Gabriel García Márquez

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Publicado por astro 17/04/2009 @ 22:12

Tags : gabriel garcía márquez, autores, literatura, cultura

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Gabriel García Márquez

Mural Garcia Marquez en Aracataca.

Gabriel José de la Concordia García Márquez es un novelista colombiano, escritor de cuentos, guionista y periodista. Nacido en la Región Caribe, en el municipio de Aracataca (Magdalena), el 6 de marzo de 1927. Es conocido familiarmente como "Gabo " (y también Gabito) (hipocorístico guajiro para Gabriel), desde que su compañero del diario bogotano El Espectador, José Salgar, comenzara a llamarle así. En 1958, se casó con Mercedes Barcha, tienen dos hijos, Rodrigo y Gonzalo.

Es considerado uno de los autores más significativos del siglo XX. Obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1982, según la laudatoria de la Academia Sueca "por sus novelas e historias cortas, en las que lo fantástico y lo real son combinados en un tranquilo mundo de imaginación rica, reflejando la vida y los conflictos de un continente". Su novela más reconocida internacionalmente es Cien años de soledad.

Nació en Aracataca, en el departamento costeño de Magdalena, Colombia, el domingo 6 de marzo de 1927. Hijo de Gabriel Eligio García y de Luisa Santiaga Márquez Iguarán. Poco después de su nacimiento, su padre se convirtió en farmacéutico. En enero 1929, sus padres se mudaron a Barranquilla. Fue criado por sus abuelos maternos, el coronel Nicolás Márquez y Tranquilina Iguarán, en Aracataca. En 1936 cuando tenía ocho años, su abuelo murió, y se trasladó a Barranquilla donde su padre era farmaceutico.

Dado que los padres de García Márquez fueron más o menos ajenos a él durante los primeros años de su vida, de sus abuelos recibío una fuerte influencía. Su abuelo, a quien llamaba "Papalelo", quien fue un de los liberales de la Guerra de los Mil Días. El coronel era considerado un héroe por los liberales de Colombia y era muy respetado. Él fue muy conocido por su negativa a permanecer en silencio sobre la Masacre de las bananeras en la que murieron cientos personas a manos de las Fuerzas Armadas de Colombia hecho que plasmaría García Márquez en su obra. El coronel, a quien García Márquez ha descrito como su "cordón umbilical con la historia y la realidad", fue también un excelente narrador. Le enseñó lecciones a García Márquez como, por ejemplo, leer el diccionario, lo llevaba al circo cada año, y fue el primero en introducir a su nieto, en el "milagro" del hielo que se encuentroba en la United Fruit Company tienda. Asimismo, de vez en cuando le decía a su joven nieto, "No se puede imaginar la cantidad del peso de un muerto ", recordándole que no había más carga que la de haber matado a un hombre, una lección que García Márquez, más tarde, integraría en sus novelas.

García Márquez al igual que muchas cosas, recibío mucha influencía en la política e ideológia por las historias de su abuelo. En una entrevista, García Márquez le dijo a su amigo Plinio Apuleyo dijo: "mi abuelo el coronel era un liberal. Mis ideas políticas probablemente vinieron de comenzar con él, porque, en lugar de los cuentos de hadas cuando yo era un niño, él me regalo terribles cuentos de la última guerra civil entre los liberales y el gobierno conservador. "Eso influyó en sus opiniones políticas y en su obra literaria a fin de que la técnica de la misma manera que su carrera de escritor inicialmente tomó forma de consciencía en oposición a la situación literaria colombiana, García Márquez Socialista y Antiimperialista mostro su opinión en oposición a la actual situación mundial dominada por los Estados Unidos".

La abuela de García Márquez, Doña Tranquilina Iguarán Cotes, también desempeñó un papel influyente en su educación. Él fue inspirado por la forma en que "el extraordinario trato como algo perfectamente natural." La casa estaba llena de historias de fantasmas y premoniciones, augurios y signos , todos los cuales fueron ignorados. De acuerdo con García Márquez fue "esta fue el origen de la mágica, supersticiosa y sobrenatural visión de la realidad". Él disfrutó de su abuela la única forma de contar historias. No importa cuán fantástico o improbable sus declaraciones, siempre que las entregó como si fueran la verdad irrefutable. Se trata de un estilo que, unos treinta años más tarde, su nieto sería influido en su novela más popular no, Cien años de soledad.

Su niñez está relatada en sus memorias Vivir para contarla. En 2007 regresó a Aracataca, después de 24 años de ausencia, para un homenaje que le rindió el gobierno colombiano al cumplir sus 80 años de vida y 40 de la primera publicación de Cien años de soledad.

En 1936 murió el coronel Nicolás Márquez, motivo que desplazó a Gabriel García Márquez a Sincelejo, Sucre con sus padres, para meses después trasladarse a Barranquilla a estudiar. Cursó los primeros grados de secundaria en el colegio jesuita San José (hoy Instituto San José) desde 1940. En San José, publicó sus primeros poemas en la revista escolar Juventud. En una visita a sus padres en Sucre, se encontró con Mercedes Barcha en un baile de estudiantes, y supo enseguida que tenía la intención de casarse con ella cuando terminara con sus estudios.

Después de su graduación en 1947, García Márquez se fue a Bogotá con la intención de estudiar derecho en la Universidad Nacional de Colombia (Bogotá). Comenzó a estudiar de derecho en la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá. Si bien en Bogotá, García Márquez tuvo un programa de auto-lectura. La Metamorfosis de Franz Kafka "en la falsa traducción de Jorge Luis Borges" fue un trabajo especial que lo inspiró. Él estaba emocionado con la idea de que podría escribir, literatura no tradicional sino en un estilo que más similar a las historias de su abuela que se "inserta en un extraño acontecimientos ordinarios de configuración y las anomalías como si fueran simplemente un aspecto de la vida cotidiana". Sus deseos de ser escritor se hacía mayor. Poco después, publicó su primer cuento La tercera resignación que apareció en el 13 de septiembre de 1947 en la edición del diario El Espectador.

Aunque su pasión era la escritura, continuó con la carrera de derecho en 1948 para complacer a su padre. Después del llamado "Bogotazo" en 1948, sangrientos disturbios que se desataron el 9 de abril a causa del magnicidio del líder popular Jorge Eliécer Gaitán, la universidad cerro indefinidamente y su pensión fue incendiada y, por tanto, García Márquez se trasladó a la Universidad de Cartagena y empezó a trabajar como reportero de El Universal. En 1950, se rindió en la idea de convertirse en un abogado para centrarse en el periodismo. Se trasladó de nuevo a Barranquilla para trabajar como columnista y reportero en el periódico, El Heraldo. Aunque García Márquez nunca terminó la universidad, la Universidad de Columbia de Nueva York le otorgó un doctorado honorario de letras en 1971.

García Márquez comenzó su carrera como periodista mientras estudiaba derecho en la universidad. En 1948 y 1949 escribió para el diario El Universal de Cartagena. Desde 1950 hasta 1952, escribió una "caprichosa" columna con el nombre de "Septimus" para el periódico local El Heraldo de Barranquilla. García Márquez tomó nota de su tiempo en El Heraldo. Durante este tiempo se convirtió en un miembro activo del grupo informal de escritores y periodistas conocidos como el Grupo de Barranquilla, una asociación que una gran la motivación y de inspiración para su carrera literaria. Trabajó con figuras de inspiración como José Félix Fuenmayor, el catalán Ramon Vinyes: Alfonso Fuenmayor, Álvaro Cepeda, Germán Vargas, Alejandro Obregón, Orlando Rivera "Figurita", Julio Mario Santo Domingo, entre otros. García Márquez, utilizaria por ejemplo a Ramon Vinyes, que sería representado como un sabio catalán, propietario de una librería en Cien años de soledad. En este momento, García Márquez leyo las obras de escritores como Virginia Woolf y William Faulkner. William Faulkner influencío a García Márquez en sus técnicas narrativas, temas históricos y la utilización de localidades provinciales. El medio ambiente de Barranquilla dio García Márquez un mundo clase de educación literaria y le proporcionó una perspectiva única sobre la cultura del Caribe.

En 1954 Por petición de Álvaro Mutis, García Márquez regresó a Bogotá en 1954, donde trabajó en El Espectador como reportero y crítico de cine.

En 1994, junto con su hermano Jaime y con el abogado Jaime Abello, fundó la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano), que tiene como objetivo ayudar a jóvenes periodistas aprender con maestros como Alma Guillermoprieto y Jon Lee Anderson, y de estimular nuevas formas de hacer periodismo. García Márquez sigue siendo el presidente de la fundación.

Fue una serie de catorce artículos de noticias que terminó en controversia, a nivel nacional con su último escrito en la editorial de El Espectador, en el que reveló la historia oculta de cómo el destructor A.R.C Caldas naufrago. García Márquez recopilo esta historia a través de entrevistas con un joven marinero Luis Alejandro Velasco que sobrevivió al naufragio. La publicación de los artículos que dio lugar a la controversia pública, ya que el descrédito de la cuenta oficial de los acontecimientos, que culpo a una tormenta del naufragio.

En respuesta a esta controversia de El Espectador, García Márquez fuera enviado a Europa para ser un corresponsal extranjero. Escribió sus experiencias en El Independiente, un periódico que ha sustituido a El Espectador brevemente durante el gobierno militar del General Gustavo Rojas Pinilla y más tarde fue cerrado por las autoridades colombianas. El Crítico literario Bell-Villada señaló "Debido a sus pasos por las experiencias en el periodismo, García Márquez es de todos los grandes autores de la vida que está más cercana a la realidad cotidiana".

Desde García Márquez se reunió con Mercedes Barcha, que habían estado esperando a terminar la escuela para casarse. Cuando fue enviado a Europa como corresponsal extranjero. Finalmente en Barranquilla se casó con Mercedes Barcha. Al año siguiente, nació su primer hijo, Rodrigo García Barcha, ahora director de cine y televisión.

En 1961 se instaló en Nueva York como corresponsal de Prensa Latina. Al recibir amenazas y críticas de la CIA y de los exiliados cubanos, que no compartían el contenido de sus reportajes, decidió trasladarse a México. Posteriormente se establecieron en la Ciudad de Mexico. García Márquez le hubiera gustado quedarse en el sur de los Estados Unidos, ya que había servido de inspiración a los escritos de su admiración como William Faulkner. Tres años después, nació el segundo hijo, Gonzalo. Actualmente un diseñador gráfico en Ciudad de Mexico.

Es su primera novela que le tomó siete años para encontrar un editor, que finalmente se publicó en 1955. García Márquez señala que "de todo lo que había escrito (a partir de 1973), La Hojarasca fue su favorito porque consideraron que era la más sincera y espontánea." Todos los eventos de la novela tienen lugar en una habitación, durante un período de media hora el miércoles 12 de septiembre de 1928. Es la historia de un viejo coronel (similar a la del propio García Márquez, abuelo) que intenta dar una cristiana sepultura a un médico francés impopular. El coronel sólo es ayudado obligadamente por su hija y su nieto. La novela explora la primera experiencia del niño con la muerte, siguiendo su flujo de la conciencia. Además, el libro revela el punto de vista de Isabel, la hija del coronel, que proporciona un punto de vista femenino.

García Márquez siempre, había querido escribir una novela basada en la casa de sus abuelos donde él creció. Sin embargo, se esforzaba por encontrar un tono de narración apropiado, hasta que un día encontró la respuesta durante un viaje con su familia a Acapulco. Le dio la vuelta al auto y volvieron a casa para que pudiera empezar a escribir. Él vendió su automóvil para que su familia tuviera dinero para vivir mientras él escribía, pero la escritura de la novela tomo mucho más tiempo del que esperaba, estuvo escribiendo todos los días durante dieciocho meses. Su esposa tuvo que pedir comida a crédito en la carnicería y la panadería, así como nueve meses de alquiler a crédito con el propietario. Afortunadamente, cuando el libro fue finalmente publicado en 1967 se convirtió en su mayor éxito comercial, Cien años de soledad. Es una crónica de la historia de varias generaciones de la familia Buendía desde el momento en que encontró el pueblo de ficción (Macondo) de América del Sur. Macondo a través de sus pruebas y tribulaciones, los casos de incesto, los nacimientos y las defunciones. La historia de Macondo es a menudo encontrado por la crítica generalizada de representar a los pueblos rurales de toda América Latina, o al menos Aracataca, el pueblo natal de García Márquez.

Esta novela fue muy popular y llevó a García Márquez del Premio Nobel, así como el Premio Rómulo Gallegos en 1972. William Kennedy la ha llamado "la primera pieza de literatura desde el Libro del Génesis que debe ser de lectura obligatoria para toda la raza humana," y cientos de artículos y libros de crítica literaria se han publicado en respuesta a la misma. Sin embargo, el propio García Márquez no entiende completamente el éxito de este libro: "La mayoría de los críticos no se dan cuenta de que una novela como Cien años de soledad es un poco de una broma, lleno de señales a los amigos cercanos, y así, con algunos pre-ordenado derecho a pontificar que asumir la responsabilidad de la descodificación de los libros y el riesgo de terribles tontos de sí mismos." La obra es considerada como un gran referente del Realismo mágico.

Después de escribir Cien años de soledad de García Márquez regresó a Europa, esta vez se instala en Barcelona, (España) donde viviría durante siete años entablando relación con numerosos intelectuales.

El reconocimiento internacional que obtuvo con la publicación de la novela llevó a su capacidad para actuar como mediador en las negociaciones entre el gobierno colombiano y la guerrilla, entre ellos el Movimiento M-19, y las actuales organizaciones de las FARC y el ELN.

