una meritòria séptima plaza. Pero aquella temporada es recordada por otro motivo. El 14 de diciembre de 1947, el Real Madrid inauguraba el Estadio de Chamartín, actual Santiago Bernabéu. El 11 de enero de 1948 el Gimnàstic de Tarragona visita el Bernabeu obteniendo un resultado final favorable de 1-3.

El Gimnàstic entraba a la historia del club blanco como el primer equipo en ganar en el Estadio Santiago Bernabéu y, además, se convirtió en el único equipo que hasta hoy, ha salido victorioso de su primera visita al "Coliseo blanco".

El Gimnàstic consigue jugar dos temporadas más en Primera División, hasta que la temporada 1949/50 se consuma el descenso después de perder en la promoción contra el Alcoyano. El conjunto de Tarragona permanecería en la élite hasta la temporada 1952/53 en la que volvió a perder la categoría para volver a jugar en la tercera división.

El club vive unos años de crisis deportiva, en los que el equipo no acaba de jugar bien y se pasea por todos los campos de tercera hasta que en la temporada 1971/72, coincidiendo con el estreno de las instalaciones de la Budallera, el equipo vuelve a jugar en segunda división. El 2 de febrero de 1972 se inauguró el Nou Estadi, bajo el mandato de José Luis Calderón. El Nàstic permanecerá cuatro temporadas consecutivas en la segunda división, y empezarán a ser habituales en las alineacions hombres que marcaron una época como Ángel Garcia, Santi Coch, Ismael Bañeras, Romà Cunillera,... En la temporada 1979/80 el conjunto tarraconense hará un paso efímero por la división de plata y se instalará de manera casi asidua en la segunda división B, categoría estrenada la temporada 1978/79. El equipo juega más de veinte años en esta nueva categoría, alterado por algún descenso a la Tercera División.

La temporada 1982/83 los tarraconenses alcanzan la final de la primera edición de la Copa de la Liga de Segunda B. Tras derrotar por la mínima al filial del Sporting de Gijón en el partido de ida en el Nou Estadi, los hombres dirigidos por Xabier Azkargorta sucumbieron en la prórroga en El Molinón, después que los asturianos empatasen la eliminatoria en el último minuto.

Un año más tarde, sin embargo, la suerte fue más favorable a los grana, que nuevamente alcazaron la final, esta vez contra el CD Logroñés. Tras caer en Las Gaunas por 3-2 y ganar por el mismo resultado, con prórroga incluida, en Tarragona, los catalanes acabaron imponiéndose en el desempate de los penales por 4-1. El técnico azulgrana, Félix Zubiaga, alineó en el partido decisivo a Palomo, Parejo (Chea), Santiago, Eloy, Subirats, Vizcaíno, Cunillera, Iraola, Masqué, Bañeras (Ramis) y Domínguez.

La temporada 1985/86, coincidiendo con los actos del centenario del club, el equipo baja a tercera. La última militancia del Club Gimnàstic en tercera se produce la temporada 1990/91.

El club vivió inmerso en la mediocridad y la temporada 1994/95 estuvo a punto de descender otra vez. Se salva en una promoción fatídica, primero contra el Fuenlabrada y después contra el Casetas. El julio de 1995 llega a Tarragona Jordi Gonzalvo, un técnico de corte ofensivo que enseñará al equipo el camino a recorrer para poder luchar por el ascenso a Segunda División. El equipo formado por los jugadores que permanecieron de la temporada anterior (Rubio, Menchi, Oribe, Arumí, Ramírez, Escoda, Grabulosa, Torres,...) y por los buenos fichajes hechos por el técnico barcelonés (Naranjo, Espigulé, Fran Figueroa, Moska,...) acabó segundo en la liga por detrás del Quitando. Pero desde el día del sorteo de la liguilla de ascenso ya se vio que aquél no sería el año del Nàstic. El grupo lo formaban el propio Nàstic junto con la UD Las Palmas, Elche CF y la Cultural Leonesa. El conjunto canario subió a segunda división (Unión Deportiva Las Palmas).

La temporada 1996/97 Jordi Gonzalvo volvió a repetir plaza de entrenador en Tarragona y consiguió conjuntar un equipo con el ataque tan temible de la temporada anterior pero con una defensa mucho más buena. El equipo acaba primero de grupo en su liga pero vuelve a fracasar en la liguilla de ascenso frente al Numancia, el Recreativo y el Manchego.

