Automovilismo

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Publicado por roy 01/05/2009 @ 22:09

Tags : automovilismo, deporte motor, deportes

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Automovilismo

Fernando Alonso conduciendo el Renault en el Gran Premio de los Estados Unidos de 2004.

Automovilismo es un deporte en el cual automóviles recorren un circuito de carreras una cantidad fija de veces o se desplazan de un sitio hacia otro en el menor tiempo posible. A veces se recorre un circuito la mayor cantidad de veces posible en un tiempo determinado, en particular en carreras de resistencia. El motociclismo es un deporte idéntico al automovilismo, salvo que se utilizan motocicletas en lugar de automóviles.

El automovilismo es uno de los deportes más populares del mundo y algunas competiciones, como por ejemplo la Fórmula 1, cuentan con más seguidores que muchos otros deportes. Asimismo es el que involucra a más empresas, fabricantes, deportistas, ingenieros y patrocinantes. Los ingenieros desarrollan las últimas tecnologías en motores, aerodinámica, suspensión y neumáticos para lograr el máximo rendimiento; estos avances han beneficiado a la industria automotriz, como los neumáticos radiales y el turbocompresor.

Cada categoría tiene su reglamento que limita las modificaciones permitidas para los motores, el chasis, la suspensión, los neumáticos, el combustible y la telemetría.

La Federación Internacional del Automóvil organiza el automovilismo mundial y rige la inmensa mayoría de las asociaciones automovilísticas nacionales.

La clasificación más sencilla es por tipo de vehículo. Varios de ellos tienen reglamentaciones estándares hechas por la FIA, para evitar diferencias locales y poder comparar las categorías.

Los monoplazas son vehículos diseñados especialmente para competición. Llevan alerones y neumáticos anchos para adherirse al piso lo más posible, y las ruedas no están por lo general cubiertas. Son vehículos muy bajos, pues rondan el metro de altura, y hay solamente lugar para una persona (de ahí el nombre monoplaza).

La Fórmula 1 es la categoría más popular, sobre todo en Europa, donde corre muchas de las carreras (aunque corren en la mayoría de los continentes). Los equipos, generalmente divisiones de fabricantes (Ferrari, Mercedes, Renault, BMW, Toyota y Honda) utilizan presupuestos de cientos de millones de euros para desarrollar las últimas tecnologías que les permitan ganar centésimas de segundo en la pista.

En Estados Unidos las dos categorías más importantes a principios de la década de 2000 eran la Champ Car World Series y la IndyCar Series. Utilizan autos menos costosos de construir y mantener que la Fórmula 1 (los equipos tienen presupuestos de unos 30 millones de dólares estadounidenses por año) y generalmente más competitivos entre sí. Mientras que la Champ Car corría casi siempre en trazados callejeros y autódromos, la IndyCar Series recién celebró carreras fuera de óvalos en la temporada 2005. En 2008, la Champ Car fue absorbida por la IndyCar Series.

Entre las fórmulas menores se encuentran la GP2 Series, Fórmula 3, Fórmula Nippon, la Fórmula Renault, la Fórmula BMW y la Fórmula Ford.

Las competencias de rally se desarrollan en vías públicas y carreteras tortuosas; las duplas (piloto y copiloto) deben recorrer un camino predeterminado en el menor tiempo posible. Cada automóvil larga unos minutos separados del siguiente, por lo que no hay contacto visual ni físico entre ellos. Generalmente los automóviles son derivados de los de producción; según la categoría se modifican más partes y en mayor medida.

El Campeonato Mundial de Rally utiliza automóviles del segmento C con motores de 2,0 litros de cilindrada con turbocompresor y altamente modificados; Citroën, Subaru y Ford compiten arduamente por la victoria. Entre los rallys más famosos se encuentran Montecarlo, Suecia, Grecia, Córcega (Francia), el RAC (Reino Unido) y el Catalunya-Costa Daurada (España).

Paralelamente corren los campeonatos de Producción y Junior, que alternan las fechas del Mundial. Los primeros se corren con automóviles del Grupo N, también 2.0 litros con turbocompresor pero con mucho menos modificaciones. En el Campeonato Junior se utilizan automóviles Super 1600 atmosféricos del segmento B.

Los arrancones o picadas (drag racing en inglés) es una disciplina de automovilismo en la que generalmente se se ven envueltos dos autos en una pista recta de, típicamente, 1/4 de milla o 1/8 de milla (402 y 201 metros respectivamente). La finalidad de tal carrera es llegar antes que el contrario. Esta disciplina difiere de las otras en la escasa duración de cada carrera, menos de diez segundos con los automóviles más potentes.

Esta categoría se corre en circuitos cerrados de asfalto con automóviles de turismo. Para emparejar las prestaciones y bajar costos, los automóviles tienen muchos elementos en común con sus hermanos de producción, con modificaciones en aspectos como la seguridad, motor, frenos, y suspensiones.

Debido a tener carrocería más fuerte y a ser carreras cortas (generalmente de entre media y una hora), los automóviles de turismo suelen tener más contacto físico que los monoplazas o los GT.

En 2005 se estrenó el Campeonato Mundial de Turismos (WTCC), que corre generalmente en Europa pero también en México, Turquía y China y que en el que resulto vencedor el británico Andy Priaulx con un BMW 320i del equipo BMW Great Britain. Las constructoras Alfa Romeo, BMW, Chevrolet, Seat ya están participando, y se espera la llegada de más fabricantes a la categoría. Utilizan el reglamento Super 2000, similar al Grupo 2 de los años 1990, con motores atmosféricos de 2,0 litros y modificaciones limitadas.

Durante los años 2001-2004 se corrió el Campeonato Europeo de Turismos (ETCC) que actualmente ha dado lugar al mundial. En 2001 y 2002 el vencedor fue Fabrizio Giovanardi con un Alfa Romeo 156, en 2003 Gabriele Tarquini consiguió el título de pilotos y Alfa Romeo retuvo el de constructores demostrando así que el 156 era muy competitivo. En 2004 Tarquini terminó segundo en el campeonato con su Alfa cediendo el título a Andy Priaulx con un BMW 320i.

Mucho más popular, sobre todo en Europa Central, es el Deutsche Tourenwagen Masters ("Master Alemán de Turismos"). Opel, Audi y Mercedes-Benz corren con sus sedanes del segmento D altamente modificados, con 1050 kg de peso total y motores V8 que rondan los 500 CV de potencia máxima. Con tracción trasera y sin ayudas electrónicas, los pilotos demuestran sus habilidades para dominar el automóvil, tanto como para adelantar a otros rivales.

Ford y Holden (filial de General Motors) se baten en Oceanía en el V8 Supercars. Los Falcon y Commodore, de 1355 kg de peso y con motores V8 5,0 de 650 caballos, recorren Australia y Nueva Zelanda en busca de la victoria. Cada fecha tiene un esquema distinto: los 1000 km de Bathurst y los 500 km de Adelaida son carreras de resistencia; otras fechas son una carrera corta y dos largas, o dos de media distancia, por ejemplo.

El Turismo Competición 2000 es la competición de turismos más importante de Argentina. Chevrolet, Honda, Ford, Renault y Toyota tienen equipos oficiales, mientras que otras marcas lo hacen de manera particular. Los motores son de 2,0 litros atmosféricos, con una potencia máxima que ronda entre los 300 y los 330 CV. El peso máximo de los automóviles es de 1080 kg.

Volkswagen es la marca predominante en México en cuanto a los automóviles turismo, el legendario Campeonato de Resistencia (CARreras) fue el pionero en la introducción de los autos turismo en México, teniendo carreras de 24 horas en el Autódromo Hermanos Rodríguez, 6 Horas en Pachuca, 3 Horas en Tulancingo, y algunas otras en Veracruz, Querétaro. Cayó ese Campeonato en el 1995; y fue retomado en el año 1996 por la Copa Turismo México, campeonato en el cual se encuentran hasta ahora estos vehículos (Categoría GT III), que han sido desarrollados con motores Volkswagen 2,0 litros de alrededor de 150 hp y unos 750 kg de peso, que los llevaron a desarrollar unos 240-260 km/h en promedio. Compiten carrocerías de diversas marcas como Audi, Volkswagen, Opel, Seat, Renault, aunque con el mismo motor reglamentado ya antes mencionado; son carreras muy entretenidas y parejas, en las que los automóviles se mantienen en el mismo segundo .

Dúos o tríos de pilotos corren largas distancias o varias horas en circuitos cerrados. Generalmente son carreras de 4, 6, 12 ó 24 horas, o de 500 o 1.000 km.

El Campeonato FIA GT es la categoría oficial de la FIA. Las 24 horas de Le Mans es la carrera más famosa, seguida por las 24 horas de Spa, las 24 horas de Nürburgring, las 24 horas de Daytona y las 12 horas de Sebring. Imitando a Le Mans, se crearon en América del Norte dos categorías similares: la Rolex Sports Car Series y la American Le Mans Series.

