Castilla y León

3.4005655042476 (1061)
Publicado por t800 02/04/2009 @ 09:15

Tags : castilla y león, españa

últimas noticias
(Castilla y León) CULTURA-ESPECTACULOS,LITERATURA-LIBROS - ABC.es
Sus patronos son el Ministerio de Cultura, la Junta de Castilla y León, los ayuntamientos de Valladolid y de Majadahonda, municipio éste donde Umbral tuvo su última residencia, y Unidad Editorial, la sociedad de la que forma parte el rotativo "El...
(Castilla y León) CIENCIA-TECNOLOGIA,AMBIENTE-NATURALEZA - ABC.es
Madrid acogerá durante siete días la "Semana Bosque Telefónica" en la que se promocionará el patrimonio natural de Castilla y León con conciertos de artistas como Bebe o La Excepción, conferencias y otros eventos relacionados con el medio ambiente....
(Castilla y León) POLITICA,GOBIERNO - ABC.es
Ponferrada (León), 19 jun (EFE).- El delegado del Gobierno en Castilla y León, Miguel Alejo, defendió hoy la "lealtad" en la relación entre instituciones frente al "victimismo". Alejo, que inauguró en Ponferrada (León) las Jornadas de Comarcalización...
(Castilla y León) ECONOMIA,SECTORES-EMPRESAS,ENERGIA-MINERIA - ABC.es
El secretario general del PSOE de Castilla y León, Óscar López, ha asegurado hoy que la alternativa industrial que el Gobierno está elaborando para cuando se produzca el cierre de la central nuclear de Garoña "generará tranquilidad en la zona porque...
(Castilla y León) JUSTICIA-INTERIOR-SUCESOS,TERRORISMO - ABC.es
El consejero de Fomento de Castilla y León, Antonio Silván, ha condenado, en nombre del Gobierno autonómico, de forma "absoluta y frontal" el "vil" atentado sucedido hoy en el municipio vizcaíno de Arrigorriaga, que ha costado la vida del inspector del...
(Castilla y León) SOCIEDAD-SALUD,SALUD - ABC.es
El gasto farmacéutico en Castilla y León ha crecido en mayo un 5,14 por ciento en comparación con el mismo mes del año pasado, al alcanzar los 57,1 millones de euros, según los datos aportados hoy por el Sistema Nacional de Salud, dependiente del...
(Castilla y León) SOCIEDAD-SALUD,SOCIEDAD - ABC.es
La portavoz del Grupo Socialista en las Cortes de Castilla y León, Ana Redondo, y el presidente del Consejo de la Juventud, Fernando López, han coincidido hoy al señalar que los jóvenes de esta Comunidad quieren trabajar en este territorio....
(Castilla y León) DEPORTES,BOXEO - ABC.es
El vigente campeón de kick-boxing en la modalidad de low-kick de Castilla y León y también campeón de España, Bernardo Marbán, no participará en el próximo Mundial que se celebrará en Madrid del 22 al 28 de junio, según le han confirmado desde la...
(Castilla y León) ECONOMIA,MACROECONOMIA,PRESUPUESTO - ABC.es
El presidente del Consejo de Cuentas de Castilla y León, Pedro Martín, ha reclamado hoy que la Junta controle más el modo en el que concede subvenciones directas a asociaciones relacionadas con los servicios sociales de la Comunidad,...
(Castilla y León) ECONOMIA,MERCADOS-FINANZAS,BANCOS - ABC.es
Cajacírculo se mantuvo en mayo como la Caja de Ahorros más solvente de Castilla y León, según la información facilitada hoy en una nota difundida por la propia entidad, según la cual se sitúa también entre las cinco entidades con menor morosidad de...

Castilla y León

Bandera de Castilla y León

1 Reforma del Estatuto del 25 de febrero de 1983. 2 5,69% del total de España.

El estatuto de autonomía no establece explícitamente una capital. Inicialmente las Cortes se instalaron de forma provisional en Burgos; también se discutió la posibilidad de fijar una capitalidad en Tordesillas, aunque la decisión final fue instalar las Cortes de manera provisional en el castillo de Fuensaldaña. Finalmente, mediante una Ley Orgánica aprobada en 1987, se decidió establecer que la Junta de Castilla y León —el gobierno de la Comunidad— y las Cortes —el órgano legislativo— tuvieran su sede definitiva en la ciudad de Valladolid. Al igual que otras comunidades autónomas españolas, como el País Vasco, se considera la capital a la ciudad en la que se establecen las instituciones básicas de la comunidad.

El Estatuto de Autonomía define una serie de valores esenciales y símbolos de los habitantes de Castilla y León, como su patrimonio lingüístico (aludiendo a la lengua castellana y al resto de lenguas habladas en la comunidad: el leonés y el gallego) o su patrimonio histórico, artístico y natural. Entre los símbolos se encuentran el blasón, la bandera, el pendón, el himno (pese a que no existe), al tiempo que el 23 de abril queda definido como Día de Castilla y León, en conmemoración de la derrota sufrida por los ejércitos de las Comunidades de Villa y Tierra castellanas en la batalla de Villalar durante la Guerra de las Comunidades, en 1521.

Limita al norte con el Principado de Asturias, Cantabria y el País Vasco, al este con La Rioja y Aragón, al sur con Comunidad de Madrid, Castilla-La Mancha y Extremadura y al oeste con Galicia y Portugal. Consta de nueve provincias: Ávila, Burgos, León, Palencia, Salamanca, Segovia, Soria, Valladolid y Zamora.

Se reconoce la concurrencia de unas características geográficas, sociales, históricas y económicas en la comarca de El Bierzo creándose la Comarca de El Bierzo. (administrada por el Consejo Comarcal del Bierzo).

Además del castellano, en Castilla y León se hablan otros tres idiomas o variedades lingüísticas en zonas reducidas de la comunidad: el leonés, que "será objeto de protección específica por su particular valor dentro del patrimonio lingüístico de la Comunidad", el gallego, el cual, según recoge el estatuto de autonomía, "gozará de respeto y protección en los lugares en que habitualmente se utilice" (fundamentalmente, en las zonas limítrofes con Galicia de las comarcas de El Bierzo y Sanabria). Además, en la comarca salmantina del Rebollar, se habla una modalidad de extremeño conocida como Habla del Rebollar.

La morfología de Castilla y León está formada, en su mayor parte, por la Meseta y un cinturón de relieves montañosos. La Meseta es una altiplanicie, que tiene una altitud media cercana a los 800 m, está cubierta por materiales arcillosos depositados que han dado lugar a un paisaje seco y árido.

Siguiendo la morfología de la zona se pueden observar: al norte, las montañas de las provincias de Palencia y de León con cumbres altas y espigadas y las montañas de la provincia de Burgos, dividas en dos partes por el desfiladero de Pancorbo, vía de unión entre el País Vasco y Castilla. De éstas, la parte norte pertenece a la cordillera Cantábrica y llega hasta la ciudad de Burgos. La zona este-sureste, perteneciente al sistema Ibérico. En la parte nordeste se extienden las montañas de Zamora, con picos amesetados por la erosión. Al este, en las montañas sorianas, se puede apreciar el sistema Ibérico, presidido por el Moncayo, su cumbre más alta. Separando la Meseta septentrional de la meridional, al sur, se levanta el Sistema Central donde se encuentran la Gata y la Gredos en la mitad oeste y la Guadarrama y la de Ayllón en la mitad este.

