Cabo de Gata

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Publicado por roy 16/03/2009 @ 23:09

Tags : cabo de gata, almería, andalucía, españa

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Provincia de Almería

Situación de la provincia de Almería en el mapa provincial de España

Almería es una provincia de la comunidad autónoma de Andalucía, situada en el sureste de España. Limita con las provincias de Granada y Murcia. La capital de la provincia es la ciudad de Almería, situada en el centro de la bahía homónima.

El Gobierno y Administración de los intereses provinciales está encomendado a la Diputación Provincial de Almería.

Abarca 8.774 km². Según el Instituto Nacional de Estadística, en 2008 su población era de 667.635 hab., siendo ligeramente superior el número de hombres. La densidad de población es de 76,1 hab./km², cifra sensiblemente inferior a la media española. Cuenta con una diócesis, 8 partidos judiciales y 103 municipios, entre los cuales figura Níjar, uno de los términos municipales más extensos de España con 601 km².

Contiene el escudo provincial sobre campo verde. En uso con los sucesivos escudos desde el siglo XIX.

Escudo cuartelado de nueve: 1º de gules, un castillo de plata (Berja); 2º de azur, unas gavillas de trigo de oro (Canjáyar); 3º tres montes en su color cimados de matas de ortigas, sobre ondas de mar de azur y plata (Cuevas de Almanzora); 4º losanjado de gules y plata, y brochante sobre todo una torre albarrana (desmochada) de oro (Gérgal); 5º de azur, un castillo de oro surmontado de una llave de plata (Huércal-Overa); 6º de azur, el castillo de oro, siniestrado de una llave de plata (Purchena); 7º de plata, un león de gules (Sorbas); 8º de gules, una llave de plata colocada en palo y acostada de dos castillos del mismo metal (Vera); 9º tres montes en su color cimados de matas de ortigas, sobre ondas de mar de azur y plata (Vélez-Rubio, del Marquesado de los Vélez). Sobre el todo escusón formado por el escudo de la capital (en campo de plata la Cruz de Génova de gules, y bordura componada de Castilla, León, las antiguas armas del Reino de Navarra (águila pasmada de sable sobre oro) y Granada). Timbre: Corona mural. Aprobado por la Diputación Provincial en sesión plenaria de 29 de Julio de 1925.

El indalo es un símbolo muy popular en toda la provincia. Su origen se remonta al Neolítico, apareciendo en diversas cuevas y abrigos del norte de la provincia, como la Cueva de los Letreros. Se trata pues de una pintura rupestre de tipo levantino que podría interpretarse de varios modos: del más mundano (un arquero apuntando al cielo o a un ave que lo sobrevuela) al más místico (un ídolo o dios). Este símbolo pervivió a lo largo de los siglos en el levante almeriense y a mediados del siglo XX todavía se encontraba pintado sobre las paredes de cal de pueblos como Mojácar, donde se creía que protegía del rayo y ahuyentaba a las brujas y el mal de ojo. Su popularidad creció cuando se convirtió en símbolo turístico del pueblo y actualmente es representativo de toda la provincia.

El Paleolítico en Almería se caracteriza por reducidos grupos nómadas, cazadores y recolectores. No son demasiado abundantes los yacimientos paleolíticos en la provincia, siendo al más antiguo de ellos el de Cueva de Zájara I, en Cuevas del Almanzora.

Ya en el Neolítico, y aún antes en el Paleolítico superior, aparecen las primeras aldeas y los primeros espacios dedicados exclusivamente a enterramientos. De esta época datan las pinturas rupestres de la Cueva de los Letreros y otra veintena de cuevas y abrigos de la Comarca de los Vélez considerados por la Unesco, en 1989, como parte del Patrimonio de la Humanidad.

En uno de esos refugios de los primeros pobladores del levante peninsular, el Abrigo de las Colmenas, todavía se conserva una figura humana con los brazos en cruz que sostiene un supuesto arco iris sobre su cabeza. Dice alguna leyenda que esta pintura rupestre representa un pacto del hombre prehistórico con los dioses para evitar futuros diluvios. Es la primera representación del indalo almeriense, cuyo origen etimológico podría venir del indal eccius, el mensajero de los dioses de los íberos. De indal eccius viene también el nombre de San Indalecio, uno de los siete varones apostólicos y santo patrón de Almería junto a la Virgen del Mar.

El indalo se ha convertido, con los años, en el símbolo más conocido de Almería y de lo almeriense. Aunque algunos lo han visto como un hombre sosteniendo un arco iris, no es más que un arquero buscando su presa en el cielo. El indalo dio su nombre al un movimiento pictórico, artístico e intelectual de los indalianos quienes, con Jesús de Perceval y Eugenio d'Ors a la cabeza, sentían una atávica atracción por la población de Mojácar y sus habitantes. Los mojaqueños pintaban indalos con cal en las paredes de sus casas para protegerse contra las tormentas y el mal de ojo. Entonces se le llamaba el "muñequillo mojaquero".

Fue Luis Siret y Cels, eminente arqueólogo belga, quien descubrió la riqueza prehistórica de Almería, particularmente la de la Edad de los Metales. Dijo Siret de Almería que era "un museo a cielo abierto". En efecto, Almería es cuna de dos de las culturas más importantes de la Edad de los Metales en la península: la cultura de Los Millares y la cultura de El Argar.

Es en la Edad del Cobre o Calcolítico, (3000-2150 a. C.), cuando surge la primera ciudad de la que tenemos noticia: el poblado de Los Millares, situado estratégicamente en un espolón de roca entre el río Andarax y la rambla de Huéchar, al sur de la provincia. Se trata de un poblado de más de mil habitantes, protegido por tres líneas de murallas y torreones, y cuya economía se basaba en la metalurgia del cobre y en la agricultura, ganadería y caza a mediana escala. Además construyen grandes necrópolis y exportan sus modelos metalúrgicos y alfareros a gran parte de la península.

Más adelante, en la Edad del Bronce, (1700-1400 a. C.), nace una cultura igualmente influyente, la de El Argar. Allí desarrollan un modelo alfarero característico, el vaso campaniforme, cuyo uso se extenderá por todo el levante español. Sus necrópolis evolucionan con respecto a la cultura de Los Millares y diversifican la producción agrícola y ganadera.

Las culturas de la Edad de los Metales mantuvieron contacto con civilizaciones de todo el Mediterráneo, prueba de ello son las colonias que pueblos como los fenicios fundaron años más tarde, en el siglo VIII a. C. Abdera (Adra) y Baria (Villaricos) fueron las más importantes, centros eminentemente comerciales y pesqueros que mantenían a su vez contactos con navegantes griegos. El control fenicio se convirtió en cartaginés cuando la civilización púnica se extendió por el SE peninsular, control que se extinguiría el año 209 a. C. con la II Guerra Púnica. De la época fenicia y cartaginesa se conservan numerosos restos, en Vera, Los Vélez y Dalías.

