Afganistán

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Publicado por t800 13/03/2009 @ 08:11

Tags : afganistán, asia, internacional

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Afganistán

Bandera de Afganistán

Afganistán, oficialmente República Islámica de Afganistán o Estado Islámico de Transición de Afganistán (Dari: جمهوری اسلامی افغانستان, pashto: د افغانستان اسلامي جمهوریت ) es un país sin salida al mar ubicado en el corazón de Asia. Considerado generalmente como parte de Asia Central, está a veces agrupado dentro de un bloque regional entre el Subcontinente Indio o el Medio Oriente, como una entidad religiosa, etno-lingüística y geográfica relacionado con la mayoría de sus vecinos. Limita con Pakistán al sur y el este, Irán al oeste, Turkmenistán, Uzbekistán, y Tayikistán al norte, y la República Popular China al noreste a través del corredor de Wakhan.

En los últimos años las guerras y los conflictos se han sucedido en el país. En 1978 se instaló un gobierno comunista, pero el fuerte hostigamiento de la guerrilla islámica provocó la intervención del ejército soviético en apoyo del gobierno marxista. En el contexto de la Guerra Fría, la guerrilla fundamentalista islámica fue apoyada por Estados Unidos, Arabia Saudita, Pakistán y otras naciones musulmanas. El conflicto armado duró nueve años hasta 1989. Luego se reanudó la guerra civil y en 1996 los talibanes impusieron su régimen basado en la Sharia. En 2001 los Estados Unidos, ayudados por una coalición internacional, como reacción a los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y respondiendo a una política de persecución del grupo Al Qaeda en la región por parte del Gobierno Norteamericano, derribó el régimen talibán, autorizando el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas la creación de una fuerza internacional para ayudar al gobierno del Presidente Hamid Karzai, pero no han conseguido estabilizar el país, que se encuentra inmerso en una guerra constante.

El nombre Afganistán significa ‘tierra de los afganos’. En su uso moderno deriva de la palabra afgano. Los pastunes comenzaron a usar el término afgano como un nombre para sí mismos.

Llamada en la antigüedad Ariana, el territorio de la actual Afganistán formó parte del Imperio persa Aqueménida, del reino helenístico de Bactriana y del Imperio Kushān. Después el país abrazó el budismo como religión, pero se convirtió al Islam más tarde con la llegada de los árabes.

A lo largo de los siglos IX y X la zona occidental del país, integrante de la región histórica de Jorasán, formó parte de un Irán cada vez más independiente de los califas de Bagdad, bajo las dinastías Tahirí, Saffarí y Samaní. Es la época del esplendor Islámico en la economía y en la cultura, que en todo el Irán Histórico, desde Bagdad hasta Samarcanda, dará lugar a numerosas capitales prósperas y muy pobladas por las que transcurría la Ruta de la Seda, así como a numerosas figuras como Avicena y Algazel en filosofía, Al-Razi y Al-Nafis en medicina, Al-Khwarizmi y Al-Biruni en matemáticas, Omar Khayyam y Firdusi en literatura, Al-Jazari en ingeniería, etc., aunque casi todos ellos se dedicaban a múltiples disciplinas, con una erudición extraordinaria. En el año 977 Sebük Tegin, un vasallo de los Samaníes, se estableció como gobernador en la región, dando origen a la dinastía Gaznawí, y su sucesor Mamud se independizó y estableció un gran imperio con base en Gazna, extendiéndose por Jorasán, Afganistán y el noroeste de la India, realizando más de 50 expediciones de conquista y saqueo sobre ésta última, y dando origen a un período de gran esplendor económico y cultural en la capital Gazna. Posteriormente, con la llegada de los turcos selyúcidas, se produce la pérdida del Jorasán. En el siglo XII la dinastía de los Gaznawies es sustituida por la de los Guríes y a principios del siglo XIII por la de los Shas de Jorezm.

En 1220 comienza la etapa afgana de las invasiones del Imperio Mongol, que arrasan numerosas ciudades y destrozan a la población y la economía de la región, tras lo cual se produce una creciente nomadización de la Persia histórica, incluyendo Afganistán. Como consecuencia de dichas invasiones, se establece en estas tierras el dominio de los mongoles de Chagatai. A finales del siglo XIV Tamerlán conquista el país, ejerciendo un dominio que se prolongará precariamente hasta mediados del siglo siguiente, con continuas luchas entre sus sucesores.

El establecimiento de actual Estado de Afganistán se produce en 1747.

A partir de 1837 empieza la influencia británica en Afganistán. El 19 de agosto de 1919, durante la Guerra Anglo-Afgana, el país obtuvo su independencia del Reino Unido.

En 1973 un golpe de estado derribó la monarquía y proclamó la república. Cinco años más tarde se instaló un gobierno comunista, pero la actividad de la guerrilla islámica provocó la intervención Soviética que sólo terminaría en 1989 gracias a influencias externas. Entonces se reanudó la guerra civil y en 1996 los talibán entraron en Kabul e impusieron un régimen basado en la Sharia. En 2001 tras los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos, una coalición internacional invadió el país y derribó el régimen talibán.

En diciembre de 2001, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas autorizó la creación de una fuerza compuesta por tropas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que asistió al gobierno del Presidente Hamid Karzai a establecer la dirección de autoridad de la nación.

En la actualidad ni los esfuerzos de la OTAN ni las tímidas acciones del gobierno de Karzai han conseguido estabilizar el país, que se encuentra inmerso desde el comienzo de la invasión por parte de la coalición militar liderada por los Estados Unidos en una situación de guerra constante.

La situación política de Afganistán es compleja y confusa. Más de dos años después del derrocamiento del régimen talibán a raíz de la intervención en el país de la coalición liderada por los Estados Unidos, en muchos aspectos Afganistán es un estado tan sólo nominalmente.

