Günter Grass

3.405529953955 (868)
Publicado por tornado 06/04/2009 @ 00:17

Tags : günter grass, autores, literatura, cultura

últimas noticias
Gana Ismaíl Kadaré Premio Príncipe de Asturias de Letras - La Crónica de Hoy
Kadaré fue candidato al premio Nobel en varias ocasiones, y en 2005 recibió el Premio Booker Internacional, el más prestigioso del mundo anglosajón, que le colocó al mismo nivel de autores como Gabriel García Márquez y Gunter Grass....
Eugen Ruge recibe el Premio Alfred Döblin de manos de Günter Grass - ADN.es
El escritor alemán Eugen Ruge recibió hoy, de manos de Günter Grass, el Premio Alfred Döblin por el manuscrito inconcluso de su novela "Im Zeiten des abnehmenden Licht" (En tiempos de la luz que se apaga) que narra la historia de una familia comunista...
«La caja de los deseos» - ABC.es
Günter Grass (Danzing, 1927) se hizo escritor después de haber recibido una sólida formación como escultor y dibujante. En 1999 reccibió el Premio Nobel de Literatura y el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Su obra comprende poemas, dramas y,...
Muestra "Günter Grass - El rodaballo". - ADN (Argentina)
A partir de los años setenta Günter Grass (quien nació en Gdansk en 1927) y que en 1958 había abandonado la escultura para escribir El tambor de hojalata y otras obras legendarias, vuelve de lleno a su profesión original: al principio realiza grabados,...
Ismail Kadaré, Premio Príncipe de Asturias de las Letras - El País (España)
Candidato varias veces al Premio Nobel, Kadaré recibió en 2005 el primer Premio Booker Internacional, el más prestigioso del mundo anglosajón, imponiéndose a autores como Gabriel García Márquez o Günter Grass. En España, donde publica fundamentalmente...
Descubrimientos tardíos - El País (España)
2 También Günter Grass parece haber realizado un desconcertante descubrimiento tardío. En una entrevista reciente, Grass declara: "He tomado conciencia muy tarde de algo que realmente es muy importante: lo bueno de escribir es escribir"....
Alemania rinde homenaje a revuelta del 17 de junio contra la RDA - ADN.es
El Premio Nobel de Literatura Günter Grass considera que Brecht rompió en su fuero interno con el régimen de la RDA después del 17 de junio. "Si se quiere ser justo con Brecht, hay que reconocer que tras el 17 de junio como escritor lo único que hizo...
Memoria viva de medio siglo de cultura - El Correo Digital (Vizcaya)
Uno de ellos es el de Günter Grass, de quien tiene unos dibujos en la pequeña sala de exposición del Círculo del Arte. «Lo conocí en 1967, cuando yo estaba terminando el doctorado en Hamburgo. Él estaba firmando unos carteles de propaganda que había...
Los traductores levantan la voz - El País (España)
Mientras que gracias al anfitrión hemos leído a autores como Günter Grass, Thomas Bernhard o Salman Rushdie, a López Muñoz se le deben versiones de Faulkner, Scott Fitzgerald o Joyce Carol Oates. Entre tanto, Gallego se ha ocupado de Gide,...
Efemérides del 2 de junio - soitu.es
1999: El escritor alemán Günter Grass es galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. En este espacio aparecerán los comentarios a los que hagas referencia. Por ejemplo, si escribes "comentario nº 3" en la caja de la izquierda,...

Günter Grass

Günter Grass

Günter Wilhelm Grass (* Ciudad libre de Dánzig, 16 de octubre de 1927 - ), es un escritor y artista casubo y alemán, galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1999 y el Premio Nobel de Literatura en el mismo año. Son múltiples sus compromisos en los campos del arte, la cultura, la política y los derechos humanos.

Günter Wilhelm Grass nació en Ciudad libre de Dánzig, el 16 de octubre de 1927. Hijo de Willy Grass (1899-1979), un cristiano protestante alemán, y de Helene Grass (*Knoff, 1898-1954), una cristiana católica de origen polaco. Grass creció como católico. Sus padres tenían una bodega junto a un departamento en Danzig-Langfuhr (hoy Gdańsk-Wrzeszcz). Tuvo una hermana, nacida en 1930.

En su novela A paso de cangrejo (2002), recuerda el destino de millones de alemanes que fueron víctimas de la Segunda guerra mundial. La pieza central del libro es el hundimiento del barco Wilhelm Gustloff, el 30 de enero de 1945, con miles de refugiados de la Prusia Oriental a bordo; muchos de ellos, niños. Como en Alemania es un tema monopolizado por las poderosas asociaciones de refugiados de Prusia Oriental, de corte conservador, Grass corría el riesgo de verse adscrito a una ideología que no era la suya. Por eso en su novela va contraponiendo el tema de la muerte de miles de refugiados alemanes con el destino fatal de un joven de la ultraderecha (neonazi). Partiendo de esa tragedia, hace igualmente un recorrido por otras de las sufridas por la población alemana, que apenas se estudian en los libros de texto del país.

«Es necesario retroceder para avanzar, como los cangrejos», dice Grass.

Causó decepción, principalmente en la izquierda, su confesión al diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung según la cual en su juventud perteneció a las Waffen-SS (SS es la abreviación alemana de Schutzstaffel, lo cual significa «Guardia de Protección» o «Cuerpo de Protección»). Hasta antes de esta confesión, se conocía que en 1944 ingresó al ejército como auxiliar de artillería y después sirvió como soldado. Grass asegura que su ingreso a las Waffen-SS («Cuerpo de Protección Armado» o «Guardia de Protección Armada») no fue voluntario y fue destinado a los 17 años en Dresden , donde sirvió en la 10ª División Panzer SS Frundsberg de ese grupo de choque nazi. Detalles de su vida aparecen en la autobiografía Pelando la cebolla (Beim Haeuten der Zwiebel), en la que relata su infancia, su vida como soldado, sus inicios como escritor y su relación con el Papa Benedicto XVI, quién también fue prisionero de guerra en Bad Aibling, Baviera. Ante estas revelaciones, Grass ha recibido fuertes críticas. Günter Grass sirvió en las Waffen-SS unos meses, cuando tenía 17 años, por lo que ha sido defendido entre muchos otros por Volker Schlöndorff, por Salman Rushdie y, en parte, por Mario Vargas Llosa .

Aparte realiza obras de ilustración, como en Der Schatten (La sombra. Los cuentos de H. C. Andersen vistos por G. Grass), por la que obtuvo el premio Hans Christian Andersen de ilustración en 2005.

