Pernando Barrena

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Publicado por t800 09/04/2009 @ 06:10

Tags : pernando barrena, batasuna, partidos ilegalizados, partidos politicos, política

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Pernando Barrena

Pernando Barrena Arza (Pamplona, 1 de noviembre de 1965) es un dirigente político español de la izquierda abertzale que ha desarrollado su actividad en el País Vasco y Navarra. Ha sido miembro de la dirección de las ilegalizadas organizaciones Herri Batasuna, Euskal Herritarrok, Abertzale Sozialistak y Batasuna, todas ellas vinculadas a ETA.

Concejal de Berriozar y traductor de profesión, fue detenido por vez primera en 1985 acusado de pertenecer a un grupo de información de la organización terrorista ETA. Tras la detención de la cúpula de Herri Batasuna en 1998, pasó a formar parte de la nueva dirección, integrándose con rapidez entre los más jóvenes líderes como Arnaldo Otegi, Joseba Permach, Juan Joxe Petrikorena o Jone Goirizelaia.

Se presentó y fue elegido parlamentario en las elecciones forales de Navarra en 1999 en la candidatura de Euskal Herritarrok. Se convirtió en 2000 en uno de los principales dirigentes de Herri Batasuna y, posteriormente, de Batasuna (creada en 2001). A pesar de que la organización fue ilegalizada en 2003 por el Tribunal Supremo por su vinculación a ETA, Permach siguió ejerciendo de forma permanente funciones de portavoz de la misma y del entorno radical aberzale.

Trató, como otros de los miembros de la ilegalizada organización, de alcanzar de nuevo representación en el Parlamento de Navarra a través de organizaciones políticas interpuestas que fueron ilegalizadas, tanto en la convocatoria electoral de 2003 como en 2007.

Como consecuencia de las movilizaciones auspiciadas por la ilegalizada Batasuna que, en 2006, concluyeron con una convocatoria de huelga general donde se produjeron graves agresiones a personas y bienes, Barrena fue condenado por la Audiencia Nacional por 108 delitos, entre ellos inducción de desórdenes públicos, coacciones y estragos terroristas, quedando en libertad bajo fianza de 200.000 euros.

El 4 de octubre de 2007 fueron detenidos la mayoría de los miembros de la clandestina Mesa Nacional de Batasuna cuando se disponían a celebrar una reunión en la que se pretendía legitimar el fin de la tregua de ETA. En aquella ocasión no estaba presente en la reunión Pernando Barrena. No obstante, el 4 de febrero de 2008 fue detenido, junto con Francisco José Urrutia, por orden del juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, que instruye el sumario sobre la nueva Mesa Nacional de Batasuna por sus vínculos con ETA. Está acusado de integración en organización terrorista.

Al principio



Historia del nacionalismo vasco

La España política en 1854, después de la Primera Guerra Carlista

El nacionalismo vasco es una ideología política actual con aspectos sociales, culturales, lingüísticos e históricos.

Durante sus más de cien años de historia se ha subdividido en diferentes corrientes ideológicas, unas son simplemente culturales, otras moderadas que defienden desde el regionalismo, al autonomismo, hasta el independentismo y también algunos sectores minoritarios defienden ramas más extremas e incluso violentas.

Algunos autores se remontan a la época del origen y esplendor del antiguo Reino de Navarra en el que ven los orígenes de este movimiento ideológico.

El alavés Landázuri habla en 1780 de país bascongado. En 1801, el investigador alemán Humboldt recorre el país y lo reconoce expresamente como nación vasca.

Diez años más tarde, en 1811 el senador laburdino Garat, que creía a los vascos descendientes de los fenicios, propone al Emperador Napoleón la formación de un "Estado Nacional Vasco" que se llamaría Nueva Fenicia con los territorios de ambos lados de los Pirineos, que se agruparían en dos departamentos, Nueva Tiro y Nueva Sidón, y cuya bandera y escudo serían los de Navarra, que considera eran los de las naves de Tiro. Precisamente será la Diputación de Navarra la institución que, en 1864, invita a las otras tres a participar en un proyecto mancomunado al que denomina "Laurac bat" (cuatro provincias unidas en una sola), en recuerdo de la unidad de los cuatro territorios de la Vasconia peninsular.

Tras la primera guerra carlista, los fueros de las tres provincias vascas quedan pendientes de reforma, sin llegar a derogarse; mientras que el fuero Navarro será reformado entre las élites políticas del antiguo virreino y el gobierno del general Espartero. Surge entonces el movimiento de los "fueristas", generalmente de corte liberal, que apuestan por el mantenimiento sine die del estátus foral de las provincias de Álava, Vizcaya y Guipúzcoa. No será hasta el final de la tercera guerra carlista, cuando Cánovas del Castillo derogue definitivamente los fueros vascos, al haber sido éstos utilizados por los insurgentes carlistas como banderín de enganche para su causa con gran aceptación entre la población rural de los territorios vascos.

Hasta 1837 los puestos de aduanas habían estado situados en el río Ebro en lugar de en la frontera francesa o en los puertos de mar, por lo que los artículos de importación se podían adquirir a precios bajos en el País Vasco y le permitía tener un comercio directo por mar con las colonias ().

En 1881 Pedro de Soraluce-Zubizarreta es el autor de una bandera de Euskal-Erria (sic), roja por Navarra y blanca por las tres Provincias Bascongadas que desfila en París en ese año en un homenaje a Víctor Hugo. La enseña venía acompañada de una estrella dorada en cada ángulo, un escudo con los de las cuatro provincias coronado por la corona real, en cada cuartel una cabeza de rey moro para recordar el lauburu y la divisa Laurac-bat sobre una cinta con los colores de España, en recuerdo de la hermandad vasco-navarra.

Fue periodista que fundó y dirigió el periódico Ariel, escritor romántico, investigador del euskera e hinduista. También inventó la leyenda de Aitor. Su ideario además de expresarlos en los artículos de su periódico, aparece en la obra Palabras de un vasco a los liberales de la reina Cristina. «Es un socialista revolucionario, es pro-carlista porque se da cuenta de que los carlistas defienden los fueros y por tanto la independencia vasca» según resume la historiadora Eukeni Goyhenetxe.

En una frase de Chaho: «La restauración de la nacionalidad vascona está todavía bien lejos, sin duda, pero su día llegará».

Según Jon Juaristi, firme defensor de posturas contrarias al nacionalismo, que ha escrito sobre las que denomina fantasías mitológicas en la que se asienta el nacionalismo vasco original, Chaho fue un "mixtificador" pero con buenas dotes de escritor y "de notable imaginación para recrear los mitos", tan en boga durante el romanticismo. Sin embargo, en opinión de Juaristi, la historia y la cosmovisión que Chaho atribuía a los vascos es una mera adaptación de los mitos arios, que los románticos alemanes acababan de reelaborar a partir de las traducciones de textos brahmánicos y avésticos. Estos textos alemanes llegaron a Francia a través de Charles Nodier, de quien Chaho fue entusiasta seguidor antes de convertirse en solitario promotor del protonacionalismo vasco. A Chaho no se le conoció ningún seguidor durante su vida, salvo su editor, el impresor de Bayona Lesseps, y solo un siglo después sus textos políticos comenzaron a ser leídos con entusiasmo al sur del Pirineo por parte del sector anticlerical del nacionalismo vasco.

Uno de los primeros en reclamar la unión política de parte de Euskal Herria, formada por las Provincias vascas, Rioja, Navarra y Ultrapuertos fue el liberal Serafín Olave que elaboró un proyecto de constitución que integraba el fuerismo y el federalismo, por "la patriótica tendencia a tan fraternal y conveniente unión" entre estos territorios.

A la unificación legislativa española le siguió la unificación fiscal que creó los conciertos económicos tras los que surgieron grupos opositores que fueron los precedentes inmediatos del nacionalismo vasco, como fueron en Pamplona la "Asociación Euskara de Navarra" de Arturo Campión y en Bibao la "Sociedad Euskalerria" de Sagarmina. Ambas instituciones pese a defender la unidad vasco-navarra y la reinstauración foral bajo el pactismo, no obstante no planteaban el alejamiento de España y, su postura fuerista se radicalizó a partir de 1876 dando paso al nacionalismo vasco independentista.

Tras la perdida de la independencia de los territorios foráles, el Ministro Germán Gamazo, pretendió realizar un cambio en el sistema financiero de Navarra que la asimilaba al que ya existía en otras provincias. Ello creó un ambiente preinsurreccional de gran tensión que, junto con la Sanrocada, provocaron un auge paulatino del naciente nacionalismo vasco.

Sabino Arana Goiri, junto a su hermano Luis, es considerado el padre del nacionalismo vasco. Procede de una acaudalada familia profundamente católica y de orientación carlista, lo que le obliga a exiliarse de su ciudad durante la contienda carlista junto con su familia, al ser Bilbao un bastión liberal.

Los hermanos Arana son los creadores de algunas modernas señas de identidad vasca: la "ikurriña" (hoy, también bandera oficial de la COmunidad Autónoma del País Vasco) y el sustantivo Euzkadi, neologismo similar a "Euskal Herria". También es de su creación el término aberri (patria) y la letra del actual himno de la Comunidad Autónoma Vasca. Algunas de estas creaciones fueron criticadas en su tiempo por personajes como Unamuno o Arturo Campión.

Arana falleció con solo 38 años de vida, pero en unos pocos años llevó a cabo una extraordinaria e incesante actividad por la recuperación de su patria, a la que creía ya casi perdida. Fue perseguido judicialmente por sus rivales políticos por delitos de opinión y encarcelado injustamente varias veces, porque en la mayoría de procesos judiciales resultó absuelto.

Analizando la historia y las costumbres ancestrales del pueblo vasco reclamaba el reconocimiento de éste como nación soberana, sosteniendo que la pervivencia de su lengua (euskera) implicaba forzosamente que el siempre católico pueblo vasco jamás había sido sometido y nunca habría renunciado a su soberanía, que manifestada en los fueros, suponían un pacto entre naciones soberanas que no era respetado por España. Abogaba por que cada territorio histórico siguiera su propio camino nacionalista y democrático hasta la conformación de una "Euskeria" católica y federal.

Uno de los pilares del nacionalismo vasco en su origen, que es señalado como concepto identitario de los vascos, además de la historia, la religión, la lengua y las tradiciones, es la existencia de una "raza vasca" de habla vasca, pura y ajena a mezclas con otras razas, especialmente la "española" a la que Arana consideraba como invasora, desleal, anticatólica y, por ello, especialmente impura; algo que adaptó del nacionalismo romántico europeo que usó como base ideológica y que estaba muy extendido en la sociedad europea del momento. Debe destacarse que en esa época aludir al concepto "raza" era algo normal y continuamente citado por intelectuales españolistas de la época como Menéndez Pidal o Unamuno y no tenía el matiz peyorativo actual, siendo que hasta 1881 no fue abolida la esclavitud en España, a pesar de las reticencias del entonces presidente Canovas del Castillo.

Arana no pudo comprender bien el cambio ocasionado en su tierra tras el surgimiento de la revolución industrial; en pocos años la tradicional población vasca había sido desplazada por la llegada de inmigrantes procedentes de otras provincias, triplicando en algunas zonas a la población local; dichos foráneos implantaron sus costumbres laicistas, su ideología liberal aconfesional y su lengua castellana, a lo que se opuso con firmeza el nacionalismo vasco de Arana, que defendía los ideales tradicionales, católicos y fueristas y consideraba que en poco tiempo, esos recién llegados, traerían la destrucción del pueblo vasco tradicional, pensamiento pragmático que compartían sus contemporáneos.

Para Arana, los invasores "maketos", eran la encarnación de los males que aquejaban a la patria vasca; dicho termino utilizado por Arana es de origen prerromano ("magüeto") y era usado en la provincia limítrofe de Cantabria; tras la revolución industrial fue utilizado popularmente en la zona minera vizcaína en donde los obreros vascos llamaban "makutuak" a los llegados del exterior.

Según cita el propio Arana, los cuatro partidos católicos de la época eran de tendencia vasquista: carlistas, euskalerriakos, integristas y nacionalistas, estaban totalmente de acuerdo en que los inmigrantes eran los odiados invasores del territorio vasco que representaban físicamente la destrucción de los modos de vida tradicionales de los vascos, no por su condición de foráneos si no por que importaban ideas que Arana y el resto de los citados partidos consideraban contrarias a las costumbres vascas. Los "maketos" eran los genuinos representantes de la mezquindad española y de su inferioridad étnica y cultural. El "maketo" para Arana personifica sus dos grandes demonios: el secularismo (los obreros son en su mayor parte gente que blasfema y se enfrenta a la iglesia), y la industrialización (que destruye la sociedad rural ideal de Arana).

Según manifiesta Antonio Guerrero Torres, en sus primeros años de existencia, el nacionalismo vasco y el Partido Nacionalista Vasco (PNV) como su expresión política, mantiene una relación de rechazo visceral hacia el liberalismo, fuese éste de signo conservador o progresista y, por eso, Arana también se enfrentó al recién creado Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que representaba los intereses de los obreros foráneos que trabajaban en la minería y siderurgia vizcaína. Para evitar que los obreros vascos tuvieran que afiliarse a los sindicatos "españolistas" para defender sus intereses laborales, el nacionalismo vasco organizó su propio sindicato, Solidaridad de Trabajadores Vascos (ELA-STV), en la órbita del sindicalismo cristiano, —lo que le valió el apelativo de sindicato "amarillo" al regirse por la doctrina oficial de la Iglesia—, y se enfrentó a los sindicatos socialistas y en menor medida a los anarcosindicalistas representados respectivamente por UGT y CNT. Según el historiador John Sullivan,: «Tanto la UGT como el PSOE eran activamente anticlericales, por lo que sus doctrinas se consideraron peligrosas e inmorales por gran parte de la población católica vasca».

Arana, pese a oponerse a los socialistas, es también anticapitalista, no por conciencia de clase proletaria, sino por considerar también el capitalismo como expresión de la destrucción de las formas de vida tradicionales de la nación vasca. Critica a los capitalistas que «exprimen al obrero», pero en su pensamiento no deja de tener peso que esos capitalistas son los liberales a los que ha combatido siempre, y que tienen en sus manos todos los resortes del estado del que tanto abomina. Es por eso que inicialmente Arana denomina "fenicios" a los "euskalherrikos" de Ramón De la Sota, por anteponer sus ingresos económicos al espíritu vasco.

Otra idea clave en la ideología aranista es el exacerbado catolicismo, presente en sus raíces carlistas, y que contribuye, justifica y también suaviza sus fines independentistas. Para Sabino Arana el problema reside en la concepción comunitaria de la fe; la "Bizkaia" por la que lucharon sus padres estaba totalmente perdida para la fe de Cristo; así pues el refugio de la fe debe ser la nación vizcaína. Para que los vizcaínos puedan salvarse colectivamente como pueblo, deben independizarse de los españoles, un pueblo que ha sucumbido al virus del liberalismo. A partir de ésta visión integrista (entendiendo por integrismo la visión íntegra de la fe católica de la época), los hermanos Arana levantan una ideología que busca la salvación colectiva de los vizcaínos en primer término, para terminar por extenderse a todos los vascos en particular.

Otro factor de unión del pueblo vasco constituía para Arana su lengua común autóctona (euskera), y considerando el carácter único del idioma, lo impulsó como barrera lingüística y "sanitaria" frente al españolismo y se fomentó la convicción de que los vascos constituían una raza aparte; que eran, como dijo Orson Welles, algo así como los pieles Rojas en Estados Unidos.

El primer partido político abiertamente nacionalista es el Partido Nacionalista Vasco (EAJ-PNV) fundado por Sabino Arana en el contexto de la corriente del romanticismo. que organizativamente resultó novedoso para su época en comparación con los partidos tradicionales, que resultaban muy poco participativos y tenían una férrea estructura de "partidos de cuadros", con la sola excepción del citado (PSOE).

Los Arana se preocuparon de que su partido lo formara una base social teniendo como referencia los "batzokis", configurados como centros vasquistas que constituirían algo más que sedes de un partido. Estos se dotaron de un funcionamiento democrático interno y participativo entre sus miembros, quienes tenían en un principio restringida su afiliación, e incluso la entrada, en virtud de sus orígenes genuinamente vascos. Eran los propios miembros de estos centros los que designaban a los representantes y cargos del partido. En 1895 se crearía el primer batzoki en Bilbao y en la actualidad existen casi doscientos.

Este partido contaba con más apoyo en el medio rural que en las grandes ciudades; ciertos autores señalan que, analizando los electos nacionalistas de esa época, se desprende que pertenecían en su mayoría a la clase media, en su mayor parte autónomos, del entorno rural.

El PNV fue constituido oficialmente el 31 de julio de 1895, eligiéndose a su fundador Sabino Arana como presidente (cargo que ostentó hasta su dimisión por motivos de salud en 1903, año en el que fallecería).

Los cuatro partidos católicos de la época, léase el nacionalista, el carlista, el integrista y el de los "euskalerriacos" compartían su odio hacia los "maketos", pero Arana, acusaba a todos ellos de ser españolistas y, especialmente reprochaba a los "euskalerriacos" su falta de catolicismo verdadero y de ser simples regionalistas (, ).

Los "euskalerriacos", de ideología burguesa liberal-fuerista, fueron liderados inicialmente por Fidel Sagarminaga y a su muerte en 1984 por Ramón de la Sota, industrial naviero, fundador de Astilleros Euskalduna, llegó a ser nombrado en 1921 "Sir" por el Gobierno Británico y era una de las mayores fortunas de la época (, ). La aproximación de éstos al PNV.

La pugna y la unión entre los aranistas y los "euskalerriakos" marcaría un hito en la vida del Partido Nacionalista Vasco, porque la evolución al nacionalismo de los segundos y su mayor acercamiento al PNV posibilitaría que, según algunos autores, se produjera a partir de 1898, una moderación de los postulados nacionalistas, un incremento económico del PNV y el acceso a cargos públicos y a la burguesía vasca, pues apoyaron la candidatura nacionalista en 1898 por la que Sabino Arana fue elegido Diputado Provincial, siendo el propio Ramón De la Sota elegido por el PNV diputado a Cortes por Balmaseda en 1918, fecha de la mayor victoria electoral de PNV en esa época inicial.

En 1898, Sabino Arana es elegido Diputado de Vizcaya por el distrito de Bilbao; en la elecciones municipales de 1899, el PNV obtiene 5 concejales en Bilbao y su primer alcalde en la localidad de Mundaka. En 1904 el PNV tiene ya organización en 20 localidades vizcaínas y 5 guipuzcoanas. En 1908 se obtiene el primer diputado por Guipúzcoa; no obstante, es en las elecciones a las diputaciones de 1917, donde el partido consigue la Diputación de Vizcaya y alcanza mayor implantación en Álava, Guipúzcoa y Navarra.

En Navarra, la incipiente ideología nacionalista se cultiva entre los medios fueristas impulsados por los hechos que ocurrieron a fines del siglo XIX en la Gamazada. La interpretación del nacionalismo vasco estará más influida por las ideas de Arturo Campión que por las de Arana, y los nacionalistas navarros formarán en los sectores más moderados, autonomistas más que independentistas.

En 1903, en recuerdo de dichas revueltas, se erigió en su capital, Pamplona, el Monumento a los Fueros, que incluye expresamente en sus inscripciones el sentimiento vasquista de los navarros.

En 1910, fueron tres personas afines al nacionalismo vasco, Arturo Campión, Julio Altadill y Hermilio de Olóriz, los que diseñaron la actual bandera de Navarra, hoy utilizada como instrumento de afirmación contra el vasquismo.

En 1921 el partido afronta su primera gran división escindiéndose Acción Nacionalista Vasca (EAE-ANV), considerado el primer partido nacionalista de izquierdas. Dicha escisión se reconduce poco después sin grandes consecuencias porque durante la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1931) se suspendió toda actividad política en España; durante esa dictadura además se elaboraron leyes "antiseparatistas" por las que los delitos cometidos contra la "unidad de España" serían juzgados por Tribunales Militares, se prohíbe la simbología nacionalista (ikurriña, ...) y además se incluye a las provincias vascongadas en una nueva división administrativa junto con las provincias no vasquistas de Burgos y Logroño.

Indalecio Prieto se opone a este estatuto al considerar que hace de las tres provincias vascas de facto «Un Gibraltar del Vaticano en los Pirineos». El citado socialista vasco y Manuel Azaña, entonces a cargo del Gobierno central, rechazan de plano el Estatuto de Estella.

El PNV defendió como mal menor una concepción federalista en una república que se planteaba un nuevo modelo de Estado y, una vez descartada ésta posibilidad por el gobierno republicano, se inclinó por impulsar por lo menos el autonomismo.

Tras intentar infructuosamente la incorporación a dicho proyecto de Navarra, se elabora un nuevo estatuto que es aprobado solo en la actual C.A.V. en 1932 por 411.756 votos a favor, 14.196 en contra y 357 en blanco pero las elecciones de 1933 suponen un cambio de gobierno en España hacia la derecha, que era contraria a su tramitación, por lo que no fue hasta las elecciones de 1936 en las que se impuso el izquierdista Frente Popular que se efectuó su aprobación ya iniciada la guerra, nombrándose primer lehendakari a José Antonio Aguirre. Acuñarían moneda, con permiso del gobierno republicano y tendrían relaciones internacionales propias.

Con la llegada de la guerra civil, el PNV no se decantaría por alguno de los bandos hasta pocos días antes de la sublevación, poseyendo una mayor afinidad en su ideología con los sublevados. De hecho la derecha no se presentó a las elecciones en el País Vasco y, habida cuenta de que la jerarquía eclesiástica había declarado al PNV como partido católico, propició conscientemente la victoria nacionalista proponiendo la abstención (CT, URG), e incluso el voto nacionalista (DVA); finalmente, pese a las conversaciones mantenidas con los partidos de derecha en el mes de abril, debido a la oposición de la CEDA a un Estatuto para el País Vasco, tras el desconcierto y algunas dudas iniciales, el PNV se alinea frente al alzamiento con las fuerzas republicanas. Así, el 19 de julio de 1936, al día siguiente del alzamiento, el PNV hace publica su postura mediante un comunicado publicado en el diario afín Euzkadi: «Ante los acontecimientos que se desarrollan en el Estado Español, y que tan directa y dolorosa repercusión pudiera alcanzar sobre Euskadi y sus destinos, el Partido Nacionalista declara -salvando todo aquello a que le obliga su ideología que hoy ratifica solemnemente- que planteada la lucha entre la ciudadanía y el fascismo, entre la República y la Monarquía, sus principios le llevan indeclinablemente a caer del bando de la ciudadanía y la República, en consonancia con el régimen que fue privativo con nuestro pueblo en sus siglos de libertad».

José Luis de la Granja considera que la la actitud del PNV de Guipúzcoa y Vizcaya se caracteriza, en los primeros momentos por «su rechazo del golpe militar del 18 de julio y, en consecuencia, su apoyo al régimen republicano, pero sin demasiado entusiasmo político y con una cierta pasividad militar, patente en la campaña de Guipúzcoa. Más que hacer la guerra, el PNV se preocupa de velar por el orden público (en especial, la integridad de las iglesias y la vida de los presos, lo que consigue en buena medida en Vizcaya, pero no en Guipúzcoa».

En Navarra, provincia donde triunfa el alzamiento mayoritariamente, se produce una amplia represión política y son fusilados algunos electos nacionalistas (ver Víctimas de la Guerra Civil en Navarra). Se ocupan las sedes del PNV de Pamplona, Villava-Atarrabia y Marcilla y, en las rotativas pamplonicas donde se editaba el periódico nacionalista "La Voz de Navarra", se imprime el periódico editado por los sublevados, "Arriba España", y el presidente de la organización navarra del PNV y director de dicho periódico, José Agerre, es encarcelado.

Tras haber intentado pactar con la derecha en abril de 1936, el lehendakari peneuvista Aguirre llegó a un acuerdo con Indalecio Prieto y, en plena guerra, se aprobó el 7 de octubre el Estatuto Vasco en una votación en la que sólo participaron 50 diputados por la ausencia de la derecha que apoyaba a los sublevados.

ANV participa en el Gobierno del lehendakari con el consejero de Agricultura Gonzalo Nárdiz y con el ministro sin cartera, Tomás Bilbao, sustituto de Manuel Irujo en el Gobierno de Juan Negrín.

Con la caída de Vizcaya en 1937 y la rendición de parte de las milicias vascas en Santoña, finaliza este breve período de autonomía moderna. El dictador Francisco Franco proclama a Vizcaya y Guipúzcoa "provincias traidoras" y les retira los últimos restos de autonomía foral, al tiempo que los mantiene en Álava y la Navarra.

Tras la perdida de los territorios vascos, el PNV y sus dirigentes empiezan una nueva etapa en el exilio, solicitando un apoyo internacional que nunca se hizo efectivo.

Franco pronunció un discurso en 1936 en el que daba a conocer el nuevo modelos social que sería implantado, muy contrario a las aspiraciones nacionalistas: «España se organiza en un amplio concepto totalitario, por medio de instituciones nacionales que aseguran su totalidad, su unidad y continuidad. El carácter de cada región será respetado, pero sin perjuicio de la unidad nacional, que la queremos absoluta, con una sola lengua, el castellano, y una sola personalidad, la española» y nuevamente la dictadura franquista prohibió cualquier ejercicio de política, de reunión, de asociación..., y reprimió duramente a los partidarios de P.N.V. y, además, por Decreto de 23 de junio de 1937, suprimió el Estatuto Vasco y declaró provincias traidoras a Vizcaya y Guipúzcoa pues «se habían alzado en armas contra el Movimiento Nacional», mantenía para la "lealísima Navarra" su singularidad fiscal y administrativa, y declaraba asimismo subsistente en su integridad el régimen de conciertos en Álava, «porque ella no participó en acto alguno de rebeldía»; dicha normativa no fue parcialmente modificada hasta el Decreto Ley de 6 de junio de 1968, que declaró suprimidos los párrafos ofensivos para Guipúzcoa y Vizcaya, manteniendo el resto de su articulado, siendo finalmente derogado por el Real Decreto-Ley de 30 de octubre de 1976.

En 1938 nace la nueva Ley de Prensa, vigente hasta 1966, que instaura la censura previa y sanciona todo escrito que: «...directa o indirectamente tienda a mermar el prestigio de la Nación o del Régimen, entorpezca la labor de Gobierno en el Nuevo Estado o siembre ideas perniciosas entre los intelectualmente débiles».

Como decimos, los cuatro decenios de dictadura franquista, fuertemente castellanizante, afectaron de forma especial al País Vasco y Navarra, como a otras comunidades como Galicia, Cataluña, Comunidad Valenciana o Baleares, al reprimirse la expresión en las lenguas vernáculas. Esto alimentó el sentimiento anticentralista y antiespañolista, hasta provocar el surgimiento de movimientos terroristas posteriores.