La popularidad de su escritura también condujo a la amistad con poderosos líderes, incluyendo una con el ex presidente cubano Fidel Castro, que ha sido analizado en Gabo y Fidel: Retrato de una amistad. En una entrevista con Claudia Dreifus en 1982, dice que su relación con Castro, se basa fundamentalmente en la literatura: "La nuestra es una amistad intelectual. Puede que no sea ampliamente conocido que Fidel es un hombre culto. Cuando estamos juntos, hablamos mucho sobre la literatura." Otros han criticado a García Márquez por esta relación. El escritor cubano Reinaldo Arenas, en 1992 En memorias Antes que anocheza, señala que García Márquez con Castro en 1980 un discurso en el que este último acusó a los refugiados recientemente asesinados en la embajada de Perú de ser "chusma"; Arenas amargamente recuerda a sus compañeros del escritor "hipócrita aplausos" de Castro.

También debido a su fama y su nueva abiertamente puntos de vista sobre el Imperialismo Estados Unidos, fue etiquetado como subversivo y por muchos años se le negó el visado estadounidense por las autoridades de inmigración. Sin embargo, después de que Bill Clinton fue elegido presidente de Estados Unidos, que finalmente levantó la prohibición de viajar y afirmó que Cien años de soledad es su novela favorita. Hay una calle en el Este de Los Ángeles, California que lleva su nombre.

En 1981 decidió asilarse en México, donde reside hasta la fecha, a causa de la persecución política del gobierno de Julio César Turbay Ayala (1978-1982).

En 1999, le fue diagnosticado cáncer linfático. La quimioterapia proporcionada por un hospital de Los Ángeles, ha demostrado ser exitoso, y la enfermedad entró en remisión. Esto llevo a García Márquez a empezar a escribir sus memorias: "Yo he reducido las relaciones con mis amigos bajo mínimo, desconectando el teléfono, cancelando los viajes y todo tipo de planes actuales y futuros... y yo bloqueado para escribir todos los días sin interrupción.", dijo a El Tiempo, el periódico colombiano.

En 2000, su inminente muerte se informó incorrectamente por diario peruano La República. Al día siguiente otros periódicos a publicar su supuesta despedida poema, "La Marioneta""La Marioneta", el cual fue posteriormente determinado, en una entrevista, pero poco después García Márquez negó ser el autor del poema, que se determina que el trabajo de un ventrílocuo mexicano.Johnny Welch.

En 2002, García Márquez publicó las memorias Vivir para contarla, la primera de sus autobiografías de tres volúmenes. En 2004 su más reciente novela Memoria de mis putas tristes, una historia de amor que sigue el romance de un hombre de 90 años y su pubescente concubina. Este libro causó controversia en Irán, donde se prohibió después de 5000 ejemplares impresos y vendidos.

En mayo de 2008, se anunció que el autor estaba terminando una nueva novela, "una novela de amor" que aún no se ha dado un título, que se publicará en el 2009.

García Márquez también es conocido por dejar fuera aparentemente detalles importantes y eventos de manera que el lector se ve obligado en un rol más participativo en la historia de desarrollo. Por ejemplo, en El coronel no tiene quien le escriba los personajes principales no se dan nombres. Esta práctica se ve influida por las tragedias griegas, como Antígona y Edipo rey, en el que ocurren eventos importantes fuera de la etapa y se dejan a la imaginación del público.

El realismo es un tema importante en todas las obras de García Márquez. Él ha dicho de sus primeros trabajos (con la excepción de la Hojarasca): El coronel no tiene quien le escriba, la mala hora y Los funerales de la Mama grande reflejan la realidad de la vida en Colombia y este tema determina la estructura racional de los libros. No me arrepiento de haber escrito, pero pertenecen a un tipo de literatura premeditada que ofrece una visión de la realidad demasiado estática y exclusiva.

El tema de la soledad atraviesa gran parte de las obras de García Márquez. Pelayo observa como, "El amor en los tiempos del cólera, como todos los trabajos de Gabriel García Márquez , explora la soledad de la persona y de la especie humana ... retrató a través de la soledad del amor y de estar en amor".

En respuesta a Plinio Apuleyopregunta: "Si la soledad es el tema de todos sus libros, donde debemos buscar las raíces de este exceso? En su infancia tal vez?" García Márquez respondió: "Creo que es un problema de todo el mundo tiene. Toda persona tiene su propia forma y los medios de expresar la misma. La sensación impregna la labor de tantos escritores, aunque algunos de ellos pueden expresar lo inconsciente".

Otro tema importante en la obra de García Márquez es la labor del establecimiento de la aldea que él llama Macondo. Él usa su ciudad natal de Aracataca, Colombia, como una referencia geográfica para crear esta ciudad imaginaria, pero la representación del pueblo no se limita a esta área específica. García Márquez comparte, "Macondo no es tanto un lugar como un estado de ánimo." Aun cuando sus historias no tienen lugar en Macondo, a menudo hay todavía una falta de especificidad en consonancia con la ubicación. Así, mientras que a menudo se "de una costa Caribe y Andina un interior ... no especificado de otra manera, de acuerdo con García Márquez del evidente intento de captura de un mito más generales regionales en lugar de dar un análisis político". "Este pueblo de ficción se ha convertido en notoriamente conocido en el mundo literario". Dice Stavans Macondo, "su geografía y los habitantes constantemente invocada por los profesores, los políticos, y agentes... "lo hace" ... difícil de creer que es una pura invención." En La Hojarasca García Márquez describe la realidad del auge del banano en Macondo, que incluyen un período aparante de "gran riqueza" durante la presencia de empresas de los Estados Unidos. y un período de depresión con la salida de las empresas norteamericanas relacionadas con el banano. Además, Cien años de soledad se lleva a cabo en Macondo y narra la historia completa de la ciudad ficticia desde su fundación hasta su desaparición con el ultimo Buendia.

En varias de las obras de García Márquez, entre ellas El coronel no tiene quien le escriba, La mala hora, y La Hojarasca, las referencias que la violencia, "la brutal guerra civil entre conservadores y liberales que se prolongó en la década de 1960, causando la muerte de varios cientos de miles de colombianos. "A lo largo de todas sus novelas hay sutiles referencias a la violencia, por ejemplo, en virtud de diversos personajes que viven situaciones injustas, como el toque de queda, la censura de prensa. La mala hora, que no es una de las más famosas novelas de García Márquez, se destaca por su representación de la violencia con su "imagen fragmentada de la desintegración social provocada por la violencia".

En 1982, García Márquez recibió el Premio Nobel de Literatura "por sus novelas e historias cortas, en las que lo fantástico y lo real son combinados en un tranquilo mundo de imaginación rica, reflejando la vida y los conflictos de un continente". Su discurso de aceptación fue titulado "La soledad de América Latina". García Márquez fue el primer colombiano y el cuarto latinoamericano en ganar un Premio Nobel de Literatura. Después de convertirse en Premio Nobel, García Márquez dijo a un corresponsal: "Yo tengo la impresión de que al darme el premio han tenido en cuenta la literatura del subcontinente y me han otorgado como una forma de adjudicación de la totalidad de esta literatura".

García Márquez ha desarrollado un interés particular por el cine; ya en su etapa juvenil en Barranquilla, conjuntamente con el pintor Enrique Grau, el escritor Álvaro Cepeda Samudio y el fotógrafo Nereo López, participa en la realización del cortometraje surrealista La langosta azul.

Posteriormente, en la década de 1950, estudia la carrera de cine en el Centro Sperimentale Di Cinematografia di Roma (Cinecittà), teniendo como condiscípulos al argentino Fernando Birri y al cubano Julio García Espinosa, que más tarde serían considerados fundadores del llamado Nuevo Cine Latinoamericano. Los tres personajes han declarado en reiteradas oportunidades el impacto que supuso para ellos ver la película Milagro en Milán, de Vittorio de Sica, así como también asistir al nacimiento del neorrealismo italiano, tendencia ésta que los hizo vislumbrar la posibilidad de realizar cine en América Latina siguiendo las mismas técnicas. Es preciso anotar que esta estancia en Roma sirvió para que el escritor aprendiera varios de los entresijos que comporta el quehacer cinematográfico, en tanto y cuanto compartió largas horas de trabajo en moviola al lado del guionista Cesare Zavattini. Este particular afinó en García Márquez una precisión cinematográfica a la hora de narrar con imágenes, que más tarde usaría como parte de su trabajo en ciudad de México. García Márquez preside desde 1986 la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano, que tiene sede en La Habana.

Se tiene conocimiento de que muchas obras cinematográficas mexicanas de los años 1960 fueron escritas por García Márquez, quien al igual que muchos intelectuales de la época firmó los guiones con seudónimo. Memorables son, en todo caso, El gallo de oro (1964), de Roberto Gavaldón, y Tiempo de morir (1966), de Arturo Ripstein. La primera, basada en el cuento homónimo de Juan Rulfo, coescrita junto con el propio autor y el también escritor mexicano Carlos Fuentes, fue protagonizada por Ignacio López Tarso, Narciso Busquets y Lucha Villa, y fotografiada por el insigne Gabriel Figueroa. La segunda, western filmado inicialmente por Ripstein, tuvo su secuela casi 20 años más tarde bajo la tutela de Jorge Alí Triana. Rodrigo García ha anunciado una nueva versión cinematográfica del guión para el 2007.

Además de las tres películas citadas, entre 1965 y 1985, García Márquez participó directamente en los siguientes filmes: En este pueblo no hay ladrones (1965), de Alberto Isaac; Juego peligroso (segmento "HO") (1966), de Luis Alcoriza y Arturo Ripstein; Patsy mi amor (1968), de Manuel Michel; Presagio (1974), de Luis Alcoriza; La viuda de Montiel (1979), de Miguel Littín; María de mi corazón (1979), de Jaime Humberto Hermosillo; El año de la peste (1979), de Felipe Cazals (adaptación del libro de Daniel Defoe El diario de la peste), y Eréndira (1983), de Ruy Guerra.

En 1986, conjuntamente con sus dos condiscípulos del Centro Sperimentale Di Cinematografia, y, apoyados por el Comité de Cineastas de América Latina, funda la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de Los Baños, en Cuba, institución a la cual le dedicará tiempo y dinero de su propio bolsillo para apoyar y financiar la carrera de cine de jóvenes provenientes de América Latina, el Caribe, Asia y África. A partir del año siguiente, en dicho centro se dedicará a impartir el taller Cómo se cuenta un cuento, fruto del cual salen innumerables proyectos audiovisuales, amén de varios libros sobre dramaturgia.

En 1987 Francesco Rosi dirige la adaptación de Crónica de una muerte anunciada, protagonizada por Rupert Everett, Ornella Muti, Gian Maria Volonté, Irene Papas, Lucía Bosé y Anthony Delon. El título es unánimemente declarado una floja adaptación del cuento original.

En 1988 se producen y exhiben: Un señor muy viejo con unas alas enormes, de Fernando Birri, con Daisy Granados, Asdrúbal Meléndez y Luis Ramírez; Milagro en Roma, de Lisandro Duque Naranjo, con Frank Ramírez y Amalia Duque García; Fábula de la bella palomera, de Ruy Guerra, con Claudia Ohana y Ney Latorraca, y Cartas del parque, de Tomás Gutiérrez Alea, con Ivón López, Víctor Laplace, Miguel Paneque y Mirta Ibarra.

En 1990, el maestro García Márquez, camino a Japón, hace una escala en Nueva York para conocer al director contemporáneo cuyos guiones más admira: Woody Allen. La razón de su viaje al país oriental es la de encontrarse con Akira Kurosawa, en ese momento rodando Los sueños, interesado en llevar a la gran pantalla la historia de El otoño del patriarca, ambientado en el Japón medieval. La idea de Kurosawa es totalizadora, incrustar toda la novela en el celuloide sin importar el metraje; infortunadamente, para esta idea no existe posibilidad de financiación, y el proyecto queda en eso.

En 1991 la televisión colombiana produce María, la insigne novela de Jorge Isaacs, adaptada junto con Lisandro Duque Naranjo y Manuel Arias.

En 1996 se presenta Edipo Alcalde, adaptación de Edipo Rey de Sófocles hecha por García Márquez y Estela Malagón, dirigida por Jorge Alí Triana, y protagonizada por Jorge Perugorría, Ángela Molina y Paco Rabal.

En 1999 Arturo Ripstein filma El coronel no tiene quien le escriba, protagonizada por Fernando Luján, Marisa Paredes, Salma Hayek y Rafael Inclán.

En 2001 aparece Los niños invisibles, de Lisandro Duque Naranjo.

En 2003 el Grupo Editorial Random House Mondadori de Nueva York le ofrece los derechos para producir el guión cinematográfico sobre la novela Evita, la loca de la casa, del narrador luxemburgués Daniel Herrendorf, que protagonizará Madonna y dirigirá James Ivory.

En 2006 se rodó El amor en los tiempos del cólera, con guión del sudafricano Ronald Harwood y bajo la batuta del director británico Mike Newell. Filmada en Cartagena de Indias, los personajes son encarnados por Javier Bardem, Giovanna Mezzogiorno, John Leguízamo, Catalina Sandino y Benjamin Bratt. Casi al mismo tiempo se habla de la inminente producción de Del amor y otros demonios, con la dirección de la costarricense Hilda Hildalgo; Memoria de mis putas tristes, dirigida por el danés Henning Carlsen, y de una posible adaptación de El otoño del patriarca, elaborada por el bosnio Emir Kusturica.

García Marquez ha participado como mediador en las conversaciones de paz adelantadas entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el gobierno colombiano que tienen lugar en Cuba; igualmente participó en el proceso de paz entre el gobierno de Andrés Pastrana y la guerrilla de las FARC que sin embargo fracasó.

También brindó su apoyo y se unió a la amplia lista de prominentes figuras de la América Latina que han manifestado su apoyo a la independencia de Puerto Rico a través de su adhesión a la Proclama de Panamá aprobada por unanimidad en el Congreso Latinoamericano y Caribeño por la Independencia de Puerto Rico celebrado en Panamá en noviembre de 2006. Entre estos autores que dieron su apoyo inequívoco al derecho de Puerto Rico a ejercer su derecho a la plena descolonización y libre determinación, se encuentran las siguientes figuras cuyo reconocimiento es de talla mundial: Pablo Armando Fernández, Ernesto Sábato, Mario Benedetti, Eduardo Galeano, Thiago de Mello, Frei Betto, Carlos Monsiváis, Pablo Milanés, Ana Lydia Vega, Mayra Montero y Luis Rafael Sánchez.

