Adolf Hitler

3.401790710684 (1787)
Publicado por astro 01/03/2009 @ 16:39

Tags : adolf hitler, totalitarismo, ciencias políticas, política

últimas noticias
Berlín se deja llevar por la sátira y el esperpento nazi de "The ... - ADN.es
El público del berlinés Admiralpalast se ha dejado seducir por la sátira inocua y el esperpéntico Adolf Hitler homosexual del musical "The Producers" ("Los Productores") pese a que la aparición de cruces gamadas sobre el escenario ha provocado más de...
Hitler vuelve dando brincos a su Admiralspalast - ADN.es
El dictador Adolf Hitler ha regresado al escenario del Admiralspalast de Berlín, el centenario teatro donde el "Führer" tuvo su palco en tiempos del Tercer Reich, dando brincos de acuerdo a los dictados del realizador y cómico estadounidense Mel Brooks...
Multan a ex policía alemán por decapitar figura de cera de Adolf ... - El Universal (Venezuela)
Un ex policía alemán fue condenado hoy al pago de una multa de 900 euros (unos 1.230 dólares) por decapitar una figura de cera del dictador nazi Adolf Hitler que se encontraba expuesta en el museo de Madame Tussaud de la capital alemana....
Reutemann aclaró que no compara a Binner con Hitler - La Prensa (Argentina)
"De ninguna manera comparé a Binner con Hitler, ¿cómo haría semejante cosa?". Rosario- El senador nacional Carlos Reutemann aclaró hoy que "de ninguna manera comparé" al gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, con Adolf Hitler, pero reiteró que los...
La subasta de 13 cuadros de Hitler recauda 106.000 euros - elmundo.es
Una atípica colección de pinturas realizadas por el líder nazi Adolf Hitler durante su juventud recaudó este jueves más de 95.000 libras (unos 106.000 euros) en una subasta en Inglaterra. Hitler hizo las 13 pinturas -incluyendo óleos y acuarelas- entre...
Reutemann: "Se me saltó la cadena" - InfoBAE.com
El candidato a senador nacional por Santa Fe dijo que no pretendió comparar a Hermes Binner con Adolf Hitler. Sin embargo, insistió con que hay "una campaña" en su contra Carlos Alberto Reutemann reconoció anoche que no quiso comparar al gobernador de...
El atentado contra Adolf Hitler - ABC Color
... 2”) atrapa desde el inicio de la trama exponiendo sobre la tela de manera ágil y sustanciosa una historia basada en hechos reales, contada un montón de veces en películas y documentales, como lo es la del último atentado sufrido por Adolf Hitler....
Dos acuarelas de Hitler, vendidas por 32.000 euros - elmundo.es
En una controvertida subasta, se han vendido en Núremberg dos acuarelas pintadas por Adolf Hitler por 32.000 euros. Según informa el subastador Herbert Weidler, quien participó en la operación, un cliente se ha quedado con las imágenes,...
El hombre que hacía las filas ante la cámara de gas - La Voz de Galicia
Desde ayer está en el centro penitenciario de Stadelheim (Múnich), la misma cárcel donde Adolf Hitler estuvo recluido un par de meses en 1922 y donde años después los esbirros nazis mataron a mil opositores. La Justicia alemana debe demostrar que no...
A subasta el Fiat de Mussolini, Franco y Hitler - Motor Spain
Esta unidad es especial puesto que entre sus propietarios han figurado Benito Mussolini, Adolf Hitler o el más cercano Francisco Franco. Hasta 1963 también perteneció al Gobierno italiano. Con semejantes precedentes, es normal pensar que el precio...

Adolf Hitler

Foto de Hitler cuando era un bebé

Adolf Hitler (Braunau am Inn, Imperio Austrohúngaro; 20 de abril de 1889 – Berlín; 30 de abril de 1945) fue un militar y político alemán de origen austriaco que estableció un régimen nacionalsocialista en el que recibió el título de Reichskanzler (canciller del Imperio) y Führer (caudillo, líder o guía).

Como jefe del Partido Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores (Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei o NSDAP), dirigió el gobierno del país de 1933 a 1945, período en el que ocupó sucesivamente los cargos de canciller, Jefe de Gobierno y Jefe de Estado.

Consiguió el poder durante el período de crisis de Alemania después de la Primera Guerra Mundial. Utilizó propaganda y oratoria carismática, enfatizando en el nacionalismo, el antisemitismo y el anticomunismo. Después de reestructurar la economía y rearmar las fuerzas armadas, estableció una dictadura totalitaria. Perseguía una agresiva política exterior para ampliar el Lebensraum (espacio vital) alemán, y desencadenó la Segunda Guerra Mundial con la invasión de Polonia.

Aunque la Alemania Nazi y las Potencias del Eje ocuparon la mayoría de Europa y partes de Asia en su apogeo, fueron finalmente derrotadas por los Aliados. Al final de la guerra, las políticas de conquista territorial y subyugación racial de Hitler habían llevado muerte y destrucción a decenas de millones de personas, incluyendo el genocidio de unos seis millones de judíos en lo que se conoce como el Holocausto.

En los últimos días de la guerra, Hitler y su nueva esposa, Eva Braun, se suicidaron en su búnker subterráneo de Berlín, mientras la ciudad era invadida por el Ejército Rojo de la Unión Soviética.

Adolf Hitler nació en Braunau am Inn, una pequeña aldea cerca de Linz en la provincia de la Alta Austria, no muy lejos de la frontera alemana, en lo que entonces era el Imperio Austrohúngaro. Fue el cuarto hijo de seis. Su padre, Alois Hitler (1837–1903), fue un agente de aduanas. Su madre, Klara Pölzl (1860–1907), fue la tercera esposa de Alois. Ella era también su prima, así que se tuvo que obtener una dispensación papal para el matrimonio. De los seis hijos de Alois y Klara, sólo Adolf y su hermana Paula llegaron a la edad adulta. El padre de Hitler también tuvo un hijo, Alois Jr, y una hija, Angela, con su segunda esposa.

Alois Hitler nació fuera de matrimonio. Durante los primeros 39 años de su vida llevó el apellido de su madre, Schicklgruber. En 1876, tomó el apellido de su padrastro, Johann Georg Hiedler. En el siglo XIX eran comunes en Austria las variantes del apellido Hüttler, Hiedler, Hittler y Hitler. La teoría del escritor Franz Jetzinger de que el apellido guarda relación con el checo Hidlar o Hidlarcek ha sido citada en la literatura en numerosas ocasiones, pero es actualmente rechazada: lo más probable es que todas esas variantes deriven de Hütte (choza), con lo que el apellido significaría algo así como "pequeño campesino" o "el que vive en una cabaña".

La propaganda de los Aliados explotó el apellido original de la familia de Hitler durante la Segunda Guerra Mundial. Panfletos portando la frase "Heil Schicklgruber" fueron lanzados desde el aire sobre ciudades alemanas. Pero él nació legalmente como Hitler y fue también relacionado con Hiedler a través de su abuela materna, Johanna Hiedler.

El nombre "Adolf" viene del antiguo alto alemán y significa "lobo noble" (Adel=nobleza + wolf=lobo). De ahí que uno de los apodos de Hitler puestos por él mismo fuera Wolf o Herr Wolf —comenzó a usar este apodo a principios de los años 1920 y se le dirigían con él sólo los amigos íntimos (como "Tío Wolf" por los Wagner) hasta la caída del Tercer Reich. Los nombres de varios de sus cuarteles generales dispersos por toda Europa Continental (Wolfsschanze en Prusia Oriental, Wolfsschlucht en Francia, Werwolf en Ucrania, etc.) reflejan esto. Hitler era conocido como "Adi" por su familia y parientes más cercanos.

El abuelo paterno de Hitler fue muy probablemente uno de los hermanos Johann Georg Hiedler o Johann Nepomuk Hiedler. Hubo rumores de que Hitler tenía alguna parte de sangre judía y de que su abuela, Maria Schicklgruber, se embarazó mientras trabajaba como criada en una familia judía. Las implicaciones de estos rumores fueron políticamente explosivas para el proponente de una ideología racista. Los adversarios intentaron demostrar que Hitler tenía antepasados judíos o checos. Aunque estos rumores no fueron nunca confirmados, para Hitler fueron una razón suficiente para ocultar sus orígenes. Según Robert G. L. Waite en The Psychopathic God: Adolf Hitler, Hitler convirtió en ilegal para las mujeres alemanas trabajar en familias judías, y después del "Anschluss" (anexión) de Austria, Hitler convirtió la ciudad natal de su padre en una área de prácticas de artillería. Waite dice que las inseguridades de Hitler en este respecto pueden haber sido más importantes que si la ascendencia judía pudo ser probada por sus compañeros.

La familia de Hitler se trasladó a menudo, de Braunau am Inn a Passau, Lambach, Leonding y Linz. El joven Hitler fue un buen estudiante en primaria. Pero en sexto, su primer año de enseñanza secundaria (Realschule) en Linz, suspendió y tuvo que repetir el curso. Sus profesores dijeron que no tenía "deseo de trabajar". Uno de los compañeros de Hitler en la Realschule fue Ludwig Wittgenstein, uno de los más destacados filósofos del siglo XX. Un libro de Kimberley Cornish sugiere que los conflictos entre Hitler y algunos estudiantes judíos, incluyendo Wittgenstein, fueron un momento crítico en la formación de Hitler como un antisemita.

Hitler afirmaba que su bajón en la educación fue una rebelión contra su padre, que quería que el niño le siguiera en una carrera como agente de aduanas; en cambio, Hitler quería convertirse en pintor. Esta explicación se sostiene aún más por la posterior descripción de Hitler de él mismo como un artista incomprendido. No obstante, después de la muerte de Alois el 3 de enero de 1903, el trabajo escolar de Hitler no mejoró. A la edad de 16 años, Hitler abandonó la educación secundaria sin un título. Hitler en sus estudios fue un gran estudiante ya que recibió muchos premios por ser un gran académico sobre todo en la materia de Historia militar.

Hitler era un chico inteligente, pero cambiante, y en dos ocasiones suspendió el examen de entrada a la Universidad de Linz. Allí quedó cautivado por las lecturas pangermánicas y antisemitas del profesor Leopold Poetsch, quien influyó notablemente en la mente del joven.

Hitler era devoto de su madre y probablemente odiaba a su padre, quien era un estricto disciplinario. Padre e hijo tampoco compartían sus ideas políticas. Alois Hitler también deseaba que su hijo llegara a ser funcionario como él, empleo del que se sentía muy orgulloso y al que había llegado prácticamente sin una base académica. Pero al joven Hitler ese futuro no le seducía en absoluto, ya que estaba demasiado alejado de su objetivo, las artes. Se interesó por la pintura y la arquitectura, pero no logró ser admitido en la Escuela de Bellas Artes de Viena al no poseer el talento deseado, lo cual le decepcionó mucho.

Hitler, en su libro Mein Kampf (Mi Lucha), es respetuoso con su padre, aunque indica que había diferencias irreconciliables sobre su firme decisión de convertirse en artista. Alois falleció en enero de 1903 y Klara, tercera mujer de Alois y madre de Adolf Hitler, murió de cáncer en diciembre de 1907, lo que le afectó profundamente.

Muchos historiadores especulan que su odio extremo hacia los judíos era por la posibilidad de que el padre biológico de Alois (y por tanto su abuelo) fuera de origen judío, lo que fue desmentido luego. Otros lo atribuyen a que su madre murió al cuidado de un médico judío, pero el mismo Hitler pareció estar agradecido por sus atenciones (le regaló una pintura y más tarde como canciller le permitió salir de Austria). Según algunos, sería la idea de la supuesta influencia sionista para que Estados Unidos entrara en la guerra. Hasta la fecha, ninguna de estas aseveraciones ha sido convincentemente confirmada. Otra hipótesis afirma que fue simplemente por estrategia política. Hilter encontró un culpable simbólico que le permitía justificar fácilmente el nacionalismo alemán y superar la lucha de clases (lo que en Psicología básica se denomina chivo expiatorio). El banquero no era malo por ser banquero, sino por ser judío. Si el banquero era alemán, nacionalista alemán, sólo podía empeñar la plusvalía que obtenía a costa de los trabajadores en engrandecer Alemania. Era una adaptación de la idea fascista del nacionalismo para superar la lucha de clases, pero era mucho más potente al identificar un enemigo mítico contra el que ya existía recelo y aversión mítica y antigua (los judíos como responsables de la muerte de Cristo). Una brillante idea con la que promover un movimiento unitario con una gran dosis de crítica y acción constructora (la gran Alemania) y una no menor dosis de destrucción y violencia mítica. La acción política perfecta: construir y destruir como propuesta política.

Según sus escritos, él consideraba a los judíos como una raza extranjera en territorio alemán y compartía muchas de las ideas antisemitas comunes en la época, que eran de origen muy antiguo (un ejemplo de esto lo tenemos en la influencia del panfleto apócrifo Los protocolos de los sabios de Sión). Así es como hablaba de una "conspiración judeo-bolchevique" (en la que incluía a todos los movimientos de izquierda por igual), al mismo tiempo que culpaba a los empresarios y financieros judíos de los problemas económicos por los que pasaba Alemania en aquel entonces (algunos de sus primeros discursos versaban sobre lo que él llamaba "la esclavitud del interés"). Como se verá, eso llevó a acusarlos también de llevar a Alemania a la derrota en 1918.

En 1905 abandonó la escuela secundaria de Linz para ir a Viena e ingresar en la Academia de Bellas Artes con el fin de convertirse en pintor, pero fue rechazado en el examen de ingreso. A pesar de su fracaso, decidió quedarse en Viena, viviendo de la venta de sus pinturas con grandes dificultades económicas (llegó a vivir durante tres años en un albergue para indigentes), para seguir pintando y presentarse a un segundo examen de ingreso, que no llegó a realizar nunca. Viena, una ciudad cosmopolita, con mucha vitalidad intelectual y multicultural, le era por completo incomprensible. En aquella época, en Viena existía un importante ambiente antisemita.

Se trasladó a Múnich en 1913 para eludir el servicio militar en su país, aparentemente porque no deseaba servir a las órdenes de oficiales húngaros y judíos, y atraído también por la prosperidad y fortaleza que mostraba Alemania, en contraste con la decadente y débil Austria.

Al inicio de la Primera Guerra Mundial (1914) decidió alistarse como voluntario en el ejército alemán. Realizó su servicio en Francia y Bélgica como mensajero del 16° Regimiento de Infantería Bávara de Reserva, que lo expuso al fuego enemigo. También aprovechó para dibujar algunas historietas y dibujos de instrucción para el periódico del ejército. Fue ascendido al rango de cabo y condecorado en varias ocasiones por su valor en combate, destacando especialmente la consecución de la Cruz de Hierro de segunda clase el 2 de diciembre de 1914, y la Cruz de Hierro, primera clase, el 4 de agosto de 1918, un honor raras veces dado a un soldado de tan baja graduación (ya que aún no era ciudadano alemán, no fue promovido más allá del grado de cabo). En octubre de 1916, en el norte de Francia, Hitler fue herido en la pierna, regresando al frente en marzo de 1917.

Hitler era considerado como un soldado «correcto», pero según se informa era impopular entre sus compañeros debido a una actitud poco crítica hacia los superiores. «Respetar al superior, no contradecir a nadie, obedecer a ciegas», dijo, describiendo su actitud mientras era enjuiciado por el putsch de Múnich en 1923. Uno de sus camaradas comentó: «Nos quejamos sobre él y encontrábamos intolerable que entre nosotros tuviéramos a un cuervo blanco» (Haiden, 1936).

El 15 de octubre de 1918, poco antes del final de guerra, Hitler fue trasladado a un hospital de campaña, donde quedó temporalmente ciego por un ataque con gases tóxicos. Una investigación realizada por Bernhard Horstmann indica que su ceguera pudo haber sido resultado de una reacción histérica a la derrota alemana. Hitler expresó metafóricamente que durante aquella experiencia, al quitarse la venda que cubría sus ojos, fue cuando descubrió que el objetivo de su vida era lograr la salvación de Alemania. Mientras, fue tratado por un médico militar y un especialista en psiquiatría, que, según se informa, diagnosticó al cabo como «incompetente para comandar gente» y «peligrosamente psicótico». Su comandante declaró: «¡Nunca promoveré a este histérico!». Sin embargo, el historiador Sebastian Haffner, refiriéndose a la experiencia de Hitler en el frente, sugiere que por lo menos tuvo algún tipo de entendimiento con los militares.

La capitulación alemana en noviembre de 1918 lo impactó de sobremanera, pues en la creencia popular alemana el ejército alemán permanecía invicto. Como muchos otros nacionalistas alemanes, Hitler culpó a los socialdemócratas («los criminales de noviembre») por la rendición. Una explicación extendida por la derecha conservadora sobre la capitulación era la Dolchstoßlegende («la leyenda de la puñalada por la espalda»), que pretendía argumentar que a espaldas del ejército los políticos socialistas y marxistas habían traicionado y «apuñalado» a los alemanes y sus soldados por la espalda. El Tratado de Versalles impuso reparaciones de guerra y otras sanciones económicamente muy perjudiciales para el país, declarando a Alemania culpable de los horrores de la Primera Guerra Mundial. Durante la negociación del documento surgieron controversias entre el afán pacificador de W. Wilson, presidente de EE.UU. y el vengativo revanchismo del premier francés, Georges Clemenceau. La reconciliación nunca estuvo dentro de los objetivos de Gran Bretaña y Francia porque, desde mediados del siglo XIX, Alemania siempre había rivalizado con estas dos potencias, por la hegemonía de Europa y el control sobre los territorios coloniales en África y Asia. El tratado fue considerado por los alemanes como una humillación y fue un importante factor en la creación de las reivindicaciones sociales y políticas demandadas por Hitler y su Partido Nacionalsocialista para llegar al poder.

Después de la guerra, Hitler permaneció trabajando para el ejército como espía militar, siendo destinado a la supresión de levantamientos socialistas, que estallaron a través de toda Alemania, incluyendo Múnich, lugar a donde Hitler regresó en 1919. Participó en el «pensamiento nacional», cursos organizados por el Departamento de Educación y Propaganda del grupo bávaro de la Reichswehr. Un objetivo clave de este grupo era crear una «cabeza de turco» para justificar la derrota alemana. Las cabezas de turco fueron encontradas en el Judaísmo Internacional, los comunistas y los políticos liberales, especialmente los miembros de la coalición de Weimar, que eran considerados como los «criminales de noviembre».

En julio de 1919, Hitler fue designado V-Mann (Verbindungsmann, término alemán para espía de la policía) del Aufklärungskommando (Comando de Inteligencia) de la Reichswehr, con el objetivo de atraer a otros soldados de ideas similares, siendo asignado a infiltrarse en un pequeño partido nacionalista de extrema derecha, el Partido Obrero Alemán (DAP). Allí, Hitler conoció a Dietrich Eckart, uno de los primeros miembros y fundador del partido.

Hitler comenzó a participar a tiempo completo en las actividades del partido. Ya a principios de 1921, Hitler era considerado como un gran orador, hablando frente a muchedumbres cada vez más grandes. En febrero, habló ante una muchedumbre de casi seis mil personas en Múnich. Para hacer pública la reunión, envió dos camiones de partidarios del Partido con esvásticas, causar conmoción y distribuir prospectos; fue el primer empleo de esta táctica. Hitler ganó notoriedad fuera del partido por sus discursos polémicos, atacando el Tratado de Versalles, a políticos y grupos rivales (sobre todo marxistas) y a los judíos (los que posteriormente intentaría exterminar).

Por entonces, sus principales enemigos eran los comunistas; para combatirlos, creó la Sturmabteilung —la S.A.— comandada por Johann Ulrich Klintzich, aunque el verdadero jefe era el capitán Ernest Röhm. Toma como emblemas la Hakenkreuz —la cruz gamada— y el saludo del fascismo italiano del brazo en alto.

Alentado por este primer apoyo, Hitler decide usar a Ludendorff como rostro visible de un intento de golpe de estado que sería posteriormente conocido como "El Golpe del Salón de Cerveza". El partido nazi había tomado una imagen similar a la del fascismo italiano además de ciertos puntos de los programas políticos y en 1923, Hitler trató de emular la "Marcha sobre Roma" de Mussolini, realizando su “Campaña en Berlin”. Hitler y Ludendorff obtuvieron apoyo clandestino por parte de Gustav von Kahr, el regente de Baviera (Regente de Facto), además de prominentes figuras del Reichswehr y la policía. Como lo demuestra la propaganda política, lo que buscaban era formar un nuevo gobierno.

El 8 de octubre de 1923, Hitler y la SA irrumpieron en una reunión pública liderada por Kahr en el Bürgerbräukeller, una cervecería a las afueras de München. Hitler anunció sus intenciones de formar un nuevo gobierno junto a Ludendorff, reclamando la ayuda de Kahr y de las fuerzas militares locales en la tarea de derrocar al gobierno regente en Berlín. Kahr negó la ayuda a Hitler y se unió a la oposición en cuanto pudo. Al día siguiente, cuando Hitler y sus seguidores marcharon desde la cervería hasta el Ministerio Militar Bávaro para derrocar al gobierno de ese estado como primer paso de su “Marcha sobre Berlín”, la policía disolvió la revuelta inmediatamente. Dieciseis miembros del NSDAP fueron muertos durante la refriega.

Hitler huyó hacia la casa de Ernst Hanfstaengl y pensó en el suicidio. Fue rápidamente arrestado por alta traición. Alfred Rosenberg se convirtió temporalmente en el líder del partido. Durante el Juicio, se le otorgó a Hitler casi tiempo ilimitado para hablar, lo que hizo que su popularidad creciera debido a su poderoso y convincente discurso nacionalista. El 1 de abril de 1924, Hitler fue sentenciado a 5 años de prisión en la Cárcel de Landsberg. Hitler recibió un trato privilegiado de los guardias y recibió muchas cartas de sus admiradores. Fue absuelto y liberado en diciembre de 1924 como parte de una amnistía masiva hacia prisioneros políticos. En total, solo cumplió 1 año de su condena.

Durante su estadía en la prisión de Landsberg, Hitler redactó el libro "Mein Kampf" ("Mi Lucha", originalmente titulado "Cuatro años de lucha contra mentiras, estupidez y cobardía") dictado a su adjunto Rudolf Hess. El libro, dedicado a Dietrich Eckart, miembro de la Sociedad de Thule, era una autobiografía y una exposición de su ideología. Se publicó en dos volúmenes entre los años de 1925 y 1926, vendiendo alrededor de 240.000 ejemplares entre 1925 y 1934. Tras el final de la guerra, se han vendido o distribuido alrededor de 10 millones de ejemplares en todo el mundo.

Hitler pasó años esquivando los impuestos aplicables sobre los derechos de autor de su libro y acumuló una deuda tributaria de cerca de 405.500 Reichsmarks, hasta que se convirtió en canciller (momento en el que su deuda expiró).

Los derechos de autor de la obra Mein Kampf en Europa son reclamados por el Estado de Baviera y expirarán el 31 de diciembre de 2015, según las leyes del gobierno federal alemán. El historiador Werner Maser, en una entrevista en Bild am Sonntag manifestó que Peter Raubal, hijo del sobrino de Hitler, Leo Raubal, tendría un fuerte recurso legal para ganar el derecho de autor sobre Baviera si lo ejerciera. Sin embargo, Raubal ha declarado que no quiere ninguna parte de los derechos del libro, que tendrían actualmente un valor de millones de euros. La situación incierta ha dado lugar a juicios contradictorios en Polonia y Suecia. Mein Kampf, sin embargo, se publica en los EE.UU., así como en otros países, como Turquía e Israel, por editores con diversas posiciones políticas.

Su compra y posesión es legal en Alemania, a menos que se haga apología de la guerra o fomento del odio. La mayoría de bibliotecas alemanas disponen de versiones muy comentadas y citadas del libro.

En el momento de la liberación de Hitler, la situación política en Alemania se había calmado y la economía mejorado, lo que obstaculizó las oportunidades de Hitler para la agitación. Aunque el Putsch de Hitler llego a tener cierta prominencia nacional, el puntal de su partido siguió siendo Munich.

Como Hitler aun tenia prohibido dar discursos públicos tras su liberación, el orador designado Gregor Strasser, quien en 1924 había sido elegido para el Reichstag, como Reichsorganisationsleiter, fue autorizado a organizar el partido en el norte de Alemania. Strasser, junto con sus hermanos menores Otto y Joseph Goebbels, enfatizaron el curso independentista del movimiento, haciendo hincapié en el elemento socialista de el programa del partido. Durante este tiempo surgió la Arbeitsgemeinschaft der Gauleiter Nord-West que se convirtió en una facción de oposición interna del partido, la cual momentáneamente amenazó la autoridad de Hitler, mas sin embargo esta fue rápidamente derrotada en la Conferencia de Bamberg en 1926, durante la cual se sumó a Hitler, Joseph Goebbels.

Después de este encuentro, el partido de Hitler quedo aun mas centralizado llegando a establer el llamado Führerprinzip ("Principio del líder") como el principio básico de la organización partidaria. Los dirigentes no serian elegidos por su grupo si no más bien designados por sus superiores siendo les delegada la completa responsabilidad ante ellos, al tiempo que se exigiría la misma obediencia incondicional de sus inferiores. De acuerdo con Hitler, todo el poder y la autoridad debía ser delegada de arriba hacia abajo.

Un elemento clave de la apelación de Hitler era su capacidad de evocar un sentido de orgullo nacional ofendido por el Tratado de Versalles que fuera impuesto a los vencidos del Imperio alemán por los aliados occidentales. Alemania había perdido importancia económica en Europa, con sus colonias y en la admisión de la responsabilidad exclusiva de la guerra con la que "accedió" a pagar una enorme factura por la reparación total de daños a las potencias aliadas por 132 millones de marcos. La mayoría de los alemanes estaban amargamente resentidos con estos términos, pero los primeros intentos nazis para ganar el apoyo del pueblo culpando de estas humillaciones al "Judaísmo internacional" no fueron precisamente un éxito entre el electorado. El partido aprendido rápidamente, y poco a poco métodos más sutiles de propaganda surgieron (la combinación de antisemitismo con un ataque a los fracasos del "sistema de Weimar" y las partes que lo apoyaban).

Habiendo fracasado en derrocar a la República por un golpe de Estado, Hitler persiguió la "estrategia de la legalidad": esto significaba adherirse oficialmente a las normas de la República de Weimar, hasta que legalmente hubiera adquirido el poder para luego transformarlo en un régimen. Algunos miembros del partido, sobre todo en el grupo paramilitar de la SA, se opusieron a esta estrategia, como Ernst Röhm que incluso llego a ridiculizar a Hitler llamándolo "Adolphe Legalité" (Adolfo legalidad/Adolfo el legal).

Tras su derrota en las elecciones presidenciales de 1932, los nazis y los comunistas iniciaron una ola de revueltas y violencia callejera que solamente empeoró la situación de los débiles e inestables gobiernos de Heinrich Brüning, Franz von Papen y Kurt von Schleicher al colapso. Estos gobiernos fueron incapaces de gobernar con la aprobación del Reichstag (Parlamento), por lo que dependían del Presidente Paul von Hindenburg para mantenerse. Hindenburg ya era muy anciano, y era propenso a ser manipulado. Luego de forzar la renuncia de Schleicher, en enero de 1932, Hindenburg fue convencido por Papen de que solamente Hitler podría gobernar con aprobación del Reichstag y lo nombró Canciller alemán el 30 de enero de 1933.

Como el comunismo y el sindicalismo encontraban alimento en la situación económica, la amenaza de obreros sublevados y pérdida de capitales, los industriales como Emil Kirdorf y élites de adinerados comenzaron a apoyar a Hitler y su partido con fondos ya que vieron que podría contener estas influencias marxistas en Alemania. Una vez logrado esto, los mismos que lo apoyaron pensaban que podrían manejar a Hitler en pro de sus conveniencias, pero estaban equivocados.

Papen había pactado con Hitler días antes para formar un gobierno conjunto, ya que pensó que podría dominar al futuro dictador. Hitler disolvió el Parlamento y convocó elecciones, liderando el Partido Nacional-socialista, los parlamentarios de oposición fueron detenidos previamente.

Una semana antes de las votaciones, se produjo un incendio en el edificio del Reichstag y Hitler, tras acusar a la oposición comunista y social-demócrata del incendio, promulgó leyes de excepción, eliminando y persiguiendo a muchos adversarios políticos. Los campos de concentración se empezaron a usar llenándolos inicialmente con adversarios políticos.

Consiguió la mayoría en las elecciones de marzo (aunque muchos historiadores señalan que no logró un apoyo importante por parte del pueblo alemán inicialmente). El 23 de marzo de 1933 el Parlamento Alemán aprobó la Ley Habilitante que otorgaba plenos poderes a Adolf Hitler como dictador de Alemania, con el apoyo del partido conservador de Von Papen y de los católicos de Ludwig Kaas. En contra, sólo votaron los pocos diputados socialistas que quedaban. Los diputados comunistas habían sido ya detenidos o se habían visto obligados a huir.

