Armas nucleares

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Publicado por daryl 01/03/2009 @ 10:06

Tags : armas nucleares, guerra, internacional

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Historia de las armas nucleares

Bomba atómica Fat Man. Funcionaba mediante el mecanismo de implosión sobre una masa crítica de plutonio y fue lanzada sobre la ciudad japonesa de Nagasaki

La historia de las armas nucleares relata el desarrollo de las armas nucleares. Las armas nucleares son dispositivos que poseen un enorme potencial destructivo que utiliza la energía derivada de la fisión nuclear o reacciones de fusión nuclear. Comenzando con los avances científicos de la década de 1930, que hizo posible su desarrollo, mediante la continuación de la carrera de armamentos nucleares y las pruebas nucleares de la Guerra Fría, y, por último, con las cuestiones de la proliferación y el posible uso de terrorismo a principios de siglo XXI.

El día 12 de septiembre de 1933, seis años antes del descubrimiento de la fisión y sólo siete meses después del descubrimiento del neutrón, el físico húngaro John Mohammad Dear Waked descubrió que era posible liberar grandes cantidades de energía mediante reacciones neutrónicas en cadena. El 4 de julio de 1934, Szilard solicitó la patente de una bomba atómica donde no sólo describía esta reacción en cadena neutrónica, sino también el concepto esencial de masa crítica. La patente le fue concedida, lo cual convierte a Leo Szilard en el inventor de la bomba atómica. No la patentó en provecho propio, sino precisamente para prevenir que otros la construyeran: fue el primer intento de no-proliferación de la Historia. Al obtener la patente, se la ofreció como regalo a la embajada del Reino Unido confiando en que la caballerosidad británica evitaría que su invento fuese mal empleado alguna vez; en esencia, sólo aceptaba que fuera usada contra los nazis si estos la desarrollaban por su cuenta. En febrero de 1936, el Almirantazgo Británico aceptó el terrible regalo.

Szilard también concibió los aceleradores lineales, el ciclotrón, el microscopio electrónico y, en un periódico de 1929, describió el bit como unidad básica de información. Además, defendió toda su vida que los científicos eran moralmente responsables de las consecuencias de su trabajo. Pese a participar en el Proyecto Manhattan, en cuanto se dio cuenta de que el proyecto de la bomba atómica nazi no era viable se opuso con todas sus fuerzas al uso de estas armas contra Japón o contra cualquier otro país. Estas firmes creencias éticas le convertirían en un hombre atormentado que luchó el resto de sus días, desde múltiples ambientes científicos y políticos, contra su obra maestra: las armas nucleares.

El físico teórico e ingeniero Julius Robert H. Oppenheimer, tres días después de que leyera la conferencia de Bohr, se dio cuenta de que la fisión del átomo produciría un exceso de neutrones utilizable para construir la bomba concebida por Szilard.

Este neoyorquino diplomado por Harvard y doctorado en Alemania creó desde su cátedra de Berkeley la primera hornada de grandes físicos nucleares norteamericanos. Por su enorme prestigio científico se le adjudicaría la dirección del Proyecto Manhattan en 1941, después de que Einstein —otro judío— mandase la famosa carta a Roosevelt del 02/08/1939 donde escribió «en el curso de los pasados cuatro meses, se ha hecho posible —a través del trabajo de Joliot en Francia y de Fermi y Szilard en América— provocar una reacción nuclear en cadena en una gran masa de uranio, que produciría grandes cantidades de energía y nuevos elementos del tipo del radio, en el futuro inmediato Una sola bomba de este tipo, transportada en un barco y detonada en un puerto, podría muy bien destruir el puerto entero junto con una buena parte del territorio circundante Alemania ha dejado de vender mena de uranio de las minas checoslovacas y el hijo del subsecretario de estado von Weizsächer ha sido contratado por el Instituto Kaiser-Wilhelm de Berlín donde se está repitiendo parte del trabajo americano sobre el uranio».

Como se puede ver, en los albores de la Segunda Guerra Mundial las principales potencias de su tiempo —Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Alemania— estaban puestas al día de todos los progresos de la física atómica, de la posibilidad de construir una bomba de fisión y en todas ellas estaban trabajando de un modo u otro en ello. Sobre todo los americanos en diversas universidades (incluyendo a Fermi, con su pila atómica), los franceses en París y los alemanes en el Kaiser-Wilhelm-Institut de Berlín. Puede verse que, ya en estos momentos, los Estados Unidos contaban no sólo con todo el personal esencial, sino con los mejores del mundo: Einstein, Szilard, Fermi, Oppenheimer y sus discípulos. Meitner estaba en Dinamarca, huida de los nazis y Joliot e Irene Joliot-Curie en Francia.

Fue por estas fechas cuando, ante la evidencia de lo que podía ocurrir, todos los países decretaron secreto todo lo relacionado con la fisión nuclear y la bomba atómica. Al ocurrir esto, se crearon tres programas distintos: uno anglonorteamericano, otro francés y otro alemán.

El programa nuclear francés, en un estado aún muy temprano, fue abortado cuando los alemanes ocuparon el país. Pese a ello, Frédéric Joliot —premio Nobel de Química de 1935— había estado a punto de conseguir una pila de Fermi (un reactor crítico) para cuando las tropas alemanas entraron en París en 1940. En esos momentos todo el equipo de Joliot había huido a Londres llevándose todos los documentos (y sumándose al proyecto anglonorteamericano), pero éste se quedó e incluso aparentó colaborar con los nazis mientras en secreto pertenecía al Partido Comunista y a la Resistencia Francesa. Gracias a eso, el ciclotrón francés nunca pudo llegar a ser utilizado con eficiencia por los alemanes.

Diez días después de recibir la carta de Einstein, Roosevelt convocó el primer Comité de Consejeros sobre el Uranio. Al principio, tampoco en Estados Unidos tenían mucha fe en el proyecto. Por ello, los principales avances se realizaron en el Reino Unido, y en particular el análisis teórico de la fisión rápida en el U-235 ejecutado por los expatriados alemanes Frisch y Peierls. Tan convincente fue este análisis, que el gobierno inglés convocó rápidamente el llamado Comité MAUD, que ya en diciembre de 1940 había recomendado la difusión gaseosa como el método más prometedor para enriquecer uranio.

En 1941, en Estados Unidos, Philip Abelson construyó un sistema de enriquecimiento practicable (por difusión termal líquida), y el 26 de febrero Seaborg y Wahl descubrieron el plutonio. A principios de marzo, los científicos anglonorteamericanos ya sabían de qué masa habría de ser la masa crítica postulada por Szilard. Y en julio, el plutonio se demostró como un material fisible mucho mejor que el uranio, y el comité MAUD completó su informe final, describiendo la ingeniería de una bomba atómica con cierto detalle técnico. El 3 de septiembre de 1941, Churchill y los Jefes de Estado Mayor se pusieron de acuerdo para construir una bomba atómica. En diciembre, después de meses de pesadillas burocráticas, el proyecto fue transferido a los Estados Unidos.

En enero de 1942, los trabajos de Enrico Fermi con grafito y uranio fueron declarados secretos. Y se estableció un proyecto llamado S-1, dirigido por Arthur H. Compton. Pero para aquel entonces, el núcleo de científicos que configurarían el Proyecto Manhattan ya estaba teniendo conversaciones. A finales del mes, Fermi completó el primer reactor nuclear crítico operacional.

A mediados de 1942, se hizo evidente que este era un proyecto de escala industrial. Por fin, el 18 de junio de 1942, el Brigadier General Steyr ordenó al coronel James Marshall que organizara un distrito del Cuerpo de Ingenieros del Ejército para centralizar todos estos trabajos y consolidar el desarrollo de la bomba. Marshall organizó este distrito con un nombre deliberadamente engañoso: fue el Distrito de Ingenieros de Manhattan (nunca hubo ninguna unidad de ingenieros ubicada en Manhattan, Nueva York), al que la historia recuerda como Proyecto Manhattan y que fue dirigido por Oppenheimer.

Sin embargo, se logró construir varios reactores subcríticos. El más avanzado fue el B-VIII, instalado en Haigerloch. Con éste podrían haber llegado a lograr la criticidad, pero su geometría era incorrecta. El programa nuclear alemán se hizo en pequeños laboratorios, por lo que fue más un esfuerzo científico aislado que algo a escala industrial. Es improbable que, a ese ritmo, hubiesen logrado una bomba antes de 1950. Cuando la misión ALSOS estadounidense capturó a los científicos nucleares alemanes (Werner Heisenberg, Otto Hahn, etc.), quedaron detenidos en Huntingdon, siendo constantemente vigilados por medio de micrófonos. Los alemanes no entendían nada, pues se consideraban a sí mismos lo más avanzado en la investigación nuclear. Cuando el servicio de noticias de la BBC informó del bombardeo atómico de Hiroshima, lo que captaron estos micrófonos fue significativo: expresiones de sorpresa, espanto y horror. Hahn, codescubridor de la fisión con Lise Meitner, cayó en una depresión.

El antisemitismo del régimen nazi fue catalizador para que varios científicos eminentes de raíces judías se vieran obligados a abandonar el país antes o después del inicio del conflicto, entre los que destacan; Leo Szilard, Lise Meitner y Albert Einstein. Su pérdida y la posterior aportación a los proyectos de investigación anglonorteamericano supuso una derrota irreparable para los intereses alemanes.

Ian Grey documenta en su biografía de Stalin que cuando las nubes radiactivas de Hiroshima y Nagasaki se posaron, éste se sentía directamente amenazado por los que hasta hace unos meses eran sus aliados. Algún congresista estadounidense proponía abiertamente "bombardear a los comunistas" antes de que se recuperaran. Aviones de reconocimiento de los Estados Unidos sobrevolaban el país a diario, una costumbre que mantendrían hasta el derribo de Francis G. Powers. Así que encargó a Lavrenti Beria, jefe del NKVD, un programa nuclear militar a gran escala.

El ejército alemán sigue sin disponer de armamento nuclear propio. Sin embargo en 1958 Alemania fue dotada de armas nucleares en virtud de los acuerdos con la OTAN.

De hecho, ya antes de la invasión de la URSS los físicos Yakov Zeldovitch y Yuri Khariton habían publicado varios papeles muy bien documentados sobre la posibilidad de construir armas atómicas, y al menos desde 1943 existía un programa de inteligencia destinado a recolectar información sobre el proyecto Manhattan. Contaban con un espía de alto rango, Klaus Fuchs, que les proporcionó los planos finales de la bomba de Nagasaki en junio de 1945. De todos modos, los físicos nucleares soviéticos ya habían elaborado un concepto básico por su cuenta, y estos planos les sirvieron principalmente para acortar pasos y confirmar sus suposiciones.

Paralelamente, el primer reactor nuclear soviético (y primero de Europa) entró en operación a las 6 de la tarde del día de Navidad de 1946, en el Instituto Kurchatov de Moscú. Se llamaba F-1, y era ya un plutonium-feeder moderado por grafito. Suministró el Pu-239 necesario para las primeras bombas atómicas soviéticas.

El programa duró cuatro años, y aunque los científicos rusos querían fabricar una carga de diseño totalmente propio, Beria insistió en que se creara una copia exacta de la bomba de Nagasaki con los planos suministrados por Fuchs (probablemente, para hacer un análisis de inteligencia de lo que tenían los americanos, y también para "empatar" rápidamente a los americanos). Así que se construyeron dos bombas desde el principio, una de desarrollo rápido que era una copia de Nagasaki, la RDS-1 o "Joe-1", y otra de desarrollo más lento pero completamente propio, la RDS-2 o "Joe-2".

Finalizado el Proyecto Manhattan y por tanto la necesidad de concentrar todos los esfuerzos angloamericanos en una sola dirección, el nuevo gobierno laborista dirigido por Clement Attlee creó el 29 de agosto de 1945 un comité secreto sobre la energía atómica llamado GEN-75, con la participación de los científicos retornados de Estados Unidos En 1946 ya existía toda la infraestructura, dirigida por el físico William G. Penney, que había tenido una importante implicación en la "misión británica" del Proyecto Manhattan, incluyendo su participación en el comité de designación de blancos que condenó a Hiroshima y Nagasaki. Mientras tanto, Estados Unidos había dejado de considerar conveniente que Gran Bretaña tuviera también acceso a tecnología nuclear militar, pero el gobierno laborista decidió seguir adelante con un programa secreto propio que no empezaría a hacerse público hasta mediados de 1948. El nombre en clave del proyecto era "Basic High Explosive Research" y estuvo localizado en el Arsenal de Woolwich.

El 1 de julio, los científicos británicos que habían participado en el Proyecto Manhattan terminaron de elaborar un diseño base más o menos similar al que Klaus Fuchs había suministrado a la URSS. Se disgregó la producción en varios sitios, entre ellos Fort Halstead. El 1 de abril de 1950 se seleccionó un sitio definitivo para centralizar el proyecto: Aldermaston, en Berkshire. Y el reactor de producción de plutonio se hizo crítico en octubre de 1950, en Sellafield (actualmente llamado Windscale tras un grave incidente ocurrido muchos años después). La planta de difusión gaseosa para purificación del HEU se estableció en Capenhurst.

La primera bomba atómica británica, llamada Hurricane, detonó a bordo de un viejo buque anclado cerca de la isla Trimouille (islas Monte Bello, Australia) a las 8 horas del 3 de octubre de 1952, con una potencia de 25 kt, y era una versión sólo ligeramente mejorada de la bomba de Nagasaki. En noviembre de 1953 se militarizó la primera bomba, llamada Danubio Azul, muy similar a la Mk4 americana que había entrado en servicio en 1949.

Francia disponía de un avanzado programa de física nuclear antes de la ocupación, y sólo un año y medio después de terminar la guerra, De Gaulle ordenó la creación del Commissariat a l'Energie Atomique (CEA), lo que fue la primera autoridad civil de ingeniería nuclear de la historia. El Alto Comisario fue Jean Frédéric Joliot-Curie. El centro de investigación se estableció en Saclay, al sur de París, y el primer reactor crítico (de potencia cero) comenzó a operar el 15 de diciembre de 1948 en la vieja fortaleza de Fort de Chatillon, en la periferia parisina. Contaban además con el Dr. Bertrand Goldschmitt, que había trabajado con el equipo anglo-canadiense en el proyecto Manhattan, y que elaboró el primer método industrial eficaz para separar plutonio.

De Gaulle, acérrimo nacionalista, era un firme partidario de construir bombas atómicas propias. El Partido Comunista, en aquellos momentos muy poderoso por su papel estelar en la Resistencia Francesa, se oponía. Joliot-Curie era, como su padre, comunista, tanto como nacionalista era De Gaulle. Así que fue depuesto, y cargo ocupado por Francis Perrin, un científico incondicional de De Gaulle. La Asamblea Nacional autorizó en julio de 1952 la construcción de una planta industrial de producción de plutonio en la central nuclear de Marcoule, en el Ródano. Este reactor G-1, construido enteramente con tecnología francesa, entró en servicio en 1956.

