Irradio

3.3698589894022 (3404)
Publicado por daryl 19/03/2009 @ 13:11

Tags : irradio, radio cd, mp3 y multimedia, tecnología

últimas noticias
Bebé hace historia en Metro dominicano, pero está indocumentado - Prensa Latina
Sin proponérselo, Gregorio llegó al país desde el cual la burocracia española, una de las más diabólicas nunca tramadas por la mente humana, irradió hacia el resto de las Américas y se mantiene vigente con su insondable mundo de cuños y firmas,...
“Operación paseo” - COPE
Como esto señala una conducta, al igual que en el Watergate, el espectro de las interceptaciones se irradió sobre elementos adicionales como los periodistas y la denominada Oposición, hasta llegar a un sinnúmero de gentes de las cuales el Gobierno...
DOS MOTOCICLETAS RECUPERADAS - Formosa Ahora
Tras la denuncia radicada oportunamente por el damnificado, en la cual daba cuenta que personas desconocidas habrían sustraído una motocicleta de 110 cilindradas en jurisdicción de la Comisaría Cuarta, se irradió el pedido de colaboración a las demás...
Individuos armados la golpean y asaltan - Nuevo Diario de Santiago del Estero
Advertidos del hecho ilícito, efectivos de la Comisaría Seccional Tercera se constituyeron en el lugar y allí se entrevistaron con la damnificada, quien les relató lo acontecido, por lo que de inmediato se irradió el alerta a través de la red policial,...
Capdeville y su triunfal expedición en Estoril: "Hay que tomarlo ... - Cooperativa.cl
El chileno irradió alegría por entrar por primera vez en semifinales de un torneo ATP. Aseguró que tiene posibilidades de vencer a su próximo rival, el español Albert Montañés. Una sensación de alegría dejó en Paul Capdeville (91º) la victoria ante el...
"Marcaban" casas en la ciudad de Esperanza - La Opinión Rafaela
Inmediatamente se irradió la novedad a otros móviles, y poco después se interceptó el rodado en la intersección de Sarmiento y 25 de Mayo. Allí se identificó al conductor, un joven de 20 años, y sus acompañantes - dos jóvenes de 19 y 22 años-,...
OASIS LLEGA DE BUENAS: LIAM GALLAGHER HASTA FIRMA AUTÓGRAFOS - Terra Chile
Y aunque tiene fama de temperamental e irascible, sólo irradió buena onda con los casi 60 fans que llegaron a darles la bienvenida al aeropuerto. La voz de éxitos como “Stand by me” estaba cercada por casi una decena de guardias y salió por la puerta...
Victoria de Suecia, radiante en la boda del conde Björn Bernadotte ... - Hola
Entre ellos, una invitada de excepción: la princesa Victoria de Suecia, que llegaba radiante con un vestido rojo, como vemos en la imagen. A pesar de acudir sin su prometido, Daniel Westling, la Princesa irradió felicidad. Seguramente la cercanía de su...
Juez ebrio arrastró a un policía que intentó detenerlo - MDZol
En tanto, Sala abandonó el lugar y tomó por avenida Santa Fe, por lo que el efectivo lesionado irradió un alerta a los demás móviles que patrullaban la zona para que montaran un operativo de búsqueda. Finalmente, el juez fue interceptado en la esquina...

Reginaldo Garrigou-Lagrange

Fray Réginald Garrigou-Lagrange O.P.

Reginald Garrigou-Lagrange O.P. (n. Auch, Francia el 21 febrero de 1877 - Roma el 15 de febrero de 1964) fue un teólogo y filósofo francés de fama internacional que escribió más de 500 libros y artículos.

Después de estudiar Humanidades en Roche-sur-Yon, Vendée, Nantes y Tarbes, eligió la carrera de Medicina. Mientras la cursa en Burdeos en 1897, lee L'Homme, de E. Hello; tal libro, un estímulo para realizar la existencia humana a un nivel superior a la mediocridad, le provoca la decisión fundamental de su vida: abraza el estado religioso. Novicio dominico en Amiens, se forja su espíritu en las virtudes y en el estudio. A. Gardeil descubre pronto sus valores, y lo orienta al trato familiar y apasionado con santo Tomás y los grandes Comentaristas; para perfeccionar su formación intelectual, lo envía a la Sorbona. Allí reina el modernismo y Garrigou-Lagrange, que no lo soporta, obtiene licencia para abandonar París. Viaja a Viena, frecuenta algunos meses la Universidad de Friburgo -donde conoce a Norberto del Prado, teólogo que le impresionó profundamente- y en 1905 entra a formar parte del equipo de profesores de Le Saulchoir.

En 1909, al abrirse el Angelicum, Ateneo Pontificio, hoy Universidad Pontificia de Santo Tomás de Aquino, compartió con Jesús G. Arintero la cátedra de Teología Fundamental, explicando el tratado De revelatione. Pasó más tarde a la cátedra de teología dogmática, dio cursos sobre la Metafísica de Aristóteles, y, sobre todo, escribió libros. Consagró 50 años a clases y publicaciones, alternando los trabajos profesorales con el servicio a la Santa Sede en calidad de teólogo estimadísimo y con el ministerio pastoral, que amaba entrañablemente. Se jubiló en 1960, y murió el 15 de febrero de 1964 en Roma.

El legado literario de Garrigou-Lagrange es cuantioso y variado. Sus lecciones, famosas por la pasión, la claridad y la solidez, fructificaban en artículos y libros, universalizando así su magisterio. La mayor parte de su producción escrita es fruto de la enseñanza académica, y, por tanto, refleja los rasgos típicos de su pedagogía escolar. El éxito de sus obras fue enorme. Escritas originalmente en latín y en francés, obtienen traducciones al alemán, español, inglés, italiano y polaco. Aun dentro de la unidad interna de su contenido ideológico, su obra escrita abarca cuatro extensos ramos: Apologética, Filosofía, Teología dogmática y Espiritualidad.

En Apologética su obra máxima es De Revelatione, en 2 vol., manual clásico, que vio la luz en 1918 (4 ed. Roma, 1945). Situado en una zona neutra entre dos mundos, el de la razón y el de la fe (cfr. S. Giuliani, Garrigou-Lagrange Apologeta, «Angelicum» 42, 1965, 117-136), Garrigou-Lagrange expone los motivos de credibilidad de las verdades reveladas; la estructura de la obra comprende dos partes: la 1ª sobre la necesidad y cognoscibilidad de la Revelación; la 2ª sobre su existencia. El recurso incesante a los grandes principios de la metafísica no obsta para que el autor niegue autonomía a la Apologética y la incluya en la Teología, exigiéndole un método rigurosamente objetivo.

En Filosofía Garrigou-Lagrange pertenece a la Neoescolástica instaurada por la encíclica Aeterni Patris (1879) de León XIII. Ya desde joven descubre cuál va a ser su itinerario filosófico: desvelar y debelar los riesgos del inmanentismo modernista de Bergson y Le Roy, apoyándose en el realismo de la crítica y ontología tomistas como base de una teología natural del ser que se proyecta a la demostración de la existencia y naturaleza de Dios. Su primer escrito, de 1904, es una nota sobre la prueba de la existencia de Dios por los grados del ser; en 1907 insiste en un ensayo sobre el panteísmo de la «nueva filosofía» y las pruebas de la trascendencia de Dios; en 1909 publica en París el libro Le sens commun, la philosophie de l'être et les formules dogmatiques (El sentido común, la filosofía del ser y las fórmulas dogmáticas, 3ª ed. Buenos Aires, 1944). Garrigou-Lagrange es, ante todo, un temperamento metafísico, un defensor del ser frente al fenómeno (cfr. el cap. «El verbo ser, su profundo sentido y su alcance» en El sentido del misterio y el claroscuro intelectual, Buenos Aires, 1945, pp. 61-84; Le sens du mystére et le clair-obscur inteleectuel, Paris, 1934); el sentido común es puerta de acceso al ser (Crítica); éste, encontrado en su realidad extramental, descubre sus estratos a través de su estructura profunda (Ontología); el proceso termina en Dios, el Ser por antonomasia, meta de toda la filosofía de Garrigou-Lagrange: Dieu, son existente et sa nature, Paris, 1914 (Dios, su existencia y su naturaleza); Dios al alcance de todos (Barcelona, 1942); Dios. La naturaleza de Dios. Solución de las antinomias agnósticas (Buenos Aires, 1950) son hitos de su legado filosófico (cfr. A. Lobato, Itinerario filosófico de Garrigou-Lagrange, «Angelicum» 42, 1965).