El Presidente Hamid Karzai gobierna la capital y no mucho más del resto del país, que continúa siendo muy inestable. Existen aún focos de talibanes que podrían resurgir y una serie de caudillos locales que buscan mantener e incrementar su poder regional.

Las Naciones Unidas y otras organizaciones desempeñan un papel crucial en la reconstrucción del país. De cualquier modo, es muy difícil predecir qué va a ser del mismo a largo plazo. Aunque el Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, ha confirmado la ayuda económica y armada al Gobierno Afgano para el Establecimiento del Orden Interno del país asiático.

Las últimas elecciones parlamentarias se celebraron en septiembre de 2005.

Afganistán está administrativamente dividida en 34 provincias (velayat), las cuales se subdividen en distritos.

Afganistán posee una superficie de 647.947 kilómetros cuadrados, de los cuales aproximadamente el 75% es terreno de montañas. De hecho, las poco pobladas tierras altas centrales conforman la mayor parte del Hindu Kush o Hindu Qûh, la principal cadena montañosa del país y la segunda más alta del mundo, con varios picos por encima de los 6.400 metros (punto más elevado del país: Nowshak 7.485) en su extremo oriental. En la región noreste existe una importante actividad sísmica que con frecuencia causa cientos de muertes. El clima puede catalogarse como continental extremo, con escasas precipitaciones. Una buena parte del territorio es desértico o semidesértico, excepto unos cuantos valles fértiles muy poblados, como el de Herat, al noroeste. La red fluvial es de tipo endorreico, siendo los ríos más importantes el Amu-Darya (que es el cuasi mítico Oxus), el Helmand y el Käbol.

Con una alta tasa de ruralidad, la población del país es de 26.508.694 personas, cuya esperanza de vida es de 47,3 años. El principal grupo étnico es el de los pastunes o patanes, seguido de los tayikos, todos ellos indoeuropeos iranios. También existen grupos turco-tártaros. Afganistán es muy pobre; de hecho, en 1995 ocupó el puesto 192º entre 192 en el ranking de países según el consumo de calorías de su población. Miles de personas carecen de alimentos, vivienda y asistencia sanitaria. Entre 1979 y 2000 una tercera parte de su población abandonó el territorio, huyendo de la guerra, estimándose que son cerca de seis millones los refugiados afganos establecidos en Pakistán e Irán, quienes poco a poco han regresado a Afganistán.

Afganistán es un país extremadamente pobre, con una alta dependencia en la agricultura, pues la mayor parte de la población (61%) trabaja en el sector agrícola cultivando cereales, frutales, frutos secos y algodón. La mayoría de la agricultura se realiza en las llanuras del norte, cerca de las fronteras con Turkmenistán, Uzbekistán y Tayikistán. También hay importantes rebaños de ovejas "karakul", así como artesanía de alfombras. Posee importantes reservas de gas natural explotadas a baja escala por empresas de capital estadounidense y una industria (textiles, alimentos) de incipiente desarrollo. En general, la economía afgana tiene muy bajo desarrollo debido a la situación de guerra permanente, a la falta de un gobierno central efectivo y a la fragmentación de la sociedad en grupos tribales.

La economía ha sufrido bastante debido a agitaciones políticas y militares, así como también debido a una sequía severa que ha añadido dificultades al país entre 1998-2001. La mayoría de la población sufre de insuficiencia de comida, vestido, vivienda, atención médica y otros problemas, todo esto empeorado por operaciones militares e incertidumbre política. La inflación constituye un serio problema. Luego de la guerra contra la coalición liderada por los Estados Unidos que provocó el derrocamiento del régimen Talibán en noviembre de 2001, muchos de los agricultores han cambiado sus cultivos por paga en efectivo en vez de cultivar alimentos para consumo interno. Un ejemplo notable es el cultivo de opio, el cual se ha incrementado grandemente durante la última década: Afganistán se ha convertido en el primer proveedor ilegal de opio en el mundo.

A pesar de la labor de la comunidad internacional y el gobierno de Karzai, la dependencia del opio sigue en aumento. Según la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC en sus siglas inglesas), en el año 2006 el cultivo de amapola creció un 59 por ciento. La producción del opio creció un 49 por ciento. En un reciente artículo de la Washington Quarterly, Peter van Ham y Jorrit Kamminga dan más detalles sobre la economía ilícita del opio en Afganistán y posibles soluciones.

Esfuerzos internacionales para la reconstrucción de Afganistán llevaron a la creación de la Autoridad Interina de Afganistán, como resultado del Acuerdo de Bonn (2001). En enero de 2002, en la Conferencia en Tokyo de Donantes para la Reconstrucción de Afganistán, se recolectaron unos 4.500 millones de dólares, que serían administrados por el Banco Mundial. Las áreas prioritarias para la reconstrucción incluyen instalaciones sanitarias, para educación y salud, mejora del sector agrícola, así como también carreteras, energía y telecomunicaciones. Dos tercios de la población viven con menos de dos dólares al día.

En 2007, Afganistán tenía una población de 31.889.000 habitantes. La esperanza de vida es de 43 años. El 36% de la población esta alfabetizada. El promedio de hijos por mujer es de 6.64, una de las tasas más elevadas del mundo, lo cual está provocando un crecimiento poblacional nunca visto en la historia del país.

Afganistán es un país multicultural, y una encrucijada entre el este y el oeste. También fue un antiguo punto de encuentro del comercio y migración. A lo largo de la historia, la región de la moderna Afganistán fue invadida por varios pueblos, que incluyen los persas, griegos, árabes, turcos, mongoles, británicos, soviéticos y por la coalición liderada por EE. UU. en 2001.

