Marruecos
- Un español creó el primer centro moderno de enseñanza médica en ... - ADN.es
- El médico español Felipe Ovilo Canales, que falleció hace cien años, fue quien creó el primer centro moderno de enseñanza médica en Marruecos, con el objetivo de formar facultativos para el Ejército marroquí de acuerdo con las nuevas bases científicas...
- La UGR demuestra que Marruecos produce la mitad del hachís mundial - El Pueblo de Ceuta
- Este trabajo forma parte del libro: “A cannabis reader:global issues and local experiences”, uno de los estudios más completos hasta ahora realizados En las últimas décadas, Marruecos se ha convertido en el mayor productor y exportador mundial de...
- “El día que Marruecos tenga un trato preferencial con la UE va a ... - Melilla Hoy
- Melilla es, junto con Ceuta, la verdadera frontera sur de Europa, al lindar geográficamente con Marruecos. ¿Qué creen que deben significar ambas ciudades autónomas en el contexto europeo? Aquí hay que saber que Melilla y Ceuta deben hacer un esfuerzo...
- La FDO pone en marcha un programa en Marruecos sobre educación en ... - Sur Digital (Andalucía)
- El programa será impartido por la asociación Carriles que trabajará en Marruecos con la asociación marroquí Tadamón. El proyecto Asadaka fue presentado ayer, en un acto celebrado en El Kursaal de Algeciras, con la presencia de las diputadas Paola...
- Marruecos lanza programa para desarrollar regiones donde se ... - ADN.es
- Marruecos lanzó hoy un programa para desarrollar las provincias del norte del país con mayores cultivos de cannabis, por un valor de 900 millones de dirham (80 millones de euros), anunciaron hoy fuentes oficiales. El ministro del Interior,...
- De Hassan II a Mohamed VI: Marruecos nunca ha sido amigo de Argelia - Rebelión
- El 15 de octubre de 1963 estalló entre Argelia y Marruecos la que los historiadores denominan «La guerra de los sables», que incendió toda la región del Magreb. El conflicto se resolvió gracias a la mediación del emperador etíope Hailé Sñelassié I,...
- Málaga colaborará con el desarrollo tecnológico de Marruecos ... - Europa Press
- Málaga colaborará con Marruecos, Líbano, Palestina, Ecuador y Colombia en la reducción de su brecha digital. Para ello, el Ayuntamiento ha firmado un convenio con la ONU, convirtiéndose en la primera ciudad del mundo en hacerlo....
- Móstoles dedica a Marruecos una Semana Cultural - ADN.es
- La concejalía de Educación y Cultura, a través del proyecto Biblioteca Abierta, hará, del 19 al 31 de mayo, una Semana Cultural dedicada a Marruecos. Durante esas fechas permanecerá en la sala de exposiciones de la biblioteca Central, una exposición de...
- La llegada de pateras se reduce un 50% en 2008 - Público
- Entre los otros factores que han permitido esta reducción citó los controles de fronteras, la cooperación en origen y la cooperación al desarrollo, así como el buen funcionamiento de las patrullas mixtas que operan en Marruecos, Senegal y Mauritania....
- Marruecos participó en las Cumbres árabes celebradas con “eficacia” - El Faro
- Marruecos participó en todas las Cumbres árabes celebradas últimamente con "eficacia y responsabilidad", siendo consciente de la importancia de los retos a los cuales se enfrenta la conciencia árabe y de la necesidad de mostrar un espíritu de consenso,...
Marruecos
1 También en algunas zonas se hablan dialectos de las lenguas bereberes (tamazight), el francés es muy usual, y; el español se habla con frecuencia en el norte y la costa sur.
Marruecos, (en bereber: Amrruk, árabe: المغرب), oficialmente el Reino de Marruecos (en árabe: المملكة المغربية), es un país africano en Africa del norte, con costas en el océano Atlántico y el mar Mediterráneo.
Se encuentra separado de Europa por el estrecho de Gibraltar. Sus países vecinos son Argelia al este (la frontera con Argelia se encuentra cerrada), por el sur el Sáhara Occidental (que ocupó en su mayor parte) y por el norte España, con quien mantiene intensos lazos comerciales y comparte tanto fronteras marítimas como terrestres (ciudades autónomas españolas de Ceuta y Melilla). Existen también otros enclaves españoles en la costa del Mediterráneo (peñón de Alhucemas, peñón de Vélez de la Gomera y las islas Chafarinas).
El nombre completo del país en árabe puede traducirse como El Reino Occidental. Al-Magrib, que significa el Poniente, es comúnmente usado. Para las referencias históricas, los historiadores usan Al-Magrib al-Aqşà (El lejano Poniente) para referirse a Marruecos, diferenciándola de la histórica región llamada Magreb. El término Marruecos en otras lenguas procede del nombre de la antigua capital imperial Marrakech, proveniente de la expresión bereber que significa "Tierra de Dios".
Marruecos cuenta con cuatro cordilleras: el Rif, el Atlas Medio, el Gran Atlas y el Antiatlas. La montaña más alta es el Toubkal, que alcanza los 4.162 metros de altitud. Entre el Rif y el Atlas Medio está el valle del Sebou. Desde Larache hasta Agadir está la llanura atlántica y entre la anterior y el Atlas Medio hay una meseta situada por encima de los 500 metros de altitud. Al sur del Antiatlas ya comienza el desierto del Sahara.
El clima es mediterráneo, con una distribución claramente invernal de las precipitaciones (que oscilan entre 300 y 800 mm (y 1000 mm en la región de Tánger-Tetuán) y unas temperaturas de enero que rondan los 12 - 13ºC en la costa y los 10ºC en Fez, Meknes, Ujda y Marrakech. Las temperaturas de julio rondan los 25ºC en la costa y lugares del interior. En las montañas las precipitaciones son más abundantes y las temperaturas más bajas. en el Sahara el clima ya es desértico.
Los ríos principales: Sebou, Moulouya, Rbia y Draa.
Vegetación: de tipo mediterráneo, escalonada en pisos altitudinales. Principales especies: encina, alcornoque, cedro, pino.
El bioma dominante en Marruecos es el bosque mediterráneo, dividido por WWF en tres ecorregiones: el bosque mediterráneo norteafricano, al norte, la estepa arbustiva mediterránea, en el centro-este, y el bosque seco mediterráneo y matorral suculento de acacias y erguenes, al suroeste.
También están presentes el bosque montano norteafricano de coníferas, la estepa de enebros del Gran Atlas, en las montañas, y la estepa del Sahara septentrional, más desértica, en el sureste.
El actual territorio de Marruecos ha estado poblado desde tiempos del neolítico, por lo menos desde el año 8000 a. C., atestiguado por rasgos de la cultura capsiana, en tiempos en que Magreb era menos árida de lo que es actualmente. Muchos teóricos creen que la lengua bereber apareció al mismo tiempo que la agricultura, y fue adoptada por la población existente, así como los inmigrantes que la trajeron. Análisis más modernos confirman que varios de esos pueblos han contribuido genéticamente en la población actual, incluyendo, además a los principales grupos étnicos –es decir, bereberes y árabes– fenicios, sefardíes, judíos y africanos subsaharianos. En el periodo clásico Marruecos fue conocida como Mauritania, que no debe confundirse con el actual país de Mauritania.
