Bomba atómica

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Publicado por roy 10/04/2009 @ 00:11

Tags : bomba atómica, proliferación nuclear, crisis y conflictos, internacional

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Bomba atómica

explosión atómica de 14 kilotones CHARLIE XX-27 de prueba en América sobre el sitio de prueba en Nevada en 1951.

La bomba atómica es un dispositivo que obtiene una enorme energía de las reacciones nucleares. Su funcionamiento se basa en provocar una reacción nuclear en cadena no controlada. Se encuentra entre las denominadas armas de destrucción masiva y su explosión produce una distinguida nube en forma de hongo. La bomba atómica fue desarrollada por Estados Unidos durante la II Guerra Mundial, y es el único estado que ha hecho uso de ella contra población civil (en 1945, contra las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki ).

Su procedimiento se basa en la escisión de un núcleo pesado en elementos más ligeros mediante el bombardeo de neutrones que, al impactar en dicho material, provocan una reacción nuclear en cadena. Para que esto suceda hace falta usar núcleos fisibles o fisionables como el uranio-235 o el plutonio-239. Según el mecanismo y el material usado se conocen dos métodos distintos para generar una explosión nuclear; el de la bomba de uranio y el de la de plutonio. En este caso, a una masa de uranio llamada subcrítica se le añade una cantidad del mismo elemento químico para conseguir una masa crítica que comienza a fisionar por sí misma. Al mismo tiempo se le añaden otros elementos que potencian (le dan más fuerza) la creación de neutrones libres que aceleran la reacción en cadena, provocando la destrucción de un área determinada por la onda de choque desencadenada por la liberación de neutrones.

El arma de plutonio, es más moderna y tiene un diseño más complicado, se rodea la masa fisionable de explosivos convencionales como el RDX especialmente diseñados para comprimir el plutonio , de forma que una bola de plutonio del tamaño de una pelota de tenis se convierte casi al instante en el equivalente a una canica, aumentando increíblemente la densidad del material que entra instantáneamente en una reacción en cadena de fisión nuclear descontrolada, provocando la explosión y la destrucción total dentro de un perímetro limitado además de que el perímetro se vuelva altamente radiactivo.

En cambio, las bombas de fusión consisten en la fusión de núcleos ligeros (isótopos del hidrógeno) en núcleos más pesados.

La bomba de hidrógeno (bomba H), bomba térmica de fusión o bomba termonuclear se basa en la obtención de la energía desprendida al fusionarse dos núcleos atómicos, en lugar de la fisión de los mismos.

La energía se desprende al fusionarse los núcleos de deuterio (H²1) y de tritio (H³1), dos isótopos del hidrógeno, para dar un núcleo de helio. La reacción en cadena se propaga por los neutrones de alta energía desprendidos en la reacción.

Para iniciar este tipo de reacción en cadena es necesario un gran aporte de energía, por lo que todas las bombas de fusión contienen un elemento llamado iniciador o primario, que no es sino una bomba de fisión. A los elementos que componen la parte fusionable (deuterio, tritio, etc) se le conoce como secundario.

La primera bomba de este tipo se hizo estallar en Eniwetok (atolón de las Islas Marshall) el 1 de noviembre de 1952 con marcados efectos en el ecosistema de la región. La temperatura alcanzada en el «Zona Cero» (lugar de la explosión) fue de más de 15 millones de grados, tan caliente como el núcleo del Sol, por unos cuantos segundos. Literalmente vaporizó dicha isla.

Estrictamente hablando las bombas llamadas termonucleares no son bombas de fusión sino fisión/fusión/fisión, la detonación del artefacto primario de fisión inicia la reaccion de fusión como descripta pero el propósito de la mismo no es generar energía sino neutrones de alta velocidad lo cuales son usados para fisionar grandes cantidades de material fisible (U235, PU239 o incluso U238) que forma parte del artefactos secundario.

En un artefacto termonuclear clásico la aportación del componente de fusión al total de energía liberada no supera el 25% siendo en general mucho menor a esto.

La bomba de neutrones, también llamada bomba N, bomba de radiación directa incrementada o bomba de radiación forzada, es un arma nuclear derivada de la bomba H que los Estados Unidos comenzaron a desplegar a finales de los años 70. En las bombas H normalmente el 50% de la energía liberada se obtiene por fisión nuclear y el otro 50% por fusión. En la bomba de neutrones se consigue hacer bajar el porcentaje de energía obtenida por fisión a menos del 50%, e incluso se ha llegado a hacerlo de cerca del 5%.

En consecuencia se obtiene una bomba que para una determinada magnitud de onda expansiva y pulso térmico produce una proporción de radiaciones ionizantes (radiactividad) hasta 7 veces mayor que las de una bomba H, fundamentalmente rayos X y gamma de alta penetración. En segundo lugar, buena parte de esta radiactividad es de mucha menor duración (menos de 48 horas) de la que se puede esperar de una bomba de fisión.

Las consecuencias prácticas son que al detonar una bomba N se produce poca destrucción de estructuras y edificios, pero mucha afectación y muerte de los seres vivos (tanto personas como animales), incluso aunque estos se encuentren dentro de vehículos o instalaciones blindadas o acorazadas. Por esto se ha incluido a estas bombas en la categoría de armas tácticas, pues permite la continuación de operaciones militares en el área por parte de unidades dotadas de protección ABQ.

Desde las guerras balcánicas de finales del siglo XX los ejércitos norteamericano y británico han venido usando materiales radiactivos de desecho para contaminar zonas pobladas mediante la ayuda de explosivos convencionales a manera de guerra preventiva. Se las confunde con bombas nucleares cuando en realidad no tienen nada que ver unas con otras. Son las «bombas sucias», consistentes en la expansión mediante un explosivo convencional de material radiactivo sobre una área de terreno con el fin de provocar daños a la salud de las personas e impedir la habitabilidad de un territorio.

Estas armas son más accesibles que las verdaderas armas nucleares por su diseño mucho más sencillo, aunque con un elevado daño potencial para las víctimas que la sufran. Este tipo de artefacto no se puede calificar, sin embargo, como bomba nuclear ya que no hace uso de reacción nuclear alguna. Lo único que tienen en común las bombas sucias y las nucleares es el uso de elementos radiactivos en su dispositivo.

Los proyectiles de uranio empobrecido usados por los ejércitos actuales no tienen la consideración de bombas sucias, pues no tienen efectos radiactivos. Se trata del aprovechamiento del uranio empobrecido resultante de la fabricación de uranio enriquecido par los usos civiles de la energía nuclear. La única ventaja que aporta el uranio enriquecido es su alta densidad como material (mayor que la del plomo), lo que facilita su poder de penetración.

Al principio



Proyecto soviético de la bomba atómica

Joe 1, la primera prueba nuclear soviética.

El proyecto soviético para desarrollar una bomba atómica comenzó durante la Segunda Guerra Mundial en la Unión Soviética y su primer arma nuclear fue probada en 1949.

Stalin fue informado por primera vez de la investigación nuclear estadounidense por una carta que le envió Georgii Flerov en abril de 1942, quien señaló que nada sobre la fusión nuclear estaba siendo publicado en las revistas estadounidenes, británicas o alemanas desde su descubrimiento en 1939 y que de hecho muchos de los científicos más prominentes de los países aliados parecían no estar publicando nada en absoluto. Esto era muy sospechoso y debidamente Flerov incitó a Stalin para que comenzara un programa nuclear. Sin embargo, como la Unión Soviética todavía estaba en guerra con Alemania en su propio territorio, no podía realizarse demasiado en este aspecto.

La cabeza administrativa del proyecto fue el anterior jefe de seguridad de Stalin, Lavrenti Beria, y en el mando científico se encontraba el físico Ígor Kurchátov. El proyecto comenzó fuera de Moscú y después se movió a la aldea de Sarov, que luego desapareció de los mapas por cuarenta y cinco años.

Otros importantes nombres eran Yuli Jaritón y el futuro disidente y diseñador teórico Andrei Sakharov.

El proyecto tenía la ventaja de poseer mucha información proveniente del espionaje del Proyecto Manhattan en Estados Unidos y Gran Bretaña (los rusos le habían llamado en forma de código Enormoz) por parte de los espías Alan Nunn May, Klaus Fuchs y Theodore Hall, entre otros. Sin embargo, la información no era compartida libremente por los científicos del proyecto y era usada por Beria para "chequear" su exactitud. Después de que Estados Unidos usara sus bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki en 1945 y publicara el Informe Smith señalando los aspectos básicos del programa durante la guerra, Beria hizo que los científicos duplicaran el proceso estadounidense tanto como pudieran en términos de desarrollo de recursos y fábricas. La razón era conveniencia: el objetivo era producir un arma que funcionara lo más rápidamente posible y después de Hiroshima y Nagasaki sabían que el diseño estadounidense iba a funcionar.

Beria desconfiaba mucho de los científicos que trabajaban bajo su mando, razón por la cual raramente les daba acceso directo a información proveniente de la inteligencia. Tenía afición por que varios grupos de científicos trabajaran en el mismo problema, que se enteraban de la existencia del otro grupo de científicos cuando eran juntados ante Beria para explicar la diferencia de sus resultados. Aunque en ese entonces Beria no era el jefe de seguridad, la reputación por su implacabilidad estuvo siempre presente y el proyecto soviético de la bomba atómica adquirió en la seguridad nacional la más alta prioridad después de 1945.

El experto Alexei Kojevnikov ha estimado, basado en documentos soviéticos, que la principal manera en que el espionaje puede haber acelerado el proyecto soviético fue que le evitó a Khariton hacer peligrosos experimentos para determinar el tamaño de la masa crítica ("haciéndole cosquillas a la cola del dragón", como le llamaban en EEUU, consumió mucho tiempo y causó al menos dos muertes).

La primera prueba atómica soviética fue Primer relámpago y fue llamada en código Joe 1 por los estadounidenses. Era una réplica de Fat Man de cuyo diseño los soviéticos sabían por espionaje.

La primera prueba soviética de una bomba de hidrógeno fue el 12 de agosto de 1953 y fue llamada Joe 4 por los estadounidenses. No era una "verdadera" bomba de fusión (era más bien una bomba de fisión mejorada y no un dispositivo termonuclear) y liberó una energía comparable a la de una gran arma de fisión; alrededor de un 90% de la misma provenía directa o indirectamente de la fisión.

Joe 9 fue la primera prueba nuclear soviética en donde se expusieron tropas para prepararse en caso de una guerra nuclear.

La primera bomba de hidrógeno soviética "verdadera" del orden de los megatones fue el 22 de noviembre de 1955. Fue apodada RDS-37 por los soviéticos. Era el diseño termonuclear de implosión de radiación llamado la "tercera idea" de Sakharov en la URSS y el diseño Teller-Ulam en EEUU.

Joe 1, Joe 4 y RDS-37 fueron todas probadas en el Sitio de pruebas Semipalatinsk en Kazajistán.

Es el arma nuclear más grande jamás creada hasta el momento. Fue detonada el 30 de octubre de 1961 y liberó unos 50 megatones. Era capaz de liberar 100 megatones, pero su poder fue disminuido intencionalmente antes de la prueba. No era realmente un arma de guerra, pero era parte de la muestra de poder entre Estados Unidos y la Unión Soviética durante la Guerra Fría. La explosión fue tal que era capaz de inducir quemaduras de tercer grado a 100km.

La prueba fue conducida en la isla de Nueva Zemlya en el Océano Ártico.

Chagan fue detonada en Explosiones nucleares para la economía nacional o Proyecto 7, el equivalente a la Operación Plowshare de Estados Unidos para usos pacíficos de armas nucleares. Fue una prueba subterránea llevada a cabo el 15 de enero de 1965. El lugar era una parte seca del lecho del río Chagan en el borde del Centro de pruebas de Semipalatinsk y fue elegido de tal manera que el labio del cráter contuviera el río durante el caudal alto de la primavera. El cráter resultante tenía un diámetro de 408m y tenía 100 metros de profundidad. Un lago de unos 10.000.000 m3 pronto se formó detrás del labio de 25-30m de alto, conocido como Lago Chagan o Lago Balapan.

El área es todavía radiactiva (2006). La prueba aparentemente violó el Partial Test Ban Treaty. Estados Unidos protestó ante la Unión Soviética pero el asunto fue dejado de lado.

Su foto es a veces confundida con la de Joe 1.

Al principio



Bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki

Efectos de la bomba atómica sobre la ciudad de Hiroshima.

Los bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki (ciudades de Japón) fueron lanzados por Estados Unidos el 6 de agosto y el 9 de agosto de 1945, respectivamente. Estas han sido las dos únicas bombas atómicas con uso militar no experimental de la historia mundial. En pocos segundos, ambas ciudades quedaron devastadas. Se calcula que en Hiroshima de una población de 450.000 habitantes, la bomba mató en unos primeros instantes a más de 70.000 personas causando otros 70.000 heridos. A finales de 1945 el número de victimas mortales habría ascendido a más de 100.000, pudiendo llegar, pasados cinco años, a más de 200.000 el número de muertes sumadas las causadas por la radiación nuclear. En Nagasaki, el número de víctimas causadas directamente por la explosión se estima en 40.000 mortales y 60.000 heridos de una población de 195.000 habitantes. A estas víctimas hay que sumar las causadas por los efectos de la radiación nuclear. De una población de 645.000 habitantes, el número de víctimas pudo sobrepasar las 400.000 o 500.000; de ellas, 250.000 o 300.000 mortales (los datos difieren según diversas fuentes). La gran mayoría de las víctimas fueron civiles.

El 2 de agosto de 1939, Albert Einstein dirige una carta al presidente de Estados Unidos, Franklin Delano Roosevelt, reclamando su atención sobre las investigaciones realizadas por los científicos Enrico Fermi y Leó Szilárd, por las que el uranio podría convertirse en una nueva e importante fuente de energía. Luego, en base a estos descubrimientos, científicos estadounidenses calculan que con él se podría construir una bomba de 2.000 megatones o megatoneladas y recomienda la fabricación de uranio e iniciar un programa de investigación sobre el uso militar de la energía atómica.

