Buenos Aires

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Publicado por t800 02/03/2009 @ 06:43

Tags : buenos aires, argentina, américa latina, internacional

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Buenos Aires

Bandera de Buenos Aires

La ciudad de Buenos Aires (nombre oficial: Ciudad Autónoma de Buenos Aires) es la capital de la República Argentina. Está situada en la región centro-este del país, sobre la orilla occidental del Río de la Plata, con la inmensa y fértil llanura pampeana extendiéndose hacia el oeste. Su población alcanza los 3.000.000 de habitantes y supera los 12.000.000 en su aglomerado urbano, el Gran Buenos Aires, lo que la convierte en la segunda mayor área urbana de Sudamérica y una de las mayores urbes del mundo.

Es el centro político, económico y cultural del país, y uno de los principales núcleos artísticos e intelecuales de Latinoamérica y Occidente. Su importancia como meca cultural se manifiesta en la gran cantidad de museos, teatros, bibliotecas y galerías de arte. Fue elegida por la Unesco como Ciudad del Diseño, en 2005, una muestra de su pujante actividad artística y creadora.

Se destaca también por el alto nivel académico de sus instituciones de estudios superiores, ya que algunas de las más importantes universidades argentinas tienen su sede en Buenos Aires.

El 3 de febrero de 1536, el español Pedro de Mendoza, estableció un asentamiento al que le dio el nombre de Nuestra Señora del Buen Ayre. La posición fue arrasada por los indios en 1541, y quedó abandonada. El 11 de junio de 1580 por Juan de Garay fundó la Ciudad de La Santísima Trinidad y Puerto de Santa María del Buen Ayre, en un sitio presumiblemente cercano al de Mendoza. El motivo de esta fundación queda explicado por las palabras de Juan de Matienzo, oidor de la Audiencia de Charcas, quien en 1566 mencionó la necesidad de abrir una puerta a la tierra, es decir, darle una salida al Atlántico a todo el territorio que existía desde Potosí hacia el sur.

Originariamente era la capital de una gobernación que dependía del Virreinato del Perú. Durante unos dos siglos los porteños sufrirían todo tipo de necesidades: el poblado más austral de América estaba alejado de todo centro comercial importante, no existían ninguno de los elementos necesarios para sobrevivir dignamente y no podían fabricarlos en la ciudad. España privilegiaba los puertos sobre el Pacífico y por lo tanto marginaba a Buenos Aires, que sólo recibía dos navíos de registro por año, y hubo lustros en los que no llegó ninguno. Esto llevó a que los habitantes (apenas unos 500 en 1610) buscaran burlar la ley y vivir del contrabando, que venía fundamentalmente desde Brasil. Este contrabando era pagado con la única fuente de riqueza que existió hasta principios del siglo XVII, que era la venta del cuero que se obtenía de la matanza de rebaños (vaquerías) de bovinos sin dueños que vagaban por los campos. El resto, carne, sebo, etc, se tiraba.

En 1680 los portugueses, separados hace poco de España, llegaron con una expedición a Colonia del Sacramento, en la costa opuesta del Río de La Plata, pretendiendo establecerse en ese territorio, hasta entonces de aquel país. El gobernador de Buenos Aires, José de Garro, después de enviarle un ultimátum, rechazado por los portugueses, para que se retiraran, reunió a los habitantes y con su apoyo organizó un ataque, ayudado por los aborígenes guaraníes y tres mil hombres venidos de las ciudades más cercanas. El resultado fue una contundente victoria, que le permitió a Buenos Aires adquirir un mayor prestigio.

La industria del cuero fue progresando, y hacia mediados del siglo XVIII existía una industria local importante. Por otra parte, dado que en Buenos Aires sólo se podía progresar por lo que uno era o tenía, el valor social no lo daban los apellidos o la cercanía con la aristocracia, si no por el éxito que uno hubiera logrado por mérito propio. Esto la diferenciaba del modo de ser de otras ciudades vecinas.

Desde su creación hasta 1807 la ciudad sufrió varias invasiones, en 1582, un corsario inglés intentó un desembarco en la isla Martín García pero fue rechazado. En 1587 el inglés Tom Candish intentó apoderarse de la ciudad, sin lograrlo. En 1658 se produce el tercer intento, ordenado por Luis XIV, rey de Francia, pero el Maestro de campo, don Pedro de Baigorri Ruiz, a la sazón gobernador de Buenos Aires, logró defender con éxito el puerto. El cuarto intento estuvo a cargo del aventurero Mr. de Pintis, pero el vencindario lo rechazó. En 1699 se produce la quinta invasión a cargo de una banda de piratas daneses que fue rápidamente rechazada. Durante el gobierno de Bruno Mauricio de Zabala, el francés Étienne Moreau desembarcó en la costa oriental del Río de La Plata, donde las tropas españolas lo rechazaron y mataron.

En 1806 comenzó lo que se conoce con el nombre de invasiones inglesas, cuyo origen debe buscarse en las guerras napoleónicas: desde los inicios de la Conquista de América, Inglaterra se había interesado en las riquezas de la región y España estaba en un principio aliada a Francia, y por lo tanto era su enemigo. El 27 de junio el mayor general inglés William Carr Beresford se apoderó de Buenos Aires, casi sin resistencia, pues no existía un ejército fuerte y organizado. Tomó el gobierno pero fue derrotado el 12 de agosto de 1806 por un ejército proveniente de Montevideo comandado por el francés Jacques de Liniers.

En 1807 una segunda expedición inglesa al mando de John Whitelocke tomó la plaza fuerte de Montevideo y permaneció en este enclave por varios meses. El 5 de julio de 1807, Whitelocke intentó ocupar Buenos Aires, pero sus habitantes y las milicias urbanas, ahora organizadas--y una vez más con ayuda de Liniers--derrotaron a los ingleses.

La resistencia del pueblo y su participación activa en la defensa y la reconquista aumentó el poder y la popularidad de los líderes criollos, al tiempo que incrementaba la influencia y el fervor de los grupos independentistas. Buenos Aires ganó en poder militar (conformado principalmente por criollos) y prestigio moral. Paralelamente, quedó en evidencia la insuficiencia de la metrópoli en cuanto a enviar tropas que pudiesen defender a sus colonias, ahora deseadas con avidez por otras potencias emergentes. Todo esto, y la llegada de ideas liberales y fundamentalmente la ocupación de España por el ejército napoleónico, permitió la creación de movimientos emancipadores, que desataron en 1810 la Revolución de Mayo y la creación del primer gobierno patrio.

Como consecuencia de esto se produjo la deposición del poder de los españoles por parte de los criollos. La ciudad, de unos 40.000 habitantes, se transformó en un importante puerto consumidor de productos manufacturados que provenían principalmente de Gran Bretaña y se produjo el desmembramiento del Virreinato del Río de la Plata. Buenos Aires se constituyo en un primer momento en centro hegemónico, pero debió imponerse a las oligarquías provinciales, que tenían sus propios proyectos económicos.

El gobierno que sucedió al virrey, la Primera Junta, consideró que tenía todos los poderes de aquel. Lo mismo entendieron los gobiernos que le sucedieron (Junta Grande, Primer y Segundo Triunvirato, y Directorios). La Primera Junta pretendió además designar a los gobernadores-intendentes, enviar ejércitos y recaudar los derechos de aduana. Esto hizo que el resto del virreinato sintiera que la revolución sólo había sustituido el poder central del virrey por el de Buenos Aires, sin obtener ninguna ventaja.

En 1815 se produjo la primer rebeldía del interior contra el gobierno central al ser designado Carlos María de Alvear como Director Supremo. Éste fue depuesto tres meses después, lo que obligó a insuflar un nuevo motivo de fervor por la Revolución. Así surgió la necesidad de declarar, en el Congreso de Tucumán de 1816, lo que ya era un hecho: la independencia del virreinato con respecto a España. Aquel Congreso se trasladó luego a Buenos Aires, y elaboró la constitución de 1819, que no funcionó y fue desechada por los federales. Al año siguiente las fuerzas federales derrotaron al Directorio y se creó la Provincia de Buenos Aires, siendo su primer gobernador Manuel de Sarratea quien firmó con los vencedores el Tratado del Pilar. Luego de un período de inestabilidad Martín Rodríguez fue designado gobernador y sus ministros, entre los que se destacaba Bernardino Rivadavia, iniciaron un período de orden y reformas: se creó el Registro nacional, se fundó la Administración de Vacuna y el Archivo General de Buenos Aires y se inauguró la Bolsa Mercantil. En el aspecto cultural se destacó la inauguración de la Universidad de Buenos Aires y se creó la Sociedad de Ciencias Físicas y Matemáticas.

A fines de 1824 se reunió un congreso para redactar una constitución nacional pero a los pocos meses estalló la Guerra del Brasil, lo que obligó a formar un ejército urgentemente, y se pensó que también se tenía que formar un Poder Ejecutivo Nacional para unificar el mando militar. De modo que, sin empezar siquiera a discutir una constitución que le diera marco legal al cargo, el 6 de febrero de 1826 se sancionó la ley de presidencia, creando un Poder Ejecutivo Nacional Permanente, con el título de «Presidente de las Provincias Unidas del Río de la Plata». Se nombró a Rivadavia como el primer presidente en febrero de 1826, lo que no fue bien recibido en las provincias. Los hacendados, alarmados por las consecuencias que podía tener la capitalización, dejaron de apoyar a Rivadavia, y este quedo políticamente aislado. Luego de 3 meses la constitución fue aprobada pero todas las provincias la rechazaron.

Mientras tanto, en 1825, desembarcó en la costa oriental la expedición libertadora de Juan Antonio Lavalleja y sus Treinta y Tres Orientales y luego de poner sitio a Montevideo reunieron un congreso que declaró que la Banda Oriental se reincorporaba a la Argentina. El Congreso Nacional aceptó la reincorporación pero Rivadavia decidió entonces deshacerse de la guerra con Brasil ya que un bloqueo naval impuesto por aquel afectaba el comercio, base de la recaudación de rentas del estado. Entonces, a pesar de la contundente victoria sobre Brasil, se firmó un tratado deshonroso que reconocía la soberanía del Imperio sobre la Banda Oriental y se comprometía a pagarle al enemigo una indemnización. Aunque ante las críticas Rivadavia rechazó el convenio igualmente sufrió el costo político del pacto, que se convertiría en una de las razones de su futura renuncia.

Durante lo que se conoció como la «época de Rivadavia» la ciencia y la cultura prosperaron de manera significativa en el país. Su impulso reformista dio a la vida intelectual una dinámica desconocida hasta entonces, creando un clima propicio que fructificó en diversos campos a través de la obra personal de muchos individuos. Su renuncia provocó el exilio de la mayor parte de los protagonistas comprometidos con el régimen caído, lo que empobrecería notoriamente el quehacer intelectual de tendencia europeizante, principalmente en Buenos Aires.

Rivadavia presentó al Congreso un proyecto de capitalización de Buenos Aires, la ciudad y gran parte de la campaña circundante se proclamaba capital del Estado. El federalismo porteño se opuso, en defensa de las instituciones de las provincias garantizadas por la ley fundamental, en especial el puerto y la aduana, principal fuente de recursos de la provincia. No obstante, la ley fue sancionada en 1826. El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Las Heras, cesó en su cargo por decreto del Poder Ejecutivo. La Junta de Representantes fue disuelta, y se nacionalizaron el ejército de la provincia, las tierras públicas, la aduana y todas las propiedades provinciales. Rivadavia, además de ganarse la enemistad de las provincias del interior gracias a la Constitución de 1826 y a todas las medidas centralistas que tomó; se encontró con que la guerra con el Brasil había agotado los recursos. El régimen presidencial concluyó al renunciar Rivadavia y exiliarse en Inglaterra. El país regresó a su anterior situación, es decir, cada provincia se gobernaba por sus propias instituciones pero confiaban en Buenos Aires el manejo de las Relaciones Exteriores.

De manera que se abrió un período de cuestionamiento a los supuestos que hasta entonces habían fundamentado las relaciones entre Buenos Aires y el resto del país. En 1830 Juan Manuel de Rosas llegó al poder después de derrotar al partido unitario. Después de dejarlo en 1832 volvió en 1835 encabezando una coalición formada por la mayor parte de la elite federal y tradicionalista de la ciudad y derrotó al ejército unitario. Los rivadavianos y unitarios vieron obligados a emigrar.

El censo de 1836 realizado en la ciudad a pedido de Rosas indicaba que había 62.000 habitantes. En 1852 ya había 85.000 en 350 manzanas edificadas.

Al derrotar Urquiza a Rosas en la batalla de Caseros, este último se exilió en Inglaterra, y así en Buenos Aires el centro de poder político quedó en manos de liberales y unitarios. Vicente López y Planes fue designado gobernador provisorio de la provincia de Buenos Aires y por el Acuerdo de San Nicolás la aduana de la ciudad fue nacionalizada, y sus ingresos manejados por Urquiza, al designárselo Director de la Nación.

