PRI

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Publicado por roy 15/04/2009 @ 01:12

Tags : pri, política mexicana, méxico, américa latina, internacional

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México

Bandera de Mexico

1 No existe declaratoria constitucional de lengua oficial. La Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas señala que todas las lenguas indígenas que se hablen son lenguas nacionales e igualmente válidas en todo el territorio nacional. 2 CONAPO. Proyecciones de la Población de México 2005-2050. 3 Fuente: FMI México 2007.

México (náhuatl: Mēxihco )?, oficialmente Estados Unidos Mexicanos, es una república democrática, representativa y federal integrada por 32 entidades federativas que ocupa la parte meridional de América del Norte. De acuerdo con la constitución vigente, la sede de los poderes de la federación es la Ciudad de México, cuyo territorio ha sido designado como Distrito Federal.

Limita al norte con los Estados Unidos de América; al este, con el golfo de México y el mar Caribe; al sureste, con Belice y Guatemala, y al oeste con el océano Pacífico. La superficie mexicana ocupa una extensión cercana a los 2 millones de km², que lo colocan en la decimocuarta posición entre los países del mundo ordenados por superficie. En este territorio habitan 107,1 millones de personas, por lo que se trata de la nación hispanohablante con mayor población. Por otra parte, el español convive en México con numerosas lenguas indígenas, reconocidas oficialmente como nacionales por el Estado mexicano.

El poblamiento de este territorio se remonta posiblemente a 12 - 14 mil años hacia el pasado -aunque hay una discusión científica pendiente de resolver, con respecto del tiempo en que llegaron los primeros pobladores del continente americano-, tiempo en el que se sucedieron en ese mismo espacio numerosos pueblos, que incluyen tanto a culturas mesoamericanas agrícolas como a los nómadas de Aridoamérica y los pueblos oasisamericanos. Tras la conquista española, México inició la lucha por su independencia política en 1810. Posteriormente, durante cerca de un siglo el país se vio envuelto en una serie de guerras internas e invasiones extranjeras que tuvieron repercusiones en todos los ámbitos de la vida de los mexicanos. Durante buena parte del siglo XX (principalmente la primera mitad) tuvo lugar un período de gran crecimiento económico en el marco de una política dominada por un solo partido político.

Por el volumen neto de su producto interno bruto (PIB), se considera a México la decimocuarta economía mundial —aunque en 2001 había sido la novena —. Sin embargo, la repartición de la riqueza es tan desigual que en el país coexisten municipios con índices de desarrollo humano similares a los de naciones como Alemania o Siria. Durante una buena parte del siglo XX, la principal fuente de divisas extranjeras del país fue la venta de petróleo, aunque durante este siglo tuvo lugar un proceso de industrialización que permitió al país diversificar su economía. Las remesas de los trabajadores mexicanos en el exterior han venido creciendo año con año, hasta llegar a representar el 3% del PIB nacional y una de las principales fuentes de divisas extranjeras para el país, precisamente al lado de los ingresos por exportaciones petroleras y el turismo. Otra gran problemática social es el aumento de los índices de incidencia delictiva en el país, especialmente la relativa al narcotráfico.

México es una entidad política que nació en el siglo XIX. Aunque algunos autores de la época virreinal se referían a sí mismos como mexicanos, fue hasta después de la independencia que se adoptó definitivamente el nombre de México para el país.

Desde su conformación como Estado federal, el nombre oficial del país es Estados Unidos Mexicanos, aunque la Constitución de 1824 usaba indistintamente las expresiones Nación Mexicana y Estados Unidos Mexicanos. La Constitución de 1857 hace oficial el uso del nombre República Mexicana, pero en el texto se emplea también la expresión Estados Unidos Mexicanos. La Constitución vigente, promulgada en 1917, establece que el nombre oficial del país es Estados Unidos Mexicanos.

El vocablo México proviene del vocablo náhuatl Mēxihco , nombre con el que los mexicas designaban a la capital de su Estado. Existen varias hipótesis sobre el significado de la palabra "Mēxihco". Una etimología propuesta sugiere que puede interpretarse como "lugar Mēxitli o Mēxtli", un nombre secreto del patrón de guerra de los mexicas. Otra propuesta comúnmente repetida sostiene que el nombre proviene de los vocablos mētz-tli 'luna', xīc-tli 'ombligo, centro', y el morfema locativo -co 'en, el lugar de'. De esta forma, el nombre de México significaría En el centro de la Luna, o En el centro del lago de la Luna, que era uno de los nombres con que los mexicas conocieron el Lago de Texcoco. Sin embargo, esta explicación no es etimológicamente satisfactoria ya que no encaja ni la cantidad vocálica de la /ī/ de xīc- 'ombligo', ni el saltillo que precede al locativo, además la derivación presenta una caída irregular del grupo -tz- en mētz-.

El territorio fue descubierto y habitado por grupos de cazadores y recolectores hace más de 30.000 años. El inicio de la agricultura tuvo lugar hacia el año 9000 a. C., aunque el cultivo del maíz ocurrió sólo hacia el 5000 a. C. Las primeras muestras de alfarería datan de alrededor del 2500 a. C. Con este hecho se define el inicio de la civilización mesoamericana, en tanto que es definitorio de las sociedades sedentarias.

Los grupos aridoamericanos continuaron subsistiendo a través de la recolección y la cacería. Por su parte, en la mitad sur de México la agricultura permitió la transición de las sociedades igualitarias del Preclásico temprano (2500 - 1500 a. C.) a las más complejas del Preclásico medio, entre las que destaca la cultura olmeca. En ese tiempo se desarrollaron los sistemas de irrigación que permitirían la estratificación de las sociedades. Hacia el año 100 dC, la ciudad de Teotihuacan ocupó el lugar principal en Mesoamérica, y difundió su influencia hasta lugares tan lejanos como Costa Rica y Nuevo México.

En el siglo VIII comenzó la decadencia de Teotihuacan. La ciudad cedió su hegemonía a numerosos Estados hostiles entre sí que dominaban regiones clave de la economía mesoamericana. Dos siglos después estos Estados habían perdido fuerza, al tiempo que llegaron del norte las primeras tribus chichimecas. En el noroeste, los pueblos oasisamericanos se diferenciaron definitivamente del conjunto de Aridoamérica, y crearon una civilización propia cuyos vestigios más importantes en territorio mexicano se localizan en Paquimé.

Durante los siglos X al XII, el centro de México fue dominado por Tollan-Xicocotitlan, la capital de los toltecas. Esta ciudad estableció vínculos muy fuertes con varias regiones de Mesoamérica, pero particularmente con la península de Yucatán, donde se ubica la ciudad maya de Chichén Itzá. En Oaxaca, mientras tanto, los mixtecos iniciaron un proceso expansionista que los llevó a ocupar los Valles Centrales donde habitaban los zapotecos. En 1325 los mexicas fundaron México-Tenochtitlan, la capital del Estado más extenso que conoció la Mesoamérica prehispánica, que sólo rivalizó con los purépechas de Tzintzuntzan.

En 1517, Francisco Hernández de Córdoba llega a las costas de la península de Yucatán procedente de Cuba. En la segunda expedición en 1518 Diego Velázquez de Cuéllar envía 4 embarcaciones al mando de su sobrino Juan de Grijalva. La tercera expedición de 1519 encabezada por Hernán Cortés, toco tierra primero en Cozumel y después incursionaron al territorio mesoamericano por las costas de Veracruz. Fueron varios los pueblos que se aliaron a los españoles para librarse del poderío mexica, entre ellos los tlaxcaltecas. Moctezuma Xocoyotzin, tlatoani mexica, recibió pacíficamente a los recién llegados al pensar que Cortés era Quetzalcóatl, rey azteca que según la tradición se fue por el mar hacia el oriente jurando regresar un día para retomar sus territorios. La matanza de Toxcatl levantó en armas a los mexicas contra los españoles y sus aliados.

Cuitláhuac y Cuauhtémoc fueron los últimos jefes del Imperio Mexica. El primero derrotó a los invasores el 30 de junio de 1520, y murió poco después durante la epidemia de huey cocoliztli. Cuauhtémoc, abandonado por la mayor parte de sus aliados, finalmente fue capturado y ejecutado por los españoles en 1521. En 1521 cae el imperio mexica ante los ejércitos españoles compuestos principalmente por tlaxcaltecas. Capturada México-Tenochtitlan, los españoles procedieron al sometimiento de los reinos independientes. Los pueblos mesoamericanos fueron sometidos casi todos en los siguientes cinco años a la caída de Tenochtitlan. Sin embargo, los grupos nómadas y seminómadas del norte siguieron en resistencia hasta el siglo XX, cuando los yaquis negociaron el armisticio con el ejército mexicano.

Con los militares españoles llegaron también misioneros que se dedicaron a convertir a los indígenas a la religión católica. De los religiosos que llegaron al país destacaron Vasco de Quiroga, Motolinía, Martín de Valencia, Bernardino de Sahagún, Diego de Landa, Junípero Serra, Sebastián de Aparicio y Bartolomé de las Casas.

Tras la caída de Tenochtitlan, el gobierno quedó a cargo de Hernán Cortés, autonombrado Capitán General de lo que pasó a llamarse la Nueva España. Luego fue establecida la Real Audiencia de México, dependiente de la Corona Española, con el propósito de realizar una mejor administración. El virreinato fue establecido en 1535, y el primer virrey fue Antonio de Mendoza.

La base de la economía novohispana era la minería. Sin embargo, el descubrimiento de nuevo yacimientos desde Sonora hasta el de sur de la provincia de Estados Unidos, permitió que gradualmente la Nueva España ocupara el lugar de privilegio. La minería permitió el desarrollo de otras actividades asociadas, especialmente los obrajes y la agricultura, que convirtieron a las regiones del Bajío y los valles de México y Puebla en prósperas regiones agrícolas y de actividad industrial incipiente.

El comercio del virreinato era realizado a través de dos puertos: Veracruz (golfo de México) y Acapulco (océano Pacífico). A éste último llegaba la Nao de China que transportaba productos de las Filipinas a Nueva España y de ahí se transportaban por tierra, llegando a Puebla, donde la influencia oriental es notoria en su artesanía y en sus tradiciones como la de la "china poblana", al Ayuntamiento de México y a Veracruz de donde se enviaba a España o a los puertos del Atlántico. El comercio coadyuvó al florecimiento de estos puertos, de la Ciudad de México y las regiones intermedias. Hay que señalar que hasta finales del siglo XVIII, con la introducción de las reformas borbónicas, el comercio entre los virreinatos españoles no estaba permitido.

La sociedad novohispana profesaba en su mayor parte la Religión Católica, La Santa Inquisición --que velaba por la extirpación de idolatrías y antropofagia-- tenía instalados sus oficios en el territorio. El territorio de la Nueva España era lo suficientemente grande para que en él existiera una gran cantidad de pueblos indígenas y una gran variedad de lenguas, sin excluir a los europeos. Durante los trescientos años de la Nueva España se tuvieron distintas disposiciones legales que afectaron el comercio y la prosperidad de los novohispanos. En general su nivel de prosperidad era el más alto de América, en especial los residentes de los Ayuntamientos de México, Puebla de los Ángeles, la Villa Rica de la Veracruz, Acapulco y Zacatecas; sin embargo, algunas regiones padecieron grandes penurias como los californios por la falta de prendas de vestir europeizadas, quienes, no obstante, poseían bastante ganado y granos para su manutención.

A pesar de que por regla general se propuso una política de integración, la realidad política que imponía el otorgamiento de los puestos importantes para la burocracia española (en especial desde la llegada de los Borbones, que propugnaron el modelo francés de colonización, contra los cuales los criollos o hijos de españoles nacidos en México empezaron a resentirse). Y aunado a la situación de pobreza en que se encontraba la mayor parte de la población mestiza e indígena se crearon divisiones tan graves como las castas en Yucatán. Durante el período virreinal se gestaron muchas de las tradiciones e instituciones que han evolucionado, de conformidad con el carácter del pueblo mexicano, en muchas de las características mexicanas de la actualidad.

A principios del siglo XIX, la ocupación francesa de España sirve como pretexto a los afanes independentistas de los criollos novohispanos. De la misma manera que en la Península se habían constituido Juntas Patrióticas contra el invasor francés, la América española replicó dichas juntas, que a su vez se convertirían en focos de independencia local. Luego de la fallida experiencia de la Junta de México (1808), una conspiración en Querétaro desata finalmente la revolución independentista de los mexicanos. En la conspiración participaba el cura Miguel Hidalgo, quien se apresta a proclamar la insurrección en el pueblo de Dolores (Guanajuato) el 16 de septiembre de 1810. Tras las tempranas victorias en Guanajuato, Valladolid y Cerro de las Cruces, los insurgentes se retiran al oeste del país, viendo cambiar radicalmente su suerte al ser vencidos cerca de Aculco y, posteriormente, al retirarse Hidalgo a Guadalajara tras la Batalla del Puente Calderón. En ambas ocasiones era el mismo general, Félix María Calleja, quien dirigía la hueste patriótica, hasta ser apresados los líderes insurgentes en Acatita de Baján (Coahuila). En 1811, Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, Juan Aldama y Mariano Jiménez fueron fusilados y sus cabezas expuestas en la Alhóndiga de Granaditas en Guanajuato.

Para este tiempo, la revolución se había hecho fuerte en el sur de la intendencia de México. Destaca la campaña del cura y Generalísimo José María Morelos y Pavón, que recibió de Hidalgo la orden directa de encabezar la revolución en la Sierra Madre del Sur. Tras romper el sitio de Cuautla, Morelos convocó al primer congreso americano en 1813 en Chilpancingo, sobre la base del documento titulado Sentimientos de la Nación de Morelos se redacto la declaración de independencia de la América Septentrional, también se promulgó la Constitución de Apatzingán un año más tarde, . La necesidad de proteger al Congreso, y las contradicciones entre éste y el Siervo de la Nación minaron la capacidad bélica del ejército insurgente. Derrotado en el valle que hoy lleva su nombre, Morelos fue conducido a la ciudad de México para ser enjuiciado. Murió fusilado en San Cristóbal Ecatepec en 1815.

Comenzó así una fase defensiva de las fuerzas independentistas. Los únicos frentes fuertes eran el veracruzano, al mando de Guadalupe Victoria, y el de Vicente Guerrero, en el sur de México. En el norte, la campaña relámpago de Pedro Moreno y Francisco Javier Mina (un español de ideas liberales), había concluido desastrosamente, a pesar de sus triunfos iniciales. La revolución popular de independencia mexicana se hallaba muy lejos del triunfo. El virrey Apodaca ofrecía el indulto a los insurgentes, lo que minó sus fuerzas. Aprovechando la situación, algunos militares criollos -que habían combatido a los insurgentes durante los años anteriores- tomaron la dirección del movimiento. Agustín de Iturbide pudo negociar con Vicente Guerrero y promulgaron el Plan de Iguala en 1821. Poco tiempo después, llegó el nuevo —y último— virrey de Nueva España, Juan O'Donojú, quien aceptó firmar el acta de independencia de México el 28 de septiembre de 1821.

Los primeros reconocimientos a la nación independiente provinieron de Chile, Gran Colombia y Perú en 1825. En 1826, Gran Bretaña fue la primer potencia europea en reconocer la Independencia de México mediante la firma de un Tratado de Límites y Navegación entre México y Su Majestad Británica. Y después los Estados Unidos reconocieron al gobierno de México, respetando los límites pactados en el Tratado de Adams-Onís.

Mientras se encontraba un candidato a la corona de México, se había instalado una Junta de Gobierno Provisional. Meses después, en 1822, Agustín de Iturbide se hizo proclamar Emperador de México. En aquel tiempo, formaban parte del territorio mexicano el antiguo virreinato de Nueva España y la Capitanía General de Guatemala. El Primer Imperio Mexicano duró unos pocos meses. Se vio envuelto en una crisis, derivada de la necesidad de pagar los daños provocados por los once años de revolución independentista, y de su enfrentamiento contra los republicanos. En 1823, Antonio López de Santa Anna y Vicente Guerrero proclamaron el Plan de Casamata, que desconoció el gobierno de Iturbide y anunciaba la instauración de una República. Derrotado, el emperador se exilió y el imperio quedó disuelto con la separación de las Provincias Unidas del Centro de América.

