Kevin McHale

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Publicado por daryl 27/03/2009 @ 10:09

Tags : kevin mchale, jugadores nba, nba, baloncesto, deportes

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Kevin McHale

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Kevin Edward McHale fue un destacado jugador de baloncesto estadounidense, que nació el 19 de diciembre de 1957 en Hibbing, Minnesota. Sus 13 años de carrera profesional transcurrieron en los Boston Celtics, con los cuales ganó tres anillos de la NBA y quedó finalista en otras dos ocasiones. Como dato anecdótico, decir que es hijo de padre irlandés y de madre croata. Con una estatura de 2,08 m. jugó de power forward, o alero alto, con la camiseta con el número 32 a la espalda. Actualmente es el General Manager de Minnesota Timberwolves, y desde el 8 de diciembre de 2008 también es el entrenador en sustitución de Randy Wittman.

Jugó para la Universidad de Minnesota entre los años 1976 y 1980, temporadas en las que promedió 15,2 puntos y 8,5 rebotes. Coincidiendo con el centenario de su universidad, fue elegido el mejor jugador de todos los tiempos de dicho college.

Fue elegido en la tercera posición del Draft de la NBA de 1980 por los Boston Celtics. Formó, junto a Larry Bird y Robert Parish, quizás la mejor tripleta de jugadores altos de toda la historia de la NBA. Llegaron a ser conocidos como The big three (los tres grandes). Con ellos consiguió llegar a 5 finales de campeonato, consiguiendo 3 anillos.

En su juego destacó sobre todo su extraordinaria defensa, ayudado por sus largos y hábiles brazos, y su selección de tiro, que hizo que en dos temporadas encabezara las estadísticas de porcentaje de tiro, con unas cifras que superaban el 60% de acierto.

Disputó un total de 971 partidos, en los que promedió 17,9 puntos y 7,3 rebotes.

Al principio



Historia de la NBA

Kobe Bryant, icono de la NBA en la actualidad.

La historia de la NBA nace en 1946 (llamada BAA hasta 1949) como complemento del mayor espectáculo americano de la época, el hockey sobre hielo, mientras ésta atravesaba su parón invernal. Para entonces ya existía una liga profesional, la NBL, la cual se fusionó con la BAA (fundada en 1946) en 1949 para dar nacimiento a la NBA. El primer encuentro de la liga corresponde a un New York Knicks – Toronto Huskies. Philadelphia Warriors fue el primer campeón y George Mikan el primer gran dominador con 5 anillos con Minneapolis Lakers. En 1955, Bob Pettit se convertiría en el primer MVP de la temporada y Chuck Cooper en el primer jugador de raza negra elegido en el draft. Con los finales de 50’ y 60’ irrumpen los Celtics de los 11 anillos liderados por Bill Russell (récord individual) y Red Auerbach. Russell y Wilt Chamberlain protagonizaron una de las rivalidades más grandes de la historia. Wilt llegó a encestar 100 puntos en un encuentro y es valedor de muchos récords en la liga. Con el ocaso de estos, en 1969 surge un nuevo dominador, Lew Alcindor, quien más tarde adoptaría el nombre de Kareem Abdul-Jabbar, máximo anotador en la historia.

En 1968 nace la ABA con el objetivo destronar a la NBA por medio de unas reglas encaminadas a crear todavía más espectáculo, pero que debido a la aplastante superioridad de la NBA terminaría por desaparecer en 1976. Dejó un legado en la NBA de 4 franquicias (Denver Nuggets, Indiana Pacers, New York Nets y San Antonio Spurs). Los años 1970 fueron de los modestos, no hubo un dominador claro y hasta 8 equipos diferentes se alzaron con el anillo. New York Knicks, uno de los 3 equipos que perduran desde el inicio, estrenó su palmarés con su primer título en 1970.

En la década de 1980 la NBA logra su momento de máximo esplendor con el ‘showtime’ de Los Angeles Lakers, ditigidos por el gran base Earvin Magic Johnson , y la eficaz sobriedad de los Boston Celtics, liderados por el gran alero Larry Bird. La eterna rivalidad Celtics-Lakers se convirtió en un clásico de las finales de la NBA. Además, el hecho de ser Bird de raza blanca y Magic Johnson de raza negra (de hecho, el equipo titular de los Celtics era de mayoría blanca y el de los Lakers era de mayoría negra), además de ser los mejores jugadores del momento, ayudó a incrementar el morbo del duelo. A pesar de sus duelos deportivos, Bird y Magic eran (y siguen siendo) grandes amigos. De aquellos Celtics cabe destacar el pivot Kevin McHale (un juego de pies sin igual en el poste bajo), el center Robert "El Jefe" Parish (famoso por su dorsal 00), el escolta tirador Denny Ainge y el base anotador Dennis Johnson. Tampoco hay que olvidar que en aquel equipo llegó a jugar también Bill Walton. De los Lakers destacaron el anotador y especialista en contraataques James Worthy, el legendario pivot Kareem Abdul Jabbar, el reboteador A.C. Green y el alero tirador Byron Scott. POco después se incorporó a este equipo el pivot Vlado Divac.

La irrupción del gran Michael Jordan, probablemente el mejor jugador de la historia de la NBA, ayudó a que el interés internacional por la NBA no decayera tras las retiradas de Bird y Magic. Jordan estuvo acompañado por varios jugadores excelentes (Scottie Pippen, Tony Kukoc), así como por especialistas en el rebote (Charles Oakley, Horace Grant) y en los triples (Steve Kerr). Además, el espectáculo que Jordan brindó junto a Dominique Wilkins o Spud Webb en los concursos de mates. permitió que el producto espectáculo de la NBA siguiera en lo más alto por varios años.

Para acabar la década, los ‘bad boys’ de Detroit Pistons dejaron su huella con 2 anillos y un estilo de juego para el recuerdo, un juego duro y agresivo basado en la defensa y ciertas "malas artes" (de ahí el sobrenombre de "bad boys") de jugadores que más parecían gladiadores que jugadores de baloncesto: el pivot triplista Bill Lambeer, el gran reboteador Denis Rodman, y el musculado Ricky Mahorn. El jugador estrella de los Pistons era el excelente base Isiah Thomas, bien escoltado por el escolta anotador Joe Dumars y, en menor medida, por el escolta suplente Winnie "Microondas" Johnson.

Michael Jordan resume en dos palabras lo que fue la década de los años 1990. Desde la época de Russell en Boston no se recordaba una superioridad tan aplastante como la que firmaron estos Bulls. Para los anales quedó el 72-10 que se marcaron en la temporada 1995-96 y sus 6 anillos. El ‘bailarín’ Hakeem Olajuwon y sus Houston Rockets aprovecharon la retirada momentánea de Jordan para apuntarse 2 campeonatos.

La entrada del nuevo milenio viene acompañada con el ‘threepeat’ de Los Angeles Lakers. La sociedad Bryant-O'Neal aúpa a los angelinos al lugar que merecen mientras la NBA abre sus puertas al extranjero y se globaliza. Yao Ming se convirtió en el primer extranjero en ser elegido nº 1 del draft en 2002. Los Pistons recuperan su grandeza con el juego que le hizo grandes y Tim Duncan empieza a forjar su leyenda con San Antonio Spurs.

Esta época asume un cambio en la mentalidad de juego, se realza la figura del jugador individual y pierde peso el juego en equipo. Ejemplos de ello son estrellas como Allen Iverson, Vince Carter, Tracy McGrady o LeBron James.

La NBA nace en 1946 (llamada BAA hasta 1949) llamada como complemento del hockey sobre hielo, de modo que los dirigentes empiezan a ver el baloncesto como un deporte atractivo, capaz de competir con cualquier espectáculo y que se tornaba como el deporte perfecto para atraer al público mientras la liga de hockey atravesaba su descanso invernal. Esta idea surge tras el fracaso del baloncesto profesional estadounidense durante los años 30', carente de una estructura sólida de competición y de un calendario que mantuviera el orden, de modo que los equipos se hacían y deshacían con asiduidad y rapidez.

En 1937 se formó la NBL (National Basket League), competición que se movía por ciudades de segunda fila y que posteriormente se acabaría fusionando con la BAA.

En junio de 1946, un grupo de propietarios de instalaciones deportivas y empresarios, encabezados por Max Kase, editor del New York Journal American, y Walter Brown, presidente del Boston Garden, fundaron la BAA (Basketball Association of America), compuesta por once franquicias que correspondían a los once miembros fundadores. Max Kase fue quien llevó la idea al propietario de la NHL, Walter Brown, quien a su vez se la pasó a Ned Irish para terminar aprobando la fundación de la liga.

Los 11 equipos que abrieron el telón en la inaugural temporada 1946-47 fueron Boston Celtics, Philadelphia Warriors, New York Knicks, Washington Capitols, Providence Steamrollers, Toronto Huskies, Chicago Stags, St. Louis Bombers, Cleveland Rebels, Detroit Falcons y Pittsburgh Ironmen. Únicamente 3 equipos han perdurado hasta nuestros días: Boston Celtics, New York Knicks y Golden State Warriors.

El partido inaugural fue un New York Knicks – Toronto Huskies jugado el 1 de noviembre de 1946 y que acabó con victoria de los Knicks por 68-66.

En la segunda temporada el número de equipos descendió, se pasó de los 11 conjuntos a 8, y muchas de las estrellas las acaparaba la NBL.

Para la temporada 1949-50 la BAA y la NBL se unieron para formar lo que hoy conocemos cono NBA (National Basketball Association). Maurice Podoloff se convirtió en su primer comisionado. Un año después se realizaría la primera edición del All-Star Game en el Boston Garden, Bob Cousy debutaría en la liga y Chuck Cooper se convertiría en el primer jugador de raza negra elegido en el draft, en 1951, en 2º ronda por Boston Celtics.

Una de las peculiaridades más exitosas que desde un principio impuso la NBA fue el Draft, un sistema de elección de nuevos jugadores salidos de la universidad o directamente de ligas del resto del mundo que impide la subasta entre equipos de la organización y rige, por tanto, como un control de precio. El equipo peor clasificado de la anterior temporada elige primero, le sigue el penúltimo y así sucesivamente hasta llegar al campeón. Posteriormente se comienza con la segunda ronda hasta finalizar la lista.

Uno de los cambios de reglas que se desarrolló en esta década y que fue fundamental para imprimir al juego de mayor velocidad y emoción fue la inclusión del reloj de posesión. A partir de ese momento, se establecían 24 segundos para cada ataque. Antes del reloj de posesión, el marcador más bajo había sido 19-18 en el partido que ganó Fort Wayne Pistons a Minneapolis Lakers, el 22 de noviembre de 1950.

Debido a las diferencias económicas y estructurales entre las distintas franquicias, el número de equipos desciende hasta 8 en 1954, pero lejos de caer en una crisis, esa reducción de franquicias deja sólo a la elite de la liga y se empieza a ver una NBA sólida y competitiva como nunca se había visto hasta la fecha.

La 1946-47 sería la primera temporada de la NBA, por entonces llamada BAA (Basketball Association of America), nombre que recibiría hasta 1949 después de que los equipos de la NBL (National Basketball League) se unificaran con los de la BAA. El primer entorchado de campeón correspondería a Philadelphia Warriors, liderados desde el banquillo por el legendario Eddie Gottlieb y en la cancha por Joe Fulks y Howie Dallmar vencieron a Chicago Stags en la final por un contundente 4-1. Fulks fue el máximo anotador de la temporada con 23.2 puntos mientras que Dallmar fue uno de los cuatro jugadores que pasaron de las 100 asistencias en la temporada y aquella final la pasó cojeando debido a un pie encallado pero aun así resultó decisivo en el 5 partido en el antiguo Philadelphia Arena.

Todos los integrantes del equipo se llevaron 2.000 dólares y un anillo de campeón.

Minneapolis, por aquel entonces, alojamiento de los Lakers, no necesitó muchos más aperos de los que ofrecía George Mikan para subsistir. Condicionó, dominó y campeó a sus anchas y por si solo durante los primeros pasitos que empezó a dar un gigante que responde hoy al nombre de NBA. La idea del pívot hoy carecería de significación si Mikan no hubiera llegado a dotarlo de pleno sentido. Mikan se había convertido en todo un referente en este deporte, y se adaptó perfectamente a las nuevas exigencias. Todos y cada uno de los pivots dominantes posteriores (Bill Russell, Wilt Chamberlain, Kareem Abdul-Jabbar o Shaquille O'Neal) bebieron de su influencia bruta.

De apariencia más propia de un intelectual que de jugador de baloncesto, la esencia de Mikan y sus gafas de montura de alambre mantendrán siempre una estrecha relación de semejanza.

La anécdota más curiosa y que al mismo tiempo, permite imaginarnos la dimensión que abarcó este señor, fue aquella que se vivió en el Madison Square Garden el 14 de diciembre de 1949, donde a la entrada del pabellón, un desaforado cártel, rezaba "tonight George Mikan vs. Knicks". Por lo visto, los jugadores le achacaron que saliese él solo y diese la cara, sin tener George culpa alguna de aquel altercado. Sabía deducción, por cierto. No eran los Lakers, era George Mikan. Éste conformó junto a Mikkelsen, la primera pareja ala-pívot/pívot que tenía cabida en la liga. Este último se tornó como un gran reboteador, zafándose en labores de desgaste para permitir a Mikan imponer su autoridad en la pintura. Del mismo modo, fue el primer talento que mejor optimizó su tamaño, que no su físico.

En el periodo que transcurrió entre 1946 y 1954 ganó 7 de 8 títulos posibles. La sombra de Mikan se convertía en inaccesible para aquel osado que atreviera a danzar por territorio comanche, bien para atacarle, bien para defenderle. Mikan supuso una verdadera pesadilla, una bárbara revolución en la liga, para sus contemporáneos y una bendición para Lakers.

Un basto, pero efectivo gancho, será la imagen que perdure de este as, sin duda, su más infalible arma. Así mismo, Mikan, provocó imposición de dos nuevas reglas, la de los 3 segundos y el tapón ilegal. Recordemos que por aquel entonces, taponar un balón cuya parábola fuera descendente no carecía de validez, por lo que la frustración que impregnaba en sus rivales le hacía aún más grande si cabe.

New York Knicks empezó a forjar su leyenda bien pronto, los siete primeros años ya habían visitado tres veces las finales de manera consecutiva en el periodo 1951 a 1953.

En su primera aparición frente a Rochester Royals fueron capaces de levantar un 0-3 adverso pero no completaron la remontada y los Royals se alzaron con el anillo tras vencer 75-79 en un fatídico 7º partido. El Hall of Famer Harry Gallatin y Nat Clifton llevaban el peso del equipo y formaban una excelente pareja interior con Max Zaslofsky por fuera.

Las Finales de 1952 y 1953 eran palabras mayores, esperaba Mikan y New York tenía que luchar con Gallatin y Clifton para frenarlo. En 1952 de nuevo se fueron a siete partidos, pero volvieron a sucumbir en el decisivo, sin embargo un año después sería un paseo militar de Minneapolis Lakers que vapulearon 4-1.

En los playoffs de 1953, Boston Celtics y Syracuse Nationals se enfrentaban en semifinales de conferencia. Los Celtics marchaban 1-0 en la serie, y el 2º partido se convirtió en uno de los más recordados de la historia. Boston venció 111-105 tras 4 prórrogas para meterse en la final de la NBA.

El reloj de posesión aún no estaba instaurado, y teniendo a Bob Cousy en el equipo, Boston tenía mucho ganado. Cousy, apodado el ‘Houdini of the Hardwood’ por su manejo de balón, emergió como factor dominante en aquel encuentro. Su técnico, Red Auerbach ordenó guardar la pelota en sus manos, a lo que Syracuse sólo podía frenar por medio de faltas. Acabó yendo 32 veces a la línea de tiros libres (récord en playoffs, la siguiente mejor marca está en poder de Michael Jordan, con 23-28 ante los Knicks en los playoffs de 1989), anotando 30, para acabar con 50 puntos en un partido que se convirtió en un concurso de tiros libres, como muchos de la época, para aburrimiento de los aficionados. Para la historia quedarían esos videos de Cousy en los que aparece driblando a todo aquel que le saliera al paso. El juego se estaba estancando como afirmara el propio Cousy, y una de las medidas para evitar esto era evidente, implantar el reloj de posesión.

Boston Celtics y St. Louis Hawks mantenían una de las mejores rivalidades de la época, desde 1957 hasta 1961 se enfrentaron en 4 finales. Boston venció en tres ocasiones y los St. Louis en una, en lo que fue la venganza de Bob Pettit. En las finales de 1957, los Hawks de Pettit se dejaron remontar un 3-2 para acabar perdiendo sus primeras finales por 4-3 con un doloroso 7º partido inclusive (125-122 tras dos prórrogas). Aquel título supondría el 1º de los 16 que a lo largo de la historia conseguirían los Celtics.

Pettit, Ed Macauley y Cliff Hagan lideraron a los Hawks a una nueva final, pero el factor determinante como siempre a la hora de la verdad era Pettit. Era el momento de cobrarse la revancha tan sólo un año después. Los Hawks se apuntaron los dos primeros envites en el Boston Garden, y cuando parecía que tenían todo a favor con la serie de vuelta a casa y con Bill Russell lesionado en el tercer partido (y baja para el resto de la final), Boston apeló a la garra y el coraje que les hizo grandes, y empataron la final en los dos partidos disputados en St. Louis. Pettit y sus compañeros se repusieron del mazazo y volvieron a poner la ventaja en la final después de vencer 102-100 en Boston. Tocaba rematar en casa, y ahí apareció Bob Pettit para firmar una actuación antológica: 50 puntos (anotó 19 de los últimos 21 puntos de los Hawks) con canasta decisiva a falta de 15 segundos para dar a St. Louis Hawks su primer y único campeonato tras vencer en el definitivo 6º partido 110-109. Aquella marca era entonces la mejor en un encuentro de playoffs igualada con la de Cousy en 1953. Actualmente, el récord de playoffs está en manos de Michael Jordan, con 63 ante Boston en 1986.

Pettit se convertiría en el primer jugador de la NBA en alcanzar los 20.000 puntos y 10.000 rebotes.

Antes de la temporada 1961-62, el récord de más puntos en un partido lo poseía Elgin Baylor de los Lakers con 71. El 8 de diciembre de 1961, los Warriors jugaron ante los Lakers y Wilt Chamberlain anotó 78 puntos, superando el récord de Baylor, en un partido de tres prórrogas. El legendario comentarista de los Lakers "Chick" Hearn a menudo ha contado la historia de que preguntó a Baylor al finalizar el partido si estaba molesto por haber perdido el récord de aquella manera, con Wilt teniendo 15 minutos suplementarios en el partido para sobrepasar su registro. Según Hearn, Baylor no estaba preocupado porque "un día, el tipo anotará 100 puntos".

Chamberlain era un jugador dominante, con una descomunal fuerza. Ofensivamente era imparable, todo obstáculo que se impusiera en su camino hacia la canasta resultaba inútil, hasta tal punto que la liga tuvo que modificar varias reglas con el fin de disminuir la cruel dictadura baloncestística a la que sometía a sus rivales en cancha.

El 2 de marzo de 1962, en una victoria sobre los Knicks por 169-147 en el Hersheypark Arena en Hershey, Pennsylvania, Wilt Chamberlain anotó 100 puntos (59 en la segunda mitad). Se dice que Chamberlain anotó la última canasta a falta de 46 segundos para el final, pero ya no había nada que pudiera hacer parar a la muchedumbre sobre la cancha de juego. Debido a que el partido no fue televisado, no existen imágenes ni videos, aunque sí una grabación de audio de la emisión de radio del partido.

En el primer cuarto anotó 23 puntos para marcharse al descanso con 41 puntos. Tras la reanudación, continuó con su recital anotando 28 puntos en el tercer cuarto, finalizando el último con 31 tantos. Chamberlain firmó un 36/63 en tiros de campo y un 28/32 en la línea de tiros libres; algo notable dado que Wilt apenas anotó la mitad de tiros libres que lanzó en toda su carrera. Hay que recordar que por entonces no existía la línea de tres puntos. Chamberlain inicialmente dijo que se sentía "avergonzado" de esas estadísticas, por haber lanzado 63 veces a canasta y conseguir anotar "solo" 36 tiros.

Tres jugadores de los Knicks sobrepasaron la treintena de puntos en ese encuentro, pero de todas maneras, ni juntando todos esos puntos superaban la hazaña individual de Chamberlain.

El partido de los 78 puntos anotados ante los Lakers en tres prórrogas permaneció como el segundo récord de más puntos anotados en un solo encuentro durante más de 40 años, hasta el 22 de enero de 2006, cuando Kobe Bryant, alero de los Lakers, endosó 81 puntos a Toronto Raptors.

Baylor era un jugador entre otras muchas cosas dinámico en el juego; antes de Julius Erving y Michael Jordan, dioses del baloncesto aéreo, existió Elgin Baylor. Alero fuerte y ágil, Baylor jugó 14 temporadas con los Lakers comenzando en 1958, cuando la franquicia aún estaba ubicada en Minnesota y respondía al nombre de Minneapolis Lakers.

Baylor tocó el cielo el 14 de abril de 1962, anotando 61 puntos y cogiendo 22 rebotes en la victoria por 126-121 sobre Boston Celtics en el quinto partido de las Finales de la NBA. Aunque los Celtics ganaron los dos siguientes encuentros y por consiguiente el campeonato, aquella noche pasó a la historia del baloncesto.

La actuación de Baylor fue magistral. Asombró al personal, que asistió atónito a los movimientos del alero ante uno de los mejores defensores de la liga, Tom "Satch" Sanders. Pero la hazaña no terminaba ahí, ya que si bien se deshacía de la pegajosa defensa de Sanders, Bill Russell le estaba esperando para frenarle en su camino al aro. “Todo lo que recuerdo fue que ganamos el partido, nunca pensé en los puntos que llevaba”, dijo Baylor años más tarde. “Elgin Baylor fue una máquina ese partido”, acertó a decir Sanders.

Oscar Robertson merece un sitio privilegiado entre los más grandes. Pese a ser uno de los mejores jugadores que ha habido en la NBA, no hay conciencia clara de lo que este jugador logró en activo. En la temporada 1961-62 promedió 30.8 puntos, 12.5 rebotes y 11.4 asistencias, o lo que es lo mismo, un triple doble. Curiosamente, esos números no le valieron para ser designado MVP, sino que fue a parar a Bill Russell (18.9 puntos, 23.6 rebotes y 4.5 asistencias). Y se quedó a las puertas en 4 temporadas. En su año rookie estuvo a 0.3 asistencias de conseguirlo, en el segundo lo logró, en el tercero le faltó media asistencia, en la cuarta 0.1 rebotes y en la quinta 1 rebote.

La definición de jugador tridimensional se reducía a Robertson. Un superdotado para la época que sin embargo no pudo lograr un anillo en Cincinnati Royals y tuvo que buscarlo en Milwaukee Bucks. Lo encontró en su primera temporada allí, en 1971, un verano antes de haber elegido los Bucks a Lew Alcindor.

Aunque habían ganado cuatro anillos de la NBA, en marzo de 1963, vísperas de playoffs, un artículo en Sports Illustrated afirmaba que “los Celtics son un equipo viejo y cansado”.

Bob Cousy, capitán de los Celtics, tenía 34 años y aunque fuera el tercer máximo asistente en la historia de la liga, K.C. Jones estaba a punto de relevarle en el puesto de base titular del equipo. Cousy, todo un ganador, se tomó las Finales ante los Lakers de Jerry West y Elgin Baylor como un reto personal.

Los Celtics ganaron los dos primeros partidos de la serie en el Boston Garden, perdiendo más tarde la posibilidad de cerrar la eliminatoria en casa en el quinto partido, pero Cousy falló en su intento; ¿era verdad que a los Celtics le pesaba la edad?.

Las finales regresaban a Los Ángeles, donde en el sexto encuentro los Celtics lideraban el marcador por nueve puntos al comienzo del último cuarto. Una torcedura de tobillo obligó a Cousy a sentarse en el banquillo, abriéndose una inesperada puerta para los Lakers de ganar el partido. Pero, a falta de cinco minutos, Cousy regresó a la pista, robando un balón con posterior canasta de Tom Heinsohn para irse en el marcador cuatro puntos arriba a falta de dos minutos.

Tras esto, Cousy cumplió con su apodo; 'The Houdini of the Hardwood'. Con la pelota pegada a su mano como si de un mago se tratase, agotó hábilmente el tiempo mientras los jugadores de los Lakers se desesperaban para cazarle y hacerle falta. Finalmente, en los últimos segundos de su carrera, lanzó el balón al aire mientras la bocina indicaba el final del partido; los Celtics habían ganado 112-109 y el quinto campeonato consecutivo se quedaba en Boston. Después de todo, Cousy había demostrado no ser lo suficientemente viejo para liderar a su equipo al anillo.

Durante años, Jerry West había formado con Baylor una de las mejores parejas ofensivas de la liga, ya que cuando West llegó al equipo en 1960, Baylor ya era toda una estrella de la NBA. Éste dominaba el juego tanto ofensiva como defensivamente, obligando a los rivales a centrarse en su defensa y permitiendo a West anotar más fácilmente.

Cuando Baylor se lesionó la rodilla en el primer partido de las Semifinales de Conferencia Oeste de 1965 entre Lakers y Baltimore Bullets, West se quedaba cuanto menos solo en el equipo. Respondiendo con creces al desafío, West anotó 49 puntos en la victoria angelina por 121-115.

En el segundo encuentro, llegó hasta los 52 puntos con lo que los Lakers se apuntaban la segunda victoria en la serie (118-115). Aunque los Bullets ganaron los dos partidos en su casa, West no bajó el nivel en ningún momento, anotando 44 y 48 puntos en sus esfuerzos en vano.

De vuelta a casa en el quinto partido, continuó con su monstruoso juego, liderando a los Lakers a la victoria por 120-112, consiguiendo esta vez 43 tantos. En el sexto y a la postre último encuentro, la estrella de los Lakers completó la hazaña anotando 42 puntos y batiendo a los Bullets (117-115) para avanzar a las Finales de la NBA, que perderían contra los Celtics.

La serie de seis partidos ante los Bullets quedó para la historia. West anotó más de 40 puntos en todos los encuentros, récord ya que ningún otro jugador de la NBA había conseguido nunca 40 o más puntos en más de cuatro partidos de playoffs. Los 46.3 puntos por noche se convirtieron en el promedio anotador más alto en una serie de playoffs en la historia de la NBA. Michael Jordan sería el que más se le acercaría, con 45.2 en cinco encuentros ante Cleveland Cavaliers en 1988.

Es la cita de radio más famosa en la historia del baloncesto, equivalente al popular "The Giants win the pennant! The Giants win the pennant!" de Russ Hodges en los playoffs de 1951 de la Liga Nacional de Béisbol. Johnny Most, comentarista de los Celtics, no pudo contener la emoción en los segundos finales del séptimo partido de las Finales de Conferencia Este de 1965 entre los campeones Celtics y Philadelphia 76ers.

