Bélgica

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Publicado por grag 26/03/2009 @ 17:07

Tags : bélgica, europa, internacional

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Bélgica

Bandera de Bélgica

1Antes de 1999, el franco belga. 2También se usa el dominio .eu, al igual que en los demás estados miembros de la Unión Europea.

El Reino de Bélgica (Koninkrijk België en neerlandés, Royaume de Belgique en francés y Königreich Belgien en alemán) o simplemente Bélgica es un país de Europa Noroccidental. Es uno de los miembros fundadores de la Unión Europea cuyas instituciones principales son hospedadas por el país, así como muchas otras organizaciones internacionales, como la OTAN. Bélgica cubre una superficie de 30.528 kilómetros cuadrados con una población de aproximadamente diez millones y medio de personas.

A caballo entre el límite cultural entre la Europa germánica y romance, Bélgica está lingüísticamente dividida. Tiene dos lenguas principales: el 60% de su población, principalmente en la región de Flandes, habla neerlandés, mientras que cerca del 40% habla francés (en la región de Valonia, al sur, y en la Región de Bruselas-Capital, una región oficialmente bilingüe que acoge también una minoría de hablantes de neerlandés). Menos de un 1% de los belgas vive en la Comunidad germanófona, al este del país. A menudo, esta diversidad lingüística lleva a conflictos políticos y culturales, y se refleja en el complejo sistema de gobierno de Bélgica y en su historia política.

Bélgica recibe su nombre del nombre latino de la parte más septentrional de la Galia, Gallia Belgica, cuyo nombre procede de un grupo de tribus celtas, los belgas. Históricamente, Bélgica ha sido parte de los Países Bajos, que también comprenden los actuales Países Bajos y Luxemburgo, y cubrían una región algo mayor que el actual Benelux.

Desde finales de la Edad Media hasta el siglo XVII, fue un floreciente centro de comercio y cultura. Desde el siglo XVIII hasta la Revolución belga de 1830, Bélgica, en aquella época llamada los Países Bajos del Sur, fue el lugar de muchas batallas entre los poderes europeos, y es por ello que se ha ganado los apodos de "el campo de batalla de Europa" o "la cabina de Europa".

La más vieja utilización de los términos Belgae y Belgica que nos llegó está en el De Bello Gallico de Julio César. Divide la Galia que conquistó en tres partes: los galos hablando propiamente, los aquitanos y los belgas. Estos últimos son separados de los galos por el Sena y el Marne. Durante el reinado de Augusto, Marco Agripa divide la Galia en tres provincias y una entre ellas lleva el nombre de Gallia Belgica. Esta última se reorganizará durante Domiciano que lo divide en tres nuevas provincias, un Gallia Belgica y dos Germania. El Gallia Belgica aún más tarde se dividirá en dos: la Belgica Prima et la Belgica Secunda. La actual Bélgica tiene poco que ver con estas antiguas provincias romanas, la mayor parte de su territorio se ubica en Germania Inferior (más tarde llamada Germania Secunda) y en Belgica Secunda.

Estos términos desaparecen completamente casi después de las invasiones bárbaras, subsistiendo sólo bajo la pluma de algunos clérigos. No reaparecen sino hasta la segunda mitad del siglo IX, después de la escisión del imperio de Carlomagno, con la creación de la Lotaringia. Los clérigos del tiempo, más por seguir la moda antigua que otra cosa, utilizan el término Belgica para designar el reino de Lotario II situado entre la Gallia de Carlos el Calvo y la Germania de Luis el Germánico. Las denominaciones Belgae, Belgica, Gallia Belgica desaparecen de nuevo al siglo XII después de la desaparición de la Lotaringia.

Durante los últimos dos milenios, el área que hoy ocupa Bélgica ha experimentado significativos cambios demográficos, políticos y culturales. El primer movimiento de población bien documentado fue la conquista de la región por la República Romana en el siglo I a. C., seguida en el siglo V por los francos germánicos. Éstos establecieron el Reino Merovingio, que pasó a ser el Imperio Carolingio en el siglo VIII. Durante la Edad Media, los Países Bajos estaban fragmentados en pequeños estados feudales. La mayor parte de ellos se unió durante los siglos XIV y XV con la casa de Borgoña, formando los Países Bajos borgoñones. Estos estados ganaron el estatuto de autonomía en el siglo XV y fueron conocidos desde entonces como las Diecisiete Provincias.

La historia de Bélgica se puede distinguir de la de los Países Bajos desde el siglo XVI. La Guerra de los Ochenta Años (1568-1648) provocó la división de las Diecisiete Provincias en las Provincias Unidas al norte y los Países Bajos del Sur al sur. Las provincias del sur fueron gobernadas sucesivamente por los Habsburgo españoles y austriacos.

Hasta la independencia de Bélgica, los Países Bajos del Sur eran un territorio muy codiciado por los conquistadores, y eran el telón de fondo de la mayor parte de las guerras franco-españolas y franco-austriacas durante los siglos XVII y XVIII. Tras las Campañas de 1794 de las Guerras Revolucionarias Francesas, los Países Bajos —que incluían territorios que nunca habían estado bajo dominio de los Habsburgo, como el Obispado de Lieja— fueron invadidos por Francia, terminando con el mando español y austriaco en la región. La reunificación de los Países Bajos como Reino Unido de los Países Bajos tuvo lugar a finales del Imperio Francés, en 1815.

La Revolución belga de 1830 llevó al establecimiento de una Bélgica independiente, católica y neutral, bajo un gobierno provisional. Desde la instalación de Leopoldo I como rey en 1831, Bélgica ha sido una monarquía constitucional y una democracia parlamentaria. Entre la independencia y la II Guerra Mundial, el sistema democrático evolucionó de una oligarquía caracterizada por dos partidos principales, los católicos y los liberales, a un sistema de sufragio universal que ha incluido un tercero, el Partido Laborista, y un papel fuerte para los sindicatos. En sus orígenes, el francés, que era la lengua de la nobleza y la burguesía, era la lengua oficial. Desde entonces, el país ha desarrollado un sistema bilingüe en neerlandés y francés.

En la Conferencia de Berlín de 1885 se acordó en entregarle el Congo al Rey Leopoldo II como posesión privada, llamada Estado Libre del Congo. En 1908, se cedió a Bélgica como colonia, pasándose a llamar Congo Belga. La neutralidad de Bélgica se quebrantó en 1914, cuando Alemania invadió Bélgica como parte del Plan Schlieffen. Las antiguas colonias alemanas de Ruanda-Urundi —que ahora son Ruanda y Burundi— fueron ocupadas por el Congo Belga en 1916. La Sociedad de Naciones las transfirió a Bélgica en 1924. Bélgica fue invadida de nuevo por Alemania en 1940, durante la Blitzkrieg. Estuvo ocupada hasta el invierno de 1944-45, en que fue liberada por las tropas Aliadas. El Congo Belga accedió a la independencia en 1960, durante la Crisis del Congo, mientras que Ruanda-Urundi se independizó en 1962.

Durante el siglo XX, y especialmente desde la II Guerra Mundial, la historia de Bélgica ha estado dominada cada vez más por la autonomía de sus dos comunidades principales. Este periodo ha visto un aumento en las tensiones inter-comunales, y la unión del estado belga se ha puesto a examen. Mediante reformas constitucionales en los años 70 y 80, la regionalización del estado unitario condujo al establecimiento de un sistema federal estructurado en tres niveles, a la creación de comunidades lingüísticas y de gobiernos regionales y a la ratificación de un acuerdo concebido para minimizar las tensiones lingüísticas. Hoy en día, estas entidades federadas sostienen más poder legislativo que el parlamento bicameral nacional, mientras que el gobierno nacional aún controla casi toda la recaudación de impuestos, cerca del 80% de las finanzas de los gobiernos comunitarios y regionales, y el 100% de la seguridad social.