La población de Afganistán está dividida en un gran número de grupos étnicos. Como no se ha llevado a cabo un censo sistemático en el país últimamente, no hay disponibles cifras exactas del tamaño y composición de los variados grupos étnicos. Por lo tanto, la mayoría de las cifras son sólo aproximaciones. Según el CIA World FactBook (actualizado el 17 de mayo de 2005), la distribución de grupos étnicos es el siguiente: pastún 38%, tayikos 25%, hazaras 22% y uzbekos 9%.

Los idiomas oficiales de Afganistán son el persa afgano o dari 50%, el patán (en inglés pashtún) 35%, el tayiko 25% a 35%. Otras lenguas incluyen idiomas turcos (principalmente hazara 9 a 19%, uzbeko 12% y turcomano o turkmeno 8%) 11%, así como 30 lenguas menores. El bilingüismo es común, y esta es una de las razones por las cuales los porcentajes resultan variables.

Religiosamente, los afganos son predominantemente musulmanes (aproximadamente 80% sunníes y 19% chiíes). Hay también minorías hindú y sij. Una minoría judía milenaria se ha reducido a un permanente individual hace algunos años. Muchos de estos huyeron durante la guerra civil en los años noventa hacia los países vecinos y a Europa y América. Con la caída de los talibanes, un número de sijs han retornado a la provincia de Ghazni de Afganistán.

Durante los últimos años, Afganistán se ha mantenido fuera de la lista de países ordenados según su Índice de Desarrollo Humano elaborada por la ONU, debido a que no es posible recopilar datos suficientes para una correcta clasificación. En todo caso, cabría esperar que Afganistán fuera uno de los últimos países en dicho ranking, dado su escaso desarrollo económico y social.

Afganistán cuenta con una compleja historia, que ha quedado reflejada en sus actuales civilizaciones, lenguajes y monumentos. Los afganos se muestran orgullosos de su país, su linaje y soberanía. Históricamente han sido un "clan bélico", que ha mantenido querellas durante distintas épocas, siendo la guerra una de sus principales ocupaciones desde tiempos inmemoriales. Esta condición ha hecho difícil a los invasores conquistar la región.

Así también, la cultura de Afganistán ha sido enormemente influenciada por el Islam, pero también en menor medida por el Budismo y el Zoroastrismo. El país ha sido un cruce de caminos a lo largo de la historia para la India, Irán y Asia Central, lo cual ha repercutido sobre su civilización.

Afganistán ha avanzado rápidamente en la tecnología de las comunicaciones y hoy en día, cuenta con empresas de comunicación inalámbrica, Internet, radiodifusoras y canales de televisión. Las empresas de telecomunicaciones afganas, Afghan Telecom, Afghan Wireless, Roshan, Areeba y Etisalat, han manifestado un rápido incremento en el uso de teléfonos celulares. En el 2006 el Ministerio Afgano de Comunicaciones, firmó un contrato de 64.5 millones de dólares con ZTE Corporation para la creación de una red nacional de cable de fibra óptica. Esto mejorará las transmisiones telefónicas, de internet, televisión y radio en todo el país.

La aerolínea Ariana Afghan Airlines, despacha vuelos hacia Frankfurt, Dubái y Estambul, desde Kabul y Herat. Los automóviles se han vuelto recientemente más asequibles, siendo Toyota, Land Rover, BMW y Hyundai los concesionarios más habituales.

Minarete de Ġaznī.

Mezquita azul de Mazār-e Šarīf.

Palacio Real de Kabul.

Hindu Kush.

Minarete de Jam.

Mezquita del Viernes de Herāt.

Montañas de Kabul.

Al principio



Selección de fútbol de Afganistán

Bandera de Afganistán

La Selección de fútbol de Afganistán es el equipo nacional de Afganistán y está coordinado por la Federación de Fútbol de Afganistán. Este equipo se fundó en 1933 y fue incorporado a la FIFA en 1948 y en la AFC en 1954. Sus partidos como local lo suele jugar en el Estadio Nacional Olímpico Ghazi inaugurado en 1920 y con capacidad para 25000 personas.

Su primer partido internacional fue el 25 de agosto de 1941 en Kabul y fue contra Irán, en un partido que acabó en empate sin goles (0-0).

Su mayor éxito fue su única participación olímpica en los Juegos Olímpicos de 1948 aunque cayeron en primera ronda al perder por 6-0 contra Luxemburgo.

Los años 50 fueron los más exitosos del fútbol afgano.

Durante la dictadura Talibán, Afganistán no jugó ninguna clasificación de fútbol al estar prohibido por las autoridades talibanas desde 1984. No pudieron reaparecer hasta los Juegos Asiáticos, celebrados en Busán (Corea del Sur) en 2002, donde obtuvieron unos resultados bastante negativos; pero gracias a la ayuda internacional y a la del Programa GOAL de la FIFA el equipo mejoró mucho y registró su primera victoria en casi 20 años en marzo de 2003, cuando ganó por 2-1 a Kirguistán en un partido de clasificación para la Copa Asiática con goles de Sayeed Tahir Shah y Farid Azami.

En su primera participación para un mundial fue en la Copa Mundial de Fútbol de 2006 celebrada en Alemania, donde quedó eliminada en la Fase Previa de clasificación con dos derrotas frente a Turkmenistán, por un contundente 11 a 0, en Ashgabat; y por un respetable 0-2 en Kabul.

La crisis del país, los atentados, el pobre patrocinio y sus pésimas instalaciones deportivas hace que carezcan jugadores de calidad ya que de hecho, sus mejores jugadores suelen ser emigrantes afganos.