El norte africano y Marruecos fueron lentamente dibujados dentro del mundo Mediterráneo por las colonias de intercambio y poblados fenicios en el periodo clásico. La llegada de los fenicios anunció un largo dominio en el ancho Mediterráneo, aunque esta estratégica región formaba parte del Imperio Romano, conocida como Mauritania Tingitana. En el siglo V d.C., al caer el Imperio Romano, la región cayó bajo domino de vándalos, visigodos y, posteriormente, bajo el Imperio Bizantino en una rápida sucesión. Sin embargo, durante este tiempo, los territorios de las altas montañas permanecieron bajo el dominio de los habitantes bereberes.
Marruecos se modernizó a finales del siglo VII, con la llegada del Islam, que produjo la conversión de muchos bereberes y la formación de estados como el Reino de Nekor. El país pronto perdió el control del distante Califato Abbasí de Bagdad bajo el poder de Idris I, fundador de la de los Idrisíes en el año 789. Marruecos se convirtió en el centro de aprendizaje y la mayor potencia regional.
El país alcanzó su mayor poderío cuando una serie de dinastías bereberes remplazaron a los idrisíes árabes. Primero los almorávides, después los almohades, quienes verían a Marruecos tras gobernar gran parte del noroeste africano, así como grandes territorios de la Península Ibérica o Al-Ándalus. Pequeños estados de la región, como Barghawata y Banu Isam, fueron conquistados. El imperio se derrumbó a causa de un largo periodo de guerras civiles.
La dinastía alauí mantuvo temporalmente el control del país. Los alauitas tuvieron éxito en estabilizar su posición, aunque el reino era más pequeño que los anteriores en la región, seguía manteniendo sus riquezas. En 1684 se anexionaron Tánger a su territorio.
Marruecos fue el primer país en reconocer a los Estados Unidos como una nación independiente en el año 1777. El Tratado de Amistad Marroquí-americano es considerado como el más antiguo tratado no quebrado de los Estados Unidos. Firmado por John Adams y Thomas Jefferson, ha estado en continuo efecto desde 1783. El consulado de Estados Unidos en Tánger es la primera propiedad que el gobierno norteamericano posee en el exterior. El edificio actualmente funciona como museo.
Acertados esfuerzos portugueses por controlar la costa del Atlántico en el siglo XV no afectaron profundamente el corazón mediterráneo de Marruecos. Después de las Guerras Napoleónicas, Egipto y la norteafricana Magreb llegaron a ser cada vez más ingobernables desde Constantinopla, los recursos piratas de los beys locales, y la Europa industrializada, resultaron un potencial creciente para la colonización. El Magreb tenía grandes riquezas comparada con el resto de África aún desconocida y una importante localización estratégica que afectaba la salida del Mediterráneo. En un primer tiempo, Marruecos se convirtió en un estado con cierto interés en las potencias europeas. Francia mostró un fuerte interés en Marruecos desde 1830. Reconocido por el Reino Unido en 1904, la esfera de influencia francesa en Marruecos provocó una reacción alemana; la crisis de junio de 1905 fue resuelta en la Conferencia de Algeciras, realizada en España en 1906, en donde se formalizó una "especial posición" francesa y se le confió la política de Marruecos a Francia y España en común. Una segunda crisis marroquí provocada por Berlín incrementó las tensiones entre las potencias europeas.
El Tratado de Fez (firmado el 30 de marzo de 1912) convirtió a Marruecos en un protectorado de Francia. Por el mismo tratado, a partir del 27 de noviembre del mismo año, los territorios de norte (en torno a las ciudades de Ceuta y Melilla) y del sur (fronterizos con el Sahara Español) se convirtieron en el Protectorado español de Marruecos. Francia y España controlan la Hacienda, el ejército y la política exterior de Marruecos en sus respectivos protectorados. En teoría éstos no suponen ocupación colonial, están regulados por tratados y Marruecos es un Estado autónomo protegido por Francia y España pero bajo soberanía del sultán. En la práctica Marruecos se convirtió en colonia de Francia y España, especialmente desde 1930.
La ciudad de Tánger, junto al Estrecho de Gibraltar, obtiene carácter de ciudad internacional por el estatuto de 1923.
Una parte de la población marroquí se opuso a la ocupación colonial europea. Los franceses tuvieron que luchar contra las tropas de Al Hiba entre 1912 y 1919 en la zona de Marrakech. Los bereberes del Rif se rebelaron contra los españoles entre los años 1909 y 1926. En 1931 hubo nuevas rebeliones bereberes en el Atlas Medio y en el Antiatlas.
En el protectorado francés se produjo una llegada masiva de colonos franceses (llegaron a ser 500.000 en 1950) los cuales cultivaron las mejores tierras. Los colonos adquirieron esas tierras, en total 1.100.000 hectáreas, de varias maneras: apropiándose de las tierras comunales (melk), y obligando a los campesinos minifundistas marroquíes a venderles sus tierras. Por otro lado el gobierno francés construyó carreteras, puertos, ferrocarriles, redes de telefonía, navegación aérea. También se explotaron minas de hierro, cobre, manganeso, plomo, zinc y, sobre todo, los fosfatos de Khouribga y Yusufía. La colonización francesa provocó la ruina de la artesanía autóctona, desplazamientos bruscos y abusivos de población activa y se preocupó poco o nada en invertir en vivienda y educación.
Muchos soldados marroquíes (goumieres) que servían en el ejército francés colaboraron con las tropas europeas y norteamericanas en la Primera y la Segunda Guerra Mundial.
Los sultanes de Marruecos fueron Muley Yusuf (1912–1927) y Mohammed V (1927–1961).
Partidos políticos nacionalistas, que aparecieron bajo el protectorado francés, basaron sus ideales para una futura independencia marroquí en la Carta Atlántica durante la Segunda Guerra Mundial (una declaración entre los Estados Unidos y el Reino Unido que disponía, entre otras cosas, el derecho a la población de elegir la forma de gobierno bajo la cual quería vivir). El manifiesto del Partido Istiqlal en 1944 fue una de las primeras demandas públicas por la independencia. Posteriormente, el partido, dirigido por Allal al Fassi, tendría el liderazgo del movimiento nacional.
En los años cincuenta el nacionalismo marroquí se había extendido por Casablanca, Rabat, Fez, Tetuán y Tánger y es apoyado por la burguesía urbana y, más tarde también por los campesinos. El partido Istiqlal consigue el apoyo de Mohammed V y de la Liga Árabe en 1950. Ese año Mohammed V pide la independencia. En 1952 el caso de Marruecos está en la ONU.
El 23 de agosto de 1953 Francia envía al exilio en Madagascar a Mohammed V. El Sultán fue reemplazado por el impopular Mohammed Ben Aarafa, y su reinado fue percibido como ilegítimo, esparciendo una activa oposición al protectorado francés por todo el país y dañando la imagen exterior de Francia, que no consigue apoyos. Los árabes se rebelan contra los franceses. Durante el verano de 1955 una oleada de atentados terroristas ataca objetivos franceses en Marruecos, la cual es respondida con la represión policial. El hecho más notable ocurrió en Oujda, donde los marroquíes atacaron a franceses y otros residentes europeos en las calles. Operaciones realizadas por el nuevo "Armée de Libération" (Ejército de Liberación), tuvieron lugar el día 1 de octubre de 1955. "L'Armée de Libération" fue creado por el "Comité de Libération du Maghreb Arabe" (Comité de liberación del Maghreb Árabe) en El Cairo (Egipto) para constituir un movimiento de resistencia contra la ocupación por parte del FNL en Argelia. Su meta era la vuelta del rey Mohammed V y la liberación de Argelia y Túnez. Durante el otoño de 1955 Aarafa renuncia al trono y Francia permitió el regreso de Mohammed V. Las negociaciones por la independencia marroquí comenzaron al año siguiente.