Almería cayó en las manos de Roma durante la campaña de Escipión el Africano contra los cartagineses. Los romanos la llamaron Portus Magnus, quedando la ciudad enclavada en la Hispania Ulterior. Plinio el Viejo la menciona en su obra; no en vano se convirtió en uno de los puertos más importantes del S de Hispania. Roma trajo la organización territorial, las vías de comunicación y los impuestos, y explotó sistemáticamente los recursos mineros del territorio, entre ellos el mármol de Macael. Se fortaleció el comercio, especialmente el del garum, sabrosa salsa de pescado y especias muy apreciada en la época y cuya fórmula exacta se desconoce aún hoy. En Adra y Torregarcía y en la capital, en el mismo Parque Nicolás Salmerón, se conservan salinas y factorías de salazón de esta época. Otros restos de gran importancia son el Dionisio de Chirivel, el sarcófago de Berja, el Daymún (templo funerario de época tardorromana) de El Ejido y el puente y restos de vía romana de Bayanna, a las afueras de la capital.

Almería fue ocupada más tarde por vándalos y visigodos. Tras un breve periodo de ocupación bizantina (el SE español fue el único territorio peninsular en su poder durante varios años), Suintila integra definitivamente a Almería en el reino visigodo el año 621 y expulsa a las fuerzas de Bizancio. En esos años, mantuvieron su importancia las antiguas poblaciones de Abdera, Urci y Baria.

Quedan pocos siglos para que Almería alcance su primer cenit histórico, político y socioeconómico. La gran historia de Almería comienza en efecto con la ocupación musulmana, iniciada el año 713 a manos fundamentalmente de poblaciones de origen bereber y yemení, cuya más pronta aportación fue la remodelación sustancial del paisaje y método agrícola.

El periodo musulmán se divide en dos fases, separadas por un breve periodo de ocupación cristiana, el decenio entre 1147 a 1157, en que los ejércitos de Alfonso VII de León ocuparon la ciudad y la provincia. No obstante, aunque breves, estos diez años supusieron una ruptura insalvable en el crecimiento de la Almería musulmana. La primera fase destacable va así pues desde la fundación oficial de la ciudad en 955 hasta 1147, y la segunda desde 1157 a 1489.

Los antecedentes del periodo 955-1147 se encuentran en la fundación a principios del siglo VIII de un asentamiento en lo que entonces eran los aledaños de la desembocadura del río Andarax, que en aquella época tenía su boca a la altura de lo que hoy es La Juaida. Se trataba de Bayyana, la actual Pechina. Su estratégica posición le permitió convertirse en un próspero centro de comercio que dio origen a la que se denominó República Marítima de Pechina. Y no sólo en lo material se enriqueció el bajo Andarax, también en lo espiritual. En efecto, Pechina fue cuna del más importante sufismo ibérico. Aquí emigraron los últimos discípulos del sufí cordobés Ibn Massarra: el almeriense Ibn Al Arif fundó la Escuela de Almería por la que discurrieron Ismail Al Rouayni de Córdoba (cuyo nombre, sorprendentemente, bautizó a la actual pedanía de El Ruini posiblemente porque vivió en ella), Abu Madyan y probablemente el más grande místico sufí de Al-Andalus, el murciano Ibn Arabi. Demasiadas veces pasa desapercibida la importancia del movimiento sufí en Almería, que tanta importancia tuvo no sólo por su profundidad, sino por haber aportado muchas de las claves del misticismo cristiano posterior de, entre otros, Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz.

El origen último de Almería capital está en efecto en Pechina, pues poco después de su fundación se crearía un asentamiento costero y una atalaya, dependientes de aquella, que recibirían el nombre de Al Mariyyat Bayyana.

Se ha escrito mucho sobre el origen del nombre de la ciudad y provincia. El movimiento indaliano, siempre tan idealista, pensaba que Al Mariyyat querría decir en árabe "Espejo del Mar", pero es mucho más probable que el topónimo provenga de la palabra "al miraya", "torre vigía". En efecto, Al Mariyyat funcionó como puerto y defensa de una Bayyana próspera y enriquecida, que se convertiría en uno de los centros comerciales más importantes de Al Andalus como ya dejó reflejado en sus crónicas Al Himyari.

Llegamos así a la fundación oficial de la ciudad en 955, año en que Abderramán III (o Abd-er-Rahman) ordenó iniciar las obras de una fortaleza, la Alcazaba, cuyo objetivo era defender el área de la amenaza que suponía el califato fatimí, oriundo de Túnez. La Alcazaba se convierte así en la fortaleza musulmana más grande de España y de Europa, con 43.000 metros cuadrados que le permitían albergar todo un destacamento militar de 20.000 hombres, los palacios de los sucesivos reyes e incluso lugares de resguardo para la población en caso de ataque. Más adelante será objeto de remodelaciones y ampliaciones por parte de reyes musulmanes y de los Reyes Católicos.

La desintegración del califato de Córdoba en el s. XI da lugar a los reinos de taifas, entre ellos el de Almería, que tendría su primer rey en Jairán (o Hayran), remodelador de la Alcazaba.

Almería ya es mucho más importante que Bayyana y se convierte en una ciudad de nueva planta califal, dotada de una mezquita mayor (la actual iglesia de San Juan, en ella se conservan hoy la qibla y el mihrab originales) y un activo puerto, que con los años sería el más importante puerto comercial de todo Al Andalus. En efecto, este siglo constituye el primer cenit histórico de Almería. Era entonces una ciudad amurallada, con un trazado urbanístico árabe clásico y tres barrios bien diferenciados: el barrio de Al Hawd (o el Aljibe), el de la Musalla y el principal, la Medina (por donde corre hoy la actual calle de la Almedina).

Reinó durante la segunda mitad del siglo Almotacén (o Al Mutasim) (1052-1091), el rey poeta, que enriqueció la corte con literatos y científicos. Se introdujeron avances en los sistemas de regadío; en la ciudad florecían los baños y las mezquitas y efervescía en el puerto el comercio de la seda, el aceite y la uva. Buena prueba de todo ello nos deja la obra de Al Idrisi.

La taifa almeriense terminó con la invasión almorávide, pero la ciudad continuará siendo un auténtico emporio comercial muy codiciado por los cristianos. Es entonces cuando Alfonso VII, el Batallador, decide tomar la ciudad con ayuda de catalanes, francos, pisanos y genoveses (estos dieron su gentilicio a la playa en que desembarcaron, en Cabo de Gata); los ejércitos entraron en la ciudad el 17 de octubre de 1147. Como ya dijimos antes, fue un periodo efímero de ocupación, que sin embargo truncó totalmente el desarrollo de la capital y su territorio.

Almería volverá a ser musulmana con la toma de los almohades, pero jamás recobrará su antiguo esplendor. En el siglo XIII, pasa a formar parte del reino nazarí de Granada, siendo gobernador Abbu-i-Abbas, quien intentó reconstruir la ciudad sin demasiado éxito. Fue en parte responsable de ello una sequía que comenzó el año 1227 y desestabilizó gravemente la agricultura y el comercio de toda la región.

