Catalán

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Publicado por astro 28/02/2009 @ 16:02

Tags : catalán, idiomas de españa, españa

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Modernismo catalán

Templo Expiatorio de la Sagrada Familia en Barcelona.

El modernismo catalán o modernisme es un estilo arquitectónico que se desarrolla Cataluña (España) y principalmente en Barcelona, a lo largo de unos 50 años, entre 1880 y 1930. Aunque es parte de una corriente general que surge en toda Europa, en Cataluña adquiere una personalidad propia y diferenciada, y se convierte en el modernismo probablemente más desarrollado.

A finales del siglo XIX surgen en Europa tendencias arquitectónicas que rompen con los criterios tradicionales y buscan nuevas formas de edificar con miras al siglo XX, que dan gran relevancia a la estética. Este movimiento es consecuencia de la Revolución Industrial, que ha ido arraigando en los diversos países, y de los avances derivados de ella, como la electricidad, el ferrocarril y la máquina de vapor, que han cambiado por entero la forma de vivir de la población y han originado un crecimiento de las ciudades, en las que se han ido estableciendo industrias que regentan un número creciente de burgueses. El modernismo es, pues, un estilo urbano y burgués.

El modernismo rechaza el estilo poco atractivo de la arquitectura industrial de la primera mitad del siglo XIX, y desarrolla nuevos conceptos arquitectónicos basados en la Naturaleza, que consisten en los materiales de construcción que se emplean, en las formas de los edificios y en las figuras de sus fachadas. Los arquitectos y sus escultores colocan en el exterior de los edificios pájaros, mariposas, hojas y flores a modo de elementos decorativos, ya sea como figuras adosadas o como adorno de la piedra o cerámica. También se colocan figuras de tamaño mayor, animales fabulosos o personas, y en las cornisas elementos de cerámica de color. Las ventanas y los balcones disponen de rejas de hierro forjado, que son labradas artísticamente y contienen motivos inspirados en la Naturaleza.

El desarrollo del modernismo es fomentado en Cataluña por la burguesía, que se siente catalana y es culta y sensible al arte. Esta burguesía ve en esta nueva arquitectura la manera de satisfacer sus ansias de modernización, de expresar su identidad catalana, y de poner de manifiesto de manera discreta su riqueza y su distinción.

Fueron más de 100 arquitectos los que realizaron edificios de estilo modernista catalán. Destacando entre ellos sobre todo tres: Antoni Gaudí, Lluís Domènech i Montaner y Josep Puig i Cadafalch.

El modernismo catalán expandió su influencia en otras zonas de España, que como Cataluña, vivieron un gran desarrollo económico a principios del siglo XX. Destaca en este sentido el modernismo en Cartagena, fundamentalmente por obra del arquitecto catalán Víctor Beltrí.

Al principio



Nacionalismo catalán

Manifestación celebrada en Barcelona el 18 de febrero de 2006

El nacionalismo catalán es una corriente de pensamiento político articulado sobre el principio de que Cataluña es una nación, con base en los derechos históricos de Cataluña, a su historia, a su lengua, y al derecho civil catalán. Esta corriente política se conformó ideológicamente en la primera década del siglo XX, como una variante del catalanismo, surgido como movimiento cultural en la década de los años 1830, y articulado como movimiento político en las últimas décadas del siglo XIX, siguiendo los parámetros del nacionalismo.

Es una corriente de pensamiento transversal que aglutina tanto a partidos políticos y ciudadanos de izquierdas como de centro y de derechas.

Pueden distinguirse básicamente dos corrientes en el nacionalismo catalán, en función de la relación que los nacionalistas catalanes creen que debe tener Cataluña con el resto de España, y en función del fin último de sus objetivos políticos.

Corriente liderada principalmente por Convergència Democràtica de Catalunya, que defiende que Cataluña sea reconocida como nación, obtenga mayores cuotas de autogobierno y sea reconocido el derecho a la autodeterminación en el que los catalanes puedan decidir si Cataluña debe permanecer integrada en España, entendido como un Estado "plurinacional" y federal, o debe independizarse.

Encabezada por Esquerra Republicana de Catalunya, aunque también participada por sectores de CDC, es un movimiento más minoritario, que defiende la idea de la independencia de Cataluña aspirando a conseguir el derecho a la autodeterminación para Cataluña, como paso previo a su independencia.

