Huelva

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Publicado por t800 01/04/2009 @ 07:27

Tags : huelva, andalucía, españa

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Huelva

Bandera de Huelva

La ciudad de Huelva es un municipio español capital de la provincia homónima situado en la comunidad autónoma de Andalucía. Se encuentra localizada en la denominada "Tierra llana", en la confluencia de los ríos Tinto y Odiel, perteneciendo a la "Cuenca del Guadiana". Es capital de provincia desde 1833 con rango de ciudad desde 1876.

La ciudad ha sido punto de encuentro de diferentes culturas y civilizaciones. En 2006, en una zona próxima al colegio Seminario, se encontraron restos datados entre el 3000 y el 2500 a. C., muy anteriores a Tartessos. El hallazgo de dos depósitos cilíndricos con alrededor de unas treinta piezas de deidades prehistóricas, la mayor conocida hasta el momento, situarían en la capital onubense "el poblamiento continuado más antiguo de la Península Ibérica". Pese a todo, los historiadores coinciden en señalar el año 1000 a. C. como el de la fundación del núcleo urbano por parte de los fenicios con el nombre de Onoba, en la parte baja de la actual ciudad y situada a extramuros de un enclave tartesio que ocupaba la actual parte alta.

En el siglo XIX, con la compra de las minas de cobre del norte de la provincia se produce un impactante proceso de industrialización y crecimiento en la ciudad que asume un importante crecimiento poblacional e industrial. Nuevamente, desde el siglo XX la ciudad está también ligada económicamente a la industria química. Por tanto cuenta con un amplio Polo Industrial de Desarrollo (industrias químicas, refinería de petróleo, metalurgia del cobre, celulosa y centrales térmicas) que, según unas opiniones ha favorecido el desarrollo económico de la ciudad y según otras es un ejemplo del deterioro medioambiental provocado por la concentración de esas mismas industrias. El sector terciario y al sector pesquero son también considerablemente importantes en la ciudad. Por su situación atlántica -en el Golfo de Cádiz-, posee una importante flota pesquera y una de las mayores flotas congeladoras del país.

Al ser capital de provincia acoge a su vez los principales servicios públicos de la zona tanto provinciales, autonómicos como estatales. Por su vinculación al descubrimiento de América también posee un importante sentimiento americanista con lazos periódicos con entidades iberoamericanas.

El nombre de la ciudad de Huelva procede del antiguo Onuba que aparece como Ὄνοβα en las fuentes griegas y como Onuba u Onuba Aestuaria en las latinas. El término procede de alguna de las lenguas prerromanas de la península y su significado es desconocido, si bien se detecta en él la presencia de un sufijo -oba o -uba que también aparece en otros topónimos como Ossonoba, Corduba o Salduba.

También esta documentada la forma Olba según el arqueólogo alemán Adolf Schulten.

En el siglo XVIII, Rodrigo Caro, basándose en la aparición del topónimo en los autores clásicos (Pomponio Mela, Plinio el Viejo, Estrabón y Ptolomeo) supuso que Onuba era la actual localidad cercana de Gibraleón aunque en 1775 Antonio Jacobo del Barco impugnó esta equiparación demostrando que la ciudad de Huelva era la antigua Onuba. A esta confusión contribuía la existencia de otra "Onuba" en la zona de Córdoba, en el actual municipio de El Carpio.

En época árabe el topónimo aparece en formas como Gaelbah o Umba, si bien la forma más documentada es Welba, idéntica a la forma actual en castellano normativo ("Güerba" en la pronunciación local) y resultado de la evolución fonética del latín al romance: Onuba > *Huénoba > *Huéloba > Huelva.

El topónimo "Onuba" ha sido usado frecuentemente por diversas empresas e instituciones de la ciudad en el siglo XX y es la base del gentilicio oficial de las gentes de la ciudad y la provincia: onubenses.

Huelva se encuentra localizada en una pequeña península confluencia de los ríos Tinto y Odiel, en la llamada tierra llana perteneciendo a la Cuenca del Guadiana. Está ubicada a escasos kilómetros del mismo, del que lo separan una ría y varias islas. Los dos ríos se fusionan en el punto conocido como Punta del Sebo (o Península de Huelva o Anicoba). La altitud media varía desde los cero a los cincuenta y cuatro metros sobre el nivel del mar.

El término municipal de Huelva se sitúa en la denominada como zona de la tierra llana o gran llanura litoral perteneciente a la Depresión Bética en zona donde abundan formaciones de marismas, caños, lagunas, esteros, junto a zonas de arenas. Está formado mayoritariamente por materiales muy finos, normalmente arcillas, y expuestos tanto a la dinámica continental como marítima con materiales aún no muy consolidados. Es importante su situación en la confluencia y desembocadura de los ríos Tinto y Odiel, los dos más importantes y emblemáticos de toda la provincia. El río Tinto, que nace en la sierra oriental del Andévalo, es un río muerto (si exceptuamos los organismos llamados extremófilos ) debido a la gran cantidad de minerales disueltos que llevan sus aguas, producto de la intensa actividad que tuvo lugar en la cuenca minera de Riotinto, situada al norte; pese a todo cuando llega a los limites de la ciudad la dinámica del río cambia por la influencia del agua que entra procedente del Atlático. Resguardada del mar por la "Barra de Huelva", por el sur la ciudad se encuentra delimitada por marismas, la Ría de Huelva y las distintas islas (Saltés, de Enmedio, Bacuta, del Burro...) que componen un importante paraje natural.

Dentro ya del núcleo urbano destacan como formación geológica los localmente denominados "cabezos", formaciones terciarias consistentes en montículos de tierras arcillosas y aislados por terreno llano llenos de vegetación mediterránea. En algunos casos estos se han integrado en el paisaje como el Cabezo del Conquero mientras otros como el del Molino de Viento, De la Horca o el De la Joya han desaparecido fruto de la mano humana mostrando algunos restos arqueológicos.

Huelva cuenta con 146.173 habitantes (INE 2007) La ciudad tuvo un importante despegue poblacional a raíz de la explotación de las minas de la provincia en el siglo XIX y la construcción del Polo de Desarrollo ya en los años 60 del siglo XX. Si en 1787 la ciudad contaba con 5.377 habitantes y en 1857 con 8.519, a partir de 1887 se produce un importante crecimiento llegando la población a 18.195 almas. A partir de ahí este aumento de habitantes es significativo, desde los 21.359 el primer año del siglo XX a los 56.427 cuarenta años después. En 1960 alcanza los 74.384 onubenses censados y diez años después, con el Polo ya en funcionamiento, se llega a los 96.689. A partir de esos años se produce una explosión demográfica: 127.806 en 1981 y 144.479 en 1991.

En los últimos diez años se ha producido otro aumento poblacional causado tanto por la inmigración extranjera como por la gente de la provincia que se traslada a la capital. Así la ciudad supera en 2007 la barrera de los 145.000 habitantes y con su área metropolitana roza los 225.000, englobando las principales localidades de alrededor (Aljaraque, Moguer, San Juan del Puerto, Punta Umbría, Gibraleón y Palos de la Frontera). El censo de 2007 indica una población extranjera en el núcleo urbano 5.654 personas, la mayoría de ellas (15,14%) procedentes de Marruecos.

Desde el mítico reino tartesio de Argantonio hasta el Imperio Romano, la colonización vandálica y visigoda o el asentamiento de culturas como la árabe dieron esplendor al sur peninsular y convirtieron la provincia de Huelva en un auténtico crisol en el que se funde lo que hoy es la realidad andaluza. Ha sido frecuente relacionar la onubense Isla de Saltés con la capital de Tartesios. Así lo hizo, en su Ora Marítima, el poeta romano Rufo Festo Avieno en el Siglo IV cuando podría referirse a ella como la "isla entre dos ríos". Anteriormente, Estrabón (III,5,5) hablaba de los viajes de los marineros fenicios a la zona desde el siglo VIII a. C. Lo cierto es que entre la leyenda y la referencia bíblica -el Tarschish de "El Libro de los Reyes"-, Tartesios contacta con el mundo griego a mediados del siglo VII a. C. Tradiciones y mitos movieron a no pocos románticos e investigadores, como Adolf Schulten, a buscar en estas tierras, entre el Guadiana y el Guadalquivir, tesoros de valor incalculable que se atribuían a este pueblo asentado en la rica tierra de Tharsis o Tartesios. Queda claro en todo caso, y está contrastado arqueológicamente, que en estas tierras floreció una avanzada cultura gracias al contacto con el elemento indígena, dedicado al pastoreo y la agricultura, con otros orientales, fenicios, resultando de ello una relevante cultura metalúrgica y comercial en los albores del bronce final. El esplendoroso reino tartesio desaparece entre 530 y 508 a. C. cuando los Púnicos consiguen prohibir el comercio griego con esta zona. Aquello implica una posible crisis en la ciudad que hunde la economía y demografía. Pero aún en crisis, la ciudad continúa permanentemente habitada al ser su situación (minas, río, mar) estratégica para nuevos pueblos.

La investigación científica de este periodo tuvo su momento culminante en 2000, al encontrarse una necrópolis en el antiguo Colegio Francés que permitió delimitar la ciudad de manera más precisa.

La investigación histórica sobre la época visigótica en Huelva es muy escasa y llena de lagunas por lo que es mucha más conocida la llamada "Welba" de la época musulmana.

En 1012, Abd al-Aziz al-Bakri erige el reino taifa de Huelva otorgándose el título de señor de Umba y Xaltis (Huelva y Saltés). El reino fue durante cuarenta años económicamente seguro y fuerte hasta la guerra con el reino de Sevilla. En 1052 cae el reino taifa de Niebla en manos de Al-Mutadid y Abd al-Aziz debe retirarse siendo confinado en la isla de Saltés.