Pero la Legislatura de Buenos Aires, gracias al alegato de Bartolomé Mitre, rechazó el acuerdo, lo que provocó la renuncia del gobernador López. Urquiza pretendió asumir la conducción de Buenos Aires, pero los porteños, tras la revolución de septiembre de 1852 retomaron el control de la ciudad.

De esta manera, si bien el Estado de Buenos Aires no se declaró libre, se apartó del resto de las trece provincias que conformaron la Confederación Argentina.

A partir de Caseros la ciudad se abrió hacia la inmigración. Miles de europeos, especialmente de Italia y España le cambiaron la fisonomía a la ciudad y a su idiosincracia. Se realizaron construcciones de todo tipo, incluyendo el primer ferrocarril de la Argentina, que unía la ciudad con el pueblo de Flores, que en aquel entonces estaba en la provincia. Los palacios y casas fueron construidos u ornamentados al estilo italiano, reemplazando al "estilo colonial".

La fundación en 1854 de la Municipalidad permitió ordenar la ciudad. Pero la falta de higiene era un gran problema y fue recién después de la epidemia de fiebre amarilla de 1871 que diezmó literalmente la población que se mejoró el problema del agua corriente y se mejoraron las condiciones de vida de la población, que en algunos lugares vivía hacinada y en 1875 se creo el amplio espacio verde del Parque 3 de Febrero.

Durante el largo proceso que llevó a la creación del Estado Nacional Argentino, Buenos Aires fue elegida lugar de residencia del Gobierno Nacional, aunque éste carecía de autoridad administrativa sobre la ciudad, que formaba parte de la provincia de Buenos Aires. La necesidad del gobierno nacional de federalizarla, sumada al movimiento de tropas ordenado por el gobernador de la provincia, Carlos Tejedor, produjo en 1880 una serie de enfrentamientos que terminarían con la derrota de la provincia de Buenos Aires y la federalización de la ciudad. Posteriormente, la Provincia de Buenos Aires cedió los partidos de Flores y Belgrano, los cuales fueron anexados al territorio de la Capital Federal. A cambio de ello, la Provincia de Buenos Aires recibió una compensación económica.

En 1882 el Congreso Nacional creó las figuras del intendente y el Concejo Deliberante de la Ciudad. El intendente no era elegido por voto popular, sino que era designado por el Presidente de la Nación en conformidad con el Senado. El primero en ejercer el nuevo cargo fue Torcuato de Alvear, designado en 1883 por Julio A. Roca. En cambio el Concejo Deliberante sí era votado por los habitantes.

Además la ciudad se volvió cosmopolita, a diferencia del resto del país, y desarrolló una potencialidad financiera y cultural. La Nación hizo todo lo posible por agrandar y embellecer la ciudad que ahora le pertenecía. De 337.617 habitantes en 1880, la ciudad pasó a tener en 1895 649.000 de los que sólo 320.000 eran nativos.

Hacia fines del siglo XIX y principios del siglo XX la ciudad sufrió una transformación importante; la prosperidad económica que atravesaba el país sumada a las preparaciones para el I Centenario que se celebraría en 1910 permitieron que la infraestructura urbana se desarrollara.

Desde 1895 a 1914 la ciudad creció con una de las tasas anuales más grandes del mundo y en 1914 era la duodécima ciudad más grande del mundo con 1.575.000 habitantes y también creció cultural y comercialmente. En lo urbanístico se modificó en estilos, edificios altos y en la traza urbana. Se discutieron y formularon planes para hacer de Buenos Aires el símbolo de una nueva y progresista nación.

Se mejoraron los servicios públicos y en 1913 contó con el primer subterráneo de Iberoamérica.

Tras la Reforma de la Constitución Argentina de 1994 la ciudad pudo contar con su propia Constitución y con un gobierno autónomo de elección directa. El 30 de junio de 1996 se celebraron las elecciones que designarían al Jefe de Gobierno de la Ciudad, así como a los legisladores que sancionarían la Constitución de la Ciudad. En las elecciones del Poder Ejecutivo resultó ganadora la fórmula de la Alianza para la Justicia, el Trabajo y la Educación de Fernando de la Rúa, convirtiéndose de esta forma en el primer Jefe de Gobierno. Tras dos meses de deliberaciones, la Convención Constituyente finalmente sancionó el 1 de octubre de 1996 la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires.

En 2003 fue promulgada la Unión Civil, tanto para las parejas homosexuales como para las heterosexuales, convirtiéndose en la primera ciudad en América Latina en oficializar dichas uniones.

En la primera fundación Pedro de Mendoza llamó al sitio Real de Nuestra Señora Santa María del Buen Aire para cumplir la promesa que hiciera a la Patrona de los Navegantes que se hallaba en la Cofradía de los Mareantes de Triana y de la que él era miembro. En efecto, “Buen Aire” es la castellanización del nombre de la Virgen de Bonaria, es decir, de la Virgen de la Candelaria a quien los padres mercedarios habían levantado un santuario para los navegantes en Cagliari, Cerdeña, y que era venerada también por los navegantes de Cádiz, España.

Por muchos años se le atribuyó el nombre a Sancho del Campo, de quien Ruy Díaz de Guzmán en su obra La Argentina recogió la frase: ¡Qué buenos aires son los de este suelo!, que pronunció al bajar. Sin embargo Guzmán era de recoger leyendas y fabular. En 1892 Eduardo Madero realizó exhaustivas investigaciones en los archivos españoles y concluyó que el nombre estaba íntimamente relacionado con la devoción de los marinos sevillanos por Nuestra Señora de los Buenos Aires.

En la segunda fundación, Juan de Garay le da al nuevo asentamiento el nombre de Ciudad de la Santísima Trinidad. La razón sería que la festividad más importante cercana a la fecha había sido la de la Trinidad o, según algunos historiadores, porque la nave ancló el día de dicha festividad. Pero para el puerto Garay conservó el nombre dado por Pedro de Mendoza, lo siguió llamando Puerto de Buenos Aires. Sin embargo los designios del vizcaíno no tuvieron éxito ya que a pesar de que jamás hubo disposición oficial alguna que cambiara su nombre, el uso inapelablemente consagró desde el primer momento el nombre de Buenos Aires para la ciudad.

En la Argentina suelen referirse a la ciudad con distintas denominaciones además de Buenos Aires. El nombre de Capital Federal ("Cap. Fed.") es uno de los más utilizados —sobre todo para diferenciarla de la provincia homónima—, en alusión a la condición de distrito independiente que adquirió con la ley de Federalización que promulgara Julio Argentino Roca. Muchas veces también se utiliza el término "Ciudad de Buenos Aires", o sencillamente "Buenos Aires", aunque este último se presta a confusión con la provincia lindante.

El nombre de Ciudad Autónoma de Buenos Aires ("CABA") es uno de los títulos que oficialmente le dio la Constitución de la Ciudad sancionada en 1996. Informalmente suele denominársela Baires, apócope de la forma original, común dentro de la ciudad (especialmente entre los jóvenes) pero poco utilizado en el interior del país. Poéticamente también se le han atribuido numerosos nombres, como la París de Latinoamérica por su belleza arquitectónica y su carácter cultural, o Cabeza de Goliat según una novela de Ezequiel Martínez Estrada, por su tamaño e influencia desproporcionada sobre el resto del país y también la Reina del Plata.

La Ciudad de Buenos Aires se encuentra en Sudamérica, a 34° 36' de latitud sur y 58° 26' de longitud oeste. La ciudad se encuentra en el margen del Río de la Plata, y su clima es templado.

Frente a sus costas se encuentra Colonia del Sacramento, y más lejos Montevideo, la capital de Uruguay, a sólo 45 min en avión ó 2.30 h en barco. A 2 h en avión se encuentra Santiago de Chile y un poco más lejos, a 1720 km (3 h de avión), se encuentra São Paulo, la otra gran metrópolis de América del Sur.

El río de la Plata y el Riachuelo son los límites naturales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires hacia el este y el sur. El resto del perímetro está rodeado por la colectora externa de la RN A001 “Avenida General Paz”, autopista de 24 km de extensión que circunvala la ciudad de norte a oeste; existe un pequeño tramo de no más de 2 km comprendido entre la Avenida Intendente Cantilo y el Río de la Plata donde el límite con la provincia de Buenos Aires en parte es la línea imaginaria de la prolongación de la Av. General Paz y otro tramo el arroyo Raggio, este sector corresponde al límite entre el Parque de los Niños y el Paseo de la Costa. Esto se debe a que la Av. General Paz no finaliza en la costa del río sino en la Av. Intendente Cantilo. Esta avenida enlaza de manera rápida la ciudad con el resto del Gran Buenos Aires, una franja de alta concentración de habitantes y fuerte actividad comercial e industrial. Excepto su límite oriental con el río de La Plata, todos los otros límites indicados de la CABA (Ciudad Autónoma de Buenos Aires) separan su jurisdicción de la correspondiente a la provincia de Buenos Aires.

La ciudad se encuentra casi en su totalidad en la región pampeana, salvo algunas zonas como la Reserva Ecológica de Buenos Aires, la Ciudad Deportiva del Club Atlético Boca Juniors, el Aeroparque Jorge Newbery, o el barrio de Puerto Madero, que se hallan emergidas artificialmente mediante el relleno de las costas del Río de la Plata.

La región estaba antiguamente atravesada por diferentes arroyos y lagunas, algunos de los cuales fueron rellenados y otros entubados. Entre los arroyos de importancia están los Terceros (del Sur, del Medio y del Norte), Maldonado, Vega, Medrano, Cildañez y White. En 1908 muchos arroyos fueron encauzados y rectificados, ya que con las crecidas causaban daños a la infraestructura de la ciudad. Fueron canalizados pero se mantenían a cielo abierto, construyéndose varios puentes para su cruce. Finalmente en 1919 se dispuso su canalización cerrada, pero los trabajos comenzaron recién en 1927, terminando algunos en 1938 y otros, como el Maldonado, en 1954.

El clima de la ciudad es templado húmedo. Considerando el período 1961-1990, normalmente empleado para designar los promedios climáticos, la temperatura media es de 17,6 ºC y la precipitación anual es de 1147 mm. A lo largo del siglo XX las temperaturas de la ciudad han aumentado considerablemente debido a la isla de calor (desarrollo urbano), siendo actualmente 2 ºC superior al de regiones cercanas mucho menos urbanizadas. Fundamentalmente las temperaturas nocturnas son las que han aumentado, lo que en verano suele dificultar el descanso nocturno de los porteños. Las precipitaciones también se han acrecentado desde 1973, como ya ocurrió en el anterior hemiciclo húmedo: 1870 a 1920.

Si bien los días cubiertos son más frecuentes en invierno, cuando más llueve es verano, época en que se desarrollan tormentas a veces muy intensas, por lo que enormes cantidades de agua caen en poco tiempo. En invierno son más comunes lloviznas débiles pero continuas. De todos modos no puede decirse que haya estacionalidad de lluvias. Los veranos son cálidos, con un promedio de enero de 24,5 ºC. La elevada humedad suele volver sofocante al tiempo. Los inviernos son suaves, con una temperatura promedio de julio de 11 ºC. Raramente se dan temperaturas inferiores a 0 ºC y superiores a 36 ºC. Las nieblas, otra características de Buenos Aires, se han vuelto infrecuentes, con pocos días al año.

Buenos Aires recibe la influencia de dos tipos de vientos zonales: el pampero y la sudestada. El primero proviene del sudoeste, suele iniciarse con una tormenta corta que rápidamente da paso a un aire mucho más frío y seco. Aunque puede darse en cualquier época del año, se da con mayor intensidad en verano; se lo espera cuando refresca luego de un calor sofocante. La sudestada, más infrecuente que el anterior, se da principalmente en otoño y en primavera. Consiste en un viento fuerte del sudeste, fresco y muy húmedo, que dura varios días y va muchas veces acompañado de precipitaciones débiles y constantes. El viento continuo hace subir las aguas del Río de la Plata, llegando a veces a producir inundaciones en las zonas más bajas de la ciudad, como el barrio de la Boca.

Las nevadas en la ciudad no son habituales. La última nevada importante tuvo oportunidad el 9 de julio de 2007, ésta comenzó en forma de aguanieve y terminó cubriendo gran parte de la ciudad. En las zonas suburbanas la misma llegó a tener un espesor mucho mayor. Ocurrió a consecuencia de un gran viento polar que afectó a la Argentina y a Chile.

Desde que se han obtenido registros sistemáticos del clima, en el año 1870, sólo se sabe de otra nevada considerable en 1918. En 1912, 1928 y 1967 se vio caer aguanieve.

