Mozos de Escuadra

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Publicado por t800 16/03/2009 @ 05:11

Tags : mozos de escuadra, cataluña, españa

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Mozos de Escuadra

Mapa con las distintas policías de España.  * Grisáceo: CC.AA. sin U.A. (Unidades Adscritas) o sin policía independiente del CNP. * Naranja claro: * CC.AA. en proceso de obtención de una U.A. del CNP.  * Naranja medio: CC.AA. con U.A. del CNP.  * Naranja oscuro: CC.AA. con una policía independiente al CNP.

La Policía de la Generalidad de Cataluña - Mozos de Escuadra (en catalán y de forma oficial: Policia de la Generalitat de Catalunya - Mossos d'Esquadra) es la policía autonómica de Cataluña (España), refundada, como cuerpo policial con competencias de policía integral, en 1983 por el Parlamento de Cataluña mediante la Ley 19/1983, de 14 de julio (por la que se crea la Policía Autonómica de la Generalidad de Cataluña).

Sus precedentes se remontan al siglo XVIII. Fueron creados como Escuadras de Paisanos Armados con el fin de mantener el orden público en sustitución del somatén y acabar con los reductos de migueletes (miquelets) partidarios del Archiduque Carlos. Estos cuerpos fueron legalizados por un real decreto del Capitán General de Cataluña datado el 24 de diciembre de 1721.

A lo largo de los años, este cuerpo de policía ha pasado por varias vicisitudes. Fue suprimido en 1939, tras la guerra civil. No fue hasta 1950 que un decreto del Ministerio de la Gobernación autorizó a la Diputación Provincial de Barcelona la organización de una sección de Mozos de Escuadra, de disciplina militar y cuyo cometido consistía en la vigilancia de los inmuebles de la Diputación y con un carácter más folclórico que funcional. En 1980, los Mozos de Escuadra fueron transferidos a la Generalidad de Cataluña, y en 1983 el Parlamento de Cataluña, al amparo de lo dispuesto en la Constitución Española y el Estatuto de Autonomía de Cataluña de 1979, aprobaba la ley por la que se creaba la Policía de la Generalidad de Cataluña - Mozos de Escuadra, tomando como núcleo al ya existente cuerpo de Mozos de Escuadra, cuya denominación también adoptaban.

En 1994 empezó un proceso de sustitución del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil en las funciones de orden público, seguridad ciudadana y tráfico, quedando estos dedicados a tareas relativas a competencias exclusivas del Estado, como la expedición de los documentos oficiales de identidad, la inmigración o el control de fronteras entre otros. La primera competencia del cuerpo de los Mossos en todo el territorio de Cataluña fue el tráfico que fue asumido íntegramente el 1 de diciembre del año 2000. A su control se destinan unos 1200 efectivos en 2008. Desde el 1 de noviembre de 2005, los Mozos de Escuadra tienen la plena competencia en la ciudad de Barcelona. Y el 1 de noviembre de 2008 se culminó su despliegue en las Tierras del Ebro y el Campo de Tarragona en materia de seguridad ciudadana, asumiendo así toda Cataluña, con más de 14.000 agentes distribuidos en nueve regiones policiales. Actualmente (2008) el cuerpo está a cargo del consejero de Interior, Relaciones Institucionales y Participación de la Generalidad de Cataluña, Joan Saura.

La formación se realiza en el -Instituto de Seguridad Pública de Cataluña- (establecido en la LEY 10/2007, de 30 de julio) ubicada en la localidad de Mollet del Vallés (Barcelona) anteriormente era conocida como Escuela de Policía de Cataluña o E.P.C (el cambio de nombre es debido a que desarrollan su formación en este centro agentes rurales, funcionarios de prisiones, bomberos, seguridad privada, agentes forestales, además de los mozos y Policías Locales). Los aspirantes deben superar el Curso de Formación Básica que tiene una duración de 9 meses (alrededor de un 10% no lo consigue, ya que continúan en fase de selección) durante este tiempo en la academia reciben formación en derecho penal, derecho administrativo, conocimiento del territorio, catalán, tiro, educación física, defensa personal, sistemas de seguridad, derechos humanos, etc. Una vez superada la etapa académica, y desde 1999 (XII promoción), los alumnos deben realizar un mínimo de doce meses de prácticas evaluables, trabajando ya no como aspirantes a mozos, sinó como funcionarios en prácticas.

CGIC. Comisaria General de Investigación Criminal - Dispone de recursos humanos y materiales própios dedicados a la investigación especializada y a la dirección técnica de las investigaciones llevadas a cabo por las unidades territoriales (UTI).

Al principio



Cataluña

Bandera de Cataluña

1 15,96% del total de España.

Cataluña (en catalán Catalunya, en aranés Catalonha) es una comunidad autónoma española situada al nordeste de la Península Ibérica. Ocupa un territorio de unos 32.000 km² que limita al Norte con Francia (Mediodía-Pirineos y Languedoc-Rosellón) y Andorra, al Este con el Mar Mediterráneo a lo largo de una franja marítima de unos 580 kilómetros, al Sur con la Comunidad Valenciana (Castellón), y al Oeste con Aragón (Zaragoza, Teruel y Huesca). Esta situación estratégica ha favorecido una relación muy intensa con los territorios de la cuenca mediterránea y con la Europa continental. La capital de Cataluña es la ciudad de Barcelona.

En el territorio catalán habitan actualmente 7.364.078 personas en un total de 946 municipios de los que 63 superan los 20.000 habitantes (en los que vive el 70 por ciento de la población catalana). Dos tercios de la población vive en la Región Metropolitana de Barcelona. Constituye un territorio muy denso y altamente industrializado, liderando el sector en España desde el siglo XIX y su economía es la más importante de entre las comunidades autónomas, al generar el 18,7% del PIB español, siendo la cuarta en PIB per cápita, tras País Vasco, Navarra y Comunidad de Madrid.

Cataluña fue durante la Edad Media uno de los territorios principales de la Corona de Aragón. Con el declive de la Corona decayó Cataluña, que no volvió a destacar hasta la industrialización. Su historia y su lengua son muy valoradas por sus habitantes y para muchos son la base de su identidad colectiva.

La etimología de Cataluña permanece incierta aunque han sido varias las posibilidades señaladas. El topónimo como tal no aparece en forma escrita hasta 1117 aunque en la forma latina que surge en el poema pisano LIBER MAIOLICHINUS DE GESTIS PISANORUM ILLUSTRATIBUS , de Laurentius Veronensis. En ese texto, en que se describe las gestas que los pisanos realizan con los catalanes para abordar la conquista de Mallorca, aparecen varias referencias al conde Ramón Berenguer III (Dux Catalanensis, Rector Catalanicus hostes, Catalanicus heros, Christicolas Catalanensesque) así como referencias étnicas como catalanenses o catalanensis y al territorio de éstos, Catalania. La primera vez que aparece en catalán es en el Llibre dels fets de Jaime I el Conquistador, ya a finales del siglo XIII. Sin embargo, la razón de este nombre no está clara. Algunos postulan que la palabra procede de Gotholandia (país de los godos) a través de Gothia o Gotia que era como los francos denominaban también la Marca Hispánica, debido a la presencia de población visigoda en Septimania y el norte de la actual Cataluña tras la caída del reino visigodo, aunque la transformación fonética es discutible. De igual modo, se sugiere Gothoalania (país de godos y alanos) pese a no haber referencias de este segundo pueblo en territorio catalán. Un historiador medieval, Pere Tomic, sugiere la existencia hacia el siglo VIII de un caballero alemán llamado Otger Cathaló, al que por sus gestas de conquista, Carlomagno dedicó su nombre a las tierras del sur de los Pirineos. Otra propuesta sugiere que por las necesidades defensivas de la Marca se levantaron muchas fortificaciones. Sus guardas eran los castellanos que en el bajo latín medieval tomaría el nombre de castlanus de cuya voz surgen las formas catalanas castlà, catlà y carlà. De éstas formas, los extranjeros que pasaban por sus tierras habrían comenzado a nombrar así a los habitantes y su territorio (català > Catalonia, Catalaunia), por lo que Cataluña significaría «tierra de castillos». Sin embargo, esta explicación también se ha desestimado por dificultades fonéticas. Autores modernos como Ronjat (Grammaire historique des parlers provençaux modernes) y Grammont (Sur la métathèse) defienden que el topónimo procede de una alteración de la latina referida a los lacetanos (LACETANI). La transformación se daría por metátesis entre la -l y la -c: lacetanos > catelanos > catelans. Este proceso debió darse entre las capas populares y en tiempos remotos, previos a cualquier influencia erudita. Actualmente, esta etimología y la referida a los godos son las más extendidas. Además de las comentadas hay aún más propuestas etimológicas menos conocidas.

Cataluña tiene una diversidad geográfica relativamente muy marcada, teniendo en cuenta lo relativamente pequeño de su territorio. La geografía está condicionada por el litoral mediterráneo al este, con 580 kilómetros de costa, y las grandes unidades de relieve de los Pirineos al norte.

