Eibar

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Publicado por astro 20/03/2009 @ 18:12

Tags : eibar, 2a división, fútbol, deportes, ciudades de guipúzcoa, guipúzcoa, país vasco, españa

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Éibar

Bandera de Éibar

La Muy Ejemplar ciudad de Éibar (en euskera y oficialmente, Eibar) es un municipio de Guipúzcoa, perteneciente a la comarca del Bajo Deva en el País Vasco, España. Tiene una extensión de 22 km² y 27.496 habitantes (INE) (Población a 1 de enero de 2008), con una densidad poblacional de 1.121 hab./km².

Su escudo de armas es una cruz de San Andrés en gules sobre un campo de oro. En la bordura la leyenda Eibar´ko hiri guziz eredugarria. Rodeado de una rama de roble y otra de laurel.

La bandera es el escudo sobre blanco.

Eibar es una ciudad guipuzcoana de 22 km² situada en la cuenca del río Deba, colindante con la provincia de Vizcaya. Fue fundada con el nombre de Villanueva de San Andrés, pero siempre ha sido conocida con el nombre actual de Eibar. El fuero de constitución de la villa se otorgó en el año 1346 pero el asentamiento era anterior. Eibar siempre ha sido una ciudad destacada en la historia, en la economía y en la cultura de la comarca y la provincia. Situada a las orillas del río Ego, está rodeada por los montes Arrate, Akondia y Urko al norte; y Galdaramiño e Illordo al sur.

Eibar limita al norte con Marquina (Vizcaya), al sur con Elgueta y Vergara, al este con Elgóibar y Placencia de las Armas y al oeste con Mallavia, Ermua y Zaldívar que pertenecen a Vizcaya.

Eibar tiene, además del núcleo urbano, cinco barrios rurales: Otaola, Aginaga, Arrate, Mandiola y Gorosta.

Como toda la comarca del Bajo Deba, Eibar esta excelentemente comunicada. La carretera nacional N-634 atraviesa la ciudad uniéndola con San Sebastián y Bilbao. En paralelo a la nacional esta la autopista AP-8 con dos salidas en sendos extremos del núcleo urbano (una de ellas ya en Vizcaya) y en el barrio de Malzaga la AP-8 se une con la AP-1 que enlaza con Vitoria. Una red de carreteras provinciales y locales unen Éibar con los diferentes pueblos y comarcas que la rodean.

La línea de ferrocarril de vía estrecha perteneciente a la red de Euskotren une la comarca con las capitales provinciales (en el tramo urbano Ermua - Eibar hace las veces de ferrocarril metropolitano), y de allí se puede enlazar con Renfe con el resto de España y Europa. Las empresas de autobuses que operan en la zona son PESA, Bizkaibus y ALSA.

Eibar carece de aeropuertos, pero los aeropuertos de Bilbao, San Sebastián y Vitoria, se hallan a aproximadamente una hora. Tampoco tiene puerto, pero el cercano puerto de Bilbao tiene conexiones con Portsmouth en Inglaterra.

La industria y el trabajo siempre han sido conceptos que han enorgullecido a los habitantes de Eibar, y esa industria ha sido, históricamente, la de la fabricación de armas. Es por ello por lo que se la conoce como la "Ciudad Armera".

El primer documento escrito que hace referencia a la industria armera eibarresa es una petición de dos lombardas fechada en 1481. El museo de la industria armera, que se extenderá al resto de las producciones eibarresas, muestra la historia industrial de Eibar y de su comarca. Desde la producción gremial a las instalaciones de las Reales Fábricas de Armas en la vecina localidad de Placencia de las Armas hasta la revolución industrial de principios del siglo XX con su auge y declive que conformaron el sentir y la idiosincrasia de las gentes de la hoy ciudad.

La convivencia de los talleres con las viviendas, incluso instalados en ellas, permitió la socialización de las diferentes tareas que componían un producto y la relación igualitaria entre quienes las realizaban. Esta forma de ver el trabajo, ligada a la artesanía y por lo tanto al cuidado puesto en la fabricación realizada, fue la que determinó, ya antes del surgimiento de los movimientos obreros y el pensamiento marxista, un espíritu liberal, libertario, que quedó patente en las guerras Carlistas, en las que Eibar siempre estuvo en el bando liberal. Ya en 1756, fecha anterior a la implantación del liberalismo, se puede constatar el comienzo de la gestación de ese tipo de ideas. En Éibar durante el siglo XIX en las elecciones siempre salía el candidato liberal mientras que el los pueblos vecinos eran los candidatos tradionalistas los vencedores. Durante la ocupación francesa se organizó, liderado por Gaspar Jauregui, una organización ilegal que mantenía una organización política paralela a la oficial. También la influencia del liberalismos económico, que se plasmó en establecimiento de las aduanas en los Pirineos en vez de en el Ebro, posibilitó una apertura de mercados a los productos eibarreses (principalmente armas) al resto de España. El impulso de la familia Ibaizabal, que poseía un taller de armas blancas y comercializaba con armas de fuego, fue importante es esta cuestión. Más tarde en el arraigo de las ideas socialistas, que llegaron a tal extremo que permitieron, después de una dura huelga, la creación de la primera cooperativa industrial del país, la cooperativa Alfa.

La industria armera, desde las lombardas fabricadas en las ferrerías, pasando por las armas de avancarga y llave de chispa, hasta la que utilizan la cartuchería de retrocarga, pasaron por épocas de esplendor y de declive. Armeros eibarreses fueron trasladados a las fábricas de armas de Oviedo y Trubia, llevando allí el hacer eibarrés, cuando quedaron patentes los aspectos negativos de mantener la producción armera cerca de las fronteras, a la vez que se lanzaron, con los escasos recursos de que disponían, a la producción de la últimas tecnologías extranjeras mediante el método de copia y mejora, que lograron servir de base para una producción moderna y competitiva. Las crisis del sector armero sirvieron para impulsar las aventuras en otros ramos de la industria; de ellas, y del espíritu emprendedor, nació la diversificación industrial que logró que de los talleres eibarreses salieran desde un sacacorchos hasta un subfusil, o desde una máquina de coser a una motocicleta.

Es muy famosa porque tuvo la fábrica de motos Lambretta y las de bicicletas Abelux, Orbea, BH y G.A.C.. También fue importante la fabricación de máquinas de coser (Alfa, empresa pionera en el movimiento cooperativista). Aunque ya han cerrado las fábricas de armas cortas (no olvidemos la STAR, Bonifacio Echeverría S.A. donde se fabricaban armas que se exportaban a todo el mundo), que es lo que le da su apodo, se mantienen numerosos pequeños talleres de escopetas. Existe un Probadero de Armas, único en España y uno de los 3 que existen en Europa.

Destaca por sus producciones de máquina-herramienta, efecto de la revolución industrial de los siglos XIX y XX, sobre todo a partir de la Guerra Civil española (1936-1939). Fue pionera en el País Vasco en la instalación de escaleras mecánicas a la intemperie, en la calle, para facilitar los accesos a los barrios altos.

La infraestructura educativa, amplia a todos los niveles, destaca por la Escuela universitaria de ingeniería técnica industrial, con origen en la antigua Universidad Laboral, perteneciente a la Universidad del País Vasco y la escuela de formación profesional, pionera en España, conocida como "Escuela de Armería".

