PSOE

3.3745624271107 (857)
Publicado por daryl 18/03/2009 @ 13:14

Tags : psoe, partidos politicos, política

últimas noticias
PSOE se sumaría a acuerdo en Caja Madrid si PP e IU dejan "reparto ... - ADN.es
En el mismo lugar, el coordinador general de IU de Madrid, Gregorio Gordo, ha considerado estas declaraciones como "una justificación de una cierta incapacidad" del PSOE para sumarse al acuerdo, aunque se ha mostrado "convencido" de que ese partido...
La izquierda 'abertzale' culpa al PSOE de la muerte de Puelles - El País (España)
La izquierda abertzale ha afirmado hoy en un comunicado que la "actual apuesta del PSOE de incrementar la represión en todos los frentes y cerrarse en banda al diálogo, no hacen más que alimentar la confrontación, perpetuando el conflicto y generando...
El PSOE exige disculpas al PP por las calumnias contra el alcalde ... - ADN.es
El secretario de Ciudades y Política Municipal del PSOE, Antonio Hernando, ha exigido hoy al PP que pida disculpas por las "infamias, calumnias e insultos" vertidas contra el alcalde de Elche, Alejandro Soler, por el supuesto pago de facturas del...
Arenas pide consenso social para Cajasur y el PSOE descarta ... - ABC.es
También se refirió a este tema el consejero de Gobernación de la Junta de Andalucía y vicesecretario general del PSOE de la región, Luis Pizarro. Insistió en la tesis defendida por su partido de preferir una fusión con una entidad andaluza....
ERC decide sacar de quicio al PSOE sin romper su alianza con Montilla - El Periódico de Catalunya
ERC se ha propuesto subrayar su perfil propio, que podría quedar diluido dentro del Gobierno tripartito catalán, sacando de quicio al PSOE en el Congreso de los Diputados y demostrando, con las alianzas que hagan falta para conseguirlo, la «soledad» de...
PSOE-C-LM invita a la ciudadanía a sumarse a la manifestación de ... - Europa Press
El secretario de Organización del PSOE regional, José Manuel Caballero, instó hoy a la ciudadanía ya las fuerzas políticas a sumarse a la manifestación prevista para mañana en Talavera de la Reina (Toledo) en defensa del Tajo, una manifestación que,...
PP, PRC y PSC-PSOE expresan su respaldo a la Fuerzas de Seguridad - El Diario Montañés
Los tres partidos representados en el Parlamento de Cantabria, PP, PRC y PSC-PSOE, han expresado hoy su respaldo al trabajo que realizan contra ETA las Fuerzas de Seguridad del Estado, tras el atentado terrorista que le ha costado la vida en...
El PSOE recurre el cierre de la comisión del espionaje - ADN.es
El PSOE de la Asamblea de Madrid (PSM) presentó ayer un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional para que se reabra la Comisión de Investigación de espionaje, por considerar que en ella se "vulneraron los derechos fundamentales" de los...
El PSOE expresa su "más rotunda" condena por el atentado - ADN.es
El portavoz parlamentario del PSOE, José Antonio Alonso, ha expresado hoy en nombre de los socialistas su condena "más rotunda" por el atentado mortal contra un inspector de Policía en Bilbao y ha trasladado su "respeto" y apoyo a la labor de las...
Los padres tendrán cuatro semanas de baja a partir de 2011 - El País (España)
Si no van a votar, puede suceder que su partido pierda una votación: le ocurrió al PSOE de Andalucía el año pasado en la Asamblea regional por la ausencia de dos parlamentarias. Cataluña permite que se delegue el voto en estos casos, pero sólo a sus...

PSOE Europa

El PSOE Europa es la federación regional del PSOE que engloba las agrupaciones locales del partido ubicadas en el exterior de España pero en el interior del continente europeo (en Alemania, Andorra, Bélgica, Francia, Holanda, Luxemburgo, Reino Unido y Suiza). Desde 2006, ya no existen las varias agrupaciones territoriales (carácter orgánico provincial) de cada país, lo cual establece un vínculo directo entre niveles regional y local.

Aunque su sede esté en Bruselas, su funcionamiento no se confunde con el de la delegación del partido en el Parlamento Europeo, cuya misión es distinta.

La federación celebra su Congreso cada cuatro años. El máximo órgano entre congresos es el Comité Director, órgano en el cual son representadas las agrupaciones locales y que ejerce el control sobre la Comisión Ejecutiva, la dirección, cuyo mandato dura cuatro años.