Como profesor y escritor de Teología dogmática, Garrigou-Lagrange sigue la Summa Theologiae, que es «su» libro; seis tomos de comentarios, de corte clásico, ayudándose en Cayetano y Juan de Santo Tomás; una serie innumerable de artículos y algunas «obras mayores» son índice de su fidelidad al neotomismo, al mismo tiempo que revelan las cualidades peculiares del autor: defensa y exposición de la doctrina del «Doctor Común», descubrimiento y flagelación del inmanentismo modernista. Para Garrigou-Lagrange, el modernismo es un enemigo que no muere. Basta recordar su sonoro grito de alarma en 1946: La nouvelle théologie, oú va-t-elle? («Angelicum», 23, 1946, pp. 126-145). La encíclica Humani generis (1950) de Pío XII ratificó muchas de las tesis por las que Garrigou-Lagrange había luchado en sus clases y en sus libros. Otro tema que cultivó con especial atención fue el de la gracia y la predestinación. También en este campo se muestra inflexible con el «neomolinismo» y la teoría de Marín-Sola, poniendo de relieve, por una parte, su garra polémica y, por otra, su entronque con el tomismo español del s. XVI.

Con todo, donde Garrigou-Lagrange destacó más fue en el campo de la Espiritualidad. En 1909 leyó La evolución mística de Arintero. Esta obra ejerció en él un influjo parejo al libro L'Homme. El proselitismo del genial restaurador de la mística ganó en Garrigou-Lagrange a su más valioso discípulo. Garrigou-Lagrange lo declara: «Tuvo en mí gran influencia y me aclaró importantes puntos, que traté de exponer en seguida según la doctrina de Santo Tomás» (Evolución mística, Madrid 1952, L-LI). En 1917 abre una cátedra de Ascética y Mística, la primera de esta disciplina en una Facultad eclesiástica y la última que abandonara, vencido por los años, en 1960. En 1919 alienta la fundación de la revista «La vie spirituelle» y se convierte en principal redactor; en 1923 reúne sus lecciones y artículos en Perfection chrétienne et contemplation selon S. Thomas d'Aquin et S. Jean de la Croix (Sannt-Maximin, 2 vol.), obra representativa, polémica a grandes trozos, en la que trata de armonizar la teología ontológica de la gracia con las descripciones psicológicas de S. Juan de la Cruz y de proseguir, desde el ángulo tomista, la ruta abierta por Arintero en la Teología Espiritual. Garrigou-Lagrange luchó por las ideas de unidad de la vida cristiana, por el concepto de mística como desarrollo normal de la vida cristiana, por la vocación de todos los cristianos a la perfección, etc. Tesis arinterianas, que había que remozar a fuerza de esclarecer principios «tradicionales» olvidados y enturbiados en los últimos siglos. Prosiguió ese camino al ritmo de sus cursos magistrales, y fueron apareciendo nuevas obras, culminando con Les trois áges de la vie intérieure, 2 vol. Paris, 1938 (trad. esp. Las tres edades de la vida interior, 2 vol. trad. esp. Buenos Aires, 1945), en la que, limando al máximo las aristas polémicas, expone los principios comúnmente admitidos. Como en su itinerario filosófico, también aquí apunta a Dios, pues la vida interior es «un preludio» de la vida del cielo. Dentro del arco de este grupo de escritos de Garrigou-Lagrange hay que mencionar: L'amour de Dieu et la Croix de Iésus, Juvisy 1929; La providente et la confiance en Dieu, París 1932; La Madre del Salvador y nuestra vida interior (París 1941, Buenos Aires 1947); los dos preciosos tratados, procedentes también de la cantera escolar, La santificación del sacerdote (Madrid 1953; primera ed. en latín, Roma, 1946) y La unión del sacerdote con Cristo (Madrid, 1955; primera ed. en latín, Roma, 1948).

Garrigou-Lagrange dedicó su vida entera a lo que él llamaba las «tres sabidurías» o ciencias de las cosas por su causa suprema: la Metafísica, la Teología y la Mística. Poco a poco, en escala armónica y ascendente, se va inclinando por la última. Su figura descuella entre los pensadores católicos de la primera mitad del s. XX; irradió poderosamente su doctrina, a través de la cátedra y los libros, a varias generaciones, incluso en países lejanos, como Argentina y Polonia.

Al principio



Apurímac prehispánico

El siguiente artículo trata acerca de la historia de Apurímac (Perú) antes de la invasión de los europeos.

No se sabe a ciencia cierta cuándo llegaron los primeros seres humanos al territorio del actual departamento de Apurímac. Lo más probable, teniendo en consideración la fertilidad y abundancia de recursos que ostentan algunos de estos valles, es que su poblamiento haya sido contemporáneo de sitios como el de Pampamachay o Telarmachay (Junín, 6000 a. C.).

Lo que sí está probado es que en la zona se desarrolló tempranamente una elevada cultura, evidencia de la cual son las pequeñas piezas de oro encontradas en 1951 en el cerro Huayhuaca, en las inmediaciones de Andahuaylas, por Óscar Núñez del Prado y John Rowe, piezas que son las más antiguas de ese metal que hayan encontrado en los Andes y que datan del 1800 a. C.

Avanzando algo más en el tiempo, Apurímac, tuvo como habitantes ancestrales a dos pueblos de tradición guerrera: los chancas y los lares. Estos últimos se establecieron en la margen izquierda del río Apurímac hacia el siglo XI de nuestra era, pero luego emigraron a zonas más altas fuera de la región.

Los chancas, en cambio, se mantuvieron cohesionados y lograron desarrollar un importante señorío regional que vivió su apogeo durante el siglo XIII. Su territorio inicial estuvo ubicado entre los ríos Pampas y Pachachaca, tributarios del Apurímac. Al expandirse, hicieron del área de Andahuaylas su sede principal. Desarrollaron una cultura autónoma y tuvieron su propio idioma, el puquina. Su capital fue Huamancarpa (‘casa del halcón’), a orillas de la laguna Anori, a 35 kilómetros de Andahuaylas, en las riberas del río Pampas.

El iniciador de la expansión de los chancas se llamó Uscovilca, y su momia se conservó con veneración en Huamancarpa hasta los tiempos de los incas. Las investigaciones realizadas por J. González Carré (1982) y Lorenzo Huertas (1983) documentan que la influencia de esta nación se irradió desde Apurímac hasta lo que hoy es Huancavelica y Ayacucho. Según el cronista Pedro Cieza de León (1553), los primeros chancas establecidos en Apurímac provenían de la actual zona de Castrovirreyna (Huancavelica).

El apogeo expansivo de los chancas se produjo entre los años 1200 y 1438. En este último año fueron sometidos por el Sapa Inca Pachacútec luego de una dura batalla en la que la ciudad del Cusco corrió el riesgo de ser capturada por los apurimeños. Según algunas tradiciones incas, los chancas habrían sido conquistados mucho antes, hacia el año 1230, cuando el Sapa Inca Mayta Cápac y su ejército cruzaron el río Apurímac, llamado antiguamente Cápac Mayu (‘río principal’), mediante un prodigioso puente colgante. El Inca Garcilaso de la Vega (1605) atribuye a Cápac Yupanqui una hazaña similar cien años después. Sin embargo, investigaciones recientes parecen indicar que la belicosa nación chanca se mantuvo independiente, como un estado rival de los incas.

Fue en 1438 que el caudillo chanca Anccu Hualloc (también llamado Anco Huayllu o Hancoallo) reunió “40.000 hombres de guerra” y emprendió la conquista del Cusco. Avanzó victoriosamente hasta rodear la ciudad. El inca y muchos personajes de la nobleza huyeron en dirección al Collasuyo y cundió la desesperación hasta que un príncipe encabezó valerosamente la resistencia. Mientras lograba reunir aliados, ofreció la paz a los sitiadores, pero éstos rechazaron la oferta. Una cruenta batalla fue librada en Yawarpampa (‘campo de sangre’), ganada providencialmente por los cusqueños mediante la llegada oportuna de fuerzas amigas. Esta difícil victoria se tornó en leyenda en el relato que recoge el cronista indio Joan de Santa Cruz Pachacuti Yampo Salcamaygua (1613), que afirmó que la batalla se habría perdido si no cobraban vida milagrosamente las pururaucas, piedras disfrazadas como soldados para engañar a los chancas. Según los vencedores, murieron en Yawarpampa “22.000 chancas y 8.000 cusqueños”. Anccu Hualloc fue herido y apresado. Los chancas fueron perseguidos hasta Antahualla (Apurímac).