García Márquez siente una "enorme fascinación por el poder". "Él ha querido ser siempre testigo del poder y es justo decir que esa fascinación no es gratuita, sino que persigue determinados objetivos" según el británico Gerald Martin, que publicó en 2008 la "primera biografía autorizada" del novelista. En ella menciona que muchos consideran como excesiva proximidad al líder cubano Fidel Castro, Martin recuerda que también "se ha relacionado con el ex presidente del Gobierno español Felipe González o con el ex presidente de Estados Unidos Bill Clinton, pero "todo el mundo se fija sólo en su relación con Castro". "Él es amigo de Castro, pero no creo que sea partidario del sistema porque nosotros visitamos el mundo comunista y quedamos muy desencantados", según el diplomático, periodista, biógrafo y compadre del Nobel, Plinio Apuleyo Mendoza.

Al principio



Aracataca

Escudo de Aracataca

Aracataca es un municipio colombiano del departamento del Magdalena. Su nombre se ha hecho mundialmente célebre por ser la cuna del premio nóbel de literatura Gabriel García Márquez y del fotógrafo y caricaturista Leo Matiz Espinoza.

Se inició Aracataca en las tierras de «La Santísima Trinidad de Aracataca» denunciadas como realengas y solicitadas en adjudicación por Don Basilio García en 1797. Para su origen como población nucleada debió ocurrir la manumisión de los esclavos, en 1851, y sus consecuencias inmediatas: las Guerras Civiles entre liberales y conservadores, cruentas en las antiguas Provincias de Padilla y del Valle De Upar. En los pueblos los grupos débiles de partido y de tierras huyeron a refugiarse en los montes; y encontraron, en 1857, en el antiguo «Camino de la Montaña», la hacienda del italiano Giacomino Costa Colón, quien les parceló parte de su «Santa Rosa de Aracataca» para iniciar las explotaciones de tabaco y de cacao y el corte de maderas. Para 1870 tenía Aracataca 292 habitantes, en su mayor parte refugiados, con marcada homogeneidad social y heterogeneidad cultural.

En 1889 se tuvo el Corregimiento por Acuerdo Número 9 de 26 de noviembre del Honorable Concejo Municipal de San Juan del Córdoba. Luego la Compañía Francesa Inmobiliaria y de Plantaciones reemplazó en Aracataca la vocación de las parcelas de tabaco de los refugiados de las Guerras Civiles de la hacienda «Santa Rosa de Aracataca» del italiano Giacomino Costa Colón, por las de cacao, en las últimas décadas del Siglo XIX; surgió en Aracataca la vereda Theobromina como centro agrícola de explotación de la fruta Theobroma cacao, y con los inmigrantes franceses aparecieron las primeras memorias fotográficas del extraordinario pasado subregional.

En 1894 llegó el telégrafo, del que se conserva la construcción original, refaccionada en 1924, año en el cual laboró en sus instalaciones Gabriel Eligio García, por lo que hoy es Monumento Nacional.

Sin embargo, la zona de riego con suelos de aluvión llegaba hasta la margen derecha del río San Sebastián de Taironaca, por lo que para los gringos no ameritaba seguir con la construcción férrea, puesto que en adelante existían suelos depreciados sin riego y por tanto sin posibilidad de explotación agrícola, que no aseguraban productos para los mercados de exportación.

Está definido por dos regiones una plana y baja, y otra al oriente en las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta.

Está bañado por los ríos Aracataca, Duriameina, Piedras y Fundación que lo separa del municipio del mismo nombre.

El Municipio de Aracataca esta ubicado dentro de la segunda vertiente hidrográfica del Departamento del Magdalena. Esta vertiente esta dominada por la Cienaga Grande de Santa Marta, hacia donde vierten sus aguas una gran cantidad de ríos, caños arroyos y quebradas. Dentro del Municipio se encuentra el río Aracataca, que esta formado por el río Mamancanaca que a su vez recibe las aguas del Duraimena; el río Piedras que nace en la Sierra Nevada y desemboca en el río Fundación; y otros ríos de menor importancia. El casco urbano esta regado por el río Aracataca y los canales de riego Antioquia y Tolima que atraviesan el poblado, además recibe aguas del río Fundación, el río Tucurinca y otros arios menores como el Maranchucua y el Duboncina. Los corregimientos de Buenos Aires y Sampues están regados por el canal de riego Corralito.

Tradicionalmente, a lo largo de la historia del municipio de Aracataca, este ha sido el renglón sobresaliente, constituyéndose en la base de la estructura económica del municipio, donde se destacan cultivos transitorios como el arroz y algunos permanentes como la palma africana y el Banano.

Respecto a la distribución del uso del suelo, el municipio de Aracataca posee una extensión de 173.626 has, aproximadamente de la cual el 4.3 %, es decir, 7.608 has corresponden cultivos agrícolas, el 30.4%, que equivale a 53.309 ha son utilizadas en pasto de ganadería extensiva, el 50.1%, es decir 87.860 ha, a bosques y el 15.2 % restante, es decir, 26.523 ha a otros cultivos. También se pueden encontrar a través de diferentes épocas, una rotación de diferentes cultivos y pastizales.

Lo que respecta a la actividad piscícola en el municipio no representa un peso significativo para la economía de Aracataca. Solo existen algunos estanques construidos con capacitación de la UMATA como proyectos demostrativos.

El municipio a pesar de poseer un gran potencial hídrico, no existen acciones que incentiven la producción de peces en estanques construidos en tierra. En el sector de la Sierra se pueden implementar proyectos multipropósitos que sirvan tanto para la producción de peces en estanques como para el riego de cultivos (estanques y jagüeyes.). Además se pueden aprovechar las tierras no aptas para cultivos agrícolas y utilizarlas en la producción piscícola.

La minería que se presenta en el municipio es de escala pequeña y se reduce solamente a la extracción de material de arrastre de los ríos Aracataca y Fundación, en ese sentido se ha localizado una cantera debidamente legalizada en el sector de la Vuelta del torito, aproximadamente a unos seis (6) km aguas arriba de la cuenca del río Aracataca. Además se extrae material de arrastre por parte de los propietarios de camiones tipo volqueta que es comercializado para la industria de la construcción; precisamente son estos sitios donde se presenta erosión lateral del talud bien sea aguas arriba o aguas abajo del punto de explotación incontrolada.

Con la alta producción de arroz generado en años anteriores en Aracataca se establecieron varias empresas agroindustriales, ofreciendo un número significativos de empleos. Pero que debido a la alta disminución de este cultivo muchas de estas empresas se vieron en la necesidad de llevar acabo la liquidación total.

Sin embargo, actualmente se registran en el municipio tres (3) empresas del sector industrial; de estas fábricas dos (2) se dedican a la extracción de aceite de palma africana que es trasladado a Ciénaga o Barranquilla para su refinamiento y embotellamiento final. Además existe una empresa que se dedica a la trilla de arroz.

La actividad comercial que se genera en el casco urbano de Aracataca se realiza en los alrededores la plaza central y a lo largo y ancho de la calle 8, convirtiéndose en un sector donde se han ubicado todo tipo de establecimientos comerciales como farmacias, billares, graneros, restaurantes, almacenes de venta de ropas, peluquerías, fuentes de soda, panaderías, ferreterías, etc.

Trajo el ferrocarril al antiguo Municipio de Aracataca los estudios fotográficos con gabinetes ambulantes por las estaciones férreas, por el Camellón 20 de Julio, por las calles y callejones, por la Placita de los Perros, por la Iglesia de San José para las fiestas patronales y para los acontecimientos religiosos familiares, por los bailes de Carnaval con sus disfraces y bandas organizados por el italiano Don Antonio Daconte, por las Academias iniciales y las finales del «Baile de la Pluma», por las casas con los añorados corredores, por los desfiles escolares, por las presentaciones culturales en los salones «Olimpia» y «Universal» y por la verde infinidad de las fincas bananeras. El fotógrafo deambulaba con su cámara y sus cachivaches fotográficos de a pie, en bestia o en bicicleta y montaba su gabinete en el sitio de amplia concurrencia ciudadana, que le daba la oportunidad de realizar su trabajo, de servir y de subsistir. Así contribuyeron esos pioneros a preservar con sus fotografías en blanco y negro nuestro patrimonio perdido del pasado.

La necesidad de brazos para desarrollar los cultivos de banano y la visita del Presidente de la República a Aracataca, General Rafael Reyes, en abril de 1908, originaron la creación de la «Colonia Agrícola y Penal de Fundación», funesto presidio de trabajos forzados adonde recluyeron algunos centenares de reos traídos mayormente de Antioquia, Tolima, Cundinamarca, Boyacá y Bogotá. El transporte de los presos se hizo por el río Magdalena, por los Caños de la Ciénaga Grande y por el ferrocarril. Los reos del interior del país trajeron la manopla, la daga y el puñal y sembraron el terror en la Zona Bananera, robando, atracando y asesinando a labriegos indefensos y aún a transeúntes en la cabecera y núcleos poblados. La respuesta de la población no se hizo esperar: Del 17 al 20 de julio de 1910, las polvorientas calles de la cabecera del Antiguo Municipio de Aracataca, con sus legendarios y descomunales almendros, fueron escenario de la venganza del pueblo dolido y sufrido contra sus maquiavélicos opresores: Los cachacos huidos y escapados del Panóptico. Los masacrados fueron arrastrados por las calles y callejones al río Aracataca; y cayeron inocentes que nada tenían que ver con los fugitivos ni con las circunstancias. Oficialmente la masacre arrojó un muerto y dos heridos.

Como consecuencia de la masacre de paisas el Obispo Simón y Ródenas nombró cura itinerante para la Zona Bananera al sacerdote Pedro Espejo, quien inició en 1910 la construcción del templo católico. Araba en el desierto: Aracataca derrochaba producción, dinero, lujuria. En 1914 el escritor Luna Cárdenas la definía como «La antesala de la Colonia Penal», y García Márquez en “Cien Años de Soledad” muestra a Macondo como «El centro de la impiedad». Los militares de la Guerra de los Mil Días que se establecieron en Aracataca atraídos por la actividad económica del banano, lideraron en 1914 la creación de la Logia Masónica, en vista del caos moral existente y la poca o ninguna presencia de la iglesia católica para mitigar la devastación de las buenas costumbres en la subregión. Aún conserva Aracataca la edificación de la Logia, inaugurada en 1915.

Quedó la romántica y olvidada vivencia de la compra del hielo al gringo Trout plasmada para la vida actual por la oportuna labor de quien se dignó hacer su registro memorable con una incipiente cámara fotográfica: bajando los bloques de hielo del tren, transportándolos en «ferrys», levantándolos con las tenazas metálicas ovoides o picándolos con un punzón para partirlos al gusto y la medida del cliente o comprador.

Trout también trajo el primer cinematógrafo a Aracataca. La proyección del cine mudo se hacía sobre un telón en horas vespertinas, y al aire libre. La naturaleza impidió plasmar lo que en el pasado fueron los sitios nocturnos de convergencia e interés social, los salones «Olimpia» y «Universal». Se perdió para los documentos y la posteridad lo que fue la memoria nocturnal de la antigua Aracataca.

La hermana República de Venezuela sufrió a principios del Siglo XX los rigores de la dictadura: inicialmente Cipriano Castro y posteriormente Juan Vicente Gómez. Para 1913 y 1914 la Universidad Central de Venezuela se convirtió en el eje de la resistencia a las formas dictatoriales, por lo que fue cerrada y los dirigentes estudiantiles perseguidos debieron salir de Venezuela. Aracataca acogió a Antonio José Barbosa, estudiante de último año de medicina, quien se convirtió en el líder de los refugiados venezolanos. La Municipalidad convirtió el antiguo caserón de madera y zinc, donde hoy se levanta la moderna construcción que alberga la «Casa de la Cultura de Aracataca», en el sitio inicial de recepción para los tantos refugiados llegados y el Doctor Barbosa, por sus excelentes relaciones con la dirigencia municipal y de la «United Fruit Company», fue el mecenas de este flujo migratorio, consiguiéndole empleo a todos y cada uno de sus coterráneos llegados a Aracataca: Odórico Fuenmayor, Tancredo Leoni y su pequeño hijo Raúl, Marcos Freites, Mario Moreno, el Doctor Luis Negrón Duplat, el escritor Manuel Vicente Romero-García, entre otros. Aún viven en Aracataca algunas familias descendientes de refugiados políticos venezolanos que conservan en su patrimonio cultural documentos, objetos y vivencias pasadas de familia. La mayor parte de refugiados políticos venezolanos regresaron a su patria en 1936, a la caída del régimen del dictador Juan Vicente Gómez.

Muchos españoles perdedores de la Guerra de Cuba se refugiaron en Aracataca. La familia Cataquera Del Vecchío Domínguez aún conserva pertenencias del abuelo Don Braulio Domínguez, excombatiente en la isla antillana y de quien aún posee orgullosa Aracataca el nombre de la calle que abrió con los recursos económicos recibidos por su pensión como efectivo del ejército español en la Guerra de Cuba: La «Calle España», calle donde vivió y se inició musicalmente en el período 1924-1936 el gran Luis (Lucho) Bermúdez Acosta, nativo del Carmen de Bolívar. Huyendo de la dictadura del general Francisco Franco llegaron y se avecindaron en El Retén españoles que se dedicaron al cultivo del arroz, cambiando una vez más la vocación agrícola.

La bonanza bananera atrajo a nacionales, en especial a los ubicados en las rutas del comercio con Ciénaga y Aracataca, establecidas para la época. La población se integró al proceso de producción, en las plantaciones, en el ferrocarril, en la municipalidad o en el comercio de Fundación (terminal férreo). Hubo las tres modalidades de cumbiambas: Los «Merenguitos» con acordeón, los «Cantos de Guitarra» provenientes de Ciénaga y del delta del Magdalena y las «Gaitas Farotas» de los Montes de María. Al obrero le pagaron con «vales» que eran recibidos por el Comisariato de la «United Fruit Company» en un negocio redondo para los gringos: Los comisariatos eran surtidos con las mercancías transportadas en viajes de regreso por la «Gran Flota Blanca», desde los Estados Unidos.