Los Celtics lideraban el marcador 110-109, y los 76ers recuperaban la posesión a falta de cinco segundos para el final. Hal Greer se disponía a sacar de fondo bajo su propia canasta, siendo su objetivo Wilt Chamberlain, en el poste bajo, aunque defendido por Bill Russell, por lo que la opción perdía fuerza. K.C. Jones, que defendía a Greer, saltó a lo largo de la línea de fondo y agitó los brazos desesperadamente para intentar distraer al jugador de los 76ers.

Para conseguir una mejor vista de la pista, Greer saltó y lanzó el balón a Chet Walker, sin contar con la astucia de John Havlicek, que rápidamente se adelantó a Walker y tocó lo suficiente el balón para que su compañero Sam Jones le recogiera y recorriera hasta mitad de pista mientras la bocina del final del partido sonaba como una dulce melodía en los oídos de los aficionados verdes.

Tras ello, los Celtics conseguirían su séptimo anillo consecutivo, ganando a los Lakers por 4-1. Havlicek anotó más de 26.000 puntos en 16 temporadas en la NBA, pero el mejor momento en su carrera quedó inmortalizado con aquella retransmisión del ya fallecido Johnny Most.

Los 76ers de aquella temporada consiguieron un récord histórico en liga regular de 68-13, posteriormente superado por los Lakers en 1972 y más tarde por los Bulls en 1996. En 1966-67, la NBA era mucho más pequeña que hoy en día, por lo que los jugadores se conocían mucho más entre sí, así como las canchas. Aunque los Celtics iban en camino hacia su noveno título consecutivo, los 76ers de Chamberlain estaban más fuertes que nunca, realizando éste una temporada regular brillante; aunque sus promedios anotadores descendieron (24.1), lideró la liga en rebotes (24.2), en porcentaje de tiros de campo (68.3%), en minutos (45.5) y tercero en asistencias (7.8).

En cuanto a los 76ers, promediaron 125.2 puntos por partido, el tercer mejor promedio en la historia de la NBA. Era un equipo muy profundo, con todas las posiciones perfectamente cubiertas y en el que las responsabilidades del ala-pívot variaban de las del alero, y las del base del escolta. Un equipo único y realmente completo.

Junto con Chamberlain, en la pintura estaba Lucious Jackson, un ala-pívot intimidador, seguido del alero Chet “the Jet” Walker; rápido, anotador y con buena mano. Hal Greer, futuro Hall of Fame, era el escolta del equipo, promediando 22.1 puntos por partido, y finalizando con el base Wali Jones.

En el banquillo estaba Billy Cunningham, un jugador de segundo año que promedió 18.5 puntos en solo 26.8 minutos. Cunningham, futuro Hall of Fame, era el sexto hombre, ejemplo de la calidad de este equipo. Larry Costello servía de reserva de Jones en el puesto de base, con el veterano alero Dave Gambee y los rookies Bill Melchionni y Matt Guokas esperando su turno en el banco.

En un esfuerzo por defender el anillo, los Celtics contrataron a los veteranos Bailey Howell y Wayne Embry, pero no parecía ser suficiente para derrotar al equipo que habían construido los 76ers. Aunque los verdes ganaron 60 partidos, Philadephia ganó ocho más; además, ganó sus siete primeros partidos, y 15 de sus 16 primeros. Boston eliminó a los Knicks en primera ronda y los 76ers a Cincinnati Royals, viéndose las caras en las Semifinales del Este, serie deseada.

Los Celtics prácticamente no presentaron problemas a los 76ers, que encarrilaron la serie por 3-0 con un Chamberlain fabuloso consiguiendo el récord de más rebotes en un partido de playoffs con 41 rechaces. A pesar de que Boston salvó la cara en el cuarto partido ganando 117-121, solo serviría para alargar la agonía. En el quinto y definitivo partido, los 76ers clavaron la puntilla a unos Celtics agonizantes, batiéndoles 140-116. Chamberlain, que había ganado la batalla personal ante Russell, frenó las celebraciones con champán en el vestuario diciendo a sus compañeros que la victoria sobre Boston solo importaría si ganaban el campeonato.

Los Celtics no podían hacer otra cosa si no felicitar a su verdugo, entrando Russell en el vestuario para felicitar a Chamberlain. “Ellos juegan de la misma manera que lo hemos hecho nosotros en los últimos nueve años. En otras palabras, juego en equipo”, dijo K.C. Jones.

Dos semanas más tarde, los 76ers conseguirían el anillo de campeón tras ganar en seis partidos las Finales a San Francisco Warriors, que habían sustituido a Alex Hannum por Bill Sharman en el puesto de entrenador. Los Warriors poseían el mejor balance del Oeste, 44-37, además de contar con el mejor anotador de la liga, Rick Barry.

Los Celtics de la temporada 1968-69 estaban considerados de nuevo viejos para ganar el anillo, y un modesto 48-34 como balance al final de la temporada regular (cuarto en el Este) no hizo que se cambiara de opinión. Pero los Celtics llegaron fuertes a la postemporada, batiendo a Philadelphia y New York, y colándose una vez más en las Finales. En 13 años, se habían clasificado en 12 ocasiones, cortándo los 76ers de Chamberlain la racha de ocho anillos consecutivos en 1967.

Su rival eran los Lakers, y con Chamberlain de pívot titular, el equipo angelino sentía que esta vez se iba a consumar la revancha de las seis finales perdidas ante los Celtics años atrás.

Se llegó al séptimo encuentro, citado en Los Ángeles, donde los funcionarios del conjunto californiano habían colocado miles de globos en redes cerca del techo del Forum en previsión del primer campeonato desde que el conjunto se mudó a California una década antes.

Pero no pudo ser, el equipo se quedó con las ganas de que se consumase esa celebración. Unos férreos Celtics aguantaron hasta el final del partido, anotando Don Nelson una suspensión que colocaba el marcador 108-106 para los de Massachusetts. Era el undécimo anillo de Boston en 13 años. Comenzaba el final de la mayor dinastía en la historia de la NBA con la retirada del corazón de este equipo, el pívot Bill Russell, partícipe de los once anillos de Boston Celtics.

Sin embargo, el MVP de las Finales lo recibió Jerry West, siendo la primera vez que lo recibe un jugador del equipo perdedor.

Las Finales de 1970 son más conocidas por la hazaña de un inspiradísimo Willis Reed, cuando entró a la cancha del Madison Square Garden cojeando en el séptimo y definitivo partido, y anotó las dos primeras canastas de los Knicks. Bajo su liderazgo, el conjunto neoyorquino venció 113-99 a Los Angeles Lakers y cosechó su primer campeonato de la NBA. Reed jugó estando gravemente lesionado, por lo que inspiró a todo al equipo, en especial a su compañero Walt Frazier, autor de 36 puntos y 19 asistencias en aquella mítica noche del 8 de mayo de 1970.

Pero no solo la actuación de Reed fue memorable en aquellas finales. En el tercer partido, West anotó un increíble tiro a 60 pies de distancia, haciendo honor a su apodo, "Mr. Clutch”, por su habilidad de conseguir canastas a priori imposibles y por aparecer en los momentos más delicados del partido.

Con la eliminatoria empatada, la serie viajó hasta Los Angeles en el tercer partido. Los locales se marcharon al descanso con una cómoda ventaja, 56-42. Los Knicks, liderados por Dave DeBusschere y Dick Barnett, remontaron el partido y colocaron el marcador en empate a 96 a falta de dos minutos para el final. Dos tiros libres de Chamberlain volvieron a poner el encuentro en tablas, esta vez a 100, a falta de 13 segundos.

DeBusschere anotó un tiro cercano que ponía a los Knicks por delante con el reloj parado en los 3 segundos. Con los Lakers sin tiempos muertos, West recibió un balón de Chamberlain, tomó el tiempo justo para driblar a un lado y lanzar desde un poco más adelante del centro del campo. Increíblemente, el balón entró, forzando la prórroga debido a que por entonces no existían los tres puntos.

En la prórroga, los Knicks se impusieron 111-108, poniéndose por delante en una dura y legendaria eliminatoria.

Siguiendo con la actuación de Reed en el séptimo partido, algunas frases que se pudieron escuchar fueron: “Quise jugar” recordaba el protagonista. “Eran las Finales, un momento único en tu vida. No quería tener que mirarme en el espejo 20 años más tarde y lamentarme por no haber tratado de jugar”. Walt Frazier continuaba: “Observé al equipo entero de los Lakers de pie alrededor mirando a este hombre. Cuando dejamos de calentar, algo me dijo que podíamos ganar el partido”.

Tres temporadas después, los Knicks volverían a ganar el anillo ante los Lakers, esta vez por 4-1, con Reed convirtiéndose en el primer jugador en conseguir el MVP de las Finales en dos ocasiones.

Los Lakers de 1972 no era un equipo especialmente joven; Chamberlain contaba con 25 años, West con 33 y Baylor, capitán del equipo, con 37. Éste último se tuvo que retirar debido a problemas en sus maltrechas rodillas a los ocho partidos de la temporada regular.

Pero el nuevo entrenador, Bill Sharman, realizó varios movimientos que revitalizaron a los Lakers. Alineó a Gail Goodrich en el quinteto inicial para liberar un poco a West del peso ofensivo y hacer que se concentrara más en la dirección del equipo, y convenció a Chamberlain para que se convirtiera en un especialista defensivo y aparcara a un lado su sensacional repertorio ofensivo. Finalmente, con Jim McMillian como sustituto de Baylor y el reboteador Happy Hairston, el experimento comenzaba a dar sus frutos.

El 5 de noviembre de 1971, los Lakers batieron a Baltimore Bullets por 110-106, comenzando una racha de 33 partidos consecutivos sin derrotas, o lo que es lo mismo, más de dos meses. El 12 de diciembre ganaron a los Hawks, superando la racha histórica de 20 partidos consecutivos ganados de Milwaukee Bucks conseguida un año antes.

El 22 de diciembre vencieron a los Bullets por 127-120, consiguiendo su victoria número 27 seguida, sobrepasando la mejor marca de partidos consecutivos ganados en las principales ligas norteamericanas, que desde 1916 estaba en posesión de New York Giants de béisbol, con 26. Los Lakers ampliaron su récord hasta las 33 victorias, finalmente cayendo derrotados ante Milwaukee Bucks de Kareem Abdul-Jabbar por 120-104 el 9 de enero de 1972.

Por primera vez desde que el conjunto se mudó a California, los Lakers se coronaban campeones de la NBA.

Los Bucks eran favoritos para derrotar a los Celtics en las Finales de 1974, en parte por Kareem Abdul-Jabbar, que ganó su tercer MVP de la temporada aquel año. Pero una vez que los Celtics se plantan en unas finales, nunca pueden quedar excluidos.

Los Celtics llegaron a mandar 3-2 en la serie, contando con la posibilidad de sentenciar en el sexto partido y llevarse el anillo a casa, pero Jabbar y sus Bucks elevaron el encuentro a la vitola de clásico.

Milwaukee lideraba el marcador 12 arriba al descanso, pero Havlicek empató el partido a 86 y Oscar Robertson de los Bucks cometió una violación de 24 segundos que llevaba el encuentro a la prórroga. En ella, Havlicek repitió heroísmo, empatando el partido a 90 y forzando una segunda prórroga.

En el segundo tiempo suplementario, Havlicek anotó 9 de los 11 puntos de Boston, incluyendo un tiro sobre Abdul-Jabbar a falta de siete segundos que ponía el marcador 101-100 para los Celtics. Milwaukee pidió un tiempo muerto y elaboró una última jugada, no para Jabbar, sino para Jon McGlocklin. La jugada salió mal, por lo que Jabbar no tuvo más remedio que jugarse la posesión definitiva, driblando hacía la línea de fondo, girándose y ejecutando su imparable gancho (“sky-hook”). Con esta canasta el partido finalizó 102-101 para los Bucks, forzando el séptimo y definitivo partido.

La experiencia dio a los Celtics el anillo en Milwaukee. Cambiaron la estrategia y efectuaron dobles marcajes a Abdul-Jabbar, liberando al pívot de los Celtics Dave Cowens para concentrarse más en el juego ofensivo. Éste respondió con 28 puntos y 14 rebotes en la clara victoria de los verdes por 102-87, que significaba el duodécimo anillo en la historia de Boston Celtics.

El quinto encuentro de las Finales de 1976 es, para muchos, el mejor partido de la historia de la NBA, o por lo menos, el más excitante. Se jugó el viernes 4 de junio de 1976 en el Boston Garden.

La serie estaba empatada a 2 entre los Celtics y los Suns, un equipo formado hace una década. El partido tuvo tres prórrogas, primera vez en la historia de las Finales en llegar hasta tantos tiempos reglamentarios.

Hubo un tiempo muerto no reconocido a final de la primera prórroga que, de habérsele concedido a Paul Silas de Boston, habría causado una falta técnica y por lo tanto la posibilidad de victoria a los Suns. En la segunda prórroga, los Suns llevaban una ventaja de un punto en el marcador a falta de 4 segundos para el final, Havlicek anotó una impresionante canasta que daba el partido a su equipo, con la posterior invasión de campo de los aficionados de los Celtics. Sin embargo, aún faltaba por disputarse un segundo y Phoenix recibió el balón.

Paul Westphal pidió un tiempo muerto a sabiendas de que no tenían, por lo que el equipo fue castigado con una técnica y Boston aumentó su ventaja a dos puntos, pero los Suns consiguieron su objetivo de sacar de banda a media pista. Gar Heard recibió y acertó su lanzamiento silenciando al Garden, por lo que el partido se iba a la tercera prórroga.

Con varios jugadores clave de ambos equipos eliminados por faltas, Glenn McDonald, suplente de los Celtics que en rara ocasión se le veía en pista, aprovechó su turno y anotó seis puntos para liderar a Boston a un agotado triunfo por 128-126.

Dos días más tarde, los Celtics ganaban a los Suns por 87-80 y conseguían su 13º campeonato de la NBA. Jo Jo White sería nombrado MVP de las Finales.

En la temporada 1976-77, Portland Trail Blazers consiguió por primera vez terminar la temporada regular en positivo, con 49 victorias y 33 derrotas, bajo el liderazgo de Ramsey, consiguiendo clasificarse por primera vez en su corta historia para los play-offs. No se esperaba demasiado de un equipo tan joven, pero la sorpresa saltó al ir pasando rondas y ganar el campeonato de la NBA.

Después de batir a Chicago Bulls (que esa temporada competía en la Conferencia Oeste), y a Denver Nuggets, un superviviente de la liga ABA, se encontraron en la final de conferencia a Los Angeles Lakers, liderados por el gran Kareem Abdul-Jabbar. La sorpresa fue enorme, ya que ganaron la eliminatoria por 4 a 0. En la final les esperaban los Philadelphia 76ers de Julius Erving, que había llevado al título de la ABA un año antes.

Los Blazers contaban con un sólido equipo, muy poderoso en el juego interior con la pareja Maurice Lucas-Bill Walton, y Lionel Hollins en el perímetro. Las Finales comenzaron fatal para los Blazers, perdiendo los dos primeros partidos. En el primer encuentro, el dúo formado por Erving y Doug Collins (33 y 30 puntos respectivamente) fue suficiente para derrotar a los de Oregón, y en el segundo partido los 76ers dominaron en la fácil victoria por 107-89. Con lo que no contaban los de Philly era con la inspiración del pívot Bill Walton, que lideró a los Blazers a tres victorias consecutivas que ponían la serie 3-2 a su favor.

En el sexto partido, de nuevo en Portland, la "Blazermania" asedió la ciudad. Erving intentó sin éxito forzar el séptimo partido anotando 40 puntos, pero los 23 puntos y 8 tapones de Walton fueron decisivos. Finalmente, Portland ganó el partido por 109-107 tras el fallo de George McGinnis que hubiera empatado el encuentro.

Walton fue nombrado MVP de las Finales y llamado “una inspiración” por el derrotado Erving.

Con su entrada en la NBA en 1970, el baloncesto adoptó un juego más agradable y circense gracias al estilo del llamativo Pete Maravich, más conocido como "Pistol Pete". Se distinguía por su estilo imaginativo y arriesgado, y por su depurada habilidad con el balón, que lo hacía ser criticado por unos e idolatrado por otros, ayudando además a que la NBA adquiriera una gran popularidad. Pero no todo era su desenfadado juego, Maravich era un gran anotador, liderando la liga en anotación en la temporada 1977-78 defendiendo la camiseta de New Orleans Jazz, posteriormente retirada en su honor.

En su primera temporada en la NBA sorprendió promediando 23.2 puntos con Atlanta Hawks, aunque una mononucleosis frenó su carrera en su segunda campaña. A pesar de ello, fue capaz de promediar 26.1 la temporada siguiente y finalizar segundo en anotación en la 1972-73. Con un repertorio inagotable, era extrañísimo verle repetir algún movimiento; hizo de las pistas de baloncesto sus personales playgrounds. Además, sus habilidades para el pase eran excelentes, llegando a promediar 6.9 asistencias por partido – quinta mejor marca de la temporada y la máxima de su carrera deportiva -. Durante la década de los 70 se crearía una competición llamada H-O-R-S-E (CABALLO) que enfrentaba en el descanso de los partidos a dos jugadores. Este juego consistía en imitar la jugada del rival y si no lo hacías correctamente eras penalizado con una letra hasta completar la palabra HORSE. Maravich sería uno de los jugadores que en más ocasiones se hizo con el trofeo de campeón gracias, principalmente, a su habilidad en el tiro sentado desde el suelo.

Tras el movimiento de New Orleans a la ciudad de Salt Lake City, Maravich emigró a Boston Celtics, donde se retiraría del baloncesto en 1980 debido, en parte, a sus continuas lesiones.

Maravich murió el 5 de enero de 1988 de un ataque al corazón durante un encuentro benéfico por un defecto congénito en una iglesia de Pasadena a la edad de 40 años.

La temporada 1977-78 destacó a dos de las estrellas más espectaculares de la liga, ambos futuros Hall of Fame, en la carrera hacía el trono anotador que llegó a su máxima expresión el día antes y la misma noche del final de la temporada regular.

David Thompson de Denver Nuggets y George Gervin de San Antonio Spurs habían estado luchando durante toda la campaña por ser el máximo anotador de la temporada, y el 9 de abril de 1978, Gervin estaba en lo más alto de la tabla con 26.8 puntos por partidos, seguido muy de cerca por Thompson, con 26.6.

Aquel día, Thompson saltó a la cancha con el objetivo de anotar los máximos puntos que pudiera, jugándose más posesiones de lo normal y finalizando el partido ante Detroit Pistons con la friolera de 73 puntos; 32 en el primer cuarto y 53 al descanso, lo que significaba la mejor actuación individual anotadora tras los 100 puntos de Chamberlain. Anotó 28 de los 38 tiros que lanzó, con un 17/20 en la línea de tiros libres.

Aquella anotación de Thompson le colocaba primero en la tabla de anotadores con 27.1 puntos por partido. Gervin, que jugaba esa noche ante New Orleans Jazz, sabía que para llevarse la corona anotadora debía conseguir como mínimo 58 puntos.

Gervin, apodado "Iceman", renunció en raras ocasiones al tiro cada vez que recibía el balón de sus compañeros. Anotó 20 puntos en el primer cuarto y rompió el récord de Thompson en el segundo, anotando 33, lo que daban 53 tantos al final del primer tiempo. Tras la reanudación, consiguió rápidamente seis puntos y se marchó al banquillo, sabiendo que el título estaba en su posesión. Posteriormente regresó a pista y finalizó el partido con 63 puntos, jugando 33 minutos, diez menos que Thompson. Tuvo un 23/49 en tiros y un 17/20 en la línea de tiros libres.

Gervin terminó la campaña con un promedió de 27.22 puntos por noche, superando a Thompson, que con su 27.15 convirtió su promedio en el más cercano al del primero en la historia de la NBA.

Como Frazier y Ali, Superman y Lex Luthor, Washington Bullets y Seattle SuperSonics siempre estarán en la oposición. En las temporadas 1977-78 y 1978-79, ambos equipos se vieron las caras en las Finales de la NBA. Los Bullets ganaron la primera campaña y los Sonics la segunda, dando a cada franquicia el único anillo en sus respectivas historias.

La historia comenzó con un cambio de entrenador; K.C. Jones, uno de los entrenadores más populares en la historia de Washington, era conocido por confiar a sus jugadores, dándoles mucha libertad y sin ponerlos en aprietos. Éste estilo llevó a los Bullets a las Finales de 1975, pero, tras su tercera temporada en 1975-76, Jones fue reemplazado por Dick Motta, “el hombre con el puño de hierro”. Este movimiento señaló una nueva era en la historia de los Bullets.

Los jugadores poco a poco se fueron adaptando al estilo de Motta y en tan solo su segunda temporada en el equipo, Washington ganó el anillo. Sin embargo, los jugadores estaban más cómodos con el sistema de Jones, y la estrella Elvin Hayes amenazó con retirarse antes que jugar para Motta. El entrenador exigía mucho a sus jugadores, careciendo de respeto, aunque los jugadores consiguieron adaptarse. Convirtió a Wes Unseld en un ganador y juntos convencieron a Hayes de que si quería ganar un campeonato el mejor modo de conseguirlo era estando con Motta.

El hecho de que los Bullets conservaran a Bernie Bickerstaff como asistente del entrenador también fue clave. Al principio, los jugadores se sintieron traicionados por el club al despedir a Jones, pero manteniendo a Bickerstaff en su puesto significaba que podían aguantar más fácilmente el cambio. Motta también incorporó algunas viejas jugadas de Jones en su ofensiva, y su buena voluntad para adaptarse fue alabada por los jugadores.

En la temporada 1977-78, Motta realizó dos movimientos que fueron criticados por entonces. Fichó a Bob Dandridge, uno de los jugadores más infravalorados en la historia de la liga, y a Charles Johnson, base titular de los Golden State Warriors campeones de 1975. Los Bullets finalizaron la temporada regular con un balance modesto, 44-38, tercer mejor del Este. Apenas había indicaciones de que eran un equipo campeón. Tras batir a Atlanta Hawks y San Antonio Spurs en las primeras rondas de playoffs, hicieron lo propio con Philadelphia 76ers y se colaron en las Finales de la NBA.

Durante esa serie, Motta popularizó la frase “la opera no termina hasta que la señora gorda canta”.

En las Finales de la NBA se encontrarían a Seattle SuperSonics, siendo el inicio de una bonita pero dura rivalidad. Los Bullets ganaron 4-3, consiguiendo el primer anillo en su historia.

Al año siguiente, los Bullets tenían prácticamente el mismo equipo: los veteranos Hayes, Unseld y Dandridge, los bases Henderson, Johnson y Larry Wright, el alero Greg Ballard, el ágil Grevey y el pívot Mitch Kupchak. Los Sonics seguían estando liderados por sus jugadores de perímetro Dennis Johnson, Gus Williams y Fred Brown, con Jack Sikma como el hombre principal en la pintura. Sin embargo, el fichaje de Lonnie Shelton fue clave.

Antes de que comenzaran los playoffs, las cosas comenzaban a calentarse: “Todo se reduce a nosotros contra Washington otra vez... será salvaje y pintoresco de nuevo”, comentaba Brown.

Los Sonics se deshicieron de los Lakers y Suns, mientras que los Bullets hicieron lo propio con lo Hawks y los Spurs. De nuevo se cruzaban en las Finales de la NBA, la deseada por todos los aficionados.

Los Bullets ganaron el primer partido (99-97) gracias a un par de tiros libres de Wright tras previa falta de Johnson. Cuando parecía que las Finales iban a ser parejas a las del pasado año, Dennis Johnson explotó haciendo suya la serie y liderando a Seattle a cuatro partidos consecutivos ganados y, por consiguiente, el campeonato de la NBA.

Williams promedió 29 puntos en la serie, pero Johnson fue nombrado MVP de las Finales debido a su papel principal en la victoria de los Sonics. Sus promedios fueron de 22.6 puntos, 6.0 rebotes, 6.4 asistencias y 1.8 robos de balón.

Corría el año 1979 y Los Angeles Lakers llevaba 7 años sin pisar una final, puede parecer no demasiado tiempo, pero teniendo en cuenta que hablamos de los Lakers si que lo era. Un equipo tan acostumbrado a jugar finales (por aquel entonces no tanto a ganarlas: salvo la era Mikan, 9 finales jugadas y 8 perdidas) necesitaba regresar a la elite. La suerte cambió con la elección en el nº1 de Magic Johnson, un base de 2.06 procedente de Michigan State capaz de marcar una época. Lo que nadie esperaba es que fuera tan pronto. El equipo alcanzó las Finales de 1980, enfrente tenían a Philadelphia 76ers de Julius Erving y Moses Malone que apearon en la final de conferencia a los Celtics de Larry Bird. Aquella final es una de las más recordadas no sólo por la hombrada que protagonizó un novato llamado Magic Johnson, sino también por la descomunal canasta por detrás del tablero que se marcó el Dr. J en el 4º partido y que pasó a la posterioridad como una de las mejores canastas de la historia.

Con la serie 2-2, Abdul Jabbar arriesgo con un tobillo maltrecho para apurar sus opciones de ganar el anillo. Mereció la pena ya que un sky-hook suyo dio la victoria a los angelinos. Pero su sobreesfuerzo (40 puntos en ese estado) le costaría el resto de la final. En el avión hacia Philadelphia para disputar el sexto encuentro, "Magic" le pidió a su entrenador Paul Westhead jugar de pívot. Antes del partido Magic declaró en el vestuario: “No os preocupéis, Earvin Johnson está aquí”. De hecho, realizó el salto de inicio y a partir de entonces desplegó un juego extremadamente versátil que le llevó a jugar con una tremenda eficacia en las cinco posiciones del juego.

Además, Johnson se convirtió es uno de los cuatro únicos jugadores en ganar los títulos de la NCAA y NBA en años consecutivos. Había nacido una estrella.

Habían pasado 15 años desde que los Sixers ganaron su primer anillo, en 1967, un paréntesis entre la apisonadora que Boston era en aquellos tiempos. De la mano de Billy Cunningham el equipo había llegado a las finales de 1980 y 1982, cayendo en ambas 4-2 frente a Los Angeles Lakers, que parecían implacables para 76ers. El liderazgo del aquel equipo corría a cuenta de uno de los jugadores más espectaculares que jamás han pisado una cancha, Julius Erving, más conocido como "Dr.J". Un jugador de un único e imaginativo estilo de juego. Siendo adolescente conoció a un jugador, al que por respeto llamaba "El Profesor". Ese jugador respondió a la adulación de Erving llamándolo "El Doctor", por la manera en que 'operaba' debajo de la canasta. Después, su compañero de equipo Fatty Taylor agregó la J (por Julius) y fue entonces cuando se formó su apodo definitivo "Doctor J". Julius llegó a Philadelphia procedente de la ABA, de New York Nets.

