Ehud Barak

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Publicado por roy 19/03/2009 @ 20:07

Tags : ehud barak, israel, medio oriente, internacional

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Ehud Barak

Ehud Barak

Ehud Barak (en hebreo, אֵהוּד בָּרָק) (nacido el 12 de febrero de 1942) fue el décimo Primer Ministro de Israel, desde 1999 hasta 2001; actual líder del Partido Laborista y Ministro de Defensa.

Barak ingresó a las Fuerzas de Defensa de Israel en 1959 y sirvió allí durante 35 años, llegando a desempeñar el cargo de Ramatcal (Comandante en Jefe) y a poseer el rango de Teniente General, el más alto del ejército israelí. Durante su servicio como comando, Barak participó en una misión secreta (operación Primavera Juvenil, Beirut, 1973) en la cual se disfrazó de mujer para infiltrarse entre terroristas. Le concedieron la Medalla por Servicio Distinguido y otras cuatro condecoraciones por el coraje y la eficiencia operacional. Se le considera el soldado más condecorado de la historia de Israel.

Barak obtuvo la licenciatura en Física y Matemáticas por la Universidad Hebrea de Jerusalén en 1976, y un máster en sistemas ingeniero-económicos en 1978 por la Universidad de Stanford en Palo Alto, California.

En política, desempeñó los cargos de Ministro del Interior (1995) y Ministro de Asuntos Exteriores (1995-1996). Ganó su escaño en la Knesset en 1996, donde era miembro de asuntos exteriores de la Knesset y el Comité de Defensa. En 1996, Barak se convirtió en el líder del Partido Laborista.

Ehud Barak fue elegido Primer Ministro de Israel el 17 de mayo de 1999 y cesó en dicho cargo el 7 de marzo de 2001 tras perder las elecciones en favor de Ariel Sharón.

Después de su derrota en 2001, Barak renunció a su escaño en la Knesset y ha estado varios años al margen de la política. Durante ese período se ha dedicado a los negocios. Se ha divorciado de su mujer, Nava. Anunció a principios de 2005 que se postularía para liderar el Partido Laborista de nuevo. Sin embargo, para contrarrestar la candidatura de Benjamín Netanyahu a la presidencia del Likud, a finales de agosto de 2005 instó a todos los líderes laboristas a apoyar a Peres, si bien fue finalmente Amir Péretz quien se hizo con el liderazgo del partido, derrotando a Peres.

En enero de 2007 anuncia que se presentará nuevamente como candidato al liderato de su partido, con una carta pública en la que reconoce sus errores e inexperiencia durante su paso por el cargo de Primer Ministro. El 28 de mayo obtiene el 39% de los votos, quedando en primer lugar, pero requería del 40% del respaldo, por lo que se fuerza una segunda ronda contra Ami Ayalon que se ubicó segundo (tercero fue el candidato a la reelección Amir Péretz y cuarto el ex ministro Ophir Pines-Paz). El 12 de junio derrota a Ayalon por estrecho margen, y se convierte de nuevo en líder del Partido Laborista de Israel, constituyéndose en el sucesor de Peretz como Ministro de Defensa.

Al principio



Israel

Bandera de Israel

1 Véase Estatus de Jerusalén. 2 Incluyendo Jerusalén Este y los Altos del Golán. 3 Incluye la población israelí de Cisjordania.

Israel, (hebreo: יִשְרָאֵל‎, Yisra'el; Árabe: إسرائيل, Isrā'īl), oficialmente Estado de Israel (מְדִינַת יִשְרָאֵל, Medinat Yisra'el; Árabe:دَوْلَةْ إِسْرَائِيل, Dawlat Isrā'īl), es un país de Oriente Medio que se encuentra en la ribera sudoriental del Mar Mediterráneo. Limita al norte con el Líbano, al este con Siria, Jordania, Cisjordania, al oeste con el Mar Mediterráneo y la Franja de Gaza, al suroeste con Egipto y al sur con el golfo de Aqaba (Mar Rojo). Con una población de alrededor de 7,35 millones de habitantes, la mayoría de los cuales son judíos, Israel es el único Estado judío del mundo. Es también el hogar de árabes musulmanes, cristianos, drusos y samaritanos, así como otros grupos religiosos y grupos étnicos minoritarios.

El moderno estado de Israel identifica sus raíces con la antigua Tierra de Israel (Eretz Yisrael), un concepto central para el judaísmo desde hace más de 3.000 años. Después de la Primera Guerra Mundial, la Sociedad de Naciones aprobó el Mandato Británico de Palestina con la intención de la creación de un "hogar nacional para el pueblo judío.". En 1947, las Naciones Unidas aprobaron la partición de Palestina en dos estados, uno judío y uno árabe. El 14 de mayo de 1948 el estado de Israel declaró su independencia, lo cual fue seguido por la Guerra árabe-israelí de 1948 con los vecinos estados árabes, que se negaban aceptar el plan de la ONU. Las sucesivas victorias en una serie de guerras posteriores confirmaron su independencia y ampliaron las fronteras del Estado Judío más allá de lo acordado en el Plan de Partición de las Naciones Unidas. Desde entonces, Israel ha estado en conflicto con muchos de los países árabes vecinos, con varias guerras y décadas de violencia que continúan hasta el día de hoy. Desde su fundación, las fronteras de Israel e incluso el derecho a existir del propio estado ha estado sujeto a controversias, especialmente entre sus vecinos árabes. Sin embargo, Israel ha firmado tratados de paz con Egipto y Jordania, y se están haciendo esfuerzos para alcanzar un acuerdo permanente con la Autoridad Nacional Palestina.

Israel es una democracia representativa con un sistema parlamentario y sufragio universal. El Primer Ministro actúa como Jefe de Gobierno, y la Knesset como cuerpo legislativo de Israel. En términos de producto interior bruto, su economía está situada en el puesto 45 según el Fondo Monetario Internacional. A su vez, Israel está altamente situado entre los países de Oriente Medio en desarrollo humano, libertad de expresión, y competitividad económica. La capital, sede del gobierno y mayor ciudad del país es Jerusalén, aunque el principal centro económico y financiero se encuentra en Tel Aviv.

Durante los últimos tres mil años, Israel ha identificado, en el uso común y en el religioso, tanto la Tierra de Israel (Eretz Israel) como todo el pueblo judío, quien ha seguido refiriéndose a la anterior como su patria, Tierra Santa o la Tierra Prometida, pese a que posteriormente los romanos cambiaron la denominación del territorio por la de Siria Palestina tras aplastar la rebelión de Bar Kojba.

El sustantivo procede de un pasaje del Tanaj, la biblia hebrea, donde el patriarca bíblico Jacob provocó la admiración de un ángel tras vencerle en una lucha que duró toda una noche. Éste lo bendijo y le cambió su nombre por el de Yisra'el, «Dios lucha» (Génesis, 32:28-30). Las tribus confederadas que se reconocían como descendientes de Jacob se llamaron a sí mismas «Hijos de Israel» o «israelitas». En cuanto a la arqueología, la mención más antigua que se conoce del nombre Israel distinta a un nombre personal es un relato épico grabado en la estela de Merenptah del Antiguo Egipto, que data del año 1210 a. C., donde es empleado como un gentilicio, designando a un pueblo o grupo de gente sin asociación con un lugar geográfico concreto.

Con el establecimiento del nuevo Estado judío a mediados del siglo XX, se barajaron varios nombres para el mismo, como «Eretz Israel», «Sion», «Judea» y «Nueva Judea», que fueron finalmente desestimados. El nombre moderno que adoptó el país fue Medinat Yisrael en hebreo y Dawlat Isrā'īl en árabe, los dos idiomas oficiales, con el mismo significado de «Estado de Israel». El gentilicio del país en español es israelí, y su plural israelíes, adoptado por su gobierno pocas semanas después de la independencia. El término israelita suele utilizarse en español en referencia a los antiguos habitantes del Reino de Israel, aunque también se emplea como sinónimo de judío o hebreo, e incluso de israelí, sobre todo en Hispanoamérica.

La antigua tierra de Canaán, situada al suroeste del llamado Creciente Fértil, fue desde antiguo tierra de tránsito y punto intermedio entre las florecientes civilizaciones del río Tigris y el Éufrates, por un lado, y el valle del Nilo por el otro. La región estuvo dividida en pequeñas ciudades-estado o reinos locales independientes, como Moab, Edom, Judá, Israel, Aram o Fenicia, que hubieron de hacer frente a las sucesivas invasiones tanto de imperios limítrofes (Egipto, Asiria o Babilonia), como de nómadas arábigos o los Pueblos del Mar como los filisteos. En esa tierra vieron la luz dos de los mayores hitos de la civilización occidental: el alfabeto semítico, origen de muchos alfabetos antiguos y modernos, y un monoteísmo del que proceden las religiones abrahámicas, extendiéndose ambos logros por todo Occidente. También vio nacer las primeras ciudades del mundo (como Jericó), hace siete mil años, en plena revolución neolítica, así como uno de los primeros puertos del mundo, la antigua Jaffa.

La Tierra de Israel ha sido sagrada para el pueblo judío desde tiempos bíblicos, albergando los lugares más sagrados del judaísmo. De acuerdo con la Torá, fue prometida por Yahveh a los tres Patriarcas del pueblo judío como su patria; algunos estudiosos han situado este período en los inicios del segundo milenio a. C. En tiempos de Akenatón (c. 1350 a. C.) existían numerosas tribus hebreas situadas en la ribera oriental del río Jordán, tratando de cruzarlo y asentarse en las tierras más fértiles de la ribera occidental. En los últimos tiempos de Ramsés II, con Canaán dividida entre egipcios e hititas, nuevas tribus hebreas llegaron a orillas del Jordán. Varias de ellas se aliaron para invadir Canaán, realizando esta coalición a la manera tribal, identificándose como los descendientes de los hijos de Jacob, Yisra'el, nieto del patriarca Abraham, por lo que se autodenominaron hijos de Israel.

Estas tribus hebreas, que tenían el mismo origen que los amorreos y hablaban un dialecto de la misma lengua semítica que ya se hablaba en Canaán, cruzaron el río Jordán alrededor del año 1240 a. C. y conquistaron Jericó, desde donde se extendieron por las regiones montañosas de la zona, adoptando el alfabeto semítico y muchos otros aspectos de la cultura cananea. Según la versión tradicional, a finales del siglo XI a. C. Saúl estableció el primero de una serie de reinos israelitas en Canaán, los cuales la gobernarían intermitentemente durante los siguientes mil años. Hacia el año 1000 a. C. se establecieron dos reinos, Israel y Judá, que llegaron a formar una monarquía unida en oposición militar a los filisteos y otros pueblos limítrofes. Según la historia tradicional basada en las Escrituras, este reino unificado fue gobernado por los reyes David y Salomón antes de su separación definitiva (en el año 924 a. C.); la estela de Tel Dan es aceptada generalmente como la más antigua (y única hasta la fecha) evidencia arqueológica de la existencia de la dinastía de David.

Posteriormente, bajo los sucesivos dominios extranjeros de Asiria, Babilonia, el Imperio aqueménida, Macedonia, y el Imperio seléucida, la presencia de judíos se vio sustancialmente disminuida a consecuencia de las sucesivas expulsiones de que fueron objeto. El pueblo de Israel fue independiente tan sólo tres veces después del exilio babilónico: la primera ocasión fue durante el dominio seléucida, cuando surgió la dinastía asmonea, una oligarquía formada por la familia sacerdotal de los Macabeos. La dinastía asmonea consiguió liberarse del yugo seléucida y gobernó al pueblo judío a lo largo de un siglo, desde el año 164 a. C. hasta el 63 a. C., cuando el país fue sometido a Roma por Pompeyo. La segunda etapa independiente se produjo durante la Primera Guerra Judeo-Romana (66-73), cuando los judíos se sublevaron por primera vez contra Roma (instaurada ya en imperio). Durante esta guerra se produjo la conquista de Jerusalén y la destrucción del Segundo Templo, así como la muerte de más de un millón de judíos y el origen del éxodo de muchos supervivientes.

El último momento de plena independencia del pueblo judío fue el breve período de la rebelión de Bar Kojba. Durante tres años (132-135) las fuerzas judías resistieron al Imperio romano, hasta que finalmente la revuelta fue aplastada por el emperador Adriano. El fracaso de la revuelta ocasionó la expulsión definitiva de los judíos del país y la reconstrucción de Jerusalén como colonia romana con el nombre de Aelia Capitolina. Una vez destruido el estado judío y exiliada la mayor parte de su población, los romanos cambiaron intencionadamente la denominación del país, que pasó a denominarse Siria Palestina o simplemente Palestina, un nombre derivado de los antiguos adversarios de los judíos, los filisteos. Curiosamente la Mishná y el Talmud, dos de los textos más importantes del judaísmo, fueron escritos en el exilio a partir de esta época.