La Meseta septentrional está constituida por zócalos paleozoicos. Al principio de la era Secundaria, una vez finalizado el plegamiento herciniano que elevó la actual Centroeuropa y la zona galaica de España, los materiales depositados fueron arrastrados por la acción erosiva de los ríos.

Durante el plegamiento alpino, los materiales que formaban la meseta se rompieron por múltiples puntos. De esta fractura se elevaron los montes de León, con montañas de no mucha altura y, constituyendo la espina dorsal de la Meseta, la cordillera Cantábrica y el sistema Central, formado de materiales como el granito o las pizarras metamórficas.

Esta configuración geológica ha permitido afloramientos de agua minero-medicinal y/o termal, aprovechados ahora o en el pasado, en Almeida de Sayago, Boñar, Calabor, Caldas de Luna, Castromonte, Cucho, Gejuelo del Barro, Morales de Campos, Valdelateja y Villarijo, entre otros lugares.

La principal red hidrográfica de Castilla y León está constituida por el río Duero y sus afluentes. Desde su nacimiento en los Picos de Urbión, en Soria, hasta su desembocadura en la ciudad portuguesa de Oporto, el Duero recorre 897 km. Del norte descienden el Pisuerga, el Valderaduey y el Esla, sus afluentes más caudalosos y por el este, con menor agua en sus caudales, destacan el Adaja y el Duratón.

Después de pasar la ciudad de Zamora, el Duero se encajona entre las montañas de los Arribes, en Portugal, de donde le llegan importantes afluentes como el Tormes, el Huebra, el Águeda, el Coa y el Paiva, todos procedentes del sistema Central. Por la derecha le llegan el Sabor, el Tua y el Támega, nacidos en el macizo Galaico. Pasados los Arribes, el Duero gira hacia el oeste desembocando en el Atlántico.

Sin embargo, la Cuenca del Duero no es la única, ya que también están la del Ebro, en Burgos y Soria (río Jalón), la del Miño en León, la del Tajo en Salamanca (río Alagón) y la Cantábrica en algunas provincias por las que pasa la Cordillera Cantábrica.

Además de los ríos, la cuenca del Duero también alberga gran cantidad de lagos y lagunas como la Laguna Negra, en los Picos de Urbión, la Laguna Grande, en Gredos, el Lago de Sanabria, en Zamora o la Laguna de la Nava en Palencia. También destacan una gran cantidad de embalses, alimentados por el agua proveniente de las lluvias y el deshielo de las cumbres nevadas. Así pues Castilla y León a pesar de no tener unas precipitaciones lluviosas abundantes es una de las comunidades de España con más nivel de agua embalsada.

Los campos de Castilla y León son áridos y secos aunque muy fértiles, predominando en ellos el cultivo de secano. Pese a eso, el regadío ha ido ganando importancia en las zonas de los valles del Duero, el Pisuerga y el Tormes. La escasa orografía y la mejora de comunicaciones ha favorecido la entrada de innovaciones técnicas en todo el proceso de producción agrícola, sobre todo en áreas como la Provincia de Valladolid o la Provincia de Burgos donde la producción por hectárea es de las más elevadas de España. El área más fértil castellanoleonesa coincide con el valle del Esla, en León, en los campos de Valladolid y en Tierra de Campos, una comarca que se extiende entre Zamora, Valladolid, Palencia y León.

Castilla y León dispone de una superficie agrícola cercana a los 5.783.831 hectáreas, lo cual supone más de la mitad del total de la superficie de su territorio total. La mayor parte de las tierras de labor son de secano, debido al clima y a las escasas lluvias. Sólo un 10 % de la superficie se explota en régimen de regadío, con parcelas de producción intensiva, mucho más rentables que los cultivos de secano.

Pese al descenso de la población en las zonas rurales, la producción agrícola castellanoleonesa todavía representa un 15 % del sector primario español y su media de ocupación es inferior a la de otras comunidades autónomas.

Castilla y León constituye una de las principales zonas cerealísticas españolas. Como el dicho popular dice: «Castilla, granero de España». Aunque el cultivo por tradición más extendido era el trigo, desde la década de 1960 ha ido ganado terreno la producción de cebada. A estos dos cereales les siguen, en número de hectáreas cultivadas y volumen de producción, el centeno y la avena. Además de las leguminosas, como las algarrobas y los garbanzos, se ha extendido el cultivo del girasol en las campiñas meridionales.

El viñedo (56.337 ha) vio cómo decrecía considerablemente el número de sus hectáreas cultivadas durante las tres últimas décadas del siglo XX; sin embargo, la aplicación de las más modernas técnicas de crianza ha mejorado de modo notable los vinos castellanoleoneses, que rivalizan en calidad con los de La Rioja y comienzan a ser conocidos fuera de las fronteras españolas. Las principales zonas vitivinícolas de la región son D.O. Ribera del Duero, D.O. Rueda, D.O. Toro, D.O. Bierzo, D.O. Arribes y D.O. Tierras de León. En las tierras de regadío se cultiva remolacha azucarera, un producto que ha estado subvencionado por las autoridades autonómicas, la patata, la alfalfa y las hortalizas. En la provincia de León también se siembran maíz, lúpulo y leguminosas.

Castilla y León tiene unos 92.600 activos agrarios (alrededor del 10 % de la población activa), de los cuales 88.000 están ocupados y un 5 % del total se encuentra en paro, según datos de 2001.

Por provincias, la población ocupada agraria en Ávila es de 9.400 personas, en Burgos y en Palencia es de 8.100, en León trabajan en el sector unas 18.300 personas, en Salamanca unas 9.200, en Segovia unas 6.400, en Soria 5.600, en Valladolid 8.300 y en Zamora unas 14.600 personas. El sector agrícola y ganadero de la región representa el 7,6 % del total en España.

La ganadería representa una parte importante de la producción final agraria. Al lado de las pequeñas unidades pecuarias, que proliferan en las comarcas de preeminente dedicación agrícola o en los espacios de montaña, aparece ahora una moderna actividad ganadera, con granjas de vacunos, porcinos y ovinos, de desarrollo. Dichas granjas están orientadas tanto a la producción de carne como al suministro de leche a las cooperativas que canalizan su posterior comercialización, ya que la producción lechera de Castilla y León —superior al millón y medio de litros anual— es la segunda en volumen de España, sólo superada por la de Galicia.

Así pues, las pequeñas explotaciones pecuarias tienden a desaparecer, en buena medida por efecto de la despoblación rural y la consiguiente pérdida de mano de obra. El pastoreo trashumante se conserva en algunas zonas; grandes rebaños, principalmente de ovejas, recorren cada año cientos de kilómetros desde las tierras llanas hasta los terrenos con pastos de las montañas como en el Bierzo, los valles cantábricos de León, la sierra de Gredos o los Picos de Urbión. Se trata de trabajo duro que cada vez cuenta con menor mano de obra, habiendo constituido con anterioridad un testimonio de primera importancia sobre la historia y las raíces culturales del pueblo castellanoleonés.