Bélgica es una monarquía federal constitucional, que tras la II Guerra Mundial evolucionó de un estado unitario a una federación. El parlamento bicameral está formado por un Senado y una Cámara de Representantes. El primero es una mezcla de políticos mayores elegidos directamente y de representantes de las comunidades y las regiones; y ademas mientras que la última representa a todos los belgas por encima de dieciocho años en un sistema de representación proporcional. Bélgica es uno de los pocos países en donde votar es obligatorio, y por ello tiene una de las tasas más altas de participación electoral del mundo.

El gobierno federal, nombrado formalmente por el rey, debe tener la confianza de la Cámara de Representantes. Está encabezado por el primer ministro. El número de ministros hablantes de francés y neerlandés es el mismo, como así lo prescribe la Constitución. El Rey o Reina es el Jefe de Estado, aunque tienen prerrogativas limitadas. El poder verdadero se le confiere al primer ministro y a los diferentes gobiernos que gobiernen el país. El sistema judicial está basado en el derecho civil y proviene del Código Napoleónico. El Tribunal de Apelaciones está un nivel por debajo de la Corte de Casación, una institución basada en la Corte de Casación francesa.

Las instituciones políticas de Bélgica son complejas; la mayoría de los poderes políticos están organizados alrededor de la necesidad de representar a las principales comunidades lingüísticas. (Véase más abajo) Los partidos más importantes de cada comunidad pertenecen a tres familias políticas principales: los liberales, los democristianos y los socialdemócratas. Otros partidos importantes, aunque más jóvenes, son los Partidos Verdes y, especialmente en Flandes, los partidos nacionalistas de ultraderecha. Influyen en la política varios grupos de presión, como los sindicatos y la Federación de Empresas de Bélgica.

El rey actual, Alberto II, sucedió al Rey Balduino (Baudouin en francés, Boudewijn en neerlandés) en 1993. Desde 1999, el primer ministro Guy Verhofstadt, del VLD, ha encabezado una coalición de seis partidos, Liberal-Socialdemócrata-Verde, que es llamada con frecuencia "el gobierno arco iris". Éste ha sido el primer gobierno sin los Democristianos desde 1958. Los resultados de las elecciones de 2003 permitieron a Verhofstadt realizar un segundo mandato, liderando una coalición Liberal-Socialdemócrata cuatripartita. En los últimos años, también se ha registrado un constante ascenso del partido flamenco separatista de ultraderecha Vlaams Blok, actual Vlaams Belang.

Un logro significativo de las dos legislaturas consecutivas de Verhofstadt ha sido el hecho de conseguir unos presupuestos equilibrados; Bélgica es uno de los pocos estados miembros de la UE que lo ha hecho. Durante los años 90, esta política se fue aplicando por los sucesivos gobiernos, bajo presión del Consejo Europeo. La debacle del gobierno anterior se debió principalmente a la crisis de las dioxinas, un importante escándalo de intoxicación alimentaria en 1999, que condujo al establecimiento de la Agencia Federal para la Seguridad de la Cadena Alimentaria.

Este acontecimiento resultó en una representación inusualmente grande de los Verdes en el parlamento, y en un mayor énfasis en la política medioambiental durante el primer mandato de Verhofstadt. Una política Verde, por ejemplo, dio lugar a la legislación sobre el abandono de la energía nuclear, que ha sido modificada por el gobierno actual. La ausencia de democristianos en las filas del gobierno ha permitido a Verhofstadt abordar los asuntos sociales desde un punto de vista más liberal y desarrollar nuevas leyes sobre el uso de drogas suaves, el matrimonio del mismo sexo y la eutanasia. Durante las dos últimas legislaturas, el gobierno ha promovido una diplomacia activa en África, se ha opuesto a intervenir militarmente durante la crisis del desarme de Iraq, y ha aprobado una ley sobre crímenes de guerra. Ambos mandatos de Verhofstadt han estado marcados por disputas entre las comunidades belgas. Los puntos más controvertidos son las rutas nocturnas de tráfico aéreo del Aeropuerto de Bruselas-Zaventem y la posición del distrito electoral de Bruselas-Halle-Vilvoorde.

En 1830, Bélgica se separa de Holanda con la que había formado el Reino Unido de los Países Bajos durante quince años. La misma razón por la que Bélgica se independiza tiene sus razones lingüísticas. Es decir, la zona que constituye la Bélgica actual había sido dominada por mucho tiempo por los franceses, por lo que toda la burguesía administrativa flamenca se había afrancesado. Sin embargo, cuando se une la zona a los Países Bajos, la élite administrativa flamenca, mayormente francófona, es destituida y reemplazada por personas neerlandófonas, mayormente venidas de Holanda. Por ello, ya a partir de los primeros años del Reino Unido, la élite administrativa va perdiendo la confianza en el rey y la Unión. Cuando, además, el rey empieza a promulgar medidas proteccionistas contra las industrias meridionales para fomentar el desarrollo industrial de la zona septentrional, también pierde el apoyo de la élite industrial, mayormente valones, y se produce la Revolución Brabantina.

Por aquel entonces, según estima D’Haveloose (2000), Bélgica contaba con 4 millones de habitantes de los que más o menos 2.200.000 hablaban neerlandés y más o menos 1.700.000 hablaban francés. Sin embargo, el nuevo Estado se define a partir de sus inicios como unitario y francófono, aunque la mayoría de la población hablaba neerlandés y que el país constaba de dos partes económica y culturalmente diferentes. Entonces, la política lingüística de la época, no tiene que verse tanto en términos de quién constituía la mayoría sino en términos de que la élite burguesa, que controlaba la política por el sufragio tributario, se expresaba en francés.

Sin embargo, gradualmente los flamencos se van oponiendo a la injusticia lingüística por lo que, en 1889, se adopta la Ley de la Igualdad que estipulaba que el neerlandés y el francés fueran las lenguas oficiales del país. Durante la Primera Guerra Mundial, surge el Movimiento del Frente que quería acabar con el predominio del francés y hacer de Flandes un territorio monolingüe neerlandófono, un proceso que se va llevando a cabo entre el 1932 y el 1968.

El año 1963 es otro momento clave, porque entonces se adoptan unas leyes que dividían el país en zonas lingüísticas. Antes, el censo contaba cuántas personas hablaban francés, neerlandés o alemán en un municipio y el municipio se organizaba en la lengua de la mayoría o en ambas, lo que originaba un aumento de los pueblos francófonos y bilingües.

La división del país en una zona neerlandófona, germanófona y francófona era un asunto muy delicado; surge mucha protesta puesto que (i) en la frontera lingüística convivían los dos grupos lingüísticos y (ii) en el sistema anterior los habitantes tenían el derecho de ser atendidos en las dos lenguas. Para proveer en una solución de esos problemas, en 27 municipios que están en una de las fronteras lingüísticas, se sigue no aplicando el principio de territorialidad. Asimismo, como en seis pueblos flamencos alrededor de Bruselas vivían muchos francófonos, por lo que, antes, la administración era bilingüe, se les dan las mismas facilidades lingüísticas. Entonces, en muchos aspectos, el 1963 no representa muchos cambios sino que entonces se establece una vez por todas el status quo.

Según Peiren (1993) la instauración de esas zonas se va experimentando gradualmente como una contradicción de la estructura unitaria del país por lo que una federalización era necesaria. Además habían surgido partidos políticos flamencos nacionalistas que insistían en la cuestión lingüística, como el Volksunie. Asimismo, en el seno de los partidos políticos nacionales surgían visiones fundamentalmente diferentes, lo que lleva a la organización regional de los mismos. Al mismo tiempo, muchas personas de ambas partes del país estaban convencidas de que sería mejor para todos si ciertos aspectos de la organización estatal fueran regionalizados. Según Willemyns (2002) ese sentimiento se origina por dos factores: (i) durante el siglo XIX y la primera parte del siglo XX es Valonia la que conocía el mayor desarrollo industrial, pero a partir de los años 50-60, Flandes también empieza a desarrollarse industrialmente. Al mismo tiempo, la infraestructura de Valonia, que databa del siglo XIX, necesitaba ser actualizada, lo que genera una recesión de la cual hasta la fecha de hoy la zona no se ha recuperado. (ii) Existían diferencias ideológicas entre ambas partes del país, es decir, mientras que Valonia era claramente socialista (Partie Socialiste), Flandes era la base del poder del partido popular católico democrático (Catholieke VolksPartij). A raíz de esas diferencias, empieza, en 1970 la federalización de Bélgica, un proceso que se va llevando a cabo principalmente entre dicho año y 1993 .

