Alan Moore

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Publicado por tornado 07/04/2009 @ 04:07

Tags : alan moore, autores, literatura, cultura

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Alan Moore

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Alan Moore (Northampton, 18 de noviembre de 1953) es un escritor británico conocido por su trabajo como creador y guionista de historietas para adultos. Sus obras más conocidas, de las cuales ha sido guionista y co-autor, son Watchmen, V de Vendetta y From Hell.

Se le tiene por una leyenda viviente del comic y muchos de sus trabajos son considerados como grandes obras maestras de este medio. Su pasado, pintoresco y caótico, aunado a una actitud misantrópica y la intención declarada de convertirse en mago del caos, lo han vuelto célebre hasta el punto de que se ha vuelto un icono, inmediatamente reconocible por su barba y cabellera largas y prominentes. Políticamente se declara anarquista, ideología que refleja una de sus más aclamadas obras, V de Vendetta.

Moore trabajó primero para el mercado de su país en revistas como 2000AD o Warrior y, a partir de 1984, para el mercado estadounidense. En 2003, al cumplir 50 años, anunció su retiro del cómic mainstream para dedicarse a la producción en otros campos de su interés, pero continuó realizando esporádicos trabajos "alimenticios", especialmente para la compañía editorial America's Best Comics (ABC), creada especialmente para él por Wildstorm, subsidaria de la DC Comics. A mediados de 2005, al entregar el último guión de The League of Extraordinary Gentlemen: Black Dossier, rompió definitivamente con Wildstorm y DC Comics. Sin embargo, su trabajo no se ha detenido y sigue desarrollando ideas para comics y novelas gráficas en muy diversos géneros, así como proyectos literarios y dentro del performance.

Desde un punto de vista formal, la obra de Moore es reconocida por inventar y/o desarrollar numerosos recursos narrativos que han contribuido a expandir las posibilidades expresivas del medio, tales como elipsis forzadas, simultaneidad y paralelismo de texto e imágenes, intercontextualización de elementos ajenos en principio a la historia que está contando, y un largo etcétera. Para algunos de sus detractores, dicho arsenal de recursos narrativos es usado por Moore para construir un castillo de fuegos artificiales que tapa un trasfondo más endeble de lo que se pretende. Para sus defensores, sin embargo, la continua elaboración e invención de recursos literarios y gráficos añade capas de complejidad al trasfondo de su obra y abre caminos en la narrativa del medio. Desde un punto de vista conceptual, los temas explorados van desde la indagación en clave psicoanalítica del superhombre nietzscheano (Watchmen, su obra más famosa), hasta un subrepticio estudio antropológico sobre el concepto de libertad y el libre albedrío, enmarcándolo en una ficticia Inglaterra totalitaria (V de Vendetta, considerada por muchos su mejor obra).

Su trabajo incorpora un amplio abanico de influencias ajenas al mundo de la historieta, entre ellas la obra de escritores como Michael Moorcock y otros de la llamada nueva ola de la ciencia ficción, autores del género de horror como Clive Barker, consagrados como William S. Burroughs, Thomas Pynchon o Iain Sinclair y cineastas como Nicolas Roeg. Dentro del mundo del cómic, ha sido influido por Will Eisner, Harvey Kurtzman, Jack Kirby y Bryan Talbot.

Dos de sus cómics, From Hell y La liga de los caballeros extraordinarios (The League of Extraordinary Gentlemen), han sido convertidos en películas de Hollywood en 2001 y 2003, respectivamente. Además, otro film, Constantine (2005), dirigido por Francis Lawrence, está basado en el personaje John Constantine, creado por Moore, donde aparece como personaje secundario de la saga "La Cosa del Pantano". (Posteriormente Constantine sería protagonista de la serie de cómics "Hellblazer"). Moore, decepcionado por los resultados artísticos de estas interpretaciones, ha rechazado recibir dinero por adaptaciones futuras de su trabajo.

La adaptación al cine de una obra suya es V for Vendetta, con guión de los hermanos Wachowski y protagonizada por Hugo Weaving y Natalie Portman. Moore ha renegado de la película, tachando su guión de "porquería" y ha exigido a los productores que retiren su nombre de los créditos.

Otro proyecto de película, Watchmen, iba a ser dirigido por Paul Greengrass pero finalmente la productora Paramount rechazó su realización por el elevado presupuesto. Tiempo después, el director estadounidense Zack Snyder se encargó de la realización de dicha obra que se estrenó el 6 de marzo de 2009.

Además de su dedicación al comic, Moore practica magia ceremonial desde mediados de los años 90, la cual ha servido de inspiración para varias de sus obras más recientes -especialmente Promethea- y se declara inscrito en la corriente de la Magia del caos. Es miembro de un grupo teatral de vanguardia llamado The Moon and Serpent Grand Egyptian Theatre of Marvels. Dos obras de este grupo, The Birth Caul y Snakes and Ladders, han sido transformadas en cómics por Eddie Campbell.

Ha escrito una novela, Voice of the Fire, un conjunto de historias breves aparentemente inconexas ocurridas en Northampton a lo largo de varios siglos desde la edad de Bronce hasta la actualidad. También ha firmado un guión aún no realizado, Fashion Beast, una relectura del mito de "La Bella y la Bestia" que le fue encargada por Malcolm McLaren.

Ha colaborado con su compañera sentimental, la dibujante Melinda Gebbie, en la novela gráfica de corte erótico Lost Girls.

Actualmente Moore continúa viviendo en su natal Northampton. Una biografía detallada, titulada Alan Moore: Portrait of an Extraordinary Gentleman, se publicó al cumplir Moore 50 años. Las ganancias de esta publicación están destinadas a acciones humanitarias.

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El Mundo de The League of Extraordinary Gentlemen

El Mundo de La Liga de Caballeros Extraordinarios es un mundo detallado por su creador, Alan Moore en un extenso apéndice del segundo volumen de la serie de libros del cómic La Liga de Caballeros Extraordinarios.

El apéndice contiene un viaje imaginario a través del universo alternativo de la Liga que llamó El Almanaque del Nuevo Viajero. Este Almanaque proporciona 46 páginas de información de fondo (todos estos lugares pre-existentes en la mitología o la literatura, pero de difícil comprensión si no se tiene un amplio conocimiento de la literatura). Esto muestra que el argumento del cómic es una pequeña región del mundo de la ficción.

El Almanaque esta escrito en forma de documento desclasificado del MI5 tomado de una biblioteca del Gobierno. Los viajes reportados, muchos de los cuales fueron redactados por Wilhelmina Murray, Prospero y el Capitán Nemo (y ocasionalmente citado por ellos, incluido el diario de Prospero escrito completamente en pentámetro yámbico), describen cada parte del mundo en varios capítulos.

Sumergidos en la exhaustiva prosa son varias alusiones a la historia no cubierta por el comic en este volumen, como son las aventuras de las ligas anteriores, la correspondencia intercambiada entre Murray y Sherlock Holmes, La búsqueda de Murray y Alain Quartermain de la Fuente de la Juventud conocida como la “piscina del fuego y de la vida” o “el fuego de la vida”, y su investigación de los universos paralelos y el estilo fenomenal de Howard Phillips Lovecraft para el gobierno Británico.

El narrador es algunas veces intencionalmente ignorante, omitiendo referencias literarias y puntos del argumento para ser usados como huevos de Pascua. Por ejemplo, el narrador refiere a la visita de Murray a “un apicultor mayor que residió cerca de la ensenada de la playa de Fulworth”. Las personas al corriente de “La aventura de la melena del león” recordarán que Sherlock Holmes se retira a Fulworth para cuidar abejas.

ADVERTENCIA: Los nombres de las obras se encuentran entre comillas y en negrilla, los nombres de los autores están escritos solo en negrilla. Esto se debe a la falta de estos artículos en la Wikipedia en español. Cuando veas que alguno de ellos que ya tenga su artículo, crea el hipervínculo correspondiente.

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Historieta

Abocetando una página.

Se llama historieta o cómic a una serie de dibujos que constituyen un relato, con texto o sin él, así como al libro o revista que la contiene. Partiendo de la concepción de Will Eisner de la historieta como un arte secuencial, Scott McCloud llega a la siguiente definición: «Ilustraciones yuxtapuestas y otras imágenes en secuencia deliberada con el propósito de transmitir información u obtener una respuesta estética del lector». Desde los años 60, Morris y luego Francis Lacassin han propuesto considerarla como el noveno arte, aunque pueda ser anterior a aquellas disciplinas a las que habitualmente se les atribuyen las condiciones de séptimo (cine, de 1886) y octavo (fotografía, de 1825).

Las historietas suelen realizarse sobre papel, o en forma digital (e-comic, webcomics y similares). Al profesional o aficionado que las guioniza, dibuja, rotula o colorea se le conoce como historietista.

En los países hispanoparlantes, el término historieta es el nombre autóctono más extendido. Art Spiegelman ha señalado un uso semántico medieval de historia que significaba "hilera de imágenes en un edificio". En cualquier caso, «historieta» proviene del latín historia y éste a su vez de la raíz griega histor que significa ‘juez’. Hacia los años setenta comenzó a imponerse en el mundo hispanoparlante el término de origen anglosajón cómic (procedente a su vez del griego "Κωμικός", kōmikos, de o perteneciente a la "comedia" ), aceptado también en español. Algunos países hispanohablantes tienen además sus propias denominaciones específicas: Monitos en México y Chile, Tebeo en España. También aparece desde el movimiento contracultural el término comix, primero en inglés y luego en otras lenguas, que suele reservarse para obras y publicaciones de esta temática o estilo.

