Mozart

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Publicado por t800 03/04/2009 @ 08:10

Tags : mozart, compositores, música clásica, música, cultura

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Wolfgang Amadeus Mozart

JOHANNES CHRYSOSTOMUS WOLFGANGUS THEOPHILUS MOZART

Johannes Chrysostomus Wolfgangus Theophilus Mozart , más conocido con el nombre de Wolfgang Amadeus Mozart (Salzburgo, 27 de enero de 1756 - Viena, 5 de diciembre de 1791) fue un compositor austriaco, considerado como uno de los más grandes de música clásica del mundo occidental.

Se mostró siempre como un gran teórico e innovador de la composición musical. Su marcado perfeccionismo lo manifestaría al escribir, a la edad de 22 años, la siguiente frase: "Me gusta que un aria quede tan a la medida de un cantante como un traje bien hecho". Según el testimonio de sus contemporáneos era, tanto al piano como al violín y la viola, un virtuoso.

Posteriormente artistas de distintas épocas y géneros del arte han sido influenciados por su música. Incluso el premio Nobel 1984, el poeta checo Jaroslav Seifert, llegaría a afirmar que ésta inspiró a la composición de sus versos.

Estudios realizados durante la década pasada atribuyen a su música, en especial a la sonata K.448, diversas cualidades como la de incrementar algunas capacidades del cerebro, así como disminuir la actividad epileptógena. Esto ha sido calificado como el "efecto Mozart".

A pesar de que murió muy joven (apenas a los 35 años), dejó una obra extensa que abarca todos los géneros musicales de su época.

Mozart nació el 27 de enero de 1756 en Salzburgo (Austria). En esta época, Salzburgo era un arzobispado independiente en el Sacro Imperio Romano Germánico. Fue bautizado el día después de su nacimiento con los nombres de Johannes Chrysostomus Wolfgangus Theophilus Mozart; a lo largo de su vida firmaría con diversas variaciones sobre su nombre original, siendo una de las más recurrentes "Wolfgang Amadè Mozart" y utilizando sólo esporádicamente la forma "Amadeus", casi siempre en plan jocoso (una de sus cartas está firmada como Wolfgangus Amadeus Mozartus). A pesar de ello ha sido esta última denominación la más favorecida, en especial a partir del siglo XX.

Fue el último hijo de Leopold Mozart, músico al servicio del príncipe arzobispo de Salzburgo. Su madre se llamaba Anna María Pertl. Debido a la altísima mortalidad infantil en la Europa antigua, de los 7 hijos que tuvo el matrimonio sólo sobrevivieron Anna Maria, apodada cariñosamente Nannerl, y Wolfgang Amadeus.

La casa natal de Mozart se encuentra en la Getreidegasse Nº 9 de la ciudad de Salzburgo. Se trata de una casa de tres plantas que, actualmente, cuenta con una gran cantidad de objetos de la época e instrumentos que pertenecieron a Mozart durante su niñez. Es uno de los lugares más visitados de Salzburgo y una especie de santuario para músicos y aficionados a la música de todo el mundo.

Nannerl y Wolfgang Amadeus mostraron desde muy pequeños asombrosas facultades para la música; para Wolfgang, la música y las matemáticas eran tan naturales como los juegos para cualquier otro niño.

A los 4 años practicaba el clavicordio y componía pequeñas obras de considerable dificultad; a los 6, tocaba con destreza el clave y el violín. Podía leer música a primera vista, tenía una memoria prodigiosa y una inagotable capacidad para improvisar frases musicales.

Definitivamente, no era un niño común. Su progenitor era un hombre inteligente, orgulloso y religioso. Creía que los dones musicales de su hijo eran un milagro divino que él, como padre, tenía la obligación de cultivar.

Leopold componía y daba clases de música. El año del nacimiento de Wolfgang publicó un libro sobre el arte del violín, que tuvo éxito y lo hizo famoso. Después del nacimiento de Wolfgang, salvo las tareas propias de su cargo, abandonó todo para dedicarse de manera exclusiva a la formación de su hijo. Fue exigente como padre y como profesor, en todo momento estuvo al tanto de la formación de Wolfgang, para guiarlo como hombre y como artista.

Cuando el niño iba cumplir 6 años de edad, Leopold decidió exhibir las dotes musicales de sus hijos ante las principales cortes de Europa. Según los primeros biógrafos de Wolfgang, su padre «quiso compartir con el mundo el milagroso talento de su hijo...»; en la actualidad, algunos sostienen que más bien lo explotó. Lo cierto es que su figura autoritaria y opresiva marcaría al joven Amadeus para toda su vida.

El 12 de enero de 1762, la familia entera partió hacia Múnich; tocaron ante el emperador José II de Habsburgo y continuaron hasta Viena. La permanencia en esta ciudad —uno de los centros principales de la música— culminó con dos recitales ante la familia imperial en el palacio de Schönbrunn.

El pequeño Wolfgang causaba sensación en cada concierto. El dinero recolectado en este viaje no fue tanto como los elogios recibidos. Podría decirse que éste fue un viaje de prueba para Leopold. El 5 de enero de 1763, los Mozart retornaron a Salzburgo. El viaje había durado poco menos de un año.