A finales del 2004, ocho jugadores huyen de su campo de entrenamiento en Italia para buscar asilo en Alemania. Este tipo de situaciones, más el peligro de atentados hizo que la FIFA prohibiese a Afganistán jugar los partidos de clasificación para la Copa Mundial de Fútbol de 2010 como local.

En su primera participación, las Eliminatorias para la Copa Mundial de Fútbol de 2006, quedó eliminado en la Fase Previa a la Primera Ronda de la AFC, con dos derrotas frente a Turkmenistán, por un contundente 11 a 0, en Ashgabat; y por 0 a 2 en Kabul. Este equipo fue entrenado por el afgano Mohammed Yousuf Kargar.

Afganistán jugó su segunda participación en unas eliminatorias para el mundial de fútbol marcada por la polémica debido a que la FIFA manifestó la prohibición de que las selecciones de Afganistán, Palestina, Irak y Myanmar en Asia y la selección de Somalia en África jugasen las eliminatorias como local, por lo que Afganistán tuvo que jugar su partido de vuelta en Dushanbe (Tajikistán) contra Siria. En esta eliminatorias el equipo afgano perdió en Siria por 3-0, ambos goles anotados en la segunda parte y por un aceptable 1-2 en el partido de vuelta donde consiguió adelantarse en el minuto 15' por obra de Obaidullah Karimi.

Al principio



Historia de Afganistán

Tropas soviéticas retirándose de Afganistán en 1988.

La situación geográfica de Afganistán, lo ha llevado a ser el lugar de encuentro de diversos imperios y civilizaciones que han penetrado en su suelo y que de ahí cruzan las importantes rutas históricas y comerciales como la ruta de la seda. Gracias al crisol de culturas tan importantes como la persa, la helénica, la budista y la islámica, estos han definido la estructura del país, que comprenden diversas tribus, por lo que es muy difícil el estudio histórico, pese a su arraigado patriotismo basado en la conservación de sus tradiciones.

Los inicios del poblamiento del actual Afganistán datan del paleolítico medio , a través de las zonas arqueológicas de Dara-i Kur y Aq Kupruk. A partir del VII milenio a.C. comenzaron las primeras actividades agrícolas y con ello, los primeros establecimientos permanentes. Las primeras ciudades aparecerían con la cultura Sortugai en el IV milenio de la misma era.

A partir del II milenio diversas tribus iranias y arias se establecieron en suelo afgano y posteriormente, Ciro el Grande la incorporó al Imperio Persa, organizándola en cinco satrapías, contribuyendo a un esplendor sin precedentes y acogiendo la religión de Zoroastro, así como la contribución de sus habitantes a las campañas militares contra los griegos.

Con la llegada de Alejandro Magno, éste permitió a los nativos bactrianos mantener sus estructuras socio-políticas y al tiempo se empezaría a gestar un nuevo crisol cultural entre lo persa y lo helénico.

A la muerte de Alejandro, los bactrianos se incorporaron al Imperio Seléucida y fue pronto, el abono de guerras entre éste y el soberano indio Chandragupta. Hacia el año 250 aC, nace el reino de Bactria que lograron expandirse hacia la India y años más tarde llegó una nueva invasión de los arios Kushana, entre los cuales reinaron Kujala y Kaniska. A partir de entonces, el país se llenó de la influencia religiosa del Budismo, donde florecieron monumentos como el de Bāmiyān y Hadda.

Con la reconstitución del imperio persa bajo los sasanidas, el territorio se llenó de constantes invasiones que la condujeron a la inseguridad y la opresión de parte de los yueches, turcos nómadas y heftalitas (hunos blancos).

Apartir del 651, los árabes lograron vencer y someter a los persas y llegaron a Bactria, donde encontraron una resistencia ruda de sus habitantes, al tiempo que siguieron los enfrentamientos con los turcos y las ambiciones de los chinos, lo cual dificultaron la islamización del territorio. Pese a ello, lograron superar sus problemas y con Nasr II Ibn Ahmad (913-942), lograron tener cierto nivel de independencia. Otros líderes como Alp Tigin y Mahmud (999-1030), lograron ampliar las conquistas bajo la dirección de los Gaznawi.

Pero la paz no duro mucho y los turcos selyúcidas se enfrentaron a Bahman (1118-1157) en diversas ocasiones, donde posteriormente surgiría la dinastía Gurí, que derrocaron a sus predecesores y avanzaron el reino hasta la India y gobernarían desde allí hasta en el siglo XVI.

Las diversas luchas de los príncipes afganos por el control del país, llevaron a la invasión mongola de Gengis Khan en 1221, donde éste arraso con todo lo que se encontraba a su paso, destruyendo la vida humana e incorporándola al kanakato de Yagatay, excepto la región de Harat, donde los guries aun mantenían su dominio hasta 1380. Años más tarde, Tamerlán gobernó con mano dura, destruyendo el sistema agrícola, del cual Afganistán le fue incapaz de recuperarse.

Muerto este último en 1405, el sha Ruj Mirza (1405-1447) llevó un renacimiento nacional desde Harat mientras que Husayn I Bayqara proporcionó esplendor en las artes y las ciencias e incluso intento recuperar el imperio de Gengis Khan con nuevas conquistas hacia la India que culminaron en 1526. En tanto que los safawíes conquistaban Harat y el Sistán.

La decadencia del dominio comenzó con la muerte de Aurangzeb (1707), lo cual permitió a las tribus afganas a desligarse de los sucesores de éste y de los gobernantes iraníes. Uno de sus jefes, Mir Uways, se proclamó emir en Kandahar y su hijo, Mahmud se apoderaría de Kirman e Isfahán, lo cual reinarían breve tiempo en Irán, al tiempo que lidiarian con el movimiento de Nadir Sha, en la cual se proclamó rey (hasta 1739) al apoderarse de Kabul. Su sucesor, Ahmed Sah Abdali fundaría el Imperio Durrani y proclamó la independencia de Afganistán en 1747.

