Deporte en Argentina

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Publicado por daryl 03/03/2009 @ 14:09

Tags : deporte en argentina, argentina, américa latina, internacional

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Deporte en Argentina

1978: Argentina gana su primera copa mundial.

El deporte en Argentina se caracteriza por una relevancia extraordinaria del fútbol masculino. El primer ídolo popular deportivo fue Jorge Newbery (1875-1914), quien se destacó como esgrimista, boxeador y aviador. La difusión masiva del deporte se produjo en las tres primeras décadas del siglo XX sobre la base de la pasión popular por tres actividades: el fútbol, el boxeo y el automovilismo. Aparte de los mencionados en Argentina se han desarrollado deportes que han alcanzado la primera línea mundial como el básquetbol, el cestoball, el ciclismo, el hockey sobre césped, el hockey sobre patines, el polo, el pádel, la pelota paleta (una variante de la pelota vasca), el remo, el tenis y el yachting.

Otros deportes de desarrollo considerable son el montañismo, el golf, la halterofilia, la natación, el patín, el rugby, el taekwondo, el voleibol, el yudo, etc. En la zona andina del sur del país se practican de forma muy extendida los deportes de invierno, en especial esquí y snowboard. El deporte nacional es el pato.

El atletismo en la Argentina mostró un desarrollo importante hasta 1956, obteniendo cinco medallas olímpicas, constituyéndose en el segundo deporte olímpico detrás del boxeo, en el período 1924-1952. Sus mayores logros se produjeron en la maratón, disciplina en la que obtuvo dos medallas de oro, con Juan Carlos Zabala en Los Ángeles 1932 y Delfo Cabrera en Londres 1948, y una de plata, alcanzada por Reinaldo Gorno en Helsinki 1952. También obtuvieron medalla de plata Luis Brunetto en salto triple en París 1924 y Noemí Simonetto en salto en largo, en Londres 1948.

Luego de 1956 el atletismo se vio afectado por problemas políticos, falta de apoyo y la profesionalización del deporte en todo el mundo. Entre los atletas más destacados desde entonces se encuentran Tito Steiner en decatlón, Alejandra García en salto con garrocha y Antonio Silio en carreras de fondo.

El automovilismo, junto al fútbol y el boxeo, integra la base tradicional del deporte popular en la Argentina. Tiene sus comienzos a fines del siglo XIX y logra una gran popularidad a partir del establecimiento del Turismo Carretera en 1937.

La máxima figura de este deporte en la Argentina es Juan Manuel Fangio, quien fue 5 veces campeón mundial de Fórmula 1 con cuatro marcas: Alfa Romeo (1951), Mercedes Benz (1954–1955), Ferrari (1956) y Maserati (1957).

En los años 70 la figura destacada dentro de la Fórmula 1 fue Carlos Alberto Reutemann, quien a lo largo de su carrera logró un total doce grandes premios, siendo 1978 el año de su mejor perfomance, cuando finalizó como subcampeón de la categoría.

En la actualidad las dos categorías más importantes del automovilismo argentino son el Turismo Carretera y el TC2000.

A pesar de tener un rico pasado, llegando a ser campeón mundial en 1950 y cuarto en los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952, el básquet argentino fue perdiendo protagonismo en la segunda mitad del siglo XX, hasta que la creación de la Liga Nacional en 1984, lo hizo recuperar y ganar en popularidad nuevamente. La irrupción de Emanuel Ginóbili en la NBA y las grandes actuaciones de la selección argentina a nivel internacional, contribuyeron a un mayor seguimiento por parte del público.

Es la única selección de baloncesto de América Latina en conquistar la cuádruple corona: Campeona del Mundo, Campeona Olímpica, Campeona de América y Campeona Panamericana. Además, es 10 veces Campeona Sudamericana.

El basquetbolista más destacado del país es Emanuel Ginóbili, Manu, tres veces campeón de la NBA con su equipo San Antonio Spurs en 2003, 2005 y 2007.

Gran cantidad de basquetbolistas argentinos se desempeñan en las ligas europeas, principalmente en España e Italia.

La institución responsable de organizar este deporte en la argentina es la Confederación Argentina de Básquetbol, en tanto el representativo nacional es la Selección de básquetbol de Argentina. En la tabla de posiciones histórica, los tres mejores equipos de la Liga Nacional son Atenas de Córdoba, Boca Juniors de Buenos Aires y Peñarol de Mar del Plata, mientras que los tres últimos campeones fueron Deportivo Libertad de Sunchales (2007/2008), Boca Juniors (2006/2007) y Gimnasia y Esgrima de Comodoro Rivadavia -GECR- (2005/2006).

El boxeo, es tradicionalmente en la Argentina, uno de los tres deportes de máxima popularidad, junto el fútbol y el automovilismo. Los boxeadores argentinos se han destacado tanto en el amateurismo y los Juegos Olímpicos, como en el profesionalismo masculino y femenino.

El boxeo amateur se desarrolló ampliamente desde comienzos de siglo XX, dominando durante varias décadas la disciplina en Sudamérica. Como deporte olímpico, ha sido el que mayor cantidad de medallas ha aportado al olimpismo argentino, obteniendo 24 sobre un total de 66, que equivalen al 36%. Luego de celebrados los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, siete boxeadores argentinos habían obtenido medalla de oro olímpica: Víctor Avendaño (1928), Arturo Rodríguez Jurado (1928), Carmelo Robledo (1932), Alberto Lovell (1932), Oscar Casanovas (1936), Rafael Iglesias (1948) y Pascual Pérez (1948).

El boxeo profesional masculino, hasta 2008, registra treinta campeones mundiales reconocidos por la FAB, y seis reconocidos por otras asociaciones. El primer campeón mundial fue Pascual Pérez en 1954, siguiéndole Horacio Acavallo, Nicolino Locche, Carlos Monzón, Victor Galíndez, Miguel Ángel Castellini, Miguel Cuello, Hugo Corro, Sergio Palma, Santos Laciar, Gustavo Ballas, Ubaldo Sacco, Juan Martín látigo Coggi, Pedro Décima, Julio Vázquez, Néstor Giovanni, Jorge Fernando locomotora Castro, Marcelo Domínguez, Carlos Salazar, Juan Córdoba, Hugo Soto, Victor Godoi, Pablo Chacón, Raúl Balbi, Omar Narváez (aún defendiendo su título, con 13 defensas exitosas), Héctor Velazco, Jorge Rodrigo la hiena Barrios, Carlos Manuel Baldomir, Mariano Carrera y Juan Carlos Reveco, aún defendiendo su título. Cabe destacar también a los que consiguieron títulos de organismos no reconocidos por la FAB: Darío Mateoni, Ramón Britez, Pablo Sarmiento, Sergio Gabriel Martínez, Aldo Rios y Javier Álvarez. Pascual Pérez y Carlos Monzón han sido incluidos en la lista de los mejores boxeadores de todos los tiempos. Aún sin haber sido campeones mundiales, se destacan también en la historia del boxeo argentino, Luis Ángel Firpo, Justo Suárez y Oscar Bonavena.

El boxeo femenino por su parte tiene cuatro campeonas mundiales: Marcela Acuña, Carolina Gutiérrez, Alejandra Oliveras y Patricia Quirico.

El cestoball es un deporte que surgió de compatibilizar varios deportes de pelota y cesto, la pelota al cesto argentina que se practica en Sudamérica, el korfball holandés y el netball inglés.

Se trata de un deporte inventado por el profesor de educación física argentino Enrique Romero Brest en 1903. Su objetivo era crear un juego orientado a las mujeres, como parte de su objetivo mayor de promover la educación física y el deporte entre los jóvenes, incluyéndolos como parte estructural del sistema de ensenanza. El deporte consiste en el enfrentamiento de dos equipos de seis jugadores, cuyo objetivo es obtener una pelota sin capacidad para rebotar, para embocarla por medio de pases y lanzamientos en un cesto de boca paralela al piso, custodiado por el equipo contrario y ubicado encima de un poste, cada uno en un extremo del campo de juego.

El cestoball tiene una gran difusión entre las mujeres argentinas, debido a que ha sido incluido como deporte sugerido para mujeres, en el sistema de enseñanza oficial. El deporte se encuentra regulado por la Confederación Argentina de Cestoball (CADQ), a la que se encuentran afiliadas 12 federaciones provinciales, reuniendo en total 5.000 jugadoras ailiadas, todas amateurs. Los principales clubes se encuentran en Buenos Aires, como Gimnasia y Esgrima de Villa del Parque, Sitas, Hacoaj, Ciudad de Buenos Aires y Vélez.

De los seis campeonatos mundiales realizados, Argentina, con dos, es el país que mayor cantidad de veces se lo ha adjudicado.

El ciclismo fue introducido en Argentina en 1898 por la comunidad italiana que se radicó a partir de la gran ola inmigratoria que se extendió entre 1850 y 1950, organizándose en el tradicional Club Italiano de Buenos Aires, llamado inicialmente Club Ciclista Italiano.

En la primera década del siglo XX, el ciclismo se convirtió en uno de los deportes más populares del país, construyéndose gran cantidad de velódromos. Luego se extendió la práctica del ciclismo en ruta.

Los primeros grandes campeones del ciclismo argentino fueron los mendocinos Martín Remigio Saavedra y su hermano Cosme Saavedra. El primero ganó más de 300 competencias (200 en pista y 100 en ruta). Otro ciclista destacado fue Clodomiro Cortoni, dos veces campeón panamericano (1951 y 1955) y 4º en los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952, en la prueba de un kilómetro contra reloj.

Entre las décadas de 1950 y 1960 se destacó Jorge Batiz, dos veces subcampeón mundial de velocidad. Batiz ganó también en 1958, junto al italiano Fausto Coppi, considerado el más grande ciclista de todos los tiempos, los Seis Días en Bicicleta, una de las más reconocidas competencias que se disputan en el país.

El ciclismo argentino ha tenido una participación destacada en las actuaciones del país en las competencias internacionales. En los Juegos Olímpicos, en total ha aportado trece diplomas olímpicos, constityéndose así junto al yachting y precedido por el boxeo (30), en el segundo deporte que mayor cantidad de diplomas olímpicos ha obtenido. En los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, Juan Curuchet -el mejor cicilista de la historia argentina- y Walter Pérez obtuvieron la medalla de oro en la prueba Madison. La misma pareja había logrado en 2004 la primera medalla de oro para la Argentina en la historia de los mundiales. Previamente, Juan Curuchet, junto a su hermano Gabriel, obtuvieron las medallas de plata y bronce en la Copa del Mundo de Cali y Trexeltown en 1997, entre otros logros.

La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) es la institución responsable de organizar el fútbol en Argentina. Fue fundada en 1893 con el nombre de The Argentine Association Football League. Está afiliada a la FIFA desde 1912 y a la Conmebol desde 1916 (fue uno de sus miembros fundadores).

La AFA es el ente responsable de las distintas selecciones nacionales de fútbol. En mayores, la Selección participó en trece de las diecisiete fases finales de los Campeonatos Mundiales, logrando dos títulos, en 1978 y 1986.

La selección nacional obtuvo la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 y en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 y la de plata en los Juegos Olímpicos de Ámsterdam 1928 y en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996 y ganó la Copa América en 14 ocasiones.

En juveniles, la selección Sub-20 se consagró seis veces (1979, 1995, 1997, 2001, 2005 y 2007) campeona de la Copa Mundial de Fútbol Juvenil.

Por otra parte, vale decir que los equipos argentinos son -con 60 logros al finalizar 2008- los que han obtenido mayor cantidad de títulos internacionales oficiales a nivel de clubes en toda América, y son de los más laureados en el mundo.

EL hockey sobre césped en Argentina creció en audiencia gracias a las grandes actuaciones del seleccionado argentino de hockey femenino conocido como Las Leonas a partir del año 2000, obteniendo la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de 2000, el Champions Trophy en 2001, el 10º Campeonato Mundial jugado en Perth en 2002 y la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de 2004 y la medalla de bronce en Pekin 2008 y en el Campeonato mundial del 2006. Luciana Aymar ha sido considerada varias veces como la mejor jugadora de hockey del mundo.

El hockey sobre patines es un deporte muy practicado en la zona de Cuyo (principalmente en San Juan). La calidad de los jugadores es internacional. La selección nacional ha conseguido el título mundial 7 veces a lo largo de la historia (4 con los hombres y 3 con las mujeres). En San Juan, la calidad de competencia alcanza niveles internacionales. Clubes como Olimpia o UVT han consequido títulos tales como ¨La Copa Intercontinental¨, entre otras. Este deporte no es muy tenido en cuenta por la gran mayoría de los argentinos, a pesar de su gran calidad.

La jineteada gaucha, jineteada argentina o doma gaucha es un deportes ecuestre característico y tradicional de la Argentina, que integra la cultura folklórica de ese país, en particular la cultura gauchesca. El deporte consiste en que el jinete debe sostenerse por entre 6 y 15 segundos sobre un potro (bagual). Se realiza en varias categorías: crin limpia o potro pelado, grupa sureña o cuero, bastos, con encimera, sin boleadoras, silla, etc., o combinaciones.

Existen dos estilos básicos de jineteada gaucha: la surera y la de los valles norteños. La primera suele realizarse montando sólo sobre un cuero y con el potro conducido por un freno en la boca, en tanto la segunda se utilza el apero completo y el potro es conducido por una guatana o semiguatana, una pieza de cuero circular colocada en la boca del caballo.

La vestimenta del jinete se encuentra reglamentada para mantener las tradiciones gauchas. Existen normas estrictas para las espuelas, riendas y el rebenque o guacha.

Entre los torneos de jineteada gaucha se destaca el Festival Nacional e Internacional de la Doma y Folklore de Jesús María, que se realiza anualmente en febrero en la Provincia de Córdoba.

La natación es un deporte muy practicado en la Argentina, tanto en sus modalidades de piscina, como de aguas abiertas fluviales y marítimas. Fue uno de los primeros deportes en ser practicados masivamente por las mujeres en Argentina.

El primer logro histórico de primer nivel fue la medalla de oro obtenida por Alberto Zorrilla en 400 metros libres, en los Juegos Olímpicos de Ámsterdam 1928. En los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 fue la primera alteta olímpica argentina, Jeanette Campbell, la que obtuvo medalla de plata en 400 metros libres. La tercera medalla olímpica fue obtenida por Georgina Bardach en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, al obtener el bronce en los 400 metros medley.

Otros importantes nadadores argentinos han sido Lilian Harrison (primera persona en cruzar a nado el Río de la Plata), Enrique Tiraboschi (recordista mundial en el cruce del Canal de la Mancha), Luis Alberto Nicolao (recordista mundial en 100 metros mariposa), José Meolans (varias veces campeón mundial), Ana María Schultz (1ª ranking mundial en 400 m libres), Pedro Candiotti, Claudio Plit, Diego Degano, Susana Peper, etc.

El pádel es un deporte de práctica masiva en la Argentina, que ha permitido que el país sea la primera potencia mundial, tanto en su versión masculina como femenina.

Practicado desde comienzos de la década del 70, el pádel tuvo un boom masivo en las décadas del 80 y del 90, convirtiéndose Argentina en el país con mayor cantidad de practicantes y canchas del mundo, alcanzando en 1993 la cantidad de 4,5 millones de jugadores y 35.000 pistas de juego. Luego del boom masivo inicial la práctica se contrajo considerablemente, pero sin perder masividad.

En las nueve ediciones del Campeonato Mundial de Pádel que se celebra cada dos años desde 1992, Argentina ganó la competencia masculina en siete oportunidades y la femenina en otras siete.

El deporte se encuentra organizado y regulado por la Asociación Padel Argentino.

En 1953 se declaró al pato, como deporte nacional. El mismo fue inventado por los gauchos que habitaban la pampa, existiendo testimonios que dan cuenta de su existencia ya en 1610. En sus inicios se lo practicaba con un pato muerto, o a veces vivo, colocado dentro de una bolsa, de donde procede su nombre.

En el siglo XIX, el juego fue prohibido por el gobierno y castigado por la Iglesia católica con la excomulgación, sin embargo sobrevivió en los campos, practicado de modo irregular. En 1937 Alberto de Castillo Posse redactó el primer reglamento, transformándolo en deporte.

Se encuentra regulado por la Federación Argentina de Pato, creada en 1941. Tiene un equivalente europeo, el horseball, aunque sus reglas difieren ligeramente.

La pelota vasca es el deporte que más títulos internacionales le ha significado a la Argentina, ganando 41 campeonatos mundiales en quince ediciones del Campeonato Mundial de Pelota Vasca, ganando dos veces incluso en el medallero general (1962 y 1974).

En Argentina se encuentra muy difundida la pelota paleta o pelota argentina, una variedad de la pelota vasca inventada en el país que utiliza una pala de madera llamada paleta, debido a que originalmente se utilizaba la paleta vacuna. El juego goza de gran popularidad en todo el país, siendo impulsado principalmente por la comunidad vasca. En los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, en los que la pelota vasca se presentó como competencia de exhibición, Argentina obtuvo la medalla de oro en las dos disciplinas de paleta (paleta cuero y paleta goma).

Argentina ha dado varios campeones mundiales de pelota vasca, tanto en la especialidad de pelota paleta como en las restantes, destacándose entre otros, Aarón Sehter, el pelotari más galardonado y laureado en la historia de la Pelota, ganador de trece títulos mundiales y un record de 120 partidos sin derrotas, y Ricardo Bizzozero, ocho veces campeón mundial (share y paleta cuero) y elegido tres veces como mejor pelotari del mundo en la modalidad de paleta cuero (1974, 1978, 1982). Otros destacados pelotaris son Eduardo Ross, Juan Labat, Vicente del Río (considerado el mejor pelotari de share de todos los tiempos), Fernando Elortondo, Gerardo Romano, Néstor Delguy, Roberto Curto, Domingo Olite, etc.

El juego se encuentra organizado y regulado por la Federación Argentina de Pelota.

Fue introducido en la Argentina por inmigrantes ingleses hacia 1875. Actualemente en la Argentina se juegan los tres torneos de polo más importantes del Mundo: Campeonato Argentino Abierto de Polo el Abierto de Hurlingham, y el Abierto de Tortugas, que conforman la honorífica Triple Corona.

Históricamente, la Argentina fue y sigue siendo líder indiscutido en este deporte en el alto handicap internacional. Son argentinos los jugadores de polo más destacados internacionalmente, participando en torneos en todo el Mundo. Hasta 2008, Argentina ha gando tres veces el Campeonato Mundial de Polo, al igual que Brasil, encontrándose segunda en el medallero histórico. Además, cuando antiguamente este deporte era olímpico, Argentina logró dos veces la medalla de oro, en 1924 con Arturo Kenny, Juan Miles, Guillermo Brooke Naylor, Juan Nelson y Enrique Padilla, y en 1936 con Luis Duggan, Roberto Cavanagh, Andrés Gazzotti y Manuel Andrada.

Entre los equipos más destacados de la actualidad se encuentran La Ellerstina y La Dolfina.

El rugby, se juega aproximadamente desde 1873 en la Argentina, antes que el fútbol. En un comienzo fue jugado por británicos residentes en el país. La actual Unión Argentina de Rugby data de 1898 o 1899, y a partir de 1910, ya había numerosos jugadores argentinos. Actualmente el rugby cuenta con más de setenta mil cultores registrados (según International Rugby Board, entidad rectora a nivel mundial de este deporte, aunque esta cifra parece exagerada, ya que se calcula que los rugbistas registrados no superan los treinta mil. El seleccionado nacional argentino o Los Pumas, se encuentra entre los cinco mejores del mundo, habiendo intervenido, con diversa suerte, en todos los campeonatos mundiales de esta especialidad deportiva. Su mejor desempeño ha sido en el año 2007, donde obtuvo el tercer puesto (medalla de Bronce) después de haber triunfrado frente al organizador Francia (dos veces), Georgia, Namibia, Irlanda y Escocia. Solamente perdió, en seminifinales, con quien a la postre sería el campeón, los representantes sudafricanos. Las mayores plazas rugbísticas del país son Buenos Aires (Unión de Rugby de Buenos Aires), Rosario (Unión Rosarina de Rugby), la provincia de Córdoba (Unión Cordobesa de Rugby), la provincia de Tucumán -la más importante del interior del país- (Unión Tucumana de Rugby) y la Unión de Rugby de Cuyo, que agrupa a clubes de las provincias de Mendoza y San Juan y en cuyos torneos suelen jugar equipos de la vecina República de Chile. El deporte está difundido por todo el país, y de hecho, es el único país americano que cuenta con una cantidad importante de clubes que lo practican habitualmente, superior incluso a los Estados Unidos y Canadá.

El tenis en la Argentina es un deporte de práctica masiva desde la década de 1970, predominando ampliamente el uso de superficies de arcilla, en la modalidad de polvo de ladrillo. Los jugadores más destacados de su historia han sido Guillermo Vilas y Gabriela Sabatini, ambos en el Salón Internacional de la Fama del tenis. También han obtenido logros deportivos excepcionales Paola Suárez, única argentina en alcanzar el puesto #1 del ránking mundial (en dobles), Gastón Gaudio ganador del Torneo de Roland Garros en 2004, y David Nalbandián, ganador del Torneo de Maestros en 2005.

En la actualidad, jugadores de primer nivel como David Nalbandian, Juan Martín del Potro, Guillermo Cañas, Juan Ignacio Chela y Juan Mónaco entre otros, ubican a Argentina como una de las potencias del tenis mundial, habiendo terminado la temporada 2007 con cuatro jugadores entre los primeros 25 y once entre los primeros 100 del mundo.

El tenis argentino ha ganado tres medallas olímpicas (dos de plata y una de bronce) y se ha consagrado tres veces campeón mundial por equipos. Ha sido también tres veces subcampeón de la Copa Davis.

La competencia más importante que se disputa en el país es el Torneo de Buenos Aires, denominado Copa Telmex a partir de 2006, que integra el grupo de torneos de la ATP International Series. Es uno de los cuatro torneos que conforman la denominada Gira Latinoamericana sobre polvo de ladrillo que tiene lugar a principios de año, entre la finalización del Abierto de Australia y el comienzo del Masters de Indian Wells. En 2006, acudieron al mismo más de 64.000 personas durante los siete días de competencia, lo que lo hace el tercer ATP del tipo "International Series" con mayor concurrencia de público, detrás del de Sidney y Los Ángeles. El jugador más ganador es Guillermo Vilas con ocho títulos individuales en el torneo porteño.

El voleibol (llamado generalmente "voley") es un deporte popular en Argentina. Este deporte fue introducido en la Argentina en 1912 por la Asociación Cristiana de Jóvenes. En 1932 se funda la Federación del Voleibol Argentino, conjuntamente con la de pelota al cesto. Al año siguiente se organiza el primer campeonato nacional de primera división, consagrándose en categoría damas el INEFA y en caballeros, la YMCA (Asociación Cristiana de Jóvenes).

La publicación del primer reglamento oficial se produjo en 1936, aprobándose luego el de pases y clasificación de jugadores. En 1939 se reglamentan tamaño y peso de los balones; en 1941 la Federación ingresa en la Confederación Argentina de Deportes y al Comité Olímpico Argentino. Al año siguiente se resuelve que el voleibol y la pelota al cesto marchen por caminos independientes.

La Selección de vóleibol de Argentina masculina de mayores participó por primera vez en una competencia oficial internacional en 1951: el Campeonato Sudamericano en Río de Janeiro, Brasil, alcanzando el cuarto puesto. También en dicha ciudad tuvo lugar, en 1960, la primera participación en un Campeonato Mundial de Voleibol, ocupando nuestra selección el décimoquinto puesto.

En 1982, Argentina fue la sede del Campeonato Mundial de Voleibol, donde hizo la mejor campaña de su historia, quedándose con el bronce.

En los Juegos Olímpicos de Seúl 1988, Argentina jugó su mejor torneo de este tipo, alcanzando la medalla de bronce.

En 2002 volvió a organizar el Mundial, finalizando en la sexta posición. En el camino venció a quien era hasta ese momento el último campeón: Italia.

Actualmente, la Selección de vóleibol de Argentina disputa todos los años la Liga Mundial de Voleibol, torneo que reúne a las mejores selecciones del mundo.

