Novartis

3.4345690040866 (2239)
Publicado por t800 07/04/2009 @ 10:09

Tags : novartis, química, farmacia y cosmética, economía

últimas noticias
Novartis no dará gratis la vacuna de la gripe A - ADN.es
La farmacéutica Novartis no comparte la visión de la Organización Mundial de la Salud (OMS) respecto a las dosis de vacuna contra la gripe A destinadas a los países pobres. El consejero delegado de la compañía, Daniel Vasella, declaró a The Financial...
Rsc. novartis convoca unas becas para el estudio de la hipertensión - elEconomista.es
MADRID, 17 (SERVIMEDIA) La farmacéutica Novartis ha convocado su primera edición de becas de la Academia de la Renina, dedicadas a impulsar la investigación sobre este enzima clave en el desarrollo de la hipertensión. Según la compañía, se concederán...
Se apresuran para producir vacuna contra gripe A (H1N1) - Prensa Libre (Guatemala)
En la actualidad existen unos 20 laboratorios en todo el mundo dedicados a esta tarea; los principales de ellos son Sanofi-Aventis, glaxosmithkline, Novartis, Baxter y medimmune (perteneciente al gigante británico astrazeneca), que fabrican entre todos...
Vía libre de la FDA para 'Ilaris', de Novartis, para tratar CAPS - Diario Médico (Suscripción)
La agencia reguladora estadounidense FDA ha autorizado la comercialización de Ilaris -canakinumab-, de la multinacional suiza Novartis para el tratamiento de niños y adultos con síndromes periódicos asociados a la criopirina (CAPS por sus siglas en...
Expertos insisten en que los pacientes llegan a las consultas cada ... - ADN.es
En el marco del seminario 'Comunicación y Salud: Enfrentarse al Futuro', organizado con la colaboración del Instituto Novartis, el catedrático de la Facultad de Medicina Preventiva y Salud Pública de esta Universidad, Ángel Gil, destacó que esto...
Estados Unidos aprueba el uso del Ilaris de Novartis - Bolsamania.com
La Food and Drug Administration (FDA) estadounidense ha autorizado a Novartis la comercialización de su medicamento Ilaris para el tratamiento del síndrome periódico asociado a la proteína cryopyrin, en niños y adultos. Además, la compañía realiza en...
El uso de 'Tasigna' (Novartis) demuestra su eficacia en pacientes ... - ADN.es
El 96 por ciento de los pacientes con leucemia mieloide crónica (LMC) tratados con nilotinib, comercializado por Novartis con el nombre de 'Tasigna', mantienen una buena respuesta al tratamiento tras un año de aplicación, al tiempo que se produce una...
Novartis y Takeda se unen para distribuir en Japón la vacuna ... - ADN.es
Novartis ha alcanzado un acuerdo con la compañía farmacéutica japonesa Takeda para la distribución en este país asiático la vacuna 'Vaxem-Hib' para la prevención de la infección causada por el Haemophilus influenzae de tipo B (Hib), enfermedad que se...
Un medicamento en desarrollo de Novartis consigue reducir los ... - Europa Press
Un tratamiento biológico de Novartis todavía en desarrollo, conocido con el nombre de canakinumab, ha demostrado su eficacia en la remisión rápida y sostenida de los síntomas del síndrome periódico asociado a la criopirina (CAPS), una enfermedad...
Acciones europeas operan estables; Novartis sube - Reuters América Latina
LONDRES, jun 12 (Reuters) - Las bolsas europeas cotizaban estables el viernes, a pesar de datos positivos de la economía china, aunque las acciones de la farmacéutica suiza Novartis descollaban tras fabricar su primer lote de vacunas contra la gripe...

Novartis

Industria de Novartis, en Barcelona

Novartis es una empresa multinacional que se dedica a la industria farmacéutica y a la biotecnología; tiene su sede principal en la ciudad de Basilea en Suiza. La compañía nace a partir de la fusión de Ciba-Geigy con Sandoz en 1996, que en su época fue la fusión más grande del mundo.

El director ejecutivo (CEO) y presidente del consejo de administración es Daniel Vasella. La ley suiza, al contrario de la ley alemana, no prohíbe que el CEO de una empresa sea al mismo tiempo presidente.

El 21 de febrero de 2005 Novartis anuncia la compra del fabricante alemán de genéricos Hexal por un valor de 5.650 millones de euros.

Todo se inicia en el siglo XVIII, siendo la tintura de telas la base para la creación de una empresa que luego de algunos giros y fusiones, se convertiría en la compañía farmacéutica más importante de Europa. Hoy en día, está presente en 140 países e invierte sumas de dinero importantes para encontrar desde curas para el cáncer hasta la mejor comida para bebés.

Para poder entender el desarrollo de Novartis como compañía, es necesario revisar la evolución desde su creación, cuando las empresas Geigy, Ciba y Sandoz forjaron las bases para lo que hoy en día existe.

En 1758 Johann Rudolf Geigy (1733 - 1793) iniciaba en Basilea (Suiza) la comercialización de “materiales químicos, colorantes y medicamentos de todo tipo”. Cien años después, los herederos de Geigy habían perfeccionado el negocio hacia los tintes, y fue en 1857 que Johann Rudolf Geigy junto con Johann Müller-Pack adquieren un terreno en Basilea para construir un molino y una planta de extracción de tintura. Tan sólo dos años más tarde (1859) inician la producción de fucsina sintética.

La expansión multinacional de Geigy comenzó en 1898 con la fundación de una planta de producción en Grenzach, (Alemania). Posteriormente en 1901, la empresa se transforma en una compañía de responsabilidad limitada pública y para 1914 el nombre de la compañía se cambia a J.R. Geigy Ltd. La expansión multinacional continuaba y en 1920 es fundada “Geigy Colour Company Ltd.” en Manchester (Inglaterra); tres años después es construida una planta de producción en Huningue (Francia).

Hacia 1935, Geigy inicia la producción de insecticidas y en 1938 crea el departamento farmacéutico. En 1948 el científico Hermann Paul Müller hace famosa a J.R. Geigy, al ganar el premio Nobel de Medicina, por descubrir la eficacia insecticida del DDT (dicloro-difenil-tricloroetano es un compuesto organoclorado y es el componente principal de los insecticidas) en sus estudios sobre protección de plantas.

En 1949, once años después de su creación, el área farmacéutica comienza a dar frutos y es lanzado el medicamento antirreumático Butazolidina© (fenilbutazona), en 1958 se introduce el psicotrópico Tofranil (imipramina); en 1959 se comercializa Higrotón© (clortalidona), el primer diurético para el tratamiento de la hipertensión arterial y en 1963 se introduce el antiepiléptico Tegretol© (carbamazepina).

El lanzamiento del antiséptico Vioformo (clioquinol) y del antirreumático Salen supone el inicio de CIBA como productor farmacéutico. Producción que se amplía hacia 1910 con plantas en Clayton (Inglaterra), Milán (Italia) y en 1915 en Moscú (Rusia) y Berlín (Alemania).

Los laboratorios CIBA logran sintetizar en 1924 la Coramina, evento que empuja a decidir la venta de la parte de textiles de CIBA en 1928 y se concentran en el desarrollo de productos químicos y farmacéuticos. En 1946 lanzan al mercado adhesivos, como la resina epóxica Araldit, que luego se convertiría en una empresa independiente con foco en los adhesivos. En 1963 es lanzado el revolucionario Desferal (desferoxamida), producto para controlar la talasemia (sobrecarga de hierro y aluminio de la sangre).

La compañía química “Kern & Sandoz” fue creada en Basilea en 1886 por el Dr. Alfred Kern y Edouard Sandoz, siendo sus primeros productos la Alizarina Azul y la Auramina. Para 1885 se desarrolla un agente para el control de la fiebre la Antipirena, siendo la primera sustancia farmacéutica en ser desarrollada por la compañía.

En 1899 se inicia la diversificación y se comienza a producir la sacarina en el mercado de los edulcorantes.

La creación del Departamento Farmacéutico de Sandoz llega en 1917, cuando el profesor Arthur Stoll es nombrado para iniciar las investigaciones, dando resultados en tan sólo un año con el desarrollo de la Ergotamina, la cual es introducida al mercado en 1921 bajo el nombre de Gynergen. Posteriormente en 1929, se introduce el Calcio Sandoz, producto que inicia la terapia de calcio que actualmente se utiliza.

La agroquímica era el nuevo paso para la diversificación y es en 1939 que se desarrolla el pesticida Copper Sandoz, el cual se lanza en 1943. En 1958 se introduce el medicamento neuroléptico Meleril (tioridazina), el cual es considerado el padre y pionero de los psicotrópicos y ha sido utilizado hasta hace pocos años.

Los años sesenta representaron múltiples cambios para Sandoz, desde la compra de Biochemie GmbH en 1963, pasando por la creación del primer laboratorio de desarrollo fuera de Suiza (East Hannover, USA) en 1964 y su fusión en 1967 con el gigante del negocio de dieta Wander Ltd.

Los setenta trajeron un avance importante en el mercado americano, con la compra en 1975 de “American Rogers Seed Co” y posteriormente en 1976 la adquisición de “Northrup King”. Para consolidar su posición, fue necesario que comprara el grupo alemán “Dutch Zaadunie” en 1980, posteriormente la compañía suiza “Hillesshog” en 1989 y en 1994 el gigante en productos alimentarios “Gerber”.

En 1996 y con la necesidad de proyectarse en un mercado altamente cambiante, Ciba-Geigy y Sandoz pusieron en marcha la fusión corporativa más importante a nivel mundial, para generar Novartis, palabra que proviene del latín y significa “Nuevas habilidades”.

Luego de que los accionistas de Ciba-Geigy y de Sandoz, así como la Unión Europea, hubieran aceptado la fusión, ésta fue aprobada en EE UU el 17 de diciembre de 1996 por la Federal Trade Comission. El 20 de diciembre de ese mismo año, Novartis fue registrada oficialmente como empresa.

La empresa surge legalmente el 20 de diciembre de 1996 con el compromiso de mejorar el bienestar y la calidad de vida de las comunidades de su entorno, así como de lograr respuestas para las urgencias esenciales de la humanidad: salud, alimentos y nutrición.

Desde su creación, el foco de los nuevos productos se evidencia con el desarrollo de medicamentos en los diez años de existencia: el antihipertensivo Diovan (valsartán), Femara (letrozole) contra el cáncer de mama, Exelon (rivastigmina) para combatir la enfermedad de Alzheimer, Visudyne (verteporfina) para la degeneración macular senil , Glivec (imatinib) contra la leucemia mieloide crónica, Zometa (ácido zoledrónico) para la complicación metabólica asociada al cáncer y Xolair (omalizumab) para el asma severa, entre algunos otros.

En 2005 se retoma el nombre de Sandoz para identificar la unidad de genéricos, estableciendo su sede principal en Holzkirchen (Alemania), luego de la incorporación de la compañía alemana Hexal.

En 2006 se anexa Chiron a la corporación para fortalecer su posición en el mercado de vacunas.

En 2007 es calificada como la empresa farmacéutica más admirada del mundo, según la lista de la revista Fortune basada en un estudio realizado por la empresa de consultoría Hay Group).

El presidente del comité director (CEO) y del consejo de administración es Daniel Vasella, quien ocupa el cargo desde el 21 de abril de 1999.

Tras la fusión, la decisión estratégica de la compañía fue enfocarse en el negocio de cuidado de la salud, como se evidencia al observar la evolución del negocio que en 1996 suponía el 45% de los ingresos provenientes de productos para el cuidado de la salud, cuadro que cambia de manera radical en 2005 cuando dichos productos representaron el 90% de los ingresos de la compañía.