En el conjunto del independentismo, es mayoritaria la idea que la nación catalana no sólo está formada por la Comunidad Autónoma de Cataluña, sino que se extiende a los territorios de lengua y cultura tradicionalmente catalanas, esto es, la mayor parte de la Comunidad Valenciana, las Islas Baleares, la franja de Aragón y el Rosellón francés, denominado Cataluña Norte, la vez que la ciudad de Alguer en Italia y Andorra. Este conjunto de territorios recibe por su parte la denominación de Países Catalanes (Països Catalans), siendo el fin último de esta corriente crear una confederación que los agrupe.

El nacionalismo e independentismo catalán plantea que la cultura catalana es diferente a la española, y defiende la tesis de que Cataluña es una nación oprimida por España desde su ocupación por las tropas borbónicas en 1714, y la posterior supresión de las instituciones catalanas y la prohibición de su lengua en la administración mediante los Decretos de Nueva Planta promulgados por Felipe V. Desde un punto de vista cultural, el nacionalismo catalán promueve el uso de la lengua catalana en todos los ámbitos de la vida social de Cataluña, a un nivel igual a la lengua castellana, entendiendo que el catalán es la lengua propia de Cataluña. Además, defiende el derecho a utilizar la lengua catalana tanto en las instituciones españolas como europeas, con base en su cantidad de hablantes y a su tradición literaria e histórica.

Los nacionalistas e independentistas catalanes denuncian que Cataluña está sometida a un agravio económico por parte del Estado, debido al déficit de la balanza fiscal para Cataluña, entendiendo que Cataluña recibe mucho menos de lo que aporta en concepto de impuestos. Por esas razones, Cataluña viene reclamando históricamente un mayor nivel de autogobierno para Cataluña, tanto desde el punto de vista legislativo como ejecutivo, judicial, cultural y económico.

Desde un punto de vista simbólico, el nacionalismo catalán defiende la idea de que Cataluña, aunque forme parte de España, pueda tener selecciones deportivas propias, diferenciadas de las selecciones españolas, que puedan participar de forma oficial en los acontecimientos de mayor nivel internacional, siguiendo el ejemplo de otros territorios sin estado propio como Escocia, País de Gales o Macao, que sí tienen selecciones deportivas propias reconocidas por algunos organismos deportivos internacionales.

Debe diferenciarse el nacionalismo catalán del catalanismo, que si bien ensalza los símbolos y tradiciones catalanas, defiende la preservación de la cultura y la lengua catalana, y defiende la obtención de mayores cuotas de autonomía, no articula sus planteamientos políticos bajo los parámetros del nacionalismo. Pese a que, según diversas encuestas, la mayoría de catalanistas consideran que Cataluña es una nación, no hacen de ello el motor de su acción política y defienden la plena integración de Cataluña en España, descartando la opción del independentismo catalán. A este ámbito se adscriben partidos como el Partit dels Socialistes de Catalunya o Iniciativa per Catalunya Verds, que no se reconocen como "nacionalistas" sino como "catalanistas", y aunque defienden pública y formalmente la idea de que Cataluña es una nación, defienden su pertenencia a España, ya sea bajo el marco actual del estado de las autonomías, o con la fórmula de un estado federal.

El nacionalismo catalán se conforma como movimiento político a principios del siglo XX, como variante del catalanismo, que culturalmente nace en la década de los años 1830, y que se estructura políticamente en la últimas décadas del siglo XIX.

Durante la década de 1830, surge la llamada Renaixença, coetánea al Romanticismo. La Renaixença fue una corriente intelectual y literaria que en un principio no perseguía fines políticos y buscaba, ante todo, la recuperación y reconocimiento de la lengua catalana. Tuvo un doble origen: uno de ellos federalista republicano, iniciado por Valentín Almirall, y otro carlista, liderado por Josep Torras i Bages. Estas demandas se concretaron en las llamadas Bases de Manresa de 1892.

Fue desde principios del siglo XX cuando el nacionalismo catalán empezó a tener importancia política con la victoria electoral en 1901 de la Lliga Regionalista, un partido nacionalista conservador. En 1906 el ejército asaltó la redacción de un periódico de tendencia catalanista, lo que desató las iras de todos los nacionalistas. Eso se tradujo en la formación política Solidaridad Catalana, fruto de la coalición de las dos partes del movimiento. En las elecciones de 1907 obtuvo 41 de los 44 escaños del congreso catalán. La Semana Trágica de Barcelona ocasionó la disolución de Solidaridad.