El 3 de septiembre Francia y el Reino Unido declaran la guerra a Alemania (Segunda guerra mundial) en respuesta a la invasión alemana de Polonia producida dos días antes, el 1 de septiembre.

El 11 de octubre se entrega la carta de Einstein al presidente Roosevelt. Se crea el Comité Consultivo del Uranio. Sin los apoyos necesarios y con escaso presupuesto, resulta inoperante. Roosevelt autoriza la fabricación de una bomba atómica.

El 7 de diciembre de 1941 Japón bombardea la base naval estadounidense de Pearl Harbor sin que medie declaración de guerra. El bombardeo produce 2.000 víctimas mortales. Estados Unidos entra en la Segunda Guerra Mundial y el programa atómico adquiere la máxima prioridad. Gran Bretaña y Canadá se suman al programa.

El programa se mantendrá en el más alto secreto bajo el nombre de “Distrito Manhattan” (Proyecto Manhattan). Miles de científicos e ingenieros, con un presupuesto superior a los 2.000 millones de dólares (Equivalente al gasto militar de los dos bandos en la Guerra Civil Española), se desplazan a Los Álamos, Nuevo México. Durante más de dos años trabajarán, bajo la dirección científica de Robert Oppenheimer, en dos proyectos de bomba atómica: una basada en el uranio y otra en el plutonio.

El 2 de diciembre de 1942 el científico Enrico Fermi logra la primera reacción nuclear.

El 6 de junio de 1944 los aliados desembarcan sus tropas en Normandía dentro de la denominada Batalla de Normandía.

El 15 de agosto se produce la apertura de un segundo frente en el sur de Francia, en Provenza, con la operación Anvil Dragoon. Alemania intenta una contraofensiva desesperada en la Batalla de las Ardenas en diciembre, donde pierde sus últimas reservas militares. Los aliados avanzan hacia Berlín.

En diciembre de 1944 se acelera el proyecto alargándose los turnos de trabajo en Los Álamos.

El 7 de mayo de 1945 Alemania se rinde. En Europa la guerra ha terminado, sólo queda abierto el frente del Pacífico.

La noche del 15 de julio, Robert Oppenheimer, desde uno de los tres observatorios que se instalaron a 9.100 m del epicentro de la explosión, accionó el mecanismo que detonó la primera bomba atómica. La prueba, bautizada con el nombre de “Trinity” (trinidad), explosionó una de las tres bombas nucleares que el proyecto Manhattan había logrado desarrollar (una de uranio y dos de plutonio). Se eligió el paraje conocido por “Jornada del Muerto”, una zona desértica a 80 km de Alamogordo, el lugar habitado más cercano. El cielo se iluminó para segundos después oscurecerse por el polvo radiactivo. Una enorme nube en forma de hongo ascendió, las montañas del fondo se empequeñecieron, la onda expansiva fue registrada a 400 km de distancia. El proyecto Manhattan había culminado con éxito. Oppenheimer diría: "Recordé una frase de la Bhagavadgita: soy la muerte, el destructor de los mundos".

Sesenta años después, en la zona, los niveles radiactivos aun son muy superiores a lo normal; pueden encontrarse rocas color verdoso, restos de la explosión, con altos niveles de radiación.

El 12 de abril de 1945 muere F. D. Roosevelt, impulsor del Proyecto Manhattan, y le sucede en el cargo de presidente de los Estados Unidos el hasta entonces vicepresidente Harry S. Truman. Desconocedor del proyecto, es informado de todos sus pormenores: en tres meses Estados Unidos podría disponer de una bomba capaz por sí sola de destruir toda una ciudad. Él será el que deba tomar la última decisión.

En noviembre de 1944 habían comenzado los bombardeos sobre Japón. Durante varios meses, la 20ª Air Force, compuesta por 500 bombarderos B-29, descargó más de 4.000 t de bombas sobre Japón. A finales de febrero de 1945 las defensas aéreas japonesas habían sido prácticamente anuladas y los principales objetivos de interés militar, alcanzados. Durante estos meses las operaciones eran diurnas para localizar el objetivo con precisión, y los vuelos a gran altura (más de 9.000 m) para, en gran parte, impedir la respuesta japonesa (durante estos meses, en proporción decreciente, la Air Force perdió 90 bombarderos B-29 en sus incursiones en Japón).

El 10 de marzo de 1945 Tokio, la capital de Japón, fue bombardeada. El bombardeo de Tokio marca el cambio de estrategia en los bombardeos sobre Japón. Inutilizados los principales complejos militares cambia la categoría del objetivo. El valor estratégico ya no se asigna a determinadas fábricas, puertos o nudos de comunicaciones; ahora serán ciudades y zonas más o menos extensas las que, determinando su valor estratégico, serán fijadas como objetivo. Tokio y otras muchas ciudades se consideraron de importante valor estratégico. El cambio estuvo marcado por el nombramiento del general Curtis E. Le May como jefe da las fuerzas del Pacífico sur.

Los nuevos objetivos y la mínima respuesta de las defensas japonesas definieron las nuevas tácticas de las misiones. Los objetivos, menos concretos, requerían menor precisión; por lo que los bombardeos podían ser nocturnos. Y la escasa respuesta japonesa junto a la mayor seguridad de los vuelos nocturnos posibilitó que éstos fuesen a baja altura, ganando en efectividad. El bombardeo de Tokio fue nocturno, a baja altura y los 334 bombarderos que recorrieron los 3000 km que separan las Islas Marianas de Tokio lo hicieron desprovistos de cañones y ametralladoras (fue desmontado todo el armamento excepto el de cola), 2 toneladas de armamento y munición fueron sustituidas por bombas, lo que posibilitó que la carga efectiva de cada bombardero pasara de 4 a 6 toneladas. También se sustituyó el tipo de bombas. Las bombas rompedoras (muy eficaces contra edificios de hormigón y de estructura reforzada) usadas hasta entonces, fueron sustituidas por bombas incendiarias de Napalm (inútiles contra edificios sólidos, pero de efectos más extensos y especialmente mortíferas).

Esa noche, trescientos treinta y cuatro B-29 cargados de Napalm, de los cuales dos llegaron con unos minutos de antelación que los restantes y bombardearon su objetivo marcando una gran X, tras lo cual los aviones restantes, en formación, ocuparon el cielo de Tokio en una extensión de 40 km² aproximadamente, dejando caer 8.250 bombas de 250 kilos que estallaban a 150 m de altura y proyectaban a su vez 50 bombas de 3 kg cargadas de napalm. La ciudad quedó convertida en una enorme antorcha entre la cual, las personas que no habían quedado abrasadas por el primer efecto del napalm, buscaban refugio contra las llamas que hicieron que en la zona atacada la temperatura alcanzase los 700ºC. Según el testimonio de uno de los pilotos:"Tokio estaba iluminado como un bosque de árboles de navidad. Las hogueras aun se podían distinguir unas de otras, pero el fuego comenzaba a extenderse; era como si miles y miles de velas centelleantes resplandecieran hasta formar un sólo foco de fulgor".

El ataque duró tres horas. A la mañana siguiente, en las calles yacían los cuerpos de aquellos que habían muerto asfixiados cuando los incendios agotaron el oxígeno del aire, y en los puentes de los ríos los de aquellos que fueron arrollados por la avalancha humana que huía del fuego intentando encontrar refugio en los ríos. El agua de las acequias, albercas y piscinas se había evaporado y su fondo se encontraba cubierto por los cadáveres de los que se habían refugiado en ellas. Únicamente el cauce central de los ríos se demostró un refugio seguro; aquellos que buscaron los refugios contra los bombardeos convencionales perecieron asfixiados. Más de 120.000 personas murieron y 40.000 resultaron heridas de consideración. El 50% de la ciudad quedó destruida y el 20% de su industria inutilizada. El fuego arrasó 267.170 viviendas, quedando más de un millón de personas sin hogar. Según el parte oficial en Tokio quedó destruido: "el 18% de sus sectores industriales, el 63% de sus distritos comerciales y el centro de sus barrios residenciales". La Air Force sufrió la baja de 14 bombarderos y la desaparición de ocho tripulaciones.

Durante los meses siguientes se continuaron los bombardeos sobre Japón descargando más de 30.000 toneladas de bombas con el resultado de más de medio millón de víctimas mortales. Varias ciudades de supuesto valor estratégico que fueron "reservadas" para el lanzamiento de la primera bomba atómica no fueron objeto de estos bombardeos (Hiroshima, Nagasaki, Kokura y Niigata entre otras). Entre noviembre de 1944 y agosto de 1945 se arrojaron sobre Japón 170.000 toneladas de bombas dejando el 80% de su industria devastada, 21 millones de personas perdieron su hogar y ocasionaron cerca de un millón de victimas mortales.

En la primavera de 1945 los servicios de inteligencia estadounidenses habían descifrado las claves usadas por los japoneses y las “intercepciones mágicas” (así llamadas por los servicios de inteligencia) le llegaban puntualmente al presidente Truman. Por ellas pudo conocer los diversos intentos de Japón para conseguir una rendición negociada.

En junio de 1945 el emperador Hirohito nombra al almirante Kantaro Suzuki como primer ministro y a Shigenori Tōgō como ministro de asuntos exteriores, ambos partidarios de negociar el fin de la guerra.

El ministro Shigenori Togo dio instrucciones a su embajador en Moscú para que la Unión Soviética (única gran potencia que en aquellos momentos se encontraba en paz con Japón como resultado del Pacto de Neutralidad que ambos firmaran en 1941) mediara frente a Estados Unidos una rendición pactada. Esta comunicación fue interceptada por los servicios de inteligencia estadounidenses.

El Presidente Truman exigió la rendición incondicional a Japón. El ex presidente Herbert C. Hoover, entre otros, le aconsejó, como único medio para conseguir la rendición de Japón, garantizar la figura de su emperador. Es objeto de discusión el que el secretario de estado James F. Byrnes fuese el único que le aconsejara mantener las exigencias de rendición incondicional.

El 4 de julio Churchill comunica a Truman la aprobación de Gran Bretaña para el uso de la bomba. El objetivo sería una ciudad que dispusiera de instalaciones útiles para la guerra. También, serían ciudades que no hubiesen sufrido los bombardeos a los que estaba siendo sometido Japón para una óptima valoración de los efectos de la bomba.

El 17 de julio de 1945 Truman, presente en la Conferencia de Potsdam, recibe la noticia de los resultados de Trinity: “Baby satisfactorily born” (nacimiento satisfactorio del bebé): Estados Unidos ha probado con éxito la bomba atómica y el ejército dispone de dos de ellas para su uso inmediato.

También en julio, el general Le May informó que los bombardeos aéreos habían paralizado la vida en las 70 principales ciudades de Japón llevandola a una "edad de piedra". Paralelamente, la flota mercante japonesa había sido destruida en su 88%, imposibilitando la importación de productos de primera necesidad. Los Jefes del Estado Mayor Conjunto también informaron que: "Japón se convertirá en una nación sin ciudades, con los medios de comunicación interrumpidos, y tendrá tremendas dificultades para mantener unido a su pueblo para una resistencia continuada".

En el transcurso de la conferencia de Potsdam, el Emperador Hirohito envía un mensaje personal a Stalin expresándole sus deseos de poner fin a la guerra lo antes posible y envía como emisario a un príncipe miembro de la casa real. Truman y Stalin mantuvieron conversaciones sobre los intentos de rendición de Japón. También se supo que Japón había pedido la mediación de Suecia para acordar los términos de la rendición. Truman anotaría en su diario: “Telegrama del emperador japonés pidiendo la paz. Parece que los japoneses se rendirán antes de la entrada de Rusia. Estoy seguro que lo harán cuando Manhattan aparezca sobre su patria". Es tema de discusión si Stalin recibió o no al emisario japonés, el hecho es que Stalin no respondió a la petición de Japón posponiéndola, en un principio, a la conclusión de la conferencia.

El 2 de agosto, la Conferencia de Potsdam concluye con una declaración en la que se exige a Japón la rendición incondicional. A propuestas del secretario de estado James F. Byrnes se retira la cláusula en la que se garantizaba la posición a su emperador.

Truman, desde Potsdam, no espera a la conclusión de la conferencia y da la orden de lanzar la primera bomba atómica. Japón ignora la resolución de Potsdam no dándose por enterado del ultimátum.

El 2 de agosto de 1945, en la isla de Tinian, en las Islas Marianas, la fuerza aérea de ataque atómico estaba dispuesta para actuar. Durante las últimas semanas sus tripulaciones habían estado entrenándose con vuelos a la altura a la que se iba a realizar el definitivo, a 9.600 m, en misiones a Japón donde dejaban caer una única bomba sobre objetivos muy concretos.

Al B29 que transportaría la bomba se le retiró el armamento, dejando sólo la ametralladora de cola. Su comandante, Paul Tibbets lo bautizó con el nombre de su madre: “Enola Gay”, y a la bomba se la bautizó con el nombre de “Little boy” (Pequeño muchacho).

El 5 de agosto el Enola Gay, con Little boy en sus entrañas despegó de Tinian con destino a Japón escoltado por cinco B29. Uno destacado con misión de comprobar las condiciones meteorológicas, dos para medir las consecuencias del impacto, fotografiar y filmar, y otros dos como escolta. El objetivo era Hiroshima en primer lugar, y si su cielo no estuviese libre de nubes, lo que impediría registrar los efectos de la bomba, Nagasaki, Kokura o Niigata, la que mejores condiciones meteorológicas ofreciera.

El 6 de agosto, sobre Hiroshima el cielo estaba radiante y a las 8,15 el Enola Gay dejó caer la bomba atómica sobre el puente Aioi, centro geográfico de la ciudad. Sus habitantes, acostumbrados a ver pasar los B29 sin descargar sus bombas sobre ellos, se vieron sorprendidos por aquella gran explosión que en escasos segundos arrasó la ciudad en un radio de tres kilómetros.

Tres días después, el 9 de agosto, el bombardero B-29 apodado "Bock’s Car" dejaba caer sobre el centro de Nagasaki la segunda bomba atómica “Fat Man” (hombre gordo), alcanzando a la fábrica Mitsubishi, pero quedando los astilleros de su puerto a más de 2 km del centro de la explosión. La ciudad quedó igualmente destruida.