El urbanismo eibarrés, muy atípico, donde se mezclaban las industrias y las viviendas, se decía Éibar es un taller, está dando paso a un cambio arquitectónico en los últimos años; pasando de un centro urbano repleto de pequeños "talleres" (empresas) en los soportales, a un nuevo Eibar con un centro abierto a todas las esquinas del pueblo. Accesible con la vista y con un corto paseo. La ciudad se humaniza y pone en su epicentro al eibarrés: para disfrute de su centro urbano, que se convierte en peatonal los fines de semana. La ciudad se ha embellecido con una colección de estatuas conmemorativas de actividades y costumbres típicas; a saber: la recepción de los dulzaineros en la estación del tren, unos niños yendo a bendecir las tortas de San Blas frente a la iglesia parroquial de San Andrés y un trabajador recogiendo agua en la clásica fuente de Urquizu.

Así lo recoge textualmente el libro de la 'Monografía histórica de Eibar' escrita por Gregorio Mújica a principios del siglo XX. El sentir progresista de los eibarreses propició que las ideas socialistas arraigaran en sus gentes. Ya desde principios del siglo XX la presencia del PSOE fue muy importante, por lo que se puede considerar a Eibar como la capital histórica del socialismo vasco.

En Éibar junto al castellano se habla el euskera en la variedad dialectal vizcaína con ciertas particularidades. A este euskera se le denomina euskera eibarrés. La varieda eibarresa del vasco ha sido motivo de varios estudios que han cuajado en la publicación de bastante literatura. Desde Toribio Echeverría con sus obras Flexiones verbales de Eibar y Lexicón del euskera dialectal de Eibar hasta Juan San Martín son muchos los estudiosos que han venido profundizando en esta variedad eúscara.

En 1936 el 100% de la población era euskaldun (que conoce el vasco) la direcctrices marcadas por la dictadura de Francisco Franco en cuanto ala utilización de las lenguas así como la masiva llegada de trabajadores que desconocían las misma, contribuyeron a una pérdida significativa del conocimiento y uso del euskera. A finales de la década de 1960 se inicia un fortalecimiento de la presencia y utilización del vasco. Tras una política de recuperación, basada en campañas de alfabetización y esukaldunización, se consiguió que la lengua vasca mejorara obstensiblemente su presencia entre los eibarreses. En 1996 el 49,5% de la ciudadanía era vascoparlante (conociendo y usando además el castellano) 16,8% lo entendía mientras que el 33,7% no se consideraba vascoparlante. En el curso 1998 - 1999 el alumnado de primaria y secundaria, franja de edad que comprende desde los 2 a los 16 años, se ditribuida de la siguiente manera según las diferentes lenguas en las que estaba matriculado; solo euskera el 51,4%, bilingüe el 47,1% y solo castellano el 1,5%.

Las ferrerías pronto dieron paso a la fabricación de armas de todo tipo. La zona comprendida por Placencia de las Armas, Eibar, Elgóibar y Ermua se denominó zona armera con Placencia como centro gracias a la Real Fábrica de Armas ubicada en esa villa que centralizaba el comercio de todas la armas de la comarca.

El primer documento escrito que relaciona a Éibar con la producción armera data de 1482 y es el encargo de lombardas por el duque de Medina Sidonia. En 1538 se recibe el encargo de encargo de fabricar 15.000 arcabuces señalando la importancia que ya entonces tiene Eibar en la producción de armas. En 1735 es la Real Compañía Guipúzcoana de Caracas establece una tutela sobre la producción armera. La organización de la producción venia realizándose de forma gremial agrupándose en cuatro gremios principales que eran, cajeros, cañonistas, llaveros y aparejeros. La Compañía controlaba la producción fijando precios y salarios. Cuando la Real Compañía Guipúzcoana sería sustituida por la Compañía de Filipinas.

En 1865 desaparece la organización gremial y se adopta una de corte capitalista que es acompañada con la revolución industrial y los nuevos medios tecnológicos que esta trae. Estos avances no solo tienen presencia en los medios de producción sino también en el producto. Desaparece la llave que se sustituyepor el pistón y se desarrolla la polvora sin humo que facilita sistemas automáticos o semi automáticos. Aparecen las armas de repetición y los revólveres.

Pronto comienzan a crearse talleres propiedad de empresarios, surgen en Éibar, entre otras, las firmas Anitua y Charola, Orbea Hermanos, Larrañaga, Garate y Anitua... y en Placencia nace Euscalduna. El desarrollo industrial se hace patente y trae consigo una bonanza económica y un desarrollo social muy relevante. A principios del siglo XX Eibar contaba con 1.149 armeros de una población de 6.583 habitantes.

La Primera Guerra Mundial, tras un auge en la producción, trajó una gran crisis al quedarse con un gran stock, cerrarse el mercado estadounidense y complicarse el europeo. La salida de la crisis armera se realiza mediante a diversificación del producto. esa es la época en que muchoas empresas cambian la fabricación de pistolas por la de bicicletas o máquinas de coser. esta diversifucación se hace mayor según va avanzando el siglo.

Con el cierre el 27 de mayo de 1997 de la fábrica de armas STAR, Bonifacio Echeverría S.A. Éibar perdió la fábricación armera, quedando esta reducida al arma de caza y competición, sectores que sufireron un profunda crisis en la década de los 80 del siglo XX estabilizándose posteriormente en una producción limitada y de excelente calidad con un componente artesanal muy alto.

Las armas de la zona armera del deva siempre tuvieron algún grado de decoración grabada. La introducción del damasquinado en el siglo XIX sirvió para el enrriquecimiento de la decoración de la producción armera.

Junto con la decoración de los productos armeros, el damasquinado desarrollo, por si mismo, una rama industrial, artesanal, propia que se expandio en los productos de joyería.

Un hito importante en la historia industrial de Éibar fue la Exposición de Productos Industriales de 1908. Esta exposición, inaugurada en 20 de agosto en plenas fiestas eúscaras y visitada por el rey Alfonso XIII era el colofón del desarrollo industrial eibarrés. La muestra de la particular revolución industrial de la entonces villa que había pasado del trabajo gremial al industrial. Este desarrollo, que continuó a lo largo del siglo XX hasta la crisis de 1973, y que tubo su máxima expresión en las décadas de los años 50 y 60 de dicho siglo, tubo su reflejo en la arquitectura y el urbanismo de la ciudad.

La industria comienza a salir del taller gremial y comienza a precisar terreno para el establecimiento de las naves. La escasez del terreno obliga a realizar construcciones verticales y adaptadas a la orografía, por un lado realizando fuertes desmontes y por otro realizando edificios en los que sus plantas se adapta a la irregularidad del terreno. Las compañías más fuertes realizan pabellones industriales grandes y adaptados, pero la organización social del trabajo en Éibar, donde la herencia del gremio esta presente y la paridad entre patronos y obreros era muy alta (incluso se ha llegado a definir de comunismo blanco) dio como resultado la creación de un sin fin de pequeños talleres intermezclados. De esta forma se conforma un tejido urbano de pequeños talleres unidos a las viviendas (normalmente ubicados en sus bajos) rodeados de pabellones de industrias más grandes. Esto ya toma cuerpo a principios del siglo XX. El desarrollo industrial estuvo apoyado por la rápida electrificación que se basaba en la inversiones particulares de los empresarios más potentes que vendían la electricidad que les sobraba en sus industrial a los pequeños talleres y el sistema de pago por trabajo hecho con el que se relacionaban los talleres entre si.

El modelo constructivo típico es un edificio de pisos, hecho de hormigón (en los primeros tiempos de estructura de madera), que en realidad eran diferentes talleres de planta rectangular puesto uno sobre otro. Las obras fueron realizadas principalmente por maestros de obra, siendo la presencia del arquitecto menor. Esta arquitectura estuvo condicionada por aspectos de practicidad, funcionalidad y economía constructiva y decorativa.

