Europa

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Publicado por grag 08/03/2009 @ 14:09

Tags : europa, internacional

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Europa

Europa y el toro de Gustave Moreau (c. 1869).

Europa es uno de los continentes que forman el supercontinente Eurasia, situado entre los paralelos 36º y 70º de latitud norte, a la que de forma convencional y por motivos históricos es considerada un continente. Se extiende en la mitad oriental del Hemisferio Norte, desde el océano Glacial Ártico por el norte hasta el mar Mediterráneo por el sur. Por el oeste, llega hasta el océano Atlántico; por el este, limita con Asia, de la que la separan los montes Urales, el río Ural, el mar Caspio y la cordillera del Cáucaso.

Europa es el segundo continente más pequeño en términos de superficie, que abarca alrededor de 10.180.000 kilómetros cuadrados o el 2% de la superficie del planeta Tierra y alrededor de 6,8% del total de las tierras emegidas. Alberga un gran número de estados soberanos, cuyo número exacto depende de la definición de la frontera de Europa, así como de la exclusión o inclusión de estados parcialmente reconocidos. De todos los países europeos, Rusia es el mayor tanto en superficie como en población, mientras que el Vaticano es el más pequeño. Europa es el tercer continente más poblado después de Asia y África, con una población de 731.000.000 o alrededor del 11% de la población mundial. Según proyección de población de Naciones Unidas (variante media), la cuota de Europa se reducirá al 7% en 2050. Sin embargo, las fronteras de Europa y la población son objeto de controversia, ya que el término continente puede referirse a un bien cultural y político o a distinciones fisiográficas.

Europa es la cuna de la cultura occidental. Las naciones europeas desempeñan un papel preponderante en los asuntos mundiales desde el siglo XVI en adelante, especialmente después del comienzo de la colonización. En los siglos XVII y XVIII, las naciones europeas controlaron la mayor parte de África, América, y gran parte de Asia. La Primera Guerra Mundial y la Segunda Guerra Mundial condujeron a una disminución en el dominio de Europa en los asuntos mundiales cuando los Estados Unidos y la Unión Soviética tomaron la prominencia. La Guerra Fría entre las dos superpotencias dividió Europa a lo largo del Telón de Acero. La integración europea dio lugar a la formación del Consejo de Europa y la Unión Europea en Europa occidental, las cuales se han expandido hacia el este desde la caída de la Unión Soviética en 1991.

El término "Europa" tiene múltiples empleos. Sus principales son geográficos y políticos.

El análisis más extendido de esta palabra lo considera como una composición de las palabras griegas Ευρυς (“ancho”) y Ωπς (“vista, ojo”), pero se trata sin duda de una etimología incierta. Otros lingüistas piensan que viene de la palabra semítica ereb, que significa “ponerse el sol” (occidente). Desde una perspectiva asiática o medio-oriental, el sol se pone efectivamente en Europa, la tierra al oeste.

En la mitología griega, Europa (Ευρώπη en griego), hija de Agenor y de Telefasa, hermana de Cadmo era una princesa fenicia. Cuando estaba divirtiéndose con sus compañeras en la playa, Zeus la observó y acabó enamorándose de ella. Zeus se transformó en un toro blanco, tan manso, que Europa se acercó a él, puso flores sobre su cuello y finalmente se atrevió a montarlo; entonces, Zeus se levantó y cruzó el mar, llevándola a la isla de Creta, donde Europa dio a luz a Minos. En las obras de Homero, Ευρώπη es una reina mitológica de Creta y no una definición geográfica. Más tarde, la palabra pasó a significar Grecia Continental y desde el año 500 a. C. su significado contiene toda la tierra al norte del mar Mediterráneo.

El hombre de Neanderthal está considerada la única especie humana autóctona de Europa. Esta especie se encontraba ya en Europa cuando llegó el hombre de Cro-Magnon (Homo sapiens), especie a la que pertenece toda la humanidad actual. Éstas dos especies humanas convivieron durante bastante tiempo hasta que el hombre de Neanderthal se extinguió probablemente debido a la competencia con el hombre de Cro-Magnon, si bien aún quedan numerosos interrogantes sobre el hombre de Neanderthal y su extinción. Por otra parte, parece probado que no existió cruzamiento reproductivo entre ambas especies.

La antigüedad clásica está dominada por el influjo de la civilización greco-latina, y del Imperio Romano sobre el resto de Europa. La decadencia del Imperio Romano y la llegada de nuevos grupos étnicos con nuevos reinos, llevó a la fragmentación política de Europa.

El comienzo de la Edad Media se sitúa tradicionalmente en el año 476 con la caída del Imperio Romano de Occidente. Este acontecimiento fue seguido por sucesivos intentos de unificación y conquista, que sumieron al continente en numerosos conflictos y guerras durante la Edad Media, como la guerra de los Cien Años (que duró más de un siglo). Esto, junto con la influencia sobre el continente de nuevos grupos, como los mongoles llegados por las estepas, o el surgimiento del Islam, creándose una barrera que dividió dos culturas y el Mediterráneo, y con los choques en esta frontera, moldeó está época en el continente.

La Edad Moderna marca para Europa el inicio de procesos que mucho después darán lugar a la globalización, y es el tiempo en el que los conflictos bélicos se hicieron cada vez más desastrosos, como la llamada guerra de los Treinta Años.

Los procesos económicos y el desarrollo científico y tecnológico se aceleró en desmedro de otros continentes de manera mucho más notoria durante la edad contemporánea, produciendo tensiones por competencias que desencadenaron más guerras (como las guerras Napoleónicas y las guerras mundiales). Hoy los procesos tendentes a la unificación se procuran pacíficamente, tal es el caso de la Unión Europea, cuyo origen se remonta a la Declaración Schuman de 1950.

Europa es el continente que ha tenido más influencia en la historia del mundo (descubrimientos, conquistas, colonizaciones, movimientos y revoluciones, guerras mundiales, etc).

Europa, el segundo continente más pequeño del mundo tras Oceanía, tiene una extensión de 10.530.751 km², representando el 7% de las tierras emergidas.

Hablando estrictamente en términos de ciencia geográfica contemporánea, Europa, como Oceanía, dejan de estar categorizadas como continentes y son consideradas macro-unidades geográficas MUG; ya que en efecto, en el caso de Europa esta macrounidad geográfica es una prolongación occidental del continente eurasiático. Caracteriza a Europa, tanto en lo geográfico (con mucha incidencia en lo climático como en su geografía humana), la elevada cantidad media de costas marítimas y oceánicas debida a la presencia de abundantes penínsulas, golfos, mares interiores e islas. Esto y el influjo de la Corriente del Golfo y la proximidad de los desiertos cálidos de África y Asia determinan que en Europa prepondere, pese a las latitudes, un clima templado excepcionalmente benigno para la habitabilidad humana. Por otra parte la abundancia de costas e hidrovías ha permitido y permite el tránsito de poblaciones y luego su establecimiento desde fines del pleistoceno (cuando los Homo sapiens substituyeron a los Homo neandertalensis).