Tras un breve interludio, presidido por otra Junta Provisional, en 1824 el Congreso Constituyente promulgó la Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos, conocida como la Constitución de 1824. El documento señalaba que la Nación adoptaría un gobierno federal con división de poderes. El Congreso convocó a elecciones, en las que resultó triunfador Guadalupe Victoria para el período de 1824-1828. Concluida la presidencia de Victoria, la vida política mexicana se tornó inestable debido a las pugnas entre la antigua aristocracia y el pequeño grupo de burgueses liberales del país. El personaje central a lo largo de la primera mitad del siglo XIX fue Antonio López de Santa Anna. Ascendió al poder once veces; cinco de ellas como liberal y las otras seis como conservador.

En 1833 tuvo lugar la primera reforma liberal del Estado, encabezada por Valentín Gómez Farías (quien era a la vez presidente interino, pues Santa Anna se había retirado a descansar a su hacienda) y José María Luis Mora. Dicha reforma concluyó en la instalación de una república centralista. En 1835 fueron promulgadas las Siete Leyes, nombre dado a la constitución de corte centralista cuya vigencia ocasionó la declaración de independencia de Zacatecas y Texas, este último, perteneciente al estado de Coahuila y Texas, se separó de México en 1836. En 1841 la República de Yucatán declaró su independencia, y no se reincorporaría a México hasta 1848.

El desastre de la primera república unitaria desembocó en el restablecimiento de la Constitución de 1824, pero el 6 de enero de 1843 fue proclamada la Segunda República Centralista, encabezada por Santa Anna. Incapaz de enfrentar la invasión estadounidense, el gobierno central fue sustituido nuevamente por uno federal, que comenzó el 22 de agosto de 1846. En este tiempo, México enfrentaba la guerra con Estados Unidos. Este país se anexó la República de Texas en 1841, y en 1846 reclamó --infundadamente-- la posesión de la franja comprendida entre los ríos Bravo y Nueces. La ocupación estadounidense duró de 1847 hasta 1848, y concluyó con la firma del Tratado de Guadalupe-Hidalgo y la pérdida de más de la mitad del territorio mexicano.

Los primeros años después de la invasión estadounidense fueron más o menos tranquilos, pero los nuevos conflictos originados entre liberales y conservadores ocasionaron la llegada --por undécima ocasión-- de Santa Anna al poder (1853-1855). Santa Anna se nombró Dictador de México y gobernó con el título de Su Alteza Serenísima por ley constitucional. Mientras tanto, el país estaba en bancarrota y el gobierno era sumamente corrupto. Por ello, en 1854 los liberales se fueron a la guerra, amparados en el Plan de Ayutla y encabezados por Juan Álvarez e Ignacio Comonfort. La Revolución de Ayutla desterró a Santa Anna y puso de interino a Álvarez. Su sucesor, Comonfort, promovió la promulgación de varias leyes liberales (Leyes de Reforma) que establecieron la separación entre el Estado mexicano y la Iglesia Católica y anularon los privilegios de las corporaciones. Según el Plan de Tacubaya, los conservadores desconocieron el gobierno de Comonfort y nombraron un presidente provisional, iniciando la Guerra de los Tres años, también conocida como Guerra de Reforma porque en su transcurso se promulgaron algunas de las Leyes de Reforma.

Tras la renuncia de Comonfort, Benito Juárez ocupó el 15 de enero de 1858 la presidencia interina de la república. Convocó a un nuevo constituyente que promulgó la nueva constitución mexicana, de orientación liberal. La Guerra de Reforma concluyó con la victoria de los liberales en enero de 1861. En ese mismo año, el gobierno de la República decretó la suspensión de pagos de la deuda externa. Francia, uno de sus principales acreedores, instó a España e Inglaterra a presionar por la vía militar al gobierno mexicano. La marina de los aliados llegó a Veracruz en febrero de 1862. El gobierno mexicano se aprestó a negociar por la vía diplomática, y logró el retiro de los ingleses y españoles.

Los franceses, por su parte, dieron comienzo a las hostilidades militares con el desembarque de tropas en Veracruz. El primer enfrentamiento fue la batalla de Puebla, ganada por el ejército de Ignacio Zaragoza y las milicias populares, aunque también durante la campaña hubo victorias para los franceses. La capital fue ocupada en junio de 1863. El gobierno republicano fue perseguido por los franceses hasta establecerse en Paso del Norte. Mientras tanto, el 10 de julio la Asamblea de Notables reunida en la capital nombró emperador de México a Maximiliano de Habsburgo. El Segundo Imperio Mexicano duró hasta 1867, con la derrota de los franceses y la rendición de los conservadores y el fusilamiento del emperador en Santiago de Querétaro.

Juárez siguió en el poder hasta su muerte el 18 de julio de 1872. Los últimos años de su gobierno fueron duramente criticados por las diversas facciones en que se habían dividido los liberales, algunos consideraban que no era propio de un demócrata un gobierno de 14 años. A la muerte de Juárez ocupó la presidencia Lerdo de Tejada, que elevó a rango de ley constitucional las leyes radicales de Reforma promulgadas entre 1855 y 1856. Lerdo intentó reelegirse, pero los porfiristas se levantaron en armas y lo derrocaron. Porfirio Díaz ocupó la presidencia en 1876.

Así comenzó el período en la historia de México conocido como Porfiriato. En este período las Leyes de Reforma (en especial, la Ley Lerdo) sirvieron de marco para favorecer la concentración de tierras. Los campesinos eran enganchados para trabajar en las haciendas, y algunos grupos indígenas que se mostraban particularmente rebeldes, como los yaquis y los mayas fueron desterrados de sus lugares origen y obligados a trabajar hasta la muerte en lugares como Valle Nacional, el valle del río Yaqui o Yucatán.

El gobierno de Díaz privilegiaba la inversión extranjera. La mayor parte del capital invertido en México era francés, y en importancia seguían las inversiones inglesas, estadounidenses, alemanas y españolas. Cuando Díaz apuntó que México estaba listo para la democracia en una entrevista, algunos personajes le tomaron la palabra y se presentaron a las elecciones de 1910, pero Francisco I. Madero, quien era el probable ganador de la contienda, es encarcelado en San Luis Potosí. Díaz resulta electo en los comicios junto con Ramón Corral y así inició la Revolución Mexicana.

Al resultar Díaz el ganador de las elecciones de 1910, Madero llamó al levantamiento armado a través del Plan de San Luis. Se sumaron a la rebelión numerosos grupos de las más diversas clases sociales y regiones, y enarbolando las más variadas banderas: en el noroeste, Álvaro Obregón encabezó la revuelta de la pequeña clase media campesina; en Chihuahua Pancho Villa encabezaba un regimiento formado por ganaderos; en Coahuila, Venustiano Carranza representaba a los hacendados; y en el estado de Morelos, Emiliano Zapata y sus tropas de indígenas reclamaban el reparto agrario. Díaz finalmente dimitió el 24 de mayo de 1911. Salió exiliado del país rumbo a Francia, donde murió y fue sepultado.

En febrero de 1913, Victoriano Huerta dio un golpe de Estado contra el presidente Madero, a quien mandó asesinar junto con Pino Suárez en la "Decena Trágica". También Zapata había desconocido a Madero, al no haber iniciado el reparto agrario. A la muerte de Madero, las facciones revolucionarias se levantaron en armas contra el usurpador, y lo derrocaron en 1914.

Venustiano Carranza fue nombrado presidente, y llamó a la redacción de la Constitución que rige actualmente en México. El documento incorporó varias de las demandas sociales reivindicadas por los movimientos revolucionarios. Mientras tanto, las facciones revolucionarias entraron nuevamente en conflicto, que terminó con el asesinato de Carranza (Tlaxcalantongo, 1920), Zapata (Chinameca, 1919) y Villa (Parral, 1923).

Obregón llegó al poder en 1920; fue sucedido por Plutarco Elías Calles quien puso varios artículos constitucionales en vigor. Consecuencias de ello fue la Guerra Cristera, que enfrentó a tropas campesinas alentadas por la jerarquía católica contra el ejército federal. Calles opinaba que la Revolución había de perpetuarse en instituciones y formó en marzo de 1929, el Partido Nacional Revolucionario, primer antecedente del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Calles fundó el Banco de México y puso fin después de años de infructuosa lucha a la Cristiada mediante la no aplicación de las reformas constitucionales y legales que la originaron. Al final de su período, Obregón se reeligió, pero fue asesinado en San Ángel antes de tomar posesión. Siguieron tres presidentes títeres de Calles que gobernaron dos años cada uno (1928-1934). Durante este período, conocido como el Maximato, México enfrentó la resaca de la crisis de 1929 y perdió la soberanía sobre la Isla de la Pasión.

Lázaro Cárdenas, presidente, con el apoyo del "líder máximo" como también era llamado Plutarco Elías Calles y quien dijo: " Más que mis hijos, hijos por la sangre, Lázaro es mi hijo, hijo por el espíritu" para el primer período sexenal (1934-1940), desterró a Calles y dio gran impulso a la educación "socialista" y al reparto de tierras. Es recordado por la expropiación petrolera, acontecida el 18 de marzo de 1938, y la nacionalización de los ferrocarriles. A pesar de su inicio radical, el gobierno de Cárdenas debió moderarse por la crisis económica derivado de los pagos de las nacionalizaciones. Su sucesor, Manuel Ávila Camacho, frenó el reparto agrario, concilió con la naciente burguesía industrial y enfrentó el inicio de la Segunda Guerra Mundial.

Durante los siguientes años de gobierno del PRI, México vivió una época de gran desarrollo económico (el Milagro Mexicano), pero también fue tiempo de protestas y peticiones de libertad y derechos civiles. En 1968, fue escenario de la matanza a los manifestantes de Tlatelolco. Por otro lado, se reabrió el debate sobre la economía mexicana y se produjo una abertura y privatización hacia la década de los ochenta. En 1985, varias partes del país fueron sacudidas por un terremoto que dejó miles de muertos y desaparecidos.

El 1 de enero de 1994, se levantó en armas el EZLN. En 2000, México vivió por primera vez, tras 71 años, la alternancia política en la presidencia de la República cuando una alianza del Partido Acción Nacional y Verde Ecologista de México derrotó al PRI en las elecciones presidenciales con Vicente Fox como candidato presidencial.

Durante 2006, México vivió un proceso de crisis debido a la polarización social por las elecciones presidenciales de ese año. Estas se vieron envueltas en numerosas polémicas y ataques entre los principales aspirantes, Andrés Manuel López Obrador, Felipe de Jesús Calderón Hinojosa y Roberto Madrazo Pintado. En estas elecciones ganó por pequeño margen Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, quien se desempeña como presidente del país desde el 1 de diciembre de 2006. Las próximas elecciones presidenciales serán el 1 de julio de 2012.

Ubicado en el sur del subcontinente norteamericano, México comparte frontera por el norte con Estados Unidos y al sureste con Guatemala y Belice. Su superficie es de 1.964.375 km², con una superficie continental de 1.959.248 km² y una insular de 5.127 km². Esta extensión lo ubica en el decimocuarto lugar entre los países del mundo con mayor territorio. La longitud de sus costas continentales es de 11.122 km, por lo cual ocupa el segundo lugar en América, después de Canadá, repartidos en dos vertientes: al occidente, el océano Pacífico y el golfo de California; y al este, el golfo de México y el mar Caribe, que forman parte de la cuenca del océano Atlántico.

Repartidas en su mar territorial se hallan numerosas islas, entre las que destacan los archipiélagos de Revillagigedo (Socorro, Clarión, San Benedicto, Roca Partida), y las islas Marías, en el Pacífico; las de Guadalupe, Cedros, Ángel de la Guarda, Coronado, Rocas Alijos, Isla del Tiburón, Isla del Carmen, frente a la península de Baja California y la costa de Sonora; y las de Ciudad del Carmen, Cozumel, Mujeres, y el arrecife Alacranes, en la cuenca atlántica. En conjunto suman una superficie de 5.073 km².

El relieve se caracteriza por ser muy accidentado y alojar múltiples volcanes. El territorio es recorrido por las sierras Madre Oriental y Madre Occidental, que son una prolongación de las Montañas Rocosas. La sierra Madre Occidental termina en Nayarit, en la confluencia con el Eje Neovolcánico. A partir de allí, paralela a la costa del Pacífico, corre la Sierra Madre del Sur.

El Eje Neovolcánico atraviesa el territorio del oeste al oriente, hasta unirse con la sierra Madre Oriental en el Escudo Mixteco o Zempoaltépetl (a 3.395 msnm de altitud). En el Eje Neovolcánico, de gran actividad volcánica como su nombre lo indica, se ubican los picos más altos de México: el Pico de Orizaba o Citlaltépetl (5.610 m), el Popocatépetl (5.462 m), el Iztaccíhuatl (5.286 m) y el volcán de Colima. En esta provincia geológica tuvo lugar el nacimiento del Paricutín, el volcán más joven del mundo.

Las prolongaciones al sureste de la sierra Madre Oriental son conocidas como Sierra Madre de Oaxaca o de Juárez, que concluye con la Sierra Madre del sur en el istmo de Tehuantepec. Al oriente de esta región se extienden la Mesa Central de Chiapas y la Sierra Madre de Chiapas, que tiene su punto culminante en el volcán Tacaná (4117 m).

Los accidentes geográficos más visibles del territorio mexicano son la península de Baja California, en el noroeste, y la península de Yucatán, al oriente. La primera es recorrida de norte a sur por una cadena montañosa que recibe los nombres de Sierra de Baja California, de Sierra de San Francisco o de la Giganta. Su punto más alto es el volcán de las Tres Vírgenes. La península de Yucatán, por el contrario, es una plataforma de piedra caliza casi completamente llana.

Ubicada entre las sierras Madre Oriental y Occidental, y el Eje Neovolcánico, está la Altiplanicie Mexicana, que a su vez es dividida en dos partes por pequeñas serranías como la de Zacatecas y las de San Luís. La parte norte es más árida y más baja que la sureña. En ella se localizan el desierto de Chihuahua y el semidesierto de Zacatecas. Al sur de las serranías transversales se encuentra la fértil región del Bajío y numerosos valles de tierra fría o templada, como la Meseta Tarasca, los valles de Toluca, México, y el Poblano-Tlaxcalteca. En esta mitad sur del altiplano se concentra la mayor parte de la población mexicana.

Entre el Eje Neovolcánico y la Sierra Madre del Sur se localiza la Depresión del Balsas y la Tierra Caliente de Michoacán, Jalisco y Guerrero. Al oriente, atravesando la intrincada Sierra Mixteca, se encuentran los Valles Centrales de Oaxaca, rodeados por montañas abruptas que complican el acceso y las comunicaciones.

Los ríos de México se agrupan en tres vertientes. La vertiente del Pacífico, la del Golfo y la vertiente interior. El más largo de los ríos mexicanos es el Bravo, de la vertiente del Golfo. Éste tiene una longitud de 3.034 km, y sirve como límite con Estados Unidos. Otros ríos en esta vertiente son el Usumacinta, que sirve como límite con Guatemala; el río Grijalva, quizá el más caudaloso del país; y el río Pánuco, a cuya cuenca pertenece el Valle de México.

En el Pacífico desembocan los ríos Lerma y Balsas, de vital importancia para las ciudades de las tierras altas de México; los ríos Sonora, Fuerte, Mayo y Yaqui, que sostienen la próspera agricultura del noroeste del país, y el río Colorado, compartido con Estados Unidos. Los ríos interiores, es decir, aquellos que no desembocan en el mar, suelen ser cortos y con caudal escaso. Destacan el río Casas Grandes en Chihuahua, y el Nazas, en Durango. La mayor parte de los ríos de México tienen poco caudal, y casi ninguno de ellos es navegable.