Debido a que el PSOE Europa sea la federación regional del PSOE con mayor extensión geográfica, los departamentos de la dirección (llamados Secretarías) están descentralizados en función del país de residencia de los distintos responsables. Actualmente, dos de las nueve Secretarías están en Bruselas. Las demás quedan ubicadad respectivamente en Lausanne, Zurich, Luxemburgo, Frankfurt, París, Munich y Toulouse.

El PSOE Europa está representado en el Comité Federal del PSOE.

Mantener y difundir las ideas socialistas acerca de los ciudadanos españoles residentes en el extranjero. Realizar el seguimiento de la acción de gobierno estatal y autonómica destinada a los ciudadanos en el exterior. Hacerse eco de las reivindicaciones de los españoles de Europa en el seno del PSOE. Elaborar y formular propuestas politicas en acuerdo con su misión.

En febrero de 2006, el PSOE Europa celebró en París una Conferencia Política en la cual fijó sus nuevas metas políticas y asumió entre sus prioridades la defensa de la representación parlamentaria (nacional y autonómica) de los dos millones de ciudadanos españoles residentes en el exterior. Tomó como modelo las circunscripciones electorales exteriores establecidas por países como Francia, Italia, Portugal y Croacia.

Al principio



Partido Socialista de Cantabria - PSOE

El Partido Socialista de Cantabria-PSOE (PSC-PSOE) es la federación del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en Cantabria. La secretaria general es Dolores Gorostiaga, que a su vez es la vicepresidenta de Cantabria desde 2003. Actualmente, el PSC-PSOE forma parte del Gobierno de Cantabria junto al Partido Regionalista de Cantabria (PRC), con el que comparte gobierno regional desde las elecciones autonómicas de 2003.

Izquierda Democrática Cántabra (IDCAN) se integró en el PSC-PSOE en 2003.

En las elecciones autonómicas de 2003 el PSC-PSOE obtuvo 13 de los 39 escaños, un total de 102.918 votos (29,91%). Junto con el PRC (8 escaños) formaría gobierno, repartiéndose las diferentes consejerías (5 consejeros del PSC-PSOE y 5 consejeros del PRC).

En las elecciones municipales del mismo año, el PSC-PSOE siguió siendo la segunda fuerza política en la capital, Santander, pero sin poder arrebatar la mayoría absoluta vigente del Partido Popular (PP). En Torrelavega, Blanca Rosa Gómez Morante recuperó la alcaldía tras un mandato (1999-2003) de Francisco Javier López Marcano (PRC) como alcalde. El PSC-PSOE consigue 256 concejales en dichas elecciones municipales.

En las elecciones autonómicas de 2007 el PSC-PSOE perdió bastantes votos pasando a ser la tercera fuerza política con 10 escaños en el Parlamento de Cantabria, viéndose superado por el PRC (12 escaños). El PSC-PSOE consiguió en estos comicios un total de 83.163 votos. De nuevo PSC-PSOE y PRC formaron gobierno, dejando en la oposición al PP (17 escaños), y llegan a un acuerdo parar formar gobierno. Al igual que en 2003 se repartieron el mismo número de consejerías.

En las elecciones municipales del mismo año continuó siendo la segunda fuerza política en cuanto a número de votos, teniendo en su poder 245 concejales. En Santander con Jesús Cabezón Alonso al frente del PSC-PSOE, no hubo grandes cambios respecto a los resultados electorales de 2003. El PP volvió a lograr la mayoría absoluta en la capital. En Torrelavega Blanca Rosa Gómez Morante se mantuvo en la alcaldía.

El PSC-PSOE cuenta en la actualidad con 20 alcaldes, y gobierna en 10 ayuntamientos más en coalición con otras fuerzas políticas, además posee dos diputados en el Congreso y dos senadores (uno de ellos, designado por el Parlamento de Cantabria).

Al principio



Historia del PSOE

Bar Casa Labra, lugar de fundación del PSOE

El PSOE se fundó clandestinamente en la madrileña taberna Casa Labra de Madrid, el 2 de mayo de 1879, en torno a un núcleo de intelectuales y obreros, fundamentalmente tipógrafos, encabezados por Pablo Iglesias, con lo que es el partido político más antiguo de España con funcionamiento ininterrumpido hasta la actualidad.

El primer programa del nuevo partido político fue aprobado en una asamblea de 40 personas, el 20 de julio de ese mismo año. Como partido obrero y de clase, el PSOE se adhirió a la II Internacional, que agrupaba a los partidos socialistas marxistas hasta su colapso ante la Primera Guerra Mundial.