Este gran viaje de los Mozart empezó el 9 de junio de 1763. Durante tres años y medio recorrieron las principales ciudades de Europa, cosechando grandes éxitos. En Viena fueron llamados al palacio por la emperatriz María Teresa. La emperatriz quedó encantada con el niño Wolfgang Amadeus, tanto, que incluso lo sentaba en su regazo y lo besaba.

En Versalles, los Mozart tocaron ante el monarca Luis XV. La anécdota cuenta que en esa ocasión, la amante del rey, la altiva Madame de Pompadour, no permitió que el niño Wolfgang la abrazara por temor a que se estropeara su traje.

En Londres causaron la admiración del rey Jorge III; durante este viaje el joven músico compuso su primera sinfonía y conoció a Johann Christian Bach, hijo menor de Johann Sebastian Bach (aunque en esa época tenía mucho más éxito que su padre, quien era conocido como "el padre de Johann Christian Bach", Johann Sebastian ejercía gran influencia sobre la obra de su hijo).

En Holanda deslumbró tocando el órgano más grande y complicado del mundo y compuso su primer oratorio a los 9 años.

Cada representación del joven Wolfgang Amadeus era una exhibición de su virtuosismo con el clave y el violín (se cuenta que ya en esa época podía tocar el teclado con los ojos vendados), y dejaba a los espectadores maravillados improvisando sobre cualquier tema que le proponían.

A esa edad ya sabía ser galante y dedicaba a las damas de la nobleza sus primeras sonatas para violín y clave. La familia regresó a Salzburgo el 30 de noviembre de 1766.

En 1769, Mozart ganó en Salzburgo la plaza de maestro de conciertos —gran honor para un muchacho— ... pero sin sueldo. Se le financió un viaje de estudios a Italia, donde Leopold pensaba que Wolfgang Amadeus triunfaría componiendo óperas.

Padre e hijo llegaron a Roma el 11 de abril de 1770. En el Vaticano, Wolfgang Amadeus escuchó el Miserere de Gregorio Allegri. Esta obra tenía carácter secreto, pues sólo podía interpretarse en la Capilla Sixtina y su publicación estaba prohibida bajo pena de excomunión.

Sin embargo, el joven compositor apenas llegó a la posada donde se alojaba, escribió de memoria una versión muy aproximada de la partitura completa. El Papa Clemente XIV, admirado ante el talento del músico de 14 años, no sólo no lo excomulgó, sino que lo nombró Caballero de la Orden de la Espuela de Oro, título que —a pesar de los privilegios que otorgaba— nunca interesó a Mozart.

Otro gran triunfo fue el estreno de la ópera Mitrídates, rey del Ponto, estrenada en 1770, en Milán. Resolviendo en media hora un examen que al resto de los postulantes les llevó tres, fue admitido como compositor en la Academia Filarmónica de Bolonia, considerada el centro de erudición musical de la época.

El ingreso de Mozart en la Academia fue extraordinario, ya que aún le faltaba mucho para los veinte años, edad mínima exigida por el reglamento. En ese lugar conoció al padre Giovanni Battista Martini, importante teórico de la música en aquel tiempo, y por el cual Mozart siempre guardó un gran afecto.

Mozart realizó un segundo viaje a Italia para asistir al estreno de su ópera Ascanio in Alba. En 1771 regresó con su familia a Salzburgo, que por entonces era un principado eclesiástico regido por un príncipe-arzobispo. Se enteraron de la muerte del arzobispo Schrattenbach, que siempre los había apoyado.

Comenzó entonces una nueva etapa, mucho más difícil. Jerónimo de Colloredo-Mannsfeld, el nuevo príncipe-arzobispo de Salzburgo, se mostró autoritario e inflexible con el cumplimiento de las obligaciones impuestas a sus subordinados. Mozart fue confirmado en su puesto de maestro de conciertos; ahora recibiría un modesto sueldo, pero su libertad poco a poco disminuiría, hasta el punto de sentirse esclavizado. Este hecho influyó en su carácter.

Padre e hijo fueron a Italia por última vez en 1772. En Milán, Wolfgang estrenó una ópera y escribió el motete Exultate-jubilate. Buscó un puesto digno y estable, pero en vano. Tuvo que regresar a Salzburgo. A los 17 años, Wolfgang ya no podía pasar por «niño prodigio». Empezaba ahora la lucha por la vida.

En 1773 hizo otro viaje a Viena, sin resultados prácticos, pero positivo para su arte, ya que conoció el nuevo estilo vienés a través de la música de Joseph Haydn. En enero de 1775 Mozart estrenó con gran éxito en Múnich su ópera La jardinera fingida. Fueron para Mozart años fecundos: escribió óperas, sonatas para piano, conciertos para violín, divertimentos, cuartetos y mucha música sacra por encargo de su nuevo patrón.