También es Europa, si se la considera al modo tradicional como un continente, el continente más llano, con una altura media de 230 metros. La máxima expresión de estas planicies es La gran llanura del Norte, que se extiende 2.000 km desde las costas atlánticas francesas hasta los montes Urales, la frontera física más oriental con Asia. Los puntos más altos son el monte Elbrus (Rusia) en Europa oriental (5.642 m), el Shkhara (Georgia) (5.204 m) y el Mont Blanc (Italia-Francia) en Europa occidental (4.807 m).

Al sur, Europa está separada del continente africano por el mar Mediterráneo, frontera que se reduce a unos pocos kilómetros en el estrecho de Gibraltar, al sureste los límites con Asia también están dados por el Mediterráneo y sus mares subsidiarios, el mar de Mármara y el mar Negro. Si bien se observa, el mar Mediterráneo y su cuenca más que un límite (según los momentos históricos) es un nexo de unión con los otros "continentes" (las macrounidades geográficas de Asia y África), resultando los verdaderos límites culturales y étnicos las extensas regiones desérticas que se ubican al otro lado del Mediterráneo. Considerando a Islandia como parte de Europa y a Groenlandia como parte de América, se puede observar que las distancias entre Europa y el continente americano son también bastante exiguas.

Entre los golfos de Europa destacan el golfo de Vizcaya (Francia y España), el de Cádiz (España, Marruecos y Portugal), el de Dardanelos (Turquía), el del Bósforo (Turquía), el de Messina (Italia) y el de Oresund (Dinamarca y Suecia), entre otros.

Sus principales penínsulas son la Escandinava (Suecia, Noruega), Ibérica (España, Portugal, Andorra y Gibraltar), Itálica (Italia, San Marino y Santa Sede), Balcánica (Grecia, Albania, Bulgaria, República de Macedonia, Serbia, Croacia, Bosnia Herzegovina, Eslovenia, Kosovo y Rumania); además de las penínsulas de Kola (Rusia), Jutlandia (Dinamarca), Bretaña (Francia) y Crimea (Ucrania).

Sus principales islas son Gran Bretaña, Islandia e Irlanda.

En la actualidad, la política europea viene marcada por la existencia de un ente al cual pertenecen 27 países de Europa. Se trata de la Unión Europea. Además, tres estados más están pendientes de su entrada a dicha unión (Croacia, Turquía y Macedonia) y muchos otros, principalmente de los Balcanes, están interesados en incorporarse a medio plazo en la Unión Europea.

La inmensa mayoría de estados europeos se rigen por sistemas democráticos. A pesar de ello, no en todos ellos están igual de desarrollados los derechos de los ciudadanos. Eso sí, en casi todos, los derechos fundamentales están garantizados. Es de reseñar que el cumplimiento de estas misivas es indispensable para que un país pueda formar parte de la UE.

Además, son muchos los ciudadanos europeos que pueden moverse libremente entre distintos estados de Europa, dentro del marco del Espacio Schengen.

Europa está representada por diversas naciones. Aunque no todas las naciones aquí representadas tienen estado propio reconocido.

La economía de Europa es la más grande del mundo. Muchos de sus estados pertenecen al primer mundo.

En el siglo XIX se realiza la primera integración moderna de la economía de varios estados europeos a través de la Unión Aduanera de Alemania.

Alemania es económicamente la nación más poderosa de Europa, seguida por Francia, el Reino Unido e Italia aunque el primero en términos de renta per cápita es, tanto de Europa como del mundo, Luxemburgo. Existe una gran disparidad en la riqueza económica de los distintos países europeos, así, mientras en las cinco principales economías el PIB supera los 20.000 euros por persona, Moldavia apenas sobrepasa los 2.000.

Buena parte de la dinámica económica del continente se enmarca dentro del funcionamiento de la Unión Europea. Desde 2009, dieciséis estados europeos comparten una misma moneda, el euro (€).

La nueva realidad de la economía mundial, que se ha consolidado en el transcurso de la última década, está marcada principalmente por la desintegración de la Unión Soviética, el vertiginoso crecimiento de la República Popular China y la materialización de la unidad económica de buena parte de Europa.

En medio de estos cambios han surgido nuevos polos para la economía mundial que han impulsado el llamado proceso de "Globalización".

Una de las particularidades de la economía europea es el hecho de que varios estados de poca extensión territorial, sin mayores recursos naturales y sin poseer costas, cuentan con economías prósperas y con un elevado nivel de vida. Tal es el caso de Andorra, Luxemburgo, Suiza o Liechtenstein, así como Mónaco, aunque este último posee costas sobre el Mediterráneo.

La población europea actual es, en su inmensa mayoría, fenotípicamente caucásica, dividida en dos grandes grupos: los nórdicos, que suelen tener una pigmentación de piel blanca clara y rosada, cabello rubio, rojizo o castaño claro y los ojos azules, habitando principalmente en Alemania, Rusia, Reino Unido, Francia, Norte de Italia, Suiza, Suecia, Irlanda, Norte de España, Noruega, Finlandia, Holanda, etc. y los mediterráneos que en su mayoría tienen la piel blanca con un ligero rubor (mejillas semi rojas) en el rostro, cabello oscuro o castaño la gran mayoría con ojos café y en menor cantidad marrones, verdes, grises o azules, viviendo en el Sur de España, sur de Italia, sur de Francia, Portugal, Grecia y los Balcanes. Pero en las regiones intermedias entre estos dos grupos, se encuentran muchas poblaciones que presentan características de ambos.

Fueron varios los grupos étnicos que, a lo largo de los siglos, invadieron el continente europeo, entre ellos destacamos a los íberos, celtas, germanos, vikingos, latinos o romanos, etruscos, helénicos, eslavos, etc. considerados luego autóctonos de dicho continente, a los cuales se suma la migración desde el continente asiático: fenicios, árabes, judíos y gitanos entre otros.

En la actualidad existen otros tipos de inmigrantes, entre ellos los asiáticos del lejano oriente y los provenientes de África y América Latina.

Con respecto a la situación demográfica, destaca el hecho de cómo en el continente europeo la mayor parte de sus habitantes corresponde a una población adulta, con un envejecimiento progresivo y un marcado decrecimiento de la población juvenil. Esta situación ya resulta preocupante en varios países europeos, como Alemania, Austria, Francia, España, Bélgica, Países Bajos, Islandia, los países escandinavos, Dinamarca, Grecia y el Reino Unido, donde se produce una pirámide poblacional invertida con escasa población juvenil y sobre todo infantil. Este fenómeno también se da en Europa Oriental, donde en la década de los 90 del siglo XX, la caída del comunismo provocó un colapso de la natalidad, ya de por si baja dentro de los países comunistas europeos, junto con un brusco aumento de la mortalidad. En los últimos años, la caída de la natalidad en el antiguo bloque comunista se ha amortiguado, permitiendo una recuperación de unos índices de natalidad, más próximos a la estabilización de la población en la actualidad (1,5 hijos por mujer). En países como Irlanda, Italia, Portugal y Suiza, la situación con respecto a la natalidad está más equilibrada, sin el sesgo de la pirámide invertida en su demografía.