El Poder Ejecutivo de la Ciudad está compuesto por el Jefe de Gobierno, que es elegido mediante el voto de los ciudadanos locales para ejercer el cargo durante cuatro años. Su reemplazante natural es el Vicejefe de Gobierno, quien es además el presidente de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. El jefe de Gobierno de la Ciudad es Mauricio Macri desde el 10 de diciembre de 2007. Obtuvo el cargo al imponerse en las elecciones del 24 de junio de 2007 en una segunda vuelta con Daniel Filmus, luego de la ronda inicial el 3 de junio del mismo año donde se presentó además el saliente Jefe de Gobierno Jorge Telerman. La vicejefe electa es Gabriela Michetti.

El Poder Legislativo está formado por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, integrada por sesenta diputados. Cada diputado dura cuatro años en sus funciones, y la legislatura se renueva por mitades cada dos años mediante el voto directo no acumulativo en base a la Ley o Método d'Hont.

De acuerdo a la Ley 24.588, la Justicia de la ciudad sólo tiene jurisdicción en temas de vecindad, contravencional y de faltas, contencioso-administrativa y tributaría locales. El Poder Judicial se encuentra conformado por el Tribunal Superior de Justicia, el Consejo de la Magistratura, el Ministerio Público y los diferentes Tribunales de la Ciudad. Sin embargo, su organización en términos de autonomía legislativa y judicial, es menor -en términos jurídicos- que la de cualquiera de las provincias que componen la República Argentina. La Justicia en asuntos de derecho común que se imparte en la ciudad está regida por el Poder Judicial de la Nación.

En cuanto a las fuerzas de seguridad, la Ley Nº 24.588 indica que el gobierno porteño ejerce las funciones de seguridad en todas las materias no federales, las cuales son ejercidas por la Policía Federal Argentina, a cargo del Poder Ejecutivo nacional. Para estas tareas fue creada en el mes de octubre de 2008 la Policía Metropolitana, que comenzará a ejercer sus funciones a fines de 2009. Hasta entonces, esas funciones también son ejercidas por la Policía Federal.

Existe en Buenos Aires una forma de descentralización administrativa compuesta por los Centros de Gestión y Participación Comunal, que serán reemplazados a partir de 2009 por un nuevo sistema de comunas. Cada comuna tendrá su propio patrimonio y presupuesto, y estará gobernada por una Junta Comunal. Esta Junta estará integrada por siete miembros, que durarán cuatro años en sus funciones.

Oficialmente la ciudad se encuentra dividida en 48 barrios, unidades territoriales que derivan de las antiguas parroquias establecidas en el siglo XIX. Algunas de estas unidades territoriales existen desde hace décadas, sin embargo existen otras que fueron determinadas recientemente. Éste es el caso de Parque Chas, cuyos límites fueron establecidos el 25 de enero de 2006 cuando fue publicada en el Boletín Oficial la Ley 1.907. Sin embargo, siempre existió una gran cantidad de denominaciones no oficiales para algunas zonas de la ciudad, como Barrio Parque y Abasto, cantidad que en la actualidad se encuentra en aumento debido a motivos puramente comerciales.

El sistema de descentralización de gobierno por comunas retomará los límites interbarriales, ya que habrá una comuna por cada barrio o barrios vecinos.

En el último censo nacional realizado en noviembre de 2001 por el INDEC, en la Ciudad de Buenos Aires se contabilizaron 2.776.138 habitantes de los cuales las mujeres son el 54,7% y los varones representan el 45,3%. Así mismo, la ciudad cuenta con una importante densidad demográfica que asciende a 13.679,6/km2. Sin embargo, un informe posterior publicado por este organismo, destinado a subsanar los errores cometidos en el censo establecía que la población de la ciudad era de 2.995.805 habitantes en el mismo período.

A inicios del siglo XXI, debido al envejecimiento (por escasa fecundidad de los estratos de clase media) de la población nativa porteña, a la emigración al extranjero y a la substitución demográfica en gran medida provocada por las crisis económicas, un 40% de los porteños no nació ni en la ciudad ni en los partidos del Gran Buenos Aires, sino que se trata de población que migró desde las provincias del norte argentino y de otros países. (se calcula que 316.739 de sus hab. nacieron en el extranjero).

El sistema público de salud de la ciudad brinda cobertura al 21,9% de la población, en base a una encuesta realizada por el gobierno porteño. Buenos Aires cuenta con 34 establecimientos hospitalarios con atención totalmente gratuita, que funcionan dentro del sistema de salud estatal. El 90% de las consultas realizadas en el sistema público de salud son realizadas en alguno de esos establecimientos. De las consultas realizadas en los hospitales un 55,6% corresponde a la población residente en la ciudad, mientras que un 41,2% corresponde a residentes de la Provincia de Buenos Aires y un 3,2% a residentes de otras localidades.

Este sistema de atención primaria está constituido por los Centros de Salud, los Centros Médicos Barriales y los Médicos de Cabecera. Los Centros de Salud están integrados, entre otros, por médicos clínicos, pediatras, psicólogos y asistentes sociales, ya que su función no sólo es la atención, sino también la ejecución de los diferentes programas de prevención. Los Centros Médicos Barriales (CMB) cumplen la misma función de prevención y atención, pero esta atención y entrega de medicamentos gratuitos está orientada a los sectores considerados de riesgo. Los Médicos de Cabecera es otro sistema de descentralización, donde los médicos de los hospitales brindan atención y entrega de medicamentos gratuita en sus consultorios particulares.

La ciudad cuenta además con una gran cantidad de clínicas y consultorios privados, donde se destacan entre otros el Hospital Italiano (lugar donde se realizan muchos de los trasplantes de órganos en la Argentina), la Clínica y Maternidad Suizo Argentina, el Hospital Universitario de la Fundación Favaloro, el CEMIC (Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas "Norberto Quirno") y el FLENI (Fundación para la Lucha contra las Enfermedades Neurológicas de la Infancia), entre otras.

La mortalidad infantil es un indicador que refleja indirectamente las condiciones socioeconómicas de una sociedad, y sobre todo su impacto en los sectores más desprotegidos. La Ciudad de Buenos Aires tiene una tasa de mortalidad infantil de 7,9 por mil, superada por la provincia de Tierra del Fuego que ronda el 4 por mil.

En el período 1990-2006 la tasa de mortalidad infantil sufrió una baja del 51%. Mientras que en 1990 la tasa era de 16 por mil, en 2006 fue reducida a 7,9 por mil. Pero existe en la ciudad una brecha muy grande entre el sur y el norte: mientras que en algunas comunas del oeste y el norte de la ciudad (Comunas 10, 11 y 12) la tasa es mucho menor a la media de la Ciudad (4.6, 4.0 y 5.9, respectivamente), en las comunas de la zona sur (3, 4, 5, 8 y 9) la tasa es mucho mayor (8.9, 9.9, 8.5, 10.0 y 8.7, respectivamente).

La Ciudad de Buenos Aires cuenta con el menor índice de analfabetismo de la República Argentina, siendo de 0,45% entre los mayores de 10 años.

Según una encuesta realizada por la Dirección General de Estadística y Censos en 2006, la tasa de escolarización por nivel es de 96,5% para el nivel inicial (5 años) es de 98,6% para el nivel primario (6 a 12 años) y de 87,0% para el nivel medio (13 a 17 años). Además, la cantidad de alumnos matriculados se mantiene en aumento, alcanzando los 656.571 alumnos en 2.318 establecimientos durante el 2006.

La Ciudad de Buenos Aires cuenta con una gran cantidad de establecimientos educativos. Salvo en el caso de las escuelas primarias donde hay más establemcimientos estatales, es mayor el número de establecimientos privados. Sin embargo la cantidad de alumnos matriculados en establecimientos educativos de gestión privada es levemente menor a la registrada en las instituciones estatales.

La Ciudad de Buenos Aires recibe también a estudiantes que viven en la Provincia de Buenos Aires, durante 2005 el porcentaje de alumnos con residencia en esa provincia que asistieron a escuelas estatales fue del 4,5% en el nivel inicial, del 11,8% en el nivel primario, del 19,5% en el nivel medio.

La educación inicial corresponde al período entre los 45 días y los 5 años. Los Jardines Maternales se encargan de la educación de menores entre los 45 días y los 2 o 3 años, según el establecimiento. Las llamadas Escuelas Infantiles abarcan el período completo, entre los 45 días y los 5 años.

La educación primaria abarca desde los 6 a los 12 años del menor, y es obligatoria en toda la República Argentina. En todas se enseña un segundo idioma, en las de gestión oficial sólo desde el 4º grado (inglés en las instituciones de jornada simple; e inglés, francés o italiano en las de jornada completa), aunque en la ciudad funcionan 22 establecimientos plurilingües, donde además del castellano se enseña inglés, francés, portugués o italiano.

La educación media está destinada a los menores de entre 13 y 18 años de edad, puede alcanzar los 19 años en algunas modalidades, y está organizada en un ciclo básico que incluye los 3 primeros años, y un ciclo de especialización que incluye el período restante (hasta los 19 sólo en las escuelas técnicas). A diferencia de muchas provincias, la Ciudad de Buenos Aires mantuvo sus escuelas técnicas, y mediante la Ley 898 se dispuso que el nivel medio de educación es obligatorio.

Buenos Aires es una ciudad que evolucionó a partir de diversas corrientes inmigratorias pertenecientes a diferentes culturas y, en consecuencia, han creado un remarcado eclecticismo que se evidencia en su arquitectura en la cual pueden hallarse expresiones que van del frío academicismo o el art decó, hasta el alegre art nouveau; del neogótico moderno, pasando por el francés borbónico, al rascacielo moderno realizado en vidrio u hormigón. O estilos muy personales, como por ejemplo, el del colorido barrio de La Boca.

La ciudad se encuentra sobre un buen soporte geográfico: su territorio es extenso y llano y no sufre complicaciones de temperaturas extremas, vientos, nevadas o terremotos. Posee una muy buena fuente de agua dulce como es el Río de La Plata.

El trazado de la ciudad es muy regular. El centro histórico y financiero de la ciudad posee manzanas perfectamente cuadradas, extendidas de norte a sur y de este a oeste, tal como su fundador Garay las estableciera. Este trazado de calles perpendiculares (el llamado "damero") se extendió en gran parte hacia el resto de la ciudad.

Buenos Aires es fértil en áreas de calidad urbanística y arquitectónica. Posee varias plazas públicas entre las que se destacan los parques: Parque Tres de Febrero (o Bosques de Palermo), el Almirante Brown y los de la ex Costanera Sur (Andrés Borthagaray y Manuel Ludueña).

Una característica de la ciudad es la diversidad de árboles y de colores de las flores de éstos. En gran parte esto es consecuencia de la tarea de Carlos Thays, paisajista francés, creador entre otras cosas del Jardín Botánico de Buenos Aires que implantó árboles como las tipas, los jacarandás y los lapachos.

El área central es muy congestionada por el tráfico automotor y además durante los días no laborales está muy deshabitada, lo que además de producir inseguridad la hace costosa, por haber mucha edificación que sólo se usa en horas de oficina.

La zona norte (tomando como división del norte-sur a la Avenida Rivadavia), es rica y próspera, con varios hospitales, servicios y gran densidad de población. Contrasta con la relegada zona sur, cerca del maloiente Riachuelo, y formada mayoritariamente por barrios injustamente olvidados y humildes. En esta zona sur se fortalecen la mayoría de las villas miserias en las que el uso del suelo es indiscriminado y se interrumpe la trama urbana.

En 2006 el Producto Bruto Geográfico (PBG) de Buenos Aires fue de aproximadamente 153.169 millones de pesos argentinos (ARS), lo que resulta en 50.622 pesos per cápita. El ingreso, aproximadamente 16.300 dólares (USD) per cápita, fue muy superior al nacional nacional de ese año y ubica a la ciudad con el segundo mayor ingreso per cápita de Latinoamérica en términos nominales, después de Ciudad de México. Esto, debido al tipo de cambio relativamente devaluado del peso argentino, presenta importantes distorsiones, ya que, teniendo el poder adquisitivo en cuenta, Buenos Aires cuenta con el mayor producto per cápita en la región latinoamericana. El PBG real creció en 2006 un 11,4% respecto de 2005.

El principal sector económico de Buenos Aires es el sector Servicios, que representa el 78% de su PBG en términos constantes, mucho mayor al 56% a nivel nacional. Las ramas más importantes son las de servicios inmobiliarios, informáticos, servicios profesionales, servicios a las empresas y de alquiler y los servicios de intermediación financiera.

Uno de los sectores más dinámicos fue la construcción, ya que la cantidad de permisos para construir aumentó un 44%, siendo las comunas 6, 8 y 11 las de mayor crecimiento con un 164%, 132% y 130% respectivamente. La influencia del sector en el PBG alcanzó los 7.480 millones de pesos en 2006.