El presidente Truman pacta en secreto con Japón la rendición a través de su embajada en Suiza. La figura del emperador Hirohito sería preservada. El 10 de agosto Japón se rinde incondicionalmente. No obstante, una parte del ejército conspira sin éxito para interceptar la grabación del emperador Hirohito dirigida al pueblo de Japón. El 15 de agosto el pueblo de Japón oyó por primera vez la voz de su emperador y fue para anunciar la capitulación.

El 2 de septiembre, en la bahía de Tokio, en la cubierta del acorazado Missouri, se formaliza la rendición.

Durante la Segunda Guerra Mundial, en las afueras de la ciudad (a varios kilómetros del centro) se encontraban los cuarteles del Segundo Ejército, los cuales defendían el sur de Japón. Allí funcionaba un centro de comunicación, punto de almacenamiento militar y área de concentración de tropas. En las afueras también había algunas plantas industriales y el puerto. Nada de eso fue tocado por la explosión, que sólo destruyó el centro de la ciudad (donde había una inmensa mayoría de civiles).

Hiroshima para el tiempo de la guerra era un puerto militar y no había sido tocado por los bombardeos convencionales, se decía que Harry Truman había perdonado a la ciudad, la población civil colaboraba con el esfuerzo de guerra en fábricas de armamentos, Hiroshima era tácticamente un lugar logístico para la Rengo Kentay. Además en ese lugar se organizaba la defensa de las islas Kyushu.

Según un informe japonés: «Desde el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, más de mil veces los ciudadanos de Hiroshima habían saludado con gritos de “¡Banzai!” a las tropas saliendo desde el puerto».

El centro de la ciudad contenía un número de edificios de hormigón reforzado y estructuras más livianas. En el área de los alrededores se encontraba un conglomerado de pequeños talleres de madera entre casas japonesas. Las casas eran de madera con techos de tejas. Muchos de los edificios industriales eran también de madera. La ciudad en general era extremadamente susceptible al fuego.

Debido a los peligros de terremoto presentes en Japón, algunos de los edificios de hormigón reforzado eran construcciones mucho más fuertes que las requeridas por los estándares de Estados Unidos. Hiroshima tiene seis brazos del río Ota y está cruzada por muchos puentes. El puente Aioi, con forma de T, fue elegido como blanco de bombardeo por el tripulante (bombardero) del avión que lanzaría Thomas Ferebee. Cerca del puente (a 600 m) estaba la clínica del doctor Shima. Hacía el sector centro de la ciudad, a 900 m se erigía el castillo de Hiroshima, donde estaba el cuartel general del Segundo Ejército. El monte Futaba se encuentra a 2 km, las industrias Mitsubishi a 5 km, en dirección al puerto.

La población de Hiroshima había alcanzado en su mejor momento a más de 480.000 habitantes al comienzo de la guerra, pero previamente al ataque atómico la población fue reducida a aproximadamente a 255.000 habitantes debido a evacuaciones. Este número se basa en la población registrada —que los japoneses usaban para medir la cantidad de raciones de comida necesarias—, pero no son muy exactas las cantidades estimativas de trabajadores y tropas adicionales que se encontraban en la ciudad. Para la designación de los blancos, se tomaron los siguientes criterios: nunca bombardeados convencionalmente antes, de relevancia para el esfuerzo bélico japonés, gran densidad poblacional. Por todos los criterios anteriormente dichos, Hiroshima estaba en la lista de blancos atómicos, estos eran: Kyoto, Niigata, Kokura, Nagasaki e Hiroshima. Kyoto fue sacado a último momento de la lista de blancos por expresa petición de Truman.

El 6 de agosto de 1945 Hiroshima sufrió el primer bombardeo atómico del mundo, la bomba atómica que se dejó caer fue la 2ª del mundo (la primera había sido detonada como prueba en Alamogordo, Nuevo México). La escuadrilla 509, compuesta por los tres B-29 Enola Gay, Great Artist y el entonces aún sin nombre Necessary Evil Nº 91 despegaron de la isla de Tinian a las 2:15 (hora japonesa) y tomó rumbo a Iwo Jima. Desde ahí enfilaron hacia Japón.

A las 6:30 la bomba se armó. Se había previsto armarla en vuelo por seguridad. Para evitar una activación no esperada, los circuitos que alimentaban el funcionamiento de la bomba contaban con un seguro eléctrico. Para dejar operativa la bomba, era menester retirar un seguro y luego insertar un dispositivo que permitía que la batería interna de la bomba funcionara. Sólo cuando esta cayera y alcanzara cierta altura determinada (para maximizar el daño) se iniciaría la reacción en cadena. Así, pues, con esos seguros eléctricos se prevenía el riesgo de volar todo Tinian, el islote militar de seis pistas, estadounidense. Cerca de las 7:00, los radares japoneses habían detectado algunas aeronaves estadounidenses en dirección noroeste acercándose al sur de Japón. Se dio la alerta y se interrumpieron las transmisiones de radio en varias ciudades, entre ellas Hiroshima. Los aviones se acercaron a la costa a gran altura (9 km). Cerca de las 8:00, el operador de radar en Hiroshima pudo determinar que el número de aviones acercándose era mucho menor e hizo levantar la alerta antiaérea. Se transmitió por radio una alerta sugiriendo el uso de refugios al avistamiento de los B-29.

Para entonces, el avión meteorológico Straight Flush, comandado por Eatherly (que fue el que provocó la primera alarma antiaérea) después de dos pasadas se había comunicado con el Enola Gay, diciendo que la ciudad estaba cubierta por nubes, sin embargo, era visible a través de un boquete de claridad de 16 km de diámetro, el Straigth Flush recomendó el objetivo y se retiró de la escena. Tibbets, recibió el mensaje del Straight Flush y dijó a la tripulación: «es Hiroshima». A continuación llamó a Tinian y comunicó en clave: «Primario».

Se aproximaron a la ciudad a 9.460 m de altura, a contraviento y desde el noroeste. En el claro de nubes se perfilaban nítidamente la ciudad y el delta del río Ota.

El Enola Gay se acercó por el norte junto al avión acompañante, a las 8:10, las compuertas se abrieron y un zumbido de advertencia fue escuchado en la cabina, todos los asistentes se colocaron gafas oscuras, tal cual se les había instruido. El bombardero Ferebee localizó el objetivo, el puente en forma de T sobre el río Ota, a un costado de la clínica del Dr. Shima.

En el momento de la explosión, dos de ellos trabajaban en el puerto mismo y cuatro más estaban en las celdas del castillo de Hiroshima; del resto no hay antecedentes.

El área inmediatamente afectada fue de 5 km² densamente poblados.

La onda expansiva transportó vientos recalentados a más de 500 °C hacia toda la ciudad. Hubo miles de casos de incineración súbita, carbonizaciones parciales y quemaduras de personas expuestas hacia el hipocentro del estallido, a más de 10 km del punto cero.

En el momento de la explosión había 23 prisioneros de guerra estadounidenses: uno estaba haciendo ejercicios con la tropa, dos estaban en el interior de un carguero en el puerto, tres en las celdas del castillo. 13 de los prisioneros provenían del derribo de dos aviones B-24 sobre Hiroshima en las semanas anteriores. Por lo menos tres de estos supervivientes fueron sacados de sus celdas y ajusticiados bajo un puente a pedradas por la población; de los diez restantes nunca se supo el paradero.

Pasados los minutos se vieron masas de gente quemada totalmente pero viva con jirones de piel colgando, mutilados por los escombros, algunos quemados parcialmente sólo por el lado expuesto a la explosión. Los incendios se sucedían uno tras otro.

Media hora más tarde empezó a suceder un efecto extraño: empezó a caer una lluvia de color negro. Esta lluvia traía el carboncillo condensado de todo el material orgánico quemado (entre ellos las víctimas humanas), y del material radiactivo de la bola de humo que se había levantado. Esta lluvia causó muchas víctimas días después por anemia, espasmos y convulsiones de origen hasta entonces misterioso.

El caos, el desconcierto y la ruina fueron totales. El paisaje calcinado adquirió un tono gris uniforme, como si el color se hubiera extinguido, el pasto se volvió rojo grisáceo, el 92% de las edificaciones sólidas de Hiroshima fue arrasado.

Aquí llega la forma de hongo de la que nos había hablado el capitán Parsons. Viene hacia aquí, es como una masa de melaza burbujeante. El hongo se extiende. Puede que tenga mil quinientos o quizá tres mil metros de altura y unos ochocientos de anchura. Crece más y más. Está casi a nuestro nivel y sigue ascendiendo. Es muy negro, pero muestra cierto tinte violáceo muy extraño.

La lluvia negra empezó a caer al noroeste de la ciudad unos 20 a 30 minutos después de la explosión. Esta lluvia se componía de grandes cantidades de sustancias radiactivas originadas por la fisión nuclear. Los efectos de esta radiación se sintieron en zonas lejanas.

En ese momento, el operador de control de la compañía de transmisión japonesa en Tokio notó que la estación de Hiroshima quedó fuera del aire. Intentó utilizar otra línea telefónica para restablecer su programa, pero falló también.

Cerca de 20 min más tarde, el centro telegráfico en Tokio notó que la línea de telégrafo había dejado de funcionar al norte de Hiroshima. De algunas estaciones de tren pequeñas a las cercanías de la ciudad llegaron confusos informes oficiosos de una terrible explosión en Hiroshima. Todos estos comunicados fueron transmitidos a los cuarteles generales japoneses. Los cuarteles militares intentaron comunicarse reiteradamente con la estación de control del ejército en Hiroshima.

El absoluto silencio proveniente de la zona confundió a los hombres del cuartel; Algo había sucedido, sabían que ningún ataque enemigo a gran escala podría haber ocurrido, y sabían que en aquel entonces no existían depósitos de explosivos de gran tamaño en Hiroshima. Se le ordenó a un joven oficial el volar inmediatamente a Hiroshima, aterrizar, identificar los daños y regresar a Tokio con información fiable para los miembros del cuartel general.

El oficial se dirigió al aeropuerto y despegó hacia el sudoeste. Tras cerca de 3 h de vuelo, mientras se encontraba todavía a alrededor de 160 km de Hiroshima, pudieron divisar las nubes de humo sobre la ciudad. A media tarde todavía ardían los restos de Hiroshima. Su avión pronto llegó a la ciudad, la cual bordearon sin poder creer lo que veían: todo lo que quedaba de la gran ciudad era una cicatriz sobre la tierra, aún ardiendo, y cubierta por espesas nubes de humo. Aterrizaron al sur de la ciudad y el oficial —después de informar de lo visto a Tokio— comenzó a organizar medidas de ayuda.

En esa época no se sabía que no se debe acercarse a la zona de una explosión nuclear, ya que la radiación continúa durante varios días o meses, generando cánceres de distintos tipos (intestino, pulmón, etc.). Los miles de médicos, soldados y enfermeros voluntarios que llegaron a Hiroshima en los siguientes días, murieron todos de cáncer en los siguientes años.

A la medianoche (16 h después del ataque) las primeras noticias de la causa del desastre en llegar a Tokio provinieron de la Casa Blanca.

Se calcula que en Hiroshima de una población de 450.000 habitantes, la bomba mató en unos primeros instantes a más de 70.000 personas produciendo otros 70.000 heridos. A finales de 1945 el número de victimas mortales habría ascendido a más de 100.000, pudiendo llegar, pasados cinco años, a más de 200.000 el número de muertes sumadas las causadas por la radiación nuclear.

En Nagasaki, el número de víctimas causadas directamente por la explosión se estima en 40.000 mortales y 60.000 heridos de una población de 195.000 habitantes. A finales de 1945 el número de víctimas mortales ya podía estimarse en 70.000 pudiendo haber sido de 140.000 pasados cinco años.

Al día de hoy no es posible conocer el balance exacto de víctimas, las cifras que se dan son aproximaciones, existiendo diferentes cifras según las fuentes.

Otras fuentes aseguran que el número de víctimas mortales provocadas por la radiación y sus efectos a largo plazo es considerablemente inferior a las decenas de miles estando en realidad muy por debajo de esa cifra (en inglés, artículo).

Casi de inmediato después del término de la Segunda Guerra Mundial, y persistiendo hasta hoy, se han cuestionado los bombardeos atómicos sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki.

EE.UU. violó la convención de La Haya, que fueron los tratados estipulados en 1899, 1907 y 1923 (la ley sobre la guerra aérea), que en su acápite 23 trata sobre normas de bombardeos a objetivos militares y que prohíbe expresamente el bombardeo de ciudades con civiles, aunque haya objetivos militares incluidos en su perímetro.

Se calcula que cada ciudadano japonés muerto por el bombardeo atómico costó inicialmente a los EE.UU. entre 5.000 a 8.000 dólares, esta cifra aun sigue decreciendo.

El uso de armas atómicas ha sido calificado de bárbaro. En la actualidad se dice que el presidente Harry Truman estaba efectivamente informado de que el emperador Hirohito tenía la intención de rendirse en breve. Se sabe que, durante la conferencia de Potsdam, Truman escribió en su diario “Telegrama del emperador japonés pidiendo la paz. Parece que los japoneses se rendirán antes de la entrada de Rusia." Japón estaba dispuesto a rendirse con la única condición de que se preservara la figura del emperador Hirohito, y a pesar de la insistencia de los aliados en su rendición incondicional, Truman garantizó el cumplimiento de esta condición en el pacto que firmó secretamente con Japón. Además en el momento del ataque el territorio estadounidense no estaba en peligro.

Otros autores especulan que Japón no tenía intención de rendirse, y que ya tenía preparado el contrarresto de la invasión estadounidense, hasta con civiles armados. Por lo demás EE.UU. destruyó una base militar y un centro industrial militar, decenas de miles de civiles fueron asesinados. Algunos sugieren que una sola demostración de una bomba atómica en una región inhabitada hubiera hecho el mismo efecto disuasorio.