La cabaña ovina es la más numerosa, con 5.425.000 cabezas, seguida por la porcina (2.800.000) y la bovina (1.200.000). A mucha distancia está la ganadería caprina (166.200 cabezas) y equina (71.700 entre caballos, mulas y asnos). La mayor producción de carne corresponde a la de porcino (241.700 t), seguida de la bovina (89.400 t) y la de aves (66.000 t); en la producción de lana Castilla y León encabeza el balance nacional con 7.500 t.

En Castilla y León existen unas 1.900.000 ha desarboladas, que representan el 40 % de la superficie forestal total. Esta deforestación se debe principalmente a la mano del hombre que, a lo largo de los siglos, ha hecho desaparecer bosques dejando paso a terrenos de vegetación no arbórea. Poco a poco, con el abandono de las zonas rurales y la política de repoblación forestal del gobierno castellanoleonés, esta situación ha ido invirtiéndose.

Durante 2000, la industria de Castilla y León ocupaba el 18 % de la población activa y aportaba el 25 % del PIB. Tanto en Burgos como en Valladolid, donde hay una importante industria automovilística, papelera y química, se concentra la mayoría de la actividad industrial del territorio castellanoleonés alimentaria derivada de la explotación agraria y ganadera, con harina, aceite de girasol y vinos, entre otras.

Los principales polos industriales de la comunidad son: Valladolid (21054 trabajadores dedicados al sector), Burgos (20217), Aranda de Duero (4872), León (4521) y Ponferrada (4270).

Otras industrias son la del textil en Béjar, la de las tejas y los ladrillos en Palencia, la azucarera en León, Valladolid, Toro, Miranda y Benavente, la farmacéutica en León, Valladolid y principalmente en Aranda de Duero con una factoría del grupo GlaxoSmithKline, la metalúrgica y siderúrgica en Ponferrada y la química en Miranda de Ebro y Valladolid, la aeronáutica en Valladolid. En las capitales restantes hay una industria alimentaria derivada de la explotación agraria y ganadera, con harina, aceite de girasol y vinos, entre otras. Esta industria agroalimentaria regional esta abanderada por Leche Pascual con sede en Aranda de Duero.

En Castilla y León, la actividad minera adquirió gran importancia en la época romana, cuando se trazó una calzada, la vía de la Plata, para trasladar el oro extraído en los yacimientos de las Médulas, en la comarca leonesa de El Bierzo, la ruta partía de Asturica Augusta (Astorga) hasta Emerita Augusta (Mérida) e Hispalis (Sevilla).

Siglos después, tras la guerra civil española, la minería fue uno de los factores que contribuyeron al desarrollo económico de la región. Sin embargo, la producción de hierro, estaño y wolframio decayó notablemente a partir de la década de 1970, mientras que las minas de hulla y antracita se mantenían gracias a la demanda interior de carbón para las centrales térmicas. La reconversión económica que afectó a las zonas mineras leonesas durante las décadas de 1980 y 1990 supuso el cierre de numerosas minas, el empobrecimiento social, con un brusco incremento del desempleo y el inicio de un nuevo movimiento migratorio hacia otras regiones españolas. Pese a las inversiones del Plan de Actuación Minera de la Junta de Castilla y León, las tradicionales explotaciones carboníferas han entrado en una dura crisis.

Además de la cuenca norte, en las de los ríos Duero y Ebro hay numerosas centrales hidroeléctricas que permiten a Castilla y León ser una de las primeras comunidades autónomas productoras de energía eléctrica. Entre otras están las de Burguillo, Rioscuro, Las Ondinas, Cornatel, Bárcena, Aldeadávila I y II, Saucelle I y II, Castro I y II, Villalcampo I y II, Valparaíso y Ricobayo I y II.

La potencia hidráulica instalada totaliza 3.992 MW y la producción anual es de 5.417 GWh. La producción de energía nuclear es de 3.483 GWh y la térmica de carbón de 16.956 GWh, totalizando así una producción global de 25.856 GWh. La central nuclear es la de Santa María de Garoña (Burgos) y las de carbón son las de Anllares, Compostilla II y La Robla, en León y la de Guardo en Palencia.

En esta comunidad también se produce energía de origen eólico, con más de 100 parques en funcionamiento, destaca la provincia de Burgos con 46, y un total de 3.128 MW de potencia. Entre las energías no renovables también está el gas natural (194 MW de potencia instalada) y el fuel-gasoil (69 MW).

Las provincias de Valladolid y de Burgos son las regiones más avanzadas económicamente, teniendo un PIB per cápita superior a la media nacional. Aun así, el PIB per cápita medio de la comunidad de Castilla y León se encuentra levemente por debajo de dicha media, en 21.244 euros por habitante.

A lo largo de la década de 1990 creció la afluencia turística a Castilla y León, propiciada sobre todo por el valor histórico y cultural de sus ciudades y también por el atractivo natural y paisajístico de sus distintas comarcas. En 2001, Castilla y León recibió unos 315.000 visitantes, 42.000 de los cuales eran extranjeros. Las ciudades patrimonio de la humanidad: Salamanca, Ávila y Segovia, el camino de Santiago que pasa por las provincias de Burgos, Palencia y León, y la villa ducal de Lerma (Burgos), son los grandes puntales del turismo cultural en Castilla y León.

El comercio interior de Castilla y León se concentra en el sector de la alimentación, la automoción, el tejido y el calzado. Para el comercio exterior, según la región, se exportan principalmente vehículos y chasis de automóviles en Ávila, Palencia y Valladolid, neumáticos en Burgos y Valladolid, barras de acero y manufacturas de pizarra en León, carne de bovino en Salamanca, cerdos en Segovia, manufacturas de caucho en Soria y carne de cabra y oveja, junto con vino, en Zamora.

Castilla y León también exporta mucho vino, siendo Valladolid la que más botellas vende al extranjero. Por lo que se refiere a la importación, van a la cabeza los vehículos y sus accesorios, como los motores o los neumáticos. La Región también importa principalmente productos de Francia, Italia, Reino Unido, Alemania, Portugal y los EE.UU. y exporta mayoritariamente hacia los países de la Comunidad Europea y a Turquía, Israel y EE.UU..

Por esta región pasan las principales vías de comunicación que unen las regiones del norte de España con la capital, Madrid y el sur peninsular, así como las redes que aseguran una rápida circulación entre la Europa continental y el continente africano. Por otro lado, la vía de transporte más corta, rápida y cómoda que enlaza Portugal con Europa es la que atraviesa esta región. En consecuencia, Castilla y León se encuentra en el centro en el que se conectan los flujos comerciales entre el norte y el sur de la Península y entre Portugal y el resto de Europa. Además, su proximidad a Madrid es otro factor adicional que impulsa el tráfico que transcurre por las tierras castellanoleonesas.