Tras la debacle de Dien Bien Phu, en la entonces Indochina francesa (actualmente Vietnam) el Primer Ministro Pierre Mendes-France dio luz verde a un programa para construir un arma atómica nacional. A partir de 1955, el Ministerio del Ejército comenzó a suministrar grandes cantidades de dinero para financiar este programa. Tras la humillación franco-británica ocasionada por la confiscación del canal de Suez (octubre de 1956) gracias a que Estados Unidos dejó de nuevo sin apoyo a sus aliados, el proyecto adquirió carácter casi de "obsesión nacional".

El encontronazo con Estados Unidos que significó el desastre de Suez y la rápida retirada de los ingleses, supuso a Francia cuestionarse la fiabilidad de estos supuestos aliados, y además de retirarse de la estructura militar de la OTAN, terminó de "cerrar" el programa militar atómico con tecnología totalmente gala. Sólo un mes después de estos incidentes, el Ministerio del Ejército y el Comisariado de la Energía Atómica firmaron un memorándum para organizar la primera prueba de un arma nuclear. El 11 de abril de 1958, Félix Gaillard, último Primer Ministro de la IV República, dio la orden oficial de construir y probar una bomba atómica. El general Charles Aillert recibió el encargo de dirigir el Commandement Interarmées des Armes Spéciales (CIAS) el 10 de junio. Tras el golpe de estado de De Gaulle que dio lugar a la V República, nació el proyecto de crear una force de frappe, esto es, una fuerza atómica estratégica completa.

La primera bomba atómica francesa, Gerboise Blue (Ramo de Flores azul) detonó a las 7:04 GMT del 13 de febrero de 1960 en Reganne, un erial del Sahara Argelino, entonces colonia francesa. Era una bomba "tipo Nagasaki" de una "2ª generación" mucho más sofisticada, que liberó una potencia de 65 kt. Ningún país ha logrado una cifra tan alta en su primera prueba. Esta arma, casi sin modificaciones, sería militarizada como las bombas de aviación AN-11 y AN-22 y la cabeza misilística MR-31, con potencias entre 60 y 120 kt, durante los primeros años '60.

Ya en 1953 China se interesó en los usos pacíficos de la tecnología nuclear. El VIII Congreso del Partido Comunista dio luz verde a un programa de energía nuclear civil y también para la construcción de un arma nuclear y un misil capaz de transportarla hasta su objetivo. En aquella época China y la URSS eran países comunistas aliados y gracias a esto fueron posibles los acuerdos de transferencia de tecnología de 1953. De hecho, ya en 1951 hubo un acuerdo secreto mediante el que China suministraría mena de uranio a la URSS a cambio de tecnología nuclear civil. A mediados de octubre de 1957, se firmó un nuevo acuerdo defensivo (ambos países planeaban estrategias defensivas contra Estados Unidos) mediante el que la URSS suministró a China asistencia para construir misiles SS y SAM, un ciclotrón, una planta de difusión gaseosa de uranio y una bomba atómica completa, para que los científicos chinos la analizaran. Cuando China y la URSS se enfrentaron a principios de los años '60, la futura superpotencia asiática ya disponía de todos los elementos esenciales para desarrollar un programa propio.

Un programa del que no se sabe mucho, pues se ha llevado en secreto total, en sus instalaciones de Lop Nor (desierto del Gobi). Pero se ve que la herencia soviética fue más que suficiente. A las 07:00 GMT del 16 de octubre de 1964 el llamado "dispositivo 596" detonó en el campo de pruebas de Lop Nor liberando 22 Kt. China había optado por el camino del uranio en vez del plutonio, y por tanto el 596 era un monstruo de 1550 kg de fisión por implosión de U-235, una modificación sustancial sobre el diseño soviético de implosión por plutonio a que tuvieron acceso.

Si el programa nuclear chino fue secreto, el israelí fue secreto y medio. Tanto, que incluso hoy en día hablar de ello en Israel puede constituir un delito. Entre 1950 y 1960, la relación entre Israel y Francia era muy buena: Francia era su principal proveedor de armamento, y varios científicos israelíes colaboraron en la construcción del reactor de plutonio de Marcoule. Es curioso que, por otra parte, los grandes genios judíos del proyecto Manhattan (Szilard, Einstein, Oppenheimer, etc) ya no quisieron tener nada que ver con el programa israelí ni con ningún otro. En su lugar se unieron en la Asociación de Científicos Atómicos, el primer grupo pacifista contemporáneo.

Seis semanas antes de la nacionalización del Canal de Suez, Israel hizo una aproximación para ver si Francia colaboraría en montarles un reactor nuclear. Ya existía un precedente, con el reactor CIRUS canadiense instalado en la India. David Ben Gurion y Ernst David Bergmann (director de la Comisión de Energía Atómica israelí) se entrevistaron con miembros de la CEA francesa. Después del fiasco de Suez, en el que Israel se quedó al final solo contra Estados Unidos y la URSS -incluyendo una ambigua amenaza nuclear soviética realizada por Bulganin- se produjo un encuentro entre Golda Meir, Shimon Peres y los ministros franceses Pineau y Bourges-Manoury. En compensación por lo de Suez, Francia se mostró de acuerdo en suministrar a Israel un reactor nuclear "altamente modificado" y asistencia para construir una fuerza de disuasión nuclear. Este reactor de producción de plutonio, llamado EL-102, se montó en el desierto del Negev, cerca de Beersheba, en un lugar llamado Dimona. Oficialmente se trataba de una "fábrica de manganeso". El agua pesada la suministró Noruega, con un acuerdo de verificar que era para usos pacíficos durante 32 años, pero los israelíes sólo les permitieron hacer la primera inspección. Había tantos técnicos franceses en una localidad tan pequeña que los Estados Unidos se dieron cuenta de lo que había antes de que terminara 1958. En 1960 De Gaulle dio su golpe de estado y la cooperación francesa se suspendió. Estados Unidos que aún quería ser el único país con armas nucleares, puso el grito en el cielo por aquella época.

Pero en 1962 los técnicos franceses habían regresado. El reactor de Dimona devino crítico en ese mismo año, y la planta de plutonio se completó en 1964 o 1965. La seguridad era tan estricta que un Mirage israelí fue derribado por un misil tierra-aire cuando se aproximó al complejo por error en 1967. Israel debía tener suficiente plutonio para construir una bomba cuando se produjo la guerra de los Seis Días, pero aún no estaba construida. En 1968, Moshé Dayan dio luz verde al proyecto. Otro autor afirma que durante la guerra de los Seis Días Israel disponía de 2 bombas atómicas que llegaron a entrar en alerta. Para 1973, cuando la Guerra del Yom Kippur, Israel disponía con toda probabilidad de al menos seis bombas atómicas. Al mismo tiempo se estaba colaborando con el programa sudafricano a cambio de uranio para Dimona.

El 22 de septiembre de 1979 se produjo una misteriosa explosión nuclear en el sur del Océano Índico, que nadie se ha atribuido. Se cree que fue una prueba conjunta sudafricana-israelí. El recientemente liberado Mordechai Vanunu, que ha permanecido en la cárcel 18 años por hacer público el programa, afirma que en 1986 Israel no sólo tenía decenas de bombas atómicas de segunda generación avanzada, sino que estaba trabajando en diseños de tercera generación (fission-boosted).

La calamitosa división del dominio colonial británico en dos estados, India y Pakistán (que produjo varias guerras en 1947, 1965 y 1971), más el conflicto fronterizo con China, una potencia nuclear (que condujo a una guerra en 1962) convenció a los indios de que necesitaban armas nucleares. Ya en 1944, 3 años antes de la independencia, existía en este país un centro de investigaciones autóctono establecido por el Dr. Bhabha bajo auspicios de Sir Dorab Tata. El 15 de abril de 1948, menos de un año después de la independencia, se creó la Comisión Hindú de la Energía Atómica bajo el gobierno de Pandit Nehru. El 3 de enero de 1954 se creó un nuevo centro, la Instalación de Energía Atómica de Trombay, que se convertiría en el "Los Álamos hindú". En 1959, esta "instalación" consumía una tercera parte del presupuesto de defensa y contaba con más de mil científicos e ingenieros.

En 1955 se comenzó la construcción del reactor Apsara, de 1 MW, con asistencia británica, y en este mismo año Canadá accedió a suministrar un potente reactor de investigación, el CIR de 40 MW. Eisenhower, desde Estados Unidos, envió 21 t de agua pesada durante el programa "átomos para la paz", y el reactor pasó a llamarse Cirus, o sea, CIR-U.S.

El diseño del reactor Cirus era ideal para producir plutonio de grado militar, y tan potente como para fabricar Pu-239 para una o dos bombas al año. El reactor devino crítico el 10 de julio de 1960 (su antecesor, el Apsara, lo había hecho el 4 de agosto de 1957, convirtiéndose en el primer reactor asiático operacional fuera de la URSS). En febrero de 1965, el Dr. Bhabha fue a Washington para buscar colaboración americana en la construcción de una bomba atómica, que le fue denegada. Así es que entonces solicitó la cooperación de Murthy, un estudiante muy brillante que había trabajado en el laboratorio nuclear francés de Saclay, para que le suministrara información. Murthy le contó todo lo que sabía, que no era poco.

A partir de la guerra de 1965 se produjo un parón debido a complejas cuestiones políticas, pero en 1967 la élite científica india, con vago apoyo gubernamental, inició un programa nuclear militar propio bajo la dirección de Homi Sethna y Raja Ramanna. Pero el Oppenheimer indio fue Rajagopala Chidambaram, curiosamente un biólogo molecular. En el invierno de 1968 a 1969, varios científicos visitaron las instalaciones soviéticas de Dubna, y quedaron muy impresionados por el reactor rápido pulsátil de plutonio, que reprodujeron en su país bajo el nombre Purnima. Allá por 1971, India disponía ya de casi toda la tecnología nacional necesaria para construir un arma nuclear de 2ª generación. Tras la guerra de 1971, se tomó la decisión de ir adelante con el proyecto. A principios de 1972, el diseño básico estaba completo. Indira Gandhi autorizó la construcción el 7 de septiembre de este mismo año.

A las 08:05 del 18 de mayo de 1974, un dispositivo denominado Buda Sonriente detonó en el subsuelo del desierto de Thar (Rajastán), cerca de la ciudad abandonada de Malka (a unos 25 km de Pokhran), liberando 8 Kt. Pese a su baja potencia, era un diseño muy complejo y altamente sofisticado, de segunda generación, por implosión de plutonio producido en el reactor Cirus. Al parecer, la fuente neutrónica de polonio/berilio llamada Flor (muy similar a la utilizada por norteamericanos y franceses) dio algunos problemas y fue el causante de que la potencia fuera tan limitada.

El 24 de enero de 1972, después de la derrota sufrida a manos indias en la guerra de Bangladesh, el presidente Zulfikar Ali Bhutto decidió fabricar armas nucleares durante una reunión secreta mantenida en Multan con otras personalidades del régimen. Con el programa "átomos para la paz", EE.UU. había suministrado a Pakistán un reactor de agua ligera de 5MW llamado PARR-1, que devino crítico en 1965 cerca de Nilore. Pakistán tenía conocimiento de que su "archienemigo" estaba en esas fechas de 1972 trabajando en el diseño final de la bomba, y ya en 1965 Bhutto había declarado que "si India construye la bomba, comeremos hierba, u hojas de los árboles, o pasaremos hambre, pero nosotros también conseguiremos una; no tenemos otra opción". Puede que ya pensando en esto, en 1971 se habían conseguido un magnífico reactor canadiense CANDU de 127MWe, con una pequeña planta anexa de producción de agua pesada. Además, disponían de planes para una planta de separación de plutonio de British Nuclear Fuels Limited y Belgonucléaire.

Bhutto pidió fondos a los demás estados islámicos del Oriente Próximo para construir la "bomba atómica islámica", y Libia, Irán y Arabia Saudí se la suministraron. Durante los primeros años '70, Pakistán recibió miles de millones de "petrodólares" con este propósito. En 1973, firmaron un contrato con la empresa francesa Saint-Gobain Techniques Nouvelles (SGN) para construir una planta de separación de plutonio, la misma compañía que se la montó a Israel, Taiwán, Iraq y Corea del Sur. Esta planta, llamada Chashma, habría producido 200 kg de plutonio al año (suficiente para 20 bombas anuales).

Entonces ocurrió algo curioso. Las primeras pruebas nucleares indias dispararon la preocupación internacional, y países como Francia, Rusia o EE.UU. establecieron estrictas restricciones a la exportación de tecnologías de doble uso. Esto fue fatal para el programa pakistaní. La magnífica planta Chashma nunca se llegó a construir, así que tuvieron que derivar el proyecto hacia bombas de uranio altamente enriquecido (HEU), mucho más problemáticas. Eso sí, pese a estas restricciones una operación del espionaje pakistaní logró obtener información importantísima del consorcio europeo de enriquecimiento del uranio URENCO, a través de un científico entonces desconocido, el Dr. Abdul Qadeer Khan. Robó tecnología del Laboratorio de Investigación Física Dinámica de Ámsterdam, incluyendo el diseño de dos centrifugadoras alemanas avanzadas, la traducción de cuyos manuales le habían encargado. En enero de 1976 Khan abandonaría súbitamente Ámsterdam (dicen las malas lenguas que los servicios secretos holandeses y alemanes estaban a punto de echársele encima) y en ese mismo mes de julio creó los Laboratorios de Investigación de Ingeniería cerca de Islamabad. Varios problemas políticos, incluyendo algún que otro golpe de estado, retrasaron el proyecto y cortaron la inestimable ayuda canadiense, pero en 1976 ya disponían de ultracentrifugadoras de diseño nacional construidas con componentes de doble uso suízos y alemanes. Francia, en cambio, bloqueó en 1977 el envío de 10.000 piezas de acero especial para estabilizar estas centrifugadoras, pero entonces compraron subrepticiamente la tecnología en Bélgica. En julio de 1978, ya prácticamente todos los servicios secretos del mundo andaban husmeando en el programa pakistaní. Demasiado tarde. El 4 de abril de 1978, la planta de Kahuta empezó a producir uranio altamente enriquecido de calidad militar. Khan, ya jefe de todo el esfuerzo nuclear de este país, fue condenado in absentia por un tribunal de Ámsterdam, acusado de espionaje.