El equipo que conformaron los Sixers está catalogado como uno de los mejores de la historia. Maurice Cheeks en el puesto de base, Andrew Toney de escolta, el puesto de alero para la estrella, Julius Erving, con Bobby Jones y la bestia parda Moses Malone por dentro, quien fue, sin duda, el encargado de dar el salto de calidad al equipo. Tras ganar su segundo MVP en 1982, llegó a Philadelphia procedente de Houston Rockets para hacer pleno, anillo, MVP de las finales y MVP de la liga regular.

Uno de los mejores jugadores de la historia en uno de los mejores equipos de la historia. Su andanza en la liga fue un paseo militar, acabaron con Los Angeles Lakers en las finales por 4-0, tras hacerlo previamente con los Knicks (4-0) y los Bucks (4-1). Ese balance de 12 victorias - 1 derrota era la mejor marca de playoffs hasta que los Lakers del 2001 la superaron con 15-1.

Eran dos jugadores distintos, cada uno con sus atributos característicos que los hacían únicos, eran dos 'rara avis', uno, en el caso de Larry Bird, porque parecía que no podía correr, ni saltar, pero que sin embargo todo lo hacía bien, todo lo basaba en una inteligencia sobresaliente, otro, en el caso de Magic Johnson, porque era la primera vez que veíamos a un base de 2.06 subir la bola como una sílfide, tener un manejo malabarístico del balón y poder jugar de lo que se le antojara. El destino quiso que los dos jugadores, posiblemente, más inteligentes de la historia de la NBA, se juntarán frente a frente y forjarán una rivalidad que comenzó en la NCAA, donde Magic "golpeó" primero a Bird.

Una de las mayores pruebas de su inteligencia e intuición se dio en las finales de 1981 ante Houston Rockets en lo que para Auerbach fue la mejor jugada que jamás vio. Bird lanzó desde el lado derecho de la bombilla, cercano al triple, tan pronto como salió el balón de sus manos intuyó a donde podría salir rebotada la pelota. Ganó la posición, se llevó el rebote y encestó de manera maravillosa casi sin ángulo. Boston se llevó el anillo en seis partidos.

Fuera de la pista eran grandes amigos pero su rivalidad muy sana relanzó a la NBA. La afición al baloncesto se dividió entre partidarios de los Lakers y de los Celtics. Esa rivalidad actuó como reconstituyente para la NBA, que en la década de los setenta había perdido terreno ante las otras grandes ligas (béisbol, fútbol americano y hockey sobre hielo). Larry Bird fue uno de los primeros jugadores en explotar su imagen, para obtener unos ingresos que hicieron aumentar su cuenta corriente, pero también la de su club y la de la liga. La NBA, que atravesaba una crisis financiera, empezó un crecimiento espectacular.

Bird fue un derroche de talento en un físico que parecía de cristal pero que gracias a su conocimiento, a su letal lanzamiento, su excelente visión de juego y su entrega le permitió convertirse en el mejor alero puro que ha dado este deporte. Las trampas que debió sortear hasta llegar a la cumbre habrían acabado con la ilusión de la mayor parte de los mortales, pero el jugador de Indiana estaba hecho de una pasta especial. Tras el sufrimiento, cuando tocó el cielo, quiso mantenerse en la gloria a cualquier precio. Hubo de superar una infancia muy desgraciada. Su padre se suicidó, tuvo problemas con los estudios y en su etapa universitaria topó con el látigo del técnico Bobby Knight.

Con Boston Celtics consiguió tres anillos (1981, 1984, 1986) y disputó dos finales más (1985, 1987) en un equipo que marcó una época. Aquel quinteto que todos recitaban de memoria: Dennis Johnson, Danny Ainge, Larry Bird, Kevin McHale y Robert Parish, comandados desde los banquillos por K.C. Jones.

Magic fue un derroche de magia, de ingenio, de arte elevado al máximo exponente, protagonista de un baloncesto de color de rosa llamado 'showtime'. L.A. Lakers bailaba al son que imponía Magic, pero con dos escuderos de autentico lujo, James Worthy (probablemente el mejor finalizador de contraataques que jamás hubo) y Kareem Abdul Jabbar (rindiendo hasta los 41 años). Byron Scott, Michael Cooper, Kurt Rambis, Jamaal Wilkes o A.C. Green (estos dos últimos sin llegar a coincidir) formaban una nómina de excelentes jugadores que daban al resto del conjunto un acabado perfecto diseñado también por un gran técnico como Pat Riley. Los Angeles fueron claros dominadores del Oeste durante la década de los 80', logrando pasar de las 60 victorias en 6 temporadas al mando el equipo pasó de las 60 victorias en 6 temporadas, alcanzó 8 finales y logró 5 anillos de campeón.

Celtics y Lakers se vieron las caras en 3 finales. La primera de ellas fue en la temporada 1983-84, en la que Larry conseguía vengar el título de NCAA que se le resistió con Indiana State tras vencer Boston por 4-3. Aquella serie añadió un nuevo robo a la historia de este apartado que tanto a sonreído a Boston a lo largo de su historia. Al de Havlicek en 1965 ahora se unía el de Gerald Henderson (y más tarde el de Larry Bird en 1987) en el 2º partido de la final. Con 18 segundos para el final, Lakers mandaba en el electrónico 115-113 y tenía la posesión del balón. Después del tiempo muerto, Worthy sacó, Magic recibió y devolvió a James, éste envió la bola a Byron Scott pero Cedric estuvo lo suficientemente inteligente para telegrafiar el pase y anticiparse para robar y dejar una posterior bandeja. Partido a la prórroga y posterior triunfo verde por 124-121. Riley aclararía que la clave de la derrota estuvo ahí, en ese punto concreto. Los Angeles mandaban 1-0 y tenían el 2-0 en su mano, lo cual hubiera significado medio anillo para Lakers. Aun así Lakers siguió peleando, y del 1-2 favorable a los Celtics pasaron al 3-2 cuando el equipo parecía hundido. Sin embargo los de Bird volvieron a dar la vuelta a la serie y decidieron en el 7º y definitivo partido en el Boston Garden para apuntarse su 15º anillo.

Un año después protagonizarían el segundo enfrentamiento tras derrotar Boston a Philadelphia y Lakers a Denver. Kareem ya era un veterano de 38 años al que muchos daban no por muerto, pero ya incapaz de tornarse decisivo en un final de tanta exigencia. Abdul-Jabbar desterró ese tópico y se alzó como el jugador más veterano en conseguir ser MVP de la final.

El primer partido de la final Los Angeles salieron humillados del Garden, tras caer 148-114. Parish se comió a Jabbar en lo que rápidamente se calificó como "Memorial Day Massacre". Esa paliza despertó el orgullo del mejor Abdul Jabbar, que pese a su edad, se despertó para devolverle la jugada a Parish con 30 puntos, 17 rebotes, 8 asistencias y 3 robos en la victoria 109-102 en el 2º encuentro.

De otra galaxia. Riley comentó al respecto: "Conocemos a Kareem, en el hotel estaba avergonzado y triste, él me lo dijo además". En el tercero de la final, Lakers devolvió la paliza del primer envite con un abultado 136-111. Boston se apuntó el 4º y en el 5º volvió a emerger la figura del mejor Jabbar para aniquilar a Boston con 36 puntos (120-111). Los amarillos remataron la faena en el 6º y definitivo encuentro con la victoria 111-110. Los Lakers se sobrepusieron a la paliza del primer partido y al peso de la adversa historia, ganando la final en 6 encuentros y celebrando el título sobre el mítico parquet del Boston Garden con Kareem Abdul-Jabbar consiguiendo un MVP de las finales que no lograba desde 1971, aún con el nombre de Lew Alcindor.

En la 1985-86 Boston conseguiría el anillo ante Houston Rockets en lo que fue el tercer año consecutivo de Larry Bird como MVP de la liga regular.

Con ese año de paréntesis, la rivalidad volvería a cobrarse su tercer capítulo y tal vez el más recordado por los aficionados a la NBA. Previamente, Boston se deshizo en siete partidos de Detroit Pistons en unas finales de conferencia también para el recuerdo. En el 4º partido de esa serie, Detroit sacó los colores a los Celtics con un sonrojante 145-119.

En el 5º encuentro el equipo de K.C. Jones marchaba por debajo en el electrónico con pie y medio fuera de la competición. La situación concreta era la siguiente: Boston abajo por un punto de diferencia y Detroit con posesión de balón en los últimos segundos del partido. Fue en ese momento cuando el eje del trébol céltico, Larry Bird, hizo acto de presencia, apareciendo cuando realmente el equipo le reclamaba. Mientras Isiah Thomas se disponía a sacar de banda, Larry Bird se despreocupó de su hombre, fijando su marca únicamente y de forma minuciosa en la mirada e intuición del base de Detroit, que no era otra que mandar el esférico a Bill Laimbeer. En un acto prodigioso de instinto defensivo, Larry ‘Legend’ leyó a la perfección la mente de Thomas e interceptó el paso colocándose en la línea del mismo. Por un instante parecía que el destino de Larry estaba en la grada, pero de forma milagrosa mantuvo el equilibrio y consiguió sacar de la chistera - girándose hacia dentro – un pase divino que su compañero Dennis Johnson, que iniciaba un corte desde la línea de personal, consiguió ejecutar para dar así, la victoria a su equipo, 108-107, en el último segundo de un encuentro no apto para cardíacos pero con un sitio infranqueable en la historia de la liga.

La historia tendría reservado otro episodio memorable para las finales, con la salvedad de que en esta ocasión el protagonismo en vez de Bird, iba a ser Magic. En las finales de 1987, Magic Johnson y Larry Bird se volvieron a ver las caras en lo que fue su tercera y última final como rivales. El partido decisivo fue el cuarto, que se jugó en Boston con un final no apto para cardiacos. Además de sus asistencias habituales, Magic cosió a los Celtics desde la media distancia durante todo el encuentro.

Ya en el último minuto de partido, cuando quedaban escasos segundos para el final, Larry Bird metió un triple bárbaro que dejó el marcador 106-105 para Boston. El Boston Garden rugía y la sangre se le heló a más de a un Laker, pero no precisamente a Magic. A 5 segundos del final, tomó el balón en el costado izquierdo de la bombilla, con la mira en la canasta y marcado por McHale. Previo engaño a la izquierda, se fue hacia la derecha y le salieron al paso hasta tres hombres, Parish, Larry Bird y el propio McHale. Magic parecía encerrado, pero en ese momento se sacó, cual mago de su chistera, un maravilloso mini gancho desde el cielo (al que denominó junior sky-hook) con la mano derecha para ganar el partido. Y un silencio de morgue se apoderó del Garden.

El balón entró limpio, los Lakers se llevaron la serie en 6 encuentros y Magic consiguió su tercer MVP de las finales. Al final del partido, Larry Bird declaró: "Siempre esperas perder con los Lakers por un gancho, pero nunca lo esperas de 'Magic' ". Desde entonces, los Celtics no volvieron a aparecer por una final de la NBA. Una travesía interminable que no parece tener fin para la franquicia que más anillos tiene en la liga.

En 1988 los 'Bad Boys' de Detroit Pistons, liderados por Isiah Thomas, consiguieron al fin derrotar a los Celtics en las finales de la Conferencia Este. Parecía que ese iba a ser su año, pero los Lakers les esperaban en la final, y todavía tenían una lección más que enseñarles en su camino hacia el campeonato. La serie fue muy dura, entre el baloncesto de control de los Pistons y la chispa de los Lakers, se llegó a un agónico 7º encuentro. Sin embargo el encuentro clave fue el 6º partido. Un partido que pasará a la historia por el récord que no sólo que marcó Isiah Thomas sino en las condiciones en que lo hizo, 25 puntos medio cojo tras lesionarse en el tercer cuarto. Su esfuerzo no dio su fruto y Los Angeles venció 103-102 después de que Kareem Abdul Jabbar anotara dos tiros libres después de una muy discutida falta personal de Laimbeer.

El 7º también tuvo un final fatídico, faltando pocos segundos para el final, Bill Laimbeer puso a Detroit dos arriba merced a un triple, pero nada más sacar de fondo, el balón llegó a las manos de Magic que dio un pase de baseball que cruzó toda la cancha para caer en manos de A.C. Green, quien anotó una bandeja a placer. Detroit sacó rápidamente buscando a Isiah Thomas a quien Magic robó el balón conforme levantaba los brazos en señal de victoria y el público del Forum invadía la cancha celebrando el undécimo campeonato.

Lakers seguiría siendo competitivo, alcanzó las finales en 1989 ante Detroit y en 1991 ante Chicago, pero en ambas caerían derrotados.

Si de por si el nombre de Magic Johnson ya era popular, la noticia de que era portador del SIDA hizo que su figura se hiciera eco en todo el mundo. Magic lo declaró en una rueda de prensa pública el 7 de noviembre de 1991, en la que también anunció su retirada, pero eso quedo en un segundo plano. Sin embargo, Magic, de un carácter tan positivo y optimista, regresó para formar parte del Dream Team de 1992. Después de colgarse la medalla de oro se retiró para regresar en la temporada 1995-96, donde jugó 32 partidos. Tras esta temporada dejó el baloncesto definitivamente.

Cuando Magic se retiro y lo hizo en la cancha en la que tantas alegrías dio a los Lakers, Bird estuvo allí. Magic le regalo una camiseta y leyó a todos la dedicatoria que le puso a Larry, decía lo siguiente: "To Larry Bird: The Greatest Basketball Player Ever but more important, a friend forever. Earvin Johnson" Larry, el hombre impasible, solo pudo soltar un inaudible "Thank You" y sus ojos se inundaron de lágrimas.

El siguiente protagonista, indudablemente, a partir de aquí pasó a engrosar la lista de personajes ‘non-grato’ que tienen o han tenido el honor de dejar con la miel en los labios a un coloso como lo es Los Angeles. Nos situamos en la postemporada de 1986, donde el pívot Ralph Sampson fue protagonista, tanto para lo bueno como para lo malo. Capítulos negativos a parte, pasaré a refrescar la mente con una de las jugadas que a modo de anécdota más han copado los anuncios que ofrece la NBA, donde todos y cada uno de los que conforman este selecto top 10 han tenido su trocito de gloria.

En su caminar hacia las finales, Houston dejó en la cuneta a Sacramento Kings y Denver antes de verse las caras con los vigentes campeones en las finales de conferencia del año 1986, Los Angeles Lakers. La eliminatoria marchaba 3-1 y nos encontrábamos en el 5º encuentro, donde Los Angeles mantuvieron el tono merced a un loable esfuerzo durante el mismo, pero las ‘torres gemelas’ tenían algo que decir, siendo una de ellas, concretamente Sampson, la encargada de mandar al limbo las aspiraciones de Lakers con una milagrosa canasta sobre el bocinado final que daría la victoria a Houston por 114-112 para poner el broche definitivo: 4-1.

De ese modo, se ponía punto y final a la supremacía que habían implantado los Lakers del ‘Showtime’ en el Oeste durante 4 años consecutivos.

Sin embargo las ‘Torres Gemelas’ no pudieron frenar a los Bird & cia para acabar sucumbiendo en las series por 4-2. Curiosamente, en aquellas finales, Jerry Sichting, (base reserva de aquel equipo mitificado) se coronó como héroe tras enzarzarse en una pelea con el gigante Sampson, que le sacaba 40 centímetros. Tras el encuentro, Sichting, en unas declaraciones incendiarias afirmó que “Sampson pegaba como una niña”. A raíz de ese hecho, el rendimiento de Ralph decreció y se descentró demasiado, convirtiéndose esas palabras, en grito de guerra en Boston.

Si bien Larry Bird mantenía una dura rivalidad con Magic cada vez que se enfrentaban en una pista de baloncesto, una situación similar, pero en menor medida, tenía que atravesar para llegar a las finales.

Los Hawks de Dominique Wilkins eran un escollo muy duro de pelar. En 1988 en una de las grandes series de playoffs que se recuerdan, Wilkins, un asiduo al espectáculo, inmerso en su pura esencia, protagoniza, de la mano del mejor alero que ha parido la NBA, Larry Bird, la siguiente heroicidad traducida en forma de partido-duelo. Dicha historia trata de retroceder en el tiempo para llevarnos a uno de los mejores encuentros que se han podido visualizar en Playoffs (finales aparte): Boston Celtics y Atlanta Hawks marchaban con la serie empatada a 3, encuentro a vida o muerte para discernir quién acompañaría a Detroit en la Final de Conferencia Este.

Finalmente ese lugar lo ocuparían los Celtics después de vencer 118-116 merced a una exhibición de Bird en el tiro. Se fue a 34 puntos, que aumentan considerablemente su relevancia si tenemos en cuenta que llegó al último cuarto con tan solo 14 en el casillero. 20, se dice pronto, (con 9-10 en tiro) fueron los puntos que anotó en el cuarto decisivo para dar la victoria y el pase a Boston, pese a la ajustadísima defensa que ejerció Wilkins sobre Bird y a su enorme partido: 47 puntos, con 16 en el último cuarto reduciendo el Celtics-Hawks a un Bird vs. Wilkins.

Jimmy Rodgers, asistente de K.C. Jones por aquel entonces afirmó sin salir de su asombro: “He visto muchas cosas a Larry en el cuarto final, pero no recuerdo ningún último cuarto como este”. Dominique Wilkins cerró el encuentro con otra frase propia de su deportividad y calidad como persona: “Gran partido” dijo tanto a McHale como a Parish.

De Michael Jordan lo primero que siempre se nos vendrá a la mente serán sus 6 anillos, su tiro ante Russell o su estampa celebrando con los seis dedos en alto su 6º anillo, pero en los 80' ya era uno de los más grandes de la liga. Le bastó un lustro para confirmarlo tras ser elegido en 3ª posición del draft de 1984, tras Akeem Olajuwon y Sam Bowie, en uno de las elecciones que más se recordarán.

Se convirtió en rookie del año con una superioridad abrumadora. Tan privilegiada resultaba la desorbitada calidad de Michael Jordan, que hasta tenía la capacidad de impactar más que nadie aún siendo derrotado. Esa no es la única muestra de la grandeza que atesoró la actuación que corresponde al 2º partido de la 1ª ronda de 1986 que enfrentaba a Chicago, que llegaba con el octavo mejor registro del Este, un paupérrimo 30-52, frente a Boston Celtics, que seguía paseándose en la temporada regular (67-15).

La campaña había resultado muy dura para unos Bulls que perdieron gran parte de la temporada a Jordan por una inoportuna fractura de pie, pero que por sorpresa rotunda (los médicos le recomendaron que descansase de cara a la temporada próxima dadas las escasas opciones en playoffs, si es que se metían) y para agracio del buen degustador de baloncesto, reapareció a falta de 15 partidos para al menos, intentar batallar en postemporada. Primer logro, Chicago, tras una titubeante temporada sin él, consiguió el pasaporte a la gloria de playoffs en detrimento de Cleveland Cavaliers propiciado por un inconmensurable MJ.

Aquella hazaña comprendió canastas de todos los colores, inverosímiles como ellas mismas, como MJ era en su esencia. Nadie en Boston fue capaz de pararle, se veían impotentes ante las constantes humillaciones a las que Jordan les sometía. Cuando la tormenta cesó, el 23 había registrado la mejor marca anotadora que nos ha deparado los playoffs en su larga y respetable historia: 63 puntos. Larry Bird, sin salir de su perplejidad y en una de las más antológicas frases que nos ha dejado la historia afirmó: “Creo que no hay nadie capaz en el mundo de hacer lo que ha hecho Jordan hoy. Esta noche Dios se ha disfrazado de jugador de baloncesto”. Jordan promediaría finalmente 44 puntos durante una serie donde fueron barridos por Boston y en la que en palabras del mismo Jordan se había quedado sorprendido consigo mismo. Esto sería el inicio de una larga y bonita historia, en la que actos como este, le encumbraron en la más alta cúspide del baloncesto mundial.

En 1987, pese a anotar 37.1 puntos, 5.4 rebotes y 4.6 asistencias se quedó a las puertas de un MVP que se llevó Magic Johnson por primera vez tras firmar 23.9 puntos, 6.3 rebotes y 12.2 asistencias. Sin embargo, en 1988 no se le resistiría. Fue el primero de los cinco que lograría en la siguiente década.

El siguiente detalle de grandeza llegó en ante Cleveland, con el pase a semifinales de conferencia de 1989 en juego, en el quinto y decisivo encuentro. De hecho, este pasaría a ser el verdadero “Tiro”. El de Russell fue otro capítulo de la saga. Jordan por aquel entonces había logrado convertirse en el máximo anotador durante 3 campañas consecutivas, dos títulos en el concurso de mates dormían en su haber, pero aún no había conseguido llevar muy lejos a sus Bulls exhibiciones aparte como las del Garden.

Faltaban escasos 3 segundos cuando Jordan se encargó de tomarse la justicia por su mano y erigirse en personaje heroico de aquella fatídica noche en la que parecía que Chicago se volvería a estancar en la nada. Jamás a Craig Ehlo le tocó lidiar con una tan fea en semejante y en tan fatídico instante, pese a que se trataba de un buen defensor. Con la bola dentro y el 101-110 campeando definitivamente en el electrónico, su nombre pasaría a engrosar el listado de víctima de ‘Air’ y ha cobrar más popularidad por aquella acción que por sus verdaderos meritos, que no fueron ni mucho menos, desmesurados. A la conclusión del mismo, Craig Ehlo afirmó que Jordan comentó a un jugador de Cleveland que si le iba a marcar hombre a hombre, que se preparase para lo que le esperaba. No le faltaba razón, Ehlo probó la medicina, y su estampa de desesperación arrojándose al suelo del Richfield Coliseum pasó a inmortalizarse, al igual que el salto de jubilo expresado por Jordan que impregnaría en los highlights con el paso de los años.

Pese a estas actuaciones, nunca pudieron con un gran equipo como eran los Pistons de finales de década, y que apearon a los Bulls de Jordan y Pippen de las finales en 1989 y 1990 y de la final de conferencia en 1987. 3 años consecutivos topándose con unos Pistons de leyenda.

Quizás no sea la más grandiosa, ni la más espectacular, pero el grado de impacto de esta actuación rebasaba los límites de lo común. Los dos records que implantó el base de Golden State Warriors, Sleepy Floyd, quedaron en un segundo plano ante la sorprendente inspiración para acribillar con 51 puntos a Los Ángeles Lakers en el 4º encuentro de las semifinales de Conferencia Oeste de 1987, en una bárbara y desaforada actuación donde marchó al descanso con 39 puntos (récord en Playoffs) incluyendo 29 en tan solo un cuarto (de nuevo, récord al canto). Esa impresionante actuación en suma sirvió para conseguir una victoria que de poco sirvió en el resultado definitivo.

Si bien es cierto que el mejor Sleepy era un base con facilidad para anotar esto jamás fue imaginado por nadie. No estaba ni mucho menos en el guión previsto.

El back-to-back de Detroit revolucionó la liga por el estilo de juego que desarrollaban, por la aureola que desprendían, por la idiosincrasia que rodeó a ese equipo al fin y al cabo, que cerró la década con dos anillos. Eran apodados 'Bad Boys' por su juego duro, su contundente defensa, incluso sus métodos, según como se mire, malintencionados que rozaban o superaban lo ilegal.

Según Michael Jordan, principal damnificado de los encuentros frente a los Pistons, "trataron de lesionarle intencionadamente". Fue en enero de 1988 y Jordan afirmó la mala intención que existía principalmente en Rick Mahorn y Adrian Dantley para frenarlo. En aquel choque saltaron chispas hasta el punto de que se formó una buena tangana después de una acción en la que Mahorn cogió del cuello y tiró a Jordan al suelo. Rick Mahorn fue expulsado junto a Charles Oakley, de Chicago.

Y como esto va en función del agresor o damnificado, los Pistons contestaron a las declaraciones de Jordan: "Cuando hace jugadas espectaculares todo el mundo es feliz, pero cuando se trata de pararle, todo es polémica". Dantley, por su parte, declaró que "si piensa que nadie puede tocarle está muy equivocado. Cuando yo era líder de anotación en la liga, cada noche tenía que estar preparado psíquica y físicamente para recibir hostias, muchas veces más graves que las que recibe Jordan".

La cuestión es que Jordan no podía sentir más que impotencia al verse apeado por los pupilos de Chuck Daly una y otra vez desde 1988 hasta 1990. Más allá de su etiqueta de duros, los Pistons eran un fantástico equipo, remozadísimo con una plantilla de altísimo nivel. Destacaban Isiah Thomas y Joe Dumars (también Dantley en los 2 años y medio que estuvo) pero lo que le hacía grande era el colectivo, el equipo en líneas generales. Tan importante era el juego que desarrollaban Isiah o Dumars como la intendencia que aportaban un jovencito Dennis Rodman, Bill Laimbeer, Rick Mahorn, John Salley o los puntos que aportaba el ‘microondas’ Vinnie Johnson o los dos veteranos de guerra Mark Aguirre, que llegó a recoger los anillos, y James 'Buddha' Edwards. Una rotación extensa para mantener siempre un quinteto fresco.

En 1988 los 'bad boys' Detroit se coló en su primera final después de derrotar a los Celtics en las finales de conferencia. Tocaba enfrentarse a Lakers, y Detroit planteó una serie muy dura en la que se llegó a siete partidos. En el sexto Isiah implantó un nuevo con 25 puntos en el último cuarto jugando medio cojo después de lesionarse el tobillo en el tercero. Parecía de otro mundo. Sin embargo, su esfuerzo no dio su fruto y Los Angeles venció 103-102 después de que Abdul-Jabbar anotara dos tiros libres después de una muy discutida falta personal de Laimbeer.

En las dos temporadas siguientes lograrían el back-to-back frente a Los Angeles primer por 4-0, y un año después ante Portland Trail Blazers por 4-1, apabullando y mostrando su dominio durante el final de la década. Joe Dumars e Isiah Thomas fueron los respectivos MVP de las finales.

La púrpura de los Lakers contra el trébol de Boston, resumen de una época inigualable. Los Sixers de Erving & Malone, Dominique Wilkins y los primeros coletazos de Michael Jordan como perfectos padrinos de una generación que se divertía jugando en equipo. La rivalidad Los Angeles-Boston ocupó la década de los ochenta hasta que unos 'macarras' de Detroit derribaron el romántico duelo.