Otro rasgo característico de la demografía europea, es la elevada tasa de inmigración, destacando España en los últimos años, donde de tener una población extranjera inferior a los 100.000 habitantes en 1999, se ha pasado a varios millones, ya por encima del 10% de la población y convirtiéndose en el primer receptor europeo de inmigración, superando a los países que tradicionalmente fueron los receptores de la inmigración, como Alemania, Francia o el Reino Unido. En el caso de España, se pasó de 39 millones de habitantes en 1999, y con una pronunciada caída de la población desde los 42 millones que se había dado en los años previos a 1999, a 45 millones en 2006, sin incluir la inmigración ilegal; este hecho sirvió al gobierno español para aumentar el peso dentro del parlamento europeo, al recibir más escaños por su población.

Los problemas asociados al envejecimiento de la población pueden ser resumidos en dos partes, un menor crecimiento económico por los desequilibrios del sistema social y por un rasgo de menor innovación dentro de las sociedades envejecidas, y el mantenimiento del sistema de pensiones, cuya balanza de pagos queda seriamente dañado cuando el número de pensionistas supera al de trabajadores. Por estas dos razones, por considerarse un complemento de los sistemas de ayuda internacional, y por la política de hechos consumados, algunos gobiernos europeos han apoyado la inmigración en épocas de bonanza económica o para paliar los problemas antes citados.

Las diez lenguas con mayor número de hablantes son el ruso, el alemán, el turco, el francés, el inglés, el español, el italiano, el polaco, el ucraniano y el serbocroata. A pesar de esto, en Europa se habla el 3% de todas las lenguas del mundo.

Los católicos son mayoritarios en 23 países, los ortodoxos en 10, los protestantes en 9 y los musulmanes en 5 (Albania, Azerbaiyán, Bosnia-Herzegovina, Kosovo, Turquía).

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Supercopa de Europa de Balonmano

La Supercopa de Europa (inglés: Champions Trophy) es una competición entre clubes de balonmano europeo organizada por la EHF (European Handball Federation) celebrada anualmente desde 1996. Compiten cuatro equipos: los dos finalistas de la Copa de Europa de la temporada anterior, el campeón de la Recopa y el campeón de la Copa EHF de la temporada anterior.

La competición se disputa en tan sólo dos días en una sede neutral, y cada año en una ciudad diferente. El primer día se celebran los dos partidos de semifinales y el segundo día se disputa la final entre los dos vencedores de las semifinales.

En la época moderna en su versión masculina, los clubes españoles son los grandes dominadores de la competición, ya que han ganado 8 de las 12 ediciones disputadas. El FC Barcelona es, con cinco títulos, el club que más veces ha ganado el trofeo.

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Club Esportiu Europa

Partido del centenario entre CE Europa y CA Osasuna (5 de junio de 2007)

El Club Esportiu Europa es un club polideportivo catalán del histórico barrio de Gracia de Barcelona (España). Fue fundado en 1907. Tiene secciones de fútbol, baloncesto, fútbol sala y fútbol femenino. Es fundamentalmente conocido por su primer equipo de fútbol, que actualmente compite en la Tercera división española, aunque en los años '20 tuvo el honor de ser uno de los diez clubes que fundó la Liga española de fútbol, militando tres temporadas en la Primera división española, y en 1923 fue finalista de la Copa del Rey, cayendo derrotado en la final por un gol a cero. Además, el CE Europa ostenta tres títulos de la Copa Cataluña, conseguidos en 1923, 1997 y 1998.

El CE Europa también pasó a la historia por ser el anfitrión y ganador del primer partido de baloncesto que se disputó en España: fue el 8 de diciembre de 1922, y el Europa venció al Laietà BC por 8 a 2. El club graciense fue uno de los mejores equipos de baloncesto de Cataluña durante los años '20 y '30.

El Club Esportiu Europa fue fundado el 5 de junio de 1907, de la fusión de dos modestos clubes de Gracia, el Provençal y el Madrid de Barcelona. Ante la dificutad económica de registrarse, decidieron tomar la plaza y nombre del FC Europa, que ya estaba inscrito y a punto de desaparecer.

Mientras duró el amateurismo deportivo, el Europa fue uno de los principales clubes de Cataluña, viviendo su etapa dorada en los años veinte y primeros de los treinta. La temporada 1922/23 logró su primer gran éxito, el Campeonato de Cataluña, que por entonces era un torneo de gran prestigio, ya que sólo sus campeones podían disputar la Copa del Rey, el principal título del fútbol español hasta la creación de la liga, en 1929.

En la edición de la Copa, disputada esa misma temporada, el Europa eliminó al Sevilla FC y al Sporting de Gijón y se plantó en la final, que disputó contra el Athletic Club de Bilbao en el Estadio de Les Corts de Barcelona, el 13 de mayo de 1923. Por el Europa se alinearon en aquel partido: Bordoy, Serra, Vidal, Javier, Pelao, Artisas, Pellicer, Juliá, Cros, Olivella y Alcázar. Según las crónicas, los europeístas estrellaron diez balones en los palos, para acabar sucumbiendo con un solitario gol que los bilbaínos anotaron en un contragolpe.

Este subcampeonato de Copa permitió que el Europa fuese elegido como uno de los diez equipos que participaron en la primera temporada de la Primera división de la liga española de fútbol. El primer partido en la máxima categoría lo disputó el 10 de febrero de 1929, en la jornada inaugural del torneo. El Real Madrid se impuso que aquel partido por 5-0. Una semana después, Manuel Cros sería el autor del primer gol del Europa en Primera división, en un partido que terminó con victoria por 5-2 sobre el Arenas de Getxo.

El Europa permaneció tres temporadas consecutivas en Primera división, hasta perder la categoría al término de la temporada 1930/31. La dificultad económica para mantener un equipo compitiendo en Segunda división obligó al Europa a fusionar su primer equipo con el Gracia FC, otro club histórico que con el nombre de FC España de Barcelona también había sido subcampeón de la Copa del Rey. El resultado de la unión de ambos clubes fue un equipo llamado Cataluña FC que tuvo corta vida y fue disuelto antes de terminar la temporada. A pesar de la desaparición, el CD Europa, que había mantenido un equipo amateur conservando el nombre y los distintivos históricos, pudo continuar su historia en las categorías amateurs.

El club no volvería a militar en categoría nacional hasta la temporada 1951/52, en que ascendió a Tercera división, que por entonces era la tercera categoría de la liga española. En 1963 fue campeón de su grupo y logró ascender a Segunda división. En esta categoría se mantuvo cinco temporadas consecutivas, clasificando en tercer lugar en 1964, a la puertas de la promoción a Primera División. Una reestructuración federativa, el verano de 1968, devolvió a los europeístas a Tercera, categoría en la que se han venido manteniendo con regularidad hasta la fecha.