Algunos voleibolistas argentinos son considerados de los mejores del mundo, como Daniel Castellani, Hugo Conte y Marcos Milinkovic.

La selección femenina de voleibol, conocida como Las Panteras, también han conseguido actuaciones destacables.

A nivel clubes, el mejor club de la actualidad es Drean Bolívar, club del conductor de televisión Marcelo Tinelli.

El yachting es un deporte ampliamente difundido en la Argentina, con varios representantes de nivel mundial. En la historia olímpica argentina, el yachting obtuvo ocho medallas (4 de plata y 4 de bronce), siendo el segundo deporte, detrás del boxeo, por la cantidad de medallas aportadas entre 1924 y 2008. El nivel de competitividad internacional del yachting argentino ha aumentado en los últimos años, obteniendo medallas en los últimos cuatro Juegos Olímpicos (1996, 2000, 2004 y 2008), destacándose su actuación en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000, donde aportó tres de las cuatro medallas obtenidas por la delegación argentina. Entre los regatistas se destaca el correntino Carlos "Camau" Espínola, quien con cuatro medallas es el argentino que mayor cantidad de preseas olímpicas ha obtenido en la historia.

Entre las regatas de importancia organizadas por los clubes argentinos, se encuentra la Regata Oceánica Buenos Aires - Mar del Plata, que se corre desde 1932, y la Regata Oceánica Buenos Aires - Río de Janeiro, que se realiza desde 1947. Entre los clubes se destaca el Yacht Club Argentino, fundado en 1883.

La autoridad nacional encargada de reglamentar y organizar el deporte es la Federación Argentina de Yachting.

Diversos factores como el clima, la geografía, o inclinaciones socio-culturales, etc. hacen que, determinados deportes tengan gran cantidad de adeptos en zonas específicas del país.

En las ciudades costeras y en las situadas a orillas de los grandes ríos son muy populares el yachting, la pesca, el canotaje, el esquí acuático, etc. En las provincias andinas del suroeste, donde las nevadas son muy comunes en invierno, se practican el esquí, el snowboard, etc. En las provincias montañosas del oeste y el noroeste hay numerosos adeptos al andinismo o alpinismo, con numerosos clubes, muy bien organizados. En la Provincia de Mendoza cada vez es más practicado el rodeo cuyano, debido a su cercanía con Chile. El básquetbol es inmensamente popular en las provincias centrales, al punto que el mejor club del país, el Club Atenas, tiene su sede en Córdoba. El patín cuenta con muchos cultores en la región de Cuyo y Mar del Plata, mientras que el béisbol es muy popular en Salta, etc.

También se destacan: equitación, natación, ciclismo, atletismo, yudo y artes marciales, golf, cestoball, etc.

La Argentina fue uno de los doce países -el único iberoamericano- que fundaron el Comité Olímpico Internacional (COI) en 1894, estando representada en el primer Consejo Ejecutivo por José Benjamín Zubiaur, quien se desempeñó en ese cargo hasta 1907.

La primera presencia olímpica de un deportista argentino se produjo ya en los segundos Juegos Olímpicos de París 1900 a través de la participación solitaria del esgrimista Francisco Camet. Otros dos deportistas argentinos aislados compitieron en Londres 1908 y Amberes 1920, pero recién en los Juegos Olímpicos de París 1924 Argentina formó una delegación olímpica organizada, presentándose desde entonces en todos los juegos, con excepción de los que se celebraron en Moscú 1980, adhiriendo al boicot político realizado por algunos países. El primer puesto premiado lo obtuvo en 1900 y la primera medalla en 1924, sumando desde entonces 66 medallas (17 de oro), incluyendo las obtenidas en los últimos Juegos Olímpicos de Pekín 2008. El país está representado por el Comité Olímpico de Argentina.

Dieciséis disciplinas deportivas han aportado medallas al medallero argentino en el período 1924-2008. La que más ha aportado es el boxeo, que con 24 es responsable del 36% del total. Sin embargo, el boxeo cayó mucho a partir de 1968, aportando sólo una de las 25 medallas obtenidas desde entonces. En segundo lugar han sido los deportes de vela, con 8 medallas, los que más han obtenido. Le siguen las siguientes disciplinas con más de una medalla: atletismo (5), remo (4), fútbol (4), natación (3), tenis (3), hockey (3), halterofilia (2), polo (2) y básquet (2). Con una sola medalla han aportado la equitación, el tiro, el voley, la esgrima, el judo y el ciclismo.

El 28 de agosto de 2004 ha sido considerado como el día más importante del deporte argentino, debido a los logros olímpicos alcanzados ese día en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004: dos medallas de oro en fútbol y básquetbol -los dos deportes más populares del mundo- y una de bronce en yachting.

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Argentina

Bandera de Argentina

1 El artículo 35 de la Constitución Nacional Argentina reconoce como nombres oficiales Provincias Unidas del Río de la Plata, República Argentina y Confederación Argentina, y establece el uso de las palabras "Nación Argentina" en la formación y sanción de las leyes. 2 Según datos del INDEC. 3 El guaraní es cooficial en la provincia de Corrientes. 4 La Liga Federal proclamó la independencia el 29 de junio de 1815. 5 Según el Tratado de Reconocimiento, Paz y Amistad con España. 6 Corresponde a la superficie continental americana sin incluir las Islas Malvinas. Incluyéndolas, sería de 2.891.810 km². Sumando la superficie continental antártica (Antártida Argentina y las restantes islas de las Islas del Atlántico Sur) de 969.464 km², la superficie total se elevaría a los 3.761.274 km² (según datos del Instituto Geográfico Militar de la República Argentina). 7 Fuente: Fondo Monetario Internacional 8 Véase: Hora oficial argentina, para el verano 2008-2009, 13 provincias fueron exceptuadas de utilizar el UTC -2, por lo que mantienen el UTC -3. 9 En carácter de Asociado en la CAN y CAF. Como Observador permanente en la UL.

La República Argentina es un estado soberano, organizado como república representativa y federal, situado en el extremo sureste de América. Su territorio está dividido en 23 provincias y una ciudad autónoma, Buenos Aires, capital de la nación y sede del gobierno federal. Sus cerca de 40 millones de habitantes promedian índices de desarrollo humano, renta per cápita, nivel de crecimiento económico y calidad de vida, que se encuentran entre los más altos de América Latina. Según el Banco Mundial, su PBI nominal es el 30º más importante del mundo, pero si se considera el poder adquisitivo su PBI total trasforma al país en la 23º economía más importante del mundo. Actualmente la Argentina está clasificada como un país de ingresos medianos altos o como un mercado emergente, también por el Banco Mundial.

Por su extensión, 2.780.400 km², es el segundo estado de América del Sur, cuarto en el continente americano y octavo en el mundo, considerando solamente la superficie continental sujeta a su soberanía efectiva; si se toman en cuenta las islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y Aurora (administradas por el Reino Unido, aunque reivindicadas por la Argentina como parte integral de su territorio), más el área antártica reclamada al sur del paralelo 60° S, denominada Antártida Argentina (que incluye a las islas Orcadas del Sur y Shetland del Sur), la superficie total se eleva a 3.761.274 km².

Su territorio continental americano, que abarca gran parte del Cono Sur, limita al norte con Bolivia y Paraguay, al nordeste con Brasil, al oeste y sur con Chile y al este con Uruguay y el Océano Atlántico.

El 25 de mayo de 1810 fue depuesto el último virrey español que gobernó desde Buenos Aires, organizándose la Primera Junta de gobierno, y el 9 de julio de 1816 fue proclamada formalmente en Tucumán su independencia como país libre y soberano.

El nombre "Argentina" proviene del latín "argentum" (plata) y está asociado a la leyenda de la Sierra de la Plata, común entre los primeros exploradores europeos de la región, tanto españoles como portugueses. Fueron estos últimos quienes denominaron Rio da Prata (Río de la Plata) al gran estuario descubierto por la expedición portuguesa de 1502 en la que participaba Américo Vespucio y al que luego llegó Juan Díaz de Solís en 1516, llamándolo Mar Dulce.

El nombre se hizo popular a causa de un poema publicado en 1602 por el español Martín del Barco Centenera titulado La Argentina, en el que se describe la región del Río de la Plata así como también la fundación de la ciudad de Buenos Aires. El topónimo aparece ratificado al publicarse en 1612 la obra La Argentina manuscrita del criollo asunceno Ruy Díaz de Guzmán, obra de historia en la que, en medio de un relato épico, se hace una descripción de la región. A finales del siglo XVIII, la palabra era de uso común para denominar todo lo relacionado con el Río de la Plata, su cuenca, su territorio y sus pobladores, pero el virreinato creado en 1776, antecedente inmediato del país independizado en 1816, llevó el nombre de "Virreinato del Río de la Plata".

La Primera Junta de Gobierno utilizó el nombre de Provincias Unidas del Río de la Plata, que fue también empleado por los gobiernos que le sucedieron hasta que, en 1816, el Congreso de Tucumán proclamó la independencia de las Provincias Unidas en Sud América, nombre que mantuvo en la Constitución de 1819.

Oficialmente, se utilizó por primera vez la denominación República Argentina en la Constitución de 1826. Durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas (1835-1852) se utilizaron, entre otros, los nombres de Confederación Argentina, Estados Unidos de la República Argentina, República de la Confederación Argentina y Federación Argentina.

El nombre fue confirmado definitivamente en 1862 por Bartolomé Mitre (primer presidente del país reunificado), al utilizar el título de Presidente de la Nación Argentina.

Los primeros pobladores del actual territorio argentino se remontan al paleolítico (según hallazgos en Piedra Museo, Provincia de Santa Cruz). Entre los pueblos indígenas, los cazadores y recolectores habitaban la Patagonia, la Pampa y el Chaco; y los agricultores estaban instalados en el noroeste, Cuyo, las Sierras de Córdoba y, más tarde, en la Mesopotamia argentina. Tastil, en el norte, fue la ciudad precolombina más grande ubicada en el actual territorio argentino, con una población de 2.000 habitantes.

En los siglos XIV y XV, el Imperio Inca conquistó parte de las actuales Provincia de Jujuy, Provincia de Salta, Provincia de Catamarca, el extremo oeste de la Provincia de Tucumán, Provincia de La Rioja, Provincia de San Juan, el noroeste de la Provincia de Mendoza y, probablemente, el norte de la Provincia de Santiago del Estero, incorporando sus territorios al Collasuyo, que era la parte sur del Tahuantinsuyo o regiones del Imperio Inca. Tradicionalmente, se atribuye la conquista al inca Túpac Yupanqui. Varios señoríos de la región, como los omaguacas, los atacamas, los huarpes, los diaguitas y otros, intentaron resistir, pero los incas lograron dominarlos, trasladando a sus territorios a los mitimaes o colonos deportados de las tribus de los chichas, que habitaban en lo que es el suroeste del actual territorio boliviano. Otros, como los sanavirones, los lule-tonocoté y los comechingones, resistieron exitosamente la invasión incaica y se mantuvieron como señoríos independientes.

El fuerte de Sancti Spiritu fue el primer asentamiento español, instalado en 1527 cerca de la actual ciudad de Santa Fe. Las ciudades de Santiago del Estero (1553), Córdoba (1573) y Buenos Aires (1536/1580) fueron las bases del establecimiento colonial que se impuso en la mitad norte del actual territorio argentino, sujeto a la autoridad de la Corona Española (la Gobernación del Río de la Plata). A partir de la progresiva mixogénesis (mestizaje) y teniendo como una de sus bases económicas fundamentales la ganadería extensiva, surge ya claramente a partir del siglo XVII una población que resultaría paradigmática y luego decisiva en la gesta independentista: la de los gauchos.

Durante la mayor parte del período colonial, el territorio argentino dependió del Virreinato del Perú, hasta que en 1776, durante el reinado de Carlos III de España, comenzó a formar parte del Virreinato del Río de la Plata. La ciudad de Buenos Aires fue designada como su capital con la idea de resistir mejor a un eventual ataque portugués y para tener un acceso más fácil a España a través de la navegación atlántica.

En 1780 se produjo un gran levantamiento indígena con epicentro en el Cuzco, dirigido por el inca Túpac Amaru II, que abarcó desde el actual territorio argentino hasta el actual territorio colombiano. Gran parte de la Patagonia y las pampas permanecieron bajo el control de diferentes pueblos indígenas: principalmente, tehuelches y mapuches en la Patagonia y ranqueles en la llanura pampeana hasta el último cuarto del siglo XIX. Asimismo, los territorios de la región chaqueña no fueron colonizados por los europeos, sino que permanecieron habitados por pueblos autóctonos como los tobas, mocovíes, pilagás y wichís hasta principios del siglo XX.

En los años 1806 y 1807 tuvieron lugar las Invasiones Inglesas, y, en ambas, Santiago de Liniers lideró a las tropas que expulsaron a las fuerzas británicas. La primera fue al mando de tropas de la Banda Oriental y la segunda fue dirigiendo tropas del Regimiento Fijo de Buenos Aires y batallones milicianos formados por numerosos criollos, tanto porteños como provenientes del Interior (principalmente, de Asunción del Paraguay y de Córdoba), indígenas y hasta esclavos negros.

La voluntad popular precipitó la destitución del virrey Rafael de Sobremonte para, a continuación, elegir como virrey a Santiago de Liniers, convertido en héroe de la reconquista y la defensa. Los principales líderes de estas milicias se convirtieron rápidamente en una nueva élite de poder en la ciudad de Buenos Aires, ingresando como miembros del Cabildo, hasta entonces formado exclusivamente por españoles.

Aunque Liniers aún gobernaba en nombre de España, la destitución de un virrey por presión popular era un hecho inédito en la historia de América. Tanto este hecho como la derrota de los ejércitos británicos, dieron un gran prestigio a Buenos Aires, que ganó un carácter de "Hermana mayor" ante las demás provincias.

En 1810 el pueblo de Buenos Aires inició la Revolución de Mayo, que derrocó y expulsó al Virrey Cisneros, eligiendo en su lugar una junta de gobierno integrada mayoritariamente por criollos que dio origen a la Guerra de la Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata contra la España colonial (1810-1824).

Las provincias del Litoral argentino y la Banda Oriental (unidas en la Liga Federal bajo protectorado de José Gervasio Artigas), que habían declarado la independencia de España en 1815 en Concepción del Uruguay, el Paraguay (ya independiente) y la mayor parte del Alto Perú (bajo ocupación española), que integraron también el virreinato, no estuvieron representadas.

En varios puntos de Sudamérica se encontraban focos de resistencia contrarrevolucionaria, que intentaban restaurar la autoridad de la monarquía española en la región. Sus avances fueron contenidos, entre otros, por Manuel Belgrano, José de San Martín y Martín Miguel de Güemes. San Martín es, junto a Simón Bolívar, responsable de las gestas libertadoras que finalizaron la presencia española en el continente.

Las primeras décadas como país independiente fueron tumultuosas, aun cuando no habían acabado las guerras de la Independencia surgieron fuertes conflictos ante la hegemonía de los unitarios a la cual se opuso el federalismo propugnado por el oriental José Gervasio Artigas -también héroe de la Independencia argentina- quien llegó a constituir una liga de provincias argentinas federales. Las luchas entre unitarios y federales condujeron a la Argentina a una larga serie de sangrientas guerras civiles entre facciones y provincias (1820-1861); también, la ocupación lusobrasileña de la Banda Oriental desencadenó una Guerra con el Imperio del Brasil (1825-1828).

Respecto del territorio, en 1826 la provincia de Tarija fue incorporada a Bolivia y, como resultado de la Convención Preliminar de Paz que intentaba poner fin a la guerra con el Brasil, en 1828 la Banda Oriental fue declarada independiente adoptando el nombre de República Oriental del Uruguay.

Entre 1820 y 1852, excepto un breve intervalo entre 1825 y 1827, el país careció de un gobierno nacional, asumiendo las provincias la plenitud del gobierno en el ámbito de sus respectivos territorios. La única excepción fue la representación externa, que fue asumida por el gobernador de la provincia de Buenos Aires, cargo desempeñado durante la mayor parte del período por Juan Manuel de Rosas, de tendencia federal. En esa etapa, la Argentina mantuvo conflictos bélicos con la Confederación Perú-Boliviana, con Francia, con el llamado Gobierno de la Defensa de Montevideo (colorado) al apoyar la Confederación Argentina a los nacionales uruguayos y con una alianza anglo-francesa.

En el año 1852 Rosas fue derrotado en la batalla de Caseros por el Ejército Grande, una alianza entre las provincias de Entre Ríos y Corrientes, las tropas coloradas de Uruguay y otras de Brasil. La alianza fue encabezada por el federal antirrosista Justo José de Urquiza, gobernador de Entre Ríos, quien asumió la presidencia provisional.

Este período duró hasta la sanción de una Constitución en el año 1853, la cual adoptó un régimen federal; pero esta fue rechazada por parte de la provincia de Buenos Aires, que se separó de la Confederación Argentina, debido a lo cual esta debió establecer su capital en la ciudad de Paraná. En 1859, la Confederación derrotó a Buenos Aires en la Batalla de Cepeda, pero sin lograr la reunificación del país. En la batalla de Pavón (1861), las provincias confederadas se rindieron ante las tropas porteñas al mando de Bartolomé Mitre, tras lo cual se puso fin a la existencia de dos estados separados y Mitre asumió la presidencia de la nación unificada.

En 1865 Argentina se vio involucrada en la Guerra de la Triple Alianza con el Paraguay, al ocupar este país la ciudad de Corrientes, después de que Mitre negara el paso de tropas paraguayas por territorio argentino en dirección a Brasil y Uruguay. Como consecuencia de estas acciones, se firmó el Tratado de la Triple Alianza entre Argentina, Uruguay y el Imperio de Brasil. Fue un conflicto impopular en Argentina y las tropas que se enviaron fueron escasas. Paraguay resultaría finalmente derrotado en 1870, muriendo una gran parte de su población masculina. Para Argentina, el final de la contienda significó territorialmente la consolidación de los límites en el noreste, ya que se fijó la frontera en los ríos Pilcomayo, Paraguay y Paraná, y se aceptó someter a arbitraje el área al norte del río Pilcomayo hasta el río Verde.

Entre 1878 y 1884 se produjo la llamada Conquista del Desierto, que consistió en una serie de incursiones militares contra los mapuches y otros pueblos indígenas para anexar al territorio argentino los territorios pampeanos y patagónicos donde habitaban. El éxito de la medida propició una acción similar en la región del Gran Chaco, que en 1884 sufrió una acción militar destinada a someter a los indios y ocupar plenamente el territorio.

En la segunda mitad del siglo XIX se inicia un período de gran prosperidad que se extenderá por más de un siglo. Con una fuerte inversión en educación y en el establecimiento de medios de producción orientados a la producción de carne y granos con destino al mercado europeo, la economía alcanzó altos niveles de crecimiento que atrajeron una gran corriente inmigratoria. La población argentina, que representaba el 0,13% de la población mundial en 1869, pasaría a representar el 0,55% en 1930, proporción en la que, aproximadamente, se estabilizaría desde entonces. El país fue conocido en esa época como el granero del mundo.

La prosperidad de la economía impulsó el crecimiento de la clase media, la creación de partidos políticos modernos como la Unión Cívica Radical (UCR) y el Partido Socialista (PS), y un amplio desarrollo de los sindicatos. Entre los presidentes más influyentes del período pueden citarse a Domingo Faustino Sarmiento (1868-1874) y Julio Argentino Roca (1880-1886 y 1898-1904).

Después de más de dos décadas de conflictos políticos y sociales y graves actos de represión, se sancionó la Ley Sáenz Peña estableciendo el sufragio secreto, obligatorio y universal para votantes masculinos en 1912. En la primera elección presidencial con sufragio secreto, los conservadores fueron derrocados por los radicales, asumiendo Hipólito Yrigoyen (1916-1922 y 1928-1930) la presidencia del gobierno. Durante su primer gobierno se inició el movimiento estudiantil conocido como la reforma universitaria, que se extendió por toda América Latina.

En el contexto internacional de la Gran Depresión que siguió al Jueves Negro de 1929, el 6 de septiembre de 1930 se produjo el primero de una serie de golpes de Estado en Argentina que llevó al poder a los militares para establecer un gobierno de facto, después de derrocar a Hipólito Yrigoyen. Este golpe de Estado inició una época conocida como la Década Infame. A partir de esa década el país impulsó un proceso de sustitución de importaciones que desarrolló un amplio sector industrial. La Década Infame finalizó con la Revolución del 43, un segundo golpe de estado. A pesar de la presión internacional, la Argentina se mantuvo neutral durante la mayor parte de la Segunda Guerra Mundial, y se unió a los Aliados el 27 de marzo de 1945, durante el gobierno de Edelmiro Julián Farrell.

En 1946 fue elegido presidente Juan Domingo Perón quien, con su carismática esposa, Eva Perón, encabezó un movimiento político, el peronismo o justicialismo, que puso el acento en la justicia social y estableció el sufragio femenino en 1947 al reconocer los derechos políticos de las mujeres. El peronismo contó con una amplia adhesión de la población a partir de entonces, pero a su vez produjo una profunda polarización en la sociedad argentina que se dividió en peronistas y antiperonistas. En 1955 Perón fue derrocado por un nuevo golpe militar, que tomó el nombre de Revolución Libertadora y proscribió al peronismo. El propio Perón se exilió en el extranjero desde entonces.

En 1958 fue elegido presidente el Arturo Frondizi (UCRI), siendo derrocado por un nuevo golpe militar en 1962. En 1964 fue elegido presidente el Arturo Umberto Illia (UCRP), quien también sería derrocado por un golpe militar en 1966 que establecería un régimen dictatorial de tipo permanente conocido como Revolución Argentina (1966-1973). Estos años se caracterizaron por una creciente violencia política, siendo el Cordobazo uno de los acontecimientos más destacados.

En 1973 el peronismo fue nuevamente legalizado y triunfó en las elecciones presidenciales. Tras la renuncia de Héctor José Cámpora, Juan Domingo Perón asumió la presidencia por tercera vez, pero moriría menos de un año después. Lo sucedió su Vicepresidenta y tercera esposa, María Estela Martínez de Perón, cuyo gobierno se caracterizó por un acelerado deterioro de la situación interna, producto de la crisis del petróleo de 1973 y la generalizada violencia política.

El 24 de marzo de 1976 se produjo un nuevo golpe militar autodenominado Proceso de Reorganización Nacional, durante el cual se desarrolló un proceso sistemático de secuestro y tortura de personas —la llamada "guerra sucia"—, producto del cual hubo una gran cantidad de desaparecidos. La cifra exacta está sujeta a debate: la CONADEP registró 8.961 casos, mientras que otros organismos de derechos humanos elevan la cifra a 30.000. El número de las indemnizaciones otorgadas por el estado a familiares de desaparecidos llega a 13.000. En 1978 se produjo una grave crisis con Chile por los límites en la zona del Canal Beagle (Conflicto del Beagle), que llevó a ambos países al borde de la guerra. Durante el Proceso hubo un importante aumento de la deuda externa nacional. En el año 1982 se desarrolló la Guerra de las Malvinas con el Reino Unido; la derrota argentina fue uno de los factores que llevó al colapso del régimen militar y el llamado a elecciones generales para el año siguiente.

La democracia fue restablecida el 10 de diciembre de 1983. El nuevo presidente, Raúl Alfonsín de la Unión Cívica Radical, tomó medidas para investigar los crímenes de lesa humanidad ocurridos durante la dictadura anterior, estableció el control civil de las Fuerzas Armadas y consolidó las instituciones democráticas. En el juicio a las Juntas los miembros de las tres primeras juntas militares fueron procesados y algunos fueron condenados. Después de las elecciones presidenciales de 1989 y afectada la gobernabilidad del país por un proceso hiperinflacionario, Alfonsín se vio obligado a renunciar para hacer la entrega anticipada del mando con seis meses de anticipación.

Su sucesor, el presidente Carlos Menem del Partido Justicialista, sancionó la Ley de Convertibilidad del Austral en 1991 que detuvo la inflación estableciendo una Ley de convertibilidad y adoptó una política económica neoliberal, apoyada en una ola de privatizaciones, reducción de aranceles a los productos importados y desregulación de los mercados. Estas medidas contribuyeron a aumentar significativamente la inversión, las exportaciones y el crecimiento con precios estables. Pero, por otra parte, también abrieron un proceso de desindustrialización, hicieron a la economía más vulnerable a las crisis internacionales, y aumentaron el desempleo, la pobreza y la precariedad laboral.