El gobierno conservador de Eduardo Dato aprobó, en 1913, la creación de la Mancomunidad de Cataluña, una especie de gobierno autónomo que englobaba las 4 diputaciones provinciales y que estaba dirigido por líderes de la Lliga. A partir de 1918 fue el partido más importante de Cataluña, aunque nunca consiguió la mayoría de los escaños catalanes en las cortes generales españolas. Su naturaleza conservadora hizo que participase en los últimos gobiernos de la Restauración, y que en 1923 no se opusiera a la dictadura de Primo de Rivera, que sin embargo disolvió la Mancomunidad y, en general, llevó a cabo políticas en contra de todo nacionalismo que no fuera el nacionalismo español. Por su parte, la mayoría del proletariado apoyaba el anarquismo, representado por la CNT.

Es poco antes de la dictadura de Primo de Rivera cuando, liderado por Francesc Macià aparece el primer partido independentista catalán, Estat Català. Pasada la dictadura, Estat Català]se unió a partidos y organizaciones de izquierdas para constituir Esquerra Republicana de Catalunya, que se convirtió en hegemónico en Cataluña durante la Segunda República. Es este periodo, y tras la proclamación unilateral de una efímera República Catalana, el nacionalismo catalán consigue un Estatuto de Autonomía de Cataluña (que restauró la Generalidad de Cataluña). La victoria franquista en la guerra civil inició una época de represión en contra de cualquier nacionalismo considerado traidor a España.

A pesar de la falta de libertad empezaron a organizarse huelgas obreras, como las de 1951, 1956, 1971 o 1974, a partir de las cuales la acción fue mayor.

Poco después, el 20 de noviembre de 1975, murió Francisco Franco, y con su muerte se inició la Transición a la democracia.

En 1977, a principios de la Transición Española, se reinstituyó la Generalidad de Cataluña con Josep Tarradellas a la cabeza. Tras la redacción de la Constitución Española de 1978, que reconocía a España como un estado con diversas nacionalidades y regiones, y el establecimiento de un gobierno, el 11 de agosto de 1980 Cataluña se convirtió en una autonomía dentro de España. Ese mismo año, las elecciones en Cataluña dieron el poder a Convergència i Unió, liderada por Jordi Pujol, que se mantuvo en el poder hasta el año 2003.

CiU siguió en el poder hasta su derrota electoral el 16 de noviembre de 2003. La nueva Generalidad pasó a estar formada por el tripartito PSC – ERC – ICV-EUiA con Pasqual Maragall como presidente de la Generalidad.

A nivel de diputados CiU consigue el mayor número, seguido del PSC, ERC, PP e ICV. El pacto de gobierno, primero de izquierdas desde hacia más de 20 años fue promovido por ERC que gracias a un aumento considerable en sus votos se erige como una de las principales fuerzas políticas de Cataluña, recuperando poco a poco la posición que tenía años atrás.

El día 30 de septiembre del 2005, después de más de dos años de negociaciones, el parlamento catalán aprueba un proyecto de nuevo estatuto de autonomía con una amplia mayoría parlamentaria, logrando así uno de los principales objetivos marcados en el programa del gobierno. Aprobado por el Congreso de los Diputados y el Senado, entró en vigor tras ser refrendado por los catalanes mediante consulta popular.

Al principio



Idioma catalán

Domini lingüístic català.png

El catalán (català), también llamado valenciano (valencià) en la Comunidad Valenciana, es una lengua romance occidental que procede del latín vulgar. Estudios realizados por Germà Colón basados en la presencia de determinados aspectos comunes de las lenguas románicas, morfología, fonética, sintaxis, léxico, concluyen que dicho idioma, junto al occitano y al francés, remonta a un diasistema particular, el «latín gálico», como término sin ninguna connotación, atendiendo estrictamente a la tipología lingüística.