El líder de la defensa del Cusco asumió el poder como máximo soberano y fundó una nueva dinastía. Según los Comentarios Reales de los Incas de Garcilaso de la Vega, el inca fugitivo fue el anciano Yawar Huácac y el príncipe que asumió la defensa del Cusco, su hijo Hatun Topa, llamdo después Viracocha Inca. En cambio según Juan de Betanzos (1551), el inca fugitivo fue el anciano Wiracocha y no sólo él sino su heredero Urco, huyeron de su responsabilidad, siendo el salvador el príncipe Inca Yupanqui, luego llamado Pachacútec. Ésta es la versión más aceptada, que coincide con la crónica de Cabello Valboa (1583) y otras cronologías. Otras crónicas, entre ellas la de Bernabé Cobo (1653). mencionan una segunda ofensiva de los chancas ocurrida poco tiempo después, también encabezada por Anccu Huayco contra Pachacútec. El caudillo prisionero no sólo logró evadirse, sino que reunió 8.000 combatientes chancas en Challcumarca y Suramarca y reanudó la guerra, esta vez para recuperar los territorios perdidos. Viéndose en inferioridad de fuerzas, optó por escapar hacia la selva a “una región de grandes lagunas” o cochas, siguiendo el curso del río Urubamba. Fue tal la indignación del Sapa Inca que el general que pudo dar alcance a los rebeldes pagó con su vida la fuga.

No obstante existir información sobre su historia guerrera y sus caudillos, los restos arqueológicos identificados como chancas no permiten establecer un perfil exacto de la vida y las constumbres de este pueblo. Tanto Huamancarpa (cerca de Andahuaylas), como Carahuasi y Rumihuasi (cerca de Abancay), requieren todavía mayor investigación, debido a la superposición de restos incas. Cerca de Carahuasi, sobre una plataforma con visión privilegiada sobre un valle irrigado, se encuentra la piedra de Sayhuite, roca volcánica tallada de 2,50 metros de alto por 4 metros de diámetro y 11 metros de circunferencia, considerada obra de los incas, cuyas figuras en miniatura entre trazos que asemejan canales agrícolas y lagunas son un persistente misterio.

Después de la conquista de los chancas, el incario construyó dos importantes ramales de los Caminos del Inca o Cápac Ñan en ese territorio. Uno comunicaba el cámac ñam (‘camino de las zonas altas’) con el “camino de los llanos” en la costa; iba de Cusco a Accha (en Paruro, Cusco), luego cruzaba territorio chanca hasta Alca (en La Unión, Arequipa), concluyendo en Chala, en la costa; el otro ramal iba desde Cusco hasta Anta (Cusco) e ingresaba a territorio chanca hasta llegar a Andahuaylas (Apurímac). Muchas zonas del territorio de los chancas fueron repobladas mediante el traslado de mitmacs. La actual provincia de Aymaraes debe su nombre al establecimiento de mitmacs o mitimaes de origen aimara en ese lugar.

Al principio



Expedición Botánica

El médico francés François Quesnay se dedicó al estudio de la economía y aportó el pensamiento Económico las ideas que sustentan la escuela llamada de "Los Fisiócratas" la cual reconoce que la fuente de la riqueza de los pueblos es la naturaleza.

Es importante anotar que a mediados del siglo XVIII Francia desarrolló notablemente la agricultura hasta el punto de convertirla en la fuente más importante de su economía. El reinado de Carlos Tercero en España no fue indiferente a los progresos de la fisiocracia en Francia y decidió a través del virrey Antonio Caballero y Góngora autorizar y apoyar el inventario de la naturaleza de la Nueva Granada nombrando como director a José Celestino Mutis. Dicho inventario es conocido en la historia de Colombia como la "Expedición Botánica" cuyos objetivos científicos dieron como resultado: la clasificación de las plantas, la fauna, y la fundación del primer observatorio astronómico en la ciudad de Santa Fé de Bogotá.

Es importante resaltar que el expansionismo español sobre el dominio de tierras y riquezas primó sobre el interés científico del estudio de la naturaleza; esfuerzos, que con el tiempo se convirtieron en inventarios y no tuvieron trascendencia en la fundamentación científica que permitiera generar economías de escala en la agricultura y ganadería.

A pesar de ello como consecuencia de la Expedición Botánica, a mediados del siglo XIX se realizaron expediciones de la denominada Comisión Corográfica, un órgano investigador creado para la exploración del territorio del país, en las cuales se descubrieron muchas nuevas especiales de plantas y animales. Esta comisión estuvo conformada por los naturalistas Agustín Codazzi, Manuel Ancízar, José Jerónimo Triana, además de artistas que tenían como labor elaborar acuarelas para ilustrar la flora y fauna clasificada. Actualmente las acuarelas en las cuales se recopilo toda la información reunida reposan en la Biblioteca Nacional de Colombia.

El arzobispo-virrey Antonio Caballero y Góngora, en 1783, acometió la trascendental obra de la Expedición Botánica, aprovechando los conocimientos, talento y sabiduría del sacerdote José Celestino Mutis. Para ello el arzobispo-virrey hizo gastos de su propio bolsillo mientras venía la aprobación de las Cortes, la cual obtuvo a fines de ese mismo año. El arzobispo traicionó a José Celestino Mutis ocasionando así la violación de los derechos humanos. El aporte de estos individuos a la historia de Colombia ha sido examinado en numerosas biografías, ya que a ellos les tocó vivir en el momento crucial de las guerras de Independencia.

Descubrió Mutis en asociación de sus colaboradores la quina en el Nuevo Reino de Granada, así como el té de Bogotá; las propiedades del guaco como preservativo contra mordeduras de serpientes, la ipecacuana del río Magdalena. Hizo ensayos para aclimatar el canelo, el anís, la nuez moscada. Igualmente descubrió varias minas. El herbario y la clasificación hecha por el mismo Mutis se encuntran en Valladolid.

Colaboraron con Mutis en la Expedición Botánica el presbítero Eloy Valenzuela como subdirector y Pablo Antonio García como dibujante. Luego entró a prestar sus servicios el pintor de flores Francisco Javier Matiz, de Guaduas (Cundinamarca). Se destacaron igualmente en la obra de la expedición Francisco Antonio Zea, Jorge Tadeo Lozano y Francisco José de Caldas, quien fue uno de los mejores colaboradores de Mutis en la Expedición.

Los discípulos de Mutis fueron todos decididos sostenedores por la causa de la independencia de Colombia, próceres militares y civiles y mártires de la libertad. Con toda razón se señala a Mutis como uno de los más eficaces precursores de la independencia de Colombia y a su Expedición como la génesis de la misma. Sus integrantes formaron un núcleo granadino de fuerte influencia que irradió por todo el país las ideas revolucionarias por medio de El Semanario, publicado bajo la dirección de Francisco José de Caldas.

Al principio



San Sebastián de los Reyes (Venezuela)

El nombre de la ciudad en una agencia bancaria de la plaza Bolívar

San Sebastián de los Reyes es una antigua ciudad venezolana, fundada en 1585 por Sebastián Díaz Alfaro, natural de Sanlúcar de Barrameda, provincia de Cádiz, en España. Aunque tiene el mismo nombre que la ciudad madrileña de San Sebastián de los Reyes, el motivo de su nombre es distinto ya que en el caso de esta ciudad, el nombre se escogió en honor de los Reyes Católicos a comienzos del mismo siglo XVI, mientras que en el caso de la ciudad venezolana, su nombre se debe a que la fecha de su fundación coincidió con el día de los Reyes, el 6 de enero de 1585.

Aunque fundada en 1585, no fue hasta 1611 cuando comenzó a abrirse el libro parroquial. El motivo, según el Obispo Martí cuando visitó la zona en 1783, debe estar en que el primer sitio de fundación de San Sebastián estaba ubicado en la población actual de Taguay (también del estado Aragua) cuando señala que "en este sitio (Taguay) estuvo antiguamente la población de San Sebastián de los Reyes". Se considera que San Sebastián fue la población que inició el desarrollo pecuario de Los Llanos ya que a partir de la misma, comenzaron a fundarse fincas pecuarias dedicadas a la ganadería vacuna (también equina, para el desarrollo de esas actividades ganaderas) que tanta importancia ha tenido en la historia de Venezuela. Estas fincas ganaderas reciben el nombre de hatos en Los Llanos venezolanos.