El actual estado geológico de Cataluña puede comenzar a describirse desde los primeros grandes cambios del paleozoico. Inicialmente el territorio formaba parte de una cuenca oceánica en la que, por reposo orogénico, se depositaban materiales sedimentarios finos y argilosos. El desarrollo de plegamientos hercinianos determinó una sedimentación más irregular que posteriormente produjo la emersión (de baja altura) de varias áreas de orientación noroeste-sureste como el macizo del Ebro (actual Depresión Central Catalana) y el macizo Catalanobalear, que surgieron al final de la era. Los materiales sedimentados de la época se transformaron en gneis, esquisto y pizarra que aflora hoy día en la mitad norte de las Cordilleras litorales y Pirineo axial.

La era mesozoica cubrió de nuevo las áreas emergidas durante la era anterior, lo que provocó una sedimentación tranquila bajo el mar, generando gran cantidad de material calcáreo. Hoy en día este material se encuentra en la mitad sur de las Cordilleras litorales y en el Prepirineo.

Al inicio de la siguiente era, la cenozoica, las placas tectónicas euroasiática y africana toman contacto y suavemente comienza a elevarse un dorso de pliegues y sierras mediante orogénesis alpina que dará lugar, entre otras, a los Pirineos. Este empuje incide también en el movimiento del macizo Catalanobalear hacia el suroeste, cubriendo el macizo del Ebro, aún sumergido, lo que va generando que se vaya depositando materiales que darán lugar a la futura Depresión Central. En la línea de costa se acumulan conglomerados depositados por los ríos y que darán lugar a las elevaciones destacadas de los macizos de Macizo de Montserrat, Sant Llorenç del Munt, etc. Mientras, hacia el interior de la cuenca se acumula arenas y argilas que darán lugar al gres. En cerrarse el macizo del Ebro, en forma de golfo, se originó un gran lago salado. Sus aguas fueron expuestas a una intensa evaporación que finalmente dieron lugar a grandes depósitos salinos que hasta hace poco aún se extraía de Súria y Cardona. La segunda mitad de la era erosionó por descompresión gran parte del macizo Catalanobalear, permaneciendo en una estrecha línea que conforman la Depresión prelitoral, el llano de la Cerdaña, del Ampurdán, etc. Al final del periodo, los movimientos alpinos inciden en el surgimiento de volcanes en la zona de Olot que perdurarán hasta el cuaternario y los glaciares del Pirineo acaban por conformar el territorio.

El relieve de Cataluña presenta, a grandes rasgos, tres grandes unidades morfoestructurales generales: los Pirineos, la formación montañosa que conecta la Península Ibérica con el territorio continental europeo y queda situado al norte de Cataluña; otra unidad formada por una alternancia de elevaciones y llanuras en paralelo a la costa mediterránea, llamado Sistema Mediterráneo Catalán o Cordilleras Costero Catalanas y una última unidad estructural situada entre las anteriores llamada Depresión Central que configura el sector oriental del Valle del Ebro.

El Pirineo catalán representa casi la mitad en longitud de todo el Pirineo español, pues se distribuye a lo largo de más de 200 kilómetros. Tradicionalmente se ha diferenciado el Pirineo Axial, el principal, del Prepirineo (meridional en el territorio catalán) y que son unas formaciones montañosas paralelas a las sierras principales aunque de menor altitud, menos escarpadas, y de una formación geológica diferente. Ambas unidades son más anchas en el sector occidental que en el oriental, y es ahí donde presentan sus mayores cumbres. La elevación más alta de Cataluña, que se encuentra al norte de la comarca de Pallars Sobirà, es la Pica d'Estats con 3.143m de altitud. Le siguen el Puig Pedrós con 2.914m y el Puigmal con 2.910m, todos en la frontera con Francia. Del Prepirineo destacan varias sierras y cimas como la sierra del Cadí (Vulturó, 2.648m) o la de Pedraforca (Pollegó Superior, 2.497m).

El Sistema Mediterráneo Catalán tiene su base en dos cordilleras más o menos paralelas entre sí y entre el mar siguiendo una orientación noreste-suroeste y son la Cordillera Litoral, la más próxima al mar y la Cordillera Prelitoral detrás de la anterior. La Cordillera Litoral es menos extensa y de menor altitud (Turó Gros, Sierra del Montnegre, 773m) mientras que en la Prelitoral el rango es más amplio y de mayor altitud (Turó de l’Home, 1.706m). Dentro del sistema se encuentra una serie de tierras llanas, cuyas entidades mayores la forman la Depresión Litoral y la Depresión Prelitoral. La Depresión Litoral se sitúa al borde de la costa y es previa (exceptuando algunos sectores) a las Cordilleras Litorales. La Depresión Prelitoral se sitúa en el interior, entre las dos cordilleras litorales, y constituye la base de las tierras llanas del Vallés y el Penedés. Otras llanuras mayores son la Depresión de la Selva y el Llano del Ampurdán, mayoritariamente en las comarcas de la Selva y Ampurdán respectivamente. Finalmente, en el Sistema también se incluye la Cordillera Transversal, que son unas formaciones tardías al norte de la Cordillera Prelitoral y en contacto con el Pirineo y Prepirineo, originando así altitudes medias y volcanes en la zona de la Garrotxa hoy en día extintos.

La Depresión Central Catalana es una llanura situada entre los Prepirineos y la Cordillera Prelitoral. Las comarcas del sur de la provincia de Lérida y las centrales de Barcelona ocupan este territorio. Sus tierras se sitúan entre los 200 y los 600 metros de altitud en un continuo de oeste a este, aunque cuenta con algunas estribaciones intermedias. Las llanuras y el agua que baja de los Pirineos han transformado esta zona en grandes campos de cultivo en los que se han construido numerosos canales de riego.

Cataluña goza de un clima mediterráneo, aunque con grandes variaciones de temperatura entre el litoral costero, con un clima suave, templado en invierno y muy caluroso en verano; el interior que tiene un clima continental mediterráneo, con inviernos fríos y veranos muy calurosos; y las zonas montañosas próximas a los Pirineos, que tienen un clima de alta montaña, con mínimas bajo cero y nieve abundante en invierno, precipitaciones anuales por encima de 1.000 mm y veranos menos calurosos.

Cataluña pertenece casi en su totalidad a la cuenca mediterránea. La red hidrográfica catalana presenta dos grandes cuencas hidrográficas mayores, la cuenca hidrográfica del Ebro y las cuencas internas de Cataluña de un tamaño similar sobre el territorio (15.038 km² -46,84%- y 16.513 km² -51,43%- respectivamente), vertiendo ambas al Mediterráneo, a las que acompaña la cuenca del Garona que vierte sus aguas sobre el Atlántico y se extiende por 554 km², el 1,73% del territorio catalán.

La cuenca del Ebro en Cataluña se sirve principalmente del río Segre como mayor tributario, cuya cuenca en solitario alcanza los 7.455 km², y al que se le suman como afluentes las cuencas de la Noguera Pallaresa (2.811km²) y Noguera Ribagorzana (1.013 km²). Todos los ríos siguen un eje Pirineos-Ebro. Tras la afluencia del Segre, el Ebro se dirige hacia el Delta irrigando mediante otros afluentes un territorio de 3.757 km², en buena medida enclavado en el área de las Tierras del Ebro (Terres del Ebre).

Las cuencas internas de Cataluña se dividen habitualmente a partir de aquellos ríos que nacen en los Pirineos y aquellos que lo hacen en las Cordilleras Costero Catalanas. Las cuencas que conforman el eje Pirineos-Mediterráneo las conforman los ríos Llobregat, Ter, Fluvià, Muga y Tec (que discurre hacia el Rosellón). Estas cuencas discurren por un área de 9.622 km². Las cuencas restantes, siguiendo el llamado eje Mediterráneo, nacen tanto en la Cordillera Litoral, Prelitoral como en la Llanura del Ampurdán y riegan sus aguas por 6.890km². Los ríos más importantes son (de norte a sur) el Daró, Tordera, Besòs, Foix, Gaià, Francolí y Cenia.

La más pequeña de las cuencas catalanas, la del río Garona, discurre mayoritariamente por el Valle de Arán. Recibe aguas de numerosos ríos y barrancos que bajan por las laderas de las montañas del valle, y dentro del territorio catalán sus afluentes más largos son el Arriu Unhòla y el Arriu de Varradòs.

La cuenca del Ebro aporta una media de 18.700 hm³ anualmente, mientras que las cuencas internas únicamente disponen de 2.020 hm³ al año. El desequilibrio viene causado por la aportación previa del Ebro (alrededor de 6.700 hm³/año) al que se le añade el aporte pirenaico del Segre (alrededor de 12.000 hm³/año) hacia el sur de la provincia leridana. Es alrededor de las comarcas de la Depresión Central que se ha aprovechado esas aguas para construir numerosos canales de regadío. Destacan los Canals d'Urgell (478 hm³) y el Canal de Aragón y Cataluña (362 hm³). Sin embargo, pese a su reducido caudal, de todas las cuencas españolas, es de las Cuencas Internas de Cataluña donde se utiliza más el agua para consumo humano (518 hm³). Este desequilibrio ha promovido el aprovechamiento en las comarcas litorales y orientales de aguas subterráneas, de las que Cataluña dispone bastantes reservas. De todas formas, es habitual que en periodos de escasez de precipitaciones se produzcan cortes en el suministro a poblaciones, incluso en primavera. Por ello han sido consideradas varias opciones de trasvases fluviales. Para el abastecimiento de agua se cuenta con 28 embalses, de los cuales diez funcionan en la cuenca del Segre. El más antiguo es el pantano de Camarasa, construido en 1920.

