Irun

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Publicado por tornado 01/03/2009 @ 02:42

Tags : irun, ciudades de guipúzcoa, guipúzcoa, país vasco, españa

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Irún

Escudo de Irún

Irún (en euskera y oficialmente: Irun) es un municipio de Guipúzcoa (País Vasco, España) fronterizo con Francia, país del que se encuentra separado por el río Bidasoa. Se trata de la segunda ciudad más importante de Guipúzcoa tras su capital, San Sebastián, contando con una población de 60.914 habitantes (INE 2008), aunque la aglomeración urbana de Irún (la llamada comarca de Txingudi, que sumaría las ciudades de Hendaya y Fuenterrabía) supera los 95.000 habitantes.

Es la mayor de las tres ciudades con una vasta extensión y grandes bloques de viviendas como son el barrio de El Pinar, Artia, Dumboa y San Miguel (calle Fuenterrabía). Por su aspecto da impresión de ser una ciudad mayor de lo que es. Aun así, el casco viejo no es uno, es decir, los restos están repartidos por todo Irún a causa del incendio provocado en 1936 que destruyó la mayor parte de la ciudad y tuvo que reconstruirse.

La economía de la ciudad gira en torno a su importancia como paso fronterizo entre Francia y España; prueba de ello es el distrito de Behobia, con su imponente torre de oficinas en construcción llamada "torre ZAISA". Es el principal paso fronterizo entre estos dos países junto con la localidad catalana de La Junquera. Es un importante nudo ferroviario, logístico y de transportes. Cuenta también con un importante comercio y cierta industria.

En 1992 se encontraron importantes restos arqueológicos romanos en Irún que parecen confirmar que Irún sería la ciudad de Oiasso o Easo, que los geógrafos romanos colocaban en la costa del territorio vascón y cuya ubicación exacta había causado cierta controversia en los últimos siglos (el gentilicio easonense utilizado para referirse a los habitantes de San Sebastián se basaba precisamente en la suposición de que esta ciudad había sido la Easo romana). Irún habría sido el asentamiento urbano y portuario relacionado con las cercanas minas de Peñas de Aya, que ya se explotaban en época romana y cuya explotación ha llegado casi hasta el presente.

El origen etimológico del nombre de Irún está relacionado con el del nombre vasco de la ciudad de Pamplona (Iruña) y el del municipio alavés homónimo de Iruña de Oca. Curiosamente las tres localidades mencionadas, Irún en Guipúzcoa, Pamplona en Navarra e Iruña de Oca en Álava fueron posiblemente los tres asentamientos urbanos romanos más importantes en la zona norte del País Vasco y Navarra. Cada ciudad poseía un nombre latino diferente; Easo, Pompaelo y Veleia, pero en el idioma local poseían una denominación similar. Esta denominación provendría probablemente de la palabra vasca (h)iri (ciudad) y un segundo elemento que no está claro del todo, pero que podría ser on (buena): la buena ciudad (algunos etimologistas hablan de la gran ciudad). Mientras que Pamplona conservaría la conciencia de su antigüedad y la doble tradición en su nombre, Irún quedaría reducida a una pequeña aldea sin conciencia de sus orígenes romanos y Veleia-Iruña se convertiría en un despoblado.

Durante la Edad Media y en los siglos posteriores Irún recibiría el nombre de Irún-Uranzu. Pero con el paso de los años perdería ese segundo término de su nombre.

No hay diferencias entre el nombre castellano y el vasco de la ciudad, ya que se pronuncian y acentúan de idéntica manera. La diferencia estriba en su transcripción. En euskera, al no existir tildes según las modernas reglas de ortografía, el nombre se transcribe como Irun, mientras que en castellano se hace como Irún. Si bien la forma Irún ha sido la que tradicionalmente ha primado, actualmente la única denominación oficial del municipio es la vascuence de Irun.

El gentilicio de sus habitantes es el de irunés o irunesa. Se utiliza el de irundarra en vasco.

El municipio tiene oficialmente siete barrios de carácter histórico: Anaka, Behobia, Bidasoa, Lapice-Lapitze, Meaka, Olaberria y Ventas de Irún. También hay otros barrios no históricos como Azken Portu (Puerto Final), Belaskoenea, San Miguel, Arbes, Artía, Centro, Parte Vieja, Mendíbil, Dumboa, Anzaran Santiago... entre otros.

Irún da una imagen de una ciudad más grande de lo que es. Y curiosamente, dispone de un Skyline. Lo forman los barrios del Este como son Artia (y sus bloques de viviendas) y la torre Zaisa, en Behobia, actualmente en construcción. La torre Zaisa ya tuvo problemas para aprobarse, ya que la altura del edificio al principio era de 28 metros (considerada ya demasiado alta), pero se modificó a 38 metros a causa de la gran demanda de espacios para oficinas en la ciudad. La torre es vertical, futurista y el último remate del complejo de transportes ZAISA. Se diseñó por Juan de la Hoz (autor del palacio de justicia de Irún).

La planta baja es de 700 metros cuadrados, hay siete alturas completas de 360 metros cada una y una octava planta en la que sólo la mitad será de oficinas, ya que habrá en ella un jardín en altura. La novena planta albergará, bajo la cubierta del edificio, los sistemas de ventilación y otros equipamientos necesarios para el funcionamiento del mismo. A la ciudad del transporte de Irun (ZAISA) le hacía falta un elemento que la identificara, una dotación que además de darle más espacio, sea el símbolo de un entorno de gran pujanza y actividad económica (algo así como un icono capitalista que desde su inauguración dará otra imagen de Irún).

El río Bidasoa marca el límite oriental del municipio, que hace de frontera con Francia. Las comunas francesas de Hendaya y Biriatou son vecinas de Irún.

Irún limita con Fuenterrabía al norte, con Oyarzun al oeste y al sur con las localidades navarras de Lesaca y Vera de Bidasoa.

Hondarribia, Irún y Hendaya forman un consorcio transfronterizo que recibe el nombre de "Bidasoa-Txingudi".

Se desconoce exactamente quiénes fueron sus primeros habitantes, aunque existen restos de una antigua presencia romana. En los últimos años se han realizado numerosas excavaciones que han desenterrado evidencias de presencia romana en la plazoleta de la Iglesia del Juncal, en la Ermita de Santa Elena y en las minas de Arditurri en Peñas de Aya. En estos yacimientos se han encontrado restos de cerámica, tejas y vidrios y monedas, entre otros objetos. Estas evidencias han llevado a suponer que Irún fue la ciudad vascona de Easo u Oiasso que los geógrafos greco-latinos ubicaban en la costa del territorio vascón, el cual sería el importante puerto romano del Atlántico, junto con el de Burdeos y Londres.