Todos estos eventos ayudaron a incrementar el grado de solidaridad entre el pueblo y el recién llegado rey. Por esta razón, la revolución de Marruecos, conocida como "La Revolución del Rey y su Pueblo" es celebrada cada 20 de agosto.
Marruecos recuperó su independencia política de Francia y de España el día 2 de marzo de 1956; y el día 7 de abril del mismo año Francia abandonó oficialmente su protectorado en Marruecos. Con acuerdos con España en 1956 y 1958, Marruecos recuperó territorios antes controlados por dicho país. Sin embargo intentó reclamar por otros territorios coloniales españoles obtenidos en la Guerra Olvidada de 1957. La ciudad internacional de Tánger fue reintegrada a través del Protocolo de Tánger el 29 de octubre de 1956. Marruecos es miembro de la ONU desde el 12 de noviembre de 1956. En 1958 Marruecos recupera de España la provincia de Cabo Juby. Hassan II se proclamó Rey de Marruecos el día 3 de marzo de 1961.
Marruecos se constituyó como una monarquía constitucional y de derecho divino al mismo tiempo. La monarquía es el referente nacional.
Durante los últimos años de Mohammed V se creó un código de libertades públicas (1958), hubo elecciones comunales (1960), se formó un gobierno de coalición nacional (1960), se creó un banco popular cuyos usuarios son los accionistas y que financia PYMEs y viviendas (1960). El Istiqlal sufrió una escisión en 1959 de la que nace la Unión Nacional de Fuerzas Populares (UNFP).
En 1963 estalló una breve guerra fronteriza entre Marruecos y Argelia tras el rechazo del presidente argelino Ben Bella a las reivindicaciones marroquíes sobre territorios bajo la soberanía del sultán de Marruecos que habían sido incorporados por el régimen colonial francés a su entonces colonia, Argelia, (Béchar en 1903 y Tinduf en 1934). El conflicto, desencadenado por Marruecos, recibió el nombre de Guerra de las Arenas.
Durante los años sesenta las tierras pertenecientes a los colonos europeos pasaron a los terratenientes marroquíes. También se fomentó la escuela, la formación profesional y la universidad. El 7 de diciembre de 1962 se aprobó la Constitución.
Pero desde 1962 hubo un alejamiento entre el rey y los partidos políticos. En el fondo a Hassán II (1961–1999) nunca le gustaron ni el parlamento ni la democracia. En 1963 dimitieron los ministros del Istiqlal. Meses después hubo elecciones en las que el Istiqlal gana en el campo y la UNFP en Casablanca, Rabat y Agadir. Desde entonces y hasta 1996 el Istiqlal y la UNFP han estado en la oposición. Entre 1962 y 1990 la Dirección Nacional de Seguridad y la policía reprimen a la población, mientras que la corrupción campa a sus anchas en ambas instituciones. Entre 1965 y 1970, por causa de una rebelión popular en Casablanca, Hassán II suspendió la constitución y proclamó el Estado de Excepción. En 1970 se aprobó una nueva constitución hecha a medida del rey, a la que se opusieron el Istiqlal y la UNFP. Una tercera constitución se aprobó en 1972, según la cual la administración elige a un tercio de los diputados. Hassan sufrió entre 1971 y 1973 tres intentos de asesinato por parte del ejército.
El gobierno marroquí estuvo marcado por un gran malestar político, y su respuesta despiadada ante los movimientos opositores se ganó el nombre de Años de plomo. El enclave español de Ifni al sur del país, volvió a ser parte de la nueva Marruecos en 1969.
Marruecos invadió el Sáhara Occidental militarmente en noviembre de 1975, en contra de los deseos de los saharauis, los cuales guerrearon contra Marruecos entre 1976 y 1986, y de las resoluciones de Naciones Unidas, que siguen incluyendo a dicho territorio en la lista de territorios no autónomos y, por tanto, sujetos a descolonización. A pesar de ocupar la mayor parte del territorio, la resolución final del estatus de esos territorios aún sigue sin resolverse. El referéndum prometido en 1981 aún no se ha celebrado.
Hubo elecciones legislativas en 1979 y 1984.
En 1981 hubo revueltas en Casablanca por la subida de los precios. El balance arrojó varios centenares de muertos. En enero de 1984 hubo revueltas del pan en Nador y Tetuán que terminaron con un centenar de muertos.
Marruecos estaba endeudado, por lo que en 1983 el BM-FMI impuso un Plan de Ajuste Estructural. Este consistió en la privatización de los fosfatos, la telefonía y la industria textil y la reducción de los derechos de aduana del 60% al 45%.
Entre 1985 y 1990 la situación se volvió crítica y problemática. El paro subió, el dirham cayó, hubo fuga de capitales y se recortaron las subvenciones a los productos de primera necesidad. Para pagar la deuda externa el FMI y el BM imponen recortes en sanidad y educación y el cese a la contratación de funcionarios. En esos años hubo huelgas y manifestaciones.
Se procedió a la reforma política desde arriba en 1991. En 1993 hubo elecciones legislativas, en las cuales hubo fraude. Se realizaron amnistías de presos políticos en 1994 y 1996. En 1995 se reconoció la enseñanza en bereber. El 13 de septiembre de 1996 se reformó la Constitución: todo el parlamento se comenzó a elegir por sufragio universal, y se creó una cámara de consejeros (especie de senado) cuyos miembros son elegidos por las comunidades, ayuntamientos, regiones, sindicatos y asociaciones profesionales. En 1997 se celebraron todas las elecciones; las legislativas arrojaron una gran división política: el partido más votado consiguió el 13,8% de los votos.
Marruecos consiguió el estatus de Aliado importante no-OTAN en junio de 2004 y firmó un tratado de libre comercio con los Estados Unidos y con la Unión Europea (2000).
En 1999 muere Hassan II, su hijo mayor Mohammed VI le sucede al trono y promete realizar profundos cambios democráticos. Ese mismo año reformó el código jurídico de la mujer y en 2004 el código de la familia: se sube la edad mínima para casarse de 15 a 18 años, queda abolida la poligamia, la tutela del padre o del hermano mayor sobre la mujer adulta no casada, y las mujeres pueden elegir esposo y pedir el divorcio en igualdad de condiciones con respecto a los hombres en lo relativo a la custodia de los hijos.
En las elecciones de 2002 el partido Justicia y Desarrollo (PJD), de carácter islamista avanzó notablemente.
En mayo de 2003, la ciudad más grande del país, Casablanca, sufrió un atentado terrorista. El ataque se produjo en lugares relacionados con occidentales y judíos, y se produjo la muerte de 33 personas y más de 100 heridos, en su mayoría marroquíes. Este atentado provocó una involución de las libertades civiles: se amplió la prisión preventiva, la policía puede entrar en viviendas particulares sin orden judicial, interceptar el correo, las llamadas telefónicas y las cuentas corrientes.
En las elecciones municipales de septiembre de 2003 el PJD sube al segundo lugar.
La mayoría de los presuntos autores de los atentados del 11-M procedía de Tetuán.
En 2006, Marruecos celebró el 50° aniversario de su independencia.
De acuerdo con la Constitución de Marruecos, el país es una Monarquía constitucional, con un Parlamento electo. El Rey de Marruecos, tiene amplios poderes ejecutivos, con la posibilidad de disolver el gobierno y el Parlamento y dirigir las fuerzas militares, además de otros poderes. Los partidos políticos de oposición están permitidos y varios se han presentado a las elecciones en los últimos años.
