Mijail Gorbachov

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Publicado por astro 05/03/2009 @ 17:07

Tags : mijail gorbachov, rusia, europa, internacional

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Rusia

Bandera de Rusia

1Otras treinta lenguas tienen también un estatus oficial en algunas de las subdivisiones de Rusia. 2RUR está obsoleto. 3.su (dominio correspondiente a la antigua Unión Soviética) es también reservado por la Federación Rusa. 4.рф está propuesto como un dominio para nombres en el alfabeto cirílico solamente.

Rusia (en ruso: Россия; tr.: Rossíya) o la Federación Rusa (formalmente: Federación de Rusia; en ruso: Российская Федерация; tr.: Rossíiskaya Federátsiya) es el país más extenso del mundo. Cuenta con una superficie de 17.075.400 kilómetros cuadrados, poseyendo más de la octava parte de la tierra firme del planeta. Esta república semipresidencialista, formada por 83 sujetos federales, es el noveno país por población al tener 142.000.000 habitantes. Se extiende por todo el norte de Asia y por alrededor del 40% de Europa (principalmente Europa Oriental), siendo un país transcontinental. Atraviesa 11 zonas horarias mostrando una gran variedad de entornos naturales y relieves. Rusia tiene las mayores reservas de recursos minerales y energéticos del mundo, y es considerada una superpotencia energética. Posee las mayores reservas de recursos forestales y la cuarta parte de agua dulce no congelada del mundo.

Rusia es, junto con China, el país que limita con más países, 14, y el que tiene las fronteras más extensas. Tiene fronteras comunes con los siguientes países (empezando por el noroeste y siguiendo el sentido antihorario): Noruega, Finlandia, Estonia, Letonia, Bielorrusia, Lituania, Polonia, Ucrania, Georgia, Azerbaiyán, Kazajistán, China, Mongolia y Corea del Norte. Además comparte fronteras marítimas con Japón y Estados Unidos. Sus costas están bañadas por el Océano Ártico, el Océano Pacífico del Norte, y por mares interiores como el Mar Báltico, el Mar Negro y el Mar Caspio.

Como sucesor de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), Rusia es un país muy influyente en el espacio postsoviético, particularmente en la Comunidad de Estados Independientes (CEI), así como en la OSCE y en Asia Central.

El nombre de Rusia en ruso es «Rossía», que procede del término «rus'» (Русь). Sobre el origen de dicho término hay varias teorías, pero ninguna de ellas es aceptada por todos. Las versiones se dividen en históricas, que se basan en autores contemporáneos, lingüísticas y toponímicas. Así las principales hipótesis son la histórica bizantina, la indo-iraní, la lingüística finesa, la histórico-toponímica prusiana, además de varias toponímicas.

Antes del siglo I, las vastas tierras de Rusia meridional fueron pobladas por varias tribus, muy dispersas por el inmenso territorio, como los proto-indoeuropeos y escitas. Entre el siglo III y siglo VI las estepas fueron asoladas por oleadas sucesivas de invasiones nómadas, dirigidas por tribus belicosas que a menudo continuarían su avance hasta Europa, como fue el caso de los hunos y ávaros.

Durante el período del siglo V al siglo VII los avances humanos están representados por la cultura de Dyakovo, en plena edad de hierro, que ocupaba la zona del Volga Superior, el Valday y el área de río de Oká. La cultura de Dyakovo estaba formada por la gentes ugrofinesas, los antepasados de las tribus Merya, Muroma, Meshchera y Veps. Toda la toponimia regional ugrofinesa y su carácter hidrónimo nos transporta a esta cultura, un ejemplo es el río Yauza, afluente del Moscova, y probablemente el mismo río Moscova también.

Los turcos y los kazajos reinaron las estepas más bajas de la cuenca del Volga entre los Mares Mar Caspio y Negro hacia el siglo VIII. Destacaron por sus notorias leyes de tolerancia cosmopolita. Los jázaros fueron la conexión comercial principal entre el Báltico y el imperio musulmán Abbasí radicados en Bagdad. Se convirtieron en importantes aliados del Imperio Bizantino y emprendieron una serie de guerras exitosas contra los Califatos árabes.

En esta era, el término "Rhos" o "Rus" fue primero aplicado a los varegos y luego también a los eslavos que habitaban la región. En el período del siglo X a XI la Rus de Kiev llegó a ser el principado más grande en Europa y uno de los más prósperos, debido al comercio diversificado tanto con Europa como con Asia. La apertura de nuevas rutas del comercio con Oriente en el tiempo de Las Cruzadas contribuyó a la decadencia y a la fragmentación del principado a fines del siglo XII.

En el período del siglo XI y XII, las incursiones constantes de las tribus turcas nómadas, como los polovtsy y los pechenego, llevaron a la migración masiva de las poblaciones eslavas, del sur fértil a las regiones más arboladas del norte, conocidos como Zales'e. Los estados medievales de la República de Nóvgorod y el Principado de Vladímir-Súzdal surgieron como sucesores del Rus de Kiev. Mientras, el curso mediano del Río Volga vino a ser dominado por el estado musulmán de Bulgaria del Volga. Como muchas otras partes de Eurasia, estos territorios fueron invadidos por los mongoles, formando el estado de la Horda Dorada que saquearía los principados rusos durante más de tres siglos. Cerca de la mitad de la población rusa perecerá durante la invasión mongola; posteriormente conocidos como los tártaros, gobernarán las extensiones meridionales y centrales de Rusia mientras que los territorios actuales de Ucrania y Bielorrusia serán incorporados al Gran Ducado de Lituania y Polonia, dividiendo así a los rusos entre bielorrusos al norte y ucranios al oeste.

Al igual que en los Balcanes, el movimiento nómada retardó el desarrollo económico y social del país. Sin embargo, la República de Nóvgorod junto con la ciudad de Pskov retuvieron algún grado de autonomía durante el tiempo de la yunta mongola y pudieron en gran parte evitar las atrocidades que afectaron al resto del país. En el año 1240, la República de Nóvgorod, dirigida por Alexánder Nevsky (1220-1263), repelió los intentos de los cruzados germánicos de colonizar la región.

A diferencia de su líder espiritual, el Imperio Bizantino, Rusia, bajo el liderazgo de Moscú, pudo revivir y organizar su propia guerra de la reconquista, subyugando finalmente a sus enemigos y anexando sus territorios perdidos. Después de la caída de Constantinopla en 1453, la Rusia moscovita queda como el único estado cristiano más o menos funcional en la frontera de europea Oriental, adquiriendo así el derecho de reclamar la sucesión al legado del Imperio Romano de Oriente. Todavía bajo el dominio de los mongolo-tártaros, el ducado de Moscú comenzó a afirmar su influencia en Rusia Occidental en el principio del siglo XIV. El resurgimiento espiritual, apoyado por la Iglesia Ortodoxa y San Sergio de Rádonezh, ayudó al ducado de Moscú a derrotar a los mongolo-tártaros en la Batalla de Kulikovo en 1380.

Ivan IV "El Terrible" (1530-1584) pone fin al control de los invasores, consolidando regiones cercanas bajo el dominio de Moscú. Es el primero en tomar el título de "Gran Duque de Todas las Rusias".

Al principio del siglo XVI, el Estado ruso tomó como metas principales recuperar todos los territorios perdidos a consecuencia de la invasión mongolo-tártara y proteger la zona fronteriza meridional contra los ataques de los tártaros de Crimea (Las Guerras Ruso-De Crimea) y de algunos pueblos turcos. Los hidalgos, recibiendo un señorío del soberano, fueron obligados a servir en el ejército. El sistema del señorío llegó a ser la base para la caballería noble. En 1547, Ivan IV fue coronado oficialmente como el primer Zar de Rusia. Durante su reinado, Ivan IV anexionó regiones de Kazán y Astracán entre otras y transformó Rusia en un estado multiétnico. Iván IV promulgó un nuevo código de leyes (Sudebnik de 1550), estableciendo el primer cuerpo representativo feudal (Zemsky Sobor) e introdujo la autogestión local en las regiones rurales. A finales del siglo, cosacos rusos fundaron los primeros establecimientos en Siberia Occidental. Su reinado también fue marcado por la larga y fracasada guerra contra la coalición de Polonia, Lituania y Suecia para el acceso al comercio a través del mar Báltico.

Iván llevó a cabo una serie de purgas en la aristocracia feudal, probablemente provocadas por la traición por parte de príncipe Kurbsky, por las cuales entró en la historia como "El Terrible". Después de su muerte los fracasos militares, las epidemias y las pobres cosechas debilitaron el Estado, los tártaros de Crimea queman la ciudad de Moscú. La muerte de los hijos de Iván combinado con el hambre de 1601-1603 llevan a la guerra civil y a la intervención extranjera.

A mediados del siglo XVII había establecimientos rusos en Siberia Oriental y en la península de Chukchi a través del río Amur. En 1648 el navegante ruso Semión Dezhniov descubre el estrecho que separa Siberia de Alaska. Mas tarde, en (1728) será explorado por el navegante danés Vitus Bering, y llevará su nombre (estrecho de Bering).

El control moscovita de la nación naciente continuó después de la intervención polaca bajo la dinastía subsiguiente de Romanov, empezando con el Zar Miguel I de Rusia en 1613. Pedro I el Grande, quien gobernó el Zarato Ruso, derrotó al Imperio sueco durante la Gran Guerra del Norte, forzándolo a ceder Karelia Occidental e Ingria (dos regiones perdidas por Rusia en el Tiempo de Dificultades), y de Livonia (la última ahora es Estonia y Letonia septentrional). Ésto aseguró el acceso del Imperio Ruso al mar y el comercio marítimo, en Ingria. Fundó en 1703 una nueva capital, San Petersburgo y fue, en gran parte, responsable de llevar la cultura de Europa Occidental a Rusia, a raíz de sus reformas.

Luego de dichas reformas, Rusia obtuvo poder en Europa. Catalina la Grande, que gobernó entre 1762 a 1796, continuó los esfuerzos de Pedro I ubicando a Rusia como uno de los grandes poderes europeos. Como ejemplos de la participación europea en el siglo XVIII, se destacan la Guerra de Sucesión Polaca y la Guerra de los Siete Años. Tras la división de Polonia, Rusia adquirió los significativos territorios del oeste, los cuales se encontraban poblados principalmente por personas de religión ortodoxa. A consecuencia de las guerras contra el Imperio Otomano, Rusia aumentó sus fronteras hasta el Mar Negro teniendo como objetivo la protección de la región cristiana de los Balcanes contra los turcos. En 1783, Rusia y el Reino Georgiano (que fue devastado casi totalmente por las invasiones persas y por los turcos) firmaron el tratado de Georgievsk según el cual Georgia (Kartl-Kakheti) recibió la protección de Rusia.

En 1812, habiendo reunido casi medio millón de soldados franceses y provenientes de sus otros estados conquistados en Europa, Napoleón invadió Rusia. Sin embargo, luego de tomar Moscú, fue forzado a retirarse hacia Francia. Casi el 90% de las fuerzas invasoras perecieron en las batallas con el ejército ruso, a causa de los guerrilleros, y el crudo invierno. Los ejércitos rusos terminaron la persecución del enemigo tomando su capital, París. Los oficiales de las guerras napoleónicas llevaron a Rusia las ideas del liberalismo e incluso procuraron reducir los poderes del zar durante la rebelión abortada de los dekabristas en 1825, la cual fue seguida por varias décadas de represión política. Otro de los resultados de las guerras napoleónicas, fue la constitución de Besarabia, y de Finlandia en el Imperio Ruso, y la creación del Congreso Polonia. La permanencia de la servidumbre y las políticas conservadoras de Nicolás I de Rusia estorbaron el desarrollo del Imperio Ruso a mediados del siglo XIX. Como resultado, el país fue derrotado en la Guerra de Crimea (1853–1856) por una alianza de poderes europeos mayores que incluían a Gran Bretaña, Francia, el Imperio Otomano y Piamonte-Cerdeña.

El sucesor de Nicolás I de Rusia, Alejandro II (1855–1881) fue forzado a emprender una serie de reformas completas y publicó un decreto aboliendo la servidumbre, en 1861. Las grandes reformas del reinado de Alejandro II dirigieron cada vez más rápido el desarrollo y las tentativas del capitalista Sergei Witte hacia la industrialización. Una atmósfera de eslavofilia estaba en aumento, encabezada por la victoria de Rusia en la Guerra Ruso-Turca, la cual forzó al Imperio Otomano a reconocer la independencia de Rumania, de Serbia y Montenegro, y la autonomía de Bulgaria.

El fracaso de las reformas y la supresión de lo agrario a consecuencia del crecimiento de la intelectualidad liberal, fomentó la continuidad de los problemas. En la víspera de Primera Guerra Mundial, la posición del Zar Nicolás II y su dinastía pareció precaria.

El gobierno ruso no quiso participar en la Primera Guerra Mundial, pero sentía que la única alternativa era la aceptación de la dominación alemana de Europa. Rusos de clase alta y burgueses ayudaron en el esfuerzo de guerra del régimen. Campesinos y trabajadores, en cambio participaron con mucho menos entusiasmo ante la situación. Alemania tenía un ejército que llevaba la delantera en Europa y un enorme poder industrial, teniendo además a Austria y el Imperio Otomano como sus aliados en la guerra. Consecuentemente, Rusia fue forzada a luchar en otras tres guerras y en la guerra inglesa simultáneamente. Bajo estas circunstancias el esfuerzo ruso en la guerra fue impresionante. Habiendo ganado varias grandes batallas en 1916, el ejército guardó distancia cuando estalló la Revolución rusa de 1917, en parte por razones económicas, pero principalmente porque la desconfianza pública ya existente hacia el régimen se profundizó por la corrupción y la traición. Muchas historias fueron inventadas o enormemente exageradas, tal como la creencia que un místico, Grigori Rasputin, tuvo gran influencia política dentro del gobierno. Lo que importó, sin embargo, fue que se creyeron los rumores.

Después de que un poder bolchevique asumió en julio 1917, su líder, Vladimir Lenin, huyó a Finlandia por seguridad. Allí escribió "El Estado y la Revolución", llamando a una nueva forma de gobierno basado en consejos de los trabajadores o soviets, e instituyendo al poder soviético elegido, como revocable en todo momento por los trabajadores. Él volvió a Petrogrado en octubre, inspirando la Revolución de octubre con el lema "¡Todo el poder para los soviets!". Lenin dirigió el derrocamiento del Gobierno Provisional del Instituto de Smolny, desde el 6 al 8 de noviembre 1917. Al final de la Revolución rusa de 1917, una facción política marxista llamó a los bolcheviques a tomar el poder en Petrogrado y Moscú bajo el liderazgo de Vladimir Lenin. Los bolcheviques cambiaron su nombre a Partido Comunista. El asalto y la capitulación del Palacio de Invierno en la noche del 7 al 8 de noviembre marcaron el principio del gobierno soviético.

El Zar Nicolás II y familia real fue asesinada y con ello terminó la última dinastía rusa. Durante un tiempo se creyó en el rumor de que la hija menor de la familia, la princesa Anastasia, había sobrevivido, cosa que nunca llego a confirmarse e investigaciones recientes han terminado por abogar por lo contrario.

A pesar de que Rusia se industrializaba rápidamente, apenas una pequeña parte de la población, principalmente nobles y algunos industriales, tenían buenas condiciones de vida. Los campesinos eran pobres y, pese a la reforma agraria de Alejandro II, les era muy difícil acceder a la propiedad de la tierra. Las sucesivas derrotas en batallas durante la I Guerra Mundial y el descontento generalizado de la población, llevaron a que la economía interna comenzara a deteriorarse, lo que condujo al caos social y a varias revueltas e intentos revolucionarios. Estas revoluciones tienen dos fechas: 1905 y 1917. En la revolución de 1905 comienza el fin de la era zarista, cuando Rusia fue derrotada inesperadamente por Japón durante una guerra entre estos dos países. Japón era un país pequeño y débil a nivel tecnológico, y esto aterrorizó al zar Nicolás II y afectó a su popularidad. Asimismo, en 1905 un grupo de trabajadores elaboró una petición al zar, no al Palacio Imperial en San Petersburgo, exigiendo reformas económicas y sociales. El movimiento fue violentamente reprimido por las tropas del zar, quienes dieron muerte a varios de los trabajadores. Ese episodio fue conocido como "Domingo Sangriento", a partir de él se formaron los primeros Soviets.

El poder de los soviéticos y la influencia de la revolución de 1905 se fue diluyendo en los años siguientes; sin embargo, con la entrada de Rusia a la I Guerra Mundial, las condiciones de vida de gran parte de la población empeoraron drásticamente, generando las condiciones para nuevas revueltas que darían origen a la Revolución de febrero de 1917, en donde social-revolucionarios, mencheviques, cadetes y bolcheviques intentaron dar -por separado-con nuevas fórmulas de gobierno para Rusia, dando lugar a una breve República de inspiración occidental cuyo máximo líder fue Alexander Kerensky. Este nuevo orden no prosperó debido, principalmente, a la oposición de los líderes rusos de la nueva república a la salida de Rusia de la guerra, lo que favoreció a los bolcheviques que, pese a ser una minoría política entre los partidos de la época, eran los únicos que defendían la salida de la guerra de manera intransigente; de esta manera se dio origen a la revolución de octubre de 1917, de inspiración bolchevique, y a la posterior toma del poder por parte de los soviets liderados por Lenin y Trotsky, quienes crean el Partido Comunista donde fueron dados los primeros pasos para la formación de la URSS.

Después de la victoria de los bolcheviques, Rusia sufre una Guerra Civil (1918-1922) entre los partidarios de la revolución bolchevique (Ejército Rojo) y sus opositores (Ejército Blanco), estos últimos, apoyados en algunos momentos de la guerra, por diversas potencias extranjeras. Para ganar, Lenin adopta el "Comunismo de Guerra", confiscando la producción agrícola para abastecer a los soldados. Con la victoria del Ejército Rojo grandes compañías privadas fueron cerradas como, por ejemplo, la empresa Smirnoff.

La Unión Soviética es la sucesora del Imperio Ruso. El último zar, Nicolás II, gobernó hasta marzo de 1917 y fue ejecutado con su familia el año siguiente. La Unión Soviética fue establecida en diciembre de 1922 como la unión de las repúblicas soviéticas de Rusia (familiarmente conocida como Rusia Bolchevique), Ucrania, Bielorrusia y Transcaucasia gobernadas, las tres primeras, por partidos bolcheviques y la última por el menchevique.