Las primera naves se construyeron en los terrenos de labor de sus propietarios, todavía fuera del núcleo urbano pero próximo a él, eran construcciones realizadas con materiales tradicionales, estructura de madera, muros de mampostería, tejados de teja, uno o dos pisos de plantas diáfanas e iluminadas con luz natural mediante grandes ventanales a lo largo de los cuales se ubicaban los puestos de trabajo dejando el centro de las plantas para la maquinaría. La ornamentación de las fachadas era muy escasa aunque en algunos casos se resaltaban las molduras de lo vanos de puertas y ventanas. En aquellas obras donde se construía encima la vivienda, esta era dignificada con mayor ornamentación. La escasa ornamentación que se usaba llevó al ayuntamiento a ordenar embellecer algunas edificaciones.

Característica de las construcciones industriales eibarresas fue el chaflán que se utilizaba para la integración del edificio en el entorno cuando este se ubicaba en un solar esquinero. Desde los edificios de Beistegui Hermanos BH, en Urkizu, hasta los pabellones de Alfa, pasando por el gran edificio de Lambretta el chaflán se convirtió en la fachada principal de acceso, en el lugar donde se situaba el acceso principal a las oficinas. En él también se ubica el hall, en el que se representaba, mediante una cuidada decoración, la imagen de la empresa.

La cubierta paso a ser plana con el uso del hormigón. Normalmente se realizaba una cubierta plana rellena de agua, o con una capa de hierba, que sirve como aislante térmico, permitiendo la fácil ampliación de la edificación. El acceso a esta cubierta se realiza por la escalera, de forma que la caja de la misma deja de estar oculta sobresaliendo de la edificación.

El uso del hormigón facilita el diafanibilidad de las plantas y la iluminación de las mismas. Los muros ceden paso a los ventanales que ocupan casi todo el espacio entre pilares.

El río Ego es el principal río del municipio, si bien es cierto que por sus terrenos pasa el río Deva pero es tan escasa su presencia que carece de importancia para el municipio. El Ego desemboca en el Deva en Maltzaga, ya en le límite municipal. Los afluentes el Ego, que bajas de los montes que rodean la ciudad, son pequeños regatos que forman estrechos valles. Los más importantes son el Txonta, el Matxaria, el Unbe y el Abontxa.

Todos los ríos están muy afectados por el desarrollo de la ciudad que ha modificado sus cauces y sus aguas. Únicamente en sus cuencas altas se puede encontrar algún resto de su primitiva riqueza biológica. Los cauces han sido cubiertos por las edificaciones, tanto industriales como de urbanas y sus aguas se han visto muy afectadas por la contaminación fecal e industrial. Se está procediendo la implantación de colectores de recogida de aguas negras e industriales para su posterior tratamiento así como a descubrir los cauces en la medida de lo posible.

Eibar está rodeada de montes de escasa altura que la encierran en un valle profundo por su estrechez. Destacan cumbres como Urko (791 m) y Kalamua (768 m) por el norte y Galdaramiño y Egoarbitza (730 m) por el sur. Al este, sobre la desembocadura del Ego en el Deba se levanta Karakate (749 m) enfrentado a Arrate.

Los montes están cubiertos de bosque, en su mayoría dedicados a la explotación forestal de pino insignis pero todavía quedan algunas manchas de la vegetación autóctona de robles, hayas, abedules... combinados con campas dedicadas al pasto.

La naturaleza de los terrenos es de caliza y margas areniscas con un clima muy lluvioso y de temperaturas agradables.

Los hallazgos prehistóricos que se ha realizado en las inmediaciones de la ciudad atestiguan presencia humana ya en el Enolítico, sobre el III milenio antes de Cristo. Cuando los romanos llegaron a estas tierras atestiguaron que en ellas habitaban los Caristios. Los romanos integraron el valle del Deva en el conventus de Clunia, estructura política que se mantuvo hasta los visigodos.

Durante algún tiempo, esta parte del valle del Deva perteneció al reino de Pamplona Nájera (el que posteriormente sería el reino de Navarra) como parte del duranguesado. Cuando la zona se convirtió en límite entre Guipúzcoa y el Señorío de Vizcaya se denominó, a ambos lados de la línea divisoría Marquina. En el valle del Deva se definían la Marquina de Yuso y la Marquina de Suso la cual se extendía por el valle del río Ego. En tierras de Marquina de Suso se ubico la anteiglesia de San Andrés que tenía el concepto de monasterial.

Las primeras noticias que hay sobre Éibar datan del año 1193 y hacen referencia a la casa de los señores de Unzueta relacionada con el bando oñacino en la contienda de bandos. En 1267 se hace referencia a la cesión del patronato de la parroquia a los señores de Olaso de la vecina localidad de Elgóibar por parte del rey Alfonso X el Sabio.

El el 5 de febrero de 1346 el rey Alfonso XI de Castilla da privilegios de villa a la anteiglesia de San Andrés. La nueva villa recibe el nombre de Villanueva de San Andrés de Heybar.

Las familias feudales que dominaban el territorio de la villa participaron en la guerra de bandos. Éibar, como el resto de las poblaciones del valle, mantenía una industria del hierro basada en las ferrerías y en la fabricación de armas.

En 1766 Éibar participa en las Matxinada y años más tarde, en 1749, sufre el ataque de los Franceses que destruyen la población.

En el siglo XIX se producen procesos de industrialización con la transformación del sistema gremial de producción en un sistema industrial. Junto a este proceso se produce un movimiento social importante. Ya en las Guerras Carlistas los eibarreses se habían decantado por el bando liberal en todas ellas, pero a finales del XIX y en la primera mitad del XX las ideas del movimiento obrero internacional y socialistas hacen mella en la sociedad eibarresa. el 6 de agosto de 1897, vive su primera huelga por motivos laborales y poco después el movimiento obrero lograría hacer de Éibar un referente en el socialismo español. Esto culminaría el 14 de abril de 1931 con la proclamación de la Segunda República española cuando Éibar fue la primera población española en realizarlo. Esto le valió la otorgamiento del título de Muy Ejemplar Ciudad.

El ferrocarril llega a Éibar en 1887 cuando se inaugura la estación apeadero de Malzaga, en la que de se producia un importante cruce de líneas. Unos años después, en 1909 se inauguraría la estación de ferrocarril de Éibar.

La Guerra Civil hace que Éibar sea declarada región devastada al quedar prácticamente destruida en su integridad, la reconstrucción dio paso a un desarrollo industrial importante y el a un aumento de la población que llegó en pocos años a superar los 40.000 habitantes, extendiéndose incluso a las poblaciones vecinas.

El desarrollo industrial y urbano se realizó en una orografía complicada, el valle del Ego es muy estrecho, que llevo a un urbanismo y arquitectura, tanto industrial como residencial, característica. El desarrollo vertical de los edificios junto con la mezcla entre industria y residencia a la vez de un complicado acceso a algunas urbanizaciones (cuestión que se mitigó con la utilización de medios mecánicos como escaleras y ascensores).

La dificultad de ampliación de las instalaciones industriales hace que comience un proceso de emigración a otros lugares de muchas empresas. A este hecho se sumó la crisis industrial que comenzó en 1973 y afecto severamente a la infraestructura industrial eibarresa.

A comienzos del siglo XXI, habiendo perdido casi la mitad de su población comienza una lenta recuperación asentada en la industria y en los servicios.

La economía del municipio esta basada en la industria de transformación metálica con toda clase de productos, destacando los destinados a la industria auxiliar del automóvil pero también se realizan, electrodomésticos, máquina herramienta, microfusión, microfusión de aluminio y armas, ahora ya solamente de caza.