Con el gobierno de Ahmad, éste logra importantes conquistas, sobre todo en la India, donde la retuvo hasta 1761. Su sucesor, Timur Sha, trasladó la capital a Kabul y proporcionó paz al país aunque con síntomas de una decadencia que con su muerte se tradujeron en luchas por el trono que culminaron hasta 1838.

La dinastía Mohammadzai (1838-1973), se reorganizó en el país aunque no tardaron en sumarse las intromisiones de los rusos y de los ingleses. En el reinado de Dust Muhamad, se abandonan los territorios de Cachemira, Mutan y Peshâwar para fortalecer militarmente el país y acogerse a las tropas del zar ruso, lo cual motivaron la intervención de la Compañía Británica de las Indias Orientales a asaltar el país y someter a su rey, poniendo a Šuyô Shan, lo que dio motivo a la rebelión popular de 1847, saldando con la muerte de los soldados ingleses y reponiendo a Dust bajo sus condiciones.

Con Šî-r Aí, se lograron al menos la supervivencia del país con predominio alternado entre ambas potencias europeas antes mencionadas, lo cual fue la causa de la guerra con éstos. Su sucesor, Ya'qūb Khan, se vio obligado a pactar vanamente con los británicos, lo cual tuvo que reconocer las actuales fronteras del país, bajo la línea Durand. A partir de entonces, durante el reinado de Habīb Allah, se intentaron todos los medios de sacar al país del aislamiento, lo que le valió la guerra con el Reino Unido hasta 1919, en la cual hasta reconoció su independencia.

Habibullah (1901-1919) La manifestación más clara de que Abdur Rahman había establecido su mando en el país, es la sucesión pacífica que se produce a su muerte en octubre de 1901, cuando su hijo Habibullah accede al trono. Aunque Abdur Rahman tenía muchos hijos, preparó a Habibollah para sucederle e hizo difícil al resto de sus otros hijos disputar la sucesión.

La introducción de tecnología europea moderna empezada por Abdur Rahman fue fortalecida por el Khan Habibullah; lo que provocó que los ideales y estilos occidentales penetraran la corte real afgana y las clases altas. Aunque asegura su posición como gobernante en virtud del apoyo del ejército creado por su padre, Habibullah no tiene el carisma de Abdur Rahman. Por consiguiente, la influencia de líderes religiosos -como Mahmoud Beg Tarzi, primo de su padre- aumenta durante su reinado. Tarzi (un poeta y periodista muy viajado y educado) había fundado el periódico nacionalista “ol-Akbar de Seraj” (“La Antorcha de las Noticias”) de gran influencia política incluso más allá de los límites de Afganistán y que encendió las primeras llamas nacionalistas modernas en el país. Hasta 1919 este medio se utiliza como plataforma para contrarrestar los fundamentos clericales en contra de los cambios pro-occidentales del gobierno y de la sociedad afgana.Tal es la influencia del apasionado nacionalismo de Tarzi, que se dice que marca a toda una generación de reformadores centro asiáticos.

En materia internacional, el límite con Irán se delineó claramente en 1904, cuando se reemplaza la ambigua demarcación establecida por una comisión británica en 1872. Sin embargo, el acuerdo no es total debido a la divergencia en compartir las aguas del río Helmand.

Como todos los acontecimientos de política exterior que afectaban a Afganistán antes de la Primera Guerra Mundial, el desarrollo del "Gran Juego" entre Rusia y el Reino Unido ocurre sin la participación del gobernante afgano. El acuerdo de 1907 entre ambas potencias no solamente divide la región de Asia Central en dos esferas de influencia, sino que también establece las bases de la neutralidad afgana durante gran parte del siglo. El acuerdo establece la aceptación por parte de Rusia de que Afganistán queda ahora fuera de su esfera de influencia y que en lo relacionado con las cuestiones ruso-afganas debe consultar a Reino Unido. Por su parte, este último se compromete a no ocupar ni anexar territorio afgano; así como tampoco interferir en los asuntos internos del país asiático.

En 1907, Habibullah visitó la colonia británica de India en calidad de invitado del virrey, Gilbert Elliot. Impresionado con el poder de los británicos, Habibullah resiste las presiones de su hijo Amanollah, del propio Tarzi (padre de la esposa de Amanollah) y otros nacionalistas para entrar en la Primera Guerra Mundial en favor de los Poderes Centrales y contra del Reino Unido. De hecho, durante el conflicto Afganistán permanece neutral, a pesar de la presión interna de apoyar a Turquía cuando el sultán proclama la participación de su nación en lo que considera un "guerra santa". Sin embargo, Habibullah demuestra su habilidad al recibir y engatusar a una delegación germano-turca en Kabul durante 1915, de la que -luego de mucha dilación- logra un acuerdo de mucho dinero y provisiones a cambio de atacar la colonia británica de India. Pero el gobernante afgano ve en el conflicto una gran oportunidad de obtener ventajas a cambio de ambos bandos: ofrece a Reino Unido resistirse a un ataque de los Poderes Centrales contra India a cambio de que los británicos le reconozcan su soberanía en asuntos exteriores.

Entonces, la potencia europea promete la independencia total de Afganistán, a cambio de mantenerse neutral en el conflicto. El no cumplimiento de esta promesa y las divisiones entre pro-británicos y anti-británicos al interior de la sociedad afgana, provoca que Habibullah sea asesinado el 20 de febrero de 1919, por personas asociadas a este último movimiento.