De la época musulmana se conservan innumerables restos. A la Alcazaba y los restos de la mezquita mayor hay que sumar los aljibes de Jairán, que en una época abastecieron a la ciudad, y las murallas construidas por el mismo rey. También se conservan lienzos de la muralla del puerto y restos de la puerta de Pechina, en el subsuelo de la Rambla Obispo Orberá. No sólo ciudades florecieron en la Almería musulmana: se pueden encontrar diseminados por los Filabres, las Alpujarras y el valle del Almanzora numerosos baños, mezquitas y castillos.

En 1489 los Reyes Católicos conquistaron Almería, cuyas poblaciones en la mayoría de los casos capitularon pacíficamente, con la excepción de contadas rebeliones mudéjares.

El siglo XVI es el siglo del retroceso y abandono de la ciudad y la provincia. Fueron varios los factores que influyeron en esto; en primer lugar, Almería estaba apartada de cualquier ruta comercial americana, y vio pasar de largo todas las riquezas provenientes de Nuevo Continente y la actividad que trajeron consigo. Por otro lado, se prodigaron en estos cien años tanto los terremotos como los ataques de los piratas berberiscos y turcos como Barbarroja (en el siglo siguiente, les sucederían los de la armada inglesa). Los primeros mermaron la población y los segundos la aterrorizaron y obligaron a desplazarse hacia el interior.

Especialmente funesto fue el seísmo de 1522, que destruyó la ciudad casi completamente y redujo la población a tan solo 700 habitantes que se asentaron en torno a la catedral de nueva construcción.

La Catedral de Almería es un gran ejemplo de edificio defensivo de la época. Fue levantado el primer templo catedralicio en 1496 bajo las órdenes del cardenal arzobispo de Toledo Pedro González de Mendoza sobre la antigua mezquita. El terremoto de 1522 la destruyó completamente y fue entonces cuando Fray Diego Fernández de Villalán, obispo de Almería, mandó construir el actual bajo la advocación de Nuestra Señora de la Encarnación. Su aspecto exterior le da clara apariencia militar; en efecto, se trata de una de las únicas catedrales-fortaleza de su clase en España: sólidos contrafuertes, torres albarranas, gruesos muros, escasez de vidrieras... Las tres naves son de igual altura, lo que proporciona una amplia azotea que sirvió para la instalación de cañones y la vigilancia militar. Solo la embellecen dos austeras portadas renacentistas de Juan de Orea, y en el muro que da a la calle del Cubo, el Sol de Portocarrero (otro de los símbolos de la ciudad que aunque se cree que hace referencia al obispo Portocarrero, del s. XVII, ya estaba esculpido desde los primeros tiempos de la catedral) No obstante, las bóvedas y la sacristía son espléndidas, góticas las primeras y renacentista la segunda. Contiene el templo obras de Alonso Cano, Murillo y Ribera, y un San Indalecio de Salzillo.

El santoral en Almería es rico en leyendas. El antedicho San Indalecio es el patrón de la ciudad y sus restos vinieron a descansar a Almería después de siglos en la abadía de San Juan de la Peña, en Huesca. San Indalecio fue uno de los Siete Varones Apostólicos, evangelizadores de Andalucía, quienes, según viejas tradiciones recogidas en escritos mozárabes, acompañaron a Santiago el Mayor en la evangelización del sur de España a mediados del s. I d. C. Entre ellos estaban también Tesifón, Torcuato, Segundo, Hesiquio, Cecilio y Eufrasio; todos ellos fueron obispos de poblaciones del S y SE español (entre ellas Berja y Abla) antes de la ocupación musulmana. Pero quizá lo más interesante fueron las afirmaciones que sobre ellos se encontraron inscritas en los famosos plomos del Sacromonte, documentos inscritos en ese metal y descubiertos en la abadía granadina en el s. XVI. En ellos se afirma, en un intento sincrético por parte de pensadores moriscos de unir Islam y cristiandad, que todos ellos eran de origen árabe. Así, Indalecio se habría llamado, antes de su latinización, Ibn Al Mugira. Otro santo presente en Almería es San Valentín, cuyos restos se creen ocultos en algún lugar de la catedral, si bien este honor le es disputado por la iglesia de San Antón, en Madrid y la abadía de Terni, en Italia.

La segunda mitad del siglo XVI estuvo marcada en toda la provincia por el levantamiento y posterior expulsión de la población morisca. Los moriscos, extensa comunidad de religión y cultura musulmanas a la que se había permitido permanecer en la península previa conversión, veía sin embargo sus derechos y su dignidad continuamente negados desde la firma de las Capitulaciones. La población morisca era, a pesar de la incipiente repoblación cristiana, mayoritaria en amplias regiones de la provincia, como las Alpujarras y el alto Almanzora. Fue precisamente en la Alpujarra almeriense donde en 1568 se rebela el laujareño Abén Humeya (nacido Fernando de Válor y convertido al Islam); la insurrección se propaga a toda la provincia y pronto Vera es conquistada y Cuevas de Almanzora atacada. En su retirada, Abén Humeya fundó en Purchena una competición para celebrar el nombramiento de la ciudad como cabeza del valle del Almanzora. Se trataba de unos juegos deportivos y culturales de innegable analogía con el olimpismo, que incluían la lucha, las carreras a pie y a caballo, el tiro y la poesía y que han sido recuperados hoy día, recibiendo el elogio de, entre otros, Juan Antonio Samaranch y el Comité Olímpico Internacional. Vuelve más adelante Abén Humeya a Laujar donde crea una casa real con vocación dinástica (ya había sido Laujar de Andarax asiento real con Boabdil a principios del siglo XVI), pero es asesinado, víctima de sus propios colaboradores en una oscura intriga palaciega. Poco a poco la resistencia morisca se desvanece. Prueba de que había sido enormemente dura es que Felipe II decidiera enviar al mejor y más temido de sus militares, Juan de Austria, quien pronto acaba con el breve reino morisco. Se reemprende así la expulsión de la población musulmana, que culminará con Felipe III.

Uno de los episodios más sangrientos de la represión contra los moriscos tuvo lugar en Níjar, y constituyó lo que se convino en llamar el "negocio de Inox". En las revueltas de la Navidad de 1569, cientos de familias moriscas acudieron a refugiarse al castillo morisco del peñón de Inox, cercano a Níjar. Informados los cristianos, reunieron un improvisado ejército de mercenarios que se adueñó fácilmente de la fortaleza, haciéndose de una vez con más de 3.000 esclavos, mujeres y niños, e incontables botines. A este "negocio" se debe el nombre de la cortijada actual cercana, La Matanza, en cuyos aledaños pueden encontrarse aun semiderruidos entre la maleza los muros de la antigua mezquita de Inox.