La crisis financiera asiática de 1997 y la brasileña de 1998 precipitaron la salida de capitales, abriendo camino a la mayor recesión de la historia argentina que duraría cuatro años.

En esas circunstancias, en diciembre de 1999 asumió la presidencia Fernando de la Rúa de la Unión Cívica Radical, que por entonces formaba parte de La Alianza. En 2001, ante la fuga masiva de capitales, el gobierno dispuso la congelación de los depósitos bancarios (medida popularmente conocida como el corralito), que culminó en una crisis social generalizada que llevó a la renuncia del presidente el 20 de diciembre de 2001.

Tras dos semanas en que se sucedieron varios presidentes, la crisis culminó el 2 de enero de 2002 con la elección por parte de la Asamblea Legislativa de Eduardo Duhalde, del Partido Justicialista, como presidente provisional. La deuda externa argentina entró en suspensión de pagos durante el breve gobierno de Adolfo Rodríguez Saá, y el gobierno de Duhalde devaluó el peso dando fin a la Ley de convertibilidad.

Por medio de una fuerte devaluación de la moneda local, el país comenzó a poner en práctica una nueva política de industrialización por sustitución de importaciones, aumento de exportaciones y superávit fiscal. Hacia finales de 2002, la economía empezó a estabilizarse.

En 2003 fue elegido presidente Néstor Kirchner por el Frente para la Victoria (un partido escindido del Partido Justicialista). Durante su presidencia se nacionalizaron algunas empresas privatizadas y se registró un aumento considerable del PBI, además de una disminución del desempleo, basada en parte en la creación de puestos de trabajo genuinos arrastrados por la reactivación del sector agropecuario, el complejo agroindustrial y los sectores industrial y de la construcción, y reduciendo progresivamente los subsidios y planes sociales creados en 2002; al tiempo, regresaba la inflación.

El 28 de octubre de 2007 ganó las elecciones presidenciales Cristina Fernández del Frente para la Victoria, primera mujer elegida por el voto popular en la historia del país y esposa de Néstor Kirchner, a quien sucedió en el cargo el 10 de diciembre de 2007. Durante su gobierno tuvo lugar un extenso paro agropecuario como protesta de los productores rurales por las retenciones aplicadas a la exportación de soja y girasol. Dicho paro llevó a cortes de ruta y situaciones de desabastecimiento, cacerolazos en todo el país y enfrentó al gobierno con los productores rurales. Enfrentó la Crisis económica de 2008 con una serie de medidas, impulsando la industria automotriz y dando créditos a trabajadores y empresas.

La Constitución de 1853 estableció un sistema de gobierno representativo, republicano y federal, que ha sido mantenido por todas las reformas constitucionales realizadas desde entonces. La Argentina se formó por la unión federativa de las provincias que surgieron después de la disolución del Virreinato del Río de la Plata y por la incorporación de las que se fueron constituyendo a partir de los Territorios Nacionales.

La Constitución vigente en la actualidad es la que resulta del texto establecido por la Convención Constituyente de 1994. Las autoridades del gobierno federal tienen su sede en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que es actualmente la Capital de la República o Capital de Nación, denominaciones utilizadas en la Constitución Nacional y en las leyes, pero llamada de manera no formal Capital Federal.

El poder ejecutivo es desempeñado por un ciudadano con el título de Presidente de la Nación Argentina, el cual es elegido por sufragio directo en doble vuelta junto con el candidato a vicepresidente. La segunda vuelta electoral se realiza entre las dos opciones más votadas si en la primera ninguna hubiera obtenido más del 45% de los votos válidos o, si habiendo obtenido la opción más votada entre el 40% y el 45%, existiera una diferencia con la segunda opción menor al 10%. El presidente y el vicepresidente duran cuatro años en sus mandatos y pueden ser reelegidos inmediatamente por un mandato más.

El gabinete de ministros del Presidente de la Nación es dirigido por el Jefe de Gabinete de ministros, quien se encuentra a cargo de la administración del país y es responsable ante el Congreso.

El poder legislativo es ejercido por el Congreso de la Nación Argentina, integrado por dos cámaras.

La Cámara de Diputados reúne a los representantes directos de la población. Son elegidos por el sistema de representación proporcional (sistema D'Hondt), duran cuatro años en su mandato y se renuevan por mitades cada dos años, pudiendo ser reelegidos indefinidamente. Son electos tomando como distrito único cada provincia y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde se vota, por una lista de todos los candidatos de cada partido político o alianza electoral, a los puestos que cada distrito ponga en disputa en esa elección. En 2006 contaba con un total de 257 miembros.

El Senado reúne a los representantes de las 23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, correspondiéndole a cada una dos senadores por la mayoría y uno por la minoría, sumando en total 72 miembros. Son elegidos por voto directo, duran seis años en su mandato y se renuevan por tercios cada dos años, pudiendo ser reelegidos indefinidamente.

Por la Ley 24.012 de 1991 se estableció el cupo femenino en los cargos electivos, obligando a los partidos políticos a incluir un mínimo de un tercio de mujeres entre los candidatos. Desde entonces, la participación de las mujeres en la política se ha incrementado notablemente, siendo Argentina el país sudamericano con mayor cantidad de mujeres en el Poder Legislativo y estando, a su vez, entre los primeros diez a nivel mundial.

El Congreso de la Nación Argentina es el encargado de la formación y sanción de las leyes federales; además, tiene a su cargo la sanción de los códigos legales civil, penal, comercial, laboral, aeronáutico y de minería, entre otros. Cuenta con un organismo constitucional autónomo de asistencia técnica: la Auditoría General de la Nación, a cargo del control de legalidad, gestión y auditoría de toda la actividad de la administración pública.

Asimismo, en el ámbito del Congreso funciona el Defensor del Pueblo de la República Argentina como órgano independiente, sin recibir instrucciones de ninguna autoridad. Su propósito es defender los derechos humanos y los derechos constitucionales y legales que puedan ser afectados por la Administración.

El poder judicial está encabezado por una Corte Suprema de Justicia integrada por cinco jueces abogados nombrados por el Presidente de la Nación con acuerdo del Senado, que requiere para ello una mayoría de dos tercios.

Los tribunales inferiores están encargados de resolver los conflictos regulados por la legislación federal en todo el país (tribunales federales) y, también, por la legislación común en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (tribunales nacionales). La designación de los jueces la realiza el Presidente de la Nación con acuerdo del Senado, sobre la base de una terna integrada por candidatos seleccionados en concurso público por el Consejo de la Magistratura, órgano de composición multisectorial, a quien corresponde el control directo de los jueces y la administración del Poder judicial. Los jueces permanecen en sus cargos "mientras dure su buena conducta" y solo pueden ser removidos en caso de infracciones graves, por un Jurado de Enjuiciamiento, integrado por integrado por legisladores, magistrados y abogados.

La Constitución establece también el Ministerio Público como órgano independiente y con autonomía funcional y financiera, con la función de promover la actuación de la justicia. El Ministerio Público es un organismo constitucional (art. 120) y es considerado por parte de la doctrina como un cuarto poder, en tanto que otra parte sostiene que se trata de un órgano extra poder.

Se trata de un organismo bicéfalo integrado por el Ministerio Público Fiscal, dirigido por el Procurador General de la Nación y encargado de la acción de los fiscales, y el Ministerio Público de la Defensa dirigido por el Defensor General de la Nación y encargado de la acción de los defensores oficiales.

En la República Argentina existen 23 provincias que, debido al sistema federal adoptado por la Constitución, son autónomas y mantienen todo el poder no delegado explícitamente al gobierno federal.

Todas las provincias cuentan con una constitución republicana y representativa que organiza sus propios poderes ejecutivo, legislativo y judicial, y regula el régimen de autonomía municipal. Las provincias pueden sancionar leyes sobre cuestiones no federales, pero las principales leyes comunes (civiles, comerciales, penales, laborales, de seguridad social y de minería) están reservadas al Congreso Nacional (Constitución Nacional, artículo 75, inciso 12).

En todas las provincias, el poder ejecutivo está a cargo de un gobernador que dura en sus funciones cuatro años y que, en general, puede ser reelegido. El poder legislativo en algunas provincias está ejercido por una legislatura unicameral y en otras por una legislatura bicameral. Todas las provincias cuentan con un poder judicial con su correspondiente Corte Superior provincial y tribunales encargados de resolver los conflictos regidos por la ley común (civil, penal, comercial, laboral, administrativo local).

La Ciudad Autónoma de Buenos Aires tiene un régimen especial de autonomía sin llegar a ser una provincia. Una ley sancionada en 1880 la confirmó como capital de la República y la federalizó, separándola de la Provincia de Buenos Aires. Su organización política cuenta también con una Constitución republicana que establece un gobierno dividido en tres poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) y un régimen de descentralización en comunas. Las restricciones en materia de autonomía han influido para que hasta 2006 careciera de policía propia y un sistema judicial para resolver conflictos motivados en la aplicación de las leyes comunes. El titular del poder ejecutivo lleva el título de Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

La Constitución Nacional exige a cada provincia la organización de un régimen municipal y reconoce a los municipios su autonomía. Los municipios dirigen los destinos de cada ciudad o pueblo; por lo general, su jurisdicción se extiende a la zona rural aledaña y, en ocasiones, abarca localidades menores.

Argentina, junto a otros países de América del Sur, forma parte del Mercosur y de la Unión de Naciones Suramericanas. Participó en cada fase de la operación de Haití, y también ha contribuido en operaciones pacificadoras en diversas zonas del mundo. En reconocimiento a sus contribuciones a la seguridad internacional y a la pacificación, el presidente estadounidense Bill Clinton designó a la Argentina como aliado importante extra-OTAN en enero de 1998.

La Argentina mantiene una disputa de soberanía sobre las islas Malvinas, Sandwich del Sur, Aurora y Georgias del Sur, administradas por el Reino Unido, junto con sus espacios marítimos circundantes. Asimismo, reclama casi 1 millón de kilómetros cuadrados en la Antártida, en lo que constituye la Antártida Argentina —todas las reivindicaciones continentales sobre la Antártida están suspendidas en virtud del Tratado Antártico—.

Durante 2006 comenzó un litigio con Uruguay debido al inicio de las obras de una planta celulósica de la empresa finlandesa Metsä-Botnia en la localidad uruguaya de Fray Bentos. La Argentina ha demandado a Uruguay ante la Corte Internacional de Justicia argumentando que la instalación de las plantas de celulosa es contaminante y se ha realizado en violación del Estatuto del Río Uruguay.

Las fuerzas armadas de Argentina se encuentran bajo el mando del Presidente de la Nación, que es su comandante en jefe y atiende sus cuestiones a través del Ministerio de Defensa. Históricamente, han tenido el mejor equipamiento de la región (por ejemplo, desarrollando tempranamente aviones con propulsión jet en 1950), pero actualmente tienen asignado un presupuesto bajo en comparación a otros ejércitos regionales. La edad mínima para ingresar es de 18 años, sin que exista un servicio militar obligatorio.

Las fuerzas armadas están compuestas por el Ejército Argentino, la Fuerza Aérea Argentina y la Armada Argentina. Las aguas territoriales son patrulladas por la Prefectura Naval Argentina y las regiones fronterizas por la Gendarmería Nacional Argentina, bajo control del Ministerio del Interior; ambas fuerzas mantienen también lazos con el Ministerio de Defensa. El Sistema de Inteligencia Nacional dirige las acciones de inteligencia, dentro de los que se destaca la Secretaría de Inteligencia, conocida popularmente como SIDE por su denominación anterior.

Cada provincia cuenta con su propia policía, que puede trabajar en conjunto con la Policía Federal Argentina, la fuerza de seguridad que se encarga de los delitos de ámbito exclusivamente federal o que involucran a más de una jurisdicción. La Policía Federal es también la fuerza de policía de la Ciudad de Buenos Aires (ciudad que realiza actualmente gestiones para poseer un cuerpo de policía propio).

Las fuerzas armadas argentinas están llevando a cabo actualmente operaciones en Haití y Chipre, de conformidad con los mandatos de la ONU.

Territorialmente, la República Argentina está organizada en 23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en donde se encuentra la sede del gobierno federal. Mediante la ley N° 23.512 de 1987, la Capital de la República debe ser trasladada a los municipios de Viedma y Guardia Mitre (Río Negro) y Carmen de Patagones (Buenos Aires). El traslado fue aceptado por las provincias de Río Negro (ley N° 2.086) y Buenos Aires (ley N° 10.454), pero caducó en ambos casos en 1992 al no efectuarse. Para marzo de 2008 la ley nacional no ha sido derogada.

Las provincias dividen su territorio en departamentos, con la excepción de la provincia de Buenos Aires que lo hace en municipios denominados partidos. Los departamentos, en general, no cuentan con funciones administrativas, aunque en las provincias de Mendoza, San Juan y La Rioja cada departamento es un municipio. En algunas provincias los departamentos son utilizados como distritos electorales para determinar representantes a las legislaturas provinciales y sirven como unidades de descentralización de diversos órganos provinciales como la policía y el Poder Judicial.

La Constitución Nacional de 1994 reconoce la autonomía municipal, pero da potestad a las provincias para reglar su alcance y contenido, por lo que existen municipios autónomos con potestad para sancionar Cartas Orgánicas Municipales y otros que no pueden hacerlo. También existen provincias que no reconocen la autonomía de sus municipios. Hasta diciembre de 2006, 123 municipios, haciendo uso de su autonomía institucional, habían dictado su propia carta orgánica.

Todas las provincias cuentan con gobierno locales y dentro de cada régimen se suelen encontrar distintas tipificaciones de municipios, existiendo casos de unidades administrativas similares a los municipios —generalmente, los correspondientes a localidades con escasa población—, pero que no cuentan con la mencionada autonomía y sus gobernantes son en general delegados del gobernador provincial.

La República Argentina extiende su soberanía sobre el mar adyacente a sus costas y de sus islas, así como también sobre el lecho y subsuelo de las áreas marinas, sus recursos vivos y minerales, y sobre su espacio aéreo marino.

El Estado argentino ejerce su soberanía marítima en distintos grados: el mar territorial (12 millas marinas desde la línea de base costera), la zona marítima contigua (24 millas marinas), la zona económica exclusiva (200 millas marinas) y la plataforma continental (en proceso de delimitación).

El territorio de la República Argentina es el segundo más grande de América del Sur y el octavo en extensión de la Tierra, sin contar el sector antártico. Está integrado por un sector americano y otro antártico (cuya soberanía se reclama).

La superficie del sector americano de la Argentina mide 2.791.810 km². De ellos, 2.780.400 km² corresponden a la Ciudad de Buenos Aires, las 22 provincias argentinas y los departamentos de Ushuaia y Río Grande de la provincia de Tierra del Fuego. El resto está constituido por los 11.410 km² reclamados de las Islas Malvinas.

La superficie del sector antártico de la Argentina mide 969.464 km². De estos, unos 965.597 km² corresponden a la Antártida Argentina (territorio reclamado), incluida como departamento de la provincia de Tierra del Fuego. Además, esta superficie incluye a las Islas Shetland del Sur y las Islas Orcadas del Sur. Los 3.867 km² restantes están formados por las Islas Georgias del Sur (3.560 km²) y las Islas Sandwich del Sur (307 km²) que forman parte del Departamento Islas del Atlántico Sur de la provincia de Tierra del Fuego. Estos dos últimos archipiélagos más las Islas Malvinas se encuentran bajo dominio británico, aunque también son reclamados por la República Argentina.

La superficie total de la Argentina, sumados ambos sectores americano y antártico, totaliza 3.761.274 km² incluyendo los territorios cuya soberanía es reclamada. En esta cantidad no se incluye la franja oceánica argentina de 200 millas marinas (zona económica exclusiva), ni la plataforma continental (que corresponde en gran medida al Mar Argentino), ni el sector argentino del Río de la Plata.

Ubicada en el sur del continente de América, forma parte del Cono Sur junto a Chile, Uruguay, Paraguay y el sur de Brasil.

La Argentina tiene 3.694 kilómetros de largo de norte a sur y 1.423 kilómetros de este a oeste. Se extiende por más de 33º de latitud entre su extremo norte, la confluencia de los ríos Grande de San Juan y Mojinete, en la provincia de Jujuy a 21°46′00″S 66°13′00″O / -21.766667, -66.216667; y el punto más austral del territorio continental argentino, el cabo San Pío, en la isla Grande de Tierra del Fuego, a 55°03′00″S 66°31′00″O / -55.05, -66.516667. A su vez, se extiende de este a oeste por 20º de longitud, desde la ciudad de Bernardo de Irigoyen, en la provincia de Misiones, a 26°15′00″S 53°38′00″O / -26.25, -53.633333 y el cordón Mariano Moreno de los Andes patagónicos en la provincia de Santa Cruz, a 49°33′00″S 73°34′00″O / -49.55, -73.566667.

La isla Martín García es un exclave argentino cercano a la confluencia de los ríos Paraná y Uruguay, un kilómetro dentro de aguas uruguayas, a una distancia aproximada de 3,5 kilómetros de la costa de este país, cerca de la pequeña ciudad de Martín Chico. El Tratado del Río de la Plata, firmado por Argentina y Uruguay en 1973, reafirmó la jurisdicción argentina sobre la isla, terminando con una disputa de un siglo entre ambos países. Debido a la sedimentación aluvional, se formó una isla frente a la costa norte de Martín García que fue llamada por Argentina como Punta Bauzá y por Uruguay como Timoteo Domínguez, y fue objeto de disputa entre ambos países. Con la firma del Tratado del Río de la Plata, la Argentina reconoció la soberanía uruguaya sobre la isla que, posteriormente, quedó unida a Martín García, constituyendo una frontera seca.

De acuerdo con los tratados firmados con la República del Paraguay, se convino que las islas en los ríos Paraná y Paraguay (excepto Yaciretá y Cerrito) fuesen adjudicadas al país del que se hallen más cerca sus costas, siendo las aguas divididas por el canal principal del río. Tras la demarcación de las islas en 1980 han quedado enclaves de uno y otro país en las aguas del otro, tanto en el río Paraná como en el río Paraguay. Pertenecen a la República Argentina dentro de la provincia de Corrientes las islas de: Apipé Grande, Entre Ríos, el grupo Caa Verá, las islas Verdes y las dos islas de Costa Larga; todas ellas situadas en el río Paraná en aguas paraguayas.

Por la firma del Tratado del Río Uruguay que fijó el límite en este río entre la Argentina y Uruguay, se definió que al sur de Salto Grande el límite pasase por el canal más profundo, separando también las islas. Pese a eso, las islas Filomena Grande, Filomena Chica, Palma Chica, Bassi, Tres Cruces y los islotes Alba y Chingolo, se acordó que perteneciesen a Uruguay por tener población de ese origen, aunque las aguas que las rodean pertenezcan a la República Argentina. De esta manera, esas islas constituyen enclaves de Uruguay en aguas argentinas.

En el norte del país se encuentran regiones de vegetación densa; en algunos sectores la misma es boscosa y en otros es selvática, compuesta por la región chaqueña y los esteros del Iberá; estas zonas de abundante vegetación se mezclan con otras extensas zonas de palmares y pastizales. La región misionera es una región diferenciada, siendo una prolongación de las sierras del Brasil, con serranías bajas pero accidentadas, de clima subtropical, muy húmedo y vegetación selvática. El extremo noroeste del país está ocupado por una región de meseta alta llamada Puna o Altiplano.

En el centro del país se encuentra la llanura pampeana, que puede dividirse en dos regiones: Pampa húmeda y Pampa occidental o seca. Esta última tiene un clima más continental. En la Pampa húmeda la Sierra de la Ventana y Tandilia (con un máximo de altura apenas superior a los 500 metros sobre el nivel del mar) son los únicos accidentes geográficos que quiebran la monotonía del paisaje y son los restos de una cordillera muy antigua.

En el centro-oeste del país se encuentra la región de Cuyo, que está constituida por las provincias de San Juan, Mendoza y San Luis, donde predomina un relieve montañoso, serrano, con escasa vegetación.

Al sur del país se encuentra la Patagonia, una extensa zona de mesetas y serranías de origen precámbrico, que comprende a las provincias de Río Negro, Neuquén, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego.

En el noreste y centro-este del país se ubican los ríos más importantes, que corresponden a la Cuenca del Plata, la tercera cuenca en extensión del Hemisferio Occidental. Los principales cursos fluviales de la misma son los siguientes: Paraguay, Bermejo, Colorado, Uruguay y el más largo, el Paraná. Los dos últimos avanzan juntos hasta encontrarse en el estuario del Río de la Plata. Dicho estuario es el más grande del planeta y afluye en la sección del océano Atlántico que corresponde al Mar Argentino. La tierra que se encuentra entre ambos ríos es llamada Mesopotamia y es compartida por las provincias de Misiones, Corrientes y Entre Ríos.

La Argentina tiene 4.665 kilómetros de costa. La zona del océano Atlántico sobre la plataforma continental es inusualmente ancha y se la denomina Mar Argentino, el cual cuenta con importantes recursos pesqueros e hidrocarburíferos. Las costas que baña el mar varían entre zonas de dunas y acantilados. La alternancia de corrientes frías de la Antártida y cálidas del Brasil permite que la temperatura de las costas no descienda uniformemente con el descenso en la latitud, sino que tenga variaciones. La costa meridional de Tierra del Fuego forma la orilla norte del Pasaje de Drake.

Las características generales de la orografía de la Argentina son la presencia de montañas en el oeste y de llanos en el este, configurando una planimetría que disminuye en altitud de oeste a este.

El extremo oeste está conformado por la sección principal de la cordillera de los Andes. Al norte se encuentran los sectores más altos de la cordillera, que son también los más altos del continente. Allí se encuentra el cerro Aconcagua, que con 6.959 metros sobre el nivel del mar es el punto más alto de toda América. El tramo patagónico de los Andes, en cambio, posee picos notoriamente más bajos que los del norte.

En el norte, al este de los Andes y también en sentido norte-sur se extienden las Sierras Subandinas, una serie de sierras escalonadas que conforman valles muy poblados. Al sur de las mismas se encuentran las Sierras Pampeanas, más espaciadas entre sí y separadas por llanuras.

La meseta patagónica es un conjunto de altiplanos y llanuras elevadas y áridas, enclavada entre los Andes patagónicos y el océano Atlántico, donde cae abruptamente en altos acantilados que dan al Mar Argentino. Aquí se encuentra también la depresión más profunda de toda América: la laguna del Carbón a 105 metros bajo el nivel del mar.

En la Mesopotamia oriental, sobre las estribaciones del macizo de Brasilia, el relieve se presenta como sierras bajas en la provincia de Misiones. Hacia el sur, en las provincias de Corrientes y Entre Ríos, se transforman en cuchillas o lomadas de origen sedimentario más bajas aún, constituyendo una topografía ondulante.

La gran llanura Chacopampeana es una planicie con pocas ondulaciones, subtropical al norte (Gran Chaco) y templada al sur (Llanura pampeana). Drenada en gran parte por el río Paraná, su pendiente es suave, de dirección noroeste - sudeste y prácticamente imperceptible, por lo que los ríos que la surcan son sinuosos, presentando además esteros y pantanos en el Chaco y gran cantidad de lagunas en la Pampa. La monotonía del paisaje sólo se quiebra con la presencia de algunos sistemas serranos.

Los ríos argentinos se clasifican en 3 cuencas o vertientes: los de la vertiente del Atlántico, los de la vertiente del Pacífico y, por último, los pertenecientes a las diversas cuencas endorreicas del interior del país.

La vertiente del Atlántico es la más extensa y está compuesta por la Cuenca del Plata, el Sistema Patagónico y una serie de ríos menores en la provincia de Buenos Aires. La Cuenca del Plata es la más importante, culmina en el estuario del Río de la Plata y es desaguada por los ríos Paraná (el más caudaloso y extenso del país), Uruguay y los diversos afluentes de estos, destacándose el Paraguay, el Pilcomayo, el Bermejo, el Salado y el Iguazú. El sistema patagónico está formado por ríos alóctonos, alimentados por los deshielos de los Andes. Se destacan por su caudal el río Colorado, el Negro, el Chubut y el Santa Cruz.