El PSOE fue el segundo partido socialista y obrero que se fundó en el mundo (sólo el Partido Socialdemócrata de Alemania, SPD, se había fundado con anterioridad), celebrando su primer congreso en Barcelona en 1888, aunque no logró representación parlamentaria hasta el 8 de mayo de 1910, cuando la Conjunción Republicano-Socialista permitió a Pablo Iglesias obtener 40.899 sufragios y el título de diputado a Cortes. Fue reelegido en 1914, en vísperas del asesinato de Jean Jaurés, con 21.956 sufragios, esta vez presentándose por Oviedo. El 9 de abril de 1916 repitió escaño con 18.054 sufragios. No sería hasta el 24 de febrero de 1918 tras la huelga general de 1917 que Iglesias, que obtuvo 27.694 votos, estuvo acompañado por primera vez por otros socialistas: Julián Besteiro, Andrés Saborit, Francisco Largo Caballero, Daniel Anguiano e Indalecio Prieto, miembros encarcelados del comité de huelga.

Como todos los partidos socialistas marxistas europeos, el PSOE se vio sacudido por la llamada crisis de las Internacionales, que separó a comunistas y socialistas en partidos diferentes y enfrentados entre sí. En 1919, el Congreso del PSOE estudió la posibilidad de abandonar la II Internacional (socialista) e integrarse en nueva Internacional Comunista, o III Internacional, liderada por el Partido Comunista de la Unión Soviética.

Ante la división existente entre los delegados, el Congreso acordó esperar a la siguiente reunión de la II Internacional para tomar una decisión. Disconforme con la decisión, la Federación de Juventudes Socialistas, rama juvenil que aglutinaba a los elementos más radicales del partido, decidió escindirse del PSOE, adherirse a la III Internacional y constituir su sección española con el nombre de Partido Comunista Español, en 1920.

Ese mismo año, un nuevo Congreso Extraordinario aprobaba el ingreso condicionado del PSOE en la III Internacional, y resolvía enviar una delegación formada por Fernando de los Ríos y Daniel Anguiano a la Unión Soviética, para tantear el terreno. A su vuelta, De los Ríos desaconsejó el sometimiento del PSOE a la órbita comunista, mientras Anguiano se pronunció a favor. La propia Internacional Comunista, por su parte, rechazó las condiciones del PSOE para su ingreso, y le urgió a aceptar las 21 Condiciones estándar. En este contexto, el Partido Socialista acordó, en un tercer Congreso Extraordinario, mantenerse al margen de la III Internacional.

El sector minoritario (en el que se encontraba la nueva Federación Nacional de Juventudes Socialistas), partidario de ingresar sin dilaciones en el Komintern, anunció su escisión del PSOE y la fundación del Partido Comunista Obrero Español, que se unió con el Partido Comunista Español en el Partido Comunista de España, único partido español adherido al Komintern en 1921.

El PSOE fue el único partido al que se le permitió permanecer en la legalidad durante la dictadura del General Miguel Primo de Rivera, pues aunque Pablo Iglesias firmó el 13 de septiembre de 1923 el manifiesto contra la dictadura, como presidente del partido y de la Unión General de Trabajaodres, se produjo una división en el seno del mismo ante la actitud que debía mantenerse frente al régimen militar. Por un lado Largo Caballero y Saborit eran partidarios de una cierta colaboración para permitir el funcionamiento del sindicato, mientras que Indalecio Prieto y Fernando de los Ríos eran contrarios a esa colaboración. La crisis finalizó con la dimisión de la Comisión Ejecutiva de Prieto tras el nombramiento de Largo Caballero como Consejero de Estado de Primo de Rivera.

Tras el fracaso de la dictadura primorriverista, el PSOE acordó, no sin graves tensiones en su seno, colaborar con los grupos republicanos burgueses en la conspiración contra la desacreditada Monarquía de Alfonso XIII. Esa colaboración se concretó en la participación del socialista Largo Caballero en el Pacto de San Sebastián, en el que los grupos de la oposición burguesa a la Corona (republicanos radicales, Acción Republicana, radicales-socialistas, republicanos federales, catalanistas...) acordaron un programa común para derrocar al Rey e instaurar en España un régimen democrático y republicano.

Tras las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, en las que las candidaturas republicanas obtuvieron triunfos contundentes en los principales núcleos urbanos del país (Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza, Guadalajara, Teruel, Cuenca, "'en una palabra, en todas las demás ciudades de España, salvo cuatro", en expresión del conde de Romanones); la Corona quedó muy debilitada y creció la presión popular a favor de la República. Ello provocó la huida del Rey a Francia y la proclamación de la II República en todo el país, el Comité Provisional republicano se hizo cargo del Gobierno y convocó elecciones a Cortes Constituyentes.