En inglés, además de comics y comix, se usan funnies (es decir, divertidos ) y cartoon (para la caricaturesca). Este último nombre proviene del italiano cartone que significa obviamente "cartón", aunque en Italia la historieta se denomina fumetto en referencia al nombre del globo de diálogo o bocadillo. Obviamente, la historietas no tienen por qué ser cómicas y, por este motivo, los franceses usan el término bande dessinée ('tiras dibujadas'), abreviado BD, que en realidad es una adaptación de 1962 del inglés comic strip ('tira cómica'). El portugués tradujo del francés para crear banda desenhada, mientras que en Brasil se la denomina história em quadrinhos (historia en cuadritos), ampliando así la referencia a la página en vez de a la tira o al procedimiento sintáctico de la historieta, como también sucede con el término chino lianhuanhua ('imágenes encadenadas').

En relación a otros nombres asiáticos, el término manga ((漫画,'imágenes grotescas') se ha impuesto en japonés a partir de Osamu Tezuka que lo tomó a su vez de Hokusai, mientras que se reserva el término komikkusu (コミックス) para la historieta estadounidense. Los filipinos usan el similar komiks, pero lo aplican en general, mientras que en Corea y China usan términos derivados de manga como manhwa y manhua, respectivamente.

Existe una fuerte controversia sobre cuál fue la primera historieta, en función de si se usa una definición más o menos restrictiva.

Algunos pinturas murales egipcias como la Tumba de Menna (c. 1422-1411 aC) o griegas y relieves romanos como la famosa columna trajana pueden ajustarse a la definición de historieta dada más arriba.

En la Edad Media europea, la narración visual en las naves de las iglesias, como en los 24 compartimientos del vitral de la Catedral de Chartres , se desarrollaría todavía más en el extraordinario Tapiz de Bayeux (siglo XI), así como en la tradición de manuscritos iluminados representada por el Salterio de San Luis (1253-1270), la Biblia del cardenal Maciejowski (c. 1250), las Cantigas de Santa María (mediados del siglo XIII-1284), el Breviario de Felipe el Hermoso (c. 1300) o el Salterio Arundel (primera mitad del siglo XIV). También hay una tradición precolombina contemporánea, a la que pertenece el Códice Nuttall en escritura mixteca . Para teóricos como Oscar Masotta, el verdadero parecido entre la historieta moderna y sus parientes de antaño no comenzaría hasta finales del siglo XIV con la utilización en Europa del grabado en madera o xilografía, produciéndose libros como la famosa Biblia de los pobres o Biblia pauperum (1410-1420).

Gutenberg introdujo la imprenta en Occidente en 1446, y ya desde el siglo XVI, en Francia, y luego otros países, comienzan a difundirse las aleluyas. Fuera de ésta, también suelen citarse las pinturas en serie del inglés William Hogarth (1697–1764), como A Rake’s Progress (La carrera de un libertino) y A Harlot’s Progress (La carrera de una puta).

Fueron los ilustradores ingleses del XVII, los que desarrollaron el uso del globo de diálogo, pero probablemente el primer libro de historietas sea “Lenardo und Blandine” (1783) de Josef Franz von Goez . La reproducción masiva del dibujo no fue posible, sin embargo, hasta 1789, año en que se descubrió la litografía, ya que esta permite la impresión directa sobre la página sin ningún proceso humano intermedio, gracias a planchas resistentes a múltiples prensados. En 1796, Jean-Charles Pellerin inicia en Francia, concretamente en la región de Épinal, una industria de producción de estampas conocida como imágenes de Épinal.

Hay estudiosos que consideran la historieta como un producto cultural de la modernidad industrial y política occidental que surgió en paralelo a la evolución de la prensa como primer medio de comunicación de masas, y buscan la primera historieta entre las reproducidas en ella. Será en 1830 cuando la revista Le Caricature inaugure la tradición contemporánea de la caricatura política lanzando una campaña contra Luis Felipe. El testigo de Le Caricature sería recogido por Le Charivari que expurgó la crítica política en favor del simple humor.

El franco-suizo Rodolphe Töpffer es considerado el popularizador de la historieta moderna a partir de su Histoire de M. Jabot publicada en 1833, a la que seguirían otros seis álbumes. Su Ensayo sobre fisionomía de 1845 es considerado como el primer texto teórico del medio.

Inspirada en Le Charivari, la revista mensual británica Punch (1841) fue el motor de la expansión mundial de la historieta, al dirigirse a un nuevo sector aupado también por la revolución social e industrial: la infancia. El modelo de Punch fue imitado en todo el mundo, dando lugar en Alemania a Fliegende Blatter (1848) en la que debutaría el excepcional Wilhelm Busch, autor de Max und Moritz (1865); en Japón, a The Japan Punch (1862-87), y, lo que es más importante, en Estados Unidos, a Puck (1871), Life y Judge, verdaderos campos de prueba del cómic de prensa en los que comenzaron, entre otros, Richard Felton Outcault y George Herriman.

Surgen también series con personajes fijos, como el británico Alley Sloper, creada por W. G. Baster en 1884 para la revista Alley Sloper’s Half Holiday; La Famille Fenouillard, creada por Georges Colomb para Le Petit Français illustré en 1889, y Little Bear, del estadounidense James Swinnerton en 1892. Al año siguiente, se incorpora el color en el suplemento dominical del New York World de Pulitzer.

En los albores del siglo XX el principal centro de producción e innovación en el campo de la historieta fue EE.UU, ya que los principales editores del país, Hearst y Pulitzer, la usaron para atraer a todo tipo de público, niños y adultos, incluyendo a los emigrantes que no sabían inglés . Llegaron hasta a luchar en los tribunales por la posesión de las mismas, y en 1912, los tribunales sentenciaron que un autor debía renombrar una serie y sus personajes si se pasaba con ella a otro periódico. En 1914 W. R. Hearst fundó el Kings Feature Syndicate, la primera agencia para la distribución de tiras.

Las series germinales fueron Yellow Kid and his new Phonograph (1896) de Outcault, que usa ya globos de diálogo ; Mutt and Jeff de Bud Fischer (1907), que inició la serie diaria; y The Katzenjamer Kids (1912) de Rudolph Dirks, cuya pareja protagonista son un par de revoltosos mellizos, rubio y moreno, inspirados en Max y Moritz de Wilhelm Busch.

Surgen también series que exploran las posibilidades cromáticas y rítmicas de la página, amén de cierto surrealismo avant la lettre, como Little Nemo in Slumberland (1905) de McCay y Krazy Kat (1911) de Herriman.

No obstante, las tiras más populares oscilan entre el humor físico del slapstick y el tratamiento de los problemas de adaptación a la modernidad de un grupo de personajes. El grupo podía ser una familia o una pareja, siempre polarizada entre un padre y su esposa o hijos o entre dos compañeros de diferente carácter. Los ejemplos más famosos son Polly and her pals (1912) de Cliff Sterret; Bringing up father (1913) de McManus, Thimble theater (1919) en la que Segar crearía a Popeye, y Gasoline Alley (1919) de Frank King. También surgen "girl strips", como Tillie the Toiler, de Westover, en 1921.

Desde marzo de 1897, otra vez de la mano de Hearst, las tiras se recopilaron, apareciendo al menos 70 recopilaciones sólo entre 1900 y 1909. De este modo el capital de la modernidad sirvió para que un arte en desarrollo gozase de un periodo de gracia.

El uso de globos no se generalizaría hasta la belga Zig et Puce (1925) de Alain Saint-Ogan. También hay que destacar las originales novelas sin palabras de Frans Masereel que serían imitadas por estadounidenses como Lynd Ward .

La experiencia moderna se truncaría con la Gran Depresión de 1929 que empujaría a una renovación de los funnies. Se acabaron el comentario sociológico, ahora peligroso, y los excesos artísticos, ahora demasiado caros, en favor del puro entretenimiento. A pesar de la aparición de notables series de comedia como Li’l Abner (1934) de Al Capp, los siguientes años estarían marcados por las tiras de aventuras, tras el éxito comercial de Wash Tubbs (1924) de Roy Crane, maestro de la escala de grises, Buck Rogers (1929) de Dick Calkins o Dick Tracy (1931) de Chester Gould.

Este género se apuntalaría en 1934, cuando la editorial King Features Syndicate contrató al joven Alex Raymond para que se encargase de dos series dominicales: Flash Gordon y Jungle Jim, y una diaria: Secret Agent X-9 (con guiones del escritor Dashiell Hammett). Tanto Raymond como el Harold Foster de Tarzán (1929) y Príncipe Valiente (Prince Valiant, 1937) definirían una nueva estética basada en la elegancia de la ilustración en detrimento de un grafismo más caricaturesco.

También en 1934, el periódico Chicago Tribune y la editorial NY Syndicate empezaría a distribuir Terry y los piratas (Terry and the Pirates) de Milton Caniff, quién adoptó el nuevo lenguaje del cine tomando muchos de sus recursos como el plano americano e imitaciones del plano-secuencia. Pero, lo que es más importante, sustituyó definitivamente lo episódico por la serie de continuidad, tornando fundamental el reto del suspense al final de tira o página para mantener el clímax. Y llevó esta lógica al extremo: las tiras diarias se conectaban entre sí y con el dominical pero, además, la serie se podía leer sólo con las páginas dominicales o, también, sólo con las diarias: una proeza mandato de su editorial syndicate. De tal modo, el instinto de repetición característico de la primera época (podríamos decir fordista) se vio sustituido por la continuidad narrativa como nueva política cuyo objetivo final no era otro que fidelizar lectores.

En Japón, por su parte, destacan series de aventuras infantiles como Speed Taro (1930-33) de Sako Shishido, Ogon Bat (1930, de Ichiro Suzaki/Takeo Nagamatsu y Las aventuras de Dankichi (1934), de Keizo Shimada, así como la tira cómica Fuku-Chan (1936-), de Ryuichi Yokohama. Ya para entonces, han surgido historietas bélicas como Norakuro (1931-41) de Suihou Tagawa .