Los GT son versiones de competición de automóviles deportivos, como el Porsche 911 o la Ferrari 550 Maranello. Los sport prototipos están diseñados exclusivamente para competición, y no están relacionados con autos de calle. Las subcategorías permiten chasis de fibra de carbono, tubulares o solamente derivados de los de serie; cilindrada (según si utilizan sobrealimentación o no), peso y tanque de combustible. Se establecen los límites de forma que, al correr todas las categorías al mismo tiempo, haya cierta equidad en los tiempo.

Anglicismo para vehículos de competición de bajos costos. Se diferencian de los turismos, de los GT y de los sport prototipos en que tienen tecnologías más antiguas, sin embargo esto no es impedimento para que los autos desarrollen velocidades mayores a los 300 km/h.

En Estados Unidos corren casi siempre en óvalos, desde 1/8 de milla (200 metros) hasta 8/3 de milla (4.250 metros), tanto de asfalto como de tierra. La NASCAR es la organización que fiscaliza las categorías más importantes: la Sprint Cup y la Busch Series.

El Turismo Carretera es la categoría más popular en Argentina. Se toman como base los Chevrolet, Ford, Dodge y Torino de los años 1970, y compiten en circuitos mixtos en todo el país, incluyendo el óvalo de Rafaela con chicanas. Originalmente se competía en carreteras públicas.

En México existe el Desafío Corona, campeonato afiliado a NASCAR que ha tenido gran éxito en sus dos años de existencia. Este espectacular serial se corre principalmente en óvalos, tales como la media milla de San Luis Potosí, el óvalo del Autódromo Hermanos Rodríguez, el Trióvalo Internacional de Guadalajara y el superóvalo de Puebla, así como circuitos mixtos como el Autódromo de Zacatecas y el de Monterrey. Los "Stock Cars" del Desafío Corona, junto con su categoría de soporte, la Serie T4 - formada por autos de 4 cilindros, representan la forma más popular de automovilismo tipo stock en México.

Rallycross y autocross son competiciones realizadas en circuitos de menos de 2000 metros de largo. Rallycross combina asfalto con tierra, mientras que autocross sólo incluye gravilla. En Estados Unidos son muy populares las carreras en óvalos de tierra.

Un rally raid o rally campo a través es una competencia en desiertos que duran semanas; cada día se recorren cientos de kilómetros de un pueblo a otro. Muchas veces no hay caminos delineados, sino que hay que correr campo a través. Los vehículos deben soportar calor intenso, arena y viento, teniendo que poder atravesar obstáculos importantes. La carrera más famosa de este tipo es el Rally Dakar.

Una carreras de montaña se disputa en recorridos cortos de puertos de montaña con pendientes elevadas. Al igual que en el rally, los pilotos largan separados entre sí por varios segundos, de manera que el piloto se enfrenta al reloj y no precisa adelantar rivales. Los trazados, de entre 1 y 10 km de longitud, se recorren entre una y cuatro veces según el reglamento de la carrera. Cuando la llegada está a una altitud mayor que la largada, se habla de una carrera de trepada, subida o ascenso. En tanto, cuando la llegada está por debajo de la largada, se dice que la carrera es de descenso o bajada.

Un kart es un automóvil pequeño y bajo, con el cual se compite en circuitos cortos, angostos y con muchas curvas cerradas (llamados kartódromos). El karting es la categoría en la que suelen debutar quienes desean convertirse en pilotos profesionales. Por la ausencia de amortiguadores y baja distancia al suelo, conducir un kart genera una gran sensación de velocidad.

Es una competencia donde los competidores demuestran su pericia evadiendo obstáculos, generalmente conos. Esta disciplina normalmente es de exhibición dentro de competencias importantes, aunque en algunos países existe como competencia por sí misma . El slalom también es un ejercicio común en las escuelas de conducción deportiva, para entrenar al conductor en el control del vehículo.

Las derrapadas (drifting en inglés) es una modalidad en la cual los pilotos deben doblar sus automóviles formando derrapes. Surgido en Japón, dos de las categorías más reconocidas de esta modalidad son el D1 Grand Prix y la Formula Drift.

Al principio



Los Cuatro Grandes del Automovilismo Argentino

Los cuatro grandes del automovilismo argentino

Los cuatro grandes del automovilismo argentino, es el mote con el cual se conoce, en Argentina, al grupo que conforman las cuatro marcas de automóviles que más fanatismo despiertan entre los aficionados argentinos a la disciplina. Ellas son, por orden alfabético: Chevrolet, Dodge, Ford y Torino. Las cuatro marcas convergen cada tres domingos en los autodromos nacionales para competir en la categoría Turismo Carretera.

Son las únicas marcas que pueden participar en esta categoría, ya que la misma está catalogada para coches del segmento E con motores de 3 litros. Para los segmentos D y C, con motores de 2 litros, existe la categoría TC 2000, mientras que para los segmentos D y B, desde 1600 hasta 1800 cm3, existe la categoría Turismo Nacional. El TRV6 es una categoría especial para coches diseñados artesanalmente, en base a las carrocerías de modelos del segmento D, pero teniendo todos los coches una mecánica estandarizada para toda la categoría.

Argentina es un país donde las rivalidades frecuentan el ambiente en demasía. Unitarios o Federales, Peronistas o Radicales, Alpargatas o Libros, Capital o Interior, Anteojito o Billiken, Cortázar o Borges, Leche o Yogur, Café o Mate, Arroz o Fideos, son algunas de las rivalidades más conocidas del ambiente.

Por supuesto, el deporte no es ajeno a ello, ya que es donde más se concentran las mismas. El Fútbol y el Automovilismo, son por excelencia, los dos deportes que más apasionan a los argentinos.

En el primero, es reconocido a nivel mundial la rivalidad Boca-River, además de sobresalir Los Cinco Grandes del Fútbol Argentino. Mientras que en el segundo, brilla una rivalidad que viene desde el exterior, pero que fue adoptada como propia: Chevrolet o Ford.

Precisamente, nos referiremos no solo a esta rivalidad, sino también al grupo que compone la misma. Un grupo de marcas que los fanáticos hasta el día de hoy, acompañan como si fuesen grandes equipos de fútbol. Esas marcas son, "Los cuatro grandes del Automovilismo Argentino": Ford, Chevrolet, Dodge y Torino. Las mismas convergen cada tres domingos en los autódromos del país para vivir la pasión del Turismo Carretera, la categoría exclusiva para estas marcas.

La rivalidad entre Chevrolet y Ford, se remonta a los albores del automovilismo nacional. Corrían los años ’20, cuando un grupo de “locos” por el camino, decide iniciar una competencia de resistencia, para ver quién tenía mejor máquina. Años más tarde, se decidió la creación de una categoría que con el paso del tiempo se volvería la más popular de todas: El Turismo Carretera.

Si bien, en las primeras carreras no había una rivalidad definida, junto a Ford y Chevrolet también aparecían otras marcas, algunas de ellas ya extintas: Hillman, Dodge, Plymouth, Nash, Terraplane, Hudson, entre otras. En la primer carrera, el 45% del Parque automotor, eran coches Ford y Chevrolet. La primer carrera de TC, se la llevó Ángel Lo Valvo, a bordo de un Ford. Precisamente, Lo Valvo se convertiría en el primer campeón oficial del Turismo Carretera.

Pero la rivalidad entre Ford y Chevrolet, quedó oficialmente instaurada luego de que Juan Manuel Fangio obtuviese el bicampeonato '40/'41 y luego de un parate de 6 años a causa de la Segunda Guerra Mundial. En ese retorno del automovilismo nacional comenzaban a brillar las figuras de Juan Manuel Fangio, para Chevrolet, y Oscar y Juan Gálvez, para Ford. Sin lugar a dudas estos genios del volante dividieron a la afición en dos facciones bien diferenciadas.

Pero no solo Fangio y los Gálvez hicieron delirar a la afición. Una larga lista de pilotos también puso lo suyo en pista para arrancarle al público algo más que un fervoroso aplauso.

Por el lado de Chevrolet, hicieron gala de su experiencia pilotos como Domingo Marimón, Eusebio Marcilla, Félix Peduzzi, Marcos Ciani, Juan Manuel Bordeu, entre otros.

Mientras que en Ford, dieron cátedra de manejo, pilotos como Rodolfo de Álzaga, Dante y Torcuato Emiliozzi, Eduardo Pedrazzini, Daimo Bojanich, entre otros.

La lucha de marcas se vio opacada durante casi 20 años, debido a que el "Chueco Fangio" partió en 1949 a Europa para luego incorporarse a la F1 y traer sus recordados 5 títulos de campeón mundial que se mantuvieron como récord vigente durante mucho tiempo.

