Fuensaldaña

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Publicado por grag 06/03/2009 @ 12:21

Tags : fuensaldaña, ciudades de valladolid, valladolid, castilla y león, españa

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Fuensaldaña

Bandera de Fuensaldaña

Fuensaldaña es un municipio y localidad de la provincia de Valladolid (comunidad autónoma de Castilla y León, España).

Su término municipal comprende también la localidad de El Molar.

Originalmente fue un asentamiento Vacceo.

Fue poblado con el mito Endovellico, deidad guerrera que no obstante favorecía asentamientos agrícolas, principalmente vitivinícolas.

Ya en el siglo XII, la entonces llamada Fuent Saldania, empezó a construir su primer castillo.

Felipe II, nombrá primer Conde de Fuensaldaña, a Juan Vivero, por los servicios prestados en Flandes. Entonces se comenzó la construcción de la fortaleza que se concluiría cien años después.

En 1521 los Comuneros ocuparon el castillo, durante la Guerra de las Comunidades.

Castillo , sede de las Cortes de Castilla y León hasta la inauguración del nuevo edificio situado en la Avenida de Salamanca de Valladolid capital.

Encuadrado en la llamada Escuela de Valladolid, de los castillos señoriales, posee una fuerte estructura militar que no le hace perder ni un ápice de su concepción urbana y que responde a la concepción sociopolítica de la Corona del siglo XV.

Lo que más llama la atención, es su imponente torre del homenaje, a la que en tiepos se accedía a través de un puente levadizo. Culmina la torre en cuatro torreones cilíndricos, que parten de los cimientos de la fortaleza y se cierra arriba con dos atalayas, completando todo su perímetro de matacanes y almenas.

De origen gótico, dispone de un arco de triunfo apuntado, que se funde con nave coronada, por torre de cuatro cuerpos.

Su retablo es Rococó y tiene multitud de pinturas y esculturas del XVI y XVIII, influidos claramente por la Escuela Castellana de policromía.

A la iglesia se accede por una escalera que conduce a un pórtico notable, de medio punto, que sirve como refugio a los rigores estivales e invernales.

Doña María, la condesa al enviudar, fundó este monasterio, originalmente franciscano, hoy Trinitario. En el siglo XVI gozó de mucha fama, que descendió tras ser espoliado en la Francesada. Destacando tres lienzos de Rubens.

Fuensaldaña es una de las cunas del vino rosado, con denominación de origen Cigales. Tienen una tonalidad cebolla, única en esta zona de los Montes Torozos. Aunque desde los vacceos hay viñas en la localidad, las que hoy divisamos, son familia directa de las que se plantaron en el medievo y de la famosa filoxeradel 98 (con esquejes traídos de América para olvidar el desastre de ese año). El rosado de Fuensaldaña (clarete), es ideal para acompañar carnes suaves, pescados, volatería, quesos y aperitivos.

Al principio



Castillo de Fuensaldaña

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El de Fuensaldaña es un castillo de llanura situado en la localidad de Fuensaldaña, a 4 km de Valladolid.

Fue construido en el siglo XV por la familia Vivero como residencia señorial. Se inició en 1451, por encargo de D. Alonso Pérez de Vivero, Contador Mayor del Rey Juan II, y fue concluido por su sucesor Juan de Vivero, segundo Conde de Fuensaldaña y protector del matrimonio secreto de los Reyes Católicos, celebrado en su Palacio de Valladolid.

Su fisonomía es la típica de un castillo señorial, con Torre del homenaje, de 34 m de altura y de sección rectangular, y un sencillo recinto cuadrado con cubos en las esquinas, en cuyo patio de armas se ha construido el hemiciclo de las Cortes de Castilla y León. A la torre se accedía por un puente levadizo. Tiene tres pisos interiores y un sótano comunicados por una escalera de caracol de planta cuadrada que llega hasta una terraza almenada y con cuatro garitas en sus esquinas que se prolongan hasta el suelo en cuatro finas torretas. Cada piso consta de una amplia estancia abovedada, provista de ventanas con rejas.

En 1983 el castillo fue restaurado por la Diputación Provincial de Valladolid para convertirlo en parador turístico, uso que no llegó a tener, al ser cedido para la sede de las Cortes de Castilla y León, previa transformación y adaptación de su interior a las necesidades de sus nuevos ocupantes.

Es propiedad de la Diputación Provincial de Valladolid, pero fue cedido a la Junta de Castilla y León, siendo utilizado como sede de las Cortes de Castilla y León hasta traslado a la nueva sede de Valladolid que tuvo lugar en junio de 2007 a comienzos de la VII legislatura autonómica.

El castillo, durante casi un cuarto de siglo, ha contenido por tanto las dependencias del Parlamento de Castilla y León, tanto el hemiciclo como las oficinas de los grupos parlamentarios, así como la biblioteca, las salas de comisiones y los distintos servicios administrativos. La última Sesión Plenaria que se celebró en el Castillo de Fuensaldaña tuvo lugar los días 13 y 14 de marzo de 2007, cerrando la VI Legislatura. La Sesión Constitutiva de la VII Legislatura, que tuvo lugar el 19 de junio de 2007, ya se celebró en la nueve sede de las Cortes de Castilla y León.

Es visitable en grupos. El acceso es libre, el interior restringido y previa solicitud. Teléfono de contacto de la Junta de Castilla y León, (983) 42 15 00. Dirección y teléfono de Información del Ayuntamiento, C/ Del Agua, s/n, teléfono (983) 58 30 00.

Este edificio se halla bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.

Al principio



Valladolid

Bandera de Valladolid

Valladolid es una ciudad española situada en el noroeste de la Península Ibérica, capital de la provincia homónima, y de la comunidad autónoma de Castilla y León. Cuenta, según los datos del censo de 2008, con una población de 318.461 habitantes, lo que la convierte en la 13ª ciudad más grande de España. Por su parte, el área metropolitana de la ciudad, conformada por 23 municipios, con una población de 407.148 habitantes (INE 2008), es la 20ª de España.

Aunque existen indicios de asentamientos pertenecientes al Paleolítico inferior, Valladolid no tuvo una población estable hasta la Edad Media. Durante la repoblación de la Meseta, Alfonso VI encargó al conde Pedro Ansúrez su poblamiento, otorgándole el señorío de la misma en 1072. A partir de esta fecha se inicia su crecimiento, dotándose de distintas instituciones; Iglesia Colegial, Universidad o Alcázar Real. Esto le permitió convertirse en sede de la Corte castellana, y posteriormente, entre 1601 y 1606, capital del Imperio Español, hasta que la capitalidad pasó definitivamente a Madrid. A partir de entonces se inicia un periodo de decadencia que sólo se salvará con la llegada del ferrocarril, en el siglo XIX, y con la industrialización de la ciudad, ya en el siglo XX.

Conserva en su casco antiguo un interesante conjunto histórico, compuesto por casas, palacios, iglesias, plazas, avenidas y parques, junto con un importante patrimonio museístico. Entre los acontecimientos culturales que se celebran en la ciudad destacan la Semana Santa de Valladolid y la Semana Internacional de Cine de Valladolid (SEMINCI), entre otros.

El origen del nombre de la ciudad no está del todo claro; antaño se creía que provenía de Valledolit o Valle de Olit (بلد الوليد), un árabe que supuestamente poseía la ciudad; sin embargo, esta teoría está prácticamente desechada. Otro posible origen pudiera ser Vallis olivetum; es decir, Valle de los Olivos, aunque dado el clima extremo de la ciudad no es muy probable que hubiera gran cantidad de olivos en la zona. Otra teoría, más aceptada que las anteriores, afirma que el origen de la palabra proviene de la expresión celta Vallis tolitum (Valle de Aguas), ya que por la ciudad pasan el río Pisuerga y el río Esgueva, que antes de su canalización, en el siglo XIX, se extendía por varios ramales. Otra teoría, y ésta más probable, es por el gentilicio vallisoletano, que se cree que proviene de valle del sol o valle soleado. En la Edad Media era llamada Vallisoletum, por la gran cantidad de horas de sol que recibe el valle, tanto en invierno como, sobre todo, en verano.

Por último, también existe la teoría de Valladolid como contracción de valle de lid, lugar, por su llanura, donde se reunían los clanes y tribus prerromanos para sus enfrentamientos armados.

El término Pucela se utiliza también, de forma popular, para denominar a la ciudad. De la procedencia de esta palabra existen varias teorías, que sitúan su aparición en el siglo XX.

Por último, se encuentra el término de Pincia, que parece tener un origen mucho más culto. Cerca de Peñafiel, en la localidad de Padilla de Duero, se encuentran las ruinas de una importante ciudad, presuntamente celta: Pincia. El identificar a Valladolid con esta ciudad proviene del Renacimiento y la costumbre que imperaba en aquella época de relacionarlo todo con las civilizaciones griega y romana. Posteriormente, se demostró la inexistente relación entre Valladolid y Pincia.

Hay indicios datables en el Paleolítico Inferior, esencialmente Achelense, recogido en superficie en las terrazas cuaternarias del río Pisuerga, en Canterac (que actualmente es un gran parque situado a las afueras); pero, no se puede decir que la ciudad tuviera una ocupación estable hasta la Edad Media, que es posiblemente cuando surgió el topónimo que le da nombre.

Los asentamientos posteriores en la actual provincia de Valladolid datan de épocas prerromanas, existiendo en la zona yacimientos de pueblos vacceos, que fueron pobladores de cultura muy avanzada, y, como el resto de pueblos célticos, llegaron a la península procedentes del norte de Europa. El máximo exponente de esta cultura en las cercanías, que fue arrasada por los romanos, es Pincia (Pintia), en la actual localidad de Padilla de Duero.

Durante años, se creyó que Valladolid era la antigua Pincia, hasta que las excavaciones arqueológicas demostraron la verdadera ubicación de la ciudad vaccea. En varias zonas del casco antiguo de la ciudad han aparecido restos de época romana, como en las calles Angustias, Arribas, Juan Mambrilla y en las del Empecinado y Padilla, donde se tiene constancia de la aparición de varios mosaicos romanos. También ha habido hallazgos en puntos periféricos de la ciudad; en los alrededores del Monasterio de Nuestra Señora de Prado se descubrió en los años 50 una villa romana: la Villa romana de Prado, la cual acoge un amplio conjunto arquitectónico residencial, acompañado de mosaicos. De hecho, un gran mosaico de mármol y caliza, el Mosaico de los cantharus (datado en el siglo IV), preside el hemiciclo de las Cortes de Castilla y León (este mosaico procede del Museo Arqueológico de Valladolid).

En el siglo XI, durante la repoblación de la Meseta, el rey Alfonso VI de León y Castilla encargó al conde de Saldaña y Carrión, Pedro Ansúrez, y a su esposa, doña Eylo, su poblamiento. Hasta que Alfonso VI otorga el señorío de la misma al conde Pedro Ansúrez, en 1072, no se produce el crecimiento de la ciudad. Don Pedro hizo construir un palacio para él y su esposa, Doña Eylo, que no se conserva. También edificó la Colegiata de Santa María (lo que le otorgó el rango de villa) y la iglesia de La Antigua. En 1208, el rey Alfonso VIII de Castilla la nombró ciudad cortesana, convirtiéndose en el centro cultural de Castilla.

Tras la temprana muerte de Enrique I de Castilla y la abdicación de su madre, a Fernando III el Santo le fue otorgado en 1217 el reino de Castilla, en acto realizado en la Plaza Mayor de Valladolid. Durante los siglos XII y XIII Valladolid experimentó un rápido crecimiento, favorecido por los privilegios comerciales otorgados por los monarcas Alfonso VIII y Alfonso X El Sabio. Doña María de Molina, reina y regente de Castilla durante 30 años, estableció allí su residencia en torno al 1300, engrandeciéndola notablemente. En 1346, el Papa Clemente VI otorgó la bula que permitió la creación de la Universidad.