Tras la división del Imperio Romano, Palestina estuvo bajo el dominio de Bizancio hasta el año 639, en que se produjo la conquista árabe. La dinastía Omeya (661-750), a pesar de los muchos problemas que la complejidad social y étnica del territorio que dominaban planteaba, no registró ni grandes problemas nacionales (entre las distintas etnias del imperio, y especialmente entre los árabes y las demás) ni tampoco choques entre comunidades religiosas, ni entre los no musulmanes y el poder central. El califato Abasí (750-1258), también conocido como Califato de Bagdad, sucedió al omeya, siendo substituido finalmente por la dinastía Selyúcida (1071).

Entre 1096 y 1244 motivados por el fervor religioso, la perdida de poder bizantino ante los turcos y la imposibilidad de peregrinar a Jerusalén, la nobleza europea promovió varias Cruzadas. La Primera Cruzada tuvo lugar en 1099 y finalizó con la conquista de Jerusalén y el establecimiento de cuatro Estados Cruzados en oriente medio, entre ellos el Reino de Jerusalén. Durante la toma de Jerusalén los cruzados realizaron una cruenta matanza, que no respetó judíos ni musulmanes. A lo largo de las siguientes décadas de dominio cristiano se produjo el asentamiento de colonos europeos, sobre todo italianos y francos y un notable incremento comercial impulsado por las Repúblicas marítimas. La ciudad de Jerusalén fue conquistada en el año 1187 por Saladino, fundador de la dinastía Ayubí, en aquel momento sultán de Egipto y Siria. La Tercera Cruzada permitió la supervivencia del Reino de Jerusalén, si bien fue confinado a una estrecha franja de tierra próxima a la costa. La dinastía Ayubí fue substituida por la de los Mamelucos en 1250, quienes con la toma de Acre en 1291 acabaron con el Reino de Jerusalén.

En 1517 la región fue anexionada al Imperio otomano, cuya dominación se prolongó cuatro siglos (hasta 1917), durante los cuales fue parte del vilayato Damasco-Siria, una de las muchas provincias otomanas. Pese a todo, siempre se mantuvo una exigua comunidad judía, que fluctuó considerablemente a través de los siglos. En 1881, respecto a una población total estimada de 470.000 habitantes, vivían en la zona de 20.000 a 25.000 judíos, con una presencia principal en Jerusalén, donde hacia 1884 eran una de las etnias mayoritarias, hasta llegar a ser en 1896 mayoría absoluta.

Después de diversas sublevaciones, los romanos destruyeron Jerusalén y obligaron a casi la totalidad de los judíos a huir de Israel, comenzando un largo periodo de exilio conocido como Diáspora. Los judíos de la diáspora anhelaron regresar a Israel durante siglos. Por ejemplo, en 1141 el español Yehuda Halevi realizó un llamamiento a los judíos para regresar a Eretz Israel, efectuando él mismo el regreso a Sión, donde encontró la muerte. Un siglo después, el rabino español Nahmánides emigró a Jerusalén y desde entonces se mantuvo una presencia constante de judíos, especialmente en Jerusalén. El también sefardí Yosef Caro emigró a la gran comunidad judía de Safed en 1535. Oleadas migratorias tuvieron lugar, por ejemplo, en el periodo 1209-1211. Fue también famosa la «aliyá de los rabinos de Francia e Inglaterra» hacia Acre en 1258 y 1266. En 1260 Jehiel de París emigró a Acre junto a su hijo y un numeroso grupo de seguidores. Pequeñas olas migratorias judías tuvieron lugar durante el siglo XVIII, como la de Menachem Mendel de Vitebsk y 300 de sus seguidores, Judah he-Hasid y alrededor de 1000 discípulos y más de 500 discípulos (y sus familias) de Gaón de Vilna conocidos como Perushim. Oleadas de estudiantes rabínicos inmigraron en 1808-1809, aséntandose en Tiberíades, Safed y después en Jerusalén.

En 1860, la antigua comunidad judía de Jerusalén comenzó a construir barrios de viviendas fuera de los muros de la Ciudad Vieja. En 1878, se fundó el primer asentamiento agrícola moderno en Petaj Tikva.

La primera gran ola de inmigración judía a Palestina, conocida como aliyá, se inició en 1881, como consecuencia de las persecuciones a que eran sometidos los judíos en Europa y las ideas de Moses Hess, un sionista-socialista que abogaba por la redención del territorio considerado como la patria hebrea. Los judíos compraban tierras a las autoridades otomanas y a los terratenientes árabes, surgiendo de esta forma los primeros asentamientos agrícolas. Es en esta época cuando pueden apreciarse las primeras tensiones entre árabes y judíos.

El surgimiento del sionismo, fundado por Theodor Herzl, dio lugar a la segunda Aliyá (1904-1914) en el curso de la cual emigraron a Israel unos 40.000 judíos. En 1909 un grupo de judíos rusos que llegaron después del fracaso de la revolución de 1905, fundaron Degania, el primer kibutz.

En 1917, el Ministro de Asuntos Exteriores británico, Arthur James Balfour, emitió una declaración en donde se promovía la idea del establecimiento de una patria en Palestina para el pueblo judío (la llamada Declaración Balfour). En 1920, Palestina fue adjudicada al Reino Unido para su administración como Mandato de la Sociedad de Naciones.

La tercera (1919-1923) y la cuarta ola (1924-1929) de inmigración judía se produjeron después de la Primera Guerra Mundial.

Entre 1916 y 1929, se sucedieron varios ataques por parte de los árabes contra las comunidades judías y cristianas residentes y contra los peregrinos de Tierra Santa. Los más importantes fueron los de 1920 y los de 1929 en Safed y Hebrón (véase Matanza de Hebrón). Ya antes de 1919 los cristianos habían sido acosados por los árabes, furiosos por la venta de terrenos de la parte cristiana de Jerusalén a compradores judíos.

En 1920 los ataques árabes se encontraron con la sorpresiva respuesta, no de los británicos que ignoraron las intenciones de los árabes de atacar a la comunidad judía, sino de los grupos de defensa judíos fundados por, entre otros, Ze'ev Jabotinsky. Fue en ese año cuando nació la Haganá.

Muchos de los ataques contra los judíos fueron promovidos por Amin al-Husayni. Al-Husayni, antisemita militante y principal líder palestino durante décadas, se convertiría años después en el principal aliado árabe del Tercer Reich.

El avance del nazismo en 1933 dio lugar a la Quinta Aliyá. Los judíos en Palestina incrementaron su población de un 11% en 1920 a un 30% en 1940 y eran propietarios del 6% del territorio del Mandato británico (incluyendo a la actual Jordania) en 1943. El Holocausto, junto con la negativa de las potencias occidentales de abrir sus fronteras, ocasionó otra ola de inmigrantes a Palestina, elevando su número hasta los 600.000 habitantes judíos.

En 1939, los británicos abandonaron el compromiso de favorecer la creación de un Estado judío, así como la de la partición de Palestina, abogando por un único Estado en la región. Además, tomaron medidas para limitar la inmigración judía y restringieron la compra de tierras por parte de los judíos (véase Libro Blanco). Pese a ello, al estallar la Segunda Guerra Mundial los líderes sionistas apoyaron decididamente a Gran Bretaña. Los británicos, sin embargo, mantuvieron la prohibición de inmigración judía a Palestina durante toda la Segunda Guerra Mundial. Muchos judíos fueron interceptados y devueltos a la Europa dominada por los nazis, si bien un gran número pudo entrar de forma clandestina en el país.

Durante la guerra fría, los judíos soviéticos fueron considerados con frecuencia como traidores y espías y con ese pretexto se practicó una vez más el antisemitismo oficial por parte de las autoridades soviéticas. Muchos judíos intentaron abandonar la URSS, pero muy pocos lograban el permiso correspondiente para emigrar. La sola solicitud del visado suponía un grave riesgo, pues conllevaba a menudo la pérdida de sus trabajos, la confiscación de sus bienes e incluso el ostracismo de toda la familia. Con posterioridad a la guerra de 1967, la situación de los judíos a quienes se les rechazaba el visado, conocidos ya como refuseniks, se convirtió en un tema permanente de denuncia por parte de los grupos de derechos humanos occidentales. Algunos de ellos, como Natan Sharansky, fueron confinados en gulags durante varios años.

Con las políticas de glásnost y perestroika, ya en los últimos años de la Unión Soviética y una vez logrado el ansiado derecho de los refuseniks a emigrar, cientos de miles de judíos decidieron abandonar la URSS. Solo entre 1987 y 1991, más de medio millón de judíos salieron de la URSS, de los cuales 350.000 se dirigieron a Israel y 150.000 a los Estados Unidos.

Esta gran oleada migratoria (entre los setecientos mil y el millón de personas para una población total de seis millones de israelíes), que se extendió durante aproximadamente 10 años, influyó notablemente en el equilibrio demográfico y en el desarrollo económico de Israel, generando un salto positivo también gracias a la cantidad de nuevos inmigrantes con buen nivel académico en todas las ramas de la ciencia y la tecnología.

Hasta el dia de hoy, siguen llegando a Israel inmigrantes y descendientes judíos de todo el mundo, a pesar de los últimos conflictos como la segunda guerra del Líbano; así llegaron haciendo Aliá ese mismo año judíos de países como EEUU y Francia bajo la denominada Ley del retorno.

En 1947, tras el estallido de la violencia por grupos militantes árabes y judíos y ante la imposibilidad de conciliar a ambas poblaciones, el gobierno británico decidió retirarse de Palestina y puso en manos de la ONU la resolución del conflicto. Tras el informe de la comisión Peel, una comisión internacional que evaluó la situación sobre el terreno, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó el 29 de noviembre de 1947 un plan que dividía a Palestina en dos Estados, dando a los árabes y a los judíos una extensión similar de terreno (el 54% del total para Israel, pero incluía el desierto del Neguev, que representaba a su vez el 45% de la superficie del país). Jerusalén quedaría como una ciudad internacional administrada por las Naciones Unidas. La ONU no adoptó ninguna disposición para ejecutar el Plan y, apenas dos semanas después, en una reunión pública celebrada el 17 diciembre, la Liga Árabe aprobó otra resolución que rechazaba de forma taxativa la de la ONU y en la que advertía que, para evitar la ejecución del plan de la ONU, emplearía todos los medios a su alcance, incluyendo la intervención armada.

El 14 de mayo de 1948, día que expiraba el Mandato británico sobre Palestina, el Estado de Israel fue proclamado en el territorio otorgado por el plan de las Naciones Unidas, aboliendo como primera medida las leyes antiinmigratorias británicas que impedían desde hacía años la entrada legal de nuevos judíos a Palestina.

No hubo ningún intento por parte de la ONU de evitar la intervención armada que había proclamado la Liga Árabe meses atrás y, al día siguiente de la declaración de independencia, los cinco países árabes vecinos declararon la guerra al naciente Estado de Israel y trataron de invadirlo. En la guerra intermitente que tuvo lugar durante los siguientes 15 meses (con varias treguas promovidas por la ONU), Israel conquistó un 26% de terreno adicional al del antiguo mandato, mientras que Transjordania ocupó las áreas de Judea y Samaria, actualmente conocidas como Cisjordania, y Egipto ocupó el territorio correspondiente a la actual franja de Gaza.

Al término de la guerra, una población árabe estimada entre 600.000 y 900.000 habitantes emigraron o fueron expulsados por Israel del territorio que ocupaban (las Naciones Unidas da como cifra oficial 726.000 personas, aunque, según la terminología de la propia ONU, solo un tercio son técnicamente «refugiados», el resto, los que se instalaron en Gaza y Cisjordania, son «desplazados» dentro del propio país) y se trasladó a los países árabes limítrofes, dando origen al problema de los desplazados y refugiados palestinos que nunca se ha llegado a resolver del todo. Por la otra parte, un número significativo de judíos quedaron en territorio árabe y fueron igualmente expulsados, incluidas algunas comunidades judías establecidas en Palestina desde antiguo, entre las que sobresale la de Jerusalén Este.

La guerra del Sinaí se desencadenó a raíz de la nacionalización del canal de Suez por parte de Egipto y a los ataques de fedayines que sufría Israel. Francia e Inglaterra establecieron una alianza militar secreta con Israel y atacaron por sorpresa y de forma coordinada a Egipto, desmantelando por completo el ejército egipcio y aniquilando su fuerza aérea. En solo una semana, Israel conquistó la península del Sinaí al completo, incluyendo zonas estratégicas, como Sharm el-Sheij, que es clave para el acceso al estrecho de Tirán y el golfo de Akaba, fundamental para liberar la salida al mar desde el puerto israelí de Eilat. Si los objetivos de Israel fueron todo un éxito militar, para Francia y Reino Unido fue todo un fiasco, últimos coletazos de las dos viejas potencias colonialistas en declive.