Los principales ejes viarios del tráfico de mercancías y viajeros son las carreteras radiales A-1, autovía del Norte y A-6, autovía del Noroeste. También tiene importancia destacada la A-62, autovía de Castilla, que enlaza las ciudades de Salamanca, Valladolid, Palencia y Burgos. En estas tres vías se insertan localidades tan importantes como Medina del Campo, Aranda de Duero y Miranda de Ebro.

Hay aeropuertos en Villanubla, en Valladolid, con vuelos nacionales e internacionales regulares, en la Virgen del Camino, en León con vuelos nacionales y proyectos de internacionales y en Matacán, Salamanca, hasta hace poco exclusivo para vuelos chárter y hoy ya con vuelos nacionales regulares. En julio de 2008 comenzó a operar el de Villafría en Burgos. En Castilla y León, los aeropuertos gozan de magnífica salud, ya que dos de ellos permanecen desde hace unos años en los primeros puestos de crecimiento de España, el de Matacán y el de la Virgen del Camino, que han demostrado recientemente tras los últimos datos de Aena, seguir en cabeza. Sin embargo, en el principal aeropuerto de la Comunidad, el Villanubla, los datos confirman la estabilidad de las cifras del Aeropuerto, con crecimientos cercanos al 3%.

La red de ferrocarril es muy amplia y sus principales líneas van desde Madrid hasta la cornisa cantábrica y Galicia, con paradas en Astorga, Burgos, León, Miranda de Ebro, Palencia, Ponferrada y Valladolid todas ellas importantes nudos ferroviarios.

Además está la línea entre Irún y la frontera portuguesa (Fuentes de Oñoro, en Salamanca) que es parte de la línea París-Lisboa.

Legislación sectorial regulada por la Ley de carreteras 10/2008 de Castilla y León. Como aspecto en materia de financiación, además de la forma tradicional, posibilita mecanismos concesionales con vistas a la construcción y explotación de carreteras por los particulares.

El 1 de mayo de 2007 entra en vigor en las ciudades de Segovia y Ávila y en algunos municipios de ambas provincias, el Abono de Transportes de la Comunidad de Madrid.

Dicho abono esta formado por un título concertado con las líneas de autobús y tren que enlazan Segovia y Avila con la capital madrileña, mas el título C2 que permite la movilidad por toda la red de transportes de toda la Comunidad de Madrid.

Castilla y León tiene un clima mediterráneo continentalizado, con inviernos largos y fríos, con temperaturas medias de entre 4 y 7 °C en enero y veranos cortos y calurosos (medias de 19 a 22º), pero con los tres o cuatro meses de aridez estival característicos del clima mediterráneo. La pluviosidad, con una media de 450-500 mm anuales, es escasa, acentuándose en las tierras más bajas.

Debido a la barrera montañosa de Castilla y León, los vientos marítimos quedan frenados, deteniendo de ese modo las precipitaciones. Debido a eso, las lluvias caen de una manera muy desigual en el territorio castellanoleonés. Mientras que en el centro de la cuenca del Duero se registra una media anual de 450 mm, en las comarcas occidentales de los montes de León y la cordillera cantábrica las precipitaciones llegan a los 1.500 mm al año.

La elevada altitud de la Meseta y sus montañas acentúa el contraste entre las temperaturas del invierno y el verano, así como las del día y la noche.

Con 2.528.417 habitantes (1 de enero de 2007), 1.251.082 varones y 1.277.335 mujeres, la población de Castilla y León representa el 5,69% de la población de España, pese a que su vasto territorio abarca casi una quinta parte de la superficie total del país. En enero de 2005 la población de Castilla y León se repartía, por provincias, de la siguiente manera: Ávila, 168.638 habitantes; Burgos, 365.972; León, 497.387; Palencia, 173.281; Salamanca, 351.326; Segovia, 159.322; Soria, 93.593; Valladolid, 521.661; y Zamora, 197.237.

La comunidad autónoma tiene una densidad demográfica muy baja, en torno a los 26,57 hab/km², registro que es más de tres veces inferior a la media nacional, lo cual indica que se trata de una región escasamente poblada y demográficamente en declive, sobre todo en las áreas rurales e incluso en las pequeñas ciudades tradicionales. Las características demográficas del territorio muestran una población envejecida, con una baja natalidad y una mortalidad que se aproxima a la media estatal.

En el año 2000 la población de Castilla y León totalizó 2.479.118 personas, es decir el 6,12 % del total español. Su crecimiento vegetativo fue uno de los más bajos de España: -7.223 (-2,92 de tasa bruta), como resultado de la diferencia entre las 25.080 defunciones (10,12 de tasa bruta) y los 17.857 nacimientos (7,20 de tasa bruta). El número de habitantes en 1999 fue ligeramente superior (2.488.062), de modo que, a pesar del crecimiento negativo, la relativa estabilidad numérica se debe en parte al aumento de la inmigración: de 22.910 inmigrantes en 1999 se pasó a 24.340 en 2000. En dicho año fallecieron 59 niños menores de un año.

La esperanza de vida es superior a la media española: 83,24 para las mujeres y 78,30 para los varones, superioridad que en 1999 se repitió en el padrón, ya que las mujeres sumaron 1.260.906 y los varones 1.227.156.

En 1999 la distribución por edades dio los siguientes resultados: 317.783 personas de 0 a 14 años; 913.618 de entre 15 y 39 años; 576.183 de 40 a 59 años y 677.020 de más de 60 años.

La población activa en 2001 fue de 1.005.200 y la ocupada de 884.200 personas, con lo que el paro fue del 12,1% de la población activa. Por sectores de población ocupada, el 10,9% trabajó en la agricultura, el 20,6% en la industria, el 12,7% en la construcción y el 63,1% en el sector servicios.

Muchas de las gentes del territorio, que se dedicaron mayoritariamente a la agricultura y la ganadería, fueron abandonando paulatinamente la zona, dirigiéndose hacia las zonas urbanas, mucho más prósperas. Esta situación se vio todavía más agravada a finales de la guerra civil, con una progresiva emigración rural. Durante las décadas de 1960 y 1980, los grandes núcleos urbanos y las capitales de provincia sufrieron un leve aumento demográfico debido a un exhaustivo proceso de urbanización, aunque, pese a ello, la zona castellanoleonesa continúa sufriendo una grave despoblación. Solo las provincias de Valladolid y Segovia están ganando población, en el caso de la provincia vallisoletana por ser la más dinámica de Castilla y Leon al tener la capital autonómica. En el caso de la provincia segoviana, que esta creciendo en los últimos años, se debe a la influencia económica y urbanística de estar cerca de la Comunidad de Madrid.

En 1960 la población urbana significaba el 20,6% de la población total de Castilla y León; en 1991 ese porcentaje había subido al 42,3% y en 1998 se acercaba ya al 43%, lo que indica el progresivo estado de despoblamiento rural.

El fenómeno se refleja también en la cifra de municipios con menos de 100 habitantes, que se multiplicó por siete entre los años 1960 y 1986. Fuera de las capitales provinciales, destacan por su población ciudades como Miranda de Ebro y Aranda de Duero en Burgos, Ponferrada y San Andrés del Rabanedo en León, Béjar en Salamanca y Medina del Campo y Laguna de Duero en Valladolid.