Durante estos siglos, la ciudad servía ocasionalmente como residencia real y sede de las Cortes. El primer Alcazarejo fue transformado en Alcázar Real, y la reina María de Molina se hizo edificar un palacio, que fue su residencia habitual. El 19 de octubre de 1469 Isabel de Castilla y Fernando de Aragón (que sería Fernando II de Aragón) celebraron su matrimonio secreto en el Palacio de los Vivero (antiguo emplazamiento de la Chancillería), y pasaron su luna de miel en el Castillo de Fuensaldaña. Bajo los Reyes Católicos la ciudad vivió una etapa de gran dinamismo universitario, que culmina en la creación de los Colegios Mayores de Santa Cruz (por el Cardenal Mendoza) y San Gregorio (por los dominicos), lo que hizo de Valladolid uno de los semilleros de la burocracia moderna.

En 1489 se estableció definitivamente el tribunal de Chancillería, y en 1500 el de la Inquisición, para juzgar actos de herejía, dando lugar a la celebración de los Autos de Fe. En 1506 murió en Valladolid Cristóbal Colón, y su cuerpo fue enterrado en la ciudad, en el convento de San Francisco, edificio donde más tarde se situó el Teatro Zorrilla, aunque fue trasladado posteriormente. Siguiendo con otro navegante, en Valladolid firmó Magallanes las capitulaciones con el rey Carlos I de España, antes de iniciar su ruta occidental hacia las Indias, el 22 de marzo de 1518.

Durante un tiempo, la ciudad perdió sus privilegios, retirados por el emperador Carlos, hijo de Juana la Loca y Felipe el Hermoso, en represalia contra los comuneros que se opusieron a su ascensión al trono. En Villalar, cada 23 de abril, se celebra el Día de Castilla y León, para recordar lo ocurrido en esta tierra. Superado el incidente, Valladolid se convirtió en una de las capitales del imperio español de Carlos I de España y V de Alemania, cobrando gran importancia política, judicial y financiera.

El 21 de mayo de 1527 nació el futuro rey, Felipe II, en el Palacio de Pimentel. En 1561 la ciudad fue arrasada por un enorme incendio, tras el que Felipe II se comprometió a reconstruir la ciudad, dotándola de la primera Plaza Mayor regular de España (modelo de otras más conocidas, como la de Madrid en 1617 o Salamanca en 1729). Su decisión de trasladar la Corte de Valladolid a Madrid no sólo dejó una catedral a medio construir. El desmantelamiento de todo el entramado administrativo y comercial que atraía la presencia de la Corte en la ciudad, trajo consigo una época de decadencia de la que la ciudad no comenzó a recuperarse hasta el siglo XIX. Aun así, experimentó una pequeña expansión, culminando en la concesión del título de Ciudad el 9 de enero de 1596 en virtud de una Real Provisión, pero nada se podía comparar con los años en los que Valladolid era capital del Imperio «en el que no se ponía el Sol». El 10 de enero de 1601, a instancias del valido del rey Felipe III de España, el Duque de Lerma, se trasladó de nuevo la corte a Valladolid, pero se volvió a mudar el 6 de abril de 1606. En el ínterin, nacieron el príncipe Felipe (8 de abril de 1605), futuro Felipe IV, y su hermana, Ana de Austria, futura reina de Francia y madre de Luis XIV. Cabe reseñar que fue en este periodo corto de sede real cuando Cervantes publicó su primera edición del Quijote, en 1604. La casa donde vivió es actualmente una casa museo. En este periodo de tiempo también residieron en la ciudad Quevedo y Góngora.

La pérdida de la Corte supuso un gran cambio para la ciudad, que sufrió un grave proceso de decadencia, sólo mitigado a partir de 1670 con la implantación de talleres textiles que anuncian la industrialización posterior.

Durante la Guerra de Sucesión Española, la ciudad tomó partido por Felipe V de España. En la segunda mitad del siglo XVIII, la Ilustración apareció en Valladolid de una forma muy tímida, aunque influyente. La ciudad sufrió grandes inundaciones en 1788, provocadas al desbordarse el río Esgueva.

Valladolid fue la ciudad elegida para albergar a las tropas francesas a su llegada a España, debido principalmente a su situación en el eje París-Madrid-Lisboa. Durante la estancia de las tropas francesas se sucedieron altercados en la ciudad, entre los vecinos y los soldados, a pesar de los continuos llamamientos a la calma por parte de las autoridades de ambos.

Tras las noticias del motín de Aranjuez, la ciudad también se amotinó desde el 24 de marzo, durante varios días; se humilló la figura de Manuel Godoy (su retrato acabó hecho pedazos y arrojado al Pisuerga), y culminó con el asentamiento del Marqués de Revilla en la regiduría fernandista. El 31 de mayo de 1808 se produce el dos de mayo vallisoletano: el pueblo se agolpa en plazas y calles al grito de ¡Viva Fernando VII!, exigiendo el alistamiento general y la entrega de armas. La insurrección despertó la preocupación del mariscal de Bessières. Como consecuencia, se preparó la batalla de Cabezón, que se produjo el 12 de julio, con una derrota absoluta y retirada en desbandada del ejército dirigido por García de la Cuesta, reunido en condiciones muy precarias.

La ciudad fue finalmente liberada por el ejército mandado por Wellington, en julio de 1812.

A partir de 1830, con la desamortización de Mendizábal y la reordenación en provincias del territorio español, se reactivan tímidamente el comercio y la administración. Cuando Mendizábal transfiere los inmensos huertos y jardines de los conventos y sus edificios, se aprovecha la oportunidad para abrir nuevas calles o crear servicios públicos en los nuevos edificios.

En 1856 se fundó en Valladolid el decano de la prensa diaria española, El Norte de Castilla, resultado de la fusión de otros dos diarios: "El Avisador" y "El Correo de Castilla".

La llegada del ferrocarril - Compañía del Norte a partir de 1860 y Compañía de Ferrocarriles Secundarios de Castilla en 1884- a Valladolid supone un gran impulso y marca la dirección de crecimiento de la ciudad. Durante este siglo la ciudad no crece notablemente, pero su estructura interna cambia, se abren nuevas calles, se abren nuevas plazas y jardines, como el del Poniente, se reforma el Campo Grande, y se encauza y desvía el río Esgueva, lo que supone el fin de las inundaciones en la ciudad. Todo esto es posible gracias a la gestión de grandes alcaldes, como Miguel Íscar.

El 22 de octubre de 1887 se inauguró el alumbrado eléctrico público en Valladolid. La noche del 22 al 23 de octubre de 1887 tuvo lugar la iluminación del Teatro Zorrilla y del Círculo de Recreo Mercantil, así como de algunos cafés y casas particulares. La central suministradora, de carácter térmico, estaba ubicada en una antigua fábrica de tejidos, en la margen derecha del río Pisuerga; era popularmente conocida como «La Electra».

La ciudad se expande, creciendo del otro lado de la vía férrea en el barrio que se llamará de Las Delicias. En temas políticos, la ciudad vivió la inestabilidad propia de la política española de las primeras décadas del siglo pasado. La población saludó la instauración de la República en 1931. El 4 de marzo de 1934 se fusionaron Falange Española (el partido de Primo de Rivera) y las JONS, en un acto celebrado en el Teatro Calderón.

Tras el levantamiento del 18 de julio de 1936, que dio origen a la Guerra Civil, Valladolid queda en la zona nacional, siendo uno de los 12 centros del levantamiento militar. El general Saliquet se puso al frente de la capitanía general de Valladolid, sustituyendo al general Nicolás Molero Lobo. La ciudad permanecería en el bando sublevado hasta el final de la guerra, en 1939. Durante la guerra, la ciudad fue bombardeada por el ejército republicano el 19 de enero de 1938. Al conocer los hechos, el ministro de Marina y Aire, Indalecio Prieto, se encolerizó, pues la decisión había sido tomada a espaldas suyas. Dos días más tarde, los franquistas respondieron con un violento raid sobre Barcelona, que produjo 150 muertos y 500 heridos entre la población civil.

Tras la postración de los primeros años de la posguerra, desde los 50 Valladolid experimenta un importante cambio, debido a la instalación de industrias automovilísticas (como FASA - Renault) y de otros sectores (Endasa, Nicas). En los últimos años de la década de los 60 se inicia un peculiar proyecto: la construcción del Edificio Duque de Lerma, que sería el edificio más alto de la ciudad. Tres décadas después de su construcción permaneció deshabitado y en varias ocasiones a punto de ser derribado. En estas tres décadas se convirtió en un muro reivindicativo de diferentes ideas. A finales de 1997, el Ayuntamiento consiguió desbloquear todos los obstáculos y las obras se reanudaron.

Durante el régimen franquista, la absorción de miles de emigrantes procedentes del éxodo rural terracampino provoca un importante crecimiento demográfico y urbanístico. Este hecho provocó la puesta en marcha de un planeamiento urbanístico, proyectado y parcialmente ejecutado en 1938: el Plan César Cort. Como consecuencia de su aprobación, se produce la mayor pérdida de patrimonio urbano en el casco viejo de la ciudad desde el incendio de 1561: edificios antiguos, conventos y claustros, incluyendo decenas de palacios renacentistas, fueron demolidos para construir bloques de pisos de gran altura, que rompen la armonía arquitectónica de la ciudad.

Valladolid continúa su crecimiento con la llegada de la democracia a España. Con las primeras elecciones municipales democráticas (1979), llegan los socialistas a la alcaldía (el socialista Tomás Rodríguez Bolaños se mantiene como alcalde desde 1979 a 1995, año en que el Partido Popular gana las elecciones, manteniéndose actualmente en la alcaldía con Francisco Javier León de la Riva). En la década de 1980 surgen nuevos barrios residenciales (como Parquesol), que provocan un crecimiento de la ciudad en su extensión. La ciudad se convierte en capital de Castilla y León con la aprobación de una ley de las Cortes de Castilla y León, por la que se instalan en ella las instituciones básicas de la comunidad autónoma; no obstante, las Cortes se instalan de manera provisional en el Castillo de Fuensaldaña hasta 2007, año en el que se inaugura la sede definitiva, ya en la propia capital.

El escudo de la ciudad, pudo ser otorgado por Enrique IV de Castilla y su representación más antigua conocida data del año 1454. Está compuesto por cinco llamas onduladas que muchos autores afirman que tienen su origen en el incendio que sufrió la ciudad en 1561, ocho castillos incorporados en 1596, cuando se concedió el título de ciudad a la villa y está rematado por una corona real abierta, de origen medieval y rodeado por la Cruz Laureada de San Fernando.

La bandera de Valladolid es rojo carmesí, color propio de los ayuntamientos castellanos, con el escudo en el centro.

Valladolid desborda sus propios límites y salta a municipios del entorno. Esta transformación urbana ha sido definida por el catedrático emérito de Geografía urbana Jesús García como el paso «de la ciudad a la aglomeración».

Valladolid posee una población de 318.461 habitantes al 1 de enero de 2008.

Partiendo del primer dato de población recogido por el Instituto Nacional de Estadística, que data de 1842, se observa un crecimiento constante de población en toda la segunda mitad del siglo XIX, que coincide en el tiempo con la construcción del Canal de Castilla y con la llegada del ferrocarril a Valladolid.

A lo largo de los tres primeros tercios del siglo XX, Valladolid experimentó un importante aumento de población, gracias al éxodo rural. Este crecimiento, lento durante las dos primeras décadas e interrumpido por la Guerra Civil, fue especialmente significativo desde los años sesenta, con la llegada de mano de obra foránea, y supuso el momento de mayor crecimiento demográfico en la historia de la capital. Sin embargo, a partir de los años ochenta se produce un giro en esta tendencia, que supone un estancamiento en el crecimiento de la población, debido a dos motivos: el cese de los flujos migratorios que habían impulsado el crecimiento en épocas pasadas y un descenso brusco en la tasa de natalidad.

