Ciudades de Valladolid

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Publicado por tornado 18/04/2009 @ 03:10

Tags : ciudades de valladolid, valladolid, castilla y león, españa

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Valladolid

Bandera de Valladolid

Valladolid es una ciudad española situada en el noroeste de la Península Ibérica, capital de la provincia homónima, y de la comunidad autónoma de Castilla y León. Cuenta, según los datos del censo de 2008, con una población de 318.461 habitantes, lo que la convierte en la 13ª ciudad más grande de España. Por su parte, el área metropolitana de la ciudad, conformada por 23 municipios, con una población de 407.148 habitantes (INE 2008), es la 20ª de España.

Aunque existen indicios de asentamientos pertenecientes al Paleolítico inferior, Valladolid no tuvo una población estable hasta la Edad Media. Durante la repoblación de la Meseta, Alfonso VI encargó al conde Pedro Ansúrez su poblamiento, otorgándole el señorío de la misma en 1072. A partir de esta fecha se inicia su crecimiento, dotándose de distintas instituciones; Iglesia Colegial, Universidad o Alcázar Real. Esto le permitió convertirse en sede de la Corte castellana, y posteriormente, entre 1601 y 1606, capital del Imperio Español, hasta que la capitalidad pasó definitivamente a Madrid. A partir de entonces se inicia un periodo de decadencia que sólo se salvará con la llegada del ferrocarril, en el siglo XIX, y con la industrialización de la ciudad, ya en el siglo XX.

Conserva en su casco antiguo un interesante conjunto histórico, compuesto por casas, palacios, iglesias, plazas, avenidas y parques, junto con un importante patrimonio museístico. Entre los acontecimientos culturales que se celebran en la ciudad destacan la Semana Santa de Valladolid y la Semana Internacional de Cine de Valladolid (SEMINCI), entre otros.

El origen del nombre de la ciudad no está del todo claro; antaño se creía que provenía de Valledolit o Valle de Olit (بلد الوليد), un árabe que supuestamente poseía la ciudad; sin embargo, esta teoría está prácticamente desechada. Otro posible origen pudiera ser Vallis olivetum; es decir, Valle de los Olivos, aunque dado el clima extremo de la ciudad no es muy probable que hubiera gran cantidad de olivos en la zona. Otra teoría, más aceptada que las anteriores, afirma que el origen de la palabra proviene de la expresión celta Vallis tolitum (Valle de Aguas), ya que por la ciudad pasan el río Pisuerga y el río Esgueva, que antes de su canalización, en el siglo XIX, se extendía por varios ramales. Otra teoría, y ésta más probable, es por el gentilicio vallisoletano, que se cree que proviene de valle del sol o valle soleado. En la Edad Media era llamada Vallisoletum, por la gran cantidad de horas de sol que recibe el valle, tanto en invierno como, sobre todo, en verano.

Por último, también existe la teoría de Valladolid como contracción de valle de lid, lugar, por su llanura, donde se reunían los clanes y tribus prerromanos para sus enfrentamientos armados.

El término Pucela se utiliza también, de forma popular, para denominar a la ciudad. De la procedencia de esta palabra existen varias teorías, que sitúan su aparición en el siglo XX.

Por último, se encuentra el término de Pincia, que parece tener un origen mucho más culto. Cerca de Peñafiel, en la localidad de Padilla de Duero, se encuentran las ruinas de una importante ciudad, presuntamente celta: Pincia. El identificar a Valladolid con esta ciudad proviene del Renacimiento y la costumbre que imperaba en aquella época de relacionarlo todo con las civilizaciones griega y romana. Posteriormente, se demostró la inexistente relación entre Valladolid y Pincia.

Hay indicios datables en el Paleolítico Inferior, esencialmente Achelense, recogido en superficie en las terrazas cuaternarias del río Pisuerga, en Canterac (que actualmente es un gran parque situado a las afueras); pero, no se puede decir que la ciudad tuviera una ocupación estable hasta la Edad Media, que es posiblemente cuando surgió el topónimo que le da nombre.

Los asentamientos posteriores en la actual provincia de Valladolid datan de épocas prerromanas, existiendo en la zona yacimientos de pueblos vacceos, que fueron pobladores de cultura muy avanzada, y, como el resto de pueblos célticos, llegaron a la península procedentes del norte de Europa. El máximo exponente de esta cultura en las cercanías, que fue arrasada por los romanos, es Pincia (Pintia), en la actual localidad de Padilla de Duero.

Durante años, se creyó que Valladolid era la antigua Pincia, hasta que las excavaciones arqueológicas demostraron la verdadera ubicación de la ciudad vaccea. En varias zonas del casco antiguo de la ciudad han aparecido restos de época romana, como en las calles Angustias, Arribas, Juan Mambrilla y en las del Empecinado y Padilla, donde se tiene constancia de la aparición de varios mosaicos romanos. También ha habido hallazgos en puntos periféricos de la ciudad; en los alrededores del Monasterio de Nuestra Señora de Prado se descubrió en los años 50 una villa romana: la Villa romana de Prado, la cual acoge un amplio conjunto arquitectónico residencial, acompañado de mosaicos. De hecho, un gran mosaico de mármol y caliza, el Mosaico de los cantharus (datado en el siglo IV), preside el hemiciclo de las Cortes de Castilla y León (este mosaico procede del Museo Arqueológico de Valladolid).

En el siglo XI, durante la repoblación de la Meseta, el rey Alfonso VI de León y Castilla encargó al conde de Saldaña y Carrión, Pedro Ansúrez, y a su esposa, doña Eylo, su poblamiento. Hasta que Alfonso VI otorga el señorío de la misma al conde Pedro Ansúrez, en 1072, no se produce el crecimiento de la ciudad. Don Pedro hizo construir un palacio para él y su esposa, Doña Eylo, que no se conserva. También edificó la Colegiata de Santa María (lo que le otorgó el rango de villa) y la iglesia de La Antigua. En 1208, el rey Alfonso VIII de Castilla la nombró ciudad cortesana, convirtiéndose en el centro cultural de Castilla.

Tras la temprana muerte de Enrique I de Castilla y la abdicación de su madre, a Fernando III el Santo le fue otorgado en 1217 el reino de Castilla, en acto realizado en la Plaza Mayor de Valladolid. Durante los siglos XII y XIII Valladolid experimentó un rápido crecimiento, favorecido por los privilegios comerciales otorgados por los monarcas Alfonso VIII y Alfonso X El Sabio. Doña María de Molina, reina y regente de Castilla durante 30 años, estableció allí su residencia en torno al 1300, engrandeciéndola notablemente. En 1346, el Papa Clemente VI otorgó la bula que permitió la creación de la Universidad.

Durante estos siglos, la ciudad servía ocasionalmente como residencia real y sede de las Cortes. El primer Alcazarejo fue transformado en Alcázar Real, y la reina María de Molina se hizo edificar un palacio, que fue su residencia habitual. El 19 de octubre de 1469 Isabel de Castilla y Fernando de Aragón (que sería Fernando II de Aragón) celebraron su matrimonio secreto en el Palacio de los Vivero (antiguo emplazamiento de la Chancillería), y pasaron su luna de miel en el Castillo de Fuensaldaña. Bajo los Reyes Católicos la ciudad vivió una etapa de gran dinamismo universitario, que culmina en la creación de los Colegios Mayores de Santa Cruz (por el Cardenal Mendoza) y San Gregorio (por los dominicos), lo que hizo de Valladolid uno de los semilleros de la burocracia moderna.

En 1489 se estableció definitivamente el tribunal de Chancillería, y en 1500 el de la Inquisición, para juzgar actos de herejía, dando lugar a la celebración de los Autos de Fe. En 1506 murió en Valladolid Cristóbal Colón, y su cuerpo fue enterrado en la ciudad, en el convento de San Francisco, edificio donde más tarde se situó el Teatro Zorrilla, aunque fue trasladado posteriormente. Siguiendo con otro navegante, en Valladolid firmó Magallanes las capitulaciones con el rey Carlos I de España, antes de iniciar su ruta occidental hacia las Indias, el 22 de marzo de 1518.

Durante un tiempo, la ciudad perdió sus privilegios, retirados por el emperador Carlos, hijo de Juana la Loca y Felipe el Hermoso, en represalia contra los comuneros que se opusieron a su ascensión al trono. En Villalar, cada 23 de abril, se celebra el Día de Castilla y León, para recordar lo ocurrido en esta tierra. Superado el incidente, Valladolid se convirtió en una de las capitales del imperio español de Carlos I de España y V de Alemania, cobrando gran importancia política, judicial y financiera.

El 21 de mayo de 1527 nació el futuro rey, Felipe II, en el Palacio de Pimentel. En 1561 la ciudad fue arrasada por un enorme incendio, tras el que Felipe II se comprometió a reconstruir la ciudad, dotándola de la primera Plaza Mayor regular de España (modelo de otras más conocidas, como la de Madrid en 1617 o Salamanca en 1729). Su decisión de trasladar la Corte de Valladolid a Madrid no sólo dejó una catedral a medio construir. El desmantelamiento de todo el entramado administrativo y comercial que atraía la presencia de la Corte en la ciudad, trajo consigo una época de decadencia de la que la ciudad no comenzó a recuperarse hasta el siglo XIX. Aun así, experimentó una pequeña expansión, culminando en la concesión del título de Ciudad el 9 de enero de 1596 en virtud de una Real Provisión, pero nada se podía comparar con los años en los que Valladolid era capital del Imperio «en el que no se ponía el Sol». El 10 de enero de 1601, a instancias del valido del rey Felipe III de España, el Duque de Lerma, se trasladó de nuevo la corte a Valladolid, pero se volvió a mudar el 6 de abril de 1606. En el ínterin, nacieron el príncipe Felipe (8 de abril de 1605), futuro Felipe IV, y su hermana, Ana de Austria, futura reina de Francia y madre de Luis XIV. Cabe reseñar que fue en este periodo corto de sede real cuando Cervantes publicó su primera edición del Quijote, en 1604. La casa donde vivió es actualmente una casa museo. En este periodo de tiempo también residieron en la ciudad Quevedo y Góngora.

La pérdida de la Corte supuso un gran cambio para la ciudad, que sufrió un grave proceso de decadencia, sólo mitigado a partir de 1670 con la implantación de talleres textiles que anuncian la industrialización posterior.

Durante la Guerra de Sucesión Española, la ciudad tomó partido por Felipe V de España. En la segunda mitad del siglo XVIII, la Ilustración apareció en Valladolid de una forma muy tímida, aunque influyente. La ciudad sufrió grandes inundaciones en 1788, provocadas al desbordarse el río Esgueva.

Valladolid fue la ciudad elegida para albergar a las tropas francesas a su llegada a España, debido principalmente a su situación en el eje París-Madrid-Lisboa. Durante la estancia de las tropas francesas se sucedieron altercados en la ciudad, entre los vecinos y los soldados, a pesar de los continuos llamamientos a la calma por parte de las autoridades de ambos.

Tras las noticias del motín de Aranjuez, la ciudad también se amotinó desde el 24 de marzo, durante varios días; se humilló la figura de Manuel Godoy (su retrato acabó hecho pedazos y arrojado al Pisuerga), y culminó con el asentamiento del Marqués de Revilla en la regiduría fernandista. El 31 de mayo de 1808 se produce el dos de mayo vallisoletano: el pueblo se agolpa en plazas y calles al grito de ¡Viva Fernando VII!, exigiendo el alistamiento general y la entrega de armas. La insurrección despertó la preocupación del mariscal de Bessières. Como consecuencia, se preparó la batalla de Cabezón, que se produjo el 12 de julio, con una derrota absoluta y retirada en desbandada del ejército dirigido por García de la Cuesta, reunido en condiciones muy precarias.

La ciudad fue finalmente liberada por el ejército mandado por Wellington, en julio de 1812.

A partir de 1830, con la desamortización de Mendizábal y la reordenación en provincias del territorio español, se reactivan tímidamente el comercio y la administración. Cuando Mendizábal transfiere los inmensos huertos y jardines de los conventos y sus edificios, se aprovecha la oportunidad para abrir nuevas calles o crear servicios públicos en los nuevos edificios.

En 1856 se fundó en Valladolid el decano de la prensa diaria española, El Norte de Castilla, resultado de la fusión de otros dos diarios: "El Avisador" y "El Correo de Castilla".

La llegada del ferrocarril - Compañía del Norte a partir de 1860 y Compañía de Ferrocarriles Secundarios de Castilla en 1884- a Valladolid supone un gran impulso y marca la dirección de crecimiento de la ciudad. Durante este siglo la ciudad no crece notablemente, pero su estructura interna cambia, se abren nuevas calles, se abren nuevas plazas y jardines, como el del Poniente, se reforma el Campo Grande, y se encauza y desvía el río Esgueva, lo que supone el fin de las inundaciones en la ciudad. Todo esto es posible gracias a la gestión de grandes alcaldes, como Miguel Íscar.

El 22 de octubre de 1887 se inauguró el alumbrado eléctrico público en Valladolid. La noche del 22 al 23 de octubre de 1887 tuvo lugar la iluminación del Teatro Zorrilla y del Círculo de Recreo Mercantil, así como de algunos cafés y casas particulares. La central suministradora, de carácter térmico, estaba ubicada en una antigua fábrica de tejidos, en la margen derecha del río Pisuerga; era popularmente conocida como «La Electra».

La ciudad se expande, creciendo del otro lado de la vía férrea en el barrio que se llamará de Las Delicias. En temas políticos, la ciudad vivió la inestabilidad propia de la política española de las primeras décadas del siglo pasado. La población saludó la instauración de la República en 1931. El 4 de marzo de 1934 se fusionaron Falange Española (el partido de Primo de Rivera) y las JONS, en un acto celebrado en el Teatro Calderón.

Tras el levantamiento del 18 de julio de 1936, que dio origen a la Guerra Civil, Valladolid queda en la zona nacional, siendo uno de los 12 centros del levantamiento militar. El general Saliquet se puso al frente de la capitanía general de Valladolid, sustituyendo al general Nicolás Molero Lobo. La ciudad permanecería en el bando sublevado hasta el final de la guerra, en 1939. Durante la guerra, la ciudad fue bombardeada por el ejército republicano el 19 de enero de 1938. Al conocer los hechos, el ministro de Marina y Aire, Indalecio Prieto, se encolerizó, pues la decisión había sido tomada a espaldas suyas. Dos días más tarde, los franquistas respondieron con un violento raid sobre Barcelona, que produjo 150 muertos y 500 heridos entre la población civil.

Tras la postración de los primeros años de la posguerra, desde los 50 Valladolid experimenta un importante cambio, debido a la instalación de industrias automovilísticas (como FASA - Renault) y de otros sectores (Endasa, Nicas). En los últimos años de la década de los 60 se inicia un peculiar proyecto: la construcción del Edificio Duque de Lerma, que sería el edificio más alto de la ciudad. Tres décadas después de su construcción permaneció deshabitado y en varias ocasiones a punto de ser derribado. En estas tres décadas se convirtió en un muro reivindicativo de diferentes ideas. A finales de 1997, el Ayuntamiento consiguió desbloquear todos los obstáculos y las obras se reanudaron.

Durante el régimen franquista, la absorción de miles de emigrantes procedentes del éxodo rural terracampino provoca un importante crecimiento demográfico y urbanístico. Este hecho provocó la puesta en marcha de un planeamiento urbanístico, proyectado y parcialmente ejecutado en 1938: el Plan César Cort. Como consecuencia de su aprobación, se produce la mayor pérdida de patrimonio urbano en el casco viejo de la ciudad desde el incendio de 1561: edificios antiguos, conventos y claustros, incluyendo decenas de palacios renacentistas, fueron demolidos para construir bloques de pisos de gran altura, que rompen la armonía arquitectónica de la ciudad.

Valladolid continúa su crecimiento con la llegada de la democracia a España. Con las primeras elecciones municipales democráticas (1979), llegan los socialistas a la alcaldía (el socialista Tomás Rodríguez Bolaños se mantiene como alcalde desde 1979 a 1995, año en que el Partido Popular gana las elecciones, manteniéndose actualmente en la alcaldía con Francisco Javier León de la Riva). En la década de 1980 surgen nuevos barrios residenciales (como Parquesol), que provocan un crecimiento de la ciudad en su extensión. La ciudad se convierte en capital de Castilla y León con la aprobación de una ley de las Cortes de Castilla y León, por la que se instalan en ella las instituciones básicas de la comunidad autónoma; no obstante, las Cortes se instalan de manera provisional en el Castillo de Fuensaldaña hasta 2007, año en el que se inaugura la sede definitiva, ya en la propia capital.

El escudo de la ciudad, pudo ser otorgado por Enrique IV de Castilla y su representación más antigua conocida data del año 1454. Está compuesto por cinco llamas onduladas que muchos autores afirman que tienen su origen en el incendio que sufrió la ciudad en 1561, ocho castillos incorporados en 1596, cuando se concedió el título de ciudad a la villa y está rematado por una corona real abierta, de origen medieval y rodeado por la Cruz Laureada de San Fernando.

La bandera de Valladolid es rojo carmesí, color propio de los ayuntamientos castellanos, con el escudo en el centro.

Valladolid desborda sus propios límites y salta a municipios del entorno. Esta transformación urbana ha sido definida por el catedrático emérito de Geografía urbana Jesús García como el paso «de la ciudad a la aglomeración».

Valladolid posee una población de 318.461 habitantes al 1 de enero de 2008.

Partiendo del primer dato de población recogido por el Instituto Nacional de Estadística, que data de 1842, se observa un crecimiento constante de población en toda la segunda mitad del siglo XIX, que coincide en el tiempo con la construcción del Canal de Castilla y con la llegada del ferrocarril a Valladolid.

A lo largo de los tres primeros tercios del siglo XX, Valladolid experimentó un importante aumento de población, gracias al éxodo rural. Este crecimiento, lento durante las dos primeras décadas e interrumpido por la Guerra Civil, fue especialmente significativo desde los años sesenta, con la llegada de mano de obra foránea, y supuso el momento de mayor crecimiento demográfico en la historia de la capital. Sin embargo, a partir de los años ochenta se produce un giro en esta tendencia, que supone un estancamiento en el crecimiento de la población, debido a dos motivos: el cese de los flujos migratorios que habían impulsado el crecimiento en épocas pasadas y un descenso brusco en la tasa de natalidad.

En los últimos años, la ciudad de Valladolid ha ido perdiendo población en favor de su franja periurbana, donde prolifera el crecimiento de nuevas áreas residenciales. Esta cuenta con poco más de 400.000 habitantes, y es la 20ª área de España en población. El encarecimiento de la vivienda en la capital, la falta de una política adecuada de planeamiento urbano y, como consecuencia de ello, el incremento de los problemas asociados al tráfico rodado, originaron cambios residenciales de carácter centrífugo. Las parejas jóvenes que no emigran a otras provincias optan por la adquisición de una vivienda en los municipios de la periferia, cuyo crecimiento demográfico deriva del propio vaciamiento de la ciudad (de 330.700 habitantes en 1991 a los 318.461 de la actualidad (2008)) y del asentamiento de familias procedentes, en menor medida, de otros municipios de la provincia.

En el año 2005 se produjeron en Valladolid un total de 2.600 nacimientos. Esto supone la confirmación de una tendencia ascendente que se remonta al año 1.999. Esta tasa de nacimiento es la más alta registrada desde 1992, año en el que se registraron 2.658 nacimientos. Por su parte, la tasa bruta de natalidad de Valladolid se sitúa en el 8,10‰, que es la cifra más alta desde 1992.