En 1970, la demanda principal de los flamencos es la autonomía cultural, los valones insisten en una autonomía económica para fomentar su economía problemática y garantías de que en la Bélgica federal, su situación demográfica y económica no les marginalizaran. El resultado de esas negociaciones es la creación de tres Comunidades culturales (la neerlandófona, la francófona y la germanófona) y tres Regiones (Flandes, Valonia y la Región capital de Bruselas). Además se incorporan en la Constitución garantías para proteger la minoría francófona. Las reformas del Estado siguientes (1980, 1988 y 1993) extienden las competencias de las Regiones y Comunidades hasta obtener la organización del Estado actual, que queda representada en la Figura.

Los conflictos entre los diferentes órganos se resuelven por el Tribunal de arbitraje. Esta disposición permite un acuerdo entre las diferentes culturas para que puedan convivir en paz.

La Comunidad Flamenca absorbió la Región flamenca en 1980 para formar el gobierno de Flandes. La superposición de los límites de las Regiones y las Comunidades ha creado dos peculiaridades notables: el territorio de la Región de Bruselas-Capital está incluido tanto en la Comunidad francesa como en la flamenca, mientras que el territorio de la Comunidad germanófona está totalmente dentro de la Región Valona. Las regiones flamenca y valona están subdivididas a su vez en entidades administrativas menores, las provincias.

El nivel más alto de esta organización de tres niveles es el gobierno federal, que dirige los asuntos exteriores, las ayudas al desarrollo, la defensa, la policía, la gestión de la economía, el bienestar social, los transportes, la energía, las telecomunicaciones y la investigación científica, además de competencias limitadas en la educación y la cultura, y la supervisión de los impuestos de la autoridades regionales. El gobierno federal controla más del 90 por ciento de todos los impuestos. Los gobiernos de las comunidades son responsables de la promoción de la lengua, la cultura y la educación en la mayoría de las escuelas, bibliotecas y teatros.

El tercer nivel lo constituyen los gobiernos regionales, que gestionan principalmente asuntos relacionados con las tierras y las propiedades, como la vivienda, el transporte, etc. Por ejemplo, el permiso para construir el edificio de una escuela en Bruselas que perteneciese al sistema de educación pública sería regulado por el gobierno regional de Bruselas. No obstante, la escuela como institución quedaría bajo regulación del gobierno flamenco si la lengua principal de enseñanza es la neerlandesa, y bajo el gobierno de la Comunidad francesa si la lengua principal es la francesa.

El territorio de Bélgica tiene una extensión de 30.510 km² y se divide geográficamente en 3 regiones: la planicie costera al noroeste, la meseta central y las altiplanicies de las Ardenas al sureste. Siguiendo el ejemplo de los Países Bajos, la planicie costera ha ganado algunos espacios del Mar del Norte por medio de diques y canales. La meseta central, en el interior, es un área lisa y de poca altitud, que tiene muchos valles fértiles y es irrigada por numerosas vías navegables. Aquí también hay estructuras de un relieve más áspero, como cuevas y pequeñas gargantas.

La región de las Ardenas es más accidentada que las otras dos. Es una meseta densamente boscosa, muy rocosa y no muy apta para el cultivo, que se extiende hasta el norte de Francia. Aquí es donde se concentra la mayoría de la fauna salvaje de Bélgica. En esta región se localiza el punto más alto de Bélgica, la Signal de Botrange, con sólo 694 metros de altitud.

El clima es marítimo templado, con precipitaciones significativas durante todo el año (Clasificación climática de Köppen: Cfb; la temperatura media es de 3°C en enero y de 18°C en julio, y la precipitación media es 65 milímetros en enero y 78 milímetros en julio).

A causa de su elevada densidad de población y a su posición en el corazón de Europa Occidental, Bélgica se enfrenta a serios problemas medioambientales. Un informe de 2003 indicó que el agua de los ríos de Bélgica tenía la peor calidad de Europa, y que se situaba a la cola de los 122 países estudiados.

Bélgica es un país densamente poblado, y se localiza en el corazón de una de las regiones más industrializadas del mundo. Actualmente, la economía belga está orientada hacia los servicios y muestra una naturaleza dual, con una dinámica parte flamenca, siendo Bruselas su principal centro multilingüe y multiétnico con una renta per cápita de las más altas de la Unión Europea, y una economía valona más ruralizada y menos dinámica. Bélgica fue primer país de Europa continental en el que se desarrolló la Revolución Industrial, a comienzos del siglo XIX. Lieja y Charleroi desarrollaron rápidamente una industria minera y acerera, que floreció hasta mediados del siglo XX. Sin embargo, por la década de 1840 la industria textil de Flandes estaba pasando por una aguda crisis y había hambruna (1846-50). Después de la II Guerra Mundial, Gante y Amberes experimentaron una rápida expansión del sector químico y petrolífero. Las crisis del petróleo de 1973 y 1979 causaron una prolongada recesión económica. La industria siderúrgica belga ha sufrido desde entonces por un grave retroceso, y éste ha sido el responsable de inhibir el desarrollo económico de Valonia. En los años 80 y 90, el centro económico del país continuó desplazándose hacia el norte, a Flandes. La industria está concentrada en la poblada área flamenca del norte del país.

A finales de los años 80, la política macroeconómica belga había dado lugar a una deuda gubernamental acumulada de aproximadamente el 120% del PIB. Actualmente, los presupuestos están equilibrados y la deuda pública equivale al 94,3% del PIB (finales de 2005) PDF. En 2004, se estimó la tasa de crecimiento real del PIB en un 2,7% pero se espera que descienda a un 1,3% en 2005.

Bélgica tiene una economía abierta. Ha desarrollado una excelente infraestructura de transportes (puertos, canales, ferrocarriles y autopistas) para integrar su industria con las de los países vecinos. Amberes es el segundo mayor puerto de Europa, por detrás del de Rotterdam. Miembro fundador de la Unión Europea, Bélgica apoya la extensión de los poderes de las instituciones de las UE para integrar las economías de los estados miembros. En 1999, Bélgica adoptó el euro, la moneda única europea, que reemplazó definitivamente al franco belga en 2002. La economía belga está estrechamente orientada hacia el comercio exterior, especialmente productos de alto valor añadido. Las principales importaciones son productos alimenticios, maquinaria, diamantes, petróleo y derivados, sustancias químicas, vestimenta y accesorios y tejidos. Las exportaciones principales son automóviles, comida y productos alimenticios, hierro y acero, diamantes procesados, tejidos, plásticos, productos petrolíferos y metales no ferrosos. Desde 1922, Bélgica y Luxemburgo han constituido un único mercado comercial, con una unión aduanera y monetaria, Unión Económica Belgo-Luxemburguesa. Sus principales socios comerciales son Alemania, los Países Bajos, Francia, el Reino Unido, Italia, los Estados Unidos y España. Bélgica figura en noveno lugar en el Índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas del año 2005.

La densidad de población de Bélgica (342 hab./km²) es una de las más elevadas de Europa, después de la de los Países Bajos y de algunos micro-estados como Mónaco. Las áreas con mayor densidad de población son las que están alrededor de las aglomeraciones de Bruselas-Amberes-Gante-Lovaina —región conocida como el Diamante Flamenco— así como en otros centros urbanos importantes (principalmente Lieja, Charleroi, Brujas, Namur, Mons, Courtrai y Hasselt). La región de las Ardenas es la que tiene menor densidad de población del país. En 2005, la Región Flamenca tenía una población de aproximadamente 6.043.161 habitantes. La seguían Valonia con 3.395.942 y Bruselas con 1.006.749. Casi toda la población es urbana (97,3% en 1999 ). Las ciudades principales (con su población entre paréntesis) son Bruselas (1.006.749 en la ciudad s.s. y unos 2 millones en su aglomeración), Amberes (457.749 en la comuna y 900.000 con su área metropolitana), Gante (230.951), Charleroi (201.373), Lieja (185.574 en el municipio y 600.000 en su aglomeración) y Brujas (117.253).