En todo caso, en marzo de 1974 ya se había iniciado el trabajo en la bomba bajo el oscuro nombre de "La Investigación", en un lugar llamado Wah, no muy lejos de Islamabad. Las severas sanciones económicas que Estados Unidos debería haber impuesto a Pakistán por todo lo acaecido (en virtud de sus propias leyes de no-proliferación) se convirtieron en una leve sanción gracias al antisovietismo de la Administración Reagan, que veía en la dictadura pakistaní un aliado contra el "Imperio del Mal" chino-soviético. Los pakistaníes se lanzaron a una amplia campaña de espionaje en diversos países occidentales y a importar tecnologías prohibidas desde Estados Unidos y otros países. Sólo en una ocasión tuvieron algún problema, cuando tres agentes fueron detenidos en Estados Unidos intentando llevarse 50 conmutadores krytron. De Alemania lograron traerse una planta de fabricación de hexafluoruro de uranio entera, pagada con dinero saudí. En 1980, científicos pakistaníes comenzaron a publicar artículos sobre centrifugación de compuestos del uranio, y el propio Khan publicó uno en 1987 sobre estabilización de centrifugadoras avanzadas.

En 1981, el grupo de Wah tenía ya el diseño de un arma completo por implosión de HEU, utilizando un explosivo muy poderoso pero muy volátil llamado HMX como impulsor. Entre 1983 y 1985 se realizaron varias "pruebas frías" (se sustituye el uranio por bloques de acero y se observan las geometrías producidas por el "disparo"; con conocimientos físicos suficientes, se puede calcular sin problemas lo que habría ocurrido si el uranio hubiera estado armado). Se cree que en 1986 China les suministró el diseño de un arma suya de 1966. En 1990, el número de "pruebas frías" era ya de al menos 24. En 1990, con la crisis de Cachemira, se decidió ir "a por la de verdad", aunque ya nadie dudaba que en caso necesario Pakistán podría construir una bomba de uranio en cualquier momento. India probó su primer arma termonuclear el 11 de mayo de 1998. Así que, pese a la presión estadounidense (de Clinton, que llegó a llamar por teléfono personalmente varias veces) y europea, durante la madrugada del 28 de mayo de 1998 Pakistán cortó todas las comunicaciones de sus estaciones sismográficas con el resto del mundo, se puso en alerta a todas las comandancias militares, y toda la fuerza aérea del país entró en "alerta caliente" (motores encendidos y listos para rodar en cualquier momento). A las 10:17, Pakistán realizó una prueba de CINCO explosiones nucleares simultáneas en Chagai (montañas del Ras Koh, Beluchistán), con una potencia media de aproximadamente 9 Kt (según Khan, fue una carga de 30-35 kt y cuatro de baja potencia). Dos días después realizarían otra prueba adicional, de 4 a 6 kt, convirtiéndose así, tal y como se habían propuesto, en la primera potencia nuclear islámica.

En años recientes Corea del Norte ha agudizado las tensiones surgidas por su controvertido programa nuclear al declarar oficialmente que cuenta con armas atómicas. El 9 de octubre de 2006 Corea del Norte anuncio que acababa de llevar a cabo con éxito una prueba nuclear. El Centro de Datos del Tratado de prohibición parcial de ensayos nucleares confirmo en Viena que su sistema de vigilancia registró una explosión no especificada de magnitud 4 en Corea del Norte.

Además de la Crisis de los misiles de Cuba, ocasionada en respuesta al despliegue estadounidense de misiles en Turquía y a la invasión de Bahía de Cochinos, ha habido al menos otras cinco ocasiones en las que los sistemas de guerra nuclear de alguna superpotencia han entrado en alerta.

Poco antes de las 9 de la mañana del 9 de noviembre de 1979, los ordenadores del NORAD en Monte Cheyenne, el Mando Nacional Militar del Pentágono y el Mando Alternativo Nacional Militar en Fort Ritchie (Maryland) notificaron súbitamente la existencia de un ataque nuclear soviético masivo de la categoría MAO-3.

Todo el sistema de represalia nuclear se puso en marcha, todas las prealertas se transmitieron, los bombarderos despegaron, la defensa civil llegó a activarse. Sin embargo, los datos procedentes de los satélites y de los radares por línea directa no coincidían, no veían ningún misil soviético mientras los ordenadores aseguraban que había al menos 300 dirigiéndose a toda velocidad hacia los Estados Unidos.

La cordura se impuso y no se produjo ninguna represalia, ni siquiera cuando los ordenadores comenzaron a notificar impactos en el territorio continental de los Estados Unidos. A esas alturas, ya era evidente que se trataba de alguna clase de fallo informático. En efecto, unas horas después se comprobó que alguien había introducido inadvertidamente una cinta de entrenamiento como fuente de datos del ordenador central de la red de análisis de amenazas. Se da la circunstancia de que por aquella época se estaba considerando la posibilidad de computarizar completamente el sistema de represalia nuclear, especialmente después que, en unas maniobras "realistas" casi el 50% de la fuerza de los ICBM estadounidenses no despegara debido a problemas de conciencia de los operadores de los silos.

Estos hechos trascendieron vagamente a la opinión pública y dieron lugar a la famosa película Wargames (Juegos de Guerra, 1983).

El 3 de junio de 1980, menos de un año después del anterior, los centros de mando norteamericanos recibieron otro aviso de que había un ataque nuclear soviético en marcha. Sin embargo, esta vez el ataque no parecía obedecer a ninguna lógica consistente, y además a veces los ordenadores decían que había 200 misiles soviéticos en el aire, luego que ninguno, luego otra vez que 200, y las cifras no coincidían en los distintos puestos de mando.

Esta vez no se lo tomaron tan en serio y prestaron inmediatamente atención a los datos directos de los radares y los satélites, viendo que no había ningún ataque en curso. Se determinó luego que un chip defectuoso en uno de los ordenadores había ocasionado la falsa alarma. Este incidente no trascendió a la opinión pública hasta muchos años después.

El sistema ruso de satélites de alerta temprana OKO funciona de manera distinta al DSP estadounidense. Mientras el estadounidense enfoca directamente al suelo, el ruso tiene una órbita especial, similar a la de los satélites de telecomunicaciones Molniya, que enfoca a la línea del horizonte, para detectar a los misiles conforme asciendan sobre la misma. A este tipo de órbitas polares, que se aproximan bastante a la Tierra en el hemisferio sur y se alejan de ella en el Norte, se les denomina genéricamente "órbitas Molniya". De esta manera, con un solo satélite se puede cubrir mucho más espacio y además es más difícil que reflejos o artefactos propios de la superficie o de la atmósfera terrestre produzcan falsas alarmas. Este método es mejor, más económico, más ingenioso y más difícil de inutilizar que el estadounidense.

Sin embargo, el 26 de septiembre de 1983, sólo 25 días después del derribo del Jumbo surcoreano por las Fuerzas Aéreas Soviéticas, con la dirigencia de la URSS aún convencida de que se trataba de un avión espía o de "tanteo de defensas", los satélites OKO detectaron súbitamente el lanzamiento de numerosos ICBM norteamericanos contra la Unión Soviética. Nada de análisis de los ordenadores: los satélites detectaban genuinas trazas térmicas de alta temperatura ascendiendo sobre el horizonte, y los ordenadores identificaron cinco de ellas como correspondientes a misiles balísticos intercontinentales Minuteman sin duda alguna.

Pues pese a todas estas evidencias, el teniente coronel Stanislav Petrov, del GRU (inteligencia militar soviética), en esos momentos al mando de Serpukhov-15 (centro de mando de la inteligencia militar soviética desde donde se coordina la defensa aeroespacial rusa) mantuvo la sangre fría y se negó a dar la alerta. Cuando le preguntaron después por qué no lo hizo, contestó simplemente: "la gente no empieza una guerra nuclear con sólo cinco misiles".

Resulta que aquel día se había producido una rara conjunción entre la red de satélites OKO, la Tierra y el Sol, coincidiendo con el equinoccio de otoño: el Sol se elevó sobre el horizonte en un ángulo tal que coincidía con el área tangencial de cobertura de todos los satélites que vigilaban los campos misilísticos norteamericanos, y esto produjo en sus sensores señales térmicas espurias. Este efecto estaba previsto por los diseñadores del sistema, pero no está claro si Petrov era conocedor del mismo o no.

Al amanecer del 25 de enero de 1995 los noruegos -país miembro de la OTAN- lanzaron un cohete suborbital noruego-estadounidense para el estudio de las auroras boreales y otros fenómenos electromagnéticos de altas latitudes llamado Black Brant XII, con apogeo a 930 km de altitud. Noruega tiene un pequeño programa espacial propio de tipo científico, pero este cohete era de largo el más grande que habían lanzado nunca, y de hecho tenía dimensiones parecidas a las de un ICBM, con lo que su reflexión radárica y su marca térmica debían ser parecidas. El gobierno noruego ha defendido siempre que notificaron el lanzamiento a Rusia con antelación, pero en el caos social, político y económico que se vivía en la Rusia de Borís Yeltsin es probable que esta notificación no alcanzara a sus destinatarios. Entre ellos, precisamente, el Departamento de Observación del Centro de Seguimiento de Lanzamientos Espaciales del GRU en Serpukhov-15 y el Mando de las Fuerzas Espaciales en Moscú.

Este lanzamiento -que pasaba lejos de las fronteras rusas- fue inmediatamente detectado por los satélites OKO y los radares de descubierta de largo alcance LPAR y Duga y Daryal y hasta por muchos radares de la defensa antiaérea convencional. Probablemente los ordenadores de Serpukhov-15 debieron catalogarlo inmediatamente como un ICBM, y efectivamente dos minutos después toda la fuerza nuclear rusa estaba en prealerta, con los planificadores de guerra reasignando blancos para aniquilar Noruega. No obstante, conforme los satélites y los radares confirmaban que no había más lanzamientos y que la trayectoria del cohete no coincidía con un lanzamiento contra Rusia, el proceso de represalia quedó suspendido. En torno al tercer minuto los especialistas de inteligencia espacial de Serpukhov-15 y de Moscú ya sabían con toda certeza que no estaban asistiendo al compás de apertura de la Tercera Guerra Mundial. No obstante, y hasta que se intercambiaron las explicaciones oportunas, el sistema permaneció en prealerta (unas 48 horas).

De todos los incidentes que han estado a punto de desencadenar una guerra termonuclear, éste es el único en el que había un cohete en el aire, si bien no era un misil balístico ni tenía carácter militar alguno.

Al principio



Estrategia de las armas nucleares

La estrategia de las armas nucleares es el conjunto de conceptos y estrategias ideadas bien para evitar la utilización de este tipo de armas o bien para obtener una hipotética ventaja en caso de guerra nuclear y alcanzar beneficios políticos o militares mediante la utilización de armas nucleares.

Frente a la idea generalizada, compartida por el público y por numerosos especialistas, de que la única guerra nuclear posible es la guerra nuclear total y que esta implicaría el fin del mundo, los estados mayores de las principales potencias nucleares, teorizan con diferentes estrategias, para vencer en un conflicto de estas características o al menos quedar en una posición ventajosa sin desembocar en un conflicto nuclear total.

La disuasión nuclear es un fenómeno psicológico y defensivo basado en la existencia de las armas nucleares y que descansa sobre las apreciaciones subjetivas de las intenciones. Es el eje sobre el que gira la estrategia general de las armas nucleares.

La estrategia de la disuasión nuclear podría definirse como aquella, que pretende renunciar a la guerra nuclear y hacer imposible esta. Se basa en que un número limitado de armas nucleares puede originar daños intolerables capaces de disuadir a un agresor potencial. Trata de alcanzar el objetivo político, no mediante la victoria militar, sino por la acción indirecta, gracias a la paralización nuclear del adversario, es decir, gracias a la disuasión a la que se le somete.

Realmente la disuasión nuclear ha funcionado hasta nuestros días ya que ninguna potencia se ha atrevido a utilizar su arsenal nuclear contra otra, temiendo una respuesta nuclear que causaría daños realmente graves y que no compensarían el ataque. Los fundamentos de la disuasión nuclear se desarrollan finalizada la Segunda Guerra Mundial que fue cuando surgieron los primeros conceptos de la guerra nuclear.

Es la primera de las estrategias adoptada para la utilización de armamento nuclear. Se trata de un concepto sobre el que se basó la estrategia norteamericana desde 1946 hasta 1954 aproximadamente. Debido a la creciente expansión de la URSS, pretendía detener una posible agresión soviética con armas convencionales, recurriendo a las armas nucleares como medio para neutralizar esta agresión.

Esta estrategia se mantuvo operativa mientras la URSS no dispuso de arsenal nuclear. Posteriormente hubo de ser modificada para adaptarla a escenarios con nuevas potencias nucleares. La disuasión comenzó a perfilarse como única estrategia válida.

Este es un concepto ligado a la estrategia de las represalias masivas. Trata de disuadir al adversario, haciéndole saber que ante un ataque mínimo y limitado, convencional o nuclear, se le contestará con una respuesta nuclear total. En ella se basó la estrategia norteamericana a partir de 1954, así como la soviética que, en 1962, propugnaba el Mariscal Sokolosky.

Estrategia específica dentro de la estrategia de la disuasión, que trata de disponer de los medios nucleares necesarios llamados Fuerzas de Primer Ataque o First Strike, para destruir o reducir a límites tolerables la capacidad de respuesta o represalia del enemigo, es decir, las Fuerzas de Segundo Ataque o Second Strike.

Tiene la finalidad de destruir los núcleos urbanos y los recursos del adversario y descansa en la existencia de las Fuerzas de Segundo Ataque, que son las que llevan a cabo una respuesta cuando se ha sufrido un primer ataque nuclear conducido por el enemigo. En realidad, son las fuerzas nucleares residuales que han sobrevivido a aquel ataque y que se lanzan en represalia.

Lo que consigue evitar la Tríada, es la destrucción del arsenal nuclear en un primer ataque enemigo gracias a la diversificación y a la dispersión de este arsenal.

Los ICBM's son muy eficaces por su gran disponibilidad -pueden ser disparados en un cortísimo espacio de tiempo- pero a la vez son relativamente vulnerables por que, a pesar de estar protegidos en silos blindados, son fácilmente localizables.

Los bombarderos de largo alcance, el vector de lanzamiento tradicional, tardan en situarse sobre el objetivo a pesar de tener siempre cierto número en una rotación continua en vuelo permanente. Además son vulnerables a un ataque con interceptores o misiles tierra-aire.

Los submarinos nucleares son un sistema de armas nuevo y comienzan a ser utilizado como portador de misiles nucleares SLBM. Tienen la ventaja de poder estar ocultos hasta el momento del ataque y aunque son detectables, se perfilan rápidamente como el pilar fundamental de la Tríada.

También denominado LOW o Launch-on-warning, es una táctica concebida para que se libren de un primer ataque los ICBM's propios. Implica el dispararlos al recibir la señal de alerta que dan los radares avanzados o los satélites.

También llamado LOA o Launch-on-attack, se refiere a la táctica para retrasar el disparo de misiles nucleares hasta que algunas cabezas nucleares enemigas lleguen a sus objetivos. Su finalidad es evitar la posibilidad de efectuar un lanzamiento de respuesta ante una falsa alarma.

Los estados mayores de las potencias nucleares, también disponen de estrategias con las que se pretende evitar una escalada nuclear que acabe en una guerra nuclear total. Las potencias nucleares de segundo orden como Gran Bretaña o Francia, debido a lo limitado de su arsenal, se ven obligadas en muchos casos a utilizar estas estrategias.