El sector primario, centrado en los barrios rurales está representado por explotaciones familiares en las típicas casas rurales vascas, los caseríos o baserris. estas explotaciones agrícolas y ganaderas se combinan con el trabajo en las fábricas por lo que tienen un carácter secundario en la economía. Sus productos se destinan al consumo propio y al comercio en los mercados de la comarca. Es relevante la explotación forestal centrada en el pino insignis que ha colonizado las antiguas campas pasto y huertas al tener más peso el trabajo industrial que el agrícola.

El sector secundario, conocida como la ciudad armera por su importante industria de armas ha desarrollado siempre una gran actividad industrial centrada en la manufactura metálica. Sus polígonos industriales, donde ahora se recogen los talleres que en otro tiempo estaban desperdigaos por todo el municipio, albergan industrias de todo tipo. Destacan la máquina herramienta, la fabricación de escopetas, la auxiliar del automóvil, máquinas de coser, bicicletas, microfusión de precisión... un largo e importante etcétera consecuencia del dinamismo eibarrés cristalizado en empresas como Orbea, Lambretta, Alfa, BH, STAR.... Entre las actividades industriales es de destacar la artesanía del damasquinado que se ha producido tradicionalmente en la ciudad. Esta actividad artesana ha sido combinada con la armera convirtiendo algunas armas en verdaderas joyas ricamente decoradas con hilo de oro. Muchas empresas eibarresas se instalaron luego en otros municipios tanto de las comarcas cercanas como más lejanas.

El sector de servicios, Éibar es la cabeza de comarca del Bajo Deva y principal ciudad entre las dos capitales vascas estando equidistante de ambas. Esto hace que el sector servicios este muy desarrollado. En ella se centran los servicios comarcales de todo tipo, educación, sanidad, bancarios, comercio... La actividad industrial también cuenta con sus servicios en la ciudad, el centro e investigación o la corporación comarcal tienen su sede en ella. El comercio destaca por la presencia de grandes almacenes y de muchas tiendas de calidad al igual que la restauración. En Éibar se ubica la única tienda de El Corte Inglés de la provincia de Guipúzcoa, anteriormente era Galerías Preciados. Además va a ampliar sus instalaciones trasladándose a una nueva urbanización para ampliar el negocio. Los pequeños comerciantes para mejorar su posición han creado la asociación Éibar Centro Comercial Abierto.

El 18 de enero de 2007 se inauguró el Museo dedicado a la industria armera en el último piso de Portalea.

En 1346 Alfonso XI de Castilla fundó la villa con el nombre de Villanueva de San Andrés al que enseguida se le añadió de Heybar. Ya en documentos de 1493 y 1494 figuran los nombres de Ehibar y Heybar. Como Gregorio de Mújica indica en sus obras, el topónimo ha conocido diferentes formas y ninguna ha excluido a las demás, así pues a la Ciudad Armera se la ha conocido como Villanueva de San Andrés de Heybar, Heibar, Eybar y Heivar. Hoy en día se utilizan las formas Éibar y Eibar (esta última oficial tanto en euskera como en castellano y más extendida).

Sobre el significado del nombre Eibar, parece claramente compuesto de la palabra vasca ibar que significa valle; no estando claro el primer término que acompaña a ibar. Una versión muy extendida y bastante plausible es la que considera el nombre del pueblo una contracción de Ego ibar, significando Valle del Ego. Pero no está documentado ni que la forma Egoibar o el término Eguibar que sería la forma intermedia entre Egoibar y Eibar, haya hecho nunca referencia a esta localidad, a pesar de tratarse Eguibar de un apellido vasco bastante extendido. Al no estar demostrada esta hipótesis se puede pensar que quizás otro término esté en el origen del nombre de esta ciudad; algunos hablan de hegi, palabra que significa cuesta, cumbre o borde, dependiendo del dialecto, y que aparece también en otros topónimos de la localidad. Algunos otros autores, como Javier Elorza, citan la posibilidad de que el primer término sea eho (moler) o algún vocablo relacionado y que haga referencia a la gran cantidad de molinos que han existido históricamente en el valle del Ego.

En 1750 Éibar tenía 1.500 habitantes el auge de la industria armera durante el siglo XIX llevo a que 100 años más tarde, en 1850, la población fuera ya de 5.382 habitantes este incremento fue debido a una inmigración que buscaba el trabajo industrial.

A comienzos del siglo XX Eibar contaba con 6.583 habitantes, en los primeros años de ese siglo tuvo un incremento relevante llegando a la República con 15.000 habitantes. La incidencia de la guerra civil hizo que mermara el número de personas empadronadas en el pueblo pero el posterior desarrollo industrial dio un impulso muy importante a la población.

A partir de los años 40comienza un periodo de expansión industrial. Las empresas diversifican sus produtos, cambiando las armas por bicicletas, piezas para automóvil o máquinas de coser. El crecimiento económico hace que Eibar se convierta en un polo de atracción de emigración. Entre 1945 y 1975 la población aumenta en 13.823 habitantes, llegando a alcanzar la cifra de 40.000 habitantes. La grave crisis industrial que se inició en 1973 hizo que muchas fábricas cerraran sus puestas y otras se ubicaran en otros municipios bucando mejores suelos para la construciión de las instalciones. esto dio oprigen a undeclive poblacional, que apoyado en políticas de reducción de la densidad poblacional de la continuidad urbana Eibar Ermua ha dado lugar a una perdida progresiva de habitantes estableciéndose a comienzas del siglo XXI por debajo de los 30.000.

La orografia de la ubicación de la ciudad así como los hechos históricos que ha vivido ha marcado la conservación de diferentes edificios monumentales. El importante y desmesurado crecimiento, tanto industrial como habitacional, que se produjo las décadas de 1950 y 1960 del siglo XX unido a la escasez de suelo que la estrechez del valle produce hizo que se derribaran muchos edificios históricos que se habían salvado de la destrucción prooducida en la Guerra Civil. Eibar fue primera línea de frente desde septiembre de 1936 hasta abril de 1937. La destrucción fue tal que entró dentro del plan de resconstrucción de daños de guerra seguido por el organismo Regiones Devastadas. Ya a finales del siglo XVIII había sido muy dañada por las tropas francesas que la incendiaron destruyéndola casi completamente.

Los edificios y elementos de interes que han perdurado hasta nosotros se encuadran en la siguiente caldificación, arquitectura civil, religiosa, rural e industrial.

Junto a estos monumentos hay que destacar también la casa número 6 de la calle Txirio kale y las fuentes de Ibarrecruz y Urkusua así como la «Casa Sindical» edificio representativo de la arquitectura desarrollada en el franquismo, fue construido sobre la Casa del Pueblo del PSOE y posteriormente devuelto a PSOE y UGT.

Dentro de este apartado hay que destacar el cementerio de Aguinaga, algunos elementos del cementerio de Urki, las cruces de Arrate (la que corona su cumbre) y Urki y las ermitas de San Salvador, Akondia, San Román y Santa Cruz.

El cuerpo central de comunicación, que alberga las escaleras y los ascensores, sobresale en altura sobre las escalonada esructura de terrazas que culminan los demás pisos. Sobre él se dibuja un león, simbolo de la marca de escopetas, y después de la remodelación para convertirlo en casa de cultura, el años 1996 que fue el año en que pasó a ser la casa de cultura de Éibar denominandose "Portalea".

En estas instalaciones se ubican, entre otros servicios, la biblioteca municipal, una sala de exposiciones de 700 m², una sala de conferencias de 113 butacas y el Museo de armas.