La vertiente del Pacifico es la de menor extensión. Integrada por ríos cortos, alimentados por los deshielos y lluvias de los Andes Patagónicos como el Manso en Rio Negro y el Futaleufú en Chubut.

En el centro y oeste del territorio hay varias cuencas endorreicas, compuestas por ríos de caudal variable que se pierden en el suelo por evaporación o infiltración o desaguan en lagunas interiores o salinas. Sobresalen la cuenca del Desaguadero, que agrupa a los ríos cuyanos, y la de la laguna de Mar Chiquita, donde desembocan los ríos Dulce, Primero y Segundo.

Las cuencas lacustres argentinas se encuentran mayoritariamente en la Patagonia, como consecuencia de la acción glaciaria que las formó. Se destacan los lagos Nahuel Huapi, Viedma y Argentino. En la llanura chaco-pampeana hay gran cantidad de lagunas de agua dulce y salada, y en el litoral zonas pantanosas como los esteros del Iberá. La laguna argentina más extensa es Mar Chiquita, en la provincia de Córdoba.

Los recursos hídricos del país también incluyen los extensos campos glaciarios de los Andes, como el Perito Moreno y las aguas subterráneas de acuíferos, como el Puelche y el Guaraní. El aprovechamiento hidroeléctrico de los ríos ha propiciado la formación de varios embalses, como el de Yacyretá en el Paraná, el de Salto Grande en el Uruguay y el de El Chocón en el Limay.

Debido a la amplitud latitudinal y su variedad de relieves, la Argentina posee una gran variedad de climas. En general, el clima predominante es el templado, aunque se extiende a un clima subtropical en el norte y un subpolar en el extremo sur. El norte del país se caracteriza por veranos muy cálidos y húmedos, con inviernos suaves y secos, estando sujeto a sequías periódicas. El centro del país tiene veranos cálidos con lluvias y tormentas, e inviernos frescos. Las regiones meridionales tienen veranos cálidos e inviernos fríos con grandes nevadas, especialmente en zonas montañosas. Las elevaciones más altas en todas las latitudes son las que experimentan condiciones más frías, con un clima árido y nivel montano.

Las plantas subtropicales dominan el norte del país, como parte de la región del Gran Chaco. El género Dalbergia de árboles está bien diseminado y se halla representado por el palo de rosa y el árbol del quebracho; también son predominantes los árboles blancos y negros del algarrobo (Prosopis alba y Prosopis nigra). La sabana existe en las regiones más secas, cerca de los Andes. Las plantas acuáticas prosperan en los humedales que dotan a la región.

En la zona central del país se encuentra la Pampa húmeda, una gran pradera. Originalmente, la pampa no tenía virtualmente ningún árbol; pero debido a la intervención humana se encuentran presentes ciertas especies importadas como el sicómoro americano o el eucalipto. Uno de los árboles nativos de la zona es el ombú, un árbol de tipo perennifolio.

Los suelos superficiales de la llanura pampeana poseen una gran cantidad de humus. Esto hace que la región sea muy productiva para la agricultura.

La pampa occidental o pampa seca recibe menos de 500mm/año de precipitaciones, y es una llanura de hierbas duras o estepa. En gran parte su tussok es el mismo del Comahue, la región central de la pampa occidental, y se halla recubierta de "montes" o bosques del árbol caducifolio llamado caldén. El mismo se distribuye en una diagonal que va desde los límites meridionales de las provincias de Córdoba y San Luis hasta los límites meridionales de las provincias de La Pampa y Buenos Aires.

La mayor parte de la vegetación de la Patagonia argentina está compuesta de arbustos y hierbas, adaptadas para soportar las condiciones secas de dicho hábitat. El suelo es duro y rocoso e imposibilita la agricultura a gran escala, a excepción de los valles. Los bosques coníferos crecen en la Patagonia occidental y en la isla de Tierra del Fuego. Las coníferas nativas de la región incluyen el alerce, ciprés de la cordillera, ciprés de las guaitecas, el huililahuán, el lleuque, mañío hembra, y la araucaria, mientras que los árboles hojosos nativos incluyen varias especies de Nothofagus, entre ellos el coigüe, el lenga y el ñire.

Árboles foráneos presentes en plantaciones de la silvicultura son la Picea, el ciprés, y el pino. Las plantas comunes son el copihue y el colihue. En Cuyo, abundan los arbustos espinosos semiáridos y otras plantas xerófilas. A lo largo de varios oasis, las hierbas y árboles de río crecen en números significativos. El área presenta las condiciones óptimas para el crecimiento a gran escala de las vides de uva. En el noroeste de la Argentina hay muchas especies del cactus. En las elevaciones más altas (sobre 4.000 msnm), no crece ninguna vegetación importante debido a la altitud extrema, y los suelos están virtualmente desprovistos de cualquier vida de plantas.

La flor del ceibo es la flor nacional de la Argentina.

En el norte subtropical se encuentra una gran cantidad de especies animales. Hay grandes felinos como el yaguareté, el puma, y el ocelote; grandes cánidos como el lobo de crin, el úrsido llamado oso de anteojos; primates (monos aulladores); reptiles grandes como cocodrilos y una especie de caimán. Otros animales son el tapir, los carpinchos, el oso hormiguero, el hurón, el pecarí, la nutria gigante, el coatí, y varias especies de tortugas.

En la zona subtropical de Argentina existen muchas aves como el águila coronada (la mayor ave predadora del continente), los diminutos colibríes, los flamencos, el tucán y diversas especies de loros. Las praderas centrales están pobladas por los armadillos, el colo colo, y el ñandú o avestruz sudamericana. Los halcones, diversos patos así como las garzas y las perdices, también habitan la zona, al igual que varias especies de ciervos y zorros. Algunas especies se extienden hacia la Patagonia.

Las montañas occidentales son el hogar de diversos animales. Entre ellos están la llama, el guanaco y la vicuña, que son algunas de las especies más reconocibles de Sudamérica. También en esta región están el gato andino y el cóndor. Este último es el ave voladora de mayor tamaño del mundo, así como también una de las que vuela hasta mayores alturas.

En la Argentina meridional habitan el puma, el huemul, el pudú (el ciervo más pequeño del mundo) y el jabalí. La costa de la Patagonia es rica en vida animal: el elefante marino, el lobo marino, el león marino, y diversas especies de pingüinos. En el extremo sur se encuentran los cormoranes, que se alimentan de peces.

Las aguas territoriales de la Argentina tienen abundante vida oceánica; están los mamíferos como los delfines, las orcas, y las ballenas. Una de las ballenas más destacadas es la ballena franca de gran atractivo turístico. Los peces marinos incluyen las sardinas, las merluzas, los salmones, y los cazones; también está presente el calamar y la centolla en Tierra del Fuego. Los ríos y las corrientes en la Argentina tienen muchas especies de peces de agua dulce como las truchas y un pez sudamericano como el dorado.

Las especies de serpientes que habitan en la Argentina incluyen a la boa constrictora, a la venenosa yarará y a la serpiente cascabel.

La economía argentina se ve beneficiada por una gran riqueza y variedad de recursos naturales, una población con un buen grado de educación, un sistema de agricultura y una importante base industrial, que llegó a ser la más desarrollada de América Latina, pero que ha evidenciado cierto estancamiento relativo, a partir del último cuarto del siglo XX.

En la actualidad, la Argentina es la tercera potencia en materia económica de América Latina, superada por Brasil y México. Si al PBI se lo considerara en paridad de poder adquisitivo (según el Fondo Monetario Internacional), en 2007 alcanzó los 523,739 millones de dólares, acortándose las distancias respecto al PBI de Brasil o de México. El PBI per cápita medido en paridad de poder adquisitivo de USD el 2007 fue estimado en 13.300, uno de los más altos de la región.

Las exportaciones de bienes totalizaron en 2007 los 55.780 millones de dólares, mientras que las importaciones alcanzaron los 42.525 millones, generándose un superávit de 13.255 millones de dólares. Las exportaciones e importaciones de servicios, en cambio, arrojan unos totales de 10.283 y 10.782 millones de dólares respectivamente, lo cual genera para el mismo año un déficit de 499 millones de dólares.

El país mantiene una deuda externa de 123.196 millones de dólares (dic. 2007), equivalente al 46,74% del PBI. El monto de la misma se debe principalmente a operaciones fraudulentas realizadas durante el Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983), período en el cual la deuda creció un 364%, y a una toma masiva de préstamos externos durante los dos gobiernos sucesivos de Carlos Menem, debido a la política de dólar barato llevada adelante por la ley de convertibilidad. En este último el crecimiento de la deuda fue del 123%. La relación entre el PBI y la deuda externa alcanzó su punto crítico en enero de 2002 cuando representó el 190% del PBI. Desde entonces una combinación de reducción de la deuda, moderación en la toma de nuevos créditos y aumento considerable del PBI, redujeron la deuda externa a poco menos de la mitad del PBI, que de todos modos se estima alta.

La presión tributaria se ubicó al finalizar 2007 en el 25%. Aún considerando que la misma resulta baja comparada con Brasil (37%) y Europa (38%), la misma ha aumentado considerablemente desde el 16,7% que registró en el período 1997-2002. La estructura impositiva descansa principalmente en el Impuesto al Valor Agregado (IVA) que aporta el 31% del total, aunque su importancia relativa se ha reducido frente al promedio 1997-2002, que fue del 39%, debido a un aumento del aporte el Impuesto a las Ganancias, que pasó del 19% al 21% y sobre todo de las retenciones a las exportaciones que pasó del 1% al 10%.

A fines de 2007 el Estado había acumulado reservas en moneda extranjera por US$ 46.176 millones, monto equivalente al del total importado por año.

De acuerdo al INDEC, la inflación alcanzada en 2007 fue del 8,5%, la cual continuó con una tendencia descendente y fue la más baja desde el año 2004. Sin embargo, la veracidad de las mediciones del INDEC está actualmente siendo cuestionada, y otros analistas económicos estiman una inflación de entre el 16% y el 18% para el período citado.

A su vez, el crecimiento económico hizo mejorar notablemente los índices sociales desde el período de crisis. Así, los últimos indicadores de nivel nacional mostraron que la tasa de pobreza en el semestre de octubre de 2007 a marzo de 2008 representó al 20,6% de la población y la de indigencia al 5,9%. El desempleo en el cuarto trimestre de 2007 se halló en un 7,5%, incluyéndose a los beneficiarios de planes sociales de empleo como “empleados”. El índice se eleva al 7,8-8,1% si no se computan como "empleados" a los beneficiarios de planes sociales de empleo. El subempleo, en tanto, se situó en un 6,0%.

La Argentina forma parte del bloque regional conocido como Mercosur, integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, y también Venezuela, en proceso de volverse miembro pleno del bloque. Como consecuencia del Mercosur, las relaciones comerciales entre la Argentina y Brasil aumentaron hasta volverse de primera importancia para ambos países. En mayo de 2002 comenzó un proceso de desequilibro en la balanza comercial entre ambos países, fuertemente deficitario para la Argentina, que ha sido motivo de preocupación para empresarios y funcionarios de ese país. En 2006 los gobiernos de Argentina y Brasil firmaron una serie de acuerdos bilaterales, entre los que se encuentra la cláusula de adaptación competitiva y los acuerdos referidos a los intercambios comerciales del sector de los automotores. El propósito de ambos acuerdos es reducir las asimetrías presentes en el bloque.

La moneda oficial de la Argentina desde 1992 es el Peso ($).

La producción de alimentos provenientes de la agricultura y la ganadería vacuna en la región pampeana, es tradicionalmente, uno de los ejes de la economía argentina. En total la producción rural incluido el sector forestal, representaba en 2007 el 5,61% del PBI total. El principal producto del sector es la soja o soya, una oleaginosa que ocupa la mitad de las tierras sembradas y que origina la cadena de la soja, uno de los principales encadenamientos productivos del país.

Una parte sustancial de la producción agrícola se exporta sin manufacturación en forma de granos (soja, maíz, trigo y girasol), representando el 15% de las exportaciones totales. El resto se destina como materia prima, principalmente a la industria de la alimentación. La soja se diferencia sustancialmente del resto de los productos agropecuarios por el hecho de que no se consume en el mercado interno, y por lo tanto prácticamente la totalidad se exporta. Por el contrario, los cereales, lácteos y la carne vacuna constituyen la base de la dieta alimentaria de la población, razón por la cual una parte considerable se destina al consumo en el mercado interno.

Fuera de la economía agro-ganadera de la región pampeana, la economía argentina cuenta con las denominadas economías regionales, sistemas productivos locales generalmente apoyados en la producción especializada de un grupo limitado de cultivos. Entre ellas se encuentran la economía cuyana apoyada en la vid y la industria del vino derivada; los valles patagónicos dedicados a la manzana y la pera; la región noroeste, dedicado al azúcar, cítricos y tabaco; la Provincia de Misiones y nordeste de Corrientes orientadas a la yerba mate, té y la madera; el algodón en la región chaqueña; el arroz, principalmente en Corrientes; el olivo en las zonas áridas de montaña; y el ganado ovino en la Patagonia.

La Argentina posee una considerable riqueza petrolera y gasífera, que le permite organizar una cadena de producción petroquímica que, junto a la cadena de la soja y la industria metal-mecánica, constituye la base de la economía nacional. En conjunto la cadena petroquímica es responsable de un 20% de las exportaciones totales, de las cuales solo el 4,6% se exporta em bruto, sin industrialización.

Los principales yacimientos se encuentran en las Provincia del Neuquén, el golfo de San Jorge y la Provincia de Salta; la provincia del Neuquén concentra cerca de la mitad de toda la producción de hidrocarburos. Una red de oleoductos y gasoductos transporta los productos a Bahía Blanca, donde se encuentra el principal polo petroquímico y a la conurbación industrial que se extiende entre Rosario y La Plata y que tiene como núcleo principal el Gran Buenos Aires.

Históricamente, la minería argentina ha sido escasa, pero la misma se ha activado en la última década, fundamentalmente sobre minerales metalíferos: cobre (3% de las exportaciones), oro, plata, zinc, manganeso, uranio y azufre. Los recursos mineros se concentran en las provincias cordilleranas a lo largo de 4.500 km. Las exportaciones argentinas de minerales pasaron de 253 millones de dólares en 1996 a 2.650 millones en 2006, algo más del 3% del total.

El Mar Argentino está ubicado sobre una extensa plataforma submarina, muy rica en recursos pesqueros, que alcanza un ancho de 550 km a los 52º de latitud Sur y 1.890.000 km². Sin embargo, la pesca ha sido una producción marginal, y debido a la crisis poblacional de la merluza (principal producto pesquero argentino) provocada por la excesiva pesca durante los 1990, la participación del sector en las exportaciones totales se ha reducido de un 3% a un 2%.

En sentido contrario, la producción forestal y maderera, principalmente pinos y eucaliptos, se ha venido expandiendo, con centro en las provincias mesopotámicas, superando el 2% del total exportado.

La industria manufacturera argentina es el sector que más valor aporta al PIB, con un 17,5% del total (2007). El sector industrial manufacturero también es uno de los principales generadores de empleo (junto con el comercio y el sector público), con 13% en 2007, Por su parte la industria de la construcción aporta el 6,7% del PIB (2007) y ha sido la principal impulsora de la recuperación del empleo después de 2002, ocupando un 9,5% del total de la fuerza de trabajo en 2007.

Entre las industrias de manufacturas de origen agropecuario se destaca la industria aceitera, integrante de la cadena de la soja, la de mayor crecimiento en las últimas dos décadas, concentrando el 31,8% del total del sector alimentos y el 20% de las exportaciones totales del país. Luego le siguen la de la carne (11,1%), la de la leche (7,7%), la del café y chocolate (7,5%), la del vino y otras bebidas alcohólicas (5,7%), la del pan, pastas y galletas (4,5%), la de la harina de trigo (4,5%), la de la cerveza (4,1%), etc.

Las principales ramas de las industrias de origen no agropecuario, son la fabricación de automotores que aporta el 8,7% de las exportaciones, química (5,6%) y metalúrgica (5,3%), maquinaria (3,4%) y plásticos (2,6%) (porcentajes correspondientes a 2006). También son importantes las industrias del papel, de las piedras preciosas, caucho y textiles.

A partir de 2003 la industria ha tenido un proceso de revitalización competitiva, movido principalmente por la política económica de dólar alto. El Gran Buenos Aires es aún el área industrial más importante del país, donde se concentra la mayor parte de la actividad fabril de la Argentina. Otros centros industriales importantes existen en Córdoba, Rosario, Tucumán y Mendoza, San Luis y Tierra del Fuego, muchos de ellos fomentados para descentralizar la industria.

Históricamente, el país ha tenido importantes sectores industriales como la industria naval relacionada con la Flota Mercante de Argentina, que se redujeron considerablemente a partir de la década de 1990 a raíz del proceso de privatizaciones y que en la actualidad se están recuperando.

El extenso territorio de la República Argentina está dotado de grandes atractivos turísticos. La valuación de la moneda local tras la devaluación de 2002 favoreció el arribo de grandes cantidades de turistas extranjeros, haciendo al país comercialmente más accesible que en la década de 1990. Al encarecerse los costos para viajar al exterior, muchos argentinos también se volcaron al turismo nacional.

El repunte del sector es muy notorio: los ingresos por turismo receptivo ocupan el tercer lugar en el ranking de entrada de divisas como equivalente de exportaciones. En 2006, el sector representó el 7,41 % del PBI, aunque hay que tener en cuenta que la salida de residentes argentinos con fines turísticos supera las entradas y equivale a un 12% del PBI. Los extranjeros ven a la Argentina como una zona sin conflictos armados, terrorismo o crisis sanitarias. Según cifras oficiales de la Organización Mundial del Turismo, en 2007 el país recibió a más de 4.600.000 turistas extranjeros, lo que significó unos 4.300 millones de dólares de ingreso de divisas.

La Argentina es el segundo país más visitado de América del Sur (detrás de Brasil) y el quinto más visitado del continente americano. Los turistas extranjeros provienen principalmente de Brasil, Chile, Perú, Colombia, México, Bolivia, Ecuador, Uruguay, Venezuela y Paraguay y los europeos de España, Italia, Francia, Alemania, Reino Unido y Suiza.

Buenos Aires se destaca como el centro favorito de los turistas extranjeros y nacionales (5.250.000 en 2007). Son atraídos por una ciudad populosa, cosmopolita y con amplia infraestructura. Entre otros muchos factores, el tango es uno de los motivos para la visita a la capital argentina. La característica noche porteña es uno de los grandes atrayentes por su variada oferta cultural, gastronómica y de entretenimiento.

Otro destacado centro de atracción son las Cataratas del Iguazú, en la Provincia de Misiones, declaradas en 1984 Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco. La caída del caudaloso Río Iguazú se complementa con la Selva subtropical que la rodea.

Argentina cuenta con una importante variedad de sitios montañosos, en varios de ellos se practica el montañismo y otros basan su atractivo turístico en el contacto con la nieve o en sus paisajes característicos. Los principales se encuentran en el oeste del país, en la Cordillera de los Andes, aunque también hay formaciones montañosas en las Sierras de Córdoba. Entre los sitios utilizados para el alpinismo se encuentra el cerro Aconcagua, la montaña más alta de América. Los parajes turísticos más importantes por su nieve son Bariloche y Las Leñas. Una formación conocida internacionalmente es la Quebrada de Humahuaca. El Tren de las Nubes es uno de los tres ferrocarriles más altos del mundo. Parte desde la provincia de Salta, y cruza la Quebrada del Toro pasando por Tastil —considerada como uno de los principales centros urbanos prehispánicos de Sudamérica— donde se hallan ruinas arqueológicas.

El Parque provincial Ischigualasto, también conocido como "Valle de la Luna", está situado en el extremo norte de la provincia de San Juan, a 330 km de la ciudad de San Juan. Es un área protegida donde puede verse totalmente al descubierto y perfectamente diferenciado todo el periodo triásico en forma completa y ordenada, por lo cual el 29 de noviembre de 2000 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Los glaciares son una de las principales atracciones de la Patagonia Argentina. El más conocido es el Glaciar Perito Moreno, cuya accesibilidad y característica ruptura periódica le otorgan un atractivo singular. Se expande sobre las aguas del Brazo Sur del Lago Argentino, con un frente de 5 kilómetros y una altura por sobre el nivel del lago, de entre los 70 y 60 metros. Esta pared de hielo cubre una extensión de 230 kilómetros cuadrados. El área de hielos continentales y glaciares es un tesoro natural, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1981.

En los últimos años ha tenido importancia la implementación del turismo enólogo, un turismo temático basado en la vitivinicultura con la iniciativa de la denominadas "Rutas del Vino" en la provincias de San Juan y Mendoza así como en los Valles Calchaquíes salteños, turismo que atrae numerosos turistas extranjeros para degustar los Vinos Argentinos.

El turismo invernal tiene su máximo exponente en la región de los Lagos, ubicada al pie de la Cordillera de los Andes en las Provincias del Neuquén, Río Negro y Chubut; además de la práctica de deportes de montaña, la zona tiene como atractivos lagos de origen glaciar y Parques Nacionales rodeados de frondosa vegetación. En el centro de la misma, la ciudad de San Carlos de Bariloche a orillas del lago Nahuel Huapi y a pocos kilómetros del cerro Catedral, se posiciona como el principal centro invernal de Sudamérica, atrayendo a la mayor parte del turismo tanto nacional como extranjero.

Durante la época estival una buena parte del turismo interno argentino se dirige a diversas ciudades de la costa atlántica de la Provincia de Buenos Aires, siendo Mar del Plata la mayor de ellas. La mayor parte de dichas ciudades concentra su actividad económica en la temporada veraniega. El segundo destino en cuanto a captación del turismo interno lo constituyen las Sierras de Córdoba, sobre todo el valle de Calamuchita, siendo su principal centro turístico Villa Carlos Paz. Tradicionalmente, el mes de enero es el que genera la mayor demanda de alquileres. Por su parte la zona de la Península Valdés es un área declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en la que se conjugan la costa atlántica y la Patagonia argentina; otro gran destino internacional con tales características se ubica en la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur que, además de sus atractivos, sirve como punto de partida a excursiones y cruceros en la Antártida.

Las rutas argentinas cuentan con 37.740 kilómetros y 600.000 kilómetros de carreteras municipales, y la capital, Buenos Aires, se encuentra interconectada con las principales ciudades y regiones del país.

Se estima en 8.527.256 el número de vehículos que forman el parque automotor argentino, distribuido en 5.325.231 de automóviles, 1.370.312 de vehículos livianos, 417.042 de carga y 62.785 para transporte de pasajeros, sin contabilizar 517.449 unidades no especificadas.

El sistema ferroviario fue privatizado a comienzos de la década de 1990, comprendiendo tanto el transporte de carga como el traslado urbano de pasajeros. A la fecha del 2006 cuenta con alrededor de 31.902 kilómetros operativos de líneas férreas. En total existen unos 40.245 kilómetros de ferrovías, pero muchos tramos han quedado abandonados en las etapas: 1963, 1977, y la década del 1990.

Argentina cuenta con alrededor de 11.000 kilómetros de vías navegables. La red de hidrovías está compuesta por los ríos de La Plata, Paraná, Paraguay y Uruguay. Los principales puertos fluviales son los de Zárate y Campana.

La mayoría de los productos importados por la Argentina llega al país por vía marítima. Los principales puertos son los siguientes: Buenos Aires, La Plata-Ensenada, Bahía Blanca, los puertos del Up-River, Mar del Plata, Quequén-Necochea, Comodoro Rivadavia, Puerto Deseado, Puerto Madryn y Ushuaia. El puerto de Buenos Aires es históricamente el primero en importancia individual, pero la zona conocida como Up-River, que se extiende a lo largo de 67 km de la porción santafesina del río Paraná, reúne 17 puertos que concentran el 50% del total de las exportaciones del país.

