Opus Dei

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Publicado por t800 07/03/2009 @ 04:11

Tags : opus dei, catolicismo, religion y espiritualidad, sociedad

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Opus Dei

Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei[1] .

La Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei es una institución perteneciente a la Iglesia Católica. Fue fundada el 2 de octubre de 1928 por Josemaría Escrivá de Balaguer, sacerdote español canonizado en 2002. El término latino "Opus Dei" significa "obra de Dios".

La prelatura está gobernada por un prelado y compuesta por los sacerdotes que forman el clero propio de la prelatura y, en su mayoría, por fieles laicos.

El Opus Dei, fundado en 1928, fue aprobado por primera vez en 1941 por el obispo de Madrid (España). Años después, en 1950, la Santa Sede lo aprobó como Instituto Secular, rigiéndose por sus propios estatutos. Tras solicitarlo, fue erigida como prelatura personal en 1982 por el Papa Juan Pablo II, siendo la única existente en la actualidad. La prelatura depende de la Congregación para los Obispos.

La misión institucional del Opus Dei es difundir la enseñanza católica de que todas las personas están llamadas a hacerse santos, y que la vida ordinaria es un camino hacia la santidad.

Según el Anuario Pontificio de 2004, el Opus Dei cuenta con 1.850 sacerdotes en el mundo y 83.641 laicos que suman un total de 85.491 miembros. El 55% de los miembros del Opus Dei son mujeres y cerca del 90% viven en Europa y América Latina.

El patrimonio de la prelatura está estimado en un mínimo de 2.800 millones de dólares, según un estudio de John Allen.

El Opus Dei ha recibido reconocimiento y apoyo de los Papas, de diversas autoridades católicas y de otras personalidades.

En contraste, sobre todo en Europa, el Opus Dei también ha sido fuertemente criticado, siendo acusado principalmente de proselitismo agresivo, sectarismo y difusión de actitudes ultraconservadoras.

El 2 de octubre de 1928, Josemaría Escrivá de Balaguer funda el "Opus Dei" como «camino de santificación dirigido a toda clase de personas en el trabajo profesional y en el cumplimiento de los deberes ordinarios del cristiano». Este mensaje chocó con la idea generalizada en aquella época de que para ser santo había que llevar una vida consagrada únicamente a Dios, es decir, sólo los religiosos podían ser santos.

En 1930 fundó las sección femenina del Opus Dei, que hasta ese momento era solo para varones.

En el año 1933 se abre el primer centro del Opus Dei, la "Academia DyA" donde se imparten clases de Derecho y Arquitectura. Un año después la "Academia DyA" se convierte en residencia universitaria.

Como medio para alcanzar los fines de la institución, Escrivá concibe el llamado "plan de vida" que deben seguir los miembros, que por aquellos años se va perfilando e incluye, entre otras, prácticas como la misa diaria, comunión, rezo del ángelus, visita al sagrario, lectura espiritual, rosario y mortificaciones.

Hacia 1935/36, en la "Academia DyA", los estudiantes comenzaron a practicar algunas de las ideas que el fundador concibió, y comenzaron a aparecer los signos distintivos de la futura Obra, y que serían consideradas en adelante muestra de "buen espíritu", como la corrección fraterna, ayunos y la mortificación corporal, como por ejemplo dormir en el suelo, castigarse el cuerpo por medio de un cilicio apretado en el muslo durante dos horas al día y golpearse las nalgas con unas "disciplinas" (látigo de cuerda) una vez a la semana. Según Escrivá, la finalidad de estas prácticas era unirse a la Cruz de Cristo, además de domar las pasiones, castigando el cuerpo y fortaleciendo la voluntad.

Durante la guerra civil española, en la que se desata la persecución religiosa, Josemaría Escrivá se ve obligado a refugiarse en diversos lugares. En 1937, el padre Escrivá y otros miembros del Opus Dei abandonan la zona "republicana" cruzando los Pirineos por Andorra y llegando a Francia, desde donde regresan a España, a la zona dominada por los sublevados. La contienda hace suspender los proyectos del fundador del Opus Dei de extender la labor apostólica a otros países.

Tras la guerra civil española, se inicia la dictadura de Franco, apoyada por la Iglesia Católica y Josemaría Escrivá regresa a Madrid. Sus enseñanzas se expanden por otras ciudades de España. El comienzo de la Segunda Guerra Mundial impide los intentos de expandir el Opus Dei a nivel internacional.

En 1941 fue aprobado como "Pía Unión" por el Obispo de Madrid, Leopoldo Eijo y Garay, pues desde la fecha de su fundación en 1928 el Opus Dei estuvo sin reconocimiento jurídico por parte de la Iglesia Católica. Esta figura estaba englobada en las Asociaciones de fieles, y no suponía un cambio de estado para sus miembros.

El 14 de febrero de 1943, Josemaría Escrivá encuentra una solución jurídica que permitirá la ordenación de sacerdotes dentro del Opus Dei, la "Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz". Esto se ve reflejado un año después, el 25 de junio de 1944, cuando es reconocida jurídicamente por el Obispo de Madrid como Sociedad de vida en común sin votos públicos y ordena a los primeros sacerdotes del Opus Dei: Álvaro del Portillo, José María Hernández de Garnica y José Luís Múzquiz. Esta Sociedad Sacerdotal está formada por algunos miembros varones del Opus Dei que se preparan para ser sacerdotes, y por los que se van ordenando. La figura de Sociedad de vida común pertenecía el estado de perfección, y sus miembros emitían los correspondientes votos de Castidad, Pobreza y Obediencia.

Tras la Segunda Guerra Mundial, el fundador del Opus Dei se traslada a vivir a Roma, al darse cuenta de que si quiere expandir sus enseñanzas alrededor del mundo deberá establecer la sede del Opus Dei en esa ciudad. En los años siguientes viaja por toda Europa, para preparar el establecimiento del Opus Dei en diversos países.

A partir de su establecimiento en Roma, se comienzan a fundar nuevos centros de enseñanza del Opus Dei, entre los que cabe destacar el "Colegio Romano de la Santa Cruz" (fundado en 1948, y actualmente uno de los dos Seminarios de la Prelatura), por el que pasarán a partir de entonces cientos de miembros "numerarios" del Opus Dei, que recibirán una formación espiritual y pastoral al tiempo que realizan estudios en diversos ateneos pontificios Romanos. Gran parte de dicho numerarios se preparan, con esos estudios, para el sacerdocio.

En 1947 el Opus Dei recibe la aprobación provisional por parte de la Santa Sede como Instituto Secular de derecho pontificio. La aprobación definitiva le será otorgada en 1950. Al Instituto pertenecen laicos, sacerdotes que provienen de los laicos del Instituto y que se ordenan para servir a éste, y sacerdotes diocesanos que continúan dependiendo de sus respectivos Obispos.

En 1952 comienzan las actividades del Estudio General de Navarra, en Pamplona, que con el tiempo se convertiría en la Universidad de Navarra, con sedes en las ciudades de San Sebastián y Barcelona.

En 1953 se funda en Roma el "Colegio Romano de Santa María", dirigido a numerarias, que es el equivalente de la "Universidad de la Santa Cruz" (que tiene como finalidad impartir formación teológica a varones con posibilidad de ser ordenados sacerdotes), con las mismas funciones que éste, exceptuando la preparación para el sacerdocio, pues la Iglesia no lo permite.

El 26 de junio de 1975, Josemaría Escrivá fallece en Roma. En ese momento pertenecen al Opus Dei unas 60.000 personas.

En Huesca (España) se inaguró el 7 de julio de 1975 el actual Santuario de Torreciudad, un antiguo proyecto de su fundador que databa de 1960.

El 15 de septiembre del mismo año, Álvaro del Portillo es elegido para suceder al fundador.

El 28 de noviembre de 1982 Juan Pablo II lo erige como la primera prelatura personal de la Iglesia Católica y nombra prelado a Álvaro del Portillo, al que en 1991 conferiría la ordenación episcopal; intrínsecamente unida a la prelatura, está la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, asociación de sacerdotes a la que pertenecen los sacerdotes de la Prelatura y aquellos sacerdotes diocesanos que lo deseen (y que no dejan de depender en todo de sus respectivos Obispos).

En 1993 fallece Alvaro del Portillo, siendo elegido como su sucesor Javier Echevarría, el actual Prelado y que fue ordenado Obispo en 1995.

El -según algunos- inusualmente rápido proceso de canonización de Escrivá gozó del apoyo de destacadas figuras de la jerarquía eclesiástica, pero estuvo también marcado por la polémica y la oposición. Kenneth Woodward, el citado periodista de la revista Newsweek, que escribió el libro La fabricación de los santos subtitulado "Cómo la Iglesia Católica determina quién se convierte en santo, quién no, y porqué" (1990), dice que el oponente oficial, antiguamente denominado como Abogado del Diablo, fue puenteado y que importantes testigos críticos con el Opus no fueron llamados. Según él, no es cierto que oyeron a once críticos de la canonización de Escrivá, sino que solamente había uno. Rechazando de entrada miembros que en su momento fueron cercanos al fundador, entre ellos: Maria del Carmen Tapia, Miguel Fisac, el padre Vladimir Feltzman y John Roche. A este respecto hay que señalar que, la figura del Abogado del Diablo había sido sustituida por la de un oponente a la causa en la reforma de 1983, y que los nombres de los testigos contrarios fueron introducidos por la misma Postulación del Opus Dei en la propuesta de testigos para la Causa. Sin embargo, la mayoría de ellos fueron rechazados por el Tribunal eclesiástico. El Opus Dei también incluyó en la documentación las publicaciones contrarias a Escrivá publicadas hasta entonces También, Woodward incide en que la abundancia de recursos económicos del Opus Dei fue utilizada para presionar financieramente sobre centenares de obispos, especialmente del tercer mundo, para enviar informes favorables a los que llevaban el proceso de canonización en Roma. Sin embargo, para el juez del proceso (el padre Rafael Pérez, agustino que durante años fue Abogado del Diablo mientras existió esta figura), esta acusación es insostenible: "No se hace caso de ningún tipo de presiones. Sería casi imposible e ineficaz que las hubiera, porque en cada uno de los distintos pasos intervienen muchas personas", dijo en una entrevista aparecida en el periódico Heraldo de Aragón el 1 de diciembre de 1991. La revista Newsweek averiguó también que dos de los jueces, Mons. Luigi De Magistris, y Mons. Justo Fernández Alonso, rector de la iglesia nacional española en Roma, no aprobaron la causa. De hecho, uno de los disidentes escribió según su informe, que la beatificación de Escriva podía causar grave escándalo público en la iglesia. Este investigador también afirma que los consultores eran principalmente italianos y miembros del Opus Dei. Sin embargo, a pesar de que, según la praxis vigente en la Congregación para las Causas de los Santos, los nombres de los consultores no se pueden hacer públicos (ni, por tanto, su procedencia), en el proceso se hizo constar explícitamente que ninguno de ellos pertenecía al Opus Dei. En el documento de Juan Pablo II que regula los procesos no se encuentra citada la figura del oponente, de que se habla.

Hay otras causas de beatificación de fieles de la Prelatura del Opus Dei que fueron abiertas: Ernesto Cofiño, pediatra guatemalteco, Montserrat Grases, una estudiante universitaria catalana, Toni Zweifel, ingeniero suizo, y el sucesor de Escrivá, D. Álvaro del Portillo, Eduardo Ortiz de Landázuri, médico español, y su hermana Guadalupe Ortiz de Landázuri, Isidoro Zorzano, ingeniero y obrero español de origen argentino, y José María Hernández de Garnica, sacerdote nacido en Madrid.

El "Opus Dei" fue fundado como "camino de santificación dirigido a toda clase de personas", lo que resultaba novedoso pues en aquella época sólo los religiosos podían ser santos.

Según explicaba el propio Josemaría, la finalidad del Opus Dei es "contribuir a que haya en medio del mundo hombres y mujeres de todas las razas y condiciones sociales que procuren amar y servir a Dios y a los demás hombres en y a través de su trabajo". Para su Fundador, la actividad principal del Opus Dei es dar formación a sus miembros y a la gente que quiere recibirla, hasta el punto de que a veces resumía el papel del Opus Dei como "una gran catequesis" .

Según Escrivá, el fundamento de la vida cristiana es una consciencia personal de la filiación divina. "La alegría viene de saberse hijos de Dios," dice Josemaría. El Opus Dei, dice, es "un asceticismo sonriente".

La espiritualidad de la institución se recoge, en gran medida, en la obra de Escrivá de Balaguer “Camino”, una serie de 999 meditaciones para orientar a los fieles.

Según el británico Stephen Tomkins, autor de "Breve historia de la cristiandad", "el Opus Dei exige una especie de voto monástico, aunque no en un monasterio sino en medio de la sociedad... Contemplativos en medio del mundo". El texto indica una cierta tendencia a calificar nuevas formas en la Iglesia con las categorías acostumbradas, no siempre acordes a los nuevos carismas.