Sin embargo, Mozart se sentía prisionero, sentía que no progresaba y —sofocado por el ambiente provinciano de Salzburgo—, en agosto de 1777 reclamó al arzobispo Colloredo la libertad para abandonar su puesto. Luego, en compañía de su madre, inició un largo viaje a París. En una escala en Múnich, conoció a la familia Weber y se enamoró de la hija mayor, Aloysa.

En Mannheim hizo amistad con un grupo de compositores de esa ciudad (la cual era conocida porque sus orquestas —por primera vez en la historia de la música— exageraban la diferencia entre los pasajes suaves y los fuertes; este estilo se dio en llamar «estilo de Mannheim» y pocas décadas después sería una característica principal del Romanticismo).

Es en estos años cuando Mozart, harto de Salzburgo y del poco reconocimiento que allí se le daba a su obra, le dice al Arzobispo Colloredo que quiere dejar de trabajar para él, y así poder marcharse a Viena. Entonces Colloredo lo expulsa de su servicio. Comúnmente se atribuye a músicos como Beethoven la independencia de los músicos como sirvientes, pero es con esta primera actitud de Mozart cuando comienza la profesión de músico independiente, que trabaja por y para su música, y al que le encargan obras sin necesidad de que ningún noble interceda por él.

Mozart se instaló en Viena y vivió un año feliz. Intervino en conciertos, impartió clases y escribió numerosas obras. 1782 fue el año de otra ópera triunfal: El rapto en el Serrallo, la cual da inicio al género operístico conocido como Singspiel u ópera alemana en un momento en que el italiano era el idioma «oficial» para la ópera. Por entonces estaban de moda los temas turcos, máximo exponente del exotismo oriental y con toques levemente eróticos.

A pesar de que Mozart aún no lograba su madurez y profundidad definitiva, en esta obra se expresa quizá por primera vez la dimensión dramática que veremos en las posteriores operas del genio de Salzburgo. Esta ópera le dio a Mozart el mayor éxito teatral que conocería en vida.

En este año conoció a través del barón Gottfried Van Swieten —un entusiasta coleccionista y aficionado musical que tenía en su poder una biblioteca con gran cantidad de obras de compositores barrocos— la obra de Georg Friedrich Händel y Johann Sebastian Bach.

Tomó contacto con los oratorios de Händel y algunas obras de Bach, entre ellas El clave bien temperado. Mozart asimiló los modos de composición de ambos, fusionándolo con el propio, dando a la mayoría de las obras de este período un toque contrapuntístico, apreciable en las transcripciones que hizo de algunas fugas de El clave bien temperado KV 405, las fugas para piano KV 394, KV 401 y KV 426 (luego transcrita para cuerdas con el número de catálogo KV 546). Pero sobre todo, podremos ver la influencia de Händel y Bach en la Misa en do menor KV 427. El estudio de estos autores fue para Mozart tan importante que llegó a realizar arreglos para obras como El Mesías (K.572) o Alexander´s Feast (K.591), ambos oratorios de Händel.

Tras su fracaso sentimental con Aloysa Weber, encontró consuelo en Constanze, la hermana menor. Pero sabía que su padre Leopold no apreciaba a esa familia, puesto que no sin razones creía que estos, fundamentalmente la madre, querían aprovecharse del éxito de su hijo. Sin embargo, hay suficientes antecedentes de que Constanze amaba verdaderamente a Mozart y nunca compartió las maquinaciones de su madre. Como el consentimiento de su padre era fundamental para Mozart, quiso viajar a Salzburgo para presentarle formalmente a la novia, pero varios eventos postergaron el temido viaje para enfrentar a su progenitor.

El 4 de agosto de 1782, sin el consentimiento paterno, Wolfgang Amadeus y Constanze se casaron en Viena. Para celebrar la unión y para calmar a su moralista padre, Mozart compuso la inconclusa Misa en do menor (KV 427). Pensaba estrenarla en Salzburgo con Constanze como primera soprano solista. Sólo pudo hacerlo en agosto de 1783, pero sería inútil. Deseaba demostrar a su familia que había sabido elegir, pero Leopold y Nannerl jamás terminarían de aceptar a Constanze.

Para colmo de males, su primer hijo murió el 19 de agosto de 1783, al mes de nacido. De los seis hijos que Wolfgang Amadeus tuvo con Constanze —Raimund Leopold (1783), Karl Thomas Mozart (1784), Johann Leopold (1786), Theresia (1787), Anna (1789) y Franz Xaver Wolfgang Mozart (1791)—, sólo dos sobrevivieron: Karl Thomas y Franz Xaver Wolfgang.

Existe una anécdota en la que, según se cuenta, mientras Constanze daba a luz a un niño muerto, Mozart se encontraba en la habitación contigua componiendo una sinfonía. Buen ejemplo de cómo es la música clasicista, ya que, al contrario de la romanticista (de la cual se atisban pequeños resquicios en los últimos años de vida del compositor), éste no deja plasmados los sentimientos en las obras.

