Recetas

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Publicado por daryl 27/02/2009 @ 15:00

Tags : recetas, gastronomía, ocio

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Gastronomía de Cuba

La Gastronomía de Cuba es una fusión de cocinas españolas, africanas y del Caribe. Las recetas cubanas comparten las sabidurías de la combinación entre las especias y las técnicas combinadas de la cocina española y africana, con unas ciertas influencias caribeñas en especias y sabores. Existen influencias de los esclavos africanos que cultivaban la mayoría en las plantaciones de caña de azúcar, a pesar de que en la mayor parte de las ciudades constituyeron a minoría. Las plantaciones del tabaco fueron habitadas principalmente por los campesinos españoles pobres, sobre todo de las Canarias. La parte del este de la isla también recibió cantidades masivas de inmigrantes franceses, haitianos y del Caribe, principalmente durante la revolución haitiana, así como los trabajadores estacionales para la cosecha de la caña de azúcar, sobre todo español, durante los años 50. Esto implicó que la cocina cubano se convirtiera en algo localmente tradicional.

Los colonos españoles llevaron a la dieta cubana las legumbres, el arroz, y los cítricos tales como: naranjas, los limones así como el ganado vacuno. A los tubérculo existentes en la isla, tales como el quimbombó, la yuca, y el boniato o la batata, los esclavos africanos incorporaron alimentos africanos como el ñame (una especie de tubérculo).

Al principio



Gastronomía de Chile

El maíz, es un producto que se utiliza mucho en la gastronomía chilena

La gastronomía chilena es producto de la combinación de la tradición y las costumbres españolas a lo largo de Chile, con las materias primas de la tierra, junto al aporte de los pueblos indígenas, como lo fueron sus costumbres y hábitos gastronómicos. Ha tenido aportes menores de cocinas europeas por parte de inmigrantes, como la italiana, alemana, palestina, croata, pero en el siglo XX tuvo una importante y marcada influencia la reconocida cocina francesa. Estos elementos conforman lo que se conoce actualmente como la cocina criolla de Chile. Se destaca por su variado sabor y color; acompañada de bebidas alcohólicas como el vino y pisco.

Al llegar los conquistadores al mando de Pedro de Valdivia, entablaron las bases de la futura alimentación criolla; entre los productos que trajeron están el trigo, los cerdos, pollos, vacunos, y ovejas. Los mapuches legaron también sus productos agrícolas, proporcionando las papas, el maíz (choclo) y el fríjol (poroto). Estos ingredientes base se mezclaron y así; dieron origen a los platos más típicos de Chile. Según los historiadores, el menú durante la Colonia era muy nutritivo. El primer plato lo llamaban "de residencia", el cual podía ser carne, ave o pescado. Después seguían con "el guiso abundante" hecho de preferencia con choclos y papas. Al principio de la colonia comenzó a ser muy conocido, las humitas, la chuchoca, el pilco y el locro. También en la colonia nace la afición a las algas marinas como el cochayuyo y el luche que se servían acompañados de huevos duros. El pan era de tres clases: tortilla de rescoldo, pan español con mucha grasa y miga, y el pan chileno, aplastado y "cascarudo". Al final se servía de postre, frutas, en especial chirimoyas, frutillas y lúcumas. El almuerzo y comida terminaban con un agua de hierba, que podía ser de paico para el empacho y los problemas intestinales. En el siglo XVII las monjas dieron un gran impulso a la cocina chilena. De ahí sale casi la totalidad de la repostería de la cocina chilena.

En el mismo siglo, llegaron a Chile provenientes de México el pavo y el ganso. De Jamaica las sandías y los melones escritos. Pescados y mariscos adquirieron nombres y apellidos; el pejerrey de Aculeo, el tollo y la Langosta de Juan Fernández, los erizos de Papudo, entre otros. El chocolate y el mate eran las bebidas más populares.

