Sao Paulo

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Publicado por grag 28/02/2009 @ 13:42

Tags : sao paulo, brasil, américa latina, internacional

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Museo de Arte de São Paulo

Museo de Arte de São Paulo (MASP), Brasil.

El Museo de Arte de São Paulo (MASP) se encuentra localizado en la Avenida Paulista, en la ciudad de Sao Paulo, en Brasil. Es uno de los más importantes espacios culturales del país, popularmente conocido por la arquitectura de sus instalaciones.

El Museo, una institución privada sin ánimo de lucro, es ampliamente recordado por su extraordinario acervo reunido durante sesenta años de actividades. Valorado internacionalmente por su calidad y diversidad, la colección del MASP es considerada la más importante de América Latina, con obras que proceden tanto de la antigüedad clásica como del arte contemporáneo.

A finales de la década de 1940, el estado de Sao Paulo producía bienes de consumo que distribuía a todo el país. Entretanto, en el plano cultural su mayor realización había sido la Semana de Arte Moderno de 1922, no comprendida plenamente por la sociedad brasilera. En ese escenario, Assis Chateubriand, fundador y propietario de Diários Associados, la mayor red de comunicaciones de la época en Brasil, ideó la creación de un museo bajo un modelo innovador, que funcionase como un centro dinámico de generación y difusión cultural, que reflejase el dinamismo de la economía del Estado, sin el radicalismo de algunos elementos del modernismo y sin el tradicionalismo de elementos ligados a una visión conservadora de las artes. En las palabras del propio Chateubriand, “ una casa de pintura y escultura para formar e interesar a nuestra gente por las artes plásticas”.

Chateubriand pretendía ser el anfitrión de un futuro museo en Río de Janeiro, sin embargo, optó por Sao Paulo pues consideraba que en esta ciudad tendría una mayor oportunidad de recaudar los fondos necesarios para conformar una colección de arte, dada la riqueza local producto del café y de las industrias. Otro importante factor que permitiría la formación del acervo era la tendencia del mercado artístico europeo, mercado influido por la terminación de la Segunda Guerra Mundial, circunstancia que permitía adquirir obras maestras a precios entonces asequibles.

Para ponerse en movimiento en ese mercado con el fin de conformar el acervo del Museo, era necesario un técnico especializado y con experiencia: Chateubriand propuso a Pietro María Bardi, galerista, coleccionista, periodista y crítico de arte italiano, el desafío de crear un Museo de Arte Antiguo y Moderno. Bardi objetó que no debería haber distinción entre las artes y propuso sólo un “Museo de Arte”, aceptando la invitación de Chateubriand. Aunque Bardi había planeado quedar al frente del proyecto por apenas un año, se dedicó a éste por el resto de su vida, habiendo dirigido la institución por casi cincuenta años. Trajo consigo, para Brasil, su colección privada además de una colección de 20 mil fotografías de obras de arte occidentales, una de las mayores colecciones didácticas del mundo.

En los tres primeros años de actividades, el Museo funcionó en una sala de mil metros cuadrados, inicialmente, en el edificio sede de Diários Associados en la Calle 7 de Abril. En el espacio abierto al público el 2 de octubre de 1947, fueron presentadas las primeras adquisiciones, dentro de las que se destacaban una obra de Picasso y otra de Rembrandt. El proyecto museográfico de la arquitecta italiana Lina Bo Bardi, esposa de Pietro María Bardi, dividió el espacio en cuatro ambientes: la pinacoteca; una sala de exposición didáctica sobre la historia del arte mundial; una sala de exposiciones temporales y un auditorio. Esta división reflejaba la vocación del Museo de Arte de Sao Paulo como centro generador de conocimiento y cultura, oponiéndose a la ideas de museo como simple depósito de obras de arte. El MASP fue el primer museo brasilero en abrir espacio al arte moderno. Allí también eran dados cursos sobre Historia del Arte y fueron realizadas exposiciones temporales de artistas nacionales y extranjeros de todas las corrientes, incluidas manifestaciones teatrales, musicales y cinematográficas, transformando el nuevo espacio en un punto de encuentro de artistas, estudiantes e intelectuales en general.

Desde 1950, el Museo pasó a ocupar tres niveles más en el edificio de Diários Associados. Un nuevo espacio permitió la ampliación de su actividad pedagógica, con la creación del Instituto de Arte Contemporânea, con cursos de grabado, diseño, pintura, escultura, danza y diseño industrial, de la Escuela de Propaganda (Futura Escuela Superior de Propaganda y Marketing - ESPM), de la organización de seminarios sobre cine y literatura, además de la creación de un grupo de danza y una orquesta juvenil. Estos cursos fueron dictados por artistas como Lasar Segall y Roberto Sambonet, arquitectos como Lina Bo Bardi y Gian Carlo Palanti, el escultor August Zamoyski y el cineasta Alberto Cavalcanti, entre otros. Es importante anotar que el Museo también fue pionero en la implementación de guías, preparados directamente por el profesor Bardi, para la atención de los visitantes. La forma de presentación de las obras también difería bastante de otros lugares de exposición de la ciudad. Sin paredes, los cuadros de la exposición permanente quedaban suspendidos por tirantes de vidrio, con iluminación puntual para el local.

Al mismo tiempo en que se creaba el programa educacional del Museo, crecía en importancia el acervo reunido por la institución y su reconocimiento internacional. Entre 1953 y 1957 hubo una serie de grandes muestras itinerantes de obras del MASP por varias ciudades de Europa, una serie de presentaciones organizadas precisamente para “consolidar” la colección a través de su presentación en museos importantes como el Musée de l’Orangerie en París y la Tate Gallery en Londres. En 1957 las obras también estuvieron en los Estados Unidos: en el Metropolitan Museum of Art, en Nueva York y en el Toledo Museum of Art. Durante el año siguiente, las obras fueron presentadas en el Ministerio de Relaciones Exteriores y en el Museo Nacional de Bellas Artes de Río de Janeiro, ciudad que entonces, ejercía como capital federal de Brasil.

El MASP tuvo una destacada participación en el proceso de formación de Museos regionales en el Brasi, museos que Assis Chateubriandpretendía establecer con el objetivo de dotar varias regiones del país con un núcleo consistente de arte brasilero, principalmente. Max Lowenstein, funcionario del Museo, fue nombrado presidente estatutario del MASP por Chateubriand, por cuenta de su valioso servicio en la implementación de los museos de Olinda (Museu de Arte Contemporânea de Pernambuco), Campina Grande (Museo de Artes Assis Chateubriand), Araxá (Museu Histórico de Araxá “Dona Beja”), Porto Alegre (Pinacoteca Ruben Berta) y Feira de Santana (Museu Regional de Arte).

El creciente volumen y la importancia de la colección de obras de arte exigían la construcción de una sede propia. Con este intento, la prefectura donó el terreno antes ocupado por el Belvedere Trianon, tradicional punto de encuentro de la élite paulista, que había sido demolido en 1951 para acoger la primera Bienal Internacional de Arte de Sao Paulo. El terreno en la Avenida Paulista había sido donado a la municipalidad con la condición de que la vista sobre el centro de la ciudad fuera preservada a través del valle cubierto por la Avenida Nueve de Julio.

Lina Bo Bardi concibió arquitectónicamente el edificio actual del MASP. Para preservar la vista sobre el centro de la ciudad exigida, la arquitecta diseñó un edificio soportado sobre cuadro grandes pilares. La construcción era considerada única en el mundo por su peculiaridad: un cuerpo principal posando sobre cuatro pilares laterales con un vacío libre entre los pilares más extremos de 74 metros. Esta innovación fue viabilizada por el ingeniero José Carlos de Figuereido Ferraz. Construido entre 1956 y 1968, la nueva sede del MASP fue inaugurada el 7 de noviembre de 1968 con la presencia de S.M. la Reina Isabel II de Inglaterra.

Assis Chateubriand no llegaría a ver la inauguración de la nueva sede del MASP. Falleció algunos meses antes, el 4 de abril de 1968, víctima de una trombosis. Al mismo tiempo, su imperio periodístico había comenzado a disminuir desde el inicio de la década de 1960 con su división creciente y con el surgimiento de la red de periódicos de Roberto Marinho, haciendo escasear los recursos que permitían el crecimiento del acervo artístico del MASP.