En el territorio hay pocos lagos considerables. La mayoría se encuentran en el Pirineo catalán en forma de pequeñas lagunas (estanys), originados por antiguos circos glaciares. De estos, son famosos los del Parque nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, aunque el mayor de todos es el Lago de Bañolas, de origen cárstico.

La costa catalana la divisa una línea generalizada de más de 500 km de longitud, aunque en definición alcanza los 754,8 km. La costa tiende a ser rectilínea sin grandes accidentes. Los únicos accidentes marítimos los configura el contacto de los Pirineos con el mar, formando el Cabo de Creus, junto al cual se halla el golfo de Rosas. Posteriormente y hasta Blanes aparece la Costa Brava, caracterizada por acantilados de pequeña altura y calas escondidas. Luego sigue una larga línea de playas del Maresme, en paralelo a la Cordillera Litoral, y que solo se corta por los varios puertos comerciales y pesqueros. La costa de Barcelona se caracteriza por playas artificiales y un gran puerto comercial que se extiende a lo largo de más de nueve kilómetros. La parte sur del puerto se desarrolló sobre la llanura del Delta del Llobregat, que tras el puerto dibuja una línea suave costa de algo más de 18km. Luego el macizo del Garraf articula las costas en destacables acantilados y hasta después de Sitges la costa no vuelve a ser rectilínea (a excepción de nuevo de numerosos puertos) y orientándose hacia el sur, hasta la altura del puerto de Tarragona. Éste es el segundo mayor puerto de Cataluña y se extiende por más de 5 kilómetros, antes de entrar en el Cabo de Salóu. Las playas de esta zona toman el nombre de Costa Dorada en su vertiente turística. Hacia el sur la costa es de nuevo suave, y se caracteriza por una menor ocupación humana. El último gran accidente geográfico lo determina el Golfo de Sant Jordi y las tierras bajas del Delta del Ebro, donde se hallan islas y penínsulas, como las de la Punta del Falgar al norte y La Banya al sur, que queda unida al delta por la playa del Trabucador. La arena de las playas catalanas es generalmente dorada, y con cierta tendencia a ser granulosa al norte y más fina al sur.

A pesar de la población y la industrialización de Cataluña, buena parte del suelo se conserva intacto a la mano del hombre. El paisaje forestal se distribuye por 18.257km² (2002 ), y se aprecia especialmente en las zonas montañosas del norte y la costa. Esto incluye bosques claros y espesos (esclerófilos, caducifolios y aciculifolios) así como la vegetación de zonas húmedas. Estos bosques ocupan el 56,8% de la superficie catalana. Por extensión, la siguiente cubierta la ocupan los cultivos, extendiéndose por el 32,5% del territorio (10.448km²). De éstos, destaca la agricultura de secano, (7.069km²), extendido por muchas comarcas y siendo característicos de la Segarra, Solsonès, Bages y Anoia entre otras. El cultivo frutal de secano se extiende principalmente del sur de Ponent y las Tierras del Ebro. Respecto a la vid, las viñas se extendían ese año por 769km², principalmente en el Penedès. La extensión del regadío es más restringido (2.611km²) y se distribuye principalmente por el Segrià, Pla d'Urgell y alrededores, sobretodo mediante los numerosos canales de irrigación, así como el Delta del Ebro, y en menor medida, en el Ampurdán, la Cerdaña y en la costa de Barcelona. El cultivo de árboles frutales por regadío es menos extenso, y se produce especialmente en el Segrià y el Campo de Tarragona.

La presencia humana tenía en 2002 una extensión de 1.520km² (un 4,7% del territorio catalán) y se concentra, en general, en la costa, especialmente en el Área metropolitana de Barcelona. Destaca la extensión de las urbanizaciones, superior al de los núcleos urbanos, y posteriormente el área destinada al uso industrial y comercial (229km²).

Finalmente, el terreno inutilizado o inservible constituía un 5,4% (1.740km²) y se extendía principalmente por las cumbres pirenaicas en forma de vegetación rasa o prado. La superficie ocupada por las aguas (de ríos, lagos o presas) era de 150,5km², solo un 0,5% de la superficie catalana.

La protección del entorno natural catalán ha crecido rápidamente durante los últimos años. A fecha de 2006 el territorio terrestre protegido ascendía a 9,608km², prácticamente el 30% de Cataluña. Los espacios difieren en grado de protección; en este sentido, el parque de con mayor rango y antigüedad lo constituye el único Parque nacional en territorio catalán, el Parque nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici , inaugurado en 1955. Sin embargo, era ya desde 1932 que se pretendía proteger algunos espacios del Pirineo en el llamado Plan Macià. Hasta después de la restauración democrática y el gobierno autonómico no se volvió a legislar para proteger espacios naturales. Actualmente son varias administraciones (el Ministerio de Medio Ambiente, la Generalidad de Cataluña y la Diputación de Barcelona, junto a varios consorcios de municipios) las que se encargan de velar, proteger y promocionar los espacios protegidos. La Generalidad además de cogestionar el Parque de Aigüestortes, gestiona una red de 11 parques naturales, 3 Paratges Naturals d'Interès Nacional, una reserva natural (Delta del Llobregat) y una reserva marina (Islas Medas). Por su parte, la Diputación de Barcelona dispone de una Red de Parques Naturales (Xarxa de Parcs Naturals) dirigido por el Área de Espacios Naturales de la Diputación que extiende los espacios protegidos por 12 parques de diferentente grado de protección, algunos gestionados junto a la Generalidad. Además de esos parques, existe una red más extensa de espacios específicos protegidos mediante leyes menos específicas cuyo objetivo es aunar la diversidad del territorio catalán y su flora y fauna local. Esta red, llamada PEIN (Pla d'Espais d'Interès Natural) incorpora además los parques naturales y nacionales antes mencionados que sí cuentan con una legislación específica. A fecha de abril de 2007, los espacios incluidos en el PEIN ascendían a 165.

La población de Cataluña a 1 de enero de 2008 era de 7.364.078 habitantes, con un porcentaje de personas de origen inmigrante del 15%.

La ciudad de Barcelona alberga a 1,6 millones de personas en 100 km² de superficie; lo que la convierte en la ciudad más densamente poblada de España y una de las de más densidad de Europa .

Alrededor de la capital se acumulan 2,5 millones de personas más que residen en un radio de menos de 25 km respecto a la capital. En la primera corona metropolitana se encuentran las ciudades de Hospitalet de Llobregat, Badalona, Santa Coloma de Gramenet, y Cornellá. Las principales poblaciones de la segunda corona son Tarrasa, Sabadell, Montcada i Reixac, Granollers, Martorell, Molins de Rei, Sant Feliu de Llobregat, Gavà y Castelldefels.

El resto de la población de Cataluña se vertebra en la costa norte (Costa Brava), la costa sur (Costa Dorada), el valle del río Llobregat hasta Manresa, y las ciudades interiores de Lérida (al oeste) y Gerona (al noreste).

En Cataluña se hablan varias lenguas con especial preponderancia del catalán y castellano o español. Además, de acuerdo con el estatuto de autonomía se considera al catalán lengua propia de Cataluña, en tanto que el occitano (en su variante aranesa) se considera lengua propia del Valle de Arán. Generalmente los catalanes son bilingües y conocen las dos lenguas principales aunque difieren respecto al idioma que tienen por lengua materna. Además, el uso de uno u otro idioma depende del ámbito social en el que se exprese.

El idioma catalán se extiende más allá del territorio catalán. En Cataluña se hablan los dos bloques principales de la lengua. El oriental tiene como máximo exponente el dialecto central, hablándose en las comarcas del norte de Tarragona, Barcelona, y Gerona, en cuya región pirenaica se atisban rasgos de catalán septentrional. El occidental es el propio de las comarcas occidentales de Cataluña (provincia de Lérida y sur de las tarraconenses) y muestra rasgos similares al valenciano, con el que forma un continuo y en cuya intersección se encuentra el tortosino. La Generalidad ha venido desarrollando legislación que promueve y protege el uso social del catalán. En 2003, la catalana era considerada la lengua materna del 40,4% de los catalanes, la propia del 48,8% y la de uso habitual del 50,1%.

El castellano se distribuye también uniformemente por el territorio, si bien tiende a concentrarse en las áreas urbanas, y de éstas su máxima representación se halla en el área metropolitana de Barcelona. Sus hablas son dispares y no muestran un dialecto específico. Algunos hablantes del castellano que son originarios de otras regiones de España muestran rasgos fonéticos y dialectales propios de su tierra de origen, mientras que otros neutralizaron esos rasgos, ya sea a voluntad, por contacto con catalanohablantes o por la influencia de los medios de comunicación. Los catalanohablantes que hablan castellano muestran algunas influencias de su lengua manterna y cuyos rasgos son, a veces, estereotipados como los propios de los catalanes al hablar en lengua castellana. En 2003, el castellano era considerado la lengua materna del 53,5% de los catalanes, la propia del 44,3% y la habitual del 44,1%.