Las actividades ganaderas, que no existían en América, vinieron a potenciar enormemente el uso de la tierra en los Llanos, cuyo clima, vegetación, hidrografía y pastos naturales, eran casi ideales para el desarrollo de las mismas. Precisamente, fue el éxito de la cría de ganado lo que vino a atraer población de otras partes, tanto españoles de Castilla, Andalucía y Canarias, como indígenas de la región central, algo más al norte, dando origen a un mestizaje muy temprano, pero con menor proporción de población indígena que en otras regiones del norte del país, ya que era muy escasa en Los Llanos a la llegada de los españoles. Los datos de población de la época colonial nos ilustran esa diferencia en el siglo XVIII, ya que las poblaciones de Los Llanos tenían, por lo general, una menor proporción de población indígena y mestiza que en las poblaciones de otras partes del país. Ha sido mucho más reciente, en los siglos XIX y XX, cuando la población criolla, descendiente de los colonos españoles dedicados a las actividades pecuarias en Los Llanos, comenzó a emigrar hacia las zonas urbanas del norte del país. Del artículo sobre el estado Guárico, más que del correspondiente al estado Aragua, puede inferirse la enorme importancia de San Sebastián en el poblamiento de los Llanos. Esta importancia queda de manifiesto por el hecho de que, a pesar de su población relativamente escasa, siempre tuvo varias iglesias, como correspondería a una ciudad de mucho mayor tamaño. La iglesia de San Sebastián Mártir, por ejemplo (]), está ubicada muy cerca de la iglesia de Nuestra Señora del Carmen.

Al comenzar el nuevo año se aproximan las fiestas patronales. El 6 de enero de cada año se alzan las banderas sobre el Templo Mayor de San Sebastián y el Santuario de Nuestra Señora de la Caridad, anunciando el comienzo de las celebraciones en honor a San Sebastián Mártir y a la Virgen de la Misericordia y Caridad.El día 20 de enero se rinden honores al glorioso mártir San Sebastián, festividad que data desde la fundación. La peregrinación acude de todos los rincones del Llano y de los Estados vecinos. La ciudad se llena de visitantes que llegan a testimoniar su devoción a la Virgen de la Caridad. Estas celebraciones se efectúan desde el 22 de enero del año 1692.

El Municipio San Sebastián ocupa una superficie de 734 km² y tiene una población de 19.474 habitantes según el Censo de 2001, lo cual supone una densidad de 26,5 habitantes por km². La mayor parte de la población se ubica en la capital del municipio y algunos centenares localizados en los centros poblados de Corozal, El Nicual, Guanasnal, La Palma, Quebrada Honda y Valladolid. A lo largo de sus más de 425 años de historia, la ciudad ha tenido un desarrollo demográfico más bien modesto, que no guarda proporción con la importancia que tuvo a través del tiempo. La razón hay que buscarla en el hecho de que, desde sus inicios, fue un centro urbano del que irradió un modo de vida totalmente nuevo como es la ganadería: por una parte, la ciudad fue originalmente una estación de paso, que recibía muchos inmigrantes, pero que se quedaban poco tiempo, al marcharse en la búsqueda de nuevas tierras hacia el sur con el fin de desarrollar las actividades ganaderas. Y en la medida en que fueron apareciendo nuevas ciudades situadas más hacia el interior de Los Llanos (San Juan de los Morros, Valle de la Pascua, Calabozo y otras poblaciones) el crecimiento de San Sebastián se vino a estancar durante algún tiempo. Nuevas perspectivas económicas en el campo de la agricultura (cultivos intensivos, parcelamientos vacacionales, turismo) podrían ser causa de cierto repunte demográfico, algo que se ha podido constatar en el último período intercensal (1990 - 2001), en el cual pasó de los 14.980 habitantes a la población ya indicada, lo que significa un crecimiento bastante rápido (30 %), ligeramente superior al promedio para todo el estado (29,4 %).

Algunas iniciativas culturales como la de la Orquesta sinfónica juvenil e infantil constituyen un ejemplo palpable de la larga tradición musical y cultural de esta población que tiene más de cuatro siglos de existencia.

El clima es tropical de Sabana, el cual se caracteriza por presentar 2 estaciones, una lluviosa y otra seca; las temperaturas oscilan entre los 25º C y los 26º C , presentándose las mayores en abril y mayo. Las precipitaciones abarcan aproximadamente 6 meses (mayo a octubre) ocurriendo las mayores entre los meses de junio y julio, y siendo menores durante comienzo y finales de año. La pluviosidad es del orden de los 1530 m.m. anuales.

San Sebastián es una población estrechamente vinculada a su posición relativa en el punto en el que un valle tectónico que corta la Serranía del Interior (el Abra de San Casimiro) se abre hacia Los Llanos desde Caracas y los Valles del Tuy. Su pasado desde el punto de vista económico estuvo vinculado a la ganadería extensiva mientras que en la actualidad solo quedan algunas explotaciones de ganadería intensiva, principalmente. Es la agricultura comercial la que ha venido a constituir una nueva alternativa de desarrollo, y también se destaca por su importante producción de queso de mano y queso llanero, así como las amplias potencialidades turísticas con las que cuenta el municipio. Las canteras de piedra caliza, para la fabricación del cemento, constituyen otra opción industrial de la zona, la mayor empresa de este tipo, queda en un caserío llamado Quebrada Honda, perteneciente a este municipio aragüeño.

La ciudad de San Sebastián de los Reyes está ubicada en el estado Aragua, y es capital del municipio San Sebastián. Se encuentra localizada a unos 100 km. al sur de Caracas, en la margen izquierda del río Guárico, en un valle donde confluyen varios torrentes de menor caudal que proceden de las laderas meridionales de la Serranía del Interior, y van a desembocar en las inmediaciones de la ciudad en el río citado. El más importante de estos afluentes es un pequeño río (río Pao), cuya confluencia con el Guárico se encuentra a un km. al oeste de la ciudad, aproximadamente.

San Sebastián está situada a una altitud de 367 metros sobre el nivel del mar, en la ruta que une a los Valles del Tuy y la capital del país con la región de Los Llanos. La topografía de la zona es bastante heterogénea, ya que las filas montañosas formadas por cuestas de rocas calizas se disponen de Noreste a Suroeste, mientras que el río Guárico se dirige de oeste a este cortando nítidamente dichas cuestas que, en esta región (que constituye una zona de transición entre la Serranía del Interior y Los Llanos del Orinoco), reciben el nombre de Galeras, por la semejanza con la proa elevada de estas embarcaciones. Entre esas Galeras (Galeras de Guarumen) se encuentra el embalse de Camatagua, ubicado en el río Guárico a unos 10 km al este de San Sebastián, cuyas aguas son bombeadas a la ciudad de Caracas con el fin de cubrir la mayor parte de sus necesidades de agua potable.

San Sebastián de los Reyes (Venezuela) - ]. Desafortunadamente, esta imagen es de baja resolución.

Al principio



Plan hipodámico

Plano ortogonal del centro de la ciudad de El Havre, reconstruido después de la Segunda Guerra Mundial

Un plan, trazado o plano hipodámico, también denominado plano ortogonal, equirrectangular, en cuadrícula o en damero, es el plano urbano que organiza el diseño de las calles en ángulo recto, creando manzanas (cuadras) rectangulares. Las ciudades que presentan este tipo de planeamiento urbano, en todo o en parte, tienen una morfología urbana perfectamente distinguible en su trazado viario. El apelativo hipodámico proviene del nombre del arquitecto griego Hipodamo de Mileto (en griego: Hippodamos), considerado uno de los padres del urbanismo cuyos planes de organización se caracterizaban por un diseño de calles rectilíneas y largas que se cruzaban en ángulo recto. El término ortogonal se refiere a los ángulos rectos.

Este tipo de plano tiene la ventaja de que su parcelamiento es más fácil por la regularidad de la forma de sus manzanas. Pese a esta simplicidad aparente, este tipo de plan presenta algunos inconvenientes, pues prolonga la longitud de los trayectos, y aumenta el congestionamiento de tráfico en las horas punta, dada la dificultad para acceder al centro o a la periferia rápidamente, para evitar lo cual se puede complementar con calles "diagonales". Tampoco permite una buena visibilidad en el cruce de sus calles, problema que se subsana con las ochavas o chaflanes. Por otra parte, no es adecuado en ciudades de abrupta topografía, sin embargo, la fuerte pendiente de las calles de San Francisco (un ejemplo de los más conocidos), es un inconveniente que constituye, precisamente, uno de los encantos de esta ciudad.

Hay ejemplos de plano ortogonal en la Edad Antigua (ciudades helenísticas y las que surgieron de un campamento romano), en la Edad Media (bastidas francesas), Edad Moderna (ciudad colonial española) y Edad Contemporánea (ensanches urbanos españoles, Plan Haussmann en París).