La caída de Diários Associados y la muerte de su fundador, implicarían la necesidad de dineros públicos para pagar las deudas de Museo contraídas en el exterior. La Casa Económica Federal, durante el gobierno de Juscelino Kubitschek concedió un empréstito al Museo para que este pudiera cumplir sus compromisos, y, además, éste retuvo el control de la colección. Algunos años después, al inicio de la década de 1970, cuando Jarbas Passarinho fue Ministro de Educación, la deuda fue fraccionada y retirada.

En septiembre de 1969, a pedido del MASP, la colección fue protegida legalmente (aunque seguía perteneciendo a sus propietarios, la colección no podía ser dividida o prestada sin autorización del Estado) por el Servicio de Patrimonio Histórico y Artístico Nacional de Brasil, actualmente Instituto do Patrimônio Histórico e Artístico Nacional - IPHAN, entonces, dirigido por Renato Soeiro, quien comunicó la protección legal dada a la colección a través de una carta enviada al presidente del Museo, Alexandre Marcondes Filho. El acervo se volvió, de esta forma, inalienable y parte del patrimonio brasilero; por ello, cualquier préstamo de las obras fuera de Brasil necesita autorización expresa del IPHAN.

No obstante las dificultades financieras de la Institución, siguió creciendo su reconocimiento internacional. El 1973 la colección del Museo ganó notoriedad en Oriente: se dieron inicio a exposiciones del acervo del MASP en museos e instituciones japonesas. A su retorno, en noviembre de 1973, las obras fueron presentadas en el Palácio do Itamaraty en Brasilia. El acervo del MASP fue nuevamente presentado en Japón en los años de 1978 y 1979, 1982 y 1983, 1990 y 1991, y, 1995. Entre 1987 y 1988, nuevas exposiciones de pinturas del MASP fueron realizadas en Italia, Suiza, Alemania, y, en la década siguiente, en América Latina. En 1992, obras de la Escuela Francesa y paisajes brasileros fueron vistos en el Museo Nacional de Bellas Artes de Santiago de Chile, y, en 1994, en la Biblioteca Luis Ángel Arango de Bogotá (Colombia).

La actual sede del MASP fue construida por la Alcaldía Municipal de Sao Paulo e inaugurada en 1968. Su edificio constituye una de las principales obras de arquitectura modernista del país. El edificio fue levantado en el terreno del antiguo Belvedere de Trianon, en la Avenida Paulista, desde donde se avistaba el centro de la ciudad y la Sierra de Cantareira. El donante del terreno a la Alcaldía, el ingeniero Joaquín Eugenio de Lima, constructor de la Avenida Paulista y precursor del urbanismo moderno en Brasil, había realizado la donación del terreno a la municipalidad con el compromiso expreso de que jamás se construiría allí una obra que perjudicase la amplitud del panorama urbano. De esta forma el proyecto exigía o una edificación subterránea o una suspendida. La arquitecta Lina Bo Bardi y el ingeniero José Carlos Figueiredo Ferraz, optaron por ambas alternativas concibiendo un bloque subterráneo y uno elevado, éste último, suspendido a ocho metros del piso a través de cuatro grandes pilares entrelazados por dos gigantescas vigas de concreto. Sobre ellas, se extendía lo que era considerado una osadía: la mayor planta libre del mundo en la época, con una extensión total de 74 metros entre los apoyos, consolidando la técnica del concreto pretensado en Brasil.

El edificio, de aproximadamente 10 mil metros cuadrados, tenía dos espacios para exposiciones temporales y el espacio de la pinacoteca, además de fototeca, filmoteca, videoteca, dos auditorios, restaurante, tienda de regalos, oficinas, talleres para artistas, espacios administrativos y reserva técnica. Los acabados eran sencillos: “Concreto a la vista, paredes blancas, piso de piedra-goiás para el enorme hall cívico, cristal templado, paredes plásticas. Los pisos son de caucho negro tipo industrial. El Belvedere es una “plaza” con plantas y flores alrededor, pavimentada con rectángulos que rememoran la tradición ibérico-brasilera. Hay también áreas con agua, pequeños espejos con plantas acuáticas”, describe Lina Bo Bardi, afirmando a continuación: “No procuré la belleza, procuré la libertad”. A partir de 2003, el edificio fue protegido por el Instituto do Patrimônio Histórico e Artístico Nacional.

Ya con respecto a la museografía, Lina Bo Bardi innovó al utilizar láminas de cristal templado soportadas por un bloque con apariencia de concreto como base, para las pinturas, con la intención de rememorar la posición del cuadro sobre el caballete del artista, mientras éste lo elabora en su taller. Estas bases, que actualmente no siguen siendo usadas, llevaban en su zona frontal una ficha técnica con información con información sobre el autor y su obra. Paradójicamente, esta forma de exhibición deja de ser usada por el MASP en el momento en que, a fines de 1990, ella pasa a ser considerada internacionalmente.

Entre 1996 y 2001, la actual administración del Museo emprendió una amplia y polémica reforma. No obstante las necesarias obras de repretensado de las vigas de soporte, recuperación estructural e impermeabilización de la cubierta del edificio, el arquitecto y antiguo director del Museo, Júlio Neves, determinó un cambio en el piso original, que había sido escogido inicialmente por la arquitecta Lina Bo Bardi, además de la instalación de un segundo elevador, la construcción de un tercer subsuelo y la sustitución de los espejos de agua por jardines. Muchos arquitectos anotan que las reformas causaron la desconfiguración del proyecto inicial de Bo Bardi.

El proceso de adquisición de obras se da principalmente entre 1947 y 1960. Bardi, ex propietario de galerías en Milán y Roma, tenía la tarea de seleccionar las obras que deberían ser compradas, en cuando Chateubriand se responsabilizó por encontrar potenciales donantes y mecenas creyentes de su causa, la de dotar a Brasil de un museo de nivel internacional. Mientras tanto, se habían realizado muchas donaciones espontáneas, por las que Chateubriand adquirió reputación por su utilización de métodos osados de persuasión.

Respaldado por la influencia de los Diários Associados, él negociaba con los anunciantes el arrendamiento de recursos. Luego, retribuía a los donantes con el título de mecenas festejando cada nueva adquisición con banquetes, discursos y desfiles de estudiantes por las calles de Sao Paulo, tal y como se registró a la llegada de la obra “El Escolar” de Vincent Van Gogh. En el proceso de consecución de los fondos, también fue importante el esfuerzo de Eduardo Monteiro, ejecutivo del grupo de medios de los Diários Associados para las regiones del sur y sudeste brasilero, regiones en donde lograría otros donantes, además de aquellos que el propio Chateubriand estaba reuniendo.

El mercado del arte internacional pasaba por un momento propicio para quien disponía capital para adquirir obras artísticas de calidad: había muchas a disposición luego de la finalización de la Segunda Guerra Mundial y Brasil pasaba por un momento de prosperidad. El plan de adquisiciones del MASP se basaba, por lo tanto, en la expectativa de una bajada de precios en el mercado europeo, además de sus buenas relaciones con ese mercado. Las adquisiciones fueron siempre realizadas de la mano de las más tradicionales y reputadas galerías europeas y norteamericanas como Knoedler, Matthiesen, Malborough, Seligman, Daber y Wildenstein. El propietario de ésta última, George Wildenstein, se unió tanto al MASP, que tanto la pinacoteca como el Museo están hoy dedicadas a él, así como también a Chateubriand.

Los métodos poco ortodoxos utilizados para financiar la formación de la colección, ejercidos por Chateubriand, tuvieron muchas críticas. A estas, se sumaron otras relacionadas con el hecho que el Museo adquiría obras sin la debida comprobación de autenticidad. Esta impresión se apoyó, entre otras circunstancias, en el hecho que el Museo fue para esta época uno de los mayores compradores en el mercado internacional. Al contrario de otros museos, cuyas adquisiciones dependían de la aprobación de un Consejo de Curadores, el MASP decidía sus adquisiciones con rapidez, muchas veces a través de telegramas. Gracias a esta agilidad, consiguió adquirir piezas importantes, muchas veces ante competidores de mayor nombre y recursos financieros más voluminosos.

A fines de la década de 1960, el imperio periodístico de Chateubriand enfrentaba grandes dificultades, como el crecimiento de las deudas de sus sistemas de comunicación y el surgimiento de la competencia de Roberto Marinho. Las dificultades financieras de los Diários Associados se reflejaron en la disminución del plan de adquisiciones del MASP. Luego de la muerte de Chateubriand, los recursos menguaron de forma mucho más acentuada. Así, después de más de una década de grandes adquisiciones, el Museo pasó a aumentar su acervo solamente con donaciones espontáneas de artistas, empresas y coleccionistas particulares.