En 2005 se registraron 2.735 defunciones en la ciudad de Valladolid, lo que supuso un incremento con respecto a los años anteriores. Es, de hecho, la cifra más alta desde 1920, año en el que se registraron 3.206 defunciones. La tasa bruta de mortalidad se cifró en 8,52‰, siguiendo la tendencia ascendente reflejada en el número de defunciones, y es la más alta desde 1969.

Según los datos de 2002, llegaron a Valladolid un total de 9.072 personas. De este total, 2.246 procedían de la propia provincia, 1.721 de otras provincias de Castilla y León, 2.407 de otra Comunidad Autónoma y por último 2.698 personas llegaron procedentes del extranjero.

El área metropolitana de Valladolid, como tal, no está constituida ni legal ni administrativamente, aunque existen propuestas de algunos partidos para crearla. No obstante, recibe este nombre el conjunto de municipios, que, centrados en Valladolid, están definidos por las Directrices de Ordenación del Territorio de Valladolid y su Entorno (DOTVAENT), documento realizado por el instituto de urbanística de la Universidad de Valladolid a instancias de la Junta de Castilla y León.

Precisamente esta ausencia de definición legal impide conocer con certeza su tamaño, por lo que las cifras proceden de estudios independientes o de los datos indirectos de los organismos oficiales. De este modo, según el proyecto AUDES5 - Áreas Urbanas de España 2005, el área metropolitana de Valladolid cuenta con una población de 388.555 habitantes, mientras que según los datos indirectos procedentes del Instituto Nacional de Estadística (2007) su población sería de 400.400 habitantes.

La ciudad de Valladolid se encuentra en la zona noroeste de la Península Ibérica. Está situada en el centro de la Meseta Norte, división de la Meseta Central, por lo que presenta un paisaje típico, llano y con escasa vegetación. El relieve vallisoletano lo conforma una llanura interrumpida por pequeñas series de colinas que originan un paisaje montañoso de cerros testigos como el de San Cristóbal (843 m), a pocos kilómetros de la capital. Las coordenadas de la ciudad son 41º 38' N 4º 43' O y la altura media sobre el nivel del mar es de 698 msnm.

El clima de Valladolid es mediterráneo continental. Probablemente el refrán castellano "Nueve meses de invierno y tres de infierno" lo caracterice a la perfección. Esto es debido a la ubicación de la ciudad en el centro de la meseta norte, que al estar rodeada de montañas completamente, la aíslan del mar conformando un clima extremado y seco para lo que cabría esperar a casi 700 metros de altitud y a solo 190 kilómetros del mar Cantábrico en línea recta. Las montañas que delimitan la meseta retienen los vientos y las lluvias, excepto por el Oeste, por donde la ausencia de grandes montañas la deja abierta al Océano Atlántico y es por aquí, por Portugal, por donde penetran la mayoría de las precipitaciones que llegan a Valladolid. Los vientos del norte llegan a Valladolid secos y fríos, y los del sur suelen ser cálidos y húmedos, pero es por el Oeste y Suroeste por donde suele llegar la lluvia a Valladolid. Los vientos predominantes en Valladolid son los del Suroeste, y así lo vemos reflejado por ejemplo en la orientación de la pista del Aeropuerto de Villanubla.

Las precipitaciones están repartidas de forma bastante irregular a lo largo del año, si bien hay un mínimo acusado en verano y un máximo en otoño y primavera. La precipitación anual es de 435 mm y la humedad relativa media a lo largo del año es del 65%. Al año hay 2.534 horas de sol y 71 días de lluvia.

Las temperaturas son bastante extremas, con diferencias bastante importantes entre el día y la noche, con una media anual de 12,3°C. Los inviernos son fríos con frecuentes nieblas y heladas (61 días de heladas de media). La ciudad cuenta con 8 días de nieve al año; aunque son infrecuentes las grandes nevadas, por la particular situación geográfica de la ciudad, no son tampoco imposibles. Los veranos son, por lo general, calurosos y secos, con máximas en torno a los 30°C, pero mínimas frescas, superando ligeramente los 13°C. Los récords de temperaturas son los 40.2°C, del 19 de julio de 1995, y los -11,5°C del 14 de febrero de 1983, medidos en el observatorio de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) situado el barrio de Parquesol, el más alto de la ciudad. Aunque este dato sea el oficial, en la ola de frío de enero de 1971, concretamente el 3 de dicho mes, se alcanzaron los -16,4°C, pero al registrarse en otro observatorio, no figura en los registros de la AEMET. Sí es así en el caso de Villanubla, cuya mínima absoluta se produce en esta ola de frío, alcanzándose, el día 3 de enero de 1971, -18,8°C. En el observatorio de Villanubla las temperaturas son más bajas, debido a que se encuentra a 849 metros de altitud, unos 150 metros más que la ciudad.

Hidrográficamente, Valladolid se encuentra emplazada en la cuenca del Duero.

Como se indicaba anteriormente, el origen más probable del nombre de la ciudad proviene de la expresión celta Vallis tolitum (Valle de Aguas), y es que Valladolid se encuentra enmarcada en la confluencia del río Pisuerga con el río Esgueva. Este último atravesaba la ciudad en dos ramales, hasta que a finales del siglo XIX se llevó a cabo su canalización. Además, también el río Duero atraviesa el municipio por el núcleo de Puente Duero, al sur de Valladolid.

El Pisuerga, principal río de la ciudad, ofrece en la actualidad diversas opciones de ocio y cultura. La embarcación "La Leyenda del Pisuerga" permite realizar un viaje por el río, desde la Estación de Embarque, situada en el Parque de las Moreras, río abajo, hasta la vecina localidad de Arroyo de la Encomienda. Se trata de un barco de 25 metros de eslora y 6 de puntal. Durante el trayecto se puede observar de cerca la flora y fauna del Pisuerga. Además, Valladolid dispone de una playa artificial, la Playa de las Moreras, que permite a los vallisoletanos tomar el sol en pleno centro e incluso darse un chapuzón en el propio Pisuerga.

Valladolid también cuenta con dos canales artificiales: el Canal de Castilla, realizado entre mediados del siglo XVIII y el primer tercio del XIX para facilitar el transporte del trigo de Castilla hacia los puertos del norte; y el Canal del Duero, construido en el siglo XIX para asegurar el abastecimiento de agua a la capital y permitir la creación de superficies de regadío al sur de la ciudad.

Como capital de Castilla y León, Valladolid alberga la sede de las Cortes de Castilla y León, la Junta de Castilla y León y las sedes de las doce consejerías.

La nueva sede de las Cortes de Castilla y León fue inaugurada en junio de 2007. Se encuentra en la Avenida de Salamanca, en el barrio residencial Villa de Prado, y es obra del arquitecto granadino Ramón Fernández Alonso. La anterior sede se encontraba de forma provisional en el Castillo de Fuensaldaña, en la localidad vallisoletana de Fuensaldaña.

La ubicación del ejecutivo regional, presidido por Juan Vicente Herrera, se encuentra en el colegio de la Asunción. Dicho edificio está ubicado en la plaza de Castilla y León del Barrio de Covaresa, mientras que las sedes de las diferentes consejerías se encuentran repartidas en diferentes puntos de la ciudad.

La Diputación Provincial de Valladolid también tiene su sede en la ciudad, concretamente en el Palacio de Pimentel. Tras las elecciones municipales de 2007 está presidida por Ramiro Ruiz Medrano, del Partido Popular.

Valladolid está gobernada por el alcalde y los concejales, que componen la corporación municipal, que tiene a su cargo el municipio. El Ayuntamiento de Valladolid tiene su sede en la Plaza Mayor, en el edificio de la Casa Consistorial. Los concejales son elegidos cada cuatro años, mediante sufragio universal, por los mayores de 18 años. El actual alcalde es Francisco Javier León de la Riva, del Partido Popular (PP).

Con la renovación del padrón municipal de habitantes que se realizó en el año 1986, se procedió a dividir oficialmente la ciudad en diferentes zonas, pues antes de esta fecha ya existía una división popular, en barrios, que no tenía ninguna función administrativa. Para ejecutar esta división se emplearon diferentes criterios, tales como la continuidad física del territorio, criterios sociológicos y la denominación popular de las mismas.

A partir de ese momento la ciudad se divide en un total de doce distritos, que a su vez se subdividen en cuarenta y siete zonas estadísticas, no necesariamente coincidentes con los barrios tradicionales.

Además, Valladolid se divide en cinco entidades singulares de población, entendiéndose por esto cualquier área habitable del municipio que se encuentre diferenciada del núcleo principal de población, y que recibe una denominación específica que la identifica. Estas cinco entidades de población son: (1) Valladolid, (2) Pinar de Antequera, (3) Puente Duero, (4) Navabuena y (5) El Rebollar.

Tras su repoblación, y una vez el valle se vio libre de la ocupación árabe, la ciudad comenzó a expandirse. A finales del siglo XI comenzaron a aparecer una gran variedad de barrios de carácter gremial, que fueron estableciéndose en distintas zonas, abriéndose calles bajo la influencia directa de la cuestión económica. Por estas fechas, se celebraban en Valladolid ferias de periodicidad anual, a las que habitualmente concurrían hombres de negocio de diversos lugares.

En los inicios del siglo XIV, atraídos fundamentalmente por el bullicio comercial, la actividad agrícola y la atención que en la Villa favorecía la Corte, vinieron a Valladolid gentes, no solo de territorios hispánicos, sino también de otros países, de ascendente cristiano, judío o mudéjar, que compartían el mismo espacio geográfico.

En el siglo XVI, la ciudad fue la capital del Reino, y en ella se centralizaron los principales órganos político-administrativos. A ello se sumó el hecho de que Felipe II, poco antes de morir, otorgó a Valladolid el título de ciudad, y, aunque mediado el siglo XVI se trasladó la capital a Madrid (hasta 1601), Valladolid siguió conociendo un momento de gran esplendor económico.

A partir de la definitiva marcha de la Corte, en tiempos de Felipe III, la ciudad padeció en los siglos siguientes una etapa de cierta decadencia, apenas mitigada por los efectos de la Ilustración, protagonizada por un fuerte descenso demográfico, y sobre todo una paulatina depresión económica.

Valladolid no experimentaría grandes cambios hasta la segunda mitad del siglo XIX, momento en el que renació con la ayuda de la industria harinera y el desarrollo de las comunicaciones, que favorecieron el transporte de la producción y de las importaciones. La llegada del ferrocarril a Valladolid y el funcionamiento del Canal de Castilla, constituyeron la piedra angular de este despegue urbano. También se desarrolló el sistema financiero; aparecieron las primeras sociedades de crédito, y en 1855 se crea el Banco de Valladolid.

En 1864 se da una grave crisis económica, produciéndose el hundimiento del Banco de Valladolid y la aparición de hambrunas. En el último tercio del siglo XIX, la ciudad, aún marcada por la crisis, avanza muy lentamente. El sector secundario es minoritario, mientras que el terciario se sitúa al frente de los sectores productivos.

Ya en el siglo XX, la década de los 50 conoció un potente desarrollo industrial, en torno, fundamentalmente, a la fabricación de automóviles; y también comercial, como consecuencia de lo anterior. En la actualidad, la industria vallisoletana continúa fundamentalmente ligada a la industria del automóvil. En paralelo con esa producción de gran escala, varios polígonos urbanizados albergan a pequeñas y medianas empresas, dedicadas a suministros de todo tipo para el mercado español. El comercio es otra de las grandes fuentes económicas de la ciudad, que debido a esa secular tradición, cuenta, desde 1965, con la Feria Internacional de Muestras para exhibir las constantes innovaciones en el sector.

El principal sector económico de Valladolid es el sector servicios, que da trabajo a 104.168 personas, lo que representa el 72,7% de los trabajadores vallisoletanos afiliados a la Seguridad Social. Asimismo, el 82,5% de los centros de trabajo de la ciudad corresponde a empresas del sector terciario. La rama con mayor número de establecimientos es la de comercio al por menor de productos no alimenticios, que representa más del 50% del total.

A continuación se sitúan el sector de la industria y la construcción: 22.013 personas están empleadas en centros de trabajo industriales y 15.710 encuentran trabajo en el sector de la construcción, lo que representa el 15,4% y el 11% del total de trabajadores, respectivamente. Por centros de trabajo, el 6% corresponde a centros industriales y el 10,3% a empresas de la construcción. La industria predominante de la ciudad corresponde a los sectores derivados de las actividades agrarias, metalúrgica, la industria del automóvil, químicas, de la construcción, artes gráficas, etc. Valladolid es la ciudad más industrializada de Castilla y León por delante de Burgos.

Por último, la actividad agrícola, muy minoritaria, da empleo a 1.491 personas, apenas el 1% del total, con tan solo 153 centros de trabajo (el 1,2%) dedicados a esta actividad. De esta escasa dedicación agrícola, el tipo de cultivo predominante es de secano, representado en la producción de trigo, cebada y remolacha azucarera, principalmente.

La educación en Valladolid depende de la Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León, que asume las competencias de educación a nivel regional, tanto en los niveles universitarios como en los no universitarios. Según datos de la propia Consejería, se calcula que en el curso académico 2005-2006 el total de estudiantes no universitarios fue superior a los 52.000, los cuales tienen a su disposición 141 centros de enseñanza, con 2.399 aulas y 4.487 profesores.

En la actualidad, la Universidad de Valladolid cuenta con cuatro campus en la ciudad: Huerta del Rey, Centro, Río Esgueva y Miguel Delibes. Repartidos en sus 25 facultades y centros asociados, unos 2.000 profesores dan clase a más de 30.000 alumnos matriculados.

Dispone, además de los 25 centros, de una serie de edificios administrativos, como por ejemplo el Palacio de Santa Cruz, donde se encuentra el rectorado, y el Museo de la Universidad de Valladolid (MUVa), La Casa del Estudiante, donde están el resto de los servicios administrativos, o el CTI (Centro de Tecnologías de la Información), que se encuentra en el edificio de la Residencia Universitaria Alfonso VIII, junto a la Facultad de Ciencias.

Valladolid cuenta con 410 equipamientos sanitarios, entre los que se encuentran tanto ambulatorios, como centros de salud u hospitales, de carácter tanto público como privado.

Los dos hospitales públicos de Valladolid, ambos dependientes de SACYL (Sanidad de Castilla y León), son el Hospital Clínico Universitario de Valladolid, con 777 camas, y el Hospital Río Hortega, con 589. Se ha construido un tercer hospital en el barrio de Las Delicias, el nuevo Río Hortega, que abrió sus puertas en enero de 2009.

Además de la cobertura sanitaria, la Universidad de Valladolid cuenta con una Escuela Universitaria de Enfermería y una Facultad de Medicina, en la que se imparten los estudios de Medicina, Logopedia y Nutrición y Dietética. Los estudios de Medicina en Valladolid se remontan al siglo XV, y la ciudad cuenta con la segunda Real Academia de Medicina más antigua de España. Asimismo, en Valladolid se encuentra la sede del Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina.

Asociados a la institución universitaria, se encuentran diversos centros de investigación sanitaria: el Instituto de Oftalmología Aplicada (IOBA), creado en 1994; el Instituto de Farmacoepidemiología (IFE), dedicado a la investigación sobre la seguridad y los efectos de los medicamentos en la población; el Instituto de Ciencias Médicas (ICIME); el Instituto de Biología y Genética Molecular (IBGM), adscrito al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) o el Centro Nacional de la Gripe.

Cerca del río Pisuerga, junto con el que por mucho tiempo fue el único camino de entrada a la ciudad, el Puente Mayor, atravesando las calles de la antigua judería de la ciudad, se disponen una serie de plazas y calles con abundancia de antiguos templos y edificios nobiliarios civiles. En este entorno se emplazan el Palacio de los Condes de Benavente, en la plaza de la Trinidad, la conventual calle de Santo Domingo de Guzmán y la iglesia de San Agustín, reconvertida hoy en archivo municipal.

En la Plaza de San Pablo, núcleo de la vida cortesana en tiempos de Felipe III y que vio nacer a su predecesor Felipe II, se halla la Iglesia de San Pablo, que presenta una fachada de Simón de Colonia, en estilo gótico isabelino, que se asemeja a un retablo en bajorrelieve de piedra. El interior corresponde al último periodo del estilo gótico.

En el lateral opuesto de la plaza, el Palacio Real, residencia de los monarcas españoles desde Carlos I a Isabel II, y también de Napoleón Bonaparte durante la Guerra de Independencia, ha llegado al presente con numerosas alteraciones estructurales de sus primitivas tracerías, concluidas en 1527. En la fachada, con torres a los extremos, sus dos primeras alturas exhiben una marcada sobriedad de motivos, que dio en llamarse herreriana, y la tercera planta, el ritmo alternante palladiano.

La calle Cadenas de San Gregorio alberga las cuatro dependencias del Museo Nacional de Escultura: el Colegio de San Gregorio, la Iglesia de San Benito el Viejo, el Palacio de Villena y el Palacio del Conde de Gondomar (Casa del Sol).

Junto al Palacio de Villena, en la calle Fray Luis de Granada, se encuentra la casa donde nació y vivió el poeta romántico José Zorrilla, y que acoge la Casa Museo de Zorrilla.

La esquina con la calle de Las Angustias está ocupada por el Palacio de Pimentel, en el que, por no contar entonces la emperatriz Isabel con residencia propia en Valladolid, nació, en 1527, Felipe II. El edificio, construido en ladrillo, tiene dos notables detalles en piedra: la portada con arco carpanel y la esquina con ventana angular plateresca.

En las inmediaciones, la iglesia de San Martín destaca por su esbelta torre, realizada en traza románica a principios del siglo XIII. Por su parte, el severo clasicismo impera en la fachada de la Iglesia Penitencial de Nuestra Señora de las Angustias, erigida a principios del siglo XVII.

Frente a este último templo, el Teatro Calderón fue proyectado por Jerónimo de la Gándara con un proyecto de sala a la italiana, e inaugurado en 1864. Detrás del teatro se encuentra el Palacio Arzobispal, que fue propiedad del Juan de Villasante y María de Villarroel, construido a mediados del XVI. En 1857 se convirtió en sede del primer arzobispo vallisoletano, Luis de la Lastra y Cuesta.

Con origen en el trazo a cordel de las calles con soportales que sucedieron al incendio de 1561, el llamado núcleo histórico de Valladolid se articula a partir de la Plaza Mayor mediante los siete viales que la atraviesan.

Urbanizada en el siglo XVI, la Plaza Mayor de Valladolid es la primera plaza mayor regular de España, y sirvió de modelo, desde el siglo XVII, para otras muchas en España y Sudamérica: en el siglo XIX, la antigua Plaza del Mercado se convirtió en centro cultural, político, económico y social de la ciudad.

En 1908 abrió sus puertas la actual Casa Consistorial, un palacio de cuatro torres, planta rectangular y patio interior, de cuyo frontal sobresale una tribuna que soporta el balcón principal. Este edificio es obra de Enrique María Repullés, inspirado en el proyecto de Antonio de Iturralde, pero modificándolo para imitar los modelos de la arquitectura renacentista española.