Después de las últimas reformas a partir de la constitución de 1992 el Reino de Marruecos está organizado en un primer nivel en 16 regiones; éstas también están divididas. Marruecos cuenta con diez vilayatos (wilayas) que abarcan 13 provincias, 24 prefecturas y otras 31 provincias, divididas a su vez en municipios (comunas) rurales y urbanos. La autoridad ejecutiva es el gobernador de la capital regional.
La economía de Marruecos en 2006-2007 dio un gran salto suponiendo un aumento del ocho por ciento. Esto fue gracias al gran salto que dio en el sector servicios y la aeronáutica junto al mercado automovilístico el cual después de la firma de la fábrica de Nissan-Renault se convirtió en el primer país capaz de fabricar tal cantidad de coches en África.
Mayoría islámica (98,3%, fundamentalmente sunníes; el Islam llegó al territorio del actual marruecos en 682). Minorías cristiana (0,6%, no relacionada con el cristianismo que se implantó en el territorio en tiempos romanos), judía (1%; los judíos están presentes en el territorio del actual Marruecos desde los tiempos romanos) y de otros cultos (1,8%). (2000).
El rey es la máxima autoridad religiosa islámica, como Comendador de todos los Creyentes.
El idioma oficial de Marruecos es el árabe clásico; es el idioma de la legislación aunque las leyes también se traducen al francés y a veces al español.
La lengua mayoritaria hablada por la población es el árabe marroquí, poco a poco influido por la llamada lengua culta. De facto existe una diglosia e incluso una triglosia. El rey de Marruecos cuando quiere que un discurso llegue a todo el mundo se ve obligado a utilizar el árabe dialectal.
Las zonas berberófonas, en sus tres dialectos de las lenguas bereberes (tarifit, tamazight y tachelhit) utilizan su lengua diariamente.
La lengua francesa es la lengua del comercio; la enseñanza superior se imparte en francés.
En las ciudades de Tetuán y Nador el conocimiento y uso del español es elevado; también en la población saharaui del antiguo Sahara Español; en la mayor parte de la población de Larache, Tánger, Alhucemas y Sidi Ifni es usual. Existen grupos de hispanohablantes en ciudades como Rabat, Agadir, Kenitra, Casablanca, Taza, Fez, Marrakech, Mequínez y Uxda. Actualmente, existen seis centros del Instituto Cervantes, siendo una de las mayores concentraciones en un sólo país de esta institución encargada de la difusión de la lengua española en el mundo. La población hispanoparlante en Marruecos asciende a unos 360.000 personas en 2006.
En el mes de septiembre de 1997 surge la Asociación de Escritores Marroquíes en Lengua Española con sede en Larache. Su primer presidente fue Mohamed Bouissef Rekab; actualmente la preside Mohamed Akalay; el secretario General es Mohamed Sibari; los vocales son: Mohamed Mamún Taha, Nasir El Moussati, Mohamed Lahchiri, Abderrahmán El Fathi, Abdellatif Limami, Mulay Ahmed El Gamoun, Mohamed El Khoutabi, Oubali Ahmed, Mohamed Laabi, Sara Alaui, Fatima Zohra Koui, Abdeljalil Rusi El Hassani y Mohamed Chakor.
Historia de Marruecos
La Historia de Marruecos se remonta a la época de la cultura capsiense, entre el 10.000 a. C. y el 6.000 a. C., en un momento en que el Magreb era menos árido que hoy. La lengua bereber llegó probablemente al mismo tiempo que la agricultura, y fue adoptada por la población ya asentada allí. El análisis del ADN da como resultado que varias poblaciones han contribuido a la mezcla de genes de los marroquíes, incluyendo, además de los grupos étnicos principales, bereberes y árabes, a fenicios, judíos sefardíes, y africanos sub-saharianos.
Las regiones costeras del actual Marruecos compartieron una cultura neolítica común al resto del litoral mediterráneo: la capsiense. Los restos arqueológicos recogen la domesticación del ganado y el cultivo de diversas plantas durante ese período. Hace ocho mil años, al sur del Atlas, en lo que ahora es el desierto de Sáhara, se extendía una sabana en la que prosperó una cultura de cazadores y pastores hasta que la región comenzó a desecarse como resultado de los cambios climáticos a partir del 4000 a. C.
Los fenicios, en sus recorridos por el Mediterráneo, fundaron los primeros asentamientos en la costa de Marruecos hacia el siglo XII a. C. instalando depósitos para sal y minerales a lo largo de la costa y en las riberas de los ríos del territorio. Fenicios y cartagineses establecieron relaciones comerciales con las tribus del interior, pagándoles un canon para asegurarse su cooperación en la extracción del mineral.
En el siglo V a. C., Cartago había extendido su hegemonía por el norte de África. Hacia el siglo II a. C., emergieron algunos reinos bereberes, que crecieron y se desarrollaron con una cierta autonomía. Después de la caída de Cartago, el área fuera anexionada al imperio romano en el año 40 a. C.
Roma procedió a dividir el reino mauritano en dos provincias: Mauritania Tingitana y Mauritania Cesariense, correspondiéndose la primera con el norte del territorio del actual Marruecos. Sin embargo, la influencia romana se circuscribió fundamentalmente a la costa y a las colonias romanas (como Tingis, la capital (actual Tánger), Zilis (Asilah), Lixus (Larache), Valentia Banasa a orillas del río Sebú (cerca de la actual Kenitra), Sala Colonia y Volubilis), puesto que la soberanía sobre la mayor parte del interior de las provincias se ejercía mediante jefes mauritanos locales. Los indígenas mauritanos fueron frecuentemente reclutados en la caballería, como auxiliares de las legiones romanas.
El cristianismo fue introducido en el siglo II, ganando adeptos en las ciudades y entre los esclavos y granjeros bereberes. En el siglo IV, las zonas romanizadas eran cristianas, así como algunas tribus del interior. También llegaron movimientos cismáticos y heréticos, generalmente como forma de protesta política. También se estableció una numerosa colonia judía.
En el año 429 la zona fue invadida por los vándalos, quienes saltaron de la península Ibérica. No obstante, ninguna dominación extranjera consiguió penetrar mucho más allá de la costa y se limitaron principalmente a tener asentamientos comerciales para sus rutas por el Mediterráneo, ya que las tribus bereberes de la zona nunca se dejaron dominar: los romanos consideraban a los bereberes como una raza ingobernable, que causaba "problemas" constantemente a las legiones cuando fundaban asentamientos romanos permanentes.
El Imperio Bizantino se propuso la reconquista, pero solo consiguieron dominar unas pocas ciudades, entre ellas Tánger.
En el año 682 el califato Omeya invade todas las regiones del norte de Marruecos, aunque tardaron casi un siglo en completar su conquista (siglos VII y VIII). Durante los siglos VIII al X, a pesar de mantenerse fieles a su tradición tribal, los bereberes se unieron bajo el dominio de una dinastía local llamada de los idrisíes, fundada por Idrís I de Fez, quién se rebeló contra el califa Abasida en 788, y en 789 fundó Fez.
Durante los siglos IX y X había diversos reinos independientes; entre ellos dos berebéres Barghawata y Sijilmassa en el centro y oeste respectivamente y en el norte los Idrisíes. El sur era tierra de nadie.