De los 2.247 municipios de esta comunidad, el padrón de 2000 registró 1.970 con menos de 1.000 habitantes; 234 de 1.001 a 5.000; 20 de 5.001 a 10.000; 10 de 10.001 a 20.000; 6 de 20.001 a 50.000; 3 de 50.001 a 100.000 y 4 municipios con más de 100.000 habitantes. Estos últimos son: Valladolid (319.943 hab. en 2007), Burgos (174.075 hab.), Salamanca (159.754 hab.) y León (135.059 hab.) Entre los menos poblados están, entre otros: Blasconuño de Matacabras (Ávila), con 18 habitantes, Reinoso (Burgos), con 24, Villarmentero de Campos (Palencia), con 14 y Gormaz (Soria), con 17.

La comunidad autónoma de Castilla y León es el resultado de la unión en 1983 de nueve provincias: las tres que, tras la división territorial de 1833, por la que se crearon las provincias, se adscribieron a la Región de León y seis adscritas a Castilla la Vieja, exceptuando en este último caso las provincias de Santander (actual Comunidad Autónoma de Cantabria) y Logroño (actual Comunidad Autónoma de La Rioja).

En el caso de Cantabria se defendió la creación de una comunidad autónoma por motivos históricos, culturales y geográficos, mientras que en La Rioja el proceso resultó más complejo debido a la existencia de tres vías, fundamentadas tanto en motivos históricos como socio-económicos: unión a Castilla y León (UCD), unión a una comunidad vasco-navarra (PSOE, PCE) o creación de una autonomía uniprovincial, opción tomada ante el apoyo mayoritario de su población.

La unión dinástica de la monarquía de los reinos históricos de León y de Castilla, que junto a otros reinos (Galicia, en un primer momento y luego otros conquistados al Islam como Reino de Toledo, Badajoz, Sevilla y otros) generó lo que se hubo venido en llamar Corona de Castilla, se produjo, por primera vez cuando Fernando I hereda el Reino de Castilla, en 1037 y se casa con Sancha I reina de León: así en una sola pareja se establece una unión nominal que se romperá al morir el Rey. Tal y como venía ocurriendo en la tradición leonesa medieval, el concepto patrimonial del reino y la ausencia de una vía hereditaria definida dejó en manos del mayor de los hijos Castilla y del segundo, León.

La segunda unión dinástica de León y Castilla se producirá durante el reinado de Alfonso VI de León, a la muerte de su hermano Sancho de Castilla, quien previamente había desposeído a Alfonso de su reino de León; y la tercera y definitiva unión de ambos reinos se produce bajo el reinado de Fernando III el Santo que en 1230, siendo ya rey de Castilla, tras el Pacto de las Damas que deja fuera a Sancha II y a Dulce —hijas de Alfonso IX y herederas del reino— se corona rey de León con gran oposición del clero y la nobleza media leonesa. Con el infante don Juan sigue habiendo conatos de separación durante más de un siglo. Sin embargo hasta siglo y medio después las cortes no se reúnen juntas, en León, que en 1188 había sido sede de las primeras Cortes de la Historia de Europa con participación del Tercer Estado.

Las bases de la unificación dinástica de los reinos de Castilla y León, separados tan solo siete décadas, se habían puesto en 1194. Alfonso VIII y Alfonso IX firmaron en Tordehumos el tratado por el que se pacificaba la zona de Tierra de Campos y se ponían las bases de una futura reunificación de los reinos, consolidada en 1230 con Fernando III, el Santo. Este acuerdo ha pasado a la historia como Tratado de Tordehumos.

Las Cortes del Reino de León, cuyos orígenes más remotos se sitúan a principios del siglo XII, pueden enorgullecerse de ser una de las instituciones de representación en sede parlamentaria más antiguas de Europa.

Antes que en ningún otro lugar del viejo continente, en las Cortes aparecen representantes de las ciudades y de las villas, al lado de los estamentos tradicionales del Clero y la Nobleza, como consejeros naturales del rey.

Con estas características, la primera convocatoria de Cortes de las que se tiene constancia escrita es la efectuada por Alfonso IX de León en 1188, a la que más tarde se sumarían nuevas asambleas en 1202 en Benavente y 1208 en León.

Por lo que se refiere al reino de Castilla, la primera curia, que es el término con el que se designan las asambleas numerosas o extraordinarias para tratar de los asuntos del reino, es probable que se celebrara a convocatoria de Alfonso VIII en el año de 1187, en la localidad de San Esteban de Gormaz y con la asistencia de los hombres principales de cincuenta ciudades.

Pueden citarse la asamblea celebrada en Valladolid en 1217 para rendir homenaje a Fernando III como rey de Castilla y la curia convocada dos años más tarde en Burgos por el mismo Rey.

Todas estas asambleas que tienen lugar a lo largo del siglo XII y principios del XIII y que tendrían su continuidad en los siglos siguientes, constituyen, por tanto, el antecedente más remoto de las actuales Cortes de Castilla y León e incluso de la tradición parlamentaria del continente europeo.

Ese carácter pionero fue el resultado directo de la temprana autonomía de las villas y ciudades de la Corona de Castilla (que en ese momento era una zona repoblada en plena reconquista), junto con la aplicación del Derecho Romano, que permitió con sus aportaciones teóricas la convocatoria de los municipios y su participación.

Evidentemente, las Cortes medievales guardan poco parecido con las actuales Asambleas Parlamentarias. A diferencia de éstas, no fueron democráticas (en el sentido moderno del término) porque no ostentaron una representación directa de la población. La Revolución Francesa, y con ella, las categorías fundamentales del parlamentarismo moderno, tardaría aún muchos siglos en llegar.

Sin embargo, hay que reconocerles haber constituido el precedente inmediato, el germen primero de los actuales Parlamentos europeos y más concretamente de las Cortes de Castilla y León, unas instituciones llamadas a sentar las reglas de convivencia de los pueblos y articular su régimen de libertades.

Como Día de Castilla y León se ha escogido el la fecha histórica del 23 de abril, día en el que, en 1521, los comuneros castellanos fueron derrotados. Desde finales de la década, varias decenas de miles de castellanoleoneses acuden a Villalar de los Comuneros (Valladolid), a celebrar el Día. Como precursor y antecedente más remoto se cita el homenaje que El Empecinado realizó a los comuneros en Villalar en 1821.

Tras la posguerra que siguió a la Guerra Civil Española (1936-1939), el medio rural de la actual Castilla y León experimentó una pérdida de habitantes como consecuencia de la emigración a las grandes ciudades (Madrid, Barcelona, Bilbao, etc.) o extranjero (Alemania, Francia, Suiza, entre otros). El surgimiento de un potente núcleo industrial en Valladolid, de la mano la planta de automóviles Renault y del ingeniero Manuel Jiménez Alfaro, empujó industrialmente la región y mitigó la pérdida poblacional. No obstante, la dinámica actual sigue mostrándose preocupante en el conjunto de la comunidad, puesto que las tendencias generales continúan siendo a la despoblación, con la práctica excepción de Valladolid.