En aquellas Cortes, el PSOE obtuvo 117 diputados, situándose así como la primera minoría de la Cámara; y participó regularmente en los gobiernos republicanos de Manuel Azaña, primero en el gobierno de concentración y posteriormente en coalición con los republicanos de izquierda de Acción Republicana y otros grupos minoritarios. Largo Caballero, Indalecio Prieto y Fernando de los Ríos desempeñaron carteras ministeriales durante el primer bienio de la República. Tras las elecciones de 1933, las fuerzas de la izquierda abandonaron el gobierno y fueron sustituidas por un gobierno minoritario radical, apoyado por la CEDA. A lo largo de esta etapa, conocida como bienio radical-cedista, el PSOE se sumió en una aguda crisis interna que impidió la convocatoria de un congreso extraordinario que dirimiese las diferencias entre los partidarios de Indalecio Prieto (reformistas), Besteiro (marxistas puros) y el presidente de la Comisión Ejecutiva, Largo Caballero (radicales).

Ante el acceso al gobierno de la CEDA, el PSOE acentuó su radicalización y un alejamiento paulatino de las instituciones democráticas. Numerosos e influyentes dirigentes del partido como Largo Caballero o Indalecio Prieto (quien más tarde consideraría aquel episodio uno de los más graves errores del socialismo y de sí mismo) se embarcaron en un movimiento huelguístico-insurreccional que desembocó en la llamada Revolución de 1934, fracasada en prácticamente todo el país, salvo en Cataluña (donde el presidente de la Generalidad Lluís Companys desafió el orden constitucional al proclamar el Estado catalán dentro de una inexistente República Federal Española, lo que supuso su inmediata detención por parte de las Fuerzas Armadas de la República y la suspensión de la autonomía catalana por parte del Gobierno radical) y en Asturias, donde la experiencia revolucionaria sobrevivió varios meses antes de ser aplastadas por las tropas gubernamentales, dirigidas por el general Franco.

A la represión gubernamental de la huelga siguió un incremento en la crispación social y la polarización de las derechas y las izquierdas que ya no se detuvo hasta el estallido de la Guerra Civil. En medio de esa espiral de agitación y creciente violencia, el PSOE se integró en la coalición del Frente Popular, que agrupó a todas las izquierdas (socialistas, radical-socialistas, republicanos de izquierda, comunistas, anarquistas, republicanos catalanes...) y que obtuvo en las elecciones de 1936 una ajustada victoria frente a las fuerzas de la derecha. La vuelta del socialismo al gobierno, sin embargo, no se produjo hasta después de la sublevación militar que dio lugar a la Guerra Civil, cuando Largo Caballero fue nombrado presidente de un gobierno de concentración frentepopulista en sustitución de José Giral el 4 de septiembre de 1936. En el gobierno de la República, los socialistas ocupan seis carteras. El gobierno de Largo Caballero tuvo la tarea de reconstruir el poder del Estado en la zona republicana y crear un ejército que pudiese oponerse a los hasta entonces irresistibles avances de los sublevados.

En la zona sublevada, el PSOE fue ilegalizado por los sublevados durante la Guerra Civil, como lo fueron todos los demás partidos y organizaciones políticas a excepción de las pertenecientes al denominado Movimiento Nacional (el partido único Falange Española Tradicionalista y de las JONS y su sindicato vertical la Central Nacional Sindicalista).

En la zona republicana, se acentuó la división dentro del PSOE. Tras los sucesos de mayo de 1937, Largo Caballero dimitió, debido a la oposición comunista a su política y fue sustituido por Negrín, también socialista y apoyado inicialmente por Indalecio Prieto y por los comunistas. El gobierno Negrín incluyó tres ministros socialistas (Prieto, Zugazagoitia y el propio Negrín) y eliminó a los largocaballeristas. Tampoco había anarquistas. Los propósitos de Negrín eran proseguir la reconstrucción del Estado y la creación del ejército y buscar apoyo de las potencias internacionales. La República se alejaba de las experiencias revolucionarias (en consonancia con la política comunista de la época), lo que favorecía el apoyo de los prietistas, mayoritarios en la ejecutiva del PSOE. La política de Negrín propició el fortalecimiento del PCE y la creación de un bloque opositor que incluía a trotskistas, anarquistas y largocaballeristas. La política de resistencia a ultranza de Negrín y los comunistas provocó el distanciamiento y, finalmente el enfrentamiento con Prieto. Socialistas, como Besteiro o Wenceslao Carrillo, participaron en el golpe de Estado del coronel Casado contra el gobierno Negrín.