Al principio



Literatura en alemán

Günter Grass (dcha.)

La literatura alemana o en alemán comprende la literatura de textos originarios de los pueblos germanohablantes de Europa central. Su desarrollo habiendo ya trascendido las tan volubles fronteras políticas, incluye no solamente los escritos de la actual Alemania reunificada sino también los de Austria y Suiza.

En la literatura alemana se incluyen además trabajos no poéticos o sin exigencia literaria particular: esto es, trabajos de historiografía, de historia de la literatura, de ciencias sociales, de filosofía, etc. También diarios o epístolas.

Tiene sus inicios hacia el año 750, aunque hasta el 1500 se considera que la lengua utilizada es el antiguo alto alemán. La época de mayor interés está entre 1170 y 1230, en la que floreció el Minnesang, canciones de amor cortés y poemas épicos, cuyo representante más importante es Walther von der Vogelweide. El Renacimiento y el Barroco serán de poco interés, aunque es en esta época que Martín Lutero crea, con su traducción de la Biblia, la lengua estándar que conocemos en la actualidad. Serán los movimientos del Sturm und Drang y el Clasicismo de Weimar los que den autores universales como Goethe, cuyo Fausto pertenece sin duda al canon literario occidental, Schiller y Hölderlin. El romanticismo también tuvo mucha importancia, dando autores como Heinrich Heine y los hermanos Grimm, pero es a partir del siglo XX que aparecerán de nuevo figuras universales de la talla de Rainer Maria Rilke, Thomas Mann, Franz Kafka, Hermann Hesse y Bertolt Brecht.

Aunque el gótico fue la más temprana lengua germánica de la que se tenga registro histórico y la única lengua germánica oriental sobre la que hay información atestiguada, sólo una muestra de ella —una traducción de la Biblia del obispo gótico Ulfilas que data del siglo IV— ha sobrevivido en fragmentos.

La poesía de la Alta Edad Media sólo se transmitía de forma oral, razón por la que se ha perdido prácticamente en su totalidad. Escibir el conocimiento era casi siempre equivalente a su traducción al latín (como por ejemplo el Derecho Germánico). Se puede deducir la existencia de transmisión de historia aristocrática (Heldenlied, Erzähllied, Fürstenpreis) y «folclore» lírico (bailes, canciones de amor, planctus, rituales mágicos). Sólo se han conservado gracias al azar ejemplos aislados en conventos y monasterios. Ejemplos son los Encantamientos de Merseburg, dos fórmulas mágicas germánicas que a la vez son los únicos testigos de la religiosidad pagana en el área de habla alemana. Como ejemplo de saga o cantar de gesta es importante el Cantar de Hildebrando.

Los testimonios escritos en antiguo alto alemán más antiguos son del siglo VIII y se encuentran en un contexto cultural completamente distinto: en su uso de la lengua vernácula por la Iglesia para sus misiones y para ayudar a la comprensión de los textos en latín (por ejemplo en glosas). Un consciencia literaria en lengua vulgar apareció en la literatura monacal gracias la base que daba la poesía épica en latín, como por ejemplo en las dos grandes épicas bíblicas del siglo IX, el Heliand, escrito en verso aliterativo en antiguo sajón, y el Evangelienbuch de Otfrid von Weißenburg, con la nueva y prometedora rima al final del verso. Hacia el año 1000, el monje Notker Labeo de la abadía de San Galo tradujo y comentó textos filosóficos de la Antigüedad clásica, con un alto nivel filológico, al antiguo alto alemán. Se le considera el primer gran prosista alemán.

En el siglo XI aparecieron sobre todo textos moralizantes religiosos en alto alemán medio, escritos en forma de pareados. Hagiografías, como por ejemplo el Cantar de Ezzo (hacia 1065), leyendas, como el Cantar de Anno (hacia 1077), épica bíblica de Nuevo y el Viejo Testamento (Génesis, Exodo, Vida de Jesús), textos dogmáticos, poesía escatológica y mariana caracterizaron esta primera fase de la literatura religiosa, que estaba pensada para influenciar a la nobleza laica.

A mediados del siglo XII se produjo una gran transformación en todos los sentidos. Los temas y formas de la literatura se hicieron mucho más variados; se fijaron por escrito temas que antes habían sido considerados como indignos de ser recogidos (lírica cortés, relatos amenos). También la literatura religiosa desarrolló un nuevo interés en el individuo y su biografía (leyendas, como el Tundalus de Alber von Windberg o el Servatius de Heinrich von Veldeke).

También a mediados del siglo XII, la épica histórica, como género poético de orientación laica, consiguió por primera vez rango poético. Su obra principal, el Kaiserchronik con unos 17.000 versos, cuenta por episodios la historia de los emperadores romanos desde la fundación de Roma hasta Conrado III. El Cantar de Roldán de Konrad der Pfaffe relata la lucha de Carlomagno y sus paladines contra los sarracenos en España, así como la muerte de Roldán tras una traición. Con el Cantar de Roldán y el Alexander de Lamprecht der Pfaffe se nota por primera vez la influencia de temas y formas francesas, que marcaría la literatura alemana en los siguientes decenio y siglos.

Las décadas tras 1150 resultaron en un florecimiento de la literatura en alemán. En diferentes cortes de la nobleza feudal se desarrolló una práctica literaria de altura a imitación de los modelos de lenguas romances: la llamada literatura cortés. En la lírica se desarrolló el Minnesang (hohe Minne) y la Sangspruchdichtung, con sus principales representantes Heinrich von Morungen, Reinmar von Hagenau y Walther von der Vogelweide. El Romance de Eneas de Heinrich von Veldeke era incluso para los contemporáneos la obra que señalaba la creación de la épica cortés. El autor se había trasladado desde el bajo Rin hasta la corte del conde de Turingia y terminó allí hacia 1185 la obra. Posteriormente aparecieron en alto alemán medio innumerables épicas corteses siguiendo modelos franceses (Chrétien de Troyes). Los más conocidos fueron Erec y Iwein (Hartmann von Aue), Tristán e Isolda (Gottfried von Straßburg) y Parzival (Wolfram von Eschenbach). A parte de esta forma «moderna» de relato, se debe mencionar la gesta El cantar de los nibelungos.

En esta transición a la Época Moderna aparece el Der Ackermann aus Böhmen («El agricultor de Bohemia») de Johannes von Tepl.

A finales de la Edad Media apareció la imprenta de tipos móviles, que resultó ser revolucionaria. Finalmente el pergamino pudo ser sustituido por el papel, mucho más barato.