Para diciembre de 1784, Mozart ingresó en la francmasonería, en la que encontró un ideal filosófico. 1785 fue un año de gran actividad artística y social. Wolfgang se sintió entusiasmado ante el aplauso que los vieneses dispensaron a su música. Por entonces dedicó a Joseph Haydn algunos cuartetos de cuerda.

La anécdota cuenta que, al oírlos, Haydn manifestó a Leopold que ante Dios, Wolfgang Amadeus era el más grande compositor que hubiera conocido. Fue un gran periodo creador. En 1786 Mozart estaba en la cumbre. Estrenó la ópera Le nozze di Figaro con gran éxito, la cual no estaba exenta de polémica debido a su contenido político. Sin embargo, Mozart y Da Ponte se las arreglaron para excluir de ésta todo aquello que pudiese «poner nerviosas» a las autoridades vienesas. Así, la obra de Beaumarchais logró pasar la censura y Mozart pudo estrenar su ópera. La preocupación del Emperador residía en que la obra sugería la lucha de clases, y en Francia ya le había generado no pocos disturbios a su hermana María Antonieta. En el aria de Figaro «Se vuol Ballare» podemos notar parte de ese contenido que quiso minimizarse (Figaro, con fina pero intensa ironía, entona una cavatina dirigida a su patrón el Conde de Almaviva).

En 1787, estrenaría en Praga Don Giovanni también con gran éxito. Esta obra, que narra las aventuras de Don Juan, había sido un tema recurrente en la literatura y el teatro y, por lo tanto, Da Ponte no se basa en un texto particular, sino que recoge información de múltiples fuentes. La ópera fue catalogada por Mozart como un «Dramma Giocoso» y su título original era «Il dissoluto punito o sia Il D. Giovanni». El contenido dramático de esta obra está presente desde el comienzo, con la muerte del comendador, hasta el final y contiene algunos de los pasajes más hermosos de la obra de Mozart.

Sin embargo, en este mismo año, muere en Salzburgo su padre Leopold, quien había sacrificado su carrera musical en pro del futuro musical de sus hijos. Esto lo sume en una gran congoja, ya que su padre había sido su mejor consejero y amigo (y esto lo podemos observar documentado en la numerosa correspondencia entre ambos).

La ópera Don Giovanni, al contrario de lo sucedido en Praga, resultó un rotundo fracaso en Viena y, poco a poco, esta ciudad iría perdiendo el interés musical por Mozart, probablemente por el advenimiento de otros pianistas con una técnica mucho más aguerrida, como en el caso de Muzio Clementi, con escalas en terceras y acordes más sonoros, ideales para los pianos de construcción inglesa de una sonoridad más robusta, al contrario de los de sonoridad delicada vienesa, aptos para las escalas y sutilezas del pianismo mozartiano. Sus Academias o conciertos por suscripción, que habían sido en toda su estadía en Viena una de las mejores fuentes de ingreso (además de inspiración y motivo de composición de sus conciertos para piano y orquesta a partir del Nº 11, KV 413), comenzaron a perder audiencia, por lo que ya no le reportaban beneficios económicos. Esto hizo que su situación económica empeorase de modo que se vio obligado, a partir de entonces y hasta el final de su vida, a pedir préstamos a Johann Michael Puchberg, un amigo y hermano de la misma logia masónica. En 1789 recibe una oferta del empresario inglés Johann Peter Salomon, quien le propone a él y a Haydn realizar una gira de conciertos por Inglaterra. Se acordó que Haydn fuese el primero en ir (pasando allí la temporada 1791-1792), y Mozart iría a la vuelta de éste (aunque no le dio tiempo a ir, ya que falleció en 1791 antes de que Haydn volviese).

En marzo de 1791, Mozart ofreció en Viena uno de sus últimos conciertos públicos; tocó el Concierto para piano n.º 27 (KV 595). Su último hijo, Franz Xaver, nació el 26 de julio.

Pocos días antes se presentó en su casa un desconocido, vestido de gris, que rehusó identificarse y que encargó a Mozart la composición de un réquiem. Le dio un adelanto y quedaron en que regresaría en un mes. Pero el compositor fue llamado desde Praga para escribir la ópera La clemencia de Tito, para festejar la coronación de Leopoldo II.

Cuando subía con su esposa al carruaje que los llevaría a esa ciudad, el desconocido se presentó otra vez, preguntando por su encargo. Esto sobrecogió al compositor.

Más tarde se supo que aquel sombrío personaje (al parecer, llamado Franz Anton Leitgeb) era un enviado del conde Franz von Walsegg, cuya esposa había fallecido. El viudo deseaba que Mozart compusiese la misa de réquiem para los funerales de su mujer, pero quería hacer creer a los demás que la obra era suya y por eso permanecía en el anonimato.

Mozart, obsesionado con la idea de la muerte desde la de su padre, debilitado por la fatiga y la enfermedad, muy sensible a lo sobrenatural por su vinculación con la francmasonería e impresionado por el aspecto del enviado, terminó por creer que éste era un mensajero del Destino y que el réquiem que iba a componer sería para su propio funeral.