En 1969, aparece "Euskadi ta Askatasuna" (ETA), que se define a sí misma como resistencia armada efectiva y organizada de carácter socialista marxista. Actualmente, hay un gran consenso internacional acerca de considerar a ETA como organización terrorista, incluyendo tanto a estados soberanos como a organizaciones no gubernamentales pro-derechos humanos.

En el periodo franquista, entre otros atentados, ETA asesina al recién nombrado Presidente de Gobierno, almirante Carrero Blanco. Era considerado como la persona capaz de dar continuidad al régimen franquista.

Tras la muerte del dictador Francisco Franco en 1975, España inicia una senda de reformas democráticas que incluirían el reconocimiento de autonomías diferenciadas para las distintas regiones o nacionalidades.

No obstante debido a la dispersión en multitud de partidos de la izquierda nacionalista el rápido acuerdo consiguió en otras provincias se demoraría más en el País Vasco y Navarra.

En Navarra, los partidos nacionalistas Partido Nacionalista Vasco (EAJ-PNV), "Acción Nacionalista Vasca" (EAE-ANV) y "Euskal Sozialista Biltzarrea" (ESB) se unieron en la "Unión Autonomista de Navarra" (UAN) que fue una coalición electoral que se presentó a las elecciones legislativas de 1977 para las Cortes Constituyentes españolas por la circunscripción electoral de Navarra y tenían como punto programático común su apuesta por la integración de Navarra en el País Vasco.

La coalición electoral fue la quinta formación política en Navarra, quedando sin representación parlamentaria, con algo más de 18.000 votos (6,99%), por detrás de la (UCD), (PSOE), UNAI y Alianza Foral de Navarra.

Las fuerzas agrupadas en UAN estaban a su vez integradas en el Frente Autonómico, al que también se sumaba el PSOE, que se presentó al Senado por Navarra y que obtuvo un acta de senador en la figura del histórico dirigente navarro del PNV, Manuel de Irujo.

La unión del PSOE a este conglomerado nacionalista tiene su explicación en que el PSOE venía del exilio en el que había estado muy unido al PNV y, por ello, tras el Congreso que el partido socialista celebra en San Sebastián en 1977, llega a un "compromiso autonómico" con el PNV, acuerdo que es suscrito en mayo de ese año y por el que ambos partidos acordaron presentar una candidatura conjunta al Senado en las elecciones generales de 1977, que recibió la denominación del antes citado Frente Autonómico, para impulsar tras las mismas la aprobación de una Constitución democrática y de un Estatuto común de Autonomía para Alava, Guipúzcoa, Vizcaya y Navarra ().

En 1978, ANV se fusiona con ESB formando Euskal Sozialista Ekintza, pero esta formación tendrá una vida fugaz y ambas organizaciones volverán a separarse tras la crisis interna de ESB y la adopción por parte de ésta de un ideario marxista.

Los malos resultados obtenidos por ANV y ESB en las circunscripciones vascas de Guipúzcoa, Vizcaya y Álava forzaron a estos partidos a buscar alianzas con otros pequeños partidos nacionalistas de izquierdas, que condujeron a la formación de Herri Batasuna en 1978, de tal forma que la coalición UAN no volvió a reunirse. En las elecciones legislativas de 1979, ANV y ESB se presentaron como parte de la coalición Herri Batasuna, mientras que el PNV se presentó en solitario.

Ya en la asamblea de la organización ETA de agosto de 1973, el entorno de ETA se había dividido en dos bloques diferenciados: los militaristas y los obreristas. Estos últimos fundarían el "Partido Revolucionario de los Trabajadores Vascos" (PRTV).

El texto de la actual Constitución de 1978 es aprobado en el Congreso en octubre de 1978 por 325 votos a favor, 6 en contra (un diputado de EE y 5 diputados de AP) y 14 abstenciones (entre las que figuran las del PNV) y también es aprobado en el Senado por 226 votos a favor, 5 en contra y 8 abstenciones.

Pero era necesario un referéndum para la ratificación del citado texto que se celebró el 6 de diciembre de 1978 y, en total, en la Euskal Herria peninsular, fue aprobado por el 69% de los votantes, que equivale a un 31% del censo. Los votos en contra fueron el 24% de los votantes (el 11% del censo). La abstención fue del 55%.

El PNV (y el resto de partidos nacionalistas vascos) fueron formalmente excluidos de las negociaciones del texto constitucional , por lo que el PNV apoyó la abstención en dicha consulta. Contra la constitución solicitaban el voto los partidarios de la derecha españolista (Alianza Foral de Navarra) y los de la extrema izquierda nacionalista.

La constitución incluía una todavía polémica disposición transitoria cuarta por la que, pese a estar prohibida la unión o federación de comunidades autónomas, Navarra puede incorporarse a la CAV, si así lo decide en referéndum. Algunos autores señalan esa disposición como una concesión de la UCD al PNV.

El nuevo estatuto de autonomía fue aprobado por el 90% de los votantes, que equivale a un 53% del censo. Los votos en contra fueron el 5% de los votantes (el 3% del censo). La abstención fue del 41%.

El nivel de autonomía del País Vasco es el más alto de toda la Unión Europea junto con Bélgica en cuanto a regiones nacionales dentro de un Estado se refiere. No obstante, para los nacionalistas vascos, el actual estatuto no colma sus aspiraciones dado que no consideran que el País Vasco o Euskadi sea una región, sino una nación, por lo que reclaman el derecho de autodeterminación sobre la continuidad o independencia de España. Además la mayor autonomía que disfruta, muchas veces es más teórica que real puesto que, tras más de veinte años de desarrollo estatutario y de gobierno nacionalista, todavía faltan más de 40 transferencias para completar el referido Estatuto y, pese a tener transferidas numerosas competencias del Gobierno Central, la normativa que las regula es estatal y el Gobierno Vasco se limita solo a ejecutar lo dispuesto por la Administración del Estado.

La Diputación Foral de Navarra quedó constituida por 7 diputados forales (4 de UCD, 1 del PSOE, 1 de HB y 1 de A.E.M), tras unas elecciones celebradas el 3 de abril de 1979, que reflejaron la división en tres tercios que actualmente existe en la sociedad navarra, correspondiendo uno de ellos a la opción del navarrismo-españolista de UPN, otro tercio a la postura cambiante del PSOE y el tercero a la opción del navarrismo-vasquista de tendencia izquierdista.

Aunque se debe tener en cuenta que, por aquella época, el PSOE navarro formaba parte de la federación vasca y propugnaba inicialmente la unión entre Navarra y la CAV y, más concretamente, el derecho de los navarros a decidir su incorporación, lo que consideraba salvaguardado con la mencionada disposición transitoria cuarta de la Constitución española de 1978.

El censo de electores fue de 365.080 navarros, la participación el 70,76% y las abstenciones el 29,24%. La distribución de escaños y votos fue la siguiente: UCD 20 escaños (68.040 votos), PSOE 15 (48.289), UPN 13 (40.764), HB 9 (28.244), Agrupaciones Electorales de Merindad-AEM 7 (17.282), Nacionalistas Vascos 3 (12.845), Partido Carlista 1 (12.165), Unión Navarra de Izquierdas-UNAI 1 (7.419) y Agrupación Electoral Independientes Forales Navarros-IFN 1 (3.729). Otros partidos y agrupaciones electorales que no lograron representación parlamentaria recogieron en su conjunto otros 15.100 votos.

Poco después, en diciembre de 1979, la Comisión de Régimen Foral del Parlamento de Navarra rechazó una moción presentada por Euskadiko Eskerra (EE) que proponía la incorporación de Navarra a la CAV ().

La Diputación Foral fue presidida por Jaime Ignacio del Burgo (UCD), que fue destituido en 1980 bajo acusaciones de corrupción y sustituido por Juan Manuel Arza, también de UCD. Dicha destitución no se realizó reglamentariamente por lo que del Burgo volvió brevemente en 1984 a la presidencia.

Navarra no tuvo un Estatuto como el resto de las autonomías y tampoco el texto que hacía sus veces, la llamada "Ley de Amejoramiento del Fuero" de 1982, no fue ratificado en referéndum. En caso de que Navarra decidiera la participación en un Estatuto conjunto con las otras tres provincias vascas peninsulares, precisaría de dos referendums. Uno para ratificar la decisión del Parlamento de Navarra de incorporación y otro para ratificar el nuevo Estatuto conjunto. Por tanto el acuerdo de marzo de 1982 sobre su contenido se convirtió en la Ley Orgánica de Reintegración y Amejoramiento del Régimen Foral de Navarra (LORAFNA), al ser promulgado el 10 de agosto de 1982, tras su aprobación por la Diputación y el Parlamento de Navarra, y por el Gobierno general de España y las Cortes españolas.

La razón de ésta especificidad de Navarra que no había sometido su Estatuto a referéndum, se buscó en el argumento de que era una Ley que reintegraba en Navarra la Ley Paccionada de 1841, que fue precisamente la que redujo sus fueros tras las guerras carlistas y la convirtió en una provincia, cuando hasta esas fechas había continuado siendo un reino.

El PNV lidera el Gobierno Vasco desde 1980, unas veces en solitario, otras en coalición con el PSE, Eusko Alkartasuna (EA), partido surgido de una escisión del propio PNV o Izquierda Unida (IU). Apoyando también mediante pactos presupuestarios y de investidura los gobiernos centrales populares y socialistas.

En las elecciones generales el PNV es la fuerza mayoritaria y obtiene el 26.9% de los votos y en las elecciones vascas de abril se constata el fuerte crecimiento del PNV, la irrupción del "nacionalismo radical" representado por Herri Batasuna, la pérdida de una importante cuota electoral del PSOE y los escasos resultados de la UCD y el peneuvista, Carlos Garaicoechea, ocupa el cargo de la presidencia del Consejo General Vasco.

Celebradas las primeras elecciones autonómicas en 1980, dieron lugar a la elección de lehendakari en la persona de Carlos Garaikoetxea (1980–1985) (). El PNV consigue el 38,8% de los votos válidos emitidos, seguido de Herri Batasuna, con el 16,5%, y del PSOE, 14,2%. Desde entonces el PNV gobierna la comunidad autónoma del País Vasco; en solitario en el periodo (1980–1986) y a través de diversos pactos desde entonces.

El 29 de diciembre de 1980 se reinstaura el modelo tributario del "Concierto económico" y empiezan la transferencia de competencias del Gobierno Central al Gobierno Vasco.

En 1981 una serie de sucesos amenazan seriamente la autonomía vasca el fallido golpe de estado del 23 de febrero y la consiguiente promulgación de la LOAPA (Ley Orgánica para la Armonización del Proceso Autonómico) que reconduce el desarrollo de las autonomías.

En 1982 el PSOE de Felipe González alcanza la presidencia del Gobierno español permaneciendo hasta 1996, aunque en el País Vasco continúa la hegemonía nacionalista moderada y radical, arrebatando el PSOE el voto a UCD, Alianza Popular (AP) y el Partido Comunista de Euskadi (PCE).

Pese a la resistencia socialista a la realización de transferencias el PNV, impulsa el desarrollo del autogobierno vasco y crea su propio servicio de Salud ("Osakidetza") aprueba el Estatuto de las ikastolas, comienza a emitir su propia radio y televisión (EITB), que inició sus emisiones el 27 de diciembre de 1982, su propia policía autonómica (Ertzaintza) ... dicho gobierno resistió la "reconversión industrial" que se inició desde 1982, recibiéndose ayudas para la reindustrialización por importe de 88.012 millones de pesetas.

En las elecciones autonómicas celebradas en febrero de 1984 resultó vencedor el PNV que obtuvo sus mejores resultados electorales hasta la fecha, 42 % de los votos emitidos, seguido del PSOE con el 23 %, Herri Batasuna con el 14,6 % y EE el 8 %. La progresión socialista fue notable así como paupérrimo el empuje electoral mostrado por la derecha españolista, 9,3 %. Resultados que tendencialmente reproducen los obtenidos en las elecciones forales y locales de mayo de 1983 ().

En torno a 1985, en plena crisis política del PNV, la economía vasca se situaba en unas coordenadas entre las que sobresalían la altísima tasa de paro, un crecimiento económico ralentizado, el impacto de la introducción de las nuevas tecnologías, el fin de la anterior ola de crecimiento expansivo, y la apertura a la competencia internacional ().

Los años ochenta fueron una época muy delicada en el País Vasco y por diversas circunstancias se creó un caldo de cultivo propicio para la continuación de la violencia terrorista.

Si bien ya antes existían ciertas técnicas de antiterrorismo ilegal, durante la década de los 80 el gobierno socialista se vio implicado en la "guerra sucia" practicada por los GAL, que cometió atentados y secuestros que fueron perpetrados en su mayoría por mercenarios franceses contratados por policías españoles, financiados con fondos reservados, y organizados desde el propio Ministerio del Interior, a través de responsables de la lucha antiterrorista del País Vasco.

En julio de 1983, el Servicio de Inteligencia Español CESID elabora la llamada "acta fundacional" de los GAL en la que se examinaba la posibilidad de llevar a cabo acciones de "guerra sucia" en el sur de Francia ante la falta de colaboración en la lucha antiterrorista y se afirma su viabilidad y conveniencia. Según la propia sentencia del caso Lasa-Zabala, en este documento «se habla de las diversas posibilidades de intervención española en el sur de Francia, incluso señalando como más aconsejable el procedimiento consistente en la desaparición por secuestro (nota de despacho de 6 de julio de 1983)».

El escándalo fue destapado por el Diario "El Mundo" y condujo muchos años después a solo dos sentencias condenatorias, de los 27 asesinatos que se atribuyen al GAL, siendo los condenados posteriormente indultados.

En 2000, el ex general de la Guardia Civil, Enrique Rodríguez Galindo, fue condenado por el Tribunal Supremo a 75 años de cárcel. También se condenó por este caso al ex gobernador civil de Guipúzcoa, José Julián Elgorriaga, y a los ex mandos de la Guardia Civil, Ángel Vaquero, Enrique Dorado y Felipe Bayo, como autores, cada uno de ellos, de dos delitos de detención ilegal y dos delitos de asesinato. Rodríguez Galindo estuvo solo tres años en prisión y cumplió el resto de la condena en su casa debido a una supuesta enfermedad cardiaca.

Ricardo García Damborenea, entonces Secretario general del PSOE en Vizcaya que había mantenido duras polémicas con Xabier Arzalluz. terminó admitiendo los hechos, afirmando que no se arrepiente de lo que hizo, declarando que dentro del contexto en que se inició la misma, la suya era la única forma de respuesta posible. Fueron muy polémicas sus afirmaciones de que Felipe González, entonces presidente de gobierno, había estado en todo momento al corriente de los hechos. Su colaboración con la justicia, hizo que saliera de la cárcel, incluso antes que el citado Rodríguez Galindo o el propio ex ministro José Barrionuevo. Posteriormente, apareció en un mitin electoral en la plaza de toros de Zaragoza junto a José María Aznar, entonces candidato a la presidencia de España por el Partido Popular, lo que le hizo acreedor de serias críticas en sectores de la izquierda.

El PSOE siempre ha negado toda responsabilidad respecto a los GAL, ha condenado verbalmente sus crímenes y su entonces presidente, Felipe González, nunca ha sido judicialmente acusado por estos hechos. González refirió: «Yo creo que no se puede decir que fuera terrorismo de Estado. Lo veo ahora con la perspectiva histórica. Si el aparato del Estado hubiera decidido eliminarlos, puede provocar otros problemas, pero termina por eliminarlos» (Documental La pelota vasca). «Dejémonos de historias, porque incidentes como los que ha habido en España los ha habido en todos los países en los que una actividad terrorista ha golpeado a la democracia» (El País, 27/09/96).

Durante los años de "guerra sucia" además de los atentados y secuestros se vivió una tensión sin precedentes en el País Vasco y Navarra y el entorno de ETA se vio impulsado, junto con la crisis derivada de la reconversión industrial, el paro..., por lo que consideraban una evidencia, entonces siempre negada por las autoridades, de que el gobierno socialista estaba detrás de los incidentes, para estos sectores ETA pasaba a ser una víctima y sus atentados una respuesta a las acciones del Gobierno.

Asociaciones cívicas como "Gesto por la Paz" iniciaron concentraciones tras cada asesinato, fuera reivindicado por ETA o por los GAL.

La "izquierda radical" se agrupa en torno a la coalición política Herri Batasuna (HB) creando su propio medio de expresión con él, hoy clausurado judicialmente, periódico "Egin".

Es esta época cuando surge el etiquetado como "Rock Radical Vasco" (RRV) y el llamado "Movimiento de Liberación Nacional Vasco" (MLNV) acoge sin reparos a los grupos del RRV más afines con sus posturas (Kortatu, Hertzainak, Barricada ... ); de este modo la izquierda radical disfruta de una forma de relación y de comunicación con la desencantada juventud vasca, por lo que no dudaron en convertidos en su bandera mediática, si bien no todos los grupos musicales aceptaron ese "tutelaje", rebelándose abiertamente algunos de ellos, como "Eskorbuto", que continuaron con su particular ideología "anti-sistema" rechazando la ideología política nacionalista, bajo la influencia del punk que había inspirado a gran parte del RRV. La base política de la autodenominada "izquierda abertzale" desde entonces con más fuerza se sumó al movimiento "anti" y reivindicó valores como el feminismo, la ecología, el pacifismo antimilitarista, la objeción de conciencia.

Otros autores por su parte, minimizan la influencia del MNLV en el RRV, aludiendo a que éstos grupos eran mucho más "hedonistas" que políticos.

La recién conseguida "libertad de expresión" era un concepto tan amplio que amparó algunas letras musicales que hoy día serían prohibidas por enaltecimiento y apología del terrorismo, pero que en su día nadie se atrevió a cuestionar para no ser tildado de antidemócrata o franquista, la mayoría de los grupos de esta ideología evolucionaron hacia la autocensura y posturas mucho más moderadas.

En 1986 tiene lugar la mayor escisión en la historia del PNV y el lehendakari de origen navarro, Carlos Garaikoetxea, funda en septiembre un nuevo partido, Eusko Alkartasuna, que, pese a los gobiernos de coalición en los que ha formado parte con el PNV, sigue escindido a fecha de hoy.

Las razones de la separación en bloque de los jeltzales, según algunos, además del enfrentamiento personal entre Xabier Arzalluz y Garaikoetxea y otras cuestiones de lucha de poder interno, fue la polémica surgida por una diferente concepción del reparto de poder entre las instituciones comunes de la autonomía vasca (Gobierno y Parlamento) y las forales (Juntas Generales y Diputaciones) que configuró la nueva "Ley de Territorios Históricos" y, más concretamente, según otros autores, las razones hay que buscarlas en la negativa de los peneuvistas navarros y en menor medida guipuzcoanos, a apoyar un gobierno de la derecha en Navarra, recibiendo a cambio ciertas contraprestaciones políticas en otros territorios. El PNV se derrumbó en Navarra y sus electos pasaron a formar parte del nuevo partido, obteniendo el PNV en las siguientes elecciones de 1987 solo el 0,98% de los votos en Navarra, frente al 7,1% de los votos de EA en ese territorio.

En las autonómicas anteriores a la escisión de EA, el PNV logró la adhesión del 28,47% del censo electoral en Euskadi, pero en las siguientes autonómicas de 1986, el PNV obtuvo el 16,34% del censo y EA, el 10,91%; en 1998 el PNV alcanzaría el 19,23% y EA descendería al 5,96%.

En las elecciones vascas de 1987 a las que se presentó EA, obtuvo 35 junteros en las tres provincias del País Vasco, frente a los 32 de PSE-EE (PSOE), HB o PNV. Recibió el voto de 190.136 electores (un 17'79%) y fue la primera fuerza en Guipúzcoa, con 16 junteros, y Álava, con 12. En Vizcaya, cuna del partido matriz, no tuvo tanta fuerza y fue la cuarta fuerza política con 7 junteros. Obtuvo asimismo 442 concejales en las elecciones municipales del mismo año, con un voto de 193.197 electores (18'05%) y gobernó tanto las alcaldías de Vitoria y San Sebastián, como la Diputación Foral de Guipúzcoa.

En 1988 el PNV alcanzaría el 19,23% y EA descendería al 5,96% por lo que el PNV pudo coaligarse con su propia escisión para las elecciones de 1989.

El PNV sería uno de los impulsores del Pacto de Madrid de 5 de noviembre de 1987 suscrito por el PSOE, AP, CDS, CIU, PNV, PDP, PL, PCE y EE por el que se solicitaba al Gobierno Vasco que asumiera «el liderazgo en la desaparición de la violencia y el terrorismo, y en la consecución definitiva de la paz»; dichos partidos se pronunciaban a favor de la derogación de la ley antiterrorista.

Asumiendo ese liderazgo el PNV promovió otro pacto de gran importancia que sería el llamado Pacto de Ajuria Enea firmado el 12 de enero de 1988 por AP, CDS, EE, PNV, PSOE y por José Antonio Ardanza como lehendakari del Gobierno vasco; el acuerdo se decidía a impulsar en su integridad el Estatuto de Gernika, intensificar las relaciones de la C.A.V. con Navarra, instaba a ETA a renunciar a la via armada y a HB a reanudar su actividad parlamentaria legitimándola como opción política, respaldaba las políticas de reinserción de los "arrepentidos", los procesos de diálogo si existiera una intención seria por parte de ETA de abandonar las armas, apoyaba también la derogación de la Ley Antiterrorista y reiteraba el apoyo a las víctimas del terrorismo.

Desde la escisión, de 1986 a 1998, José Antonio Ardanza fue el Lehendakari vasco, con un perfil claramente autonomista, gobernando con el Partido Socialista de Euskadi.

El plan fue presentado ante los miembros de la Mesa de Ajuria pero no obtuvo el respaldo del resto de partidos.

Muy pronto surgieron las divergencias entre los firmantes de Ajuria Enea y se redactó otro documento el 7 de octubre de 1988, que no fue firmado ni por el PNV, ni por EA, conocido como "Pacto de Navarra" , en el que se contenían las ideas del de Ajuria Enea, pero se enfatizaba especialmente en la condena de las actividades terroristas y el desprecio que generaban en la sociedad.

Un objetivo del nacionalismo vasco ha sido siempre la reunificación de los territorios que hoy día se encuentran divididos entre España y Francia, siendo Vizcaya, Navarra, Guipúzcoa y Álava esos "territorios históricos".

La propia constitución española, pese a que prohíbe la unión o federación de comunidades autónomas, hace una excepción en su disposición transitoria cuarta, y regula un procedimiento para el caso de que Navarra decida unirse al País Vasco, aunque nunca se ha propuesto formalmente ejercer dicho derecho. Los dirigentes políticos PP y UPN han solicitado repetidamentela derogación de dicha disposición.

Durante el tripartito PSN-CDN-EA de 1995 se puso en marcha el Órgano Común Permanente entre ambas regiones pero no llegó a formalizarse tras la dimisión del presidente navarro por escándalo de corrupción.

El gobierno del PSOE no pudo resistir los numerosos escándalos de corrupción (Roldan, Filesa ...), la destapada Guerra sucia del GAL... y en 1996 las elecciones generales dieron como resultado la victoria por mayoría simple del PP, que le obligaba a llegar a acuerdos con los partidos nacionalistas de PNV y CIU.

El PNV apoyó la investidura como presidente del popular José Mª Aznar consiguiendo una mejora el concierto económico y la matización de la política antiterrorista de los populares. Como resultado, las Haciendas de los territorios históricos de la CAV consiguieron una capacidad normativa y recaudatoria prácticamente plena sobre todos los impuestos, salvo el IVA. Además fruto de este acuerdo de investidura se aprobó, en la sesión del día 26 de noviembre de 1998, del Pleno del Congreso de Diputados por 184 votos a favor, 133 en contra y 4 abstenciones, (Diario de Sesiones del Congreso nº 200, pág. 10794) el articulado definitivo de la Ley 43/1998, de 15 de diciembre, de restitución o compensación a los partidos políticos de bienes y derechos incautados en aplicación de la normativa sobre responsabilidades políticas del periodo 1936-1939.

La V Legislatura fue la última presidida por José Antonio Ardanza, ya que decidió dejar la primera línea política y no presentarse a la reelección. Gracias a su éxito con negociador en la renovación del Concierto Económico vasco y al apoyo de Xabier Arzalluz, máximo dirigente del PNV como presidente del Euzkadi Buru Batzar, la Asamblea Nacional del PNV designó a Juan José Ibarretxe como candidato a Lehendakari en las elecciones autonómicas del 25 de octubre de 1998, siguiendo la tradición del PNV en el que la presidencia del partido y la máxima representación institucional están separadas.

En 1998 tuvo lugar el Pacto de Estella (Lizarrako Akordioa), en el que el frente "nacionalista" se consagró con la firma del acuerdo firmado el 12 de septiembre de 1998 por PNV, EA, HB, IU, EKA, Batzarre, siete sindicatos y nueve organizaciones sociales y promulgaba el diálogo y la negociación política como única solución al "conflicto", invocando como referente el "Acuerdo de Viernes Santo" ("Acuerdo de Stormont") en Irlanda del Norte en abril de 1998.

Según Manuel Vázquez Montalbán los firmantes de Estella estaban "Convencidos de la parálisis política que afectaba al PP y al PSOE en el tratamiento del problema vasco y de que el PP dependía de las ayudas del PNV en el Parlamento español, los firmantes de Lizarra forzaron la tuerca del soberanismo y plantearon con toda claridad el objetivo de la autodeterminación y de una negociación política con ETA”.

La firma de este pacto impulsó la tregua de ETA de 1998 y los posteriores fallidos contactos del Gobierno del Partido Popular presidido por José Mª Aznar con la organización terrorista. Sin embargo, el 21 de enero de 2000 ETA volvió a asesinar. No hubo condena por parte de Herri Batasuna, lo cual produjo la extinción de la colaboración propiciada por el Pacto de Estella.

Las elecciones autonómicas de 1998 se celebraron poco después de que ETA declarase una tregua «total e indefinida» (18 de septiembre de 1998), paralelamente a la firma, seis días antes, del Pacto de Estella, acordado por diversas organizaciones políticas y sociales del País Vasco, Navarra y el País Vasco francés, entre los que se encontraban todos los partidos y sindicatos nacionalistas vascos y también Izquierda Unida (IU).

La participación en las elecciones fue muy alta y se acercó hasta el 70% y el PNV ganó con el 27,28% de los votos emitidos, perdiendo uno de los 22 escaños que tenía. Aumentó sus votos pero al aumentar también la participación descendió un porcentaje de dos puntos. Pero esas elecciones constituyeron un éxito electoral para los dos polos opuestos PP y Euskal Herritarrok(EH), que era la plataforma electoral constituida el 25 de octubre de 1998 por Herri Batasuna y otras organizaciones de la izquiera abertzale y obtuvo 14 escaños.