El Museo de Arte de Sao Paulo posee la mayor y más completa colección de arte occidental en América Latina y del Hemisferio Sur. Dentro de las más de 8 mil obras de la colección se destaca el segmento referente a pinturas, esculturas, diseños, grabados y artes decorativas europeas, desde el siglo XIII hasta el presente. Al lado de las obras italianas, las obras francesas constituyen el principal núcleo del acervo, seguidas por las escuelas española, portuguesa, flamenca, holandesa, inglesa y alemana. El Museo también mantiene una significativa colección de arte brasilero y arte relacionado con el Brasil, atestiguando el desenvolvimiento de las artes en este país desde el siglo XVII hasta la actualidad.

Ya en el contexto del arte occidental, son importantes los conjuntos de obras referentes a América del Norte y América Latina. En menor escala, también hacen presencia en el acervo de la institución objetos relacionados con la producción artística de diversos períodos de civilizaciones no occidentales como África y Asia, y otras que se destacan por su importancia arqueológica, artística e histórica como un selecto conjunto de antigüedades egipcias, etruscas y greco-romanas, además de otros artefactos de culturas precolombinas y arte medieval de Europa.

La colección de arte italiano del MASP abarca un período que se extiende desde la Edad Media hasta el fauvismo de Filippo de Pissis. Del período bizantino hay estatuas en marfil (“Figura de anjo” del siglo XII) y obras de temática sacre, ornamentos de plata y piedras preciosas. En la colección de pintura, está representado el arte tardomedieval, con la “Madonna” del Maestro del Bigallo y el Gótico italiano (Maestro di San Martino alla Palma, Paolo Serafini da Modena, Ottaviano Nelli y el Maestro del 1416).

Es perceptible, de todas formas, una afinidad de la colección con el arte del Renacimiento, donde se destacan nombres de la importancia de Andrea Mantegna -de quien el Museo posee su más antigua obra conocida, “San Jerónimo Penitente en el desierto”-, Biagio d´Antonio, Giovanni Bellini, Jacopo del Sellaio, Niccolò di Liberatore, Sandro Botticelli, Agostino di Duccio y Pietro Perugino, llegando a su punto más alto con la “Resurrección de Cristo” de Rafael. La iconografía renacentista de la Madonna con el Niño está fuertemente representada con obras de Piero di Cosimo, Giampietrino y Francesco Francia. La colección mantiene su vigor en el período del Manierismo, con obras representativas de Paris Bordone, Tiziano (Retrato del Cardenal Cristóforo Madruzzo), Tintoretto, Paolo Veronese, Alessandro Allori, Girolamo Santacroce, Jacopo Bassano y Palma el Joven.

Los movimientos artísticos posteriores se encuentran representados de forma más modesta en la colección, aunque se hallan presentes grandes exponentes como Carlo Saraceni, Panfilo Nuvolone, Guercino, Bartolomeo Passante, Guido Reni, Ciro Ferri y Giuseppe Mazzuoli en lo que concierne al Barroco; Alessandro Magnasco, Michele Rocca, Pellegrini, Pompeo Batoni, Pittoni, Francesco Zugno e Valério Villareale, como representantes del Rococó y el Neoclasicismo. Giovanni Boldini, Eduardo de Martino, Gaetano Previati y Eduardo Dalbono son los grandes nombres del arte ochocentista italiano, así como Amadeo Modigliani, de quien el Museo posee seis óleos sobre lienzo, es el mayor exponente del modernismo.

Otro segmento importante de la colección italiana es un importante conjunto de 256 mayólicas –cerámicas porosas y coloridas, de revestimiento transparente u opaco decorado con reflejos metálicos- provenientes de la famosa Colección Imbert, un importante acervo de mayólicas que cubre el período comprendido entre los siglos XIV y XVII, abarcando diversos centros de producción como Florencia, Siena, Cafaggiolo, Venecia, Faenza, Urbino, Gubbio, Deruta, etc. Se trata de una colección de gran relevancia histórica y científica por la cantidad de sus piezas fechadas o marcadas con escudos de armas y blasones de importantes propietarios como los Médicis o los Piccolomini, entre otros.

La colección de arte francés representa el núcleo más numeroso del acervo, es conocida por su densidad y homogeneidad, especialmente en lo que refiere a los movimientos artísticos ubicados entre los siglos XVIII y XIX. La producción artística referente a los períodos gótico y del Renacimiento (Siglos XIII al XV) se encuentra representada por estatuas y bustos de temática sacra finamente decorados con filigranas y piedras semipreciosas. De los siglos XVI y XVII, los más escasos de la colección, emergen el manierismo de François Clouet y las composiciones barrocas de Nicolas Poussin y Pierre Mignard. Del primero, destaca El sacrificio a Príapo, que hace pareja con una Cacería de Meleagro y Atalanta del Museo del Prado de Madrid. Cuenta asimismo con algunos tapices de los Gobelinos. Entre las obras destacadas del setecientos, de inspiración Rococó, están los cuatro retratos de las hijas de Luis XV pintados por Jean-Marc Nattier, "Retrato de Auguste Gabriel Godefroy" de Chardin y otras obras de Pierre Gobert, Pater, Boucher, Drouais, Antoine Callet, Fragonard, Jean-Baptiste Greuze y Vestier.

Dentro de los representantes de las diversas corrientes pictóricas del siglo XIX, se encuentran grandes obras del Neoclasicismo de Ingres y del Romanticismo de Delacroix (Alegoría de las “Cuatro Estaciones”). Corot, Daumier, Courbet y Vollon ejemplifican el Realismo, al igual que Harpignies, Ziem y Defaux evidencian la Escuela de Barbizon. El academicismo del siglo XIX está presente con las obras de Edouard Detaille, Boyé y Chabas. Del movimiento impresionista es posible apreciar un vasto conjunto de obras de Manet, Degas, Cézanne, Monet y Renoir. De los postimpresionistas hay cuadros de Gauguin, Van Gogh, Toulouse-Lautrec, Bonnard, Henri Martin, Suzanne Valadon y Édouard Vuillard.

En la colección de modernos el Fauvismo se hace presente con las obras de Matisse, Marquet, Othon Friesz y Maurice de Vlaminck; el Cubismo tienes exponentes como Fernand Léger, Crotti, André Lhote y Pablo Picasso -éste último, presente con trabajos de varias fases de su trayectoria artística-. Marcel Duchamp, Max Ernst, Joan Miró, Marc Chagall y Brauner evidencian el Surrealismo y el Dadaísmo, al paso que la estética expresionista se hace sentir con las composiciones de Chaim Soutine, Larionov y Wols. También merecen ser destacados artistas como Marie Laurencin, Maurice Utrillo, Benatov y Renefer.

En la colección de esculturas francesas, cabe mencionar un gran conjunto completo de 73 bronces de Edgar Degas -una rara colección que sólo puede ser apreciada en su totalidad, además del MASP, en el Metropolitan Museum de Nueva York y en el Museo de Orsay en París-. También se encuentran un mármol de Houdon, un relieve de Honoré Daumier, bronces de Rodin y Renoir, y piezas contemporáneas de Jacques Lipchitz, César Baldaccini y Patrick Raynaud.

En el acervo del MASP, el segmento referente al arte español cubre un espacio de más de ocho siglos, siendo la "Vírgen sobre el Trono", la obra más antigua de la Escuela Castellana (del siglo XII). Resulta imprescindible citar "El Juicio Final", del Maestro de la Familia Artés, único representante del Renacimiento Ibérico en toda la colección. Se encuentra El Greco con dos obras, entre ellas, una "Anunciación de San Francisco". Entre los exponentes del llamado Siglo de Oro de la pintura española se encuentran Francisco de Zurbarán, Juan Carreño de Miranda, Bartolomé Esteban Murillo y Diego Velázquez ("Retrato del Conde-Duque de Olivares"). Francisco de Goya está representado con cuatro retratos de importantes figuras eclesiásticas y aristócratas de la corte española además de un conjunto de grabados de la serie "Tauromaquia". El "Vestido del año 2045" de Salvador Dalí es una de las obras más emblemáticas de la colección de modernos. Entre los artistas portugueses presentes en el acervo merecen destacarse Siqueira, Malhoa, Souza Pinto y Columbano Bordalo Pinheiro.