Históricamente Irún ha tenido una fuerte vinculación con Navarra. En la Antigüedad formaba parte del territorio de la tribu vascona (que se asentaba en territorio de Navarra), frente al resto de Guipúzcoa que era territorio de la tribu de los várdulos. El dialecto del euskera que se habla en la comarca, está más relacionado con los dialectos navarros que con los guipuzcoanos. Se puede decir que Irún es la salida natural de Navarra al mar. Aunque Irún está vinculada a Guipúzcoa desde el siglo XIII, ha habido varios intentos de reincorporar Irún a Navarra, que llegó a retornar durante unos pocos años al principio del siglo XIX.

En 1200 el territorio, que hasta entonces había formado parte del Reino de Navarra, se incorporó a Castilla. La primera referencia escrita relativa a Irún aparece en 1203: se trata de la Carta Puebla otorgada a Fuenterrabía por Alfonso VIII de Castilla, dada en Palencia el 18 de abril de 1203. Por esta Carta Puebla, Irún queda incluida en la jurisdicción civil y criminal de la villa de Fuenterrabía. La Universidad de Irún-Uranzu mantuvo, sin embargo, jurisdicción propia en lo político, económico y militar respecto a la vecina villa. Esta situación causó seculares pleitos y confrontaciones entre las vecinas localidades.

La independencia total de Irún fue alcanzada sólo siglos más tarde por la Real Cédula de 27 de febrero de 1766, otorgada por el rey Carlos III.

La situación estratégica de Irún en la frontera entre tres reinos (Castilla, Navarra y Francia) hizo que la localidad sufriera a lo largo de la historia numerosos ataques de los reinos vecinos.

Tras la descomposición trágica de la monarquía navarra, las intrigas dinásticas que se sucedieron y la consiguiente lucha civil en el Reino de Navarra, entablada principalmente entre el partido de los beamonteses (capitaneados en su origen por Juan de Beaumont), partidarios de Castilla, a la que finalmente implicaron, y el de los agramonteses (por Pedro de Agramunt), que hicieron lo propio con Francia, resultando finalmente la victoria de los primeros, a pesar de perder inicialmente la guerra civil, debido a la conquista para la Corona de Castilla por Fernando de Aragón (el "rey católico", que reclamaba derechos dinásticos al trono navarro, tan históricamente imbricado con la corona de Aragón), eso sí, "guardando los fueros e costumbres del dicho regno", prácticamente hasta hoy.

En 1512 el rey Fernando el Católico empieza el Castillo de Gaztelu Zahar, que fue destruido en 1539 por Carlos I para que, en caso de reconquista por los navarros, que ya habían contado con el apoyo francés para recuperar el reino en anteriores ocasiones, no se pudieran hacer fuertes allí.

Un hecho significativo que ocurrió en la historia de Irún fue la Primera batalla de San Marcial, el 30 de junio de 1522, en el que el batallón del pueblo de Irún, el mismo que formaba y evolucionaba en las obligatorias "muestras de armas" forales o Alardes de Armas, más de 24 jinetes de Irún, al mando de los capitanes bidasotarras, Juan Pérez de Azcue y Miguel de Ambulodi y apoyados además por 200 jinetes de la caballería del Capitán General Don Beltrán de la Cueva, que acantonaba en San Sebastián, a quien los capitanes iruneses hubieron de convencer para que interviniera en una empresa que él veía muy comprometida, venció a las tropas del rey de Navarra, que contaba con apoyo del rey de Francia, compuestas por un contingente de 3.500 mercenarios alemanes (lansquenetes) y un batallón de 1.000 labortanos, que trataban de reconquistar el reino de Navarra. A su vez los castellanos contaban con 1.000 mercenarios alemanes (los mercenarios eran habituales en aquellos tiempos).

En 1659 se firmó en la Isla de los Faisanes la Paz de los Pirineos entre Francia y España. Esta isla fue escenario de numerosas conferencias políticas, bodas de Estado e intercambios de prisioneros entre España y Francia.

El 31 de agosto de 1813, en la Segunda batalla de San Marcial, se pone fin a la Guerra de la Independencia. Con su victoria en dicha batalla las tropas españolas junto con las anglo-portuguesas del Duque de Wellington vencieron a las tropas napoleónicas en una cruenta batalla.

Durante el siglo XIX la ciudad se vio asolada por las Guerras Carlistas. Finalmente, el último hecho bélico en la historia de Irún se dio durante la guerra civil en 1936, exactamente el 2 de septiembre de ese año. En este conflicto quedó destruida gran parte de la ciudad, incendiada por el Ejército Republicano en retirada, y fue tomada la cima del monte de San Marcial. La toma de Irún por las tropas del bando franquista supuso un duro golpe a la Segunda República, ya que aisló al territorio leal a la República situado en el norte, cortando sus comunicaciones con Francia.

La economía de Irún está fuertemente vinculada al sector servicios y especialmente a las actividades relacionadas con los transportes, el comercio y la frontera. En 1841 se trasladaron las aduanas españolas al río Bidasoa en Irún, ya que hasta entonces estas habían estado en el interior y las provincias vasco-navarras habían formado una especie de zona franca. Desde mediados del siglo XIX la ciudad de Irún crece al ritmo que le marca el aumento de los intercambios comerciales entre España y Francia a través de su frontera y la actividad aduanera y el comercio transfronterizo. La llegada del ferrocarril en 1864 convirtió a Irún en estación terminal del sistema ferroviario español y en un importante nudo de comunicaciones con Europa ya que aquí se hacen los necesarios transbordos para pasar de los trenes de ancho de vía peninsular a ancho de vía europeo. Las infraestructuras ferroviarias son muy importantes en Irún. Aduaneros, ferroviarios y policías fronterizos han compuesto tradicionalmente una parte importante de la población activa irunesa.

La entrada en vigor del Tratado de Schengen a principios de la década de 1990 con la apertura de un espacio europeo para el libre tránsito de personas y mercancías dentro de la Unión Europea supuso un duro golpe para la economía irunesa. La apertura de fronteras redujo enormemente los trámites aduaneros, se tuvieron que cerrar numerosas oficinas de aduanas y la economía local sufrió una importante recesión durante buena parte de la década de los 90.

Sin embargo, la apertura de fronteras supuso a medio plazo un impulso favorable a la economía local, ya que se potenciaron el sector del transporte de mercancías por carreteras y por otro el comercio transfronterizo. El carácter de Irún como nodo en las comunicaciones por carretera entre España y Francia, a medio camino entre París y Madrid se vio reforzado tras la apertura de las fronteras. Numerosas empresas de transporte por carretera y logística establecieron almacenes y centros de distribución en Irún. Son además numerosas las empresas de transporte de capital local. Por otra parte, un porcentaje muy significativo del comercio irunés está dirigido a la venta de tabaco, alcohol y combustible a clientes procedentes de Francia, ya que estos productos están menos gravados por impuestos en España que en Francia.