La guerra del Sinaí representó una derrota militar en toda regla para Egipto, pero una victoria moral y política. La presión diplomática conjunta de los Estados Unidos y de la Unión Soviética, insólitamente de acuerdo frente a la sorpresiva maniobra de Londres y París que pretendían recuperar el canal de Suez, obligó a Israel a retirarse de la península del Sinaí y de la Franja de Gaza, es decir, tuvo que regresar a la situación pre-bélica que le había llevado a conquistar 60.000 kilómetros cuadrados en solo una semana. Tras el alto el fuego decretado por la ONU, Egipto aceptó la fuerza de interposición de la ONU en la frontera (UNEF, una «Fuerza de Emergencia» creada al efecto), para mantener la desmilitarización de la región y evitar los incidentes fronterizos. A Israel le costó renunciar a las enormes conquistas obtenidas en esta guerra relámpago, pero a cambio de la retirada logró que la frontera con Egipto quedase protegida de infiltraciones guerrilleras, gracias al despliegue de la fuerza multinacional, y ganó con ello nueve años de tranquilidad.

Las consecuencias de la guerra de 1956 dejaron a la región en una situación inestable, con una aparente paz fronteriza (aunque los Estados árabes seguían sin reconocer a Israel), pero con un ascenso del nasserismo panárabe que tiene a la causa palestina como elemento movilizador. Siria, alineada con el bloque soviético, comenzó a patrocinar asaltos terroristas en Israel a principios de los años 1960, como parte de su «guerra de liberación», con el propósito de desviar la atención de la oposición doméstica a la dictadura baazista.

En septiembre y octubre de 1953 Israel empezó a desviar las aguas del río Jordán, produciéndose graves tensiones. En 1964, Israel comenzó a hacer operativo el desvío, extrayendo agua del río Jordán para su Acueducto Nacional. Del 13 al 17 de enero, tiene lugar la cumbre árabe en El Cairo, donde los dirigentes árabes afirman su oposición al desvío de las aguas del río Jordán por parte de Israel Al año siguiente, los Estados árabes iniciaron la construcción del Plan Diversión Agua Cabecera. Al terminar, desviaría el agua del Dan Banias para que ni entrase a Israel ni al Lago Tiberíades, sino que fluyese a un muro de contención ubicado en Mukhaiba para Jordania y Siria. También desviaría el agua del Hasbani al río Litani, en Líbano. El desvío habría reducido la capacidad del transporte de agua hacia Israel en aproximadamente un 35%. A pesar del desvío, todavía en 1990 la disponibilidad de agua per cápita en Israel era de 470 metros cúbicos, mientras que en la vecina Jordania era de 260 metros cúbicos un 45% menos que en el caso israelí. La Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) atacaron el proyecto en Siria en marzo, mayo y agosto de 1965, perpetuando una serie prolongada de actos de violencia en la frontera que contribuyó directamente a los acontecimientos que llevaron a la guerra.

En 1996, bajo el tratado de paz Israel-Jordania, Israel acordó proveer a Jordania de 50 millones de metros cúbicos de agua anualmente.

Para la ONU, la escasez de agua en la región, caracterizada por un clima árido y semiárido, es considerada cada vez más un tema crucial para el bienestar de sus países y pueblos. El Territorio Palestino Ocupado, especialmente las zonas elevadas de Cisjordania, posee una abundancia de recursos hídricos renovables en comparación con el resto de Oriente Medio. Sin embargo, las severas restricciones a la perforación de agua, plantación y riego que Israel ha impuesto a los palestinos han mantenido en un bajo nivel la cantidad de agua disponible para la población palestina. La ONU afirma que las políticas israelíes garantizan que la mayor parte del agua de Cisjordania se filtren subterráneamente a Israel y que los colonos israelíes dispongan de un acceso preferencial a los recursos hídricos. Como consecuencia de ello, una crisis del agua provocada por el hombre socava las condiciones de vida del pueblo palestino. El agua es uno de los varios temas que están siendo tratados en las conversaciones multilaterales, mientras que una amplia y justa asignación de los recursos hídricos de la cuenca del río Jordán, Cisjordania y de los acuíferos de Gaza aún no se ha negociado por las partes pertinentes.

La Guerra de los Seis Días fue un conflicto armado que tuvo lugar en Oriente Medio en el año 1967. Advertido por la retirada de los Cascos Azules de la frontera del Sinaí, el bloqueo de los estrechos de Tirán y los movimientos de tropas de Egipto, Siria y Jordania al otro lado de la frontera, junto a la concentración de unidades iraquíes y kuwaitíes y de otros países árabes, Israel decidió pasar a la ofensiva para conjurar lo que suponía una inminente agresión y atacó a Egipto. Pese a que los medios de comunicación árabes prometían la destrucción y aniquilación de toda la población israelí, devolviendo al primer plano los recuerdos de la shoá, otras fuentes pusieron en duda, con posterioridad, que los árabes fuesen realmente a atacar Israel.

Durante el conflicto, Israel conquistó a Egipto la península del Sinaí hasta el Canal de Suez, iniciando con posterioridad un plan de colonización de la península. En 1973 Egipto recuperó la ribera este del Canal, durante la llamada guerra de Yom Kipur; en tanto las tropas israelíes, recuperadas de la sorpresa inicial, cruzaron el Canal, deteniéndose a 101 kilómetros de la capital de Egipto, El Cairo. Tras esta acción relámpago, Egipto fue el único (además Jordania) país árabe que firmó la paz con Israel, formalizada en los acuerdos de paz de Camp David, que tuvo como más señalado resultado la devolución de la península del Sinaí (exceptuando la Franja de Gaza), el reconocimiento del Estado de Israel por parte de Egipto, y el establecimiento de relaciones diplomáticas por primera vez entre Israel y uno de sus 4 países limítrofes, incluyendo el intercambio de embajadores.

También durante la guerra de 1967 conquistaría Israel los territorios de Cisjordania con Jerusalén Este, entonces bajo administración de Jordania, así como ocuparía los Altos del Golán, en territorio sirio. En octubre de 1973, durante la guerra de Yom Kipur, las tropas sirias atacaron las posiciones israelíes en los Altos del Golán, mientras que Egipto luchaba a lo largo del canal de Suez. Tras las primeras conquistas sirias, Israel expulsó a los sirios de los Altos del Golán y avanzó hasta llegar a 32 kilómetros de Damasco. Tras el acuerdo de cese de fuego firmado entre Siria e Israel en mayo de 1974, se estableció una zona desmilitarizada entre las posiciones sirias e israelíes. Israel incorporó los Altos del Golán a su sistema administrativo en 1981, en el Distrito Norte, si bien formalmente no los ha anexionado.

Dada la alta densidad de población árabe de todos estos territorios, Israel nunca propició la anexión de los mismos (salvo Jerusalén Este), manteniendo su presencia militar hasta el presente.

Por último, Israel ha mantenido bajo ocupación militar durante cerca de veinte años una franja de terreno en el sur del Líbano, la denominada por Israel «zona de seguridad», debido a los continuos ataques que desde el sur de Líbano se producían contra las ciudades del norte de Israel por parte de los grupos armados palestinos. Ya en 1978 el Tsahal efectuó la llamada Operación Litani, con el fin de liquidar las bases palestinas desde las que se llevaban a cabo infiltraciones guerrilleras contra Israel.

La invasión israelí del Líbano, iniciada el 6 de junio de 1982 tras el asesinato del embajador israelí en Reino Unido, Shlomo Argov, a manos del grupo de Abu Nidal, provocó la huida de la OLP a Túnez, ocupando su vacío el grupo armado Hezbolá, apoyado por los regímenes sirio e iraní. Israel se retiró unilateralmente de esta zona el 24 de mayo de 2000, acatando la resolución 425 del Consejo de Seguridad de la ONU de 1978, debido a la promesa electoral del primer ministro Ehud Barak de buscar una paz de compromiso tanto con Siria como con Líbano, propuesta de paz que posteriormente fue rechazada por el régimen sirio, que mantuvo su presencia en el Líbano hasta 2005 y su respaldo militar a Hezbolá.

En julio de 2006, tras el asesinato de ocho soldados israelíes en una emboscada en la frontera y el secuestro de otros dos por parte de milicianos de Hezbolá, Israel lo consideró un «acto de guerra» y se desencadenó la crisis israelo-libanesa de 2006.

La resolución 303 de la Asamblea General de la ONU, del 29 de diciembre de 1949, declaró: «La ciudad de Jerusalén se establecerá como un corpus separatum bajo un régimen internacional especial y será administrada por las Naciones Unidas». No obstante, la guerra que inmediatamente después de la Declaración de Independencia desencadenaron los países árabes contra Israel hizo inaplicable dicha resolución. En 1950, tras el armisticio, Israel proclamó a Jerusalén como la capital de su nuevo Estado. Esta declaración de capitalidad solo afectaba a la parte occidental de la ciudad, que era la administrada por Israel, mientras que la otra parte (incluyendo la Ciudad Vieja) quedó en manos de Jordania.

En la Guerra de los Seis Días (1967), Israel conquistó también la parte oriental de la ciudad (la llamada Jerusalén Este). Inmediatamente la segregó de Cisjordania y la anexionó de facto al resto del municipio. En julio de 1980, mediante la Ley de Jerusalén, Israel reunió en su legislación nacional ambas partes en un solo municipio, proclamándola como su «capital eterna e indivisible».

Sólo un mes después, como medida de castigo por la anexión, la ONU aconsejó a sus Estados miembros que trasladasen sus embajadas a Tel Aviv. Los últimos en adoptar esa medida fueron Costa Rica y El Salvador: el primero anunció el traslado de sede el 16 de agosto de 2006 y el segundo lo hizo el 25 de agosto de 2006. No obstante, Paraguay y Bolivia mantienen las suyas en Mevaseret Zion, un suburbio de Jerusalén. Por su parte, Estados Unidos aprobó una ley en 1995 que declaraba que «Jerusalén debe ser reconocida como la capital del Estado de Israel» y, de acuerdo con dicha ley, tiene previsto trasladar de nuevo su embajada a Jerusalén, aunque no lo ha realizado todavía.

Israel está gobernado por 120 miembros parlamentarios, conocido como el Kneset. La Kneset se basa en la representación proporcional de los partidos políticos. Las elecciones parlamentarias se celebran cada cuatro años, pero la Knesset puede disolver el gobierno en cualquier momento por una Cuestión de confianza. Las Leyes fundamentales de Israel funcionan con una constitución no escrita. En 2003, la Knesset comenzó a redactar una constitución oficial sobre la base de estas leyes.

El Sistema Judicial de Israel consiste de un sistema de tres niveles. El nivel más bajo son los tribunales de magistrados, situado en la mayoría de las ciudades de todo el país. Por encima de ellos están los Tribunales de Distrito, que actúan como tribunales de apelación y tribunales de primera instancia, que están situados en cinco de los seis Distritos de Israel. El tercer y más alto nivel el Tribunal Supremo de Israel, asentado en Jerusalén. Cumple un doble papel como Corte Suprema de justicia y como Tribunal Superior de Justicia. En este último papel, la Corte Suprema dicta normas como un tribunal de primera instancia, que permite que las personas, tanto ciudadanos como no ciudadanos, a presentar una petición contra las decisiones de las autoridades estatales. Israel del ordenamiento jurídico combina la Ley Inglesa de Derecho anglosajón, derecho civil, y las Leyes Judías. Se basa en el principio de Stare decisis (precedente) y es un sistema acusatorio, donde las partes en el pleito deben presentar pruebas ante el tribunal. En el tribunal los casos son decididos por jueces profesionales en lugar de jurados. El matrimonio y el divorcio están bajo la jurisdicción de los tribunales religiosos: judíos, musulmanes, drusos y cristianos. La elección de los magistrados es llevado a cabo por un comité de miembros del Knesset, magistrados de la Corte Suprema, y miembros de la Asociacion de Abogados de Israel.

Su grado de respeto a los derechos políticos y a las libertades civiles la convierten en el único país de la región considerado "libre" de acuerdo a la evaluación que efectúa Freedom House. El nivel de libertades civiles permite la crítica abierta en temas de Estado por parte de grupos tales como B'Tselem, una organización de intelectuales israelíes de derechos humanos muy crítica con las actuaciones del gobierno en Gaza y Cisjordania, además de otros grupos antisionistas o antiisraelíes que operan legalmente en Israel.

El territorio de Israel esta dividido en 6 distritos o mejozot (מחוזות), dirigidos por un comisario designado por el Ministerio del Interior. Son los siguientes: Central, Haifa, Jerusalén, Norte, Meridional y Tel Aviv.