La actividad revolucionaria moderna en el Imperio Ruso comenzó con la Rebelión Decembrista de 1825, y aunque la servidumbre fue abolida en 1861, lo fue en términos desfavorables para los campesinos y sirvió para animar a los revolucionarios. Un parlamento, la Duma estatal, fue establecido en 1906, después de la Revolución de 1905, pero el malestar político y social siguió. Siendo agravado durante la Primera Guerra Mundial por el fracaso militar y la escasez de alimento en las ciudades principales.

El levantamiento popular espontáneo en Petrogrado, en respuesta al decaimiento de la economía y la moral en tiempo de guerra, culminó con el derrocamiento del gobierno imperial en marzo de 1917 (véase Revolución de Febrero). La autocracia zarista fue reemplazada por el Gobierno Provisional Ruso, cuyos líderes pensaron en establecer una democracia liberal en Rusia y continuar participando en el lado de la Triple Entente en la Primera Guerra Mundial. Al mismo tiempo, para asegurar los derechos de la clase obrera, las asambleas de trabajadores, conocidas como Soviets, nacen a lo largo de todo el país. Los bolcheviques, dirigidos por Vladimir Ilich Lenin, presionaron a favor de una revolución socialista tanto en dichas asambleas como en las calles, tomando el poder en el Gobierno Provisional en noviembre de 1917 (ver Revolución de octubre). Sólo tras la larga y sangrienta Guerra civil rusa de 1918–1921, durante la que se aprobó la primera Constitución soviética de 1918 y que incluyó intervención extranjera en varias regiones de Rusia se afianzó el nuevo poder soviético. Tras la Guerra Polaco-Soviética de 1919-1921, la "Paz de Riga" a principios del año 1921 dividió los territorios disputados de Bielorrusia y Ucrania entre Polonia y la RSFS de Rusia.

El 29 de diciembre de 1922 una conferencia de delegaciones plenipotenciarias de la RSFS de Rusia, RFSS de Transcaucasia, la RSS de Ucrania y la RSS de Bielorrusia aprobaron el Tratado de Creación de la URSS y la Declaración de la Creación de la URSS, formándose la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Estos dos documentos fueron confirmados por el primer Congreso soviético de la URSS y firmados por los cabezas de las delegaciones Mijaíl Kalinin, Mikha Tskhakaya, Mijail Frunze y Grigory Petrovsky, y Aleksandr Chervyakov respectivamente el 30 de diciembre de 1922. El 1 de febrero de 1924 la URSS fue reconocida por la primera potencia mundial de la época, el Imperio británico.

La reestructuración intensiva de la economía, la industria y la política del país empezaron desde los primeros días del poder soviético en 1917. Una gran parte se realizó según los Decretos Iniciales Bolcheviques, documentos del gobierno soviético, firmados por Vladimir Lenin. Uno de los adelantos más prominentes era el plan GOELRO, que propugnaba una reestructuración profunda de la economía soviética basada en la electrificación total del país. El Plan se inició en 1920, desarrollándose durante un período de 10 a 15 años. Incluyó la construcción de una red de 30 centrales eléctricas regionales, incluyendo diez grandes centrales hidroeléctricas, y la electrificación de numerosas empresas industriales. El Plan llegó a ser el prototipo para el subsiguiente Plan Quinquenal (URSS) finalizándose prácticamente en 1931.

Después de la dura política económica llevada a cabo por los bolcheviques durante la Guerra Civil (véase Comunismo de guerra), el gobierno soviético permitió que algunas empresas privadas coexistieran con la industria nacionalizada durante los años 1920. Del mismo modo, el requisamiento total de los excedentes alimentarios en el campo fue reemplazado por impuestos sobre los alimentos (véase Nueva Política Económica). Aunque algunas de estas medidas fueron discutidas por líderes soviéticos, se consideró necesario para evitar que la explotación capitalista volviera a la Unión Soviética. Los asuntos económicos constituyeron el telón de fondo en la lucha por el poder que se desencadenó entre los líderes soviéticos tras la muerte de Lenin en 1924. Consolidando gradualmente su influencia y aislando a sus rivales dentro del partido Iósif Stalin se convirtió en el líder de la Unión Soviética a mediados de los años 1920.

En 1928, Stalin introdujo el Primer Plan quinquenal destinado a construir una economía socialista. Esto, a diferencia del internacionalismo expresado por Lenin y Trotsky a través del curso de la Revolución, apuntó al socialismo en el país. En la industria, el estado asumió el control de todas las empresas existentes y emprendió un programa intensivo de industrialización; en la agricultura granjas colectivas fueron establecidas por todas partes en el país. Encontró la resistencia esparcida de campesinos ricos que retuvieron grano, teniendo como resultado una lucha amarga contra las autoridades y el hambre, causando millones de muertes. El trastorno social continuó en los años treinta. La Gran Purga de Stalin del partido eliminó a muchos "Viejos bolcheviques", que habían tomado parte en la Revolución con Lenin. Mientras tanto, innumerables ciudadanos soviéticos fueron encarcelados y enviados a GULAG (Administración Principal para Campamentos de Trabajo Correctivos), una red enorme de campamentos de trabajo forzados, o simplemente ejecutados. Aún a pesar de la confusión a mediados de los años 1930, la Unión Soviética desarrolló una economía industrial poderosa años antes de la Segunda Guerra Mundial.

Los años treinta vieron la cooperación más cercana entre los países Occidentales y la URSS, en 1933 relaciones diplomáticas entre los Estados Unidos y la URSS fueron establecidas. Cuatro años más tarde, la URSS apoyó activamente la Segunda República Española en la Guerra civil española contra los fascistas italianos y alemanes. No obstante, después de que Gran Bretaña y Francia concluyesen los Acuerdos de Múnich con la Alemania Nazi, la URSS realizó tratos con este último también, económicamente y militarmente, concluyendo el Pacto Ribbentrop-Molotov (pacto de no agresión nazi-soviético), que implicó la ocupación de Lituania, Letonia, Estonia y la Invasión de Polonia en 1939. A finales de noviembre en 1939, incapaz de forzar a Finlandia en el acuerdo a mover su frontera 25 kilómetros de Leningrado por medios diplomáticos, Stalin ordenó la Guerra de Invierno. Aunque haya sido debatido si la Unión Soviética tuvo la intención de invadir la Alemania Nazi una vez fuese suficientemente fuerte, la misma Alemania rompió el tratado e invadió la Unión Soviética en 1941. El Ejército Rojo paró la ofensiva nazi en la Batalla de Stalingrado, desde finales de 1942 hasta principios de 1943, siendo el punto decisivo mayor, y avanzó por Europa del Este a Berlín antes del rendimiento Alemania en 1945 (véase Gran Guerra Patriótica). Aunque destrozada por la guerra, la Unión Soviética surgió del conflicto como una superpotencia reconocida.

Durante la posguerra inmediata, la Unión Soviética reedificó primero y entonces ensanchó su economía, al mantener su control estrictamente centralizado. La Unión Soviética ayudó la reedificación de la posguerra en los países de Europa del Este al girar ellos en estados soviéticos de satélite, fundó el Pacto de Varsovia en 1955, más tarde, el Consejo de Ayuda Mutua Económica, la ayuda suministrada a los comunistas finalmente victoriosos en China, y vio crecer su influencia en otras partes del mundo. Mientras tanto, la tensión creciente de la Guerra Fría giró a los aliados del tiempo de guerra de Unión Soviética, el Reino Unido y los Estados Unidos, como enemigos.

Iósif Stalin muere el 5 de marzo de 1953. En ausencia de un sucesor aceptable, los funcionarios más altos del Partido comunista optaron por gobernar la Unión Soviética colectivamente, aunque existiera una lucha por el poder tras de la fachada del liderazgo colectivo. Nikita Jrushchov, que había ganado la lucha por el poder a principios de la década de los años 1950, denunció el uso por parte de Stalin de la represión en 1956 y los controles represivos aliviados sobre el partido y la sociedad conocidos como desestalinización. Al mismo tiempo, la fuerza militar soviética fue utilizada para suprimir los levantamientos nacionalistas en Hungría y Polonia en 1956. Durante este período, la Unión Soviética continuó dándose cuenta del extenso potencial científico y tecnológico y lo explota, lanzando el primer satélite artificial Sputnik 1, el primer ser vivo en viajar al espacio es Laika, y más tarde, el primer ser humano que está Yuri Gagarin en la órbita de la Tierra. Valentina Tereshkova fue la primera mujer en volar al espacio a bordo de Vostok 6 el 16 de junio de 1963, y Alexei Leonov llegó a ser la primera persona en andar en el espacio el 18 de marzo de 1965. Las reformas de Jrushchov en la agricultura y la administración fueron generalmente improductivas y la política exterior hacia China y Estados Unidos sufrió deterioros, estas circunstancias llevaron a la Ruptura Chino-Soviética. Jrushchov fue jubilado del poder en 1964.

Después de la expulsión de Jrushchov, siguió otro período de la regla por el mando colectivo, que duró hasta que Leonid Brezhnev se estableciera a principios de los años 1970 como la figura preeminente en la vida política soviética. Brezhnev presidió por el período de Détente con el Oeste al mismo tiempo aumentando la fuerza militar soviética; la concentración de armas contribuyó a la desaparición del Détente a finales de los años 1970. Otro factor de contribución fue la invasión soviética de Afganistán en diciembre de 1979.

A través del período, la Unión Soviética mantuvo la igualdad con Estados Unidos en las áreas de la tecnología militar, pero esta expansión finalmente hizo que se paralizara la economía. Por contraste al espíritu revolucionario que acompañó el nacimiento de la Unión Soviética, el humor predominante del liderazgo soviético en el tiempo de la muerte de Brezhnev en 1982 fue uno de aversión de cambiar. El período largo de la regla de Brezhnev había venido a ser doblado uno de "parada" (застой), con un envejecimiento y el liderazgo político, primero y osificado.

Después de alguna experimentación con reformas económicas en la década de los sesenta, que el liderazgo soviético volvió a medios establecidos de la administración económica. La industria mostró las ganancias lentas pero estables durante los años setenta, mientras el desarrollo agrícola continuó retrasándose; esencialmente la unión no produjo suficiente grano para alimentar a su población creciente, y fue forzado a importar. Debido a la mala calidad de sus productos, la unión fue en gran parte sólo capaz de exportar materias primas. Esto lleva a una balanza de pagos negativa y últimamente la unión se quedó económicamente sin dinero.

Dos fenómenos caracterizaron la siguiente década: el desmoronamiento cada vez más evidente de las estructuras económicas y políticas de la Unión Soviética, y las tentativas de un conjunto fragmentario de reformas para invertir ese proceso. Después de la sucesión rápida de Yuri Andropov y Konstantin Chernenko, figuras de transición con raíces profundas en la tradición Brezhnevita, Mijaíl Gorbachov fue designado líder de la URSS. Gorbachov comenzó a aplicar cambios significativos en la economía (véanse Perestroika y Glasnost) y el liderazgo del partido. La política de Glasnost liberó el acceso público a la información después de décadas de pesada censura del gobierno, como también abogó por la transparencia en la gestión de los líderes soviéticos.

A finales de los años 1980, las repúblicas que componían de la Unión Soviética comenzaron legalmente un movimiento hacia una declaración de soberanía sobre sus territorios, citando el Artículo 72 de la Constitución de la URSS, que indicaba que cualquier república componente era libre de separarse. El 7 de abril de 1990 fue aprobada una ley, por la cual una república podría separarse, si más de dos terceras partes de los residentes de la república votaban a favor de ello en un referéndum. Muchas liberalizaron primero las elecciones de la era soviética para sus propias legislaturas nacionales en 1990. Éstas avanzaron en una legislación que contradecía las leyes de la Unión en lo que fue conocida como "La Guerra de Leyes". En 1989, la RSFS de Rusia, que era entonces la república más grande (con cerca de la mitad de la población) convocó una nueva elección para un Congreso de Diputados del Pueblo. Boris Yeltsin fue elegido presidente del Congreso. El 12 de junio de 1990, el Congreso declaró la soberanía de Rusia sobre su territorio y se adelantó a hacer leyes que procuraban desbancar algunas de las normas de la URSS. El período de la incertidumbre legal continuó a través de 1991 cuando las repúblicas componentes llegaron a ser lentamente independientes en la práctica.

Un referéndum para la conservación de la URSS fue celebrado el 17 de marzo de 1991, con la mayoría de la población que votó por la conservación de la Unión en nueve de las quince repúblicas. El referéndum dio a Gorbachov un empujón secundario, y, en el verano de 1991, el Nuevo Tratado de la Unión fue diseñado y fue acordado para ocho repúblicas que se habrían inclinado a convertir la Unión Soviética en una federación mucho más floja. La firma del tratado, sin embargo, fue interrumpida por el golpe de estado de agosto dirigido contra Gorbachov por miembros marxistas extremistas del gobierno, que procuró invertir las reformas de Gorbachov y reafirmar el control central del gobierno sobre las repúblicas. Después de que el golpe fallara, Yeltsin salió como un héroe mientras el poder de Gorbachov disminuyó. El equilibrio político se inclinó apreciablemente hacia las repúblicas. En agosto de 1991, Letonia y Estonia declararon inmediatamente la restauración de la independencia plena (siguiendo el ejemplo de Lituania en 1990), mientras las otras 12 repúblicas continuaban discutiendo de nuevo los modelos de una Unión cada vez más débil.

El 8 de diciembre de 1991, los presidentes de Rusia, Ucrania y Bielorrusia firmaron el Tratado de Belovesh que declaró la Unión Soviética disuelta y se estableció la Comunidad de Estados Independientes (CEI), en su lugar. Como quedaban dudas sobre la autoridad del Tratado de Belovesh para disolver la Unión, el 21 de diciembre de 1991, los representantes de todas las repúblicas soviéticas excepto Georgia, inclusive las repúblicas que habían firmado el Tratado de Belovesh, firmaron el Protocolo de Alma-Ata, que confirmó el desmembramiento y la extinción consecuente de la URSS y volvió a plantear el establecimiento de la CEI. La cumbre de Alma-Ata convino también en varias otras medidas prácticas como consecuencia de la extinción de la Unión Soviética. El 25 de diciembre de 1991, Gorbachov se rindió a lo inevitable y renunció como presidente de la URSS, declarando a la URSS disuelta. Transfirió los poderes, que pasaron desde entonces a Boris Yeltsin, el presidente de Rusia. El día siguiente, el Soviet Supremo de la URSS, el cuerpo gubernamental más alto de la Unión Soviética, reconoció el desplome de la Unión Soviética y se disolvió. Esto es reconocido generalmente como la disolución final de la Unión Soviética como un estado. Muchas organizaciones como el Ejército Rojo y la policía continuaron quedándose en el lugar hasta principios del año 1992, pero fueron eliminadas progresivamente y/o retiradas o absorbidas por los estados nuevamente independientes.

A mediados de los años 90, Rusia era una democracia multipartidista, mas era difícil asegurar un gobierno representativo a causa de dos problemas estructurales: el enfrentamiento entre el presidente y el parlamento, y el anárquico sistema de partidos. Aunque Yeltsin ganó prestigio en el extranjero al mostrarse como un demócrata para debilitar a Gorvachov, su concepción de la presidencia era muy autocrática, actuando bien como su propio primer ministro (hasta junio de 1992) o bien nombrando para tal cargo a gente de su confianza, sin tener en cuenta al parlamento.

Mientras, la excesiva presencia de partidos minúsculos y su rechazo a formar alianzas coherentes dejaba la legislatura ingobernable. Durante 1993, el contencioso entre Yeltsin y el parlamento culminaría con la crisis constitucional de octubre. Ésta llegó a su punto crítico cuando, el 3 de octubre, Yeltsin mandó a los tanques a bombardear el parlamento ruso. Con este trascendente (e inconstitucional) paso de disolver a cañonazos el parlamento, Rusia no había estado tan cerca del enfrentamiento civil desde la revolución de 1917. A partir de entonces, Yeltsin dispuso de entera libertad para imponer una constitución con fuertes poderes presidenciales, que fue aprobada en referéndum en diciembre de 1993. Sin embargo, el voto de diciembre también supuso un avance importante de comunistas y nacionalistas, reflejo del creciente desencanto de la población con las reformas económicas neoliberales.

Pese a llegar al poder en un ambiente general de optimismo, Yeltsin nunca recuperaría su popularidad tras apoyar la "terapia de choque" económica de Yegor Gaidar: fin del control de precios de la era soviética, recortes drásticos en el gasto público y la apertura al comercio exterior en 1992. Las reformas devastaron inmediatamente la calidad de vida de la gran mayoría de la población, especialmente en aquellos sectores beneficiados por los salarios y precios controlados, los subsidios y el estado del bienestar de la época comunista. Rusia sufrió en la década de los noventa una recesión económica más grave que la Gran Depresión que azotó los Estados Unidos o Alemania a principios de los años 1930.

Las reformas económicas consolidaron una oligarquía semicriminal enraizada en el viejo sistema soviético. Aconsejada por los gobiernos occidentales, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, Rusia se embarcaría en la más grande y más rápida privatización jamás llevada a cabo por un gobierno en toda la historia. A mediados de década, el comercio, los servicios y la pequeña industria ya estaban en manos privadas. Casi todas las grandes empresa fueron adquiridas por sus antiguos directores, engendrando una clase de nuevos ricos cercanos a diversas mafias o a inversores occidentales. En la base del sistema, a causa de la inflación o el desempleo, muchos obreros acabaron en la pobreza, la prostitución o la delincuencia.

A pesar de todo, un supuesto regreso a la economía dirigida parecía casi imposible, contando con el rechazo unánime de Occidente. La economía rusa encontró el fin del calvario con la recuperación a partir de 1999 en parte gracias al alza de los precios del crudo, su principal exportación aun quedando lejos los niveles de producción soviéticos.

Tras la crisis financiera de 1998 Yeltsin se encontraba en el ocaso de su trayectoria. Sólo unas horas antes del primer día de 2000, dimitió por sorpresa dejando el gobierno en manos de su primer ministro, Vladímir Putin, un antiguo funcionario del KGB y jefe de su agencia sucesora tras la caída del comunismo. En 2000, el nuevo presidente derrotó con facilidad a sus contrincantes en las elecciones presidenciales del 26 de marzo, ganando en primera vuelta. En 2004 fue reelegido con el 71% de los votos y sus aliados ganaron las legislativas, pese a las reticencias de observadores nacionales y extranjeros sobre la limpieza de los comicios. Se hizo aún más patente la preocupación internacional a finales de 2004 a causa los notables avances en el endurecimiento del control del presidente sobre el parlamento, la sociedad civil y los representantes regionales.