México alberga numerosos lagos y lagunas en su territorio, pero de tamaño modesto. El más importante cuerpo interior de agua es el lago de Chapala, en el estado de Jalisco, y que a causa de la sobreexplotación está en riesgo de desaparecer. Otros lagos importantes son el lago de Pátzcuaro, el Zirahuén y el Cuitzeo, todos ellos en Michoacán. Además, la construcción de presas ha propiciado la formación de lagos artificiales, como el de las Mil Islas, en Oaxaca.

México es un país con una gran diversidad climática. La situación geográfica del país lo ubica en dos áreas bien diferenciadas, separadas por el trópico de Cáncer. Este paralelo separaría al país en una zona tropical y una templada. Sin embargo, el relieve y la presencia de los océanos influyen mucho en la configuración del mapa de los climas en el país.

De esta forma, en México es posible encontrar climas fríos de alta montaña a unos cuántos centenares de kilómetros de los climas más calurosos de la llanura costera. El más notable por sus variaciones es el clima del estado de Chihuahua, donde se dan las temperaturas más bajas del país, que llegan en ocasiones a los -20 °C, y las más altas en el desierto de Sonora que en ocasiones supera los 45 °C. La zona cálida lluviosa comprende la llanura costera baja del golfo de México y del Pacífico. En esta región las temperaturas oscilan entre los 15,6 °C y los 40 °C. Una zona cálida comprende las tierras localizadas entre los 614 y los 830 msnm. Aquí, las temperaturas oscilan entre los 16,7 °C en enero y de 21,1 °C en julio. La zona fría va desde los 1.830 msnm de altitud hasta los 2.745 metros.

El clima templado subhúmedo o semiseco alcanza temperaturas que oscilan entre los 10 y los 20 °C y presenta precipitaciones no mayores a los 1.000 mm anuales. A una altitud superior a 1.500 metros, la presencia de este clima depende de la latitud de la región. En las áreas con este tipo de clima, las heladas son una constante que se presenta cada año.

Un segundo tipo de clima lo constituyen el cálido-húmedo y el cálido-subhúmedo. En las zonas con este clima, llueve durante el verano o a lo largo de todo el año. La pluviosidad alcanza el índice de 1.500 mm, y presenta una media anual térmica que oscila entre los 24 y 26°C. Las zonas con este tipo de clima se ubican en las planicies costeras del golfo de México, del océano Pacífico, el istmo de Tehuantepec, en el norte de Chiapas y en la península de Yucatán.

El trópico seco presenta variedades de los climas anteriores. Se localiza en los declives de la Sierra Madre Occidental y Oriental, las cuencas altas de los ríos Balsas y Papaloapan, así como en ciertas regiones del istmo de Tehuantepec, la península de Yucatán y el estado de Chiapas. El trópico seco es, por lo tanto, la zona más amplia de los climas cálidos extremosos en México.

Las zonas templadas son las regiones donde la precipitación anual es menor a 350 mm. La temperatura anual varía entre los 15 y los 25 °C, y su índice de precipitación también es sumamente variable. La mayor parte del territorio mexicano, ubicado al norte del trópico de Cáncer, es una zona con este tipo de características.

La estación húmeda se extiende entre los meses de mayo y octubre. En promedio llueve durante 70 días al año. La tónica dominante, sin embargo, es la escasez de lluvia en la mayor parte del territorio, hecho relacionado con los obstáculos que representan a las nubes de lluvia las altas montañas que enmarcan la Altiplanicie Mexicana. En la zona templada altiplánica del país, el promedio de lluvia es de 635 mm anuales. La zona más fría, de alta montaña, registra índices de 460 mm. En tanto, el semidesierto del norte del Altiplano apenas alcanza 254 mm de lluvia anuales. En contraste con la aridez de este territorio (que concentra el 80% de la población mexicana), existen algunas regiones que pueden recibir casi 1.000 mm y hasta 3.000 mm.

El promedio de temperatura para el país es de unos 19 °C. Sin embargo, la ciudad de México presenta sus promedios extremos en los meses de enero (12 °C) y julio (16,1 °C). En contraste con Ciudad Juárez, Mexicali,Culiacán, San Luis Potosí, Hermosillo y Monterrey donde las temperaturas son realmente extremas.

México es uno de los 18 países megadiversos del mundo. Con alrededor de 200,000 especies diferentes, México es hogar de 10–12% de la biodiversidad mundial. México califica primer lugar en biodiversidad de reptiles con 707 especies conocidas, segundo en mamiferos con 438 species, cuarto en anfibios con 290 especies, y cuarto en flora, con 26,000 diferentes especies. México es también considerado el segundo país en el mundo en ecosistemas y el cuarto en total de especies. Approximadamente 2,500 especies estan protegidas por la legislación méxicanas. El gobierno mexicano creó el Sistema Nacional de Información acerca de la Biodiversidad, que se encarga de estudiar y promover el uso sustancial de los ecosistemas.

En México, 170,000 kilómetros cuadrados son considerados "Areas Naturales Protegidas." Incluidos 34 biosferas reservas (ecosistemas inalterados), 64 parques nacionales, 4 monumentos naturales, 26 áreas para proteger la flora y la fauna, 4 areas para la protección natural y 17 santuarios (zonas con rica diversidad de especies).

Según la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (promulgada el 5 de febrero de 1917), el país es una República Democrática, Representativa y Federal integrada por 31 estados libres y soberanos y un distrito federal o capital, sede de los poderes de la Federación. Los gobiernos de las entidades federativas y de la federación se dividen en tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial.

El Poder Ejecutivo Federal reside en la Presidencia de la República. Es ejercido por el presidente, jefe de Estado y de gobierno al mismo tiempo. El presidente tiene la facultad de nombrar a los titulares de las secretarías de Estado, que son por eso integrantes del gabinete presidencial. El mandato del presidente dura seis años, y no existe la posibilidad de reelección ni vicepresidente. En el caso que un presidente de la República no pueda concluir su mandato, la presidencia interina queda en manos de la persona electa por el Congreso, o en su caso, por la Comisión Permanente. Desde el año 2006, este cargo es ejercido por Felipe Calderón Hinojosa.

El Poder Legislativo reside en el Congreso de la Unión, que se divide en dos cámaras: La Cámara de Senadores (senado) y la Cámara de Diputados (cámara baja). El senado se compone de 128 senadores (tres por entidad federativa más 32 de representación proporcional). La Cámara de Senadores se renueva completamente cada 6 años en concordancia con el período presidencial. La cámara baja se compone por 300 diputados de mayoría (distritos electorales uninominales) y 200 de representación proporcional. Cada estado es representado en la Cámara de Diputados por un mínimo de cuatro legisladores. Las elecciones para legisladores de la Cámara de Diputados se celebran cada tres años. Los senadores y diputados federales no pueden ser reelegidos para un segundo período consecutivo en la misma cámara. Los elegidos para ocupar cargos de elección popular en México no pueden renunciar al mandato popular, pero en caso necesario pueden solicitar licencia para separarse de su puesto.

El Poder Judicial recae en la Suprema Corte de Justicia de la Nación y en un conjunto de tribunales inferiores y especializados. La Suprema Corte está formada por 11 ministros elegidos por el Congreso de la Unión. La duración del cargo de ministro de la Suprema Corte es de 15 años.

La Federación mexicana está compuesta por 32 Entidades Federativas. Cada uno de los estados es libre y soberano, y posee una constitución (excepto el Distrito Federal) y un congreso propios.

Los gobiernos estatales se encuentran divididos en tres poderes: El Poder Ejecutivo, es ejercido por el Gobernador del Estado, elegido cada seis años sin posibilidad de reelección. Puede ser removido sólo a instancia de la Cámara de Senadores o del Congreso del estado. El Poder Legislativo se deposita en el Congreso de cada estado; está integrado por diputados elegidos para un período de tres años. El Poder Judicial es encarnado por el Tribunal Superior de Justicia de cada entidad.

Los Estados se dividen en municipios. Existen 2.438 municipios en la República Mexicana. El estado con mayor número de ellos es Oaxaca, con 570. En contraste, Baja California y Baja California Sur sólo tienen cinco municipios cada uno. Los ayuntamientos municipales son encabezados por el presidente municipal. El presidente municipal es elegido cada tres años, en fechas variables de acuerdo con el calendario electoral de cada estado. Cada municipio posee un Cabildo integrado por regidores y síndicos, electos para períodos de tres años también. Ni el gobernador de un estado, ni los diputados de los congresos locales, ni los miembros de los cabildos pueden renunciar a los cargos de elección popular. Algunos municipios tienen sus propias divisiones administrativas, comúnmente estas son llamadas delegaciones dependientes de su cabecera municipal.

Los poderes de la Federación residen en México, D. F. Hasta antes de 1997, como territorio federal (con el nombre de Distrito Federal) el Gobierno de la entidad era encabezado por un Regente, nombrado por el Presidente de la República en nombre de la federación. El 6 de julio de aquel año, los capitalinos eligieron a su primer Jefe de Gobierno desde la supresión del cargo de Gobernador del Distrito Federal en 1928. Desde 1994, eligen diputados a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, una especie de congreso estatal con funciones acotadas. El Distrito Federal se divide en delegaciones políticas, y los jefes de estas unidades territoriales son electos popularmente desde el año 2000 para períodos de tres años.

En México, la instancia encargada de regular la participación política electoral es el Instituto Federal Electoral (IFE). El IFE fue creado con el propósito de hacer más transparente la organización de las elecciones en México, luego del controvertido proceso electoral federal de julio de 1988, en que los partidos de izquierda acusaron la manipulación de las cifras por parte de la Secretaría de Gobernación. Bajo su modelo, cada estado creó un organismo autónomo con propósito de organizar los comicios locales. Entre otras funciones, el IFE está encargado de los asuntos relativos al Padrón Electoral y de registrar los partidos políticos que participan en los procesos comiciales federales.

Desde mediados del siglo XX, México ha fijado cada vez más su postura política respecto a diversos temas de la actividad política mundial. Destacan la aprobación del nuevo gobierno cubano después de la revolución cubana, el reconocimiento de la guerrilla salvadoreña en la década de los 80, la decisión de no apoyar la Guerra de Iraq en 2003 y, más adelante, el distanciamiento político con Venezuela y Cuba por razones ideológicas durante el período de gobierno del ex presidente Vicente Fox. Sin embargo, desde 2007 estos últimos casos se han "solucionado" gracias a la política del actual gobierno mexicano que propone un mayor acercamiento con América Latina.

Los Estados Unidos Mexicanos tienen diversas relaciones económicas y culturales con el resto de los países del mundo. El principal socio económico-cultural de México es Estados Unidos por su cercanía y su influyente cultura. En este marco, México se encuentra unido económicamente con EUA y Canadá mediante el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

México además forma parte de la Organización de Estados Americanos, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, la Cooperación Económica del Asia-Pacífico y el Grupo de Río entre otros.

México también cuenta con un tratado de libre comercio con la Unión Europea, con el bloque denominado EFTA (Luxemburgo, Suiza, Liechtenstein y Noruega) y recientemente se selló un compromiso similar con Japón.

Culturalmente el país está ligado a otros como Colombia, Venezuela y a los países centroamericanos, esto debido a que estas regiones comparten una historia similar, desde las culturas prehispánicas y el idioma, hasta la independencia de España. Todo esto favorece nexos culturales importantes con los países de la región norte de América Latina.

Durante la época colonial y el siglo XIX, México fue un país dedicado a la agricultura. La mayor parte de sus ingresos por ventas extranjeras provenían de la explotación minera, especialmente, de la plata. De este mineral, México ha ocupado el primer lugar mundial en producción desde hace más de dos siglos.

El proceso de industrialización de México durante la Colonia y el primer siglo de vida independiente fue sumamente lento. Entre los siglos XVI y XVIII, las leyes coloniales impedían el desarrollo de las manufacturas en la Nueva España como en el resto del Imperio Español. Éstas debían importarse de la metrópoli, que a su vez las adquiría mayormente de las naciones industrializadas del norte de Europa. Todo el siglo XIX hubo intentos por dotar de una planta industrial al país. Los gobiernos intentaron atraer empresarios extranjeros, sin mucho éxito. Durante la década de 1830, Lucas Alamán estableció el Banco del Avío, destinado al fomento industrial. Sin embargo, todas estas tentativas rindieron escasos frutos.

A finales del siglo XIX, en el porfiriato, la industria textil era la más desarrollada. Se había establecido en el valle de Puebla, en la región de Orizaba y el valle de México. El gobierno de Porfirio Díaz dio grandes privilegios al capital extranjero con la intención de atraer inversión directa en la construcción de infraestructura de comunicaciones y transporte, y en el crecimiento de la planta industrial. Sin embargo, los beneficios eran para unos pocos extranjeros, mientras la mayoría de los mexicanos vivían en condiciones de miseria y explotación.

En ese período de más de treinta años, entre 1876 y 1910, la red ferroviaria creció asombrosamente, alcanzando los 20.000 km de vías. Por otro lado, se construyó la primera hidroeléctrica de la nación (en Necaxa, Puebla) y se dio inicio a la explotación de los yacimientos petrolíferos, que colocaron a México en el primer lugar mundial de exportación de petróleo en la década de 1910. Cabe mencionar que los ricos campos petrolíferos de Faja de Oro y Cerro Azul, localizados en el norte del estado de Veracruz, fueron brutalmente agotados por la Standard Oil Company, Royal Dutch Shell y sus subsidiarias mexicanas, con un magro beneficio para el erario mexicano.

Tras el triunfo de la Revolución, dio inicio en México un segundo período de expansión industrial, favorecido, entre otras cosas, por la nacionalización del petróleo y la Segunda Guerra Mundial. En las décadas que siguieron a la conclusión de ese conflicto internacional, la economía mexicana tenía un carácter mixto, es decir, la inversión provenía tanto de la iniciativa privada como del Estado. Los sectores estratégicos fueron convertidos en industrias paraestatales, tal fue el caso de la explotación minera, la siderurgia, la producción de electricidad, la infraestructura carretera. Con la intención de favorecer la transferencia tecnológica, el gobierno permitió que muchas firmas internacionales establecieran filiales en el país, aunque siempre asociadas al capital nacional. La agricultura, por otro lado, era fuertemente subsidiada por el Estado, que se convirtió en el principal intermediario de los productos agropecuarios. Durante el período comprendido entre 1940 y 1970, la economía de México creció a un ritmo de 6,27% anual, en lo que se dio en llamar el Milagro mexicano.

Sin embargo, el proteccionismo y el cierre del mercado mexicano; así como fiebre de endeudamiento de la década de 1970 que concluyó con la crisis de la deuda de los años ochenta, dieron fin al período de crecimiento de la economía mexicana. En 1983, el país estaba en la bancarrota, y era incapaz de pagar sus deudas internacionales. Algo similar estaba ocurriendo en el resto de América Latina. Para salir del trance, el gobierno cambió sus políticas y dio inicio el período que en México se conoce como de los tecnócratas, que continúa hasta el año 2006. Este período ha estado marcado por la austeridad en el gasto social, el impulso que se ha dado a la privatización de las grandes empresas paraestatales (de las que a la fecha sólo se conservan dos: Pémex y la Comisión Federal de Electricidad), y un crecimiento económico dependiente de las exportaciones de manufacturas (básicamente, hacia Estados Unidos).

La era tecnócrata no ha estado exenta de sobresaltos. Tras el relevo presidencial de 1994, México se vio sumergido en una nueva crisis, derivada de lo que el ex-presidente Salinas de Gortari llamó el error de diciembre. La economía no se recuperó sino hasta tres años después. A partir de ahí, el crecimiento ha promediado 4.85% anual, y el incremento medio en el sexenio de Vicente Fox, que concluyo el 30 de Noviembre de 2006. La economía mexicana en 2006 creció por encima del 4.5 por ciento, la cifra más alta en los seis años de mandato del ex presidente Vicente Fox, logrado gracias a la estabilidad económica, los altos precios del petróleo y el dinamismo de las exportaciones y de la demanda interna.