Amanollah (1919-1929) Amanollah asumió entonces el poder de su padre, luego de imponerse a su tío Nasrullah, a quién denunció como usurpador y cómplice en el asesinato de su padre. Amanollah era un ardiente reformador, al estilo de sus contemporáneos Mohammed Reza en Irán y Kemal Ataturk en Turquía. Exigió una revisión de los acuerdos firmados con Reino Unido en donde la potencia europea se hacía cargo de las relaciones exteriores de Afganistán a cambio de "protección" contra Rusia y la entrega de un subsidio en dinero y material para el ejército.

El rechazo británico a aceptar un cambio en status quo llevó -en mayo de 1919- a Amanollah a proclamar unilateralmente la independencia de su país y a atacar la frontera india, dando inicio a la tercera guerra anglo-afgana. Reino Unido estaba agotado militarmente luego de la Primera Guerra Mundial y no se encontraba en condiciones de emprender una guerra en la frontera Indo-afgana, por lo que se limitó a rechazar la ofensiva junto a la frontera. Luego de intensas negociaciones se restauró la paz y Amanollah logró que Reino Unido reconociera la independencia de Afganistán. El reconocimiento formal de Afganistán como nación independiente por parte de Reino Unido, se concretó en el nuevo Tratado de Rawalpindi, firmado el 8 de agosto de 1919 y enmendado en noviembre de 1921.

Apenas firmado el mencionado tratado, Amanollah envió una delegación al exterior con el objetivo de establecer relaciones diplomáticas con diferentes países de Asia, Europa y América. La primera etapa de la delegación fue Moscú, donde fue recibido en octubre de 1919 con los brazos abiertos por parte de los líderes del nuevo régimen soviético. Esto se tradujo en un tratado de amistad con URSS y en el reconocimiento mutuo de ambas naciones. De esta manera, Afganistán fue el primer país en el mundo en reconocer al gobierno soviético. Con ello, Afganistán no solamente consiguió el reconocimiento de su independencia por parte de URSS, sino también el ofrecimiento de ayuda “moral y material en su heroica lucha contra el imperialismo británico”. Esto se traducirá en la evolución de una “relación especial” entre los dos gobiernos en los próximos 50 años.

Entre 1919 y 1929, la relación con la URSS fue amistosa y fructífera, especialmente para Afganistán. De hecho, numerosos técnicos e instructores soviéticos llegaron al país para colocar el teléfono y el telégrafo; preparar a los jóvenes técnicos afganos y entrenar a los primeros pilotos de la naciente fuerza aérea afgana. Como consecuencia, el mercado afganí se vio inundado de productos soviéticos, en reemplazo de los británicos.

En 1923, Amanollah cambió su título de emir al de Rey e inmediatamente comenzó a desarrollar una serie de reformas políticas, sociales y religiosas; entre los que destacan cambios constitucionales y administrativos (como la designación de su hijo mayor como heredero del trono, en lugar de su hermano, tal como lo establecía la legislación islámica), quite del velo de las mujeres y la creación de las escuelas coeducacionales. Estas reformas fueron demasiado aceleradas y osadas, sin tomar en consideración las condiciones peculiares de Afganistán, la negativa actitud de las facciones religiosas a quienes afectaban estas innovaciones o su influencia en las tribus afganas.

Los grupos religiosos conservadores y los líderes tribales se sintieron agredidos por estas políticas. La rebelión de Khost, una revuelta tribal en 1924, fue sofocada totalmente, pero fue el primer indicio de que las cosas no estaban bien para el Rey. En diciembre de 1927, Amanollah se sintió tan seguro como para viajar a Europa, pero a su regreso debió hacer frente a una creciente oposición encubierta. En noviembre de 1928, un levantamiento de miembros de una tribu de Shinwari, seguido de ataques armados de las fuerzas Kodamani y Kuhistani del líder popular Baccheh Saqow (“el hijo del portador de agua”), derivaron en una guerra civil que forzó la caída del Rey Amanollah. Luego de un infructuoso esfuerzo por recuperar el trono el 14 de enero de 1929 Amanollah abdicó en favor de su hermano mayor, Inayatollah, pero Baccheh Saqow se proclamó “Habibollah Ghazi” o Habibollah II, emir de Afganistán, estableciendo un régimen conservador y favorable a la política británica.

Amanollah cruzó la frontera india el 23 de mayo de 1929 y vivió su destierro en Italia y Suiza. Falleció en Zúrich (Suiza) el 26 de abril de 1960 y posteriormente sus restos fueron sepultados en la ciudad de Jalalabad, al lado de la tumba de Amir Habibollah.

Mohammad Nadir Shah (1929-33) Habibollah II fue manejado desde el trono por Mohammad Nadir Kan y sus hermanos, primos distantes de Amanollah. El 10 de octubre de 1929, Habibollah II fue ejecutado junto a 17 de sus colaboradores e inmediatamente una asamblea tribal “eligió” a Nadir Kan como “Sha”. Éste comenzó una sangrienta persecución de la oposición a su régimen y partidarios de Habibollah II. En 1931, se elaboró una nueva Constitución basada en la promulgada por Amanollah en 1923, aunque orientada a aplacar a los líderes religiosos y tribales conservadores. Nadir Kan fue asesinado el 8 de noviembre de 1933, siendo sucedido en el trono por su hijo de 19 años, el príncipe Mohammed Zahir Shah.

Zahir Shah (1933-1973) El joven Rey Zahir Sha encargó de formar gobierno a su tío Mohammed Hashem (hombre fuerte del régimen desde el asesinato de Nadir Sha) promotor de una nueva política de reformas más en consonancia con el estado social y sicológico del país: reorganización del ejército, obligatoriedad de la enseñanza primaria masculina, creación de colegios de segunda enseñanza y extensión -con ayuda de médicos turcos que crearon una facultad de Medicina- de las medidas de higiene en todo el país.