Se habla en algunas regiones de España, (particularmente en Cataluña, Comunidad Valenciana e Islas Baleares) y también en Francia, Andorra e Italia. Es la lengua habitual de unos 4,4 millones de personas; además, son capaces de hablarlo unos 7,7 millones y es comprendido por cerca de 10,5 millones de personas. No se puede considerar lengua minoritaria en su territorio, aunque sí es una lengua minorizada de forma histórica.

Cada aspecto y contexto social del uso del idioma en Cataluña está monitoreado por la Generalidad de Cataluña con el fin de normalizar su uso; además, esta invierte anualmente en la promoción del catalán en otros territorios.

Una denominación que intenta englobar a toda esa área lingüística, no exenta de discusiones por el carácter ideológico que ha ido adquiriendo, es la de Países Catalanes, acuñada a finales del siglo XIX y popularizada por Joan Fuster en su obra Nosaltres els valencians («Nosotros los valencianos», 1962).

La característica sociolingüística más destacada del catalán es que en todos los territorios en los que se habla se encuentra en situación de bilingüismo social: con el francés en el Rosellón, con el italiano (más que con el sardo) en Alguer, y con el español en el resto de su ámbito lingüístico, incluyendo Andorra, donde también se habla el francés.

En Cataluña el factor más importante del bilingüismo social es la inmigración desde el resto de España. Se ha calculado que, sin migraciones, la población de Cataluña hubiera pasado de unos 2 millones de personas en 1900 a 2,4 en 2001, en vez de los más de 6,1 millones censados en esa fecha (que son más de 7 en 2008); es decir, la población sin migración hubiera sido el 39% de la real. El porcentaje de hablantes de catalán como primera lengua en Cataluña era en 2003 del 40,4%, más un 4,6% de bilingües, lo que indicaría que de hecho el catalán avanza como lengua materna, aunque de manera lenta, en vez de retroceder como en la Comunidad Valenciana o Rosellón. Otra cifra que confirma esto es que las personas que tienen el catalán como lengua de identificación (48,8%, 50,5% con bilingües) supera claramente a la de los que la tienen como lengua inicial (40,4%, 43,7% con bilingües).

En la parte de la Comunidad Valenciana donde es lengua propia, existe un proceso de sustitución lingüística del catalán (o valenciano) por el castellano. Este proceso se ha completado casi del todo en la ciudad de Alicante y está muy avanzado en la de Valencia, aunque aún no es importante en áreas rurales. Hasta época reciente, muchos hablantes estaban en situación próxima a la diglosia, lo que significa que usaban el catalán sólo en situaciones informales, mientras que en las situaciones institucionalizadas se usaba en exclusiva el español.

Además ha habido una importante inmigración desde otras partes de España, lo que ha contribuido al predominio estadístico del castellano en la comunidad.

El caso balear es parecido al de Cataluña, ya que aquí el factor principal en la expansión del castellano ha sido la inmigración, en mucho mayor medida que la sustitución lingüística.

En el Rosellón, como en la mayor parte de Francia, el proceso de sustitución lingüística del idioma local por el francés está muy avanzado, con el clásico patrón por el que el idioma cambia primero en las ciudades y sólo más tarde en el campo.

El catalán tiene unas características lingüísticas que lo hacen diferente de las lenguas románicas de los alrededores y se hicieron propias con la evolución local y peculiar del latín vulgar hasta lo que se conoce como lengua catalana. Las siguientes características son algunas de las mutaciones del latín que se han ido haciendo durante la consolidación del catalán, aunque también se muestran otras características generales.

Otras características, también originales, tienen una extensión superior a las lenguas románicas.

El sistema de escritura también presenta ciertas características particulares. El catalán presenta una característica única, la escritura de la -l- geminada: -l·l- (como en intel·ligent -inteligente-). La otra característica es la -ny- (en español es equivalente a la "ñ") que se encuentra también en afaan oromo, húngaro, quenya, valón, ladino, malayo, indonesio, ewe, gã, ganda, lingala, seSoto, swahili, zhuang y zulú. También cabe comentar la grafía -ig representada en pocas palabras (como faig -hago-, maig -mayo-, mig -medio-, puig -monte-, raig -rayo-, roig -rojo-, vaig -voy-, veig -veo-) o la "t+consonante" para la representación de consonantes dobles con: tm, tn, tl, tll, o africación: tg i tj (setmana, cotna, atles, bitllet, jutge, platja).