En la temporada 1990-91, Jordan estaba más motivado que nunca después de la eliminación ante los Pistons el año anterior. Ese año ganó su segundo MVP con un promedio de 31,5 puntos, 6,0 rebotes y 5,5 asistencias por partido en la temporada. Los Bulls finalizaron en primer lugar por primera vez en 16 años y consiguieron el récord de la franquicia ganando 61 partidos. Con Scottie Pippen jugando como si de un All-Star se tratase, los Bulls se elevaron a otro nivel. En las dos primeras rondas de playoffs eliminaron a New York Knicks y Philadelphia 76ers, llegando a la final de conferencia con los Pistons de nuevo esperándolos. Sin embargo, Chicago ya jugaba como un equipo y Jordan estaba rodeado de grandes jugadores en su equipo. Jordan hizo mejores a sus compañeros e incluso las Jordan Rules fueron inútiles. Los Bulls sorprendentemente barrieron a los Pistons. Al final del cuarto y último encuentro, Thomas condujo a sus compañeros al túnel de vestuarios cuando aún no había sonado la bocina que dictaba el final del partido, renunciando así a los apretones de manos que se acostumbra al final de los encuentros.

En las Finales de la NBA se encontrarían a Los Ángeles Lakers de Magic Johnson. Ganaron en cinco partidos y finalizaron los playoffs con un excelente 15-2. Cabe destacar una jugada que aún sigue en la memoria de los aficionados a la NBA, no es otro que el rectificado en el aire de Jordan cambiándose el balón de mano para anotar un mítica canasta ante una zona poblada de jugadores de los Lakers. Michael Jordan ganó su primer MVP de las Finales y lloró sosteniendo el trofeo de campeón.

Jordan y los Bulls continuaron su dominio en la temporada 1991-92, estableciendo otro nuevo récord de la franquicia al ganar 67 partidos y perder tan sólo 15. Jordan ganó su tercer MVP (segundo consecutivo) con promedios de 30,1/6,4/6,1. Tras ganar a los Knicks en siete duros encuentros en la segunda ronda de playoffs y a los Cavs en seis en las Finales de Conferencia, los Bulls se plantaron de nuevo en las Finales de la NBA. Esta vez el rival se trataba de Portland Trail Blazers, liderados por Clyde Drexler. Los medios de comunicación, esperando recrear una rivalidad del tipo Magic-Bird con Jordan-Drexler, comparó a ambos jugadores en todo momento en las promociones previas a las finales. En el primer encuentro, Jordan finalizó la primera mitad con 35 puntos y terminó el partido con 39. En la primera parte, anotó seis triples, memorable el último, encogiéndose de hombros y mirando a su banquillo como diciendo: "no puedo contenerme a mi mismo". Momento especial también el del sexto partido de aquella final en la que los Bulls perdían por 15 puntos al iniciar al último periodo, parecía que todo se decidiría en un séptimo y definitivo juego pero; los Bulls resolvieron el juego y ganarían el anillo en seis partidos con un enorme Jordan promediando 35,8 puntos, 4,8 rebotes y 6,5 asistencias, siendo nombrado MVP de las Finales por segunda vez. Drexler terminó con unos nada desdeñables 24,8 puntos, 7,5 rebotes y 5,3 asistencias por partido.

En la temporada 1992-93, a pesar de sus números: 32,6/6,7/5,5, no pudo llevarse su tercer MVP consecutivo, que fue a parar a las manos de su amigo Charles Barkley. Esto sólo hizo motivar más a Michael, que se encontraría con Barkley y sus Phoenix Suns en las Finales de la NBA. No con facilidad, los Bulls lograrían su primer "three-peat" (tres anillos consecutivos) en seis duros encuentros, éste último gracias a un tiro de John Paxson a pase de Horace Grant que daba la victoria a Chicago y un tapón en el último segundo de Grant a Kevin Johnson. Jordan promedió 41 puntos en las Finales, ganando el MVP de las mismas, un hecho histórico, ya que nadie en la historia de la NBA ha ganado dicho premio en tres ocasiones consecutivas hasta Shaquille O'Neal (2000 a 2002 con L.A. Lakers).

El All-Star Game de Orlando de 1992 fue todo un espectáculo gracias a un jugador que no disputó ningún partido en esa temporada. Magic Johnson, quien asombró al mundo tras anunciar el 1 de noviembre de 1991 su retirada del baloncesto ha causa de haber contraído el virus del SIDA, fue votado masivamente por los aficionados para jugar el All-Star Game, dando la liga el visto bueno a su participación. El fin de semana entero se paralizó y se centró en la figura del legendario Magic Johnson, siendo permanentemente ovacionado en el Orlando Arena, pabellón que albergaba dicha edición del All-Star.

Johnson se salió con 25 puntos y 9 asistencias en la victoria de su equipo, el Oeste, por 153-113, recibiendo el MVP del All-Star Game.

Su actuación fue memorable. Primero regaló un pase saltando a su compañero Dan Majerle para que anotara una fácil bandeja, forzándo posteriormente a Michael Jordan y a Isiah Thomas una defensa individual sobre él, para que, finalmente y con la posesión consumiéndose, lanzara un triple con la defensa del base de los Pistons encima y con su dedo en el aire en cuanto el balón salió de sus manos. Fue un momento tan perfecto que los jugadores dejaron a un lado el encuentro para compartir con Magic aquellos momentos finales preciosos antes del sonido final de la bocina.

Como bien dijo Johnson, “este era el final perfecto de la historia. Aquí está mi final”.

Muchos consideran el mejor equipo deportivo jamás visto al norteamericano de baloncesto que ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992. Éste era el primer equipo olímpico integrado enteramente por jugadores profesionales de la NBA Lo cierto es que fue un fenómeno en la pista, batiendo a sus rivales por un promedio de 44 puntos de diferencia.

Esta maravilla estaba formada por los bases Magic Johnson y John Stockton; los escoltas Michael Jordan y Clyde Drexler; los aleros Scottie Pippen, Larry Bird y Chris Mullin; los ala-pívots Charles Barkley y Karl Malone; y los pívots David Robinson y Patrick Ewing. La plantilla la completaba el universitario Christian Laettner, de Duke.

Los oponentes no tenían posibilidades, pero no se preocupaban. En una ocasión en un partido, un jugador que defendía a Magic Johnson comenzó a agitar los brazos a un compañero en su banquillo para que les sacara una foto juntos.

Un hito sin precedente alguno, sin nadie capaz de igualarlo posteriormente, si, estamos hablando de la machada de la que hizo acto aquellos sorprendentes Denver Nuggets en la campaña 1993-94.

El equipo de Dan Issel llegaba a playoffs agonizando in extremis colándose en la octava plaza tras una temporada repleta de altibajos, pero con toda la ilusión del mundo pues la franquicia retomaba su vuelta a playoffs 4 años después de su última presencia. Seattle Supersonics sería el rival, y las cosas, tras dos encuentros disputados no se saldrían lo más mínimo del guión previsto, 2-0 favorable a Seattle. Pero la hombrada llegaría tras la culminación de una remontada histórica merced a la intimidatoria y constante labor de Mutombo en la pintura (6,2 tapones de media en la eliminatoria) y las notables actuaciones de Reggie Williams, Brian Williams o Robert Pack, convirtiéndose así en el primer equipo de la historia en clasificarse en 8º posición y eliminar al 1º de la conferencia. A punto estuvo de repetir idéntica tarea en semifinales de conferencia ante los Jazz de Stockton y Malone’s (recordemos que aquella temporada compartían equipo Jeff y Karl), ya que remontaron un 0-3 adverso que no pudieron refrendar en el 7º y definitivo encuentro, donde cayeron 91-81.

Una de las imágenes más emotivas que nos ha dejado el amplío legado que abarca todo lo referente a playoffs responde al bocinazo final de aquel fatídico 7º encuentro entre Seattle y Denver, en el cual Mutombo se desplomó voluntariamente sujetando ese inolvidable Spalding contra su pecho, mientras rompía a llorar de felicidad.

4 de mayo de 1993, fecha indeleble en la mente de Alonzo Mourning, fecha que jamás olvidará un por aquel entonces rookie proveniente de una de las grandes factorías de pivots como es Georgetown (Patrick Ewing o Dikembe Mutombo).

Charlotte Hornets había apostado por él en el nº2, uno por detrás de Shaquille O'Neal. La franquicia apenas llevaba un corto terreno recorrido en la liga – cinco años - y se aventuraba a disputar sus primeros playoffs de la mano del novato Alonzo y de un fenómeno como era Larry Johnson. El enfrentamiento les encuadraría con Boston Celtics, el rival era eluctable y así se demostró posteriormente. El primer encuentro de la primera ronda mostró lo desaborido que podría llegar a ser dicha serie, pero los Hornets de la mano de un descarado Alonzo Mourning levantaron el vuelo hasta ponerse 2-1 y encarar el quizás 4º y definitivo encuentro. En aquel partido, todo parecía marchar viento en popa ya que entrado el último cuarto, el equipo de Allan Bristow mandaba autoritariamente 18 arriba, pero un desfallecimiento ‘Hornet’ sumado a la bárbara reacción de Boston propició que remontaran hasta colocarse 103-102 con 3.3 segundos por jugar. Era el momento de Mourning, Charlotte corría el riesgo de tirar por la borda un partido que parecía atado, pero llegó y resolvió con un tiro soñado de más de 5 metros, para dar así a Charlotte la primera serie ganada en su breve historia (103-104).

La efigie del triunfo se vio reflejada en Mourning, que tras meter a su equipo en semifinales, se mantuvo en el suelo con los brazos paralelos en un símbolo victorioso y que en contados segundos se transformó en una pirámide humana. Boston protestó que aún faltaba algo de tiempo, pero eran tan solo 0.4, con lo que no dio tiempo a nada que no fuera alargar la agonía céltica. Mourning había sido el héroe, como tantas veces lo ha demostrado ser en su vida, no solo deportiva, sino personal.

A raíz de la siguiente historia, el público presente en cualquier acontecimiento deportivo debiera tomar nota en si realmente existen o no los minutos de la basura. Nunca sabes lo que te va a deparar el destino y por tanto lo más aconsejable es mantenerte expectante hasta el bocinazo / pitido final. Cuando el entrenador de Indiana Pacers, Larry Brown, solicitó ‘time-out’, restaban 18.7 segundos para que se pusiese fin al primer encuentro de las semifinales del Este de 1994 que enfrentaban a los Pacers y a los Knicks en el Madison Square Garden. Muchos de los aficionados marcharon dando por confirmada la victoria, pues NY marchaba 6 arriba (105-99). Nadie, por aquel entonces contó con Reggie Miller y su instinto asesino que le caracteriza en los instantes decisivos. Pero para ser realistas y como comentaba el mismo Brown “nadie, ni yo mismo, confiaba en poder lograr la victoria”. ¿Inspiración divina o verdadero talento?, el caso es que creyentes o no, Miller en una heroica labor, consiguió lo impensable: anotar 8 puntos en 8.9 segundos.

Antes de nada, anotó un triple importante tras volver del tiempo muerto que situó a su equipo a tan solo 3 puntos. Anthony Mason se disponía entonces a sacar de fondo, cuando las divinas manos de Reggie interceptaron una bola con destino a Greg Anthony, como si nada, Miller la clavó y puso las tablas en el marcador en escasos 5.4 segundos ante la atenta mirada incrédula de su ‘amigo’ Spike Lee. Increíble, pero cierto. Uno de los entonces símbolos del equipo, John Starks, fue objeto de falta personal, pero mandó los dos tiros libres al limbo, para después ser Miller “The Killer”, quién gozará de semejante ocasión en la canasta contraria. Indudablemente la muñeca no le tembló lo más mínimo e Indiana se llevaría el partido a casa por obra de su Mesías, Reggie Miller.

La victoria tuvo su repercusión positiva en el global de la eliminatoria, ya que Indiana lograría el pase a semifinales tras desbancar a los Knicks en 7 partidos, 4-3.

En el segundo año de Tomjanovich como entrenador del equipo y tras la retirada del baloncesto de Michael Jordan, Houston Rockets comenzó la temporada 1993-94 de manera arrolladora; 15-0 (récord NBA). Con Hakeem Olajuwon liderando el bloque, los Rockets vencieron a los Knicks en las Finales de la NBA consiguiendo así su primer campeonato.

Tras cinco partidos, los Knicks tomaron ventaja por 3-2. Los Rockets defendían una ventaja de 86-84 en los últimos segundos del sexto partido. En el último segundo, John Starks (quien había anotado 27 puntos hasta entonces) tiraba un triple que les daba el campeonato, pero Olajuwon hizo una de las mejores jugadas defensivas de todos los tiempos y taponó el disparo. En el séptimo partido, Olajuwon dominó el partido, su doble-doble con 25 puntos y 10 rebotes fueron suficientes para vencer a los Knicks y llevarse el anillo a Texas.

A frases de este calibre, tan desmedidas, se refería Rudy Tomjanovich cuando dio a luz - una vez ganado el título – una de las citas más populares de la historia que rodea a la liga: “Nunca subestimes el corazón de un campeón”. Kevin Johnson, por su parte, se mostró más precavido en sus palabras y además dejo entrever, con la siguiente afirmación, lo que sería la antesala de la gran frase anteriormente expuesta por Rudy-T: “El corazón de un campeón no muere fácilmente. Es más, aún sigue vivo”.

Nos situamos ante, sino la mejor, la más sorprendente campaña que ha registrado Houston Rockets. Houston accedía a postemporada con el 6º mejor récord del Oeste. A simple vista, quizás insuficiente como para llegar a la cima. En resumidas cuentas, pocos se atrevieron a dar un duro por ellos, pese a que eran los vigentes campeones. Su camino hacía el título estuvo plagado de obstáculos que se tornaban insalvables pero que a base de coraje, insistencia y calidad consiguieron eludir, no sin sufrimiento.

Tuvieron que dar la vuelta a un 1-2 adverso que abría su participación en Playoffs ante Utah Jazz. En Semifinales esperaban los Suns de Barkley, que venían quedándose a las puertas años atrás y llegaban hambrientos de triunfo, sabedores de que era una de las pocas oportunidades que restaban a este equipo. Todo parecía marchar sobre ruedas, ya que con el 3-1 inicial el asunto parecía listo para sentencia. Fue entonces cuando revivió el espíritu de campeón que caracterizó a estos Rockets, único equipo capaz de aprovecharse de la ausencia intermedia de Jordan. Solo cuatro equipos en la historia habían remontado el vuelo después de marchar con 3-1 en contra. El último precedente databa de 1981, donde Boston Celtics eliminó a Philadelphia 76ers en las Finales de Conferencia.

Llegados al partido que determinaría quien acompañaría a San Antonio Spurs en la final de Conferencia, Houston, como si por la varita mágica hubieran sido tocados, consumaron 24 últimos minutos prodigiosos, que ni el más optimista hubiera imaginado. Tras una primera parte irregular, los Rockets se marcharon 10 abajo camino de vestuarios, con la eliminatoria en vilo, pero sin perderle la cara al encuentro. Sin embargo, lo dicho, lo brutal estaría por llegar. La mejor 2ª parte que jamás ha cuajado Houston (y una de las grandes de la historia de playoffs) durante su ya larga historia permitió la reacción, fundada en un desaforado 73% de acierto en tiro. El encargado de hacer del sueño una realidad fue Mario Elie, quien nos obsequió con un triple desde el vértice en que se encontraba el banquillo de Houston, que explotó de júbilo en el preciso instante en que la pelota se rebozó con las redes para poner el 113-110 en el electrónico. Tan solo restaban 7 segundos, en los que lo más que hizo Phoenix Suns fue maquillar el resultado hasta el 115-114 definitivo. A continuación darían rápida cuenta de Orlando Magic en las finales, ganando por 4-0 en lo que suponía su 2º título consecutivo.

Los Rockets se convirtieron en el primer equipo en ganar el anillo finalizando la temporada regular en la sexta posición de su conferencia. Además, fueron el primer equipo en eliminar a cuatro equipos de más de 50 victorias en temporada regular en su camino al anillo.

Como había ocurrido otras tantas veces, Karl Malone recibió un pase de John Stockton para anotar un tiro de media distancia esquinado durante el segundo cuarto del partido que enfrentaba a Utah Jazz ante Denver Nuggets el 1 de febrero de 1995.

Aunque pareciera una asistencia más, aquella servía para colocarle en el primer puesto de la tabla de máximos asistentes con 9.922, superando al mítico Magic Johnson. Después de que el histórico partido llegara a su fin, los 19.911 espectadores del Delta Center en Salt Lake City aplaudieron y ovacionaron al menudo base durante minutos.

Motivado por la eliminación ante los Magic, Jordan se entrenó intensamente para la temporada 1995-96. Los Bulls, reforzados por el especialista en rebotes Dennis Rodman, arrasaron en la temporada regular, comenzando la liga con 12 triunfos consecutivos y llegando a mitad de temporada con un balance de 41-3 para finalizar con 72-10, el mejor récord de la historia de la NBA. Jordan lideró la liga en anotación promediando 30,1 puntos por partido y ganando el MVP de la temporada y del All-Star Game. En playoffs, los Bulls tan sólo perdieron tres partidos en cuatro rondas, venciendo a Seattle SuperSonics de Gary Payton y Shawn Kemp en las Finales. En una verdadera batalla en todo el sentido de la palabra, los Bulls de nuevo consiguieron con la ayuda de Dennis Rodman el título que hacia ya 3 años los Bulls no ganaban, los Bulls mostraron un nivel sorprendente con un Scottie Pippen, y un Brian Williams inspirados, Jordan fue nombrado por cuarta vez MVP de las Finales, superando así a Magic Johnson.

En la temporada 1996-97, a punto estuvieron de completar otra temporada más de 70 victorias, tras perder los dos últimos partidos y finalizar con un 69-13. Sin embargo, ese año Jordan fue vencido por Karl Malone en la lucha por el MVP. Chicago llegó por quinta vez a las Finales de la NBA, donde este año tocaba el Utah Jazz del dúo Karl Malone-John Stockton. La serie ante los Jazz destacó por dos de los momentos más memorables de la carrera de Michael Jordan. El primer encuentro lo ganó Chicago con un tiro en la bocina de Jordan, ante la defensa de Bryon Russell, con solo 2 segundos en el reloj, para que los Bulls se llevaran el primero de esa intensa serie. En el quinto partido, un Jordan con fiebre anotó 38 puntos para romper el empate a 2 que reinaba en la eliminatoria. Los Bulls vencieron 90-88 y después consiguieron la victoria definitiva en Chicago cerrando aquel encuentro con una memorable asistencia de Jordan para un enceste de su compañero de equipo Steve Kerr (el jugador con el mejor porcentaje en triples de la historia) (4-2); los Jazz intentarían igualar el marcador con una última jugada, pero Scottie Pippen interceptó el balón y dio una asistencia a Toni Kukoc quien cerró el encuentro con una clavada. Jordan recibió, por quinta vez, el MVP de las Finales.

En la temporada 1997-98, los Bulls bajaron un poco el pistón, logrando un balance de 62-20 con MJ promediando 28,7 puntos y liderando la liga en anotación, ganando el MVP de la temporada y del All-Star, y siendo nombrado en los primeros quintetos de la temporada y en el defensivo. Por tercera vez consecutiva ganaron la Conferencia Este y se colaron en las Finales de la NBA de nuevo ante Utah Jazz, pero esta vez los Utah Jazz se quedaron con el mejor récord de la NBA, y se esperaba una seria final intensa con Karl Malone buscando revancha. Jordan mostró un nivel fuera de serie, en donde los Bulls en el cuarto partido, los Bulls prácticamente apabullaron a los Utah Jazz, quedando en la memoria de todos los que vivieron este encuentro, la peor derrota de las finales. En conferencia de prensa MJ dijo "Si el rival está mal, hay que seguir atacándole".

Tras ir venciendo 3-2 en los primeros cinco encuentros, los Bulls regresaron a Utah para disputar el sexto partido el 14 de junio de 1998. A falta de 40 segundos Chicago iba 86-83 abajo. Tras un tiempo muerto pedido por Jackson, Jordan anotó una bandeja ante varios defensores de los Jazz, colocando al equipo un punto abajo (86-85). En la nueva posesión de Utah, Malone estaba situado en el poste bajo, defendido por Rodman. Tras recibir Malone el balón, Jordan llegó por detrás, le robó el balón y calmó la posesión subiendo la pelota. Frenó el ataque sobre la línea de tres, sobre la defensa de Bryon Russell. Tras unos instantes botando pausadamente el balón, Jordan se dispuso a atacar la canasta de Utah, rápidamente perseguido por Russell, quitándoselo de encima con una finta que le mandó unos metros para atrás y resbalándose. Jordan, sin defensa alguna, lanzó y anotó la canasta que acto seguido daría la victoria y el título a Chicago. Sería su última canasta con la roja de los Bulls. El Delta Center quedó totalmente en silencio, Jordan los calló con una genialidad. Dicha jugada sería repetida insaciablemente años después, siendo una de las canastas más famosas de la historia de la NBA. Tras un triple errado desesperado de Stockton, Chicago se aseguró su segundo "three-peat", o lo que es lo mismo, su sexto campeonato en ocho años. Siempre quedará la duda de a donde hubiera llegado este equipo si Jordan no se hubiera retirado. Michael fue de nuevo MVP de las Finales, promediando más de 30 puntos y anotando 45 en el último partido. Los seis MVP de las Finales de MJ es un récord en la NBA, seguido por los tres de Magic Johnson, Shaquille O'Neal y Tim Duncan.

Esta heroica actuación pareció ser el punto final perfecto para terminar su carrera. Con Phil Jackson terminando contrato, las probables bajas de Pippen (quién declaró su deseo de ser traspasado durante la temporada) y Rodman (que firmaría por los Lakers como agente libre), y el cierre patronal de la NBA (conocido como lockout), obligó a Jordan a anunciar su retirada el 13 de enero de 1999. La NBA se quedaba de nuevo coja. En su segunda rueda de prensa de retiro, rindió tributo a un policía de Chicago asesinado días atrás.

Los Knicks veían como Indiana daba la vuelta a la tortilla - en lo que ya bien era un clásico del Este en la década de los 90’ - y su ventaja se dilapidaba con el paso de los segundos en las Finales de Conferencia de 1999, mientras su estrella, Patrick Ewing, atendía expectante vestido de calle desde el banquillo, a causa de una lesión en el tendón de Aquiles.

Caían 91-88 en el tercer partido después de que Mark Jackson pusiera la sentencia al servicio de Indiana con 11.9 segundos por disputarse y con un milagro que anhelar por parte de los hombre de Jeff Van Gundy. El elegido no era otro que Larry Johnson, que sobrepasó el límite de lo insospechado, consiguiendo una de las canastas más increíbles en su conjunto de toda la historia de Playoffs. Como si un triple para mandar el encuentro a la prorroga le pareciera insuficiente, LJ se encargó de anotar 4 puntos en una misma jugada merced a un 3+1 que obtuvo de la agobiante defensa de Antonio Davis (lo tenía acorralado) ante la inaudita mirada de Larry Bird y que dio la victoria a New York en el Madison Square Garden para devolver la ventaja en la serie a su equipo, 2-1.

Sin embargo, no solo por tan emotiva acción se encumbró a Johnson en esta serie, sino que su importancia durante todo el encuentro fue más allá que la gloriosa y detonante acción final. Larry había consumado la que sería a la postre, su mejor actuación en un encuentro de Playoffs, 26 puntos con 11 en el cuarto periodo, en el que New York tuvo que levantar un marcador adverso en gran parte del partido (marchaban 8 abajo a falta de 3:21).

De todos modos, la repetición puede ayudar a disipar dudas, y es que resulta complicado percibir si la falta se produce antes o durante el desarrollo del tiro. El caso es que la polémica estuvo servida (Haciendo un paréntesis desde un punto de vista particular, creo que la falta es previa al lanzamiento). "No estaba intentando hacerle falta, pero si lo hice, fue antes de que se levantase” declaró Davis.

En lo que ya se conoce como el ‘retorno milagro’, el alero Sean Elliot, de San Antonio Spurs, volvía a las canchas a la edad de 32 años, pero lo más significativo de todo ello es que lo hacía tras someterse a un trasplante de riñón donado por su hermano mayor Noel, convirtiéndose así en el primer deportista profesional que regresaba a la competición activa después de recibir semejante trasplante.

A San Antonio se le presentaba la inmejorable ocasión de colarse en una final por primera vez en su historia y enfrente estaba Portland, especialista durante aquella época en desechar ventajas aparentemente inamovibles (las más sonadas: ésta y la que protagonizarían el año próximo ante Lakers, de nuevo en las finales de conferencia). San Antonio partía con el factor cancha, del que supieron sacar partido en el primer envite. El segundo y tras el desarrollo del mismo, tenía toda la pinta de marchar a Portland, con lo que la eliminatoria, volviendo al Rose Garden, se iba a poner cuesta arriba. Todo ello hubiera sido posible sino estuviera de por medio la refulgente figura de Sean Elliott.

La situación pintaba en bastos para los pupilos de Gregg Popovich, que llegaron a tener 18 puntos de desventaja en el tercer cuarto, pero que a base de triples, principalmente del protagonista, Elliot, quedaría en nada entrados en el último minuto, donde la insólita exhibición de Elliott adoptaría visos divinos.

Todo vino precedido por un decisivo tiro desde la línea de personal, errado por Damon Stoudamire con 12 segundos por jugar y el marcador 85-83. De ese modo se abría la puerta del triunfo para San Antonio. Popovich pidió tiempo, y Elliot, ‘on fire’ durante todo el encuentro, sería el encargado de culminar la remontada, en un partido en que la única ventaja que obtuvo San Antonio fue la definitiva. Anotó su 6º triple – 2º en el último minuto – faltando 9 segundos y ante las desenfrenadas defensas, primero de Augmon (quién rozó el robo), después de Rasheed Wallace (llegó tarde al punteo), para jolgorio multitudinario de las 35.260 almas que poblaban un rebosante Alamodome. Entre Jim Jackson y Walt Williams no serían capaces de sacar jugo a una posesión que desvaneció cualquier esperanza de triunfo.

Este 2º partido no solo supondría la casi beatificación de Elliot, sino que los efectos secundarios psicológicos que originó este mazazo, fueron irreversibles. Tanto, que caerían vapuleados en los dos encuentros posteriores en Portland, para hacer presencia en su primera final NBA. Sobra decir que posteriormente se proclamarían campeones en una temporada que muchos se han aventurado a tildar de descafeinada. En San Antonio relucía el sol más que nunca, y ese 31 de mayo instalaba su porción en la historia de la franquicia, en un día que pasaría a renombrarse como el Elliott's Memorial Day Miracle.

En cuanto a las Finales de la NBA de 1999, fue lo más parecido a una guerra en el ámbito deportivo, dos franquicias con sed de victoria como eran San Antonio Spurs y New York Knicks se daban cita al final de una temporada, cuanto menos, extraña, debido al cierre patronal que obligó a que la campaña comenzara en febrero y tan solo se disputasen 50 partidos de liga regular.