Hay una serie de caseríos interesantes, entre ellos están; Untzeta, Zelaia, Zozola, los de Kutunegieta que forman un conjunto definido, Areta, Iraegi Handikoa, Barrenetxea, Gisasola, Suinaga, Iraragorri, San Juan, Ezkaregi, Ibar-gain, Pagei, Aritxulueta y Mandiola Azpikoa.

Está hermanada con la aldea orensana de Vilariño de Lama Má, cercana al municipio de Allariz. Muchos de los habitantes de la zona emigraron a Éibar en busca de un futuro mejor. Esta idea nació de manos de la Asociación Picoutos.

El Club Deportivo es el exponente más patente del deporte y cultura que se vive en la localidad.

La S. D. Éibar es el club de fútbol de la ciudad. Milita en la segunda división española (Tiene el record de años consecutivos en Segunda División A con 18 temporadas) y un club de balonmano en la máxima categoría.

Una prueba ciclista de gran renombre es la Bicicleta Vasca (antigua Bicicleta Eibarresa), que acaba en la tradicional subida a Arrate. Históricamente desde Éibar se han impulsado las pruebas ciclistas siendo estas competiciones nacidas en Éibar los embriones de la Vuelta al País Vasco y de la Vuelta a España. Esto fue así debido a que las fabricas de bicicletas importantes como Orbea, GAC o BH nacieron y tuvieron su sede en esta ciudad.

Así mismo es clásica la subida automovilística a Arrate.

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Sociedad Deportiva Eibar

La Sociedad Deportiva Éibar-Eibar Kirol Elkartea es un club de fútbol de España, de la ciudad de Éibar en Guipúzcoa. Fue fundado en 1940 y juega en la Segunda División de España.

Es el equipo que más años consecutivos ha permanecido en la Segunda División de España, con un total de 18. El equipo nunca ha jugado en la Primera División de España y su mejor temporada en la Segunda División fue la 2004-2005, cuando estuvo a punto de lograr el ascenso.

Es el primer club de fútbol español que cuenta con el certificado de calidad UNE-EN-ISO 9001.

El equipo fue fundado en 1940 fruto de fusión del Deportivo Gallo y la Unión Deportiva Eibarresa, tomando el nombre de Eibar Fútbol Club. Posteriormente el nombre cambió al de Sociedad Deportiva Éibar y finalmente al nombre bilingüe español-euskera Sociedad Deportiva Éibar-Eibar Kirol Elkartea.

El Eibar comenzó jugando en categorías regionales. Los tradicionales colores azulgranas del Eibar se originaron en la temporada 1943-44, cuando la Federación Española de Fútbol cedió a los eibarreses un equipamiento completo del Fútbol Club Barcelona, con cuyos colores comenzó a jugar el equipo, aunque la bandera de la localidad también tiene esos colores. En la temporada 1947-48 se inauguró el campo de Ipurua.

En la temporada 1953-54 debutó en la Segunda División de España, permaneciendo en esta división 6 años. Tras su descenso a la Tercera División, ya que en aquella época no existía la Segunda División B, permaneció en ella 28 años, en los que jugó 14 promociones sin lograr el ascenso. En 1986 logró el ascenso a la Segunda División B al ganar la promoción contra el Coria Club de Fútbol y el CD Badajoz.

La primera temporada en Segunda División B quedó en sexta posición, y el año siguiente, en la temporada 1987-1988 logró el ascenso a la Segunda División A, al quedar primero de su grupo. En la última jornada de la temporada 1989-1990 una carambola permitió que el Eibar se salvara del descenso. En 1990, con motivo de los actos de celebración del 50 aniversario del club, el equipo se enfrentó en partido amistoso al Ajax de Ámsterdam de los Países Bajos; el resultado fue de 1-1, gol de Luluaga de penalti.

A finales de los 90 el Eibar recibió una importante inyección de fondos (más de 10 millones de euros) gracias al acuerdo de patrocinio por dos temporadas firmado entre el entonces director general de Eusko Trenbideak Oscar Gómez Barbero y el a la sazón presidente del Eibar Juan Luis Mardaras.

En 1999 logró mantener la categoría al sumar 25 puntos de los últimos 27 en juego, ganando el último partido al CD Toledo por 3-0, con goles de Goyo, Iturrino y Arenaza. El 22 de abril de 2001 el Atlético de Madrid realizó su primera visita oficial a Ipurua en liga, ese partido culminó con el resultado de 2-1 a favor de los locales con goles de Leniz y Arenaza, lo que acarreo el cese de Marcos Alonso y dejó al equipo madrileño casi sin opciones de ascender.

El 7 de enero de 2004 se enfrentó al Real Madrid en la Copa del Rey donde Iker Casillas tuvo una actuación determinante. En el partido de vuelta en el Estadio Santiago Bernabéu el Eibar perdió 2-0. En la temporada 2005-2006, tras 18 temporadas consecutivas en la Segunda División, categoría en la que era el equipo más veterano, el Eibar consumó su descenso a la Segunda división B de España. Este descenso se produjo de forma matemática el 20 de mayo de 2006.

Al año siguiente, en la temporada 2006-2007 la SD Eibar volvió a ascender a Segunda División tras quedar primero en la liga regular y ganar al Centre d'Esports L'Hospitalet y al Rayo Vallecano en la fase de ascenso.

El estadio donde juega la SD Eibar es el Estadio Municipal de Ipurua, con capacidad para 5.250 espectadores. Fue inaugurado en 1947 y sus dimensiones son de 103x65 metros.

Por las filas del club armero ha pasado un importante grupo de jugadores que antes o después de militar en el club eibarrés llegaron a ser internacionales absolutos.

En la temporada 2003-04 se creo la sección de fútbol femenino, tras hacerse cargo del Eibartarrak F.T., club que había sido fundado en 1991 y que contaba con varias presencias en la Primera División Nacional y que en 1999 se había proclamado subcampeón de la Copa de la Reina.

La SD Eibar cuenta con un equipo filial, la SD Eibar B, que milita en el Grupo IV de la Tercera División de España.

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Historia de Eibar

Bandera de Éibar.

La ciudad de Éibar es un municipio de la provincia de Guipúzcoa en el País Vasco (España). Es una ciudad netamente industrial ligada a la manufactura del hierro y en particular a la producción de armas de fuego. Esta característica le ha valido ser conocida como la Ciudad Armera (en el periodo en el que fue villa, se la conocía como la Villa Armera). De vocación liberal, ha sido considerada como capital de socialismo vasco, el cual se desarrolló profundamente en la primera mitad del siglo XX, culminando con la proclamación de la Segunda República Española, que se produjo en la entonces villa de Éibar el 14 de abril de 1931 siendo la primera población española en hacerlo y adelantándose a las principales ciudades del estado. Este hecho le sirvió para que se le otorgara el título de Muy Ejemplar Ciudad.

Destruida en la Guerra Civil Española, permaneciendo en el frente desde septiembre de 1936 hasta abril de 1937, fue declarada "región devastada" y reconstruida dentro del plan de regiones devastadas desarrollado después del conflicto por el gobierno del general Franco. En las décadas de los años 50 y 60 del siglo XX experimentó un fuerte crecimiento económico basado en su actividad industrial, crecimiento que fue acompañado de un incremento de población muy significativo, pasando en pocos años de escasos 15.000 habitantes a más de 40.000 y desarrollándose un urbanismo característico que entremezcla instalaciones industriales con residenciales, con desarrollos verticales importantes, tanto en la arquitectura industrial como residencial, y una expansión marcada por la orografía que obligó a la realización de fuertes desmontes, accesos complicados (mitigados después mediante medios mecánicos) y la cubrición en su práctica totalidad del río que recorre la población, el río Ego.