En cuanto a los servicios financieros, Buenos Aires genera el 70% del valor agregado de la Nación. Concentra el 53% de los depósitos bancarios y el 60% de los préstamos al sector privado no financiero, que ascienden a 90.446 y 53.567 millones de pesos, respectivamente. Además, el 90% de las entidades financieras del país tienen su casa central en esta ciudad.

La industria manufacturera representa el 14,2% del PBG. El sector sufrió un aumento del 10% respecto del año anterior, y los rubros que registraron un mayor aumento de la actividad son el de medicamentos, productos químicos y prendas de vestir, que superaron el 14%. Los rubros de "Alimentos, bebidas y tabaco", "Medicamentos para uso humano" y "Papel e imprenta" concentran el 60% de los ingresos del sector.

En los últimos años Buenos Aires se convirtió en un polo turístico, en especial por la baja de costos que produjo para los visitantes extranjeros la devaluación del peso. Entre 2002 y 2004 la cantidad de establecimientos hoteleros aumentó un 10,7%, mientras que la tasa de habitaciones ocupadas tuvo un importante aumento del 42,9%.

En la ciudad existe un importante desarrollo del sector de servicios informáticos. En Buenos Aires se encuentran instaladas, aproximadamente, el 70% de las empresas generadores de software, que a nivel nacional exportan por más de 340 millones de dólares.

La complejidad de la Ciudad de Buenos Aires requiere un sistema de transporte y de accesos a la ciudad igualmente complejo y extenso. La ciudad no sólo necesita un sistema de transporte para quienes habitan en ella, sino también para los habitantes del aglomerado que se trasladan a la ciudad principalmente por motivos laborales.

Buenos Aires cuenta con cuatro accesos por autopista, que se suman a la gran cantidad de accesos existentes, ya sean puentes o avenidas que cruzan la Avenida General Paz. Los accesos por autopista son la Autopista Buenos Aires - La Plata, la Autopista Ricchieri, el Acceso Oeste y el Acceso Norte. Estas autopistas permiten un acceso rápido desde la provincia de Buenos Aires, a diferencia del resto de los accesos donde el tránsito tiende a ser poco fluido a partir de la finalización del horario laboral.

El medio de transporte de mayor uso es el colectivo, que con más de 135 líneas en servicio no sólo permite conectar diferentes puntos de la ciudad sino que también llega a diferentes partidos de la lindante Buenos Aires. El otro medio masivo utilizado para acceder a la ciudad es la red ferroviaria, que tiene en Buenos Aires un claro nodo concentrador. Algunas de estas líneas tienen conexión con el subte, lo que permite un traslado relativamente fluido desde el conurbano bonaerense hasta diferentes zonas de la ciudad. Los trenes también son usados por los porteños como medio de desplazamiento rápido dentro de la ciudad.

El subte de Buenos Aires cuenta con seis líneas en funcionamiento, con un recorrido superior a los 40 km. Además, se encuentra en construcción el segundo tramo de la línea H, que actualmente conecta los barrios de Parque Patricios y Balvanera bajo la traza de la Av. Jujuy, y finalmente unirá el sur de la ciudad desde Pompeya con la estación ferroviaria de Retiro. También están extendiéndose la línea A desde su fin actual en la plaza Primera Junta, hasta Flores y la Línea B desde su terminal actual en la estación Los Incas hasta Villa Urquiza. Está planificada la construcción de otros tres ramales (F, G e I), con los que las líneas en funcionamiento llegarían a nueve. La línea A —inaugurada en 1913— es también una atracción turística, por haber sido la primer línea de subterráneo del hemisferio sur (y de Latinoamérica) y por conservar los trenes que se utilizaban a principios del siglo XX.

El puerto de Buenos Aires es el mayor del país, y fue tradicionalmente la principal entrada marítima de Argentina. Actualmente maneja el 70% de las importaciones argentinas y concentra aproximadamente un 40% del total del comercio exterior del país.

Buenos Aires tiene dos aeropuertos comerciales, tres militares y uno privado. Los dos comerciales son el Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini, en la localidad de Ezeiza, a 35 kilómetros de la ciudad, y el Aeroparque Jorge Newbery en el barrio de Palermo. Desde el aeropuerto de Ezeiza hay vuelos a toda Sudamérica, Norteamérica, Europa, África, Asia y Oceanía. Es uno de los pocos aeropuertos de Sudamérica conectados con todos los continentes. Desde el Aeropuerto Jorge Newbery (llamado comúnmente Aeroparque), hay vuelos domésticos únicamente, con la excepción de los vuelos a Montevideo y Asunción.

Las dos mayores aerolíneas son Aerolíneas Argentinas y LAN Argentina. La primera tiene 35 destinos nacionales y 18 internacionales, mientras que la segunda tiene ocho destinos nacionales y tres internacionales. Volar es la mejor forma de recorrer el país y de entrar o salir a Buenos Aires. Los códigos IATA de los aeropuertos son EZE (Aeropuerto Internacional) y AEP (Aeropuerto Doméstico).

El servicio de agua corriente y cloacas fue administrado desde 1993 hasta 2006 por la empresa Aguas Argentinas, en marzo de 2006 su concesión fue rescindida. Para reemplazarla, el Estado nacional creó la empresa estatal Aguas y Saneamiento Argentinos (AYSA). El servicio es suministrado mediante dos plantas potabilizadoras, la planta General San Martín y la planta General Belgrano. La Planta Potabilizadora General San Martín, inaugurada en 1913, se encuentra ubicada en el barrio de Palermo, contando con una superficie de 28,5 ha y con una producción de 3.100.000 m3 de agua diarios. La Planta Potabilizadora General Belgrano se encuentra en la provincia de Buenos Aires, en la localidad de Bernal. Fue inaugurada en 1978 y cuenta con una superficie de 36 ha y una producción de 1.700.000 m3 diarios.

El servicio de gas natural es suministrado por MetroGAS desde diciembre de 1992. Durante 2006 fueron distribuidos un total de 4.398.286.000 m3 de gas, siendo 1.031.385.000 m3 para usuarios residenciales, 339.704.000 m3 para Gas Natural Comprimido, 169.264.000 m3 para usuarios comerciales, 173.411.000 m3 para industrias, 2.629.972.000 m3 para usinas eléctricas y 55.007.000 m3 para los entes oficiales.

El servicio eléctrico se encuentra a cargo de dos empresas: Edesur y Edenor. El área de cobertura de Edenor se encuentra delimitada por: Dársena "D", calle sin nombre, traza de la futura Autopista Costera, prolongación Avenida Pueyrredón, Avenida Córdoba, vías del Ferrocarril San Martín, Avenida General San Martín, Zamudio, Tinogasta, Avenida General San Martín, Avenida General Paz y el Río de La Plata; mientras que Edesur se encarga del servicio en el resto de la ciudad. Según valores provisorios de 2004 la ciudad generó 14.783.018 MWh, mientras que sólo consumió 9.689.504.

El servicio de telefonía fija es brindado por Telecom Argentina y Telefónica de Argentina. Estas empresas son las encargadas de brindar el servicio desde la privatización de ENTel, en 1990. Para el año 2006 se encontraban en servicio 1.604.750 líneas de teléfonía, mientras que para el 2005 existían 9.491.787 abonados a la telefonía móvil. Además existían en 2006 1.068.859 accesos residenciales a internet y 77.948 accesos de organizaciones. En cuanto al servicio televisión por cable, en 2006 había 2.752.323 abonados al mismo.

El servicio de recolección de residuos se encuentra organizado en seis zonas de recolección, en las cuales el servicio lo presta una empresa diferente. En la Zona 1 (que incluye los antiguos CGP 1, 2S, 2N y 3) el servicio lo brinda la empresa Cliba, en la Zona 2 (que incluye los antiguos CGP 13, 14O y 14E) es brindado por la empresa AESA, en la Zona 3 (que incluye los antiguos CGP 4, 5 y 6) el servicio lo presta la empresa URBASUR, en la Zona 4 (que incluye los antiguos CGP 7 y 10) el servicio lo brinda la empresa Níttida, en la Zona 5 (que incluye los antiguos CGP 8 y 9) es brindado por el Ente de Higiene Urbana y en la Zona 6 (que incluye los antiguos CGP 11 y 12) lo presta la empresa INTEGRA.

Sus habitantes cuentan con un elevado acceso a los servicios públicos: el 99,9% cuenta con agua de red, la misma cantidad cuenta con electricidad de red, el 92,8% cuenta con gas de red, el 99,6% con alumbrado público, el 99,3% con recolección de residuos y el 89,7% de los hogares cuenta con telefonía. Estas cifras disminuyen para la población residente en villas, si bien la totalidad de sus habitantes recibe agua corriente (incluyendo la canilla pública), el 99,5% dispone de energía eléctrica, el 93,1% de alumbrado público, el 87,8 de recolección de residuos y sólo el 1,3% de gas corriente.

Buenos Aires es una de las principales metrópolis culturales de Occidente; ninguna ciudad en el mundo tiene tantas salas de teatro como la capital argentina. La ciudad tiene un espectro cultural muy amplio debido a la diversidad de quienes la han habitado a lo largo de su historia. Un ejemplo de esto es el lunfardo, que se desarrolló y extendió desde mediados del siglo XIX en las zonas pobres de Buenos Aires, Rosario y Montevideo. Este argot tiene aportes idiomáticos provenientes de Italia, Francia, Galicia y Portugal, así como de la población negra y criolla local. El lunfardo quedó inmortalizado en las letras de la música popular, particularmente en las del tango. La gastronomía porteña también se destaca por su diversidad, aunque el denominador común es el empleo de carnes y la influencia italiana, en las recetas, muy difundida por las corrientes migratorias provenientes de ese país a principios del siglo XX.

Otra manifestación cultural propia del porteño es el fileteado, arte decorativo y popular, nacido en las primeras décadas del siglo XX. Suele presentarse en contextos emparentados con el tango, el diseño y la publicidad. Flores, volutas, hojas de acanto, cintas argentinas, se combinan con personajes populares mediante colores muy vivos y a través del contraste se da la idea del volumen. Los textos también forman parte de la composición del fileteado, con frases acuñadas por la sabiduría popular. En el año 2006 la legislatura porteña declaró al fileteado como Patrimonio Cultural de la Ciudad de Buenos Aires a partir de la sanción de la ley 1941.

El desarrollo cultural se aprecia en la gran cantidad de museos, teatros y bibliotecas que pueden encontrarse en la ciudad. La Avenida Corrientes, en cuyos tradicionales cafés y bares evolucionó el tango a principios y mediados del siglo XX, es la arteria donde se encuentran algunos de los teatros más importantes. En este sentido, Buenos Aires cuenta con una oferta muy diversa, y muchos de los teatros de mayor relevancia dependen directamente del Gobierno de la Ciudad: el Teatro Colón, el Teatro General San Martín, el Teatro Alvear, el Teatro Regio, el Teatro Sarmiento y el Teatro de la Ribera, entre otros. También existe una importante actividad en el Teatro Nacional Cervantes, el Centro Cultural Recoleta, el Centro Cultural General San Martín, el Teatro Maipo y la gran cantidad de teatros independientes que se encuentran distribuidos por los barrios.

El Gobierno de la Ciudad administra diez museos que abarcan diferentes temáticas: desde las artes plásticas (Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori) hasta la historia (Museo Histórico de Buenos Aires Cornelio de Saavedra), pasando por el cine (Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken). También existen muchos museos dependientes del Gobierno Nacional (como el Museo de la Casa Rosada) o de fundaciones (como el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires).

De la Ciudad dependen 26 bibliotecas públicas que cuentan con 317.583 ejemplares. Además existen muchas bibliotecas dependientes de los diferentes Poderes de la Nación, así como de las diferentes universidades que se encuentran en la Capital.

Buenos Aires se distingue además como el mayor centro editorial del país, ya que allí residen las editoriales más importantes, y es también la ciudad donde se editan los diarios y revistas de mayor tirada. La industria editorial de Buenos Aires es una de las más competitivas de la región, y la densidad de librerías es bastante alta. En diferentes lugares pueden conseguirse con regularidad libros antiguos, primeras ediciones y publicaciones en diferentes idiomas, sobre todo en los comercios ubicados en la Avenida de mayo y en la Avenida Corrientes, entre Callao y 9 de julio.

Una tradición importante es la de los Festejos de Carnaval. Existen en Buenos Aires 103 murgas, agrupando a más de 10.000 personas. Anualmente suelen juntarse más de 800.000 personas para disfrutar de la música, baile y canto que ofrecen estas comparsas en la gran cantidad de corsos que se realizan en los barrios porteños.