Poco después el presidente Aznar anunciaba los citados contactos con ETA.

Tras la reanudación de los actos terroristas, la izquierda nacionalista que apoya a ETA retrocede nuevamente a su franja de votos habitual, mientras un nuevo partido se escinde de Batasuna surgiendo Aralar, que condena la violencia etarra y el Tribunal Supremo comienza una serie de procesos contra varias organizaciones relacionadas con el entramado terrorista, por pertenencia o colaboración con ETA. Se cierran dos periódicos (Egin y Egunkaria que era el único periódico editado en euskera), - en el caso de este último la fiscalía misma ha pedido el archivo del caso y, en cuanto a "Egin", sigue sin haber sentencia judicial nueve años después,- y un buen número de otras empresas procesadas todas ellas, supuestamente por apoyar económicamente a la banda terrorista y cuyos juicios continúan. Se ilegaliza Batasuna, probado según el Tribunal Supremo que la creación de este partido político fue "un hecho instrumental por parte de la organización terrorista ETA", sin haberse condenado a sus dirigentes por dicho motivo por lo que hoy día pueden realizar, y realizan, actos políticos y dar ruedas de prensa a título individual.

En cumplimiento de su programa electoral, el Gobierno Vasco propuso una reforma del estatuto de autonomía del País Vasco, con el nombre de Estatuto Político de la Comunidad de Euskadi, más conocido por el nombre de su promotor.

El Plan Ibarretxe, con una propuesta soberanista basada en la «libre asociación» entre el País Vasco y España, la soberanía compartida y el derecho de autodeterminación, se presentaba como una tercera vía entre las posturas denominadas constitucionalistas del PP y el PSE-EE (PSOE) y el independentismo de EH y ETA. La propuesta se definía como una «propuesta de pacto político que se materializa en un nuevo modelo de relación con el Estado español, basado en la libre asociación y compatible con las posibilidades de desarrollo de un estado compuesto, plurinacional y asimétrico», la cual desbordaba el marco constitucional tal como existía en ese momento, al plantear la creación de un nuevo marco jurídico en el la práctica totalidad de las competencias estarían en manos de las instituciones del País Vasco, dejando al Estado español unas funciones meramente residuales. Las principales fuerzas políticas españolas consideraron que el plan violaba tanto en los procedimientos, como en los contenidos, el marco de la Constitución Española. Para poder entrar en vigor, la propuesta, al ser una reforma de un estatuto de autonomía, debía ser aprobada por mayoría absoluta en el Parlamento Vasco y posteriormente ser admitida a trámite en el Congreso de los Diputados español, para luego ser tramitado en el propio Congreso y en el Senado mediante ley orgánica.

Ibarretxe también declaró que, en caso de que la propuesta fuese paralizada en las Cortes españolas, convocaría un referéndum en el País Vasco para que los vascos pudieran decidir su futuro.

Como respuesta, el 28 de noviembre de 2004, el gobierno de José María Aznar aprobó añadir al Código Penal un artículo por el que se consideraba un delito castigado con penas de entre tres a cinco años de prisión y entre seis a diez años de inhabilitación absoluta el que un cargo público convocase elecciones o referendos sin la autorización de las Cortes. La reforma fue tramitada rápidamente y aprobada como una enmienda del Partido Popular a la Ley Orgánica de Arbitraje, con los únicos votos a favor del PP. El resto del grupos parlamentarios del Congreso de los Diputados hizo un plante y se abstuvo de votar. La reforma entró en vigor el 23 de diciembre.

Pero el plan fue rechazado en el Congreso de los Diputados por la mayoría PP-PSOE-IU y devuelto a Vitoria. A día de hoy no hay indicios de movimiento para la redacción de un nuevo estatuto.

El rechazo del Congreso de Diputados llevó al Lehendakari Ibarretxe a convocar elecciones para el 17 de abril de 2005, con la intención de que se tratase de un voto plebiscitario en relación a la propuesta.

El PSOE se impuso en las elecciones celebradas el 14 de marzo de 2004, pocos días después de los atentados de Al Qaida en Madrid y el líder socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, asumió la presidencia del Gobierno, manifestando tener un nuevo "talante". Mariano Rajoy, sustituto de Aznar en la dirección de los populares encabezó una dura oposición, que resultó inicialmente poco fructífera, habida cuenta de que el resto de partidos se posicionó contra sus iniciativas políticas, especialmente en materia antiterrorista.

Así, frente al diálogo con ETA promulgado por todo el arco parlamentario, los populares y sus asociaciones afines (Foro de Ermua, AVT, ...) organizaron numerosas manifestaciones contra el Gobierno, especialmente ante la proximidad de las elecciones de mayo de 2007, aludiendo a que ETA estaba detrás de los atentados del 11-M y, posteriormente, contra las conversaciones del Gobierno con ETA, consiguiendo con este mensaje recortar distancias con el PSOE.

El texto de la Constitución Europea (CE) fue ratificado en referéndum pero País Vasco y Navarra fueron las regiones donde el 'No' tuvo un mayor respaldo, al conseguir un 33,66% y un 29,22% respectivamente.

El País Vasco fue la comunidad autónoma que registró un mayor porcentaje de rechazos a la Constitución Europea (33,66%), a pesar de que PNV, PSOE y PP pedían el 'Sí'. Guipúzcoa fue la provincia que encabezó el 'No' con un 40,77%, seguida de Vizcaya, con el 30,79 % y Álava, con el 29,56%. Además, el 62,61% de apoyos al texto europeo fue inferior al 69,12% que registró en 1978 la Constitución Española. En la localidad guipuzcoana de Orexa, el 91,84% de los votantes se opuso al tratado.

La segunda comunidad con mayor rechazo a la Constitución Europea fue Navarra con un 29,22% de papeletas por el 'No', casi 12 puntos más que la media nacional. La aprobación del tratado en Navarra en este referéndum era apoyada por UPN, PSN, CDN y PNV, mientras que IUN-NEB, Aralar y EA defendían el rechazo al texto.

La VII Legislatura vasca ha estado marcada, sin embargo, por el proceso de negociación entre el Gobierno español y ETA para conseguir el fin de la violencia y la disolución de la organización terrorista. El PNV ha adoptado un perfil discreto de apoyo al Gobierno español, en el que el protagonismo ha recaído fundamentalmente en el presidente del Euzkadi Buru Batzar, Josu Jon Imaz y no en el Lehendakari Ibarretxe.

Tras la declaración de tregua por parte de ETA, Juan José Ibarretxe pidió la derogación de la Ley de Partidos, al tiempo que llevó a cabo una rueda de contactos con todos los partidos vascos (incluyendo a la ilegalizada Batasuna, con cuyos representantes Arnaldo Otegi, Juan José Petrikorena y Pernando Barrena se reunió el 19 de abril en el Palacio de Ajuria Enea, sede del Gobierno Vasco). Por ello, el Foro de Ermua presentó una querella y el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco le imputó un presunto delito de desobediencia al reunirse con la ilegalizada Batasuna.

En el País Vasco, se rompió la ya tradicional alianza electoral entre PNV y EA, ya que EA, tras un complicado proceso interno decidió concurrir en solitario a los comicios.

Por el contrario, la mayoría de los partidos nacionalistas presentes en Navarra (PNV, EA y Aralar) se unieron con sectores independientes y con el partido "Batzarre" (de izquierda federalista) en una coalición denominada "Nafarroa Bai", que defiendía el derecho de los navarros a decidir su futuro. Dicho partido se presentó por primera vez en el mapa político navarro en las elecciones generales de 2004 y se configuró como la tercera fuerza política navarra consiguiendo 60.645 votos y una diputada en el Congreso, Uxue Barkos.

La llamada "izquierda abertzale" con la excepción de EHAK-PCTV en el País Vasco, se encontraba ilegalizada judicialmente e intentó concurrir a los comicios bajo las siglas ASB, pero tras ser ilegalizada esta formación, se presentaron bajo las siglas del histórico partido ANV, cuyas listas fueron parcialmente ilegalizadas, pudiendo presentarse en muchos ayuntamientos, pero impidiendo su participación en las elecciones al parlamento foral navarro.

En la Navarra el gobierno de UPN (UPN, PP: UCD, AP, CDS)- CDN, representantes tradicionales del navarrismo-españolista, había llevado a cabo una política de tendencia anti-vasquista durante toda la legislatura, oponiéndose frontalmente al truncado proceso de paz iniciado por los socialistas y precisamente por ese motivo, las elecciones navarras municipales y forales de 27 de mayo de 2007, fueron objeto de atento seguimiento por parte de la opinión pública estatal, dado que desde el PP se señalaba que Navarra había sido parte de las cesiones del gobierno socialista a ETA.

En este ambiente de crispación y expectación, dado que las encuestas preelectorales arrojaban resultados diversos, UPN consiguió su record de votos, rozando la mayoría absoluta, copando el Gobierno de Navarra y el Ayuntamiento de Pamplona gracias al apoyo del PSN, que adoptó esta decisión obligado por sus dirigentes de Ferraz. Nafarroa Bai ascendió a la segunda posición obteniendo ayuntamientos importantes y basando su voto en Pamplona y comarca, gracias entre otros motivos, a la popularidad de Uxue Barkos y CDN e IU ven muy reducido su espacio electoral en favor del voto útil. Debido a las convulsiones del PSN, una encuesta postelectoral publicada por el diario "El Mundo", predecía un nuevo aumento de Nabai a costa del PSN, llegando hasta el 33% del electorado.

ANV obtuvo casi 95.000 votos en las candidaturas que no fueron impugnadas (73.000 en el País Vasco y 22.000 en Navarra) consiguiendo 337 concejales en el País Vasco y 100 en Navarra. ANV pudo presentar listas a las Juntas Generales de Álava y Vizcaya, no así en Guipúzcoa, consiguiendo en total 28.128 votos. De ellos, 13.113 en Álava, lo que se tradujo en 4 junteros, y 15.015 en Vizcaya, con un juntero, ya que solo pudo presentarse en las Encartaciones. En Guipúzcoa el voto nulo fue del 21,6%, y ANV reivindicó 12 junteros. En el Parlamento de Navarra, los votos nulos fueron 18.285, por lo que la formación reivindicó 2 diputados.

En la Comunidad Autónoma del País Vasco, "Ezker Batua Berdeak" pasó de los setenta y tantos concejales de la pasada legislatura municipal a los 99 en estas elecciones y la colación Ezker Batua Berdeak – Aralar ha llegado a los 136 concejales, pasando de 10 a 12 junteros.

Al principio



Acción Nacionalista Vasca

Antigua sede de ANV en Baracaldo, incautada tras la ilegalización del partido durante la Guerra Civil y la toma por las tropas franquistas.

1 Escisión del Partido Nacionalista Vasco (PNV). 2 Ilegalizado por su vinculación con Batasuna y con ETA en 2008.

Acción Nacionalista Vasca (EAE-ANV), Eusko Abertzale Ekintza en euskera, es un partido político español fundado en 1930, de ideología nacionalismo vasca que se define como de izquierdas, republicano e independentista. Presente en el primer Gobierno vasco formado en la Segunda República, sus actividades fueron suspendidas por orden judicial por su relación con Batasuna y el entorno de ETA, y el 16 de septiembre de 2008 el Tribunal Supremo lo declaró ilegal, ordenando su disolución.

Fue fundado en 1930 como una escisión laica y progresista del Partido Nacionalista Vasco, cuando un pequeño grupo de militantes del partido Aberri, se opusieron a la fusión de este con los conservadores de Comunión Nacionalista Vasca (CNV). Esta fusión era en la práctica la reunificación del PNV, que años antes se había escindido en las dos tendencias que cristalizaron en Aberri y CNV.

Entre los fundadores de ANV destacaron Anacleto Ortueta, Tomás Bilbao y Justo Gárate.

ANV tenía un ideario nacionalista moderado, se definía como aconfesional (frente al carácter confesional católico del PNV de aquella época) y su carácter socialdemócrata y republicano le abría a alianzas con los partidos republicanos y socialistas. Fue el primer partido vasco de izquierda nacionalista.

El 19 de noviembre de 1933, día de elecciones legislativas, Hermenegildo Alvariño, militante de ANV, fue asesinado a manos de pistoleros socialistas en un bar cercano a la sede de ANV en Baracaldo.

En las elecciones de febrero de 1936 se integró en la candidatura del Frente Popular y, más tarde, fue miembro del gobierno de la República Española.

Sus órganos de prensa fueron el diario Acción Nacionalista, editado en Bilbao de 1932 a 1933, y posteriormente Tierra Vasca/Eusko Lurra editado entre 1933 y 1937.

Durante la Guerra Civil se organizaron varios batallones de voluntarios del ANV que combatieron en el bando republicano como parte del Ejército Vasco. Los batallones del ANV sufrieron una dura derrota en el frente del monte Albertia. ANV también participó activamente en el primer Gobierno Vasco (1936-37), donde tuvo un consejero, Gonzalo Nárdiz, al frente de la consejería de ganadería.

Proscrito por la dictadura franquista, el partido sobrevivió a duras penas en el exilio y en la clandestinidad durante casi cuarenta años. Su labor opositora se cristalizó principalmente en su permanencia en el gobierno vasco en el exilio (representado por Nardiz) y en la edición en el exilio de su publicación Eusko Lurra/Tierra Vasca, en Bayona (hasta 1940) y posteriormente en Buenos Aires (entre 1956 y 1976). El periodo de la dictadura supuso una radicalización en las posturas de ANV, que se volvió independentista y más izquierdista.

Tras el fin del régimen franquista, ANV salió de la clandestinidad y se registró como partido político en 1977, con su sede social establecida en la localidad costera vizcaína de Bermeo.

Se presentó en solitario a las primeras elecciones democráticas de 1977 en las circunscripciones de Guipúzcoa y Vizcaya cosechando unos pésimos resultados electorales (menos del 1% de los votos) y siendo una de las formaciones políticas menos votadas del panorama político vasco. En Navarra se había presentado en coalición con el Partido Nacionalista Vasco y Euskal Sozialista Biltzarrea (ESB) formando la Unión Autonomista de Navarra, la cual quedó en quinto lugar con poco más de un 6% de votos, sin obtener acta de diputado.

Los resultados electorales forzaron a ANV a buscar alianzas con otras formaciones nacionalistas de izquierdas, y así en 1978 se integró en la coalición electoral Herri Batasuna (HB). En 2007 se ha vuelto a presentar en solitario, dejando de ser parte de HB, ya ilegalizada.

En 1978, ANV se fusionó con ESB, otro de los partidos que formaban parte de la coalición Herri Batasuna, formando Euskal Sozialista Ekintza, pero esta formación tuvo una vida fugaz y ambas organizaciones volvieron a separarse, tras la crisis interna de ESB y la adopción por parte de esta de un ideario marxista.

Desde 1978 hasta la refundación de Herri Batasuna como Batasuna, Acción Nacionalista Vasca subsistió dentro de Herri Batasuna con personalidad propia independiente.

En los primeros años de existencia de la coalición HB se produjo una pugna entre tres de los partidos que la integraron, ANV, ESB y Langile Abertzaleen Iraultzarako Alderdia (LAIA), por un lado y los grupos e independientes partidarios de la Alternativa KAS, por otro. Este enfrentamiento se debía básicamente a discrepancias en la organización interna de la coalición y a la participación o no de la misma en las instituciones políticas españolas. No había en principio ningún tipo de discrepancia sobre el apoyo a la paralela actividad de ETA.

En las elecciones forales y municipales de 1979 HB obtuvo un importante apoyo electoral y eso desató un enfrentamiento abierto en el seno de la coalición. HB era, a efectos legales, una coalición electoral que agrupaba a ANV y ESB, los dos únicos partidos políticos legales que la formaban. LAIA y ESB trataron de obtener la adhesión de ANV a sus planes para quedarse con las siglas de HB y marginar a los partidarios de KAS, pero en el V Congreso de ANV se impuso la corriente interna favorable a KAS.

Poco antes de las elecciones autonómicas de 1980, LAIA y ESB abandonan HB, que quedó reducida a una coalición de ANV y HASI, controlado en la práctica por la organización alegal KAS.

La influencia y peso de ANV en el conjunto de la organización fue pequeño, ya que prácticamente se reducía al derecho de elegir a uno de los 24 miembros de la Mesa Nacional que dirigían la coalición. La importancia de ANV para Herri Batasuna consistía en que era un partido político legal con derecho a mantener las siglas de la coalición. También permitía mantener una ligazón histórico-sentimental entre la coalición abertzale y los nacionalistas que lucharon en la Segunda República y contra Franco.

Con la refundación de Herri Batasuna en el partido político Batasuna, los militantes de ANV no se integraron en el nuevo partido político, que poco más tarde sería ilegalizado en España. La no integración se debió a que la nueva formación en su congreso fundacional no admitía partidos en su seno, aunque sí corrientes.

Ante este hecho, los miembros de ANV deciden no integrarse en Batasuna. Esto ocurrió casi al mismo tiempo que la corriente Aralar de Patxi Zabaleta decidía también salir del proceso fundacional de la formación hoy ilegalizada y pasar a ser un partido político autónomo.

Con la llegada de la democracia, ANV reclamó bienes que habían pertenecido al partido o a algunos militantes durante el anterior periodo democrático y que habían sido incautados por el régimen franquista. A lo largo de largos procesos judiciales, ha conseguido indemnizaciones por algunos de ellos, incluso después de ilegalizada Batasuna.

El 1 de junio de 2002, en Baracaldo, EAE-ANV celebró su X congreso, eligiendo una dirección nacional de 29 miembros, entre ellos el presidente (Kepa Bereziartua) y el secretario general (Antxon Gómez). En julio de 2005, comenzó a publicar la revista Eusko Ekintza.

Tras décadas sin presentarse a unas elecciones (desde 1977), ANV presentó en 2003 representantes en las juntas electorales de cara a formar candidaturas para las elecciones municipales y forales de ese año, aunque al final no presentó listas.

El 12 de abril de 2007 presentó de nuevo a sus representantes ante las juntas electorales de Álava, Guipúzcoa y Navarra para concurrir en las elecciones municipales y forales del 27 de mayo, siendo investigada por si pudiera ser "heredera" de la ilegal Batasuna. El 28 de abril, el juez Garzón decidió que no había indicios suficientes acerca de la relación entre ANV y Batasuna, por lo que se presentó en las elecciones del 27 de mayo. El PP solicitó al Gobierno español que el Fiscal General del Estado impugnase de "todas las listas" de la izquierda abertzale.

Ante esta situación el Fiscal General del Estado Cándido Conde-Pumpido impugnó ante el Tribunal Supremo 110 candidaturas de ANV, y la fiscalía del estado 122, siendo ilegalizadas un total de 133, de acuerdo con el procedimiento establecido en la Ley de Partidos. Finalmente, este tribunal anuló en la mañana del 6 de mayo de 2007 dichas listas, tras una deliberación que se prolongó desde las 18:30 del día anterior. La decisión fue avalada posteriormente por el Tribunal Constitucional. ANV llamó a una movilización para el día 12 de mayo en Bilbao contra esta decisión. Un día después el dirigente de Batasuna Pernando Barrena pidió el voto para ANV en las elecciones municipales del mismo mes. Esta acción fue valorada por el Gobierno español como un indicio más de la relación entre Batasuna y Acción Nacionalista Vasca pero no suficiente como para instar a su ilegalización ante los tribunales de justicia.

El 15 de junio de 2007, por medio de Marian Betialarrangoitia, alcaldesa de Hernani, ANV manifestó su negativa a condenar los actos de kale borroka acontencidos en aquellas fechas aduciendo que este hecho no aportaba "ninguna solución". El 13 de enero de 2008 la Fiscalía de la Audiencia Nacional denunció a Marian Beitialarragoitia por enaltecimiento del terrorismo, al pedir un aplauso para los terroristas de ETA Igor Portu y Martín Sarasola, autores del atentado de la T4 del Aeropuerto de Barajas, durante la presentación de sus candidaturas a las elecciones generales de 2008, petición que fue respondida con una ovación cerrada de los más de tres mil asistentes. Esta denuncia en un principio fue archivada por el juez Santiago Pedraz, pero posteriormente fue reabierta por Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional. La alcaldesa de Hernani ha generado polémica debido a otros hechos, como la contratación como miembros de su equipo de dos antiguos miembros de Euskal Herritarok (precursor de Batasuna), la colocación de fotos de presos etarras en algunas calles del municipio, o la creación de una comisión de ayuda a los presos de ETA oriundos de Hernani.

En el XI congreso del partido independentista, celebrado el 27 de octubre de 2007, se consideró la creación de un Consejo Nacional Vasco (CNV), formado por todos los partidos nacionalistas vascos que realmente apoyen la independencia de Euskal-Herria. Este nuevo estado se llamaría República de Navarra, con capital en Pamplona. EAE-ANV se reafirmó en la organización federada de ese nuevo estado vasco, y recordó que a su modo de ver, hay algunos territorios fuera de los actuales País Vasco Francés, Euskadi y Navarra que también pertenecerían a la nación vasca. Entre ellos destacó Treviño, La Puebla de Arganzón y Miranda de Ebro en la provincia de Burgos, Castro Urdiales y Valle de Villaverde en Cantabria, Ejea de los Caballeros en Zaragoza y algunas partes de La Rioja. Estas pretensiones han suscitado rechazo en algunos territorios afectados, mientras que en algunas localidades como en Treviño y La Puebla de Arganzón tienen representación en los respectivos consistorios.

Se criticó también a otras organizaciones como Aralar, a la que se negó su condición de independentista y se eligió a un nuevo secretario general, Juan Carlos González Lorente, en sustitución de Antxon Gómez.

El 8 de febrero de 2008 ANV, al igual que el Partido Comunista de las Tierras Vascas, fue suspendida de actividad durante tres años por el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón con lo que no pudo presentarse a las elecciones de 2008. Días antes el mismo juez había imputado a a tres de sus dirigentes (Kepa Mirena Bereziartua, Alazne Arozena y Antxon Gómez Lorente) por colaboración con ETA. También prohibió la concurrencia a las elecciones generales el Tribunal Supremo en un procedimiento distinto instado por la Fiscalía General del Estado, aunque decidió no suspender sus actividades.

Pocos días después, el 14 de febrero de 2008, los jugadores de la Real Sociedad hicieron público un manifiesto, respaldado por el 70% de la plantilla, en el que definían la ilegalización de ANV y el PCTV como una decisión política y abogaban "el diálogo entre todas las partes como solución al conflicto vasco".

El 20 de febrero de 2008 se presentaron por parte de la Abogacía del Estado ante la Sala del 61 del Tribunal Supremo, basándose en dos informes de la Policía Nacional entregados por el juez Baltasar Garzón tras presentarse la demanda de ilegalización de ambos partidos, nuevas pruebas que vinculaban al Partido Comunista de las Tierras Vascas (PCTV) y a Acción Nacionalista Vasca (ANV) con la ilegalizada Batasuna. Dichas pruebas consistían en el uso de las sedes de ANV como bases de actividad al servicio de Batasuna y el PCTV, puestas de manifiesto al encontrarse un registro de la sede de Pamplona y no encontrarse documentos sobre la actividad de ANV sino de Batasuna, de Segi y de las agrupaciones de electores Sozialista Abertzaleak, así como el control de las comunicaciones y la dirección y de la presentación de las listas de ANV a las elecciones por parte de Iñigo Balda Calonge, miembro de la Mesa Nacional de Batasuna.

Tras el asesinato el 7 de marzo de 2008 del ex-concejal del PSOE en Mondragón Isaías Carrasco por parte de la banda terrorista ETA en dicha localidad, todos los grupos políticos del ayuntamiento condenaron dicho atentado a excepción de ANV, partido que ocupaba la alcadia de Mondragón, lo que llevó posteriormente a que sus socios de gobierno en el ayuntamiento Ezker Batua-Berdeak-Zutik dieran por roto dicho pacto, y a la presentación de los demás grupos políticos (PP, PSE-EE, PNV, EA y Aralar) de diversas mociónes de censura contra la alcadesa; finalmente la llamada 'moción ética' (una petición para que los concejales de ANV que dimitan si no condenan la violencia) presentada el 25 de abril de 2008 para desalojar a ANV de la alcaldía presentada por PNV y PSE-EE fracasó debido a la abstención de los concejales del Partido Popular (uno), Eusko Alkartasuna (uno) y Ezker Batua-Berdeak (dos) (en los dos últimos casos en contra de la opinión de sus partidos), en tanto que los de Aralar y Zutik votaban en contra. Al día siguiente, en Hernani, gobernada igualmente por ANV, la moción de PSE-EE y PNV volvió a fracasar, al abstenerse de nuevo los representantes de EB-B (los de EA y PP apoyaron esta vez la moción). Estas dos localidades fueron las primeras en la que se presentaron estas 'mociones éticas' para expulsar a ANV por su negativa a condenar la violencia etarra, siguiéndolas Vergara (donde el 29 de abril de igual modo fracasó, con el voto en contra de Aralar, la abstención de EA y la ausencia de dos concejales del PNV ), Escoriaza (donde también fracasa, con los votos favorables de PNV, PSE y EB-B ), Villava (dónde sale adelante ), Berriozar (dónde no sale adelante ), Elorrio, Villabona (que fracasa), Legazpia, Ibarranguelua y Soraluce (dónde, en los tres casos, salió adelante, en Azpeitia y Anzuola (donde no sale adelante ) y en Pasajes (donde sale adelante, y donde posteriormente fue agredido por parte de los simpatizantes de ANV un concejal del PSE) y en Villareal de Urrechu (donde también sale adelante.

Asimismo, el 6 de junio de 2008, el PSE anunció que en adelante las mociones éticas pasarían a ser mociones de censura.

El día 30 de abril de 2008 el juez Baltasar Garzón envió a prisión a la alcadesa de Mondragón Inocencia Galparsoro, de ANV, por los delitos de colaboración con banda armada y quebrantamiento de la suspensión de actividades. Asimismo el juez advirtió que no excluye imputarle también un delito de integración en organización terrorista, ni actuar contra otros miembros de ANV. Además, la policía registró y se llevó documentos del ayuntamiento para la investigación. Asimismo, el 5 de mayo, tras un registro policial, el mismo juez ordenó la clausura y precinto de la sede de ANV en Portugalete, dentro del sumario genérico por la suspensión de actividades de la formación.

En cumplimiento del auto de suspensión de actividades de la formación, el 6 de mayo de 2008 las Juntas Generales de Álava acordaron disolver el grupo de ANV en la Cámara.