Tim Duncan y Latrell Sprewell, tres jugadores totalmente diferentes en cuanto a personalidad y a estilo de juego, organizaron uno de los duelos más apasionantes de la historia de las Finales de la NBA en el quinto encuentro de la serie. Aunque Sprewell superara a Duncan en anotación, 25-15 en la mitad y 35-31 en el partido, los Spurs se hicieron con la victoria y conseguían el primer campeonato en su historia, además de convertirse en el primer equipo procedente de la ABA en ganarlo.

Con Patrick Ewing lesionado el tendón de Aquiles, los Knicks no podían parar a Duncan, jugador de segundo año y autor de 15 de los 28 puntos finales de su equipo. Sin embargo, las alabanzas a Sprewell no paraban de llegar, tanto por parte de Gregg Popovich, entrenador de los Spurs (“Spree estuvo increíble”), como de Doug Collins, entrenador de la NBA y comentarista de la NBC por entonces (“este tipo es increíble”).

Tim Duncan lograría su primer MVP de las Finales y sería el principio de una bella era en San Antonio Spurs.

Con la entrada del nuevo milenio, la NBA abrió definitivamente sus fronteras al mundo y desde entonces, el goteo de jugadores internacionales no ha cesado. Lo que durante la década de los 80' suponía una utopía ver desfilar por los pabellones americanos a un jugador extranjero, hoy supone un hecho aceptado con total naturalidad.

El honor de la primera elección de un jugador extranjero en el draft le corresponde al exótico Yasutaka Okayama, un pívot japonés de 2.38 que fue seleccionado en octava ronda del draft de 1981 por Golden State Warriors y que nunca piso la NBA. Para dar con el primer europeo elegido tenemos que avanzar un año más, en 1982, cuando Boston Celtics eligió en novena ronda al griego Panayoti Giannakis. Pero esto no dejan de ser curiosidades, el draft que marcó la pauta en este sentido fue el de 1985, donde fueron elegidos Detlef Schrempf (Alemania), Fernando Martín (España), Arvydas Sabonis (URSS), Gunther Behnke (Alemania) y Georgi Glouchkov (Bulgaria). Este último fue el primer europeo en desembarcar en la NBA en 1985. Desde entonces, la evolución del baloncesto europeo unido a sus éxitos, la labor pionera de jugadores como Detlef Schrempf, Drazen Petrovic, Toni Kukoc, Rik Smits, Vlade Divac o Dino Radja a la hora de allanar el camino a sucesores como Dirk Nowitzki, Peja Stojakovic, Yao Ming, Pau Gasol, Tony Parker o Manu Ginobili ha desembocado en la globalización total de la liga.

Más de 60 países han paseado a, como mínimo, un jugador por la NBA. En algunos casos, las franquicias han aprovechado el tirón comercial que sufrió la NBA con el impacto descomunal que causó Yao Ming que fomentan la contratación de jugadores extranjeros para aumentar en publicidad, interés y seguimiento.

Oficialmente, Akeem Olajuwon, dada su nacionalidad nigeriana, es el primer jugador no americano en ser elegido número 1 del draft de 1984. El primer extranjero en convertirse en número 1 sin pasar por la NCAA fue el chino Yao Ming en 2002. En cuanto a galardones, el primer extranjero en conseguir el MVP corresponde al canadiense Steve Nash en 2005, el primer europeo en conseguirlo fue el alemán Dirk Nowitzki en 2007, mientras que el título de primer Rookie del Año extranjero va a parar al español Pau Gasol en 2002. El primer europeo en disputar un All-Star Game fue el alemán Detlef Schrempf en 1993.

La temporada 1999-2000 fue el principio de una nueva era en la historia de los Lakers. El equipo contrató al entrenador Phil Jackson, líder de los Bulls de Jordan, y por primera vez en 31 años jugarían sus partidos de casa en un lugar que no fuera el mítico Great Western Forum, ya que un nuevo pabellón, el Staples Center, fue construido en el centro de la ciudad.

Tras una temporada regular brillante (69-15) en la que Shaquille O'Neal consiguió el MVP de la temporada y el MVP del All-Star Game, los Lakers llegaban a playoffs más fuertes que nunca en los últimos años. En primera ronda sufrieron para eliminar a Sacramento Kings (3-2), aunque en las Semifinales de Conferencia pudieron relajarse más tras eliminar a Phoenix Suns en cinco partidos. El problema llegaría en las Finales de Conferencia, una serie tanto legendaria como dura para el conjunto californiano.

Los Lakers se asomaron al precipicio en el último y definitivo 7º partido que les enfrentaba a Portland Trail Blazers, quienes llegaban eufóricos después de empatar un adverso 3-1 en la eliminatoria. La machada de los de Oregón parecía gozar de más consistencia y realidad a medida que se avanzaba el partido, tanto, que se marcharon al último periodo con un favorable 71-58 que parecía definitivo. Todo se torno en contra a raíz del enfervorecido espíritu ‘Laker’ que sirvió para endosar un parcial de 15-0 que espantó todo tipo de fantasmas y malos augurios.

Los Angeles se comportaron como su nombre indica y remontaron la mayor desventaja efectuada en el último cuarto en la historia de Playoffs (13, superando el récord que ellos mismos ostentaban desde 1973 (6), compartido con los Warriors (1975) y los Bullets (1979)) para auparse a sus primeras finales desde 1991 tras superar finalmente 89-84 merced a un histórico 31-13 en el último y definitivo cuarto.

Ya entrado el último cuarto, aparte del poderío que ofreció tanto Shaquille como Kobe, se juntaron el hambre no con las ganas de comer, sino de ser comido. Con ello me refiero básicamente a la irrupción de O’Neal en el último período, a la cual se sumó la inoperancia ofensiva de Portland, 5 de 23 en tiro, después de anotar en torno al 50% en el resto de encuentro.

Shaquille O'Neal hizo inútil las dobles y hasta triples defensas que recibió durante el encuentro, anotando 9 puntos en el último cuarto incluyendo un imponente alley-hoop para poner la puntilla (85-79 con 40 segundos por jugar) y erigirse así, como decisivo en la remontada final. Aquel instante repleto de emotividad, con O'Neal corriendo la cancha rebosante de alegría, marcó un punto de inflexión en la leyenda del Threepeat. O'Neal, que hasta el final del tercer cuarto, estaba siendo anulado por la defensa de los Blazers, finalizaría con 18 puntos (8-12 desde la línea) y 9 rebotes, mientras que el otro eje que permitió consumar la hazaña responde el nombre de Kobe Bryant, quien con 25 puntos, 11 rebotes, 7 asistencias y 4 tapones brilló como nunca. Él mismo afirmó que “estos partidos es lo que enmarcan a los campeones” y que "había soñado jugar un séptimo decisivo partido desde que era niño y tener esta oportunidad te hace sentir bien".

Rasheed Wallace, genio y figura de Portland aquella noche anotando 30 puntos, desperdició dos tiros libres cuando su equipo marchaba 81-79 abajo con 1:25 por jugar. Scottie Pippen, que acabó con dobles dígitos (12 puntos – 10 rebotes) sentenció: "Hemos perdido el partido nosotros, los Lakers no han ganado nada y ni mucho menos son el mejor equipo de la liga", no menos razón añadió que "nadie dio un duro por nosotros cuando marchábamos 3-1 en la serie, creo que hemos hecho mucho más de lo que la gente esperaba de nosotros”.

Tras salir milagrosamente vivos, los Lakers se enfrentaron ante Indiana Pacers en las Finales de 2000, las primeras desde 1991. El equipo venció en seis partidos, ganando el primer anillo desde el año 1988. O’Neal fue nombrado con su primer MVP de las Finales, logrando su tercer MVP en esta temporada.

Con el bloque del año anterior (el único movimiento importante fue la baja de Glen Rice), los Lakers aspiraban a conseguir su segundo anillo consecutivo. A pesar de una temporada regular difícil debido a las lesiones de Derek Fisher, O’Neal y Kobe Bryant, el equipo ganó su segundo título de división consecutivo, robándoselo a los Kings en la última semana.

En playoffs, el equipo estuvo intratable. Eliminaron a Portland, Sacramento y San Antonio sin perder ningún partido, llegando en un estado de forma magnífico a las Finales de la NBA que le enfrentaban a los Philadelphia 76ers de Allen Iverson.

En el primer partido, los 76ers sorprendieron llevándose el triunfo en la prórroga con un Iverson magistral, pero la lógica se impuso y los Lakers encadenaron cuatro victorias consecutivas para llevarse el anillo a casa. Con promedios de 33.0 puntos y 15.8 rebotes por partido, O’Neal fue nombrado de nuevo MVP de las Finales.

En la temporada 2001-02, los Lakers se convertían en el primer equipo en lograr 16 victorias en los primeros 17 partidos de la liga desde los Bulls de la 1996-97.

Secundarios como Ron Harper, Horace Grant, Tyronn Lue y Greg Foster, fueron reemplazados por Lindsey Hunter, Samaki Walker y Mitch Richmond. Tras un gran inicio de campaña, el equipo llegó al All-Star Weekend con un balance d 33-13.

Shaquille O’Neal, que había estado luchando contra una lesión del pie durante toda la temporada, regresó tras el All-Star y en sus tres primeras semanas de competición fue nombrado mejor jugador de la Conferencia Oeste en dos ocasiones. Los Lakers terminaron la temporada con un récord de 58-24, segundo mejor de la liga.

Los Lakers llegaron a los playoffs como el tercer mejor equipo del Oeste y se enfrentaron a los Blazers, eliminándoles por tercera vez consecutiva por 3-0. En Semifinales de Conferencia despacharon a los Spurs en cinco partidos para enfrentarse con los Kings en el duelo esperado del Oeste.

Tras ir perdiendo 2-1 en la serie, el cuarto partido pudo sentenciar la eliminatoria y cambiar la historia de los Kings, pero un actor secundario se encargó de devolverles a la realidad.

Fue Robert Horry en esencia. Si bien primero, como experto asesino, se encargó de aniquilar a los sospechosos habituales de Portland con otro triple victorioso sin dejar huella, posteriormente se encargó de rematar a los Kings, dejando la impronta en el 4º encuentro con un triple sobre la bocina (100-99) para empatar la eliminatoria a dos cuando parecía que Sacramento pisaba con pie y medio la final.

La suerte también jugó un papel preponderante, y es que después de que Los Angeles errará sendos tiros por arte de Bryant (falló una bandeja) y O'Neal (hizo lo mismo con el palmeo), la bola fue a parar a Divac, que dio origen a un error que a la postre, pagaría caro su equipo, ya que con tan mala fortuna el balón tomo destino Horry, quién no tuvo más que levantarse y encestar en una situación en la que anda curtido en mil batallas.

Robert afirmó radiante pero con una gran dosis de tranquilidad, como si estuviera habituado a hacerlo día si, día también, lo siguiente: “En una situación como esa no puedes pensar, muchos jugadores miran el reloj cuando ven venir la pelota, pero eso te hace apurar el lanzamiento”. Sus compañeros, como es lógico, se deshicieron en elogios hacia su figura. “Esta noche fuimos muy afortunados, gracias a Dios tenemos a Robert”, comentó O’Neal.

Sacramento no supo sacar partido al baño que ofreció durante la primera mitad (especialmente en el primer cuarto: 40-20) en la que se marcharon a los vestuarios con un 51-65 favorable. El triple de Horry y la canasta inicial habían sido las únicas ventajas que había manejado Los Angeles. En el transcurso del tercer cuarto los Lakers achicaron distancias, hasta el punto de echarle el aliento en el cogote con tan solo 4 puntos de diferencia (88-84), tras esfumar Sacramento, una ventaja de 24 puntos. Los Kings recuperaron la ventaja y mandaban 8 arriba con 4 minutos por jugarse. Sin embargo y con el encuentro dando señas de agonizamiento, Lakers recortó terreno merced a un triple de Horry que ponía al equipo a 3 puntos a falta de 1:39. Nuevamente vital, no solo en las jugadas decisivas, sino en el computo global del último período, donde firmó 11 de sus 18 puntos. Posteriormente los hechos venideros se producirían de este modo: Dos puntos de Shaquille vía tiro libre y uno de Vlade Divac instantes después con aproximadamente 10 segundos por disputar. El resto ya lo conocemos.

En el quinto partido, una canasta de Mike Bibby in extremis devolvía la ilusión a los de Sacramento, durándoles más bien poco ya que los dos siguientes encuentros fueron a parar a las manos de los Lakers, y con ello, su pase a las Finales.

En ellas se encontrarían con los novatos pero sorprendentes New Jersey Nets de Jason Kidd. Los californianos solventaron la eliminatoria por la vía rápida, barriendo a su rival y lléndose a casa con unas más que merecidas vacaciones en la mochila. Aunque los Nets fueron un rival serio en todo momento, el magnifico momento que vivian los Lakers fue demasiado para un equipo que cumplió con una temporada sensacional. O’Neal fue galardonado con su tercer y último MVP de las Finales, siendo con Jordan el único jugador en conseguirlo en tres ocasiones.

Uno de los monumentos modernos nos llegó por obra del santo y seña de Philadelphia, Allen Iverson. El liviano ‘guard’ de los Sixers lograría convertirse a excepción de Michael Jordan en el único jugador en lograr 50 o más puntos dos veces o más durante una serie de playoffs después de anotar 54 puntos en el 2º partido de las Semifinales de Conferencia ante los Toronto Raptors de Vince Carter (incluyendo 19 puntos en el último cuarto), tres después, firmaría 52, cosechando el récord de la franquicia en triples logrados en un encuentro, 8. En el 7º y definitivo partido, Allen Iverson firmaría otro logro propio de un jugador de su condición: 16 asistencias, tope desde que Cheeks repartió el mismo número en 1989 frente a los Knicks.

Ocurrió en las semifinales de la Conferencia Este, en frente, los Raptors y el escenario, el First Union Center. Emotivo fue el aclamo que le concedió una grada que buena parte del encuentro le dedicó un merecido cántico al son de “¡¡¡MVP, MVP!!!” En la rueda de prensa dio otro golpe autoritario al afirmar que “la única persona que podía detenerle es él mismo".

Ahí no acabaría su legado en Playoffs, dos años después, Allen Iverson maravillaría al mundo con 55 puntos en la actuación que data de la 1ª ronda de 2003. Nos situamos en el primer encuentro de la eliminatoria que les enfrentaba a los New Orleans Hornets, y 'The Answer' se exhibió por todo lo alto firmando la más alta anotación que se registra en los anales de la historia de Philadelphia, 55 (anotó 21 de sus 32 intentos), a lo que hay que añadir que 20 fueron el último y decisivo cuarto. Dejando a la altura del betún los 50 de Billy Cunningham y superando los 54 que cosechó dos años atrás.

Los Sixers se llevarían el encuentro por 98-90. Los 55 puntos de Iverson fueron el máximo en la historia en la franquicia de Philadelphia.

Tras la dinastía angelina, Tim Duncan y sus Spurs recogieron el testigo dejado por Shaq, Kobe y compañía y de paso dieron a David Robinson el homenaje que se merecía tras una brillantísima carrera. El mítico pívot de los Spurs se retiraba esta temporada y lo hizo de la mejor manera, ganando su segundo anillo.

Los Spurs, Duncan a un lado, contaban con un completísmo equipo formado por el base francés Tony Parker; el argentino Manu Ginobili, que tras ganarlo todo en Europa aterrizó en la NBA para hacer lo propio y convertirse además en uno de los favoritos de la afición texana; el especialista defensivo Bruce Bowen e importantes secundarios como Speedy Claxton, Steve Kerr y Stephen Jackson.

Mezclando las presencias interiores de Duncan y Robinson con las nuevas amenazas exteriores, los Spurs ganaron 60 partidos esa temporada. En playoffs, eliminaron a Suns, Lakers y Dallas Mavericks, encontrándose en las Finales de la NBA con New Jersey Nets, subcampeones el año anterior. Esa fue la única vez que dos equipos originales de la ABA se encontraron en unas Finales de la NBA. Los Spurs ganaron la serie 4-2, consiguiendo así su segundo anillo. Tim Duncan fue MVP de las Finales, y un mes antes, MVP de la temporada.

Dos años después, los Spurs regresarían a la senda del éxito. Con el mismo bloque que el de 2003 finalizaron la temporada 2004-05 con un récord de 59-23, segundos en el oeste y campeones de división. Esa campaña se produjo un récord curioso; tras una victoria por 125-124 con doble prórroga ante Los Angeles Clippers el 9 de abril y otra por 136-134 la noche siguiente con otra doble prórroga contra Golden State Warriors, los Spurs se convirtieron en el primer equipo en encadenar dos victorias consecutivas con dos prórrogas (solo dos conjuntos en la historia de la NBA habían jugado antes dos partidos seguidos con doble prórroga: Minneapolis Lakers en la temporada 1951-52 y Vancouver Grizzlies en la 1998-99).

En la postemporada eliminaron a Denver Nuggets por 4-1, a Seattle Supersonics por 4-2 y a Phoenix Suns por 4-1 antes de medirse en las Finales de la NBA ante Detroit Pistons, venciéndoles por 4-3 y así, conseguir su segundo anillo en tres años y su tercero en siete. En el quinto encuentro, Robert Horry se volvió a convertir en el salvador del equipo, anotando un triple a falta de 5.8 segundos que a la postre le daría el partido y un mate memorable sobre Richard Hamilton, además de conseguir 21 puntos en el último cuarto y prórroga. Tim Duncan fue nombrado MVP de las Finales por tercera vez, uniéndose junto con Magic Johnson, Shaquille O'Neal y Michael Jordan al club de jugadores con 3 o más MVP de las Finales. También, Manu Ginóbili se afianzó como una estrella de la liga e ídolo local, nacional e internacional, llegando a jugar esa temporada el All-Star Game. En cuanto a Horry, recibió su sexto anillo de campeón en tres equipos diferentes.

Derek Fisher en un instante para el recuerdo, dotado de una magia inusual, sacó una canasta inolvidable. Esto tuvo lugar durante el 5º partido de las semifinales de conferencia del 2004, en el que uno se iba a despedir prácticamente de sus aspiraciones al título.

Tim Duncan había puesto en ventaja a San Antonio a falta de 0.4 segundos, con una canasta rozando la línea de 7,25 y desplomándose por completo merced a la presencia de Shaquille O'Neal.

El SBC Center no daba crédito alguno, y el enfervorizado público, exaltado, superaba su límite de gozo. Un gozo que apenas transcurridos 3 tiempos muertos se tradujó en estupor.

Derek Fisher, en un acto inundado de polémica (la NBA desestimó la reclamación de los Spurs y los árbitros tuvieron que recurrir al video para establecer que cuando el balón salió de la mano de Fisher todavía no se había consumido el tiempo reglamentario y conceder así, la canasta como válida), anotó en cuatro décimas de segundo bajo la marca de Ginobili para poner a su equipo 3-2 en la eliminatoria en un encuentro que pintaba en bastos, y con una jugada en el que el foco de atención se trasladaba a Bryant. Fisher, en estado de éxtasis, correteó rumbo de los vestuarios en otra de las estampas llenas de emotividad que tiene el prolífico álbum de fotos angelino. Paradójicamente, y pese al nivel monumental de estas dos jugadas que finiquitaron el partido, el encuentro fue realmente nefasto, careció de calidad técnica y los fallos se acumulaban posesión tras. Nunca 1 segundo había dado más de sí que un partido entero.

Salvando las distancias entre un equipo y otro, estos Pistons mamaron de la influencia de aquellos ‘bad boys’ que lograron dos campeonatos. La razón principal de esa comparación tiene su relación con la llegada de uno de los jugadores más polémicos a la vez que talentosos de la liga, Rasheed Wallace a Detroit. El carácter de este jugador, unido al de su compañero de juego interior, Ben Wallace, hubieran encajado a la perfección en aquel equipo. Los Wallace y Tayshaun Prince, principalmente, hacían de los Pistons uno de los equipos más duros, rocosos y que mejor defendían de la liga de la mano de uno de los entrenadores más propicios para ello, Larry Brown. Como los ‘bad boys’ de Chuck Daly, también tenían un poder ofensivo impresionante.

Chauncey Billups, Richard Hamilton, Tayshaun Prince y Rasheed Wallace eran todos ellos jugadores de mucho talento y de un poderoso arsenal atacante. Convirtieron el Palace of Auburn Hills en todo un fortín casi inexpugnable y eliminaron a cuantos rivales se pusieron en su camino. Sin embargo, nadie daba un duro por ellos en la final ante Los Angeles Lakers. Unos Lakers que no sólo eran Bryant y O’Neal, sino también Gary Payton y Karl Malone, aunque bien es cierto que este último padeció problemas físicos durante toda la final. Era su oportunidad para ganar su primer anillo en su tercer intento.

La batalla táctica de los banquillos se decantaría en favor de Larry Brown, quien había sorprendido a todo un gurú en estas situaciones como Phil Jackson. Los Pistons golpearon primero en el STAPLES Center, Lakers se apuntó el 2º. Pero a partir de ahí, Detroit aplastó a los Los Angeles en los siguientes tres encuentros para conquistar así su tercer título. La debacle de los Lakers supondría poco después la marcha de Jackson y del propio O’Neal, traspasado a los Miami Heat a cambio de Lamar Odom, Caron Butler, Brian Grant y una futura primera ronda del draft. Malone, que no podría jugar siquiera el quinto encuentro de la eliminatoria, supeditaría jugar la siguiente temporada al estado de su maltrecha rodilla.

El 22 de enero de 2006 Kobe Bryant anotó 81 puntos a Toronto Raptors. Ese registro sólo permanece en los anales detrás de los 100 de Chamberlain. Lo de menos aquella noche es que Lakers, que perdía de 15 al descanso, acabara ganando por 18.

Kobe reconoció al final del partido que "Estar por detrás en el marcador me ha hecho meterme más en el partido. Ha sido un sueño que tenía de niño".

La descmunal actuación del, por entonces, 8 de los Lakers se gestó tras la reanudación, donde se fue hasta los 56 puntos para acabar con 81, y 28 de 46 en tiros (7 triples inclusive) y 17 de 20 en tiros libres. Toronto pidió un tiempo muerto a dos segundos del final para que los espectadores pudieran aplaudir a Bryant.

Un año después Bryant volvería con otro logro. Esta vez el, ahora, 24 de Los Lakers consiguió 50 puntos ante New Orleans Hornets en lo que suponía el 4º partidos consecutivo por encima de los 50 puntos, superando a Michael Jordan o Elgin Baylor, que se habían quedado en 3. Los 7 consecutivos de Chamberlain en la 1961-62 quedan aun muy lejos.

Kobe comenzó el 16 de marzo de 2007 frente a Portland Trail Blazers con 65 puntos, y se alargó hasta el 23 de marzo con 50 ante New Orleans Hornets. Entre medias, 50 a Minnesota Timberwolves y 60 a Memphis Grizzlies. En todos esos encuentros, salvo el de Memphis, Lakers ganó apuradamente.

Con la llegada de Shaquille O'Neal se preveía que tarde o temprano el equipo llegaría a las Finales de la NBA, pero no tan pronto como de la mano de Shaq y Dwyane Wade los Heat lo hicieron. Mientras, el que fuera compañero de alegrías en Lakers, Kobe Bryant, conseguía la segunda mejor marca en un partido con 81 puntos ante Toronto Raptors.

En los playoffs de 2006, los favoritos para alcanzar las finales en el Este volvían a ser los Pistons, tras dos años consecutivos haciéndolo. Los Heat, sin embargo, se deshicieron en las dos primeras rondas de Chicago Bulls y New Jersey Nets sin demasiados problemas, plantándose en las Finales de Conferencia ante los Pistons. Con un O’Neal sensacional y un Wade de otro mundo, seis partidos fueron suficientes para llegar a las Finales de la NBA, las primeras en su historia.

En ellas, ante Dallas Mavericks y tras el segundo encuentro, los funcionarios de la ciudad de Dallas ya habían planificado el desfile de victoria. Sin embargo, a partir del tercer partido los Mavs desaprovecharon una ventaja de 2-0 ante unos Heat liderados por un espléndido Dwyane Wade, que promedió 36 puntos en los siguientes cuatro partidos.

Wade llevó a los Heat al triunfo, anotando 42 puntos y recogiendo 13 rebotes en el ajustado tercer partido (98-96). En el cuarto, la ventaja fue de 24 puntos de diferencia (74-98), con un Wade inmenso de nuevo con 36 puntos. Ya en el quinto y el que a la postre sería el último en Miami, tan solo un punto de diferencia separó en el marcador a ambos equipos. Wade una vez más se erigió como héroe anotando la canasta que mandaba el partido a la prórroga, y ya en ella, unos tiros libres que le daban la victoria. Wade finalizó con 43 puntos.

De vuelta a Dallas, en el sexto encuentro Wade volvió a martirizar a los Mavericks con 36 puntos, ayudados por los cinco tapones de Alonzo Mourning. Los Mavericks se convertían en el tercer equipo en la historia de la NBA (primero desde 1977) en desaprovechar una ventaja de 2-0. En el tercer encuentro los Mavs llegaron a tener una ventaja de 13 puntos en el marcador a falta de siete minutos para el final del encuentro, pero un parcial de 22-7 para los Heat cambió totalmente el panorama, finalmente terminando 98-96 para los de Florida. Se trató de la mayor remontada en playoffs de la historia de la franquicia.

En la temporada 2006-07, el alemán Dirk Nowitzki, de Dallas Mavericks, recibió el MVP de la Temporada, siendo así el primer europeo en ganar dicho galardón. En playoffs, los Spurs garon el tercer campeonato en cinco años y el cuarto en nueve años. Barrieron en las Finales a los Cleveland Cavaliers liderados por LeBron James, que previamente derrotaron en las Finales de Conferencia a Detroit Pistons en una serie heroica del propio James. Una ronda antes, los texanos no tuvieron muchos problemas en eliminar a Utah Jazz. El MVP de las Finales fue el base francés Tony Parker, convirtiéndose en el primer europeo en ganar dicho premio. Sorpresa de estos playoffs fue Golden State Warriors, que se deshizo en primera ronda de Dallas Mavericks por 4-2, convirtiéndose en el primer conjunto clasificado en la octava posición en ganar al equipo de mejor balance de la conferencia desde que se impusieron las eliminatorias a siete partidos.

En la temporada 2007-08 Kobe Bryant por fin consigue ganar el premio al jugador más valioso de la temporada (MVP. La temporada regular culmino con Boston Celtics en la cima con 66-16 siendo Kevin Garnett el jugador que llevo a Boston a esa marca con la ayuda de Paul Pierce y Ray Allen el "Think big" de boston encabezo la liga en victorias, puntos anotados y robos de balón por partido. El 1 de febrero de 2008 el español Pau Gasol fue traspasado de Memphis a Los Angeles Lakers convirtiéndose así este equipo en el segundo candidato a ganar el título. En los playoffs del oeste no hubo muchas sorpresas Los Lakers vapulearon a los Nuggets 4-0, Los Spurs derrotaron a Phoenix 4-1, Los New Orleans Hornets despacharon a Dallas en 5 juegos y el Utah Jazz elimino a los Houston Rockets del debutante Luis Scola también en 6 juegos.