El deporte más popular en la ciudad, al igual que en todo el país es el fútbol, y gran parte de los equipos con mayor historia en el Campeonato Argentino de Fútbol residen en la ciudad. En Buenos Aires se encuentran tres de los clubes de fútbol más importantes del país: Boca Juniors, San Lorenzo de Almagro y River Plate, que juegan en la Primera división. También se encuentran instalados otros clubes de gran importancia que juegan en la Primera División como , Huracán, Vélez Sársfield y Argentinos Juniors, y algunos que juegan en la Primera B Nacional como Ferro Carril Oeste y Nueva Chicago. La ciudad cuenta con una buena infraestructura futbolística, aunque tecnológicamente algo anticuada, en parte por las mejoras ejecutadas para la Copa Mundial de Fútbol de 1978.

Existen además instituciones que disponen de infraestructura para la práctica de otros deportes como el básquet (Liga Nacional A) o el tenis (donde el Buenos Aires Lawn Tennis Club es la sede del único torneo ATP disputado en el país, el Torneo de Buenos Aires). Existen también otros estadios para la práctica de deportes como el Luna Park (en el que se destacan los encuentros de boxeo) y el nuevo Estadio Multipropósito Parque Roca (que es utilizado para la Copa Davis de Tenis).

Buenos Aires fue sede de varias competencias internacionales: además del nombrado mundial de fútbol, fue sede de los primeros Juegos Panamericanos disputados entre el 25 de febrero y 9 de marzo de 1951, quedo entre las 5 mejores sedes para albergar los Juegos Olímpicos de 2004, dos mundiales de básquet (1950 y 1990) y el Autódromo Oscar Alfredo Gálvez fue sede en veinte oportunidades del Gran Premio de Argentina de Fórmula Uno y de 10 veces del Gran Premio de Argentina de Motociclismo. En 2006 fue sede de los VIII Juegos ODESUR.

También en Buenos Aires se encuentra el CeNARD (Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo), un complejo estatal que alberga deportistas de todo el país y permite la práctica de gran cantidad de deportes. Posee canchas de fútbol, hockey, handball, tenis, vóley, pistas de patín, pileta olímpica, rugby, gimnasios de complementos y halterofilia y dos pistas de atletismo.

Los lugares turísticos más importantes se encuentran en el Casco Histórico de la Ciudad, sector formado prácticamente por los barrios de Monserrat y San Telmo. La ciudad comenzó a construirse alrededor de la Plaza Mayor (hoy Plaza de Mayo), y las instituciones administrativas de la Colonia estaban instaladas en la zona. Al este de la Plaza puede observarse la Casa Rosada, actual sede del Poder Ejecutivo de la Argentina, en cuyo lugar antiguamente se encontraba el Fuerte. Hacia el norte de la Plaza se encuentra la Catedral Metropolitana, que ocupa el mismo lugar desde la colonia, y el edificio del Banco de la Nación Argentina, cuya parcela era en un principio propiedad de Juan de Garay. Otra importante institución colonial fue el Cabildo, ubicado hacia el oeste, que no se conserva en su forma original ya que parte de su estructura fue demolida para la apertura de la Avenida de mayo y la diagonal Julio A. Roca.

Hacia el sur se observa el edificio del antiguo Congreso de la Nación, donde actualmente funciona la Academia Nacional de la Historia. Y por último, hacia el noroeste puede observarse la Jefatura de Gobierno de la Ciudad, avanzando hacia la Avenida de mayo.

La Avenida de mayo es considerada el Eje Cívico, ya que une la Casa Rosada con el Palacio del Congreso, sedes del Poder Ejecutivo y del Poder Legislativo, respectivamente. Por esta avenida pueden observarse algunos edificios de gran interés cultural, arquitectónico e histórico: se encuentran instalados la Casa de la Cultura, el Palacio Barolo y el Café Tortoni, entre otros. Bajo esta avenida corre la Línea A del subte de Buenos Aires que al ser inaugurado en 1913 se convirtió en el primero de Iberoamérica.

Al llegar al final de la arteria se puede observar un conjunto de plazas, decoradas con varios monumentos y esculturas, entre las que se encuentra una copia firmada de El Pensador de Rodin. En las cercanías de estas plazas se encuentran el Palacio del Congreso y el edificio de la Confitería El Molino.

En el Casco Histórico se puede visitar, además, la Manzana de las Luces. Allí se encuentran alojados varios edificios con gran valor histórico, como la Iglesia San Ignacio y la sede del Colegio Nacional de Buenos Aires. En la manzana pueden observarse los túneles ocultos que recorrían la ciudad durante la época colonial y puede recorrerse además el edificio donde funcionó el Concejo Deliberante desde 1894 a 1931.

En la zona de San Telmo puede visitarse la Plaza Dorrego, en donde todos los domingos se instala la famosa Feria de Antigüedades. Además en sus cercanías se ubican varios comercios de anticuarios y un complejo jesuita formado por la iglesia de Nuestra Señora de Bethlem, la Parroquia de San Pedro Telmo y el Museo Penitenciario "Antonio Ballve". En la zona se encuentran además el Museo Histórico Nacional y el Parque Lezama, donde fueron alojadas varias esculturas y monumentos.

En el barrio de Recoleta se encuentran una gran cantidad de sitios turísticos y muchos que además tienen un gran valor cultural. Allí pueden encontrarse la sede principal del Museo Nacional de Bellas Artes, la Biblioteca Nacional, el Centro Cultural Recoleta, la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, la Basílica Nuestra Señora de Pilar, el Palais de Glace, el Bar La Biela y el Cementerio de la Recoleta, donde se encuentran alojados los restos de varios próceres y figuras destacadas del país.

En Puerto Madero pueden verse varias de las torres de departamentos construidas entre fines de los años 1990 y principios del siglo XXI. En la zona pueden visitarse el ex Hotel de Inmigrantes, el museo Fragata Presidente Sarmiento, el Puente de la Mujer y el buque-museo Corbeta Uruguay.

En el barrio de Retiro puede visitarse la estación del mismo nombre, y recorrer varios monumentos y edificios emblemáticos de la ciudad, como los monumentos a los Caídos en la Guerra de Malvinas y el del General San Martín; así como la Torre de los Ingleses y el Edificio Kavanagh.

El Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires se encuentra en el barrio de Palermo, y es uno de los más importantes del país. También se hallan en este barrio los Bosques de Palermo, donde pueden visitarse el Planetario y el Zoológico de Buenos Aires.

Otro sitio turístico por su importancia cultural es la Avenida Corrientes. En ella se encuentran instalados una gran cantidad de teatros, como el Teatro San Martín, y otra gran cantidad de sitios de interés como el Paseo La Plaza y el Estadio Luna Park. En la intersección de esta avenida con la Avenida 9 de Julio se encuentra el Obelisco, un emblema de la Ciudad de Buenos Aires. También fue instalado en esta avenida el Mercado de Abasto, que en la actualidad ha sido convertido en un centro comercial.

Una de las torres que se destacan en la ciudad de Buenos Aires es la Torre Espacial, de 220 metros (el edificio más alto de la Ciudad), enclavada en la zona sur de la ciudad, dentro del Parque de Diversiones de la Ciudad de Buenos Aires y construida en el año 1980.

Cerca del centro de la ciudad se encuentra el colorido barrio de La Boca, que constituye un emblema de los inmigrantes. Es uno de los más visitados por el turismo, aunque carece de la seguridad e infraestructura de otros barrios importantes. Entre sus principales atractivos se encuentra el paseo Caminito, todo el legado de Quinquela Martín en el casco de la Vuelta de Rocha, sus artistas plásticos, sus museos, sus teatros, la cancha del Club Atlético Boca Juniors "La Bombonera". Su rambla y paseo portuario, el antiguo puente transbordador de principios de siglo XX, sus típicas construcciones de conventillos.

La Ciudad de Buenos Aires ofrece más de 200 posibilidades de alojamiento que representan 36.000 plazas disponibles. Estos hoteles se encuentran instalados en su mayoría en la zona céntrica de la ciudad, con fácil acceso a los principales sitios turísticos.

También existen muchos hospedajes y alojamientos alternativos, para quienes buscan algo más económico. Estos establecimientos suelen estar situados en barrios más alejados, pero el sistema de transporte permite el traslado en una forma fácil y económica.

Como la ciudad es un polo universitario, existe una gran cantidad de albergues juveniles y residencias universitarias con costos accesibles para los estudiantes provenientes tanto del interior del país como de los países limítrofes.

Los primeros proyectos de trasladar la Capital Federal fuera de la Ciudad de Buenos Aires datan de finales del siglo XIX. En 1868 el Presidente Bartolomé Mitre vetó la Ley 252, que pretendía mudar la capital a la ciudad de Rosario. Domingo Sarmiento también vetó dos leyes que pretendían mudarla al mismo destino: la Ley 294 en 1869 y la 620 en 1873. También vetó en 1870 la ley 462, que pretendía trasladarla a Villa María.

El 3 de mayo de 1972, durante la presidencia de facto del general Alejandro Agustín Lanusse se dictó el decreto-ley 19.610, el cual declara la necesidad de trasladar la Capital de la Nación fuera de la Ciudad de Buenos Aires.

Posteriormente, el 27 de mayo de 1987, durante la presidencia del Dr. Raúl Alfonsín el Congreso de la Nación sancionó la ley 23.512 en la que se declara como la nueva Capital Federal a los núcleos urbanos erigidos y por erigirse en un futuro en el área de las ciudades de Viedma, Carmen de Patagones y Guardia Mitre, junto con un amplio territorio de campos en la zona del Valle Inferior del río Negro, cedido por las Legislaturas de las provincias de Buenos Aires y Río Negro. Este proyecto, el cual es conocido como Proyecto Patagonia, tenía como objetivo no solo descentralizar la Ciudad de Buenos Aires, sino también poblar y desarrollar la región patagónica. Para cumplir con el proyecto, el 21 de julio 1987, a través del decreto 1156, se creó el Ente para la Construcción de la Nueva Capital - Empresa del Estado (ENTECAP).

Con el proyecto de traslado de la capital se abrió un debate sobre la eventualidad de que la Ciudad de Buenos Aires retornara a la jurisdicción de la Provincia de Buenos Aires, lo que se resolvió con el artículo 6º de la ley 23.512, el cual establecía la provincialización de la ciudad una vez que las autoridades federales estuvieran radicadas en su nueva sede y que se debería convocar a una Convención Constituyente para organizar sus instituciones. Cuando Carlos Saúl Menem asumió la presidencia, en 1989, decidió anularlo disolviendo el ENTECAP. Sin embargo la Ley 23.512 aún está vigente ya que nunca fue derogada por el Congreso.

La Ciudad de Buenos Aires ha tenido, a lo largo de su historia, diversos hermanamientos con ciudades de varios continentes, además de con algunas regiones o comunidades autónomas.

Al principio



Universidad de Buenos Aires

Bernardino Rivadavia impulsó la creación de la Universidad de Buenos Aires en 1821

La Universidad de Buenos Aires (UBA), fundada el 12 de agosto de 1821 en la Ciudad de Buenos Aires, es la mayor universidad de la Argentina y una de las mayores y más prestigiosas de América Latina.

Como el resto de las universidades nacionales argentinas, depende financieramente del Estado nacional pero es autónoma, libre, laica y gratuita. Al ser autónoma, posee su propio sistema de gobierno, formado desde la Reforma Universitaria de 1918 por representantes de profesores, estudiantes y graduados. La libertad de cátedra promueve que exista más de una que dicte cada materia, seleccionándose los docentes a través de un mecanismo de concurso y evaluación por jurados. La enseñanza de grado es completamente gratuita sin excepción.

El ingreso a la universidad es irrestricto, aunque desde 1985 el primer año de casi todas las carreras lo constituye el Ciclo Básico Común (CBC), que debe ser aprobado antes de poder ingresar a la facultad correspondiente. Está conformada por 13 facultades, el Ciclo Básico Común, el Colegio Nacional de Buenos Aires, la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini, el Instituto Libre de Segunda Enseñanza, ocho centros universitarios regionales, el Centro Cultural Ricardo Rojas, la Editorial Universitaria de Buenos Aires, trece museos y cinco unidades asistenciales. Cuenta a 2006 con un total de 72 carreras de grado, en las que dictan clases 28.490 docentes. Cerca del 30% de la investigación científica del país se realiza en esta institución.

A pesar de no contar con un campus per se que aglutine a todas sus facultades, la Universidad de Buenos Aires posee dos terrenos que agrupan a varias de sus entidades académicas.

El actual sistema de gobierno tripartito de la Universidad de Buenos Aires, inspirado en la Reforma Universitaria de 1918, está constituido por el Consejo Superior y el Rector, quien lo preside. El Consejo Superior se compone de los decanos de cada una de las facultades y de los representantes de los claustros de profesores, graduados y alumnos.

Por su parte, cada facultad posee un gobierno compuesto por el Decano y el Consejo Directivo, que está integrado por ocho representantes de los profesores, cuatro de los graduados y cuatro de los estudiantes, todos elegidos por votación directa y obligatoria de sus respectivos pares.