En las elecciones legislativas rusas de 2007 el partido Rusia Unida (conservador y centrista), que apoya incondicionalmente a Putin y el curso de desarrollo tomado desde su llegada al poder, consiguió el 64,30% de los votos, lo que se consideró como apoyo de los rusos al dicho curso político y económico.

En las elecciones presidenciales de Rusia de 2008, el candidato del partido Rusia Unida, Dmitri Medvédev, apoyado por el entonces presidente Vladímir Putin, ganó por amplio margen a sus opositores en las urnas. Medvédev asumió el cargo en mayo de 2008.

Según la Constitución, que fue adoptada en referéndum nacional el 12 de diciembre de 1993 después de la crisis constitucional rusa de 1993, Rusia es una federación y una república semipresidencialista, donde el Presidente es el Jefe de Estado y el Presidente del Gobierno es el Jefe de Gobierno. La Federación Rusa está constituida como una democracia representativa. El poder ejecutivo se ejerce por el gobierno. El poder legislativo es responsabilidad de las dos cámaras de la Asamblea Federal. El gobierno se regula por un sistema de controles y balances definidos por la Constitución de la Federación Rusa, la ley fundamental del país y el contrato social para el pueblo de la Federación Rusa.

Según la Constitución, la justicia constitucional en la corte se basa en la igualdad de todos los ciudadanos, los jueces son independientes y sólo se someten a la ley, los juicios son abiertos y al acusado se le garantiza la defensa. Desde 1996, Rusia ha establecido una moratoria sobre la aplicación de la pena capital, aunque ésta no ha sido abolida por ley.

El Presidente se elige por votación popular para un mandato de seis años (desde las modificaciones constitucionales de 2008; actual mandato es de cuatro años) con la opción de ser elegido para un segundo mandato consecutivo (no hay restricción sobre el número total de veces que la misma persona puede ser elegida). Los ministerios del gobierno están compuestos por el Presidente del Gobierno (primer ministro) y sus viceprimerministros, ministros y otros individuos; todos son designados por el Presidente por recomendación del primer ministro con requerimiento del consentimiento de la Duma Estatal. El legislativo es la Asamblea Federal consistente de dos cámaras; la Duma Estatal con 450 diputados y el Consejo de la Federación con 178 representantes. Los principales partidos, los únicos representados en la Duma Estatal, son Rusia Unida, el Partido Comunista de la Federación Rusa, el Partido Liberal Democrático de Rusia y Rusia Justa.

Rusia ha jugado un rol importante al servir de mediador en conflictos internacionales y ha sido comprometida en forma particularmente activa para tratar de promover la paz en el conflicto de Kosovo. Rusia ha sido promotor del proceso de paz en Oriente Medio y apoya a las Organización de las Naciones Unidas (ONU) y ciertas iniciativas multilaterales en el Golfo Pérsico, Camboya, Angola, la Antigua Yugoslavia y Haití. Rusia es un miembro fundador del Grupo de Contacto y miembro del G-8 desde el junio de 1997. En noviembre de 1998, Rusia se unió al foro de cooperación Económica del Asia-Pacífico (APEC en inglés). Rusia ha contribuido con tropas militares en la fuerza de estabilización en Bosnia, dirigida por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y ha afirmado su respeto por las leyes internacionales y los principios de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa. Rusia ha aceptado la intervención por parte de la ONU y la OSCE en los conflictos regionales en países vecinos, incluyendo el envío de observadores a Georgia, Moldavia, Tayikistán y Nagorno-Karabakh. Ha intentado reforzar la defensa y los lazos de seguridad con la CEI y mantiene bases militares en Armenia, Tayikistán, Georgia, Moldavia, Kazajstán y Kirguistán. En el 2001, Rusia fundó junto a China y tres países centroasiáticos la Organización de Cooperación de Shanghai, una alianza militar y económica que busca contrapesar la influencia estadounidense en la zona.

La Federación Rusa consiste en un gran número de subdivisiones políticas diferentes, haciendo un total de 83 componentes constituyentes. Hay 21 repúblicas dentro de la federación que disfrutan de un alto grado de autonomía sobre la mayor parte de cuestiones internas y estas corresponden a algunas minorías étnicas de Rusia (aunque no siempre sean mayoritarias en ese territorio). Cada república tiene su propia constitución. El territorio restante consiste en 8 regiones (krai), 46 provincias conocidas como óblast, 5 distritos autónomos y un óblast autónomo. Aparte de estos hay dos ciudades federales, Moscú y San Petersburgo. Recientemente, se han añadido siete distritos federales extensos como una nueva capa entre las susodichas subdivisiones y el nivel nacional.

La Federación Rusa se extiende a través de la mayor parte del norte del supercontinente Eurasia por lo que existen una gran variedad de paisajes y climas. La mayor parte del paisaje consiste en llanuras enormes, tanto en la parte europea como en la parte asiática que son ampliamente conocidas como Siberia. Estas llanuras son predominantemente estepa al sur y arbolado denso al norte, con la tundra a lo largo de la costa del norte. Se encuentran cadenas montañosas a lo largo de las fronteras del sur, como el Cáucaso (conteniendo el Monte Elbrus, el punto más alto de Rusia con 5.633 m) y el Altái, y en la parte este, como la Cordillera Verjoyansk o los volcanes sobre Kamchatka. Notables son los Montes Urales en la parte central que son la división principal entre Europa y Asia.

Rusia tiene una extensa línea de costa de más de 37.000 kilómetros a lo largo de los océanos Ártico y Pacífico, así como mares interiores como los mares Báltico, Negro y Caspio. Los mares más pequeños son parte de los océanos; el mar de Barents, mar Blanco, mar de Kara, mar de Láptev y mar de Siberia Oriental son parte del Ártico, mientras que el mar de Bering, el mar de Ojotsk y el mar de Japón pertenecen al Pacífico. Las principales islas de Rusia se encuentran en los archipiélago de Nueva Zembla, Tierra de Francisco José, islas de Nueva Siberia e islas Kuriles, además de la isla de Wrangel y la isla de Sajalín.

Muchos grandes ríos fluyen a través de las llanuras desembocando en las costas rusas. En Europa estos son el Volga, Don, Kama, Oka y el Dvina del Norte, mientras otros ríos nacen en Rusia, pero desembocan en otros países, como el Dnieper y el Dvina Occidental. En Asia se encuentran los ríos Ob, Irtysh, Yeniséi, Angara, Lena y Amur. Los lagos principales incluyen el lago Baikal, lago Ládoga y lago Onega.

El 2 de agosto de 2007 dos batiscafos rusos "Mir" realizaron una inmersión en el Océano Glacial Ártico, en el Polo Norte, e instalaron en el fondo una bandera rusa, así como una cápsula con mensaje para generaciones venideras. Esta expedición sin precedentes perseguía entre otros objetivos, comprobar si las cordilleras subacuáticas Lomonósov y Mendeléiev son la extensión natural de la plataforma continental de Rusia, hipótesis que, de ser confirmada, permitiría a Moscú reivindicar en el futuro derechos exclusivos sobre la explotación de recursos minerales en esta zona.

La crisis económica que afectó a todos los países post-soviéticos en los años 1990 fue peor que la Gran Depresión en los países de Europa Occidental y los Estados Unidos en los años 1930. Incluso antes de la crisis financiera del año 1998 el PIB de Rusia disminuyó hasta la mitad de los niveles de principios de la década de los 1990. Con el comienzo del nuevo siglo, los crecientes precios del petróleo, mayores inversiones del exterior, mayor consumo interno y mejor estabilidad política reforzaron el crecimiento económico de Rusia. A finales de 2007 el país disfrutaba del noveno año de crecimiento continuo, con una media del 7% desde la crisis financiera del 1998. En 2007 el PIB de Rusia fue de 2.076 trillones de dólares (est. PPA), el sexto más grande del mundo, con el crecimiento de 8,1% desde el año anterior. El crecimiento se debe principalmente a bienes y servicios no transables para el mercado interno, en comparación con la extracción de petróleo e otros minerales y las exportaciones. El salario medio en Rusia fue de unos 640$ al mes a principios de 2008, comparado con 80$ en 2000. Aproximadamente el 14% de los habitantes vivían por debajo de la línea de pobreza en 2007, muchos menos comparado con el 40% del año 1998. El desempleo en 2007 era del 6%, mientras que en 1999 era del 12,4%.

Rusia posee las mayores reservas de gas natural del mundo, las segundas mayores reservas del carbón y las octavas mayores reservas del petróleo. Es el primer exportador del gas natural y el segundo, del petróleo. Petróleo, gas natural, metales y madera constituyen el 80% de las exportaciones de Rusia. Sin embargo, desde el 2003, las exportaciones de recursos naturales empezaron a descender en importancia para la economía, al reforzarse considerablemente el mercado. A pesar de los elevados precios, el petróleo y gas sólo contribuyen con el 5,7% al PIB de Rusia, y el gobierno pronostica un 3,7% para el año 2011. Se considera que Rusia está muy por delante de la mayoría de los países ricos en recursos en su desarrollo económico, con una larga tradición en educación, ciencia e industria. El país tiene el mayor número de graduados en educación superior que cualquier otro país europeo.

El desarrollo económico del país es irregular geográficamente, con la región de Moscú contribuyendo con cantidades desproporcionadas al PIB. Gran parte de Rusia, especialmente las comunidades rurales en Siberia se encuentran muy atrás. No obstante, la clase media creció de sólo 8 millones de personas en 2000 hasta 55 millones en 2006. En Rusia se encuentra el segundo mayor número de billonarios del mundo, después de Estados Unidos, con 50 billonarios en 2007 de un total de 110.

La inflación creció hasta el 12% al final de 2007, comparado con el 9% en 2006. Esta tendencia continuó en el primer trimestre del 2008, debido principalmente al aumento de los precios de los alimentos. La infraestructura, obsoleta e inadecuada después de años de descuido, se considera un obstáculo para el crecimiento económico. El gobierno prevé invertir un trillón de dólares en infraestructura hasta el 2020.

La defensa de Rusia la garantizan las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa, una organización militar estatal que según la ley Federal № 61-ФЗ de 31 de mayo de 1996 «Sobre la defensa» sirve para rechazar las agresiones dirigidas contra la Federación Rusa, para la defensa armada de la integridad e inviolabilidad del territorio de la Federación Rusa, así como para la realización de tareas de acuerdo con las leyes constitucionales federales, leyes federales y acuerdos internacionales de la Federación Rusa.

Las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa tienen tres ramas principales: las Fuerzas Terrestres, la Armada, y la Fuerza Aérea. Además, hay tres cuerpos independientes de las tres ramas anteriores: las Fuerzas Coheteriles Estratégicas, las Fuerzas Espaciales y las Tropas Aerotransportadas.

Según las estimaciones preliminares, la población residente de la Federación Rusa el 1 de enero de 2008 era de 142 millones de personas. En 2007 la población disminuyó en 237.800 personas, o en 0,17% (en 2006 – en 532.600 personas, o en 0,37%). La inmigración creció un 50,2% en 2007 hasta alcanzar 274.000. La mayoría de los inmigrantes llegaron desde la CEI y eran rusos o rusoparlantes. Además se estima que hay unos 10 millones de inmigrantes ilegales de las antiguas repúblicas soviéticas en Rusia. La Federación Rusa es una sociedad diversa y multi-étnica, hogar para 160 grupos étnicos y pueblos indígenas distintos. Aunque la población de Rusia es relativamente grande, la densidad de población es baja por la enorme extensión del país. La densidad es mayor en la parte europea de Rusia, cerca de los Montes Urales y en el sudoeste de Siberia.

El 73% de la población vive en áreas urbanas. Según el censo de 2002, las dos ciudades más grandes de Rusia son Moscú (10.126.424 habitantes) y San Petersburgo (4.661.219). Otras once ciudades tienen entre uno y dos millones de habitantes: Cheliábinsk, Kazán, Novosibirsk, Nizhni Nóvgorod, Omsk, Perm, Rostov del Don, Samara, Ufá, Volgogrado, y Ekaterimburgo.

La población de Rusia fue de 148.689.000, su máximo, en 1991. El número de muertes durante 2007 superaba en 477.700 que el número de nacimientos. En 2006 superaba en 687.100. Según los datos publicados por el Servicio Estatal Federal de Estadística, la mortalidad en Rusia cayó un 4% en 2007, comparado con el 2006, alcanzando unos 2 millones de muertes, mientras que la tasa de nacimientos creció un 8,3% año a año hasta 1,6 millones de nacimientos. Las principales causas del decrecimiento de la población de Rusia son una alta tasa de mortalidad y una baja tasa de natalidad. Mientras que la tasa de natalidad de Rusia es comparable a otros países europeos (11,3 nacimientos por 1000 personas en 2007 comparado con una media de 10,0 por 1000 de la Unión Europea) su población decrece a una tasa más alta por la considerablemente más alta tasa de mortalidad (en 2007, en Rusia 14,7 por 1000; en la Unión Europea una media de 10,0 por 1000). Sin embargo, según las estimaciones del ministerio ruso de salud, la tasa de mortalidad será la misma que la tasa de natalidad para el año 2011, al aumentar la natalidad y descender la mortalidad.

Los 160 grupos étnicos de Rusia hablan en unos 100 idiomas. Según el censo de 2002, 142,6 millones de personas hablan en ruso, seguido por el tártaro con 5,3 millones y alemán con 2,9 millones. El ruso es el único idioma oficial a nivel estatal, pero la Constitución concede a las repúblicas de Rusia el derecho a declarar su idioma nativo como cooficial junto al ruso. A pesar de la difusión, el idioma ruso es homogéneo en Rusia. El ruso es uno de los idiomas más difundidos de Eurasia y el idioma eslavo más hablado. El ruso pertenece a la familia de lenguas indoeuropeas y es una de las lenguas vivas del subgrupo de lenguas eslavas orientales, junto con el ucraniano, bielorruso y rusino. Ejemplos escritos del antiguo ruso datan del siglo X en adelante.

Más del cuarto de la literatura científica del mundo se publica en ruso. El ruso se utiliza para codificar y almacenar el conocimiento universal: entre 60% y 70% de toda la información mundial se publica en inglés y ruso. El idioma ruso tiene una gran importancia regional, particularmente en las Ex Repúblicas Soviéticas. Es uno de los seis idiomas oficiales de la ONU, y uno de los cuatro idiomas de trabajo en la OSCE. El año 2007 fue designado Año Internacional de la Lengua Rusa.

Rusia es un Estado laico. La libertad de culto está garantizada por la Constitución.

Según el Centro de Investigaciones Sociológicas de la Universidad Estatal de Lomonosov Moscú, el 43.3% de los adultos se considera adherente de la Iglesia Ortodoxa Rusa, mientras el 50.6% se considera sencillamente cristiano. Aunque los ortodoxos rusos son predominantes, otras comunidades cristianas como los ortodoxos armenios, católicos, protestantes, mormones y testigos de Jehová también existen en cantidades menores. Según una ley de 1997 sobre religión, las cuatro religiones tradicionales de Rusia son la Iglesia Ortodoxa Rusa, el Islam, el Budismo y el Judaísmo. Todas las demás religiones deben cumplir una serie de requisitos para su inscripción y derecho a predicar. Se calcula que existen alrededor de 15 a 20 millones de musulmanes rusos, siendo así el Islam la segunda religión con más adherentes en Rusia. El budismo, especialmente de tipo tibetano o lamaísmo es mayoritario en algunas regiones del sur de Rusia, especialmente Buriatia, Kalmukia, Tuvá y Yakutia. En zonas rurales de Siberia y Chukotka se practican cultos paganos y chamanistas de manera sincrética con religiones como el budismo y el cristianismo. Rusia es el sexto país con mayor cantidad de judíos después de Israel, EE. UU., Canadá, Reino Unido y Francia. También existen comunidades pequeñas de hare krishnas y neopaganos. Se encuentra además un porcentaje muy superior al promedio internacional de ateísmo, en parte consecuencia de la pasada política soviética que, en base a los textos comunistas de Karl Marx, desalentaba la religión.

La cultura rusa es un híbrido generado a partir de las costumbres propias de tantas civilizaciones, que conformaron a este gran estado multicultural y el resultado de su desarrollo durante varias épocas. Estando fuertemente arraigada a la cultura de los primeros eslavos orientales.

Históricamente la condición dominante en Rusia, ha sido ocupada por la cultura rusa, la cultura del lenguaje ruso y la nacionalidad rusa. Esto es parcialmente, porque los rusos constituyen la vasta mayoría de la población en el país y porque muchas veces en la Historia de Rusia, las culturas de otras nacionalidades fueron reprimidas a través de la rusificación, como sucedió con el Ucase de Ems.

La cultura de la antigua Rus', se vio involucrada en la conversión al cristianismo ortodoxo y la acogida del arte bizantino y su arquitectura. La Iglesia poseía recursos para encomendar grandes obras de arte, así como también la voluntad e intención de preservarlas.

Allá por 1890, una nueva forma de arte tuvo auge, el avant-garde ruso. Sin embargo, se desarrolló dentro del régimen soviético cuando el gobierno tomó control de toda actividad artística.

La política de la URSS respecto a la cultura, fue controversial: por un lado, hubo el deseo (motivado políticamente) de crear un pueblo exclusivamente "soviético", expresado en la noción de la cultura soviética y ejemplificado por el Realismo socialista. Por otro lado, hubo campañas recurrentes de preservación de las culturas nacionales: cada unicidad tenía a sus propios "grandes escritores autóctonos" y las prácticas culturales folklóricas fueron oficialmente apoyadas.

Edad de Oro de la literatura rusa.

La iconografía rusa fue heredera del arte Bizantino religioso y pronto se volvió una versión derivada del arte en mosaicos y frescos. La iconografía en Rusia intentaba ayudar a las personas con sus rezos, sin idolatrar a la figura de las pinturas. La más extensa colección de arte iconoclasta, se halla en la Galería Tretyakov.

En lugar de ser una mera imitación, la iconografía rusa tiene un peculiar estilo y maestría, tal como lo hizo Andréi Rubliov, llevando este tipo de imágenes a nuevas concepciones.