La cocina chilena empezó a adquirir refinamiento a mediados del siglo XVIII, época de fiestas y saraos y las mesas comenzaron a adornarse con elegancia para el almuerzo y la cena. Los productos regionales dotaron a los cocineros criollos de apetitosas curiosidades. Combarbalá sus tortas. La Serena, el pavo mechado. Chanco, sus quesos y Chiloé su curanto.

Sin embargo la comida del pueblo era diferente a las que servían en las mesas aristocráticas. La primera estaba constituida de harina, charqui y porotos con sal y pimiento seco. En los días de fiesta el menú variaba. Carne asada al palo, guatitas, carbonada, cazuela, mote, pescado frito, chupe, empanadas y sopaipillas.

Llegaron entonces al país, el té y el café que dejaron en segundo plano la costumbre de beber mate. Los vinos chilenos adquirieron fama y el pueblo chileno se aficionó a la chicha de uva.

La cocina chilena adquiere una fisonomía definida durante la Patria Vieja y la Nueva. A partir de la fecha que marca el inicio de la independencia de España, el 18 de septiembre de 1810, en las mesas criollas se comienza a festejar el acontecimiento con empanadas, chicha y vino tinto. El caldo de vaca con ají, espesado con chuchoca, se convierte en un manjar tradicional de los campos del Valle Central chileno.

El tratamiento de la caza (venados y conejos), con salsas de frutas reciben el influjo alemán. Entre las recetas autóctonas es conocida la preparación del conejo con maní. Italia aporta sus pastas a la tradición gastronómica chilena.

El menú se hace abundante y variado. Carne de cerdo salada, mezclada con papas, cebollas, repollos y arvejas. El pueblo se aficiona al puchero y al charquicán y de postre, melones, vino y sandía. En la Patria Nueva, los inviernos se endulzan con picarones. Al iniciarse la época portaliana, la gastronomía ensayada en tiempos de la colonia es ya asimilada por el pueblo. Alcanza jerarquía de plato típico el arrollado: carne cocida en trozos, revuelta con huevos y envuelta en malaya o cuero de chancho. Otros platos favoritos de esos tiempos eran la huañaca: gordura de vaca con harina tostada, el encebollado de huevo, los miltrines o aparejos, las papas achicharronadas, el pebre de cebollas crudas y tomates, las pantrucas, el guiso de mote y el locro falso. En bebida ganó popularidad el ulpo, junto a la gloriada o cordial, agua caliente con azúcar quemada.

Durante el siglo XX, la cocina chilena desarrolla fuertemente el gran aporte de la gastronomía francesa recibida a finales del siglo XIX, se manifestó en variados guisos, chupes, pucheros y postres, preparaciones recopiladas por varias autoras del país. Se hace patente sobre todo en los pescados; corvina a la mantequilla negra, el congrio Margarita o las "omelettes" que remplazan la tortilla española de papas en este afrancesamiento de la oferta.

También en este siglo se ha desarrollado una característica «comida rápida chilena», como los famosos Barros Luco y el Barros Jarpa, ambos toman sus nombres de ex-presidentes del país; además de las variedades del hot-dog como el completo, hecho con salsa americana o chucrut, tomate y mayonesa, el italiano que lleva su nombre por los colores de la bandera de ese país compuesto con tomate, mayonesa y palta y el As, que es una especie de hot-dog pero con carne de lomo picada a la plancha en vez de salchichas.

La herencia culinaria criolla fue trasmitida de las generaciones, mediante recetas guardadas en cuadernos o tarjetas, que permanecieron por años como un secreto de las diferentes familias, hasta el momento en que alguien las recopilaba en tomos y las publicaba. A mediados del siglo XIX, se comenzaron a redactar en las imprentas, las viejas recetas de las monjas y familias, que serían la base de la gastronomía nacional con el pasar del tiempo.

La historia señala que en la mitad del mismo siglo (XIX) en que se publicaban los primeros tomos de importantes recetas culinarias, aparecieron en Santiago y Valparaíso varios libros de recetas, destacando El libro de las familias, que eran publicaciones que contenían manuales de cocina, economía doméstica, repostería, confitería y dos curiosos manuales de salud y lavandería.