Al principio



Chauncey Billups

Chauncey Billups (nacido el 25 de septiembre de 1976 en Denver, Colorado) es un jugador estadounidense de baloncesto que milita en Denver Nuggets de la NBA.

Su mejor etapa como profesional la vivió en Detroit Pistons, donde jugó durante seis temporadas (2002-2008) y logró un anillo de campeón en 2004. Además, se convirtió en el MVP de las Finales frente a Los Angeles Lakers. Billups ha sido All-Star en cuatro ocasiones (2006-2009). También ha formado parte del segundo quinteto de la NBA en 2006 y del tercer quinteto de la NBA en 2007. Chauncey es uno de los cinco jugadores de la Universidad de Colorado que tiene su dorsal, el 4 en el caso de Billups, retirado. Con 1.91 de estatura juega en la posición de base.

Chauncey Billups nació y se crió en Denver. Sus padres, Ray y Faye Billups, tuvieron otros dos hijos más tarde, un niño, Rodney, y una niña, Maria.

Chauncey y Rodney desde muy pequeños amaron el deporte y fueron excelentes deportistas. Chauncey, sin embargo, poseía un manejo innato del juego, tanto en baloncesto como en fútbol americano que su hermano Rodney no tenía. No obstante, Chauncey se preocupaba mucho por su hermano pequeño. Rodney era un joven muy perezoso, un defecto que no sucedía con Chauncey y que este trataba de corregirle. Siempre tenía que llevarlo a rastras a entrenar.

Como muchos fans de la NBA en los 80', el joven Billups era un fan de Magic Johnson, pero con quien más se identificaba era con Joe Dumars.

En quinto grado, Chauncey estaba dotado de una combinación de habilidad e instinto que le definió como un jugador especial. Un joven entrenador de baloncesto lo apodó "Smooth" (tranquilo, sin complicaciones) porque lo hacía todo bien sin aparente esfuerzo. Chauncey también destacó fuera de las canchas como un disciplinado estudiante y un líder por naturaleza.

Cuando Billups se matriculó en George Washington High School, en 1991, ya era popular en la zona de Denver. En menos de un año, el se convirtió en el deportista de Colorado más reconocido. Billups fue designado con el galardón de Mr. Basketball en Colorado tras su temporada sophomore. También ganó el premio en su años junior y senior. En la temporada 1993-94, lideró a los Patriots al título estatal Class 5A, superando a Horizon High School con una gran actuación en la final.

Billups se había convertido en uno de las grandes promesas del país y la NCAA lo esperaba con los brazos abiertos. Roy Williams, entrenador de la Universidad de Kansas, nombro a Billups como el jugador de instituto con más talento que había ojeado desde que reclutara a Michael Jordan para North Carolina.

A la hora de decidir que camino tomar, Billups recibió consejo sobre que escoger. Algunos le recomendaron saltarse la Universidad y pasar directamente a la NBA, otros le recomendaron pasar de las grandes universidades. El año para Billups había sido difícil debido al fallecimiento de un abuelo y una abuela. Por lo que Chauncey pensó que no era el momento de dejar a su familia y optó por jugar en la Universidad de Colorado, donde estaría cerca de los suyos.

La única cosa que los Buffaloes no podían ofrecer a Chauncey era un equipo con tradición baloncestística. Colorado llevaba sin aparecer en un torneo de la NCAA desde finales de la década de los 60. En su primera temporada en Colorado, la 1995-96, Billups promedió 17.9 puntos, 6.3 rebotes, 5.5 asistencias y 1.6 robos. Pero los Buffaloes acabaron con un balance de 9-18, por lo que no alcanzaron el torneo de la NCAA. Harrington dimitió a final de temporada tras verse envuelto en varios problemas con los jugadores, y su plaza fue reemplazada por su asistente Ricardo Patton.

En la temporada 1996-97, Colorado, de la mano de Chauncey, alcanzó el torneo NCAA 28 años después. North Carolina eliminó a los Buffaloes en segunda ronda. El equipo había añadido a sus filas a Martice Moore, Rookie del año en la ACC en 1993 y uno de los mejores jugadores del equipo, Mack Tuck, se marchó a Central Oklahoma de la División II de la NCAA. Billups se consagró como el líder del equipo con 19.1 puntos, 4.9 rebotes, 4.8 asistencias y 2.1 robos. En enero firmó uno de sus mejores momentos como universitario. El 28 de enero acabó con Missouri tras anotar 28 puntos. Cuatro noches después lo hizo con Texas Tech, poniendo fin, con una canasta bajo la bocina, a la racha de 35 victorias consecutivas en casa de los Red Raiders. Colorado terminó la camapaña con un balance de 22 victorias, record de la universidad, y Billups consiguió que Colorado se convirtiera en un destino relativamente atractivo para jugar. Fue incluido en el Primer quinteto de la Big 12 y en el Segundo quinteto All-America.

Billups decidió dar el salto a la NBA en vistas de que habían pocos bases que podrían hacerle competencia con el fin de conseguir un contrato multianual.

Billups llegaba al Draft de 1997 como uno de los mejores bases del draft. Fue elegido por Boston Celtics en el puesto número 3, detrás de Tim Duncan y Keith Van Horn.

Chauncey llegaba a unos Celtics en plena reconstrucción lo cual le podría favorecer para conseguir minutos. Además, en los banquillos estaba Rick Pitino, un entrenador con un sistema en el que Billups podría encajar. Y asi fue, Billups gozó de minutos en Boston. En su debut anotó 15 puntos en la victoria ante Chicago Bulls. Sin embargo, en una decisión sorprendente, el 18 de febrero de 1998 la franquicia decidió traspasarlo junto con Dee Brown, Roy Rogers y John Thomas, a Toronto Raptors, a cambio de Kenny Anderson, Zan Tabak y Popeye Jones. Chauncey firmó 11.1 puntos, 2.2 rebotes y 4.3 asistencias en los 51 partidos que jugó con los Celtics.

Billups llegó a un equipo recién fundado que por entonces marchaba 11-40. Toronto desde entonces sólo venció cinco partidos más para acabar con un balance de 16-66. En el periodo que estuvo allí, Chauncey promedió números similares a los que firmó en Boston, 11.3 puntos, 2.7 rebotes y 3.3 asistencias. El 21 de enero de 1999, antes de que comenzara la temporada del lockout, la 1998-99, Billups fue enviado en un trade a tres bandas a Denver Nuggets.

Chauncey regresaba a su casa, motivo para recuperar la sonrisa en su segunda temporada en la NBA. Chauncey conformó junto a Nick Van Exel un buen juego exterior, pero a los Nuggets les quedaba camino para convertirse en un equipo a tener en cuenta. En Denver, Chauncey mejoró sus prestaciones, 13.9 puntos (con un 91.3% en tiros libres), 2.1 rebotes y 3.8 asistencias.

En diciembre de 1999, Billups sufrió una dislocación de hombro que le apartó del resto de temporada 1999-00. Después de la operación, Chauncey recibió la noticia de que había sido traspasado a Orlando Magic junto con Ron Mercer y Johnny Taylor a cambio de Tariq Abdul-Wahad, Chris Gatling y una 1ª ronda. Con Orlando, lo más que hizo Billups fue recuperarse de su lesión, ya que no llegó a debutar.

El 8 de agosto de 2000 firmó con Minnesota Timberwolves como agente libre. Chauncey llegó a un equipo que en la anterior temporada obtuvo 50 victorias pero que llegaba tocado a esta temporada 2000-01 debido a la muerte de Malik Sealy. Billups comenzó la temporada como titular en el backcourt junto a Terrell Brandon. Sin embargo, mediada la temporada, Flip Saunders decidió que Billups ofrecía una alternativa mejor al equipo saliendo desde el banquillo. Después de promediar dobles dígitos durante los primeros dos meses de temporada, Billups cayó a los 9.3 puntos, 2.1 rebotes y 3.4 asistencias de media. Pero con Minnesota jugando bien, él aceptó su rol. Los Wolves acabaron con un balance de 47-35, incluyendo un record de 30 victorias en el Target Center. Pero en playoffs cayeron en 1ª ronda frente a San Antonio Spurs.

Para la temporada 2001-02 el general manager Kevin McHale completó la plantilla con los veteranos Joe Smith y Gary Trent, y el rookie Loren Woods. Los Wolves tuvieron un gran inicio con 30 victorias en los primeros 40 encuentros. Frente a Memphis Grizzlies firmó su primer triple-doble con 26 puntos, 11 rebotes y 10 asistencias. El equipo volvió a alcanzar las 50 victorias, pero en playoffs volvieron a naufragar sin explicación. 3-0 sin opción ante Dallas Mavericks. Billups mejoró considerablemente sus números, 12.5 puntos, 2.8 rebotes y 5.5 asistencias. Una de las medidas que McHale tomó fue la de cortar a Billups, pese a que sus números en aquella serie fueron de 22 puntos, 5 rebotes y 5.7 asistencias.

El 17 de julio de 2002 Billups firmó con Detroit Pistons como agente libre. En Detroit, Chauncey encontró lo que no tuvo en ningún equipo, regularidad. Joe Dumars, el general manager de la franquicia, sabía que Billups era lo que necesitaban, un base anotador y aplicado en defensa. Encajaba perfectamente con el sistema de Rick Carlisle. Los Pistons venían de ganar 50 partidos en liga regular y de alcanzar las Semifinales de Conferencia la temporada pasada, de manera que las expectativas, ahora con Billups, eran aún más altas.

En la temporada 2002-03, Billups, Richard Hamilton y Ben Wallace, condujeron al equipo a las Finales de Conferencia. Allí cayeron con contundencia ante New Jersey Nets, 4-0. Billups no llegó a plenitud de condiciones tras perderse tres encuentros de Semifinales de Conferencia ante Philadelphia 76ers. En 1ª ronda, superaron un 1-3 adverso para sobreponerse por 4-3 a Orlando Magic. En el 6º partido, Billups firmó 40 puntos. Los Pistons se convirtieron en el séptimo equipo en remontar un 3-1. Chauncey experimentó un gran crecimiento en la liga. En febrero fue nombrado Jugador de la Semana tras promediar más de 22 puntos y un 44% en triples. Billups acabó la temporada con promedios de 16.2 puntos, 3.7 rebotes y 3.9 asistencias. En seis ocasiones, Billups anotó la canasta del triunfo para Detroit.

Con motivo de ese 4-0 ante los Nets, Dumars se cargó a Carlisle en favor de Larry Brown. El veterano entrenador dotó de mayor personalidad y de un estilo marcado a los Pistons, que durante su estancia se convirtieron en la versión moderna de los "Bad Boys" de finales de los 80'. Del mismo modo, Brown sacó el mayor partido de Chauncey. Detroit acabó la temporada con un balance de 54-28, y la llegada de Rasheed Wallace con la temporada avanzada, dejó a los Pistons como uno de los candidatos a disputar la final. Sin embargo, nadie podía pensar en disputarle el anillo a unos Lakers que a Kobe Bryant y Shaquille O'Neal habían sumado a Karl Malone y Gary Payton.

Partido tras partido, Chauncey se convirtió en el líder indiscutible del equipo merced a su inteligencia en la pista. En febrero, frente a Minnesota, logró el segundo triple-doble de su carrera, tras firmar 20 puntos, 10 rebotes y 11 asistencias. Acabó la temporada con promedios de 16.9 puntos, 3.5 rebotes y 5.7 asistencias.

Antes de llegar a la Final de la NBA, dejaron en la cuneta a Milwaukee Bucks (4-1), New Jersey Nets (4-2) e Indiana Pacers (4-2). En el quinto partido de las Semifinales de Conferencia frente a los Nets, Chauncey anotó una canasta sobre la bocina desde el medio campo para enviar el partido a la primera de las tres prórrogas que tuvo.

El equipo alcanzó las Finales de la NBA frente a Los Angeles Lakers. Contra todo pronóstico, superaron a los Lakers con gran facilidad por 4-1. Chauncey se alzó con el MVP de las Finales tras promediar 21 puntos, 3.2 rebotes, 5.2 asistencias y 1.2 robos. Además, Billups se convirtió en el mejor anotador de tres de la historia de la franquicia en playoffs.

Billups participó en el Concurso de Triples del All-Star de la NBA, donde finalizó sexto.

Un año después, en la temporada 2004-05, los Pistons repitieron en la final. Esta vez se enfrentaron a San Antonio Spurs y no pudieron revalidar el anillo tras caer en siete partidos. En aquella final sus números fueron de 20.4 puntos, 5 rebotes y 6.3 asistencias. En temporada regular promedió 16.5 puntos, 3.4 rebotes y 5.8 asistencias. Fue incluido en el 2º quinteto defensivo de la NBA.

En la temporada 2005-06 Billups hizo su primera aparición en un All-Star. Fue en Houston y Chauncey firmó 15 puntos, 4 rebotes y 7 asistencias. Además, se convirtió junto a Joe Dumars en el único jugador en ser elegido MVP de las Finales antes de ser All-Star.

Flip Saunders sustituyó en el banquillo a Larry Brown y el equipo obtuvo un balance de 64-18. Billups promedió 18.5 puntos, 3.1 rebotes y 8.6 asistencias, finalizando quinto en la votación para el MVP. Fue elegido en el 2º quinteto de la NBA y en el 2º quinteto defensivo de la NBA. En enero de 2006 fue elegido Jugador del Mes.

En playoffs cayeron en la Final de Conferencia frente a Miami Heat por 4-2.

Durante la temporada 2006-07 Billups promedió 17 puntos, 3.4 rebotes, 7.2 asistencias y 1.2 robos. Volvió a ser elegido para disputar el All-Star Game 2007. Firmó 8 puntos, 4 rebotes y 6 asistencias. Junto con Richard Hamilton se convirtió en el primer duo de base-escolta que lideraban en anotación a su equipo durante cinco campañas consecutivas. Fue elegido en el tercer quinteto de la NBA y en febrero de 2007 fue elegido Jugador del Mes.

En playoffs se volvieron a topar con las Finales de Conferencia, aunque esta vez el verdugo fueron Cleveland Cavaliers, que derrotaron a Detroit por 4-2.

En verano participó con la Selección de baloncesto de Estados Unidos en el Torneo de las Américas 2007 en Las Vegas, donde se proclamaron campeones sin perder ningún encuentro.

En la temporada 2007-08 cayeron por tercer año consecutivo en las Finales de Conferencia y de nuevo con idéntico resultado, 4-2, ante Boston Celtics. La fórmula de Detroit había dado su máximo rendimiento y parecía agotada. Billups promedió 17 puntos, 2.7 rebotes, 6.8 asistencias y 1.29 robos. Disputó el All-Star por tercer año consecutivo. El 13 de noviembre de 2007 alcanzó los 10.000 puntos ante Portland Trail Blazers. Durante su etapa en los Pistons acabó como el 2º en triples anotados tras Joe Dumars y el 4º en asistencias tras Isiah Thomas, Dumars y Dave Bing. Es uno de los dos jugadores de la historia de la NBA (junto a Reggie Miller) en anotar 1.000 triples en temporada regular y 200 en playoffs.

El 3 de noviembre de 2008 fue traspasado a Denver Nuggets junto con Antonio McDyess y Cheikh Samb a cambio de Allen Iverson. En su retorno a Denver, Billups volvió a mostrar el nivel de sus mejores años en Detroit y firmó una de sus campañas más prolíficas en anotación. La buena marcha que imprimió a los Nuggets le valió para estar presente en su cuarto All-Star.

Al principio



Kevin Garnett

Kevin Garnett fue el MVP de la temporada 2003-04.

Kevin Maurice Garnett (n. el 19 de mayo de 1976 en Mauldin, Carolina del Sur) es un jugador profesional de baloncesto que milita en Boston Celtics de la NBA.

Llegó a la liga en 1995 directamente desde el instituto, convirtiéndose en el primer jugador en hacerlo en 20 años, y, desde entonces, ha sido All-Star en once ocasiones, ha ganado el MVP de la Temporada y del All-Star, el premio al Mejor Defensor del Año, y ha sido incluido en los mejores quintetos de la liga y defensivos durante ocho temporadas. También es el jugador en el que más temporadas ha promediado como mínimo 20 puntos, 10 rebotes y 5 asistencias en la historia de la NBA.

Conocido por los apodos de "The Big Ticket", "KG" y "The Kid", en 2007 dejó Minnesota Timberwolves, su equipo durante más de diez años, para fichar por Boston Celtics.

Garnett nació en Mauldin, South Carolina, hijo de Shirley Garnett y O'Lewis McCullough. Jugó tres años en el Instituto Mauldin, donde fue nombrado Mr. Basketball por el Estado de South Carolina en 1994. Sin embargo, durante el verano antes de su año senior, Garnett fue arrestado por motivos raciales, por lo que decidió dejar Mauldin. Se trasladó a la Farragut Career Academy en Chicago, Illinois, para disputar su cuarto año de instituto. Garnett lideró a Farragut a un balance de 28-2 y fue nombrado Mejor Jugador Nacional de Instituto del Año por USA Today y Mr. Basketball por el Estado de Illinois tras promediar 25.2 puntos, 17.9 rebotes, 6.7 asistencias y 6.5 tapones con un 66.7% en tiros de campo. También fue elegido en el primer equipo del All-America por Parade Magazine. En cuatro años en el instituto, Garnett completó 2.533 puntos, 1,807 rebotes y 739 tapones. Fue nombrado Jugador Más Destacado en el McDonald's All-American Game, donde consiguió 18 puntos, 11 rebotes, 4 asistencias y 3 tapones. Posteriormente, se declaró elegible para el Draft de la NBA de 1995.

Garnett fue seleccionado en la quinta posición del Draft de 1995 por Minnesota Timberwolves, franquicia que por el momento no había jugado nunca un partido de playoffs desde su entrada en la liga en la temporada 1989-90. En la primera temporada de Garnett como profesional, los Timberwolves pasaban por una etapa de transición; reemplazaron a Bill Blair por Flip Saunders en el puesto de entrenador y se hicieron varios cambios. En un principio, Garnett salía desde el banquillo, pero tras hacerse Saunders con las riendas del equipo, comenzó a jugar como titular. En su primer año en la liga, Garnett y el recién llegado Tom Gugliotta llevaron el peso anotador del equipo. KG no saltó al estrellato inmediatamente como otros jugadores recién llegados del instituto (Amare Stoudemire, LeBron James, Carmelo Anthony o Dwight Howard, en años posteriores), aunque tuvo un año de novato bastante respetable, promediando 10.4 puntos, 6.3 rebotes y 1.8 asistencias por partido, siendo además seleccionado en el segundo mejor quinteto de novatos de la temporada. A pesar de contar con algunos prometedores jugadores, los Timberwolves finalizaron su séptima temporada consecutiva por debajo de las 30 victorias y fracasaron en su intentó por alcanzar los playoffs. Por entonces, Garnett era el jugador más joven en disputar un partido en la historia de la NBA con 19 años y 11 meses de edad.

Antes de la siguiente temporada, los Timberwolves hicieron un traspaso el día del draft, intercambiando los derechos de Ray Allen por el base Stephon Marbury, procedente de la Universidad de Georgia Tech. Durante la temporada, Garnett promedió 17.0 puntos, 8.0 rebotes, 3.1 asistencias, 2.1 tapones y 1.7 robos de balón por encuentro, completando incluso dos partidos con ocho tapones. Con un récord de 40-42, el equipo se clasificó por primera vez en su historia para los playoffs, Garnett y Gugliotta fueron seleccionados para jugar el All-Star Game, y Marbury fue una de las sensaciones del equipo. En su primera aparición en el All-Star, KG anotó 6 puntos y capturó 9 rebotes en 18 minutos. En la postemporada, Houston Rockets, liderado por Hakeem Olajuwon, eliminó a los Timberwolves por 3-0.

Durante la temporada 1997-98, los Timberwolves extendieron el contrato de Garnett a seis años y 126 millones de dólares. Esto dejó en estado de shock a la NBA, siendo los Timberwolves usados como cabeza de turco por el cierre patronal que ocurriría en la temporada siguiente. El contrato era muy arriesgado y se pensaba que los Timberwolves no podrían fichar a nuevos jugadores debido al poco espacio salarial que dejó, pero, a pesar del furor sobre su nuevo contrato, Garnett siguió mejorando y promedió 18.5 puntos, 9.6 rebotes, 4.2 asistencias, 1.8 tapones y 1.7 robos de balón por partido. De nuevo, fue seleccionado para el All-Star, y Minnesota consiguió la primera temporada ganadora en su historia (45-37 de balance). Por segunda campaña consecutiva, los jóvenes Timberwolves caían en primera ronda de los playoffs, esta vez por 3-2 ante unos Seattle SuperSonics liderados por el base Gary Payton. Las dos victorias ante los Sonics eran las primeras en playoffs en la historia de la franquicia. Tras la temporada, Tom Gugliotta, que había promediado 20 puntos por partido, dejó el equipo para fichar por Phoenix Suns.

En la temporada del lockout, Garnett dio el paso final hacia el estrellato logrando 20.8 puntos, 10.4 rebotes, 4.3 asistencias y 1.8 tapones por partido, y siendo nombrado en el tercer mejor quinteto de la temporada regular. Sin embargo, a mediados de año el base Stephon Marbury fue traspasado a New Jersey Nets debido a disputas sobre su posible nueva extensión de contrato. Recibieron a cambio al base Terrell Brandon y se clasificaron para los playoffs en la octava posición de la Conferencia Oeste con un balance de 25-25. Fueron eliminados de nuevo en primera ronda, en esta ocasión por los San Antonio Spurs del joven Tim Duncan, a posteriori campeones de la NBA. En la siguiente temporada, Garnett continuó con su juego consiguiendo 22.9 puntos, 11.8 rebotes, 5.0 asistencias, 1.6 tapones y 1.5 robos de balón por partido, apareciendo por primera vez en el mejor quinteto de la temporada regular, hecho que repetiría en dos ocasiones más. Ayudado por el recién llegado Wally Szczerbiak y el veterano Brandon, los Wolves lograron un espectacular 50-32, mejor récord en la historia de la franquicia por entonces, pero sucumbieron ante Portland Trail Blazers (3-1) a las primeras de cambio en playoffs.

Garnett consiguió en el año 2000, en los Juegos Olímpicos de Sidney 2000, la medalla de oro tras derrotar en la final a la Selección de baloncesto de Francia por 85-76.

En la temporada 1999-00, la desgracia visitó a los Timberwolves con la muerte en accidente de tráfico del jugador Malik Sealy, que regresaba de la fiesta de cumpleaños de Garnett. También en esa temporada, el equipo firmó un acuerdo secreto con el alero Joe Smith, violando con ello el tope salarial por franquicia y siendo sancionado por la liga con cinco años sin poder elegir en el draft, 3.5 millones de dólares y un año de castigo para el mánager general Kevin McHale (Smith posteriormente firmaría como agente libre con Detroit Pistons antes de regresar a los T-Wolves en 2001). A pesar de los problemas, los Timberwolves entraron en los playoffs por quinta vez consecutiva tras firmar en la temporada regular un récord de 47-35, y, sin que nada cambiara, salieron apeados en primera ronda por los Spurs en cuatro partidos.

En la 2001-02, Garnett realizó otra gran temporada, promediando 21.2 puntos, 12.1 rebotes, 5.2 asistencias, 1.6 tapones y 1.2 robos de balón por partido, siendo además nombrado en el segundo mejor quinteto de la NBA. Sin embargo, los Timberwolves cayeron por sexta vez consecutiva en primera ronda de playoffs, en esta ocasión ante Dallas Mavericks por 3-0. La siguiente fue una de las mejores temporada en la carrera de Garnett, aportando 23 puntos, 13 rebotes, 6 asistencias, 1.6 tapones y 1.4 robos por encuentro. Formó parte del mejor quinteto de la temporada y finalizó segundo en la votación por el MVP. Los Wolves consiguieron un balance de 51-31, pero de nuevo fueron apeados a las primeras de cambio por L.A. Lakers (4-2).

En la temporada 2003-04, las cosas cambiaron por fin para Garnett y los Wolves. El equipo se había basado durante los últimos años tan solo en la figura de KG, por lo que se reforzó realizando varios fichajes a la postre importantes; el alero Latrell Sprewell, el veterano base Sam Cassell, doble campeón de la NBA con Houston Rockets, y el pívot nigeriano Michael Olowokandi. Garnett alcanzó el máximo nivel en su carrera, logrando 24.2 puntos, 13.9 rebotes, 5.0 asistencias, 2.2 tapones y 1.5 robos por partido, y siendo nombrado MVP de la Temporada. Con un récord de 58-28, los Timberwolves afrontaron la postemporada con muchas expectativas, eliminando a Denver Nuggets por 4-1 y pasando de primera ronda por primera vez en su historia. En las Semifinales de Conferencia, derrotaron a Sacramento Kings en una dura eliminatoria a siete partidos, accediendo a las Finales del Oeste, donde se enfrentarían a los Lakers. Durante la serie, Cassell cayó lesionado, y debido a la también baja por lesión del base suplente Troy Hudson, el equipo tuvo que alternar entre el tercer base Darrick Martin y el escolta tirador Fred Hoiberg en el puesto de 1, e incluso con el propio Garnett en alguna ocasión. Finalmente, los Lakers vencieron por 4-2.

En la temporada 2004-05, regresaron los problemas a Minnesota. Cassell y Sprewell pedían una mejora en su contrato, y Hudson no era feliz como suplente. Garnett fue nombrado en el segundo mejor quinteto de la temporada, pero un balance de 44-38 les dejaba fuera de los playoffs tras ocho años consecutivos. La temporada 2005-06 fue de más frustración para KG; sin Cassell ni Sprewell en el equipo, los Timberwolves se convirtieron en un equipo mediocre, consiguiendo un récord de 33-49. A pesar del juego de Garnett, el equipo firmó el segundo peor balance desde que "The Big Ticket" se integró al mismo. La campaña siguiente fue similar, con la diferencia de que cosecharon una derrota más. El 10 de mayo de 2007 fue nombrado en el tercer mejor quinteto de la NBA.

En el verano de 2007, el propietario de la franquicia Glen Taylor admitió que tenían planeado traspasar a Garnett, rumoreándose como destino varios equipos como Los Angeles Lakers, Golden State Warriors, Indiana Pacers, Boston Celtics, Phoenix Suns y Dallas Mavericks.