En los últimos años, la ciudad de Valladolid ha ido perdiendo población en favor de su franja periurbana, donde prolifera el crecimiento de nuevas áreas residenciales. Esta cuenta con poco más de 400.000 habitantes, y es la 20ª área de España en población. El encarecimiento de la vivienda en la capital, la falta de una política adecuada de planeamiento urbano y, como consecuencia de ello, el incremento de los problemas asociados al tráfico rodado, originaron cambios residenciales de carácter centrífugo. Las parejas jóvenes que no emigran a otras provincias optan por la adquisición de una vivienda en los municipios de la periferia, cuyo crecimiento demográfico deriva del propio vaciamiento de la ciudad (de 330.700 habitantes en 1991 a los 318.461 de la actualidad (2008)) y del asentamiento de familias procedentes, en menor medida, de otros municipios de la provincia.

En el año 2005 se produjeron en Valladolid un total de 2.600 nacimientos. Esto supone la confirmación de una tendencia ascendente que se remonta al año 1.999. Esta tasa de nacimiento es la más alta registrada desde 1992, año en el que se registraron 2.658 nacimientos. Por su parte, la tasa bruta de natalidad de Valladolid se sitúa en el 8,10‰, que es la cifra más alta desde 1992.

En 2005 se registraron 2.735 defunciones en la ciudad de Valladolid, lo que supuso un incremento con respecto a los años anteriores. Es, de hecho, la cifra más alta desde 1920, año en el que se registraron 3.206 defunciones. La tasa bruta de mortalidad se cifró en 8,52‰, siguiendo la tendencia ascendente reflejada en el número de defunciones, y es la más alta desde 1969.

Según los datos de 2002, llegaron a Valladolid un total de 9.072 personas. De este total, 2.246 procedían de la propia provincia, 1.721 de otras provincias de Castilla y León, 2.407 de otra Comunidad Autónoma y por último 2.698 personas llegaron procedentes del extranjero.

El área metropolitana de Valladolid, como tal, no está constituida ni legal ni administrativamente, aunque existen propuestas de algunos partidos para crearla. No obstante, recibe este nombre el conjunto de municipios, que, centrados en Valladolid, están definidos por las Directrices de Ordenación del Territorio de Valladolid y su Entorno (DOTVAENT), documento realizado por el instituto de urbanística de la Universidad de Valladolid a instancias de la Junta de Castilla y León.

Precisamente esta ausencia de definición legal impide conocer con certeza su tamaño, por lo que las cifras proceden de estudios independientes o de los datos indirectos de los organismos oficiales. De este modo, según el proyecto AUDES5 - Áreas Urbanas de España 2005, el área metropolitana de Valladolid cuenta con una población de 388.555 habitantes, mientras que según los datos indirectos procedentes del Instituto Nacional de Estadística (2007) su población sería de 400.400 habitantes.

La ciudad de Valladolid se encuentra en la zona noroeste de la Península Ibérica. Está situada en el centro de la Meseta Norte, división de la Meseta Central, por lo que presenta un paisaje típico, llano y con escasa vegetación. El relieve vallisoletano lo conforma una llanura interrumpida por pequeñas series de colinas que originan un paisaje montañoso de cerros testigos como el de San Cristóbal (843 m), a pocos kilómetros de la capital. Las coordenadas de la ciudad son 41º 38' N 4º 43' O y la altura media sobre el nivel del mar es de 698 msnm.

El clima de Valladolid es mediterráneo continental. Probablemente el refrán castellano "Nueve meses de invierno y tres de infierno" lo caracterice a la perfección. Esto es debido a la ubicación de la ciudad en el centro de la meseta norte, que al estar rodeada de montañas completamente, la aíslan del mar conformando un clima extremado y seco para lo que cabría esperar a casi 700 metros de altitud y a solo 190 kilómetros del mar Cantábrico en línea recta. Las montañas que delimitan la meseta retienen los vientos y las lluvias, excepto por el Oeste, por donde la ausencia de grandes montañas la deja abierta al Océano Atlántico y es por aquí, por Portugal, por donde penetran la mayoría de las precipitaciones que llegan a Valladolid. Los vientos del norte llegan a Valladolid secos y fríos, y los del sur suelen ser cálidos y húmedos, pero es por el Oeste y Suroeste por donde suele llegar la lluvia a Valladolid. Los vientos predominantes en Valladolid son los del Suroeste, y así lo vemos reflejado por ejemplo en la orientación de la pista del Aeropuerto de Villanubla.

Las precipitaciones están repartidas de forma bastante irregular a lo largo del año, si bien hay un mínimo acusado en verano y un máximo en otoño y primavera. La precipitación anual es de 435 mm y la humedad relativa media a lo largo del año es del 65%. Al año hay 2.534 horas de sol y 71 días de lluvia.

Las temperaturas son bastante extremas, con diferencias bastante importantes entre el día y la noche, con una media anual de 12,3°C. Los inviernos son fríos con frecuentes nieblas y heladas (61 días de heladas de media). La ciudad cuenta con 8 días de nieve al año; aunque son infrecuentes las grandes nevadas, por la particular situación geográfica de la ciudad, no son tampoco imposibles. Los veranos son, por lo general, calurosos y secos, con máximas en torno a los 30°C, pero mínimas frescas, superando ligeramente los 13°C. Los récords de temperaturas son los 40.2°C, del 19 de julio de 1995, y los -11,5°C del 14 de febrero de 1983, medidos en el observatorio de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) situado el barrio de Parquesol, el más alto de la ciudad. Aunque este dato sea el oficial, en la ola de frío de enero de 1971, concretamente el 3 de dicho mes, se alcanzaron los -16,4°C, pero al registrarse en otro observatorio, no figura en los registros de la AEMET. Sí es así en el caso de Villanubla, cuya mínima absoluta se produce en esta ola de frío, alcanzándose, el día 3 de enero de 1971, -18,8°C. En el observatorio de Villanubla las temperaturas son más bajas, debido a que se encuentra a 849 metros de altitud, unos 150 metros más que la ciudad.

Hidrográficamente, Valladolid se encuentra emplazada en la cuenca del Duero.

Como se indicaba anteriormente, el origen más probable del nombre de la ciudad proviene de la expresión celta Vallis tolitum (Valle de Aguas), y es que Valladolid se encuentra enmarcada en la confluencia del río Pisuerga con el río Esgueva. Este último atravesaba la ciudad en dos ramales, hasta que a finales del siglo XIX se llevó a cabo su canalización. Además, también el río Duero atraviesa el municipio por el núcleo de Puente Duero, al sur de Valladolid.

El Pisuerga, principal río de la ciudad, ofrece en la actualidad diversas opciones de ocio y cultura. La embarcación "La Leyenda del Pisuerga" permite realizar un viaje por el río, desde la Estación de Embarque, situada en el Parque de las Moreras, río abajo, hasta la vecina localidad de Arroyo de la Encomienda. Se trata de un barco de 25 metros de eslora y 6 de puntal. Durante el trayecto se puede observar de cerca la flora y fauna del Pisuerga. Además, Valladolid dispone de una playa artificial, la Playa de las Moreras, que permite a los vallisoletanos tomar el sol en pleno centro e incluso darse un chapuzón en el propio Pisuerga.

Valladolid también cuenta con dos canales artificiales: el Canal de Castilla, realizado entre mediados del siglo XVIII y el primer tercio del XIX para facilitar el transporte del trigo de Castilla hacia los puertos del norte; y el Canal del Duero, construido en el siglo XIX para asegurar el abastecimiento de agua a la capital y permitir la creación de superficies de regadío al sur de la ciudad.

Como capital de Castilla y León, Valladolid alberga la sede de las Cortes de Castilla y León, la Junta de Castilla y León y las sedes de las doce consejerías.

La nueva sede de las Cortes de Castilla y León fue inaugurada en junio de 2007. Se encuentra en la Avenida de Salamanca, en el barrio residencial Villa de Prado, y es obra del arquitecto granadino Ramón Fernández Alonso. La anterior sede se encontraba de forma provisional en el Castillo de Fuensaldaña, en la localidad vallisoletana de Fuensaldaña.

La ubicación del ejecutivo regional, presidido por Juan Vicente Herrera, se encuentra en el colegio de la Asunción. Dicho edificio está ubicado en la plaza de Castilla y León del Barrio de Covaresa, mientras que las sedes de las diferentes consejerías se encuentran repartidas en diferentes puntos de la ciudad.

La Diputación Provincial de Valladolid también tiene su sede en la ciudad, concretamente en el Palacio de Pimentel. Tras las elecciones municipales de 2007 está presidida por Ramiro Ruiz Medrano, del Partido Popular.

Valladolid está gobernada por el alcalde y los concejales, que componen la corporación municipal, que tiene a su cargo el municipio. El Ayuntamiento de Valladolid tiene su sede en la Plaza Mayor, en el edificio de la Casa Consistorial. Los concejales son elegidos cada cuatro años, mediante sufragio universal, por los mayores de 18 años. El actual alcalde es Francisco Javier León de la Riva, del Partido Popular (PP).

Con la renovación del padrón municipal de habitantes que se realizó en el año 1986, se procedió a dividir oficialmente la ciudad en diferentes zonas, pues antes de esta fecha ya existía una división popular, en barrios, que no tenía ninguna función administrativa. Para ejecutar esta división se emplearon diferentes criterios, tales como la continuidad física del territorio, criterios sociológicos y la denominación popular de las mismas.

A partir de ese momento la ciudad se divide en un total de doce distritos, que a su vez se subdividen en cuarenta y siete zonas estadísticas, no necesariamente coincidentes con los barrios tradicionales.

Además, Valladolid se divide en cinco entidades singulares de población, entendiéndose por esto cualquier área habitable del municipio que se encuentre diferenciada del núcleo principal de población, y que recibe una denominación específica que la identifica. Estas cinco entidades de población son: (1) Valladolid, (2) Pinar de Antequera, (3) Puente Duero, (4) Navabuena y (5) El Rebollar.

Tras su repoblación, y una vez el valle se vio libre de la ocupación árabe, la ciudad comenzó a expandirse. A finales del siglo XI comenzaron a aparecer una gran variedad de barrios de carácter gremial, que fueron estableciéndose en distintas zonas, abriéndose calles bajo la influencia directa de la cuestión económica. Por estas fechas, se celebraban en Valladolid ferias de periodicidad anual, a las que habitualmente concurrían hombres de negocio de diversos lugares.

En los inicios del siglo XIV, atraídos fundamentalmente por el bullicio comercial, la actividad agrícola y la atención que en la Villa favorecía la Corte, vinieron a Valladolid gentes, no solo de territorios hispánicos, sino también de otros países, de ascendente cristiano, judío o mudéjar, que compartían el mismo espacio geográfico.

En el siglo XVI, la ciudad fue la capital del Reino, y en ella se centralizaron los principales órganos político-administrativos. A ello se sumó el hecho de que Felipe II, poco antes de morir, otorgó a Valladolid el título de ciudad, y, aunque mediado el siglo XVI se trasladó la capital a Madrid (hasta 1601), Valladolid siguió conociendo un momento de gran esplendor económico.

A partir de la definitiva marcha de la Corte, en tiempos de Felipe III, la ciudad padeció en los siglos siguientes una etapa de cierta decadencia, apenas mitigada por los efectos de la Ilustración, protagonizada por un fuerte descenso demográfico, y sobre todo una paulatina depresión económica.

Valladolid no experimentaría grandes cambios hasta la segunda mitad del siglo XIX, momento en el que renació con la ayuda de la industria harinera y el desarrollo de las comunicaciones, que favorecieron el transporte de la producción y de las importaciones. La llegada del ferrocarril a Valladolid y el funcionamiento del Canal de Castilla, constituyeron la piedra angular de este despegue urbano. También se desarrolló el sistema financiero; aparecieron las primeras sociedades de crédito, y en 1855 se crea el Banco de Valladolid.

En 1864 se da una grave crisis económica, produciéndose el hundimiento del Banco de Valladolid y la aparición de hambrunas. En el último tercio del siglo XIX, la ciudad, aún marcada por la crisis, avanza muy lentamente. El sector secundario es minoritario, mientras que el terciario se sitúa al frente de los sectores productivos.