El Tribunal Supremo resolvió, en sentencia del 16 de septiembre de 2008, la ilegalización de la formación política y su disolución. La causa arrancó a iniciativa de la abogacía del Estado y el Ministerio Fiscal el 20 de febrero de 2008, -al mismo tiempo que se actuaba contra el Partido Comunista de las Tierras Vascas por los mismos motivos-, argumentando la vinculación de ANV con la ilegalizada Batasuna y la organización terrorista ETA, y que la formación era un instrumento de ambas organizaciones. La disolución del partido conlleva la liquidación y puesta a disposición de todos los bienes al erario público. La sentencia estableció que ANV colaboraba de manera reiterada con Batasuna, dando apoyo político complementario a ETA. Para el tribunal fueron claves los comportamientos en sintonía de ANV, ETA y Batasuna durante las elecciones municipales de 2007. Dos días despúes, el Tribunal Supremo ilegalizó también al Partido Comunista de las Tierras Vascas.

En las elecciones municipales, forales y autonómicas de 2007, ANV obtuvo casi 95.000 votos en las candidaturas que no fueron impugnadas (73.000 en el País Vasco y 22.000 en Navarra). ANV ganó en 31 municipios de los 97 que pudo presentarse y obtuvo representación en otros 62. De esta manera, la formación abertzale sumó 337 concejales en el País Vasco y 100 en Navarra, siendo la cuarta fuerza política en votos, con un 6,77% (tercera en número de concejales), en el País Vasco y cuarta (3,29%) en Navarra. ANV obtuvo también un concejal en Treviño y otro en La Puebla de Arganzón, los municipios que forman el enclave burgalés en Álava del Condado de Treviño.

Atribuyéndose todos los votos declarados nulos, ANV reclamó como propios 92.000 votos más en el País Vasco y Navarra; afirmando ser la fuerza mayoritaria en un total de 55 alcaldías de estos territorios.

En otras localidades donde las listas de ANV fueron ilegalizadas, se presentaron otras listas consideradas afines a la izquierda abertzale, como en Leaburu -Bide Berriak-, en Hernialde -Herritarrak- o en Amézqueta -Kimu Berri Taldea.

ANV pudo presentar listas a las Juntas Generales de Álava y Vizcaya, no así en Guipúzcoa, consiguiendo en total 28.128 votos. De ellos, 13.113 en Álava, lo que se tradujo en 4 junteros, y 15.015 en Vizcaya, con un juntero, ya que solo pudo presentarse en las Encartaciones.

Atribuyéndose del mismo modo todos los votos nulos, ANV reivindicó un juntero más en Álava (de la circunscripción de Ayala, dónde su lista había sido ilegalizada); y otros cuatro en Vizcaya. En Guipúzcoa el voto nulo fue del 21,6%, y ANV reivindicó 12 junteros.

En el Parlamento de Navarra, los votos nulos fueron 18.285, que la formación reivindicó como propios, correspondiéndola según esta interpretación 2 diputados electos.

Al principio



Historia del Partido Nacionalista Vasco

Sabino Arana.

El Partido Nacionalista Vasco, fundado por Sabino Arana, fue constituido oficialmente el 31 de julio de 1895 y, en la actualidad, y desde la instauración de la democracia siempre ha formado parte del Gobierno Vasco y uno de sus militantes ha sido siempre lehendakari desde la promulgación del Estatuto de Guernica. Forma parte en Navarra de la coalición Nafarroa Bai, que es la segunda fuerza política de esta comunidad. Tiene una presencia testimonial en el País Vasco francés.

Arana ya anunció la creación de este partido en lo que se considera su primera intervención política con el llamado "Juramento de Larrazabal" de 1893 y el PNV fue constituido oficialmente el 31 de julio de 1895, eligiéndose a su fundador Sabino Arana como presidente (cargo que ostentó hasta su dimisión por motivos de salud en 1903, año en el que fallecería).

El PNV recibe su principal impulso tras ocupar Ramón de la Sota el cargo de Fidel Sagarmínaga en el partido de los "Euskalerriakos", movimiento de corte fuerista liberal.

Los "euskalerriakos", de ideología burguesa fuerista, fueron liderados inicialmente por Fidel Sagarminaga y a su muerte en 1884 por Ramón de la Sota, industrial naviero, fundador de Astilleros Euskalduna, que llegó a ser nombrado en 1921 "Sir" por el Gobierno Británico y era una de las mayores fortunas de la época .

En 1898, Sabino Arana es elegido Diputado de Vizcaya por el distrito de Bilbao; en 1899, en la elecciones municipales el PNV obtiene 5 concejales en Bilbao y su primer alcalde en la localidad de Mundaka.

La pugna entre los aranistas, los carlistas y los "euskalerriakos" marcaría la vida del Partido Nacionalista Vasco, por el giro nacionalista de éstos últimos y su mayor acercamiento que posibilitaría a partir de 1898, según algunos autores, una moderación de los postulados nacionalistas, un incremento económico del PNV y el acceso a cargos públicos y a la burguesía vasca, siendo el propio De la Sota elegido por el PNV diputado a Cortes por Balmaseda en 1918.

El 26 de agosto de 1901 se celebran los primeros juegos florales en el Bilbao industrial y los aranistas dejan su huella en dichos actos polemizando Arana con Miguel de Unamuno, que predide los Juegos y que por entonces era Rector de la Universidad de Salamanca, a raíz de los discursos pronunciados en esa fecha ], en el que Unamuno evidenciaba la perdida del euskera : "esa lengua que hablas, pueblo vasco, ese euzkera desaparece contigo; no importa porque como tú debe desaparecer; apresúrate a darle muerte y enterrarle con honra, y habla en español." hecho por el que 46 personalidades de la época firman un manifiesto titulado "¡Viva el euskera!" en favor de esa lengua. . Los Juegos del año 1903 en Barcelona se suspenden debido a las protestas contra la bandera española.

En ese año 1903, en el que fallece prematuramente su fundador a los 38 años, el PNV tiene ya organización en 20 localidades vizcaínas y 5 guipuzcoanas. En 1908 se obtiene el primer diputado por Guipúzcoa; no obstante, es en las elecciones a las diputaciones de 1917 cuando el partido consigue la Diputación de Vizcaya y alcanza mayor implantación en Álava, Guipúzcoa y Navarra y el partido crea sus medios provinciales de difusión "Arabarra", "Bizkaitarra", "Gipuzkoarra" y "Napartarra".

En 1911 el PNV crea su propio sindicato, "Solidaridad de Obreros Vascos" (en 1933 cambiará su nombre por el de "Eusko Langileen Alkartasuna- Solidaridad de Trabajadores Vascos" ELA-STV), para apartar a los sindicatos socialistas de los obreros nacionalistas. La confesionalidad católica del mismo, acorde con los entonces principios del partido, fue la causa de que se le tildara de sindicato "amarillo". En la actualidad es la primera central sindical del País Vasco con diferencia y la tercera en Navarra.

En esta época se producen disensiones internas en el PNV y Francisco Ulacia funda en 1910 el "Partido Nacionalista Vasco Liberal" y en 1911 el "Partido Nacionalista Vasco Republicano", que se consideran los antecentes de ANV en 1930.

En 1915, el hermano del fundador, encabeza una tamporalmente una escisión denominada "Euzkeldun Batzokija".

Coincidiendo con la diferencia de posturas en la Primera Guerra Mundial y supeditando el independentismo inicial a posturas más pragmáticas, surgió una vertiente autonomista del sector moderado mayoritario liderado por Engracio Aranzadi "Kizkitza", Luis Eleizalde y Ramón de la Sota, pasando el PNV a llamarse temporalmente desde 1916 "Comunión Nacionalista Vasca" (CNV).

A pesar del éxito nacionalista en las elecciones de 1917 que iniciaban una breve hegemonía nacionalista que auguraba la próxima creación de un Estatuto Vasco, socialistas y monárquicos aunan fuerzas para desbancar a los nacionalistas.

El sector más joven llamado "Aberri" (por ser este el nombre del periódico que difundía su ideología) liderado por Elias Gallastegi y Manu Egileor reivindica la ideología aranista pura, refunda el PNV y es expulsado. En 1921 mientras que Luis Arana incorpora su grupo a esta escisión y preside "Aberri", de 1922 a 1930 Ignacio Rotaeche (y brevemente Ceferino de Jemein), preside "Comunión Nacionalista Vasca" (CNV) desde 1920.

También en 1921 se crea la sección femenina del partido "Emakume Abertzale Batza".

En la dictadura se elaboraron leyes "antiseparatistas" por las que los delitos contra la unidad de España serían juzgados por Tribunales Militares, se prohíbe la simbología nacionalista (ikurriña, ...) y además se incluye a las provincias vascongadas en una nueva división administrativa junto con Burgos y Logroño.

En 1922 los Estatutos internos Generales de "Aberri-Partido Nacionalista Vasco" de Zornoza regulan las organizaciones municipales y territoriales. En ellos se establece un sistema de voto ponderado de los apoderados en la Asamblea Regional y en la Asamblea Nacional, según la importancia numérica de su organización municipal o regional.

En las elecciones celebradas en el mes de febrero de 1922, "Aberri" obtuvo en el Ayuntamiento de Bilbao nueve concejales, mientras que CNV solo consiguió cuatro.

Los "felices años 20" supusieron un despegue industrial y, en esa década, la producción de acero creció el 235 %. La crisis económica de 1928, ligada a la corrupción imperante, haría caer a la dictadura.

La escisión antes mencionada se reconduce poco después sin grandes consecuencias, porque durante la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1931) se suspendió toda actividad política en España, las sedes y los periódicos fueron clausurados y los principales dirigentes partieron al exilio. Las dos tendencias se reunifican bajo la dirección de Ramón Bikuña, que apostaría decisivamente por tener un Estatuto Vasco el 16 de noviembre otra vez bajo las siglas del PNV, conforme a las bases del partido realizadas en Vergara conforme a los principios básicos de su fundador Sabino Arana y a su lema "JEL".

No todas las posturas estuvieron de acuerdo con la unificación del PNV y, por ello, se escinde un sector aconfesional y republicano que funda "Acción Nacionalista Vasca", (EAE-ANV), considerado el primer partido nacionalista laico y de izquierdas.

La Segunda República se proclamó en Éibar el 14 de abril de 1931 y supuso la vuelta de los partidos políticos. Luis Arana es nombrado presidente del PNV de nuevo en 1932 hasta 1933, cuando es sustituido en la presidencia del PNV por Jesús Doxandabaratz.

Luis Arana y el sector que él encabezaba mantuvieron una dura polémica con el resto de los dirigentes nacionalistas (Irujo, Aguirre, etc.) debido a que consideraba que la ikurriña bicrucífera actual, diseñada por los hermanos Arana y que en ese momento había sido adoptada universalmente como símbolo del nacionalismo vasco, debía ser barrada, ya que la bicrucífera había sido creada sólo para Vizcaya. Este motivo precipitó el apartamiento voluntario de Luis Arana del partido (archivo con extension .doc), adicionando además, según el historiador Stanley G. Payne, el hecho de representar una postura minoritaria en la pugna entre autonomistas y estatutarios.

Los diputados nacionalistas de la minoría vasca de esa época presidida por José Horn Areilza, fueron los siguientes: José Antonio Aguirre, Juan Antonio Careaga, Juan Antonio Irazusta, Manuel Irujo, Francisco Javier Landaburu, Jesús María Leizaola, Telesforo Monzón, Rafael Picabea, Manuel Robles-Aranguiz, Heliodoro de la Torre y Ramón de Bikuña.

El PNV defendió como mal menor una concepción federalista en una república que se planteaba un nuevo modelo de Estado y, pese a que una delegación de 420 alcaldes vascos entregan dicho proyecto a Niceto Alcalá Zamora como presidente de la República, el Estatuto no satisface a las izquierdas que consideran que crearía una "gibraltar vaticanista". Además el apoyo de los nacionalistas a Alcalá Zamora, fue interpretado por los tradicionalistas y monárquicos como un reconocimiento de la República, granjeándose la enemistad política con estos sectores. Poco después se aprueba la nueva constitución y el Decreto de 8 de diciembre de 1931 rellena el citado vacío legal e impone la necesaria constitucionalidad que deberán reunir los Estatutos que se presenten.

Internamente los Estatutos Generales de ] de 1933 (no confundir con el Estatuto provincial anterior) implantan el modelo que sería la base de la organizacíon actual y que recoge los principios de estructuración en tres niveles (nacional, regional y local), la separación de los tres poderes (legislativo, ejecutivo y judicial) y la incorporación de la mujer al partido mediante el reconocimiento del derecho al voto. Sin embargo en la Asamblea de Tolosa, el partido difiere en su organización actual, pues "se organiza en régimen confederal de organizaciones municipales y regionales soberanas en su ámbito y unidas en pacto confederal".

En las elecciones de 1936 se impuso el Frente Popular y se efectuó la aprobación del Estatuto ya iniciada la guerra, nombrándose primer lehendakari a José Antonio Aguirre, siendo éste un periodo breve (1936-37) pero clave en la historia del PNV.

El levantamiento que dio origen a la Guerra Civil Española, efectivamente se originó en Marruecos, pero en la provincia que contaba más apoyos fue en Navarra, donde se encontraba el General Emilio Mola como Gobernador Militar y se proclamó el "Estado de Guerra" el 19 de julio de 1936. Ya en Navarra, en las elecciones de 1936 se constató su mayoría de tendencia derechista, católica y foralista que obtuvo 71,5% de los votos, el Frente Popular (21,68%) y el nacionalismo vasco el 9,50%. Aunque la capital navarra estaba más dividida y en las elecciones municipales de 1931 los partidos de izquierdas, a los que se habían sumado los nacionalistas, se impusieron en la capital a los de derechas por 8.645 votos frente a 6.997.

Tras el levantamiento, José Agerre Santesteban, presidente del PNV navarro (denominado Napar Buru Batzar), y sus principales dirigentes fueron encarcelados o fusilados y los falangistas ocuparon la sede del partido y sus rotativas en las que se editaba el periódico del PNV “ La Voz de Navarra” para editar el primer periódico de los sublevados “Arriba España”.

EL alcalde jeltzale de Murillo el Cuende, Jesús Ederra Aranguren fue asesinado y otro de los principales dirigentes del partido en Navarra, Fortunato Aguirre, fundador de la Escuela Vasca de Estella y alcalde de esta ciudad, habiéndose enterado en el mes de julio de 1936 de que el General Mola se disponía a firmar con los carlistas el llamado "Convenio de Irache", como alcalde de Estella, acompañado de la Guardia Civil, puso sitio al monasterio de Irache, pero desde Madrid se le ordena no molestarles y se marcha. El 18 de julio es detenido y fusilado el 29 de septiembre de 1936.

El alzamiento sorprendió a casi todos, como se ha mencionado, entre otros a Portela Valladares, que la víspera del alzamiento pronunció su conocida frase: "Dicen que se van a levantar, pues yo, señores, me voy a acostar." A pesar de que el PNV era consciente del posible levantamiento por sus conversaciones con la derecha, la dirección general del PNV no se decantaría por ninguno de los bandos hasta que finalmente se produjo la sublevación, pese a que poseía una mayor afinidad en su ideología con los sublevados y de hecho la derecha no se presentó a las elecciones de 1936 en el País Vasco y propició conscientemente la victoria nacionalista proponiendo la abstención (CT, URG), e incluso el voto nacionalista (DVA), habida cuenta de que la jerarquía eclesiástica había declarado al PNV como partido católico; finalmente, pese a las conversaciones mantenidas con este sector en el mes de abril, debido a sus divergencias sobre el nuevo estatuto para el País Vasco, la mayor parte del PNV se alinea frente al alzamiento con las fuerzas republicanas, a excepción del PNV alavés que se mostró muy ambiguo.

Por su parte, la escisión nacionalista ANV prestó su apoyo incondicional a los partidos encabezados por el Frente Popular.

La postura de la Iglesia vasca.- El día 6 de agosto se transmite por radio en la zona rebelde la pastoral firmada por los obispos de Vitoria y Pamplona, pero escrita por el cardenal primado Gomá -representante de Franco ante el Vaticano-, que condenaba la actitud del PNV, pero dicho partido hizo oídos sordos a tal condena y el 8 de agosto el PNV inicia su participación militar en la guerra. Dio comienzo el rápido reclutamiento de voluntarios, junto con el sindicato ELA-STV, que formaron los batallones del ejército vasco "Eusko Gudarostea", compuesto por 28 batallones incluidos 3 de ingenieros.

No obstante el obispo de Vitoria, Mateo Múgica, fue acusado de simpatizar con el nacionalismo y colaborar con los sacerdotes nacionalistas vascos, considerados por la "Junta de Defensa Nacional" como los "principales culpables de este movimiento popular y con su acción positiva antes de entablarse la contienda", por lo que el 25 de septiembre es expulsado de Vitoria y posteriormente 14 sacerdotes vascos son fusilados por las tropas franquistas.

En torno a la Junta de Defensa Nacionalista creada en Azpeitia, se fundó en los primeros días de agosto el "Euzko Gudarostea". Esta entidad quedó bajo el mando de un capitán de Intendencia, Cándido Saseta, y bajo el control de los diputados peneuvistas Manuel de Irujo, José María Lasarte, Telesforo Monzón y Javier de Landaburu.

Los combatientes nacionalistas eran casi todos naturales del País Vasco, el 80% tenían entre 20 y 30 años y alrededor del 30% de los de entre 26-30 años estaban casados. Los "gudaris" presentaban un menor porcentaje global de trabajadores industriales-artesanales, tanto cualificados como no cualificados, con un 65% del total y, en cambio, tenían un importante núcleo de labradores, 22%, y de empleados, cerca del 9%, además de un apreciable número de estudiantes.

Voluntariosos pero faltos de organización, experiencia y armamento, el ejército nacionalista vasco convivió con el ejército republicano suscitándose fuertes tensiones entre ambos motivada, por ejemplo, por la defensa de los símbolos religiosos, como la estatua del Sagrado Corazón de Bilbao; estas disputas y desconfianzas favorecieron a los sublevados.

Aguirre formó un Gobierno vasco de concentración, con sede en el hoy "Hotel Carlton" de Bilbao, en el que estuvieron presentes nacionalistas, socialistas, comunistas y otros sectores republicanos, no sin tensiones entre ellos.

El 30 de noviembre de 1936, el Gobierno nacionalista conjuntamente con la República lleva a cabo una ofensiva con el objetivo de retomar Vitoria y Miranda de Arga, pero el ataque es detenido a un gran coste por un número inferior de requetés en Villarreal de Álava, lugar estratégico por ser un cruce de vías; dicha derrota tuvo un efecto muy negativo para la moral del ejército nacionalista.

El desvío de fuerzas rebeldes a otros frentes mantuvo la situación estable y permitió a las fuerzas leales a la República preparar sus defensas, construyendo una barrera de fortificaciones alrededor de Bilbao llamado el "Cinturón de hierro".

Así la situación, por una razón o por otra, el Gobierno Vasco de la República sólo opuso de 15 a 30 aviones en el norte en marzo de 1937, muchos en reparación, frente a los 150 aviones nacionales en la zona norte (Junkers 52, Heinkel 111, Dornier 17, Savoia 79, Heinkel 51 y Fiat CR-32).

Respecto a la creada "Marina de Guerra Auxiliar de Euzkadi" basta decir que estaba compuesta, entre otras naves, por barcos bacaladeros a los que se les añadieron unos cañones y con los que, obviamente, no se pudo desactivar el bloqueo de los puertos y creó problemas de abastecimiento.

Uno de los episodios más significativos de la precariedad de medios militares del Gobierno Vasco se vio plasmado en la "Batalla de Matxitxako" que tuvo lugar a la altura de dicho cabo los días 4 y el 5 de marzo de 1937. Cuatro bacaladeros vascos (el "Gipuzkoa", el "Bizkaia", el "Nabarra" y el "Donostia") que escoltaban al mercante "Galdames" con destino a Bilbao que cargaba tres toneladas de monedas vascas fabricadas en Belgica, se enfrentaron al más potente "Crucero Canarias".

El "Canarias" había capturado previamente al mercante estonio "Yorkbrook" que transportaba armas para la República. El "Gipuzkoa" aun en clara inferioridad se enfrentó al "Canarias" y logro liberar al "Yorkbrook" que descargó su mercancía en Bermeo.

El "Canarias" encontró al "Gipuzkoa" y al "Nabarra" que proseguían escoltando al "Galdames", destruyendo el "Canarias" (13.283 toneladas, 33 nudos de velocidad y 8 cañones de 203 mm, 8 cañones de 120 mm y 12 tubos lanzatorpedos) al "Nabarra" (1.200 toneladas, 12 nudos de velocidad y 2 piezas de 101 mm.), negándose parte de sus marineros a abandonar el barco, siendo posteriormente encarcelados; solicitada la pena de muerte, los propios oficiales del "Canarias" intervinieron hasta conseguir su liberación. El indefenso "Galdames" fue apresado siendo su tripulación encarcelada o fusilada. Un poema de Cecil Day Lewis y Una escultura de Nestor Basterrechea desde el 2007 honran la acción del "Nabarra" . Así mismo se ha publicado varios libros sobre el particular, el último de Fernando Marías.

Otra de las necesidades urgentes consistió en la falta de artillería pesada y muy especialmente de antiaéreos, lo que permitió realizar sin oposición el Bombardeo de Guernica (26 de abril), de Durango, etc. Dichas acciones mermaron aún más la moral de los defensores.

Las tropas franquistas tardarían 54 días en cubrir los 50 km que separan Éibar y Bilbao con la inestimable ayuda que supuso la deserción al bando franquista del capitán de ingenieros Alejandro Goicoechea (posterior inventor del tren "Talgo"), que había realizado la línea de fortificaciones del citado "cinturón de hierro" de Bilbao. Estas defensas se organizaron con la mentalidad de la primera guerra mundial, que dio lugar a la "línea Maginot" francesa y, como ella, demostró su ineficacia y vulnerabilidad ante la aviación nacional y las nuevas técnicas de combate.

Aguirre traslada su Gobierno a Trucíos e intenta solucionar los problemas de deserción entre sus filas, antes de poner rumbo a Santander para después marchar a Cataluña, donde estaba dispuesto a seguir luchando por la República.

El dirigente nacionalista vasco Juan de Ajuriaguerra realizó y estudió diversas ofertas de rendición, como el llamado "Pacto de Santoña", por el que el Ejército Vasco se rendiría al ejército italiano a cambio de que sus militantes fueran considerados prisioneros de guerra bajo la jurisdicción italiana. Los acuerdos suscritos no fueron reconocidos por los nacionales y no consta que fueran aprobados por el lehendakari Aguirre. Este hecho permaneció durante mucho tiempo en silencio por ambas partes. Los republicanos no querían reconocer la traición de parte de sus tropas, los nacionalistas no querían reconocer que tuvieron contactos para abandonar a la República y los franquistas se resistían a admitir que una fuerza extranjera actuaba de manera autónoma y se permitía establecer negociaciones con el enemigo a sus espaldas. Pasado el tiempo, el tema ha llegado a alcanzar trascendencia política e ideológica en España.

Largo Caballero se reunió con una camarilla de ministros leales y decidieron no hacer público el mensaje, que permaneció desconocido hasta el fin de la guerra para el PNV y el Gobierno Vasco.

Tras la pérdida de casi todo el territorio vasco, el lehendakari Aguirre se ve en la tesitura de poner en práctica la táctica de la "tierra quemada" con la voladura de toda la industria y puertos vascos y, pese a que se ralizaron varios preparativos, finalmente no se lleva a cabo y el 17 de junio se ordena la evacuación de Bilbao que cae el 19 de junio de 1937. La industria pesada más importante de España, localizada en la margen izquierda de la ciudad, pasa a manos franquistas el 22 de junio.

Se calcula que, en las provincias vascas, la guerra civil dejó 50.000 muertos, 10.000 prisioneros y 150.000 exiliados. En Navarra, provincia que apoyó el levantamiento, hubo unos 3.000 fusilados.

Nuevamente la dictadura franquista prohibió cualquier ejercicio de política, de reunión, de asociación, etc. y reprimió duramente a los partidarios del PNV, partido que fue ilegalizado poco antes de la victoria franquista por la Ley de 9 de febrero de 1939 de Responsabilidades Políticas (BOE nº 44, de 13 de febrero), que en el párrafo segundo de su artículo 2 de dicha ley establece textualmente que : " Se entenderán comprendidos en esta sanción los siguientes partidos y agrupaciones: ... Partido Nacionalista Vasco, Acción Nacionalista Vasca, Solidaridad de Obreros Vascos, ..., todas las Logias masónicas y cualesquiera otras entidades agrupaciones o partidos filiales o de análoga significación a los expresados, previa declaración oficial de hallarse, como los anteriormente relacionados, fuera de ley." El articulado citado y su normativa posterior de desarrollo confisca los bienes pertenecientes los citados, pasando a ser propiedad del Estado español, siendo las sanciones impuestas transmisibles mortis causa e imprescriptibles. Las cuentas bancarias incautadas en toda España por este motivo importaron unos 3.000 millones de pesetas de la época.

Además, por Decreto de 23 de junio de 1937 suprimió el Estatuto Vasco y declaró "provincias traidoras" a Vizcaya y Guipúzcoa, pues "se habían alzado en armas contra el Movimiento Nacional", mantenía para la "lealísima Navarra" su singularidad fiscal y administrativa, y declaraba asimismo subsistente en su integridad el régimen de conciertos en Alava, "porque ella no participó en acto alguno de rebeldía". Dicha normativa no fue parcialmente modificada hasta el Decreto Ley de 6 de junio de 1968, que declaró suprimidos los párrafos ofensivos para Guipúzcoa y Vizcaya, manteniendo el resto de su articulado, y fue finalmente derogada por el Real Decreto-Ley de 30 de octubre de 1976.

Por la Orden de 21 de mayo de 1938 y la Orden Ministerial de 16 de mayo de 1940 también se instauraron medidas para acabar con las manifestaciones culturales vascas, definiéndolas como "elementos exóticos que interesa eliminar".

Existe una Orden dirigida por el Ayuntamiento de Guernica a un vecino de la localidad, propietario de una tumba en cuya lápida figuran inscripciones en euskera, exigiéndole que sustituya dicha placa por otra con inscripciones en castellano.

Organizativamente el partido crea tres delegaciones en Barcelona, París y Angelu y en esta última reside dirección del EBB y en París se crea un Comité Ejecutivo que cuenta con representación territorial.

En 1946 se nombra el primer EBB del exilio y se reestructuran los Consejos Regionales. Hacia 1965 el partido, en una situación precaria se recompone, basándose en la fuerza que perduraba en Vizcaya con el impulso de la organización juvenil EGI y la de mujeres (Emakume Abertzale Batza). Tras el caos generalizado provocado por la guerra, poco apoco se recupera la sitación de la antaño potente industria vasca (así en el año 1944 existen 191 empresas y 16.795 trabajadores en el sector del hierro en Vizcaya y en 1950 hay 244 empresas y 20.755 trabajadores y se llega en 1956 a 513 empresas. La actividad agraria que suponía en 1955 el 12,83 % del PIB vasco, pasaría al 8,1 % de 1975).