A su vez los distritos se dividen en quince subdistritos conocido como nafot (נפות), que son a su vez divididos en cincuenta regiones naturales. Las regiones naturales son unidades no administrativas que utiliza el Gobierno de Israel para cuestiones estadísticas y el censo de población.

Los distritos son una herencia del Imperio Otomano y entre sus atribuciones se encuentran las de elaborar la legislación local, controlar los impuestos y los presupuestos locales, aprobar los proyectos de obras públicas y conceder créditos a los gobiernos locales.

En cuanto a los territorios ocupados durante la Guerra de los Seis Días, los Altos del Golán están integrados administrativamente en el Distrito Norte, y Cisjordania integra el Distrito de Judea y Samaria, solo reconocido por Israel.

A efectos estadísticos, el país está dividido en tres áreas metropolitanas: Tel Aviv y Gush Dan (con una población de 3.150.000), Haifa (con una población de 996.000), y Beersheba (población 531.600). Sin embargo, la ciudad más grande de Israel, tanto en población como en superficie, es Jerusalén, con 732.100 habitantes en un área de 126 kilómetros cuadrados. Tel Aviv, Haifa y Rishon LeZion se encuentran entre las ciudades más pobladas de Israel, con una población de 384.600, 267.000 y 222.300 respectivamente.

El Estado de Israel limita con Líbano en el norte, frontera reconocida oficialmente por la ONU tras la retirada israelí del sur de dicho país; con Jordania al este y con Egipto al sur, fronteras ambas reconocidas a partir de los acuerdos de paz firmados con ambos países.

Aún no ha fijado sus fronteras con Siria ni con la Autoridad Palestina en la zona de Cisjordania, aunque en este sentido la comunidad internacional suele considerar como frontera a la Línea Verde (la línea de armisticio entre Israel y sus vecinos árabes que funcionó como frontera de hecho hasta la Guerra de los Seis Días), mientras que Israel aspira anexionarse los grandes bloques de asentamientos próximos a dicha línea, especialmente el Gran Jerusalén y el Bloque de Etzión, y con menor probabilidad de éxito, la ciudad de Ariel en Samaria. En septiembre de 2005, Israel culminó su retirada unilateral de la Franja de Gaza hasta la «Línea Verde».

Israel mantiene relaciones diplomáticas con 161 países y dispone de 94 misiones diplomáticas en todo el mundo. Tres miembros de la Liga Árabe han normalizado las relaciones con Israel: Egipto y Jordania, que firmaron tratados de paz en 1979 y 1994 respectivamente y Mauritania, que optó por completas relaciones diplomáticas con Israel en 1999. Desde 2003 las relaciones con Marruecos se mantienen en constante aumento y el Ministro de Asuntos Exteriores de Israel ha visitado el país. En virtud de la legislación israelí, el Líbano, Siria, Arabia Saudita, Irak y Yemen son países enemigos y los ciudadanos israelíes no podrán visitarlos sin permiso del Ministerio del Interior. Desde 1995 Israel es miembro de Diálogo Mediterráneo, que fomenta la cooperación entre siete países de la Cuenca del Mediterráneo y los miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte.

Estados Unidos, Turquía, Alemania, Reino Unido e India se encuentran entre los más íntimos aliados de Israel. Estados Unidos fue el primer país en reconocer al Estado de Israel, seguido por la Unión Soviética. Se puede considerar a Israel como su principal aliado en Asia Sudoccidental, sobre la base de políticas compartidas y los valores religiosos. A pesar no establecer plenas relaciones diplomáticas entre Turquía e Israel hasta 1991, Turquía ha cooperado con el Estado desde que confirmó el reconocimiento de Israel en 1949. Sin embargo, los lazos de Turquía con otras naciones de mayoría musulmana de la región han dado lugar en ocasiones a la presión de los estados árabes para que modere su relación con Israel. Fuertes vínculos entre Alemania e Israel incluyen la cooperación científica y educativa y ambos estados mantienen solidos vínculos en los sectores económico y militar. India estableció plenos lazos diplomáticos con Israel en 1992 y ha fomentado sólidos vínculos con el país tanto en el sector militar como en el cultural desde entonces. El Reino Unido, que ha mantenido relaciones diplomáticas plenas con Israel desde su formación, ha realizado dos visitas del jefe de estado en 2007. Las relaciones entre los dos países se consolidaron durante el gobierno del ex primer ministro Tony Blair debido a sus esfuerzos por encontrar una resolución a los dos estados. El Reino Unido es visto como una relación "natural" con Israel a cuenta del mandato británico de Palestina. Irán tenía relaciones diplomáticas con Israel bajo el gobierno de la dinastía Pahlevi, pero retiró su reconocimiento de Israel durante la Revolución iraní.

En el 2009, tanto Venezuela como Bolivia rompieron relaciones diplomáticas con Israel a raíz del conflicto de la Franja de Gaza de 2008-2009.

En Israel se distinguen tres regiones geomorfológicas, de Oeste a Este: la llanura litoral mediterránea, la cordillera central y el Valle del Jordán (la depresión más profunda de la Tierra). A estas tres regiones, hay que sumar la del desierto de Neguev, planicie y montañas de calcáreo, situado al sur de Israel. Las regiones áridas ocupan más de la mitad del territorio de Israel.

Aun siendo desierto buena parte del territorio, en los valles abundan los lirios, y también los árboles como pinos, eucaliptos, olivos y acacias. Las retamas crecen esporádicamente en el desierto del Neguev. Existen iniciativas de reforestación que se llevan a cabo por todo el país, especialmente en las montañas, donde los pinos, robles, cipreses y laureles arraigan de forma exitosa.

Situado entre los desiertos de África y Asia, de una parte, y del Mar Mediterráneo, cálido y húmedo, de la otra, Israel se encuentra en una encrucijada de influencias climáticas que han permitido distinguir hasta cuarenta tipos distintos de clima en tan reducida superficie. El régimen térmico varía notablemente con la altitud y la continentalidad, especialmente en invierno: de oeste a este se va pasando de un clima típico mediterráneo a uno continental. Las regiones montañosas suelen ser ventosas y muy frías -a veces con nevadas-. El pico del Monte Hermón está cubierto de nieve la mayor parte del año y Jerusalén generalmente recibe al menos una nevada cada año. Las ciudades costeras, como Tel Aviv y Haifa, tienen un típico clima mediterráneo con frío y lluvioso, con inviernos largos y veranos muy calurosos. En el extremo sur, en el Golfo de Eilat, el clima es tropical seco.

La temperatura más alta del continente asiático (53,7° C o 129° F) se registró en 1942 en el kibutz Tirat Zvi, en el norte del valle de Jordania.

En general se aprecia una estación seca (abril-octubre) y una lluviosa (desde octubre-noviembre hasta abril). De mayo a septiembre, son raras las lluvias en Israel. El mayor porcentaje de lluvias se alcanza entre mediados de enero y principios de marzo. La pluviosidad se incrementa de sur a norte y de este a oeste.

Con escasos recursos hídricos, Israel ha desarrollado varias y variadas tecnologías para el ahorro de agua, incluidas las de riego por goteo. Los israelíes también aprovechan la considerable luz solar disponible para la energía solar, lo que hace de Israel la nación líder en uso per cápita de energía solar.

Israel es considerado como el país más avanzado del sudoeste de Asia en el desarrollo económico e industrial. El país se ha clasificado en lo más alto en la región por el Ease of Doing Business Index del Banco Mundial, así como en el Índice de Competitividad Global del Foro Económico Mundial. Tiene el segundo mayor número de compañías Startup en el mundo (después de Estados Unidos) y el mayor número de empresas que cotizan en la bolsa de NASDAQ fuera de América del Norte. En 2007, Israel ocupó la 44ª posición más alta del Producto Interno Bruto y el 22º más alto producto interno bruto per cápita (en paridad de poder adquisitivo) con U$S 232,7 mil millones de dólares y U$S 33,299, respectivamente. En 2007, Israel fue invitado a unirse a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, que promueve la cooperación entre los países que se adhieren a los principios democráticos y explotar las economías de libre mercado.

A pesar de los limitados recursos naturales, el desarrollo intensivo de la agricultura y el sector industrial durante las últimas décadas convirtió a Israel prácticamente en autosuficiente en la producción de alimentos. Importantes importaciones a Israel, con un total de U$S 47,8 mil millones en 2006, son los combustibles fósiles, materias primas y equipo militar. Las principales exportaciones incluyen frutas, verduras, productos farmacéuticos, software, productos químicos, tecnología militar, y diamantes; en 2006 las exportaciones israelíes alcanzaron los 42,86 mil millones. Israel es líder mundial en la conservación del agua y la energía geotérmica, y su desarrollo de tecnologías de vanguardia en software, comunicaciones y las ciencias de la vida han evocado comparaciones con Silicon Valley.

En Israel se cultiva algodón de fibra larga de alta calidad y hay piscifactorías especializadas en la cría de truchas, carpas y otros peces. Cuenta también con fama reconocida en el campo de la moda y como destino turístico. El turismo, especialmente el turismo religioso, es otra industria importante en Israel, con clima templado, playas, lugares arqueológicos e históricos, y geografía singular, recurriendo también a los turistas.

En 1998, la revista Newsweek situó a Tel Aviv entre las diez ciudades más influyentes del mundo en el ámbito tecnológico. Ya en los años 90 Israel propuso al mundo árabe vecino transformar al Medio Oriente en uno de los más importantes centros tecnológicos y financieros del mundo.

El turismo es una industria fundamental de Israel. Estar ubicado en Tierra Santa ofrece una gran variedad de lugares religiosos, históricos y de importantes yacimientos arqueológicos. Además, dispone de modernos centros turísticos en sus playas y regiones para realizar ecoturismo.

Israel tiene la mayor esperanza de vida escolar del sudoeste de Asia, y está junto con Japón con la segunda más alta esperanza de vida escolar del continente asiático (después de Corea del Sur). Asimismo Israel tiene la mayor tasa de alfabetización en Asia Sudoccidental, de acuerdo con las Naciones Unidas. La Ley de Educación del Estado, aprobada en 1953, estableció cinco tipos de escuelas: estatal laico, estatal religioso, ultra ortodoxo, escuelas comunales y las escuelas árabes.

La educación es obligatoria en Israel para los niños de edades comprendidas entre los tres y dieciocho años. Los estudios se dividen en tres niveles - escuela primaria (grados 1-6), escuela intermedia (grados 7-9) y High school (grados 10-12) - que culminan con los exámenes del certificado del Bagrut. Materias básicas como matemáticas, Biblia, idioma hebreo, literatura hebrea y general, Inglés, historia y educación cívica son necesarias para recibir un certificado de Bagrut. En escuelas árabes, cristianas y drusas, el examen sobre los estudios bíblicos se sustituyen por un examen del Islam, el cristianismo o el patrimonio druso. En 2003, más de la mitad de todos los israelíes aprobaron el duodécimo grado obteniendo el certificado de matriculación.

Las ocho universidades públicas de Israel están subvencionadas por el Estado. La Universidad Hebrea de Jerusalén, la universidad más antigua de Israel, alberga la Biblioteca Nacional de Israel, el más grande repositorio de libros de temas judíos del mundo. En 2006, la Universidad Hebrea fue considerada 60ª y 119ª entre las mejores universidades del mundo. Otras universidades importantes en el país incluyen el Technion, el Instituto Weizmann de Ciencias, la Universidad de Tel Aviv, la Universidad Bar-Ilan, la Universidad de Haifa, y la Universidad Ben Gurion del Negev. Las siete universidades de investigación de Israel (con exclusión de la Universidad Abierta) se han clasificado entre las mejores 500 en el mundo. Israel ocupa el tercer lugar en el mundo con el número de ciudadanos que tienen títulos universitarios (20 por ciento de la población). Durante la década de 1990, una afluencia de un millón de inmigrantes de la ex Unión Soviética (cuarenta por ciento de los cuales son titulados universitarios) han empujado a Israel a estimular el sector de la alta tecnología. Cuatro israelíes han ganado el Premio Nobel en Ciencias. Los biólogos Avram Hershko y Aarón Ciechanover del Technion compartieron el Nobel de Química en 2004. El psicólogo americano-israelí Daniel Kahneman ganó en 2002 el Nobel de Economía. En 2005 Robert Aumann, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, también ganó el Nobel de Economía. Israel lidera la producción de publicaciones científicas per capita en el mundo, siendo uno de los primeros estados en dicho ranking; en un estudio realizado en 2006 ocupaba el tercer puesto mundial, con 1018 artículos por año y por cada 1.000.000 personas. También presume de ser uno de los países con más patentes registradas per cápita. En 2003, Ilan Ramon se convirtió en el primer astronauta israelí, que actuó como especialista del STS-107, en la fatal misión del Transbordador espacial Columbia.