Esta partida de Fangio al exterior, le allanó el camino a los Gálvez y a todos los pilotos de Ford para ejercer un dominio que se extendió durante 19 años y que llegó a su fin en 1966 con el campeonato de Juan Manuel Bordeu y su Chevrolet conocida como “La Coloradita”.

Luego llegó la era de los coches compactos y los Sport Prototipos, donde apareció la primer marca que rompió la dicotomía Ford-Chevrolet: Torino. Los años pasaron entre prototipos y coches de serie, dejando el Torino una amplia supremacía sobre sus rivales. El eternamente cuestionado reglamento técnico de la ACTC (que hasta el día de hoy no genera un término de igualdad que conforme a los participantes), detuvo aquella escalada gloriosa de la tercer marca.

A comienzos de la década del 80, llegó otra marca más, que ya venía peleando, pero que recién ahora escribía sus páginas de gloria: Dodge. La misma dominó la primer mitad de la década del 80. Hasta que un éxodo de pilotos (por motivos económicos), hicieron que la marca quede casi marginada, sin un referente claro.

Sin embargo, a finales de los 90 la resurrección de las "terceras" marcas se concretó y nuevamente las cuatro se batían a duelo en las pistas.

Pero mientras se esperaba la evolución de las mismas, una nueva rivalidad florecía en el marco del duelo Ford-Chevrolet: Omar Martínez vs Guillermo Ortelli. Son recordados los campeonatos de 2000, 2001, 2002 y 2004, donde ambos referentes de cada marca se batieron por alcanzar la corona. Las tres primeras ediciones de este duelo fueron para el piloto de Salto, referente de Chevrolet, mientras que el restante fue la revancha del entrerriano de Ford.

Si de automovilismo se trata, Ford en Argentina como en el mundo es sinónimo de la actividad. Protagonista en todas las categorías del país, es la marca más campeona del Turismo Carretera (36 títulos), además de contar con innumerables títulos en otras categorías como en el TC 2000, donde comparte el liderazgo con una de sus más acérrimas rivales: Renault (8 títulos).

El inicio de Ford en el automovilismo nacional, viene desde los albores del mismo. A fines de los años ’20, se realizaban carreras en circuitos de tierra, donde las recordadas “baquets”, diseñadas a partir de los Ford T, comenzaban a forjar el mito de una marca que hoy en día es una de las más queridas del país. A las “baquets” le sucedieron las coupés V8, que dieron origen al Turismo Carretera, especialidad donde la marca se convirtió hasta hoy en día en amplia dominante.

Sin lugar a dudas, este dominio no se pudo dar, de no haber sido por sus grandes pilotos, tales como Oscar Gálvez, máximo referente de la marca, quién tenía la habilidad y la destreza suficiente como para solucionar los inconvenientes mecánicos de su coche en plena carrera, Juan Gálvez, máximo campeón del TC con 9 títulos o Dante Emiliozzi, quién junto a su hermano Torcuato, fueron artífices del primer motor Ford V8 con válvulas a la cabeza, antes que la central de Estados Unidos, sin olvidar a Rodolfo de Álzaga, el prototipo del galán del automovilismo. Hasta el día de hoy, el Ford Coupé V8, es el coche más exitoso del Turismo Carretera (20 títulos).

En la década del 60, la época de las “cupecitas” comenzaba a llegar a su fin. Iniciaba así la época del Ford Falcon y los prototipos, basados en este auto o de fabricación artesanal, compartiendo elementos mecánicos como su poderoso motor. Entre los modelos más destacados se encontraba el Halcón TC, un prototipo creación de Heriberto Pronello, con motor de Ford Falcon, que llegó a alcanzar la barrera de los 300 Km/h. Otro modelo afamado, fue el Falcon F-100 (o Falcon Angostado como lo llamó la gente), que era un Falcon reducido en dimensiones y que venía equipado con un motor V8 de las camionetas Ford F-100. Este auto, creación de Dante y Alain Baudena, causó sorpresa en su carrera debut al finalizar delante de las Liebres MkII Torino de Oreste Berta, tripuladas por Eduardo Copello y Héctor Gradassi. El mismo era empleado por el Equipo Oficial Ford de Turismo Carretera.

Sin embargo, hubo que esperar hasta la década del 70 para volver a ver campeón a un Ford. De la mano de Héctor Gradassi, el Falcon obtuvo su primer título en el año 1972. A partir de ahí, comenzó a surgir una leyenda. Un coche que fue muy querido por los argentinos y que también tuvo sus detractores. Pero que sin lugar a dudas es uno de los más laureados del país. Hoy en día, camino a convertirse en el coche más campeón del TC, el Falcon es el segundo automóvil con mayor cantidad de éxitos (16 títulos).

En las rivalidades, siempre donde está uno, está el otro. Y Chevrolet en el automovilismo no es la excepción. Con 14 títulos, es la segunda marca más campeona del TC. Sin embargo, un récord que ninguna marca pudo igualarle, es el de haber obtenido títulos de TC con tres modelos diferentes de coches, uno por cada etapa de la vida del TC: La Coupé Chevy (10 títulos - etapa contemporánea), el Chevrolet Coupé de los años 30/40 (3 títulos - etapa de las "cupecitas"), y el prototipo Trueno Naranja (1 título - etapa de los Sport Prototipos).

Los inicios de Chevrolet en la actividad, también se remontan a los inicios, donde hacían su participación las "baquets" diseñadas a partir del modelo Doble Phaeton, y del modelo bautizado Campeón. Estos fueron los precursores de la otra marca más querida por el público. Luego llegó la época de las “cupecitas” donde, si bien se obtuvieron los campeonatos del 40 y 41, los años siguientes encontraron a Chevrolet sin un referente claro, ante la partida de Juan Manuel Fangio a Europa.

Trataban de defender el honor de la marca, pilotos de la talla de Domingo Marimón, Marcos Ciani, Félix Peduzzi, Carlos Pairetti o Jorge Cupeiro, este último precursor de la nueva era del automovilismo, con el modelo Chevitú, derivado del compacto Chevrolet 400 nacional. Sin embargo, en 1966, Juan Manuel Bordeu, un joven piloto que venía apadrinado por el genial Juan Manuel Fangio, fue el encargado de romper con el monopolio de Ford, a bordo de "La Coloradita", su Chevrolet Coupé. Fue el último campeonato ganado por una "cupecita".

A mediados de la década del 60, Chevrolet fue la pionera en el automovilismo nacional, al presentar un automóvil compacto, derivado de un modelo norteamericano y de producción nacional: El Chevitú, un Chevy Nova de dos puertas (especie de Chevrolet 400 coupé, de origen norteamericano), impulsado con el motor de un Chevrolet 400 nacional. Su creador fue el ex-piloto de F1, José Froilán González (ex-piloto también de la marca), sus preparadores, Aldo y Reinaldo Bellavigna y su piloto, Jorge Cupeiro. A pesar de haber sido recibido con elogios y durísimas críticas por igual (llegó a recibir un botellazo), este modelo peleó palmo a palmo el campeonato del '65 y terminó en segundo lugar.

Años más tarde, comenzó la era de los Sport Prototipos, donde brilló en 1968, el Trueno Naranja, un prototipo diseñado por Horacio Steven, quién inicialmente lo entregó a Ford, pero los trágicos accidentes de Oscar Cabalén y Atilio Viale del Carril (murió su acompañante), hicieron que Ford retire su apoyo al preparador. Esta situación fue aprovechada por Carlos Alberto Pairetti, quién le propuso a Steven la reforma del vehículo para poder equiparlo con un motor Chevrolet. Este modelo, que había sido desechado por Ford, terminó dándole una gran alegría a los seguidores de Chevrolet al obtener ese año el campeonato, derrotando a las Liebres y los Torinos de Oreste Berta. Debe ese nombre al apodo con el que lo bautizó un periodista gráfico, por su velocidad de punta y por el llamativo color con el que fue pintado.

Luego de esto, la era de los Sport Prototipos finalizó quedando la categoría exclusivamente para los coches de serie. En esta era, un Chevrolet campeonó a finales de la década del 70. Pero este no era un campeonato más, sino que fue el comienzo de la era de un grande. Comenzaba la era del Chevy, el coche más exitoso de la marca y el tercero entre los más campeones (10 títulos). A Francisco Espinosa, le cupo el honor de ser el primer campeón con Chevy. Este fue el inicio de la era de otro de los coches más queridos del país, y uno de los más ganadores.

En algunos casos suele darse que, en una rivalidad para hacerla más entretenida, siempre hay un tercero en discordia. Y este es el caso de Dodge. Con 8 títulos (incluyendo un torneo especial de 5 fechas), es la tercer marca más ganadora de TC. Sin lugar a dudas, se trata de una marca que marcó una etapa donde el tercero en discordia, irrumpió con fuerza generando una formidable hegemonía sobre los clásicos animadores.