Este tipo de plano urbano, de antiguo origen, fue atribuido durante mucho tiempo a Hipodamo de Mileto. Se pensaba que este había creado el plano en damero, pero las investigaciones sobre Babilonia y sobre arqueología egipcia indican que existen antecedentes anteriores a las realizaciones basadas en los proyectos de Hipodamos. Está comprobado que las culturas mesopotámicas ejercieron gran influencia sobre Grecia, a través de la escultura, según Charles Picard «...el mérito soberano de Grecia no es tanto el de ser una patria de ideas nuevas como de técnicas perfectas». Babilonia irradió su prestigio y su cultura a todo el mundo antiguo. Los sistemas urbanos que se originaron en Asiria que se extendieron a Etruria y Grecia, destacándose la influencia de las ciudades asirias en el elemento práctico al urbanismo egipcio monumental.

Heródoto describe Babilonia como una ciudad de plano cuadrado de 21 x 21 km, aproximadamente, con un perímetro de 85 km, cubierto por una muralla completa de 27,50 metros de alto y 9 metros de ancho, con 50 torres almenadas y 100 puertas de bronce. La ciudad estaba dividida en dos por el río Éufrates, tenía calles rectas que se cortaban en ángulo recto por otras que desembocaban en el río después de atravesar las puertas de la ciudad. Las viviendas llegaban a tener 3 ó 4 pisos, sobre una margen del Éufrates estaba el palacio real y sobre la otra el templo de Belos con una torre de ocho pisos.

El cuadrado de 404 hectáreas correspondiente al plano de Babilonia tiene una coincidencia entre sus ángulos y los puntos cardinales. Dentro del espacio correspondiente al plano se han encontrados colinas de detritus como los tell de Kasr al centro, el de Babil al norte y el de Amram al sur. El tell de Babil que pertenecía al palacio de Nabucodonosor tiene 22 metros de altura y 250 metros de por cada lado de su base.

En realidad no puede decirse que el plano en damero sea exclusivo de Babilonia. Porque se sabe que en idénticos medios geográficos se dieron resultados similares como por ejemplo en Ajetatón, Egipto. Es digno de destacar que detalles como las perspectivas son una característica propia de Babilonia que no tiene antecedentes registrados en ninguna ciudad del mundo urbanizado antiguo.

En el plano correspondiente a la ciudad de Timgad, en Numidia (actual Argelia), antigua colonia militar romana se aprecia un perímetro rectangular, que generalmente estaba rodeado de murallas y el recinto presentaba dos grandes ejes interiores, o calles principales (a veces portificadas ) que se denominaban el cardo (traza N-S) y el decumanus (traza E-O). En el sector de intersección de las dos vías se localizaba el foro, y en su entorno los templos, la basílica y la curia. La forma de las manzanas y la traza de las calles es perfectamente regular (plano equirrectangular, en cuadrícula o en damero).

Los griegos conciben la ciudad como un área de dimensiones finitas, abarcable óptica y políticamente. Sus asentamientos se emplazan sobre una topografía irregular y se construyen como una serie de bloques. Así, exceptuando el acrópolis y ágoras, las ciudades de Grecia clásica eran un enjambre de células irregulares.

Sin embargo, a través del tiempo los griegos desarrollan un concepto urbano general. Hipódamo cristaliza las ideas del momento en una estructura urbana característica que se repite en las ciudades de colonización: unos trazados de calles regulares.

Interpolando plazas abiertas en la disposición en parrilla, en el centro de la retícula sitúa el ágora, espacio excluido del tráfico viario. Al igual que en la polis clásica, en la ciudad hipodámica faltan los ejes dominantes y la posición de los edificios principales está aún determinada por el espacio circundante. Ejemplos: las ciudades de Mileto y Priene.

En el siglo V a. C. la retícula ortogonal se convierte en norma para la planificación de la ciudad. La retícula hipodámica es más bien un instrumento práctico para facilitar la planificación y la construcción de nuevas colonias. Apoyándose en la tradición clásica y helenística, los romanos adoptan y propagan las ideas urbanísticas de Grecia.

Los romanos buscan trazados regulares geométricos o, si esto no es posible, incluyen composiciones arquitectónicas, cuyo mejor ejemplo es la ciudad de Roma.

A ella está vinculado el gobierno del Imperio, que se ve obligado a engrandecerla para hacerla digna de su papel de capital.

Su continuum espaciotemporal define su forma urbana, que pasa de la inicial Roma quadrata en el Capitolio y el Palatino, a la Roma septimontium republicana sobre las siete colonias, antes de desbordarlas y extenderse bajo el Imperio hasta la muralla aureliana.

El desarrollo de los conceptos monumentales de diseño se produce en el área central de la Roma antigua, donde el antiguo mercado en el Capitolio se transforma progresivamente en el corazón comercial y administrativo de Roma: el Foro Republicano, la parte más monumental de la ciudad por estar en él emplazados los templos y los principales edificios públicos.

Gradualmente se vio que la solución para organizar grandes formaciones de edificios reside en la composición e integración urbana. Así la ampliación del Foro durante el Imperio subordina los edificios a los espacios urbanos.

En contraste con el Foro republicano, los foros Imperiales y, sobre todo, el de Trajano son una realización de gran claridad, de espacios regulares inmensos articulados por edificios colosales. Las termas llegan a convertirse en los edificios más complejos de la Antigüedad como función sectorial, en tanto que el gran palacio de Diocleciano en Spalato se concibe y construye a modo de ciudad ideal: como un campamento romano monumentalizado. Pero las termas son composiciones regulares, la de liberada irregularidad compositiva de la villa de Adriano manifiesta otras intenciones de diseño, que serán propuestas como ejemplo para la ciudad contemporánea entendida como ciudad collage.

Al principio



Literatura de Francia

Molière, retrato de Charles-Antoine Coypel (1694-1752). Molière es uno de los autores más conocidos y representativos de la literatura francesa

La literatura francesa se refiere a la literatura escrita en francés y, especialmente, a la escrita en ese idioma por ciudadanos franceses; aunque puede también referirse a la literatura escrita por ciudadanos de otros países francófonos, como canadienses, belgas, suizos o ciudadanos del África francófona. Para referirse a la literatura en francés realizada por ciudadanos de otros países (como Bélgica, Suiza, Canadá, Senegal, Argelia, Marruecos, etc.) se suele usar el término Literatura francófona. Así mismo, también se puede considerar literatura de Francia la literatura en otros idiomas.

Los franceses son una amalgama de orígenes, aunque los más importantes sean el celta y el romano. El idioma francés por sí mismo, se puede considerar como una forma moderna del latín. El genio latino, como se le ha llamado a menudo, parece haber influído en el desarrollo de la cultura francesa y determinado su destino. Ha otorgado a los franceses su amor al orden, la claridad y el sentido común, con un instintivo rechazo al extremismo, cualidades especialmente conspicuas en su literatura. En general, los franceses son esencialmente conservadores, a pesar del hecho de haber sido frecuentemente instigadores de nuevos movimientos artísticos.

Siempre han tomado las ideas y las cuestiones estéticas con seriedad, por lo que su literatura se considera la mejor para estudiar los movimientos literarios. Debido a esto, a su ilustre historia y a su influencia sobre otras literaturas, la literatura francesa ocupa, como debiera, una preeminente posición.

El idioma francés es una lengua romance que deriva del latín vulgar y que está muy influido principalmente por el celta y el franco.

El primer texto en francés son los Juramentos de Estrasburgo, del siglo IX, si bien el primer texto inequívocamente literario es la Secuencia de Santa Eulalia, del mismo siglo. No obstante, hay que esperar a comienzos del siglo XI para encontrar una producción literaria sistemática escrita en francés medieval. Es una de las más antiguas literaturas vernáculas de Europa occidental y se convirtió en una fuente clave de temas literarios en la Edad Media a lo largo de todo el continente.

Tres grandes manifestaciones literarias encuentran su origen en la Francia del siglo XII: el cantar de gesta, la lírica trovadoresca y el poema caballeresco. Los cantares de gesta tienen su origen en la tradición guerrera anterior. Eran poemas épicos sobre hazañas de héroes famosos, que se cantaba por juglares que iban recorriendo plazas y castillos. Su texto más importante es la Canción de Roldán, en el que pueden verse los rasgos distintivos de este tipo de poesía épica en Francia: abunda lo desmesurado, lo maravilloso y la idealización, tanto de hechos como de personajes.

La lírica que crearon los trovadores obedecía más bien a un nuevo ideal de vida cortesana. Es obra de trovadores cortesanos, poetas que componen verso y música en un estilo cuidado; utilizan el occitano. Su tema favorito es el amor cortés, con idealización de la dama. Existieron diversos géneros: el sirventés, la tensó, la pastorela, aunque el más cultivado fue la cansó. Se considera a Guillermo de Poitiers, Duque de Aquitania, como su iniciador; el más destacado de los trovadores fue Bernart de Ventadorn, poeta de la reina Leonor de Aquitania; otros: Arnaut Daniel, Marcabrú y Bertran de Born. Para cuanto las refinadas cortes provenzales desaparecieron con motivo de la cruzada albigense, este modelo de poesía se había difundido por toda Europa.