Para lograr esta focalización, se ha desinvertido en múltiples negocios que tenía la corporación en su creación. En 1997 se separa “Ciba Specialty Chemicals” y en 1999 se fusiona el área de protección de cultivos y semillas con Zeneca Agroquimicos para formar una nueva compañía totalmente independiente, Syngenta.

Desde los inicios de la compañía, esta ha estado en superávit continuo. En 2005 la cifra de negocios alcanzó los USD 32.200 millones (14% más que en el ejercicio anterior) y las ganancias alcanzaron los USD 6.100 millones (10% más que en el ejercicio anterior). Este resultado se debe en cierta parte a la venta de productos contra el cáncer, la leucemia y la hipertensión.

Novartis es considerada una de las cinco empresas farmacéuticas más grandes del mundo (datos de IMS, agosto 2004), además de constituir un importante pilar de la economía de Suiza, en particular en la región de Basilea, donde tiene su sede principal. Su facturación anual ronda los 20.000 millones de € (2003).

La Artemisa annua es una planta tradicional de la medicina china con una efectividad del 95% contra la malaria. Tras pasar fiebres, el tratamiento con esta planta logra que la la persona sane después de unos tres días.

La OMS firmó un acuerdo en 2001 con Novartis para producir cantidades anuales a bajo coste bajo la marca Coartem, una pastilla de dosis fija de artemeter/lumefantrina. La Artemisa tiene una cosecha anual lo que dificulta su producción. Novartis no realizó la inversión adicional prometida pese a tener la previsión oficial de la OMS de producir 60 millones de tratamientos para el 2005. Al tener Novartis la exclusiva de Coartem, la desidia en su producción ha permitido la enfermedad y muerte de millones de personas en los últimos años, mientras que tratamientos de menor eficacia copan el actual negocio del tratamiento de la malaria.

En septiembre de 2006 Novartis seguía sin haber cumplido el compromiso, pero anunció de nuevo que asumiría el suministro del medicamento sin que por el momento se tengan noticias de eso se ha iniciado. Coartem sigue siendo casi imposible de encontrar en muchos países afectados o tiene un acceso muy limitado.

Al principio



Industria farmacéutica

Grabado alemán de una farmacia. Año 1568

La industria farmacéutica es un sector empresarial dedicado a la fabricación, preparación y comercialización de productos químicos medicinales para el tratamiento y también la prevención de las enfermedades, la cual reporta niveles de lucro económico altos. Algunas empresas del sector fabrican productos químicos farmacéuticos a granel (producción primaria), y todas ellas los preparan para su uso médico mediante métodos conocidos colectivamente como producción secundaria. Entre los procesos de producción secundaria, altamente automatizados, se encuentran la fabricación de fármacos dosificados, como pastillas, cápsulas o sobres para administración oral, soluciones para inyección, óvulos y supositorios.

Están sujetos a una variedad de leyes y reglamentos con respecto a las patentes, las pruebas y la comercialización de los fármacos. La industria farmacéutica es actualmente uno de los sectores empresariales más rentables e influyentes del mundo, lo cual produce al mismo tiempo elogios por sus contribuciones a la salud, y controversias por sus políticas de marketing y campañas para influir en los gobiernos, con el fin de aumentar los precios, extender sus patentes y con ello sus beneficios empresariales. Siendo acusadas por sus críticos de promoción de enfermedades, en algunos casos, al contribuir supuestamente a medicalizar los problemas derivados del modo de vida actual, al llamar la atención sobre condiciones o enfermedades frecuentemente inofensivas con objeto de incrementar la venta de medicamentos.

Muchas compañías farmacéuticas realizan tareas de investigación y desarrollo (I+D) con el fin de introducir nuevos tratamientos mejorados. En algunos países, cada etapa de pruebas de nuevos fármacos con animales domésticos (de granja o de laboratorio) o con seres humanos, tiene que recibir la autorización de los organismos reguladores nacionales. Si se produce la aprobación final se concede la autorización para utilizarlos en condiciones determinadas. En otros países se puede obtener el permiso de distribuir un fármaco presentando la autorización del país de origen.

Una gran parte de la producción de la industria farmacéutica corresponde a vacunas. La mayoría de las vacunas son inyectables, aunque algunas se administran por vía oral, en particular la vacuna de Sabin contra la poliomielitis, desarrollada a mediados de la década de 1950. Las vacunas protegen en el organismo sometiéndole a un agente patógeno debilitado, lo cual le ayuda a crear nuevos anticuerpos (inmunización a largo plazo) o proporcionándole anticuerpos activos (una solución más temporal).

La mayoría de los países conceden patentes para los medicamentos o fármacos recientemente desarrollados o modificados, por periodos de unos 15 años a partir de la fecha de autorización. Las compañías asignan una marca registrada a sus innovaciones, que pasan a ser de su propiedad exclusiva. Además, los nuevos medicamentos reciben un nombre genérico oficial de propiedad pública. Una vez que expira la patente, cualquier empresa que cumpla las normas del organismo regulador puede fabricar y vender productos con el nombre genérico. En realidad la industria farmacéutica es la principal impulsora de la extensión del sistema de patentes, y ha presionado a los países en desarrollo para hacerles seguir este sistema.

La mayor parte de las empresas farmacéuticas tienen carácter internacional y poseen filiales en muchos países. El sector, tecnológicamente muy adelantado, da ocupación a muchos licenciados universitarios, como biólogos, bioquímicos, químicos, ingenieros, microbiólogos, farmacéuticos, farmacólogos, médicos, físicos y veterinarios, así como diplomados en enfermería. Estos profesionales trabajan en investigación y desarrollo (I+D), producción, control de calidad, marketing, representación médica, relaciones públicas o administración general. En 1994, las dos mayores empresas farmacéuticas del mundo eran la británica Glaxo y la norteamericana Merck & CO. Cada una de ellas ocupa a unas 50.000 personas en todo el mundo, de las que unos 7.000 son licenciados universitarios.

La industria farmacéutica surgió a partir de una serie de actividades diversas relacionadas con la obtención de sustancias utilizadas en medicina. A principios del siglo XIX, los boticarios, químicos o los propietarios de herbolarios obtenían partes secas de diversas plantas, recogidas localmente o en otros continentes. Éstas últimas se compraban a los especieros, que fundamentalmente importaban especias, pero como negocio secundario también comerciaban con productos utilizados con fines medicinales, entre ellos el opio de Persia o la ipecacuana de Suramérica. Los productos químicos sencillos y los minerales se adquirían a comerciantes de aceites y gomas.

Los boticarios y químicos fabricaban diversos preparados con estas sustancias, como extractos, tinturas, mezclas, lociones, pomadas o píldoras. Algunos profesionales elaboraban mayor cantidad de preparados de los que necesitaban para su propio uso y los vendían a granel a sus compañeros.

Algunas medicinas, como las preparadas a partir de la quina, de la belladona, de la digitalina, del centeno cornudo (Claviceps purpurea) o del opio (látex seco de la adormidera Papaver somniferum), eran realmente útiles, pero su actividad presentaba variaciones considerables. En 1820, el químico francés Joseph Pelleterier preparó el alcaloide activo de la corteza de la quina y lo llamó quinina. Después de este éxito aisló diversos alcaloides más, entre ellos la atropina (obtenida de la belladona) o la estricnina (obtenida de la nuez vómica).

Su trabajo y el de otros investigadores hizo posible normalizar diversas medicinas y extrajo de forma comercial sus principios activos. Una de las primeras empresas que extrajo alcaloides puros en cantidades comerciales fue la farmacia de T.H. Smith Ltd. en Edimburgo, Escocia. Pronto los detalles de las pruebas químicas fueron difundidos en las farmacopeas, lo cual obligó a los fabricantes a establecer sus propios laboratorios.

Los productos químicos extraídos de plantas o animales se conocían como orgánicos, en contraposición a los compuestos inorgánicos derivados de otras fuentes; se creía que los primeros sólo podían ser producidos por los organismos vivos, de ahí su nombre. En 1828, no obstante, el químico alemán Friedrich Wöhler calentó un compuesto inorgánico, el cianato de amonio, y consiguió producir urea, que anteriormente sólo se había conseguido aislar a partir de la orina.

Esta síntesis revolucionaria hizo que se intentaran sintetizar otros compuestos orgánicos. Para la futura industria farmacéutica tuvo gran importancia el descubrimiento accidental, en 1856, del primer colorante sintético, la 'malva'. Este descubrimiento del joven estudiante británico de química William Henry Perkin incitó a diversos fabricantes de Alemania y Suiza a desarrollar nuevos colores sintéticos, con lo cual se ampliaron los conocimientos sobre la nueva química.

Los colorantes o tintes sintéticos tuvieron un impacto enorme en los avances médicos. Aumentó considerablemente la gama de productos biológicos de tintura, lo cual aceleró el progreso de la bacteriología y la histología. La investigación de nuevos colores estimuló el estudio de la química orgánica, lo cual a su vez fomentó la investigación de nuevas medicinas. El primer fármaco sintético fue la acetofenidina, comercializada en 1885 como analgésico por la empresa Bayer, de Leverkusen (Alemania) bajo la marca Phenacetin. El paracetamol -utilizado hoy como analgésico- derivó posteriormente de aquel compuesto.

El segundo fármaco sintético importante, comercializado en 1899, fue el ácido acetilsalicílico, sintetizado de forma pura por el doctor Felix Hoffmann dos años antes en los laboratorios de investigación de Bayer. Este fármaco se vendió en todo el mundo con el nombre comercial de Aspirina, propiedad de Bayer, y supuso un tratamiento nuevo y eficaz para los dolores reumáticos. A partir de estos primeros comienzos, Bayer creció hasta convertirse en la gigantesca empresa IG Farbenindustrie.

El primer fármaco que curó una enfermedad infecciosa que causaba una gran mortalidad fue la 'bala mágica' del bacteriólogo alemán Paul Ehrlich. Convencido que el arsénico era clave para curar la sífilis, una enfermedad venérea, Ehrlich sintetizó centenares de compuestos orgánicos del arsénico. Más tarde inyectó estos compuestos en ratones previamente infectados con el organismo causante de la enfermedad, la Treponema pallidum. Algunos de los 605 compuestos probados mostraron ciertos indicios prometedores, pero morían demasiados ratones. En 1910, fabricó y probó el compuesto número 606, la arsfenamina, que restablecía plenamente en los ratones infectados.

Ehrlich se enfrentó entonces al problema de fabricar su compuesto en grandes cantidades, preparado de forma adecuada para su inyección, así como para la su distribución. Buscó la ayuda de la empresa química Höchst AG, de Fráncfort (Alemania). La empresa comercializó la sustancia en ampollas de cristal con una dosis única de arsfenamina en polvo, que debía disolverse en agua esterilizada antes de ser inyectada. El fármaco, exportado a todo el mundo, recibió el nombre comercial de Salvarsán. Este proceso de descubrimiento, producción comercial y distribución continúa siendo típico de la industria farmacéutica.

En 1916, los científicos de Bayer inventaron un fármaco eficaz para tratar una enfermedad tropical, la tripanosomiasis o enfermedad del sueño. Éste mal, que afecta a los seres humanos y al ganado, es provocado por microorganismos llamados tripanosomas, transportados por la mosca tsetsé. La I Guerra Mundial interrumpió los suministros de productos químicos alemanes (y también suizos) a Gran Bretaña y Estados Unidos, lo cual estimuló las actividades de investigación y desarrollo en estos países.