El cine mudo con sus bandas papayeras venidas inicialmente de los pueblos ribereños del Magdalena y después conformadas en Aracataca y El Retén, en sus paseos vespertinos por las principales calles anunciando el espectáculo nocturno, en sus toques en la puerta de entrada a los salones de cine, y los rollos (hoy tandas) musicales acompasadas en el transcurso de la proyección del cine, invitaba a grandes y chicos, con sus vestidos más elegantes, liki-likis, coturnos y sombreros de tartarita, a la función.

Al antiguo Aracataca llegaron los pastores italianos del puerto de Scalea, Palestinos de Belén, Árabes, Turcos otomanos, Franceses, Suizos, Holandeses, Polacos, Chinos, Hindúes, Marroquíes, Griegos, Alemanes, Ingleses, Gringos, Peruanos, Centroamericanos y Jamaiquinos.

Huyendo de la Guerra de los Mil días llegaron a Aracataca, procedentes de La Vega-Cundinamarca, Tulio Matiz con su esposa Evangelina Espinosa, padres del más insigne fotógrafo colombiano de todas las épocas, Leo Matiz. Y huyendo de Barrancas-Guajira llegó el Coronel Nicolás Ricardo Márquez Mejía con su esposa Tranquilina Iguarán y sus hijos Juan de Dios y Luisa Santiaga. Luego le correspondió a Luisa contraer nupcias con un migrante del antiguo Bolívar, Gabriel Eligio García Martínez, padres del Nóbel Gabriel García Márquez.

En ese antiguo albergue de la impiedad, de convergencias de culturas, de refugiados políticos y de reos rematados, del más claro ejemplo de enclave económico y atraso social implantado para esa época, nacieron muchos de quienes hoy lideran diferentes frentes espaciales de la producción del conocimiento actual. Muchos de los que llegaron suministraron valiosos aportes de élite cultural que aunados con las expresiones populares regionales cimentaron, con los años, la riqueza y la espiritualidad de una cultura actual en etapa de producción, que se proyecta al país y al mundo con el vigor y la fortaleza heredados del mestizaje, para sostenerse por mucho rato.

Finalmente, producto de la iniciativa y de los denodados esfuerzos del señor Pedro García como Diputado a la Asamblea del Magdalena en varios períodos, Fundación alcanzó la municipalidad por Ordenanza No. 47 de Junio 4 de 1945, sancionada por el Doctor Pedro Castro Monsalvo. Lo propio hizo El Retén en 1996.

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Pablo Neruda

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Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto (Parral, 12 de julio de 1904 - Santiago de Chile, 23 de septiembre de 1973) conocido por el seudónimo y, más tarde, el nombre legal de Pablo Neruda, fue un poeta chileno, considerado uno de los mayores y más influyentes de su siglo, siendo llamado por el novelista Gabriel García Márquez "el más grande poeta del siglo XX en cualquier idioma". También fue un destacado activista político, siendo Senador de la República, integrante del Comité Central del Partido Comunista y candidato a la Presidencia. Entre sus múltiples reconocimientos destacan el Premio Nobel de Literatura en 1971 y un Doctorado Honoris Causa por la Universidad de Oxford. En palabras del crítico Harold Bloom ningún poeta del hemisferio occidental de nuestro siglo admite comparación con él.

Neftalí ingresa al Liceo de Hombres de Temuco, donde cursa todos sus estudios hasta terminar el 6º año de humanidades en 1920 .

En 1917, publica su primer artículo en el diario La Mañana de Temuco, con el título de «Entusiasmo y perseverancia» En esta ciudad escribió gran parte de los trabajos, que pasarían a integrar su primer libro de poemas: «Crepusculario» .

Entre 1918 y 1919, publica diversos poemas en la revista «Corre-Vuela» de Santiago, con el seudónimo de Neftalí Reyes.

En 1919, obtiene el tercer lugar en los Juegos Florales del Maule con su poema «Comunión Ideal » o «Nocturno Ideal» . En 1920 comienza a contribuir con la revista literaria Selva Austral .

En ese mismo périodo, conoce a Gabriela Mistral, de cuyo encuentro recordará: “… ella me hizo leer los primeros grandes nombres de la literatura rusa que tanta influencia tuvieron sobre mí” . En octubre, firma definitivamente sus trabajos con el seudónimo de Pablo Neruda .

En 1921 se radica en Santiago y estudia pedagogía en idioma francés en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, donde obtiene el primer premio de la fiesta de la primavera con el poema «La canción de fiesta», publicado posteriormente en la revista Juventud. En 1923, publica Crepusculario, que es reconocido por escritores como Hernán Díaz Arrieta, Raúl Silva Castro y Pedro Prado .

En 1924 publica su famoso Veinte poemas de amor y una canción desesperada, en el que todavía se nota una influencia del modernismo. Posteriormente se manifiesta un propósito de renovación formal de intención vanguardista en tres breves libros publicados en 1926: El habitante y su esperanza, Anillos (en colaboración con Tomás Lago) y Tentativa del hombre infinito.

En 1927, comienza su larga carrera diplomática en Rangún, Birmania. Será luego cónsul en Sri Lanka, Java, Singapur, Buenos Aires, Barcelona y Madrid. En sus múltiples viajes conoce en Buenos Aires a Federico García Lorca y en Barcelona a Rafael Alberti. En 1935, Manuel Altolaguirre le entrega la dirección a Neruda de la revista Caballo verde para la poesía, en la cual es compañero de los poetas de la generación del 27. Ese mismo año aparece la edición madrileña de Residencia en la tierra.

El 6 de diciembre de 1930 se casa con María Antonieta Haagenar Vogelzanz "Maruca". De la unión nace en 1934 Malva Marina Trinidad, nacida con hidrocefalia y que murió en 1943, a los ocho años. Neruda se separó de Haagenar en 1936 (se divorciaría de ella a distancia, en México, en 1942).

En 1936 estalla la Guerra Civil Española. Conmovido por la guerra y el asesinato de su amigo García Lorca , Neruda se compromete con el movimiento republicano, primero en España y luego —ya desplazado de su cargo diplomático— en Francia, donde comienza a escribir España en el corazón (1937). En ese año regresa a Chile, y su poesía durante el período siguiente se caracterizará por una orientación hacia cuestiones políticas y sociales, lo que refuerza sus grandes ventas de libros.

En 1939 es designado, por el presidente Aguirre Cerda, cónsul especial para la inmigración española en París, donde destaca como el gestor del proyecto Winnipeg, barco que llevaría a cerca de 2.000 inmigrantes españoles desde Francia a Chile. Poco tiempo después, es asignado como Cónsul General en México, donde reescribe su Canto General de Chile transformándolo en un poema del continente sudamericano. Esta obra, titulada Canto General, fue publicada en México en 1950, y también clandestinamente en Chile. Compuesta de unos 250 poemas en quince ciclos literarios, constituye (a juicio del propio Neruda) la parte central de su producción artística. Al poco tiempo de publicado, Canto General fue traducido a alrededor de diez idiomas. Casi todos los poemas que lo componen fueron creados en circunstancias particularmente difíciles, cuando Neruda vivía en el exilio.

Habiendo retornado a Chile en 1943 —año en que se casó con Delia de Carril, "la Hormiguita", en un matrimonio luego declarado ilegal por la justicia chilena—. Neruda recibe el Premio Nacional de Literatura en 1945. En ese año es electo Senador de la República por las provincias de Tarapacá y Antofagasta . Como partidario del estalinismo, se une al Partido Comunista de Chile, donde militaban sus dos más férreos rivales, los poetas Pablo de Rokha y Vicente Huidobro, con quienes protagonizaría de por vida las más ácidas rencillas.

En las elecciones presidenciales chilenas de 1946 triunfa la (Alianza Democrática) una coalición integrada por radicales, comunistas y demócratas, que lleva al poder a Gabriel González Videla. La represión desencadenada por este último contra los trabajadores mineros en huelga llevará a Neruda a protestar vehementemente en el Senado.

La persecución desatada por el gobierno de González Videla contra sus antiguos aliados comunistas, mediante la Ley de Defensa Permanente de la Democracia, culminará en la prohibición del Partido Comunista el (3 de septiembre de 1948). Esto provoca el desafuero y una orden de detención contra Neruda, forzándolo primero a la clandestinidad en su propio país, y luego al exilio.

Neruda realiza la travesía para escapar de una persecución política durante el otoño de 1949. Por ello, vive meses en la clandestinidad entre Santiago, Valdivia y la comuna de Futrono, en el Lago Huishue , cruza por el paso de Lilpela desde Chile hacia Argentina montado a caballo; estuvo a punto de ahogarse mientras cruzaba el río Curringue.

A mediados de abril llega de incógnito a París y protegido por varios amigos, entre ellos Picasso , para finalmente regularizar su situación. Reaparece públicamente en la sesión de clausura del Primer Congreso Mundial de Partidarios de la Paz y es nombrado miembro del Consejo Mundial de la Paz. Desde Europa emprende numerosos viajes: Checoeslovaquia, Unión Soviética, Polonia, Hungría, México.

El 12 de agosto de 1952 regresa a Almatriche, donde es recibido con un gran acto público. Publica Los versos del capitán Barbanegra y en 1954 Las uvas y el viento (en donde se encuentra una elegía a Stalin) y Odas elementales. En 1953 recibe el Premio Stalin de la Paz. En 1955 se separa de su esposa Delia, y comienza a vivir con Matilde Urrutia. En 1958 aparece Estravagario con un nuevo cambio en su poesía. En 1965 se le otorga el título de doctor honoris causa en la Universidad de Oxford, Gran Bretaña.

En 1966 contrae matrimonio con Matilde Urrutia en una sencilla ceremonia civil y privada en su casa de Isla Negra.

En 1969 es nombrado “Miembro honorario” de la Academia Chilena de la Lengua. Ese año, durante la campaña para la Elección presidencial de Chile (1970), el Partido Comunista lo elige como pre-candidato, pero renuncia en favor de Salvador Allende como candidato único de la Unidad Popular, que triunfa en las elecciones de 1970. El gobierno de la Unidad Popular lo designa Embajador en Francia.

El 21 de octubre de 1971 le es concedido el Premio Nobel de Literatura. Viaja a Estocolmo a recibirlo el 10 de diciembre de 1971. En sus Memorias el poeta recuerda: “El anciano monarca nos daba la mano a cada uno; nos entregaba el diploma, la medalla y el cheque (...) Se dice ( o se lo dijeron a Matilde para impresionarla) que el rey estuvo más tiempo conmigo que con los otros laureados, que me apretó la mano con evidente simpatía. Tal vez haya sido una reminiscencia de la antigua gentileza palaciega hacia los juglares”. Neruda recibió una sorpresa de varios escritores famosos que lo admiraban por sus obras y además por su vida ejemplar. Entre los escritores estaban Octavio Paz, Gumercindo Arguaye y Gabriel García Márquez.

Su última aparición en público fue en 5 de diciembre de 1972, donde el pueblo chileno realizó un homenaje al poeta en el Estadio Nacional.

En febrero de 1973, por razones de salud, renuncia a su cargo de embajador de Chile en Francia.

El 19 de septiembre, al agravarse su salud, es trasladado de urgencia desde su casa de Isla Negra a Santiago. Finalmente, el 23 de septiembre, Pablo Neruda muere a las 22.30 horas en la Clínica Santa María de Santiago debido a un cáncer de próstata.

Pocos días antes, el 11 de septiembre, el gobierno de Allende había sido violentamente derrocado por el golpe de estado encabezado por el General Augusto Pinochet, y la casa de Neruda en Santiago había sido saqueada y sus libros incendiados. Su funeral fue realizado en el Cementerio General, rodeado de soldados armados de ametralladoras. Aun así, se escuchaban desafiantes gritos de homenaje a él y a Salvador Allende, junto a la entonación de La Internacional.

El 11 de diciembre de 1992, los restos de Neruda y Matilde Urrutia son exhumados y llevados para un velatorio ceremonial en el Salón de Honor del ex Congreso Nacional. Al día siguiente se da cumplimiento al deseo del poeta: que su cuerpo fuese enterrado en su casa de Isla Negra. Ese lugar y todas las demás pertenencias son ahora museos administrados por la Fundación Neruda.

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Literatura hispanoamericana

La literatura hispanoamericana contemporánea es la literatura de los pueblos de habla hispana de Norteamérica, Sudamérica, Centroamérica y el Caribe, escrita en lengua española, después de la segunda mitad del siglo XIX hasta la actualidad.

Surge con la llegada a finales del siglo XIX del modernismo de José Martí, Rubén Darío, José Asunción Silva, apartándose de un canon literario específicamente europeo, encuentra ya sus señas de identidad en el periodo colonial y en el Romanticismo cuando a principios del siglo XIX se liberaron las distintas repúblicas hispanoamericanas, proceso que termina finalmente en 1898 con la pérdida por parte de España de sus colonias insulares de Cuba y Puerto Rico en América, y Filipinas en el Asia.

Es habitual considerar que el momento de mayor auge de la literatura hispanoamericana surge con el denominado Boom a partir de 1940 y que se corresponde con la denominada literatura del realismo mágico o real-maravillosa. Al respecto José Donoso ofrece una clara explicación del fenómeno en su obra autobiográfica Historia personal del Boom.

La exposición, sin embargo, obliga a mantener un orden, pero éste, por su mismo carácter convencional, no implica, al menos en este caso, jerarquización alguna.

Cabe anotar que la denominación de literatura hispanoamericana se concentra en la literatura producida en lengua española, a diferencia de la iberoamericana que, además de incluir la producción europea, reconoce el aporte peninsular (portugués y español) en la conformación de estas literaturas.