Tras el fin de la Guerra, en el exilio, la división prosiguió entre los partidarios de Negrín y los de Prieto. Así, se produjo la práctica creación de dos partidos socialistas: uno, en torno a Negrín, con personalidades como Zugazagoitia o Álvarez del Vayo, en Francia, con el Servicio para la Evacuación de los Refugiados Españoles (SERE), y poco después en México con el círculo Jaime Vera. Otro agrupado en torno a Prieto, primero en Francia, con la Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles (JARE), y posteriormente también en México con el Círculo Pablo Iglesias. Fue Prieto el que dirigió la reorganización del PSOE en el exilio prescindiendo de los negrinistas.

Por su parte, el PSOE del interior se reorganizó en 1942 con 300 comités locales en los penales y campos de concentración. En 1944 se formó la primera Comisión Ejecutiva en el interior detenida cuatro meses después. Hasta 1953, las seis ejecutivas del interior fueron desmanteladas por la policía y encarcelados sus dirigentes, año en el que era asesinado el Presidente, Tomás Centeno, en la sede de la Dirección General de Seguridad, hoy sede del Gobierno de la Comunidad de Madrid.

Muchos socialistas permanecieron exiliados durante la dictadura franquista. En España, el PSOE tuvo una actividad clandestina muy inferior a la del PCE.

La renovación ideológica y política iniciada a comienzos de los setenta y culminada en el Congreso de Suresnes en 1974, encabezada por Felipe González y una nueva generación de socialistas, con el apoyo y la solidaridad de la Internacional Socialista, puso al PSOE en condiciones de ser protagonista activo de la transición y le permitió convertirse en una fuerza determinante en las primeras elecciones democráticas de 1977. El apoyo obtenido por los socialistas y por quienes proponían un proceso materialmente constituyente, evitó que se impusieran los que sólo pretendían la reforma de las instituciones de la dictadura. El PSOE, con sus propias aportaciones y con alguna expresa renuncia de algunos de sus postulados sensibles, como su tradición republicana, en aras del acuerdo colectivo, contribuyó decisivamente a alcanzar el consenso del que surgiría la actual Constitución de 1978. Desde la oposición cooperó en el desarrollo inicial de la misma y articuló una alternativa política de la que se nutrirían muchos de sus futuros proyectos. Este apoyo al desarrollo constitucional no impidió el ejercicio de una política de oposición sumamente dura contra el gobierno de la Unión de Centro Democrático de Adolfo Suárez que gobernaba con mayoría simple. Es en este periodo también cuando el partido adopta, en su oposición a UCD, una posición marcadamente contraria al ingreso en la Organización del Tratado del Atlántico Norte siendo frecuente encontrar a dirigentes socialistas en manifestaciones y marchas contra la OTAN.

Junto con el proceso constituyente y los primeros pasos de las instituciones democráticas, se planteaba en el seno de la izquierda una compleja batalla por la hegemonía ideológica y política, que se disputaba el PSOE con el Partido Comunista de España, primer partido de la oposición antifranquista. Al mismo tiempo, el PSOE intentaba hegemonizar el espacio socialista, fragmentado en pequeñas organizaciones como el Partido Socialista Popular de Enrique Tierno Galván, el Partido Socialista Andaluz o los grupos socialistas de Cataluña. Tras las primeras elecciones democráticas, el PSOE se consolidó como la primera fuerza de la izquierda, en detrimento del histórico Partido Comunista de España. Por su parte, los procesos de unidad socialista desembocaron con la integración del PSP en el PSOE, por un lado; y la unificación del socialismo catalán en el nuevo Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC-PSOE), federado con el PSOE. A finales de los años 70, el liderazgo del PSOE en el socialismo y la izquierda española era ya indiscutible.

En el XXVIII Congreso Federal, celebrado en mayo de 1979, Felipe González propuso el abandono del marxismo, pero la propuesta fue derrotada. Este fracaso provocó su dimisión como Secretario General del Partido, la formación de una Gestora y la convocatoria de un Congreso Extraordinario. Este Congreso tuvo lugar el 28 de septiembre del mismo año y en él, Felipe González fue reelegido con amplia mayoría, aprobándose definitivamente el abandono de las tesis marxistas.

Tras el intento golpista de 1981 y el proceso de descomposición interna de la UCD, el PSOE afianzó aún más su posición como alternativa de gobierno. Así, en las Elecciones Generales anticipadas, celebradas el 28 de octubre de 1982, tras un paréntesis de medio siglo, el PSOE volvió al Gobierno en una victoria electoral histórica con más de 10 millones de votos (48,7%) y 202 escaños.