Los resultados macroeconómicos se fortalecieron, con bajas tasas de interés y de inflación, que se situó entre el 3.5 y 4 por ciento de promedio. Un factor favorable para México fue la denominada bonanza petrolera, por los altos precios del crudo, que llegaron hasta los 70 dólares por barril durante ese período.

No obstante, diversos analistas censuran que el Gobierno haya desaprovechado los ingresos extraordinarios por venta de petróleo y que éstos se usaran sólo para equilibrar el gasto público, en detrimento de la inversión. La empresa estatal Pemex prevé para este año ingresos totales por unos 100 mil millones de dólares, por sus ventas en los mercados interior y exterior, lo que beneficiará al fisco en unos 70 mil millones de dólares.

Así mismo, la entrada de remesas provenientes de los mexicanos en el exterior en 2006 superó los 20 mil millones de dólares, cifra superior a la del año pasado y que supera la inversión extranjera directa y a los ingresos por turismo.

Los analistas calculan que el crecimiento del PIB alcanzará en 2008 el 4.54 por ciento, dato que supera los incrementos alcanzados durante todo el presente año.

La creación de empleos también registró en 2006 resultados positivos, con cerca de 900 mil puestos de trabajo nuevos, cifra que aunque no cubre la demanda actual, es superior a la de los años anteriores, cuando apenas se creaban medio millón de puestos de trabajo.

De las 44.4 millones de personas que integran la Población Económicamente Activa, unos 18 millones tienen un empleo precario o trabajan en la economía sumergida. La cifra de desempleados se sitúa en casi 2 millones de personas.

Además, 2006 cerró con un déficit por cuenta corriente de unos 2,600 millones de dólares, y un déficit comercial de unos 5,700 millones de dólares.

Según el Banco de México, la deuda externa, a mediados de 2007 es de 122,938 millones de dólares; 6285 mdd más alta que la reportada en diciembre de 2006 (ver indicadores económicos y financieros de la Asociación de Bancos de México).

La macroeconomía mexicana tiene fortalezas y debilidades, y en 2006 logró mantenerse a flote, gracias a ingresos extraordinarios procedentes del petróleo y de las remesas. Sin embargo, los analistas apuntan que las debilidades de estas bases pueden generar mayores conflictos, en particular por las enormes desigualdades que existen en las distintas regiones y entre los grupos sociales.

Conforme a datos del Banco Mundial, en 2005 México tuvo el ingreso nacional bruto per cápita más alto de Latinoamérica, así como también el Ingreso Nacional Bruto más elevado en términos nominales de esta región ese año, consolidándose como un país de ingreso medio-alto. En tanto, el FMI reportó que en 2006 tuvo el segundo PIB per cápita en términos nominales después de Chile y el quinto por paridad de poder adquisitivo a nivel latinoamericano.

Además, la economía mexicana, en términos del Producto Interior Bruto, fue en 2006 la decimocuarta más grande del mundo en valores nominales y la duodécima en paridad por poder adquisitivo. Se conforma así como el segundo mayor PIB nominal de América Latina, sólo superado por el de Brasil.

Sin embargo, la distribución de la riqueza del país no es equitativa y la división entre ricos y pobres es muy grande. Aun así el país tuvo una increíble recuperación de la última crisis financiera desatada en 1994-1995. México es el décimo mayor exportador del mundo y recientemente se le ha nombrado como "Economía Emergente" como se les denomina a las economías cuyo crecimiento ha sido sostenido en los últimos años. La actividad económica del país depende en gran medida de su comercio con los Estados Unidos de América, los cuales consumen más del 85% de las exportaciones mexicanas y dan trabajo a casi el 10% de su población. El envío de remesas por parte de los migrantes internacionales constituye la segunda fuente de ingresos más importante del país después del petróleo.

Desde mediados de la década de los ochenta el país se ha inclinado por un modelo económico neoliberal con un fuerte énfasis en la apertura comercial hacia otros mercados, lo cual ha convertido al país en el líder mundial en acuerdos de libre comercio habiendo firmado convenios de este tipo con 40 países en 12 diferentes Tratados. Su asociación comercial principal es el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (T.L.C.A.N. o NAFTA, por su sigla en inglés), integrado son Estados Unidos, Canadá. México también cuenta con un tratado de libre comercio con la Unión Europea, con el bloque denominado EFTA (Luxemburgo, Suiza, Liechtenstein y Noruega) y recientemente se selló un compromiso similar con Japón.

La industria petrolera en México está controlada en su totalidad (exploración, refinación, comercialización y exportación) por la empresa estatal Pemex (Petróleos Mexicanos), que es la tercera empresa productora de petróleo. en el mundo, la sexta en ventas, y es la empresa más grande de América Latina.

Debido a su geografía, historia, gastronomía y clima; México es una de las potencias mundiales en el ramo del turismo, está situado en la octava posición de los países con más turismo en el mundo.

Algunos de los destinos turísticos más importantes de México son: Cancún, Mazatlán, Cozumel, la Riviera Maya,Colima, San José del Cabo, Cabo San Lucas, La Paz, Puerto Vallarta, San Juan de los Lagos, Ixtapa, Zihuatanejo, Acapulco, la Ciudad de México, Guadalajara, Puebla, Veracruz, Querétaro, Morelia, Guanajuato, San Miguel de Allende, Zacatecas, Puerto Peñasco, Tijuana, Ensenada, Rosarito, San Cristóbal de las Casas,Mérida. etc.

En México, la generación energética está a cargo de ciertas empresas paraestatales. Estas empresas son la Comisión Federal de Electricidad (CFE), encargada, como su nombre lo indica, de la operación de las plantas generadoras de electricidad y su distribución en todo el territorio nacional (excepto en los estados de Morelos, México, Hidalgo y el Distrito Federal, donde la distribución está a cargo de Luz y Fuerza del Centro, también paraestatal). La otra empresa encargada de la explotación de los recursos energéticos es Petróleos Mexicanos, que está organizada en divisiones que se encargan de aspectos específicos de la industria petrolera.

La principal forma de generación energética en el país es la termoeléctrica, que en el año 2004 producía 23.830 megavatios. Entre las plantas más importantes de este tipo está Los Azufres, en el estado de Michoacán, y su infraestructura representaba el 51.9% del total. Le sigue, de lejos, la energía hidroeléctrica, con un volumen de 9.900 megavatios en el mismo año y 21.6% de la estructura de generación de energía. Otros tipos de generación son el núcleo eléctrico, la geotérmica, la carboeléctrica y la eólica, que en conjunto producen menos de 5.000 megavatios. . En 2003, el consumo promedio de energía por habitante en el país fue de 5,95 megavatios por hora, con un costo de 1,35 pesos mexicanos por kWh.

México es uno de los principales exportadores de petróleo del mundo. Su principal mercado son los Estados Unidos. En el año 2004 producía 3.826 millones de barriles diarios, extraídos principalmente de la costa del golfo de México y la llamada Sonda de Campeche, un yacimiento submarino localizado en la bahía de Campeche. Las reservas probadas de petróleo sumaban en 2005 12.000.882.000 barriles de petróleo, lo que las coloca en el décimo cuarto sitio a nivel mundial. Los cálculos sobre la vida aproximada de esos yacimientos son de veinte años, si la explotación continúa al ritmo actual.

La red carretera de México es una de las más extensas de América Latina. Según la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), la longitud total de esta red de vías terrestres fue de 352.072 kilómetros. De ellos, la mayor tercera parte corresponde a brechas revestidas, y poco más de diez mil kilómetros corresponde a carreteras de cuatro carriles. Las carreteras en México se clasifican en federales, que están a cargo de la SCT; estatales, construidas por los gobiernos de los estados (ambas son gratuitas); y autopistas de cuota, administradas por un consorcio denominado Caminos y Puentes Federales (CAPUFE), que recauda los recursos provenientes del peaje, que son reinvertidos en el mantenimiento de las autopistas. Algunas de estas vías de alta velocidad se encuentran entre las más caras del mundo, como la que une la ciudad de México con Toluca, capital del estado de México; o la Autopista del Sol, que enlaza el Distrito Federal con el puerto de Acapulco. Recientemente han sido construidas obras de gran envergadura, con el propósito de hacer más rápida la transportación terrestre entre las diferentes regiones del país. Quizá la obra más emblemática de éstas es el Puente Chiapas, construido sobre la Presa de Malpaso, en el río Grijalva, y que permite un ahorro de hasta seis horas en el traslado de la Ciudad de México a Tuxtla Gutiérrez, la capital chiapaneca.

La mayor parte de la red de ferrocarriles sirve en la actualidad para el transporte de mercancías. Tras la privatización de Ferrocarriles Nacionales de México, la empresa paraestatal formada tras la nacionalización de este sistema de transporte con el propósito de operar y mantener la red ferroviaria, las concesionarias se dedicaron exclusivamente al transporte de mercancías, y la red ha permanecido prácticamente sin aumento desde hace más de dos décadas. Sólo el Ferrocarril Chihuahua al Pacífico transporta pasajeros, aprovechando que la ruta por la Sierra Madre Occidental tiene un valor importante valor turístico por sus paisajes naturales.

Como el resto de los sistemas de transportes, los aeropuertos y los puertos marítimos también fueron privatizados durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari. Además de numerosas pistas de aterrizaje distribuidas en todo el territorio nacional, México cuenta con varios aeropuertos internacionales y nacionales. Entre los primeros, los más importantes por el nivel de personas que los utilizan y el tráfico aéreo, son el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (el más importante de Latinoamérica) y el Aeropuerto Internacional de Cancún. El primero de ellos atraviesa por serios problemas de saturación, y se propuso la construcción de un nuevo aeropuerto en las tierras ejidales del lago de Texcoco que finalmente fue rechazado por la oposición de los ejidatarios tenientes de la tierra. En compensación, se han realizado obras de ampliación del Benito Juárez y algunos aeropuertos como el de Toluca han comenzado a recibir parte del tráfico destinado originalmente a la ciudad de México.

El 14 de febrero de 2007, el Senado de México, aprobó la creación de la Agencia Espacial Mexicana, sucesora de la Comisión Nacional del Espacio Exterior, la cual será provista de presupuesto para la creación de sus instalaciones iniciales.

Como los ferrocarriles, la mayor parte del tráfico marino es de mercancías. México cuenta con 108 puertos, cincuenta y cuatro en el golfo y otros tantos en el Pacífico. Los más importantes son Veracruz, en la costa atlántica, y Manzanillo, en el estado de Colima en la costa del pacífico.

Los medios de comunicación en México también quedaron en manos de la iniciativa privada, a partir de la década de 1990. Anteriormente fueron operados por compañías paraestatales, como Teléfonos de México y Telégrafos de México. El Servicio Postal Mexicano sigue en manos del Estado. En lo que respecta a la televisión, existió el Instituto Mexicano de la Televisión (Imevisión), aunque desde el inicio los particulares tuvieron derecho a concesiones. En la actualidad, existen dos empresas televisivas privadas que acaparan la mayor parte del mercado (Televisa y TV Azteca). El gobierno federal opera el Canal 22 de Conaculta y Canal 11; este último, a través del Instituto Politécnico Nacional. Asimismo, los estados tienen la facultad de operar televisoras a través de organismos descentralizados creados para tal fin. En México existen 733 canales de televisión, algunos de ellos con cobertura nacional.

En radio, existen múltiples empresas privadas. Las más importantes de ellas tienen su sede en el Distrito Federal. En muchas ciudades de la república hay estaciones locales. La Federación opera el Instituto Mexicano de la Radio (IMER), y algunas de sus dependencias operan otras estaciones, como Radio Educación, dependiente de la Secretaría de Educación Pública, y las muchas estaciones de radio indigenista, que dependían del Instituto Nacional Indigenista, convertido en Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indios. Varias universidades también tienen estaciones propias de radio, entre las que destaca Radio Universidad Nacional Autónoma de México, de la UNAM, cuya cobertura alcanza casi todo el territorio nacional, y puede escucharse en la banda internacional e Internet. Existen en México 854 estaciones de radio en amplitud modulada y 634 en frecuencia modulada.

La telefonía fija es operada por unas pocas compañías, de las cuales Telmex es con mucho la más grande. La cobertura del teléfono también ha ido en aumento constante. Se estima que el 80% de los hogares mexicanos cuentan con teléfono fijo, y en muchas comunidades pequeñas existen casetas telefónicas comunitarias. En larga distancia (nacional e internacional), el tiempo total de las conferencias sumó en el año 2004 la cantidad de 32.302.000.000 de minutos. El número de usuarios de celular en este 2007 es de aproximadamente 56 millones de personas, atendidas por trece empresas privadas. México es el único país del continente americano que cuenta con el servicio de videoconferencias por medio de la línea fija telefónica, usando como medio de comunicación el videoteléfono.

En lo que respecta al uso de nuevas tecnologías de comunicación (Internet), la proporción de usuarios en México es baja, con aproximadamente 28.000.000 de usuarios, tomando en cuenta que México es una nación de más de cien millones de habitantes siendo aun así el país con más usuarios de internet en Latinoamérica. Para paliar la baja cobertura, el gobierno de México ha implementado el programa Plazas comunitarias, que son estaciones equipadas con computadoras y una conexión a Internet, establecidas en las regiones más marginadas del país.

Las principales redes de televisión en México son Televisa y TV Azteca. Televisa es también el productor más grande del contenido en español en el mundo y también la red más grande de los medios de lengua española del mundo. Grupo Multimedios es otro medio conglomerado de habla hispana que difunde en México, España, y los Estados Unidos. Las telenovelas se traducen a muchas idiomas y se consideran por todo el mundo con nombres renombrados como Verónica Castro, Lucía Méndez, Lucero y Thalía. Incluso Gael García Bernal y Diego Luna de la película Y tu mamá también y del modelo actual de Zegna han aparecido en algunos de ellos. Algunas de sus programas de la TV se modelan después de las contrapartes estadounidenses como la pelea de la familia (100 Mexicanos Dijeron y Qué dice la gente), Big Brother y Operación Triunfo. Las demostraciones nacionales de las noticias como las noticias de Adela en Televisa se asemejan a un híbrido entre Donahue y Nightline. Las ciudades de la frontera reciben la televisión estadounidense y las estaciones de radio.

En México los periódicos de mayor circulación (en orden alfabético) son El Universal, La Jornada y Reforma, de línea editorial centro, izquierda y derecha respectivamente. En los Estados y ciudades más importantes existen periódicos locales con mayor circulación que los nacionales. Por ejemplo, en el Puerto de Veracruz se edita el Notiver y el Dictamen, este último dice ser "el decano de la prensa nacional". Existen diarios de corte popular que son muy leídos, como El Gráfico, Metro y La Prensa. El principal diario deportivo se llama Récord,con tirajes superiores incluso a los diarios de información general.

En México existen dos compañías privadas de televisión que dominan la audiencia televisiva, ambas tienen cobertura nacional: "Televisa" y "TV Azteca". En la Ciudad de México y área metropolitana existen además "Canal 11 del Instituto Politécnico Nacional", "Canal 22 del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA)", Proyecto 40 y Cadena tres. En los Estados, existen canales oficiales así como sucursales de las dos grandes cadenas con programación local. En el Noreste de México la cadena "Multimedios" transmite programación propia, muchos la han denominado como la tercera cadena del país, transmitiendo desde la Ciudad de Monterrey. El Distrito Federal actualmente está solicitando una frecuencia. "TV Azteca Noreste también transmite para el Noreste de México utilizando parte de la Red 7 del canal 7 Nacional.