La comunidad inmigrante o foránea instalada en Cataluña a menudo mantiene su lengua materna para comunicarse con sus familiares o hablantes de su mismo idioma que residan también en el territorio. De éstas, aparte del castellano hablado por los inmigrantes procedentes de Hispanoamérica, destacan sobre todo el árabe y el chino, si bien su número se extiende considerablemente en ciudades que, como Barcelona, con habitantes de hasta 131 nacionalidades, muestra un amplio repertorio lingüístico, de los que además de los citados, destaca, el francés, el portugués, el alemán y el inglés. La encuesta estadística de usos lingüísticos de la Generalidad realizada en 2003 revelaba también la presencia importante de hablantes de gallego.

En el actual territorio catalán han existido durante la historia varias lenguas. La primera conocida, o parcialmente conocida es la lengua ibera, que es el origen etimológico de varios topónimos, de igual manera que en la zona noreste de la región se encuentran topónimos cuyo origen se encuentra en el protovasco; aunque no se sabe con exactitud los hábitos lingüísticos de sus hablantes. El estudio de la colonización e implantación griega del Ampurdán evidencia el uso del idioma griego como lengua local, y cuyos pobladores tal vez aprendieron el ibero para llevar a cabo sus intercambios comerciales. La llegada y establecimiento de los romanos es más clara y la implantación del latín, más evidente, sobre todo en cerámica y toponímica. La conquista de Hispania y victoria de los romanos solo fue posible tras la victoria sobre los cartagineses, aunque la breve presencia de este pueblo fenicio no dejó influencias notables en la actual Cataluña. Durante un tiempo se creyó que Barcelona fue una fundación cartaginesa, con el establecimiento de población de esa etnia, aunque posteriormente se desestimó y se cree ésta un establecimiento romano sobre una población previa indígena. La romanización, iniciada ya en el siglo II a. C. penetró profundamente en los íberos que dejaron gradualmente su lengua para adoptar el latín, si bien, en algunas zonas pirenaicas siguió hablándose alguna forma de vascuence durante algunos siglos más. Es posible la llegada de comunidades judías, de habla hebrea, establecidas en Barcelona u otras ciudades ya en el siglo IV.

Posteriormente, con la llegada de los pueblos germánicos, se estableció una población de lengua gótica que ocupó los estratos de poder, aunque progresivamente adoptaron algunas costumbres romanas y su lengua, que ya había evolucionado al estadio tardío y mostraba algunas diferencias entre las provinciæ. Sin embargo, la aparición de diferencias sustanciales no llegó hasta el siglo IX, posterior a la entrada de los musulmanes en la península Ibérica. Esta población, de origen árabe y bereber era poco numerosa pero asumieron los espacios de poder de los visigodos y gradualmente fueron expandiendo su cultura y su lengua árabe. Su presencia en el actual territorio catalán fue mayor en el sur (la llamada Cataluña Nueva) donde resisten algunos topónimos y mayor presencia arqueológica musulmana. La Reconquista cristiana fue tomando territorios del Emirato de Córdoba primero y de las taifas de Lérida y Tortosa después, en cuyos territorios a veces se asumía a la población local, más arabizada o se repoblaba con habitantes de los condados catalanes. Esta mezcla etnográfica fue pacífica generalmente aunque eventualmente los gobernantes promovieran la cristianización de la sociedad, y que eventualmente tomara la lengua de los cristianos, que para el siglo XI la élite social ya utilizaba el romance catalán para sus textos literarios y jurídicos. El catalán es la lengua de la Corona cuya expresión literaria alcanza en el medievo su periodo de esplendor. El uso de la lengua castellana en Cataluña parece iniciarse por la elección en 1412 de Fernando I como rey, de origen castellano, cuya corte adoptó esa lengua, y que iría ganando prestigio internacional debido al peso demográfico y cultural castellano.

En los siglos siguientes los comerciantes, literatos y las clases altas de la sociedad fueron adoptando progresivamente la lengua castellana, cuyos intereses económicos y referentes culturales se orientaron hacia la Península y América, mientras que la clases bajas y rurales siguieron manteniendo el uso familiar y popular del catalán. La evolución de este proceso incrementó su intensidad por la imposición política que siguió a la derrota catalana de la Guerra de Sucesión Española en 1714 y los Decretos de Nueva Planta de 1716. La política borbónica imperante inducía a la unificación del Estado en todos sus aspectos, de los que la lengua no fue una excepción. El catalán fue relegado de puestos en favor del castellano en la administración, el ejército, la religión, la historia, la justicia, la enseñanza, el comercio y las artes mediante imposición legislativa. Sin embargo el catalán siguió manteniéndose como lengua familiar mientras el castellano lo era fuera del hogar. La situación política y cultural del siglo XIX permitió el surgimiento del movimiento cultural de la Renaixença ("Renacimiento") que motivó a muchos escritores a adoptar de nuevo la lengua catalana para su literatura y cuyo movimiento propició el prestigio del idioma. Posteriormente el catalanismo defendería el catalán desde un frente político y que ya entrado el siglo XX el catalán tenia una amplia variedad de medios de difusión. Sin embargo, las tiranteces políticas repercutieron en la prohibición del idioma en varias ocasiones, como con la Dictadura de Primo de Rivera. Durante la Segunda República Española, la cooficialización del catalán introducida por el estatuto de autonomía de Cataluña permitió el uso lingüístico de los dos idiomas en la administración y se permitió el catalán en la enseñanza, si bien la Guerra Civil y la Dictadura franquista prohibiendo su difusión pública y su enseñanza, que acompañado al movimiento migratorio de los años sesenta y setenta desde otras regiones de España, ofuscaron la presencia de la lengua catalana en Cataluña. La transición democrática introdujo en la Constitución la posibilidad de adoptar lenguas cooficiales, que en el estatuto catalán significó la cooficialidad del catalán junto al castellano para la autonomía de Cataluña.

La consideración legal de las lenguas ha variado sustancialmente desde la Transición democrática. La Constitución de 1978 menciona en su tercer artículo al castellano como «la lengua española oficial del Estado», así como a las demás lenguas españolas «oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas según sus Estatutos». En consonancia, el Estatuto de Autonomía de Cataluña de 1979 oficializa el castellano y el catalán como lenguas oficiales (el catalán de Cataluña, y el castellano en tanto que es la oficial del Estado español). El Estatuto de 2006 asegura además que «todas las personas tienen derecho a utilizar ambas y los ciudadanos de Cataluña el derecho y el deber de conocerlas». El mismo artículo precisa que la lengua propia de Cataluña es el catalán, y «como tal, el catalán es la lengua de uso normal y preferente de las Administraciones públicas y de los medios de comunicación públicos de Cataluña, y es también la lengua normalmente utilizada como vehicular y de aprendizaje en la enseñanza». Finalmente, el aranés (nombre dado a la lengua occitana en Arán) es precisada desde 2006 como la lengua propia de aquel territorio y oficial también en Cataluña. El mismo Estatuto de Autonomía dedica un capítulo (Título I, Capítulo II. De los derechos y deberes lingüísticos) que determina el derecho a no ser discriminado por razones lingüísticas y garantiza la validez y usos de ambas lenguas en la Administración pública y otras instituciones oficiales.

El mismo estatuto estipula el respeto por la lengua de signos catalana (LSC) y obliga a los poderes públicos a garantizar su uso y protección.

Cataluña es definida como nacionalidad en su Estatuto de autonomía, al amparo de lo dispuesto en el artículo segundo de la Constitución española, que reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las regiones que integran España.

En Cataluña hay presentes cuatro administraciones públicas, con diferentes niveles de responsabilidad y competencias políticas: la Administración General del Estado de España, la Generalidad de Cataluña, las Diputaciones provinciales -que desaparecerán con la entrada en vigor y despliegue del nuevo Estatuto de autonomía-, y los Ayuntamientos municipales.

La Administración General del Estado de España se ocupa de diferentes cuestiones como la seguridad (Cuerpo Nacional de Policía y Ejército), la Justicia, la gestión de puertos y aeropuertos, los trenes de RENFE, y las costas, entre las competencias más destacadas. A lo largo de los últimos años el Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil, dentro del marco de traspaso de competencias, están siendo relevadas por el despliegue progresivo sobre el territorio de los Mozos de Escuadra, policía autonómica de la Generalidad, que sustituirá antes del 2010 ambos cuerpos de seguridad estatales en el cumplimiento de algunas de las funciones que hasta ahora realizaban en la comunidad autónoma catalana.(ver seguridad). La Administración del Estado de España en Cataluña está coordinada desde la sede de la Delegación del Gobierno. El Delegado del Gobierno es designado directamente por el Gobierno de España por decreto.

La Generalidad de Cataluña, sistema institucional en que se organiza políticamente el autogobierno de Cataluña, tiene amplias competencias y gestiona diferentes ámbitos, desde educación, asuntos sociales, tránsito, determinación de políticas económicas y de comercio, etcétera. La Generalidad es también la responsable de la construcción de equipamientos públicos como hospitales, escuelas de primaria y secundaria, universidades, residencias para la tercera edad...

Cataluña ha venido reclamando históricamente amplios niveles de autogobierno. Actualmente, la Generalidad tiene competencia exclusiva en materias como cultura, turismo o vivienda. En otras áreas, como ordenación del crédito, banca y seguros, le corresponde el desarrollo legislativo y la ejecución de la legislación básica del Estado. Finalmente, en materias como propiedad intelectual e industrial, le corresponde la ejecución de la legislación estatal.