Procedente de Italia de expandió por Alemania el Humanismo, el pensamiento del Renacimiento, que se apoyaba en el pensamiento de la Antigüedad clásica. Representantes conocidos fueron Erasmo de Rotterdam, activo en Basilea, y Johannes Reuchlin, aunque ambos escribieron la mayoría de sus obras en latín y tuvieron poca infleuncia fuera de los círculos de eruditos. Al contrario que Ulrich von Hutten (1488–1523), con sus poemas rebeldes, o Sebastian Brant (1458–1521), que escribió con gran éxito su Narrenschiff en alemán.

El movimiento de más éxito fue la Reforma Protestante introducida por Martín Lutero (1483–1546). Lutero extendió sus ideas en alemán, más próximo al pueblo. El acontecimiento más destacado del mercado del libro alemán en el siglo XVI fue sin duda la edición de la Biblia de Lutero en los años 1522 y 1534. El hecho influyó decisivamente en el desarrollo del alemán moderno.

A parte del Humanismo y la Reforma, también merece una mención los maestros cantores, el Schwank y los Fastnachtsspiel, representaciones de género burlesco, sobre todo en forma de sus representantes más destacados Hans Sachs (1494–1576) y Jörg Wickram (hacia 1505 – antes de 1562). Otro autor notable del siglo XVI fue Johann Fischart (1546–1590), originario de Estrasburgo, cuya obra más conocida es el Affentheurlich Naupengeheurliche Geschichtklitterung.

Un género extendido en la época fue el Volksbuch, un tipo de folleto que se editaba de forma anónima y trataba temas populares. Ejemplos son la Historia de D. Johann Fausten y los relatos en torno a Till Eulenspiegel.

Durante el Barroco hubo un importante giro hacia la literatura en alemán. Políticamente, la época estuvo marcada por la de división de confesiones y la Guerra de los Treinta Años (1618–1648). La gran amplitud de la literatura del Barroco incluye desde la poesía cortés, a la novela popular, de la imitación de modelos de la Antigüedad, a la lírica sobre las experiencias personales y de la celebración de la vida, al motivo de la vanidad. Aparece la lírica casual.

Durante el Barroco se fundaron innumerables sociedades literaria y de la lengua, siendo la más conocida la Fruchtbringende Gesellschaft. Martin Opitz (1597–1639) recomendó en su libro Buch von der deutschen Poeterey (1624; «Libro de la poesía alemana») el empleo del verso alejandrino para la lírica en lengua alemana, que permaneció durante largo tiempo como la forma de verso más importante. Con algo de retraso llegaron el petrarquismo y la bucólica pastoril a la literatura alemana, pudiéndose mencionar aquí los seguidores de Opitz Paul Fleming (1609–1640) y Simon Dach (1605–1659). Los principales representantes de la poesía pastoril fueron los poetas de orden Societas Florigerae ad Pegnensum de Núremberg Georg Philipp Harsdörffer, Johann Klaj y Sigmund von Birken.

Formas líricas de importancia en la época son el soneto, la oda y el epigrama; la poesía se puede dividir principalmente en religiosa, casi siempre evangélica, y mundana. Lírica religiosa escribieron Friedrich Spee von Langenfeld (1591–1635), Paul Gerhardt (1607–1676), Johann Rist (1607-1667), Angelus Silesius (1624–1677) y el místico Jakob Böhme (1575–1624). Entre los poetas más mundanos son especialmente interesantes los sonetos de Andreas Gryphius (1616–1664), así como Christian Hofmann von Hofmannswaldau (1617–1679).

El teatro del Barroco se muestra muy variado. Por una parte existía en teatro jesuita, sobre todo en el sur católico, que solía realizarse en lengua latina. Debido a que el público no entendía la lengua, se intentaban potenciar los efectos visuales. E forma similar ocurría con las compañías teatrales ambulantes extranjeras. Para otro público estaban pensadas la ópera barroca y el teatro de las cortes. La ópera del barroco era muy apreciada como obra de arte. El teatro de las cortes estaba dominado por la llamada Ständeklausel, por el que los destinos de reyes y nobles sólo se debían representar en forma de tragedia y la forma de vida del pueblo debía ser representada en comedias. Sus principales autores son Daniel Casper von Lohenstein (1635–1683) (Cleopatra, Sophonisbe) y Gryphius, con tres comedias y cinco tragedias (Chatharina von Armenien, Leo Armenius, Carolus Stuardus).

La novela barroca consiste principalmente en la novela pastoril, la novela de estado, la novela cortés galante y la más influyente: la novela picaresca, originaria de España. En este último género destaca sobre todo Hans Jakob Christoffel von Grimmelshausen (hacia 1625–1676) con su Simplicissimus, además de las Simplicianischen Schriften. Las aventuras de Simplicissimus durante la Guerra de los Treinta Años es la novela picaresca más importante fuera de la Península Ibérica. El representante más importante de la novela de estado es el discípulo de Birken, Anton Ulrich von Braunschweig und Lüneburg-Wolfenbüttel.

Ya en 1687 Christian Thomasius, el «padre de la Ilustración alemana», realizaba sus clases en alemán, en lugar de en latín. Filósofos conocidos de esta época, el inicio de la Ilustración, fueron Christian Wolff y Gottfried Wilhelm Leibniz. El autor literario más importante fue seguramente Christian Fürchtegott Gellert (1715–1769) con sus fábulas. La figura más importante dentro del mundo literario era sin embargo Johann Christoph Gottsched (1700–1766). Sus textos teóricos indicaron la dirección a seguir, sobre todo su Versuch einer critischen Dichtkunst (1730; «Ensayo sobre una literatura crítica»), su obra literaria en cambio es de segundo orden. En Dichtkunst, una poética normativa, se apoya en el teatro clásico francés y mantuvo la Ständeklausel. En contra estuvieron el suizo Johann Jakob Bodmer y el filólogo Johann Jakob Breitinger, que vieron sobrevalorado el momento racional.

Los autores de principios de la Ilustración también pueden ser incluidos en el final del Barroco, un ejemplo de lo dudosas que son las divisiones por época. Los poetas más importante fueron Johann Christian Günther (1695–1723), así como Barthold Heinrich Brockes (1680–1747), que pueden ser incluidos en ambas épocas.

A parte de la Ilustración aparecieron otras corrientes que ponían en primer plano los sentimientos. En ellas se pueden incluir el Rococó de Friedrich Hagedorns, de Ewald Christian von Kleist, Salomon Gessner y otros.

Ejemplo de toda una generación fue Friedrich Gottlieb Klopstock (1724–1803) con su epopeya Der Messias (1748–1773; «El mesías»), que se regodea en emociones y estados de ánimo. Klopstock se considera perteneciente al Sentimentalismo.