Mozart al morir consiguió terminar tan sólo tres secciones con el coro y órgano completo: Introito, Kyrie y Dies Irae. Del resto de la Secuencia sólo dejó las partes instrumentales, el coro, voces solistas y el cifrado del bajo y del órgano incompletos, además de anotaciones para su discípulo Franz Xaver Süssmayer. También había indicaciones instrumentales y corales en el Domine Jesu y en el Agnus Dei. No había dejado nada escrito para el Sanctus ni el Communio. Aunque en un principio Constanze pidió al músico de la Corte Joseph Leopold Eybler que terminase el Réquiem, fue su discípulo Süssmayer quien lo acabó (sigiendo las directrices de Mozart), completando las partes faltantes de la instrumentación, agregando música en donde faltaba y componiendo íntegramente el Sanctus. Para el Communio, simplemente utilizó los temas del Introito y el Kyrie, a manera de reexposición, para darle cierta coherencia a la obra.

Aunque al parecer se tocaron extractos del Réquiem en una misa en memoria de Mozart celebrada el 10 de diciembre de 1791, el estreno de la obra completa tuvo lugar en Viena el 2 de enero de 1793 en un concierto en beneficio de la viuda del músico austríaco. Fue interpretado de nuevo el 14 de diciembre de 1793 durante la misa que conmemoraba la muerte de la esposa del conde Walsegg, dirigido por el propio conde.

La salud del genio empezó a declinar y su concentración disminuía. La clemenza di Tito fue acogida con frialdad por el público. Al regresar a Viena, Mozart se puso a trabajar en el réquiem y preparó, en compañía del empresario teatral y cantante Emanuel Schikaneder, los ensayos de la ópera La flauta mágica. Ésta se estrenó con enorme éxito el 30 de septiembre de 1791, con el propio Mozart como director.

Por entonces Mozart escribió el Concierto en la mayor para clarinete (KV 622), compuesto para el gran clarinetista Anton Stadler. En octubre de 1791 su salud empeoró; caminaba con su esposa por un parque cuando de pronto se sentó en un banco y muy agitado comentó a Constanze que alguien lo había envenenado. El 20 de noviembre cayó postrado en cama.

Mozart, sabiendo que no iba a conseguir terminar su obra, dio a su discípulo Franz Xaver Süssmayr las indicaciones para completar el Réquiem KV 626 según sus intenciones.

El 5 de diciembre de 1791, aproximadamente a las doce de la madrugada, llegó el doctor Closet (el médico que atendía a Mozart) de la ópera, y ordenó que se pusiesen compresas frías sobre la frente para bajarle la fiebre (a pesar de que Sophie Haibel, la cuñada de Mozart, se mostró reacia a hacer esto puesto que pensaba que no sería bueno para el enfermo el cambio tan brusco de temperatura), lo que hizo tanto efecto en él que perdió el conocimiento, que no volvió a recuperar hasta su muerte. Según Sophie Haibel, los últimos suspiros de Mozart fueron <<como si hubiera querido, con la boca, imitar los timbales de su Réquiem>>.

Alrededor de la una de la madrugada, Mozart falleció en Viena a la edad de 35 años, 8 meses y diez días, y su funeral tuvo lugar en la Catedral de San Esteban (donde también se casara con Constanze), el día 6 de diciembre. Fue amortajado según el ritual masónico (manto negro con capucha).

El entierro de Mozart fue de tercera, costando ocho florines con cincuenta y seis kreutzer, lo usual para miembros de la burguesía media. Fue enterrado al anochecer, siendo trasladado el féretro en coche de caballos hasta el cementerio de St. Marx en Viena, en el que recibió sepultura en una tumba comunitaria simple (no en una fosa común). El tiempo que hacía aquella noche era suave y con nieblas frecuentes (no ventisca, como se ha pensado erróneamenete).

Recientes investigaciones han sugerido que Mozart murió por una fiebre reumática, aunque existen múltiples conjeturas (Para ver un examen del cuadro médico de Mozart, y las diferentes conjeturas sobre la causa de su muerte, véase la sección de este artículo La enfermedad final). Existe la teoría de que el enterrador, conociendo de quién se trataba, le anudó una soga al cuello, por encima del saco que envolvía el cuerpo. También se sabe que nadie acompañó el cuerpo hasta el cementerio; solamente lo acompañó hasta el final su perro.

En la actualidad, hay un supuesto cráneo de Mozart al que se le han hecho diversas pruebas de ADN comparándolo con los de sus supuestas sobrina y abuela materna, para poder así confirmar la autenticidad del mismo, pero no sólo encontraron que el ADN del cráneo no coincidía con los de sus dos familiares, sino que el de ellas entre sí tampoco concordaba.

Esta hipótesis podría explicar, entre otras cosas, los desmayos que sufrió Mozart mientras componía el Réquiem y las depresiones que padeció durante sus últimos meses (así como su obsesión con la idea de que su muerte estaba próxima), ambos síntomas producidos por la insuficiencia renal crónica o uremia.

Esta hipótesis explicaría la excelente forma en que se encontraba el compositor austríaco en otoño de 1791 (dos meses antes de su muerte) así como lo repentino de su enfermedad y su fallecimiento.