Se ha justificado que este bombardeo "ahorró" muertes, ya que una invasión habría costado a EE.UU. un millón de soldados estadounidenses, y muchos más japoneses. Además EE.UU. se justifica al hacer este bombardeo sobre civiles, sin antes pedir una rendición sin respuesta por parte nipona, de vengarse de Japón, ya que atacaron sin aviso Pearl Harbor (Hawaii) produciendo 3.435 bajas, incluyendo 68 civiles . Se dice que los japoneses no se habrían rendido nunca. Y que probablemente habrían muerto millones de civiles si EE.UU. hubiera tenido que invadir Japón por medios convencionales. Para apoyar este argumento, señalan que el gobierno japonés sólo accedió a rendirse después de que se hizo estallar la 2ª bomba nuclear, aún más letal, en Nagasaki. Eso les hizo creer a los japoneses que habría una lluvia de bombas nucleares sobre todas sus poblaciones civiles, (EE.UU. no tenía una 3ª bomba nuclear lista luego de Nagasaki, debido a la dificultad en preparar el material radiactivo, pero había una 3ª en curso, solo faltaba el suficiente material fisionable, posteriormente se hizo detonar en Bikini). Por otro lado, la increíble suma de USD $200.000.000 gastados en el proyecto no se habría justificado si no se hubiese hecho volar una ciudad japonesa.

Albert Einstein quien había escrito la carta a Roosevelt advirtiendo de los trabajos nazis sobre cuestiones nucleares, expresó que se habría quemado los dedos con los que escribió dicha carta ya que alentó a los EE.UU. a la puesta en marcha de proyecto Manhattan.

Otros argumentan que Japón había estado tratando de rendirse desde hacía dos meses, pero Harry Truman se negaba, insistiendo en que sólo aceptaría una rendición absolutamente incondicional (algo que no pudo conseguir), pero de todos modos la prensa mundial presenció el momento en que Truman pidió la rendición; a partir de entonces, pasaron 11 días desde la detonación de la primera bomba sin recibir una rendición por parte nipona, inmediatamente después de la primera bomba tampoco se manifestó una rendición, por lo cual 48 h después se detonó la 2ª bomba.

Una última razón que quiere justificar el uso de estas bombas nucleares es la demostración de fuerza ante la U.R.S.S., en lo que comenzaba a ser la Guerra Fría, tras el fin de la guerra en Europa. Con dicha demostración de fuerza los EE.UU. estarían avisando a la Unión Soviética: cualquier intromisión, más allá de los límites marcados como nuevas fronteras en Europa, del poderoso Ejército Rojo encontraría esta destructiva arma como oposición.

Tras el ataque atómico, Hiroshima fue reconstruida como una ciudad en memoria de la paz. El gobierno japonés continuó pidiendo la abolición de las armas atómicas y a mayor escala por la paz mundial. EE.UU. nunca pidió disculpa alguna por el ataque, basándose en que Japón tampoco pidió disculpas por el ataque sin aviso de Pearl Harbor (del que este ataque nuclear fue la represalia), a pesar de que la diferencia de muertes entre ambos ataques es de varios cientos de miles.

El 6 de agosto de 1995 (en la conmemoración hubo mucha más gente que en otros años) decenas de miles de personas acudieron a Hiroshima por el 50º aniversario del bombardeo nuclear a esta ciudad. En 2005, siguen existiendo personas con enfermedades y problemas físicos que vienen determinados por la bomba atómica y por sus efectos radiactivos.

Inmediatamente después de los bombardeos, recién acabada la guerra, las encuestas demostraron que más del 80% de los estadounidenses estaban de acuerdo con los lanzamientos de las bombas atómicas. La versión oficial fue que aquellas bombas habían posibilitado el fin de la guerra y ahorrado muchas vidas japonesas y americanas. Entonces nada se sabía de los intentos de Japón para rendirse, ni de posturas cercanas al gobierno estadounidense que, conociendo las consecuencias de la bomba, recomendaban invitar a una delegación japonesa para presenciar la prueba y así apreciaran sus efectos o lanzarla sobre una zona de Japón deshabitada.

Conforme fueron apareciendo documentos fue creciendo la postura que contradecía las tesis oficiales. Sesenta años después las dos posturas siguen enfrentadas: los que comparten las tesis oficiales y justifican la decisión de Truman y los que desmienten las tesis oficiales y critican la decisión de Truman (estos últimos llamados revisionistas por los primeros).

Ambas posturas son apoyadas por diversos historiadores. Y, también, ambas posturas cuentan con el testimonio y las valoraciones de protagonistas de los dos países: EE.UU. y Japón.

En el momento de los bombardeos regían las leyes internacionales para tiempos de guerra firmadas en La Haya en 1899, 1907 y la ley sobre la guerra aérea firmada en 1923.

Estos artículos se reiteran en la revisión de 1907.

En 1927 en artículo XXII queda como sigue: Queda prohibido el bombardeo aéreo con motivo de aterrorizar a la población civil, así como la destrucción de sus propiedades y la agresión a los no combatientes.

Artículo XXIV 1.- El bombardeo aéreo es legítimo solamente cuando está dirigido a un objetivo militar, es decir, objeto del cual su destrucción o inutilización constituiría una ventaja en la contienda.

2.- Tal bombardeo es legítimo solamente cuando está dirigido exclusivamente en los objetivos siguientes: fuerzas militares, construcciones militares; establecimientos militares o depósitos; fábricas y centros importantes que se acredite trabajan para el ejército fabricando armas, munición o suministros militares; líneas de la comunicación o transporte usados con propósitos militares.

3.- Se prohíbe el bombardeo de ciudades, pueblos, aldeas, viviendas o edificios no inmediatamente próximos a las operaciones militares terrestres. En los casos donde los objetivos especificados en el párrafo 2 estén situados de modo que sea imposible diferenciar a la población civil de la instalación militar, el avión debe abstenerse de bombardear.

4- En las inmediaciones de las operaciones militares terrestres, el bombardeo de ciudades, pueblos, aldeas, viviendas o edificios con la condición legítima de que allí se concentran efectivos militares, se efectuará teniendo respeto al peligro que representa para la población civil.

El presidente de los Estados Unidos a los gobiernos de Francia, de Alemania, de Italia, de Polonia y de su majestad Británica, 1 de septiembre de 1939.

En aquel tiempo, los bombardeos sobre Hiroshima y Nagasaki ya tenían la consideración de crímenes contra la humanidad. La consideración de si acortaron o no la contienda es irrelevante: los contendientes en una guerra no gozan de derechos ilimitados y las vidas de la población civil es un bien que hay que preservar por encima de cualquier consideración. Aun así, el acto de lanzar las bombas, aunque es considerado por muchos como crimen de guerra, contra la humanidad y genocidio, sigue hasta la fecha sin ser realmente condenado o castigado.

Tampoco valen los atenuantes, porque en los crímenes contra la humanidad no existen los atenuantes. Hoy, todos los esfuerzos de la comunidad internacional van encaminados a que actos parecidos no se repitan.

Al principio



Robert Oppenheimer

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Julius Robert Oppenheimer (22 de abril de 1904–18 de febrero de 1967) fue un físico estadounidense y el director científico del proyecto Manhattan, el esfuerzo durante la Segunda Guerra Mundial para ser de los primeros en desarrollar la primera arma nuclear en el Laboratorio Nacional de Los Álamos, en Nuevo México, Estados Unidos.

Conocido coloquialmente como "El padre de la bomba atómica" pese a que comparte ese mérito con su principal mentor, Enrico Fermi, Oppenheimer expresó su pesar por el fallecimiento de víctimas inocentes cuando las bombas nucleares fueron lanzadas contra los japoneses en Hiroshima y Nagasaki. Al terminar la guerra, fue el jefe consultor de la recién creada Comisión de Energía Atómica y utilizó esa posición para apoyar el control internacional de armas atómicas y para oponerse a la carrera armamentista nuclear entre los Estados Unidos y la Unión Soviética. Sus actitudes frecuentemente provocaron la ira de los políticos hasta el punto que en 1954 se le despojó de su nivel de seguridad, perdiendo el acceso a los documentos militares secretos de su país. Poco a poco, su capacidad de influir fue disminuyendo, pero continuó dando charlas y trabajando en física. Diez años más tarde, el Presidente de los Estados Unidos, Lyndon B. Johnson lo condecoró con el Premio Enrico Fermi en un intento de rehabilitarlo políticamente.

Robert Oppenheimer nació en Nueva York el 22 de abril de 1904, hijo de Julius S. Oppenheimer (un adinerado importador textil que había emigrado de Alemania hacia los Estados Unidos en 1888) y de Ella Friedman (una artista). Estudió en el Ethical Culture Society School (Los Oppenheimer eran descendientes de judíos pero ellos eran no practicantes). Durante toda su vida fue un estudiante muy versátil, con buena aptitud tanto para las ciencias como para las artes. Entró en la Universidad Harvard con un año de retraso debido a un ataque de colitis. Durante ese año, viajó con un profesor de literatura ya jubilado para recuperarse en Nuevo México. Regresó bien recuperado compensando su retraso de un año graduándose Summa Cum Laude en sólo tres años en Química.

Durante sus estudios en Harvard, Oppenheimer se interesó en la física experimental en la asignatura de termodinámica dictada por el profesor Percy Bridgman, y como para la época no había en los Estados Unidos centros de física experimental de clase mundial, se le sugirió continuar sus estudios en Europa. Fue aceptado como estudiante de postgrado en el famoso Laboratorio Cavendish de Ernest Rutherford. La poca destreza de Oppenheimer en el laboratorio lo hizo comprender que su fuerte era la física teórica, no la experimental. En 1926 partió hacia la Universidad de Göttingen para estudiar bajo la supervisión de Max Born. Göttingen era entonces uno de los principales centros en física teórica en Europa, y Oppenheimer hizo amistad allí con otros estudiantes famosos como Paul Dirac y a la edad de 22 años, obtuvo su doctorado en Göttingen, Oppenheimer era conocido por ser un estudiante que aprendía muy rápidamente.

El Proyecto Manhattan era el nombre en clave de un proyecto de investigación llevado a cabo durante la Segunda Guerra Mundial por los Estados Unidos con ayuda parcial del Reino Unido y Canadá. El objetivo final del proyecto era el desarrollo de la primera bomba atómica. La investigación científica fue dirigida por el físico Julius Robert Oppenheimer mientras que la seguridad y las operaciones militares corrían a cargo del general Leslie R. Groves. El proyecto se llevó a cabo en numerosos centros de investigación siendo el más importante de ellos el Distrito de Ingeniería Manhattan situado en el conocido actualmente como Laboratorio Nacional Los Álamos.

El proyecto agrupó a una gran cantidad de eminencias científicas (física, química, ciencias informáticas). Dado que tras los experimentos en Alemania previos a la guerra se sabía que la fusión del átomo era posible y de que los nazis estaban ya trabajando en su propio programa nuclear no costó reunir a todas aquellas mentes brillantes que eran también pacifistas e izquierdistas en su mayoría. Exiliados judíos muchos de ellos, hicieron causa común de la lucha contra el fascismo aportando su grano de arena a la causa: conseguir la bomba antes que los alemanes.

El primer ensayo atómico exitoso ocurrió en el desierto de Alamagordo, en Nuevo México. El artefacto se llamó Trinity y se trataba de una bomba-A de plutonio del mismo tipo que Fat Man que sería lanzada sobre Nagasaki días después. En la actualidad este lugar está marcado por un monolito cónico negro de silicio resultado de la fusión de la arena bajo el efecto del calor provocado por la explosión.

En la carrera por la bomba nuclear, los alemanes tenían el Proyecto Uranio y los soviéticos la Operación Borodino.

En Göttingen, Oppenheimer publicó muchas contribuciones importantes a la entonces recién desarrollada mecánica cuántica, particularmente, un artículo muy conocido sobre la llamada Aproximación de Born-Oppenheimer, que separa el movimiento nuclear del movimiento electrónico en el tratamiento matemático de las moléculas. En septiembre de 1927, regresó a Harvard como joven experto en física matemática y miembro del Consejo de Investigación Nacional estadounidense, y desde principios de 1928 fue profesor en el Instituto Tecnológico de California (Cal. Tech.). Estando allí, recibió múltiples ofertas de diversas Universidades y aceptó un puesto de profesor asistente en física en la Universidad de California en Berkeley, compatible con su puesto en Cal. Tech. Según sus palabras, Berkeley "era un desierto," y paradójicamente un lugar sembrado de oportunidades. Cada primavera, Oppenheimer enseñaba en Cal. Tech. para mantenerse al día con la investigación en su área. Oppenheimer entabló amistad con Linus Pauling y habían planeado trabajar juntos en investigación, pero esto nunca se concretó.

Oppenheimer fue amigo y trabajó estrechamente con el físico experimental Ernest O. Lawrence y su grupo pionero en trabajos con el ciclotrón, ayudando a comprender los nuevos datos experimentales que producían con sus equipos en el Laboratorio de Radiación.

A Oppenheimer se le atribuye el haber fundado la escuela estadounidense de física teórica; era reputado por su eclecticismo, su interés por los idiomas, la filosofía oriental y la elocuencia y claridad con la cual pensaba. Pero tuvo también una vida turbulenta, y sufrió períodos de depresión. Una vez escribió a su hermano: Necesito más la física que los amigos. Era un hombre alto, delgado, fumador continuo, que a veces olvidaba comer durante sus períodos de concentración individual. Algunos de sus amigos pensaban que Oppenheimer tenía tendencias auto destructivas y en varias ocasiones sus colegas se preocuparon por su melancolía e inseguridad. Siendo estudiante en Cambridge, una vez viajó en vacaciones a París para encontrarse con su amigo Francis Ferguson y mientras le narraba su frustración con la física experimental repentinamente se le acercó y trató de estrangularlo. Ferguson lo detuvo con facilidad, pero el incidente dejó convencido a Ferguson de sus profundos problemas psicológicos. Oppenheimer desarrolló numerosas afecciones, probablemente en un intento de convencer a su entorno y posiblemente a sí mismo de su propia importancia. Tenía un fuerte poder de convencimiento en su trato personal, pero de gran timidez en público. Sus colegas tendían a dividirse en dos campos: Aquellos que admiran su genialidad y aquellos que veían en sus actos posturas pretenciosas e inseguras. Sus estudiantes están casi todos en el primer grupo, generalmente adoptando sin darse cuenta gestos y hasta la forma de caminar y hablar.