Al comenzar el siglo XX, la Enciclopedia del hogar de la Tía Pepa, del chileno Rafael Egaña es considerado un clásico de la cocina chilena en donde se juntaron varias recetas de principios del siglo, principalmente de las dedicadas a aves y caza, con suculentas preparaciones de pollos, gallinas, gallos, pavos y pavas, patos, perdices, tórtolas, pichones, gansos, torcazas y zorzales, entre otros.

El libro de recetas La Negrita Doddy, que tiene como modelo un libro del importante Julio Grauffé, cocinero de Jockey Club de París 1; principalmente se recopilaban infinidades de recetas de la cocina francesa, inglesa, alemana, española e italiana.

El novísimo manual del cocinero práctico chileno, era una colección de postres y guisos de importantes cocinas europeas, para el especial uso de las dueñas de casa. Estas tres últimas ediciones de principios de siglos, tuvieron éxito y numerosas reediciones. Pero más reediciones (hasta la década de 1960) tuvo el importante libro 365 recetas de cocina práctica. Una para cada día, (1900), recopilado y firmado por María Cenicienta.

Cerca de estos tiempos, surge en los años 30’, Lucía Vergara Smith con la publicación de varias recetas, quizás la más importante, el Manual de cocina vegetariana chilena (1931), donde la autora selecciono preparaciones de guisos naturistas, sopas de verdura, entradas de huevos y verduras.

En la década de 1930, se imprimen dos nuevas publicaciones que terminan con el tradicional libro de recetas tipo folleto y comienzan a aparecer libros de mejor estilo y muy buenas ediciones, en las cuales destacó la influencia del refinamiento de la gastronomía de Francia. El primer libro, fue publicado por la escritora Marta Brunet, titulado como La hermanita hormiga: tratado de arte culinario: recetas de guisos, dulces, menús, etc.: instrucciones para la buena disposición de la mesa con ilustraciones en 193, mediante el cual se preocupaba de dar instrucciones para la buena disposición de la mesa y contenía guisos y una amplia variedad de dulces artesanales; el segundo, publicado en 1935 y titulado como La Buena Mesa de Olga Budge, quien junto a su esposo Aguntin Edwards, vivió bastante tiempo en Europa por el trabajo diplomático de él. En su vuelta a Chile, publico en con este libro su experiencia junto a la gastronomía internacional, sobre todo de la cocina francesa. En la década del 50’, apareció un interesante folleto, el cual contenía las recetas de un importante restaurante santiaguino, que daban cuenta la influencia francesa en la cocina chilena, recopiladas por el chef Carlos Arandade , titulada con el nombre de Famosas recetas del Hotel Crillón 2, excéntrico lugar donde la influencia de la cocina francesa marcó su apogeo en la cocina chilena de mediados del siglo XX.

En 1943, Eugenio Pereira Salas, publica Apuntes para la historia de la Cocina Chilena, que narra la conformación de la gastronomía nacional dividida en capítulos: Los comienzos de la cocina hispano-aborigen; la abundancia barroca criolla; el ilustrado y goloso siglo XVIII; la cocina en la Patria Vieja y en la Patria Nueva; las postrimerías del siglo XIX y la "belle époque" gastronómica. Es quizás la mejor obra que contiene toda la información de la conformación de la historia de la cocina criolla chilena, y a la actualidad ya ha sido editada cuatro veces.

La olla deleitosa. Cocinas Mestizas de Chile, escrita por la antropóloga Sonia Montecino, fue premiada por el Gourmand World Cookbook 3 como el mejor libro de la historia culinaria de Latinoamérica 2005. Este reconocimiento se suma al que recibió en Chile por el Círculo de Cronistas Gastronómicos de Chile, el año 2004, y en el que participan notables periodistas especializados chilenos, como Augusto Merino, César Fredes o Daniel Greve.