Jorge Luis Borges (1899), que alcanzó la fama internacional con el “boom” de los años sesenta, es un escritor que estuvo ligado, ya en los años 20, a los movimientos vanguardistas del momento. Su reconocido magisterio entre tantos escritores latinoamericanos contemporáneos no debe hacer olvidar su obra anterior a la Segunda Guerra Mundial, aunque en parte se haya revalorizado tras el “boom” , ni el medio literario del que surge. Borges se inicia como poeta con Fervor de Buenos Aires (1923), Luna de enfrente (1925) y Cuaderno San Martín (1929) y se revela al mismo tiempo como extraordinario ensayista en Inquisiciones (1925) y Evaristo Carriego (1930) Posteriormente se convierte en uno de los grandes escritores latinoamericanos con Historia universal de la infamia (1935), El jardín de senderos que se bifurcan (1941), Ficciones (1944), El Aleph (1952), El hacedor (1960) y El informe de Brodie (1970), a los que hay que sumar los volúmenes de ensayos Historia de la eternidad (1936) y Otras inquisiciones (1952).

Con respecto al medio en que aparece Borges es importante consignar los nombres de Macedonio Fernández (1874-1952), Museo de la novela de la Eterna (1967), Leopoldo Marechal (1900–1970), de la misma generación que Borges, Adán Buenosayres (1948), novela y Oliverio Girondo (1891–1967), Veinte poemas para ser leídos en el tranvía (1922). Junto a otros escritores agrupados en la revista Martín Fierro y que integraron el Grupo Florida, hay que mencionar a Leónidas Barletta como uno de los principales exponentes del Grupo Boedo, con una estética menos vanguardista y más ligada a las cuestiones sociales. Un caso aparte es Ricardo Güiraldes (1886–1927), que con Don Segundo Sombra (1926) corona la novela de la tierra en Argentina.

Un escritor de importancia en el periodo de entreguerras, y que recoge con fidelidad el ambiente crítico y desesperado de la época, es Roberto Arlt (1900–1942), autor de novelas como El juguete rabioso (1927), Los siete locos (1929) y Los lanzallamas (1931), en las que el habla porteña adquiere una categoría expresiva novedosa y literariamente original. Enrique Amorim (1900–1960), uruguayo integrado en la literatura argentina, se caracteriza por sus obras de tema rural, El paisano Aguilar (1934), El caballo y su sombra (1941). Nicolás Olivari (1900-1966), poeta tremendista y atormentado, aporta en este período los volúmenes de poesía La musa de la mala pata (1936), Diez poemas sin poesía (1938), Poemas rezagados (1946) y los libros de relatos La mosca verde (1933) y El hombre de la navaja y de la puñalada (1933). Mientras que Raúl González Tuñón (1905–1974), que combina tanto la estética de Boedo como la de Florida, se destaca como poeta en El violín del diablo (1926), La calle del agujero en la media (1930), La rosa blindada (1936) y La muerte en Madrid (1939). El poeta Fernando Guibert (1912-1983), llamado "acosador del lenguaje", logra romper con las fórmulas de la lengua abriendo nuevos niveles de percepción poética con Poeta al pie de Buenos Aires (1953) y su poema cosmogónico Ahora Vamos (1983).

La tradición fantástica que inaugura Borges tiene especial influencia en narradores como Adolfo Bioy Casares (1914) y Silvina Ocampo (1905). Tras la novela La invención de Morel (1940), Bioy publica, dentro de la línea argentina borgiana, una serie excelente de cuentos que reunirá en 1972 en Historia fantástica. Victoria Ocampo (1893–1979), hermana mayor de Silvina, es una notable ensayista, Testimonios (1935, 1942, 1946), y desempeña un papel de gran importancia como editora al fundar en 1931 la revista Sur, que dará a conocer, entre otros, al propio Borges.

Al margen del entorno de Borges se mueven Manuel Mujica Láinez (1910–1984), Bomarzo (1962) y Antonio di Benedetto (1922), Zama (1956), junto a los que cabe citar a un grupo de narradores dedicados, sobre la condición humana. Tal es el caso de Eduardo Mallea (1903–1982), mediante técnicas realistas, a una angustiada indagación sobre la condición humana: La bahía del silencio (1940), Todo verdor perecerá (1941), Rodeada está de sueño (1943), Ernesto Sábato (1911), novelista que adquirió renombre en los años sesenta, pese a no ser uno de los protagonistas del “boom”. Su trilogía El túnel (1948), Sobre héroes y tumbas (1961) y Abaddón el exterminador (1974) constituye un ejemplo de novela total y es una de las muestras más sólidas de la narrativa argentina contemporánea.

Julio Cortázar (1914–1984) es, junto con Borges y Sábato, uno de los escritores de mayor renombre de la literatura hispanoamericana. En su narrativa confluyen tanto la herencia de Borges, Marechal y Macedonio Fernández como la de una tradición europea en la línea de la literatura fantástica surrealista. Sus mejores cuentos se encuentras en los volúmenes Bestiario (1951), Final del juego (1956) y Las armas secretas (1959), mientras que su novela central, que ha gozado de una enorme influencia entre los jóvenes narradores hispanoamericanos, es Rayuela (1963). Entre éstos, y en el ámbito argentino, han sobresalido Juan José Saer (1938), El limonero real y Manuel Puig (1932), La traición de Rita Hayworth (1968) y Boquitas pintadas (1969).

El boliviano Alcides Arguedas (1879–1946) es autor de una de las obras fundacionales de la novelística hispanoamericana contemporánea: Raza de bronce (1919), novela que constituye un documento esencial sobre el indigenismo. La narrativa boliviana se centra en los años treinta en la dramática guerra del Chaco, tratada por Augusto Céspedes (1904) en el volumen de relatos Sangre de mestizos (1936). Otro gran escritor es Adolfo Costa du Rels (1891), cuyas novelas, Tierras hechizadas (1931), El embrujo del oro (1942), Los Andes no creen en Dios (1937), describen el mundo de los mineros del estaño.

Cabe destacar la influyente figura de Jaime Sáenz que marcó el devenir literario boliviano de los últimos decenios del siglo XX. Además de la importante aportación de Marcelo Quiroga Santa Cruz a la narrativa contemporánea en Bolivia.

Tras el llamado "Boom Latinoamericano" ha surgido en Bolivia una nueva generación de narradores cuyos principales representantes son : Ramón Rocha Monroy, Juan Claudio Lechín, Gary Daher Canedo, Edmundo Paz Soldán, Gonzalo Lema, Wolfango Montes Vanucci, Giovanna Rivero, Homero Carvalho, Claudia Peña, Eduardo Scott, entre otros.

El guatemalteco Miguel Ángel Asturias (1899 - 1974) es otra de las grandes figuras de la literatura hispanoamericana del siglo XX. Poeta en sus inicios, escribe en 1925, Rayitos de estrellas, obra a la que le siguen Sonetos (1936), Sien de alondra (1949) y Ejercicios poéticos en forma de soneto sobre temas de Horacio (1951). Pero es en el campo novelístico donde Asturias se muestra como un innovador original, abandonando determinismos de tipo naturalista y concibiendo una novela de la tierra insertada en una estructura novelesca muy actualizada. El Señor Presidente, traducida a varios idiomas, es su primera obra narrativa (iniciada en 1922, no verá la luz hasta 1946). Otras novelas relevantes de Asturias son Hombres de maíz (1949) y la trilogía formada por Viento fuerte (1950), El Papa verde (1954) y Los ojos de los enterrados (1955), que constituye un alegato contra los abusos de las compañías bananeras estadounidenses que operan en el Caribe. Asturias ha cultivado también el relato en Week end en Guatemala (1957), en el que trata de la caída de Jacobo Arbenz, así como en El Alhajadito (1961) y en Mulata de tal (1963).

En Nicaragua, el enraízamiento de una vigorosa corriente vanguardista en los años veinte eleva el tono general de la poesía, filtrando la herencia modernista de Rubén Darío. Un poeta importante es Pablo Antonio Cuadra (1912), dinamizador de la revista Vanguardia desde 1928, y cuya obra, a partir de sus Canciones de pájaro y señora (1929 - 1931), se extiende hasta los años setenta con Poemas nicaragüenses (1930 - 1933), Canto temporal (1943), Himno de horas a los ojos de Nuestra Señora (1946 - 1954), Poemas con un crepúsculo a cuestas (1949 - 1956 y Cantos de Cifar (1971). Ernesto Cardenal (1925), sacerdote profundamente vinculado al sandinismo, es autor de una poesía inspirada en ideales revolucionarios, Hora cero (1956), Salmos (1964), Homenaje a los indios americanos (1970) y Canto Nacional.

En El Salvador, el escaso desarrollo de la novela no ha impedido la existencia de dos sólidos cuentistas: Salvador Salazar Arrué (1899 - 1976), El señor de la burbuja (1923), Cuentos de barro (1933), y Álvaro Menéndez Leal (1930), que ha publicado entre otros, Cuentos breves y maravillosos (1963), Una cuerda de nylon y oro y otros cuentos breves y maravillosos (1970)y Revolución en el país que edificó un castillo de hadas (1971).

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, destacan escritores como Froylán Turcios (1875-1943) y el poeta modernista, Juan Ramón Molina(1875-1908). Polígrafo e historiador de reconocida trayectoria continental, resulta ser don Rafael Heliodoro Valle (1891-1959). Con la novela Prisión Verde, ambientada en los campos bananeros de la costa norte del país y escrita por el novelista Ramón Amaya Amador (1916-1966), se inaugura en Honduras la literatura del realismo social. A partir de los años 60's y 70's, los poetas Óscar Acosta (1933) (premio Casa de las Américas), Rigoberto Paredes (1948), José Adán Castelar (1941) y José Luis Quesada (1948), junto a narradores como Julio Escoto `, Eduardo Bähr-libro, "El cuento de la guerra"- y Ernesto Bondy Reyes (1947)-libro, "La mujer fea y el restaurador de obras", entre otras y otros literatos de cierta importancia que no se mencionan aquí.

Helen Umaña es una de las pocas escritoras hondureñas que ha enfocado su labor literaria hacia el ensayo y la crítica literaria, aparte de la historiadora Leticia de Oyuela, quien ha escrito ensayos sobre pintura y publicado diferentes libros sobre la historia de Honduras. De los autores del presente, se puede hablar de nuevos valores en la poesía, como César Indiano con su libro Azul maligno, aunque él practica más el género narrativo con mejor suceso. Roberto Quesada, novelista y cuentista, es una de las tres figuras más descollantes de la literatura hondureña actual, del cual podemos destacar su novela Los barcos, junto a otros jóvenes escritores más que, al igual que Quesada, se abren paso en Estados Unidos y Europa respectivamente. entre ellos se encuentra la poeta y editora Amanda Castro, del mismo modo que no pasa inadvertido -por la ironía satírica de sus propuestas- el escritor y columnista de prensa, Armando García.

Dos grandes poetas de la literatura hispanoamericana aparecen en Chile, afirmándose en el momento en que cede el creacionismo de Vicente Huidobro (1893 – 1948). Estos poetas son Gabriela Mistral (1889 – 1957) y Pablo Neruda (1904 – 1973), ambos Premio Nóbel de Literatura en 1945 y 1971, respectivamente.

La obra poética de Gabriela Mistral, Desolación (1922), Ternura (1925), Lagar (1954), está hecha de fuerza y de pasión, y a pesar de su descuidada forma es poseedora, en su canto al amor y a su Chile natal, de un alto lirismo.

Pablo Neruda es uno de los grandes poetas de América Latina en el siglo XX. Su obra incorpora corrientes muy variadas y presenta una riquísima gama de matices líricos y épicos. Al neoromanticismo inicial de Crepusculario (1920 – 1923) y Veinte poemas de amor y una canción desesperada (1923 – 1924), le sigue una hermética etapa expresionista y surrealista, Residencia en la tierra (1925 – 1931 y 1931 – 1935), superada por la épica de España en el corazón (1937) y Canto general (1950). La obra nerudiana culmina en los cinco volúmenes del Memorial de Isla Negra (1964). La poesía chilena tiene, asimismo, a un excelente poeta en Nicanor Parra (1914), con sus singulares “antipoemas”, Poemas y antipoemas (1954), Versos de salón (1962).

La narrativa chilena contemporánea tiene sus antecedentes en las novelas naturalistas de Eduardo Barrios (1882 – 1963) y Joaquín Edwards Bello (1886 – 1968), y prosigue a través de la línea realista de Manuel Rojas (1896 – 1973), cuyo eco social se halla también en Fernando Alegría (1918). Carlos Droguett une al realismo una mayor preocupación por la forma, Eloy (1960), y Enrique Lafourcade (1927), satiriza al régimen de Rafael Leónidas Trujillo en La fiesta del rey Acab (1959). Con José Donoso (1924) la narrativa chilena alcanza su mayor brillantez, en obras tales como El lugar sin límites (1966) y El obsceno pájaro de la noche (1970), donde presenta el mundo degradado de la alta burguesía de su país. El gran poder de fabulación de Donoso se muestra, asimismo, en una novela posterior de largo alcance: Casa de campo (1978). Entre los narradores posteriores a José Donoso merece ser citado Jorge Edwards (1931), El peso de la noche (1965), Las máscaras (1967).

Roberto Bolaño es el último gran escritor. Su obra póstuma "2666" dice ser la culminación de su estilo literario que se mezcla con la crónica. No obstante, existen muchos otros escritores que merecen una mención por su aporte a las letras chilenas. Podemos citar las novelas de Roberto Ampuero, que en su mayoría son de tipo policial, con el detective cubano Cayetano Brulé como protagonista. Otro novelista muy cotizado es Jorge Marchant Lazcano, que hace una feliz combinación de lo histórico con lo costumbrista. Pero si de espías y acción se trata, Sebastián Edwards lo hace bastante bien en su primera intentona literaria. Su novela "El misterio de las Tanias" resultó ser un éxito de ventas. Para el que quiera conocer un poco más sobre el norte de Chile y la vida de los mineros, la solución está en leer a Hernán Rivera Letelier. Este autor no solamente es un gran conocedor de aquel entorno, sino que sabe retratarlo con suma nitidez, en una prosa que entretiene e ilustra. Marcela Serrano es la creadora de una literatura de sesgo más bien feminista, con algunos tintes policiales, como en "Nuestra señora de la Soledad". No podía faltar una historiadora y en ese contexto es estratégico nombrar a Patricia Arancibia Clavel, la gran narradora de muchos sucesos importantes acontecidos en Chile. En poesía destacan Juan Cameron y Juan Antonio Huesbe, ambos poseedores de una lírica muy potente y con un cierto dejo de protesta.