Cataluña dispone de una policía autonómica propia, denominada Policía de la Generalidad (en catalán Policía de la Generalitat-Mossos d'Esquadra), al amparo de lo dispuesto en el artículo 13 del Estatuto de autonomía. Desde 1994 los Mozos de Escuadra están en pleno proceso de despliegue, que está previsto que finalice en 2008, sustituyendo a la Guardia Civil y Cuerpo Nacional de Policía, que dependen directamente del Ministerio del Interior, asumiendo la Policía Autonómica catalana las competencias en seguridad, que incluyen algunas de las funciones que tanto Guardia Civil y Policía Nacional venían desempeñando hasta ahora, principalmente en materias de seguridad ciudadana y trafico. El Estado mantendrá en Cataluña, una vez terminado el despliegue, un número limitado de agentes para ejercer las funciones de policía federal, en palabras del delegado del Gobierno central en Cataluña, en materias como la vigilancia de puertos, aeropuertos, costas y fronteras, aduanas, control de entrada y salida del territorio del Estado, régimen general de extranjería, extradición y expulsión, emigración e inmigración, documentos oficiales de identidad, tráfico de armas y explosivos, protección fiscal del Estado, contrabando y fraude fiscal y las otras funciones que la Constitución y la ley establecen.

A diferencia del País Vasco y de Navarra, cuyas relaciones de orden tributario con el Estado están reguladas mediante sus respectivos sistemas forales tradicionales, y de Canarias, Ceuta y Melilla, para las que la ley orgánica prevista en el artículo 157.3 de la Constitución, de financiación de las comunidades autónomas, establece peculiaridades; Cataluña, como las comunidades restantes, carece de una autonomía fiscal completa. La mayoría de los impuestos son recaudados por la Agencia Estatal de la Administración Tributaria, por lo que sus ingresos dependen de las transferencias que recibe de la Administración central.

La Generalidad, creada en las Cortes de Cervera de 1359 y restablecida por sendos decretos en 1931 y en 1977, es el sistema institucional en que se organiza políticamente el autogobierno en Cataluña. Está integrada por el Parlamento, la Presidencia de la Generalidad y el Gobierno, que son sus instituciones principales, así como por el resto de instituciones creadas por ley del Parlamento.

El Gobierno de Cataluña se compone del presidente de la Generalidad, el primer consejero, si procede, y los consejeros. Ejerce la función ejecutiva y la potestad reglamentaria.

El Parlamento de Cataluña se compone de ciento treinta y cinco diputados, elegidos para un plazo de cuatro años mediante sufragio universal, libre, igual, directo y secreto. El Parlamento ejerce la potestad legislativa, aprueba los presupuestos de la Generalidad y controla e impulsa la acción política y de Gobierno.

Según lo dispuesto en el artículo 152.1 de la Constitución, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña culmina la organización judicial en el ámbito territorial de Cataluña.

Al amparo de lo dispuesto en el Estatuto de autonomía, Cataluña se rige por el derecho civil catalán, cuya conservación, modificación y desarrollo es competencia exclusiva de la Generalidad. Asimismo, de acuerdo con el artículo 35 del Estatuto de autonomía, una ley del Parlamento regula la figura del Síndico de Agravios (Síndic de Greuges, en catalán, equivalente al Defensor del Pueblo), que vela por la defensa de los derechos fundamentales y las libertades públicas de los ciudadanos en sus relaciones con las administraciones públicas.

En la proposición del nuevo Estatuto de autonomía, el Parlamento de Cataluña aprobó, de forma ampliamente mayoritaria, la definición de Cataluña como una nación. Sin embargo, el Congreso de los Diputados enmendó esa propuesta y excluyó la definición de nación del articulado del nuevo estatuto (aunque sí hace referencia en el Preámbulo a lo que en su día aprobó el Parlamento catalán, del siguiente modo: La Constitución española, en el artículo segundo, reconoce la realidad nacional de Cataluña como nacionalidad). Asimismo, otra referencia al carácter nacional de Cataluña amparado por el ordenamiento jurídico vigente se halla en el art.8.1 del Estatuto de Autonomía de 2006, al afirmar que Cataluña, definida como nacionalidad en el artículo 1, tiene como símbolos nacionales la bandera, la fiesta y el himno.

A juicio del Gobierno español, y del partido gobernante que respaldó su aprobación, el texto del preámbulo sólo tiene valor declarativo y no jurídico. A juicio del portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, en su intervención en nombre del partido gobernante durante el debate en el Congreso de los Diputados del Estatuto de Autonomía de Cataluña, el preámbulo tiene importancia política, jurídica e interpretativa. El Partido Popular, principal partido de la oposición al Gobierno de España, presentó el 31 de julio de 2006 un recurso ante el Tribunal Constitucional contra el nuevo Estatuto catalán por el posible uso inconstitucional del término nación en el Preámbulo (entre muchos otros aspectos), que fue admitido a trámite por el Alto Tribunal y que está pendiente de resolverse. El Defensor del Pueblo hizo lo propio el 19 de septiembre del mismo año.

Cataluña se organiza territorialmente en comarcas, municipios y provincias. Históricamente, también se ha organizado en regiones y veguerías, denominación esta última recuperada con el nuevo Estatuto de autonomía.

La Generalidad de Cataluña estableció una división administrativa en cuarenta y una comarcas, los órganos rectores de las cuales son los Consejos Comarcales. La división comarcal de Cataluña tiene su origen en un decreto de la Generalidad republicana de 1936, que tuvo vigencia hasta el final de la Guerra Civil. La división comarcal fue nuevamente adoptada por ley del Parlamento en 1987. Esta división se basó en criterios geográficos y de mercado local, que coincide en buena medida con anteriores entidades de territorio de gran tradición. Sólo hay cuatro comarcas (Berguedá, Cerdaña, Osona y Selva) que incluyen municipios pertenecientes a dos provincias, mientras que el resto lo hacen plenamente manteniendo las mismas fronteras de municipios.

El Valle de Arán (en aranés, Val d'Aran) merece atención especial ya que, aunque está incluido dentro de la organización comarcal, goza de mayor autonomía, de acuerdo con la Ley 16/1990, sobre el régimen especial del valle de Arán, aprobada por el Parlamento de Cataluña.

El municipio es la base territorial de Cataluña donde se cuentan por 946, de los cuales a fecha de 2008 (INE), 482 tenían menos de 1000 habitantes. 119 superan la población como para ser consideradas ciudad, y 63 superan los 20.000 habitantes (en los que vive el 70 por ciento de la población catalana).

La tasa de paro en Cataluña, a finales del 2005, era del 6,6 por ciento: un 5,5 en hombres y un 8,2 en mujeres.

La industria, la construcción, el turismo y los servicios son los principales sectores económicos de Cataluña.

Cataluña es el primer destino turístico de España: los 13,2 millones de turistas que recibió entre enero y noviembre de 2005 suponen un 25,3% del total de las llegadas registradas en toda España, y representan un incremento del 12,7% respecto al mismo período del año anterior. Los principales destinos turísticos de Cataluña son la ciudad de Barcelona, las playas de la Costa Brava gerundense y de la Costa Dorada tarraconense (donde también se encuentra el parque lúdico Port Aventura), y la zona pirenaica, donde hay 10 estaciones de esquí: Baqueira Beret, La Molina, Espot Esquí, La Masella, Port Ainé, Vall de Núria, Boí Taüll, Port del Comte, Rasos de Peguera, Tavascan y Vallter 2000.

La vivienda es el mayor motivo de endeudamiento de los catalanes. En este sentido, cabe señalar que Cataluña es, tras Madrid, la segunda comunidad de España donde está más caro el precio de la vivienda: se pagan de media 3.397 euros por metro cuadrado, según datos de la Sociedad de Tasación a 31 de diciembre de 2005. Por ciudades, sin embargo, Barcelona es la ciudad más cara de España, con un precio medio de 3.700 euros el metro cuadrado.

Desde el punto de vista financiero, cabe destacar la gran implantación y tradición que en Cataluña tienen las cajas de ahorro, mayor incluso que los bancos privados. Un ejemplo es que de las 46 cajas de ahorro españolas, 10 son catalanas. Destacan especialmente la Caja de Ahorros y Pensiones de Barcelona, conocida como "La Caixa", y que es la primera caja de ahorros de Europa, y Caixa Catalunya. En cuanto a bancos, el más importante de Cataluña es el Banco Sabadell, cuarto grupo bancario español.

La Bolsa de Barcelona, que en el año 2004 negoció casi 205.000 millones de euros, es la segunda más importante de España tras la Bolsa de Madrid.

Por su parte, la Feria de Barcelona organiza todo tipo de muestras y congresos de carácter internacional sobre variados sectores de la economía.

Cataluña está bien comunicada tanto por tierra, mar y aire. Para acceder por tierra existe una amplia red de autopistas y carreteras, y la red de ferrocarriles.

Los dos principales puertos de Cataluña, tanto por el transporte de pasajeros como de mercancías son el Puerto de Barcelona y el Puerto de Tarragona que, además, están considerados dos de los puertos más importantes de España y del Mediterráneo.