De todas ellas la cocina ha recibido el aporte de los diferentes aborígenes a lo largo del país, sus diferentes costumbres y productos; pescados, mariscos, carnes y aves con diferentes preparaciones y condimentaciones, y que van de la mano de la influencia extranjera que ha originado una amplia gama de postres y bebidas. Un producto en que la cocina chilena ha sabido sacarle el máximo partido y utilizarlo en múltiples platos, es nada menos que el preciado maíz o choclo como se le conoce en Chile, y también la papa y el poroto son materias primas provenientes de la cocina indígena. Entre platos dignos de nombrar a base de lo anterior, están la crema y el pastel de choclo, las humitas y guisos a base de papas, la carbonada, el charquicán y los porotos con zapallo.

Los españoles trajeron al continente las carnes, como las de chancho (cerdo) y vacuno, de donde surgieron preparaciones como el chancho a la chilena, chupe de guatitas (callos), costillas de cerdo con ají, arrollados de carne, lengua en salsa picante, entre otros platos.

La gastronomía típica de la Isla de Pascua está basada principalmente en pescados y mariscos, en especial la langosta. Al igual que en el sur de Chile, el curanto es la comida tradicional de la isla. Se acompaña con papas sin pelar y el "poe", un budín dulce hecho con harina, zapallo y plátanos.

Un elemento característico del ámbito culinario chileno es la variedad y calidad de pescados y mariscos, favorecida por la situación geográfica en que se encuentra el país. Entre otros productos están el pulpo, lenguado, albacora, bacalao, cochayuyo, merluza, corvina, palometa, raya, mero y atún. El congrio colorado, negro o dorado se toma frito, al horno, o en un delicioso y popular guiso, conocido como Caldillo de Congrio, que mereció una oda del gran poeta chileno Pablo Neruda.

La Corriente de Humboldt provoca a que la oferta del marisco sea muy amplia y cualificada como la de pescados: locos u orejas marinas, langostinos, ostiones, gambas, erizos, machas (almejas), cangrejos gigantes, centollas, camarones, ostras, langostas, percebes, picorocos, incluso anguilas que son parecidas a los chanquetes.

A lo largo de Chile se encuentran miles de especies. Sólo en la costa de La Serena y Coquimbo se encuentra una gran variedad de especies de peces; en el consumo de mariscos, los erizos y los picorocos (percebes), ambos prácticamente son ajenos a la cocina de casi todas las demás naciones, productos que a futuro pudiesen llegar a constituir propuestas novedosas en el mercado exterior. Otros casos importantes lo revisten la presencia de las langostas de Juan Fernández (preparadas bajo el nombre de "Perol de Langosta"), la centolla, el mejillón, el krill austral, etc. En el sur están las ostras gigantes, las navajuelas y el huepo de Chiloé. En fin, el mar chileno da una amplia calidad y variedad productos marinos a la gastronomía nacional y al mercado exterior, ya que Chile es uno de los principales países exportadores en el mundo de productos del mar, ocupa el segundo lugar mundial en la exportación de harina de pescado y el primero en la exportación de salmón de alta calidad y libre de contaminación (30% del mercado mundial), sobrepasando a Noruega en el 2006; actualmente una importante fuente de riqueza por la exportación a Japón, Estados Unidos, incluso a Europa; de igual forma es importante la cría de truchas.

La cocina del norte ha sido formada del aporte de los productos de las culturas indígenas del altiplano andino, los aimaras y atacameños, quienes desarrollaron una intensa agricultura en base a la producción de maíz, papa, locoto, zapallo, oca, y en algunos sectores quinoa y papa; en ganadería su utilizó mucho la carne de llama y alpaca. También se encuentra la tradición mariscadora de los changos de la costa; y la influencia de los diaguitas quienes producían fermentaciones de algarrobo y otras semillas. Destacan los valles de la Región de Atacama que produce uno de los aceites de oliva más afamados del país; en los valles de la región de Coquimbo al igual que la de Atacama, se produce uno de los licores más problemáticos por su origen, el pisco. Amplia es la cantidad de bebidas alcohólicas y refrescos que se pueden encontrar en la gastronomía del norte.