Al igual que las demás lenguas románicas de la Península, el catalán es notable por su uniformidad y las variantes dialectales no son demasiado divergentes ni comprometen la comprensión mutua. La división dialectal usada actualmente es la que Manuel Milá y Fontanals propuso ya en el año 1861: el bloque dialectal oriental (que incluye los dialectos central, insulares y de Francia) y el bloque dialectal occidental (que incluye el valenciano y el noroccidental). Pero incluso entre estos grandes grupos la diferencia es pequeña, y las discrepancias afectan más bien a la fonética (las vocales no acentuadas), que por tanto no se reflejan en la escritura, y a pequeñas variantes morfológicas y léxicas.

Véase algunos ejemplos de dialectos del catalán.

Existen dos estándares principales para la lengua catalana; el regulado por el Institut d'Estudis Catalans, el estándar general, que tiene como fundamento la ortografía establecida por Pompeu Fabra pero con las características del catalán central más aproximado al de Barcelona, no influenciado por el castellano, y el regulado por la Acadèmia Valenciana de la Llengua, estándar de ámbito restringido, centrado en la estandarización del valenciano, tomando como base las Normas de Castellón. Esto es, la ortografía de Pompeu Fabra pero más adaptada a la pronunciación del catalán occidental y a las características de los dialectos valencianos.

El estándar del IEC, a parte de tener como base las características del catalán central, toma también características de otros dialectos considerándolos como estándar. Aún así, la diferencia más notable de ambos estándares es la acentuación de muchas "e" tónicas, por ejemplo: francès o anglès (IEC) - francés o anglés (AVL), cafè (IEC) - café (AVL), conèixer (IEC) - conéixer, comprèn (IEC) - comprén (AVL) (inglés, francés, café, conocer, comprende). Eso es debido a la diferente pronunciación de algunas "e" tónicas, especialmente las Ē ("e" largas) y las Ǐ ("i" breves) tónicas del latín, en ambos bloques del catalán (en el bloque oriental se pronuncian y en el occidental se pronuncian ). A pesar de esto, el estándar de la AVL mantiene el acento abierto "è", sin pronunciarse abierto en el bloque occidental, en algunas palabras como son: què, València, èter, sèsam, sèrie i època.

También hay otras divergencias como el uso de tl en algunas palabras por la AVL en vez de tll como en ametla/ametlla (almendra), espatla/espatlla (espalda) o butla/butlla (bula), el uso de los determinantes demostrativos elididos (este, eixe) al igual que los reforzados (aquest, aqueix) o el uso de muchas formas verbales comunes en el valenciano, y muchas de ellas extendidas por el bloque occidental, como las formas del subjuntivo o la escritura de los incoativos tanto con -ix- como con -eix- o el uso preferente del morfema -e de la 1a persona singular del presente de indicativo en la 1a conjugación (-ar), ya que las otras conjugaciones el morfema es -ø: "jo compre", "jo tem", "jo dorm".

En las Islas Baleares se usa el estándar del IEC adaptado al marco dialectal por la sección filológica de la Universidad de las Islas Baleares, el órgano consultivo del Gobierno balear. De esta manera, por ejemplo, el IEC indica que tanto es correcto escribir "cantam" como "cantem" (cantamos) y la Universidad determina que la forma preferente en las Islas tiene que ser "cantam" incluso en los ámbitos formales. Otra característica del estándar balear es la escritura de la 1a persona del singular del presente de indicativo, donde no hay desinencia: "jo cant" (yo canto), "jo tem" (yo temo), "jo dorm" (yo duermo).

En el Alguer, el IEC ha adaptado el estándar al variedad algueresa. En este estándar se puede encontrar, entre otras características, el artículo lo de uso general, posesivos especiales la mia, lo sou/la sua, lo tou/la tua, etc., uso de la -v- al pretérit imperfecto en todas las conjugaciones: cantava (cantaba), creixiva (crecía), llegiva (leía); uso de muchas palabras de carácter arcaico de uso muy corriente en el alguerés: manco por menys (menos), calqui u por algú (alguien), qual/quala por quin/quina (cual), etc. y adaptaciones de los pronombres clíticos.