Para llenar el hueco político, económico y técnico dejado por los británicos, el nuevo gobierno recurrió a Estados Unidos para explorar los recursos naturales del país y para construir sistemas de irrigación y de comunicación. El gobierno afgano ofreció favorables incentivos a las empresas comerciales estadounidenses (como contratos muy favorables) de manera de lograr un rápido desarrollo en áreas geográficas improductivas, como en el valle de Hilmand, al sur del país. A pesar de esto, los estadounidenses no estaban todavía conscientes de la importancia estratégica y política de Afganistán y miraron estas oportunidades con recelo y gran suspicacia.

Las imperativas razones que motivaban el acercamiento afgano no estaban claras para el gobierno estadounidense, que lo asumió sólo como una manera de obtener ayuda financiera e inversiones necesarias para desarrollar recursos dudosos en un país subdesarrollado.

Durante la década del ’30, la economía nacional se desarrolló bajo la dirección de varios empresarios que empezaron proyectos industriales en pequeña escala. Los primeros 20 años del reinado de Zahir Shah fueron caracterizados por cautelosas políticas de consolidación nacional, una expansión de las relaciones internacionales y el desarrollo interior del país. La Segunda Guerra Mundial provocó un retraso en este proceso de desarrollo, pero Afganistán mantuvo su tradicional neutralidad, a pesar de que en 1941 -a pesar de que el gobierno de Hashem era conservador y hostil a URSS- accedió a expulsar a los ciudadanos alemanes, japoneses e italianos, bajo la presión británica y soviética. Esto evitó cualquier pretexto para una eventual ocupación extranjera.

En la década del cuarenta, comenzó a surgir el problema de los pashtunes que vivían en el lado británico de la línea Durand, zona que a partir de 1947 sería territorio del actual Pakistán. En mayo de 1946, el Primer Ministro Hashem dimite luego de 17 años en el cargo, siendo reemplazado por Mohammed Ghazi que más liberal, firmó con los soviéticos un acuerdo sobre límites fronterizos e hizo admitir a Afganistán en la Organización de Naciones Unidas (ONU). Hacia fines del mismo año, el cargo de Primer Ministro es ejercido por Sirdar Sha Jan (hermano de Hashem), quien permitió la realización de elecciones y el desarrollo de una tímida libertad de prensa en el país.

En materia internacional, el inicio de la guerra fría entre EE.UU. y URSS llevó al país a deambular entre ambas potencias en busca de ayuda. El hecho de que la mencionada disputa con Pakistán, pusiera a India (antibritánica y no-alineada) en favor de los afganos y el papel clave que jugaban los pakistaníes en el sistema de alianzas de Estados Unidos, llevaron inevitablemente a perder la confianza de la potencia occidental, o al menos a hacer que su ayuda fuera más cautelosa que la ofrecida por URSS. Otras versiones agregan que Estados Unidos temía que la disputa por el Pasthunistán se transformara en una "nueva Cachemira".

El llamado “Parlamento Liberal” funcionó de 1949 a 1952. Sin embargo, las corrientes conservadoras del régimen –animadas por los líderes religiosos- apoyaron la destitución de Sirdar Sha Jan y la ascensión en el cargo del teniente general Mohammed Daud Khan, en 1953. Durante los 10 años en que ejerció su cargo, Daud Khan sostuvo una postura mucho más dura respecto del problema del Pashtunistán y para sorpresa de la mayoría, se acercó hacia URSS en búsqueda de ayuda militar y económica. Este acercamiento fue motivado por el cansancio de Daud con la actitud estadounidense, que junto con pedir una solución diplomática al asunto del Pasthunistán, exigió a Afganistán abandonar su tradicional neutralidad e incorporarse (junto a Irán, Iraq, Turquía y Pakistán) al Pacto de Bagdad.

De esta forma, los soviéticos se convirtieron en los principales socios comerciales y militares de Afganistán. A pesar de ello, los afganos se negaron a tomar partido en la Guerra Fría y el país se convirtió en una “Corea económica”, donde se recibía la abundante ayuda soviética y en menor medida, la estadounidense, aprovechando la competencia entre ambas superpotencias por tener influencia en la zona. De hecho, en 1954 la Gran Asamblea Afgana tomó la resolución de que "las necesidades militares y económicas deben tomarse dondequiera que esto sea posible".

Los nuevos líderes de URSS observaban con mucha atención estos hechos. En diciembre de 1955, Bulganin y Jrushchov visitaron Kabul de regreso a su viaje a India y aseguraron su ayuda a Afganistán. En la práctica esto se tradujo en el otorgamiento de un préstamo a largo plazo de US$100 millones y en el apoyo diplomático soviético en el asunto del Pasthunistán. En los meses siguientes, numerosos expertos soviéticos comenzaron a realizar investigaciones en el país; se enviaron a miles de jóvenes afganos a URSS para completar sus estudios en varios campos, especialmente el militar. Asimismo, grandes proyectos en el sector de las comunicaciones fueron emprendidos por los soviéticos: se construyeron miles de kilómetros de caminos y los principales aeropuertos del país. Se levantó un instituto politécnico en Kabul y varios más pequeños en algunas provincias.

Desde 1958 a 1973, el 50 por ciento de los funcionarios jóvenes y técnicos del ejército estaban especializados en URSS o bajo la supervisión de instructores soviéticos en Afganistán.