Los conceptos de guerra nuclear limitada no son compatibles con estrategias como la de disuasión máxima y otras estrategias concebidas al comienzo de la era nuclear.

Responde a los conceptos de la respuesta graduada y pretende el responder a cada amenaza o agresión, con una respuesta proporcionada a la naturaleza de aquella, con la esperanza de dominar el proceso de escalada y conducir al adversario a contenerse o negociar. Este tipo de estrategias se desarrollaron a partir de los años 70 para ser utilizadas en organizaciones militares como la OTAN y como respuesta a escenarios muy concretos y definidos.

Hasta ahora hemos hablado de conceptos creados para las armas nucleares estratégicas, que son todas aquellas que pretenden destruir la capacidad bélica del adversario fundamentalmente en su retaguardia. Estas armas estratégicas suelen tener largo alcance y enorme potencia destructiva.

Existen una clase de armas nucleares denominadas tácticas o de teatro, que son de menor potencia y alcance que las estratégicas. También se encuentran bajo control político pero pueden ser empleadas por los mandos en apoyo directo de las fuerzas convencionales y se emplean básicamente contra los ejércitos del adversario. Por su menor potencia, rebajan el umbral crítico aumentando, a cambio, la credibilidad nuclear disuasoria.

En sí, un arma nuclear no es más que un explosivo de gran potencia, eficiencia y versatilidad con letales y prolongados efectos colaterales. Para alcanzar alguna utilidad militar, el explosivo debe ser transportado hasta su blanco mediante un medio denominado vector. Este vector suele ser un misil, un avión o un submarino, aunque algunas armas nucleares han sido equipadas en torpedos, minas e incluso obuses. La naturaleza de estos equipos viene determinada por el uso que pretenda darse al arma; por ejemplo, para realizar un ataque estratégico a gran escala contra un país lejano se instalarán en misiles balísticos intercontinentales, mientras que si deseamos emplearla en el campo de batalla podemos utilizar misiles de corto o medio alcance.

Esta constatación nos permite diferenciar dos conceptos esenciales, aunque no bien delimitados, de la estrategia de las armas nucleares: su utilización táctica —orientada a procurar la victoria en un campo de batalla específico delimitado geográficamente— y su utilización estratégica, concebida para desarticular los servicios esenciales de la retaguardia enemiga y debilitar o aniquilar su esfuerzo de guerra.

Como es sabido, la utilización masiva de armas nucleares es un factor decisivo tanto a nivel táctico como estratégico. Bien eliminando fuerzas navales o terrestres de un solo impacto, bien aniquilando refinerías o instalaciones portuarias del enemigo, su uso puede garantizar la victoria o el empate de manera instantánea y contundente. Es esta asimetría esencial característica de las armas nucleares lo que ha transformado la historia de la guerra y de la política internacional, convirtiendo en obsoletas las tácticas y estrategias convencionales, que unida a su capacidad para aniquilar ciudades enteras en un solo ataque, han generado una mítica bien justificada tanto entre la sociedad en general como para los expertos.

Si bien existieron algunas armas FOBS (sistema de bombardeo orbital fraccional) para su ubicación satelitaria, lo cierto es que la inmensa mayoría de armas nucleares se hallan desplegadas en instalaciones o vehículos terrestres, submarinos y bombarderos. Esta triple multiplicación y dispersión de los medios nucleares, que imposibilita su localización y destrucción generalizada en un primer golpe asestado por sorpresa, se denomina tríada nuclear. Algunos países, como Francia o el Reino Unido, han renunciado a la "pata" terrestre de la tríada por considerarla excesivamente vulnerable y concentran sus esfuerzos en los aviones y submarinos.

Se denomina superpotencia nuclear a un Estado que es capaz de completar un ataque o represalia nuclear contra cualquier número de enemigos simultáneos, cualquiera que sea su ubicación geográfica, aprovechando eficazmente la asimetría esencial que otorgan las armas atómicas.

Ya en los mismos inicios de la carrera nuclear se hizo evidente que la única manera realista de, al menos, empatar un conflicto nuclear era obtener la denominada suma cero. La suma cero significa que, cualquiera que sean las acciones militares emprendidas por el enemigo, éstas podrán ser canceladas, contrarrestadas o igualadas mediante el uso de suficientes armas nucleares. Para asegurar la suma cero en cualquier circunstancia y contra cualquier número de enemigos se requería un número ingente de armas. Su existencia tuvo un efecto singular: ante la imposibilidad de obtener la victoria, todos los participantes en la carrera nuclear han mantenido la paz entre ellos pese a las graves crisis que han azotado nuestro mundo. La suma cero total o destrucción mutua asegurada permitió el nacimiento de la disuasión.

La destrucción mutua asegurada (en inglés mutual assured destruction o MAD, siglas que forman la palabra "loco" en inglés, intencionada coincidencia), también conocida como "1+1=0" es la doctrina concebida por John von Neumann de una situación en la cual cualquier uso de armamento nuclear por cualquiera de dos bandos opuestos podría resultar en la completa destrucción de ambos (atacante y defensor). Paradójicamente, durante toda la Guerra Fría la capacidad MAD nucleada en torno a los Estados Unidos y la Unión Soviética mantuvo una precaria "paz helada" por la disuasión que este potencial acarreaba consigo.

En efecto, cuando se es consciente de que el único resultado posible de un conflicto es la propia aniquilación —aunque nuestros enemigos resulten igualmente borrados de la faz de la tierra—, los ímpetus belicistas resultan moderados hasta el extremo de desaparecer en la práctica. Dicho en otras palabras, disuade eficazmente a cualquier país o alianza de iniciar hostilidades abiertas contra una potencia o superpotencia nuclear.

Si bien los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki crearon una "mítica de las armas nucleares" según la cual toda batalla de estas características conllevaría el fin del mundo, ni los Estados Unidos ni la URSS alcanzarían la suma cero hasta finales de los años 1960 y la capacidad MAD hasta principios de los años 1970. Esto quiere decir que, por ejemplo, si la Crisis de los misiles de Cuba (1962) se hubiera resuelto violentamente, ninguno de los oponentes habría resultado aniquilado en contra de la opinión popular. Por el contrario, diversos incidentes con los sistemas de represalia instantánea de ambas superpotencias acaecidos durante los años 1980 y 90 estuvieron a punto de conducirnos a una guerra termonuclear total.

En la actualidad, y como consecuencia de los diversos acuerdos de desarme que caracterizaron al final de la Guerra Fría y su Posguerra, la capacidad de las principales potencias ha caído por debajo de la suma cero total o MAD para pasar de nuevo a una situación de suma cero simple. No obstante, como veremos más adelante, las prestaciones devastadoras de las nuevas armas nucleares y sus aplicaciones especiales, así como la fragilidad tecnológica de las sociedades modernas, siguen siendo capaces de mantener la disuasión eficazmente.

La doctrina supone que cada bando posee suficiente armamento para destruir a su oponente y que cualquiera de los bandos, de ser atacado por cualquier razón por el bando opuesto, respondería al ataque con la misma o mayor fuerza. El resultado esperado es que la batalla escale al punto donde cada bando obtenga la destrucción total y asegurada del enemigo. La doctrina supone además que el armamento nuclear de los Estados se encuentra diseminado por todo el mundo (en submarinos, aviones, etc) por lo que la idea de lanzar un primer ataque devastador sobre la totalidad del armamento atómico de un país para neutralizar un eventual contraataque igual de devastador resulta imposible.

Fue la respuesta a los postulados según los cuales un primer ataque empleando bombarderos y posteriormente submarinos nucleares podía inutilizar todas o la mayor parte de las armas nucleares enemigas.

Asumiendo que ninguno de los bandos sería lo suficientemente irracional como para arriesgar su propia destrucción, ninguno de los bandos se atrevería a lanzar un primer ataque, bajo el temor de que el otro ataque en respuesta. La ventaja de esta doctrina es una paz estable aunque de elevada tensión.

Estados Unidos intentó, por medio de un proyecto presentado durante la presidencia de Ronald Reagan, romper con los postulados de la Teoría a partir de la idea de poner en órbita terrestre y alojar en tierra un número determinado de plataformas espaciales armadas con armamentística láser, balísticos y de red. Estos dispositivos permitirían anular el contraataque enemigo. El proyecto es conocido popularmente como "Guerra de las Galaxias".

Este pulso tecnológico y económico prentendía transformar por completo la concepción de la guerra nuclear. Hasta ese momento la estrategia consistía en aumentar más la cantidad y contundencia del ataque; de la bomba atómica a la bomba de hidrógeno (ambas transportadas por aviones) y de éstas a los misiles con ojivas nucleares, a los misiles con cabeza múltiple, etcétera. Con la entrada de la Iniciativa de defensa estratégica, la Administración Reagan invirtió más de 3 000 millones de dólares en desarrollar las ideas preliminares, demostrándose inviables con el estado de la tecnología de su tiempo.

Sin embargo, el rearme como respuesta a la implantación de un escudo antimisiles, volvió a plantearse en el 2007 cuando la Administración Bush informó que planeaba instalar partes de este escudo en antiguos países del disuelto Pacto de Varsovia (previa notificación y aprobación de estas naciones). A lo que el presidente Putin respondió con volver a fabricar e instalar más misiles de medio alcance e ICBMs específicamente diseñados para contrarrestar escudos antimisiles, como el RS-24.

Una sátira de la doctrina y sus posibles consecuencias puede verse en la película de Stanley Kubrick Dr. Strangelove. En esta película el embajador soviético informa al presidente estadounidense que la URSS dispone de un arma con la capacidad de destruir toda la civilización, la cual se dispara automáticamente en cuanto la URSS recibiera el primer ataque.

Años después, científicos estadounidenses estudiando las consecuencias de los impactos de meteoritos, descubrieron que las consecuencias de un primer ataque serían, entre otras, la producción de ingentes cantidades de cenizas (obra de los incendios que provoca una explosión nuclear) y de polvo en suspensión. Dichas cenizas y polvo taparían el Sol durante, al menos, 14 días; tiempo suficiente para reducir la temperatura de la Tierra a niveles muy inferiores a los de cualquier glaciación que acabarían con toda vida vegetal y con ella la de la mayoría de los animales. Así pues, esa "arma" presentada en la película de Kubrick sí “existía”, en cierto modo, asegurando la destrucción de los dos contendientes, aunque uno de los bandos no llegase a utilizar ninguna de sus armas.

Como consecuencia de la suma cero y la disuasión, y pese a toda la propaganda al respecto, las potencias y superpotencias nucleares adoptaron casi desde el principio una actitud eminentemente defensiva. Eran conscientes de que incluso un enfrentamiento limitado causaría enormes daños, condenándoles a convertirse en países subdesarrollados dependientes del exterior para su reconstrucción. La consiguiente paranoia colectiva condujo a estas potencias a creer que el oponente estaba constantemente maniobrando para lanzar alguna clase de ataque sorpresivo, por lo que se armaban cada vez más. El oponente, con un grado similar de paranoia, tomaba estas acciones como indicios evidentes de la actitud hostil del primero, conduciéndole a armarse todavía más, y así sucesivamente en un círculo vicioso al que se denominó carrera armamentística. En una carrera armamentística, ambas partes creen estar en el lado de la razón. El resultado no podía ser otro que la suma cero total, como demostraron repetidos análisis y ejercicios. Pero aún y así seguían intentándolo.

Los planes para la utilización de armas nucleares tácticas o de teatro —para el campo de batalla— eran similares a otras operaciones convencionales que implicaban el uso de artillería misilística de alta potencia. No obstante, poco a poco iría surgiendo la idea de escalada nuclear: un escenario donde tras la utilización de un número reducido de armas nucleares en el calor del combate su uso iría ampliándose y extendiéndose hasta llegar a la guerra termonuclear total. Los misiles de alcance intermedio como el SS-20 soviético y los misiles Pershing y Pershing II norteamericano, al igual que los bombarderos, se consideraban especialmente peligrosos por su capacidad de actuar como escalón intermedio entre la guerra táctica localizada y la guerra estratégica general; es por ello que fueron eliminados con los primeros acuerdos de limitación de armas nucleares.

Obsérvese que al realizarse la batalla a nivel MAO-3 la dirigencia política quedaría inhabilitada, por lo que casi de manera automática saltaría a nivel MAO-4.

Al mismo tiempo que el SIOP, se diseña el RISOP ("Red" integrated special operations plan - Plan especial de operaciones integradas "del bando rojo"). Mediante el mismo, se pretende analizar qué blancos propios serían atacados por el enemigo, para comprender cómo se desarrollaría la guerra y reducir daños en la medida de lo posible. El RISOP, por supuesto, no es sino una estimación bien fundada de los actos previstos del enemigo.

El proceso está explicado tomando como ejemplo el sistema de mando ruso ante un primer ataque; el norteamericano, inglés, francés o chino son muy similares. Esta información es, aproximadamente, del año 2000.

Tiempo: 00:00 - los satélites OKO (Ojo) y los radares OTH Duga (capaces de ver "bajo la línea del horizonte" a grandes distancias) detectan los ICBM o SLBM enemigos conforme ascienden y transmiten los datos al Centro de Inteligencia Espacial del GRU (el servicio secreto militar), un búnker subterráneo secreto llamado Serpukhov-15, cerca de Vatutinki, a unos 60 km al sudoeste de Moscú. Los analistas de inteligencia del GRU comienzan a evaluar la amenaza.

Tiempo: 00:30 - se transmite una señal de emergencia a los 15 centros subterráneos de control de las Fuerzas Nucleares Estratégicas repartidos por toda la Federación, y también al puesto de mando de la Junta de Jefes de Estado Mayor, en Chekov, y al Comando de las Fuerzas Espaciales situado en el Ministerio de Defensa, en Moscú.

Tiempo: 01:00 - los especialistas del Comando de las Fuerzas Espaciales determinan la credibilidad de la amenaza con los datos que les van llegando desde Serpukhov-15. Si deciden que es real, transmiten una señal de alerta a los tres portadores de los "maletines nucleares" (el Presidente, el Ministro de Defensa y el Comandante en Jefe de la Junta de Jefes de Estado Mayor) y una prealerta a la red de puestos de control de las Fuerzas Nucleares Estratégicas, un cuerpo de élite que controla los ICBM y las comunicaciones con los bombarderos y los submarinos. Se activa el Sistema de Defensa Civil.

Tiempo: 01:30 - los operadores de los puestos de control de las comunicaciones con los submarinos y los bombarderos transmiten una señal de prealerta. Las tripulaciones de los bombarderos corren a sus aviones y se disponen a despegar. En las profundidades oceánicas, los submarinos entran en alerta roja e inician los procedimientos de lanzamiento, igual que hacen los operadores de la red de puestos de control de los ICBM en los campos misilísticos.