Durante ciertos periodos de la historia existieron restricciones al establecimiento de industrias en Irún, debido a su condición de espacio fronterizo. Debido a ello no posee una tradición industrial tan fuerte como otras localidades guipuzcoanas, pero han existido ciertas empresas locales señeras ya desaparecidas como Chocolates Elgorriaga o Perfumería Gal.

Actualmente existen unos 115 establecimientos industriales con más de 9 empleados en el municipio. Esta cifra se ha doblado prácticamente en poco más de una década.

El ayuntamiento está gobernado por el Partido Socialista de Euskadi PSE-EE/PSOE, siendo alcalde el socialista José Antonio Santano Clavero (Irún - 12 de marzo de 1965). Los socialistas poseen 12 concejales, por 4 del Partido Popular (segunda fuerza más votada), 4 del Partido Nacionalista Vasco, 3 de ANV Y 2 de EB.

Todos los partidos, a excepción del Partido Socialista que los incrementó, perdieron votos respecto a elecciones anteriores, particularmente el PNV y EA.

La gastronomía de Irún es muy similar a la gastronomía vasca en general, con cierta influencia francesa y navarra. Cuenta con numerosos restaurantes, asadores, sidrerías...

Su principal club de fútbol, el Real Unión, tuvo gran importancia a principios del siglo XX, siendo uno de los más potentes del país en las décadas de 1910, 1920 y 1930. Fue uno de los fundadores de la Liga de Fútbol y cuenta en su haber con varios títulos de Copa del Rey de Fútbol. Sin embargo, desde la década de 1930 su importancia bajó a medida de que el fútbol se profesionalizaba y actualmente juega en la Segunda División B.

También en balonmano se fundó en el año 2006 el Irungo Gaztiak y que en sus primeras temporadas ya ha conseguido ascender a la categoría de Primera Territorial.

Otros deportes destacados son el remo y el piragüismo con Ander Elosegi, Esteban Aracama e Izaskun Aramburu (Sociedad Deportiva Santiagotarrak), así como el tenis de mesa (Leka Enea), actualmente en la División de Honor nacional y jugando competición europea, y el rugby (Rugby Club Irun). También hay un importante grupo de aficionados al baloncesto y varios equipos de categoría provincial: Betiko Lagunak (antiguo Amigos), Irun Basket, Erroibide, Baskoplastika, Gazteluzar Basket...

Las fiestas de la ciudad son las Fiestas tradicionales de San Pedro y San Marcial, conocidas popularmente como Sanmarciales, que se celebran a finales del mes de junio. El acto más importante de dichas fiestas es el Alarde de San Marcial, que es considerada fiesta de interés turístico nacional y se celebra el día 30 de junio.

El Alarde de San Marcial es un desfile cívico-militar en el que participa activamente buena parte de la población irunesa, que desfila por las calles de la ciudad ataviada con boinas rojas, chaqueta negra, camisa blanca, corbata roja, pantalones blancos y alpargatas blancos con cintas negras. Los soldados se dividen en txilibiteros, parches, redobles y escopeteros.

Esta fiesta tiene su origen en las antiguas leyes forales que regían en la provincia de Guipúzcoa. Según estas leyes el ejército real español solo tenía derecho a establecer guarniciones en San Sebastián y Fuenterrabía, mientras que el resto del territorio, en caso de invasión, era defendido por las milicias forales de las que formaba parte toda la población masculina adulta de la provincia. Según estas leyes el rey tenía que pedir permiso a las juntas generales de la provincia para que el ejército transitara por Guipúzcoa y los guipuzcoanos estaban exentos de la obligación de servir en el ejército fuera de su territorio. Una antigua ley obligaba a todas las localidades guipuzcoanas a pasar al menos una vez al año una revista de armas y gentes o alarde, a las milicias locales. Este alarde desapareció junto con las milicias forales durante el siglo XIX. Sin embargo, la ciudad de Irún, junto con la vecina Fuenterrabía, han conservado la costumbre de realizar este alarde anual, transformándola de obligación militar en una fiesta de carácter cívico.

En el caso de Irún, la fecha de celebración del Alarde, que tradicionalmente se realizaba en septiembre, se trasladó por un privilegio al día de San Pedro, 29 de junio, que era la víspera del aniversario de la Primera batalla de San Marcial (30 de junio de 1522), día en el que las milicias locales irunesas vencieron al ejército franco-navarro en el monte Aldabe, conocido desde entonces como monte San Marcial. En celebración de dicha victoria se celebra desde 1522 el día de San Marcial una procesión a la ermita erigida en honor del santo.

A principios del siglo XIX Alarde y procesión al monte San Marcial se unieron en un mismo acto que se celebra el 30 de junio. La configuración actual de la fiesta data de antes de1881. Diferentes compañías, que representan a los barrios de la ciudad desfilan por las calles de la ciudad. Cada compañía está liderada por una cantinera y lo forman varios centenares de soldados de infantería, txilibitos (o pífanos) y tambores. Estos ataviados con pantalones blancos, corbata roja, chaqueta negra, camisa blanca y boina roja. Las compañías desfilan al son de varias marchas tradicionales acompañados por la banda de música de la ciudad y la Tamborrada.

Todas las compañías se concentran en la Plaza Urdanibia, hasta que se produce la arrancada por parte de los hacheros, previo toque de cornetin. Entonces el Alarde desfila por la cuesta de San Marcial, hasta la Plaza San Juan en donde se encuentra el ayuntamiento. El General, entonces, entra a galope en la plaza para tomar el mando que hasta entonces ostentaba el Comandante. Tras la incorporación del General y tras la llamada a capitanes para que le informen de novedades, el general ordena recoger la bandera de la ciudad que por derecho proio llevará la Compañía Bidasoa durante todo el día. Tras la incorporación de la bandera, el general ordena las descargas de fusilería. Hasta hace pocos años, en este lugar se incorporaba el cabildo secular (alcalde y concejales) al desfile cívico-religioso.

El Alarde continua, siendo la siguiente parada la Iglesia del Juncal. Allí se unía el cabildo eclesiástico, pero ahora sólo lo hace un pensón con la imagen de San Marcial acompañado y escoltado por dos niños. Acto seguido en la plazoleta del Juncal, el General también ordena que se hagan las salvas de fusilería. La Batería de Artillería, mientras tanto, lleva a cabo varias descargas en la parte trasera de la Iglesia.

Después el alarde se dirige de nuevo hacia la Plaza Urdanibia para romper las filas allí, pasando por la Calle Mayor (a la cual se accede desde la calle Fueros), dejando la bajada completa de la misma para el trayecto de la tarde. El desfile de la máñana en las calles de la ciudad acaba en este punto.

La fiesta prosigue con la procesión al monte San Marcial donde se celebra la misa de campaña, la ofrenda florar y se realiza una romería y una merienda campestre.