La idea de la llamada universal a la santidad fue predicada por San Agustín y por San Francisco de Sales, que sin embargo daban énfasis a la liturgia y las oraciones. "Escrivá es más radical ... Para él, es el mismo trabajo material lo que debe transformarse en oración y santidad", según reflejó el Cardenal Luciani, que posterior sería Papa con el nombre de Juan Pablo I.

Con el Espíritu Santo residiendo en un cristiano que está dispuesto a aprender, el espíritu humano que se creó para amar, dijo Escrivá, está llevado a través de un "plano inclinado", que empieza con la repetición ferviente de oraciones cortas y entonces " se deja paso a la intimidad divina, en un mirar a Dios sin descanso y sin cansancio..." Así, uno de sus enseñanzas favoritas es el mandato bíblico que todos deben amar a Dios con todo el corazón, alma, poder y mente, un amor que no se reserve nada, un amor que los padres deben transmitir todo el día a sus niños (Deut 6:4-9: Shema Yisrael), y que Cristo llamó "el mandamiento más grande" (Mt 22:37-40). Y también Escrivá apunta al mandamiento nuevo de Jesús: Amar unos a otros como yo os amé.

Desde 1982 está constituído como la única Prelatura personal existente en la Iglesia Católica, dado que el resto son prelaturas territoriales.

La prelatura está formada por presbíteros y diáconos del clero secular, gobernados por un prelado. También hay fieles laicos que, mediante acuerdos establecidos con la prelatura, se dedican a sus obras apostólicas.

Anteriormente a ser erigida como prelatura personal, ya en 1947, obtuvo la aprobación del Vaticano como Instituto Secular de Derecho Pontificio, siendo aprobados unos estatutos en 1950, en los cuales los laicos hacían, si bien de forma privada, los tres votos clásicos de obediencia, castidad y pobreza. Escrivá solicitó la conversión en prelatura personal en 1962, y no fue sino hasta el papado de Juan Pablo II, el cual finalmente concedió esta petición.

La Constitución Apostólica "Ut Sit" erigió al Opus Dei como prelatura personal de la Iglesia Católica el 28 de noviembre 1982. Según Juan Pablo II "se vio con claridad que tal figura jurídica se adaptaba perfectamente al Opus Dei", "teniendo presente la naturaleza teológica y genuina de la Institución." Esta prelatura personal es por ahora la única que existe en la Iglesia Católica.

Como prelatura personal, su clero está sometido directamente a la jurisdicción y a la autoridad del Prelado del Opus Dei, y éste a su vez, a la del Papa, por tanto no está sometido ni a la jurisdicción, ni a la autoridad del obispo diocesano. Esto le ha dado amplia independencia dentro de la Iglesia Católica, para ejercer su apostolado, pues, a diferencia de las diócesis, que tienen una jurisdicción territorial, las prelaturas personales —como los ordinariatos militares— se encargan de personas en cuanto a algunos objetivos particulares sin tener en cuenta donde viven. En cuanto a los laicos del Opus Dei, ya que no son diferentes de otros católicos, "continúan bajo la jurisdicción del obispo diocesano," en las palabras de Ut Sit. Estas estructuras seculares son muy diferentes de las órdenes religiosas o las congregaciones.

Según críticos como Juan José Tamayo-Acosta, teólogo y profesor de la Universidad Carlos III, de Madrid, Hans Küng, Leonardo Boff, Jesús Cardenal, Michael Walsh (ex jesuita) y Kenneth Woodward, periodista de Newsweek, el Opus Dei con esta categoría jurídica, se convirtió de facto en una "iglesia dentro de la Iglesia", debido a su gran independencia dentro de la misma, al no estar sometida a la jurisdicción directa de las diócesis territoriales.

Juan José Tamayo sostiene que el Vaticano encontró en el Opus Dei una voz predominantemente laica -una suerte de "caballo de Troya en medio del mundo"- como una fuerza de choque que se haría eco de su oposición al aborto, el uso de anticonceptivos, el divorcio, la investigación con células madre y los derechos de los homosexuales. También se ha sugerido la "simpatía" de Juan Pablo II con el Opus Dei.

Por el contrario, desde el Opus Dei se señala: "Ninguna parte de la Iglesia constituye “una iglesia dentro de la Iglesia”, sino justamente lo contrario: cada parte promueve vínculos de comunión respecto a toda la Iglesia. (...) La legítima autonomía del Opus Dei para llevar a cabo su misión eclesial, como por lo demás la autonomía que en diversos grados es propia de todo fiel y de cualquier realidad eclesial, es siempre autonomía en la comunión con la Iglesia universal y el Romano Pontífice, y con las Iglesias particulares y los Obispos diocesanos. En este sentido, el Opus Dei, en su actual configuración como prelatura, goza de la autonomía propia de los entes de la constitución jerárquica de la Iglesia (cuya cabeza es un sujeto con potestad episcopal), que es distinta de la autonomía propia de los entes de estructura asociativa".

Como se ha dicho más arriba, el Opus Dei es una prelatura personal de la Iglesia Católica, formada por presbíteros y diáconos a cuyo frente se encuentra un Prelado. Además hay laicos que se dedican a las obras apostólicas de la prelatura. Por último, la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz es una asociación sacerdotal intrínsecamente unida a la prelatura a la que pueden pertenecen los sacerdotes diocesanos. Cuando se dice que una persona pertenece al Opus Dei se quiere decir que se encuentra en alguna de esas categorías: los sacerdotes de la prelatura, los laicos que se dedican a sus obras apostólicas y los sacerdotes diocesanos de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz.

Por último, ambas instituciones (la prelatura y la Sociedad Sacerdotal) admiten Cooperadores (de cualquier tipo la primera, sólo sacerdotes diocesanos la segunda), que sin pertenecer a ellas les prestan ayuda de forma estable, con sus limosnas, sus oraciones o su trabajo.

Representan menos del 2% del total de miembros. Proceden de los numerarios y agregados laicos del Opus Dei. Principalmente, atienden a los miembros laicos y trabajan en las labores apostólicas. A ellos están reservados los principales cargos de gobierno en la prelatura (Prelado, Vicarios Regionales y Vicarios Delegados).

Los sacerdotes que forman el clero de la prelatura fueron llamados por el prelado a hacerse sacerdotes, y aceptaron esa llamada libremente. Realizan sus estudios sacerdotales en centros o en seminarios del Opus Dei (no en seminarios diocesanos), y el Opus Dei se responsabiliza de su sustento (alojamiento, ropa, etc.).

Los sacerdotes numerarios y agregados viven como los laicos numerarios y agregados, respectivamente: los sacerdotes numerarios en centros de la prelatura, y los sacerdotes agregados con su familia, en residencias, solos, etc. Varios sacerdotes numerarios han sido ordenados obispos por el Papa.

Existen varios tipos de miembros laicos en la Prelatura del Opus Dei: numerarios, numerarias auxiliares, agregados y supernumerarios. Las diferencias entre ellos consisten principalmente en si viven el celibato o no y si viven en centros de la prelatura o no. Una y otra cosa determinan la disponibilidad de los miembros para ayudar en las actividades apostólicas de la Prelatura.

Aunque a veces se hable en masculino, en todos los grupos (excepto en el de las numerarias auxiliares) hay hombres y mujeres: numerarios y numerarias, etc. Ambas secciones (masculina y femenina) son completamente independientes (distintos centros y distintas labores apostólicas).

Comprenden aproximadamente al 20% de los miembros. Los numerarios (y numerarias) son miembros célibes que generalmente viven en un centro del Opus Dei. Deben poseer estudios universitarios. Pueden, en principio, ejercer una profesión civil, pero han de estar dispuestos a renunciar a su ejercicio, si la Prelatura se lo indica.

Son los primeros responsables de la formación de los demás miembros del Opus Dei, y a ellos se reservan los cargos directivos. Numerarios y numerarias (no así las numerarias auxiliares) reciben una formación filosófica y teológica que, a lo largo de su vida, es comparable a la recibida por los sacerdotes en los seminarios.

Son numerarias que que se dedican en exclusiva al trabajo doméstico (limpieza, cocina, cuidado de la ropa, etc.) de los centros. Viven en centros del Opus Dei y habitualmente no ejercen una profesión externa. No suelen tener estudios superiores, y no ocupan cargos directivos.

Son miembros célibes que -a diferencia de los numerarios- viven con sus familias, o donde les resulte más conveniente por razones profesionales. Son aproximadamente un 10% de los miembros del Opus Dei. No es obligatorio que tengan estudios superiores, y no ocupan cargos directivos en la Obra.

Son los más numerosos, representando actualmente cerca del 70 por ciento del total de miembros. Los supernumerarios no son célibes (es decir, pueden casarse), viven y trabajan donde consideran oportuno, y buscan la santificación con su vida ordinaria, además de tener un plan de vida espiritual con diversos medios de formación y prácticas de piedad. Debido a su profesión y obligaciones familiares los supernumerarios no poseen tanta disponibilidad como los numerarios y agregados, pero suelen colaborar económicamente con el Opus Dei u ofrecer apoyo según las circunstancias se lo permitan. No ocupan cargos directivos.

La Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz es una asociación de clérigos (sacerdotes), intrínsecamente unida a la prelatura personal del Opus Dei. Pertenecen a ella los presbíteros y diáconos diocesanos que lo desean, y los sacerdotes (agregados y numerarios) del clero de la prelatura. Forman parte de ella poco más de 2.000 sacerdotes diocesanos y los 1.900 sacerdotes de la prelatura (año 2007). El prelado del Opus Dei es el presidente de la Sociedad.

Los cooperadores del Opus Dei no son miembros de la prelatura, pero colaboran de distintas formas con ésta (oraciones, limosna, trabajo). Para ser Cooperador no es necesario ser cristiano.

Los cooperadores pueden participar de las actividades educativas y de formación del Opus Dei. Asimismo, comunidades religiosas pueden ser cooperadores de la Prelatura. Actualmente existen cientos de estas comunidades que cooperan mediante sus oraciones por el Opus Dei y sus apostolados.

Uno de los encargos que tiene la Sección femenina del Opus Dei es el de ocuparse de las labores domésticas en los Centros de la Prelatura, especialmente de los Centros de la Sección de varones.

Para casi todas las numerarias auxiliares (anteriormente numerarias sirvientas) y para algunas numerarias, las tareas domésticas en los Centros, constituyen su trabajo profesional, en el que deben permanecer, y donde han de buscar su propia santificación.

Cuando se trata de un Centro de varones, la separación entre los hombres y las mujeres es total. De ordinario debe haber doble puerta entre la casa de las auxilares y los residentes. Por ello las auxiliares no hablan para nada con los residentes del centro, ni saben sus nombres. Tampoco éstos las ven nunca, excepto a las que sirven la mesa. Los residentes tampoco hablan para nada con las auxiliares, ni saben sus nombres. Las entradas de los numerarios y las auxiliares son siempre distintas, incluso se debe procurar que estén en calles distintas, para que las personas que viven en una y otra casa no se vean al salir y entrar.

Para pertenecer al Opus Dei se requiere solicitarlo libremente. La incorporación formal a la Prelatura se realiza mediante una convención bilateral que estipula los compromisos mutuamente asumidos por el interesado y por la propia Prelatura.

El vínculo de los fieles con la Prelatura se establece mediante una declaración de naturaleza moral entre la persona que desea pedir la admisión (previamente solicitada por carta al prelado) y un representante del prelado, ante un testigo. Entre la solicitud por carta de la admisión al prelado y la incorporación jurídica definitiva del aspirante median al menos seis años y medio, a lo largo de los cuales, el aspirante debe renovar su intención anualmente. En caso de no hacerlo, desaparecen las obligaciones mutuas, no devolviéndose en ningún caso los bienes o dinero entregados hasta ese momento.

El vínculo con la prelatura cesa al terminar el plazo de vigencia del contrato, o antes, si la Prelatura así lo considera o si el interesado lo desea, solicitando dispensa al Prelado. En caso de que no se solicitara dicha dispensa, se estaría ante, lo que el "Opus Dei" considera una "salida ilegítima" y por tanto el miembro que abandonase su vocación, sin haber obtenido la dispensa necesaria, pecaría mortalmente, según el Opus Dei.

Legalmente, por su propia voluntad y en cualquier momento, cualquiera puede abandonar el "Opus Dei" sin que exista obligación legal alguna de permanencia, pues el compromiso contractual es de índole únicamente moral. En ciertos casos, los bienes donados o testados podrían recuperarse.