En Estados Unidos, Lee Falk continuaría el género aventurero como guionista de El Fantasma en 1936 y Mandrake el mago en 1939, pero la historieta en prensa comenzaría pronto a acusar un duro golpe, el de los comic-books de superhéroes. Éstos tenían esquemas narrativos muy parecidos a los de estas recientes tiras de aventuras: Historia entre la realidad y la ficción, en forma de serie continua, basada en un protagonista carismático con doble identidad, máscara/disfraz o complementos. Bien visto, lo único que añadieron algunos superhéroes fueron los superpoderes, pero desde el punto de vista industrial acabarían con la edad de oro de los cómics de prensa estadounidenses.

Aunque el primer comic book (revista de historietas) con material original ("The Funnies") lleve fecha de 1929, no será hasta mediados de la década de los 30 cuando surjan pequeñas compañías como All Star Comics, Action Comics o Detective Comics (DC Comics) y sus historias comiencen a aumentar en calidad.

En 1938 llega Superman, creado por Joe Shuster y Jerry Siegel al que siguen otros como Batman en 1939 o el Capitán América y La Mujer Maravilla, ambos en 1941. Igual que las historietas japonesas coetáneas, se dejarán imbuir del espíritu bélico de la Segunda Guerra Mundial, presentando en muchas ocasiones nombres o uniformes relacionados con sus símbolos nacionales, y enfréntandose a los enemigos del país. Esto les permitió lograr un gran éxito comercial, pero también causaría el cierre de la mayoría de sus títulos al finalizar la guerra. Muy diferente es el renovador Spirit (1940) de Will Eisner.

Debido a la guerra, se prohibió la importación de "comic books" estadounidenses en el Imperio británico, lo que permite un breve florecimiento de la producción autóctona en Canadá o Australia. Tras la guerra, la Historieta estadounidense se encuentra en su cénit, con unas ventas enormes y con un público compuesto por niños, adolescentes y adultos jóvenes, tanto masculinos como femeninos. Sin embargo, enseguida va a tropezar con graves limitaciones: de formato, para las tiras de prensa, y temáticas, para los comic books.

Una campaña similar contra el medio se producirá un año después en Gran Bretaña, pero instigada en cambio por el educador George Pumphrey y el Partido Comunista y como defensa no sólo de la infancia, sino también de la cultura autóctona frente a la influencia estadounidense . También a nivel mundial, se afianza la TV, un medio de entretenimiento de fácil consumo y aparentemente gratuito que acabará por robar gran parte de su público a la Radio, el Cine y la Historieta. Sin embargo, estos son aún años de una gran expansión internacional para el medio, ya que las escuelas argentina, franco-belga y japonesa adquieren un gran desarrollo durante la postguerra, gracias a genios del calibre de Oesterheld, André Franquin y Osamu Tezuka, respectivamente.

Finalmente, se renueva en Estados Unidos el interés por los comic-book de superhéroes gracias a títulos como La Liga de la Justicia (1960), Los Cuatro Fantásticos (1961) o El Hombre Araña (1962), muchos de ellos creados por Stan Lee/Jack Kirby. La revista MAD (1952) también se convierte en un éxito, pero en general puede decirse que "el grueso de la producción norteamericana, para la segunda mitad de los años sesenta, ha bajado de nivel y se halla por debajo de la producción francesa o italiana".

A partir de 1962, se afianza una nueva conciencia del medio, sobre todo en Francia e Italia. Se crean instituciones para el estudio del medio como el CELEG (Centre d’Etude des Littératures d’Expression Graphique), y el SOCERLID (Société d’Etudes et de Recherches des Littératures Dessinnées), que lanzan sus propias revistas. Se celebran también congresos italianos como los de Bordighera (1965) y Lucca (1966 ), así como una monumental exposición de historietas estadounidenses y francesas en el Museo de Artes Decorativas del Palacio del Louvre (1967) y una Bienal Mundial de la Historieta, en el Instituto Torcuato Di Tella (1968).

Surge también un importante movimiento contracultural, tanto en Estados Unidos como Japón, del que surgirían autores como Robert Crumb o Sanpei Shirato que en 1964 patrocinaría la única revista underground de la historia del manga, Garo. Por su parte, los italianos Guido Crepax y, ya en los años 80, Milo Manara y Serpieri cultivan sin apenas disisimulo el cómic erótico y pornográfico.

Se experimenta también con la composición de la página, como hacen el propio Crepax o Jim Steranko. En el mayo de 1968, la revolución llega a la revista francesa Pilote: Los dibujantes jóvenes dan un auténtico golpe de estado y consiguen hacer, de lo que era una publicación infantil, todo un cómic de vanguardia. En 1974, algunos de estos autores, como Moebius, deciden lanzar su propia revista de ciencia-ficción que se llamará Métal Hurlant y que se convertirá en un modelo a seguir por todas las europeas. Una de estas revistas, la británica "2000 AD" (1977) será el caldo de cultivo de toda una hornada de nuevos autores británicos que a partir de 1982, vendrían a revitalizar el comic-book de superhéroes estadounidense con obras como "Watchmen" (1986), de Alan Moore/Dave Gibbons, junto a nativos como Frank Miller.

También se crean formatos más caros, tales como álbumes o revistas de lujo y en general se busca un lector más adulto, al que ya se dirigen sin ninguna duda autores como los franceses Tardi o Lauzier, el español Carlos Giménez, el serbio Enki Bilal, el italiano Vittorio Giardino o los argentinos Carlos Sampayo/José Muñoz. En un terreno más popular, se destaca el guionista Jean Van Hamme, creador de las series Thorgal (1977) y XIII (1983). En Estados Unidos, un redivivo Will Eisner populariza el concepto de novela gráfica a partir de su Contrato con Dios, de 1978.

Aunque la historieta se desarrolla en otros ámbitos, como el mundo árabe , poco a poco va dejando de ser un medio masivo, salvo en Japón, donde la editora Kodansha, cambia con su revista Shōnen Magazine la pauta de periodicidad mensual a semanal, multiplicando la producción y reduciendo costes, y donde se atrae también a público femenino con obras como La Rosa de Versalles (1972) de Riyoko Ikeda o Candy Candy (1975-79) de Kyoko Mizuki/Yumiko Igarashi.

En 1988, gracias al éxito de las versiones en dibujos animados de Akira (1982-93), de Katsuhiro Otomo y Dragon Ball (1984-95) de Akira Toriyama, la historieta japonesa empezó a difundirse internacionalmente. Al día de hoy, el manga se ha consolidado en la sociedad occidental, llegando a ser imitado por autores estadounidenses y europeos y dando lugar a movimientos como el amerimanga o la nouvelle manga. Historietistas japoneses, como Jirō Taniguchi, ganan prestigiosos premios internacionales y lo que es más importante, la población juvenil occidental ha vuelto a interesarse masivamente por el medio, como no ocurría en Europa desde la postguerra .

Por otra parte, las experiencias de edición underground de los 70 y 80 se transforman en un sólido sector del mercado. Se afianzan editoriales como L'Association o Cornélius en Francia, Fréon en Bélgica, Atrabile en Suiza, Fantagraphics Books y Drawn and Quarterly en Estados Unidos, Cockroach en China, etc. Maus de Art Spiegelman llega incluso a recibir el premio Pulitzer en 1992.

Actualmente, son muchas las editoriales de toda Europa dedicadas al mercado de la historieta, si bien las revistas han ido perdiendo fuerza en favor del álbum monográfico. Así, el caso de Pilote, que terminó cerrando en 1989. Los autores que publican, y que a menudo se autoeditan, tienden a menudo hacia el costumbrismo (incluso autobiográfico) y la historieta experimental, como es el caso de los estadounidenses Peter Bagge, Daniel Clowes y Charles Burns, los franceses David B., Philipe Dupuy y Charles Berberian o la iraní Marjane Satrapi. En Francia, sin embargo, no pretenden alejarse del gran público ni de los géneros más clásicos. Un buen ejemplo sería La Mazmorra, de Trondheim y Sfar, que se inscribe dentro del subgénero de la fantasía heroica.

Del mismo modo, la editorial DC Comics fundaría oficialmente la línea Vertigo en 1993 para acoger la obra de autores británicos como Neil Gaiman o Grant Morrison.

Otro destacado fenómeno de estos años es la aparición de los webcómic o comics en línea (Webcómic y e-comic) gracias a la generalización de Internet, que han permitido el desarrollo de formatos específicos del espacio virtual (como el infinite canvas, ‘lienzo infinito’), además de permitir una menos costosa difusión y acceso a las historietas.

El género es un modelo o tradición de estructuración formal y temática de las historietas que se ofrece al autor como esquema previo a la creación, además de servir para la clasificación, distribución y venta de las mismas.

Todo género historietístico se clasifica según los elementos comunes de los comics que abarca, originalmente según sus aspectos formales (grafismo, estilo o tono y, sobre todo, el sentimiento que busquen provocar en el lector), y temáticos (ambientación, situaciones, personajes característicos, etc). Alternativamente, los géneros historietísticos se definen por el formato de publicación.

También se distingue, aunque ya fuera de cualquier clasificación por géneros, una historieta infantil, dirigida a niños, de otra historieta adulta, cuyo contenido suele incluir violencia, temas inquietantes, palabras malsonantes o sexo explícito. En Occidente no tiene tanto predicamento el término historieta familiar, que si se usa en el cine, para referirse a las obras que resultan atractivas a gente de todas las edades. Por otro lado, los aficionados al comic japonés sí clasifican las historietas en función del segmento de población al que se dirigen. Para ello usan términos nipones como kodomo (niño), shōjo (muchacha), shōnen (muchacho), josei (mujer) y seinen (hombre).

Para Oscar Masotta, lo que determina en primer lugar el valor de una historieta, es el grado en que permite manifestar e indagar las propiedades y características del lencuaje mismo de la historieta, revelar a la historieta como lenguaje .