El Alarde prosigue por la tarde, desde la Plaza Urdanibia, y recorriendo la Parte Vieja de la ciudad, avanza hasta la Iglesia del Juncal (sin parar en la Plaza San Juan). Una vez realizada la parada, se lleva a cabo el que será el ultimo tramo de Alarde del día. Se sale de la Iglesia del Juncal y se enfila el paseo Colon (arteria principal de la ciudad), hasta la avenida Guipúzcoa. Se continua por esta última, hasta el Ambulatorio y se sube hacia el Polideportivo. Una vez allí, se afronta el tramo más emotivo del día, la bajada de la Calle Mayor para terminar en la Plaza San Juan.

Una vez en la plaza San Juan, la compañía Bidasoa deja la bandera de la ciudad en el ayuntamiento tras las descargas y el General ordena el Rompan Filas y cada compañía se dirige a su barrio.

La reivindicación, desde al menos 1996, por parte de algunas mujeres de su derecho de desfilar en el Alarde como soldados (papel tradicionalmente reservado a los hombres), produjo una fuerte polémica que desembocó finalmente en la división del antiguo Alarde organizado por el Ayuntamiento en dos desfiles de naturaleza privada: el "Alarde mixto" y el llamado "Alarde tradicional". El primero suele congregar a cerca de 800 participantes (1.200 en 2007 Fuente El Diario Vasco). El Alarde tradicional, que suele congregar a cerca de 8.000 soldados desfilando (7.919 en 2007). Este último no recibe ayuda económica alguna del Consistorio, y se autofinancia con aportaciones voluntarias.

En la festividad de San Marcos evangelista es costumbre que las madrinas regalen a sus ahijados un bizcocho llamado "opilla". Este se bendice en la iglesia y se va al monte a comer y a pasar la tarde.

Al principio



Real Unión Club de Irún

El Real Unión Club de Irún es un club de fútbol de la ciudad de Irún en Guipúzcoa (País Vasco, España). Fue fundado en 1915 y juega actualmente en la Segunda División B de España.

El Real Unión (sus orígenes se remontan a 1902) es un club histórico, cofundador de la Liga española y cuatro veces ganador de la Copa del Rey. Su época gloriosa llegó hasta principios de los años 30 donde el profesionalismo entró en el mundo del fútbol y como consecuencia los equipos con más dinero se llevaron a los jugadores más importantes del Real Unión.

Irún fue una de las primeras ciudades en España donde caló profundamente la afición al fútbol, probablemente debido a su ubicación en la frontera con Francia, país en el que este deporte se introdujo antes que en España. El primer club de fútbol irunés fue el Irún Football Club fundado en 1902 que en 1907 pasaría a llamarse Irún Sporting Club. De una escisión del Irun Sporting Club surgiría en 1908 a su vez el Racing Club de Irún. Durante la primera década del siglo XX Racing y Sporting de Irun establecerían una gran rivalidad entre sí, que dividía a la población de esta pequeña ciudad, que por aquel entonces rondaba los 10.000 habitantes, en dos mitades casi irreconciliables.

En 1910 el Irun Sporting Club se inscribió en el Campeonato de España pero no llegó a participar finalmente. Sí participaría en el campeonato de 1912 que se disputó en Barcelona, pero sin éxito. Al año siguiente tomarían relevo en el campeonato de España, que se disputó en Madrid, sus vecinos del Racing de Irún. El Racing venció en la semifinal al España F.C. de Barcelona por 1-0 en un partido que tuvo la particularidad de que 6 goles fueron anulados a lo largo del encuentro. La final se disputó entre Racing y Athletic Club con el resultado de empate a 2 tras prórroga. El encuentro de desempate se disputó un día más tarde (23-3-1913) con victoria de los iruneses por 1-0. La histórica plantilla que se proclamó campeona de la Copa del Rey estaba formada por Ayestarán; Arocena, Carrasco; Izaguirre, Boada, Echart; San Bartolomé, Iñarra, Patricio Arabolaza, Ignacio Arabolaza y Retegui. El autor del gol de la victoria fue San Bartolomé.

La recepción de los campeones de copa en Irún fue apoteósica y a ella se sumaron también los aficionados del Sporting. Ello permitió limar diferencias entre ambas aficiones, que hasta entonces habían estado fuertemente enfrentadas, habiéndose producido incluso ocasionales incidentes. Según se cuenta fue el propio rey Alfonso XIII el que aconsejó a los dirigentes de ambos clubes que fusionaran sus respectivos equipos para acabar con la división fatricida de la ciudad. La idea fue cuajando poco a poco entre los aficionados de Sporting y Racing, que empezaron a ver con buenos ojos la creación de un único club potente que representara a la ciudad fronteriza, hasta que finalmente el 9 de mayo de 1915 en una histórica asamblea conjunta ambas entidades se fusionaron en único club que se denominaría Real Unión Club de Irún. Real porque estaba bajo el patrocinio del rey y Unión Club porque surgía de la unión de los dos clubes iruneses.

El primer partido del nuevo club se jugó el 29 de junio de 1915 en el estadio de Amute y enfrentó al Real Unión con la Real Sociedad de San Sebastián con victoria de los iruneses por 6-1. La tradicional rivalidad que enfrentaba a los equipos iruneses entre sí fue sustituida por la rivalidad con sus vecinos de la capital. Real Sociedad y Real Unión fueron durante varias décadas rivales irreconciliables y el enemigo a batir. En la actualidad la Real Sociedad es el equipo representativo de la Provincia de Guipúzcoa, pero no siempre has sido así, ya que en las primeras décadas del siglo XX la afición de la Real Sociedad se concentraba básicamente en la capital, en la ciudad de San Sebastián; mientras que en el resto de la provincia contaban con más seguidores el Real Unión o el Athletic Club de Bilbao, dependiendo de la zona.

Los otros grandes rivales del Real Unión en la época sería el Athletic Club y el Arenas de Guecho, principales contendientes en el Campeonato Regional. En 1917 el Real Unión se convertiría en el primer equipo en lograr vencer al Athletic en su campo de San Mamés.

En 1918 el Real Unión se impuso a Athletic, Arenas y Real Sociedad en el Campeonato Norte, torneo regional que enfrentaba a los equipos vascos. Su triunfo en este torneo le permitió clasificarse por primera vez para la Copa del Rey, en la que desde 1914 podían participar únicamente los campeones de los torneos regionales. En la Copa, disputada en Madrid, el Real Unión se deshizo sin excesivos problemas del Sporting de Gijón y del Fortuna de Vigo por sendas goleadas de 4-1. La final enfrentó al Real Unión con el Real Madrid un 12 de mayo de 1918 en el estadio de O'Donnell que pertenecía al Atlético de Madrid y venció el Real Unión por 2-0. El Real Unión formó con Muguruza; Carrasco, Múgica; René Petit, Eguiazábal; Angoso, Legarreta, Patricio Arabolaza, Amantegui y Acosta y el Úbetense Esteban Moya Esposito el que seria la gran estrélla Iruneses. La prensa madrileña admitió la superioridad de los fronterizos frente al Real Madrid, pero la final no estuvo exenta de polémicas ya que el primer gol de los iruneses fue un anulado a Moya por presunta falta cometida sobre el defensa madridista el primer gol que si que subió al marcador fue un gol fantasma muy protestado por el público. Los dos goles iruneses fueron obra de Legarreta.