La temporada 1997/98 acaba con un cambio en la junta directiva. Abandona su cargo Antoni Vallverdú y deja la presidencia a José Luis García y su emprendedora directiva. Después de dos fracasos, la temporada 2000/01, el equipo, de la mano de otro técnico barcelonés, Josep Maria Nogués, consigue el ascenso a segunda división A, a pesar de que el paso del equipo por la categoría vuelve a ser efímero.

La temporada 2001/02 habrá varios éxitos para el Nástic, sobre todo con la visita del Atlético de Madrid, en partido de liga, y la del Real Madrid en la Copa. A pesar de contar con jugadores de la talla de Albert Tomàs, Ramis, Bruno Saltor, Javi Ruiz, Pinilla, Iván Pérez y el ídolo local, Ángel Pisha Cuéllar, el equipo no será capaz de mantener la categoría y volverá a la segunda B.

La temporada 2002/03 se trabaja de la mano del secretario técnico Ángel García y del técnico valenciano José Carlos Granero para devolver el equipo a la élite del fútbol español, pero las cosas no van bien, Granero fue destituido y la temporada acaba sin el deseado ascenso.

La temporada 2003/04 se inicia con el mismo objetivo que la anterior, de la mano de Jordi Vinyals y Alfons Muñoz. El equipo consigue el ascenso de categoría a la división de plata del fútbol español ganando 2-0 al Ourense en un Nou Estadi absolutamente lleno.

Las dos siguientes temporadas, el Nàstic se mantuvo en la Segunda división de la mano del técnico gallego Luis César Sampedro. La temporada 2004/05 consiguió el 7º lugar de la clasificación y la 2005/06 logró el ascenso, aunque no partía entre los favoritos.

La temporada 2006/07 fue la de su regreso a Primera División, 56 años después. Junto al técnico Luis César y algunos de los jugadores que habían logrado el ascenso como Pinilla, se incorporaron refuerzos como Portillo (a la postre máximo goleador del equipo), Bizarri, Rubén Castro y Makukula. Sin embargo, la aventura en Primera tan solo duró un año. El Nàstic ocupó puestos de descenso en 33 de las 38 jornadas y terminó la liga en como colista, regresando a Segunda División. Luis César fue relevado a mitad de temporada por Paco Flores.

El verano de 2007 el Gimnàstic logró su primer título de campeón de Cataluña tras eliminar al RCD Espanyol en semifinales y superar en la final al FC Barcelona por 2-1. El equipo tarraconense alineó a: Juanmi, Óscar Rubio, Mairat, Campano (Miku), Óscar López, Chabaud, David Sánchez, Gorka de Carlos, Abraham, Calle (Maldonado) y Antonio Pinilla. A finales de esa misma temporada el jugador grana Antonio Pinilla anunció su retirada del fútbol profesional, convirtiéntose posteriormente en Director General del Club.

Los entrenadores con que el Gimnàstic subió la temporada 2002-03 fueron Jordi Vinyals y Alfons Muñoz.

En Segunda A el Gimnàstic fichó al gallego Luis César Sampedro, ex-entrenador del Racing Club de Ferrol. Luís fue el héroe del ascenso y entrenó al Gimnàstic 12 jornadas en la Primera División de España. El Gimnàstic entonces fichó a Paco Flores, con el que bajó a la Segunda División de España.

Para la temporada 2007-08, el Gimnàstic fichó al el entrenador de la UD Salamanca, Javi López, de 43 años, pero no dio el resultado esperado y es destituido a comienzos de 2008 y sustituido por César Ferrando, que afronta la temporada 2008-09 como entrenador del Club Gimnàstic de Tarragona con éxito, estando a dia, 8 de enero en la sexta posición de la tabla clasificatoria.

Tambien recordar que entre sus exitos esta la copa cataluña lograda ante el barcelona.

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Provincia de Tarragona

Situación de la provincia de Tarragona en el mapa provincial de España

Tarragona es una provincia de España situada en la parte sur de la comunidad autónoma de Cataluña. Limita con las provincias de Castellón, Teruel, Zaragoza, Lérida, Barcelona, y con el mar Mediterráneo.

De la población de 888.895 habitantes (INE 2008) de la provincia, el 17,4% vive en la capital, Tarragona.

La provincia está compuesta por 183 municipios distribuidos en diez comarcas. Los municipios más extensos son Tortosa y Tivissa superando los 200 kilómetros cuadrados cada uno de ellos.

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Source : Wikipedia