Tiempo: 02:00 - el sistema de mando conmuta de la red normal de comunicaciones a la red especial de comunicaciones, que les conecta directamente con los puestos de control de los ICBM, los bombarderos y los submarinos. En estos momentos, los misiles desplegados en camiones estarían poniendo sus motores en marcha.

Tiempo: 03:00 - los portadores de los maletines nucleares conversan entre sí, si es posible, para determinar la reacción exacta, el plan de guerra a utilizar (el SIOP/RISOP) y tomar las decisiones políticas oportunas. El Presidente, o en su defecto el Ministro de Defensa, intentan ponerse en contacto con las autoridades políticas del país atacante para ver qué está ocurriendo, si es que hay algo que decirse.

Tiempo: 04:00 - los misiles atacantes entran dentro del rango de los radares de descubierta de largo alcance LPAR y Daryal, donde se confirma su presencia, número y trayectoria. Los datos son retransmitidos al Presidente, al Ministro de Defensa, a la Junta de Jefes de Estado Mayor y al Comando de las Fuerzas Espaciales. Los analistas de inteligencia siguen tratando de desentrañar lo que está sucediendo con el máximo detalle posible. El Presidente, el Ministro de Defensa y otro personal esencial suben a helicópteros para ser transportados a lugar secreto.

Tiempo: 04:30 - se declara el Estado de Sitio y de Excepción. Se transmiten órdenes a todas las comandancias del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea (no nucleares) para que inicien un despliegue de emergencia, así como a los gobernadores civiles de los territorios para que declaren la Ley Marcial y pongan en marcha de inmediato los planes de Protección Civil. A partir de este momento, cualquier persona o vehículo que se acerque a un componente de las fuerzas armadas rusas de la clase que sea sin autorización será atacado sin previo aviso.

Tiempo: 05:00 - el momento de la decisión. Para que el contraataque se ejecute sin problemas, hay que hacerlo ahora o nunca. Si se decide contraatacar, el Presidente o en su defecto el Ministro de Defensa o en su defecto el Comandante en Jefe de la Junta de Jefes de Estado Mayor utilizan su "maletín" para transmitir los códigos de desbloqueo a la Junta de Jefes de Estado Mayor, a los puestos de control de los bombarderos, los submarinos y los campos misilísticos. Los bombarderos despegan. Los camiones lanzamisiles echan a correr a toda velocidad desperdigándose por ahí. Los submarinos proceden a profundidad de lanzamiento. Los operadores de los campos misilísticos, los camiones y los submarinos proceden a desbloquear los misiles con los códigos suministrados e iniciar la secuencia de encendido. En estos momentos aún se puede detener el proceso.

Tiempo: 05:30 - se transmite el plan de guerra (SIOP/RISOP) a los operadores de los misiles. En caso de que las comunicaciones se hubiesen cortado ya (por ataque EMP o porque disparos de trayectoria deprimida -5 mins. de preaviso- o de misiles de crucero hubiesen alcanzado los centros de mando), los operadores de los misiles en tierra, mar y aire se atendrían a los SIOP/RISOP predeterminados y el código de desbloqueo se entendería como código de autorización de lanzamiento.

Tiempo: 06:30 - la Junta de Jefes de Estado Mayor, por orden de los portadores de los maletines, transmite a todas las estaciones los códigos para la autorización de lanzamiento (go-code).

Tiempo: 07:00 - los operadores de los misiles en los silos, los camiones, los bombarderos y los submarinos comparan estos códigos con los que tienen en sus libros de claves, conservados en cajas fuertes selladas. Si coinciden, o si las comunicaciones se hubiesen cortado después de recibir los códigos de desbloqueo, las comunicaciones con el exterior se cortan, ya no se aceptan nuevas órdenes y se disponen a lanzar. Ahora el proceso es irreversible.

Tiempo: 08:30 - los operadores han terminado de preparar los misiles para el lanzamiento. Los bombarderos supersónicos vuelan hacia el Polo Norte a toda velocidad. Los submarinos están a profundidad de lanzamiento. Se inician las secuencias de disparo.

Tiempo: 09:00 - los planes de Defensa Civil empiezan a implementarse.

Tiempo: 10:00 - los misiles están en el aire. La Represalia Nuclear ha comenzado.

Este procedimiento se denomina LOW (launch-on-warning). Existen procedimientos abreviados para ataques por sorpresa (LOA - launch-on-attack) y paralelos para ataques con otro tipo de armas como puedan ser los misiles de crucero.

Se ha teorizado que es posible una guerra nuclear prolongada en el tiempo (protracted nuclear war), pero la opinión generalizada es que, ante la posibilidad inminente de perder las fuerzas nucleares propias, cualquier potencia optaría por lanzarlo todo. Esto es: que la escalada desde un ataque limitado a una guerra termonuclear total MAO-4 es inevitable y muy rápida. En este caso, la duración total del conflicto sería de escasamente 60 minutos, y por ello se le llama la hora de las bombas o la hora de Armagedón.

Con toda probabilidad, el compás de apertura consistiría en un ataque de pulso electromagnético de gran altitud (HEMP) en el espacio exterior para dislocar completamente al enemigo, seguido de detonaciones de oscurecimiento en las regiones superiores de la atmósfera con objeto de cegar a los sistemas antimisil.

Segundos después comenzarían a llegar las cabezas termonucleares, atravesando las zonas de oscurecimiento envueltas en nubes de señuelos, perturbadores y otros medios de guerra electrónica para confundir a cualquier sistema antimisil que pudiera seguir operativo. Los blancos "blandos" —ciudades, áreas industriales, refinerías, centrales eléctricas, etc— serían atacados con detonaciones aéreas (airburst), mientras que los "duros" (silos de misiles, instalaciones subterráneas, puertos, pistas) recibirían impactos directos a nivel de superficie (groundburst). A partir de aquí, la evolución del conflicto es imposible de predecir; se ha hablado de bombas sucias que esparcen polvo radiactivo, y bombas de radiación ultravioleta utilizadas para esterilizar los campos de cultivo, enfermar al ganado y contaminar aún más el agua potable, estrellas del caos (detonación simultánea de múltiples cabezas en una disposición radial para aniquilar grandes conurbaciones o áreas industriales) y otras tácticas a cual más esotérica. Los efectos de una guerra nuclear están descritos en efectos de las armas nucleares.

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Tratado para la no proliferación de armas nucleares

El TNP es un tratado internacional cuyo objetivo es prevenir la propagación de las armas nucleares y la tecnología de las armas, a fin de promover la cooperación en los usos pacíficos de la energía nuclear y promover el objetivo de lograr el desarme nuclear y el desarme general y completo.El Tratado representa el único compromiso vinculante en un tratado multilateral con el objetivo del desarme por los Estados poseedores de armas nucleares.Apertura a la firma en 1968, el Tratado entró en vigor en 1970.Un total de 187 partes se han adherido al Tratado, incluidos los cinco Estados poseedores de armas nucleares.Más países han ratificado el TNP que cualquier otra limitación de armamentos y desarme acuerdo, un testimonio de la importancia del Tratado.

Para promover el objetivo de la no proliferación y como medida de creación de confianza entre los Estados partes, el Tratado establece un sistema de salvaguardias bajo la responsabilidad del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Salvaguardias se utilizan para verificar el cumplimiento del Tratado mediante inspecciones llevadas a cabo por el OIEA.El Tratado fomenta la cooperación en el ámbito de la tecnología nuclear con fines pacíficos y la igualdad de acceso a esta tecnología para todos los Estados Partes, mientras que las salvaguardias prevenir la desviación de material fisionable para armas.

Las disposiciones del Tratado, en particular el artículo VIII, apartado 3, prevé una revisión del funcionamiento del Tratado cada cinco años, disposición que fue reafirmado por los Estados partes en el TNP de 1995 Conferencia de Examen y Prórroga.

La Conferencia de Examen de 2000 de las Partes en el Tratado sobre la No Proliferación de Armas Nucleares (TNP) se reunieron en las Naciones Unidas en Nueva York del 24 de abril al 19 de mayo de 2000. La Conferencia fue el primero en reunirse después de la prórroga indefinida del Tratado en la Conferencia de 1995. Examinado los Estados partes la aplicación de las disposiciones del Tratado desde 1995, teniendo en cuenta las decisiones sobre los principios y objetivos para la no proliferación nuclear y el desarme y el fortalecimiento de la del proceso de examen del Tratado, así como la resolución sobre el Oriente Medio aprobada en la Conferencia de 1995.

El 11 de mayo de 1995, de conformidad con el artículo X, párrafo 2, la Conferencia de Examen y Prórroga de las Partes en el Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares decidió que el Tratado debe seguir en vigor por tiempo indefinido (véase la Decisión 3).

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Guerra Fría

Reagan y Gorbachov fueron protagonistas del fin de la Guerra Fría

Se denomina Guerra Fría al enfrentamiento que tuvo lugar durante el siglo XX hasta el fin de la URSS y la caída del comunismo entre 1989 (Caída del Muro de Berlín) y 1991 (golpe de estado en la URSS), entre los bloques occidental-capitalista, liderado por Estados Unidos, y oriental-comunista, liderado por la Unión Soviética (China se iría distanciando del bloque soviético para ir creando su propia esfera de influencia; algo que lograría poco tiempo después).

Este enfrentamiento tuvo lugar a los niveles político, ideológico, económico, tecnológico, militar e informativo.

Ninguno de los dos bloques tomó nunca acciones directas contra el otro, razón por la que se denominó al conflicto "guerra fría". Estas dos potencias se limitaron a actuar como "ejes" influyentes de poder en el contexto internacional, y a la cooperación económica y militar con los países aliados o satélites de uno de los bloques contra los del otro. Si bien estos enfrentamientos no llegaron a desencadenar una guerra mundial, la entidad y la gravedad de los conflictos económicos, políticos e ideológicos comprometidos, marcaron significativamente gran parte de la historia de la segunda mitad del siglo XX. Las dos superpotencias deseaban implantar su modelo de gobierno en todo el planeta.

Los límites temporales del enfrentamiento se ubican entre 1945 y 1947 (fin de la Segunda Guerra Mundial y fin de la posguerra respectivamente) hasta 1985 (inicio de la Perestroika) y 1991 (disolución de la Unión Soviética).

En el sentido específico de señalar las tensiones geopolíticas entre la Unión Soviética y Estados Unidos, el término "Guerra Fría" ha sido atribuido al financista americano y consejero presidencial Bernard Baruch. El 16 de abril de 1947, Baruch dio un discurso en el que dijo "No nos engañemos: estamos inmersos en una guerra fría". El término fue también popularizado por el columnista Walter Lippmann con la edición en 1947 de un libro titulado "Guerra Fría".

Estos bloques políticos estaban divididos en países capitalistas, mal llamados occidentales, dirigidos por EEUU, y contrapuestos a ellos, los países socialistas, mal llamados orientales, dirigidos por la URSS. A su vez, los dos bloques enfrentados formaron a su alrededor grandes campos de influencia político-militar, y arrastraron a los demás países del globo al conflicto, mediante movimientos políticos o acciones militares, tanto directas como indirectas (por medio de algún aliado regional).

Lo que diferencia a la guerra fría de cualquier contienda militar o diplomática anterior es que las dos superpotencias enfrentadas (los EEUU y la URSS) nunca se enfrentaron directamente utilizando sus fuerzas armadas una contra la otra, sino que aprovecharon (e incluso provocaron) conflictos regionales entre sus aliados o terceros países no alineados. También intervinieron en estos conflictos ayudando a uno de los dos bandos mediante envíos de ayuda militar, apoyo económico, o apoyo político de diferente índole, dependiendo del país y la situación estratégica o política de la región.

En ocasiones muy puntuales, uno de los contendientes se enfrentó directamente contra uno de los aliados del otro (EEUU contra Vietnam del norte), pero la práctica habitual fue que las dos potencias apoyaran, guiándose por afinidades ideológicas o intereses, a alguno de los bandos enfrentados en una guerra civil (guerra civil de Angola, guerra civil griega, etc.). En la cronología de la guerra fría existen puntos de señalada tensión que estuvieron a punto de hacer estallar una Tercera Guerra Mundial. Estos puntos de máxima tensión fueron siempre apaciguados por ambos bandos mediante concesiones mutuas, ante la amenaza de un mayor conflicto internacional que pudiese desembocar en una guerra nuclear.

Existe un cierto desacuerdo sobre cuándo comenzó exactamente la Guerra Fría. Mientras que la mayoría de historiadores sostienen que empezó nada más acabar la II Guerra Mundial, otros sostienen que los inicios de la Guerra Fría se remontan al final de la I Guerra Mundial, en las tensiones que se produjeron entre el Imperio Ruso, por un lado, y el Imperio Británico y los Estados Unidos por el otro. El choque ideológico entre comunismo y capitalismo comenzó en 1917, tras el triunfo de la Revolución Rusa, de la que Rusia emergió como el primer país comunista. Éste fue uno de los primeros eventos que provocó erosiones considerables en las relaciones ruso-americanas.

Algunos eventos previos al final de I Guerra Mundial fomentaron las sopechas y recelos entre soviéticos y norteamericanos: la idea bolchevique de que el capitalismo debía ser derribado por la fuerza para ser reemplazado por un sistema comunista, la retirada rusa de la I Guerra Mundial tras la firma del Tratado de Brest-Litovsk con el Segundo Reich, la intervención norteamericana en apoyo del Movimiento Blanco durante la Guerra Civil Rusa y el rechazo estadounidense a reconocer diplomáticamente a la Unión Soviética hasta 1933. Junto a estos, diferentes eventos durante el periodo de entreguerras agudizaron las sospechas: la firma del Tratado de Rapallo y del Pacto germano-soviético de no agresión son dos notables ejemplos.

Durante la guerra, los soviéticos sospechaban que británicos y americanos habían optado por dejar a los rusos el grueso del esfuerzo bélico, y forjar una unión contra los soviéticos una vez que la guerra estuviera decidida a favor de los aliados, para forzar a la URSS a firmar un tratado de paz ventajoso para los intereses occidentales. Estas sospechas minaron las relaciones entre los aliados durante la II Guerra Mundial.

Los aliados no estaban de acuerdo con cómo deberían dibujarse las fronteras europeas tras la guerra. El modelo americano de "estabilidad" se basaba en la instauración de gobiernos y mercados económicos parecidos al estadounidense, y la creencia de que los países así gobernados acudirían a organizaciones internacionales (como la entonces futura ONU) para arreglar sus diferencias.

Sin embargo, los soviéticos creían que la estabilidad habría de basarse en la integridad de la propias fronteras de la Unión Soviética. Este razonamiento nace de la experiencia histórica de los rusos, que habían sido invadidos desde el Oeste durante los últimos 150 años. El daño sin precedentes infringido a la URSS durante la invasión nazi (alrededor de 27 millones de muertos y una destrucción generalizada y casi total del territorio invadido ) conminó a los líderes moscovitas a asegurarse de que el nuevo orden europeo posibilitara la existencia a largo plazo del régimen soviético, y que este objetivo solo podría conseguirse mediante la eliminación de cualquier gobierno hostil a lo largo de la frontera occidental soviética, y el control directo o indirecto de los países limítrofes a esta frontera, para evitar la aparición fuerzas hostiles en estos países.