El 31 de julio de 2007, Garnett fue traspasado a Boston Celtics a cambio de Al Jefferson, Ryan Gomes, Sebastian Telfair, Gerald Green, Theo Ratliff, más dinero, una elección de primera ronda de Boston del Draft de 2009 y una elección de primera ronda de Minnesota del mismo draft que poseían del traspaso entre Ricky Davis y Wally Szczerbiak en 2006. Este se convirtió en el traspaso con más contraprestaciones de la historia por un solo jugador (7 por 1). Por entonces, Garnett era el jugador en activo que más temporadas llevaba en un solo equipo, con sus 12 primeras campañas y un total de 927 partidos. Al día siguiente de publicar el traspaso, Garnett firmó una extensión del contrato por tres años más y un monto adicional de 60 millones de dólares, a ejecutarse entre 2009-2012.

Su primer partido oficial con la camiseta de los Celtics lo disputó el 2 de noviembre de 2007 en la victoria ante Washington Wizards por 103-83, anotando 22 puntos, capturando 20 rebotes, repartiendo 5 asistencias, robando 3 balones y colocando 3 tapones en los 38 minutos que se mantuvo en pista.

El 24 de enero de 2008 se anunció que Garnett lideró la votación final para el All-Star Game de 2008, en la que se deciden los titulares de ambas conferencias. Garnett recibió 2.399.148 votos, la sexta mayor marca en la historia del NBA All-Star Balloting, aunque debido a una lesión no pudo participar por lo que Rasheed Wallace, de Detroit Pistons, ocupó su puesto en el equipo, y Chris Bosh, de Toronto Raptors, en el quinteto titular. Entre los jugadores en activo, Garnett es el segundo con más apariciones en el All-Star con 11, detrás de las 14 del pívot Shaquille O'Neal.

El 8 de marzo ante Memphis Grizzlies, Garnett superó los 20.000 puntos en su carrera, convirtiéndose en el 32º jugador en la historia de la NBA en conseguirlo. Los únicos jugadores en activo en superar esa marca son O'Neal, Allen Iverson y Kobe Bryant. Tras finalizar la temporada, Garnett recibió el premio al Mejor Defensor del Año, siendo el único jugador en la historia de los Celtics en conseguirlo.

En los playoffs de 2008, los Celtics llegaron a las Finales de la NBA por primera vez en 21 años. Se enfrentaron a Los Angeles Lakers, a los que ganaron en seis partidos, en el último por 131-92 y con Garnett realizando 26 puntos y 14 rebotes. Antes, los Celtics habían eliminado en playoffs a Atlanta Hawks, Cleveland Cavaliers y Detroit Pistons, todos ellos en siete partidos excepto ante los Pistons, con uno menos.

El 1 de noviembre de 2008 se convirtió en el jugador más joven en llegar a disputar 1000 partidos en la NBA, con 32 años y 165 días, desbancando a Shawn Kemp.

Garnett se casó con Brandi Padilla, su novia de siempre, durante una ceremonia privada en California, siendo la boda la razón por la que no disputó los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. El cuñado del jugador es el productor musical Jimmy Jam Harris. Garnett también es primo de Shammond Williams, ex-jugador entre otros equipos de Los Angeles Lakers, y hermanastro de Louis McCullough, que jugó en Syracuse Raging Bullz de la ABA.

En noviembre de 2005, Garnett donó 1.2 millones de dólares a Oprah's Angel Network en ayuda a las víctimas del Huracán Katrina.

Garnett vive en una mansión de 4.6 millones de dólares en Concord, Massachusetts, en la zona de New England.

Kevin Garnett es un gran aficionado del fútbol, en concreto del Chelsea F.C. de la FA Premier League inglesa. Además ha sido visto en algunos partidos de Los Ángeles Galaxy.

El 18 de abril de 2008, la esposa de Garnett, Brandi, dio a luz a un bebé, lo que respondió a todas las preguntas que se cuestionaron cuando Garnett no apareció en dos de los entrenamientos con su equipo durante las series frente a los Atlanta Hawks.

Al principio



Magic Johnson

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Earvin Effay "Magic" Johnson, Jr. (nacido el 14 de agosto de 1959 en Lansing, Míchigan) es un ex jugador de baloncesto, considerado uno de los mejores de la historia. Militó en Los Angeles Lakers de la NBA desde 1979 hasta 1991, regresando por un breve periodo en 1996.

Tras ganar en 1979 la NCAA con la Universidad Estatal de Míchigan, Johnson llegó a los Lakers con los que establecería una de las mejores carreras en la historia de la liga, proclamándose campeón de la NBA en cinco ocasiones, jugando además nueve Finales, y de un gran número de premios individuales como el MVP de la Temporada, MVP de las Finales (en tres ocasiones ambos) y dos MVP del All-Star Game, en 1990 y en 1992. También disputó 12 All-Star Game, fue incluido en diez temporadas en los mejores quintetos de la liga y lideró la temporada regular en asistencias cuatro veces, además de formar parte del inolvidable Dream Team de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, donde el combinado norteamericano se hizo con el oro barriendo a sus rivales. En 1996 fue nombrado como uno de los 50 mejores jugadores de la historia de la NBA y en 2002 se consagró entrando en el Basketball Hall of Fame.

En 1991 el jugador hizo público que había contraído el virus VIH lo que le obligó a retirarse de la práctica del baloncesto inmediatamente. Con el apoyo de sus colegas de profesión, se convirtió en el primer jugador abiertamente seropositivo en jugar en la NBA.

Johnson creció en Míchigan, y desde pequeño le gustó jugar a baloncesto. Se levantaba temprano para ir a jugar antes del colegio, y frecuentemente iba a los sitios botando un balón. Según su madre, mostraba mucho entusiasmo en todo lo que hacía. Cuando por fin se unió al equipo de baloncesto de su instituto, logró con 15 años un triple-doble con 36 puntos, 16 rebotes y 16 asistencias. Después de esto, un periodista deportivo le denominó "Magic" por primera vez. Sufrió la pérdida de un compañero de equipo en accidente de coche, por lo que se confabularon para ganar el campeonato estatal como homenaje a Reggie Chastaine, el jugador fallecido, algo que lograron en la prórroga de la final. En su último año de high school lograron un balance de 27 victorias y 1 única derrota, promediando 28,8 puntos y 16,8 rebotes, ganando de nuevo el título estatal.

Magic desarrolló su trayectoria colegial en la Universidad Estatal de Míchigan, cerca de su ciudad natal. Cuando se unió al equipo, en la temporada 1977-78, consiguió rápidamente el status de gran estrella. Después de que su universidad acabara el año anterior con un mediocre balance de 12 victorias y 15 derrotas en la Big Ten Conference, pocos pensaban en el giro que iba a dar el equipo con la incorporación de Magic. Junto con su compañero, el también novato Jay Vincent, consiguieron una racha de 13 partidos ganados consecutivamente, y gracias a sus estadísticas (17 puntos, 7,9 rebotes y 7,4 asistencias por partido), consiguieron ganar el título de conferencia tras 11 temporadas de sequía, además de presentarse por primera vez en 19 años en el Torneo de la NCAA, cayendo en la final del Medio Oeste ante la Universidad de Kentucky. Johnson fue nombrado Novato del Año.

En 1979 comenzaron la temporada de forma titubeante, ya que en el mes de enero llevaban un balance de 4 victorias y 4 derrotas, pero lejos de estar acabados, lograron ganar en la prórroga al hasta entonces líder de la conferencia, Ohio State, para encadenar posteriormente una racha de 10 victorias consecutivas que les afianzarían en el primer puesto de la Big Ten. Una vez en la fase final, arrasaron en sus 4 primeros enfrentamientos, logrando una diferencia media de 23 puntos de ventaja en ellos, llevando a su equipo a la final de la NCAA, donde le esperaba la Universidad de Indiana State, invictos esa temporada, y colocados en el número 1 del ranking, en la cual jugaba el que pocos años más tarde sería su gran rival y amigo, Larry Bird, que habían permanecido invictos durante toda la temporada regular. Los de Míchigan se hicieron finalmente con el campeonato, siendo el partido universitario más visto de la historia, ganando por 75-64. Johnson fue elegido esa temporada como el mejor jugador del torneo. Jugó tan sólo 2 temporadas, pero fueron suficientes para que su fama creciera a nivel nacional. En el total las mismas promedió 17,1 puntos, 7,6 rebotes y 7,9 asistencias.

Fue elegido como número 1 en el Draft de la NBA de 1979 por Los Angeles Lakers, los cuales habían obtenido esta posibilidad tras negociar con New Orleans Jazz y ofrecerles a la entonces estrella Gail Goodrich a cambio de la primera elección del draft. Magic se unió a una franquicia sometida a un profundo cambio, con nuevo entrenador (Jack McKinney), con nuevo propietario (Jerry Buss) y varios jugadores nuevos también. Sin embargo, lo que más atrajo a Johnson fue la posibilidad de jugar junto a su gran ídolo de juventud, el pívot Kareem Abdul-Jabbar, líder histórico de anotación en la NBA. Enseguida transmitió su entusiasmo en la pista, e impuso un estilo de juego de velocidad, de pases inverosímiles, de contraataques vibrantes, que pronto se conoció como el Showtime (tiempo de espectáculo). Dada su facilidad y su altura para el rebote y la anotación, pronto lideró la liga en triples dobles, solamente superado a lo largo de la historia por otro gran base, Oscar Robertson. Además, su casi infantil entusiasmo se transmitió a las gradas, siendo muy pronto un ídolo de masas.

Los porcentajes de su primera temporada, 18 puntos, 7,7 rebotes y 7,3 asistencias, fueron suficientes para ser elegido en el Mejor quinteto de rookies de la NBA y ser titular en el All-Star Game, aunque el título de Rookie del año se lo llevara su amigo Larry Bird, que ese año se unió a los Boston Celtics. Los Lakers acabaron con un balance de 60 victorias y 22 derrotas, y con Paul Westhead reemplazando en el banquillo a McKinney después de un grave accidente de bicicleta, alcanzaron las Finales de la NBA de 1980, donde se encontraron a los Sixers del Dr. J, Julius Erving y del potente Darryl Dawkins. Los Lakers tomaron ventaja en las series 3-2, hasta que Kareem Abdul-Jabbar se lesionó en la rodilla. Su entrenador decidió entonces poner en el puesto de pívot a Magic, el cual sorprendió a todo el mundo con 42 puntos, 15 rebotes, 7 asistencias y 3 robos de balón, ganando el sexto y definitivo partido 122-107, siendo nombrado MVP de las Finales de la NBA. Con solo 20 años, ya había conseguido distinciones individuales en High School, universidad y como profesional. Llegó a convertirse en uno de los únicos cuatro jugadores en toda la historia en ganar consecutivamente los títulos de la NCAA y la NBA.

Johnson se perdió gran parte de la temporada 1980-81 a causa de una lesión en la rodilla, disputando tan solo 37 partidos en la liga regular. En los playoffs de esa temporada fueron eliminados en primera ronda por los Houston Rockets. A pesar de ello, al terminar la misma, Johnson firmó un espectacular contrato de 25 años de duración por un valor de 25 millones de dólares, cortesía del propietario del equipo, el Dr. Buss, que se quedó impresionado por su juego espectacular. Sin embargo, los problemas continuaron la temporada siguiente, donde tuvo un duro enfrentamiento con su entrenador, Westhead. Tras una victoria en casa de los Utah Jazz, Magic manifestó: no puedo seguir jugando más en este equipo. El propietario del equipo, en vez de hacer caso a las demandas de Johnson, despidió al entrenador. Por primera vez en su carrera, Magic tuvo que escuchar abucheos del público, incluso de sus propios aficionados. Johnson respondió de esa manera a las críticas. En esa temporada, logró al menos 700 puntos, asistencias y rebotes, uniéndose a Wilt Chamberlain y Oscar Robertson en el selecto club que había alcanzado tales cifras. Los Lakers arrasaron en los playoffs, llegando a las finales de nuevo ante los Sixers, que contaban con el Dr. J y Andrew Toney como principales estrellas. Johnson lideró a su equipo en la victoria por 4 a 2, llevándose su segundo título de MVP de las Finales NBA.

En la temporada 1982-83, Magic volvió a tener una muy destacada actuación, promediando 16,8 puntos, 8,6 rebotes y 10,5 asistencias, ganándose su primera nominación al Mejor quinteto de la NBA, alcanzando su equipo de nuevo las Finales. Sin embargo, en esta ocasión sufrió las bajas de sus compañeros Norm Nixon, James Worthy y Bob McAdoo por lesión, siendo arrasados en la final por los Sixers, que contaban con su nuevo pívot y finalmente MVP de las Finales, Moses Malone.

A la liga llegó al mismo tiempo otro jugador que terminaría convirtiéndose en leyenda, alero de los Boston Celtics y viejo conocido de Magic, con el que se enfrentó en la Final de la NCAA en 1981: Larry Bird. El periodista alemán Günter Bork los definió como polos opuestos: por un lado, el jugador negro, sonriente y espectacular que era Johnson, y por el otro, el jugador blanco, introvertido y trabajador que era Bird. Además, la fortaleza de ambas plantillas hizo que la rivalidad se prolongara en el tiempo, siendo la lucha del Showtime, un baloncesto rápido y espectacular, contra el juego preciso y seguro de los Celtics.

Ambos eran estellas en sus equipos, pero los Celtics competían en la Conferencia Este mientras que los Lakers lo hacían en la Conferencia Oeste, por lo que la única forma de encontrarse en la post-temporada era en las Finales. Esto no ocurrió hasta 1984. Ese año Magic volvió a tener una actuación destacada, con promedios de 17,6 puntos, 7,3 rebotes y 13,1 asistencias, y junto a Kareem Abdul-Jabbar llevó a su equipo a las finales, donde se encontrarían por fin con los Celtics. Varios errores decisivos en el segundo, cuarto y séptimo y definitivo partido hicieron que el título volase a Massachussets, siendo nombrado Larry Bird MVP de las Finales. Por todo ello, Kevin McHale, uno de los puntales de Boston, se mofó calificando a su rival como "Tragic" Johnson.

En la siguiente temporada, la 84-85, Johnson volvió a destacar en la fase regular, promediando 18,3 puntos, 6,2 rebotes y 12,6 asistencias, llevando a los Lakers de nuevo a las Finales, donde de nuevo se encontrarían con los Celtics. Tras un mal comienzo, que hacía presagiar una rápida resolución de la final, al perder 114-148, el equipo reaccionó dando la vuelta a las series, ganando finalmente 4-2, gracias sobre todo a Abdul-Jabbar ya con 38 años y, por supuesto, a Magic, que promedió 15,2 asistencias en los 6 partidos de la final.

La temporada 1985-86 resultó decepcionante para Magic y sus Lakers. A pesar de las buenas cifras de nuevo en la liga regular (18,8 puntos, 5,9 rebotes y 12,6 asistencias), los Lakers cayeron estrepitosamente en las Finales de la Conferencia Oeste ante unos Houston Rockets liderados por sus Torres Gemelas, Hakeem Olajuwon y Ralph Sampson por 4 a 1. Sin embargo, al año siguiente Johnson hizo su mejor temporada, promediando 23,6 puntos (el tope de su carrera), 6,3 rebotes y 12,2 asistencias, ganando su primer MVP de la NBA, el único premio que se le había resistido desde el inicio de su carrera. Los Lakers se encontraron de nuevo con los Celtics en la final, donde fue trascendental la defensa que hizo Michael Cooper sobre la estrella de Boston Larry Bird. Johnson fue de nuevo provicencial, especialmente en el cuarto partido, cuando anotó un gancho a dos segundos del final sobre dos hombres más altos que él, Kevin McHale y Robert Parish, dando la victoria al equipo californiano por 107-106. Finalmente los Lakers ganaron la final 4-2.

Antes de comenzar la temporada 1987-88, el entrenador de los Lakers Pat Riley conmocionó al equipo prometiendo repetir título, obviando la maldición que hacía que un mismo equipo no consiguiera dos anillos consecutivos desde la temporada 1968-69. Johnson volvió a tener una fase regular productiva, con 19,6 puntos, 6,2 rebotes y 11,9 asistencias por partido. En los playoffs los Lakers sobrevivieron a dos trepidantes eliminatorias que llegaron al séptimo partido, contra Utah Jazz y los Dallas Mavericks, para encontrarse en la final con los temidos bad boys, los Detroit Pistons, con fama de jugar al baloncesto en el límite de la dureza permitida. Tras 6 intensos partidos, con el marcador empatado a 3 victorias, la figura de James Worthy emergió en el séptimo y definitivo encuentro, consiguiendo un triple-doble, 36 puntos, 16 rebotes y 10 asistencias, llevando a su equipo a la consecución del campeonato al vencer 108-105, y ganando el MVP de las Finales.

En la temporada 1988-89, Johnson promedió 22,5 puntos, 7,9 rebotes y 12,8 asistencias por partido, ganando su segundo MVP de la NBA. Los Lakers alcanzaron de nuevo las Finales, pero una lesión de ligamentos de Magic puso en bandeja el título a los Pistons, que arrasaron 4-0, dando una triste despedida de las finales al gran Abdul-Jabbar, que con 42 años disputaría por última vez una post-temporada. Al año siguiente la historia se repetiría, ya que Johnson volvió a ganar el MVP, pero los Lakers caerían en segunda ronda de playoffs ante Phoenix Suns.

En la temporada 1990-91 los Lakers repetirían aparición en las finales, esta vez ante unos Chicago Bulls que contaban con su gran estrella Michael Jordan. Su aportación, unido a la excepcional defensa de Scottie Pippen sobre Magic, les dio el primero de una larga serie de éxitos para el equipo de la Ciudad del Viento.

Al comenzar la temporada 1991-92, Johnson se perdió sus tres primeros partidos oficialmente por una infección estomacal. No tardó en convocar una rueda de prensa y conmocionar al mundo, el 7 de noviembre de 1991, anunciando que estaba infectado por el virus VIH y su inmediata retirada del baloncesto. Descubrió su enfermedad al tratar de hacerse un seguro de vida, dando positivo en los análisis del SIDA. Pero lejos de mensajes negativos, sorprendió al anunciar su felicidad de que su esposa Cookie y el hijo que ambos esperaban no estaban infectados, y que iba a dedicar su vida a luchar contra esta enfermedad. El entorno de la NBA se conmocionó, e incluso el presidente George H. W. Bush declaró: "Para mí, Magic es un héroe, un héroe para cualquiera que ame el deporte". Automáticamente pasó a la "lista de lesionados" del equipo, y debido a su situación contractual, siguió cobrando de la franquicia angelina.

A pesar de todo ello, Magic fue votado por el público para jugar el All-Star Game de esa temporada.Fueron varios los jugadores que se mostraron reacios a jugar con alguien que en teoría les podría contagiar un virus mortal, entre ellos Karl Malone. Pero la magia que proclama su apodo hizo que todo ello quedara en un segundo plano, jugando el partido, llevando a la victoria a la Conferencia Oeste por 153-113, y ofreciendo al mundo dos minutos finales completamente inolvidables, jugándose un "uno contra uno" primero ante su gran amigo Isiah Thomas, posteriormente contra otra leyenda del baloncesto, Michael Jordan (mientras el resto de los equipos en cancha eran meros espectadores), y acabando prematuramente el partido con un triple inverosímil desde casi 8 metros, para abrazarse contra rivales y amigos, en un espontáneo homenaje. Además, fue galardonado con el MVP del partido.

A pesar de haber dado positivo en los análisis del SIDA, Magic fue convocado con la Selección de baloncesto de Estados Unidos para participar en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92. Aquel mítico equipo, denominado Dream Team (equipo de ensueño) por la cantidad de estrellas del baloncesto NBA reunidas en él, arrasó en el torneo de baloncesto. Por primera vez, leyendas vivas de este deporte jugaron juntas en el mismo equipo, en el cual, además de Johnson, estaban Larry Bird, Michael Jordan, Charles Barkley, Karl Malone, Pat Ewing, John Stockton o David Robinson, entre otros.

Johnson estuvo renqueante todo el torneo, a causa de una pequeña lesión en la rodilla, participando menos de lo que le hubiese gustado en el torneo. A pesar de ello, las Olimpiadas de Barcelona se recordarán, entre otras cosas, por haber sido el lugar donde uno de los más grandes jugadores de la historia dio sus últimas lecciones.

Johnson anunció su regreso a las canchas en la temporada 1992-93, pero tras participar en partidos de pre-temporada, decidió no hacerlo alegando motivos personales. Se embarcó en otros compromisos, entre los que estaban el escribir un libro sobre sexo seguro y el realizar una gira por Asia y Australia junto a antiguos jugadores de la NBA.

En la temporada 1993-94 aceptó hacerse cargo del equipo de los Lakers como entrenador principal, pero tras disputar 16 partidos renunció a su cargo. A cambio, pasó a ser accionista del equipo en junio de 1994. La sorpresa llegó ya comenzada la temporada 1995-96, cuando volvió a calzarse unas zapatillas de baloncesto para jugar sus últimos 32 partidos como profesional, a la edad de 36 años. A pesar del tiempo retirado, promedió 14,6 puntos, 6,9 asistencias y 5,7 rebotes. Llegó a jugar los playoffs, siendo eliminados por Houston Rockets en la primera ronda, retirándose definitivamente. Johnson explicó su regreso con estas palabras: "Voy a terminar mi mandato, algo que no pude hacer cuando se frustró mi regreso en 1992".

En los Lakers se desarrollaría toda su etapa profesional (desde 1979 a 1991) donde gracias a su velocidad, su gran manejo del balón y su magnífica visión de juego, desempeñó de manera magistral el puesto de base (con 2,03 metros de altura), y llevó al equipo a conquistar cinco campeonatos de la NBA (1980, 1982, 1985, 1987 y 1988). Johnson es uno de los cuatro únicos jugadores en ganar los títulos de la NCAA y NBA en años consecutivos, y es el único rookie de la NBA en ganar el MVP de las Finales de la NBA (1980); galardón que volvió a conquistar en otras dos ocasiones (1982 y 1987). Fue elegido MVP de la Temporada en tres ocasiones (1987, 1989 y 1990) y MVP del All-Star Game en 1990 y 1992; esta última ocasión, un año después de su retirada.

El sobrenombre de "Magic" proviene del instituto y es debido a su gran habilidad para el pase, que le permitía repartir gran cantidad de asistencias (11,2 por partido durante toda su etapa profesional para un total de 10.141) a sus compañeros de juego a los que, con su carisma, contagiaba su entusiasmo por el juego y su carácter ganador. Fue un buen anotador y promedió durante toda su carrera 19,5 puntos por partido, pero "Magic" sobresalía en todas las facetas del juego. Durante diferentes periodos de su carrera fue el mejor del campeonato en asistencias (lideró este ranking desde 1982 a 1987) y robos de balón. Guió a los Lakers para ser el equipo más anotador tres veces (1987, 1989 y 1990) y el más reboteador dos veces (1982 y 1983). Su espectacular forma de jugar, sus pases sin mirar y su rapidez contribuyen a que el estilo de juego de los Lakers de aquella época fuera conocido como el "Showtime".

Los Lakers habían roto otro maleficio, pues desde que los Celtics lo consiguieron en el bienio 1968-69 nadie había conseguido ganar dos campeonatos consecutivos. "Magic" fue el hombre decisivo para los Lakers en toda la final (y en el camino a la final). En su plena madurez como jugador, pasó cuando tenía que pasar, repartió juego como nunca y metió canastas fundamentales cuando en los momentos decisivos el balón "quemaba" en las manos de los demás. Quizá nunca como entonces se mereció el MVP de las Finales, aunque un impresionante triple doble de su compañero James Worthy en el último partido, hizo que el jurado se decantara por éste para ese galardón. Éste fue el canto del cisne del "Showtime".

16 años después de que le fuera detectado el virus del SIDA, Magic se dedica a dar charlas y conferencias en colegios e instituciones estadounidenses mostrando a la gente la forma de prevenir su enfermedad y la de luchar contra la misma. Cuenta su experiencia con la esperanza de que, sobre todo la gente joven capte su mensaje, como explicaba en un colegio de Washington en 2006: Las únicas cosas que han salvado mi vida han sido la detección precoz y los antirretrovirales. Trata de demostrar al mundo que su enfermedad es, en primer lugar, evitable, y que, en el caso de caer en ella, se puede aprender a convivir con la misma.

Sus negocios después de su retirada incluyen teatros que ahora son parte de Loews Cineplex Theatres, Inc. También ha hecho giras jugando partidos amistosos con otros equipos por todo el mundo e incluso volvió a la NBA, pero esta vez para entrenar a su equipo de toda la vida cuando sólo quedaban 16 partidos de la temporada regular 1993-94. En la temporada 1995-96 retornó para jugar 32 partidos (siempre con los Lakers) y luego se retiró definitivamente. Sus números al momento del retiro fueron impresionantes: en una vida deportiva relativamente corta de 906 juegos de temporada regular (John Stockton, el fenomenal base de Utah Jazz jugó unos 1.504 encuentros de temporada regular) Magic promedió 19.5 puntos (para un total de 17.707, con porcentajes de 52% en tiros de campo, 30,3% en triples y 84,4% en libres), 7,2 rebotes (con un total de 6559) y 11,2 asistencias (totalizando 10.141).

El 10 de octubre de 2008, una emisora de Minneapolis anunció que transmitiría anuncios para crear conciencia sobre el VIH/SIDA después de que un par de comentaristas acusaran a Magic Johnson de fingir su diagnóstico y tras las duras críticas del ex jugador de baloncesto.

Chris Baker y Langdon Perry, de la emisora de radio KTLK, hicieron los comentarios dos días antes en un programa de Baker de corte conservador. El contexto de los comentarios no quedó del todo claro, pero surgieron cuando un oyente llamó para quejarse sobre las exigencias a los trabajadores. Perry respondió con una pregunta sobre enfermedades con las que una persona puede vivir mucho tiempo "si recibe medicinas".

Baker respondió "¿cómo Magic Johnson?", a lo que Perry agregó "como Magic Johnson con su SIDA falso. Magic fingió el SIDA". Baker dijo "¿tú crees que Magic fingió el SIDA por simpatía?", y Perry le respondió "estoy convencido que Magic fingió el SIDA". "Yo también", afirmó Baker.

Johnson emitió un comunicado el jueves diciendo que está "indignado porque Chris Baker y Langdon Perry le restaran importancia a un asunto tan serio y mortal". "Millones de personas están muriendo de VIH/SIDA, y el hecho de que bromeen sobre mi condición es increíble", dijo el ex jugador.

Al principio



Boston Celtics

TD Banknorth Garden

Boston Celtics es un equipo de baloncesto de la NBA con base en Boston, Massachusetts.

Fundado en 1946, con sus 17 campeonatos es el equipo más exitoso de la historia de la NBA, dominando la NBA desde 1959 hasta 1966 con ocho anillos consecutivos. En la década de los 70 ganaron dos títulos más, y en los 80, con Larry Bird a la cabeza, conseguirian 3 titulos, disputando además tres Finales contra sus clasicos rivales Los Angeles Lakers que se mantiene hasta día de hoy, con las Finales de la NBA de 2008 entre ambas franquicias. Los Celtics juegan sus partidos como locales en el TD Banknorth Garden y forma parte de la División Atlántico de la Conferencia Este de la NBA. Además de sus 17 campeonatos, cuentan con 26 títulos de división y 20 de conferencia.