En poco tiempo, logró afianzarse en el poder, detentando los cargos de canciller y presidente de la República a la muerte de Hindenburg (2 de agosto de 1934), nombrándose a sí mismo Reichsführer. Estableció el nacional-socialismo como único partido legal. Eliminó a los oponentes de su propio partido y a colaboradores de dudosa fidelidad durante la llamada «Noche de los cuchillos largos», iniciando el proceso de eliminación de diversos grupos raciales, políticos, sociales y religiosos que consideraba «enemigos de Alemania» y «razas impuras», lo que le llevó a reasignar las directrices a los campos de concentración para la liquidación sistemática de comunistas, judíos, Testigos de Jehová (Bibelforscher), gitanos, enfermos mentales y homosexuales, principalmente, así como a un intenso rearme.

Las fabricas y factorías comenzaron a trabajar en la maquinaría del rearme, además para absorber mano de obra desocupada se empezaron a construir modernas Autobahns o carreteras.

Habiendo obtenido el poder político que necesitaba, Hitler llegó a obtener el apoyo y convencer a la mayoría de los alemanes de que el era su salvador de la economía ante de la depresión, del comunismo, el "judeo-bolchevismo", y el Tratado de Versalles, junto con otras minorías "indeseables". Los nazis eliminaron la oposición a través de un proceso conocido como Gleichschaltung.

Esta política fue reforzada al instaurar la Cruz de Honor de la Madre Alemana, junto con incentivos económicos para la mujer que tuviera cuatro o más hijos. La tasa de desempleo se redujo sustancialmente, en su mayoría a través de la producción de armas, construcciones de obras civiles (Organización Todt) y el envío de la mujer a casa, para que los hombres pudieran ocupar sus puestos de trabajo. En vista de esto, se llegó a afirmar que la economía alemana logró emplear a todos, al menos según la propaganda de la época. Gran parte del financiamiento para la reconstrucción y el rearme vino de la manipulación de la moneda por Hjalmar Schacht, incluyendo los créditos a través de las cuentas mefo. Los efectos negativos de esta inflación se compensaron durante los años siguientes por la adquisición de oro de las tesorerías de las naciones anexadas.

Hitler también estuvo a cargo de una de las más grandes campañas de mejora de la infraestructura en la historia alemana, con la construcción de decenas de represas, autopistas, ferrocarriles, y otras obras civiles. Hitler insistió en la importancia de la vida familiar: los hombres debían ser el "sostén de la familia", mientras que las prioridades de la mujeres debían ser la educación de los hijos y las tareas domésticas. Esta revitalización de la industria y la infraestructura se produjo a expensas del nivel general de vida, al menos para los que no fueron afectados por el desempleo crónico después de la República de Weimar, ya que los salarios se redujeron ligeramente durante la Segunda Guerra Mundial y se aumentó en un 25% costo promedio de vida. Los obreros y los agricultores, los votantes frecuentes del NSDAP, sin embargo, registraron un aumento en su nivel de vida.

El gobierno de Hitler auspicio la arquitectura en una escala inmensa, junto con Albert Speer que pasaría a ser el famoso "Arquitecto del Reich". Si bien como arquitecto fue importante en la aplicación clasicista y la re interpretación de la cultura alemana, Speer demostró ser mucho más eficaz como ministro de armamento en los últimos años de la Segunda Guerra Mundial. Todos estos avances fueron ampliamente explotados por el Ministerio de propaganda dirigido por Goebbles.

En 1936, Berlín fue sede de los Juegos Olímpicos de verano, que fueron inaugurados y dirigidos por Hitler como una forma de demostrar la superioridad aria alemana sobre todas las demás razas. Olympia, la película sobre los juegos y otras películas documentales de propaganda para el partido nazi fueron dirigidas por el cineasta personal de Hitler, Leni Riefenstahl.

Aunque Hitler hizo planes para una Breitspurbahn (una red de ferrocarriles de amplio calibre) estos fueron cancelados tras el inicio de la II Guerra Mundial. De haber sido construido el ferrocarril, su calibre habría sido de tres metros, siendo incluso más amplio que el ferrocarril Great Western de Gran Bretaña.

Hitler también contribuyó al diseño de un automóvil accesible y practico para el pueblo, automóvil que más tarde se convertiría en el Volkswagen Tipo 1, cuyo diseño y construcción le fue encomendado al ingeniero Ferdinand Porsche. La producción de este también fue aplazada a causa de la guerra.

Hitler consideró a la antigua Esparta como el primer estado Nacional Socialista, y alabó su tratamiento eugenésico de los niños deformes.

También otorgó la Orden del Águila Alemana, una de las más altas distinciones del Tercer Reich, al industrial Emil Kirdorf en abril de 1937, en recompensa por su apoyo financiero durante su ascenso al poder. Al año siguiente, cuando murió, también le organizó un funeral de estado.

Si bien se especula que desde 1919, se mantenía un programa secreto para volver a armar un ejército por parte del gobierno Alemán, es en marzo de 1934, cuando Hitler anuncia públicamente que el ejército alemán se ampliaría a 600.000 hombres (seis veces el número estipulado en el Tratado de Versalles), así como la introducción de una Fuerza Aérea (Luftwaffe) y el incremento del tamaño de la Marina (Kriegsmarine). Gran Bretaña, Francia e Italia, así como la Sociedad de Naciones rápidamente condenaron estas acciones. Sin embargo, dado que Alemania nuevamente explicó que sólo estaba interesada en la paz, ningún país tomó medida alguna para detener este desarrollo y se permitió que el programa armamentista alemán continuara. Además, el Reino Unido no compartía la visión pesimista de Francia sobre Alemania, y en 1935 firmó un acuerdo naval con Alemania, lo que permitió aumentar el tonelaje alemán hasta un 35% del de la armada británica. Este acuerdo que se firmó sin consultar ni a Francia ni a Italia, debilitó directamente la Sociedad de Naciones y puso al Tratado de Versalles en camino hacia la irrelevancia.

En marzo de 1936, las disposiciones del gobierno alemán, violaron nuevamente el tratado al introducir tropas y ocupar nuevamente la zona desmilitarizada en Renania. Ante la inacción de los gobiernos de Gran Bretaña y Francia, el afán expansionista de Alemania se extendió. En julio de 1936, comenzó la guerra civil española cuando el ejército, dirigido por el General Francisco Franco, se sublevó contra el gobierno de la República. Tras recibir una petición de ayuda del General Franco en julio de 1936, Hitler envió tropas en apoyo de Franco, y España sirvió como banco de pruebas para las nuevas fuerzas alemanas y sus métodos, incluyendo el bombardeo de ciudades, como el de Guernica, en abril de 1937; hecho que impulsó al célebre pintor Pablo Picasso a realizar su célebre cuadro.

El conde Galeazzo Ciano, ministro de Asuntos Exteriores del dictador Duce Benito Mussolini, declaró el 25 de octubre de 1936 una alianza entre Berlín y Roma, a la que denominó "El Eje". El 25 de noviembre del mismo año, Alemania firmó el Pacto Anti-Comintern con Japón. Para fortalecer la relación con esta nación, Hitler se reunió en 1937 en Núremberg con el príncipe Chichibu, hermano del emperador Hirohito.

El Pacto Tripartito fue firmado por Saburo Kurusu en representación del Imperio Japonés, Adolf Hitler por Alemania y el Conde Galeazzo Ciano, el 27 de septiembre de 1940. Más tarde se amplió para incluir a Hungría, Rumanía y Bulgaria. Este grupo se conoció como las Potencias del Eje. Más tarde, el 5 de noviembre de 1937, en la Cancillería del Reich, Adolf Hitler celebró una reunión secreta con los ministros de Guerra y Exteriores, más los tres jefes de servicios, registrada en el Memorándum Hossbach y reveló sus planes para la apropiación de "espacio vital" (Lebensraum) para el pueblo alemán.

El 12 de marzo de 1938, Hitler presionó a Austria para la unificación con Alemania (el Anschluss) e hizo una entrada triunfal en Viena el 14 de marzo. A ello le siguió la intensificación de la Crisis de los Sudetes, en la zona de habla alemana de Checoslovaquia conocida como Sudetes; Esto condujo al Acuerdo de Munich de septiembre de 1938, que autorizó a la anexión y ocupación militar inmediata de estos distritos por parte de Alemania. Como resultado de la cumbre, la revista TIME proclamó a Hitler Hombre del Año de 1938. El Primer Ministro británico, Neville Chamberlain, saludó este acuerdo como la "paz en nuestro tiempo", pero al dar forma a las exigencias militares de Hitler, Gran Bretaña Y Francia también abandonaron Checoslovaquia a Hitler. Hitler ordenó al ejército alemán entrar en Praga el 15 de marzo de 1939, tomando el Castillo de Praga y de Bohemia y proclamando un protectorado alemán en Moravia.

Tras ello, Hitler eleva quejas relativas a la ciudad libre de Danzig y el corredor polaco (la Crisis de Danzig), que fue cedida por Alemania en virtud del Tratado de Versalles. Gran Bretaña no había podido llegar a un acuerdo con la Unión Soviética para una alianza contra Alemania, y, el 23 de agosto de 1939, Hitler firma a un pacto secreto de no agresión (el Pacto Molotov-Ribbentrop) con Stalin en el que se acordó la probable partición de Polonia entre La Unión Soviética y la Alemania nazi. El 1 de septiembre, Alemania invadió la parte occidental de Polonia. Después de haber garantizado la asistencia a Polonia, Gran Bretaña y Francia declaran la guerra a Alemania el 3 de septiembre, pero no actúan de inmediato. No mucho después de esto, el 17 de septiembre, las fuerzas soviéticas invadieron Polonia oriental.

Durante esta guerra, Hitler reconstruye sus fuerzas. En abril de 1940, ordena a las fuerzas alemanas a marchar sobre Dinamarca y Noruega. En mayo de 1940, Hitler ordena a sus fuerzas atacar Francia, la conquista de los Países Bajos, Luxemburgo y Bélgica. Francia se rindió el 22 de junio de 1940. Esta serie de victorias persuaden a su principal aliado, Benito Mussolini de Italia, para unirse a la guerra al lado de Hitler en mayo de 1940.

Gran Bretaña, cuyas fuerzas habían derrotado en Francia a los evacuados de la ciudad costera de Dunkerque, continuaron luchando junto a las fuerzas canadienses en la batalla del Atlántico. Después de sus gestiones en pro de la paz sistemáticamente rechazadas por el Gobierno británico, ahora conducido por Winston Churchill, Hitler ordena los bombardeos sobre las Islas Británicas, dando lugar a la Batalla de Gran Bretaña, un preludio de la ya prevista invasión alemana. Los ataques comenzaron a golpear por las bases de la Real Fuerza Aérea y la protección de las estaciones de radar sudeste de Inglaterra. Sin embargo, la Luftwaffe no derrota a la Real Fuerza Aérea a finales de octubre de 1940. La superioridad aérea para la invasión, denominada Operación Sealion, no estaba asegurada, y Hitler ordenó diversos bombardeos que se llevarián a cabo en ciudades británicas, incluyendo Londres y Coventry, en su mayoría por la noche.

El 22 de junio de 1941, aún sin doblegar a Inglaterra, tres millones de soldados alemanes atacaron la Unión Soviética, rompiendo el pacto de no agresión que Hitler había firmado con Stalin dos años antes. Esta invasión, llamada Operación Barbarroja, cuya duración se estimaba en unos pocos meses, incautó grandes cantidades de territorio, incluidos los Estados Bálticos, Bielorrusia, y Ucrania. También rodearon y destruyeron muchas fuerzas soviéticas. Pero los alemanes debido al atraso de cuatro meses por las operaciones en Grecia y Yugoeslavia, no consiguieron llegar a Moscú en diciembre de 1941 por la llegada anticipada del invierno ruso con temperaturas de hast -50°C (el más duro en 50 años) unido a la feroz resistencia soviética reforzadas con tropas siberianas especialmente adaptadas a condiciones extremas del entonces general Zhukov. La invasión no había logrado el triunfo rápido que Hitler quería.

Hitler firmó la declaración de guerra contra los Estados Unidos el 11 de diciembre de 1941, cuatro días después del del ataque del Imperio del Japón a Pearl Harbor, Hawái, muchos historiadores y revisionistas consideran este paso un grave error táctico y político, pues logra así en su contra, una coalición que incluía el imperio más grande del mundo (el Imperio británico), el más grande del mundo industrial y financiero (los Estados Unidos), y el ejército más grande del mundo (la Unión Soviética).

A finales de 1942, las fuerzas alemanas fueron derrotadas en la Segunda Batalla de El Alamein, frustrando los planes de Hitler para aprovechar el Canal de Suez y el Oriente Medio. En febrero de 1943, la titánica batalla de Stalingrado acabó con el cerco y la destrucción del 6 º Ejército alemán. Poco después llegó la gigantesca Batalla de Kursk (1.300.000 rusos, 3.600 tanques, 20.000 piezas de artillería y 2.400 aviones, frente a 900.000 alemanes, 2.700 tanques, 2.000 aviones).

Desde Stalingrado, el plan militar de Hitler se volvió cada vez más errático, los rusos comenzaron a avanzar obligando a la retirada de fuerzas alemanas extenuadas y la situación económica interna en Alemania se deterioró.

Después de la invasión aliada de Italia (Operación Husky) ,en 1943, el aliado de Hitler, Mussolini, fue depuesto por Pietro Badoglio, que se rindió a los Aliados. A lo largo de 1943 y 1944, la Unión Soviética constantemente forzó a los ejércitos de Hitler a retroceder a lo largo del Frente Oriental. El 6 de junio de 1944, los ejércitos occidentales aliados desembarcaron en el norte de Francia en lo que fue la operación anfibia más grande jamás realizada, la Operación Overlord.

En el ejército alemán, los más realistas sabían que la derrota era inevitable, y algunos oficiales dibujan un plan para deponer a Hitler del poder. En julio de 1944, uno de ellos, el ex-oficial de observación de artillería del mariscal Erwin Rommel, Claus von Stauffenberg coloca una bomba plantada en una de las Führer Sede de Hitler, la Wolfsschanze (Wolf's Lair), en Rastenburg, pero sin conseguir acabar con Hitler, este intento en uno de los atentados contra Hitler que más cerca estuvo de tener éxito.

El atentado contra Hitler el 20 de julio de 1944 le dejó secuelas progresivas que lentamente fueron afectando su normal raciocinio, desenvolvimiento y dominio de la situación.

Hitler también experimentó un deterioro de la salud. Su mano izquierda temblaba; el biógrafo Ian Kershaw y otros creen que puede haber sufrido de la enfermedad de Parkinson. También se ha sospechado, por alguno de los´síntomas, que pudo haber padecido Sífilis, aunque las evidencias en favor de ello son mínimas.

La versión oficial de los aliados —que concuerda con la versión dada por su secretaria personal, Traudl Junge, en el libro Hasta la última hora: la secretaria de Hitler cuenta su vida (Bis zur letzten Stunde: Hitlers Sekretärin erzählt ihr Leben), con la versión de Joachim C. Fest, historiador y biógrafo, en El hundimiento (Der Untergang) así como la biografía del General Freytag von Loringhoven— indica que Hitler renunció a intentar huir de Berlín y se suicidó con un tiro de pistola y, al mismo tiempo, ingiriendo una cápsula de cianuro en su Führerbunker, a 15 m de profundidad en el subsuelo del edificio de la Cancillería en Berlín, junto a su nueva esposa Eva Braun y rodeado de unos pocos incondicionales, el 30 de abril de 1945, cuando el Ejército Rojo, dirigido por el mariscal Georgi Zhúkov, tomaba Berlín y se encontraba a menos de 300 m del búnker.

Según Günsche y Linge, Eva Braun estaba recostada al otro extremo con los ojos abiertos y una mueca de dolor en su rostro, una pistola estaba en la mesa a su disposición, pero no alcanzó a usarla, pues el cianuro suministrado por el médico personal de Hitler, Ludwig Stumpfegger, había sido rápido.

En efecto, Linge siguió a Günsche al entrar al compartimiento de Hitler, y una vez confirmada su muerte, levantó los cuerpos envueltos en una alfombra y los sacó al patio trasero de la Cancillería, en unos momentos en que llovían obuses rusos por doquier.

Günsche depositó ambos cuerpos en un orificio de obús, los roció con unos 200 l de gasolina y les prendió fuego. Mientras se consumían, unos cuantos testigos, entre ellos Martin Bormann, Goebbels, realizaron un nervioso y acongojado saludo militar, mas un obús que estalló cerca les obligó a volver al búnker sin verificar la total consumación de la incineración.

Su muerte se puso en duda durante mucho tiempo, creándose toda suerte de mitos.

Recientes versiones surgidas en los años 1990 del lado ruso, confirman que los soviéticos (NKVD), después de una infructuosa búsqueda en la que incluso hallaron a un doble de Hitler suicidado en una habitación de la Cancillería como una forma de despistar, por fin dieron con los restos irreconocibles en parte de Hitler, Braun y la familia Goebbels y que estos, secretamente aún para el mismo general Zhúkov, fueron transportados en cajas especiales a la frontera, a un cuartel militar que luego pasaría a ser territorio de la República Democrática Alemana.

Los rusos confirmaron inicialmente en 1955 la muerte de Hitler, pero no se mostraron evidencias muy sustanciales, salvo algunos detalles odontológicos, lo que confirmaba a pesar de todo que los rusos tenían los cuerpos.

Estos restos permanecieron secretamente enterrados bajo un jardín de dicho cuartel en la ciudad de Magdeburgo y sólo algunas autoridades de la NKVD sabían dónde estaban, hasta que en 1970 fueron exhumados, se extrajo el cráneo a Hitler y el resto de los cadáveres fue incinerado para evitar que su tumba fuera objeto de veneración, y las cenizas fueron lanzadas al alcantarillado de dicha ciudad.

No se ha podido dar con el cráneo de Hitler, pero una parte signada como de Hitler, el hueso parietal de su caja craneana está en un Museo soviético.

El gran interés que despierta la figura de Hitler se debe precisamente a los ribetes de su extraordinario tipo de personalidad y su halo de impenetrabilidad. Hitler poseía un extraordinario carisma capaz de envolver no sólo a las personas, sino también a las masas, además de poseer una gran oratoria gesticular muy estudiada y una capacidad de liderazgo notable; pero quien haya permanecido con él diría lo mismo que opinó su ministro y arquitecto Albert Speer: «Nunca llegué a conocerlo».

Hitler era en sí un individuo muy autosuficiente y solitario. Muy pocas personas integraban su séquito personal, se pueden citar a Albert Speer, el fotógrafo Heinrich Hoffmann, Martin Bormann, Wilhelm Bruckner, Joseph Dietrich, Joseph Goebbels, Julius Schaub, Julius Schreck y el arquitecto Geisler y sus secretarias personales. A ellos les exigía lealtad a toda prueba y discreción.

Según algunos historiadores fue vegetariano, si bien otros lo descartan, no fumador, abstemio (dato también cuestionado por algunos historiadores), ecologista, se dice que promulgó las primeras leyes de la historia que penaban el maltrato a los animales, aunque la verdad es que las primeras leyes contra el maltrato animal ya proceden del imperio romano. Se dice que no permitía a sus colaboradores fumar y beber enfrente de él.

Hitler jamás visitó una ciudad bombardeada, un campo de concentración o un hospital .(la única excepción fue para visitar a las víctimas del atentado del 20 de julio). Un fiel ejemplo de este aspecto es que Hitler se negó a ver las fotos y filmaciones de las ejecuciones de los involucrados en el atentado ejecutado por Claus von Stauffenberg hacia su persona en 1944.

Hitler demostraba además insensibilidad y falta de escrúpulos cuando se trataba de deshacerse de enemigos y/o sacrificar soldados; se puede citar como ejemplo el caso de Fritz Todt. Todt, quien había contado con la plena confianza y privilegios del Führer hasta entonces, sostuvo una amarga reunión en la que discutió a viva voz con Hitler en la madrugada del 8 de febrero de 1942, cuando terminó esa reunión este abordó un Heinkel 111, al despegar el avión explotó. Horas después ordenaba a Albert Speer tomar la dirección de la Organización Todt. Cuando el Ministerio del Aire intentó investigar las causas de este, Hitler paró en seco las investigaciones y dio por cerrado el caso (se supo que Todt intentó convencer a Hitler de terminar la guerra y que el Heinkel fue destruido a control remoto, la vida del piloto, no importó).

En su vida sentimental, muy discreta, se asocian los nombres de Geli Raubal, Eva Braun, quien fue su amante, Unity Mitford e Inga Ley. Leni Riefenstahl, una de las más sindicadas en su momento, negó haber sido amante de Hitler. Hitler era muy celoso y no permitía a casi nadie inmiscuirse en esos temas. Albert Speer en sus memorias señaló que Hitler proporcionaba un trato desconsiderado, opresivo y vejatorio hacia Eva Braun.

Respecto de la orientación sexual de Hitler mucho se ha escrito debido a su vinculo inicial con Ernst Röhm, pero las evidencias indican que Hitler era, sin lugar a dudas, heterosexual.

Una de las secretarias personales de Hitler, Traudl Junge, describió así la energía que emanaba de la persona de Hitler: «Cuando estaba presente (Hitler), todo el edificio bullía de actividad, todos corrían, los teléfonos sonaban, los radioespectadores no cesaban de enviar y recibir notas de comunicados (...) Cuando él estaba ausente, todo volvía a una monótona normalidad, Hitler era como una especie de dínamo». Traudl Junge describió a Hitler como una persona que presentaba dos personalidades: en una, era muy considerado y afable, y en la otra, muy fría, iracunda y avasallante en extremo, apasionada y calculadora.

Cita Junge en sus remembranzas: «Hitler era vegetariano, gustaba del té y además no soportaba el calor; no se podía fumar en su presencia y hacía climatizar sus ambientes a no más de 11°C de temperatura. Otro de los aspectos es que a Hitler le gustaba escuchar chismes, pues lo distraían de su realidad. Además, Hitler se acostaba muy tarde, a las tres o cuatro de la madrugada, y se levantaba también muy tarde, entre las 10:00 y las 11:00 horas; el personal militar de la primera planta se acostaba en torno a la medianoche, terminada la última reunión de guerra de cada día y se levantaba hacia las siete»..

Para los miembros cercanos a Hitler, Keitel, Lammers y Bormann, Hitler predicaba con el ejemplo pagando sus propios costes personales sin derogar ningún fondo del Estado. Los ingresos de Hitler, hábilmente administrados por su secretario personal Martin Bormann, sucesor de Rudolf Hess, provenían de los derechos por su imagen postal y por su libro Mein Kampf. .

Un ejemplo de su aparente flexibilidad es cuando cedió ante Himmler por la deportación de los holandeses a Polonia, en pro de aumentar primeramente el contingente de las SS.

Cuando le tocaba tratar temas variados sobre aspectos técnicos o militares, mostraba un acabado conocimiento de estos, llegando a sorprender a sus interlocutores.

Hitler era muy condescendiente con quienes mostraban valor y arrojo en combate; llegó a diseñar él mismo la Cruz de Brillantes, Espadas y Robles para Hans Ulrich Rudel, el célebre piloto de «Stukas».

Durante los Juicios de Nuremberg se acusó a 611 personas, integrantes de las diversas instituciones del Tercer Reich, de cinco delitos: complot, crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad (exterminio), crímenes contra la paz y genocidio. Los principales jerarcas nazis apresados fueron condenados a la horca o a largas penas de prisión; otros murieron en los meses que siguieron a la caída de Berlín.

El nazismo y cualquier reminiscencia ideológica afín fueron prohibidos en casi toda Europa; de hecho no se pueden publicar bibliografías, esvásticas y otros símbolos sin riesgo de cometer falta o delito punible. Sin embargo, la discriminación antisemita permaneció hasta bien entrada la década de los 60, sobre todo en países americanos. Actualmente, muchas reminiscencias del nazismo, se encuentran encubiertas en doctrinas militares, sociales y políticas empresariales que aún perduran en el mundo.

Quizás uno de los legados más importantes de la Alemania nazi sea la completa adopción del concepto del Blitzkrieg, literalmente guerra relámpago, en todas las academias de guerra del mundo. Las estrategias, batallas y técnicas de la Wehrmacht usadas en la Segunda Guerra Mundial son objeto de estudio en todos los institutos militares.

La publicación del libro "Mein Kampf" de Hitler está prohibida en muchos países democráticos; no obstante, todavía es editado, entre otros lugares, en España y México, y circula libremente por librerías de algunos países sin restricciones, en muchos idiomas y es objeto de estudios de todo tipo, aunque es muy difícil encontrar una versión íntegra y sin comentarios.

En la actualidad la figura de Hitler y el nazismo, su personalidad y hechos son objeto de estudios de toda índole y es constantemente recordada por escritores en distintas biografías, siendo la más polémica la publicada por el escritor americano David Irving, La guerra de Hitler, en la que afirma que Hitler ignoraba la Solución Final, si bien otros historiadores prestigiosos como Ian Kershaw niegan esto último.

Otro de los legados de Hitler es el automóvil y actual nombre de la firma constructora Volkswagen (auto del pueblo). El diseño original del auto fue realizado por el ingeniero Ferdinand Porsche, aunque los detalles finales de los acabados de la carrocería y su nombre fueron dados por el mismo Hitler. Durante el gobierno nazi la construcción del Kdf-Wagen (Kraft durch Freude, fuerza a través de la alegría) se limito a prototipos, aunque el Volkswagen como fuese mayormente conocido el automóvil, trascendería en los diversos modelos posteriores a la guerra (escarabajo).

Uno de los fundamentos de Hitler y el NSDAP de las políticas sociales es el concepto de "higiene racial". Se basó en las ideas de Arthur de Gobineau, la eugenesia, y darwinismo social. Aplicado a los seres humanos, "la supervivencia de los más aptos" fue interpretado como una exigencia de la pureza racial y la matanza fuera de la "vida indigna de vida". Las primeras víctimas fueron mutilados y niños con retraso en un programa denominado Acción T4. Después de una protesta pública, Hitler hizo un show de poner fin a este programa, pero, de hecho, los asesinatos continuaron.

Entre 1939 y 1945, las SS, con la ayuda de gobiernos colaboracionistas y reclutas de los países ocupados, sistemáticamente asesinaron entre 11 y 14 millones de personas, incluidos cerca de seis millones de Judíos, en los campos de concentración, los guetos y las ejecuciones en masa y a través de otros métodos como los experimentos médicos. Además de ser gaseados hasta la muerte y muchos de ellos murieron como consecuencia de la hambruna y la enfermedad mientras trabajaban como esclavos (a veces en beneficio de las empresas privadas alemanas en el proceso, debido al bajo costo de esa mano de obra). Junto con los Judíos fueron asesinados polacos no judíos (más de tres millones de víctimas), los comunistas o supuesta oposición política, miembros de grupos de resistencia, católicos y protestante opositores, los homosexuales, los gitanos, los minusválidos físicos y retrasados mentales, prisioneros de guerra soviéticos (posiblemente el mayor número, cercano a los tres millones), testigos de Jehová, clero anti-nazi, sindicalistas, y pacientes psiquiátricos. Uno de los mayores centros de asesinato en masa fue el complejo-campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau. Hitler nunca visitó los campos de concentración y no habló en público sobre las muertes en términos precisos.

Para avanzar en la aplicación de esta "Solución Final", se celebró la conferencia de Wannsee, cerca de Berlín, el 20 de enero de 1942, con quince altos funcionarios participantes, dirigido por Reinhard Heydrich y Adolf Eichmann. Las actas de esta reunión proporcionarían la prueba más clara de la planificación para el Holocausto. El 22 de febrero, Hitler fue grabado diciendo a sus socios, "vamos a recuperar nuestra salud sólo con la eliminación de los judíos".

Al principio



1ª División SS Leibstandarte SS Adolf Hitler

La Leibstandarte SS Adolf Hitler fue una formación de élite de las Waffen SS formada inicialmente como una guardia personal armada para Adolf Hitler. Posteriormente se destacó como una unidad blindada especial de las Waffen-SS que actuó en muchos escenarios bélicos durante la Segunda Guerra Mundial.

En 1919, Hitler, en su deseo de proteger su persona, se rodeó en un comienzo de personajes de su más alta confianza, denominada irónicamente la Chauffeurezka, que no eran sino una camarilla de confianza compuesta por el chófer Julius Schreck, Julius Shaubb, Wilhelm Bruckner y Ulrich Graff.

Las SA fueron la primera respuesta organizativa en 1921 de un grupo paramilitar que defendiera a Hitler en sus mítines. Esta fuerza se formó con elementos de Freikorps, y algunos elementos de la Reichswehr. Estas fuerzas fueron lideradas por Ernst Röhm, y se disfrazaban como auxiliares policíacos o secciones deportivas del ejército, pues no tenían figura legal.

Previo al Putsch de Múnich, en 1923, la Chauffeurezka recibió la instrucción de buscar a individuos que por su fervor nacionalsocialista y lealtad probada pudieran componer un cuerpo paralelo a las SA. Estas personas deberían formar las Escuadras de Protección o Schutzstaffel u organización SS. Entre estas personas estaba Joseph Dietrich, quien encabezó junto a esta organización el Putsch, el cual fracasó y llevó a Hitler a la cárcel.