Según el fundador del Opus Dei, un cristiano se hace santo a través de dos elementos imprescindibles: la lucha personal por alcanzar el ideal cristiano y la gracia y misericordia de Dios. Para alcanzar el ideal cristiano de "aprender a amar", existen unos medios de santificación. En el Opus Dei, dichos medios se pueden resumir en cuatro aspectos: 1) vida interior: la vida de contemplación a la que Jesucristo llamó "la única necesaria"; 2) trabajo: Escrivá defendió que el trabajo no es un castigo de Dios, sino un medio para santificarse y santificar a los demás; 3) Apostolado: el cristiano no puede reservarse el mensaje recibido para sí mismo, sino que debe comunicarlo a los demás; 4) formación doctrinal: conocimiento de la doctrina de la Iglesia Católica, que se ve como "religión del Logos" (logos =Verbo, palabra de Dios que ilumina la razón). Así dice Escrivá que el cristiano tiene que tener "la piedad de los niños y la doctrina segura de los teólogos".

Los medios de formación personal son la confesión sacramental, la charla fraterna o confidencia (que es lo que, en el resto de la Iglesia, se conoce como dirección espiritual propiamente dicha) y la corrección fraterna (Catecismo del Opus Dei, n 200). El objetivo es ayudar a los fieles a mejorar en su vida interior y en otros aspectos de su vida personal.

Los medios de formación colectiva son: los Círculos Breves o los Círculos de Estudios, los retiros mensuales, los cursos de retiro espiritual, los cursos anuales y las convivencias, las collationes mensuales; además de otras clases o charlas, convivencias especiales, etc.(Catecismo del Opus Dei. n. 201). En ellos se busca profundizar en el conocimiento de la doctrina de la Iglesia y del espíritu del Opus Dei.

La Dirección espiritual es parte importante dentro de la formación que reciben los miembros del Opus Dei. La dirección se brinda mediante charlas dadas por los directores laicos , y por sacerdotes de la Prelatura en la confesión. También forma parte de la dirección espiritual la corrección fraterna.

En el Opus Dei se practica habitualmente la "corrección fraterna", a la que se concede gran importancia como medio de ayudar a los demás a mejorar. Estas correcciones se pueden hacer a todos, incluidos sacerdotes y Directores.

En el caso del Opus Dei, antes de hacer la corrección fraterna se debe informar a los superiores del corregido, y después de hecha, volver a informar del resultado (si el interesado la aceptó o no). Según algunos críticos, esto equivale a delatar al hermano ante los superiores. Según el Opus Dei, se hace para evitar que una persona reciba la misma corrección fraterna varias veces, o que se haga una corrección fraterna que no resulte prudente; no para que el superior conozca los defectos del súbdito.

La confesión sacramental es en el Opus Dei, al igual que en el resto de la Iglesia, un medio básico para avanzar en el proceso de identificación con Cristo, que es el idel de un cristiano consecuente con su Fe.

La práctica de este Sacramento tiene en el Opus Dei algunas características particulares. Las principales son: su frecuencia semanal, que el confesor habitual de cada uno lo suele escoger la prelatura, y que se aconseja que los fieles cuenten todos sus pecados, fuera de la confesión, a sus superiores laicos.

Descrita como "la fuerza más polémica de la Iglesia Católica", en las palabras de Allen, el Opus Dei está visto por algunos teólogos como signo de contradicción y por otros como fuente de controversia, al mismo tiempo que ha encontrado apoyo en los Papas y líderes católicos, ha sido criticado por diferentes sectores y ex miembros.

La actividad personal del fundador también es criticada y, por ejemplo se señala que, en 1968 Josemaría Escrivá de Balaguer solicita al Gobierno franquista de España, ser nombrado Marqués de Peralta, lo que le es concedido ese mismo año. Cuatro años más tarde, y sin haberlo utilizado, cedería este título a su hermano. Un estudio del historiador Ricardo de la Cierva postuló mediante documentos de su investigación, que la concesión de este nombramiento habría sido irregular. La solicitud -según reconoce el propio de la Cierva- habría estado motivada por el deseo del Fundador de hacer algo por su familia, que tanto había sufrido y sinceramente convencido de que le amparaba el derecho a esa reivindicación.

El apoyo prácticamente unánime de la Iglesia al mensaje central de Josemaría Escrivá contrasta con el silencio frente a las novedades que el Opus Dei y su Fundador introducen en lo referente a la vida espiritual: no existe ninguna intervención de dignatarios eclesiásticos en favor de los novedosos modos ascéticos introducidos por el Opus Dei. Ni el hecho de que la dirección espiritual sea llevada principalmente por laicos, ni su dependencia de la estructura de gobierno de la Prelatura, ni la obligación de los miembros de permitir que sus superiores conozcan su intimidad, ni que en la corrección fraterna vaya incluido el deber de informar al superior de los defectos del hermano, han recibido nunca la aprobación por parte de la autoridades católicas. Incluso algunos responsables católicos han reaccionado con preocupación frente a las denuncias recibidas contra supuestos abusos cometidos por el Opus Dei.

El portavoz del Opus Dei, Jack Valero, niega todas las acusaciones en contra de la "Obra" aunque admite que algunos pueden haber cometido errores. Pero aclara que se trata de desaciertos del pasado, ya que la organización ha cambiado.

En cuanto a las denuncias de ex miembros, Valero explica que le duele que se hayan ido en malos términos y hablen mal de Opus Dei, pero también destaca los casos de personas que abandonaron el grupo y mantienen una buena relación con él. No obstante, aclara que no pone en duda la credibilidad de las personas que cuentan sus malas experiencias.

El núcleo del mensaje que transmite el Opus Dei ha sido alabado por multitud de personalidades eclesiásticas. Tanto la llamada universal a la santidad y al apostolado como la importancia santificadora del trabajo profesional aparecen en discursos e intervenciones de Obispos, Cardenales y teólogos, incluso en varios documentos de la Iglesia relacionados con el Opus Dei, señalando la novedad de su mensaje.

Juan Pablo II dijo que "el Opus Dei anticipó la teología del estado laical que es una nota característica de la Iglesia del Concilio y después del Concilio" y describió su fin como "un gran ideal". Benedicto XVI, tres años antes de ser Papa, cuando dirigía la Congregación para la Doctrina de la fe (antes llamada Santo Oficio) dijo que la vida y mensaje de Escrivá son "un mensaje de grandísima importancia... que lleva a superar la gran tentación de nuestro tiempo —la ficción de que después del 'Big Bang' Dios se retiró de la historia".

Abundando en el tema, la "novedad absoluta" del Opus Dei, según el Cardenal Franz König, estriba en su enseñanza acerca de la necesidad de que el mundo profesional y el mundo de relación con Dios "de hecho tienen que caminar juntos". En este "materialismo cristiano", como lo llama Escrivá, los cristianos que viven una vida integral de oración y mortificación están llamados a "amar apasionadamente el mundo" y "liberar la creación del desorden".

El mismo Cardenal, también solicitó al Opus Dei, respetase la libertad de los miembros en lo referente a la dirección espiritual.

EL actual Papa Benedicto XVI, antes de ocupar dicho cargo, expresó del pensamiento de Escrivá, "un Cristo en que el poder y majestad de Dios se hace presentes a través de cosas humanas, sencillas y ordinarias". Esperando como un Padre Misericordioso en el Sacramento de Reconciliación y realmente presente en el pan eucarístico, Cristo se hace "totalmente disponible" para alimentar al cristiano para que llegue a ser "una sola cosa con él". Con el regalo de esta "divinización" en la gracia, "un nuevo principio de energía," y con el apoyo de "la familia de Cristo," la Iglesia, y un director espiritual bueno, la difícil tarea de ser santo, "es también fácil," dice Escrivá. Y agrega: "Está a nuestra alcance".

Según John Allen, periodista católico y vaticanólogo de la CNN, estas acusaciones son mitos que no tienen que ver con la realidad del Opus Dei.

Una de las acusaciones frecuentes contra el Opus Dei es calificar a esta institución como una secta religiosa.

En España la asociación Projuventud A.I.S. (Asesoramiento e Información sobre Sectas), ha ofrecido un asesoramiento no comprometido con posturas religiosas, a familias afectadas por el proselitismo del Opus Dei. En Estados Unidos aparecieron otras asociaciones como ODAN, para ofrecer ayuda a ex miembros afectados por el Opus Dei. Del mismo modo, debido al proselitismo con menores, se fundó la asociación "Our Lady and St. Joseph in Search of the Lost Child", con miembros destacados en diferentes países como Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Irlanda.

Massimo Introvigne, un conocido experto sobre sectas, indica que los laicistas, católicos progresistas y los anticatólicos estimagtizan el Opus Dei con el término "secta" porque ha sido su "blanco principal por muchos años". Los laicistas luchan contra el Opus Dei, según dice, porque "ellos no pueden tolerar 'el retorno de lo religioso' en la sociedad secularizada".

Los laicistas afirman que la laicidad es un principio indisociable de la democracia, porque las creencias religiosas no son un dogma que deban imponerse a nadie ni convertirse en leyes. La Iglesia (y con ella el Opus Dei) reconoce que "la laicidad, entendida como autonomía de la esfera civil y política de la esfera religiosa y eclesiástica – nunca de la esfera moral –, es un valor adquirido y reconocido por la Iglesia, y pertenece al patrimonio de civilización alcanzado".

Por parte del Opus Dei y de la jerarquía católica se recalca que no es correcto llamar secta a una prelatura de la Iglesia Católica y que una secta es una organización no reconocida y el Opus Dei si que está reconocido por la Iglesia.

En el exhaustivo informe de la Asamblea Nacional Francesa sobre las sectas, no se menciona al Opus Dei.

El Opus Dei recibió atención mundial tras la publicación del best seller de ficción, escrito por Dan Brown titulado "El código Da Vinci. Después de calificar al Opus Dei como una "secta católica" en "página de hechos" de su novela, Brown crea un relato en el cual se presenta a las personas de la organización como unos devotos fanáticos, utilizados por estafadores para fines siniestros. Brown dice que su retrato del Opus Dei se basa en entrevistas con miembros y ex-miembros, y en los libros que se han escrito acerca de Opus Dei.

El citado libro ha recibido multitud de críticas sobre este particular y sus constantes imprecisiones e inexactitudes históricas y teológicas e incluso geográficas.

Mientras el portavoz del Opus Dei, Marc Carrogio, hizo "una declaración de paz" hacia las personas detrás del El código Da Vinci, algunos eruditos cristianos ofendidos indican que "la tergiversación de creencias cristianas en El código Da Vinci es tan agresivo y continuo que la única conclusión es que es un resultado de una ignorancia deliberada o una malicia determinada".

Los miembros del Opus Dei se caracterizan por su discrección según sus defensores o por su secretismo según sus detractores. Su fundador explicaba que "la manera más fácil de entender el Opus Dei es pensar en la vida de los primeros cristianos. Ellos vivían a fondo su vocación cristiana; buscaban seriamente la perfección a la que estaban llamados por el hecho, sencillo y sublime del Bautismo. No se distinguían exteriormente de los demás ciudadanos".

El Opus Dei, no pone en conocimiento público quién es o deja de ser miembro de la organización, esta información es de carácter privado y deja a la libre elección de cada miembro el reconocimiento de este hecho.

Hasta 1950, el Opus Dei no tuvo un estatuto jurídico pleno dentro de la Iglesia, con la primera constitución. El artículo 191 , modificado en una revisión de los estatutos en los años ochenta cuando el Opus Dei fue nombrado Prelatura Personal, en la constitución original rezaba: «Los miembros numerarios y supernumerarios sepan bien que deberán observar siempre un prudente silencio sobre los nombres de otros asociados y que no deberán revelar nunca a nadie que aquellos pertenecen al Opus Dei».

Esto ha tendido a crear la sospecha que el Opus Dei funciona como una sociedad secreta y, hasta entrados los años 1980, ha sido prácticamente imposible, no ya por la gente común, sino incluso por los clérigos, y oficiales, por la inmensa mayoría de los mismos socios, conocer las Constituciones, los reglamentos, las reglas del juego de la asociación.

Basado en los reportajes de España, en los años 40, el Superior General de la Sociedad de Jesús, D. Wlodimir Ledochowski (1866-1942) dijo al Vaticano que consideraba el Opus Dei como "muy peligroso para la Iglesia de España". Y le achacó el tener "un carácter secreto" además de que había "señales de una inclinación para dominar el mundo a través de una forma de masonería cristiana". Según Vázquez de Prada, miembro del Opus Dei (1997), Berglar (1994), los periodistas católicos Messori (1997) y Allen (2005) esta controversia inicial, que procedía de círculos eclesiásticos muy respetados (la "oposición de los buenos", según Escrivá) será la primera raíz de las acusaciones posteriores a lo largo y ancho del mundo: que es una sociedad secreta, peligrosa e inclinada al poder y al dinero. Estas acusaciones han sido rebatidas tanto por el fundador como por sus sucesores.