La matanza y expulsión de los moriscos fueron un duro golpe que sumió a nuestra provincia en lo que sería la época más oscura de la historia de Almería, el siglo XVII. En efecto, marcharon los que habían enseñado a los cristianos el cultivo del moral, el tejido de la seda, las técnicas de regadío y la carpintería. Quedó la provincia desierta de Níjar a Mojácar y la población de la capital se redujo a 7.000 habitantes. Los intentos de repoblación cristiana fueron inútiles y los terremotos y ataques piratas berberiscos e ingleses mantuvieron a la provincia ensombrecida durante los siguientes 100 años.

Los siglos XVII y XVIII son quizá los más desconocidos de la historia almeriense.

El siglo XVII se inicia, como dijimos, con una despoblación galopante, a la que hay que sumar terremotos, sequías y una costa bajo constante amenaza pirata. La repoblación cristiana, proveniente sobre todo de Levante (60%: un 50% de murcianos y un 10% de alicantinos y valencianos), Jaén (20%), Castilla-La Mancha y Aragón (el restante porcentaje) es insuficiente y no logra repuntar la demografía de la ciudad ni la provincia. Las malas comunicaciones y el aislamiento siguen siendo los mismos de siglos.

A pesar de todo ello, La actividad minera es impulsada con las explotaciones de hierro en los Filabres, plomo en Gádor y mármol en Macael. La contrapartida son las consiguientes talas masivas en las sierras de Gádor y Almagrera, que iría agravándose durante los siglos siguientes y contribuiría de manera importante a deforestación que sufre hoy todo nuestro territorio (a esto se deben las talas y la sequedad atávica de la provincia, y no a la necesidad de madera para construir la Armada Invencible, como se suele contar en Almería).

Este aislamiento y las penosas condiciones contrastan no obstante con una actividad cultural y etnológica que nace para ir desarrollándose poco a poco durante este siglo y el siguiente, el XVIII. En 1640 se edita el primer libro en Almería, a instancias del obispo José de la Cerda, lo que lentamente va abriendo el camino a nuevas iniciativas que vendrán con los ecos de la Ilustración. En el siglo XVIII, los gobernantes de la ciudad comienzan a preocuparse de recabar información veraz sobre demografía, trabajo y emigración y se crean agrupaciones culturales y sociales como la Sociedad Económica de Amigos del País de Vera, una de las más sobresalientes de Andalucía en la época.

En lo artístico cabe destacar la construcción en este siglo de dos templos de gran importancia en la provincia, la iglesia de la Encarnación en Vélez-Rubio y el Santuario del Saliente en Albox, a lo que se deberá sumar las numerosas imágenes religiosas del murciano Francisco Salzillo que hoy día se veneran en Semana Santa. En efecto, el norte de la provincia goza quizá de mejor condición que el resto, debido a la exitosa repoblación y urbanización llevada a cabo por el marqués de Los Vélez.

El siglo XIX rubricó la lenta recuperación iniciada los dos siglos anteriores. Almería fue testigo de una segunda edad de plata, sobre todo a finales de la centuria, que tuvo su origen en la apertura comercial y la consolidación de la minería y la agricultura desde las primeras décadas de siglo.

La Guerra de la Independencia Española no pasó de largo por Almería. Aunque su amenaza se veía lejana desde nuestra provincia, los franceses llegaron a ocuparla comandados por Goudinot, quien entró en la ciudad el 15 de marzo de 1810. Le ofrecieron resistencia los famosos guerrilleros Mena, Villalobos y Arostegui. En 1812, los franceses se retiran de Almería tras ser vencidos en Arapiles.

En 1814 vuelve Fernando VII de España al poder y con él el absolutismo y la derogación de las Cortes de Cádiz de 1812. En este contexto se dio otro de los más conocidos episodios históricos de la capital, la matanza de los "coloraos". Tuvo lugar en 1824, cuando un grupo de soldados provenientes de Gibraltar, a los que se les apodó los "coloraos" por el tono de sus casacas, desembarcó en Almería con ánimo de proclamar la Libertad y restituir la Constitución de 1812. Como anécdota, decir que estaban éstos relacionados con una sociedad secreta, la Santa Hermandad, de inspiración comunera. Al fracasar en su intento, 22 de ellos fueron fusilados por los absolutistas en la Rambla de Belén a la altura de la calle Granada. Años más tarde, se levantó en su honor un monumento en la Plaza Vieja al que se le llamaba cariñosamente -y se le llama- el "pingurucho" y que fue también objeto de controversia: destruido en 1943 con motivo de la primera visita de Franco a Almería, no se restituyó hasta 1987 a instancias de los grupos más progresistas de la ciudad, quienes también resucitaron el homenaje anual a los "coloraos" celebrado cada 24 de agosto.

Es también el siglo XIX el siglo de los avances geopolíticos, urbanísticos y de infraestructuras. Los liberales, una vez se hicieron con el gobierno de Madrid, promovieron una reestructuración administrativa del país de la que nacieron las actuales provincias. Fue gracias a las gestiones del Conde de Ofalia, desterrado a Almería, que nació de facto nuestra provincia y adquirió por decreto de 1834 personalidad administrativa propia, quedando desvinculada del viejo Reino de Granada.

Desde el punto de vista económico, es el siglo de plata de la minería en la provincia. Los yacimientos de plomo, plata y oro, en Sierra de los Filabres, Sierra Almagrera y Rodalquilar, entre otros lugares. Minería enormemente productiva en otro tiempo, que ha dejado insólitos parajes como las instalaciones turísticas y poblados mineros de Las Menas y Rodalquilar, en permanente rehabilitación como servicios turísticos y culturales. O casas palaciegas como el Palacio de Almanzora. Testigo mudo de esta época pasada es la máquina de vapor encontrada en 2002 en el barranco del Chaparral, en Los Lobos (Sierra Almagrera), que data de 1873 y es considerada BIC y la más antigua máquina de vapor dedicada a la minería de España.

La fisonomía de la ciudad sufrirá un cambio drástico en lo que se ha venido a llamar la evolución de ciudad conventual a ciudad burguesa. En efecto, Almería se derrama fuera de sus murallas, que terminan siendo derruidas casi completamente en 1855. Se urbanizan los amplios perímetros monásticos (huertas, campos), recién desamortizados, dando lugar a plazas como la de San Francisco (actual de San Pedro). Se dota a la ciudad de un sistema de alcantarillado y agua potable. Se trazan nuevas calles, se abre la nueva Puerta de Purchena, es encauzada la Rambla de Belén y el eje de la ciudad se desplaza de la c/ Real al novísimo Boulevard, de clara inspiración francesa, que tantos otros nombres recibiría antes de convertirse en el actual Paseo de Almería.

La provincia de Almería (ubicada entre las latitudes 37º52' y 36º40', y las longitudes 1º37' y 3º07') está situada en el sureste de la Península Ibérica. Tiene una superficie de 8.774 km2 y un perímetro de 532 km, de los cuales 219 son de costa mediterránea -al sur y levante-. Limita al norte con la provincia de Murcia y al oeste con la de Granada.