Scott McCloud distribuye dentro un triángulo formado por tres vértices (abstracción, realidad y lenguaje) los diversos estilos gráficos usados por los historietistas: Desde el realismo de filiación fotográfica a la caricatura) . McCloud denomina efecto máscara a la combinación de unos personajes caricaturescos con un entorno realista que podemos observar en la línea clara o el manga clásico de Osamu Tezuka. .

El texto no es necesario, pero suele estar presente, ya sea en forma de globos de diálogo o bocadillos, cartelas o cartuchos, u onomatopeyas.

Para Roman Gubern, la viñeta es la representación gráfica del mínimo espacio y/o tiempo significativo. Al espacio que separa las viñetas se le conoce como calle y al proceso por el que el lector suple ese vacío se le denomina cerrado. McCloud distingue 5 tipos de transiciones entre viñetas: .

Cuanto mayor sea el formato y el número de signos icónicos y verbales, más tiempo y atención deberemos prestar a una determinada viñeta.

El estilo puede ser tan variado como la intención y la habilidad del autor, pero es habitual que se usen términos como cómic underground, historieta de autor, o expresionista, entre muchos otros.

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Watchmen

El cráter marciano de Galle, que se muestra en esta imagen de la NASA, aparece en Watchmen sugiriendo el motivo recurrente del «smiley».

Watchmen («Vigilantes» en español) es un cómic escrito por Alan Moore y dibujado por Dave Gibbons, ambos de nacionalidad británica. Fue publicado por primera vez por DC Comics durante los años 1986 y 1987 como una serie limitada de 12 números. Con posterioridad, las entregas fueron reimpresas en un único tomo que ayudó a popularizar el formato de novela gráfica. La obra ha sido reeditada varias veces y traducida a distintos idiomas, entre ellos el español. Tras varios proyectos cancelados, Zack Snyder se encargó de adaptar el proyecto a la pantalla grande.

Watchmen se convirtió en 1988 en la primera novela gráfica en conseguir un Premio Hugo, galardón otorgado a escritores de los géneros de ciencia ficción y fantasía. Además, es la única obra de su género que aparece en la lista elaborada en el año 2005 por la revista Time 100 best novels. 1923 to the present, que incluye una selección de cien novelas en lengua inglesa publicadas desde el año 1923.

La acción de Watchmen se desarrolla en el año 1985, en el marco de una ucronía en la que los Estados Unidos están a punto de entrar en una guerra nuclear con la Unión Soviética. En este escenario, se relata la historia de un grupo de superhéroes del pasado y del presente y los hechos que rodean el misterioso asesinato de uno de ellos. Watchmen presenta a los superhéroes como gente corriente que debe enfrentarse a sus propios conflictos éticos y a sus problemas personales, que lucha contra sus trastornos y fracasos y que, con la notable excepción del Doctor Manhattan, carecen por completo de superpoderes. La deconstrucción que la obra realiza del arquetipo convencional del superhéroe, combinado con el innovador uso de técnicas cinemáticas, de abundante simbolismo y de la metaficción, han ejercido una importante influencia sobre cómics y películas posteriores.

Alan Moore, que deseaba superar la percepción habitual del cómic como género destinado al consumo juvenil, creó Watchmen como un intento de realizar «una Moby Dick de superhéroes; algo que tuviese esa clase de peso, esa clase de intensidad». Moore citó a William S. Burroughs como una de sus «principales influencias» durante la gestación de la obra. El autor comentó que admiraba el uso que Burroughs hacía de «símbolos repetidos que acabarían repletos de significado» en la única tira que realizó, publicada en la revista británica Cyclops.

Moore y Gibbons concibieron una historia que llevaría a «superhéroes convencionales y pasados de moda a un ámbito completamente nuevo». Moore buscó inspiración en un principio en la difunta serie de superhéroes de MLJ Comics. Pensaba que presentar la muerte de uno de esos superhéroes poco convincentes de los sesenta o setenta era un buen punto de partida para un cómic que quisiese mostrar una imagen poco habitual de estos personajes.

Dick Giordano, que había trabajado para Charlton Comics, sugirió usar un reparto formado por viejos personajes de Charlton, que habían sido recientemente adquiridos por DC Comics. No obstante, los héroes de Charlton estaban siendo paulatinamente integrados en el Universo DC. Como Moore y Gibbons deseaban trabajar en un guión serio, en el cual algunos de los protagonistas morirían, usar los héroes de Charlton no era factible. Giordano sugirió entonces que los dos autores comenzasen desde cero, creando a sus propios personajes. Así, aunque varios de los héroes de Watchmen están ligeramente basados en los de Charlton (el Dr. Manhattan estuvo inspirado por el Capitán Átomo, Rorschach se basó en La Pregunta y Búho Nocturno (Nite Owl) se basó ligeramente en Blue Beetle), Moore decidió crear personajes que sólo recordasen en última instancia a sus homólogos.

Originalmente Moore y Gibbons tenían únicamente material para seis entregas, por lo que optaron por «intercalar entre los números dedicados a dirigir la trama otros que realizasen un retrato biográfico de alguno de los protagonistas principales». Durante este proceso, Gibbons tenía una gran autonomía para desarrollar la apariencia visual de Watchmen. Introdujo detalles en la obra en los que Moore no reparó hasta más adelante pues, en opinión de este último, Watchmen estaba escrito para ser comprendido sólo después de varias lecturas.

Juvenal muestra en sus sátiras los vicios de la sociedad de la Antigua Roma. Por su parte, en Watchmen los autores se centran en exponer las debilidades de los superhéroes enmascarados, lo que contrasta con el enfoque tradicional de la mayoría de los cómics en sus poderes y en su fortaleza. En este sentido, Moore intenta adoptar un punto de vista más «valiente» que el que se suele encontrar en el género.

El grafiti «¿quién vigila a los vigilantes?» aparece varias veces en la historia escrito en las paredes de la ciudad de Nueva York (aunque la frase completa nunca se ve, sino que está siempre parcialmente oculta, cortada por el borde de la viñeta o inacabada). Estas pintadas se producen debido a la existencia de una ley, el «Acta de Keene» (sic), que prohíbe las actividades de los héroes. Dicha ley surgió impulsada por las protestas de los ciudadanos y una huelga de policías. Por tanto, el grafiti es una muestra del cambio que se ha producido en la opinión pública ante este asunto. En una de las escenas del cómic, tras un enfrentamiento con manifestantes opuestos a los enmascarados, el segundo Búho Nocturno le pregunta al Comediante: «¿de quién los estamos protegiendo?», a lo que este último contesta: «de ellos mismos».

Esta novela gráfica está dividida en doce capítulos. Cada uno de ellos constituyó una entrega de la serie limitada elegida para editar por primera vez la obra. Los primeros números comenzaron a publicarse en el año 1986. Cada capítulo arranca con un primer plano de algún detalle de la primera viñeta, que sirve de portada en la edición original. También hay un epígrafe al comienzo de cada número, que aparece abreviado y se emplea como título del capítulo. La cita se reproduce íntegra al final del número, mencionando al autor de la misma: cumple entonces la función de resumir los hechos que acaban de tener lugar.

Watchmen contiene una serie de documentos ficticios acerca de la biografía de los protagonistas que se presentan como apéndices al final de cada capítulo, con la excepción del último. Escritos como el retrospectivo Bajo la máscara (en inglés: Under the Hood), dedicado al primer Búho Nocturno, ayudan al lector a situar cronológicamente diversos hechos a los que aluden los personajes y a comprender los cambios que se produjeron en la percepción de los enmascarados por parte de la opinión pública a lo largo de las décadas. En ocasiones, estos documentos revelan detalles personales de la vida privada de los aventureros, como los informes de arresto y evaluación psiquiátrica de Rorschach. También se incluyen informes militares y artículos de prensa y revistas.

Al leer Watchmen, el lector se encuentra mayoritariamente con un punto de vista objetivo: se le permite conocer las acciones, diálogos, expresiones faciales y lenguaje corporal de los personajes. Sin embargo, a diferencia de lo que sucedía en la mayoría de cómics del momento, Moore no empleó bocadillos para mostrar los pensamientos de los protagonistas, No obstante, en muchos capítulos se incluyen largas secciones que muestran los recuerdos de los personajes o se incluyen entradas de diarios, lo que, junto a los documentos de los apéndices, ayuda a aclarar los pensamientos y sentimientos de los protagonistas a lo largo de la novela. Esta opción es una muestra del enfoque cinemático con el que se presenta la acción en Watchmen.

La primera persona narrativa se utiliza en la novela, aunque de modo menos frecuente. Así, se usan flashbacks para ayudar al lector a entender los hechos que suceden en la narración, pero también para comparar las diferencias existentes entre la historia alternativa de Watchmen y la real. Por ejemplo, los recuerdos del Dr. Manhattan acerca de la Guerra de Vietnam recalcan cómo la existencia de este personaje y la del Comediante contribuyó a alterar la historia del mundo.

En cada página de Watchmen se suelen disponer las viñetas en un mosaico tres por tres, con escasas concesiones. El objetivo es «dar menos pistas al lector acerca de cómo va a reaccionar ante cada escena; de igual modo, se aumenta la sensación de realismo y se distancia a la novela de los estándares habituales en los cómics». El capítulo V, Aterradora simetría está dibujado de tal modo que la disposición de viñetas de la primera página es la imagen especular de la disposición de la última, la segunda lo es de la penúltima, etc. El efecto culmina en las dos páginas que se muestran al abrir por la mitad el capítulo, la 14 y la 15, que también se reflejan en este sentido. Además, la primera viñeta y la última de Aterradora simetría son prácticamente idénticas.