Los aportes israelíes a la ciencia y a la tecnología han sido muy significativas y más si se tiene en cuenta su pequeño tamaño. Desde su fundación, Israel ha dedicado notables esfuerzos a la ciencia y a la ingeniería. Los científicos israelíes han realizado contribuciones relevantes a la genética, a la informática, a la electrónica, a la óptica y a otras industrias de alta tecnología. La ciencia israelí es bien conocida por su vanguardista tecnología militar. Israel ha sido también pionera en tecnología agrícola avanzada. Israel tiene una alta reputación en física teórica y también es apreciada su desarrollada medicina.

Israel ocupa el tercer puesto en gasto en Investigación y Desarrollo, el octavo en preparación tecnológica (de acuerdo al gasto de sus compañías en I+D, la creatividad de su comunidad científica, el número de ordenadores personales y el índice de penetración de Internet), el undécimo en innovación, el decimosexto en exportaciones de alta tecnología y el decimoséptimo en logros tecnológicos en la lista Nation Master de países en el mundo por estándares económicos.

Israel es un país de tamaño pequeño, con una población de 7 millones de habitantes (2005); de ellos, el 78% son judíos, y el 19% árabes. En los territorios de Judea y Samaria (también conocidos como Cisjordania) y Jerusalén Este, en 2005 la población era de 2,3 millones. Según el Ministerio del Interior israelí viven unos 200.000 colonos israelíes en los asentamientos establecidos en los territorios palestinos.

En septiembre de 2005 las autoridades israelíes pusieron en marcha el Plan de desconexión de la Franja de Gaza, que pasó a ser administrada por la Autoridad Nacional Palestina. El proceso de retirada del territorio implicó conflictos dentro de la sociedad israelí, debido a la retirada de casi 8.000 colonos judíos que vivían en la Franja de Gaza, frente a una población de 1,4 millones de palestinos.

En 1948, cuando nace el nuevo Estado, la población total de Israel era de 914.700 habitantes, 156.000 de ellos no judíos (principalmente árabes). Entre 1948 y 1960 la población inmigrante judía se incrementó en 1,1 millones de personas, emigrados desde países musulmanes, por temor a las represalias por la fundación del nuevo Estado de Israel, como Yemen (60.000), Iraq (140.000), Siria (35.000), Líbano (5.000), Túnez (120.000), Marruecos (400.000), Libia (150.000), Irán (200.000) y Argelia (150.000). También emigró al nuevo Estado la exigua comunidad judía de Europa tras el Holocausto, menos de un cuarto de millón de personas. Otros flujos inmigratorios posteriores se han producido tras la caída de la Unión Soviética, tras la cual muchos judíos de Rusia, Ucrania y Bielorrusia decidieron emigrar a Israel, así como muchos judíos de Argentina tras la grave crisis económica que ha sufrido este país en los últimos años. La población sefardí en el Estado de Israel es hoy en día de unas 500.000 personas.

Actualmente la población está desigualmente repartida por el territorio, siendo la región central y la costera del Mediterráneo las más pobladas, con índices superiores a los 300 habitantes por km². En el sur la media no supera los 55 habitantes por km².

Se aprecia una doble ocupación del territorio: por un lado las ciudades (Jerusalén, Tel Aviv, Haifa, Be'er Sheva y Eilat son las principales), y por otro lado una ocupación rural en forma de kibutz, un establecimiento agrícola con una forma de explotación del terreno y convivencia comunal.

En 2006, la Oficina Central de Estadísticas israelí definía tres áreas metropolitanas: Tel Aviv (3 millones de habitantes), Haifa (980.600) y Jerusalén, la capital (706.368).

La cultura de Israel es inseparable de la historia del judaísmo y del pueblo judío que la preceden. La diversidad cultural de Israel se deriva de la diversidad de su población: judíos de todo el mundo llevaron sus tradiciones culturales y religiosas consigo, creando un crisol de costumbres y creencias de la cultura judía. Israel es el único país del mundo donde la vida gira en torno al calendario hebreo. El trabajo y las vacaciones escolares son determinadas por las fiestas judías, y el día oficial de descanso es el sábado, el Shabat. La importante minoría árabe de Israel también ha dejado su impronta en la cultura israelí en esferas tales como la arquitectura, música, y cocina.

La literatura israelí es principalmente la poesía y la prosa escrita en hebreo, como parte del renacimiento del hebreo como lengua hablada desde mediados del siglo XIX, aunque un pequeño espacio de la literatura se publica en otros idiomas, como el árabe y el inglés. Por ley, dos copias de todos los impresos publicados en Israel deben ser depositados en la Biblioteca Nacional de Israel y en la Universidad Hebrea de Jerusalén. En el 2001, la ley fue enmendada para incluir grabaciones de audio y vídeo así como también otros medios de comunicación no impresos. En el 2006, el 85 por ciento de los 8000 libros trasladados a la biblioteca estaban en hebreo. La Semana del Libro Hebreo (en hebreo: שבוע הספר‎) se celebra en junio con características de las ferias del libro, lecturas públicas y apariencias de los autores israelíes por todo el país. Durante la semana, el principal premio literario de Israel, el Premio Sapir, es entregado. En 1966 Shmuel Yosef Agnón compartió el Premio Nobel de Literatura con el autor judío alemán Nelly Sachs.

La Música israelí contiene una gran variedad de influencias procedentes de la Diáspora; música yemenita, melodías Hasidicas, música árabe, música griega, jazz y pop rock y son todos parte de la escena musical, al tiempo que hace buen uso de elementos de la cultura moderna. Las canciones populares nacionales, conocidas como שירי ארץ ישראל (Shirei Eretz Israel o "Cantos de la Tierra de Israel"), narran las experiencias de los pioneros en la construcción de la patria judía, Eretz Israel. Entre los Israelíes de fama mundial se encuentra la Orquesta Filarmónica de Israel, que se encuentra en actividad desde hace más de setenta años y hoy en día realiza más de docientos conciertos cada año. Israel también ha producido muchos músicos notorios, algunos lograron el estrellato internacional. Itzhak Perlman y Pinchas Zukerman son algunos de los músicos nacidos en Israel aclamados internacionalmente. Israel ha participado en el Festival de la Canción de Eurovisión casi cada año desde 1973, ganando la competencia tres veces y dos veces fue sede de la misma. Eilat ha organizado su propio festival de música internacional, el Red Sea Jazz Festival, cada verano desde 1987.

También originarios de Israel son algunos interpretes que estan adquiriendo gran relevancia en la actualidad como Oren Lavie.

Continuando con la tradición del Teatro yiddish en Europa oriental, Israel mantiene una vibrante escena. Fundado en 1918, el Teatro Habima en Tel Aviv, es la más antigua compañía de teatro de repertorio y teatro nacional.

Tel Aviv, Haifa, Herzliya y Jerusalén poseen los más importantes museos de arte, y muchos pueblos y kibutz disponen de pequeños museos. El Museo de Israel en su capital, Jerusalén, es una de las más importantes instituciones culturales de Israel, donde se alojan los Manuscritos del Mar Muerto junto con una extensa colección de arte popular y religioso judío y arte europeo. El Museo Nacional del Holocausto, Yad Vashem, es el mayor alojamiento del mundo de archivos relacionados con la informacion sobre el Holocausto. El Beth Hatefutsoth (Museo de la Diáspora), en el campus de la Universidad de Tel Aviv, es un museo interactivo dedicado a la historia de las comunidades judías de todo el mundo. Aparte de los principales los museos en las grandes ciudades, hay muy alta calidad de espacios de arte en muchas ciudades y kibutzim. Mishkan Le'Omanut en el kibutz Ein Harod Meuhad es el mayor museo de arte en el norte del país.

Al igual que sucede en otros países, los deportes son una parte importante de la cultura nacional israelí. Cientos de miles de israelíes participan en diversos deportes, desde la natación, fútbol, basquetbol y tenis hasta la gimnasia, yudo, atletismo, voleibol y balonmano. La cultura deportiva israelí es mayor que en los países europeos y es anterior incluso a la creación del Estado de Israel. Aunque el fútbol y el baloncesto son los deportes más populares, Israel ha obtenido éxitos también en otros deportes, como balonmano y atletismo, y participa también en deportes como hockey, rugby y una amplia variedad de disciplinas deportivas, incluido el ajedrez. Con 50.000 buzos licenciados, Israel tiene la más alta tasa mundial de buzos per cápita. Un incentivo para el buceo lo brinda la fascinante vida marina tropical en el Mar Rojo. Otros populares deportes acuáticos incluyen windsurf, esquí acuático y navegación, así como deportes de playa como el voleibol de playa y las "raquetas", un juego desarrollado localmente que es una especie de "ping pong de playa".

A pesar de estar situado geográficamente en Asia, Israel participa en competiciones internacionales deportivas asociado siempre a federaciones (UEFA, EHF) o competiciones europeas (Eurobasket). Probablemente el club israelí más conocido internacionalmente es el Maccabi Tel Aviv, que ha obtenido cinco títulos europeos de baloncesto (incluyendo dos euroligas en 2004 y 2005).

Existen tres religiones principales practicadas en Israel: judaísmo (76%), islam (16%) y cristianismo (2,1%). Hay también algunas otras minorías como drusos, bahá'ís e incluso budistas. El Derecho israelí garantiza de forma explícita iguales derechos a todos los ciudadanos con independencia de su religión o grupo étnico. Sin embargo, la ley otorga trato preferencial en determinados aspectos para aquellos individuos que cumplen los criterios de la Ley del Retorno, lo cual es un asunto controvertido pues la mencionada ley difiere del criterio religioso sobre quién cumple el estatus de judío.

Al principio



Ministro de Defensa de Israel

El Ministro de Defensa de Israel (en hebreo: שר הביטחון , Sar HaBitakhon - literalmente: Ministro de Seguridad ) es el jefe del Ministerio de Defensa en Israel. El puesto está considerado como el de segundo en relevancia dentro del Gobierno de Israel, y normalmente dispone de un Ministro diputado. El Ministro de Defensa de Israel es a su vez un miembro permanente del Gobierno de Seguridad de Israel. El actual Ministro de Defensa Israelí es Ehud Barak, líder del Partido Laborista de Israel.

Debido a la gran importancia del gabinete de defensa, los Primeros Ministros han administrado el ministerio a la vez que realizaban sus labores en la jefatura del gobierno; siete de los dieciséis Ministros de Defensa fueron a la vez Primeros Ministros. Cuatro de ellos, (Moshé Dayán, Yitzhak Rabin, Ehud Barak y Shaul Mofaz) también fueron antiguos Ramatcal de las Fuerzas de Defensa Israelíes.

Entre las tareas del puesto, los Ministros de Defensa de Israel pueden requerir detenciones administrativas. Debido al intensivo trabajo y a la tensión entre el poder político y el poder militar, los desacuerdos y las diferencias de opinión se crean muy a menudo entre el Ministro de Defensa y el Ramatcal.

Al principio



Conflicto árabe-israelí

Avances de Israel en el Sinaí.

El conflicto árabe-israelí es aquel entre el Estado de Israel y sus vecinos árabes, en particular los palestinos. Su definición, historia y posibles soluciones son materia de permanente debate, y los problemas que incluye varían con el tiempo. Al día de hoy, las principales cuestiones son la soberanía de la Franja de Gaza y Cisjordania, la eventual formación de un Estado palestino en dichas áreas, el estatus de la parte oriental de Jerusalén, de los Altos del Golán y de las Granjas de Shebaa, el destino de los asentamientos israelíes y de los refugiados palestinos, el reconocimiento de Israel y Palestina y de su derecho a existir y vivir en paz al abrigo de amenazas y actos de fuerza, así como la relación de Israel con Siria y el Líbano. Actualmente Israel tiene tratados de paz vigentes con Egipto y Jordania que garantizan su convivencia pacífica.

Durante varios siglos, el pueblo judío vivió dividido en varios países del mundo, especialmente en Europa, en lo que se conoce por Diáspora. La convivencia de éstos con el resto de europeos no siempre fue fácil, las persecuciones y pogromos especialmente en la Europa del Este a finales del siglo XIX fueron determinantes para la aparición y auge del sionismo político, que reclamaba un Estado propio para todas las comunidades judías dispersas por el mundo. Los sionistas culturales subrayaban la importancia que tenía convertir a Palestina en un centro para el crecimiento espiritual y cultural del pueblo judío. En la época en la que se fundó el sionismo, Palestina formaba parte del Imperio Otomano y estaba habitada por cristianos y musulmanes en su gran mayoría, y una pequeña comunidad de judíos religiosos que, aunque minoritaria, tenía una implantación significativa especialmente en Jerusalén y alrededores.