Por su parte, los poemas caballerescos o roman courtois surgieron de las cortes del norte de Francia. Eran relatos en verso sobre temas de la antigüedad (como la historia de Alejandro Magno) o, sobre todo, los mitos celtas: Tristán e Isolda, los Caballeros de la Mesa Redonda o Perceval. El autor más celebrado fue Chrétien de Troyes, con sus obras dedicadas a Perceval y Lancelot. De Francia, este género irradió al resto del continente.

En la Baja Edad Media se comienza a sentir el influjo de las clases urbanas, recurriéndose a temas y géneros más próximos a la naciente burguesía. Cabe citar dos largos poemas: el Roman de la Rose, de Guillaume de Lorris, y el Roman de Renart, de carácter satírico.

De esta época datan los fabliaux, divertidos cuentos en verso en un estilo realista.

Dentro del género de la prosa narrativa, cabe citar a los cronistas Froissart y Joinville.

Se considera que la prominencia europea de la literatura francesa quedó eclipsada en parte por la literatura vernácula en Italia en el siglo XIV.

De esta época se conservan piezas de teatro religioso, generalmente clasificado en misterios (si eran piezas sobre la Navidad o la Pasión), Milagros (relatando intervenciones maravillosas de la Virgen o los Santos) y Moralidades (de carácter más satírico, con personajes alegóricos como el Vicio o la Fe). Junto a él, surge en el siglo XIV un teatro profano de farsas, que se basan en la aguda observación de la psicología humana, dándole un tratamiento burlesco.

De las farsas que se conservan, una de las más conocidas es La farsa de Maese Pierre Pathelin, datada hacia 1460, esto es, ya en pleno siglo XV, que marca la transición entre lo medieval y lo renacentista. De este momento es la primera gran figura de la poesía francesa, François Villon, extraordinario poeta, que relata en sus versos con sinceridad y emoción su vida miserable y desordenada; de su obra se recuerda sobre todo el El Testamento (o Gran Testamento) (1461), que refleja el pesar de haber malgastado su juventud y el horror a la muerte.

Francia también conoció un florecimiento de su literatura vernácula en el siglo XVI, con una gran evolución creativa. Aunque hubo humanistas a principios del siglo XVI en Francia, como Guillaume Budé († 1540), se considera que el Renacimiento literario llega a Francia hacia mediados del siglo. En este país, este movimiento se caracterizó sobre todo por una preocupación de tipo intelectual: el criterio personal y la libertad de pensamiento informarán la producción de esta época.

Se renovó la poesía gracias a los siete poetas conocidos como La Pléyade. De entre ellos, destacó Ronsard, que se esforzó por elevar el idioma, enriqueciéndolo con arcaísmos o neologismos, adaptando los modelos clásicos (oda, himno, soneto) a la lengua francesa. De su obra cabe destacar las Odas al estilo de Píndaro, o sus Sonetos amorosos.

Por lo que se refiere a la prosa, destacan Rabelais y Montaigne. El primero de ellos escribió una larga novela, Gargantúa y Pantagruel, sobre las aventuras de estos dos gigantes; se satirizan la ciencia y creencias medievales, con un estilo realista y pintoresco. En cuanto a Montaigne, destaca por sus Ensayos, obra que mezcla observaciones personales con consejos de todo tipo, defendiendo la moderación y la tolerancia, en un estilo vivo y ameno.

El teatro de la época seguía las directrices clásicas, como puede verse en las obras de Étienne Jodelle.

En la primera mitad del siglo XVII, se cultivó la literatura barroca, como puede verse en el preciosismo de autores como el poeta Vincent Voiture.

No obstante, en la segunda mitad del siglo Francia se convirtió en defensora de un ponderado y sereno clasicismo, basado en principios radicalmente opuestos a los del barroquismo. A través de los programas políticos y artísticos del Antiguo Régimen, la literatura francesa se convirtió en dominante en las letras europeas del siglo XVII. Los reyes estimularon y protegieron la creación artística. La monarquía absoluta impone reglas precisas en literatura, siendo trascendental, a este respecto, la creación de la Academia Francesa para la Lengua y la Gramática, por Richelieu en 1635.

Todos los escritores se sometían a unas mismas reglas, derivadas de Aristóteles y Horacio. El estilo evitaba excesos, aspirando a la naturalidad y sencillez. El tema preferido es el estudio del carácter del hombre. No se trata de una literatura popular, sino que el público era la corte y la aristocracia. Nicolás Boileau sistematizó las reglas literarias siguiendo precisamente la preceptiva aristotélica en su Arte poética.

El clasicismo francés destaca sobre todo por su teatro. Los géneros se separaban, debía respetarse la regla de las tres unidades y, además, cumplir una función moral. Por un lado, la tragedia clásica, creada por Corneille y llevada a su perfección por Racine, en un estilo noble y elevado trataba temas de la antigüedad grecolatina o asuntos bíblicos. Corneille tiene un estilo más bien retórico, centrándose en los conflictos que se producen dentro del alma de los personajes, en obras como El Cid o Cinna. Racine destaca por su realismo psicológico, pudiendo mencionarse, como obra más destacada, Fedra.

La comedia viene representada magistralmente por Molière, escritor y actor, protegido por Luis XIV. En sus obras satiriza a la aristocracia y la alta burguesía de su tiempo, pero a través de personajes universales como el hipócrita (Tartufo), el vanidoso nuevo rico (El Burgués gentilhombre) o El avaro.

La prosa francesa del siglo XVII destaca por su claridad y orden. Así, en su obra filosófica Discurso del método, Descartes resulta un modelo de claridad expresiva. Madame de La Fayette cultivó la prosa de ficción, adaptando el modelo de las novelas españolas al gusto francés, ahondando en la psicología de los personajes. Dado que la Europa del siglo XVII está dominada por las controversias religiosas, la literatura de controversia también se cultivó, destacando en Francia la figura de Bossuet, obispo que atacó el protestantismo e interpretó la historia en sentido providencialista (Discurso sobre la Historia Universal). Dentro del propio catolicismo, el movimiento jansenista preconizaba soluciones parecidas a las de los protestantes, lo que hizo que fuera condenado por el papado; la figura que más destaca fue el matemático e inventor Blaise Pascal, con sus Cartas Provinciales en defensa del jansenismo, además de unos Pensamientos de gran profundidad filosófica y mística. De Fénelon se recuerda sobre todo Las aventuras de Telémaco, en la que el tema mitológico sirve de excusa a reflexiones morales y políticas.

La poesía no destacó en el clasicismo francés. No obstante, siempre puede mencionarse a François de Malherbe y a La Fontaine, que aprovechando fuentes clásicas compuso una serie de Fábulas.

Se conservan de este siglo epistolarios (Madame de Sévigné) y memorias (Louis de Rouvroy, duque de Saint-Simon).

En el siglo XVIII, el francés se convirtió en la lingua franca literaria y diplomática de Europa occidental (y, hasta cierto punto, en Norteamérica), y las letras francesas han tenido un profundo impacto en todas las tradiciones literarias europeas y norteamericanas mientras que, al mismo tiempo, han resultado muy influidas por otras tradiciones nacionales (por ejemplo, el romanticismo británico y alemán en el siglo XIX).

La “Enciclopedia” fue un instrumento forjador de la nueva mentalidad de la Ilustración Las nuevas ideas de la Ilustración se difunden a través de los salones y tertulias, en las que la aristocracia recibía a literatos e intelectuales. Igualmente lo hacen a través de la Enciclopedia o Diccionario razonado de las ciencias, artes y oficios, publicada entre 1751 y 1780 por Diderot, y D’Alembert.

Dominan el pensamiento francés de la época Montesquieu, Voltaire y Rousseau. Aunque se les llama filósofos, lo cierto es que en el siglo XVIII francés se cultivó poca filosofía. Se trataba más bien de intelectuales que reflexionaban sobre la reforma social mediante medidas prácticas, y no sobre la metafísica. Utilizaban los diversos géneros literarios para expresar estas ideas de reforma social. Así, Montesquieu usó la sátira en sus Cartas Persas, obra de aguda crítica social.

Voltaire, en cambio, recurrió más al teatro, exponiendo sus ideas a través de tragedias clásicas. No obstante, también cultivó la poesía neoclásica y las novelas, de entre las que destaca Cándido. Fue un excelente escritor, agudo e ingenioso, que gozó en su época de fama extraordinaria, tratando con personajes como Federico el Grande o Catalina II de Rusia.