En Watchmen es frecuente que se desarrollen de modo paralelo dos secuencias de hechos diferentes con alguna relación. Por ejemplo, el momento que vive un personaje y lo que está recordando o el cómic que lee un personaje y lo que sucede a su alrededor. Las viñetas de una de las secuencias se intercalan entre las de la otra y, con frecuencia, los diálogos o comentarios que pertenecen a una de ellas aparecen en la segunda. En estos casos, el texto toma pleno sentido en ambas secuencias, aunque su significado difiere en cada una.

La historia está ambientada en una realidad alternativa, en una época con muchas similitudes con la Guerra Fría de los años ochenta. La principal diferencia es que se desarrolla en un mundo donde viven varios superhéroes. Su existencia ha alterado el desarrollo de diferentes acontecimientos históricos reales, como la Guerra de Vietnam o la presidencia de Richard Nixon en los Estados Unidos. A pesar de que se suele aludir al reparto de Watchmen usando el calificativo de superhéroes, prácticamente todos ellos son personas corrientes sin más poderes que los que les proporciona el entrenamiento o los inventos que desarrollan ellos mismos. El único personaje con capacidades sobrehumanas es el Dr. Manhattan. En el cómic, los protagonistas se refieren a ellos mismos con calificativos como «aventureros enmascarados».

Como se ha comentado anteriormente, el reparto de la novela se basó en un principio en los viejos personajes de MLJ Comics y, con posterioridad, en los de Charlton Comics. El Comediante (Edward Blake) está basado en Peacemaker, el Dr. Manhattan (Jon Osterman) partía del personaje del Capitán Átomo, mientras que los dos Búhos Nocturnos (Hollis Mason y Dan Dreiberg) estaban basados en los dos primeros Blue Beetle. Peter Cannon sirvió de inspiración para Ozimandias (Adrian Veidt), mientras que la Pregunta y Mr. A lo fueron para Rorschach (Walter Kovacs). Finalmente, los dos Espectros de Seda (Sally Jupiter y Laurie Juspeczyk) sólo tienen en común con Nightshade la condición de ser mujeres. Moore ha afirmado que los dos Espectros están más relacionados con diferentes aspectos de Canario Negro y de Phantom Lady.

La novela empieza con el asesinato de Edward Blake, aventurero retirado, que tiene lugar en Nueva York el 12 de octubre de 1985. La descripción de los hechos y la investigación que realiza una pareja de detectives no arroja mucha luz sobre el caso: Blake, que había estado a sueldo del gobierno estadounidense, podría haber sido asesinado por comunistas soviéticos, aunque ésta hubiese sido una acción temeraria dada la superioridad que en la historia poseen los Estados Unidos en la carrera armamentística; además, Blake se mantenía en una excelente condición física, por lo que resulta difícil de concebir que alguien hubiese podido enfrentarse a él y terminar arrojándolo por la ventana. Los detectives discuten la necesidad de llevar la investigación con discreción, por temor a atraer la atención del último de los aventureros en activo, Rorschach.

Rorschach comienza a realizar sus pesquisas y pronto descubre que Blake es el Comediante, uno de los dos únicos aventureros amparados por el gobierno bajo el Acta de Keene, que por lo demás había prohibido este tipo de actividades a partir del año 1977 (Rorschach actúa al margen de la ley). Creyendo que el asesinato de Blake es parte de una conspiración para eliminar a enmascarados, Rorschach se dedica a advertir a otros héroes. Así se nos presenta al resto de los justicieros: Jon Osterman (el Dr. Manhattan, aventurero autorizado por el gobierno) y su amante, Laurel Jane Juspeczyk (el segundo Espectro de Seda), Daniel Dreiberg (el segundo Búho Nocturno y antiguo compañero de Rorschach) y Adrian Veidt (Ozimandias, con fama de ser el hombre más inteligente del mundo, retirado desde el año 75 y dueño de un imperio comercial).

En la ucronía en la que tiene lugar el relato, la confrontación entre los Estados Unidos y la Unión Soviética durante la Guerra Fría experimentó un punto de inflexión tras el accidente nuclear de 1959 que transformó a Osterman en el poderoso Dr. Manhanttan. Al poner su poder al servicio de la administración de Estados Unidos, el Dr. Manhattan ha quebrado, al menos temporalmente, el principio de destrucción mutua asegurada, gracias a su capacidad de neutralizar proyectiles nucleares en pleno vuelo o de destruir grandes extensiones de territorio. Con este as en la manga, los estadounidenses jugaron con ventaja y pudieron conseguir la victoria en varios conflictos, incluyendo la Guerra de Vietnam. Richard Nixon usó este triunfo para superar el escándalo Watergate (en un flashback, el Comediante da a entender que Nixon asesinó a los periodistas Bob Woodward y Carl Bernstein, que descubrieron el escándalo) y para modificar la 22ª Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos, lo que le permite disfrutar de un quinto mandato sin precedentes durante la acción de la novela.

La existencia del Dr. Manhattan ha acelerado la carrera nuclear e incrementado dramáticamente la tensión global. Anticipándose en cierto modo a una posible guerra, la sociedad estadounidense ha adquirido un cierto fatalismo acerca del futuro. Así lo reflejan las pintadas inspiradas en los bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki o la designación de muchos edificios en Nueva York como refugios nucleares.

En el transcurso de su investigación, Rorschach es incriminado en el asesinato de Moloch, un antiguo enemigo a cuyo encuentro había acudido en busca de información. Tras ser capturado por la policía, es encarcelado y sometido a análisis psiquiátricos que nos dan a conocer su historia. Adrian Veidt sufre el ataque de un pistolero, pero sobrevive al intento de asesinato. El Dr. Manhattan decide exiliarse cuando se encuentran pruebas de que algunos de sus colaboradores, incluyendo su antigua novia Janey Slater, han desarrollado cáncer debido al contacto con él. Decide transportarse a Marte; allí se desarrolla un capítulo en el que se revela que no percibe el tiempo de una forma lineal. El exilio también está causado por su cada vez menor habilidad para relacionarse con seres humanos convencionales y, en particular, con Laurie. Su ruptura con el gobierno de los Estados Unidos provoca que la URSS decida aprovechar la coyuntura para lanzar una ofensiva sobre Afganistán, en lo que constituye una versión atrasada de la invasión real. Esta acción agrava la crisis mundial y lleva a Nixon a plantearse posibles represalias nucleares.

El relato de estos hechos está acompañado por la intervención de un elenco de personajes secundarios: un adolescente negro que lee el cómic Relatos del navío negro (en inglés: Tales of the Black Freighter), el quiosquero al que el muchacho le compra dichos cómics, el psiquiatra que evalúa a Rorschach, los policías que investigan el asesinato del Comediante y otros.

Dan Dreiberg, que se siente atraído por Laurie, le ofrece alojamiento a Laurie tras la marcha de Manhattan. Ambos intiman en el apartamento de Dan, donde este descubre que sus sentimientos son correspondidos. La pareja incluso sale de patrulla vistiendo sus viejos uniformes y acuden al rescate de los habitantes de un edificio en llamas. Dan también revela que los últimos acontecimientos le han hecho comenzar a creer en la teoría de Rorschach acerca de una conspiración contra ex-aventureros. Por ello concluye que deben acudir a rescatar a su antiguo compañero a la penitenciaría en la que está recluido. Precisamente en dicho lugar ha estallado un sangriento motín como consecuencia de la violencia con la que Rorschach respondió al ataque de otro recluso. Las noticias que llegan de estos incidentes reavivan los antiguos sentimientos de odio hacia los aventureros: una multitud indignada asesina por error al primer Búho Nocturno en lugar de al segundo.

El Dr. Manhattan vuelve a la Tierra para recoger a Laurie, con quien mantiene una conversación en la que ella le pide que regrese y salve a la humanidad, lo que finalmente consigue. En este capítulo Laurie descubre a partir de las vivencias que rememora hablando con Jon un hecho de su vida que desconocía: el Comediante, a quien odiaba por haber intentado violar a su madre, también fue amante de esta última y era el padre de Laurie.

Mientras tanto, Rorschach y Búho Nocturno investigan en los bajos fondos de Nueva York, buscando pistas acerca de quién encargó el atentado contra Veidt. El rastro les conduce hasta el propio Adrian, que resulta ser el hombre que ha estado manejando los hilos en la sombra: una de sus empresas dio empleo a todos los antiguos colaboradores de Manhattan que desarrollaron cáncer.

Ante sus descubrimientos, Rorschach y Búho Nocturno viajan al refugio de Veidt en la Antártida, donde tratan de reducirlo sin éxito. Veidt les explica entonces sus motivaciones y sus planes. Les cuenta su admiración por Alejandro Magno y Ramsés II, cuyo nombre en griego es Ozimandias, así como su deseo de poder comparar algún día las hazañas de estos hombres con las suyas propias. Acto seguido, les relata cómo se dio cuenta de que la carrera armamentística y los problemas medioambientales conducirían a la humanidad al desastre en los años noventa. Acabó por concluir que alguien tenía que salvar el mundo y que ese alguien debía ser él. Confiesa a continuación sus planes, que el Búho Nocturno no cree por considerarlos delirantes: decidió crear, usando técnicas de ingeniería genética, un enorme monstruo con capacidades telepáticas y teletransportarlo a la ciudad de Nueva York. El proceso provocaría la muerte de la criatura, que emitiría una intensa onda psíquica que mataría a tres millones de habitantes, convertiría a muchos de los supervivientes en dementes y todo ser sensible tendría malos sueños durante muchos años. Adrian pensaba que Estados Unidos y Rusia, tras interpretar el ataque como obra de seres extraterrestes, aparcarían su rivalidad y se unirían en defensa del planeta. Veidt también revela que asesinó al Comediante debido a que éste, por mera casualidad, fue a parar a la isla donde la criatura estaba siendo criada. Incluso encargó a través de un intermediario su propio asesinato para «confirmar» la teoría de Rorschach del asesino de vigilantes.