Durante los años 20 el número de judíos en Palestina se incrementó notoriamente: en 1922 su número era de 83.790 sobre una población total de 752.048; en 1929 había 156.481 en una población total de 992.559, duplicando su población en siete años. La inmigración judía se canalizaba a través de la Organización Sionista Mundial, cuya figura principal era Jaim Weizmann, y vinculada con la Agencia Judía para Palestina, que ejercía como un gobierno para los judíos de Palestina, comprando tierra y construyendo escuelas y hospitales. La principal figura de la organización hacia la mitad de los años treinta era David Ben Gurión. La filosofía de Ben Gurión y sus colegas era la de construir Sión, forjando una nación judía. Los árabes no poseían instituciones similares a las que los judíos estaban desarrollando, debido al feudalismo que aún existía y que permitía a los clanes más poderosos dominar a la mayoría de la población, destacando los continuos enfrentamientos entre los Husseinis y Nashashibis.

Palestina estuvo relativamente tranquila entre 1922 y 1928, momento en que se desató la violencia en Palestina en forma de enfrentamientos entre árabes y judíos y entre los propios árabes en la Barrera Oeste de Jerusalén. En agosto de 1929 estos enfrentamientos se saldaron con la Matanza de Hebrón, de Safed y de otras comunidades judías palestinas en 1929. El resultado de estos incidentes fue la muerte de 133 judíos y 116 árabes, y una reinterpretación a la baja de la Declaración Balfour y de las aspiraciones sionistas: dos comisiones británicas, bajo el mando de Walter Shaw y John Hope-Simpson, intentaron redefinir la política británica en Palestina, identificando el miedo de los árabes ante la inmigración y la compra de tierras por parte judía como principal causa de las dificultades entre ambas comunidades. La recomendación de Hope-Simpson de que las características del territorio sólo admitirían 20.000 inmigrantes judíos más, provocó el rechazo de los sionistas. Sin embargo, en febrero de 1931, el Primer Ministro británico Ramsay MacDonald escribió a Weizmann indicándole que su gobierno no tenía intención de prohibir la inmigración judía, debido principalmente a que la situación en Palestina parecía haberse calmado nuevamente. Sin embargo, esta calma relativa no duraría mucho tiempo: el desarrollo político europeo cambiaría por completo el conflicto árabe-israelí. El 30 de enero de 1933, Adolf Hitler llegó al poder en Alemania y en marzo ya había asegurado su dictadura.

El incremento del antisemitismo en Alemania y Rumanía hizo que un gran número de judíos se marchara de Europa, teniendo a Palestina como única opción debido a las restricciones inmigratorias de los Estados Unidos. En 1936, la población judía se había incrementado hasta los 370.483 sobre una población total de 1.336.518. La reacción árabe contra lo que ellos consideraban una transformación desagradable del país fue la Revuelta Árabe, que empezó el 15 de abril de 1936 con el asesinato de un judío cerca de Nablús. La escala de la revuelta dio lugar a un despliegue importante de fuerzas británicas, así como a la simpatía oficial de éstas en la Haganá, la fuerza defensiva de la Agencia Judía.

La Comisión Real Palestina, bajo mando de Lord Peel, fue encomendada con la labor de investigar las causas subyacentes de los disturbios y de recomendar una solución para lidiar con las quejas legítimas de árabes y judíos. Su máximo exponente, el profesor Reginald Coupland de la Universidad de Oxford, llegó a la conclusión de que existían en Palestina dos culturas claramente diferenciadas: una árabe de origen asiático y una judía de origen europeo. Considerando que dos culturas tan contrastadas no llegarían a convivir en un sólo Estado, Coupland propuso como única solución la partición en dos Estados distintos. Coupland consiguió convencer a sus colegas de la Comisión e incluso a Weizmann, quien se convirtió en un defensor de la partición. Aun así, no todos los sionistas estaban a favor de la partición y los árabes se oponían frontalmente a ella.

Hacia finales de 1937, los británicos empezaron a abandonar su apoyo a la idea del hogar judío y a la partición del Mandato puesto que buscaban asegurarse la simpatía árabe en la situación prébelica que preludiaba la Segunda Guerra Mundial. Una nueva declaración, conocido como Libro Blanco, fue patrocinado por Malcolm MacDonald, ministro británico de Colonias, que supuso un giro completo de la política británica en Palestina y el fin de su compromiso con los judíos iniciado dos décadas antes mediante la Declaración Balfour. El Libro Blanco fue publicado semanas antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial y establecía que en el plazo de diez años Palestina se convertiría en un solo Estado independiente gobernada en común por árabes y judíos. Según el nuevo plan, la inmigración judía se limitaría a 75.000 personas en los siguientes cinco años y con el previo consentimiento árabe (lo que en la práctica suponía el cierre a la inmigración legal en vísperas del inicio de la guerra), de modo que los judíos mantuviesen siempre un estatus minoritario.

A pesar de que muchos árabes se dieron cuenta de que la nueva declaración favorecía en gran medida sus aspiraciones, el gobierno egipcio y algunos de los principales líderes palestinos como el exiliado Amin al-Husayni la rechazaron por considerarla insuficiente. La alianza del líder palestino con el Tercer Reich, que incluyó el reclutamiento de una división de musulmanes bosnios para las SS, dañarían de manera incalculable la causa palestina, al asociarla con el régimen nazi.

En el caso de los judíos, la nueva política del gobierno británico plasmada en el Libro Blanco, cuya vigencia se mantuvo durante la guerra, fue vista como un acto de relación, pese a lo cual mantuvieron su apoyo a Gran Bretaña en el inminente conflicto bélico. En noviembre de 1938, la Reichskristallnacht, en la que los nazis dieron rienda suelta al completo terror de Estado contra los judíos, reveló las verdaderas intenciones del III Reich y provocó la emigración judía.

El impedimento por parte de las autoridades británicas de la inmigración judía hacia Palestina (como puso de relieve el caso del barco SS Struma ) confirmó la creencia judía de que la protección podía ser alcanzada únicamente mediante la construcción de un Estado donde los judíos pudieran controlar su propio destino, motivo por el cual la Haganá empezó a comprar y a fabricar armas. Más problemáticas para los británicos fueron las actividades de otros dos grupos judíos clandestinos: el Irgun Zvai Leumi (Organización Militar Nacional) y el Leh'i (Luchadores por la Libertad de Israel), que representaban la tradición de extrema derecha del sionismo, en conflicto con la Agencía Judía y el movimiento oficial.

En febrero del 1944, el Irgún, dirigido por un joven judío polaco, Menahem Begin, proclamó que los británicos habían traicionado al pueblo judío y declaró la guerra al Mandato. El Lehi había sido creado por otro judío polaco, Abraham Stern, cuyo rencor hacia los británicos hizo que simpatizara con los propios alemanes. El 6 de noviembre de 1944, sus miembros asesinaron a Lord Moyne, el ministro británico en Medio Oriente. Este hecho provocó la antipatía de Winston Churchill, amigo cercano de Moyne, quien había planeado desarrollar el Estado judío justo después de la guerra.

En aquel momento, gran parte de Medio Oriente estaba bajo control británico, con intereses en el Golfo Pérsico y con bases aéreas en Iraq. De los estados limítrofes con Palestina, Líbano y Siria habían sido liberados del Mandato francés en 1943 y 1946 respectivamente. Egipto mantenía relaciones importantes con los británicos debido al tratado de 1936, cuyo elemento más importante era la zona del Canal de Suez. Transjordania se independizaría en 1946, pero estaba estrechamente vinculada a Gran Bretaña. En un momento que se iba a demostrar histórico para los árabes palestinos, éstos carecían de las necesarias estructuras políticas y de liderazgo, incapaces de copiar la bien organizada estructura política de los judíos con la Agencia Judía. En opinión de algunos autores, el mundo árabe en general, y el árabe palestino en particular, se encontraban en una condición de desventaja para resistir al desafío sionista que se avecinaba. En opinión de otros historiadores, como Joan B. Culla, el maximalismo de la posición árabe impidió aprovechar las oportunidades de que dispusieron en los distintos procesos negociadores, priorizando la expulsión de los judíos y los intereses propios de los nuevos estados árabes vecinos de la zona (incluso la posibilidad de anexionarse la parte árabe de Palestina ), por encima de los intereses de la población árabe palestina y del derecho reconocido a estos para disponer de su propio estado.

El presidente estadounidense de turno, Harry S. Truman tenía cierta simpatía por la causa judía pero, en la práctica, Truman solamente dirigió su atención hacia Palestina después de un intento fallido de persuadir al Congreso de permitir a un gran número de judíos establecerse en los Estados Unidos. El 31 de agosto de 1946 pidió formalmente al gobierno británico que emitiese 100.000 certificados de inmigración, señalando que "ningún otro problema es tan importante para quienes han conocido los horrores de los campos de concentración". La respuesta británica fue negativa y aun insensible, señalando que en los campos europeos había muchas víctimas de Hitler y que los judíos no debían ponerse a la cabeza de la lista. El tono de la contestación británica mostraba hasta qué punto la actitud británica se había alejado de la simpatía pro-sionista de 1944, y se abría así el camino para la lucha de los judíos contra los británicos en el mandato de Palestina en Palestina, cuyo atentado más famoso fue contra el cuartel general británico, alojado en el Hotel Rey David de Jerusalén, que causó 91 muertos, y que a la larga condujo a los británicos fuera de Palestina y allanó el camino para la creación del Estado judío.

El 29 de noviembre de 1947, tras múltiples disputas diplomáticas, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó el Plan de Partición de Palestina en dos Estados, uno árabe y otro judío, ni compactos ni homogéneos, divididos en tres respectivas porciones apenas unidas. El proyecto atribuyó a los árabes el 46% del territorio (11.500 km²) y a los judíos el 54% (14.100 km², de los cuales 11.750 km² correspondían al desierto del Néguev). Jerusalén y su área circundante, incluida Belén, conformarían un corpus separatum de 700 km² bajo la administración del Consejo de Administración Fiduciaria de las Naciones Unidas. Además, este plan preveía la retirada del ejército británico del Mandato antes de agosto de 1948 y la fijación de las fronteras entre los dos Estados y en la propia Jerusalén.

Los judíos aceptaron el Plan, a pesar de no estar de acuerdo con los términos de un reparto que hacían indefendible y poco viable el territorio asignado, pero los árabes lo rechazaron de plano. El Alto Comité Árabe (el organismo de la dirigencia árabe-palestina) calificó de "absurdos, impracticables e injustos" tanto el reparto como la propuesta federal y, viendo perdido el terreno diplomático, amenazaron con la guerra para defender la Palestina árabe.

El 14 de mayo de 1948 expiró el Mandato británico de Palestina. Un día antes, los judíos proclamaron la independencia del Estado de Israel en su parte del territorio otorgada por el Plan de Partición de la ONU. Esta declaración provocó como reacción inmediata la invasión de los ejércitos de la alianza árabe, dando así inicio a la guerra árabe-israelí de 1948.

Esto se cumplió con la ocupación militar israelí de los territorios palestinos desde 1967 a la fecha.

Al día siguiente de la Declaración de independencia del Estado de Israel en el territorio asignado por el Plan de la ONU para la partición de Palestina de 1947, los cinco estados árabes vecinos (Líbano, Siria, Jordania, Iraq y Egipto), disconformes con dicho Plan, le declararon la guerra al naciente Estado de Israel e intentaron invadirlo.

En la guerra intermitente que tuvo lugar durante los siguientes 15 meses (con varias treguas promovidas por la ONU), Israel conquistó un 26% adicional del antiguo mandato británico, mientras que Transjordania y Egipto ocuparon la parte restante destinada por la ONU al Estado árabe-palestino: Egipto ocupó Gaza y Transjordania se anexionó Cisjordania y Jerusalén Este, refundando el país con el nombre de Jordania.

La guerra provocó miles de desplazados en ambos sentidos: árabes de la zona israelí fueron obligados a desplazarse a las vecinas Gaza y Cisjordania, y también a otros países árabes más alejados, dando origen al problema de los refugiados palestinos, que todavía hoy perdura. En la zona israelí quedaron 100.000 árabes, que adquirieron la nacionalidad israelí y que, en general, gozaron de los derechos plenos de ciudadanía a partir de 1950, incluyendo su incorporación al ejército en el caso de los drusos. Según la historiografía tradicional israelí, la salida de los árabes de su tierra se debió a que la dirigencia árabe instigó a la población árabe en Palestina a abandonar sus hogares para garantizar a las tropas árabes mayor libertad de movimiento. Sin embargo, las fuentes propalestinas, pero también algunos de los nuevos historiadores israelíes, han cuestionado este aspecto que, en cualquier caso, continúa siendo un tema controvertido.