Se propagó el rumor de que Mozart había muerto envenenado por Antonio Salieri, quien supuestamente odiaba su genio musical. Esto sirvió de inspiración para un poema del poeta Puskin, en el que se inspiró el compositor Rimski-Kórsakov para hacer una ópera de nombre Mozart y Salieri; y posteriormente por el escritor británico Peter Shaffer para escribir la obra de teatro Amadeus, llevada a la gran pantalla en 1984 con éxito de público y crítica por el director Milos Forman en la película homónima que recibió 8 premios Óscar.

No obstante, esta conocida obra, aunque inspirada en Mozart, es de ficción y no pretende ser una biografía exacta del músico de Salzburgo. En ella la imagen de Mozart (interpretado por Tom Hulce) aparece exagerada y deformada, poniéndolo, por ejemplo, como un orgulloso bufón de risa bobalicona siempre dominado por su padre, tópicos que no se corresponden con la realidad; así como tenemos a un perverso y maquiavélico Salieri (interpretado por el actor estadounidense F. Murray Abraham), de discutible historicidad.

Cuando la ópera de Mozart Las Bodas de Fígaro tuvo en principio un juicio negativo tanto del público como del propio Emperador, el compositor acusó a Salieri del fracaso y de haber boicoteado el estreno ("Salieri y sus acólitos moverían cielo y tierra con tal de hacerlo caer", comentará el padre de Mozart, Leopold, refiriéndose al primer fracaso de su hijo, fracaso sólo temporal, como demostrará más adelante el éxito de esta ópera). Pero en aquella época Salieri estaba ocupado en Francia con la representación de su ópera Les Horaces, lo que nos hace dudar sobre las posibilidades que habría tenido de decidir a esa distancia el éxito o el fracaso de una ópera.

Mucho más probablemente (y siempre siguiendo a Thayer), quien debió de instigar a Mozart contra Salieri podría haber sido el poeta Giovanni Battista Casti, rival del poeta de la corte Lorenzo da Ponte, autor del libreto de Figaro. Una confirmación indirecta de hasta qué punto esta disputa entre Mozart y Salieri pudo haber sido algo artificialmente montado, está fundado en el hecho de que cuando en 1788 éste es nombrado Kapellmeister, en lugar de proponer para la ocasión una de sus óperas, prefirió reeditar Las Bodas de Fígaro.

Entre los pupilos de Salieri estuvo incluso uno de los hijos del propio Mozart, lo que junta una vez más sus nombres.

Mozart aparece hoy como uno de los más grandes genios musicales del mundo. Era capaz de concebir mentalmente obras enteras hasta en sus más mínimos detalles para escribirlas después tranquilamente en medio de la conversación y el bullicio. Fue excelente pianista, organista, violinista y director. Jamás se han superado sus improvisaciones, que no solían faltar en sus conciertos y recitales. Como compositor ocupa un elevadísimo lugar en todos los géneros; operístico, de cámara y religioso. Cualquiera que fuera el instrumento o combinación de instrumentos para los que compusiera, lo hacía con perfección insuperable. En su producción, la calidad igualó a la cantidad.

Bajo la influencia del romanticismo, sus obras son con frecuencia erróneamente comprendidas e interpretadas y suelen ejecutarse en un estilo denso, majestuosamente emocional, tan lejos de su intención como lo están de la realidad los retratos románticos que de él se hicieran. Sin embargo, su música perdura, mientras mueren los vanos preciosismos. Su cualidad más imperecedera es la perfección. Interpretada en el estilo adecuado, su música representa la quintaesencia de lo bello.

La obra de Mozart fue catalogada por Ludwig von Köchel en 1862, en un catálogo que comprende 626 opus, codificadas con un número del 1 al 626 precedido por el sufijo KV.

Mozart empezó a escribir su primera sinfonía en 1764, cuando contaba únicamente 8 años de edad. Esta obra está influida por la música italiana, al igual que todas las sinfonías que compuso hasta mediados de la década de los setenta, época en que alcanzó la plena madurez estilística. El ciclo sinfónico de Mozart concluye con una trilogía de obras maestras formado por las sinfonías Nº 39 en mi bemol mayor, Nº 40 en sol menor y Nº 41 en do mayor "Júpiter", escritas en 1788. Tres años después, el compositor morirá vencido por la enfermedad y el desaliento.

Con respecto a su producción operística, después de algunas obras «menores» llegaron sus grandes títulos a partir de 1781: Idomeneo rey de Creta (1781); El rapto en el serrallo (1782), la primera gran ópera cómica alemana; Las bodas de Fígaro (1786), Don Giovanni (1787) y Così fan tutte ('Así hacen todas', 1790), escritas las tres en italiano con libretos de Lorenzo da Ponte; La flauta mágica (1791), en la que se reflejan los ritos e ideales masónicos, y La clemencia de Tito (1791).