Ya en el siglo XX, la década de los 50 conoció un potente desarrollo industrial, en torno, fundamentalmente, a la fabricación de automóviles; y también comercial, como consecuencia de lo anterior. En la actualidad, la industria vallisoletana continúa fundamentalmente ligada a la industria del automóvil. En paralelo con esa producción de gran escala, varios polígonos urbanizados albergan a pequeñas y medianas empresas, dedicadas a suministros de todo tipo para el mercado español. El comercio es otra de las grandes fuentes económicas de la ciudad, que debido a esa secular tradición, cuenta, desde 1965, con la Feria Internacional de Muestras para exhibir las constantes innovaciones en el sector.

El principal sector económico de Valladolid es el sector servicios, que da trabajo a 104.168 personas, lo que representa el 72,7% de los trabajadores vallisoletanos afiliados a la Seguridad Social. Asimismo, el 82,5% de los centros de trabajo de la ciudad corresponde a empresas del sector terciario. La rama con mayor número de establecimientos es la de comercio al por menor de productos no alimenticios, que representa más del 50% del total.

A continuación se sitúan el sector de la industria y la construcción: 22.013 personas están empleadas en centros de trabajo industriales y 15.710 encuentran trabajo en el sector de la construcción, lo que representa el 15,4% y el 11% del total de trabajadores, respectivamente. Por centros de trabajo, el 6% corresponde a centros industriales y el 10,3% a empresas de la construcción. La industria predominante de la ciudad corresponde a los sectores derivados de las actividades agrarias, metalúrgica, la industria del automóvil, químicas, de la construcción, artes gráficas, etc. Valladolid es la ciudad más industrializada de Castilla y León por delante de Burgos.

Por último, la actividad agrícola, muy minoritaria, da empleo a 1.491 personas, apenas el 1% del total, con tan solo 153 centros de trabajo (el 1,2%) dedicados a esta actividad. De esta escasa dedicación agrícola, el tipo de cultivo predominante es de secano, representado en la producción de trigo, cebada y remolacha azucarera, principalmente.

La educación en Valladolid depende de la Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León, que asume las competencias de educación a nivel regional, tanto en los niveles universitarios como en los no universitarios. Según datos de la propia Consejería, se calcula que en el curso académico 2005-2006 el total de estudiantes no universitarios fue superior a los 52.000, los cuales tienen a su disposición 141 centros de enseñanza, con 2.399 aulas y 4.487 profesores.

En la actualidad, la Universidad de Valladolid cuenta con cuatro campus en la ciudad: Huerta del Rey, Centro, Río Esgueva y Miguel Delibes. Repartidos en sus 25 facultades y centros asociados, unos 2.000 profesores dan clase a más de 30.000 alumnos matriculados.

Dispone, además de los 25 centros, de una serie de edificios administrativos, como por ejemplo el Palacio de Santa Cruz, donde se encuentra el rectorado, y el Museo de la Universidad de Valladolid (MUVa), La Casa del Estudiante, donde están el resto de los servicios administrativos, o el CTI (Centro de Tecnologías de la Información), que se encuentra en el edificio de la Residencia Universitaria Alfonso VIII, junto a la Facultad de Ciencias.

Valladolid cuenta con 410 equipamientos sanitarios, entre los que se encuentran tanto ambulatorios, como centros de salud u hospitales, de carácter tanto público como privado.

Los dos hospitales públicos de Valladolid, ambos dependientes de SACYL (Sanidad de Castilla y León), son el Hospital Clínico Universitario de Valladolid, con 777 camas, y el Hospital Río Hortega, con 589. Se ha construido un tercer hospital en el barrio de Las Delicias, el nuevo Río Hortega, que abrió sus puertas en enero de 2009.

Además de la cobertura sanitaria, la Universidad de Valladolid cuenta con una Escuela Universitaria de Enfermería y una Facultad de Medicina, en la que se imparten los estudios de Medicina, Logopedia y Nutrición y Dietética. Los estudios de Medicina en Valladolid se remontan al siglo XV, y la ciudad cuenta con la segunda Real Academia de Medicina más antigua de España. Asimismo, en Valladolid se encuentra la sede del Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina.

Asociados a la institución universitaria, se encuentran diversos centros de investigación sanitaria: el Instituto de Oftalmología Aplicada (IOBA), creado en 1994; el Instituto de Farmacoepidemiología (IFE), dedicado a la investigación sobre la seguridad y los efectos de los medicamentos en la población; el Instituto de Ciencias Médicas (ICIME); el Instituto de Biología y Genética Molecular (IBGM), adscrito al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) o el Centro Nacional de la Gripe.

Cerca del río Pisuerga, junto con el que por mucho tiempo fue el único camino de entrada a la ciudad, el Puente Mayor, atravesando las calles de la antigua judería de la ciudad, se disponen una serie de plazas y calles con abundancia de antiguos templos y edificios nobiliarios civiles. En este entorno se emplazan el Palacio de los Condes de Benavente, en la plaza de la Trinidad, la conventual calle de Santo Domingo de Guzmán y la iglesia de San Agustín, reconvertida hoy en archivo municipal.

En la Plaza de San Pablo, núcleo de la vida cortesana en tiempos de Felipe III y que vio nacer a su predecesor Felipe II, se halla la Iglesia de San Pablo, que presenta una fachada de Simón de Colonia, en estilo gótico isabelino, que se asemeja a un retablo en bajorrelieve de piedra. El interior corresponde al último periodo del estilo gótico.

En el lateral opuesto de la plaza, el Palacio Real, residencia de los monarcas españoles desde Carlos I a Isabel II, y también de Napoleón Bonaparte durante la Guerra de Independencia, ha llegado al presente con numerosas alteraciones estructurales de sus primitivas tracerías, concluidas en 1527. En la fachada, con torres a los extremos, sus dos primeras alturas exhiben una marcada sobriedad de motivos, que dio en llamarse herreriana, y la tercera planta, el ritmo alternante palladiano.

La calle Cadenas de San Gregorio alberga las cuatro dependencias del Museo Nacional de Escultura: el Colegio de San Gregorio, la Iglesia de San Benito el Viejo, el Palacio de Villena y el Palacio del Conde de Gondomar (Casa del Sol).

Junto al Palacio de Villena, en la calle Fray Luis de Granada, se encuentra la casa donde nació y vivió el poeta romántico José Zorrilla, y que acoge la Casa Museo de Zorrilla.

La esquina con la calle de Las Angustias está ocupada por el Palacio de Pimentel, en el que, por no contar entonces la emperatriz Isabel con residencia propia en Valladolid, nació, en 1527, Felipe II. El edificio, construido en ladrillo, tiene dos notables detalles en piedra: la portada con arco carpanel y la esquina con ventana angular plateresca.

En las inmediaciones, la iglesia de San Martín destaca por su esbelta torre, realizada en traza románica a principios del siglo XIII. Por su parte, el severo clasicismo impera en la fachada de la Iglesia Penitencial de Nuestra Señora de las Angustias, erigida a principios del siglo XVII.

Frente a este último templo, el Teatro Calderón fue proyectado por Jerónimo de la Gándara con un proyecto de sala a la italiana, e inaugurado en 1864. Detrás del teatro se encuentra el Palacio Arzobispal, que fue propiedad del Juan de Villasante y María de Villarroel, construido a mediados del XVI. En 1857 se convirtió en sede del primer arzobispo vallisoletano, Luis de la Lastra y Cuesta.

Con origen en el trazo a cordel de las calles con soportales que sucedieron al incendio de 1561, el llamado núcleo histórico de Valladolid se articula a partir de la Plaza Mayor mediante los siete viales que la atraviesan.

Urbanizada en el siglo XVI, la Plaza Mayor de Valladolid es la primera plaza mayor regular de España, y sirvió de modelo, desde el siglo XVII, para otras muchas en España y Sudamérica: en el siglo XIX, la antigua Plaza del Mercado se convirtió en centro cultural, político, económico y social de la ciudad.

En 1908 abrió sus puertas la actual Casa Consistorial, un palacio de cuatro torres, planta rectangular y patio interior, de cuyo frontal sobresale una tribuna que soporta el balcón principal. Este edificio es obra de Enrique María Repullés, inspirado en el proyecto de Antonio de Iturralde, pero modificándolo para imitar los modelos de la arquitectura renacentista española.

Frente a la Casa Consistorial, en el lugar que ocupó hasta el siglo XIX el Convento de San Francisco, donde falleció Cristóbal Colón, se encuentra el Teatro Zorrilla. El teatro fue inaugurado en octubre de 1884, con la obra Traidor, inconfeso y mártir, contando con la presencia del propio autor de la obra José Zorrilla, y del poeta vallisoletano Emilio Ferrari.

En uno de los laterales de la Casa Consistorial, la Iglesia de Jesús mantiene una fachada de modelo neorrománico de tipo catalán, en ladrillo prensado.

Atravesando la Plaza de la Rinconada, a espaldas del edificio del Ayuntamiento, en la que se levanta el Palacio de Correos y Telégrafos, se accede a la Iglesia de San Benito el Real, de la orden benedictina, uno de los templos más antiguos de Valladolid. Fue erigido sobre el antiguo Alcázar Real, y está realizado en estilo gótico, aunque la fachada es posterior: fue diseñada por Rodrigo Gil de Hontañón a mediados del siglo XVI. En el interior destaca la reja del mismo siglo, que abarca las tres naves de la iglesia. Junto a éste se halla el Mercado del Val, que data del siglo XIX.

Muy cerca, la Iglesia de San Miguel y San Julián, sobre el punto topográfico más alto de la ciudad, fue templo de la Compañía de Jesús en Valladolid, como lo atestiguan la fachada y la estructura interior, conformes al modelo romano. En su interior se pueden contemplar obras de Gregorio Fernández y relieves de Adrián Álvarez y Francisco del Rincón.

En la misma calle de San Ignacio se conservan algunos de los muchos palacios edificados en esta zona en tiempos de Felipe II, tales como el Palacio del marqués de Valverde, en cuyo exterior destaca una ventana en ángulo y la decoración de medallones, y el Palacio de Fabio Nelli, obra del clasicismo renacentista de Juan de Lastra y Diego de Praves. Junto a estos palacios, por una pequeña entrada, se accede a la Plaza del Viejo Coso, la primitiva plaza de toros de Valladolid.

En la Plaza de las Brígidas se encuentra el Convento de las Brígidas, antigua casa del Licenciado Butrón, convertido ahora en el Archivo General de Castilla y León. La iglesia adosada tiene una fachada de ladrillo de uniones a regla.

La Iglesia Penitencial de Nuestra Señora de la Vera Cruz, en el extremo de la Calle Platerías, fue diseñada por Diego de Praves en 1596. En su interior hay esculturas procesionales en madera policromada, pertenecientes a la Cofradía de la Vera-Cruz.

A orillas del ramal meridional del río Esgueva, fue erigida por Pedro Ansúrez la Colegiata de Santa María, destinada a ser en el futuro el templo catedralicio. Cuando las voluntades real y papal confluyeron, en 1596, el título de ciudad llevó aparejada la construcción de la iglesia-cátedra del obispo y el surgimiento del consiguiente núcleo urbano a su alrededor.

En la Plaza de la Universidad se levanta el edificio principal de esta institución. El edificio histórico de la Universidad de Valladolid fue construido en el siglo XVIII según la traza de Fray Pedro de la Visitación; su decoración escultórica es obra de Antonio Tomé e hijos.

Muy cerca se levanta, desde el siglo XII, la Iglesia de Santa María La Antigua, en la que aún se conservan una elevada torre románica rematada con un chapitel apiramidado y un claustro del siglo XIII. El resto de la estructura y el interior son de estilo gótico.

A medio camino entre estos lugares y la Plaza Mayor, se conserva el Pasaje Gutiérrez, galería comercial construida en 1885 al estilo europeo del momento, siguiendo el diseño de Jerónimo Ortiz de Urbina. Cerca del Pasaje, se encuentra la Iglesia de El Salvador, donde, según la tradición, fue bautizado el patrón de Valladolid, San Pedro Regalado.