En cuanto a la época cristiana se sabe que la ciudad fue tomada, primero, por Iñigo de Mendoza en 1238 y por las tropas de Alfonso X, finalmente, en 1262. A partir de ahí será gobernada por diversos nobles como Juan Mathe de Luna, Diego López de Haro o Juan Alonso de la Cerda hasta que en el año 1351 se le confirman sus derechos como ciudad de cierta importancia. María de la Cerda, señora de Huelva y de la Isla de Saltés, de la Casa de Medinaceli, aportó en dote la villa de Huelva al matrimonio con el I Duque de Medina-Sidonia, pero al morir sin descendencia, su casa le reclamó al duque la devolución de la villa, lo cual no se llevó a cabo por parte de los guzmanes. Por ello, en torno a 1466, surgió un largo pleito sobre la villa entre ambas casas que no finalizaría hasta 1509 cuando, a la muerte del III duque, Fernando el Católico autorizó a los gobernadores del señorío a abonar 10.000.000 de maravedíes a la Casa de Medinaceli en compensación por Huelva, que permanecería bajo el señorío jurisdiccional de la Casa de Medina-Sidonia hasta la abolición de los señoríos en 1812.

Esta Huelva bajomedieval del estuario del Tinto y el Odiel, relacionada con las poblaciones vecinas y con Portugal, y una serie de bases científicas y técnicas desarrolladas en los últimos años del siglo XIV, le harán ser testigo y agente de un hecho trascendental para la historia de la humanidad: la llegada española a América.

Desde el Tratado de Alcáçovas de 1479, las costas africanas estaban vedadas a los marineros castellanos y, por lo tanto, a los de las costas onubenses. Pero la fuerte expansión demográfica y económica de Castilla, junto con los nuevos avances y técnicas de navegación, permitieron que estas tierras y sus gentes se convirtieran en los más interesados en realizar las futuras expediciones atlánticas. La llegada de Colón a La Rábida y el apoyo, junto con la Corona, de diversas familias de las localidades de Palos de la Frontera y Moguer hicieron posible una gesta a la que, la entonces pequeña ciudad de Huelva, aportó buen número de marineros. Si todo pueblo se siente orgulloso de su "pequeña historia", dichas localidades onubenses lo están de una gesta que protagonizaron gentes de la tierra. El Descubrimiento de América y las relaciones entre la provincia y las tierras del otro lado del océano son, y han sido siempre, algo presente en la memoria colectiva de este pueblo. Decía Pierre Chaunu que "Colón llegó a Portugal cincuenta años demasiado tarde y a Inglaterra y a Francia medio siglo demasiado pronto". A las costas de Huelva llegó en el momento oportuno. En estas tierras colombinas quedaron los reflejos de esta apoteósica aventura que marcó la idiosincrasia y cultura de generaciones de onubenses.

El 2 de marzo de 1967, se declaró, por decreto ley, conjunto histórico-artístico a los "Lugares colombinos" onubenses.

Marginada del tráfico a América en beneficio de Cádiz o Sevilla, la ciudad pese a todo sigue desarrollándose. El puerto crece y se construyen instalaciones importantes, hoy tristemente desaparecidas, como el Arco de la Estrella, que servía de puerta de entrada a la ciudad desde el puerto. Pero a finales del siglo XVI la ciudad deja de crecer, sobre todo, si se la compara con la mayoría de las ciudades del reino. Las razones de este hecho son varias pero destacan sobre todo el importante flujo migratorio hacia América, los ataques de piratas berberiscos o las recurrentes epidemias de peste. El siglo XVII tampoco trae nada bueno; la guerra con Portugal, la caída del duque de Medina Sidonia o la nueva peste de 1650 que se lleva por delante a casi la mitad de los habitantes seguirán estancando la ciudad. No será hasta el último cuarto del siglo cuando se haga evidente una recuperación demográfica y económica. Así, en 1658 el rey Felipe IV declara a la ciudad como "libre y exenta de leva y saca de gente para la milicia".

El 1 de noviembre de 1755 a las 10.00, se produjo un inmenso terremoto (8,5 de la escala Richter) en la bahía de Lisboa. Su duración fue de seis minutos que sacudieron ciudades y almas de la mayoría de la Península Ibérica. En la provincia se sintió de manera especialmente fuerte y en la capital acabó con la vida de ocho personas y dejó afectadas a la mayoría de las edificaciones.

En su obra “Sobre el terremoto de primero de noviembre de 1755” el vicario de Huelva, Antonio Jacobo del Barco, describió los efectos de un seísmo que cambiará la mayor parte de la fisonomía de la ciudad. La destrucción de los edificios, en su mayoría templos, y el lento crecimiento de la ciudad en esos siglos hizo que gran parte del patrimonio capitalino previo al seísmo desapareciera al resultar seriamente dañadas las iglesias de San Pedro, la Concepción o el Convento de la Merced e incluso monumentos ya desaparecidos como el Castillo o el Arco de la Estrella.

En el primer cuarto del siglo XVIII la costa de Huelva se hace más segura y sobre todo se produce una modernización en las técnicas y artes de pesca. Además, el hecho de trasladarse la Casa de Contratación a la ciudad de Cádiz permite aumentar considerablemente el número de embarcaciones que recalan y se abastecen en el puerto de la ciudad. Es en este siglo cuando se abre la aduana y los Duques de Medina Sidonia ubican en Huelva su tesorería. Tras el terremoto de 1755 la ciudad se reconstruye creciendo rápidamente y pasa (ya en 1811) a manos de la Corona española. Sería en 1823 cuando se realizaría la división por provincias que hoy existe. El antiguo reino de Sevilla se divide en partes creándose dos nuevas delimitaciones administrativas: Huelva y Cádiz. Diez años después se convierte en capital de provincia según la división administrativa de Javier de Burgos.

Desde el último cuarto del siglo XIX -a causa de las importantes explotaciones de la Cuenca Minera al norte de la provincia a cargo de la Rio Tinto Company Limited- la ciudad se convierte en un pequeño territorio inglés. Así, en 1873 el gobierno de España permite la venta de las milenarias minas de Riotinto, la construcción de un ferrocarril hasta la capital y un muelle de embarque para la salida del mineral hacia el Atlántico.

Ello permite una importante expansión de la ciudad a causa de la llegada de trabajadores del resto del país (sobre todo de Andalucía, Badajoz y Galicia) e incluso de la cercana Portugal. Así el núcleo crece y se hace necesaria la población de las zonas más cercanas a las marismas creándose las barriadas de Las Colonias y de El Matadero. Es en esta época cuando la ciudad comienza a dar la espalda a la Ría del Odiel porque las vías del ferrocarril cierran la expansión del núcleo urbano. Asimismo la Onuba antigua –ya seriamente dañada tras el Terremoto de Lisboa- va a ir desapareciendo mientras que la ciudad crece muy desarticulada y empieza a conformar su característica forma de “media luna” que no normalizaría hasta inicios del Siglo XXI. Pese a todo el ambiente de la ciudad cambia enormemente, de una villa marinera de pequeñas y modestas construcciones nacen con motivo de este legado: La Casa Colón, el Barrio Reina Victoria o Barrio Obrero, la Plaza del Velódromo, la estación de tren de RENFE, los Muelles del Tinto, de Levante y de Tharsis así como las cocheras del puerto. Cabe destacar que debido a su extensa población anglosajona y alemana la capital desempeñó un importante papel durante la II Guerra Mundial. Así fue notable la existencia de numerosos espías aliados y nazis (hombres de negocio de la ciudad y diplomáticos) que se controlaban entre sí y que consideraron la ciudad un enclave estratégico gracias a su puerto. En este sentido fueron numerosos los barcos aliados que sufrieron sabotajes e incluso fueron bombardeados por aviones alemanes procedentes de la base de Tablada (Sevilla). Prueba de ello es el pecio existente en la desembocadura de la ría. Pero donde fue realmente importante el papel de la ciudad es en la conocida como Operación Mincemeat aliada, cuando el servicio secreto británico dejó en la cercana Punta Umbría los restos de un presunto soldado inglés con documentación falsa que fue interceptada por los Nazis gracias a la ayuda de las autoridades locales como bien había predicho el ejército británico. El hecho de que los alemanes creyeran ese montaje fue finalmente crucial para su derrota.

La Huelva de lento desarrollo de siglos pasados iba a partir del siglo XX a cambiar tan rápido que sus condiciones orográficas comienzan a verse como un impedimento. Por ello, las zonas aledañas a la ría comienzan a separarse de parte de la ciudad con la construcción de ramales ferroviarios y algunos cabezos -cuyas laderas llevaban habitadas siglos- comienzan a ser desmontados.

Las primeras décadas del siglo XX son una continuación de los cambios desarrollistas iniciados a finales del siglo XIX. Se trata de una ciudad que va conformando lentamente su fisonomía y cuyo Instituto de Enseñanza "La Rábida" acoge los primeros estudios de un joven vecino de la cercana población de Moguer: Juan Ramón Jiménez.

Durante la Guerra Civil española, la capital fue ocupada por el ejército sublevado contra la II República el día 29 de julio de 1936, once días después del golpe militar, momento en el que el comandante de la legión José de Viena declara el estado de guerra. Se estima que durante la sublevación y los años siguientes de represión fueron asesinadas seis personas por el bando republicano y unas setecientas cincuenta por el bando nacional.

Durante la dictadura militar, y con objeto de revitalizar la zona, es cuando se construye el polo químico, que traerá a la ciudad a gran número de emigrantes procedentes del resto de la provincia. Así, entre los años 1960 y 1981 la población de la ciudad aumenta vertiginosamente incrementándose en más de 50.000 nuevos habitantes.

Es con la llegada de la democracia cuando se consolidan las instituciones de la ciudad, nacen asociaciones vecinales y la ciudad crece en servicios.

Aunque la descripción heráldica aprobada no incluye la referencia a los colores de los esmaltes, éstos tradicionalmente han sido: azur para la bordura, ancla en sable, castillo en oro. Además siempre se ha presentado cargado sobre pergamino de oro.

La ciudad se encuentra subdivida en 48 barriadas en torno al centro histórico de la ciudad, el puerto y los cabezos. Planes urbanísticos pasados conformaron una ciudad en cierta medida alejada de la ría, con grandes solares formando un núcleo urbano en forma de media luna, estructura consolidad con la llegada de nueva población tras la implantación del Polo de Desarrollo. Así, a partir de los años 1960 se pueblan nuevas barriadas como La Orden, El Higueral, Tres Ventanas e Hispanidad o Riotinto Minera aumentando su población total en 50.000 habitantes. Ello aparecía previsto ya en el primer Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) en 1964 con idea de dar cabida a esta nueva población que se esperaba podía llegar incluso a los 250.000 habitantes. Pero la ciudad "mutante" era difícil de controlar y desbordó los límites y plazos impuestos por el plan. Las Barriadas Príncipe Juan Carlos, Santa Marta, Verdeluz, Pérez Cubillas y Los Rosales se disponen a toda prisa para acoger a los inmigrantes que llegan a trabajar. Asimismo La Orden crece incontrolablemente convirtiéndose en uno de los barrios más densamente poblados.