El neerlandés y el francés que se hablan en Bélgica presentan pequeñas diferencias de vocabulario y de significado con respecto a las variedades de los Países Bajos y Francia. Si bien hoy mucha gente aún puede hablar dialectos del neerlandés, la lengua valona, que antaño fuera dialecto principal de la región de Valonia, solamente se entiende, y cuenta con pocos hablantes, que suelen ser personas mayores. Estos dialectos, junto con otros como el picardo o el limburgués, no se usan en la vida pública.

Cerca del 58 por ciento de la población de Bélgica tiene como lengua materna el neerlandés (lo conoce hasta el 70% de la población, entre ellos un 20% de valones), el 41 por ciento es francófona (el 70% de la población total conoce la lengua francesa, incluido el 60% de los flamencos), y menos del 1 por ciento es germanófona. Bruselas, con el 9% de la población del país, es oficialmente bilingüe (francés y neerlandés).

Desde la independencia, el catolicismo, aun contrarrestado por el librepensamiento y los movimientos francmasónicos, ha tenido un papel importante en la política de Bélgica. La constitución laica permite la libertad de culto, y el gobierno, por lo general, respeta este derecho en la práctica. Según una encuesta realizada en 2001, cerca del 47 por ciento de la población de Bélgica se declara católica, seguida por los que se declaran musulmanes, con un 3,5 por ciento. Una investigación llevada a cabo en 2006 en la región de Flandes —considerada más religiosa que Valonia— mostró que el 55% de los flamencos se identifican como religiosos, y otro 36% cree que Dios es el creador del mundo.

Se estima que el 98 por ciento de la población adulta está alfabetizada. La educación es obligatoria entre los seis y los dieciocho años, pero muchos belgas continúan estudiando hasta los 23 años aproximadamente. En 1999, Bélgica tenía la tercera mayor proporción de jóvenes de 18 a 21 años matriculados en la educación superior de entre todos los países de la OCDE, con un 42 por ciento. Sin embargo, en los últimos años, el principal tema de preocupación es el analfabetismo funcional. En el periodo 1994-1998, el 18,4 por ciento de la población belga carecía de hábitos de lectura. Como reflejo de los conflictos políticos históricos entre el librepensamiento y los sectores católicos de la población, el sistema de enseñanza en cada comunidad se divide en una rama laica controlada por las comunidades, las provincias, o los municipios, y una rama religiosa —en su mayoría católica— subvencionada y controlada tanto por las comunidades como por las autoridades religiosas (en su mayoría diócesis). No obstante, cabe destacar que —al menos en el caso de las escuelas católicas— las autoridades religiosas tienen un poder muy limitado.

La religión más practicada es el catolicismo (75%), seguida del cristianismo protestante (120.000), el islam (36.000) y el judaísmo (38.000). La religión fue precisamente una de las causas que provocaron su independencia de los Países Bajos (un país preponderantemente protestante).

El país es conocido internacionalmente por su cerveza, sus tiras cómicas y sus chocolates. Existen cientos de diferentes tipos de cerveza, siendo su producción considerada por muchos como un arte. Las más conocidas son las trapenses (Duvel,Orval, Chimay, Westmalle, etc) , cervezas lambic (Kriek) y reconocidas cervezas artesanales por su alta calidad como "La Chouffe", "La Binchoise" o "Doele Browers". Lo mismo ocurre con los chocolates, los más conocidos son: Godiva, Côte d'Or, Leonidas... Tintín (Kuifje en neerlandés) es el personaje más conocido del cómic belga.

Lovaina (Leuven en neerlandés y Louvain en francés) es sede a una de las universidades más importantes y antiguas de Europa.

El deporte en Bélgica es muy apreciado, sobretodo con el ciclismo, fútbol y tenis. En el ciclismo, destaca Eddy Merckx, ganador de competencias tradicionales, como el Campeonato del Mundo de ciclismo, el Giro de Italia, la Vuelta a España, el Tour de Francia, y un sinfín de torneos de ciclismo.

En la rama de fútbol, el R.S.C. Anderlecht y el Club Brujas son considerados los dos clubes con más popularidad dentro del país. El Anderlecht es el único club nacional con títulos internacionales (2 Recopas, 2 supercopas europeas y 1 Copa UEFA); mientras que el Brujas es el único club que logró llegar a una final de la Copa de Europa, aunque no llegó a ganarla. La selección nacional es una de las más importantes a nivel continental, logrando un tercer lugar de la Eurocopa en 1972, y un subcampeonato en 1980. En olimpiadas, ganó el bronce en París (año 1900) y el oro en su mismo país, en 1920.

Por el lado del tenis, Kim Clijsters y Justine Henin son las dos tenistas que han alcanzado el número 1 del ránking femenino. Henin ganó 7 torneos de Grand Slam y la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, con un total de 43 títulos entre individuales y dobles.

Al principio



Historia de Bélgica

Reivindicaciones territoriales de Bélgica (en un cartel de 1919)

La historia de Bélgica se divide tradicionalmente en dos grandes episodios. El primero de ellos es aquel que comprende la historia del conjunto de territorios que formaron en el año 1830 el Estado de Bélgica propiamente dicho (pues nunca fue independiente de un modo estable antes de este año). El segundo retoma la sucesión de acontecimientos a partir de esta fecha clave, que supone el nacimiento de Bélgica en tanto que nación independiente política y territorialmente hablando.

Esta historia está ligada a los otros Estados del Benelux. Poco a poco, los diversos Estados situados entre las futuras Francia y Alemania van a ser fusionados en un solo Estado por los Duques de Borgoña. Esta unificación comenzará en 1384 y no finalizará hasta en 1443. Los territorios serán llamados Países Bajos ("Belgica" en latín).

Los vestigios más antiguos de presencia humana en los territorios que conforman la actual Bélgica fueron encontrados en Hallembaye, en los alrededores de la montaña Saint-Pierre, (provincia de Lieja) y datan de hace 800.000 años. Después, en los alrededores del 400.000 a. C. seres humanos se instalan en el río. Del 250.000 al 35.000 a. C., estos territorios son poblados por el Neandertal, sobre todo en las provincias de Lieja y de Namur (hombre de Spy). A partir del 30.000 a. C., el hombre del Neandertal cede su lugar al hombre moderno. No hay que olvidar que a lo largo de las glaciaciones, el nivel del mar estaba mucho más bajo y que por lo tanto el desplazamiento a pie de Bélgica a la actual Inglaterra era totalmente posible. A este respecto, hay vestigios de la época neolítica en Spiennes, donde antaño se hallaba una mina prehistórica de sílex.

Las primeras trazas de la Edad de bronce datan del 1750 a. C. En el 500 a. C., habitadas por los celtas, estas regiones reciben la influencia del mundo mediterráneo y comercian con él. A partir del 150 a. C., aparecen las primeras monedas celtas.

Los "Comentarios sobre la guerra de las Galias" de Julio César (I y II) suponen el pincipio de la historia escrita en esta región. «De todos los pueblos de la Galia, los Belgas son los más bravos». Así decía el general romano acerca de estas tribus que tantos problemas causaron a sus legiones. Julio César justificaba de este modo los cinco años que tuvo que emplear para derrotar a estos guerreros. Estas regiones fueron añadidas tras su conquista a la Gallia, y fueron separadas por el emperador Augusto cuando éste decidió reorganizar la región, denominándolas como Gallia Belgica. Esta provincia imperial era mucho más importante que la Bélgica actual, puesto que también estaba compuesta por el noreste de la Francia actual, desde la Picardía al Franco Condado, así como de todo el oeste de Suiza.Después de que Belgica pasara todo esto, pobladores de Belgica empesaron a reunirse para dar una revelación contra los países que se estaba apoderando de ella. Belgica gana la revolución y así se convierte en un imperio.