Oppenheimer realizó investigaciones importantes en astrofísica, física nuclear, espectroscopía y teoría cuántica de campos. Su contribución más conocida, realizada como estudiante de post-grado, es la aproximación de Born-Oppenheimer ya mencionada. También realizó contribuciones importantes en la teoría de la lluvia de rayos cósmicos y realizó trabajos que condujeron más adelante a descripciones del efecto de túnel cuántico. A finales de la década de 1930, fue el primero en escribir trabajos que sugerían la existencia de lo que hoy se llaman agujeros negros. En 1930 escribió un trabajo que esencialmente predecía la existencia del positrón (que había sido postulado por Paul Dirac), una formulación que sin embargo no llevó hasta el final debido a su escepticismo sobre la validez de la ecuación de Dirac. Aún para los expertos, los trabajos de Oppenheimer fueron considerados difíciles de entender. Oppenheimer era aficionado de utilizar técnicas matemáticas elegantes pero extremadamente complicadas para demostrar principios físicos. En algunos casos se le han encontrado algunos errores matemáticos, probablemente debido a la precipitación.

A pesar de esto, muchos (entre ellos el físico Luis Álvarez) han sugerido que si Oppenheimer hubiera vivido lo suficiente como para ver sus predicciones sustentadas por experimentos, hubiera ganado un Premio Nobel por su trabajo en el colapso gravitacional, relacionado con las estrellas de neutrones y los agujeros negros.

Durante la década de 1920, Oppenheimer se mantuvo alejado de los acontecimientos del mundo. En algún momento afirmó no haberse enterado de la crisis financiera de 1929 sino al tiempo (Oppenheimer en lo personal no tenía muchas preocupaciones financieras debido a su herencia familiar). Fue solamente al relacionarse con Jean Tatlock, hija de un profesor del literatura de Berkeley, en 1936, que se interesó en la política. Al igual que muchos intelectuales de la década de 1930 apoyó las ideas comunistas y, gracias a su capital heredado (más de 300.000 dólares, cantidad enorme en la época), podía financiar muchos esfuerzos políticos de izquierda. La mayoría de estos aportes estuvieron dedicados a financiar recolecciones de fondos a favor de los republicanos en la Guerra Civil Española y otras actividades anti-Fascistas; Nunca se inscribió oficialmente en el Partido Comunista de los Estados Unidos (su hermano Frank sí lo hizo, en contra de la opinión de Robert), aunque historiadores como Gregg Herken afirman haber encontrado evidencias de que Oppenheimer tuvo relaciones con el partido comunista en las décadas de 1930 y 1940. En noviembre de 1940, se casó con Katherine Puening Harrison, una estudiante radical de Berkeley, y en mayo de 1941 tuvieron a Peter, su primer hijo.

Cuando empezó la Segunda Guerra Mundial, Oppenheimer se involucró fuertemente en los esfuerzos para desarrollar una bomba atómica que ya ocupaba mucho del tiempo y equipamiento del Laboratorio de Radiación de Ernest Lawrence, en Berkeley. En 1941, Lawrence, Vannevar Bush, Arthur Compton y James Conant intentaban que el Comité Uranio establecido por el presidente Franklin Delano Roosevelt en 1939, les asignara el proyecto de la bomba, porque opinaban que avanzaba con demasiada lentitud. Invitaron a Oppenheimer para que asumiera el trabajo de cálculo sobre los neutrones, tarea a la que se avocó con pleno vigor, renunciando a lo que llamó sus «vagabundeos izquierdistas» para dedicarse a sus deberes (aunque todavía tenía muchos amigos y estudiantes bien radicales). Cuando el ejército de EE.UU recibió la jurisdicción sobre el esfuerzo de la bomba, ahora bautizado el Proyecto Manhattan, el director del proyecto Gral Leslie R. Groves (quien había terminado recientemente la dirección de la construcción del Pentágono) nombró a Oppenheimer director científico del proyecto, una acción que produjo sorpresa a muchos. Groves conocía los problemas potenciales de seguridad ligados a Oppenheimer, pero lo consideró como el mejor hombre para dirigir un equipo diverso de científicos y que no estaría afectado por sus tendencias políticas anteriores.

Una de las primeras acciones de Oppenheimer fue albergar una escuela de verano sobre la teoría de las bombas en las instalaciones del proyecto en Berkeley, reuniendo físicos europeos y sus propios estudiantes. Este grupo que incluía a Robert Serber, Emil Konopinski, Felix Bloch, Hans Bethe, y Edward Teller, se ocuparon de calcular qué hacía falta hacer, y en qué orden, para construir la bomba. Cuando Teller expuso la remota posibilidad que la bomba generaría calor suficiente para encender la atmósfera, (un evento que pronto demostró Bethe que era imposible), Oppenheimer estuvo tan preocupado por esa posibilidad que se reunió con Arthur Compton en Michigan para discutirla. Al mismo tiempo, las investigaciones del proyecto se adelantaban en muchas universidades y en muchos laboratorios por todo el país, planteando problemas tanto para la seguridad como para la cohesión del proyecto. Oppenheimer y Groves decidieron que necesitaban un laboratorio centralizado y secreto. Buscando un sitio, Oppenheimer propuso una región de Nuevo México no muy lejos de su rancho. En una meseta cerca de Santa Fe, la capital de Nuevo México, se construyó rápidamente el laboratorio de Los Álamos, un grupo banal de cuarteles rodeados de lodo. Ahí consiguió Oppenheimer reunir un grupo de los más brillantes físicos de la época, incluyendo a Enrico Fermi, Richard Feynman, Robert R. Wilson, y Victor Weisskopf así como Bethe y Teller. Allí nació la segunda hija de Oppenheimer, Katherine (llamada Toni), en 1944.

Se organizó un gran revuelo (rápidamente silenciado por las autoridades militares) cuando, en 1947, en una entrevista sobre su trabajo, a la pregunta de porqué no se había probado la bomba de Uranio (como la de Hiroshima) previamente (la del desierto de los Alamos fue de Plutonio, gracias a los disparadores de Von Ardenne capturados en un submarino alemán), este contestó "No había nada que probar, los alemanes ya lo habían hecho antes, solo teníamos que usarla y ya está".

Mientras tanto, a Oppenheimer lo investigaban el FBI y el departamento de seguridad interna del Proyecto Manhattan por sus anteriores asociaciones izquierdistas. También lo siguió un agente del FBI durante un viaje inesperado a California en 1943 para encontrar a su ex-pareja, Jean Tatlock. En agosto de 1943, Oppenheimer le comunicó a agentes de seguridad del Proyecto que uno de sus amigos con contactos comunistas, había solicitado secretos nucleares a tres de sus alumnos. Presionado acerca del asunto en reuniones posteriores con el General Groves y agentes de seguridad, identificó al amigo como Haakon Chevalier, profesor en Berkeley de literatura francesa. A Oppenheimer le pedirían declaraciones relacionadas con el «incidente Chevalier» y muchas veces prestó declaraciones contradictorias y equívocas, diciéndole a Groves que Chevalier se había puesto en contacto con sólo una persona, y que dicha persona fue su hermano, Frank. Pero Groves, consciente de la importancia de Oppenheimer para las metas de los aliados, no lo podía retirar del proyecto a pesar de este comportamiento sospechoso.

Según su hermano, al momento exclamó simplemente —It worked. (Funcionó.) La noticia de la prueba exitosa fue comunicada con urgencia al presidente Harry S. Truman, a quien esta información le podía servir para afianzar su posición en la Conferencia Potsdam, sobre el futuro de la Europa de la posguerra, que pronto tendría lugar.

Una vez desarrollada el arma, y contando con el material incautado en alemania los científicos administradores no estaban de acuerdo en cuanto a si usarla y cómo hacerlo. Inicialmente, Lawrence se opuso al uso de la bomba en contra de personas vivas, argumentando que una mera demostración bastaría para convencer al gobierno japonés que sería inútil continuar la guerra. Oppenheimer y muchos de los consejeros militares discrepaban fuertemente en cuanto a esta evaluación. Oppenheimer temía que si se anunciase donde podía ocurrir tal demostración, el enemigo pudiera trasladar a la región a los prisioneros de guerra o a otros escudos humanos. Según otros físicos, incluyendo a Teller y a Leó Szilárd, el usar el arma en un área civil sería una atrocidad. Se hizo circular una petición en los laboratorios de Los Álamos y Oak Ridge rogando que no se usara la bomba por inmoral e innecesaria. Oppenheimer se opuso a la petición y advirtió a Szilard y Teller que no debían entorpecer el proyecto. De todos modos, no queda claro cuánto le importaron al gobierno y a las fuerzas armadas estadounidenses las opiniones de los científicos sobre el arma que habían creado.

El 6 de agosto de 1945, la bomba de uranio Little Boy (muchachito) fue lanzada sobre la ciudad de Hiroshima, Japón. Tres días después, la bomba de plutonio Fat Man (hombre gordo) se lanzó sobre Nagasaki. Las bombas mataron a centenares de miles de civiles instantáneamente y a muchos más en los días y meses siguientes.

Al orgullo que sintió Oppenheimer después de la exitosa prueba Trinity pronto lo reemplazó el sentimiento de culpabilidad y horror, aunque nunca dijo que se arrepintió de hacer el arma. Durante su única visita a Japón después de la guerra, en 1960, un periodista le preguntó si sintió algún remordimiento por desarrollar la bomba. Bromeó Oppenheimer —No es que no me sienta mal. Sólo es que no me siento peor hoy de lo que me sentía ayer.

Ver también Bombardeos nucleares de Hiroshima y Nagasaki.

Repentinamente, Oppenheimer se convirtió en portavoz nacional por la ciencia y emblema de un nuevo tipo de poder tecnocrático. La física nuclear se hizo una fuerza grande mientras todos los gobiernos del mundo empezaron a darse cuenta del poder estratégico y político asociado a las armas nucleares y sus horrendas consecuencias. Como muchos científicos de su generación, opinó que la seguridad de las bombas nucleares vendría sólo de algún tipo de organismo transnacional (como la recién creada Organización de las Naciones Unidas) que pudiera iniciar un programa para parar una carrera de armamentos nucleares.

En cuanto se creó la United States Atomic Energy Commission (Comisión de Energía Atómica de EE.UU, AEC) en 1946 como una agencia civil controlando las investigaciones y armas nucleares, Oppenheimer fue nombrado presidente de su General Advisory Committee (Comité Asesor General, GAC) y dimitió de su cargo como director de Los Álamos. Desde ese puesto dio consejos sobre varios asuntos nucleares, incluyendo el patrocinio de los proyectos, la construcción de los laboratorios, e incluso la política internacional- aunque no siempre se pusieron en práctica los consejos del GAC. El Plan Baruch de 1946, que exigió la internacionalización de la energía atómica, provino en parte de las opiniones de Oppenheimer, aunque para su consternación incluyó muchos elementos adicionales que mostraron claramente que su meta fue simplemente impedir a la Unión Soviética conseguir una bomba propia, en vez de fomentar un duradero mecanismo internacional de control. La Unión Soviética rechazó el plan, sin sorprender a los observadores, y Oppenheimer se dio cuenta de que una carrera de armamentos era inevitable debido a la desconfianza entre los EE. UU y la URSS.

En 1947 salió de Berkeley por problemas con la administración durante la guerra, según dijo, y se hizo el director del Institute for Advanced Study (Instituto para el Estudio Avanzado) en Princeton, Nueva Jersey. Más tarde tuvo el antiguo puesto de Albert Einstein de alto profesor de la física teórica.

Mientras todavía era presidente del GAC, Oppenheimer presionó con vigor para el control internacional de armamentos y para el patrocinio de la ciencia fundamental, e intentó influir en la política contra una carrera de armamentos acalorada. Cuando el gobierno debatía sobre realizar un programa intensivo para desarrollar un arma basada en la fusión nuclear -la bomba termonuclear- Oppenheimer al principio recomendó que no, aunque había favorecido desarrollar un arma así en los primeros días del Proyecto Manhattan. En parte lo impulsaron las razones éticas, creyendo que tal arma se podía usar solamente contra los civiles, causando millones de muertos. Pero también lo impulsaron razones prácticas. Como a la época no existía ningún diseño factible de una bomba termonuclear, Oppenheimer opinaba que sería mejor gastar los recursos creando una gran fuerza de armas de fisión. A pesar de su consejo, el presidente Harry Truman anunció un programa intensivo después que la Unión Soviética probó su primera bomba atómica en 1949. Oppenheimer y otros colegas del GAC adversarios del proyecto, sobre todo James Conant, se sintieron rechazados personalmente y consideraron retirarse del comité. Se quedaron, aunque sus opiniones sobre la bomba termonuclear se conocieron bien.

La primera bomba termonuclear de verdad, nombrada Ivy Mike, se probó en 1952 y produjo 10.4 megatones, una fuerza 650 veces más grande que la de las armas desarrolladas por Oppenheimer durante la Segunda Guerra Mundial.

En su papel como consejero político, Oppenheimer se ganó muchos enemigos. El FBI dirigido por J. Edgar Hoover había estado siguiendo sus actividades desde antes de la guerra, cuando mostró simpatías comunistas como profesor radical. Estaban deseando proporcionar a los enemigos políticos y profesionales de Oppenheimer pruebas incriminatorias sobre vínculos comunistas.

Entre estos enemigos estaba incluido Lewis Strauss, un comisionado de la AEC que por mucho tiempo había albergado resentimiento contra Oppenheimer, tanto por su actividad contra la bomba de hidrógeno como por haberle humillado ante el Congreso algunos años antes. Strauss y el senador Brien McMahon, autor en 1946 de la Ley de Energía Atómica (Atomic Energy Act), secundados por Edward Teller, el formulador de la acusación, impulsaron al presidente Eisenhower a revocar la credencial de seguridad de Oppenheimer. Esto llegó tras la controversia sobre si algunos de los alumnos de Oppenheimer, incluyendo a David Bohm, Joseph Weinberg y Bernard Peters, habían sido comunistas en la época en que habían trabajado con él en Berkeley. El hermano de Oppenheimer, Frank Oppenheimer, fue obligado a testificar ante el Comité de Actividades Anti-Americanas, donde admitió haber sido miembro del Partido Comunista en los 30, pero rechazó dar los nombres de otros miembros. A consecuencia de esto Frank fue despedido de su puesto universitario, y al no poder encontrar trabajo en el campo de la física, terminó como ranchero en Colorado.