Frente a la Casa Consistorial, en el lugar que ocupó hasta el siglo XIX el Convento de San Francisco, donde falleció Cristóbal Colón, se encuentra el Teatro Zorrilla. El teatro fue inaugurado en octubre de 1884, con la obra Traidor, inconfeso y mártir, contando con la presencia del propio autor de la obra José Zorrilla, y del poeta vallisoletano Emilio Ferrari.

En uno de los laterales de la Casa Consistorial, la Iglesia de Jesús mantiene una fachada de modelo neorrománico de tipo catalán, en ladrillo prensado.

Atravesando la Plaza de la Rinconada, a espaldas del edificio del Ayuntamiento, en la que se levanta el Palacio de Correos y Telégrafos, se accede a la Iglesia de San Benito el Real, de la orden benedictina, uno de los templos más antiguos de Valladolid. Fue erigido sobre el antiguo Alcázar Real, y está realizado en estilo gótico, aunque la fachada es posterior: fue diseñada por Rodrigo Gil de Hontañón a mediados del siglo XVI. En el interior destaca la reja del mismo siglo, que abarca las tres naves de la iglesia. Junto a éste se halla el Mercado del Val, que data del siglo XIX.

Muy cerca, la Iglesia de San Miguel y San Julián, sobre el punto topográfico más alto de la ciudad, fue templo de la Compañía de Jesús en Valladolid, como lo atestiguan la fachada y la estructura interior, conformes al modelo romano. En su interior se pueden contemplar obras de Gregorio Fernández y relieves de Adrián Álvarez y Francisco del Rincón.

En la misma calle de San Ignacio se conservan algunos de los muchos palacios edificados en esta zona en tiempos de Felipe II, tales como el Palacio del marqués de Valverde, en cuyo exterior destaca una ventana en ángulo y la decoración de medallones, y el Palacio de Fabio Nelli, obra del clasicismo renacentista de Juan de Lastra y Diego de Praves. Junto a estos palacios, por una pequeña entrada, se accede a la Plaza del Viejo Coso, la primitiva plaza de toros de Valladolid.

En la Plaza de las Brígidas se encuentra el Convento de las Brígidas, antigua casa del Licenciado Butrón, convertido ahora en el Archivo General de Castilla y León. La iglesia adosada tiene una fachada de ladrillo de uniones a regla.

La Iglesia Penitencial de Nuestra Señora de la Vera Cruz, en el extremo de la Calle Platerías, fue diseñada por Diego de Praves en 1596. En su interior hay esculturas procesionales en madera policromada, pertenecientes a la Cofradía de la Vera-Cruz.

A orillas del ramal meridional del río Esgueva, fue erigida por Pedro Ansúrez la Colegiata de Santa María, destinada a ser en el futuro el templo catedralicio. Cuando las voluntades real y papal confluyeron, en 1596, el título de ciudad llevó aparejada la construcción de la iglesia-cátedra del obispo y el surgimiento del consiguiente núcleo urbano a su alrededor.

En la Plaza de la Universidad se levanta el edificio principal de esta institución. El edificio histórico de la Universidad de Valladolid fue construido en el siglo XVIII según la traza de Fray Pedro de la Visitación; su decoración escultórica es obra de Antonio Tomé e hijos.

Muy cerca se levanta, desde el siglo XII, la Iglesia de Santa María La Antigua, en la que aún se conservan una elevada torre románica rematada con un chapitel apiramidado y un claustro del siglo XIII. El resto de la estructura y el interior son de estilo gótico.

A medio camino entre estos lugares y la Plaza Mayor, se conserva el Pasaje Gutiérrez, galería comercial construida en 1885 al estilo europeo del momento, siguiendo el diseño de Jerónimo Ortiz de Urbina. Cerca del Pasaje, se encuentra la Iglesia de El Salvador, donde, según la tradición, fue bautizado el patrón de Valladolid, San Pedro Regalado.

Bordeando el Campo Grande, en la Acera de Recoletos, gran arteria de expansión de la burguesía, se mantienen edificios de finales del siglo XIX y principios del XX: la Casa Mantilla, de 1891, de estilo ecléctico, con inspiración renacentista, o la modernista Casa del Príncipe, de 1906.

Tras atravesar la Acera de Recoletos se llega a la Plaza de Colón, donde hasta el siglo XIX se ubicó el Convento de San José. A unos metros de la plaza se encuentra la Estación de Valladolid-Campo Grande, la principal estación de ferrocarril de la ciudad.

Rodeando el Campo Grande, en el Paseo de Filipinos, la Iglesia de San Juan de Letrán destaca por su fachada y sus bóvedas cubiertas con yeserías barrocas, ambas del siglo XVIII, obra de Matías Machuca; el cuerpo de la iglesia es de finales del XVII.

Del siglo XVIII es también el Convento de los Agustinos Filipinos. El edificio, cuya fachada encara con la puerta posterior del Paseo del Príncipe del Campo Grande, fue diseñado por Ventura Rodríguez.

Siguiendo el recorrido alrededor del parque, encontramos la Academia de Caballería, que data de 1915 y es un edificio historicista rematado por chapiteles similares a los que caracterizaron a los palacios de los Austrias.

Junto a la Academia de Caballería, la Plaza de Zorrilla es un punto clave en el trazado urbano vallisoletano. Presidida por la Estatua de Zorrilla, obra de Aurelio Carretero, la Plaza Zorrilla enlaza las principales calles de Valladolid: la anteriormente mencionada Acera de Recoletos, el Paseo de Zorrilla, principal bulevar de la ciudad, la Calle Santiago, que desemboca en la Plaza Mayor y las calles Miguel Íscar, Duque de la Victoria y la Plaza España.

Cristóbal Colón murió en Valladolid, el 20 de mayo de 1506. El Ayuntamiento decidió en 1968 levantar una edificación en estilo gótico-isabelino que reprodujese una casa palaciega propiedad de Diego Colón, hermano menor del Almirante, ubicada en la ciudad de Santo Domingo, en la República Dominicana. Este edificio alberga hoy la Casa Museo de Colón.

En la misma calle, en la acera opuesta, la Iglesia de la Magdalena, del siglo XVI, luce en su fachada un gran escudo en piedra, blasón de su patrón, el virrey del Perú y obispo, Pedro de la Gasca. En el interior se pueden contemplar el retablo Mayor, el de Santiago, y el sepulcro en alabastro del mencionado obispo, obra de Esteban Jordán.

El Palacio de Santa Cruz, primer edificio renacentista de España, erigido a partir de 1486 por el arquitecto Lorenzo Vázquez de Segovia con el patrocinio del cardenal Pedro González de Mendoza, presenta una portada de arco de medio punto y un patio de tres pisos, dos en estilo gótico y el tercero de matices barrocos, consecuencia de una reforma del siglo XVIII. En su biblioteca, a la que se accede por una puerta plateresca, se conservan en sus estanterías de madera dorada en dos pisos, valiosos documentos, entre ellos el Beato de Valcabado, del año 970.

En las cercanías, el Monasterio de las Huelgas Reales, de estilo palladiano, conserva un arco mudéjar del que fuera palacio de la reina de Castilla María de Molina. Y en el Convento de Santa Clara, del siglo XV, contrasta la severidad franciscana del exterior con las yeserías barrocas del XVII.

El Convento de las Descalzas Reales fue encargado por Felipe III y Margarita de Austria, en el siglo XVII; tiene un torreón de tres alturas, de tipo palacial, con celosías en los balcones. En el interior es posible apreciar el claustro de estilo toscano, y, en la iglesia, el retablo realizado conjuntamente por Juan de Muniátegui, Gregorio Fernández y Santiago Morán.

El Palacio de los Vivero, construido en el siglo XV, encabeza un complejo de edificios que fue agrandándose a la medida de las necesidades de la administración de justicia. Los Reyes Católicos contrajeron en él matrimonio (1469), y luego decidieron su destino como Real Audiencia y Chancillería.

La escultura en Valladolid está protagonizada por obras que representan a ilustres personajes a los que se les ha recordado de esta manera. Así, en el año 1887 se instaló en la Plaza de la Universidad la estatua de Miguel de Cervantes en pie, con traje de época, pluma y libro en ristre, realizada por Nicolás Fernández de la Oliva. El escritor José Zorrilla también posee una escultura en la plaza que lleva su nombre. El fundador de la ciudad, el conde Pedro Ansúrez, cuenta con una estatua en el centro de la Plaza Mayor, realizada en 1903 por Aurelio Carretero. El Monumento a Colón, obra del artista Antonio Susillo, e inaugurado en 1905, recuerda a la figura del descubridor.

También destacan las esculturas que adornan el Campo Grande de Valladolid, y cerca de él, a la entrada de la Academia de Caballería, el monumento a los Cazadores de Alcántara, de 1931, obra de Mariano Benlliure.

En otro punto de la ciudad, preside la Plaza de San Pablo una estatua de Felipe II; realizada en 1964 por Federico Coullaut-Valera, es copia de la que está en la Plaza de la Armería de Madrid e imita el modelo de Pompeyo Leoni. A la entrada de la calle Cadenas de San Gregorio, se instaló, en 1982, la escultura en hierro Lo profundo es el aire, de Eduardo Chillida, un homenaje al poeta vallisoletano Jorge Guillén.

Entre las esculturas a "escala humana" destacan El Comediante, en la Plaza de Martí Monsó, obra de Eduardo Cuadrado; la escultura de Rosa Chacel que se encuentra en uno de los bancos de los jardines del Poniente y que fue realizada por Luis Santiago Pardo en 1996. Otros ejemplos son El Encuentro, obra de Feliciano Álvarez Buenaposada, que se encuentra desde 1997 en la Plaza Madrid; la titulada Candia, situada en el Parque Ribera de Castilla; el monumento al torero Fernando Domínguez, en la plaza de toros; la escultura Baile en bronce, homenaje al bailarín Vicente Escudero; o las dedicadas a Einstein y a Pío del Río Hortega, en la plaza del Museo de la Ciencia.

Entre las nuevas construcciones cabe destacar las instaladas en la prolongación del Paseo de Zorrilla: Stage Set for a Film (Decorado para una Película), de Dennis Oppenheim; las Puertas de Valladolid, de Cristóbal Gabarrón; y la Columna forma de sonido, de Lorenzo Frechilla. Otra es el Monumento al IV Centenario de la ciudad de Valladolid, construida en 1999 por Ángel Mateos Bernal, situada frente al recinto ferial de Castilla y León, en la Avenida de Salamanca.

En otras ocasiones las esculturas comparten su protagonismo con el agua, en fuentes como la de Los Colosos (Pedro Monje, 1996), en la Plaza de la Rinconada; la Fuente de las Sirenas (Concha Gay, 1996), en la Plaza de Martí Monsó; la titulada Jorge Guillén y la infancia (Luis Santiago Pardo, 1998), situada en la glorieta central de los jardines del Poniente; la Fuente Dorada (Fernando González Poncio, 1998), en la plaza del mismo nombre; y otras.

El parque más antiguo y más emblemático de la ciudad es el Campo Grande; se trata de un gran jardín romántico, ubicado en pleno centro de Valladolid, ideado en su actual fisonomía por Miguel Íscar, alcalde de Valladolid entre 1877 y 1880. Acoge una gran variedad de árboles que constituyen un verdadero jardín botánico. Habitan diferentes aves y son famosos los pavos reales y, recientemente, las ardillas.

Se trata de un sencillo jardín en cuyo centro hay dos pérgolas que albergan una pequeña plaza en la que se encuentra una fuente que recuerda la obra del escritor vallisoletano Jorge Guillén.

A lo largo del curso del Pisuerga también abundan las zonas verdes. Comenzando por el norte, el Parque Ribera de Castilla, con una superficie de 12 hectáreas, está poblado de distintas especies de chopos, álamos o tilos. Siguiendo el discurrir del agua, el Parque de las Moreras cuenta con varios paseos, zonas deportivas y una playa fluvial. Junto a él se encuentra la Rosaleda Francisco Sabadell, un pequeño jardín exclusivamente formado por rosas.

Otras zonas verdes son el Pinar de Antequera, principal recurso natural de la capital vallisoletana; el parque de Las Norias de Santa Victoria, que ocupa las antiguas instalaciones de la fábrica azucarera Santa Victoria; o el Jardín Botánico de la Victoria, que cuenta con 30 especies distintas de árboles junto con una muestra de especies autóctonas.

Anualmente se celebra la Semana Internacional de Cine de Valladolid (SEMINCI), a finales de octubre. Creada en 1956 como «Semana de cine religioso de Valladolid», se celebraba en Semana Santa, evolucionando hasta convertirse en uno de los principales festivales de cine de España, teniendo como objetivo la difusión y promoción de películas de categoría artística, que contribuyan al conocimiento de la cinematografía mundial. El festival tiene su sede principal en el Teatro Calderón, donde se celebran la gala de inauguración, la proyección de películas de la Sección Oficial y la gala de clausura, en la que se entrega la Espiga de Oro, principal galardón del festival. Por la SEMINCI han desfilado personajes del mundo cinematográfico, como Ken Loach, Brad Pitt, Kenneth Branagh, Ang Lee, Sophia Loren, Julie Christie, John Cleese, María de Medeiros, Liv Ullmann, Abbas Kiarostami, Atom Egoyan o Mira Sorvino.

La Fundación Casa de la India en España, constituida en marzo de 2003, inauguró su sede en otoño de 2006, una vez concluidos la rehabilitación y el acondicionamiento de su sede, en clave contemporánea. El edificio es una casa de dos plantas, en ladrillo rojo, cuenta con aulas para programaciones académicas y culturales, salón de actos, biblioteca con sala de lectura y espacio multimedia, sala de exposiciones, oficina de información y un jardín dotado de escenario para la realización de actos en el exterior.

La Casa de la India, en unión con los centros homólogos de Londres y Berlín, es una institución cultural creada para favorecer el diálogo entre los pueblos de la India y España, y para promover el desarrollo de sus relaciones en los ámbitos culturales, sociales e institucionales.

A lo largo del año se celebran numerosos eventos culturales en la ciudad. Cronológicamente, el primer fin de semana después de la festividad de Reyes conjuntamente entre el consistorio vallisoletano y el barrio de Puente Duero se celebra la concentración motorista invernal Pingüinos, la más numerosa de Europa, en la que se realizan todo tipo de actividades relacionadas con el mundo de las dos ruedas.

Entre finales de abril y principios del mes de mayo se celebra en el paseo central del Campo Grande la Feria del Libro de Valladolid. En su cuadragésima edición, la feria congregó a más de 130 autores de todo el mundo (Fernando Savater, Juan Manuel de Prada o Antonio Gamoneda entre otros). Anteriormente y en el mismo escenario se celebra también la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión en la que participan más de 20 librerías de toda España.

Durante el mes de mayo se desarrolla la Semana del Renacimiento, con la celebración de un mercado renacentista, con la recreación de sabores, olores y personajes del Valladolid del siglo XVI. Estos días además se teatraliza por las calles La Ruta del Hereje, popularizada tras la obra de Miguel Delibes, mientras que los restaurantes ofrecen menús gastronómicos rescatados del siglo XVI y actualizados por restauradores vallisoletanos. También en mayo se celebra el Festival Internacional de Teatro y Artes de Calle de Valladolid (TAC). Los espectáculos son nacionales y extranjeros, concebidos para ser exhibidos en espacios sin butacas.

En junio tiene lugar el Encuentro Internacional de Maestro Escultores de Arena que reúne a maestros escultores procedentes de diferentes países elaborando sus obras de cara al público. En julio se desarrolla el programa Noches en San Benito en el que se celebran espectáculos de música, teatro y danza. Al finalizar estos espectáculos, durante el mes de agosto, se celebra asimismo un ciclo de proyecciones de cine al aire libre.

En 2007 se ha creado un ciclo denominado Música en la Catedral, aprovechando la adquisición de un órgano electrónico Allen en detrimento del antiguo órgano de la Catedral construido en dos fases (1904 y 1932) por Aquilino Amezua y Leocadio Galdós y que es un valioso instrumento con tres teclados y pedal y 36 juegos, de estilo romántico-sinfónico.

Se ha celebrado en 2007 la primera edición de la Bienal de Escultura de Valladolid, de escultura contemporánea, que viene a complementar al Museo Nacional de Escultura Policromada de la ciudad.

Por último, se celebran las Fiestas Patronales de San Pedro Regalado, en plena primavera -13 de mayo-, con una corta celebración en la que en la que el acontecimiento taurino, la gastronomía y la música son los principales protagonistas y la Feria y Fiestas de Nuestra Señora de San Lorenzo que se celebran a principios de septiembre cuyo día central es el 8 de septiembre festividad de la patrona. El programa da paso a diversas actuaciones musicales, teatro, ferias gastronómicas, corridas de toros, citas artesanales, fuegos de artificio o exposiciones entre otras actividades. Durante esta semana festiva destaca la Feria de Día, los conciertos de la Plaza Mayor y la Partydance, un desfile de trailers por las calles de la ciudad, inspirado en la Love Parade de Berlín.

Valladolid es conocida como la cuna del español, tiene fama de ser el lugar donde se habla el mejor castellano. Este hecho se está concretando en el fomento de iniciativas para la creación de centros especializados en la enseñanza de la lengua española para extranjeros. Pero a pesar de esta fama, el habla de los vallisoletanos se caracteriza por rasgos diatópicos como el leísmo, el laísmo y otros propios del dialecto castellano septentrional.

Valladolid acogió en el año 2001 el II Congreso Internacional de la Lengua Española que se desarrolló bajo el título «El español en la Sociedad de la Información» entre el 16 y el 19 de octubre de dicho año.

Hasta 4 premios Cervantes, la máxima distinción literaria en lengua castellana, están vinculados a Valladolid: Miguel Delibes, Jorge Guillén, Francisco Umbral y José Jiménez Lozano (los dos primeros son de hecho naturales de la ciudad). Otros autores destacados nacidos en la ciudad son José Zorrilla, Gaspar Núñez de Arce, Rosa Chacel, Gustavo Martín Garzo, Blas Pajarero o Fernando de Orbaneja.

La Semana Santa en Valladolid, con tallas policromadas de gran valor artístico de maestros como Juan de Juni, Gregorio Fernández o Alonso Berruguete, atrae anualmente a visitantes de toda España y el resto del mundo.

En la Semana de Pasión, y siempre que no haya lluvia, las diecinueve cofradías vallisoletanas procesionan por el casco histórico de la ciudad. La historia de la Semana Santa en Valladolid se remonta al siglo XV, si bien anteriormente hubo procesiones en el interior de los conventos, donde nacieron las cofradías más antiguas como Santa Vera Cruz, Angustias, La Piedad, La Pasión y Nuestro Padre Jesús Nazareno.

Durante la Semana Santa vallisoletana se pueden contemplar por las calles una de las principales exposiciones de imaginería religiosa del mundo, tallas que han permitido que la Semana Santa de Valladolid sea declarada de Interés Turístico Internacional.

Pasos como la Virgen de las Angustias, una de las principales tallas de Juan de Juni, La Sagrada Cena, de Juan Guraya, La Oración del Huerto, de Andrés de Solanes, El Señor Atado a la Columna y El Descendimiento, de Gregorio Fernández, o Las lágrimas de San Pedro, de Pedro de Ávila, recuerdan al ciudadano el vínculo existente entre la religión y el arte.

La Semana Santa de Valladolid no sólo se distingue por la singularidad artística de sus pasos sino también por la sobriedad, el silencio y el respeto que reina en cada acto.