El PSOE obtuvo la confianza de los españoles en cuatro convocatorias electorales sucesivas, 1982, 1986, 1989, 1993, las tres primeras con mayoría absoluta, llegando a gobernar consecutivamente casi catorce años. Gestionó a lo largo de ese periodo un inmenso caudal político que le permitió transformar el país en los más diversos campos, por medio de su gestión en ayuntamientos, comunidades autónomas, gobierno de España, Europarlamento y Comisión Europea. Al mismo tiempo, la concentración de un poder tan amplio en el PSOE fevoreció el surgimiento de fenómenos de clientelismo, amiguismo y corrupción cuya proliferación acabó minando la confianza de los españoles en el proyecto político socialista.

Tras la aplastante victoria de 1982, el PSOE se benefició de la descomposición de la extinta UCD, integrando a los sectores más socialdemócratas de la coalición centrista. Entre ellos, cabe destacar a Francisco Fernández Ordóñez que, junto con su pequeño Partido de Acción Democrática, se unió al socialismo español el mismo 1982. Fernández Ordóñez desarrollaría posteriormente una brillante carrera en los Gobiernos socialistas, en los que desempeñó la cartera de Asuntos Exteriores desde 1985 hasta 1992.

La mayoría de los ministros designados por Felipe González para sus gabinetes fueron varones, todos civiles. Estos gobiernos avanzaron en la estabilidad democrática, en riesgo tras el intento de golpe de estado de 1981. Se consagró definitivamente la hegemonía del poder civil; culminó el proceso, comenzado por la Unión de Centro Democrático, de integración a España en la Unión Europea, firmando el tratado de adhesión a la CEE el 1 de enero de 1986; consiguió un amplio respeto internacional; estrechó los lazos políticos, culturales y económicos con Latinoamérica y el Magreb; amplió el compromiso de España en la Organización del Tratado del Atlántico Norte; impulsó el modelo político del Estado de las Autonomías; dio mayor efectividad al reconocimiento de los derechos civiles; sentó los pilares básicos y desarrolló el Estado del Bienestar que llegaba a España con décadas de retraso respecto de los países avanzados de su entorno; modernizó la economía, a costa en muchas ocasiones de dolorosas reformas y graves tensiones con los trabajadores; prosiguió el desarrollo de infraestructuras; generalizó las pensiones, instituyendo las no contributivas; universalizó la sanidad; reguló la producción agrícola e hizo desmantelar industrias cuya competencia generaba problemas en la Comunidad Europea; amplió la protección del desempleo; generó una cierta conciencia medioambiental; reformó la educación a través de las leyes de Derecho a la Educación (LODE), de Reforma Universitaria (LRU) y General del Sistema Educativo (LOGSE), introduciendo el modelo comprensivo, ampliando la educación obligatoria hasta los 16 años y reforzando la autonomía de las Universidades; y puso en marcha políticas de igualdad.

El modelo desarrollado por el PSOE a partir de 1982 por casi década y media no seguía el proyecto socialista tradicional, sino que atendió muchas necesidades de grandes y pequeños capitalistas. La política económica de los primeros años, que tuvo que hacer frente a la gravísima crisis económica internacional, supuso imponer duras reconversiones industriales en distintos sectores productivos y produjo fuertes enfrentamientos entre el Gobierno socialista, el PSOE y su sindicato hermano, la Unión General de Trabajadores. Estos enfrentamientos culminaron con el apoyo del sindicato socialista a la Huelga General de 1988 y el abandono del líder de la UGT, Nicolás Redondo, de la Ejecutiva del PSOE. Ambos episodios simbolizaron la ruptura de la unidad del movimiento socialista en España y la separación del Partido y el Sindicato fundados por Pablo Iglesias.

Otra de las decisiones más polémicas y que generaron mayores tensiones en la izquierda española fue la permanencia de España en la Organización del Tratado del Atlántico Norte. Aunque el PSOE se había opuesto a la adhesión, tras llegar al gobierno la mayoría de los líderes del partido pasaron a apoyarla. El gobierno celebró un polémico referéndum (algunos criticaron la evasiva gubernamental a usar en la pregunta el nombre oficial de la OTAN y emplear, en su lugar, el término de Alianza Atlántica) sobre el tema en 1986. Tanto el gobierno como el partido pidieron el voto favorable a la permanencia en la estructura militar y ganaron, aunque el asunto generó profundas divisiones y enfrentamientos en el seno del socialismo. Tanto es así, que el mismo año del referéndum el PSOE sufrió la deserción de numerosos dirigentes y militantes opuestos al giro atlantista de Felipe González, que acabaron confluyendo en la nueva coalición Izquierda Unida, nucleada en torno al Partido Comunista de España. El símbolo más ilustrativo de este complejo viraje socialista es Javier Solana, que había hecho campaña contra la OTAN cuando el PSOE estaba en la oposición pero acabó siendo nombrado Secretario General de dicha organización en 1996.