Su situación geográfica y la disposición de Sierra Nevada y las Alpujarras como barreras ante los vientos húmedos del atlántico condicionan fuertemente su climatología, si bien, su posición estratégica en el Mediterráneo y su riqueza minera, ligada a procesos geológicos como el vulcanismo, han hecho que sea una región poblada desde muy antaño y cuna de civilizaciones como la Cultura de Almería o la de El Algar.

Sólo falta, como se puede comprobar, el crioromediterráneo de las nieves perpetuas que no se da en la región de Almería. Su característica más destacable es su cielo despejado y luminoso. En la costa sur, es característico el fuerte viento de poniente. Por su parte, el levante es famoso en la capital ya que suele hacer subir la temperatura varios grados.

También la pluviometría es escasa, siendo el Cabo de Gata el lugar donde menos llueve de la península ibérica. Asimismo, el Desierto de Tabernas es, técnicamente, el único desierto árido del continente europeo, lo que le confiere características naturales únicas que le valieron convertirse en escenario del rodaje de multitud de películas, especialmente Westerns durante los años 60 y 70. En la actualidad se siguen rodando algunas películas, así como spots televisivos y vídeos musicales.

Almería es una de las provincias más montañosas de España. No en vano, el 46 % de las poblaciones están ubicadas en montañas, el 34 % en colinas y el 19 % en llanuras. Está atravesada de oeste a este por diversos macizos montañosos de origen alpino, integrados en la Cordillera Penibética. Esta singular disposición orográfica es en gran parte responsable del histórico aislamiento tanto de la provincia en relación con el resto de España como de las distintas comarcas almerienses entre sí.

La provincia alcanza su máxima altura en el Chullo, de 2.609 m, que se enclava en la Sierra Nevada almeriense y vigila el Puerto de la Ragua, límite con la provincia de Granada. Otros picos de importancia son el Almirez (2.518 m), el Morrón de la Launilla (2.249 m), en la Sierra de Gádor, el Calar Alto (2.168 m), en la Sierra de los Filabres, la Tetica de Bacares (2.080 m), en esta misma sierra y el Pico de María (2.045 m), en la sierra homónima, por lo tanto, Almería consta de cuatro sierras que superan los dos mil metros de cumbre.

Sus 219 kilómetros de costa incluyen diversos accidentes geográficos, siendo los más prominentes el Golfo de Almería, el cabo de Gata, Punta Entinas y Punta Sabinar.

No se deben olvidar los islotes de Terreros y San Andrés y la isla de Alborán, importante enclave natural, pesquero y estratégico cuyo nombre se debe al pirata berberisco Al Borán, quien la utilizaba como base, y está incluida en el término municipal de Almería.

El clima subdesértico de la provincia (ver apartado siguiente) reduce los accidentes hidrográficos a las características ramblas, que surcan la provincia por doquier, especialmente en las zonas cercanas al mar.

Los riachuelos suelen perder su caudal bajo tierra antes de llegar a su desembocadura, pero llevan agua en buena parte de su curso.

Son los ríos más importantes el Almanzora, el Andarax, el Grande de Adra, el Alías y el de Aguas. Éste último es el responsable del sistema cárstico de Sorbas.

Existen asimismo tres pantanos, el del Almanzora (sede de deportes acuáticos de los XV Juegos Mediterráneos), el de Benínar, en cuyo lecho descansa el pueblo del mismo nombre, y el de Isabel II, que es uno de los más antiguos de España: se inauguró cerca de Níjar en 1850 y actualmente se encuentra colmatado y en desuso.

Siempre se ha considerado que el Guadiana Menor es el río que vierte sus aguas al Guadalquivir, pero algunos estudios recientes señalan que el Guadiana Menor mantiene realmente su cauce y que el río que nace en la Sierra de Cazorla es un afluente suyo.

Según el estudioso de la geografía andaluza Jesús Tejero, el Guadiana Menor debería ser el auténtico río Guadalquivir. En la confluencia Guadiana Menor-Guadalquivir, el primero tiene más longitud y por tanto más jerarquía que el segundo por lo que debería haber conservado su nombre.

El río que desemboca en Sanlúcar sigue naciendo en la comunidad autónoma andaluza, pero varios centenares de kilómetros más al Este: en ese lugar remoto de la geografía almeriense donde se acercan hasta tocarse los límites de Almería, Granada y Murcia estarían las fuentes del wadi al-Kabir de los árabes.

Las otras fuentes del Guadalquivir, las más alejadas de su desembocadura, se encuentran en el municipio de Vélez-Blanco. Desde la pedanía de Topares parte un camino sin asfaltar hacia el caserío de Santonge: paraje protegido que alberga notables pinturas rupestres. A unos tres kilómetros de Topares y a unos cien metros del camino se encuentra el brocal de un pozo. Las aguas que en época de lluvia brotan a pocos pasos del pozo ya pertenecen a la Cuenca Hidrográfica del Guadalquivir. Este lugar, frecuentemente seco en la superficie, oculta una corriente subterránea que aflora con un modesto caudal cerca de la cañada de Cañepla, donde recibe el nombre de arroyo de la Cañada del Salar. La vegetación que crece junto al pozo, especialmente juncáceas, prueba que hay un caudal subterráneo de agua.

Por supuesto, la parte de la Provincia perteneciente a la cuenca del Guadalquivir es insignificante, estando la parte norte incluida en la cuenca del Segura y los 2/3 restantes pertenecen a cuencas propias.

La característica más acusada del paisaje natural almeriense, es la de su aridez características de los espacios mediterráneos aumentada en Almería por su posicionamiento geográfico en el levante y por la disposición del relieve que impide que penetren las masas de aire húmedas del Atlántico.

La vegetación depende de muchos factores, entre los que destacan la publiosidad -fuertemente correlacionada con la altitud- y el tipo de suelo. De esta forma, en las cumbres de Sierra Nevada y los Filabres -por encima de los 1.800 msnm- la vegetación predominante es el piornal y enebral, adaptados a las condiciones físicas de la alta montaña. Mientras, en las zonas de media montaña predomina el encinar, si bien, bastante degradado en el caso de los Filabres. El encinar también es la vegetación dominante en las zonas secas con suelos básicos, con una mayor extensión en la Sierra de Gádor, en Sierra Alhamilla se encuentra uno de los encinares más extensos y mejores conservados de la provincia. Las zonas semiáridas del interior son pobladas principalmente por lentiscos que rodean en forma de orla las principales zonas montañosas. Esta vegetación está muy degradada y con mucha frecuenta deriva a espartales. Al acercarnos a la costa y bajar la altitud, aumente el carácter árido de la vegetación. En las depresiones del Campo de Níjar, y en el valle del Almanzora predominan los espinares -de azufaifos en su mayoría-, que dan al paisaje un claro carácter desértico acrecentado por la fuerte acción antrópica. En esta zona es muy reseñable la gran riqueza florística en muchos casos de carácter endémico. En el Campo de Dalías y el Andarax, con suelos similares pero no tan áridos, en los espinares predomina el arto, si bien la acción antrópica -cultivos en invernaderos- apenas dejan ver restos de vegetación natural. En las Sierras de Cabo de Gata y Cabrera, la altitud hace que se intensifique la acción marina y se desarrolle una vegetación menos rala que en los espacios limítrofes. Por último también son destacables las formaciones edafoxerófilas -Campo de Tabernas, donde destacan las formaciones adaptadas a los yesos- o edafohigrófilas en las zonas de las desembocaduras de los ríos.