En junio de 1978, Castilla y León obtuvo el régimen preautonómico (a finales de 1977 lo había obtenido Cataluña) por el Real Decreto Ley 20/1978, de 13 de junio.

En tiempos de la Primera República (1873–1874), los republicanos federales concibieron el proyecto de crear un único estado federado de once provincias en el valle del Duero español, que además hubiera comprendido las provincias de Santander y Logroño. Muy pocos años antes, en 1869, republicanos de las provincias que forman parte de la comunidad autónoma firmaron el Pacto Federal Castellano, en el que ya proyectaban la creación del estado federado de Castilla la Vieja, pero con las provincias de la actual comunidad castellanoleonesa y las de Cantabria y La Rioja. El fin de la República, a principios de 1874, dio al traste la iniciativa.

En 1921, con motivo del cuarto centenario de la batalla de Villalar, el ayuntamiento de Santander abogó por la creación de una mancomunidad castellanoleonesa de once provincias. Idea que se mantendría en años posteriores.

A finales de 1931 y principios de 1932, desde León, Eugenio Merino elaboró un texto en las que ponía las bases de un regionalismo castellanoleonés. El texto se publicó en Diario de León.

Durante la II República, sobre todo en 1936, hubo una gran actividad regionalista favorable a una región de once provincias, e incluso se llegaron a elaborar unas bases de estatuto de autonomía. El Diario de León abogó por la formalización de esta iniciativa y la constitución de una región autónoma con estas palabras: «unir en una personalidad a León y Castilla la Vieja en torno a la gran cuenca del Duero, sin caer ahora en rivalidades pueblerinas». Al final la guerra civil acabó con las aspiraciones de la autonomía para la región.

Tras la muerte del dictador Franco, surgieron organizaciones regionalistas, autonomistas y nacionalistas regionalismo castellanoleonés como Alianza Regional de Castilla y León (1975), Instituto Regional de Castilla y León (1976) o PANCAL (1977). Posteriormente tras la extinción de estas formaciones surgió en 1993 Unidad Regionalista de Castilla y León.

Coincidiendo con aquella sentencia, se produjeron en León diferentes manifestaciones, algunas numerosas, a favor de la opción León solo, que según algunas fuentes congregó a un número cercano a los 90.000 asistentes, siendo esta la mayor concentración celebrada en la ciudad en la Democracia hasta la posterior al 11-M En acuerdo adoptado el 31 de julio de 1981 la Diputación Provincial de Segovia decide ejercitar la iniciativa para que Segovia pudiera constituirse en comunidad autónoma uniprovincial, pero en los municipios de la provincia la situación estaba igualada entre los partidarios de la autonomía uniprovincial o con el resto de Castilla y León. El Ayuntamiento de Cuéllar inicialmente se adhirió a esta iniciativa autonómica en acuerdo adoptado por la corporación el 5 de octubre de 1981. Sin embargo otro acuerdo adoptado por la misma corporación con fecha 3 de Diciembre del mismo año revocó el anterior y el proceso quedó paralizado a la espera de la tramitación de un recurso interpuesto por la diputación provincial contra este último acuerdo este cambio de opinión del Ayuntamiento de Cuéllar inclinó la balanza en la provincia hacía la autonomía con el resto de Castilla y León, pero fue un acuerdo que llegó fuera de plazo.

Finalmente la provincia de Segovia se incorpora a la región de Castilla y León junto con las otras ocho provincias y se da cobertura legal mediante la Ley Orgánica 5/1983 por «motivos de interés nacional», según prevé el artículo 144 c) de la Constitución Española para aquellas provincias que no hayan ejercido su derecho a tiempo.

Las encina y sabinas solitarias que ahora dibujan la llanura castellanoleonesa son restos de los bosques que cubrieron hace tiempo estas mismas tierras. Las explotaciones agropecuarias, debido a la necesidad de tierras para el cultivo del cereal y de pastos para los inmensos rebaños de la Mesta castellana, supuso la deforestación de estas tierras durante la Edad Media. Los últimos bosques castellanoleoneses de sabina se encuentran en las provincias de Soria y Burgos. Son bosques poco frondosos que pueden formar comunidades mixtas con encinas, quejigo o pino. La vertiente castellanoleonesa de las montañas cantábricas y las estribaciones del norte del sistema Ibérico cuentan con una rica vegetación. Las laderas más húmedas y frescas están pobladas por grandes hayedos, cuya área de extensión puede alcanzar los 1.500 m de altitud. A su vez, el haya forma bosques mixtos con el tejo, el serbal, el mostajo, el acebo y el abedul. En las laderas de solana proliferan el roble albar, el carballo, el fresno, el tilo, el castaño, el abedul y el pinar de Lillo, una especie típica del norte de la provincia de León.

En las laderas inferiores del sistema Central perviven amplias extensiones de encinar. A un nivel superior, entre los 1.000 y 1.100 m de altitud, abundan los castañares. Por encima de ellos predomina el roble pirenaico, muy resistente a los fríos, cuyo estrato se prolonga hasta los 1.700 m. Sin embargo, muchos robledales han desaparecido, talados por el hombre y sustituidos por pinos de repoblación. Los principales pinares nativos se encuentran en la sierra de Guadarrama. Las zonas subalpinas situadas entre los 1.700 y los 2.200 m acogen matorrales de piornos y enebros. Buena parte de la provincia de Salamanca, sobre todo en las comarcas de Salices y Ciudad Rodrigo, está ocupada por dehesas, un tipo de bosque parecido al de las sabanas africanas, con encinas, alcornoques, quejigos y rebollos. La provincia de Salamanca y la de Valladolid en la región de Rueda (Valladolid) cuenta también con los únicos olivares castellanoleoneses, ya que estos árboles no crecen en ninguna de las otras regiones de Castilla y León. También cabe destacar las regiones vinícolas con vinos de muy buena calidad como pueden ser los de Toro, los de Ribera del Duero (Valladolid, Burgos, Soria) los de Rueda, o los de Cigales.

Castilla y León presenta una gran diversidad faunística. Existen numerosas especies y algunas de ellas tienen especial interés por su singularidad, como algunas especies endémicas, o bien por su escasez como por ejemplo el oso pardo. Se han contabilizado 418 especies de vertebrados, que constituyen el 63 % de todos los vertebrados que habitan en España. Animales adaptados a la vida en la alta montaña, habitantes de roquedos, moradores de cursos fluviales, especies de llanura y residentes forestales forman el mosaico de la fauna castellanoleonesa.

El aislamiento a que están sometidas las altas cumbres propicia la existencia de abundantes endemismos como es el caso de la cabra montés (Capra pyrenaica victoriae), que en Gredos constituye una subespecie única en la Península. El topillo nival (Microtus nivalis) es un gracioso micromamífero de color pardo grisáceo y larga cola que vive en espacios abiertos por encima del límite de los árboles.