En la década de los noventa la ciudad acomete la construcción de la Avenida de Andalucía y cierra por fin la media luna que dividía en dos la ciudad. Es ya en el primer quinquenio del siglo XXI cuando la avenida se prolonga hasta enlazar con la Autopista A-49 y en un nuevo PGOU se construyen nuevos barrios a su alrededor como Nueva Huelva o La Florida. De cara al siglo XXI el gran proyecto de futuro de la ciudad tiene por lema Huelva mira a la ría. Incluye un paseo marítimo, un puerto deportivo, un centro comercial, la ampliación del Nuevo Colombino, una catedral , la estación de AVE, museos y teatros, un palacio de congresos, el nuevo recinto ferial y grandes zonas verdes.

Huelva está directamente comunicada con la capital de la Comunidad Autónoma, Sevilla, a 90 km y con Portugal a 45 km, a través de la Autopista del Quinto Centenario A-49, o E01 y que se desdobla hacia la H-30 de circunvalación y la H-31 de entrada al núcleo urbano. Otras carreteras de entrada son la N-431 (hacia Ayamonte y Sevilla), la N-441 hacia Gibraleón y norte de la provincia o la A-492 hacia Punta Umbría.

La ciudad dispone de una moderna y equipada estación de autobuses de donde parten todas las líneas que comunican Huelva con el resto de municipios de la provincia, así como con el resto de Andalucía, España y Portugal. Aunque prestan servicios diferentes compañías la principal de ellas es la empresa privada onubense DAMAS S.A.

Con respecto a la red de ferrocarril, desde la Estación de Renfe de Huelva (conocida como estación de Sevilla) el recorrido Huelva-Sevilla se compone de tres trenes diarios mientras que se prevé mejoras en la línea actual para potenciar la red de trenes regionales Huelva-Zafra El nombre que utiliza RENFE para estas líneas es el de A-7.

Actualmente está proyectada la construcción de una nueva estación de trenes que albergará la alta velocidad española (AVE), proyecto cuya maqueta ha sido presentada en la Diputación Provincial de Huelva y cuya obra la realizará el arquitecto Santiago Calatrava Valls, obra de moderno diseño junto a una torre de cristal de 160 metros de altura.

En cuanto a los taxis se caracterizan por ser blancos con dos franjas azules. Pueden ser parados en plena calle, encargados por teléfono o a través de las paradas designadas para ellos.

La localidad cuenta con tres periódicos locales: los diarios Huelva Información, Odiel Información y El Mundo Huelva Noticias. Además se reparten el diario gratuito Viva Huelva y diferentes revistas editadas por medios públicos y privados. Existen también diferentes televisiones locales como Canal Noticias Huelva (CNH), Antena Huelva, CRN Atlántico Televisión y la televisión municipal HuelvaTV. También emiten diversas emisoras de radio tanto locales como Hispanidad Radio (90.5) y Odiel Radio (104.1) como nacionales RNE (88.0 y 95.2), Cadena Ser (98.1), Cadena COPE (Onda Media), Canal Sur (97.3 y 104.5) u Onda Cero (101.2).

La economía de la ciudad se sustenta en dos pilares básicos: la industria y el sector servicios.

En la actualidad el Puerto de Huelva se sitúa como uno de los puertos españoles de mayor actividad, competitividad y crecimiento sobre todo por su situación estratégica para el comercio con África. Se divide en dos sectores: el puerto interior (en la ciudad) y el puerto exterior (el principal y de carácter provincial).

Su Presidente es José Antonio Marín Rite, antes Presidente del Parlamento Andaluz, y su Director, el ingeniero Enrique Pérez Gómez.

La ciudad y las poblaciones cercanas están ligadas, desde los años 60, a la industria química (refinerías de petróleo, gas natural o centrales térmicas instaladas en el municipio o los municipios adyacentes). La primera intención para instalar un importante complejo industrial en la zona surgió en 1870 a cargo de José Monasterio Correa, pero fue en 1964 cuando el Gobierno de Franco aprobó (Decreto de 30 de junio de 1964) la construcción de un Polo de Promoción Industrial que cambiaría la geografía, la población y la política de la zona en muchos aspectos. Su instalación en la zona se debió (entre otros aspectos) al alto grado de subdesarrollo y desempleo existente entonces en la zona, y a la necesidad de aprovechar la ingente y cercana producción minera posibilitando que ésta se trabajara y quedara en el país.

Por ello, el desarrollo de Huelva es innegable pero también lo son las graves enfermedades asociadas y el importante retroceso ecológico. Prueba de ello es que el Polo Químico suele dividir a los ciudadanos entre los que lo ven como motor económico de la ciudad y los que lo ven como su primer problema al afectarles a su salud o destruir los ecosistemas de los alrededores (en este sentido el hermetismo de las empresas es evidente).

En la actualidad, el polo, de más de 1.500 ha (la mitad en los terrenos de la capital), es uno de los complejos industriales más importantes del país estando instaladas en la actualidad 16 empresas (agrupadas bajo el nombre de AIQB) con una plantilla de más de 6.000 trabajadores. Las empresas son: Air Liquide, Algry, Aragonesas, Atlantic Copper, Cepsa, Enagás, Endesa, Ence, ERTISA, Fertiberia, FMC Foret, Repsol YPF, Unión Fenosa, Huntsman Tioxide.

A consecuencia de las actividades de Fertiberia, y en menor medida de FMC Foret, otras 1.200 ha son ocupadas de manera indirecta por el Polo Químico. Son las balsas de fosfoyesos, que están situadas a unos 300 metros de la barriada de Pérez Cubillas de Huelva, a un kilómetro del centro urbano de la capital. Greenpeace establece que el índice de cáncer en Huelva es el más elevado de España y recientemente denunció que las balsas de fosfoyesos emiten radiación 27 veces por encima de lo permitido. Existe una plataforma ciudadana denominada la "Mesa de la Ría", la cual hace patente su preocupación por los efectos negativos del Polo Químico, tanto en el medio ambiente, como en la salud de los onubenses. Dicha plataforma ha realizado, sin éxito, varias reivindicaciones tanto al ayuntamiento como a diferentes instituciones públicas.

Nuevo centro cultural de la capital, la Universidad se encuentra localizada en tres zonas diferentes de la capital: La Merced y Cantero Cuadrado en la zona centro y el moderno Campus Universitario del Carmen, en la entrada a la ciudad y eje de la nueva expansión del complejo. A ella se le suma el Campus de La Rábida, fuera de la capital. Su origen data del aumento de alumnos universitarios de los años 90 en la que se segrega de la Universidad de Sevilla el 1 de julio de 1993. Su primer Rector fue el Dr. Ramírez de Verger, siendo el actual rector el Profesor Dr. Francisco José Martínez López. En esta institución pública -dependiente de la Junta de Andalucía- se ofertan diversas titulaciones en la actualidad.

La ciudad tiene un servicio sanitario, tanto público como privado, que atiende a la población de la ciudad y parte de la provincia. Son cinco los hospitales de la ciudad de los que tres son públicos englobados dentro del Área Hospitalaria Juan Ramón Jiménez y dependientes del Servicio Andaluz de Salud (el Hospital General Juan Ramón Jiménez. que atiende a la población del núcleo urbano y otras localidades cercanas, el Hospital Vázquez Díaz de diferentes especialidades y el Hospital Comarcal Infanta Elena, que atiende a población de diferentes localidades de la provincia). Todo ello se complementa con el centro ambulatorio de especialidades Virgen de la Cinta y los diferentes centros de salud de los barrios. Además existe un hospital privado concertado, el Hospital Blanca Paloma, y clínicas privadas. Dependiente de la Universidad de Huelva existe una facultad de enfermería.

Muy mediatizada por las inmensas posibilidades de la provincia, la gastronomía de la capital se fundamenta tanto en los productos procedentes de la sierra como en los del mar, en las carnes y el jamón ibérico y el marisco y el pescado de la costa onubense.

En marisco son destacadas varias especies como el langostino, las patas y bocas de cangrejo la gamba blanca, los camarones, la langosta, la cigala, moluscos como la coquina, y la almeja. La oferta gastronómica de productos del mar la complementa el pescado del Golfo de Cádiz, sobre todo el atún, el pargo, la corvina, el lenguado, el salmonete, la acedía, el pez espada (conocida en la zona como: aguja palá), la mojama y -sobre todo- el choco frito o asado. También forman parte de la mesa onubense diversos tipos de carne, sobre todo partes del cerdo ibérico, como el jamón y la chacina.

La gastronomía se complemente con otros productos como el palmito, la fresa y el fresón y sobre todo los vinos de la Denominación de Origen Condado de Huelva, con afrutados, jóvenes, vinos generosos, algunos tintos, espumosos procedentes de Almonte, brandy y vinagres.

Esta extensa cantidad de materia prima se refleja en los platos más típicos de la ciudad, como pueden ser las almejas a la marinera, el atún encebollado, las habas con choco y las habas "enzapatá", la dorada al horno, las gambas al ajillo, las migas de pan, las coquinas (con perejil, ajo y vino blanco), la raya en pimentón, la sopa de tomate, los tollos con tomate, las "papas" con choco y -como bebida- el ponche colombino.

Existen en la capital dos puntos de Información Turística pertenecientes al Ayuntamiento de Huelva, situados en la céntrica plaza de las Monjas y en el Barrio Obrero. También en la Plaza Coto Mora, frente al Gran Teatro se sitúa la Oficina de Turismo de la Junta de Andalucía, donde se informa sobre la ciudad, toda la provincia de Huelva y la Comunidad Andaluza.

La situación geográfica de la ciudad, en el estuario de los ríos Tinto y Odiel, rodeada de "cabezos" y arropada por marismas permite que sea diverso su entorno natural.