La radio en México es diversa en contenidos pero se ha documentado que dicha industria la dominan aproximadamente siete familias que operan grupos radiofónicos. Destaca la XEW propiedad de la empresa TELEVISA que tiene gran influencia en Centroamérica, su lema es: "la voz de América Latina". La primer estación de radio mexicana fue la XEB, que actualmente sigue transmitiendo bajo la tutela del gobierno, a través del grupo IMER (Instituto Mexicano de la Radio).

Durante todo el siglo XIX, la población de México apenas se había duplicado. Esta tendencia continuó durante las primeras dos décadas del siglo XX, e incluso, en el censo de 1920 se registra una pérdida de cerca de 2 millones de habitantes. El fenómeno puede explicarse porque durante el decenio de 1910 a 1920 tuvo lugar la Revolución mexicana.

La tasa de crecimiento se incrementó drásticamente entre los decenios de 1930 a 1980, cuando el país llegó a registrar índices de crecimiento mayores a 3% (1950-1980). La población mexicana se duplicaba en veinte años, y a ese ritmo se esperaba que para el año 2000 hubiera 120 millones de mexicanos. Ante esta situación, el gobierno federal creó el Consejo Nacional de Población (CONAPO), con la misión de establecer políticas de control de la natalidad y realizar investigaciones sobre la población del país. Las medidas resultaron exitosas, y la tasa de crecimiento descendió hasta 1.6 en el período de 1995 a 2000. La esperanza de vida pasó de 36 años en 1895 a 72 años en el año 2000.

También cambió la cara de los mexicanos. A principios del siglo XX cerca del 90% de la población vivía en localidades rurales (pueblos, rancherías, caseríos). El censo de 1960 arrojó datos en los que la población urbana era por primera vez mayor que la rural (50.6% del total). El número de personas que radicaba en su estado natal en 1895 constituía el 96.6% de la población total del país. En el censo de 1920 sumaban poco más del 90%. Treinta años más tarde constituían el 80% y en la actualidad poco más de 18% de los mexicanos radican fuera del estado en que nacieron. Ambas tendencias pueden explicarse por el proceso de industrialización de las ciudades grandes y medianas, así como por la depauperación gradual del campo, ocasionada por la recesión de las actividades agropecuarias. Las entidades federativas que concentran la mayor población son México, Distrito Federal, Veracruz, Jalisco y Puebla. En cambio, las menos pobladas son Baja California Sur, Campeche y Quintana Roo. Este último estado es uno de los que presenta una tasa de crecimiento poblacional más alta en el país, debido a la industria turística de Cancún, que concentra el 50% de la población quintanarroense.

Cabe señalar, sin embargo, que el noroeste y el sureste de los Estados se dividen en un pequeño número de grandes municipios mientras que los estados centrales se dividen en un gran número de municipios más pequeños. Como tal, las áreas metropolitanas en el noroeste por lo general no se extienden a más de un municipio, mientras que las áreas metropolitanas en el centro se extienden sobre muchos municipios.

Pocas áreas metropolitanas se extienden más allá de los límites de un estado: Distrito Federal, Mexico e Hidalgo, Puebla-Tlaxcala, Comarca Lagunera (Coahuila y Durango), y Tampico (Tamaulipas y Veracruz).

La siguiente es una lista de las principales áreas metropolitanas de Mexico, como se informa en el censo de 2005.

Basados en varios procedimientos estadísticos y tomando como base el Censo 2000, se obtuvo un total de 55 zonas metropolitanas, que en su conjunto tienen un total aproximado de 51,5 millones de habitantes, representando el 52,8% de la población total de la nación.

Si se consideran los municipios como entidades aisladas y sin relación con las zonas metropolitanas, encontraremos que el municipio más poblado del país es Ecatepec de Morelos, con más de 1.640.000 habitantes; seguido por el municipio de Guadalajara (Jalisco), con 1.600.940. Puebla de Zaragoza, en Puebla, tiene más de 1.400.000 habitantes, cifra muy similar a la del municipio de Juárez, en Chihuahua. Iztapalapa, delegación política del Distrito Federal, sobrepasa al más poblado de los municipios, con más de 1 millón 800 mil habitantes. En el polo opuesto se encuentran varios municipios del estado de Oaxaca, cuyas poblaciones no rebasan el millar de personas.

México es étnicamente diverso. El segundo artículo de la Constitución Mexicana define el país para ser una nación pluricultural al principio fundada sobre el principio de los pueblos indígenas.

Aunque no haya ninguna estadística oficial para la identidad étnica del país, se estima que alrededor del 75% de la población es étnicamente Mestizo, y el 12% es puramente Amerindio. Los Blancos constituyen un 12% de la población, donde se destacan principalmente los descendientes de españoles, franceses, italianos, alemanes y judíos, mientras que otros grupos étnicos - a saber los Afro-Mexicanos, Arabigo-Mexicanos y Asiático-Mexicanos - constituyen menos del 2% de la población total.

El INEGI es el instituto encargado de realizar los censos de población en México. Sin embargo, entre sus encuestas no se dispone de mecanismos que permitan contabilizar con exactitud la magnitud de los grupos étnicos que habitan en su territorio.

La política predominante del primer siglo de vida independiente de México era sumamente racista. Tras el triunfo de la Revolución, varios pensadores consideraron que México era una nación culturalmente mestiza, y entonces las baterías se dirigieron a asimilar a los indígenas a la cultura nacional. Las consecuencias fueron la reducción en términos absolutos y relativos de las personas que hablaban lenguas indígenas.

Éste es el único criterio que se ha empleado para determinar la cantidad de indígenas en el país. Sin embargo, ha sido criticado, puesto que la identidad étnica no está dada sólo por la identidad lingüística como señalaba Guillermo Bonfil Batalla en México profundo. Finalmente, en un país con tal mezcolanza es demasiado complejo meramente determinar el verdadero origen étnico y racial de los individuos.

Por ello, las cifras ofrecidas por el Instituto Nacional de Geografía, Estadística e Informática (INEGI) y la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (anteriormente el Instituto Nacional Indigenista, INI) son divergentes. Para el primero, la población indígena es de alrededor de 6% del total, en tanto que para la segunda, la proporción oscila entre 10 y 14%. En la página Web de la CDI la cifra ofrecida por la institución es de 10.220.862 indígenas en el país en el año 2000, lo que constituiría cerca del 11% de la población mexicana. Los criterios empleados por la CDI para su cálculo incluyen, además del lingüístico, el lugar de origen, la identidad étnica de uno o ambos padres, la asunción individual de la identidad indígena, entre otros.

La CDI reconoce solamente a 65 grupos étnicos indígenas distinguidos entre sí sobre la base del criterio lingüístico. Los más grandes son el náhuatl, el maya, el zapoteco, el mixteco, el otomí y el purépecha. Todos ellos son descendientes de los antiguos pueblos mesoamericanos. Los grupos más pequeños son el kiliwa, asentado en el norte de Baja California y el lacandón de Chiapas, con apenas unas decenas de integrantes.

México es el tercer país con más católicos del mundo, después de Brasil y los Estados Unidos. A pesar de ello, el Estado mexicano es oficialmente laico desde que la separación entre las instituciones religiosas y la administración política de la nación quedara consagrada en la Constitución de 1857, y fuera ratificada en la hoy vigente Constitución de 1917. La Constitución de 1824 declaraba que la religión oficial de la República sería la católica, y Morelos señalaba que no debería haber tolerancia para ninguna otra. A partir de la segunda mitad del siglo XX, se inició un proceso de introducción de credos diferentes al católico.

La década de 1920 fue marcada por un conflicto religioso conocido como la Guerra Cristera, en la cual muchos campesinos alentados por el clero se enfrentaron al gobierno federal que había decidido poner en vigencia las leyes constitucionales de 1917. Entre las medidas contempladas por la Carta Magna estaban la supresión de las órdenes monásticas y la cancelación de todo culto religioso. La guerra concluyó con un acuerdo entre las partes en conflicto (Iglesia Católica y Estado), por medio del cual se definieron los respectivos campos de acción. Hasta la mitad de la década de 1990, la constitución mexicana no reconocía la existencia de ninguna agrupación religiosa. En 1993 fue promulgada una ley mediante la cual, el estado les concedía personalidad jurídica como Asociaciones religiosas. Este hecho permitió el restablecimiento de relaciones diplomáticas con el Vaticano, al cual el Estado mexicano no reconocía como entidad política.

Según las cifras del INEGI, la mayor parte de los mexicanos se declaran cristianos y en su mayoría, católicos (poco más de 74.600.000 adeptos). La segunda agrupación cristiana son los Testigos de Jehová, que suman más de 1 millón de adeptos, que convierten a la congregación mexicana de esa rama cristiana en la segunda a nivel mundial. En tercer lugar se encuentra la Iglesia de la Luz del Mundo, que tiene su centro en La Hermosa Provincia, una colonia de Guadalajara. Las denominaciones pentecostales tienen también una presencia importante, sobre todo en las ciudades de la frontera y las comunidades indígenas. De hecho, las iglesias pentecostales juntas suman más de 1.300.000 adeptos, que en números netos las colocan como el segundo credo cristiano en México. Cambia la situación cuando se consideran las diferentes denominaciones pentecostales como entidades separadas.

De acuerdo con el investigador Jacobo-Grinberg-Zylberbaum y editados de la Universidad Nacional Autónoma de México, es notable la pervivencia de rituales de tipo mágico-religioso de los antiguos grupos indígenas, no sólo en los indígenas actuales sino en los mestizos y blancos que conforman la sociedad mexicana rural y urbana. Existe frecuentemente un sincretismo entre el chamanismo y la tradición católica.

La proporción de católicos es variable en diferentes ámbitos sociales. En las ciudades, suele ser más baja, aunque hay algunas regiones indígenas en donde los integrantes de credos protestantes alcanzan un porcentaje de 30%. Incluso, en algunas zonas de Chiapas, la comunidad de indígenas musulmanes suma unos 5.000 creyentes. La mayor diversidad religiosa se presenta en la zona norte del país, fronteriza con los Estados Unidos, y en el sureste, cuya población tiene un fuerte componente indígena. El centro, y especialmente la región del Bajío, es abrumadoramente católica. Por ejemplo, el 95% de los hidrocálidos originarios de Aguascalientes, se declara católico, igual que poco más del 90% de la población de Jalisco y Guanajuato. También es importante el número de personas que no profesan ninguna religión. Suman más de 2 millones del total de 84 millones de personas mayores de 5 años (cerca del 3% del universo contemplado en los tabulados del INEGI).

En ciertas regiones, la profesión de un credo diferente del católico es vista como una amenaza para la unidad comunitaria. Se argumenta que la religión católica forma parte de la identidad étnica, y que los protestantes no están dispuestos a participar de los usos y costumbres tradicionales (el tequio o trabajo comunitario, la participación en las fiestas patronales y cuestiones similares). La negativa de los protestantes se debe a que sus creencias religiosas no les permiten participar en el culto a las imágenes. En los casos extremos, la tensión entre católicos y protestantes ha dado lugar a la expulsión de los protestantes en varios pueblos. Los casos más conocidos son los de San Juan Chamula , en Chiapas, y San Nicolás, en Ixmiquilpan , Hidalgo.

Un argumento similar fue presentado por un comité de antropólogos para solicitar al gobierno de la República la expulsión del Instituto Lingüístico de Verano (ILV), en el año 1979, al cual se acusó de promover la división de los pueblos indígenas al traducir la Biblia a los idiomas vernáculos y evangelizar en un credo protestante que amenazaba la integridad de las culturas populares. El gobierno mexicano prestó atención al llamamiento de los antropólogos y canceló el convenio que tenía celebrado con el ILV. Los conflictos también se han dado en otros ámbitos de la vida social. Por ejemplo, dado que los Testigos de Jehová tienen prohibida la rendición de honores a los símbolos patrios (algo que en las escuelas públicas de México se realiza cada lunes), los niños que han sido educados en esa religión eran expulsados de las escuelas públicas. Este tipo de problemas sólo se resuelven con la intervención de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, y no siempre con resultados favorables para los niños.

Más allá de las iglesias y denominaciones religiosas, persiste en México un fenómeno que algunos antropólogos y sociólogos llaman Religión Popular, esto es, la religión tal y como la práctica y entiende el pueblo. En México, el componente principal es la religión católica, a la que se han adherido elementos de otras creencias, ya de origen prehispánico, africano o asiático. En general, la religiosidad popular es vista con malos ojos por las religiones estructuradas. Uno de los casos más ejemplares de la religiosidad popular es el culto a la Santa Muerte. La jerarquía católica se empeña en calificarla como culto satánico. Sin embargo, la mayor parte de las personas que profesan este culto se declaran a sí mismos como creyentes católicos, y consideran que no hay ninguna contradicción entre los homenajes que brindan a la Niña Blanca y la adoración a Dios. Otros ejemplos son las representaciones de la Pasión de Cristo y la celebración del Día de Muertos, que se realizan en el marco del imaginario cristiano católico, pero bajo una reinterpretación muy particular de sus protagonistas.

La Ley General de los Derechos Lingüísticos concede el estatuto de lenguas nacionales al español y a las lenguas indígenas nativas del territorio, así como a aquellas de otros pueblos indoamericanos que se hayan establecido en el territorio nacional. El español es la lengua dominante en asuntos oficiales, aunque no existe una declaratoria legal que lo haga lengua oficial del país. Este idioma es hablado por casi todos los mexicanos.

Un 7% de la población habla una lengua indígena. El gobierno reconoce oficialmente 63 lenguas indígenas —agrupando las variedades similares que para algunos lingüistas deberían ser considerados como lenguas diferentes—. Entre las lenguas indígenas, las que cuentan con el mayor número de hablantes son el náhuatl y el maya yucateco; juntas, suman más de 2 millones de personas. El caso opuesto es el del maya lacandón, cuyo número de hablantes no llega a los 100. El gobierno federal promueve y ya ha establecido sistemas de educación bilingüe en las comunidades indígenas y rurales, y un porcentaje considerable de la población indígena es bilingüe.

Debido a la cercanía con EUA, la presencia del inglés es constante, especialmente en los centros urbanos, en la música y en el cine; además es muy común en el ambiente de negocios por las actividades económicas que México tiene con el resto del mundo.

De las lenguas llevadas a México por los inmigrantes europeos no españoles, llama la atención el caso del véneto, hablado en Chipilo, ciudad poblana fundada en 1882 por inmigrantes italianos. Hoy en día, casi todos los residentes de la ciudad utilizan el véneto en sus actividades cotidianas. El véneto también se escucha en Veracruz, en Huatusco y Colonia Manuel González.

Otro caso similar es el del Plautdietsch (o Plattdeutsch), un dialecto bajo sajón (o “bajo alemán”) que se habla en las comunidades menonitas en los estados de Chihuahua, Zacatecas y Durango.

El francés también se escucha en el estado de Veracruz, con una colonización francesa en este estado, particularmente en los poblados de Jicaltepec, Perote, San Rafael y Mentidero. Otro caso es el alemán en la zona del Soconusco, Chiapas, donde se instalaron colonias alemanas y el la capital del estado de Puebla ya que la armadora Volkswagen se encuentra ahí, también hay presencia de comunidades alemanas en Sinaloa como las de Mazatlán y Culiacán.

Se tiene una presencia importante de españoles no castellanos en territorio mexicano, esto se dio durante la guerra civil española bajo el gobierno de los ex-presidentes Lázaro Cárdenas y Manuel Ávila Camacho. En los últimos años han llegado nuevos migrantes españoles y entre ellos destacan los de habla catalana que son los más numerosos con casi 7.500 hablantes bilingües concentrados en la Distrito Federal, Puebla y Quintana Roo, le siguen los de habla vasca con casi 5.000 hablantes bilingües concentrados en las el Distrito Federal y Nuevo León y en menor escala se tiene a los gallegos bilingües que suman unos 5.000 hablantes dentro del Distrito Federal, Estado de México, Veracruz y Jalisco. Aún se puede escuchar y enseñar estas lenguas en México por los esfuerzos realizados de la Embajada Española, se puede aprender catalán en el CELE de ciudad universitaria de la UNAM y/o en el Orfeó Català, vasco en la Casa Vasca ubicada en Polanco y gallego en los centros de La Galleguidad ubicadas en la Cd. de México y en Guadalajara.