A este respecto, el Parlamento italiano investigó al Opus Dei en 1986 y concluyó que no era una sociedad secreta. Por el contrario una Comisión del Parlamento belga incluyó al Opus Dei en la lista de las sectas peligrosas para la juventud teniendo en cuenta, entre otros factores, las protestas de familias cuyos hijos han sido objeto de proselitismo opusdeista.

Los Tribunales alemanes, por su parte, han indicado que el Opus Dei no está autorizado a publicar listas, pues la pertenencia es un asunto que forma parte de la esfera privada, que se debe respetar.

En la labor de enseñar su mensaje, el Opus Dei encontró controversias y rechazos por parte de numerosos detractores, incluidos algunos obispos. El Cardenal Julián Herranz, miembro del Opus Dei, dijo que "Opus Dei fue víctima de la cristianofobia".

En los años 40, algunos Jesuitas, como D. Ángel Carrillo de Albornoz (que luego abandonó la Compañía), denunció al Opus Dei como "una nueva herejía" por no ser ortodoxo que los laicos puedan ser santos sin votos y hábitos. También existía la preocupación de que el Opus Dei restara vocaciones a las órdenes religiosas.

El actual Papa Benedicto XVI, cuando era cardenal dijo que el Opus Dei es "la unión sorprendente de absoluta fidelidad a la tradición y fe de la Iglesia, y la apertura incondicional a todos los retos de este mundo". Sin embargo, el Opus Dei ha sido criticado por promover una visión demasiado ortodoxa (pre-conciliar) de la fe católica romana. Los críticos dicen que el Opus Dei logró acercarse más a la cúpula del Vaticano gracias al papa Juan Pablo II, para lograr convertirse en una "iglesia dentro de la iglesia" siendo empleada como una "fuerza de choque" por la necesidad de llevar a cabo una "nueva evangelización" con principios ultraconservadores y reaccionaríos. De otra parte, sus partidarios dicen que este término "conservador" está mal aplicado a nociones religiosas, morales e intelectuales. Sin embargo otros dicen que el término es lo bastante amplio como para aludir a actitudes de conservadurismo en general, no exclusivamente en el campo político.

El prelado actual, Javier Echevarria, dice que "si se emplea la palabra conservador fuera del contexto político, se podría decir que toda la Iglesia es conservadora, porque conserva y transmite el Evangelio de Cristo, los sacramentos, el tesoro de la vida de los santos, sus obras de caridad. Por razones análogas, toda la Iglesia es progresista, porque mira al futuro, cree en los jóvenes, no busca privilegios, está cerca de los pobres y de los necesitados. O sea, el Opus Dei es conservador y progresista como lo es toda la Iglesia, ni más ni menos.

Escrivá también dice que "La religión es la más grande rebelión de hombres que no quieren vivir como bestias".

En 2008, el director Javier Fesser estrenó la película "Camino", inspirada libremente en la vida de Alexia González Barros, adolescente en vías de beatificación tras sufrir una enfermedad larga y dolorosa. En el filme, el amor de la niña Camino por un amiguito llamado Jesús es confundido por sacerdotes y su madre como una vocación de santidad. Los familiares de Alexia y el Opus Dei manifiestan que la película no refleja la realidad de la institutción y que manipula la vida de Alexia con sus propios fines, mientras que el autor declara que la película no narra la vida de Alexia sino que se inspira en ella y que su película sí muestra el Opus Dei tal como es.

En los años 1950 y 1960, el jefe de estado y dictador español Francisco Franco designó a varios miembros del "Opus Dei" como ministros y altos cargos dentro del régimen. Estos ministros, conocidos entonces como los "tecnócratas", generalmente son reconocidos por haber introducido en la dictadura de Franco una ideología capitalista-liberal, modernizando también la economía española que contrastó con las influencias falangistas, carlistas y militares anteriores. Este hecho hizo que en su momento se propagase la idea del apoyo del "Opus Dei" al régimen de Franco y viceversa. El historiador e hispanista inglés Paul Preston afirma (1993) que Franco los designó como ministros por su habilidad técnica y no por su pertenencia al "Opus Dei".

Sobre la acusación de que el "Opus Dei" fue una especie de partido político en el gobierno de Franco, Messori dice que esta es una "leyenda negra" que la Falange española y algunos clérigos han propagado y alegan que el régimen franquista persiguió igualmente a algunos miembros del Opus Dei No obstante según el historiador Ricardo de la Cierva: "La equiparación de miembros del Opus Dei en el poder de Franco y en la oposición es falsa. Estaban en su inmensa mayoría con el poder; iniciaron una corriente de oposición muy minoritaria entre ellos mismos ya muy al final del régimen, por medio del profesor Calvo Serer, que durante décadas había sido un ardiente partidario de Franco y su régimen como Antonio Fontán y Rafael Calvo Serer.

En tiempos más recientes, durante la etapa del gobierno del español Partido Popular, (1996-2004) algunos miembros del Opus Dei, como Federico Trillo o Isabel Tocino fueron designados ministros por el entonces líder de ese partido, José María Aznar. De la misma forma, el ex fiscal general del estado Jesús Cardenal, es miembro de la prelatura. Otro miembro que también ocupó un alto cargo fue Juan Cotino como director general de la Policía Nacional española. Dentro del nacionalismo vasco, sosteniendo una postura ideológica contraria a los antes mencionados, Rafael Larreina de Eusko Alkartasuna, ex parlamentario y actual vicepresidente segundo del Parlamento Vasco pertenece al Opus Dei.

En cualquier caso, John Allen constata que, si bien el Opus Dei, desde el punto de vista institucional, "no tiene una postura política oficial", hay pocas dudas de que muchos de sus miembros son políticamente conservadores.

También mantiene hoy en día cierta presencia de algunos de sus miembros y simpatizantes en élites financieras y políticas, sobre todo en las de tendencia católica conservadora. Habiendo recibido el apoyo de diversos líderes políticos y empresariales como Lech Wałęsa de Polonia, Corazón Aquino de Filipinas, Thomas Murphy de General Motors, Ruth Kelly del Reino Unido, Raymond Barre de Francia Charles Malik, ex-Presidente de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas y que son algunos de los personajes que consideran como positiva la influencia del Opus Dei en el mundo.

Los miembros del Opus Dei remarcan que la institución tiene una finalidad únicamente espiritual, y que cada miembro asume sus responsabilidades profesionales en el mundo de la política o los negocios, sin hacer partícipes de ellas a los demás miembros y menos aún a la institución. Escrivá decía que los fieles del Opus Dei podían tener la postura política que quisieran, siempre y cuando no entrara en contradicción con la doctrina católica.

Alberto Moncada, un ex miembro crítico, sugirió que quizás la presunta búsqueda de influencia del Opus Dei en la sociedad se canalice a través de sus colegios y universidades, con el fin de que sus principios religiosos se transformen en modelo de vida.

Los críticos dicen también que los miembros del Opus Dei no serían libres en materias políticas, ya que seguirían una ideología de tipo "nacional-catolico" y según éstos los miembros del Opus Dei estarían en la derecha política, impulsando una influencia conservadora en el mundo, promoviendo las políticas más tradicionales del Vaticano. De acuerdo con los portavoces de "Opus Dei" esto no probaría la relación del Opus Dei con la política, sino la actividad política de algunos de sus miembros.

No obstante el debate sobre el Opus Dei y su papel en la política sigue vigente hoy en día.

En cuanto al número de miembros, el Opus Dei mantiene un leve crecimiento numérico desde hace varios lustros, sobre todo en Europa. Desde 1990 ha habido aproximadamente un 4% de incremento en su número, mientras que en los años 1960 y 1970 habían aumentado sus miembros en más de un 45%. Ello es en parte consecuencia de la progresiva secularización de aquellos países donde tradicionalmente se había asentado en primer lugar, como España, Italia y Portugal, y a un bajo índice de penetración en el resto de países europeos. Y en América Latina, debido en parte al fenómeno de la expansión de las iglesias protestantes, que en Brasil por ejemplo, llegan a copar más del 20% de una población, antes casi enteramente católica . Su expansión actualmente es algo mayor en los países del antiguo bloque comunista, especialmente Polonia, patria del Papa Juan Pablo II (en Polonia hay unos 420 miembros del Opus Dei), en los cuales, hasta la caída del Telón de Acero, el Opus Dei como organización no tenía presencia oficial, así como en otros de Asia, como Filipinas en donde está el grupo más numeroso de este continente.

Según Messori, en cuanto al nivel socio-económico de educación, salario, estado social, lo predominante en el Opus Dei es la gente de los niveles medios y bajos y afirma que en Latinoamérica, por ejemplo, el Opus Dei es popular entre los campesinos. Gómez Pérez dice que la composición social del Opus Dei corresponde a la situación local y que hay más profesores entre los miembros, ya que el Opus Dei pone énfasis en el proselitismo entre intelectuales.

La Obra mantiene numerosas escuelas, institutos y varias universidades, y abre nuevos centros regularmente, ya que es en el aspecto académico, por el prestigio y calidad técnica de sus centros de enseñanza, donde tiene actualmente mayor demanda social. Ejemplo de lo anterior sería la Universidad de Navarra, con su programa master IESE y la Clínica Universitaria, con sede en Barcelona y Pamplona (Navarra), respectivamente. En su estudio de 2005, Allen dice que hay 608 proyectos en el mundo promovidos por los laicos y sacerdotes de la Obra: de estos 41% son colegios, 26% son escuelas técnicas y agrícolas, 27% son residencias universitarias, y el 6% son 17 universidades, 12 escuelas de negocios, y 8 hospitales.

Al principio



Sacerdote del Opus Dei

El clero del Opus Dei lo forman numerarios y agregados varones que se ordenaron perteneciendo ya a la prelatura y con frecuencia después de años de ejercicio profesional. Son cerca de 1900, y suponen aproximadamente el 2% de los miembros de la prelatura (datos de 2007).

Los sacerdotes que están incardinados en una diócesis y de los que a veces se dice que son del Opus Dei no pertenecen a la prelatura personal, sino a la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, asociación de clérigos unida al Opus Dei. A esta asociación también pertenecen los sacerdotes de la prelatura por el hecho de serlo, para poder atender a los sacerdotes diocesanos.

Los sacerdotes que forman el clero de la prelatura son agregados y numerarios varones que fueron llamados por el prelado a hacerse sacerdotes, y que aceptaron esa llamada libremente, generalmente cuando ya llevaban varios años de ejercicio profesional en diferentes áreas. Realizan sus estudios sacerdotales en centros o en seminarios del Opus Dei, y no en seminarios diocesanos, de la misma forma que los sacerdotes que pertenecen a un Instituto de vida consagrada o a una Sociedad de vida apostólica que goce de esta facultad, suelen hacerlo en seminarios de su institución. El Opus Dei se responsabiliza del sustento del clero de la Prelatura. Los cargos directivos superiores de la prelatura (prelado, vicario regional, vicario delegado, etc.) se reservan a los sacerdotes numerarios.

Los sacerdotes numerarios y agregados viven como los laicos numerarios y agregados, respectivamente: los sacerdotes numerarios en centros de la prelatura, y los sacerdotes agregados con su familia, en residencias, por su cuenta, etc.

En los primeros años después de 1928, el fundador buscó la colaboración de algunos sacerdotes diocesanos para la atención pastoral de los socios del Opus Dei y de las personas que se acercaban a su apostolado. Sin embargo, no encontró en ellos la docilidad que esperaba, probablemente debido a la novedad del mensaje (la búsqueda de la santidad por parte de seglares) y de los modos de dirección del fundador, que incluían la comunicación al superior (es decir, al propio Escrivá) de todo lo tratado en la confesión por parte de los laicos del Opus Dei; años después, al recordar aquellos años, diría que esos sacerdotes habían sido su corona de espinas.

Así fue llegando a la conclusión de que era necesario contar con sacerdotes que proviniesen de los propios socios laicos del Opus Dei y que hubiesen asimilado esa espiritualidad. Sin embargo, no fue sino hasta 1943 que se le ocurrió recurrir a la figura de la Sociedad de vida en común sin votos públicos para poder contar con una institución en la que se pudiesen incardinar dichos sacerdotes, de manera que no quedasen dependiendo de un obispo diocesano: la figura de Pía unión, que era la que en aquel momento tenía el Opus Dei, no permitía dicha incardinación.

Después de la erección de la Sociedad en diciembre de 1943 llegó la ordenación de los primeros sacerdotes del Opus Dei (después de san Josemaría), en junio de 1944.

En las Constituciones del Opus Dei como Instituto Secular, se dice: hay en él una cierta agrupación de miembros, a la que se da el nombre de Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, que consta de sacerdotes del Instituto y algunos laicos que a juicio del Padre se consideran mejor dispuestos para recibir en su día el sacerdocio. Y según el punto 2, la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz... vivifica al Opus Dei en su totalidad y lo informa de tal modo que lo hace clerical. Más adelante hablan también de los sacerdotes diocesanos que podían pertenecer al Opus Dei dentro de dicha Sociedad Sacerdotal, aunque sin formar parte del clero propio del Instituto y sin dejar de depender de su obispo diocesano.