La Vanguardia rusa es el término general que se usa para definir la gran oleada de arte modernista que floreció en Rusia, entre las décadas de 1890 y 1930. Aunque en algunos lugares, su inicio fue más anticipado, desde 1850 y se prolongó hasta 1960. El término abarca distintos, pero muy relacionados movimientos artísticos, que surgieron en aquellos tiempos; particularmente el neo-primitivismo, el suprematismo, el constructivismo, y el futurismo. Artistas célebres de esta época fueron El Lissitzky, Kasimir Malevich, Wasily Kandinsky, Vladímir Tatlin, Alexander Rodchenko y Marc Chagall entre otros. La Vanguardia rusa, alcanzó su apogeo creativo y popular entre los períodos de la Revolución rusa de 1917 y 1932, donde las ideas del avant-garde, chocaron con el naciente estado influenciando la aparición del Realismo socialista.

Durante la Revolución de Octubre, se inició un movimiento en favor de poner todas las artes al servicio del pueblo. Se creó el instrumento para lograr tal cometido, llamándolo Proletkult, abreviatura de "Proletarskie kulturno-prosvetitelnye organizatsii" (Organizaciones de la Cultura Proletaria y el Entendimiento). Un teórico prominente de este movimiento fue Alexander Bogdanov. Inicialmente el Narkompros (ministerio de educación), que también estaba a cargo de las artes, apoyó el Proletkult. Sin embargo, este último buscaba mucha más independencia del dirigente Partido Comunista bolchevique, atrayendo una actitud negativa por parte de Lenin, en 1922 fue rechazado considerablemente y eventualmente desbandado en 1932. Después de la muerte de Stalin, el arte soviético cayó en decadencia, según los artistas rusos iban volviéndose más independientes del estado y en los años 1980, el gobierno reglamento la "no restricción" a los pintores rusos, dejando así, de determinar quién lo hacía y quien no.

La arquitectura rusa fue influenciada principalmente por la arquitectura bizantina hasta la Caída de Constantinopla. Entre los siglos XV y XVI, Aristóteles Fioravanti y otros arquitectos italianos, introdujeron las tendencias renacentistas. Los reinos de Iván el Terrible y Borís Godunov, presenciaron el desarrollo de iglesias con techos en forma de toldo, alcanzando su esplendor, con las estructuras que muestra la Catedral de San Basilio, (ilustrada a la derecha). En el siglo XVII, el "estilo flamante" de la ornamentación, afloró en Moscú y Yaroslavl, disponiendo de esta manera al arte para entrar en el Barroco Moscovita de los años 1690.

El siglo XVIII fue testigo de la arquitectura rococó, encabezada por los espléndidos trabajos de Francesco Bartolomeo Rastrelli y sus seguidores. Durante el reinado de Catalina la Grande y su nieto Alejandro I, la ciudad de San Petersburgo fue transformada en un museo al aire libre de arquitectura neoclásica. El siglo XIX estuvo dominado por el resurgimiento del diseño Bizantino y Ruso. Los estilos predominantes del siglo XX fueron el Modernismo (Fiodoro Shekhtel), Constructivismo (Aleksey Schusev, Konstantín Mélnikov) y el estilo Imperio estalinista (Borís Iofan).

En corto tiempo Rusia estuvo envuelta en la producción fílmica, casi a la par de las demás naciones occidentales, que tomó cierta importancia durante los años de 1920, cuando se experimentó con la edición como principal elemento de la expresión cinemática. Debido a la reducción drástica de recursos causa de la Primera Guerra Mundial, las escuelas cinematográficas rusas, usaban copias del filme Intolerancia de David Wark Griffith para re-editarlo como parte de un ejercicio en la creación de significados.

Desde la disolución de la Unión Soviética, el cine ruso se ha transformado enormemente. Aunque financiado por el estado en su mayoría, los temas y la dinámica se han modernizado. Durante los años 90, la producción cinematográfica en Rusia disminuyó abruptamente, pasando de los cientos por año que se realizaban hasta unas cuantas docenas. Sin embargo, en años recientes ha incrementado la audiencia y subsecuentemente la prosperidad de la industria, a través de la exploración de argumentos contemporáneos, como la sexualidad. El futuro del cine ruso es prometedor.

El Ballet Ruso fue una compañía de ballet fundada en 1909 por el empresario Sergei Diaghilev. Causó sensación en Europa Occidental, gracias a la gran vitalidad del ballet ruso comparado con el que se hacía en Francia en aquella época. Se convirtió en la compañía de ballet más influyente del siglo XX, y su influencia, de una u otra manera, perdura hasta hoy en día.

Rusia es un país de gran extensión y culturalmente muy diverso, con docenas de grupos étnicos, cada uno con sus propias formas de música folklórica. Durante el período de dominación soviética, la música fue sumamente analizada y cultivada dentro de ciertos límites de contenido e innovación. Después de la caída de la URSS en los años 1990, los estilos occidentales rock y pop, se convirtieron en las formas musicales de mayor popularidad en el país.

Una muñeca Matrioska (en ruso: матрёшка) es una clase de juguete contenedor. Un conjunto de muñecas Matrioska, consiste de una figura de madera que puede ser separada en piezas para descubrir otra figura del mismo tipo en el interior, repitiendo el procedimiento con la resultante y así sucesivamente. El número de figurillas anidadas es regularmente de seis o más. Su forma es generalmente cilíndrica, redondeada en la parte superior y achatada en la base, estas muñecas no tienen extremidades (excepto aquellas en las que vienen pintadas). Cada muñeca es matizada manualmente y sus diseños pueden ser sumamente elaborados. Los modelos son ordinariamente sobre representaciones de campesinas con trajes típicos rusos, pero pueden ser también por ejemplo, sobre cuentos de hadas o líderes soviéticos y rusos.

Con el término Literatura rusa se alude no sólo a la literatura de Rusia, sino a la literatura escrita en ruso también por miembros de otras naciones que se independizaron de la extinta URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas) o por emigrados que fueron acogidos en ella. Con la desintegración de la URSS varias culturas y países han reclamado a varios escritores exsoviéticos que, sin embargo, escribían en ruso.

La literatura rusa empezó, como todas, como una literatura oral sin cultivo escrito hasta la introducción del Cristianismo en 989 y, con él, de un alfabeto adecuado para acogerla. Los creadores de dicho alfabeto fueron los misioneros bizantinos Cirilo y Metodio; ellos tomaron distintas grafías de los alfabetos latino, griego y hebreo, e ingeniaron otras. Al principio el lenguaje escrito ruso usó dos sistemas gráficos -alfabeto cirílico y el alfabeto glagolítico-; el alfabeto glagolítico, supuestamente inventado también por Cirilo y Metodio, fue abandonado, y la literatura rusa tal como la conocemos actualmente se escribe y lee en alfabeto cirílico.

El Formalismo ruso hace referencia a ciertos hombres de letras soviéticos y rusos muy influyentes, (Viktor Shklovsky, Yuri Tynianov, Boris Eichenbaum, Roman Jakobson, Grigory Vinokur), quienes revolucionaron la crítica literaria entre 1914 y 1930, al establecer la especificidad y autonomía de lo poético en el lenguaje y la literatura. El Formalismo ruso ejerció una mayor influencia sobre los filósofos Mijail Bajtín y Yuri Lotman, así como también sobre el estructuralismo de manera general. Los miembros del movimiento son considerados como los fundadores de la crítica literaria moderna.

El formalismo ruso es uno de los movimientos de teoría de la literatura y crítica literaria más importantes del siglo XX. Surgió en Rusia entre 1914 y los años 1930. Se divide principalmente en dos escuelas, la escuela de Moscú liderada por Viktor Shklovsky y la escuela de Praga liderada por Roman Jakobson.

Se formó con estudiantes que se reunían en la OPOIAZ, Sociedad para el Estudio de la Lengua Poética, que duró de 1914 a 1923. Advenida la Revolución Rusa esta estética fue condenada formal y categóricamente en 1930 por su falta de contenido social; esta interdicción obligó a sus componentes al exilio y a relegar sus obras a la oscuridad. En esta época los trabajos de los formalistas rusos se transformaron en una rareza bibliográfica. Pero, mientras, algunas apariciones en Europa provocaron el interés del estructuralismo francés, que utilizó largamente el Formalismo Ruso para formular algunas de sus teorías.

El formalismo ruso modificó las posturas respecto a los conceptos de arte, literatura y texto en el transcurso del siglo XX y abrió el camino de la nueva crítica angloamericana (New criticism) e, incluso, a la crítica marxista.

Según Raman Selden, los formalistas rusos se interesaban en establecer un método científico que pudiera estudiar seriamente la literatura. Para tal fin, los formalistas tenían que aislar el objeto, la obra en sí, del sujeto-creador de la misma; y limitarse al estudio de la forma en que funcionan los recursos literarios en la obra; su suma definiría el concepto de literatura.

Sin embargo esta postura fue modificada sustancialmente en épocas posteriores cuando los formalistas se interesaron en el desarrollo de modelos e hipótesis que "permitieran explicar cómo los mecanismos literarios producen efectos estéticos y cómo lo literario se distingue y se relaciona con lo extraliterario".

El enfoque, para esta primera etapa, sostiene que la literatura es una estructura peculiar del lenguaje, cuya peculiaridad se basa en que su uso está fuera de cualquier utilidad pragmática. Además de esto, su cualidad de objeto elaborado, hace que se diferencie del lenguaje práctico.

Para definir las técnicas utilizadas por los escritores para producir efectos específicos, Viktor Shklovsky aportó el concepto de desvío o extrañamiento. Sostenía que la cotidianidad hacía que se "perdiera la frescura de nuestra percepción de los objetos", hacía de todo algo automatizado. Como salvador de ese medio alienado por la automatización, hace entrada triunfal el arte. Su técnica de salvación consistiría en hacer extraños los objetos "crear formas complicadas, incrementar la dificultad y la extensión de la percepción, ya que, en estética, el proceso de percepción es un fin en sí mismo y, por lo tanto, debe prolongarse". Como se ve, el extrañamiento no afecta a la percepción, sino a la presentación de la percepción. Al proceso de presentación, Shklovsky lo denomina revelar una técnica.

En consecuencia, Shklovski crea el concepto de desautomatización como mecanismo de creación de la literariedad en el lenguaje: es la ruptura de automaticidad de la percepción. El extrañamiento ante lo no conocido. Hay ruptura significante-significado. Un proceso de desautomatización es la metáfora, porque debemos realizar un proceso de comprensión para alcanzar el verdadero significado de esas palabras metafóricas, al haberlas privado de una relación directa. Así pues, una obra es literaria no por su cantidad de metáforas, sino por la desautomatización de las mismas. Buscar una manera de presentar las cosas como nunca vistas, singularizándolas, sacándolas de contexto para hacerlas llamativas.

Otra de las innovaciones en la primera etapa del formalismo ruso, es la modificación del término trama. Para Aristóteles trama era la "disposición artística de los acontecimientos que conforman la narración". El formalismo extiende este concepto, al incluir los recursos utilizados para prolongar o interrumpir la narración cuyo efecto sería el de impedir que los acontecimientos narrados sean tomados automáticamente.

A la unidad de trama más pequeña, Boris Tomashevsky la define como motivo². Según este formalista, el foco en potencial del arte está en aquellos motivos que no son esenciales para la narración. En un proceso mayor, en que el tema, las ideas y las referencias a la realidad se presentan como excusa del escritor para justificar los recursos formales; estos procesos externos y no literarios fueron llamados por Shklovsky motivación.

Posteriormente, Jonathan Culler enfoca el término de motivación: "Asimilar o interpretar algo es colocarlo en el interior de las formas de orden que la cultura posibilita y, por lo general, esto se lleva a cabo hablando sobre ello en un discurso que la cultura entiende por lo natural". Ante una página llena de motivos, de imágenes desordenadas, preferimos naturalizarla, le intentamos borrar su textualidad para crear una realidad aparte a la cotidiana. La idea antigua de los primeros formalistas de que el texto sólo puede explicarse separando la expresión del contenido, es modificada por formalistas posteriores, como se verá más adelante.

El problema de que los elementos de la obra puedan permitir la automatización, y de que el recurso pudiera realizar distintas funciones estéticas en varias obras, hizo que los formalistas consideraran las obras literarias como sistemas dinámicos donde los elementos interactúan en un escenario de fondo, de acuerdo a un guión central. Ese guión central, o dominancia sobre los otros elementos, Roman Jakobson lo define como dominante, así: "Es el componente central de una obra de arte que rige, determina y transforma los demás". La noción de extrañamiento también se modifica a un plano en que implica un cambio y desarrollo histórico. La antigua postura de que el texto literario sea estudiado por medio de categorías universales, es reevaluada y condicionada por un estudio historicista de la función dominante y demás grupos de elementos. Pero Mikhail Bakhtin da un paso más.

En esta etapa del formalismo, Mijaíl Bajtín (Bakhtín) da un enfoque marxista a la lingüística de Saussure. Dicho enfoque programaba que toda ideología no puede separarse de su materia social, el lenguaje.

En la misma línea, Valentin Voloshinov propone que las palabras "eran signos sociales, dinámicos y activos, capaces de adquirir significados y connotaciones distintas para las diversas clases sociales, en situaciones sociales e históricas diferentes". Bakhtin proyectó esta dinámica visión del lenguaje al campo de la crítica literaria. Una de las aportaciones a la crítica es considerar cierto tipo de obras, por ejemplo, la de Dostoievski, como una polifonía de voces contractuales: "No se intentará de orquestar los diversos puntos de los personajes. La conciencia de éstos no se funde con la del autor ni se subordina, a su punto de vista, sino que conserva su integridad e independencia: No son sólo objetos del universo del autor, sino sujetos a su propio mundo significante". Todo esto en conjunción con el hecho social que enmarca los posibles situacionales de los personajes.

Bakhtin también desecha la noción de que la obra es unificada. Al contrario, la obra se resistiría a una unificación textual, pudiendo poseer diversos niveles de dominantes con sus respectivos elementos funcionales.

Finalmente, el entronque del formalismo conduce a la crítica marxista. Tanto los formalistas como la naciente crítica marxista consideran que las estructuras, el conjunto específico de recursos, el catálogo de obras, el cuerpo de géneros, son inseparables del medio social que lo produce y de las ideas predominantes de moda. Y es donde nace la función estética: el arte como producto de la sociedad.

En el ámbito hispánico han sido especialmente seguidas las aportaciones de Yuri Lotman y Fernando Lázaro Carreter.

La cocina rusa deriva de una riqueza innumerable de platos, debido en primer lugar al carácter multicultural y en segundo lugar a la vasta extensión geográfica del país Rusia. Sus fundamentos gastronómicos se asientan en la comida campesina de las poblaciones rurales ubicadas en lugares caracterizados por un clima extremadamente frío. En esta gastronomía existe la abundancia de pescado (generalmente ahumado), aves de corral, gamo, setas, bayas, y miel. Abundantes copos de centeno, trigo, cebada y mijo, todos ellos muy empleados en una abundante variedad de panes, los pancakes, los cereales, el kvass, la cerveza, y el muy afamado vodka. Son muy abundantes las diferentes formas de sopas y potajes con diferentes aromas y sabores, todos ellos elaborados con carnes y pescados. Añadiendo diferentes especias a los platos nativos mediante técnicas de grill mediante leche empleadas por los Mongoles y los Tártaros del siglo XIII y que permanece en la mayoría de las casas del siglo XX. Muchos de los platos están influenciados por la antigua ruta de la seda así como la proximidad con el Cáucaso, Persia, así como la cercanía que tuvo con Imperio otomano que proporcionó ese carácter del Este a las formas de cocinar.

Las artes marciales en Rusia tienen una larga historia, algunas de las formas más conocidas son el Sistema Kadochnikov, el Sistema ROSS de Retuinskih, el Sistema Ryabko, el Sambo y el Systema.

Los medios rusos se iniciaron en su mayor parte bajo el régimen soviético. Sin embargo, durante este período todos los medios eran controlados por el gobierno y muchas de las libertades que tenían los periódicos occidentales, les eran negadas. En estos tiempos, el periódico más famoso de Rusia fue el Pravda. Era la publicación oficial del Partido Comunista entre 1918 y 1991. El impreso sigue en operación hoy en día, pero es más conocido en los países occidentales por sus pronunciamientos durante el período de la Guerra Fría. Algunos otros periódicos, menos famosos, tenían (y tienen) el nombre de Pravda.

Los Medios Masivos de Comunicación de Rusia, han crecido enormemente desde su represión durante la época comunista, aunque la autonomía de algunos medios como la NTV de Rusia, ha sido restringida en años recientes. El tabloide de mayor importancia en Rusia en la actualidad es el Trud, seguido por el Pravda. El principal diario de lengua inglesa es el Moscow News.

Rusia obtiene mucha de su picardía, gracias a la gran flexibilidad y riqueza del lenguaje ruso, disponiendo al idioma para el juego de palabras y asociaciones inesperadas. Similar a cualquier otra nación, su vasto alcance fluctúa desde los chistes colorados y retruécanos tontos hasta la sátira política.

Los chistes rusos, la forma de humor más popular en el país, son pequeñas historias ficticias o diálogos con una gracia final. La cultura de los chascarrillos rusos, destacan una serie de escenarios y personajes sumamente cotidianos, logrando diversos efectos a través de una variedad infinita de argumentos. A los rusos les agradan los chistes sobre temas ordinarios, como el sexo, la política, relaciones entre cónyuges o suegras.

La Chastushka (del ruso части́ть - hablar rápido), un tipo de poesía rusa tradicional, es una cuarteta individual en tetrámetro trocaico, con un esquema "abab" o "abcb" en las rimas. Comúnmente de naturaleza humorística, satírica o irónica, las chastushkas son adicionalmente acompañadas de música, ya sea con balalaica o acordeón. Su corta pero rígida estructura, puede compararse a los limericks de la cultura británica.

Los deportes de invierno tienen la mayor popularidad en Rusia. El patinaje sobre hielo y el hockey sobre hielo son muy populares como deportes de ocio y como deportes para espectadores. La selección rusa de hockey sobre hielo ganó el campeonato mundial en el año 2008. El esquí a campo traviesa tenía gran popularidad como deporte de ocio durante la época soviética, aunque su popularidad se ha disminuido en los últimos años.

Entre otros deportes, el atletismo tiene mucha popularidad, en casi todas sus facetas, aunque de forma especial es el tenis y la gimnasia donde destacan varios deportistas, como María Sharápova, Marat Safin, Yevgeny Kafelnikov (en tenis), que han logrado el top one. En Gimnasia sobresale Svetlana Khorkina, que ha logrado una enormidad de Medallas de oro, plata y bronce en diferentes competencias de gimnasia, incluyendo en las olimpiadas.