Incrédulo ante el relato que acaba de escuchar, el Búho Nocturno le pregunta a Adrian cuándo pensaba llevar a cabo su supuesto ataque. Veidt le responde que no padece la típica debilidad de los villanos de confesar los planes antes de ejecutarlos: lo hizo treinta y cinco minutos antes.

Laurie y el Dr. Manhattan llegan a una Nueva York devastada. Las calles están llenas de cadáveres, entre ellos los de la mayoría de los personajes secundarios. De allí se teletransportan a Karnak, a donde llegan noticias que confirman el éxito del plan de Veidt: los Estados Unidos y la URSS se muestran dispuestos a aparcar su contienda. Sólo los cinco antiguos aventureros conocen toda la verdad acerca de lo sucedido. Dan, Laurie y Jon acuerdan mantenerla en secreto, conmocionados por las muertes de millones de neoyorquinos, pero deseosos también de acabar con el riesgo de una guerra nuclear. Únicamente Rorschach piensa de manera diferente, por lo que abandona al grupo decidido a regresar a Estados Unidos y a hacer públicos los hechos. Jon intenta persuadirlo una última vez, tras lo que le advierte de que no puede dejarle marchar. Rorschach deja claro que no transigirá, se quita su máscara y exige a Jon que lo mate. El Dr. Manhattan accede.

Después de matar a Kovacs, Osterman habla brevemente con Veidt. Mostrando un atisbo de culpa y duda, Adrian le pregunta a Jon si obró correctamente, ya que, en su opinión, todo funcionó al final. Jon le contesta que nada termina nunca, tras lo cual desaparece, abandonando la Tierra para siempre.

Antes de partir hacia Karnak a enfrentarse con Veidt, Rorschach había enviado por correo su diario a The News Frontiersman, una publicación de extrema derecha que leía con frecuencia. Allí se detallaba toda su investigación y las sospechas acerca de Adrian. La última página del cómic muestra a un empleado de la revista tratando de decidir qué historia de la «pila de los pirados» usar como relleno en el siguiente número. El editor de la revista se muestra totalmente indiferente ante cuál incluir: le dice a su subordinado que deja el asunto totalmente en sus manos. En la última viñeta, se ve la mano del empleado dirigiéndose al montón de papeles, entre los que se distingue el diario.

Relatos del navío negro es el nombre del cómic que lee uno de los personajes secundarios en el relato de Watchmen. Constituye un ejemplo de metaficción postmodernista. Los números de este cómic que muestran narran los intentos desesperados de un náufrago para regresar a casa y advertir a su familia de la inminente llegada del Navío Negro, un barco pirata tripulado por las almas de los muertos. Para marcharse de la isla desierta en la que se encuentra, el náufrago usa los cuerpos de sus antiguos compañeros de tripulación para construir una balsa. Tras una tormentosa travesía, en la que incluso tiene que hacer frente al ataque de un grupo de tiburones, el hombre finalmente consigue llegar a una playa cercana a su destino. Pensando que su ciudad ya debe estar bajo control pirata, asesina a una pareja a caballo y se infiltra vistiendo la ropa del hombre. A fin de salvar a su familia, ataca a un supuesto vigilante nocturno en su casa. No obstante, este guardia resulta ser su propia mujer: el náufrago se da en cuenta que no se ha producido ningún ataque y que la desesperación y la ira le han hecho perder el juicio. El hombre regresa a la playa, donde divisa finalmente al Navío Negro acercándose hacia él. Comprende entonces que la única vida que el navío desea reclamar es la suya.

La idea de un cómic de piratas fue concebida por Moore porque Gibbons y él pensaron que ya que en la historia de Watchmen los superhéroes forman parte de la vida cotidiana de los ciudadanos, estos «probablemente no estarían interesados en absoluto por los cómics de superhéroes». Gibbons sugirió la idea de un tema de piratas, con lo que Moore se mostró de acuerdo ya que él era un gran fan de Bertolt Brecht. El «Navío Negro» alude a la canción Seeräuberjenny, de la obra con libreto de Brecht Die Dreigroschenoper. Un dibujante de cómics real, Joe Orlando, se menciona en Watchmen como uno de los autores principales de Relatos del navío negro.

El cómic lo lee un adolescente que se sienta al lado de un quiosco, cuyo propietario suele aparecer hablando de las últimas noticias y comentándolas con sus clientes. Como ya se ha comentado, diversos fragmentos del cómic se yuxtaponen a sucesos que tienen lugar en la historia principal de Watchmen y los comentarios de los primeros frecuentemente se incluyen en las viñetas correspondientes a los segundos. Moore ha comentado que la historia del navío termina describiendo la historia del propio Adrian Veidt, quien en su diálogo final con Jon admite tener una recurrente pesadilla en la que «sueño que nado hacia un asqueroso... ». Además, la historia del cómic también está relacionada con «Rorschach y su captura, se relaciona con el exilio del Dr. Manhattan a Marte; se puede usar como contraposición para todas estas partes de la historia». Moore comentó que pensaba que la viñeta inicial del tercer capítulo, en la que aparecía el símbolo de contaminación radiactiva se parecía al «dibujo estilizado de un barco negro». Así, dicho símbolo representaría a «un barco negro bajo un cielo amarillo».

Watchmen se caracteriza por el realismo con el que aborda el mundo de los superhéroes. Los temas que se tratan en la obra destacan ante el lector la condición humana de los protagonistas. Uno de ellos es el de la percepción social de la autoridad. El tratamiento que la novela realiza de esta temática se puede resumir en la frase «¿quién vigila a los vigilantes?». Desde el punto de vista weberiano, el ejercicio de la autoridad es raramente aprobado moralmente por aquellas personas que no la poseen; la autoridad institucionalizada simplemente se tolera debido a su poder social. Los aventureros de Watchmen, antes de la aprobación de la ley de Keene, son los representantes de la institución de los superhéroes. En un principio, su autoridad es respetada, aunque finalmente es puesta en duda y surgen peticiones de responsabilidad. Este cuestionamiento de la autoridad se inspira en la oposición a la Guerra de Vietnam y en el movimiento por los derechos civiles, tratados en Watchmen.

Estas ideas también aparecen en la «antiveneración» con la que, en palabras del postmodernista Gregory J. Golda, se presenta a los superhéroes en la novela (como personas «irritadas e ineptas, chapadas a la antigua»). Según Golda, la antiveneración «atribuye al lector la responsabilidad directa de las normas sociales destructivas al atacar los principios más queridos por la sociedad. Esta falta de respeto por el pasado es el quid de Watchmen».

En la obra se muestra cómo los superhéroes son percibidos en un primer momento como auténticos dioses merecedores de adoración, en especial el Dr. Manhattan, para después realizar una deconstrucción de dichos personajes, que revela defectos que los hacen menos valiosos a ojos de la gente. En uno de los apéndices incluidos al final de cada capítulo, el antiguo jefe de Osterman, Milton Glass, señala que ante el conocimiento de la existencia del Dr. Manhattan declaró que «Dios existe y es americano». No obstante, a pesar de las críticas que van surgiendo en torno a las figuras de los héroes, todavía hay espacio para su culto en la forma descrita por el ensayista e historiador Thomas Carlyle, recogida en Watchmen. Carlye, que influyó en la temprana filosofía fascista, opinaba que el heroísmo no residía en los defectos o en la falta de «perfección moral» de una persona, sino en la capacidad de la misma para enfrentarse a estas dificultades. Para Carlyle, atacar a los héroes por sus puntos débiles es el comportamiento propio de aquellos que buscan consuelo en lo convencional (de los «criados», de acuerdo con la frase «ningún hombre es un héroe para su criado»). En sintonía con este punto de vista, en la novela Rorschach incluso llega a calificar de «lapsos morales de un hombre que murió por su patria» al intento de violación del Comediante al primer Espectro de Seda. Estas ideas inspiradas por Carlyle también se manifiestan cuando Ozimandias, durante una conversación con Rorschach, se refiere al Comediante como «un nazi». Además, para abundar en esta presentación de los superhéroes como fascistas, la publicación de extrema-derecha New Frontiersman aparece como la más ardiente defensora de sus actividades, llegando a publicar un artículo en su portada con el títular «El honor es como el halcón: a veces debe ir encapuchado».

El fin de la civilización y las teorías conspirativas están presentes en el argumento de la serie. La amenaza de una guerra nuclear que lleve a la humanidad a su fin se palpa durante toda la novela. De acuerdo con la interpretación que ofrece el director de cine Darren Aronofsky, «toda la motivación de Ozimandias consiste en impedir el fin del mundo». Por otro lado, el argumento está dirigido por una trama conspirativa principal. Rorschach está obsesionado con este tipo de teorías, con las que parece haberse familiarizado a través del New Frontiersman. Aronofsky sostiene que el tratamiento que Watchmen hizo de este tema fue pionero, aunque desde entonces «se ha convertido en muy popular debido a JFK y a The X-Files, ha entrado a formar parte de la cultura popular, por lo que el pensamiento de Rorschach ya no resulta tan excéntrico».

Otro de los temas que se tratan en la obra es el del determinismo. Golda describe la relación entre esta doctrina filosófica y el Dr. Manhattan, quien «vive su vida inmortal percibiendo tiempo y de los sucesos como inevitables. Se convierte en el símbolo del determinismo». En alusión a la analogía del relojero, empleada por William Paley para defender la existencia de dios, el Dr. Manhattan fue educado para desempeñar dicha profesión. Con frecuencia, es el propio Manhattan el que opina sobre los temas del determinismo y del libre albedrío, como cuando le comenta al segundo Espectro de Seda: «Todos somos títeres, Laurie. Yo sólo veo los hilos».