Después del Putsch, las SS asumieron un papel secundario mientras Hitler cumplía sentencia; Dietrich se vio obligado a permanecer en la clandestinidad. Posteriormente, en 1925, con la liberación de Hitler, las SS actuaban sólo cuando éste estaba en calidad de auditor en mítines, dejando la acción a las SA. Inicialmente las dirigió un periodista de apellido Berthold, en representación de Dietrich.

En ese mismo año, se nombró a Erhard Eihen como cabecilla de las SS. Esto tuvo un mal resultado pues una serie de disputas internas en las que se vio envuelto Gregor Strasser acabaron con alejar a Ernst Röhm de las SA, al aceptar este un ofrecimiento del gobierno boliviano. Hitler despidió de sus funciones a Eihen en 1929 y en su lugar asumió el mando un granjero avícola llamado Heinrich Himmler, dotándole con el título de Reichsführer. Himmler acercó a la aristocracia prusiana a las SS y tuvo un notable éxito al aumentar desde los 286 miembros originales a 300.000 en dos años pues atrajo a estratos sociales medios y altos, lo que le dio un status elitista a las SS.

El 17 de marzo de 1933, Hitler creó la Stabswache, una guardia personal y armada, dispuesta en unidades. Una de ellas era la Sonderkommando Berlín o comando especial para Berlín, dirigida por Joseph Dietrich con una dotación inicial de 120 hombres selectamente escogidos. Su misión no sólo era la protección de Hitler, sino también la realización de misiones clave. Otras divisiones fueron creadas también, pero esta era la división élite por antonomasia.

El 9 de noviembre de 1933, la división contaba ya con 800 miembros y Hitler la rebautizó como «Leibstandarte SS Adolf Hitler», asignándole como escudo de armas la «Llave Maestra». La idea era que esta división SS en especial fuera completamente autónoma del resto y supeditada directamente a las órdenes del mismo Hitler hacia Dietrich. Himmler solo sería un ente administrativo en este caso.

En junio de 1934, durante la llamada Noche de los cuchillos largos, la Leibstandarte SS Adolf Hitler efectuó las tareas de eliminación de miembros no deseados, tales como Ernst Röhm, quien había caído en desgracia ante Hitler por su abierta hostilidad hacia su persona al crearle conflictos con la Reichswehr. Seep Dietrich y Theodor Eicke fueron los verdugos de Röhm. Otros miembros de las SA y subversivos de las SS también fueron eliminados.

Para 1935, la Leibstandarte SS Adolf Hitler ya rondaba los 2.660 miembros; la instrucción de combate comenzó a ser extremadamente rigurosa y su proceso de selección aún más riguroso. Esto lo diferenciaba fundamentalmente de la Wehrmacht.

Además, Himmler intentaba separar y darle autonomía a las SS respecto a la Wehrmacht, que no veía con buenos ojos la formación de tropas de combate paralelas. Por otro lado, Joseph Dietrich consiguió además de Hitler la autonomía necesaria de la misma organización SS, pasando por sobre el mismo Himmler.

La Leibstandarte SS Adolf Hitler era se financiaba directamente con fondos estatales y no del partido, lo que no ocurría con el resto de las SS. A la Leibstandarte SS Adolf Hitler se les proveyó de los mejores instructores, armas de fuego, artillería e instrucción.

Fue un hecho que Dietrich, en su empeño por autonomizar esta unidad especial, cobrara rivalidades entre las otras divisiones SS; sin embargo, los conflictos generados no escindieron a la Leibstandarte SS Adolf Hitler del resto de la organización.

Lo que impedía la total independencia era el aprovisionamiento logístico. Las SS dependían de la Wehrmacht logísticamente. Hitler, para no entrar en conflictos con la Wehrmacht, las añadió bajo la administración del mismo ejército como divisiones de apoyo, pero por otro lado también deseaba la completa autonomía de sus tropas de élite.

Para entrenamiento y adoctrinamiento se implementó en Bad Tölz una academia de guerra, gracias a las iniciativas de Paul Hausser; el cuartel oficial de la Leibstandarte SS Adolf Hitler fue situado en Lichterfelde, cercano a Berlín. Hausser, a pesar de la oposición de Dietrich, hizo las veces de enlace entre las SS y la Wehrmacht, amortiguando en parte los obstáculos.

En general, el soldado de la Leibstandarte SS se consideraba superior al soldado de la Wehrmacht tanto en aptitudes físicas como en capacidad militar.

Todo recluta permanecía en la posición de novato hasta que aprobara los cursos de adoctrinamiento ideológico, de infantería y blindados, todos ellos en escuelas SS. Los ejercitamientos eran en la mayoría de los casos con fuego real, y además un soldado debía ser capaz de colocar una mina magnética sobre un tanque que estuviera pasando sobre el. Muchas de las tácticas de instrucción fueron ideadas por Reinhard Heydrich.

La instrucción en general era tan rigurosa como la de los afamados comandos británicos. En el fondo, esta política para formar super-soldados se veía sustentada por las burlas que hacían inicialmente las SA de Röhm a las SS como soldados de asfalto sin valor militar. En Bad Tölz, la academia contaba con cancha de fútbol, salas de boxeo, gimnasios muy completos, piscinas. Los instructores eran casi todos campeones olímpicos en su especialidad. El curso se complementaba con entrenamiento en alta montaña, asaltos en playas hostiles, neutralización de las trampas-bobo y realizar incursiones como comando en territorio enemigo.

La idea de Hausser, benefactor de las SS, era formar un super-soldado-atleta capaz de realizar rápidos asaltos a posiciones enemigas, resolver situaciones de peligro, asumir liderazgo en combate y plantear iniciativas a sus superiores. Por otro lado, en la inculcación ideológica, el aspirante era concienciado a fondo en su odio hacia el judío y al comunismo — esto era esencial, pues se realizarían tareas represivas en contra de poblaciones declaradas enemigos del Estado alemán. El aspirante o novato podía renunciar libremente si no resistía el entrenamiento; luego de prestado el juramento, el vínculo era indeclinable hasta la muerte.

De hecho, durante el entrenamiento se instaba por presión psicológica a que el novato renunciara a las SS; de este modo, aquellos que no podían soportar la presión psicológica o el entrenamiento físico, eran filtrados. El producto final eran supersoldados de lealtad comprobada. Esta técnica se usa aún en el entrenamiento de comandos y fuerzas especiales de los EE.UU.

Una de las primeras acciones militares de la Leibstandarte SS Adolf Hitler (LSSAH) fue en el desarrollo de la anexión de Austria o Anschluss durante marzo de 1938. Esta unidad se acopló al XVI Ejército, 2ª División de acorazados liderada por el general tanquista Heinz Guderian. Más tarde participó en la Ocupación de los Sudetes en Checoslovaquia, en octubre del mismo año. Hasta ese entonces para la Leibstandarte SS Adolf Hitler, estas operaciones previas a la Segunda Guerra Mundial fueron un auténtico paseo.

Para fines de agosto de 1939, la Leibstandarte SS Adolf Hitler se agrupó frente a los pasos fronterizos polacos, en espera del resultado de la Operación Reichsführer (véase: Reinhard Heydrich). El 1 de septiembre de 1939, pasaron la frontera y se les asignó Krzepice, su primer objetivo en tiempos de guerra. Esta aldea fue convertida en ruinas por sus atacantes. Luego de la toma de esta aldea, la LSSAH fue testigo de la famosa carga de caballería Pomorska, donde jinetes armados a la antigua cargaron sobre los tanques de Guderian.

El cuadro visual resultó surrealista, al ver caballos enfrentados a tanques, con sus jinetes uniformados y orlados con plumas como si fueran a un desfile. La carga de caballería no era un muestra de banal heroísmo polaco, sino que los polacos supusieron que las unidades blindadas que tenían al frente eran maquetas de cartón para engañar al enemigo, lo cual resultó mortalmente falso. Luego de recuperarse los alemanes de esta impresión, que los dejó anonadados, la LSSAH abrió primero el fuego contra los jinetes, y el imprudente acto de valentía polaca terminó en una espantosa carnicería inútil.

En Bzura, la Leibstandarte SS Adolf Hitler ejecutó de forma atroz a 50 judíos de una sinagoga.

Pero no todo fue miel sobre hojuelas de maíz para la LSSAH; en las llanuras de Lodz, los lodazales empantanaron a varias unidades mecanizadas de la división y fueron barridas por fuego anticarro, se perdieron las primeras 44 vidas de la selecta división SS. Hitler pidió explicaciones a Dietrich por estas vidas, pero este arguyó que el ejército los usaba como carne de cañón. Una vez más se entreveía la tirantez existente entre la Wehrmacht y las SS. Hitler aparentemente no hizo ninguna distinción a su querida LSSAH por las acciones en Polonia. Después de este episodio, la Leibstandarte SS Adolf Hitler fue retirada de Polonia para recibir una nueva preparación.

Durante la invasión a los Países Bajos, en mayo de 1940, a la Leibstandarte le fue asignada la toma intacta de los puentes de Deppo y Zutphen sobre el río Ijssel, la cual cumplió con éxito. Más tarde, uno de sus batallones de motociclistas participó en la capitulación de Rotterdam como adjunto al 9º Ejército Panzer.

Después de efectuada la capitulación, soldados de la Leibstandarte ignorantes de las negociaciones que se llevaban a cabo en ese momento, ametrallaron a los soldados holandeses que marchaban a entregar sus armas al municipio de Rotterdam, en el infeliz incidente, el general Kurt Student, jefe de los paracaidistas alemanes, quedó gravemente herido al intentar detener a viva voz el fuego amigo. La Wehrmacht trato a la Leibstandarte como un «hatajo de locos al gatillo».

En Francia, específicamente en Valenciennes la Leibstandarte apoyó las acciones de Heinz Guderian y su 1ª división panzer en la toma del monte Watten cerca de Bolougne, pero detuvo a Dietrich en sus acciones, mientras esperaba la confirmación del OKW. Luego de esto, Guderian recibió la orden extraña de permitir la fuga del ejército expedicionario británico en Dunkerque. Sin embargo, Joseph Dietrich ignoró dicha orden y desplegó sus fuerzas en la toma del monte Watten. Guderian al ver esto, tomó la decisión de seguir los pasos de Dietrich y apoyar las acciones.

En Le Paradis, tuvo lugar otra grave actuación de la Leibstandarte y de otra unidad de las SS, la 3ª SS División Totenkopf, cuando elementos de ambas unidades asesinaron a los supervivientes ya rendidos de los comandos británicos de los Norfolks. Todas estas acciones no hacían sino mantener una agria tensión por el control de la Wehrmacht sobre estas unidades SS, en su esfuerzo por dominar la conducta deliberada de los comandantes de divisiones SS como Dietrich o Meyer. Posteriormente la Leibstandarte se preparó para la Operación León Marino, que no obstante nunca llegó a realizarse.

En febrero de 1941, Italia invadió Grecia, que a pesar de contar con equipo muy anticuado, logró contener a los ejércitos italianos y rechazarlos hacia la frontera albanesa, llegando incluso a entrar hasta la mitad de Albania. Benito Mussolini solicitó ayuda a Hitler y este envió a sus divisiones SS a Grecia, que lograron en apenas una semana lo que no consiguieron las tropas italianas en varios meses. Entre estas divisiones estaba la Leibstandarte SS Adolf Hitler; ésta participó en el Combate del paso de Klidi, teniendo que pagar una alta cuota de bajas antes de tomar dicho paso (328 muertos). Luego actuaron en combates en Kastoria con la captura de un gran contingente enemigo. Éste fue uno de los pocos casos en que la LSSAH actuó bien contra sus prisioneros, tratándolos con magnanimidad.

El 22 de junio de 1941, se dio la señal de comienzo de la Operación Barbarroja, los alemanes invadían la Unión Soviética. La Leibstandarte fue adscrita junto con la división SS 5ª SS Panzergrenadier Division Wiking al 1er Ejército Panzer como parte del Grupo de Ejércitos Centro, al mando de Gerd von Rundstedt en dirección al Mar Negro-Dnieper. La valentía y osadía de los hombres de la Leibstandarte fueron objeto de elogios por parte de la Werhmacht. No obstante estos mismos hombres cometieron toda clase de atropellos en contra de la población ucraniana en el sector de Kiev, ya sea matando a prisioneros de guerra, violando o sometiendo a las poblaciones judías a la acción de los Einsatzgruppen, por lo que la Leibstandarte contribuyó enormemente a la mala fama de los soldados SS entre el enemigo.

En Rostov, el 1er ejército Panzer, junto a la Leibstandarte y la división Wiking, tuvo por primera vez que degustar el sabor de la derrota al tener que ceder la ciudad ante la presión del 37º ejército soviético; esto costó la dimisión de Rundstedt.

Mientras se desarrollaba la operación las bajas de la Leibstandarte empezaron a ser preocupantes a tal extremo que Himmler aceptó reclutar a extranjeros en las SS. Para la primera fase (1941–1942) las bajas eran de 44.600 soldados y oficiales, la mitad eran de la Leibstandarte. La alta tasa de mortalidad se debía principalmente al arrojo que demostraban los soldados de las Waffen SS en el combate, a causa de su gran fanatismo, no igualado durante la guerra.

Pasado el terrible invierno de 1941–1942, las castigadas unidades Das Reich, Totenkoph y Leibstandarte fueron retiradas del frente ruso para ser reorganizadas como Panzergrenadier, unidades con blindados en Francia, donde permanecieron hasta 1943.

El 12 de marzo de 1943, la LSSAH tuvo una destacada actuación gracias a su joven comandante Joachim Peiper, en la recuperación de Járkov.

El 17 de marzo del 43, junto con la séptima compañía panzer de Von Ribenntropp, en lo que Rudolph Leheman (jefe de operaciones de la división) llama la carrera por Belgorod, la unidad más rápida de la Leibstandarte se lanza junto con otros Kampfgruppen ('grupos de combate') de otras divisiones a la conquista de la estratégica ciudad.

En plena ofensiva de Kursk y tras una embestida de más de seiscientos carros de combate contra sus posiciones, el KG al mando de Peiper (su batallón, una compañía panzer y varias piezas autopropulsadas anticarro y stugs), resiste y hace huir a los rusos en uno de los choques más potentes en medios acorazados de la guerra. Tras Kursk las unidades Leibstandarte se retiraban a Italia donde varios sucesos en contra derechos humanos enturbian la hoja de servicios de esta división, luego de estas actuaciones (Paso de Kriti), la LSSAH es devuelta a combatir a la URSS.

El 20 de noviembre tras estar una vez más la división ya instalada en el frente ruso, el comandante del regimiento panzer de la unidad es muerto por la explosión de un obús de 155 mm. Teddy Wish, general al mando de la división, da el mayor poder de ataque de esta al joven oficial alemán Joachim Peiper que por aquel tiempo tenía una edad de 30 años. Más de 300 vehículos acorazados y carros de combate son puestos bajo sus órdenes, su antiguo batallón a su vez también está por decirlo de alguna manera bajo su mando.

En 1944, el Leibstandart interviene en la liberación de las divisiones Wiking y del Gruppe Stemmermann en el llamado Cerco de Korsun-Cherkassy‎ cuya acción permite el escape de importantes fuerzas alemanas de Erich von Manstein que fueron rodeadas por aplastantes fuerzas rusas al mando de Konev y Vatutin; no obstante, se perdieron casi 55.000 soldados alemanes y se capturaron entre 11.000 y 18.000 soldados germanos, miles murieron asesinados a pesar de haberse rendido.

Posteriormente la LSSAH es enviada a colaborar en la defensa de Normandía tras el desembarco aliado del 4 de junio de 1944. La LSSAH a pesar de estar muy diezmada, colabora eficazmente en la contención en algunos lugares de Francia realizando notables proezas militares. Allí la LSSAH cambia su nombre a 6º Ejército Acorazado, a las órdenes del general de las SS Joseph «Sepp» Dietrich.

Unidades de este ejército se ven involucradas en la Matanza de Malmedy, donde participa Joachim Peiper. Finalmente, la Leibstandarte finaliza sus acciones como grupo de combate en la Ofensiva del Lago Balatón en 1945. No hay antecedentes precisos que indiquen que algunos miembros participaron en la Operación Greif liderara por Otto Skorzeny.

Restos de esta unidad combatiran en la Batalla de Berlín y alrededores, y luego se entregarán al ejército estadounidense.

Al principio



El vegetarianismo de Adolf Hitler

Algunos expertos están de acuerdo con que Adolf Hitler practicaba alguna forma de vegetarianismo.

El vegetarianismo de Adolf Hitler se cree que se basó en las teorías históricas antisemitas de Richard Wagner que conectaba el futuro de Alemania con el vegetarianismo. Hitler creía que una dieta vegetariana podía tanto aliviar sus problemas de salud como regenerar espiritualmente a la raza humana. A pesar de estas creencias, muchas personas apuntan que Hitler comía ocasionalmente carne durante 1930s. Asi mismo, Hitler no fue un vegetariano estricto a pesar de su preferencia por las comidas vegegarianas. Algunas de las refencias modernas al vegetarianismo de Hitler se encuentran en la comedia.

De acuerdo a las transcripciones estenográficas traducidas por Hugh Trevor-Roper de conversaciones entre Hitler y su círculo íntimo que se realizaron entre julio de 1941 y 1944, Hitler se refería a si mismo como vegetariano (de todos modos, el historiados británico Allan Bullock argumenta que Hitler no pudo permitir el uso de una grabadora y las transcripciones escritas fueron editadas por Bormann).

En conversaciones privadas, Hitler a menudo recitaba los beneficios de comer vegetales crudos, fruta y granos, particularmente para niños y soldados. En un intento de estropearles la comida a sus invitados y provocar que se alejen de la carne, el narraba gráficamente historias de las visitas que hizo a un matadero en Ucrania.

En noviembre de 1938, un artículo de la revista inglesa Homes & Gardens describía la casa en la montaña de Hitler, El Berghof. Ignatius Phayrethe escribió, "Una larga vida vegetariana en la mesa, las secciones de la cocina de Hitler están todas variadas y llenas de productos. Incluso con la dieta sin carne de Hitler, es un tipo de gourmet; como Sir John Simon y Anthony Eden fueron sorprendidos al notarlo cuando comieron con él en el Palacio Presidencial en Berlin.

Martin Bormann, quien como jefe de la Cancillería del Partido (y secretario privado de Hitler) es considerado por la mayoría de los historiadores que han sido el segundo oficial nazi más poderoso en Alemania, construyó un gran invernadero para Hitler en Berchtesgaden, a fin de mantenerle suministrado de frutas y hortalizas frescas durante la guerra. Fotografías personales de los hijos de Bormann muestran que el invernadero sobrevivió, y para 2005, sus bases se encuentran entre las únicas ruinas asociadas con el liderazgo nazi aun visibles en la zona.

El autor Rynn Berry, vegetariano y defensor de los derechos de los animales, mantiene que aunque Hitler redujo la cantidad de carne en su dieta, nunca paró de comer carne completamente durante una cantidad de tiempo significativa. Berry argumenta que muchos historiadores usan el término 'vegetariano' incorrectamente para describir alguien que simplemente reduce su consumo de carne.

En una carta titulada "Don't Put Hitler Among the Vegetarians", Richard H. Schwartz, autor de Judaism and Vegetarianism, apuntó a que Hitler adoptaba en ocasiones una dieta vegetariana para aliviar su excesiva sudoración y flatulencia, pero su dieta principal estaba centrada en la carne. También mencionó que según conocidos biógrafos de Hitler, como Robert Payne o Albert Speer, a Hitler le encantaban las salchichas, el jamón, el hígado, y la carne de caza. Además argumentó que además de prohibir organizaciones vegetarianas en Alemania y los países ocupados, tampoco instó a la gente alemana a seguir una dieta sin carne como modo de afrontar la escasez de alimentos durante la Segunda Guerra Mundial.

En 1943, Marlene von Exner se convirtió en la dietista de Hitler y según se informa añadió médula ósea a sus sopas sin su conocimiento porque "despreció" su dieta vegetariana.

También está la cuestión de si las políticas de estado de Hitler apoyaban o no el vegetarianismo. Es mantenido por la British Vegetarian Society que Hitler persiguió y cerró organizaciones y asociaciones vegetarianas alemanas como "Vegetarier-Bund Deutschlands” (cerrada por los en 1936).

Sin embargo, esto se debe a la prohibición general de los nazis de cualquier sociedad independiente y no a cualquier hostilidad hacia el vegetarianismo, que Hitler apoyó personalmente. "Vegetarier-Bund Deutschlands" sólo comenzó sus actividades legales después que los nazis perdieran la Segunda Guerra Mundial en 1945.

Desde 1936 hasta casi la muerte de Hitler por suicidio en 1945, Theodor Morell, su médico personal, le dio "suplementos medicinales" que contenían componentes animales. Morell subministraba a Hitler diariamente inyecciones de tónicos preparados comercialmente que conenían productos de orígen animal, como Gyconorm, un compuesto inyectable que contiene vitaminas B1, B2 y C, músculo cardíaco, glándula adrenal, hígado y páncreas.

Otros preparados inyectados contenían placenta, testosterona bovina y extractos que contenían vesículas seminales y próstata para combatir la depresión. En esa época, se creía popularmente que los extractos de glándulas animales eran "elixires de juventud".

Al principio



Fascismo

Europa en 1941-1942, con la mayor expansión de los regímenes fascistas. En azul, aparecen las potencias del Eje -Alemania e Italia- y los estados satélites, ocupados o aliados. Los únicos de éstos que no tuvieron regímenes semejantes al fascismo fueron Finlandia y Dinamarca. En blanco aparecen los países neutrales, que en la Península Ibérica eran regímenes fascistas.

El fascismo (del italiano fascio, haz, fasces, a su vez del latín fasces, pl. de fascis) es una ideología y un movimiento político que surgió en la Europa de entreguerras (1918–1939). Su proyecto político es instaurar un corporativismo estatal totalitario y una economía dirigista, mientras su base intelectual plantea una sumisión de la razón a la voluntad y la acción, un nacionalismo fuertemente identitario con componentes victimistas que se conduce a la violencia contra los que se definen como enemigos por un eficaz aparato de propaganda, un componente social interclasista, y una negación a ubicarse en el espectro político (izquierdas o derechas), lo que no impide que habitualmente la historiografía y la ciencia política sitúe al fascismo en la extrema derecha y le relacione con la plutocracia, o bien lo identifique como una variante chovinista del socialismo de Estado (que desde una perspectiva opuesta, se identifica con un capitalismo de Estado o estatismo).

El concepto de régimen fascista puede aplicarse a algunos regímenes políticos totalitarios o autoritarios de la Europa de entreguerras y a prácticamente todos los que se impusieron por las potencias del Eje durante su ocupación del continente durante la Segunda Guerra Mundial. De un modo destacado y en primer lugar a la Italia fascista de Benito Mussolini (1922) que inaugura el modelo y acuña el término; seguida por la Alemania del III Reich de Adolf Hitler (1933) que lo lleva a sus últimas consecuencias; y, cerrando el ciclo, la España Nacional de Francisco Franco que se prolonga mucho más tiempo y evoluciona fuera del periodo (desde 1936 hasta 1975). Las diferencias de planteamientos ideológicos y trayectorias históricas entre cada uno de estos regímenes son notables. Por ejemplo, el fascismo en la Alemania nazi o nacional-socialismo añade un importante componente racista, que sólo es adoptado en un segundo momento y con mucho menor fundamento por el fascismo italiano y el resto de movimientos fascistas o fascistizantes. Para muchos de estos el componente religioso (católico u ortodoxo según el caso) fue mucho más esencial, tanto que Trevor-Roper ha podido definir el término fascismo clerical (entre los que estaría el nacionalcatolicismo español).

Todo en el Estado, nada contra el Estado, nada fuera del Estado.

También se pueden encontrar elementos del fascismo fuera del período de entreguerras, tanto antes como después. Un claro precedente del fascismo fue la organización Action Française (Acción Francesa, 1898), cuyo principal líder fue Charles Maurras; contaba con un ala juvenil violenta llamada los Camelots du Roi y se sustentaba en una ideología ultranacionalista, reaccionaria, fundamentalista católica y antisemita. Con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial reaparecieron movimientos políticos minoritarios, en la mayor parte de los casos marginales (denominados neofascistas o neonazis), que reproducen idénticos o similares planteamientos, o que mimetizan su estética y su retórica; a pesar de (o precisamente como reacción a) la intensa demonización a que se sometió a la ideología y a los regímenes fascistas, considerados principales responsables de la guerra que condujo a algunos de los mayores desastres humanos de la historia. En muchos países hay legislaciones que prohíben o limitan su existencia, sus actuaciones (especialmente el denominado crimen de odio), su propaganda (especialmente el negacionismo del Holocausto) o la exhibición de sus símbolos.

El fascismo es una ideología política fundamentada en un proyecto de unidad monolítica denominado corporativismo, por ello exalta la idea de nación frente a la de individuo o clase; suprime la discrepancia política en beneficio de un partido único y los localismos en beneficio del centralismo; y propone como ideal la construcción de una utópica sociedad perfecta, denominada cuerpo social, formado por cuerpos intermedios y sus representantes (patronales, sindicales, burocráticas, militares, religiosas, regionales) unificados por el gobierno central, y que este designaba para representar a las sociedad. Para ello inculcaba la obediencia de las masas (idealizadas como protagonistas del régimen) para formar una sola entidad u órgano socio-espiritual indivisible. Utiliza hábilmente los nuevos medios de comunicación y el carisma de un líder dictatorial en el que se concentra todo el poder con el propósito de conducir en unidad al denominado cuerpo social de la nación.

El fascismo se caracteriza por su método de análisis o estrategia de difusión de juzgar sistemáticamente a la gente no por su responsabilidad personal sino por la pertenencia a un grupo. Aprovecha demagógicamente los sentimientos de miedo y frustración colectiva para exacerbarlos mediante la violencia, la represión y la propaganda, y los desplaza contra un enemigo común (real o imaginario, interior o exterior), que actúa de chivo expiatorio frente al que volcar toda la agresividad de forma irreflexiva, logrando la unidad y adhesión (voluntaria o por la fuerza) de la población. La desinformación, la manipulación del sistema educativo y un gran número de mecanismos de encuadramiento social, vician y desvirtúan la voluntad general hasta desarrollar materialmente una oclocracia que se constituye en una fuente esencial del carisma de liderazgo y en consecuencia, en una fuente principal de la legitimidad del caudillo. El fascismo es expansionista y militarista, utilizando los mecanismos movilizadores del irredentismo territorial y el imperialismo que ya habían sido experimentados por el nacionalismo del siglo XIX. De hecho, el fascismo es ante todo un nacionalismo exacerbado que identifica tierra, pueblo y estado con el partido y su líder.

Las conexiones del fascismo con movimientos intelectuales —artísticos como el futurismo y otras vanguardias y filosóficos, como el irracionalismo y el vitalismo— supusieron en realidad, más que su influencia, su utilización y manipulación, que fue atractiva —en mayor o menor medida, con mayor o menor grado de compromiso o simple contemporización, y a veces con evolución posterior en contra— para muchas personalidades destacadas: italianos como Gabrielle D'Annunzio, Filippo Tommaso Marinetti, Curzio Malaparte o Luigi Pirandello; alemanes como Martin Heidegger, Ernst Jünger, Carl Schmitt, Wilhelm Furtwängler o Herbert von Karajan; franceses como Robert Brasillach, Louis-Ferdinand Céline o Pierre Drieu La Rochelle; españoles como Ernesto Giménez Caballero, Dionisio Ridruejo, Pedro Laín Entralgo o Eugenio D'Ors; noruegos como Knut Hamsun, rumanos como Mircea Eliade; e incluso estadounidenses como Ezra Pound. En concreto en el caso de Alemania, ocurrió con tópicos culturales como el del superhombre de Nietzsche, o incluso con las desviaciones pseudocientíficas justificadoras del racismo, como la eugenesia y el darwinismo social. La ciencia misma fue un principal objeto de consideración, encuadrada y subordinada de forma totalitaria al Estado y al Partido —de forma no muy diferente a como lo era en la Unión Soviética—.

Cualquier idea emanada del jefe es un dogma indiscutible, y una directriz a seguir ciegamente, sin discusión ni poder ser sometida a análisis. Se exaltan los valores de la virilidad, la camaradería y el compañerismo de los hermanos de armas, todo ello en sintonía con algunas tradiciones militaristas existentes en todos los ejércitos, pero que fueron exacerbados para su utilización por estados cuya conexión con el fascismo es más o menos estrecha. Serían los casos del ejército alemán, el japonés y los llamados militares africanistas españoles.