Tras de la muerte de Idrís II en el 828, el Magreb quedó de nuevo dividido en pequeños reinos, hasta que en 920 los bereberes reconocieron la soberanía de los fatimíes de Kairuán. La región estaba dividida entre las aspiraciones del Califato de Córdoba y las del califato fatimí. Durante el reinado de Abderramán III (912-961), las plazas de Tánger, Ceuta y Melilla fueron dominadas por el califato de Córdoba, y en el reinado de Hisam II (976-1009), Almanzor logró imponer su autoridad en el norte de Marruecos y en el Magreb central.
En el 1031, tras la desintegración del califato cordobés, la zona de Tánger quedó bajo dominio de la Taifa de Málaga, y el resto del norte de Marruecos pasó por un largo periodo de anarquía donde la tribu de Ghomara (originaria del Rif) y otras tribus del norte se disputaron el control hasta la invasión almorávide en 1077.
Durante el siglo XI Marruecos fue incorporado al imperio almorávide por Yusuf ben Tasfin, fundador de la ciudad de Marraquech.
Los almohades formaron una nueva dinastía que en pocos años acabaron con el imperio Almorávide (1146-47). Las victorias sobre los árabes de oriente y sobre los cristianos hispánicos (batalla de Alarcos, 1195) consolidaron el efímero poder del imperio almohade. Éste, después de ser derrotado en la batalla de las Navas de Tolosa en 1212, entró en plena decadencia, y con ella comenzó de nuevo el caos político en la región.
En 1212 Alfonso IX de León, ocupó Rabat y la incendió. En esta época los reinos más poderosos eran el de Fez, y el de Tlemecén.
La dinastía bereber de los Benimerines se hizo con el poder en 1268 y gobernó desde Fez buena parte del Magreb. Trataron de extender su control al tráfico comercial del estrecho de Gibraltar declarando la guerra santa a los cristianos y ocupando las ciudades peninsulares de Rota, Algeciras y Gibraltar. Influyeron en la política del Reino de Granada, donde a partir de 1275 destacaron importantes contingentes de tropas.
Tras una serie de choques con la Corona de Castilla, fueron derrotados en la Batalla del Salado (1340), retirándose al Magreb. En 1358 muere el último sultán de la dinastía, fragmentándose de nuevo el territorio en multitud de reinos, y los reyes castellanos y portugueses mandan ejércitos a la reconquista. Enrique III de Castilla ocupó Tetuán en 1399.
Las dinastías bereberes (almorávides, almohades, y benimerines) dieron a la población una cierta medida de identidad colectiva y de unidad política bajo un régimen nativo por primera vez en su historia, y crearon la idea de un "Magreb imperial" bajo la tutela de los berberes, idea que sobrevivió en cierta forma a través de las distintas dinastías. Pero en última instancia, todas las familias reinantes demostraron falta de visión política, ninguna supo crear una sociedad integrada que superase la idea de tribu.
Los Watassidas pertenecían a una tribu de berberiscos Zenetes, como los sultanes benimerines. Las dos familias estaban emparentadas, y los reyes benimerines reclutaron a muchos de sus visires entre los Watassidas. Los visires tomaron poco a poco el poder, hasta que el último sultán lo perdió completamente en 1465. Siguió un período caótico que duró hasta 1472: Marruecos se encontró dividido en dos, con una dinastía que surgía al sur, los saadíes, y al norte el sultanato watasí.
En 1469 los musulmanes acababan de perder la casi totalidad de sus territorios andaluces y ya no conservaban más que Granada y sus alrededores (hasta 1492) y los reinos hispánicos comenzaban a ocupar las costas: los portugueses tomaron Ceuta (1415), la isla de Perejil (1415), Tánger (1471) y Mazagán (1514), y los castellanos Melilla (1497). Este período conoció una gran afluencia de musulmanes y judíos andaluces hacia Marruecos, obligados por la orden de conversión forzosa al cristianismo.
La región sufrió sucesivas invasiones de tribus árabes que aseguraban ser descendientes del profeta Mahoma: primero la dinastía Saadí, y después los Alauitas, cuya dinastía que ha mantenido el poder desde el siglo XVII.
Los saadíes son una dinastía árabe jerifiana originaria del valle del Draâ, que estuvieron en el poder desde 1511 con el sultán Abou Abdallah Mohammed.
Los alauitas o alauíes habían llegado a Marruecos a finales del siglo XIII, consolidando su dominio alrededor del oasis de Tafilalet durante la anarquía que siguió a la muerte del sultán saadí Ahmed al-Mansur en 1603. Poco a poco esta dinastía fue imponiendo su control sobre la región invadiendo a reinos menores. Por último, en 1659 ocupan Marrakech y deponen al último sultán saadí.
El siglo XVIII se destacó por querellas sucesorias. En la segunda mitad de este siglo y principios del XIX, el gobierno marroquí suscribió tratados de comercio con las potencias europeas y les concedió privilegios.
Entre 1912-1956 se impuso el protectorado francés, y se acordó otorgar a España, para nivelar el balance de fuerzas entre Francia e Inglaterra en la zona, el llamado Protectorado de Tetuán o Marruecos Español. La ciudad de Tánger se convirtió en ciudad internacional.
Después del establecimiento del protectorado conjunto, el Rif mantuvo su resistencia al dominio extranjero. El Rif es la cadena montañosa que confina el litoral mediterráneo de Marruecos. Habitado por tribus berberiscas, siempre resistió a las tentativas de invasión venidas de los reinos cristianos del norte, España y Portugal.
Los españoles, a los cuales tocaba la administración de esa región, sufren una serie de razzias contra sus intereses industriales en Marruecos, lo que provocó la declaración de guerra.
En 1921, la tribu de Beni Ouriaghel, instalada en la región de Al-Huceima, entra en rebelión abierta dirigida por un antiguo funcionario de la administración española, Mohamed Ben Abdelkrim El-Khattabi. Joven, carismático e inteligente, dirige un pequeño ejército e inflige algunas derrotas a los españoles.
El general Silvestre dirigió un ejército para terminar con los Beni Ouriaghel, pero sufrió una derrota en Anual en junio de 1921: la casi totalidad de sus tropas, 15.000 soldados, encontró la muerte en batalla, y el general se suicidó.
En Madrid, las derrotas del Barranco del Lobo y el Desastre de Annual provocaron graves crisis de gobierno, e incluso disturbios en Barcelona (Semana Trágica) pues se obligaba a combatir por proteger estos recursos industriales a toda la población que no pudiera pagar la exención. Los sucesivos fracasos del Gobierno frente a Abdelkrim fueron la causa de un golpe de Estado el 13 de septiembre de 1923 dado por el general Miguel Primo de Rivera, que suspendió la Constitución e instauró la dictadura.
Famoso por su victoria y rico por la gran cantidad de armas ligeras y pesadas conseguidas en el campo de batalla, Abdelkrim extendió su autoridad al conjunto del Rif. En febrero de 1922, declaró la República rifeña y se nombró Presidente. No contento con sus victorias sobre los españoles, Abdelkrim envió emisarios a las tribus de la zona del protectorado francés para invitarles a incorporarse a la rebelión.
Hubert Lyautey, residente general de Francia, reforzó los puestos de vanguardia para proteger las ciudades de Meknes, Taza y Fez, pero el llamado "mariscal monárquico" era poco apreciado por el Gobierno republicano francés, y no obtuvo los refuerzos solicitados.