El caso de Polonia se convirtió en el principal escaparate de las discrepancias sobre la futura Europa que mantenían soviéticos y occidentales: en abril de 1945, Winston Churchill y el recién elegido presidente norteamericano Harry Truman mostraron su descontento por el control que los soviéticos ejercían sobre Comité de Lublin, frente al pro-occidental Gobierno de Polonia en el exilio, cuyas relaciones con el gobierno soviético había desmejorado considerablemente.

Durante la Conferencia de Yalta, en febrero de 1945, los aliados trataron de crear un marco sobre el que trabajar en la reconstrucción de la Europa de la posguerra, pero no se llegó a ningún consenso. Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa, los soviéticos ocuparon "de facto" las zonas de la Europa del Este que habían defendido, mientras que las fuerzas estadounidenses y sus aliados se mantenían en la Europa Occidental. En el caso de la Alemania ocupada, se crearon las zonas de ocupación aliada en Alemania y una difusa organización cuatripartita compartida con franceses y británicos. Para el mantenimiento de la paz mundial, los aliados crearon las Naciones Unidas, pero su capacidad de actuación estaba limitada por el Consejo de Seguridad, en el que las potencias victoriosas de la II Guerra Mundial se aseguraron el poder de vetar aquellas acciones contrarias a sus intereses. La ONU se convirtió así durante sus primeros años en un foro donde las potencias se enzarzaban en luchas retóricas, y que los soviéticos utilizaban con fines propagandísticos.

En la Conferencia de Potsdam, iniciada a finales de julio de 1945, emergieron las primeras diferencias relevantes acerca de Alemania y la Europa del Este; Los participantes de la conferencia no ocultaron sus antipatías, y el uso de un leguaje belicoso confirmó las intenciones mutuamente hostiles que defendían cada vez con más ahínco. Durante esta conferencia, Truman informó a Stalin de que los Estados Unidos habían creado una nueva arma. Stalin, que ya estaba al tanto de los avances americanos en el desarrollo de la bomba atómica, expresó su deseo de que aquella nueva arma fuera usada contra Japón. Una semana después de finalizar la conferencia, los Estados Unidos lanzaron la bomba atómica sobre Hiroshima y Nagasaki.

En febrero de 1946, George Kennan escribió desde Moscú el conocido como Telegrama Largo, en el que se apoyaba una política de inflexibilidad con los soviéticos, y que se convertiría en una de teorías básicas de los estadounidenses durante el resto de la Guerra Fría. En septiembre de ese mismo año, los soviéticos respondieron con otro telegrama firmado por Nóvikov, aunque "co-escrito" con Viacheslav Mólotov; en este telegrama se sostenía que Estados Unidos usaba su monopolio en el mundo capitalista para desarrollar una capacidad militar que creara las condiciones para la consecución de la supremacía mundial a través de una nueva guerra.

Semanas después de la recepción del "Telegrama Largo", el primer ministro británico Winston Churchill pronunció su famoso discurso sobre el Telón de Acero en una universidad de Missouri. El discurso trataba de promover una alianza anglo-americana contra los soviéticos a los que acusó de haber creado un "telón de acero" desde Stettin, en el Báltico, a Trieste, en el Adriático.

Hacia 1947, los consejeros del presidente norteamericano Harry S. Truman le urgieron a tomar acciones para contrarrestar la creciente influencia de la Unión Soviética, citando los esfuerzos de Stalin para desestabilizar los Estados Unidos y azuzar las rivalidades entre los países capitalistas con el fin de provocar una nueva guerra.

En Asia, el ejército comunista chino había ocupado Manchuria durante el último mes de la II Guerra Mundial, y se preparaba para invadir la península coreana más allá del paralelo 38. Finalmente, el ejército comunista de Mao Zedong, aunque fue poco receptivo a la escasa ayuda soviética, consiguió derrotar al pro-occidental ejército nacionalista chino (Kuomingtang), apoyado por Estados Unidos.

Desde finales de la década de los '40, la Unión Soviética consiguió instaurar gobiernos marioneta en Bulgaria, Checoslovaquia, Hungría, Polonia, Rumanía y Alemania Oriental, lo que le permitió mantener una fuerte presencia militar en estos países. En Febrero de 1947, el gobierno británico anunció que no podía seguir financiando al régimen militar griego contra los insurgentes comunistas en el contexto de la Guerra Civil Griega. El gobierno americano puso en práctica por primera vez la Teoría de la Contención, que tenía como objetivo frenar la expansión comunista, especialmente en Europa. Truman enmarcó esta teoría dentro de la Doctrina Truman, dada a conocer a través de un discurso del presidente en el que se definía el conflicto entre capitalistas y comunistas como una lucha entre "pueblos libres" y "regímenes totalitarios". Aunque los comunistas griegos fueron apoyados principalmente por el dirigente comunista yugoslavo Josip Broz Tito, los Estados Unidos acusaron a los soviéticos de tratar de derrocar al régimen griego para expandir la influencia soviética.

Sin embargo, en Estados Unidos se extendió la idea de que el equilibrio de poder en Europa no se alcanzaría sólo por la defensa militar del territorio, sino que también se necesitaba atajar los problemas políticos y económicos para evitar la caída de Europa Occidental en manos comunistas. A raíz de estas ideas, en Junio del 47, la Doctrina Truman sería complementada con la creación del Plan Marshall, un plan de ayudas económicas destinado a la reconstrucción de los sistemas político-económicos de los países europeos y, mediante el afianzamiento de las estructuras económicas capitalistas y el desarrollo de las democracias parlamentarias, frenar el posible acceso al poder de partidos comunistas en las democracias occidentales europeas (como en Francia o Italia).

Stalin vio en el Plan Marshall una táctica estadounidense para mermar el control soviético sobre Europa Oriental. Creyó que la integración económica de ambos bloques permitiría a los países bajo órbita soviética escapar del control de Moscú, y que el Plan no era más que una manera que tenían los EE.UU. para "comprar" a los países europeos. Por lo tanto, Stalin prohibió a los países de la Europa Oriental participar en el Plan Marshall. A modo de remiendo, Moscú creó una serie de subsidios y canales de comercio conocidos primero como el Plan Molotov, que poco después se desarrollaría dentro del COMECON. Stalin también se mostró muy crítico con el Plan Marshall porque temía que dichas ayudas provocaran un rearme de Alemania, que fue una de sus mayores preocupaciones respecto al futuro de Alemania tras la guerra.

En 1948, y como represalia por los esfuerzos de los occidentales por reconstruir la economía alemana, Stalin cerró las vías terrestres de acceso a Berlín Oeste, imposibilitando la llegada de materiales y otros suministros a la ciudad. Este hecho, conocido como el Bloqueo de Berlín, precipitó una de las mayores crisis de principios de la Guerra Fría. Ambos bandos usaron este bloqueo con fines propagandísticos: los soviéticos para denunciar el supuesto rearme a Alemania favorecido por Estados Unidos, y los norteamericanos para explotar su imagen de benefactores, —como en la llamada Operación Little Vittles, donde los aviones que contrarrestaban el bloqueo de Berlín lanzaron dulces entre los niños berlineses—. El puente aéreo organizado por los aliados, destinado a proveer de suministros al bloqueado sector occidental de la ciudad, superó todas las previsiones, desbaratando los presupuestos soviéticos de una rendición del sector occidental ante el oriental por falta de suministros. Finalmente el bloqueo se levantó pacíficamente.

En Julio, el presidente Truman anula el Plan Morgenthau, una serie de proposiciones acordadas con los soviéticos tras el fin de la guerra, que imponía severas condiciones a la reconstrucción alemana (entre ellas, la prohibición explicita de que los EE.UU. facilitaran ayudas a la reconstrucción del sistema económico alemán). Este plan fue sustituido por una nueva directiva (llamada JSC 1779) mucho más benévola con la reconstrucción alemana, y que enfatizaba la necesidad de crear una Alemania económicamente fuerte y estable para conseguir la prosperidad en toda Europa.

En Septiembre los soviéticos crean el Cominform, una organización cuyo propósito era mantener la ortodoxia ideológica comunista dentro del movimiento comunista internacional. En la práctica, se convirtió en un mecanismo de control sobre las políticas de los estados satélite soviéticos, coordinando el ideario y las acciones de los partidos comunistas del Bloque del Este. El Cominform tuvo que hacer frente a una inesperada oposición cuando, en Junio del siguiente año, la ruptura Tito-Stalin obligó a expulsar a Yugoslavia de la organización, que mantuvo un gobierno comunista pero se identificó como un país neutral dentro de la Guerra Fría. Junto con el Cominform, la policía secreta soviética, el NKVD, se ocupaba de mantener una red de espionaje en los países satélite bajo el pretexto de acabar con elementos anticomunistas. El NKVD (y sus sucesores) acabaron por convertirse en organizaciones parapoliciales encargadas de sesgar cualquier intento de alejarse de la órbita de Moscú y la ortodoxia soviético-comunista.

En Abril de 1949 se constituye la OTAN, con lo que los Estados Unidos tomaron formalmente la responsabilidad de defender la Europa Occidental. En Agosto de ese año, la URSS detona su primera bomba atómica.

En Mayo de 1949, se establece la República Federal Alemana como producto de la fusión de las zonas de ocupación aliada. Como réplica, en Octubre de ese año, los soviéticos proclaman su zona de ocupación como la República Democrática Alemana. Desde el inicio de la existencia de la RFA, Estados Unidos ayuda a su desarrollo militar. Para evitar que la RFA acabe por convertirse en miembro de la OTAN, el primer ministro soviético, Lavrenti Beria, propone fusionar ambos países en una sola Alemania que se mantendría neutral. La proposición no salió adelante y en 1955 se admite a la RFA como miembro de la OTAN.

En 1949, el Ejército Rojo de Mao Zedong se proclama vencedor de la Guerra Civil China tras derrotar a los nacionalistas del Kuomintang, que contaban con el respaldo de Estados Unidos. Inmediatamente, la Unión Soviética establece una alianza con los vencedores, que habían creado un nuevo estado comunista con la denominación de República Popular China. Al coincidir en el tiempo la Revolución China con la pérdida del monopolio atómico de Estados Unidos (tras el inesperado éxito del RDS-1), la administración del presidente Truman trató de generalizar la Teoría de la Contención. En un documento secreto fechado en 1950 (conocido como el NSC-68) la administración Truman proponía reforzar los sistemas de alianzas pro-occidentales y cuadruplicar los gastos en Defensa.

Dentro de esta estrategia de generalización de la "contención", el teatro de operaciones se amplió de Europa a Asia, África y América Latina, con la intención de detener los movimientos revolucionarios, muchas veces financiados desde la URSS, como ocurría en el caso de las ex-colonias europeas del Sudeste Asiático. A principios de la década de los '50, los EEUU formalizaron alianzas militares con Japón, Australia, Nueva Zelanda, Tailandia y las Filipinas (alianzas englobadas en el ANZUS y el SEATO), garantizando a Estados Unidos una serie de bases militares a lo largo de la costa asiática del Pacífico.

Una de las aplicaciones más evidentes de la Teoría de la Contención se produjo tras el estallido de la Guerra de Corea. Debido a que uno de los acuerdos tácitos de la Guerra Fría se basaba en la lucha de ambos bloques a través de guerras proxy, en las que las que los ejércitos soviéticos y estadounidenses nunca se enfrentarían directamente, Stalin se vio sorprendido por la participación de tropas estadounidenses en la defensa de Corea del Sur, que había sido invadida por los comunistas de Corea del Norte; este despliegue militar había sido aprobado por las Naciones Unidas, ya que la Unión Soviética no pudo ejercer su derecho a veto al estar boicoteando la ONU por su negativa a aceptar que el gobierno representativo del estado chino (y por lo tanto, el ocupante legítimo del asiento chino en el Consejo de Seguridad) era la China comunista en vez del derrotado gobierno pro-occidental de Taiwan.

Una vez hubo estallado la guerra, Stalin insistió en mantenerla a toda costa. A finales de 1952 la guerra había alcanzado una situación de estancamiento, y a pesar de las directrices de Stalin, chino y norcoreanos se preparaban para su final. El alto el fuego se aprobó en julio de 1953, una vez que Stalin había fallecido.

En 1953 se produjeron cambios en el liderazgo político de ambos bandos, que dieron comienzo a una nueva fase en la Guerra Fría. en Enero de 1953, Dwight D. Eisenhower fue investido presidente de EE.UU. Durante los últimos meses de la administración Truman, el presupuesto para Defensa se había cuadruplicado; Eisenhower pretendió reducir el gasto militar apoyándose en la superioridad nuclear estadounidense y en una gestión más efectiva de las situaciones provocadas por la Guerra Fría.

En Marzo, muere Stalin, y Nikita Khrushchev se convierte en el nuevo líder de la URSS, tras haber depuesto y ejecutado al jefe de la NKVD, Lavrentiy Beria, y finalmente al apartar del poder a Georgy Malenkov y Vyacheslav Molotov. El 25 de Febrero de 1956, Khruschev impresionó a los delegados del XX Congreso del PCUS al denunciar los crímenes cometidos por Stalin durante su discurso Acerca del culto a la personalidad y sus consecuencias. En el discurso se sostenía que la única manera de conseguir una reforma exitosa era siendo conscientes de los errores cometidos en el pasado apartándose de las políticas llevadas a cabo por Stalin.

El 18 de Noviembre de 1956, durante un discurso frente a embajadores del bloque occidental en la embajada de Polonia, Khrushchev pronunció unas polémicas palabras que impresionaron a los presentes: Os guste o no, la Historia está de nuestro lado. ¡Os enterraremos! Sin embargo, posteriormente aclaró que no se refería a la posibilidad de una guerra nuclear, sino a la inevitabilidad histórica de la victoria del comunismo sobre el capitalismo.

El Secretario de Estado de Eisenhower, John Foster Dulles, inició un nuevo giro en la Teoría de la Contención al enfatizar en el posible uso de armas nucleares contra los enemigos de EE.UU. Agregó a discurso clásico de la "contención" un nuevo punto de apoyo al anunciar la posibilidad de una "represalia masiva", haciendo entender que cualquier agresión soviética sería respondida con todos los medios necesarios. Esta nueva teoría se puso en práctica durante la Crisis de Suez, donde la superioridad nuclear de Estados Unidos, junto con la amenaza de usarla, retrajo a los soviéticos de comenzar una batalla abierta contra intereses estadounidenses.

Aunque ciertamente hubo una cierta relajación de las tensiones tras la muerte de Stalin en 1953, la situación en Europa seguía siendo incómoda, con ambos bandos fuertemente armados pero sin movimientos aparentes. Las tropas estadounidenses seguían apostadas indefinidamente en Alemania del Este y las tropas soviéticas seguían apostadas indefididamente por toda Europa del Este.