El fútbol es otro deporte dominante en Rusia. A nivel local está el Spartak Moscú, campeón de la liga rusa en 9 ocasiones, siendo el club más ganador del certamen. Internacionalmente están el PFC CSKA Moscú y el Zenit San Petersburgo, campeones de la Copa UEFA. El CSKA la ha logrado en el 2005, venciendo al Sporting de Lisboa en Portugal. El Zenit logró su primer título en 2008, ganando al Glasgow Rangers, en Manchester. La selección nacional alcanzó los semifinales de la Eurocopa en 2008.

El rugby también es uno de los deportes más practicados en Rusia. La selección de rugby de ese país ha conseguido disputar la Copa Mundial de Rugby, el año 2000, aunque cayó en la primera ronda. Pero el equipo que más elogios ha conseguido en esta disciplina es el RC Lokomotiv Moscú, que logró el campeonato ruso en siete ocasiones, al igual que la Copa rusa.

El Ajedrez es otro deporte que se practica, aunque no tiene mucha fuerza como lo son el Atletismo, Fútbol y Rugby. En esta disciplina, Garry Kaspárov y Anatoli Kárpov son los ajedrecistas más conocidos a nivel mundial en la época contemporánea, ya que ambos han ganado el Campeonato del mundo de ajedrez.

En ciclismo Rusia tiene a tres de los mejores ciclistas de los últimos años en las figuras de Pável Tonkov, Eugeni Berzin y Denis Menchov.

Rusia acogerá los Juegos Olímpicos de invierno del año 2014 en la ciudad de Sochi. En verano del año 1980, la ciudad de Moscú (por entonces capital de la Unión Soviética) fue la sede de los XXII Juegos Olímpicos.

Rusia posee un rico patrimonio cultural, destacando las ciudades de Moscú con su Galería Tretyakov, el Teatro Bolshói o las colecciones del Kremlin de Moscú, y San Petersburgo sobre el río Nevá, cerca del Mar Báltico, con sus famosas "noches blancas", el repertorio artístico del Museo del Hermitage y el Museo ruso.

En el campo hay muchos pueblos con viejos claustros y castillos. Hay ciudades con sus propias tradiciones, como Kaliningrado (anteriormente Königsberg) en la costa del Mar Báltico o Nóvgorod en el Lago Ilmen. Otros destinos turísticos son: Tver, Vólogda, Nizhny Nóvgorod, Kírov, Ekaterimburgo y Rostov.

Entre los turistas son populares los viajes por los grandes ríos como el Volga, el Lena o el Yeniséi. Otra atracción multitudinaria es la excursión en el famoso ferrocarril transiberiano hasta Vladivostok en el Océano Pacífico.

El clima ruso es generalmente moderado con la excepción de las áreas montañosas o la Rusia Oriental en Siberia. Las costas del Mar Negro y el Mar Caspio, ofrecen un clima muy similar al de la Cuenca del Mediterráneo. Un buen lugar de vacaciones es la playa de Sochi.

Al principio



Unión Soviética

Ubicación de Unión Soviética

La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS; en ruso Союз Советских Социалистических Республик, СССР, transliterado Soyuz Soviétskij Socialistíchieskij Respublik, SSSR), o Unión Soviética (Советский Союз, Sovietskii Soyuz; en inglés: Union of Soviet Socialist Republics, USSR), fue una federación constitucional de estados socialistas, basada en la ideología comunista, que existió en Eurasia a partir de 1922,hasta su disolución en 1991. Era a menudo referida impropiamente como Rusia, por ser su estado constituyente más grande y dominante. Desde 1945 hasta su disolución en 1991, en un período conocido como la Guerra Fría, la Unión Soviética y los Estados Unidos de América eran las dos superpotencias mundiales que dominaron la agenda global de la política económica, asuntos exteriores, operaciones militares, intercambio cultural, progresos científicos incluyendo la iniciación de la exploración espacial, y deportes (incluidos Juegos Olímpicos y Campeonatos Mundiales).

La URSS nació y se amplió como una unión de repúblicas soviéticas formadas dentro del territorio del Imperio Ruso abolido por la Revolución Rusa de 1917, seguido de la Guerra Civil Rusa de 1918-1921. Los límites geográficos de la Unión Soviética variaron con el tiempo, pero después de las últimas anexiones territoriales principales y la ocupación de los países Bálticos (Lituania, Letonia, y Estonia), del este de Polonia, Besarabia, y algunos otros territorios durante la Segunda Guerra Mundial, desde 1945 hasta la disolución, los límites correspondieron aproximadamente a aquellos de la extinta Rusia Imperial, con las exclusiones notables de Polonia, la mayor parte de Finlandia, y Alaska.

La Unión Soviética llegó a ser el modelo de referencia para futuros estados socialistas durante la Guerra Fría. El gobierno y la organización política del país fueron definidos por un régimen de partido único, el Partido Comunista de la Unión Soviética(PCUS).

Al principio establecida como una unión de cuatro repúblicas socialistas soviéticas, la URSS creció conteniendo a 15 componentes "o repúblicas de la unión" hacia 1956: RSS de Armenia, RSS de Azerbaiyán, RSS de Bielorrusia, RSS de Estonia, RSS de Georgia, RSS de Kazajstán, RSS de Kirguistán, RSS de Letonia, RSS de Lituania, RSS de Moldavia, RSFS de Rusia, RSS de Tayikistán, RSS de Turkmenistán, RSS de Ucrania y la RSS de Uzbekistán. (De la anexión de la RSS de Estonia el 6 de agosto de 1940 hasta la reorganización de la RSS Carelo-Finesa en la ASSR de Carelia el 16 de julio de 1956, la cuenta oficial era 16). Las repúblicas fueron parte de una unión federal muy centralizada que fue dominada por la RSFS de Rusia.

Se piensa tradicionalmente que la Unión Soviética es la sucesora del Imperio Ruso. El último zar, Nicolás II, gobernó hasta marzo de 1917 y fue ejecutado con su familia al año siguiente. La Unión Soviética fue establecida en diciembre de 1922 como la unión de las repúblicas soviéticas de Rusia (familiarmente conocida como Rusia Bolchevique), Ucrania, Bielorrusia y Transcaucasia gobernadas, las tres primeras, por partidos bolcheviques y la última por el menchevique.

La actividad revolucionaria moderna en el Imperio Ruso comenzó con la Rebelión Decembrista de 1825, y aunque la servidumbre fue abolida en 1861, lo fue en términos desfavorables para los campesinos y sirvió para animar a los revolucionarios. Un parlamento, la Duma estatal, fue establecido en 1906, después de la Revolución de 1905, pero el malestar político y social siguió. Siendo agravado durante la Primera Guerra Mundial por el fracaso militar y la escasez de alimento en las ciudades principales.

El levantamiento popular espontáneo en Petrogrado, en respuesta al decaimiento de la economía y la moral en tiempo de guerra, culminó con el derrocamiento del gobierno imperial en marzo de 1917 (véase Revolución de Febrero). La autocracia zarista fue reemplazada por el Gobierno Provisional Ruso, cuyos líderes pensaron en establecer una democracia liberal en Rusia y continuar participando en el lado de la Triple Entente en la Primera Guerra Mundial. Al mismo tiempo, para asegurar los derechos de la clase obrera, las asambleas de trabajadores, conocidas como Soviets, nacen a lo largo de todo el país. Los bolcheviques, dirigidos por Vladimir Ilich Lenin, presionaron a favor de una revolución socialista tanto en dichas asambleas como en las calles, derrocándose al Gobierno Provisional el 7 noviembre, 25 de Octubre según el calendario juliano, de 1917 (ver Revolución de octubre), y entregándose el poder a los soviets de obreros, soldados y campesinos. Solamente tras la larga y sangrienta Guerra civil rusa de 1918–1921, durante la que se aprobó la primera Constitución soviética de 1918 y que incluyó intervención extranjera en varias regiones de Rusia se afianzó el nuevo poder soviético. Tras la Guerra Polaco-Soviética de 1919-1921, la "Paz de Riga" a principios del año 1921 dividió los territorios disputados de Bielorrusia y Ucrania entre Polonia y la RSFS de Rusia.

El 29 de diciembre de 1922 una conferencia de delegaciones plenipotenciarias de la RSFS de Rusia, RFSS de Transcaucasia, la RSS de Ucrania y la RSS de Bielorrusia aprobaron el Tratado de Creación de la URSS y la Declaración de la Creación de la URSS, formándose la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Estos dos documentos fueron confirmados por el primer Congreso soviético de la URSS y firmados por los cabezas de las delegaciones Mijaíl Kalinin, Mikha Tskhakaya, Mijaíl Frunze y Grigory Petrovsky, y Aleksandr Chervyakov respectivamente el 30 de diciembre de 1922. El 1 de febrero de 1924 la URSS fue reconocida por la primera potencia mundial de la época, el Imperio británico.

La reestructuración intensiva de la economía, la industria y la política del país empezaron desde los primeros días del poder soviético en 1917. Una gran parte se realizó según los Decretos Iniciales Bolcheviques, documentos del gobierno soviético, firmados por Vladimir Lenin. Uno de los adelantos más prominentes era el plan GOELRO, que propugnaba una reestructuración profunda de la economía soviética basada en la electrificación total del país. El Plan se inició en 1920, desarrollándose durante un período de 10 a 15 años. Incluyó la construcción de una red de 30 centrales eléctricas regionales, incluyendo diez grandes centrales hidroeléctricas, y la electrificación de numerosas empresas industriales. El Plan llegó a ser el prototipo para el subsiguiente Plan Quinquenal (URSS) finalizándose prácticamente en 1931.

Después de la dura política económica llevada a cabo por los bolcheviques durante la Guerra Civil (véase Comunismo de guerra) , el gobierno soviético permitió que algunas empresas privadas coexistieran con la industria nacionalizada durante los años 1920. Del mismo modo, el requisamiento total de los excedentes alimentarios en el campo fue reemplazado por impuestos sobre los alimentos (véase Nueva Política Económica). Aunque algunas de estas medidas fueron discutidas por líderes soviéticos, se consideró necesario para evitar que la "explotación capitalista" volviera a la Unión Soviética. Los asuntos económicos constituyeron el telón de fondo en la lucha por el poder que se desencadenó entre los líderes soviéticos tras la muerte de Lenin en 1924. Consolidando gradualmente su influencia y aislando a sus rivales dentro del partido Iósif Stalin se convirtió en el líder de la Unión Soviética a mediados de los años 1920.

En 1928, Stalin introdujo el Primer Plan quinquenal destinado a construir una economía socialista. Esto, a diferencia del internacionalismo expresado por Lenin y Trotsky a través del curso de la Revolución, apuntó al socialismo en un solo país. En la industria, el estado asumió el control de todas las empresas existentes y emprendió un programa intensivo de industrialización; en la agricultura granjas colectivas fueron establecidas por todas partes en el país. Encontró la resistencia esparcida de campesinos ricos que retuvieron grano, teniendo como resultado una lucha amarga contra las autoridades y el hambre, causando millones de muertes. El trastorno social continuó en los años treinta. La Gran Purga de Stalin del partido eliminó a muchos "Viejos bolcheviques", que habían tomado parte en la Revolución con Lenin. Mientras tanto, innumerables ciudadanos soviéticos fueron encarcelados y enviados a GULAG (Administración Principal para Campamentos de Trabajo Correctivos), una red enorme de campamentos de trabajo forzados, o simplemente ejecutados. Aún a pesar de la confusión a mediados de los años 1930, la Unión Soviética desarrolló una economía industrial poderosa años antes de la Segunda Guerra Mundial.

Los años treinta vieron la cooperación más cercana entre los países Occidentales y la URSS, en 1933 relaciones diplomáticas entre los Estados Unidos y la URSS fueron establecidas. Cuatro años más tarde, la URSS apoyó activamente la Segunda República Española en la Guerra civil española contra los fascistas italianos y alemanes. No obstante, después de que Gran Bretaña y Francia concluyesen los Acuerdos de Múnich con la Alemania Nazi, la URSS realizó tratos con este último también, económicamente y militarmente, concluyendo el Pacto Ribbentrop-Mólotov (pacto de no agresión nazi-soviético), que implicó la ocupación de Lituania, Letonia, Estonia y la Invasión de Polonia en 1939. A finales de noviembre en 1939, incapaz de forzar a Finlandia en el acuerdo a mover su frontera 25 kilómetros de Leningrado por medios diplomáticos, Stalin ordenó la Guerra de Invierno. Aunque haya sido debatido si la Unión Soviética tuvo la intención de invadir la Alemania Nazi una vez fuese suficientemente fuerte, la misma Alemania rompió el tratado e invadió la Unión Soviética en 1941. El Ejército Rojo paró la ofensiva nazi en la Batalla de Stalingrado, desde finales de 1942 hasta principios de 1943, siendo el punto decisivo mayor, y avanzó por Europa del Este a Berlín antes del rendimiento Alemania en 1945 (véase Gran Guerra Patriótica). Aunque destrozada por la guerra, la Unión Soviética surgió del conflicto como una superpotencia reconocida.

Durante la posguerra inmediata, la Unión Soviética reedificó primero y entonces ensanchó su economía, al mantener su control estrictamente centralizado. La Unión Soviética ayudó la reedificación de la posguerra en los países de Europa del Este al girar ellos en estados soviéticos de satélite, fundó el Pacto de Varsovia en 1955, más tarde, el Consejo de Ayuda Mutua Económica, la ayuda suministrada a los comunistas finalmente victoriosos en China, y vio crecer su influencia en otras partes del mundo. Mientras tanto, la tensión creciente de la Guerra Fría giró a los aliados del tiempo de guerra de Unión Soviética, el Reino Unido y los Estados Unidos, como enemigos.

Iósif Stalin murió el 5 de marzo de 1953. En ausencia de un sucesor aceptable, los funcionarios más altos de Partido comunista optaron por gobernar la Unión Soviética en comité, aunque en realidad se desarrolló una lucha por el poder detrás de la fachada de liderazgo colectivo. Nikita Jrushchov, que se había impuesto en esa lucha por el poder a principios de la década de los años 1950, denunció en 1956 los excesos de Stalin. Además de esa denuncia, procedió a relajar los controles de tipo represivo que hasta entonces se ejercían sobre el Partido y la sociedad. Todo esto es lo que se ha dado en llamar desestalinización. Al mismo tiempo, la fuerza militar soviética fue utilizada para aplastar los levantamientos de cariz nacionalista que tuvieron lugar en Hungría y Polonia en 1956. Durante este período, la Unión Soviética continuó avanzando científica y tecnológicamente, lo que le permitió lanzar el primer satélite artificial Sputnik 1 y conseguir la hazaña de llevar por primera vez un ser vivo al espacio exterior: la perra Laika; posteriormente, hicieron lo propio con un humano, Yuri Gagarin, que orbitó varias veces alrededor de la Tierra y volvió sano y salvo (el viaje de Laika había sido sólo "de ida"). Valentina Tereshkova fue la primera mujer en volar al espacio a bordo del Vostok 6 el 16 de junio de 1963, y Alexei Leonov devino la primera persona en dar un 'paseo espacial' el 18 de marzo de 1965. Las reformas de Jrushchov en la agricultura y la administración, sin embargo, fueron generalmente improductivas, y la política exterior hacia China y Estados Unidos se vio envuelta en dificultades. De hecho, estos problemas se materializaron en la Ruptura Sino-Soviética, habiendo incluso momentos en los cuales soviéticos y chinos estuvieron al borde de la guerra. Nikita Jrushchov se jubiló en 1964.

Después de Jrushchov, siguió otro período de la gobierno por el Comité o mando colectivo; esto duró hasta que Leonid Brézhnev se estableció a principios de los años 1970 como la figura preeminente en la vida política soviética. Brezhnev presidió durante un período de Détente o distensión con el Oeste, sin dejar al mismo tiempo de incrementar la fuerza militar soviética; la concentración armamentística contribuyó a la desaparición de la Détente a finales de los años 1970. Otro factor que contribuyó al fin de la distensión fue la invasión soviética de Afganistán en diciembre de 1979, con el objeto de apoyar a un gobierno comunista local que se hallaba en graves dificultades.

Durante todo ese período, la Unión Soviética mantuvo la paridad con Estados Unidos en las áreas de la tecnología militar (sector en le que tenía que competir, con Occidente), pero el insumo de recursos en ese sector condujo en última instancia a la bancarrota y la parálisis de la economía (la economía soviética era mucho menor que la americana).

En agudo contraste con el espíritu revolucionario que acompañó el nacimiento de la Unión Soviética, la tónica predominante del liderazgo soviético en tiempos de la muerte de Brezhnev, en 1982, era la aversión al cambio. El largo período de gobierno a cargo de Brezhnev había acabado convirtiéndose en uno de inmovilismo o "parada" (застой), con liderazgo político envejecido (una especie de gerontocracia), falto de flexibilidad y anclado en posiciones obsoletas.

Después de algunas reformas económicas experimentales en la década de los 60, los líderes soviéticos se ciñeron nuevamente a los medios convencionalmente establecidos de gestión económica. Durante los años 60, la industria progresó de forma lenta pero estable, pero la agricultura soviética continuó retrasándose y siendo deficitaria, como siempre; en resumidas cuentas, la URSS acabó por no ser capaz de producir grano suficiente para alimentar a su creciente población, con lo cual los soviéticos se vieron obligados a importar ese artículo.

En el ámbito deportivo, la Unión Soviética organizó los Juegos Olímpicos de 1980, con sede en Moscú. Hubo un intento de boicot del evento por parte de Estados Unidos: en el marco de la Guerra Fría y en protesta por la invasión soviética de Afganistán, los norteamericanos decidieron no asistir a los Juegos Olímpicos, tratando al mismo tiempo de persuadir a sus aliados para que tampoco asistieran. En total, 65 países se abstuvieron de participar, principalmente debido a la iniciativa estadounidense.

Dos fenómenos caracterizaron la siguiente década: el desmoronamiento cada vez más evidente de las estructuras económicas y políticas de la Unión Soviética, y un conjunto poco coherente de reformas tentativas enfocadas a revertir ese proceso. Después de que se sucedieran rápidamente en el poder Yuri Andrópov y Konstantín Chernenko, figuras de transición con raíces profundas en la tradición Brezhnevita, Mijaíl Gorbachov fue designado líder de la URSS. Gorbachov comenzó a aplicar cambios significativos en la economía (véanse Perestroika (reconstrucción) y Glásnost (transparencia)) y el liderazgo del partido. La política de Glasnost permitió el acceso público a la información después de décadas de fuerte censura por parte del gobierno; también abogó por la transparencia de la gestión llevada a cabo por los líderes soviéticos.