En prosa fue Christoph Martin Wieland (1733–1813) quien rompió moldes. Fue el creador de uno de los primeros Bildungsroman, Geschichte des Agathon (1766/67; «Historia de Aragtón»), y mezcló elementos del Rococó con el pensamiento ilustrado.

La época final de la Ilustración alemana es impensable sin Gotthold Ephraim Lessing (1729–1781). Su obra incluye obras teóricas de importancia (Laokoon, 1766), crítica literaria (con Friedrich Nicolai y Moses Mendelssohn) y una serie de obras de teatro significativas. La obra que muestra un mayor espíritu ilustrado es Nathan der Weise (1779; «Nathan el Sabio»), en el que se muestra de forma ejemplificadora que los valores del hombre no pueden ser obtenidas de etiquetas casuales como la religión o la nacionalidad.

Una reacción juvenil a la Ilustración, que era vista como limitante y falta de sentimientos, fue el corto periodo del Sturm und Drang. La mayoría de los hombres jóvenes, que estaban en contra de cualquier tipo de tiranía, tampoco querían reglas impuestas en asuntos artísticos. Un «genio», así la idea, no debe atenerse a reglas. Escribieron sobre los problemas que les ocupaban y privilegiaron el «aquí y ahora» a la Antigüedad.

Johann Wolfgang von Goethe muestra en la novela epistolar Las cuitas del joven Werther un hombre que muere del exceso de sentimiento y un amor desgraciado. En la obra de teatro de Friedrich Schiller (1759–1805) Los bandidos, un joven se rebela en contra de su padre y contra sus superiores. Las obras de teatro de Jakob Lenz (1751–92) tenían como tema la opresiva situación de los intelectuales jóvenes, por ejemplo en Der Hofmeister. Además de obras de teatro, también tuvo importancia la poesía, en ella se podía expresar la emoción y el pathos.

El movimiento Sturm und Drang no duró mucho tiempo, la mayoría de sus protagonistas continuaron su desarrollo. Schiller y Goethe fundaron el Clasicismo alemán. Lenz, por otra parte, no pudo reconciliarse con su entorno y murió solo.

El comienzo del Clasicismo de Weimar se coloca a menudo en 1786, coincidiendo con el viaje a Italia de Goethe. Característica es su estrecha colaboración con Friedrich Schiller, que murió en 1805 en Weimar. Ambos autores, tras la fase del Sturm und Drang, se orientaron hacia ideales humanistas, en parte bajo el empleo clasicista de temas y modelos antiguos.

La obra de teatro Ifigenia en Táuride de Goethe trataba la superación de prejuicios y con ello resulta un ejemplo para el ideal humanista clasicista. Su obra más importante es la tragedia Fausto (1808), al que siguió una segunda parte, Fausto II, en 1832. La obra de Goethe es muy amplia y su última fase no se suele incluir en el Clasicismo.

Otros autores que ocasionalmente son incluidos en el Clasicismo son Karl Philipp Moritz (1757–1793), considerado un precursor, y Friedrich Hölderlin (1770–1843), que ya muestra una tendencia hacia el Romanticismo. La novela Anton Reiser de Moritz, de tintes autobiográficos, es considerada la primera novela psicológica en lengua alemana.

En un sentido más laxo, se pueden incluir en el Clasicismo a Jean Paul (1763–1825), que escribió sobre todo novela satírica, y Heinrich von Kleist (1777–1811), cuyo tema a menudo es el individuo que brega con las obligaciones sociales o que se quiebra en ella, como en la novela Michael Kohlhaas.

El Romanticismo suele dividirse en cuatro épocas: inicial, pleno, tardío y posterior; en casos concretos no es sencillo realizar divisiones de autores y épocas.

El primer Romanticismo se puede considerar desde un punto de vista teórico literario la fase más interesante. Un grupo de autores que trabajaban en Jena y cultivaban una buena amistad, como los hermanos August Wilhelm (1767–1845) y Friedrich Schlegel (1772–1829), Wilhelm Heinrich Wackenroder (1773–1798), Ludwig Tieck (1773–1853) y Friedrich von Hardenberg (1772–1801), que publicaba bajo el seudónimo de Novalis, rompieron con muchas convenciones: por ejemplo, mezclaron en sus novelas poemas y baladas, pequeños cuentos, etc.; para ello a menudo hacían referencia a la obra de Goethe (Werther, Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister). El hecho corresponde al concepto de «poesía universal progresiva» de Friedrich Schlegel, que no sólo reúne los géneros y conocimientos más diversos, sino que reflexiona sobre sí mismo y contiene su propia crítica. Uno de los instrumentos más importantes de esta «poesía de la reflexión» es la ironía, que saca a relucir que el estado ideal, que según la teoría clásica debe ser reflejado por el arte, se escapa a la imaginación del ser humano y que las imágenes a través de las que se intenta representar este estado, no son confiables. Por otra parte, nunca podemos estar seguros de los múltiples significados y creaciones de las obras literarias, por lo que lo mejor es dejarse llevar por el atrevimiento de la mentira que representa el arte. El fragmento literario es otro de los instrumentos apreciados por los románticos, en el que el arte reflexiona sobre su propio «fracaso» y se separa del concepto «clásico» de la obra armónica y cerrada en si misma, que representaba un estado ideal.

Como representantes del Romanticismo pleno se consideran Achim von Arnim (1781–1831) y Clemens Brentano (1778–1842). Editaron bajo el nombre de Des Knaben Wunderhorn («El cuerno mágico del muchacho») una colección de canciones populares. Fue su hermana y esposa respectivamente, Bettina von Arnim (1785–1859), la que con su obra Goethes Briefwechsel mit einem Kinde (1935, «Intercambio epistolar entre Goethe y un niño») que contribuyó de forma considerable a la popularidad de Goethe en Alemania, pero también describió una y otra vez las desigualdades sociales y políticas en Alemania en su obra (Armenbuch, «Libro de los pobres», Dies Buch gehört dem König, «Este libro pertenece al rey», sobre todo su apéndice, además de Polenbroschüre, «Folleto polaco»).

También los hermanos Jacob y Wilhelm Grimm pertenecen con su colección de cuentos populares a esta época. También se puede incluir en esta época la obra adulta de Tieck.

El autor más conocido del Romanticismo tardío es E. T. A. Hoffmann (1776–1822), que en relatos como Kater Murr («Gato Murr») y El hombre de arena empleó la ironía romántica de forma psicológica, con lo que extendió una poética moderna que ya no estaba basada en el idealismo. Al Romanticismo tardío pertenece además el poeta Joseph von Eichendorff (1788–1857).