La formación de Izquierda Unida supuso un cierto debilitamiento del Partido Socialista, particularmente en su ala izquierda. No obstante, en el año 1991 se integró en el PSOE el pequeño Partido de los Trabajadores de España-Unidad Comunista, escindido del PCE tras la destitución de Santiago Carrillo como secretario general y finalmente convertido en la corriente de opinión Unidad de la Izquierda en el seno del socialismo.

Durante estos años, los cargos, las sedes e incluso algunos militantes de base del PSOE y Alianza Popular-Partido Popular fueron objetivo de las organizaciones terroristas vascas Euskadi Ta Askatasuna, Comandos Autónomos Anticapitalistas y grupos afines. Por su parte, varios altos cargos del PSOE (entre ellos, ministros, secretarios de Estado y otros responsables gubernamentales) fueron condenados como responsables de la financiación y dirección del terrorismo de Estado de los Grupos Antiterroristas de Liberación, así como de apropiarse del dinero público destinado a la lucha legal contra esta delincuencia.

Todos estos escándalos, junto a la crisis económica de 1993 y otros episodios de corrupción (el caso del presunto tráfico de influencias del que sé acusó a Juan Guerra, hermano del vicepresidente del gobierno Alfonso Guerra; el caso Ibercorp donde estaba implicado el gobernador del Banco de España, Mariano Rubio; el del Director General de la Guardia Civil Luis Roldán, y otras irregularidades en la gestión de infraestructuras y recursos públicos, como la empresa pública Intelhorce, el BOE o el proyecto AVE Madrid-Sevilla), erosionaron la popularidad de Felipe González y la credibilidad de su Gobierno. Este desgaste, unido al agotamiento de un proyecto que se había mantenido durante 14 años al frente del país, y a la dura oposición ejercida por el Partido Popular; propiciaron la derrota en 1996 del PSOE en las elecciones, con lo que el PP llegó al poder y el PSOE fue relegado a la oposición.

En el 34º Congreso del partido, celebrado en Madrid entre los días 20 y 22 de junio de 1997, Felipe González renunció a la dirección del partido, siendo sustituido en la Secretaría General por Joaquín Almunia.

Aun superado por el PP en las Cortes Generales, el PSOE siguió siendo un partido de gran relevancia, manteniendo el poder en varias comunidades autónomas y numerosos ayuntamientos. Además, una vez en la oposición volvió a acercarse a la Unión General de Trabajadores, y colaboró con otros sindicatos, organizaciones no gubernamentales y asociaciones pacifistas y de izquierdas en varias campañas.

El hecho de quedarse fuera de los gobiernos nacional, vasco y navarro no supuso que el PSOE dejase de ser objetivo de Euskadi Ta Askatasuna.

En cuanto a su organización interna, el PSOE adoptó la norma de presentar listas paritarias, con igual número de mujeres que de varones, y empezó a organizar elecciones primarias para elegir a los cabezas de lista directamente entre todos los afiliados. Esto le ayudaba a conseguir repercusión mediática durante las precampañas. En las primarias del 24 de abril de 1998 para las elecciones generales de 2000, se presentaron el propio Joaquín Almunia y Josep Borrell. El elegido, por un 55% de los votos, fue Josep Borrell, aunque finalmente acabó renunciando en favor de Almunia debido al acoso mediático y a la falta de apoyo de la dirección.

Tras las elecciones generales, que ganó el Partido Popular por mayoría absoluta, Almunia se vio forzado a dimitir. En el congreso del partido celebrado en verano de 2000, fue elegido secretario general el entonces desconocido José Luis Rodríguez Zapatero, en detrimento de otros candidatos del partido más conocidos.

En el año 2004 el PSOE, con José Luis Rodríguez Zapatero como candidato, ganó las elecciones generales por mayoría simple, tres días después de los atentados del 11 de marzo, con algo más de 11 millones de votos. Con el apoyo de otros partidos, Zapatero fue elegido presidente de Gobierno por el Congreso. Constituyó un gobierno cuyas carteras ministeriales fueron asignadas paritariamente entre hombres y mujeres, siendo además la primera vez en la historia española en la que una mujer accedía a la Vicepresidencia primera del Gobierno de la Nación, cargo por el cual es Presidenta del Gobierno en funciones cuando el Presidente no se encuentra en territorio nacional.