Sus inicios en el automovilismo nacional, datan desde los inicios del Turismo Carretera, donde formaba parte del grupo de marcas “minoritarias”. Ante el abrumador dominio de los dos grandes de ese entonces (Ford y Chevrolet), Dodge no tenía un referente que hiciera sobresalir a la marca, ni que diera pelea a los grandes.

Esta carencia se vio terminada, con la aparición de Marcos Ciani como principal estandarte. Su desembarco en la marca se vio facilitado a causa de la negativa de General Motors a darle apoyo oficial, luego de haber defendido sus colores durante las épocas del dominio de los Gálvez. Con el apoyo oficial de Chrysler, Ciani se hizo presente a bordo de una Dodge Coupé, que fue bautizada como "La Llamarada" debido a que su diseño decorativo, presentaba el dibujo de una llamarada en el frente de su auto, bordeando la parrilla. Otro referente de la misma, fue Luis Rubén Di Palma, que presentó una Coupé Dodge con mecánica de Valiant.

Durante la época de los autos compactos, Chrysler presentó un vehículo llamado Valiant, que era un derivado del modelo Plymouth Valiant americano. Este auto pasó a ocupar el lugar de la marca Dodge en el Turismo Carretera. En la época de los Sport Prototipos, Chrysler presentó un prototipo, basado en la mecánica de un Valiant IV, bautizado el "Martín Fierro", en homenaje al gaucho, personaje del libro y símbolo de la Tradición Argentina. Unos años más tarde hizo su presentación, acompañando al Valiant, el Dodge Polara, el automóvil más exitoso de la marca.

Sin embargo, no fue hasta la década del 80 cuando Dodge, comenzó a escribir sus páginas doradas en el automovilismo nacional. Con pilotos de la talla de Roberto Mouras, Oscar Castellano, Oscar y Antonio Aventín o José Miguel Pontoriero, hizo su presentación la coupé Dodge Polara GTX, la versión más poderosa del modelo. Este coche ejerció una hegemonía durante 5 temporadas consecutivas, consagrándose campeón en 6 oportunidades. Pero luego de estos títulos comenzó un éxodo de pilotos, a causa de los inconvenientes económicos que implicaban mantener una GTX en carrera. La solución llegó en 1997, cuando se presentó un Polara equipado con el motor de un Jeep Cherokee. La ACTC, decidió otorgarle la homologación a este motor, que pasó a ser el motor oficial de la marca. Con este impulsor, Dodge no solo volvió a vencer, sino que logró los campeonatos de 2003 y 2006. Con estos títulos, Dodge consigue así 8 títulos todos con un solo modelo: El Dodge Polara. De esta forma, se forjó una nueva marca que mueve masas de fanáticos. Dodge, la tercera en discordia.

Si un tercero en discordia hace que las rivalidades se vean más entretenidas, un cuarto equilibra la balanza. Torino, aparte de ser la cuarta marca del Turismo Carretera, cuenta con un aval que las otras no tienen: Simboliza el orgullo nacional por ser el primer automóvil fabricado íntegramente en Argentina. A diferencia de las otras marcas, Torino en realidad es el nombre del modelo del automóvil. Su verdadero nombre es IKA-Renault Torino, pero para terminar de nacionalizarlo y adoptarlo como marca propia, sus fanáticos y el mundo automotor en general prefirieron usar solo el nombre Torino.

Otra diferencia que marca a esta de las otras marcas, es que sus comienzos datan de la década del 60, cuando el TC ya estaba desarrollado. Su aparición se condice con el inicio de la era de los autos compactos, siendo el primer coche de serie en participar en una carrera de Turismo Carretera. Durante esa época, la irrupción del Torino fue tal, que se transformó prácticamente en el primer tercero en discordia, antes que su rival Dodge. La “pica” con la marca del carnero surge a raíz de ese motivo. Pero el dominio de Torino, no fue tan prolongado como el de Dodge. El debut de la marca fue en el año 1966, cuando Oreste Berta decide hacerse cargo del proyecto de IKA-Renault de presentar al Torino en pista. Su primer campeonato llegó de la mano de Eduardo Copello en 1966. Pero el “boom” del Torino se produjo luego de la actuación del coche en la prueba de las “84 horas de Nürburgirng”, donde por diferentes restricciones (inventadas a última hora y por conveniencia de los jueces europeos), el Torino finalizó cuarto a pesar de haber sido el coche que más veces giró al trazado alemán.

Como representantes, la marca tuvo a varios pilotos de renombre nacional, como Eduardo Copello, Héctor Gradassi, Jorge Ternengo (Estos tres formando el famoso trío de la CGT, en concordancia con las siglas de la Confederación General de Trabajadores), Luis Rubén Di Palma, Gastón Perkins, Enrique Rodríguez Canedo y Alberto Rodríguez Larreta, alias “Larry”, entre otros.

Sin lugar a dudas fue un coche muy admirado por el público argentino, llegando a tener un gran éxito en ventas. Y así como se sucedían los éxitos de ventas, también en lo deportivo se sumaban laureles. En 1969, luego del frustrado intento de Copello por mantener el “1” en 1968, Gastón Perkins le devolvió la alegría a la marca, pero esta vez lo hizo arriba de un prototipo diseñado sobre la base de un Torino y motorizado con el motor del mismo. Daba comienzo a la época de la Liebre MkII Torino. Un año después, Luis Rubén Di Palma obtiene un nuevo título de TC, pero esta vez con un Torino 380W. Ya en 1971, se decide que los Sport Prototipos formen parte de la Fórmula A, y que la Fórmula B sea solo para los coches de producción. Ese año, Torino se lleva un doblete al campeonar Copello en la Fórmula A, con la Liebre y Di Palma en la B, con el Torino.

Más tarde se decide crear la categoría de los Sport Prototipos, dando fin a la época de la Liebre y los demás prototipos, quedando el Turismo Carretera solo para los autos de producción. Esta decisión, no detuvo al Torino que comenzó nuevamente a demostrar supremacía, hasta que las continuas quejas de los usuarios de otras marcas, hicieron que el reglamento se modifique sepultando al Torino en un impedimento para participar de las demás temporadas. Fue el final de la era dorada de un grande.

Sin embargo, luego de varios años de ostracismo, en 1998 floreció la idea de equipar a los Torinos con el motor Cherokee que empleaban los Dodge. Así, la marca orgullo de los argentinos volvía a las competencias para reencontrarse con su público y sus rivales. Fue campeona en 5 oportunidades. Y luego de casi 30 años, arañó la gloria al consagrarse subcampeona con el nuevo motor en el año 2006. Sus continuos enfrentamientos con el Ford Falcon, fueron la raíz del clásico Ford-Renault del TC 2000. Sin lugar a dudas, un grande con todas las letras.

En la década del 70 comienza el auge de los coches medianos. En 1978, se produce un hecho que dejó triste a muchos aficionados: General Motors cerró sus puertas y dio por finalizada la producción de sus coches. Los continuos cambios reglamentarios en el Turismo Carretera, hicieron que Ford Motor Argentina retire su equipo oficial en el mismo año. Solamente quedaba Dodge como equipo oficial. Al mismo tiempo se produce un hecho inédito: Un coche de 2 litros derrota a los gigantes de 3, en una carrera de TC. José Miguel Pontoriero gana a bordo de un Dodge 1500, dando origen a un mito. Sin embargo, el TC no fue la categoría que albergó a estos autos. Fue el puntapié inicial de una nueva categoría: El TC 2000.

La idea de armar la categoría, anima a varios preparadores y marcas a organizarse en nuevos equipos. Ford Motor vuelve a confiarle a José Miguel Herceg, la preparación de los Taunus del nuevo equipo oficial. Chrysler decide apoyar al equipo de Juan Carlos Pianetto, (padre e hijo) y los hermanos Bellavigna, con la preparación de los Dodge 1500. Aparecía por ahí algún que otro Opel K-180 proveniente del TC y se incorporaban nuevas marcas: Fiat, presentando al Fiat 125, y Peugeot, presentando al Peugeot 504.

De las marcas de TC, solo Ford y Dodge eran las que hacían revivir un duelo diezmado por las ausencias de las demás. Los hinchas de Chevrolet no bajaban a alentar a los Opel K-180, argumentando que no se trataba de un Chevrolet y que su marca no pertenecía a la categoría. Obviamente, Torino no tenía un coche mediano que pueda hacer frente a los otros autos, ya que no existía un Káiser o un IKA mediano y los demás coches que lo sucedían eran Renault. Con todos estos ingredientes se dio inicio al campeonato de TC 2000 en 1979.