Heinrich Heine (1797–1856) adopta a menudo una actitud irónica frente al Romanticismo y sus temas, y posiblemente debiera estar incluido en el primer Realismo.

Las corrientes literarias entre el Clasicismo y el Romanticismo por una parte y el Realismo burgués por otra no se dejan clasificar bajo una sola denominación. Para ello se emplean los nombres Biedermeier y Vormärz.

Los autores que se incluyen dentro del Vormärz estamban muy involucrados en la política y llegaron el poema político a su florecimiento. Muchos de ellos pertenecían a la agrupación informal Junges Deutschland (Alemania Joven), como era el caso de Georg Herwegh (1817–1875), Heinrich Laube (1806–1884), Karl Gutzkow (1811–1878) y Ferdinand Freiligrath (1810–1876). Imbuidos de un espíritu similar estuvieron Heinrich Heine (Die Harzreise, «El viaje por el Harz», Deutschland. Ein Wintermärchen, «Alemania. Un cuento de invierno»), Ludwig Börne (1786–1837) y Georg Büchner (1813–1837) (Woyzeck), muerto joven.

Otros autores, cuando no son incluidos en el Realismo, se incluyen en el Biedermeier. Conocidos sobre todo por su poesía son: Nikolaus Lenau (1802–1850), Eduard Mörike (1804–1875), Friedrich Rückert (1788–1866) y August von Platen (1796–1835). En prosa se deben mencionar a Annette von Droste-Hülshoff (1797–1848) (Die Judenbuche, «El haya de los judíos»), Adalbert Stifter (1805–1868), Jeremias Gotthelf (1797–1854) y el cuentista Wilhelm Hauff (1802–1827).

Entre los dramaturgos que perteneces mas o menos al Biedermeier están Franz Grillparzer (1791–1872), Johann Nepomuk Nestroy (1801–1862) y Ferdinand Raimund (1790–1836). Grillparzer escribió tragedias similares a las del Clasicismo de Weimar, Nestroy y Raimund son representantes del Volksstück de Veina.

En el Realismo burgués o poético, los autores evitaron los grandes problemas sociales y políticos y se centraron en su patria chica, con sus paisajes y sus personajes. en el centro de todas las novelas, obras de teatro y poemas está el individuo. Una característica estilística de muchas de sus obras es el humor, que consigue una distancia de la insoportable y horrible realidad. Dirige sin embargo su denuncia hacia el error singular y las debilidades de la sociedad, y no hacia el sistema en sí.

El género preferido era inicialmente la novela corta. Ejemplos son Das Amulett («El amuleto») del suizo Conrad Ferdinand Meyer (1825–1898) y Der Schimmelreiter («El jinete del caballo blanco») de Theodor Storm (1817–1888). En el teatro permanece en el recuerdo Friedrich Hebbel (1813–1863) (con Maria Magdalena). Más tarde, además de la novela corta, apareció la novela, en la que se puede mencionar a Gustav Freytag (1816–1895) y Wilhelm Raabe (1831–1910).

Los autores más importantes de esta corriente son el suizo Gottfried Keller (1819–1890), que tuvo un importante intercambio epistolar con Theodor Storm, y Theodor Fontane (1819–1898). Keller escribió el Bildungsroman Der grüne Heinrich («Heinrich el verde»), además del ciclo de novelas cortas Züricher Novellen («Novelas cortas de Zúrich») y Die Leute von Seldwyla («La gente de Seldwyla»), al que pertenece «Romeo und Julia auf dem Dorfe» («Romeo y Julieta en el pueblo»). Fontane, que había empezado como periodista, escribió novelas como Frau Jenny Treibel o Effi Briest. Amplió su punto de vista cada vez más, desde una figura central hasta la novela social.

En Austria se encuentran temas rurales en Marie von Ebner-Eschenbach (1830–1916), Ludwig Anzengruber (1839–1889) y, ya a finales del movimiento, Peter Rosegger (1843–1918).

El Naturalismo fue una nueva corriente artística y literaria que quería revelar de forma implacable las circunstancias de todas las partes de la sociedad. Lo que había sido mal visto por los realistas de mitad de siglo, se convirtió en el tema principal de esta corriente literaria. Sin tener en cuenta las fronteras tradicionales del llamado buen gusto, ni la sensibilidad artística burguesa, debía expresarse la verdad a partes iguales entre la realidad y la reproducción. Una novedad estilística fue el empleo de lenguaje común, jerga y dialecto. El héroe individual, que puede decidir con libertad, ya no está en el centro de relatos y obras de teatro, sino el hombre determinado por un colectivo, su origen, el medio o la época.

A diferencia de la literatura rusa o francesa, no existen en alemán a penas novelas naturalistas de importancia. Arno Holz (1863–1929) y Johannes Schlaf (1862–1941) escribieron poesía y prosa corta (Papa Hamlet). Conocida es la obra de Holz Kunst = Natur - x («Arte = naturaleza - x»), donde x debe tender a cero, con lo que el arte no debería ser nada más que la reproducción de la realidad. La aportación de Gerhart Hauptmann (1862–1946) fue más importante, con obras de teatro como Die Weber («Los tejedores»), que tuvo reconocimiento internacional.

En el límite del naturalismo se encuentra Frank Wedekind (1864–1918). Su obra de teatro Frühlings Erwachen, con su tema púber erótico, muestra ya retazos de Fin de siècle.

Con el Naturalismo y el Simbolismo comienza lo que a menudo se denomina los clásicos modernos. Esta época está marcada por un pluralismo estilístico, la aparición en paralelo de diversas corrientes. La mayoría de los autores pueden incluirse en por lo menos una de estas corrientes.

Para los clásicos modernos el término «vanguardia» legó tener una importancia especial. La correinte literaria comenzó a finales del siglo XIX con los simbolistas franceses, con poetas como Stéphane Mallarmé, Charles Baudelaire y Arthur Rimbaud. Los representantes más importantes del Simbolismo alemán fueron Stefan George (1868–1933), Hugo von Hofmannsthal (1874–1929) y Rainer Maria Rilke (1875–1926). El simbolismo sigue un programa completamente distinto al Naturalismo, descrito arriba, que aproximadamente transcurría a la vez. La lírica simbolista es elitista y da el mayor valor a la belleza y la forma. Un estilo artístico similar es el Jugendstil, la época suele denominarse Fin de siècle.