En la periferia destacan dos zonas naturales. Las Marismas del Odiel conforman un paraje natural ubicado entre la desembocadura de los ríos Tinto y Odiel y ocupando 6.775 hectáreas. Fue declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco en 1983. y en sus terrenos destacan los restos del asentamiento árabe de Saltish, la Isla de en medio o la Marisma del Burro. Cercano a ella se encuentra la Playa del Espigón Juan Carlos I, de arenas finas y doradas en la cara que da al Atlántico, surgida a raíz de la construcción artificial del espigón de Huelva. Ya en el núcleo urbano son interesantes los demominados "Cabezos". Estos últimos son elevaciones sobre la que se asientan los lanis marineros en torno a los cuales se han ido desarrollando diferentes barriadas. Aunque la ciudad no siempre ha sabido integrarlos en su paisaje y algunos ya han desaparecido, todavía son visibles cabezos como el de Mundaca, la Joya, la Esperanza, San Pedro, la Almagra o, principalmente, El Conquero, que es uno de los lugares más destacados de la ciudad por ser el lugar de paso obligado para visitar el Santuario de la Cinta.

Los principales parques y jardines de la ciudad son la "Avenida Andalucía", como bulevar de jardines y fuentes con más de dos kilómetros de largo, que lleva desde la entrada a la ciudad por la A-49/H-30 hasta la Plaza Quintero Báez en el mismo centro de la ciudad. Dispone de varias zonas de recreo, carpas, fuentes, jardines, cafeterías y un escenario donde se celebra el Festival Musical Anual Puerta de Culturas. Más antiguos son los "Jardines de Muelle" -también conocido como "Parque de las Palomas"- cercano al puerto y al Muelle del Tinto y donde se encuentra el monumento al marinero Alonso Sánchez, obra del escultor León Ortega. Más vanguardistas son el "Parque de Zafra", uno de los más grandes de la ciudad y donde se encuentra un paseo monumental compuesto por más de sesenta esculturas de artistas nacionales que cruza el parque de este a oeste y el "Parque Alonso Sánchez", que fue construido en los años años 80 y que se sitúa a modo de zigurat sobre un cabezo desde el que se puede divisar parte de la ciudad, el polo químico, el estadio Nuevo Colombino y la ría. Es una construcción escalonada, con diferentes niveles, en la que destaca su mirador y la plaza baja central. Pero el más antiguo de todos los jardines de Huelva es el "Parque Moret", remodelado en 2007, que con más de setenta hectáreas es el mayor parque de la ciudad y uno de los mayores de Andalucía. Dispone de carriles bici, barbacoas y lago artificial. Actualmente se encuentra en construcción la segunda fase del parque, en el que destacan entre otros, un anfiteatro al aire libre con capacidad para 2.000 personas.

En la actualidad parece que las autoridades, tras años de desdeñar su propia historia, intentan preocuparse por encontrar restos de la antigua Onuba y la Welba musulmana. Así, son varios los ejemplos de intervenciones arqueológicas en la ciudad. Cabe destacar que se comienza a imitar a ciudades como Mérida, por lo que no se sotierran los elementos encontrados sino que se integran en las nuevas construcciones. Atrás parecen quedar actuaciones pasadas puestas de manifiesto por viajeros como Richard Ford, que en 1831, comentaba que el acueducto romano de la ciudad iba progresivamente desapareciendo al servir de cantera a la población local.

Otras parroquias de gran aceptación en la ciudad son la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús (también conocida como "El Polvorín"), que data de los años 20 con fachada realizada en ladrillo visto destacando su esbelta torre, así como su interior que sigue los trazos de un templo jesuita (una sola nave). Cercana a ella se encuentra la pequeña parroquia Iglesia de San José Obrero con estilo muy sencillo y humilde, como toda la zona en la que se encontraba cuando fue levantada a principios de siglo XX que estaba dedicada a zonas de labranza siendo promovida por el beato Manuel González y bendecida el 1 de abril de 1911. Junto a ella estaban las escuelas de El Polvorín, hoy está anexa al colegio de las Teresianas. Es parroquia desde el 16 de julio de 1968. La Iglesia de San Sebastián data de mediados del siglo XX. De estilo racionalista posee unas interesantes vidrieras así como una gran pintura mural en el altar encontrándose en ella el Santo Patrón de la ciudad, San Sebastián. También es interesante la Iglesia del Rocío, situada junto a la antigua cárcel y que fue construida a mitad del siglo XX con diseño en planta de cruz latina, destacan sus dos torres así como su labrada portada realizada en piedra.

Quizá, el monumento más reconocible de la ciudad aunque se encuentre en las afuera es el Monumento a la Fe Descubridora, en la Punta del Sebo, que conmemora el IV centenario de la partida de Cristóbal Colón del cercano puerto de Palos de la Frontera. Otros lugares de interés de la ciudad son el Muelle de las Canoas, que enlaza por barco con la localidad de Punta Umbría y donde se encuentra el colosal monumento al nudo marinero, de diez metros de altura situado a la entrada del muelle. Justo a la entrada del muelle se encuentran dos edificios del puerto de Huelva de los años 30 que están declarados Bien de Interés Cultural.

Ya en el centro, y remodelada en 2006, aparece la Plaza de las Monjas. Es una de las más señeras y probablemente antiguas de la ciudad encontrándose rodeada por edificios notables como el antiguo Banco de España, el Hotel París (hoy edificio de oficinas), el edificio "de la bola" o el Convento de las Madres Angustias. Cercano a la zona centro se encuentra el Paseo Santa Fe, en donde se pueden encontrar modernos edificios como el de Hacienda, el antiguo Mercado de Santa Fe, de finales del Siglo XIX actualmente en desuso o una casa señorial. Ya en la zona alta aparece majestuoso el Instituto "La Rábida". Edificado a principios del siglo XX por José María Pérez Carasa, este centro educativo es de estilo regionalista en el que destaca su monumentalidad y su situación, en la subida al Conquero, que hace que éste tenga aún un aspecto más colosal. En él estudiaron personas ilustres como el escritor y premio Nóbel Juan Ramón Jiménez, el investigador Juan Pérez Mercader, Manuel Siurot, el hispanista Odón Betanzos o el escritor Juan Cobos Wilkins.

Otros edificios interesantes por su historia y arquitectura son la Casa del Millón, el Colegio de aparejadores, el Palacio de las Conchas que actualmente está destinado a Oficina de Turismo de la Junta de Andalucía, el Palacio de Mora Claros, el Ayuntamiento y la antigua Delegación de Hacienda, el Edificio de la Unión y el Fénix famoso por su enorme estatua sobre la cúpula, la Comandancia de Marina, el Instituto de la Juventud, el Antiguo Círculo Mercantil, el antiguo Comercial, el Edificio sede de UGT, la antigua Estación de Zafra, la Antigua cárcel provincial o la Aduana de la Plaza 12 de Octubre, de los años 40 y con una singular fachada junto a la que se encuentra la UNED. En las afueras se encuentra también el Cementerio de la Soledad, donde está la tumba de William Martin, "El hombre que nunca existió".

La permanencia anglosajona (y germana) en la capital durante casi un siglo ha dejado importantes huellas en su fisonomía. Desaparecidos edificios como el antiguo Hospital Inglés (actualmente en los terrenos de un centro comercial) aún queda un interesante patrimonio. Por su monumentalidad destacan el Muelle de la Compañía de Tharsis (1868) y Muelle del Tinto (1876). Ambos fueron construidos para unir el puerto de la ciudad con las vías de tren que traían los minerales desde la Cuenca Minera. El Muelle del Tinto es Bien de Interés Cultural, y se considera uno de los emblemas de la ciudad.

Ejemplo del auge constructor de aquella época es la Casa Colón. Situada en la céntrica Plaza del Punto, es uno de los edificios más emblemáticos de toda la ciudad. Fue inaugurado en el año 1883 como Gran Hotel Colón para la conmemoración del IV Centenario del descubrimiento de América. En 1889 se firmó en la sala de chimeneas el acta de creación del Huelva Recreation Club. Está formado por cuatro pabellones que además de servir de Sede al Festival Iberoamericano de Huelva y otro tipo de actos alberga diversas dependencias municipales. El pabellón principal es un moderno Palacio de Congresos de 822 plazas (más dos salas para 150). Posee una sala multiusos de gran capacidad preparada para todo tipo de eventos culturales así como para reuniones, asambleas congresos, etc. En el pabellón de Levante se encuentra una biblioteca y el Archivo Municipal además de una sala de exposiciones. El pabellón de Poniente que consta de varias salas de reuniones y seminarios. Por último, La Casa Grande cuenta con equipamiento cultural y un salón para recepciones así como de otras dependencias de apoyo.

Más alejado del centro está el Barrio Reina Victoria (también conocido como Barrio Obrero). Es un conjunto de diseño anglosajón que acogió a las familias de los trabajadores ingleses de las minas en el siglo XIX. Está declarado Bien de Interés Cultural. Otros edificios de la época en la ciudad son las Cocheras de locomotoras del Puerto de Huelva, La Casona o la Estación de Huelva-Término de RENFE, de estilo neomudéjar.

El único museo, propiamente dicho, de la ciudad es el Museo provincial de Huelva. Inaugurado en 1973 está situado en un edificio moderno de tres plantas y semisótano situado en la Avenida Sundheim. Posee una importante colección arqueológica, con objetos de la época megalítica hallados en La Zarcita de Santa Bárbara de Casa y El Pozuelo en Zalamea la Real. También se encuentra el tesoro Tartéssico procedente de la necrópolis de La Joya además de diferentes artefactos fenicios y griegos descubiertos en excavaciones en la ciudad. También se encuentran importantes elementos de la época de Al-Andalus. En la sección de minería están los objetos de la actividad minera romana en la provincia, incluyendo el hallazgo más grande del museo: una enorme rueda de agua romana procedente del Río Tinto usada por los esclavos para traer el agua desde las minas. Su pinacoteca posee una colección de pintura del autor nervense Daniel Vázquez Díaz. Una de sus pinturas es el retrato cubista influenciado por su amigo, el poeta Juan Ramón Jiménez de Moguer. También se encuentran obras de José María Labrador y Sebastián García Vázquez. El museo también tiene un espacio para las exposiciones temporales. La entrada es gratuita y cierra los lunes.