En 1980, sucede un nuevo quiebre en la historia del automovilismo argentino: Se anuncia la venta de Chrysler a Volkswagen. Todo hacía suponer que también sería el final de Dodge en el TC 2000, pero no fue así. De hecho, fue su etapa más gloriosa cuando, bajo el ala de Volkswagen, el Dodge 1500 obtuvo los 4 primeros campeonatos: 1980, 1981, 1982 y 1983. Los reponsables de esta epopeya fueron Jorge Omar del Río y Luis Rubén Di Palma. Además, Jorge Omar del Río tuvo el honor de ser no solo el primer campeón de TC 2000, sino también el primer tricampeón.

La respuesta de Ford llegó en los años siguientes con dos modelos diferentes. En 1983, Ford Motor Argentina anunciaba el cese de la producción del Ford Taunus en concordancia con lo que estaban haciendo las demás filiales del mundo. En 1984, el Taunus se despidió a lo grande alzándose con el campeonato de TC 2000 y coronando a su piloto Mario Gayraud. Ese mismo año comenzó la producción del Ford Sierra y ya se veían algunos modelos preparados en pista. Sin embargo, el turno del Sierra llegó al año siguiente, coronando como campeón a Ruben Daray.

Los años pasaron y junto a ellos la evolución. Para 1985, los fanáticos de Renault (y sobre todo, los de Torino, quienes formaban el grueso de la hinchada) vieron debutar a su marca preferida en TC 2000. El modelo debutante fue el Renault 18, quién con su tracción delantera revolucionó a la categoría, iniciando un nuevo período en el automovilismo. Al año siguiente, el Renault 18 fue reemplazado por la Coupé Fuego dando origen a un nuevo mito en el automovilismo: El trío Traverso-Renault-Berta. Con la atención de Oreste Berta, de recordado paso por las huestes de Torino y tomando la posta pasada a Renault, Juan María Traverso obtuvo 6 de sus recordados 7 títulos. Pero eso no era todo, ya que la Fuego en sí obtuvo 8 títulos consecutivos: Los 6 de Traverso, mechados con uno de su compañero Miguel Angel Guerra y otro de Silvio Oltra que corría para otra estructura. Todo un récord. Por supuesto, Ford intentaba responder con los pilotos del Ford Sierra, dando origen a una nueva rivalidad: La rivalidad Renault-Ford, rememorando la rivalidad IKA Torino-Ford Falcon.

Pero ahora ¿Que fue de Dodge y su fusión con Volkswagen? Pues hubo que esperar hasta 1988, cuando el reglamento de la categoría permitió que el Volkswagen 1500 se adecúe a las circunstancias de esos tiempos. Guillermo Maldonado, floreció como estandarte de una marca que tomó el título de animadora durante mucho tiempo. Con su VW 1500, se batió a duelo con la Coupé Fuego de Traverso, perdiendo el campeonato por muy poco, pero relegando a los Ford Sierra. Al año siguiente debutó el Volkswagen Gacel que luego fue sucedido por el Volkswagen Carat. El esfuerzo y la constancia de este batallador piloto-preparador se vio recompensado cuando se alzó con su único título de campeón en 1994, a bordo de un Volkswagen Gol. A partir de ese entonces, la nueva rivalidad pasó a ser Renault-Ford-Volkswagen.

Otras marcas también participaron, sin mucho protagonismo frente a estas tres. Fiat, Peugeot, Alfa Romeo, forman parte de este grupo. Solo Peugeot logró derrotarlas en 1995, con Traverso al volante de un Peugeot 405.

En esos años se produjo el debut del grande que faltaba: Chevrolet. Con su modelo Kadett, el responsable de ponerlo en pista fue René Zanatta, pero sin resultados auspiciosos para la marca.

Más tarde fue el auge de las marcas japonesas, que nada tuvieron que ver con estas rivalidades, hasta que demostraron que no llegaron para hacer números en la grilla. Honda se coronó campeón dos veces con su modelo Civic, con Omar Martínez en 1998 y Juan Manuel Silva en 1999. Toyota lo hizo en 2002 con Norberto Fontana al mando de un Corolla.

Los años pasaron entre uno y otro campeonato de las distintas marcas. Ford, logró campeonar con los modelos Escort Ghía y Escort Zetec, con Ernesto Bessone y Henry Martin en 1996 y 1997 respectivamente.

1997, sería el año del debut formal como equipos oficiales de dos grandes del automovilismo que retornaban a la categoría: Chevrolet (presentando al Chevrolet Vectra) y Chrysler (que volvía luego de ser representada por Dodge pero ahora representándose a si misma con el modelo Chrysler Neon). Ninguna de las dos tuvo el desempeño esperado, por lo que Chevrolet se retiró a comienzos de la temporada 1998 y Chrysler lo hizo una vez finalizado el campeonato de 2001.

Todo parecía indicar que Ford sería el único grande que sobreviviría al TC 2000, debiendo enfrentarse a las marcas japonesas y a su eterno rival Volkswagen. Hasta que en 2003, nuevamente se produjo un regreso anhelado. Luego de haber debutado en 1995 como marca y en 1997 como equipo oficial, Chevrolet volvió al TC 2000. Su llegada le dio a la categoría el brillo que estaba necesitando y que ya pertenecía al Turismo Carretera: Nacía definitivamente la rivalidad Chevrolet-Ford de TC 2000. A los títulos de Ford con Gabriel Ponce de León en 2001, con el Escort Zetec, 2003 y 2005 con el Ford Focus, Chevrolet respondió con los campeonatos de Christian Ledesma en 2004 y el bicampeonato de Matías Rossi en 2006-2007, todos con el Chevrolet Astra.

Hasta hoy en día, los aficionados disfrutan de esta rivalidad y de la sana competencia que genera el automovilismo nacional. Pero siempre, quedarán en el recuerdo aquellas batallas libradas entre los pilotos y sus máquinas para demostrar quién es el mejor. Una rivalidad que con el paso del tiempo quedará para siempre en el corazón de los argentinos.

Al principio



Cuatro grandes del automovilismo argentino

Los cuatro grandes del automovilismo argentino

Los cuatro grandes del automovilismo argentino, es el mote con el cual se conoce, en Argentina, al grupo que conforman las cuatro marcas de automóviles que más fanatismo despiertan entre los aficionados argentinos a la disciplina. Ellas son, por orden alfabético: Chevrolet, Dodge, Ford y Torino. Las cuatro marcas convergen cada tres domingos en los autodromos nacionales para competir en la categoría Turismo Carretera.

Son las únicas marcas que pueden participar en esta categoría, ya que la misma está catalogada para coches del segmento E con motores de 3 litros. Para los segmentos D y C, con motores de 2 litros, existe la categoría TC 2000, mientras que para los segmentos D y B, desde 1600 hasta 1800 cm3, existe la categoría Turismo Nacional. El TRV6 es una categoría especial para coches diseñados artesanalmente, en base a las carrocerías de modelos del segmento D, pero teniendo todos los coches una mecánica estandarizada para toda la categoría.

Argentina es un país donde las rivalidades frecuentan el ambiente en demasía. Unitarios o Federales, Peronistas o Radicales, Alpargatas o Libros, Capital o Interior, Anteojito o Billiken, Cortázar o Borges, Leche o Yogur, Café o Mate, Arroz o Fideos, son algunas de las rivalidades más conocidas del ambiente.

Por supuesto, el deporte no es ajeno a ello, ya que es donde más se concentran las mismas. El Fútbol y el Automovilismo, son por excelencia, los dos deportes que más apasionan a los argentinos.

En el primero, es reconocido a nivel mundial la rivalidad Boca-River, además de sobresalir Los Cinco Grandes del Fútbol Argentino. Mientras que en el segundo, brilla una rivalidad que viene desde el exterior, pero que fue adoptada como propia: Chevrolet o Ford.

Precisamente, nos referiremos no solo a esta rivalidad, sino también al grupo que compone la misma. Un grupo de marcas que los fanáticos hasta el día de hoy, acompañan como si fuesen grandes equipos de fútbol. Esas marcas son, "Los cuatro grandes del Automovilismo Argentino": Ford, Chevrolet, Dodge y Torino. Las mismas convergen cada tres domingos en los autódromos del país para vivir la pasión del Turismo Carretera, la categoría exclusiva para estas marcas.

La rivalidad entre Chevrolet y Ford, se remonta a los albores del automovilismo nacional. Corrían los años ’20, cuando un grupo de “locos” por el camino, decide iniciar una competencia de resistencia, para ver quién tenía mejor máquina. Años más tarde, se decidió la creación de una categoría que con el paso del tiempo se volvería la más popular de todas: El Turismo Carretera.

Si bien, en las primeras carreras no había una rivalidad definida, junto a Ford y Chevrolet también aparecían otras marcas, algunas de ellas ya extintas: Hillman, Dodge, Plymouth, Nash, Terraplane, Hudson, entre otras. En la primer carrera, el 45% del Parque automotor, eran coches Ford y Chevrolet. La primer carrera de TC, se la llevó Ángel Lo Valvo, a bordo de un Ford. Precisamente, Lo Valvo se convertiría en el primer campeón oficial del Turismo Carretera.