Bordeando el Campo Grande, en la Acera de Recoletos, gran arteria de expansión de la burguesía, se mantienen edificios de finales del siglo XIX y principios del XX: la Casa Mantilla, de 1891, de estilo ecléctico, con inspiración renacentista, o la modernista Casa del Príncipe, de 1906.

Tras atravesar la Acera de Recoletos se llega a la Plaza de Colón, donde hasta el siglo XIX se ubicó el Convento de San José. A unos metros de la plaza se encuentra la Estación de Valladolid-Campo Grande, la principal estación de ferrocarril de la ciudad.

Rodeando el Campo Grande, en el Paseo de Filipinos, la Iglesia de San Juan de Letrán destaca por su fachada y sus bóvedas cubiertas con yeserías barrocas, ambas del siglo XVIII, obra de Matías Machuca; el cuerpo de la iglesia es de finales del XVII.

Del siglo XVIII es también el Convento de los Agustinos Filipinos. El edificio, cuya fachada encara con la puerta posterior del Paseo del Príncipe del Campo Grande, fue diseñado por Ventura Rodríguez.

Siguiendo el recorrido alrededor del parque, encontramos la Academia de Caballería, que data de 1915 y es un edificio historicista rematado por chapiteles similares a los que caracterizaron a los palacios de los Austrias.

Junto a la Academia de Caballería, la Plaza de Zorrilla es un punto clave en el trazado urbano vallisoletano. Presidida por la Estatua de Zorrilla, obra de Aurelio Carretero, la Plaza Zorrilla enlaza las principales calles de Valladolid: la anteriormente mencionada Acera de Recoletos, el Paseo de Zorrilla, principal bulevar de la ciudad, la Calle Santiago, que desemboca en la Plaza Mayor y las calles Miguel Íscar, Duque de la Victoria y la Plaza España.

Cristóbal Colón murió en Valladolid, el 20 de mayo de 1506. El Ayuntamiento decidió en 1968 levantar una edificación en estilo gótico-isabelino que reprodujese una casa palaciega propiedad de Diego Colón, hermano menor del Almirante, ubicada en la ciudad de Santo Domingo, en la República Dominicana. Este edificio alberga hoy la Casa Museo de Colón.

En la misma calle, en la acera opuesta, la Iglesia de la Magdalena, del siglo XVI, luce en su fachada un gran escudo en piedra, blasón de su patrón, el virrey del Perú y obispo, Pedro de la Gasca. En el interior se pueden contemplar el retablo Mayor, el de Santiago, y el sepulcro en alabastro del mencionado obispo, obra de Esteban Jordán.

El Palacio de Santa Cruz, primer edificio renacentista de España, erigido a partir de 1486 por el arquitecto Lorenzo Vázquez de Segovia con el patrocinio del cardenal Pedro González de Mendoza, presenta una portada de arco de medio punto y un patio de tres pisos, dos en estilo gótico y el tercero de matices barrocos, consecuencia de una reforma del siglo XVIII. En su biblioteca, a la que se accede por una puerta plateresca, se conservan en sus estanterías de madera dorada en dos pisos, valiosos documentos, entre ellos el Beato de Valcabado, del año 970.

En las cercanías, el Monasterio de las Huelgas Reales, de estilo palladiano, conserva un arco mudéjar del que fuera palacio de la reina de Castilla María de Molina. Y en el Convento de Santa Clara, del siglo XV, contrasta la severidad franciscana del exterior con las yeserías barrocas del XVII.

El Convento de las Descalzas Reales fue encargado por Felipe III y Margarita de Austria, en el siglo XVII; tiene un torreón de tres alturas, de tipo palacial, con celosías en los balcones. En el interior es posible apreciar el claustro de estilo toscano, y, en la iglesia, el retablo realizado conjuntamente por Juan de Muniátegui, Gregorio Fernández y Santiago Morán.

El Palacio de los Vivero, construido en el siglo XV, encabeza un complejo de edificios que fue agrandándose a la medida de las necesidades de la administración de justicia. Los Reyes Católicos contrajeron en él matrimonio (1469), y luego decidieron su destino como Real Audiencia y Chancillería.

La escultura en Valladolid está protagonizada por obras que representan a ilustres personajes a los que se les ha recordado de esta manera. Así, en el año 1887 se instaló en la Plaza de la Universidad la estatua de Miguel de Cervantes en pie, con traje de época, pluma y libro en ristre, realizada por Nicolás Fernández de la Oliva. El escritor José Zorrilla también posee una escultura en la plaza que lleva su nombre. El fundador de la ciudad, el conde Pedro Ansúrez, cuenta con una estatua en el centro de la Plaza Mayor, realizada en 1903 por Aurelio Carretero. El Monumento a Colón, obra del artista Antonio Susillo, e inaugurado en 1905, recuerda a la figura del descubridor.

También destacan las esculturas que adornan el Campo Grande de Valladolid, y cerca de él, a la entrada de la Academia de Caballería, el monumento a los Cazadores de Alcántara, de 1931, obra de Mariano Benlliure.

En otro punto de la ciudad, preside la Plaza de San Pablo una estatua de Felipe II; realizada en 1964 por Federico Coullaut-Valera, es copia de la que está en la Plaza de la Armería de Madrid e imita el modelo de Pompeyo Leoni. A la entrada de la calle Cadenas de San Gregorio, se instaló, en 1982, la escultura en hierro Lo profundo es el aire, de Eduardo Chillida, un homenaje al poeta vallisoletano Jorge Guillén.

Entre las esculturas a "escala humana" destacan El Comediante, en la Plaza de Martí Monsó, obra de Eduardo Cuadrado; la escultura de Rosa Chacel que se encuentra en uno de los bancos de los jardines del Poniente y que fue realizada por Luis Santiago Pardo en 1996. Otros ejemplos son El Encuentro, obra de Feliciano Álvarez Buenaposada, que se encuentra desde 1997 en la Plaza Madrid; la titulada Candia, situada en el Parque Ribera de Castilla; el monumento al torero Fernando Domínguez, en la plaza de toros; la escultura Baile en bronce, homenaje al bailarín Vicente Escudero; o las dedicadas a Einstein y a Pío del Río Hortega, en la plaza del Museo de la Ciencia.

Entre las nuevas construcciones cabe destacar las instaladas en la prolongación del Paseo de Zorrilla: Stage Set for a Film (Decorado para una Película), de Dennis Oppenheim; las Puertas de Valladolid, de Cristóbal Gabarrón; y la Columna forma de sonido, de Lorenzo Frechilla. Otra es el Monumento al IV Centenario de la ciudad de Valladolid, construida en 1999 por Ángel Mateos Bernal, situada frente al recinto ferial de Castilla y León, en la Avenida de Salamanca.

En otras ocasiones las esculturas comparten su protagonismo con el agua, en fuentes como la de Los Colosos (Pedro Monje, 1996), en la Plaza de la Rinconada; la Fuente de las Sirenas (Concha Gay, 1996), en la Plaza de Martí Monsó; la titulada Jorge Guillén y la infancia (Luis Santiago Pardo, 1998), situada en la glorieta central de los jardines del Poniente; la Fuente Dorada (Fernando González Poncio, 1998), en la plaza del mismo nombre; y otras.

El parque más antiguo y más emblemático de la ciudad es el Campo Grande; se trata de un gran jardín romántico, ubicado en pleno centro de Valladolid, ideado en su actual fisonomía por Miguel Íscar, alcalde de Valladolid entre 1877 y 1880. Acoge una gran variedad de árboles que constituyen un verdadero jardín botánico. Habitan diferentes aves y son famosos los pavos reales y, recientemente, las ardillas.

Se trata de un sencillo jardín en cuyo centro hay dos pérgolas que albergan una pequeña plaza en la que se encuentra una fuente que recuerda la obra del escritor vallisoletano Jorge Guillén.

A lo largo del curso del Pisuerga también abundan las zonas verdes. Comenzando por el norte, el Parque Ribera de Castilla, con una superficie de 12 hectáreas, está poblado de distintas especies de chopos, álamos o tilos. Siguiendo el discurrir del agua, el Parque de las Moreras cuenta con varios paseos, zonas deportivas y una playa fluvial. Junto a él se encuentra la Rosaleda Francisco Sabadell, un pequeño jardín exclusivamente formado por rosas.

Otras zonas verdes son el Pinar de Antequera, principal recurso natural de la capital vallisoletana; el parque de Las Norias de Santa Victoria, que ocupa las antiguas instalaciones de la fábrica azucarera Santa Victoria; o el Jardín Botánico de la Victoria, que cuenta con 30 especies distintas de árboles junto con una muestra de especies autóctonas.

Anualmente se celebra la Semana Internacional de Cine de Valladolid (SEMINCI), a finales de octubre. Creada en 1956 como «Semana de cine religioso de Valladolid», se celebraba en Semana Santa, evolucionando hasta convertirse en uno de los principales festivales de cine de España, teniendo como objetivo la difusión y promoción de películas de categoría artística, que contribuyan al conocimiento de la cinematografía mundial. El festival tiene su sede principal en el Teatro Calderón, donde se celebran la gala de inauguración, la proyección de películas de la Sección Oficial y la gala de clausura, en la que se entrega la Espiga de Oro, principal galardón del festival. Por la SEMINCI han desfilado personajes del mundo cinematográfico, como Ken Loach, Brad Pitt, Kenneth Branagh, Ang Lee, Sophia Loren, Julie Christie, John Cleese, María de Medeiros, Liv Ullmann, Abbas Kiarostami, Atom Egoyan o Mira Sorvino.

La Fundación Casa de la India en España, constituida en marzo de 2003, inauguró su sede en otoño de 2006, una vez concluidos la rehabilitación y el acondicionamiento de su sede, en clave contemporánea. El edificio es una casa de dos plantas, en ladrillo rojo, cuenta con aulas para programaciones académicas y culturales, salón de actos, biblioteca con sala de lectura y espacio multimedia, sala de exposiciones, oficina de información y un jardín dotado de escenario para la realización de actos en el exterior.

La Casa de la India, en unión con los centros homólogos de Londres y Berlín, es una institución cultural creada para favorecer el diálogo entre los pueblos de la India y España, y para promover el desarrollo de sus relaciones en los ámbitos culturales, sociales e institucionales.

A lo largo del año se celebran numerosos eventos culturales en la ciudad. Cronológicamente, el primer fin de semana después de la festividad de Reyes conjuntamente entre el consistorio vallisoletano y el barrio de Puente Duero se celebra la concentración motorista invernal Pingüinos, la más numerosa de Europa, en la que se realizan todo tipo de actividades relacionadas con el mundo de las dos ruedas.

Entre finales de abril y principios del mes de mayo se celebra en el paseo central del Campo Grande la Feria del Libro de Valladolid. En su cuadragésima edición, la feria congregó a más de 130 autores de todo el mundo (Fernando Savater, Juan Manuel de Prada o Antonio Gamoneda entre otros). Anteriormente y en el mismo escenario se celebra también la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión en la que participan más de 20 librerías de toda España.

Durante el mes de mayo se desarrolla la Semana del Renacimiento, con la celebración de un mercado renacentista, con la recreación de sabores, olores y personajes del Valladolid del siglo XVI. Estos días además se teatraliza por las calles La Ruta del Hereje, popularizada tras la obra de Miguel Delibes, mientras que los restaurantes ofrecen menús gastronómicos rescatados del siglo XVI y actualizados por restauradores vallisoletanos. También en mayo se celebra el Festival Internacional de Teatro y Artes de Calle de Valladolid (TAC). Los espectáculos son nacionales y extranjeros, concebidos para ser exhibidos en espacios sin butacas.

En junio tiene lugar el Encuentro Internacional de Maestro Escultores de Arena que reúne a maestros escultores procedentes de diferentes países elaborando sus obras de cara al público. En julio se desarrolla el programa Noches en San Benito en el que se celebran espectáculos de música, teatro y danza. Al finalizar estos espectáculos, durante el mes de agosto, se celebra asimismo un ciclo de proyecciones de cine al aire libre.