Dentro de la Semana de Pasión vallisoletana destacan actos como el Pregón y el Sermón de las Siete Palabras que transforma la Plaza Mayor de Valladolid en un escenario que parece remontarse al siglo XVI y la Procesión General de la Sagrada Pasión del Redentor del Viernes Santo que hace un recorrido desde la Última Cena hasta la soledad de la Virgen y en el que se pueden contemplar los 32 conjuntos escultóricos más importantes.

La gastronomía vallisoletana se engloba dentro de la gastronomía castellana. En ella ocupa un lugar preferente la carne y los asados; uno de los platos más típicos es el asado de lechazo condimentado con agua y sal y cocinado en horno de leña. Junto al lechazo, el cochinillo o el cabrito y los alimentos de la caza como perdices, codornices y conejo, se cocinan aquí braseados o escabechados. El queso de la zona se elabora con leche de oveja, lo que significa un fuerte sabor en varios grados de curación.

Naturalmente se trata de platos que necesitan para su completo disfrute del pan y del vino, dos elaboraciones que desde hace siglos se elaboran en esta zona. Se pueden degustar decenas de texturas de pan de cereal castellano. De ellos, el más famoso es el pan "lechuguino" pero también destacan el pan de picos o el cuatro canteros. En Valladolid pueden degustarse vinos de gran calidad como son los adscritos a las cuatro denominaciones de origen de la provincia vallisoletana: los tintos de la Denominación de Origen Ribera del Duero, los blancos de Rueda o los rosados de la Denominación de Origen Cigales y la de Toro.

Un buen postre empieza en Valladolid por la repostería salida de las manos artesanas de los conventos y se complementa con el café de puchero. Se puede acompañar de pastas artesanales, como los mantecados de Portillo (popularmente conocidos como zapatillas) o con los bizcochos de Santa Clara, los empiñonados, los buñuelos de crema o las almendras garrapiñadas.

Valladolid es el centro del deporte no sólo en Castilla y León sino también en todo el interior de España pues es la única ciudad junto con Madrid que posee equipos de los deportes más populares de España en las élites de las competiciones deportivas. Así mismo Valladolid es uno de los centros más importantes del rugby nacional pues en esta ciudad se encuentran dos de los equipos más importantes de la liga española que históricamente han aportado numerosos jugadores a la selección española de rugby.

Los equipos más representativos de la ciudad son: el Real Valladolid con una larga trayectoria en la primera división del fútbol español, campeón de 1 Copa de la Liga en 1984 y 2 veces subcampeón de la Copa del Rey de Fútbol. El club disputa sus partidos locales en el Nuevo José Zorrilla. También destacan el Club Balonmano Valladolid que ha ganado una Copa ASOBAL y dos ediciones de la Copa del Rey de Balonmano, el CB Valladolid, uno de los equipos históricos de la liga ACB, y los dos equipos de rugby antes mencionados el VRAC y el Cetransa El Salvador, siendo este último el que más triunfos ha brindado a los vallisoletanos.

La oferta deportiva de Valladolid se completa con equipos de tenis de mesa (Collosa Telecyl), baloncesto sobre ruedas (BSR Valladolid), fútbol sala, hockey (Dismeva Valladolid) y piragüismo sobre el Pisuerga entre otras muchas disciplinas. Además la ciudad acoge a deportistas de alto nivel como Mayte Martínez, Rubén Baraja, Laura López, Isaac Viciosa, Roldán Rodríguez y jóvenes atletas como Álvaro Rodríguez y Mohamed Elbendir.

Valladolid ha acogido eventos deportivos relevantes como la Copa Mundial de Fútbol de 1982, el Campeonato de Europa de Fútbol sub-21 o la Liga Europea de voleibol.

Existe una red de autobuses urbanos gestionada, por el Autobuses Urbanos de Valladolid S.A. (AUVASA), que cuenta con una flota de 142 vehículos con una antigüedad media de 6,15 años aunque si se tiene en cuenta únicamente los vehículos de las líneas regulares su media de vida es de 5,90 años.

Desde 1988 AUVASA inició junto con otras tres empresas municipales (Badalona, Palma de Mallorca, Barcelona) un proyecto pionero en España para estudiar la viabilidad del Gas licuado del petróleo (GLP) como carburante en el transporte público con el objetivo de reducir las emisiones contaminantes y sonoras. En la actualidad, del total de la flota el 73% (100 autobuses) funciona con GLP.

Posee 22 líneas ordinarias, 9 líneas laborables a polígonos industriales, 5 líneas de servicios Búho, 7 líneas matinales y 13 líneas especiales para diferentes eventos deportivos, ferias u otros eventos culturales. El precio único del viaje es de 1.10€ para las líneas regulares, para el servicio Búho y otros servicios especiales. Cuenta con un sistema de abono llamado Bono-Bus y abonos especiales para jóvenes y jubilados.

La estación de autobuses de Valladolid se encuentra en la Calle Puente Colgante, en el centro de la ciudad a escasos metros de la estación de ferrocarril y a la gran arteria vial de la ciudad, el Paseo de Zorrilla.

A través de los servicios de las diferentes compañías conecta diariamente con varias localidades de la provincia y de otras provincias de España. También se realizan trayectos internacionales a países de Europa, como Francia, Suiza, Holanda, Bélgica, Gran Bretaña o Alemania.

El Aeropuerto Internacional de Valladolid (IATA: VLL, ICAO: LEVD) está situado a 10 km de Valladolid, en el término municipal de Villanubla, a 845,96 metros sobre el nivel del mar; fue inaugurado en 1938.

Con un tráfico total de 512.928 pasajeros, 14.094 operaciones y 31.012 kilogramos de tráfico de carga en el año 2007 según fuentes oficiales de AENA, es el 28º aeropuerto español por volumen de pasajeros. Su escaso tráfico se debe a la relativa cercanía con Madrid (menos de 2 horas por carretera) y su aeropuerto.

La pista del aeropuerto pertenece a la base aérea militar de Villanubla, situada enfrente de la terminal, al otro lado de la pista, y la administración del aeródromo corre a cargo del Ejército del Aire.

A través de la Estación de Valladolid-Campo Grande de ADIF, anteriormente de RENFE (también conocida como Estación del Norte), Valladolid queda conectada con diversas localidades de la provincia y de Castilla y León y también con el resto de España, con trenes regulares, entre otros destinos, a Madrid, Barcelona, Santander,Zaragoza,Bilbao...

El 22 de diciembre de 2007 se inauguró la línea de Alta Velocidad que une la estación de Campo Grande con Madrid en cincuenta y seis minutos a velocidades de 300 km/h y con el uso de trenes Talgo de la Serie 102 de Renfe, apodados pato. Desde el 26 de enero de 2009, hay tres servicios de trenes Renfe Avant, conocidos como lanzaderas, que unen Valladolid con Segovia y Madrid a precios muy inferiores a los actuales gracias al uso de bonos de viajes. La duración del viaje entre Valladolid y Madrid es de aproximadamente una hora.

Dado que el trazado del ferrocarril atraviesa el centro del casco urbano, dividiéndolo en dos partes con una barrera de difícil comunicación, se ha planteado que las vías sean soterradas, desde las afueras hasta la estación ferroviaria.

No obstante, en verano de 2005 se alcanzó un acuerdo definitivo sobre el mismo. Para ello se creó una Sociedad Gestora en la que están representadas las distintas administraciones. Existe un compromiso de la cesión de los terrenos donde aún se asientan los talleres para la reparación de trenes a dicha sociedad, para que gestione su venta. Los beneficios obtenidos servirán para financiar el soterramiento.

El soterramiento del tren en Valladolid supondrá una importante modificación de los usos del suelo en toda la franja que actualmente ocupa el tendido férreo. La desaparición del mismo eliminaría por fin la línea divisoria que parte actualmente la ciudad, dejando espacio para nuevos usos públicos y áreas residenciales.

El proyecto del soterramiento no solo despejaría un gran espacio, sino que liberaría también un conjunto de construcciones históricas que constituyen un ejemplo de edificación industrial singular. Las dos joyas del conjunto son el Arco de Ladrillo, y el Depósito de Locomotoras. Está previsto desmontar el Arco para realizar las obras, y volverlo a colocar una vez finalizadas.

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Provincia de Valladolid

Bandera de la provincia de Valladolid

La provincia de Valladolid es una provincia española perteneciente a la comunidad autónoma de Castilla y León, al noroeste de la Península Ibérica.

Su capital es la ciudad de Valladolid. Limita con las provincias de Burgos, Palencia y León por el norte; con Zamora, por el oeste; con las provincias de Salamanca y Ávila por el sur; y con la provincia de Segovia por el este.

Tiene una población de 529.019, una superficie de 8.110 km² y una densidad de población de 65,23 hab./km².

La provincia de Valladolid tiene un total de 225 municipios.

En esta provincia se instaló la capital de la corte castellana y antigua capital del Imperio durante los reinados de Carlos V, Felipe II y Felipe III, posee una provincia preñada de castillos y fortalezas. Su capital, dispone de un importante patrimonio histórico-artístico y uno de los museos de escultura más importantes de Europa. La provincia de Valladolid es especialmente célebre por sus procesiones de Semana Santa, tanto en la capital, como en las localidades de Medina de Rioseco y Medina del Campo.

La provincia de Valladolid se constituyó como tal mediante el Real Decreto de 30 de noviembre de 1833 impulsado por el ministro Javier de Burgos, quedando adscrita a la región histórica de Castilla la Vieja.

Valladolid es la provincia más poblada de Castilla y León, con 529.019 habitantes en 2008 (INE), lo que representa más del 20% del total de la población de la comunidad. En el conjunto de España, la provincia aporta algo más del 1,1% de peso sobre el total, siendo la vigésima novena provincia más poblada.

La población en la provincia de Valladolid es de las pocas que crece en Castilla y León y también es la población más joven de toda Castilla y León y una de las más jóvenes del norte peninsular. La población de la provincia de Valladolid también se caracteriza por ser una de las más longevas de España y de Europa.

La mayor parte de la población de Valladolid, el 65,4%, tiene entre 16 y 64 años (INE 2006). A continuación se encuentra el grupo de edad de mayores de 65 años, con un 17,7% y por último los niños y adolescentes de hasta 15 años, con un 16,9%. Dentro del grupo mayoritario de personas entre 16 y 44 años, el rango predominante es el de 25 a 50 años, por lo que la estructura poblacional de la provincia de Valladolid es predominantemente adulto-joven.

Teniendo en cuenta que la población de Valladolid, Laguna de Duero,Medina del Campo y Arroyo de la Encomienda representa casi el 75% del total de la provincia o que los 23 municipios del área metropolitana de Valladolid aportan prácticamente el 80% del peso demográfico total, se comprueba que existe un claro contraste demográfico con zonas altamente despobladas con un marcado carácter rural; entre los municipios más despoblados de la provincia, están Aguasal, Torrecilla de la Torre, Almenara de Adaja, San Salvador, Roturas y Fontihoyuelo que no superan los 40 habitantes censados.

Los inmigrantes en Valladolid representan un 4,4% de la población. A día de hoy los inmigrantes con tarjeta de residencia en Valladolid son 23.087 a los que hay que sumar los residentes sin tarjeta de residencia o ilegales. Se calcula que en total los inmigrantes de la provincia de Valladolid son unos 30.000.

Medina del Campo (tercer nucleo urbano tras la capital) cuenta con 1.188 inmigrantes censados a finales de 2008, o lo que es lo mismo, suponen el 5,6% de la población de la villa, en la que destacan los procedentes de Rumanía, Bulgaria y Colombia. Íscar posee 768 habitantes nacidos en el extranjero (465 son bulgaros), lo que supone el 11,33% de su población en 2008. Las mujeres representan el 48.96% del total con una media de edad de 30.4 años. Los varones representan el 52.04% del total con una media de edad de 33.6 años. Así pues los inmigrantes en Valladolid tienen una media de edad de 32 años.

La bandera, al igual que la de muchos municipios de la provincia adopta el fondo rojo carmesí del pendón de Castilla con el escudo en el centro.

Su economía crece al ritmo del 4,1% desde el año 2000. La economía vallisoletana creció por encima de la media española desde el 2000. En este tiempo el producto interior bruto PIB creció un 4,12% mientras que el PIB español creció al ritmo del 2.7%. El dato más destacado es que la provincia de Valladolid es la quinta de España con mayor índice de convergencia con la Unión Europea. Supera en un 14,9% la renta media de la Europa de los 15 y en un 30% la renta media de la Europa de los 25.En cuanto a precios la provincia de Valladolid se encuentra en la parte media-alta de la economía nacional. Valladolid acabó el año pasado con una tasa femenina de paro del 12%, porcentaje que duplica de largo al 5,5% masculino y que dejó la media provincial en el 6,2%.

De hecho, en los varones prácticamente existe pleno empleo técnico -se considera como tal un número de parados inferior al 5%-, algo de lo que aún están muy lejos las féminas sin ocupación. Con todo, ambos porcentajes son muy similares pero algo mejores a las medias de Castilla y León, que se situaron en el 10,4% y el 5,2%, respectivamente, y están un poco más alejados de las nacionales del 11,6% y el 10,3%.En el año 2006 Valladolid creó la tercera parte de los empleos de Castilla y León 20.500 nuevos empleos. De esta forma pese a la ligera crisis de Renault la provincia de Valladolid sigue siendo el motor económico de la región.

A pesar de que la tasa de paro femenino aún es un tanto elevada, las mujeres fueron las grandes beneficiadas por la creación de empleo en la provincia en el 2006. De hecho, en el conjunto de la provincia las ocupadas subieron el 9,3% en comparación con el exiguo 4,4% del otro sexo, lo que supone que 20.500 mujeres encontraron un trabajo remunerado durante el pasado ejercicio frente a únicamente 5.300 hombres. En la misma línea, las activas crecieron el 5,9%, frente a la variación nula que experimentaron sus homólogos varones.

El análisis por provincias revela que en el 2006 «Valladolid se llevó todo el crecimiento del mercado de trabajo en Castilla y León», según Nino Fernández. De los 17.500 nuevos activos que sumó la comunidad 16.900 eran vallisoletanos, y por si fuera poco entre ellos los parados se redujeron en 1.300 de un descenso regional total de 5.300. Esto se debe a que el desempleo se incrementó en Salamanca, Segovia y Soria y se mantuvo intacto en Burgos, lo que colocó la tasa autonómica en el 6,5%, lo que hace a Castilla y León como una de las comunidades más prósperas de España y a la provincia de Valladolid como el principal emprendedor económico de la región.

Agricultura dedicada al cultivo de cereales (trigo y cebada), leguminosas, remolacha azucarera, alfalfa, hortalizas y vid. Importante ganadería. Intensa actividad industrial especialmente concentrada en la capital, de derivados de la agricultura (pastas alimenticias, harinas, chocolates, azúcar, etc.), textiles, metalúrgica, fabricación de automóviles (FASA-Renault), químicas, de la construcción, de papel, artes gráficas, etc. Además de la capital Valladolid, destacan las poblaciones de Medina del Campo, Peñafiel, Tordesillas, Tudela de Duero, Laguna de Duero, Íscar y Olmedo.

El Gobierno y la administración de la provincia de Valladolid corresponde a la Diputación Provincial de Valladolid, según lo expuesto en el estatuto de autonomía de Castilla y León. La sede se halla en el Palacio de Pimentel de Valladolid, desde 1875, cuando el inmueble fue adquirido por la Diputación Provincial.

La Diputación tiene competencias en el ámbito del asesoramiento, cooperación y asistencia a municipios y localidad, prestando también servicios supramunicipales de carácter provincial.

La composición de la Diputación se establece por elección indirecta a partir de los resultados en las elecciones de los municipios. El número de diputados de la Diputación de Valladolid, que depende del número de habitantes de la provincia, es de veinticinco, repartidos proporcionalmente entre los partidos judiciales que la componen.

La provincia de Valladolid tiene una extensión de 8.202 km²; está situada en el centro de la meseta septentrional y se caracteriza por la uniformidad de su orografía, dominada por una extensa llanura en la que se distinguen: una zona de páramos calizos definidos por los valles de diferentes ríos, algunos de los cuales destacan en altitud originando un paisaje montañoso de cerros testigos, tales como los Montes Torozos, cerro de San Cristóbal (843 m) y el Sardanedo (854 m); una zona de campiña, de suaves lomas; y separando una y otra, las denominadas "cuestas", profundos barrancos con laderas escarpadas, como las de Prado Ancho, Santovenía de Cabezón, de Pisuerga, etc. Red hidrográfica dominada por el río Duero y sus afluentes (Pisuerga, Esgueva, Adaja, Eresma, Duratón, Zapardiel y Cega, entre otros) y completada con el canal de Castilla.

Limita al Norte con la provincia de Palencia, al Este con la provincia de Burgos, al SE con la provincia de Segovia, al Sur con la provincia de Ávila, al SO con la provincia de Salamanca, al Oeste con la provincia de Zamora y al NO con la provincia de León. Tiene un pequeño enclave entre las provincias de León y Zamora, el término municipal de Roales.

El clima mediterráneo continentalizado es propio de la Meseta Central, en la que se encuentra la provincia de Valladolid. Es parecido al mediterráneo típico pero con características de climas continentales, de temperaturas más extremas, aunque no llega a ser tan distinto como para ser clasificado aparte. Además este clima no recibe la influencia del mar, por eso las temperaturas son las más extremas de España, veranos con mucho calor e inviernos bastante fríos con una oscilación de 18,5 Cº. La estación estival es la más seca y se superan con gran frecuencia los 30ºC, alcanzándose esporádicamente más de 35ºC. Sin embargo, en invierno es frecuente que las temperaturas bajen de los 0ºC, produciéndose heladas en las noches despejadas de nubes y nevadas esporádicas. Esta región norte de España junto con el resto de las provincias de Castilla y León es la región más fría de todo el sur europeo.

Las precipitaciones siguen un patrón muy parecido al del clima mediterráneo típico y están entre los 400 o 600 mm, con un máximo durante el otoño y la primavera. La menor influencia del mar, no obstante, hace que sea un clima más seco que el típico. En la provincia de Valladolid el clima mediterráneo continental presenta unas temperaturas de aproximadamente de dos a cinco grados más altas que en el resto de las zonas con este clima, motivado principalmente por la escasez de montañas que presenta esta provincia y por la altitud que es entre 50 y 200 metros menos de media que el conjunto de Castilla y León.

Por lo tanto la provincia de Valladolid tiene el clima más confortable de toda la meseta norte una temperatura media anual de 13.8Cº. Sus precipitaciones medias anuales oscilan entre 400 y 600 milímetros anuales, distribuidos a lo largo de todo el año con un mínimo bastante fuerte en verano y otro invernal muy atenuado.Las precipitaciones no suelen llegar en gran cantidad y de manera torrencial, las precipitaciones en la provincia de Valladolid llegan de una manera suave y a lo largo de varios días lo que favorece al campo.

Los valores climáticos extremos registrados en alguno de los dos observatorios de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMet) en la provincia son los 40.2 °C registrados el 19 de julio de 1995 en el observatorio de Valladolid y los -18.8 °C registrados en el de Villanubla el 3 de enero de 1971, en lo que respecta a las temperaturas. La racha de viento más fuerte registrada fue de 133 km/h el 24 de enero de 1971 mientras que el máximo de precipitación acumulada en un solo día fue de 90.8 l/m² el 5 de diciembre de 1951.