Como en todas las lenguas romances, el cambio del latín vulgar al catalán fue gradual y no es posible determinar en qué momento se inicia su historia. Según Coromines, los cambios más radicales debieron producirse en los siglos VII y VIII, pero es difícil saberlo con precisión porque los textos se escribían exclusivamente en un latín artificioso, ajeno a la lengua de uso. Ya en el siglo IX y sobre todo en los siglos X y XI, aparecen palabras e incluso frases enteras intercaladas en algo que ya se puede denominar catalán. Desde 1150 hay ya numerosos documentos escritos y hacia finales del siglo XII aparece el primer texto literario conocido, las Homilías de Organyà, un fragmento de una colección de sermones.

El catalán surge a ambos lados de los Pirineos (condados del Rosellón, Ampurias, Besalú, la Cerdaña, Urgell, Pallars y Ribagorza) y se extendió hacia el sur durante la Reconquista en varias fases: Barcelona y Tarragona, Lérida y Tortosa, el antiguo Reino de Valencia, las Islas Baleares y Alguer.

En cuanto al catalán como lengua extranjera, aunque no es una lengua muy difundida, cuenta con una larga tradición que se remonta a la Edad Media, a causa de la expansión medieval de la Corona aragonesa, y en su momento dejó huella especialmente en la Península itálica y en el vocabulario náutico mediterráneo. Actualmente, se enseña en varias universidades tanto en Europa como en los EE.UU. e Hispanoamérica, así como en numerosos centros catalanes de todo el mundo.

Fuentes: Cataluña: Datos estadísticos del censo del año 2001, del Institut d'Estadística de Catalunya, Generalidad catalana. Comunidad Valenciana: Datos estadísticos del censo del año 2001, del Institut Valencià d'Estadística, Generalidad Valenciana. Islas Baleares: Encuesta Sociolingüística realizada en 2003 por la Secretaría de Política Lingüística, Gobierno de las Islas Baleares. Rosellón: Encuesta de Media Pluriel encargada por la prefectura de la Región de Languedoc-Rosellón realizada en octubre 1997 y publicada en enero de 1998. Andorra: Encuesta de usos lingüísticos realizada por el Gobierno de Andorra, 2004 . Aragón: Estadística de usos lingüísticos en la Franja de Aragón realizada en el año 2004 por la Generalidad de Cataluña. Un estudio realizado en las mismas fechas por el Instituto Aragonés de Estadística muestra unas cifras similares . Alguer: Datos sociolingüísticos del Euromosaic. El Carche: la población de esta zona de Murcia según el censo del Instituto Nacional de Estadística de España de 2006 era de 697 habitantes. Resto del Mundo: Estimación 1999 de la Federació d'Entitats Catalanes en el exterior.

En posición tónica, cualquiera de estas vocales: /a ɛ e i ɔ o u/ puede aparecer.

En el bloque oriental (central, balear, septentrional, alguerés), o y u se neutralizan en y a y e se neutralizan en . En total hay tres vocales átonas: .

En el bloque occidental (noroccidental, valenciano), el sistema átono es el mismo que en castellano. En total hay 5 vocales átonas: .

Las oclusivas devienen en sordas en posición final.

Las africadas devienen en sordas en posición final, pero la /ts/ y la /tʃ// finales seguidas de vocal son sonoras (/dz/ y /dʒ/.

Las fricativas en posición final se pronuncian sordas, pero al final de la palabra las /s/ y /ʃ/ seguidas de vocal son sonoras.

Hay dos sonidos vibrantes en catalán.

Algunas palabras del catalán no proceden del latín, sino de estas lenguas: lenguas germánicas (Ramon, espia, ganivet... y los topónimos acabados en -reny, como Gisclareny), francés (Brioix, garatge, fitxa...), italiano (piano, macarró, pantà, finestra, porta...), occitano (espasa, beutat, daurar, aimia, el sufijo -aire...), árabe (alcohol, sucre, alcova... y muchos topónimos como Benicàssim, Albocàsser...), del castellano (senzill, xoriço, amo, burro...), del euskera (esquerre, isard, estalviar..., y muchos topónimos como Aran y Benavarri...) y el inglés (bar, web, revòlver...).