La obra del ginebrino Jean-Jacques Rousseau es de orientación diversa. Frente a la idea de la razón como reguladora de la sociedad, en él predomina el sentimiento sobre la razón, no creyendo en la eficacia de las leyes. Sus tesis las mostró en Emilio, obra basada en la libertad y el naturalismo que anticipaba el sentimentalismo romántico. No es el único autor en el que se están preludiando ya las soluciones románticas, pues lo mismo puede verse en otros novelistas como Jacques-Henri Bernardin de Saint-Pierre (Pablo y Virginia) o el Abbé Prévost (Manon Lescaut).

La literatura francesa desarrollada en los siglos XIX y XX ha tenido un efecto particularmente fuerte en la literatura del mundo moderno, incluyendo el simbolismo, el naturalismo, las novelas-río del Balzac, Zola y Proust.

El Romanticismo es un movimiento de reacción frente al neoclasicismo que, nacido en Inglaterra y Alemania, alcanzó a Francia lo mismo que a otros países europeos. Se exalta la imaginación, las pasiones y la visión personal del hombre y del mundo. Se manifiesta en la literatura ya en época napoleónica, con Madame de Stael y Chateaubriand (Genio del cristianismo). Predomina la novela, con autores como George Sand y el primer Balzac.

En poesía destacaron Alphonse de Lamartine (Las Meditaciones, Confidencias, de 1820) y Alfred de Musset (Las noches).

Se considera que el teatro romántico comenzó con el estreno de Hernani (1830) de Víctor Hugo, siendo considerado este último el maestro de la escuela romántica. Al año siguiente se publicaría la que posiblemente sea su obra más conocida: la novela Notre Dame de París.

Otras figuras del romanticismo francés son Alfred de Vigny, poeta, dramaturgo, y novelista, Alexandre Dumas (padre), creador de famosos folletines; y Théophile Gautier, igualmente dedicado a varios géneros literarios y gran defensor del Romanticismo.

La reacción contra el Romanticismo produce en la poesía la escuela parnasiana, cuya figura más conocida es Leconte de Lisle.

Hacia 1848, se inicia la reacción contra el Romanticismo, al que se considera superado, originándose el Realismo, que dominaría la escena literaria hasta, aproximadamente, 1874. Propugna obras utilitarias, sencillas, que describan la realidad cotidiana. La novela fue su principal medio de expresión. Aunque el público de este arte seguía siendo burgués, ello no obsta a que se dejen caer críticas hacia esa misma burguesía que retratan. No obstante, el público lector había aumentado, y ello motivó una mayor difusión del periodismo y de las novelas, especialmente del tipo novela por entregas.

El movimiento realista está iniciado y representado entonces por Balzac (La comedia humana) y Stendhal (Rojo y negro), que se imponen como tarea la descripción en sus obras de la estructura de la nueva sociedad francesa de su época.

Después de la revolución del 48 y el eclecticismo consiguiente, el movimiento realista desemboca en un naturalismo más cientifista y empírico, en parte todavía burgués y en parte también crítico de la burguesía. La novela continúa siendo el género más destacado y los novelistas alcanzan un primer plano social. Autores representativos en Francia son Flaubert (Madame Bovary, 1856) y Maupassant.

Con Zola (Los Rougon-Macquart) se llega al naturalismo.

El simbolismo se considera, en cierto modo, una reacción ante los excesos del naturalismo, y se origina en los años 1880. Significativo es el llamado “Manifiesto de los Cinco” (1887), que denunciaba la falta de ideal y de nobleza del naturalismo.

Poetas simbolistas son principalmente Verlaine, Rimbaud, Mallarmé y Apollinaire.

En teatro destacan Rostand (Cyrano de Bergerac, 1898) y Paul Claudel (El anuncio hecho a María).

En Francia tuvieron su origen el surrealismo, el existencialismo y el "teatro del absurdo".

El imperialismo y colonialismo francés en América, África, y el Lejano oriente, han llevado el idioma francés a culturas no europeas que provocan transformaciones y añadidos en la literatura francesa actual.

Bajo los ideales aristocráticos del antiguo régimen (el "honnête homme"), el nacionalista espíritu de la Francia post-revolucionaria, y los ideales de educación de masas de la Tercera República y la Francia moderna, los Franceses han llegado a tener una profunda conexión cultural con su herencia literaria. Hoy, las escuelas francesas enfatizan el estudio de las novelas, el teatro y la poesía (a menudo aprendida de memoria). Las artes literarias son apoyadas por el Estado y los premios literarios son noticias importantes. La Academia Francesa y el Instituto de Francia son importantes instituciones lingüísticas y artísticas en Francia, y la televisión francesa retransmite programas sobre escritores y poetas (el programa más visto en la historia de la televisión francesa fue Apostrophes, un programa de entrevistas semanal sobre literatura y arte). Los temas literarios importan mucho a los ciudadanos franceses y tienen un importante papel en su sentido de identidad.

Hasta el año 2006, los literatos franceses han obtenido más Premios Nobel que ninguna otra nación; sin embargo, los escritores en inglés han ganado el doble de premios nobel.

Además de la literatura escrita en francés, la cultura literaria de Francia puede incluir obras escritas en otras lenguas. en el periodo medieval muchas de las lenguas estándar que competían en varios territorios que más tarde conformaron la moderna Francia produjeron tradiciones literarias, tales como la anglonormanda y la provenzal.

La literatura en idiomas regionales continuó a lo largo del siglo XVIII, aunque iban siendo eclipsadas por el auge del idioma francés y se vio influida por los modelos literarios en francés. Movimientos conscientes de renacimiento idiomático en el siglo XIX, tales como Félibrige en la Provenza, junto a una alfabetización más amplia y prensas regionales, permitieron un nuevo florecimiento de la producción literaria en el idioma normando y otros.

Frédéric Mistral, un poeta en idioma provenzal (1830-1914), recibió el Premio Nobel de Literatura en 1904.

La literatura bretona desde los años 1920 ha sido animada, a pesar del decreciente número de hablantes. En 1925, Roparz Hemon fundó el periódico Gwalarn que durante 19 años intentó elevar el idioma al mismo nivel que los otros grandes idiomas "internacionales" creando obras originales en todos los géneros y proponiendo traducciones bretonas de obras extranjeras reconocidas internacionalmente. En 1946, Al Liamm asumió el papel de Gwalam. Han aparecido otras revistas que le han dado al bretón un cuerpo de literatura bastante amplio para un idioma minoritario. Entre los escritores en bretón pueden mencionarse a Yann-Ber Kalloc'h, Anjela Duval y Per-Jakez Hélias.

La literatura en picardo mantiene un nivel de producción literaria, especialmente en escritura teatral.

La literatura en idioma valón está reforzada por la producción literaria más significativa en esta lengua, que se realiza en Bélgica.

Por lo que se refiere a la literatura en en catalán y en vasco también se benefician de la existencia de lectores fuera de las fronteras de Francia.

Al principio



Escrituras brahámicas

La familia de escrituras brahámicas es una familia de silabarios (sistemas de escritura) usados en el Asia meridional y el Sureste Asiático, y en partes de Asia Central y el Este de Asia, descendiente del silabario brahmí.

Los silabarios individuales son conocidos como escrituras brahámicas o escrituras índicas.

Estas escrituras son usadas en muchas lenguas, que son las Indoeuropeas, sino-tibetanas, mongólicas, drávidas, austroasiáticas, austronesias, tai, a veces la japónica y probablemente el coreano.

Las escrituras brahámicas descienden del silabario brahmí de la Antigua India, la primera fuente buena es la Inscripción Vikramkhol. Algunos estudiosos creen que se originó a partir del Brahmí, o al menos inspirado por el alfabeto arameo. Otros especulan que pudo haber tenido un origen en el Subcontinente indio, a través de la Escritura del Indo. Esta familia, puede, a su vez, derivar del cuneiforme sumerio, o pudo haberse desarrollado aislada de otras lenguas. El más importante de la familia es el devánagari, que se utiliza para escribir muchos idiomas de la India y Nepal, entre ellos el hindi, el konkaní, el maratí, el nepalí, el Nepal Bhasa y el sánscrito. Otras escrituras brahámicas del Norte son el nagari del Este, que es usado en el bengalí, asamés, Bishnupriya Manipuri, y otras escrituras índicas del Este, el oriya, el guyaratí, el ranjana, el prachalit, el bhujimol, el modi y el gurmukhi. Las lenguas drávidas, al sur de la India, tiene algunos aspectos de las escrituras brahámicas pero que comparte muy poco con las características estructurales del norte dando un punto a favor de la teoría de su origen aislado. Las primeras pruebas del silabario brahmí en el sur de la India provienen de Bhattiprolu, en el distrito de Guntur, en Andhra Pradesh. Bhattiprolu fue un gran área del budismo, durante el siglo III d. C., desde donde posteriormente se irradió a Asia Oriental. El presente telugú, se obtiene a partir de la "escritura" bhattiprolu, también conocida como "escritura kannada-telugú", o "antigua escritura kannada", debido a su similitud con la misma.