Esta parte de la colección aunque de discretas dimensiones, reúne algunas joyas renacentistas y manieristas de Flandes y los Países Bajos. Merecen destacarse obras de Hans Memling (Lamentación de la Virgen), El Bosco (Tentaciones de San Antonio), Quentin Massys, Lucas Cranach el Viejo, o Hans Holbein el Joven. Del siglo XVII, se destacan obras paisajísticas y retratos; como el Archiduque Alberto de Rubens, Autorretrato de Rembrandt, y valiosas obras de Van Dyck, Van Ruysdael, y algunas vistas de Pernambuco de Frans Post, contemporáneas del dominio neerlandés sobre esa región de Brasil, de gran interés histórico y etnográfico. Asimismo, cuenta con tapices flamencos. De la época moderna y contemporánea, merecen destacarse obras de Max Beckmann, Oskar Kokoschka, Paul Klee, Karel Appel, etcétera.

Se centra fundamentalmente en la retratística británica del siglo XVIII, con artistas como Joshua Reynolds, Thomas Gainsborough, Thomas Lawrence, George Romney, Henry Raeburn, etcétera. Del periodo romántico destaca Turner, con El Castillo de Carnavon. De la modernidad y contemporaneidad, destacan el escultor Henry Moore, Peter Blake, y como curiosidad, una pintura de Winston Churchill.

Aunque sea un museo especializado en historia del arte universal, el acervo del MASP conserva momentos de gran intensidad en las artes de Brasil, desde los registros pictóricos de Frans Post en el siglo XVII, pasando por la estatuaria barroca de Aleijadinho, hasta las más recientes manifestaciones artísticas contemporáneas. Del período ochocentista, se destcan Facchinetti, Vítor Meireles (Moema), Pedro Américo, Almeida Júnior (Moza con libro), João Batista Castagneto, Benedito Calixto, Pedro Weingärtner, Rodolfo Amoedo, Henrique Bernardelli, Belmiro de Almeida, Alfred Andersen, Pedro Alexandrino, Antônio Parreiras, João Batista da Costa, Eliseu Visconti, Oscar Pereira da Silva y Artur Timótheo da Costa. Del período modernista el Museo conserva importantes registros de los principales artistas y fases como Ernesto De Fiori, Vicente do Rego Monteiro, John Graz, Lasar Segall, Oswaldo Goeldi, Guignard, Anita Malfatti (La Estudiante), Alfredo Volpi, Brecheret, Bruno Giorgi, Di Cavalcanti ("Cinco Mozas de Guaratinguetá"), Flávio de Carvalho y un amplio conjunto de obras de Cândido Portinari (las series "Bíblica e Retirantes", "El Labrador de Café" y varios retratos). También están presentes Samson Flexor, Pancetti, Tomie Ohtake, Arcângelo Ianelli y Manabu Mabe, entre otros.

En el segmento referente al Arte de las Américas cabe mencionar la existencia de un pequeño núcleo de artefactos precolombinos, algunos de primer orden como un "Busto Femenino" (c. 500 d. C.), proveniente de la Cultura Chone (Ecuador) y una "Cabeza de Animal", producida en "Honduras" entre el 700 y 1100 d. C. Además, hay otras obras representativas de las distintas corrientes latinoamericanas como una Madonna ecuatoriana del siglo XVIII y el retrato de Mrs. Franck Rolleston, pintura de línea académica del reconocido artista norteamericano Gilbert Stuart. No obstante, la mayor parte del acervo permite vislumbrar aspectos importantes de la producción modernista latinoamericana con obras del uruguayo Joaquín Torres-García, de los muralistas mexicanos Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros, y de la contemporánea Mari Carmen Hernandéz (Meta). Otros artistas importantes de este núcleo es el conjunto de trabajos contemporáneos norteamericanos conformado por artistas como Andy Warhol, Charles Ephraim Burchfield, Alexander Calder, Lee Menichetti, Patrick Geraghty, David Traub, Christian Haub, Rinaldo Fratolillo, Thom Somervilles, entre otros.

El MASP posee un acervo de antigüedades egipcias, griegas, italianas y romanas destacado en el Brasil por su calidad y rareza. Son objetos provenientes de las más importantes civilizaciones que florecieron en el Mediterráneo oriental y occidental. La mayoría de estas piezas provienen de la donación de Lina Bo y Pietro María Bardi, hecha al Museo en 1976. El acervo egipcio está constituido por artefactos datados en el Antiguo Imperio (2575 a. C.) y del Período Romano (50 d. C.). Es esencial el grupo conformado por objetos religiosos de variadas temáticas como estatuas divinas (Deus Thot, Hórus, Osíris etc.), fragmentos de pinturas tumulares, amuletos, ushabtis (figuras mumiformes) y estelas votivas. Se destaca particularmente la pieza Ísis Lactante con Hórus, una estatua en bronce del período Ptolomaico (332 – 31 a. C.).

Dentro de los objetos representativos de las culturas clásicas se destacan un conjunto de 19 vasos de cerámica provenientes de Grécia, Magna-Grécia, Etruria y del mundo Romano, datados entre los siglos VII a. C. y II a. C., además de estatuas en terracota (Tanagras), bronces itálicos y romanos (22 piezas entre decoraciones, armas y objetos de uso cotidiano) y vidrios romanos, todos producidos entre los siglos VIII a. C. e I d. C. Además de lo anterior, son dignos de mención dos ejemplares excepcionales de Arte Griego ("Estatua de la Diosa Higéia", s. IV a. C.) y Arte Romano (Sarcófago, 140-200 d. C.).

El MASP posee una importante colección de artefactos africanos de uso ritual y cotidiano que se destacan por su calidad artística. Son en su gran mayoría, objetos ceremoniales usados en las sociedades tribales del Centro-Oeste Africano, situadas en países como Malí, Sierra Leona, Guinea, Alto Volta, Liberia, Costa de Marfil, Nigeria (Nación Yoruba), Camerún, Gabón y Zaire. En 1995, la colección del Museo fue notablemente enriquecida gracias a la donación de 35 piezas por el Banco de Boston. Otro núcleo de obras de arte africano fue incorporado por intermedio de la Colección William Daghlian, donada al Museo en la década de 1980, acrecentando el corpus del acervo con piezas artesanales y objetos de culto producidos por grupos étnicos del Congo y Ghana (Nación Ashanti).

La colección de arte asiático del MASP, aunque pequeña numéricamente, cubre un amplio período histórico extendido desde el siglo III a. C. hasta el XX. Mayoritariamente se encuentran representadas las escuelas china, japonesa e hindú. La mayor parte de las piezas provienen de la donación de William Daghlian en la década de 1980.

En lo que atañe a arte chino merecen ser destacadas una bella estatua de una "Danzarina" de la Dinastía Han (206 a. C. - 220 d. C.), además de otras cuatro piezas datadas en la Dinastía Tang (618 - 907 d. C.): dos guerreros y dos pequeños caballos, todos moldeados en terracota. En el segmento referente al Arte Japonés, predominan las pinturas y diseños sobre diversos soportes como un "Retrato del poeta Hitomaro" de un pintor de la Escuela Kano (s. XVIII), un diseño sobre papel y otras pinturas representando seguidores de la divinidad Fudo Myo-o, datadas en el siglo XVII. El Arte de la India se hace presente con estatuas en piedra que representan divinidades budistas e hindúes. Merecen ser destacadas un "Buda de Gandara" (s. VI), una "Cabeza de Bhairava" (s. XI) y una magnífica representación de "Gada-Devi", del Período Pala Tardío (s. XII).

El MASP conserva en su acervo una colección de aproximadamente 900 fotografías de 245 autores consagrados en el medio artístico brasilero. Son provenientes de un proyecto desarrollado desde 1990, conjuntamente entre el Museo y Pirelli S.A.. Ésta debe su relevancia a la multiplicidad de aspectos histórico-sociales estéticos y formales. Dentro de los fotógrafos presentes en la colección merecen mención Sebastião Salgado, Pierre Verger, Araquém Alcântara, Nair Benedicto, Adenor Gondim, Flavya Mutran, Juca Martins, Klaus Mitteldorf y Arthur Omar, entre otros.

Por iniciativa de Pietro María Bardi existe en el Museo una colección de 140 vestidos presentados en los desfiles de la Rhodia. El proyecto ejecutado entre finales de los años 60 y comienzos de los años 70 fue pionero y reunión por primera vez artistas, diseñadores de moda y de la industria de tejidos. Los desfiles ocurrieron en varias ciudades de Brasil y fueron el resultado final de la interacción de artistas como Roberto Sambonet, Francisco Brenand, Aldemir Martins, Carlos Vergara, Manabu Mabe, Hercules Barsotti, Wyllis de Castro entre otros, que participaron creando patrones de tejido con temáticas nacionales y contemporáneas, además de famosos diseñadores de la época como Ugo Castellana, Alceu Penna y Dener Pamplona de Abreu.