La presencia romana aporta cuatro siglos de prosperidad a la región. La seguridad de las fronteras frente a los Germanos estaba asegurada por las legiones y las primeras vías de comunicación son creadas por una parte entre Boulogne-sur-Mer y Colonia, y por otra parte entre Reims y Tréveris. Varias fortalezas son levantadas en la intersección de estos ejes. El latín,empleado por los funcionarios romanos, los mercaderes y los militares, pronto se convierte en la lengua principal, sustituyendo así a los numerosos dialectos celtas. El cristianismo se impone rápidamente en el siglo III luego de la fundación de la diócesis de Tongres.

Después de las grandes invasiones del siglo V, la región se convierte en el corazón del primer reino franco, cuya capital es Tournai. En los alrededores del año 500, Clovis I, rey de los Francos, recibe el bautizo y abandona Tournai para ir a París. El cristianismo masivo debuta en el 630 con el apoyo de los monjes celtas.

Bajo el impulso de Carlomagno, el valle del Mosa adquiere el estatus de centro político y económico del Imperio carolingio. Más tarde, dicho imperio sería dividido entre sus tres hijos mediante el Tratado de Verdún.

La Lotaringia se une al Sacro Imperio romano germánico, y sobre el futuro territorio de Bélgica se desarrollan espacios casi independientes como los condados. Ejemplos son el de Brabante, el de Limburgo el de Luxemburgo, y el de Namur. También forma parte de este grupo el Principado de Liège, hecho que no es igualmente válido para el condado de Flandes, pues en la práctica escapa a la autoridad del rey de Francia.

A partir del siglo X, las ciudades comienzan a desarrollarse, principalmente en el condado de Flandes. La industria de la lana conoce un éxito crucial, y el comercio marítimo llega a su punto más próspero con la Liga Hanséatica. La región se convierte en uno de los motores de la economía europea, junto con Italia. La lana es importada de Inglaterra, con la cual se tejen relaciones que tendrán gran imporancia una vez llegados los conflictos entre los Capetos y la Casa de Plantagenet.

Las principales ciudades son entonces, en el oeste,Brujas, Gante, Ypres y Tournai, y en el país mosano, Huy, Namur, Dinant y Lieja. Sin embargo la tendencia a la urbanización es muy débil: solamente la ciudad de Nivelles se puede considerar urbana. Situadas en el interior del país, las otras ciudades del Brabante como Bruselas, Lovaina y Malinas, habrán de esperar al siglo X para desarrollarse. En esta época, los afluentes del Escalda son navegables y el tráfico comercial entre el Mosa y el Rin aumenta considerablemente.

Hasta en el año 1300, la pujanza económica de las ciudades es alimentada por una coyuntura favorable. No obstante, esta expansión cesa en el siglo XIV a causa de numerosas crisis y epidemisas de peste. La población se estanca y en ciertos casos, disminuye. La mayoría de ciudades no volverá a alcanzar los niveles de población hasta la llegada del siglo XIX.

A partir del final del siglo XIII, varias batallas tienen lugar entre el rey de Francia y las comunas de Flandes, estando los condes en uno u otro lado según les convenía. El 18 de mayo de 1302, la guarnición francesa de Brujas es masacrada durante la revuelta de los Maitines de Brujas y la hueste real es aniquilada el 11 de julio del mismo año por las milicias comunales en la batalla de Courtrai, conocida también como La Batalla de las Espuelas de Oro. Esta batalla es hoy considerada como el nacimiento de la nation flamenca, aunque la Región flamenca actual y el condado de Flandes de la época no se correspondan más que parcialmente. Felipe IV de Francia obtendrá su revancha en la batalla de Mons-en-Pévèle el 18 de agosto de 1304.

Después de la Guerra de los Cien Años, los territorios de la futura Bélgica (con la excepción del principado de Liège) y los Países Bajos actuales pasan a las manos de los duques de Borgoña. Borgoña es desmembrada después de la muerte de Carlos el Temerario en 1477 y los Países Bajos borgoñones son controlados por los Habsburgo. Carlos V nace en el 1500 en Gante, heredero al mismo tiempo de los Habsburgo y del trono español. Él mismo se considera como flamenco y borgoñés. Cuando reparte sus dominios entre su hermano y su hijo, las Diecisiete Provincias de los Países Bajos pasan a ser dominio de la España de Felipe II, y son desde entonces llamadas Países Bajos españoles.

En el siglo XV,luego del enarenamiento del Zwin, pero también por razones económicas y políticas, Amberes sustituye a Brujas como principal puerto de tránsito de la Europa occidental. Amberes se convierte entonces en una capital económica y financiera del noroeste europeo.

Estos disturbios privan a Amberes de su pujanza económica. La ciudad es abandonada por la mayoría de su población, que huye hacia las Provincias Unidas o el Sacro Imperio Romano Germánico. Será algo más tarde cuando Ámsterdam pase a ocupar su lugar.

Por este mismo tratado, la corona de España pasa a los Capetos con Felipe V de España, nieto de Luis XIV. Los Países Bajos del Sur, en este momento bajo el control de la armada neerlandesa, vuelven al poder de los Habsburgo de Austria y se convierten en los Países Bajos austriacos.

Lode Wils en su "Histoire des nations belges" (Historia de las naciones belgas) presenta los Países bajos españoles/austriacos como un estado federal católico gobernado por monarcas extranjeros. Este sentimiento de pertenencia a un estado-nación conducirá a la emergencia de una "Historiografía nacional de los Países Bajos meridionales" y por lo tanto a la Historia de los Belgas (Des Roches en 1782, después Dewez en 1805 y De Smet en 1822).

Este sentimiento "belga" se confirma en 1757 en Viena, cuando el Consejo supremo de los Países Bajos es suprimido (aunque por motivos no nacionales), y es sustituido por una "Oficina Belga" dentro de la cancillería austriaca.

A menudo se recuerda que el término "belga" hace referencia a los Países Bajos del sur, excluyendo el Principado de Lieja. Por lo tanto, en 1792, los patriotas de ese principado y los belgas refugiados en París se reúnen en un "Comité de los Belgas y Liejenses Unidos" (bajo la dirección de Walckiers). Pero pronto los ciudadanos de Lieja terminarán considerándose como belgas durante las sucesivas revoluciones.

El territorio actual de Bélgica comprendría dos países: los Países Bajos del Sur y el principado de Lieja.

La Revolución de Lieja es el periodo comprendido entre los años 1789 y 1795, y que conllevará la desaparición del principado de Lieja tras ocho siglos de existencia.

Según algunos historiadores, la revolución se desarrolló cuando el príncipe-obispo estaba ausente, desde su partida durante la noche del 26 al 27 de agosto del 1789 hasta su vuelta el 12 de febrero de 1791. De acuerdo con esta interpretación, la Revolucíón liejense era la contrapartida de la Revolución Brabanzona en los Países Bajos austriacos, que fracasó.

Según otros, la Revolución de Lieja era el reflejo de la Revolución francesa o incluso una parte de ella. La Revolución en Francia comenzó simúltaneamente en 1789 y bajo este punto de vista la revolución en Lieja continuó después del regreso temporal del príncipe; experimentó una segunda fase con la llegada de las tropas revolucionarias en 1792, y una tercera en 1794 con el segundo retorno de los franceses. La revolución llegó a su fin en 1795 como consecuencia directa de al desaparición del principado y de su incorporación a la República francesa.

En 1789, las reformas políticas y religiosas que quiere imponer el emperador José II provocan una insurrección. Los Estados generales no reconocen su autoridad. Este levantamiento es acompañado por la desintegración de la armada imperial tras la derrota en Turnhout el 24 octubre de 1789. Esta revolución brabranzona provoca el nacimiento de ideas independentistas en diferentes « Estados », y la creación de la Confederación de los Estados belgas unidos el 11 de enero de 1790. La discordia entre los partidos católico y liberal crea un clima inestable que favorece el retorno de las autoridades austriacas. Éstas restablecen su autoridad en octubre del año siguiente.