Finalizada la guerra civil, la directiva del PNV permaneció en el exilio, recabando el apoyo internacional para su causa, y se estableció primero en París; pero poco después se inició la Segunda Guerra Mundial en 1939 y los alemanes ocuparon la ciudad apoderándose de sus archivos y documentos. Casi todos los miembros de la red vasca dentro de España cayeron presos en los días posteriores, ya que los nazis entregaron a Franco la documentación capturada a los vascos que a partir de entonces se exiliaron principalmente a Sudamérica.

Un total de 500 maquis permanecieron en los Pirineos realizando diversas acciones contra el ejército nazi y se creó una unidad, la "Brigada Vasca-Batallón Gernika", que combatió en la Segunda Guerra Mundial en batallas como la liberación de la Pointe-de-Grave.

Habiendo fracasado en sus expectativas e iniciada la Segunda Guerra Mundial, muchos miembros nacionalistas son presos, algunos de ellos en el "campo de concentración de Gurs" ( también llamado "el campo de los vascos", y otros deportados y obligados a trabajar para la industria alemana a partir de junio de 1940 cuando el ejército nazi ocupó Francia.

Durante esta época el PNV colabora con los aliados estableciendo su propia red internacional de información, esperando que el final de la Segunda Guerra Mundial supusiera también la intervención extranjera contra el régimen de Franco.

AGUIRRE.- El lehendakari José Antonio Aguirre relata sus intentos de obtener la mediación internacional en el libro autobiográfico "De Gernika a Nueva York, pasando por Berlín".

Diversos autores manifiestan que el PNV en el exilio intentó buscar antes de la Segunda Guerra Mundial la cooperación alemana y que posteriormente, durante la "guerra fría", sirvió a la CIA.

Sobre las relaciones del PNV con EEUU o con la CIA, el hecho cierto es que los Estados Unidos se aproximaron a Franco y no a las posturas del PNV.

Según el historiador alemán Ludger Mees, es sorprendente la actividad del PNV en el exilio y en especial la del lehendakari Aguirre, al que califica como el "profeta pragmático", sobre él dice: "Me ha sorprendido la enorme influencia que tuvo en la política del republicanismo español en el exilio. Mi tesis es que fue Aguirre quien la dirigió realmente entre 1945 y 1947, por su carisma y porque era el único personaje que se llevaba bien con todos los sectores del antifranquismo español. Por ello, en dos ocasiones, el presidente Diego Martínez Barrio le propone para encabezar el Gobierno republicano, una perspectiva que hoy nos parecería muy extraña para un líder del nacionalismo vasco.". Aguirre se sintió en el exilio el lehendakari de todos los vascos, fueran o no nacionalistas, y consiguió agruparlos en torno a su persona. Su actividad se caracterizó por estar en todos los frentes posibles y relacionarse con la mayor cantidad de gente posible para sumar apoyos a su proyecto, siendo su famosa su frase: "tenemos que ir adonde nos invitan, aunque sea un congreso de bomberos".

AJURIAGUERRA.- Otro dirigente vasco destacado de la época es Juan de Ajuriaguerra, que, como describe la "Enciclopedia Auñamendi" de Estornes-Lasa, cobra mayor importancia tras el fallecimiento de Aguirre en 1960, al que sucede Jesús María de Leizaola a la muerte del lehendakari José Antonio Aguirre y Lecube (1960-1979), que permaneció 43 años en el exilio.

En la época del exilo destaca la labor de Jesús de Galíndez, cuya vida ha sido difundida en diversas obras y películas (como "Galíndez", "El misterio Galíndez") desaparecido en 1956 tras criticar al dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo.

IRUJO.- Manuel de Irujo partió hacia el exilio en 1939, atravesándo la frontera pirenaica por Le Perthus junto con Companys, Aguirre, Tarradellas, Pi Sunyer y Julio Jáuregui. Se establece en Londres donde estaba casada una de sus hijas y allí funda y preside una "Euskal Etxea". Ante la falta de noticias del Lehendakari Aguirre, para llenar el vacío de poder, funda en 1940 "Consejo Nacional Vasco" que también preside. En el corto periodo de existencia de este consejo, se realizó una actividad destacable como pudiera ser la redacción de un "Proyecto de constitución de la República vasca" que contó con la oposición de los socialistas y la creación de unas "Brigadas Vascas" dentro de las tropas de la Francia Libre. Al descubrirse el paradero de Aguirre en Nueva York en 1941, el Consejo es disuelto.

Irujo también fue el promotor de "Galeusca" (proyecto conjunto federalista con Galicia, Euzkadi y Cataluña) y de la "Comunidad Ibérica de Naciones" que fracasa al no querer reconocerse el caracter nacional de Euzkadi y Cataluña, y participa en 1943 en la creación de la "Unión Cultural Europea" y fue ministro en 1945 del Gobierno republicano en el exilio.

En 1951 el PNV se define como abiertamente europeísta: "Somos Europeístas. Somos, en el europeísmo, Federalistas." y participa en todas las reuniones previas y organismos que posteriormente darían lugar a la actual Unión Européa.

En 1965 Ajuriaguerra forma parte del "Equipo Democrático Cristiano del Estado Español", junto con la "Democracia Social Cristiana" de Gil-Robles, la "Unión Democrática de Cataluña" y la "Izquierda Democrática Cristiana" de Jiménez Fernández.

En el año 1969 el E.B.B. toma la decisión de renovar los cargos dirigentes del Partido para ser sustituidos por gente más joven, elegida a través de las Juntas Municipales. Sin embargo, tras dos años de ausencia, Juan Ajuriaguerra volverá a reincorporarse a la dirección en un momento en que entran otros nuevos miembros, como Xabier Arzalluz.

A raíz de las movilizaciones por el proceso de Burgos en diciembre de 1970 y de sus muestras de solidaridad con los abogados defensores, Ajuriaguerra será desterrado a Atienza (Guadalajara).

Juan de Ajuriaguerra representó, durante los años oscuros de la dictadura franquista, la continuidad del PNV en el exilio. Se mantuvo firme a los principios tradicionales del PNV, incluso cuando surgió el nacionalismo radical, lo que le valió no pocas críticas. Siempre se opuso al terrorismo de ETA que surgió en los años 60 y se negó a cualquier contacto y pacto del partido con la banda o su entorno.

El PNV de finales de los sesenta y principios de los setenta era un partido clandestino muy mermado por los años de dictadura. En el exilio sus dirigentes intentaban hacerse ver en el paronama político internacional, fundamentalmente a través de su presencia en la "Democracia Cristiana" de la que habían sido fundadores, aunque de este partido la aportación económica fue casi inexistente en comparación con la recibida por socialistas y comunistas de sus correligionarios europeos.

A esta situación se unían las tensiones ideológicas y las pugnas por el liderato propias del vacío de poder existente y la falta de movilización social.

Contexto histórico.- A nivel mundial se produce la crisis del petroleo (1973) que pasa de los 1,8 dólares el barril en 1970 a 11,92 en en 1975 y 38,2 en 1980, lo que tuvo repercusión en el IPC que pasó del 6,6% en 1970, al 18,7% en en 1975, al 26,4% en en 1977 y al38,2 en 1980; también se produjo la Invasión de Checoslovaquia que determinaría un cambio en la ideología socialista y comunista, la revolución de los claveles en Portugal (1974) y el auge comunista en Francia e Italia, con la consiguiente preocupación para EEUU sumida en la guerra fría. A nivel estatal ETA había asesinado a Luis Carrero Blanco, potencial sucesor de Franco y existía un clima social de tensión generalizado y más evidente en el País Vasco y Navarra, que diferenciaba su situación de otras regiones españolas, a pesar de tener en común con ellas la crisis económica de ese momento. En el País Vasco, entre 1976 y 1983 se perdieron 139.400 empleos; el sector industrial perdió una cuarta parte de sus obreros; la "tasa de actividad" descendió en un 3,6 % entre 1976 y 1982. .

Dentro del régimen se vislumbraban tensiones internas entre "aperturistas" e "inmovilistas" (los del "bunker"), por lo que era urgente que el partido se reorganizara, analizara la situación y tomara una posición clara.

Asesinado Carrero Blanco, que era el Presidente del Gobierno, es nombrado a este fin Carlos Arias Navarro que en su investidura habla de "aperturismo".

En febrero de 1974 salta a la luz el caso Añoveros, debido a que el que el obispo de Bilbao, Antonio Añoveros redacta una carta pastoral que alude al derecho a la libertad y a la identidad vasca dentro del Estado español. Se decreta su arresto domiciliario por considerarlo Arias Navarro un grave atentado contra la unidad de España. Ante la posibilidad de una ruptura con del "Concordato" con la Santa Sede, se le obliga al obispo a redactar una nota en favor de la unidad de España. En julio de ese año el dictador cae en estado crítico del que se recupera y en septiembre tiene lugar el atentado de ETA en la cafetería Rolando de Madrid con 12 muertos y 80 heridos que enfurece a los inmovilistas del "bunker" y propicia la división en ETA y un represivo Decreto - Ley antiterrorista.

En julio de 1974, la oposición se organiza y se presenta la "Junta Democrática" encabezada por los comunistas del PCE y en junio de 1975 lo hace la "Plataforma de Convergencia Democrática" liderada por el PSOE. El PNV, así como los catalanistas, entablan conversaciones con ambas pero no se unen a ninguna de ellas.

LAs movilizaciones son constantes así como la inmediata y dura represión institucional de las mismas.

El dictador fallece el 20 de noviembre de 1975, desconvocando el PCE y el PSOE los actos que habían previsto para este evento y es entronizado Juan Carlos I como rey dos días después. El dictador, ya de edad avanzada y con cada vez más frecuentes periodos de enfermedad, había nombrado previamente a Juan Carlos I como Rey de España, haciéndole jurar los principios del movimiento en julio de 1969 y desempeñó funciones interinas en la la Jefatura del Estado durante el 19 de julio a 2 de septiembre de 1974 y 30 de octubre a 20 de noviembre de 1975. El rey tiene todos los poderes del dictador y está en su mano realizar la reforma democrática. El 25 de noviembre celebra su primer Consejo de Ministros y aprueba una amnistía parcial.

En 1976 tienen lugar los sucesos de Vitoria y Montejurra, que se saldan con varios muertos por disparos de la policía y de grupos de extrema derecha, que tenían apoyo de los servicos seccretos SECED a través de la Operación Reconquista; a dicha violencia institucional se suma ETA que continúa sus acciones terroristas y se encontraba muy fragmentada políticamente, por lo que conciliar todos los intereses pre-autonómicos no sería fácil ni rápido, a diferencia de otras comunidades.

ETA había pasado de cometer un asesinato en 1970, dos en 1971, diecinueve en 1974 y en los años 1978, 1979 y 1980, ETA comete el mayor número de asesinatos anuales, 69,83 y 99 asesinatos respectivamente. Según Manuel Vázquez Montalbán en la revista "Tiempo de Historia" de 1980, la consecuencia directa de dichos atentados fue una mayor presión de los "inmovilistas" hacia los "reformistas" y éstos por su parte lo utilizaron para presentarse como solución al problema del terrorismo. No obstante no solo ETA cometía atentados y dentro de la extrema izquierda, con menor apoyo popular, estaban los Comandos Autónomos Anticapitalistas, las FRAP y los GRAPO. Además de los atentados ETA practicó asiduamente secuestros con resultado de muerte y extorsión a empresarios mediante la exigencia del llamado "impuesto revolucionario".

Dentro de los grupos de extrema derecha, asociados al terrorismo de Estado cabe destacar a los "Guerrilleros de Cristo Rey", el "Batallón Vasco Español" y ya posteriormente los GAL.

La "Junta" y la "Plataforma" se fusionan en marzo de 1976 en la "Platajunta" y reclaman una "ruptura democrática" y no simples reformas aperturistas.

El rey presenta el primer gobierno de la monarquía con caracter continuista pues está encabezado por Arias Navarro, que fracasa intentando imponer un "asociacionismo", que en realidad era un lavado de cara del régimen , cuando la oposición reclamaba la legalización de los partidos políticos. El propio monarca califica la labor de Arias como de "desastre sin paliativos" y por ello forma su segundo gobierno y elige como presidente del mismo a Adolfo Suárez González, que había desempeñado cargos en la administración franquista y era hasta entonces miembro del gobierno de Arias Navarro y Secretario General del Movimiento, por lo que inicialmente su nombramiento no despertó demasiadas esperanzas. Su gobierno se conoció como el de los "penenes", por estar formado por la inexperiencia política de la mayoría de sus miembros (Martín Villa, Osorio, Marcelino Oreja, ...) En su primera reunión aprueban una nueva anmistía.

Debido a presiones externas y se consigue que las Cortes franquistas aprueben el 18 de noviembre de 1976, por con 425 votos a favor, 59 en contra y 13 abstenciones, el proyecto de "Ley de Reforma Política", que es considerada como el suicidio político del franquismo y que fue aprobada en Referéndum el 15 de diciembre de 1976 por con una participación del 78 % del censo y un 94 % de votos a favor, con solo 2,5 % de votos en contra (los del "bunker"). En dicho referendum la oposición se mostró partidaria de la abstención por no apostar abiertamente por el rupturismo. Esta postura fracasó a nivel estatal y solo tuvo repercusión en el País Vascoen donde los votos favorables fueron 627,168 (91,1%), los contrarios 23.010 (3,3%), y la abstención 605.465 (46,8%).

El referendum dio alas a Suárez y forzó a la oposición a hacer importantes concesiones entre las que se encontraba la renuncia solicitar responsabilidades a los altos cargos de la dictadura.

En marzo de 1977, ante las próximas elecciones previstas para dos meses después, el PNV celebra en Pamplona-Iruña su primera Asamblea Nacional (Congreso) desde la Segunda República, ocho días después de su inscripción en el "Registro de Asociaciones Políticas". A ella asisten los históricos dirigentes que habían llevado las riendas del partido en el exilio, como Manuel de Irujo que tras aterrizar en Pamplona pronuncia su famosa frase: "Cuarenta años de exilio os contemplan".

En esta Asamblea General se sientan los pilares básicos de la ideología democrática del PNV, estableciendo como objetivo político lograr un "Estado vasco autonómico" y definiéndose como partido democrático, aconfesional y de todos los vascos, inmigrantes incluidos, lo que suponía reflejar documentalmente el cambio profundo que había experimentado el partido desde su fundación.

También se realizó el relevo generacional de sus dirigentes, eligiéndose a Carlos Garaikoetxea como presidente del EBB por delante de la candidatura del respetado Ajuriaguerra. En dicha asamblea, aprobándose la "Ponencia de Organización de Iruña", se actualiza el Estatuto interno de Tolosa de 1933.

En Navarra, los partidos nacionalistas Partido Nacionalista Vasco (EAJ-PNV), "Acción Nacionalista Vasca" (EAE-ANV) y "Euskal Sozialista Biltzarrea" (ESB) se unieron en la "Unión Autonomista de Navarra" (UAN), que fue una coalición electoral que se presentó a las elecciones legislativas de 1977 para las Cortes Constituyentes españolas por la circunscripción electoral de Navarra y tenían como punto programático común su apuesta por la integración de Navarra en el País Vasco.

La coalición electoral fue la quinta formación política en Navarra, quedando sin representación parlamentaria, con algo más de 18.000 votos y un 6,99% de los votos, por detrás de la (UCD), (PSOE), UNAI y Alianza Foral de Navarra.

Las fuerzas agrupadas en UAN estaban a su vez integradas en el Frente Autonómico, al que también se sumaba el PSOE, que se presentó al Senado por Navarra y que obtuvo un acta de senador en la figura de Manuel de Irujo, histórico dirigente navarro del PNV.

La unión del PSOE a este conglomerado nacionalista tiene su explicación en que el PSOE venía del exilio en el que había estado muy unido al PNV y, por ello, tras el Congreso que el Partido Socialista celebra en San Sebastián en 1977, llega a un "compromiso autonómico" con el PNV, acuerdo que es suscrito en mayo de ese año y por el que ambos partidos acordaron presentar una candidatura conjunta al Senado en las elecciones generales de 1977, que recibió la denominación del antes citado Frente Autonómico, para impulsar tras las mismas la aprobación de una Constitución democrática y de un Estatuto común de Autonomía para Alava, Guipúzcoa, Vizcaya y Navarra.

Una vez aprobada la ley, la oposición aceptó implicarse en el afianzamiento del proceso democrático. Así, en las primeras semanas de 1977, los partidos de la oposición (entre los que se encontraba el PNV, representado por Julio Jáuregui, pero ningún representante de la constelación de partidos surgidos en el entorno de ETA) comenzaron a negociar con el gobierno de Adolfo Suárez. Los puntos claves de la negociación eran la legalización de los partidos políticos, la amnistía, la ley electoral y la cuestión de las nacionalidades. Tras un proceso no exento de altibajos, durante 1977 se consiguieron la mayor parte de las reivindicaciones de la oposición. Así, se legalizó la ikurriña (19 de enero de 1977), se promulgó una amnistía parcial (14 de marzo) y se legalizaron los partidos políticos (marzo-abril de 1977).

En mayo de 1977, el PNV junto con PSOE, ESEI, PCE, DCV y ANV se comprometieron a elaborar un Proyecto de Estatuto Vasco.

El ritmo de la reforma política, con un hito importante en las elecciones convocadas el 15 de junio de 1977, produjo la separación definitiva entre los partidos democráticos del País Vasco y Navarra (encabezados por el PSOE y el PNV, que seguían manteniendo el gobierno vasco en el exilio) y los sectores nacionalistas radicales de izquierdas agrupados en torno a ETA Militar. Mientras que los primeros, aún reconociendo las deficiencias del proceso democratizador, aceptaron la reforma política y se dispusieron a participar en las elecciones; los segundos, partidarios de una ruptura total, se negaron a participar, desarrollando una estrategia de tensión recurriendo a las movilizaciones callejeras.

La ruptura quedó patente en las conversaciones que tuvieron lugar los días 31, 12, 14, 17, 23 de abril y de mayo de 1977 en el Hotel de Chiberta de Anglet, localidad del (País Vasco francés), en las que participaron representantes de los grupos políticos nacionalistas vascos (PNV, ANV, EIA, LAIA, EA, EHAS, ESB) y de las dos ramas de ETA (ETA se había dividido en dos ramas en 1974: ETA Político-militar, que terminaría dejando las armas en la década de 1980, y ETA Militar, que continuaría el uso de la violencia hasta nuestros días).

En dichas reuniones impulsadas por Telesforo Monzón, mientras que el PNV se mostraba favorable a concurrir a las elecciones, el núcleo duro de ETA exigía una amnistía previa a dicho proceso electoral. En esos momentos la concesión de una amnistía por el Gobierno Central se consideraba improbable, pues consideraba que ya había realizado un ingente esfuerzo para la legalización del Partido Comunista y que ese segundo paso sería imposible.

Otro problema consistía en quién encabezaría las fuerzas del nacionalismo vasco, pues si bien el 17 de febrero de 1977, ETA Militar habría presentado un proyecto para unificar a todas las fuerzas políticas nacionalistas vascas con el nombre de Euskal Herritarra (EHH), no estaba de acuerdo en que fuera el PNV el que liderara ese conglomerado vasco.

Estas conversaciones supusieron el intento más serio que hizo el PNV durante la Transición para convencer a ETA de que dejase las armas y aceptara la posibilidad de defender sus ideas democráticamente.

Las conversaciones supusieron un fracaso total. ETA Militar, con el apoyo de Santiago Brouard, José Luis Elkoro y Telesforo Monzón, militante del PNV hasta 1952, trató de persuadir al PNV de que no se presentase a las elecciones, a menos que se decretase una amnistía total. Sin embargo, el PNV no estaba dispuesto a no integrarse en el juego democrático, algo inconcebible tras los largos años de exilio y que podría suponer la ocupación de su espacio electoral por parte de los partidos "españolistas". Pesaba también el recuerdo de no haber estado presente en el Pacto de San Sebastián. Por su lado, ETA Militar no mostró en ningún momento la más mínima intención de prescindir de la lucha armada, independientemente de los resultados electorales (así, uno de sus dirigentes declaró «lo que importa no son los votos , lo que importa es que el pueblo consiga sus derechos»; Arnaldo Otegi presentaría posteriormente una visión muy diferente de las conversaciones en su libro entrevista Mañana, Euskal Herria, llegando a afirmar que «La izquierda abertzale hizo una propuesta nítida a la salida del franquismo, buscó en Txiberta una alianza de todas las fuerzas democráticas vascas en torno al derecho de autodeterminación y les propuso abrir una interlocución de carácter nacional que buscara la ruptura con el franquismo e instalar en el país un escenario de democracia. Esa fue la propuesta de la izquierda abertzale que después ha mantenido constantemente a lo largo de treinta años», que no se corresponde con lo expresado por ninguna otra fuente). El PNV no se plegó a las exigencias de ETA Militar (un "chantaje", como definió en 2007 Josu Jon Imaz ).

La conclusión final supuso que, mientras el PNV o Euskal Iraultzarako Alderdia (surgida poco antes de ETA Político-militar y que en los siguientes meses lideraría la coalición Euskadiko Ezkerra), así como otros pequeños grupos nacionalistas como ESEI decidieron concurrir a las elecciones, los grupos del entorno de ETA Militar acordaron no hacerlo, al no considerarlas libres.

En julio de 1977 se creó "Herriko Alderdi Sozialista Iraultzailea" (Partido Socialista Revolucionario Popular (HASI), como brazo político de la organización armada, en noviembre la coalición HASI, LAIA, ESB y ANV se refundió tras diversas escisiones en Herri Batasuna que en los primeros comicios en los que se presentó obtuvo 170.000 votos, más de la mitad que el PNV.

Tras la amnistía general decretada el 15 de octubre de 1977, las dos ramas de ETA, siguieron cometiendo atentados, en una proporción mucho mayor que la registrada hasta entonces (sólo en 1978, ETA asesinó a 66 personas, una cifra enorme si se la compara con los 17 asesinados en 1976 y los 10 de 1977 ).

Para las elecciones del 15 de junio de 1977, el PNV carecía de medios económicos y su plan de campaña se basó principalmente en la tradición del partido, en el boca a boca de la calle y en la realización de multitud de mítines y actos electorales.

El sistema electoral basado en la Ley D´Hont, premiaba a los partidos mayoritarios a nivel estatal y tenía como base la provincia por lo que la presencia del PNV en Vizcaya quedaba diluida.

En el actual País Vasco, el PSOE obtiene 9 parlamentarios, PNV 8 y UCD es tercera con 7, formándose una Asamblea de parlamentarios de los cuatro territorios históricos vascos peninsulares con el objetivo de llevar a cabo la redacción del Estatuto. Navarra, con mayor presencia de UCD, se separó de ellos. El socialista Ramón Rubial se impone en octava ronda de votaciones a Ajuriaguerra y ocupa el cargo de presidente del Consejo General Vasco.

El PNV, que ya había condenado todo tipo de violencia en su referida asamblea de 1977, posicionándose contra el nacionalismo radical, realiza su primera manifestación en Bilbao contra el terrorismo en septiembre de ese año, bajo el lema "Por una Euskadi libre y en paz".

El 11 de octubre de 1978 el PNV envía una nota de prensa condenando la división de la sociedad que está provocando ETA, donde promovía la manifestación de la sociedad en repulsa contra el terrorismo, que tuvo lugar el 25 de octubre, siendo el lema «Por una Euskadi libre y en paz». Sin embargo, algunos dirigentes del PNV, como Iñaki Anasagasti, declararon poco después que quien pensara que era una convocatoria contra ETA se equivocaba. El máximo órgano del partido dio a conocer su postura oficial sobre el particular mostrando un inequívoco rechazo de la violencia etarra ("La iniciativa del Partido Nacionalista Vasco, desde su primer comunicado, ha contenido una condena inequívoca de todos los atentados y agresiones que se vienen produciendo en nuestro país") si bien acompañado de la exigencia al gobierno español de que tomara medidas políticas ("...la exigencia al Gobierno Español de las medidas políticas urgentes que se vienen reclamando con la máxima insistencia..."). Según algunos autores, en respuesta ETA comete varios atentados, envía una nota de prensa a Egin y una carta a cada miembro del Euzkadi Buru Batzar.

La Constitución española de 1978 fue aprobada por el referéndum del 8 de diciembre, pero el PNV, que históricamente nunca ha aprobado una constitución española , propuso la abstención. A favor del texto se encontraban UCD, PSOE y PCE y en contra del mismo estaba la "izquierda nacionalista radical" y la extrema derecha.

Dicho texto fue aprobado en el País Vasco por 480.175 votos ( 69% de los votantes, que equivale a un 31% del censo), en contra 166.461 ( 24% de los votantes, el 11% del censo) y 836.048 votos optaron por la abstención (54,5%). . En Guipúzcoa de 504.389 votantes solo dieron su voto favorable 139.777. Por el contrario, el Proyecto fue aprobado mayoritariamente en el Estado por el 87,78 por 100 de votantes que representaba el 58,97 por 100 del censo electoral.

El PNV justificó su decisión debido a que, si bien el texto constitucional, básicamente elaborado entre UCD y PSOE, mejoraba ostensiblemente el status del País Vasco pues se legalizaba el euskera (art. 3.2 CE) y se oficializaba el uso de la ikurriña (art. 4.2 CE) entre otros avances, también por parte del PNV se apreciaban carencias importantes como la exclusión de Navarra o la consideración de España como nación única e indivisible (art. 3), entre otras razones. Además el PNV, que por entonces estaba encuadrado en el Grupo Mixto, fue excluido de la ponencia que redactó el texto constitucional, aunque fueron informados puntualmente de las conversaciones que se producían en este contexto por Miguel Roca Junyent que encabezaba la delegación catalana.

Ya desde antes de la dictadura la consecución de un Estatuto había sido una meta del PNV, dicho Estatuto vio fugazmente la luz ya iniciada la Guerra Civil pero el gobierno franquista, ni siquiera lo derogó, como hiciera con el Estatuto Catalán, al considerarlo posterior al alzamiento y, por lo tanto, obra del gobierno ilegítimo republicano.

Tras la muerte de Franco, el PNV vuelve a reivindicar la creación de un Estatuto propio que finalmente, fue votado en las urnas y dotaba al País Vasco de un gobierno autonómico propio manteniendo ciertos privilegios forales y el mecanismo económico del "Concierto", y que fue aprobado en referéndum en 1979 por 831.839 (90,3% de los votantes, lo que equivale a un 53% del censo). Los votos en contra sumaron 47.529 votos (el 5,1% de los votantes, el 3% del censo) y 644.105 por la abstención (41,1%).