La megalomanía se aborda en la novela, pero no por medio de los villanos convencionales. En su lugar, Ozimandias se presenta como un idealista que busca en el pasado inspiración a fin de utilizar mejor su intelecto para ayudar a la humanidad. Veidt idolatra a Alejandro Magno y a Ramsés II, cuyo nombre en griego adopta para su identidad secreta. Otro personaje de DC, el Hombre Halcón también creía ser la reencarnación de un príncipe egipcio.

Un último tema del que se ocupa la novela es el de la moral, particularmente el debate entre absolutismo, consecuencialismo y relativismo moral. Cada uno de los aventureros parece adoptar una postura diferente ante este conflicto. Rorschach es un seguidor radical de la doctrina absolutista: cree que todos los criminales deben ser castigados por sus delitos y no vacila en recurrir a métodos extremos para lograrlo (por ejemplo, asesina a un violador múltiple). También niega toda influencia a la cultura o al contexto en sus actos. Muestra de ello es el mantra que pronuncia varias veces a lo largo del libro: «Ni siquiera delante del Armagedón. Nunca me rendiré». Veidt expresa lo siguiente sobre Rorschach : «Creo que es un hombre de gran integridad, pero ve el mundo en blanco y negro, en términos maniqueos».

El Comediante adopta posturas opuestas a las de Rorschach. El código moral de este personaje recibe diferentes calificativos a lo largo de la novela. El Dr. Manhattan lo describe como «deliberadamente amoral» y en algunos momentos el personaje parece prácticamente nihilista. En la primera reunión de los Justicieros, el propio Comediante se retrata cuando explica que tratar de combatir al crimen organizado no tiene sentido ya que «dentro de treinta años las nucleares van a volar como insectos».

Ozimandias representa en la novela la visión utilitarista. Sus puntos de vista parecen reafirmarse al final de la obra: a pesar de que sus planes precisaban de la muerte de tres millones de neoyorquinos (y de un centenar de artistas y científicos de talento), los demás aventureros acceden a guardar silencio. Únicamente Rorschach se resiste a transigir: su fidelidad a sus principios acaba con su muerte a manos del Dr. Manhattan.

El ilustrador en lápiz y tinta Dave Gibbons y el colorista John Higgins fueron los encargados de dar vida a los diferentes personajes de Watchmen. Para ello emplearon una serie de técnicas innovadoras, hicieron uso de un estilo que contenía elementos del cómic estadounidense de los años 40 y 50 y le transmitieron dosis de realismo a la obra. Gibbons, que había trabajado con Moore con anterioridad (por ejemplo, en un notable número de Superman: Para el hombre que lo tiene todo), evitó recurrir a la convenciones del género y desarrolló un estilo inspirado en los storyboards para plasmar el guión escrito por Moore. Prácticamente todas las viñetas contienen detalles significativos o símbolos, como triángulos y pirámides, relacionados con la trama. Gregory J. Golda describe el trabajo de ilustración como «un homenaje a los estilos de las épocas de oro y plata de los cómics de superhéroes». También señala que «hay símbolos incluidos en esta obra que necesitan de todo un libro para ser dilucidados». Gibbons usó otras técnicas cinemáticas, como ocultar a los personajes principales tras objetos u otras personas, o incluso dejarlos fuera de la viñeta, concentrándose en otros elementos del entorno, a fin de evitar la atención extrema sobre los personajes principales que suele producirse en la mayoría de los cómics. Además, apenas usó trazos para indicar el movimiento, otra técnica corriente en la industria del cómic. En Watchmen, tan sólo aparecen líneas de movimiento acompañando a las pequeñas acciones, pero no están presentes en las escenas de lucha. En su lugar, Gibbons recurre a la «postura y a la sangre» para dotar de acción a los personajes, lo que «contribuye a la sensación de realismo y constituye otra forma de distanciar a Watchmen de los cómics convencionales». Tampoco se incluyen los sonidos onomatopéyicos habituales.

Gibbons afirmó que la apariencia de los personajes fue obra suya, tomando como punto de partida las notas elaboradas por Moore. Por su parte, Moore atribuyó a Gibbons la creación de muchos de los iconos que aparecen en la obra, como el «smiley» que lleva el Comediante en su uniforme. Respecto a Rorschach, Gibbons sostuvo que es el sutil lenguaje corporal del personaje y no su máscara inspirada en el test de Rorschach el que indica el estado de ánimo del personaje. Además, el color empleado por John Higgins se apoyó principalmente en los colores primarios en lugar de usar una gama más amplia, de nuevo en un intento de imitar el estilo de los cómics clásicos.

Gibbons, que no fue educado en ninguna institución artística, menciona entre sus fuentes de inspiración a Norman Rockwell y a Jack Kirby. Su trabajo también muestra influencias de otros predecesores, como Will Eisner y Wally Wood (ambos mencionados por Gibbons), pero sin dejar de ser por ello menos original. Se le considera el precursor de artistas realistas del cómic más recientes como Alex Ross.

El «smiley» manchado de sangre es una imagen que se presenta con recurrencia a lo largo de la historia, tanto en su forma original (como una insignia que lleva el Comediante, como la cara del comediante después de que una mujer vietnamita le realice un corte o en una camiseta manchada de kétchup) como sugerida (aparece en el cráter Galle de Marte, donde se derrumba el vehículo del Dr. Manhattan. También se presenta en el enchufe eléctrico manchado de sangre del cargador de vehículos situado al lado del quiosco y en la pantalla del radar de una base militar a la que acude Nixon. Además, el tiburón de Relatos del navío negro es herido en un ojo, justo donde el «smiley» tiene la mancha de sangre).

En las portadas de las entregas originales aparecía un reloj que se adelantaba un minuto por número hasta las doce en punto (medianoche). Esta es una referecia al Reloj del Apocalipsis, que aparece en la publicación The Bulletin of the Atomic Scientists de la Universidad de Chicago y que es un símbolo creado para alertar a la sociedad de los peligros de las armas nucleares. En una de las viñetas, se puede ver un periódico encima de la mesa del despacho de Adrian Veidt en el que se señala que este reloj se ha colocado a cinco minutos de la medianoche.

En la historia se encuentran muchas referencias a relojes. Por ejemplo, Jon Osterman fue educado en un principio para ser relojero, el oficio de su padre (en la cita de Albert Einstein que acompaña al capítulo IV, este físico confiesa ante los peligros de la energía atómica que «de haberlo sabido, me habría hecho relojero»). Además, el accidente que provoca la transformación de Jon Osterman en el Dr. Manhattan se produce porque Janey Slater se olvida su reloj. También aparecen muchos relojes marcando las 11:25 justo en el momento en el que se teletransporta al «alienígena». Por otra parte, la técnica de teletransporte usada por Veidt emplea taquiones, unas partículas hipotéticas muy socorridas por los autores de ciencia-ficción. Los taquiones se desplazarían a velocidades superlumínicas y tendrían un «tiempo propio» imaginario. En la obra se encuentran varios relojes señalando las 11:55, en referencia a la hora del Reloj del Apocalipsis. El «smiley» también recuerda a un reloj; la alargada mancha de sangre sería el minutero y estaría indicando los 55 minutos.

En el cómic, Adrian Veidt menciona el hecho de que Richard Nixon estaba el Dallas el día que el presidente John Fitzgerald Kennedy fue asesinado. Esto sucedió en realidad. Además, se sugiere que los periodistas Bob Woodward y Carl Bernstein fueron asesinados, lo que evitó que en la historia de la novela se produjese el escándalo del Watergate.

Kitty Genovese, cuya historia relata Rorschach, fue una persona real que murió apuñalada sin que los numerosos testigos del crimen hiciesen nada para evitarlo. El comportamiento de los vecinos de Genovese ante su violación y asesinato inspiró los estudios psicológicos sobre lo que vendría a conocerse como el efecto espectador. Precisamente, en otro trabajo de Moore, V de Vendetta, se menciona el experimento de Milgram sobre obediencia a la autoridad, otro conocido estudio sobre psicología social.

Existen otras referencias culturales en la obra. Por ejemplo, entre los objetos que se ven en el suelo de la casa de Hollis Mason después de la irrupción de la turba, se encuentra un ejemplar de la novela Gladiator, de Philip Wylie, considerada como una fuente de inspiración en la creación de Superman. También hay varios anuncios e incluso comentarios respecto de la película de 1951 The Day the Earth Stood Still. Finalmente, Nova Express, la revista de Veidt que acusa al Dr. Manhattan de provocar cáncer, es el título de una novela de William Burroughs.

Watchmen se publicó originalmente como una serie limitada durante los años 1986 y 1987. Su éxito comercial ayudó a que DC tuviera durante un breve periodo de tiempo más ventas que la editorial Marvel Comics. La obra fue galardonada con varios premios correspondientes a diversas categorías y géneros, incluyendo: el Premio Kirby en las categorías de «mejor serie limitada», «mejor serie nueva», «mejor escritor» y «mejor escritor/artista»; el Premio Harvey al «mejor escritor», «mejor dibujante», «mejor serie continuada o limitada», «mejor número dentro de una serie», «mejor novela gráfica», «mejor colorista» y «el Premio Harvey a la excelencia en la producción»; el Premio Eisner en las categorías de «mejor serie limitada», «mejor novela gráfica», «mejor escritor» y «mejor autor completo»; un Premio Hugo en la categoría de «otras formas».

Watchmen recibió elogios de los miembros de la industria del cómic, así como de la crítica, por su retrato vanguardista de los superhéroes tradicionales. Se ganó la fama de ser una novela que permitió al cómic ser reconocido como un arte por propio derecho, en lugar de como un género menor o alternativo. La revista Time, que afirmó que Watchmen era, por consenso, lo mejor de la nueva generación de cómics del momento, alabó la serie como «un hito con mayúsculas de la imaginación, que combina ciencia-ficción, sátira política, guiños al pasado de los cómics y atrevidas reformulaciones de los formatos gráficos actuales en una historia de misterio y distopía». Don Markstein, de Toonopedia, escribió que «lo que El halcón maltés hizo por la novela policíaca y Raíces profundas hizo por el western, Watchmen lo hizo por los superhéroes. Trascendió sus orígenes en lo que con anterioridad se consideraba una forma menor de ficción».