A mediados de los años noventa, el club vivió un efímero resurgir. La temporada 1994/95 debutó en Segunda división B, aunque sólo se mantuvo un año en la categoría de bronce. Un año después inauguró su remodelado Estadio del Nou Sardenya. La temporada 1996/97 lograba, 74 años después, ser nuevamente campeón de Cataluña, tras eliminar al RCD Espanyol y derrotar por sorpresa en la final de la Copa Cataluña al FC Barcelona. Un año después, reeditó el título.

Durante la temporada 2007/08 el CD Europa celebra el centenario de su fundación. Entre los festejos, el 5 de junio de 2007 se disputó en el Nou Sardenya un encuentro contra el CA Osasuna que terminó 1-2, marcando Lucas el tanto local.

Inicialmente el Europa vistió con uniforme a rayas verticales azules y blancas. El tradicional escapulario no se adoptó hasta 1929, con motivo de su primera temporada en Primera división.

El CE Europa juega sus partidos en el Nou Sardenya, estadio construido en 1995 sobre el antiguo Sardenya, originalmente edificado en 1940. El recinto está ubicado en el barrio de Gràcia, entre las calles Sardenya, Camèlies y Secretari Coloma. Tiene capacidad para 7.000 personas, césped artificial homologado por la FIFA y unas dimensiones de 100 x 63 metros.

Anteriormente, el club regentó varios campos en la ciudad de Barcelona. El primer terreno de juego estaba ubicado en la calle Industria. En 1910 arrendó unos terrenos ubicados entre las calles Mallorca, Sicilia, Provenza y Nápoles. Luego, en 1914, se trasladó no muy lejos, a la calle Marina, al lado del Templo de la Sagrada Familia. Entre 1918 y 1924 disputó sus partidos en un campo situado entre las calles Industria, Cerdeña, Coello y Sicilia, en un estadio que disponía de una tribuna con capacidad para 3.000 personas. En 1925 se trasladó a su histórico estadio de El Guinardó, también conocido como camp dels cuartels, por estar ubicado al lado de un cuartel, en la calle Encarnación, muy cerca del actual Nou Sardenya. El Guinardó albergó durante tres temporadas los partidos del Europa en Primera División. En 1932, con la desaparicón del equipo profesional, se trasladó al Camp dels Quinze, en Mariscal Jofre y posteriormente a unos terrenos entre las calles Providencia y Sardenya. Durante la Guerra Civil Española este estadio quedó totalmente inutilizado para la práctica del fútbol. Ello obligó al Europa a jugar de prestado en las canchas de otros equipos de la ciudad, como el FC Martinenc y la UE Sants, hasta inaugurarse el estadio Sardenya, el 1 de diciembre de 1940.

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Historia de Europa

Influencia militar en la Europa de la Guerra fría. La OTAN en azul y el Pacto de Varsovia en rojo.

La historia de Europa se refiere al conjunto de sucesos relativos al continente europeo, desde que fue poblado por los primeros seres humanos hasta la actualidad.

Según una de las teorías, el Homo Sapiens nació hace unos 130.000 años en África. Sin embargo, también muchos de estos humanos pueden haber llegado desde Asia y el Cercano Oriente a Europa, donde se asentaron entre 40.000 y 25.000 a. de C. (Paleolítico Superior).

La Antigüedad clásica está dominada por el influjo de la civilización greco-latina sobre el resto de Europa. La fragmentación política de Europa y los sucesivos intentos forzados de unificación sumieron al continente en numerosos conflictos y guerras durante la Edad Media, como la Guerra de los Cien Años (que duró más de un siglo).

La Edad Moderna marca para Europa el inicio de procesos que mucho después darán lugar a la globalización, y es el tiempo en el que los conflictos bélicos se hicieron cada vez más desastrosos, como la llamada Guerra de los Treinta Años. Los procesos económicos y el desarrollo científico y tecnológico se aceleraron en desmedro de otros continentes de manera mucho más notoria durante la Edad Contemporánea, produciendo tensiones por competencias que desencadenaron más guerras (como las guerras Napoleónicas y las guerras mundiales). Hoy los procesos tendentes a la unificación se procuran pacíficamente, tal es el caso de la formación de la Unión Europea, si bien no exenta de avances y retrocesos.

El hogar natal de la raza humana no parece haber sido Europa, sino África, y por ende, el ser humano llegó a Europa desde afuera, en un movimiento colonizador. Cerca de unos 500.000 años atrás ya existían especímenes homínidos tales como el Hombre de Heidelberg, por ejemplo, pero el ser humano actual (el Homo Sapiens) llegó mucho más tardemente. La última oleada de población se produjo hace unos 25.000 años, tratándose del Hombre de Cro-Magnon, el cual reemplazó a la población nativa, conformada por el Hombre de Neanderthal, bien sea que haya asimilado, o bien exterminado a dicha población; si hubo o no hibridación entre neanderthales y cromañones, es aún materia de debate en el mundo científico.

El fin de la Era Glaciar y la llegada del Holoceno produjeron algunos cambios geográficos de importancia. Así, el casquete de hielo que cubría el norte de Europa desapareció, y al subir el nivel del mar, las Islas Británicas quedaron separadas del continente por el Canal de la Mancha. En los 10.000 años siguientes se desarrollaron varias culturas, que a través del desarrollo de la agricultura, crearon una civilización incipiente, cuyos núcleos pueden ser rastreados en Hallstatt o La Tène. El mayor testimonio de dicha cultura es la retahíla de megalitos que cubrieron a Europa, incluyendo dólmenes, trilitos, menhires y el fastuoso sitio arqueológico de Stonehenge.

Hacia el año 3000 a. C., por influencia de la cultura del Medio Oriente, en la isla de Creta surgió una civilización que construyó un imperio marítimo que abarcó a todo el mar Egeo, y que comerció con Egipto y el Levante. Creta se hundió aproximadamente hacia 1450 a. C. por razones todavía no bien determinadas. El vacío de poder fue ocupado por los Reinos Micénicos, que dominaron las costas balcánicas durante los siguientes tres siglos, hasta que la irrupción de los dorios hacia 1100 a. C. creó una Edad Oscura en Grecia. Después de dicha Edad Oscura, los griegos se estructuraron políticamente en torno a comunidades autónomas llamadas polis ("ciudad-estado"). A diferencia de otras culturas, los griegos nunca formaron un solo gran imperio; cuando fueron unificados, sucedió por obra de invasores externos (macedonios y romanos), y no por sí mismos.

Por su parte, los griegos emprendieron dos oleadas colonizadoras, a Jonia primero, y luego por toda la cuenca del mar Mediterráneo y el mar Negro posteriormente, fundando las ciudades que después serían Marsella, Nápoles, Tarento, Síbaris, Bizancio, etc. Aunque centrándose en África, los fenicios y cartagineses también llevaron a cabo labores de fundación de ciudades en Europa, incluyendo a Tartessos y Cartagena. En el norte de Italia, de manera paralela, surgió la cultura de los etruscos.