Salvo el español, ninguna otra lengua europea es considerada lengua nacional, aún si su número de hablantes fuera mayor al de alguna lengua indígena. Por lo tanto, no se contemplan en asuntos como la educación pública, ni en la impartición de justicia.

La educación dentro del territorio del actual México se ha dado culturalmente desde hace varios milenios, los aztecas y mayas ya tenían su propia escritura, idioma, arte y cultura, luego de la conquista en el siglo XV se introduce un nuevo idioma, el español; además se crea, desde ese siglo, todo un sistema educativo en el propio México.

Con lo cual actualmente México tiene una alfabetización de 98.1 por ciento.

Uno de los mayores logros en la educación pública mexicana es la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos, llegando hoy en día a cada uno de los alumnos de formación primaria por texto elaborados por la CONALITEG y de la formación secundaria con textos de empresas editoriales que son licitados. Hoy en día existen textos en diferentes lenguas indígenas así como llegar a niños con discapacidad visual.

La educación indígena también ha estado presente en México. Aunque ya existían programas de educación primaria bilingüe desde los años 1960 para las comunidades indígenas, después de una reforma constitucional a mediados de los noventa, estos programas van a tener un nuevo impulso.

México fue el primer país en establecer, en los años setenta, un sistema de educación secundaria vía satelital, destinado a los pequeños pueblos y las comunidades indígenas de difícil acceso. En el 2005, este sistema contaba ya con 30.000 escuelas conectadas, 3 millones de estudiantes y 300.000 maestros, que reciben material educativo pre-grabado transmitido vía satelital a través de la empresa "Edu-Sat" por medio de teleconferencias y videoconferencias. Las escuelas que utilizan este sistema son conocidas como telesecundarias en México. La programación educativa satelital mexicana también está siendo retransmitida a algunos países de Centroamérica y a algunas regiones de Colombia, y está siendo utilizada en los estados del sur de los Estados Unidos como método de enseñanza bilingüe.

El 21 de septiembre de 1551 se crea la primer universidad en México fue la Real y Pontificia Universidad de México, inaugurando sus cursos el 25 de enero de 1553.

El 22 de septiembre de 1910 se funda La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) fue fundada, con el nombre de Universidad Nacional de México. Cuenta con tres premios Nobel: Octavio Paz (Literatura), Alfonso García Robles (Paz) y Mario J. Molina (Química).

La educación profesional en México se divide en el grado del desarrollo del conocimiento (Universidad o Institución) y por el carácter de las aportaciones (pública o privada).

La construcción de la cultura mexicana es el resultado de un proceso histórico que implica relaciones de poder, intercambios pacíficos, asimilaciones de elementos culturales exógenos y reinterpretaciones de los elementos culturales preexistentes. Como es el caso de todos los países latinoamericanos, cuando México se liberó del dominio español, sus habitantes carecían de lo que se da en llamar identidad nacional. Quizá lo único que la mayor parte de los mexicanos compartían al momento de la independencia era el haber nacido en un territorio que pretendía ser un Estado, y la religión católica. Fuera de eso, los vínculos interregionales eran escasos y las identidades comunitarias y étnicas estaban muy arraigadas.

Asociados al triunfo de Revolución, aparecen nuevas maneras de concebir la identidad nacional. Uno de los pensadores clave en esta nueva etapa de la reflexión sobre lo mexicano es José Vasconcelos Calderón. Para este abogado, México era una suerte de "crisol" en el que confluían todas las razas. A la construcción de la cultura y de la historia del país habían contribuido lo mismo los europeos que los indígenas, los africanos que los asiáticos. Por lo tanto, los mexicanos por definición eran mestizos, culturalmente. Vasconcelos llamaba raza cósmica a la mestiza, aquella en que confluiría lo mejor de todos los pueblos del orbe. Su influencia se hizo sentir inmediatamente en todo el país a través de la labor de la Secretaría de Educación Pública. Desde 1920 hasta 1940, la educación en México fue empleada como uno de los mecanismos por los cuales se difundió la tesis del México mestizo.

La escuela se dio a la labor de construir un pasado compartido, que se reforzaba por los medios de comunicación. En especial, el cine contribuyó a la formación de ciertos estereotipos de lo mexicano, que fueron sumamente criticados en años posteriores. En este proceso de no más de tres décadas, la identidad mexicana era la del charro y la china poblana. Jalisco se convirtió por antonomasia en México, y su mariachi y jarabe tapatío, en música y baile nacional. El mole y el tequila fueron elevados a la categoría de platillo y bebida nacionales. Se creó lo que Taibo (1996) llama el santoral laico, en el cual estaban incluidos ciertos personajes de la historia como héroes, y otros tantos como villanos (Cuauhtémoc v. Cortés, Hidalgo v. Iturbide, Juárez v. Maximiliano...). El papel del Instituto Nacional de Antropología e Historia (I.N.A.H.) también fue importante: a éste correspondió el rescate del pasado de las grandes culturas prehispánicas, que el discurso oficial mexicano reclama como propio.

La selección de éstos y otros elementos culturales se hizo en detrimento de las culturas regionales. No fue sino hasta la década de 1990 que empezaron a cobrar fuerza los movimientos culturales de ciertas regiones del país, como es el caso de la Huasteca, el auge de la música jarocha, la emergencia de las literaturas indígenas. Esto llevó a elevar a rango constitucional la declaración de México como un país multicultural y multiétnico. La identificación de lo mexicano con los estereotipos enlistados arriba ha venido cediendo terreno. Ahora se argumenta que no hay una sola identidad nacional, sino varias, y que son pocos los símbolos que la identifican y establecen una comunidad entre las muchas expresiones de la mexicanidad. Lo que no ha desaparecido es el patriarcado que se traduce en machismo, forma de vida a la cual estan sujetas miles de mujeres mexicanas de todos los niveles socio-culturales pero mayormente en la poblacion de escasos recursos.

La música mexicana es el resultado de diversas influencias. Se sabe muy poco de la música prehispánica, aunque son abundantes los grupos que reivindican esa tradición a lo largo de todo el país. Quizá la danza del Venado, de los indios yaquis de Sonora y mayos de Sonora y Sinaloa, sea uno de los pocos testimonios de la música prehispánica que han persistido hasta nuestros días, tanto en su instrumentación como en la lírica. En los pueblos precolombinos, el único instrumento de cuerda usado era el arco percutor y la música era más rítmica y creadora de atmósferas que melódica. Entre los instrumentos que utilizaban está el teponaztli y el huehuetl, siendo el primero un instrumento idiófono y el segundo un instrumento membranófono; las ocarinas y flautas de barro o carrizo, raspadores de hueso o de madera, y cascabeles. Tras la llegada de los españoles, los indígenas aprendieron de los misioneros la música europea. Muchas de las danzas de Conquista que se practican en las comunidades indígenas del país tienen origen en ese tiempo; igual que ciertos géneros asociados con el culto católico, como la danza de Matachines y el son de Concheros, entre otros. En Tabasco, en la ciudad de Tenosique, cada año se celebra el carnaval, que muchos dicen es el más raro del mundo. Este inicia con la danza del pocho.

Internacionalmente conocido es el conjunto del mariachi, asociado a las grandes figuras de la "canción mexicana" ranchera, que tuvo su período de florecimiento entre las décadas de 1940 a 1970. Procedente del occidente de México, específicamente del estado de Jalisco. El mariachi era originalmente un conjunto folclórico e indígena, y su indumentaria nada tenía que ver con la del charro (es decir, el traje de los ricos hacendados ganaderos). Interpretaban "sones de mariachi" hasta su llegada a la Ciudad de México, a principios del siglo XX donde se transformaron (y continúan haciéndolo) y comenzaron a tocar "canciones bravías", corridos y boleros adaptándolos a su estilo. Lucha Reyes fue una de la primeras figuras que grabó éxitos acompañada de mariachi. En la "Época de Oro" del cine mexicano, los mariachis se dieron a conocer al mundo con las películas de Jorge Negrete y Pedro Infante. Con Javier Solís se pone de moda el bolero acompañado de mariachi.

El son es una música en la cual se mezclan las influencias indígenas, españolas y africanas, incluso asiáticas en algunos casos. Se trata de un género con ritmo de 6/8, cuya instrumentación varía de región en región. Además de los ya señalados sones de mariachi, hay son jarocho, son huasteco (huapango), son abajeño y muchos más. Géneros de aparición más tardía son la jarana y la trova yucateca, que se cultivan en la península de Yucatán, y que recibieron influencia caribeña (especialmente del son cubano y el bambuco colombiano); y la chilena, originaria de los estados de Guerrero y Oaxaca, y que recibió la influencia de la cueca chilena y la marinera peruana.

El jarabe es una sucesión continua de sones y danzas (algo así como una "suite" mexicana) el nombre viene del tiempo en el que los "boticarios" (farmacéuticos) elaboraban remedios combinando diversos elementos llamados "jarabes". Existen los jarabes Tapatío, Mixteco, del Valle, Tlaxcalteca, Michoacano, etc.

A principios del siglo XX y hasta fines de los años 30, con la influencia del romanticismo tardío, tuvo su auge la llamada "canción fina mexicana" (término no muy claro) muy en el gusto popular no obstante que era interpretada por cantantes líricos, como Pedro Vargas y Nicolás Urcelay. Algunos de los autores de este tipo de canciones más notables fueron Agustín Lara y María Grever influidos por el estilo de los compositores mexicanos e italianos de fines del siglo XIX.

El bolero, que llegó del Caribe a México a través de Yucatán, se convirtió en uno de los géneros favoritos del público. Durante las décadas de 1940 a 1960, muchos tríos de guitarras y voces armonizadas, como Los Panchos fueron célebres. Recientemente el bolero ha recobrado popularidad.

La música endógena incluye el mariachi, la banda, el duranguense, el norteño (grupero), llega la música moderna en los 50´s y el movimiento del rock and roll en México y es cantado en castellano como parte del fenómeno musical mundial. El rock mexicano se fue desarrollando por medio de la creciente cultura urbana a finales de los años 60´s, que revoluciona el pensamiento y el baile en estilo libre de expresión. Eventos masivos y festivales nacen en los 70´s, como es el caso histórico del festival Avándaro a partir de ahí fueron censuradas y reprimidas las manifestaciones contemporáneas artísticas.

La música contemporánea, además del rock mexicano (o rock nacional, representado por Maná, el Tri, Molotov y Caifanes), el heavy metal, el hip hop, el pop, el punk, el reggae y la música alternativa. Como parte del multiculturalismo global en los 80´s se manifiestan estilos, actitudes y sonidos nuevos como el rock progresivo con fusión de instrumentos sinfónicos y étnicos, el heavy metal, el punk, el reggae, etc. Estos llegan a combinarse con sonidos mexicanos dando lugar a diversas manifestaciones musicales dentro de un mismo campo. En los 90´s, se unen países Latinoamericanos en el festival Vive Latino con sede en la capital.

En la entrada del siglo XXI y con la creación de la computadora doméstica de los 80´s, el sintetizador y diversos procesadores de audio análogo y digital, surge la música electrónica que ya tenía sus semillas en los ochentas y de esta han nacido nuevas artes sonoras, estilos inteligentes y una reubicación de la identidad musical tecnológica y humana. Transmitiéndose su arte por todo el ancho de la red WWW, con sellos discográficos independientes, a su vez tocados por los Dj en los antros, festivales, rave, etc. Dentro de este medio participan a su vez las artes visuales y el multimedia hecho por los Vj, continúan los experimentos fenomenales de la música. México es uno de los países con mayor número de raves de música Psytrance en el mundo.

El mariachi en su forma más comercial, se ha modificado para dar lugar a arreglos (mariachi light) y ejecutar canciones más parecidas a una balada que a un son o una canción ranchera. Sus intérpretes son producto de las grandes empresas de Televisión.

La música de banda sinaloense ha transformado la tradicional "banda de pueblo" (de metales y alientos) en un fenómeno mediático y comercial, también urbano debido a la incesante migración de campesinos a las grandes ciudades. Junto con la "Banda Sinaloense", el género más difundido por algunos musicólogos representa la asimilación al sur del Estados Unidos a su vez "chicanizado" y tiene una enorme aceptación en todo el país. Consiste en una combinación de la música norteña con el "country", la balada de los años 70, el y la cumbia. Surge durante los años 90 con "grupos" de ejecutantes con rasgos mexicanos y ataviados como vaqueros estadounidenses y han ido sustituyendo los instrumentos norteños: tololoche, redoba y acordeón por el bajo eléctrico, batería y sintetizador.

Compositores: Julián Carrillo, Juventino Rosas, Felipe Villanueva, Ricardo Castro, Silvestre Revueltas, Manuel M. Ponce, Carlos Chávez, José Pablo Moncayo, Arturo Márquez, Gloria Tapia, Mario Lavista, Federico Ibarra.

Las letras mexicanas presumen de grandes escritores de esa nacionalidad y otros extranjeros que, por razones distintas, han escrito y editado sus obras en México, acaso por la peculiar generosidad de este país con los migrantes. Así, los mexicanos Juan Rulfo, Amado Nervo, Carlos Fuentes, Octavio Paz y José Emilio Pacheco han sido algunos de los mejores exponentes del siglo XX. Junto a ellos el escritor y cineasta español Luis Buñuel, el narrador argentino Daniel Herrendorf y la novelista francesa Marguerite Duras, quienes, en diversos momentos de sus vidas, han vivido y editado en español para editoriales mexicanas; del mismo modo en que, en el ámbito político, el teórico del marxismo León Trotsky vivió en Ciudad de México y editó su última obra. Muchos de los grandes autores de México han visto su obra editada por el Fondo de Cultura Económica.

La pintura mexicana ha alcanzado renombre mundial con figuras como: José María Velasco, Jose Clemente Orozco, Joaquín Clausell, Frida Khalo y Diego Rivera.

Aunque la dieta indígena fue anterior, el origen de la actual cocina mexicana se establece durante la colonización española. Por ello, la mayor parte de sus ingredientes son de origen español. De origen indígena es el maíz, el chile (conocido en casi todo el mundo hispano parlante como ají), los frijoles, calabazas, aguacates, camote, jitomates, cacao, el guajolote y muchas frutas y condimentos más. De igual manera, algunas técnicas de cocina que se emplean en la actualidad son herencia de los pueblos prehispánicos, como la nixtamalización del maíz, el cocimiento de alimentos en hornos a ras de tierra, la molienda en molcajete y metate. Con los españoles llegaron las carnes de puerco, res y pollo; la pimienta, el azúcar, la leche y todos sus derivados, el trigo y el arroz, los cítricos y otra constelación de ingredientes que forman parte de la dieta cotidiana de los mexicanos.

De ese encuentro de dos tradiciones culinarias con milenios de antigüedad, nacieron el pozole, el mole, la barbacoa y los tamales en sus formas actuales, el chocolate, una variada gama de panes, los tacos, y el amplio repertorio de antojitos mexicanos. Nacieron bebidas como el atole, el champurrado, el chocolate con leche y las aguas frescas; postres como el acitrón (biznaga) y toda la gama de dulces cristalizados, el rompope, la cajeta, la jericaya y el amplio repertorio de delicias creadas en los conventos de monjas en todas partes del país.

Algunas bebidas mexicanas han rebasado sus fronteras y se consumen cotidianamente en América Central, Estados Unidos, Canadá, España y Filipinas; tal es el caso del agua de jamaica, la horchata, el agua de raíz, las margaritas y el propio tequila.