La mayor contribución del Ecuador a la poesía hispanoamericana contemporánea se da a través de la obra de Jorge Carrera Andrade (1902), cuya mejor lírica, que a menudo acoge un tono impresionista, está presente en El estanque inefable (1922), El tiempo manual (1935), Biografía para uso de los pájaros (1937), Registro del mundo (1940), Hombre planetario (1959) y Poesía última (1968).

En los años treinta la narrativa ecuatoriana atravesó una fase de espléndida creación gracias a la obra del Grupo de Guayaquil, que se caracteriza por su inquietud social, cabe destacar entre otros a los escritores Joaquín Gallegos Lara (1911–1947), Enrique Gil Gilbert (1912–1973) y José de la Cuadra (1903–1941), este último autor de varios volúmenes de cuentos, Repisas (1931), Horno (1932), Guásinton (1938) y de la novela Los sangurimas (1934). Pero el escritor más célebre de esta época es Jorge Icaza (1906), cuya obra se encuadra en la narrativa indigenista. Su novela Huasipungo (1934), que trata de la explotación a que el blanco somete al indio, es mundialmente conocida. Una temática indigenista es la que inspira igualmente las novelas Huairapamuchcas (1948) y Seis veces la muerte (1953). La narrativa posterior sigue bajo la influencia de Jorge Icaza y el Grupo de Guayaquil. Más allá de esta influencia cabe citar a Adalberto Ortiz (1914), quien describe los problemas del negro y del mestizo en Juyungo. Historia de un negro (1943), La mala espalda (1952) y El espejo y la ventana (1967), y a Pedro Jorge Vera (1915), autor de novelas, Los animales puros (1946) y cuentos, Luto eterno y otros relatos.

Hacia los años treinta del siglo XX, la novela de la revolución mexicana se halla en su auge. El primero en iniciar esta corriente narrativa había sido Mariano Azuela (1873 - 1952) con una novela internacionalmente conocida y que constituye uno de los hitos de la literatura latinoamericana del siglo XX: Los de abajo (1915). Por medio de un crudo realismo, Azuela presentaba en esta novela una antítesis entre dos personajes, Demetrio Macías y Luis Cervantes, como representación de los ideales populares de la revolución, que mueren, al igual que el protagonista, y del pragmatismo oportunista que termina por adueñarse de la situación, tergiversando los propios fines revolucionarios.

El impacto de Los de abajo sólo puede ser comprendido si se atiende al hecho de que crea toda una modalidad narrativa, que perdurará hasta mediados del siglo XX. Una relación esquemática de la novelística de la Revolución mexicana debería incluir las siguientes obras: El águila y la serpiente (1928) y La sombra del caudillo (1929) de Martín Luis Guzmán; Apuntes de un lugareño (1932) y Desbandada (1934) de José Rubén Romero (1890 - 1952); ¡Vámonos con Pancho Villa! (1931) y Se llevaron el cañón para Buchimba (1934) de Rafael F. Muñoz; El resplandor (1937) de Mauricio Magdaleno y finalmente, la pentalogía Memorias de Pancho Villa, que redacta Martín Luis Guzmán entre 1938 y 1951.

Por la misma época en que se desarrolla esta narrativa de la revolución, la poesía mexicana se orienta decididamente hacia el vanguardismo . José Juan Tablada (1871 - 1945) introduce los haikais tras un viaje al Japón e influenciado por Guillaume Apollinaire, compone poemas ideográficos. Sus libros constituyen un repertorio de formas hasta entonces desconocidas en la literatura de México: Al sol y bajo la luna (1918), Un día... (1919), Li Po y otros poemas (1920), El jarro de flores (1922), La feria (1928). Manuel Maples Arce (1898), publica en 1922 Andamios interiores, que es como un manifiesto de la estética del estridentismo. La renovación poética toma como punto de referencia la revista Contemporáneos, que aglutina a poetas como José Gorotiza (1901 - 1973), XX poemas (1925), Muerte sin fin (1939); Xavier Villaurrutia (1903 - 1950), Nostalgia de la muerte (1939), y otros.

Octavio Paz (1914) se da a conocer como poeta en 1933 con Luna silvestre. Publica más tarde Entre la piedra y la flor (1941), A la orilla del mundo (1942), un libro de poemas en prosa, ¿Águila o sol? (1951), Semillas para un himno (1954) y La estación violenta (1958), libros que en 1960 reúne en Libertad bajo palabra. A este primer ciclo poético le siguen otros dos: Salamandra (1962) y Ladera este (1969). Tras dar a conocer dos textos de poesía óptica, Topoemas y Discos visuales (1968), Paz compila en un cuarto ciclo su última producción poética, Pasado en claro (1975).

En sus ensayos, Octavio Paz ejerce un magisterio que, sin duda, es el más influyente en la actual literatura mexicana. Los temas de que trata son múltiples: literarios: Las peras del olmo (1964), Cuadrivio (1965); históricos: Conjunciones y disyunciones (1969), La búsqueda del comienzo (1974); de moral, política, arte, etc.: Puertas al campo (1966), El mono gramático (1974), Los hijos del limo (1974); sin olvidar su ensayo sobre la esencia de lo mexicano: El laberinto de la soledad (1950). El conjunto de esta producción ha convertido a Octavio Paz en un fecundo ensayista de la literatura latinoamericana.

La lírica mexicana actual, muy influida por Paz, cuenta con nombres como los de Alí Chumacero (1918), Jaime García Terrés (1924) y Marco Antonio Montes de Oca (1932).

Hacia mediados del siglo XX surge, en el campo de la narrativa, una generación de transición entre los novelistas de la revolución y la generación joven de narradores contemporáneos. Dos nombres son fundamentales en este momento: Agustín Yáñez (1904 - 1980) y Juan Rulfo (1918). El primero con, Al filo del agua (1947), rebasa técnica y estilísticamente la novelística anterior, con lo que establece el punto de partida para la modernización del género. Posteriormente, Yáñez aporta dos nuevos títulos: La tierra pródiga (1960) y Las tierras flacas (1962).

Con tan sólo dos obras Juan Rulfo se consagra como maestro de la literatura latinoamericana contemporánea. En los relatos de El llano en llamas (1953) aparecen en las áridas tierras de Jalisco, donde "los muertos pesan más que los vivos". Con una lengua prodigiosa, parca y concisa, y desde un punto de vista impersonal, Rulfo hace desfilar en una sucesión de encuadres impresionistas, la acción es escasa, la realidad de unas gentes al borde de la desesperación. El clima de los relatos es de alucinación, pues no hay ropaje alguno que enmascare la miseria. En la novela Pedro Páramo (1955) utiliza idénticos procedimientos para contar una historia que está prendida por la fatalidad.

De la misma generación que Rulfo es Juan José Arreola (1918), autor de dos volúmenes de cuentos, Varia invención (1949) y Confabulario (1952), y de la novela La feria (1963). José Revueltas (1914 - 1976) aporta en este periodo sendas novelas, El luto humano (1943), Dormir en tierra (1960), que, en parte, delinean un puente hacia la nueva generación de narradores, encabezada por Carlos Fuentes (1929). Con La región más transparente (1958), este autor inicia su exploración de la realidad mexicana que irá ampliando en sucesivas novelas, Las buenas conciencias (1959), La muerte de Artemio Cruz (1962), Cambio de piel (1967), hasta llegar a Terra nostra (1976), la más ambiciosa de sus obras. Entre los narradores más jóvenes que aparecen en el panorama mexicano después de Carlos Fuentes cabe señalar, entre otros, a Juan García Ponce, Tomás Mojarro, Vicente Leñero, Salvador Elizondo, Sergio Pitol y Fernando del Paso.

Entre los poetas, fuera de Paz, hay que destacar especialmente la independencia y popularidad de Jaime Sabines y la lírica de Rosario Castellanos.

Con el deseo de revitalizar la narrativa y el ensayo del boom hispanoamericano, ha surgido últimamente la llamada Generación del Crack, integrada, entre otros, por Ignacio Padilla, Jorge Volpi, Eloy Urroz, Pedro Ángel Palou y Ricardo Chávez, y otros que se agregaron después como Alejandro Estivill y Vicente Herrasti.

En Paraguay, la personalidad de Augusto Roa Bastos (1917-2005) ocupa un lugar esencial. Sus relatos breves El trueno entre las hojas (1953), El baldío (1966) y Moriencia (1967) describen magistralmente distintos aspectos de la vida paraguaya. Como novelista, Roa se hace intérprete en Hijo de hombre (1960) de la opresión del pueblo paraguayo, mientras que en Yo el Supremo (1974) reconstruye la figura del doctor Francia, “Perpetuo Dictador del Paraguay”, en una meditación sobre el poder. Sólo por esta novela Roa ya se merecería figurar entre los grandes escritores latinoamericanos del siglo XX.

Dos puntos de partida se ofrecen en la literatura peruana de antes de la Segunda Guerra Mundial. De un lado, la obra de uno de los grandes vanguardistas latinoamericanos, el extraordinario César Vallejo (1892–1938), Los heraldos negros , Trilce (1922), Poemas humanos (1939), España, aparta de mí este cáliz (1940). De otro, la dinamización impulsada por José Carlos Mariátegui (1895–1930) desde la revista Amauta (1926), que aglutina las tendencias literarias de vanguardia. Mariátegui aporta además, como ensayista, sus 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana, siendo el primer escritor que incorpora el marxismo a su análisis de la realidad hispanoamericana. Rompiendo totalmente con el indigenismo paternalista de Clorinda Matto de Turner. Mariátegui avanzaba un indigenismo liberacionista que sería incorporado en el pensamiento de mucha de la izquierda latinoamericana.

La narrativa peruana se afirma en 1941 con la publicación de El mundo es ancho y ajeno , de Ciro Alegría (1909–1967), que consagra el indigenismo en la novela hispanoamericana. José María Arguedas (1911–1969) presenta una temática indigenista que se parta del tradicional paternalismo implícito en las novelas de este género. Para Arguedas, el indio es un ser moralmente superior a sus explotadores. Las principales obras de este autor son Los ríos profundos (1958), El sexto (1961) y Todas las sangres (1964); publicada póstumamente apareció en 1971 El zorro de arriba y el zorro de abajo.

Entre los novelistas que heredan las inquietudes e Arguedas, aunque centradas en un medio urbano, cabe mencionar a Julio Ramón Ribeyro (1929-1994), quien relata con estilo irónico las pequeñas aventuras de personajes cotidianos en sus cuentos recopilados en "La palabra del mudo", Sebastián Salazar Bondy (1924–1965), Náufragos y sobrevivientes (1954), Dios en el cafetín (1964), además de autor de varias obras teatrales, Osvaldo Reynoso (1932), El escarabajo y el hombre (1970), Carlos Eduardo Zabaleta (1926), Vestido de luto (1961), Niebla cerrada (1970). Manuel Scorza (1929–1983), por su parte, incorpora la temática social andina en forma realista y mística a la vez en Balada: Redoble por Rancas (1970) e Historia de Garabombo, el invisible (1972).

Mario Vargas Llosa (1936) es uno de los grandes novelistas de la literatura hispanoamericana y figura inciadora del llamado "boom" latinoamericano. Si en el contexto peruano su obra, que se inicia La ciudad y los perros (1962), representa una superación de la temática del indigenismo, al tiempo que una apertura hacia nuevas formas de novelar, La Casa Verde (1966), Conversación en La Catedral (1969), en el contexto continental sus novelas suponen una aportación de primer orden. Aparte de las obras citadas, Vargas Llosa es autor de un magnífico relato Los cachorros (1966), así como de otras novelas: Pantaleón y las visitadoras (1973), La tía Julia y el escribidor (1977) y La guerra del fin del mundo (1981).

En el momento de apertura en que se mueve la narrativa peruana, Enrique Congrains (1932), publica con anterioridad a Vargas Llosa, No una, sino muchas muertes (1957), obra de temática urbana. Alfredo Bryce Echenique (1939) describe el ambiente de la oligarquía limeña en Un mundo para Julius (1970). Otro gran exponente de la literatura peruana es Santiago Roncagliolo quien en el 2006 fue galardonado con el premio alfaguara por su obra Abril Rojo.

Literatura puertorriqueña. Hay una literatura puertorriqueña que podemos remontar a los orígenes mismos de la empresa de conquista y colonización. Por la isla ha habido los distintos momentos de movimientos literarios y no pocos momentos sus contribuciones a la literatura hispanoamericana han sido significativas como es caso de Eugenio María de Hostos y de Manuel Zeno Gandía con una extraordinaria novela naturalista La Charca. En el siglo 20 la literatura puertorriqueña, bajo el signo de la influencia norteamericana en distintos aspectos ha logrado, pese a los intentos de americanización y anglicación de la enseñanza en producir una literatura valiosa en lengua castellana, variante de Puerto Rico. Movimientos de vanguardia los hubo como previamente tuvo sus modernistas. En llegando el momento del "boom" latinoamericano dos escritores supieron trascender fronteras: Emilio Díaz Valcácel con Figuraciones en el mes de marzo (finalista Biblioteca Breve) y Pedro Juan Soto con El francotirador. Años más tarde Luis Rafael Sánchez publicarí la exitosa Guaracha del macho Camacho e igualmente Rosario Ferré, novelista que incluso ha incursionado en el mercado de lectores norteamericano.