Al igual que ocurre con la vegetación, la fauna de la provincia de Almería presenta una gran bidiversidad y riqueza. En el Cabo de Gata y Níjar destacan el zorro, el erizo moruno, el lagarto ocelado y la víbora hocicuda. En la Sierra de los Vélez son característicoas las aves rapaces, la cogujada, la calandria la bisbita común, también abundan las culebras y las mariposas -destaca la Parnassius por su condición de endémica-. En Sierra Nevada y la Sierra de Baza son también abundantes las aves rapáces y diversos mamíferos protegidos como la cabra montés, el gato montés o el jabalí, entre otras.

La riqueza natural del territorio queda reflejada en varios espacios naturales protegidos.

De entre ellos los más importantes sean quizá los dos primeros parajes naturales: el desierto de Tabernas es, técnicamente, el único desierto del continente europeo. Se trata de un ecosistema excepcional, cuyos característicos paisajes son aprovechados por la industria audiovisual desde principios de los años 60. Por su parte, el cercano karst en Yesos de Sorbas es un complejo de cuevas, cañones y demás fenómenos kársticos excavadas por el río Aguas en un depósito de yeso cercano a la localidad de Sorbas.

La provincia, está formada por ocho Partidos judiciales: Almería, Berja, Huércal-Overa, El Ejido, Purchena, Roquetas de Mar, Vélez Rubio y Vera creados tras la Ley 38/1988, de 28 de diciembre . Cuando en 1834 se crearon los partidos judiciales la división era diferente y entonces había 10 Partidos judiciales: Almería, Berja, Canjáyar,Cuevas del Almanzora, Gérgal,Huércal-Overa, Purchena, Sorbas, Vélez Rubio y Vera. Todavía están representados en el escudo provincial.

La provincia está formada por 102 municipios.

Los principales municipios de la provincia en cuanto a población en 2008 son: la capital, Almería, con 187.521 habitantes, El Ejido (80.987 hab.), Roquetas de Mar (77.423 hab.), Níjar (26.126 hab.), Adra (23.880 hab.), Vícar (21.515 hab.), Huércal-Overa (16.834 hab.) y Berja (15.001 hab.). Como entidades de menor categoría destacan Huércal de Almería (13.990 hab.), Vera (13.473 hab.), Cuevas del Almanzora (12.596 hab.) y Albox (11.427 hab.). El municipio menos poblado es el de Benitagla, con sólo 94 habitantes.

Los principales núcleos de población se concentran en el sur y en el suroeste, especialmente en la comarca del Poniente Almeriense, tradicionalmente llamada Campo de Dalías. La provincia se organiza asimismo en otras comarcas tradicionales, además de la mencionada: Campo de Níjar, Bajo Andarax, Alpujarra, Desierto de Tabernas, Cabo de Gata, Valle del Almanzora y Marquesado de los Vélez, entre otras.

La provincia de Almería entre 1857 y 1981 había sido una provincia netamente emigradora, tanto a las zonas más industrializadas de España como de Europa. La provincia perdió casi la mitad de su peso relativo en la demografía nacional (pasado de representar el 2,04% de la población española a tan sólo el 1,07%). Sin embargo, entre 1991 y el 2005 su población aumentó en un 31,49%, siendo la tercera provincia de España que más creció en este periodo. Esta fuerte expansión demográfica ha seguido a un potente crecimiento económico paralelo que ha traído a la provincia a un alto contingente de inmigrantes: Almería era, según el censo INE 2005, la tercera provincia española con mayor porcentaje de extranjeros en su censo (un 15,20%). Los colectivos foráneos más importantes eran, según este censo, el marroquí (29,87% del total de extranjeros registrados), el rumano (el 11,63%), el británico (el 10,59%) y el ecuatoriano (el 9,45%).

La riqueza monumental de la provincia de Almería es una de las más notables de España, no en vano se trata de una de las demarcaciones andaluzas con mayor número de bienes inmuebles inscritos en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz.

Desde los mismos albores de los asentamientos humanos existen vestigios de su presencia en estas tierras así como del legado cultural y artístico ligado a todas las culturas humanas.

Algunos de los bienes arqueológicos de mayor interés histórico y artístico son las pinturas rupestres del Arco Levantino en Almería, el poblado calcolítico de Los Millares, o los de la Edad del Bronce de El Argar y La Gerundia, los restos fenicios de Abdera y Villaricos, los iberos de El Chuche y El Cerrón, o los romanos de la antigua Vergi en el paraje de Villavieja.

El legado histórico-artístico de la provincia está repleto de construcciones militares representativas de las distintas culturas y civilizaciones que han poblado el sureste español.

Los elementos arquitectónicos más notables corresponden a la Edad Media. Musulmanes y cristianos dejaron su huella en toda la geografía provincial. En muchas de las ocasiones se aprovecharon las ruínas de los edificios conquistados, siendo patentes vestigios de edificios anteriores.

Entre el siglo XVI y el siglo XVIII también se levantaron algunos de los edificios más significativos de la arquitectura militar almeriense, especialmente aquellas que servían para la defensa de las costas ante los ataques de los piratas.

Algunos de estos bienes históricos son el Conjunto monumental de la Alcazaba y las Murallas del Cerro de San Cristóbal en Almería, el Castillo de los Fajardo en Vélez-Blanco, el de Gérgal, el de San Juan de los Terreros, la alcazaba de Tabernas, o las torres costeras de defensa de Macenas en Mojácar o Villaricos.

En la provincia de Almería se han rodado innumerables películas, vídeos musicales y spots de televisión. Los años 60 y 70 fueron el momento cumbre de la industria del cine, sobre todo con los Spaghetti Westerns, destacando el director italiano Sergio Leone.

No sólo el desierto de Tabernas y el municipio de Nijar han sido escenario de películas y no sólo westerns se han rodado en Almería. Muchas películas conocidas por el gran plúblico se han filmado en otros parajes o municipios de Almería como por ejemplo en el Parque Natural Cabo de Gata-Nijar o en las calles de la capital. Éstas, concretamente, han servido para representar Messina en Patton, Alejandría en Cleopatra o Iskenderun para Indiana Jones y la última cruzada, así como otra larga lista de películas.

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San Miguel de Cabo de Gata

San Miguel de Cabo de Gata es una barriada perteneciente al municipio de Almería. Se encuentra en el extremo oriental del mismo a 28 kilómetros de la ciudad. Tiene una población de 1.375 habitantes, ampliándose notablemente en verano. La barriada se encuentra inmersa en el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, econtrándose a sólamente dos kilómetros de las Salinas de Cabo de Gata y a 7 kilómetros del Faro de Cabo de Gata.