Se suele indicar que una característica de los países donde triunfaron los movimientos fascistas fue la reacción de humillación nacional por la derrota en la Primera Guerra Mundial (se ha utilizado la expresión nacionalismo de vencidos), que impulsaba a buscar chivos expiatorios a quienes culpar (caso de Alemania), o la frustración de las expectativas no cumplidas (caso de Italia, defraudada por el incumplimiento del Tratado de Londres). En ambos casos, el resentimiento se manifestaba, en el plano internacional, en contra de los más claros vencedores (como Inglaterra, Francia o Estados Unidos); mientras que en el plano interno se volcaba contra el movimiento obrero (sindicalistas, anarquistas, comunistas, socialistas) o el peligro real o imaginado de una revolución comunista o incluso una Conspiración Judeo-Masónico-Comunista-Internacional, o cualquier otra fantasmagórica sinarquía oculta en cuya composición incluyera a cualquier organización que los fascistas juzgasen transnacional y opuesta a los intereses del Estado, como el capitalismo, la banca, la bolsa, la Sociedad de Naciones, el movimiento pacifista o la prensa. Sobre todo en el caso alemán, se insistía en la convicción de pertenecer a un pueblo o raza superior cuya postración actual se debe a una traición que le ha humillado y sometido a una condición injusta; y que tiene derecho a la expansión en su propio espacio vital (Lebensraum), a costa de los inferiores.

La componente social del fascismo pretende ser interclasista y antiindividualista: niega la existencia de los intereses de clase e intenta suprimir la lucha de clases con una política paternalista, de sindicato vertical y único en que tanto trabajadores como empresarios obedezcan las directrices superiores del gobierno, como en un ejército. Tal es el corporativismo italiano o el nacionalsindicalismo español. El nacionalismo económico, con autarquía y dirección centralizada se adaptaron como en una economía de guerra a la coyuntura de salida de la crisis de 1929, con un importante nivel de proteccionismo. No obstante, no hubo en ningún sistema fascista ni planes quinquenales al estilo soviético, ni cuestionamiento de la propiedad privada siempre que cumpliera lo que el Estado dictaminara como "función social", ni alteraciones radicales del sistema capitalista convencional más allá de una fuerte intervención del mercado favoreciendo determinadas áreas de las grandes empresas industriales. Estas características sirven como base a una crítica (de orientación tanto liberal como materialista) que resalta la conveniencia del fascismo para un sector importante de la burguesía.

Desde ese punto de vista, se suele mantener que los movimientos fascistas de entreguerras fueron alimentados por las clases económicamente poderosas (por ejemplo la alta burguesía industrial o las familias conservadoras ricas), para oponerse a los movimientos obreros y a la democracia liberal. Esa tesis fue defendida en 1936 por el historiador Daniel Guérin (Fascismo y grandes negocios), en la que lo asocia a un complejo industrial-militar, expresión que sería posteriormente reutilizada para definir otros contextos, como el de la carrera de armamentos entre la Unión Soviética y los Estados Unidos. Noam Chomsky describe el fascismo como el sistema donde el Estado integra la mano de obra y el capital bajo el control de una estructura corporativa. Aunque la tesis que identifica al fascismo con un capitalismo de Estado corporativo (una economía altamente intervencionista que protege y financia a grandes empresas privadas) no siempre es sostenida ampliamente, hay muchos elementos que permiten la identificación de intereses entre fascismo y capitalismo corporativo. Así, por ejemplo, cuando se compara la estructura económica de la población entre países, en concreto el peso económico del 5% de la población con mayores ingresos en la renta nacional, mientras que en Estados Unidos disminuyó un 20% entre 1929 y 1941 (cifras similares para el noroeste de Europa), en la Alemania nazi aumentó un 15%.

Según la doctrina tercerposicionista, el fascismo no es de izquierda ni de derecha, ni capitalista ni comunista, ya que el fascismo sería una idea totalmente original; sin embargo en la práctica más que una idea original sería una fusión sincrética de varias ideas políticas -proyectos, discursos, etc.- aglutinadas siempre bajo el nacionalismo unitario y el autoritarismo centralista.

Una de las razones de considerar usualmente al fascismo como un movimiento de derecha política suele ser la alianza estratégica del fascismo con los intereses de las clases económicas más poderosas, junto a su defensa de valores tradicionales como el patriotismo o la religiosidad, para preservar el statu quo. Lo que no tiene por qué estar en contradicción con su poco respeto por la libertad económica y la autonomía del mercado libre ni por ciertas características similares al socialismo estatalista o a la Doctrina Social de la Iglesia. Aunque esta colaboración no existiera en un principio, o su apoyo se pueda calificar de tardío y parcial, una vez alcanzado el poder, la plutocracia cooperó decididamente con el fascismo en sus diversas versiones.

Por otra parte las razones para considerar que el fascismo tiene conexiones con la izquierda política y es una variante chovinista del socialismo de Estado, son su programa económico colectivista (proteccionismo, nacionalización, etc.) y discurso político, más no como movimiento o proyecto doctrinario (donde eran antagónicos). El fascismo y sus variantes apelaban al sentimiento popular y las masas como las protagonistas del régimen, especialmente por la virilidad exaltada en el trabajo manual y obrero (obrerismo); a pesar de ello no reconocía la libertad de asociación por motivos de clase (libertad sindical) sino la identificación de los trabajadores como "súbditos" del Estado, "pueblo" y "patria", por ello su símil con el populismo. El programa económico del fascismo toma importantes criterios de la Nueva Política Económica (NPE) que Lenin aplicó luego del fracaso en la implantación del comunismo en Rusia, que consistía en recurrir al capitalismo para fortalecer la economía nacional. La idea, en el caso de Mussolini (ex-militante socialista), era usar a los capitalistas industriales para implantar en conjunto con el gobierno el corporativismo nacionalista y totalitario. Esta paradoja es explicable ya que el corporativismo, el proyecto político del fascismo, haría que todos los sectores de la sociedad deban obligatoriamente integrarse y trabajar unificadamente al mando del gobierno, por lo que esta corporación incluiría aspectos considerados normalmente "capitalistas" y "socialistas".

Las ventajas que los nuevos regímenes le proporcionaban a la plutocracia eran evidentes: eliminaba la posibilidad de revolución social obrera, suprimía los sindicatos reivindicativos y mantenía otras restricciones en las relaciones capital-trabajo, legitimando el principio de liderazgo en la empresa; al suprimir la libre competencia permitía crear cárteles oligopólicos de empresas favorecidas con millonarios contratos estatales o subsidiadas por el gobierno como "incentivos" a la producción nacional. Además, de su indudable éxito en respuesta a la Gran Depresión, al menos en el corto plazo. La sensación de estabilidad era muy marcada: Mussolini había conseguido que los trenes funcionaran con puntualidad (tras el famoso incidente de uno de sus primeros viajes como Duce, en el que supuestamente mandó fusilar a un maquinista). El que esa sensación de estabilidad corresponda o no con una real eficacia es secundario, y de hecho parece que la puntualidad ferroviaria (y quizá también el incidente del maquinista) era más bien un mito.

Lo mismo puede decirse del origen personal de algunos de sus miembros, empezando por el propio Mussolini, que antes del término de la Primera Guerra Mundial, era un importante ideólogo obrerista y militante socialista. El origen social de los líderes fascistas en distintas partes de Europa fue muy diferente: a veces aristocrático (Starhemberg, Mosley, Ciano), a veces proletario (Jacques Doriot y el PPF francés); muchas veces militares (Franco, Pétain, Vidkun Quisling, Szálasi, Metaxas), o juristas (José Antonio Primo de Rivera, Ante Pavelic, Oliveira Salazar). Los casos más destacados, los propios Hitler y Mussolini, eran fuertes personalidades de oscuro origen, desclasados e inadaptados, pero de irresistible ascensión. Sus militantes salían de entre los estudiantes (muy abundantes en la Guardia de Hierro rumana o el rexismo belga), de los pequeños propietarios campesinos, de los desempleados urbanos y, sobre todo, de la temerosa pequeña burguesía empobrecida o amenazada por la crisis y atemorizada por el miedo al comunismo y al desorden público. Las capas medias y medias bajas fueron la espina dorsal del fascismo.

Es propio de los movimientos fascistas, tanto en la retórica como en ciertos programas económicos y sociales, la identificación con la tierra y los valores campesinos frente a la decadencia y corrupción que se denuncian en las masas urbanas desarraigadas, lo que a veces se veía como una tensión entre modernidad y tradición. Una constante es la colonización planificada de zonas improductivas (desecación de pantanos en Italia, Plan Badajoz en España). Incluso en la industrializada Alemania, Hitler planteó la expansión del espacio vital (Lebensraum) hacia el este como un proyecto esencialmente de colonización agraria que lograría la germanización de extensos territorios en la Europa oriental poblada por la raza inferior de los eslavos (recuperando la Drang nach Osten medieval).

Los valores familiares tradicionales eran fomentados, insistiendo en la necesidad de mantener altas tasas de natalidad y fecundidad. Las familias numerosas eran premiadas, siguiendo una política natalista, retóricamente conectada con la virilidad agresiva del expansionismo militar. El papel laboral de la mujer, que había sido imprescindible en la Primera Guerra Mundial, había fomentado un precoz feminismo que estaba consiguiendo en muchos países la principal reivindicación sufragista: el sufragio femenino. La imagen del ejército de parados que no encuentran trabajo mientras que algunas mujeres sí era explotado como un factor de resentimiento social contra las opiniones progresistas. El encuadramiento social impulsado por los regímenes fascistas ponía a cada sexo en lo que se entendía que era su sitio: la mujer dedicada al hogar y a la crianza de la mayor cantidad posible de hijos, y el hombre al trabajo y a la guerra, y no consentía lo que se definía como desviación homosexual (alguna duda en ese sentido, como las presuntas orgías internas de las SA, fueron una de las excusas utilizadas en su descabezamiento —Noche de los cuchillos largos—). El lenguaje simbólico fascista es sexualmente explícito: se le ha definido como un anti-eros que combate contra el propio cuerpo y contra todo lo que represente disfrute y placer, en una compulsión física que asocia masculinidad con dureza, destrucción y auto-negación.

La mejora de la raza no sólo implicaba la pureza racial evitando el mestizaje, sino que también debía ser interna a ésta, incluyendo la eugenesia (en el caso de Alemania también la eutanasia) aplicada a los subnormales y otros discapacitados, en un movimiento que no era originario de los países con régimen nazi o fascista, sino del ámbito cultural anglosajón, y que se popularizo en muchos otros (Suecia, Australia o los Estados Unidos).

El fascismo tuvo una base racial en Alemania, aunque no en Italia (al menos inicialmente, hasta 1938); los nazis construyeron una amalgama ideológica de gran eficacia movilizadora a partir de fuentes mitológicas y literarias y supersticiones de carácter romántico, así como de los textos clásicos dedicados a consagrar la desigualdad de las razas y de publicaciones y panfletos de carácter ocultista; destacando dos elementos: el mito de la raza aria superior de origen nórdico (que mezcla la hipótesis filológica de la existencia de un pueblo indoeuropeo original con la pseudocientífica teoría nórdica, sustentada por algunos autores como Houston Stewart Chamberlain) y el antisemitismo (que se había reavivado desde la divulgación de los Protocolos de los Sabios de Sión, falsificados para la justificación de los pogromos de la Rusia zarista). El antisemitismo estaba presente en muchos países de Europa central y oriental desde la Edad Media, y fue uno de los elementos que se utilizaron en los mismos para el surgimiento endógeno de movimientos fascistas. A ello se sumó la ocupación nazi y los gobiernos colaboracionistas impuestos, que explotaron a conciencia ese sentimiento para su propia conveniencia. El resultado fue que en muchas ocasiones los verdugos de las SS eran superados en crueldad por soldados de países aliados, a los que tenían que contener (por ejemplo en Rumanía), o se producían matanzas espontáneas de judíos a cargo de la población local, como la llamada matanza de Jedwabne en Polonia.

El racismo entendido en su expresión puramente biológica, es decir, la intelectualización de la supremacía racial, no está presente en todos los movimientos fascistas, además de estar presente en otros contextos cuya relación con el fascismo es más controvertida, como el supremacismo blanco en Estados Unidos o el apartheid en Sudáfrica. Lo que sí aparece como una constante del fascismo, y para muchos autores lo caracteriza de racismo, es la concepción de la etnicidad como elemento identitario. Esa identidad étnica puede expresarse de otras formas, como las que atienden al origen geográfico (caso de la xenofobia de los movimientos neofascistas o neonazis que se oponen a la inmigración en muchos países europeos desde finales del siglo XX), la religión (fundamental para el fascismo francés, belga, croata o español, y más adelante en el conflicto de Irlanda del Norte o los casos de limpieza étnica que se han dado en las Guerras yugoslavas) o el idioma.

En Italia se dio a partir de 1924 un fuerte proceso que se denominó Italianización fascista que pretendía homogeneizar toda diferencia idiomática y cultural, acabando con cualquier minoría por asimilación o absorción (en vez de por exterminio como ocurrió en el Holocausto nazi).

En el caso español existió una expresión ideológica hispanista —que no debe confundirse con el hispanismo de los estudiosos extranjeros de la lengua y cultura española—, que en algunas ocasiones se ha definido como panhispanismo, y que no puede definirse como un racismo sensu stricto, aunque sí una hipervaloración de las características étnicas, religiosas, culturales e idiomáticas identificadas con lo español, sobre todo en relación con su expansión por América. Fue mantenida particularmente por las élites sociales de varios países hispanoamericanos, destacadamente en Argentina, y se expresó en el concepto de Hispanidad (acuñado por el sacerdote vasco emigrado a Argentina Zacarías de Vizcarra —La Hispanidad y su verbo, 1926— y divulgado por Ramiro de Maeztu —Defensa de la Hispanidad, 1934—). Se llegó a instituir el 12 de octubre como fiesta del Día de la Hispanidad, que ya venía celebrándose con el inequívoco nombre de Día de la Raza desde 1915 (a iniciativa de Faustino Rodríguez-San Pedro) y que se extendió por Hispanoamérica. Las ideas o más bien tópicos de Raza, Hispanidad e Imperio eran indistinguibles en la retórica de la Falange Española que heredó el Franquismo, y el propio Franco escribió el guión de la película Raza (1941), cuyos elementos ideológicos más incómodos (por su evidente identificación con los fascismos derrotados en 1945) se autocensuraron en posteriores montajes. Otro elemento fue aún más étnicamente excluyente: el de Antiespaña, que definía como antiespañol a todos los elementos que se consideraban nocivos y que degeneraban la raza (rojos, masones y separatistas). Hubo incluso un programa pseudocientífico, a cargo del coronel-psiquiatra Antonio Vallejo-Nájera, que pretendía identificar y suprimir el gen rojo, con participación de miembros de la Gestapo en el bando sublevado durante la Guerra Civil. El nuevo clima intelectual y político posterior a la derrota del Eje hizo abandonar discretamente estas posturas, por otras que insistían en la retórica de la misión evangelizadora y el mestizaje como rasgos de «lo español».

El fascismo es un movimiento totalitario en la medida en que aspira a intervenir en la totalidad de los aspectos de la vida del individuo. Hannah Arendt entendía que la masificación de la sociedad contemporánea llevaba al individuo a la soledad, el terreno propio del terror, la esencia del gobierno totalitario. El fascismo se legitima afirmando la dependencia del individuo respecto al Estado, liberándole de esa manera de su miedo a la libertad (expresión de Erich Fromm). Su individualidad no tiene sentido, porque la realización de una persona sólo se entiende dentro de los vínculos sociales de los que el Estado es la culminación. Cualquier forma de acción individual o colectiva ajena a los fines del Estado es rechazada. No existen derechos individuales ni colectivos.

Se lleva a cabo una «estatización» de todos los ámbitos de la vida: económica, social, política, cultural e ideológica. El encuadramiento social se efectúa con todos los medios de la propaganda, con adopción de uniformes y lenguaje militar y uso masivo de los símbolos y lemas patrióticos y adoctrinantes. Las grandes concentraciones y movilizaciones colectivas de todo tipo buscan formar la conciencia unitaria, llegando a extremos curiosos (como el día de comer patatas que se instauró en Alemania).

El fascismo desdeña las instituciones del Estado republicano y sustituye el voto como expresión de la voluntad popular por las expresiones masivas de apoyo al líder. La identificación de pueblo y estado se hace en un todo orgánico, el de un organismo cuasi-biológico y autónomo cuyos miembros han de responder a las órdenes de la mente directora. Esta identificación también está presente en la ideología del Integralismo, iniciada en Portugal y desarrollada en Brasil. El adjetivo orgánico se utilizará profusamente en las últimas etapas del franquismo (definido como una democracia orgánica). Hitler utilizaba el plebiscito como arma en las relaciones internacionales: sus grandes decisiones son apoyadas por plebiscitos de apoyo masivo utilizados como amenaza: el líder fascista se presenta como portavoz de la nación unificada que habla con una sola voz. Esto refuerza otro de sus elementos principales: el «liderazgo carismático». El líder es casi divino y su liderazgo no es racional: Führer, Duce, Poglavnic, Caudillo, etc. Mussolini opuso a los principios de la Revolución Francesa de «libertad, igualdad y fraternidad» la consigna: «creer, obedecer y combatir».

Otro de los rasgos clásicos del fascismo es el imperialismo, entendido como una política exterior expansiva y agresiva, que proporciona una útil identificación de intereses en el interior, volcando las energías hacia un enemigo común evitando la expresión de los conflictos internos.

Generalmente se apoya en reivindicaciones irredentistas, concretas o genéricas, próximas en el tiempo o lejanas, tomadas de mitos del pasado, lo que refuerza su carácter romántico, más de religión que de ideología. Su relación con la realidad histórica es contradictoria, buscándose la intemporalidad: Por un lado se sublima el futuro utópico, a crear por el Estado Novo (Estado Nuevo, en Portugal o Brasil) donde el hombre nuevo, portador de valores eternos, tendrá su expresión en la unidad de destino en lo universal. Por otro lado, se insiste en recuperar el esplendor de un pasado mítico, y también las denominaciones de sus regímenes aluden a eso (el III Reich, la Terza Roma, la Tercera Civilización Helénica). El expansionismo hacia el exterior es considerado como una necesidad vital, casi orgánica: el lebensraum o espacio vital hacia el Este para Alemania, o el Imperio mediterráneo para Italia. Franco diseñó unas Reivindicaciones españolas, que exhibió ante Hitler en su famosa entrevista de Hendaya del año 1941.

Las relaciones internacionales, basadas en la renuncia a la guerra, que se querían construir desde la Sociedad de Naciones, eran despreciadas; al igual que el pacifismo, considerado débil y decadente. El fascismo sólo concibe un estado de naturaleza hobbesiano con la imposición y expansión del más fuerte.

La vinculación de las dictaduras y los regímenes militares con el fascismo es un asunto controvertido, pues todo régimen impuesto por la fuerza suele ser acusado de fascismo, fundamentalmente a efectos polémicos, igual que se les califica de tiranías. Aunque no todo gobierno militar es fascista, ni los fascismos alcanzaron siempre el poder de forma violenta, sí que se caracterizaron por sus actividades violentas antes y después de su toma del poder, y por su desprecio explícito por la legalidad institucional. La violencia tiene un valor positivo para el movimiento fascista: es una fuerza de cambio, al igual que la juventud, que también es exaltada. Se utilizaban todo tipo actividades intimidatorias: desde las purgas con aceite de ricino (habituales en los fasci di combattimento antes de la marcha sobre Roma), los destrozos de mobiliario o tiendas (noche de los cristales rotos contra los judíos alemanes) o las palizas; hasta el asesinato de los adversarios políticos o de los objetivos considerados enemigos sociales. Se aplicaba extensivamente la expresión de Jose Antonio Primo de Rivera la dialéctica de los puños y de las pistolas. Los agentes ejecutores podían ser los aparatos del Estado, pero más frecuentemente fueron grupos juveniles organizados paramilitarmente.

Una vez generalizada, y demostrada la impunidad de quienes la ejercen, la represión política opera como un mecanismo por el cual no solamente el que la recibe directamente pierde la libertad: sino que la sociedad entera —al reprimirse cada uno de sus miembros a sí mismo, temeroso de sufrir el mismo castigo— pierde la libertad para todos.

Es muy controvertido el papel de la Iglesia católica al respecto. La intervención de los católicos en política había dado origen a partidos confesionales católicos como el Zentrum (Partido del Centro o Centro Católico de Heinrich Brüning en Alemania, con especial presencia en Baviera, donde tuvo una escisión, el Bayerische VolksPartei (Partido Popular de Baviera), y el Partito Popolare Italiano (Partido Popular Italiano de Don Sturzo y Alcide De Gasperi); ambos reprimidos por nazis y fascistas respectivamente. En Italia, el Vaticano promovió la sustitución de la militancia en el prohibido Partito Popolare por la de Acción Católica, cuya finalidad política era más discreta. Más adelante, el deseo de Mussolini de prohibir ésta fue frustrado por la encíclica papal Non Abbiamo Bisogno (No tenemos necesidad, 1931).

El mismo papa, Pío XI, que había condenado el agnosticismo de Maurras (1926), e incluso excomulgado a los miembros de Action Française (1927), tuvo no obstante una relación pública con Mussolini que podía verse como cálida (Pactos de Letrán, calificación de hombre enviado a nosotros por la Providencia, petición de voto a los fascistas en las elecciones de 1929), al tiempo que condenaba en la encíclica Dilectissima nobis el laicismo agresivo de la Segunda República Española; aunque se ha llegado a encontrar un apunte suyo en un diario secreto describiendo su oposición íntima a nazismo y fascismo.

La identificación de Pío XII y la iglesia católica española (sometida a una violentísima represión que llegó a calificarse de persecución religiosa) con el bando sublevado en la Guerra Civil Española (calificada de Cruzada) y el régimen franquista posterior fue explícito (Carta colectiva de los obispos españoles, Concordato español de 1953), llegándose a acuñar el término nacionalcatolicismo para definir uno de sus rasgos ideológicos y una de las principales familias que le sustentaban. También se levantó la excomunión a Action Française (1939). Entre tanto, importantes intelectuales franceses católicos anteriormente cercanos a ese movimiento, como Georges Bernanos y Jacques Maritain, se habían distanciado de él y pasaron a oponerse al fascismo.

La postura del Vaticano en la Segunda Guerra Mundial comenzó por una débil condena de la invasión de Polonia (país fuertemente católico) que los aliados consideraron demasiado cautelosa. El mantenimiento de una postura neutral y los intentos de mediación fueron interpretados como un apoyo oculto a Alemania, al marginar en ellos a Estados Unidos y la Unión Soviética. De hecho, desde el Vaticano se atribuye a la propaganda soviética el mantenimiento de esta acusación. También ha causado algunos problemas con las relaciones entre el Vaticano y el estado de Israel.

Tras la derrota de las potencias del Eje en la Segunda Guerra Mundial, muchos criminales de guerra huyeron a Suiza y a Argentina con la ayuda de religiosos católicos (algunos con pasaportes del Vaticano y disfrazados de sacerdotes). Como también la iglesia católica ayudó a judíos, y personas de todas las nacionalidades recibieron salvoconductos, se especula con que el Vaticano tuviese algún conocimiento respecto a la situación de las minorías religiosas y étnicas dentro de Alemania e Italia antes del final de la guerra, a diferencia de otros gobiernos aliados. Tal situación se ha considerado en algunos casos como ejemplo de una actitud de la Iglesia comprometida con los perseguidos; en otros casos se ha criticado que, teniendo noticia de las atrocidades que se cometían, no condenase expresamente los regímenes nazi y fascista durante la guerra. También se ha investigado la relación de monasterios y otras instituciones católicas con el trabajo esclavo al que se sometió a distintos colectivos.

En 1998 el papa Juan Pablo II realizó una autocrítica de la postura del Vaticano ante el Holocausto, pidiendo perdón; aunque defendió a Pío XII, cuyo proceso de beatificación inició al mismo tiempo.

A finales del siglo XIX existían en Italia algunas organizaciones denominadas fascio (traducible por haz, significando la fuerza de la unión), de la que la más importante era el Fasci Siciliani (fascio siciliano, 1895-1896). No eran muestra de una ideología uniforme, aunque predominaban los componentes nacionalistas y revolucionarios. Surgiendo del movimiento obrero, dividido al comienzo de la Primera Guerra Mundial entre el internacionalismo pacifista y el nacionalismo irredentista, se crearon el 1 de octubre de 1914 los Fasci d'Azione rivoluzionaria internazionalista en reivindicación de la entrada de Italia en el conflicto en contra de los Imperios Centrales. Fusionado con el Fasci autonomi d'azione rivoluzionaria se redenominó como Fasci d'azione rivoluzionaria, ya dirigido por Benito Mussolini, y conocido como Fascio de Milán. El 24 de enero de 1915 se formó una organización nacional.

En 1919, terminada la guerra, las expectativas territoriales quedaron frustradas por el Tratado de Saint-Germain-en-Laye (el equivalente para Austria del Tratado de Versalles). El poeta Gabrielle D'Annunzio llevó a cabo una aventura militar que acabó en la creación del Estado libre de Fiume y la redacción de una constitución que puede entenderse como precedente inmediato del fascismo. Entre tanto, con un país empobrecido y un gobierno débil, Mussolini refundaba la organización de Milán con el nombre de Fasci italiani di combattimento (Fascios italianos de combate), que empezaron a destacar por su lucha callejera contra huelguistas, izquierdistas y otros enemigos políticos y sociales. El temor ante una revolución similar a la rusa de las clases medias y la alta burguesía italiana vio en los fascistas de Mussolini la mejor arma para desarticular los movimientos obreros organizados. Sus partidarios se fueron encuadrando de forma paramilitar como Camisas Negras. Entre sus dirigentes fundadores había intelectuales nacionalistas, ex-oficiales del ejército, miembros del cuerpo especial Arditi y jóvenes terratenientes que se oponían a los sindicatos de obreros y campesinos del entorno rural. El 7 de abril de 1921 se convertirían en partido político con el nombre de Partito Nazionale Fascista (Partido Nacional Fascista, PNF), caracterizado por su oposición a liberalismo y comunismo. En 1922, en la Marcha sobre Roma, Mussolini obligó al rey de Italia, Víctor Manuel III, a entregarle el poder, que detentó con el título de Duce (caudillo, que ya había usado D'Annunzio).

En 1928 se prohibieron todos los partidos, excepto el PNF. La estructuración doctrinal, que no había sido considerada necesaria, también fue tardía. En 1927 se promulgó la Carta del Lavoro (adaptada en España como Fuero del Trabajo). En 1932 se publicó en la Enciclopedia Italiana el artículo Fascismo, atribuido al propio Mussolini aunque en realidad escrito por Giovanni Gentile. Editado separadamente como La Doctrina del Fascismo (La Dottrina del Fascismo), fue traducido a varios idiomas. En abril de 1940 (ya durante la Segunda Guerra Mundial) se pretendió destruir todos los ejemplares, como consecuencia del cambio de postura del Duce sobre algunos puntos del texto.

La política económica tampoco tuvo una orientación clara, entre un inicial respeto por el libre mercado y un claro dirigismo posterior. La política monetaria a veces sólo obedecía al prestigio de mantener una lira fuerte. No obstante, siempre gozó del apoyo de la poderosa patronal Confindustria, con cuyo acuerdo, sobre todo a partir del Pacto Vidoni (2 de octubre de 1925), se establecieron los elementos principales del régimen corporativo, muy restrictivo para las actividades sindicales (ilegalización de los sindicatos libres, del derecho de huelga, encuadramiento obligatorio de los trabajadores en el movimiento fascista -1926-). La misma Confindustria llegó a estar dirigida por el destacado fascista Giuseppe Volpi en los últimos años del régimen (de 1934 a 1943).

Las dificultades económicas debidas a la Gran Depresión empujaron al régimen de Mussolini a la expansión exterior, con la invasión de Etiopía (1935) y la intervención en la Guerra Civil Española, con ambiciones de resucitar un imperio Mediterráneo que tendría su continuación en la invasión de Albania (1939), ya en vísperas de la Segunda Guerra Mundial. El seguidismo frente a la Alemania nazi no podía ocultarse, e incluso se mimetizaron rasgos como el racismo (Manifesto della razza, Manifiesto de la raza, 14 de julio de 1938). La invasión de Sicilia y el sur de Italia por los aliados provocaron la destitución del Duce por el Gran Consejo Fascista (General Badoglio), aunque la intervención alemana le rescató por algunos meses en que se constituyó una efímera República de Saló en el norte. Su actividad legislativa, limitada a los últimos meses de la guerra, tuvo un planteamiento socioeconómico teórico que se ha denominado socialización fascista (Manifiesto o Carta de Verona de 14 de noviembre de 1943).

La ideología y los regímenes fascistas tuvieron eco en casi todos los países europeos y algunos sudamericanos (por ejemplo Argentina, que acogió muchos líderes nazis tras la guerra).

De una manera mucho más evidente surgieron a semejanza del Fascio italiano organizaciones caracterizadas por lo que puede denominarse liturgia o parafernalia fascista: los despliegues de masas, organizados y disciplinados, el saludo romano brazo en alto, los símbolos y lemas, la presencia callejera agresiva, la utilización de correajes paramilitares y uniformes, en particular las camisas de un determinado color: negras (Italia, SS en Alemania, Inglaterra, Finlandia) pardas (SA en Alemania), azules (España, Francia, Irlanda, Canadá, China), verdes (Rumanía, Hungría, Brasil) doradas (México) o plateadas (Estados Unidos).