El grueso de la música religiosa que escribió forma parte del período salzburgués, donde encontramos gran cantidad de misas, como la Misa de Coronación, KV 317, sonatas da chiesa y otras piezas para los diversos oficios de la iglesia católica. En el período vienés disminuye su producción sacra. Sin embargo, las pocas obras de carácter religioso de este período son claros ejemplos de la madurez del estilo mozartiano. Compone la monumental misa en do menor KV 427 (la que queda inconclusa, al igual que el Réquiem), el motete Ave Verum Corpus K.618 y el Réquiem en re menor, K.626 Réquiem (Mozart).

También compuso bellísimas canciones, tales como Abendempfindung an Laura KV 523 entre otras. Compuso asimismo bastantes arias de concierto de gran calidad, muchas de las cuales fueron usadas en óperas de otros compositores a modo de encargos. De sus arias de concierto se pueden destacar por su calidad y encanto: Popoli di Tessaglia K.316, Vorrei spiegarvi K.418, ambas para soprano, o Per pietà K.420 para tenor.

Al principio



Mozart Camargo Guarnieri

Mozart Camargo Guarnieri (Tietê, 1 de febrero de 1907 — São Paulo, 13 de enero de 1993) fue un compositor brasileño de música clásica.

Recibió clases de piano a partir de los diez años de edad con Virgínio Dias. En 1923 se trasladó a São Paulo, comenzando a tocar en orquestas y cines de esta ciudad a fin de ayudar en la economía doméstica. En 1928 conoció a Mário de Andrade, el cual se convirtió en su maestro intelectual. Muchas de las canciones escritas por Camargo Guarnieri lo fueron sobre textos de Mário de Andrade, incluyendo la ópera Pedro Malazarte.

En 1938 recibió una beca de estudios concedida por el gobierno del Estado de São Paulo para estudiar en París con Charles Koechlin, Franz Rühlmann y Nadia Boulanger.

Durante la década de los años cuarenta del siglo XX sus obras musicales comenzaron a ser interpretadas en el mundo, entre ellas varias sonatas, sinfonías, conciertos y otras piezas, escritas en portugués y lenguas africanas y amerindias; solamente después de ser conocido en el extranjero su obra comenzó a ser aprecida también en Brasil.

En 1944 recibió varios premios en los Estados Unidos de América que le confirieron una cierta notoriedad. Entre ellos, se clasificó en segundo lugar en un concurso llevado a cabo en Detroit para elegir la "Sinfonía de las Américas".

En 1950 Camargo Guarnieri publicó su “Carta Abierta a los Músicos y Críticos de Brasil”, en la cual condena las técnicas modernistas de Hans-Joachim Koellreutter, por influenciar -según su opinión- a los compositores más jóvenes y destruir los fundamentos de la cultura heredada de Europa.

El legado musical de Camargo Guarnieri se encuentra formado por más de setecientas obras, siendo probablemente el segundo compositor brasileño más interpretado en el mundo, superado solamente por Heitor Villa-Lobos. Poco antes de su muerte recibió el premio "Gabriela Mistral" en su calidad de "mayor compositor de las Américas".

En la actualidad, buena parte del acervo de partituras y objetos dejados por Guarnieri se encuentran en los archivos del Instituto de Estudios Brasileños de la Universidad de São Paulo.

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Mozart y Beethoven

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Wolfgang Amadeus Mozart ejerció una gran influencia en las obras de Ludwig van Beethoven. Beethoven conocía muchas de las obras de Mozart y compuso muchas de sus propias obras basándose en las del compositor austriaco. Además, los dos compositores se conocieron en Viena en 1787, aunque existen versiones dispares sobre lo que ocurrió exactamente en él.

El encuentro entre Mozart y Beethoven tuvo lugar en la ciudad de Viena en 1787. Era el primer viaje de Beethoven a la ciudad. Existen numerosos documentos acerca de este encuentro, pero la mayoría de ellos son de discutible autenticidad. En cambio, hay acuerdo académico en los siguientes datos. En primer lugar, la visita fue breve, con una duración de aproximadamente dos semanas. En segundo lugar, Beethoven regresó a Bonn, al menos en parte, debido al estado de salud de su madre (estaba gravemente enferma de tuberculosis y falleció en julio de ese mismo año). Beethoven tenía un padre alcohólico casi incapacitado y dos hermanos menores, por lo que es comprensible que se sintiera obligado a volver a casa para ayudar a mantener su familia unida. Por último, se acordó que la documentación escrita de los hechos de la visita de Beethoven es muy pobre.

Lamentablemente, Jahn no dice dónde tuvo noticias de esto, mencionando sólo que "me lo comunicaron en Viena alguien autorizado". No existe corroboración de esta historia en ningún documento contemporáneo (por ejemplo, una carta de Beethoven o Mozart o un recuerdo de uno de los contemporáneos de Beethoven).

Solomon pasa a enumerar otros asuntos ocupaban todo el tiempor de Mozart: el fallecimiento inminente de su padre, una visita a Praga, el inicio de los trabajos sobre Don Giovanni y la composición de "una gran cantidad de obras". Además, en ese momento Mozart ya tenía un alumno de nueve años que vivía en su casa, Johann Nepomuk Hummel. Por último, señala que finalmente Beethoven regresó a Viena, pero sólo en 1792, después del fallecimiento de Mozart en 1791.