Los preparados pueden succionarse como los caramelos, tomarse oralmente (como los jarabes) o administrarse en forma de inhalaciones con aerosoles dosificados, de gotas para la nariz, orejas u ojos, o de cremas, pomadas y lociones aplicadas sobre la piel.

Se considera que los años de entreguerras correspondieron a la adolescencia de la industria farmacéutica. El 11 de enero de 1922, en la Universidad de Toronto (Canadá), F. G. Banting y Charles H. Best inyectaron un extracto pancreático a un chico de 14 años cuya diabetes se consideraba terminal, y sus síntomas remitieron. Inmediatamente surgió una demanda mundial de la sustancia salvadora, denominada insulina. Este avance revolucionario supuso el Premio Nobel de Fisiología y Medicina para ambos científicos. Las autoridades de la Universidad de Toronto se dieron cuenta de que necesitaban plantearse los problemas de la fabricación y distribución de insulina con un enfoque comercial, para lo que recurrieron en la empresa farmacéutica norteamericana Eli Lilly, de Indianápolis (Indiana). A mediados de 1923, Lilly comercializaba ya suficiente insulina para tratar a miles de diabéticos en Norteamérica. Las empresas farmacéuticas europeas que fabricaban insulina bajo la licencia de la Universidad de Toronto obtuvieron un éxito parecido.

En 1935 el patólogo alemán Gerhard Domagk, de los laboratorios Bayer, comprobó que un colorante comercializado con el nombre de prontosil era eficaz contra una infección provocada por estreptococos. Estos microorganismos eran los causantes de la sepsis puerperal, una enfermedad que a veces seguía al parto y provocaba a menudo la muerte de la madre. Se demostró que la parte activa de la molécula del prontosil era el radical sulfonamida, lo cual incitó a los investigadores farmacéuticos a sintetizar una serie de fármacos nuevos conocidos como sulfonamidas o sulfamidas.

En 1928 Alexander Fleming descubrió la penicilina y sugirió que podría usarse para tratar determinadas infecciones bacterianas. No obstante, este uso no se consideró seriamente hasta 1940, cuando Howard Florey y Ernst Chain (un científico huido de la Alemania nazi) consiguieron producir y presentar la penicilina en una forma utilizable. Una serie de empresas del Reino Unido reconocieron su utilidad para el tratamiento de heridas de guerra y empezaron a fabricarla a partir de cultivos de Penicillium sp., desarrollados en botellas de vidrio. Las cantidades producidas eran insuficientes, por lo cual Florey se desplazó a Estados Unidos para convencer a las compañías farmacéuticas de que fabricaran penicilina. La empresa química norteamericana Pfizer, de Brooklyn, producía ácido cítrico mediante la fermentación de melazas. Después de muchas investigaciones adaptó tal proceso para producir penicilina. Tras la guerra, los tres científicos recibieron el Premio Nobel por sus trabajos, y la penicilina pasó a estar disponible en todo el mundo, y a precios accesibles, entre otras cosas porque al ser un producto de la naturaleza no podía ser patentado.

Pronto se descubrieron otras sustancias activas contra infecciones muy diversas, que se denominaron colectivamente antibióticos. Uno de los más conocidos fue la estreptomicina, descubierta por Selman A. Waksman y desarrollada en los laboratorios de la empresa farmacéutica norteamericana Merck & CO., de Nueva Jersey. Junto con los productos antibacterianos isoniacida y ácido p-aminosalicílico, la estreptomicina trataba la tuberculosis, causada por el bacilo de Koch.

En la década de 1950 la industria farmacéutica consiguió la mayoría de edad. Los laboratorios farmacéuticos alemanes, belgas, británicos, franceses, suecos y suizos elaboraron fármacos nuevos y eficaces (y a veces no tan eficaces). El mercado se vio inundado de nuevos antibióticos (penicilinas modificadas químicamente para destruir a las bacterias que se habían hecho resistentes a los productos más antiguos), antihistamínicos para tratar alergias como la urticaria o la fiebre del heno, nuevos analgésicos, somníferos y anestésicos, a medida que las compañías farmacéuticas invertían cada vez más en investigación y desarrollo.

Los titulares de los periódicos europeos empezaron a expresar críticas por la falta de control del sector a raíz del desastre de la talidomida. Este fármaco fue desarrollado en Alemania en 1953 y comercializado en este país en 1956.

La talidomida era un tratamiento eficaz para la depresión de los primeros meses del embarazo, un trastorno que a veces llevaba al suicidio a algunas mujeres. Pero, a finales de la década de 1950, se observó que el número de bebés nacidos con miembros desarrollados de forma incompleta era estadísticamente mayor entre los hijos de madres tratadas con este fármaco. Experimentos posteriores con animales demostraron que la talidomida dañaba el crecimiento de los miembros en el embrión e interrumpía el desarrollo normal de éstos. La difusión de este descubrimiento hizo que el fármaco se retirara en todos los países. La compañía alemana fue acusada de ocultar pruebas y desapareció de forma deshonrosa.

A partir de 1970 se establecieron en muchos países organismos gubernamentales para controlar la calidad, los ensayos clínicos y el empaquetado, etiquetado y distribución de los fármacos. Conceden autorizaciones tanto para los fármacos como para sus fabricantes y sus inspectores tienen derecho a visitar en cualquier momento las instalaciones donde se fabrican y almacenan productos farmacéuticos. Otros organismos son responsables de controlar la fabricación y distribución de medicinas y productos de crecimiento para animales. La distribución de los numerosísimos fármacos disponibles a las miles de farmacias y clínicas existentes sería casi imposible sin los servicios de distribuidores mayoristas estratégicamente situados que realizan suministros diarios. Las farmacias locales, el último eslabón en la cadena del suministro de fármacos a los ciudadanos, son inspeccionadas por agentes responsables de los diferentes ministerios o departamentos de Sanidad.

El éxito de los nuevos fármacos se ha visto acentuado por el marcado aumento de la esperanza de vida en muchas partes del mundo. La industria farmacéutica también respondió a la necesidad de formas más fiables de control de la natalidad. Al descubrimiento y aislamiento de las hormonas sexuales, después de los trabajos que Adolf Butenandt realizó en Berlín en la primera mitad del siglo XX, le siguió su producción comercial por Schering AG en Alemania y Organon BV en los Países Bajos. Ello hizo posible el desarrollo después de la II Guerra Mundial de píldoras (de hecho son pastillas) anticonceptivas eficaces. Estos mismos trabajos permitieron el desarrollo posterior de la terapia de sustitución hormonal (TSH) posmenopáusica.

Las compañías farmacéuticas fueron creadas en diferentes países por empresarios o profesionales, en su mayoría antes de la II Guerra Mundial. Allen & Hambury y Wellcome, de Londres, Merck, de Darmstadt (Alemania), y las empresas norteamericanas Parke Davis, Warner Lambert y Smithkline & French fueron fundadas por farmacéuticos. La farmacia de Edimburgo que produjo el cloroformo utilizado por James Young Simpson para asistir en el parto a la reina Victoria también se convirtió en una importante empresa de suministro de fármacos. Algunas compañías surgieron a raíz de los comienzos de la industria química, como por ejemplo Zeneca en el Reino Unido, Rhône-Poulenc en Francia, Bayer y Höchst en Alemania o Hoffmann-La Roche, Ciba-Geigy y Sandoz (estas dos últimas más tarde fusionadas para formar Novartis) en Suiza. La belga Janssen, la norteamericana Squibb y la francesa Roussell fueron fundadas por profesionales de la Medicina.

Las nuevas técnicas, la fabricación de moléculas más complicadas y el uso de aparatos cada vez más caros han aumentado según las empresas farmaceuticas enormemente los precios. Estas dificultades se ven incrementadas por la presión para reducir los precios del sector, ante la preocupación de los gobiernos por el envejecimiento de la población y el consiguiente aumento de los gastos sanitarios, que suponen una proporción cada vez mayor de los presupuestos estatales.

La industria farmacéutica no afronta sola el coste de la investigación, ya que el sistema es mixto, con participación pública y privada. Las compañías aducen que la mayor contribución proviene de sus arcas, pero expertos independientes estiman que entre los gobiernos y los consumidores financian el 84% de la investigación en salud, mientras que solo el 12% correspondería a los laboratorios farmacéuticos, y un 4% a organizaciones sin fin de lucro.

En cuanto al costo, según la versión de la industria, cada nuevo fármaco que ponen en el mercado requiere más de 800 millones de dólares en investigación. Sin embargo, un estudio que recopiló datos de 117 proyectos de investigación concluyó que el coste rondaría solamente 75 u 80 millones de dólares.

No obstante, las inversiones necesarias para el lanzamiento de un nuevo fármaco han experimentado un fuerte incremento debido al mayor número de ensayos clínicos necesarios antes de su comercialización. Este aumento es consecuencia de una legislación más estricta, que procura mejorar la seguridad de los pacientes, pero también del hecho de que los nuevos fármacos se parecen cada vez más a los antiguos, lo que obliga a realizar más pruebas para poder demostrar las pequeñas diferencias con el fármaco antiguo.

De hecho según un estudio que revisó la documentación presentada ante la FDA estadounidense (organismo que autoriza la venta de medicamentos), sólo un 20% de la inversión en investigación fue a parar a productos que aportan una mejora terapéutica notable.

Una tendencia de la industria farmacéutica es el desarrollo de agentes quirales. En 1983, representaban el 3% de los medicamentos, llegando en la actualidad al 70% de los nuevos fármacos.

La quiralidad (del griego, chiros, mano), puede influir sobre las propiedades biológicas de las moléculas. De allí que numerosos fármacos de mezclas racémicas están siendo comparadas con sus propios enantiómeros activos.

Los enantiómeros son compuestos que tienen la misma secuencia de átomos, pero difieren en que su estructura tridimensional, tienen una imagen especular. Se clasifican en dextrógiros y levógiros (R ó S). El átomo que permite que haya estructuras en espejo se llama centro quiral y es, generalmente, un átomo de carbono. Los enantiómeros tienen propiedades físico-químicas idénticas, excepto que rotan el plano de luz polarizada en direcciones opuestas. Sin embargo, la estéreo-selectividad hace que un agente quiral pueda tener mejor afinidad con un receptor o una enzima.

La estéreo-selectividad puede tener consecuencias significativas sobre la acción terapéutica o la toxicidad de un medicamento. Ello ha permitido obtener nuevos fármacos con mejores efectos sobre la tolerabilidad, la farmacocinética, la farmacodinamia y de menores interacciones farmacológicas sobre el metabolismo y la biodisponibilidad.

En los últimos años, el impacto de estas técnicas ha sido notable en la clase de los fármacos activos sobre el sistema nervioso central, dando lugar al desarrollo de nuevos agentes antidepresivos (escitalopram), psicoestimulantes (dexmetilfenidato; armodafinilo) e hipnóticos (eszopiclona).

En la actualidad, la industria farmacéutica crece vigorosamente a nivel global. Los ingresos para el sector, durante el año 2004, fueron de 550 mil millones de dólares, un 7% mayores a los registrados en el 2003. Las ventas en los EE.UU. ascendieron a $235.400 millones, lo cual implica una tasa de crecimiento del 8,3% respecto al año anterior. . Los Estados Unidos representan el 46% del mercado farmacéutico mundial.

A partir del 2008 es inminente el vencimiento de algunas de las patentes que más ingresos reportan a la industria. A causa de esto, se han incrementado los presupuestos para las áreas de investigación y desarrollo, sobre todo en las corporaciones más poderosas del sector (ver cuadro más abajo). Las mismas se disputan prácticamente la totalidad del mercado de los nuevos fármacos, registrándose una tendencia creciente de concentración en la oferta.