El papel de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz cambia radicalmente con la erección del Opus Dei como prelatura personal. Incluso se podría decir que la vieja Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz incluida en el Instituto Secular desaparece, y aparece una asociación nueva, unida intrínsecamente a la prelatura personal del Opus Dei, pero sin formar parte de ella.

En los institutos seculares había laicos y sacerdotes en pie de igualdad, por lo que parecía oportuno incluir a estos últimos en un grupo especial si se querían reservar para ellos los cargos directivos. Esto ya no es necesario con la nueva configuración como prelatura personal. Efectivamente, las prelaturas personales, como recoge el Código de Derecho Canónico de 1983, constan de presbíteros y diáconos, por lo que no se necesita formar una agrupación especial dentro de ella para incluir a los clérigos (ya que esa agrupación, de existir, coincidiría con la totalidad de la prelatura). En cambio, sí que es necesaria otra institución, la nueva Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, para poder incluir a los sacerdotes diocesanos en el fenómeno pastoral del Opus Dei de alguna manera, ya que las prelaturas personales no los admiten en su seno.

Sin embargo, no cambia su composición: siguen formando parte de ella los sacerdotes que proceden de los miembros laicos del Opus Dei (con la novedad de que ahora también pueden ordenarse los agregados, mientras que antes solo los numerarios podían pasar al estado sacerdotal) y los sacerdotes diocesanos que deseen incorporarse a la asociación.

Igual que lo sucedido con el Opus Dei, las normas que gobiernan la Sociedad Sacerdotal nunca han sido mantenidas en secreto, en mayor o menor medida, por sus responsables, aunque algunas personas así lo divulgaron.

Los documentos que acompañaron la solicitud de erección diocesana en 1943 (los lineamenta generalia) se publicaron por primera vez en el apéndice documental del libro "El Opus Dei. Apuntes y documentos para una historia" (Giancarlo Rocca. Roma, 1985). El Opus Dei los publicó (sin traducir al español), en 1989, en el libro "El itinerario jurídico del Opus Dei". Las Constituciones de la Sociedad presentadas en 1944 son secretas todavía hoy. Las Constituciones del Opus Dei de 1950, que regulaban también el funcionamiento de la Sociedad Sacerdotal, fueron publicadas en el libro de Jesús Ynfante "La prodigiosa aventura del Opus Dei: génesis y desarrollo de la Santa Mafia", en 1970. Posteriormente fue publicada una edición bilingüe latín-español por Ediciones Tiempo, en 1986. El Opus Dei nunca las hizo públicas. Por último, los estatutos del año 1982, ya como prelatura personal, inicialmente se entregaron únicamente a algunos obispos. Tuvieron que pasar más de 6 años para que el Opus Dei los hiciese públicos, también en el libro antes citado "El itinerario jurídico del Opus Dei" (sólo en latín).

Como era de esperar en una prelatura personal, formada por presbíteros y diáconos, como dice el Código de Derecho Canónico, los Estatutos recogen importantes diferencias entre los sacerdotes que pertenecen a la prelatura y los laicos que se dedican a sus obras apostólicas.

En primer lugar, la autoridad del Prelado sobre los miembros del Opus Dei es distinta según se trate de un sacerdote de la prelatura o de un laico: mientras que respecto de los sacerdotes el poder de gobierno del que goza el Prelado es pleno en el fuero externo e interno (Estatutos, 125.2), en el caso de los laicos este poder afecta solo a lo que atañe al fin peculiar de la Prelatura (íbidem).

En segundo lugar, con la nueva configuración jurídica de prelatura personal los laicos del Opus Dei quedan privados de ocupar cargos de gobierno propiamente dichos, ya que en una prelatura personal (y así lo recogen los Estatutos) la potestad ejecutiva ordinaria está reservada a clérigos (el Prelado y sus Vicarios, que es a quienes se denomina Ordinarios de la prelatura). En cambio, cuando el Opus Dei era un Instituto secular la potestad de los laicos no podía ejercerse sobre los clérigos (al menos de derecho; de hecho sí que se ejercía), pero sí sobre otros laicos.

Por lo que se refiere a las obligaciones que los Estatutos imponen a los sacerdotes en cuanto a su vida interior, son similares a las que tienen los laicos. Concretamente, se les exige que vivan semanalmente la confesión sacramental y que tengan dirección espiritual. Pero no se dice nada de con quien deben confesarse ni como deben escoger a su director espiritual; es decir, se les deja, al menos de derecho, la misma libertad que a los laicos.

En cuando a la posibilidad de excardinación de la Prelatura (es decir, dejar de depender del Prelado) y posterior incardinación en una diócesis (es decir, pasar a depender de un Obispo diocesano), los sacerdotes del Opus Dei se encuentran en una situación similar a la de los sacerdotes diocesanos que desean dejar de estar incardinados en una diócesis para pasar a otra: deben obtener del Prelado del Opus Dei la excardinación y del Obispo diocesano la incardinación en su diócesis.

Si lo que desea el sacerdote es abandonar la prelatura y el sacerdocio ministerial, pasando al estado laical, en vez de la incardinación en una diócesis tiene lugar un proceso de secularización, que depende de la Santa Sede.

Estos procesos están contemplados en los puntos 29 y 35 de los Estatutos del Opus Dei.

En palabras del Fundador del Opus Dei, "la pasión dominante de los sacerdotes del Opus Dei es dar doctrina, dirigir almas: predicar y confesar. En esto os tenéis que gastar, sin temor de agotaros, sin preocuparos por las contradicciones...".

En el centro de su atención debe estar la celebración de la Santa Misa: "Hay que tener presente que será poco todo lo que se haga para fomentar la reverencia de los fieles que asisten a la Santa Misa, o a alguna ceremonia litúrgica de alabanza y de adoración a la Santísima Eucaristía; y tendrán más facilidad para ser devotos, si ven que el porte exterior del sacerdote es piadoso, recogido. Y, sobre todo, los ministros sagrados deben darse cuenta de que están en el altar de Dios, en la presencia de la Trinidad Beatísima y de Santa María; y que los Angeles y Arcángeles asisten al Santo Sacrificio".

Los sacerdotes de la Prelatura son de hecho y de derecho sacerdotes seculares. Sin embargo, para que un sacerdote de la Prelatura acepte cualquier trabajo en servicio directo de las diócesis, aunque sea eventualmente, necesita permiso expreso del Vicario Regional, que es su Ordinario. Si acepta ese oficio eclesiástico debe recibir el sueldo y los derechos correspondientes.

Los sacerdotes de la Prelatura solo pueden celebrar por excepción en una casa religiosa, colegio, parroquia, etc.; y de vez en cuando, nunca habitualmente.

Las facultades ministeriales concedidas por el Prelado para oír confesiones se extienden a los miembros de la Prelatura y a los socios de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, así como también a todos los que viven en los Centros, en general a cuantos pernoctan en una casa del Opus Dei. Para oir confesiones de otras personas necesitan las correpondientes licencias, otorgadas por el Obispo de la diócesis.

San Josemaría dispuso que los sacerdotes del Opus Dei no recibiesen estipendios de Misas o de predicación. Sin embargo, esta prohibición se ha relajado en los últimos tiempos: pueden aceptar los donativos que les ofrezcan por la predicación (con tal de no pedirlos ellos, y aclarando al que los ofrece que se emplearán como ayuda para los diferentes apostolados de la prelatura). También puede aceptar estipendios de binación (celebrar dos veces misa en el mismo día) si celebra en una iglesia. También se admite que los supernumerarios y los cooperadores encarguen que se ofrezcan Misas por sus intenciones, y que hagan con tal motivo una donativo. En estos casos, si el sacerdote puede, cumple personalmente los encargos que le llegan, e ingresan la limosna en su Centro; el resto de los encargos, con la correspondiente limosna íntegra, los transmite a la Comisión Regional.

Si pronuncian una conferencia en un sitio donde es habitual cualificar al conferenciante, hacen constar sus dos títulos académicos, civil y eclesiástico (por ejemplo, Doctor en Medicina y en Sagrada Teología).

Donde se usa la sotana y el traje de clergyman, llevan frecuentemente también la sotana al salir de casa, o al menos alternan una y otra forma de vestir. El clergyman será de color negro. Excepcionalmente, se usa traje gris oscuro cuando todos los sacerdotes diocesanos —no sólo algunos, ni incluso la mayoría— visten traje gris; y en este caso conviene tener, además, uno negro, y alternarlo con el otro.

Dentro de los Centros los sacerdotes de la Prelatura están con sotana, aunque no hayan de ejercer el ministerio; y esto, incluso en aquellos países donde no sea costumbre llevarla por la calle. En los sitios o en las ocasiones en que los sacerdotes Numerarios llevan el traje de clergyman por la calle, al regresar a casa se ponen inmediatamente la sotana; con mayor motivo, si van a estar en el comedor, en la sala de estar, o en el oratorio.

En los Centros de la Sección de varones, alguna vez se puede vestir el traje de clergyman para recibir a una determinada persona. Siempre que acuden a un Centro de la Sección femenina —aun cuando por la calle vistan de clergyman—, se ponen la sotana al llegar. En las ocasiones en que visten de paisano (excursiones, deporte, etc.) no permiten que les fotografíen. No se dejan patillas ni bigote.

Se abstienen de hacer visitas innecesarias, y cuando deben hacerlas siguen las indicaciones de la Comisión Regional. Deben especialmente evitar visitar a mujeres, salvo casos excepcionales —por ejemplo, confesión de enfermas—: y entonces procuran no ir solos, o al menos que haya otras personas en la casa. También, cuando un sacerdote de la Prelatura desea ver a una hermana suya Numeraria, lo hace en un Centro de mujeres; nunca en la calle, salvo que vayan también con otros miembros de su familia.

No aceptan invitaciones a comer, aunque estén fuera de su residencia habitual y aunque se trate de Supernumerarios o de familias de las personas de la prelatura. Tampoco visitan las casas de los Supernumerarios, ni aceptan compromisos como bautizos, matrimonios, etc.

Los sacerdotes de la Prelatura —aunque sean médicos— tienen prohibido el ejercicio de la psiquiatría, aunque existen algunas excepciones.

No es usual entregar fotografías a las publicaciones que van a incluir artículos o trabajos suyos; y cuando resulta estrictamente imprescindible, utilizan fotos de tono muy sacerdotal (en palabras de los reglamentos del Opus Dei).

Los sacerdotes de la prelatura se ordenan especialmente para servir a los demás fieles de la Prelatura y para trabajar en los apostolados del Opus Dei: "Por justicia, se dedican a las labores propias de la Obra, pero secundan a la vez, con veneración y cariño, a través de los Directores de la Prelatura, los apostolados que prefieran los Ordinarios de los lugares". Como indicaba en Cardenal Josef Frings, antiguo Arzobispo de Colonia el 27 de agosto de 1972, con ocasión de la primera Misa solemne de un sacerdote del Opus Dei en esa ciudad: "Es una actividad discreta, sin brillo, la que asume el sacerdote del Opus Dei. Por tanto, tiene que ser consciente, desde el primer momento, de que no le esperan honores, sino una tarea de servicio a los laicos que en la Iglesia de Cristo se esfuerzan por seguir su camino para alcanzar la santidad".

Por tanto, si tienen problemas de tiempo, recortan su dedicación a otras actividades apostólicas que vayan en detrimento de la atención de las personas del Opus Dei y de las labores apostólicas que tienen encomendadas. Ahora bien, hay numerosos sacerdotes de la prelatura que tienen encomendados encargos pastorales en las diócesis, en cuyo caso, obviamente, son responsables de ello ante el Obispo diocesano.

Los sacerdotes deben ser instrumentos de unidad dentro del Opus Dei. Ante todo, deben esmerarse en el ejercicio de la virtud de la obediencia, tanto en la conducta personal como en el desarrollo de su labor: deben realizar su trabajo sacerdotal en conformidad plena con los Directores correspondientes, teniendo en cuenta que también su tarea es un apostolado personal dirigido (como el de los demás miembros de la prelatura).

Los sacerdotes de la Prelatura acuden a los Cursos anuales o Convivencias, y a los cursos de retiro con los demás Numerarios o Agregados.

No deben considerarse "directores espirituales" de las personas que atienden: según el Opus Dei, en la prelatura no existe esa figura, ya que la dirección espiritual se ejercita in actu.

Los sacerdotes numerarios y agregados informan ocasionalmente de su actividad al vicario del Opus Dei. Informan tanto de la labor realizada en centros de la prelatura como en parroquias u otras instituciones, haciéndolo de forma que nunca se pueda llegar a saber nada de las personas concretas.