La Biblioteca y Centro de Documentación del MASP tiene como finalidad guardar, preservar, organizar y divulgar todo el material bibliográfico, iconográfico e histórico existente en la Institución. El valioso acervo especializado en artes plásticas, arquitectura, historia del arte, diseño, fotografía y eventos afines, está compuesto por aproximadamente 60 mil volúmenes entre libros, libros raros, catálogos de exposiciones, tesis y boletines del Museo Se trata de la principal fuente de investigación en Sao Paulo para el estudio de la historia del arte, y una de las mayores bibliotecas del país especializadas en historia del arte. Dentro de los libros raros se encuentran preciosidades como el "Trattato della Pittura” de Leonardo da Vinci (1792), "Le Fabbriche e I Disegni” de Andrea Palladio (1796), "Vita Del Cavaliere Gio. Lorenzo Bernino" (1682) e "Ragionamenti Del Sig. Cavaliere Giorgio Vasari" (1588), entre otros.

Pietro Perugino (Italiano, 1447/49-1523) San Sebastián en la Columna, c.1500/10.

Giampietrino (Italiano, activo entre 1497/49 y 1540) La Vírgen y el Niño con San Juan Bautista, 1500/20.

Tiziano (Italiano, 1488/90-1576) Retrato del Cardenal Cristóforo Madruzzo, 1552.

Tintoretto (Italiano, 1518-1594) Piedad, 1560/65.

Delacroix (Francés, 1798-1863) El Otoño - Baco y Ariadna, 1856/63.

Corot (Francés, 1796-1875) Gitana con Pandereta, 1874.

Manet (Francés, 1832-1883) El Artista - Retrato de Marcellin Desboutin, 1875.

Degas (Francés, 1834-1917) Cuatro bailarinas en cena, 1885/90.

Hans Memling (Flamenco, 1435-1494) La Vírgen en lamentación, San José y las pías mujeres de Galilea, 1485/90.

Hans Holbein (Flamenco, 1497-1543) El Poeta Henry Howard, Conde de Surrey, c. 1542.

Van Dyck (Flamenco, 1599-1641) Retrato de Willian Howard, 1638/40.

Thomas Lawrence (Inglés, 1769-1830) Los hijos de Sir Samuel Fludyer, 1806.

Al principio



Estado de São Paulo

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São Paulo o San Pablo es un estado en Brasil. Su capital, la ciudad de São Paulo, es la mayor urbe de Brasil, de Latinoamérica y la segunda más grande del mundo. Está localizado en la Región Sureste. Tiene como límites: Minas Gerais (N y NE), Río de Janeiro (NE), océano Atlántico (E), Paraná (S) y Mato Grosso do Sul (O). Ocupa una superficie de 248.808,8km².

Tiene aproximadamente 41 millones de habitantes y es el estado más rico de Brasil, responsable del 33% del Producto Interior Bruto del país (2001). Su economía es la más grande de Sudamérica. Posee un parque industrial muy grande y diversificado, y una agricultura y ganaderías muy desarrolladas y productivas.

El estado tiene un PIB de R$ 802 mil millones, superando el PIB de todos los países de América del Sur, con excepción de su propia nación, el Brasil con un PIB de más de U$ 2 billones.

El pueblo de São Paulo se compone de una mezcla de inmigrantes europeos y sus descendientes (sobre todo italianos, españoles, portugueses y alemanes, pero hay también significativas colonias y ciudades de origen neerlandés, armenio y suizo), mestizos de los antiguos colonizadores portugueses con africanos y amerindios, y grandes comunidades de pueblos del Oriente Medio (Líbano, Siria, Turquía) y Asia Oriental (Japón, China y Corea).

Los aborígenes poblaron la región desde hace por lo menos 8 mil años. A la llegada de los europeos habitaban el actual territorio de São Paulo diferentes pueblos indígenas, principalmente guaraníes mbyá, horticultores itinerantes, cazadores, recolectores y pescadores, que realizaban recorridos estacionales en sus territorios, de acuerdo con sus concepciones y prácticas culturales y para garantizar su subsistencia y bienestar. En la cuenca del río Tieté habitaban los káingang, un pueblo nómada.

El nombre São Vicente fue dado por Américo Vespucio, el 22 de enero de 1502, cuando hizo viaje para mapear el litoral del Brasil. Cuando pasó por la región, encontró dos islas (donde hoy están las ciudades de Santos y São Vicente en la Isla de São Vicente, y la ciudad de Guarujá en la isla de Santo Amaro) y un estuario, que halló ser uno río. Era día de San Vicente, así habiendo sido bautizada la localidad.

El primer poblamiento de São Vicente tampoco fue oficial. Allí fue abandonado un hombre que quedó conocido como el Bacharel de Cananéia. Según muchos historiadores, habría sido él lo portugués Cosme Fernandes Pessoa, verdadero fundador de São Vicente, a partir de donde de hecho gobernaba y controlaba el comercio de la región. Según documento encontrado por el historiador portugués Jaime Cortesão, el Bacharel, un degredado, ya viviría en Brasil antes de la llegada de Cabral: él es citado en un documento datado de 24 de abril de 1499, descubierto por Cortesão, el cual se reporta a un viaje no-oficial de Bartolomeu Dias a Brasil. Un otro documento, de 1526, describe el poblado de São Vicente, informando que tendría una docena de casas, siendo sólo una de piedra, con una torre para defensa. Cosme Fernandes Pessoa fue acusado junto al Rey de Portugal, por dos amigos que en cambio recibieron donaciones en tierras, de mantener relaciones con españoles que vivían más al sur, con peligro para el dominio portugués en la región.

Martim Afonso de Sousa partió para Brasil con diversos objetivos. El primero de ellos era lo de establecer oficialmente la colonización de Brasil, confirmando el poder de la corona. De consecuencia, subrayó el poder de las manos de Cosme Fernandes Pessoa. Avisado, el Bacharel incendió el local y se retiró con su personal para Cananéia.

Martim Afonso de Sousa fundó oficialmente el poblado de São Vicente en el local en que se encontraban las ruinas anteriores, en la fecha de 22 de enero de 1532. En 1536 el Bacharel de Cananéia (o Bacharel Cosme) atacó, saqueó y quemó el poblado, ahorcando el antiguo amigo y traidor Henrique Montes. Ese es el último registro histórico sobre el Bacharel de Cananéia. Martim Afonso de Sousa distribuyó sesmarias y efectuó diversas edificaciones, dejando São Vicente poblada y organizada.

El puerto de São Vicente fue blanco del primero gran desastre ecológico de Brasil: la tierra a la riba mar fue limpia y cultivada. Siendo la tierra arenosa y teniendo el suelo perdido su capa protectora, las lluvias llevaron la arena hasta el mar.

Martim Afonso de Sousa partió de San Vicente en 22 de mayo de 1533, dejando la administración en las manos de Brás Cubas, el cual, debido a la sedimentación de arena en el puerto - única vía de comunicación con la Metrópoli portuguesa - y el ataque del Bacharel de Cananéia a São Vicente, decidió montar nuevo puerto en la región de Enguaguaçu, local más protegido, para donde fue transferido el puerto en 1536, estableciendo allí un pueblo. El simple hecho del nombre del local ser indígena y no portugués, muestra que la iniciativa no fue oficial. Brás Cubas atrajo para allí colonos de áreas próximas y fundó un poblado, que futuramente recibiría el nombre de Santos y promovió mejorías, como la construcción de la primera Santa Casa de Brasil. São Vicente entra así en decadencia.

Aunque haya noticias de la existencia de mujeres portuguesas en la flota de Martim Afonso de Sousa, no fueron aún encontrados registros escritos. El primer registro escrito relativo la mujeres portuguesas venidas para Brasil data de 1550. Así las madres eran generalmente mestizas o indias.

La fundación de São Vicente en el litoral paulista inició el proceso de colonización del Brasil como política sistemática del gobierno portugués, motivada por la presencia de extranjeros que amenazaban la posesión de la tierra. Evidentemente, antes de eso ya había allí un núcleo portugués, que, a la semejanza de otros de las regiones del litoral, había sido constituido por náufragos y databa, probablemente, del inicio del siglo XVI. Fue, sin embargo, durante la estada de Martim Afonso de Sousa que se fundó, en 20 de enero de 1532, el pueblo de São Vicente y con ella se instaló el primer marco efectivo de la colonización brasileña.