En forma paralela, la población judía que habitaba en países árabes (muchos desde antes que esas tierras fuesen arabizadas e islamizadas), se vio obligada a emigrar en los años siguientes. Solo durante la década de 1950, 600.000 judíos orientales, una cifra equivalente a la de refugiados palestinos, huyeron o fueron expulsados de territorios árabes y se refugiaron en Israel. El fenómeno tuvo intensidad diferente según los países, desde la confiscación de bienes y tierras a la persecución directa. El resultado en cualquier caso fue la liquidación casi total de las comunidades hebreas en países árabes. En ese tiempo, Israel acogió a casi un millón de refugiados judíos provenientes de los países árabes.

En 1948, la ONU reconoció el derecho al retorno de los refugiados palestinos y creó la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA) con la esperanza de un retorno inmediato, algo que sin embargo no sucedió. Al prolongarse indefinidamente su condición de "refugiados", y quedar su suerte en manos de la ONU, nunca obtuvieron la nacionalidad de los países árabes que los acogieron y permanecieron en condiciones de desarraigo y precarización. Por su parte, los refugiados judíos, que no recibieron reconocimiento ni ayuda alguna por parte de la ONU, fueron integrados rápidamente en Israel.

La guerra de 1948 aunque supuso la independencia de Israel, no significó el final de las hostilidades entre este país y sus vecinos árabes. Durante toda la década de 1950 se sucedieron continuos ataques por parte de grupos apoyados principalmente por Egipto, lo que llevó en 1956, tras el bloqueo egipcio del estrecho de Tirán, a Israel a firmar una alianza para un ataque conjunto a Egipto con el Reino Unido y Francia, a su vez molestos con Gamal Abdel Nasser, entonces presidente de Egipto, por la nacionalización del Canal de Suez.

Aunque militarmente los aliados alcanzaron todos sus objetivos, la presión diplomática conjunta de la Unión Soviética y EE. UU. forzó a éstos a retirarse, en lo que los países árabes consideraron una victoria política. Como consecuencia de esta guerra, la ONU desplegó una fuerza de cascos azules entre Egipto e Israel.

En este contexto, los árabes comenzaron a organizarse en diferentes asociaciones para resistir, de las cuales la más importante fue la OLP (Organización para la liberación de Palestina), fundada en mayo de 1964 en Jerusalén con el apoyo de la Liga Árabe y a instancias del presidente egipcio Gamal Abdel Nasser, como organización palestina unificada.

En 1967 el líder egipcio Nasser pidió a las Naciones Unidas que retirara a los Cascos Azules de Gaza, el Sinaí, y de las islas de Tirán y Sanafir (a la entrada del Golfo de Eilat-Aqaba), solicitud que la ONU, en ese entonces presididas por U Thant, aceptó, pese a que eso significaba renunciar a su papel de interposición. Egipto movilizó 80.000 soldados en el Sinaí y ocupó las islas del golfo de Aqaba el 22 de mayo. Esto volvió a poner en peligro la salida de los barcos israelíes al Mar Rojo, y fue considerado un casus belli por parte del gobierno israelí. En ese mismo mes, Egipto, Siria e Iraq firmaron un pacto de defensa mutua. El 5 de junio de 1967, ante la negativa egipcia de desbloquear el Golfo de Aqaba, y ante la nueva realidad estratégica, Israel bombardeó la aviación egipcia situada en la península del Sinaí, dando comienzo de esta forma a la Guerra de los Seis Días.

En los 6 días que duró la guerra, Israel conquistó la Franja de Gaza, Cisjordania, Jerusalén Este, la península del Sinaí y los Altos del Golán (Siria).

La oleada palestina de refugiados fue de unas 300.000 personas, de los que casi un tercio eran refugiados por segunda vez. La mayoría se exilió en Líbano, Jordania, Siria y los Estados del Golfo Pérsico.

En noviembre de 1967 Naciones Unidas adoptó la resolución 242 por la que urgía a Israel a retirar su ejército de los territorios ocupados durante la Guerra de los Seis Días y a los países árabes a respetar y reconocer el derecho de Israel a vivir en paz en el interior de fronteras reconocidas internacionalmente. La OLP rechazó categóricamente la Resolución por considerar que "pisotea los derechos de dos millones de palestinos", y exigían que Israel cumpliese su parte y se retirase de los territorios conquistados, cosa que no hizo y que marcaría el conflicto hasta la actualidad. En los años siguientes a la guerra de 1967 se pasó a una guerra soterrada conocida como guerra de Desgaste. Israel anexionó el municipio de Jerusalén e incentivó los asentamientos de judíos en los territorios ocupados. Egipto multiplicó su hostigamiento militar contra Israel, que culminaría en la guerra de Yom Kipur, e intensificó su apoyo a los grupos armados palestinos que, a partir de 1968 (y con el apoyo de Siria al FPLP), iniciaron una escalada terrorista internacional sin precedentes (secuestros, ataque y explosión de aviones comerciales, atentados contra embajadas y diplomáticos de Israel, ataques a intereses de la comunidad judía en todo el mundo, atentados contra instalaciones de gas y petroleras, etc. Esta escalada culminaría finalmente en la masacre de Múnich).

El texto de la resolución 242 es ambiguo en cuanto a si exige a Israel una retirada de todos los territorios ocupados en la guerra (según el texto de la versión francesa: Retrait des forces armées israéliennes des territoires occupés lors du récent conflit) o de parte de los territorios (según la versión inglesa: Withdrawal of Israeli armed forces from territories occupied in the recent conflict).

La resolución también llama al mutuo reconocimiento de los Estados judío y árabe y al respeto del derecho a existir dentro de fronteras seguras e internacionalmente reconocidas, lo que fue reconocido formalmente por la OLP en 1988, pero no por Hamás (fuerza electoralmente mayoritaria en la actualidad, pero no en 1988) ni por otras organizaciones palestinas, y en cualquier caso no ha sido respetado en la práctica pese a los diferentes acuerdos. Israel, por su parte, solo ha completado la retirada de la Franja de Gaza, manteniéndose aún en Cisjordania.

La resolución también declara la necesidad de garantizar la libre navegación sobre aguas internacionales en la zona y la justa resolución del problema de los refugiados, sin especificar el significado del término justa resolución y sin limitar su extensión a los refugiados palestinos solamente, aunque los refugiados judíos nunca han sido tenidos en cuenta como tales por la ONU.

La Guerra de Yom Kipur, Guerra del Ramadán o Guerra de Octubre, fue un conflicto armado entre Israel y los países árabes de Egipto y Siria, que tuvo lugar durante octubre de 1973. Egipto y Siria iniciaron el conflicto para recuperar los territorios que Israel ocupaba desde la Guerra de los Seis Días de 1967. Ambas partes sufrieron graves pérdidas, aunque Israel mantuvo los territorios conquistados.

El 6 de octubre de 1973, día de la festividad judía del Yom Kipur, Egipto y Siria lanzaron su ataque contra Israel. La fecha había sido escogida con cuidado ya que la mayoría de la población israelí estaba en sus casas o de festejos. El ejército egipcio cruzó rápidamente el canal de Suez superando rápidamente las defensas judías. Al mismo tiempo, las fuerzas sirias avanzaron en los Altos del Golán.Una vez recuperada la península del Sinaí, Anwar el Sadat, presidente de Egipto, decidió parar el frente egipcio dando por buena la recuperación de su antiguo territorio. Esto permitió a Israel concentrar todas sus fuerzas en el frente norte y recuperar la iniciativa en una guerra en la que por primera vez vio como fue superado por sus enemigos árabes. Esta decisión tomada por el presidente egipcio se consideró una traición en el mundo árabe y motivaría, años mas tarde, su asesinato en una parada militar.

Superado el impacto del golpe militar y el alto número de bajas, a mediados de octubre Israel había movilizado a sus tropas y había lanzado una serie de contraataques en ambos frentes. Desplazó a los sirios de los Altos del Golán, invadió el propio país y amenazó la capital, Damasco, con la artillería, situando un grueso de tropas a 100 km; al mismo tiempo, avanzaba en la contraofensiva del Sinaí, haciendo retroceder a los egipcios más allá de sus fronteras y cruzando el Canal de Suez, situando unidades blindadas a 40 km de El Cairo.

Los países árabes, ante esta realidad, decidieron llevar adelante una guerra económica y embargaron el petróleo de los países que ayudaron a Israel, al mismo tiempo que reducían las ventas con el propósito de lograr un aumento de los precios. Su efecto fue una desestabilización de la economía internacional, que presionó a los EEUU y la URSS a alcanzar un acuerdo a través de la ONU. Tras la resolución de la ONU de 22 de octubre, se llegó a un alto el fuego el 25. Egipto comenzó por alejarse de las tesis soviéticas y acercarse a los Estados Unidos. Siria mantuvo sus posiciones de vinculación con la URSS. Ambas partes se consideraron vencedoras. A partir de este momento, Israel no confiará más en una seguridad estática, pero la aproximación de Egipto al mundo occidental favorecerá los acuerdos de Camp David tiempo después.

Tras el Septiembre Negro de 1970, miles de guerrilleros palestinos son expulsados de Jordania y la OLP decide establecer sus bases en el Líbano, desde donde comenzaron a realizar incursiones en territorio israelí para provocar atentados, manteniendo enfrentamientos directos con las fuerzas israelíes a lo largo de la frontera sur del Líbano. En marzo de 1978, después de que un comando palestino causase la muerte de 35 civiles israelíes a bordo de un autobús, el gobierno de Menahem Begin ordena a tres brigadas del Tsahal que invadiesen unos 1000 kilómetros cuadrados del sur del Líbano, hasta el río Litani, con el objetivo de acabar con las bases de los fedayín. Antes de retirarse, tres meses después, Israel establece una "zona de seguridad" de 10 kilómetros de ancho y población cristiano-maronita y la deja en manos de la milicia aliada Ejército del Líbano Libre (después Ejército del Sur del Líbano). A su vez, la ONU despliega una fuerza de interposición (UNIFIL) entre la "zona de seguridad" y el río Litani con la misión de velar por la desmilitarización del área. Entre 1979 y 1981, la comunidad cristiana, a través de las Falanges libanesas, establece una alianza estratégica con Israel, una vez rota la que mantenían con Siria hasta entonces.

En junio de 1982 junto al recrudecimiento de los incidentes armados en la frontera o dentro de Israel, se produce un atentado del grupo palestino de Abu Nidal contra el embajador israelí en Londres. Eso proporciona el pretexto que esperaba Israel para invadir el Líbano, en una operación de grandes proporciones que denominará "Operación Paz para Galilea". Tres días después del atentado, el 6 de junio, un impresionante despliegue del Tsahal formado por casi 100.000 soldados (equivalente a ocho divisiones) y 1.500 tanques, apoyados por la aviación y la marina, supera la "zona de seguridad" y las fuerzas de la UNIFIL y profundizan en territorio libanés. Aunque la idea declarada por el entonces ministro de Defensa, Ariel Sharón, era no superar 40 kilómetros, las fuerzas del Tsahal llegan hasta la periferia de Beirut y la carretera que la une con Damasco. Los palestinos ofrecen una resistencia muy desigual, y Siria, que en un primer momento trata de esquivar el ataque, ante la progresión israelí se ve obligada a presentar batalla frontal, con 30.000 soldados y 400 tanques de refuerzo. Israel destruye el sistema de misiles antiaéreos sirio desplegado en la Bekaa libanesa y derriba 29 de los 100 aviones caza que Siria envía para protegerlos. El 11 de junio entra en vigor el alto el fuego impuesto por EE.UU., exigido también por la URSS y que Siria firma sin dudar y sin consultarlo siquiera con Arafat. Con la mediación estadounidense, comienza la evacuación de casi 15.000 combatientes y burócratas de la OLP y también de los soldados sirios. Portan su armamento ligero, en señal de capitulación honrosa: los sirios regresan a su país por vía terrestre, y los palestinos son transportados a Chipre, desde donde son dispersados a varios países (Argelia, Yemen, Iraq, Jordania, Sudán). La cúpula de la OLP, con Arafat a la cabeza, establece su nuevo cuartel general en Túnez.

Unos días después, el Parlamento libanés, ante la nueva correlación de fuerzas, elige al cristiano-maronita Bashir Gemayel, sustituyendo a Elias Sarkis, que ha agotado su mandato. Sin embargo, antes de tomar posesión, Gemayel es asesinado por un agente sirio, junto con otras 29 personas que se encontraban en ese momento en el cuartel general de las Falanges Libanesas en Beirut. En venganza por el asesinato, las Falanges Libanesas entraron en los campamentos de refugiados palestinos de Sabra y Chatila, provocando una masacre civil en la que murieron cientos de personas. Una comisión judicial israelí del más alto nivel –la Comisión Kahan– investigó lo sucedido. Señaló a los cristianos falangistas como autores materiales de las muertes, pero imputaba a Israel una «responsabilidad indirecta» por no haberla evitado al haberse producido los hechos bajo el control militar israelí de la ciudad, veredicto que provocó un hondo impacto en la opinión internacional y en la propia Israel, que destituyó al entonces ministro de Defensa, Ariel Sharon. Sin embargo, a pesar de la enorme repercusión internacional que tuvo este episodio, debe situarse en un contexto donde las matanzas de civiles fueron moneda habitual, antes y después de la presencia israelí, por parte de todos los contendientes en la guerra civil, aunque no gozaron en ningún caso de la misma atención mediática.