En la referencia se representa el impreso que utilizan los sacerdotes para realizar dicho informe.

En el resto de la Iglesia Católica este tipo de informes los hay parecidos: en algunas diócesis el Obispo es informado acerca del número de confesiones de cada uno de sus sacerdotes (sin dar datos que permitirían saber qué personas concretas no se confiesan con la periodicidad establecida). Lo mismo vale para las órdenes religiosas y sus superiores. En cambio, sí que se elaboran estadísticas de diverso tipo acerca de hechos conocibles externamente, sin relación con el ámbito de la conciencia.

Después de recibir el presbiterado, los sacerdotes de la Prelatura hacen cada año, en los cuatro inmediatos a su ordenación, los exámenes postpresbyteratum, que —en su ciclo completo— comprenden todas las materias de los estudios eclesiásticos. Además, para obtener las facultades ministeriales, que concede el Prelado, hacen otros cinco exámenes: el primero, para recibir la facultad por un año; el segundo, por tres años; el tercero, por cinco años; el cuarto, por siete años; el quinto, perpetuas. Como libro base de texto para esos exámenes se usa el Catecismo de San Pío V.

Además, los sacerdotes de la Prelatura asisten a las collationes "de re morali et liturgica". Ordinariamente, se tienen catorce conferencias cada año: siete se celebran en meses consecutivos, señalados por la Comisión Regional; las otras siete, repetición de las anteriores, se hacen durante las Convivencias anuales de los sacerdotes. Como regla general, los sacerdotes de la Prelatura no acuden a las collationes de la diócesis; a no ser que tengan cura de almas en alguna labor diocesana, y el Obispo así lo disponga.

Como aconsejaba san Josemaría, habitualmente leen todas las oraciones de las partes fijas de la Santa Misa, sin limitarse a rezarlas de memoria, como modo práctico de evitar la rutina y las distracciones. Decía el fundador del Opus Dei que si esas oraciones entran también por los ojos, ayudan a poner los sentidos y el corazón en cada una de las palabras.

Para fomentar la piedad de los asistentes y para que todos puedan seguir fácilmente la Misa, en los Centros de la Prelatura se reza habitualmente el Canon romano.

En cuanto a la asistencia de fieles a las bendiciones, en los Centros de varones, ordinariamente, participa al menos un ayudante; en los Centros de mujeres, para la bendición del agua fuera de la Misa, para bendecir ornamentos, etc., no es necesario que esté presente nadie.

Los sacerdotes deben tener en cuenta que en el Opus Dei, la dirección espiritual corresponde, sobre todo, a los superiores locales, laicos, con los que también los sacerdotes se dirigen espiritualmente; a los sacerdotes de la prelatura, sólo a través de la confesión sacramental. Por eso se espera que los sacerdotes confirmen en todo las directrices que los demás reciban de dichos superiores laicos. También deben hacer que los demás fieles del Opus Dei vivan la confesión sacramental con la frecuencia establecida por san Josemaría.

Además, si alguno no diese a conocer a sus superiores laicos ciertas circunstancias o hechos de su vida y que sin embargo, los comunicase al sacerdote, éste debe procurar que se lo cuente a sus superiores. En algunos casos, el sacerdote debería llegar a aconsejarle imperativamente (expresión usada en el Opus Dei con un significado entre consejo y orden) que pida la salida de la prelatura.

Los sacerdotes de la prelatura no pueden escribir cartas de dirección espiritual, tanto a hombres como a mujeres. Tampoco pueden escribir cartas a mujeres, si no son de su propia familia y con parentesco muy próximo.

En el documento que el Opus Dei dedica a sus sacerdotes, se les dice: "Una venerable tradición recomienda a los sacerdotes que, antes de sentarse a confesar, invoquen al Espíritu Santo y pidan ayuda a la Virgen Santísima, para administrar fructuosa y dignamente este sacramento".

San Josemaría consideraba que una de las finalidades de la Confesión (tanto para los laicos que acercan a sus amigos y amigas al sacramento, como para los sacerdotes que lo administran) debe ser la búsqueda de vocaciones para el Opus Dei.

Los sacerdotes deben tener en cuenta que, para los Centros de la prelatura, el Prelado ha dispuesto que los fieles se confiesen y reciban la absolución de rodillas. También aplicarán este modo en las iglesias confiadas a sacerdotes de la Prelatura, a no ser que el Obispo del lugar prescriba de modo taxativo otra cosa. Además, san Josemaría estableció que si un sacerdote del Opus Dei confiesa a una mujer en un lugar distinto del confesionario con rejilla (cosa permitida, en general, por la Iglesia) incurre ipso facto en suspensión a divinis, cuya remisión está reservada al Prelado. Por tanto, los sacerdotes de la Prelatura no pueden acudir a confesar a sitios donde no puedan cumplir esa norma.

Las confesiones de hombres —aunque se hagan en el confesionario, siempre que sea posible— puede oírlas el sacerdote sentado en un sillón, con un reclinatorio para el penitente; y procurando que haya un crucifijo, en la pared a la que va adosado el reclinatorio.

Para predicar mejor, los sacerdotes deben consultar con frecuencia los escritos de san Josemaría y del prelado, y las publicaciones —Crónica, Obras, Cuadernos, etc.— donde se desarrollan argumentos ascéticos y apostólicos de acuerdo con el espíritu específico del Opus Dei. Cuando citen textos o ideas del Fundador deben mencionar su autoría.

Según se trate de meditaciones, charlas o clases doctrinales, los sacerdotes admiten o no discusiones, según el tipo de reunión de que se trate.

Los sacerdotes de la Prelatura utilizan mucho (por ejemplo, en las meditaciones) los escritos del Fundador. También meditan y hacen meditar continuamente su vida.

Los sacerdotes no asisten a las reuniones del Consejo local de los Centros de mujeres, ni despachan o cambian impresiones con las Directoras locales. Si alguno tiene observaciones o sugerencias sobre esos apostolados, debe hablar con el Consiliario o con el Sacerdote Secretario Regional. Pero en ningún caso puede entrometerse en las tareas de dirección de un Centro de mujeres: sus superiores lo considerarían una falta grave.

Podrían, en algún caso muy excepcional, resolver las posibles dudas o consultas sobre la atención sacerdotal (por ejemplo, horarios o cuestiones litúrgicas). Pero muy brevemente (un par de minutos basta y de pie, en una salita) y siempre con dos Numerarias. Si es posible, debe resolver estos asuntos por el teléfono interno, y no en persona. También, si en alguna ocasión lo considera conveniente, para conseguir una mayor unidad de criterio en la labor de formación y de dirección espiritual, la Directora local puede hablar brevemente con el sacerdote —siempre en el confesionario— sobre los puntos que estime necesarios.

Dentro del Opus Dei hay toda clase de miembros, y a todos han de atender: Numerarias (p. ej. véase el video sobre Montse Grases, una Numeraria en proceso de Canonización ), Numerarias Auxiliares (), Agregadas, Supernumerarias, chicas de San Rafael, etc.; con ellas los sacerdotes utilizan el tratamiento que les parezca más natural.

Si por alguna circunstancia un laico del Opus Dei lleva a un sacerdote, en coche, a un Centro de mujeres, no lo deja justo en la puerta, sino en un sitio próximo, para no tener ocasión de relacionarse -el laico- con las mujeres del Centro. Cuando predican a mujeres, no deben hacer comentarios referidos a los varones del Opus Dei (por ejemplo, anécdotas, datos sobre la labor apostólica, etc.).

A los sacerdotes se les recomienda que las confesiones de las mujeres de la Prelatura sean especialmente breves, ya que la dirección espiritual compete en primer término a las Directoras. Por eso, cuando estima oportuno tratar más detenidamente algunos temas, el sacerdote debe aconsejar a aquella persona que lo comente en la charla fraterna con la superiora.

En los Centros de varones no se confiesa a mujeres; aunque sean niñas y aunque se disponga de confesionario con rejilla. Para administrar el sacramento de la Penitencia a una mujer enferma que guarda cama, o que, sin guardar cama, la enfermedad o la edad muy avanzada le impide salir de su casa, se deja completamente abierta la puerta de la habitación. El confesor se colocará a la distancia conveniente de la cabecera, y procurará comportarse con especial gravedad. A una mujer que, sin guardar cama, tiene algún impedimento físico para acudir al confesonario, la puede atender excepcionalmente en la sacristía o en una sala de visitas. En ese caso, se utiliza siempre una rejilla portátil y la puerta de la habitación se deja completamente abierta.

Los sacerdotes siempre evitan tener que confesar a mujeres a horas avanzadas.

Si alguna penitente consulta a un sacerdote joven algún problema moral que exija tratar materias relacionadas con el sexto mandamiento con detalle, le exigirá, amablemente, que se limite a lo que es indispensable para la confesión, y la remitirá a un sacerdote anciano, si desea descender a otros detalles. En el caso de que la penitente insista en hablar sobre esos aspectos, se negará con firmeza, llegando a interrumpir la confesión, si es preciso.

Los sacerdotes de la Prelatura atienden charlas de dirección espiritual de mujeres sólo en el confesionario. Bajo ningún pretexto admiten conversaciones en otro lugar. Por esto, si dan clases de religión o son capellanes en colegios femeninos, sólo en el confesionario tratan individuamente de asuntos espirituales con las niñas o con las profesoras. Resuelven las consultas de las alumnas, de carácter escolar, en pocos minutos, antes o después de una clase, de pie, y nunca a solas. Con las profesoras hablan sobre los temas docentes o pedagógicos en las reuniones previstas del claustro, o en conversaciones ocasionales, estando más de dos personas, por ejemplo, en la sala de profesores, nunca a solas. Si alguna vez un sacerdote tiene que atender a la madre de una alumna, por razones escolares, lo hace en una salita con puerta de cristal transparente, o dejando la puerta abierta.

Los sacerdotes de la Prelatura necesitan permiso del Prelado para dar clase a mujeres o a niñas, fuera de los Centros del Opus Dei.

Al principio



Itinerario jurídico del Opus Dei

En el Opus Dei se denomina itinerario jurídico al proceso que sufrió la institución fundada por Josemaría Escrivá de Balaguer desde su nacimiento en 1928 hasta que en 1982 adopta la forma, hasta ahora definitiva, de prelatura personal, pasando por las etapas de Pía unión, Sociedad de vida común sin votos públicos e Instituto secular.

En una primera etapa, desde la fecha de su fundación en 1928 hasta 1941, el Opus Dei estuvo sin reconocimiento jurídico. En este año fue aprobado como Pía Unión por el Obispo de Madrid, Leopoldo Eijo y Garay.

En 1943 san Josemaría funda la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, siendo reconocida jurídicamente por el Obispo de Madrid como Sociedad de vida en común sin votos públicos. Esta Sociedad Sacerdotal estaba formada por algunos miembros varones del Opus Dei que se preparaban para ser sacerdotes, y por los que se fueron ordenando con posterioridad.

En 1947 de forma provisional y en 1950 de forma definitiva, el Opus Dei recibe la aprobación por parte de la Santa Sede como Instituto Secular de derecho pontificio. Al Instituto pertenecen laicos, sacerdotes que provienen de los laicos del Instituto y que se ordenan para servir a éste, y sacerdotes diocesanos que continúan dependiendo de sus respectivos Obispos.

En 1982 el Opus Dei es erigido por el Papa Juan Pablo II como primera prelatura personal de la Iglesia Católica. Como prelatura personal, el Opus Dei está formado por presbíteros y diáconos del clero secular a cuyo frente se encuentra un Prelado. También hay laicos que se dedican a las labores apostólicas de la prelatura. Además, intrínsecamente unida a la prelatura está la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, asociación de sacerdotes a la que pertenecen los sacerdotes de la Prelatura y aquellos sacerdotes diocesanos que lo deseen (y que no dejan de depender en todo de sus respectivos Obispos).

Desde la fecha de su fundación en 1928 el Opus Dei estuvo sin reconocimiento jurídico por parte de la Iglesia Católica durante casi 13 años, hasta 1941. En este año fue aprobado como Pía Unión por el Obispo de Madrid, Leopoldo Eijo y Garay.

Durante los años anteriores a 1941, san Josemaría, al parecer, se resistía a dotar de ropaje jurídico a la nueva institución, para esperar a que los hechos y la experiencia le hiciesen ver cual era la estructura adecuada. Además, en aquellos años no existía una forma de organización que se adaptase a lo que el fundador deseaba para su institución.

Sin embargo, al aumentar las críticas que recibía, san Josemaría decidió que ser reconocido oficialmente por la Iglesia sería la mejor defensa contra esos ataques, que venían precisamente desde ambientes eclesiásticos. Así, en 1941 solicitó y obtuvo del Obispo de Madrid que el Opus Dei fuese una Pía Unión. En ese momento contaba con unos cuarenta miembros.