En la provincia de Valladolid no existe una división comarcal consolidada a nivel oficial; en toda Castilla y León sólo existe la de El Bierzo. Sin embargo, existen comarcas históricas más o menos arraigadas tanto en Valladolid como en el resto de la comunidad, que engloban a varios municipios, pedanías y áreas residenciales que se unen para la gestión de servicios comunes como el de basura, limpieza o sanidad. Por ello debemos distinguir entre comarcas de división administrativa y comarcas de denominación histórica y turística.

La Diputación de Valladolid está desarrollando un programa denominado "Viajes Culturales" con la intención de acercar a la población no solo de Valladolid sino de toda España el rico conjunto histórico de la provincia y el rico legado cultural que posee la provincia de Valladolid para que se conozcan y se pueda aprendan, comprender, valorar y disfrutar este legado.

La provincia de Valladolid es una de las más avanzadas en cuanto a museos se refiere teniendo algunos de los más importantes de Castilla y León y de España. Así pues los museos de la provincia de Valladolid están dotados de última tecnología y todos ellos cuentan con aclaraciones para sordos de forma escrita.La provincia de Valladolid y en colaboración con la Junta de Castilla y León ha puesto en marcha un programa para la difusión de estos y la creación de otros nuevos. La provincia de Valladolid y en concreto su capital cuentan con 3 de las casa museos más importantes de España en ellas vivieron importantísimos personajes de la cultura y la historia de España como Miguel de Cervantes o Cristóbal Colón. Así pues los museos que operan a pleno rendimiento en la provincia de Valladolid son: Real Monasterio de Santa Clara, Real Monasterio de San Joaquín y Santa Ana, Planetario de Valladolid, Museo Interactivo del Hombre, Museo Provincial del Vino de Valladolid, Museo Pedagógico de Ciencias Naturales, Museo Oriental, Museo Nacional de Escultura, Museo Interparroquial de Arte Sacro, Museo de la Academia de Caballería, Museo Diocesano y Catedralicio, Museo del Monasterio de Santa Isabel, Museo de Valladolid, Museo de San Antolín, Museo de la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción, Museo de la Iglesia de Santa María, Museo de la Colegiata de San Luis, Museo Comarcal de Arte Sacro, Ecomuseo de Tordehumos, Centro Etnográfico Joaquín Díaz, Casa Museo de Zorrilla, Casa Museo de Colón, Casa Museo de Cervantes, Museo de las Ferias de Medina del Campo, Museo de la Ciencia de Valladolid. En esta lista no están todos los museos de la provincia de Valladolid puedes encontrar más en la página web de la diputación provincial.

Vegetación reducida al monte alto, con distintas especies de pinos, matorral y pastizales.

La gastronomía de la provincia de Valladolid es típicamente castellana, aunque cada zona presenta rasgos diferenciados. En la zona norte de la provincia, especialmente en la comarca de Tierra de Campos, es tradicional la elaboración de queso de oveja, entre los que destaca el queso de Villalón, curado o semicurado; se trata de un queso fresco también conocido como "Pata de Mulo". Son habituales también las sopas de ajo, el cocido elaborado lentamente en puchero a la lumbre, las lentejas guisadas elaboradas con la variedad pardina propia de Tierra de Campos y el pichón o palomino realizado con diferentes técnicas. Dentro de la repostería típica destacan los bollos de la Virgen de las Fuentes propios de Villalón de Campos, las rosquillas de palo, orejuelas, tortas de aceite y chicharrones. En Medina de Rioseco se pueden degustar las tradicionales almendras garrapiñadas o las marinas, hojaldre relleno de crema y cubierto con azúcar.

El pan elaborado en la provincia de Valladolid tiene una gran tradición que se remonta al siglo IX. De hecho, a Carlos I, durante su retiro en el monasterio de Yuste, le hacían llegar el pan elaborado en Valladolid y durante el siglo XVI los maestros panaderos vallisoletanos fueron apoyados económicamente por la Corona.

El pan típicamente castellano recibe el nombre de pan candeal, sobao o bregado, ya que desde tiempos remotos en Castilla la variedad de trigo más utilizada es el trigo candeal. Es un pan de corteza fina y levemente tostada, de miga muy blanca y compacta con una textura fina y sabor característico. Este tipo de pan es adecuado para acompañar carnes rojas, guisos o legumbres acompañados de vinos de la tierra. Tradicionalmente se elabora a mano, con un amasado lento y una fermentación prolongada, terminado la cocción en horno de leña.

Bajo esta denominación, se engloban diferentes variedades; entre ellas la más destacada es la variedad de pan lechuguino, caracterizada por su dibujo típico y cuidado que otorga el nombre a la variedad, dado que antiguamente se denominaba, sobre todo en el medio rural, lechuguino a aquellas personas que iban excesivamente arregladas.

Otras variedades típicas son el pan de cuatro canteros, con un característico rajado de la masa en la que la parte central está separada de los cuatro canteros o bordes, el pan de cuadros, el pan de polea, con una hendidura realizada con una cuerda que imita a una polea, la barra blanca o de picos y la fabiola, creada en 1961 por un panadero de Valladolid en honor a Fabiola Mora y Aragón.

Otros tipos no tan tradicionales de la provincia pero muy consumidos en la provincia son la barra rústica y la barra de flama, que en Valladolid toma el nombre común de barra de riche.

La provincia alberga cuatro denominaciones de origen vitivinícolas. Los vinos de la denominación de Origen de Rueda eran considerados los vinos de la corte en la época de los Reyes Católicos. Para su elebaroación se emplea la variedad de uva verdejo y en menor medidad la uva sauvignon. Bajo esta denominación de origen hay vinos blancos, espumosos, tintos, rosados y de licor. Por su parte los vinos de la denominación de Origen Ribera del Duero se elaboran con la tinta del país y se pueden degustar vinos tintos de crianza, jóvenes, de reserva y gran reserva. Los vinos de la denominación de Origen Toro son principalmente blancos, rosados y tintos y por último se encuentran los rosados de la denominación de Origen Cigales.

Entre los naturales de la provincia de Valladolid se hallan reyes como los de Aragón; Fernando I, Alfonso V y Juan II, el rey de Castilla Enrique IV el impotente, la reina consorte de Francia Ana de Austria y los reyes de España Felipe II y Felipe IV.

En el campo de la literatura destacan Jorge Guillén y Miguel Delibes, ganadores del premio Cervantes en 1976 y 1993 respectivamente. Otros autores destacados son Hernando de Acuña, José Zorrilla, Rosa Chacel, Gaspar Núñez de Arce o Leopoldo Cano entre otros.

En la política, el presidente del gobierno José Luis Rodríguez Zapatero o los ministros Mariano Miguel de Reynoso, Felipe Sánchez Román, María Jesús San Segundo y César Silió y Cortés.

En el terreno científico destaca la figura de Pío del Río Hortega investigador, candidato al premio Nobel de Medicina por sus estudios sobre la histología del sistema nervioso.

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Historia de Valladolid

Plano de Valladolid en 1738, obra del escribano Bentura Seco.

La historia de Valladolid se remonta a la Edad Media. Aunque existen indicios de asentamientos pertenecientes al Paleolítico inferior, Valladolid no tuvo una población estable hasta la Edad Media. Durante la repoblación de la Meseta, Alfonso VI encargó al conde Pedro Ansúrez su poblamiento, otorgándole el señorío de la misma en 1072. A partir de esta fecha se inicia su crecimiento, dotándose de distintas instituciones; Iglesia Colegial, Universidad o Alcázar Real. Esto la permitió convertirse en sede de la corte castellana y posteriormente entre 1601 y 1606 capital del Imperio Español hasta que la capitalidad pasó definitivamente a Madrid. A partir de entonces, se inicia un periodo de decadencia que solo se salvará con la llegada del ferrocarril, en el siglo XIX, y con la industrialización de la ciudad, ya en el siglo XX.

Hay indicios datables en el Paleolítico Inferior, esencialmente Achelense, recogido en superficie en las terrazas cuaternarias del río Pisuerga, en Canterac, que actualmente es un gran parque situado a las afueras. También se han hallado restos asociados a la Edad de los Metales; en concreto vestigios de la Edad del Cobre vinculados a la cultura del vaso campaniforme en el entorno de la Catedral o en Huerta del Rey y cerámicas de la Edad del Bronce en los barrios de San Pedro Regalado y Arturo Eyríes, en la calle Arribas o en entrono de la plaza de san Pablo.

Los asentamientos posteriores en la actual provincia de Valladolid datan de épocas prerromanas, existiendo en la zona yacimientos de pueblos vacceos, que fueron pobladores de cultura muy avanzada y, como el resto de pueblos célticos llegaron a la península procedentes del norte de Europa. El máximo exponente de esta cultura en las cercanías, que fue arrasada por los romanos, es Pincia (Pintia), en la actual localidad de Padilla de Duero. Durante años, se creyó que Valladolid era la antigua Pincia, hasta que las excavaciones arqueológicas demostraron la verdadera ubicación de la ciudad vaccea.

En varias zonas del casco antiguo de la ciudad han aparecido restos de época romana, como en las calles Angustias, Arribas, Juan Mambrilla y en las del Empecinado y Padilla, donde se tiene constancia de la aparición de varios mosaicos romanos. Igualmente, se han encontrado inscripciones, monedas, ladrillos o mosaicos de origen romano en la antigua Puerta del Campo; en el entorno de las actuales calles de Santiago y Maria de Molina. Esto supone la presencia de un pequeño poblamiento en la confluencia del Pisuerga y el Esgueva de carácter rural, fundamentalmente agrícola.

También ha habido hallazgos en puntos periféricos de la ciudad; en los alrededores del Monasterio de Nuestra Señora de Prado se descubrió en los años 50 una villa romana; la villa romana de Prado, la cual acoge un amplio conjunto arquitectónico residencial señorial, acompañado de mosaicos, pero que pese a todo tenía un carácter rural dependiente de otros asentamientos mayores como Septimancas, Pintia o Intercatia.

En la villa romana de Prado se han hallado mosaicos alegóricos como el mosaico de Diana con representaciones de las estaciones del año que se conserva en el Museo Arqueológico de Valladolid y también mosaicos geométricos como el denominado mosaico de los cantharus, datado en el siglo IV, realizado en mármol y caliza, que actualmente preside el hemiciclo de las Cortes de Castilla y León.

Pese a todo no se puede afirmar que la ciudad tuviera una ocupación estable hasta la Edad Media, que es posiblemente cuando surgió el topónimo que le da nombre.

La invasión musulmana de la Península Ibérica alcanzó rápidamente el valle del Duero con el consiguiente asentamiento de árabes y bereberes en las zonas conquistadas pero que no constituyeron asentamientos estables debido en parte al enfrentamiento entre estas dos etnias a mediados del siglo VIII, que condujo a una intensa migración hacia el sur, y también debido a un fuerte periodo de sequía acaecido en aquellos años.

A la despoblación de las tierras del norte del Duero, contribuyó además la ofensiva de Alfonso I de Asturias que aprovechando la citada rivalidad entre etnias, la sequía y la consecuente hambruna consiguió llegar hasta Simancas, que posteriormente y hasta el siglo XII fue capital del territorio vallisoletano.

No obstante, el despoblamiento del área vallisoletana no fue extremo y entre los siglos VII y IX pervivió en esta zona una sociedad invertebrada y activa, formada por comunidades reunidas en torno a poderes tanto cristianos como musulmanes, con identidad suficiente como para asentar los poderes políticos que dieron carácter fronterizo al valle del Duero en el siglo IX.

Durante el siglo X se ordenó la repoblación de ciudades fronterizas que se hallaban «desiertas desde antiguo». Una de estas fue Simancas, que fue un antiguo poblamiento prerromano y romano, y que constituyó un importante enclave defensivo. No obstante, las campañas de Almanzor en el valle del Duero impidieron la consolidación del proceso repoblador hasta el siglo XI en este territorio fronterizo.

A mediados del siglo XI, Valladolid comenzó a evidenciar muestras de cierta vitalidad, coincidiendo los investigadores en señalarla como una aldea agrícola, localizada en las tierras jurisdiccionales de Cabezón de Pisuerga. En aquel momento Valladolid se encontraba rodeada por una cerca defensiva, que contaba con un Alcazarejo y dos iglesias: la de San Julián y la de San Pelayo, advocación que se relaciona con los grupos mozárabes.

Fue a finales del siglo XI, durante la repoblación de la Meseta, cuando el rey Alfonso VI de León y Castilla encargó al descendiente de la familia Beni Gómez, conde de Saldaña y Carrión, Pedro Ansúrez, y a su esposa, doña Eylo, el poblamiento del territorio que comprende el curso medio del Duero, en el que Valladolid suponía una encrucijada clave entre los reinos de Castilla y León, y cruce entre las ciudades del norte, el camino de Santiago, Toledo y Al-Ándalus; por lo que fue elegida como centro desde el cual se organizaría y gobernaría la repoblación del entorno.

Cuando Alfonso VI otorgó el señorío de Valladolid al conde Pedro Ansúrez en 1072, se inició el crecimiento y la expansión de la villa hacia el sureste. Don Pedro hizo construir un palacio para él y su esposa en la zona extramuros donde se hallaba la iglesia de San Pelayo, que no se conserva. También edificó la Colegiata de Santa María la Mayor (lo que la otorgó el rango de villa) y una pequeña capilla privada que fue el germen de la iglesia de La Antigua.

Se construyó una muralla y el primitivo Alcazarejo fue transformado en Alcázar Real, en la confluencia del Pisuerga y el ramal norte del río Esgueva, como fortificación a medio camino entre Cabezón de Pisuerga y Simancas. Además, el aumento de la población, la aparición de un incipiente sector mercantil y el fuerte sentimiento comunitario condujeron a la aparición del concejo conceibido como «asamblea de vecinos» para el gobierno local, a cuyo frente se encontraba el dominus.

En 1095, se fundó la Abadía de Santa María. El conde Ansúrez la dotó de posesiones y cedió al primer abad, don Salto, el barrio denominado de Cabañuelas situado más allá del Esgueva, ultra Asevam, y cercano a las iglesias de Santa Maria y Santa Maria de La Antigua para que llevase a cabo su poblamiento. Es por ello que fueron las zonas sur y este las que experimentaron un mayor crecimiento y en las que se instalaron los nuevos pobladores que procedían fundamentalmente de Saldaña y Carrión; condados sobre los que Pedro Ansúrez ejerció su jurisdicción.

Igualmente, a lo largo del siglo XII se instalaron en la villa minorías religiosas; musulmanes que se asentaron en la barrio de San Martín y establecieron su maqbara en el Prado de la Magdalena y judíos que se alojaron en las proximidades del centro comercial de la villa y el alcázar. Ambos grupos alcanzaron gran importancia demográfica y económica en el siglo XIII.

A lo largo del siglo XII se produjo la llegada de catalanes y franceses debido a la relación de descendencia del conde Ansúrez con los condes de Urgel y de otros grupos que contribuyeron al fuerte crecimiento experimentado por la villa entre finales del siglo XII e inicios del siglo XIII.

En 1208 Alfonso VIII de Castilla la nombra ciudad cortesana, convirtiéndose en el centro cultural de Castilla.

Tras la temprana muerte de Enrique I de Castilla y la abdicación de su madre, Fernando III el Santo obtuvo en 1217 el reino de Castilla, en acto realizado en la plaza Mayor de Valladolid. Durante los siglos XII y XIII Valladolid experimentó un rápido crecimiento, favorecido por los privilegios comerciales otorgados por los monarcas Alfonso VIII de Castilla y Alfonso X El Sabio. Doña María de Molina, reina y regente de Castilla durante 30 años, en torno al 1300, estableció allí su residencia habitual, se hizo edificar un palacio engrandeciéndolo notablemente. En 1346 el Papa Clemente VI otorgó la bula que permitió la creación de la Universidad de Valladolid.

Durante estos siglos, la ciudad servía ocasionalmente como residencia real y sede de las Cortes.

La villa sufrió un terrible incendio el 6 de agosto de 1461 que abrasó 430 casas en los barrios de la Costanilla, Cantarranas y Rúa Oscura. El concejo de la ciudad decidió la creación del primer cuerpo de bomberos de la ciudad y de España, compuesto por 30 moriscos del barrio de Santa María con unos emolumentos de 3000 maravedíes al año para todos (bastante poco para la época). Sin embargo, sus condiciones mejoraron al poco tiempo mediante una cédula firmada por Fernando el Católico reservándolos alojamiento en el barrio de Santa María y con la exención de huéspedes, entre otros.

El 19 de octubre de 1469 Isabel de Castilla y Fernando de Aragón celebraron su matrimonio secreto en el Palacio de los Vivero (situado en el actual emplazamiento de la Chancillería), y pasando su luna de miel en el Castillo de Fuensaldaña. Bajo los Reyes Católicos la ciudad vivió una etapa de gran dinamismo universitario, que culmina en la creación de los Colegios Mayores de Santa Cruz (por el Cardenal Mendoza) y San Gregorio (por los dominicos), lo que hizo de Valladolid uno de los semilleros de la burocracia moderna.

En 1489 se establece definitivamente el tribunal de Chancillería y en 1500 el de la Inquisición, para juzgar actos de Herejía, dando lugar a la celebración de los Autos de Fe. En 1506 muere en Valladolid Cristóbal Colón, su cuerpo fue enterrado en Valladolid en el convento de San Francisco, edificio donde más tarde se situó el Teatro Zorrilla, aunque fue trasladado posteriormente. Siguiendo con otro navegante, en Valladolid firmó Magallanes las capitulaciones con el rey Carlos I de España antes de iniciar su ruta occidental hacia las Indias, el 22 de marzo de 1518.

Durante un tiempo, la ciudad pierde sus privilegios, retirados por el emperador Carlos, hijo de Juana la Loca y Felipe el Hermoso, en represalia contra los comuneros que se opusieron a su ascensión al trono. En Villalar, cada 23 de abril, se celebra extraoficialmente el Día de Castilla y León, para recordar lo ocurrido en esta tierra. Superado el incidente, Valladolid se convirtió en una de las capitales del imperio español de Carlos I de España y V de Alemania, cobrando gran importancia política, judicial y financiera.

El 21 de mayo de 1527 nace Felipe II en el Palacio Pimentel. En 1561 la ciudad fue arrasada por un enorme incendio tras el que Felipe II se comprometió a reconstruir la ciudad, dotándola de la primera Plaza Mayor regular de España (modelo de otras más conocidas, como la de en Madrid, 1617 o Salamanca, 1729). El incendio comenzó el 12 de septiembre de 1561, en el entorno de la casa del platero de la ciudad. El fuerte viento presente, expandió el fuego en todas las direcciones dificultando su extinción. Duró 50 horas y se saldó con la destrucción de 440 casas, entre ellas prácticamente todas las del barrio de artesanos.

El suceso dejó grandes explanadas sin construir en el centro de la ciudad, lo que permitió que Valladolid se convirtiese en uno de los centros de desarrollo de los nuevos estilos que se venían desarrollando en España: el herreriano y posteriormente el barroco. A esta etapa de construcción pertenecen la Catedral, la mencionada Plaza Mayor o la Iglesia de San Benito.

Su decisión de trasladar la corte de Valladolid a Madrid propició el desmantelamiento de todo el entramado administrativo y comercial que atraía la presencia de la corte en la ciudad, algo que trajo consigo una época de decadencia de la que la ciudad no comenzó a recuperarse hasta el siglo XVIII. Aun así experimentó una pequeña expansión, culminando en la concesión del título de Ciudad el 9 de enero de 1596 en virtud de una Real Provisión, pero nada se podía comparar con los años en los que Valladolid era capital del Imperio en el que no se ponía el Sol.