A parte de ellos, el litoral catalán está jalonado por una gran cantidad de puertos, tanto de pescadores como deportivos.

En Cataluña hay 12.000 kilómetros de vías para el tránsito de automóviles, aunque 10.843 de estos kilómetros corresponden a carreteras de calzada única. 962 kilómetros son de autopistas: de ellos, 655 kilómetros son de peaje y 307 son libres de pago.

De los 12.000 kilómetros de vías, 5.600 corresponden a vías cuya titularidad ostenta la Generalidad de Cataluña, 4.400 a las diputaciones provinciales, y 1.988 al Ministerio de Fomento de la Administración central.

La estructura de las autopistas está centralizada hacia Barcelona. La principal autopista es la AP-7, conocida como "Autopista del Mediterráneo", que atraviesa Cataluña uniendo, por un lado, Barcelona con La Junquera pasando por Gerona, y Barcelona con Valencia pasando por Tarragona. La AP-7 tiene un desvío que une Molins de Rei con Montmeló, evitando pasar por Barcelona ciudad. Esta carretera, la B-30, es el tercer cinturón de Barcelona y vertebra de norte a sur la populosa e industriosa comarca del Vallés donde viven un millón de personas.

La AP-2, que une Barcelona con Zaragoza pasando por Lérida, es la segunda autopista en tránsito de vehículos.

La C-32, también bautizada con el nombre de "Autopista Pau Casals", une Barcelona con El Vendrell con túneles que evitan el Parc Natural del Garraf. Con una longitud total de 56,3 kilómetros, la C-32 es la autopista más cara de Europa al tener dos peajes. C-32 también es el nombre que recibe la autopista de pago que une Barcelona y Palafolls (puerta de acceso a la Costa Brava), aunque en este tramo de 49 kilómetros es conocida como "Autopista del Maresme".

La C-25 une Riudellots de la Selva (Gerona) con Cervera (Lérida) evitando Barcelona. Tiene 153 kilómetros y es conocida como "Eje Transversal".

Cataluña fue el primer territorio peninsular español en tener ferrocarril. Fue el 28 de octubre de 1848 cuando se inauguró la línea entre Barcelona y Mataró, que cubría una distancia de 28,4 km. En los años siguientes, antes de la entrada del siglo XX, se construyeron más de 1.000 kilómetros de vía (casi el 80 por ciento de las vías actuales), con varias rutas entre las principales ciudades catalanas y Barcelona. La mayoría de las vías fueron financiadas por el capital privado de industriales que querían agilizar el transporte de sus mercancías hacia la gran ciudad.

Actualmente, pese a que se han modernizado los trenes, la red viaria sigue siendo prácticamente la misma que hace 100 años, con una estructura muy centralizada hacia Barcelona. Las dos rutas principales son la de la costa, que une Francia con la Comunidad Valenciana por el litoral catalán, y la ruta hacia Zaragoza, que une Barcelona con Lérida pasando por Manresa.

Las propietarias de las líneas ferroviarias de Cataluña son el ADIF y los Ferrocarriles de la Generalitat de Catalunya. Operan en Cataluña las operadoras Renfe y la misma FGC.

En los primeros meses del 2008, entro en servicio la linea de alta velocidad (AVE), con 3 lineas en servicio: Barcelona - Madrid, Barcelona - Sevilla y Barcelona - Málaga. La línea de alta velocidad será prolongada hasta la frontera francesa, donde continuará hasta conectar con la actual red francesa de alta velocidad, con lo cual se establecerá también una conexión ferroviaria rápida entre Barcelona y París.

Por otra parte, el gobierno de la Generalidad de Cataluña anunció en diciembre de 2005 un plan para construir 1.100 kilómetros de nuevas líneas, 300 en vías convencionales y 800 en vías de alta velocidad, que unirán las principales ciudades catalanas de forma transversal. El plan supondrá la inversión de 25.000 millones de euros entre el 2006 y el 2026.

La investigación científica y tecnológica ha sido uno de los pilares del desarrollo de Cataluña. Entre los científicos catalanes más célebres cabe mencionar a Narcís Monturiol, al astrónomo José Comas y Solá, el climatólogo Eduard Fontserè, o al bioquímico Joan Oró.

Actualmente se está haciendo una gran inversión económica por parte de las administraciones públicas y de entidades privadas para potenciar al máximo las investigaciones científicas y tecnológicas, no sólo en los centros universitarios sino en instituciones privadas. Destacan en este ámbito el trabajo de instituciones como el Consejo Superior de Investigaciones Científicas en Cataluña.

En este sentido, cabe destacar la próxima inauguración del Parque de Investigación Biomédica que se está construyendo en Barcelona, y que será el más importante de Europa en el terreno biomédico; el proyecto del barrio 22@ de Barcelona, con el que se incentiva la instalación de todo tipo de empresas punteras en el ámbito tecnológico europeo; y la construcción de un sincrotrón en Cerdanyola del Vallés, que está previsto inaugurar en el año 2009.

En Tarrasa puede visitarse el Museo de la Ciencia y de la Técnica de Cataluña, y en Barcelona el CosmoCaixa, antes llamado Museo de la Ciencia.

Los pintores catalanes de mayor renombre internacional son Salvador Dalí, Joan Miró y Antoni Tàpies, todos ellos pertenecientes al siglo XX. Muy ligado al ambiente pictórico de Cataluña estuvo también el malagueño Pablo Picasso, que vivió su juventud en Barcelona, donde se formó como artista e inició el cubismo pintando, entre otras obras, "Las señoritas de Avignon". Otros catalanes que también han dejado huella en el mundo de las artes plásticas son Ramon Casas, Josep María Subirachs o Marià Fortuny.

Los museos pictóricos más relevantes de Cataluña son el Teatro-Museo Dalí, en Figueras (Gerona), el Museo Picasso de Barcelona, la Fundación Antoni Tàpies, y la Fundación Joan Miró, ambos en Barcelona, donde también son destacables el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA), el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB), y el CaixaFòrum.

La música es uno de los sectores más vigorosos de la industria cultural de Cataluña, tanto por el número de actividades y eventos musicales que tienen lugar a lo largo del año, como por la red de recintos musicales, y por la cantidad de productoras, compositores, intérpretes y grupos de diferentes géneros surgidos en Cataluña.

Una de las manifestaciones más conocidas de la cultura popular catalana son los castellers: el levantamiento de castillos humanos por parte de collas castelleras (peñas) que rivalizan entre ellas. Esta práctica, originaria de las tierras tarraconenses, se extedió por toda Cataluña y en los últimos años ha recibido un gran impulso social gracias a las retransmisiones televisivas y la creación de nuevas collas.

La sardana es la danza popular catalana por antonomasia, aunque también son tradicionales el baile de bastones, la moixiganga y la jota de las tierras del Ebro, muy similar a la jota aragonesa.

Musicalmente son características de Cataluña las habaneras, especialmente en las localidades marineras de la Costa Brava. En los meses veraniegos proliferan las cantadas populares al aire libre, siempre acompañadas de la degustación de ron quemado. También es muy representativa de la cultura popular la rumba catalana.

En las fechas señaladas o fiestas mayores siempre suelen estar presentes otros elementos de la cultura popular catalana: los desfiles de gigantes y cabezudos y los correfocs con diablos y petardos. Una de las fiestas más tradicionales de cataluña es, La Patum de Berga, declarada por la Unesco patrimonio oral e inmaterial de la Humanidad el día 25 de noviembre del año 2005.

Es significativa también la tradición del Tió de Nadal, el día de Navidad o, según la casa, durante la víspera se pone el Tió al fuego y se le hacía "cagar". Ahora ya no se quema el Tió, tan solo se le obliga a "cagar" repetidamente regalos para los más pequeños a base de arremeter continuados golpes de bastón acompañados de las llamadas canciones del Tió.

Además de las manifestaciones propias de la cultura tradicional catalana, en Cataluña también se puede disfrutar de manifestaciones culturales propias de otras regiones españolas fruto de la gran inmigración que ha recibido el territorio el último siglo y medio. En este sentido, son especialmente notables las actividades de la población de origen andaluz, y que tienen su máxima expresión en la organización de la Feria de Abril de Cataluña.

La gastronomía de Cataluña está basada en la dieta mediterránea. Ofrece una gran variedad de productos tanto del mar como de la montaña y la huerta. La cocina catalana ha aportado toda una serie de platos típicos de la región con guisos de pescado como los suquets o la zarzuela, la escudella, la calçotada, y la salvitxada. Es típico de Cataluña el Pa amb tomàquet, pan con tomate que acompaña a muchos platos de carne o embutidos, y con el que se elaboran los bocadillos. El alioli y el romesco son las salsas más características de la cocina catalana.

Es destacable la riqueza de embutidos que se elaboran en la comarca de Osona, especialmente el fuet de Vic.

En cuanto a la repostería, son famosas la crema catalana, los panellets, que se elaboran especialmente en noviembre, el Menjar blanc etc.

Cataluña también se distingue por su gran tradición vinícola. Las zonas del Penedés, Alella, Priorato y el Segre son grandes productoras de una gran variedad de vinos. El más conocido y exportado es el cava del Penedés, cuya producción lideran empresas familiares como Freixenet y Codorniu.