No se produjo una homogeneidad total entre los distintos movimientos y regímenes fascistas, que de hecho insistían en enfatizar las peculiaridades nacionales, su originalidad y su raíz endógena. Por otro lado, ocurrió en algunas ocasiones que rivalizaron violentamente partidos de filiación nazi y fascista dentro del mismo país (caso de Austria). En cuanto a las relaciones internacionales, las vicisitudes del equilibrio europeo llevaron a un entendimiento estratégico entre Hitler y Mussolini, pero bien podía haber sucedido de otra manera, y de hecho así lo intentó explícitamente la diplomacia británica. En otros casos, se mantuvo una neutralidad benévola que no ocultaba las simpatías (España hacia el Eje, Portugal hacia Inglaterra), o el enfrentamiento abierto contra otro régimen fascista (caso de Grecia).

El que los movimientos fascistas alcanzaran el poder de forma endógena (es decir, sin imposición exterior) en unas naciones y en otras no, ha intentado ser explicado viendo las similitudes y diferencias entre ellas. Los diferentes grados de desarrollo económico y de consolidación del régimen dentro del sistema político son un buen indicador para ello: las democracias estables y económicamente más desarrolladas, con una identidad nacional consolidada, no tuvieron movimientos fascistas con posibilidades de éxito. En cambio, Alemania e Italia presentaban debilidades en esos aspectos: sus unificaciones nacionales eran muy recientes (1870), sus economías se habían industrializado tardíamente (respecto a la Europa Noroccidental). Italia seguía siendo un país relativamente atrasado. Alemania, aunque había presentado un desarrollo económico y social notablemente acelerado (para 1914, en vísperas de la Primera Guerra Mundial, se podía concebir que llegaría a superar a Inglaterra como potencia industrial, posibilidad que fue sin duda uno de los factores que explican la propia guerra), se vio sometida a unas condiciones especialmente duras por el Tratado de Versalles (Clemenceau, a pesar de las advertencias de economistas como Keynes insistió en que Alemania pagará), lo que produjo graves desórdenes económicos en todo el periodo de entreguerras, además de un profundo resentimiento. Aun así, el triunfo del nazismo hubo de esperar al peor momento de la Gran Depresión posterior al Jueves Negro de 1929.

La Europa meridional y oriental, con un desarrollo industrial menor, unas instituciones democráticas débiles y en muchos casos una existencia nacional reciente, fue mucho más proclive al desarrollo del fascismo, con características locales muy marcadas en cada caso, algunos triunfantes y otros no.

En cambio, durante la Segunda Guerra Mundial se impusieron en buena parte de Europa gobiernos denominados colaboracionistas que desarrollaron regímenes fascistas con mayor o menor grado de similitud al alemán o italiano.

Existieron algunos intentos (hacia 1942) de las potencias del Eje por organizar cuerpos militares con prisioneros provenientes de los países colonizados por los aliados, sobre todo de los países árabes, del subcontinente indio (Legion Freies Indien o Legión Tigre, creada por el independentista Subhas Chandra Bose) y del Asia Central soviética. Incluso hubo una división formada por musulmanes bosnios (1943). Los resultados de estas operaciones no fueron muy eficaces, sobre todo en el campo ideológico, aunque sí fueron explotadas propagandísticamente. En cuanto al acercamiento de algunas personalidades musulmanas, como el gran mufti de Jerusalén Amin al-Husayni o el primer ministro de Iraq Rashid Ali al-Kaylani (que terminó con su huida y el pogrom antijudío de Bagdad —Farhud, junio de 1941—), se trataba de coincidencias estratégicas más que ideológicas; lo que también se suele aplicar a la mucho más importante alianza que suponía el Imperio Japonés, con el que, no obstante, nazismo y fascismo tenían similitudes políticas mayores.

2. Política exterior: Batalla contra Versalles . Igualdad de derechos en Ginebra ; que de todas maneras será inútil si el pueblo no tiene deseo de luchar.

3. Economía: ¡Hay que salvar a los campesinos! ¡Política de asentamientos!... La capacidad del mundo es limitada y la producción se fuerza por todas partes. La única posibilidad de re-ocupar a parte del ejército de desempleados radica en el asentamiento. Pero se necesita tiempo y no hay que esperar una mejora radical, porque hay poco espacio vital para el pueblo alemán.

El incendio del Reichstag (del que se acusó a los comunistas), la muerte del anciano Hindenburg y la renovación de la victoria electoral del Partido facilitaron la transición a un régimen de partido único que aplicó sin concesiones el programa nazi, incluyendo la represión de toda oposición política o social y la legislación de pureza racial (Leyes de Núremberg). El rearme y el encuadramiento social (que ignoraba cualquier reivindicación salarial o de condiciones laborales), y una política económica intervencionista (comparable en cierto modo al keynesianismo) dirigida por Hjalmar Schacht, redujeron el paro de 6 millones a sólo 400.000. La política de apaciguamiento de las potencias europeas (Acuerdos de Múnich) permitió una serie ininterrumpida de éxitos internacionales, entre los que se cuentan la remilitarización de Renania, la anexión de Austria y los Sudetes y la victoria de su aliado Franco en la Guerra Civil Española (en la que se experimentaron entre otras, las tácticas aéreas de la Legión Cóndor). En 1939, a los pocos días del término de ésta, el pacto nazi-soviético y la crisis de Danzing, significaron el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, en cuya primera fase consiguió imponerse en toda Europa (excepto en la batalla de Inglaterra), con una poco decisiva ayuda italiana. La invasión de la Unión Soviética (operación Barbarroja) y la entrada de los Estados Unidos (Alemania le declaró la guerra, manteniendo su alianza con Japón) llevaron a su derrota, que parte de la élite nazi pretendió vivir como el fin de la civilización.

Una coalición de partidos de derecha, llevó al poder a Engelbert Dollfuss en 1932. Sus principales apoyos eran el tradicional Christlichsoziale Partei (Partido Social Cristiano) y una amalgama de movimientos más extremistas, como la paramilitar Heimwehr, aglutinados por Ernst Rüdiger Starhemberg bajo el nombre de Vaterländische Front (Frente Patriótico), de más clara orientación fascista. Dollfuss disolvió de forma indefinida el parlamento (marzo de 1933) e inició un régimen autoritario que recibía el nombre de Ständestaat. En respuesta a la creciente actividad de movimientos pro-nazis, partidarios de la anexión a Alemania (Anschluss), prohibió al NSDAP local (junio de 1933) y al SDAPÖ (febrero de 1934). En julio del mismo año fue asesinado. Fue sustituido por Kurt Schuschnigg, que siguió oponiéndose a las pretensiones de anexión. En cambio Arthur Seyß-Inquart, su ministro de interior y sustituto como canciller, requirió la presencia militar alemana que acabó con la independencia austríaca.

El Nationale Front (Frente Nacional Suizo) se fundó en 1930, con ideología de extrema derecha y antisemita. Aprovechó el modelo de democracia directa para forzar un referéndum con el objetivo de enmendar la constitución en ese sentido, en 1935, pero fue ampliamente derrotado, y sus actividades declinaron. El Nationale Bewegung der Schweiz (Movimiento Nacional de Suiza), fue fundado en 1940 y actuaba como paraguas de las actividades alemanas en el país.

La indefinición y arbitrariedad de las fronteras caracteriza a esta amplia región. Los Tratados de Versalles difícilmente hubieran podido aplicar los 14 puntos de Wilson, que pretendían conseguir la paz con el reconocimiento del principio de nacionalidad: un estado para cada nación. La disolución de los imperios multinacionales (Imperio Alemán, Imperio Ruso, Imperio Austrohúngaro e Imperio Turco) fue sustituida por un conjunto de reinos y repúblicas de difícil definición y coexistencia, en ausencia de fronteras naturales, y con un nivel de desarrollo económico y social más atrasado que en la Europa Central u Occidental.

El nacionalismo exacerbado, el militarismo, los liderazgos carismáticos, la agresividad expansiva o defensiva y las salidas políticas autoritarias o totalitarias, todas ellas características o componentes de lo que se suele definir como fascismo, fueron muy frecuentes en esta zona de Europa antes de la Segunda Guerra Mundial. Un factor añadido fue la vecindad de la Unión Soviética, que se veía como uno de los dos enemigos principales (el otro era la propia Alemania) entre los que la región estaba «emparedada». La democracia como régimen político era de implantación reciente, y las sucesivas crisis económicas (la posterior a la guerra y la de 1929) la sometieron a fuertes tensiones, que hizo que en muchos países se optara por salidas autoritarias. Donde se mantuvo, las fuerzas políticas y sociales se polarizaron entre las alternativas extremas: fascismo y comunismo.

El pacto nazi-soviético de 1939 (contradictorio en términos ideológicos, pero pragmática y estratégicamente un éxito temporal para ambos) llevó al reparto de buena parte del territorio (Polonia, las repúblicas bálticas y Besarabia). Una vez estallada la guerra, la ocupación en unos casos, o en otros la alianza con las potencias del Eje determinó una mayor proximidad con las políticas nazis o fascistas.

Corneliu Zelea Codreanu fundó el 24 de julio de 1927 la Legión del Arcángel Miguel, una organización fuertemente antisemita y nacionalista, cuyos legionarios vestían camisas verdes. Los adeptos y miembros del movimiento eran llamados "legionarios". En marzo de 1930 Codreanu formó la "Guardia de Hierro", una rama paramilitar y política de la Legión; éste nombre llegó a aplicarse para la Legión entera. Sus miembros llevaban uniformes verdes (considerados símbolo de rejuvenecimiento, por sus uniformes ganaron el apodo "Las camisas verdes") y se saludaron entre ellos como los romanos. El símbolo principal utilizado por la Guardia de Hierro fue una cruz triple, representando barras de prisión (como escudo del martirio), a veces llamada "La Cruz del Arcángel Miguel". El movimiento atrajo a destacados miembros de la intelectualidad rumana, como Mircea Eliade. No fue el único grupo de las mismas características: durante los años treinta rivalizó violentamente por la primacía en la lucha callejera con el movimiento de los Lăncieri (lanceros), de camisas azules, con los que frecuentemente chocaba. Tras el asesinato de Codreanu el líder de la Guardia de Hierro pasó a ser Horia Sima. Llegó al poder en 1940, fundando el Estado Nacional Legionario aliado al general Ion Antonescu, aproximándose cada vez más a la Alemania de Hitler, de la que Rumania fue aliada durante la Segunda Guerra Mundial. Tras la derrota de las potencias del Eje, Rumania pasó a ser una república popular, comunista.

La personalidad más cercana al fascismo de los políticos de la derecha búlgara fue Alejandro Tsankov, que controló un régimen autoritario de gran violencia represora desde el golpe de estado de 1923 hasta 1934, en que fue desplazado del poder por el Zveno (Звено, un movimiento también ultraconservador, con presencia en el ejército y partidario del corporativismo), a su vez derrocado en 1935 por el propio rey Boris III, que inició un gobierno personal autocrático asistido por el primer ministro Georgi Kyoseivanov, que asoció a Bulgaria a las potencias del Eje, logrando algunas reivindicaciones territoriales irredentistas, aunque evitó declarar la guerra a la Unión Soviética. Murió en 1943 en circunstancias poco claras, ocupando la regencia Kyril de Bulgaria, que fue depuesto en 1944 por una coalición de partidos dominada por los comunistas, pero que incluía al propio Zveno. Entre tanto Tsankov había acentuado su identificación con el nazismo alemán, que mimetizó a través de un pequeño partido denominado Movimiento Social Nacional (1932), asociado con otros como la Unión Nacional de Legiones Búlgaras (Съюз на Българските Национални Легиони, 1933) de Hristo Nikolov. En los últimos años de la guerra (1944) llegó a presidir un gobierno búlgaro en el exilio en Alemania.

En Grecia, el General Ioannis Metaxas estableció un régimen de carácter fascista el 4 de agosto de 1936. El régimen del 4 de agosto o Tercera Civilización Helénica (paráfrasis del III Reich) se designa habitualmente como el Fascismo Griego. Tenía muchos paralelismos con el fascismo alemán e italiano: militarismo, saludo romano, intervencionismo, doctrina racista y nostalgia por las glorias pasadas del país, símbolo clásico (se eligió el labrys o doble hacha), organización juvenil (Ethniki Organosi Neolaias —Organización Nacional de Juventudes, EON—); aunque algunas características propias lo distancian. La posición internacional de Grecia, aliada a Inglaterra y opuesta al expansionismo italiano en los Balcanes, provocaron la Guerra Greco-Italiana de 1941 en que los griegos resistieron inicialmente con éxito: un caso peculiar de enfrentamiento de dos fascismos.

La muerte de Metaxas y la victoria alemana tras las duras batallas de la Operación Marita inició un periodo de ocupación. Se crearon organizaciones de corte nazi y antisemita, como el EEE (Ethniki Enosis Ellas), el EKK (Ethnikon Kyriarchon Kratos), el Partido Nacional Socialista Griego (Elliniko Ethnikososialistiko Komma, EEK) liderado por George S. Mercouris, la ESPO (Organización Patriótica Helénica Socialista) y la Sidira Eirini (Paz de Hierro). Los alemanes confiaron la administración a gobiernos colaboracionistas locales, presididos por Georgios Tsolakoglou, Konstantinos Logothetopoulos y Ioannis Rallis, que llegó a crear los Tágmata Asfalías (Batallones de Seguridad) para oponerse a la guerrilla comunista del Ellinikos Laïkos Apeleftherotikos Stratos (ELAS), que se estaba haciendo muy activa, con lo que el final de la guerra mundial se convirtió para Grecia en una Guerra Civil griega.

Tras los violentos años posteriores a la Primera Guerra Mundial que disolvió el Imperio Austro-Húngaro, que incluyeron una efímera revolución comunista (República Soviética Húngara de Béla Kun) en medio de una guerra civil y una intervención militar rumana, el Reino de Hungría (1920 - 1945) estuvo bajo la regencia de Miklós Horthy. Se instauró un régimen autoritario y con marcado carácter nacionalista, anticomunista y antisemita, que se alió a las potencias del Eje al comenzar la Segunda Guerra Mundial.

Con un carácter más inequívocamente fascista, Ferenc Szálasi fundó en 1935 un Partido de la Voluntad Nacional, pero fue ilegalizado dos años más tarde por su radicalismo violento. Tuvo sus orígenes en la filosofía política de los extremistas pro-alemanes como Gyula Gombos, que acuñó el término nacional socialismo en los años veinte, y que había llegado a ser primer ministro con Horthy. Unificado con otros partidos similares, como el Partido Nacional Socialista de Obreros y Campesinos Húngaros (fundado en 1933 y que se conocía como camisas verdes), el partido fue reconstituido en 1939 con el nombre de Partido de la Cruz Flechada o Movimiento Hungarista (Nyilaskeresztes Párt – Hungarista Mozgalom) bajo el modelo explícito del partido nazi alemán. Su iconografía estaba claramente inspirada en la de los nazis: el emblema de la Cruz flechada era un antiguo símbolo tribal magiar que representaba la pureza racial de los húngaros de modo similar a como la svastica hacía lo propio para la raza aria. Gobernó Hungría desde el 15 de octubre de 1944 hasta enero de 1945, destacando por su actividad antisemita en los últimos momentos de la llamada solución final. Tras la guerra, Szálasi y otros líderes del partido fueron juzgados como criminales de guerra por los tribunales húngaros, condenados a muerte y ejecutados.

La descomposición del Imperio Austro-húngaro y la necesidad de reconocimiento a Serbia, llevó a los vencedores de la Primera Guerra mundial a la creación en 1918 de un Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, llamado Reino de Yugoslavia (Eslavia del Sur) desde 1929. Los recelos de los croatas ante los serbios, encontraron un altavoz en el periódico Hrvatski Domobran (Ejército Croata) del Movimiento Juvenil Croata, de Branimir Jelić y Ante Pavelić. El cierre del periódico y la prohibición de todos los partidos nacionalistas en 1929 radicalizaron al grupo, que se exilió en Bulgaria y exigió la independencia en una declaración conjunta con nacionalistas macedonios. Desde 1932 iniciaron acciones terroristas, con la denominación Ustachá (insurgente, rebelde, que se aplicaba a la Rebelión Herzegovina de 1875).

La ocupación del Eje en 1941 (Alemania el Norte e Italia el Sur) permitió la proclamación de la independencia del Estado Independiente de Croacia, bajo la dirección totalitaria del poglavnik (caudillo, duce o führer) Pavelić, con el Ustachá como partido único, e incluso un rey nominal perteneciente a una rama lateral de la casa de Saboya (Roberto, rebautizado con el épico nombre de Tomislav II de Croacia, por el primer rey croata, del siglo X), que no llegó a pisar su territorio. El Ustachá se destacó por la intensidad del colaboracionismo y la emulación en las más dura represión, incluyendo el exterminio de judíos, gitanos, y serbios; e incluso de los propios croatas cuando se identificaban como comunistas o cristianos ortodoxos (la confesión mayoritaria, considerada nacional, era la católica). Se formó la Hrvatska Legija (Legión Croata) que combatió junto a los alemanes en el frente ruso, aunque los principales enemigos militares del estado croata fueron los partisanos serbios controlados por los comunistas. Su relación con los Chetniks (guerrilla monárquica, anticomunista y ultranacionalista serbia) fue más ambigua. Los Ustachá se dispersaron al final de la guerra, que trajo la formación de la Yugoslavia de Tito. Miles de ellos se refugiaron en Argentina, como el propio Pavelić, que se hizo consejero de seguridad de Juan Domingo Perón.

El liderazgo de Ahmet Zogu (que acabó reinando como Zog I), heredero de una dinastía regional de gobernadores hereditarios de Mati y líder de un Partido Reformista Popular de imprecisa ideología, ha de entenderse en función de la estructura social y económica preindustrial de Albania. Sólo puede considerarse próximo al fascismo por su dependencia colonial con la Italia de Mussolini, a la que se aproxima desde 1925. Se exilió en Londres ante la invasión italiana de 1939.

La incorporación de los Sudetes a Alemania y la posterior partición de Checoslovaquia hizo que fuera muy distinta la presencia política de fascistas o nazis locales en el protectorado de Bohemia y Moravia (que mantuvo un gobierno local considerado poco fiable por los nazis, y se administraba en la práctica con un gobierno militar alemán) y en la República Eslovaca (1939-1945), más afin a la ideología del III Reich, en la que los simpatizantes nazis locales gobernaban dirigidos por el sacerdote católico Jozef Tiso y el Hlinka (Unidad Nacional) o Partido del Pueblo Eslovaco, que desde 1939 era el único legal, junto con el Deutsche Partei (Partido Alemán, para los alemanes radicados en Eslovaquia) y el Partido Húngaro Unificado (para los húngaros). Dentro del partido, el Presidente Tiso representaba la tendencia más moderada, de marcado conservadurismo clerical católico, mientras que el Primer Ministro Vojtech Tuka y el Ministro del Interior Alexander Mach representaban la tendencia más similar al fascismo o al nazismo.

El Lapuan liike (Movimiento Lapua) fundado en 1929, fue un partido político de marcado nacionalismo y anticomunismo, heredero de los Guardias Blancos de la guerra civil finlandesa de 1918 y que fue radicalizándose hasta adquirir un claro carácter fascista. Sus líderes provenían de la ciudad de Lapua (Vihtori Kosola y el general Kurt Martti Wallenius). Intentó un golpe de estado en 1932 (la rebelión Mäntsälä), tras el que fue prohibido. Se reorganizó un nuevo partido denominado Isänmaallinen kansanliike (Movimiento Patriótico del Pueblo, IKL), que añadía el carácter integrista religioso del movimiento Herännäisyys de la región de Ostrobotnia. Incorporó la parafernalia fascista de camisas negras y organizó un movimiento juvenil (Sinimustat, liderado por Elias Simojoki, un sacerdote fanático de fuerte carisma). Se presentó a las elecciones de 1933 en alianza con el partido conservador, y en solitario en 1936 y 1939, sin alcanzar el poder. En 1938 se inició un procedimiento para su ilegalización, no concedida por los tribunales.

Tras las coyunturas críticas posteriores al pacto nazi-soviético (la Guerra de Invierno y la Paz de Moscú, 1939–1940), Finlandia se había visto obligada a apoyarse en Alemania para garantizar su independencia contra la Unión Soviética (Guerra de Continuación), de modo que se vio conveniente incluir al ILK en el gobierno de concentración nacional de 1941. Por el contrario, ya no se hizo lo mismo en el de 1943 (las circunstancias bélicas habían cambiado). A petición de la Unión Soviética, el ILK fue prohibido cuatro días antes del armisticio que puso fin a la guerra (19 de septiembre de 1944).

La Eesti Vabadussõjalaste Keskliit (Unión de participantes en la guerra de independencia de Estonia, abreviadamente Vapsid y sus miembros vaps), dirigida por Andres Larka y Artur Sirk, nació en 1929 como una asociación de excombatientes y se fue convirtiendo en un movimiento político nacionalista y antiparlamentario que utilizaba un encuadramiento paramilitar y uniforme con boina negra. Más allá de eso, no presentaba otras similitudes con el fascismo, pues rechazaba el racismo y no tuvo contactos internacionales. Tras algunas intervenciones políticas, en el referéndum de 1933, fue prohibida como consecuencia de la declaración de un estado de emergencia. Se reconstituyó, acentuando sus características radicales y alejando a sus miembros más moderados, y fue definitivamente disuelta en 1935.

Existieron algunos movimientos nacionalistas violentos en Letonia en los años 1930, caracterizados por el antesemitismo, el anticomunismo y, como rasgo especial, el antigermanismo, por el deseo de una pureza étnica letona. La Ugunskrusts (Cruz de Fuego, 1932), de Gustavs Celmins, fue enseguida ilegalizada, pero reapareció como la Pērkonkrusts (Cruz de Trueno). Su símbolo era equivalente a la svastica y sus miembros llevaban un uniforme paramilitar de camisa gris y boina negra. Fueron nuevamente disueltos y su líder encarcelado tras el establecimiento de un régimen autoritario por el presidente Karlis Ulmanis. Más tarde, durante la ocupación alemana, Celmins y algunos miembros de la Cruz de trueno colaboraron con los nazis (el denominado Comando Arajs, de Viktor Arajs, que incendió una sinagoga en Riga y asesinó a miles de judíos y comunistas), mientras que otros se opusieron, incluso participando en la resistencia. Desaparecido el movimiento bajo la Unión Soviética, a la caída de ésta (1990) reapareció con un programa de Letonia para los letones más radical que el del gobierno independentista, y un intento de volar el monumento a los soviéticos liberadores de Riga. La mayor parte de sus dirigentes fueron detenidos y condenados a penas menores.

El movimiento fascista lituano, denominado Geležinis Vilkas (Lobo de Hierro), se formó en 1927 y fue liderado por Augustinas Voldemaras. Disponía de una sección violenta (Tautininkai), que se empleaba contra sus enemigos políticos. Fue prohibido en 1930 y en 1934 intentó un golpe de estado contra el presidente Antanas Smetona, de tendencia autoritaria y anteriormente presidente honorario de ese mismo movimiento. En 1938 Voldemaras se exilió. Durante la ocupación alemana en la Segunda Guerra Mundial, muchos de sus dirigentes colaboraron con los ocupantes, aunque un movimiento nacionalista, anticomunista y antisemita de imprecisa ideología denominado Lietuvos Aktyvistų Frontas (Frente Activista Lituano, LAF), que llegó a formar un gobierno provisional en 1941, no obtuvo el reconocimiento alemán para funcionar como gobierno títere y se autodisolvió.

El régimen de gobierno de Józef Piłsudski a través del Partido Socialista de Polonia durante la Segunda República Polaca fue en realidad una dictadura autoritaria bajo una fachada constitucional y democrática valiéndose de presidencias títeres como la de Stanisław Wojciechowski o Ignacy Mościcki. Sin embargo, su énfasis centralizador para mantener la independencia y unidad de Polonia, que logró en 1918 tras ciento veintitrés años de particiones, provocó que su relación con el nazismo fue más bien hostil, y que un movimiento de características similares al fascismo, Endecja (acrónimo de Narodowa Demokracja o Democracia Nacional), dirigido por Roman Dmowski, fuera decididamente reprimido. La ocupación alemana instauró un Gobierno General sin ninguna clase de gobierno títere con colaboracionistas locales: se pretendía teóricamente la futura germanización del territorio por colonos alemanes, una vez despejado de lo que se describía como razas inferiores (eslavos y judíos).

La zona más desarrollada económica y socialmente, también disponía de los regímenes democráticos más estables y arraigados. También es importante considerar que, o bien estaban entre los vencedores de la Primera Guerra Mundial, o bien habían sido países neutrales y pretendían seguir siéndolo. La aparición de movimientos fascistas o nazis pudo tener un desarrollo endógeno, pero su llegada al poder fue estrictamente dependiente de su ocupación o no por Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, e incluso en ese caso, nunca ejerció un poder real sino estrictamente tutelado por ésta, cuando no se redujo a ser un simple enmascaramiento de la ocupación.

El Nationalsocialistiska Arbetarpartiet (Partido Nacional Socialista de los Trabajadores de Suecia) se formó en 1933 por Sven Olof Lindholm como escisión de un anterior Partido Nacional Socialista. Su sección juvenil se llamaba Nordisk Ungdom (Juventud Nórdica) Inicialmente funcionó como una total imitación del partido nazi alemán, identificándose en principio más bien con las ideas de Otto Strasser (más izquierdista que Hitler). Se fue distanciando paulatinamente de sus conexiones alemanas, adoptando desde 1938 un emblema diferente (el Vasakärven o haz de trigo emblema de los Vasa) y cambió su nombre a Svensk Socialistisk Samling (Unidad Socialista Sueca). Durante la Segunda Guerra Mundial, en que Suecia fue neutral, decayó su actividad, hasta su disolución en 1945.

El Danmarks Nationalsocialistiske Arbejderparti (Partido Nacional Socialista de Dinamarca, DNSA), fundado el 16 de noviembre de 1930, mimetizó actitudes e ideología del partido nazi alemán. Fue liderado inicialmente por Cay Lembcke, y no pasó de tener unos cientos de seguidores, y unos resultados incluso menores en las elecciones de 1932. A partir de 1933 fue reemplazado por Frits Clausen, que concentró la actividad del partido en su región (Schleswig Norte).

Como la ocupación alemana de Dinamarca durante la Segunda Guerra Mundial no alteró el sistema político local, ni siquiera llegó entonces a formar parte del gobierno de concentración, con presencia de todos los partidos excepto el comunista y el nazi. En marzo de 1943 hubo incluso unas elecciones en que los partidos partidarios de la ocupación fueron derrotados, y el 29 de agosto se disolvió el gobierno, declarando la ley marcial. El DNSA se disolvió en mayo de 1945, al terminar la guerra.

Léon Degrelle, impresionado por el grito de los contrarrevolucionarios mexicanos en la guerra cristera (Viva Cristo Rey y la Virgen de Guadalupe), fundó a su vuelta a Bélgica, en 1930, el movimiento Cristus rex o rexismo, que se extendió sobre todo en ambientes ultraconservadores católicos de la zona francófona (Valonia). Entre sus líderes estaban José Streel, Louis Collard y Victor Mathys.

En la zona neerlandófona (Flandes) se creó simultáneamente la Vlaamsch Nationaal Verbond (Unión Nacional Flamenca, VNV), fundada por Staf de Clerq en 1933. Su lema era Autoridad, disciplina y «Dietsland», siendo éste el nombre que proponían dar al estado pan-neerlandés a crear, excluyendo la zona de Valonia.

El rexismo se presentó a las elecciones a partir de 1936, obteniendo modestos resultados. Tanto él como el VNV fueron acentuando sus tendencias filonazis (totalitarismo, antisemitismo, admiración por Hitler), y recibieron apoyo financiero de Alemania. Con la ocupación, se convirtieron en la articulación del colaboracionismo, formando incluso dos unidades militares que actuaron en la guerra: la División SS Valonia y la Legión Flandes.

Se especula con la posibilidad de que ciertas características de los primeros libros de la serie de cómics Las aventuras de Tintín puedan ser calificadas de anticomunismo o racismo y sean debidas a la proximidad al rexismo de su autor (Hergé).

El Nationaal-Socialistische Beweging in Nederland (Movimiento Nacional Socialista en los Países Bajos, NSB) fue un partido político fascista, que se fue desarrollando durante los años 1930 y se convirtió en el único partido legal durante la ocupación alemana en la Segunda Guerra Mundial, periodo en el que funcionó como una verdadera sucursal del partido nazi. Sus fundadores fueron Anton Mussert, que llegó a ser el líder, y Cornelis van Geelkerken. Basaba su programa en el fascismo italiano y el nazismo alemán, aunque hasta 1936 no se había declarado antisemita, e incluso tenía judíos entre sus miembros.

Vidkun Quisling, líder del Nasjonal Samling (Unión Nacional, fundado en 1933), inicialmente de tendencia conservadora y religiosa y que había sido anteriormente ministro con el partido agrario, se presentó a las elecciones con muy escasos resultados. Evolucionó hacia posiciones miméticas con el nazismo a partir de 1935, aunque no pasó a ser un partido muy minoritario. Aprovechó la invasión alemana para dar un golpe de estado (9 de abril de 1940), pero los ocupantes prefirieron instaurar una gobernación militar que trataba a sus aliados locales con bastante recelo, mientras que la familia real se refugiaba en Inglaterra, donde se constituyó un gobierno en el exilio. Desde 1942 Quisling se incorporó al gobierno de la Noruega ocupada como ministro, y en 1943 alcanzó el rango de máximo dirigente. El nombre de Quisling pasó a ser sinónimo de colaboracionista y se usaba como epíteto despectivo, sobre todo en la propaganda de los aliados y en la literatura posterior.