Otras instalaciones son el Museo Cabezo de la Almagra, como centro de interpretación-museo que pone de relieve unos restos árabes encontrados en el Cabezo de la Almagra, un pequeño promontorio situado junto a la Universidad de Huelva. El edificio-museo sirve además de explicar dichos restos, de mirador hacia la ciudad. Desde el edificio se parte, mediante plataformas peatonales, hacia los distintos restos y cuenta con paneles informativos para ubicar al visitante. Ya mirando al pasado más cercano se construyó el Centro de Interpretación Huelva Puerta del Atlántico en el que se pone en valor al visitante el patrimonio británico en la ciudad. Está situado en el moderno barrio de Pescadería, junto al centro de la ciudad y siguiendo las antiguas vías férreas que enlazan con el muelle del mineral. El edificio, de estilo vanguardista, costa de dos salas donde se pueden ver proyecciones y exposiciones sobre mapas de la ría, la relación de Huelva con el Atlántico, fiestas y tradiciones, Huelva y el Nuevo Mundo, rutas turísticas, minería, capital y huella británica y muelle del Tinto. Junto a este centro se encuentra en proceso de construcción el parque del Ferrocarril, concebido como parque-museo que tratará de poner en contexto el Muelle, las minas y la provincia en la historia onubense. Cercano a éste se encuentra el Centro de Recepción de Visitantes del Puerto de Huelva Situado en las antiguas Cocheras de locomotoras del Puerto de Huelva, sirve como centro de interpretación de lo que ha sido y es el Puerto para la ciudad de Huelva. Cuenta además con un pequeño auditorio en su interior así como material gráfico, una maqueta de la ciudad, minerales originales, etc. Ya fuera del casco urbano se encuentra el Centro de interpretación de Marismas del Odiel. Situado en la Isla de Bacuta (La Calatilla, Carretera del Dique Espigón Juan Carlos I, kilómetro 3). Información sobre esta reserva natural y bellas vistas de la ría y de la ciudad. Cerca se pueden ver el yacimiento arqueológico de Salthish, del siglo XI.

Al margen de los museos existen pequeñas salas de exposiciones como la Sala de Cajasol de la calle Plus Ultra, la Sala de exposiciones de la Caja Rural del Pasaje de la Botica o la Gota de Leche, en el Paseo de la Independencia, que es un edificio rehabilitado para exposiciones ocasionales y ciclos de cine. Interesante pero no visitable es la llamada "Casa Berdigón," que es la única casa del siglo XVI que queda en el centro de la ciudad. Está en manos privadas y de vez en cuando se celebra alguna exposición en ella. Su interior se conserva casi intacto.

Otro centro cultural de la ciudad es la Biblioteca Pública Provincial, en la Avenida Martín Alonso Pinzón, muy cerca del Ayuntamiento y que dispone de una pequeña colección de obras de los siglos XVI y XVII y algunas más correspondientes al XVIII. A ello se le suma el "Edificio Hotel París", perteneciente a la Diputación Provincial que dispone de sala de exposiciones.

El Gran Teatro, obra de Pedro Sánchez y Núñez. Situado en la Calle Vázquez López, en la tranquila Plaza Alcalde Coto Mora fue inaugurado en el año 1923 como "Real Teatro" siendo propiedad de la Diputación y del Ayuntamiento. Es un edificio señorial de estilo clasicista típico de finales del siglo XIX, decoración llamada de Segundo Imperio. Su construcción se debe al desarrollo económico y urbano registrado en la ciudad por la pujante presencia de capitales extranjeros y la prosperidad de las explotaciones mineras de Río Tinto. Es uno de los edificios más bellos de la ciudad. Remodelado en los años 90 fue reinaugurado en una gala presidida por la SM la Reina Sofía en un concierto de violonchelo a cargo de Mstislav Rostropóvich. Actualmente es el único teatro de la ciudad y ofrece una gran variedad cultural de cineclub, conciertos musicales, representaciones teatrales, pregón de Semana Santa y el concurso de agrupaciones del Carnaval Colombino. Otra instalación cultural de primer nivel para la ciudad aunque más desconocida es el Cine Club Municipal Francisco Elías.

Las principales instalaciones deportivas de la ciudad son: el Estadio Nuevo Colombino, en la zona del ensanche, junto a la ría. Es el coliseo del Decano del Fútbol Español. Con una capacidad aproximada de 20.000 espectadores. Ofrece una arquitectura vanguardista y bonitas imágenes de la ria onubense. Situado en la ría y junto a Pescadería. Se trata del estadio más moderno de Andalucía y que incorpora lo más actual en cuanto a seguridad. Otra de las grandes instalaciones es el Estadio iberoamericano , entre la Avenida de las Fuerzas Armadas y la barriada de La Florida. Estadio donde se celebró el Campeonato Iberoamericano de Atletismo Huelva 2004. Con un aforo de 2.500-3.000 espectadores. Hoy forma parte del complejo deportivo de "El Saladillo", que cuenta con pistas de tenis, paddle, y la única pista de césped artificial de la ciudad. Cercano al complejo se encuentra el Palacio de Los Deportes, en la Avenida de las Fuerzas Armadas. Es el otro "coliseo", donde juega el C.D Huelva Baloncesto. Con un aforo aproximado de 5.000 espectadores fue inaugurado por la Selección Española. Existen además varios polideportivos repartidos por toda la ciudad: el Polideportivo Las Américas, el Polideportivo Andrés Estrada, la Ciudad Deportiva y el Área deportiva de "El Saladillo". Al margen de las instalaciones deportivas es destacable también la Plaza de toros de La Merced.

La ciudad posee un importante foco comercial destacando las calles comerciales del centro y los mercados tradicionales. De gran tradición es el "Rastro" o mercadillo callejero, que se sitúa los viernes en el Recinto Colombino, cerca del puerto. Para los productos alimenticios existen varios mercados de abastos de los cuales el mayor es el Mercado del Carmen, con multitud de productos especialmente de la lonja de Huelva. Por último, el Centro Comercial Abierto de Huelva, situado en el casco histórico de la ciudad, permite a realizar toda clase de compras en calles peatonales llenas de ambiente.

Además del comercio tradicional existen varios centros comerciales: el "Centro Comercial Aqualón" es un edificio de gran porte de diseño vanguardista y que en algunos puntos llega a parecerse a la proa de un barco. Destaca la plaza de la entrada y sus dos ascensores panorámicos que ofrecen vistas del parque contiguo y la parte superior, dedicada al ocio y a la restauración ofrece vistas de la ría. Otros centros comerciales de la ciudad son el "Centro Comercial Costa de la Luz" dedicado a las firmas comerciales de El Corte Inglés, el "Centro Comercial Puerta del Atlántico", el "Parque Comercial Marismas del Polvorín" y el Centro Comercial "Carrefour".

Las principales fiestas religiosas locales son en septiembre y enero. Las Fiestas de la Cinta (8 de septiembre) están declaradas de interés turístico nacional. y dedicadas a la patrona de la ciudad: Nuestra Señora de la Cinta. Se completan con las Fiestas Patronales de San Sebastián, dedicadas al patrón de la ciudad (20 de enero) declaradas también de interés turístico nacional. Otras festividades religiosas en la ciudad son la Semana Santa, de interés turístico nacional, las salidas hacia Romería del Rocío de las hermandades de Emigrantes y de Huelva para presentar su devoción y sacarla en procesión el lunes por la mañana o las Cruces de Mayo, en algunas barriadas (durante todo el mes de mayo). Religiosamente el año culmina con la Procesión de la Purísima Inmaculada.

A lo largo del año existe un importante número de festividades no religiosas en la ciudad. Una de las más importantes es el Carnaval Colombino; data del año 1863 hasta que en 1936, con la guerra, el Gobierno Civil los prohíbe y no siendo hasta el año 1983 cuando se vuelve a instaurar bajo el nombre de Carnaval Colombino. Al año siguiente nace la Federación Onubense de Peñas y Asociaciones de Carnaval (FOPAC), que será la encargada de organizar y dirigir el Carnaval Colombino, que después de casi veinte años desde su reinstauración se ha convertido en el segundo carnaval más importante de toda Andalucía. Actualmente al concurso de agrupaciones, celebrado en el Gran Teatro, acuden grupos de la capital, la provincia y toda Andalucía batiéndose en 2007 el índice de participación con casi 70 agrupaciones.

Al margen del carnaval uno de los ejes anuales de la cultura de la ciudad es el Festival de Cine (mes de noviembre) y dedicado al nuevo cine iberoamericano, español y portugués. Pero la mayor celebración de la ciudad son las Fiestas Colombinas (mes de agosto). Declaradas de Interés Turístico Nacional, en contra de lo que se cree no son las fiestas patronales de la ciudad sino que nacieron como "velada" para conmemorar la salida de Cristóbal Colón el 3 de agosto. Se celebran en el denominado "Recinto Colombino" (inaugurado en 2000) junto a la Ría de Huelva accediéndose a este mediante una portada que suele imitar algún edificio emblemático de la ciudad o la provincia (El Instituto "La Rábida", La Casa Colón, la Plaza de Toros de la Merced, el Gran Teatro, el Santuario de la Virgen del Rocío...). Dentro del recinto se instalan casetas de lona azul y blanca, caseta de exposiciones y un escenario junto a la ría amén de las clásicas atracciones. En los últimos años han estado dedicadas a: Palos de la Frontera, Moguer, Cuba, San Sebastián, Canarias, Galicia, Algarve (Portugal), Almería, Madrid, Ceuta, Denominaciones de origen de Huelva, El Rocío o al Recreativo de Huelva. Coincidiendo con estas fiestas se celebran Corridas de toros, en la Plaza de Toros de la Merced.

En los últimos años se han puesto en marcha una serie de eventos para la captación de turistas y ofrecer una oferta complementaria como son: la Feria Comercial y Flamenca (FECORF) celebrada en la Casa Colón y donde se exponen carruajes típicos, se ofrecen exhibiciones ecuestres, conciertos, y stands donde se pueden adquirir trajes de flamenca, complementos o sombreros. La Feria de arte Cofrade también se celebra en la Casa Colón tratando de exponer el patrimonio de varias cofradías onubenses. Entre las actividades musicales destaca el Festival de Flamenco "El Quitasueños" del Barrio Obrero, en el que se pueden escuchar y admirar a los artistas más relevantes en el mundo del flamenco actualmente. Se complementa con el festival fotográfico "Latitudes" , entre finales del mes de febrero y el mes de marzo, con diez exposiciones en diversas salas de la ciudad de artistas internacionales.