La historia del país y sus vínculos con otros pueblos permitieron la incorporación de otras cocinas a la cocina mexicana. La Nao de China, que en realidad era un galeón de Manila, trajo del oriente una gama de variadas especias y sobre todo, el arroz. Un buen mole poblano es impensable sin arroz a la mexicana. La cocina árabe llegó a México indirectamente por medio de los españoles conquistadores. También la relación con los países latinoamericanos dejó su impronta en la cocina popular, quizá los casos más conocidos son los ceviches y los moros con cristianos deudores de la gastronomía cubana, que han sido asimilados y reelaborados con ingredientes propios de México.

Las invasiones dejaron su huella en toda la cultura mexicana, y la cocina no es la excepción. El gusto por la carne de res molida llegó con el ejército belga de Carlota. El pan de caja fue, según la leyenda, un invento de las tropas estadounidenses que vinieron a México en 1847. La llegada de inmigrantes de otras latitudes en todo el siglo XIX y XX también participó en la construcción de la gastronomía mexicana. Como ejemplo, los quesos italianos y la polenta que hoy se fabrican en Chipilo, Puebla; o los franceses de Orizaba al igual que su pan y los alemanes (menonitas) de Chihuahua. Los mineros ingleses de México sentaron las bases del paste, un hojaldre que hoy se rellena lo mismo de queso y papas que de mole verde de pepitas de calabaza.

Las tortas son unos emparedados elaborados con pan llamado telera y, al igual que los tacos, diversos alimentos tales como jamón con queso, carne al pastor, cochinita pibil, carne de pollo. Se dice que se originaron durante la Guerra de Reforma cuando se necesitaba encontrar una forma de distribuir alimentos entre las tropas mexicanas.

En el año 2005, México presentó la candidatura de su gastronomía para que fuera declarada como parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco. Era la primera vez que un país ha presentado su tradición gastronómica para tal efecto. Sin embargo, el resultado fue negativo, pues, según el fallo, el comité no puso el énfasis adecuado en la importancia del maíz en la cocina mexicana.

Según un estudio ("¿Cuánto vale la cultura?") realizado por el economista Ernesto Piedras, las industrias culturales generan el 6,7 por ciento del producto interno bruto de México. El estudio fue presentado en 2004 y fue publicado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. Las industrias culturales son identificadas para México como un sector que representa un motor de crecimiento y desarrollo económicos, superado sólo por los sectores de la maquila, el petróleo y el turismo. En términos de generación de empleo, su participación en Población Económicamente Activa alcanza 3,6%. Análogamente, el cálculo para este sector reporta en términos del comercio exterior una balanza comercial de superávit y en constante crecimiento.

En México, según información del Instituto Nacional de Antropología e Historia (I.N.A.H.), a diciembre de 2005 se tenían registrados 37.266 sitios arqueológicos en México. Los sitios arqueológicos son aquellos donde han sido encontradas evidencias de ocupación humana anterior, y no necesariamente corresponden a sitios prehispánicos, aunque la mayor parte lo sean. Por ejemplo, en Monterrey, Nuevo León, existe un museo sobre arqueología industrial. En la ciudad de México, los arqueólogos han rescatado restos materiales de un convento colonial que se localizó en el mismo sitio donde está actualmente el Palacio de Bellas Artes. Como se ha dicho, existen numerosos sitios pertenecientes a los pueblos prehispánicos, miles de ellos, aunque no todos están abiertos al público. La zona que concentra la mayor parte de estos sitios es el área maya, seguida por el Centro de México y los valles de Oaxaca.

La ley mexicana considera monumentos históricos aquellos construidos entre los siglos XVI y XIX, es decir, desde la llegada de los españoles hasta el siglo anterior. Tanto las zonas arqueológicas como los monumentos históricos son considerados como patrimonio de la nación mexicana, y son custodiados por el I.N.A.H. y el Instituto Nacional de Bellas Artes (I.N.B.A.). Forman parte del complejo de monumentos históricos los núcleos originales de varias poblaciones importantes del país, como Santiago de Querétaro, ciudad de México, Puebla de Zaragoza, Oaxaca de Juárez y Campeche, todas ellas reconocidas además como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco. Además de estos grandes aglomerados, existen numerosas construcciones dispersas por todo el país que forman parte del catálogo del I.N.A.H.

La Agencia Espacial Mexicana (AEXA) está en proceso de creación y sería la dependencia federal cuya finalidad principal sería la de proponer y ejecutar la política espacial de México, a fin de impulsar estudios y desarrollo de investigaciones científicas tecnológicas asociadas a la materia espacial, así como impulsar la formación de especialistas mexicanos.

Inventor de la televisión a Color. El 17 de agosto de 1940 Guillermo González Camarena patenta, en México y E.U.A, un Sistema Tricromático Secuencial de Campos. El siguiente paso fue la transmisión simultánea de las imágenes de cada color con el denominado trinoscopio. El trinoscopio ocupaba tres veces más espectro radioeléctrico que las emisiones monocromáticas.

Fue el primer mexicano y segundo hispano-americano en viajar al espacio durante 1985, en la misión STS-61-B. Es especialista de la NASA. Nacido en la ciudad de Chilpancingo de los Bravo, capital del estado de Guerrero, México. Fue el primer astronauta mexicano y el segundo Latinoamericano en volar al espacio. Recibió licenciatura de Ingeniería Mecánica y Eléctrica con especialidad en Comunicaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en 1975.

Con frecuencia se dice que el deporte nacional de los mexicanos es la charrería. Este deporte es derivado de las faenas de los caporales en las haciendas ganaderas. Su origen data de la época colonial, y se atribuye a Maximiliano de Habsburgo, segundo emperador de México, la creación del traje de charro en su forma definitiva. La práctica de la charrería está limitada a un sector muy pequeño de la población, debido al elevado costo de la manutención del caballo y de los aperos necesarios (indumentaria, accesorios). El reconocimiento como deporte nacional es más bien honorífico, porque como otros supuestos símbolos mexicanos, no tiene declaración oficial. La versión popular de la charrería es el jaripeo, presente en casi todas las fiestas de los pueblos.

Si bien la Secretaría de Educación Pública incluye la enseñanza de la educación física en las escuelas a su cargo, como hacen también las instancias estatales encargadas de la instrucción, en el país el deporte organizado no es una actividad común entre el pueblo. El más extendido sea quizá el fútbol, aunque en el norte del país tienen mayor presencia el básquetbol, el béisbol y el softbol, éstos dos últimos, también con muy buena aceptación en el sur del país; en el sur del Distrito Federal la práctica aficionada del frontón y la pelota vasca es muy importante, y ha dado lustre al deporte mexicano a nivel internacional. Con el creciente aumento de un mercado de jugadores tanto infantil como juvenil el deporte extremo de raqueta, el racketball, goza de un constante desarrollo. El patinaje artístico sobre hielo y el hockey sobre hielo son deportes practicados por la juventud mexicana acomodada, mostrando un constante crecimiento. Otros deportes que gozan de gran popularidad en México son el voleibol el cual se practica como uno de los deportes básicos a nivel escolar, así como el fútbol americano el cual se practica de manera organizada en diversas ligas de las cuales la más fuerte es la Conferencia de los 6 Grandes de la ONEFA.

Algunos deportes tienen un origen prehispánico. En Michoacán se practica la pelota tarasca, que como la pelota mixteca de Oaxaca y el ulama de Sinaloa, están vinculados con el antiguo juego de pelota practicado por los pueblos mesoamericanos. Este juego de pelota dramatizaba el movimiento de los astros en el firmamento, y en teoría sus descendientes actuales también lo hacen; claro está que ahora los equipos vencidos no son sacrificados a los dioses. En Chihuahua, los tarahumaras realizan carreras rituales llamadas rarajípara y ariweta. La primera es para varones, y es jugada en equipos que se relevan para completar un recorrido de varios kilómetros por la sierra pateando una pequeña pelota. La segunda es para mujeres, y ellas deben hacer el recorrido empujando un aro.

Véase también: Juego de pelota bajo el artículo: Mesoamérica.

Profesionalmente, el deporte que tiene más difusión es el fútbol (término que, por cierto, no suele acentuarse en México en la "u"). La liga mexicana está compuesta por cuatro divisiones. Al concluir un ciclo (compuesto por torneo de apertura y clausura), el equipo con peor porcentaje de cada división desciende a la inmediatamente inferior, y de ella, el campeón accede al siguiente escalón. El torneo de la Primera División es el que acapara la atención de los medios masivos de comunicación. Está integrado por dieciocho equipos divididos en tres grupos de seis. Los dos primeros de cada grupo, y los dos mejores terceros lugares tienen derecho a disputar la liguilla (un torneo a eliminación directa, jugado en partidos de ida y vuelta) por el título de campeón. Los juegos de la Selección Mexicana suelen llamar grandemente la atención, especialmente cuando participa en certámenes como la Copa América, donde ha sido subcampeón en dos ocasiones, y la Copa Mundial de Fútbol, en la que ha cumplido más bien actuaciones modestas. La selección mexicana de fútbol sub-17 se coronó en el Campeonato Mundial celebrado en Perú en 2005.

Otro deporte con gran tradición profesional es el béisbol (también pronunciado y escrito, en México, sin acentuación en la "e"). El béisbol es el deporte más popular en las regiones norte y sureste, y el que más satisfacciones, junto con el boxeo, le han dado a México, aun sin ser muy difundido por los medios de comunicación masiva. México cuenta con varias ligas profesionales, entre las que destacan la Liga Mexicana de Béisbol (LMB) y la Liga Mexicana del Pacífico (LMP). La popularidad de la LMB se debe a que los equipos con los que cuenta están distribuidos por casi todo el país; es la de mayor tradición, pues fue fundada en 1925; tiene un buen nivel, que sólo es superado por la LMP, y ha aportado la mayoría de los peloteros mexicanos que llegan a las Grandes Ligas; su única desventaja es que, al jugarse en verano, en las mismas fechas que las Grandes Ligas, no llegan a ella peloteros de tan alta calidad, y eso baja un poco el nivel, en comparación con la LMP. Esta última se considera la de mayor nivel, pues se juega en invierno, por lo que su temporada es más corta y recibe a los peloteros (mexicanos y extranjeros) que en verano están jugando en las Grandes Ligas; aunque sólo está integrada por equipos de Sonora, Sinaloa y Baja California, tiene importancia a nivel nacional, debido a que el equipo campeón representa a México en el mayor evento beisbolístico de la región, la Serie del Caribe, en la que también juegan los campeones de las ligas de Venezuela, de Puerto Rico y de la República Dominicana.

Otras ligas reconocidas son la Liga del Noroeste (LBN), la Liga Norte de Sonora (LNS), la Liga Tabasqueña (LTB), y la Liga Invernal Veracruzana (LIV), las cuales son de menor nivel, debido a que la mayoría de sus jugadores son veteranos o jóvenes en desarrollo que en el futuro llegarán a la LMB y la LMP.

En el Clásico Mundial de Béisbol 2006, el combinado mexicano dio la grata sorpresa al avanzar el primero en su grupo, para ser eliminado en la siguiente ronda al perder ante Japón y Corea del Sur, no sin antes descalificar a los Estados Unidos, el anfitrión del evento.

El tercer deporte de conjunto que se practica de manera profesional en México es el básquetbol (también pronunciado y escrito, en México, sin acento en la "a"), donde actualmente existe una liga nacional que es la Liga Nacional de Baloncesto Profesional de México (LNBP), además de algunas ligas regionales como el Circuito de Baloncesto de la Costa del Pacífico (CIBACOPA) que, como su nombre lo indica, lo componen equipos de esa zona, así como la Liga de Baloncesto del Sureste (LBS), que incluye a los equipos de esa parte del país. Ambas ligas regionales tienen participación en los meses de descanso de la LNBP que, dicho sea de paso, volverá a tener competencia ante el inminente regreso del Circuito Mexicano de Básquetbol (CIMEBA), el cual fue, durante mucho tiempo, la principal liga de básquetbol profesional en México.

La pelota vasca en México se practica desde 1895, aproximadamente, y está representada por la Federación Mexicana de Frontón, A.C. La conforman actualmente 17 especialidades de participación internacional, y se practican en el país 26, en total.

Hay tantos frontones que la ciudad de México puede presumir que ha sido la población de más canchas para la práctica de la pelota vasca en el mundo.

En la actualidad se tiene un desarrollo cuya estructura cuenta en su base con 2 categorías infantiles y 3 juveniles, conformadas por deportistas entre los 8 y 21 años. Se realiza un Campeonato Nacional de cada especialidad y categoría que está dividido en 3 fases, logrando así un total de 120 eventos anuales, que también contempla el desarrollo de la Primera Fuerza, en algunas Segunda y Tercera, además de los Veteranos. Se tiene un sistema de clasificación por puntuación, el cual apoya firmemente para conformar las selecciones y preselecciones nacionales.

México es una de las tres potencias mundiales de este deporte, junto a España y Francia, con quienes siempre pelea el medallero de los campeonatos mundiales de la especialidad. Fue disciplina de exhibición en los Juegos Olímpicos de México 1968 y en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992. En aquellas ocasiones México obtuvo 2 medallas de oro y 3 de bronce en 1968, así como 3 de oro, 2 de plata y 2 de bronce en 1992.

El boxeo y la lucha libre gozan igualmente de buena reputación. En la primera disciplina, boxeadores mexicanos han sido campeones mundiales y olímpicos. Sin embargo, parece que el país atraviesa una sequía en esta disciplina, pues sus representantes ya no son tan competitivos como en las décadas de 1950 hasta 1990. Y del pancracio mexicano, la lucha libre, hay que decir que es un deporte con una gran afición, llena de grandes mitos como El Santo, enmascarado de plata, o su rival Blue Demon; aunque últimamente las principales empresas de lucha libre han dejado del lado el aspecto deportivo para convertirla en un espectáculo, no por ello menos atractivo para el público.

Otros deportes que se practican de manera profesional en México son el automovilismo cuyo escenario principal es el Autódromo Hermanos Rodríguez, las carreras de caballos que tienen como escenario principal al Hipódromo de las Américas de la ciudad de México, las carreras de galgos.

Pese a no contar con un comité olímpico constituido, México participó por primera vez en los Juegos en 1900 en París. Tres hermanos: Manuel, Pablo y Eustaquio Escandón Barrón participaron en el Torneo de Polo obteniendo la tercera posición en El Gran Premio de la Exposición. Esta victoria se considera extraoficialmente la primera medalla olímpica de México.

México ha sido el único país de América Latina en ser sede de los Juegos Olímpicos de verano en 1968. La ceremonia de inauguración se realizó el 12 de octubre, en conmemoración de la llegada de Cristóbal Colón al llamado "Nuevo Mundo". Entre las novedades que presentó el Comité Organizador se encuentra el hecho de que la llamada "flama olímpica" fue encendida por primera ocasión por una mujer; Enriqueta Basilio, la gacela bajacaliforniana, atleta de pista. En juegos olímpicos, su mejor participación fue precisamente en esta ocasión, cuando consiguió nueve medallas, tres de cada metal. Quizá la más recordada de ellas sean las de Felipe "el Tibio" Muñoz, oro en natación; y la del Sargento José Pedraza, que ganó la plata en caminata en una disputada carrera contra un soviético.

Otras figuras memorables del olimpismo mexicano son Joaquín Capilla (clavadista), el mexicano que ha ganado más medallas en estas competencias con 4 (1 de oro, 1 de plata y 2 de bronce), Humberto Mariles Cortés de equitación, que es el único mexicano ganador de dos medallas de oro, Ernesto Canto que al ganar la medalla de oro en el campeonato mundial de atletismo en Helsinki 1983 y la medalla de oro en Los Ángeles 1984 se convirtió el primer y único atleta mexicano campeón olímpico y mundial. En la justa olímpica de Pekin 2008, Guillermo Pérez, al obtener el primer lugar en taekwondo, rompió con la racha de 24 años sin presea áurea en hombres desde Los Ángeles 1984. En el ámbito de participaciones femeninas se encuentra Soraya Jiménez (levantadora de pesas), la primera mujer mexicana en conseguir medalla de oro, en Sidney 2000 y Belem Guerrero que consiguió medalla olímpica en ciclismo de pista en Atenas 2004. Otra mujer que tiene diversas participaciones internacionales es Ana Gabriela Guevara, quien obtuvo en 2002 la Golden League en atletismo y fue ganadora de 2 medallas de oro en la Copa del Mundo Madrid 2002 y la de oro en el Campeonato Mundial de Atletismo de 2003 en París.