La Argentina produce, según datos del año 2005, alrededor de unos 101.176 gigawatts por hora de energía eléctrica. Las principales fuentes de energía empleadas por la Argentina para la generación de electricidad son la hidráulica (34.041 Gigawatts por hora anuales) y la térmica (56.385 Gigawatts por hora anuales), junto con una producción de energía nuclear (6.873 gigawatts por hora anuales). La energía eléctrica se distribuye por dos sistemas principales, el Sistema interconectado nacional y el Sistema interconectado patagónico, así como también por algunos sistemas menores aislados de ambos.

La extracción de petróleo y gas natural alcanza los 38.323 miles de metros cúbicos anuales y 48.738 millones de metros cúbicos anuales respectivamente. Las reservas de petróleo se estiman en 346.634 miles de metros cúbicos, mientras que las de gas natural alcanzan los 455.625 millones de metros cúbicos.

Cinco argentinos han sido galardonados con Premios Nobel. Tres de ellos están vinculados con la ciencia: el Premio Nobel de Medicina fue otorgado a Bernardo Alberto Houssay, primer Nobel científico latinoamericano; el mismo galardón fue recibido por César Milstein. El Premio Nobel de Química fue otorgado a Luis Federico Leloir. En tanto, el Premio Nobel de la Paz fue entregado a Carlos Saavedra Lamas así como a Adolfo Pérez Esquivel.

La Argentina ha construido satélites; ofrece su propio modelo de central nuclear compacta de cuarta generación y provee de pequeños reactores nucleares a diversos países gracias a su empresa pública INVAP. En temas como la informática, la nanotecnología y la biotecnología se desarrollan programas bien estructurados que tienden a concentrar esfuerzos y dar sentido a las capacidades que se desarrollan. También construye helicópteros, maquinarias agrícolas, produce el ciclo completo de la energía nuclear y tiene un misil antibuque en fase final.

El principal organismo de investigación científica en la Argentina es el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Se trata de una institución estatal, dependiente del gobierno nacional, en el ámbito del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (que fuera creado por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en 2007). El CONICET cuenta con una Carrera de Investigador y está organizado en Institutos, que gozan de autonomía temática y científica y en el 2008 congrega a un conjunto de casi 3.500 personas dedicadas a la investigación científica y tecnológica.

En 1995 la Unesco eligió a la Argentina como la sede para instalar el Observatorio Pierre Auger en Malargüe, provincia de Mendoza, el cual comenzó a funcionar en 2005. Se trata de un proyecto conjunto de más de 20 países en el que colaboran unos 250 científicos de más de 30 instituciones, con la finalidad de detectar partículas subatómicas que provienen del espacio exterior denominadas rayos cósmicos.

Entre algunos de los más eminentes avances en materia de desarrollo armamentístico se cuenta el misil AS-25K, uno de los últimos desarrollos de CITEFA, (Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas de las Fuerzas Armadas) y que se presentará en versiones aire-mar y aire-superficie.

Los principales problemas que afrontan la ciencia y la tecnología en el país son la baja inversión en ellas con respecto al nivel internacional, la fuga de cerebros debida a las políticas de atracción implementadas por lo países más desarrollados y las mejores oportunidades laborales en el exterior; y políticas de innovación incipientes y desarticuladas. Según datos del 2005, con relación al PBI, el sector público aporta el 0,30% al sector de ciencia y tecnología, mientras que el privado aporta el 0,16%; sin embargo, la participación del sector privado y publico en las actividades científicas y tecnológicas se viene incrementando desde el año 2002.

Los principales canales televisivos que transmiten desde Buenos Aires son: Canal Trece, América TV, Telefe, Canal 9 y Canal 7, siendo este último de propiedad estatal y el único de alcance totalmente nacional. Aun así, los demás suelen ser retransmitidos, en todo o en parte, por canales provinciales. También hay un canal educativo y estatal, Encuentro. Asimismo, Argentina se destaca por poseer una gran oferta de canales de televisión por cable. Según datos de 2001, la gran mayoría de los hogares posee televisión y el 54% cuenta con TV por cable, una de las penetraciones más altas de América Latina.

El servicio de comunicaciones telefónicas fue privatizado en 1990 bajo el gobierno de Carlos Menem. Hay 8,3 millones de líneas telefónicas instaladas, en una proporción de 23 líneas para cada grupo de 100 habitantes. La tasa de penetración de telefonía móvil es de 102 teléfonos celulares por cada 100 personas, con un total de 40 millones de líneas. Este número elevado se debe, en parte, a que personas de bajo nivel adquisitivo pudieron en los últimos años acceder a los planes de pago.

El servicio postal, que cubre todo el país, es de propiedad mixta (privada y estatal). El principal exponente del sector es el Correo Argentino.

Hay casi 1500 estaciones de radio, de las cuales 260 son AM, aproximadamente 1150 son FM .

Circulan en la Argentina más de 200 diarios, de los cuales los más vendidos son publicados en Buenos Aires: Clarín (el de mayor circulación) y La Nación. Algunos de los principales periódicos del interior del país son: Los Andes de Mendoza, La Capital de Mar del Plata, La Capital de Rosario, El Día de La Plata, La Gaceta de Tucumán, La Nueva Provincia de Bahía Blanca, La Voz del Interior de Córdoba.

La Argentina es, a menudo, descrita como un país macrocefálico, debido a la alta concentración económica y poblacional en el Gran Buenos Aires, el área metropolitana formada en torno a la ciudad de Buenos Aires. Con sus casi doce millones de habitantes, es el principal centro urbano del país, concentrando un 33% de la población y un 40% del producto bruto en apenas un 0,14% del territorio. El Gran Córdoba y el Gran Rosario son las principales áreas metropolitanas después del Gran Buenos Aires, pero cuentan con una población casi diez veces menor.

Otras importantes ciudades son La Plata (centro administrativo de la provincia de Buenos Aires), Mar del Plata (importante puerto pesquero y balneario), Salta, Santa Fe de la Vera Cruz, San Juan (desarrollada a través de la industria del vino), Resistencia (mayor urbe del Nordeste argentino) y el aglomerado Neuquén - Plottier - Cipolletti (mayor urbe de la Patagonia).

La población de la Argentina de acuerdo al censo de noviembre de 2001 ascendía a 36.260.130 habitantes. La posterior corrección de población por cobertura y conciliación censal que realizó el INDEC llevó a la población a 37.282.970 habitantes en el mismo período. La población estimada para 2008 es de 39.745.613 habitantes, con una densidad media de 14 hab/km² (sin considerar la superficie reclamada de la Antártida Argentina e Islas del Atlántico Sur).

El ritmo de crecimiento poblacional sigue una pendiente descendente en las últimas décadas; así, en el período 1980-1991, la tasa de crecimiento anual medio fue de 14,7‰ y en el decenio 1991-2001, del 12,5‰.

El país registró en los comienzos del siglo XX altas tasas de crecimiento poblacional, debido a los procesos de inmigración sumados a un alto crecimiento vegetativo que durante este siglo se vio estabilizado y en continuo descenso (a excepción del quinquenio 1970-1975). Desde la década del 60´, aproximadamente, el crecimiento total es el resultado de la diferencia entre la tasa bruta de natalidad y la tasa bruta de mortalidad.

Debido a la evolución de las tasas de mortalidad y el flujo migratorio internacional, el índice de masculinidad muestra un constante descenso desde mediados del siglo XX: de 105 varones por cada 100 mujeres a 94,9 por cada 100 para 2001. Del total de la población (según el censo de 2001) un 51,3% son mujeres y un 48,7% son varones.

Históricamente, y debido a las relativas bajas tasas de natalidad y de crecimiento poblacional comparadas con las de otros países de América Latina, la Argentina es el tercer país más envejecido de la región, después de Uruguay y Cuba. En 2001, la población de 14 años o menos fue del 27,7% y la población entre 15 a 64 años del 62,4%. La población de 60 años o más alcanzó el 13,4% y la de 65 años o más, el 9,9% y las estimaciones para 2005 del INDEC arrojan valores de 13,8% y 10,1%, respectivamente.

El país ha sido receptor de importantes corrientes inmigratorias que continúan en la actualidad, alcanzando un pico en el período 1870-1930, y cuenta con importantes comunidades extranjeras, principalmente paraguayos, bolivianos, italianos y españoles. A partir de mediados de la década de 1960 comienzan a registrarse considerables corrientes emigratorias, que obedecen al proceso de fuga de cerebros, a las persecuciones políticas que existieron hasta 1983 y a las reiteradas crisis económicas, siendo los principales destinos España, Italia, Estados Unidos y México. El censo de 2001 registró un saldo migratorio negativo en el quinquenio 1995-2000, proceso que el INDEC ha estimado que continuó durante el quinquenio 2000-2005, revirtiendo así el histórico saldo positivo del país.

De acuerdo al Informe sobre Desarrollo Humano 2008/2009 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, compilado en base a datos de 2006 y publicado en 2008, la Argentina tiene un Índice de Desarrollo Humano (IDH) de 0,860. A nivel mundial, se sitúa en el puesto 46 dentro de los 179 países que participan en el ranking, y dentro de los 75 catalogados según el indicador como países con alto desarrollo humano.

La Argentina se encuentra en el puesto 49 de 191 países por el funcionamiento general de su sistema de salud, según un informe de la Organización Mundial de la Salud.

La atención a la salud está garantizada por el sistema de salud público, el sistema de obras sociales y el de la salud privada. Alrededor de un 37,6% de la población se atiende por el sistema público y un 51,52% por obras sociales.

La regulación de la atención a los problemas de salud está a cargo del Ministerio de Salud y Ambiente, dependiente del Poder Ejecutivo. El porcentaje del gasto en salud correspondiente al PBI fue de un 8,9% en 2003. Además, el país cuenta con una proporción favorable de 3,01 médicos por cada mil habitantes.

Las enfermedades que más afectan a la población son el Mal de Chagas, el SIDA y la tuberculosis.

La actual población argentina es el resultado directo de una gran ola de trabajadores inmigrantes que ingresaron entre 1850-1950, mayoritariamente italianos y en segundo lugar españoles y del mestizaje de estos entre sí y con las poblaciones indígenas originarias, criollas, españoles de la época colonial, afroamericanos, gauchos, frecuentemente mestizados, provenientes del período colonial. La población cuenta también con importantes comunidades de judíos, árabes, armenios, gitanos, británicos, franceses, alemanes, polacos, rusos, croatas, ucranianos, japoneses, chinos, coreanos, paraguayos, bolivianos, uruguayos, chilenos, peruanos, brasileños, etc.

La reforma de la Constitución realizada en 1994 reconoció "la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos", así como el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural.

Al igual que Australia, Brasil, Canadá, Estados Unidos o Uruguay, la Argentina es considerada como un país de inmigración, es decir una sociedad que ha sido influida decisivamente por uno o más fenómenos inmigratorios masivos.

En 2001, el 1,1% de la población era indígena (402.921 personas) y el 4,2% era extranjera (1.531.940 personas). Por otra parte los distintos grupos que integran su población han establecido intensos mestizajes interétnicos, situación conocida en el país como "crisol de razas".

La Constitución Argentina de 1853 y los gobiernos establecidos a partir de ese año, buscaron fomentar la inmigración proveniente de noroeste de Europa, aunque luego predominaron los inmigrantes mediterráneos, del este europeo y del medio oriente, bajo la base del precepto alberdiano de gobernar es poblar, destinada a generar un tejido social de tipo rural y a finalizar la ocupación de los territorios obtenidos mediante una campaña militar contra los indígenas denominada Conquista del Desierto y a la vez modificar sustancialmente la composición poblacional.

Al momento de organizarse constitucionalmente a mediados del siglo XIX, la Argentina era un país escasamente poblado, con menor población que otros países sudamericanos como Bolivia, Chile y Perú. Mediante la política inmigratoria el país pasó de tener una población de 1,1 millones de habitantes en 1850 (3,5% de América Latina), para alcanzar 11,8 millones de habitantes en 1930 (11,1% de América Latina). El país recibió alrededor de 6,5 millones de inmigrantes — la inmigración neta fue cercana a los 4 millones de inmigrantes-, y se constituyó como el tercer país receptor en América (después de los Estados Unidos y Canadá). El primer censo nacional de 1869 arrojó un total de 1.737.000 habitantes. En 1960 el país tenía ya un poco más de 20 millones, es decir que en 90 años había multiplicado su población inicial por 10.

El censo de 2001 registró la presencia de 1.531.940 extranjeros residiendo en el país (4,2%), siendo las cinco comunidades más numerosas la paraguaya (325.046), italiana (270.000), española (254.073), boliviana (233.464) y chilena (212.419). La proporción de extranjeros se ha reducido pasando de un máximo del 30% en 1914 al 4,2% en 2001.

La Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas (ECPI) 2004-2005 estableció que existen 402.921 indígenas (1,1% de la población) y que un 2,8% de los hogares tiene al menos un integrante que se reconoce indígena.

En relación con los grupos originarios, en el área chaqueña habitan comunidades de tobas, pilagás, wichí, chorotes, mocovíes, chanés, chulupíes y guaraníes de los grupos chiriguanos y tapieté. En las zonas andinas de la región noroeste de país habitan diferentes pueblos englobados actualmente en la denominación de collas, además de diaguita calchaquíes y huarpes en Cuyo. En las regiones patagónicas y pampeanas se encuentran comunidades de mapuches, rankulches y tehuelches. La provincia de Misiones cuenta con comunidades mbyá guaraníes y grupos menores de chiripás y paí tavyterá, también integrantes del pueblo guaraní.

Los pueblos originarios que constituyeron la base del mestizaje en la época colonial estaban divididos en tres grandes grupos: los pertenecientes al grupo de la civilización andina, principalmente diaguitas, sanavirones y comechingones; los pertenecientes a grupo chaco-mesopotámico, principalmente la civilización guaraní, los guaycurúes y el pueblo wichí; y los pueblos de cazadores-recolectores del sur, principalmente los pueblos ranquel, tehuelche y mapuche.

Por medio de la Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas (ECPI) 2004-2005 basada en el Censo Nacional de Población 2001 del INDEC se contabilizaron 402.921 indígenas que habitan el país, según resultados provisionales. Esto supone alrededor del 1% de la población total. Las personas censadas se reconocen pertenecientes o descendientes de la primera generación de algún pueblo indígena. Además, el organismo sostiene que, según los resultados, un 2,8% de los hogares argentinos tiene al menos un integrante que se reconoce perteneciente a un pueblo indígena.

A partir de la década de 1930, migrantes internos provenientes de las provincias norteñas y de las zonas rurales comenzaron a desplazarse hacia los principales centros urbanos del país —especialmente, el Gran Buenos Aires— en busca de una mejor situación económica.

En 1869, Argentina tenía al 11% de su población en aglomeraciones urbanas de más de 100.000 habitantes, concentración cinco veces superior al promedio mundial, similar al de los Estados Unidos y, aproximadamente, el doble de la concentración de la población europea.

En 1914 la población urbana superó por primera vez a la rural. Uno de los principales factores del rápido crecimiento de las zonas urbanas fue la gran inmigración europea que fue desarrollando los principales centros urbanos del país como Buenos Aires, Córdoba y Rosario.

En 1960 quince ciudades tenían una población de más de 100.000 habitantes, en donde vivía el 71% de la población urbana. Entre estas ciudades se destaca Buenos Aires, la única que superaba los 100.000 habitantes en 1869 y que constituye uno de los ejemplos más destacados de primacía en la urbanización. Por entonces, las zonas urbanas de Argentina constituían el 59% de la población, igual que en los Estados Unidos, en forma ligeramente superior a Oceanía (53%) y por debajo de Inglaterra, país que lideró el porcentaje de conglomeraciones urbanas desde los inicios del siglo XIX, con 69 por ciento.

El Censo de 2001 estableció que la urbanización del país había llegado al 89,3% de la población total. La Argentina presenta uno de los procesos de urbanización más temprana entre los países latinoamericanos.

La literatura argentina ocupa un lugar destacado dentro de la literatura en español, con exponentes de finales del siglo XIX como José Hernández (autor de Martín Fierro, traducido a más de 70 idiomas), o del siglo XX, como Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Adolfo Bioy Casares, Ernesto Sábato y Juan Gelman (salvo Cortázar, todos ellos ganaron el Premio Miguel de Cervantes).

El tango es un estilo musical y un baile nacido en los arrabales porteños con difusión internacional, ligado fuertemente con la Argentina y con Uruguay, pero sobre todo con Buenos Aires. En este género musical se destacaron Carlos Gardel, considerado como el Rey del Tango, y el marplatense mundialmente reconocido Astor Piazzolla.

El folclore argentino reúne las manifestaciones artísticas del interior de la Argentina. Han existido zonas en la cuales predominaba algún estilo (por ejemplo zambas, cuecas, chacareras, chamarritas, chamamés, malambo), aunque actualmente han experimentado una difusión nacional. Atahualpa Yupanqui, Mercedes Sosa y Soledad Pastorutti se encuentran entre los exponentes más importantes de estos géneros.

El «rock nacional» argentino ha tenido un amplio desarrollo desde finales de los años 1960 y una fuerte influencia en el rock iberoamericano cantado en español. Posee exponentes destacados como las bandas Soda Stereo, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, o los músicos Charly García o Fito Páez. Los recitales multitudinarios suelen celebrarse en estadios, siendo el de mayor capacidad el Estadio Monumental Antonio Vespucio Liberti. Uno de los festivales más exitosos de la actualidad es el Quilmes Rock, celebrado anualmente.

La balada romántica, con cantantes de fama sudamericana como Sandro de América, la cumbia, también llamada "bailanta", con un ritmo más simple que el modelo original colombiano, y el cuarteto (este ritmo especialmente en la Provincia de Córdoba), son los géneros de mayor arraigo en los sectores populares.

Buenos Aires suele ser escenario de la música electrónica en América Latina y es sede de importantes fiestas como la South American Music Conference o la Creamfields, que con su convocatoria de más de 60.000 personas, se convirtió en una de las más importantes del mundo. La ciudad, junto con Mar del Plata y Bariloche, tienen también su propio estilo de música electrónica.

Con base en el Conservatorio Nacional de Música y el Teatro Colón, se ha desarrollado una sólida escuela de música y danza clásicas. En la música clásica, destacan compositores como Alberto Ginastera, intérpretes como Martha Argerich y directores como Daniel Barenboim. En danza clásica, destacan Jorge Donn, Maximiliano Guerra, Paloma Herrera, Marianela Núñez y Julio Bocca; este último, director también del Ballet Argentino.

El cine argentino es, históricamente, uno de los más desarrollados de América Latina. Los primeros largometrajes animados, mudos y sonoros, fueron realizados por Quirino Cristiani. En 1986, la película La historia oficial, dirigida por Luis Puenzo, ganó el premio Óscar al mejor filme extranjero. Las películas argentinas han ganado, además, numerosos premios internacionales, entre ellos los del festival de Goya, y los del Festival Internacional de Cine de Berlín.

La pintura y la escultura de Argentina se nutren de estilos novedosos con influencias europeas e indoamericanas. La tercera década del siglo XX representó una etapa fundamental para el desarrollo de la pintura, realizándose grandes acontecimientos relacionados con nuevas orientaciones estéticas. Es por este motivo que el lapso comprendido entre 1920 y 1930 es considerado como el de formación de la pintura moderna argentina, teniendo exponentes como Antonio Berni, Gyula Kosice, fundador del Movimiento Madí, Raúl Soldi; y exponentes de pintura popular como Florencio Molina Campos y Benito Quinquela Martín.

La historieta argentina también tiene importantes representantes de fama internacional; al menos durante todo el siglo XX, el humor gráfico argentino ha ocupado un lugar preeminente en el género, gracias a artistas como Quino, Guillermo Mordillo y Roberto Fontanarrosa.

También es de destacar la importante tradición de publicaciones de revistas de historietas que han sido muy importantes dentro del mundo de la historieta en español, como es el caso de Fierro.

De todos los países del mundo donde el idioma español tiene estatus predominante, la Argentina es el de mayor extensión territorial. El idioma español es el único idioma de uso en la administración pública a nivel nacional, sin que ninguna norma legal lo haya declarado como oficial. Sin embargo, la provincia de Corrientes declaró en 2004 la cooficialidad del guaraní para la enseñanza y los actos de gobierno, aunque no se encuentra reglamentada.

La amplitud del país, la existencia de distintos sustratos lingüísticos producidos por la variedad de lenguas amerindias y las diferentes aportaciones de las lenguas vernáculas de los inmigrantes europeos de finales del siglo XIX y comienzos del XX, han dado lugar a varias modalidades dialectales diferentes.

El castellano rioplatense es el dialecto de prestigio en todo el territorio y el más reconocido como variante argentina fuera del país; está fuertemente influido por el italiano, y presenta la particularidad de ser voseante aún en los registros más formales de la lengua.

La región patagónica —poblada mayoritariamente por inmigrantes provenientes de la región central del país— adoptó también el uso de esta variante, con ligeras variantes fonológicas, probablemente por influjo de la inmigración chilena del siglo XX.

En el noroeste del país, por un lado, y en el Nordeste argentino, por otro, la influencia del quechua y del guaraní, respectivamente, ha dado origen a dialectos algo distintos, que a su vez presentan variaciones subdialectales regionales.

El influjo del castellano chileno es perceptible en la fonología de la región de Cuyo, aunque el léxico y la gramática se han visto menos afectados.

En el altiplano andino, el español andino es el dialecto de referencia. La provincia de Córdoba y en especial su capital provincial, posee una curva de la entonación singular, distintiva aún a primera oída.

Otros rasgos significativos del español hablado en Argentina, aparte de los lexicales (en los que abundan italianismos, quechuismos, guaranismos, y araucanismos), son el yeísmo con rehilamiento y el uso corriente de la expresión che. El yeísmo con rehilamiento, pronunciación de la ll y de la y como una fricativa postalveolar, se encuentra muy extendido en el habla culta, con la excepción más notable del Nordeste argentino.

El idioma guaraní (avañe'ë) cuenta con hablantes en todo el Nordeste y, especialmente, en el interior de la Provincia de Corrientes.

El idioma quechua cuenta con gran cantidad de hablantes en la provincia de Santiago del Estero, donde es denominado quichua, y también en la provincia de Jujuy, en una variedad de este idioma más similar a la que se habla en Bolivia.

En la periferia de las grandes aglomeraciones urbanas, producto de constantes migraciones del noreste argentino, de Paraguay, Bolivia y Perú, hay hablantes del guaraní, quechua y aimara.

En algunas zonas limítrofes con el Brasil, es habitual el uso del portuñol, hibridación del español de Argentina con el portugués de Brasil.

Diversas comunidades de inmigrantes e hijos de inmigrantes todavía mantienen las lenguas de su región de origen, aunque este uso se pierde a medida que avanzan las generaciones. El más destacable por la cantidad de hablantes es el italiano, siendo otros destacables el alemán, japonés, portugués, polaco, y más recientemente el chino mandarín.

Algunas jergas se han extendido tanto que han merecido tratamientos especiales, como el lunfardo y el rosarigasino. El primero se halla muy difundido por su uso en las letras del tango, pero ha perdido buena parte de su influencia en el habla corriente.

En la Argentina existe una amplia libertad de cultos garantizada por el artículo 14 de la Constitución Nacional, aunque el Estado reconoce un carácter preeminente a la Iglesia Católica, que cuenta con un estatus jurídico diferenciado respecto al del resto de iglesias y confesiones: según la Constitución argentina (artículo 2), el Estado Nacional debe sostenerla y según el Código Civil, es jurídicamente asimilable a un ente de derecho público no estatal. Se trata, con todo, de un régimen diferenciado que no conlleva su oficialidad como religión de la República. El Vaticano y Argentina tienen firmado un concordato que regula las relaciones entre el Estado y la Iglesia Católica.

El 88% de los argentinos han sido bautizados como católicos. Sin embargo, el porcentaje de habitantes del país que se considera practicante se ubica entre el 69% y el 78 %, de los cuales la cuarta parte nunca asiste a la iglesia. El 12% de la población profesa el evangelismo, el 12% se considera agnóstica, el 4% se considera atea, el 1,5% es musulmana y el 1% es judía.

Existen, asimismo, creencias populares de carácter religioso muy difundidas, como el culto a la Difunta Correa, a la Madre María, a Pancho Sierra, al Gauchito Gil. o a Ceferino Namuncurá. Este último fue beatificado por la Iglesia Católica en 2007.