También de reciente creación es la Feria Empresarial de Muestras del Puerto de Huelva. En ella se pueden saborear productos de la tierra y adquirir productos de diversa índole. La Feria de la Gamba (mes de mayo), dedicada a la promoción de ese producto de la costa, la Feria de la Tapa (mes de octubre), en la Avenida de Andalucía y dedicada a la promoción de la cocina provincial y otras celebraciones como la Feria de la Flor del Centro Comercial Aqualón, la Feria del Libro o el Salón Internacional del Cómic de Huelva' como cita celebrada a mediados de mayo en la Casa Colón desde 2007 y organizada por la Asociación Cultural Seis Viñetas complementan la oferta cultural anual de la ciudad.

Con la presencia alemana y sobre todo anglosajona de finales del siglo XIX y principios del XX se comenzaron a importar y practicar en la ciudad diversos deportes todavía nuevos en España. Juegos como el fútbol, el tenis o incluso el cricket fueron practicados tanto por la población extranjera de las empresas mineras y del puerto como por la onubense durante esos años. Así, en 1889 se funda el denominado Huelva Recreation Club para la práctica de diferentes deportes, sobre todo el fútbol. En la actualidad son diversos los clubes profesionales y aficionados que compiten tanto local como nacionalmente en diversos deportes. A nivel local es la Empresa Municipal Huelva Deporte la encargada del mantenimiento de las diferentes instalaciones deportivas de la ciudad.

La tradición deportiva de la ciudad queda patente en instituciones y clubes como el C.D Huelva Baloncesto. militante en la liga LEB Bronce, el Real Club Recreativo de Tenis de Huelva (fundado en 1890, lo que le convierte en el club de tenis más antiguo del país), el Real Club Marítimo de Huelva, el Club Rugby Tartessos Huelva, el Aguas de Huelva de Voley, el Club Rítmico Colombino de gimnasia rítmica, el Club Esgrima Huelva , el Huelva Sailors de Fútbol Americano, el IES La Orden Club de bádminton que milita en la máxima categoría nacional entrenado por Paco Ojeda Ojeda o el Club Deportivo Masterhuelva, tercer mejor club de natación master de Andalucía.

En cuanto a las celebraciones deportivas organizadas en la ciudad destacan el Trofeo Colombino de fútbol, el Meeting Iberoamericano de Atletismo que se celebra anualmente después de la organización en la ciudad de los "XI campeonatos Iberoamericanos de Atletismo" y la Copa de S.M. el Rey de Tenis.

Monumento a Alonso Sánchez de Huelva, predescubridor de América.

Juan Ramón Jiménez, Premio Nobel de Literatura en 1956.

Monumento en el Conquero al pintor Pedro Gómez.

La contribución de Huelva al séptimo arte ha llegado gracias a directores de cine como Antonio Cuadri, el pionero Francisco Elías Rueda, Manuel Garrido Palacios Manuel Summers.

En el apartado musical Huelva es cuna de artistas como los cantaores flamencos Arcángel, Los hermanos Toronjo, Paco Isidro, Los marismeños, el guitarrista conocido como Niño Migué, o Perlita de Huelva. También es importante el conjunto musical Jarcha muy relacionado con los movimientos musicales durante la transición española y la excomponente de éste Maribel Quiñones "Martirio". Cantaurores y artistas más actuales son José Luis Pons, Nicolás Capelo, Sergio Contreras o Miguel Cadenas. En cuanto a música culta la aportación de Huelva viene dada por el compositor Primitivo Lázaro, onubense de adopción y nacido en Burgos y más recientemente por el compositor, pianista y Doctor en Comunicación Audiovisual Rafael Prado.

Son onubenses nacionalmente conocidos en el campo del periodismo tanto Jesús Hermida muy vinculado a la televisión desde los años 1960 como el presentador de San Juan del Puerto Jesús Quintero. En el terreno de las letras destaca el pedagogo, nacido en La Palma del Condado, Manuel Siurot, cuyas ideas calaron con fuerza en la ciudad, y el lingüista Alberto Bernabé Pajares mientras que es también celebre en ciencias el sevillano criado en Huelva Juan Pérez Mercader.

En cuanto a deportistas ha nacido en la ciudad el futbolista Antonio Jesús Vázquez Muñoz que milita en el propio Recreativo de Huelva mientras que es residente el boxeador José Kelvin de la Nieve (nacido en República Dominicana), único representante español en esa disciplina en las Olimpiadas de Pekín 2008. Al ser tierra de toreros son también conocidos Miguel Báez Espínola "El Litri" (y por ende la estirpe familiar dedicada al toreo) y Antonio Borrero (Chamaco). En otros parcelas destacan la modelo internacional Laura Sánchez y los dibujantes de cómics y fundadores del Salón Internacional del Cómic de Huelva, los Hermanos Macías. También destacó el arquitecto vallisoletano José María Pérez Carasa al que se le deben las construcciones más importantes de la ciudad en el primer cuarto del siglo XX y el artista de circo Ángel Cristo.

Por último en el terreno de la política destaca Manuela de Madre Ortega afincada en Cataluña y en el religioso Monseñor Juan del Río Martín, Arzobispo Castrense de España y Administrador Apostólico de Asidonia-Jerez.

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Ría de Huelva

La Ría de Huelva es un estuario que se encuentra al sur de la provincia de Huelva, se extiende entre las localidades de Huelva, Punta Umbría y Palos de la Frontera (España), formado por la confluencia de los ríos Odiel y Tinto y recibiendo los aportes diarios del océano Atlántico.

A sus orillas se encuentra la ciudad de Huelva, el Monasterio de La Rábida de Palos de la Frontera, Punta Umbría, el Puerto de Huelva y el Polo Químico. Dentro del medio natural son importantes las pequeñas islas de Enmedio, Saltés, del Burro, Bacuta, de la Liebre (catalogadas por la Junta de Andalucía como Reservas integrales) que conforman el Paraje Natural de Marismas del Odiel y los distintos esteros de la zona. De importancia arqueológica fue el hallazgo a principios de los años 1920 en sus aguas del denominado "Depósito de la Ría de Huelva" fechado en el 1.000 a. C., con diferentes objetos datados en la edad de bronce o en los años 1970 de figurillas representado a las divinidades sirias Reshef y Anath.

Por su delicada situación debida al fuerte impacto ambiental de las empresas del Polo de Promoción y Desarrollo diferentes agrupaciones piden el desmantelamiento de estas empresas y la recuperación de la ría.

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Heráldica municipal de Huelva

Labra heráldica en la ciudad de Huelva con las armas de la casa de los Guzmanes de Sevilla, titulares del ducado de Medina-Sidonia y condes de Niebla. Este blasón forma parte de las composiciones heráldicas de numerosos municipios onubenses.

La heráldica municipal de Huelva se ocupa de los escudos de armas, blasones y composiciones heráldicas empleados por los ayuntamientos en los que administrativamente se divide la provincia de Huelva, en Andalucía, como símbolos gráficos para la expresión de su identidad y de validación de documentos oficiales, y que pueden ser presentados en forma de armoriales, colecciones de escudos de armas en imágenes acompañados de su blasonado según una tradición que se remonta al siglo XIII.

En España, el fenómeno de adopción de escudos de armas por los municipios tiene su origen en los siglos XIV y XV, mediante las concesiones y otorgamientos reales de privilegios o fueros a las villas y ciudades en aplicación de las costumbres del derecho medieval. Posteriormente, durante el Antiguo Régimen, siglos XVI a XVIII, se difundió la vía de adopción de blasones por asimilación de las propias de linajes de la nobleza, que mantenían algún tipo de relación con cada lugar, especialmente la del señorío. Durante el siglo XIX, periodo considerado de la decadencia del uso de la heráldica, fueron creadas armas propias por numerosos municipios, según los procedimientos establecidos por diversas reglamentaciones, en particular la Orden Ministerial de 30 de agosto de 1840, del entonces Ministerio de la Gobernación, por la que se instaba a todos los ayuntamientos a adoptar un escudo propio. Archivos como el Histórico Nacional en Madrid, el Archivo General de Simancas o el de la Archivo de la Corona de Aragón en Barcelona, conservan colecciones de sellos y documentos empleados para estudiar la existencia y uso de escudos memoriales de aquellas épocas.

En el contexto de resurgimiento general de la heráldica desde mediados del siglo XX, fue aprobado el Reglamento de 11 de mayo de 1956, en desarrollo de una nueva orden ministerial por la que se demandaba a los municipios la rehabilitación y adopción de armas claramente distintivas que permitieran su diferenciación. El Instituto Salazar y Castro, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, uno de organismos impulsores de aquella normativa, fue entonces encargado de constituir un registro de los escudos municipales que con el tiempo se convirtió en la colección actualizada contemporánea más importante al respecto. Otras fuentes empleadas para el estudio histórico de los blasones municipales por los especialistas son los trabajos de Pascual Madoz, recopilados en su Diccionario Geográfico, la colección de escudos de la Enciclopedia Espasa Calpe el Nobiliario de los reinos y señoríos de España de Francisco Piferrer y otras colecciones privadas.

Tras la Transición política española y el proceso de constitución del Estado de las Autonomías, los diferentes cuerpos legislativos desarrollados por cada autonomía, dentro del contexto de la normativa sobre administración de entidades locales, los encargados de la regulación en materia de heráldica municipal y promotores del resurgimiento de su importancia como símbolos gráficos de la identidad de los municipios o para la validación de sus documentos oficiales, siendo numoroso los municipios que cada año anuncian en publicaciones oficiales la adopción, modificación rehabilitación de sus blasones.

En el caso de los municipios onubenses, y por extensión, de todas las Entidades Locales andaluzas, la adopción, modificación, rehabilitación, uso y protección de los escudos heráldicos se encuentran regulados por la Ley 6/2003, de 9 de octubre, aprobada por el Parlamento de Andalucía de ‘‘Símbolos, tratamientos y registro de las Entidades Locales de Andalucía’’. Esta normativa establece la inscripción de los blasones, a efectos de presunción de legalidad y validez, en el Registro Andaluz de Entidades Locales de la Consejería de Gobernación, permitiendo su cohabitación junto con otros tipos de manifestaciones gráficas modernas, como emblemas, insignias o logotipos. Con anteriodidad, la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba se encargaba de la elaboración del informe preceptivo y de los expedientes de escudos, según lo dispuesto por el Decreto 14/1995, de 31 de enero, y la Orden de la Consejera de Gobernación de 12 de mayo de 1995.