Cabe anotar que Cataluña ofrece una gran variedad de restaurantes con cocina de todas las regiones españolas, así como de cocina internacional. Pese a que Barcelona es la ciudad con mayor cantidad y variedad de restaurantes, los más prestigiosos, y distinguidos con más "estrellas Michelín", son "El Bulli" de Ferran Adrià, que se encuentra en Rosas (Gerona); el "Sant Pau" de Carme Ruscalleda que se encuentra en Sant Pol de Mar; y el restaurante "Can Fabes" de Santi Santamaría, situado en Sant Celoni.

Cataluña es, junto a la Comunidad de Madrid, la comunidad española con mayor número de medios de comunicación, tanto audiovisuales como escritos. Hay una gran cantidad de medios de comunicación tanto en lengua catalana como castellana, e incluso un gran número de medios bilingües.

La Televisión de Cataluña, cadena pública de Cataluña que emite íntegramente en lengua catalana, es la principal televisión catalana. Tiene cuatro canales: TV3, K3/Canal 33, el canal de notícias 24 horas 3/24 y el Canal 300. TV3 compite en audiencias con las televisiones estatales que emiten en Cataluña en lengua española: tanto la pública Televisión Española (que desde su centro de producción en Sant Cugat del Vallès elabora contenidos en lengua catalana), como las privadas Tele 5, Antena 3, Cuatro y La Sexta. Ésta última tiene su sede central en Barcelona, mientras que las otras tres cadenas privadas, con sede central en Madrid, tienen centros de producción en Cataluña, desde donde emiten diversos programas.

Otras televisiones de menor audiencia, aunque de presencia destacable son TD8-City TV, televisión privada del Grupo Godó que emite en catalán, el Canal Català de Televisió, y las televisiones locales, cuyo mayor exponente es Barcelona Televisió.

Los dos principales grupos editores catalanes de prensa y revistas son el Grupo Godó y el Grupo Zeta. Cada uno de los grupos tiene una gran variedad de cabeceras tanto de diarios de información general como deportiva, y de revistas.

Los dos principales diarios catalanes de información general son El Periódico de Catalunya (Grupo Zeta), que hace una edición en catalán y otra en castellano, y La Vanguardia (Grupo Godó), editada íntegramente en castellano. Son los dos periódicos con mayor tirada y distribución en Cataluña, por delante de diarios en castellano de ámbito estatal como "El País" o "El Mundo", que también tienen delegaciones en Cataluña. El Avui (Grupo Godó y Grupo Planeta) es, tras "El Periódico", el diario escrito en catalán con mayor tirada. En las provincias de Tarragona, Gerona y Lérida hay numerosos diarios escritos en catalán, y de ámbito más local. Los más destacados son El 9 Nou, El Punt, Regió 7, Diari de Girona y el Diari de Tarragona.

En el ámbito de la información deportiva destacan el Diario Sport, del Grupo Zeta, y El Mundo Deportivo (Grupo Godó). Ambos están escritos íntegramente en castellano. En lengua catalana destaca El 9 Nou.

La radio con mayor audiencia en Cataluña es Catalunya Ràdio, la radio pública perteneciente a la Corporació Catalana de Ràdio i Televisió. Tiene una audiencia de 570.000 oyentes según el último Estudio General de Medios, lo que la convierte en la quinta emisora con más audiencia de España pese a sólo emitir en Cataluña y en lengua catalana. La corporación también tiene una emisora de notícias 24 horas, Catalunya Informació. La segunda cadena con más oyentes es la Cadena SER, que tiene en Radio Barcelona (la primera emisora de radio que se fundó en España) a su buque insignia. A mayor distancia en número de oyentes se sitúan el resto de emisoras: cuatro que emiten íntegramente en catalán, COM Ràdio (radio pública perteneciente a la Diputación de Barcelona,), RAC 1 (Grupo Godó), Ràdio 4, y Onda Rambla; y las cadenas estatales que emiten en castellano: Radio Nacional de España, la Cadena COPE, Onda Cero y Punto Radio.

Cataluña es sede de fuertes grupos comunicativos que actúan tanto en el sector audiovisual como en el de la prensa, la edición de libros y revistas, y la producción cinematográfica. Los más relevantes son el Grupo Godó, el Grupo Planeta, el Grupo Zeta. También son muy destacables, especialmente en el ámbito audiovisual, las productoras Gestmusic, El Terrat y Mediapro. Cabe no olvidar a la Corporació Catalana de Radio i Televisió, empresa pública de la administración autonómica catalana, titular Televisión de Cataluña y Catalunya Ràdio, entre otros medios.

Cataluña es una comunidad con gran tradición deportiva, especialmente desde finales del siglo XIX, cuando se fundaron grandes clubes en todos los ámbitos que, en algunos casos, fueron los primeros en fundarse en España en su disciplina. El deporte y la actividad física está profundamente arraigado en Cataluña, donde existe una gran red de centros e instalaciones deportivas, tanto públicas como privadas.

Los deportes más populares entre los catalanes son el fútbol, el baloncesto y el tenis. También destaca la afición por el atletismo, balonmano, el hockey sobre patines, el waterpolo, el ciclismo, automovilismo, motociclismo, el golf y el esquí. Cabe mencionar la gran cantidad de estaciones de esquí ubicadas en el Pirineo catalán, y en la vecina Andorra, a la que se desplazan numerosos catalanes. También son populares los deportes acuáticos, que se pueden practicar en cualquiera de las playas del litoral.

El fútbol es el deporte rey. Los clubs más importantes son el Fútbol Club Barcelona y el RCD Espanyol, que militan en la primera división del fútbol español. El primero siendo considerado actualmente como uno de los mejores equipos de futbol del mundo, ganando 18 veces el titulo de campeón de liga española, y dos veces la Liga de Campeones, además de otros importantes títulos.

La tradición deportiva de Cataluña se ha traducido en la organización de los más importantes eventos deportivos internacionales. Pues ha sido escenario de los únicos Juegos Olímpicos celebrados hasta la fecha en España, en el año 1992 (Barcelona 92), los Juegos Mediterráneos de 1955, los campeonatos del mundo de atletismo y natación, y el Eurobasket celebrado en dos ocasiones. Cataluña también acogió, en 1982, diversos partidos correspondientes a la Copa Mundial de Fútbol que se celebró en toda España.

En el Circuito de Cataluña se celebran cada año el Gran Premio de España de Fórmula 1 y el Gran Premio de Cataluña de Motociclismo. Asimismo, el Rally Costa Brava es puntuable para el Campeonato Mundial de Rally.

Doce federaciones deportivas catalanas están oficialmente reconocidas por las federaciones internacionales de sus respectivas disciplinas. Estas federaciones cuentan con selecciones en catorce disciplinas deportivas, ninguna de ellas olímpica, que participan a nivel internacional de manera oficial representando a Cataluña, y que por esta razón se postula como "país deportivo", un concepto político promovido por una entidad con sede en Barcelona sin reconocimiento internacional, y que vulnera abiertamente la Ley del Deporte (1990), que especifica que la selección española es la única que debe participar en competiciones oficiales internacionales.

Las catorce selecciones catalanas oficiales a nivel internacional son las de fútbol sala, corfbol, pitch & putt, fútbol australiano, fisioculturismo, taekwondo, twirling, kickboxing, kárate, icestock, raquetball, carreras de montaña, esquí de montaña, escalada y bolos. En algunas de estas disciplinas deportivas las selecciones catalanas se enfrentan a las selecciones españolas en competiciones oficiales internacionales, algo que excluye explícitamente la Ley del Deporte, que impide competir a las selecciones autonómicas en torneos oficiales en los que participe España.

En el resto de disciplinas deportivas las selecciones catalanas participan de forma oficial en competiciones españolas de carácter autonómico, o en eventos internacionales de carácter amistoso.

Además, tiene otros símbolos no oficializados, como el escudo. El burro catalán es una apuesta de un sector ciudadano nacionalista que surge en respuesta del Toro de Osborne. En el campo cultural, es representativa de Cataluña la lengua catalana y las artes, así como en lo folclórico, destaca la sardana y los castellers.

El gobierno autonómico tiene oficializado, además, su propio símbolo, llamado Emblema de la Generalidad de Cataluña que es utilizado en toda representación institucional.

Dada su extensión, el plan de protección de los bienes culturales y naturales de la Unesco conocido como Patrimonio de la Humanidad ha catalogado como tales numerosas obras que se encuentran en Cataluña. La primera adscripción fueron varias obras de Antoni Gaudí en 1984 por su contribución a la arquitectura modernista, a las que se añadieron algunas más en 2005 y se agruparon bajo la misma entidad. Estas obras son el Parque Güell, el Palacio Güell, la Casa Milá, la fachada del Nacimiento y la cripta de la Sagrada Familia, la Casa Vicens, la Casa Batlló y la Colonia Güell. En 1991 se añadió a la lista el Monasterio de Poblet, donde reposan numerosos monarcas de la Corona de Aragón. Siete años después se sumó bajo el mismo título el Arte rupestre del arco mediterráneo de la Península Ibérica, que se extiende por el litoral mediterráneo peninsular, en el que Cataluña contribuye con numerosas muestras. En 2007 se declaró como tales el Palau de la Música Catalana y el Hospital de Sant Pau en una misma entidad, ambas obras modernistas de Lluís Domènech i Montaner. En 2000 se añadieron a la lista dos conjuntos: el formado por las Iglesias románicas del Valle de Bohí y el Conjunto arqueológico de Tarragona. La última incorporación fue la de la Patum de Berga, en 2005, categorizada como Patrimonio oral e inmaterial de la Humanidad.