La temporada siguiente (1918-19) el Campeonato Norte sufrió una escisión, al quedar dividido en dos campeonatos, uno guipuzcoano y otro vizcaíno. El campeonato guipuzcoano sería de ahí en adelante un eterno mano a mano entre Real Sociedad y Real Unión. El primer campeonato guipuzcoano fue vencido por la Real Sociedad, ya que aunque el Real Unión no perdió ningún partido del torneo, en la última jornada se retiró del encuentro que disputaba contra la Real Sociedad al considerar que el arbitraje era favorable a los donostiarras. Este incidente aumentó aún más la rivalidad entre realistas y unionistas e impidió que el Real Unión defendiera el título del año anterior en Madrid, en ese mismo año se perdería a la gran estrella irunesa, Esteban Moya, que seria traspasado al Real Madrid.

Los años 20 pueden considerarse la época dorada del club irunés. El Campeonato de Guipúzcoa era un mano a mano entre dos potentes equipos, el Real Unión y Real Sociedad en el que los iruneses, a lo largo de la década, se alzaron con 6 victorias por 4 de los donostiarras. La victoria sobre el eterno rival en el campeonato regional suponía la clasificación para la Copa del Rey donde el campeón guipuzcoano se enfrentaba a los demás campeones regionales. Solo los campeonatos vizcaíno, catalán y central (Madrid) tenían clubes de nivel equiparable al Real Unión, por lo que la Copa se decidía entre alguno de los 4 campeones de estas regiones.

En 1920 tres jugadores del Real Unión (Eguiazábal, Joaquín Vázquez(él desempeñado en los Juegos Olímpicos como un jugador del club Rácing de Ferrol), Patricio Arabolaza y + Carrasco(él tercer jugadores Real Unión) fueron seleccionados para participar en los Juegos Olímpicos de Amberes 1920, competición que supuso el debut de la Selección Española. Eguiazábal y Patricio Arabolaza formaron parte del primer once de la historia de la selección española y Patricio fue además el que anotó el primer gol de su historia, un 28 de agosto de 1920 ante Dinamarca. La participación española en los Juegos fue un éxito ya que la selección española obtuvo la medalla de plata. Otros jugadores internacionales que tuvo el Real Unión durante las décadas de 1920 y 1930 fueron Patxi Gamborena, Echeveste, Errazquin, Sagarzazu, Luis Regueiro, Pedro Regueiro y Elícegui. También militó en el equipo un internacional francés: el centrocampista René Petit. En las temporadas 1919-20, 1920-21 y 1921-22 el Real Unión se impuso a la Real Sociedad y se clasificó para el Campeonato Nacional. En 1920 el Fútbol Club Barcelona y en 1921 el Athletic de Madrid se cruzaron en semifinales con el Real Unión dejándole fuera de la competición. Si el Barcelona era probablemente el equipo más potente de la época, por el contrario la eliminación frente al Athletic fue una sorpresa.

En 1921-22, el Real Unión se deshizo del Real Madrid en las semifinales y se plantó en la final frente al Barça, pero los catalanes barrieron al Real Unión por un contundente 5-1 en el campo vigués de Coya. La final tampoco estuvo exenta de polémicas. La primera parte comenzó equilibrada, a un primer gol del Barça sucedió el del empate irunés. Sin embargo luego marcó el Barça dos goles más y la gran actuación del portero barcelonista Ricardo Zamora evitó el empate. En la segunda parte se produjo una tangana entre Patricio y el jugador barcelonista Surroca que desembocó en un escándalo monumental, el partido estuvo suspendido media hora y el Real Unión amenazó con retirarse. Posteriormente el partido se reanudó con dos goles postreros del Barça ante un rival completamente descentrado. Los incidentes de aquel partido acarrearón la suspensión de Patricio Arabolaza por un año y una fuerte multa de 500 pesetas de la época para el Real Unión.

Al año siguiente el Real Unión no pudo revalidar su título de Campeón de Guipúzcoa que cayó en manos de la Real Sociedad. En la temporada 1923-24, en cambio, volvió a ganar el Campeonato Regional y volvió a luchar por el título nacional. En cuartos de final eliminó al Sevilla Fútbol Club con bastantes dificultades; y en semifinales a su bestia negra, el Fútbol Club Barcelona, en una eliminatoria que se disputó finalmente en tres partidos. La final de la Copa se disputó el 24 de mayo de 1924 en el Estadio de Atotxa de San Sebastián, hogar de su eterno rival, la Real Sociedad; y enfrentó al Real Unión con un viejo conocido, el Real Madrid, al que ya había vencido en la final de 1919. La final se decidió por 1-0, gol del extremo fronterizo Echeveste y supuso el segundo título de Copa de los iruneses. El equipo campeón lo formaban Emery II; Anatol, Berges; Gamborena, René Petit, Eguiazábal, Echeveste, Vázquez, Errazquin, Matías y Azurza.

En 1925 el Real Unión no pudo defender su título porque la Real Sociedad le ganó la partida en el Campeonato de Guipúzcoa, dejándole fuera del Campeonato Nacional. En la temporada 1925-26 el pulso entre los dos equipos guipuzcoanos lo ganó en cambio, el Real Unión; además a partir de esa temporada tuvieron acceso al Campeonato Nacional también los equipos subcampeones, lo que supondría que los iruneses participarían a partir de ese año en todos los campeonatos nacionales, ya que ningún otro equipo de Guipúzcoa era capaz de rivalizar con Real Sociedad y Real Unión. La Copa del Rey cambió de formato y se disputó una primera eliminatoria que enfrantaba a campeones y subcampeones de Cantabria, Vizcaya y Guipúzcoa, de la cual salieron clasificados precisamente los dos equipos guipuzcoanos. El Real Unión logró además clasificarse para semifinales, pero en la antesala de una nueva final de nuevo el Barcelona se cruzó en su camino.