El nombre de São Vicente se extendió a la capitanía hereditaria donada al mismo Martim Afonso de Sousa por el Rey de Portugal. Así el primer nombre de São Paulo fue capitanía de São Vicente.

A pesar de las innumerables dificultades para transponer la Sierra del Mar, los campos del altiplano inmediatamente atrajeron los pobladores, lo que hizo São Paulo una excepción en el tipo de colonización de los portugueses de los primeros tiempos, que se fijaban sobre todo en el litoral. Así, en 1553, los jesuítas crearon el pueblo de Santo André. El año siguiente, los padres de la Compañía de Jesus fundaron en Piratininga un colegio para los indios, cuna de la actual ciudad de São Paulo.

El litoral, estrecho por la presencia de la sierra, no presentaba las condiciones necesarias para el desarrollo de grandes plantaciones. Por su parte, el altiplano tenía el serio obstáculo del Camino del Mar, que, en vez de conectar, aislaba la región de Piratininga, negándole el acceso al océano, y con eso la facilidad para el transporte. En consecuencia, la capitanía quedó fue dejada a un plan económico inferior, impedida de producir con éxito el gran producto agrícola del Brasil colonial, la caña de azúcar, y de concursar con la principal zona sucrera de la época, representada por Pernambuco y Bahia.

En 1556 los guaraníes conformaron la Confederación de los Tamoios (tamoio: mayor, anciano) y se rebelaron contra los portugueses en todo el norte paulista, comezando por Bertioga, en el litoral fluminense hasta Cabo Frío, participando en el levantamiento las tribus situadas a lo largo del Valle de Paraíba, en la Capitanía de San Vicente. Aliados con los franceses lograron importantes victorias, hasta que los jesuitas Nóbrega y Anchieta mediaron para establecer una tregua, que los portugueses rompieron finalmente en 1565, cuando Estácio de Sá recibió refuerzos y tras dos añ6s de 34cha derrotó tanto a los franceses como a los guaraníes.

Las dificultades económicas, los objetivos colonizadores, la localización geográfica (São Paulo era un importante centro de circulación fluvial y terrestre) y el espíritu de aventura, fueron los poderosos impulsos que llevaron a poblar el interior. Desde los primeros tiempos de la colonización eran constantes las expediciones y arremetidas del bandeirismo que luego caracterizaron la expansión paulista del siglo XVII. Este fue el gran siglo de las bandeiras, en elque se desarrolló que se desarrolló el bandeirismo ofensivo propiamente dicho, cuyo propósito era en grande parte el lucro inmediato proporcionado por la cacería de indígenas. De la villa de São Paulo partían las expediciones o bandeiras de captura que tenían como comandantes a Antônio Raposo Tavares, Manuel Preto, André Fernandes, entre otros.

Las condiciones peculiares de vida en el planalto permitieron que los paulistas, durante los dos primeros siglos, disfrutaran de considerable autonomía en sectores como defensa, relaciones con los indios, administración eclesiástica, obras públicas y servicios municipales, control de precios y mercados. Las cámaras municipales, compuestas por "hombres buenos" de la tierra, raramente se limitaban a sus atribuciones legales, en São Paulo, especialmente, su independencia irritó al gobierno potugués.

El bandeirismo de captura de indígenas fue sustituido por el bandeirismo minero, cuando las actividades de Borba Gato, Bartolomeu Bueno da Silva, Pascoal Moreira Cabral y otros fueron recompensada con el hallazgo de yacimientos auríferos en Minas Gerais y Mato Grosso. A finales del siglo XVII, bandeirantes paulistas descubrieron oro en la región de Rio das Mortes, cerca del actual São João del Rei. La capitanía, que entonces comprendía toda la región aurífera, fue transferida por la corona y se instaló un gobierno propio con sede en São Paulo en 1709, separado del gobierno de Río de Janeiro. Luego, la villa de São Paulo fue elevada a la condición de ciudad en 1711.

Una dura prueba fue el efecto del descubrimiento de oro en São Paulo y otras poblaciones del planalto: todos buscaban el enriquecimiento inmediato con el metal precioso. Como dice José Joaquim Machado de Oliveira, "no había paulista que más o menos, dejase de acariciar la ilusión de descubrir minas".

Así, el poblamiento del interior de Brasil se hizo con el sacrificio de los habitantes de São Paulo y en detrimento de la densidad de la población de la capitanía. Esa ruptura demográfica, conjuntamente con los factores geográficos ya mencionados, ocasionó una baja de la producción agrícola y la declinación de otras actividades, lo que acentuó la pobreza del pueblo. El éxodo en dirección a Minas Gerais provocó entonces la decadencia económica en la capitanía, a lo largo del siglo XVIII y ésta fue perdiendo territorio y dinamismo,hasta ser simplemente anexada en 1748 a la capitanía de Río de Janeiro.

Em 1765, gracias a los esfuerzos de Morgado de Mateus fue reinstituida la Capitanía de São Paulo, la cual promovió una política de incentivos a la producción de azúcar para garantizar su sostenimiento. Fue restaurada apenas con la tercera parte de su territorio anterior, comprendiendo apenas los actuales Estados de São Paulo y Paraná. En el este paulista, región propicia para tal cultivo, fueron fundadas las villas de Campinas, Itu y Piracicaba, donde luego las plantaciones de caña de azúcar. Las exportaciones de azúcar por el puerto de Santos, tuvieron su auge a comienzos del século XIX.

Esta capitanía ganó peso político durante la época da Independencia a través de la figura de José Bonifácio, natural de Santos y el 7 de septiembre de 1822 la Independencia fue proclamada en las riberas del Ipiranga, en São Paulo, por Don Pedro I.

Em 1821 la capitanía se transformó en provincia.

Ya desde 1817 había sido fundada a primera hacienda de café en São Paulo, en el valle de Paraíba, en el cual el cultivo de café cobró fuerza después de la Independencia, enriqueciendo rápidamente ciudades como Guaratinguetá, Bananal, Lorena y Pindamonhangaba.

En las haciendas cafeteras del Valle de Paraíba, era utilizada en gran escala la mano de obra esclava y los productos transportándose vía Río de Janeiro. De esa forma el valle se enriqueció rápidamente, generando una oligarquía rural, aunque el resto de la provincia continuó dependiente da la caña de azúcar y del comercio que se estaba estableciendo en la ciudad de São Paulo, que contó con la fundación de una Facultad de Derecho en 1827.

Entretanto, el agotamiento de los suelos del Valle de Paraíba y las crecientes dificultades impostas al régimen esclavista llevaron a la decadencia del cultivo de café en la región, a partir de 1860. Este cultivo migró entonces en dirección al oeste Paulista, adentrándose primeramente en la región de Campiñas e Itu, substituyendo el cultivo de la caña de azúcar.

La migración del café rumo al oeste provocó grandes cambios económicos y sociales en la provincia. La prohibición del tráfico de esclavos en 1850 conllevó la necesidad de buscar de mano de obra asalariada para los nuevos cultivos. La inmigración de europeos pasó a ser incentivada por los gobiernos imperial y provincial. El transporte de los granos hecho vía el puerto de Santos, condujo a la inauguración del primer ferrocarril paulista, el São Paulo Railway, construido por capitalistas ingleses y el Visconde de Mauá, uniendo Santos con Jundiaí, pasando por São Paulo, que se transformó así en importante puesto comercial entre el litoral y el interior cafetero.

El café se fue adentrando paulatinamente en el oeste paulista, pasando por Campiñas, Rio Claro, Porto Ferreira y en 1870 encontró el área de más propicia para su cultivo, las fértiles tierras rojas del nordeste paulista, próximas a Ribeirão Preto y São Carlos, donde surgieron las mayores y más productivas haciendas de café del mundo.

Tras de nuevas tierras para plantar café, colonos exploradores se adentraron hasta el etonces desconocido cuadrilátero comprendido entre la Sierra de Botucatu y los rios Paraná, Tietê e Paranapanema, onde fundaron ciudades como Bauru, Marília, Araçatuba y Presidente Prudente a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX.

Las actuales fronteras paulistas fueron fijadas tras la separación de Paraná en 1853. El sur paulista (Valle de Ribeira y región de Itapeva) no era propicio para el cultivo de café y sufrió los litigios de la división entre São Paulo y Paraná, siendo por tanto puesto al margen del desarrollo del resto del estado, convirtiéndose, hasta hoy, en la región más pobres del territorio paulista.

La economía del café atrajo la constante llegada de inmigrantes italianos, portugueses, españoles, japoneses y árabes a la provincia, así como exigió la construcción de una grand red férrea y permitió la acumulación de capitales en São Paulo.