Los medicamentos no son una mercancía cualquiera, sino un elemento necesario para mantener la salud de los ciudadanos. Y aquí es donde empieza el conflicto de intereses, ya que por una parte, existe el derecho de la industria farmacéutica a obtener beneficios que la incentiven para seguir investigando, mientras por otro lado está el derecho a la salud, del que debería gozar todo ser humano.

Los argumentos más empleados para justificar el incremento de los precios de los medicamentos dicen que las nuevas técnicas, la fabricación de moléculas más complicadas y el uso de aparatos cada vez más caros han aumentado enormemente los costes. Estas dificultades se ven incrementadas por la presión para reducir los precios del sector, ante la preocupación de los gobiernos por el envejecimiento de la población, el problema con las patentes y el acceso a los medicamentos y el consiguiente aumento de los gastos sanitarios, que suponen una proporción cada vez mayor de los presupuestos estatales.

Sin embargo, los críticos del sector sostienen que en realidad los costos de fabricación han disminuido de manera importante, debido al empleo de aparatos y procesos industriales más eficientes, y a la automatización de muchas etapas productivas, con la consiguiente reducción de mano de obra. Por otra parte, la mano de obra se ha visto reducida en forma notable luego de las mega fusiones de las principales empresas farmacéuticas que han ocurrido en la década del 90, que han generado una ola de despidos del orden de varias decenas de miles de empleados.

En realidad, el mayor generador de costos en la industria farmacéutica actual no es la fabricación de los medicamentos, ni tampoco las inversiones en investigación y desarrollo (ver abajo) sino los gastos derivados de la comercialización o mercadeo (marketing) de sus productos, que incluyen millonarios desembolsos para realizar estudios de mercado, análisis de los competidores, estrategias de posicionamiento, extensión de patentes, distribución, promoción, publicidad y ventas de sus productos, así como los gastos administrativos necesarios para mantener estructuras multinacionales, los que incluyen astronómicos salarios pagados a sus principales ejecutivos.

Según los críticos de la industria farmacéutica, los altos precios tampoco están en relación directa con la inversión en la investigación sino, más bien, con las ganancias producidas por la comercialización de los medicamentos.

Algunos de estos conceptos fueron desarrollados por Marcia Angell, quien fuera editora en jefe de la publicación científica New England Journal of Medicine por más de 20 años. Sus denuncias (ver bibliografía) han generado una respuesta de la Asociación de Fabricantes e Investigadores Farmacéuticos de los EEUU (Pharmaceutical Research and Manufacturers of America o PHRMA), en la forma de un documento disponible en Internet (ver enlaces externos).

Enfoques alternativos señalan la realidad de un mercado en el que la industria promociona la investigación y la comercialización de novedades terapéuticas. Sin embargo menos de una cuarta parte de los fármacos que se ponen en el mercado son innovadores.

Cuando estas novedades son analizadas por Comités de expertos independientes, utilizando procesos normalizados de trabajo que garantizan la transparencia y reproductibilidad de la evaluación científica comparativa, de la eficacia, seguridad, posología, y economía, se evidencia que la mayoría de estos nuevos medicamentos sólo vienen a sustituir el espacio económico que para las compañías dejan otros con patentes próximas a expirar o que ya han expirado, por lo que dejarán de ser tanto negocio como lo eran. Así vemos como cerca de un 90% de los nuevos fármacos usados en Atención Primaria, no representan una mejora terapéutica respecto a otros medicamentos presentes en el mercado, con eficacia y seguridad conocidas y gran experiencia de uso.

Esta sustitución por novedades terapéuticas representa un incremento insostenible del gasto sanitario para la economía de muchos países, teniendo que desviar ingentes cantidades del presupuesto nacional que podría destinarse a mejoras en las prestaciones que su sistema sanitario da a sus ciudadanos o simplemente al desarrollo de su economía y nivel de vida. La mayor parte del aumento del gasto de los sistemas sanitarios en los países ricos se debe a la sustitución de fármacos conocidos por novedades terapéuticas.

Los organismos gubernamentales que supuestamente deben ejercer la función de control de este sector económico en beneficio de los ciudadanos, están financiados en porcentajes muy altos por la propia industria (la FDA de EUA en un 75% y la Agencia Europea de Evaluación de Medicamentos en un 80% son un ejemplo), dependiendo, como es el caso europeo de la Dirección General de Industria y no de la de Salud. De todo ello se desprende que existe un conflicto entre la riqueza que la industria genera (otra cosa es como luego se redistribuye) y los perjuicios que los ciudadanos deben asumir por ella. En el año 2002, justo cuando caducaba la patente de tratamientos hormonales sustitutivos (THS) en parches transdérmicos para mujeres con sintomatología menopáusica, se reconoció que no sólo no protegen del infarto de miocardio ni de la enfermedad de Alzheimer, sino que en realidad aumentan su riesgo, así como el de cáncer de mama. Se calcula que en el Reino Unido pueden haber causado 20.000 casos adicionales de cáncer de mama. En España pueden haber producido unos 16.000 casos adicionales de cáncer de mama, 6.000 de ictus y 8.000 de embolia pulmonar, a cambio de reducir el número de casos de cáncer colorrectal en 6.000, y el de fracturas de cuello de fémur en 2.500. En cuanto a la demencia, se registró una incidencia del doble entre las usuarias de THS, comparadas con las no usuarias.

Una revisión de los conocimientos sobre estos riesgos pone de manifiesto que en 1974 ya se conocía que los estrógenos incrementan el riesgo de infarto de miocardio, embolia y cáncer de endometrio, y en 1978 ya se sugirió que también incrementan el riesgo de cáncer de mama. Como este ejemplo existen desgraciadamente otros más, lo que pone en tela de juicio la realidad de una investigación muchas veces no independiente, o exenta de conflicto de intereses, que se basa en estudios en ocasiones con un diseño metodológico "poco ortodoxo" desde el punto de vista científico, o que beneficia claramente al nuevo fármaco. Investigación que no se realiza con el tipo de pacientes a los que después va dirigido el fármaco, como es en muchos casos el de las mujeres o el de los niños, en los que hasta en un 90% de casos no se hace. Esto último ha llevado a la Comisión Europea a dar un toque de atención a la industria continental. Para muestra un botón, el caso reciente de gravísimos efectos adversos en niños por un antiviral para la Gripe aviar usado en Japón.

La innovación prosigue su veloz curso a medida que la investigación básica en universidades y hospitales, financiada en parte por contribuciones de la industria, así como la propia investigación de las compañías farmacéuticas, realiza nuevos descubrimientos sobre los tejidos y órganos de los seres vivos. En la actualidad la investigación en los laboratorios de las compañías farmacéuticas centra su interés en el hallazgo de tratamientos mejorados para el cáncer, las enfermedades del sistema nervioso central, las enfermedades virales como el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), la artritis y las enfermedades del aparato circulatorio, que son los males que aquejan principalmente a los países desarrollados, y los que en última instancia, les generan más ganancias. Poca investigación se realiza sobre las enfermedades predominantes de países subdesarrollados (por ejemplo, la enfermedad de Chagas en América del Sur), debido a que el retorno de la inversión en estos mercados es bajo.

El descubrimiento de la estructura del ácido desoxirribonucleico (ADN) al principio de la década de 1950 hizo posible el desarrollo de nuevas técnicas que han desembocado en la producción de prostaglandinas, interferón, nuevas vacunas, el factor de coagulación sanguínea y muchos otros compuestos bioquímicos complejos que antes eran difíciles o imposibles de fabricar. Los directivos de las compañías farmacéuticas comprenden plenamente la importancia de la ingeniería genética para el desarrollo de nuevos fármacos en la actualidad y en el futuro.

El uso de animales vivos en la investigación médica es tema de polémica. Aunque los farmacólogos han desarrollado y continúan desarrollando técnicas para evitar su uso, los animales vivos (fundamentalmente ratas y ratones) continúan siendo cruciales para muchos procedimientos. Los organismos de control médico insisten en el hecho de que se tienen que utilizar dos especies distintas para comprobar la posible toxicidad de una nueva sustancia antes de conceder el permiso a empezar ensayos clínicos.

La primera fase de estos ensayos implica la cooperación voluntaria de personas sanas que reciben un breve tratamiento del nuevo fármaco. Si no aparecen problemas, el organismo oficial que otorgó la autorización permite el inicio de la segunda fase de los ensayos, en la que unos pocos asesores especializados prueban el producto con un grupo seleccionado de pacientes. Basándose en sus recomendaciones, la compañía puede solicitar permiso de llevar a cabo la tercera fase de los ensayos, de carácter más amplio. Si esta última fase produce resultados satisfactorios, se solicita la autorización del fármaco. En algunos casos es necesario repetir un procedimiento parecido en aquellos países donde se quiera comercializar.

Generalmente los ensayos se llevan a cabo en hospitales, donde es posible organizar ensayos denominados de doble ciego. Los pacientes se dividen en dos o tres grupos; uno de ellos recibe el fármaco que se quiere probar, otro recibe un placebo (una sustancia inactiva) y a veces un tercer grupo recibe otro producto con el que se quiere comparar el nuevo fármaco. Los tres compuestos se presentan de manera que ni el paciente ni el médico tratante puedan diferenciarlos. Según algunos diseños, sólo el farmacéutico del hospital sabe qué grupo recibe cada compuesto y no divulga los resultados hasta el final del ensayo, cuando los médicos hayan evaluado los resultados clínicos. En el caso de medicinas para animales, se realizan ensayos parecidos que son llevados a cabo por veterinarios.

En la actualidad la mayoría de los gobiernos occidentales consideran que un requisito para la producción y distribución de fármacos seguros y eficaces es que la industria farmacéutica continúe en manos de la empresa privada. Otro requisito es el establecimiento de organismos gubernamentales de vigilancia compuestos por expertos y con poderes para conceder o negar la autorización a las compañías farmacéuticas para comercializar sus productos, según criterios de calidad de los mismos y seguridad para los pacientes. Estos organismos de control son los responsables de impedir abusos o irresponsabilidades por parte de los fabricantes, con lo cual se reduce la posibilidad que aparezcan peligros para la salud y se produzcan desastres como el de la talidomida.

El jardinero fiel (Fernando Meirelles, 2005) basada en una novela de John le Carré, hace una crítica de algunos de los métodos usados por la Industria farmaceútica.

Al principio



Basilea

Escudo de Basilea

Basilea (en inglés: Basle o Basel, en alemán: Basel , en francés: Bâle , en italiano y español: Basilea ) es la tercera ciudad más poblada de Suiza (188.000 habitantes en el semicantón de Basilea-Ciudad según datos de 2004; 731.000 habitantes en la aglomeración, perteneciente al semicantón de Basilea-Campiña), haciéndola la segunda área urbana más grande de Suiza según datos de 2003.

La aglomeración basiliense traspasa la frontera germano-suiza y franco-suiza, ya que esta engloba las ciudades de Saint-Louis y Huningue en Alsacia, así como las ciudades de Weil am Rhein y Lörrach en Baden-Württemberg. En alemán, la región es conocida con el nombre de Dreiländereck (literalmente esquina de los tres países), en francés la región es conocida como District des trois frontières (distrito de las tres fronteras).

Basilea constituye el último puerto accesible a barcos del Rin. Ya que en el curso interior del río están situadas las cascadas del Rin, obstáculo mayor para la navegación.

Localizada al noroeste de Suiza sobre el río Rin. La ciudad limita tanto con Alemania como con Francia. La región de Basilea, que culturalmente se extiende a la alemana Baden y francesa Alsacia, refleja la herencia de tres Estados en el nombre latino moderno: "Regio TriRhena".