Valladolid fue pieza clave en el desarrollo de la Guerra de las Comunidades de Castilla (1520-1522), y en ella, en la iglesia de San Pablo, se celebraron en 1518 las Cortes de Castilla que coronaron a Carlos I como Rey de Castilla, ante los nobles castellanos. Éstos, le presentaron una serie de ruegos y reclamaciones, que con el paso de los años, el joven rey, incumplió, para terminar en 1520 en rebelión de la mayor y más importante parte del reino.

La revuelta comunera, comenzó en Toledo, en febrero de 1520. Durante la primavera de ese año, siguieron a Toledo otras ciudades castellanas, como Segovia, Guadalajara, Toro, Ávila, Salamanca, Alcalá y León, entre otras.

Valladolid no se unió a la revuelta hasta la Quema de Medina, cuando los soldados del rey Carlos I incendiaron la villa de Medina del Campo, ante la negativa de los medinenses de entregar las piezas de artillería que se custodiaban en la fortaleza de la villa y que los imperiales querían emplear para atacar Segovia, ciudad con la que Medina mantenía lazos muy estrechos.

Valladolid entró en comunidad junto a un gran número de ciudades como: Burgos, Palencia o Ciudad Rodrigo entre otras.

Burgos, con el paso de los meses, volvió al bando de los Imperiales, debido a que la ciudad era el lugar donde se llevaban a cabo los intercambios comerciales de la Corona de Castilla, que salían posteriormente por el puerto de Santander. Los burgueses de la cabeza de Castilla tenían miedo a que por haber participado en la revuelta, el rey aboliera sus fueros y sus comercios cayeran en la ruina. Por ello, Valladolid se convirtió en la capital de la revuelta en el norte.

Con el desarrollo de la Guerra, la ciudad continuó siendo el punto de referencia en el norte de Castilla y se convirtió en el punto con mayor número de soldados comuneros junto a Toledo.

La contienda se fue adentrando en 1521, y por Valladolid pasaron personajes como Antonio de Acuña y Juan de Padilla, junto a los otros capitanes comuneros. Padilla, lideró al ejército hacia Torrelobatón, conquistando la villa y el castillo, siendo la gran victoria de los comuneros.

Antes de la salida a Torrelobatón, el ejército protagonizó algunas salidas por el entorno de Valladolid, siendo notorio el asalto a Cigales.

Tras la derrota en la batalla de Villalar, Valladolid aguantó poco tiempo las embestidas imperiales, ya que sus milicias partieron con el ejército al asedio de Torrelobatón y posterior batalla en Villalar.

El 10 de enero de 1601 a instancias del valido de Felipe III, el Duque de Lerma, se trasladó la capitalidad de España a Valladolid, pero se volvió a mudar el 6 de abril de 1606. En el ínterin, nació el príncipe Felipe (8 de abril de 1605), futuro Felipe IV y su hermana Ana de Austria, futura reina de Francia y madre de Luis XIV. Cabe reseñar que fue en este periodo corto de sede real cuando Miguel de Cervantes publicó su primera edición del Quijote en 1604. La casa donde vivió es actualmente la Casa Museo de Cervantes. En este periodo de tiempo también residieron en la ciudad Quevedo y Góngora.

En el siglo XVII, debido a las fuertes crisis de subsistencia y epidemias, Valladolid sufre un receso demográfico. La ciudad se encontró sumida en una grave crisis económica, propiciada por el abandono de las actividades comerciales y gran parasitismo social existente. La crisis y el receso demográfico son mitigados parcialmente a partir de 1670 con la implantación de talleres textiles que anuncian la industrialización posterior.

En la Guerra de Sucesión Española, Valladolid tomó parte por Felipe V. Durante el siglo XVIII, al igual que toda España, la ciudad se empieza a recuperar de su declive. En 1700 la población era de unos 18.000 habitantes, pasando a ser de 21.000 a finales de siglo. En 1746, la Ciudad celebró grandes fiestas para celebrar la canonización de San Pedro Regalado, su santo patrón. La Ilustración aparece tímidamente en la ciudad durante los reinados de Carlos III y Carlos IV. Gracias a las gestiones de las élites Ilustradas, se arbolan partes de la ciudad como "Las Moreras", el camino a Zaratán y Villanubla o el Campo Grande. También protegen y estimulan las manufacturas y alientan al saneamiento de Valladolid por el medio de empedrar algunas calles e intentar racionalizar los vertidos de basuras. El primer periódico de Valladolid, el Diario Pinciano, semanario de ideología ilustrada, dirigido por J.M. Beristáin, sale a la luz en 1787, durando su andadura cerca de año y medio. En 1788, la ciudad sufrió graves inundaciones, debido al aumento del caudal del río Esgueva, que arruinaron parte de su caserío.

Valladolid fue la ciudad elegida para albergar las tropas francesas a su llegada a España en virtud del Tratado de Fontainebleau debido principalmente a su situación en el eje París—Madrid—Lisboa.

El ejército del general francés Junot permaneció una veintena de días en Valladolid y el del General Dupont unos tres meses, aunque el grueso salió de la ciudad en marzo, aparcó a un tercio de los suyos guardando el paso del Duero y cubriendo el área noroeste. Sin embargo, Valladolid estaba desprovista de grandes cuarteles para albergar a las tropas francesas, y la ciudad tuvo que realizar un extraordinario esfuerzo para adecuar conventos y otras dependencias (San Benito, el colegio de San Gregorio...) y otras dependencias, así como licenciar al propio ejército español de algunos cuarteles.

La llegada del ejército francés fue aprovechada además para aprovisionar el mercado negro, hundiéndose de esta forma la actividad económica de la ciudad. Así, el descontento creció en la ciudad y se produjeron innumerables altercados y algún conato de motín.

Las autoridades españolas, encabezadas por el Capitán General-Presidente, Francisco de Horcaditas, la Real Chancillería de Valladolid y el propio Ayuntamiento, solicitaron en numerosos bandos y proclamas un esfuerzo de convivencia.

Aunque el motín de Aranjuez se tuvo lugar el día 17 de marzo, los diarios no le dieron una gran difusión y la noticia llegó por medio de gacetas y cartas particulares. Así el 24 de marzo se produjeron vivas al monarca debutante en la Plaza Mayor, la defenestración y quema del retrato de Manuel Godoy presente en el edificio municipal; auto de fe con los emblemas del almirantazgo, extracción y vía crucis del carro en que fuera paseado el retrato en 1807, del Palacio Real a la plaza en que le prendieron fuego, hundiendo los restos en las aguas del Pisuerga.

La celebración duró varios días con disparos de mosquetes al aire incluidos. Como consecuencia el partido fernandino obtuvo el control del Ayuntamiento, con el marqués de Revilla asentado en la regiduría.

Desde mediados de abril a mediados de mayo, el contingente francés destacado en la ciudad disminuyó notablemente hasta quedar en una presencia simbólica, lo que se tradujo en la desaparición de los numerosos altercados y problemas de convivencia que se habían venido produciendo.

Desde el 5 de mayo, el general Gregorio García de la Cuesta sustituyó a Horcaditas como capitán general-presidente. Los ecos del dos de mayo de Madrid resucitaron los reflejos subversivos del partido fernandino, desafiando el propósito contemporizante de García de la Cuesta.

De este modo, el 31 de mayo, una muchedumbre de paisanos salpicada de soldados, se agolpó en las calles y plazas con los gritos de ¡Viva Fernando VII! y exigiendo, frente a las casas consistoriales, el alistamiento general, la entrega de armas, la designación de un jefe, y la proclamación de Fernando VII. El Cabildo condescendió en ello, y los manifestantes pasaron a la Chancillería.

El 1 de junio, García de la Cuesta accedió al alistamiento forzoso, sin distinción, de los varones de 17 a 40 años, y a proporcionar cuadros militares, pasando al Ayuntamiento para publicitarlo. Incluso los prelados ofertaron sus propiedades y el alistamiento de los novicios. Además, se creó la Junta de Armamento y Defensa de Valladolid, bajo su presidencia, a la que fueron llamados dos representantes de cada corporación: Chancillería, Universidad, Ayuntamiento, Cabildo eclesiástico y gremios. Cuesta, que la controló sin problema, la elevó a la categoría de Junta General o Superior de las otras organizadas en las intendencias castellanas que hubieron de entenderse con ella sin estar representados en su seno. Se encontró con un gran problema para organizar la defensa, pues Castilla poseía una deficiente infraestructura militar y no disponía de ningún ejército.

La insurrección en Valladolid despertó la preocupación del mariscal de Bessières. Como consecuencia, se produjo el 12 de julio de 1808 la batalla de Cabezón, que se saldó con una derrota absoluta y la retirada en desbandada del ejército dirigido por García de la Cuesta. Tras la victoria entró en Valladolid un contingente francés, pero debido a la escasez de tropas, Bessières desguarneció Valladolid lo que incitó a García de la Cuesta a tratar de recuperar posiciones en la llanura castellana. Pero el mariscal no descuidó el eje Burgos-Valladolid, y recibió refuerzos cuando los ejércitos de Galicia y Castilla intentaban dirigirse a Valladolid.

El 6 de enero de 1809 a las cuatro de la tarde, tuvo lugar la llegada de Napoleón Bonaparte a caballo a través del puente Mayor. El Emperador vino acompañado de su guardia; con unos 1.500 soldados de caballería y unos 4.000 de infantería, además de dos obuses y dos cañones que se situaron cargados a las puertas del Palacio Real, lugar donde se alojó Napoleón.

Con motivo de su llegada se iluminó la casa consistorial y el Palacio Real y hubo repique de campanas. Se dio orden de prender y ahorcar a los revolucionarios. El día 10 de enero Napoleón pasó revista en el Campo Grande a unos 9.000 soldados de infantería y finalmente abandonó Valladolid en la mañana del 17 de enero de 1809.

La ciudad fue finalmente liberada por el ejército mandado por Wellington, en julio de 1812.

Cómo en alguna ocasión se ha podido leer, Valladolid era, al entrar el siglo XIX poco más que un pueblo grande, lodazal en invierno y un lugar polvoriento en verano, con grandes iglesias y numerosos conventos y palacios, estos últimos casi siempre en mal estado. No era, a esas alturas, aquella ciudad que había sido sede de la Corte. Valladolid era un lugar en el que el tiempo hacia mucho que se había paralizado y en la que el movimiento era lento. Pese a los intentos de los ilustrados, era una ciudad en la que las basuras hacían la competencia al escaso mobiliario urbano por ocupar lugar en las calles, debido a que el Ayuntamiento, en una sempiterna falta de fondos, no tenía medios para recogerlas. De todas formas, la absoluta falta de higiene era un rasgo común entre numerosas ciudades europeas. De arreglar esto, se ocuparía en el siglo XIX la mentalidad higienística, que provocaría la construcción de alcantarillados y el saneamiento de las calles.

La ciudad de Valladolid contó, cuando la Corte estuvo instalada en ella, con una población numerosa (unos 40.000 habitantes) que posibilitó la ampliación del tejido urbano hasta unos limites que la hacían codearse con cualquiera de las grandes poblaciones del país. A partir de la marcha de la Corte, Valladolid entro en un lento pero progresivo e inexorable decrecimiento que tuvo su punto más bajo a finales del siglo XVII, con una población de unos 18.000 habitantes. En el siglo XVIII, la población se recuperó algo, llegando a 21.099 los vallisoletanos censados en 1788. Sin embargo, a principios del siglo XIX, tuvo lugar otra crisis que ralentizó el crecimiento demográfico de la ciudad.

Tras esa fecha, hay un claro estancamiento demográfico, con ligeros aumentos y descensos de población, que hicieron que a finales de la década de los cuarenta esta permaneciese estable. Fue en estos años, a finales de la década de los cuarenta, cuando se inicia un considerable incremento demográfico, que provocó que en el periodo comprendido entre 1848 a 1860, Valladolid pasara de 21.800 habitantes a 43.000.

Como asegura Rueda Hernanz, el crecimiento era debido a un fuerte aumento de la natalidad que contrapesaba la gran mortalidad existente, es decir un crecimiento vegetativo propio del Antiguo Régimen. Hay que tener en cuenta que en varias ocasiones, como en 1834, hubo catástrofes demográficas de notables características que supusieron fuertes pendientes en el número de habitantes. Por ejemplo, el cólera mato en Valladolid a unas 1600 personas sobre una población de 23.000.

Una de las causas fundamentales del crecimiento de la ciudad fue el indudable despegue económico que vivió en las décadas de los cincuenta y sesenta hasta la llegada de la crisis de 1864. Este despegue supuso que Valladolid se convirtiera en un imán para la población de todo el noroeste de la península, convirtiéndose la inmigración en un fenómeno extraordinariamente importante, llegando a alcanzar la población foránea en 1863 el 64% de toda la población activa de la ciudad. Se puede ver, así que la mayor parte de los trabajadores afincados en Valladolid provenían de la inmigración. Otro dato de enorme interés es que el 22.5% de estos inmigrantes se dedicaban al sector primario, un 33% al secundario y un 44.5% al terciario. Este interesante dato explica, en buena manera, que a la llegada de la fuerte crisis de 1864, el número de desempleados aumentara vertiginosamente, al ser el sector terciario el que más sufre, en principio, los efectos de cualquier problema de tipo económico.

La década de los sesenta fue de especial importancia para Valladolid. Los primeros años, de completa euforia económica, se centraron en un crecimiento económico basado en la especulación. La caída del sistema financiero vallisoletano fue debida a la falta de escrúpulos de sus dirigentes unida a una falta de rentabilidad del sistema ferroviario, que a su vez había sido causante en buena medida del despegue en las décadas anteriores.

La crisis tuvo unos efectos catastróficos para la ciudad, ya que económicamente tuvo un fuerte parón de cerca de diez años. Todos los sectores de la ciudad hicieron repetidas llamadas a las instituciones en petición de ayuda, la cual nunca llego, provocando un malestar y resentimiento hacia las mismas. No obstante, y con notables esfuerzos, se consiguió salir de la crisis aunque nunca se llegara a gozar de los avances del tramo intermedio del siglo. Esta situación se puede constatar desde el punto de vista demográfico en el hecho de que entre 1877 y 1900 Valladolid pasara de 52.181 habitantes a 68.789, crecimiento que aunque notable no es tan grande como el registrado entre 1848 a 1860.

A pesar de haber superado la grave crisis de mediados de los sesenta, los siguientes años no fueron de bonanza ni para Valladolid ni para el resto de Castilla, debido al progresivo abandono de las medidas proteccionistas en pos de las corrientes librecambistas. Este hecho hizo que la industria harinera acabara por resentirse al perder los mercados tradicionales. Indudablemente, el retroceso de una industria tan poderosa y fundamental para Valladolid como la harinera fue extendiéndose al resto de industrias, viéndose afectadas fabricas de todo tipo, cerrándose algunas de ellas.

Fue a partir de la década de los noventa cuando la situación fue atenuándose gracias a las medidas proteccionistas conseguidas de las alianzas entre los industriales vascos y catalanes con los harineros castellanos, con lo que la recuperación económica real fue llegando ya en el siglo XX.

Sobre las industrias vallisoletanas y su implicación directa con el arte hay que resaltar algunos aspectos. Por un lado, las fundiciones, que se encargaron en los últimos años del siglo de buena parte de los trabajos de hierro de la ciudad. Cuando se lleva a cabo el proyecto del Puente Colgante la ciudad no podía asumir el trabajo, por lo que se buscó en Inglaterra una empresa capaz de realizar los proyectos planteados, Cuando los mercados de hierro se empiezan a levantar, se hace mención a que la mayor parte de las piezas de hierro se fundieron fuera de Valladolid a pesar de haberse diseñado en la ciudad del Pisuerga. Es más, parte del hierro utilizado en el mercado del Val procedía de la vallisoletana Fundición del Canal, hierro de mal aspecto y que fue el origen de los innumerables problemas que padeció el mercado.

Este hecho se repite en otros campos. Cuando se tiene que realizar la carpintería del nuevo Hospital Provincial se acude a empresas foráneas. La cantidad de armaduras necesarias, así como con las puertas, ventanas y balcones, en un volumen suficiente como para llenar ocho vagones, era inasumible para Valladolid, comentando la prensa que “si toda la obra se hubiera ejecutado en esta población, hubieran hecho falta 50 carpinteros trabajando un año seguido”. Ni la recién creada Carpintería Mecánica de Federico Delibes pudo competir con empresas de fuera de Valladolid a la hora de hacerse con el encargo.

Así, se puede ver una cierta incapacidad en los talleres, fábricas y empresas vallisoletanas que pudo suponer durante algún tiempo un cierto freno a la arquitectura local. No obstante, también hay que afirmar que el panorama fue cambiando en los últimos años del siglo, llegando a ejecutar edificios tan notables como el frontón Fiesta Alegre con materiales procedentes de la ciudad.

A partir de 1830, con la desamortización y la reordenación en provincias del territorio español se reactiva tímidamente el comercio y la administración. Cuando Mendizábal transfiere los inmensos huertos y jardines de los conventos y sus edificios, se aprovecha la oportunidad para abrir nuevas calles o crear servicios públicos en los nuevos edificios. La llegada del ferrocarril a Valladolid supone un gran impulso y marca la dirección de crecimiento de la ciudad. Durante este siglo la ciudad no crece notablemente, pero su estructura interna cambia, se abren nuevas calles, se abren nuevas plazas y jardines, como el del Poniente, se reforma el Campo Grande, y se encauza y desvía el río Esgueva, lo que supone el fin de las inundaciones en la ciudad. Todo esto es posible gracias a la gestión de grandes alcaldes como Miguel Íscar.

A la vista de los datos referidos es muy interesantes saber como se comportaba la sociedad vallisoletana del siglo XIX, que aporta elementos claves para comprender el como y el porqué de muchas operaciones urbanísticas y arquitectónicas en la ciudad. Existía, multiplicado gracias a la bonanza económica de mediados de siglo, un grupo social, alto de miras, constituido por los poseedores de importantes capitales e industriales de diverso tipo. Este grupo, de escasos escrúpulos por regla general (las visiones globalizantes siempre conllevan alguna injusticia) en vez de reactivar la economía de manera estable y conducir a la ciudad a convertirse en un centro industrial de primera magnitud, se dedicó a mantener estables tan solo sus propias economías, dedicándose a dotar a la ciudad de aquellos avances que creían convenientes para su propia posición. A pesar de estas características finiseculares de este sector de la población, a finales de siglo consiguieron convertir Valladolid en un embrionario centro industrial, situación de la que nunca paso hasta llegado la mitad del siglo XX.

Esta alta burguesía será la que provoque buena parte de los acontecimientos urbanísticos y arquitectónicos de la ciudad en la segunda mitad del siglo, cuando la acumulación de capitales fue suficiente tanto en volumen como en número de propietarios para que la presión de sus opciones se hiciera valer. Esto no quiere decir que estas fueran de manera coordinada, sino más bien que existía un sentimiento mutuo que hizo reconvertir ciertas partes de la población.