En 1953, Oppenheimer fue acusado de ser un riesgo para la seguridad y el presidente Eisenhower le pidió su renuncia. Oppenheimer se negó y solicitó una auditoría para evaluar su lealtad, y que mientras tanto su credencial de seguridad quedara en suspenso. Las comparecencias públicas que siguieron se centraron en los pasados vínculos comunistas de Oppenheimer y en su asociación durante el Proyecto Manhattan con científicos sospechosos de desleales o comunistas. Uno de los elementos clave en este proceso fue el testimonio anterior de Oppenheimer sobre su amigo Haakon Chevalier, que él mismo confesó haber fabricado. De hecho, Oppenheimer nunca había hablado sobre ello a Chevalier, y el testimonio había llevado a Chevalier a perder su empleo. Edward Teller, con el cual Oppenheimer había estado en desacuerdo sobre la bomba de hidrógeno, testificó contra él, provocando las iras de la comunidad científica y la práctica expulsión de Teller de la ciencia académica. Muchos importantes científicos, así como destacadas figuras del gobierno y de las fuerzas armadas, testificaron a favor de Oppenheimer. Las incoherencias de su testimonio y su comportamiento errático en sus comparecencias convencieron a algunos de que no era de confianza y representaba un posible riesgo para la seguridad. La credencial de seguridad de Oppenheimer fue revocada.

Durante su comparecencia, Oppenheimer testificó de buena gana sobre el comportamiento izquierdista de muchos de sus colegas científicos. El historiador Richard Polenberg ha especulado que si la credencial de Oppenheimer no hubiera sido anulada (de todos modos hubiera caducado en cosa de unos días), hubiera sido recordado como uno que "dio nombres" para salvar su reputación, un "chivato". Tal como sucedió, Oppenheimer fue visto por la mayor parte de la comunidad científica como un mártir del McCarthismo, un liberal ecléctico que fue injustamente atacado por enemigos belicistas, símbolo de la sustitución de la creatividad científica académica por el militarismo.

Privado de poder político, Oppenheimer continuó dando clases, escribiendo y trabajando en la física. Recorrió Europa y Japón, dando charlas sobre la historia de la ciencia, el papel de la ciencia en la sociedad, y la naturaleza del universo. En 1963, a instancias de muchos de los amigos políticos de Oppenheimer que habían alcanzado poder, el presidente John F. Kennedy concedió a Oppenheimer el Premio Enrico Fermi como un gesto de rehabilitación política. Edward Teller, ganador del premio el año anterior, también había recomendado que lo recibiera Oppenheimer. Poco más de una semana después del asesinato de Kennedy, su sucesor, el presidente Lyndon Johnson, entregó el premio a Oppenheimer, "por contribuciones a la física teórica como profesor y originador de ideas, y por el liderazgo del laboratorio de Los Alamos y del programa de energía atómica durante años críticos". Oppenheimer dijo a Johnson: "Pienso que es posible, señor presidente, que haya necesitado de cierta caridad y cierto coraje para conceder este premio hoy. Ello podría significar un buen augurio para el porvenir de todos". La rehabilitación implicada por el premio era sólo simbólica, pues Oppenheimer siguió careciendo de credencial de seguridad, y no iba a tener efectos en la política oficial, pero el premio vino con una dotación de 50.000 dólares.

En sus últimos años Oppenheimer continuó su trabajo en el Instituto de Estudio Avanzado, reuniendo intelectuales a la altura de sus capacidades y de varias disciplinas para resolver las preguntas más pertinentes de la época actual. Sus conferencias en Estados Unidos, Europa y Canadá fueron publicadas en muchos libros. A pesar de todo, pensó que el esfuerzo tuvo un efecto mínimo en la política real.

Se dice que después de la auditoría de seguridad de 1954 Oppenheimer fue "como un animal herido", y empezó a retirarse a una vida más sencilla. En 1957, adquirió un terreno en playa Gibney, en la isla de Saint John, en las Islas Vírgenes de los Estados Unidos. Construyó una residencia vacacional sencilla, donde pasaría las vacaciones, usualmente varios meses por vez, con su esposa Kitty. Oppenheimer también pasaría bastante tiempo navegando con su esposa. A su muerte, la propiedad fue heredada por su hija Toni, quien la legó "al pueblo de St. John como parque público y área recreativa". En la actualidad, el gobierno de las Islas Vírgenes ha creado un centro comunitario allí, que puede ser arrendado. La playa es conocida coloquialmente hasta hoy como "Playa Oppenheimer" .

Robert Oppenheimer falleció por cáncer de garganta en 1967. A su funeral asistieron muchos de sus asociados científicos, políticos y militares. Sus cenizas fueron esparcidas en las Islas Vírgenes de los Estados Unidos.

Hans Bethe's "Biographical Memoirs" contiene también la bibliografía completa de las publicaciones científicas de Oppenheimer.

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Otto Hahn

Otto Hahn

Otto Hahn, (Fráncfort, Alemania 8 de marzo de 1879- † 28 de julio de 1968) fue un químico alemán que ganó el Premio Nobel de Química en 1944.

Nació en Fráncfort del Meno y estudió química en Marburg y en Munich. Tras recibir su doctorado en filosofía en 1901, trabajó en la universidad de Marburg; en 1904 pasó a Londres y al año siguiente a Montreal, para finalmente establecerse en Berlín en 1906. Recibió el Premio Nobel de Química en 1944 por sus trabajos pioneros en el campo de la radiactividad.

Junto a Lise Meitner y Otto von Baeyer, desarrolló una técnica para medir los espectros de la desintegración beta de isótopos radiactivos; para su fortuna este logro fue reconocido y le aseguró el puesto de profesor en el Instituto de Química Kaiser-Wilhelm de Berlín en 1912. En 1918, junto con Meitner, descubrió el protactinio. Cuando Meitner huyó de la Alemania nazi en 1938, él continuó el trabajo con Fritz Strassmann en la dilucidación del resultado de bombardeo del uranio con los neutrones térmicos. Comunicó sus resultados a Meitner quien, en colaboración con su sobrino Otto Roberto Frisch, los interpretó correctamente como evidencia de la fisión nuclear (una frase acuñada por Frisch). Una vez que la idea de la fisión fue aceptada, Hahn continuó sus experimentos y demostró las cantidades enormes de energía que la fisión inducida con neutrones podría generar para uso pacífico o para la guerra.

Al transcurrir la Segunda Guerra Mundial, Otto Hahn estuvo entre los científicos alemanes puestos bajo vigilancia por el programa aliado ALSOS, que lo incluyó en el proyecto alemán de energía nuclear para desarrollar una bomba atómica (su sola conexión era el descubrimiento de la fisión, él no trabajó en el programa). A Hahn le fue concedido el premio Nobel de Química en 1944, pero en la ceremonia de entrega el presidente del comité Nobel para Química anunció: "El profesor Hahn nos ha informado que estima deplorable asistir a esta ceremonia." Fue apresado por los británicos, quienes buscaban información sobre el esfuerzo alemán fallido de desarrollar una bomba atómica.

En la era de la posguerra Hahn destacó como un firme opositor al uso de armas nucleares. Se propuso en diversas ocasiones que los elementos 105 y 108 de la tabla periódica se llamasen Hahnium en honor de Hahn, pero ninguna de estas propuestas fue aprobada. Sin embargo, uno de los pocos buques mercantes de propulsión nucleares del mundo, el Otto Hahn, fue bautizado así en su honor.

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Guerra del Pacífico (1937-1945)

Hirohito, Emperador del Japón.

La Guerra del Pacífico tuvo lugar en el Océano Pacífico, sus islas y en Asia Oriental, entre 1937 y 1945. En la actualidad, muchos japoneses usan el término "Guerra del Pacífico" (太平洋戦争, Taiheiyō Sensō), mientras que otros emplean Gran Guerra de Asia Oriental (大東亜戦争, Dai Tō-A Sensō).

En 1937, Japón reinició su expansión por China, iniciándose la Segunda Guerra Sino-japonesa. Después de librar dos batallas con la Unión Soviética, con resultados adversos, Japón ocupó la Indochina, colonia francesa, buscando finalizar la larga contienda en China. El Reino Unido, los Estados Unidos y otras naciones con intereses en la región respondieron imponiendo un embargo económico que amenazaba con asfixiar al pequeño país. Después de fallidas negociaciones, Japón atacó simultáneamente, sin previa declaración de guerra, a territorios controlados por los Estados Unidos, el Reino Unido, Tailandia y Holanda en diciembre de 1941.

El ataque japonés no logró acabar con la Armada estadounidense en el Pacífico, aunque la debilitó. El Japón logró conquistar las Filipinas, Malasia, Birmania, las Indias Orientales Holandesas, Hong Kong y emprendió una ofensiva en el Océano Índico en 1942. El avance japonés se detuvó ese mismo año, luego de las derrotas en la batalla del Mar del Coral y la batalla de Midway, esta última con resultados desastrosos para el Japón.

En los siguientes años, Japón continuó lanzando ofensivas en China, sin obtener la rendición del gobierno de Chiang Kai-shek. Los británicos probaron al mismo tiempo ser incapaces de recuperar Birmania, pero lograron detener un ataque de japoneses e hindúes nacionalistas contra la India Británica.

El avance estadounidense por el Pacífico logró forzar una gran batalla naval conocida como la batalla del Mar de las Filipinas, donde la Armada nipona sufrió pérdidas irreparables, que fueron explotadas en la batalla del Golfo de Leyte. Desde entonces la superioridad naval estadounidense en el Pacífico fue indiscutible.

Para 1945, los aliados habían recuperado Birmania, Nueva Guinea, Borneo, las Filipinas, las Islas Aleutianas y ocupado territorio japonés, Iwo Jima, y ambos bandos se preparaban para prestar batalla en las grandes islas niponas. El lanzamiento de las bombas atómicas en agosto de 1945 coincidió con la invasión soviética de Manchuria, controlada por Japón desde 1933.

Japón se rindió el 15 de agosto de 1945, renunciando a todas sus colonias.

La Guerra del Pacífico significó la caída del Imperio Japonés, convirtió a Estados Unidos en la primera potencia del Pacífico, inició el declive anglo-francés en el sudeste de Asia, y debilitó el gobierno nacionalista en China, que fue reemplazado luego por el gobierno comunista de Mao Zedong. La Unión Soviética conservó el control de sus territorios en el Lejano Oriente y luego participó en la división de Corea.

Los combatientes fueron Japón por un lado, y las potencias Aliadas de la Segunda Guerra Mundial, incluyendo a China, los Estados Unidos, el Reino Unido (y su India colonial), México, Australia, Filipinas, Holanda y Nueva Zelanda por el otro. La Unión Soviética rechazó un temprano ataque japonés en 1939, y permaneció neutral hasta el primer bombardeo atómico sobre Hiroshima.

Tailandia fue convencida tras el inicial ataque japonés a unirse a su bando. La Alemania Nazi y la Italia fascista también eran aliados de Japón, y unidades testimoniales de sus Armadas operaron en el Pacífico entre 1940 y 1945.

Japón vivió un proceso de modernización acelerado a partir de la Era Meiji que le llevó de ser un país feudal de economía agraria bajo el Shogunato Tokugawa, a convertirse en la mayor potencia industrial de Extremo Oriente, en apenas 60 años. Este ritmo brutal creó un desfase entre el nivel tecnológico del país y sus costumbres, plasmado perfectamente en su sistema político; a pesar de ser nominalmente una democracia parlamentaria, el Ejército y la Marina eran dirigidos por los ministros de Guerra y Marina (que debían ser obligatoriamente generales o almirantes retirados o en activo), los cuales no estaban sujetos a la autoridad del Primer Ministro, sino directamente a la del Emperador. Los militares, por tanto, constituían un poder fáctico al margen del control de los políticos civiles, que solo contaban con la asignación de presupuestos como medida de presión, e intervenían activamente en la vida política del país. De las 29 personas que recibieron el cargo de Primer Ministro durante el periodo 1885 - 1945, 15 eran almirantes o generales retirados o en activo (durante el periodo 1932 - 1945 fueron 8 de 11).

Esta anómala situación, combinada con el paso de un ejército permanente a otro reclutado (lo que obligaba a dar instrucción militar a todos los jóvenes del país), favoreció la progresiva militarización de la sociedad japonesa; el ejército y la marina, escasamente controlados por el poder civil, definían sus propios objetivos y se peleaban por los recursos presupuestarios disponibles, pero ambos coincidían en su desprecio a la clase política. Se formaron grupos de opinión enfrentados dentro de las fuerzas armadas (el revolucionario Kōdōha y el llamado Tōseiha, respaldado el segundo por el emperador) que llevaban una "política paralela" a la del gobierno. Japón, un conjunto de islas con gran cantidad de población pero falta de recursos naturales, entró en el siglo XX con el firme propósito de imitar el sistema económico de las potencias occidentales, incluyendo el colonialismo, como forma de mantener su propio desarrollo, y volvió sus ojos hacia el continente asiático.

En 1894 Japón, que ya hacía tiempo que se disputaba la península de Corea con el Imperio Chino, inició la Primera Guerra Sino-japonesa con un ataque por sorpresa sin previa declaración de guerra. Para sorpresa de todos, el pequeño Imperio de Japón aplastó a las fuerzas del mastodóntico Imperio Chino, forzando un tratado de paz que le supuso la cesión de Taiwán, de las Islas Pescadores y de Liao-dong. La Rusia Imperial intentó limitar el dominio local de la emergente potencia: subvencionó el pago de las deudas de guerra chinas con Japón y, apoyada por Alemania y Francia, humilló a Tokio e impuso la restitución de Liao-dong a China.