La nueva Pía Unión es una asociación formada por laicos (el único sacerdote es su fundador), hombres y mujeres. Jurídicamente, las Pías Pniones son asociaciones de fieles, pero en algunos casos eran un paso intermedio antes de convertirse en alguna otra figura de las pertenecientes al estado de perfección (órdenes religiosas, sociedades de vida en común sin votos, etc.). Además, en aquella época el término laico se refería a los que no eran clérigos, y no a seglares, que son los que no pertenecen ni al estado religioso ni al clerical. Así, todas las congregaciones religiosas femeninas eran, evidentemente, laicales.

Los miembros de la pía unión, viviendo en medio del mundo, buscan su propia perfección cristiana, por el trabajo ordinario santificado. Especialmente se proponía como finalidad la formación cristiana de los estudiantes universitarios y de los intelectuales en general. En aquel entonces san Josemaría hablaba de perfección cristiana (expresión que iría abandonando en la década de los años sesenta) y de trabajo ordinario santificado, estableciendo que persuadidos de que el hombre fue creado "para trabajar" (Gen II,15), los socios del Opus Dei, aunque gocen de una poderosa condición económica o social, están obligados a no abandonar el trabajo profesional o equivalente.

En los primeros años san Josemaría había pedido la colaboración de otros sacerdotes diocesanos para atender (principalmente confesándolos) a los miembros del Opus Dei. Sin embargo esta experiencia fracasó, ya que los sacerdotes no se mostraron suficientemente dóciles a las indicaciones del fundador, quizá por la novedad de que unos laicos buscasen la perfección sin hacerse religiosos. El caso es que esta situación suponía un grave inconveniente, ya que san Josemaría no se bastaba para atender a todos los socios (en este momento el Opus Dei ya se había implantado en varias ciudades españolas). La figura de la pía unión tenía, en este aspecto, una grave limitación: no admitía la incardinación en ella de sacerdotes que se dedicasen en exclusiva a la asociación, sino que solo podía contar con la colaboración de clérigos incardinados en alguna diócesis (y que por lo tanto no tendrían una dependencia tan fuerte respecto del fundador).

Por otra parte, las exigencias que la pía unión aprobada imponía a sus miembros eran mucho menores que las que san Josemaría deseaba para la clase dirigente de su fundación (recordemos que a los que más se les exigía, sólo se les pedía una hora diaria de oración mental, mucho menos que a los actuales miembros de la prelatura personal).

Para resolver esta situación, san Josemaría solicita en 1943 al obispo de Madrid la erección de una sociedad de vida en común sin votos públicos denominada Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz. Esta figura ya pertenece al estado jurídico de perfección, es decir, es mucho más que una simple asociación de fieles como la pía unión anterior. La solicitud lleva fecha de 13 de junio de 1943, y la erección diocesana, después de haber obtenido los correspondientes nihil obstat de la Santa Sede, es del 8 de diciembre del mismo año.

Esta Sociedad Sacerdotal estará formada por sacerdotes que provienen de los miembros del Opus Dei y por algunos otros miembros varones de la pía unión, que se considerarán "en preparación próxima para el sacerdocio". Su Presidente es el mismo que el del Opus Dei. Así entra el Opus Dei (o al menos una parte de él) en la categoría de los estados de perfección, de la que no saldrá hasta 40 años después.

Según se desprende de los reglamentos de ambas instituciones, la pía unión Opus Dei y la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz son dos instituciones marcadamente diferenciadas, en el tipo de régimen, en la cantidad y tipo de obligaciones espirituales y ascéticas, y en la incardinación a la institución.

Tampoco coinciden los tipos de miembros que forman las dos instituciones. En la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz todos son miembros en sentido estricto (aunque puedan ser supernumerarios, simples miembros que trabajan en las tareas de la institución; numerarios, que ocupan los cargos directivos; y electores, que eligen al Presidente de la Sociedad). A pesar de ser todos miembros de la institución, no todos tienen en ella los mismos derechos, y el paso de un grupo a otro no está relacionado con la antigüedad al profesar, sino con la decisión del Presidente.

En cambio, en el Opus Dei se diferencian los tipos de miembros según las posibilidades de la gente que vive en el mundo: los inscritos sólo tienen que hacer el examen de conciencia y media hora de oración mental diaria; los supernumerarios amplían a una hora este tiempo, y los numerarios se comprometen, además, a dirigir las obras del Opus Dei.

En cuanto a los compromisos ascéticos en la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, son tan exigentes como los de los actuales numerarios: además de la obligatoriedad de la vida en común, cada día los miembros deben hacer: una hora de oración mental, la Misa, la comunión, la visita al Santísimo Sacramento, la lectura espiritual, diversas oraciones, el rosario entero de 15 misterios, el examen de conciencia. Además hay actividades semanales (la confesión; alguna mortificación corporal, etc.), mensuales (retiro) y anuales (los ejercicios espirituales). Cada semana, además, tiene lugar el llamado “círculo breve”, que los mismos documentos presentados para la aprobación de la Sociedad Sacerdotal asemejan al “capítulo de las culpas” de los religiosos.

Para los miembros del Opus Dei, en cambio, los compromisos ascéticos se reducen a la oración mental (media hora o una hora) y no se habla de vida en común.

Por lo que se refiere a la incorporación: en la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, está previsto un periodo de prueba de 18 meses, una “oblación” temporal que se debe renovar por 5 años y la “fidelidad” que incorpora perpetuamente a la Sociedad. Por lo que concierne a las dimisiones, son los mismos documentos que dicen aplicar, congrua congruis referendo, el derecho de los religiosos. Para los miembros del Opus Dei, en cambio, no se habla ni de oblación ni de fidelidad.

En 1947 el Opus Dei recibe la aprobación provisional por parte de la Santa Sede como Instituto Secular de derecho pontificio. La aprobación definitiva le será otorgada en 1950.

Los Institutos Seculares, figura de nueva creación aprobada poco antes por el papa Pío XII, eran el último paso en la evolución de los estados de perfección, abiertos ahora a laicos que no abandonaban el mundo, sino que lo santificaban desde dentro de ese mismo mundo, buscando en él la perfección cristiana. El Opus Dei Instituto Secular está formado por laicos (hombres y mujeres, célibes y casados) y por sacerdotes. Estos sacerdotes pueden pertenecer a dos clases: la de los numerarios, que son los que proceden de los laicos del Instituto, y la de los Oblatos y los Supernumerarios, que son sacerdotes diocesanos que siguen dependiendo de su Obispo, igual que si no fuesen del Opus Dei.

Todos los miembros del Instituto emiten los tres votos clásicos de Castidad, Pobreza y Obediencia. Además, con ocasión de la aprobación de 1950, san Josemaría decide permitir el ingreso en el Opus Dei de personas casadas, aunque no serán miembros en sentido estricto del Instituto (clase a la que solo pertenecen los Numerarios).

De cara a la expansión internacional del Opus Dei, en 1946 san Josemaría envía a Roma a Álvaro del Portillo para que tramite frente a la Santa Sede la petición de que la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz pase a ser una sociedad de vida común sin votos públicos de derecho pontificio, ya que hasta entonces era sólo de derecho diocesano.

Probablemente porque todavía había pasado poco tiempo desde la aprobación diocesana, y también por la peculiar relación entre el Opus Dei (pía unión, formada por hombres y mujeres) y la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz (sociedad de vida en común, formada por sacerdotes y seglares varones), las gestiones de Álvaro del Portillo resultaron infructuosas. Así que éste reclamó la presencia en Roma del fundador, que llegó a esa ciudad en junio de 1946.

Las gestiones de san Josemaría también fracasaron, y se tuvo que conformar con un simple documento de aprobación de los fines del Opus Dei (la Carta Brevis sane, de alabanza del fin, otorgada por la Sagrada Congregación de Religiosos, y sin efectos jurídicos), en vez del "Decretum laudis" deseado por el fundador, que hubiese significado su paso del régimen diocesano al pontificio.

Desde unos años antes en la Santa Sede se estudiaba una nueva figura jurídica en la que tuviesen cabida instituciones formadas por fieles que buscaban la perfección en el mundo, practicando al mismo tiempo un intenso apostolado. Hasta entonces, estas "nuevas formas" tenían que dirigirse, o bien hacia las asociaciones de fieles (como las pías uniones) o las formas más o menos religiosas (órdenes y sociedades de vida común). En el primer caso perdían la consideración de "estados de perfección", aunque emitiesen los tres votos clásicos, mientras que en el segundo perdían la condición secular.

Durante los años inmediatamente posteriores a la aprobación del Opus Dei como Instituto secular, tanto san Josemaría como sus principales colaboradores se manifiestan públicamente satisfechos con la nueva configuración jurídica alcanzada, especialmente en lo relacionado con las características principales de los Institutos Seculares: inclusión en el denominado estado de perfección completo sin ser considerados religiosos, es decir, manteniendo la secularidad; posibilidad de incardinar sacerdotes; y autonomía respecto de la autoridad de los Obispos diocesanos, evitando la interferencia de éstos en el funcionamiento interno de los Institutos.

En una segunda etapa, a partir de 1962, el Opus Dei se muestra descontento con su configuración jurídica como Instituto Secular, pretendiendo abandonar del estado de perfección de dicho Institutos para intentar asimilarse a una diócesis de tipo personal, es decir, que incluyese a las personas pertenecientes al Opus Dei independientemente de su lugar de residencia (de modo similar, por ejemplo, a los Ordinariatos Militares, que tampoco tienen una jurisdicción de tipo territorial, sino personal). Esta etapa concluirá con la erección del Opus Dei como prelatura personal.

Este primer periodo abarca desde el año 1947, en el que se produce la aprobación provisional del Opus Dei como Instituto Secular, hasta una fecha sin determinar entre los años 1961 (reedición de un libro de Salvador Canals en el que defiende la figura de los Institutos Seculares) y 1964 (con la publicación por parte de Julián Herranz de un artículo en el que manifiesta la falta de adaptación de la figura de Instituto Secular a la realidad del Opus Dei ).

Por último, conviene no olvidar que fue el propio Escrivá de Balaguer el que decidió que los miembros del Opus Dei emitiesen votos, ya que la Provida Mater Ecclesia permitía que la profesión de los consejos evangélicos se hiciese de otras formas.

A principios de la década de 1960 se produce el cambio en los dirigentes del Opus Dei, comenzando los movimientos para lograr la modificación de la configuración jurídica del entonces Instituto Secular. Estos deseos llegan al gran público a partir de 1964, en el que Julián Herranz, destacado miembro del Opus Dei y futuro cardenal, escribe un artículo en una revista de Derecho Canónico en el que se queja de la evolución de los Institutos Seculares hacia formas religiosas.

En 1960 el fundador se dirige a varios cardenales romanos para tantear la posibilidad de un cambio jurídico. En este primer intento se pedían fundamentalmente dos cosas: dejar de depender de la Congregación de Religiosos y que el Opus Dei se convirtiese en una prelatura nullius, una especie de diócesis de menor rango, a cuyo frente estaría el propio Escrivá, y que se regiría por las Constituciones vigentes por entonces. Los cardenales consultados rechazaron estos cambios.

Es por esta época que Escrivá indica a los miembros del Opus Dei que ya no usen más expresiones como "estado de perfección" o "consejos evangélicos". De todas formas, no toma ninguna medida para que los miembros del Opus Dei dejen de emitir los correspondientes votos de Pobreza, Castidad y Obediencia, que seguirán en vigor hasta 20 años después, con la conversión en prelatura personal.

Dos años después, en 1962, Escrivá vuelve a presentar su petición, pero esta vez llega hasta el Papa Juan XXIII para solicitar la transformación del Opus Dei en prelatura nullius. El fundador dice, en resumen, que los miembros del Opus Dei son asimilados a los religiosos, llegando a prohibírseles la práctica de ciertas profesiones, y estorbando de esta forma su trabajo apostólico; y que estos inconvenientes se solucionarían con la transformación del Opus Dei en una prelatura nullius, figura equivalente a una diócesis (salvo que no exigía la episcopalidad de su Prelado) y que en el caso del Opus Dei sería fundamentalmente de carácter personal en vez de territorial. El resultado de esta petición fue, de nuevo, negativo: Juan XXIII consideraba inaceptable la pretensión del Opus Dei de convertirse en una prelatura nullius, ya que a su juicio ni constituía una solución si se podrían evitar "dificultades, jurídicas y prácticas, casi insuperables". El Opus Dei, según el Papa, tenía que decidirse entre seguir siendo un instituto secular (dentro, por lo tanto, del estado de perfección) o bien pasar a ser una simple asociación de fieles, con lo que se le retiraría el régimen universal (dependiente de la Santa Sede) para pasar a ser de régimen diocesano (dependiente, en cada diócesis, del correspondiente Obispo); además, en este último caso dejaría de poder incardinar sacerdotes. Escrivá, como es bien conocido, decidió dejar las cosas, por el momento, como estaban.