La comuna limita al norte con las comunas de Huningue (FR-68) y Weil am Rhein (DE-BW), al este con Riehen, Birsfelden (BL) y Muttenz (BL), al sur con Münchenstein (BL), Reinach (BL), Bottmingen (BL) y Binningen (BL), y al oeste con Allschwil (BL) y Saint-Louis (FR-68).

La historia de Basilea se remonta al siglo VI a. C. cuando los celtas se asientan a orillas del Rin. El año 44 a. C. los romanos fundan el asentamiento de Augusta Raurica (hoy Kaiseraugst) a unos 10 km aguas arriba de Basilea y por esa época construyen también una fortificación sobre la colina donde se alza hoy la Catedral. El nombre de Basilia se menciona por primera vez en un documento de 374. Con el derrumbamiento del Imperio Romano llegan en el 450 los alamanes y en el siglo VI pasa a ser dominio de los francos. En el 740 se convierte en sede episcopal. El año 1000 es reconocida como ciudad libre dentro del Sacro Imperio Romano Germánico y en el 1501 se adhiere a la Confederación Helvética.

La posición de la ciudad sobre el Rin enfatizó su importancia: desde 1225 Basilea poseyó por muchos siglos el único puente (Mittlere Brücke) de madera sobre el río "entre el lago de Constanza y el mar", que en 1903 se reconstruyó totalmente de piedra. En 1356, el más fuerte terremoto ocurrido desde entonces en la Europa Central, causó extensos daños en la ciudad.

A instancias del emperador alemán Enrique II y su esposa Cunegunda, comienza en 1019 la construcción en estilo gótico de la Catedral (Münster). El mencionado terremoto derribó las cuatro torres y el coro, pero solamente se reedificaron dos de ellas hasta 1500. Basilea se convirtió en el punto focal de la Cristiandad occidental durante el Concilio de Basilea en el siglo XV.

Tras la aparición de la imprenta Basilea se convirtió en un centro editorial sin censura. Casiodoro de Reina o Reyna, un monje español convertido al protestantismo, se refugió en Basilea mientras terminaba la traducción al castellano de todos los libros que conforman la Biblia. Fue justamente en Basilea donde se imprimieron en 1569 los ejemplares de esta Biblia, primera completamente traducida al idioma castellano de las fuentes hebreas y griegas más antiguas disponibles, conocida como "Biblia del Oso", en referencia al dibujo de la portada (un oso comiendo miel de un panal de abejas), cuya interpretación es que la palabra de Dios es un verdadero alimento para el creyente. Esta Biblia fue la que, luego de algunas adaptaciones menores, se conoce hoy como la versión de la Biblia según Reina-Valera, muy apreciada por los cristianos protestantes. Todavía se conservan en la Biblioteca de la Universidad de Basilea cinco ejemplares en muy buen estado, uno de ellos autografiado por Casiodoro de Reina, quien lo obsequiara en su momento a la Universidad de Basilea.

En 1833 se produce la división del cantón de Basilea en los dos semicantones Basilea-Campiña y Basilea-Ciudad, que perdura hasta la actualidad.

Basilea hospeda la más antigua universidad de Suiza, la Universidad de Basilea, inaugurada en 1459 por el Papa Pío II. Entre algunos de los profesores más famosos de la universidad se encuentran Erasmo de Rotterdam, Paracelso, Daniel Bernoulli, Leonhard Euler y Friedrich Nietzsche. Recientemente, la universidad ha adquirido notoriedad en el desarrollo de medicinas tropicales.

Basilea es famosa por sus múltiples sociedades científicas, como la Sociedad Entomológica de Basilea (Entomologische Gesellschaft Basel, EGB) que celebró su centenario en 2005.

Basilea tiene la reputación de ser una de las ciudades culturales más importantes en Europa. En 1997 compitió para llegar a ser "Capital Europea de la Cultura". En mayo de 2007, el sexto EJCF festival de coros comenzó: esta tradición de Basilea empezó en 1992, con los Coro de los Niños Cantores de Basilea como anfitriones.

El carnaval de la ciudad de Basilea (Basler Fasnacht) es el mayor evento cultural del año. El carnaval es el más importantes de Suiza, y atrae una gran multitud desde toda Europa cada año.

El Art Basel, es una muestra internacional de arte moderno realizada cada año, y considerada como la más importante de Europa y una de la más importante del mundo.

Los museos de Basilea cubren un amplio espectro de exposiciones, con el punto fuerte en las artes plásticas. Albergan una gran cantidad de fondos de relevancia internacional. Las aproximadamente tres docenas de edificios suponen una densidad de museos extraordinariamente elevada en comparación con otras ciudades de idéntico tamaño. Anualmente reciben más de un millón de visitantes.

Los museos, componente esencial de la cultura y la política cultural de Basilea, se basan en la combinación de la actividad de colección, tanto privada como pública, con el fomento privado y público de la cultura, una fórmula que data del siglo XVI. La colección del museo abierta al público se creó en 1661 y es la primera y más antigua colección existente de carácter civil. Desde finales de la década de 1980 se han abierto diversas colecciones privadas en edificios de nueva construcción, reconocidos por su arquitectura museística de vanguardia.

La catedral románica de Basilea, conocida como Münster, con sus dos torres irregulares, constituye un monumento arquitectural sobreviviente al terremoto medieval. En su interior se encuentra la tumba de Erasmo de Rotterdam.

El pintoresco Rathaus (ayuntamiento) construido entre 1504 y 1514 en piedra arenisca de color rojo oscuro, se encuentra en el centro de la plaza de mercado (Markplatz).

Basilea hospeda entre otras, construcciones de arquitectos reconocidos como la Fundación Beyeler de Renzo Piano, o el complejo de vidrio prensado de Weil am Rhein constituido de tres edificaciones de Zaha Hadid; el centro de congresos de Tadao Ando, museo Jean Tinguely y el Banco de Pagos Internacionales de Mario Botta, así como diversas construcciones de Herzog & de Meuron, entre las que se encuentra el estadio de fútbol.

Basilea funciona como un centro industrial principal para la industria química y farmacéutica, con numerosas compañías pequeñas y medianas así como grandes, entre las que se destacan las grandes corporaciones suizas Novartis (formada a partir de la fusión de Ciba-Geigy con Sandoz en 1996), Hoffmann-La Roche, Ciba y Syngenta. La agrupación de estas empresas en una superficie geográfica relativamente pequeña conforma un polo biotecnológico que se conoce bajo el nombre de "Biovalley", y que se extiende también a Francia y Alemania.

El banco UBS AG tiene su sede central en Basilea, dando a las finanzas un rol importante en la economía local. La importancia de sector bancario comenzó a partir de la apertura de la sede del Bank for International Settlements en 1930. La innovante industria financiera de Basilea comprende intituciones como el Comité de Basilea, responsable del cumplimiento de los Acuerdos de Basilea.

La ciudad cuenta con la construcción habitada más alta de Suiza, la Basler Messerturm (Torre de Ferias de Basilea) que tiene 105 metros de altura. También alberga la construcción no habitada más alta de Suiza, la antena de televisión St. Chrischona de una altura de 250 metros.

Varias ferias tiene lugar en Basilea a lo largo del año, una de las más importantes es el Baselworld, la feria de relojería más importante del mundo.

Basilea tiene en Suiza una reputación de ciudad deportiva. El equipo FC Basel ha sido uno de los mejores del campeonato suizo en los últimos años. En la sede del FC Basel, el St. Jakob Park, se llevó a cabo la ceremonia de apertura de la Eurocopa 2008, así como tres partidos de la primera ronda, dos de cuartos de final y uno de semifinal.

El mayor evento indoor de tenis del país se lleva a cabo en Basilea cada mes de octubre. El Davidoff Swiss Indoors reúne a los mejores tenistas del ATP.

La Asociación Internacional de Balonmano tiene su sede en Basilea.

El campeonato europeo de Skateboard (European Skateboard Championships) se lleva a cabo todo los años en Basilea.

En Basilea empalman la autoruta A2 / A3 procedente de Lucerna/Zúrich con la autopista alemana A5 en dirección a Karlsruhe y Fráncfort del Meno, así como con la francesa A35 hacia Mulhouse. Las dos partes de la ciudad, llamadas Basilea Mayor y Basilea Menor, están unidas por cinco puentes urbanos y uno ferroviario que cruzan el Rin.

Basilea dispone de tres estaciones de ferrocarril. La estación Basel SBB para las líneas nacionales hacia Zúrich, Berna/Lucerna y Delémont, así como las líneas internacionales hacia Alemania e Italia. En el mismo edificio se encuentra la estación Basel SNCF para las líneas hacia Mulhouse/París y Bruselas. La Estación Alemana (Badischer Bahnhof) se halla en la zona norte de la ciudad y en ella hacen parada todos los trenes que van y vienen de y hacia Alemania, así como los que circulan por el lado alemán hacia Waldshut y Constanza.

El Aeropuerto Internacional de Basilea-Mulhouse, inaugurado en 1953 es el único aeropuerto binacional del mundo, se llama actualmente Euroairport, pues comparte sus instalaciones y servicios entre Suiza y Francia sirviendo marginalmente también Alemania desde 1993. El aeropuerto se halla en un exclave en Francia y una carretera extraterritorial lo enlaza con la ciudad; el terminal del aeropuerto está dividido en dos zonas nacionales, suiza y francesa, respectivamente.

Basilea cuenta con dos puertos fluviales. Desde la Edad Media ha sido una plaza importante para el intercambio de mercancías entre el Mediterráneo y el Mar del Norte. La distancia entre Basilea y Rotterdam por el Rin se eleva a 832 km, que las embarcaciones actuales cubren en tres a cuatro días en dirección al mar, en tanto que tardan una semana remontando el río. Alrededor del 15% de las exportaciones suizas se realizan a través de los dos puertos renanos. Entre Basilea y Estrasburgo existe un canal paralelo al Rin que se construyó en el siglo XIX para evitar los reciales de Istein. De acuerdo con el Tratado de 1868, el tramo entre el mar y el puente de Basilea es considerado como aguas internacionales.

Al principio



Metilfenidato

Estructura química del metilfenidato

El metilfenidato (MFD) es un psicoestimulante, más conocido por la marca comercial Ritalin (en países hispanoparlantes: Ritalina).

El MFD existe desde hace ya más de 60 años. Sin embargo, cobró especial notoriedad a partir de los años noventa. Esto se debió a la difusión del diagnóstico de trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH ) en niños y adultos, fenómeno unido a la prescripción del MFD, fármaco de elección para este tratamiento. A modo de ejemplo, Concerta (una de las tantas marcas de MFD) alcanzó en EE. UU. volúmenes de venta superiores a los 839 millones de dólares durante el año 2005.

Tanto el diagnóstico como el fármaco han sido objetados, apelando incluso a principios éticos, ideológicos o religiosos. Tal rechazo se ha atribuido a reacciones de pánico moral del público no especializado ante el concepto de tratamiento medicamentoso en niños, o bien a creencias (muchas veces, infundadas) respecto de sus consecuencias. La temática ocupó a los medios de comunicación masiva, interviniendo figuras del psicoanálisis y de la antipsiquiatría. Éste fue el caso de la Cienciología, un culto religioso con injerencia en asuntos científicos.