Rusia y Japón se vieron desde ese momento implicadas en la lucha por la influencia en la parte noroeste de China. Rusia obtuvo la concesión para la construcción del ferrocarril Transmanchuriano, y aumentó su presencia militar en el sector con la creación de una base naval en Port Arthur, en la parte sur de la península de Liao-dong. La política rusa se encaminaba a desarrollar su influencia sobre toda Manchuria y Corea. Japón se inquietó e intentó en un principio negociar una repartición de áreas de influencia en Manchuria, aunque sin éxito. De modo que en 1904 la Marina Imperial Japonesa atacó y destruyó (de nuevo sin previa declaración de guerra) la flota rusa estacionada en Port Arthur. Japón estaba bien preparado, dominaba los mares de la zona en conflicto y sus bases estaban cerca de la zona. Por el contrario, Rusia estaba minada por tensiones internas, dirigida en el este por un mando incompetente e incapaz de asegurar un enlace eficaz con el oeste, ya que el Transiberiano era su única vía terrestre, por lo que no pudo plantar cara. La Guerra Ruso-japonesa terminó en 1905 con un armisticio que humilló a Rusia y dejó Liao-dong en manos de Japón, junto con la mitad meridional de la isla Sajalín y la preeminencia absoluta sobre Corea. En 1914, Japón declaró la guerra a Alemania, consiguiendo al final de la Primera Guerra Mundial las posesiones alemanas del Océano Pacífico septentrional.

En la década de los 30 la posición política de los militares en Japón era cada vez más dominante. El poder político estaba controlado por los grupos de presión dentro del Ejército y la Armada, hasta el punto de que ocurrieron varios golpes de estado y atentados por parte de cadetes y oficiales jóvenes del Ejército y la Marina contra ministros y altos cargos que estorbaban los intereses de las camarillas militares. Estas acciones llegaron a costar la vida incluso de un Primer Ministro en 1932, lo que supuso el final a todos los efectos de cualquier intento de controlar al ejército desde el gobierno: la clase política era consciente de que simplemente emitir en público una opinión desfavorable hacia las fuerzas armadas significaba arriesgarse a morir a manos de un ultranacionalista en un arranque de patriotismo.

En 1931, usando como casus belli unos supuestos incidentes transfronterizos, Japón invadió Manchuria, que convirtió en 1932 en Manchukuo, estado independiente bajo protectorado japonés, junto con Jehol. Las críticas internacionales por esta acción llevaron a Japón a retirarse de la Sociedad de Naciones al año siguiente.

Esta tensión creciente se convertiría en una guerra abierta el 7 de julio de 1937, cuando tropas japonesas estacionadas en Manchuria se enfrentaron al ejército de la República de China en las cercanías del Puente de Marco Polo, unos veinte kilómetros al oeste de Pekín. Esta batalla comenzó porque las tropas japonesas creían erróneamente que uno de sus hombres había sido hecho prisionero por los chinos. Japón exigió disculpas formales a China, lo cual fue rechazado por el hombre fuerte de China en aquellos momentos, Chiang Kai-shek, que ordenó al ejército luchar contra los japoneses en el norte y el 14 de agosto mandó a la fuerza aérea del ejército chino a bombardear los barcos de la marina japonesa anclados frente a las costas de Shanghái.

La violenta reacción china provocó la movilización del ejército japonés que en poco tiempo había logrado hacerse con el control de la región de Pekín y Tianjin en el norte y atacaron la bahía de Hangzhou en el sur.

La guerra abierta con Japón puso fin a los intentos de Chiang Kai-shek de unificar el país. Ante el avance japonés, el gobierno del Kuomintang se vio obligado a abandonar la capital Nanjing, replegándose hacia el interior, primero a la ciudad de Wuhan y, después, a la ciudad interior de Chongqing, lugar remoto desde el cual parecía difícil llevar a cabo una contraofensiva.

El ejército japonés ocupó la mayor parte de la franja costera oriental de China, controlando los principales centros de producción económica. Al régimen títere de Manchukuo se sumaron otros tres regímenes títeres, uno en Mongolia Interior, que los japoneses querían separar de China como habían hecho con Taiwán y Manchuria, y otros dos regímenes títeres en Pekín y Nanjing. En esta última ciudad las tropas japonesas entraron el 13 de diciembre de 1937 desencadenando una campaña de extraordinaria violencia contra la población civil, la llamada masacre de Nanjing, en la que murieron miles de personas (las estimaciones varían desde unas 20.000 a 200.000 víctimas, según las fuentes).

La invasión japonesa supuso también el final de la persecución a la que el gobierno del KMT había sometido al Partido Comunista de China. El estado de crisis nacional forzó la colaboración entre el KMT y el Partido Comunista. Aunque Chiang Kai-shek era al principio reacio a esta colaboración con el Partido Comunista, tuvo que aceptarla a raíz del incidente de Xi'an, cuando el mariscal Zhang Xueliang, militar favorable a una alianza entre el KMT y el Partido Comunista que controlaba la región de Shaanxi, detuvo a Chiang Kai-shek en Xi'an, manteniéndolo prisionero hasta que aceptó el establecimiento de un frente común entre el KMT y los comunistas para defenderse frente a la agresión japonesa.

La invasión japonesa permitió así al Partido Comunista reagruparse en su base norteña de Yan'an, ciudad desde la cual controlaban una parte de Shaanxi y de Mongolia Interior, así como la totalidad de Gansu y Ningxia. Muchos intelectuales afines al Partido Comunista, como la escritora Ding Ling, se unieron a los comunistas en Yan'an, mientras el régimen debilitado de Chiang Kai-shek mantenía un control tenue sobre el sur de China desde la capital provisional de Chonqqing.

Los Estados Unidos y el Reino Unido reaccionaron ante las acciones militares de Japón en China imponiendo un embargo de metal en bruto seguido por uno de petróleo, una congelación de bienes y el cierre del Canal de Panamá para naves japonesas. Las negociaciones diplomáticas alcanzaron su punto culminante con la Nota de Hull el 26 de noviembre de 1941, el cual fue descrito por el primer ministro Hideki Tōjō como un ultimátum. El embargo petrolero era especialmente peligroso para Japón, pues carecía de recursos petroleros propios.

Los líderes japoneses decidieron que sólo les quedaban tres opciones: ceder ante las demandas de los Estados Unidos y el Reino Unido y retirarse de China, esperar que la escasez de petróleo debilitara a sus fuerzas, o aumentar las dimensiones del conflicto e intentar adquirir las fuentes de petróleo del Sudeste asiático. Finalmente se decidieron por esta última opción.

Los japoneses estaban tremendamente impresionados con la Batalla de Tarento del Almirante Andrew Browne Cunningham, donde unos cuantos biplanos Swordfish ingleses lanzaron una ofensiva desde un portaaviones mucho más cercano a los objetivos que la base principal británica en Alejandría, inhabilitando a la mitad de la flota italiana y forzando su retirada a Nápoles.

Yamamoto envió una delegación naval a Italia, que concluyó que una versión más grande y mejor soportada que la brillante maniobra de Cunningham podría forzar a la flota estadounidense a retirarse hasta California, dando tiempo para alcanzar la "Gran Esfera de Co-Prosperidad del Sudeste Asiático" — lo que implicaría tomar el control de las reservas petroleras de las Indias Orientales Holandesas, que permitiría incrementar la capacidad defensiva. Más importante aún, la delegación regresó a Japón con el secreto de los torpedos de poca profundidad que los ingenieros de Cunningham habían ideado.

En el verano de 1941, Japón creó y probó en secreto torpedos que podían ser lanzados desde las aguas poco profundas de Pearl Harbor. Los esfuerzos dieron como resultado el torpedo Tipo 95, que causó la mayoría de los daños a las naves estadounidenses. Los técnicos de armas japoneses también produjeron bombas especiales de penetración de blindaje, al incorporar aletas en proyectiles navales de 14 y 15 pulgadas. Lanzadas desde 10.000 pies (~ 3000 m), serían capaces de penetrar las cubiertas blindadas de los destructores y cruceros estadounidenses amarrados en Pearl Harbor.

Durante el año 1941 las relaciones diplomáticas entre Japón y Estados Unidos eran tensas, ya que el presidente Franklin Delano Roosevelt había bloqueado los suministros petrolíferos a Japón y había congelado todos los créditos japoneses en los Estados Unidos.

En ese momento, Alemania estaba luchando contra Rusia y Hitler propuso que Japón atacase Siberia y acorralar así a los rusos. Pero los japoneses desconfiaban de su aliado alemán, y Japón quería atacar Estados Unidos para asegurarse una mejor posición ante la creciente hegemonía alemana.

En la mañana del ataque, la estación de radar "Opana Point" del Ejército estadounidense detectó a la fuerza japonesa, pero la alerta fue confundida con la prevista llegada de aviones estadounidenses B-17 y fue descartada. Algunos navíos comerciales pudieron haber informado de tráfico "inusual" de radio. Numerosos aviones estadounidenses fueron derribados a medida que el ataque se aproximaba; al menos uno de ellos transmitió por radio una alerta algo incoherente. Otras alertas estaban aún siendo procesadas o en espera de confirmación cuando comenzó el ataque. El ataque a Pearl Harbor empezó a las 7:53 del 7 de diciembre, hora de Hawai, es decir, a las 3:23 del 8 de diciembre, hora de Japón. Los aviones japoneses atacaron en dos oleadas; un total de 353 aviones llegaron a Oahu. La primera oleada era conducida por Mitsuo Fuchida.

Los vulnerables aviones torpederos encabezaron la primera oleada de 183 máquinas, aprovechando los primeros momentos de sorpresa para atacar lo que se esperaba fueran portaaviones y acorazados, mientras que los bombarderos atacaban en picado las bases aéreas estadounidenses en Oahu, comenzando por Hickam Field, la más grande, y Wheeler Air Field, la principal base de aviones de caza. Los 170 aviones de la segunda oleada atacaron Bellows Field y Ford Island, una base aeronaval y de infantería de marina en el centro de Pearl Harbor. La única oposición provino de aviones P-36 Hawk y P-40 Warhawk que realizaron 25 salidas y del fuego de la artillería naval antiaérea.

Noventa minutos después de iniciarse, el ataque había concluido. Habían perdido la vida 2.403 estadounidenses, entre ellos 68 civiles, muchos de ellos alcanzados por proyectiles antiaéreos que cayeron sobre Honolulú, y otros 1.178 habían sido heridos. Dieciocho navíos habían sido hundidos, incluyendo cinco acorazados.

La mayoría de los 188 aviones norteamericanos que fueron destruidos y de los 155 que fueron dañados, recibieron los impactos en tierra. Los ataques a los barracones mataron a más pilotos. El fuego amigo derribó varios aviones. Entre los japoneses 55 pilotos y nueve tripulantes de submarino sucumbieron durante el ataque. De los 441 aviones de Japón (350 de los cuales tomaron parte en el ataque) se perdieron 29 durante la batalla (nueve en la primera oleada y veinte en la segunda) y otros 74 fueron dañados por fuego antiaéreo desde tierra. Más de veinte de los aviones que aterrizaron a salvo en los portaaviones eran irreparables.

Al día siguiente, el Congreso de los Estados Unidos declaró la guerra a Japón, siendo el único voto en contra el de Jeanette Rankin. Los Estados Unidos estaban iracundos por el ataque y porque no habían recibido una notificación de ruptura de relaciones previa, considerando ambas acciones como traicioneras. Roosevelt firmó la declaración de guerra el mismo día, refiriéndose al anterior como "una fecha que vivirá en la infamia" al dirigirse a la sesión conjunta del congreso. Continuando la intensificación de la movilización militar, el gobierno de los EE.UU. comenzó a adoptar una economía de guerra.

El ataque japonés fue un gran error estratégico para el Eje porque introducía un nuevo país a los Aliados. Además, los japoneses tuvieron que librar una guerra contra una coalición de naciones encabezada por los Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda, Inglaterra, India y China. Las fuerzas navales entre los dos bandos eran de potencia similar.

El 8 de diciembre de 1941, pocas horas después del ataque a Pearl Harbor, Japón exigió el derecho de trasladar tropas a través de Tailandia a la frontera malaya. Los japoneses desembarcaron en Bangkok y varios lugares a lo largo de la costa este de Tailandia meridional, donde se enfrentaron al ejército tailandés por seis a ocho horas antes que el ejército tailandés determinara que hubiera sido imposible defender el reino. Poco más tarde se concedió a Japón libre tránsito y el 21 de diciembre de 1941, Tailandia y Japón firmaron una alianza con un protocolo secreto en el cual Tokio acordaba ayudar a Tailandia a recuperar territorios perdidos a las potencias coloniales, Gran Bretaña y Francia, y Tailandia acordaba dar asistencia a Japón en su guerra contra los aliados.

Después de invadir Tailandia, los japoneses continúan expandiéndose. Conquistaron muchas islas del Pacífico e invadieron Malasia en ese entonces colonia británica. El 15 de febrero de 1942 los japoneses ocuparon la gran base naval de Singapur, la base estaba muy bien preparada para un bombardeo naval, pero los japoneses realizaron un bombardeo terrestre. Esta conquista dejó a las fuerzas aliadas sin ningún dique de carena entre Australia y Hawaii.

Los japoneses, que ya dominaban una amplia área en la zona del Pacífico, pensaban en conquistar Australia.en mayo de 1942, Una flota nipona avanzó y tomó el puerto de Tulagi (Islas Salomón), y una segunda fuerza, superior a la primera, avanzaba hacia el sureste de Nueva Guinea. esta flota fue interceptada por buques de exploración estadounidenses y comenzó la Batalla del Mar del Coral. Varios aviones americanos, salieron de sus portaaviones para bombardear a la flota japionesa. Japón perdió 3.500 hombres, 2 destructores, 2 portaaviones, numerosos buques y 100 aviones; Estados Unidos sufrió la pérdida de 65 aviones, 1 portaaviones y 1 destructor, y la pérdida de 540 soldados.

La batalla del Mar del Coral fue la primera batalla de la Historia en la que combatieron directamente portaaviones en ambos bandos, así como la primera en la que las unidades navales nunca se vieron directamente ni estuvieron al alcance de su armamento artillero.