Entre 1994 y 1998, a iniciativa del Servicio de Archivos la Diputación Provincial, se realizó un inventario de los escudos de armas municipales en el marco del llamado Programa de Reconocimiento Legal de Escudos.

La provincia de Huelva se divide administrativamente en 79 municipios, agrupados en 6 comarcas y 6 partidos judiciales. Quedó constituida como provincia tras la divisón administrativa de 1833, conformándose con parte de las dependencias hasta entonces adscritas al antigua provincia de Extremadura y al denominado Reino de Sevilla. El territorio de Huelva, que albergó a diferentes pueblos mediterráneos en la edad antigua, se desarrolló tras su incorporación a la Corona de Castilla culminada en el siglo XIII, principalmente en torno a las entidades del condado de Niebla, posesión del ducado de Medina-Sidonia de la casa de Guzmán durante el Antiguo Régimen, y de las tierras señoriales costeras de ciudad de Huelva, entidades ambas que a su vez, habían sido dos de los antiguos reinos de Taifas surgidos tras la descomposición del Califato de Córdoba en el siglo XI.

Según la clasificación más común de las armas municipales, estas se clasifican en 5 categorías: arqueológicas, advocativas, gráficas, tropológicas y arbritarias.

Según señala Cadenas, se denominan armas arqueológicas a aquellas que se componen de elementos de carácter histórico o geográfico. Dentro de esta categoría los heraldistas distinguen varios subtipos.

Son las armas que contienen elementos de carácter religioso.

Son aquellas que en su campo incluyen letras, lemas o leyendas, y otros signos como anagramas.

Se conocen por escudos tropológicos los que contienen elementos de caracter alegórico, como las denominadas armas parlantes, que aluden a la denominación, las alusivas, por referencia a la actividad económica o recursos, las evocativas, que se refieren a algún hecho histórico, las rememorativas, que se refieren a alguna cosa y las mnemotécnicas, con elementos que ayudan a su identificación.

Son aquellas que no se ajustan a las reglas heráldicas, también llamadas extravagantes, o que no obedecen a fundamento alguno, llamadas caprichosas.

De sinople, un árbol arrancado, de oro, adiestrado de garita y siniestrado de pluma de ave en palo, de plata.

De azur, una torre de oro adjurada de gules, acompañada de dos pinos arrancados, de plata y superada de dos remos, de oro, en sotuer.

De sinople, un almendro, de oro, acostado de dos torres, de plata, aclaradas de gules y mazonadas de sable, el todo terrasado de peñas al natural.

De púrpura, un león rampante de oro, linguado y uñado de gules. Bordura de Castilla y León.

Escudo partido. 1º, en campo de azur, dos calderos jaquelados de oro y gules puestos en palo, con siete cuellos de sierpe en cada asa, en sinople. 2º, en campo de sable, banda de gules y orla de plata con cinco escudetes o quinas azules, con cinco roeles de plata, en cada uno de ellos, que son de Portugal.

Escudo partido. 1º, las armas de los Pérez de Guzmán: De azur dos calderas en palo jaqueladas de oro y gules, gringoladas de siete sierpes, de sinoples, salientes de las respectivas asas; bordura componada de siete compones de gules cargados de un castillo de oro, y siete de plata con un león de púrpura. En el segundo, de plata, una montaña, de sinople, superada de un pico y una pala, de sable, puestos en aspa.

Sello o emblema municipal: Boca ovalada y sin timbrar, de azur cinco coronas reales antiguas de oro en palo adiestradas de espada alta, desnuda de plata encabada de oro y siniestrada de cetro de oro; adiestrada la espada de castillo de oro y el cetro siniestrado de matrona de ropaje azur, que porta en la mano derecha unas ramitas y en la izquierda un cesto que apoya en el cuadril, llevando un tercer brazo derecho pegado al cuerpo, superada de cruceta de los templarios y siniestrada de encina al natural. Los muebles asentados sobre accidentada terraza de sinople. El todo superado de cinta flotante con la leyenda : "Hac itur ad astra" (Desde aquí se llega a las estrellas), sumada a la diestra de una puerta y a la siniestra de nubes moviente del catón siniestro de la cabeza, de las que surge un brazo derecho que empuña una llave dirigida a la diestra.

De plata, con filiera de oro, torre donjonada, al natural, acompañada en su cuerpo inferior por dos leones rampantes, de gules, linguados y coronados de oro aferrados a sus muros, y el superior, de dos escudetes -sin esmaltar su campo y también con filiera de oro- con tres palos de gules cargados de una banda de azul. Al timbre, corona real abierta.

Partido. Primero, de oro, rueda de molino, al natural, y en punta, once bandas ondadas de azul plata. Segundo, de plata, la cruz de Santiago, de gules.

Emblema municipal: Un castillo de oro mamposteado de sable, resaltada su puerta de un arbusto, de oro, con ramas y hojas de sinople, con las raíces al exterior, y se acompaña de una rama de laurel y de una palma, cruzadas y atadas en punta, en sus colores.

Partido. Primero, las armas de los Medina Sidonia: Cuartelado en aspa, primero y tercero, de azur una caldera jaquelada de oro y gules, gringolada de siete cabezas de sierpes, de sinople en cada asa; segundo y cuarto, de plata, cinco arminios de sable en aspa. Bordura componada de catorce compones, siete de gules y siete de plata, los primeros cargados de un castillo de oro y los segundo de león de púrpura. Y en segundo cuartel, de gules, un clarín de oro y un cuchillo de plata encabado de oro, puestos en aspa.

De oro y una grímpola, el asta y el paño de azur, rematado en dos puntas y cargado de una cruz latina de oro; acostada a la diestra de una sierpe tortillante de sinople, cebada de una manzana al natural; y a la siniestra, un gallo, de gules, cantante y atrevido.

Pica en palo con un bollo de pan clavado en la punta, adiestrada de honda y siniestrada de arco empulgado. Al timbre corona real abierta.

De sinople, una cabeza de lince mirando al frente, de oro, con las defensas de plata, cantonada de cuatro pámpanos de oro.

De azur, montaña, de oro, cargada de dos sables altos y desnudos, en aspa, de azur, y superada de aspa de molino de oro.

De azur, un castillo, de oro, donjonado de tres piezas, mamposteado de sable, aclarado de gules y terrasado de sinople; acompañado a la diestra de un pez, de plata, en palo, lenguado de gules; y, a la siniestra, de una jarra del mismo metal.

Medio cortado y partido. Primero, de gules, castillo de oro, aclarado de azur y mazonado de sable. Segundo, de plata, león rampante de púrpura, linguado y uñado de gules. Tercero, de azur la cruz santiaguista de gules, fileteada de oro, acompañada en lo alto de un creciente ranversado de plata y surmontado éste de tres estrellas de ocho punta, de oro y puestas en faja y, en lo bajo, de un creciente de plata.

De azur, sol naciente de oro, sostenido de terrasa de sinople, surmontado a la diestra de espiga de trigo en palo, de oro, acompañada de dos flores de jara de plata, y a la siniestra de candil romano de plata encendido de gules. Bordura de gules con la inscripción en la campaña “Unidos laboramos” en oro.

De sinople, dos estoques de matar toros, desnudos y altos, en aspa, de plata, con las puntas dirigidas a los cantones superiores, resaltados de espada baja de oro sumada a libro abierto del mismo metal.

Escudo partido. 1.º, de oro, planta arrancada de caña común de tres tallos, de gules. 2.º, de plata león rampante de púrpura, linguado, armado y uñado de gules y coronado de oro.

De gules, castillo de oro adjurado de sinople sostenido de monte al natural, y éste sostenido de ondas de plata y azur. A ambos lados del castillo, dos maceros.

De oro, castaño, al natural, terrasado de sinople.

De azur y una torre, de oro, donjonada de una pieza, rematada en un mástil en el que se ensartan dos bolas de lo mismo, acostada de dos árboles de plata sombreados de sable.

De plata, un pino, en su color, superado de una estrella, de azur de ocho rayos.

De azur, monograma de María, de oro, resaltado de una venera, de plata, y cantonado de ruedas de molino, de plata.

De azur castillo en su color, mamposteado de sable y adjurado del mismo color, superado de sol de oro. En punta cinco ondas de plata.

Escudo de gules, un azor de plata hermoseado de sable, superado de una corona real abierta de oro.

De oro, dos llaves nobles, puestas en faja, y colocadas en palo, la superior con la clave a la diestra mirando al jefe y la inferior con la clave a la siniestra mirando a la campaña, de gules y, en punta, una cabeza de jabalí de sable linguado de gules y las defensas de plata.

De azur, dos torres de plata, mamposteadas y aclaradas de sable, unidas sus almenas por puente de un ojo de lo mismo, sostenidas de sendos roquedos, movientes de la punta y sumados de sendos leones rampantes y afrontados del mismo metal, realzado el puente de cuchillo bajo de oro.

De oro, y un castillo abierto de gules mazonado de azur, donjonado de tres torres, la central sumada de la figura de San Miguel Arcángel vestido de púrpura, la faz y manos de carnación, chevelado y alado al natural, nimbado de sable, empuñando una espada de sable con ambas manos, la punta baja dirigida contra las fauces de una sierpe de sinople resaltada sobre sus pies y linguada de gules, el todo terrasado de azur; acompañado de una estrella de ocho rayos de azur en el cantón diestro, y de un creciente tornado en el cantón siniestro, ambos al jefe.

Escudo: de plata encina desbrancada y englandada, de sinople, superada de corona real cerrada de oro, forrada de gules y fileteada de sable.

De plata un guerrero en su carnación, con calzas de oro, adarga de este metal embrazada en la siniestra y lanza de sable en la diestra, sobre caballo espantado de sable.

Cortado medio partido y entado en punta; primero, de sinople la fuente en su color; segundo, de azur un castaño en flor al natural; tercero de plata un león rampante de púrpura, linguado, membrado y coronado de oro, y, en el entado, partido de plata y azur una madeja de oro. Al timbre corona real cerrada. Al pie, una cinta flotante con la inscripción en sable "Fonte de los Feridos".