Al principio



Independentismo catalán

Estelada blava (Estrellada azul)

El Independentismo catalán es la corriente política, derivada del nacionalismo catalán, que propugna la independencia de Cataluña respecto a España y su libre y directa integración a la Unión Europea. El independentismo catalán plantea sus tesis sobre el principio de que Cataluña es una nación, aludiendo básicamente a su historia, cultura, lengua propia y al derecho civil catalán, y sobre la afirmación de que Cataluña no alcanzará su máxima plenitud cultural, social ni económica mientras forme parte de España.

El partido político que actualmente representa de forma más explícita esta corriente política es Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), que utiliza la Constitución Española de 1978 y participa activamente en la vida política catalana y española, usando las reglas del juego democrático con el objetivo de conseguir, por la vía pacífica, el derecho a la autodeterminación de Cataluña como vía para conseguir la independencia. En las elecciones generales de marzo de 2008, ERC obtuvo un 7,8 % de los votos. Existen otros partidos o coaliciones independentistas extraparlamentarias como Estat Català, Endavant, el PSAN, el MDT o las CUP. También hay una gran diversidad de colectivos y entidades independentistas, así como grupos juveniles como la Joventut Nacionalista de Catalunya, las JERC, Maulets o la Coordinadora d'Assemblees de Joves de l'esquerra independentista, además de tres sindicatos estudiantiles: Estudiants en Acció, CEPC y Alternativa Estel, estos dos últimos, ya unificados en el SEPC.

Una parte de los partidarios de esta corriente política no sólo aspira a la independencia de Cataluña (en el sentido autonómico) sino a la anexión de los denominados Países Catalanes: Comunidad Valenciana, Islas Baleares, Rosellón en Francia (la denominada Cataluña Norte), Franja de Poniente (Aragón), el Carche (comarca de Murcia) y Alguer (en Cerdeña, Italia), los cuales, junto a la comunidad autónoma de Cataluña (excluyendo el Valle de Arán) una vez independizados formarían un gran estado confederado catalán.

El independentismo catalán es en la actualidad un movimiento pacífico que rechaza la violencia aunque en el pasado dio lugar a dos grupos terroristas ya extinguidos, el Exèrcit Popular Català (en castellano, Ejército Popular Catalán) y Terra Lliure (en castellano, Tierra Libre); si bien destacados líderes independentistas como el fallecido Lluís Maria Xirinacs se han declarado públicamente "amigos de ETA" (banda terrorista del independentismo vasco).

La bandera que identifica al independentismo catalán es la Estelada.

En las últimas convocatorias electorales celebradas en Cataluña, los votos recibidos por los partidos explícitamente independentistas han ido al alza pero, aún así, no han superado el 15 por ciento de los votos emitidos. Diferentes estudios, sin embargo, indican que si se convocara un referéndum para decidir la independencia o no de Cataluña, el número de votos favorables sería muy superior a ese 15 por ciento, probablemente por la alta participación que se produciría y porque recibiría el apoyo de votantes de otros partidos catalanistas y nacionalistas aunque no considerados explícitamente independentistas, como es el caso de Convergència i Unió.

Pese a las muchas teorías sobre el tema, actualmente existen pocas estimaciones rigurosas sobre el apoyo social a la independencia de Cataluña. Las dos fuentes que lo son en mayor grado son el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), dependiente del Ministerio de la Presidencia, y el Instituto de Ciencias Políticas y Sociales (ICPS), asociado a la Universidad Autónoma de Barcelona y a la Diputación de Barcelona.

El CIS realizó en el año 2001 una encuesta en Cataluña que preguntaba explícitamente si el encuestado era favorable o no a la independencia de Cataluña. Los resultados fueron: un 35,9% de los encuestados estaba a favor, un 48,1% en contra, el 13,3% estaban indecisos, y un 2,8% no contestaron la pregunta.

La metodología utilizada en los sondeos del 2003 y 2004 fue diferente de las otras, ya que se utilizó el método de la entrevista telefónica en lugar de la presencial.

El estudio, realizado mediante encuestas telefónicas, muestra que un 36,5% votaría, en caso de referéndum, a favor de la independencia, mientras que un 22,1% votaría en contra. Un 27,1 se abstendría y un 11,7 no tiene el voto decidido.

El último estudio realizado sobre el tema fue relizado por el Centro de Estudios de Opinión de la Generalidad de Cataluña y publicado en 26 de febrero de 2009. El estudio refleja que un 16,1% de los catalanes quiere ser independiente.

Al principio



Source : Wikipedia