Al instaurarse la república, se afirmó claramente el predominio económico del nuevo estado. Si el Brasil era el café, el café era São Paulo. Esa realidad repercutió en la esfera nacional, con una estabilidad desde 1894 hasta 1902, durante tres cuatrienios consecutivos, con los presidentes Prudente de Morais, Campos Sales y Rodrigues Alves.

São Paulo ingresó con dos triunfos en la era republicana: la riqueza representada por el café y el sistema de mano de obra asalariada, introducido antes de la abolición de la esclavitud, ya integrado en el modo de producción de la agricultura paulista. De otro lado, la autonomía local conferida por el nuevo régimen federativo, que dados los amplios derechos conferidos a los estados resultaba, en la práctica, en una virtual soberanía, reforzó política y administrativamente las ventajas otorgadas por los dos factores antes mencionados.

Así equipado, beneficiándose de las instituciones de la República, São Paulo se unió su poder económico ala fuerza electoral de Minas Gerais e instauró la "política del café con leche", que tuvo por consecuencia un cambio en las relacones federales en el Brasil, siendo hasta hoy visibles los resultados. A ello, contribuyó también la visión empresarial de sus hombres de negocios, caficultores principalmente, que, durante el Imperio, habían aprendido a usar con agilidad y vigor el poder político en defesa de sus intereses económicos. Percibieron de inmediato la oportunidad de introducir inmigrantes extranjeros y subsidiaron su establecimiento con recursos de la provincia, ya que el gobierno imperial dispensaba mayores atenciones al establecimiento de núcleos coloniales y no la inmigración asalariada. Con la nueva situación creada por la instauración del régimen republicano, pudieron ampliar sus instrumentos para actuar. De ahí en adelante, hasta gran crisis de 1929, no perdieron de vista la expansión y defensa del producto que sustentaba la economía de la región.

A pesar de los conflictos internos y de varias disidencias, el Partido Republicano Paulista (PRP) consiguió mantener una gran cohesión que le permitió llevar adelante una política que satisfizo, los intereses dominantes y que, innegablemente, contribuyó al prestigio de São Paulo dentro de la federación.

No fueron, sin embargo, tranquilos los primeros momentos republicanos en São Paulo, sino que reflejaron la agitación y los desaciertos que ocurrían en el ámbito federal. Como en los demás estados, se estableció uma junta provisional de gobierno. En seguida fue nombrado gobernador Prudente de Morais, que luego renunció. El gobierno del estado pasó entonces a Jorge Tibiriçá, indicado por Deodoro da Fonseca.

En 1890 comenzó la era de las contradicciones políticas dentro del PRP, con la oposición ejercida por el Centro Republicano de Santos, que, en manifiesto del 24 de agosto de 1890, lanzó la candidatura de Américo Brasiliense de Almeida e Melo. La agitación se hizo evidente en la Facultad de Derecho, en cuanto las principales figuras republicanas de São Paulo, como Prudente de Morais, Campos Sales, Bernardino de Campos y Francisco Glicério de Cerqueira Leite, entre otros, se inquietaron con el autoritarismo del mariscal Deodoro da Fonseca. Este destituyó a Jorge Tibiriçá y delegó el poder, en 1891, a Américo Brasiliense, a quien Deodoro da Fonseca consideraba "el único capaz de organizar São Paulo".

Los descontentos se agravaron. Amargas polémicas se trabaron entre Campos Sales, desde el Correio Paulistano, y Francisco Rangel Pestana, porta voz del Estado. En ese ambiente se instaló, el 8 de junio de 1891, la Asamblea Constituyente y en julio, Américo Brasiliense, ya ejerciendo como presidente del estado, promulgó la primera constitución paulista.

Los ánimos parecían serenarse, cuando el golpe de Deodoro da Fonseca hizo renacer la agitación. Tanto São Paulo como el interior vivían bajo la amenaza de la subversión del orden público, que se generalizaba por el país. Para evitar la guerra civil, Deodoro renunció y asumió la presidencia de la república el vicepresidente, Floriano Peixoto, que recibió apoyo político y financiero de São Paulo contra las rebeliones que proliferaban en la nación. A cambio, São Paulo asumió la hegemonía en la federación, con la elección de Prudente de Morais, en 1894, que daba inicio a una serie de presidentes civiles.

Entre tanto, en el estado, Américo Brasiliense entregó la gobernación al mayor Sérgio Tertuliano Castelo Branco, que luego la transfirió a quien le correspondía en derecho: al vicepresidente, José Alves de Cerqueira César. Este, arguyendo que enfrentaba el espíritu de motín de la reacción monárquica, disolvió la Asamblea Legislativa y convocó inmediatamente a otro Congreso y después de todas las cámaras municipales del estado. Se realizaron elecciones de diputados y senadores para el segundo legislativo estadual, que se instaló el 7 de abril de 1892. Demostrando siempre decisión y firmeza, Cerqueira César convocó al electorado para escoger nuevo presidente del estado, triunando Bernardino de Campos, el primer gobernante paulista electo mediante sufragio directo.

La década de 1930 en São Paulo se caracterizó, desde el punto de vista económico, por los esfuerzos de ajuste a las nuevas condiciones creadas por la crisis mundial de 1929 y por la caída del mercado del café. Desde el punto de vista político, el período estuvo marcado por la lucha em pro de la recuperación de la hegemonía paulista en la federación, alcanzada por la Alianza Liberal y aniquilada por la "revolución de 1930" dirigida por Getúlio Vargas, quien sometió al estado a dos interventores federales.

Surgieron las reivindicaciones a favor de un gobierno paulista, que pretendían la restauración de los grupos hegemónicos paulistas, cuyos intereses, tanto económicos como políticos, estaban siendo perjudicados por la nueva situación, a pesar de que algunos interventores, como João Alberto Lins de Barros, habían procurado conciliar la caficultura con la nueva orientación del gobierno federal.

Habituadas a conducir su propio destino, las clases dirigentes se levantaron bajo la conducción del Partido Democrático, entonces presidido por el profesor Francisco Morato, justamente el partido aliado de la revolución getulista. Esta organización política rompió con el gobierno federal y constituyó co los conservadores y elviejo PRP, el Frente Único Paulista. Este buscó alianzas con otros estados, particularmente con la oposición de gaúcha, pero finalmente se rebelaron, contando apenas con el apoyo de las tropas del Sur de Mato Grosso.

El 9 de julio de 1932, irrumpió la revolución constitucionalista de São Paulo. Governaba el estado, como interventor federal, el paulista Pedro de Toledo, luego proclamado gobernador. Se formaron batallones de voluntarios y adirieron al movimento algunas unidades del Ejército, un fuerte contingente de Mato Grosso y la casi totalidad de la fuerza pública estadual. Fueron movilizados inicialmente cincuenta mil hombres, cuyo comandados por el coronel Euclides de Oliveira Figueiredo y después por el general Bertoldo Klinger, bajo la jefatura suprema del general Isidoro Dias Lopes.

La industria participó en la revolución con entusiasmo. Dirigido por Roberto Cochrane Simonsen, todo el parque industrial paulista fue colocado al servicio de la rebelión y dedicado a la produción bélica. Se organizó también el abastecimento interno. La lucha duró apenas tres meses y terminó con la derrota de los paulistas y la pérdida de centenas de vidas.

Algunos meses después de la capitulación, el gobierno federal, a fin de pacificar el país, decidió convocar eleciones para la Asamblea Constituyente, respondiendo al objetivo principal de los revolucionarios paulistas: la restauración del orden constitucional. São Paulo fue ocupado militarmente de outubr de 1932 a agosto de 1933. Fuero exilados el ex gobernador Pedro de Toledo, sus secretarios y otros políticos que tomaron parte activa en la revolución.

Después de ja I Guerra Mundial, el cultivo do café comenzó a enfrentar crisis por exceso de oferta y por la competencia de otros países. El cultivo comenzó a ser controlado por el gobierno, a fin de evitar crisis y los cierres de haciendas que llevaron a los inmigrantes en dirección a la ciudad de São Paulo, donde se convirtieron en obreros industirales.

Presiones políticas exigieron el fin del predomínio de la élite cafetera paulista, surgieron movimientos artísticos como la Semana de 1922 propagando nuevas ideas sociales y económicas. La inmigración comenzó reducirse y huelgas anarquistas y comunistas estallaron en São Paulo, cuando se conformaron los imperios industriales, como el de la Matarazzo.