Los yacimientos prehistóricos hallados en la zonas de Kalamua y Akondia junto con la estación megalítica de Placencia-Elosua que cubre el cordal entre Karakate e Irukurutzeta, lo que antiguamente se llamaba Mazelaegi, atestiguan la presencia humana en la zona donde se encuentra Eibar en tiempos Enolíticos, sobre el III milenio antes de Cristo.

El valle del Deba fue territorio caristio a la llegada de los romanos a la Península (el euskera hablado en este lugar es la variante vizcaína que coincide, aproximadamente, con la ocupación territorial de los Caristios). Los romanos englobaron al bajo Deva en el conventus de Clunia. Esta estructura política perduró a través de la historia hasta las modificaciones introducidas en tiempo de los visigodos en el que toda el área recibió el nombre de Cantabria. Su industria armera recibía el nombre de Reales Fábricas de Armas de Cantabria.

La ubicación de las comarcas del Deva como límite territorial con el Señorío de Vizcaya dio el nombre a la zona de Marquina haciendo referencia a la característica de marca que ejercía. El territorio que comprendía los actuales municipios de Placencia de las Armas y Elgóibar era conocido como Marquina de Yuso mientras que el valle del Ego como Marquina de Suso tal como en 1335 el Diccionario Histórico Geográfico de Guipúzcoa señala cuando indicaba que Éibar era en su origen una anteiglesia ubicada en el valle de Marquina de Suso y que tenía el concepto de monasterial; y por esto se le llamaba monasterio de San Andrés.

El año 1200 el rey castellano Alfonso VIII adquiere el control del Duranguesado e integra esta parte en Guipúzcoa, mientras que el resto lo cede al Señor de Vizcaya don Diego López de Haro. El valle del Deva queda dominado por los señores locales como los Unzueta de Éibar, Olaso de Elgóibar o Guebara de Oñate.

Las primeras noticias que hay sobre Éibar datan del año 1193 y hacen referencia a la casa de los señores de Unzueta relacionada con el bando oñacino en la contienda de bandos. En 1267 se hace referencia a la cesión del patronato de la parroquia a los señores de Olaso de la vecina localidad de Elgóibar por parte del rey Alfonso X el Sabio.

Fue el rey Alfonso XI de Castilla, El Justiciero, extendió en Jaen un Carta Puebla a petición de los eibarrese, que otorgaba a la villa de Éibar fuero de constitución el 5 de febrero de 1346 con el nombre de Villanueva de San Andrés de Heybar en la que mandó poblarla, cerrarla con muralla, torrearla, etc. No obstante, para entonces ya existía una realidad social asentada en torno a la iglesia de San Andrés. La concesión de la carta puebla vendría a modificar este núcleo de población que en adelante se sometería a una planificación individualizándola de su entorno y organizándola en casas y calles (Barrenkale, Elgetakale y Somera o de Txurio). Con este proceso de urbanización se fue creando un nuevo modelo jurídico autónomo en el que sus pobladores podían ejercer libremente sus actividades y organizar su concejo al margen del poder feudal.

A la par que la guerra de bandos y que las distintas invasiones de los franceses dejaban su impronta se fue desarrollando el auge de una industria que condicionará el devenir histórico de Éibar durante cuatro siglos. La industria armera se asentaba sobre una base gremial (cañonistas, cajeros, llaveros y aparajeros) que facilitaba la capacidad de producción y la especialización de la misma. De este modo, la monarquía castellana se apoyó en la infraestructura creada en el valle del Deba para obtener una gran cantidad de armas y hacer frente a sus necesidades. Así se formó una red de pequeños talleres familiares dedicados a la fabricación de escopetas, arcabuces, mosquetes y fusiles y unido a ellos una actividad comercial con numerosos mercados no sólo con la Península sino también con las colonias del Nuevo Mundo.

Las revueltas populares de 1766 conocidas como Matxinada, debidas a la carestía de los cereales y de otros artículos de primera necesidad, afectaron a Éibar y a su entorno.

Unos años más tarde, en 1794, las tropas francesas arrasaron la ciudad. Fue incendiada la Casa Consistorial, las escuelas y parte de la Iglesia, además del derrumbe de 116 casas de distintos barrios y del arrabal.

Las guerras carlistas dejaron también su impronta en una población fundamentalmente liberal que a finales del siglo XIX, el 6 de agosto de 1897, vive su primera huelga por motivos laborales en la fábrica que suministraba revólveres y escopetas a la Casa Quintana y Hermanos en México. Esta huelga sirvió de germen para que el socialismo arraigase en Éibar. El 23 de junio de 1869 se firma el Pacto Federal de Eibar firmado por representates de los Cuatro territorios vascos, previo al Pacto Nacional que reuniría a todos los republicanos federales españoles. Posteriormente los eibarreses recuerdan esa fecha con la celebración de la tamborrada, tal como lo hacen los donostiarras el 20 de enero.

Paralelamente, se fue extendiendo un sentimiento cooperativo, heredero del espíritu gremial y de sociedad de épocas pasadas. A pesar de haber existido a finales del siglo XIX algunos intentos bastante serios, es a raíz de una de las huelgas más largas y duras de 1920 cuando se funda Alfa como cooperativa obrera, impulsada por la Unión General de Trabajadores, materializándose así gran parte de los objetivos planteados en dicha huelga. Esta primera época del siglo XX fue de grandes dificultades debido a las fluctuaciones de los mercados internacionales y al control en el comercio de armas, principal industria del momento. No obstante, los logros sociales son importantes: el Sanatorio Antituberculoso, el Pabellón de Convalecientes, la Colonia de Arrate, los Centros Obreros, las Bibliotecas y la Escuela de Armería donde se formaron los alumnos que harán posible la transformación de la industria de Éibar, apartándola de su dedicación exclusiva a la producción de armas y convirtiéndola en una industria abierta a los productos manufacturados de la industria ligera metalúrgica.

A finales del siglo XIX el núcleo urbano eibarrés se extiende hacia la parte baja del valle, hacia el arrabal de Arragüeta. Se construye la alhóndiga en el solar que deja libre el cementerio y se crea la plaza de Ibarrecruz y la calle de la estación.

En 1883 el ayuntamiento, consciente de la importancia del ferrocarril para el desarrollo industrial y económico de la población, aprobó en pleno el 19 de octubre subvencionar con 250.000 pesetas a aquella empresa que hiciera pasar la línea de ferrocarril por la villa. También promovió reuniones de industriales y comerciantes para facilitar los capitales necesarios para la puesta en marcha de la línea ferroviaria.

En 1884 se acordó con los promotores de la línea ferroviaria Durango-Zumarraga, la "Compañía del Ferrocarril de Durango a Zumárraga", que se estableciera un apeadero en el barrio de Malzaga situado en el punto de desembocadura del río Ego en el río Deva, es decir en la unión de los valles del Ego y del Deva, este último paso histórico entre la costa y la meseta castellana. Este apeadero iba a ser una importante estación de cruce de líneas, cuando, pocos años después se construyera la línea Durango-Deva que acabaría uniendo las capitales de Vizcaya y Guipúzcoa y conformando la línea Bilbao-San Sebastián. La estación de Malzaga se comenzó a construir en 1885 y se inauguró en el año 1887.

En 1908 el ayuntamiento de Éibar llega a un acuerdo con la compañía ferroviaria Ferrocarriles Vascongados para la construcción de una estación urbana en la villa. El lugar elegido es la zona de la nueva expansión y en concreto en el comienzo de la calle de la estación. La estación se inauguró en 1909 y fue la "puerta de entrada" a Éibar por mucho tiempo.