Las recetas de la zona central, han tenido un variado aporte en su conformación; el aporte indígena, la de los campesinos como lo es la del “ Huaso Chileno ”, y la influencia extranjera, principalmente europea. Destacan los mejores valles del país: Maipo, Maule, Curicó, Rapel y Colchagua, por poseer los mejores viñedos para la preparación del Vino chileno, que ha tenido lugar entre los mejores del mundo.

Esta cocina ha tenido un gran aporte de la Cocina Mapuche, con sus exóticos productos y recetas; otro importante aporte es la Cocina Chilota característica por sus grandes variedades de papas, además de los platos a base de mariscos y pescados que constituyen parte importante en la gastronomía del sur de nuestro país; en Angelmó existe un mercado de mariscos y pescados que es el más surtido del país .

En el siglo XVII, las monjas dieron un gran impulso a la repostería. Hasta hoy día vale la expresión "hecho con mano de monja", para decir que un postre es exquisito.

Fue una época pródiga en esta faceta culinaria hasta entonces desconocida. Las religiosas imitaban con pastas y almendras, desde los más delicados dulces hasta frutas naturales, servicios de mesa, vasos e incluso servilletas. A estas imitaciones se les llamo "contrahechos" de las monjitas, llegando a ser tan perfectas que muchas veces llevaron al engaño.

De sus manos surgieron los dulces de alfajor, las sustancias, los duraznitos de la virgen, el dulce de membrillo, el manjar blanco, entre muchos otros, y constituían los regalos típicos de las navidades coloniales.

También la influencia española de la repostería judeo-morisca, marca su herencia gastronómica con recetas como los alfajores, el manjar blanco (similar al dulce de leche), huevo mol, aloja de piña o de papaya, las compotas y frutas en almíbar elaboradas con frutas autóctonas, sin olvidar los frutos de sartén como los buñuelos y picarones.

Otra comida de este tipo es el Pollo a las brasas, conocido en Chile desde antaño como "Pollo Spiedo", el cuál es muy popular por su forma rápida de adquirirlo.

Las sopaipillas, los picarones, los calzones rotos, las empanadas de queso, el pan con chicharrones, las manzanas confitadas entre otros, que comúnmente son altos en calorías, frituras o grasas, y se estila venderlos en forma ambulante en la calle.

Este tipo de comida, sobre todo la que expende en la calle, es consumida con frecuencia por gran parte de la gente, por sus bajos precios y por la falta de tiempo para cocinar en casa; pero al ser comidas altas en grasas y glúcidos, ha provocado el aumento de la obesidad en la sociedad chilena, problemas de salud que está afectando cada día a más personas.

En Chile, desde el siglo XVII, la gente se aficionó mucho al consumo de la chicha y el vino, este último ha alcanzado premios mundiales, reconocidos por su buena calidad. Otra bebida muy consumida, en la que Chile tiene la mayor producción mundial, es el Pisco fermentado de los viñedos de la región de Coquimbo y Atacama, con una denominación de origen muy problemática con Perú. Las demás bebidas conocidas provienen del norte, como lo son, los aperitivos (mango y papaya sour), el cola de mono, la vaina chilena, serena libre, etc.

Una infusión que tomo popularidad desde los primeros años del país y muy consumida por la sociedad chilena hasta la actualidad es el té, costumbre heredada por los britanicos. El mate, fue hasta el siglo XIX, de bastante consumo en Chile, y de un modo peculiar ya que a diferencia de lo que sucedía en los otros estados del Cono Sur, en Chile la infusión se preparaba casi siempre con el «palito» y no con la hoja de la hierba mate.

Una de las bebidas alcohólicas nacionales es el jote, otra es el terremoto, consistente en vino con helado de piña; pero una muy representativa, y que tiene un día en su conmemoración, es la piscola. Hay también bebidas dulces no alcohólicas, como el popular y típico mote con huesillo, el plátano con leche, el Mango con leche, el batido de piña, los camotes en almíbar, la macedonia y el ponche de frutas.