El temprano desarrollo de la educación popular colocó a la Argentina junto a las naciones de mayor alfabetización del mundo. El uso del delantal blanco como uniforme escolar, como un paradigma de un ideal de igualdad o unidad, ha caracterizado siempre a la escuela pública, laica y gratuita, cuyo gran impulsor fue Domingo Faustino Sarmiento y se concretó con la Ley Nº 1420 de educación común.

Según la nueva ley de educación, sancionada el 15 de diciembre de 2006, la instrucción es obligatoria entre los 5 y los 18 años. En los años 1990 se implementaron distintos tipos de sistemas educativos como la Educación General Básica y Polimodal en la provincia de Buenos Aires, o la educación secundaria en la Capital Federal; la nueva ley marca el retorno al sistema tradicional de primaria, secundaria y colegios técnicos.

En todos los niveles de enseñanza existen instituciones educativas públicas y privadas. El Estado garantiza la educación gratuita en todos ellos con excepción del postgrado universitario.

La universidad pública argentina está organizada según los principios de la Reforma universitaria de 1918. Existen 38 universidades públicas nacionales en todo el territorio, y 41 privadas. La Universidad de Buenos Aires (UBA) es la más grande del país, con más de 300.000 alumnos.

Los museos más sobresalientes son el Museo Histórico Nacional de Argentina y el MALBA, donde se hacen exposiciones de pintura y escultura. Son muy importantes también los museos paleontológicos de la Patagonia (Trelew, Plaza Huincul, etc.); las ruinas jesuíticas de San Ignacio, en Misiones; el Teatro Argentino de La Plata; la actividad cultural veraniega en Mar del Plata y Villa Carlos Paz; y las fiestas y festivales populares como el Festival de Cosquín en Córdoba y el Tantanakuy en Jujuy.

En Buenos Aires existen alrededor de 100 cines y 90 teatros, con una abundante cartelera de espectáculos. La capital de argentina también se distingue en la presentación de espectáculos o artistas de renombre internacional. Se encuentran, entre otros, los centros culturales como el Borges, el Recoleta o el San Martín. El Teatro Colón es uno de los teatros líricos más importantes del mundo. Otros teatros importantes son el Teatro Nacional Cervantes o el Teatro General San Martín.

En otras ciudades existen importantes centros de cultura, como el Teatro Argentino en La Plata, el Patio de la Madera en Rosario, o el Teatro del Libertador General San Martín (ex Rivera Indarte) de Córdoba.

La gastronomía argentina se destaca fundamentalmente por la carne vacuna y los vinos, así como por una amplia disposición de alimentos de todo tipo a precios relativamente bajos. Puede considerarse básicamente configurada sobre las culturas alimentarias de las civilizaciones precolombinas andinas y guaraníes, y luego colonial, aunque la principal característica de la cocina argentina son los muy fuertes influjos de las gastronomías italiana y española.

La comida típica argentina es el asado o parrillada (carne y entrañas de vaca cocinadas a las brasas), además de las empanadas (especie de pasteles rellenos de carne y otros gustos), los tamales, la humita y el locro. Como en los países vecinos, es muy habitual el consumo de un sándwich de chorizo, denominado choripán. La papa y la batata son alimentos ampliamente utilizados desde tiempos precolombinos. Las pastas, la pizza, y el puchero también se han constituido en comidas típicas de la gastronomía argentina. La tradición italiana de los ñoquis del día 29 del mes forma parte de la cultura popular tanto en la Argentina como en Uruguay.

La producción y consumo de leche es muy importante, consumiéndose alrededor de 240 litros por persona por año. De la existencia de grandes disponibilidades de leche se ha derivado un alto consumo de alimentos derivados como quesos (el país cuenta con 8 quesos propios) y dulce de leche, entre otros.

Entre los dulces, el alfajor es un producto ampliamente consumido y producido con múltiples variables regionales. Lo mismo sucede con los helados, en especial con los de tipo italiano, aunque ya desde el tiempo de la colonia española existía alguna afición a los helados de tipo sorbete.

La bebida característica que Argentina comparte con otros países vecinos es una infusión precolombina de origen guaraní preparada con hojas de yerba mate (planta originaria de América del Sur) llamada mate. El mate también puede ser preparado como un té, siendo denominado en este caso mate cocido. La colonización española introdujo el consumo del café, que se ha hecho masivo, generalizándose desde los tiempos coloniales los cafés como lugares de encuentro. Existe también un amplio consumo de té, ya sea de su variedad clásica introducida por influencia de la inmigración británica, como de hierbas digestivas de provenientes de antiguas tradiciones precolombinas como el boldo y la peperina. En menor medida, existe la costumbre de consumir infusiones de chocolate, también por influencia colonial.

Entre las bebidas alcohólicas se destaca el vino, del cual la Argentina es el quinto productor mundial, y que es producido principalmente en Mendoza y San Juan, y en otras provincias cordilleranas. Entre los vinos característicos del país se destaca el malbec.

El desayuno clásico es pan con manteca y dulce, acompañado de café, leche y, eventualmente, mate; este último suele reemplazar totalmente al desayuno. La cena suele realizarse después de las 21.00. Existe la tradición de dedicar el almuerzo del domingo al asado o las pastas, en reuniones familiares o con amigos.

El deporte nacional es el pato, que comenzó a practicarse en el país a principios del siglo XVII. En 1941 se fundó la Federación Argentina y en 1953, en razón de la historia, el arraigo popular y la tradición, fue declarado Deporte Nacional. Sin embargo, actualmente es casi desconocido por la mayoría de la población.

Por su parte, el fútbol superó a todas las disciplinas en el gusto de los argentinos. Miembro de la FIFA, la Selección Argentina de Fútbol participó en catorce de las dieciocho fases finales de los Campeonatos Mundiales, logrando ser campeona dos veces, en 1978 en Argentina y en 1986 en México, además de llegar a ser subcampeona también dos veces en 1930 en Uruguay y en 1990 en Italia. También obtuvo la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 y los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, además de 14 campeonatos en la Copa América.

El futbolista Diego Armando Maradona es considerado uno de los máximos exponentes en la historia mundial de este deporte, tanto por aficionados como por colegas, directores técnicos, directivos o periodistas deportivos. Marcó el llamado Gol del Siglo.

En boxeo la Argentina se ha destacado con más de 30 boxeadores que lograron títulos mundiales. Carlos Monzón fue campeón mundial mediano entre 1970 y 1977. También obtuvieron en los Juegos Olímpicos 7 medallas de oro, 7 de plata y 10 de bronce.

El básquet tiene un rico pasado en el país: Argentina fue campeón mundial en 1950. Sin embargo, en las décadas de 1960 y 1970 fue perdiendo importancia. Con la creación de la Liga Nacional en 1984, recuperó y ganó en popularidad. La irrupción de Emanuel Ginóbili en la NBA, y las grandes actuaciones de la Selección Argentina a nivel internacional, contribuyeron a un mayor seguimiento por parte del público. En 2002, la Selección dirigida por Rubén Magnano alcanzó la final del Campeonato Mundial en Indianápolis, el cuarto lugar en el Campeonato Mundial Japón 2006, y obtuvo la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, el título más importante de su historia.

Los tenistas argentinos han ganado muchos lauros desde la irrupción en el tenis masculino de Guillermo Vilas en la década de 1970 y de Gabriela Sabatini en el femenino, en las décadas de 1980 y de 1990. Contemporáneamente, algunos tenistas argentinos han tenido logros destacados como David Nalbandian, que se consagró campeón del Masters 2005; Gastón Gaudio, que fue campeón de Roland Garros en 2004, en una “final argentina” contra Guillermo Coria; y Paola Suárez, que obtuvo medalla de bronce en dobles femenino en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, así como 4 torneos de dobles de Roland Garros. En la Copa Mundial por Equipos la Argentina obtuvo el título tres veces, la última en el 2007.

El hockey femenino también ha registrado importantes logros como la obtención la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000, el Champions Trophy en 2001, el 10º Campeonato Mundial jugado en Perth en 2002, y la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. Medalla de Bronce en el Mundial de Hockey Madrid 2006, y Medalla de Plata en la Champions Trophy Quilmes 2007. Cabe destacar a Luciana Aymar, considerada por muchos la mejor jugadora de hockey del mundo en la actualidad de este deporte.

El rugby en Argentina es aficionado, con más de setenta mil practicantes registrados. El seleccionado argentino, conocido como Los Pumas, se encuentra entre los seis mejores equipos del mundo. Su mejor colocación después del quinto puesto en el Campeonato Mundial de 1999 es la actual, ya que se encuentra entre los 3 mejores del mundo al llegar a la semifinal de la Copa Mundial de Rugby Francia 2007, tras vencer al país anfitrión por el tercer puesto y galardonándose con el bronce.

El automovilismo también ocupa un lugar importante en las preferencias de los argentinos, siendo Juan Manuel Fangio el mayor deportista en este rubro, quien logró en la década de 1950 cinco títulos mundiales de Fórmula 1.

Los feriados en Argentina se clasifican en días feriados y días no laborables. Estos pueden ser nacionales, provinciales o municipales, o ser exclusivos de una rama laboral o educativa. Asimismo, existen diversos aniversarios no tipificados como feriados, en los cuales se recuerdan acontecimientos generalmente de tipo contemporáneo y que pueden incluir actividad social o cobertura mediática, pero que permanecen como días laborables.

Los feriados nacionales incluyen festividades de la Iglesia Católica, fiestas cívicas y conmemoraciones. Existen feriados que caen siempre en el mismo día de cada año y otros que son móviles. Algunos feriados son trasladables a un día lunes por motivos de promoción turística. Los días no laborables nacionales incluyen al Jueves Santo y días específicos para los habitantes judíos y musulmanes.

La República Argentina posee una serie de elementos emblemáticos definidos por ley. La Bandera Nacional, compuesta por tres franjas horizontales proporcionales celestes y blancas y con un sol en el medio, fue diseñada por Manuel Belgrano en 1812 y adoptada como símbolo patrio el 20 de julio de 1816. El Escudo de Argentina, que representa la unión de las provincias, comenzó a utilizarse en 1813 como sello de los documentos oficiales. El Himno Nacional Argentino fue aprobado en 1813, escrito por Vicente López y Planes y con música de Blas Parera; aunque a partir de la presidencia de Julio Argentino Roca se acortó a sólo tres párrafos para omitir las proclamaciones antiespañolas. La Escarapela de Argentina se usó por primera vez durante la Revolución de Mayo y se oficializó dos años después. El hornero, presente en casi todo el territorio nacional, fue proclamado pájaro oficial en forma unánime en 1927. La piedra nacional es la rodocrosita, la cual se puede encontrar en las Sierras Capillitas, en la Provincia de Catamarca. El ceibo fue nombrado flor y árbol nacional por el decreto N° 138474/42, de 1942. El deporte nacional es el pato, y la danza nacional es el pericón.

Al principio



Argentina en los Juegos Olímpicos

Medallas obtenidas por Argentina (1924-2008).

La Argentina fue uno de los doce países -el único iberoamericano- que fundaron el Comité Olímpico Internacional (COI) en 1894, estando representada en el primer Consejo Ejecutivo por José Benjamín Zubiaur, quien se desempeñó en ese cargo hasta 1907.

La primera presencia olímpica de un deportista argentino se produjo ya en los segundos Juegos Olímpicos de París 1900 a través de la participación solitaria del esgrimista Francisco Camet. Otros dos deportistas argentinos aislados compitieron en Londres 1908 y Amberes 1920, pero recién en los Juegos Olímpicos de París 1924 Argentina formó una delegación olímpica organizada, presentándose desde entonces en todos los juegos, con excepción de los que se celebraron en Moscú 1980, adhiriendo al boicot político realizado por algunos países. El primer puesto premiado lo obtuvo en 1900 y la primera medalla -una de oro- en 1924, sumando desde entonces 66 medallas (17 de oro), incluyendo las obtenidas en los últimos Juegos Olímpicos de Pekín 2008. El país está representado por el Comité Olímpico de Argentina.

Argentina se ubica en la posición número 41 sobre 222 países participantes, en el medallero histórico de los Juegos Olímpicos, con 17 medallas de oro y 66 en total, siendo el 4º país iberoamericano, detrás de Cuba (18º), España (31º) y Brasil (38º), y por delante de México (43º).

Más allá de las participaciones aisladas anteriores a 1924, Argentina obtuvo, desde que comenzó a participar con una delegación oficial, medallas de oro en los seis primeros juegos (París 1924- Londres 1952), trece en total, de las cuales siete correspondieron al boxeo. A partir de los Juegos Olímpicos de Melbourne 1956 comenzó un largo período de magros resultados, en los que Argentina no obtuvo medallas de oro durante 48 años. En los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 Argentina recuperó los buenos promedios olímpicos que caracterizaron el período 1924-1952, obteniendo dos medallas de oro y seis en total, resultado que se repitió en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008.

Las primeras medallas olímpicas fueron obtenidas el 12 de julio de 1924 en polo -oro- (Nelson, Miles, Padilla, Kenny, Brooke y Peña) y salto triple -plata- (Luis Brunetto).

Sin tener en cuenta la cantidad de países participantes, que se cuadriplicó con el paso de los años, las dos mejores participaciones argentinas se produjeron en Ámsterdam 1928 y Londres 1948, juegos en los que obtuvo siete medallas en cada uno y tres de oro en cada caso. Teniendo en cuenta la cantidad de países participantes, las mejores actuaciones olímpicas de Argentina se produjeron en Atenas 2004 y Pekín 2008, logrando en ambos 6 medallas y entre ellas 2 de oro.

Las participaciones individuales más destacadas fueron la del nadador Alberto Zorrilla en Ámsterdam 1928 (400 metros libre) y del maratonista Juan Carlos Zabala, en Los Angeles 1932, obtenidas con récord olímpico. En los Juegos de Londres 1948, tres maratonistas argentinos terminaron entre los diez primeros, ganándola Delfo Cabrera. El boxeador Arturo el Mono Rodríguez Jurado ganó la medalla de oro con dos nocauts en cuatro peleas, a pesar de pertenecer por su peso a una categoría inferior. La amplia superioridad del boxeador Pascual Pérez al obtener la medalla de oro de peso mosca, con dos victorias antes de la finalización del tiempo reglamentario en cinco combates, abrió la carrera profesional del primer campeón mundial de boxeo que tuvo la Argentina, y uno de los más grandes pugilistas de todos los tiempos. El empate en el primer lugar del pesista Humberto Selvetti con Paul Edward Anderson, en los Juegos Melbourne 1956, está considerado uno de los momentos históricos clásicos de la halterofilia.

Entre las participaciones en equipo más destacadas se destacan los logros del equipo de boxeo en Ámsterdam 1928 y Los Ángeles 1932, con dos medallas de oro en cada caso, clasificando primero en la tabla por puntaje de la disciplina en 1928 y en el medallero en 1932. También se destaca la final de polo de Berlín 1936, en la que Argentina venció a Inglaterra por 11-0. El fútbol masculino obtuvo cuatro medallas en siete actuaciones olímpicos, entre ellas dos consecutivas de oro (2004 y 2008); la victoria de 2004 se concretó sin recibir goles en contra. El básquet o baloncesto masculino ganó medalla de oro en Atenas 2004, único país existente que logró desplazar a Estados Unidos de la misma- y de bronce en Pekín 2008.

En los medalleros históricos por deporte, Argentina se destaca en fútbol (3ª posición), básquetbol (4ª posición) y boxeo (9ª posición).

Dos argentinos obtuvieron dos veces la medalla de oro, el polista Juan Nelson y el futbolista Javier Mascherano. El regatista Carlos Espínola es el deportista que más medallas obtuvo, con cuatro. La primera atleta olímpica mujer fue la nadadora Jeanette Campbell, en Berlín 1936, donde obtuvo también medalla de plata. El atleta más joven fue el remero Jorge Somlay, con 13 años en los Juegos Olímpicos de Roma 1960 y el de mayor edad, el también remero Oscar Rompani, con 60 años en los Juegos Olímpicos de Tokio 1964.

Las peores participaciones fueron en Montreal 1976 y Los Ángeles 1984, donde no obtuvo ninguna medalla. También fueron poco exitosas las actuaciones en Tokio 1964, Munich 1972 y Barcelona 1992, en las que se obtuvieron sólo una medalla, en cada juego.

En el período 1924-2008 Argentina obtuvo 66 medallas, lo que significa un promedio de 3,5 medallas en cada juego. Con una población de 38 millones de habitantes en 2008, y habiendo obtenido seis medallas en los juegos de ese año, registró un promedio de una medalla por cada 6,5 millones de habitantes.

Quince disciplinas deportivas han aportado medallas al medallero de la Argentina en el período 1924-2008. La que más ha aportado es el boxeo, que con 24 es responsable del 36% del total. Sin embargo, el boxeo cayó mucho a partir de 1968, aportando sólo una de las 25 medallas obtenidas desde entonces. En segundo lugar han sido los deportes de vela, con 8 medallas, los que más han obtenido. Le siguen las siguientes disciplinas con más de una medalla: atletismo (5), remo (4), fútbol (4), natación (3), tenis (3), hockey (3), halterofilia (2), polo (2) y el básquet (2). Con una sola medalla han aportado el la equitación, el tiro, el vóley, la esgrima, el yudo y el ciclismo.

Boxeo, 79 kg (Víctor Avendaño) Boxeo, peso pesado (Arturo Rodríguez Jurado) Natación, 400m libre (Alberto Zorrilla). Boxeo, 57 kg (Víctor Peralta) Boxeo, 67 kg (Raúl Landini) Fútbol, masculino (equipo argentino). Esgrima, florete por equipos (Larraz-L. Lucchetti-H. Lucchetti-Anganuzzi-Camet).

No participó por participar en el boicot político realizado por algunos países.

Las posiciones en el medallero olímpico pueden realizarse teniendo o sin tener en cuenta la cantidad total de países competidores. En 1924, cuando la Argentina comenzó a participar oficialmente en los Juegos Olímpicos, sólo competían 44 países. Por lo tanto, su ubicación en el puesto 15º, significó instalarse en el límite entre el primer y segundo tercio de la tabla, un equivalente al puesto 68º, si se comparara con la cantidad de alrededor de 200 países que compiten en los últimos Juegos Olímpicos.

La cantidad de países competidores creció en proporción geométrica luego de la Segunda Guerra Mundial, debido al proceso de descolonización, y luego de la Caída del Muro de Berlín (1989), de la mano del proceso de disgregación de los países que integraban el bloque soviético. De esta manera, en México 1968 se superó por primera vez la cantidad de 100 países competidores (112), en tanto que para Sydney 2000, se llegó a la barrera de 200 competidores, casi cinco veces más que los que actuaron en 1924.

En sentido contrario, las dos peores ubicaciones históricas fueron las de los Montreal 1976 y Los Ángeles 1984, en los que Argentina no ingresó siquiera al medallero, al no obtener ninguna medalla. Detrás de esas dos, la peor ubicación manteniendo constantes los países, fue Ángeles 1932 (91º s/200); y la peor absoluta fue Barcelona 1992, en la que salió 61º.

La siguiente es la tabla de ubicación de Argentina en el medallero, absoluta y teniendo en cuenta la cantidad de países competidores.

Entre 1900 y 2008 los deportistas argentinos obtuvieron un total de 129 diplomas olímpicos y puestos premiados. La mayor cantidad se obtuvieron en Helsinki 1952 y Londres 1948, donde se reunieron 15 y 14 diplomas y puestos premiados, respectivamente. La cantidad más baja se produjo en México 1968 y Múnich 1972, en los que obtuvo 1 y 2, respectivamente. En los Juegos Olímpicos de París 1900 Argentina también obtuvo un puesto premiado, pero se trató del único deportista argentino presente.

El deporte que aportó más diplomas y puestos premiados aportó es el boxeo, con 30, estando en segundo lugar el yachting y el ciclismo, ambos con 13. En tercer lugar se encuentra el judo, con 11 diplomas, de los cuales 7 fueron obtenidos entre 1996 y 2004, constituyéndose así en el deporte con mayor cantidad de diplomas en los Juegos más recientes. En cuarto lugar se ubica el atletismo con 10 diplomas y puestos premiados. Otros deportes que han aportado diplomas y puestos premiados son la esgrima (7), remo y canotaje (7), equitación (6), halterofilia (6), lucha (5), natación (4), vóley (4), hockey (4) y tenis (2). Con un diploma o puesto premiado se encuentran el básquetbol, el fútbol, los saltos ornamentales y el taekwondo.

Argentina no incluyó deportistas mujeres en las delegaciones olímpicas presentadas para los Juegos Olímpicos de 1924, 1928, 1932 y 1960. La primera atleta olímpica fue incluida en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936, la nadadora Jeanette Campbell, quien en esa oportunidad ganó una medalla de plata.

Entre 1936 y 1984, el porcentaje de mujeres nunca superó el 7%, siendo el punto más alto los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952 y Londres 1948, aquel llegando al 6,5% y éste a once mujeres atletas, la cantidad más alta en números absolutos. También se destaca en ese período el retroceso que significó no enviar mujeres deportistas a los Juegos Olímpicos de Roma 1960.

A partir de 1984 se evidencia una tendencia a aumentar el porcentaje de mujeres en la delegación olímpica, llegando al 12,05% en 1984, al 21,19% en 1988, al 31,47% en 2000 y al 40,15% en 2008.

Hasta 2008, las deportistas mujeres obtuvieron 10 de las 66 medallas (15%), ninguna de ellas de oro, destacándose el hockey sobre césped donde aportaron las tres obtenidas, la natación (dos de tres), y el tenis (también dos de tres). Los demás deportes en los que las atletas consiguieron medallas fueron atletismo, yachting y yudo, con una en cada disciplina.

En los segundos Juegos Olímpicos celebrados en París en 1900, Argentina se vio representada -entre otros 27 países- por el esgrimista Francisco Camet, alcanzando un puesto premiado por su quinto puesto en la prueba de espada.

La esgrima fue una de las disciplinas fundadoras del olimpismo moderno. En los Juegos de París se realizaron siete pruebas, una de ellas la de espada, en la que se inscribió Francisco Camet, junto a otros 103 competidores pertenecientes a los 28 países en competencia. Los esgrimistas fueron distribuidos en 17 series, clasificando los dos primeros de cada una. Camet se clasificó segundo luego de vencer a dos franceses, un español y un peruano, siendo derrotado a su vez por el francés Léon Sée.

En la segunda ronda Camet volvió a clasificar segundo, eliminando a tres franceses y un belga y, para quedar escolta de otro francés, Edmond Wallace. En la tercera ronda, Camet salió tercero en su serie clasificando para la final, a la que clasificaron también siete franceses y un cubano, Ramón Fonst Segundo. La medalla de oro la obtuvo precisamente el cubano, mientras que Camet salió quinto, alcanzando una posición premiada con dos puntos. Encima de él quedó con medalla de bronce Léon Sée, quien lo había vencido en la serie inicial, y debaje de él quedó Edmond Wallace, en sexto lugar, quien en la segunda ronda había obtenido la serie de Camet.

Con esa actuación la Argentina obtuvo el sexto lugar en la clasificación general por puntaje en esgrima. Primero salió Francia ganando cinco de las siete medallas de oro en juego, y 15 de las 21 medallas totales. Asimismo, en la tabla general por puntaje de los Juegos, con esa sola actuación, Argentina quedó en la 23ª posición sobre 28 países participantes, empatada con Rusia y superando a Haití, Irán, Perú y Rumania.

Argentina fue una de las 22 naciones representadas en los Juegos Olímpicos de Londres 1908, al participar en los mismos el patinador Héctor Torromé. Torromé era un importador de té que residía en Inglaterra y que en 1907 había salido subcampeón en singles del primer campeonato británico de patinaje artístico. Por dicha razón clasificó para los Juegos Olímpicos de Londres, pero él solicitó representar a la Argentina, lo que le fue aceptado.

Compitió en la prueba individual masculina de patinaje artístico sobre hielo, evento olímpico que resultó el antecesor de los Juegos Olímpicos de invierno y salió séptimo con 1144,5 puntos. Los tres integrantes del podio fueron suecos y la medalla de oro correspondió a Ulrich Salchow, siete veces campeón mundial. En esa prueba Torromé superó a Nicolai Panin, considerado el mejor patinador de la historia de la escuela rusa.