Pequeños y grandes mamíferos como ardilla, lirón, topo, marta, garduña, zorro, gato montés, lobo, bastante abundantes en algunas áreas, jabalí, ciervo, corzo y, únicamente en la cordillera Cantábrica, algunos ejemplares de oso pardo suelen frecuentar los bosques caducifolios, aunque algunas especies se extienden también a los bosques de coníferas y al monte bajo. El gato montés (Felis silvestris) es ligeramente mayor que un gato doméstico, tiene la cola corta y robusta, con anillos oscuros y el pelaje rayado. El lince ibérico (Lynx pardina), sin embargo, vive casi únicamente en zonas de matorral mediterráneo.

También se encuentran en este ambiente pequeños reptiles como la culebra de escalera, la culebra lisa meridional y la culebra de esculapio. La culebra lisa europea (Coronella austriaca) puede encontrarse desde el nivel del mar hasta los 1.800 m de altura y en la comunidad tiende a vivir en las alturas. Más arriba todavía, en las zonas rocosas del piso subalpino a unos 2.400 m de altitud. vive la lagartija serrana (Lacerta monticola cyreni), uno de los pocos reptiles adaptados a estas alturas.

En los ríos de montaña viven las nutrias y los desmanes y en sus aguas las truchas, las anguilas, los piscardos y algunos de los cada vez más escasos cangrejos de río autóctonos. La nutria (Lutra lutra) y los desmanes (Galemys pyrenaica) son dos mamíferos de hábitos acuáticos y muy buenos nadadores. La nutria se alimenta principalmente de peces, mientras que el desmán busca su comida entre los invertebrados acuáticos que habitan en el lecho de los ríos. En tramos inferiores de aguas más tranquilas nadan los barbos y las carpas. Entre los anfibios, los tritones y como especies destacables: la salamandra de Almanzor (Salamandra salamandra almanzoris) y el sapo de Gredos (Bufo bufo gredosicola), que son dos subespecies endémicas del sistema Central.

Donde los ríos se encajonan formando hoces y cañones viven sobre las rocas las aves rupícolas como el buitre común, el buitre negro, el alimoche, el águila real o el halcón peregrino. El alimoche (Neophron percnopterus), un buitre de pequeño tamaño, es de color blanquinegro con la cabeza amarilla. Aguas abajo y en sus orillas entre la exuberante vegetación forman sus colonias los martinetes y las garzas reales y se encuentra el reyezuelo, el pájaro moscón, la abubilla y el martín pescador.

Entre las aves que pueblan los bosques mediterráneos abiertos viven dos especies en peligro de extinción: la cigüeña negra (Ciconia nigra) y el águila imperial ibérica (Aquila adalberti). La cigüeña negra, mucho más rara que su congénere la cigüeña blanca, es de hábitos solitarios y vive alejada del hombre. El águila imperial ibérica anida en los árboles y se alimenta sobre todo de conejos, pero también de aves, reptiles y carroña.

En los bosques de coníferas viven entre otros el agateador, el carbonero garrapinos y el trepador azul (Sitta europaea), un pájaro de dorso gris y flancos rojizo-anaranjados que anida en agujeros a los que estrecha la entrada con barro. El urogallo (Tetrao urogallus) es un gallo muy oscuro y grande que vive en ambientes forestales, por lo que es muy difícil observarlo. Entre las rapaces forestales se encuentran el azor, el gavilán o el cárabo, que atacan con frecuencia a otras aves de menor tamaño como arrendajos, pitos, pinzones, picapinos y currucas.

La avutarda (Otis tarda) frecuenta las llanuras despejadas con cultivos de secano; es de gran tamaño y tiene la cabeza y cuello grisáceos y el dorso pardo. En los humedales castellanoleoneses se concentran durante el invierno numerosos ejemplares de Ansar común (Anser anser), que se reproduce en el norte de Europa y visita la zona en invierno.

La educación en Castilla y León es un pilar fundamental para la junta de Castilla y León y por ello dicha administración invierte más que la media española para poder formar de una forma correcta y equiparable a la de los mejores países del mundo, debido a esto Castilla y León es una de las regiones de España con menos fracaso escolar.

La Comunidad concede cada año, con ocasión de la Fiesta de la Comunidad el 23 de abril, los Premios Castilla y León a los castellanoleoneses destacados en las siguientes áreas: Artes, Valores Humanos, Investigación Científica, Ciencias Sociales, Restauración y Conservación, Medio Ambiente y Deportes.

Al principio



Día de Castilla y León

Ofrenda en Villalar 2006

Cada 23 de abril se celebra en la localidad vallisoletana de Villalar de los Comuneros el Día de Castilla y León, fecha en la que se conmemora el aniversario de la batalla de Villalar, decisiva batalla de la Guerra de las Comunidades de Castilla.

El nacimiento de Villalar como símbolo se remonta tiempo atrás. Ya en el siglo XVIII León del Arroyal, ilustrado economista y destacado protoliberal, manifestaba que Villalar fue "el último suspiro de la libertad castellana". Los antecedentes de las conmemoraciones de Villalar habría que situarlos en 1821, cuando el guerrillero castellano, Juan Martín Díez "El Empecinado", y sus compañeros de la sociedad "Los Comuneros", organizaron una expedición a Villalar en busca de los restos de Padilla, Bravo y Maldonado. Estos hechos tuvieron su punto culminante con un acto de homenaje a los Comuneros en la plaza de Villalar el 23 de abril de 1821. En esta época es cuando ciertos sectores, entre ellos los miembros de las sociedades secretas "Los Comuneros" o "Los Hijos de Padilla", empiezan a emplear el en ocasiones discutido pendón morado.

Durante el Trienio Liberal (1820-1823), Los Comuneros pasaron a ser objeto de admiración por las corrientes progresistas del país. Durante la 1ª República, la revolución comunera fue también un referente de libertad para el ala federalista del Partido Democrático Republicano, que en 1869 proclamó el Pacto Federal Castellano, el primer intento de una organización territorial federalista en España. Así en el último párrafo de dicho pacto se afirma: "la sangre de los Padilla, Bravo y Maldonados que corre por vuestras venas y al ardimiento de que guardan memoria estos pueblos de las comunidades, garantizan el éxito de nuestras aspiraciones y deseos". En aquélla época el propio Pi i Margall, presidente de la 1ª República, afirmaba que "Castilla fue entre las naciones de España la primera que perdió sus libertades en Villalar bajo el primer rey de la Casa de Austria".

En los primeros años del siglo XX, durante la Restauración, hubo otros intentos de celebración en Villalar. Entre ellos la iniciativa de José María Zorita Díez, diputado liberal por Valladolid, que realizó una petición de un crédito extraordinario para conmemorar la batalla de Villalar. En 1920 el Ayuntamiento de Santander propuso que las corporaciones castellanas celebrasen el IV Centenario de los Comuneros de Castilla. Asimismo, la Casa de Palencia acordó en 1923: "que el 23 de abril próximo vayan todas las representaciones de Castilla a los campos de Villalar, a jurar el Santo Grial castellano, ante el escenario de la rota Villalar (...). Que el mismo día y a la misma hora se dedique en todas las ciudades castellanas un minuto de silencio a los héroes de Villalar".