En 2007 se ha creado un ciclo denominado Música en la Catedral, aprovechando la adquisición de un órgano electrónico Allen en detrimento del antiguo órgano de la Catedral construido en dos fases (1904 y 1932) por Aquilino Amezua y Leocadio Galdós y que es un valioso instrumento con tres teclados y pedal y 36 juegos, de estilo romántico-sinfónico.

Se ha celebrado en 2007 la primera edición de la Bienal de Escultura de Valladolid, de escultura contemporánea, que viene a complementar al Museo Nacional de Escultura Policromada de la ciudad.

Por último, se celebran las Fiestas Patronales de San Pedro Regalado, en plena primavera -13 de mayo-, con una corta celebración en la que en la que el acontecimiento taurino, la gastronomía y la música son los principales protagonistas y la Feria y Fiestas de Nuestra Señora de San Lorenzo que se celebran a principios de septiembre cuyo día central es el 8 de septiembre festividad de la patrona. El programa da paso a diversas actuaciones musicales, teatro, ferias gastronómicas, corridas de toros, citas artesanales, fuegos de artificio o exposiciones entre otras actividades. Durante esta semana festiva destaca la Feria de Día, los conciertos de la Plaza Mayor y la Partydance, un desfile de trailers por las calles de la ciudad, inspirado en la Love Parade de Berlín.

Valladolid es conocida como la cuna del español, tiene fama de ser el lugar donde se habla el mejor castellano. Este hecho se está concretando en el fomento de iniciativas para la creación de centros especializados en la enseñanza de la lengua española para extranjeros. Pero a pesar de esta fama, el habla de los vallisoletanos se caracteriza por rasgos diatópicos como el leísmo, el laísmo y otros propios del dialecto castellano septentrional.

Valladolid acogió en el año 2001 el II Congreso Internacional de la Lengua Española que se desarrolló bajo el título «El español en la Sociedad de la Información» entre el 16 y el 19 de octubre de dicho año.

Hasta 4 premios Cervantes, la máxima distinción literaria en lengua castellana, están vinculados a Valladolid: Miguel Delibes, Jorge Guillén, Francisco Umbral y José Jiménez Lozano (los dos primeros son de hecho naturales de la ciudad). Otros autores destacados nacidos en la ciudad son José Zorrilla, Gaspar Núñez de Arce, Rosa Chacel, Gustavo Martín Garzo, Blas Pajarero o Fernando de Orbaneja.

La Semana Santa en Valladolid, con tallas policromadas de gran valor artístico de maestros como Juan de Juni, Gregorio Fernández o Alonso Berruguete, atrae anualmente a visitantes de toda España y el resto del mundo.

En la Semana de Pasión, y siempre que no haya lluvia, las diecinueve cofradías vallisoletanas procesionan por el casco histórico de la ciudad. La historia de la Semana Santa en Valladolid se remonta al siglo XV, si bien anteriormente hubo procesiones en el interior de los conventos, donde nacieron las cofradías más antiguas como Santa Vera Cruz, Angustias, La Piedad, La Pasión y Nuestro Padre Jesús Nazareno.

Durante la Semana Santa vallisoletana se pueden contemplar por las calles una de las principales exposiciones de imaginería religiosa del mundo, tallas que han permitido que la Semana Santa de Valladolid sea declarada de Interés Turístico Internacional.

Pasos como la Virgen de las Angustias, una de las principales tallas de Juan de Juni, La Sagrada Cena, de Juan Guraya, La Oración del Huerto, de Andrés de Solanes, El Señor Atado a la Columna y El Descendimiento, de Gregorio Fernández, o Las lágrimas de San Pedro, de Pedro de Ávila, recuerdan al ciudadano el vínculo existente entre la religión y el arte.

La Semana Santa de Valladolid no sólo se distingue por la singularidad artística de sus pasos sino también por la sobriedad, el silencio y el respeto que reina en cada acto.

Dentro de la Semana de Pasión vallisoletana destacan actos como el Pregón y el Sermón de las Siete Palabras que transforma la Plaza Mayor de Valladolid en un escenario que parece remontarse al siglo XVI y la Procesión General de la Sagrada Pasión del Redentor del Viernes Santo que hace un recorrido desde la Última Cena hasta la soledad de la Virgen y en el que se pueden contemplar los 32 conjuntos escultóricos más importantes.

La gastronomía vallisoletana se engloba dentro de la gastronomía castellana. En ella ocupa un lugar preferente la carne y los asados; uno de los platos más típicos es el asado de lechazo condimentado con agua y sal y cocinado en horno de leña. Junto al lechazo, el cochinillo o el cabrito y los alimentos de la caza como perdices, codornices y conejo, se cocinan aquí braseados o escabechados. El queso de la zona se elabora con leche de oveja, lo que significa un fuerte sabor en varios grados de curación.

Naturalmente se trata de platos que necesitan para su completo disfrute del pan y del vino, dos elaboraciones que desde hace siglos se elaboran en esta zona. Se pueden degustar decenas de texturas de pan de cereal castellano. De ellos, el más famoso es el pan "lechuguino" pero también destacan el pan de picos o el cuatro canteros. En Valladolid pueden degustarse vinos de gran calidad como son los adscritos a las cuatro denominaciones de origen de la provincia vallisoletana: los tintos de la Denominación de Origen Ribera del Duero, los blancos de Rueda o los rosados de la Denominación de Origen Cigales y la de Toro.

Un buen postre empieza en Valladolid por la repostería salida de las manos artesanas de los conventos y se complementa con el café de puchero. Se puede acompañar de pastas artesanales, como los mantecados de Portillo (popularmente conocidos como zapatillas) o con los bizcochos de Santa Clara, los empiñonados, los buñuelos de crema o las almendras garrapiñadas.

Valladolid es el centro del deporte no sólo en Castilla y León sino también en todo el interior de España pues es la única ciudad junto con Madrid que posee equipos de los deportes más populares de España en las élites de las competiciones deportivas. Así mismo Valladolid es uno de los centros más importantes del rugby nacional pues en esta ciudad se encuentran dos de los equipos más importantes de la liga española que históricamente han aportado numerosos jugadores a la selección española de rugby.

Los equipos más representativos de la ciudad son: el Real Valladolid con una larga trayectoria en la primera división del fútbol español, campeón de 1 Copa de la Liga en 1984 y 2 veces subcampeón de la Copa del Rey de Fútbol. El club disputa sus partidos locales en el Nuevo José Zorrilla. También destacan el Club Balonmano Valladolid que ha ganado una Copa ASOBAL y dos ediciones de la Copa del Rey de Balonmano, el CB Valladolid, uno de los equipos históricos de la liga ACB, y los dos equipos de rugby antes mencionados el VRAC y el Cetransa El Salvador, siendo este último el que más triunfos ha brindado a los vallisoletanos.

La oferta deportiva de Valladolid se completa con equipos de tenis de mesa (Collosa Telecyl), baloncesto sobre ruedas (BSR Valladolid), fútbol sala, hockey (Dismeva Valladolid) y piragüismo sobre el Pisuerga entre otras muchas disciplinas. Además la ciudad acoge a deportistas de alto nivel como Mayte Martínez, Rubén Baraja, Laura López, Isaac Viciosa, Roldán Rodríguez y jóvenes atletas como Álvaro Rodríguez y Mohamed Elbendir.

Valladolid ha acogido eventos deportivos relevantes como la Copa Mundial de Fútbol de 1982, el Campeonato de Europa de Fútbol sub-21 o la Liga Europea de voleibol.

Existe una red de autobuses urbanos gestionada, por el Autobuses Urbanos de Valladolid S.A. (AUVASA), que cuenta con una flota de 142 vehículos con una antigüedad media de 6,15 años aunque si se tiene en cuenta únicamente los vehículos de las líneas regulares su media de vida es de 5,90 años.

Desde 1988 AUVASA inició junto con otras tres empresas municipales (Badalona, Palma de Mallorca, Barcelona) un proyecto pionero en España para estudiar la viabilidad del Gas licuado del petróleo (GLP) como carburante en el transporte público con el objetivo de reducir las emisiones contaminantes y sonoras. En la actualidad, del total de la flota el 73% (100 autobuses) funciona con GLP.

Posee 22 líneas ordinarias, 9 líneas laborables a polígonos industriales, 5 líneas de servicios Búho, 7 líneas matinales y 13 líneas especiales para diferentes eventos deportivos, ferias u otros eventos culturales. El precio único del viaje es de 1.10€ para las líneas regulares, para el servicio Búho y otros servicios especiales. Cuenta con un sistema de abono llamado Bono-Bus y abonos especiales para jóvenes y jubilados.

La estación de autobuses de Valladolid se encuentra en la Calle Puente Colgante, en el centro de la ciudad a escasos metros de la estación de ferrocarril y a la gran arteria vial de la ciudad, el Paseo de Zorrilla.

A través de los servicios de las diferentes compañías conecta diariamente con varias localidades de la provincia y de otras provincias de España. También se realizan trayectos internacionales a países de Europa, como Francia, Suiza, Holanda, Bélgica, Gran Bretaña o Alemania.

El Aeropuerto Internacional de Valladolid (IATA: VLL, ICAO: LEVD) está situado a 10 km de Valladolid, en el término municipal de Villanubla, a 845,96 metros sobre el nivel del mar; fue inaugurado en 1938.

Con un tráfico total de 512.928 pasajeros, 14.094 operaciones y 31.012 kilogramos de tráfico de carga en el año 2007 según fuentes oficiales de AENA, es el 28º aeropuerto español por volumen de pasajeros. Su escaso tráfico se debe a la relativa cercanía con Madrid (menos de 2 horas por carretera) y su aeropuerto.

La pista del aeropuerto pertenece a la base aérea militar de Villanubla, situada enfrente de la terminal, al otro lado de la pista, y la administración del aeródromo corre a cargo del Ejército del Aire.

A través de la Estación de Valladolid-Campo Grande de ADIF, anteriormente de RENFE (también conocida como Estación del Norte), Valladolid queda conectada con diversas localidades de la provincia y de Castilla y León y también con el resto de España, con trenes regulares, entre otros destinos, a Madrid, Barcelona, Santander,Zaragoza,Bilbao...

El 22 de diciembre de 2007 se inauguró la línea de Alta Velocidad que une la estación de Campo Grande con Madrid en cincuenta y seis minutos a velocidades de 300 km/h y con el uso de trenes Talgo de la Serie 102 de Renfe, apodados pato. Desde el 26 de enero de 2009, hay tres servicios de trenes Renfe Avant, conocidos como lanzaderas, que unen Valladolid con Segovia y Madrid a precios muy inferiores a los actuales gracias al uso de bonos de viajes. La duración del viaje entre Valladolid y Madrid es de aproximadamente una hora.

Dado que el trazado del ferrocarril atraviesa el centro del casco urbano, dividiéndolo en dos partes con una barrera de difícil comunicación, se ha planteado que las vías sean soterradas, desde las afueras hasta la estación ferroviaria.

No obstante, en verano de 2005 se alcanzó un acuerdo definitivo sobre el mismo. Para ello se creó una Sociedad Gestora en la que están representadas las distintas administraciones. Existe un compromiso de la cesión de los terrenos donde aún se asientan los talleres para la reparación de trenes a dicha sociedad, para que gestione su venta. Los beneficios obtenidos servirán para financiar el soterramiento.

El soterramiento del tren en Valladolid supondrá una importante modificación de los usos del suelo en toda la franja que actualmente ocupa el tendido férreo. La desaparición del mismo eliminaría por fin la línea divisoria que parte actualmente la ciudad, dejando espacio para nuevos usos públicos y áreas residenciales.

El proyecto del soterramiento no solo despejaría un gran espacio, sino que liberaría también un conjunto de construcciones históricas que constituyen un ejemplo de edificación industrial singular. Las dos joyas del conjunto son el Arco de Ladrillo, y el Depósito de Locomotoras. Está previsto desmontar el Arco para realizar las obras, y volverlo a colocar una vez finalizadas.