Tradicionalmente la actividad económica del barrio era la pesca, aunque los últimos 10 años la actividad ha cambiado siendo la agricultura intensiva la actividad principal. En verano, debido a la masiva afluencia de visitantes, el sector de la hostelería da muchos puestos de trabajo a la población local.

El barrio está conectado con la ciudad por una línea de autobuses interburbanos gestionados por la empresa Alsina Graells S.A. Hay una frecuencia de 5 viajes diarios en invierno, y de 6 en verano, tanto ida como vuelta.

En materia de alojamiento el barrio cuenta con un hotel de dos estrellas y dos hostales, además de numerosos apartamentos que se ofrecen en verano en alquiler. A tres kilómetros se encuentra el Camping de Cabo de Gata.

De interés turístico el barrio dispone de una playa de varios kilómetros de larga, que ha sido otorgada con la "Q" de Calidad Turística, con un paseo marítimo en el que se puede degustar la gastronomía almeriense en los bares y chiringuitos que allí se encuentran. A un Kilómetro y medio existe un humedal, la desembocadura de la Rambla Morales, conocido popularmente como "El Charco". Este humedal de 4 hectáreas alberga una gran cantidad de avifauna como el flamenco rosa, fochas , correlimos o la amenazada Malvasía Cabeciblanca. A 2 kilómetros tiene los observatorios de aves de las Salinas, y a 4 Km el poblado de Las Salinas donde puede observarse su majestuosa iglesia. A 7 Kilómetros se encuentra el Faro de Cabo de Gata, el punto más septentrional de la península.En la entrada a la barriada existe un mirador sobre las Salinas en el que se pueden contemplar las más de 100 especies distintas de aves que allí se encuentran. En el mismo barrio encontramos en la rotonda un monumento a los pescadores.

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Androcymbium europaeum

Androcymbium europaeum ("azafrán del Cabo de Gata", "azafrán de Almería", "hierba de la Virgen" o "lirio") es una especie originaria y endémica de la provincia de Almería, España. Pertenece a la familia de las Colchicáceas (o, según otros autores, a las Liliáceas en sentido amplio) y fue descripta por primera vez por el danés Johanes Lange en 1890. Ha sido declarada en peligro de extinción.

Hierba glabra de hasta unos 30 centímetros, que forma un bulbo de 1 o 2 cm simple, a veces 2 o 3, coriáceo, de color marrón. Tallo subterráneo corto, protegidos por una membrana que los envuelve a todos. Hojas estrechas, verdes y lustrosas, lineares o lanceoladas, de una longitud de hasta 15 centímetros, que arrastran por el suelo, arrosetadas, planas o ligeramente curvadas, que presenta nerviaciones paralelas. Crea inflorescencias umbeliformes, de 1 a 4 flores que nacen del centro de la roseta foliar, actinomorfas, hermafroditas, de color blanco a rosáceo, con venas de color rosa más intenso. Presenta 6 estambres que nacen de la base de los tépalos, con un filamento de hasta 1 cm y anteras de poco más de 1 mm. El ovario presenta 3 carpelos y 3 lóculos. El fruto es una cápsula, de unos 6 a 8 mm, que al fragmentarse por la base libera de 8 a 18 semillas que son dispersadas por el viento.

Florece entre noviembre y enero y se desarrolla especialmente tras otoños lluviosos. Su número depende en gran medida de las condiciones climatológicas de cada año, requiriendo abundantes lluvias en otoño y temperaturas relativamente bajas para germinar, desarrollando su período vegetativo entre octubre y marzo. La polinización es zoófila, realizada por insectos himenópteros, coleópteros y dípteros. Fructifican casi todas las flores y a las 2 o 3 semanas de la floración ya se observan los primeros frutos.

Vive en praderas semiáridas y arenosas (es psamnófila), a veces sobre suelo pedregoso, desde el nivel del mar hasta no más de 200 metros de altitud, piso termomediterráneo con ombroclima semiárido o árido. Vive en zonas típicas de azufaifos (Ziziphus lotus), junto con otras plantas que suelen florecer más tarde: Ononis ornithopodioides, Asphodelus tenuifolius, Lobularia maritima o Arisarum vulgare.

Planta que crece exclusivamente en la provincia de Almería, se da en su litoral, desde Punta Entinas-Sabinar hasta la Sierra de Cabrera, teniendo su principal población en el Parque Natural del Cabo de Gata-Níjar.

La A. gramineum se extiende desde Canarias, Mauritania, hasta Palestina.

En España se encuentra gravemente amenazada por las construcciones costeras de viviendas, infraestructuras turísticas, invernaderos, carreteras, etc., siendo las poblaciones más amenazadas las próximas a la capital almeriense y en Sierra Alhamilla. El ganado come sus hojas y flores. Las poblaciones más importantes están incluidas en el Parque Natural de Cabo de Gata y en el Paraje Natural de Punta Entinas-Sabinar, lo que debería proporcionarles cierta seguridad.

En 1979 el Consejo de Europa, a través del Convenio de Berna, declaró a esta especie en peligro de extinción. Este tratado fue ratificado por España en 1986, tras su entrada en la Unión Europea. El Decreto 104/94 de la Junta de Andalucía la incluye entre la flora silvestre amenazada así como en el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN) del Parque Natural de Cabo de Gata.Níjar, en su artículo 69.

El tuberobulbo es rico en colchicina, un alcaloide que, además de protegerla de conejos y jabalíes, la hace interesante para su cultivo en zonas áridas.

La colchicina (C22H25N1O6) es un fármaco antimitótico, que detiene o inhibe la división celular, en metafase o en anafase. Se ha utilizado tradicionalmente para el tratamiento de la gota por su acción antiinflamatoria. Actualmente se usa como inmunomodulador y antifibrótico en enfermedades autoinmunes como la esclerodermia, la cirrosis biliar primaria, etc. y otras enfermedades como la amiloidosis, la dermatitis herpetiforme, pericarditis o pseudogota. Es susceptible de usarse en jardinería por la belleza de sus flores.

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Monachus monachus

Phoque Moine Monachus.jpg

La foca monje del Mediterráneo o foca fraile mediterránea (Monachus monachus) es una especie de mamífero pinnípedo de la familia de los fócidos, una de las más raros que existen. En grave peligro de extinción, antaño poblaba las aguas de todo el Mediterráneo y del Atlántico norteafricano, llegando a las islas de Cabo Verde, Madeira y las Canarias (donde daba nombre a la isla de Lobos) así como a toda la costa norteafricana.

Citada por primera vez en la Odisea de Homero, se han encontrado restos óseos de estas focas en cuevas de Málaga pertenecientes a los periodos Magdaleniense y Epipaleolítico hace entre 14.000 y 12.000 años. Las marcas, fracturas y quemaduras detectadas en estos huesos indican que esa gente utilizaba a las focas no solo por la carne sino también por la piel y la grasa.

Existen aún por todo el litoral muchos topónimos que hacen referencia a la especie, "Cueva de la Vaca", "Punta del Lobo", "Isla de Lobos", etc., sitios donde las focas monje (también conocidas como lobos o vaca marinas) comían o salían a descansar.