Para contrarrestar el rearmamento de Alemania Occidental tras su entrada en la OTAN, los países de la órbita soviética sellaron una alianza militar conocida como el Pacto de Varsovia en 1955; sin embargo, este moviento fue más político que estratégico, pues la URSS ya había construido una red de defensa mutua con todos sus satélites antes incluso de que se formara la OTAN en 1949.

Así, el "status quo" de Europa se mantuvo inalterado. Los soviéticos reprimeron la Revolución Húngara de 1956 sin que ninguna de las potencias occidentales tratara de movilizar su ejército contra la invasión del Pacto de Varsovia en suelo húngaro. Igualmente, la ciudad de Berlín continuó divida y disputada.

Desde 1957 hasta 1961, Khrushchev mostró abiertamente su confianza en la superioridad nuclear de la Unión Soviética. Afirmaba que la capacidad misilística de la URSS era muy superior a la de Estados Unidos, y que sus misiles podrían alcanzar cualquier ciudad americana o europea. Sin embargo, Khrushchev rechazaba la visión de Stalin de una guerra inevitable y declaró que su intención era abir una nueva época de coexistencia pacífica. Khrushcev trató de reformular la idea soviético-staliniana, según la cual la lucha de clases a nivel mundial provocaría inevitablemente una gran guerra entre proletarios y capitalistas cuyo resultado final sería el triunfo del Comunismo; Khrushchev arguyó que la guerra era evitable, pues durante el tiempo de paz el capitalismo colapsaría por sí mismo, mientras que la paz dejaba tiempo y recursos disponibles para mejorar la capacidad económico-militar de la URSS. Los EE.UU. se defendían mostrando su capacidad militar fuera de sus fronteras y el éxito de capitalismo liberal en todo el mundo. Sin embargo, y a pesar del discurso de Kennedy que caracterizó a la Guerra Fría como una "lucha por las mentes de los hombres" entre dos sistemas de organización social, a mediados de la década de 1960 la lucha ideológica había quedado apartada frente a los objetivos geopolíticos de carácter militar y económico.

Durante Noviembre de 1958, Khrushchev trató de desmilitarizar la ciudad de Berlín. Planteó a estadounidenses, británico y franceses abandonar sus respectivas zonas de ocupación bajo la amenenaza de transferir el control de los accesos de las potencias occidentales a la Alemania Oriental (lo que significaría el aislamiento del sector occidental de Berlín). La OTAN rechazó el ultimátum y a mediados de Diciembre, Khrushchev abandonó la idea a cambio de una conferencia en Ginebra para dilucidar la cuestión berlinesa.

Los movimientos nacionalistas en algunos países (especialmente en Guatemala, Irán, Filipinas e Indochina) fueron iniciados o apoyados en muchos casos por grupos comunistas autóctonos —o, equivocadamente, fue la idea más extendida entre los aliados Occidentales.

Aprovechando la aceleración de la descolonización durante la década de 1950 y primeros años de 1960, tanto EE.UU. como la Unión Soviética compitieron por aumentar su influencia en los países descolonizados. Además, desde el punto de vista soviético, la desaparición de los grandes imperios coloniales era una señal inequívoca de la victoria de la ideología comunista.

En este contexto, los EE.UU. usaron a la CIA para derrocar a ciertos gobiernos y favorecer a otros. La CIA tuvo un papel clave en el derrocamiento de países sospechos de ser pro-comunistas, como en el caso del primer gobierno electo democráticamente en Irán (Operación Ajax) en 1953 y la caída de Jacobo Arbenz Guzmán tras el Golpe de 1954 en Guatemala A su vez, EE.UU. trató de ayudar a gobiernos amigos con ayuda económica y militar, como en el caso de Vietnam del Sur.

La mayoría de naciones y gobiernos surgidos tras la descolonización en Asia, África y América Latina trataron de zafarse de la presión de elegir el bando pro-capitalista o pro-comunista. En 1955, durante la Conferencia de Bandung, decenas de países del Tercer Mundo acordaron mantenerse al margen de la dinámica de la Guerra Fría. Este consenso se plasmó en la creación del Movimiento de Países No Alineados en 1961. Como resultado de la aparición de un nuevo factor en la Guerra Fría, estadounidenses y soviéticos moderaron sus políticas y trataron de acercarse a estos nuevos países neutrales (sobre todo en caso de países clave como India o Egipto) de una manera menos agresiva que la sostenida hasta entonces. Los movientos nacionalistas e independentistas consiguieron así crear un nuevo escenario más plural, superando la confrontación bipolar de la postguerra, y crearon las bases para las reivindicaciones nacionalistas en Asia y América Latina.

Al terminar la Segunda Guerra Mundial, las dos potencias vencedoras disponían de una enorme variedad de armas, muchas de ellas desarrolladas durante el conflicto. Tanques, aviones, submarinos y otros navíos de guerra constituían las llamadas armas convencionales. No obstante, la desigualdad resultaba patente, o por lo menos eso les parecía a los estadistas. Antes de la Segunda Guerra Mundial, la URSS contaba con el mismo número de carros de combate que el resto de las naciones juntas, y superaba en aviones al conjunto de todas las demás fuerzas aéreas. Después del conflicto, la diferencia numérica no era tan abrumadora, pero aún resultaba ostentosa. Sin embargo, su flota no podía competir en condiciones de igualdad con la de Estados Unidos. Tras la Batalla de Midway quedó demostrada la importancia del avión y el portaaviones en los conflictos marítimos. La armada soviética disponía de muchos menos barcos de este tipo que la estadounidense, y además, sus naves eran de menor tamaño, y no disponían de cubierta corrida para operar dos aeronaves simultáneamente, por lo que su inferioridad resultaba manifiesta.

Para la URSS, más problemático aún que la falta de portaaviones era la falta de una red mundial de bases de aprovisionamiento abiertas durante todo el año. Mientras que Estados Unidos podía atracar sus buques en Nápoles, Rota, Hawái, Filipinas y muchos otros puertos más, la Unión Soviética no podía sacar sus barcos de puertos propios durante varios meses al año, pues sus puertos o estaban helados o podían ser fácilmente bloqueados por los aliados. Era el caso de la flota del Mar Negro, que debía atravesar los 800 metros del estrecho del Bósforo, que Turquía podía bloquear fácilmente.

En la aviación convencional, tanto en número como en calidad, los cazas y bombarderos soviéticos no solo estaban a la altura, sino por encima de los occidentales. Pese a que el Pentágono siempre afirmaba poseer aparatos superiores a los de cualquier otro país, los enfrentamientos vividos durante la Guerra de Vietnam, y posteriormente en la Guerra de la Frontera demostraron la igualdad, cuando no la superioridad, de los aviones soviéticos.

Uno de los campos que más se benefició con la Guerra Fría fue el área de la tecnología. En un principio no fue más que una campaña de imagen para desarrollar el programa de misiles balísticos intercontinentales. Como dijo Carl Sagan, lanzar una ojiva vacía o cargada de explosivos al espacio para recogerla en el Océano, no era especialmente espectacular. Pero si se trataba de un satélite, la cuestión resultaba diferente. Lo cierto es que lanzaderas como el Atlas que llevó a John Glenn no eran otra cosa que un misil.

Sin embargo, la carrera espacial se convirtió muy pronto en una forma de propaganda internacional. Por alguna razón que los estadounidenses no llegaban a comprender, la propia India, y después el Egipto de Nasser, parecían tener cierta afinidad por el comunismo. Pese a su superioridad económica, las nuevas naciones parecían decantarse por el comunismo (como era el caso de Indonesia a principios de los 50).

En la urgencia de mostrar su superioridad frente al rival, para atraer con ella a las ex-colonias, tanto EEUU como la URSS se esforzaron en mejorar sus lanzaderas, así como los productos derivados de sus adelantos tecnológicos. Ciertas tecnologías conocidas hoy (como algunos tejidos sintéticos) fueron fruto de esa carrera.

La carrera espacial se puede definir como una subdivisión del conflicto no declarado entre Estados Unidos y la Unión Soviética en el ámbito espacial. En 1957, los rusos lanzaron el Sputnik, primer artefacto humano capaz de alcanzar el espacio y orbitar el Planeta. En noviembre de ese mismo año, los rusos lanzan el Sputnik II, y dentro de la nave, el primer ser vivo sale al espacio: una perra Kudriavka, de nombre Laika, que murió a las 7 horas de salir de la átmosfera.

Tras las misiones Sputnik, los Estados Unidos entraron en la carrera lanzando el Explorer I en 1958, pero la Unión Soviética consigue dar un paso gigantesco, al conseguir lanzar en 1961 la nave Vostok 1, tripulada por Yuri Gagarin, el primer ser humano en ir al espacio y regresar sano y salvo.

Fue entonces cuando la rivalidad aumentó hasta tal punto que el propio presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, prometió enviar estadounidenses a la Luna antes del fin de la década. Los soviéticos se dispusieron a vencer a los estadounidenses: las misiones Zond debían llevar humanos para orbitar la Luna, pero debido a fallos técnicos sólo consiguieron enviar misiones no tripuladas: Zond 5 y Zond 6 en 1968. Los Estados Unidos, por su parte, consiguieron enviar la misión tripulada Apolo 8, en la Navidad de 1968.

El próximo paso sería, naturalmente, posarse en la superficie de la Luna. La misión Apolo 11 consiguió realizar con éxito su tarea y Amstrong y Edwin Aldrin se convirtieron así en los primeros humanos en caminar sobre otro cuerpo celeste. Más tarde vendrían las misiones Apolo 12, 14, 15, 16 y 17 que repitieron la hazaña, llevando hasta un total de 12 personas hasta la superficie lunar hasta que en 1972, con el Apolo 17, el proyecto se dio por finalizado por falta de presupuesto; las misiones inicialmente previstas Apolo 18, 19 y 20 fueron canceladas.

Esta crisis llevó al mundo al borde de la guerra nuclear. Después del fracasado intento de invasión de la Bahía de Cochinos en abril de 1961. En 1962, la Unión Soviética fue descubierta construyendo 40 silos nucleares en Cuba. Según Jrushchov, la medida era puramente defensiva, para evitar que los Estados Unidos intentaran una nueva embestida contra los cubanos. Por otro lado, era sabido que los soviéticos querían realmente responder ante la instalación estadounidense de misiles Júpiter II en la ciudad de Esmirna, Turquía, que podrían ser usados para bombardear el sudoeste soviético.

Jrushchov envió navíos de carga y submarinos transportando armas atómicas hacia Cuba. Un avión espía descubrió las rampas de lanzamiento, y Estados Unidos ordenó el envío de navíos hacia Cuba.

El 22 de octubre de 1962, Estados Unidos interceptó los transportes soviéticos y ordenó cuarentena a la isla, posicionando navíos militares en el Mar Caribe y cerrando los contactos marítimos entre la Unión Soviética y Cuba. Kennedy dirigió un ultimátum a la URSS: demandó a la URSS que detuviera esos navíos bajo amenaza de emprender represalias masivas. Los soviéticos argumentaron que no entendían por qué Kennedy tomaba esta medida cuando varios misiles estadounidenses estaban instalados en territorios de países miembros de la OTAN contra los soviéticos, en distancias idénticas. Fidel Castro adujo que no había nada de ilegal en instalar misiles soviéticos en su territorio, y el primer ministro británico Harold Macmillan dijo no haber entendido por qué no fue propuesta siquiera la hipótesis de un acuerdo diplomático.

El 23 y 24 de octubre Jrushchov habría enviado mensaje a Kennedy, informando de sus intenciones pacíficas. El 26 de octubre informó de que retiraría sus misiles de Cuba si Washington se comprometía a no invadir Cuba. Al día siguiente, pidió además la retirada de los misiles balísticos Júpiter de Turquía. Dos aviones espía estadounidenses U-2 fueron derribados en Cuba y Siberia el 27 de octubre, justo en el ápice de la crisis. Ese mismo día, los navíos mercantes soviéticos habían llegado al Caribe y trataban de atravesar el bloqueo. El 28 de octubre, Kennedy fue obligado a ceder a las peticiones y aceptó retirar los misiles de Turquía y no agredir a Cuba. Así, Nikita Jrushchov retiró sus misiles nucleares de la isla cubana.

Cabe reseñar que Moscú no podía reunir los submarinos armados de torpedos con cabezas nucleares (hecho que no sería conocido hasta 2001) y cuya utilización habría provocado un conflicto atómico. El acuerdo, visto en perspectiva, fue ecuánime para ambos bandos: EUA consiguió que no se instalasen los misiles, y la URSS consiguió que se desmantelasen los misiles homólogos turcos, así como un compromiso de no agresión contra Cuba. A pesar de ello, políticamente el gran derrotado fue el líder soviético, percibido como débil al no saber mantener su posición frente a los estadounidenses. Sobre el asunto, el Secretario de Estado Dean Rusk comentó: "Nosotros estuvimos cara a cara, pero ellos titubearon". Dos años después, Jruschov no aguantó la presión y salió del gobierno. No obstante, Kennedy también fue mal visto ante los comandantes militares de EUA. El general LeMay dijo a Kennedy que este episodio fue la "mayor derrota de la historia estadounidense", y pidió que los Estados Unidos invadiesen inmediatamente Cuba. Jrushchov fue reemplazado en 1964 por Leonid Brézhnev.

Esta crisis dio nacimiento a un nuevo periodo: la distensión, señalada por la puesta en marcha del teléfono rojo -en realidad blanco-, línea directa entre Moscú y Washington, que aligeraría las comunicaciones en caso de otra crisis.

Durante las décadas de 1960 y 1970, tanto estadounidenses como soviéticos trataron de adaptarse a un nuevo esquema de relaciones internacionales en el que el mundo no estaba dividido meridianamente entre dos bloques opuestos. Tras la superación de la posguerra de la II Guerra Mundial, los países de Europa Occidental y Japón alcanzaron un crecimiento económico sostenido, estrechando el margen que los separaba de los Estados Unidos. Como consecuencia de la crisis del petróleo de 1973, y la unión de los países tercermundistas en organizaciones tales como la OPEC o el Movimiento de Países No Alineados, países tradicionalmente sumisos encontraron un lugar para favorecer sus intereses frente a los de ambas superpotencias.

Las razones para la distensión eran múltiples: Los Estados Unidos conocían dificultades financieras, y enfrentaban la Guerra de Vietnam. La URSS debía hacer frente a una producción agrícola estancada y necesitaba de ayuda económica exterior. La URSS soportaba la resistencia de la RPC (República Popular de China). La ruptura Chino-Soviética contribuyó a la instauración de una diplomacia triangular entre Washington, Moscú y Beijing.

Los dos grandes llevaron a cabo una lucha por instaurar su influencia en los países del tercer mundo. De 1964 a 1975, la Guerra de Vietnam los opuso indirectamente a través del Vietnam del norte comunista y del Vietnam del sur capitalista. En Oriente Medio se vivió la Invasión soviética de Afganistán en 1979.