El 19 de septiembre de 1926 se inaugura el nuevo estadio de Real Unión, llamado Stadium Gal situado a unos pocos cientos de metros de la frontera. La construcción del estadio fue asumida por el ayuntamiento y la mitad del coste sufragada por el donativo de un empresario irunés llamado Salvador Echandía. El partido de inauguración enfrentó al Real Unión con el Barcelona. Aquel año también le fue concedido al Real Unión la Corbata Nacional al Mérito Deportivo. La temporada 1926-27 puede considerarse como el año culminante de la historia del Real Unión. Aunque ese año no gana el Campeonato de Guipúzcoa, como subcampeón participa en el Campeonato de España. Elimina a Zaragoza y Athletic de Bilbao en octavos de final; al Sporting de Gijón en cuartos y al Real Madrid en semifinales. La final le enfrenta al Arenas Club de Guecho en el campo de Torrero de Zaragoza el 15 de mayo de 1927. El partido finalizó con empate a 0 pero en la prórroga a falta de 3 minutos marcó Echeveste proclamando al Real Unión campeón de España por tercera vez. La alineación del Real Unión estaba formada por Emery; Alza, Bergés; Pedro Regueiro, Gamborena, Villaverde; Sagarzazu, Luis Regueiro, René Petit, Echeveste y Garmendia. En aquel entonces solo Real Madrid, Fútbol Club Barcelona y Athletic de Bilbao tenían un palmarés superior al del Real Unión.

Al año siguiente, en 1928 se crea el Campeonato de Liga. La creación de la Liga supuso el declive de los campeonatos regionales, que fueron languideciendo y perdiendo interés hasta desaparecer a finales de la década siguiente, mientras que el Campeonato de España cambiaría su formato convirtiéndose en un Torneo de Copa. La creación de la Liga supuso además un espaldarazo definitivo en el proceso de profesionalización del fútbol que ya estaba bastante avanzado a mediados de la década de 1920. En un plazo no muy largo supuso un inexorable declive del Real Unión, que con una base de aficionados menor que los equipos de las grandes ciudades no podía mantener a sus mejores jugadores en el marco de un fútbol profesionalizado.

Como ganador de 3 títulos de Copa (4 si se incluye el torneo ganado por el Racing de Irún) el Real Unión fue incluido por méritos propios en la primera división de diez equipos que comenzó en 1929. Las primeras temporadas de Liga marcan el rápido declive del que muchos habían considerado el mejor club amateur del fútbol español. En 1929 finaliza la primera temporada en una muy discreta novena plaza, solo por delante del Racing de Santander, siendo la plantilla del club prácticamente la misma que se había proclamado campeona de España solo dos años antes. Afortunadamente no estaba prevista esa primera temporada que el penúltimo equipo de la clasificación descendiera de categoría.

El delantero Garmendia marcha en 1930 a la Real Sociedad; en 1931, posiblemente el mejor jugador del equipo, Luis Regueiro, ficha por el Real Madrid. Jugadores como Gamborena o René Petit superan ya los treinta años. Los demás equipos de la Liga se refuerzan mientras el Real Unión no tiene capacidad económica para hacerlo. En ese contexto, la temporada 1931-32, el Unión Club acaba en la última plaza de la primera división y desciende a segunda.

Lo que podría haber sido un accidente temporal se convierte en algo casi definitivo. El Real Unión (recuperó el título de Real en 1938) cayó de la Segunda División a la Tercera División en 1942. Durante muchos años anduvo perdido por la Tercera División e incluso en categorías regionales. Las temporadas 1959-60 y 1965-66 logró fugazmente volver a la segunda división para volver a caer a tercera. Entre 1977 y 1979 se mantuvo en la segunda división B.

Durante todos estos años algunos destacados jugadores han militado en las filas del Real Unión, aunque luego desarrollaran su carrera y lograran éxitos en otros clubes; es el caso de los iruneses Javier Irureta y Roberto López Ufarte.

En la última década el Real Unión asiste a un tímido renacimiento. En 1993 el club logró ascender de Tercera a Segunda División B. Desde entonces el Real Unión se mantiene de forma estable en dicha categoría, con la excepción de la temporada 1997-98. Esa temporada bajó a tercera división, aunque recuperó rápidamente la categoría al año siguiente. En 1997 el viejo Stadium Gal fue renovado completamente y el club cuenta actualmente con un pequeño pero moderno estadio.

En 2002 la entidad celebró su centenario con la emisión conmemorativa de un sello de correos.

En las últimas temporadas el Real Unión ha rozado el ascenso a Segunda División en 3 ocasiones, quedándose en los 3 casos de forma dramática a las puertas de la misma. En la temporada 2002-03 dio el campanazo en la Copa del Rey al eliminar al Athletic de Bilbao, además de clasificarse para los play-offs de ascenso. En 2003 participaba en la Liguilla de Ascenso a Segunda División junto con el Málaga B, Lanzarote y Gramenet. En la última jornada una victoria en casa frente al Gramenet suponía el ascenso del Real Unión, el partido se vencía por 1-0 pero el Gramenet empató en los últimos instantes del partido, lo que supuso la pérdida del ascenso, que cayo en manos del Málaga B.

En 2005 con otro formato de ascenso, el Real Unión había eliminado al Rayo Vallecano y se enfrentaba en la eliminatoria definitiva al Lorca Deportiva. En el partido de ida en Lorca venció el Real Unión por 1-2, lo que suponía un paso de gigante en la consecución del ascenso. Sin embargo en el partido de vuelta, disputado en el Stadium Gal, el Lorca remontó la eliminatoria sorprendentemente y se puso 0-2 por delante. Cuando todo parecía perdido, en el tiempo de descuento, el Real Unión marcó el 1-2 lo que supuso empatar la eliminatoria. Con el mazazo moral que supuso para el Lorca ese empate in extremis y tras la expulsión del jugador del Lorca Iñaki Bea, todo parecía a favor del Real Unión en la prórroga, pero en el momento más inesperado cuando los iruneses estaban volcados al ataque Juan Carlos Ramos marcó un golazo desde larga distancia que supuso el 1-3 y el ascenso del Lorca Deportiva.

En la temporada 2006-07, el Real Unión volvió a clasificarse para el play-off de ascenso. Sin embargo fue eliminado en la primera de las dos eliminatorias que debía superar, por el Alicante Club de Fútbol. Tras ganar en el Stadium Gal por 1-0, fue eliminado en el partido de vuelta en Alicante tras perder por 2-0 en la prórroga.

El 11 de noviembre de 2008 el equipo volvió a atraer la atención tras pasar tres rondas de Copa de SM El Rey contra Lugo (0-3), Sant Andreu (2-1) y Barakaldo (2-1), fue emparejado con el Real Madrid, al que superó gracias al valor de los goles marcados fuera de casa. El Real Unión venció 3-2 en el partido de ida en Irún, y logró un merecido 4-3 en el Santiago Bernabéu, marcando en el último minuto Eneko Romo. De esta manera el Real Unión pasó a ser el primer equipo de 2ªB en eliminar al Real Madrid en una eliminatoria de ida y vuelta.

Antiguamente el Real Unión jugaba también con camiseta a rayas blancas y negras y pantalón negro.

El estadio del Real Unión se encuentra a escasos 300 metros de la frontera internacional entre España y Francia.

Los jugadores con dorsales a partir del 25 alternan el primer equipo con el filial.