A finales de los años 1980, las repúblicas que componían de la Unión Soviética incoaron legalmente movimientos hacia la declaración de soberanía sobre sus territorios, citando el Artículo 72 de la Constitución de la URSS, que indicaba que cualquier república integrante de la Unión Soviética era libre de separarse. El 7 de abril de 1990 fue aprobada una ley en virtud de la cual una república podía salirse de la unión si más de dos terceras partes de los residentes de la república votaban a favor de ello en un referéndum. Muchas repúblicas soviéticas liberalizaron primero las elecciones de la era soviética a fin de crear sus propias legislaciones nacionales hacia 1990. Se avanzó en la creación de una legislación que contravenía las leyes de la Unión en lo que fue conocida como "La Guerra de Leyes". En 1989, la RSFS de Rusia, que era entonces la república más grande (con cerca de la mitad de la población) convocó unas nuevas elecciones para elegir un Congreso de Diputados del Pueblo. Borís Yeltsin fue elegido presidente del Congreso. El 12 de junio de 1990, el Congreso declaró la soberanía de Rusia sobre su territorio y tomó la delantera en la elaboración de leyes que convertían en papel mojado algunas de las normas de la URSS. El período de incertidumbre legal continuó durante de 1991, año durante el cual las repúblicas integrantes de la URSS paulatinamente se independizaron a efectos prácticos.

El 17 de marzo de 1991 se celebró un referéndum que buscaba preservar la URSS. La mayoría de la población votó por la conservación de la Unión en nueve de las quince repúblicas soviéticas. Este referéndum dio a Gorbachov un balón de oxígeno y, en el verano de 1991, se diseñó un Nuevo Tratado de la Unión, llegándose a acuerdos que contentaran a ocho repúblicas que se inclinaban a convertir la Unión Soviética en una federación mucho más laxa. La firma del tratado, sin embargo, fue interrumpida por el golpe de estado de agosto dirigido contra Gorbachov por miembros marxistas extremistas del gobierno, que deseaban invertir las reformas de Gorbachov y reafirmar el control central del gobierno sobre las repúblicas de la URSS. Tras el fracaso del intento golpista, Yeltsin apareció ante el público como un héroe, mientras el poder de Gorbachov disminuyó. El equilibrio político se inclinó apreciablemente hacia las repúblicas secesionistas. De hecho, inmediatamente y todavía en agosto de 1991, Letonia y Estonia declararon la restauración de la independencia plena (siguiendo el ejemplo que había dado Lituania en 1990), mientras que las otras 12 repúblicas soviéticas continuaban discutiendo posibles modelos para una Unión cada vez más débil.

El 8 de diciembre de 1991, los presidentes de Rusia, Ucrania y Bielorrusia firmaron el Tratado de Belovesh que declaró la Unión Soviética disuelta y se estableció la Comunidad de Estados Independientes (CEI), en su lugar. Como quedaban dudas sobre la autoridad del Tratado de Belovesh para disolver la Unión, el 21 de diciembre de 1991, los representantes de todas las repúblicas soviéticas excepto Georgia, inclusive las repúblicas que habían firmado el Tratado de Belovesh, firmaron el Protocolo de Alma-Ata, que confirmó el desmembramiento y la extinción consecuente de la URSS y volvió a plantear el establecimiento de la CEI. La cumbre de Alma-Ata convino también en varias otras medidas prácticas como consecuencia de la extinción de la Unión Soviética. El 25 de diciembre de 1991, Gorbachov se rindió a lo inevitable y renunció como presidente de la URSS, declarando a la URSS disuelta. Transfirió los poderes, que pasaron desde entonces a Boris Yeltsin, el presidente de Rusia. El día siguiente, el Soviet Supremo de la URSS, el cuerpo gubernamental más alto de la Unión Soviética, reconoció el desplome de la Unión Soviética y se disolvió. Esto es reconocido generalmente como la disolución final de la Unión Soviética como un estado. Muchas organizaciones como el Ejército Rojo y la policía continuaron quedándose en el lugar hasta principios del año 1992, pero fueron eliminadas progresivamente y/o retiradas o absorbidas por los estados nuevamente independientes.

La Unión Soviética se creó en 1922. Al principio se crearon algunos organismos; sin embargo, el nuevo Estado no se institucionalizó hasta la aprobación en 1924 de una nueva constitución. La Constitución de 1924 establecía unas bases fundamentales del Estado. El órgano legislativo superior era el Soviet Supremo, elegido mediante sufragio universal y formado por dos cámaras: el Soviet de la Unión y el Soviet de las Nacionalidades. La primera de las cámaras ejercía las tareas propias de un parlamento. El Soviet de las Nacionalidades estaba formado por representantes de las diversas repúblicas federadas y autónomas, en un número determinado por la ley. Otra fuente de poder parlamentario era el Congreso de los soviets, que se reunía anualmente y estaba formado por representantes de diversos soviets de la Unión Soviética. La Jefatura de Estado estaba encarnada en un órgano colectivo: el Comité Ejecutivo Central de toda la Unión. El Gobierno lo ejercía un Consejo de Comisarios del Pueblo. Ambos órganos eran elegidos por el Soviet Supremo. Hasta su muerte en 1924, el Presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo fue Lenin. En la Constitución de la Unión Soviética de 1924 se incluyó por primera vez la estructura federal de la Unión Soviética y el derecho de las repúblicas federadas a separarse de la URSS y establecerse como Estados independientes. No se daba al partido una función relevante en el Estado, como si se haría más tarde en las demás constituciones.

La Unión Soviética fue una república federal basada en quince repúblicas unidas en una unión teóricamente voluntaria. A su vez, una serie de unidades territoriales formaban las repúblicas. Las repúblicas tuvieron también jurisdicción pensada para proteger los intereses de minorías nacionales. Las repúblicas tenían sus propias constituciones, que, junto con la Constitución de la Unión, proporcionaban la división teórica del poder en la Unión Soviética. Todas las repúblicas menos la RSFS de Rusia tuvieron sus propios partidos comunistas. En 1989, sin embargo, el PCUS y el gobierno central se apropiaron toda autoridad significativa, estableciendo las políticas que debían ejecutar los gobiernos de las repúblicas, provincias, oblasts, y distritos.

La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas fue un estado socialista federal compuesto por quince repúblicas, creado el 30 de diciembre de 1922 y disuelto el 25 de diciembre de 1991. Si bien la jefatura de Estado y de gobierno eran cargos diferenciados, buena parte del poder político recaía en el Secretario General del Partido Comunista (PCUS) y otros miembros de su Comité Central.

De hecho, era común que el Secretario General del Partido fuera Presidente del Presidium, Jefe de Estado o Presidente del Consejo de Ministros (Jefe de Gobierno). Hasta Nikita Jrushchov fue costumbre que el líder del partido estuviera directamente a cargo del poder ejecutivo, pero a partir su sucesor Leonid Brézhnev ocuparon la jefatura de Estado. La prensa occidental por lo general hacía caso omiso de estas distinciones y llamaba al líder político Presidente de la Unión Soviética o Primer Ministro de la Unión Soviética, aunque estos cargos no existieron oficialmente hasta los últimos meses del gobierno de Mijaíl Gorbachov.

El cargo de Secretario General del Partido no fue creado hasta el mes de abril de 1922 y se convirtió en el máximo puesto tras la muerte de Lenin, ideólogo de la Revolución de Octubre y principal dirigente bolchevique. Entre marzo de 1953 y el 8 de abril de 1966 el cargo se llamó Primer Secretario. A partir de esa fecha y hasta el 14 de marzo de 1990 el cargo volvió a denominarse Secretario General del PCUS.

Tras la inicialmente negación por parte del mundo capitalista del reconocimiento diplomático, la Unión Soviética llegó a tener relaciones oficiales con la mayoría de las naciones del mundo a finales de los años 80. La Unión Soviética también había aumentado su importancia en la esfera internacional, desde estar fuera de organizaciones y negociaciones internacionales, a ser uno de los árbitros del destino de Europa después de la Segunda Guerra Mundial. Como miembro de las Naciones Unidas desde su fundación en 1945, la Unión Soviética se convirtió en uno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que le dio el derecho de veto de sus resoluciones ( ver Unión Soviética y las Naciones Unidas).

La Unión Soviética emergió de la Segunda Guerra Mundial como una de las dos potencias principales del mundo, una posición mantenida durante cuatro décadas a través de su hegemonía en Europa Oriental (véase bloque del este), fuerza militar, ayuda a los países en vías de desarrollo, e investigación científica, especialmente en tecnología espacial y armamentística. La influencia cada vez mayor de la Unión Soviética en el exterior en los años de la posguerra ayudó a conducir a un sistema comunista a los estados de Europa Oriental, unidos por acuerdos militares y económicos. Alcanzó al Imperio Británico como superpotencia global, tanto en su sentido militar como en su capacidad de expandir su influencia más allá de sus fronteras. Establecido en 1949 como bloque económico de los países comunistas conducidos por Moscú, el soviéticamente dominado Consejo de Ayuda Mutua Económica (COMECON) sirvió como marco para la cooperación entre las economías planificadas de la Unión Soviética, y, más adelante, para la cooperación comercial y económica con el tercer mundo. La contraparte militar al COMECON era el pacto de Varsovia. La economía soviética era también de gran importancia para la Europa Oriental debido a las importaciones de recursos naturales vitales de la URSS, como el gas natural.

Moscú consideraba a Europa Oriental una zona excelente para defender sus fronteras occidentales y aseguró su control en la región transformando los países de Europa del Este en estados satélites, algo así como los EE UU con la Europa Occidental. Las tropas soviéticas intervinieron en la Revolución Húngara de 1956 y citaron la doctrina de Brezhnev, la contraparte soviética a las doctrinas estadounidenses de Johnson y Nixon (posterior a la de Johnson), y ayudaron a expulsar al gobierno checoslovaco en 1968, lo que es designado a veces como "el resorte de Praga".

A finales de los años 50, una confrontación con China con respecto al acercamiento de la URSS con el oeste que Mao percibió, sumada al revisionismo de Jrushchov condujo a la Ruptura Sino-Soviética. Esto dio lugar a una rotura a través del movimiento comunista global y a regímenes comunistas en Albania y Cambodia que elegían aliarse con China en lugar de la URSS. Por una época, la guerra entre los aliados anteriores parecía ser una posibilidad; mientras que las relaciones se refrescarían durante los años 1970, no volverían a la normalidad hasta la era de Gorbachov.

Durante el mismo período, una confrontación tensa entre la Unión Soviética y los Estados Unidos sobre el despliegue soviético de misiles nucleares en Cuba durante la Crisis de los misiles de Cuba.

El KGB (Comité para la Seguridad del Estado) sirvió en cierto modo como la contraparte soviética a la Oficina de la Investigación Federal y a la Agencia de Inteligencia Central de los Estados Unidos Funcionó con una red masiva de informadores a través de la Unión Soviética, que fue utilizada para supervisar las violaciones de la ley. La rama exterior del KGB fue utilizada para recoger información en países alrededor del globo. Después del derrumbamiento de la Unión Soviética fue sustituido en Rusia por el SVR (Servicio de Inteligencia Extranjera) y el FSB (Servicio Federal de Seguridad de la Federación Rusa).

El KGB no estaba sin control. El GRU (Directorio Principal de Inteligencia), que no fue hecho público por la Unión Soviética hasta el final de la era soviética durante la perestroika, fue creado por Lenin en 1918 y sirvió como órgano centralizado de la inteligencia militar y como controlador institucional para la energía con relativamente menos restricción que el KGB. Con eficacia, sirvió para espiar a los espías, y, curiosamente, el KGB sirvió una función similar con el GRU. Como el KGB, el GRU funcionó en otras naciones alrededor del mundo, particularmente en los estados del bloque soviético y países satélites. El GRU continúa funcionando aún en Rusia, con unos recursos que exceden los del SVR según algunas estimaciones.

En los años 70, la Unión Soviética alcanzó una paridad nuclear aproximada con los Estados Unidos. Percibió su propia implicación como esencial para la solución de cualquier problema internacional importante. Mientras tanto, la Guerra Fría dejó paso a la distensión y a un patrón más complicado de las relaciones internacionales en las cuales el mundo no estuvo claramente dividido en dos bloques opuestos. Los países menores tenían más capacidad de afirmar su independencia, y las dos superpotencias reconocieron su interés común en intentar controlar la extensión y la proliferación de armas nucleares (véase SALT I, SALT II, y el Tratado sobre Misiles Anti-Balísticos).

Durante este tiempo, la Unión Soviética había concluido tratados de amistad y de cooperación con un buen número de estados no comunistas en el mundo, especialmente en el tercer mundo y en estados del movimiento de los no aliados como la India y Egipto. A pesar de algunos obstáculos ideológicos, Moscú aumentó su interé por ganar posiciones estratégicas importantes a través del tercer mundo. Además, la Unión Soviética continuó proporcionando ayuda militar para los movimientos revolucionarios en el tercer mundo. Por todas estas razones, la política exterior soviética era de gran importancia para el mundo no comunista y ayudaba a determinar el tenor de relaciones internacionales.

Aunque innumerables burocracias estuvieron implicadas en la formación y la ejecución de la política exterior soviética, las pautas principales de la política fueron determinadas por el Politburó del partido comunista. Los primeros objetivos de la política exterior soviética habían sido el mantenimiento y el realce de la seguridad nacional y el mantenimiento de la hegemonía en Europa Oriental. Las relaciones con los Estados Unidos y la Europa occidental eran también una preocupación importante para los regidores soviéticos, y las relaciones con los estados del tercer mundo fueron por lo menos parcialmente determinadas por la proximidad de cada estado a la frontera soviética y a las estimaciones soviéticas de su significación estratégica.

Después de que Mijaíl Gorbachov sucediera a Konstantín Chernenko como Secretario General del PCUS en 1985 introdujo muchos cambios en la política exterior soviética y en la economía de la URSS. Gorbachov persiguió políticas conciliatorias hacia el oeste en vez de mantener el statu quo de la guerra fría. La Unión Soviética terminó su ocupación de Afganistán, firmó tratados estratégicos de reducción de armas con los Estados Unidos, y permitió que sus aliados en Europa Oriental determinaran sus propios asuntos. La caída del muro de Berlín, que comenzó en noviembre de 1989, señaló dramáticamente el fin del imperio exterior de la Unión Soviética en la Europa central y oriental. Dos años más tarde, el imperio interno también acabó.

Después de la disolución de la Unión Soviética el 25 de diciembre de 1991, Rusia demandó ser el sucesor legal del estado soviético en la esfera internacional. A tal efecto, Rusia aceptó voluntariamente toda la deuda exterior soviética, y reclamó las propiedades soviéticas de ultramar como propias. Para prevenir conflictos subsecuentes sobre las propiedades soviéticas, los acuerdos de “variante cero" fueron propuestos a los estados nuevamente independientes según el statu quo en la fecha de la disolución (Ucrania es la única antigua república soviética que no ha entrado en tal acuerdo). También se plantearon cuestiones sobre la vigencia de los tratados que había firmado la Unión Soviética, por ejemplo el tratado de misiles antibalísticos; Rusia mantiene la posición de que esos tratados siguen en vigor, y deben ser leídos como si fuera Rusia la signataria.

3. ser denominada a partir de una etnia dominante de por lo menos un millón de personas.

Antes de su disolución, la Unión Soviética era la segunda economía más grande del mundo. El gobierno estableció sus prioridades económicas por la economía centralizada, un sistema bajo el cual las decisiones administrativas, en lugar del mercado, determinan la asignación de recursos y los precios. Algunos momentos como los de Nikita Jruschov cuando afirmaba "los enterraremos" en el sentido económico fueron tomados en serio por muchos analistas.

Después de la revolución bolchevique de 1917, el país creció desde una sociedad campesina en gran parte subdesarrollada con la industria mínima a llegar a ser el segundo mayor poder industrial en el mundo. Según las estadísticas soviéticas, la producción industrial del país en el mundo creció de 5,5% a 20% entre 1913 y 1980. Aunque algunos analistas occidentales consideran estos datos hinchados, el logro soviético fue notable. Recuperando los acontecimientos calamitosos de la Segunda Guerra Mundial, la economía del país había mantenido una tasa continua aunque desigual de crecimiento. El nivel de vida, aunque todavía modesto para la mayoría de los habitantes según los estándares occidentales, había mejorado.

Aunque estos logros pasados fueran impresionantes, a principios de los años 1980 líderes soviéticos encararon muchos problemas. La producción en los bienes de consumo en el país soviético y los sectores agrícolas fueron a menudo inadecuados (véase Economía de penuria). La crisis en el sector agrícola cosechó consecuencias catastróficas en los años 1930, cuando la colectivización encontró la resistencia esparcida de los Kulaks, teniendo como resultado una lucha amarga de muchos campesinos contra las autoridades, y contra el hambre artificial, especialmente en Ucrania (véase Holodomor), pero también en el área del Río Volga y Kazajistán. Una falta de inversión en consumo y sectores terciarios tuvo como resultado comercios clandestinos en mercados negros en algunas áreas.

Además, desde los años 1970, la tasa de crecimiento había aflojado substancialmente (véase crecimiento extenso). El desarrollo económico extenso, basado en entradas vastas de materias y trabajo, no fue ya posible; mas la mejora de la productividad soviética se quedó baja comparada con otros países industrializados mayores. La calidad del producto necesitó la mejora. Los líderes soviéticos encararon un dilema fundamental: los fuertes controles centrales de una burocracia cada vez más conservadora que había dirigido tradicionalmente el desarrollo económico habían fallado en responder a las demandas complejas de la industria de una economía sumamente desarrollada y moderna.

Conociendo las debilidades de sus enfoques pasados para resolver nuevos problemas, los líderes del final de la década de los ochenta procuraron moldear un programa de reforma económica para galvanizar la economía. El liderazgo, encabezado por Mijaíl Gorbachov, experimentaba con soluciones a problemas económicos con una franqueza (Glásnost) nunca antes vista en la historia de la economía. Un método para mejorar la productividad pareció estar en un refuerzo del papel de fuerzas de mercado. Mas las reformas en las que las fuerzas del mercado asumían un papel más grande significaba disminuir la autoridad y el control por la jerarquía de la planificación, así como una disminución significativa de servicios sociales tradicionalmente proporcionado por el estado, como albergue y la educación.