Los Celtics es la franquicia con más victorias en la historia de la NBA. Gracias al papel de Bill Russell, ganaron ocho títulos consecutivos desde 1959 hasta 1966. En los años 1980, liderados por Larry Bird, se produjo una intensa rivalidad con Los Angeles Lakers, con Magic Johnson como cabeza visible, que marcaría el inicio de la NBA como espectáculo mundial. Boston y New York Knicks son los dos únicos equipos fundadores de la NBA que permanecen en la misma ciudad.

La franquicia de Boston fue fundada el 6 de junio de 1946 por Walter Brown. En esta década, en que el equipo disputaría la Basketball Association of America (BAA), Boston se mostraría muy poco competitivo y no destacaría en modo alguno hasta la llegada de Bob Cousy en el año 1950.

El primer entrenador fue John Russell y su primera temporada, la 1946-47 fue ciertamente negativa, con un récord de 22 victorias sobre 38 y la clasificación a final de temporada en las últimas posiciones de la división Este. A pesar de las dificultades económicas que afectaron a varios equipos en estos años, el año siguiente supondría una mejora deportiva, en tanto que el equipo se clasificaría para los playoffs pero sería eliminado por los Chicago Stags en los cuartos de final. El año siguiente, en la temporada 1948-49, entrenados por Alvin Julian, los Celtics fracasarían nuevamente en el intento de alcanzar los playoffs, y la experiencia se repetiría una vez más en la temporada 1949-50, el año de nacimiento de la NBA y de incorporación de este equipo a la liga.

Será en esta década cuando Boston inicie su carrera hacia la competitividad en la liga, mediante la contribución de Bob Cousy primero y Bill Russell después, con quien se conseguirían los primeros títulos de la NBA.

Bob Cousy llegó a Boston en 1950, tras adquirir Red Auerbach sus derechos en un sorteo, tras el desmantelamiento del equipo Chicago Stags. En la temporada 1950-51, con el estreno de Auerbach como entrenador y la llegada de Cousy y Ed Macauley, Boston consiguió el primer récord de victorias positivo, pero caerían en primera ronda de playoffs. Esa misma temporada Boston había seleccionado en el Draft a Chuck Cooper, el primer afroamericano que jugó en la NBA. En 1952, a pesar de la incorporación de Bill Sharman, la historia volvería a repetirse, para mejorarse levemente en 1953, cuando Boston alcanzó 45 victorias y superó por primera vez la primera ronda de playoff. El año siguiente, 1954, con 42 victorias, el trío Cousy-Sharman-Macauley repetiría resultados y no superaría la segunda ronda de playoff. Al inicio de la temporada 1954-55 se incorporó Frank Ramsey pero Boston sólo logró igualar una vez más su propia marca y caer eliminado en segunda ronda. Los resultados empeoraron levemente en temporada 1955-56, cuando Boston cayó en la primera ronda. Ante las dificultades de Macauley para medirse a los grandes pívots de la liga, Auerbach creyó llegado el momento de dar un giro importante.

Ese giro sería la llegada de Bill Russell en 1956. Ésta se materializó mediante el traspaso más importante de la historia de la NBA, en el que Ed Macauley y Cliff Hagan fueron enviados a los St. Louis Hawks a cambio de los derechos de Russell, quien venía de liderar la selección de Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de Melbourne 1956. Junto a Cousy y Sharman, y con la contribución del también nuevo jugador Tom Heinsohn, Boston conseguiría en esa misma temporada el primer campeonato de su historia, en la temporada 1956-57.

En la temporada siguiente, una lesión de Russell impidió a Boston derrotar a los Saint Louis Hawks en la final de la NBA, pero a partir de la temporada 1958-59, el equipo abriría una serie de ocho campeonatos consecutivos liderados por Russell. En las dos últimas temporadas de la década, el peso del equipo se lo repartírian Russell, Cowens, Sharman, Heinsohn, Ramsey y un pujante Sam Jones, elegido en el Draft de 1957.

Los años sesenta son los más brillantes de la historia de la franquicia, pues entre 1960 y 1969, los Celtics conseguirían nueve títulos de la NBA, bajo el liderazgo de Bill Russell y la contribución de otros grandes jugadores.

Los campeonatos de los primeros años estuvieron caracterizados por la importancia de los mismos jugadores que habían ganado los tres títulos anteriores. Así, Heinsohn, Sharman, Cousy, Ramsey y Jones completarían a Russell en la carrera por el título de la temporada 1960-61, año en que además se incorporó al equipo otro de sus futuros pilares: Tom Sanders. Al acabar ese año, se retiraba Bill Sharman. En 1962, Sanders ganó peso específico en ausencia de Sharman y Boston obtuvo su cuarto título consecutivo frente a Los Angeles Lakers, que culminó con la elección en el Draft de 1962 de John Havlicek. Éste sería otro jugador determinante en los siguientes títulos de la franquicia y ya en el título de 1963 destacaría como uno de los jugadores principales. Al acabar la temporada, se retiraba Bob Cousy. Sin Cousy, en 1964, Havliceck y Jones se convertirían en los principales anotadores de Boston, que obtendría su sexto título consecutivo, esta vez contra San Francisco Warriors, tras el cual llegaría la retirada de Frank Ramsey. En 1965, el nuevo título se obtendría ante los Lakers, en un equipo encabezado todavía por Jones, Havliceck, Russell, Sanders y Heinsohn, quien se retiraría al acabar la temporada. Este equipo fue elegido por la NBA como uno de los 10 mejores equipos de la historia. En 1966, con la consecución del octavo título consecutivo frente a los Lakers, Red Auerbach dejó de ser el entrenador del equipo, donde empezaban a sobresalir Larry Siegfried y Don Nelson.

La temporada 1966-67 sería la única de la década en la que los Celtics no conseguirían un título, al caer frente a los Philadelphia 76ers de Wilt Chamberlain. Desde ese mismo año Bill Russell combinaría funciones de jugador y entrenador. Además, el equipo había recibido el importante refuerzo de Bailey Howell, mediante el traspaso de Mel Counts a Baltimore Bullets. Encabezados por Russell, Jones, Havlicek, Howell, Siegfried, Sanders y Nelson, Boston conseguiría los campeonatos de 1968, en el año que fue elegido en el Draft Don Chaney, y el de 1969, ambos frente a los Lakers de Chamberlain, Elgin Baylor y Jerry West. Los 8 campeonatos consecutivos logrados constituyen la racha más larga en la historia del deporte estadounidense.

Tras la temporada 1968-69, una época llegaba a su fin: Russell se retiró como jugador y entrenador, cargo este último que ocuparía desde aquel momento Heinsohn. Sin él, ni el también retirado Jones, Boston ni siquiera se clasificaría para los playoffs de la temporada 1969-70. Salvo por Havlicek y Nelson, los Celtics eran un equipo envejecido, que debía reconstruirse. El proceso empezaría con la elección de Chaney, a la que seguiría la de Jo Jo White en el Draft de 1969 y se completaría en la década siguiente.

Los años 70 fueron los de la década post Russell y, a pesar de algunos malos años, éstos estuvieron plagados de más luces que sombras, pues no dejaron de significar años de buen nivel de juego en general y también de títulos. Si la de los sesenta fue la década de Bill Russell, otro gran pívot vendría a ocupar su puesto: Dave Cowens. Este gran jugador, elegido en el Draft de 1970, sería el principal baluarte del equipo junto a otro gran pilar, John Havlicek, único superviviente de los equipos campeones de la década anterior.

Entrenados, todavía por Tom Heinsohn, la década empieza con unos Celtics en pleno proceso de reconstrucción y con el fracaso en el intento de pasar a los playoffs en 1971. Sin embargo, el quinteto de jugadores formado por Dave Cowens, John Havlicek, Jo Jo White, Don Nelson y Don Chaney iría aumentando poco a poco su capacidad, alcanzando en la temporada 1971-72 la final de conferencia y cayendo frente a New York Knicks. En 1973 se completaría la reconstrucción con la llegada de Paul Westphal y Paul Silas y Boston, aunque las lesiones favorecerían su caída nuevamente ante los Knicks en siete duros partidos, lograría alcanzar su récord absoluto de victorias en liga regular: 68.

Con el equipo ya consolidado, Boston se coronaría campeón en el año 1974, tras duras eliminatorias frente a los Buffalo Braves y en la final frente a los Milwaukee Bucks de Kareem Abdul-Jabbar, con John Havlicek alzándose como jugador más valioso de la final. El año siguiente, la temporada 1974-75, en la que Cowens tomaba el relevo de Havliceck como máximo anotador, la carrera hacia el título se vería interrumpida por los Washington Bullets. Ese mismo año Westphal sería traspasado por Charlie Scott a los Phoenix Suns, donde pasaría los mejores años de su carrera, mientras que Chaney se incorporaba a la liga ABA -regresaría a Boston en un papel secundario de 1978 a 1980-, rompiéndose así la estructura principal de las tres últimas temporadas. Sin embargo la decisión beneficiaría a Boston a corto plazo, cuando en 1976 se erigiera nuevamente campeón ante los mismos Suns, en una eliminatoria en que destacaron una vez más Cowens y White junto al propio Scott.

El año 1977 marcaría el cambio de tendencia en Boston hacia la negra etapa de la segunda mitad de los setenta. Antes de iniciarse la temporada 1976-77, Boston perdió a Silas, en un polémico traspaso que trajo a Boston a Curtis Rowe, y Don Nelson se retiró. Sin ambos jugadores, toda la responsabilidad recayó en Cowens, Havliceck, Scott y White, que sólo sirvió para superar la primera ronda de los playoffs. El año 1978 marcó el declive definitivo: los malos resultados propiciaron la sustitución de Heinsohn, por el ex-jugador Tom Sanders. Además, Scott experimentó un franco declive, jugando tan solo 31 partidos. Como resultado, Boston ni siquiera se clasificó para los playoffs y a final de temporada Havlicek se retiró. Lo único positivo de aquel año tuvo lugar al comienzo y al final de la temporada: la elección de Cedric Maxwell en el Draft de 1977 y la de Larry Bird en el de 1978, quien no se incorporaría hasta un año más tarde.

La temporada 1978-79 fue puramente de transición. Los playoffs se escaparon nuevamente y Sanders fue sustituido por Cowens, quien compaginó funciones de jugador y entrenador, hasta que en mayo fue nombrado entrenador Bill Fitch. Sin embargo se dieron algunos movimientos mayores. Por iniciativa del propietario de Boston, Tony Brown, llegó al equipo Bob McAdoo, a cambio del jugador Tom Barker y tres elecciones de primera ronda de Draft con los Knicks. Asimismo, se incorporaron Nate Archibald y Pete Maravich, este en su último año como profesional. Además Jo Jo White también se retiraba a final de temporada.

Los años 1980 serán una nueva década brillante, tanto en juego como en éxitos, en la que destacará otro nombre por encima de todos, Larry Bird, verdadera piedra angular de los éxitos del equipo. Sin embargo, en la segunda mitad de los ochenta los Celtics darían los primeros pasos hacia una lenta decadencia, muy palpable al final de la década, de la cual la franquicia no ha llegado a recuperarse plenamente.

La clave de los éxitos de estos años se encuentra en algunas decisiones tomadas por Red Auerbach en los años anteriores, que se completarían en el verano de 1979. Tras retener en 1978 los derechos de Larry Bird, éste se incorporaría al equipo en la temporada 1979-1980, Auerbach consiguió obtener mediante el traspaso de Bob McAdoo, la primera elección del Draft de 1980, que después traspasaría a su vez a Golden State Warriors. A cambio, obtendría de Golden State la tercera elección de ese mismo año, que se convertiría en Kevin McHale, y los derechos sobre el jugador Robert Parish. Con esos movimientos, Boston dispondría en 1981 de una brillante columna vertebral -el famoso Big Three-, sobre el que el equipo se sustentaría durante más de una década.

Los éxitos no tardarían en llegar tras la incorporación de Bird. Entrenados por Bill Fitch, si bien Boston, a pesar de una gran temporada, no logró superar a Philadelphia 76ers en la final de Conferencia Este en 1980. Ese mismo año tendría lugar la primera retirada Dave Cowens, sin poder añadir un título más a su historial y que ya no volvería a Boston. Sin embargo, el año siguiente, el estrecho margen de un punto sí sirvió esta vez para lograr el pase a la final de la NBA en el año 1981 frente a los 76ers y posteriormente derrotar a Houston Rockets en la final. La fuerza de un equipo en el que también sobresalían Cedric Maxwell -MVP de las Finales de la NBA- y Nate Archibald -MVP del All-Star Game- sería la clave del éxito. También destacó el estreno de Danny Ainge en la liga.

En las temporadas 1981-82 y 1982-83, el rendimiento de Boston atravesó un pequeño bache. Aunque el nivel de juego fue muy elevado durante la temporada de 1982, cayeron nuevamente en la final de conferencia frente a Philadelphia. Mucho peor sería el año 1983, cuando Boston caería en una pobre eliminatoria ante Milwaukee Bucks. Ello cuestionaría el trabajo técnico y daría pie a la llegada en el año siguiente al banquillo de KC Jones, quien iniciaría cuatro años de grandes éxitos para Boston, sin la participación ya de Archibald, que pasaría a jugar en Milwaukee. El primero, 1984, tuvo lugar una nueva conquista del título de la NBA frente a Los Angeles Lakers de Magic Johnson, con el recién llegado Dennis Johnson en la dirección de juego. El año siguiente, 1985, sin embargo, en la reedición de esta final, el título viajaría a Los Ángeles. En 1986, la incorporación de Bill Walton, junto al crecimiento de Ainge, devolvería al equipo a su máximo esplendor y permitiría a Boston alcanzar nuevamente el título, en este caso derrotando a los Houston Rockets de un joven Hakeem Olajuwon y de Ralph Sampson.

Dos títulos y una final en tres años marcaban la cima del rendimiento de esta generación y la necesidad de planificar el futuro. Es por ello que Boston decidiría traspasar a su jugador Gerald Henderson por la primera elección del Draft de 1986 de Seattle Supersonics, que habría de corresponder a un prometedor jugador: Len Bias. Sin embargo, éste moriría dos días después de su elección en el Draft por una sobredosis de droga, deshaciendo las expectativas puestas en este nuevo proyecto de reconstrucción y condicionando irreversiblemente el futuro. La mala suerte, el poco acierto en el Draft y algunos errores, ya sin la guía de Red Auerbach, haría irreversible un lento declive.

Sin Bias ni el irreversiblemente lesionado Walton, Boston hubo de afrontar una dura temporada 1986-87, pero lograría sobreponerse y llegar a la final del campeonato, para caer finalmente frente a los Lakers. En 1988, ya sin Walton y con un equipo soportado tan sólo sobre el quintetito titular (los clásicos Johnson, Ainge, Bird, McHale y Parish), los Celtics caerían en la final de conferencia frente a Detroit Pistons, marcando así el relevo en la hegemonía de la conferencia. Las cosas empeorarían aún más en 1989, cuando Bird se perdió toda la temporada por una lesión, y en la 1989-90: en ambos casos Boston caería en primera ronda de playoffs, primero ante Detroit y luego ante New York Knicks.

Ya sin Ainge, traspasado a Sacramento Kings, Dennis Johnson se retiraría en 1990, desapareciendo así los complementos del Big Three que habían asegurado los éxitos de 1984-1987, sin que el Draft o los traspasos hubieran provisto de nuevos recursos destacados, salvo uno: la elección de Reggie Lewis en el Draft de 1987.

La década de los 90 profundizó el declive iniciado en los últimos años de la década anterior, convirtiéndose sin duda en la peor de la historia de la franquicia. Esta década se caracteriza por la ausencia de liderazgos excepto en los primeros años a cargo de Larry Bird y Reggie Lewis y en los últimos de los emergentes Antoine Walker y Paul Pierce.

Sin embargo, los Celtics hicieron lo posible por resurgir en la competición y sobreponerse a los fracasos de los años anteriores. El nuevo entrenador, Chris Ford, logró formar un equipo de gran calidad mediante los todavía tres principales referentes del equipo -Larry Bird, Kevin McHale y Robert Parish-, la consolidación de la nueva estrella del equipo: Reggie Lewis y la participación de un conjunto de nuevos jugadores: Brian Shaw, Dee Brown y Kevin Gamble (en 1991) y Rick Fox y Sherman Douglas (desde 1992). Así, en la temporada 1990-91, los Celtics alcanzarían uno de sus mejores resultados en los primeros meses de la liga regular, al lograr 29 victorias en 34 partidos, pero los problemas físicos de Larry Bird ocasionarían una fuerte merma en el rendimiento de la plantilla y convertirían ya a Reggie Lewis en el verdadero líder del equipo. El retorno de un disminuido Bird no permitió un viaje largo en los playoffs y los Celtics cayeron en la semifinal de Conferencia frente a los Detroits Pistons. El año siguiente, con la ausencia de Bird y McHale durante media temporada, los Celtics lograrían a pesar de todo alcanzar una vez más la semifinal de conferencia de la temporada 1991-92, pero sucumbirían ante los Cleveland Cavaliers.

Sería 1993 el primer año de franco declive para el equipo. Ante la retirada en 1992 de Larry Bird, el equipo optó por reforzarse con la llegada de Xavier McDaniel, quien tendría un impacto mucho menor sobre el equipo. A pesar de todo, el equipo alcanzó 48 victorias -tan sólo tres menos que el año anterior- y los playoffs, pero Reggie Lewis sufriría en la primera ronda, ante Charlotte Hornets, un colapso cardíaco que lo apartaría de la competición y que acabaría con su vida unas semanas más tarde. Sin Lewis, Boston cayó en primera ronda y esa misma temporada se retiró Kevin McHale. La pérdida de Lewis restaría mucha capacidad competitiva a un equipo, capitaneado ahora por un envejecido Robert Parish y liderado en anotación por Dee Brown, que no se clasificaría para los playoffs en el año 1994 y donde La única buena noticia sería el buen rendimiento de Dino Radja. El año siguiente, 1995, Parish se incorporaría a los Hornets, pero el equipo se vería reforzado con la incorporación de Dominique Wilkins. Aunque eso permitió alcanzar los playoffs con un promedio negativo, cayeron nuevamente en primera ronda, en la que sería su última participación en playoffs de la década.

En la temporada 1995-96, M. L. Carr, ex-jugador y campeón con Boston en la década de los ochenta, asumiría las riendas del equipo y la dirección técnica. En los dos años que estuvo al frente de la franquicia, los resultados deportivos fueron francamente negativos, a causa de la falta de referentes, de liderazgos y de calidad individual. Lo mejor en esos años vino con la elección de Eric Williams en el Draft de 1995 y sobre todo de Antoine Walker en el de 1996. La temporada 1996-97, con tan sólo 15 victorias en liga regular, se concretó en un intento de lograr la elección número uno del Draft de 1997 y poder elegir así a Tim Duncan, pero la suerte no acompañaría, y Boston se habría de conformar con la elección número 3, Chauncey Billups, quien pasaría un corto periodo de tiempo en Boston.

En verano de 1997, se convertiría en nuevo responsable y entrenador Rick Pitino, quien se mantuvo en el cargo hasta mediada la temporada 2000-2001, y cuyas polémicas decisiones no servirían para mejorar el rendimiento competitivo. Pitino renovó casi toda la plantilla a lo largo de su mandato, excepto a Antoine Walker, que lideraría al equipo hasta la llegada de Paul Pierce a través del Draft de 1998, sin que Boston se clasificara una sola vez para los playoffs. Entre sus elecciones más polémicas se encuentran los traspasos de Billups y Ron Mercer, ambos elegidos en el Draft de 1997, el de Eric Williams, y la incorporación de diversos jugadores caros y poco efectivos, como el pívot Travis Knight.

En los primeros años del nuevo milenio, el equipo ha estado en general lejos de alcanzar un nuevo campeonato. Tras la renuncia de Rick Pitino, han sido Chris Wallace (2001-2003) y Danny Ainge desde 2003, los nuevos responsables de la reconstrucción del equipo en tanto que general manager y director de operaciones respectivamente. Sin embargo, los años transcurridos en esta década han sido más positivos que la anterior, en la medida de que en las temporadas 2002, 2003, 2004 y 2005 Boston ha alcanzado los playoffs, incluida una final de conferencia.

Durante el período de Chris Wallace tuvo lugar el mayor éxito de la plantilla de los últimos veinte años: la disputa de la final de Conferencia Este ante los New Jersey Nets. Liderados por Paul Pierce y Antoine Walker; con jugadores comoKenny Anderson, Eric Williams, Tony Battie o Rodney Rogers, y entrenados por Jim O'Brien, quien sustituyó a Pitino en el banquillo, los Celtics eliminaron a Philadelphia 76ers y Detroit Pistons, pero cayeron en una dramática eliminatoria por 4-2, durante la cual protagonizaron la mayor remontada de la historia de los playoffs (21 puntos en el último cuarto). En 2003 O'Brien consiguió llevar al equipo nuevamente a la semifinal de conferencia, tras eliminar a los Indiana Pacers, pero New Jersey volvió a ser el verdugo de Boston.

La falta de mejores resultados propició, en 2003, que tras un cambio de propietarios, Chris Wallace fue sustituido por Danny Ainge como principal responsable. A ello contribuyeron, entre otros factores, el fallido traspaso de Vin Baker, quien llegaría con un largo y elevado contrato para experimentar un proceso de alcoholismo que supuso que fuera apartado del equipo en la temporada 2003 y su despido en 2004; los fallos en las tres elecciones de Draft en la primera ronda de 2001, que no sirvieron para dotar al equipo de ningún joven de garantías, y la escasa confianza en los criterios seguidos por Wallace.

El período de Danny Ainge se ha venido caracterizando por una gran transformación del equipo, en el cual sólo quedó uno de los finalistas del año 2002: Paul Pierce. Entre sus primeras decisiones polémicas se encuentran el traspaso de Antoine Walker en verano de 2003 por Raef Lafrentz, Jiri Welsh y una primera ronda de Draft, quien retornaría sin embargo para disputar el tramo final de la temporada 2004-2005, antes de ser traspasado nuevamente a Miami Heat. A ellas seguirían otras en los meses siguientes, como la multimillonaria renovación de Mark Blount en julio de 2004.

En la primera temporada completa de Ainge, la de 2004, además de los cambios mencionados, llegó al equipo Ricky Davis, tras un traspaso con Cleveland Cavaliers. Durante la misma, O'Brien presentó la dimisión a mitad de la temporada, siendo sustituido por John Carroll, quien a pesar de alcanzar un récord de victorias negativo (36-46) logró acceder a los playoffs, donde Indiana eliminaría a Boston por 4 victorias a 0. En la temporada siguiente, la 2004-2005, Ainge puso al frente del equipo a Doc Rivers, quien no logró mejorar lo conseguido el año anterior, al volver a caer eliminado ante los Pacers en primera ronda, en una dramática serie a siete partidos, a pesar de la presencia de un veterano Gary Payton, el regreso de Walker y la llegada al equipo a través del Draft de Al Jefferson, Tony Allen y Delonte West.

Las cosas fueron aun peor en los años siguientes. Tras elegir en el Draft de 2005 a la joven promesa Gerald Green y al servicial Ryan Gomes, en la temporada 2005-2006 Boston obtuvo tan sólo 33 victorias, en un año en que el planteamiento de fondo fue dar confianza a los jugadores más jóvenes. Idéntica estrategia pero con peores resultados, se siguió en la temporada 2006-2007: a pesar de la madurez experimentada por jóvenes como Al Jefferson, Tony Allen o Delonte West, a causa de las múltiples lesiones, especialmente la de Pierce, y las deficiencias en la formación y dirección de la plantilla que vienen dándose en los últimos años causaron la obtención de tan sólo 24 victorias.

Como consecuencia de los malos resultados, el equipo inició en mayo de 2007 una nueva etapa. Una vez conocida la posición de elección en el Draft de Boston, la número 5, que eliminaba toda opción de contar con Greg Oden o Kevin Durant en la siguiente temporada, Danny Ainge inició gestiones para dar un giro total a la plantilla, a fin de volver a convertir al equipo en candidato al anillo. Fruto de las mismas fue el traspaso en la noche del Draft de Delonte West, Wally Szczerbiak y la elección número 5 de dicho Draft, a cambio del All Star y ex estrella de los Seatle Supersonics Ray Allen. Posteriormente, a finales del mes de julio, se hizo público el traspaso del verano, en el que Kevin Garnett llegaba a la franquicia a cambio de Al Jefferson, Sebastian Telfair, Ryan Gomes, Gerald Green y Theo Ratliff, además de la elección de primera ronda del Draft de 2009 y del retorno de los derechos obtenidos en 2006 sobre una elección de primera ronda de Minnesota.

Tras la llegada de Garnett, los Celtics se convirtieron en el mejor equipo de la liga regular, al alcanzar el mejor promedio, 66-16,ello ha sido posible gracias al liderazgo de Paul Pierce y Kevin Garnett, la contribución de Ray Allen, la llegada progresiva de nuevos jugadores de apoyo como James Posey, Sam Cassell, PJ Brown y Eddie House y la progresión de los jóvenes jugadores reclutados por Danny Ainge a lo largo de los últimos años: Kendrick Perkins, Tony Allen y, especialmente, Rajon Rondo. Ya en los playoffs, los Celtics se vieron enfrentados en primera ronda a los Atlanta Hawks y en segunda, a los Cleveland Cavaliers de Lebron James, a los cuáles superaron por un estrecho margen de cuatro victorias y tres derrotas, ganando todos los partidos disputados en casa y perdiendo todos los disputados fuera. En la final de la Conferencia Este Boston derrotó 4-2 a Detroit Pistons y se enfrentó en las Finales de la NBA a Los Ángeles Lakers, reviviendo así una final histórica, que acabó ganando con autoridad, 4-2, consiguiendo un nuevo campeonato 22 años después. Paul Pierce fue nombrado MVP de unas finales en las que se consiguió el record de mayor remontada en un partido, ya que después de empezar perdiendo en el primer cuarto del cuarto partido por 24 puntos en la cancha de los Lakers, los Celtics se supieron sobreponer y acabaron llevándose el único triunfo fuera de casa de la final, que suponía el 3-1 y acercaba el título a Boston.

Tras conseguir el campeonato número 17, los Celtics afrontan la temporada 2008-2009 con algunas bajas sensibles, como las de PJ Brown y James Posey, a los que habrían de sustituir una nueva generación de rookies: el pivot Patrick O'Bryant y antiguo jugador de Portland Trailblazers, Darius Miles, quien tras dos años de retiro por lesión, intentaba reincorporarse a la práctica del baloncesto, pero éste fue despedido del equipo tras un periodo de prueba en el que no tenía contrato asegurado.

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