Centros de la literatura alemana fueron Berlín y Viena, por lo que se habla a menudo de los Berliner Moderne y los Wiener Moderne. El movimiento sufrió un abrupto fin con el inicio de la Primera Guerra Mundial.

En paralelo a estas corrientes enfocadas programáticamente contra la tradición, aparecieron obras de prosa que retomaban las formas tradicionales y las perfeccionaron; se debe nombrar a Rainer Maria Rilke con su novela Die Aufzeichnungen des Malte Laurids Brigge (1910; «Las grabaciones de Malte Laurids Brigge»), Heinrich Mann (1871–1950) (cuya primera época puede considerarse precursora del Expresionismo), Thomas Mann (1875–1955) (con grandes novelas artificiosas y relatos transidas por un tema), Hermann Broch (1886–1951), Robert Musil (1880–1942), Franz Kafka (1883–1924) y Hermann Hesse (1877–1962).

La Heimatkunst es una corriente literaria en lengua alemana que se extendiendo aproximadamente entre 1890 y 1910. Apareció inmediatamente después del Naturalismo. El principal impulsor del movimiento fue el escritor e historiador de la literatura Adolf Bartels, que en un artículo de 1898 en la revista Der Kunstwart empleó por primera vez la expresión «Heimatkunst». Junto con Friedrich Lienhard, extendió el nuevo concepto a través de la revista Heimat editada en Berlín y de corta duración.

El nuevo movimiento debía alejarse del sujeto de la gran ciudad e ir en dirección de la patria (Heimat) y el pueblo. En un concepto más amplio, Heimat no sólo se refiere a la vida en el campo, sino también la ciudad puede ser patria. Al igual que el Naturalismo, del que toma las técnicas, no sólo se debe expresar el amor a la patria, sino también crítica, lo que no consiguieron de forma coherente. En estudios recientes se ha descubierto que este movimiento ya presentaba algunos pensamientos del movimiento ecologista posterior.

Con su actitud básica conservadora y antimoderna, fue un precedente de la literatura nazi de la sangre y la tierra, el Blut- und Boden.

El Expresionismo es considerada la última gran corriente literaria de Alemania. Al igual que el Simbolismo, pertenece a las corrientes literarias de la Vanguardia. Las vanguardias son literaturas que acentúan la novedad y la teoría, y aparecen con gesto antiburgués, que alcanzó su punto álgido en el Dadaismo, que clases educadas descalificaba como Nonsense-Literatur, literatura absurda. También recibió influencias del Surrealismo y del Futurismo. Estas corrientes sufrieron en Alemania una interrupción a causa de la llegada al poder del nazismo, en Europa por la Segunda Guerra Mundial, y en cierta medida incluso un fin obligado por circunstancias externas.

Se considera como chispa inicial de la lírica expresionista el poema Weltende («Fin del mundo») de Jakob van Hoddis, escrito en 1911, cuyas pocas líneas «parecen convertirnos en otras personas», como dijo Johannes R. Becher. Gottfried Benn (1886–1956), que acababa de terminar su formación de médico, dio mucho que hablar con su pequeño libro Morgue, que incluía poemas con versos en prosa, que hasta el momento no habían sido, o apenas habían sido empleados (por ejemplo «Leichenbeschauhaus», «Depósito de cadáveres», «Geburt im Kreißsaal», «Nacimiento en la sala de partos» , y «Prostitution»).

Otros autores importantes del Expresionismo fueron Alfred Döblin (1878–1957), Albert Ehrenstein, Carl Einstein, Salomo Friedlaender, Walter Hasenclever, Georg Heym, Heinrich Eduard Jacob (1889–1967), Ludwig Rubiner, Else Lasker-Schüler (1869–1945), August Stramm, Ernst Toller (1893–1939), Georg Trakl (1887–1914) y Alfred Wolfenstein.

Tras el Expresionismo llegó cada vez más una actitud realista y sobria, que suele denominarse Neue Sachlichkeit, Nueva Objetividad. En el teatro, se deben mencionar Ödön von Horvath (1901–1938), Bertolt Brecht (1898–1956) y el director Erwin Piscator; en la épica, entre otros, a Erich Kästner (1899–1974), Anna Seghers (1900–1983), Erich Maria Remarque y Arnold Zweig, así como Marieluise Fleißer, Irmgard Keun o Gabriele Tergit.

El 30 de enero de 1933 se entregó el poder del Reich Alemán a los nacionalsocialistas. Ese mismo año hubo quemas públicas de libros. Literatura independiente y crítica literaria dejó de ser posible. Lo mismo ocurrió en Austria tras la anexión en 1938; también allí fueron quemados libros. El Régimen fomentó una literatura llamada de sangre y tierra, Blut- und Boden, a cuyo lado sobrevivía una literatura más o menos sin ideología dedicada al entretenimiento. Los opositores destacados al Régimen estaban amenazados de muerte si no iban al exilio; así fueron asesinados Jakob van Hoddis y Carl von Ossietzky. Algunos autores permanecieron en el país, aunque fueran opositores a los nazis, formando parte de la llamada Innere Emigration, la «emigración interna». Fueron condenados al silencio y escribieron para el archivo personal o sobre temas apolíticos, pero la distinción con los autores específicamente apolíticos es a menudo difícil. Nombres conocidos que se quedaron en el país fueron Gottfried Benn, Ernst Jünger, Erich Kästner, Ehm Welk, Gerhart Hauptmann, Heimito von Doderer, Wolfgang Koeppen, Josef Weinheber, Mirko Jelusich, Franz Koch y Robert Hohlbaum. Además, los siguientes miembros de la Dichterakademie: Will Vesper, Börries Freiherr von Münchhausen, Hans Grimm, Erwin Guido Kolbenheyer, Wilhelm Schäfer, Werner Beumelburg, Hans Friedrich Blunck, Agnes Miegel, Hanns Johst, Emil Strauß, así como Rudolf G. Binding.

1500 autores conocidos por su nombre se exiliaron, a menudo por caminos tortuosos; muchos se suicidaron (Stefan Zweig, Kurt Tucholsky). Centros de la Exilliteratur, la literatura del exilio, surgieron en muchos países del mundo, entre otros, también en Suiza, que fue especialmente importante para autores de teatro. En vista de la cantidad de autores, casi todos aquellos con un cierto renombre se exiliaron, a penas se puede hablar de una literatura temática o estilísticamente unificada en el exilio. Autores que se mantuvieron productivos en el exilio fueron entre otros Thomas y Heinrich Mann, Bertolt Brecht, Anna Seghers, Franz Werfel y Hermann Broch. Otros, como Alfred Döblin, Heinrich Eduard Jacob y Joseph Roth, no se adaptaron.