Valorar los desarrollos en la economía fue difícil para observadores occidentales. El país tenía enormes disparidades económicas y regionales. Pero analizar los datos estadísticos diferenciados por región era un proceso incómodo. Además, la estadística soviética por sí misma quizás habría sido de uso limitado a analistas occidentales porque no era directamente comparable con la utilizada en países occidentales. El diferir de los conceptos estadísticos, las valoraciones, y los procedimientos utilizados por economistas comunistas y no-comunistas hizo que aún los datos más básicos, tal como la productividad relativa de varios sectores, fuera difícil de valorar. Después de la disolución de la Unión Soviética, por lo menos, fue posible valorar relativamente Rusia y los Estados Unidos repecto a sus deudas públicas. El 28 de agosto de 2007, los funcionarios del tesoro de los Estados Unidos valoraron la deuda soviética anterior a 70 mil millones de dólares, mientras que la de Estados Unidos superaba los 9 billones de dólares.

La Unión Soviética ocupó la porción oriental del continente europeo y la porción septentrional del continente asiático. La mayor parte del país quedaba al norte de 50° de latitud norte y cubría un área total de aproximadamente 22.402.200 kilómetros cuadrados (8.649.500 millas cuadradas). Debido al gran tamaño del estado, el clima variaba mucho, desde subtropical y continental a subártico y polar. El 11% de la tierra era cultivable, 16% eran praderas y pasto, el 41% bosque, y 32% fue declarado como "otros" (incluyendo la tundra).

La Unión Soviética medía unos 10.000 kilómetros (6.200 m) desde Kaliningrado, en el oeste, a la Isla de Ratmanova (Islas Diómedes), en el Estrecho de Bering, aproximadamente el equivalente a la distancia de Edimburgo, Escocia, al este de Nome, Alaska. Desde la punta de la Península de Taimir, en el Océano Ártico, al pueblo de Asia Central de Kushka, cerca de la frontera afgana, hay casi 5.000 kilómetros (3.100 millas) de terreno, en su mayor parte escabroso e inhóspito. La anchura total de los Estados Unidos continentales quedaría comprendida entre las extremas fronteras septentrional y meridional de la Unión Soviética.

El extenso estado multinacional que los bolcheviques heredaron después de su revolución fue creado por la expansión zarista durante casi cuatro siglos. Algunos grupos de naciones se unieron voluntariamente al estado, pero la mayoría fue unida a la fuerza. Generalmente, los rusos y la mayoría de la población no rusa del imperio compartieron poco en cuanto a cultura, religión e idioma. Muy a menudo, dos o más nacionalidades diversas fueron colocadas en el mismo territorio. Por lo tanto, los antagonismos nacionales se desarrollaron con los años no sólo contra los rusos, sino a menudo entre algunas de las naciones sujetas también.

Durante cerca de setenta años, los líderes soviéticos habían mantenido que las fricciones entre las muchas nacionalidades de la Unión Soviética habían sido erradicadas y que la Unión Soviética consistía en una familia de naciones que vivían armoniosamente juntas. No obstante, el fermento nacional que sacudió cada rincón de la Unión Soviética en los años ochenta probó que setenta años de gobierno comunista habían fracasado en la erradicación de las diferencias nacionales y étnicas y que las religiones y culturas tradicionales reemergerían a la más pequeña oportunidad. Esta realidad que enfrentaban Gorbachov y sus colegas significó que, ante la poca confianza en el tradicional uso de fuerza, tuvieran que encontrar soluciones alternativas a fin de evitar la desintegración de la Unión Soviética.

Las concesiones otorgadas a las culturas nacionales y la autonomía limitada tolerada en las repúblicas de la Unión durante los años veinte llevaron al desarrollo de élites nacionales y a un elevado sentido de identidad nacional. La represión subsecuente y la rusificación provocaron el resentimiento contra la dominación por parte de Moscú y promovieron el posterior crecimiento de la conciencia nacional. Los sentimientos nacionales fueron exacerbados en el estado multinacional soviético por la competencia incrementada por los recursos, servicios y trabajos.

El Estado fue separado de la Iglesia por el Decreto del Consejo de Comisarios del Pueblo el 23 de enero de 1923. Las cifras oficiales del número de creyentes religiosos en la Unión Soviética no estaban disponibles en 1989. Pero según varias fuentes soviéticas y occidentales, alrededor de un tercio de la gente de la Unión Soviética, un estado oficialmente ateo, profesaba alguna creencia religiosa. El Cristianismo y el Islam se disputaban la mayoría de los creyentes. Los cristianos pertenecían a varias Iglesias: la Ortodoxa, que tenía el número más grande de seguidores; la Católica; la Baptista y varias otras ramas protestantes. Hubo muchas iglesias en este país (7.500 Iglesias Ortodoxas Rusas en 1974). La mayoría de los fieles de la fe islámica eran sunitas. El judaísmo tuvo también muchos seguidores. Hubo otras religiones practicadas por un número relativamente pequeño de creyentes, incluido el budismolamaísmo y chamanismo (una religión basada en el espiritualismo primitivo). El papel de la religión en la vida diaria de los ciudadanos soviéticos varió enormemente. Ya que los dogmas religiosos islámicos y los valores sociales de los musulmanes están estrechamente interrelacionados, la religión pareció tener una mayor influencia en los musulmanes que en los cristianos u otros creyentes. Dos tercios de la población soviética, sin embargo, no tenían creencias religiosas. Cerca de la mitad de la gente, incluyendo a miembros del PCUS y oficiales de alto nivel del gobierno, profesaban el ateísmo. Por lo tanto, para la mayoría de los ciudadanos soviéticos, la religión parecía irrelevante.

La cultura soviética pasó por varias etapas durante los 70 años de su existencia. Durante los primeros once años de Revolución (1918–1929), hubo una relativa libertad y los artistas experimentaron con varios estilos diferentes en un esfuerzo de encontrar un estilo artístico soviético distintivo. Lenin quiso que el arte fuera accesible al pueblo ruso. El gobierno alentó una variedad de tendencias. En el arte y la literatura, numerosas escuelas, unas tradicionales y otras radicalmente experimentales, proliferaron. Los escritores comunistas Máximo Gorki y Vladímir Mayakovski estuvieron activos durante este período. El cine recibió el apoyo del Estado; muchos de los mejores trabajos del cinematógrafo Serguéi Eisenstéin datan de este período.

Más tarde, durante la era de Iósif Stalin, la cultura soviética fue caracterizada por el apoyo del gobierno al realismo socialista, con el resto de las tendencias seriamente reprimidas, con raras excepciones (por ejemplo los trabajos de Mijaíl Bulgákov).

Después del deshielo de Jruschov en los años 50 y 60, la censura disminuyó (pero nunca se eliminó completamente). La mayor experimentación en formas de arte llegó a estar permitida de nuevo, con el resultado de que trabajos críticos más sofisticados y sutiles comenzaran a ser producidos. El régimen aflojó su énfasis en el realismo socialista; así, por ejemplo, muchos protagonistas de las novelas del autor Yuri Trífonov se refirieron a problemas de la vida de cada día más bien que a la construcción del socialismo. Una literatura disidente subterránea, conocida como samizdat, se desarrolló durante este último período. En la era de Jruschov la arquitectura se centró sobre todo en un diseño funcional en contraste con el estilo altamente adornado de la época de Stalin.

Al principio



Perestroika

Sello postal de 1988 promocionando la Perestroika

La Perestroika (en ruso Перестройка, reestructuración) fue un proceso de reforma basado en la reestructuración de la economía puesto en marcha en la Unión Soviética por Mijaíl Gorbachov, con la ayuda del Primer Ministro de Japón Seiichiro Nishi, con el objetivo de reformar y preservar el sistema socialista, pues quería dar a la sociedad soviética un cierto espíritu de empresa e innovación. Este proceso, acompañado también de una cierta democratización de la vida política, trajo varias consecuencias a nivel económico y social que provocaron el fin de la era de Gorbachov y el colapso y desintegración de la URSS.

Durante sus primeros años en el poder, Gorbachov no hizo ningún cambio importante en el plan económico del estado aunque dijo que era necesario cambiarlo. En 1987, Gorbachov y sus ministros de economía introdujeron las reformas necesarias de lo que sería conocido como perestroika.

Su objetivo era convertir el sistema de gestión centralizado en un sistema menos centralizado y adaptado al mercado moderno, para lo cual se permitió una cierta autonomía local, y desarrollar un programa especial para modernizar la industria de ingeniería y los modelos de gestión económicos, que habían sido descuidados. También se pretendía lucha contra la corrupción, con la reducción del alcoholismo y el absentismo laboral; la liberalización económica, permitiendo a las empresas tomar decisiones sin consultar a las autoridades y fomentando la empresa privada y las sociedades conjuntas con un número limitado de compañías extranjeras, impulsando así la inversión. Se llevó a cabo también una cierta democratización de la vida política. Abel Aganbegyan, el primer consejero económico de Gorbachov, afirmó que en un 40% de la industria se habría producido una disminución de la producción y que, además, existía una degradación de la agricultura. Por ello, propuso reformas que para dar más autonomía a la empresa, mejorar el rendimiento del trabajador y la calidad de los productos. Las alternativas económicas de otros países socialistas se ignoraron y las medidas que se adoptaron no se discutieron previamente, permitiendo la entrada de capital extranjero y acercándose cada vez más al capitalismo. Así, poco a poco se fueron introduciendo actividades económicas privadas, mediante la paulatina introducción de contratos individuales en fábricas y haciendas colectivas. Se llevaron a cabo medidas, como la venta de un gran número de empresas estatales, reformas de la moneda y un nuevo sistema bancario. Todo esto permitió que a principios de 1990, la URSS hubiese alcanzado ya el nivel de desarrollo económico mundial. En la primera fase de la perestroika se tomaron abundantes medidas morales para reducir el alcoholismo, logrando que en 1986 el consumo se redujera en un 36%.

La perestroika instaurada en la URSS por Mijail Gorbachov prometía grandes cosas para los ciudadanos, pero los dirigentes de entonces optaron por subir los sueldos a diversas categorías de ocupados. Esta decisión provocó la escasez y la necesidad de subvención, lo que empeoró su situación y la del tesoro público. El elemento más destructivo fue la Ley de Empresa, pues anulaba todo control sobre los recursos, de modo que se redujo la inversión. La desmembración de la URSS en pequeñas repúblicas, la creación de bancos propios y la concesión de créditos ilimitados provocaron inflación y la escasez total, el interés por el dinero llegó a ser mínimo.

La Liberalización de precios en 1992 y la renuncia a la rígida regulación de salarios llevaron a un sustancial descenso en el nivel de vida así como cambios en la dinámica y estructura de los ingresos, diferenciando regiones y ramas en la remuneración del trabajo.

Surgió una clase de ricos cuyos ingresos no provenían del trabajo y se amplió el número de pobres; en 1993, casi una tercera parte de la población rusa tenía ingresos que no garantizaban un nivel mínimo de subsistencia.

Ha aumentado la diferenciación de la población en el nivel de ingresos “per cápita” de forma vertiginosa; así, al 20% de la población más rica le corresponde el 43% de los ingresos monetarios.

Han surgido grandes desproporciones en la remuneración de los salarios por ramas de la economía, debido a la falta de competencia entre las empresas: las que han logrado monopolizar los mercados de venta pagan salarios mucho mayores que el resto.

También han aumentado las diferencias entre las regiones, las de situación más ventajosa han sido las de una mayor especialización productiva.

La distinción del nivel de consumo no es tan grande como la de ingresos nominales ya que en las zonas centrales de Rusia los precios de los productos básicos son menores que en las más meridionales o Siberia. Por otro lado, la estructura de los ingresos ha variado para la mayor parte de la población, para el 70% de la población la fuente de ingresos es el salario, 20% la pensión y 5% negocios propios. Para la población asalariada la situación es la peor, debido a la falta de incorporación de la fuerte inflación al salario, el resto de trabajadores tiene una situación más favorable; aun así, la gente se ve obligada a buscar fuentes complementarias de ingresos.

En el campo del consumo, la estructura ha empeorado en estos últimos dos años, la parte destinada a alimentos es del 50% reduciendo el resto de consumos de productos no comestibles y de servicios.

Este modelo de distribución de ingresos es propio de las sociedades donde la rapidez de las operaciones es más importante que la estabilidad en los negocios. Es importante notar en estos modelos la ausencia de una clase media superior, base y fuerza motriz de las reformas y progreso, una vez que la economía se desarrolle desaparecerán las tensiones que provocan las diferencias de clase. Análisis.

Los cambios en la distribución de los ingresos en Rusia después de la perestroika y la liberalización de los precios han llevado a la población rusa a una polarización en su status con grandes diferencias de nivel de vida según la fuente de obtención renta de los individuos.

La falta de una clase media-alta, y la rapidez de las operaciones que se realizan así como la falta de interés por el dinero hacen que la evolución de la estructura de ingresos no sea la más recomendable.

En política exterior, Gorbachov tendía a la negociación de la reducción de armamento y a la pacificación de las relaciones internacionales, retirando las tropas soviéticas en Afganistán y recibiendo en Moscú al presidente estadounidense Ronald Reagan.

Tras ser elegido presidente del Soviet Supremo, Gorbachov aceleró el programa de reformas políticas. Fue elegido jefe del Estado (1989) y primer presidente de la Unión Soviética por el congreso (1990). Se redujo el interés de la URSS por los países socialistas del Tercer Mundo, y se inició una predilección por los países occidentales y por la democracia a la que costó mucho adaptarse. Los derechos humanos se reconocieron en diciembre de 1988, acabando con los principios de Stalin y del marxismo estalinista que hasta entonces habían constituido la ideología del partido comunista.

La reforma, aplicada con mayor fuerza sobre todo a partir de 1987, alcanzaba todas las áreas del sistema soviético: la ciencia, la tecnología, la reorganización de la estructura económica y los cambios en la política de inversiones. Para ello se trató de hacer un mejor uso de los medios económicos de que se disponía. La reforma supuso el saneamiento de una burocracia ineficaz y con ello pretendía implicar más al conjunto de ciudadanos en la tarea de reconstruir su economía.

La perestroika iba complementada por la glásnost, una política de apertura hacia los medios de comunicación, con transparencia informativa, permitiendo la libertad de expresión y de opinión, al contrario que en la etapa anterior, caracterizada por la represión hacia los contrarios al sistema. De esta manera, por primera vez, el gobierno soviético permitía una cierta autocrítica y reconocía sus defectos, lo que contribuyó a resolverlos con mayor rapidez. Esto fue generando una confrontación política encabezada por las críticas de Borís Yeltsin, que fue apartado en 1987 a pesar de que contaba con el apoyo popular. En junio de 1988 se celebraron elecciones que a pesar de no ser democráticas no dieron al PCUS todos los puestos en el gobierno, sino que se formó una minoría de reformadores entre los que se encontraba Yeltsin. A finales de 1990 ya existía una verdadera división en el Congreso, con unos 18 grupos políticos, de los que el más importante era el comunista, seguido del conservador Soyuz.

Hacia el final del mandato de Gorbachov, la perestroika empezó a recibir críticas tanto por los que pensaban que las reformas se aplicaban demasiado lentamente como por los comunistas que temían que éstas destruyeran el sistema socialista y llevaran a la decadencia del país.

El 19 de agosto de 1991 tuvo lugar un golpe de Estado llevado a cabo por los altos cargos del PCUS con el objetivo de boicotear un tratado que permitiría el autogobierno de las repúblicas de la URSS. Éste fracasó debido a la pasividad de altos dirigentes militares y a la actitud del presidente de la federación rusa, Boris Yeltsin. Tres días después, Mijail Gorbachov dimitía. Muchas repúblicas federadas de Europa del Este declararon entonces su independencia, lo que llevó a la disolución de la Unión de Repúblicas Socialista Soviéticas (la URSS) el 25 de diciembre de 1991, día en que Gorbachov renunció a su cargo. Yeltsin se convirtió en su sucesor, abandonando el comunismo y convirtiéndose en presidente de la recién fundada Federación Rusa.

2. Farewell Perestroika: A Soviet Chronicle por Boris Kagarlitsky.

Al principio



Mijaíl Gorbachov

Mijaíl Gorbachov

Mijaíl Sergéyevich Gorbachov ▶ (ayuda·info·en ventana) /mʲɪxʌˈil sʲɪrˈgʲejɪvʲɪʨ gərbʌˈʨof/ (en ruso Михаил Сергеевич Горбачёв) (Privol'noe, Unión Soviética, 2 de marzo de 1931), político ruso. Fue Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) de 1985 hasta 1989 y presidente ejecutivo de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas de 1989 a 1991. Fue ganador del Premio Nobel de la Paz en 1991 y actualmente es líder de la Unión de Social Demócratas, un partido formado después de la disolución oficial de Partido Social Demócrata de Rusia en 2007.

Nació el 2 de marzo de 1931 en Privolnoye (Krai de Stávropol) en el seno de una familia campesina. Se unió a la Liga de Jóvenes Comunistas en 1946 y durante cuatro años trabajó como operador ayudante en una cosechadora de cereales, en la estación de máquinas y tractores de su localidad. En 1952, ingresó al Partido Comunista y tres años después contrajo matrimonio con Raísa Maksímovna Titarenko con quien tendría una hija, Irina. Ese mismo año obtuvo el título de abogado en la Universidad de Moscú. Entre 1956 y 1958, desempeñó el cargo de primer secretario del comité urbano del Komsomol. Luego lo eligieron primer secretario del Komsomol de todo el territorio.

En 1962 fue ascendido a jefe del departamento del comité territorial del PCUS de Stávropol y en 1966 pasó a ocupar el cargo de primer secretario del comité urbano del Partido de dicha localidad. En 1967, completó un curso por correspondencia en el Instituto Agrícola de Stávropol. En 1968, fue elegido segundo secretario del comité territorial del PCUS y en 1970 pasó a ocupar la primera secretaría de dicho comité. En 1971 llegó al Comité Central del PCUS. En 1978, lo eligieron secretario de Agricultura en el Comité Central del Partido Comunista y un año después se convirtió en el miembro más joven del Politburó (a los 49 años).

En 1985, Gorbachov anunció que la economía soviética estaba estancada y que la reorganización era necesaria. Inicialmente, sus reformas fueron llamadas "uskoréniye" (aceleración), pero después los términos "glásnost" (liberalización, apertura) y "perestroika" (reconstrucción) se hicieron mucho más populares.

Aunque la era de Brézhnev se suele considerar como de estancamiento económico, una serie de experimentos económicos (en particular en la organización de las empresas comerciales, y asociaciones con empresas occidentales) se llevaron a cabo. Se debatieron una serie de ideas reformistas por administradores de mentalidad tecnocrática, que a menudo utilizaban las instalaciones de la Liga de Jóvenes Comunistas como foros de discusión. La llamada 'Generación Komsomol' resultaría ser la audiencia más receptiva para Gorbachov, y el semillero de muchos hombres de negocios y políticos post-comunistas, especialmente en las repúblicas bálticas.