Durante este periodo "de transición" el PNV se desmarca del nacionalismo vasco más radical, que defendía a través de la "alternativa KAS" una opción independentista frente a la autonomista del PNV y así, se muestra favorable a la incorporación de España en la OTAN pormovida por Adolfo Suárez, considerando más benefeciosa la integración total en las instituciones européas y, pese a mostrarse favorable en 1978 a la marcha realizada por la anmistía, no es partidario de las huelgas realizadas por este motivo y el PNV respalda la construcción de la central nuclear de Lemóniz (1980) (más tarde se paralizaría su construcción tras múltiples atentados de ETA y la oposición de la hoy llamada "Izquierda abertzale" ).

En las elecciones generales, el PNV es la fuerza mayoritaria y obtiene el 26,9% de los votos y en las elecciones vascas de abril se constata el fuerte crecimiento del PNV, la irrupción del "nacionalismo radical" representado por Herri Batasuna, la pérdida de una importante cuota electoral del PSOE y los escasos resultados de la UCD. El peneuvista Carlos Garaicoetxea ocupa el cargo de la presidencia del Consejo General Vasco.

Celebradas las primeras elecciones autonómicas en marzo de 1980, dieron lugar a la elección de lehendakari en la persona de Carlos Garaikoetxea (1980-1985). El PNV consigue 25 de los 60 parlamentarios vascos y el 38,8% de los votos válidos emitidos, seguido de Herri Batasuna, con el 16,5 %, y del PSOE con 14,2%. Desde entonces el PNV gobierna la comunidad autónoma del País Vasco, en solitario en el periodo (1980-1986) y a través de diversos pactos desde entonces. En Cataluña en esos comicios triunfó de forma sorprendente CIU con diez escaños de ventaja sobre el PSOE que era el gran favorito.

El 29 de diciembre de 1980 se reinstaura el modelo tributario del "Concierto económico" y empieza, no sin problemas, la transferencia de competencias del Gobierno Central al Gobierno Vasco.

El 4 de febrero de 1981, Juan Carlos I visita el País Vasco y es abucheado en la Casa de Juntas de Gernica por los parlamentarios de HB sin que se produzcan mayores incidentes, no obstante este incidente influiría en una serie de sucesos que amenazan seriamente la autonomía vasca: el fallido golpe de estado del 23 de febrero de 1981 y la consiguiente promulgación, derivada de las presiones de los militares, de la LOAPA (Ley Orgánica para la Armonización del Proceso Autonómico) que reconduce el desarrollo de las autonomías.

En 1982, el PSOE ganó las elecciones generales y Felipe González fue investido presidente. Los nacionalistas eran muy críticos respecto del Ministro del Interior, José Barrionuevo, un antiguo funcionario del sindicato estudiantil franquista, cuyo decidido apoyo a las fuerzas de seguridad y convicción de que el terrorismo de ETA era un problema policial y no político.

El PNV vivió una grave crisis interna al plantearse el apoyo al gobierno socialista.

EL 30 de septiembre de 1982 ETA-pm comunica su disolución y el abandono de la lucha armada.

Pese a la resistencia socialista a la realización de transferencias, el PNV impulsa el desarrollo del autogobierno vasco y crea su propio servicio de Salud ("Osakidetza"), aprueba el Estatuto de las ikastolas, comienza a emitir su propia radio y televisión (EITB), que inició sus emisiones el 27 de diciembre de 1982, crea su propia policía autonómica (Ertzaintza), etc. Dicho gobierno resistió la "reconversión industrial" que se inició desde 1982, recibiéndose ayudas para la reindustrialización por importe de 88.012 millones de pesetas.

Los contactos del Gobierno socialista con ETA se iniciaron en enero de 1983 a instancia del entonces lehendakari, Carlos Garaikoetxea (PNV), coincidiendo con el inicio de la cooperación antiterrorista francesa, y se suspendieron por la exigencia de HB de que hubiera periodistas presentes. quedando definitivamente rotas tras cometer ETA un nuevo asesinato en febrero. En marzo la coalición Herri Batasuna comunica oficialmente la decisión de mantener su presencia en los ayuntamientos pero no asistir a las instituciones autonómicas y estatales.

En el mes de mayo la policía abrió fuego real de para disolver una manifestación frente al Gobierno militar de San Sebastián.

Antecedentes : Desde 1975 a 1980 (Véase: Terrorismo tardofranquista) operaron diversos grupos como Alianza Apostólica Anticomunista (AAA o "Triple A"), Antiterrorismo ETA (ATE), Grupos Armados Españoles (GAE), Guerrilleros de Cristo Rey, Batallón Vasco Español (BVE) y otros de menor resonancia, como los Comandos Antimarxistas, todos ellos afines a la dictadura franquista y a los que se les atribuye entre 15 y 40 asesinatos.

Tras la victoria electoral socialista de 1982 surgen los grupos Antiterrorista de Liberación (G.A.L.) que en 1983, y hasta 1989, iniciaron sus acciones terroristas de "guerra sucia" contra ETA. Se les atribuye el asesinato de 27 personas. Dichos atentados y secuestros fueron perpetrados en su mayoría por mercenarios franceses contratados por policías españoles, financiados con fondos reservados, y organizados desde el propio ministerio del Interior, a través de responsables de la lucha antiterrorista del País Vasco.

En julio de 1983, el C.E.S.I.D. elabora la llamada "acta fundacional" de los GAL en la que se examinaba la posibilidad de llevar a cabo acciones de "guerra sucia" en el sur de Francia ante la falta de colaboración en la lucha antiterrorista y se afirma su viabilidad y conveniencia.

Por el secuestro en 1983 de Segundo Marey, un vendededor de mobiliario de oficinas al que confundieron con Mikel Lujúa, por entonces dirigente de ETA, el Tribunal Supremo condenó condenó en julio de 1998 a penas de cárcel a José Barrionuevo, Ministro de Interior, Rafael Vera, Secretario de Estado para la Seguridad, Ricardo García Damborenea, Secretario general del PSOE en Vizcaya, Francisco Álvarez, Jefe de la Lucha Antiterrorista, Miguel Planchuelo, Jefe de la Brigada de Información de Bilbao, José Amedo, Subcomisario de la policía, Julián Sancristóbal, Gobernador civil de Vizcaya, por secuestro y malversación de caudales públicos, y a Michel Domínguez, Policía. En septiembre de 1998 ingresaron en la cárcel y tres meses después, Vera y Barrionuevo, condenados a diez años de prisión, fueron excarcelados gracias a un indulto parcial del Gobierno popular.

En marzo de 1999, la Audiencia Nacional dictó auto de procesamiento por secuestro, lesiones y asesinato en relación con dos miembros de ETA, José Antonio Lasa y José Ignacio Zabala, secuestrados en Bayona (Francia) en 1983 y cuyos cadáveres torturados fueron descubiertos cerca de Alicante, en el sureste español, en marzo de 1995.

En 2000, el ex general de la Guardia Civil, Enrique Rodríguez Galindo, fue condenado por el Tribunal Supremo a 75 años de cárcel. También se condenó por este caso al ex gobernador civil de Guipúzcoa, José Julián Elgorriaga Goyeneche, y a los ex mandos de la Guardia Civil, Ángel Vaquero Hernández, Enrique Dorado Villalobos y Felipe Bayo Leal, como autores, cada uno de ellos, de dos delitos de detención ilegal y dos delitos de asesinato. Rodríguez Galindo estuvo solo tres años en prisión y cumplió el resto de la condena en su casa debido a una supuesta enfermedad cardiaca.

Durante los años de "guerra sucia" además de los atentados y secuestros se vivió una tensión sin precedentes en el País Vasco y Navarra y el entorno de ETA se vio impulsado, junto con la crisis derivada de la reconversión industrial, el paro..., por lo que consideraban una evidencia, entonces siempre negada por las autoridades, de que el gobierno socialista estaba detrás de los incidentes, para estos sectores ETA pasaba a ser una víctima y sus atentados una respuesta a las acciones del Gobierno.

Durante esa época surge el llamado "rock radical vasco", movimiento musical que denunciaba en muchas de sus canciones la situación de acoso ilegal al que se veía sometido el llamado M.L.N.V.. Algunas de las situaciones que denunciaban fueron posteriormente avaladas por las Sentencias condenatorias de los Tribunales.

En las elecciones autonómicas celebradas en febrero de 1984 resultó vencedor el PNV, que obtuvo sus mejores resultados electorales hasta la fecha, 42% de los votos emitidos, seguido del PSOE con el 23%, Herri Batasuna con el 14,6% y EE el 8%. La progresión socialista fue notable, así como paupérrimo el empuje electoral mostrado por la derecha españolista, un 9,3%. Resultados que tendencialmente reproducen los obtenidos en las elecciones forales y locales de mayo de 1983.

En torno a 1985, en plena crisis política del PNV, la economía vasca se situaba en unas coordenadas entre las que sobresalían la altísima tasa de paro, un crecimiento económico ralentizado, el impacto de la introducción de las nuevas tecnologías, el fin de la anterior ola de crecimiento expansivo y la apertura a la competencia internacional. .

En 1986 tiene lugar la mayor escisión en la historia del PNV, y el lehendakari de origen navarro, Carlos Garaikoetxea, funda en septiembre un nuevo partido, Eusko Alkartasuna, que, pese a los gobiernos de coalición en los que ha formado parte con el PNV, sigue escindido a fecha de hoy.

Las razones de la separación en bloque de los jeltzales, según algunos, además del enfrentamiento personal entre Xabier Arzallus y Garaikoetxea y otras cuestiones de lucha de poder interno , fue la polémica surgida por una diferente concepción del reparto de poder entre las instituciones comunes de la autonomía vasca (Gobierno y Parlamento) y las forales (Juntas Generales y Diputaciones) que configuró la nueva "Ley de Territorios Históricos" y, más concretamente, según otros autores, las razones hay que buscarlas en la negativa de los peneuvistas navarros, y en menor medida guipuzcoanos, a apoyar un gobierno de la derecha en Navarra, recibiendo a cambio ciertas contraprestaciones políticas en otros territorios.

La consecuencia inicial fue que el PNV se derrumbó en Navarra y sus electos pasaron a formar parte del nuevo partido, obteniendo el PNV en las siguientes elecciones de 1987 sólo el 0,98% de los votos en Navarra, frente al 7,1% de los votos de EA en ese territorio.

En las autonómicas anteriores a la escisión de EA, el PNV logró la adhesión del 28,47% del censo electoral en Euskadi, pero en las siguientes autonómicas de 1986, el PNV obtuvo el 16,34% del censo y EA el 10,91%; en 1998 el PNV alcanzaría el 19,23% y EA descendería al 5,96%.

Durante los primeros contactos entre el Gobierno español presidido por Felipe González y ETA en 1986, el PNV intentó participar en las futuras negociaciones de Argel, pero ETA veto su entrada.

En las elecciones vascas de 1987 a las que se presentó EA, obtuvo 35 junteros en las tres provincias, frente a los 32 de PSE-EE (PSOE), HB o PNV. Recibió el voto de 190.136 electores (un 17,79%) y fue la primera fuerza en Guipúzcoa, con 16 junteros, y Álava, con 12. En Vizcaya, cuna del partido matriz, no tuvo tanta fuerza y fue la cuarta fuerza política con 7 junteros. Obtuvo asimismo 442 concejales en las elecciones municipales del mismo año, con un voto de 193.197 electores (18,05%) y gobernó tanto las alcaldías de Vitoria y San Sebastián como la Diputación Foral de Guipúzcoa.

En 1988 el PNV alcanzaría el 19,23% y EA descendería al 5,96%, por lo que el PNV pudo coaligarse con su propia escisión para las elecciones de 1989.

También influyó en los problemas surgidos el hecho de haberse detectado deficiencias organizativas en los Estatutos de Pamplona-Iruña de 1977, por lo que en 1987 se realizaron nuevos Estatutos Generales del partido, a raíz de la Asamblea Nacional que tuvo lugar en Zestoa.

Si bien en los inicios del PNV, como se ha mencionado anteriormente, tiene gran peso la organización territorial (1906), posteriormente el poder se centraliza en el EBB (1916) y más tarde se da más peso a las organizaciones regionales/municipales. En Zestoa se desecha la posibilidad de crear un partido de estructura federalista o una confederación de organizaciones regionales/municipales y así, la Asamblea Nacional de Zestoa define al PNV como "“un único partido político, estructurado en organizaciones municipales, territoriales y nacional". </ref>, creándose la "Asamblea General" (similar a los "Congresos" que celebran otros partidos) y la "Comisión Nacional de Garantías y Control", cuya función es la de mediación, garantía de derechos de la afiliación; y el control de los procesos electorales internos. limitándose la capacidad de los Tribunales Internos que se reduce al plano disciplinario y de resolución de impugnaciones.

Desde la escisión, de 1986 a 1998 José Antonio Ardanza fue el Lehendakari vasco, con un perfil claramente autonomista, gobernando con el Partido Socialista de Euskadi.

El PNV sería uno de los impulsores del Pacto de Madrid de 5 de noviembre de 1987 suscrito por el PSOE, AP, CDS, CIU, PNV, PDP, PL, PCE y EE por el que se solicitaba al Gobierno Vasco que asumiera "el liderazgo en la desaparición de la violencia y el terrorismo, y en la consecución definitiva de la paz"; dichos partidos se pronunciaban a favor de la derogación de la ley antiterrorista.

Otro pacto de gran importancia sería el llamado Pacto de Ajuria Enea firmado el 12 de enero de 1988 por AP, CDS, EE, PNV, PSOE y por José Antonio Ardanza como lehendakari del Gobierno vasco; el acuerdo se decidía a impulsar en su integridad el Estatuto de Gernika, intensificar las relaciones de la C.A.V. con Navarra, instaba a ETA a renunciar a la via armada y a HB a reanudar su actividad parlamentaria legitimándola como opción política, respaldaba las políticas de reinserción de los "arrepentidos", los procesos de diálogo si existiera una intención seria por parte de ETA de abandonar las armas, apoyaba también la derogación de la Ley Antiterrorista y reiteraba el apoyo a las víctimas del terrorismo.

Según Arzalluz, estos pactos respondían a la estrategia del PSOE de conseguir el apoyo de los partidos a la tregua con ETA que se disponía a realizar. El 28 de enero de 1988 ETA anunció un «alto al fuego» de 60 días, que luego alargó varias veces, y se intentó una negociación entre ETA (representada por Eugenio Etxebeste, «Antxon») y el gobierno español del Partido Socialista Obrero Español, denominada Mesa de Argel, que terminó en mayo sin resultados, terminando el alto al fuego.

El plan fue presentado ante los miembros de la Mesa de Ajuria pero no obtuvo el respaldo del resto de partidos.

Muy pronto surgieron las divergencias entre los firmantes de Ajuria Enea y se redactó otro documento el 7 de octubre de 1988, que no fue firmado ni por el PNV, ni por EA, conocido como "Pacto de Navarra" , en el que se contenían las ideas del de Ajuria Enea pero se enfatizaba especialmente en la condena de las actividades terroristas y el desprecio que generaban en la sociedad. La falta de acuerdo, según Arzalluz vino motivada por la oposición del PP a la política del PSOE de negociar con ETA.

En 1996 el PNV apoyó la investidura como presidente del popular José Mª Aznar consiguiendo una mejora del Concierto económico y la matización de la política antiterrorista de los populares. Como resultado, las Haciendas de los territorios históricos de la CAV lograron una capacidad normativa y recaudatoria prácticamente plena sobre todos los impuestos, salvo el IVA. Además, fruto de este acuerdo de investidura se aprobó, en la sesión del 26 de noviembre de 1998, del Pleno del Congreso de Diputados por 184 votos a favor, 133 en contra y 4 abstenciones el articulado definitivo de la Ley 43/1998, del 15 de diciembre, de restitución o compensación a los partidos políticos de bienes y derechos incautados en aplicación de la normativa sobre responsabilidades políticas del periodo 1936-1939. (González de Txabarri Miranda, Joxe Joan; Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados nº 200, Sesión Plenaria nº 194 del 26 de noviembre de 1998, pág. 10786).

Tras la promulgación de dicha Ley, el Estado adeuda 30,3 millones de euros al PNV como devolución de los bienes incautados durante el franquismo y, a fecha 2004, solo se le abonaron 0,18 millones de euros.

La V Legislatura fue la última presidida por José Antonio Ardanza, ya que, como se ha mencionado, decidió dejar la primera línea política y no presentarse a la reelección antes de la presentación de su plan. Gracias a su éxito como negociador en la renovación del Concierto Económico vasco y al apoyo de Xabier Arzalluz, máximo dirigente del PNV como presidente del Euzkadi Buru Batzar, la Asamblea Nacional del PNV designó a Juan José Ibarretxe como candidato a Lehendakari para las elecciones autonómicas del 25 de octubre de 1998, siguiendo la tradición del PNV en el que la presidencia del partido y la máxima representación institucional están separadas.

Según Vázquez Montalbán los firmantes de Estella estaban "Convencidos de la parálisis política que afectaba al PP y al PSOE en el tratamiento del problema vasco y de que el PP dependía de las ayudas del PNV en el Parlamento español, los firmantes de Lizarra forzaron la tuerca del soberanismo y plantearon con toda claridad el objetivo de la autodeterminación y de una negociación política con ETA”.

Según algunos autores, existe constancia de dos encuentros preliminares mantenidos entre Josu Jon Imaz, entonces europarlamentario y hoy Presidente del PNV, con una persona cercana al máximo responsable político de ETA en enero de 1998, Mikel Albisu (más conocido como Mikel Antza). De acuerdo con la misma fuente, por parte de EA, Carlos Garaikoetxea, Rafael Larreina, y Koldo Amezketa, mantuvieron encuentros separados con el propio Mikel Antza y sus lugartenientes; al mismo tiempo ambos partidos mantuvieron numerosas reuniones con HB, cuyo contenido es supervisado, según la misma fuente, por Mikel Antza.

Este pacto es muy posteriormente mencionado por ETA en una carta al PNV, en el que ETA muestra su desacuerdo con la contrapropuesta realizada por el PNV, acusándole de haber mostrado más interés por la paz que por la soberanía, al tiempo que califican el acuerdo como apropiado e importante por ser un paso en búsqueda de la soberanía de Euskal Herria.

Posteriormente se realizaría el Pacto de Estella del 12 de septiembre de 1998.

La tregua también afectó al mapa electoral vasco y a las relaciones entre los partidos vascos Las elecciones autonómicas de 1998 se celebraron poco después de que ETA declarase una tregua «total e indefinida» (18 de septiembre de 1998), en una teórica situación de "ausencia de violencia , porque, como ya se ha expresado, la violencia denominada "de baja intensidad" acosaba y atacaba a todos los partidos políticos y en mayor medida a PP y PSOE. Paralelamente a la firma, seis días antes, del Pacto de Estella, acordado por diversas organizaciones políticas y sociales del País Vasco, Navarra y el País Vasco francés, entre las que se encontraban todos los partidos y sindicatos nacionalistas vascos y también Izquierda Unida (IU).

En esas elecciones aumentó la participación y volvió a ganar el PNV pero los dos polos opuestos aumentarón significativamente sus votos; el Partido Popular venció en Alava y ganó 100.000 votos convirtiéndose en la segunda fuerza desplazando al PSOE y “Euskal Herritarrok” (E.H.) venció en Guipuzkoa y logró 223.264 votos. (Herri Batasuna se denominó Euskal Herritarrok para presentarse a las elecciones). Por ejemplo, en San Sebastián el PP fue el partido más votado (25,7%) y EH fue el segundo (19,3%).

La participación en las elecciones fue muy alta y se acercó hasta el 70% y el PNV ganó con el 27,28% de los votos emitidos, perdiendo uno de los 22 escaños que tenía. Aumentó sus votos pero al subir también la participación, descendió un porcentaje de dos puntos. Pero esas elecciones constituyeron un éxito electoral para los dos polos opuestos PP y Euskal Herritarrok(EH), que era la plataforma electoral constituida el 25 de octubre de 1998 por Herri Batasuna y otras organizaciones de la izquierda abertzale, que obtuvo 14 escaños.

Poco después el presidente Aznar anunciaba contactos con ETA.

Ya iniciada la tregua , ese mismo mes de septiembre, comenzaron los contactos entre el Gobierno del Partido Popular y el entorno etarra; tres miembros del Gobierno de José María Aznar se entrevistaron de manera secreta con Arnaldo Otegi y otros dirigentes de Herri Batasuna en un chalé de la comarca de Juarros, en Burgos. Dichos acuerdos culminaron en una reunión secreta entre PP y ETA en Zúrich en el mes de mayo de 1999.

Durante ese periodo, el Partido Popular mostró signos de buena voluntad, suavizando su postura y sus declaraciones y acercando a 135 presos etarras a cárceles próximas al País Vasco , todo ello en cumplimiento de lo dispuesto por el Congreso de los Diputados español que aprobó en noviembre de 1998 una moción de IU a la que se sumó el PP, y fue aprobada unánimemente, sobre el acercamiento de los presos por la que se instaba al gobierno español a poner en práctica «una nueva orientación, consensuada, dinámica y flexible, de la política penitenciaria en la forma que mejor propicie el final de la violencia.

Sin embargo las conversaciones no tuvieron éxito y se contabilizaron 390 acciones de terrorismo callejero durante 1999. Un sector del PP, encabezado por Mayor Oreja, presidente del PP vasco, receló de la tregua, considerándola una estrategia de ETA para reorganizarse y rearmarse, denominándola “tregua-trampa”, interpretando el contenido de una comunicación interna de ETA interceptada al responsable de los comandos José Javier Arizkuren Ruiz, Kantauri, en la que se le comunica que habría una tregua, pero que sería cosa de poco tiempo.

Poco después del encuentro con el Gobierno, dos de los interlocutores fueron detenidos. El parlamento nunca llevó a efecto la moción sobre el acercamiento de 1998.

El 2 de enero de 1999 Juan José Ibarretxe fue investido Lehendakari (el tercero de la democracia, tras Carlos Garaikoetxea y José Antonio Ardanza). Fue el primer Lehendakari alavés y el más joven elegido hasta la fecha (41 años). Contó con el apoyo de las formaciones de adscripción nacionalista: el propio PNV, Eusko Alkartasuna (EA) y Euskal Herritarrok (EH) (plataforma electoral constituida el 25 de octubre de 1998 por Herri Batasuna y otras organizaciones de la izquiera abertzale).

En marzo se llegaba a un pacto de gobierno entre las tres fuerzas nacionalistas, formándose un gobierno de coalición entre el PNV y EA y, posteriormente, en marzo de 1999 se firmó un acuerdo de legislatura con EH. En dicho acuerdo EH renunciaba a la vía armada en beneficio de la política y por ello dicho acuerdo expresaba: "Reiteramos nuestra apuesta inequívoca por las vías exclusivamente políticas y democráticas para la solución del conflicto de naturaleza política existente en Euskal Herria", suponiendo, para algunos dirigentes políticos, que por medio de ese pacto "los dirigentes abertzales quedan atados de pies y manos a la política del PNV". .

El apoyo abertzale a la investidura y el posterior acuerdo de legislatura fueron posibles gracias al Pacto de Estella, que habían firmado los tres partidos. Sin embargo, ETA rompió su alto el fuego en 27 de noviembre de 1999, acusando el PNV y a EA de haber incumplido un supuesto acuerdo, negado por los responsables de PNV y EA, al que habrían llegado en junio de 1998, antes de la firma del Pacto de Estella.

ETA remite al PNV un nuevo texto en Agosto de 1999 que se basa en en el anterior texto propuesto ETA en julio de 1998 a PNV y EA; en él requiere dar más pasos a la mayor brevedad posible en busca de la soberanía y plantea un desarrollo de esa idea articulando diversos instrumentos, entre ellos la celebración de elecciones "dejando a un lado las fuerzas extranjeras", la creación de un parlamento soberano de Euskal Herria que elaboraría una constitución, tras lo que se "daría por terminada la defensa de Euskal Herria por medio de las armas". En su último punto se obligaba a que los firmantes a asumir, tras la rubrica del documento, "la justa defensa ante cualquier ataque exterior".

El PNV respondió a dicha carta, señalando no haber recibido respuesta de ETA a su carta de junio de 1999, reiterándose en la contrapropuesta que ya realizara en 1998 y tachando la anterior de ETA de irreal, por resultar precipitada, pidiendo tiempo y cautela y matiza que, no aceptando la estructura propuesta por ETA, deberían ser los ciudadanos vascos los que protagonizaran el proceso debiendo respetar la sociedad vasca su decisión mayoritaria.

Esta nueva contrapropuesta no fue contestada por ETA.

ETA declaró el fin del alto el fuego el 2 de diciembre de 1999, cometiendo un nuevo asesinato el 21 de enero de 2000, finalizando ese año con 23 asesinatos más, entre ellos el de uno de los fundadores del Foro de Ermua, incluyendo entre sus víctimas a jueces y periodistas.

El PNV realizó una declación institucional ese mismo día en el que reprochaba a ETA su actitud de intentar tutelar el proceso, le acusaba de perjudicar al nacionalismo vasco y, a su vez, animaba a HB a defender democráticamente sus propuestas invitándola al diálogo.

La ruptura de la tregua por parte de ETA supuso el fin del acuerdo parlamentario con EH que no condenó el posterior atentado y abandonó la cámara vasca en septiembre de 2000 anunciando que sólo volvería al Parlamento de Vitoria en "ocasiones puntuales" y dejando al gobierno PNV-EA en minoría parlamentaria.

Por su parte ETA dio a conocer a la opinión pública el 30 de abril de 2000 los textos hasta entonces secretos de las negociaciones de 1998 y 1999 entre PNV y ETA, mediante su publicación en el periódico “Gara”. y reconoció que la tregua en realidad había sido una “tregua-trampa”. En el año 2000 ETA acabó con la vida de 23 personas.

También se produjeron importantes escisiones en la "izquierda abertzale" formando Aralar y Batzarre grupos políticos independientes contrarios a la via armada. Patxi Zabaleta, miembro fundador y ex dirigente de HB y EH, encabezaba ya desde finales de los años ochenta una postura critica que había condenado el asesinato de Miguel Angel Blanco y exigía la desaparición de ETA y se convirtió en el coordinador de Aralar.

Tras la ruptura de las negociaciones, el Gobierno del Partido Popular, con el apoyo del partido socialista, continuó el acoso que ya se había iniciado en 1998, no solo a ETA, si no además a su entorno, por todas las vías democráticas posibles, perdurando casi todas ellas en la actualidad. Además se reanudó la ofensiva a nivel judicial y policial.