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Iglesia de Nuestra Señora del Juncal (Irún)

La iglesia de Nuestra Señora del Juncal, en Irún (Provincia de Guipúzcoa, España) es un edificio de volumen notable y relativamente simple, pues evidencia el plan interior y su espacio unificado, resaltando del mismo la singularidad de la torre, por una parte, y los volúmenes más bajos de las dependencias anexas, por otra, entre las cuales se encuentra la sacristía. Todos los cuerpos, excepto la torre, se protegen mediante cubierta de faldones inclinados, con la cumbrera paralela al eje mayor y resolución a varias aguas adaptadas a la planta.

La iglesia, aunque proyectada y edificada en plena época renacentista, responde a los patrones góticos, por su sistema constructivo y sus formas, que siguen vigentes en gran parte de Europa, sobre todo la del norte, con referencias a los modos renacentistas (columnas, coro, ventanas y óculos), y barrocos (portada).

Los pequeños capiteles de las pilastras que sostienen los torales y las columnas embebidas de las naves laterales, hacen creer en un proyecto inicial, en el que las bóvedas de las naves laterales eran más bajas que la central; proyecto que se dejó al girar la construcción hacia el tipo salón.

El templo adoptó su organización definitiva orientado según el eje litúrgico este-oeste. Dispone de tres naves de igual altura, en las que destaca la anchura de la nave principal respecto de las laterales. Mide 45 metros de largo y es casi tan alta como ancha, puesto que su anchura es de 24 metros y su altura de 22 metros. La nave central, queda sólo acompañada por las naves laterales en dos de los tres tramos de los que está compuesta, y se continúa en ábside de testero plano ochavado por dos pechinas. El presbiterio entonces, de planta rectangular con mucho fondo, pasa a la poligonal de la bóveda, con notoria presencia al exterior. Los dos accesos se ubican al sur, en la fachada principal, y el cuerpo bajo de sacristía, con dos plantas, al este.

La iglesia, exenta, muestra su mayor fuerza plástica en los volúmenes de sus formas básicas y constructivas, naves, torre, muros y contrafuertes, más que el detalle compositivo de unas fachadas que no se plantean como tales, salvo en los accesos al templo.

Tan sólo las escasa aberturas de los ventanales y óculos, mayoritariamente del siglo XVII, la alta moldura horizontal, a modo de imposta, del cuerpo occidental, torre y ábside, así como las cornisas que rematan los cierres, con alguna gárgola zoomorfa, constituyen los escasos elementos compositivos y formales en la austera masa muraria.

La portada principal es de un barroco inicial y consta de dos cuerpos. En el inferior se abre una gran puerta sin parteluz. Sus jambas y dintel presentan trabajo de finas molduras. A ambos lados, y sobre un alto zócalo, se levanta un pareado de columnas clásicas, con basa ática, fuste liso y capiteles dóricos. Sostienen el entablamento, en cuyo friso se trabajan triglifos y metopas. Sobre pequeñas ménsulas se eleva el segundo cuerpo, de ancho friso liso y nicho de medio punto. Pilastras decoradas hacen de jambas. A cada lado, sobre zócalos altos, una columna jónica limita este cuerpo, que remata en frontón curvo. Para E. Artamendi, ésta sería uno de los primeros ejemplos guipuzcoanos de portada barroca, probablemente de 1647.

Los apoyos interiores se realizaron mediante columnas clásicas: dos grandes columnas de fuste cilíndrico de basa ática (bocel, escocia, bocel) y capitel dórico toscano. Sobre el capitel arrancan los nervios que sostenían las antiguas bóvedas de crucería complicada, pronto resentidas. Sólo se conservan la del ábside y la del coro; las correspondientes a las naves fueron sustituidas en 1912 en cemento. En el ábside, la bóveda de crucería lleva ligaduras que enlazan la clave central con los vértices del polígono y una corona de arcos conopiales en torno al núcleo.

El coro alto, situado en la zona de los pies de la nave central, coherente a la unidad espacial del esquema de iglesia-salón, conserva su bóveda, rica en combados curvos. Se protege mediante balaustrada pétrea.

La iluminación del templo se realiza mediante ventanales en las naves laterales, uno por cada tramo. Destacan los ventanales rasgados que se abren al ábside. El de la epístola es apuntado, mientras que el del Evangelio es de medio punto. Fueron abiertos en el siglo XVII avanzado, así como los óculos. Un nicho primitivo, abierto en el muro del ábside, descubierto por el señor Iribarren, queda escondido por el retablo.

La torre queda adosada a la iglesia en su imafronte, por el lado de la fachada principal, junto a la portada. Es maciza, de base cuadrangular y dispone de algunas ventanas. De sus tres cuerpos, el superior cuenta con las campanas y el reloj, y queda rematado en un calado de piedra con pirámide de piedra de Amasa en los vértices. A la torre queda adosado un gran garitón, con la escalera de caracol al interior. Le dota de carácter de fortaleza militar, en las que las pequeñas ventanas asemejan saeteras.

Para el profesor E. Artamendi, el singular campanario de la torre de la iglesia de Juncal, es obra que Fray Miguel de Aramburu diseñó en 1600, y constituye el primer ejemplo de la torre herreriana, cuyo modelo es el volumen prismático con cuadrifronte compuesto por ventanas de medio punto encuadrada por pilastras, rematado por balaustrada adornada con pirámides y cubierto por una cúpula rebajada, sobremontada por una linterna abierta terminada en un agudo pináculo.

El sistema constructivo del espacio de la iglesia es abovedado a la manera gótica. Se cubre mediante siete bóvedas de crucería, más la del ábside -tres en la nave mayor y dos en cada lateral- que se apoyan en dos pilares cilíndricos centrales, las semicolumnas de los ángulos y las pilastras de los contrafuertes externos. La bóveda del presbiterio es igualmente de crucería, adaptándose la planta rectangular, mediante trompas, a la octogonal del ábside. El coro se sostiene mediante una bóveda de crucería rematadas por un arco escarzano o rebajado.

Las paredes perimetrales tienen la triple función que caracteriza el sistema: cierre, arriostramiento y soporte o de carga. Los contrafuertes rectangulares al exterior del templo son propios del siglo XVI. Estos aparecen en continuación a las naves y en esquina.

La fábrica es mayoritariamente de sillería de piedra labrada, siendo de "piedra negra" o caliza de Amasa, en la torre. El aparejo de sillar aparece visto al interior, pero la plementería de las bóvedas está enlucida. La estructura que sostiene el tejado de faldones inclinados está renovada a base forjados de hormigón, se cubre con teja curva y reposa en una cornisa de piedra moldurada, con gárgolas.

Todo edificio, especialmente las iglesias, puede contener elementos no estrictamente arquitectónicos, de carácter más o menos mueble, pero asociados a la arquitectura; entre ellos se incluyen esculturas, retablos, mobiliario y pinturas.