La extrema derecha en Francia tenía una prolongada tradición, que se remonta a la restauración monárquica de 1814, y se había visto alimentada desde 1871 con el miedo a la revolución proletaria (experiencia de la Comuna de París) y el revanchismo por la derrota en la Guerra Franco-prusiana (que incluía el irredentismo por la pérdida de Alsacia y Lorena). El añadido del antisemitismo a partir del Caso Dreyfus, terminó de constituir en determinados círculos sociales, políticos e intelectuales, una amalgama ideológica que puede considerarse como un claro precedente del fascismo. Este ambiente encontró su expresión en grupos como la Action Française, creada en 1898 por Maurice Pujo y Henri Vaugeois, y que se mantuvo como referente de la extrema derecha francesa bajo el liderazgo de Charles Maurras. Su fuerte personalidad fue determinante para centrar los elementos de la reivindicación de la personalidad tradicional francesa en la monarquía y el catolicismo (en ambos casos con un criterio totalmente utilitario: él mismo era agnóstico), y empujar al activismo callejero a la sección juvenil denominada Camelots du roi.

Ese grupo fue el principal, pero no el único: Croix-de-feu (Cruz de fuego) de François De La Rocque, Jeunesses Patriotes (Jóvenes Patriotas) de Pierre Taittinger, Le Faisceau (el Fascio) de Georges Valois —de explícita inspiración—, el Parti franciste (Partido o Movimiento francista) de Marcel Bucard, conocido por Chemises bleues (camisas azules) financiado por el fascismo italiano, y la Solidarité Française (Solidadridad Francesa) de François Coty, más próxima al nazismo alemán, que también usaba camisas azules y se distinguía por sus boinas negras. El más radical y violento fue La Cagoule o Comité secret d'action révolutionnaire (Comité secreto de acción revolucionaria) de Eugène Deloncle, fundado en 1935 con financiación y apoyo del empresario Eugène Schueller (dueño de L'Oréal). Infiltrado por la policía, muchos miembros fueron detenidos en 1937. Muchos de los otros movimientos fueron disueltos por una ley adoptada durante el gobierno del izquierdista Léon Blum (Frente Popular) en junio de 1936.

Durante el periodo de entreguerras, en el que la vida política de Francia se vio sometida a alternancias políticas pendulares entre el Bloque Nacional y el Cartel de las Izquierdas, en algún momento se temió que la radicalización de las posturas condujera a una salida autoritaria similar al fascismo, sobre todo desde la émeute sanglante (una manifestación de excombatientes que degeneró en violencia el 6 de febrero de 1934). No obstante, la mayoría social de Francia optó por salidas posibilistas que incluían el pacto social (acuerdos Matignon de 7 de junio de 1936, con el gobierno del Frente Popular). La comparación con la tragedia española que comenzó sólo un mes después (18 de julio de 1936) visibiliza el distinto grado de cohesión social en una y otra nación, que explica en buena parte que el fascismo no triunfara endógenamente en Francia. No obstante, muchos franceses tomaron partido apasionadamente por un bando u otro de la Guerra Civil Española.

Tuvo que ser la humillante derrota frente a Alemania (Batalla de Francia) la que hiciera llegar al poder a las fuerzas políticas más cercanas al fascismo. El territorio fue dividido en dos zonas: la primera directamente ocupada por el ejército alemán, el norte y el oeste, donde se organizó alguna organización para encuadrar a los franceses más afines ideológicamente (Mouvement social révolutionnaire —Movimiento social revolucionario— fundado en París en 1940 por Eugène Deloncle); y la segunda, el centro y sur, que se confió al mariscal Pétain; mientras que las colonias se decidían por el control alemán o por sumarse a la Francia Libre organizada en Londres por De Gaulle. Pétain en su zona, llamada Francia de Vichy organizó un État Français bajo el lema de Travail, famille, patrie (Estado Francés y Trabajo, Familia, Patria; en clara referencia contraria a la denominación République Française —'República Francesa'— y al lema revolucionario Liberté, Égalité, Fraternité —'Libertad, Igualdad, Fraternidad'—). Es discutible su clasificación como régimen puramente totalitario, dada la presencia en esta autodenominada Révolution Nationale de elementos muy diversos, que bajo de los planteamientos retóricos comunes, no ocultaban su personalidad diferenciada: desde los claramente fascistas (el Parti Populaire Français -Partido Popular Francés, PPF-de Jacques Doriot y el Rassemblement national populaire —Unión nacional popular— de Marcel Déat), pasando por los reaccionarios clásicos (Action Française, el clero conservador), hasta los reformadores posibilistas (tecnócratas, planistas —partidarios de la planificación económica—, personalistas demócrata-cristianos, los denominados no-conformistas de los años 30, la École des cadres d'Uriage, René Belin —el redactor de la Charte du Travail—), como ocurría simultáneamente en España con las llamadas familias del franquismo. Hubo incluso una unidad militar francesa que se envió al frente ruso, a semejanza de la División Azul española (la Légion des volontaires français contre le bolchévisme —Legión de los voluntarios franceses contra el bolchevismo—).

España y Portugal se caracterizaban por un evidente atraso económico y social, y un cierto aislamiento. En los años 1920 se instauraron regímenes autoritarios (António de Oliveira Salazar y el general Miguel Primo de Rivera) que no ocultaban los paralelismos con el fascismo italiano. El caso español presentó violentos movimientos pendulares, con la Segunda República Española y la Guerra Civil Española, en que la intervención alemana e italiana en apoyo del bando sublevado fue decisiva en momentos clave, a pesar de la política de no intervención que intentaron mantener Francia e Inglaterra.

La pervivencia de los dos régimenes fascistas ibéricos se puede explicar también en parte por su aislamiento relativo de la escena europea y su oportunismo y capacidad de transformación. Fue decisiva su neutralidad durante la Segunda Guerra Mundial y la posterior alineación con los Estados Unidos, que permitió el mantenimiento de ambos hasta mediados de los años setenta.

El denominado desastre de 1898 significó para España una frustración nacional equivalente a la guerra franco-prusiana para Francia o la Primera Guerra Mundial para Alemania e Italia. Se produjo una introspección negativa que se plasmó en un interminable debate intelectual sobre el Ser de España, mientras se ahondaban las fracturas internas (social, territorial y religiosa, lo que se ha venido en denominar las dos Españas) que llevaron a la Guerra Civil Española de 1936. La crisis del sistema político de la Restauración, un liberalismo controlado por la oligarquía y el caciquismo, se prolongó en medio de crisis periódicas (Semana Trágica de 1909, Crisis de 1917, Desastre de Annual de 1921) hasta que el ejército, con una trayectoria secular de intervención en la vida política, impuso al cirujano de hierro demandado por los regeneracionistas con la Dictadura de Miguel Primo de Rivera (1923-1930). Las soluciones económicas autárquicas y corporativistas, y el desprecio de las instituciones parlamentarias le asemejan al contemporáneo fascismo italiano, pero no se pretendió crear un estado totalitario y la decisión de instaurar algo semejante a un partido único (la Unión Patriótica, 1925) no llegó a pasar de un tímido intento. No se produjo una gran intensificación de la represión política ni social: la Organización Corporativa Nacional contó incluso con la colaboración del sindicato socialista UGT. Ante la pasividad de la mayor parte de la sociedad civil, la oposición estuvo organizada por grupos de intelectuales y los partidos republicanos. A la caída del dictador, el gobierno de transición que le siguió recibió el cómico nombre de dictablanda.

Durante la dictadura de Primo de Rivera Ernesto Giménez Caballero comenzó a difundir la ideología fascista. Admirador de Mussolini, había visitado Italia en 1928. A su vuelta propagó lo que él llamó la "latinidad" militante. Admiraba Roma como la capital de la religión y del fascismo. Pero fue Ramiro Ledesma, que trabajó en la Gaceta literaria que editaba Giménez Caballero, quien un mes antes de proclamarse la Segunda República Española fundara la revista La conquista del Estado inspirada en su homónima italiana La conquista dello Stato, como él mismo dice, germen del fascismo español.

En su tercer número reivindicaba "imponer violentamente su política". El siguiente número, que salía el 4 de abril, fue retirado por la policía.

La Segunda República Española (1931) llegó en medio de una fiesta popular que rápidamente derivó en una intensificación de la lucha de clases y del resto de las contradicciones acumuladas. El 4 de junio La conquista de Ramiro Ledesma salía a la calle con la proclama: "¡Viva la Italia fascista! ¡Viva la Rusia soviética! ¡Viva la Alemania de Hitler! ¡Viva la España que haremos! ¡Abajo las democracias burguesas y parlamentarias!".

Ramiro Ledesma, fundó en 1931 las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista junto a Onésimo Redondo, primera organización política española de categórico cuño fascista. Las JONS aspiraban a derarrollar un nacionalismo revolucionario de tipo fascista que pudiera competir con la izquierda entre las clases bajas. este grupo se caracterizaba por su nacionalismo radical (contra las autonomías regionales), la defensa del catolicismo (para Ledesma y Onésimo Redondo la religión era lo que para el nacismo la sangre aria ) y el anticomunismo (que se expresaba contra el movimiento obrero anarquista y socialista, dado el reducido tamaño del Partido Comunista de España).

Más adelante surgiría la Falange Española fundada por José Antonio Primo de Rivera. José Antonio, se interesaba ya a fondo en algo bastante parecido al fascismo (de cuño italiano) como vehículo capaz de dar forma y contenido ideológico al régimen autoritario nacional proclamado, con tanta inseguridad, como poco éxito por su padre. José Antonio no se mostró al principio opuesto a emplear la etiqueta de "fascista". Según Payne, la Falange no se diferenciaba en ningún aspecto significativo con el partido de Mussolini. LLegando en casos a utilizar su misma retórica. En ese ambiente se mimetizaron y adaptaron los lemas y símbolos fascistas (saludo romano, camisa azul, yugo y flechas, etc.).

En febrero de 1934 La Falange de José antonio se fusionó con las JONS de Onésimo Redondo y Ramiro Ledesma. El entusiasmo de este último por Hitler, su oratoria demagógica y su indudable proclividad a los procedimientos violentos convirtieron a las Juntas de Ofensiva Nacional–Sindicalista por él fundadas en el sector más radical de la Falange.

Algunos otros intentos se quedaron en proyecto, como el Partido Laborista de Eduardo Aunós. Otros partidos de posturas extremas tuvieron componentes más tradicionales (conservadurismo, clericalismo, monarquismo o tradicionalismo): el Partido Nacionalista Español de José María Albiñana, Tradición y Renovación Española y el Bloque Nacional de José Calvo Sotelo. Aunque la mayor parte de la derecha tuvo una posición más posibilista, representada por la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA) de José María Gil-Robles, sus juventudes actuaban como un grupo de disciplina casi paramilitar (Juventudes de Acción Popular, JAP, de Ramón Ruiz Alonso).

La Guerra Civil supuso para el bando sublevado la unificación de todos los partidos políticos en un único Movimiento Nacional (Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista), que pretendía convertirse en el único cauce de participación en la vida pública y encuadrar todos los aspectos de la sociedad (Frente de Juventudes, Sección Femenina, Educación y Descanso) y de la economía, en un sistema corporativo (sindicato vertical). En lo político, la caracterización del modelo de gobierno de la dictadura del general Francisco Franco se ha hecho como fascismo (a secas o con distintos adjetivos: fascismo rural, fascismo clerical, ) o como un régimen autoritario. Para otros no es un fascismo puro, sino un régimen típicamente reaccionario, que adoptó oportunistamente en sus inicios una fachada hitleriana-mussoliana y que pretendía la reproducción feudal.

Posiblemente la razón principal de su prolongada existencia en el tiempo fue la visión pragmática de Franco tanto hacia el exterior como en el interior. Sus relaciones internacionales pasaron de la alianza con el Eje durante la guerra civil a la neutralidad en la primera fase de la Segunda Guerra Mundial (benévola hacia el Eje pero manteniendo garantías hacia a los aliados). La invasión de Rusia provocó el reclutamiento de una División Azul que se reunió en el frente ruso con otras similares de los países satélites del nazismo. La derrota de Alemania condujo al aislamiento internacional, mientras se acogían en España a muchos de los líderes fascistas que huían de sus países (Degrelle, Pavelic, Otto Scorzeny, Hauke Pattist ). Tras una durísima posguerra de autarquía y nacionalcatolicismo, el franquismo supo aprovechar la oportunidad que le ofrecía la Guerra Fría para superar su aislamiento mediante la alianza con los Estados Unidos desde 1953.

No se admitía oposición interna, pero se administraban salomónicamente cuotas de poder entre las distintas familias del franquismo (azules o falangistas, militares, carlistas, católicos, tecnócratas). En los textos legales y las proclamas políticas, la autodefinición de su régimen evolucionó de ser un Estado totalitario en los años treinta (Fuero del Trabajo de 1938, de clara inspiración fascista italiana) a un impreciso Reino en los años cuarenta (Ley de Sucesión a la Jefatura del Estado de 1947) y una Democracia Orgánica en los sesenta (Ley Orgánica del Estado de 1967).

La revolución del 28 de mayo de 1926, ampliamente apoyada por sectores civiles, instauró un régimen autoritario militar, que desde 1932 fue gobernado por António de Oliveira Salazar, un profesor universitario. Al año siguiente se aprobó una Constitución que concentraba el poder en la figura del presidente, manteniendo la ficción de elecciones y bicameralismo. El periodo de cuarenta años posterior recibe el nombre de Estado Novo. La similitud con el fascismo se marcó con mecanismos de encuadramiento social, como la Mocidade Portuguesa (para la juventud), o la Legión Portuguesa (organización paramilitar, que fue la única parte del régimen salazarista que adoptó y defendió abiertamente las intenciones de Hitler para Europa, frente a una postura oficial neutral o favorable a los aliados). También se imitaron mecanismos propios del corporativismo económico y social italiano. Un partido rival, con características similares al fascismo, denominado Movimento Nacional-Sindicalista (MNS) de Francisco Rolão Preto, conocido como Camisas azuis (camisas azules), mantuvo una relación confictiva con Salazar, que acabó disolviéndolo; lo que condujo a una revuelta fácilmente reprimida (10 de septiembre de 1935). Preto (que acusaba a Salazar de instaurar un régimen fascista) se exilió y la mayor parte de los nacional-sindicalistas se integraron en la União Nacional (Unión Nacional), que desde 1934 era el único partido que se presentaba en las elecciones.

El apoyo discreto al bando sublevado en la Guerra Civil Española dio oportunidad a Salazar para el mantenimiento de una alianza estratégica con el gobierno de Franco, que se denominó Pacto Ibérico (1939).

No fueron ocupados durante la guerra. La presencia de movimientos fascistas fue poco importante, a veces puramente testimonial. Su nivel de desarrollo económico y social era posiblemente el más avanzado del mundo. Sus sistemas políticos demostraron una gran estabilidad y capacidad de respuesta a las crisis económicas y sociales. La tendencia a desentenderse de los asuntos europeos de la opinión pública interna en los Estados Unidos (al mismo tiempo muy implicados económicamente en la burbuja financiera de créditos e indemnizaciones entre vencedores y perdedores de la Primera Guerra Mundial), y la insistencia en mantener la política de no intervención y de apaciguamiento por parte de la mayor parte de la clase política británica; determinaron que su capacidad de gestión de la coyuntura internacional fuera muy deficiente, y la respuesta bélica en la primera fase de la guerra muy poco eficaz. No obstante, su capacidad de resistencia y la preservación de su identidad democrática fue finalmente decisiva y exitosa. La alianza coyuntural con la Unión Soviética duró poco más de lo que tardó en terminar la guerra.

La Unión Británica de Fascistas se creó en 1932. Nunca pasó de ser un grupo minoritario, aunque mantuvo actividades violentas contra judíos, sindicalistas y comunistas. Su sección de activistas se conocía como blackshirts (camisas negras) a imitación de los fascistas italianos, y fue prohibida en 1936. El partido entero fue ilegalizado en 1940, y su líder, Oswald Mosley, encarcelado durante todo el periodo de la Segunda Guerra Mundial.

Los Blueshirts (camisas azules) del Army Comrades Association (ACA), más tarde denominados National Guard (Guardia Nacional (Irlanda)) fueron un movimiento similar al fascismo, compuesto por veteranos del movimiento independentista (Irish Republican Army —IRA—, Ejército Republicano Irlandés) liderados por el general Eoin O'Duffy. Se fundó varios años después de la independencia, en 1932, y mantuvo enfrentamientos con otras organizaciones del movimiento nacionalista irlandés. El predominio ideológico del nacionalismo recientemente triunfante y un catolicismo fuertemente integrista caracterizaron la vida política y social de la Irlanda de entreguerras. Durante la Segunda Guerra Mundial Irlanda se mantuvo neutral.

La New Guard fue una organización paramilitar durante los años 1930s, e intentó derrocar violentamente al primer ministro de Nueva Gales del Sur. Tuvo miembros en distintas partes de Australia, pero sus socios y la base de apoyo predominantes estaban en Nueva Gales del Sur y en su capital, Sydney.

El Parti national social chrétien, Canadian National Socialist Unity Party o Christian National Socialist Party (Partido Nacional Socialista Cristiano), fundado por Adrien Arcand en 1934, tenía una sección violenta, denominada Blueshirts (camisas azules) dedicada a agresiones callejeras a izquierdistas, inmigrantes y miembros de grupos raciales minoritarios. Su programa ultranacionalista era pan-canadiense, de integración de la comunidad francófona y la anglófona. También incorporaban el antisemitismo y la admiración por Hitler y el nazismo. Alcanzaron alguna representación electoral y una militancia de algunos miles de miembros, sobre todo en la zona de Quebec, Alberta y Columbia Británica. Fueron prohibidos en 1940, como otros grupos menores: la Canadian Union of Fascists (Unión Canadiense de Fascistas, vinculados al grupo británico de Mosley) y el Canadian Nationalist Party. Arcand volvió a intentar la unificación de estas corrientes bajo el nombre de National Unity Party (Partido de la Unidad Nacional) en 1949, con poco éxito electoral.

Existieron grupos fascistas durante la década de 1930. Por ejemplo, la Silver Legion (Legión de Plata) de William Dudley Pelley y el German American Bund o German American Federation (Federación Germano-americana) de Fritz Kuhn abiertamente apoyados por la Alemania nazi en esa época, y que funcionó como un lobby o grupo de interés y presión política. Al mismo tiempo, la radio católica acogía al padre Charles Coughlin, que comenzó a mostrar simpatía hacia el nazismo y un fuerte anti-semitismo. El American Nazi Party de George Rockwell fue un pequeño grupo en las décadas siguientes, que apoyaba el movimiento White Power (supremacismo blanco) y se oponía al creciente movimiento por los derechos civiles.

Se ha sugerido la similaridad con el fascismo de otras personas, organizaciones e instituciones: el gobernador y senador Huey Long fue acusado de implantar un régimen de mano dura en el estado de Louisiana. Las simpatías fascistas y el apoyo hacia Alemania e Italia de muchas de las familias más ricas de los Estados Unidos se apuntó en las cartas de William Dodd, embajador en Alemania, así como los pagos a periodistas por parte del magnate de la prensa William Randolph Hearst que propició artículos favorables hacia la Alemania nazi. La preocupación por cuestiones similares se reflejó en una novela semi-satírica: It Can't Happen Here, (No puede ocurrir aquí) de Sinclair Lewis, publicada en 1935.

En 1933, se denunció una conspiración para derrocar al presidente Franklin D. Roosevelt mediante un golpe militar. Esta presunta conspiración, cuya existencia real es difícilmente demostrable, se conoció como el Business Plot (Complot de los Negocios), porque teóricamente involucraba a la élite industrial y financiera, cuyos intereses se suponían amenazados por la política del New Deal. Se desveló ante la opinión pública cuando el general de los marines retirado Smedley Butler testificó ante el Comité McCormack-Dickstein del Congreso que había sido tanteado por un grupo de altos intereses económicos, liderado por los imperios industriales DuPont y J. P. Morgan, para orquestar un golpe fascista contra Roosevelt.

Desde puntos de vista opuestos (tanto conservadores como izquierdistas), se ha propuesto que el mismo Roosevelt tomó prestadas ideas del fascismo europeo de los años 30, aunque tal cosa difícilmente puede determinar que se le califique a él o a su política de fascista. Es habitual comparar la cartelización de la industria italiana realizada por Mussolini y la que realizó Roosevelt en la industria estadounidense mediante la National Recovery Act. Los gobiernos fascistas solían adoptar políticas económicas favorables a los grandes negocios, buscando proteger y consolidar grandes empresas nacionales, favoreciendo a los principales empresarios con monopolios y oligopolios, en lo que se ha venido a denominar corporativismo. Alguna de las críticas a Roosevelt le acusan de haber emprendido políticas similares en la esperanza de que el esfuerzo combinado de la gran empresa sería capaz de sacar al país de la Gran Depresión (véase New Deal y corporativismo).

Con anterioridad a la Revolución de 1917 funcionó un grupo denominado Centenas Negras, que podría considerarse como un precedente del fascismo. Después, los partidarios del régimen zarista u opuestos a los bolcheviques y apoyados por las potencias vencedoras de la Primera Guerra Mundial formaron el Movimiento Blanco, que llegó a controlar amplias zonas durante un corto periodo de tiempo en la Guerra Civil Rusa (1918-1922). Su programa ideológico, que se definía sobre todo por los círculos de emigrados rusos (muy activos en París y Londres), se basaba en el conservadurismo (en defensa económica de los intereses de terratenientes y burguesía; y religiosa de la Iglesia Ortodoxa Rusa -políticamente no había una definición tan clara, entre la autocracia zarista y la democracia representativa más al gusto de los aliados, pero siempre opuesta a los soviets-), el anticomunismo y el antisemitismo. El nacionalismo también era un rasgo muy evidente, sobre todo contra el internacionalismo proletario, y por razones obvias, se prefería nombrar a sus adversarios por el nombre de Komintern. No obstante, la rusificación de la Unión Soviética a partir de la época de Stalin, que utilizó extensamente los instrumentos movilizadores del nacionalismo y el antisemitismo, así como el culto a la personalidad, compitió con eficacia en esos campos (por ejemplo, al denominar la Segunda Guerra Mundial como Gran Guerra Patria).

Con efecto más militar que ideológico, durante la guerra existió un Movimiento de Liberación Ruso (Русское Освободительное Движение) e incluso un Ejército de Liberación Nacional Ruso del que fue parte fundamental fue la Brigada Kaminsky que combatió bajo las órdenes alemanas y llegó a gobernar la República Lokot o Autonomía Lokot (Локотскoe Самоуправление) en los óblast de Kursk y Oryol, dirigida primero por Konstantin Voskoboinik y tras su muerte por Bronislav Kaminski. En Serbia tuvo actividad un Cuerpo de Guardia Ruso en Serbia (Русский Охранный Корпус, Русский Корпус в Сербии, Russisches Schutzkorps Serbien).

En el periodo posterior al derrumbe de la Unión Soviética, en la Federación Rusa han aparecido movimientos y personalidades políticas de extrema derecha, que recuperan el antisemitismo y el nacionalismo exacerbado, como Vladímir Zhirinovsky y otros más minoritarios, incluso de estética neonazi.

La ideología japonesa que suele denominarse nacionalista, expansionista, imperialista o militarista, guarda cierta relación con el fascismo, además del hecho de que Japón formó parte de las potencias del Eje durante la Segunda Guerra Mundial y que la ocupación japonesa de extensos territorios en Asia permite de algún modo la comparación a la de los alemanes e italianos en Europa. Existió en los años 20 y 30 una organización dentro del ejército que pretendía instaurar un gobierno militar totalitario: la Kōdōha (Facción del Camino Imperial), que aunque nunca llegó a formar un partido político, sí intervino en política, e incluso intentó tomar el poder mediante fallidos golpes de estado entre 1934 y 1936. Durante los años de la Segunda Guerra Mundial el peso del ejército incluso aumentó.

Existió un movimiento intelectual ultranacionalista, el Yuzonsha, en el que pueden encontrarse similitudes con los intelectuales fascistas europeos: sus representantes serían Ikki Kita, que evolucionó a un pensamiento cercano al fascismo en Un esbozo de plan para la reorganización de Japón (日本改造法案大綱 Nihon Kaizo Hoan Taiko, 1923) y Shūmei Ōkawa (Japón y el camino japonés, Nihon oybi Nihonjin no michi, 1926), cuyo pensamiento ha sido calificado de panasianismo. Ambos se involucraron en los intentos de golpes de estado, siendo ejecutado Kita y encarcelado unos años Ōkawa, que continuó popularizando la idea del inevitable choque de civilizaciones con Occidente, en que Japón debía asumir el papel de liberador y protector de Asia. Fue procesado como criminal de guerra de clase A por el Tribunal Penal Militar Internacional para el Lejano Oriente.

El Kuomintang desarrolló una sección secreta, que actuó como una policía secreta y fuerza paramilitar, denominada de varias formas, entre ellas como Sociedad de Camisas Azules (藍衣社 en chino). Estuvo bajo la dirección de Chiang Kai-shek y sus miembros provenían inicialmente de la Academia Militar Whampoa. A través de ella se buscaba liderar el partido Kuomintang y la propia República de China con una cierta similitud con el fascismo europeo, que a veces se ha calificado de fascismo confuciano. El principal ideólogo, Liu Jianqun (劉健羣), había sido influido por lecturas sobre el fascismo europeo y escribió un panfleto titulado Algunas Opiniones Sobre la Reforma del KMT, donde, entre otros rasgos propios de los movimientos fascistas, proponía el uso de camisas azules para identificarse. Su influencia se extendió del sistema militar al político, y a la vida social y económica de la China de los años 1930. El auge y caída de la Sociedad de Camisas Azules fue rápido, aunque oscuro. En raras ocasiones se refiere la posibilidad de la continuación de sus actividades tras el establecimiento de la República Popular de China en el continente y la limitación del ejercicio del poder del KMT a Taiwan.

El Partido de las Falanges Libanesas (en árabe حزب الكتائب اللبنانية Hizb al-Katā'ib al-Lubnaniyya), conocido como Kataeb (Falanges) fue fundado en 1936 por Pierre Gemayel, siguiendo los modelos italiano y español, entre los cristianos maronitas del Líbano. La dimensión ideológica del partido siempre fue menos importante que su componente identitario religioso, que aglutina a una comunidad nítidamente definida en la sociedad libanesa, segregada entre cristianos y musulmanes. Su lema es Dios, Patria y Familia. Su ideología es nacionalista, más particularmente fenicista (por la idealización del pasado fenicio), contraria al nacionalismo árabe. La situación de dependencia colonial de Francia llevó a la Falange a luchar junto con los también libaneses musulmanes sunitas. Tras la independencia, desde 1948 se alió con el nuevo estado de Israel para compensar el aumento de población musulmana por la llegada de refugiados palestinos. Tras sufrir varias escisiones sigue existiendo en la actualidad, y la familia Gemayel sigue liderándolo.

En 1938 se fundó dentro de la comunidad de afrikáner sudafricano el Ossewabrandwag (literalmente "Centinela del Vagón de Bueyes", OB), un partido de inspiración nazi, con un grupo paramilitar denominado Stormjaers (Cazadores de tormentas). Durante la Segunda Guerra Mundial, en la que se oponían a ayudar a Inglaterra frente a Alemania, realizaron actos de terrorismo y algunos de sus dirigentes fueron encarcelados, pero el partido nunca llegó a ser prohibido. Tras 1945, varios de sus miembros pasaron a ocupar puestos de responsabilidad en el régimen del apartheid. En particular, John Vorster llegó a ser primer ministro de 1966 a 1978.

La cercanía cultural e idiomática hizo que para algunos grupos intelectuales y políticos desde los años treinta fuera más fácil la identificación con el nombre de la Falange Española que con el del fascismo italiano o el nazismo alemán, y surgieron movimientos con ese nombre en muchos países latinoamericanos, con muy distinta evolución a lo largo del tiempo.

En México, sobre todo a partir de la crisis económica de 1929 que hacía para algunos colectivos menos aceptable lo que percibían como una gran presión migratoria, surgieron numerosos grupos de carácter ultranacionalista y xenófobo o racista (alguno particularmente antisemita, otro antichino), que se conocían como dorados o camisas doradas. Tuvieron una presencia puntual entre algunos colectivos de comerciantes. Se destacaron en enfrentamientos callejeros con sindicatos izquierdistas en 1935.

En Brasil hubo en los años 30 un movimiento similar al fascismo, la Ação Integralista Brasileira (Acción Integralista Brasileña, AIB) de Plínio Salgado, que sacó su nombre de un movimiento antiparlamentario, tradicionalista y monárquico de comienzos de siglo en Portugal, el Integralismo Lusitano. Utilizaba una adaptación de la parafernalia fascista: camisas verdes, el símbolo sigma (Σ) y el saludo romano con el grito Anauê! («¡Eres mi hermano!», en tupí). Su relación con Getúlio Vargas fue conflictiva, incluyendo un intento de golpe de estado en 1938, tras el que se desintegró el movimiento.