Tras la Guerra, muchos autores permanecieron en el extranjero, algunos volvieron. Después de su huida de Viena a Londres tras el Anschluss, Elias Canetti consiguió el Premio Nobel de Literatura como ciudadanos británico. Es de señalar que muchos ya no pudieron enlazar con sus éxitos de antes de la Guerra y el exilio.

TRas el final de la Segunda Guerra Mundial se habló del punto cero literario. La Trümmerliteratur, la literatura de los escombro, describía un mundo hecho añicos. Pronto se trató de recuperar el desarrollo literario; sólo ahora, veinte años después de su muerte, fue descubierta la obra de Franz Kafka. El Wiener Gruppe empleó formas nuevas de lírica; en Alemania Occidental se formó el grupo informal Gruppe 47, cuyo miembros dieron el tono en la literatura de la Posguerra.

Con la creación de los nuevos estados alemanes se crearon condiciones distintas para la literatura. Seguidamente se explican las literaturas de la República Federal de Alemania, la República Democrática Alemana, Austria y Suiza por separado, pero las diferencias no deben ser sobrevaloradas: se trata de una única lengua y, con excepción de la RDA, de un mercado común.

Inmediatamente después de 1945 se expresó el horror de la guerra y la situación de los que volvieron a casa. Un forma nueva de hacerlo fue el cuento corto, por ejemplo las de Heinrich Böll (1917–1985). Tras la aparición del Milagro Económico Alemán la literatura se concentró en el presente, novelas de Wolfgang Koeppen (1906–1996), Siegfried Lenz (*1926), Christine Brückner (1921–1996) y Martin Walser (*1927) tratan el tema. Günter Grass (*1927), Premio Nobel de Literatura de 1999, escribió Die Blechtrommel (El tambor de hojalata), una novela picaresca, que trataba la historia reciente alemana y que también consiguió muy buenas críticas en el extranjero. Poetas importantes de la época fueron Günter Eich (1907–1972), que también escribió obras para la radio, un género muy popular en la época. Entre otros, Helmut Heißenbüttel (1921–1996) escribía caligramas.

Autores que se dejan clasificar con dificultad son Uwe Johnson (1934–1984), Ror Wolf (*1932), influenciado por el Nouveau roman, y Arno Schmidt (1914–1979), amigo de hacer experimentos. Wolfgang Hildesheimer (1916–1991) escribió obras de teatro absurdo en una época en la que el teatro todavía estaba marcado por Bertolt Brecht.

Con la Guerra de Vietnam y el Mayo del 68 aumentó la poesía política (Hans Magnus Enzensberger (*1929), Erich Fried (1921–1988)) y el teatro político (Peter Weiss (1916–1982), Rolf Hochhuth (*1931)). Una corriente contraria fue la Nueva subjetividad, que se ocupaba con temas privados (entre otros Jürgen Theobaldy). Un poeta pop y underground destacado de la década de 1970 fue Rolf Dieter Brinkmann (1940–1975).

En la década de 1980 destacaron Botho Strauß (*1944) (teatro) y Ulla Hahn (*1946) y más tarde Durs Grünbein (*1962) (poesía).

La RDA se definía a sí misma como Literaturgesellschaft («sociedad de la literatura», la expresión es de Johannes R. Becher), luchaba contra la Poesiefeindlichkeit («enemistad a la poesía») de Occidente y la transformación en un gueto de la alta cultura. Se debía realizar una democratización a nivel de la producción, la distribución y la crítica. Sin embargo, la censura llevó al absurdo la democratización, ya que el estado intentaba instumentalizar la literatura para sus fines, el del socialismo real.

El Régimen promocionaba una literatura basada en el realismo socialista y un plan sobre esa base fue dado a conocer bajo el nombre Bitterfelder Weg («Camino de Bitterfeld»). Entre los autores afines al gobierno debe mencionarse sobre todo a Hermann Kant (*1926). Johannes Bobrowski (1917–1965) escribió la prosa más importante de la época. En la década de 1970 se nota una tendencia hacia na Nueva subjetividad, al igual que en Alemania Occidental. Muchos autores tuvieron que o pudieron abandonar la RDA, como Wolf Biermann (*1936), Sarah Kirsch (*1935) y antes Uwe Johnson (1934-1984).

Autores importantes fueron entre otros: Christa Wolf (*1929), Heiner Müller (1929–1995), Irmtraud Morgner (1933–1990), Stephan Hermlin (1915–1997), Stefan Heym (1913–2001), Jurek Becker (1937–1997).

Tras la Segunda Guerra Mundial algunos autores trataron de enlazar con la tradición moderna interrumpida por el Austrofascismo y el Nazismo, fueron sobre todo el Wiener Gruppe («Grupo de Viena») en torno a Gerhard Rühm (*1930) y H. C. Artmann (1921–2000), además de Albert Paris Gütersloh (1887–1973) y Heimito von Doderer (1896–1966). La afinidad por el juego de palabras es una constante en la literatura austriaca, a la que pertenecen conocidos autores como Ernst Jandl (1925–2000) y Franzobel (*1967). Los poetas más importantes fueron Friederike Mayröcker (*1924) y Christine Lavant (1915–1973). Erich Fried emigró a Gran Bretaña.

En las décadas de 1960 y 70 la literatura de Austria tuvo un florecimiento, cuando autores como Peter Handke (*1942), Ingeborg Bachmann (1926–1973) y Thomas Bernhard (1931–1989) cambiaron permanentemente la literatura en lengua alemana. En esa tradición trabajaron también contemporáneos importantes como por ejemplo Norbert Gstrein, Elfriede Jelinek (*1946), O. P. Zier, Sabine Gruber y Ruth Aspöck.

Al contrario que en Alemania o Austria, en Suiza no hubo un cambio radical en la literatura en lengua alemana en 1945. Los autores suizos más importantes fueron Max Frisch (1911–1991) y Friedrich Dürrenmatt (1921–1990). Ambos escribieron novela y teatro, Frisch más bien intelectual, Dürrenmatt más bien ocurrente/macabro. Otros autores suizos, a menudo a la sombra de los dos gigantes, son Adolf Muschg (*1934), Peter Bichsel (*1935), Urs Widmer (*1938).

La asociación de autores más importante de Suiza fue Gruppe Olten, desaparecida de 2002.

El autor rumano en lengua alemana contemporáneo más leído es Eginald Schlattner, que sigue trabajando en Rumanía. La autora del Bánato Herta Müller vive actualmente en Alemania.