La madrugada del martes 14 de abril de 1931, a las seis y media de la mañana, la corporación municipal recién elegida en las elecciones del domingo (10 concejales socialistas, 8 republicanos y 1 del PNV) proclamó en Éibar la Segunda República. La bandera tricolor fue izada por el concejal más joven de la recién elegida corporación, Mateo Careaga, que era militante de Acción Republicana. No fue hasta las cinco de aquella tarde cuando otras ciudades españolas siguieron el ejemplo de Eibar. Este hecho suponía una profunda transformación de la distribución del poder ya que por primera vez accedieron a él las clases medias y los trabajadores. Cuando se confirmó la proclamación en Barcelona, el pueblo se concentró frente al Ayuntamiento para retirar la placa con el nombre de Plaza de Alfonso XIII y colocar la nueva placa de Plaza de la República, improvisada en cartón.

El 3 de mayo la acción de la proclamación republicana que había convertido a Éibar en el punto de partida para el resto de España sirvió para que se oficializara, con la asistencia de importantes personalidades políticas, sociales y culturales el cambio del título de noble y leal villa por el de Muy Ejemplar Ciudad.

La revolución de octubre de 1934 tuvo gran incidencia en la ciudad. La trayectoria progresista de sus habitantes, reflejada en los resultados de las urnas, llevaron a que el día 5 de octubre salieran a las calles eibarresas más de 400 ciudadanos con el objetivo de hacerse con el control de la ciudad. En los disturbios hubo 7 muertos (4 insurrectos, 1 paisano, 1 guardia de asalto y un industrial) entre los que se encontraba el industrial carlista Carlos Larrañaga. Fueron detenidas más de 300 personas de las cuales, en 1936, 172 se enfrentaron a un consejo de guerra. Todos quedaron en libertad tras la amnistía de febrero de 1936, después de que el Frente Popular consiguiera la victoria en las urnas.

El 18 de julio de 1936 se produce una sublevación de parte del ejército español encabezada por el general Mola y Franco. El intento de golpe de estado fracasa y da comienzo una guerra que se prolongó por tres años. En Éibar las fuerzas de orden público se mantienen fieles a la República, se conforma un batallón de milicianos que salen para San Sebastián, donde las fuerzas militares de la ciudad se han sumado al golpe militar, logrando mantener la plaza bajo la legalidad de la República.

En la primera semana de la sublevación, los facciosos organizan en Navarra 8 columnas, de mayoría requeté, con unidades de falangistas y del ejército regular, que avanzan hacia Guipúzcoa. El 5 de agosto, tres de ellas se dirigen a cortar la frontera con Francia con el objetivo de tomar los puestos fronterizos y aislar de esa forma a la República de uno de sus puntos de comunicación y entrada de suministros. El 26 de agosto llegan al castillo de San Marcial en Irún.

El 21 de septiembre las tropas insurrectas ocupan Elgóibar y Karakate, unos días después, el 26, se hacen con las cimas de Kalamua, Arrate y Akondia en cuya ladera se establece la defensa republicana. Esa posición del frente premanecería sin cambios hasta la primavera del año siguiente. El 26 de abril de 1937 los insurrectos entra en la ciudad.

En el ataque, junto con las tropas sublevadas, tienen especial relevancia los batallones de requetés navarros entre el que destaca el Tercio de Lacar y el Tercio de Lesaca a los que se les habían unidos partidarios carlistas y monárquicos de los pueblos guipúzcuanos. Por parte de los leales a la legalidad de la República, se conforma el Batallón Amuategui compuesto por milicianos del Frente Popular, en su mayoría socialistas eibarreses.

Durante el tiempo en el que Eibar se mantuvo en primera línea de fuego la población civil fue evacuada y las fábricas fueron intervenidas para montar los talleres de pertrechos de guerra, fundamentalmente armas y munición, con maquinaria y obreros espacializados de las mismas en los alrededores de la capital vizcaina, Bilbao.

Desde la cumbres de los montes que estaban en manos de los facciosos se bombardeaba, prácticamente a diario, todo el casco urbano hasta el día de su caída el 26 de abril de 1937. En la toma de la ciudad se produjo un gran incendio que arrasó la mitad de la misma, desde el parque de Urkizu hasta la iglesia de San Andrés. El incendio fue provocado por un lado por las bombas de los atacantes y por otro por un comando de los defensores que quería destruir lo poco útil que pudiera quedar, de todas formas las causas precisas del mismo no están aclaradas existiendo ambas hipótesis sobre su autoría. La prensa fascista publicó, al igual que hizo luego con Guernica, que fueron los defensores los que prendieron fuego a la ciudad, mientras que los órganos de expresión de los repúblicanos acusaban del fuego a los bombardeos de los atacantes.

Con la destrucción de la guerra y el incendio cambió la fisonomía de Éibar. El 8 de octubre de 1940, la Dirección General de Regiones Devastadas aprobó el proyecto de urbanización, donde se incluía la cobertura del río Ego para aprovechar en mayor medida el suelo y la construcción de la Plaza del Mercado reconstruyendo de nueva planta todo el núcleo urbano.

A pesar de las dificultades, Éibar se adapta a los nuevos tiempos y diversifica su industria (bicicletas, ciclomotores, piezas para automóviles, aparatos de uso doméstico...), a lo que hay que añadir un potente fenómeno de inmigración, atraído por esta pujante actividad industrial, que hace crecer su población hasta un 100% en los años 60 con un desarrollo urbanístico muy desordenado donde se realizan edificaciones de gran altura, como la torre de Untzaga, y se comparte el espacio residencial con el industrial, talleres y viviendas llegan a compartir un mismos edificio, creando una curiosa mezcolanza urbanística que sería objeto de estudios posteriores. La situación de desarrollo industrial toca fondo en los años 1982-1983 con la crisis del petrolea que había comenzado en 1973. La crisis del petróleo, el cambio de sistema político, el proteccionismo industrial con el que contaban algunas empresas y la falta de nuevas tecnologías y la falta de espacio para la expansión de las empresas (el valle del río Ego es muy estrecho y cualquier actuación precisa de grandes y caros desmontes y de un desarrollo vertical que no es muy comómodo para las industrias, provocan una crisis que hace su población comience un notable descenso demográfico.

En los años finales del siglo XX y primeros del XXI se comienza a recuperar la situación económica y empresarial con una notable recuperación en diversos sectores como la automoción, máquina herramienta y las industrias de transformación, perviviendo junto a ellas otras artesanales que entroncan con el pasado más lejano de la historia de la ciudad, como la elaboración de escopetas finas de caza y el damasquinado. La recuperación industrial logra frenar la caída demográfica pero no cambiar su signo. Se produce un gran avance urbanístico reordenando el uso del suelo y estableciendo una política de separación de industria y residencia. Se establecen polígonos industriales que acogen las fábricas que estaban en el casco urbano y esos terrenos se usan para la construcción de viviendas y equipamiento deportivo y de esparcimiento. Se desarrolla un plan de accesibilidad que proporcina accesos mecánicos, escaleras automáticas y ascensores, a todos los puntos con dificultades de acceso debido a las grandes pendientes.