Es objeto de controversia la identificación o no con el fascismo de movimientos muy opuestos entre sí: por un lado los que suelen calificarse de populismo (como el peronismo argentino, el APRA de Haya de la Torre en Perú, o el Estado Novo de Getúlio Vargas en Brasil); y por otro las dictaduras militares latinoamericanas que van desde la dictadura de Trujillo en la República Dominicana al Genocidio guatemalteco, pasando por el llamado Proceso de Reorganización Nacional de Argentina, la Dictadura cívico-militar en Uruguay, el Régimen de Pinochet en Chile o el régimen militar de Hugo Banzer en Bolivia. Los regímenes más prolongados en el tiempo fueron el somocismo de Nicaragua (1937–1979) y la dictadura de Stroessner en Paraguay (1954–1989).

El fascismo en sus expresiones más tradicionales resurgió en las décadas de los 80 y 90 del siglo XX bajo los nombres de neofascismo y movimiento neonazi, que en sus formas más marginales reproduce la estética retro y actitudes similares (violencia juvenil callejera). Como movimiento político de presencia institucional, en Italia apareció después de la Segunda Guerra Mundial bajo la forma del partido político Movimento Sociale Italiano (Movimimiento Social Italiano, misinos), que con el tiempo buscaría una presencia más asumible por el régimen político democrático bajo el nombre de Alleanza Nazionale (Alianza Nacional) y se redefinió como postfascista, llegando al gobierno italiano (Giancarlo Fini, bajo la presidencia de Silvio Berlusconi, 1994).

Desde finales del siglo XX han aumentado las posibilidades electorales de los partidos que basan su propuesta política en distintas ofertas de dureza contra la inmigración y mantenimiento de la personalidad nacional. Además de en Italia, en varias democracias europeas la presencia de partidos de extrema derecha, o personalidades con un pasado nazi o fascista han llegado a ocasionar incluso problemas internacionales: fue el caso del escándalo por la llegada de Kurt Waldheim a la presidencia de Austria (1996) o la entrada en el gobierno del mismo país del Freiheitliche Partei Österreichs (Partido Liberal de Austria, FPÖ) de Jörg Haider en 1999. En los Países Bajos ocurrió un caso similar con la Lijst Pim Fortuyn (Lista Pim Fortuyn, LPF) en 2002. En Francia, la inesperada posibilidad de que Jean-Marie Le Pen (Front National, Frente Nacional) pudiera llegar a la presidencia de la República, llevó a una agrupación del voto de todo el espectro político de izquierda a derecha en su contra en las elecciones de 2002.

El concepto, tal como fue utilizado originariamente por Jürgen Habermas, designaba a los movimientos terroristas de extrema izquierda de los años 60. En la actualidad se ha extendido su uso, que en Estados Unidos se hace para calificar peyorativamente a cualquier ideología izquierdista y en los medios afines a Israel para hacer lo mismo con los críticos a este estado, de un modo similar al epíteto antisemita.

El surgimiento en la escena internacional del fundamentalismo islámico a partir de la revolución iraní (1979) y su extensión a otras repúblicas islámicas, así como al terrorismo internacional, ha puesto de manifiesto la posibilidad de un totalitarismo de corte religioso, que emplea técnicas violentas de algún modo comparables al fascismo; para calificarlo peyorativamente se ha venido utilizando el epíteto de islamofascismo, aunque tales movimientos ideológicos son bastante alejados entre sí. También es habitual señalar las similitudes con el fascismo de movimientos denominados fundamentalismo cristiano, que en algún caso se han llegado a denominar cristofascismo.

El epíteto fascista se aplica con fines peyorativos de forma muy extendida el lenguaje coloquial, y muy frecuentemente también en todo tipo de literatura, sobre todo a efectos polémicos o descriptivos, más allá de su adecuación o no a una estricta correspondencia con la ideología o los regímenes políticos fascistas. Se asocia con las posturas políticas de extrema derecha y las ideas y actitudes racistas, intolerantes o autoritarias; y al desprecio por el diferente, el marginado, el que no que piensa del mismo modo o las minorías.

Edward Malefakis, La dictadura de Franco en una perspectiva comparada, en García Delgado Franquismo: el juicio de la historia. Ediciones Temas de Hoy, 2000, p. 28, citado por Vicenç Navarro, en Franquismo o fascismo (Reformaenserio, abril 2001).

Las estructuras de poder externas al estado son potenciales rivales del propio poder estatal, por lo que los estados siempre tienen alguna razón para pretender su abolición; el comunismo da rienda suelta a esta pulsión. Pero las estructuras de poder externas al Estado son también potenciales aliados del Estado, particularmente si sirven para reforzar los hábitos de subordinación y acatamiento entre la población, y por tanto, siempre existe la oportunidad potencial de una alianza mutuamente beneficiosa; aquí mismo descansa la estrategia fascista.

Al principio



Alemania

Bandera de Alemania

1 También están oficialmente reconocidos y protegidos como lenguajes minoritarios el danés, el bajo alemán, el sórabo, el romaní y el frisón. 2 Según estimaciones de DESTATIS 3 Puesto 24º 4 Antes de 1999: marco.

Alemania (en alemán Deutschland), oficialmente República Federal de Alemania (Bundesrepublik Deutschland ▶ (ayuda·info·en ventana), /ˈbʊndəsrepubliːk ˈdɔʏʧlant/), es un país de Europa central que forma parte de la Unión Europea (UE). Limita al norte con el mar del Norte, Dinamarca y el mar Báltico; al este con Polonia y la República Checa; al sur con Austria y Suiza, y al oeste con Francia, Luxemburgo, Bélgica y los Países Bajos. El territorio de Alemania abarca 357.021 km ² y está influenciado por un clima templado. Con más de 82 millones de habitantes, representa la mayor población entre los estados miembros de la Unión Europea y es el hogar del tercer mayor grupo de emigrantes internacionales.

Las palabras alemán y Alemania provienen del latín y eran utilizadas en la antigüedad por los romanos para denominar a los alamanes —no es lo mismo que alemanes—, el pueblo germánico más cercano al territorio del Imperio Romano. De ahí fue usada para nombrar al país entero. Además de alemán, está también extendido el uso del gentilicio germano, derivado del nombre con que los romanos se referían a las tribus no romanas de la zona central de Europa, cuyo territorio llamaban Germania. Desde el siglo X, los territorios alemanes formaron una parte central del Sacro Imperio Romano Germánico que duró hasta 1806. Durante el siglo XVI, las regiones del norte del país se convirtieron en el centro de la Reforma Protestante. Como un moderno estado-nación, el país fue unificado en medio de la Guerra franco-prusiana en 1871. Tras la Segunda Guerra Mundial, fue dividida en dos estados separados a lo largo de las líneas de ocupación aliadas en 1949 pero los dos estados se reunificaron de nuevo en 1990. Fue miembro fundador de la Comunidad Europea (1957), que se convirtió en la Unión Europea en 1993. Es parte de la zona Schengen y adoptó la moneda común europea, el euro, en 1999.

Es una república parlamentaria federal de dieciséis estados (Bundesländer). La capital y ciudad más grande es Berlín. Es un miembro de las Naciones Unidas, la OTAN, el G8, las naciones G4, y firmó el Protocolo de Kioto. Es la tercera mayor economía mundial en cuanto al PIB nominal, la primera de Europa, y el mayor exportador de mercancías del mundo en 2007. En términos absolutos, asigna el segundo mayor presupuesto anual de la ayuda al desarrollo en el mundo, mientras que sus gastos militares ocuparon el sexto lugar. El país ha desarrollado un alto nivel de vida y establecido un sistema completo de seguridad social. Tiene una posición clave en los asuntos europeos y mantiene una estrecha relación con varias asociaciones a nivel mundial. Es reconocida como líder en los sectores científico y tecnológico.

Se cree que la etnogénesis de las tribus germánicas se produjo durante la Edad de Bronce nórdica, o, a más tardar, durante la Edad de Hierro pre-romana. Desde el sur de Escandinavia y el norte de Alemania, las tribus iniciaron su expansión al sur, este y oeste en el siglo I a. C., entrando en contacto con las tribus celtas de la Galia, así como Irán, el Báltico, y las tribus eslavas del Este de Europa. Poco se conoce sobre la historia temprana de los pueblos germánicos, excepto lo que se sabe a través de sus interacciones con el Imperio Romano y los registros de hallazgos arqueológicos.

Durante el reino de César Augusto, los germanos se familiarizaron con las tácticas de guerra romanas, manteniendo al mismo tiempo su identidad tribal. En 9 a. C., tres legiones romanas dirigidas por Varo fueron derrotadas por los Queruscos y su líder Arminio en la Batalla del bosque de Teutoburgo. Por lo tanto, la Alemania moderna, por lo que respecta al Rin y el Danubio, se mantuvo fuera del Imperio Romano. En la época de Tácito, tribus germánicas se establecieron a lo largo del Rin y el Danubio, ocupando la mayor parte de la zona moderna de Alemania. El siglo III vio el surgimiento de un gran número de tribus germánicas del Oeste: Alamanes, Francos, Chatti, Sajones, Frisones, y Turingios. En ese momento estos pueblos iniciaron el periodo de las grandes migraciones que se extendió por varios siglos.

El imperio medieval se derivaba de una división del Imperio Carolingio en 843, que fue fundada por Carlomagno en 800, y existió en diferentes formas, hasta 1806, su territorio se extendía desde el río Eider en el norte hasta la costa mediterránea en el sur.

Bajo el reinado de la Dinastía Sajona (919-1024), los ducados de Lorena, Sajonia, Franconia, Suabia, Turingia y Baviera se consolidaron, y el Rey alemán fue coronado emperador del Sacro Imperio Romano Germánico de estas regiones en 962. Bajo el reinado de la Dinastía Salia (1024-1125), el Sacro Imperio Romano absorbió el norte de Italia y Borgoña, aunque los emperadores perdieron el poder a través de la Querella de las Investiduras. Bajo los emperadores Hohenstaufen (1138-1254), los príncipes alemanes aumentaron su influencia hacia el sur y el este en los territorios habitados por los eslavos. En el Norte alemán crecieron ciudades prósperas como las de la Liga Hanseática.

El edicto de la Bula de Oro en 1356 fue la constitución básica del imperio que duró hasta su disolución. Se codificó la elección del emperador por siete príncipes electores. A partir del siglo XV, los emperadores fueron elegidos casi exclusivamente entre los provenientes de la Casa de Habsburgo.

Martín Lutero escribió Las 95 tesis, donde cuestionando la Iglesia Católica Romana en 1517, provocando con ello la Reforma Protestante. La iglesia Luterana fue reconocida como la nueva religión sancionada en muchos estados alemanes después de 1530. El conflicto religioso resultante condujo a la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), que devastó el territorio alemán. La población de los estados alemanes se redujo en un 30%. La Paz de Westfalia (1648) terminó la guerra religiosa entre los estados alemanes, pero el imperio de facto fue dividido en numerosos principados independientes. Desde 1740 en adelante, el dualismo entre la monarquía Habsburgo de Austria y el Reino de Prusia dominó la historia alemana. En 1806, el Imperio fue invadido y disuelto como consecuencia de las Guerras napoleónicas.

Tras abdicar el último monarca del Sacro Imperio Romano Germánico, se inició, en los antiguos estados que lo componían, una dispar búsqueda por crear un estado nacional alemán unificado. La cuestión territorial se debatía entre la creación de una «gran Alemania», que incluyese los territorios germanófonos austriacos o una «pequeña Alemania», formada exclusivamente por otros estados. A esta disyuntiva se sumaba la cuestión institucional sobre el reparto de poder entre el pueblo y la corona.

La cuestión se planteó de manera concreta tras la caída del Primer Imperio Francés. Napoleón, el emperador de los franceses, fue derrotado, pero el hecho de terminar con la dominación extranjera no les reportó a los alemanes una Alemania unida dentro de la Confederación Germánica, implantada en 1815.

En marzo de 1848, la revolución estalló en Alemania. Convertir a Alemania en un estado nacional e institucional suponía tener que definir qué pertenecía a Alemania. El primer Parlamento libremente elegido, en Fráncfort del Meno, descubrió que no era posible forzar el establecimiento de un estado nacional pangermánico, con inclusión de Austria. Este hecho planteó la solución de la «pequeña Alemania», en la forma de un imperio bajo la hegemonía del Reino de Prusia.

El parlamento exigió que, como emperador alemán, el rey de Prusia tendría que renunciar a su carácter divino y concebirse a sí mismo como ejecutor de la voluntad del pueblo, exigencia ésta que el monarca rechazó en 1849, impidiendo de esta forma que se realizara la unificación alemana.

En la década de 1860 el Canciller Otto von Bismarck favoreció en Prusia al ejecutivo contra el Parlamento. La cuestión del poder político externo se resolvió con la Guerra de las Siete Semanas en 1866, en el sentido de la «pequeña Alemania».

Alemania fue unificada como un moderno estado-nación en 1871, cuando se forjó el Imperio Alemán, con el Reino de Prusia como su principal constituyente. Después de la derrota francesa en la Guerra franco-prusiana, el Imperio Alemán (Deutsches Kaiserreich) fue proclamado en Versalles el 18 de enero de 1871. La dinastía Hohenzollern de Prusia lideró el nuevo imperio, cuya capital se estableció en Berlín. El imperio fue una unificación de las partes dispersas de Alemania, excepto Austria (Kleindeutschland, o «pequeña Alemania»). A partir de 1884, Alemania inició el establecimiento de varias colonias fuera de Europa.

En el período posterior a la unificación de Alemania, el emperador Guillermo I orientó la política exterior garantizado la posición de Alemania como una gran nación al forjar alianzas para aislar a Francia por la vía diplomática, y evitar la guerra. Sin embargo, durante el reinado de Guillermo II, Alemania, al igual que otras potencias europeas, dio un curso imperialista que provocó fricciones con los países vecinos. La mayoría de alianzas en las que Alemania había estado previamente implicada no se renovaron, y nuevas alianzas excluyeron al país. En concreto, Francia estableció nuevas relaciones mediante la firma de la entente cordiale con el Reino Unido y la obtención de vínculos con el Imperio Ruso. Aparte de sus contactos con Austria-Hungría, Alemania se vio cada vez más aislada.

En la Conferencia de Berlín, Alemania se unió a otras potencias europeas para reclamar su parte de África. Alemania obtuvo la propiedad sobre varios territorios áfricanos en la parte este, sudoeste, Togolandia y Camerún. La lucha por África causó tensiones entre las grandes potencias que pueden haber contribuido a crear las condiciones que llevaron a la Primera Guerra Mundial.

El atentado de Sarajevo (1914) en el que murió el heredero de la Corona del Imperio Austrohúngaro, desencadenó la Primera Guerra Mundial. Alemania, como parte de los Potencias Centrales, sufrió la derrota contra las Potencias Aliadas en uno de los conflictos más sangrientos de todos los tiempos. La Revolución de Noviembre estalló en 1918, y emperador Guillermo II abdicó. Un armisticio que ponía fin a la guerra se firmó el 11 de noviembre y Alemania se vio obligada a firmar el Tratado de Versalles de 1919. En su negociación fueron excluidas las Potencias derrotadas en contradicción con la diplomacia tradicional de la posguerra. El tratado fue percibido en Alemania como una humillante continuación de la guerra por otros medios y su dureza se cita a menudo como un factor que facilitó el posterior ascenso del nazismo en el país.

La adversidad económica, debida tanto a las condiciones de la paz como a la gran depresión mundial, es considerada una de las causas que provocaron el respaldo por parte de los líderes de opinión y los votantes alemanes hacia los partidos antidemocráticos. Aunado a esto, durante la guerra y hasta su fin se había mantenido a la sociedad alemana con la idea de que la victoria era casi segura y la falta de una invasión alimentó la teoría (Dolchstoßlegende) de que fueron las fuerzas democráticas (y comunistas, así como los judíos) las que traicionaron a la patria y provocaron la derrota.

En las elecciones extraordinarias de julio y noviembre de 1932, el Partido Nacional-Socialista Alemán de los Trabajadores (NSDAP, «partido nazi») obtuvo 37,3% y 33,0% de los votos, respectivamente. La inestabilidad política y la imposibilidad de crear un gobierno firme obligó a que el presidente del gobierno tuviera que nombrar al canciller (Präsidialkanzler), algo que de origen era tarea del parlamento. El 30 de enero de 1933, por presión del NSDAP, el presidente (jefe de Estado) Paul von Hindenburg (canciller durante la Primera Guerra) nombró canciller (jefe de gobierno) al líder del NSDAP, Adolf Hitler.

Tras la muerte de Hindenburg se denominó a Adolf Hitler Jefe de Estado, lo que dio inicio a la Alemania Nazi. El 27 de febrero de 1933, el Reichstag fue incendiado. Algunos derechos democráticos fundamentales fueron derogados posteriormente en virtud de un decreto de emergencia. Una Ley de Hitler dio al gobierno el pleno poder legislativo. Sólo el Partido Socialdemócrata de Alemania votó en contra de ella; los comunistas no pudieron presentar oposición, ya que sus diputados habían sido asesinados o encarcelados. Un estado totalitario centralizado fue establecido por una serie de iniciativas y decretos, haciendo de Alemania un Estado de partido único. La industria se reguló para desplazar la economía hacia una base de producción de guerra.

En 1936 las tropas alemanas entraron en la Renania desmilitarizada, y el Primer Ministro británico Neville Chamberlain impulso su política de apaciguamiento que resultó insuficiente. La política de Hitler de anexionar tierras vecinas para hacerse con Lebensraum ('espacio vital') que incluyó a Austria y a Checoslovaquia anexionándose la parte checa y estableciendo un gobierno títere en Eslovaquia, llevó al estallido de la Segunda Guerra Mundial el 1 de septiembre de 1939, cuando atacó Polonia. Inicialmente Alemania obtuvo éxitos militares rápidamente (de ahí el término Blitzkrieg — 'guerra relámpago') y consiguió el control sobre los Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, norte y oeste de Francia y posteriormente sobre Dinamarca, Noruega, Yugoslavia y Grecia en Europa, y Túnez y Libia en el norte de África. Además tenía como aliados firmes al Imperio de Japón (quien hacía su propia invasión por Asia y Oceanía) e Italia (que ya había invadido Albania, Etiopía, controlaba Libia junto con los alemanes y atacaba Malta y el Egipto Británico. Sus aliados, más bien vasallos, fueron el Gobierno de Vichy (la Francia Sur controlada por el mariscal Petâin y todos sus territorios africanos y asiáticos: Marruecos, Argelia, Siria...), Finlandia, Eslovenia, Croacia, Hungría, Rumanía y Bulgaria.

Otros Estados tenían que colaborar con los alemanes para que no hubiese represalias y no fuesen invadidos, así que su neutralidad estaba claramente manifiesta, evidentemente al estar rodeados por territorios alemanes no les quedaban muchas opciones, estos Estados fueron Suecia, Andorra, Mónaco, Suiza, Liechiestein, San Marino, El Vaticano y Turquía. En el verano de 1941 un ejército de más de 3 millones de hombres invadieron la Unión Soviética, rompiendo el tratado de no agresión firmado 2 años antes. Hubo 3 ejércitos que se dirigieron, uno dirección Leningrado, otro a Moscú y el otro a Ucrania y llegando hasta Stalingrado y los campos petrolíferos de Maykop y Grozni. Los alemanes fueron apoyados con ingentes tropas de Finlandia, Bulgaria, Italia, Rumanía e Hungría entre otros. Finalmente, Alemania fue detenida en la Batalla de Inglaterra, durante la cual la Luftwaffe fue derrotada por la RAF. El ataque a la Unión Soviética en 1941 demostró que el ejército nazi era insuficiente para abarcar un territorio de esas dimensiones. Sus fracasos en las campañas rusas de 1941 (llegar a Moscú y cortar los suministros procedentes de Siberia) y 1942 (llegar al mar Caspio para hacerse con el petróleo), así como el ingreso de los Estados Unidos (en diciembre de 1941) en el conflicto, dieron un giro que llevó a la destrucción del país bajo los bombardeos perpetrados por los aliados, que solamente se detuvieron tras la capitulación del régimen nazi el 8 de mayo de 1945.

En lo que más tarde llegó a ser conocido como el Holocausto, el régimen Nazi promulgó políticas gubernamentales para avasallar a varios sectores de la sociedad: Judíos, comunistas, gitanos, homosexuales, Francmasones, disidentes políticos, sacerdotes, predicadores, opositores religiosos, y las personas con discapacidad, entre otros. Durante la época nazi, unos once millones de personas fueron asesinadas en el Holocausto, entre ellos seis millones de judíos y tres millones de polacos. La Segunda Guerra Mundial y el genocidio nazi son responsables de alrededor de 50 millones de muertos en Europa.

Alemania perdió parte considerable de su territorio, que además fue ocupado y dividido entre los aliados durante más de 45 años. Se estima que entre 12 y 14 millones de alemanes étnicos y sus descendientes fueron desplazados de las antiguas posesiones del Imperio. En 1949, tras aprobarse en el oeste una nueva Constitución, se creó la República Federal de Alemania (RFA), que al cabo de pocos años recobraría parte de su soberanía, incluyendo la capacidad de mantener un ejército, y pasaría a integrarse, en occidente, como miembro de las Comunidades Europeas y de la OTAN. Por su parte, la República Democrática Alemana (constituida en 1949 como respuesta a la fundación de la RFA) entraría desde un primer momento a formar parte del Pacto de Varsovia y el bloque soviético.

De esta forma, encarnó la situación que se vivía a nivel mundial en el marco de la Guerra Fría. Berlín, la antigua capital imperial, fue dividida en dos bloques. La parte oriental de la ciudad, bajo control comunista, construye un muro para evitar el contacto y la huida de su población hacia la parte occidental, fenómeno que se había intensificado a lo largo de la década de los años 50, como consecuencia del Milagro económico alemán.

La tibia persecución de los criminales del Régimen nazi provocó el rechazo, por parte de las nuevas generaciones de la RFA, lo que contribuyó al estallido de las protestas de 1968. La RDA, en cambio, se veía a sí misma como un nuevo estado, creado por los combatientes antifascistas y de ningún modo asociado al régimen nazi. Por esa razón, y por temor a desatar discusiones políticas que pusieran en peligro la supremacía del partido único, no se llevó a cabo una reflexión amplia sobre lo sucedido durante la guerra. Esta falta de autocrítica ha determinado que la mayoría de los actos de xenofobia en la actualidad ocurran en la ex-RDA.

Tras una historia de incidentes y desencuentros entre los dos estados alemanes, el muro de Berlín se abrió a la circulación el 9 de noviembre de 1989, con posterioridad a las fugas masivas de ciudadanos de la RDA hacia territorio occidental, que se produjeron a través de Hungría y Checoslovaquia en el verano de ese mismo año. Alemania se reunificó el 3 de octubre de 1990, recobrando su plena soberanía, al quedar definitivamente suprimido el régimen de control político y militar de las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial.

La reunificación alemana tuvo consecuencias en todos los ámbitos de la vida alemana, como la participación alemana en operaciones de la ONU para la imposición de la paz, una actitud más crítica de la contribución de los extranjeros a la vida alemana, y enormes costos para los contribuyentes de los antiguos estados.

La Alemania reunificada conserva tradiciones que se remontan al siglo XIX: el sufragio universal y la estructura parlamentaria, desarrollada en tiempos del Reichstag. Se ha conservado también cierta continuidad espacial: el Tratado Dos más Cuatro, acta fundacional internacional de la Alemania reunificada, reafirmó la solución de la «pequeña Alemania». Los acuerdos establecieron la retirada gradual de las tropas soviéticas de Alemania Oriental con la garantía por parte de la OTAN de no situar fuerzas en el este de la Alemania unificada.

Desde que en 1950, Robert Schuman, el ministro francés de origen alemán, pronunciara su célebre declaración, ambos países, Francia y Alemania, se consideran el motor de las comunidades europeas que han dado origen a la actual Unión Europea.

Es una república federal, democrática, representativa y parlamentaria. El sistema político alemán opera bajo un marco establecido en el documento constitucional de 1949 conocido como la Grundgesetz (Ley Fundamental). Al llamar el documento Grundgesetz, en lugar de Verfassung (constitución), los autores expresaron la intención de que sería sustituido por una constitución adecuada una vez que Alemania fue reunificada como un estado. Las enmiendas a la Grundgesetz generalmente requieren una mayoría de dos tercios de ambas cámaras del parlamento; los artículos que garantizan los derechos fundamentales, la separación de poderes, la estructura federal, y el derecho de resistir a los intentos de derrocar la constitución son válidos en perpetuidad y no pueden ser modificados. A pesar de la intención inicial, la Grundgesetz sigue en vigor después de la reunificación alemana en 1990, aunque con algunas modificaciones.

El Bundeskanzler (Canciller Federal), actualmente Angela Merkel, es el jefe de gobierno y ejerce el poder ejecutivo, similar al papel de un Primer Ministro en otras democracias parlamentarias. El poder legislativo recae en el parlamento compuesto por el Bundestag (Dieta Federal) y el Bundesrat (Consejo Federal), que en conjunto forman un único tipo de órgano legislativo. El Bundestag es elegido mediante elecciones directas respetuosas de la representación proporcional. Los miembros del Bundesrat representan a los gobiernos de los dieciséis estados federales y son miembros de los gabinetes de estado. Los respectivos gobiernos estatales tienen el derecho de nombrar y remover a sus enviados en cualquier momento.

Desde 1949, el sistema de partidos ha estado dominado por la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), aunque los partidos más pequeños, como el Partido Democrático Libre (FDP, que ha tenido miembros en el Bundestag desde 1949) y Alianza 90/Los Verdes (Die Grünen, que ha controlado escaños en el Parlamento desde 1983) han desempeñado también un papel importante.

El jefe de Estado alemán es el Bundespräsident (presidente), elegido por la Bundesversammlung (convención federal), una institución integrada por los miembros del Bundestag y un número igual de delegados estatales. El segundo funcionario alemán más alto en el orden de precedencia es el Bundestagspräsident (presidente del Bundestag), que es elegido por el Bundestag, siendo responsable de supervisar las sesiones del cuerpo. El tercero, y más alto oficial de la Jefatura de gobierno es el Canciller, que es designado por el Bundespräsident después de haber sido elegido por el Bundestag. El Canciller se puede remover de manera constructiva a través de una moción de no confianza por parte del Bundestag, donde simultáneamente se elige a un sucesor.

Los 16 estados (Länder, Bundesländer) que abarca Alemania se subdividen en 439 distritos (Kreise) y ciudades (Kreisfreie Städte).

En el plano de la Unión Europea, cuenta con la representación más numerosa en el Parlamento Europeo, en virtud de su condición de país más poblado de la Unión; además, el alemán Hans-Gert Pöttering es el Presidente del Parlamento Europeo y Günter Verheugen es uno de los vicepresidentes de la Comisión Europea para el período 2004-2009.

La Presidencia alemana del Consejo de la Unión Europea, en el primer semestre de 2007, estuvo enmarcada dentro del sistema de administración rotativa de dicha institución. Fue la duodécima ocasión que Alemania asume la Presidencia desde que se iniciara este proceso en 1958. La vez anterior fue durante el primer semestre de 1999 bajo la presidencia de Joschka Fischer. Como es habitual, aunque el jefe de gobierno de Alemania es Angela Merkel, fue Frank-Walter Steinmeier el Ministro Federal de Relaciones Exteriores quien ofició como Presidente del Consejo de la Unión Europea. Entre los aspectos más destacados de esta Presidencia estuvieron el acuerdo sobre el uso del 20% de energías renovables en la UE para el 2020, así como la redacción de la Declaración de Berlín, pero el mayor logro fue el acuerdo que dio origen al Tratado europeo de Lisboa.

Las fuerzas armadas reciben el nombre de Bundeswehr; compuestas por el Ejército (Heer), la Fuerza Naval (Deutsche Marine), la Fuerza Aérea (Luftwaffe), los servicios médicos centrales y los ramas del comando de la ayuda de servicio común. En tiempo de paz, la Bundeswehr es ordenado por el Ministro de Defensa y el Canciller, quien además es comandante en jefe cuando el país está en el estado de guerra.

El servicio militar obligatorio dura nueve meses y el gobierno destina el 1,6% del PIB para la defensa nacional. Por su alto grado de desarrollo tecnológico civil en el ámbito de la Ingeniería nuclear y aeroespacial, es capaz de desarrollar armas nucleares si su gobierno lo decide. Su industria militar produce armas que van desde tanques, y vehículos blindados, hasta artillería, submarinos y barcos de combate. La mayoría de las armas son manufacturadas para la Fuerza Armada Federal o para los aliados en la OTAN.

Según el artículo 24 GG Alemania puede limitarse en su soberanía para conservar la paz europea o mundial y trabajar en conjunto con una organización internacional. Alemania forma parte de la OTAN y como tal ha participado en Afganistán, Kosovo y en la Segunda Guerra del Golfo, entre otras. Además, junto a la Unión Europea trabajó por la paz en Darfur.