En julio de 2004 celebró el 36º Congreso Federal donde por casi unanimidad se volvió a elegir a Rodríguez Zapatero como Secretario General y se eligió la nueva Ejecutiva Federal y el resto de Órganos Federales.

Al principio



Izquierda Socialista (PSOE)

Luis Gómez Llorente y Pablo Castellano, miembros fundadores de Izquierda Socialista, en 1983

Izquierda Socialista (IS), corriente de opinión interna del Partido Socialista Obrero Español, enraizada ideológicamente en el socialismo de izquierda.

Se conformaron dos posiciones. Para la posición, que acabará siendo mayoritaria, liderada por el secretario general, Felipe González, era imprescindible articular un proyecto socialista autónomo que no tuviera vinculaciones orgánicas con otras fuerzas de la izquierda. Autonomía y flexibilidad debían ir unidas a un partido muy disciplinado y muy compacto, en torno a su líder. La moderación ideológica se consideraba un requisito imprescindible para tener posibilidades de acceder al poder político. La lectura de Felipe González de la derrota en las elecciones de marzo del 1979 era que un exceso de radicalismo les alejaba inexorablemente del triunfo electoral.

La segunda posición, liderada por Luis Gómez Llorente, reivindicaba el modelo de partido y la estrategia política aprobado en el congreso anterior celebrado en diciembre de 1976. En aquel congreso se defendía un modelo inédito de socialismo, un socialismo autogestionario, que propiciase un bloque social de progreso con otras fuerzas de izquierda y que definiera una política exterior neutralista para España. Un proyecto que implicaba una labor pedagógica del partido y conectaba el legado marxista con una corriente libertaria que venía de la crisis del 68.

Este sector, que la prensa bautizó como corriente crítica o radical, alertaba de los peligros de la institucionalización, del electoralismo y del personalismo. A su juicio, se estaba abdicando de las señas de identidad propias para acercarse a las preferencias de los segmentos electorales que permiten acceder a la mayoría; se centraba la acción política en el campo institucional abandonando la movilización social; y se concentraba todas las acciones del partido en la exaltación de un único líder que asumiera la imagen y la referencia de la organización.

Representantes importantes de la primera Izquierda Socialista se centraron esencialmente en los aspectos orgánicos para evitar el deslizamiento a una organización compacta al servicio del líder. Pablo Castellano intervino en los congresos del partido en torno a estos temas, considerando además que la valoración crítica del proceso de transición era el tema esencial a discutir.

La crisis se saldará en el Congreso extraordinario de septiembre de 1979, tras una transformación de los estatutos que primaba decisivamente a las opciones mayoritarias y cercenaban a las minorías, lo que consolidó las tesis del secretario general. Sin embargo, se consolidaría Izquierda Socialista (IS) como corriente democrática.

En 1982, en vísperas de la victoria del PSOE por mayoría absoluta en las elecciones generales de 28 de octubre, fallecido repentinamente Manuel Sánchez Ayuso, y con Gómez Llorente y Francisco Bustelo voluntariamente apartados de toda actividad orgánica o institucional, existía cierta desazón entre la militancia de Izquierda Socialista.

En esa tesitura, Pablo Castellano, portavoz de IS, tuvo que combinar en la práctica la difícil tarea de mantener la especificidad del socialismo de izquierda y someterse a la disciplina de voto del grupo parlamentario socialista; disciplina que frecuentemente se veían obligados a romper por motivos de conciencia.

Un importante hito sería la celebración de unas jornadas de reflexión en Hervás (Cáceres) en diciembre de 1986, donde se debatiría sobre el futuro de la izquierda, la crisis de la democracia y el socialismo democrático.

El filósofo Antonio García Santesmases, Castellano y otros dos militantes de IS, miembros del Comité Federal del PSOE, fueron reprobados por el partido en 1986, debido a su activa participación en la campaña por el No a la OTAN en el referéndum de 12 de marzo y defender la desaparición de las bases norteamericanas en España. Esa reprobación no significó la apertura de un expediente de expulsión pero las relaciones con la dirección del partido entraron en un periodo de tensión que provocaría meses después la expulsión de Pablo Castellano (octubre de 1987), tras denunciar éste un caso de probable corrupción de un dirigente socialista.

El siguiente portavoz, a partir de 1987, fue Santesmases, que defendería una idea de izquierda plural (unidad de acción con Izquierda Unida) y, dentro del partido, por la consolidación de un ala izquierda.

El actual portavoz federal es el diputado madrileño Juan Antonio Barrio de Penagos. Los portavoces regionales más destacados son Pepa Pellicer y Vicent Garcés (Valencia) y José Antonio Pérez Tapias (Granada).

Al principio



Source : Wikipedia