A comienzos del siglo XX la foca monje fue expulsada del litoral más llano, gran parte de Cataluña, Levante y la Costa del Sol; relegándolas a las partes más escarpadas de la Costa Brava y en la franja de litoral que va desde el cabo San Antonio al Cabo de Gata (Almería), y las Baleares. Pero en los años 50 comienza el boom de la Costa Brava y también desaparecen de allí, mientras que en Mallorca (1951) se produce la última reproducción confirmada en España y, poco a poco, van desapareciendo de la clandestinidad que le proporcionaban las cuevas al borde de los acantilados marinos.

Los dos últimos ejemplares de foca monje en las Baleares (conocida popularmente como "vellmarí"), fueron exterminados en Mallorca en 1958, uno de ellos sacrificado entre las redes de los pescadores de Cala Mondragó, en Santanyí, y el otro muerto a tiros por la Guardia Civil en Cala Tuent, en Escorca.

En las Islas Canarias, la extinción fue anterior y por otros motivos. Aquí las colonias de focas eran muy numerosas -con varios millares de ejemplares-, pero durante la Edad Media fueron cazadas por los marineros para la obtención de cuero, grasa y carne, provocando su desaparición.

En 1951 moría en Alicante la última cría peninsular conocida, víctima de un hachazo. Hasta mediados de los años 60 un pequeño grupo de focas sobrevivió en el cabo de Gata. La persecución fue tal que en los años 70 sólo se conocían 5 ejemplares en las costas españolas; a comienzos de los 80 solo quedaba uno.

Actualmente, las Islas Chafarinas, 27 millas náuticas al este de Melilla, son el único lugar de la costa española donde existe la especie, representada por uno o dos ejemplares. Hasta principios de los noventa vivía en estas islas el célebre "Peluso", un macho de avanzada edad que se haría popular tras una aparatosa operación de captura para liberarle de un aro de una red de pesca que le aprisionaba el cuerpo, y que murió posteriormente por causas desconocidas.

Los ejemplares que se avistan esporádicamente en la actualidad en las Chafarinas pertenecen a la exigua población argelino-marroquí que vive desde Orán hasta Alhucemas. Según recientes datos la población se habría extinguido al menos en las costas argelinas aunque no se descarta la presencia de algún ejemplar aislado en las costas marroquíes.

Sin embargo, el 17 de junio de 2008 apareció la noticia de que un ejemplar de la especie había sido fotografiado por un submarinista en la reserva marina de Isla del Toro (Calvià, Mallorca).

La Consejería de Medio Ambiente certificó el avistamiento y constató que se habían dado otros cuatro en la misma zona. Por lo que se intentaría conocer el sexo de la foca para así poder traerle una pareja.

Hoy subsisten diversos ejemplares en Turquía, Grecia, Madeira, Mauritania; los animales no forman colonias estables debido a la gran dispersión de estos, y la investigación que se lleva a cabo se basa solo en los esporádicos avistamientos de algún ejemplar. En la península de Cabo Blanco (Sáhara Occidental - Mauritania) subsiste la última gran colonia de focas monje, descubierta en 1945 por el naturalista español Morales Agacino. La colonia está cifrada en unos 150 ejemplares, de un total mundial estimado en unos 500 individuos (estimación del año 2006). Esta situación es muy peligrosa para la supervivencia de la especie, como se demostró en mayo de 1997, año en que se dio una mortandad masiva de focas en la colonia, debida seguramente a una toxina paralizante segregada por una alga dinoflagelada. Esta epizootia acabó con dos tercios de la población existente, y además el 95% de los individuos muertos pertenecían al segmento adulto de la población.

En España es muy difícil avistar algún ejemplar tras la desaparición del último macho, Peluso, de las islas Chafarinas sitadas en la costa norte de Marruecos, por lo que se le considera una de las especies más raras de la fauna ibérica.

Considerando que en la antigua área de distribución de la foca monje existen numerosas zonas protegidas en buen estado de conservación, la Dirección General de Conservación de la Naturaleza del Ministerio de Medio Ambiente y la Viceconsejería de Medio Ambiente de Canarias han puesto en marcha, con fondos comunitarios LIFE, el "Proyecto para la Recuperación de la Foca Monje en España", que todavía se encuentra en la fase de estudios de viabilidad y que recientemente ha recibido el visto bueno de la Unión Mundial pare la Naturaleza (UICN). La Universitat de Barcelona y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria son las instituciones científicas que llevan a cabo este estudio.

El objetivo final de este proyecto es recuperar la especie para la fauna española mediante su reintroducción en las islas Canarias orientales. Estas islas han sido elegidas por hallarse situadas a medio camino geográficamente entre la colonia de Madeira y la de Cabo Blanco, con lo que se restablecería el corredor natural genético entre ambos núcleos, que ahora están aislados; de hecho, de año en año aparece algún joven en dispersión.

Además, estas islas poseen un adecuado número de espacios naturales protegidos y con un buen nivel de conservación, y reúnen suficiente capacidad biológica pare albergar una población de focas, dada su riqueza en especies - presa potenciales y su baja contaminación marina.

Otro proyecto similar es el Plan de Acción Internacional para la Recuperación de la Foca Monje en el Atlántico Oriental, dentro del Convenio Especies Migratorias o Convenio de Bonn, en el que además de España, participan Portugal, Marruecos y Mauritania, así como diversas entidades, como la Fundación CBD-Hábitat o la ONG Annajah. Asimismo, el Fondo para la foca monje (FFM) realiza un seguimiento de la especie y campañas de sensibilización en Marruecos, Argelia y Túnez. Por su parte, un proyecto de la Fundación Territorio y Paisaje, creada por Caixa Catalunya, ha puesto en marcha un plan para que en 8 años esta especie habite de nuevo la costa catalana.

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Parque Natural del Cabo de Gata-Níjar

Playa de Mónsul con coladas volcánicas

El Parque Natural del Cabo de Gata o cabo de Ágata se encuentra en la comarca de Cabo de Gata situada en la provincia de Almería, Andalucía (España). Fue declarado Parque Natural en 1987, siendo el primer parque natural marítimo-terrestre del país. Es probablemente uno de los últimos reductos de costa virgen del Mediterráneo. Es la región más árida de toda Europa continental (178 mm de precipitación anual), por lo que cuenta con multitud de especies vegetales xerofitas endémicas y hasta hace pocos años fue santuario de las últimas focas monje de Europa.

La composición del terreno está compuesta fundamentalmente por roca sedimentaria, (areniscas, etc.) de antiguos fondos marinos, pero en la zona también existen multitud de rocas volcánicas en muchas de sus manifestaciones (coladas, bombas, órganos, etc).

Por estas y otras características está declarado Reserva de la biosfera por la Unesco, así como ZEPIM.

Dentro del Parque Natural en la localidad de Rodalquilar, se encuentra el Jardín Botánico del Albardinar.

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Source : Wikipedia