En el aspecto doméstico, Daud Khan tuvo éxito en la introducción de importantes reformas educativas y sociales, tales como el uso voluntario del velo de las mujeres y la abolición del “purdha” o costumbre de esconder a las mujeres de la vida pública, lo que teóricamente produjo un aumento de la fuerza de trabajo estimado en un 50%.

A pesar de estos avances, políticamente el régimen seguía siendo represivo y no toleraba la oposición directa.

El problema del Pashtunistán y su acentuado acercamiento con URSS, precipitó la caída del Primer Ministro Daud Khan. En agosto de 1961 y como respuesta a la agitación afgana que se estaba produciendo entre su población de origen pasthún, Pakistán cerró la frontera con Afganistán. La prolongación del cierre fronterizo ocasionó una fuerte dependencia afgana de URSS, en relación al comercio y al transporte. Para revertir la situación, Daud Khan dimitió en marzo de 1963, lo que tuvo como consecuencia que Pakistán reabrió la frontera gradualmente entre abril y mayo del mismo año. A pesar de esto, el problema pasthún se mantuvo latente.

Por su parte, el Rey Zahir Sha nombró como Primer Ministro a Muhammad Yusuf, quien constituyó un gabinete con tecnócratas e intelectuales. Este gobierno sugirió al Rey la elaboración de una nueva Constitución, tendiente a llevar al país hacia una monarquía constitucional. El Rey Zahir Sha aceptó la propuesta y la nueva Constitución fue bosquejada por expertos afganos, en colaboración con consejeros legales extranjeros (un francés, un indio y un egipcio). Se basó en los principios de la democracia clásica, pero mantuvo los valores tradicionales del Islam y la Monarquía, ambos muy arraigados en la sociedad afgana. Un aspecto importante, es que excluyó a todos los miembros de la familia real de la escena política.

La nueva Constitución fue aprobada por la Asamblea Nacional en octubre de 1964, con un solo voto en contra e inmediatamente fue ratificada por el Rey. Bajo el nuevo régimen, existiría la “Casa del Pueblo” –con 216 miembros elegidos- y la “Casa de los Superiores” -con 84 miembros- de los cuales un tercio era sería elegido por el pueblo, un tercio designado por el Rey y el resto elegido indirectamente por nuevas asambleas provincianas. Las elecciones generales para ambas cámaras legislativas se fijaron para octubre de 1965, por lo que el gobierno interino tuvo tiempo suficiente para preparar y promulgar por decreto real las leyes para las primeras elecciones democráticas en la historia afgana.

Hubo una autorización para formar grupos políticos, bajo la condición de que sus objetivos y actividades debían respetar los principios fundamentales de la nueva Constitución: el Islam, la monarquía constitucional y la libertad individual. Por consiguiente, la formación de movimientos marxistas de cualquier tendencia quedaba indirectamente prohibida. Sin embargo, los grupos de izquierda no aguardaron las disposiciones legales (que debía promulgar el Parlamento elegido) para comenzar a organizarse; mientras que los otros grupos esperaron la promulgación de las leyes para formar los partidos políticos de centro y derecha.

La dictaminación de la Libertad de Prensa, preparada por el gobierno interino y promulgada por decreto real, hizo las cosas más fáciles para los grupos de izquierda que lanzaron una intensiva campaña apuntada a ganar el apoyo de los más jóvenes. De esta manera, los grupos marxistas obtuvieron una fuerte posición, de cara a las primeras elecciones.

Tanto en las elecciones de 1965, como las de 1969, se presentaron varios movimientos y partidos políticos no oficiales con tendencias que iban desde el fundamentalismo islámico, hasta el comunismo pro-soviético. Esta apertura provocó que la política nacional se polarizara cada vez más, situación que se reflejó en la sucesión de cinco primeros ministros entre septiembre de 1965 y diciembre de 1972.

Paradójicamente, los grupos marxistas tuvieron el apoyo de varios grupos de presión conservadores que no estaban dispuestos a perder el poder que detentaban y que el nuevo régimen constitucional amenazaba claramente.

Luego de los primeros disturbios estudiantiles organizados por elementos marxistas después de la apertura del primer Parlamento democrático, esos grupos de presión sugirieron que el gobierno debía ser cambiado, a pesar de que contaba con el voto de una amplia mayoría. Acusaron al Primer Ministro, Muhammad Yusuf, de incompetencia en esta materia y de abandonar su puesto, a pesar de que sabían muy bien que el gabinete en pleno se encontraba en conversaciones en el Parlamento. El ex embajador en Washington y ex ministro de información, Muhammad Hashem Maiwandwal, fue llamado para formar un nuevo gobierno. Este hecho fue el primer indicio del fracaso del experimento democrático en el país.

El grupo liberal, promotor e impulsor de la monarquía constitucional, fue excluido del gobierno y reemplazado por personas que no creían en la Constitución. Como resultado, la Constitución fue parcialmente aplicada e importantes leyes que habían sido aprobadas, nunca se llevaron a la práctica. Ese fue el caso de la ley de partidos políticos, que trajo como consecuencia la expansión de los grupos marxistas, al no prohibir la formación de grupos contrarios a la Constitución, la libertad individual y el Islam. Además, los grupos marxistas se aprovecharon de la política de "dejar hacer" de los sucesivos gobiernos y publicaban su ideología y programas en sus diarios tales como "Khalk" (Masas), "Parcham" (Bandera) y "Shola" (Llama), este último de ideología maoísta.

Los gobiernos fueron demasiado débiles para detener esta propaganda que a todas luces era contraria a la Constitución. Solamente la presión de la mayoría parlamentaria sobre el gobierno de turno, hacía que -de vez en cuando- la publicación de estos periódicos ilegales fuera retenida. Sin embargo, la monarquía constitucional estaba condenada y la última puñalada estaba por venir pronto.

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