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199 Recetas Para Ser Feliz

199 Recetas Para Ser Feliz es una película chileno-española, la segunda del director chileno Andrés Waissbluth ("Los Debutantes", 2003). La cinta -filmada en Barcelona- es protagonizada por Pablo Macaya (Tomás), Tamara Garea (Helena) y Andrea García Huidobro (Sandra). Su estreno está fijado para el día 25 de septiembre de 2008 en salas chilenas.

Hace calor en Barcelona. Una pareja de chilenos recibe la visita de una muchacha de Santiago. Él pierde la cabeza. Ella se afiebra recordando la muerte de su hermano. En las librerías se ofrece un libro que promete la felicidad, pero nadie lo compra.

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Gastronomía de Escocia

Un haggis sin cocinar, una de las especialidades típicas de la Cocina Escocesa

La gastronomía de Escocia comparte muchos platos con la cocina inglesa pero tiene unos atributos distintivos así como recetas propias, gracias algunas de ellas a las influencias antiguas extranjeras en comparación con las cocinas locales. Los platos considerados tradicionales a veces han sido traídos por los pueblos inmigrantes de antaño.

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Recetas de medianoche

Recetas de medianoche, llamado Midnight Rx en la versión original, es un episodio perteneciente a la decimosexta temporada de la serie animada Los Simpson.

Todo comienza cuando el Sr. Burns reserva el Museo del Aire y del Espacio de Springfield para una fiesta de la Planta Nuclear. Allí, Burns actúa extrañamente amable con sus empleados. En el final de la fiesta, anuncia que terminará el plan de prescripción de medicamentos para los empleados. Los trabajadores lo persiguen, pero Burns logra escapar en un maltrecho avión. En la casa, los Simpson tratan de figurarse cómo podrían pagar los medicamentos, sin la ayuda de los planes del trabajo. Homer decide conseguir otro trabajo, pero no lo logra. Otras compañías siguen el ejemplo de Burns y todos los planes de obras sociales y medicamentos por prescripción son cancelados.

En el Asilo de Springfield, todos los medicamentos son imposibles de pagar, y el personal decide dejar ir a todos los residentes. El Abuelo Simpson aparece ante Homer con un plan para conseguir medicamentos para Springfield. Juntos van a Winnipeg, Manitoba, Canadá y, con la ayuda de un amigo del Abuelo, logran tener acceso ilimitado a los medicamentos y se llevan grandes cantidades de los mismos. Luego los llevan a Estados Unidos y a Springfield, en donde son muy bien recibidos. Más tarde, Apu y Ned le preguntan a Homer si podrían conseguir otro tipo de drogas. Él acepta, y todos juntos vuelven a Canadá. En el camino de regreso, Ned le ofrece café a los otros y le da una taza a Apu. Sin embargo, el increíblemente caliente café causa que Apu delire sin control, y Ned le da una toalla húmeda para calmarlo; esto hace que Apu luzca como un árabe. Cuando el guardia de frontera los ve, cree que Apu es un terrorista y, cuando Homer trata de calmar a los guardias, éstos ven los medicamentos y los envían a la cárcel. Luego se les permite dejar Canadá, con la condición de que jamás regresen.

Mientras tanto, la tiroides de Smithers sufre un colapso y descubre que no puede pagar la medicina que necesita. Con su asistente agonizando, Burns vocifera que movería el cielo y la tierra para salvarlo. Luego, lleva a Homer y al Abuelo con su avión a conseguir drogas. Una vez que se hacen con ellas, vuelven a Springfield, pero el avión pierde altitud y Burns salta con los paracaídas de Homer y el Abuelo. Terminan estrellándose en el Ayuntamiento de Springfield, casi chocando la patrulla del jefe Wiggum. Wiggum arresta al Abuelo, pero la gente de Springfield protesta, ya que él había conseguido todas sus medicinas. Wiggum deja ir al Abuelo.

Mientras tanto, Burns lleva a su mansión con la medicina de Smithers y, luego de dársela, éste vuelve en sí. Burns entonces decide volver a instaurar el plan de drogas para todos sus empleados de tiempo completo. Homer vuelve a obtener su trabajo con Burns.

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Source : Wikipedia