Durante la segunda mitad del Primer Milenio, el Mediterráneo se convirtió en campo de batalla para distintas potencias políticas. Atenas intentó hacerse con la hegemonía del Mediterráneo a través de la Liga de Delos, a la vez que vivió un período de esplendor durante el llamado Siglo de Pericles, pero colapsó después de su derrota en las Guerras del Peloponeso (431 a. C.-404 a. C.). Siguió un siglo de inestabilidad en Grecia, hasta que Filipo II la unificó bajo su hegemonía. Posteriormente, Alejandro Magno emprendió la conquista del mundo oriental, y aunque después de su muerte (323 a. C.) las potencias orientales volvieron a ser independientes, Macedonia permaneció como gran potencia.

En el Occidente, por su parte, empezó a surgir el poderío de la República Romana. Esta se enfrentó a los etruscos en una larga serie de guerras, que culminaron con la anexión de las principales ciudades etruscas hacia 250 a. C.. A la vez se enfrentaron al poderío cartaginés y lo doblegaron en las Guerras Púnicas (264 a. C.-146 a. C.). Durante el siglo siguiente, los romanos se extendieron por Grecia y por Oriente. En Europa, los romanos siguieron extendiendo sus fronteras tierra adentro, hasta que en la época del Emperador Octavio Augusto (31 a. C.-14 d. C.), el Imperio Romano cubría todas las tierras europeas al sur de los ríos Rin y Danubio.

En este proceso de expansión, los romanos destruyeron la cultura de los celtas en Hispania y en la Galia. Después, al saltar a Gran Bretaña en el año 43, los romanos destruyeron los núcleos celtas en Inglaterra y Gales. Con todo, la cultura druidídica se conservó en Irlanda y Escocia.

Al otro lado del Río Rin, por su parte, vivían las tribus de los germanos. No formaron un reino unificado, sino que eran colecciones de tribus comandadas por un rey y una aristocracia tribal. Algunas tribus de germanos intentaron cruzar la frontera y atacar a los romanos, aunque sin éxito (los cimbrios y teutones, por ejemplo). Durante los cuatro siglos que van desde la época de Julio César hasta la de Teodosio el Grande, la frontera de los ríos Rin y Danubio fue efectivamente el límite entre la cultura de los romanos y la de los germanos.

En el año 235, el Imperio Romano entró en un período de caos y confusión, del cual salió medio siglo después, pero fuertemente debilitado, y con una economía y políticas de corte marcadamente más totalitario; este nuevo régimen es llamado el Dominado. Durante esta crisis, los bárbaros germanos empezaron a presionar con fuerza mayor al Imperio Romano, e incluso colonizaron (o fueron llamados como colonos) a varias tierras romanas fronterizas.

En esta época, dentro del Imperio Romano, prosperó la religión del Cristianismo. En 313, Constantino decretó la tolerancia religiosa hacia los cristianos en el llamado "Edicto de Milán", mientras que en 395, Teodosio el Grande proclamó al Cristianismo como religión oficial del Imperio. En este período, y en particular desde el Concilio de Nicea en adelante, el Cristianismo desarrolló fuertes estructuras jerárquicas, además de desarrollar fuertemente la doctrina y los dogmas de fe. En ese sentido, el Cristianismo empezó a desarrollar la fisonomía que presentaría la Iglesia Católica durante la Edad Media.

En el año 378, en la Batalla de Adrianópolis, los germanos le infligieron una dura derrota a los romanos. A partir de entonces la presión de los germanos aumentó aún más. En 406 cruzaron el Río Rin, y ante la impotencia de los romanos, se instalaron en varias tierras del Imperio. En 410, los visigodos saquearon Roma (por primera vez en siete siglos la ciudad imperial es hollada), y los vándalos repiten esto en 455. Aunque todavía nominalmente en pie, el Imperio Romano se disgrega. En 476, Odoacro (jefe de la tribu de los hérulos) toma el poder, pero en vez de proclamarse Emperador, envía las enseñas imperiales a Bizancio, terminando así de iure el Imperio Romano de Occidente.

Los caudillos germánicos se lanzaron entonces, durante los siglos V y VI, a varias guerras que los debilitaron políticamente. Hacia el año 600 sobrevivían sólo los reinos de los visigodos, los lombardos, los francos y los anglosajones. Estas monarquías eran verdaderas aristocracias militares, en las que el rey era más un "primus inter pares" que un verdadero monarca absoluto.

Después de la desintegración del mundo antiguo como consecuencia de las irrupciones de los pueblos germánicos: Bélgica (259), Galia (268-78), Italia (260-70), Tracia, Grecia y Asia Menor (258-69), cuando los persas derrotaron y capturaron al emperador Valeriano (260). viene la época de la Baja Edad Media o de las Edades Oscuras , que abarca el periodo comprendido desde la caída del Imperio Romano hasta el feudalismo. En el año 409 los jutos, anglos y sajones desalojan a los romanos de la Gran Bretaña; En el 490 visigodos y vándalos llegan a España, mientras que los hunos alcanzan Orleáns y Milán. Esta invasiones suponen la disolución y desplazamiento del centro del poder imperial de Roma hacia el norte de Europa en lo que sería el Imperio Carolingio.

Los germanos se lanzaron también a la tarea de unificar la sociedad germánica con la romana. En muchos casos esto se reflejó en un proceso legislativo que tendió a unificar las leyes aplicables a los germanos y a los romanos. Este proceso legislativo vino a quedar completo en el siglo VII, época en la que ya no era posible distinguir entre ambas poblaciones.

Mientras el Imperio Romano de Occidente era destrozado por los bárbaros, el Imperio Romano de Oriente consiguió sobrevivir. Algunos consideran a Constantino I (reinó 306-337) como el primer "emperador bizantino". Fue él quien trasladó la capital imperial en 324 de Nicomedia a Bizancio, refundadola como Constantinopla, o Nova Roma ( "Nueva Roma"). La ciudad de Roma en sí no había servido como la capital desde el reinado de Diocleciano. Otros fechan los inicios del Imperio en el reinado de Teodosio I (379-395) y consideran que el cristianismo se instauro como religión oficial suplantando a la religión pagana romana, tras su muerte en 395, cuando la división política entre el Este y el Oeste se convirtió en permanente. Sin embargo, otros fechan todavía más tarde el inicio del imperio, en 476, cuando Rómulo Augústulo, tradicionalmente considerado el último emperador occidental, fue depuesto, con lo que el único que conservo la autoridad imperial, fue el emperador griego en el Oriente. Otros apuntan a la reorganización del imperio en la época de Heraclio (620), cuando los títulos Latinos fueron sustituidos oficialmente con versiones en griego. En cualquier caso, el cambio fue gradual y para la década de 330, cuando Constantino inauguró su nueva capital, el proceso de helenizacion y el aumento de la cristianización ya estaban en marcha. Se considera generalmente que el imperio termino después de la caída de Constantinopla bajo los turcos otomanos en 1453.