Pero la rivalidad entre Ford y Chevrolet, quedó oficialmente instaurada luego de que Juan Manuel Fangio obtuviese el bicampeonato '40/'41 y luego de un parate de 6 años a causa de la Segunda Guerra Mundial. En ese retorno del automovilismo nacional comenzaban a brillar las figuras de Juan Manuel Fangio, para Chevrolet, y Oscar y Juan Gálvez, para Ford. Sin lugar a dudas estos genios del volante dividieron a la afición en dos facciones bien diferenciadas.

Pero no solo Fangio y los Gálvez hicieron delirar a la afición. Una larga lista de pilotos también puso lo suyo en pista para arrancarle al público algo más que un fervoroso aplauso.

Por el lado de Chevrolet, hicieron gala de su experiencia pilotos como Domingo Marimón, Eusebio Marcilla, Félix Peduzzi, Marcos Ciani, Juan Manuel Bordeu, entre otros.

Mientras que en Ford, dieron cátedra de manejo, pilotos como Rodolfo de Álzaga, Dante y Torcuato Emiliozzi, Eduardo Pedrazzini, Daimo Bojanich, entre otros.

La lucha de marcas se vio opacada durante casi 20 años, debido a que el "Chueco Fangio" partió en 1949 a Europa para luego incorporarse a la F1 y traer sus recordados 5 títulos de campeón mundial que se mantuvieron como récord vigente durante mucho tiempo.

Esta partida de Fangio al exterior, le allanó el camino a los Gálvez y a todos los pilotos de Ford para ejercer un dominio que se extendió durante 19 años y que llegó a su fin en 1966 con el campeonato de Juan Manuel Bordeu y su Chevrolet conocida como “La Coloradita”.

Luego llegó la era de los coches compactos y los Sport Prototipos, donde apareció la primer marca que rompió la dicotomía Ford-Chevrolet: Torino. Los años pasaron entre prototipos y coches de serie, dejando el Torino una amplia supremacía sobre sus rivales. El eternamente cuestionado reglamento técnico de la ACTC (que hasta el día de hoy no genera un término de igualdad que conforme a los participantes), detuvo aquella escalada gloriosa de la tercer marca.

A comienzos de la década del 80, llegó otra marca más, que ya venía peleando, pero que recién ahora escribía sus páginas de gloria: Dodge. La misma dominó la primer mitad de la década del 80. Hasta que un éxodo de pilotos (por motivos económicos), hicieron que la marca quede casi marginada, sin un referente claro.

Sin embargo, a finales de los 90 la resurrección de las "terceras" marcas se concretó y nuevamente las cuatro se batían a duelo en las pistas.

Pero mientras se esperaba la evolución de las mismas, una nueva rivalidad florecía en el marco del duelo Ford-Chevrolet: Omar Martínez vs Guillermo Ortelli. Son recordados los campeonatos de 2000, 2001, 2002 y 2004, donde ambos referentes de cada marca se batieron por alcanzar la corona. Las tres primeras ediciones de este duelo fueron para el piloto de Salto, referente de Chevrolet, mientras que el restante fue la revancha del entrerriano de Ford.

Si de automovilismo se trata, Ford en Argentina como en el mundo es sinónimo de la actividad. Protagonista en todas las categorías del país, es la marca más campeona del Turismo Carretera (36 títulos), además de contar con innumerables títulos en otras categorías como en el TC 2000, donde comparte el liderazgo con una de sus más acérrimas rivales: Renault (8 títulos).

El inicio de Ford en el automovilismo nacional, viene desde los albores del mismo. A fines de los años ’20, se realizaban carreras en circuitos de tierra, donde las recordadas “baquets”, diseñadas a partir de los Ford T, comenzaban a forjar el mito de una marca que hoy en día es una de las más queridas del país. A las “baquets” le sucedieron las coupés V8, que dieron origen al Turismo Carretera, especialidad donde la marca se convirtió hasta hoy en día en amplia dominante.

Sin lugar a dudas, este dominio no se pudo dar, de no haber sido por sus grandes pilotos, tales como Oscar Gálvez, máximo referente de la marca, quién tenía la habilidad y la destreza suficiente como para solucionar los inconvenientes mecánicos de su coche en plena carrera, Juan Gálvez, máximo campeón del TC con 9 títulos o Dante Emiliozzi, quién junto a su hermano Torcuato, fueron artífices del primer motor Ford V8 con válvulas a la cabeza, antes que la central de Estados Unidos, sin olvidar a Rodolfo de Álzaga, el prototipo del galán del automovilismo. Hasta el día de hoy, el Ford Coupé V8, es el coche más exitoso del Turismo Carretera (20 títulos).

En la década del 60, la época de las “cupecitas” comenzaba a llegar a su fin. Iniciaba así la época del Ford Falcon y los prototipos, basados en este auto o de fabricación artesanal, compartiendo elementos mecánicos como su poderoso motor. Entre los modelos más destacados se encontraba el Halcón TC, un prototipo creación de Heriberto Pronello, con motor de Ford Falcon, que llegó a alcanzar la barrera de los 300 Km/h. Otro modelo afamado, fue el Falcon F-100 (o Falcon Angostado como lo llamó la gente), que era un Falcon reducido en dimensiones y que venía equipado con un motor V8 de las camionetas Ford F-100. Este auto, creación de Dante y Alain Baudena, causó sorpresa en su carrera debut al finalizar delante de las Liebres MkII Torino de Oreste Berta, tripuladas por Eduardo Copello y Héctor Gradassi. El mismo era empleado por el Equipo Oficial Ford de Turismo Carretera.

Sin embargo, hubo que esperar hasta la década del 70 para volver a ver campeón a un Ford. De la mano de Héctor Gradassi, el Falcon obtuvo su primer título en el año 1972. A partir de ahí, comenzó a surgir una leyenda. Un coche que fue muy querido por los argentinos y que también tuvo sus detractores. Pero que sin lugar a dudas es uno de los más laureados del país. Hoy en día, camino a convertirse en el coche más campeón del TC, el Falcon es el segundo automóvil con mayor cantidad de éxitos (16 títulos).

En las rivalidades, siempre donde está uno, está el otro. Y Chevrolet en el automovilismo no es la excepción. Con 14 títulos, es la segunda marca más campeona del TC. Sin embargo, un récord que ninguna marca pudo igualarle, es el de haber obtenido títulos de TC con tres modelos diferentes de coches, uno por cada etapa de la vida del TC: La Coupé Chevy (10 títulos - etapa contemporánea), el Chevrolet Coupé de los años 30/40 (3 títulos - etapa de las "cupecitas"), y el prototipo Trueno Naranja (1 título - etapa de los Sport Prototipos).

Los inicios de Chevrolet en la actividad, también se remontan a los inicios, donde hacían su participación las "baquets" diseñadas a partir del modelo Doble Phaeton, y del modelo bautizado Campeón. Estos fueron los precursores de la otra marca más querida por el público. Luego llegó la época de las “cupecitas” donde, si bien se obtuvieron los campeonatos del 40 y 41, los años siguientes encontraron a Chevrolet sin un referente claro, ante la partida de Juan Manuel Fangio a Europa.

Trataban de defender el honor de la marca, pilotos de la talla de Domingo Marimón, Marcos Ciani, Félix Peduzzi, Carlos Pairetti o Jorge Cupeiro, este último precursor de la nueva era del automovilismo, con el modelo Chevitú, derivado del compacto Chevrolet 400 nacional. Sin embargo, en 1966, Juan Manuel Bordeu, un joven piloto que venía apadrinado por el genial Juan Manuel Fangio, fue el encargado de romper con el monopolio de Ford, a bordo de "La Coloradita", su Chevrolet Coupé. Fue el último campeonato ganado por una "cupecita".

A mediados de la década del 60, Chevrolet fue la pionera en el automovilismo nacional, al presentar un automóvil compacto, derivado de un modelo norteamericano y de producción nacional: El Chevitú, un Chevy Nova de dos puertas (especie de Chevrolet 400 coupé, de origen norteamericano), impulsado con el motor de un Chevrolet 400 nacional. Su creador fue el ex-piloto de F1, José Froilán González (ex-piloto también de la marca), sus preparadores, Aldo y Reinaldo Bellavigna y su piloto, Jorge Cupeiro. A pesar de haber sido recibido con elogios y durísimas críticas por igual (llegó a recibir un botellazo), este modelo peleó palmo a palmo el campeonato del '65 y terminó en segundo lugar.