Cuando Abdelkrim lanzó en abril de 1925 su ofensiva hacia el sur, empujó sin problemas a las tropas francesas hacia Fez y Taza. Lyautey dimitió y el Gobierno francés confió las operaciones al mariscal Philippe Pétain, aureolado por su victoria en Verdún y bien visto por los medios republicanos, que consiguió de París los medios que se habían negado a Lyautey. Organizó una contraofensiva masiva basándose en la aviación, y se benefició de la ayuda de los españoles. España lanza entonces el Desembarco de Alhucemas (8 de septiembre de 1925) bajo la dirección del general Primo de Rivera poniendo fin a la guerra con el mayor desembarco aeronaval que se había realizado hasta entonces.
Abdelkrim se rindió y fue exiliado a la isla de La Reunión. Consiguió escapar y refugiarse en El Cairo, donde murió en 1963.
La guerra del Rif se considera una de las grandes epopeyas nacionales de Marruecos. A los ojos de los nacionalistas árabes, sigue siendo un gran símbolo de la lucha anticolonial.
Tras la marcha del General Lyautey en 1925, disminuyeron las prerrogativas que Francia le mantenía a los alauitas, acudiendo cada vez más a la gestión directa. La resistencia se organizó a partir de jóvenes de las élites urbanas; la segunda Guerra Mundial señaló una tregua entre la oposición nacionalista y Francia. Durante la guerra, Mohamed Ben Youssef (Mohammed V), que se había convertido en Sultán del Reino Jerifiano en 1927, decidió proteger todos a los judíos marroquíes ante el régimen de Vichy.
En 1942 tuvo lugar el desembarco de los aliados en Casablanca para rechazar las ofensivas del general Rommel en Túnez y Libia. El sultán, tras la victoria sobre las tropas nazis, dio el apoyo de sus tropas a la Francia ocupada, y decidió reunir un ejército de las fuerzas armadas reales marroquíes de 100.000 hombres, los llamados "indígenas", por ser hombres de las colonias francesas (África negra, Indochina y Magreb), que desembarcaron en Italia, ayudaron a liberar este país y siguieron su avance hacia Alemania, liberando todas las ciudades del sur y el este de Francia, en particular, Lyon, Marsella y Estrasburgo, pagando un alto precio: 25.000 hombres murieron para liberar Francia. A su vuelta, fueron aclamados por una gran muchedumbre que comprendió que no tenía necesidad de los franceses para defenderse.
La presión sobre los colonos franceses, saqueo de comercios, sabotaje de las vías férreas, huelgas, aumenta: en 1944 se publicaba un manifiesto de la independencia; tres años después, el sultán Mohamed V se pronunciará en Tánger (ciudad internacional) a su favor.
Entre 1940 y 1945, España ocupó temporalmente Tánger, anexión que no fue reconocida internacionalmente.
El 20 de agosto de 1953 los franceses obligan a exilarse al Sultán alauita Mohammed V fue forzado a exilarse por su apoyo al movimiento nacionalista que, tras la II Guerra Mundial, se estaba gestando en Marruecos, colocando en el trono a su pariente Mohammed Ben Arafa. Volvió del exilio el 16 de noviembre de 1955; en febrero de 1956 negoció con éxito con Francia la independencia de Marruecos, y en 1957 tomó el título de Rey.
En 1956 Marruecos consigue la independencia, y comenzó a reclamar algunos territorios, pasando a la vez de sultanato a reino.
Hasan II puso en marcha un sistema parlamentario en el, que sin embargo, tenía muchas prerrogativas, y donde el Majzen funcionaba como un Estado paralelo. En la práctica, el sistema político se parecía más a una monarquía absoluta que a una monarquía constitucional de tipo europeo, con una férrea represión política bajo la que desaparecieron varios centenares de personas y con la familia real como propietaria directa de buena parte de las tierras, industrias y recursos del país.
El rey Hassan II incorporó a los islamistas radicales al Gobierno, legalizando un partido islamista, Justicia y Desarrollo, que consiguió algunos escaños en las elecciones pero que cuenta con poca autonomía.
Hijo de Hasan II, subió al trono el 23 de julio de 1999, tras la muerte de su padre. Ha declarado que la Justicia, la educación y los derechos humanos formarán el esqueleto de su política.
Marruecos era hasta la reforma de Hasan II un estado feudal, fundamentalmente agrícola, pero con las tierras en manos de la corona y de algunos grandes terratenientes, por lo que ha iniciado un amplio programa de privatizaciones y de apertura a inversiones extranjeras.
La población analfabeta supera la mitad, y el paro se sitúa oficialmente en el 19% de la población activa, por lo que el gobierno se propone la creación de 250.000 puestos de trabajo al año, intento difícil porque más del 50% del presupuesto nacional está destinado a gastos de Estado, mientras que la sanidad y la educación reciben pequeñas partidas.
En el plano internacional las relaciones marroquíes se mueven en el triángulo Magreb, Oriente Medio y Europa. Con el problema del Sahara pendiente, Marruecos se enfrenta al Frente Polisario y a su protectora, Argelia.
El reino alauí siempre ha mantenido una buena relación con Estados Unidos, y es miembro de la Liga Árabe.
Las relaciones con su vecina del norte, España, están condicionadas por la pesca, la emigración ilegal y las disputas territoriales: el 11 de julio del 2002, Marruecos ocupó la isla de Perejil con una docena de gendarmes. España la recuperó el 17 de julio, informando previamente al Consejo de Seguridad de la ONU y a sus aliados internacionales. La isla se mantiene desierta en la actualidad. A pesar de ello, Mohamed VI y Juan Carlos I mantienen buenas relaciones personales.
Protectorado español de Marruecos
El protectorado español de Marruecos (en árabe حماية إسبانيا في المغرب ḥimāyat Isbāniyā fi-l-Magrib), denominado en círculos marroquíes también الاحتلال الإسباني للمغرب al-iḥtilāl al-isbānī li-l-Magrib u «ocupación española de Marruecos») es la figura jurídica aplicada a una serie de territorios de Marruecos en los que España, según los acuerdos franco-españoles firmados el 27 de noviembre de 1912, ejerció un régimen de protectorado.
El protectorado consistía en dos territorios del actual Marruecos, geográficamente disjuntos: la zona del norte de Marruecos, que incluye las regiones del Rif y Yebala, y la de Tarfaya, lindando con el Sáhara Español, al suroeste y al norte con el río Draa como frontera. Ocho meses antes de los acuerdos, Francia había creado su propio protectorado sobre la mayor parte del actual Marruecos. Sin embargo, la creación de una administración colonial sobre los territorios del protectorado en el Rif no se produciría hasta 1927, una vez la zona hubo sido pacificada. El protectorado duraría hasta 1956, salvo lo que se conocía como el protectorado meridional o región norte de las tres en que se dividió el Sáhara Español.
Los orígenes remotos del protectorado podrían hallarse en los intentos castellanos y portugueses de expansión en el norte de África. Durante la segunda mitad del siglo XV y primera del XVI, Castilla ocuparía sucesivamente Melilla (1496), Cazaza y Mazalquivir (مرسى الكبير) (1505), el Peñón de Vélez de la Gomera (1508), Orán (1509), el peñón de Argel, Bugía y Trípoli (1510), Bona, Bizerta, Túnez y La Goleta (1535), en tanto que Portugal centraba su expansión en el litoral atlántico, tomando Ceuta (1415), Tánger (1471), Mazagán (1502), Mogador (1516), Agadir (1505)...
La mayor parte de las plazas fueron perdidas durante el mismo siglo XVI, de forma que a la asunción de la corona portuguesa por parte de Felipe II, las únicas plazas en manos de los reyes hispánicos eran Melilla, el Peñón de Vélez de la Gomera, Orán-Mazalquivir (por el lado castellano) y Ceuta, Tánger y Mazagán (por el portugués).