Muerto Juan XXIII, le sucede en junio de 1963 Pablo VI, cuyo pontificado supuso un parón de 15 años en las intenciones de Escrivá. Efectivamente, el fundador del Opus Dei vuelve a insistir en sus peticiones a lo largo del año 1964, pero la Santa Sede le indica que es mejor esperar a la finalización de los trabajos del Concilio Vaticano II, que terminaría en 1965.

A finales de 1965, Pablo VI publica el decreto Perfectae Caritatis, acerca de la renovación de la vida religiosa. En él se dirige a los Institutos Religiosos, los de vida Apostólica y los Seculares, para "tratar de la disciplina de los Institutos cuyos miembros profesan castidad, pobreza y obediencia, y proveer a las necesidades de los mismos en conformidad con las exigencias de nuestro tiempo", y establece que "sean revisados y adaptados convenientemente a los documentos de este Sagrado Concilio las constituciones, los directorios, los libros de costumbres, de preces y de ceremonias y demás libros de esta clase, suprimiendo en ellos aquellas prescripciones que resulten anticuadas", estableciendo, entre otras cosas, que "en aquello que toca al interés común del Instituto, los Superiores consulten y oigan, de manera conveniente, a los súbditos", así como que "gobiernen a sus súbditos como a hijos de Dios y con respeto a la persona humana. Por lo mismo, especialmente, déjenles la debida libertad por lo que se refiere al sacramento de la penitencia y a la dirección de conciencia". Para cumplir lo indicado en este decreto, Escrivá convoca en 1969 un Congreso General Especial, en el que participarían algunos miembros del Opus Dei de todo el mundo, elegidos por el propio fundador.

A pesar de que la intención del Concilio y del Papa al indicar este tipo de congresos era que los institutos de vida consagrada se adaptasen a las decisiones tomadas por los padres conciliares, en el caso del Opus Dei su tema principal fue el del cambio de forma jurídica, para dejar de ser un Instituto Secular, de forma que la vida de los socios se mantuvo bajo las mismas normas que hasta ese momento. Estos deseos no fueron tenidos en cuenta por la Santa Sede, de manera que hasta la elección de Juan Pablo II en 1978 el proceso estuvo detenido.

En 1982 el Opus Dei es erigido por el Papa Juan Pablo II como primera prelatura personal de la Iglesia Católica. Como prelatura personal, el Opus Dei está formado por presbíteros y diáconos del clero secular a cuyo frente se encuentra un Prelado. También hay laicos que se dedican a las labores apostólicas de la prelatura.

Las prelaturas personales son figuras de nueva creación que tienen su origen en el concilio Vaticano II. Según el Código de Derecho Canónico de 1983, son agrupaciones de sacerdotes que se erigen "con el fin de promover una conveniente distribución de los presbíteros o de llevar a cabo peculiares obras pastorales o misionales en favor de varias regiones o diversos grupos sociales" (canon 294). También se contempla (canon 296) la posibilidad de que algunos laicos colaboren con la prelatura dedicándose a las obras apostólicas de la misma.

Por otra parte, intrínsecamente unida a la prelatura (pero sin formar parte de ella) está la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, asociación de sacerdotes a la que pertenecen los sacerdotes de la Prelatura (sometidos a la autoridad del Prelado del Opus Dei) y aquellos sacerdotes diocesanos que se unen a la Sociedad Sacerdotal para recibir formación y dirección espiritual, pero sin dejar de depender en todo de sus respectivos Obispos.

Con esta nueva configuración, el Opus Dei ya no está incluido en el estado de perfección, y sus miembros ya no son consagrados. Además, con la actual situación no se exigen los votos de Pobreza, Castidad y Obediencia (aunque sus miembros pueden emitirlos, de forma privada, si lo desean, como los demás fieles cristianos). Por último, los sacerdotes diocesanos dejan de pertenecer propiamente al Opus Dei (una prelatura personal a la que no pueden adscribirse sacerdotes diocesanos), para pasar a pertenecer a una asociación de clérigos (la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz).

Sin embargo, la forma jurídica adoptada ahora por el Opus Dei plantea nuevas cuestiones: desde la posibilidad de que los fieles laicos puedan ser miembros en sentido estricto de una prelatura personal (posibilidad que parece descartada si se tiene en cuenta la literalidad del canon 296 del Código de Derecho Canónico) hasta el carácter del vínculo entre dichos laicos y la prelatura (si es de carácter contractual o de otro tipo, y si para ponerle fin se necesita dispensa por parte del Prelado del Opus Dei o basta el aviso del fiel de su voluntad de poner fin a dicho acuerdo), pasando por la legitimidad de éste último para legislar sobre los laicos en asuntos habitualmente reservados a los obispos diocesanos (por ejemplo, normas litúrgicas como la forma de recibir la Comunión en los Centros del Opus Dei, la posibilidad de confesar a mujeres fuera del confesionario, o las dispensas de las normas como la abstinencia y el ayuno).

Al principio



Miembros del Opus Dei

Familia de John Perrottet en Sidney. Los supernumerarios están inspirados por la enseñanza católica que "las familias grandes son una señal de la bendición de Dios y la generosidad de los padres" (CIC 2373).

Según Fernando Ocáriz, dentro de la común vocación de los cristianos a la santidad y el apostolado, los miembros del Opus Dei tienen la vocación específica de propagar la consciencia profunda sobre la llamada universal a la santidad a través de su trabajo profesional.

Según los estatutos, los laicos incorporados a la prelatura (casi el 98% de los miembros) no modifican su propia condición personal, teológica o canónica, de comunes fieles laicos, y como tales se comportan en toda su actuación.

Cap II. 14. § 1. de los Estatutos: "El candidato que haya escrito una carta pidiendo la admisión en el Opus Dei en calidad de Numerario o Agregado, cuando se le haga saber normalmente por medio del Director competente, que su petición ha sido considerada digna para que se examine, en este mismo momento queda admitido entre los Supernumerarios, en tanto que se conceda la admisión que ha solicitado".

§ 2. "Si alguien antes de la incorporación como Numerario o Agregado parece carecer de la idoneidad para esto, puede ser retenido en el Opus Dei en calidad de Supernumerario, con tal que tenga las condiciones requeridas".

De acuerdo con el derecho canónico, nadie se incorpora jurídicamente al Opus Dei si no es mayor de edad (18 años o más). No obstante desde los 14 años y medio un joven puede manifestar su interés por la organización y comenzar a participar de sus actividades: ayuda espiritual, retiros, dirección espiritual, deber de apostolado. De facto es una incorporación igual que la que se puede hacer con la edad mayor, solo impartir los módulos de formación le son prohibidos.

La incorporación al Opus Dei supone, por parte de la prelatura, el compromiso de proporcionar al interesado una asidua formación en la fe católica y en el espíritu del Opus Dei ; así como la necesaria atención pastoral por medio de sacerdotes de la prelatura. Por parte del interesado, lleva consigo los compromisos de permanecer bajo la jurisdicción del prelado, en lo que se refiere al fin de la prelatura; respetar las normas por las que ésta se rige, y cumplir las demás obligaciones de sus fieles.

Incorporarse a la Prelatura del Opus Dei no supone ningún cambio de estatuto personal: permanecen idénticos los derechos y deberes que se tienen como miembro de la sociedad civil y de la Iglesia.

Respecto a las nuevas vocaciones recibidas, "Desde el comienzo, se despierta en ellos la preocupación del proselitismo y el sentido de responsabilidad, en todos los aspectos: no sólo no deben ser gravosos, sino que han de ayudar a los apostolados con todo su esfuerzo".

En el caso de que el fiel esté incorporado solo temporalmente, el vínculo de éste con la prelatura cesa al terminar el plazo de vigencia de la convención. O antes, si el interesado solicita la dispensa y el Prelado la concede.

En el caso de que el fiel esté incorporado a la Prelatura de forma definitiva, es decir, si ya hizo la fidelidad, se necesita la dispensa de los compromisos adquiridos. Dicha dispensa solo puede ser concedida por el Prelado del Opus Dei, y se solicita mediante una carta manuscrita del miembro dirigida al Prelado, explicándole los motivos. El Prelado tiene la facultad de aceptar o no la petición, y no hay un plazo prefijado para la respuesta. Si el miembro abandona el Opus Dei sin dicha dispensa, se considera la salida como ilegítima y se cometería un pecado mortal (al tratarse de la rotura de unos compromisos graves).

La salida legítima de la prelatura lleva consigo el cese de los derechos y deberes mutuos, no devolviéndose en ningún caso los bienes o dinero entregados durante la pertenencia a la Obra.

Causa suficientemente grave para decidir la expulsión de un miembro que esté incorporado al Opus Dei, es la falta del espíritu propio de la Obra, que constituya motivo de escándalo para los demás, o cometer faltas externas y graves, de la misma especie o de especies diversas, contra la legítima autoridad de la Iglesia, contra la moral cristiana o contra el espíritu de la Obra; y que, después de dos advertencias formales, no se corrija. Si es necesario decidir la salida de un miembro de la Obra, se hace con la máxima caridad; pero antes se le aconseja que pida espontáneamente la oportuna dispensa.

Las autoridades del Opus Dei vigilan la fidelidad y docilidad continuada de los miembros. Son vistas como posibles fuentes de rebeldía el acceso a información no aceptada por la agrupación (lecturas), así como de consejos de personas amigas más o menos íntimas o, incluso, de los propios parientes. También se desaconseja explícita y vivamente acudir a medios de formación de otras instituciones católicas romanas, como por ejemplo confesarse con un sacerdote no miembro del Opus Dei.

Cuando algún miembro de la Obra manifiesta el deseo de abandonar su vocación, los Directores deben poner todos los medios que estén a su alcance para reencauzar al afectado.

Algunos temas comunes al tratar con estas rebeldías es la apelación a un examen más cuidadoso, ganar tiempo; que espere y medite despacio ese paso. Se le hablará sobre cómo sus acciones pueden hacer peligrar una prometida salvación y el daño que la infidelidad puede hacer a los demás. Se procurará hacerle comprender que otra actitud, al cabo del tiempo, le llenaría de pena y le avergonzaría delante de Dios.

En estos casos de depresiones y agotamientos, se acudirá a un médico experimentado y prudente —mejor, si es miembro de la Obra—, que sepa informar adecuadamente al enfermo, sin ocultar nada, pero sin insistir tampoco mucho sobre sus cansancios, pues, en ocasiones, sirve inconscientemente de pretexto al enfermo para no dejarse ayudar o para convertirse en médico de sí mismo. Por esto, es muy interesante que informen a los Directores, para prestar una ayuda eficaz al que lo necesita.

En concreto, los directores encuentran conveniente enterarse de qué clase de amistades cultiva; si tiene intimidad con alguna persona; si se aconseja con algún eclesiástico ajeno a la Obra en lugar de hacerlo con sus "hermanos"; qué correspondencia envía y recibe, pues quizá escriba a parientes, a amigos o a otras personas; qué libros lee.

Si, después de agotar todos los medios, no logran recuperar su fidelidad, en algunos casos —después de ponderarlo bien—, el Consejo local puede pedir a la Comisión Regional que le conceda la dispensa de la vida en familia durante unos meses, multiplicando entonces los detalles de atención y de cariño, para que durante ese tiempo pueda pensar las cosas despacio y se decida a ser fiel.

Si, en alguna ocasión, un Numerario o Agregado, sin licencia del Director, abandona el Centro al que está adscrito, y no se consigue dar con su paradero, se informa enseguida a la Comisión Regional, y a nadie más. En ese caso, consideran conveniente que un sacerdote Numerario —prudente y con experiencia— vaya a hablar con la familia, a fin de que, si es posible, se logre saber dónde se encuentra el presunto desertor. Cuando se consigue hablar con él, se comunica a la Comisión Regional y, con mucha caridad y fortaleza, se ponen los medios para guiarlo de vuelta a la organización.

Cuando, a pesar de todo, alguno no persevere, consideran que hay que tratarle siempre con mucha caridad y delicadeza: ayudarle, disculparle, comprenderle. Consideran que el hecho de que no siguieran adelante, no es razón para que no continúen unidos —pegados— a la Obra; y colaborando de alguna forma —con su oración, con su limosna— en los apostolados. La mejor manera de manifestar su buena disposición sería entonces que ayuden generosamente —según su capacidad económica— en las labores de apostolado, al menos durante bastante tiempo.

Cuando un Supernumerario no sigue adelante antes de hacer la Oblación, se procura que quede como Cooperador. Los cooperadores son aquellas personas que sin ser miembros, ayudan a la Obra con su oración y sus donaciones, ya sean bienes o dinero.

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