Las elecciones generales del 12 de marzo de 2000 otorgaron la mayoría absoluta al Gobierno e Aznar por lo que los pactos con los nacionalistas de la anterior legislatura ya no eran necesarios y podía desarrollar una política antiterrorista sin ataduras.

El PNV se opuso y aun se opone abiertamente a muchas de las medidas anteriormente citadas, reivindicando la vía del diálogo para la solución del “conflicto” y por ello ha chocado frontalmente con el Partido Popular, que le acusa de complicidad con el terrorismo, perdurando en la actualidad dicho enfrentamiento.

Motivada según algunos miembros de la Internacional Democristiana (IDC) por los acuerdos entre PNV y ETA, se produjo una modificación de los estatutos de la Internacional Demócrata Cristiana, promovida por el Partido Popular español, por 125 votos a favor y 9 en contra, que supuso la salida del PNV, que había sido uno de sus fundadores de la IDC.

Durante esa legislatura popular los Tribunales sentenciaron la ya mencionada "guerra sucia" de los "GAL" que tuvo lugar durante los gobiernos socialistas en los 80, aunque indultaron o excarcelaron a los condenados.

El 21 de enero de 2000, ETA hizo explotar un coche bomba cargado de 20 kg de dinamita en el barrio de Virgen del Puerto de Madrid, muriendo el Teniente Coronel de Intendencia Pedro Antonio Blanco. Este asesinato obligó a Ibarretxe a dejar en suspenso su pacto de legislatura con EH. No fue, sin embargo, hasta después del asesinato por parte de ETA del dirigente socialista alavés Fernando Buesa y su escolta, el ertzaina Jorge Díez (22 de febrero de 2000), cuando el pacto se rompió definitivamente. La ruptura del acuerdo parlamentario y el subsiguiente abandono de la Cámara por parte de EH en septiembre (que anunció que sólo volvería al Parlamento de Vitoria en «ocasiones puntuales») dejaron al gobierno PNV-EA en minoría parlamentaria.

Las elecciones generales en el año 2000 renuevan a Aznar como presidente, pero esta vez por mayoría absoluta, por lo que ya no necesita el apoyo parlamentario del PNV y se inicia una seria confrontación entre PP y PNV. Comienza un periodo de crispación del ambiente político vasco y el PP presenta como candidato a lehendakari a uno de sus más exitosos ministros, Jaime Mayor Oreja, hasta entonces Ministro del Interior.

Tras varios meses de precariedad parlamentaria vasca, debido a la activa oposición de socialistas y populares y a la imposibilidad de aprobar leyes por la ausencia de apoyos parlamentarios (los presupuestos del año 2001 no pudieron aprobarse y debieron prorrogarse los del año anterior, anunció elecciones anticipadas para el 13 de mayo del 2001. La legislatura finalizada había sido la más corta del Parlamento Vasco desde la llegada de la democracia, y finalizaba con altos grados de crispación política y una renovada ofensiva de la organización terrorista ETA, que sólo en el 2000 acabó con la vida de 23 personas.

La campaña electoral de 2001 fue la más dura de la historia del País Vasco, enfrentándose dos bloques políticos con propuestas claramente diferenciadas. Por un lado, la coalición nacionalista PNV-EA, con Ibarretxe como candidato a Lehendakari, presentaba un programa abiertamente soberanista de superación de los marcos estatutario y constitucional y favorable a la autodeterminación. Del otro, el Partido Popular (PP) (liderado por Jaime Mayor Oreja) en colaboración con el Partido Socialista de Euskadi - Euskadiko Ezkerra (liderado por Nicolás Redondo Terreros) propusieron un discurso común en defensa de la Constitución y del Estatuto como marco insustituible para acabar con el problema terrorista, en la creencia de que podían desalojar al nacionalismo de la presidencia del País Vasco.

Para algunos observadores, los comicios de mayo se plantearon en el País Vasco como un plebiscito en el que los votantes debían optar por el nacionalismo o el constitucionalismo y la participación ascendió hasta casi el 80% lo que supuso que casi todos los partidos aumentaran el número de votos y que principalmente se decantó por el voto nacionalista moderado: la coalición PNV-EA salió reforzada obteniendo casi 600.000 votos con un 42,7% de los votos. El Partido Popular llegó a ser la segunda fuerza, con el 23% de los sufragios, aumentando en un escaño que perdió el PSOE. Ezker Batua (EB) obtuvo tres escaños.

Los resultados de las elecciones reflejaron que la coalición PNV-EA obtuvo 599.746 votos (42,7%), PP y Unidad Alavesa 323.918 votos (23%), PSOE 250.919 (el 17,8%), IU 78.448(5,5%), pero el dato más significativo fue EH que sufrió un descenso muy importante de 81.217 votos y obtuvo 142.784 electores (10,1%), por lo que pasó de 14 parlamentarios en 1998 a 7 en el 2001.

La coalición PNV-EA casi triplicó el aumento de votos del PP. Pero el aspecto más sobresaliente fue el serio descalabro que sufrió el nacionalismo radical representado por Euskal Herritarrok (EH), que, tras la ruptura de la tregua de ETA, perdió la mitad de sus 14 escaños, pasando del 17,9% de 1998 al 10,1%, perdiendo casi 80.000 votos..

El resultado práctico es que la coalición PNV-EA sumaba 33 escaños frente a los 32 del Partido Popular y PSE-EE (PSOE), estando la mayoría en 38 escaños, por lo que, durante esa legislatura, Juan José Ibarretxe se ve obligado a presidir un gobierno de coalición entre PNV, Eusko Alkartasuna y Ezker Batua-Berdeak que posibilitaba un Gobierno estable y nuevamente nacionalista en el País Vasco.

Ibarretxe fue investido Lehandakari el 12 de junio de 2001, en segunda votación, con el apoyo de 35 parlamentarios (sus 32 parlamentarios, menos el voto de un diputado de EA que llegó tarde a la sesión y no pudo votar y los tres de EB). El Gobierno, que comenzó con consejeros únicamente del PNV y de EA, fue ampliado con un consejero de EB, Javier Madrazo, en septiembre de 2001.

La ilegalización de Batasuna (organización en la que se había refundado EH en junio de 2001) y las presiones del Gobierno central en manos del PP hicieron que los últimos años de ese gobierno fueran difíciles, ya que aún siendo mayoritario (alcanzaba los 36 escaños) no tenía la mayoría absoluta (38 escaños) del Parlamento. Así, los presupuestos de 2002 no pudieron aprobarse hasta el 23 de enero de ese mismo año y sólo gracias a la abstención de Batasuna (que había adoptado la denominación de Sozialista Abertzaleak en la Cámara de Vitoria). Aun así, las partidas presupuestarias se votaron una por una y los presupuestos de más de la mitad de los departamentos se rechazaron, lo que significó que se prorrogaban las del año anterior. Los presupuestos del año siguiente se salvaron de la prórroga debido al retraso del líder popular, Jaime Mayor Oreja, en llegar a la votación. Para 2004 se volvieron a prorrogar los presupuestos, al votar toda la oposición en contra, en tanto que para 2005, una equivocación de un parlamentario socialista permitió aprobar finalmente los presupuestos.

En cumplimiento de su programa electoral, el Gobierno Vasco propuso una reforma del estatuto de autonomía del País Vasco, con el nombre de Estatuto Político de la Comunidad de Euskadi, recibía su nombre del lehendakari del Gobierno Vasco en ese momento.

CONTENIDO.- El Plan Ibarretxe, consistía en una propuesta basada en la «libre asociación» entre el País Vasco y España, la soberanía compartida y el derecho de autodeterminación, se presentaba como una tercera vía entre las posturas denominadas constitucionalistas del PP y el PSE-EE (PSOE) y el independentismo de EH y ETA. La propuesta se definía como una «propuesta de pacto político que se materializa en un nuevo modelo de relación con el Estado español, basado en la libre asociación y compatible con las posibilidades de desarrollo de un estado compuesto, plurinacional y asimétrico», la cual desbordaba el marco constitucional, tal como existía en ese momento, al plantear la creación de un nuevo marco jurídico: en la práctica totalidad de las competencias estarían en manos de las instituciones del País Vasco, dejando al Estado español unas funciones meramente residuales.

OPINIONES.- Las principales fuerzas políticas españolas consideraron que el plan violaba tanto en los procedimientos, como en los contenidos, el marco de la Constitución Española. Para poder entrar en vigor, la propuesta, al ser una reforma de un estatuto de autonomía, debía ser aprobada por mayoría absoluta en el Parlamento Vasco y posteriormente ser admitida a trámite en el Congreso de los Diputados español, para luego ser tramitado en el propio Congreso y en el Senado mediante ley orgánica.

ETA declaró que el plan era una "salida parcial, subterfugio sin futuro y un grave engaño" apoyando una propuesta alternativa. La posición de la "izquierda abertzale" no fue definida hasta el último momento ya que en las primeras votaciones decidieron abstenerse y no paralizar su tramitación y, posteriormente, posibilitó la aprobación del plan en la Cámara vasca por mayoría absoluta, votando tres parlamentarios de "Socialista Abertzaleak" (S.A.) a favor y otros tres en contra.

TRAMITACIÓN.- Fue anunciado al Parlamento Vasco en septiembre de 2001 y presentado oficialmente el 25 de octubre de 2003. La oposición al Gobierno tripartito vasco, PP y PSOE (35 parlamentarios) se opuso al plan y PNV, EA y IU (36 parlamentarios) votaron a favor, siendo aprobado por mayoría absoluta (39 votos de 75) en el Parlamento Vasco el 30 de diciembre de 2004, con los votos a favor de los partidos que componían el gobierno tripartito (36 escaños) y 3 de los 6 parlamentarios de Sozialista Abertzaleak (SA), los "continuadores" de la ilegalizada Batasuna (los otros tres votaron en contra; el séptimo, Josu Ternera, se hallaba huido de la justicia). Los votos favorables de SA, así como su aceptación por parte de Ibarretxe, fueron muy criticados.

Superado el trámite en el Parlamento Vasco, la propuesta fue enviada al Congreso de los Diputados para ser admitida a trámite, enfrentándose allí a la oposición tanto del nuevo Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero como a la del Partido Popular. El propio Ibarretxe defendió la propuesta en el Congreso. En la votación realizada el 1 de febrero de 2005, la propuesta fuese ampliamente derrotada, por 313 votos en contra (PSOE, PP, Izquierda Unida, Coalición Canaria y Chunta Aragonesista), 29 a favor (PNV, EA, Nafarroa Bai, CiU, ERC y BNG) y 2 abstenciones (IC-V).

EL REFERENDUM.- Ibarretxe también declaró que, en el caso de que la propuesta fuese paralizada en las Cortes españolas, convocaría un referéndum en el País Vasco para que los vascos pudieran decidir su futuro.

COmo respuesta a esta proposición del lehendakari, el 28 de noviembre de 2004 el Gobierno de José María Aznar impulso un reforma del Código Penal por el procedimiento de plantearlo como una enmienda del Partido Popular dentro del "Proyecto de Ley Orgánica complementaria de la Ley de Arbitraje", por la que se condenaba por el que se consideraba un delito castigado con penas de entre tres a cinco años de prisión y entre seis a diez años de inhabilitación absoluta el que un cargo público convocase elecciones o referendos sin la autorización de las Cortes. La reforma fue tramitada a la mayor urgencia y aprobada la Ley Orgánica de Arbitraje, con los mayoritarios y únicos votos a favor del PP. El resto de los grupos parlamentarios del Congreso de los Diputados hizo un "plante" y se abstuvo de votar. La reforma entró en vigor el 23 de diciembre.

Dos meses después, el Tribunal Supremo ordenó la disolución de SA en el Parlamento vasco, ya que la formación estaba integrada por los mismos siete diputados que formaban antes el grupo de "Batasuna" (Arnaldo Otegi, Jone Gorizelaia, Antón Morcillo, Josefa Álvarez, Jon Salaberria, Araitz Zubimendi y José Antonio Urrutikoetxea).

La Cámara vasca no pudo acatar la sentencia, alegando que para hacerlo era preciso reformar el Reglamento, y la Mesa del Parlamento aprobó una propuesta de su presidente, pasando S.A. al grupo mixto, pese a que "trataron de arbitrar los mecanismos jurídicos necesarios" sin que hubiera "voluntad de fraude", según la última resolución sobre éste caso .

Juan María Atutxa, como presidente del Parlamento, Gorka Knörr (EA) y Kontxi Bilbao (EB-IU), como miembros de la Mesa de la Cámara vasca, y Rafael Larreina (EA), Joseba Egibar (PNV) y Antton Morcillo (SA) de la Junta de Portavoces fueron acusados de un delito de desobediencia al Tribunal Supremo, solicitándose por el Mº Fiscal la libre absolución.

Inicialmente resultaron absueltos por el TSJPV que consideró que les amparaba la inviolabilidad parlamentaria pero el Recurso de Casación ante el Tribunal Supremo de la acción popular llevada a cabo por el sindicato Manos Limpias propició que el Tribunal Supremo instara al alto Tribunal vasco a pronunciarse sobre la causa.

El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) consideró que la orden del Supremo para la disolución de SA vulneraba derechos fundamentales del grupo 'abertzale' y que los hechos imputados no eran constitutivos de infracción penal y se archivó la querella.

La Fiscalía no recurrió la decisión pero sí lo hizo el sindicato "Manos Limpias" que habiendo interpuesto Recurso de Apelación, reabrió el procedimiento sólo contra Atutxa, Knörr y Bilbao, que debieron sentarse en el banquillo y finalmente resultaron absueltos.

En las elecciones del 14 de marzo de 2004, tras los atentados del 11 de marzo en Madrid, contrapronóstico y debido en parte a la sensación de que el gobierno popular había gestionado mal la crisis posterior a los atentados, el Partido Socialista alcanzó el Gobierno y su presidente, Rodríguez Zapatero anunció un nuevo "talante" en su política y especialmente en materia antiterrorista. La activa oposición realizada por el Partido Popular acosó continuamente al Gobierno por lo que el PSOE y el PNV recuperaron la sintonía de finales de los años 80, basando su política antiterrorista en el diálogo pero sin anular las medidas adoptadas anteriormente por los populares.

Para esas elecciones generales se formó un nuevo partido en Navarra denominado Nafarroa Bai (Nabai) que aglutinó al PNV, EA, Aralar, Batzarre (escisiones de EH estos dos últimos partidos tras la tregua de ETA de 1999) y a independientes vasquistas. La coalición logró buenos resultados en los comicios (18,04%), consiguiendo un parlamentario en el Congreso (Uxue Barkos), recibiendo fuertes críticas por parte de Batasuna. .

ETA no cometió asesinatos desde el 30 de mayo de 2003 hasta el 30 de diciembre de 2006, aunque durante ese periodo se sucedieron infinidad de actos de "violencia de baja intensidad". Durante el 2004 se detuvieron entre España y Francia a más de 130 personas por su vinculación con ETA y la organización parecía dar síntomas de estar en sus momentos más bajos, teniendo en cuenta además el rechazo internacional propiciado por los atentados de los grupos islamistas radicales. La masacre de Madrid y la repulsa nacional e internacional a los atentados islamistas de Londres o Nueva York hicieron surgir ciertas voces en el entorno de la organización que se oponían a continuar con unas prácticas terroristas tan denostadas aa nivel mundial.

El 14 de noviembre de 2004, la ilegalizada formación política Batasuna, en un acto celebrado en San Sebastián, anunció su "propuesta de Anoeta" en la que apostaba “por la paz” y “por la utilización de vías exclusivamente políticas y democráticas” para resolver “el conflicto vasco” y hablaba de dos mesas de diálogo, una referida a ETA entre el Gobierno y la organización y otra referida a la soberanía.

Solo pocas horas después hacían explosión dos bombas en Navarra a las que siguieron otras más que no causaron víctimas y Batasuna no condenó los atentados.

El cambio en el Gobierno central debido al triunfo electoral del PSOE el 14 de marzo de 2004 y el establecimiento de una política más conciliadora por parte del nuevo gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, permitieron que estas elecciones se llevaran a cabo en un ambiente menos enrarecido que las anteriores.

Por otra parte, a pesar de que Batasuna y las diferentes agrupaciones electorales que había intentado crear seguían fuera de la ley, la izquierda abertzale pudo conseguir que sus votantes tuvieran representación, al utilizar el ofrecimiento del Partido Comunista de las Tierras Vascas (PCTV-EHAK), un partido de reciente creación al que, a pesar de las peticiones del Partido Popular, la justicia no encontró ninguna relación con ETA o Batasuna.

Las previsiones de la coalición nacionalista entre PNV y Eusko Alkartasuna, formada en torno a la figura de Ibarretxe, eran las de obtener unos resultados que les permitieran formar un gobierno con mayoría absoluta, considerando el apoyo de los partidos con los que había formado el gobierno anterior, pero el resultado de las urnas fue adverso, puesto que la coalición sólo obtuvo 29 escaños (22 PNV y 7 EA), consiguiendo 463.873 votos (38,6%), siendo la primera fuerza política en las tres provincias vascas y con el mismo descenso de cuatro escaño que el PP (17,3%), frente al aumento de los del PSOE (18 escaños y 22,68%), el mantenimiento del número de parlamentarios de IU-EB y la irrupción de Aralar con un escaño (2,3%), mientras que la izquierda abertzale, representada por el PCTV-EHAK, obtenía 9 escaños (150.000 votos y 12,44%) una cifra similar a la de Euskal Herritarrok en el 2001.

Según algunos medios estatales, este resultado fue interpretado como un rechazo de la ciudadanía a la política del Lehendakari y en especial al llamado Plan Ibarretxe, si bien el rechazo fue explicado de forma diferente por los diversos actores políticos. Unos hicieron la lectura de que la ciudadanía rechazaba dicho plan por ser «demasiado nacionalista», fijándose en el crecimiento que había obtenido el PSE-EE (PSOE), en tanto que otros afirmaban que la ciudadanía vasca quería más que dicho plan al obtener la izquierda abertzale, representada por el Partido Comunista de las Tierras Vascas (EHAK) unos excelentes resultados después de un período preelectoral y una campaña electoral muy complicada y la entrada de Aralar en el Parlamento. Todo ello redundó en que no se alterara significativamente la relación de fuerzas en el Parlamento Vasco (los escaños que perdió la coalición nacionalista fueron los que ganaron PCTV-EHAK y Aralar, con posturas, en principio, más radicales e independentistas).

Ibarretxe fue investido Lehendakari el 23 de junio de 2005, con los 32 votos de los partidos con los que renovaría el tripartito (PNV, EA y EB) y 2 del Partido Comunista de las Tierras Vascas. El nuevo Gobierno se constituyó con las fuerzas que habían mantenido el anterior (32 escaños) y buscó los apoyos del PSE-EE (PSOE) y de la nueva formación en la cámara, Aralar, que había obtenido un escaño.

El PNV de Navarra presentó en mayo de 2005 un proyecto de reforma del actual "Amejoramiento" realizado en 1982, que fue finalmente rechazado por el Parlamento de Navarra.

La "Ley Orgánica de Reintegración y Amejoramiento del Régimen Foral de Navarra", llamada comúnmente "Amejoramiento", constituye la norma fundamental en Navarra, similar a los Estatutos de las Comunidades Autónomas, con la salvedad de que no fue como ellos sometido a referendum.

Además, entre otras reformas, en su artículo 8º solicitaba la declación del castellano y el euskera como idiomas oficiales de la comunidad, ya que en la actualidad el euskera es solo cooficial en la zona señalada como vascófona y ampliaba las competencias de la Comunidad Foral a todas aquellas no atribuidas expresamente al Estado (Art.40).

La propuesta contó con la firme oposición del gobierno formado por UPN .

Otras reformas propuestas en favor del euskera tampoco fueron aprobadas . Poco después el PSN-PSOE propuso la un referendum para la aprobación del "Amejoramiento" que tampoco contó con la aprobación del partido mayoritario, UPN. que ya antes había acusado al PSN de connivencia con el PNV por la realización de propuestas similares .

El texto de la Constitución Europea (CE) fue ratificado en referéndum, pero el País Vasco y Navarra fueron las regiones donde el 'No' tuvo un mayor respaldo, al conseguir un 33,66% y un 29,22%, respectivamente.

La actual comunidad autónoma del País Vasco fue la que registró un mayor porcentaje de rechazos a la Constitución Europea (33,66%), a pesar de que PNV, PSOE y PP pedían el 'Sí'. Guipúzcoa fue la provincia que encabezó el 'No' con un 40,77%, seguida de Vizcaya, con el 30,79 % y Álava, con el 29,56%. Además, el 62,61% de apoyos al texto europeo fue inferior al 69,12% que registró en 1978 la Constitución Española. En la localidad guipuzcoana de Orexa, el 91,84% de los votantes se opuso al Tratado.

La segunda comunidad con mayor rechazo a la Constitución Europea fue Navarra con un 29,22% de papeletas por el 'No', casi 12 puntos más que la media nacional. La aprobación del tratado en Navarra en este referéndum era apoyada por UPN, PSN, CDN y PNV, mientras que IUN-NEB, Aralar y EA defendían el rechazo al texto.

Desde los años 80, el “Plan Ferroviario de Euskadi” pretendía la instalación del TAV, bastante antes que la línea Madrid - Sevilla. El Gobierno vasco consiguió que la “Y Vasca” que une las capitales de las tres provincias del País Vasco tuviera financiación europea y formara parte de los Ejes Prioritarios de la Unión desde la Cumbre de Essen de 1994 (Eje Sur-Oeste) y que en el 2005 la Unión Europea volviera a incluir esta infraestructura en el listado de los 30 Ejes prioritarios y establece el año 2010 como fecha aproximada de puesta en marcha de la línea Madrid - Vitoria - Irun/Hendaya, previendo asimismo que la conexión Irun/Hendaya - Dax estuviera lista en 2015.

La victoria electoral del PP en 1996 paralizó el proyecto, tras la llegada el cambio de gobierno en el 2004, se reiniciaron las conversaciones que culminaron con un acuerdo parlamentario de 2006, aprovechando la negociación de los presupuestos generales.

En el Parlamento, el PNV consiguió algo más que el visto bueno de la infraestructura, como es que fuera el Departamento de Transportes y Obras Públicas del Gobierno Vasco el encargado de licitar, dirigir y realizar las obras en prácticamente todo el tramo que discurre por Guipúzcoa:, concretamente el tramo Bergara-Irun y la inserción en Donostia-San Sebastián, estableciéndose un presupuesto de 1.642 millones de euros. Por su parte, el Ministerio de Fomento se reserva la construcción de los tramos de Álava y Bizkaia, el nudo de conexión de la "Y" en Arrasate, Elorrio y Bergara, y las inserciones de Bilbao y Vitoria-Gasteiz, para ello contando para ello con un presupuesto de 2.536 millones de euros.

EL Gobierno Vasco contó con el apoyo de todos los grupos parlamentarios para el proyecto, aunque sectores mayoritariamente afines a la izquierda aberzale radical han iniciado ya protestas contra el plan mediante la creación de coordinadoras , al igual que sucediera con la construcción de la "Autovía del Norte", sumándose en la actualidad paulatinamente a la oposición otros sectores sociales como los ecologistas , que también cuestionan el proyecto. Durante todo el proyecto el proyecto ha instadado a la participación ciudadana, facilitando la información incluso mediante la creación de una web.

La llamada "Y vasca" recibirá un fuerte apoyo presupuestario y se prevé que su construcción genere un aumento significativo del PIB del País Vasco.

La VII Legislatura ha estado marcada, sin embargo, por el proceso de negociación entre el Gobierno español y ETA para conseguir el fin de la violencia y la disolución de la organización terrorista.

Durante enero de 2005 algunas declaraciones políticas instaban a un cese de la actividad etarra y ETA se adhirió a la citada "propuesta de Anoeta".

El 17 de mayo de 2005 el Congreso de los Diputados, con la oposición del PP, respaldó al presidente del Gobierno, para entablar un diálogo con la organización. El 22 de junio de 2005, fueron eliminadas las modificaciones que penalizaban los referendums ilegales.

Por su parte el líder de la oposición popular manifestaba "un Parlamento que represente la soberanía del pueblo no puede convertir a una organización terrorista en interlocutor político. Dialogar con ETA es disparatado y no resuelve nada".

Todo parecía indicar que podía anunciarse en breve una tregua de ETA que finalmente fue definida por ETA como "un alto el fuego permanente" con efectos a partir del 24 de marzo de 2006.

El PNV reaccionó con ilusión exigiendo que fuera irreversible rechazando la tutela de ETA en un proceso que deberían protagonizar los partidos en una mesa decisoria para ofrecer a la sociedad vasca decidir su propio futuro.

Tras la declaración de tregua por parte de ETA, Juan José Ibarretxe pidió la derogación de la Ley de Partidos, al tiempo que llevó a cabo una rueda de contactos con todos los partidos vascos (incluyendo a la ilegalizada Batasuna, con cuyos representantes Arnaldo Otegi, Juan José Petrikorena y Pernando Barrena se reunió el 19 de abril en el Palacio de Ajuria Enea, sede del Gobierno Vasco). Por ello, el Foro de Ermua presentó una querella y el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco le imputó un presunto delito de desobediencia al reunirse con la ilegalizada Batasuna, sin que se haya celebrado juicio oral ni exista sentencia en este momento sobre dichos hechos.

El llamado "proceso de paz" (o "mal llamado" según los populares) no llegó a fructificar por las elevadas peticiones de ETA que llegó a exigir fechas concretas para la autodeterminación y la unión de Navarra. ETA no estaba dispuesta a desaparecer sin haber avanzado claramente hacia la soberanía. Tampoco el Gobierno llegó a realizar medida alguna de acercamiento de presos, ni derogó la ley de partidos que permitiría al entorno político de ETA presentarse a las cercanas elecciones forales y municipales previstas para mayo de 2007, jactándose, ante el acoso de los populares, de haber realizado menos concesiones que el PP en la tregua del 98.

El diario abertzale "Gara" señaló posteriormente que el Gobierno había varios mantenido contactos previos al alto el fuego y que tuvieron como fruto el acuerdo de ciertos pactos "que recogían, además del reconocimiento de Euskal Herria, el compromiso del Gobierno español de respetar las decisiones de los ciudadanos vascos. Los acuerdos concernían al futuro de los ciudadanos de Álava, Guipúzcoa, Vizcaya y Navarra, y se establecía que los acuerdos políticos debían alcanzarse entre los partidos y agentes vascos".

ETA dio muestras desacuerdo y cometió un atentado colocando una bomba de gran potencia en el aparcamiento del aeropuerto de Barajas, acabando con la vida de dos personas que se encontraban en el lugar rompiendo así las esperanzas de paz.

El PCTV no acudió a la sesión del Parlamento Vasco en la que se condenaría el atentado, evitando así un nuevo motivo para su ilegalización según la Ley de Partidos.