Las críticas al TDAH y al metilfenidato devienen, a menudo, de un rechazo al concepto general de disfunción neurobiológica y a los supuestos neuroquímicos que subyacen a las prácticas de la psiquiatría contemporánea. En el año 1998, un panel de expertos designado por los National Institutes of Health (NIH) redactó un consenso procurando legitimar la entidad clínica de este trastorno y la necesidad de tratar el mismo. Hallazgos recientes en neurociencias, por ejemplo los provistos por neuroimágenes, parecen ratificar el arraigo orgánico del síndrome, habiéndose identificado patrones específicos de expresión fisiológica. Por último, estudios en materia de herencia biológica, han revelado una fuerte asociación de éste con determinados genes.

El uso de estimulantes para el tratamiento sintomático de la narcolepsia se remonta a los años treinta cuando comenzaron a indicarse efedrina y anfetamina. Poco después, en 1937, se produjo el primer estudio clínico (del que se tenga registro) avalando la eficacia de un estimulante para el tratamiento del síndrome hiperactivo. Por entonces, Charles Bradley dirigió en Providence (Rhode Island) un ensayo en que se administró anfetamina (Benzedrina) a un grupo de niños hiperactivos. Las conclusiones del reporte fueron entusiastas: se habían observado progresos significativos.

Años más tarde, en 1944, se sintetizó por primera vez el metilfenidato mientras transcurrían los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial. Durante la contienda se había experimentado con innumerables variantes químicas de la anfetamina, en la búsqueda de moléculas con propiedades análogas, pero efectos adversos menos severos.

En 1954, el nuevo compuesto fue patentado. La acción del metilfenidato sobre el organismo humano reveló, con respecto a los fármacos de su clase conocidos hasta el momento, menos efectos colaterales neurovegetativos (sobre todo, vasopresores y broncodilatadores). Reacciones adversas como la supresión del apetito y el insomnio, se mostraron menos frecuentes o mejor toleradas.

La Compañía Farmacéutica Ciba (precursora de Novartis) lanzó el producto al mercado en 1955, con el nombre Ritalin. Desde sus comienzos, fue utilizado para una serie de indicaciones. No tardarían en llegar los primeros reportes acerca de su utilidad en el tratamiento de la narcolepsia. El Physician's Desk Reference de 1957 afirmaba, además, que estaba "indicado en fatiga crónica y estados letárgicos y depresivos, incluyendo aquellos asociados con agentes tranquilizantes y otras drogas, conducta senil perturbada, psiconeurosis y psicosis asociadas con depresión".

A comienzos de los sesenta, se popularizó el uso del MFD para tratar niños con TDAH, síndrome conocido en ese momento como "hiperactividad" o "disfunción cerebral mínima" (DCM). Por esos años, el Ritalin también lograba creciente renombre a causa de menciones periodísticas sobre su uso corriente entre celebridades del mundo de la política y de la ciencia, como el astronauta Buzz Aldrin, y el matemático Paul Erdős.

En 1969, la Iglesia de la Cienciología, fundó la denominada Comisión de Ciudadanos por los Derechos Humanos (CCHR). Pocos meses más tarde, iniciaría una campaña abierta, sirviéndose de los medios masivos de comunicación, en oposición a la medicación psiquiátrica en general, y el Ritalin en particular.

En 1971, la Convención Internacional de Sustancias Psicotrópicas incluyó al MFD en la Lista II. Los Estados monitorean la ruta de este medicamento, que se expende con receta oficial. Con posterioridad al Convenio mencionado, hubo casos aislados de países en que se prohibió la circulación de MFD: Belice (1989); Nigeria (1986); Senegal (1980); Tailandia (1991); Togo (1993); Turquía (1981); Yemen (1980). En otros, se lo retiró temporariamente del mercado, como sucedió en Italia, donde se reintrodujo en el 2003. Sin embargo, en ningún caso esas regulaciones se ampararon en cuestionamientos sobre la eficacia o la seguridad del fármaco.

El MFD es la medicación más comúnmente prescrita para tratar el TDAH en todo el mundo. De acuerdo a estimaciones, más del 75% de las recetas de MFD son hechas a niños, siendo aquel trastorno unas cuatro veces más frecuente entre los varones que entre las niñas. La producción y prescripción del MFD creció significativamente en los años noventa, especialmente en los Estados Unidos, en la medida en que el diagnóstico de TDAH pasó a ser mejor comprendido y aceptado más generalizadamente dentro de las comunidades médica y de salud mental.

Algunos de los detractores más conocidos son Peter Breggin, Thomas Armstrong, Fred Baughman y el periodista Thom Hartmann, famoso por su "teoría del granjero y el cazador" para caracterizar el TDAH. Éstos sostienen que las características neurobiológicas observadas no son necesariamente de origen patológico, y manifiestan preocupación por los cambios en el comportamiento, asociados al uso de estimulantes.

En 2005 se había reintroducido el tema en algunos medios de difusión por causa de un estudio en pequeña escala, que sugería una asociación del MFD con alteraciones cromosómicas, las cuales han sido asociadas a efectos genotóxicos. No obstante, se trataba de un estudio preliminar, cuyos resultados se vieron contrariados por evidencia diversa y que, actualmente, se considera refutado.

En 2008, un grupo de profesionales de la Facultad de Ciencias Sociales de Montevideo preparó un informe en el que denuncian el uso masivo de ritalina entre niños escolares de zonas pobres de Uruguay. Los estudiosos declararon en una entrevista que los maestros de escuelas primarias les exigen a las familias de niños con problemas de disciplina que “si no entra medicado, ni lo traigan .” Los padres llevan a los niños a hospitales públicos donde no hay especialistas pero donde es fácil obtener la medicación. “Ante tal embrollo y sin recursos, lo más fácil es depositar las culpas en las familias y concretamente en esos niños y darle la pastillita mágica”.

De acuerdo con declaraciones del equipo uruguayo, la escuela y los padres establecen una negociación: Que los niños “venga medicados para que no molesten a los demás y así se les sigue haciendo el certificado de concurrencia a la escuela –más allá de que el niño o la niña no aprenda, pero a estas alturas, ¡este ya resulta un problema menor!– y las familias pueden seguir cobrando la asignación familiar”.

Se estima que el valor bruto de la producción anual de MFD en 2005, habrá multiplicado al menos por diecisiete el correspondiente a 1990, de acuerdo a las cifras previstas para el año en curso en EE. UU., pasando en ese período de menos de 2 toneladas a más de 30. El MFD es en la actualidad el psicotrópico bajo fiscalización internacional con mayor distribución en el circuito legal. Se ha convertido en una de las manufacturas más redituables para el complejo industrial farmacéutico. Los ingresos derivados del mercado de drogas para el TDAH, incluyendo al MFD y sus competidoras, alcanzan sólo en EE. UU. valores superiores a los 3.100 millones de dólares. Nótese que el producto bruto interno anual de unos 50 países estaría por debajo de esas cifras.

Esta tendencia se está expandiendo a muchos otros países, siendo Argentina uno de los casos salientes de América Latina. No obstante, datos estadísticos sugieren que este síndrome se halla subdiagnosticado en todos los países hispanoparlantes, por lo que es de esperar que la difusión de esta temática cobre especial vigor en los próximos años, reproduciendo el proceso ocurrido en EE. UU. en la década anterior.

El MFD se administra generalmente por vía oral en forma de comprimidos. Los efectos clínicos de la fórmula de liberación inmediata, se manifiestan unos 30 a 45 minutos después de ingeridos, y se extienden por un máximo de 4 horas. Se comercializa bajo las marcas Ritalina, Rubifen, Methylin y Focalin (la última contiene sólo d-treo-metilfenidato o dexmetilfenidato, en lugar de la usual mezcla racémica de d,l-treo-metilfenidato de las otras presentaciones).

El MFD se encuentra disponible también en fórmulas de acción extendida (liberación prolongada, LP), que prescinden de la necesidad de repetir las dosis, pudiendo alcanzar una cobertura de 8 horas (Ritalina LA) a 12 horas (Concerta). Se trata de la misma droga, pero con un recubrimiento especial que la libera de manera controlada en el sistema, atenuando, además, picos y valles en los niveles plasmáticos de sustancia.

El MFD es potente inhibidor de la recaptación de dopamina (DA) y noradrenalina (NA). Bloquea la captura de estas catecolaminas por las terminales de las células nerviosas; impide que sean removidas del espacio sináptico. De este modo, la DA y la NA extracelulares permanecen activas por más tiempo, aumentando significativamente la densidad de estos neurotransmisores en las sinapsis neuronales.

El MFD posee potentes efectos agonistas sobre receptores alfa y beta adrenérgicos.

El MFD eleva el nivel de alerta (arousal) del sistema nervioso central, lo que es mensurable electrofisiológicamente (ondas de bajo voltaje). Incrementa los mecanismos excitatorios del cerebro, a la vez que aumenta aquellos mecanismos responsables por la inhibición. Esto resulta en una mejor concentración, coordinación motora, y control de los impulsos.

Los efectos del MFD en el TDAH se atribuyen a una mejora en la capacidad inhibitoria de circuitos fronto subcorticales mediados por el neurotransmisor dopamina. En particular, el MFD incrementa la acción reguladora de la corteza frontal y estructuras inferiores a nivel del cerebro anterior basal, como el núcleo estriado. Hacia la porción ventral de este último, localizado en los ganglios basales de las áreas prefrontales del cerebro, se encuentra el núcleo accumbens. La dopamina actúa en el núcleo accumbens limitando la información que debe ser procesada, permitiendo focalizar la atención. En el TDAH, la corteza prefrontal no modularía adecuadamente al locus coeruleus por un déficit de dopamina y noradrenalina. Esta falta de inhibición se manifiesta en un ingreso excesivo de información. Así, surgen dificultades para seleccionar estímulos pertinentes, y aumenta la distracción. La serotonina también podría estar implicada, pues se relaciona con el control de los impulsos.

Este mecanismo pudo verificarse en estudios realizados con PET (tomografía por emisión de positrones). En adultos con TDAH, se encontró una disminución del 8,1% en el metabolismo cerebral de la glucosa en relación a los controles, sobre todo a nivel de la corteza prefrontal y áreas premotoras. Estudios recientes del flujo cerebral muestran que, durante el tratamiento con MFD, se incrementan tanto la actividad en el estriado como las conexiones entre la región órbito-frontal y límbica.

La tomografía por emisión de positrones demostró un aumento del metabolismo en las áreas órbito-frontales bilaterales y en las sensoriomotoras parietales izquierdas, luego de una dosis única de MFD.

El MFD es la droga más utilizada para tratar el TDAH, y la más estudiada en los últimos cuarenta años. Se ha comprobado que produce un efecto estabilizador en personas con este trastorno. La noradrenalina incidiría sobre los sistemas atencionales posteriores, que permiten cambiar la focalización de un estímulo a otro; la noradrenalina y la dopamina, sobre los sistemas atencionales anteriores, relacionados con funciones ejecutivas, análisis de datos y preparación o planificación de la respuesta.

En los niños con trastornos por déficit de la atención, disminuye las conductas impulsivas y la inquietud motora, y aumenta la actividad cognitiva (atención, memoria), mejorando su capacidad de concentrarse en tareas repetitivas, que demandan esfuerzo mental sostenido y no se asocian a una satisfacción inmediata. En los adultos con TDAH, el MFD favorece las funciones ejecutivas, relacionadas con el control cognitivo. Éstas incluyen un conjunto de funciones cerebrales que involucra: autorregulación, secuencia y organización del comportamiento, flexibilidad, inhibición de respuestas y planificación.

En la vida cotidiana de estos adultos, suelen manifestarse avances significativos en la capacidad de focalizarse en el trabajo y administrar el tiempo (organización), disponer de sus recursos con metas a mediano y largo plazo (planificación), lograr continuidad en sus proyectos (secuencia), e interaccionar más adaptadamente con el entorno (flexibilidad). Estos cambios en el desempeño, afectan contextos vitales para el sujeto, como son las áreas familiar, académica y laboral.