En los Juegos Olímpicos de Londres 1908 participó el argentino Ángel Rodríguez, quien compitió en boxeo, dentro de la categoría peso pluma, siendo vencido en la primera ronda, por descalificación en el tercer round, cuando enfrentaba al noruego Arthur Olsen.

La primera participación olímpica organizada por el Comité Olímpico Argentino se produjo en los Juegos Olímpicos de París 1924. La delegación presentó 77 deportistas, ninguna de las cuales fue mujer. El equipo olímpico obtuvo seis medallas: una de oro, tres de plata y dos de bronces; en lo que sería una constante hasta 1968, cuatro de ellas correspondieron al boxeo. También alcanzó 8 puestos premiados (3 en esgrima). En el medallero general ocupó la posición número 15 sobre 44 países participantes. Fue la sexta mejor actuación olímpica de la historia argentina.

La medalla de oro fue obtenida por el equipo de polo, integrado por Juan Nelson, Juan Miles, Enrique Padilla y Arturo Kenny, y suplentes Guillermo Brooke Naylor, que jugó contra Francia, y Alfredo Peña que no jugó.

El primer abanderado fue Enrique Thompson (26 años).

La participación de Argentina en los Juegos Olímpicos de Ámsterdam 1928 fue la segunda oficialmente organizada por el Comité Olímpico Argentino. La delegación presentó 88 deportistas, ninguna de las cuales fue mujer. El boxeador Héctor Méndez, quien había obtenido la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de París 1924, fue nombrado abanderado de la delegación, única vez que esa designación recayó en un pugilista.

El equipo olímpico obtuvo siete medallas: tres de oro, tres de plata y una de bronce. También obtuvo cinco puestos premiados. El boxeo se destacó aportando cuatro medallas (dos de oro y dos de plata) y tres puestos premiados, lo que le permitió alcanzar la primera ubicación en la tabla general por puntos. La otra medalla de oro fue ganada por el nadador Alberto Zorrilla, en 400 metros estilo libre, la primera medalla en natación obtenida por un atleta latinoamericano y la única de oro, de la natación argentina.

Fue la mejor posición absoluta en el medallero alcanzada por el país en toda su historia olímpica (13ª sobre 46 países). Por la cantidad de medallas y puestos premiados obtenidos, fue la segunda mejor actuación histórica, detrás de la de 1948, donde se obtuvieron las mismas medallas pero más diplomas.

La participación de Argentina en los Juegos Olímpicos de París 1924 fue la tercera oficialmente organizada por el Comité Olímpico Argentino. La delegación presentó 32 deportistas -la segunda más reducida de su historia detrás de la de 1956-, ninguno de los cuales fue mujer. Pese a ello, el equipo olímpico obtuvo cuatro medallas (tres de oro y una de plata), seis puestos premiados y en el medallero general ocupó la posición número 17 sobre 37 países participantes.

El boxeo se destacó aportando tres de las cuatro medallas (2 de oro y una de plata), dos posiciones premiadas y logrando la primera posición en el medallero de la disciplina.

Las otra medalla de oro fue ganada en la maratón, con récord olímpico, por el corredor Juan Carlos Zabala, quien a su vez se convirtió con 20 años en el ganador de la maratón olímpica más joven de todos los tiempos. Se trata de uno de los éxito más recordados de la historia del olimpismo argentino.

Durante estos Juegos se produjo un serio conflicto entre los deportistas argentinos y el cuestionado gobierno de Agustín P. Justo, debido a la falta de envío de fondos para afrontar los gastos de entrenamiento, transporte y estadía, que llevó a que el abanderado de la delegación, Alberto Zorrilla, abandonara el equipo argentino y no se presentara a competir.

La participación de Argentina en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 fue la cuarta actuación olímpica oficial organizada por el Comité Olímpico Argentino. La delegación presentó 51 deportistas y por primera vez incluyó a una mujer, la nadadora Jeannette Campbell, quien ganaría una medalla de plata.

El equipo olímpico obtuvo siete medallas (dos de oro, dos de plata y tres de bronce), siete puestos premiados y en el medallero general ocupó la posición número 16 sobre 49 países participantes.

El boxeo, como fue habitual en los Juegos hasta México 1968, se destacó aportando cuatro de las siete medallas (1 de oro, 1 de plata y 2 de bronce) y 3 puestos premiados, logrando también la 3ª posición en el medallero de la disciplina. El ganador de la medalla de oro fue Oscar Casanovas.

Las otra medalla de oro fue ganada por el equipo de polo, en la última inclusión de ese deporte en los Juegos Olímpicos. Por su parte, la única mujer de la delegación, Jeanette Campbell obtuvo medalla de plata en 100 metros estilo libre. La medalla de bronce restante fue obtenida por el remo.

La participación de Argentina en los Juegos Olímpicos de Londres 1948 fue la quinta actuación olímpica oficial organizada por el Comité Olímpico Argentino. La delegación presentó 199 deportistas, la más numerosa de la historia olímpica argentina, de los cuales 11 fueron mujeres.

El equipo olímpico obtuvo siete medallas (tres de oro, tres de plata y una de bronce), 11 puestos premiados y en el medallero general ocupó la posición número 14 sobre 59 países participantes. Se trata de la participación más exitosa como país.

El boxeo se destacó aportando tres de las siete medallas (2 de oro y 1 de bronce) y 1 diploma olímpico, y logrando la 2ª posición en el medallero de la disciplina; una de las medallas de oro fue ganada por Pascual Pérez, quien luego se convertiría en el primer argentino campeón mundial de boxeo profesional y uno de los más importantes de la historia de ese deporte. La otra medalla de oro fue ganada por el atletismo, con un triunfo en la maratón (Delfo Cabrera).

La participación de Argentina en los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952 fue la sexta actuación olímpica oficial organizada por el Comité Olímpico Argentino. La delegación presentó 123 deportistas, de los cuales sólo 8 fueron mujeres. El abanderado fue Delfo Cabrera, ganador de la maratón en los Juegos anteriores.

El equipo olímpico obtuvo cinco medallas (una de oro, dos de plata y dos de bronce) y quince diplomas olímpicos -la mayor cantidad de puestos premiados de la historia olímpica de Argentina. En el medallero general ocupó la posición número 19 sobre 69 países participantes.

La única medalla de oro fue ganada por el remo, con un triunfo en la prueba de doble par de remos sin timonel. El boxeo, como fue habitual en los Juegos hasta México 1968, se destacó aportando dos de las cinco medallas (1 de plata y 1 de bronce) y 1 diploma olímpico. La otra medalla de plata fue aportada por el atletismo (maratón), deporte que también aportó dos diplomas, y la restante de bronce por la halterofilia (levantamiento de pesas). Aunque no alcanzaron a obtener medallas, varios equipos se destacaron obteniendo diplomas olímpicos como el de vela (3), lucha grecoromana (2) y el equipo de básquet masculino que salió 4º. En total los atletas argentinos obtuvieron seis cuartos lugares.

Luego de estos juegos Argentina no volvería a ganar una medalla de oro hasta los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, 52 años después.

La participación de Argentina en los Juegos Olímpicos de Melbourne 1956 fue la séptima actuación olímpica oficial organizada por el Comité Olímpico Argentino. La delegación presentó sólo 28 deportistas, la cantidad más reducida de la historia del país, de los cuales sólo una fue mujer. La abanderada fue Isabel Avellán, una atleta lanzadora de disco, la única mujer en la delegación.

El equipo olímpico obtuvo dos medallas, una de plata y otra de bronce, y 10 diplomas olímpicos. En el medallero general ocupó la posición número 29 sobre 67 países participantes.

La medalla de plata fue ganada en halterofilia (levantamiento del pesas) y la de bronce en boxeo que, como fue habitual hasta México 1968, se destacó aportando una importante proporción de las medallas, aportando también la mitad de los diplomas olímpicos (5).

La presencia olímpica de Argentina en los Juegos de Melbourne se vio fuertemente afectada por razones políticas, debido a que la dictadura militar instalada en 1955 consideraba que la mayoría de los deportistas argentinos tenía simpatías por las ideas del peronismo, razón por la cual dispuso la suspensión de muchos de ellos por 99 años, quedando eliminados de la delegación oficial. Fueron los primeros Juegos Olímpicos en los que Argentina no ganó ninguna medalla de oro, y las dos obtenidas se encontraban muy por debajo del promedio de entre cuatro y siete medallas ganadas en todos los juegos anteriores. A partir de estos juegos, Argentina comenzaría una fuerte caída de su rendimiento olímpico, que recién en 2004 recuperaría los niveles que tuvo en el período 1924-1952.

La participación de Argentina en los Juegos Olímpicos de Roma 1960 fue la octava actuación olímpica oficial organizada por el Comité Olímpico Argentino. La delegación presentó 91 deportistas, todos varones, algo que no sucedía desde Los Ángeles 1932, ni volvería a suceder. Paradójicamente la abanderada fue una mujer, Cristina Hardekopf, una clavadista, que no fue incluida en la delegación como deportista participante. En la delegación se encontraba también el remero Jorge Somlay, quien con 13 años, es el deportista argentino de menor edad en haber participado en una competencia olímpica.

El equipo olímpico obtuvo dos medallas, una de plata y otra de bronce, y 5 diplomas olímpicos. En el medallero general ocupó la posición número 27 sobre 83 países participantes.

La medalla de plata fue ganada en yachting y la de bronce en boxeo que, como fue habitual hasta México 1968, se destacó aportando la mitad de las medallas y 3 de los 5 diplomas olímpicos.

La actuación olímpica de Argentina en los Juegos de Roma 1960 formó parte de un período de magros resultados, afectado por razones políticas y de escaso apoyo estatal al deporte olímpico. Repitiendo lo sucedido en los Juegos de Melbourne 1956, Argentina no ganó ninguna medalla de oro, y las dos obtenidas se encontraban muy por debajo del promedio de entre cuatro y siete medallas ganadas en todos los juegos entre 1924 y 1952.

La participación de Argentina en los Juegos Olímpicos de Tokio 1964 fue la novena actuación olímpica oficial organizada por el Comité Olímpico Argentino. La delegación presentó 102 deportistas, de los cuales sólo seis eran mujeres. La abanderada fue la nadadora Jeannette Campbell, primera deportista olímpica del país y ganadora de medalla de plata; su hija, la también nadadora Patricia Porter, era una de las integrantes de la delegación. En la delegación se encontraba también el remero Oscar Rompani, quien con 60 años, es el deportista argentino de mayor edad en haber participado en una competencia olímpica.

El equipo olímpico obtuvo una sola medalla, de plata -la cantidad más baja de su historia olímpica hasta ese momento- y 8 diplomas olímpicos. En el medallero general ocupó la posición número 31 sobre 93 países participantes. La medalla de plata fue ganada en equitación.

La actuación de Argentina en los Juegos de Tokio 1964 continuó con la serie de magros resultados olímpicos, constituyendo en ese momento la peor actuación desde la primera presentación oficial en 1924.

La participación de Argentina en los Juegos Olímpicos de México 1968 fue la décima actuación olímpica oficial organizada por el Comité Olímpico Argentino. La delegación presentó 89 deportistas, de los cuales sólo cinco eran mujeres. El abanderado fue el jinete y capitán Carlos Moratorio, ganador de la medalla de plata en los Juegos anteriores.

El equipo olímpico obtuvo 2 medallas de bronce y 1 diplomas olímpicos. En el medallero general ocupó la posición número 37 sobre 112 países participantes. Las medallas fueron obtenidas en remo y boxeo.

En los Juegos Olímpicos de México 1968 se superó por primera vez la cantidad de cien países participantes, registrando de ese modo los procesos de descolonización y organización de nuevos países independientes en todo el mundo, que venía produciéndose desde que finalizara la Segunda Guerra Mundial en 1945. El proceso continuaría progresando y en Sídney 2000 se alcanzaría la cantidad de 200 países, lejos de los 44 países que actuaron en París 1924, cuando la Argentina presentó su primera delegación oficial.

La actuación de Argentina en los Juegos de México 1968 continuó con la serie de magros resultados olímpicos, constituyendo en ese momento la peor actuación desde la primera presentación oficial en 1924. Fue la primera vez que la Argentina no obtuvo ninguna medalla de oro o plata y las dos medallas obtenidas se encontraban muy por debajo de las entre cuatro y siete medallas por juego obtenidas entre París 1924 y Helsinki 1952. Los Juegos de México también marcaron el fin del alto rendimiento olímpico mostrado por el boxeo argentino desde los Juegos de París 1924.

La participación de Argentina en los Juegos Olímpicos de Múnich 1972 fue la undécima actuación olímpica oficial organizada por el Comité Olímpico Argentino. La delegación presentó 92 deportistas, de los cuales sólo cuatro eran mujeres. El abanderado fue el jinete Carlos D'Elia.

El equipo olímpico obtuvo una sola medalla, de plata y 2 diplomas olímpicos. En el medallero general ocupó la posición Nº 40 sobre 121 países participantes. La medalla fue obtenida en remo.

La actuación de Argentina en los Juegos de Múnich 1972 continuó con la serie de magros resultados olímpicos, constituyendo en ese momento la peor actuación desde la primera presentación oficial en 1924. Fue la primera vez que la Argentina obtuvo una sola medalla, muy por debajo de las entre cuatro y siete medallas por juego obtenidas entre París 1924 y Helsinki 1952. Los Juegos de Múnich 1972 marcaron también el comienzo de una etapa en la que el boxeo, principal deporte aportante de medallas olímpicas para la Argentina entre 1924 y 1968 (23), dejaría esa situación relevante para obtener una sola medalla en los siguientes ocho Juegos.

A partir de este momento comenzaría el peor ciclo de la historia olímpica argentina: luego de la medalla de plata obtenida por Alberto Demiddi el 5 de septiembre de 1972, deberían pasar 16 años hasta que Gabriela Sabatini volviera a ganar una medalla, el 1 de octubre de 1988, en los Juegos de Seúl.

La participación de Argentina en los Juegos Olímpicos de Montreal 1976 fue la 12ª actuación olímpica oficial organizada por el Comité Olímpico Argentino. La delegación presentó 69 deportistas, de los cuales sólo cuatro eran mujeres. El abanderado fue el remero Hugo Aberastegui.

La actuación de Argentina en los Juegos de Montreal 1976 profundizó la serie de magros resultados olímpicos que se había iniciado en 1956. Argentina no obtuvo ninguna medalla por primera vez en su historia (situación que se repetiría en Los Ángeles 1984). Obtuvo 5 diplomas olímpicos (puestos premiados), sin ningún 4º puesto. Al no obtener medallas no figuró en el medallero.

Argentina no asistió a los Juegos Olímpicos de Moscú 1980 adhiriendo al boicot político contra la Unión Soviética, impulsado por Estados Unidos. La medida respondía al enfrentamiento entre ambas superpotencias en la Guerra Fría, aunque la excusa formal fue la invasión de Afganistán por parte de la URSS. En total 58 países adhirieron al boicot, entre ellos la República Federal Alemana, Canadá, Japón y China, y entre los latinoamericanos Bolivia, Chile, Paraguay, Honduras, El Salvador, Haití y Belice. Por el contrario, 80 países rechazaron el boicot y asistieron a Moscú, entre ellos aliados de Estados Unidos como Brasil, Colombia, México, Perú, Puerto Rico y Venezuela en América Latina, o España, Italia, Francia y Gran Bretaña, en Europa. El boicot anti-Unión Soviética de 1980, tuvo su réplica en el boicot anti-Estados Unidos en los Juegos de Los Ángeles de 1984.

La adhesión de la Argentina al boicot contra la Unión Soviética sorprendió al mundo deportivo, ya que se esperaba su concurrencia debido a las sólidas relaciones que el país mantenía con la URSS, por entonces el principal mercado de sus exportaciones. La inasistencia de la Argentina a Moscú dejó vacantes las plazas que habían obtenido las selecciones de básquet y fútbol, en los torneos preolímpicos de Puerto Rico y Colombia.

Luego de la pésima actuación de Montreal 1976, la no asistencia de los deportistas argentinos a Moscú profundizó aún más la crisis del deporte olímpico argentino, sobre todo del deporte amateur que, sin incentivos económicos, precisa de los grandes eventos deportivos internacionales para mantener la continuidad. Varios deportistas destacados, como Beatriz Allocco, Tito Steiner y Ricardo Ibarra, cuestionaron la decisión y señalaron que la misma implicaba, en sus casos, cancelar definitivamente sus oportunidades olímpicas.

Las consecuencias se harían patentes en los Juegos siguientes, realizados en Los Ángeles, en los que Argentina volvería a quedar huérfana de medallas, sumando de ese modo un período de dieciséis años sin medallas, lo que significa toda una generación de deportistas y, en algunas disciplinas, dos generaciones. El ex deportista Rubén Aguilera, presidente del Comité Panamericano de Marcha Atlética, ha dicho que la decisión de no concurrir a Moscú "puede considerarse el desperdicio de toda una generación".

El único deportista argentino que logró competir en Moscú fue el ciclista Octavio Dazzan, quien apelando a su doble nacionalidad argentina-italiana, integró la delegación de Italia y obtuvo el 8º lugar en la prueba de velocidad en 1000 metros.

La participación de Argentina en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984 fue la 13ª actuación olímpica oficial organizada por el Comité Olímpico Argentino. La delegación presentó 83 deportistas, de los cuales 10 eran mujeres. El abanderado fue el remero Ricardo Ibarra.

El equipo olímpico no ganó ninguna medalla, por segunda y última hasta la actualidad (sep-2008). Obtuvo 6 diplomas olímpicos (puestos premiados). Al no obtener medallas no figuró en el medallero.

La actuación olímpica de Argentina en Los Ángeles 1984 se vio afectada por la falta de presentación en Moscú 1980, la ausencia de medallas en Montreal 1976 y el escaso apoyo estatal al deporte olímpico, que había comenzado en los Juegos de Melbourne 1956. Todo una generación de deportistas se había perdido y en la población ya no quedaba casi memoria de los logros olímpicos alcanzados en el período 1924-1952.

Nuevamente sin medallas, los Juegos de los Ángeles contribuyeron a generar el peor momento del olimpismo argentino. Pasarían 16 años entre la última medalla obtenida por Alberto Demiddi en Múnich 1972 y la que obtendría Gabriela Sabatini en Seúl 1988.

La participación de Argentina en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988 fue la 14ª actuación olímpica oficial organizada por el Comité Olímpico Argentino. La delegación presentó 118 deportistas, de los cuales 25 eran mujeres (21%), la mayor cantidad y el porcentaje más alto hasta ese momento. La abanderada fue la tenista Gabriela Sabatini.

El equipo olímpico obtuvo dos medallas -una de plata y otra de oro- y 7 diplomas olímpicos (puestos premiados). En el medallero general ocupó la posición Nº 32 sobre 159 países participantes. Las medallas fueron obtenidas por dos deportes que nunca habían obtenido una: el tenis y el vóley.

La actuación de Argentina en Seúl 1988 marcó un momento de recuperación del deporte olímpico, al obtener dos medallas, luego de 16 años de no alcanzar ninguna. Las condiciones de la competencia habían variado sustancialmente y hecho mucho más ardua, de la mano del profesionalismo y del aumento sustancial de los países competidores, que se habían triplicado con respecto a los años previos a la Segunda Guerra Mundial. Teniendo en cuenta esas condiciones, el desempeño argentino en Seúl fue relativamente satisfactorio, y su clasificación como Nº 32 en el medallero, es la tercera mejor colocación histórica, en la tabla corregida por la cantidad de competidores.

Pese a ello, en números absolutos, Argentina no obtuvo medallas de oro en Seúl, logro que se obtenía en todos los Juegos entre 1924-1952, y las dos medallas obtenidas se encontraban muy por debajo de las entre cuatro y siete medallas por juego obtenidas entre París 1924 y Helsinki 1952. En ese sentido, la actuación argentina en Seúl 1988, se mantuvo dentro de los magros resultados, que habían comenzado en los Juegos de Melbourne 1956, cuando se inició un período de decadencia, influenciado razones políticas y de escaso apoyo estatal. El rendimiento olímpico argentino recién recuperaría en 2004 los niveles absolutos que tuvo en el período 1924-1952.

La delegación argentina a Seúl 88, marcó también un momento histórico de participación femenina en el deporte olímpico argentino, al alcanzar 25 deportistas mujeres, más del doble del máximo alcanzado en Londres 1948 (11), que significaban a su vez el 21%. Desde entonces la participación femenina iría creciendo hasta alcanzar el máximo histórico del 42% (58 deportistas) en 2008.

Los resultados deportivos marcaron también éxitos en deportes colectivos, como el tenis, el vóley y el hockey sobre césped, que formarían desde entonces importantes equipos.

La participación de Argentina en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 fue la 15ª actuación olímpica oficial organizada por el Comité Olímpico Argentino. La delegación presentó 84 deportistas, de los cuales 17 eran mujeres (20%). El abanderado fue el jugador de hockey Marcelo Garrafo.

El equipo olímpico obtuvo una medalla de bronce y 6 diplomas olímpicos (puestos premiados). En el medallero general ocupó la posición Nº 61 sobre 169 países participantes, la peor ubicación absoluta de la historia olímpica argentina. La medalla fue obtenida por el tenis, en la prueba de dobles masculino.

Argentina obtuvo en Barcelona 92 tres medallas de oro en competencias que se realizaron como exhibición, una en hockey sobre patines y dos en pelota vasca (ambas en la variedad de paleta).

La actuación de Argentina en Barcelona 1992 no pudo consolidar la moderada recuperación del olímpismo argentino que se había insinuado Seúl 1988, luego de la peor etapa histórica transcurrida entre Montreal 1976 y Los Ángeles 1984. La delegación argentina (84) se redujo considerablemente con respecto a la que fue a Seúl 1988 (118). Algunas federaciones deportivas mostraron serias deficiencias organizativas que afectaron a sus miembros, como sucedió con la atleta Ana María Comaschi, a quien se omitió inscribir, error que no fue descubierto hasta que la propia deportista llegó a Barcelona.

Pese a los aspectos negativos, algunos resultados marcaron tendencias positivas, como las dos medallas de oro en los deportes de exhibición y el tenis, que aportó la única medalla y un diploma, confirmando la potencialidad que ya había mostrado en Seúl 88. También se obtuvo un diploma en saltos ornamentales, único premio olímpico obtenido por esa disciplina.

La participación de Argentina en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996 fue la 16ª actuación olímpica oficial organizada por el Comité Olímpico Argentino. La delegación presentó 178 deportistas, de los cuales 47 eran mujeres (26%). La abanderada fue la judoca Carolina Mariani.

El equipo olímpico obtuvo 3 medallas (dos de plata y una de bronce) y 7 diplomas olímpicos (puestos premiados). En el medallero general ocupó la posición Nº 45 sobre 197 países participantes. Las medallas fueron obtenidas por el fútbol, el yachting y el boxeo.

La actuación de Argentina en Atlanta 1996 consolidó la moderada recuperación del olímpismo argentino que ya se había insinuado en Seúl 1988, luego de la peor etapa histórica transcurrida entre Montreal 1976 y Los Ángeles 1984, aunque sin lograr medallas de oro, prolongando a 44 años el período sin atletas argentinos en lo más alto del podio. La delegación argentina (178) fue la segunda más numerosa de la historia luego de la de 1948, duplicando la enviada en los Juegos anteriores (84).

La participación de Argentina en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000 fue la 17ª actuación olímpica oficial organizada por el Comité Olímpico Argentino. La delegación presentó 143 deportistas, de los cuales 45 eran mujeres (31%). El abanderado fue el regatista Carlos Espínola.

El equipo olímpico obtuvo 4 medallas (dos de plata y dos de bronce) y 7 diplomas olímpicos (puestos premiados). En el medallero general ocupó la posición Nº 48 sobre 200 países participantes. Tres de las medallas fueron obtenidas por una actuación histórica del equipo de yachting y la restante por el hockey sobre césped, también en un logro histórico.

La actuación de Argentina en Sídney 2000 ratificó la recuperación que el olímpismo argentino venía insinuado desde Seúl 1988, luego de la peor etapa histórica transcurrida entre Montreal 1976 y Los Ángeles 1984. Las cuatro medallas obtenidas significaron la mayor cantidad desde Helsinki 1952, aunque sin lograr medallas de oro, prolongando a 48 años el período sin atletas argentinos en lo más alto del podio.Además obtuvo 13 diplomas olímpicos logrando así la mejor actuación argentina hasta el momento.