Watchmen también fue alabado por artistas que trabajaban en otras editoriales. Así, Stan Lee declaró que era su «cómic favorito de todos los tiempos no publicado por Marvel». Una crítica realizada por Revolution SF sigue la misma línea afirmando que la serie es «uno de los relatos más importantes en la historia de los cómics ...». En el año 2005, Time colocó a Watchmen en su lista de las 100 mejores novelas inglesas publicadas a partir del año 1923, afirmando que estaba «contada con despiadado realismo psicológico, en una fuga de tramas que se entremezclan y con magníficas viñetas ricas en movimiento con temas que se reiteran ... una palpitante lectura que quita el aliento y que marca un hito en la evolución de un arte joven». Watchmen fue la única novela gráfica incluida en la lista.

La serie también fue blanco de algunas críticas. Tom Shone cuestionó la complejidad de Watchmen, así como la participación de Gibbons en ella, criticando tanto la influencia ejercida por la obra como a Moore en general, preguntándose si relamente el «género de los cómics tenía que crecer». El propio Moore reconoce que el argumento recuerda mucho a un episodio de Más allá del límite titulado los arquitectos del miedo. Según él, cuando estaba elaborando la décima entrega, se encontró con una guía de programas de televisión de culto que destacaba dicho episodio y se sorprendió al comprobar las semejanzas con el final que ya había planeado. En el último número de Watchmen se incluye una alusión a dicho episodio: una televisión lo promociona. Moore también acepta su responsabilidad por la proliferación de historias sombrías protagonizadas por personajes clásicos del cómic que se produjo tras la publicación de la serie. En su crítica con motivo de la reedición de la obra, Dave Itzkoff, de The New York Times, afirma que seguramente Moore nunca persiguió ese propósito, sino que «es un terreno que en gran medida ha cedido a escritores y artistas que comparten su fascinación por la brutalidad, pero no su interés por sus consecuencias, su impaciencia por derrumbar viejas fronteras, pero no su instinto para encontrar otras nuevas».

Watchmen se publicó originalmente como una serie limitada formada por doce entregas. Con posterioridad, fue reeditada como una novela gráfica. Graphitti Designs publicó una edición especial en tapa dura en el año 1987, que incluye 48 páginas adicionales con las propuestas originales presentadas por los artistas, fragmentos del guión de Moore y bocetos de Gibbons. El 5 de octubre de 2005, cuando estaba a punto de cumplirse el vigésimo aniversario de la obra, DC publicó Absolute Watchmen, una edición en tapa dura en el formato «Absolute» de la editorial. Este libro incluye un nuevo trabajo de color realizado por John Higgins bajo la dirección de Dave Gibbons. Además, se recoge el material adicional presente en la edición de Graphitti Designs.

La obra fue publicada en España por primera vez por Zinco en los años 90 y posteriormente en un único tomo por Norma Editorial. Conoció en el año 2007 una reedición en formato Absolute por parte de Planeta DeAgostini.

En el año 1987, Mayfair Games puso a la venta dos módulos y un libro de consultas basados en Watchmen para su juego de rol DC Heroes. Los módulos se titulaban Who Watches the Watchmen? («¿quién vigila a los vigilantes?») y Taking out the Trash («tirando la basura») y aportaban información aprobada por Moore sobre el universo ficticio del cómic. El libro de consulta, Watchmen Sourcebook (1990) incluía todavía más datos acerca de los personajes. En 1987, Grenadier Miniatures realizó una serie de miniaturas metálicas para que fuesen utilizadas en el juego de rol. Las figuras incluían a los personajes el Comediante, Búho Nocturno, el Espectro de Seda, Ozimandias, Rorschach, el Capitán Metrópolis, el Dr. Manhattan, Justicia Enmascarada, Moloch y la nave Arquímedes. La aprobación de Moore hizo que estos productos fuesen valorados por los seguidores de Watchmen como la única fuente externa de información acerca de la obra (especialmente en lo que se refiere a personajes secundarios, como los Minutemen o Moloch).

DC Direct, una sección de DC, iba a producir una línea de muñecos basados en Watchmen con motivo del 15º aniversario de la obra. Concretamente, se planeaba realizar reproducciones del Dr. Manhattan, Espectro de Seda y el Comediante. Incluso se llegaron a mostrar prototipos en la Comic-Con del año 2000. No obstante, la línea fue finalmente cancelada debido a la falta de apoyo por parte de los autores de la serie limitada. DC señaló en un comunicado de prensa que no seguirían adelante sin la aprobación de los mismos.

A pesar de la polémica anterior, a principios de 2009 DC Direct tenía prevista la venta de una nueva gama de figuras. En esta ocasión se publicitaron como muñecos de «Watchmen, la película».

DC Comics también puso a la venta una edición limitada de insignias en las que aparecían personajes y escenas de la serie, además de una réplica del «smiley» manchado de sangre del Comediante. Estas insignias provocaron la aparición de un conflicto entre Moore y DC Comics, ya que la editorial sostenía que se trataba de «artículos promocionales» del cómic y no de productos comerciales, por lo que no debía pagar derechos de autor a Moore o a Gibbons. Además, DC también puso en circulación un reloj de pulsera, de nuevo con el «smiley». En 1988 DC publicó un conjunto de doce láminas de 25 x 38 cm, que incluían seis portadas de la edición francesa y seis carteles promocionales.

Warner Bros. confirmó en junio de 2006 que Zack Snyder dirigiría una adaptación a la gran pantalla de Watchmen, la cual se estrenó entre el 5 y 6 de marzo del 2009, dependiendo del país y el cambio horario. El reparto incluye a Patrick Wilson, Malin Akerman, Jackie Earle Haley, Billy Crudup, Matthew Goode y Jeffrey Dean Morgan. Con anterioridad, directores como Paul Greengrass, Terry Gilliam o Darren Aronofsky y el guionista David Hayter habían sido vinculados con el proyecto. Aunque Moore pensaba que el guión de Hayter era fiel a la obra, afirmó que aún así no pretendía ver la película si esta llegaba a filmarse. «Moore rechaza tener su nombre relacionado con cualquier ... película». No obstante, Gibbons ha señalado que piensa que Snyder puede hacer una buena película y que él lo apoya.

El primer tráiler de la película se dio a conocer en julio de 2008 en la página web de Apple.

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Hellblazer

Hellblazer es una serie de comic-book para adultos que comienza a publicarse en 1988 en Estados Unidos, a manos de la editorial DC Comics.

Hellblazer es una serie de estética oscura y opresiva. Su personaje principal es retratado como un hombre que sobrevive, en un mundo moderno donde los conflictos entre la realidad, lo mágico y lo sobrenatural lo mantienen en tensión.

La serie mantiene una línea de expresión netamente británica, tanto en su humor como en sus problemáticas, por la cual se expresan tópicos políticos y sociales tales como el racismo imperante en Reino Unido.

John Constantine fue creado por Alan Moore y apareció por primera vez como personaje secundario en la serie de comics Swamp Thing.

En 1987, Alan Moore cedió a la petición de otros autores para crear una serie sobre el personaje y, con el título John Constantine: Hellblazer, se publica la primera historia sobre este detective de lo oculto. Primero con Jamie Delano como guionista, John Ridgway como dibujante y Dave McKean encargado de las portadas.

Asimismo, han trabajado en la serie escritores como Garth Ennis, Paul Jenkins, Warren Ellis, Darko Macan, Brian Azzarello, John Smith, Mike Carey y Denise Mina; y artistas como Mark Buckingham, Tim Bradstreet, Steve Dillon, Marcelo Frusin, Leonardo Manco y Sean Phillips.

La serie se publicó inicialmente como una serie regular de DC Comics pero a partir del numero 63 (marzo de 1993) pasó a formar parte del sello Vertigo.

John Constantine (nacido, según la ficción, en Liverpool, Inglaterra, en 1953) es un hechicero o exorcista carente de moral, poseedor de valores cuestionables y métodos poco ortodoxos. Físicamente puede ser reconocido por su vestimenta de abrigo de lluvia y su parecido con el músico inglés "Sting".

Constantine es un antihéroe atrapado en la estética del detective clásico: Narrando sus pensamientos en una voz en off aparece como un perdedor consciente de su suerte, alcohólico y adicto a la nicotina, individualista y amoral, cínico y solitario.

En su cínica carrera hacia el éxito como nigromante ha sacrificado a otras entidades (sean estas humanos o criaturas míticas) cuyos espíritus le atormentan continuamente. Su único objetivo es su propia supervivencia, para lo cual practica todo tipo de trucos y engaños con los seres sobrenaturales a los que se enfrenta y con los seres humanos que le rodean en su vida cotidiana.

Además de su aparición en Swamp Thing, ha tenido otros cameos en The Sandman y Muerte, obras de Neil Gaiman, así como en Los Libros de la Magia.

En 2005 vio la luz la adaptación cinematográfia del cómic, en la película Constantine del director Francis Lawrence. En la película el personaje principal, Constantine, es encarnado por el actor Keanu Reeves.

La película tuvo poco éxito entre los fans del cómic por el desacierto a la hora de reflejar un personaje complejo como Constantine y transmitir su mundo desbaratado y surrealista. El escritor John Shirley ha publicado una serie de novelas desde 2005 en las que trata de adaptar la película en un intento de hacer más pequeño el salto desde la película al cómic y viceversa.

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Source : Wikipedia