En esta época, Louis de Potter, un periodista belga del Correo de los Países Bajos, estaba encarcelado en Lille como consecuencia de sus escritos considerados anticlericales y republicanos. Durante varios años escribió desde su celda numerosos escritos divulgados secretamente en las provincias belgas. El profesor Harsin, partícipe de la Revolución brabanzona y profesor en la Universidad de Lieja, tuvo conciencia del advenimiento de la revolución flamenca e hizo posible la puesta en libertad de Louis de Potter, delante de las narices de los austriacos.

Presionado por las poblaciones de Courtrai, Roubaix y de sus alrededores, Louis de Potter fue llevado entonces en carruaje a Bruselas. Allí, cuenta Harsin que la población misma desató a los caballos y tiró desde Gante el carruaje. Mientras era llevado a hombros de los hombros de los revolucionarios y ovacionado como el verdadero jefe de la revolución belga, Louis de Potter pronunció aquella fase que se convertiría en el emblema de los belgas: " La Unión hace la fuerza".

Louis de Potter no dejó de criticar el poder impuesto por terceros en las provincias belgas reunidas. Fue en cierto modo el inventor del "Movimiento liberal social" y fue nombrado a la cabeza de un gobierno provisional en calidad de primer "primer ministro/presidente" belga. Cuando las naciones decidieron nombrar, con el apoyo de las "grandes familias", una familia real reinante, Louis de Potter cayó en desgracia y partió al exilio en Italia desprovisto de todo su poder popular. Allí permanecería el resto de su vida.

Después de esta primera revolución belga, un primer estado independiente sale a la luz. Su bandera consistía en tres franjas horizontales roja, negra y amarilla. Esta bandera volverá a ser utilizada durante la revolución 1830.

En 1792, el principado de Lieja pide, a través de sus patriotas refugiados en París y en los Países Bajos del Sur, la liberación de sus tropas luego de la Batalla de Jemmapes. Los franceses organizan Bélgica bajo la dirección de Louis-Ghislain de Bouteville du Metz, que comienza un pillaje sistemático del país, sobre todo para conseguir financiación para la joven república. Las provincias belgas son reconquistadas temporalmente por Austria en 1793 con la aprobación del pueblo belga, exaltado por los excesos franceses.

En 1794, los Estados belgas vuelven a formar parte de la República francesa el 1 de octubre de 1795 y el Principado de Lieja se convierte definitivamente en «belga» a través de su incorporación en tres departamentos: (Ourthe, Meuse-Inférieure y Sambre-et-Meuse). Esta desaparición será confirmada en 1801 por el Concordato entre Bonaparte y el Papa Pío VII.

Así pues, las reorganizaciones sistemáticas y organizadas por el Directorio se reanudan. Cuando Napoleón se convierte en Cónsul, los « departamentos reunidos » de la futura Bélgica como también una pequeña parte de la República Bátava son integradas en el imperio francés. Estos departamentos se correspondían aproximadamente a los antiguos "estados" de los Países Bajos austriacos, si bien algunos de ellos fueron creados ex nihilo (al igual que los de Limburgo y Ourthe, consecuencias del desmembramiento del ya inexistente Principado de Lieja).

Durante el periodo francés, la Valonia experimenta su propia revolución industrial y emerge como una de las regiones más industrializadas de Europa. El resto de Bélgica, particularmente Flandes, está retrasada en este aspecto.

Bélgica adopta en este momento el conjunto de instituciones de la Revolución francesa: administración, Código Napoleón, presión fiscal en beneficio del Estado, y justicia reformada entre otras. Sin embargo, el pueblo sufre, sobre todo en el ámbito religioso y por culpa de la conscripción. Por lo tanto, en la actual provincia de Lieja, el 6% de la población muere en los campos de batalla (6500 hombres). El uso de las lenguas locales como el flamenco es reprimido y las publicaciones en dicha lengua son prohibidas por la instauración del decreto del 2 thermidor del año II.

El periodo francés llega a su fin en 1815 con la derrota de Napoleón en Waterloo.

El 18 de julio de 1815, el rey promulga una constitución en aras de la fusión de los dos Países Bajos. En el norte, los Estados Generales aceptan por unanimidad. En el sur, dicha votación depende de 1603 notables belgas: 527 van a votar "a favor" y 796 "en contra" (de los cuales 126 votos son por motivos religiosos), El resultado es por lo tanto negativo con un 60% de los votos. Sin embargo, en el recuento de votos 280 abstenciones serán consideradas "a favor", así como los 126 votos "en contra" debidos a cuestiones religiosas . El nuevo resultado es entonces de 933 "a favor" y 670 " contra", de tal suerte que, el 24 de agosto, el gobierno proclama la aceptación de la constitución con un 58%.

Por lo tanto la oposición a los "Holandeses" ya era patente, de tal modo que, el 6 de marzo de 1814, más de un año antes del nacimiento del Reino Unido, un agente británico ya anunciaba que en Bélgica "la casi totalidad de clases de la sociedad (...) rechaza de forma muy contundente Holanda y la Casa de Orange.

En los hechos, la población asiste al restablecimiento de los Países Bajos anteriores a 1581, con la sola diferencia de que ahora se trata de un Estado protestante.

El primer antagonismo es lógicamente religioso, y la situación es inversa a la de 1581. Los 3.5 millones de belgas de las provincias del sur son católico y se hallan inmersos en un estado dirigido por los 2 millones de protestantes de las provincias del norte y por su rey. Además, se decreta la igualdad de religiones: el clérigo católico se siente entonces amenazado y sostiene la oposición en el campo. Dicha oposición está sobre todo acentuada en Flandes, y dirigida por el obispo de Gante. Así pues, al igual que en 1581, la religión será una causa directa de la escisión de los Países Bajos.

El segundo antagonismo es económico: los liberales ya no tienen acceso al mercado francés, mientras que han de subyugarse al libre comercio con Inglaterra y su muy avanzada industria. Por otra parte, el gobierno favorece las inversiones en el norte y el rey llegará incluso a frenar el desarrollo del puerto de Amberes para favorecer a los del norte. Por estas razones, en 1816 los embajadores de Austria, de Rusia y de Prusia han perdido ya todo vestigio de confianza en la reunión de los 2 Países Bajos.

Paralelamente a estos dos problemas, el gobierno es cada vez más autoritario, sobre todo presionando a la libertad de prensa (con acusaciones de alteración del orden público) y del clero católico. Esto provoca la unión de los opositores a este despotismo, que reclaman al Parlamento responsabilidad ministerial y libertad de enseñanza.

Esta oposición católico-liberal será únicamente belga: los católicos del norte no tienen ninguna influencia (desde 1581) y pocos liberales del norte se unen, prefiriendo seguir fieles al rey. Esto puede explicarse por el favoritismo por-holandés del reino (en las funciones pública y militar), pero igualmente por el hecho de que los belgas eran mayoritarios. Hacerles demasiadas concesiones significaría darles las riendas del país, algo que ni el rey ni la población del norte aceptarían. La fidelidad al rey seguirá muy presente en los Países Bajos: no hubo cuestión real a la belgam ni siqiuera bajo el reinado de la antidemocracia de Guillermo III.

La sublevación de los belgas es entonces inevitable, y el elemento que lo propicia es la segunda ola de revoluciones en Europa (en 1830). La burguesía obtendrá el poder en agosto de 1830 y será sostenida, frente al soberano absolutista extranjero, por todas las capas de la sociedad (desde la nobleza hasta los campesinos).

Para concluir este periodo, convendría mencionar que así como hoy en día la división lingüística constituye un serio problema para la integridad de Bélgica, por aquel entonces no era así. En los hechos, el decreto real del 15 de septiembre de 1819 establecía el neerlandés como lengua oficial (en las provincias neerlandófonas) en lo referente a la justicia y la administración, pero las lenguas populares no estaban protegidas (como el alemán en Luxemburgo). Además, los valones no se sienten amenazadas, ya que Guillermo I , a pesar de ser rey de los Países Bajos, era francófono (como la mayoría de la burguesía europea de la época).