Las manifestaciones posteriores reflejaron el entendimiento del Gobierno socialista con las fuerzas nacionalistas frente a la oposición del Partido Popular y de sus organizaciones afines, fruto de esas coincidencias se proponía el veto parlamentario a la batería de medidas antiterrorista que pretendía proponer el PP.

Como antes se ha mencionado, diversos partidos entre los que se encontraba el PNV y sectores independientes de Navarra, se unieron en la coalición Nafarroa Bai (Nabai) que consiguió en la persona de Uxue Barkos, uno de los cinco diputados por esta Comunidad.

Dicha irrupción como bloque no satisfizo a los extremos políticos que realizaron diversas acusaciones a la coalición; así por parte de la llamada "izquierda abertzale" se acusó a Nabai de estar dominada por los intereses de PNV y por parte de UPN y PP se enfatizó en que compartían los objetivos de ETA, enfocando UPN su campaña electoral contra dicha coalición.

Los resultados electorales de los comicios municipales y forales de mayo de 2007 en Navarra reflejaron el ascenso de Nafarroa Bai que consiguió ser la segunda fuerza política por detrás de UPN, desplazando de esa posición a PSN-PSOE.

Tras una larga e infructuosa negociación en la que se proponía al líder socialista Fernando Puras para la presidencia con el apoyo de NaBai e IU, finalmente el PSN se abstuvo posibilitando el gobierno foral en minoría de UPN, nuevamente bajo la presidencia de Miguel Sanz y la alcaldía de Pamplona con Yolanda Barcina. No obstante en una serie de municipios PSN, Nabai e IU llegaron a distintos pactos en detrimento de UPN. El apoyo de PSN a UPN, siguiendo las instrucciones de la ejecutiva nacional de ese partido provocó una crisis entre los socialistas navarros, que se saldó con varias dimisiones y la posibilidad de una escisión por parte de los afiliados de la Ribera, que apoyaban el pacto con NaBai e IUN-NEB.

En 2007 el entonces presidente del partido, Josu Jon Imaz, manifestó su intención de no presentarse a la reelección de su cargo, por lo que, realizado un complejo procedimiento interno de elección de presidente del EBB, fue elegido Iñigo Urkullu.

A su vez, con el fin de adaptar la ideología del partido y modernizar sus estructuras se llevó a cabo la aprobación interna de las ponencias política, social, organizativa y cultural para los próximos cuatro años.

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Juan José Ibarretxe

Ibarretxe en la tribuna durante el discurso pronunciado en el Alderdi Eguna del 2007

Juan José Ibarretxe Markuartu (Llodio, 15 de marzo de 1957) es un político español, de orientación nacionalista vasca. Pertenece al Partido Nacionalista Vasco (EAJ-PNV).

Desde 1999 y hasta la actualidad (2009), es el Lehendakari del Gobierno de la Comunidad Autónoma del País Vasco, siendo el tercer lehendakari vasco de la democracia y quinto de la historia del gobierno autónomo de Euskadi. Ha sido Lehendakari durante dos legislaturas y lo que lleva transcurrida la actual, siempre encabezando gobiernos de coalición.

Nació en la localidad vasca de Llodio (Álava), el 15 de marzo de 1957, en el seno de una familia obrera. Fueron determinantes para su compromiso político las características de su pueblo natal: antaño una pequeña localidad característica de la sociedad rural vasca, que alcanzó rápidamente un gran nivel de industrialización a partir de la década de 1960 y que se convirtió en la segunda localidad en población de Álava.

Estudió el Bachillerato en su localidad natal y posteriormente Ciencias Económicas y Empresariales en la Facultad de Sarriko (Bilbao), perteneciente entonces a la Universidad de Bilbao (la cual se transformó en 1980 en la Universidad del País Vasco), siendo una de las primeras promociones de la UPV-EHU.

Tras licenciarse, trabajó brevemente en la empresa privada (entre ellas, una naviera de bandera soviética que operaba en el puerto de Bilbao, antes de dedicarse a tiempo completo a la política, como alcalde de su localidad natal. Trabajó también en la Comisión de Economía y Presupuestos del Parlamento Vasco, a donde volvería posteriormente, ya como parlamentario, y posteriormente como presidente.

Ibarretxe comenzó su carrera política en 1979 afiliándose al Partido Nacionalista Vasco (EAJ-PNV). Tras cuatro años de militancia, su partido le presentó como candidato a la alcaldía de Llodio en las elecciones municipales de 1983, las segundas de la democracia. Obtuvo un 31,5% de los votos y siete concejales (frente a un 23% del PNV en las anteriores elecciones de 1979) y accedió a la alcaldía, aún sin disponer su partido de mayoría absoluta (7 concejales de 21 miembros de la corporación municipal), cargo que ocupó hasta 1987.

Ibarretxe compaginó su cargo de alcalde con su presencia en las Juntas Generales de Álava (donde fue procurador entre 1983 y 1994, y presidente entre el 30 de septiembre de 1986 y el 26 de junio de 1991 ) y en el Parlamento Vasco, para el que fue elegido miembro en 1984 (II Legislatura).

Dos años después de su acceso al Parlamento Vasco, fue nombrado presidente de la Comisión de Economía y Presupuestos, responsabilidad que desempeñó durante tres legislaturas (II, III y IV), hasta el 4 de enero de 1995, cuando, tras las elecciones autonómicas, el Lehendakari José Antonio Ardanza le nombró vicelehendakari de su gobierno y consejero de Hacienda y Administración Pública (V Legislatura).

El gobierno presidido por Ardanza en la V Legislatura estaba sustentado por un acuerdo de coalición entre el PNV, Eusko Alkartasuna y el PSE-EE (PSOE) (que duraría hasta el verano de 1998 ). Ibarretxe fue vicelehendakari hasta el final de la legislatura, en 1999. Desde 1994 había venido ocupando la presidencia de la Comisión Económica y Financiera del Consejo de la Universidad del País Vasco, a la vez que era también coordinador del seminario Euzkadi en la Unión Europea de la Fundación Sabino Arana, vinculada al PNV.

Como Consejero de Hacienda y Administración Pública, Ibarretxe fue el jefe de la delegación del Gobierno Vasco en la negociación para la renovación del Concierto Económico vasco y el cálculo del Cupo correspondiente (la cantidad que anualmente devuelven las Haciendas vascas a la Hacienda central para contribuir a los gastos generados por las competencias no transferidas desde el Estado y los servicios comunes, ya que la mayor parte de lo que las Haciendas vascas recaudan, la integridad de los impuestos, la destinan a financiar las competencias asumidas), entre marzo y mayo de 1997. Esta negociación, de gran dificultad, en la que tuvo enfrente al entonces vicepresidente segundo del Gobierno, Rodrigo Rato, estuvo enmarcada dentro del acuerdo entre el Partido Popular y el PNV para la investidura de José María Aznar como presidente del Gobierno en 1996. Como resultado, las Haciendas de los territorios históricos consiguieron una capacidad normativa y recaudatoria prácticamente plena sobre todos los impuestos, salvo el IVA.

Ha sido Lehendakari durante dos legislaturas y lo que lleva transcurrida la actual, siempre encabezando gobiernos de coalición.

La V Legislatura fue la última presidida por José Antonio Ardanza, ya que decidió dejar la primera línea política y no presentarse a la reelección.

Gracias a su éxito como negociador en la renovación del Concierto Económico vasco y al apoyo de Xabier Arzalluz, máximo dirigente del PNV como presidente del Euzkadi Buru Batzar, la Asamblea Nacional del PNV designó a Juan José Ibarretxe como candidato a Lehendakari en las elecciones autonómicas del 25 de octubre de 1998, siguiendo la tradición del PNV en el que la presidencia del partido y la máxima representación institucional están separadas. Las elecciones se celebraron poco después de que ETA declarase una tregua «total e indefinida» (18 de septiembre de 1998), paralelamente a la firma, seis días antes, del Pacto de Estella, acordado por diversas organizaciones políticas y sociales del País Vasco, Navarra y el País Vasco francés, entre los que se encontraban todos los partidos y sindicatos nacionalistas vascos y también Izquierda Unida (IU). En esas elecciones su partido obtuvo el 27,28% de los votos emitidos y 21 escaños.

El 2 de enero de 1999 fue investido Lehendakari (el tercero de la democracia, tras Carlos Garaikoetxea y José Antonio Ardanza). Fue el primer Lehendakari alavés y el más joven elegido hasta la fecha (41 años). Contó con el apoyo de las formaciones de adscripción nacionalista: el propio PNV, Eusko Alkartasuna (EA) y Euskal Herritarrok (EH) (plataforma electoral constituida el 25 de octubre de 1998 por Herri Batasuna y otras organizaciones de la izquierda abertzale). En marzo se llegaba a un pacto de gobierno entre las tres fuerzas nacionalistas, formándose un gobierno de coalición entre el PNV y EA. Posteriormente, en mayo se firmó un acuerdo de legislatura con EH. En dicho acuerdo EH afirmaba renunciar a la vía armada en beneficio de la política, lo cual suponía, para algunos dirigentes políticos, como Javier Jimeno Torres, miembro de Izquierda Unida de Navarra, que por medio de ese pacto "los dirigentes abertzales quedan atados de pies y manos a la política del PNV".

El apoyo abertzale a la investidura y el posterior acuerdo de legislatura fueron posibles gracias al Pacto de Estella, que habían firmado los tres partidos. Sin embargo, ETA rompió su alto el fuego el 27 de noviembre de 1999, acusando al PNV y a EA de haber incumplido un supuesto acuerdo, negado por los responsables del PNV y EA, al que habrían llegado en junio de 1998, antes de la firma del Pacto de Estella. El 21 de enero de 2000, ETA hizo explotar un coche bomba cargado de 20 kilos de dinamita en el barrio de Virgen del Puerto de Madrid, atentado en el cual fue asesinado el Teniente Coronel de Intendencia Pedro Antonio Blanco. Ello obligó a Ibarretxe a dejar en suspenso su pacto de legislatura con EH. No fue, sin embargo, hasta después del asesinato por parte de ETA del dirigente socialista alavés Fernando Buesa y su escolta, el ertzaina Jorge Díez (22 de febrero de 2000), cuando el pacto se rompió definitivamente.

La ruptura del acuerdo parlamentario y el subsiguiente abandono de la cámara por parte de EH en septiembre (que anunció que sólo volvería al Parlamento vasco de Vitoria en «ocasiones puntuales») dejó al gobierno PNV-EA en minoría parlamentaria. Tras varios meses de precariedad parlamentaria, debido a la activa oposición de socialistas y populares y a la imposibilidad de aprobar leyes por la ausencia de apoyos parlamentarios (los presupuestos del año 2001 no pudieron aprobarse y debieron prorrogarse los del año anterior, anunció elecciones anticipadas para el 13 de mayo del 2001. La legislatura finalizada había sido la más corta del Parlamento vasco desde la llegada de la democracia, y finalizaba con altos grados de crispación política y una renovada ofensiva de la organización terrorista ETA, que sólo en 2000 asesinó a 23 personas.

La campaña electoral de 2001 fue la más dura de la historia del País Vasco, enfrentándose dos bloques políticos con propuestas claramente diferenciadas. Por un lado, la coalición nacionalista PNV-EA, con Ibarretxe como candidato a Lehendakari, presentaba un programa abiertamente soberanista de superación de los marcos estatutario y constitucional y favorable a la autodeterminación. Del otro, el Partido Popular (PP) (liderado por Jaime Mayor Oreja) en colaboración con el PSE-EE (PSOE) (liderado por Nicolás Redondo Terreros) propusieron un discurso común en defensa de la Constitución y del Estatuto como marco insustituible para acabar con el problema terrorista, en la creencia de que podían desalojar al nacionalismo de la presidencia del País Vasco.

En los comicios de mayo, el PNV y Eusko Alkartasuna se presentaron en coalición y obtuvieron el 42,7% de los votos y 33 escaños (26 escaños el PNV y 7 escaños EA). El Partido Popular y el PSE-EE (PSOE) sumaron 32 escaños. Tras la ruptura de la tregua de ETA, la izquierda abertzale, representada por Euskal Herritarrok, perdió 7 de sus 14 escaños. Ezker Batua (EB) obtuvo tres escaños.

Ibarretxe fue investido Lehandakari el 12 de junio de 2001, en segunda votación, con el apoyo de 35 parlamentarios (32 de la coalición PNV-EA —un diputado de EA llegó tarde a la sesión y no pudo votar— y los tres de EB). El gobierno, que comenzó con consejeros únicamente del PNV y de EA fue ampliado con un consejero de EB, Javier Madrazo, en septiembre de 2001.

La ilegalización de Batasuna (organización en la que se había refundado EH en junio de 2001) y las presiones del gobierno central en manos del PP hicieron que los últimos años de ese gobierno fueran difíciles ya que aún siendo mayoritario (alcanzaba los 36 escaños) no tenía la mayoría absoluta (38 escaños) del Parlamento. Así, los presupuestos de 2002 no pudieron aprobarse hasta el 23 de enero de ese mismo año y sólo gracias a la abstención de Batasuna (que había adoptado la denominación de Sozialista Abertzaleak en la Cámara de Vitoria). Aún así, las partidas presupuestarias se votaron una por una y los presupuestos de más de la mitad de los departamentos se rechazaron, lo que significó que se prorrogaban las del año anterior. Los presupuestos del año siguiente se salvaron de la prórroga debido al retraso del líder popular, Jaime Mayor Oreja, en llegar a la votación. Para 2004, se volvieron a prorrogar los presupuestos, al votar toda la oposición en contra, en tanto que para 2005, una equivocación de un parlamentario socialista permitió aprobar finalmente los presupuestos.

En cumplimiento de su programa electoral, el Gobierno Vasco propuso una reforma del estatuto de autonomía del País Vasco, con el nombre de Estatuto Político de la Comunidad de Euskadi, más conocido por el nombre de su promotor: Plan Ibarretxe.

El Plan Ibarretxe, con una propuesta soberanista basada en la «libre asociación» entre el País Vasco y España, la soberanía compartida y el derecho de autodeterminación, se presentaba como una tercera vía entre las posturas denominadas constitucionalistas del PP y el PSE-EE (PSOE) y el independentismo de EH y ETA. La propuesta se definía como una «propuesta de pacto político que se materializa en un nuevo modelo de relación con el Estado español, basado en la libre asociación y compatible con las posibilidades de desarrollo de un estado compuesto, plurinacional y asimétrico», la cual desbordaba el marco constitucional tal como existía en ese momento, al plantear la creación de un nuevo marco jurídico en el que la práctica totalidad de las competencias estarían en manos de las instituciones del País Vasco, dejando al Estado español unas funciones meramente residuales. Las principales fuerzas políticas españolas consideraron que el plan violaba tanto en los procedimientos, como en los contenidos, el marco de la Constitución Española. Para poder entrar en vigor, la propuesta, al ser una reforma de un estatuto de autonomía, debía ser aprobada por mayoría absoluta en el Parlamento Vasco y posteriormente ser admitida a trámite en el Congreso de los Diputados de España, para luego ser tramitado en el propio Congreso y en el Senado mediante ley orgánica. Ibarretxe también declaró que, en caso de que la propuesta fuese paralizada en las Cortes españolas, convocaría un referéndum en el País Vasco para que los vascos pudieran decidir su futuro.

Como respuesta, el 28 de noviembre de 2003, el gobierno de José María Aznar aprobó añadir al Código Penal un artículo por el que se consideraba un delito castigado con penas de entre tres a cinco años de prisión y entre seis a diez años de inhabilitación absoluta el que un cargo público convocase elecciones o referendos sin la autorización de las Cortes. La reforma fue tramitada rápidamente y aprobada como una enmienda del Partido Popular a la Ley Orgánica de Arbitraje, con los únicos votos a favor del PP. El resto del grupos parlamentarios del Congreso de los Diputados hizo un plante y se abstuvo de votar. La reforma entró en vigor el 23 de diciembre.

El Plan Ibarretxe pasó el primer trámite, siendo aprobado por mayoría absoluta (39 votos de 75) en el Parlamento Vasco el 30 de diciembre de 2004, con los votos a favor de los partidos que componían el gobierno tripartito (36 escaños) y 3 de los 6 parlamentarios de Sozialista Abertzaleak (SA), los herederos de la ilegalizada Batasuna (los otros tres votaron en contra, el séptimo, Josu Ternera, se hallaba huido de la justicia). Los votos favorables de SA, así como su aceptación por parte de Ibarretxe fueron muy criticados, puesto que el propio Lehendakari había expresado anteriormente que prescindiría de los votos de SA para la aprobación del Plan.

Superado el trámite en el Parlamento Vasco, la propuesta fue enviada al Congreso de los Diputados para ser admitida a trámite, enfrentándose allí a la oposición tanto del nuevo gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero como a la del Partido Popular. El propio Ibarretxe defendió la propuesta en el Congreso, sin conseguir que en la votación realizada el 1 de febrero de 2005, la propuesta fuese ampliamente derrotada, por 313 votos en contra (PSOE, PP, Izquierda Unida, Coalición Canaria y Chunta Aragonesista), 29 a favor (PNV, EA, Nafarroa Bai, CiU, ERC y BNG) y 2 abstenciones (IC-V).

El rechazo del Congreso de Diputados llevó al Lehendakari Ibarretxe a convocar elecciones para el 17 de abril de 2005, con la intención de que se tratase de un voto plebiscitario en relación a la propuesta.

El cambio en el gobierno central debido al triunfo electoral del PSOE el 14 de marzo de 2004 y el establecimiento de una política más conciliadora por parte del nuevo gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, permitieron que estas elecciones se llevaran a cabo en un ambiente menos enrarecido que las anteriores. Por otra parte, a pesar de que Batasuna y las diferentes agrupaciones electorales que había intentado crear seguían fuera de la ley, la izquierda abertzale pudo conseguir que sus votantes tuvieran representación, al utilizar el ofrecimiento del Partido Comunista de las Tierras Vascas (PCTV-EHAK), un partido de reciente creación al que, a pesar de las peticiones del Partido Popular, la justicia no encontró ninguna relación con ETA o Batasuna.

Las previsiones de la coalición nacionalista entre PNV y Eusko Alkartasuna, formada en torno a la figura de Ibarretxe, eran las de obtener unos resultados que les permitieran la formación de un gobierno con mayoría absoluta, considerando el apoyo de los partidos con los que había formado el gobierno anterior, pero el resultado de las urnas fue adverso, puesto que la coalición sólo obtuvo 29 escaños (22 PNV y 7 EA) correspondientes al 38,67% de los votos emitidos, mientras que la izquierda abertzale, representada por el PCTV-EHAK, obtenía 9 escaños (12,44%) y el PSE-EE (PSOE) 18 escaños (22,68%). Este resultado fue interpretado como un rechazo de la ciudadanía a la política del Lehendakari y en especial al llamado Plan Ibarretxe, si bien el rechazo fue explicado de forma diferente por los diferentes actores políticos. Unos hicieron la lectura de que la ciudadanía rechazaba dicho plan por ser «demasiado nacionalista», fijándose en el crecimiento que había obtenido el PSE-EE (PSOE), en tanto que otros afirmaban que la ciudadanía vasca quería más que dicho plan al obtener la izquierda abertzale, representada por el Partido Comunista de las Tierras Vascas (EHAK) unos excelentes resultados después de un período preelectoral y una campaña electoral muy complicada y la entrada de Aralar en el Parlamento. Todo ello redundó en que no se alterara significativamente la relación de fuerzas en el Parlamento Vasco (los escaños que perdió la coalición nacionalista fueron los que ganaron PCTV-EHAK y Aralar, con posturas, en principio, más radicales e independentistas).

Ibarretxe fue investido Lehendakari el 23 de junio de 2005, con los 32 votos de los partidos con los que renovaría el tripartito (PNV, EA y EB) y 2 del Partido Comunista de las Tierras Vascas. El nuevo gobierno se constituyó con las fuerzas que habían mantenido el anterior (32 escaños) y busco los apoyos del PSE-EE (PSOE) y de la nueva formación en la cámara, Aralar que había obtenido un escaño.

La VII Legislatura ha estado marcada, sin embargo, por el proceso de negociación entre el Gobierno español y ETA para conseguir el fin de la violencia y la disolución de la organización terrorista. El PNV ha adoptado un perfil discreto de apoyo al Gobierno español, en el que el protagonismo ha recaído fundamentalmente en el presidente del Euzkadi Buru Batzar, Josu Jon Imaz y no en el Lehendakari Ibarretxe.

Tras la declaración de tregua por parte de ETA, Juan José Ibarretxe pidió la derogación de la Ley de Partidos, al tiempo que llevó a cabo una rueda de contactos con todos los partidos vascos (incluyendo a la ilegalizada Batasuna, con cuyos representantes Arnaldo Otegi, Juan José Petrikorena y Pernando Barrena se reunió el 19 de abril en el Palacio de Ajuria Enea, sede del Gobierno Vasco). Por ello, el Foro de Ermua presentó una querella y el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco le imputó un presunto delito de desobediencia al reunirse con la ilegalizada Batasuna.

El 31 de enero de 2007 fue llamado por el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) para declarar en el caso de la entrevista con el portavoz de Batasuna, Arnaldo Otegui, realizada el 19 de abril de 2006, justo 4 años después de que la Audiencia Nacional ilegalizase la formación. En octubre de 2007, junto al Secretario General del Partido Socialista de Euskadi, Patxi López y al dirigente socialista Rodolfo Ares, le fue abierto juicio oral por dicho tribunal, en contra de la opinión del Ministerio Fiscal, acusado de un delito de desobediencia en virtud de los establecido en el artículo 556 del Código Penal, al haberse reunidó el 19 de abril de 2006 y 22 de enero de 2007, durante la tregua de ETA, con la organización ilegal Batasuna.

Si la Cámara vasca rechazara ese proyecto se convocarían elecciones anticipadas a finales de 2008.

El proyecto se convirtió en Ley y se fijó el texto de las dos cuestiones a realizar a la ciudadanía con carácter no vinculante.

Por parte del Ejecutivo español se interpuso recurso ante el Tribunal Constitucional alegando que dicha consulta no contaba con la autorización del Gobierno para su realización, la cual es necesaria legalmente para llevar a cabo un referéndum.

El 11 de septiembre de 2008, el Tribunal Constitucional declaró por unanimidad inconstitucional la ley impulsada por el lehendakari y aprobada por el Parlamento Vasco sobre consultas populares, por vulnerar el artículo 149 de la ley fundamental al invadir competencias estatales.

El 25 de octubre de 2008, aniversario aprobación en referéndum del "Estatuto de Gernika" y día en el que estaba prevista la celebración de la consulta, los partidos PNV, EA, IU y Aralar, realizaron simbólicamente un acto de unión entre Guernica y Vitoria en el que numerosos afiliados formaron una frase en las localidades existentes entre ambos lugares con el texto "Euskal Herria Bai, Bakea Bai, Erabakia Bai" (traducido como "Si a Euskal Herria. Si a la Paz. Si a decidir."), tras lo que por parte de representantes de los cuatro partidos, se realizó un comunicado en euskera, francés, inglés y castellano.

Durante la celebración del Alderdi Eguna el 28 de septiembre de 2008, el Presidente del PNV, Iñigo Urkullu, anunció que el máximo organo interno de PNV (EBB) proponía a Juan José Ibarretxe como candidato en el proceso electoral interno que celebraría el partido para las elecciones al parlamento vasco a celebrar en 2009, al que podrían concurrir otros candidatos. (los estatutos del partido disponen que, en dicho proceso electoral interno, el EBB puede proponer un candidato sin que tal proposición constituya ninguna ventaja formal frente a otros candidatos que pudiera proponer la militancia).

En las elecciones al Parlamento Vasco de 2009, el PNV, con Juan José Ibarretxe de nuevo como candidato a lehendakari, obtuvo un total de 30 diputados (resultados provisionales), con cerca de 400.000 votos (38,56%). Pese a ser el partido más votado y con mayor número de escaños, este resultado deja la puerta abierta a un cambio en la lehendakaritza, puesto que los socios de gobierno de la anterior legislatura (PNV, EBB y EA) no tendrían apoyos suficientes para formar gobierno.

Tras sufrir una enfermedad, tomó la costumbre de seguir una dieta rigurosa, consecuencia de la cual está bastante delgado. Practica deporte con asiduidad y el ciclismo es su preferido. Afirma que, cuando va en bicicleta, medita los asuntos que tiene pendientes. De hecho, cuando fue alcalde de su localidad natal, presidió la "Sociedad Ciclista Llodiana". Es también aficionado al atletismo y a la montaña. Ibarretxe creció hablando únicamente castellano, pero al ser nombrado candidato a Lehendakari, dedicó un gran esfuerzo a perfeccionar el euskera, lengua que domina en la actualidad. Se declara católico no practicante.

Ibarretxe se presenta en su biografía de campaña como negociador tenaz (él mismo reconoce que negociando puede llegar a ser un «pelma») y trabajador infatigable (una de sus frases favoritas es «vamos a trabajar, que se nos va a hacer de noche»), virtudes de las que hizo gala en la negociación de la renovación del Concierto Económico vasco en 1997, y que le permitieron ser el candidato de su partido a Lehendakari. También se afirma que parece tímido y reservado, aunque afable y siempre atento, y que raramente se sincera.

Sin embargo, el modo en el que llevó personalmente el trámite del Plan Ibarretxe le ha acarreado críticas: se le reprocha el poseer un discurso voluntarista, presentado como firme y también de tozudo y rígido.

En la presentación del libro "Ibarretxe" (2002), el periodista Javier Ortiz describe a Ibarretxe como alguien bastante despegado del poder, considerado con sus semejantes, extremadamente trabajador, sencillo y honrado. Respecto a sus ideas políticas, Ortiz afirma que Ibarretxe pertenece a una categoría de nacionalistas que, a diferencia de los nacionalistas mesiánicos, se preocupa por su pueblo como un ente concreto y realmente existente.

Medios contrarios al nacionalismo vasco han acusado a Ibarretxe de ser «el verdadero motor del pulso político, judicial y personal contra la legalidad en España». Medios extranjeros como The Economist han identificado a Ibarretxe como el líder tras el giro soberanista del PNV.

Las críticas por parte de estos medios contrasta con la alta valoración de Juan José Ibarretxe por parte de la ciudadanía vasca, obteniendo habitualmente altas valoraciones en las encuestas periódicas del Observatorio Político Autonómico de la Universidad del País Vasco dentro del País Vasco.

Aparte de multitud de libros sobre el Plan Ibarretxe, el único libro que biografía a Juan José Ibarretxe es Ibarretxe (La Esfera de los Libros, Madrid, 2002, ISBN 978-84-9734-022-9), escrito por Javier Ortiz, periodista vasco que fue el primer subdirector de la edición de El Mundo en el País Vasco y es actualmente columnista del diario Público.

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Source : Wikipedia