Bajo la égida de Justiniano I (527-565), los generales bizantinos iniciaron una ambiciosa serie de campañas militares para anexarse los antiguos territorios romanos de Occidente, conquistando el norte de Africa a los vándalos, Italia a los ostrogodos (aunque por breve tiempo, porque en 568 se la apoderaron los lombardos) y partes de Hispania, que consiguieron mantener en su poder hasta 622. Sin embargo, el desgaste de estas guerras, más las emprendidas por Justiniano y sus sucesores contra la potencia persa de los sasánidas, debilitaron mortalmente al Imperio. Además, la Peste de Justiniano afectó al Imperio Bizantino, incluida su capital Constantinopla, en los años 541-542. Se estima que la plaga provocó hasta un máximo de 100 millones de muertes en todo el mundo, causado la caída de alrededor del 50% de número de habitantes de Europa entre 541 y 700. El éxito de las conquistas árabes, también puede haber contribuido a la catastrofe demográfica. En el siglo VII la irrupción de los árabes le asestó al Imperio Bizantino un duro golpe, privándolo de sus territorios africanos (incluyendo Egipto), de Palestina y de Siria. A partir de entonces el Imperio Bizantino sería una potencia que basaría su poderío en el dominio de la Anatolia y los Balcanes.

Las conquistas árabes llegaron hasta Europa. En el año 711, al mando de Tarik y enviados por el gobernador africano Muza, los árabes conquistaron y destruyeron el Reino Visigótico, y se anexaron Hispania. Aun así, un núcleo de montañeses asturianos resistió, y se transformaría en la semilla del contragolpe cristiano contra los musulmanes. En 732, una incursión musulmana contra la Galia fue frenada en la Batalla de Poitiers por Carlos Martel, marcando el máximo de expansión musulmana en Europa. Algo después, en 756, el Emir Abderramán I se independizó del Califato Abasida, y creó en España el Emirato de Córdoba, que se transformó en un importante núcleo del saber y la cultura en la Europa de la Edad Media.

Después de la caída del Imperio Romano en Occidente en el siglo V, Europa occidental emerge como una nueva civilización porque las invasiones bárbaras la separaron del Imperio Bizantino (Imperio Romano de Oriente) que sobrevivió otro milenio.

El Feudalismo reemplazó al Imperio Romano en Europa. La única institución que sobrevivió fue la Iglesia Católica, que preservó parte de la cultura romana, y se convirtió en la principal fuente de aprendizaje hasta el siglo XIII. Hasta el año 1000 crece el feudalismo, que debilita al Sacro Imperio Romano y define a la Iglesia Católica como el mayor poder cristiano, ya que el papado no solo tenia su propio estado, sino que atesoraba todo el saber grecorromano y era el guía espiritual de todos los poderosos estados europeos, consiguiendo controlar en muchas ocasiones sus políticas exteriores y de conquistas.

La Casa de los Pipínidas, a la que pertenecía como mayordomo de palacio de los francos el mencionado Carlos Martel, pidió reconocimiento al Papado como reyes, y fueron entronizados. La Dinastía Merovingia fue reemplazada así por la Dinastía Carolingia. Como parte del acuerdo entre Pipino el Breve (hijo de Carlos Martel) y el Papado, varios territorios italianos fueron entregados a éste, transformándose en la semilla de los futuros Estados Pontificios.

El hijo de Pipino el Breve fue Carlomagno, quien gobernó el Imperio Carolingio desde 771 hasta su muerte en 814. Carlomagno, aliado con el Papa, hacia el año 800, conquista Francia, el oeste de Alemania, gran parte de Italia y partes de otros países. Surge el Sacro Imperio Romano Germánico cuyo emperador intenta dominar al papado que había constituido un estado independiente en el centro de Italia.

Carlomagno protegió al Papado, lidiando varias guerras contra sus enemigos tradicionales los lombardos y fortaleciendo el rol social de la Iglesia. Creó también la Escuela Palatina, a cargo de Alcuino de York, y propulsó el llamado Renacimiento carolingio. En política exterior intentó atacar a los musulmanes de España, operación que se vio frustrada por la dura derrota sufrida en la Batalla de Roncesvalles (778), aunque en 804 creó la Marca Hispánica, futuro núcleo del Condado de Barcelona. Libró también una guerra de aproximadamente 30 años contra los sajones, e inició la cristianización de Alemania. Entabló relaciones diplomáticas tanto con el Imperio Bizantino como con el Califato Abasida. En el ámbito interno llevó a cabo una serie de reformas administrativas, dividiendo su imperio en marcas y condados, algunos de los cuales sobrevivieron a su Imperio como entes independientes.

Sin embargo, al morir Carlomagno en 814, su heredero Ludovico Pío resultó ser un monarca débil y no pudo proseguir la obra de su antecesor. En 843, los hijos de Ludovico Pío (nietos de Carlomagno) se repartieron el Imperio en el Tratado de Verdún, surgiendo así las coronas de Francia y de Alemania (otro territorio surgido de dicho tratado, la Lotaringia, se desintegró rápidamente).

Después del Gran Cisma de Oriente y Occidente, el cristianismo occidental fue aprobado por los recién creados reinos de Europa Central: Polonia, Hungría y Bohemia. La Iglesia Católica Romana se desarrolló como una gran potencia, dando lugar a conflictos entre el Papa y el Emperador. En 1129 la Iglesia Católica estableció la Inquisición para hacer los europeos occidentales sus miembros por la fuerza. La Inquisición castigaba a aquellos que practican la herejía para que se arrepiesen. Si no podían hacerlo, sufrían la pena de muerte. Durante este tiempo muchos Nobles gobernaron la iglesia. Los monjes de Cluny consiguieron establecer una iglesia donde no existiesen los Nobles. El Papa Gregorio VII, continuó la labor de los monjes con 2 objetivos principales: librar la iglesia de control de los reyes y nobles y aumentar el poder del Papa. La influencia de la Iglesia Católica Romana crecido enormemente debido a las conversiones de reyes paganos (Escandinavia, Lituania, Polonia, Hungría), Reconquista cristiana de Al-Ándalus, y las cruzadas. Como resultado, la mayor parte de Europa era católica romana en el siglo XV.

Los primeros signos del renacimiento de la civilización en Europa occidental comenzaron a aparecer en el siglo XI, cuando el comercio comenzó de nuevo a Italia, dando lugar a la situación económica y el crecimiento cultural de ciudades-estado independientes, tales como Venecia y Florencia y, al mismo tiempo, los estados-nación empezaron a tomar forma en lugares como Francia, Inglaterra, España y Portugal, aunque el proceso de su formación (por lo general marcado por la rivalidad entre la monarquía, la aristocracia señores feudales y la iglesia) en realidad tomó varios siglos. Estos nuevos estados-nación comenzaron a escribir en sus propias lenguas en lugar del tradicional latín. Por otra parte, el Sacro Imperio Romano, basado esencialmente en Alemania y Italia, se vio fragmentado en un sinnúmero de principados feudales o pequeñas ciudades-estado, cuya sujeción al emperador fue sólo formal.