Después de convertirse en Secretario General, Gorbachov propuso un "vago programa de reforma", que se aprobó en las sesiones de abril del Comité Central. En mayo pronunció un discurso en Leningrado abogando en favor de reformas más generalizadas. Las reformas se iniciaron con la renovación de altos cargos, destacando la sustitución de Andrei Gromiko por Eduard Shevardnadze como Ministro de Relaciones Exteriores. Gromyko, despreciado como 'Sr. Nyet' en el Occidente, había servido durante 28 años como Ministro de Relaciones Exteriores y se le consideraba de "ideas anticuadas". Robert D. English observó que, a pesar de la inexperiencia diplomática de Shevardnadze, Gorbachov "comparte con él una visión" además de la experiencia en la gestión de una región agrícola de la Unión Soviética (Georgia), lo que significaba que ambos poseían débiles vínculos con el complejo industrial-militar.

El primer gran programa de reformas introducidas por Gorbachov fue la reforma de alcohol de 1985 que fue diseñada para luchar en contra de la difusión del alcoholismo en la Unión Soviética. Se regularon los precios del vodka, el vino y la cerveza y sus ventas se limitaron. Las personas que eran sorprendidas en estado de embriaguez en sus trabajos o en público eran procesadas. Se prohibió el consumo de bebidas alcohólicas en los trenes de larga distancia y en los lugares públicos, así como también se censuraron las escenas de consumo de bebidas alcohólicas en las películas. Sin embargo, esta reforma no tuvo un efecto significativo en el alcoholismo del país, pero económicamente fue un duro golpe para el presupuesto del Estado (que significó una pérdida de aproximadamente 100 millones de rublos, de acuerdo con Aleksandr Yákovlev) después de que la producción de bebidas alcohólicas migrara al mercado negro.

La perestroika y sus reformas radicales fueron enunciadas en el XXVII Congreso del Partido entre febrero y marzo de 1986. Sin embargo, muchos encontraron el ritmo de la reforma demasiado lento. Varios historiadores, como Robert D. English, han explicado esto como resultado del rápido alejamiento dentro de la elite soviética de los "Nuevos Pensadores" y los conservadores; conservadores que bloquearon deliberadamente el proceso de cambio. Esto fue expuesto en las secuelas del desastre de Chernóbil. En este incidente, como observa English, Gorbachov y sus aliados fueron "mal informados por el complejo industrial-militar" y "traicionados" por los conservadores, que bloquearon la información en relación con el incidente y, en consecuencia, retrasaron la respuesta oficial. Jack F. Matlock Jr. subraya que Gorbachov le dijo a las autoridades que revelaran "toda la información", pero la "burocracia soviética bloqueó el flujo de información". Esto produjo un descontento internacional contra los soviéticos y muchos culparon a Gorbachov. A pesar de ello, English sugiere que hubo un "resultado positivo" con Chernóbil, ya que Gorbachov y sus compañeros reformadores recibieron un mayor impulso nacional e internacional para proseguir con la reforma.

El Plenum del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética en enero de 1987 vería la cristalización de las reformas políticas de Gorbachov incluidas las propuestas de varios candidatos para las elecciones y el nombramiento de personas externas al Partido en cargos en el Gobierno. También se planteó por primera vez la idea de ampliar las cooperativas en el Plenum. Más tarde ese mismo año mayo sería un mes de crisis: en un incidente casi increíble, un joven de Alemania Occidental, Mathias Rust, logró volar en una avioneta Cessna 172 hasta Moscú, atravesando las fronteras soviéticas sin ser detectado y aterrizando cerca de la Plaza Roja. Esto avergonzó masivamente a los militares soviéticos y Gorbachov hizo grandes cambios de personal, comenzando por la cúpula, donde se nombró a Dmitry Yazov como Ministro de Defensa.

Las reformas económicas se ocuparon de gran parte del resto de 1987, en junio se aprobó una nueva ley que otorgaba a las empresas más independencia y en noviembre Gorbachov editó un libro titulado Perestroika: New Thinking for Our Country and the World ("Perestroika: un nuevo pensamiento para nuestro país y el mundo"), donde elucidaba sus principales ideas para la reforma. No obstante, al mismo tiempo la acritud personal y profesional entre Gorbachov y Borís Yeltsin aumentaba; Yeltsin fue sustituido como Primer Secretario del Partido Grokom de Moscú después de criticar a Gorbachov y a otros durante el Plenum de octubre. Esta medida sólo eliminaría la influencia de Yeltsin de manera temporal.

En 1987 se rehabilitaron muchos opositores de Stalin, otra parte de la desestalinización que se inició en 1956 cuando el testamento de Lenin fue publicado en forma de folleto.

El año 1988 vería la introducción de la "glásnost" de Gorbachov, que dio nuevas libertades individuales a los ciudadanos, como una mayor libertad de expresión y libertad de religión (aunque Gorbachov es ateo). Este fue un cambio radical, ya que el control de la palabra y de la represión de las críticas por parte del gobierno anteriormente había sido una parte central del sistema soviético. La prensa se hizo mucho menos controlada y miles de presos políticos y disidentes fueron puestos en libertad. La meta de Gorbachov en la realización de la glásnost fue presionar a los conservadores dentro del PCUS que se opusieron a sus políticas de reestructuración económica con la esperanza de que a través de diferentes gamas de apertura, debate y participación el pueblo soviético apoyara sus iniciativas de reforma. Al mismo tiempo, se abrió a sí mismo y sus reformas para más críticas en la opinión pública como se evidencia en una carta de Nina Andreyeva criticando a Gorvachov y sus reformas en la edición de marzo de Sovetskaya Rossiya.

Estas críticas volverían a finales de los años 80 cuando se hicieron patentes la escasez de productos básicos (se volvió al sistema de cartillas de abastecimiento, típicas de los tiempos de guerra), las grandes deudas y la disminución de las reservas de oro.

La Ley de Cooperativas promulgada en mayo de 1988 fue tal vez la más radical de las reformas económicas durante la primera parte de la era de Gorbachov. Por primera vez desde la Nueva Política Económica de Vladímir Lenin, la ley permite la propiedad privada de las empresas de servicios, la industria manufacturera y los sectores de comercio exterior. Inicialmente, la ley imponía altos impuestos y restricciones de empleo, pero estos fueron revisados más tarde para no desalentar la actividad del sector privado. En virtud de esta disposición, las cooperativas restaurantes, tiendas y los fabricantes de manufacturas se convirtieron en parte de la escena soviética. Cabe señalar que algunas de las Repúblicas Socialistas Soviéticas ignoraron estas restricciones; en Estonia a las cooperativas se les permitió atender a las necesidades de los visitantes extranjeros y el establecimiento de asociaciones con empresas extranjeras.

En junio de 1988, en la XIX Conferencia del Partido Comunista de la Unión Soviética, Gorbachov inició radicales reformas destinadas a reducir el control de la maquinaria gubernamental sobre las actividades privadas. Propuso un nuevo ejecutivo en la forma de un sistema presidencial, así como un nuevo elemento legislativo que se denominaría el Congreso de Diputados del Pueblo.

Las elecciones para el Congreso de Diputados del Pueblo se celebraron en toda la Unión Soviética en marzo y abril de 1989. El 15 de marzo de 1990, Gorbachov fue elegido como el primer presidente ejecutivo de la Unión Soviética. Con el 59% de los votos de los Diputados se convirtió en un candidato sin oposición. El Congreso se reunió por primera vez el 25 de mayo. Su primera tarea fue la elección de los representantes del Congreso a sentarse en el Soviet Supremo. No obstante, el Congreso trajo problemas para Gorbachov, ya que sus sesiones fueron televisadas, generando más críticas y el pedido popular de una reforma aún más rápida. En las elecciones, fueron derrotados muchos candidatos del Partido. Además, Borís Yeltsin fue elegido en Moscú y regresó a la vida política para convertirse en el principal crítico verbal de Gorbachov.

El resto de 1989 estuvo signado por las cuestiones nacionales que se tornaban cada vez más problemáticas y la dramática caída del Bloque del Este. A pesar de que la distensión internacional alcanzó niveles sin precedentes con la retirada soviética de Afganistán que concluyó en enero y que los diálogos entre los EE. UU. y la Unión Soviética continuaron con Gorbachov y George H. W. Bush; las reformas internas comenzaron a sufrir la creciente divergencia entre los reformistas que criticaban el lento ritmo de cambio y los conservadores que criticaban la extensión del cambio. Gorbachov afirmó que trató de encontrar un equilibrio entre ambas ideologías, pero que esto solo generó más crítica hacia él.

En marzo de 1991 se convocó un referéndum en la Unión Soviética y el 78% de los votantes optó por el "sí" a la continuidad de la Unión Soviética. Pero con el Tratado de Belovezhie se disolvía de facto la URSS, al separarse Ucrania, Rusia y Bielorrusia.

La reconstrucción económica sería uno de los principales fracasos de Gorbachov: la perestroika suponía sacar a la economía soviética del caos y el anquilosamiento en el que estaba sumida, introduciendo mayor libertad de empresa y dejando actuar al mercado para corregir los defectos de la planificación. Estas reformas no tuvieron resultados positivos inmediatos, pues desorganizaron aún más el sistema productivo existente y ahondaron el empobrecimiento de la mayor parte de la población. Todo ello creó tensiones sociales, agravadas por los intereses político-económicos que se veían afectados.

En el aspecto político, se inició una apertura que debía conducir gradualmente a una democracia pluripartidista. Pero los avances en ese camino, considerados excesivos por la "vieja guardia" comunista, fueron considerados demasiado lentos por la creciente oposición ajena al partido: Gorbachov y su equipo avanzaban despacio por las resistencias existentes dentro del régimen y por el temor a perder el control del proceso. El efecto principal de la apertura fue la eclosión de los sentimientos nacionalistas que cuajaron en movimientos independentistas en las diversas repúblicas que formaban la URSS.

En agosto de 1991 se produjo un intento de golpe de Estado militar de tendencia involucionista en manos de un grupo de altos funcionarios del PCUS y del gobierno. Este intento fue detenido por la fuerza del movimiento democrático radical, encabezado por Borís Yeltsin quién después del fracasado golpe de estado tomó la decisión de ilegalizar el PCUS y de decretar la nulidad de la anexión de las repúblicas bálticas. Cada vez más debilitado políticamente, sobre todo a raíz de la acción política del presidente de la Federación Rusa, Borís Yeltsin tuvo que dimitir de su cargo de Secretario General del PCUS y disolver al Comité Central. El 25 de diciembre de 1991 se disolvió oficialmente la URSS y, como consecuencia de la negativa de los presidentes de las Repúblicas de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) de reconocer los órganos de poder central, optó por dimitir a su cargo de presidente. Gorbachov se retiró de la política aquel mismo año y, aunque se presentó a las elecciones presidenciales en 1996, no obtuvo los resultados esperados.

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Borís Yeltsin

Borís Yeltsin

Borís Nikoláyevich Yeltsin (en ruso: Борис Николаевич Ельцин; Sverdlovsk, 1 de febrero de 1931 - Moscú, 23 de abril de 2007) fue un político ruso. Durante su carrera política, fue artífice de la desintegración de la Unión Soviética y la fundación de la Comunidad de Estados Independientes. Se convirtió en el primer Presidente de Rusia en 1990, al ser el primero directamente elegido en la historia del país.

Durante el gobierno de Stalin, su padre Nikolái Yeltsin fue condenado por agitamiento anti-soviético en 1934 y sirvió una condena de tres años en una Gulag. Después de su liberación se vio desempleado por un tiempo y empezó a trabajar en el sector de construcción. Su madre, Klavdiya Vasílievna Yéltsina, trabajó como costurera. Borís Yeltsin nació así en una familia humilde en la villa de Butka.

A la edad de 12 años, sufrió un accidente que destrozó parte de su mano izquierda: al parecer él y unos amigos suyos habían tratado de desarmar una granada que habían encontrado en un almacén de armas. Yeltsin estudio en la Secundaria de Pushkin, Región de Perm. Terminada ésta, continuó sus estudios en el Instituto Politécnico de los Urales, graduándose en Construcción para el año de 1955.

Durante su juventud actuó al margen del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS), en el que ingresó en 1961. Empezó a trabajar para la administración del Partido en 1969, donde realizó una rápida carrera política: para 1976 era secretario del partido en su ciudad natal. En el ejercicio de ese cargo, toma en 1977 la polémica decisión de demoler la Casa Ipátiev, lugar donde fueron asesinados el último Zar y su familia.

En 1985, es designado por Mijaíl Gorbachov como Secretariado Central del Partido Comunista en Moscú y miembro del Polítburo Soviético. Sin embargo, para 1987 fue depuesto de todos sus cargos a causa de sus fuertes críticas contra las reformas llevadas a cabo por el gobierno. Fue designado en cambio, como Primer Diputado del Comité Estatal de Construcción.

El motivo por el cual Yeltsin fue despojado de tan altos cargos fue realmente su forma de criticar a Gorbachov: no estaba permitida ninguna crítica fuerte durante las reuniones del Polítburo, especificando que éstas debían circular entre sus miembros antes de estar en sesión. Se especula que para ese entonces, Gorbachov y Yeltsin pasan a ser enemigos políticos.

En 1989, Gorbachov crea el Congreso de Diputados del Pueblo, en un intento de reestructurar la Unión Soviética. La actitud de Yeltsin le convirtió en una figura sobresaliente del bando reformista, lo cual le llevó a entrar en marzo de 1989 en el Soviet Supremo, como diputado por Moscú, con el mayor número de votos de toda la Unión. Pero el paso lento con que se producían las reformas le indujo a abandonar el partido al año siguiente. Para mayo de 1990, es confirmado Presidente del Soviet Supremo de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia.

Bajo su liderazgo, en junio de 1990, la RSFS de Rusia (RSFSR) declara su independencia de la Unión Soviética. En las primeras elecciones multipartidistas, realizadas ese año, ganó la presidencia del país al obtener el 57% de votos. Toma el poder el 10 de julio del mismo año.

El 18 de agosto de 1991, un intento de golpe de estado contra el Presidente Gorbachov es lanzado por comunistas de línea dura, liderados por Vladímir Kriuchkov. Gorbachov es detenido prisionero en Crimea, mientras Yeltsin llegó al Parlamento de Moscú para desafiar a los golpistas. Rodeado de tropas, logra convocar manifestaciones populares que harían desistir a las tropas rebeldes de apoyar el golpe. Yeltsin estaba en su cumbre política, al dar un memorable discurso desde la torreta de un tanque.

Para el 21 de agosto la mayoría de los líderes golpistas habían abandonado Moscú. Gorbachov fue "rescatado" de su cautiverio en Crimea y devuelto a Moscú. A pesar de que estaba de vuelta en su posición, Gorbachov no tenía el control de la Unión ni de Rusia. Yeltsin era ya el líder indiscutible de Rusia, logrando muestras de apoyo de todas partes del mundo. Para finales de 1991, Yeltsin ordena tomar control de los ministerios de la Unión, con una acción polémica que le costó la vida a 118 diputados, y declara al Partido Comunista de la U.R.S.S ilegal en territorio Ruso.

En diciembre de 1991, Ucrania vota a favor de la independencia. Una semana más tarde, Borís Yeltsin se reúne con el presidente de Ucrania, Leonid Kravchuk y el líder de Bielorrusia, Stanislav Shushkevich en Belovezhskaya Pushcha. En esa reunión es declarada la disolución de la U.R.S.S. y el establecimiento de la Comunidad de Estados Independientes en su remplazo.

El 24 de diciembre, la Federación Rusa toma el asiento de la U.R.S.S. en las Naciones Unidas. Al día siguiente, el Presidente Mijaíl Gorbachov renuncia y la U.R.S.S. deja de existir.

Tras la desaparición de la Unión Soviética, Yeltsin se perfiló como el político más hábil y confiable a los ojos de Occidente para gobernar Rusia, un país afectado por un grave descontento social a raíz de las reformas económicas y de la virulencia de las reivindicaciones nacionalistas de las repúblicas que integraron la Federación Rusa. La rapidez con que aplicó reformas orientadas a la economía de mercado minó todavía más las condiciones de vida de la población, razón por la cual la agitación social alcanzó un punto crítico en el otoño de 1993. En esta ocasión, no dudó en recurrir al ejército para desalojar y disolver el Parlamento, donde se habían amotinado los diputados, y convocar elecciones encaminadas a aprobar una nueva Constitución, en la cual se reservó amplios poderes. Sin embargo, su salud empezaba a flaquear, y a raíz de su primera cardiopatía, en 1989, la oposición comenzó a cuestionar su capacidad física para dirigir el país, para abandonarlo treinta años más tarde, al exigir mayor profundidad en el proceso de cambio abierto con la perestroika en el sistema soviético. En 1996, la cruenta guerra de Chechenia y la durísima campaña electoral, cuyos ajustados resultados le obligaron a incorporar al gobierno a los nacionalistas y a pactar con los antiguos comunistas, fueron circunstancias que minaron aún más la quebrantada imagen del presidente ruso, quien con posterioridad ha debido afrontar serias y profundas crisis de gobierno, la situación de bancarrota económica del país, la corrupción administrativa y el creciente poder de las mafias.

Yeltsin renunció a su cargo el 31 de diciembre de 1999, nombrando a Vladímir Putin como presidente interino hasta que se realizaran las nuevas elecciones, el 26 de marzo del 2000.

Un Portavoz del Kremlin, Aleksandr Smirnov, confirmó la muerte de Borís Yeltsin el 23 de abril de 2007 a la edad de 76 años. El director del Centro Médico de la Gerencia Presidencial de la Federación de Rusia, Sergéi Mironov, informó a la agencia Interfax que murió a las 15.45 horas en el Hospital Clínico Central de Moscú, debido a una insuficiencia cardiaca y fallo multiorgánico.

El funeral se llevó a cabo en la Catedral de Cristo Salvador de Moscú, que fue dinamitada en 1931 por orden de Stalin y que Borís Yeltsin mandó reconstruir durante su gobierno y fue consagrada en 2000. Este ha sido el primer funeral de Estado con participación de la Iglesia Ortodoxa Rusa desde las exequias del zar Alejandro III en 1894. Tras el funeral fue enterrado en el cementerio Novodévichi de Moscú.

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Source : Wikipedia