Otra hipótesis que, al parecer, es compatible con todas las pruebas documentales existentes (que no sean los informes sin pruebas de Jahn) es que Mozart y Beethoven, simplemente, nunca se reunieron.

Que el trabajo Mozart siguió influyendo en Beethoven es una hecho indiscutible. Para dar un ejemplo, el papel jugado por la Sinfonía n.º 40 de Mozart en la composición de la Quinta Sinfonía de Beethoven puede ser documentada por los cuadernos de dibujo de Beethoven, donde copió una secuencia de la obra de Mozart que adaptó en su propia sinfonía. También se cree que algunas obras de Beethoven tienen modelos directos en comparación con las obras de Mozart. Por ejemplo, Charles Rosen ve el Concierto en do menor K. 491 para piano de Mozart como un modelo para el Concierto para piano n.º 3 de Beethoven en la misma clave, el Quinteto para piano y vientos K. 452 comparable con el Quinteto para piano y vientos op. 16, y el Cuarteto para cuerdas en la mayor K. 464 con el Cuarteto para cuertas en la mayor, Op. 18 n.º 5.

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Efecto Mozart

La expresión "Efecto Mozart" se refiere a los efectos que puede producir a personas escuchar las melodías de W. A. Mozart. La década de 1990 marcó el surgimiento en Estados Unidos de muchas investigaciones y libros de divulgación basados en el famoso "Efecto Mozart": una pequeña y temporal elevación de los puntajes de ciertos tests como consecuencia de escuchar música de Mozart. La versión popular de la controvertida teoría fue expresada sucintamente por un columnista musical del New York Times: "Investigadores han determinado que oír a Mozart te hace más inteligente". Los promotores que venden CDs dicen que induce ese efecto. Florida dio una ley que exige que en las escuelas estatales se escuche música clásica a diario, y en 1998 el gobernador de Georgia dio un presupuesto de $105,000 anuales para que cada niño que naciese en su estado tuviese un caset o un CD de música clásica. Uno de los investigadores del proyecto original comentó: "No creo que haga daño. Yo apoyo que los niños sean expuestos a experiencias culturales maravillosas. Pero creo que el dinero podría ser mejor invertido en los programas de educación musical".

En 1993, la psicóloga Frances Rauscher y el neurobiólogo Gordon Shaw de la Universidad de Wisconsin describieron que la exposición de 36 estudiantes durante 10 minutos de la sonata para dos pianos en re mayor (véase catálogo Köchel) tenía efectos positivos en las pruebas de razonamiento espacio temporal. Este efecto duraba unos 10 minutos. Fue publicado en 1993, en la revista Nature. Se intentó repetir estos experimentos y nunca se llegó al mismo resultado.

La influencia de la música de W. A. Mozart en el cerebro según algunos investigadores radica en los patrones y el cronometraje. El presunto efecto Mozart también se utiliza para designar los efectos de la música sobre el comportamiento humano, indistintamente de su género.

Existe una serie de productos que se aprovechan de este presunto efecto, entre ellos el "baby Mozart".

Independientemente de la validez que se dé al primer estudio sobre el efecto Mozart, la música sinfónica e instrumental se utiliza en salas de hospitales, ante intervenciones quirúrgicas, en fábricas, en bibliotecas, y en otros ambientes, buscando según los casos, la relajación, la concentración, la memorización, la creatividad, el análisis. Todo esto que hace la música se debe a las ppm (pulsaciones por minuto) que tiene en especial la música de Mozart, ya que cambian el estado del cerebro y lo hacen más receptivo.

El sistema auditivo se desarrolla en un momento muy temprano en el feto: en el quinto mes de gestación el bebé ya empieza a reaccionar a los estímulos sonoros de su madre. El autor de estas investigaciones, Don Campbell, propone que el niño, desde su etapa fetal sea estimulado musicalmente por su madre. De este modo, mejorará su crecimiento, su desarrollo intelectual, físico y emocional y su creatividad. Con esto, se refuerzan los lazos afectivos madre e hijo. Este científico norteamericano explica por qué es la música de Mozart y otros compositores, y no la de otros estilos, la que induce estos efectos sobre el cerebro. Este efecto también sigue dando buenos resultados durante los primeros cinco años de vida, estimulo capaz de formar seres inteligentes pero además emocionalmente sanos.También se ha realizado en simios. No obstante debe tenerse cuidado de no saturarlo. La música al igual que otros ejercicios de estimulación debe ser dosificada; no más de 10 minutos dos veces al dia es suficiente, en horarios entre las 7:00 y 10:00 de la mañana y 7:00 y 10:00 de la noche, ya que los momentos de juego y sueño del bebe pueden aprovecharse para escuchar esta música. En los adultos, Mozart y otros autores de la época provocan estados de relajación y también les estimula la inteligencia, por lo que no esta de más poner atención a unas cuantas composiciones.

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Source : Wikipedia