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Iglesia de San Miguel y San Julián (Valladolid)

Sepulcro de los Condes de Fuensaldaña, patronos del templo a partir de 1611. Se encuentra en la capilla mayor, en el lado del Evangelio. La arquitectura es obra de Francisco de Praves, hacia 1611. Las figuras de los condes, en alabastro, son obra de Gregorio Fernández, realizadas hacia 1620.

La iglesia de San Miguel y San Julián es la iglesia de la antigua Casa Profesa de la Compañía de Jesús en Valladolid (España). Al producirse la expulsión de los Jesuitas en 1767, por orden de Carlos III de España, el edificio se destinó a parroquial de San Miguel y San Julián y Santa Basilisa en 1775.

La iglesia, construida en el último cuarto del siglo XVI, es uno de los más claros exponentes de la arquitectura jesuítica. No existiendo noticias sobre la autoría de las trazas, se ha barajado la posibilidad de que fueran artífices de la Compañía, algo no muy acreditado por las enormes similaridades que exxisten en la iglesia con la escuela clasicista vallisoletana, con lo que sus autores serían artistas del foco vallisoletano, como Juan de Nates, Juan del Ribero Rada o alguien de su órbita. Desde los inicios del siglo XVII, fue patronato de los Condes de Fuensaldaña y desde 1775, es de patronato real.

La iglesia es sede desde 1775 de la Parroquia de San Miguel y San Julián y Santa Basilisa, resultado de la fusión en esa fecha de las dos parroquias más antiguas de Valladolid: San Miguel, cuya sede estuvo hasta 1775 en la plaza del mismo nombre, y San Julián y Santa Basilisa, cuyo edificio se situaba en la esquina entre las actuales calles de la Encarnación y San Ignacio, a espaldas de la Iglesia del monasterio de San Benito el Real.

Fundada a mediados del siglo XI, está considerada actualmente la parroquia más antigua de Valladolid. En un principio estuvo bajo la advocación de San Pelayo, advocación muy típica de las parroquias de núcleos de repoblación castellanos del siglo XI, lo que hace verosímil que su fundación sea de esas fechas. Lo cierto es que en el siglo XII, la advocación cambió a la de San Miguel. El edificio se levantaba en el centro de la actual plaza de San Miguel y fue completamente reedificado por mandato de los Reyes Católicos en los últimos años del siglo XV. Este edificio de hacia 1500 subsistió funcionando como Parroquia hasta 1775, fue demolido en 1777 y conocemos algo de él gracias a la documentación conservada y a algún dibujo. La iglesia levantada por los Reyes Católicos, que seguía la orientación canónica (pues se levantaba sobre la anterior del siglo XI), era, según el dibujo de Ventura Pérez, de estilo tardogótico, construida en piedra y con potentes contrafuertes entre los que se abrían ventanas rasgadas con arcos ojivales y de medio punto. En el centro del muro sur se abría una portada con arco de medio punto, protegida con tejaroz y con alfiz cuajado de bolas, como es típico en las edificaciones de hacia 1500. Por la descripción que hace Canesi a mediados del siglo XVIII, se colige que la iglesia debía de tener tres naves, pues dice que existían en ella cuatro pilares y después habla de las naves de la iglesia y de sus cuatro capillas laterales. La torre, que se aprecia en el dibujo de Ventura Pérez y en el plano de Bentura Seco, es muy sencilla, de estilo indefinido, y en ella se encontraba la campana del municipio que daba el toque de queda en Valladolid y avisaba de otros acontecimientos a la población. En un lateral de la capilla mayor se situó el Archivo Municipal de Valladolid, hasta aproximadamente 1600, cuando se trasladó a la Casa Consistorial. El retablo mayor fue labrado hacia 1606 por Gregorio Fernández y algunas esculturas procedentes del mismo se conservan en la actual iglesia.

Según los historiadores antiguos de Valladolid como Juan Antolínez de Burgos o Manuel Canesi Acevedo, la Parroquia de San Julián y Santa Basilisa, fue fundada a mediados del siglo XI, durante el reinado de Fernando I de Castilla. Dada su localización, al lado del alcazarejo vallisoletano (hoy monasterio de San Benito el Real), hacía la función, además de parroquia, de capilla palatina, según Antolínez y Canesi. Su fábrica fue muy reformada a lo largo de sus más de siete siglos de existencia, desde el siglo XI al XVIII. La orientación, que era la canónica, se cambió en un momento dado, pues debido a los cambios urbanísticos de la zona, la puerta de los pies había quedado en un callejón y la cabecera daba a la actual calle de San Ignacio, bastante amplia, trasladándose entonces la capilla mayor a la antigua zona de los pies y viceversa, abriéndose las puertas principales a la actual calle de San Ignacio, al este, si bien existía otra puerta lateral a la calle de la Encarnación, al sur, que se observa en el plano de Bentura Seco (de 1738), que según Ventura Pérez se cerró en 1739. La torre se encontraba en la antigua zona de los pies, al oeste. A mediados del siglo XVIII, se reconstruyó entera la capilla mayor, disponiendo un nuevo retablo, y la fachada de la calle de San Ignacio fue reformada. En el dibujo de Ventura Pérez, realizado hacia 1756-59, se muestra el estado de esta fachada después de las reformas: era de ladrillo, poseía una sencilla ventana de medio punto a media altura, rematándose con una especie de espadaña y frontón; abajo se abría la puerta, con un sencillo soportal sobre columnas toscanas. Un atrio rodeaba la iglesia. El edificio funcionó como parroquia hasta 1775, cuando se trasladó a la actual iglesia de San Miguel y San Julián y Santa Basilisa, y fue demolido entre 1777 y 1779. En la actualidad, en su solar se levanta un bloque de viviendas.

La Compañía de Jesús se establece en Valladolid en 1543, por obra de dos padres procedentes de Lisboa. En 1551, San Francisco de Borja visita Valladolid, con lo que la fundación queda consolidada. En 1570 la Marquesa de Tábara vendió a la Compañía algunas casas en Valladolid, en donde hoy se levanta la actual iglesia de San Miguel. Hacia 1574 se piensa en levantar la iglesia. Cinco años más tarde, se envían las trazas del templo a Roma para su parobación, como era preceptivo en la Compañía. En 1580 comienzan las obras y debió de terminarse la iglesia en los últimos años del siglo XVI. La advocación del templo fue la de San Antonio de Padua hasta que Ignacio de Loyola fue beatificado en 1609 y la iglesia cambió su advocación por la da San Ignacio. Al año siguiente, 1610, adquieren el patronato los Condes de Fuensaldaña, con la intención de fundar una Casa de Probación para novicios junto a la Casa Profesa que ya existía. Sin embargo, la Casa de Probación jamás llego a realizarse, formándose los seminaristas en Villagarcía de Campos. En 1625 falleció la Condesa Viuda de Fuensaldaña, siendo enterrada junto a su esposo en la capilla mayor de la iglesia, en el lado del Evangelio; dejó a la Casa Profesa todos sus bienes, pues los condes no habían tenido descendencia. El hermano de la Condesa, el Príncipe de Esquilache, intentó hacerse con el patronazgo de la iglesia, lo cual logró en 1652, pero sin ninguna efectividad, pues no dispuso sus escudos en la iglesia y la documentación de la Casa habla siempre de los Condes de Fuensaldaña como únicos patronos. Otros benefactores fueron Juan Martínez Cabeza Leal, Deán de Palencia, fundador de una capellanía, la Marquesa de Viana, quien al fallecer en 1702 dejó a la Casa como heredera, o Juan y Antonia de Benavente, quienes fundaron en 1632 una capilla en el lado del Evangelio. En 1767, por medio de una Pragmática Sanción dictada por Carlos III se expulsaba a la Compañía de Jesús de los territorios españoles. Su patrimonio fue incautado por el Estado. Según narra Ventura Pérez, al amanecer del 3 de abril de 1767 aparecieron las casas de la Compañía de Jesús sitiadas por soldados a caballo. Ese día, los religiosos estuvieron prisioneros en el convento y al siguiente, salieron por la mañana en calesas y mulas, quedándose sólo los enfermos. La iglesia de San Ignacio quedó cerrada hasta 1775 y las edificaciones del convento, salvo la iglesia y sus dependencias anejas, fueron redistribuídas y convertidas en viviendas particulares. Aún a mediados del siglo XX quedaban en la calle de San Ignacio viviendas que habían sido en su día convento de la Compañía de Jesús.

Cumpliendo la orden real que ordenaba que las Parroquias de San Miguel y San Julián y Santa Basilisa se juntasen, usando como nuevo templo parroquial la iglesia de San Ignacio, en la tarde del 11 de noviembre de 1775, relata Ventura Pérez que salieron de la antigua iglesia de San Miguel los parroquianos y las cofradías llevando las imágenes y fueron a buscar a los feligreses y cofradías de la de San Julián y Santa Basilisa, que esperaban a la puerta de su iglesia antigua. Ambas parroquias, ya unidas, entraron en la antigua iglesia jesuítica, ahora Real Parroquia de San Miguel y San Juilán y Santa Basilisa, pues la Corona había asumido el patronazgo. Tanto en el retablo mayor como en la portada de la iglesia se habían sustituído las imágenes de San Ignacio por las de San Miguel y los símbolos de la Compañía de Jesús se habían picado y dispuesto las armas reales en su lugar. También se colocó una pila bautismal en el templo. La primera misa en la iglesia como parroquia, se celebró al día siguiente.

El edificio está construido en ladrillo y tapial, reservando la piedra para elementos más destacados como la portada y los lugares más comprometidos constructivamente, como llaves o esquinas.

Responde al modelo característico de la Compañía, y tiene su prototipo en la colegiata de Villagarcía de Campos.

Su planta se inscribe en un gran rectángulo y es de cruz latina con una sola nave de tres tramos con capillas entre los contrafuertes que poseen atajos entre ellas, crucero y capilla mayor. Se trata de una planta consagrada en Villagarcía de Campos y que reultaba muy adecuada para la Compañía de Jesús, pues tenía un amplio espacio diáfano para la predicación y las capillas laterales, por venta a particulares, eran una buena fuente de ingresos. Los alzados interiores de la nave se solucionan de una manera similar a la de Villagarcía de Campos y a de la iglesia de las Huelgas Reales de Valladolid: los arcos que comunican las capillas laterales con la nave central son de medio punto, moldurados, y se disponen entre pilastras corintias que sujetan un entablamento del mismo orden, en donde se encuentran los escudos de los Condes de Fuensaldaña, patronos del templo, como ya se ha dicho; sobre el entablemento se hallan las ventanas para ilumicación de la nave, solucionadas como huecos termales que alternan óculos y espejos. Los pilares torales del crucero se revisten también con pilastras corintias. Los hastiales del crucero y de los pies de la nave son planos y por encima del entablamento se abre en cada uno de ellos un gran hueco termal. La cubrición se realiza mediante bóvedas de cañón con lunetos en la nave y los brazos del crucero, con cúpula vaída sobre pechinas en el tramo central del crucero y con bóveda de aristas las capillas laterales. Todas las cubriciones muestran decoración a base de yeserías geométricas. En el tramo de los pies, muestra un coro alto construido en 1904 con una viga de hormigón y que sustituye a una tribuna más pequeña. El rectángulo se completa con dos dependencias de planta cuadrada a ambos lados de la cabecera: el relicario al lado del Evangelio y antepresbiterio en el de la Epístola. Detrás de la cabecera y con eje transversal a la nave, se sitúan la sacristía, de planta rectangular y grandes dimensiones, cubierta con bóveda de cañón con lunetos decorada con yeserías con puntas de diamante, y la antesacristía, también rectangular y con dos tramos, cubiertos con cañón con lunetos que asimismo incorpora yeserías. En el exterior, sobresale la cúpula del crucero, revestida con un bajo cimborrio cuadrado rematado con tejado a cuatro aguas.