La Universidad de Buenos Aires fue oficialmente inaugurada el 12 de agosto de 1821 por el entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires, Martín Rodríguez y su ministro de Gobierno, Bernardino Rivadavia. Antonio Sáenz, quien sería su primer Rector, había sido su principal promotor. Varias veces antes se había preocupado, sin éxito, en dotar a la ciudad de una casa de altos estudios intentando actualizar la educación superior del país, todavía muy aferrada a la enseñanza del tipo religioso en detrimento de las ciencias naturales y exactas que por ese tiempo comenzaban a estudiarse.

Con la creación de la Universidad se buscó hacer ciencia de manera organizada, incorporando instituciones docentes que ya existían: los cursos de matemática dependientes del Consulado de Buenos Aires, los del Instituto Médico Militar y los del Colegio de la Unión. También asumió la parte teórica de la Academia de Jurisprudencia y se hizo cargo de la enseñanza primaria. Al inaugurarse, sus trabajos estaban ya tan adelantados que al día siguiente pudo conferir cinco grados de medicina y uno de derecho.

Las clases de matemática se dictaron tanto en el Departamento de Ciencias Exactas como en el de Estudios Preparatorios. De ésta última cátedra estuvieron a su cargo Avelino Díaz, discípulo de Lanz, y Senillosa, que se destacó como profesor y estudioso, cuyos textos de enseñanza fueron utilizados durante mucho tiempo en la Universidad. Las clases de física en el Departamento de estudios preparatorios fueron en sus inicios dictadas por Díaz. En 1823 se adquiere un laboratorio y una sala para los cursos de física experimental.

La cátedra de materia médica y farmacia y la de física experimental creada en 1826 fueron desempeñadas por el médico italiano Pedro Carta Molino, que llegó expatriado desde su país y fue contratado en Inglaterra por Rivadavia. Este mismo año fue nombrado rector el presbítero José Valentín Gómez. Fue muy entusiasta en su trabajo y muy agradecido a Rivadavia, razón por la cual renunció a la caída del mismo. Le sucedió el astrónomo Fabricio Mossotti, también italiano y que había abandonado su país por motivos políticos. Fue, junto con Aimé Bonpland, el más importante formador de científicos de la Argentina de la primera mitad del siglo XIX. La cátedra de química fue iniciada en 1823 por Manuel Moreno, quien renunció en 1828.

En el Departamento de Medicina los cursos estuvieron a cargo de los doctores Francisco de Paula Rivero y Francisco Cosme Argerich. En 1822 se creó la Academia de Medicina, que reunió a destacados facultativos nacionales y extranjeros, y que en 1823 publicó el primer volumen de sus Anales, iniciando la prensa periódica científica.

Los primeros profesores de estudios jurídicos fueron el rector de la Universidad, Antonio Sáenz, en derecho natural y de gentes, y Pedro Antonio Somellera en derecho civil. En 1823 se incorporó al Departamento de Jurisprudencia la economía política. Esta materia fue dictada en 1824 por Pedro José Agrelo y a partir de 1826 por Dalmacio Vélez Sársfield. Este curso seguía la teoría de James Mill publicada en Elementos de economía, traducido en 1823 en Buenos Aires, y en la parte práctica enseñaba la aplicación de los principios a la economía doméstica, a la comercial y social, y a la estadística y administración de la hacienda pública. También se incorporó al Departamento de Jurisprudencia en 1826 la cátedra de derecho público eclesiástico, cuyo primer profesor fue el presbítero Eusebio Agüero.

Durante la época de Juan Manuel de Rosas se suprimió en Buenos Aires la enseñanza gratuita y los sueldos de los profesores universitarios, pero si la Universidad no cerró sus puertas fue gracias a que algunos profesores continuaron enseñando, pese a todo. Sin embargo el número de alumnos disminuyó considerablemente. Las cátedras de Medicina y Jurisprudencia casi no contaban con profesores y el Departamento de Ciencias Exactas prácticamente desapareció. En este período Francisco Javier Muñiz, de formación médica pero que inicia los primeros trabajos en paleontología argentina, llegó a ser decano de la Facultad de Medicina de Buenos Aires. Después de la Batalla de Caseros, en 1852, la universidad se reorganizó. En 1858 se instauró el régimen de concursos docentes y se crean nuevas carreras.

La cátedra de física estuvo a cargo de uno de los educadores de más prestigio de la época, Amadeo Jacques. Sin embargo el Departamento de Ciencias Exactas se reorganizó recién en 1863, por obra de Juan María Gutiérrez, quien fue rector de la UBA desde 1861 hasta 1874. Pasó entonces a comprender la enseñanza de matemáticas puras, aplicadas y de historia natural. Gracias a la gestión de Gutiérrez se contratan profesores de prestigio venidos de Europa, como Bernardino Speluzzi (matemático de la Universidad de Pavía), Emilio Rossetti (de Turín) y Pelegrino Strohel (especializado en historia natural, de Parma).

Del Departamento de Exactas egresaron en 1869 los primeros doce ingenieros argentinos, a quienes se denominó los doce apóstoles. Entre ellos estaba Valentín Balbín, que fue presidente de la Sociedad Científica Argentina. En 1891 el Departamento adoptó el nombre de Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, apareciendo en sus planes de 1896 el doctorado en química. La Facultad incluía las carreras de Ingeniería y Arqutectura. En 1909 se crearon las facultades de Agronomía y Veterinaria, del Instituto de Altos Estudios Comerciales y de Ciencias Económicas. Recién en 1985 se crearía la Facultad de Psicología y en 1988 la de Ciencias Sociales.

En 1863 se creó el Colegio Nacional Buenos Aires y en 1890 la Escuela Superior de Comercio —hoy Carlos Pellegrini—. En 1881, al convertirse la Ciudad de Buenos Aires en Capital Federal, la Universidad pasó a depender del Estado nacional. En 1883 la Universidad se hizo cargo de la dirección técnica del Hospital de Clínicas, que se convirtió así en hospital escuela.

Con el golpe de Estado del 6 de septiembre de 1930 que convitió en presidente de facto a José Félix Uriburu, la UBA fue intervenida. La intolerancia fue una de sus características más sobresalientes y se puso de manifiesto a través de la persecución a estudiantes y profesores, expulsándolos por motivos diversos y asombrosos, entre ellos el de pertenecer al partido radical. A pesar de todo la UBA continuó formando profesionales con mejor o peor nivel según las especialidades y llevaba adelante, merced al esfuerzo individual de algunos de sus integrantes, unos pocos programas de investigación.

El crecimiento de Buenos Aires y la prosperidad económica que brindaba la expansión del mercado interno permitieron a los hijos de la clase media llegar a la Universidad. Entre 1935 y 1955 la matrícula de la UBA pasó de 12.000 a 74.000 alumnos.

En 1955 se creó el Departamento Editorial de la Universidad de Buenos Aires que tomó a su cargo la publicación de la Revista de la Universidad de Buenos Aires que había sido creada en 1904 e inició la publicación de una serie de libros de Agronomía y Veterinaria, Ciencias Económicas, Derecho y Ciencias Sociales, Filosofía, Letras e Historia. En este segundo aspecto el Departamento fue sustituido en 1958 por la Editorial Universitaria de Buenos Aires (EUDEBA), que a partir del año siguiente inició una extensa labor editorial publicando hasta fines de 1961 más de 150 títulos. EUDEBA edita desde entonces obras de cultura general, textos y manuales de nivel universitario y una importante colección de nivel popular iniciada en 1960 con obras de literatura e historias argentinas, la cual alcanzó a los pocos meses una tirada de un millón de ejemplares.

Desde el punto de vista científico la institución vivió su momento más destacado entre 1955 y 1966, alcanzándose un gran reconocimiento a nivel internacional y niveles hasta entonces inigualados de producción académica. Este momento se vio interrumpido violentamente a partir de la llamada Noche de los Bastones Largos, consistente en el desalojo violento por parte de la policía, el 29 de julio de 1966, de cinco facultades de la UBA, ocupadas por las autoridades legítimas —estudiantes, profesores y graduados—. El motivo de la ocupación era la oposición a la decisión del gobierno militar de intervenir las universidades y anular el régimen de cogobierno tras haber depuesto un mes antes, el 28 de junio, al gobierno constitucional de Arturo Illia.

La represión fue particularmente violenta en las facultades de Ciencias Exactas y Naturales y de Filosofía y Letras; en total fueron detenidas 400 personas y destruidos laboratorios y bibliotecas universitarias. En los meses siguientes cientos de profesores fueron despedidos, renunciaron a sus cátedras o abandonaron el país. Emigraron 301 profesores universitarios de los cuales 215 se dedicaban a la investigación científica. En algunos casos equipos completos fueron desmantelados. Es lo que sucedió con el Instituto de Cálculo de la Facultad de Ciencias Exactas, donde operaba desde 1961 la primera computadora de América Latina —Clementina—, traída por Manuel Sadosky desde el Reino Unido. Sus 70 miembros renunciaron y emigraron. Lo mismo sucedió con los institutos de Psicología Evolutiva y de Radiación Cósmica.

Con la intervención del gobierno militar a las universidades se aplicó una estricta censura en los contenidos de enseñanza universitaria y se desmanteló un proyecto reformista de universidad científica de excelencia, sobre la base de la estrecha vinculación entre investigación y docencia.

En 1985 se creó el Sistema de Bibliotecas e Información (SISBI), que coordina los servicios bibliotecarios de la universidad y está constituido por 19 unidades de biblioteca. También en este año se creó el Ciclo Básico Común (CBC), que constituye el primer ciclo obligatorio en la formación del estudiante, y un año después se lo reforzó con el programa de educación a distancia UBA XXI.

En 1987 se puso en marcha el Programa de Ciencia y Técnica (UBACYT).

En 1993 se lanzó el programa de becas para docentes René Hugo Thalmann con el objetivo de permitir a los profesores realizar pasantías en centros universitarios, y a los docentes estudios en el exterior. Un importante incremento de becas de ayuda económica se logró en 2002 con la creación de las becas Sarmiento.

En el aspecto técnico, en 1991 se procedió a la creación una empresa dedicada a transferencia de tecnología, consultoría y prestación de servicios, UBATEC S.A., de la cual es accionaria la Universidad de Buenos Aires junto con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, la Unión Industrial Argentina y la Confederación General de la Industria. En 1996 se lanzó la productora UBA TV, con seis programas de aire. La creación de UBANET S.A. en 1997, conformada por la UBA y Trainet del grupo Telecom Italia, permitió ofrecer sistemas de formación y capacitación profesional a partir de recursos tecnológicos avanzados.

A mediados de abril de 2006, cuando se acercaba el final del mandato de Guillermo Jaim Etcheverry, debía llamarse a la elección de un nuevo Rector. A tal efecto, el Consejo Superior de la UBA convocó en cinco oportunidades a la Asamblea Universitaria; ninguno de estos encuentros pudo llevarse a cabo debido a la toma de colegios y facultades por parte de la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA). Uno de los motivos invocados por la FUBA —respaldada por organismos de Derechos Humanos como las Madres de Plaza de Mayo— fue la oposición a la candidatura de Atilio Alterini, acusado de haber colaborado con el autoproclamado Proceso de Reorganización Nacional, en el cual, sin embargo, renunció al cargo de Juez de Cámara que había obtenido en 1977 y se desempeñó durante un año, al fin del proceso, en un cargo técnico en la Municipalidad de Buenos Aires. La FUBA imponía como condición para realizar la Asamblea que se reformara previamente el Estatuto Universitario por considerarlo antidemocrático. La acusación se basaba, entre otros argumentos, en la poca participación de los estudiantes en los órganos de gobierno, la alta cantidad de docentes que no pueden votar en su claustro por no encontrarse regularizados y la exclusión de participación de los trabajadores no docentes.

Durante el intento de sesión, que debía llevarse a cabo el día 2 de mayo en la Facultad de Medicina, miembros de la FUBA y estudiantes tomaron la dicha facultad, desatándose una ola de violencia cuando los activistas estudiantiles se enfrentaron con militantes del gremio de los trabajadores no docentes.

Al finalizar el mandato de Guillermo Jaim Etcheverry el día 7 de mayo, el Vicerrector Berardo Dujovne asumió en su remplazo, caducando su mandato una semana después. En virtud del artículo 101 del Estatuto Universitario asumió temporalmente el rectorado el decano de mayor edad, Alfredo Buzzi. El 29 de mayo, y tras la renuncia de Alfredo P. Buzzi, fue sucedido en el cargo por Alberto Boveris. El 31 de mayo el Consejo Superior nombró vicerrector al ex decano de la Facultad de Veteriniaria Aníbal Franco, quien así pasó a desempeñar temporalmente las funciones del Rector.