Inicialmente, se hicieron algunos cambios que ahora se denomina "Tamil Brahmí" que tiene menos letras que otras escrituras índicas, no tiene vocales aspiradas o consonantes expresadas. Después, bajo la influencia de Granta Vetteluthu evolucionando a lo que hoy es la escritura malayam. Aún, se introdujeron cambios en los siglos XIX y XX para hacer uso de la imprenta y la máquina antes que la escritura.

Al principio



Osiris Rodríguez Castillos

Osiris Rodríguez Castillos (1974).jpg

Osiris Rodríguez Castillos (Montevideo, 21 de julio de 1925 — 10 de octubre de 1996), fue un poeta, escritor, investigador, compositor, cantante, instrumentista y luthier de Uruguay. Está considerado como uno de los pilares del folclore de su país.

Producto de una familia especialmente interesada por la cultura, la música en general y la educación de sus hijos en particular, y con un interés primordial por la historia, la historia del arte, la lingüística y la literatura, tempranamente se interesó por las raíces de la música autóctona. Siendo un niño, su familia se trasladaría a Sarandí del Yí (Durazno), donde pasaría su infancia, y más tarde a Florida, donde cursaría los primeros años de sus estudios secundarios que luego continuaría en el Liceo Francés de Montevideo, pero que nunca terminaría. Curioso y ávido de experimentar la vida, durante su juventud llevó una vida casi nómade recorriendo lugares y experimentando vivencias que fueron la médula de su obra.

Lector voraz, creativo y perfeccionista, recibe muy temprano premios destacados por poemas como "Romance al General Brigadier Juan Antonio Lavalleja", por el que obtiene una medalla de oro en 1953.

En 1973 el discutido presidente Juan María Bordaberry había decretado la disolución de las Cámaras y la instalación de un Consejo de Estado. Revocados los gobiernos departamentales e intervenidos los Entes Autónomos, se había ilegalizado la Convención Nacional de Trabajadores, apresado a sus dirigentes, y habían caído los primeros estudiantes muertos por la represión dictatorial. Había comenzado así un absoluto control de todos los aspectos de la vida de los ciudadanos, incluso en áreas que no se relacionaban con el terreno político: destituciones de docentes, clausura de los institutos de formación docente y a continuación la intervención de la Universidad de la República, que dio inicio a la consabida y brutal represión que configuró este período.

Quiero una copla que ruede cuando ya no ruede yo semilla hermana del trigo del tabaco y del arroz.

Panaderito de cardo que ande como sin razón sin que ni el viento se acuerde de qué tallo era la flor.

Sé de un rey en cuyas tierras jamás se ocultaba el sol su reino se hizo pedazos pero su copla quedó.

Polvo se hará mi guitarra mi memoria... cerrazón mi nombre, puede que muera mi copla... puede que no.

A pesar de la enorme presión y de las frecuentes inspecciones militares en su casa, a diferencia de otros compatriotas, Osiris Rodríguez Castillos fue un exiliado tardío. Su idea era que no consiguieran expulsarle de su país por muchos padecimientos económicos y morales que le pudieran infringir. Como debido a su compromiso político la dictadura militar le impide realizar presentaciones y difusión de sus obras, tiene que sobrevivir dando clases de guitarra en su casa de Montevideo. Entre los años 1974 y 1977 queda relegado al ámbito privado. Para su espíritu creativo esto se vuelve insuficiente, y funciona como acicate para desarrollar una antigua sed: dedicarse a la investigación y el estudio de la guitarra en profundidad. Crea un nuevo "Método para guitarristas", de ejercitación de la mano derecha, e indaga en una posible reestructuración física del instrumento, buscando lograr el perfeccionamiento de la emisión del sonido. Lo registra bajo el nombre "Nueva Guitarra": construye "la Osiris", de la que, presumiblemente, sólo existen tres en todo el mundo.

En España resulta finalista entre más de 800 participantes en el "VII premio Literario de Narraciones Breves Antonio Machado"; el cuento premiado es editado junto con los de otros autores en un volumen denominado "Tú, Guiomar y otros relatos", en el año 1983. Años después, llegada la democracia a su país, vuelve a Uruguay invitado por un pequeño movimiento de la izquierda independiente, el M26. Forma parte de sus listas, y realiza un largo viaje por todo el interior del país explicando las razones históricas y personales que le llevan a su candidatura testimonial a diputado. De regreso en Madrid, basándose en el discurso de la campaña, empieza a trabajar en un ensayo inédito sobre historia política del Uruguay: "El libro del discurso".

En 1993 regresa a Uruguay definitivamente y ese mismo año le es otorgada la "Pensión graciable", una pequeña pensión que se otorga, por aprobación del Senado de la República, a personalidades de gran significación cultural. Se desempeña en tareas de investigación en la hemeroteca de la Biblioteca Nacional y continúa trabajando en su ensayo sobre historia política. Pero en la madrugada del 5 de octubre de 1996, a los 73 años, un aneurisma de aorta lo hiere de muerte. Cinco días después, sin salir de un coma profundo, muere en un hospital público de Montevideo. Luego de un velatorio multitudinario fue incinerado y sus cenizas fueron vertidas en el río Yí en una ceremonia familiar emotiva, sobria y silenciosa.

Existió un momento de proyección abrumadora de la música de raíz folclórica, llegada de la Argentina y otros países latinoamericanos, que amenazó con desplazar a la música uruguaya. Osiris Rodríguez Castillos había hecho abstracción de esta tendencia en todos los momentos, y aunando sus profundos conocimientos musicales, sus abundantes recursos poéticos y su afán de historiador, su obra consolidó (y se consolidó) estos años prologales. Arrancó del olvido un género sencillo y elocuente: el cielito. Nadie había compuesto un cielito en su país desde la época de Bartolomé Hidalgo, doscientos años antes del nacimiento del artista.

Su obra irradió su influencia fuera de las fronteras del Uruguay, integrando el repertorio de destacados artistas internacionales, siendo interpretado, entre otros, por Eduardo Falú, Jorge Cafrune, Carlos Di Fulvio y José Larralde, quienes grabaron versiones de algunas de sus canciones, así como muchos intérpretes uruguayos, entre ellos Amalia de la Vega, Santiago Chalar y Alfredo Zitarrosa. Asimismo, Mercedes Sosa y Joan Manuel Serrat interpretaron ocasionalmente algunas de ellas, pero sin registrarlas en ninguna obra discográfica.

En su obra musical se destacan canciones como Camino de los quileros, Décimas a Jacinto Luna, De Corrales a Tranqueras, Corrales de Algorta, El cisne negro, Gurí pescador, De tiempo adentro, Tata Juancho, Como yo lo siento, etc. Su poema más difundido es el Romance del Malevo. Con Eduardo Falú, a quien le unía una sincera amistad, compuso la letra de una única zamba, que jamás grabaría: Tiempo del Jacarandá.

Su primer libro, "Grillo Nochero", es editado en 1955, y en 1957 edita "1904 Luna roja", un extenso poema dramático sobre la revolución saravista y la muerte del caudillo oriental Aparicio Saravia, el cual recibió el Premio "Ministerio de Instrucción Pública". Su recopilación de cuentos titulada "Entierro de Carnaval", fue editada en 1961, y llegó a traducirse a varios idiomas, incluido el alemán y el japonés.

En esos años comienza sus estudios con el maestro Atilio Rapat, y en 1962 tiene lugar la edición de su primer LP, titulado "Poemas y Canciones Orientales".

Osiris fue un hombre intenso en todas las áreas de su vida. Se casó en primeras nupcias con Imasul Botello, con quien en 1948 tuvo su primer hijo, Federico. Compartió casi diez años con Margot Dipuy, de quien poco se sabe excepto que le regaló su primera máquina de escribir y que era algunos años mayor que él. En 1965 contrajo matrimonio con Zulma Di Pólito, catorce años menor que él y con quien tuvo una hija, Pilar. En 1981, en Madrid, inició una relación con Consuelo Vázquez de Parga, con quien compartió todos los años de su exilio, hasta la muerte de ella en 1993.

Al principio



Source : Wikipedia