Los siglos XIII y XIV, cuando el Imperio Mongol llegó al poder, se llama a menudo la edad de los mongoles. Ejércitos mongoles se extendieron hacia el oeste bajo el mando de Batu Jan. Sus conquistas incluyeron la parte occidental de Rusia (salvo Novgorod, que se convirtió en vasallo), las tierras de los Cumano, Hungría y Polonia (que había permanecido como Estado soberano). Registros mongoles indican que Batu Khan estaba planeando una completa conquista de las restantes potencias europeas, comenzando con un ataque de invierno en Austria, Italia y Alemania, cuando debió regresar a Mongolia tras la muerte del Gran Khan Ugedei. En Rusia, los mongoles de la Horda de Oro gobernaron durante casi 250 años.

Durante el siglo XV en Francia, Inglaterra y España, nuevos monarcas formaron poderosas naciones.

La Iglesia Católica estaba perdiendo poder por la corrupción, conflictos internos, y el surgimiento de la cultura en lo artístico, filosófico, científico y tecnológico, del movimiento renacentista.

Las nuevas naciones tenían guerras y problemas políticos.

Martín Lutero empezó la reforma en 1517, lo que provocó las guerras y persecuciones religiosas, con enormes implicaciones para Europa.

Enrique VIII (Inglaterra) se autoproclamó cabeza de la Iglesia, y el imperio Alemán en cabeza de los Habsburgo fue atacado por los príncipes protestantes de Alemania.

En Europa Central, polacos, lituanos, y húngaros, adoptaron la tolerancia religiosa entre los católicos, protestantes, ortodoxos y judíos. También los reyes católicos Isabel de Castilla yFernando de Aragón estaban muy preocupados por la extinción de su religión por lo que tomaron medidas cautelarias y así lograr que su religión no se extinguiera .

Desde principios del siglo XV extendiéndose hasta comienzos del siglo XVII los navíos de Europa surcaron los mares del mundo en busca de nuevos socios y rutas comerciales con los que se pudo contribuir al floreciente capitalismo europeo. Durante estas exploraciones, los europeos descubrieron naciones y cartografiaron territorios que anteriormente no conocían.

En la segunda mitad del siglo XVIII se inicia en Inglaterra una transformación de las estructuras económicas y sociales que sirvió de base para el posterior desarrollo la revolución industrial en el siglo XIX. La expansión colonial conllevó un aumento en la demanda de productos que no podía cubrirse con la protoindustria tradicional. La creación de fábricas, con el consiguiente aumento significativo de la producción y las consecuencias sociales que éstas trajeron; el cambio en el comercio textil, pasando de la lana al algodón, con el desarrollo de nuevas tecnologías aplicadas a todo el proceso de producción textil; así como la invención de la máquina de vapor y su aplicación práctica en el ferrocarril; todo ello supuso una revolución económica que conllevó una auténtica ruptura con el modelo económico medieval.

Cuando se creó la maquina de vapor gran parte de las empresas la adquirieron y su producción se volvía más rápida y más sofisticada.

Al final del siglo XVIII, la negativa del rey francés Luis XVI (apoyada por la nobleza y el clero) de compartir el poder político con el llamado Tercer Estado originó la Revolución Francesa en 1789, como un intento de crear una nueva forma de gobierno basada en los principios de Liberté, Égalité, Fraternité (Libertad, Igualdad y Fraternidad). El rey fue ejecutado, Francia fue proclamada una república y una especie de gobierno democrático fue establecido. En el subsiguiente conflicto (relacionado con la coalición de la mayoría de las monarquías europeas que le declararon la guerra a la Francia republicana) el general Napoleón Bonaparte tomó el poder.

En los años de la éra Napoleónica, Francia venció repetidamente a Austria (cuyo monarca fue forzado a abdicar al título de Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico), Rusia, Prusia y a otras potencias aliadas principalmente a Inglaterra. También organizó la Confederación del Rin. Después de ser proclamado emperador francés en 1804, Napoleón fue derrotado finalmente en la Batalla de Waterloo en 1815.

Luego de la derrota de la Francia revolucionaria, las otras potencias mayores trataron de restaurar la situación que existía antes de 1789. De cualquier forma, sus esfuerzos no fueron suficientes como para detener la proliferación de los movimientos revolucionarios: las clases medias estaban fuertemente influidas por los ideales de democracia emanados de la Revolución Francesa, la Revolución Industrial trajo otros cambios sociales y económicos, las clases bajas empezaron a ser influenciadas por ideas socialistas, comunistas y anarquistas (especialmente las resumidas por Karl Marx en el Manifiesto del Partido Comunista, y la preferencia de los nuevos capitalistas por el Liberalismo.

Mayor inestabilidad vino de la formación de varios movimientos nacionalistas (en Alemania, Italia, Polonia, etc), que buscaban la unificación nacional o su liberación del gobierno extranjero. Como resultado, el periodo entre 1815 y 1871 vio un gran número de intentos revolucionarios y guerras de independencia. Aunque los revolucionarios eran comúnmente derrotados, la mayoría de los estados europeos se habían convertido en monarquías constitucionales (dejando de ser absolutistas). Hacia el año 1871, Alemania (victoriosa en la Guerra Franco-prusiana) se había desarrollado como un estado nacional unificado, llevándose a cabo la unidad alemana, bajo la figura del Imperio alemán, cuyo arquitecto fue Otto von Bismarck. Italia, cuyos estados también habían estado divididos, logró la unificación bajo el liderazgo de Camillo di Cavour y Giuseppe Garibaldi.

La dinámica política de Europa cambió en dos ocasiones durante el siglo XIX. La primera, tras el Congreso de Viena, y la segunda, después de la Guerra de Crimea. En 1815, durante el Congreso de Viena, las principales potencias de Europa se las arreglaron para producir un balance pacífico del poder entre los imperios después de las guerras Napoleónicas (a pesar de que ocurrieran movimientos revolucionarios internos). Pero la paz sólo duraría hasta que el Imperio Otomano hubiera declinado lo suficiente como para convertirse en blanco de los demás. Esto provocó la Guerra de Crimea en 1854 y se inició así un tenso periodo de choques menores dentro de los imperios de Europa que prepararon el estallido de la Primera Guerra Mundial.

Desde 1870, la hegemonía que Bismarck ejerció a lo largo de Europa puso a Francia en una situación crítica, obligando al país galo a reconstruir sus relaciones internacionales, buscando alianzas con Rusia e Inglaterra para controlar el creciente poderío de Alemania. De esta manera, Europa se dividió en dos, mejorando cada lado sus fuerzas militares y sus alianzas.

Luego de la relativa paz durante el siglo XIX, la rivalidad entre las potencias europeas estalló en 1914, cuando se inició la Primera Guerra Mundial. En un lado se encontraban Alemania, el Imperio Austrohúngaro y el Imperio Otomano (las Potencias Centrales), mientras que del otro lado se encontraban Serbia y la Triple Entente - la vaga coalición de Francia, Inglaterra y Rusia, a la que se le uniría Italia en 1915 y los Estados Unidos en 1917. A pesar de la derrota de Rusia en 1917 (la guerra fue una de las principales causas de la Revolución Rusa, que culminó en la formación de la Unión Soviética), la Entente finalmente consiguió el triunfo en el otoño de 1918.