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Federico Escofet

Federico Escofet Alsina o, en catalán, Frederic Escofet i Alsina (Barcelona, 12 de julio de 1898 - id., 27 de marzo de 1987), fue un militar español al servicio de Generalidad de Cataluña antes y durante la Guerra Civil.

Tras finalizar los estudios de primaria y secundaria, ingresó en la Academia de Caballería de Valladolid. Obtuvo la graduación de alférez en 1919, siendo destinado a Barcelona, al Regimiento de Caballería Santiago nº 1. Poco después fue voluntario a Marruecos, ingresando en los Regulares, con guarnición en Alcazarquivir. Resultó herido tres veces y regresó a la península en 1923, reincorporándose a su destino en el regimiento de Santiago en Barcelona. En 1926 fue ascendido a capitán.

En 1930 abandonó el ejército e ingresó en los Mozos de Escuadra (entonces una policía de carácter básicamente rural mantenida por la Diputación Provincial de Barcelona), siendo nombrado jefe de una de las tres escuadras del cuerpo, la de la Garriga. Escofet se puso a las órdenes de Francesc Macià cuando éste proclamó la República Catalana y ese mismo mes fue nombrado jefe de los Mozos de Esquadra.

Al hacerse cargo el comandante Pérez Farrás del mando de los Mozos de Escuadra, Escofet fue nombrado ayudante del presidente de la Generalidad, Maciá.

El 6 de octubre de 1934 fue nombrado por el presidente Lluís Companys Comisario General de Orden Público y al producirse la insurrección de la Generalidad y la proclamación del Estado Catalán por parte del presidente Companys, Escofet defendió el Palacio de la Generalidad de Cataluña frente al ataque de las tropas destacadas por el general Batet. Tras rendirse el palacio, fue hecho prisionero y encarcelado en el castillo de Montjuic. Fue sometido a consejo de guerra y condenado a muerte, pero la pena le fue conmutada por la de cadena perpetua, gracias a la intervención del presidente Alcalá Zamora. Con el triunfo del Frente Popular fue liberado y, al ser restaurada la Generalidad, el 26 de junio de 1936 el presidente Companys le nombró de nuevo Comisario General de Orden Público, por considerarlo un hombre leal ante la inminencia del golpe de Estado del ejército. Escofet tuvo una gran contribución en el fracaso de la insurrección en Barcelona en julio del 1936.

Acusado por los anarquistas de ser enemigo de la República (al parecer por haber ayudado a unos religiosos a huir al extranjero), el presidente Companys le envió a Francia. Volvió en 1937, siendo ascendido a comandante y nombrado Jefe de Estado Mayor de la Brigada de Caballería del frente de Aragón, donde resultó herido dos veces, interviniendo en Belchite y Teruel. Tras el hundimiento del frente de Cataluña, en febrero de 1939 pasó la frontera francesa junto a Companys. Tras pasar por el campo de concentración de Argelès-sur-Mer, se exilió en Bruselas, y fue ministro del gobierno de la República en el exilio hasta 1962. Dicho gobierno le ascendió a teniente coronel y le concedió la Maestranza de la Orden de Liberación. Regresó a España en 1978, instalándose en Barcelona. El 9 de febrero de 1983, el ayuntamiento de Cadaqués le nombró hijo adoptivo de aquella población. Murió en Barcelona en 1987.

En 1973 escribió un libro de memorias titulado Al servei de Catalunya i de la Republica. En 1984, ya en España, publicó De una derrota a una victoria: 6 de octubre de 1934-19 de julio de 1936.

Escofet es uno de las personas que dieron testimonio sobre la Guerra Civil en la película de Jaime Camino La vieja memoria.

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Miguelete

Migueletes en una celebración en Badalona.

Los migueletes eran los miembros de la milicia de carácter mercenario o voluntario, reclutada por las diputaciones y las juntas de la Corona de Aragón, para acciones especiales o como refuerzo de las fuerzas regulares. El miguelete, como tal, es el nombre que recibía un mercenario catalán durante la Guerra dels segadors, el conflicto armado que enfrentó a la Generalidad de Cataluña con el rey Felipe IV durante el conflictivo programa centralizador iniciado por el Conde-Duque de Olivares (la Unión de Armas). De aquí procede la denominación de migueletes para referirse al cuerpo armado que, paradójicamente, sobrevivió a esta guerra y se popularizó al Principado de Cataluña entre los siglos XVII-XIX. Hay que tener en cuenta que este cuerpo armado catalán no tiene ninguna relación con los migueletes forales navarros, guipuzcoanos y vizcaíno (suprimidos en 1846).

El cuerpo de los migueletes fue fundado en 1640 durante la Guerra dels segadors con el objetivo de frenar la invasión castellana de Felipe IV con el nombre de Companyia d'Almogàvers (‘Compañía de almogávares’), por Francesc de Cabanyes, y recibió el apodo de «migueletes» por el nombre de uno de sus primeros dirigentes, Miquelot de Prats (posiblemente un vecino de Prats de Llusanés). Durante la guerra diezmaron y rechazaron al ejército castellano en Tortosa y en Cambrils, recuperaron Constantí, liberaron 300 prisioneros catalanes y participaron en la victoria de la batalla de Montjuïc el 26 de enero de 1641 y en Montblanc. Fue un cuerpo armado que se formó a iniciativa de las juntas de guerra y de las diputaciones en 1640, básicamente como fuerza auxiliar destinada sobre todo a acciones especiales en ayuda de tropas regulares.

El cuerpo fue ampliamente reconocido como descendiente de los almogávares, sin que tengan ninguna relación directa con los guerreros medievales homónimos de la Corona de Aragón. Su indumentaria era un sayo rojo, calceta blanca, espardeñas y un faldón que cubría hasta las rodillas. Llevaban sombrero con pluma larga y un gran número de armas de fuego de llave «a la catalana».

El cuerpo de los migueletes fue disuelto el 1642 por su indisciplina, que los llevaba a alternar las acciones de guerra con el pillaje.

Aun así, quizás debido a su renovada popularidad, a finales del siglo XVII se volvieron a formar compañías de migueletes para afrontar la defensa de la frontera catalana en la guerra contra Francia.

En 1689 serían de nuevo creados como cuerpo, tanto por las autoridades españolas como por las autoridades francesas del Rosellón para combatir en la Guerra de los Nueve Años entre España y Francia, pero fue disuelto nuevamente con el Tratado de Rijswijk en 1697.

El estallido de la Guerra de Sucesión tras la muerte del último soberano de la Casa de Austria, Carlos II (1700), dividió el Principado de Cataluña en dos bandos enconadamente encontrados: el del archiduque Carlos de Austria, el pretendiente austriaco, y el del duque Felipe de Anjou, el pretendiente francés.

Los migueletes serían un cuerpo declaradamente austriacista durante el breve reinado en Cataluña del pretendiente Carlos III (1705-1713), hecho que les granjeó la enemistad permanente de los felipistas, que se designaban a sí mismos con el epíteto de «botifleros» (botiflers) y que controlaban villas fieles como por ejemplo Berga, Cervera, Manlleu o Talarn. La enemistad entre botifleros y migueletes quedó asociada a la rivalidad política entre estas villas felipistas y sus rivales austriacistas: respectivamente Cardona, Solsona, Sellent, Torelló y Tremp.

Los defensores austriacistas eran calificados por los felipistas como «la gente de la patria» o «la gente de la tierra» porque tenían contratados voluntarios y migueletes, paisanos armados que defendían por dinero sus intereses. Como consecuencia de estas riñas, la victoria final de Felipe V en 1714 determinó lógicamente la segunda abolición de los migueletes, que habían combatido de forma muy activa en la zona del Maestrazgo (guerra dels Miquelets) como partidarios del archiduque.

En gran parte, sus acciones serían sustituidas por los Mozos de Escuadra creados en Valls en 1719 como cuerpo particularmente eficaz bajo el mando de Pere Anton Veciana.

Tras su abolición por parte de la Casa de Borbón durante la Guerra del Rosellón, las autoridades catalanas aprobaron la creación de un cuerpo de 20.000 migueletes voluntarios para combatir junto a las fuerzas españolas contra el franceses.

La Guerra del Rosellón reavivó este cuerpo entre un enorme entusiasmo popular, a menudo relacionado con el deseo de los catalanes de recuperar las cuatro comarcas y media perdidas a raíz del Tratado de los Pirineos (el Rosellón, el Vallespir, el Conflent, el Capcir y media Cerdaña).

Su acción fue muy eficaz, sobre todo tras la derrota del ejército regular español, pero serían de nuevo disueltos a raíz de la Paz de Basilea (1795).

Los migueletes volvieron a aparecer durante la Guerra de la Independencia como cuerpo organizado por las fuerzas napoleónicas.

El cuerpo sería imitado por un cuerpo de las fuerzas de la diputación de Guipúzcoa (País Vasco).

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Source : Wikipedia