El metilfenidato (o metilfenidán) es un polvo cristalino fino, blanco, inodoro preparado por síntesis química.

La molécula de metilfenidato posee dos centros de quiralidad; por lo tanto, existe un total de cuatro enantiómeros de esta droga. Las primeras formulaciones de MFD que se comercializaron contenían los cuatro enantiómeros. Estudios subsecuentes revelaron, sin embargo, que los isómeros eritro estaban desprovistos de efectos estimulantes significativos sobre el sistema nervioso central. A causa de esto, las formulaciones actualmente disponibles contienen una mezcla racémica de solo d,l-treo-metilfenidato. Como se verá más adelante, la actividad farmacológica se atribuye principalmente al isómero d-treo.

El MFD es una amina simpaticomimética, cuya fórmula molecular es C14H19NO2. Pertenece al grupo de las fenetilaminas y, en particular, es un análogo ciclizado de la anfetamina. Estructuralmente, el MFD añade al modelo un anillo piperidínico, que incluye al nitrógeno y al carbono beta.

Las soluciones de MFD son ácidas al tornasol. Aquel es libremente soluble en agua y en metanol, soluble en alcohol y ligeramente soluble en cloroformo y acetona. Su punto de fusión es de 224 - 226 grados Celsius. Se trata de un compuesto estable, combustible, y químicamente incompatible con agentes fuertemente oxidantes, álcalis, barbitúricos.

El MFD es una mezcla racémica (50/50) de enantiómeros d-treo y l-treo. El dexmetilfenidato (enantiómero dextrógiro) es el responsable del efecto terapéutico del MFD. La mezcla racémica, luego de ser administrada por vía oral, pasa por un proceso de clearance estéreo-selectivo.

El MFD es rápidamente absorbido en el tracto gastrointestinal (Tmáx = 1 a 2 horas), y en forma casi completa. Debido a este efecto de primer paso, la biodisponibilidad sistémica es de alrededor de un 30%. La presencia de alimentos en el estómago acelera la velocidad de absorción pero no la cantidad total absorbida. La rapidez con que se absorbe la sustancia desempeña un papel importante en la efectividad, lo que haría a la preparación regular más conveniente.

La unión a las proteínas es baja. Por ser una sustancia alcalina, se une a glucoproteínas alfa y lipoproteínas y poco a la albúmina (15%). Un 85% de la concentración de la droga cruza la barrera hematoencefálica.

Las concentraciones plasmáticas máximas son alcanzadas alrededor de 2 horas después de la administración oral. El área bajo la curva de concentración en plasma (AUC) y el pico de concentración (Cmáx) son proporcionales a la dosis.

La semivida de la sustancia es de 3 horas, y los efectos clínicos se prolongan entre 2 y 4 horas. Esto demanda múltiples dosificaciones a lo largo del día. La razón del metabolismo rápido se debe a la débil ligadura a proteínas sanguíneas del MFD, que impide su distribución en los depósitos de grasa.

Se excreta principalmente como metabolito en la orina, apareciendo pequeñas cantidades en las heces. El mayor metabolito es el ácido ritalínico, el cual es farmacológicamente inactivo. Menos de un 1% de la droga es eliminada por la orina en forma inalterada.

El metilfenidato tiene una tasa de respuesta del 80%, al igual que la dextroanfetamina. La respuesta en los adultos está relacionada con la dosis. La mayoría de los textos recomendaba tradicionalmente una dosis diaria de hasta 60 mg, admitiendo que algunos individuos podían necesitar dosis mayores. Este límite de 60 mg/día parece ser arbitrario y no está basado en ensayos clínicos. Actualmente, estudios en adultos con TDAH sugieren 1 mg/kg/día como dosis usual, con dosis más bajas produciendo menor respuesta.

Estudios actuales en niños han determinado que dosis entre 0,3 y 2,0 mg/kg/día mejoran tanto el desempeño académico-cognitivo como el conductual. El rango de dosis terapéutica es muy amplio, considerando que la dosis activa mínima del MFD en un adulto por vía oral es de 0,1 mg/kg en una toma. La proporción que hay entre la dosis activa mínima y la dosis letal media (margen de seguridad) para el MFD es, comparativamente, la mayor entre los psicoestimulantes conocidos, con una dosis letal media (LD50) de 367 mg/kg (vía oral) contra los 55 mg/kg de la anfetamina. Se han registrado experiencias clínicas satisfactorias con dosis de MFD de hasta 240 mg diarios.

Una estrategia de uso creciente para el tratamiento simultáneo del TDAH y trastornos depresivos comórbidos, consiste en la asociación de MFD con fluoxetina. Este antidepresivo actuaría en sinergismo con el MFD ya que, a diferencia de otros agentes de su familia, no produce deterioro cognitivo. Estudios recientes demuestran que la fluoxetina incrementa los niveles extracelulares de dopamina y noradrenalina en la corteza prefrontal, lo que se asocia normalmente con efectos neurotónicos. Se postula una potenciación mutua de esta acción sobre el sistema nervioso central.

De acuerdo con la mayoría de los protocolos clínicos, un comprimido de 10 mg de MFD (monodosis generalmente prescrita al iniciar el tratamiento) produce efectos terapéuticos comparables a 10 mg de anfetamina, 5 mg de dextroanfetamina (Dexedrine®, Dextrostat®), y 7,5 mg de Adderall® (un preparado a base de sales mixtas de anfetamina y dextroanfetamina). El Adderall® es en la actualidad, tratamiento de primera línea, junto al MFD, tanto para el TDAH como para la narcolepsia, en niños y adultos. El MFD es más activo sobre las funciones intelectuales que sobre las motoras, mientras que las anfetaminas producen una estimulación más generalizada, lo que se traduce en una mayor intensidad de efectos secundarios como insomnio, supresión del apetito y activación cardio-respiratoria. Sin embargo, estos efectos distintivos en algunos casos resultan funcionales a la terapéutica. La palabra anfetamina se asocia culturalmente con mayor riesgo de abuso, por lo que en muchos países se instituyeron esquemas farmacológicos que la excluyen deliberadamente, sustituyéndola por el MFD.

El MFD es en general bien tolerado. Los efectos adversos se observan normalmente al inicio del tratamiento, y suelen ser transitorios (ver recuadros). Los más frecuentes pueden controlarse reduciendo la dosis u omitiendo la misma en la tarde o noche de ser necesario (por ejemplo, después de las 18). En caso de dolor abdominal, puede aliviarse tomando los comprimidos junto con los alimentos. Si el efecto de la droga desaparece al anochecer, se suele suministrar una dosis nocturna pequeña para resolver síntomas recurrentes tales como conductas alteradas o incapacidad para dormir. Se han encontrado cambios menores en la presión sanguínea y ritmo cardiaco en pacientes bajo tratamiento, aunque raramente tienen relevancia clínica. Estudios contra placebo indican que los efectos secundarios son escasos y leves.

Tradicionalmente, se ha creído que el MFD puede inducir tics nerviosos; en la actualidad se considera que ese riesgo es mínimo. El MFD puede asociarse con una ligera desaceleración del crecimiento. Sin embargo, la evidencia indica que una altura normal se recupera en la adolescencia. Recientemente se ha desestimado el vínculo de la sustancia con una acción supresora sobre la secreción de hormona de crecimiento y de prolactina, tal como había sido postulado.

Los efectos de la sustancia a largo plazo (24 meses) han sido evaluados en humanos (estudios abiertos con metodología idónea) sin reportes de efectos adversos imprevistos o alteraciones clínicamente significativas en signos vitales y pruebas de laboratorio. Asimismo, se han realizado estudios de seguimiento a largo plazo y se han examinado datos epidemiológicos asociados al uso crónico de MFD desde la niñez hasta la edad adulta.

La acción del MFD sobre el sistema nervioso central, resulta particularmente eficaz en la terapéutica del TDAH, en la medida en que hace blanco en déficits neuroquímicos comunes a las personas con este trastorno. Sin embargo, individuos que no tienen TDAH pueden obtener de la droga efectos reforzadores, vinculados con alteraciones del humor, la percepción, el pensamiento y sensaciones de tipo euforizante. En estos casos, en que hay desvío de la droga, el MFD se puede asociar a conductas adictivas.

Ya en los años setenta se había establecido que, con frecuencia, abusadores de droga experimentados no podían dinstinguir los efectos de la cocaína y del metilfenidato. Recientemente, se realizó un estudio comparando los mecanismos de acción de ambos compuestos. Los dos ejercen sus efectos inhibiendo la recaptación de la dopamina. El incremento en los niveles extracelulares de este neurotransmisor, en el eje mesolímbico-cortical del cerebro, activa una vía neuronal vinculada con la recompensa. A dosis terapéuticas, el MFD bloqueó el 78,5% de las moléculas transportadoras de dopamina, por encima de la tasa registrada para la cocaína. Se concluyó: "La evidencia claramente muestra que la noción de que la Ritalina es un estimulante poco potente es completamente incorrecta". Sin embargo, ese mismo estudio reveló que el potencial de abuso de la cocaína se explica mejor por el hecho de que esta droga, al ser inhalada, se liga a los receptores con gran rapidez, actuando en apenas segundos, lo que se asocia a una inducción drástica y súbita de los efectos psicotrópicos. El MFD, en cambio, se une a esos mismos receptores con mayor potencia pero de manera gradual y progresiva, produciendo cambios paulatinos. Por otra parte, la cocaína abandona el sistema unas 6 a 8 veces más rápidamente que el MFD, lo que se vincula con síndromes carenciales.

Los efectos reforzadores en los casos de abuso de estimulantes, se asocian con mejoría del ánimo, sensación de aumento de la energía física, de la capacidad mental y del estado de alerta, supresión del apetito, la fatiga y el sueño, aumento de atención/enfoque, locuacidad y euforia. Los adictos pulverizan los comprimidos para poder inhalar el contenido. Algunos los disuelven en agua, inyectándose la mezcla por vía intravenosa, lo que puede ocasionar complicaciones adicionales debido a que algunos excipientes insolubles presentes en los comprimidos podrían obstruir los vasos sanguíneos más estrechos.

La adicción a los estimulantes parece ocurrir cuando se producen aumentos considerables y bruscos de los niveles de dopamina extracelular en el cerebro, y éstos se vinculan con la vías de administración intravenosa e intranasal. En estos casos, cuando hay abuso, el MFD sería también más potente que la anfetamina. El efecto terapéutico, por el contrario, se logra con incrementos graduales y progresivos de dopamina, similares a la producción natural del cerebro, como los que produce el MFD si se lo administra por vía oral. De esta manera, el riesgo de adicción es relativamente bajo.

La prevalencia de abuso de sustancias en el TDAH es significativamente más alta que en la población general. Sin embargo, hasta la fecha no se ha comprobado drogodependencia en niños ni adolescentes que recibieron anfetaminas o metilfenidato, como forma de tratamiento.

Actualmente se ha establecido que el tratamiento del TDAH con estimulantes ejerce un efecto protector contra las adicciones. En un estudio donde se comparan los índices de abuso de droga en tres grupos: adolescentes con TDAH no medicados, pacientes con TDAH medicados y un grupo control, puede observarse que los que nunca recibieron medicación tienen un 30% de incidencia de abuso de sustancias, mientras que la incidencia en los TDAH medicados es prácticamente igual que la del grupo control.