En el Tratado de Versalles de 1919 los vencedores le impusieron duras condiciones a Alemania y reconocieron a los nuevos estados (como: Polonia, Checoslovaquia y Yugoslavia creados en Europa Central con territorios que pertenecieron a Alemania, Austria-Hungría, y al Imperio Ruso, tomando como base la supuesta autodeterminación de los pueblos. En las siguientes décadas, el temor al comunismo y a la Depresión económica de 1929-33 provocaron el auge de gobiernos extremistas - Fascista o Nazi - en Italia (1922), Alemania (1933), España (luego de una guerra civil que finalizó en 1939) y en otros países como Hungría.

Desde 1936 los futuros beligerantes de Europa en la Segunda Guerra Mundial comienzan a enfrentarse directa o indirectamente en el marco de la Guerra Civil Española. El 25 de octubre el Ministro de Asuntos Exteriores italiano, sostuvo una visita la Alemania nazi que dio lugar al Pacto del Eje Roma-Berlín. El acuerdo consolidó las posiciones de Alemania e Italia contra Gran Bretaña y Francia. El 25 de noviembre siguiente, Japón y Alemania firmaron el Pacto Anti-Komintern. En 1939 Alemania y la URSS firman el Pacto Molotov-Ribbentrop. El protocolo secreto definía la repartición de la Europa del este y central bajo influencia alemana y rusa, y establecía la cuarta partición de Polonia. El 1 de septiembre Hitler ordenó a la invasión de Polonia sin previa declaración de guerra, lo que motivó que Francia y el Reino Unido declararan la guerra a Alemania el 3 de septiembre, aún existiendo un tratado que comprometía a estos países. La URSS ocupó la parte oriental de Polonia, hecho acordado en el pacto germano-soviético, matando a miles de oficiales polacos en lo que se conoce como la Masacre de Katyn; posteriormente atacó a Finlandia el 30 de noviembre, en lo que se conoce como la Guerra de Invierno, pero enfrentada a una resistencia inesperada, ambos países firmaron la paz en Moscú el 12 de marzo de 1940, tras ceder Finlandia posesiones territoriales a cambio de conservar su independencia.

Tras la conquista de Polonia, Alemania invadió Dinamarca y Noruega, esperando la intervención de Francia y Reino Unido, pero como estos dos países no tomaron la iniciativa de atacar, no se produjo ninguna acción bélica en varios meses (conocido con el término francés Drôle de guerre, guerra graciosa), hasta la invasión de los Países Bajos, Francia y Bélgica por parte de Alemania en mayo y junio de 1940 (Blitzkrieg o guerra relámpago).

Desde la guerra contra Finlandia, Stalin había estado realizando esfuerzos apurados para modernizar el Ejército Rojo, ya que tanto él como Hitler sabían que el tratado de paz firmado no duraría mucho tiempo. Sin embargo, Hitler se adelantó a los planes de Stalin y en junio de 1941 Alemania lanzó la Operación Barbarroja contra la Unión Soviética, cuyo objetivo final era la derrota del país eslavo en sólo tres meses, de esta manera Alemania despojaría a los ingleses de un posible aliado.

Después de derrocar a Mussolini, Italia, invadida por el sur, cambió al bando aliado en 1943, y Rumanía hizo lo mismo en 1944, al ser invadida por los rusos. Alemania capituló el 7 de mayo de 1945, tras haber caído Berlín el día 2 de mayo ante las fuerzas soviéticas. El día 8 de mayo se firmó el armisticio que puso fin a la guerra en Europa. Las Guerras Mundiales terminaron con la posición preminente de Europa Occidental.

El mapa de Europa fue redibujado en la Conferencia de Yalta y fue dividido como la principal zona de contención en la Guerra Fría entre las dos nuevas potencias emergentes, la capitalista Estados Unidos y la comunista Unión Soviética. Los Estados Unidos pusieron a Europa Occidental (Inglaterra, Francia, Italia, Alemania Occidental, España, etc) dentro de su esfera de influencia, estableciendo la OTAN como una medida precautoria en contra de una posible invasión soviética; la Unión Soviética hizo lo mismo con Europa Central (Polonia, Checoslovaquia, Hungría, Rumanía, Bulgaria, Alemania Oriental) formando el Pacto de Varsovia. Europa fue dividida, conociéndose a esta situación con la metáfora de "Telón de acero". Esta situación duró hasta 1989, cuando el debilitamiento de la Unión Soviética originó la Glásnost y el fin de la división de Europa - los gobiernos satélites soviéticos se vieron libres para disolver los regímenes comunistas (y las dos Alemanias pudieron reunificarse). En 1991 la misma Unión Soviética se colapsó, dividiéndose en varios estados (el principal quedó como la Federación Rusa) y se disolvieron la mayoría de los gobiernos comunistas.

Después del fin de la Segunda Guerra Mundial, Europa Occidental inició lentamente un proceso de integración política y económica, con el deseo de unir a Europa y así prevenir otra guerra. Este proceso dio como resultado el desarrollo eventual de organizaciones como la Eurozona y la Unión Europea. Al final de la Guerra Fría, los países de Europa Central comenzaron a ser incluidos en estas organizaciones.

El 9 de mayo de 1950, Robert Schuman pronuncia el célebre discurso en el que tal como lo reconoce oficialmente la Unión Europea (UE) se dio el primer paso para la formación de esta organización.

La UE se iniciaba como una vaga alianza económica entre naciones europeas, pero se requería un mayor esfuerzo para integrar estrechamente a los estados miembros y convertir a la UE en una organización supranacional. El proceso de integración de Europa fue lento debido a la negativa de la mayoría de los estados miembros a ceder su soberanía.

De cualquier forma, el proceso empezó a acelerarse a principios de los años 1990. Las naciones dentro de la Unión Europea crearon una zona de libre comercio y eliminaron la mayoría de las barreras aduaneras a lo largo de sus fronteras. La nueva moneda para Europa, el Euro, fue establecida electrónicamente en 1999, uniendo oficialmente a las monedas de cada nación participante. El Euro fue puesto en circulación en 2002 y las viejas monedas se volvieron obsoletas.

Pese al fortalecimiento de la unidad continental, Europa no supo evitar conflictos como las Guerras yugoslavas y en 2003 algunos países europeos, encabezados por Alemania, Francia y Rusia, se opusieron al nuevo concepto de "guerra preventiva" y rechazaron participar en la Invasión de Iraq. Otros países europeos, encabezados por Italia, España y Polonia, respaldaron la Guerra de Iraq y enviaron efectivos militares.

Desde 2007 la UE esta conformada por 27 países europeos y algunos territorios de ultramar. Ese mismo año los jefes de gobierno de los países que forman la UE aprobaron el Tratado de Lisboa, que deberá ser ratificado por cada uno de los estados miembros antes de finales del 2008. Actualmente la UE se basa en cuatro tratados (Tratados de Roma, Maastricht y Amsterdam) que fijan sus normas de actuación.

Por otra parte la UE es la primera potencia comercial, representando el 20% de las importaciones y exportaciones mundiales, y Rusia ha reafirmado su poderio tras el fin de la Era Yeltsin.

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