Años más tarde, comenzó la era de los Sport Prototipos, donde brilló en 1968, el Trueno Naranja, un prototipo diseñado por Horacio Steven, quién inicialmente lo entregó a Ford, pero los trágicos accidentes de Oscar Cabalén y Atilio Viale del Carril (murió su acompañante), hicieron que Ford retire su apoyo al preparador. Esta situación fue aprovechada por Carlos Alberto Pairetti, quién le propuso a Steven la reforma del vehículo para poder equiparlo con un motor Chevrolet. Este modelo, que había sido desechado por Ford, terminó dándole una gran alegría a los seguidores de Chevrolet al obtener ese año el campeonato, derrotando a las Liebres y los Torinos de Oreste Berta. Debe ese nombre al apodo con el que lo bautizó un periodista gráfico, por su velocidad de punta y por el llamativo color con el que fue pintado.

Luego de esto, la era de los Sport Prototipos finalizó quedando la categoría exclusivamente para los coches de serie. En esta era, un Chevrolet campeonó a finales de la década del 70. Pero este no era un campeonato más, sino que fue el comienzo de la era de un grande. Comenzaba la era del Chevy, el coche más exitoso de la marca y el tercero entre los más campeones (10 títulos). A Francisco Espinosa, le cupo el honor de ser el primer campeón con Chevy. Este fue el inicio de la era de otro de los coches más queridos del país, y uno de los más ganadores.

En algunos casos suele darse que, en una rivalidad para hacerla más entretenida, siempre hay un tercero en discordia. Y este es el caso de Dodge. Con 8 títulos (incluyendo un torneo especial de 5 fechas), es la tercer marca más ganadora de TC. Sin lugar a dudas, se trata de una marca que marcó una etapa donde el tercero en discordia, irrumpió con fuerza generando una formidable hegemonía sobre los clásicos animadores.

Sus inicios en el automovilismo nacional, datan desde los inicios del Turismo Carretera, donde formaba parte del grupo de marcas “minoritarias”. Ante el abrumador dominio de los dos grandes de ese entonces (Ford y Chevrolet), Dodge no tenía un referente que hiciera sobresalir a la marca, ni que diera pelea a los grandes.

Esta carencia se vio terminada, con la aparición de Marcos Ciani como principal estandarte. Su desembarco en la marca se vio facilitado a causa de la negativa de General Motors a darle apoyo oficial, luego de haber defendido sus colores durante las épocas del dominio de los Gálvez. Con el apoyo oficial de Chrysler, Ciani se hizo presente a bordo de una Dodge Coupé, que fue bautizada como "La Llamarada" debido a que su diseño decorativo, presentaba el dibujo de una llamarada en el frente de su auto, bordeando la parrilla. Otro referente de la misma, fue Luis Rubén Di Palma, que presentó una Coupé Dodge con mecánica de Valiant.

Durante la época de los autos compactos, Chrysler presentó un vehículo llamado Valiant, que era un derivado del modelo Plymouth Valiant americano. Este auto pasó a ocupar el lugar de la marca Dodge en el Turismo Carretera. En la época de los Sport Prototipos, Chrysler presentó un prototipo, basado en la mecánica de un Valiant IV, bautizado el "Martín Fierro", en homenaje al gaucho, personaje del libro y símbolo de la Tradición Argentina. Unos años más tarde hizo su presentación, acompañando al Valiant, el Dodge Polara, el automóvil más exitoso de la marca.

Sin embargo, no fue hasta la década del 80 cuando Dodge, comenzó a escribir sus páginas doradas en el automovilismo nacional. Con pilotos de la talla de Roberto Mouras, Oscar Castellano, Oscar y Antonio Aventín o José Miguel Pontoriero, hizo su presentación la coupé Dodge Polara GTX, la versión más poderosa del modelo. Este coche ejerció una hegemonía durante 5 temporadas consecutivas, consagrándose campeón en 6 oportunidades. Pero luego de estos títulos comenzó un éxodo de pilotos, a causa de los inconvenientes económicos que implicaban mantener una GTX en carrera. La solución llegó en 1997, cuando se presentó un Polara equipado con el motor de un Jeep Cherokee. La ACTC, decidió otorgarle la homologación a este motor, que pasó a ser el motor oficial de la marca. Con este impulsor, Dodge no solo volvió a vencer, sino que logró los campeonatos de 2003 y 2006. Con estos títulos, Dodge consigue así 8 títulos todos con un solo modelo: El Dodge Polara. De esta forma, se forjó una nueva marca que mueve masas de fanáticos. Dodge, la tercera en discordia.

Si un tercero en discordia hace que las rivalidades se vean más entretenidas, un cuarto equilibra la balanza. Torino, aparte de ser la cuarta marca del Turismo Carretera, cuenta con un aval que las otras no tienen: Simboliza el orgullo nacional por ser el primer automóvil fabricado íntegramente en Argentina. A diferencia de las otras marcas, Torino en realidad es el nombre del modelo del automóvil. Su verdadero nombre es IKA-Renault Torino, pero para terminar de nacionalizarlo y adoptarlo como marca propia, sus fanáticos y el mundo automotor en general prefirieron usar solo el nombre Torino.

Otra diferencia que marca a esta de las otras marcas, es que sus comienzos datan de la década del 60, cuando el TC ya estaba desarrollado. Su aparición se condice con el inicio de la era de los autos compactos, siendo el primer coche de serie en participar en una carrera de Turismo Carretera. Durante esa época, la irrupción del Torino fue tal, que se transformó prácticamente en el primer tercero en discordia, antes que su rival Dodge. La “pica” con la marca del carnero surge a raíz de ese motivo. Pero el dominio de Torino, no fue tan prolongado como el de Dodge. El debut de la marca fue en el año 1966, cuando Oreste Berta decide hacerse cargo del proyecto de IKA-Renault de presentar al Torino en pista. Su primer campeonato llegó de la mano de Eduardo Copello en 1966. Pero el “boom” del Torino se produjo luego de la actuación del coche en la prueba de las “84 horas de Nürburgirng”, donde por diferentes restricciones (inventadas a última hora y por conveniencia de los jueces europeos), el Torino finalizó cuarto a pesar de haber sido el coche que más veces giró al trazado alemán.

Como representantes, la marca tuvo a varios pilotos de renombre nacional, como Eduardo Copello, Héctor Gradassi, Jorge Ternengo (Estos tres formando el famoso trío de la CGT, en concordancia con las siglas de la Confederación General de Trabajadores), Luis Rubén Di Palma, Gastón Perkins, Enrique Rodríguez Canedo y Alberto Rodríguez Larreta, alias “Larry”, entre otros.

Sin lugar a dudas fue un coche muy admirado por el público argentino, llegando a tener un gran éxito en ventas. Y así como se sucedían los éxitos de ventas, también en lo deportivo se sumaban laureles. En 1969, luego del frustrado intento de Copello por mantener el “1” en 1968, Gastón Perkins le devolvió la alegría a la marca, pero esta vez lo hizo arriba de un prototipo diseñado sobre la base de un Torino y motorizado con el motor del mismo. Daba comienzo a la época de la Liebre MkII Torino. Un año después, Luis Rubén Di Palma obtiene un nuevo título de TC, pero esta vez con un Torino 380W. Ya en 1971, se decide que los Sport Prototipos formen parte de la Fórmula A, y que la Fórmula B sea solo para los coches de producción. Ese año, Torino se lleva un doblete al campeonar Copello en la Fórmula A, con la Liebre y Di Palma en la B, con el Torino.

Más tarde se decide crear la categoría de los Sport Prototipos, dando fin a la época de la Liebre y los demás prototipos, quedando el Turismo Carretera solo para los autos de producción. Esta decisión, no detuvo al Torino que comenzó nuevamente a demostrar supremacía, hasta que las continuas quejas de los usuarios de otras marcas, hicieron que el reglamento se modifique sepultando al Torino en un impedimento para participar de las demás temporadas. Fue el final de la era dorada de un grande.

Sin embargo, luego de varios años de ostracismo, en 1998 floreció la idea de equipar a los Torinos con el motor Cherokee que empleaban los Dodge. Así, la marca orgullo de los argentinos volvía a las competencias para reencontrarse con su público y sus rivales. Fue campeona en 5 oportunidades. Y luego de casi 30 años, arañó la gloria al consagrarse subcampeona con el nuevo motor en el año 2006. Sus continuos enfrentamientos con el Ford Falcon, fueron la raíz del clásico Ford-Renault del TC 2000. Sin lugar a dudas, un grande con todas las letras.

En la década del 70 comienza el auge de los coches medianos. En 1978, se produce un hecho que dejó triste a muchos aficionados: General Motors cerró sus puertas y dio por finalizada la producción de sus coches. Los continuos cambios reglamentarios en el Turismo Carretera, hicieron que Ford Motor Argentina retire su equipo oficial en el mismo año. Solamente quedaba Dodge como equipo oficial. Al mismo tiempo se produce un hecho inédito: Un coche de 2 litros derrota a los gigantes de 3, en una carrera de TC. José Miguel Pontoriero gana a bordo de un Dodge 1500, dando origen a un mito. Sin embargo, el TC no fue la categoría que albergó a estos autos. Fue el puntapié inicial de una nueva categoría: El TC 2000.