Escudo español. De azur, un jarrón de dos asas de oro sumado de tres rosas de plata, talladas y hojadas de lo mismo y resaltado de un creciente de plata sumadas sus puntas de sendas estrellas de cinco rayos, de oro.

Escudo: Francés, de plata con las armas de los Zúñigas. Al timbre corona real abierta.

De sinople, granada, de oro, tallada y hojada del mismo metal y rajada de gules.

Escudo español partido. Primero, de plata una banda de sable, y en orla y brochante sobre el todo una cadena de oro de ocho eslabones. Segundo, de oro, un granado de sinople frutado al natural, realzado su fuste de una rueda de cuchillas de sable. Al timbre corona real española cerrada.

De oro tres hojas de higuera bien ordenadas, las de arriba dirigidas a los ángulos de los cantones del jefe y la de abajo a la punta, atadas por sus tallos en abismo, de sinople y nervadas de plata. Al timbre corona real cerrada.

Escudo: De oro castillo de azur aclarado de plata y cargado de tórtola del mismo metal.

De plata, pino de sinople, fustado de lo mismo y terrazado de monte de gules, adiestrado de espada baja y desnuda de gules y siniestrada de la Cruz Espada de Santiago del mismo esmalte, bordura de sinople con el lema en plata, en punta, que dice «NO&DO».

Escudo: En un campo de plata, árbol (olivo) en el centro acompañado a la derecha de un castillo y a la izquierda de un ancla, orlado con la inscripción «Portus maris et terrae custodia» y timbrado por corona ducal.

Escudo: Cortado. Primero de plata árbol de sinople adiestrado de pozo de azur; segundo, de plata, tres fajas ondadas de azur cargadas de dos veleros de plata.

Escudo: De oro balanza de sable realzado su fiel de espada baja de gules con la hoja ondeada, y en punta una rama florida de sauco, en faja, de sinople.

Cortado. El primero de azur con un castillo de plata, sumado de tres torres, mazonado de sable y aclarado de gules, acompañado de un grifo de plata adiestrado y de una rama de adelfa florecida, en su color, colocada entre el castillo y el grifo. El segundo cuartel de plata la figura de Rodrigo Pérez de Acevedo en el momento de divisar el Nuevo Mundo.

Escudo español. De sinople y una planta arrancada de lino de oro, florida de tres piezas del mismo metal y botonadas de sable; colocadas en ambos cantones del jefe y en el punto de honor. Al timbre corona real española cerrada.

Partido. Primero, las armas de los Guzmanes, condes de Niebla. Segundo, de oro, cuervo de sable con una palma de sinople en su pico.

Escudo español. De oro, tres gradas superpuestas, de mayor a menor en orden ascendente, terrasadas de sinople y sumadas de un álamo, en sus colores, acompañado el árbol de dos banderas blancas cargadas de la inscripción en capitales «Triana», de gules, con las astas, de sable, clavadas en la grada. Al timbre corona real española cerrada.

De sinople rama de castaño de oro, con tres frutos en erizo sombreados de sinople, hojada de lo mismo. Al timbre corona real española cerrada.

Escudo español. De azur dos picos -el siniestro, neolítico- en aspa, de plata, y en punta ondas de plata y gules.

Quince puntos de ajedrez de oro y azur, bordura componada de Castilla y león . Al timbre corona real cerrada.

De sinople puente de oro mamposteado de sable sumado a ondas de plata y azur en punta, y surmontado de melocotón de oro.

De oro una garza al natural con una cadena rota de sable en su pico y el resto de eslabones terrasados, al igual que la garza, de sinople.

De azur dos calderas en palos jaqueladas de oro y gules, gringoladas de siete cabezas de sierpes salientes de cada asa, de sinople y linguada de gules; bordura de Castilla y león . Por Guzmán, Conde de Niebla.

Escudo: Francés de plata con una palmera al natural adiestrada de dos calderas en palo y siniestrada de dos flechas en barra. Al timbre, corona real abierta.

Escudo español. De azur, dos carabelas al centro y en punta una nao en sus colores naturales, todo ello en el mar sobre de ondas de plata y movientes de los flancos dos mitades del mundo, también en su color natural. Bordura de oro con cuatro corazones de gules y cuatro áncoras de sable alternados. Se presenta cargado sobre un campo de pergamino de plata, al pie del mismo cinta flotante con la leyenda: "CUNA DEL DESCUBRIMIENTO", por timbre corona real abierta.

Partido. Primero, de azur, ocho bezantes de planta, uno en abismo y lo demás a su alrededor, por Federighe, marqueses de Paterna del Campo. Segundo, de gules, una torre de cinco almenas y ventanal central abierto ajimez, de oro y mazonada de sable, acostada de dos ramas de olivo, de sinople -frutadas de los mismo- y filetadas de plata; sumada de un puente de un ojo, de plata y mazonado de sable, sobre ondas de plata y azur.

Escudo. De púrpura torre de oro mamposteada de sable y aclarada de azur, superada de abeja de plata.

Partido. Primero de sinople castillo de oro, saliendo de su homenaje un brazo de plata, con una espada en la mano del mismo metal; segundo, de azur dos calderas puestas en palo, ajedrezadas de oro y gules y gringoladas de siete sierpes de sinoples a cada lado, y bordura componada de siete compones de gules, con un castillo de oro y otros siete de plata con un león de gules. Al timbre corona real cerrada.

De oro rama de moral de sinople hojada de lo mismo y frutada de sable.

De plata, la torre de su color, mazonada y aclarada de sinople, en punta ondas de plata y azur; partido, también de plata, el pino de sinople, terrazado de una arena en su color. Timbrado de corona real cerrada.

Escudo. De azur y una palmera arrancada de plata acostada de dos calderas jaqueladas de oro y gules y gringoladas de siete sierpes salientes de sinoples en cada asa, lenguadas de gules, tres de la diestra afrontadas con tres de la siniestra en abismo, y las cuatro que salen fuera por cada lado, de espaldas. Al timbre Corona Real española cerrada.

Cortado, primero, de oro tres rosas de gules talladas de sinople, y segundo de sinople una muralla con dos garitas, de plata y mamposteada de sable.

Partido al primero las armas de los Zúñigas y al segundo de gules, torre de oro terrasada de sinople, adiestrada de árbol de sinople y siniestrada de espada baja al natural.

Ovalado. Filiera de gules y en su campo de azur una embarcación de dos velas con banderolas en los palos y en la popa la española, sobre agua y superada de una cruz paté de gules. Dos ramas de laurel al exterior cruzadas abajo.

Escudo español. Medio cortado y partido. Primero, de plata una banda de sable y en orla y brochante sobre el todo una cadena de oro de ocho eslabones, por Zúñiga. Segundo, de azur dos calderas puestas en palo jaqueladas de oro y gules y gringoladas de siete sierpes de sinople en cada asa, por Guzmán. Tercero, de sinople tres encinas de plata puesta en faja sumadas a ondas de plata y de azur.

De oro, montaña de sinople cimada de castillo de gules adjurado y mamposteado de plata, sostenido de ondas de plata y azul. La montaña cargada de velero sostenido a las ondas y acompañada de dos cañas de gules. Al timbre corona real cerrada.

De oro encina de gules terrasada de púrpura y superada de cadena rota de lo mismo.

De plata torre de gules mazonada de oro con tres ventanas bien ordenadas del mismo metal; en punta, horno de azur con la boca de oro.

Medio cortado y partido. Primero Castilla; segundo, león ; tercero de sinople un árbol de oro terrasado de ondas de plata y azur.

De boca de "casulla". Terciado en palo, en el primer palo de oro tres fajas de gules; en el segundo, de oro tres espigas de trigo de sinople atadas por sus tallos con una cinta y en el tercero, de azur un árbol de sinople, fustado al natural y terrasado de lo mismo. Bordura corrida por la diestra, punta y siniestra, componada de castillos de oro sobre gules y leones de gules sobre oro. Al timbre, corona condal y rodeando, dos ramas vegetales cruzadas abajo y atadas con una cinta.

De oro y un castaño arrancado de sinople superado de un arco empulgado de sable, apuntando al jefe.

En campo de azur dos calderas ajedrezadas de oro y gules, de cuyas asas surgen siete cabezas de sierpes de sinople, con bordura de dieciséis piezas, ocho cargadas con un león de gules sobre plata y ocho con un castillo de oro sobre gules. Al timbre corona condal sumada de una cimera consistente en una rueda dentada, vista media.

Partido. Primero, las armas de los Guzmanes y segundo, de plata, un olivo de sinople. Al timbre corona real cerrada.

Cortado. Primero, de oro un castillo de azur aclarado de plata y cargado de cruz latina del mismo metal, adiestrado de la cruz de Calatrava de gules y siniestrado de árbol del mismo color. Segundo, de azur una caldera jaquelada de oro y gules gringolada de siete sierpes de sinople nacientes de cada asa, por Guzmán, condes de Niebla y Duques de Alba. Al timbre corona real cerrada.

Partido. Primero, las armas de los Guzmanes. Segundo, de azur tres cruces, la central agrandada. Al timbre corona real cerrada.

Escudo español. De plata una palmera de sinople terrasada de lo mismo, acostada de dos castillos abiertos de gules.

Escudo español. De azur castillo de oro mamposteado de sable y adjurado de gules, sumada la torre del homenaje de caballero naciente de aquélla, armado de plata, con celada de duque y en la mano diestra un puñal de oro asido por la punta. Al timbre corona real española cerrada.

De gules, rollo de justicia de oro adiestrado de la letra inicial Z (Zalamea) y siniestrado de letra inicial L (Libre).

Escudo español. De gules muralla almenada de once almenas, de oro y mazonada de sable, sumada de castillo naciente de sus almenas, vistas sus tres torres, de plata y aclarado y mamposteado de sable, sumada su torre del homenaje de árbol naciente de sus almenas, vistos parte de su tronco, ramas y hojas, de oro. Al timbre corona real cerrada.

Escudo. De sinople nueve bezantes de oro en tres palos de tres, el central abajado.

De gules, un malacate de oro superado de dos naves fenicias de plata. Bordura de oro con la leyenda en sable "Reges Tharsis Insulae" (Los reyes de Tharsis y de la isla).

De azur zarza de oro acompañada de dos perros empinados de plata, acollarados de gules, y en lo bajo de pico y pala, símbolo de la minería.

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