En la iglesia de Santa María del Juncal es de destacar el retablo mayor, obra concebida en 1643 y cuyos autores fueron Bernabé Cordero, en su parte arquitectónica, y Juan de Bazcardo, en la escultórica. Consta de dos cuerpos sobre banco y un ático con Calvario; grandes columnas de fuste estrecho, de órdenes compuesto y corintio, limitan los encasamentos y separan las tres calles centrales y las entrecalles extremas. En el banco se historian escenas de la Pasión y en el resto la vida de la Virgen. La joya del retablo es la reproducción de la Andra Mari, cuyo original es del siglo XII.

Los remates de hierro y la veleta son de 1606.

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Rugby Club Irun

El Rugby Club Irún, es un club de rugby afincado en Irún (Guipúzcoa, España). Tiene una dilatada trayectoria en la historia del rugby vasco y español. Actualmente juega en la Liga Vasca.

Para remontarnos a los orígenes del Rugby Club Irún, tendríamos que retroceder más de una treintena de años y situarnos en el bar Real Unión,, donde se gestaba lo que podríamos denominar, aventurando mucho, su "asamblea fundacional". Pero que nadie piense en directivas, socios y formalismos por el estilo. Nada más lejos de la realidad. Una cuadrilla de amigos con bastantes ganas de hacer deporte y no más de 20 años, reunía unos pocos duros de "bote" para comprar un balón oval. Había nacido el Rugby Club Irún.

Al día siguiente, uno de ellos, Manuel Mari Oscoz, que había jugado un año en el desaparecido Centauro de Donosti, enseñaba al resto lo poco que sabía. La playa de Fuenterrabía les sirvió para sus primeros e inexpertos "batacazos". Era primavera y, al llegar el otoño, empezaban a competir en la liga regional, con una incalculable dosis de ilusión, pero con escasos conocimientos de los "secretos" de este deporte. Lo demás vendría con el tiempo.

Los tiempos cambiaban y la cuadrilla en cuestión le iba tomando la medida al deporte del balón oval. Como consecuencia, llegó el ascenso y, entonces, quien tomó las medidas fue la Federación y determinó que el campo de Ventas no era reglamentario para la categoría que estrenaban. Lo siguieron utilizando en los entrenamientos, pero tenían que trasladarse a Landare, en Hernani, para disputar los partidos oficiales. Aunque parezca mentira, era el terreno más próximo y había que buscar una solución.

Se entablaban contactos con el Ayuntamiento, "gobernado" por aquel entonces por el desaparecido Bergaretxe, que se mostró bastante explicito con su respuesta, que fue más o menos ésta: "Si en Irún hay 100 problemas, el vuestro es el 99". O sea, que les dio con la puerta en las narices, hábito bastante extendido por aquel entonces. Y eso, a pesar de que su hijo jugaba en el equipo juvenil. Resignación y a mirar por otro lado. Quiso el destino que la Ikastola de Irún, que ya había adquirido los terrenos de Jaizubía en los que actualmente se ubica, no tuviera dinero para iniciar su edificación. Los alumnos se distribuían en aulas de diversos centros de la localidad. Provisionalmente, hasta que hubiera medios para realizar la obra, se permitió a los componentes del Rugby Club utilizar el solar. Con sus propias manos, construyeron una caseta para vestuarios... que ni siquiera llegaron a utilizar. Y es que, "cuando naces para martillo, del cielo te caen los clavos". Por fortuna para el euskera, de algún lado llovió lo necesario para poner los cimientos de lo que hoy es la Ikastola Txingudi. La lástima es que los del rugby volvían a quedar desterrados, aunque agradecidos por ese "préstamo", que no pudo consumarse. El siguiente escalafón tuvo un nombre propio, el de Rodriguez Salis, de la Urbanizadora Jaizkibel. Comprendió su problema y les cedió un terreno en Anaka, no muy lejos del poblado de Urdanibia. Lo explanaron y de aquella, sacaron un campo, en el que no jugaron partidos de competición, porque no les estaba permitido construir vestuarios.

Y mira por donde hasta los ayuntamientos terminan cambiando. Bergaretxe tuvo que apechugar con su propio destierro y Julen Elgorriaga pasó a presidir la primera gestora municipal. En aquellos años, empezaba a fraguarse el embrión de Plaiaundi, que ya figuraba en los planes de la corporación como futuro enclave deportivo, en el que el rugby debía encontrar su morada por fin. Pero eso ocurriría al cabo de los años y, entretanto, era de necesidad encontrar un remedio.

El equipo de rugby parecía una sucursal de la KGB, oteando terrenos aquí y allá, investigando la identidad de su dueño, buscando un alma dadivosa a la que inspirar lástima, que se compadeciera de su precaria situación. Nadie aceptaba que el ayuntamiento se metiera en una solución provisional, de esas que perduran para siempre. Tenía que ser algo definitivo, como Plaiaundi, pero aquello exigía, ante todo lentitud: compra de terrenos, elaboración de proyecto y un largo etcétera burocrático. Y he aquí que apareció una escombrera en el barrio de Larreaundi. La mitad pertenecía a la parroquia y la otra mitad, al constructor Aramburu. Todos estaban de acuerdo en hacer algo útil de aquel depósito de residuos. Lo demás fue cuestión de meter la escavadora y alisar el terreno, con gastos compartidos por el ayuntamiento y el propio club. Iberduero cambió el rumbo del tendido eléctrico, porque unos cables a baja altura entorpecían la práctica del rugby. También Iberduero "proporcionó baratos" los tubos con los que se construyeron las porterías de fabricación casera. El propio club corrió con el gasto de la iluminación y, por fin, el rugby irunés pudo recibir varias visitas en su propio feudo, aunque aquello distaría mucho de un campo oficial. Como de costumbre, muchos se beneficiaron de lo que el rugby había conseguido. Las horas que no ocupaban ellos, se llenaban con partidos de fútbol. Cada vez más y cada vez menos horas libres para dedicarlas a la promoción, al trabajo de cantera. En el fondo, se estaba labrando la muerte por inanición del propio rugby, ahogada la posibilidad de renovarlo con savia nueva. Durante años, se pagó el desfase generacional abierto en el club, al que se puso remedio -además con creces- desde que el equipo recaló en el campo municipal de Plaiaundi. En ese momento la plantilla senior, con una media de edad bastante joven, se nutría de jugadores que conquistaron títulos vascos cadetes y juveniles o medallas en campeonatos de España, porque la cantera irunesa se abrió un hueco entre las mejores del Estado. A principios de los 90 se alcanzó el techo de la Primera División, pero los escasos fondos económicos acabaron descendiendo al equipo. Ahora con el equipo afincado en la Liga Vasca resulta que Plaiaundi tampoco va a ser la definitiva ubicación del campo. Intereses ecológicos, que siempre son importantes, nos van a hacer peregrinar de nuevo, esperando que esta sea la definitiva.

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Source : Wikipedia