La fachada principal consta de dos cuerpos, con aletones y frontón, conforme al modelo de Vignola, repitiendo la fachada de Villagarcía de Campos. La superficie se divide en espacios rectangulares por medios de listeles. El acceso se realiza mediante una puerta adintelada coronado con frontón curvo y partido, sobre el que se coloca una hornacina que remata en frontón triangular con esferas en sus extremos. En el interior de la hornacina se encuentra una estatua de san Miguel de estilo dótico tardío, traída de la antigua iglesia en 1775, donde estaba en el exterior de la capilla mayor; debajo se disponen las armas de los Reyes Católicos, formando conjunto con la estatua, tal y como estaban en la antigua iglesia. Antes de la expulsión de los jesuitas se hallaba en esta hornacina un San Ignacio. A ambos lados se disponen sendos escudos de los Condes de Fuensaldaña.

En el cuerpo superior, el escudo real colocado en 1775 para sustituir al JHS jesuítico, por encima del cual se dispone una ventana adintelada. Remata en frontón triangular, con óculo en el tímpano y sobre sus tres vértices las típicas esferas del clasicismo postescurialense.

En la cabecera del templo se dispone una espadaña de dos cuerpos y cuatro huecos para campanas, rematada con frontón.

En el presbiterio, destaca el retablo mayor construido a finales del siglo XVI, interviniendo Adrián Álvarez en la parte escultórica. Su composición se deriva del retablo mayor del Monasterio de San Lorenzo del Escorial y presenta banco, dos cuerpos y ático, con cinco calles separadas por columnas jónicas en el primer cuerpo y corintias en el segundo. En la calle central, en el primer cuerpo se encuentra el sagrario y tabernáculo, en el que intervino Gregorio Fernández; encima, en el segundo cuerpo, se halla una escultura de San Miguel también obra de Fernández junto con las cuatro esculturas de las dos calles de los extremos del retablo, talladas para el retablo de la antigua iglesia de San Miguel y colocadas aquí en 1775. Así mismo, el retablo muestra varios relieves sobre la vida de Jesucristo (Nacimiento, Presentación en el templo, Resurrección y Venida del Espíritu Santo) obra de Adrián Álvarez. Varias pinturas se disponen también en el retablo. Coronándolo, se encuentran los escudos de los Condes de Fuensaldaña, patronos del templo.

Los condes se encuentran enterrados en un nicho cuya arquitectura realizó Francisco de Praves hacia 1611, situado en un lateral del presbiterio. Las figuras de los condes, en oración y arrodillados en sus reclinatorios, fueron labradas en alabastro por Gregorio Fernández hacia 1620.

En la embocadura del presbiterio se hallan sendas esculturas de San Miguel y San Gabriel, obra también de Gregorio Fernández.

Los dos retablos colaterales, de idéntica factura, fueron realizados en 1613 por los ensambladores Cristóbal, Francisco y Juan Velázquez. En 1616 se reformaron y lo fueron de nuevo en 1622 para acoger las esculturas de San Ignacio y San Francisco Javier. La arquitectura es manierista, casi barroca. Los dos retablos se destinan a relicarios y contienen numerosos bustos de santos obra de Gregorio Fernández. En el del lado del Evangelio acoge una escultura de San Francisco Javier y el de la Epístola, de San Ignacio. Ambas son obra también de Gregorio Fernández.

En los cruceros se hallan, además de varios lienzos de los siglos XVII y XVIII, dos retablos de estilo rococó que contienen sendas esculturas de La Inmaculada, del círculo de Pedro de Sierra, y de San Francisco de Asís.

Las seis capillas colaterales que se abren a la nave presentan todas la misma arquitectura y están decoradas con pinturas al fresco con temas arquitectónicos y decorativos. Poseen una buena colección de retablos. Las dos capillas del tercer tramo desde los pies poseen los dos retablos más sobresalientes; la del lado del Evangelio contiene el retablo del Cristo de la Buena Muerte y Sagrado Corazón de Jesús. Se organiza a través de dos grandes estípites y posee banco, un cuerpo y ático. Su estilo se relaciona con la escuela retablística andaluza. En el banco se halla una representación del sepulcro de Cristo; el yacente es una de las últimas obras de Gregorio Fernández y se acompaña de una dolorosa que se ubica en una especie de gruta, tallada en el mismo retablo, que se cierra con puertas adornadas con rocallas. En el cuerpo se halla una hornacina, profusamente decorada con espejos y tallas, que acoge la escena del Calvario, coetánea del retablo. En el ático, se encuentra una piedad del círculo de Alejandro Carnicero. La capilla situada enfrente posee un retablo realizado hacia 1660 con cuatro columnas corintias, posee dos cuerpos y se remata con frontón curvo partido. En el primer cuerpo se halla una conocida imagen de la Magdalena penitente realizada en 1664 y atribuida a Pedro de Mena. En el cuerpo superior se encuentra una imagen de vestir de Nuestra Señora de Loreto.

Las dos capillas del segundo tramo desde los pies poseen sendos retablos de estilo rococó, de mediados del siglo XVIII. En el del lado del Evangelio se encuentra una escultura de San Antonio de Padua, obra posiblemente tallada por Gregorio Fernández en su juventud. Enfrente, se halla una Inmaculada, realizada hacia 1670.

Las dos capillas del tramo de los pies presentan dos retablos barrocos del siglo XVIII sin policromado ni dorado. En el del lado del Evangelio destaca una escultura de San Siro, obra posiblemente de Pedro de Sierra; en de la Epístola, existen dos esculturas de San Nicolás de Tolentino y San Roque.

En el coro, que se encuentra a los pies de la iglesia, sobre una tribuna construida en 1904 y que sustituye a la anterior, más reducida, existe un órgano de estética sonora romántica, realizado por la Casa Quintín Rufiner de Valladolid en 1919; el mueble que aloja los tubos y maquinaria del instrumento es del siglo XVIII.

En la sacristía destaca un retablo fingido, pintado en trampantojo, del estilo de Diego Valentín Díaz y Felipe Gil de Mena. Imita un gran arco triunfal que acoge un tabernáculo también fingido. Además, en este ámbito se encuentran numerosos lienzos de los siglos XVII y XVIII, algunos de estimable calidad, obra de Diego Valentín Díaz y de Felipe Gil de Mena, y una gran cajonería del siglo XVII.

Desde la sacristía se accede al relicario, una estancia cuadrada, cuyas paredes están totalmente cubiertas de reliquias despositadas dentro de urnas de distintas formas y bustos de santos. Posee un retablo de mediados del siglo XVII en cuyo ático se encuentra una imagen de la Virgen, de alabastro, del siglo XV.

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Montes Torozos

Los Montes Torozos vallisoletanos, en amarillo.

Los Montes Torozos son una de las pocas ondulaciones que presentan los páramos al sur de la Tierra de Campos, están situados en el noroeste de la provincia de Valladolid y suroeste de la Provincia de Palencia, en España y ocupan 2000 km² aproximadamente.

Se trata de un páramo elevado sobre los valles circundantes (al sur el del río Pisuerga, al este del Carrión y con la Tierra de Campos al norte. La comarca comienza al SE de Palencia y termina en los alrededores de Tiedra. La parte NO se estrecha marcadamente y luego va ensanchando hacia su mitad.

Está ocupado escasamente con pequeños pueblos agrícolas, dedicados al cultivo del cereal y la vid fundamentalmente. En Torozos se asientan, más o menos vivos, 39 pueblos vallisoletanos y 5 palentinos. Además otros 36 municipios, 29 de Valladolid y 7 de Palencia, tienen parte de su término municipal sobre el páramo, aunque sus núcleos urbanos estén situados en las tierras llanas del perímetro.

En sus montes tuvo lugar históricamente el encuentro entre el Rey Felipe II y su hermano D. Juan de Austria (Jeromín). La villa murada de Urueña conserva casi íntegro su sabor medieval. En ella hay interesantes museos y se ha convertido recientemente en la "villa del libro". Todo La geografía de estos montes dende la ciudad de Palencia hasta Mota del Marques esta jalonada de fortificaciones o restos de las mimas, tanto el el propio monte como en sus estribaciones, esto denota la importancia estratejico militar que tuvo en época medieval sobre todo al ser frontera entre los reinos de Leon y Castilla. Las fortificaciones más importantes que quedan en pie son: los Castillos de Ampudia, Montealegre de Campos, Villalba de los Acores, Torrelobaton, Mota del Marques, Tiedra, Simancas, Fuensaldaña y Trigueros del Valle, el pueblo amurallado de Urueña y los restos de su castillo, La villa de Dueñas que conserva parte de sus fortificaciones medievales. Haciendo un repaso por su perímetro observamos que prácticamente todos los municipios del mismo han tenido alguna fortificación.

El Relieve de la Provincia de Valladolid está definido por una llanura interrumpida por algunas colinas de escasa altitud, como los Alcores o los Montes de Torozos, en la parte septentrional, y ciertas prominencias denominadas motas u oteros.

Los Montes de Torozos se intercalan entre la Tierra de Campos y la Campiña de Valladolid. Son mesas alineadas de NE a SO, que constituyen un relieve residual. Su límite meridional se sitúa frente al cauce de los ríos Pisuerga y Duero, con una altitud que oscila entre los 800 y 850 metros. Parece ser generalmente admitido que los Montes de Torozos son accidentes, aislados por demolición de los depósitos que les circundan. "Meseta formada por aislamientos de las masas de terreno que en otro tiempo la rodeaban. Cerros testigos de las alturas lejanas que al final del período terciario alcanzara el territorio en virtud de la multisecular sedimentación que la evolución de los grandes cursos fluviales posteriores, que aún las cercan, han ido operando alrededor, dejándolos aislados en la campiña, sobre la que yerguen su horizontalidad.

El punto mas alto de estos montes es el Monte Sardonedo con 862,4 msnm segun el IDECyL situado en el termino municipal de Valdenebro de los Valles. Siendo sus coordenada geodesicas UTM X( 335.178,79) Y (4.634.441,45).

Antonio Ponz, en su Viaje por España, (2ª edición, 1788), describe a los Montes de Torozos como una cordillera de lomas no muy elevadas y de valles tampoco muy profundos que casi divide a Castilla la Vieja en dos partes. Advierte que dicha cordillera no se encuentra "tan poblada ni tan continuada de árboles como se supone haber sido antiguamente, aunque hay trechos que cuentan leguas de espesura, y las plantas son regularmente carrascos, encinas, robles y, en las praderas, fresnos con otros árboles y arbustos".

Pascual Madoz recoge en su diccionario como la única cordillera que merece este nombre la de los Alcores que, ocupando la parte NE del partido de la Mota del Marqués, penetra en el de Medina de Rioseco por el SO., formando el famoso y antes temible Monte Torozos.

El geólogo Daniel Cortázar escribe que, aunque en nuestra provincia no existe cordillera alguna, hay en ella un sistema orográfico que conviene definir: "Hállanse constituidas las divisorias de las corrientes de agua que cruzan el país por dilatadas mesas, las más veces completamente horizontales y en ocasiones ligeramente quebradas por tesos y morones de poca altura. Estas mesas a las que dan en el país el nombre de páramos, se elevan por término medio unos 120 metros sobre el fondo de los valles más o menos anchurosos que las surcan. Entre los páramos debe citarse el conocido con el nombre de Monte de Torozos, que separa la cuenca del Pisuerga y la del Sequillo y en donde tienen su origen el río Hornija y su afluente el Bajoz, cuyas arroyadas bien pronto se profundizan hasta alcanzar el nivel general de las corrientes de la comarca".

Va experimentando un descenso en su altitud por Trigueros, Corcos, Cigales y Mucientes hasta Fuensaldaña y la gran depresión de la Maruquesa, ya asomada a Valladolid. La figura de los Torozos no es demasiado irregular. Tiene unos 248 km de perímetro, la mitad sur ensancha hasta los 35 km por 75 de eje longitudinal.

Aún persisten algunos de los bosques de quejigos y encinas que hace siglos lo constituían en su mayor parte.

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Source : Wikipedia