Em 1930 el café entró en su peor crisis tras el crash de la Bolsa de Nueva York no ano anterior y el colapso de los precios internacionales del grano.

La II Guerra Mundial interrumpió las importaciones y la industria paulista inició un proceso de sustituición de importaciones, pasando a producir en el Estado los productos anteriormente importados. El proceso se intensificó durante el gobierno de Juscelino Kubitschek, que estableció las bases de la industria automotriz paulista.

Para proveer la mano de obra necesaria, llegaron millones de nordestinos, principalmente de los estados da Bahia, Ceará, Pernambuco y Paraíba, que substituyeron los antiguos inmigrantes, que ahora ingresaban a la clase media paulista. Los nuevos migrantes se establecieron principalmente en la periferia de São Paulo y en las ciudades vecinas. Este rápido aumento poblacional promovió un proceso de metropolización, formándose la Región Metropolitana de São Paulo. En 1960, la ciudad de São Paulo se convirtió en la mayor ciudad brasilera y en el principal polo económico del país, superando a Río de Janeiro.

En las décadas de 1960 e 1970 el gobierno estadual promovió diversas obras que incentivaron la economía del interior dle Estado, abandonado desde la quiebra del café en 1930.

La construcción y ampliación de la Vía Dutra (BR-116) recuperó la economía e industrializó el Vale do Paraíba, que se concentró en torno de la industria aeronáutica de São José dos Campos.

Para el oeste, el establecimiento del Aeropuerto Internacional de Viracopos, la fundación de la Universidad de Campiñas (Unicamp) la construcción de ferrocarriles como la Rodovia Anhangüera y la instrumentación de técnicas modernas de producción, en especial en la caña de azúcar y su subproduto el alcohol combustible, llevaron nuevamente progreso a las regiones de Campinas, Sorocaba, Ribeirão Preto y Franca.

Este proceso de recuperación económica del interior se intensificó a partir de la década de 1980, cuando numerosos problemas urbanos, como la violencia, poluición y la ocupación desordenada del espacio, afligieron la Región Metropolitana de São Paulo. Entre 1980 y 2000 la gran mayoría de las inversiones realizadas en el Estado fueron hechas por fuera de la capital, que pasó de ser una metrópoli industrial a consituirseprioritariamente en un polo de servicios y finanzas. El interior, en especial el eje Campinas, São Carlos, Ribeirão Preto, Franca-Sorocaba, São José dos Campos, Taubaté se volvió industrializado y próspero.

Cn la industrialización del interior, otros Estados pasaron a tener una tasa de crecimiento económico aún más elevada que São Paulo, principalmente las regiones Sur y Centro-Oeste.

Actualmente, aunque el ritmo de crecimiento no sea tan alto como el de algunos otros estados, São Paulo es el principal polo económico, político e industrial de América del Sur, siendo el maior mercado consumidor de Brasil.

El estado presenta una altitud relevante, dado que un 85% de su superficie posee una altitud de 300 a 900 msnm. El clima es tropical en la mayor parte del territorio, y subtropical en el Sur. La cumbre más alta es la Piedra de la Mina, con 2.798,98 m de altitud.

El clima del estado sufre influencias de la altitud: en la ciudad de Campos do Jordão por ejemplo, situada a 1600 metros sobre el nivel del mar en la Sierra de la Mantiqueira, las temperaturas pueden caer abajo de los 0º C en días más fríos de inviernos rigurosos. Ya en el interior del estado (Ribeirão Preto, São José do Rio Preto, etc), las temperaturas poden superar fácilmente los 33º C en el verano.

La capital y su región metropolitana tienen clima subtropical influenciado por la altitud pero también alterado por la grande urbanización: durante el invierno es común el fenómeno de la inversión térmica, cuándo la polución sube en la atmósfera con el aire caliente durante el día y baja cerca del suelo con el aire frío durante la noche, permaneciendo sobre la zona urbana sin dispersión, debido a la falta de vientos.

La población de Sao Paulo es una de las más diversificadas de Brasil y desciende principalmente de inmigrantes italianos y portugueses , mientras que la influencia de los alemanes, españoles, japoneses, y de muchas personas del Oriente Medio como libaneses, sirios y armenios, allí también colonias de suizos y holandeses , también los amerindios y africanos. 40% de la población del estado son descendientes de italianos y representan 17 millones de personas.

En los alrededores de laciudad de Sao Paulo hay cuatro aldeas indígenas guaraní mbyé que suman unas 1.500 persoans; dos de ellas están en Jaraguá (Zona Oeste), Tekoa Pyau y Tekoa Ytu; en Parelheiros (Zona Sur, limitando con São Bernardo do Campo) están las aldeas de Krukutu y Tenonde Porã.

Estado más desarrollado del país, representa más de 30% del Producto Interno Bruto brasileño. El estado tiene como base principal de su economía la industria (metalurgia, mecánica, automóviles y sus piezas, equipamentos mecánicos, electrónicos, telecomunicaciones, productos químicos, plásticos, alcohol, alimentos...), después los servicios (incluyendo las finanzas) y el comercio. Pero también su agricultura y su ganadería son muy importantes y modernas. El PIB del estado es mayor que el de muchos países de América Latina y representa 33,5% del PIB brasileño.

Las industrias se concentran en la megalópolis formada por las regiones metropolitanas de São Paulo, Campinas y Bajada Santista, en la región de Sorocaba, en las ciudades de São Carlos, Ribeirão Preto y en el valle del río Paraíba do Sul.

El estado constituye el centro financiero de Sudamérica: en la región metropolitana de su capital (la ciudad de São Paulo) están las sedes de importantes bancos brasileños y también extranjeros con filiales en Brasil. La Avenida Paulista, en la capital del estado,representa el centro financiero por excelencia de Sudamérica, y concentra la sede de bancos como el Itaú, y las matrices brasileñas de bancos extranjeros, como el Santander y Citibank, además de la sede de la poderosa Federación de las Industrias del Estado de Sao Paulo (FIESP), que representa los intereses de las grandes industrias instaladas en el estado. La BOVESPA (Bolsa de Valores del Estado de Sao Paulo) es también a más importante de Sudamérica.

Suya agricultura produce naranja y zumo de naranja para el mercado interno y externo, y caña de azúcar, café y algodón para el mercado interno. La caña de azúcar es principalmente plantada para la producción de alcohol, usado en todo el Brasil como biocombustible. La ganadería sufrió una pequeña disminución en los últimos años con el crecimiento de las plantaciones de caña, pero aún es importante y sus rebaños de ganado están entre los mejores del país.

El estado posee también locales turísticos y buena infraestructura para recibir visitantes, aún que no sean mundialmente tan famosos como la ciudad de Río de Janeiro: ciudades del litoral (São Sebastião, Ubatuba, Bertioga, Santos, São Vicente, Peruíbe), ciudad de montaña (Campos do Jordão), estancias de aguas minerales (como Serra Negra, São Pedro, Águas de São Pedro, Lindóia, Águas de Lindóia) y otras. La ciudad de São Paulo también recibe visitantes del interior del estado y de otros estados, que visitan sus barrios y calles de comercio especializado (como Brás, Bom Retiro y la calle 25 de Março, especializadas en ropas y tejidos), las exposiciones en sus museos, o entonces eventos periódicos, como el Gran Premio de Brasil de Fórmula 1 que ocurre todos los años en el Autódromo de Interlagos.

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Foro de São Paulo

El Foro de São Paulo es un foro de partidos de la izquierda latinoamericana, fundado por el Partido de los Trabajadores de Brasil en São Paulo en 1990.

De acuerdo con sus fundadores, el Foro fue constituído para conjugar esfuerzos, de los partidos y movimientos de izquierda, para debatir sobre el escenario internacional después de la caída del Muro de Berlin y las consecuencias del neoliberalismo en los países de Latinoamérica y el Caribe.

Los encuentros del Foro hasta el momento son: Ciudad de México (1991), Managua (1992), Habana (1993), Montevideo (1995), San Salvador (1996), Porto Alegre (1997), Ciudad de México (1998), Managua (2000), Habana (2001), Ciudad de Guatemala (2002), Quito (2003), São Paulo (2005), San Salvador (2007) y Montevideo (2008).

Los miembros latinoamericanos del Foro de Sao Paulo tienen voz y voto, sin embargo a los encuentros del Foro asisten también partidos y movimientos sociales de izquierda de otras regiones del mundo incluyendo partidos de Europa y Asia, los cuales sólo tienen voz pero no voto (aunque sí votan en las comisiones especiales).

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Source : Wikipedia