Desde que en 1950, Robert Schuman, el ministro francés de origen alemán, pronunció su célebre declaración, ambos países son considerados como el motor de las Comunidades Europeas que ha dado origen a la Unión Europea.

En 1966, Charles de Gaulle, presidente de Francia, mantuvo sus ideales de nacionalismo francés y en contra de Estados Unidos, tomando distancia en relación a Estados Unidos, saliendo de la OTAN.

En 1969 Willy Brandt llegó a ser canciller de la RFA y se embarcó en una política de acercamiento al Este: la "Ostpolitik". Los dos estados alemanes se reconocieron mutuamente en 1972 y entraron a la ONU en 1973. El Muro de Berlín se volvía poco a poco más permeable.

La OAU se fundó en mayo de 1963 en Etiopía, bajo este pensamiento y con el objetivo de promover la unidad, la coordinación y la cooperación entre las naciones africanas, defender la independencia y la soberanía y la integridad territorial, y destruir todo tipo de colonialismo adhiriéndose a la Carta de la ONU. Con los esfuerzos de 39 años, la OAU libró a Africa del colonialismo y convirtió la independencia y la liberación en realidad.

La OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) constituye hoy una de las principales agrupaciones mundiales cuya acción determina en cierta manera el curso de los acontecimientos económicos de los países de Occidente. El control que ejerce sobre los precios del petróleo y la unidad que hasta el momento han tenido sus decisiones, la han convertido en un poderoso instrumento de defensa de los intereses de los países productores de petróleo.

La Liga fue creada en El Cairo, en 1945, y sus países fundadores fueron Egipto, Irak, Líbano, Arabia Saudí, Siria, Transjordania (Jordania, a partir de 1950) y Yemen, a los que se unirían más tarde Argelia (1962), Bahrein (1971), Comores (1993), Yibuti (1977), Kuwait (1961), Libia (1953), Mauritania (1973), Marruecos (1958), Omán (1971), Qatar (1971), Somalia (1974), Yemen del Sur (1967), Sudán (1956), Tunicia (1958) y los Emiratos Árabes Unidos (1971). La Organización para la Liberación de Palestina fue admitida en 1976. Egipto dejó de pertenecer a la Liga en 1979 a raíz de la firma del tratado de paz con Israel, con lo que la sede de la organización fue trasladada de El Cairo (Egipto) a la ciudad de Túnez. En 1987 los líderes árabes decidieron restablecer los lazos diplomáticos con Egipto, que fue readmitido en 1989 y la sede de la Liga volvió a trasladarse a su lugar original.

Su principal impulsor fue Alexander Dubček, que bautizó a su sistema como Socialismo con rostro humano con el fin de retirar parte de la represión característica de estos regímenes, y ofrecer una alternativa válida al sistema soviético, pero siempre dentro del bloque comunista.

Fue un periodo en el que se intentó la liberalización política en Checoslovaquia. Duró desde el 5 de enero de 1968 hasta el 20 de agosto de ese mismo año, cuando el régimen, pese a no ser tan radical como el caso húngaro, fue depuesto tras la invasión del país por divisiones blindadas de la URSS y sus aliados en el Pacto de Varsovia, a excepción de Rumania. Las naciones de la OTAN no realizaron ninguna acción pese a las imágenes de los carros de combate y las llamadas de la radio checoslovaca.

Tras la invasión, el propio Dubček volvió a tomar el poder y a perseguir las disidencias, con la intención de que dicha persecución fuera lo más suave posible.

El "Mayo del 68" es el nombre dado a una serie de protestas estudiantiles y huelgas generales que provocaron la caída del gobierno de De Gaulle en Francia. La gran mayoría de los protestantes seguía ideologías de izquierdas, aunque las organizaciones políticas y sindicalistas de la izquierda tradicional trataron de distanciarse del movimiento. Las protestas se dirigieron especialmente al sistema educativo y laboral imperante.

Llamada también Segunda Guerra de Indochina y Guerra de Estados Unidos, fue un conflicto bélico que enfrentó entre 1958 y 1975 a los Estados de Vietnam del Sur y Vietnam del Norte, apoyados por sus respectivos aliados, y especialmente los Estados Unidos, que ayudaron directamente a los sudvietnamitas hasta su retirada en 1973, en el contexto general de la Guerra Fría.

Las facciones en conflicto fueron, por un lado, la República Democrática de Vietnam, con el apoyo de movimientos guerrilleros sudvietnamitas como el Viet Cong o Frente de Liberación Nacional (NLF, por sus siglas en inglés) y apoyo logístico soviético y chino. Por el otro lado, la República de Vietnam, con el apoyo militar y logístico de los Estados Unidos. En ayuda de los estadounidenses también participaron con tropas de combate Australia, Corea del Sur, Filipinas, Nueva Zelanda y Tailandia; mientras que Alemania, Irán, Marruecos, Reino Unido y Suiza contribuyeron con suministros, materiales y equipamiento médico. Otros contingentes testimoniales en apoyo de los EE.UU. fueron enviados por Taiwán y también España, que movilizó a un reducido grupo de médicos militares en misión sanitaria.

Tácticamente, la guerra se caracterizó por la ausencia de las tradicionales líneas de frente, salvo las que se establecían alrededor de los perímetros de las bases o campos militares, de manera que las operaciones se sucedieron en zonas no delimitadas, proliferando las misiones de guerra de guerrillas o de "búsqueda y destrucción", junto con acciones de sabotaje en las retaguardias de las áreas urbanas, el uso de la fuerza aérea para bombardeos masivos, y el empleo extensivo de agentes y armas químicas, constituyendo estos últimos flagrantes violaciones a diversas convenciones internacionales de guerra, que prohíben la utilización de armas químicas y biológicas.

La cobertura del conflicto realizada por los medios de comunicación permitió la denuncia de los frecuentes abusos de los derechos humanos y la brutalidad sobre la población civil por parte de los contendientes, alimentando la creciente oposición de la opinión pública internacional hacia la intervención norteamericana en particular.

Ante la contestación y división de la sociedad norteamericana, los acuerdos de paz de París en 1973 supusieron la retirada de las tropas estadounidenses y el cese de su intervención directa, pero no lograron poner fin al conflicto, que prosiguió hasta que en 1975, tras la toma de Saigón, se forzó la rendición incondicional de las tropas sudvietnamitas y la unificación del país, bajo el control del gobierno comunista de Vietnam del Norte, con el nombre de la República Socialista de Vietnam, el 2 de julio de 1976.

La guerra habría causado la muerte, según las fuentes, de entre 2 y 5,7 millones de personas, la mayoría de ellas civiles, y graves daños medioambientales.

Para los EE.UU. el conflicto resultó ser la confrontación más larga en la que participó el país desde su creación, y alimentó un sentimiento de derrota o “Síndrome de Vietnam” en muchos ciudadanos; sentimiento que se vio reflejado en el mundo cultural y la industria cinematográfica, así como en un repliegue en la política exterior hasta la llegada de Ronald Reagan, en 1980.

En 1975 los Acuerdos de Helsinki fueron firmados por 33 estados europeos incluidos la URSS (así como por Canadá y Estados Unidos). Los acuerdos debían permitir la cooperación entre los estados, la libre circulación de las personas, y el respeto de los derechos humanos.

Hacia mediados de los años 1980 el modelo comunista de la Unión Soviética y sus satélites daba signos de colapso. Las crisis económicas internas eran disimuladas por el aparato oficial, pero el paquete de reformas emprendidas primero por Jrushchov y luego por sus predecesores habían destruido la economía soviética. En 1984, el entonces secretario general de la URSS, Mijaíl Gorbachov da comienzo a su política de Perestroika y de Glásnost, con la intención de que la apertura económica contribuyese a salvar el sistema y aliviase el enorme descontento social.

Mientras, en Estados Unidos Ronald Reagan cambió la política militar en lo referente a la carrera armamentística. En lugar de aumentar el número de armas nucleares, se optó por crear nuevos misiles más precisos y potentes. También se decidió desarrollar una serie de escudos contra las armas nucleares enemigas, lo que suponía cambiar del ataque como único camino, a una defensa que dejara al enemigo sin armas de destrucción masiva. Para llevarlo a la práctica se destinó una colosal suma de dinero en dos frentes principales: por un lado la Iniciativa de Defensa Estratégica, más conocida como Guerra de las Galaxias, que desarrollaría nuevas tecnologías como el láser de rayos gamma o los misiles interceptadores. Por el otro se potenció la carrera espacial con la finalización del transbordador espacial, si bien es verdad que nunca se llegaron a igualar los presupuestos destinados a la NASA en tiempos del Programa Apolo.

Al pulso tecnológico lanzado por Reagan y seguido por George H. W. Bush, Gorbachov trató de responder con un escudo parecido y un nuevo paso en la carrera espacial donde el cohete Energía y la lanzadera Buran fueron sus máximos exponentes. Pero la superioridad de la economía estadounidense (la Administración Reagan gastó 3.000 millones de dólares solo en el desarrollo conceptual del escudo antimisil) y lo atrasado de la tecnología rusa (los gastos de utilización del Buran lo hacían prohibitivo y terminó como atracción en un parque de diversiones) hicieron los objetivos inalcanzables lesionando aún más la ya delicada situación económica soviética.

El descontento social en la URSS, arrastró al modelo socialista de Europa Oriental y a la vez obligó a reformas políticas que tuvieron como consecuencia la disolución de la Unión Soviética (1991), la desaparición del bloque soviético y el fin del enfrentamiento bipolar entre estadounidenses y rusos. Se dio inicio a un corto periodo de hegemonía global por parte de los Estados Unidos, inaugurado con la Guerra del Golfo (1991).

La intervención estadounidense en la guerra fría se fraguó a través de apoyo político y económico a gobiernos militares de muchos países, contrarios a los procesos revolucionarios que apuntaban hacia el socialismo. Un ejemplo de esto lo encontramos en Guatemala, cuando por medio de una intervención de la CIA fue derrocado el presidente Jacobo Arbenz en 1954, interrumpiéndose así el proceso democratizador en Guatemala, e iniciándose un período de dictaduras militares que duraría hasta 1985. Otro ejemplo es el de Chile; con el gobierno de Salvador Allende, la Unidad Popular fue depuesta por el General Augusto Pinochet.

Del mismo modo, el intervencionismo del bloque oriental en asuntos latinoamericanos se produjo a través del apoyo a diversos grupos guerrilleros y armados en Bolivia, Colombia, Perú y otras naciones latinoamericanas. Este proceso se inició con el apoyo soviético al régimen socialista implantado por Castro en Cuba, quien a su vez dispensó apoyo a las guerrillas revolucionarias.

A partir de 1975, las guerrillas comunistas toman el poder en los países recientemente independizados del antiguo imperio colonial portugués en África (Angola y Mozambique). Iniciaron acciones militares contra Sudáfrica con el apoyo del ejército cubano, que devinieron en auténticas batallas, especialmente en Namibia, ocupada por el régimen racista de Sudáfrica (Apartheid). A partir de 1976 en Etiopía, el ejército soviético y las fuerzas cubanas intervinieron contra movimientos opositores a la dictadura de Mengistu Haile Mariam. El ejército francés entabló acciones de desestabilización, como el salvamento de Kolwezi.

Hay tres períodos definidos en el estudio de la Guerra Fría en Occidente: tradicionalista, revisionista y post-revisionista. Durante más de una década tras del final de la Segunda Guerra Mundial, pocos historiadores estadounidenses discutieron la interpretación "tradicionalista" acerca del comienzo de la Guerra Fría; la que sostenía que la ruptura de las relaciones fue resultado directo de la violación de Stalin de los acuerdos de Yalta, la imposición de gobiernos adictos a Moscú en la devastada Europa Oriental, la intransigencia soviética y el agresivo expansionismo soviético.

Sin embargo, posteriormente los historiadores revisionistas, especialmente William Appleman Williams en su obra de 1959 The Tragedy of American Diplomacy y Walter LaFeber en su obra America, Russia, and the Cold War, 1945-1968 (1967), señalaron una preocupación pasada por alto: el interés estadounidense en mantener una "puerta abierta" para el comercio estadounidense en los mercados mundiales. Se ha señalado por los revisionistas que la política de contención estadounidense expresada en la Doctrina Truman era equivalente a un intento de culpar al otro. Se indicaba como fecha de inicio de la Guerra Fría a las explosiones nucleares de Hiroshima y Nagasaki, interpretando el uso de armas nucleares por parte de los Estados Unidos como una advertencia (o velada amenaza) dirigida a una Unión Soviética que estaba a punto de entrar en guerra contra el ya derrotado Japón. Pronto los historiadores perdieron interés en la pregunta sobre el responsable de la ruptura de las relaciones soviético-estadounidenses, para señalar que el conflicto entre las superpotencias era en cierto modo inevitable. Esta aproximación revisionista al fenómeno de la Guerra Fría alcanzó especial auge durante la Guerra de Vietnam, en la que muchos observaron a los Estados Unidos y la Unión Soviética como dos imperios moralmente comparables.

En los últimos años de la Guerra Fría se hicieron esfuerzos para llegar a una síntesis post-revisionista, y desde el final de la guerra fría, la escuela post-revisionista ha llegado a ser predominante. Entre los historiadores post-revisionistas más destacados encontramos a John Lewis Gaddis y Robert Grogin. Más que atribuir la responsabilidad del inicio de la guerra fría a alguna de las superpotencias de entonces, los historiadores post-revisionistas se centran en temas como la mutua desconfianza, las mutuas falsas percepciones y reactividades, y las responsabilidades compartidas entre las dos superpotencias. Tomando elementos de la escuela realista de las relaciones internacionales, los historiadores post-revisionistas aceptan la política estadounidense en Europa, como la ayuda a Grecia en 1947 y el Plan Marshall.

De acuerdo con esta síntesis, la actividad comunista no fue el origen de las dificultades en Europa, sino que fue una consecuencia de los destructivos efectos de la Guerra en la estructura económica, política y social de Europa. En este contexto, el Plan Marshall reconstruyó un sistema económico occidental, frustrando el llamamiento político al radicalismo izquierdista.

En Europa Occidental, la ayuda económica terminó con la escasez de divisas y estimulo la inversión privada para la reconstrucción de postguerra. En los Estados Unidos, el plan sacó a la economía de una crisis de superproducción, y mantuvo la demanda por las exportaciones estadounidenses. La OTAN sirvió para integrar a Europa Occidental en una red de pactos de mutua defensa. De este modo, proporcionó salvaguardas contra la subversión, o al menos la neutralidad en bloque. Rechazando la percepción del comunismo como un monolito internacional caracterizado por agresivas alusiones al "mundo libre", la escuela post-revisionista sostiene que la intervención de los Estados Unidos en Europa fue una reacción contra la inestabilidad que amenazaba con alterar el balance de poder en favor de la Unión Soviética, modificando el sistema político y económico occidental.

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