En mayo de 1983, Israel y Líbano alcanzaron un acuerdo para la retirada de las tropas israelíes. Sin embargo, el tratado de paz no llegó a ser ratificado y, en marzo de 1984, bajo presión siria, Líbano canceló el acuerdo. Ante el goteo de bajas israelíes y los constantes atentados chiíes (un promedio de 100 al mes), Israel inició su repliegue unilateral y progresivo en 1985, dejando de nuevo la llamada "zona de seguridad" (unos 850 kilómetros cuadrados) en manos del cristiano-libanés (y pro-israelí) Ejército del Sur del Líbano, con una presencia menor de tropas del Tsahal.

Finalmente, en mayo de 2000, Ehud Barak, primer ministro israelí, cumple su promesa electoral de retirar todas sus tropas del sur del Líbano, en cumplimiento de la resolución 425 del Consejo de Seguridad de la ONU. La ONU verificó in situ la retirada israelí al sur de la frontera internacional. Las granjas de Shebaa, un pequeño terreno de 20 kilómetros cuadrados en la falda del monte Hermón que el Tsahal tomó a los sirios en 1967, y que ahora Beirut reclama como propio, le sirvió a Hezbollah (la milicía chií proiraní) como pretexto para mantener su hostigamiento armado contra Israel y para no aceptar la resolución 1559 de la ONU, que la obligaba a desarmarse y dejar el control de la frontera en manos del ejército libanés.

El estatus de Jerusalén sigue siendo uno de los puntos de disputa claves del conflicto árabe-israelí. Israel siempre ha reclamado Jerusalén como capital religiosa y civil del pueblo judío. Los árabes, que la controlaron durante 700 años, o los turco-musulmanes, que la gobernaron durante otros 400, o los jordanos-palestinos, durante 19 años más (1948-1967), nunca le procuraron ningún estatus especial de capitalidad hasta tiempos muy recientes. La ONU pretendió darle un estatus internacional, administrada por Naciones Unidas (resolución 303). Sin embargo, la ciudad quedó divida en dos partes tras la guerra árabe-israelí de 1948. La parte occidental de Jerusalén fue proclamada capital de Israel en 1950. El llamado Jerusalén Este, que incluía la Ciudad Vieja, quedó bajo control jordano. Durante la Guerra de los Seis Días, Israel alcanzó el Muro Occidental de la Ciudad Vieja, junto a todo el este de la ciudad, que estaba bajo control jordano desde 1949, y unifica administrativamente el municipio.

En 1980, Israel promulga una ley que declara que todo Jerusalén, incluida la parte oriental y una amplia zona periférica, como «capital eterna e indivisible» del Estado de Israel. La ONU replicó con la resolución 478, que invalida dicha declaración de capitalidad y aconseja a sus miembros a que sitúen las embajadas en Tel Aviv. Solo Costa Rica y El Salvador mantuvieron, hasta agosto del 2006, su embajada en Jerusalén.

Por su parte, la Autoridad Nacional Palestina reclama Jerusalén Este (Al-Quds) como la capital del futuro Estado palestino a partir de 1967, tras la conquista israelí de los barrios orientales. Antes, durante las dos décadas que permaneció bajo administración jordana, la OLP no planteó la cuestión de la capitalidad. En 2002, fue ratificado por ley firmada por Arafat.. La ONU sigue manteniendo que el estatus de Jerusalén es el de una ciudad internacional cuya soberanía debe ser resuelta en futuras negociaciones palestino-israelíes, por lo que considera una «ocupación ilegal» el control israelí sobre Jerusalén Este. En el año 2000, Yaser Arafat rechazó una propuesta de paz del primer ministro Ehud Barak que, entre otros muchos puntos, incluía dejar bajo soberanía palestina los barrios árabes de la ciudad conquistados en dicha guerra.

Los palestinos que habitan Jerusalén poseen un documento israelí que les permite moverse por Israel pero no tienen derecho al voto, salvo que opten por la nacionalidad israelí.

En los últimos tiempos el Estado israelí está comprando terrenos y creando nuevos asentamientos judíos en Jerusalén Este, con la intención de consolidar su presencia en todo el municipio.

El 9 de diciembre de 1987, un vehículo israelí se vio involucrado en un accidente en Gaza, en el que murieron cuatro palestinos. Después de 20 años de ocupación militar israelí, los palestinos comenzaron a desafiar con piedras a las tropas israelíes que poseían armamento pesado.

Las imágenes de los jóvenes palestinos tirando piedras a los tanques y tropas israelíes y la respuesta de éstos, aumentó la conciencia internacional sobre el conflicto palestino-israelí.

La Intifada organizó la agrupación de todos los sectores palestinos bajo un liderazgo central, politizando a toda la sociedad palestina, que se preparaba para defenderse a sí misma, ya que no podía esperar ninguna ayuda del exterior.

En 1991 se realizó la Conferencia de la Paz en Madrid, con la participación de Líbano, Siria, Israel, Egipto y una delegación palestino-jordana. En esta conferencia se logró acordar la realización de negociaciones.

En septiembre de 1993 los palestinos reconocieron el Estado de Israel y los israelíes reconocieron la Autoridad Nacional Palestina firmando los tratados de Oslo que preveían un repliegue de Israel y el establecimiento de un Estado Palestino.

Los tratados de Oslo preveían devolver a los palestinos la mayor parte del territorio ocupado en 1967, en la Guerra de los Seis Días. Sin embargo, mantenía la soberanía israelí sobre un gran número de asentamientos judíos dispersados por este territorio y habitados en su mayoría por sionistas. Según el pacto, las carreteras que unen estos núcleos permanecían bajo control israelí. Esto hizo que el futuro palestino estuviera muy mal comunicado.

Por otro lado, los conflictos por la soberanía de Jerusalén (que ambos reclamaban como capital de sus estados) seguía sin ser resuelta.

A pesar de todo, la Autoridad Palestina aceptó el tratado y se establecieron 8 áreas autónomas alrededor de las ciudades palestinas más importantes. Pero la incomunicación entre estas ciudades, hizo de Palestina un estado inviable económica, política y socialmente.

Además de esto, Israel no se retiró como había pactado, sino que continuó el establecimiento ilegal de colonos judíos en los territorios que deberían haber sido devueltos, apoyados y protegidos militarmente por Israel.

A pesar de lo establecido en los acuerdos, las distintas organizaciones terroristas palestinas continuaron con sus ataques terroristas contra la población civil israelí.

El entonces líder de la oposición israelí, Ariel Sharón, visitó la zona exterior del recinto de la Cúpula de la Roca y la mezquita de Al-Aqsa, en septiembre de 2000, en pleno debate sobre el futuro de Jerusalén pero con el permiso del jefe de la seguridad palestina en Cisjordania, lo que provocó algunos incidentes y choques con palestinos, pues fue visto por la población palestina como una gravísima provocación, aunque ninguno de ellos de gravedad. Al día siguiente, en la plegaria del viernes, con la tensión entre ambas poblaciones en aumento, cientos de jóvenes musulmanes desde la Explanada de la Mezquita apedrearon a los fieles judíos congregados ante el Muro. La policía israelí disparó usando fuego real, matando a siete palestinos, extendiéndose los incidentes en todo el Jerusalén árabe. Se ha venido sosteniendo que la Segunda Intifada se inició a raíz de estos hechos, aunque una comisión al efecto, la llamada Comisión Mitchell descartó esta posibilidad, asegurando que la violencia palestina hubiese estallado de cualquier forma como producto de la negativa de Arafat de aceptar las propuestas israelíes de Camp David en las que Ehud Barak, entonces primer ministro de Israel, hizo una serie de concesiones que no fueron aceptadas por el "raíz" palestino.

Como respuesta a este ataque, y al cada vez más deteriorado y empantanado proceso de paz, Israel ocupa de nuevo algunos de los territorios que había liberado durante horas o semanas. En esta intifada, se comienza a generalizar el uso de las bombas suicidas. Los blancos de estos ataques suicidas fueron lugares frecuentados por los civiles israelíes como centros comerciales, restaurantes y las redes de transporte publico.

En respuesta a los ataques suicidas de las organizaciones armadas palestinas, las autoridades israelíes pusieron en práctica los asesinatos extrajudiciales contra dirigentes palestinos vinculados a actividades terroristas, familiares de los mismos y civiles próximos. Estas muertes son conocidas por los israelíes como asesinatos selectivos, un eufemismo popularizado por algunos medios de comunicación, y que, en opinión de sus críticos, constituyen una violación de la Convención de Ginebra, que señala en su punto 1d que este tipo de crímenes "están y se mantendrán prohibidos en cualquier tiempo y lugar las ejecuciones, sin previo juicio de una corte oficialmente constituida y asumiendo todas las garantías judiciales reconocidas como indispensables en los países civilizados". Este artículo se aplica a toda persona que "no tome parte activa en las hostilidades, incluyendo miembros de fuerzas armadas que hayan abandonado sus armas" y aquellas personas "fuera de combate por enfermedad, heridas, detención o cualquier otra causa". Sin embargo, Israel arguye que los objetivos seleccionados y abatidos son parte activa en las hostilidades, ya que son los planificadores o instigadores de actividades terroristas dentro del territorio israelí.

En 2006, la situación es ambivalente: por un lado se ha completado el Plan de retirada unilateral israelí de la Franja de Gaza, lo cual, lejos de calmar la situación, ha agravado los ataques terroristas desde la Franja de Gaza con cohetes Qassam contra las poblaciones fronterizas israelíes como Sederot. Por otro lado, Israel mantiene el control fronterizo, lo que dificulta los viajes al exterior de los palestinos, y vigila de forma estricta el movimiento entre las ciudades palestinas (hay desplegados más de 90 puntos de control en las carreteras). Los palestinos no residentes en Jerusalén tampoco pueden ingresar en la ciudad. Por su parte, Israel no sólo mantiene, sino que amplía constantemente los asentamientos de colonos israelíes en Cisjordania, lo cual sigue siendo fuente de conflictos.

A finales de diciembre de 2008 finalizó la tregua entre Hamás y el ejército israelí en la Franja de Gaza. Israel lanzó su primer ataque en la Franja de Gaza el 27 de diciembre de 2008, como represalia contra Hamas por el lanzamiento de cohetes desde Gaza hacia Israel. El alto al fuego se decretó el 18 de enero del 2009, cuando Israel y Hamas declararon un cese de las operaciones militares. A pesar de esto, proyectiles y cohetes continuaron siendo disparados desde Gaza hacia los centros de población civil israelí, mientras que las Fuerzas de Defensa de Israel continuaron con sus ataques sobre la Franja de Gaza.

El 29 de noviembre de 1947 la Asamblea General de las Naciones Unidas, reunida en Nueva York, aprobó la Resolución 181, la cual recomendaba un plan para resolver el conflicto entre judíos y árabes en la región de Palestina, que se encontraba en esos momentos bajo administración británica. El plan de la ONU proponía dividir la parte occidental del Mandato en dos Estados, uno judío y otro árabe, con un área, que incluía Jerusalén y Belén, bajo control internacional. La incapacidad del gobierno británico para llevar a cabo este plan, junto con la negativa de los países árabes de la región a aceptarlo, tuvo como consecuencia la guerra árabe-israelí de 1948.

En la Fase I de esta Hoja de Ruta, se establecen las bases necesarias para la iniciación de un proceso paulatino de paz efectiva entre Israel y Palestina: el fin al terror y la violencia, normalización de la vida de los palestinos y creación de instituciones palestinas.

En la Fase II se establecen las bases para la retirada paulatina de las fuerzas israelíes de los territorios ocupados desde 2000, la congelación de la política de asentamientos israelíes, la continuación del desmantelamiento de las organizaciones terroristas y la consolidación de instituciones palestinas.

En la Fase III se sientan las bases para un estatuto permanente y el fin definitivo del conflicto israelí-palestino.

El 19 de noviembre, al ver la carencia de apoyo de la Hoja de Ruta entre las dos partes afectadas, las Naciones Unidas sacan la resolución 1515 en la que hacen suya la Hoja de Ruta e instan a las partes a la colaboración en la búsqueda de una solución pacífica al conflicto israelí-palestino.

En Paradise Now (Hany Abu-Assad, 2005) se realiza una crítica del modus operandi de los palestinos contra los ataques de Israel.. Ficha técnica en IMDB.

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Source : Wikipedia