En cualquier caso, uno de los aspectos más destacables de la sociedad del siglo XIX, apreciable de manera clara en la prensa y escritos de la época, era la preocupación existente por la enorme cantidad de parados, mendigos, pobres y vagabundos que había en la ciudad de Valladolid. Este es un hecho constatable en todo el siglo, aunque se multiplicó mas si cabe a partir de la crisis económica de 1864, no deteniéndose la tendencia, aunque matizada, hasta finales de siglo. La cantidad se aproximaba, según estudios, a una sorprendente cifra de unas 4.000 a 5.000 familias, lo que daría como resultado que en Valladolid existieran unas 20.000 personas necesitadas o pobres.

Este hecho produce que la ciudad se viera literalmente invadida por cientos de personas en busca de caridad, que en algunos casos llego, a juicio de los personajes de la época, a límites insufribles. Valladolid era, además, receptor de gran cantidad de desesperados de otros lugares, lo que provoco el que, en ocasiones, los pobres locales protestaran la llegada de foráneos, que les iban a “robar” su derecho.

La existencia de esta gran masa de desempleados será enormemente importante en ciertos aspectos de la urbanística y la arquitectura de la ciudad, ya que esta fue utilizada como medio para paliar, en la medida de lo posible, la situación general. Tras analizar o informar de una determinada construcción, se solía incluir, si era notable, el número de obreros que iban a poder participar en la citada obra. Quiere decir esto que se incluía un baremo suplementario a las cualidades estéticas o de otro tipo de una obra, baremo que hacia referencia directa al número de jornaleros que trabajarían. Por ejemplo, en la construcción del colegio San José se hace mención tanto a que el ritmo de la misma fue magnifico como a que se llegaron a utilizar hasta 300 obreros, cifra extraordinariamente alta para la época.

Otro fenómeno, aplicable a las construcciones públicas financiadas por el Ayuntamiento, fue la existencia de los trabajadores del plus. Estos trabajadores no cualificados que en la época invernal eran contratados por el Municipio para obras públicas, por lo general de pequeña entidad. El fin no era otro que evitar que la masa de desocupados aumentase de forma tal que el peligro de desordenes fuera elevado. Aunque la fórmula fue utilizada desde años antes, fue a raíz de la crisis de 1864 cuando el número aumento de forma vertiginosa, situándose a partir de entonces en cifras superiores a los 1.000 trabajadores. El personal era renovado semanalmente y el salario no pasaba de ser una ayuda para malvivir durante los meses más crudos del invierno.

El 14 de abril de 1931, conocida la victoria de las candidaturas republicanas en las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 una gran multitud se congregó en la Calle Duque de la Victoria donde se prorrumpió en vivas al nuevo régimen. Tras la proclamación de la Segunda República por parte de los dirigentes de los comités socialista y republicano desde el balcón de la casa consistorial en la Plaza Mayor de la ciudad, la situación volvió a la normalidad, sin que se produjese ningún incidente de importancia, siguiendo las consignas de los líderes republicanos, adelantándose a posibles actos de vandálicos que, finalmente, no llegaron a producirse.

El día siguiente de la proclamación, 15 de abril, que fue declarado festivo por el Gobierno provisional de la República, coincidió con el paso por la Estación del Norte de la ciudad, camino de Madrid, de los futuros ministros republicanos que retornaban del exilio: Diego Martínez Barrio, Luis Nicolau d'Olwer, Marcelino Domingo e Indalecio Prieto. El Casino republicano convocó un acto de bienvenida, al que acudieron la Banda Municipal, los comités republicanos de varios pueblos de la provincia y de la ciudad, y un numeroso público que abarrotaba los andenes y se subía a las farolas para recibir a los dirigentes republicanos. Por las calles, grupos de espontáneos entonaban La Marsellesa y el Himno de Riego.

Durante la etapa republicana, Valladolid sufrió el deterioro progresivo de la economía nacional; la crisis económica, el aumento del paro y los bajos salarios afectaron seriamente al sector laboral más importante de Valladolid, el de los obreros ferroviarios, que venía instando con insistencia un aumento salarial desde principios de 1931. A finales de marzo, la Agrupación Socialista y la Federación Local de Sociedades Obreras marcharon en Valladolid desde la calle de Santiago hasta el Gobierno Civil en una manifestación a cuyo frente se encontraban los líderes socialistas Remigio Cabello y Antonio García Quintana. La afiliación a la Unión General de Trabajadores había crecido en relación con la gravedad de la crisis, de modo que en 1930 las sociedades obreras ligadas a la Casa del Pueblo de Valladolid contaban en la capital con aproximadamente un 10% de la población activa.

El 4 de marzo de 1934 se fusionaron Falange Española (el partido de José Antonio Primo de Rivera) y las JONS en un acto celebrado en el Teatro Calderón. Tras el levantamiento del 18 de julio de 1936, Valladolid queda en la zona nacional; el general Saliquet se puso al frente de la capitanía general de Valladolid, sustituyendo a Molero. La ciudad permanecería en el bando golpista hasta el final de la guerra en 1939. Durante la guerra la ciudad fue bombardeada por el ejército republicano el 19 de enero de 1938. Al conocer los hechos, el ministro de Marina y Aire, Indalecio Prieto, se encolerizó pues la decisión había sido tomada a espaldas suyas. Dos días más tarde los nacionalistas respondieron con un violento raid sobre Barcelona que produjo 150 muertos y 500 heridos entre la población civil.

La absorción de miles de emigrantes procedentes del éxodo rural terracampino provoca un importante crecimiento demográfico y urbanístico. Este último se produce de forma totalmente descontrolada, nacen nuevos barrios obreros (como La Rondilla) y se produce una pérdida irreparable de patrimonio urbano en el casco viejo: edificios antiguos, conventos y claustros, incluyendo decenas de palacios renacentistas, fueron demolidos para construir bloques de pisos de gran altura que rompen la armonía arquitectónica de la ciudad. Estas actuaciones son consecuencia del planeamiento urbanístico proyectado y parcialmente ejecutado en 1938 por el urbanista alcoyano César Cort.

Esta drástica medida, se intentó contrarrestar mediante un proyecto de conclusión de la catedral herreriana que finalmente quedó en nada.

La remodelación del casco histórico consistía en la apertura de grandes arterias que deberían enlazar con las carreteras y los puentes que asegurarían la conexión con la otra orilla del río y también la realización de una avenida de las fábricas, que facilitase la movilidad de la población trabajadora vallisoletana.

Uno de los ejemplos más polémicos del plan fue el intento de apertura de una calle que llegase de la plaza del Ochavo por la calle de la Platería hasta la plaza de San Pablo, lo que habría supuesto el derribo de edificios históricos como la Iglesia de la Vera Cruz, aunque diferentes disputas entre el ayuntamiento, el arzobispado y la cofradía dieron al traste con el ansia municipal destructivo de aquellos años.

La ciudad se expande, creciendo del otro lado de la vía férrea en el barrio que se llamará de Las Delicias. Tras la postración de los primeros años de la posguerra, desde los 50 Valladolid experimenta un importante cambio debido a la instalación de industrias automovilísticas (como FASA - Renault) y de otros sectores (Endasa, Nicas). En los últimos años de la década de los 60 se inicia un peculiar proyecto: la construcción del Edificio Duque de Lerma, que sería el edificio más alto de la ciudad. Tres décadas después de su construcción, permaneció deshabitado y en varias ocasiones a punto de ser derribado. En estas tres décadas se convirtió en un curioso muro reivindicativo de ideas antilaboristas y antimilitaristas. A finales de 1997, el Ayuntamiento consiguió desbloquear todos los obstáculos y las obras se reanudaron. Desde diciembre de 1999, este edificio de 22 alturas luce un exterior totalmente renovado con un diseño sobrio y elegante.

Valladolid continúa su crecimiento con la llegada de la democracia a España. Con las primeras elecciones municipales democráticas (1979) llegan los socialistas a la alcaldía (el socialista Tomás Rodríguez Bolaños se mantiene como alcalde desde 1979 a 1995, año en que el Partido Popular vence las elecciones, manteniéndose actualmente en la alcaldía con el alcalde Francisco Javier León de la Riva). En la década de los ochenta surgen nuevos barrios residenciales (como Parquesol) que provocan un crecimiento de la ciudad en su extensión. La ciudad se convierte en sede de las instituciones básicas de la Comunidad Autónoma de Castilla y León en 1987: Cortes de Castilla y León y Junta de Castilla y León (con la presidencia), lo que se equipara habitualmente con la capitalidad de la comunidad. Valladolid desborda sus propios límites y salta a municipios del entorno. Esta transformación urbana ha sido definida por el catedrático emérito de Geografía urbana Jesús García como el paso «de la ciudad a la aglomeración».

Al principio



Real Valladolid Club de Fútbol

Trayectoria Real Valladolid

El Real Valladolid Club de Fútbol es un club de fútbol de España, de la ciudad de Valladolid. Fue fundado en 1928 y actualmente juega en la Primera División de España tras conseguir el último ascenso de categoría en la campaña 2006-2007, después de haber militado 3 años en la Segunda División de España.

El club fue fundado el 20 de junio de 1928 al fusionarse los equipos vallisoletanos Real Unión Deportiva y el Club Deportivo Español. Su primer presidente fue Pedro Zuloaga Mañueco, apodado el "hombre del bombín", y principal artífice de la fusión de los clubes arriba nombrados. El día 22 de septiembre de ese mismo año hacía su presentación frente al Deportivo Alavés. El primer "once" blanquivioleta fue el formado por Arana, Pombo, Martín, Orúe, Serralde, Echevarría, Montalbán, Perico San Miguel, Sainz, Sierra y Pablo López. El resultado, 2-1 a favor del Real Valladolid Deportivo. Aquel partido se disputó en un campo contiguo a la Plaza de Toros, feudo que fue sustituido en 1940 por el Antiguo Estadio José Zorrilla, que a su vez sería reemplazado en 1982 por el Nuevo Estadio Municipal José Zorrilla, donde actualmente el Real Valladolid disputa sus partidos y recinto que alberga las oficinas y otras instalaciones del Club.

El primer ascenso a la Primera División llegó en la temporada 47/48, tras proclamarse Campeón de Segunda División. En la temporada siguiente, la 49/50, el equipo vallisoletano siguió en línea ascendente y llegó a la final de la Copa del Rey ante el Athletic Club, que se proclamó Campeón tras derrotar al Real Valladolid Deportivo en el estadio madrileño de Chamartín por 4-1 en la prórroga.

Desde esta temporada 48/49, hasta la 57/58, cuando se bajó a la División de Plata, fueron 10 años, toda una década, entre la élite del fútbol español. El descenso fue efímero porque en la temporada siguiente, la 58/59, se consiguió el retorno a Primera tras ganar por 5-0 al Terrassa. El entrenador de aquel ascenso era José Luis Saso, persona legendaria para el Real Valladolid porque antes había sido gran jugador del equipo vallisoletano (guardameta) y posteriormente, en diferentes etapas de su historia, fue también Secretario Técnico y Presidente. Hasta su muerte en septiembre de 2006 fue directivo de la entidad.

El Real Valladolid siguió su andadura en Primera hasta la campaña 60/61, que supuso el segundo descenso. De nuevo, la historia se repitió y en la temporada 61/62 el equipo volvió a Primera. En la temporada 62/63, con Antonio Ramallets como entrenador, el club obtuvo el cuarto puesto en la Liga, la mejor clasificación del club hasta el momento.

En la temporada 97/98, el club consigue su récord de abonados con 18.586 abonos. En la liga 2003/04 el equipo vallisoletano descendió a la división de plata, quedando 6º en la temporada siguiente y 10º en la temporada 05/06. En la temporada 06/07 el Real Valladolid superó el récord de más partidos en la liga de segunda división sin perder (29) y más partidos ganados (26). Con esto datos, el Real Valladolid ascendió matemáticamente en la jornada 34 a Primera División (con 74 puntos), faltando ocho jornadas por disputarse hasta el final de liga. Finalmente se proclamó campeón de Liga firmando un registro de 88 puntos, nuevo record histórico de Segunda, que arrebató al Deportivo Alavés, equipo que lo ostentaba desde la campaña 1997/1998 con 82 puntos. Aventajó en 25 puntos al 4º clasificado, Ciudad de Murcia (63 puntos) equipo que marca el ascenso a Primera División.

En el partido Valladolid-Espanyol, el 20-01-2008, Joseba Llorente, marcó a los 7,08" el gol más rápido de la historia de la Liga y fue, con las asistencias de Víctor, el artífice de una victoria ante el Espanyol (2-1).

A lo largo de sus 80 años de historia, el Real Valladolid, en el Campeonato Nacional de Liga, ha participado en 38 temporadas en la Primera División de España, 30 en Segunda y 9 en Tercera (la ahora conocida como 2ª B), con tres temporadas en blanco por la suspensión de la competición a causa de la Guerra Civil.

En estas 77 temporadas, el Club ha sido subcampeón de la Copa del Rey en dos ocasiones (años 1950 y 1989) y alcanzó las semifinales en otras cuatro (1942, 1952, 1961 y 1979). El club ostenta un título de competición oficial: la Copa de la Liga, conquistada en la temporada 83/84(venciendo sobre el 3-0 sobre el Atlético de Madrid después de empatar 0-0 en la ida). En cuanto a competiciones europeas, ha participado en tres ocasiones: dos en la Copa de la UEFA (temporadas 84/85 y 97/98, eliminado en primera y segunda ronda, respectivamente) y una en la Recopa de Europa (temporada 89/90, en la que alcanzó los cuartos de final).

En las 3 ocasiones en las que el Real Valladolid ha disputado competición europea ha sumado un total de 12 partidos (5 victorias, 3 empates y 4 derrotas) y ha marcado 15 goles (10 en Recopa y 5 en UEFA) y encajado 11 goles (2 en Recopa y 7 en UEFA). Los máximos goleadores en competición europea del Real Valladolid son Albis, Roberto y Alberto (en la Recopa), y Juan Carlos (en UEFA) con 2 goles cada uno.

Estas son las equipaciones que han usado los porteros del Real Valladolid a lo largo de la temporada 08/09.

Nuevo Estadio Municipal José Zorrilla, fundado el 20 de febrero de 1982, con capacidad para 26.512 personas sentadas. La tribuna principal dispone de calefacción por gas y rayos infrarrojos. Una de las características del estadio es el foso que rodea el terreno de juego. En las gradas, se puede leer "PUCELA", y tienen asientos blancos y violetas.

En este estadio se jugaron partidos de la Copa Mundial de Fútbol de 1982 y la final de Copa del Rey de 1982.

Actualmente se está planeando construir una zona comercial y un polideportivo para 12.000 espectadores en sus aledaños, donde se albergarían los partidos del Club Baloncesto Valladolid y del Balonmano Valladolid.

En la temporada 88/89, el Real Valladolid dio un paso adelante en su política de cantera al inaugurar los Campos Anexos, una Ciudad Deportiva a 30 metros del Estadio José Zorrilla, que alberga un campo de hierba que sirve de escenario de los entrenamientos del primer equipo del Real Valladolid. Los Campos Anexos también presentan una Tribuna con capacidad para 1.500 espectadores. Esta Tribuna alberga diversos vestuarios y almacenes, así como una moderna y funcional cafetería. En cuanto a campos de fútbol, además de campo de hierba natural, hay dos campos de hierba artificial (inaugurados en el año 2001) en los que se ha empleado la más moderna tecnología en este tipo de superficie.

Cerca del Nuevo José Zorrilla se encuentran los campos "Emilio Morrollón" de fútbol 11 y fútbol 7, que actualmente están en desuso.

Desde 1998, el Real Valladolid cuenta con una mascota. Su nombre es "Pucelo", en un claro juego de palabras con uno de los nombres de la ciudad de Valladolid. Posee una morfología de almena de castillo, símbolo de la región de Castilla. Su misión como mascota es animar a la afición los días de partido. A finales de 2008, Pucelo ha anunciado su deseo de retirarse del plan de animación y ha pedido al club que busque una mascota que le remplace, tras diez años en esta labor.

Desde 1972 se celebra en el mes de agosto, bajo diferentes fórmulas (cuadrangulares, triangulares, 3x1, partido único) el Trofeo Ciudad de Valladolid, clásico torneo de verano que el Real Valladolid ha conquistado en 19 ocasiones, participando en él equipos internacionales, como el Boca Juniors o la Selección de Japón, o grandes equipos españoles, como el F.C. Barcelona.

El Real Valladolid Club de Fútbol B es el equipo filial del club. Se le conoce así desde 1990 ya que antes se le conocía como Real Valladolid Promesas (1973-1990) y antiguamente como Europa Delicias (1944-1973).

La mejor clasificación del filial blanquivioleta ha sido un 5º puesto en 2ºDivision B, en la temporada 1996-97.

El 28 de Diciembre del 2008 la RFEF acordó instaurar la liga de filiales para la campaña 2009-2010, en la que participará el Real Valladolid B.

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Iglesia de El Santísimo Salvador (Valladolid)

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La iglesia de El Santísimo Salvador o simplemente de El Salvador en la ciudad de Valladolid (provincia de Valladolid, Castilla y León, España) es un templo parroquial católico.

Según la tradición, San Pedro Regalado, Patrón de Valladolid, fue bautizado en la pila bautismal que guarda el templo en 1390. La capilla a él dedicada dentro de la iglesia, es uno de los focos de veneración al Santo Regalado, cuya fiesta, todos los 13 de mayo, se celebra en esta iglesia desde mediados del siglo XVIII.

La Parroquia de El Salvador de Valladolid debió de ser fundada en el siglo XII (aunque hay historiadores antiguos como Manuel Canesi que afirman que la fundación fue en 1336, otros más modernos como Matías Sangrador y Juan Agapito y Revilla afirman que existen documentos que citan a esta parroquia como existente ya a finales del siglo XII y en 1208). De las primitivas edificaciones de la parroquia no conocemos prácticamente nada, pues la iglesia actual se comenzó a construir a finales del siglo XV, destruyendo todo lo anterior.

Lo más destacado de esta iglesia es la fachada a los pies, renacentista, del siglo XVI, con bellas proporciones y buenas esculturas; una torre de gran prestancia, construida durante los siglos XVII y XVIII y una capilla de San Juan Bautista terminada en 1492 y que guarda un excepcional tríptico flamenco datado hacia 1502.

El templo actual se organiza mediante una gran nave única de cinco tramos, muy ancha, rematada con un ábside poligonal que acoge un estimable retablo realizado hacia 1750. Este ábside (capilla mayor) se comenzó a construir a finales del siglo XV en estilo tardogótico, con piedra de sillería, cubriéndose originalmente con bóveda de crucería estrellada, por lo que tiene potentes contrafuertes al exterior. El patronato de la capilla mayor era del Almirante de Castilla y sus escudos campean tanto al exterior como en el interior, en el arco triunfal. Entre 1602 y 1614 se realizó por Pedro de la Cuadra y otros artistas un retablo clasicista para la capilla mayor.

La nave, construida en su mayoría con ladrillo, se cubre con bóveda de cañón apuntado con lunetos decorada con yeserías planas pintadas. Su aspecto actual proviene de una reforma llevada a cabo en 1631, pues originalmente la nave, construida a principios del siglo XVI, se cubría con artesonados de madera soportados por arcos-diafragma ojivales realizados en piedra, arcos que se reaprovecharon en la reforma del siglo XVII como arcos fajones de la bóveda que se hizo entonces. El alzado interior, de estilo clasicista, con arcos de medio punto que comunican con las capillas laterales situados entre medias columnas toscanas que soportan un potente entablamento que a su vez sirve de galería para mantenimiento del templo, es resultado también de las obras de 1631. A los pies de la nave, sobre un sencillo artesonado, se encuentra el coro alto, realizado a mediados del siglo XVI. En el coro se encuentra un órgano romántico instalado en 1918 y construido por la Casa Quintín Rufiner de Valladolid, está en funcionamiento y en algunas ocasiones se usa para conciertos.