Aunque durante el reinado de Felipe III se conquistaron también Larache (1610) y La Mámora (1614), el ascenso de la dinastía alauí significó la conquista de la mayor parte de las plazas en manos de países occidentales. A la muerte del Sultán Muley Ismael (1672–1727), sólo Mazagán (Portugal), Tánger (Inglaterra) y Ceuta (que había preferido seguir al lado de los reyes españoles en 1640, cuando Portugal se independizó), Melilla, las islas Alhucemas (ocupadas en 1673) y el Peñón de Vélez de la Gomera, en manos españolas, escapaban de su dominio. De esta forma, sólo Ceuta, Melilla, las islas Alhucemas y el Peñón de Vélez de la Gomera seguían en manos españolas al inicio del siglo XIX.
Las plazas habían conservado siempre un carácter de presidios, cuya ampliación había sido una constante durante el siglo XVIII. En 1774, el sultán Sidi Mohamed atacó Melilla, la cual estuvo sometida a un asedio que duró tres meses. Sin embargo, el asedio fue infructuoso y el sultán de Marruecos decidió adoptar una política amistosa hacia España.
Aunque el pago de la indemnización creó enormes dificultades financieras a Marruecos, la indemnización fue finalmente pagada, por lo que Tetuán fue devuelta el 2 de mayo de 1862.
Marruecos se había convertido en una encrucijada de los intereses europeos: Gran Bretaña, muy sensible a cualquier amenaza a su ruta imperial hacia la India, recelaba de la presencia francesa en el norte de África. Francia, dueña ya de Argelia y poco después de Túnez, desea consolidar su dominio sobre el norte de África, al tiempo que velaba por la seguridad de Argelia, pronto dividida en tres departamentos franceses. España, por su parte, buscaba asegurar sus presidios norteafricanos al tiempo que impedir ser ahogada por otros países (notablemente Francia). También buscaba una alternativa a los imperios coloniales perdidos en América. Finalmente, Alemania intervendría en Marruecos buscando atizar las divergencias entre Gran Bretaña y Francia. Son precisamente las apetencias alemanas las que fuerzan a Francia y Gran Bretaña a llegar a un acuerdo, de forma que en 1890, Gran Bretaña decide dejar manos libres en Marruecos a Francia (la cual hace lo propio con Egipto en favor de aquélla).
Tras los tratados firmados entre el sultán de Marruecos y el gobierno español en los años sesenta, las relaciones con España fueron de paz relativa, con el propósito de mantener el statu quo. Sin embargo, la paz se vería perturbada por la crisis de Melilla, que comenzó en 1890 y siguió durante los tres años siguientes. Durante esos años, los choques entre las tropas españolas estacionadas en Melilla y las tribus rifeñas limítrofes habían ido incrementándose, hasta culminar en el ataque a la ciudad durante los días 27 y 28 de octubre de 1893, en el que murió el general Margallo, gobernador militar de Melilla. El gobierno español destaca tropas a Melilla al mando del general Martínez Campos, ante la posibilidad de una guerra, el sultán Hassan I destaca a su hermano, con fuertes efectivos, el cual logra reducir la rebelión rifeña.
A estos enfrentamientos siguió un nuevo periodo de paz relativa, que habría de cambiar tras la pérdida de las últimas colonias en América y el Pacífico en 1898. A partir de entonces, España se volcó en su expansión sobre Marruecos. Francia necesitaba aliados y le ofreció a España en 1902 el reparto de Marruecos en dos zonas de influencia. Daba a España una zona al norte, entre los ríos Sebú y Muluya, y otra al sur, en torno al antiguo establecimiento de Santa Cruz de la Mar Pequeña. El gobierno español no aceptó entonces, pues temía que Gran Bretaña se opusiera, pero en 1903 España vio que los británicos no se oponían y firmó el tratado franco-español. Sin embargo, este tratado redujo la zona española en la parte norte, sin Tánger, pues Francia ya no necesitaba su apoyo, ya que tenía el británico. En 1904 Gran Bretaña y Francia firmaban una convención, por la que ambas declaraban que si el sultán no podía mantener el orden, España y Francia establecerían un protectorado en Marruecos.
Ante la marginación que esto suponía para Alemania, el Káiser desembarcó en Tánger en 1905. Para evitar una guerra, se convocó una Conferencia internacional para hablar sobre Marruecos. En 1906 se celebró la Conferencia de Algeciras (15 de enero – 7 de abril), la cual, aunque afirmando respetar la independencia marroquí, significaría de hecho su fin. En la conferencia se vieron frustrados los intentos alemanes por participar en el reparto de Marruecos, pero se acordó el derecho de todos los países de lograr acuerdos económicos con Marruecos. Además, se aceptaba el reparto del país en zonas de influencia entre Francia y España, y el derecho de éstas a intervenir en ellas, si el sultán no era capaz de mantener el orden. Tras los desórdenes de Casablanca (1907), se comienza la ocupación de las diferentes zonas de influencia. Finalmente, Francia y España aceptan retirar sus tropas tras diversos episodios bélicos. En el caso de España, hay que destacar la denominada guerra de Melilla de 1909, en la que las tropas españolas sufren un grave revés militar en el monte Gurugú y el barranco del Lobo (enderezado a duras penas) con graves repercusiones en la política interior española (Semana Trágica). El resultado sería finalmente la ampliación de la zona de influencia melillense por la cuenca del río Kert hasta Zeluan y Nador por una parte, y hasta el Cabo Tres Forcas por la parte opuesta.
En 1911 Marruecos estaba en completa anarquía. De acuerdo con lo previsto en la Conferencia de Algeciras, el sultán pidió ayuda a Francia. Las tropas francesas ocuparon la capital de Marruecos, Fez. España ocupó Larache y Alcazarquivir. Alemania envió un cañonero a Agadir. Esto dio lugar al acuerdo franco-alemán por el que Alemania renunciaba a Marruecos, y aceptaba el Protectorado francés sobre éste, a cambio de una cesión de territorios en el África Ecuatorial.
Las continuas injerencias franco-españolas hacen insostenible la posición del sultán, el cual, en marzo firma el Tratado de Fez con Francia, por el que se establece formalmente el protectorado. Mediante el Tratado Hispano-Francés firmado el 27 de noviembre, Francia reconoció a España el territorio de la zona norte de Marruecos, estableciéndose el protectorado español, con capital en Tetuán. Se establecían los límites entre las zonas francesa y española al norte del río Uarga. Mediante real decreto de 27 de febrero de 1913 se estableció su organización.
En febrero de 1913, comienza la ocupación formal del territorio, con la ocupación pacífica de Tetuán por parte del general español Felipe Alfau Mendoza. Posteriormente llega el primer jalifa o representante del sultán de la zona Muley el Mehdi, sustituido por su hijo Muley ben Mehdi en 1923. La prensa del día siguiente tituló: «La bandera de España tremola al viento sobre la Alcazaba de Tetuán como 53 años ha» (recordando así la primera entrada realizada en 1860 por el general Prim.
La resistencia de los marroquíes a la ocupación hizo que hubiera que enviar refuerzos: en 1913 se alcanzaron los 50.000 soldados españoles. Sin embargo, el comienzo de la Primera Guerra Mundial, hizo que España dejase de ocupar territorios, para evitar una guerra con otras potencias europeas.