Hacia noviembre de 2006 se anunció una fórmula de consenso entre los distintos sectores en pugna por el rectorado. Con apoyos de las 13 facultades se anunció que el decano de la Facultad de Ciencias Veterinarias, Rubén E. Hallú sería el candidato a Rector y que Jaime Sorín, decano de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo, sería candidato a vicerrector. Sucesivas manifestaciones de la FUBA impidieron el normal funcionamiento del Consejo Superior, órgano encargado de llamar a la Asamblea Universitaria, por lo que en una sesión "de emergencia" se realizó la convocatoria para el día 18 de diciembre en el Congreso Nacional. Seguidamente, y tras anunciar la convocatoria de la Asamblea Universitaria, el día 12 de diciembre el Vicerrector Aníbal Franco solicitó licencia de su cargo. Finalmente, el 18 de diciembre la Asamblea pudo sesionar en el Salón Azul del Palacio del Congreso de la Nación Argentina —lo que generó controversias sobre su validez, puesto que según el Estatuto de la UBA debía realizarse dentro de las instalaciones de la Universidad— pese a los enfrentamientos entre estudiantes y policías producidos fuera del edificio. Trás una rápida votación, Rubén Hallú fue elegido el nuevo Rector de la Universidad.

Al principio



Subte de Buenos Aires

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El Subte de Buenos Aires (de subterráneo) es un sistema de transporte público que recorre la ciudad de Buenos Aires. La primera línea de esta red de trenes subterráneos se inauguró en 1913, siendo el primero en su tipo en Iberoamérica y todo el Hemisferio Sur. La red se extendió rápidamente durante las primeras décadas del siglo, pero el ritmo de ampliación disminuyó drásticamente tras los años que siguieron a la Segunda Guerra Mundial. Hacia fines de la década de 1990 se comenzó un nuevo proceso de expansión de la red, con el planeamiento de cuatro nuevas líneas.

Los debates sobre la necesidad de construir un sistema de transportes subterráneos en Buenos Aires comienzan a fines del siglo XIX, en directa relación con el sistema de tranvías. Éstos operaban desde 1870, y hacia el 1900 se hallaban en una crisis agravada por la monopolización de las empresas, proceso iniciado frente a la electrificación de este sistema.

En ese contexto surgen las primeras propuestas y pedidos de concesión para la instalación de subterráneos: el primero, en 1886, cuando una casa comercial solicitó al Congreso de la Nación construir un "tranvía subterráneo" entre la Estación Central del Ferrocarril (que se hallaba junto al ala norte de la Casa Rosada) y la Plaza Once. En 1889 Ricardo Norton solicitó la concesión por perpetuidad para instalar dos ferrocarriles subterráneos: uno desde la Estación Central hasta Plaza Lorea, y de allí hasta Once. El otro uniría Plaza Constitución con la intersección de Lima y Avenida de mayo. Estos dos ferrocarriles estaban planeados para tener doble vía y luz eléctrica. En este mismo año un tal Barrabino propuso al Concejo Deliberante de la ciudad construir un tranvía que circulase algunos tramos bajo tierra, pero el Ministerio del Interior le negó a la Intendencia la facultad de concesionar construcciones en el subsuelo de la Ciudad. Por este motivo, los proyectos posteriores se presentaron directamente al mencionado ministerio.

Cuando en 1894 se decidió emplazar el edificio del Congreso en su lugar actual, la idea del subterráneo resurgió, pues se buscó acortar el tiempo de viaje entre la Casa Rosada y el Congreso (con el mismo fin también se pensó en construir un tramway aéreo eléctrico que fuera por la Avenida de Mayo). Miguel Cané, que fuera Intendente de Buenos Aires (1892-1893), también expresó en 1896 la necesidad de construir un subterráneo similar al de Londres.

Pero los distintos proyectos fueron caducando al no lograrse obtener capitales dada, según Miguel Cané, "la tibieza de los ingleses para dar los fondos necesarios a la obra".

En 1909, el Concejo Deliberante de Buenos Aires aprobó el contrato entre el intendente Güiraldes y la Compañía de Tranvías Anglo-Argentina (CTAA) para que ésta construyera y explotara por 80 años tres líneas de subterráneos: Plaza de Mayo-Primera Junta (actual línea A), Constitución-Retiro (actual línea C) y Plaza de Mayo-Palermo (parte de la actual línea D). Sólo se concretó la primera.

En 1923, la primera línea de subterráneos ya transportaba el 10% de pasajeros de todo el sistema de subtes y tranvías con sólo el 1% de las vías.

La primera línea del subterráneo fue inaugurada el 1 de diciembre de 1913 y fue construida por la Compañía de Tranvías Anglo Argentina, que había recibido la concesión en 1909. Esa línea estaba constituida por uno de los actuales tramos de la línea A, que unía las estaciones de Plaza de Mayo y Plaza Miserere. El 1 de abril de 1914 se amplió la línea hasta la estación Río de Janeiro y el 1 de julio se extendió hasta la estación Primera Junta.

En 1912 la compañía Lacroze Hermanos gana una concesión para construir otra línea de subterráneos. Esta línea es la actual línea B y fue inaugurada el 17 de octubre de 1930. En 1933 la Compañía Hispano–Argentina de Obras Públicas y Finanzas (CHADOPYF) comienza la construcción de las restantes líneas de subte.

En febrero de 1939 comienza a funcionar la Corporación de Transportes de la Ciudad de Buenos Aires, compuesta por capitales privados y estatales. Esta corporación tenía la función de consolidar los subterráneos, y también los tranvías, ferrocarriles, colectivos y ómnibus. Por las importantes deudas que poseía, en 1948 la empresa entra en liquidación. Es sustituida en 1952 por la Administración General de Transportes de Buenos Aires, que dependía directamente del Ministerio de Transporte de la Nación. AGTBA comenzó a desprenderse de todos los sistemas de transporte, salvo del subterráneo. Al liquidarse en 1963, el Estado la reemplazó por otra empresa de origen público, Subterráneos de Buenos Aires, que en 1977 adquirió plena autonomía al convertirse en una Sociedad del Estado, siendo el paquete accionario transferido a la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires en 1979.

La Ley 23.696 promulgada el 18 de agosto de 1989 fijó el marco regulatorio para la privatización de empresas que pertenecían al Estado nacional. Finalmente el Poder Ejecutivo Nacional dispuso mediante el artículo 13 del decreto 2074/90, firmado el 3 de octubre de 1990, la concesión de explotación de los servicios prestados por Subterráneos de Buenos Aires S.E.. Mediante este decreto firmado por el presidente Carlos Saúl Menem se concesionarían las líneas de subte y el Premetro por 20 años, y quien las explotara debía también operar el Ferrocarril General Urquiza.

Cada postulante debía presentar tres juegos de sobres: el Nº 1 debía incluir los antecedentes de la empresa, el Nº 2-A debía contener el plan empresarial y el rol del operador extranjero en la organización y el Nº 2-B las diferentes ofertas económicas. El 5 de junio de 1992 fue la fecha en que se estipuló la recepción de las propuestas, aunque en un principio se había acordado como fecha el 26 de mayo de ese año, y se presentaron las siguientes empresas o consorcios: Benito Roggio y otros, Ferrometro Argentino, Metrobaires, Pardo, Rabello y otros y Traimet.

El 24 de enero de 1992 fue creada la Comisión de Trabajo para la Privatización (CNP), que se encargaría de estudiar los pliegos. Al estudiar los antecedentes del sobre Nº 1, la Comisión decidió descalificar a la empresa Traimet. Al verse perjudicada la empresa interpuso un recurso de reconsideración, pero el P.E.N. la descalificó definitivamente mediante el decreto 1832/92. Luego de estudiar los dos sobres restantes, la concesión fue otorgada al consorcio formado por Benito Roggio e hijos S.A., Cometrans S.A., Burlington Northern RR. Co., Morrison Knudsen Corporation Inc. y S.K.F. SACCIFA., quienes formarían la empresa Metrovías S.A.

El traspaso efectivo fue hecho el 1 de enero de 1994, cuando la empresa tomo el control de la explotación del servicio. La concesión incluye la posibilidad de aumento de tarifas por motivos de mejora de servicio o por motivos inflacionarios, pero no incluye la extensión de las líneas, cuya planificación y ejecución están a cargo del gobierno de la Ciudad a través de Subterráneos de Buenos Aires. En 1999 la concesión fue extendida hasta el 31 de diciembre de 2017.

La red está conformada actualmente por seis líneas denominadas con letras —de la A a la E y la H— e identificadas con colores, que suponen unos 52,3 km de vías. La totalidad de la red es subterránea, no existiendo tramo alguno a nivel o en viaducto.

Durante los años 1970 la entonces operadora, Subterráneos de Buenos Aires, asignó un color a cada línea: la línea A fue asociada con el color celeste, la B con el verde, la C con el violeta, la D con el rojo y la E con el amarillo. A principios de los años 1990 el actual operador, Metrovías, resolvió alterar el esquema. En ese sentido, se invirtieron los colores de las líneas B y D, para la C se adoptó el azul y a la E le fue asignado el violeta. Subterráneos de Buenos Aires comenzó a identificar a la nueva línea H con un tono amarillo.

Adicionalmente, están proyectadas otras tres líneas a construirse en el futuro próximo. De mantenerse los planes de construcción actuales, cuando terminen de construirse las nuevas líneas, la red contará con una longitud total de 75 km de recorrido sin contar las extensiones de las actuales líneas ni el Premetro, y de las actuales 74 estaciones pasará a tener 127.

Las estaciones en gris, aún no han sido inauguradas.

Cuando fueron inauguradas las primeras tres líneas A, B y C no existían las combinaciones entre ellas. Con la inauguración de la línea D fue posible realizarlas a través de la estación Carlos Pellegrini (actualmente 9 de Julio) pagando un adicional. Finalmente, el 1 de junio de 1956 se permitió realizar todas las combinaciones en forma gratuita.

El gráfico de la derecha indica la evolución de la cantidad de pasajeros que utilizaron el servicio anualmente entre 1993 y 2007 según datos del INDEC.

Si se consideran las cifras anuales, sobre todo de las líneas que no sufrieron modificaciones en los últimos años, se puede apreciar una caída durante los años de recesión previos a la crisis de fines de 2001. En especial pueden observarse las cifras referentes a los años 2001/2002, donde el uso del servicio sufre una caída muy importante. Para 2006 el uso de la red ya había recuperado los niveles anteriores a la crisis, registrándose en 2007 nuevos máximos de utilización.

En 1949, como consecuencia de la escasez de transporte automotor, se obtuvo el mayor registro de pasajeros en un año: 410.633.275.

El primer sistema de venta de pasajes utilizado en el subterráneo porteño se puso en práctica en 1913 con la inauguración de la línea A, y consistía en un boleto similar al que se expendía en los tranvías de ese entonces. Los boletos eran controlados en la entrada al andén y debían devolverse al salir. Con la inauguración de la línea B, en la década de 1930, los molinetes comenzaron a admitir monedas de curso legal.

Este sistema fue posteriormente reemplazado por el uso del cospel, que se instauró el 4 de enero de 1962. Los cospeles pasaron a formar parte de la cultura popular porteña, y podían ser fácilmente reconocidos por la clásica leyenda "Un viaje en subte" de un lado y "Subterráneos de Buenos Aires" del otro. El 16 de septiembre de 2000 la tarjeta magnética Subtepass y la tarjeta contactless denominada Subtecard reemplazaron al cospel en la línea E. Durante el tiempo que tomó la instalación del sistema en las otras líneas, la tarjeta de cartón equipada con banda magnética y la tarjeta plástica inalámbrica convivieron con el cospel.

Este último cambio también trajo como consecuencia la sustitución de los viejos molinetes con brazos de madera con nuevas máquinas electrónicas similares en aspecto, pero con tecnología digital. El pasajero debe introducir el cartón por una ranura en el frente del molinete y el aparato la devuelve por otro orificio ubicado encima del mismo. En el caso de la tarjeta plástica, simplemente se debe acercar la misma al area identificada en la máquina para que esta habilite el paso a través del molinete. Al contrario que la tarjeta magnética, la cual es desechable, la tarjeta plástica es recargable, y se puede utilizar para realizar compras en algunos comercios adheridos.

Actualmente la tarjeta Subtecard ha sido reemplazada por la Tarjeta Monedero, de idénticas características.

El Premetro es una línea tranviaria de 7.4 km de longitud con dos ramales, y que fue inaugurada el 27 de agosto de 1987. Está administrada como parte de la red de subterráneos. La también denominada línea E2, cuenta con dos ramales que combinan con la línea E en su terminal Plaza de los Virreyes. Tiene diez estaciones en común, con cuatro más para el ramal a General Savio (14) y dos más para el ramal a Centro Cívico (12).

Existen varios proyectos para mejorar la conectividad del transporte subterráneo.

Está bajo construcción desde Carabobo hacia el oeste: 2 estaciones mas: San José de Flores y San Pedrito.