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Escuela universitaria de ingeniería técnica industrial de Éibar

La Escuela universitaria de ingeniería técnica industrial de Éibar, más conocido como La Uni, es un centro de formación universitario dependiente de la Universidad del País Vasco ubicado en la localidad guipuzcoana de Éibar (País Vasco, España). Tuvo su origen en la Univesidad Laboral que se ubico en la localidad armera en el año 1968. Pertenece al campus de Guipúzcoa y en ella se imparten, en grado de ingeniería técnica, las especialidades de Ingeniería Técnica Industrial, especialidad en Electrónica Industrial e Ingeniería Técnica Industrial, especialidad en Mecánica.

La Escuela universitaria de ingeniería técnica industrial se encuentra íntimamente relacionada, incluso físicamente, con el Complejo educativo de Éibar, formado por el Instituto de Enseñanza Secundaria "Uni Eibar-Ermua", que imparte Bachillerato y Ciclos Formativos, y el Centro Residencial, que junto a la escuela universitaria conformaron el complejo de la Universidad Laboral de Éibar primero y El Centro de Enseñanzas Integradas después.

El día 12 de octubre de 1968 dio comienzo el curso en el nuevo Centro Técnico Laboral de Eibar que formaba parte del un proyecto de implantación de Universidades Laborales desarrollado por el ministerio de trabajo del gobierno español en pleno periodo del régimen franquista que tenía como objetivo la construcción de una red de centros de educación integral, desde los cursos de educación básica hasta los de ingeniería técnica, destinados a los hijos de los obreros españoles. Estos centros, que normalmente solían integrar en uno mismo complejo varios niveles educativos, solían tener el grueso de su alumnado en régimen de internado, aunque mantenían algunas plazas para alumnos locales.

La Universidad Laboral de Éibar fue inaugurada el 17 de diciembre de 1968 con la presencia del ministro de Trabajo, Jesús Romeo. Su curso inicial comenzó con 244 alumnos de los cuales solamente 36 eran de la provincia de Guipúzcoa. Fue el centro número 11 del sistema de universidades laborales y el primero ubicado en el País Vasco.

El complejo educativo eibarrés tenía una capacidad de 1.100 alumnos, 900 de ellos en régimen de internado, para ello se contaba con tres colegios, el Gorbea, Jaizkibel y Urkiola, y 200 plazas para alumnos de la zona. En sus inicios se impartían estudios de Bachillerato, Electrónica e Ingeniería Técnica en las especialidades de Máquinas Eléctricas y Electrónica Industrial.

En un principio los estudios de ingeniería técnica dependían de la Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica de San Sebastián pasando a depender de la Universidad de Valladolid poco después hasta la creación e la universidad del País Vasco y su vinculación con ella. En 1994 se produce la integración plena del centro en la UPV.

Hasta el curso 1996-1997 la única titulación impartida por esta escuela era la de IT electrónico. Ese año se implementó la titulación de IT mecánico que era una especialidad muy demandada en un área donde la industria metalúrgica tiene un peso muy importante y fundamental en su economía.

Esta especialidad tiene como objetivo el formar profesionales con la titulación de Ingeniero Técnico Electrónico especializados en el área de la Electrónica y de la Automática.

Junto a las competencias técnicas propias de la especialidad se adquieren conocimientos económicos y de gestión empresarial. Esto logra que los profesionales formados en esta escuela puedan desarrollar su labor en diferentes ámbitos de la empresa, tanto en los tecnológicos como en la administración y servicios (Oficina Técnica, Mantenimiento, Informática, Comercial, I+D, etc.).

Los requisitos para realizarlos cursos son; matricularse de todo lo que se tenga pendiente a excepción de las de libre elección, máximo de 6 convocatorias por asignatura, aprobar en segunda matrícula al menos el 30% de la carga lectiva del primer curso y un mínimo del 15&% de los créditos correspondientes al primer curso. Hay que superar un número mínimo de créditos y aprobar todo para poder acceder a la presentación del proyecto.

Se accede a estos estudios teniendo las titulaciones de COU o REM (sin la necesidad de haber aprobado la selectividad), formación profesional de segundo grado o un módulo de tercer grado o la titulación de Técnico Superior.

Esta especialidad tiene como objetivo el formar profesionales con la titulación de Ingeniero Técnico Mecánico.

Junto a las competencias técnicas propias de la especialidad, que le permiten concebir y diseñar un producto mecánico (máquina herramienta, maquinaria de elevación y transportes, etc...) se adquieren conocimientos económicos y de gestión empresarial. Estó logra que los profesionales formados en esta escuela puedan desarrollar su labor en diferentes ámbitos de la empresa, tanto en los tecnológicos como en la administración y servicios (Oficina Técnica, Mantenimiento, Informática, Comercial, I+D, etc.).

Los requisitos para realizarlos cursos son; matricularse de todo lo que se tenga pendiente a excepción de las de libre elección, máximo de 6 convocatorias por asignatura, aprobar en segunda matrícula al menos el 30% de la carga lectiva del primer curso y un mínimo del 15&% de los créditos correspondientes al primer curso. Hay que superar un número mínimo de créditos y aprobar todo para poder acceder a la presentación del proyecto.

Se accede a estos estudios teniendo las titulaciones de COU o REM (sin la necesidad de haber aprobado la selectividad), formación profesional de segundo grado o un módulo de tercer grado o la titulación de Técnico Superior.

Situada en la quinta planta del edificio docente está abierta en horario lectivo. Para acceder a ella es imprescindible el tener la tarjeta universitaria.

Su fondo consta de una importante colección de libros científicos y técnicos, así como manuales de normas, revistas especializadas y otro material técnico. Además de poder realizar las consultas en las propias instalaciones, existe un servicio de préstamo. Su fondo está integrado dentro de la base de datos bibliográfica de la Biblioteca Universitaria de la UPV/EHU.

Dependiendo del Vicerrectorado de Alumnos el Servicio de Orientación Universitaria (SOU) está destinado a cubrir la atención de los alumnos en cuestiones académicas. La temática más común está relacionada con nuevos planes de estudio, pasarelas, acceso a distintas carreras y el reinicio de estudios.

Este servicio también se encarga de intervenir de forma colectiva mediante diferentes programas y actuaciones como Jornadas de Puertas Abiertas, Matrícula, Automatrícula, Acogida, en sesiones informativas sobre especialidades de las carreras, accesos a 2º ciclos, salidas académicas y profesionales.

Ubicado en el primer piso del edificio docente el servicio de reprografía tiene como objeto la reproducción y encuadernamiento de aquellos trabajos destinados a la docencia y, en especial, todo lo referente a la presentación de los Trabajos Fin de Carrera.

La EUITI de Éibar dispone de dos aulas de ordenadores, una de ellas ubicada en el primer piso del edificio docente, con aparatos conectados a internet y otra ubicada en el quinto piso destinada a la realización de diferentes trabajos docentes.

Hay a disposición del alumnado que esta realizando el Proyecto de Final de Carrera tres aulas totalmente equipadas para este fin.

El servicio de comedor está ofrecido mediante menús a precios concertados en horario de 13,30 a 15:00. Existe también un servicio de cafetería.

Constituidas por un gimnasio, un polideportivo y pista deportiva y de tiro permiten realizar una amplia gama de deportes.

Hay un servicio de becas colaboración que está dirigido a los estudiantes en los servicios de Biblioteca, Calidad y para proyectos de Investigación.

El Complejo Residencial complementa la gama de servicios, ofreciendo, allí mismo, la posibilidad de permanecer en Régimen de Internado.

Los órganos de gobierno que rigen la EUITI de Éibar son de dos tipos, los colectivos o colegiados y los unipersonales. El órgano supremo del gobierno de la escuela es la Junta de Escuela, es un órgano colegiado.

Los órganos colegiados son elegidos democráticamente y están formados por representantes de todos los estamentos que configuran la Escuela.

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