Japón continuó su avance por el pacífico sobre la isla de Midway. La flota aliada utilizó una máquina especial para decodificar las señales navales japonesas e interceptar un mensaje ultrasecreto. Así se enteraron del plan enemigo que consistía en bombardear la isla de Midway. Mientras los japoneses atacaban la isla con bombarderos, la flota aliada atacó por sorpresa a la japonesa y hundió muchos de sus barcos.

Los japoneses perdieron cuatro portaaviones, un crucero pesado, 260 aviones y 3.052 hombres. Estados Unidos perdió un portaaviones, un destrucctor, 154 aviones y 250 hombres.

Las fuerzas terrestres japonesas continuaron avanzando en las Islas Salomón y en Nueva Guinea. Se enfrentaron a un inexperto batallón australiano que fue vencido con facilidad. Pero la marina aliada y 16.000 soldados de Estados Unidos asaltaron el 7 de agosto de 1942 la isla de Guadalcanal en las Islas Salomón, entonces ocupada por Japón. También fueron asaltadas simultáneamente las islas de Florida, Tulagi, Gavutu y Tanambogo.

Los japoneses estaban construyendo un aeropuerto en la isla, desde el cual podrían mandar aviones e interceptar las rutas marítimas entre EE. UU. y Australia. Los estadounidenses, australianos y neozelandeses decidieron atacar y tomar el aeropuerto antes de que estuviera terminado. Gracias al factor sorpresa, tomaron el aeropuerto casi sin oposición, finalizando las obras y bautizándolo con el nombre de Henderson Field. Pero lo que parecía una fácil victoria se complicó: los japoneses contraatacaron, y esta vez los sorprendidos fueron los aliados, que perdieron varios buques (de hecho, el 8 de agosto de 1942 los aliados sufrieron la mayor derrota naval de la guerra, después de Pearl Harbour, al perder 4 cruceros pesados en la Batalla de la isla de Savo) y vieron interrumpidas sus rutas de suministros a la isla, aunque consiguieron conservar el aeropuerto, lo que, a la larga, acabaría siendo decisivo para su victoria.

Unas treinta mil personas murieron en Guadalcanal. El infructuoso intento japonés de recuperar el aeropuerto acabó costándoles cerca de 24.000 muertos. Los 6.000 restantes fueron soldados aliados. No todos los muertos fueron de heridas de guerra: muchos de ellos murieron debido a la malaria y otras enfermedades tropicales. En este sentido, las tropas aliadas contaron con la ayuda de un mejor equipo médico.

Pero en los finales del 1942, los Aliados, al mando del General Douglas MacArthur tomaron las playas de Nueva Guinea en la batalla de Buna y Gona. Los japoneses se retiraron a los montes del centro de la isla.

En marzo de 1943, la Junta de Jefes de estado mayor de E.E.U.U. aprobó el plan estratégico de Douglas MacArthur, conocido como Operación Cartwheel, cuyo objetivo era capturar la base principal japonesa en Rabaul a base de ocupar posiciones estratégicas para usarlas como bases avanzadas. Durante 1944 se modificó el plan general a fin de sobrepasar Rabaul y dejar sitiadas a las fuerzas japonesas fortificadas allí. Inicialmente la mayoría de las fuerzas de tierra eran australianas, pero se incorporó al teatro de operaciones una cantidad cada vez mayor de fuerzas norteamericanas, incluyendo el Sexto Ejército de los E.E.U.U. (también conocido como Fuerza Alamo), y más adelante el Octavo Ejército.

Los japoneses invadieron Birmania en 1942 e hicieron acuerdos con Aung San y su ejército Birmano, que creció espectacularmente y cambió varias veces de nombre por intereses japoneses, que además adiestraron muchas unidades de éste. Los japoneses ordenaron a Ba Maw formar un gobierno para declarar independiente a Birmania. Todo era ilusión y Ba Maw una marioneta y Aung San se vio desilusionado y buscando ayuda comunista. Aung San movilizó a su ejército y en contacto con los Aliados a través de los británicos, propició la revuelta de marzo de 1945 contra los japoneses.

Estados Unidos continuó avanzando por las filipinas hasta llegar a la Isla de Leyte. Allí encontraron a la flota japonesa que intentaron repeler o destruir la flota aliada que se disponía a invadir Leyte. Aunque los japoneses emplearon tácticas kamikaze de un modo organizado, los Aliados consiguieron una contundente victoria frente a una muy inferior en número Armada Imperial Japonesa, prácticamente deshabilitándola para el resto de la guerra.

La desproporción existente entre el números de aviones empleados por ambos bandos, la calidad de los mismos - claramente a favor de los Estados Unidos en 1944 -, además de la falta de pilotos experimentados en el bando japonés, marcaron decisivamente el resultado de la batalla.

Los japoneses sufrieron bajas de 10.000 hombres, 4 portaaviones, 3 acorazados, 6 cruceros y 12 destructores; mientras que Estados Unidos perdió 3.500 soldados, 1 portaaviones, 1 crucero 2 portaaviones de escolta y 3 destructores.

Los Estados Unidos habián liberado casi todas las islas del pacífico y estaban decididos a entrar en Japón. Pero los cazas americanos no podían volar desde las Islas Marianas hacia Tokio no tenían más de 3.000 kilómetros de autonomía. En la Isla de Iwo Jima los japoneses poseían radares que podían detectar el vuelo de los Cazas estadounidenses. El 9 de octubre de 1944, el mando de Estados Unidos acordó tomar medidas para invadir Iwo Jima, así se conseguiría eliminar los radares y se contaría con un aeropuerto para utilizarse como escala para carger combustible y para aterrizajes de emergencia.

La flota nipona había sido destruída en la Batalla del Golfo de Leyte por lo que Japón no podía oponer resistencia por mar y la rendición era inminente. No obstante Japón quería llegar a un acuerdo de paz cediendo territorios, pero sin alterar la divinidad del emperador. Sin embargo, el objetivo final de los Estados Unidos era lograr la rendición incondicional de su oponente.

Antes de que se produjera la invasión, la isla estuvo sometida a bombardeos por mar y aire durante tres meses. A pesar de este ataque, aún había algunos japoneses firmemente atrincherados en fortificaciones subterráneas, excavadas en el blando suelo volcánico.

La batalla de Iwo Jima tuvo lugar entre el 19 de febrero y el 26 de marzo de 1945. Más de 6.766 soldados de infantería de Marina de Estados Unidos murieron con el fin de arrebatar la isla a los japoneses; a su vez 18.000 japoneses murieron defendiendo la isla.

Los Aliados continuaron su avance hasta la Isla de Okinawa, la mayor de las islas Ryukyu (al sur de las cuatro grandes islas de Japón). Los japoneses no podían ofrecer resistencia a la avanzada aliada y realizaron un ataque suicida contra la flota americana llamado Operación Ten-Go. El acorazado japonés Yamato, el mayor del mundo, junto con otras nueve naves de guerra japonesas, embarcaron desde Japón para realizar un ataque suicida contra las Fuerzas Aliadas que estaban luchando en la batalla de Okinawa. Las fuerzas japonesas fueron interceptadas y destruidas casi en su totalidad por la supremacía aérea estadounidense desde sus portaaviones. El Yamato y otros cinco barcos japoneses fueron hundidos.

La batalla, acontecida en la etapa culminante de la guerra, puso en evidencia la resolución de las autoridades japonesas de llevar al extremo los ataques kamikazes para detener el avance aliado hacia el archipiélago japonés llegando al sacrificio de una armada sin protección frente a los ataques aéreos masivos.

Okinawa fue declarado seguro por las fuerzas aliadas el 21 de junio de 1945, después de una aguerrida batalla.

El 10 de marzo de 1945 los aliados bombardearon Tokio pero Japón no tenía intención de rendirse, y, algunos dicen, que ya tenía preparado el contrarresto de la invasión estadounidense, hasta con civiles armados (incluso armas primitivas como herramientas agricolas). El alto mando de Estados Unidos calculó que la invasión costaría cientos de miles de bajas, una cifra inaceptable para un país democratico; por lo que la invasión se seguió posponiendo. Pero en el corazón de Norteamérica se estaba gestando un arma que cambiaría las reglas de la guerra para siempre: la Bomba atómica. que se terminó a tiempo para ser lanzada sobre Hiroshima el 6 de agosto de 1945 causando la muerte de 120.000 personas. A pesar de este colosal ataque y un ultimatum, Japón no dio una respuesta, así que se lanzó otra sobre Nagasaki, tres días después, matando a 50.000 personas. El 14 de agosto de 1945, creyendo que habría una lluvia de bombas nucleares sobre todas sus poblaciones civiles, los Japoneses aceptaron una rendición incondicional.

Hay dos posturas sobre los Bombardeos en Hiroshima y Nagasaki. Algunos argumentan que Japón había estado tratando de rendirse desde hacía dos meses, pero Harry Truman se negaba, insistiendo en que sólo aceptaría una rendición absolutamente incondicional (algo que no pudo conseguir), pero de todos modos la prensa mundial presenciaba el momento en que Truman pedía la rendición, luego de ese momento pasaron 11 días de la detonación de la primera bomba sin recibir una rendición por parte nipona, inmediatamente después de la primera bomba tampoco se manifestó una rendición, por lo cual 48 horas después se detonó la 2ª bomba.

La versión oficial dice que este bombardeo ahorró muertes, ya que una invasión habría costado a EE.UU. un millón de soldados estadounidenses, y muchos más japoneses. Además EE.UU. se justifica al hacer este bombardeo sin antes pedir una rendición por parte nipona, vengándose así de Japón, por haber atacado sin aviso Pearl Harbor y producirles cuantiosas bajas. Se dice también que los japoneses no se hubierán rendido nunca. Y que probablemente hubierán muerto millones de civiles si EE.UU. hubiera tenido que invadir Japón por medios convencionales.

Japón se rindió después de los bombardeos atómicos el 14 de agosto de 1945 aceptando la rendición incondicional que anhelaban los Estados Unidos.

Aquí proclamamos, la rendición incondicional ante las Potencias Aliadas, de los Cuarteles Generales Imperiales y de todas las Fuerzas Armadas Japonesas y de todas las fuerzas armadas bajo el control japonés donde quiera que se encuentren.

Aquí ordenamos a todas las fuerzas japonesas, donde quiera que se encuentren y al Pueblo Japonés, a cesar las hostilidades de aquí en adelante, a preservar y resguardar de daño a los barcos, aviones y la propiedad militar y civil y cumplir con todas las demandas que puedan ser impuestas por el Supremo Comandante de la Potencias Aliadas o por las Agencias del Gobierno Japonés bajo su dirección.

Nosotros aquí ordenamos a los Cuarteles Generales Japoneses a emitir órdenes inmediatamente a los Comandantes de todas las Fuerzas Japonesas y a todas las fuerzas bajo control japonés, donde quiera que se encuentren a rendirse ellos mismos y todas las fuerzas bajo su control, incondicionalmente.

Nosotros aquí ordenamos a todos los oficiales navales, militares y civiles a obedecer y hacer cumplir todas las proclamas, órdenes y directivas emanadas del Comandante Supremo por las Potencias Aliadas, y a cumplir esta rendición y emitir por sí mismo o por su autoridad las órdenes correspondientes y ordenamos a todos los oficiales a mantenerse en sus puestos y continuar sus obligaciones no beligerantes, a menos que sea específicamente relevado por si mismo o por la autoridad.

Nosotros aquí nos comprometemos a nombre del Emperador, del Gobierno Japonés y de sus sucesores, a llevar a cabo todas las provisiones de la Declaración de Potsdam, de buena fe, y a ejecutar cuanta orden y cuanta acción sea emitida por el Comandante Supremo de las Potencias Aliadas, con el propósito de dar efecto al cumplimiento de esta Declaración.

Nosotros aquí ordenamos al Gobierno Imperial Japonés y a los Cuarteles Generales Imperiales Japoneses a liberar inmediatamente a todos los prisioneros de guerra aliados y a los civiles internados actualmente bajo control japonés y a tomar las medidas para su protección, cuidado, mantenimiento e inmediato transporte a los lugares que se indiquen.

La autoridad del Emperador y del Gobierno Japonés de regir al estado estará sujeta al Comandante Supremo de las Fuerzas Aliadas, quien tomara las medidas necesarias que crea conveniente para llevar a efecto los términos de la rendición.

Firmado en la Bahía de Tokio, Japón a las 09:04 en el Segundo día del mes de Setiembre de 1945.

Al término de la guerra, Japón fue ocupado por los aliados. El país fue desmilitarizado; el emperador, aunque continuó en el trono, fue obligado a renunciar a su divinidad y promulgar una nueva constitución, democratizar el país y cambiar el sistema educativo.

Después de una larga crisis de posguerra, Japón fue ayudado económicamente por Estados Unidos, pero no se le dio tanta importancia como a Europa a través del Plan Marshall. Pero poco a poco el país se reconstruyó, la economía empezó a crecer hasta ser uno de los países más industrializados del mundo en los años sesenta y setenta.

A su vez, al caer los grandes imperios como Japón, Alemania e Italia; Estados Unidos quedó como una de las potencias mundiales junto con la Unión Soviética. Este mundo bipolarizado dio origen, años más tarde a la Guerra fría.

La entrada de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial frenó el avance japonés en China. Además, la rendición de Alemania en mayo de 1945 permitió al victorioso Ejército Rojo soviético intervenir en Manchuria el 8 de agosto de ese año, dos días después de la bomba atómica lanzada por los Estados Unidos sobre la ciudad japonesa de Hiroshima y un día antes de la bomba sobre Nagasaki, que forzaría la rendición japonesa y su retirada de Asia continental.

El final de la guerra supuso la salida definitiva de Japón del territorio chino. Manchuria, Taiwán y las zonas ocupadas durante la Guerra Sino-Japonesa volvían a estar bajo soberanía nominal china, y Chiang Kai-shek restablecía el gobierno de Nanjing. Sin embargo, las fuerzas comunistas de Yan'an, muy fortalecidas por los años de guerra y por la intervención soviética en Manchuria, aumentaban su control sobre numerosas zonas de la China rural. La salida de los japoneses dejaba paso así a una guerra civil abierta entre el KMT de Chiang Kai-shek y los comunistas de Mao Zedong.

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