Anteriormente hay que mencionar a Adolf Meschendörfer, en la primera mitad del siglo XX, en Kronstadt. Pero sin duda el autor más importante fue Paul Celan, que vivió entre 1947 y 1948 algunos meses en Viena y se asentó finalmente en París.

Aunque la mayoría de los rumanos de lengua alemana han emigrado, se ha formado en el Bánato un nuevo grupo literario, Die Stafette, de la podrían surgir nuevos autores que podrían continuar la tradición literaria.

Tendencias actuales, en parte ya desapareciendo, de la literatura en lengua alemana son por ejemplo la llamada literatura pop y una explosión de debutantes y autores jóvenes. Estas apariciones son en parte dirigidas por el mercado del libro, que ha crecido enormemente desde 1945 y en el que, por lo menos desde la década de 1990, incluso literatura buena tiene dificultades para obtener la atención del público.

A la literatura en lengua alemana actual se le echa en cara a menudo su indiferencia política, así como un círculo alrededor de temas autobiográficos de la niñez. Un contrapunto es la entrega del Premio Nobel de Literatura en 2004 a Elfriede Jelinek, que escribe literatura feminista y comprometida políticamente.

Un fenómeno que ya está perdiendo su brillantez tiene su centro en el sur de Alemania y Austria. Se trata del Postmodernismo y aun más del fenómeno literario de la novela postmoderna. Autores importantes son Oswald Wiener, Hans Wollschläger, Christoph Ransmayr, Walter Moers y Marlene Streeruwitz.

Los autores de ciencia ficción de Alemania más conocidos son Andreas Eschbach y Frank Schätzing. El escritor de novela negra más importante es Peter Schmidt. De la literatura pop hay que mencionar entre otros a Christian Kracht (Faserland), Benjamin von Stuckrad-Barre (Soloalbum) y Rainald Goetz (Irre).

Desde la década de 1990 han ganado en importancia en el área de lengua alemana las literaturas multiculturales; por ejemplo, la literatura turcoalemana ha llegado a los niveles más altos, cuyas raíces se encuentran el la literaturas de la migración de la década de 1960. Un autor de origen turco como Feridun Zaimoglu pertenece al conjunto de autores jóvenes contemporáneos más importantes en lengua alemana. También representantes de las literaturas multiculturales son Wladimir Kaminer o Rafik Schami, considerados de importancia dentro de la literatura contemporánea en alemán.

Uno de los poetas más importantes desde finales de la década de 1980 es, además de Marcel Beyer, Durs Grünbein y Uwe Kolbe, sobre todo Thomas Kling (1957-2005), que con su estilo a menudo fonético ha sabido dar un acento vivificador en la poesía.

Autores contemporáneos importantes de novela son entre otros Thomas Brussig, Dietmar Dath, Daniel Kehlmann, Martin Mosebach, Ulrich Peltzer, Ingo Schulze, Uwe Tellkamp y Juli Zeh; entre los autores de teatro Albert Ostermaier, Moritz Rinke o Roland Schimmelpfennig.

Al principio



Miguel Sáenz

Miguel Sáenz Sagaseta de Ilúrdoz (Larache, 1932) es un traductor literario de autores alemanes. Son especialmente conocidas sus traducciones al español de Bertolt Brecht, Günter Grass y Thomas Bernhard, de quien también ha escrito una biografía. En 1981 recibió el premio Fray Luis de León por su traducción de El rodaballo, de Grass; y en 1991, el Premio Nacional a la obra de un traductor.

Doctor en Derecho y Licenciado en Filología Alemana por la Universidad Complutense de Madrid.

Entre 1965-1970 fue traductor de las Naciones Unidas en Nueva York y Viena. Después, profesor de Teoría de la Traducción en el Instituto Universitario de Lenguas Modernas y Traductores de Madrid (1985/1986). Ejerció la abogacía durante varios años pero de tiempo atrás es traductor literario. Hacia 1992 abandonó dicha profesión para dedicarse enteramente a la literatura y a la traducción. Como traductor literario se inició con la obra de Peter Handke "Carta breve para un largo adiós". Ha traducido al castellano la casi totalidad de la obra de Thomas Bernhard así como a otros autores de lengua alemana o inglesa, como Bertolt Brecht, Alfred Döblin, Goethe, Franz Kafka, Henry Roth, Joseph Roth, Salman Rushdie y Arthur Schnitzler.

Al principio



Siegfried Lenz

Siegfried Lenz

Siegfried Lenz (* 17 de marzo de 1926 en Lyck, Prusia Oriental) es un escritor alemán; uno de los más conocidos autores de novelas y relatos en la literatura alemana de postguerra y contemporánea.

Una de sus obras fundamentales es Die Deutschstunde (Lección de alemán) de 1968, en la que -como tantos otros escritores alemanes de su generación (Heinrich Böll, Günter Grass) se enfrenta al tema del nacionalsocialismo y la II Guerra Mundial.

Al principio



Wolfgang Koeppen

Wolfgang Koeppen (Greifswald, Pomerania, 23 de junio de 1906 - Múnich, 15 de marzo de 1996) fue un escritor alemán.

Quiso ser librero, fue ayudante de dramaturgia y más tarde redactor del Berliner Börsen-Courier. Al cierre de este periódico, se inició en la literatura.

Fue uno de los más importantes escritores alemanes del siglo XX, quizá el prosista más original, el más destacado estilista de la literatura alemana, en palabras del crítico Marcel Reich-Ranicki, así como referencia para escritores como Günter Grass o W. G. Sebald. Sobre todo, Koeppen es considerado el gran novelista alemán de la posguerra. Entre 1951 y 1954, cuando los escritores alemanes intentaban ubicarse en la situación que la derrota alemana había traído consigo, escribió tres novelas sobre la realidad de la Alemania que comenzaba a resurgir, sumida en la culpa y en el horror por lo vivido bajo el nazismo, la reconstrucción y el milagro económico. La trilogía, que supuso su reconocimiento literario, la componen Palomas en la hierba (1951), El invernadero (1952) y Muerte en Roma (1954). Además de la trilogía, escribió también Anotaciones de Jakob Littner desde un agujero bajo tierra (1948), una de las primeras manifestaciones literarias del Holocausto, que narra la experiencia de un comerciante judío de Múnich que tras ser deportado a Polonia, se esconde, previo pago, en el sótano de un noble polaco arruinado.

El estilo de Koeppen es personal e innovador, de prosa elegante y sutil. En 1962 fue distinguido con el Premio Georg Büchner, el más prestigioso que se otorga en lengua alemana.

Al principio



Source : Wikipedia