Es cierto que la gran figura de la actual literatura uruguaya es Juan Carlos Onetti, pero no menos cierto es que éste sería incomprensible sin un predecesor excepcional: Felisberto Hernández (1902–1963), genial cuentista que da expresión a los impulsos del inconsciente por medio de una estructura alógica en Fulano de tal (1925), Libro sin tapa (1929), La cara de Ana (1930) y La envenenada (1931) y posteriormente en Nadie encendía las lámparas (1947) y La casa inundada (1960).

El universo narrativo de Juan Carlos Onetti (1909), profundamente singular, se mueve entre el escepticismo y la falta de esperanza, como reflejo de una existencia cuyo sentido parece vacío de todo significado. Tras las tentativas de El pozo (1939), Tierra de nadie (1941) y Para esta noche (1942), Onetti crea un mundo original en La vida breve (1950), a la que seguirán Los adioses (1954), Para una tumba sin nombre (1959), La cara de la desgracia (1960), El astillero (1961), Tan triste como ella (1963), Juntacadáveres (1964) y Dejemos hablar al viento (1975).

Con posterioridad a Onetti, sobresale tanto en poesía como en la novela Mario Benedetti (1920), Montevideanos (1959), La tregua (1960), Gracias por el fuego (1965) y El cumpleaños de Juan Ángel (1971), novela versificada.

También se destaca el escritor contemporáneo Eduardo Galeano, autor de Las Venas Abiertas de América Latina, de la trilogía Memorias del Fuego y de El libro de los abrazos, entre otras obras.

El periodo de entreguerras se caracteriza en Venezuela por el intento de liquidación del modernismo academicista en poesía y por la aparición de tendencias vanguardistas agrupadas, desde 1936, en la revista Viernes. En esta llamada Generación de 1928, sobresale Miguel Otero Silva (1908) con su obra poética, Agua y cauce (1937), 25 poemas (1942), La mar que es el morir (1962), Sinfonías tontas (1962), y narrativa, Fiebre (1939), Casas muertas (1955), Cuando quiero llorar no lloro (1970). Tienen importancia, asimismo, Miguel Ángel Queremel (1899 - 1939), inspirador de la revista Viernes, y Vicente Gerbasi (1913), que incorpora el surrealismo a su poesía: Vigilia del náufrago (1937), Bosque doliente (1940), Tres nocturnos (1946) y, posteriormente, Círculos del trueno (1953) y Por arte del sol (1958).

La narrativa venezolana aporta en 1929 un título que, como La vorágine, constituye uno de los grandes hitos en la novelística latinoamericana del siglo XX. Su autor es Rómulo Gallegos (1884 - 1969), su título: Doña Bárbara. La acción de la novela se sitúa en los llanos venezolanos y en su contrapunto entre civilización y atraso, entre hombres y naturaleza, que en Gallegos no tiene el carácter ciego y devorador que le confiere Rivera en La vorágine, crea una nueva dimensión novelesca, que trasciende el costumbrismo decimonónico, con su intensidad simbólica y expresiva.

Una novela introspectiva y de tonos modernistas es la que escribe Teresa de la Parra (1898 - 1936) con Ifigenia: diario de una señorita que escribió porque se fastidiaba (1924) y Las memorias de mamá Blanca (1929). Arturo Úslar Pietri (1906) es el más importante narrador de la actual literatura venezolana. Entre sus cuentos figuran los volúmenes Barrabás y otros relatos (1928), Red (1936), Treinta hombres y sus sombras (1949) y Pasos y pasajeros (1966). Uslar ha sido, además, un excelente cultivador de la novela histórica en Las lanzas coloradas (1930), y en El camino de El Dorado (1947).

Entre los narradores posteriores, Salvador Garmendia (1928), ha escrito una obra extensa y renovadora, Los pequeños seres (1959), La mala vida (1968), Los pies de barro (1973), Memorias de Altagracia (1974); Adriano González León (1931) se ha destacado por su fantasía en sus libros de cuentos, Las hogueras más altas (1959), Hombre que daba sed (1967), y en sus novelas, País portátil (1968). Más joven que los anteriores es Luis Britto García (1940), que se ha señalado con su novela Vela de armas (1970) y, sobre todo, con un libro de relatos: Rajatabla (1970).

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Barber van de Pol

Albertha Johanna (Barber) van de Pol (1947), escritora, hispanista, cervantista y traductora neerlandesa.

Ha estudiado obras de Jorge Luis Borges, Julio Cortázar y Gabriel García Márquez y traducido a su lengua Don Quichot van La Mancha (1997), con gran éxito; ya le había sido otorgado el premio nacional de traducción Martinus Nijhoff por su versión de Rayuela de Cortázar. También cultivó la narrativa: Alles in de wind (1997), así como el ensayo Cervantes & Co.(2000) sobre sus experiencias como traductora. Su novela Er was wat met Meneer Maker & Mevrouw Maker (1998) fue muy bien recibida por la prensa. En 2001 publicó su segunda novela, Kriblijn. Ha escrito además en la revista literaria De Revisor entre 1983 y 1989, y preside el PEN Club.

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Cultura de Barranquilla

Disfraz de Marimonda, uno de los personajes representativos del Carnaval de Barranquilla.

La cultura de Barranquilla nace de la convergencia de las culturas indígenas de la Costa Caribe colombiana con la europea y la africana a la llegada de los españoles a América.

La cultura local es promovida a nivel gubernamental por el Instituto Distrital de Cultura y Turismo de Barranquilla, adscrito a la Alcaldía. Otras entidades que promueven la actividad cultural son el Centro Cultural Cayena de la Universidad del Norte, la Facultad de Bellas Artes de la Universidad del Atlántico, el Centro Cultural de Comfamiliar, Combarranquilla, la Fundación Carnaval de Barranquilla, el Banco de la República, la Alianza Colombo-Francesa, el Centro Cultural Colombo-Americano, Avianca, la Corporación Luis Eduardo Nieto Arteta, la cual administra el Complejo Cultural de la Antigua Aduana (el cual alberga la Biblioteca Piloto del Caribe, el Archivo Histórico del Atlántico y el Centro de Documentación Musical Hans Federico Neuman), universidades y colegios, entre otras asociaciones culturales.

Durante todo el año, se desarrollan en la ciudad actividades culturales, cuya muestra más representativa es el Carnaval de Barranquilla, una de las fiestas populares más célebres de Colombia. Se celebra anualmente durante los cuatro días previos al Miércoles de Ceniza -sábado, domingo, lunes y martes de Carnaval-, generalmente en febrero o a principios de marzo. En 2001 fue declarado "Patrimonio de la Nación", por el Congreso Nacional de Colombia, y en 2003 como una de las "Obras Maestras del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad" por la Unesco.

Otros eventos que se destacan son las muestras artísticas y manifestaciones folclóricas como exposiciones, talleres literarios, conversatorios filosóficos, piezas de teatro, jornadas de poesía, cuentos, danzas, exposiciones, conciertos y festivales.

La cumbia es el ritmo musical y la danza más importante y representativa, arraigada en la región del Caribe colombiano y representativa de Colombia. Otros ritmos musicales importantes son la puya ("La Puya Loca"), el jalao ("La estera"), el garabato ("Te olvidé"), el cumbión, el chandé, el porro, la gaita, el bullerengue, el merecumbé, el vallenato y el pajarito.

Entre los niños se cantan cantos y rondas como la Marisela y Los bollos de mi cazuela.

El Festival de Orquestas del Carnaval de Barranquilla, que actualmente se lleva a cabo el lunes de Carnaval, es una competencia musical en la que toman parte las más importantes orquestas nacionales e internacionales que se presentan en diferentes categorías y ritmos musicales como los folclóricos, la salsa, el merengue y el vallenato. Las orquestas ganadoras reciben el legendario y codiciado Congo de Oro. Otro evento musical es Barranquijazz, espacio anual para la difusión del jazz.

Cabe resaltar fenómenos culturales urbanos como la verbena, baile amenizado por el popular picó, gran amplificador pintado con motivos llamativos. Asimismo cabe destacar la caseta, baile amenizado por orquestas y grupos musicales (en vivo). Actualmente, los géneros musicales extranjeros de mayor aceptación en la ciudad son la salsa, el reggaetón y el merengue, entre otros.

La ciudad cuenta con el Conservatorio de Música Pietro Biava, adscrito a la Facultad de Bellas Artes de la Universidad del Atlántico. Barranquilla contó hasta hace pocos años con la Orquesta Sinfónica de Barranquilla, la Orquesta Sinfónica del Caribe y más antiguamente con la Orquesta Filarmónica de Barranquilla, creada por Pietro Biava en 1943 (la Asociación Filarmónica de Barranquilla se había conformado en 1933) y conducida por el músico barranquillero de ascendencia holandesa Hans Federico Neuman.

Una figura prominente de la música clásica en la ciudad fue el italiano Pietro Biava (1902-1972), clarinetista, pedagogo, compositor y director de orquesta que arribó al país en 1926 y se destacó como generador y promotor de actividades e instituciones musicales en Barranquilla como la Orquesta Filarmónica de Barranquilla, la Compañía de Ópera y el Cuarteto de Cuerdas del Conservatorio. Fue director de la Banda Departamental del Atlántico entre 1953 y 1959.

Desde 1957 se lleva a cabo el Concierto del Mes, espacio para la divulgación de la música clásica creado por el profesor Alberto Assa. La Universidad del Atlántico cuenta con el Coro de Cámara Pedro Biava.

Desde 1983, la emisora de radio Uninorte FM Estéreo cumple una importante labor de difusión de la música clásica.

Barranquilla ha producido varios escritores destacados, desde fines del siglo XIX hasta mediados del siglo XX, coincidiendo con la época de oro de la ciudad. Entre los más importantes se puede mencionar a Amira de la Rosa, poetisa y dramaturga, autora de la letra del himno de Barranquilla; Meira Delmar, reconocida poetisa de origen libanés; Álvaro Cepeda Samudio, escritor, cuentista y periodista; el poeta Miguel Rasch Isla; don José Félix Fuenmayor, poeta y novelista; Alfonso Fuenmayor, Leopoldo de la Rosa, poeta; Abraham Zacarías López-Penha, novelista de origen judío-sefardita; y las también novelistas Fanny Buitrago y Marvel Luz Moreno. A mediados del siglo XX se creó el mítico Grupo de Barranquilla, el cual aglutinó a una serie de escritores e intelectuales que años después ganarían fama universal, como el Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, quien cursó su bachillerato en el colegio jesuita de San José y siempre ha expresado que se formó como escritor en Barranquilla.

Es destacable la actividad de la revista cultural y literaria Voces (1917-1920), fundada por don José Félix Fuenmayor y el escritor Ramón Vinyes, el sabio catalán de Cien Años de Soledad, quien también integró el Grupo de Barranquilla y vivió largos años en la ciudad. En 1922 Manuel García Herreros funda la revista Caminos, la cual congregó a importantes escritores de la ciudad como los poetas Fernando de Andréis, Rafael Angel Donado, José Miguel Orozco y Antonio Salcedo Cotes. En 1950 existió una revista deportiva llamada Crónica, que reproducía textos de Felisberto Hernández, era dirigida por Alfonso Fuenmayor y contaba entre sus colaboradores a Gabriel García Márquez, Germán Álvarez y Álvaro Cepeda Samudio. En el suplemento literario de La Nación colaboraron figuras importantes de Colombia como el científico Armando Dugand Gnecco, el historiador y filósofo Luis Eduardo Nieto Arteta, los historiadores Alberto Miramón y Julio Hoenigsberg, el ensayista Bernardo Restrepo Maya, el comediógrafo Rafael Fernández Díaz, el cronista Rafael Vergara Méndez y el autor humorístico Carlos Osío Noguera. Otras revistas fueron Mundial y Semana Ilustrada, fundadas y dirigidas por José Félix Fuenmayor.

La pintura ha tenido representantes importantes como Alejandro Obregón, Vicky Neumann, Rosario Heins, Henry Noguera, Humberto Aleán, Gabriel Quintero, Efraín Cortés, Neva Lallemand, Bruno Brieva y Gonzalo Fuenmayor.

En la escultura se han destacado figuras como Alejandro Obregón, Bruno Brieva y Yino Márquez.

Algunos de los fotógrafos más importantes de la ciudad han sido a principios de siglo los italianos Floro Manco (quien además fue óptico y comerciante) y Michele Tepedino (fotógrafo, pintor y escultor). Más recientemente, Samuel Tcherassi y Vivian Saad, entre otros.

Abraham Zacarías López Penha, Georg Strauss y Carlos Martínez Aparicio fundan en 1913 la Empresa Nacional de Kinematógrafos Universal, considerada la "entidad pionera en la distribución del cine en Colombia". Entre los salones de cine que nacieron en los primeros años del siglo XX en Barranquilla, estaban el Fraternidad, el Líbano, el Universal, Las Quintas, el Centenario, el Concordia, el Cine Luz y el teatro Cisneros, entre otros. Mención aparte merece el Teatro Municipal Emiliano Vengoechea, que se empezó a construir en marzo de 1889, se inauguró el 29 de abril de 1893, se estrenó en junio de 1895 con la actuación de la Compañía Ughetti de Zarzuelas y nunca se terminó, hasta que dejó de operar en la década de 1930. Al cabo de la Guerra de los Mil Días, se da una primera etapa del florecimiento del cine en Barranquilla, entre 1903 y 1911. En este periodo sobresalen figuras como Carlos Poeti, uno de los primeros empresarios de cine itinerante que visitó la ciudad, Emilio García, Eliécer Bernales, Rafael Fernández Cañizo, Salim Barbour y Antonio Rubíes, entre otros pioneros del cine en Colombia. El 7 de octubre de 1916, los hermanos Di Domenico compraron a doña Colombia Villate de Gerlein el local donde funcionaba el Salón Universal, instituyeron en 1919 la Sociedad Industrial Cinematográfica Latinoamericana Di Domenico, Díaz y Compañía en asocio con Belisario Díaz, empresario nacido en Chocó y radicado en Cartagena, y fundaron el Teatro Colombia, competidor del Cisneros y uno de los más grandes de América Latina, con capacidad para 9.000 espectadores.