El Tribunal de justicia es independiente del poder ejecutivo y el legislativo. Tiene un estatuto civil que se basa en el derecho romano con algunas referencias al derecho germánico. El Bundesverfassungsgericht (Tribunal Constitucional Federal), con sede en Karlsruhe, es el Tribunal Supremo alemán responsable de asuntos constitucionales, con el poder de realizar procesos de revisión judicial. Actúa como la más alta autoridad jurídica y se asegura de que las prácticas de los poderes legislativo y judicial se ajustan a la práctica la Ley Fundamental para la República Federal de Alemania (Ley Fundamental). Actúa con independencia de los otros órganos del Estado, pero no puede actuar en su propio nombre.

El sistema del tribunal supremo, llamado Oberste Gerichtshöfe des Bundes, cuenta con dependencias especializadas. Para las causas civiles y penales, el más alto tribunal de apelación es el Tribunal Federal de Justicia, con sede en Karlsruhe y Leipzig. La sala es de estilo inquisitorial. Otros tribunales federales son el Tribunal Federal del Trabajo en Érfurt, el Tribunal Social Federal de Kassel, el Tribunal Federal de Hacienda en Múnich y el Tribunal Administrativo Federal en Leipzig.

El derecho penal y derecho privado están codificados en el plano nacional en el Strafgesetzbuch y el Bürgerliches Gesetzbuch, respectivamente. El sistema penal se dirige hacia la rehabilitación del criminal, su objetivo secundario es la protección del público en general. Para lograr este último, el condenado penal puede ser puesto en prisión preventiva (Sicherheitsverwahrung), además de regular la pena si se le considera una amenaza para el público en general. El Völkerstrafgesetzbuch regula las consecuencias de los crímenes de lesa humanidad, genocidio y crímenes de guerra.

El poder legislativo está dividido entre la federación y los estados. La ley fundamental estipula que los estados deben seguir las disposiciones del poder legislativo a nivel estatal, salvo casos designados por la propia ley fundamental. La ley federal prevalece sobre la ley de cada estado, ya que el poder legislativo reside en el nivel federal. El Bundesrat es el órgano federal a través del cual los estados participan en la legislación nacional. Cada estado tiene sus propios tribunales constitucionales.

Tiene la segunda población más grande en Europa (después de la Rusia europea) y el séptimo país más grande. Su territorio abarca 357.021 km², que consta de 349.223 km² de terreno y 7.798 km² de agua. Extendiéndose desde los altos picos de los Alpes (punto más alto: el Zugspitze a 2.962 m de altura) en el sur a las costas de los mares Báltico y del Norte. En el centro del país se encuentran las tierras altas forestales y al suroeste la Selva Negra. No posee territorios de ultramar.

Algunos de sus ríos más importantes son el Rin, el Elba, el Danubio y el Meno. Entre los lagos destacan el de Constanza y el Müritz.

La mayor parte de Alemania tiene un clima templado húmedo en el que predominan los vientos del oeste. El clima es moderado por la Corriente del Atlántico Norte, que es la extensión norte de la Corriente del Golfo. Este calentamiento de agua afecta a las zonas que limitan con el Mar del Norte incluyendo la península de Jutlandia y la zona a lo largo del Rin, que desemboca en el Mar del Norte. Por consiguiente, en el noroeste y el norte, el clima es oceánico, las lluvias se producen durante todo el año con un máximo durante el verano. Los inviernos son suaves y los veranos tienden a ser frescos, aunque las temperaturas pueden superar los 30° C (86° F) durante períodos prolongados. En el este, el clima es más continental, los inviernos pueden ser muy fríos, los veranos pueden ser muy cálidos, por lo que a menudo son registrados largos períodos secos. La parte central y el sur son regiones de transición que varían de clima moderado a oceánico continental. Una vez más, la temperatura máxima puede exceder de 30° C (86° F) en verano.

La mayor parte de los mamíferos viven en bosques donde se pueden encontrar animales como el corzo, el ciervo común, el jabalí, el zorro rojo, el gamo europeo y muchos mustélidos. Los castores y nutrias son habitantes cada vez más raros en los ríos.

Otros mamíferos grandes que vivieron en otra época en Europa Central fueron exterminados como el uro, el oso pardo, el alce, el caballo salvaje, el bisonte europeo o el lobo. Recientemente han emigrado algunos alces y lobos de Polonia y la República Checa buscando mejores provisiones pero en el caso del restablecimiento del lobo y el oso es muy problemático debido a la mala reputación de estos animales en la población.

El águila real se encuentra únicamente en los Alpes en la zona de Baviera y el quebrantahuesos que se encontraba en otra época en esta zona fue exterminado. Los rapaces de presa más frecuentes son el ratonero común y el cernícalo común al contrario que el halcón peregrino el cual es menos numeroso.

Como el país está en una zona con clima templado su flora se caracteriza por amplios bosques de madera y coníferas. La amplia madera existente es sobre todo procedente de hayas rojas. Además son comunes otros árboles como el roble, el abedul o el pino. Destacan zonas amplias de flora como la alpina (Alpes bávaros) o la subalpina (Selva Negra o Harz).

Actualmente el 29.5 por ciento de la superficie estatal es boscoso. Con ello es uno de los países más ricos en bosque de la Unión Europea. Entre las plantas la acacia de flor blanca tiene una gran aceptación en la población siendo común su presencia. También hay un creciente interés por la producción de Flora apícola y principalmente cereales (cebada, avena, centeno, trigo), patatas y maíz. En los valles que están junto al río, entre otros el Moselle, el Ahr y el Rin, el paisaje fue reformado para la producción del vino.

Otros ríos importantes son los citados Neckar y Meno y otros como el Isar en el sudeste, o el Weser en el norte.

Es un país conocido por su conciencia medioambiental. Los alemanes en su mayoría consideran que las causas antropogénicas son un factor importante en el calentamiento global y son casi unánimes en pensar que la acción es necesaria, pero están más divididos que las personas de otros países sobre la urgencia de dicha acción. Está comprometida con el Protocolo de Kioto y varios otros tratados de promoción de la diversidad biológica, bajo las normas de emisión, el reciclaje, el uso de energías renovables y apoya el desarrollo sostenible a nivel mundial. Sin embargo, el país tiene una de las emisiones de dióxido de carbono per cápita más altas de la Unión Europea.

Las emisiones de combustión de carbón y las industrias de servicios públicos contribuyen a la contaminación atmosférica. La lluvia ácida, como consecuencia de las emisiones de dióxido de azufre está dañando los bosques. La contaminación de las aguas negras en el Mar Báltico y los afluentes industriales de los ríos en la antigua Alemania oriental se han reducido. El gobierno del ex-canciller Schroder anunció la intención de poner fin al uso de la energía nuclear para producir electricidad.

Por el desarrollo de su economía, es considerada en términos generales como la tercera potencia mundial y la primera de Europa. En 2006 su Producto interior bruto (PIB) rebasó los 3 billones de dólares US. Sus bazas industriales son diversas; los tipos principales de productos fabricados son medios de transporte, aparatos eléctricos y electrónicos, maquinaria, productos químicos, materiales sintéticos y alimentos procesados. Es foco de riqueza y eso se refleja en la creciente economía del centro de Europa. Con una infraestructura de carreteras amplias y un excelente nivel de vida, es una de la naciones más desarrolladas del mundo.

En palabras del ex-Ministro Federal de Relaciones Exteriores, Joschka Fischer, Alemania es «campeón mundial de las exportaciones», dado el movimiento favorable en el comercio exterior del país desde 2004, que ha dado a los alemanes un superávit exportador.

Francia es el más importante socio comercial de Alemania y viceversa. En 2005, Francia con un 10,2%, volvió a ser el principal destino de las exportaciones alemanas y el origen del 8,7% de las importaciones. En 2006, más del 14 % de las exportaciones francesas tuvieron como destino a Alemania y cerca del 17 % del total de las importaciones francesas provino de Alemania.

Los países de la Unión Europea son los principales compradores de los productos alemanes (Reino Unido el 7,8% e Italia el 6,9% en 2005 ). El principal socio comercial de Alemania fuera de Europa son los Estados Unidos, país al que en 2005 realizo el 8,8% de sus exportaciones y del que recibio el 6,6% de sus importaciones.

El Deutsche Bundesbank (Banco central) y el Banco Central Europeo (BCE) tienen su sede central en la ciudad de Fráncfort del Meno. En 2006 se inició la construcción del edificio del Banco Central Europeo.

Desde que en los años 1930 la Alemania nazi iniciara la construcción de la primera red de autopistas a gran escala en el mundo, el país dispone de vías de comunicación rápidas (Autobahnen) que suman cerca de 12.000 km cubriendo la totalidad del territorio. Además cuenta con más de 40.000 km de carreteras, lo que convierte en el país con mayor densidad de vías para vehículos. La totalidad de autopistas del país son gratuitas para vehículos particulares; a partir de 2005, los camiones de carga deben pagar un peaje que se descuenta automáticamente vía satélite, una vez que el camión deja la ruta, y que es porcentual al número de kilómetros recorridos.

Alemania es líder mundial también en la construcción de canales. Esta clase de construcción milenaria tomó renovado impulso a partir del siglo XIX. El Canal de Kiel, que une el mar del Norte con el mar Báltico, es uno de los más imponentes. Numerosos canales fluviales, como el Rin-Meno-Danubio, el Dortmund-Ems o el Elba-Seitenkanal, dotan al país de una completa red de canales.

Por otra parte, las energías renovables en Alemania representan un papel creciente en el desarrollo del país, especialmente desde que el partido político Alianza 90/Los Verdes formó parte del gobierno central. Ciudades como Friburgo de Brisgovia disponen de modernas instalaciones para el aprovechamiento de la energía solar. Las grandes regiones industriales, como cuenca del Ruhr, región Rin-Meno o Colonia, han desarrollado un dinamismo económico que mantiene su base industrial y que además ha sabido implementarse en el área de los servicios.

Con más de 82 millones de habitantes, es el país más poblado en la Unión Europea. Sin embargo, su tasa de fecundidad de 1,39 hijos por madre es uno de los más bajos del mundo, y la Oficina Federal de Estadística estima que la población se reducirá a entre 69 y 74 millones en 2050 (69 millones de asumir una migración neta de +100000 por año, 74 millones de asumir una migración neta de +200.000 por año). Alemania tiene una serie de grandes ciudades, siendo Berlín la más poblada, sin embargo la mayor aglomeración urbana es la región Rin-Ruhr.

Desde de diciembre de 2004, unos siete millones de ciudadanos extranjeros han sido registrados, y el 19% de los residentes del país son extranjeros o tienen algún origen extranjero. El grupo más numeroso (2,3 millones) es de Turquía, y la mayoría del resto son de países europeos como Italia, Serbia, Grecia, Polonia y Croacia. Naciones Unidas ubica a Alemania como el tercer mayor receptor de emigrantes internacionales en todo el mundo, alrededor del 5%, o 10 de los 191 millones de emigrantes, o sea alrededor del 12% de la población del país. Como consecuencia de las restricciones, el número de inmigrantes que buscan asilo justificando origen étnico alemán (en su mayoría procedentes de la antigua Unión Soviética) ha ido disminuyendo constantemente desde 2000.

El país es a menudo llamado Das Land der Dichter und Denker (la tierra de poetas y pensadores). La cultura alemana comenzó mucho antes del surgimiento de Alemania como nación-estado y abarcó a toda la zona de habla alemana. Desde sus raíces, la cultura, en Alemania se ha formado por las principales corrientes intelectuales y populares en Europa, tanto religiosas como laicas. Como resultado, es difícil identificar una determinada tradición alemana separado del marco más amplio de la alta cultura europea. Otra consecuencia de estas circunstancias es el hecho de que algunas figuras históricas, tales como Wolfgang Amadeus Mozart y Nicolás Copérnico, entre otras, aunque no fueron ciudadanos de Alemania en el sentido moderno, deben ser considerados en el contexto del ámbito cultural alemán para comprender su trabajo.

En Alemania se han desarrollado algunos de los más renombrados compositores de la Música clásica europea, con inclusión de Johann Sebastian Bach, Ludwig van Beethoven, Johannes Brahms y Richard Wagner. A partir del año 2006, Alemania es el quinto mercado de la música en el mundo y ha influido en la música pop y rock a través de artistas como Kraftwerk, Scorpions, Rammstein y Tokio Hotel.

Numerosos pintores alemanes han gozado de prestigio internacional a través de su trabajo en diversas corrientes artísticas. Hans Holbein el Joven, Matthias Grünewald, y Alberto Durero eran importantes artistas del Renacimiento, Caspar David Friedrich del Romanticismo, y Max Ernst del surrealismo. Entre las contribuciones alemanas en la arquitectura se incluyen los estilos carolingio y Otoniano, que son importantes precursores del románico. La región más tarde se convirtió en el sitio de las obras importantes en estilos como el gótico, renacentista y barroco. Es especialmente importante en los primeros movimientos modernos, sobre todo a través del movimiento Bauhaus fundado por Walter Gropius. Ludwig Mies van der Rohe se convirtió en uno de los más renombrados arquitectos del mundo en la segunda mitad del siglo XX. La fachada de vidrio en los rascacielos fue idea suya.

Alemania ha sido el hogar de algunos de los más destacados investigadores en diferentes campos científicos. Es así que cerca de 100 alemanes (de nacionalidad u origen) han sido laureados con el Premio Nobel. El trabajo de Albert Einstein y Max Planck fue crucial para la fundación de la física moderna, que Werner Heisenberg y Max Born desarrollararon aún más. Ellos fueron precedidos por físicos como Hermann von Helmholtz, Joseph von Fraunhofer, y Daniel Gabriel Fahrenheit. Wilhelm Conrad Röntgen descubrió los rayos X, un logro que le hizo el primer ganador del Premio Nobel de Física en 1901. En Alemania y otros países los rayos X se denominan "Röntgenstrahlen" (rayos de Röntgen). El trabajo de Heinrich Rudolf Hertz en el ámbito de la radiación electromagnética fue fundamental para el desarrollo de las modernas telecomunicaciones. Wilhelm Wundt es célebre por haber desarrollado el primer laboratorio de psicología, a la que dio la categoría de ciencia. Alexander von Humboldt y su trabajo como científico natural y explorador fue fundacional para la biogeografía.

Numerosos importantes matemáticos han nacido en Alemania, incluidos Carl Friedrich Gauss, David Hilbert, Bernhard Riemann, Gottfried Leibniz, Karl Weierstrass y Hermann Weyl. Alemania ha sido también el hogar de famosos inventores e ingenieros, como Johannes Gutenberg, quien se acredita la invención de la imprenta de tipos móviles en Europa; Hans Geiger, el creador del contador Geiger, y Konrad Zuse, que construyó el primer ordenador digital totalmente automático. Inventores, ingenieros e industriales, como el conde Ferdinand von Zeppelin, Otto Lilienthal, Gottlieb Daimler, Rudolf Diesel, Hugo Junkers y Karl Benz contribuyeron a dar forma moderna al automóvil y a la tecnología del transporte aéreo.

Importantes instituciones de investigación son la Sociedad Max Planck, el Helmholtz-Gemeinschaft y la Sociedad Fraunhofer. Estas trabajan de forma independiente o conectadas externamente al sistema universitario contribuyendo en una medida considerable a la producción científica. El prestigioso premio Gottfried Wilhelm Leibniz se concede a diez científicos y académicos cada año. Con una adjudicación máxima de 2,5 millones de euros, es uno de los premios de investigación más altamente dotados en el mundo.

La responsabilidad de la supervisión educativa recae principalmente en los estados federales a título individual, mientras que el gobierno sólo tiene un papel secundario. El jardín de infancia es de caracter opcional, e imparte educación para todos los niños entre tres y seis años, después, la escolarización es obligatoria por lo menos durante diez años. La educación primaria suele durar cuatro años y las escuelas públicas no están estratificados en esta etapa. En contraste, la educación secundaria incluye cuatro tipos de escuelas sobre la base de la capacidad del alumno según lo determinado por las recomendaciones del profesorado: el Gymnasium, que incluye la mayoría de niños más inteligentes, prepara a los estudiantes para los estudios universitarios y la asistencia dura ocho o nueve años, dependiendo del estado; el Realschule tiene una gama más amplia de especial interés para estudiantes intermedios y dura seis años; el Hauptschule prepara alumnos para la enseñanza profesional, y el Gesamtschule combina los tres enfoques.

El Informe PISA, evalúa las habilidades de los estudiantes de 15 años de edad en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico y una serie de países socios. En 2006, los escolares alemanes han mejorado su posición con respecto a años anteriores, clasificándose (estadísticamente) en un nivel significativamente superior a la media (rango 13) en las ciencias, y no significativamente por encima o por debajo de la media en matemáticas (rango 20) y habilidades de lectura (rango 18). Las diferencias socio-económicas son elevadas, y el rendimiento de los alumnos es más dependiente de este factor que en la mayoría de otros países.

Para entrar en una universidad, los estudiantes de secundaria necesitan aprobar el examen Abitur, similar al Advanced Level, también es posible entrar a la universidad con un Fachabitur, el cual es un Abitur especializado, por ejemplo, en economía. Los estudiantes que posean un diploma de una escuela de formación profesional pueden entrar a una Universidad de Ciencias Aplicadas. La mayoría de las universidades alemanas son de propiedad estatal. En todas las universidades hay que pagar los impuestos administrativos, los cuales son entre 50 y 200 euros. En algunos Estados además hay que pagar por derechos de matrícula que ascienden hasta los 500 euros por semestre.

Las universidades son reconocidas a escala internacional, lo que indica el elevado nivel de educación en el país. En el ranking THES 2006, diez universidades alemanas fueron clasificadas entre las primeras doscientas del mundo.

El cristianismo es la mayor denominación religiosa con 53 millones de adeptos (64%). La segunda mayor religión es el islamismo con 3,3 millones de seguidores (4%), seguido por el budismo y el judaísmo, ambos con cerca de 200.000 adeptos (0,25% ). El hinduismo tiene unos 90.000 adeptos (0,1%). Todas las demás comunidades religiosas tienen menos de 50.000 (o inferior a 0,05%) adherentes. Cerca de 24,4 millones de alemanes (29,6%) no han registrado denominación religiosa.

El protestantismo se concentra en el norte y el este y el catolicismo romano se concentra en el sur y el oeste. Cada una de ellas comprende alrededor del 31% de la población; el 1,7% de la población total se declara a sí mismos cristianos ortodoxos, entre ellos los serbios y los griegos son los más numerosos. El actual Papa, Benedicto XVI, nació en Baviera.

El número de personas sin religión, entre ellas los ateos y agnósticos ascienden a 29,6% de la población, y son especialmente numerosos en la antigua Alemania del Este y las principales áreas metropolitanas. De los 3,3 millones de musulmanes la mayoría son sunitas y alevitas de Turquía, pero hay un pequeño número de chiitas.

Según la encuesta del Eurobarómetro de 2005, el 47% de los ciudadanos alemanes respondieron "Creo que hay un Dios", mientras que el 25% respondió "Creo que hay una especie de espíritu o fuerza vital" y el 25% dijo "No creo que exista ningún tipo de espíritu, dios, la vida o la fuerza".

El alemán es el oficial y principal idioma hablado en Alemania. Se trata de uno de los 23 idiomas oficiales en la Unión Europea, y uno de los tres idiomas de trabajo de la Comisión Europea, junto con el inglés y francés. Además hay otros idiomas minoritarios que son reconocidos nativos: el danés, el sorabo, el romaní y el frisón. Estos están protegidos oficialmente por la ECRML. Los lenguajes más utilizados son el turco, el polaco, los idiomas de la Península Balcánica y el ruso.

El alemán estándar es una lengua germánica occidental y está estrechamente relacionada con el inglés, el neerlandés y el sueco. La mayoría del vocabulario alemán se deriva de la rama germánica de la familia lingüística indoeuropea. Importantes minorías de palabras derivadas del latín, griego, y una cantidad menor de francés. El alemán se escribe usando el alfabeto latino. Además de las 26 letras estándar, el alemán cuenta con tres vocales con diéresis, es decir, ä, ö y ü, así como la Eszett o scharfes S (s fuerte) ß.

En todo el mundo, el alemán es hablado por aproximadamente 100 millones de hablantes nativos y también alrededor de 80 millones de hablantes no nativos. El alemán es el idioma principal de cerca de 90 millones de personas (18%) en la Unión Europea. El 67% de los ciudadanos alemanes afirman ser capaces de comunicarse en al menos una lengua extranjera, el 27% por lo menos en dos idiomas distintos del propio.

La literatura alemana se remonta a la Edad Media y las obras de escritores como Walther von der Vogelweide y Wolfram von Eschenbach. Diversos autores y poetas alemanes han ganado gran renombre, incluyendo Johann Wolfgang von Goethe y Friedrich Schiller. Las colecciones de cuentos populares publicados por los Hermanos Grimm popularizó el folclore alemán en el plano internacional. La influencia de autores del siglo XX incluyen Thomas Mann, Bertold Brecht, de Hermann Hesse, Heinrich Böll y Günter Grass.

La influencia de Alemania en la filosofía es históricamente significativa y muchos notables filósofos alemanes han contribuido a dar forma a la filosofía occidental desde la Edad Media. Gottfried Leibniz y sus contribuciones al racionalismo, Immanuel Kant, Georg Wilhelm Friedrich Hegel, Friedrich Wilhelm Joseph Schelling y Johann Gottlieb Fichte que forjaron el idealismo, Karl Marx y Friedrich Engels formularon la teoría comunista, Arthur Schopenhauer desarrollo la composición de pesimismo metafísico, Friedrich Nietzsche desarrollo el Perspectivismo, la obra de Martin Heidegger en Ser y Tiempo, y el de las teorías sociales Jürgen Habermas fueron especialmente influyentes.

Alemania es el mercado de televisión más grande de Europa, con unos 34 millones de hogares que disponen de televisión. Las numerosas cadenas públicas regionales y nacionales se organizan de acuerdo con la estructura política federal. Alrededor del 90% de los hogares alemanes tienen televisión por cable o televisión por satélite, y los telespectadores pueden elegir entre una variedad de libre acceso pública y los canales comerciales.

El país es el hogar de algunos de los más grandes conglomerados de medios de comunicación, incluyendo Bertelsmann y la editorial Axel Springer.

El cine alemán fue especialmente influyente durante los años de la República de Weimar con los expresionistas alemanes como Robert Wiene (El gabinete del Doctor Caligari) y Friedrich Wilhelm Murnau. La época nazi produjo obras significativas como la película Münchhausen (1943) o el controvertido trabajo de la directora Leni Riefenstahl.

Durante el periodo 1970–1980 directores como Volker Schlöndorff, Werner Herzog, Wim Wenders, Rainer Werner Fassbinder colocaron el cine alemán de vuelta en la escena internacional con sus películas a menudo provocadoras. Más recientemente, películas como Das Boot (1981), Lola rennt (1998), Good bye, Lenin! (2003), Gegen die Wand (2004), Der Untergang (2004) y Das Leben der Anderen (2007) han gozado de éxito internacional.

El Festival de Cine de Berlín, celebrado anualmente desde 1951, es uno de los festivales de cine más prestigiosos. La ceremonia anual de los Premios del Cine Europeo se celebra cada dos años en la ciudad de Berlín, donde se encuentra la Academia de Cine Europeo. Los estudios Babelsberg, en Potsdam, son los más antiguos de gran escala en el mundo y constituyen un centro internacional para la producción de películas.

La participación de Alemania en los Juegos Olímpicos ha sido una de las más destacadas desde que se realiza este evento. El país organizó los Juegos Olímpicos de Verano en 1936 y en 1972 Alemania Occidental hizo lo propio.

La Federación Alemana de Deportes Olímpicos (DOSB) cuenta con más de 27 millones de miembros. Según datos de esta organización, aproximadamente la tercera parte de la población del país realiza la práctica deportiva a través de un club o asociación en alguna de las más de 200.000 instalaciones de carácter deportivo que existen en el territorio y en los 2.400 clubes del país.

Por su parte la Federación Alemana de Fútbol (DFB) cuenta con más de 26.000 clubes, totalizando 6 millones de miembros, la membresía más grande de cualquier federación deportiva en el mundo. La selección de fútbol de Alemania ha conseguido tres copas mundiales (en 1954, 1974 y 1990) y tres eurocopas (1972; 1980 y 1996). En tres ocasiones llegó a la final de la Eurocopa sin ganarla (1976, 1992 y 2008). Asimismo, el país fue sede de los campeonatos mundiales de 1974 y 2006.

A nivel de clubes destacan equipos como el Bayern Munich, el más laureado del país y a su vez, uno de los clubes más grandes de Europa. Su mayor hito fue el ganar tres copas de Europa de forma consecutiva (1974, 1975 y 1976. Posteriormente ganaría en 2001). También están el Hamburgo SV, el Borussia Dortmund, clubes que también ganaron la Copa de Europa, en 1983 y 1997, respectivamente; aparte de otros campeones europeos como el Bayer Leverkusen, Borussia Mönchengladbach, Werder Bremen y Schalke 04.

Alemania también se destaca en el fútbol femenino, categoría en la que ha conquistado dos coronas de campeona del mundo 2003 y 2007.

En cuanto al automovilismo, Alemania es una de las naciones principales a nivel mundial. Con numerosos automóviles ganadores de carreras como conductores alemanes. Precisamente el más exitoso conductor de Fórmula 1 en la historia es el alemán Michael Schumacher.

También el ciclismo es un deporte popular en Alemania y uno de los mejores ciclistas de los tiempos recientes, Jan Ullrich, ganó el Tour de Francia en 1997 y finalizó segundo en cinco ocasiones.

En hockey sobre hierba, Alemania ha obtenido dos medallas de oro en el torneo masculino del campeonato mundial de hockey sobre hierba, una en 2002 y otra en 2006; y otras dos medallas de oro en el torneo femenino, una en 1976 y otra en 1981.

Otros deportistas alemanes destacados son los tenistas Boris Becker y Steffi Graf, el remero Andreas Dittmer, el atleta Dieter Baumann, el golfista Bernhard Langer, los nadadores Kristin Otto y Michael Gross o el boxeador Max Schmeling, entre otros.

La cocina alemana varía enormemente de una región a otra. Las regiones del sur de Baviera y Suabia, por ejemplo, comparten una cultura culinaria con Suiza y Austria. Carne de cerdo, carne de vacuno, y aves de corral son las principales variedades de la carne consumida, con la carne de cerdo como la más popular. A lo largo de todas las regiones, la carne se come con frecuencia en forma de salchicha. Más de 1500 diferentes tipos de salchichas se producen en el país. Los llamados alimentos orgánicos han ganado una cuota de mercado de alrededor del 3,0% y se prevé que sea una tendencia creciente.

El desayuno es usualmente una selección de cereales y la miel o mermelada con pan. Algunos alemanes comen embutidos o queso con pan para el desayuno. Más de 300 tipos de panes son conocidos en todo el país. Al ser un país de inmigrantes, ha adoptado muchos platos internacionales. Platos italianos como pizza y pasta, o turcos y árabes como el kebab están bien establecidos, sobre todo en ciudades grandes. Restaurantes chinos y griegos están también considerablemente extendidos.

Aunque el vino es cada vez más popular en muchas partes de Alemania, la bebida nacional es la cerveza. El consumo de cerveza por persona en el país está disminuyendo, pero con 116 litros por año está todavía entre los más altos del mundo. De 18 países occidentales encuestados, el consumo per cápita de refrescos resultó ser inferior a la media (14ª en la lista), mientras que el consumo de jugo de frutas es uno de los más altos (tercero en la lista).

Alemania realizó en 2006 la campaña de Marketing «Tierra de las ideas» con el fin de promoverse durante la fase final de la Copa Mundial de Fútbol. En 2008 se retomó el proyecto. «Tierra de las ideas» se centra en las innovaciones recientes en las instituciones públicas y privadas, en lasuniversidades e institutos de investigación, en las empresas e inclusive en proyectos sociales y culturales.

Desde las celebraciones de la Copa Mundial en 2006, la percepción interna y externa de la imagen del país ha cambiado. En las encuestas realizadas a nivel mundial conocidas como Índice de GMI Anholt, el país ocupó la segunda posición. Se tomaron en cuenta criterios económicos, la reputación del país en términos de cultura, política, sus ciudadanos y su atractivo turístico.

Alemania es tanto legalmente como culturalmente un país tolerante hacia los homosexuales. Las uniones de homosexuales se han permitido desde el año 2001, aunque estás no tienen todos los derechos de un matrimonio heterosexual ante la ley. Gays y lesbianas pueden adoptar legalmente a los hijos de su pareja.

Durante la última década del siglo XX, Alemania cambió considerablemente su actitud hacia los inmigrantes. A pesar de que aproximadamente el 10% de la población era extranjera, hasta mediados de los años noventa, la opinión pública era que Alemania no era un país de inmigración. Sin embargo, las leyes de asilo se endurecieron considerablemente en esa década para evitar su abuso.

Los alemanes inviertieron 58.000 millones de euros en viajes internacionales en 2005, lo cual los convierte en campeónes mundiales en viajar. Los destinos más populares fueron Austria, España, Italia y Francia.

Al principio



Source : Wikipedia