Terminada la guerra, se reanudan las operaciones militares que llevan en 1919 al alto comisario, general Dámaso Berenguer, a establecer la paz en Anyera, el Haus y Wad Ras. En 1920 se toman las alturas del Gorges y Ben Karrich y en septiembre, tras una larga marcha, las alturas de Beni Hasan y Chauen. Tras el desastre de Annual, en julio de 1921, ante las cábilas de Abd el-Krim, se abre el camino hacia la dictadura de Primo de Rivera. Sería no obstante el dictador el que organizaría en 1925 el desembarco de Alhucemas, que con ayuda francesa supondría el fin de las guerras de Marruecos y el inicio de la pacificación definitiva de la zona y su articulación administrativa.
Durante la Guerra del Rif, en 1921-1927, fuerzas combinadas franco-españolas arrojaron bombas de gas mostaza sobre los rebeldes bereberes. 100.000 soldados españoles y 325.000 franceses fueron necesarios para completar el control del territorio.
El 1 de mayo de 1931 los obreros marroquíes se manifiestan pidiendo la igualdad con los españoles, y 800 notables marroquíes envían una carta al Presidente Alcalá-Zamora pidiéndole la igualdad en todos los aspectos con los españoles. Sin embargo, la II República sólo trajo dos cambios: se concedió la nacionalidad española a los judíos, y el 5 de abril de 1934 se ocupó Ifni. En julio de 1936, España disponía en Marruecos de un ejército de 32.000 hombres, incluidos los nativos. El 17 de julio de 1936 se inicia en Melilla la sublevación militar que se extiende al resto del protectorado. El día 19 llega a Tetuán el general Franco por vía aérea desde las islas Canarias, para hacerse cargo del ejército de África, cuyo paso al territorio metropolitano sería clave en el desarrollo de la sublevación y consecuente Guerra Civil.
El régimen franquista aprovechó la derrota francesa en 1940 para ocupar la ciudad de Tánger (hasta entonces con un estatuto de ciudad internacional). La ocupación duraría hasta el final de la II Guerra Mundial en 1945.
Con la liberación del Marruecos francés en 1942, los marroquíes fundaron partidos políticos en todo Marruecos. En el Protectorado español surgieron el Reformista y el Unionista, que rápidamente se fusionaron en el Partido Reformista y publicaron un manifiesto pidiendo la independencia. Ambos fueron tolerados por España. Entre tanto, el sultán de Marruecos Mohamed V rehusó por primera vez en 1944 las decisiones del Residente francés (principal representante del gobierno). Este gesto era un síntoma de la creciente agitación nacionalista en contra del dominio extranjero. En 1946 el Partido Reformista reclama que los marroquíes puedan explotar las riquezas de su país en empresas mixtas con los españoles, al estilo de lo que ya se permitía en el Marruecos francés. En 1948 los partidos nacionalistas marroquíes forman un Frente Nacional con el objetivo de lograr la independencia. En repetidas ocasiones, el sultán señaló que él deseaba lo mismo. Por ello, en 1952 Francia depuso al sultán y lo desterró sustituyéndolo por otro. España mostró su descontento por no haber sido informada previamente: en 1954 Franco declara que el Protectorado español permanecerá bajo la soberanía del jalifa, nombrado por el sultán, ya que el cese de éste exige el consentimiento previo español. Esto hizo que la situación en el Marruecos francés fuese deteriorándose, lo que llevó a los franceses a permitir su regreso en 1955. Un año después, el 2 de marzo de 1956, Mohammed V consiguió el reconocimiento de la independencia de su país por parte de Francia. El 7 de abril, España, a pesar de las protestas formuladas por el Ejército (entre otros por el general García Valiño, alto comisario) hace lo propio reconociendo la independencia marroquí. Finalizaban de esta forma los protectorados ejercidos por Francia y España, respectivamente, sobre Marruecos. La zona sur (Cabo Juby o Tarfaya) no pasó a soberanía marroquí hasta 1958, en tanto que Ifni, que se había convertido en provincia española ese mismo año, hizo lo propio once años más tarde, siguiendo las resoluciones de Naciones Unidas.
El régimen administrativo del Protectorado se deriva del concepto mismo de protectorado, existiendo una dualidad formal de autoridades. Por una parte, existe una administración marroquí, al frente de la cual se encontraba el jalifa, el cual ejercía, por delegación del sultán, todos sus poderes, fundamentalmente el legislativo, que ejercía mediante el dahir (decreto). También era la máxima autoridad religiosa. Este gobierno dirigido por el jalifa recibía la denominación de Majzén y se encontraba dividida en departamentos, a modo de ministerios, coordinados por el Gran Visir. Los ministros eran el qadi al-qudat (jefe o juez de jueces), el Visir de los Habus (patrimonio inalienable cuyas rentas se destinan a una obra o institución piadosa o religiosa), el amin al-amlak y el amin al-umana (ministro de Hacienda). Contaba con un consejo consultivo formado por dos representantes de cada una de las cinco regiones. El jalifa era elegido por el sultán de entre una dupla propuesta por el gobierno español. El primer jalifa, Muley el Mehdi, tomó posesión de su cargo en Tetuán el 27 de abril de 1913. Sólo dos jalifas ocuparon el cargo hasta la independencia de Marruecos, el ya citado Muley el Mehdi (entre 1913 y 1923) y su hijo Muley el Hassán bin el Mehdi (que asumió a los trece años, «reinando» entre 1925 y 1941 y más tarde entre 1945 y 1956), pertenecientes a la familia real marroquí y descendientes del sultán Hassán I.
La administración española estaba dirigida por un alto comisario, una figura desarrollada a imagen y semejanza de los altos comisionados ingleses, formalmente acreditada ante el jalifa, como representante del sultán, pero de hecho la máxima autoridad en el Protectorado. La Alta Comisaría dirigía la acción política de España en el Protectorado, y de ella emanaban las órdenes e instrucciones. El alto comisario estaba asistido por diversas departamentos (Asuntos Indígenas, Fomento y Hacienda). Existía un interventor territorial en cada una de las regiones, representado directamente a la Delegación de Asuntos Indígenas. Subordinados a él existía un siguiente escalón, con interventores comarcales y, finalmente, interventores locales.
El mantenimiento del orden estaba a cargo de los Regulares (fuerzas del ejército español con "indígenas") y de la Policía Indígena. En el aspecto militar, el alto comisario estaba asistido por tres comandantes con sede en Ceuta, Melilla y Larache.
En un principio, las autoridades españolas distribuyeron el territorio asignado de forma genérica en tres demarcaciones puestas bajo la autoridad de las comandancias generales de Ceuta, Melilla y Larache. Sin embargo, esta división no fue definitiva. En 1918, el protectorado se dividía en dos únicas zonas, oriental y occidental, bajo la autoridad de las comandancias militares de Melilla y Ceuta respectivamente. En 1927, una vez pacificado y ocupado efectivamente el territorio, la Alta Comisaría comenzó a organizar el territorio en regiones. Al caer la monarquía e instaurarse la República, se crearon tres regiones civiles. La organización definitiva, que se mantendría hasta el final del protectorado, data de 1935, cuando el servicio de Intervenciones dividió el territorio en cinco regiones: Yebala, Lucus, Gomara, Rif y Kert.
Localidades más importantes: Arcila, Xauen, Tetuán, Villa Sanjurjo, Villa Nador, Larache.
El Atlético Tetuán fue el único equipo del Protectorado en jugar -durante una sola temporada (1951/1952)- en la Primera División de España. Otros clubes que también alcanzaron categoría nacional (Tercera División) fueron el Larache CF, Alcázar de Alcazarquivir o el Pescadores de Alhucemas.