La idea de armar la categoría, anima a varios preparadores y marcas a organizarse en nuevos equipos. Ford Motor vuelve a confiarle a José Miguel Herceg, la preparación de los Taunus del nuevo equipo oficial. Chrysler decide apoyar al equipo de Juan Carlos Pianetto, (padre e hijo) y los hermanos Bellavigna, con la preparación de los Dodge 1500. Aparecía por ahí algún que otro Opel K-180 proveniente del TC y se incorporaban nuevas marcas: Fiat, presentando al Fiat 125, y Peugeot, presentando al Peugeot 504.

De las marcas de TC, solo Ford y Dodge eran las que hacían revivir un duelo diezmado por las ausencias de las demás. Los hinchas de Chevrolet no bajaban a alentar a los Opel K-180, argumentando que no se trataba de un Chevrolet y que su marca no pertenecía a la categoría. Obviamente, Torino no tenía un coche mediano que pueda hacer frente a los otros autos, ya que no existía un Káiser o un IKA mediano y los demás coches que lo sucedían eran Renault. Con todos estos ingredientes se dio inicio al campeonato de TC 2000 en 1979.

En 1980, sucede un nuevo quiebre en la historia del automovilismo argentino: Se anuncia la venta de Chrysler a Volkswagen. Todo hacía suponer que también sería el final de Dodge en el TC 2000, pero no fue así. De hecho, fue su etapa más gloriosa cuando, bajo el ala de Volkswagen, el Dodge 1500 obtuvo los 4 primeros campeonatos: 1980, 1981, 1982 y 1983. Los reponsables de esta epopeya fueron Jorge Omar del Río y Luis Rubén Di Palma. Además, Jorge Omar del Río tuvo el honor de ser no solo el primer campeón de TC 2000, sino también el primer tricampeón.

La respuesta de Ford llegó en los años siguientes con dos modelos diferentes. En 1983, Ford Motor Argentina anunciaba el cese de la producción del Ford Taunus en concordancia con lo que estaban haciendo las demás filiales del mundo. En 1984, el Taunus se despidió a lo grande alzándose con el campeonato de TC 2000 y coronando a su piloto Mario Gayraud. Ese mismo año comenzó la producción del Ford Sierra y ya se veían algunos modelos preparados en pista. Sin embargo, el turno del Sierra llegó al año siguiente, coronando como campeón a Ruben Daray.

Los años pasaron y junto a ellos la evolución. Para 1985, los fanáticos de Renault (y sobre todo, los de Torino, quienes formaban el grueso de la hinchada) vieron debutar a su marca preferida en TC 2000. El modelo debutante fue el Renault 18, quién con su tracción delantera revolucionó a la categoría, iniciando un nuevo período en el automovilismo. Al año siguiente, el Renault 18 fue reemplazado por la Coupé Fuego dando origen a un nuevo mito en el automovilismo: El trío Traverso-Renault-Berta. Con la atención de Oreste Berta, de recordado paso por las huestes de Torino y tomando la posta pasada a Renault, Juan María Traverso obtuvo 6 de sus recordados 7 títulos. Pero eso no era todo, ya que la Fuego en sí obtuvo 8 títulos consecutivos: Los 6 de Traverso, mechados con uno de su compañero Miguel Angel Guerra y otro de Silvio Oltra que corría para otra estructura. Todo un récord. Por supuesto, Ford intentaba responder con los pilotos del Ford Sierra, dando origen a una nueva rivalidad: La rivalidad Renault-Ford, rememorando la rivalidad IKA Torino-Ford Falcon.

Pero ahora ¿Que fue de Dodge y su fusión con Volkswagen? Pues hubo que esperar hasta 1988, cuando el reglamento de la categoría permitió que el Volkswagen 1500 se adecúe a las circunstancias de esos tiempos. Guillermo Maldonado, floreció como estandarte de una marca que tomó el título de animadora durante mucho tiempo. Con su VW 1500, se batió a duelo con la Coupé Fuego de Traverso, perdiendo el campeonato por muy poco, pero relegando a los Ford Sierra. Al año siguiente debutó el Volkswagen Gacel que luego fue sucedido por el Volkswagen Carat. El esfuerzo y la constancia de este batallador piloto-preparador se vio recompensado cuando se alzó con su único título de campeón en 1994, a bordo de un Volkswagen Gol. A partir de ese entonces, la nueva rivalidad pasó a ser Renault-Ford-Volkswagen.

Otras marcas también participaron, sin mucho protagonismo frente a estas tres. Fiat, Peugeot, Alfa Romeo, forman parte de este grupo. Solo Peugeot logró derrotarlas en 1995, con Traverso al volante de un Peugeot 405.

En esos años se produjo el debut del grande que faltaba: Chevrolet. Con su modelo Kadett, el responsable de ponerlo en pista fue René Zanatta, pero sin resultados auspiciosos para la marca.

Más tarde fue el auge de las marcas japonesas, que nada tuvieron que ver con estas rivalidades, hasta que demostraron que no llegaron para hacer números en la grilla. Honda se coronó campeón dos veces con su modelo Civic, con Omar Martínez en 1998 y Juan Manuel Silva en 1999. Toyota lo hizo en 2002 con Norberto Fontana al mando de un Corolla.

Los años pasaron entre uno y otro campeonato de las distintas marcas. Ford, logró campeonar con los modelos Escort Ghía y Escort Zetec, con Ernesto Bessone y Henry Martin en 1996 y 1997 respectivamente.

1997, sería el año del debut formal como equipos oficiales de dos grandes del automovilismo que retornaban a la categoría: Chevrolet (presentando al Chevrolet Vectra) y Chrysler (que volvía luego de ser representada por Dodge pero ahora representándose a si misma con el modelo Chrysler Neon). Ninguna de las dos tuvo el desempeño esperado, por lo que Chevrolet se retiró a comienzos de la temporada 1998 y Chrysler lo hizo una vez finalizado el campeonato de 2001.

Todo parecía indicar que Ford sería el único grande que sobreviviría al TC 2000, debiendo enfrentarse a las marcas japonesas y a su eterno rival Volkswagen. Hasta que en 2003, nuevamente se produjo un regreso anhelado. Luego de haber debutado en 1995 como marca y en 1997 como equipo oficial, Chevrolet volvió al TC 2000. Su llegada le dio a la categoría el brillo que estaba necesitando y que ya pertenecía al Turismo Carretera: Nacía definitivamente la rivalidad Chevrolet-Ford de TC 2000. A los títulos de Ford con Gabriel Ponce de León en 2001, con el Escort Zetec, 2003 y 2005 con el Ford Focus, Chevrolet respondió con los campeonatos de Christian Ledesma en 2004 y el bicampeonato de Matías Rossi en 2006-2007, todos con el Chevrolet Astra.

Hasta hoy en día, los aficionados disfrutan de esta rivalidad y de la sana competencia que genera el automovilismo nacional. Pero siempre, quedarán en el recuerdo aquellas batallas libradas entre los pilotos y sus máquinas para demostrar quién es el mejor. Una rivalidad que con el paso del tiempo quedará para siempre en el corazón de los argentinos.

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Automovilismo de Argentina

El automovilismo en Argentina es el segundo deporte en popularidad, después del fútbol. Pocos conocen este dato ya que no parece serlo; sin embargo, supera ampliamente a deportes como el basquet y el rugby, que siguen a continuación.

El campeonato local más famoso e importante es el Turismo Carretera, que se trata de carreras con automóviles de calle adaptados para correr. Dentro de esta modalidad de competición, se podría decir que hay dos grandes parcialidades, los Ford y los Chevrolet, que vendrían a ser los rivales Boca y River como en el fútbol.

El automovilismo tiene muchos adeptos, ha dado grandes corredores a nivel internacional, como por ejemplo a Juan Manuel Fangio, quíntuple campeón de la Fórmula 1, y Carlos Alberto Reutemann, gran corredor también de la Fórmula 1.

Es tal el fanatismo por el automovilismo en la Argentina, que hasta ha corrido la IndyCar Series estadounidense allí; hecho que sucedió en el siglo XX en la ciudad de Rafaela, provincia de Santa Fe, actualmente circuito de TC y TC2000.

El TC2000 es la versión modernizada del TC, con automóviles más modernos y adaptados que en el TC.

Se podría decir que este deporte es más federal incluso que el fútbol, ya que en este último la mayoría de los equipos son de Buenos Aires, en cambio en el automovilismo, hay circuitos por todo el país, y los "fierreros", como se los suele llamar a los fanáticos de los autos, se trasladan a todos lados para ver correr a sus ídolos y pasar un buen día de carreras.

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Source : Wikipedia