La participación de Argentina en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 fue la 18ª actuación olímpica oficial organizada por el Comité Olímpico Argentino. La delegación presentó 152 deportistas, de los cuales 46 eran mujeres (30,26%). El abanderado fue el regatista Carlos Espínola.

El equipo olímpico obtuvo 6 medallas (dos de oro y cuatro de bronce) y 7 diplomas olímpicos (puestos premiados). En el medallero general ocupó la posición Nº 35 sobre 201 países participantes. Tres de las medallas fueron obtenidas en deportes de equipo (fútbol, básquet y hockey sobre césped).

La actuación de Argentina en Atenas 2004 significó la recuperación del nivel absoluto de obtención de medallas que el país tenía con anterioridad a 1956. Por primera vez desde 1952, Argentina volvió a obtener medallas de oro, luego de atravesar un período de 52 de años sin lograrlo.

En relación a la cantidad de países participantes (201), se trató de la mejor ubicación de la historia del olimpismo argentino hasta ese momento, aunque luego sería superada por la actuación de 2008 en Beijing. Otro dato destacable es que obtuvieron medalla 49 atletas de la delegación (32,24%), el porcentaje más alto de la historia hasta ese momento, superando el logro de 1928 (32,10%). Ese porcentaje sería a su vez superado en Beijing 2008, donde el 36,96% de los integrantes de la delegación obtuvieron medalla.

Finalmente, la circunstancia de que el 28 de agosto de 2004 la Argentina obtuviera las medallas de oro en fútbol y básquet y una medalla de bronce en yachting, ha llevado a que varios especialistas consideren que se trató del día más importante del deporte argentino.

La participación de Argentina en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 fue la décimo novena presentación oficial organizada por el Comité Olímpico Argentino.

La delegación presentó 136 deportistas para participar en 20 deportes. El equipo olímpico obtuvo seis medallas: dos de oro y cuatro de bronce. Obtuvo también 3 diplomas olímpicos. En el medallero general ocupó la posición número 34, cuarto en América Latina y el Caribe, después de Jamaica (13º), Brasil (23º) y Cuba (28º).

El ciclismo con una medalla de oro, y el yudo con una de bronce, se destacaron al haber logrado las primeras medallas de la historia de esos deportes en el país. El fútbol masculino obtuvo su segunda medalla de oro consecutiva. El hockey femenino obtuvo su tercera medalla en tres juegos consecutivos. La vela aportó su cuarta medalla en cuatro juegos. El básquet masculino obtuvo la medalla de bronce accediendo al podio por segundo juego consecutivo.

Entre los deportistas se destacaron el futbolista Javier Mascherano, segundo deportista argentino en obtener dos medallas de oro (el otro es el polista Juan Nelson) y el regatista Carlos Espínola, primer deportista argentino en obtener cuatro medallas olímpicas. Por otra parte, el ciclista Juan Curuchet, ganador de la medalla de oro, fue designado abanderado de la delegación argentina en la ceremonia de cierre de los Juegos.

Al principio



Argentina en los Juegos Olímpicos de Roma 1960

La participación de Argentina en los Juegos Olímpicos de Roma 1960 fue la octava actuación olímpica oficial organizada por el Comité Olímpico Argentino. La delegación presentó 91 deportistas, todos varones, algo que no sucedía desde Los Ángeles 1932, ni volvería a suceder. Paradójicamente la abanderada fue una mujer, Cristina Hardekopf, una clavadista, que no fue incluida en la delegación como deportista participante. En la delegación se encontraba también el remero Jorge Somlay, quien con 13 años, es el deportista argentino más joven en haber participado en una competencia olímpica.

El equipo olímpico obtuvo dos medallas, una de plata y otra de bronce, y 5 diplomas olímpicos (puestos premiados). En el medallero general ocupó la posición Nº 27 sobre 83 países participantes.

La medalla de plata fue ganada en yachting y la de bronce en boxeo que, como fue habitual hasta México 1968, se destacó aportando la mitad de las medallas y 3 de los 5 diplomas olímpicos.

La actuación olímpica de Argentina en los Juegos de Roma 1960 formó parte de un período de magros resultados, afectado por razones políticas y de escaso apoyo estatal al deporte olímpico. Repitiendo lo sucedido en los Juegos de Melbourne 1956, Argentina no ganó ninguna medalla de oro, y las dos obtenidas se encontraban muy por debajo del promedio de entre cuatro y siete medallas ganadas en todos los juegos entre 1924 y 1952. El rendimiento olímpico argentino recién recuperaría en 2004 los niveles que tuvo en el período 1924-1952.

La tripulación formada por Jorge Salas Chávez (46 años), Héctor Calegaris (45 años) y Jorge Del Río (41 años) obtuvo la medalla de plata en la clase Dragón, a bordo de la embarcación Tango, yate construido especialmente para la competencia en el astillero dinamarqués Börresen financiado por Raúl Decker.

La competencia se realizó a siete regatas, descartándose la peor. Al ganador de cada regata se le sumaban 1532 puntos, al segundo 1231, al décimo 532 y al último (27º) 101. El equipo argentino sostendría una apasionante y cambiante competencia con el equipo italiano, a quien finalmente vencería por una diferencia mínima de 14 puntos.

En la primera regata el equipo argentino llegó en la 15º posición en tanto que canadienses, dinamarqueses y franceses se ubicaban como líderes, en ese orden. A partir de la segunda regata, sin embargo, las posiciones comenzaron a cambiar sustancialmente. La misma fue ganada por el equipo argentino, que se ubicó así tercero en la general, mientras que los canadienses se ubicaban en la punta seguidos de los italianos. Detrás de los argentinos se situaron los griegos, quienes a la postre serían los ganadores de la prueba y entre quienes se encontraba el Príncipe Konstantinos, quien se convertiría en Rey de Grecia cuatro años después. En la tercera regata, la Tango llegó segunda, para avanzar así en las posiciones generales al segundo lugar, con los italianos delante y los canadienses detrás.

En la cuarta regata los argentinos llegaron quintos, retrocediendo así al cuarto lugar en la general, siempre con los italianos en punta. En la quinta regata salieron segundos, volviendo a ubicarse segundos en la general, con los italianos por delante y los griegos detrás. En la sexta regata los argentinos fueron descalificados y los italianos llegaron 14º, circunstancia que le permitió al equipo griego pasar a comandar la tabla general, con una casi indescontable ventaja sobre los italianos y los argentinos.

En la última regata, Italia y Argentina largaron sabiendo que ambos equipos competían por la medalla de plata, con una ventaja considerable a favor de los italianos de 135 puntos. Sin embargo el equipo italiano fue descalificado, y si bien los argentinos no realizaron una buena regata, salieron en 10º lugar, obteniendo 532 puntos, que les permitieron superar a Italia por solo 14 puntos y ganar la medalla de plata.

El equipo argentino de boxeo, como fue habitual hasta México 1968, aportó una de las dos medallas obtenidas por la delegación, la de bronce, y tres de los cinco diplomas olímpicos. En las tablas generales del deporte, la Argentina salió 13ª en el medallero y 10ª en la tabla de puntaje (8,75 pts.).

Abel Laudonio (21 años) ganó la medalla de bronce en boxeo, en la categoría peso livianos (hasta 51 kilos). Venció en segunda ronda por decisión unánime (5-0) al checoslovaco Jozef Töre. En tercera ronda venció por nocaut técnico al noruego Dagfin Ness y en cuartos de final venció al soviético Vilikton Barannikov por decisión unánime (5-0) En semifinales, Laudonio debió enfrentar al italiano Sandro Lopopolo, quien lo venció ajustadamente en decisión dividida (2-2-1), y que a la postre sería el ganador de la medalla de plata.

Los atletas argentinos en Roma 1960 obtuvieron 5 diplomas olímpicos (puestos premiados), entre ellos un cuarto puesto.

La tripulación formada por Roberto Sieburger, Enrique Sieburger y Carlos Sieburger, en yachting, obtuvo diploma al llegar cuarta en la clase Rating 5,5 metros, con la embarcación argentina Ardilla.

El equipo integrado por Alberto Trillo, Ernesto Contreras, Héctor Acosta y Juan Brotto, en ciclismo, aportó un diploma olímpico debido al 5º puesto en la prueba de 4000 metros persecución por equipos.

Otro buen resultado fue el del jinete Naldo Dasso, quien salió 7° en salto individual (equitación).

Al principio



Argentina en los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952

Eduardo Guerrero (izq) y Tranquilo Capozzo, luego de ganar la medalla de oro en Helsinki, 1952. Tapa de la revista El Gráfico.

La participación de Argentina en los Juegos Olímpicos de Helsinki de 1952 fue la sexta actuación olímpica oficial organizada por el Comité Olímpico Argentino. La delegación presentó 123 deportistas, de los cuales sólo 8 fueron mujeres. El abanderado fue Delfo Cabrera, ganador de la maratón en los Juegos anteriores.

El equipo olímpico obtuvo cinco medallas (una de oro, dos de plata y dos de bronce) y quince diplomas olímpicos (puestos premiados) -la mayor cantidad de la historia olímpica de Argentina. En el medallero general ocupó la posición Nº 19 sobre 69 países participantes.

La única medalla de oro fue ganada por el remo, con un triunfo en la prueba de doble par de remos sin timonel. El boxeo, como fue habitual en los Juegos hasta México 1968, se destacó aportando dos de las cinco medallas (1 de plata y 1 de bronce) y 1 diploma. La otra medalla de plata fue aportada por el atletismo (maratón), deporte que también aportó dos diplomas, y la restante de bronce por la halterofilia (levantamiento de pesas). Aunque no alcanzaron a obtener medallas, varios equipos se destacaron obteniendo diplomas olímpicos como el de vela (3), lucha grecorromana (2) y el equipo de básquet masculino que salió 4º. En total los atletas argentinos obtuvieron seis cuartos lugares.

Luego de estos juegos Argentina no volvería a ganar una medalla de oro hasta los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, 52 años después, dando inicio desde 1956 a un ciclo de bajo rendimiento de los deportes olímpicos que alcanzaría su punto más bajo entre 1976 y 1984, período en el cual no obtendrían ninguna medalla olímpica.

Tranquilo Capozzo (34 años) y Eduardo Guerrero (24 años) ganaron la medalla de oro en la prueba de doble par de remos sin timonel, la única de oro obtenida por el canotaje argentino y la 13ª medalla de oro del olimpismo argentino. Desde ese día deberían pasar 52 años, para que la Argentina volviera a obtener una nueva medalla de oro olímpica en Atenas 2004.

La pareja Capozzo-Guerrero consiguió un pesado bote prestado por el Club Regatas de San Nicolás, de 36 kilos, mucho más pesado que los botes de 25 kilos que usarían sus contrincantes. Como agravante, la embarcación llegó rota a Helsinki.

Los dos remeros argentinos debían repararla con sus propias manos, pero carecían de los repuestos necesarios, que les fueron brindados por el equipo de remo de la Unión Soviética, en un gesto de juego limpio enaltecedor; los soviéticos finalmente perderían la final con los argentinos y saldrían segundos.

La prueba se corrió sobre 2000 metros, en el fiordo de Meilahti entre los días 20 y 23 de julio. En la primera ronda eliminatoria, los argentinos ganaron su serie con comodidad, superando a checoeslovacos, austríacos y suecos, con una ventaja de 7.2 segundos sobre el segundo. En la semifinal, los argentinos volvieron a ganar su serie, con una ventaja de 13.2 segundos sobre el segundo, superando a alemanes, italianos y uruguayos.

La regata fue relatada en directo para la Argentina a través de la radio, por José María Muñoz, por entonces un joven relator deportivo, que años más tarde se convertiría en uno de los periodistas deportivos más conocidos de la Argentina. Con el triunfo de Capozzo-Guerrero, el equipo de remo finalizó 4º en el medallero de remo y 9º en la tabla de puntos (7 pts.).

El equipo argentino de boxeo, como fue habitual hasta México 1968, aportó dos de las cinco medallas obtenidas por la delegación, una de plata y una de bronce, y un diploma olímpico. En las tablas generales del deporte, la Argentina salió 9ª en el medallero y 8ª en la tabla de puntaje (9,25 pts.).

Antonio Pacenza (24 años) ganó la medalla de plata en la categoría mediopesados. Su primer combate fue contra el sueco Rolf Storm, a quien venció ajustadamente por puntos (2-1). En cuartos de final venció por puntos al brasileño Lucio Grotone, atribuyéndose los tres rounds, y en semifinal al soviético Anatolij Pierow, a quien superó también en todas las vueltas.

Pacenza debió enfrentar en la final al estadounidense Norvel Lee, un peso pesado que había descendido de categoría y que había obtenido medalla de bronce en la categoría pesado, en los Juegos Panamericanos de 1951 en Buenos Aires, y volvería a obtenerla en los Juegos Panamericanos de México. Norvel Lee era una personalidad reconocida en su país, por haber sido uno de los primeros afroamericanos en desafiar las normas racistas que prohibían a las personas de piel más oscura sentarse en la "sección blanca" de los buses, razón por la cual fue encarcelado, generando un escándalo nacional. Lee venció con amplitud a Pacenza, adjudicándose los tres rounds.

Eladio Herrera (22 años) ganó la medalla de bronce en la categoría superwelter (hasta 71 kilos). Herrera ya había actuado en los Juegos de Londres 1948, saliendo quinto en la categoría peso wélter y obteniendo diploma. Venció en primera ronda al iraní Ardashes Saginian, atribuyéndose los tres rounds. En la segunda rueda noqueó al austríaco Josef Hamberger en el tercer round. En cuartos de final venció al italiano Guido Mazzinghi, por descalificación de éste en el tercer round. En semifinales, Herrera debió enfrentar al húngaro László Papp, quien a la postre sería el ganador de la medalla de oro. Papp, ya había ganado la medalla de oro en Londres 1948 y volvería a ganarla en Melbourne 1956; comparte con el cubano Teófilo Stevenson, la condición de ser los únicos boxeadores en haber ganado tres medallas de oro olímpicas; luego se volvería profesional, el único boxeador del bloque comunista en hacerlo, antes de la glásnost en la década de 1980. Herrera no pudo resistir la potencia de Papp perdiendo los tres rounds.

Américo Ángel Bonetti (24 años), obtuvo diploma olímpico en la categoría peso ligero. Para ello venció (3:0) en primera ronda al sudafricano Jan Van Rensburg, en octavos de final al austríaco Leopold Potesil (3:0), siendo derrotado (2:1) por el rumano Gheorghe Fiat en cuartos de final.

Reinaldo Gorno (33 años) ganó la medalla de plata en la maratón, detrás de uno de los más grandes atletas de todos los tiempos, el checoeslovaco Emil Zátopek. En la misma prueba Delfo Cabrera (33 años) obtendría diploma olímpico al salir sexto.

Zátopeck había sido la estrella de los juegos, ganando la medalla de oro en 5000 y 10000 metros, repitiendo en ésta última prueba el oro obtenido en Londres 1948, pero nunca había corrido la maratón. El favorito indiscutido era sin embargo, el británico Jim Peters, quien un mes antes había establecido el récord mundial en 2-20:42.2, en ocasión de la maratón Windsor-Chiswick. Por otra parte, había que prestar atención al argentino Delfo Cabrera, último campeón olímpico, aunque luego se sabría que participó en malas condiciones físicas debido a una fuerte afección hepática.

La carrera se realizó el 27 de julio de 1952. Pocas horas antes, la noche anterior, en la Argentina había muerto Eva Perón. Gorno y Cabrera, ambos simpatizantes peronistas, mencionaron la gran tristeza que el hecho les produjo, afectando su descanso y la concentración, pero éste último dijo también que fue el recuerdo de Evita lo que le dio fuerzas para no abandonar y superar el dolor hepático que lo afectó toda la carrera.

La maratón fue a la vez extraña y emocionante. Zátopek, quien nunca había corrido una maratón y desconocía los tiempos, pausas y velocidades propias de la prueba, había decidido hacer lo mismo que Jim Peters. Pero Peters le impuso a su paso un ritmo excesivamente veloz, que lo mantuvo al frente, pero minaría decisivamente su integridad física hacía la mitad de la carrera. A su vez, el sueco Gustaf Jansson se había propuesto no perderle pisada a Zátopek. Aproximadamente en el kilómetro 15, Zátopek y Jansson alcanzaron a Peters, y los tres corrieron juntos unos tres kilómetros. En ese momento el checoeslovaco consulta con el británico, que se encontraba extenuado, si el ritmo que llevaban no era demasiado exigido, y éste le contesta que, por el contrario, era demasiado lento. El "consejo" del británico, llevó entonces a Zátopek a acelerar aún más su marcha, acompañado siempre por Jansson, dejando atrás a Peters. Un poco más atrás venían el argentino Reinaldo Gorno, el coreano Choi Yun-Chil, el finlandés Veikko Karvonen y el argentino Delfo Cabrera.

A la mitad de la carrera, al dar la vuelta hacia el estadio, Zátopek y Jansson lideraban con gran ventaja sobre el resto. Faltando cuatro kilómetros Peters debió abandonar completamente agotado y acalambrado, pasando Gorno al tercer lugar, pero muy alejado de los dos punteros. Faltando un kilómetro fue Jansson el que no pudo mantener el paso, ocasión que aprovechó Gorno para superarlo y finalizar segundo, a más de 2 minutos y medio de Zátopek y con una ventaja de 32 segundos sobre Jansson. Poco después llegaron Choi Yun-Chil, Veikko Karvonen y Delfo Cabrera, separados por apenas seis segundos, los tres con diploma olímpico. Zátopek esperó a Gorno en la llegada, para felicitarlo y compartir con él una naranja.

Humberto Selvetti (20 años) ganó la medalla de bronce en halterofilia (levantamiento de pesas), en la categoría peso pesados. En la misma prueba Norberto Ferreira (33 años) obtendría diploma olímpico al salir sexto.

Selvetti, el levantador de pesas más importante que ha dado Argentina, era el competidor más joven en la prueba, y debía enfrentar a atletas históricos de la disciplina, como el estadounidense John Davis, quien en quince años no había sido derrotado. En ese momento la competencia olímpica de levantamiento de pesas incluía tres movimientos: dos tiempos (clean & jerk), arranque (snatch) y fuerza o clean y press. Luego se sumaban los kilos levantados en cada movimiento y el ganador era quien había sumado mayor cantidad de kilos en total.

El primer movimiento fue arranque, y Humberto Selvetti levantó en el tercer intento 150 kilos, empatando el primer lugar con John Davis, un desempeñó que resultaría decisivo para ganar la medalla de bronce. A continuación se realizó la competencia de dos tiempos, en la que el argentino obtuvo la quinta puntuación, levantando 120 kilos, 25 kilos menos que Davis, y 12,5 kilos menos que James Bradford, quien se ubicó en la segunda posición en el puntaje total, relegando a Selvetti al tercero, apenas 2,5 kilos detrás, seguido a su vez de cerca por William Baillie, otros 2,5 kilos detrás.

El último movimiento fue el de fuerza o clean y press. Davis había tomado una ventaja casi indescontable de 22,5 kilos sobre Bradford, en tanto que éste, Selvetti y Baille estaban separados entre sí por sólo 5 kilos. En el primer intento, Davis levantó 165 kilos que le garantizaban la medalla de oro, mientras que Bradford levantó 155 kilos, que le permitían mantener el segundo lugar. Selvetti en cambio levantó sólo 150 kilos, que lo alejaron de la segunda posición y permitieron que lo alcanzara Baille, sumando ambos 420 kilos en total. Sin embargo Selvetti levantaría 157,5 kilos y 162,5 kilos en el segundo y tercer intentos respectivamente, consolidándose como tercero en el puntaje total, en tanto que Baille, fracasó las dos veces al intentar levantar 160 kilos, quedando relegado al quinto lugar.

Norberto Ferreira obtuvo diploma olímpico al terminar sexto, con 410 kilos. Ferreira había levantado 140 kilos en clean y press (tercer puesto), 115 kilos en su tercer intento en arranque (séptimo puesto) y 155 kilos (quinto puesto) en dos tiempos.

Los atletas argentinos en Helsinki 1952 obtuvieron 15 diplomas olímpicos (puestos premiados) y entre ellos, seis cuartos puestos.

El equipo de vela obtuvo tres diplomas olímpicos; un cuarto puesto en la clase Dragón y dos quintos puestos en las clases Rating 5,5 metros y Rating 6 metros. En conjunto, el equipo de vela quedó en quinto lugar en la tabla de puntos, con 7 puntos en total.

La tripulación integrada por Roberto Guillermo Sieburger, Jorge Alberto del Río Salas y Horacio Alberto Campi, llegó en cuarto lugar con 5339 puntos en la clase Dragon, luego de haber salido segundos en cuatro de las siete regatas y llegado a la regata final en segundo lugar en la tabla general; allí salieron séptimos y perdieron la medalla de bronce por apenas 13 puntos. Jorge Alberto del Río Salas obtendría la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Roma 1960.

Rodolfo Albino Vollenweider, Tomas Galfrascoli y Ludovico Enrique Kempter, obtuvieron el quinto puesto en la clase Rating 5,5 metros. También llegó en quinto lugar, la tripulación argentina en la clase Rating 6 metros, integrada por Enrique Conrado Sieburger, Rufino Rodríguez de la Torre, Werner E. von Foerster, Horacio I. Montes y Hércules Morini, a bordo del Djinn; Sieburger y De la Torre habían obtenido la medalla de plata con la misma embarcación en Londres 1948.

El equipo de lucha grecorromana obtuvo dos diplomas olímpicos. Alberto Longarella, salió cuarto en la categoría hasta 73 kilos, donde sólo perdió con William Thomas Smith, ganador de la medalla de oro. A su vez, León Genuth salió sexto en la categoría hasta 79 kilos.

Clodomiro J. Cortoni, aportó en ciclismo un diploma olímpico, al salir cuarto en 1000 metros contra reloj, con un tiempo de 1:13.2, apenas dos décimas de segundo detrás del tercero y uno delante del quinto.

Pedro Mercado, en equitación obtuvo un diploma olímpico al terminar en cuarto lugar con 62,80 puntos, en la prueba individual de tres días.

El equipo de básquet masculino obtuvo diploma olímpico, al salir cuarto. Luego de ganar su grupo inicial, la selección perdió en semifinales con Estados Unidos, y debió jugar por la medalla de bronce con Uruguay, perdiendo 59:68. El equipo argentino estuvo integrado por Ruben Francisco Menini, Hugo Oscar del Vecchio, Leopoldo Contarbio, Raúl Pérez Varela, Juan Gaszo, Roberto Luis Viau, Ricardo Primitivo González, Juan Carlos Uder, Omar Ubaldo Monza, Rubén Orlando Pagliari, Rafael Lledo, Oscar Alberto Furlong, Alberto López y Ignacio Francisco José Poletti.

Carlos Enrique Díaz Sáenz Valiente recibió diploma en tiro, en la prueba de tiro rápido de pistola a 25 metros. Díaz Sáenz Valiente había obtenido medalla de plata en 1948. En esta oportunidad alcanzó 577 puntos, dos menos que Károly Takács, quien repitió la medalla de oro de Londres 1948.

Américo Angel Bonetti, en boxeo, obtuvo diploma al salir quinto en la categoría peso ligero (hasta 60 kilos).

Pedro Galvao, en natación, salió quinto en 100 metros estilo espalda, con un tiempo de 1:07.7.

El equipo de florete integrado por Félix Domingo Galimi, Fulvio Galimi, José María Rodríguez, Eduardo Sastre y Santiago José Massini, en esgrima, aportó un diploma luego de finalizar en el quinto lugar.

El equipo de atletismo obtuvo dos diplomas olímpicos. Delfo Cabrera salió sexto en la maratón, mejorando en 8 minutos el tiempo con el que había ganado en 1948, y Gerardo Bönnhoff también finalizó sexto en 200 metros llanos, donde marcó 21.3 (21.59).

Norberto Ferreira, en halterofilia (levantamiento de pesas), obtuvo diploma olímpico al salir sexto en peso pesados, levantando en total 410,0 kilos.

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