Se está extendiendo hacia el oeste (2 km) desde Los Incas en dos estaciones: Echeverría y Juan Manuel de Rosas con transferencia a la estación Villa Urquiza del Ferrocarril Mitre. Debido a la demoras en la licitación de la cochera, necesaria para la operatoria cotidiana, se prevee que estará en funciones recién para 2011.

Desde Bolívar a Retiro con 2 estaciones intermedias, Correo Central (combinación con la línea B) y Catalinas. Si bien los estudios preliminares fueron iniciados a mediados de 2007, debido a las numerosas dificultades técnicas presentes en la zona, los trabajos de obra aún no han comenzado.

Las construcciones entre las secciones Caseros - Hospitales y Once - Corrientes comenzaron a principios de 2006. Se prevee que la estación Corrientes y la conexión con la línea B estarán habilitadas durante 2009. El tramo sur, es decir la conexión a Hospitales, ubicada en la Avenida Almafuerte, ya en Pompeya, debido a demoras surgidas por el anegamiento de los túneles por la presencia de napas freáticas cercanas ala superficie, se encuentra demorado y con fecha tentativa de inicio de operación no anterior a 2011.

La ampliación de esta línea hacia el norte por Av. Pueyrredón y Av. del Libertador hasta Retiro, pasando por la zona de Plaza Francia y la Facultad de Derecho. También se prevé su ampliación hacia el sur, hasta la zona del barrio de Nueva Pompeya, con una estación terminal en Sáenz y Perito Moreno. Sin embargo, problemas con las napas freáticas han retrasado la construcción de este último tramo.

El futuro del programa de expansión se apoya en el Plan de Nuevas Líneas: , e , cuya traza se encuentra ya aprobada por la Legislatura de la Ciudad. Agregarán 22.5 km a la red, expandiéndola a alrededor de 97 km en extensión total y se preverán varias estaciones con combinaciones e incluyen varias rutas norte-sur para crear una red apropiada que evite el centro de ciudad.

Las nuevas líneas significarán que dos millones de ciudadanos de Buenos Aires, o alrededor del 70% de la población del cono urbano, vivirán dentro de los 400m de una estación del subterráneo.

Desde sus comienzos, ha existido un compromiso con la cultura, intentando brindar espacio a las distintas disciplinas. Es así como pueden encontrarse en sus instalaciones murales originales y reproducciones, esculturas, alegorías y recuerdos. Entre destacados pintores pueden encontrarse reproducciones de Molina Campos, Raúl Soldi, Rodolfo Medina y Jorge Schwarz. Además se brindan espacios para eventos de música y teatro.

El subterráneo porteño se ha caracterizado históricamente por la presencia de murales y otras obras artísticas en sus estaciones, consideradas parte del patrimonio cultural de la Ciudad de Buenos Aires y varias de ellas declaradas Monumento Histórico Nacional. Las estaciones de la línea A fueron decoradas con frisos de colores al construirse en 1913 y la misma iniciativa se tomó en la construcción de la línea B en 1930. La mayoría de las estaciones originales de las líneas C, D y E (1934, 1937 y 1944 respectivamente) fueron decoradas con murales y revestidas con mayólicas por iniciativa de la constructora CHADOPYF. Posteriores extensiones de la red conservaron esta tradición.

Las 14 estaciones originales de la línea A de subterráneos —inauguradas entre 1913 y 1914— tienen recubiertas sus paredes por azulejos blancos y decoradas con frisos de distintos colores, instalados en su momento para facilitar su reconocimiento a los pasajeros analfabetos. Junto con las estaciones originales de las líneas C, D y E, fueron todas declaradas Monumento Histórico Nacional en 1997 por constituir "verdaderos testimonios del espíritu cosmopolita y abierto de nuestra nacionalidad".

A pesar de no poseer murales las estaciones de la línea han cobrado valor testimonial durante sus más de 90 años de historia, lo que llevó a que durante la década de 1980 se refaccionara completamente la estación Perú para devolverle su aspecto original, incluyendo las tulipas de iluminación, rejas, afiches publicitarios y demás componentes de época. Se conserva asimismo la señalética original de las estaciones, que convive con instalaciones más modernas. Sí existen murales en el túnel combinatorio entre las estaciones Lima y Avenida de Mayo de la línea C. Se trata de tres realizados en 2000 por Hermenegildo Sábat de temática tanguera y uno del historietista Horacio Altuna instalado en 2002.

Las estaciones originales de la línea B, inauguradas entre 1930 y 1931, fueron recubiertas con mayólicas y azulejos esmaltados para facilitar su identificación. Durante una serie de refacciones realizadas en la década de 1990 todos ellos fueron recubiertos por paneles grises a excepción de los carteles con los nombres de las estaciones, realizados en cerámico, que fueron tapados con pintura blanca. Las únicas excepciones fueron las estaciones Callao y Carlos Gardel, cuyas paredes fueron revestidas con baldosas de fabricación moderna. En cuanto a los murales, ninguna de las estaciones originales los tuvo, aunque se incorporaron posteriormente obras de distinta época y procedencia. Desde 1991 la mayoría de las estaciones recibieron murales de distinta temática realizados por reconocidos artistas plásticos.

La terminal Leandro N. Alem no posee ningún tipo de decoración más allá de las paredes tapadas. En el andén norte de la estación Florida existe un mural de Mariano Imposti Indart de 1998 sobre la historieta argentina Patoruzú y en Uruguay existen otros tres murales de la misma temática: en el andén norte se ubican uno de Francisco Solano López y Alberto Breccia de 1991 recuerda la obra El Eternauta —ilustraron versiones distintas de la historieta— y otro de Roberto Fontanarrosa de 1998 reivindica su personaje Inodoro Pereyra; el tercero, de 1991, se ubica en el andén sur y pertenece al humorista Cristóbal Reynoso, Crist. En el mismo andén existe un mural realizado en 1984 como parte de una serie realizada por alumnos de escuelas primarias dependientes de la entonces Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires. La estación intermedia, Carlos Pellegrini, no posee decoración alguna. Siguiendo el recorrido hacia el norte, Callao posee en su andén sur dos murales de 1991 sin títulio, uno de Daniel Kaplan y otro de Héctor Meana. La estación Pasteur no presenta murales y, como las demás estaciones, tiene sus paredes tapadas. Pueyrredón tiene un solo mural en su andén sur, Los elementos, realizado por Juan Doffo en 1991. La estación siguiente, Carlos Gardel, posee cinco murales: en el andén norte un mural de Andrés Compagnucci homenajea al célebre cantante de tango y en el andén sur otro del mismo autor reproduce la fachada del Mercado de Abasto de Buenos Aires, ubicado en las afueras de la estación; ambos fueron realizados en 2000. En el vestíbulo de la estación hay dos murales realizados en 1998 por Carlos Páez Vilaró de temática gardeliana y un filete realizado por León Untroib en 2000. Completa la decoración un mural infantil instalado en el andén norte en 1984.

Las siguientes cinco estaciones presentan una estructura común sin vestíbulo —entre Leandro N. Alem y Carlos Gardel todas tienen un nivel intermedio de boleterías— y con paredes tapadas. El andén norte de la estación Medrano está decorado con un mural infantil de 1984 y otro sin título realizado en 1991 por Ricardo Roux, mientras que en el andén sur se instaló el mismo año un mural de Juan Pablo Renzi y Arturo Holzer que lleva por título Durante la criminal guerra del Golfo. Ángel Gallardo sólo posee dos murales de 1991 en su andén sur, Flores de mi país de Margarita Paksa y uno sin título de Marcia Schvartz. Malabia tiene un mural en el andén norte que no consta en la base de datos de murales oficial. En la estación Dorrego hay cuatro murales de 1991; el andén norte está acaparado por la obra A 3 niñas argentinas inmoladas, Jimena Hernández, Nair Mostafá y María Soledad Morales de Mildred Burton, en tanto que al andén sur lo decoran murales de Scafidi, Cáceres (Canto de amor para América Latina) y Cambré (El duende está en cada movimiento de nuestras vidas). La estación que fuera terminal por más de 70 años, Federico Lacroze, posee en su andén sur el mural El desatino de Gustavo Grünig, realizado en 1991, y uno de 2000 sin título obra de Emma Gargiulo.

Pasando a la extensión inaugurada en 2003, en la estación Tronador se encuentran 18 vitrales con imágenes históricas del barrio de Villa Ortúzar realizados en el taller de Roberto José Soler. La terminal, Los Incas, está decorada con motivos precolombinos y 16 murales de cerámica con motivos que evocan las culturas indígenas americanas realizados por Damián Dillon y María Eggerslan.

La línea C, conocida como línea de los españoles, tiene en sus estaciones Lavalle, Diagonal Norte, Avenida de Mayo, Moreno, Independencia y San Juan murales alusivos a los diferentes paisajes de España y mayólicas con motivos relacionados. Las cabeceras Retiro y Constitución, así como la estación General San Martín —inaugurada con posterioridad al resto de la línea— están decoradas con murales más recientes y heterogéneos.

En la estación Juramento, en el barrio de Belgrano, de la línea D fue denominada "Estación Cultural". Allí se encuentra, entre otros objetos decorativos, un mural del crucero ARA General Belgrano en el andén a Catedral, y del andén contrario otro mural pero representativo de la guerra de la Triple Alianza.

En la estación Belgrano, se pueden observar en las paredes murales con la Bandera de la República Argentina. En la estación Entre Ríos se pueden ver murales de la Ciudad de Buenos Aires. En la estación Pichincha , hay un mural donde se ve un lago y al frente de él, montañas y árboles. En la estación Jujuy se puede observar un mural de un campo y en el medio el escudo de la Provincia de Jujuy. En la estación General Urquiza se puede ver un mural de un campo con una iglesia, niños y escenas de la batalla de Caseros. En la estación Boedo hay un mural que muestra en arte moderno la época colonial.

Esta línea inaugurada en octubre de 2007 se caracteriza por tener murales dedicados a artistas del tango en todas sus estaciones. Sus cabeceras son la Est. Once, en plaza Miserere, en el barrio de Balvanera y la Est. Caseros, en el barrio de Parque Patricios. Sus futuras cabeceras serán Estación Retiro y el Puente Alsina, en Nueva Pompeya.

A la Avenida Canning, que tenía ese nombre desde 1893 en honor al político inglés George Canning, quien propuso en 1825 reconocer la Independencia Argentina, se le cambió la nomenclatura el 31 de mayo de 1974 por la del destacado nacionalista Raúl Scalabrini Ortiz. En 1976 la dictadura militar revirtió el cambio de nombre, recuperándose el de Scalabrini Ortiz el 29 de diciembre de 1985. La estación antiguamente conocida como Canning, que posee los accesos peatonales entre esta avenida y la siguiente calle Malabia, cambió su nombre al mismo tiempo que la avenida para convertirse en la estación Scalabrini Ortiz.

La vieja estación Agüero de la línea B fue denominada "Carlos Gardel" debido a la presencia de la casa del mítico cantor de Tangos homónimo en sus proximidades.

En 2006 se abrió un debate acerca del nombre de la estación Malabia, puesto que ese es el apellido de un diplomático boliviano de antaño. Los vecinos del barrio de Villa Crespo pretendían su modificación a "Osvaldo Pugliese". El reclamo no prosperó debido a que el renombramiento no tenía relación con ninguna calle o punto estratégico próximo, lo que dificultaría la ubicación de los pasajeros del subte con respecto a la superficie.

En 1930 se encontraron restos de mamut y de mastodonte en las excavaciones de la línea B. Restos de gliptodontes, tanto en la excavación de la extensión de la línea D, como en la actual excavación de la línea B. Los restos encontrados en la línea D son expuestos en la estación Juramento de la misma. Los 3 gliptodontes encontrados en la línea B son expuestos en la estación Tronador. Todos estos hallazgos fueron supervisados por las universidades de La Plata y de Buenos Aires.

Las estaciones de subterráneos de Buenos Aires cuentan con una red cerrada de televisión denominada SubTV, que sirve principalmente para emitir publicidad a los pasajeros que esperan el tren. También transmite informativos, fragmentos de videos musicales y microprogramas de interés general. En el extremo inferior de la pantalla suministra además información acerca del estado del servicio.

A partir de abril de 2007 se habilitó una red Wi-Fi que permite navegar en forma libre y gratuita por Internet en todas las estaciones de la red —la medida se implementó con retraso en la línea A—.

A mediados de 2006 se incorporó a muchos accesos del subte un cartel electrónico que informa acerca del estado del subte. La letra verde indica que la línea está en buen estado, la letra verde parpadeando indica que hay demoras en la línea y el fondo rojo indica que la línea se encuentra interrumpida. Las primeras estaciones en poseer este cartel fueron Plaza Italia de la línea D y todas las estaciones de la línea C.

Con la inauguración de la Línea H, algunos carteles informativos de las líneas A y E (que combinan con la H), fueron incorporando la H de a poco.

Al principio



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