Años después, son numerosas las referencias al simbolismo de Villalar. Pere Corominas, intelectual catalán de izquierdas, manifiesta en su libro "Por Castilla adentro" (1930): "el carácter eminentemente nacionalista de la guerra de las Comunidades de Castilla". Para él, el documento que remitió la Santa Junta al rey es "la más bella y libre Constitución que se haya dado nunca la nación castellana". Corominas afirma que el sentimiento de la libertad política "hace de los comuneros un núcleo precursor de las revoluciones inglesa y francesa. No sé si en lengua alguna se ha defendido el principio de soberanía popular en una forma tan elegante y humana como la usada por la Santa Junta en su mensaje al emperador". En aquellos años el profesor Misael Bañuelos manifestó que "Castilla deja de ser Castilla en los campos de Villalar, y el castellano deja de parecerse al antiguo castellano, coincidiendo con aquel suceso desgraciado de nuestra historia que aniquila la personalidad de Castilla (...)".

Con el golpe militar de 1936 y el estallido de la guerra civil española, la referencia comunera sigue presente entre las guerrillas defensoras de la República. Durante la contienda se crea el "Batallón Comuneros de Castilla". En su origen se difunde la convocatoria a formar parte de una "columna castellana" para liberar a las provincias de Ávila y Salamanca. Sus miembros eran básicamente castellanos y usaban como simbología el pendón morado.

Ya en la década de los años 60, el historiador José Antonio Maravall publica el libro "Las Comunidades de Castilla. Una primera revolución moderna", que constituye la primera contribución contemporánea que a la vez revisaba y contradecía en parte la particular y deformada visión que de los comuneros habían ofrecido hasta entonces historiadores próximos a las instancias oficiales del régimen de Franco. Maravall considera a las Comunidades de Castilla no como una simple rebeldía. Para este autor la guerra de las Comunidades fue mucho más que una serie de motines y disturbios, inspirada por un pensamiento político coherente que le confiere el carácter de primer movimiento revolucionario de la Europa moderna. Estas teorías son refrendadas en estudios posteriores llevados a cabo por investigadores de gran prestigio, como Juan Ignacio Gutiérrez Nieto en "Las Comunidades como movimiento antiseñorial" (1973) y por Joseph Pérez con su tesis doctoral "La revolución de las Comunidades de Castilla (1520-1521)", publicada en 1977. Los estudios de estos tres historiadores servirán de apoyo a los nuevos movimientos autonomistas que surgirán durante la Transición hacia la democracia, movimientos que tendrán en Villalar un referente fundamental.

Con la actividad antifranquista de principios de los años 70 y las luchas sindicales, se producen los primeros episodios que en cierta manera pueden considerarse como premonitorios para el posterior nacimiento del castellanismo moderno, y que tenían como objetivo la consecución de la democracia y las reivindicaciones autonomistas. En la primavera de 1972 se funda en Valladolid la librería "Villalar", cuyo nombre es un homenaje simbólico a las libertades castellanas. Desde esta librería se articuló buena parte del movimiento antifranquista clandestino en Valladolid. Ese mismo año, en la librería "Villalar" se presenta el poema "Los Comuneros" escrito por Luis López Álvarez, obra literaria que se convirtió en referencia e himno del autonomismo castellanoleonés, y más aún cuando en 1976 el grupo folk Nuevo Mester de Juglaría hizo una adaptación musical de dicho poema.

En 1976 se convoca la primera concentración autonomista en Villalar de los Comuneros (Valladolid). Pese a la prohibición gubernativa, unas 400 personas se concentraron allí convocadas por el Instituto Regional Castellano-Leonés, asociación regionalista que había nacido meses antes y que aglutinaba a intelectuales, profesores universitarios, periodistas, ecologistas y representantes de partidos políticos. Las personas congregadas en Villalar fueron disueltas por la Guardia Civil y las actuaciones musicales previstas finalmente no pudieron celebrarse. Estos hechos contribuyeron a reafirmar la importancia posterior de la conmemoración de Villalar. Al año siguiente, en 1977, cerca de 20.000 personas asistieron al Día de Villalar, en una convocatoria conjunta de los dos principales colectivos regionalistas de la época: el Instituto Regional Castellano-Leonés y la Alianza Regional de Castilla y León.

El Nacionalismo Castellano considera el 23 de Abril el día nacional de Castilla.

El día importante y el grueso de celebraciones y actos son el día 23, pero los actos comienzan en la noche del día 22, con actuaciones de grupos musicales, además hay una zona de acampada libre para pasar la noche. En la mañana del 23 de abril tienen lugar los actos políticos junto al monolito erigido en homenaje a los Comuneros donde cada partido político realiza una ofrenda floral y pronuncia un discurso. Durante todo el día del 23 de abril se continúa la actividad política alternada con bailes y conciertos de música tradicional castellanoleonesa, deportes autóctonos, exposiciones, teatro de calle, actividades lúdicas, etc.

El 23 de abril en sus orígenes llegó a congregar a 200.000 personas (así lo recoge por ejemplo el libro "Fuerzas políticas en el proceso autonómico de Castilla y León 1975 - 1983" en su página 245), en los tiempos de la preautonomía pidiendo la autonomía para Castilla y León. Hoy sigue siendo un símbolo de regionalismo y los entonces Partido Autonómico Nacionalista de Castilla y León, Alianza Regional de Castilla y León, Instituto Regional de Castilla y León, etc., han dejado hoy paso a partidos regionalistas como Unidad Regionalista de Castilla y León, partidos nacionales como Partido Socialista Obrero Español, Izquierda Unida, partidos nacionalistas y castellanistas como Tierra Comunera, Izquierda Castellana o también más tímidamente el Partido Popular.

La entidad encargada de organizar actualmente la fiesta de Villalar es la Fundación Villalar - Castilla y León, dando cierto aire de oficialidad a la conmemoración, después del periodo de gobierno de Aznar en Castilla y León en que se decidió hacer itinerante la celebración del Día de Castilla y León, en detrimento de la concentración popular de Villalar.

Al principio



Cortes de Castilla y León

Las Cortes de Castilla y León son el órgano legislativo de la Comunidad Autónoma de Castilla y León (España). Sus miembros se llaman procuradores y su cometido es el de representar a los ciudadanos castellanoleoneses. Son elegidos por sufragio universal, libre, directo y secreto.

En 1983, con la aprobación del Estatuto de Autonomía de Castilla y León se constituyen como órgano legislativo, siendo elegido de manera democrática.

Las Cortes son las encargadas de elegir al Presidente de la Comunidad Autónoma de entre sus miembros. El Presidente ejerce el poder ejecutivo y nombra el Gobierno de la Junta.

Hasta la VI legislatura (2003-2007), han tenido su sede provisional en el Castillo de Fuensaldaña, en Fuensaldaña, en las inmediaciones de Valladolid. Con el arranque de la VII Legislatura entra en funcionamiento la nueva y definitiva sede de las Cortes en la ciudad de Valladolid, obra del arquitecto granadino Ramón Fernández Alonso y ejecutada por los arquitectos vallisoletanos Leopoldo Cortejoso García y Juan Antonio Coronado Sierra y ubicada en el complejo Villa del Prado.

Al principio



Source : Wikipedia