La puesta en marcha de una política lingüística pro-neerlandesa fue tan gradual, que en verdad terminaron habiendo muy pocos lazos culturales entre Flandes y los Países Bajos. La crisis propiamente dicha no aparecería hasta en 1829, cuando se acusó al rey de imponer el uso del neerlandés por parte de las élites y la administración (justicia, policía...). Para comprender mejor esta "rebeldía", menester sería decir que en estas fechas ni siquiera se podía redactar el testamento en francés...

El 25 de agosto de 1830, poco después de la Revolución de Julio en Francia, Bruselas se sublevó. Los disturbios se propagaron por todo el país y el 27 de septiembre las tropas gubernamentales de los Países Bajos evacuaron la mayor parte de las provincias del sur (sólo las ciudadelas de Amberes, Maastricht y de Luxemburgo permanecieron en manos de los ejércitos lealistas.

Desde el 25 de septiembre se formó un gobierno provisional, que elaboró una Constitución para Bélgica, optando por una monarquía. La corona belga fue ofrecida en primer lugar a Luis de Orleáns, duque de Nemours, hijo del rey Luis Felipe de Francia, que la rechazó por prudencia y para evitar conflictos diplomáticos. Durante un tiempo incluso se barajó la posibilidad de situar a Bélgica como estado independiente dentro de una unión personal en torno al rey de los Países Bajos, pero finalmente fue rechazada por el gobierno belga, sobre todo ante el recrudecimiento de los conflictos (el 27 de octubre el ejército holandés bombardeaba la ciudad de Amberes).

El 4 de octubre de 1830, un gobierno provisional proclamó la independencia de Bélgica y el 3 de noviembre fue elegido el Congreso nacional belga entre unos 30.000 electores. El 7 de febrero de 1831 se aprobó la constitución del nuevo estado. La mayoría de los electores procedían de la burguesía y el francés fue elegido como único idioma oficial. La opinión general era que los francófonos eran mayoría en Bélgica, pues el francés era, durante esta época, la lengua de la élite y de la clase dominante que se había apoderado del poder político. En Flandes, así como en Valonia y Bruselas, el pueblo usaba sus lenguas regionales.

El 4 de noviembre de 1830 se inició una conferencia en Londres sobre el futuro de Bélgica: finalmente las grandes potencias decidieron reconocer la independencia de Bélgica el 20 de enero de 1831. Se estableció una monarquía y el trono fue entregado por defecto al príncipe alemán Leopoldo de Sajonia-Coburgo-Gotha (tío de la reina Victoria de Gran Bretaña), que se convirtió en Leopoldo I de Bélgica el 21 de julio de 1831. Bélgica declaró su neutralidad en la política internacional.

Ver el artículo detallado en Histoire des frontières de la Belgique.

Las fronteras de Bélgica no fueron definitivamente fijadas hasta 1839 con la escisión de Limburgo (provincia creada en 1795 sobre el territorio del Principado de Lieja) y la independencia de Luxemburgo como Gran Ducado (hasta el momento todo Luxemburgo formaba parte de Bélgica, salvo la propia ciudad de Luxemburgo).

En el siglo XIX, disponiendo de carbón y de hierro, Bélgica inició su Revolución Industrial y durante un tiempo fue la segunda potencia industrial del mundo, tras Inglaterra. El centro de poder industrial del país se encontraba en Valonia, donde ya existía una antigua tradición de extracción y metalurgia del hierro y del carbón. El país también se convirtió en el segundo productor mundial de acero y carbón.

El rey Leopoldo II, hijo de Leopoldo I y rey desde 1865 dirigió a título privado la colonización del Estado Independiente del Congo con el objetivo de obtener una colonia prestigiosa para Bélgica. El territorio de la actual República Democrática del Congo (Congo-Kinshasa, antiguo Zaire]], se convirtió en su dominio personal y no la cedió al gobierno de Bélgica hasta 1908 ante la presión de la opinión pública internacional por los crueles abusos cometidos sobre la población indígena.

La explotación de las riquezas del Congo fue confiada a los agentes y burócratas belgas instalados en el territorio y a varias empresas concesionarias, cuyas exacciones y crímenes contra la población congoleña se volvieron tristemente célebres. Para obtener caucho, rubíes, diamantes, oro y marfil en grandes cantidades, los indígenas fueron sometidos a trabajos forzados y a un régimen de terror en el que se masacraron aldeas enteras. Aunque se desconoce un número objetivo de víctimas se han hecho varias estimaciones (como en el libro "Los Fantasmas del rey Leopoldo", de Jean Stengers, y "Congo: mitos, realidades, historia" de Duculot y Gembloux). Las estimaciones abarcan tanto las víctimas directas de las masacres como las que fueron producidas por la desestabilización de la agricultura, la huida de la población. Las estimaciones varían entre 6 y 10 millones de personas.

En 1908, ante la presión internacional, el gobierno de Bélgica asumió la administración del Congo. La constitución belga prohibía al gobierno invertir dinero estatal en sus colonias. Todas las inversiones debían ser financiadas por fondos privados o por la propia colonia. En 75 años Bélgica convirtió a la colonia del Congo en un gigante agrícola y minero fuente de materias primas y divisas. Sin embargo, la inmensa mayoría de la población congoleña quedó excluida del crecimiento económico. Los salarios de la población eran ínfimos, el sistema de formación tradicional fue sustituido por escuelas primarias. La forma de organizar la coexistencia de negros y blancos de hecho confirmó la segregación racial, aunque de forma menos rigurosa que el "apartheid" de Sudáfrica, y sin ser sostenida por una ideología claramente vinculada al racismo. Se alzaron vivas críticas, sobre todo desde el ámbito cristiano, contra el sistema colonial, notablemente en "La Revue nouvelle". Varias figuras blancas y negras son las que fomentan los gestos a favor de la independencia del Congo, entre los aue convendría destacar el "Manifeste de Conscience africaine" (Manifiesto de la Conciencia africana), dirigido por el cardenal Joseph-Albert Malula.

Por lo que se refiere a Bélgica, durante mucho tiempo se llevó a cabo una política y propaganda paternalista sobre la colonia del Congo, reflejada en obras como "Tintín en el Congo", que glorificaba la "misión civilizadora" de Bélgica. Esta visión paternalista estaba muy extendida por toda Europa, sobre todo en la década de 1930.

En 1914, en aplicación del plan Schlieffen, Alemania, que se encontraba en guerra contra Francia, invadió Bélgica para atacar a los ejércitos franceses desde el norte. La violación de la neutralidad belga provocó la entrada en guerra del Reino Unido. Contrariamente a lo que se esperaban los militares alemanes, la resistencia del ejército belga resultó fuerte. De hecho, en algunos momentos de los primeros días de la invasión, el ejército alemán se vio obligado a retroceder, reduciendo la rapidez establecida previamente en el plan Schlieffen. Se necesitaron quince días y un ejército de 100.000 hombres para reducir las fortificaciones de Lieja. El ejército belga, liderado por el rey Alberto I, finalmente se vio obligado a retirarse, aunque contraatacó en Amberes en septiembre. La imprevista resistencia de los belgas entorpeció los planes de los alemanes, cuyo objetivo era atravesar en apenas unos días el territorio belga para atacar Francia, que de esta forma ganó un tiempo valioso para movilizar sus tropas. En su avance entre agosto y septiembre, los alemanes causaron numerosos destrozos y atrocidades en territorio belga.

Sin embargo, a pesar de la resistencia, Bélgica terminó completamente ocupada durante toda la guerra. El gobierno belga se exilió y refugió en Sainte-Adresse, en Le Havre. A instancias del gobierno belga, el ejército colonial del Congo declaró la guerra a Alemania y atacó las colonias alemanas de Camerún y África Oriental con la ayuda de los colonos franceses, británicos y portugueses. Después de la guerra, Bélgica obtuvo de la Sociedad de Naciones la tutela sobre Ruanda y Burundi.

Durante el período de entreguerras (1918-1939), Bélgica, como el resto de Europa, sufrió los efectos de la Gran Depresión económica.