A ambos lados de la nave se abren varias capillas realizadas a lo largo de los siglos XV al XVIII y levantadas por cofradías o personas particulares.

La más destacada es la capilla de San Juan Bautista, que se sitúa en la cabecera de la iglesia, en el lado de la Epístola; fue mandada edificar por Gonzalo González de Illescas, Oidor de los Reyes Católicos, como capilla funeraria para sí y su linaje. Es de estilo hispanoflamenco, está realizada totalmente en piedra y fue terminada en abril de 1492, según manifiesta la inscripción que corre a lo largo del friso interior de la capilla. Muestra dos tramos, uno presbiterial, con una esquina achaflanada, y cubierto por una bóveda de crucería estrellada, bajo el que existen dos criptas funerarias, y otro a los pies, cubierto con bóveda de terceletes. A este último tramo se abre una ventana tardogótica para iluminar el interior. En la cabecera de la capilla se dispone un excepcional tríptico importado de Flandes en 1502, con pinturas en las portezuelas atribuidas al Maestro del Tríptico Morrison, seguidor de Quentin Metsys, que representan en el interior del tríptico la Adoración de los Reyes y la de los pastores y al exterior, la Misa de San Gregorio. En el cuerpo central del tríptico, de madera policromada, se encuentra narrada la vida de San Juan Bautista en siete altorrelieves enmarcados por arquitecturas góticas que rodean una escultura de San Juan Bautista. En el banco del tríptico, realizado en España en la misma época que el resto, se encuentran los retratos de los fundadores de la capilla. Este tríptico se halla ahora en el Museo Diocesano y Catedralicio de Valladolid a la espera de la finalización de los trabajos de restauración de la capilla ahora en curso, tras los que volverá a su lugar.

En el lado de la Epístola también se encuentran otras tres capillas de planta aproximadamente cuadrada y cubiertas por cúpula de media naranja con óculo sobre pechinas. La de Nuestra Señora de Valvanera (tercera capilla desde los pies) fue construida en 1788 y muestra un retablo neoclásico con columnas corintias y frontón curvo. La capilla de Nuestra Señora de la Guía (segunda desde los pies) posee un retablo barroco y un camarín realizados en 1728; el camarín posee pinturas muy deterioradas. La capilla del Sagrado Corazón de Jesús (primera desde los pies) alberga un sencillo retablo neoclásico del siglo XIX, con columnas toscanas. A los pies de la iglesia se dispone la pila bautismal en la que, según la tradición, fue bautizado San Pedro Regalado.

La primera capilla desde los pies del lado del Evangelio está dedicada a Nuestra Señora de los Dolores y fue realizada a mediados del siglo XVI; se cubre con bóveda estrellada y posee un sencillo retablo neoclásico del siglo XIX. A continuación se halla la capilla de los Reyes Magos, fundada en 1546; se cubre también con bóveda estrellada, posee un retablo rococó construido hacia 1760, que muestra un relieve con el tema de la Epifanía del círculo de Pedro de Sierra, y se cierra con una buena reja del siglo XVI. La siguiente es la capilla de San Pedro Regalado. Su beatificación había sido en 1683 y, como la tradición mantenía que se había bautizado en esta iglesia, se instituyó una cofradía en su nombre, que aún subsiste. La capilla fue construida en 1709 y en 1727 pareció pequeña y se amplió, quedando como hoy la vemos. Es de planta rectangular, construida en tapial y ladrillo. Se divide en tres tramos. Los dos primeros se cubren con una bóveda tabicada de arista y el último, con una cúpula elíptica con óculo que ilumina de forma escenográfica el retablo de la capilla, tallado probablemente por Pedro de Ávila hacia 1709 y que se organiza en forma de arco del triunfo que acoge la imagen del santo siendo transportado por ángeles. A continuación se hallan dos capillas que no son más que hornacinas en las que se encuentran sendos retablos, de estilo neoclásico el primero, con cuatro columnas corintias, y clasicista el segundo, con pilastras, que acogen respectivamente una escultura de Nuestra Señora del Buen Suceso, del siglo XVII (que actualmente recibe culto como Nuestra Señora del Carmen) del círculo de Gregorio Fernández y una imagen de Las lágrimas de San Pedro, obra de excepcional calidad de principios del siglo XVIII, atribuida a Pedro de Ávila, y que procesiona en Semana Santa.

También es reseñable la sacristía, construida en 1722, con planta cuadrada y que se que se cubre con cúpula sobre pechinas, pintada al fresco de manera ilusionista con el tema de la Trinidad recibiendo a la Virgen María en el Cielo. Esta pintura está considerada como una de las más interesantes del barroco vallisoletano, ya que es de gran calidad, aunque está muy oscurecida por la suciedad. También posee buenas cajonerías del siglo XVIII. En ella se guarda actualmente una imagen de Nuestra Señora del Refugio, atribuida a Pedro de Ávila y realizada a principios del siglo XVIII.

En el exterior descuella la torre, construida a partir de 1691, cuando se hundió la anterior, obra de principios del siglo XVII en la que intervino Bartolomé de la Calzada. La que hoy vemos fue terminada en 1707 y su coronación se rehizo en 1730. Muestra un primer cuerpo de base cuadrada macizo, de piedra, y uno segundo ochavado, realizado en ladillo, con dos pisos de arcos y una coronación con un chapitel de pizarra con bola, veleta y cruz.

También es reseñable la fachada principal, a los pies, obra de Juan Sanz de Escalante, quien la construyó entre 1541 y 1559. Se organiza de forma binaria, con tres cuerpos. En el cuerpo bajo, se abren dos puertas adinteladas flanquedas por seis columnas jónicas. El siguiente, sigue el mismo esquema binario, aunque cambiando las puertas por sendos óculos y las columnas son esta vez corintias. A los lados se reprsenta la escena de la Anunciación. En el último cuerpo se abre una ventana con arco de medio punto flanqueada por dos pares de columnas corintias. En este cuerpo, dentro de este desarrollo de elementos arquitectónicos, se representa la Transfiguración. La fachada se remata con una peineta con un bajorrelieve que representa a Dios Padre y una balaustrada unificadora con jarrones. Las esculturas de la fachada son obra de Manuel Álvarez, seguidor de Alonso Berruguete.

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Iglesia de Santiago Apóstol (Valladolid)

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La Iglesia de Santiago Apóstol es un templo parroquial católico de la ciudad de Valladolid (Castilla y León, España). Sita en la calle vallisoletana del mismo nombre, fue construida en diferentes etapas y estilos entre los siglos XV y XVII. Es sede de la Cofradía de las Siete Palabras.

La iglesia se construyó sobre una pequeña ermita de comienzos del siglo XII, que hacia 1400 sería elevada a la categoría de iglesia parroquial. Como consecuencia del desarrollo de la zona del centro urbano de Valladolid, motivada por la actividad comercial de la cercana Plaza Mayor, a finales del siglo XV la iglesia se había quedado pequeña para acoger a la creciente feligresía. Además, la cabecera presentaba un estado ruinoso. El rico mercader y banquero D. Luis de la Serna se convirtió en el patrono del templo, acordando con la autoridad eclesiástica costear su completa reedificación a cambio de permitírsele utilizar la Capilla Mayor como panteón familiar.

La obra se contrató con el arquitecto guipuzcoano Juan de Arandia, quien desde 1499 había dirigido la construcción de la Iglesia del monasterio de San Benito el Real. Concluida la cabecera en 1500, cuatro años después, Juan de Arandia y García de Olave comenzaron a levantar, adosada al ábside, la torre de sección cuadrada, a la que se añadió un remate octogonal en 1610. A principios del siglo XVII se arruinó parte de la nave, por lo que en 1615 el arquitecto Francisco de Praves trazó una nueva estructura de bóveda y capillas de aires protobarrocos que fue ejecutada por los maestros de obras Martín de Répide, Juan del Valle y Juan Alonso Ballesteros.

En 1941 la Cofradía de las Siete Palabras trasladó aquí su sede desde la iglesia de San Miguel y San Julián.

Todo el exterior del templo presenta un aspecto austero, sin apenas concesiones decorativas, además de estar parcialmente enmascarado, en su lado del mediodía, por una edificación moderna que hace la función de pórtico de acceso y que acoge las dependencias de la parroquia y la confradía. La sobriedad de la portada occidental, compuesta con aparejo mixto de sillería y ladrillo, es apenas rota por un óculo vidriado. En el paño central del ábside se halla empotrado un relieve gótico de Santiago Matamoros, protegido por arco alfiz. El único elemento verdaderamente característico de la fábrica exterior es la torre, formada por cinco cuerpos separados por cordones, un elemento decorativo preservado del arte gótico hispano-flamenco. El chapitel octogonal que lo corona tiene sabor escurialense.

El interior presenta una sola y espaciosa nave, con cortas capillas laterles situadas entre los contrafuertes. La reforma integral ejecutada a principios del siglo XVII produjo un abovedamiento de cañón con lunetos sobre arcos fajones que apean en pilastras fasciculadas, una reminiscencia del gótico original del templo, y cuyos plementos están decorados con sencillas yeserías barrocas. La anterior cubierta era de madera y estaba sustentada por arcos diafragma. A los pies se sitía el coro alto, alzado sobre un pequeño pórtico cubierto con un artesonado de comienzos del siglo XVI, en cuyos casetones se distinguen veneras con la cruz de la Orden de Santiago.

La cabecera, a diferencia de la nave, ha conservado su traza original con características góticas. Tiene planta poligonal y su anchura es más reducida que la de la nave. Sus dos tramos se cubren con bóveda de crucería estrellada, cuyos nervios apean en ménsulas decoradas con los escudos de los Reyes Católicos. En los muros figuran también las armas del promotor y mecenas del templo, D. Luis de la Serna.

En las paredes laterales del presbiterio se descubrieron en 1974 cuatro arcosolios con los sepulcros de D. Luis de la Serna y sus familiares. Las esculturas funerarias, labradas en alabastro, muestran a damas y caballeros, yacentes y ricamente ataviados. A excepción de la de D. Blanca López de Calatayud, que es renacentista, el resto de los sepulcros corresponden al gótico final a caballo entre los siglos XV y XVI, y han sido atribuidos a Alejo de Vahía. Conserva la Capilla Mayor unos sitiales renacentistas, en uno de los cuales aparece tallado un relieve de Santiago Peregrino, de estilo cercano al escultor palentino Manuel Álvarez.

El monumental Retablo Mayor es barroco, de 1729, cuando sustituyó a otro más pequeño, de cerámica vidriada, costeado por el patrono de la Capilla Mayor. Ensamblado por Alonso de Manzano, su mazonería dorada y policromada se articula en cuatro grandes columnas salomónicas rodeadas de pámpanos y racimos de uvas. De la imaginería, tallada por Juan de Ávila, destacan el Santiago Matamoros que preside la calle central y, sobre él, en el cascarón que cierra el conjunto, la escena de la aparición de la Virgen del Pilar al apóstol y sus compañeros. Una cruz de Santiago sobre una cartela abrazada a una pulsera calada corona este ático.

Rico es el mobiliario distribuido en las capillas laterales. En el lado del Evangelio, puede contemplarse una bella talla de la Virgen con el Niño cuya advocación popular es la de la Virgen de las Candelas o Nuestra Señora de la Salve, atribuida a Manuel Álvarez.

En la Capilla del Santo Cristo de las Siete Palabras se venera el espléndido Santo Cristo de las Mercedes, acompañado por los Dos Ladrones. El Crucificado es obra realizada entre 1550 y 1560 por el círculo de Pompeyo Leoni, quien talló un cuerpo de bastante mayor tamaño que el natural, muy anatómico y robusto, con marcadas articulaciones y musculatura. Concebida originalmente como pieza de retablo, este Cristo se atribuyó erróneamente durante mucho tiempo al discípulo de Juan de Juni Francisco de la Maza.

Las figuras de los ladrones son reproduciones realizadas en escayola en 1965 por el Instituto Central de Restauración, que las copió de una obra de Gregorio Fernández fechada en 1617 y hoy conservada en el Museo Nacional de Escultura. Cabe señalar que el Buen Ladrón lleva el rostro del Duque de Lerma porque éste le adeudaba al artista una suma por su trabajo en el retablo de la Colegiata de Lerma. Las tres esculturas forman un paso procesional de la Semana Santa vallisoletana conocido como En tus manos encomiendo mi Espíritu y perteneciente a la Cofradía de las Siete Palabras.

A Francisco Rincón han sido asignadas las esculturas de San Antonio Abad, el grupo de Santa Ana, la Virgen y el Niño, y el altorrelieve de San Jerónimo penitente del retablo de la Capilla dedicada a dicho santo, en el lado de la Epístola. Especial valor atesora el Retablo de la Epifanía, facturado en 1537 en estilo plateresco por el imaginero palentino Alonso Berruguete, el cual preside la Capilla que fue propiedad del banquero Diego de la Haya y su esposa.

De entre las pinturas que se muestran en las distintas capillas merecen ser destacadas el Éxtasis de San Pablo, del vallisoletano Diego Valentín Díaz, y una Inmaculada, original del cartujo Juan Sánchez Cotán.

Depósito Legal: VA-1064-2006.

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Valladolid Rugby Asociación Club

El Valladolid Rugby Asociación Club, o abreviado como VRAC, es un equipo de rugby de la ciudad de Valladolid, comunidad autónoma de Castilla y León, España.

La historia del club V.R.A.C. comienza en la temporada 1986/87 en la que varios jugadores del antiguo C.D. Lourdes, reciben la noticia de que el colegio dejaba de financiar los gastos a la categoría senior, entonces estos fundaron el Valladolid Rugby Asociación Club.

Al año siguiente el colegio Lourdes decidió abandonar su sección de rugby. Los seniors decidieron que los jóvenes jugadores de la cantera del colegio de Lourdes tomaran la decisión de si querían o no incorporarse al V.R.A.C. Granja Conchita. La cantera aceptó, y así comenzó la formación del club. El patrocinador se vio muy agobiado al tener que sufragar los gastos, ya no de una plantilla sólo, sino de varias más.

En el ámbito deportivo el club poco a poco iba abriéndose un hueco entre los grandes y ascendiendo de categoría, por lo que pudo captar más patrocinadores, que permitieron mejorar el desarrollo de la cantera. La temporada 90/91 se juega con la cooperación de un nuevo patrocinador y un objetivo claro: ascender de categoría. Y el V.R.A.C. Quesos Canal dio la sorpresa, consiguiendo el título de Primera División en la edición número XXIV.

El ascenso a la División de Honor supuso al equipo el conseguir su sueño, pero también un gran reto para un club joven aún.También supuso el cambio de sponsor, otra empresa láctea confió en un proyecto a largo plazo para mantenerse en división de honor. Así pues, el club comienza en la máxima categoría del rugby con el nombre “V.R.A.C. Quesos Entrepinares”.El proyecto se adelantó y sorprendentemente el equipo dio la sorpresa y se erigió como un grande de la categoría, en vez de mantener la permanencia, su principal objetivo entonces.

El triunfo en la Copa del Rey en la temporada 1997/98 significó la subida del club hacia la cima. Se pasó de un objetivo por la permanencia a luchar entre los grandes por el título nacional consiguiendo un equilibrio deportivo.

El entonces famoso “Quesos” asalta en la temporada 1998/99 el título liguero logrando repitiendo dos años después, temporada 2000/01, logrando un pase para las competiciones europeas y motivado para aspirar a más.

En la temporada 1999/2000 el VRAC jugó la Copa Ibérica, contra el C.R. Direito de Lisboa. Fue una nueva experiencia que les permitió conocer el rugby fuera de España y aprender de él, ya que era muy diferente del español. En la temporada 2001/02 el VRAC participa en la European Shield, cruzándose con los mejores equipos de toda Europa en una liguilla internacional europea.

El club, juega contra:London Irish (Inglaterra) y Dax (Francia) consiguió dar la talla deportiva para lograr el subcampeonato de la Copa del Rey, el de la Copa Ibérica, consiguiendo así la clasificación europea para el año siguiente. En las temporadas 2002/03 y 2003/04 el VRAC Quesos Entrepinares vuelve a jugar en Europa y la ciudad de Valladolid disfruta de unos grandes encuentros contra los mejores equipos de europa del momento:los ingleses del Newcastle Falcons y Leeds Tykes así como los italianos del Parma y del Viadana.

En la actualidad el VRAC se preocupa por la parte social y educativa en la sociedad, refrendada con varios galardones como, por ejemplo, el premio “Norte de Castilla” a la mejor entidad deportiva, el premio “Ciudad de Valladolid” a la Mejor Entidad deportiva del año 2001, y el Premio “Ciudad de Valladolid” al Mejor Deportista de Valladolid, año 2001, al capitán Fernando de la Calle; además el club se preocupa por la cantera como manera de futuro y se apoya en ella para mantener una estructura sólida que le permita avanzar.A día de hoy es el único equipo de rugby español que no ha descendido nunca de categoría.El VRAC ha conseguido mantenerse en la élite del rugby español a pesar de la política que muestra de obtener los jugadores de la cantera, actualmente ha comenzado a realizar fichajes para fortalecer más al equipo y darlo más calidad para poder competir con el resto de equipos españoles, actualmente, muchos de ellos, con gran cantidad de extranjeros. En las últimas temporadas el equipo no ha conseguido los logros esperados, pero sí ha conseguido acercar el rugby a los ciudadanos de Valladolid, irguiéndose como equipo de la ciudad con mayor número de socios.

2007/08 SENIOR 4º Clasificado en la División de Honor, Cuartofinalista de la Copa de S.M. EL REY en su LXXV edición, CADETE: Campeón de España, INFANTIL: Campeón de España, JABATO: Campeón de España.

2006/07 SENIOR 4º Clasificado en la División de Honor, Semifinalista de la Copa de S.M. EL REY en su LXXIV edición, JUVENIL: Campeón de España, CADETE: Campeón de España, INFANTIL: Campeón de España, ALEVÍN: Campeón de España, JABATO: Campeón de España.

La Fundación Valladolid Rugby, nace en el año 2005, por el interés de la Junta Directiva en buscar un apoyo creativo y educativo para la comunidad del VRAC.

Se veía necesario que se observara y actuara para conseguir la mejora de un colectivo que trabaja para que se mantenga y crezca la relación de grupo y amistad a través de un canal básico que es el rugby.

La Fundación se crea basándose en esos criterios, buscando además la incorporación de otras personas amantes de la estructura del VRAC y ajenas a lo estrictamente deportivo.

El objeto básico de la Fundación, como expresa su artícuo 5 de sus estatutos, es el de ayudar a crear un ambiente colectivo que haga fomentar la actividad deportiva con carácter formativo y educativo de todas sus categorías . También a través de medios como la formación, publicación,financiación, difusión, promoción, etc.

Ha de buscar colaboración con otras personas o entidades para promocionar y difundir el deporte o cualquier actividad de contenido social que tenga o no relación con el rugby, y que pueda beneficiar a la comunidad del VRAC.

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Source : Wikipedia