Por otra parte, México ha sido sede de la Copa Mundial de Fútbol de 1970 y también de la Copa Mundial de Fútbol de 1986. Esta última había sido concedida a Colombia, que no pudo cumplir con el compromiso debido a un lamentable desastre natural. En la primera, se coronó campeón el representativo de Brasil, que se quedó con la copa Jules Rimet. En 1986, el campeón fue Argentina. México también ha sido sede de los Juegos Panamericanos, en dos ocasiones 1955 y 1975y actualmente esperan la llegada de los Panamericanos en la ciudad de Guadalajara en el 2011 ya que gano la sede; de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, en tres justas: 1926, 1954 y 1990; y, de la Universiada de 1979, en donde ha cumplido con participaciones notables.

México fue el primer país en organizar unos Juegos Olímpicos (1968) y un Campeonato Mundial de Fútbol (1970) en un período de dos años. (Después lo lograrían Alemania: Juegos Olímpicos en 1972 y Mundial 1974; y Estados Unidos: Mundial 1994 y Juegos Olímpicos 1996).

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PRI Estatal Campeche

El Partido Revolucionario Institucional (PRI) El PRI es la primera fuerza politica en el Estado de Campeche, en Campeche sus antecedentes se remontan al Partido Socialista.

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Šentjur pri Celju

Bandera de Šentjur pri Celju

Šentjur pri Celju (en alemán Sankt Georgen bei Cilli; también denominada simplemente Šentjur) es un municipio esloveno de 18.470 habitantes, localizado cerca de las ciudades de Celje y de Slovenske Konjice. Su nombre significa de "San Jorge cerca de Celje", debido al legendario guerrero que luchó contra el dragón, San Jorge. En el escudo de la ciudad aparece un dragón y un caballero.

Es una ciudad enclavada en las colinas del norte del valle del río Voglajna, uno de los tres ríos de la ciudad de Celje. Poblada desde la época romana, se sudivide en dos núcleos: el más antiguo alrededor de Zgornji trg (lit. mercado del norte), al norte, y el otro en Spodnji trg, llamado un tiempo Dolenja Vas. El primero ha mantenido la estrutura urbana medieval. El centro conserva la bonita iglesia de San Jorge, que data del 1708 - 1721.

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PRI en Yucatán

El PRI en Yucatán es uno de los principales partidos políticos de la entidad, que gobernó el estado hasta el año de 2001 y recuperó el poder con la elección de Ivonne Ortega Pacheco en 2007.

Actualmente el Presidente del Comité Directivo Estatal del PRI en Yucatán es Nerio José Torres Arcila y su Secretaria General, la Dip. Local Leandra Moguel Lizama.

La sede del partido se encuentra albergada en La Casa del Pueblo, misma que actualmente se encuentra en una fase de remodelación.

El PRI yucateco es uno de los dos partidos con mayor presencia en la entidad. Aunque existen más partidos registrados ante la autoridad electoral, Yucatán se ha caracterizado por un bipartidismo muy marcado.

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Partido Revolucionario Institucional

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El Partido Revolucionario Institucional (PRI) es uno de los principales partidos mexicanos y mantuvo el poder absoluto sobre México entre 1929 y 1997, cuando perdió la mayoría absoluta en la cámara de diputados. Desde 1929 los presidentes de México provenían de este partido político, hasta que en las elecciones federales del año 2000 ganó por primera vez el PAN. Actualmente la presidenta nacional del partido es Beatriz Paredes Rangel, y la Secretaría General la ocupa Jesús Murillo Karam.

Hasta 1989, el PRI gobernaba en las 32 entidades federativas; ahora se ha mantenido en 18 estados de la República.

El PRI conservó la mayoría relativa en el Congreso de la Unión hasta las elecciones del 2 de julio del 2006, en las que descendió al colocarse como la tercera fuerza política del país en la Cámara de Diputados. En el Senado es la segunda fuerza política.

En los últimos años ha recuperado importantes plazas, sigue conservando muchos gobiernos estatales y municipales, logrando gobernar hasta al 60% de los mexicanos, siendo la primera fuerza politica territorial del país.

El 22 de noviembre un pequeño grupo de políticos afines a Calles se reunieron en la casa de Luís L. León en la calle de Londres número 156 de la Ciudad de México para iniciar los trabajos de organización del PNR. Algunos políticos del grupo fueron Gonzalo N. Santos, Emilio Portes Gil, José Manuel Puig Casauranc, Manuel Pérez Treviño, Manlio Fabio Altamirano, David Orozco y Aarón Sáenz.

Calles fungió como primer presidente del comité directivo, Luís N. León como secretario y Manuel Pérez Treviño como tesorero.

El 5 de enero de 1929 se convocó a una convención que se llevaría a cabo el 4 de marzo de 1929 en la ciudad de Querétaro para formalizar los estatutos de la nueva organización y presentar al candidato presidencial del Partido Nacional Revolucionario (PNR), con el fin de estabilizar el país y normalizar el acceso al poder de los principales veteranos de la Revolución Mexicana. Fue un acuerdo político para que los sobrevivientes de esa guerra no se mataran entre sí.

Nueve años después, en 1938, el también presidente Lázaro Cárdenas incluyó en sus filas a las principales centrales obreras del país y cambió el nombre de la Institución al que denominó Partido de la Revolución Mexicana (PRM).

En el año de 1946, con el fin de enfatizar el inicio de una nueva época donde el gobierno de México ya no sería encabezado por los líderes revolucionarios, sino por las instituciones sociales que emanaron a partir de esa guerra civil, el partido adoptó el nombre con el cual se le conoce en la actualidad: Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Este partido consiguió mantener todas las posiciones políticas de México desde el Sexenio de Plutarco Elías Calles, controlando el Congreso de la Unión, la Presidencia de la República e incluso el Poder Judicial.

Durante décadas se mantuvo en el poder a base del Corporativismo que aglutino los movimientos obreros, organizados por Fidel Velázquez Sánchez, Vicente Lombardo Toledado, Luis N. Morones, entre otros líderes sindicales, además de Organizaciones Campesinas y Populares.

En sus primeras etapas mostró una ideología Nacionalista, entre ellas por la Nacionalización del Petroleo, la Industria eléctrica además de la continua expansión de las empresas del Estado. La creación de sistemas de Salud y de Alimentación.

Así como a nivel federal, en los estados de la únión, se mantenía el poder. Pero debido a su estancia larga en el poder, los medios estaban estrictamente controlados como en otros países-- solamente una minuscula fracción de los medios nacionales eran del dominio público, el Partido ejercía el poder mediante una policía secreta demonianda "Dirección Federal de Seguridad" (DFS) hasta 1989, cuando se refunda bajo el nombre de Centro de Investigación y Seguridad Nacional.

La alternancia del 2000 ocurrió con la necesidad de acuerdos especiales para vencer resistencias y para habilitar el traslado del poder de un partido a otro; también perdió simpatías debido al del escándalo denominado Pemexgate en la que se desviaron fondos del Sindicato petrolero hacia la campaña presidencial de Francisco Labastida, candidado por el Partido Revolucionario Institucional en el año 2000.

Durante las primeras cuatro décadas de gobiernos emanados de los Partidos Nacional Revolucionario, de la Revolución Mexicana y Revolucionario Institucional, el país logró altas tasas de crecimiento económico. La estabilidad política y económica fue el origen del término milagro mexicano. Por estas razones y por una débil oposición, el dominio del PRI fue casi absoluto tanto en el ámbito federal como en los ámbitos estatal y municipal en todo el país.

Distintos analistas, sin embargo, consideran que el dominio casi total del PRI obedecía a su capacidad para controlar tanto la legislación como la organización de fraude electoral y, desde el fraude electoral de 1928, el asesinato de opositores al régimen, sean intelecutales, estudiantes o periodistas.

En la década de los sesenta, el PRI perdió elecciones municipales, en capitales de estados del norte de la República, que dieron inicio a un largo ciclo de reformas electorales iniciando en 1963 con la creación de los "diputados de partido" y concluyeron en 1997.

Sin embargo, fue hasta 1989 cuando es derrotado en la elección de gobernador del estado de Baja California, cuando Ernesto Ruffo Appel, del Partido Acción Nacional, se alzó con la victoria.

En 1988 sufrió la primer amenaza electoral seria a nivel federal por parte del Frente Democrático Nacional (FDN), una alianza formada por ex miembros del partido entre los cuales destacaban Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez y que con los años formarían el Partido de la Revolución Democrática (PRD).

La necesidad de contar con mejores cuadros dentro de la administración pública para emitir políticas públicas más racionales y administrar ésta más profesionalmente, atrajo a una nueva camada de funcionarios públicos, la mayor parte de ellos con estudios de posgrado en Estados Unidos, quienes desplazaron a la generación anterior, formada en las prácticas de patronaje que habían caracterizado al partido.

Hacia la tercera parte del siglo XX, el poder del partido fue disminuyendo a consecuencia de episodios como la Matanza de Tlatelolco perpetrada el 2 de octubre de 1968 por orden del gobierno mexicano en la Plaza de las Tres Culturas, su reputación como partido preponderante, y a las crisis económicas que sufría México a partir del gobierno de Luis Echeverría Álvarez, seguido por los gobiernos de José López Portillo, Miguel de la Madrid Hurtado y Carlos Salinas de Gortari que generaron fuertes devaluaciones y por consecuencia desempleo y pobreza en general, asunto que provocó el descontento en la mayoría de la población.

En 1988, se celebraron las elecciones federales, donde por primera vez compitió una izquierda unificada, representada por Cuauhtémoc Cárdenas, hijo del ex presidente, Lázaro Cárdenas del Río. El PAN, oposición de derecha, competía con Manuel Clouthier. El candidato del PRI era Carlos Salinas de Gortari, quien resultó triunfador.

La legitimidad del triunfo de Salinas en las elecciones del 6 de julio de 1988 ha sido muy cuestionada , por una caída del sistema durante el proceso de conteo de los votos, anunciada por el entonces Secretario de Gobernación Manuel Bartlett Díaz.

En el año de 1994, su candidato a la presidencia era Luis Donaldo Colosio. Éste, fue asesinado en plena campaña en Lomas Taurinas, Tijuana, Baja California el 23 de marzo de 1994. Ernesto Zedillo lo sustituyó en la candidatura; el PRI ganó las elecciones con más del 50% de la votación en la primera elección nacional observada por representantes internacionales.

Seis años después, el 2 de julio del año 2000, el PRI perdería su primera elección para presidente desde 1929, siendo ganada por la Alianza por el Cambio (PAN-PVEM) subiendo a la presidencia de la república Vicente Fox Quesada.

El reconocimiento inmediato y posterior entrega del poder por parte del gobierno encabezado por Ernesto Zedillo Ponce de León hacia el candidato de la oposición, es un hito de la historia en México, pues por primera vez la presidencia del país es transferida a un candidato opositor, legalmente y sin violencia.

Seis años después, el candidato a la elección presidencial fue el político tabasqueño Roberto Madrazo Pintado; en la elección del 2 de julio de 2006 el PRI sufrió su más grave crisis política al perder por segunda ocasión consecutiva la Presidencia de la República quedando orillado a un 3° lugar en la preferencia electoral con 9.3 millones de votos, el Candidato Roberto Madrazo Pintado no fue capaz de ganar ningún estado del país pese a tener gobernadores en 17 entidades. El PRI ganó 5 Estados en la elección de Senadores y 65 de 300 Distritos Electorales.

Las condiciones se propiciaron gracias a la creciente popularidad que alcanzó Andrés Manuel López Obrador candidato del PRD y a la manipulación del Gobierno a través de Vicente Fox, los conflictos internos del PRI decían que Madrazo era muy complaciente, y debido a sus grandes diferencias políticas generaron rupturas graves entre organizaciones del Partido así como militantes destacados en todo el país.

El conflicto más fuerte que marcó la derrota de Roberto Madrazo fue con la dirigente del SNTE la Profesora Elba Esther Gordillo, quien aún siendo Secretaria General del CEN del PRI propició la creación del Partido Nueva Alianza.

Actualmente, Beatriz Paredes Rangel es desde el 4 de marzo de 2007, la presidenta del partido, tras vencer en las elecciones del 18 de febrero del mismo año a Enrique Jackson.

Tras las grandes derrotas que sufrió el PRI en las elecciones pasadas del 2006, el PRI fue capaz de recuperarse electoralmente en el 2007 mediante las elecciones de algunos Estados de la República, tales como Tabasco (donde mantuvo la Gubernatura), Yucatán (donde recuperó el gobierno), Chihuahua, Oaxaca, Durango, Aguscalientes y Veracruz. Al ganar estas gubernaturas ha logrado subir un 48% de las Preferencias Electorales a nivel nacional por encima del PAN y del PRD .

Al día de hoy el PRI cuenta con 18 Gobiernos estatales, gobierna casi el 60% de la población del país y es mayoría en 19 de los 32 congresos locales.

Han surgido nuevos actores político al interior del partido, como el Gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, entre otros logrando así rejuvenecer al partido y creando una especial relación entre la experiencia y las nuevas ideas.

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L Legislatura del Congreso de la Unión de México

La L Legislatura del Congreso de la Unión estuvo conformada por los senadores y los diputados miembros de sus respectivas cámaras. Inició sus funciones el día 1 de septiembre de 1976 y concluyó el 31 de agosto de 1979.

Los senadores y diputados fueron electos para su cargo en las Elecciones de 1976, los senadores fueron electos por un periodo de seis años (por lo que ejerció su cargo también en la siguiente legislatura), y los diputados fueron electos para un periodo de tres años.

Los miembros del Senado de la República fueron electos dos por cada estado y el Distrito Federal, dando un total de 64 senadores. Por primera vez en la historia fue electo un senador no perteneciente al Partido Revolucionario Institucional, postulados por el PPS, sin embargo dicho cargo no lo perdió el PRI, debido a que conformó una alianza electoral con el partido ganador, por lo tanto este senador no representó ningún oposición al PRI o al gobierno durante su periodo.

En la L Legislatura, la Cámara de Diputados estuvo compuesta por un total de 238 diputados, de los cuales 196 eran electos por mayoría en cada uno de los distritos electorales y 41 mas eran Diputados de partido, asignados de forma proporcional a los partidos que no optenían victoriales en los distritos.

La L Legislatura fue la que en 1977 aprobó la primera reforma política que se dio en México, esta reforma, negociada por el entonces Secretario de Gobernación, Jesús Reyes Heroles, incluía el reconocimiento legal de las organizaciones políticas de izquierda, tradicionalmente marginadas y orilladas a la lucha armada, sobre todo después de los acontecimientos de 1968 y que degeneraron en una Guerra sucia durante la década de 1970.

La reforma legal, conocida formalmente como Ley de Organizaciones Políticas y Procedimientos Electorales (LOPPE), definía y hacía posibles los procedimientos de registro de nuevos partidos polìticos, (en 1977 solo existían legalmente el PRI, el PAN, el PPS y el PARM), esto permitió el registro, por primera vez en 40 años, del Partido Comunista Mexicano, que fue seguido por el Partido Socialista de los Trabajadores, el Partido Demócrata Mexicano y el Partido Social Demócrata.

Además, la LOPPE amplió la representatividad de la Cámara de Diputados, al pasar los distritos electorales de 196 a 300, y estableciendo los diputados por representación proporcional en sustitución de los anteriores diputados de partido, estos sería 100, con lo cual la Cámara quedaría constituida por 400 diputados.

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Source : Wikipedia