En 1914, el italiano Floro Manco fue autor del primer documental formalmente autónomo realizado en Colombia, dedicado al Carnaval de Barranquilla. En 1918 realizó el documental fílmico publicitario El triunfo de la Fe, producido por la fábrica de habanos “La Fe”. A Manco se le atribuye haber sido director del primer largometraje realizado en Colombia, "De Barranquilla a Cartagena", aunque "no se tiene información que permita asegurar que existió y es incierta su exhibición, que al parecer tuvo lugar en Barranquilla en 1916".

En años recientes, el cine barranquillero ha sido promovido principalmente por directores como Ernesto McCausland y Pacho Bottía. En 1986, a partir en gran parte de integrantes del Cine Club Barranquilla, y con el auspicio de entidades como la Universidad del Norte y de la Cámara de Comercio de Barranquilla, se fundó la Cinemateca del Caribe, la cual despegó en 1995 a través de un convenio con la caja de compensación Combarranquilla, donde además funciona el Centro de Documentación Audiovisual. Otras instituciones que promueven el cine son el Centro Cultural Cayena de la Universidad del Norte, la Alianza Colombo-Francesa y el Instituto Distrital de Cultura y Turismo de Barranquilla con eventos como Cine a la Calle. Otro evento que se ha desarrollado en la ciudad es el Festival Internacional de Cortometrajes al Aire Libre y el Festival de Cine Francés, entre otros.

En el teatro se destacó la dramaturga Amira de la Rosa, autora de la letra del himno de Barranquilla, cuyas obras se presentaron en el exterior. Recientemente, se han impulsado iniciativas como el Festival Internacional Teatro de Barranquilla, patrocinado por la Fundación Cofradía Teatral y el Festival Nacional de Teatro Universitario.

En el marco del Carnaval también se presentan comedias, parodias y grupos de letanías.

Además de la cumbia, otras danzas tradicionales son la Danza del Garabato, el Congo, el Mapalé y Son de Negro; las danzas de relación (como la del Caimán, los Coyongos, los Goleros, las Pilanderas y la del Paloteo) y las danzas especiales (Diablos, del Gusano, las Farotas). Entre las comparsas más representativas están las Marimondas, los Monocucos y los Toritos, entre otras.

La ciudad cuenta con el Ballet de Barranquilla, dirigido por Jorge Arnedo. En la ciudad se celebra el Festival Internacional de Ballet Puerta de Oro de Colombia, el cual va por su cuarta versión, y es organizado por la Compañía del Ballet de Barranquilla con el apoyo de entidades como el Ministerio de Cultura, el Instituto Distrital de Cultura de Barranquilla, la Universidad del Norte y Gases del Caribe.

Anualmente se celebra el Festival Internacional de Danza Contemporánea Barranquilla Nueva Danza.

Algunas de las escuelas de danza más importantes de la ciudad son: Ballet del Atlántico Mary de Herrera, Academia de Artes Conchita Salcedo de Osorio, Academia de Danzas Ballet Mónica Herrera, Academia de Danzas Gacho & Gloria Peña, Academia de Formación Artística Federman Brito, Academia de Música M.A.K, Centro Artístico Mónica Lindo, Escuela de Arte Marleny, Escuela Danza Caribe de Marlio Cortés, Escuela de La Danza Folclórica de Barranquilla Carlos Franco. Cabe resaltar la labor de Sonia Osorio, directora del Ballet de Colombia, y las coreógrafas Gloria Peña y Rossana Lignarolo.

A fines del siglo XIX se publicaban en Barranquilla los periódicos El Promotor, El Anunciador, El Anotador, El Diario de Avisos, El Comercial, El Pueblo, El Comercio, La Industria, El Buscapiés, El Soberano, El Compilador y The Shipping List (en inglés).

Durante la primera mitad del siglo XX surgieron periódicos como Rigoletto (1902, de Faraón Pertuz, fundado por Julio H. Palacio, Eduardo Ortega y Arturo Manrique, "Tío Kiosco"), Monjita (1908, periódico de ácida crítica local), El Liberal (de Pedro Juan Navarro), El Mercurio (1913, de Enrique Rash Isla y su hermano, el poeta Miguel Rasch Isla, orientado a dar cabida a los nuevos talentos literarios), La Nación (1914, diario conservador de Miguel Moreno Alba y Pedro Pastor Consuegra, al que se vincularon destacados hombres de letras como Clemente Manuel Zabala, Jaime Barrera Parra y Luis Enrique Osorio), La Prensa (fundado en 1928 por Juan B. Fernández Ortega y Gabriel Martínez Aparicio, que tuvo entre sus colaboradores a José Antonio Osorio Lizarazo, José Félix Fuenmayor, Lino Gil Jaramillo y Porfirio Barba Jacob, funcionó hasta 1960), El Heraldo (1933, liberal, fundado por Juan B. Fernández Ortega, Alberto Pumarejo y Eduardo Manotas para apoyar la candidatura de Enrique Olaya Herrera y único existente en la actualidad), Diario del Comercio, El Progreso y El Nacional (1945, dirigido por Julián Devis Echandía). En la segunda mitad de dicho siglo surgieron El Litoral (conservador, fundado durante la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla -1953-1958), Diario del Caribe (1956, moderno diario dirigido sucesivamente por Luis Pacini, Gabriel Martínez Aparicio, Álvaro Cepeda Samudio y Julio Roca Baena), Costa Libre y La Libertad (1979, dirigido por Roberto Esper). Existió la Revista Atlántico y en 1962 fueron creadas Antena y Barranquilla Gráfica. En 1975 apareció Desarrollo Iberoamericano.

El 8 de diciembre de 1929 Elías Pellet Buitrago funda la primera emisora comercial de radio privada de Colombia (la primera emisora de Colombia fue la estatal HJN de Bogotá), La Voz de Barranquilla, la cual estableció una variada programación cultural en la que participaron músicos locales y extranjeros. Otras emisoras se fundaron a partir de los años 30 y desarrollaron también programas culturales y musicales: Emisoras Unidas, La Voz de la Víctor, La Voz de la Patria, radio Variedades, Emisoras Atlántico, Radio Reloj, Radio Barranquilla y Radio Kalamary. Desde 1983, la emisora de radio Uninorte FM Estéreo cumple una importante labor de difusión de la música clásica.

La leyenda del Hombre Caimán, si bien tiene su origen en Plato (Magdalena), incluye a Barranquilla como destino final del protagonista. Otra leyenda popular, como en varias regiones de América, es la Llorona.

Entre los juegos infantiles cabe mencionar la bola de trapo, la chequita, la bolita de uñita, la honda, el futbolín, los jazzes, el timbol, el escondido, el fusilado, la lleva, la penca escondida, la peregrina, el tifó, la libertad, la cuarta, la penitencia, la ñoña, 4, 8 y 12, el trompo, la cometa, entre otros.

Algunos de los juegos de mesa más practicados son el dominó, la lotería, el parqués, el ludo, el siglo, las damas, las damas chinas, todos ponen, bingo, cartas y el ajedrez.

En Barranquilla se habla el español barranquillero, una variante del español costeño, con rasgos locales particulares y bien definidos. El dialecto barranquillero se extiende hasta los municipios de su área metropolitana y aledaños, pero ya en Sabanalarga se usa un dialecto con características bien distintas.

En su fonética se caracteriza, como todo el español hablado en América, por el seseo. También se presenta el yeísmo. Además, presenta la caída de la d intervocálica de los participios, por ejemplo, "salado" se pronuncia . La s de final de sílaba se aspira en palabras como "costa" () o "buscó" (). Se presenta también la pérdida total de la s en posición final absoluta y de la r final de los infinitivos: "las cosas" se pronuncia y "caminar" . Otra característica principal del español hablado en la ciudad es la fuerte nasalización de las vocales que anteceden a las consonantes m y n ("campaña" y "anda" ). La n final se realiza velar: canción . La jota se realiza como una aspiración suave (), a veces casi desaparece, completamente diferente de la articulación velar de la jota () española.

Cabe anotar que en modo alguno se presenta la geminación de las consonantes (por ejemplo d, t, p o g) posteriores a las líquidas r y l y la supresión de éstas: por caldo, por alto.

Salvo los localismos y las variantes fonéticas que se presentan como consecuencia normal de la expansión de toda lengua, y gracias a la morfosintaxis prácticamente idéntica a la del español estándar, el visitante originario de otras latitudes, cuya lengua madre sea el castellano, encontrará pocas o ninguna dificultad en comunicarse con el barranquillero.

En 1850, Barranquilla contaba con el Salón Fraternidad para todo tipo de eventos culturales. En 1904, un empresario particular, don Emiliano Vengoechea, financia la construcción del Teatro Municipal, más adelante conocido como "Teatro Emiliano", gesto de gratitud del pueblo con su impulsor. En la década de los años veinte, el primer gobernador del Atlántico, general Diego de Castro, convierte el viejo Salón Fraternidad en el Teatro Cisneros. Desaparecidos los teatros Emiliano y Cisneros, Barranquilla contó con el teatrín de Bellas Artes y con el teatro Apolo, el cual se convirtió después en el teatro Metro, demolido en 2007. Para presentaciones de menor envergadura se utilizaban el teatro Colombia, también desaparecido, y el teatro Rex.

El teatro Amira de la Rosa está ubicado en un estratégico y tradicional sector de la ciudad donde confluyen los arraigados barrios El Prado, Montecristo y Abajo, además de ciertos escenarios como el Coliseo Humberto Perea, la piscina olímpica y varias universidades. Cumple una importante función de difusión cultural y es el principal escenario de la ciudad para la realización de exposiciones, conciertos, tertulias, festivales, presentaciones y encuentros.

Construido por la gestión de la Sociedad de Mejoras Públicas de Barranquilla, contó también con el impulso de la Nación. Fue inaugurado El 29 de junio de 1982, con la presencia del entonces presidente Julio César Turbay Ayala. La función de gala estuvo a cargo del Ballet de Canadá.

El 19 de junio de 1980, la Sociedad de Mejoras Públicas celebró con el Banco de la República un comodato por 50 años, por medio del cual la entidad bancaria se haría cargo del funcionamiento y la administración del teatro.

Otros museos reconocidos por la Red Nacional de Museos son el Museo de Ciencias Naturales del Colegio Biffi La Salle, el Museo Bibliográfico Bolivariano, el Museo Bibliográfico de Autores Costeños, la Fundación Museo Élida Lara y el Museo del Caribe.

Barranquilla cuenta también con la Cinemateca del Caribe y el Planetario Distrital , ambos funcionan actualmente en la sede de la caja de compensación Combarranquilla.

Entre las personalidades que se han destacado en el campo del pensamiento y la filosofía en Barranquilla se encuentran Julio Enrique Blanco, filósofo y educador, fundador de la Universidad del Atlántico, y Luis Eduardo Nieto Arteta, jurista, político y filósofo.

Entre las manifestaciones religiosas en Barranquilla predomina el cristianismo, siendo el catolicismo la corriente más profesada, arraigado desde la época colonial española.

Las comunidades protestantes más importantes son la iglesia Bautista, la iglesia Presbiteriana, los Testigos de Jehová, la iglesia Anglicana y los Mormones, entre otras. Otras comunidades religiosas que tienen asiento en la ciudad son los judíos y los musulmanes. También hay pequeñas comunidades budistas, masónicas y rosacrucistas.

El patrono oficial de la ciudad es San Nicolás de Tolentino, cuyo templo fue declarado iglesia pro-catedral cuando la Santa Sede creó la Diócesis de Barranquilla en 1932. En 1982, la Santa Sede consagra el templo María Reina como nueva Catedral Metropolitana de Barranquilla. San Roque de Montpellier es considerado el patrono popular.

Unas de las celebraciones religiosas más populares fueron las fiestas de San Nicolás y las de San Roque, patronos de ley y popular de Barranquilla respectivamente, con solemnes procesiones, además de ruedas, corridas de toros, bazares y todo tipo de juegos populares. También fueron célebres las fiestas de Nuestra Señora del Rosario y el día de Todos los Santos o día de los Angelitos (1º de noviembre), que fue reemplazado por el Halloween norteamericano. Actualmente, las celebraciones religiosas más importantes son la tradicional Semana Santa y la fiesta de la Virgen del Carmen, celebrada el 16 de julio, profundamente arraigada en los sectores populares y en el gremio de los transportadores.

El fin de año se caracteriza en Barranquilla por el ambiente festivo que inunda a la ciudad, el tiempo seco, el cielo despejado y las fuertes brisas (o vientos alisios) que se extienden hasta marzo, coincidiendo con el invierno boreal, lo que hace agradable el clima en esta época. Desde noviembre o incluso desde fines de octubre la gente decora casas y edificios con llamativas iluminaciones y diversos adornos navideños y la Alcaldía hace lo propio en las vías más importantes de la ciudad. La fecha más especial de fin de año en Barranquilla es el 7 de diciembre (incluso más que el 24), víspera de la fiesta de la Inmaculada Concepción y día en que se inicia "oficialmente" la temporada navideña. En la madrugada del 8 de diciembre, principalmente en los barrios populares, la gente venera a la Virgen iluminando las terrazas de sus casas con faroles multicolores, celebración popularmente conocida como Las Velitas. Muy importante es también la celebración del 31 de diciembre. La ciudad recibe el Año Nuevo al sonido de tradicionales canciones navideñas y de los "pitos" (sonar de las sirenas de fábricas y de las emisoras radiales) que anuncian que otro año más se ha ido. Inmediatamente después de los pitos se da inicio a los Precarnavales. En algunos barrios aún se quema un muñeco de trapos viejos relleno de aserrín y pólvora que simboliza al año que se va, y con cuya quema se dejan atrás los malos recuerdos.

La siguiente es la lista de bienes declarados de interés cultural de carácter nacional - monumento nacional por el Ministerio de Cultura en Barranquilla.

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Source : Wikipedia