En 1940, Bélgica fue nuevamente ocupada por Alemania. Después de librar un combate, a menudo considerado como una resistencia desesperada contra un enemigo muy superior, durante 18 días, en la batalla de Lys, donde pereció aproximadamente la mitad del ejército belga, el rey Leopoldo III decidió capitular, contra el parecer del gobierno belga exiliado en Londres. Muchos consideraron esta decisión del monarca belga como una traición, mientras que otros lo vieron como un gesto de solidaridad con los soldados capturados por los invasores. El rey permaneció en Bélgica como prisionero de guerra, negándose a ejercer funciones oficiales, incluso habiéndosele ofrecida por Adolf Hitler una posición en el nuevo régimen a finales de 1940.

El rey Leopoldo III estuvo en contacto con los secretarios generales y burócratas del gobierno de ocupación de Hubert Pierlot, que mantuvo en marcha la maquinaria administrativa del país en el ámbito del orden legal, el abastecimiento, economía, asuntos internos. En 1941 se desposó en secreto con Lilian Baels, un matrimonio sin validez jurídica por la ley belga, y una decisión que fue mal recibida por los belgas.

También provocó malestar en el país el hecho de que la mayoría de los prisioneros belgas valones permanecieron encarcelados hasta el fin de la guerra, mientras que casi todos los prisioneros belgas flamencos fueron liberados tras la capitulación del monarca. La monarquía perdió popularidad en Valonia y en Bruselas, mientras que el VNV (nacionalistas flamencos próximos al fascismo), aumentaron su fuerza en Flandes. La colaboración belga con los nazis estuvo marcada por la división entre valones y flamencos. La SS formó una división en Valonia, pero la mayor parte de la colaboración política e intelectual se concentró en Flandes, mientras que en Valonia la resistencia belga concentraba sus fuerzas, realizando varias acciones de sabotaje industrial contra objetivos estratégicos.

En Flandes varios elementos del nacionalismo flamenco vieron en la colaboración una herramienta para avanzar en sus objetivos políticos. Por otra parte la configuración del nacionalismo conservador flamenco se encontraba más próximo ideológicamente al nacionalsocialismo alemán. Fue por esta razón que los alemanes se atrajeron a los nacionalistas flamencos con medidas como la liberación de los prisioneros de Flandes.

Por lo que se refiere a las colonias belgas, durante la Segunda Guerra Mundial el Congo se desligó por completo del gobierno de ocupación y proporcionó materias primas y recursos materiales a los Aliados, y en concreto el uranio con el que se construyeron las bombas atómicas que pondrían fin a la Segunda Guerra Mundial.

Después de la Segunda Guerra Mundial, Bélgica se convirtió en uno de los miembros fundadores de la OTAN y de la Comunidad Económica Europea, actualmente la Unión Europea.

Debido al papel impopular del rey Leopoldo III durante la Segunda Guerra Mundial y varias manifestaciones en su contra, en 1950 se celebró un referéndum sobre la monarquía, y por un estrecho margen, el rey Leopoldo fue aceptado como monarca. No obstante, la mayoría de los valones se pronunciaron en contra y su regreso fue mal aceptado provocando varios disturbios en Valonia. Finalmente Leopoldo III decidió abdicar en favor de su hijo Balduino I, lo que permitió la continuación de la monarquía belga y un regreso a la calma, pero la cuestión monárquica marcó definitivamente una ruptura entre las fuerzas políticas belgas.

Después de varios años de efervescencia nacionalista tras la Segunda Guerra Mundial el 4 de enero de 1959 el gobierno belga anunció reconocer la independencia del Congo y decidió fijar la fecha del 30 de junio de 1960 para la independencia tras una mesa de negociaciones en Bruselas. Los partidos más anticoloniales ganaron las elecciones legislativas y presidenciales. Joseph Kasa-Vubu fue elegido presidente y Patrice Lumumba Primer Ministro. El 30 de junio de 1960, la colonia belga accedió a la independencia tras seis meses de preparativos.

El nuevo país sufrió varios disturbios internos, y Bélgica intervino para asegurarse de que no se produjera una nacionalización de los recursos naturales, apoyando la secesión de las dos provincias mineras de Katanga y Kasai del Sur. Joseph-Désiré Mobutu se apoderó del poder en el Congo, y ordenó el encarcelamiento de Lumumba, que fue asesinado en la cárcel con la complicidad de los servicios secretos belgas. A partir de 1980 la corrupción y mala gestión del régimen de Mobutu arrojaron al Congo en la miseria y la guerra civil. Después de 2005, Bélgica se esforzó por ayudar a la nueva República Democrática del Congo en su marcha hacia una verdadera democracia.

En Bélgica las décadas de 1960 y 1970 destacaron por un cambio en el flujo económico. Flandes se desarrolló poco a poco, convirtiéndose en la región más productiva y próspera del país, en detrimento de Valonia, afectada por sucesivas crisis industriales. Durante este período el inglés comenzó a sustituir al francés como primera lengua extranjera en Francia.

La crisis de Valonia, entre sus diversas causas, se debió al desinterés del sector privado por invertir en la región, el radicalismo sindical y la debilidad de los poderes públicos para salir de la crisis.

Debido a la presión conjunta de los nacionalistas flamencos y de los regionalistas valones, Bélgica evolucionó progresivamente hacia un estado cada vez más federalista. Las reformas institucionales convirtieron el antiguo estado unitario en una estructura cada vez más centralizada de carácter federal, e incluso confederal. Las leyes lingüísticas de 1963 definieron el ámbito y el uso de las tres lenguas oficiales del país (francés, flamenco, alemán), estableciendo un sistema lingüístico muy complejo y estricto. La constitución de 1994 introdujo algunas reformas en el estado federal y en 2004 los nacionalistas flamencos expresaron su deseo de modificar la constitución para crear un estado confederal que permitiera la secesión de Flandes llegado el momento.

El 31 de julio de 1993, se produjo la muerte del rey Balduino I en Motril, en el sur de España. Todo el país sufrió ante la muerte del popular monarca y miles de personas desfilaron por el palacio de Bruselas para despedir al monarca. A sus funerales acudieron numerosos jefes de estado y de gobierno, así como miembros de la familia Sajonia-Coburgo-Gotha. Por primera vez la reina Isabel II de Inglaterra y el emperador Akihito de Japón acudieron a unos funerales en el extranjero.

Tras la muerte del rey Balduino I, su hermano se convirtió en rey de los Belgas con el nombre de Alberto II. Su esposa se convirtió en la reina Paola. Actualmente tienen tres hijos: el príncipe Felipe, la princesa Astrid y el príncipe Lorenzo. Aunque el rey Alberto II ha conservado los mismos valores que su predecesor, ha modernizado considerablemente la imagen de la monarquía belga, considerada muy austera durante el reinado de Balduino y Fabiola. Asimismo, con sus hijos y nietos le ha proporcionado un toque más familiar.

El condado de Artois y el de condado de Zutphen también formaban parte de los Países Bajos del sur.

Al principio



Equipo de Copa Davis de Bélgica

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El Equipo belga de Copa Davis es el representativo de Bélgica en la máxima competición internacional a nivel de naciones del tenis.

Bélgica comenzó a participar en la lucha por la ensaladera de plata en 1904. Desde entonces no pudo obtener el título, llegando una vez a la final (1904) perdiendo ante el combinado de las Islas Británicas por 5:0 en Londres.

En la edición de 1999 llegó a semifinales perdiendo en éstas ante Francia por 4:1 como visitante.

En la edición del 2008,por la primera ronda del grupo mundial se enfrentó a la República Checa en el CEZ Arena de Ostrava sobre carpeta sintética. Allí perdió por 3-2 y debió jugar el repechaje. En el repechaje enfrentó al poderoso Equipo suizo de Copa Davis en Lausana sobre canchas duras. Suiza que contó con el Bº2 y el Nº9 del ranking mundial no tuvo contemplaciones y lo venció por 4-1 produciendo el descenso de Bélgica.

En 2009, Bélgica jugará en el Grupo Europa/África I y debutará en la segunda ronda ante Polonia.

Al principio



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