También se evaluó la eficacia del MFD en pacientes adultos con TDAH que ya presentaban dependencia a drogas de abuso. En estos casos, además de una mejora sintomática del TDAH, se reportaron progresos en el tratamiento del trastorno adictivo comórbido.

Tradicionalmente, la prevalencia del TDAH se estimaba entre un 3% y un 5% de la población general, aunque en la actualidad se considera que puede oscilar entre un 7% y un 9%. Se trata de una patología, reconocida por la Organización Mundial de la Salud como un: 1) trastorno funcional (neuroconductual); 2) que requiere tratamiento prolongado en el tiempo (crónico); y 3) que presenta una alta tasa de frecuencia en la población general (prevalente). Por lo general, las patologías con tales características suelen ser objeto de políticas públicas activas: los Estados facilitan los medios para que el tratamiento farmacológico pueda cumplirse, reduciendo a largo plazo los gastos de los sistemas de salud. Agrupaciones civiles en varios países afirman que lo mismo debería ocurrir respecto del metilfenidato en los casos de TDAH, cuando la farmacoterapia está indicada.

El tratamiento del TDAH no es exclusivamente farmacológico, y alcanza sus mejores resultados cuando se implementan esquemas multidisciplinarios con participación de psicólogos, pedagogos, docentes, etc. Sin embargo, se ha establecido que la medicación cumple un rol esencial en la mayoría de los casos. De acuerdo a la evidencia disponible, el éxito terapéutico en el TDAH tiene relación directa con la farmacoterapia.

El tratamiento farmacológico trae por lo tanto consecuencias palpables, no sólo a corto plazo, para la calidad de vida de los afectados, sino además a largo plazo, porque se estima que un acceso generalizado al mismo, por parte del conjunto de la población con este diagnóstico, se vincularía con un ahorro significativo en las erogaciones del sistema de salud pública. Los costos que sobre éste imputa con los años un paciente con TDAH, sin acceso a su medicación, se deben a: 1) la alta tasa de comorbilidad de este trastorno, que deriva en otras psicopatologías inhabilitantes (depresión mayor, trastornos de ansiedad); 2) tendencia a comportamientos antisociales y conducta criminal: la mitad de los varones tienen problemas con la ley y muchos terminan presos cuando alcanzan la adolescencia tardía; 3) mayor probabilidad de accidentes automovilísticos: en estudios de seguimiento, los sujetos con TDAH no tratados tuvieron el triple de multas por exceso de velocidad y el doble de accidentes de tránsito; 4) alto riesgo de conductas adictivas y, en particular, abuso de sustancias: tasa 5 veces mayor que la población general.

Varios especialistas en la materia (Timothy Willens, Jefferson Prince, Joseph Biederman, Thomas E. Brown, Rusell A. Barkley: ver bibliografía y enlaces externos) destacan, basándose en estos datos, la importancia farmacoeconómica de que los Estados faciliten el acceso a la medicación, y promuevan así la continuidad en los tratamientos, en particular en las familias de menos recursos. Sin embargo, no hay pleno consenso al respecto en la arena política, y tales iniciativas aún son objeto de controversia.

El mercado para el metilfenidato ha crecido vertiginosamente, sobre todo a partir de la década de los noventa. Este hecho, sumado a la cobertura sensacionalista de medios de comunicación masivos, ha asociado al MFD una cantidad de mitos. Uno de ellos consiste en la idea de que el TDAH es un desorden sobrediagnosticado. Los datos revelan que, mientras la prevalencia del TDAH en la población general se estima en un cinco por ciento, el número de niños en EE. UU. tomando Ritalina oscila entre un uno y un dos por ciento.

La proliferación del MFD puede relacionarse con un mayor conocimiento del TDAH, que ha permitido a muchas personas con este trastorno ser correctamente diagnosticadas y tratadas. Para estos individuos, el abordaje farmacológico suele traer cambios apreciables. Sin embargo, este fenómeno puso en evidencia una vulnerabilidad en el sistema de farmacovigilancia: el desvío del medicamento no pudo ser contenido. Socialmente se percibieron conductas de abuso y adicción por parte de personas que llegaron al MFD con motivaciones diferentes a las terapéuticas. Por fuera de esa problemática, la evidencia disponible avala la eficacia y seguridad del uso terapéutico del MFD.

Mientras tanto, como resultado de proyectos de investigación (básica y aplicada) se desarrollaron nuevas formulaciones. En noviembre del 2001, Novartis anunció la aprobación, por parte de la Food and Drug Administration (FDA), de una forma farmacéutica a base de uno de los enantiómeros de MFD. Se trata del dexmetilfenidato, isómero óptico dextrógiro (farmacológicamente el más activo) del treo-metilfenidato. Aquel es aislado mediante técnicas de difracción de rayos X aplicadas a estereoisomería óptica. El dexmetilfenidato es dos veces más potente que la Ritalina en términos de dosis terapéuticamente activas; se le dio el nombre de Focalin. Otras características del Focalin son una semivida algo más larga, y una incidencia de efectos secundarios igual o levemente menor que el MFD racémico. Más recientemente, en junio de 2005, se aprobó la primera fórmula de dexmetilfenidato de liberación prolongada (Focalin XR) para el tratamiento del TDAH en niños, adolescentes y adultos.

Por otra parte, concluyó la fase III de ensayos clínicos para el primer parche transdérmico de MFD. En abril de 2006, la FDA anunció la aprobación Daytrana (marca comercial del dispositivo) para el tratamiento del TDAH. Este sistema libera la droga directamente al torrente sanguíneo, y apunta a conseguir una mayor biodisponibilidad con concentraciones plasmáticas más estables. Se administra una sola vez al día, y se presenta en dosis de 10, 15, 20 o 30 mg.

Al principio



Philip Kotler

Philip Kotler

Philip Kotler nacido el 27 de mayo de 1931 en Chicago Illinois, es titular desde 1988 de la Cátedra distinguida S.C. Johnson & Son de Marketing Internacional en la J.L. Kellogg Graduate School of Management perteneciente a la Northwestern University en Evaston, Chicago Illinois, seis veces considerada por Business Week la mejor facultad en temas empresariales de los Estados Unidos.Realizó los cursos de doctorado en la Universidad de Chicago y se doctoró en el MIT (Instituto Tecnológico de Massachussets), ambos en Economía. Realizó trabajos posdoctorales en matemáticas en la Universidad de Harvard y en ciencias del comportamiento en la Universidad de Chicago.

El profesor Kotler ha sido distinguido por innumerables premios y galardones en los últimos 40 años, fue elegido Líder en Pensamiento de Marketing por la AMA en 1975 ( American Marketing Association ) volviendo a ser galardonado en 1978 con el Paul Converse Award y el Distinguished Marketing Educador Award en 1995 de la misma asociación.Doctor Honoris Causa por las universidades de Estocolmo, Zurich, Viena, Atenas, DePaul, etc…

Dedicado principalmente a las actividades académicas, también ha trabajado en el ámbito privado. Fundó Kotler Marketing Group (KMG) una consultora que asesora a las compañías en las áreas de estrategia, planeamiento y organización del marketing internacional. Kotler ha viajado por Europa, Asia y América latina como consultor de varias firmas internacionales. AT&T, IBM, General Electric, Honeywell, Bank of America, Merck, SAS Airlines, Michelin, McDonald's, Motorola, Ford Motor, JP Morgan y Novartis son algunas de las empresas para las que ha trabajado.

Al principio



Ciclosporina

Ciclosporina chemical structure

El efecto inmunosupresor de la ciclosporina fue descubierto el 31 de enero de 1972, por empleados de la empresa farmacéutica Sandoz (ahora Novartis) en Basel, Suiza, en una prueba de tamizaje de inmunosupresión diseñado e implementado por Hartmann F. Stähelin. El uso de la ciclosporina fue posteriormente aprobado en 1983.

Además de la medicina de trasplantes, la ciclosporina se usa también en la psoriasis y dermatitis atópica e infrecuentemente en la artritis reumatoide y enfermedades relacionadas, aunque sólo en los casos más severos. Ha sido investigada para el uso en muchos otras enfermedades autoinmunes. La ciclosporina también ha sido usada como coadyuvante en el tratamiento de la colitis ulcerosa que no responden al tratamiento esteroidal. Esta droga también se usa para el tratamiento de la uveítis posterior o intermedia de etiología no infecciosa. También es aplicable a la Dermatitis Atopica, en casos agudos. La ciclosporina A ha sido investigada como posible agente neuroprotector en condiciones como accidente cerebrovascular, y ha sido visto en experimentos animales para reducir el daño cerebral asociado con traumatismos. La ciclosporina A bloquea la formación del poro de transición de permeabilidad mitocondrial, el cual se ha relacionado como responsable de gran parte del daño asociado con traumatismos craneales y enfermedades neurodegenerativas.

La ciclosporina fue diseñada para unirse a la proteína citosólica ciclofilina (una inmunofilina) de linfocitos inmunocompetentes, especialmente T-linfocitos. Este complejo de ciclosporina y ciclofilina inhibe la calcineurina, la cual bajo circunstancias normales es responsable por activar la transcripción de interleucina-2 (Il-2). También inhibe la transcripción de la producción de linfocinas y la liberación de interleucinas y por lo tanto conduce a una reducción en la función de las células T-efectoras (Linfocitos efectores). Sin afectar la actividad citostática.

Tiene también un efecto sobre las mitocondrias. La ciclosporina A inhibe la apertura del Poro de Transición de Permeabilidad Mitocondrial, de esta forma, inhibe la liberación del citocromo c, un potente factor de estimulación de apoptosis. Sin embargo, este no es el principal modo de acción para su uso clínico, pero en cambio, es un importante efecto para la investigación acerca del fenómeno de Apoptosis.

El tratamiento podría estar asociado con reacciones adversas (RAM) muy serias y con interacciones medicamentosas adversas también. La ciclosporina interactúa con una amplia variedad de otras drogas y otras sustancias incluyendo el jugo de uva, Aunque se han hecho estudios sobre el uso del jugo de uva para incrementar el nivel de ciclosporina en sangre (nivel sérico).

Las RAM pueden incluir hiperplasia gingival, convulsiones, úlcera péptica, pancreatitis, fiebre, vómito, diarrea, confusión, dificultades respiratorias, confusión y hormigueo, prurito, hipertensión arterial, retención de potasio y posiblemente hiperkalemia, disfunciones de riñón y de hígado (nefrotoxicidad y hepatotoxicidad), y obviamente un incremento en la vulnerabilidad a hongos y virus oportunistas (infección) por la inmunosupresión que el medicamento desencadena.

La droga es comercializada por Novartis bajo la marca comercial Sandimmun, la fórmula original, y Sandimmun Neoral para las nuevas formulaciones en microemulsión. Las presentaciones genéricas han sido comercializadas bajo varias marcas como Cicloral (Sandoz/Hexal) y Gengraf (Abbott). Desde el 2002 una emulsión topica de ciclosporina para el tratamiento de la querato-conjuntivitis sicca ha sido comercializada bajo la marca comercial Restasis. Las ventas anuales de ciclosporina bordean al $1 billón (US$1 000 millones).

La droga también esta disponible en una preparación para perros manufacturada por Novartis llamada Atopica. Atopica está indicada para el tratamiento de las manifestaciones crónicas de Dermatitis Atópica en perros. A diferencia de las presentaciones para seres humanos, las dosis más bajas usadas en perros indican que la droga actúa como inmuno-moduladora y tiene, por lo tanto, menos efectos colaterales que los vistos en el hombre. Los beneficios del uso de este producto incluyen la reducción en la necesidad de terapias concurrentes y un mejor control del tratamiento.

Al principio



Source : Wikipedia